Texto digital de La dicha en el infortunio y triunfo de los vencidos
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La dicha en el infortunio y triunfo de los vencidos. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/dicha-en-el-infortunio-y-triunfo-de-los-vencidos-la.

LA DICHA EN EL INFORTUNIO Y TRIUNFO DE LOS VENCIDOS
JORNADA PRIMERA
Prevenid los instrumentos y en métricas consonancias de mi amorosa pasión explicad las tiernas ansias por ver si puede lo ardiente de mis finezas extrañas hablandar un corazón, y dar al mío esperanzas. Ah señor, juras a Cristo, no pareces bien, andanzas de noche por estas calles, temo danza de espadas: No me dirás, en qué piensas? imaginas que las Damas de este Páis, se conquistan a voces bien consertadas? Mira, entiende, que no saben estas Amazonas bravas tiquis, miquís, de requiebros, ni conceptos de moatras. ellas cuando quieren quieren y sus afectos declaran con obras para el efecto, en poqvísimas palabras fuera de que yo recelo que esta Ninfa, por quien andas hecho morciélago a escuras, te ha de enviar noramala; y que puede ser, que tenga quien le merezca su gracia, y no es gracia, que nos venga a dar una encamisada: mal conoces Vascongados, cualquiera de ellos, si alcáne que los forasteros miran nas, con cuidado a las ven de burlas entiendes poco, y mucho de cuchilladas, su destreza es tirar recio, y no volver las espa Señor, yo me vas con Dios, quédate con tus andanzas, que si tú eres Don Quíjote, no quiero ser Sancho Panza. Vienes de la Andalucia gastando infinita Plata, a labrar un Galeón que llevar a Nueva España; y metes en galanteos con una hermosura braña, que sicerca de ella pones te dará con ambas patas. Calla Fermín, que estas necio. Siempre los consejos cansan. Es necedad, que se den si no se piden; la causa de mis amantes desvelos, se ha introducido en el alma esta beldad de su mente, sin artificios, bizarra, que esta Ninfa, por quien andas sin los aliños, compuesta, que es más divina, que humana; me tiene fuera de mí, sin encontrar modo, o traza, de vencer su resistencia, ni sus esquiveces varias. Mira señor, sabes poco, estas Vascuences Madamas, no entiendes filaterías, ni corteses caravanas: Si ocasión suviera, una, de hablar con ella en su casa, llegar; y darle un pellizco, la una coz te tirara; pitieras el gorjeo, y una mano le agarraras, quizá se ablándara mucho con que su favor lograras. Eres un tonto: venera Por Danne, Leda, y Europa, esta beldad soberana mi obsequioso rendimiento, imán de mis esperanzas. No tienes remedio? No. Pues a Dios; queda ajustada cuenta, con pago me voy, paso, a paso, a la posada. Aguarda, cobarde, espera. . Lindamente entenderá Lleves el diablo si aguardas, voy a prevenirte luego estopas, y un par de claras, por si rota la cabeza a bien librar, de esta escapas. . . Caballero impertinente, Quedáreme retirado, para ver en lo que para; que Criados de mi ley, al Amo no desamparan. . Cantad, que ya en el silencio toda la calle descansa, y podrá ser, que se escuchen mis pasiones expresadas. Oye, escucha, fuese. Rinde su rigor el hierro de esta montañas incultas, a los continuados golpes del ejercicio, y la industria. Y no pueden mis finezas, suavizar una hermosura, más fugitiva, que Dama, más esquiva, que Aretusa. Dio aquella a Júpiter lauro, y esta con las aguas mudas, ansias mitigo al amante, que corriendo le murmuran. Por Danne, Leda, y Europa, Jove su especie trasmuta amante de su beldad, en fiera; en ave, y en lluvia. Cuanto no pudo el amor consiguió discreta astucia, Pues a Dios; queda ajustada y no pueden mis afectos mudar mudable fortuna. Aguarda, cobarde, espera. . Lindamente entenderá la dama estas garatusas, de fábulas sabrá tanto, como de freno la burra. a bien librar, de esta escapas. . . Caballero impertinente, usurpador de la fama de mi honor, constituido en las más excelsas aras: al Amo no desamparan. . dejad empresa tan loca, y si no vuestra arrogancia Corregirán los castigos, pues no vale la amenaza. Oye, escucha, fuese. Fuego, por esto Don Luis se mata, de fiera es la condición, aunque de hermosa la cara. Este Sevillano Adonis, botas a Dios, que me entadas, coplitas, música, y tonos, A2 al compás de la guitarra, Fuerte brazo, bravo aliento. Valor, y destreza extraña. Don Don Caballeros, suspended A la belleza que adoro se atreve, pues con mi espada he de hacer el contrapunto n Qué es esto, señor Teniente? a la música acordada. Don Luis, qué ocasión ha habido Un bulto se acerca, quiero Habiendo llegado vos, retirarme un poco, valga el disimulo, porque no se dé nota. Se alarga? Yo sabré seguir sus pasos: dígame usted, es hidalga, acción, alborotos tales para alborotar la Patria? queréis a públicas voces ocasionar una infamia? sabed, que tiene en mi brazo esa pretendida Dama defensa, y obligaciones, que con mi valor se enlazan. Mi intento, y mi pretención, es licita. Eso no basta: que a mi amor firme, y valiente, . . Ambos lo decid. las competencias enfadas. Yo no pienso disistir bravamente, cuerpo, a cuerpo, . . Ninguno el favor merece? la pretención comenzada: Pues yo sabré daros muerte. Tan fácil, es La batalla lo dirá mejor. Se cascan se tiran, y se reparan. Fuerte brazo, bravo aliento. Valor, y destreza extraña. Don Don Caballeros, suspended el furor de vuestras armas. No haya más, téngase ustedes, o andaremos a estocadas. n Qué es esto, señor Teniente? Ya, señor Don Diego, nada. Don Luis, qué ocasión ha habido que a la pendencia os dé causa? Habiendo llegado vos, se ha suspendido mi saña. Yo he de saber el motivo; que hombres de tanta importancia, no echan mano a los aceros sin tener razón sobrada; informado del origen empeño mi fe, y palabra, de decedir la cuestión, y que amistades se hagan. Don Martín os lo dirá. Don Luis el informe os haga Yo adoro una beldad, que me arrastra. Una hermosura idolatro de inestimable constancia, Mi intento, y mi pretención, en resistir a mi amor. El mío no la contrasta que a mi amor firme, y valiente, . . Ambos lo decid. roca incontrastable, al ruego del rendimiento se cansa. bravamente, cuerpo, a cuerpo, . . Ninguno el favor merece? Pues yo sabré daros muerte. No tengo tal confianza. De admitido no blasono. Iguales son las balanzas, discretos sois, cuanto atentos, y mi amistad os encarga que suspendáis este duelo, hasta que el tiempo con largas experiencias, manifieste cual quiere, y cual desengaña. Las manos habéis de daros, y mi fineza se encarga, de que entrambos quedéis bien sin volver a la demanda. Todos estamos acá. Qué géntil papilorada. A usted quién le llama aquí? . . Quedaos con Dios, Don Luis, El reírme a carcagadas, Calla necio, dejanos. viendo a un valiente gallina, que traer merece enaguas. Yo soy muy hombre. En el nombre, y mujer en la sustancia. Remito dar la respuesta Entonces verás mis bríos. Y porque salgan a plaza a otra ocasión. Serán calvas, cuantas de reñir tuviere. Yo buscaré la venganza: Ah señor: Aparta loco. Apartas de buena gana, aunque vengo a tu defensa hecho dos Trigres de Ocaña. Bueno, haberme dejado, venir con pataratas. Es acción de vuestra sangre, Yo dejarte, recatado Y mi amistad, pues de celos detrás de la esquina estaba, como vi, que uno solo te acometió, no era hazaña discretos sois, cuanto atentos, el ponerme yo a tu lado, y riñesen con ventaja; hasta que el tiempo con largas no te dije yo muy bien, cual quiere, y cual desengaña. y nunca de creerme acabas, piensas, que los Vascongados de que entrambos quedéis bien sufren tan pesadas cargas, Dios quiera que así escarmientes, y que sepa tu ignorancia, A usted quién le llama aquí? . . Quedaos con Dios, Don Luis, de donde le cuelga el moco, a la Ninfa remilgada. Calla necio, dejanos. Si en eso consiste, callas. yo os buscaré de mañana: Vámonos, señor Teniente, y esas proezas lozanas reprimid para ocasiones, de las opuestas Escuadras. Entonces verás mis bríos. Y porque salgan a plaza de blasones heredados, las acciones que me esmaltan, intento, señor Don Diego, en la projima jornada acompañaros, dejando mi Nao, casi acabada, porque no quiero discurra la malicia depravada hecho dos Trigres de Ocaña. que me quedo al galanteo, cuando competencias faltan. Es acción de vuestra sangre, tendréis mi mesa, aunque escasa. Y mi amistad, pues de celos me quitáis toda la rabia. L Adiós, seor Ermín. Adiós: Ya nos veremos las caras. Y sabré hacerte tortilla, yendo pasado por agua. Id con Dios. Solo siento que me vaya llevando la espada virgen, que jamás se halló en batalla. . Se quietó la calle? . Sí. Oh desgraciada hermosura! . . Correspondían los bríos que es ocasión de locura, a un amante frenesí. Señora, ser adorada, ser de muchos pretendida, es una suerte crecida que no te ha costado nada. Cuéstanme grandes desvelos las amorosas porfías, y verme todos los días cercada de tantos duelos; l ruido de la pendencia, la música, e instrumentos, ocasionan detrimentos del recato a la decencia. Has sabido, en qué paró la rifa de estos galanes, que compesados afanes tan grande escándalo dio? Nadie puede imaginar que ha sido por ti este duelo, porque con discreto anhelo se supieron retirar: Yo los vi de la ventana echar mano a los aceros, pelear con bríos fieros, y destreza soberana. Don Diego Vicuña vino, y a su grande autoridad cedieron, y a la verdad es Don Diego peregrino. Consigo llevó a Martín, que es su amigo, y su Teniente, que jamás se halló en batalla. . y así, llegó el accidente a las treguas, si no al fin. Oh desgraciada hermosura! . . Correspondían los bríos de ese galán Sevillano, con el acero en la mano a sus necios desvaríos? Bravamente peleaba, y aunque Martín le embestia, apartaba, y divertía los golpes, que le tiraba Cuéstanme grandes desvelos Ya siento, a fe de mi vida, de los dos, sin diferencia, del uno, la larga ausencia, del otro, la detenida. Parece, que tu rigor muda el curso violento, y el que es agradecimiento, después ha de ser amor. Mira, a ninguno inclinada estoy, es preciso diga, y también, que más me obliga que los adornos, la espada. Vamos a dentro, que quiero escribirles a los dos: o quiera el vendado Dios, no ser conmigo severo. . Vamos pues, y de ese corte en negocio tan prolijo, que cada papel colijo, ha de valerme buen porte. . Ya Caballeros llegó el apetecido día, de ponernos en viaje, de Cadiz, a la Baía; Confieso, que los recelos me dan continua fatiga, por no saber, si las costas y aunque he puesto diligencias . Promtamente se obedecó corren Naves Enemigas: continuadas, y exquisitas, en Bayona, y en Madrid, Conceda el Cielo, pues tengo de ninguna parte avisan, lo que tanto he deseado, pero estando prevenidas Vamos, porque se disponga de todas cosas las Naos, para el viaje precisas, con municiones de guerra, Una palabra; aquí a parte. Qué quieres, Catusa mí: Este papel, que mi Ama y de voca proveidas, Dámele; toma en su cambio tripuladas con bastante, y experta Marinería, cuya práctica notoria, suplirá la Infanteria: Y teniendo del Consejo, Orden, de que a toda prisa entregue al viento las velos, por cuanto se necesita, de estos fuertes Galeones, para pasar a las Indias, a continuar el Comercio de tan remotas Provincias. Y así, la pieza de leva que a los naútricos avisa, de para embarcarse todos la señal más dicesiva. ha de valerme buen porte. . Señor Arizaga; todo a vuestro valor se fía, a vuestra gran diligencia, y a vuestra grande puericia: Haced, que se embarque toda la gente, pues socorrid esta; porque con el Alba demos las velas al viento, y surquen el Mar, las quillas. y aunque he puesto diligencias . Promtamente se obedecó cuanto tu razón nos dicta; o quiera Dios, que al deseo la suerte no contradiga. Conceda el Cielo, pues tengo Competidor a la vista, que a mi esfuerzo corresponda en cualquier lanze, la dicha. Vamos, porque se disponga nuestra importante partida. . Una palabra; aquí a parte. Qué quieres, Catusa mí: Este papel, que mi Ama por grande favor te envía. Dámele; toma en su cambio esta luciente sortija, corto precio a tal favor, leo sus amables líneas. RIIIUIC , s en quien alienta, y respira. , . Muerta bienes de buscarte, Catusa, di a tu señora; que ha premiado la fe mía, pues en mi ardiente valor Tomo el papel, y su porte refunde la mayor dicha: Yo procuraré mostrarme con tan grande bizarría, que por lo menos, su agrado, que es feliz premio) consiga. . . En quién se cifra Quedad con Dios, que me espera el bien de justos deseos, mi señora, hacía allí arriba guío, Don Luis, buscarele, que soy estafeta viva. . Amor, consagro a tus aras . . La dureza del diaman una, y mil veces, la vida, pues me concede esperanzas la belleza, que me anima. Que llegase a tan mal tiempo Don Diego, cuando quería decidir mi fuerte acero la cuestión de aquella rifa. Ya se pública el viaje, y es imposible que viva, quien deja toda su alma , s en quien alienta, y respira. , . Muerta bienes de buscarte, calles, cruzas, piazas miras, gracias a Dios, que te encuentro y para darte esta misiva: Mi señora me encargó, pusiese en tu mano misma este papel, toma, y leele, que de buena biene tinta. Tomo el papel, y su porte questa niñería, pague as toma este cintillo. . Tomo por usar de cortesía, que es feliz premio) consiga. . . En quién se cifra Quedad con Dios, que me espera el bien de justos deseos, mil años vivid, no sé si es de oro, o si es de alquimia, quédate a Dios, que me aguarda Amor, consagro a tus aras . . La dureza del diaman mi señora. de la fe, más pura; y limpia. a instancias se suavicia Que llegase a tan mal tiempo la roca más intratable suele ablandar la porfía Catusa, dile a tu ama, que parece, en profecia me dictaba el corazón, lo que su razón me dicta; pues determine embarcarme con Don Diego, en compañía de Martín, porque en los trances, se vea mi bazarría, Yo le contaré a mi ama tu resolunción activa, . . . Yo logro favontan grat de esta vez queda sin uso mi pagada tercería. Señor Don Luis, me persuado . . También en este Villete, del aliento que os incita, que estaréis pronpto a embárcaros , Ir en vuestra comitiva deseo, y nada tengo que esta fortuna me impida; a Pieza de leva aguarda, está la obediencia mía. Pues escuchad, que ya avisa, . A mi valor le promete así que se me olvidaba, no ha de quedar indecisa. la amorosa diferencia que entre los dos se litiga, y así, pues nuestro viaje hacemos juntos, querría que corriésedes los dos con voluntades unidas, dando víctimas a Marte, y no a Venus las delicias. Yo prometo, por la fe de Caballero Y yo juro por la mía. con la voluntad rendida. De correr con Don Martín, . Cómo quedáis Caballeros? De excusar en el viaje tener con Don Luis rencillas. esa Dama que os captiva Decidme por vida vuestra . e Competidores, y amigos, a cual de los dos desprecia? a cuál de los dos estima? tu resolunción activa, . . . Yo logro favontan grat que mi esperanza acredita, Cómo es eso? este papel lo que digo testifica. Señor Don Luis, me persuado . . También en este Villete, cuanto he expresado se explica. que estaréis pronpto a embárcaros , Los periodos contienen sin diferencia, las mismas razones, los dos tenéis en vuestra mano las dichas. Pues escuchad, que ya avisa, . A mi valor le promete felicidades crecidas. Tabién a mi esfuerzo ofrece premio, a que ansioso aspira. Pues a competir valientes, ya que a los dos os anima la Ley, el Rey, y la Patria, que los riesgos facilita O si ocasión se ofreciere, que la ruidosa bocina de la fama, en ambos mundos mis hechos publique. ua Escriba en bronce, de mis hazañas lo grande; el buril por tinta. De correr con Don Martín, . Cómo quedáis Caballeros? Cómo dijo al de Medina, el de Arcos, cuando en campaña destrozó Escuadras Moriscas. Decidme por vida vuestra . e Competidores, y amigos, dos empeños os alistan, el de Marte, todo mán No sea de paja, mira y el de Cupido; sin vista. Qué dice usted, seor Carrasco . Yo te llenaré el Gergón de estas grandes boberías? Vamos a embarcar señores, Que son nuestros amos gallos, y los dos somos gallinas. Peor fuera ser capones. Vamos Fermín, aunque yo éJesús, qué fatal desdicha! hemos de ser muy amigos de Camarote; y comida; me ha mandado mi señor que te haga compañía. Está bien, no harás poco si me llenas la barriga, porque tengo hambre de paje que como sarna me pica. No sea de paja, mira Qué dice usted, seor Carrasco . Yo te llenaré el Gergón que soy Vizcaíno burro, y no es paja mi comida. Vamos a embarcar señores, pues esfuerza se repita última Pieza de leva, que el plazo postrero íntima. . Vamos Fermín, aunque yo tu viera a suerte divina mucho más que ser Carrasco, ser del monte tosca encina. . , al empeño cuidadosas:
JORNADA SEGUNDA
De las Provincias unidas. por noctorias conveniencias, contra dos grandes Potencias ay Armadas prevenidas: Las noticias adquiridas con expresadas razones, dicen, que dos Galeones, de porte, y de fuerza extraña, de los confines de España traen a Cadiz municiones: Nuestras Armas numerosas, en dos Escuadras valientes tomen rumbos diferentes , al empeño cuidadosas: Con mis Naves poderosas, de Cadiz cerraré el paso, y la otra, por si acaso no las halla mi osadía, registre de Berbería las Costas para su Ocaso. Tened todos gran cuidado en el combate forzoso, que es su Cabo valeroso, buen Nautico, y buen Soldado: En la Armada ha militado muchos años con valor, ahora le tendrá mayor, por traer en sus Nabios Vascongados, cuyos bríos i2. Con indecible desvelo a Marte causan terror Son los Vascongados fuertes, a navegar inclinados, Marineros, y Soldados, despreciadores de muertes: Tienen por felices suertes pelear hasta morir, sábense muy bien unir 3. De lo resuelto instruido en todos los ejercicios, pelean sin artificios, jamás han sabido huir. Sea la guerra galana; de afuera en orden acorde se dispare, nadie aborde, dispare una, y otra andana: A las Naciones les gana esta, que tiene por gloria, Cada cual vaya a su Nave, dejar muriendo memoria de su inviolable Ley, por la Patria, y por su Rey o conseguir la Vitoria. 1. Obediente a tu mandato en la Nao que gobierno, he de hacer mi nombre eterno en el primero rebato Tenga logro este contrato de Holanda, e Ingalarerra, a España, y Francia hagan guerra unidas con Alemanía, pues nos da la Lusitanía socorro en Puertos, y en tierra. i2. Con indecible desvelo el Orden cumplir sabré, y en obedecer pondré el más cuidadoso anhelo; Ningún peligro recelo de Española bizarría, que a golpes de Artilleria de lejos, un abordar les podrá desarvolar la continua batería. 3. De lo resuelto instruido voy, si llegare ocasión, y en la reñida función sabré mostrarme temido; Continuado, y repetido el impetuoso estruendo le cañonazos tramendos, en ellos dejará apenas, ni Vergas, Velas, ni Entenas, haciendo el estrago horrendo. Cada cual vaya a su Nave, y con advertendia vaya, que la tenga la Atalaya, cada vaso sea unave: Sienta España daño grave, legue el ruido hasta su Corte de cuanto la liga importe, he de hacer mi nombre eterno entiendan Francia, y España, que en la salobre Campaña triunfan las Armas del Norte. a España, y Francia hagan guerra socorro en Puertos, y en tierra. Con favorable viento este salado, y humedo elemento B2 van CICIETE avan surcando las quillas, y en alegres gustosas maravillas, con quietud, y descanso el golfo se ha mostrado hasta ahora manso. No fies de esas señas aunque mires sus aguas más risueñas que suele en un instante ese claro cristal, fijo diamante, mudarse en un momento a cualquier huracán, a cualquier viento disparando centellas humedecen sus olas las Estrellas, cubriendo el Horizente, y formando de espumas tanto monte que parece al recelo quiere dar el asalto al primer Cielo; y mi fortuna fragua, que como huevo, pase yo por agua, fiera suerte importuna, qué venga yo mecido en esta cuna y a uno, y otro valanze sa que dos tropezones de relance, fatigado del hambre, comiendo mal, tarde, y fiambre, bebiendo con medida el vino por ración, infeliz vida! y si el sueño me venza, al guirigay despierto del Vascuenze Y bienes muy gustoso haciendo este viaje peligroso, cuanto mejor estabas, cuando en Madrid, las calles paseabas? con dicha peregrina, estimado de Carpio, y de Medina? Era la vida mala, entrart entrarte en el forlón del buen Zabala, aquel bizarro amigo de todos tus servicios fiel testigo Crédito era sobrado merecer de Zábala el noble lado, p Caballero excelente, muy galán, muy discreto, y muy valiente Soldado, y cortesano, con las prendas plausibles de Cristiano. Él tiene un viejo vicio de atender al Divino Sacrificio, de uno, dos, y tres Misas, dejando diligencias por precisas que tenga a su cuidado, inmóbil se mantiene arrodillado por espacio prolijo, y es de Guipuzcoa; generoso hijo: Mas para qué le alabo, no ha habido tal Soldado, ni tal Cabo? y ya con la encomienda, de sus servicios recogió la rienda, en los tiempos propricios que sabe nuestro Rey premiar servicios, de la Corte es ejemplo su modestia, en la calle, y en el Templo. Hola, ha de abajo Quiera Dios no tengamos un trabajo: las. Di, con qué nos consuelas? Descubro a nuestro Sur, mas de ocho ve- Lleve el diablo el Gabiero, que nos anuncia tan perverso agüero. Qué fábrica; y Vandera? No se distingue nada, de manera que la luz, que se oculta el que las reconozca dificulta. IRTL Póngase con despejo al instante Bandera de Consejo, vengan los Capitanes, prevéngase el remedio a los afanes que pueden ofrecerse que yo les daré Orden, para hacerse cuanto toque a defensa, y de los enemigos a la ofensa. Ah señor! estamos buenos; no ves los cristalinos paramos serenos que deleitan los ojos sin anunciar los mínimos enojos? Mira con que presteza se ha mudado en horrores su belleza, si fueren Holandeses, temo de su rigor graves rebeses. yo tomaré el atajó y me iré a la bodega, que es lo bajo, seguro, y escondido 6bi que no quiero meterme en tanto ruido, para tales tormentas Santa Bárbara, mucho me contentas. Calla, infame cobarde. Para esconderme, me parece tarde, descansaré a mis anchas. Ya van llegando las ligeras lanchas, en lanze tan estrecho el valor me aproveche de mi pecho, en voces persuasivas encuentre mi discurso las más vivas, con que logre, y alcanze persuadir a mi gente, para un lanze de un combate furioso, para que de él me libre victorioso en término sucinto, en servicio del Rey Felipe Quinto, Católico Mavorte que dejadas delicias de la Corte, y a su querida Esposa, por defender sus Reinos no reposa, poniéndose valiente de sus tropas Cristianas en la frente. Seáis muy bien llegados. Para saber, a que somos llamados. Tened por firme, y cierto, que el Gabiero mirando ha descubierto nueve Naves Veleras, sin conocer su porte, ni Banderas. Ese aviso tenemos, decid lo que mandáis, para que demos con toda diligencia, prontos a los mandatos la obediencia. Pues yo con el cuidado, a que estoy constrenido, y obligado para cualquier manejo, quiero obrar por acuerdo; y por Consejo, fiando mis razones a discreción de tales Campeones. Será el dictamen vuestro regla derecha, que gobierne el nuestro. Yo señores, querría a la Costa correr de Berbería, mientras la noche cierra acercándonos todos a la tierra, y a Vela recogida navegar en conserva prevenida, porque pueda encontrarnos el Aviso, que espero; e informarnos CCIITETE de lo más conveniente, y siendo a buen discurso concerniente que de Cadiz tengamos noticia alguna de las que esperamos, que antes de mi partida dejé esta diligencia prevenida, cuando esto no suceda fiemos en la suerte, que se pueda con favorable viento entrar en Cadiz, para complemento de este nuestro viaje, o hacer a Gibraltar fácil pasaje. Conformemos en todo con la resolución, substancia, y modo. Señores, cada uno del tiempo se aproveche, que oportuno la ocasión le ofreciere, pues de vuestro valor claro se infiere, que en batalla trabada callará la lengua, y hablará la espada. 2. En honrarnos excedes, bien de nuestro denuedo fiarte puedes, no quedarán contentos sin morir, o vencer nuestros alientos Todo esté prevenido para el combate, nombre esclarecido adquiera; y sunma gloria de nuestras armas la feliz Victoria, y herejes fementidos, que negaron a Dios cultos debidos, rebeldes a su Dueño, hallen justo castigo en vuestro empeño. 1. Con Dios queda Almirante, cada cual mirará por lo importante de su opinión, y fama, y el incendio leal, que nos inflama, por nuestro Rey Felipe hará, que a los peligros se anticipe el menos valeroso, por servir al Monarca generoso, haciendo que su nombre a todo el Norte, y a Alemania asombre. Pues ya llega la noche, y en el Ocaso se sepulta el coche de Faetonte osado, me parece será bien acertado, que luego se despache a la vuelta de Cadiz el Patache, y que el farol se ponga, y a seguir este rumbo se disponga; para que deslumbrados por su rumbo le sigan engañados, y con esta cautela hagamos fuerza sobre toda vela, mudando de viaje, y viendo con el día en el paraje, que libres nos hallemos, derrotero seguro elegiremos. 2. Está muy bien dispuesto. Cada cual a su Nao, y a su puesto: dadme, amigos, los brazos, que sean del afecto estrechos lazos. Muy bien ha sucedido; pero yo ya me había recogido con mi notable brío, en lo más retirado del Navió, mas con la noche oscura el riesgo de batalla se asegura: voy a ver a Don Diego, que que no tiene descanso, ni sosiego, dando las atenciones, a cumplir cuantas tiene obligaciones. . ls albaelror Señor, fanal luciente se descubre, navega diligente, o Vi lo obe ya acelarado curso, y si no desfallece mi discurso, son las Naos de España, que huyendo del rigor de nuestra saña Sl procuran alejarse, y en el Puerto de Cadiz encerrarse. alqnda Toda la Escuadra mía tome su rumbo, su farol por guía; alas se pongan con los papahigos, no se escapen los fieros enemigos, que antes de tomar Puerto, ha de ser nuestro el triunfo, su sin cierto. Terrible tiempo corre esta pieza de infortunio, que sea darnos aviso con mucha razón discurro. La Almiranta ha disparado. Pues atraviésese al punto la Capitana; y espere tener aviso segundo. Ya la Almiranta se acerca; si bien, que nos oiga dudo, que es mucha la mar. Y mucho. . mi cuidado; mas se llega y ya sus noticias escucho. Un golpe de mar terrible, señor Almirante; pudo llevar bandetas del beque Pues atraviésese al punto con destrozo furibundo, por la parte de babor; y al tajamar, el impulso ha maltratado de suerte, que navegar dificulto: toda la pala se mueve, y mientras remedio busco para reparar el daño. en que el frangente me puso, y se alija con dos bomvas de agua el copioso dilubio, os pido me hagáis la guardía, pues os hizo palinuro la repitida experiencia il del imperio de Neptuno. Don Don Vuestra desgracia me deja, amigo, con gran disgusto: yo no os perderé de vista, antes siguiendo los rumbos, que habemos comunicado los guiaréis con el sunmo cuidado, que acostumbráis; echad farol, y este bulto os seguirá por la popa, hasta que el Planeta Rubio nos deje reconocer, y reparar los disturbios. Está muy bien, sigo el orden Segunda vez aseguro, que no os faltaré al socorro en el más penoso susto. No será mayor, que el mío: voy aprisa, y me zambullo entre las roscas de un cable con valiente miedo lucho. Han de seguir el farol que en mi Nabio conduzgo, los ocho de mi conserva, mi entras durare lo oscuro, de Berbería a las costas, registrando los ocultos senos de aqueste paraje, y vijeando a menudo entretendremos la noche; y parece será justo, que el Gabiero bien vije por si ve farol alguno. Señor Piloto avizor, los Españoles astustos no se escapen de nosotros; cuidado, que son adustos; si la ocasión se ofreciere de pelear, con robustos Vizcainos, ved, que saben de la Artilleria el uso, Por un costado, y por otro coñanazos a dilubios se les dispare, y abordo no intente pasar alguno; que son intrépidos todos, y con espadas, y chuzos harán horribles estragos, aunque pelean desnudos, ofrecen el pecho a golpes de los aceros más duros, y desprecian las rodelas, no valiéndose de escudos, hasta estar desarboladas sus Naos de todo punto y hechas queden unas boyas entre el incendio, y el humo no se trate de abordar. Así se hará, porque ha muchos años, que yo los conozco después que estos mares surco. Seor Piloto, corre el viente con notable variedad, yo z0. En todo pondré cuidado, y yo su mudanza siento, porque si atesa, en verdad nos causará detrimento. Andad, corred, sin empacho ved, que ruido es el presente. Perdió la verga el velacho, Viene usted con buén despacho? . Pon la luz sobre esa mesa, que es un fatal accidente. Don Hay otro que suplir pueda? Sí, que estoy yo de por medio Valgas, Dios, señora mía; y así por mi cuenta queda; voy presto, porque suceda al daño pronto remedio. Confiésote, que aquel lance Don Don La pieza de la Almiranta pronóstica algún fracaso, no es mucho, nada me espanta, cuando la tormenta es tanta ella se acerca a este paso. Don Don Qué frangente ha sucedido? La Verga mayor tronchada, Vela mayor se ha perdido. Gabia, y Velacho se ha ido. Don Don Remediarlo, que no es nada. Así se hará, por momentos, . Así escribieses corre la tormenta grave, Pues qué te va en eso a ti? No me va, pero me viene: no sabe pasar tormentos, el que de estos elementos el fuerte rigor no sabe. Con las Velas asomadas contra el temporal se abroche; vayan poco separadas estas Naves maltratadas, ETRTRIETIIE mientras se pasa la noche. En todo pondré cuidado, atended a mi farol iré poco desviado, ningún peligro ha causado miedo al ánimo Español. Andad, corred, sin empacho Viene usted con buén despacho? . Pon la luz sobre esa mesa, que quiero leer los papeles de mis ausentes amantes, si hay amantes siendo ausentes. Valgas, Dios, señora mía; no has leido muchas veces, parece que estás más tierna, tienes cariños pareces? Confiésote, que aquel lance en que anduvieron valientes, defendiéndose gallardos, y acometiéndose fuertes, no es mucho, nada me espanta, me dejó tan obligada, que caso que ser pudiese, no se cual elegiría de los dos, que ambos merecen La Verga mayor tronchada, agrado igual; escribí lo que tú sabes. tanto, y más, que antes de Pascua Así se hará, por momentos, . Así escribieses escriben los pretendientes. Pues qué te va en eso a ti? No me va, pero me viene: Martín me dio esta sortija, y no es alhaja de duende, Don Luis me dio este cintillo, que es como un oro, de suerte, que que ser tu pronta estafeta ricas adealas tienen. Yo me alegro, Catalina, que aprovechada salieses. Así corriera la posta una vez todos los meses. Déjame, que quiero leer, dice así Martín en breve: , u , Muy bien escribe el Paisano, si como escribe lo siente, el Andaluz su pasión explica discretamente. , . Vamos adormir, que a mí Muy bien se explica Don Luis, y la acción de irse merece aprecio, porque agradarme con bizarrías pretenden, ambos proceden discretos, los dos su afecto mantienen, logren en esta Campaña inaccesibles laureles; después, que de los pasajes se embarcaron con el fuerto Vicuña, para ir a Cadiz, donde se espera que lleguen, no se ha tenido noticia, y se recela, o se teme, que en paramos cristalinos Muy bien escribe el Paisano, los enemigos encuentren. Vamos para descansar lo que a la noche le quede; si quien alienta cuidados puede sosegar, o duerme. no hay cosa que me desuele , . Vamos adormir, que a mí sino saber, que valor fortija, y cintillo tienen. . oemosta tiavrosa
JORNADA TERCERA
La bella luz peregrina, que las sombras ha vencido, con su esplendor esparcido, Horizontes ilumina, pocó a poco se camina usando de estas cautelas, ardides de las escuelas. marítimas practicadas, van las velas asomadas por quitar fuerza a las velas. Con mis pensiones sérviles mas quisiera yo alumbrarme, para mejor ocultarme, que con velas, con candiles: pleitos tomara civiles en el Consejo, o Audiencia, pues tuviera conveniencia (si la dan los Tribunales) mas que en casas criminales de cañones la sentencia. Horrendo es el temporal, . Viene por el Barlovento Ya le veo, mucho crece el aguacero, es para el Sueste fiero con un huracan fatal, la tierra puede hacer mal, y cuanto se apetecía ayer tener cercanía, Todos están a la vista hoy es preciso alejarnos, porque no pueda asaltarnos la Costa de Berbería; Escuchad, amigos míos, vayan velas aferradas papahigos, y juanetes, solos sirvan los trinquetes contra las olas inchadas, aún estorban asomadas, tanto es del viento el furor, ocasionando terror, elementos aunados a todos, de Vascongados vence el plausible valor, La Capitana ha rendido gran parte del mastelero, que se meta otro no quiero, porque es el trabajo crecido, el daño se ha prevenido, vela de gabia asomada, de ambos palos atesada la jancia, que cada día en el temporal se hacía, pues la Almiranta es pesada. un Navio Horrendo es el temporal, . Viene por el Barlovento Ya le veo, y con la Almiranta creo se acercará en un momento: a la Plaza de armas vengan toda gente, y Marineros, y a contrarios desafueros valerosos se prevengan. Todos están a la vista con insufribles enojos, viendo se viene a los ojos el trance de la conquista. Escuchad, amigos míos, sin muchas ponderaciones, algunas breves razones, que inflamen más vuestros bríos. Valientes generosos Vascongados, Ilustres Capitanes Caballeros, intrépidos Católicos Soldados expertos, y briosos Marineros, todos en el vencer acostumbrados, siendo RIRRIE siendo Parcas fatales los aceros, sepa ilustrar la Patria vuestra gloria alcanzando de Herejes la Victoria; que se muestren sus fuerzas superiores el número lo dice, y asegura; más vosotros vencéis riesgos mayores, con Nación peleáis infiel perjura, que dejó la verdad, por los errores, tened la confianza más segura, consiguiendo los triunfos en su ofensa, pues por Dios, por el Rey es la defesa. Cada Nao es castillo fluctuante, cada Soldado parca de las vidas, el amor de la Patria fiel, constante lealtades del Rey encarecidas en mantener la fe cualquiera Atlante con Navales Coronas merecidas, todos fuertes Cristianos Campeones en esfuerzo, y valor bravos Leones, La ocasión se ha llegado deseada, vomiten los cañones tanto fuego, que la Campaña diáfana abrasada reduzga en huracanes el sosiego; quede el agua al incendio conjelada, la esfera superior desasosiego padezca con el humo a vuestros bríos en naufragio zozobren sus Nabios, juzgarán por ventaja conocida, ser nueve sus Nabios bien armados, que dando la carga repetida nos dejarán en breve destrozados, y tomando la más justa medida de vuestros corazones esforzados. Estos Herejes de soberbia locos, para nosotros pocos, serán pocos. Ya se acerca una Nao a la Almiranta; ya a tiro de cañón la andana pone, ella al combate presta se adelanta: más razones mi lengua no os propone, porque me llama de importancia tanta el valor, que al discurso, se antepone; y así será excusado persuadiros, cuando vienen ligeros a embestiros. Al arma, cierra España, guerra, guerra, tema vuestro valor el firmamento; Holanda llore, gima Ingalaterra, el choque más terrible, y más cruento que la mar admiró, sufrió la tierra; el primero he de ser para el estrago: Viva Felipe Quinto. Santiago. Viva, viva, viva, Cinco Nabios Ingleses se acercan por Varlovento. Siendo imposible excusar este precisado encuentro, fiando en Dios el socorro, pues su causa defendemos, del tiempo los accidentes, Viva Felipe Quinto. Santiago. a rostro firme aguardemos; y habiendo todos cumplido de nuestra ley el precepto, y en la Sacra confesión, de nuestras culpas absueltos, no hay que temer la canalla de tantos infieles perros, y pasará el que muriere de nosotros a los Cielos. El Nabio que envistió la Almiranta, de los nuestros parece, que se retirá gran fuerza de vela haciendo, da a entender su descalabro, y por nuestra proa veo cinco Vájeles Ingleses con Vandera de Gobierno, mas de setenta cañones cabalgan los tres, y creo, que llegarán a sesenta Viva Felipe Quinto. Santiago. los otros dos de su resto. Vamos de vuelta encontrada; y póngase en lo supremo le nuestro Tope mayor todo el gallárdete extenso en la Cuadra la Bandera de nuestro Felipe excelso, vuestra alegría es indicio del insuperable aliento; ya se acerca el Holandes, de vuelta encontrada demos nuestro costado a su carga, y la nuestra no haga estruendo: ahora sí; que aquel Inglés, y los demás compañeros se acercan a disparar, el bronze despida fuego. La carga nos ha dejado, sobre ser siete los muertos, duplicados los heridos, destrezo en Velas ha hecho, desmontó cinco Cañones. Y yo en la frente me siento herido con un moten, también en el lado izquierdo me lastimó un astillazo. Mucha sangre estáis vertiendo. Retiraos, porque os curen. Los espíritus que tengo no permiten retirarme, por mi Rey la sangre vierto, por el Gran Felipe Quinto, mi vida expongo a los riesgos? Señor Don Luis, la ocasión ha llegado del empeño. A todo tranze veréis arrestado mi denuedo. Señor Capitán Teniente. Yo los peligros desprecio, no ha menester mi valor que le incitéis con recuerdos. Aunque de los Enemigos . También estamos cercados todabía no sabemos el daño que han recibido, y la nuestra no haga estruendo: se ve navegar dos de ellos sin palo de la Mesana, rendidos los Masteleros: A otro el Juanete mayor, de la Cebadera advierto que le ha faltado la Verga, y el Mastelero más recio de la Vela mayor tiene rendido a fuerza del fuego, pero de nuestra Almiranta Y yo en la frente me siento el trágico fin recelo, también en el lado izquierdo y discurro que a sus bordos Mucha sangre estáis vertiendo. Retiraos, porque os curen. han ceñido tanto el cerco que la procuran entrar, buen Capitán está dentro, buena gente, que sabrá mi vida expongo a los riesgos? bender la vida a buen precio, y como a esta Capitana lo mismo está sucediendo, no poderla socorrer es mi dolor más intenso. Amigos, a la fatiga no se rinda vuestro esfuerzo, Aunque de los Enemigos . También estamos cercados muchos son los enemigos en el valor mucho menos que vosotros, defended las vidas de tanto aprecio. . bizarro señor Don Diego, canalla, llégate a bordo, IIETUL no pelees desde lejos. Cada Juven es un César, todos vencen a Pompeyo, de Infanteria arreglada. aventaja al mejor Tercio, por Dios, por el Rey, y Patria, peleando hacen extremos, pues hasta los desertores lavan la mancha del pecho. Señor Capitán Teniente, el Orden se guarde, y puestos, pelear hasta morir Perecemos. es la ley de Caballeros. Preciso es que nos rindamos, mas que han de hacer si no abordan reservad para otro tiempo Todos miran por su honra n Quién pronuncia tal exceso procurando el desempeño, estos Herejes proterbos. Pelear hasta la muerte será cobrar nombre eterno, Muerto soy. No importa nada, y si fueremos vencidos por el número supremo, quedarán más destrozados que gananciosos, supuesto que tantas infames vidas sirve el Mar de monumento. Tres Naos de las contrarias. quedan por el Sotabento, que no nos pueden seguir por daño que tienen hecho, al que tenemos más cerca es menester procuremos. le desárbole algún tiro. Bien se ha logrado el efecto, no cayó el árbol mayor, diole sobre el racamento la vela de gabia arría; Cayó abajo (Santos Cielos) por Dios, por el Rey, y Patria, todas las belas la carga destrozó con su aparejo, Bandera mayor nos falta, fíjese luego al momento la del Bote. Perecemos. Preciso es que nos rindamos, mas que han de hacer si no abordan reservad para otro tiempo estas vidas, que nos quedan. n Quién pronuncia tal exceso al castigo de mi Espada habrá de morir primero. Muerto soy. No importa nada, así habrá un cobarde menos: Señor Teniente, al instante ejecutad con secreto el Orden que os tengo dado. Ejecutaré el precepto. Piedad, señor Almirante. A quién hacéis el obsequio con volarnos? Quién ha dicho que tan cruel es mi intento , Ríndase VaS. El golpe de agua es inmenso, cedamos a la fortuna pues remediar no podemos el Nabio, que se anega. Solo defender no puedo esta Capitana, amigos que tengáis paciencia os ruego, ya el Enemigo nos entra, en la Almiranta lo mismo se ejecuta. Dense todos de guerra por prisioneros. Pues la fortuna en la guerra causa tan varios sucesos, esta es mi espada, tratad con piedad mis compañeros. Yo haré que se les atienda, y a vuestro valor confieso que me deja aficionado, y aún con envidia, sospecho en la Batalla os mostrasteis temerario con exceso, y pudo tanta ventaja A quién hacéis el obsequio superar vuestro denuedo. Vengan conmigo los Cabos en la Lancha a mi Gobierno, que para este Galeón, bastantes Soldados dejo. Camine apriesa el cobarde. Sabe usted, si acaso puedo. Qué mal olor qué despide? Sahúmese con romero. Por qué se había escondido? Porque en ruidos no me meto. Vaya apriesa. Lléveme, porque yo, ni voy, ni vengo. Así le haré menear. Mire, que rompe el pellejo. . Pues la fortuna en la guerra Vencer pudisteis mi Nao, que a temporales deshechos, venía tan maltratada que rendirla ellos pudieron. Señor Capitán, paciencia, jactaos por lo menos que fuimos nosotros más, y vuestro valor supremo. . Dona La Victoria que se alcanza Déjame imaginación, no me des mayor tormento con acordar de mi intento la loca resolución: Sírveme de confusión haber sido desleal, por complacer al fatal Almirante, en su mansilla, quedando mal en Castilla, y no bien en Portugal. El Embajador de Holanda te remite este papel. Dámele, por ver en él que me avisa, o que me manda. La Victoria que se alcanza siendo tan caro el trofeo, ni satisface al deseo, ni da aliento a la esperanza. Consivo desconfianza de lograr las discurridas májimas, de mal unidas voluntades con su Rey, pues por servirle con ley dan los Vasallos las vidas. Conozco al Valiente Cabo, el buen Don Diego Vicuña, yo le traté en Cataluña, y así sus prendas alabo: Probaré, a ver si recabo con uno, y otro artificio, haciéndole beneficio singular al Archiduque, aunque la razón trabuque, que se aliste en su servicio. No discurro, como diga que la fantasía engaña, cuando se hurdió contra España, esta poderosa Liga: Ya de socorrer mendiga Visoña, y poca es su gente, el Grande Luis, diligente, y Felipe Quinto osado, pues ponerse ha publicado de sus Tropas, en la frente. Confieso que mi despecho tuvo motivo bastante, que me engañó el Almirante estando mal satisfecho: No salga la voz del pecho porque la enmienda es en vano, que erró mi discurso es llano, de que no encuentre la excusa, cuando acá dentro me acusa de la consiencia el gusano. Que estaba desprevenida Castilla, se publicaba, Para el contrario suceso que Soldados le faltaba, y de caudal extinguida: Sábese, que con crecida lealtad de los Vasallos, Señor Don Diego, confieso (que no hay con quien igualarlos) se acresienta por instantes los Tercios de los Infantes, y las Tropas de Caballos. Parece que contrastada fue del Cielo la ambición, echando la maldición a la una, y otra Armada: Dos veces hizo arrivada del viento a los desconciertos, Por eso la afición mía y aún dentro en sus mismos puertos con huracanes horribles, estragos hizo terribles, las Playas llenó de muertos. Señor, unos forasteros me dicen, que cuenta dé a V. Sade que entraron los prisioneros. Quieran los hados sejeros . . Vos procedéis generoso. eficacia en mi influir, porque sepa persuadir que Vicuña se embauque, y que de Austria al Archiduque se determine a servir. . Para el contrario suceso es menester la razón, la estamos en la prisión, pero de honra con exceso. Señor Don Diego, confieso sin que de lisonjas trate, que ha sido el mejor remate de nuestra cresida gloria, pues adquirimos victoria vencidos en el combate. La pobre Marinería es de mi dolor materia, pues padece la miseria de una cruel tiranía. del viento a los desconciertos, Por eso la afición mía ublicará en sus acciones, socorro en las ocasiones de verlos desconsolados, para el caso, reservados tengo trecientos doblones: Luego, a toda diligencia se les dé el subsidio leve, porque su valor me mueve: a aliviarlos en la urgencia. Quieran los hados sejeros . . Vos procedéis generoso. o. Valiente sois, y piadoso. Débeme vuestra persona Ejecuto lo que debo. En vos, este obrar no es nuevo la libertad, y la vida. Su trabajo en mi es forzoso que tenga el primer lugar, así pudiera librar trocando su infeliz suerte, los que padecieron muerte zozobrados en el Mar. El Conde de la Corzana, os quiere, señor, hablar. Si tuviera libertad, Os habéis de retirar; veamos esta carabana. Dile, que entre: con qué vana . No es esa dificultad, presunción llegará a hablarme? si vendrá consuelo a darme, mas él lo dirá mejor. Tantas honras, gran señor. No os tardéis en abrazarme: Es de la razón distinto, Con gran sentimiento llego a veros en este estado, la fortuna se ha mudado, Esto es del todo ganarme. Eso es querer provocarme. Y prevertirme, es buen modo, no es nuevo, señor Don Diego. Este golpa, con sosiego lleva mi razón cresida; porque estando defendida la honra, que tanto aprecio, por conservarla desprecio Valiente sois, y piadoso. Débeme vuestra persona En vos, este obrar no es nuevo la libertad, y la vida. particular afición: Su trabajo en mi es forzoso Gibraltar dio la ocasión que repitió Barcelona: el Rey premia, y galardona, con liberal franca mano, hombres, como vos, ufano debéis estar a la ley, y debéis besar al Rey, luego al instante la mano. Si tuviera libertad, veremos en lo que para) . luego partiera, y besara los pies a su Majestad. Dile, que entre: con qué vana . No es esa dificultad, venid, que llevaros quiero, ya abonaros me prefiero, y enmendad vuestaa mansilla, pues solo Rey de Castilla; es nuestro Carlos Tercero. Es de la razón distinto, y ajeno a la buena ley: Yo no conozco más Rey, que al grande Felipe Quinto. Eso es perderos del todo, Esto es del todo ganarme. Eso es querer provocarme. Y prevertirme, es buen modo, a la razón me acomodo, D0 por mi Rey juré a Felipo, Castilla muchos Leales, y así, a todos le anticipo pues no hay más Rey de Castilla. . Puede mucho un Almirante Qué Carlos tiene cuchilla, con todas las Jerarquías. Para despachar espías, de su parte, os participo. Con honra quiero morir. Ese es un notable error. Es más grande ser traidor. Pues ya no os puedo sufrir, . . Solo sé, sin embarazos, y si no os viera venir tan miserable, y rendido, os hubiera respondido a tan loco desafuero con la lengua del acero, (re . . Sin temor de vuestro enojo. que rebeldes sabe herir. Cuando en libertad me bie- os procuraré buscar, y en campaña averiguar, si como se habla, se hiere. El que estáis loco se infiere, y sin la razón cabal. Yo, blasono de Leal. Habéis perdido el sentido. prisionero a Portugal. No me vine, me han traido . . Y vos, nunca tendréis paz. Pensad mejor el intento, no la pasión os trabuque No es mi Rey el Archiduque. . . Os escuchamos atentos: Presto en Madrid pondrá asiento n Saldrá vano el pensamiento. Tiene fuerzas superiores. De herejes auxiliadores. Valiente resolución; Esfuerzos tiene Nabales. Castilla muchos Leales, solo ha habido dos Traidores. pues no hay más Rey de Castilla. . Puede mucho un Almirante Qué Carlos tiene cuchilla, con todas las Jerarquías. Para despachar espías, para ser tumultuante. Así veréis, que es constante, que tiene amigos, y brazos. Es más grande ser traidor. Pues ya no os puedo sufrir, . . Solo sé, sin embarazos, que tres Espías cogieron, y en la horca infame dieron las vidas a estrechos lazos. Por no daros el castigo todo mi enojo recogo. (re . . Sin temor de vuestro enojo. ser fiel a mi Rey prosigo. Cuando en libertad me bie- Discurrid, que os está mal portaros con tal desdén. Nada me estará más bien El que estáis loco se infiere, que mantenerme leal. Os dejo por contumaz, que al partido puerta cierra; vos tendréis perpetua guerra. No me vine, me han traido . . Y vos, nunca tendréis paz. h . No es mi Rey el Archiduque. . . Os escuchamos atentos: Presto en Madrid pondrá asiento n Saldrá vano el pensamiento. responder sin embarazos, De herejes auxiliadores. Valiente resolución; dejad, explique en abrazos. mis corteses rendimientos. y firmeza, mas que humana. TUIUETA Al Conde de la Corzina, no balió la persuasión. Mi amistad os asegura, que cuando me persuadía mas mi cólera temía que su valiente locura. Con aparentes razones se han valido de estas trazas, de ofertas, y de amenazas con los que están en prisiones ellos sus obligaciones han mirado, y con despegos a ofrecimientos, y ruegos para aterrarlos, Cien Fuegos . . Yo te las mando, abro, y leo mostraron su fe constantes, aún con ponerles delante, hasta aquellos desgraciados que antes fueron desertores dieron indicios mayores de leales, y Soldados. bien en los trances pasados No es de pesar, es de gusto se dejaron conocer, y más quieren padecer el castigo de su culpa, que en la nota (sin disculpa) de desleales caer. Mucho me alegro, proceda tan fielmente nuestra gente, nuestro Rey es muy clemente fío el premio les conceda, borrado su crimen queda, su valentía aplaudida, faltabales la comida a la Patria se volvieron, para servir mantuvieron entre los suyos la vida. Señor, un Correo aguarda para hablarte la licencia. Di Entre, que me da impaciencia cualquier instante que tarda. Recibid, señor Don Diego, dándome buenas albricias, por las gustosas noticias, que os participa este pliego. para aterrarlos, Cien Fuegos . . Yo te las mando, abro, y leo Oh Soberana grandeza! pongo sobre mi cabeza el pliego, qué es lo que veo! Qué os suspende? Qué os admira? Mirad, nos tenéis con susto. No es de pesar, es de gusto cuanto en la carta se mira; escuchad, de las reales clemencias del Gran Felipo, las honras que participo: dice el Marqués de Canales. Mucho me alegro, proceda nuestro Rey es muy clemente , . . Ya la suerte se , . Cuando alguna ocasión haya , de lo bien que me porte, , daréis aviso a Vizcaya. ̱ . . . Lo mismo, señor, os digo. Bien a los dos os entiendo, Siento en aquesta ocasión, por hallarme prisionero no tener mucho dinero con que daros galardón, solo me quedó un doblón de a ocho, por escondido, y esta sortija, que ha sido años ha mi compañera, tomadla, y ojalá fuera su valor el más cresido. . . Ya que se mínora el mal, Viváis por edad prolija. Sois el Correo mayor? No. Buena lanza, Corredor que se lleva la sortija. C. . Sea muy en hora buena las honras, que el Rey os hace. sin con más no satisface. , . . Ya la suerte se amigos, mis aumento mas serán vuestros, que m yo informaré de los bríos que dieron vuestros alientos, su Majestad (que Dios guarde sabrá por diversos modos dar el premio igual a todos pues de Alejandro hace alarde. , . Cuando alguna ocasión haya ero, y confío, que , de lo bien que me porte, , daréis aviso a Vizcaya. ̱ . . . Lo mismo, señor, os digo. Bien a los dos os entiendo, y al valor vuestro si atiendo Siento en aquesta ocasión, como inmediaro testigo, no podré en la competencia dicedir el más valiente, ni cual fue más excelento en la pasada pendencia. Y yo vuestro olvido quedo, Qué puede decir de vos? Qué? puede jurar por Dios, su valor el más cresido. . . Ya que se mínora el mal, que fue valiente mi miedo. y mejora la mansilla, solo falta ir a Castilla, y volver a Portugal. Será esa suerte cabal, como nuestro Rey prosiga. las honras, que el Rey os hace. El Archiduque ha venido engañado de apariencias, aún contrarias experiencias no le tienen reducido, La conquista ha pretendió de los dominios de Es bien se ve cuanto se eng y más cierto es inferi que Portugal se ha de uní u Cetro esta Campañ rra calla, racional ch usa esas boberlas, Créanse mis Profeca pues se ercen las de Baldar Vamos, que es al punto a su Mar y decirle la verdad de vuestro bizarro aliente Vamos, dejando con arr de Doña Ángela el suceso pues ha de tener progre istoria en segunda pa Y acabe aquí la ( de la novedad portento sin muerte, ni casamiento, porque no acabe en tragedia
