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Texto digital de El desengaño del mundo

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Atribución tradicional
Lope de Vega Carpio
Atribución estilometría
Lope de Vega Carpio Probable
Género
Auto
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El texto ha sido preparado por Ana Porres y Lara Vallejo.

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Porres, Ana y Lara Vallejo. Texto digital de El desengaño del mundo. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/desengano-del-mundo-el.

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EL DESENGAÑO DEL MUNDO

Todo lo piensas mandar, todo lo piensas regir. Te haré yo despedir. Te haré yo despreciar. No será el hombre tan necio que poniéndome en su huerta Dios, a quien le ampara y guarda, estime en tan poco precio. Yo soy ángel. ¿Ya caíste del lugar donde pensaste subir cuando XXXX y a tu capitán seguiste? Sí, pero no soy ajeno. Decencia, pues, que te igualo. Vas con el hombre por malo, pero yo porque soy bueno, y ese entendimiento tuyo le pervierte de manera que, si no le defendiera, ya fuera perdido el suyo. Si te cansas de que yo vaya en aquesta jornada con el hombre y no te agrada, déjale y vete. Eso no, que Dios, que me puso aquí, hasta que de cuenta de él quiere que vaya con él. Pues ángel, súfreme a mí. Camina sin hacer mal que yo tendré sufrimiento. También yo servir intento, mi capitán infernal. Si Dios te manda guiarle por donde pueda servirle, a mí el infierno impedirle y con mi astucia engañarle. Si le das inspiraciones, yo, lascivos pensamientos. Sin ejemplos y escarmientos tan a los ojos le pones, yo le ciego con engaños de varios deleites llenos que por eso hay simios buenos y por eso hay simios malos. ¿Qué es esto? ¿Ya no lo ves? Nuestra ordinaria contienda. Yo intento que no te ofenda, que es mi mayor interés. Antes él te ofende a ti pues que te lleva a perder. Cada día he de tener esta guerra dentro en mí. Id, por Dios. Quedaos los dos pues es breve la jornada. Como quien no dice nada ganar o perder a Dios. Que descanses del camino en esta ciudad deseo. A lo que en sus muros veo naturalmente me inclino. Antes no, pues no hay en ella lugar para el alma centro. Entremos, ángeles, dentro mis XXXX vamos a verla. Esta es la ciudad humana. Mira el peligro en que estás pues al celeste vas. Esta es gustosa. Esta es vana. Esta es alegre. Esta es triste. Esta es dulce. Esta es amarga. ¡Qué linda carga y qué larga! De tal engaño se viste. Esta plata es del contento, del regalo es esta calle, por aquí bajan al valle del dulce entretenimiento. Aquella es la platería y el oro de mocedad, aquí venden verde edad, hermosura y gallardía de los placeres mundanos. Sí, pero todos son vanos. En efecto, son placeres. Aquí es la conversación de los ociosos. Aquí hablan de otros y de sí. Dulce es la murmuración. Antes amarga a la vida pues a tantos desgobierna y mala para la eterna que siempre aqueste me impida. Mas que en aquesta ciudad no le enseñas nobles calles que no es posible que calles. He de callar, la verdad. Calle de Santa María, de San Pedro y Santiago no hay aquí si no destrago de engaño y alevosía. Mas que no hay Puerta del Sol con maja luz vea su engaño ni calle del desengaño. No hay en el mundo crisol que como tú XXXX apure todas las cosas. Mira a estas calles hermosas y la del libre albedrío es así que Dios te dio porque con tu libertad sigas el bien. Es verdad y ese voy siguiendo. Pues, ¿cómo vas por aquí? Oh, qué gallardo palacio! Hombre, míralo despacio. ¡Qué hermosura tiene en sí! A la gran Babilonia todos se rindan pues en vaso tan dulce beben y brindan. Hombre, bien puedes llegar. No llegues que aqueste vino te pondrá en el desatino que a tantos suele cegar. la gran Babilonia es esta, sobre las aguas sentada. Bebe y no se te de nada, goza de tan dulce fiesta, brinda amigo apetito Brindis, hombre, haz la XXXX. Estos que aquí están, ¿quiénes son? Ya no ves su nombre escrito. Blasfemias escritas ves. Los que cantan son amigos, que de tu gloria testigos, quieren que parte les des. Aquel es la juventud, este el deleite se llama. ¿Queréis bellísima dama brindarme a vuestra salud? Guárdate XXXX Bebe. Bebe y bebamos los dos. ¿Tan presto olvidas a Dios? Déjame que el vaso pruebe. Dulce licor. Extremado. Sin XXXXXXXX Con vos por paje me voy. Ponte, Apetito, a mi lado. Quien debe del vaso de mis deleites no se busque a sí mismo cuando recuerde. Buen lance hemos echado, la jornada va perdida, pues si erráis la de la vida, hombre quedaréis burlado. Yo que soy vuestro cuidado, ¿queréis que me quede atrás? Hola, temor, ¿dónde estás que quedas enredado? Que se sirva de hombres vanos, mas si los criados buenos no se XXXX en casa menos ¿De qué sirve servir amos desde edad de discreción? Comenzamos la jornada debida que para en nada, que tales sus cosas son y aunque con la inspiración el buen genio le previno del peligro del camino al hombre con su regalo. Ha podido tanto el malo que sigue su desatino. No se que tengo de XXXX para remediar al hombre que si aborrece mi nombre ni me querrá hablar ni ver. Aquí dice detener. Esta noche la posada no quedará mal pagada, si con el alma lo queda rica y preciosa moneda con armas de Dios sellada. Altamente descanse. Lindos regalos había, bravamente se bebía XXXX holgado. Sí, a la fe. No hemos topado posada de tanto gusto como esta, todo era música y fiesta, mesa y cama regalada. Contento vas, Apetito. Qué triste está el ángel bueno! Es este camino ajeno del bien que te solicito. He de dar cuenta de ti y me entristezco de verte ir caminando a la muerte. Y yo te lo digo así. ¿Quién eres? ¿Ya se te olvida? De aquel su amigo, Cuidado. Cuidado. Descuidado vas caminando a la vida. Mal genio, ¿qué casa es esta? Esta casa es del engaño que grita y ruido extraño. El nombre lo manifiesta es un hospital de locos del mundo. Entremos a ver. Hospital es menester? Sí, que los cuerdos son pocos. Ni una palabra han de hablar cuando haya gente de fuera. Callad, Mundo, que muy poca fuera de casa se queda. ¿Cuál fue desnudo o descalzo que la religión profesa? No vine a vuestro hospital por lo mucho que os desprecio que en lo demás en qué estado no hallaréis la vida enferma de vuestra locura, Mundo. Que digo que das las lenguas que habrá XXXX que levante XXXXXXXXXXXXXXXX Yo a lo menos quedo estoy, no hay hombre que os obedezca como el juego. Siempre juego fue notable en obediencia ¿Pues de mí no decís nada? Que mi bolsón es mi lema XXXX XXXX este regalo. ¿Y quién como yo se aprecia de seros padre obediente? Señor maestro, aquí llega el hombre que va camino de aquesta vida a la eterna. Va discurriendo las casas de mayor contento vuestras y esta casa del engaño despacio quisiera verla. Habladle que viene rico de sentidos y potencias, que no dejará de daros algo que serviros pueda. Seáis, señor, bienvenido. Mundo. Y en hora buena vengáis a nuestro hospital. ¿Qué mandáis? ¿Qué gente está? Aquel loco es la ambición que aquella escala de cuerda está subiendo a los vientos. Difíciles pasos trepa desde un oficio a otro oficio. ¿En qué consiste su tema? En que cuando más alcanza, de ninguno se contenta ¿Quién es aquella mujer que en el espejo contempla su rostro? Vana hermosura, que con notable soberbia se viste, enriquece en joya, se lava, pule y afeita para XXXX XXXX y lavar. mil ignorantes en ella. El que abraza aquel bolsón y le regala y le besa es la avaricia, este loco de en adquirir grande hacienda que guardada con mil llaves a él ni a nadie le aprovecha. Aprovechará en su muerte a quien tocare su hacienda y él pagará en el infierno el no haber dado a su puerta limosna al pobre. Aquel loco que la baraja voltea es el juego. Este XXXX de día y de noche se juega con tan grande sosiego que si gana hasta que pierda vuelve a jugar y si pierde, por ganar vuelve a su tema. Cobra mil enfermedades por no alzarte de una mesa. Últimamente he perdido el tiempo, aunque mis riquezas hubiese ganado todas cuanto más que pocos medran. ¿Quién es aquel tan furioso? Este no hay hombre que duerma ni coma, ni aunque le atemos de mil cadenas se suelta es la venganza del mundo que anda por montes y que vas tantos que en los inocentes de los culpados se venga. Con esta escala si quiero hasta los cielos ponerla tengo que subir y hurtarle su sol, su luna y estrellas. En la luz XXXX soy hijo que me ha engendrado y engendra, hermano soy de XXXX, armas son de mi nobleza la torre de Babilonia. Afuera, teneos, afuera que si doy fuego no habrá quien no me llore o me tema. Bueno es que diga adiós que a su mano inmensa de mi XXXX, mia venganzas XXXX XXXX de su manera. XXXX XXXX matando amasa. No estoy en extremo bella XXXXXXXXXXXXXX Hay quien como yo merezca que todo el mundo me adore que a XXXX pudieran matar as XXXX con tan divina belleza. Oro de mi alma y vida aunque mil lázaros viera que vinieran alcanzar las migajas de mi mesa o diera un cuarto de vos en sus gracias abrasan la gloria del pobre abierta. No he de tomar escarmiento que no es posible que tenga sed del agua que le sobra. Bastos me faltan primera. Juguemos, juego. En buena hora. Yo también. Baraja. Espera, que juego. El quince. Pues vaya. Toma, Ambición, las primeras dos reyes son. Yo pase. Dos reyes no le contentan. Ni dos mil, que la ambición más imagina que reina. Toma, Venganza. ¡Oh, qué bien, siete bastos! Buena es esta. Esta noche acierto hidalgo, daré de palos con ella. Toma, también la espadilla. ¡Oh, qué ensillada fiera! Doy a un bellaco. Mas quiero. Toma. Un caballo es aquesta. Dieciocho. Yo paro, pero el caballo me queda para huir de la justicia a Zaragoza o Valencia. Toma, avaricia. Siete oros, linda carta. Y como buena. Otra es as de oros también. Ocho tengo, otra pequeña, tres oros pues vengan más. Todos oros. Todos entran en mi pecho y no me bastan. ¿Pues en once no te quedas? No, que siempre quiero más. El seis. Pasaste. Aunque sea perdiendo dame más oros. Tenerte que dar quisiera el que dieron derretido por la boca XXXX. Espera, ¿para qué me dan a mí? Toma, Hermosura, soberbia. Sota me has dado. ¿Qué quieres? Si te falta el ser honesta. Dame más. El as de copas. Y como para que beban tu veneno tus amantes porque dice el poeta que si beben y comer la hermosa Venus se hiela. Más. El dos oros. Sí, amiga, que el oro quebranta penas, muchas honestas derriba, muchas honras atropella. En trece me quedo. Bien. Yo tomo ya la primera es el honor Rey de espadas Tú siempre tienes pendencias. Un cinco me has dado. Quince. Juego, tus manos fulleras Han hecho bellaquería. Malas palabras son estas, yo juego bien. Miente. ¿A mí? Fuera sigo. Que se tengan les aviso. ¿Qué es aquesto? Entren dentro Padre, espera, Mira que estoy agraviado. Haré hoy que estas correas las encierren en sus jaulas. Pues devuélveme mi moneda de céntimo Yo haré pronto una escritura que diga que te las quedas que te parece de mundo malo, que no te parece mal, después te las XXXX. Yo en mis contentos me fundo y sueño, si la casa del engaño décimo, el mal genio te mostró. Y en mis contentos me fundo la casa del desengaño. El mal genio hoy yo te muestro el desengaño. No nos lleves a tristezas de estas. Calla tú, Apetito villano. Cuidado si servís en vano, que hay hermandad y hay riqueza. Si ahora el hombre no mira, después lo hará. el fin de nuestra jornada, en la juventud pasada, ya la vejez se retira quizá no podrá olvidar las costumbres que aprendió. Ahora me duele. Qué tiempo habrá de llorar. Esta es la casa en que vive el desengaño del mundo, aquí un remedio fundó, el alma y vista apercibe. ¿Qué es esto que atemoriza a cientos y que el cabello me levanta? El fin de locura tantas veces que entierra y esparce ceniza. Mira aquellos que miraste tantas locuras haciendo qué fin tuvieron, muriendo de este desengaño. Basta de mirar la ambición caída, la avaricia derribada por la venganza atropellada y la hermosura vencida todo para en polvo y tierra. Mis ojos abriendo van. XXXX y con el hombre más. ¡Oh cuanto el camino yerra quien no considera el fin! Cuidado Señor. Adviertes que nos engaña la muerte que somos de tierra en fin. Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte contemplando cómo se pasa la vida cómo se viene la muerte tan callando. La casa del desengaño ha sido el lodo que al cielo puso cristo, pues que luego vio con su polvo mi engaño. Ángel, yo tengo temor de lo que he visto este día por el camino me guía que vamos al fin mejor. Suben por esta montaña aunque llena de XXXX ¿Qué hay mal genio? Gran tristeza. Tú con tu luz me acompañas Quiero desde aquí mostrarte el camino que llevabas del mar y sus ondas bravas Al punto quiero sacarte. ¡Ay, Rafael! No me dejes, que la muerte me da temor. Camina alegre, señor. Mi cuidado no te alejes solo un momento de mí. Ángel, dime a qué lugar iré muerto. Bien XXXX te lo ha de decir por mí. Tres lugares hay que son el fin de aquesta jornada, si contemplarlos te agrada vuelve la imaginación. Santo, XXXX XXXX santo príncipe de la paz, rey de la gloria. que padeciendo tanto nos la diste después de la victoria, del mundo y del pecado y a la derecha del padre estáis sentado, los cielos os bendigan. las jerarquías de las almas bellas mil alabanzas digan y cantemos también a las almas. Tú, que fuiste el cordero que abrió el libro que Dios selló primero. ¿Cuándo, señor divino, saldré de estas llamas a gozarte? ¿Cuándo cual oro fino para poder mirarte y contemplarte purificado de este crisol y limpio y XXXX? ¡Ay divina hermosura, que me abrasas de amor, si ya llegase a ver esa luz pura el día alegras! ¡Ay, Dios el tiempo parte a un punto que no alcanza este bien es un siglo a mi esperanza! Maldito sea el día en que nací quien me engendró lo sea lo que por bien tenía y cuanto el hombre mísero desea. ¡Ay vanidad humana, Perdí, perdí la gloria soberana, por una breve vida. que apenas comenzó cuando era nada y la perdí esclarecida. Vista de Dios de su madre amada los ángeles los cielos y vivo en tan eternos desconsuelos que no tengo esperanza de que esta pena eternamente, que no ha de haber templanza para que este fuego que mi alma siente. Pues blasfemo reniego sin esperanza y en eterno fuego. Noté como te decía: “Ángel de estos lugares lo que siento que estoy con gran fatiga llama a la ciudad del arrepentimiento, aunque estoy tan temeroso que apenas tengo un punto de reposo. ¡Oh, qué bien acertaste, alma dichosa! Que aunque tu llama es tanta saldrás de este crisol, Fénix, hermosa que más dice con su cielo. Que esperar ver a Dios, su gloria y cielo, triste de aquel que vive mientras Dios fue Dios en pena eterna pues ningún bien recibe. De tal manera te aprecie por este camino y que llegues a gozar bien tan divino, pues ya que te agrada, considerar en lo que verte espera, mira aquella sagrada audiencia ahora, y mira antes que mueras lo que por ti pasará, si la luz de aquel sol no te alumbrará. Leed qué hay contra él. Yo el relator infernal hago oficio de fiscal. En el proceso luz bella Del hombre eterno, señor, ves, lo que de la nada formaste, ya está preso como ves. Ahora en la humana cárcel di que se le encargó aquí, por que a la tierra bajaste, y pobre al mundo naciste entre pajas y animales. Di, sobre que niño recién nacido comenzaste a verter sangre. Después de que huiste a Egipto, volviste con tu soberana madre donde ayudaste a José y en fin, señor, que pasaste treinta años en esta pobreza hasta que como él lo sabe, comenzaste a predicar y ha hacer divinas señales porque sino XXXX En las penas serán bien Señor que fueron tales condenas, que si yo fuera capaz de que junto a mi las pasases, de demonio como si fuera la pureza un ángel, de que en sacramento santo. De pan y de vino te queda este que se hace cargo de que es cosa digno de que al cielo espante. A esos ingratos hombres que yo partiendo al eterno, padre, me quedase el pan con ellos y después, con esta suerte me paguen. Hijo, mucho os lo agradecen, mayormente ahora que hacen tan santas congregaciones para que esclavos sean llamados al pan santo que sois vos. Y que estando en mil altares, he sido descubierto muchas veces. No iba a verle, ni a adorarle, que tus acciones desprecia. Ni sé si va llevando tu estandarte, tu cruz al hombro. Di, pues es tu yugo suave peso enojado estoy con él junto ser castigado por ley. ¡Ay Dios, Rafael ¿qué escucho? Al justo juez y tu sabes que, tu divino perdón, los desengaños trae. Al hombre al conocimiento de lo que gana engañarte, y lo que pierde en perderte, señor. Virgen santa, madre de Dios Pues por mí lo sois de Dios abogad por mí, elegid mi razón, dulce hijo de mis ojos de divina bondad, a este ayudadle Ay soberana Raquel, ¡Ay Judío, suerte, amparadme. es la estrella de Jacob. que tú prometes enmendarte. ¡Sí señora! Pues advierte, que la palabra has de darme, no debe ofenderle jamás ¡si la doy! Si sois hijo perdonadle. Por vos madre le perdono, quédate fuerte, y no te ablandes Para qué escribo pecados, si luego te satisfaces. De una lágrima, señor, Calla, Miguel, Dios manda que calles. ¿Qué es lo que pasa por mí sueño acaso estoy despierto? Hombre que duerme está muerto, muerto estabas, vuelve en ti. Llévame donde contienes mis culpas. Amigo ven, venid los dos ¿No vas tú también con él? Tengo de ir, aunque le pese ¿Qué piensas que importara? Ya se confiesa, ¡Qué importa! Aunque la jornada es corta antes que el fin caerá. No habrá bellacos ricos a los que Dios le dará favor y luz de su santo amor, para ver vuestros engaños del mundo. Tras esto se quiere hacer esclavo del sacramento que es santísimo su intento ya comer en la casa de Dios. Ale, que Dios le hace la costa y aunque a sus esclavas no le pesa que se sienten a su mesa. No hay más que tomar la apuesta y caminar hasta el cielo. El que tarde en conocer A Dios bien puede tener en lo que dices consuelo, que cuando los caballos de penitencia podría llegar donde más los enderezamos con una profunda oración. Vamos a ver en qué parada dicen Que si este pan le ampara parará en su salvación Cansado venir pudiera, de eso si me pudiera cansar, de buscar a quien me da, quién me siga o quien me quiera. Yo soy camino y sustento. a su ameyugo obligo, pues pido al que va de un funesto arrepentimiento. conmigo de hombres yo soy el camino. Yo la vida y la verdad. Yo aquel cuya majestad del cielo a la tierra vino. Yo nací por daros vida y tan pobre la perdí, aunque en ningúna parte hallé donde tener la comida donde tenían los animales, sus cuevas donde vivir. Qué comer y qué vestir sus vestidos naturales de oro. Todo en fin, cuanto vivía hallado para descansar Yo donde reclinar mi cabeza no tenía, después, he llegado a saber con cuantas fuerzas mi amor me puso en tanto rigor a quien no puedo mover. Yo no quise en la partida dejaros con desconsuelo manso y que bajo del cielo pande gracia y pan de vida Dios, después de este sacramento tan grande que al cielo espanta entrega mi carne santa a tanto barco de tormento. Dios, muerte cruel padecí, y la gloria que alcancé nuevamente conquiste hombre ingrato para ti Dios, que puedo hacer vida mía que por ti no lo haya hecho. Mira mis manos y pecho darte mi sangre quería, quiérome aquí recostar en tanto que a buscar vienes. Tu bien mientras vida tienes que después no habrá lugar. Qué contento que voy después que me confesé y por esclavo quedé del dueño de quien ya soy. No te me apartes, cuidado que me llevas a la salvación. Descansa de la oración y de lo que has aguantado basta ya la disciplina. Apetito el que ha tomado deseo en este campo el arado el féretro santo camina. No ha de estar, jamás ha de ir adelante. Que no hay mayor rigor que te espante malo, bueno y mal genio, ¿A dónde vas? A ejercitar por ahí un acto de caridad. Yo me vuelvo a la ciudad y me vengaré de ti. ¡Ay, Dios! ¿Cuál me ha amparado? Quejas oigo. Pobre es cierto. Que le ampares te advierto que está en esa puerta echado. Pobre mío ¿qué es aquesto? Ya lo ves quejas, que doy de eso de ver que tan roto estoy. ¿Quién de esa suerte os ha puesto? Falsos amigos han sido esos y uno de ellos tan ingrato, que él y yo en un mismo plato comimos y me ha vendido. A rondando una noche triste y a mi esposa le pretendieron, y cómo veis me pusieron decenas. Llévale, lávale y vístele. Amigo mi casa es esta, entrad que os quiero lavar los pies. ¿Con qué? Con llorar mientras el agua se apresta qué coceré con mil flores De estas tengo los pies lastimados más de lágrimas lavados. se desharán sus dolores Venid, que en mi propia cama debéis también acostaros, y en brazas quiero llevaros porque lo que Dios ama, que así XXXX sus pobres. Que en brazos me llevaras. Y en el corazón que es más Dl cielo la pagará Dios. Mira que estoy muy llagado. Besaré tus llagas yo, las secaré. En los brazos retomo. Te llevaré al cielo abrazado. Ven, amigo por aquí, y mira qué carga tan dulce llevo. Amigo mucho te debo. Yo soy quien te debe a ti entra y comerás conmigo, sacúdete los pies. ¡Ay, si supieses quién eres, que el mismo Dios va contigo. De esta manera vicios cuidadosos En forma de crueles bandoleros. le habéis de herir con golpes rigurosos. Soberbia, yo seré de las primeras. Haced cuenta que baja los sombríos valles de rico. Si mis aceros al sol, no conocen ni temen al hombre triste que hoy verá si su guarda me resiste. Yo no quite subir con hermosura al trono de safir del Jehová eterno Y yo que no rendí con mi bravura, aunque las historias y el infierno lo digan. Desde Caín mi fama y nombre dura quien de imperio y palacio que gobierno, mi envidia no se ha deshecho ni mudado. Por aquí viene el hombre descuidado. las máscaras poned. Cubríos las caras para que no os conozca de rivales, Tráiganle las máscaras más caras que no piense llevarse a Dios de balde. Si lo que gana en ese bien reparas será que ver la muerte es poco daño. Pues matadle. Esclavo de Dios y XXXX Pagarle que un esclavo poco vale, ni la cena. Poco no lo digáis que vale tanto que le he gastado a Dios su sangre y vida y le ama así que en sacramento santo a su cuerpo y alma por comida. La marca de sus clavos fue mi llanto que a su mesa un esclavo Dios convida y más que se da así. Ricos esclavos, ellos el nombre traen y sus días clavan. Ya que mi esclavo fue buen peregrino. desnudo en la cama queda lavados sus blancos pies que parecieron estrellas ya que le he dado a comer, aunque él con mucha abstinencia, tocaba a cualquier manjar como a las flores la abeja. A imitación de Abraham, salgo por aquesta senda a ver si hallo a quien llevar. ¿Qué gente es ésta? Si ve que preguntan por ella denos la copa y moneda, ya la muerte se aperciba. Señores ropa, y con paciencia ceno. me podéis quitar la vida. ¡No es justo! ¡No es justo que muera! Dale envidia. Dale gula. acaba con él, soberbia… ¡Ay, señor del alma mía, mis enemigos me cercan Mátale Lascivia acaba Peregrino este cesto mío así me dejas. Señor mío. Señor mío. ¿Me conoce? Aunque después de las fieras, tenga heridas mortales pienso que eres por las señas aquel pobre a quien hoy Dios deja en mi cama vestido. Parte a mis brazos, llega y abrázame, no temas. Temblando llego. En mis hombros pon esa herida de cabeza que si cuando yo de espinas la traje llena de sangre, hallé un regalo en el tuyo. Bien es que ahora le tengas. Ven poco a poco conmigo. Rey de majestad inmensa que claramente se ve que esta piedad es vuestra. Esperad, que llego, que tengo medicinas que aprovechar para todos los peregrinos. Ángeles abrid las puertas de una ropa de gracia y sentarse en mi mesa. Ya estoy sano, señor mío, Aquí conmigo te sientas de esto comerás en un bocado. Mas ¿qué vale cielo y tierra? Hombre, cuanto yo he podido. te he dado y ya no me queda si no esto que es enigma. Allá descubierto veas que entre tanto con el pan quede mi palabra prendado. Aquí tendrás gracia y paz y gloria en la vida eterna.