Texto digital de De cosario a cosario
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Lope de Vega Carpio
- Atribución estilometría
- Lope de Vega Carpio Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de De cosario a cosario. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/de-cosario-a-cosario.

DE COSARIO A COSARIO
JORNADA PRIMERA
e Con ese desdén te vas? Con ese desdén me voy. Pues por la fe de quien soy que no he de quererte más. Si pudieres, bien harás. Si pudiere, bien haré, pues yo pienso que podré, que si te digo verdad al son de tu libertad hace mudanzas mi fe. Cuando los hombres que amáis otros gustos pretendéis, de que os dejan os valéis, mil enredos fabricáis, humildes amando entráis, Soberbios queréis salir. No te quiero persuadir, Lisarda, a lo que has de ver, pues más puedes tu saber, que yo te puedo decir. Dírame amor sus verdades, descubriendo tus mentiras. Cuando celoso me miras te quejas de libertades? Para que me persuades a que no te quiero bien? No quieres tú que me den sospechas esos desprecios? no sabes tú que los necios se pican con el desden? Cuando yo desdén te hiciera antes, Fernando, pensara que discreto te obligara, y que necio te ofendiera. Amando amor persevera En quien tiene discreción. Antes los desdenes son espuelas con que camina, que amor no te desatina, cuando hay llana posesión. Comoquiera que ello sea quien desdeña, tibia está, pues cuando ocasiones da, muestra que olvidar desea. Y quien ama cuando vea, Que lo que quiere se enfría, estará esperando el día a que la deje Fernando, cuanto es mejor que picando le vuelva a lo que solía. Cuando te he dado ocasión para usar de esos remedios? Tuyos han sido los medios, mías las desdichas son. No hay en amor sinrazón, Como celos sin tenerlos. Si tú me matas con ellos, no fue sin razón sentillos, pues basta para pedirlos, que tu puedas merecerlos. Yo te he dado celos? . Sí, conociendo lo que vales, porque no hay celos iguales como haber partes en ti, si te amé cuando te vi, Cualquiera te puede amar, luego bien es recelar, que lo que yo quise bien, querrán los otros también, y que te pueden buscar. Esto es dar celos, o no? En tanta bachilleria, Lisarda, decir podría que ya el amor se acabó, pues por más razones yo Tendría celos de ti, que no han de buscarme a mí, como a ti los que te ven. No hay en no sotras también conocimiento? . No, y sí: Que no es bien que una mujer le diga amores a un hombre, porque limpio y gentilhombre le acierte en la calle a ver, y un hombre bien puede hacer Con su libertad su gusto, mas pues dar celos es justo, yo te los daré, y de modo. Alto, declarose todo, no me darás más disgusto. Espera. . Suelta. . No se tan bárbara. . Suelta el brazo, Llegó de mi muerte el plas desesperarme deseas. Que aquestos desdenes veas, Y quieras esta mujer? Ay Fabio, que puedo hacer Poner en otra el deseo. Demonios son cuantas veo cómo las puedo querer? Cómo crees que Lisarda. quiera bien a los que mira, si por demonio te admira la que miras más gallarda. (guard Llaman? . Sí. . Sí es ella? .A Fue de mi amor ilusión. Hombres de camino son. Válgame Dios, quién serán El dueño es harto galán. Él viene a mala ocasión. , h Él es sin duda, que dicha (n Don Fernando? . Quién es? . B solo el veros tan ajeno será en el veros desdicha, miradme bien que por dicha Tengo señas que os dirán que soy Don Juan. . Mi Juan, don Juan mío, solo vos me alegrarades por Dios hoy, que mil muertes me dan. Quejoso me habéis dejado de no me haber conocido. Vos sois el desconocido, pues tanto os habéis mudado. Siempre mi amor firme ha estado. Oh cómo venís en día que necesidad tenía de tanto bien como vos. (Dios, Pleitos, muertes? . No por mayor desdicha es la mía. Mayor qué pleitos? . . Mayor. qué pleitos? . qué pleitos pues. Mas qué amor? . Mayormal es Mayores penas que amor? Celos no es mayor rigor? Mayor. . Pues yo tengo celos Bien traía yo recelos de hallaros enamorado, celoso no, que os han dado muchos méritos los cielos. Conmigo habéis de posar, mientras disponéis de vos. Id por la ropa los dos, que no lo puedo excusar, Mendo se puede quedar, por si es algo menester. Pues haz la ropa traer, porque Madrid, y meson mayores peligros son, que la mar ni la mujer. Anos ha, Fernando mío, que en edad florida, y tierna partí de aqueste lugar, Roma de Felipe excelsa. Felipe Monarca insigne Parte 19 de dos mundos, que contempla el Sol en la cuna de oro, y en el sepulcro de perlas. Fue sa causa haber perdido su serenísima Reina España, a quien yo serví, que quiso el cielo con ella Aumentar número al coro de los Ángeles, pues era de los que adornan el cielo vivo retrato en la tierra. En la puente Toledana, aún ahora se me acuerda, que me dijistes: Don Juan, ruego al cielo que no sean Estos los últimos lazos, ni estas las postreras prendas; y que al responderos yo os dieron breve respuesta Las lágrimas en mis ojos, y en la posta las espuelas, pues veisme aquí, que os respondo; que no fueron las postreras, ya os vuelvo a dar más abrazos, con más gusto, y menos pena: Llegué, Fernando, a Sevilla Ciudad, cuyas plantas besan con labios de plata y oro las Antarticas riberas. Desde allí pasé a Sanlucar, troqué por la mar la tierra, pasé la barra, por quien tantas de las Indias entran. Llevaba yo seis vestidos, un trencellín, dos cadenas, y a penas tres mil reales: que caudal para esta empresa? Vídeme en lo alto un día, y miré la mar soberbia lejos de la tierra amada, y de las estrellas cerca: Válgame Dios (dije entonces) donde voy, o quien me lleva por cáminos sin señales, de pisadas, ni de ruedas. Oh temeraría codicia, que hallaste en las aguas senda, mesones en las espumas, y techos en las estrellas! Es el Norte algún pastor, que le preguntas si hyerras cuando caminas de noche, y el desde lejos te enseña? Con una pequeña aguja corres la mar, y la tierra dividida en dos pedazos, fin pies vas, con alas vuelas? Que llevo a las Inlias yo, que terciópelos, qué sedas? pero llevo pocos años, que son la mayor riqueza. No me engañé, no Fernando, pues estuve un año a penas en Santa Fe de Bogota, cuando una hermosa doncella Puso los ojos en mí, mejor pienso que dijera dos estrellas, pues que fueron de mi dicha las más ciertas. Cáseme por Caballero, bien hayan amen las tierras adonde tiene valor mas que el oro la nobleza. Mucho la quise, y me quiso, diome su padre con ella setenta mil pesos, mira lo que un casamiento pesa. Mil y cuatrocientas veces, y poco más de sesenta pasó el sol la mar de España para venir a la nuestra. Mientras los dos nos gozamos, quiero decir, que con ella cuatro años casado estuve, que estar de mi patria fuera, Me hizo contar los días no el cansarme de quererla: pasó en fin a mejor vida, y aunque hermosa y Madalena; (Que ansí se llamó) yo fui, quien hizo la penitencia, fue sobre el parto de un Ángel que vivio después de muerta Las horas que me bastaron para no perder mi herencia: pártome a España gozoso, Fernando, trayendo a ella Un casamiento de plata, mucho peso y poca pena: si así son los casamientos, no se cual hombre se queja, Pues después de enviudar presto. quedé con famosa hacienda: pero a penas por la mar venía a la patria bella, Cuando entre la Domínica, y Matalino se altera, estremécense las aguas, y los del fines por ellas. Comienzan a dar indicios de la futura tormenta, desnudose el sol sus rayos, vistiose de nubes negras, Qué rasgándose escupian granizos entre cometas: al son de su artilleria la mísera nave tiembla, Marineros y pilotos alija, alija, vocean: todo lo que no fue plata del mar visita la arena, Que aún en aquestos peligros hay quien la plata respeta: ya el Austro el Cauro, y el Noto combaren en competencia El pobre leño desnudo de las jarcias y las velas, el larga, el vira, y el hoga entre las plegarias sueñan. Acomete el Euro el árbol, y con poderosa fuerza chafaldetes y brandales por el campo del mar siembran. Ya ni de larga amantillo, trizas, ni escotas se acuerdan, ni si bavor, o estrivor son mani izquierda, o derecha. Ya de siete palmos de agua iua la carlinga llena, que en vez de bombas los ojos con las lágrimas la aumentan. En la cirácora estaba seguro el piloto a penas la nave en montes de espuma parece el arca de Armenia. Pero para que te canso, la poderosa Princesa de Atocha pidio a su Hijo, que cesase la tormenta. Ceso, llegamos a España, mañana pienso ofre cerla el voto en plata, y en alma que es el que el cielo desea. Juan cuanto me has contado que en fin pasa, y en fin cesa, son desdichas sobre espuma, que se deshacen con ella. Ay de tormentas de fuego que en mar de amor atormentan un alma que no halla puerto y halló por su daño puerta. Entre aquesa confusión deja lomas, y faenas, romperse el vaupres los claves sembrar lonas y taretas. Entre el alarga y amaina, y que el árbol desentedan de toda la ovencadura, iras del viento soberbias. Las áncoras de esperanza en fuertes gúmenas cuelgan, y con los dientes errados muerden la invisible tierra. Sale el sol, serena el cielo, Santelmo, don Juan, se sienta en el pajaril, y causa que la gabia resplandezca. Pero yo, que en mar de amor voy en confusión más cierta, y con tormenta celosa mi voluntad me gobierna, Mayor mal, mayor desdicha puedo contar que la vuestra, hoy es el último día en que mi nave se anega. Hoy se ven mis esperanzas a pique, hoy el mar se venga de mi codicia, sin ser de oro, de plata, ni perlas. Miento, que más plata y oro, y más perlas hay en ella, y mayor codicia arguyen Indias del soly de estrellas. Entre las Sirtes y Euripos, entre las dulces firenas de Madrid nacio Lisarda, yo para morir por ella. Quién la supiera pintar! quien de su hermosura fuera Ccusis, sin juntar los cinco para retratar a Elena! Es Lisarda tan hermosa, como si naciera necia, y es tan discreta Lisarda, como si naciera fea. Si canta se para el aire, y el que entre sus labios sueña la celestial armonía suspende al son de las cuerdas. Si danza, en su movimiento de suerte los ojos lleva, que se para el pensamiento a pensar en lo que piensa. Si escribe un papel, diréis. que le han dado los Poetas las frales y locuciones con que enamora las piedras: Pero que desdicha mía ansí me obliga a quererla, que ha dado en darme pesares de mi verdad satisfecha. Ya con celos me lástima, ya me mata con sospechas, ya con desdenes me enciende, ya con ausencias me hiela. Hoy se acaba mi temor, hoy estamos de pendencia, yo debo de ser la causa, si es causa temer perderla. Mal haya quien en Madrid ama a ninguna de verás, pues es cosa más segura vestir el gusto de mezcla. Si yo pintara al amor en la Corte, no le hiciera desnudo, si no abrigado, y con dos bolsas por flechas. Pintárale con sus botas, su sieltro y capa aguadera: porque el amor en Madrid siempre ha de andar con espuelas. Alomenos los discretos en este mar de sirenas mudan casas a su gusto con todas las estafetas. Si viene la de Sevilla, dama Sevillana sea, si la de Castilla viene, Castellana os entretenga. Cuando yo salgo reñido con celos, o con sospechas, o voy a Atocha, o al Prado, a Palacio, a la comedia Veo tanto mozo ilustre, tanto copete y guedejas, tanto calzón, tanta liga, tanto cambray, tanta seda. Vuelvo más celos que truje, y digo: Quién hay que vea tanto lindo, que no escoja, y olvide por cosas nuevas? Y cuando estime su fe, su salud, y su vergüenza, en primero movimiento que pensamiento no peca? Don Juan, vos venís visoño, pocos años, mucha hacienda, ay de vos, que os embarcáis para mayores tormentas? Oh cuál os han de poner, luego que en la Corte os sientan esos pesos que decís, que tanto trabajo os cuestan! Pero yo el púsame os doy, Dios sabe lo que me pesa del pesar que habéis de dar al que os trajo, cuando os pierda Lo mismo que os digo aquí quisiera que me dijera algún experimentado, antes que tanta inocencia Embárcara en este mar, donde ya los vientos sueñan, con que se muda Lisarda, y mi esperanza se anega. Ya rompen las sinrazones el árbol de mi paciencia, ya las jarcias de papeles airados enojos siembran, Ya todo el sol del amor? se esconde en oscuras nieblas, celos animan los rayos, y los desengaños truenan. Abriose toda la nave, la quilla vio las arenas, fuese a pique, muerto soy, vos podréis llevar las nuevas. Qué gracia que habéis tenido! Antes pienso que es desgracia, pues de Lisarda la gracia toda mi desgracia ha sido. Pues si yo amare en Madrid, Fernando, con vuestro ejemplo la mar me sirva de templo. En los pesos advertid, Y venid a descansar. Si yo diere solo un peso, mientras no perdiere el seso. Aquí os le sabrán quitar. Dan hechizos? ay enredos? andan para hacer quimeras chapines sobre tijeras? hay conjuros, causan miedos? Pues veis cuantos puede haber no me han de pescar un peso, porque avisado os confieso, que me sabre defender. otros más bravos que vos han sido garlando ansí hijos prodigos aquí. Ahora bien, guárdeme Dios, Y dadme vos un papel, que me pueda gobernar. Yo os enseñaré el lugar, que hay grandes cosas en él. Cosas, y casas, y casos. Puesto me habéis tantos miedos que pienso decir más Credos que diere en la Corte pasos. Y vuesa merced galán piensa guardarse también? Los ejemplos que se ven fregonil miedo me dan. El nombre? . Mendo me llamo: y voace? . Fabio es mi nombre. Podrá aquí tener un hombre algo a sombra de su amo? Qué trae de Potosí? Nuevas, que caer se ve, y por eso me guardé que no diese sobre mí. Eso trae? . Y hablar mucho, como los que de allá vienen, vicio notable que tienen. Ya pienso que parte escucho. Luego aquí no me querrán por hablar y prometer? Yo le ensañaré mujer que le quiera por galán. Quién? . La horca. . Luego aquí no hay más de dar y tomar? Yo le enseñaré el lugar. Voy con él. . Venga tras mí. Bien podéis tomar de aquí lo que fueredes servida. No tomé nada en mi vida, que se me ofreciese ansí. Si de la calle mayor, no hay en las tiendas señora para serviros ahora joyas de tanto valor. Puerta de Guadalajara, y Plateria os darán lo que Lucindo galán en su promesa declara. Recibo la cortesía, pero las obra no puedo, que vengo con cierto miedo. No es miedo, es desdicha mía, Toma, siquiera enseñal de que estimáis mi deseo unos guantes de ambar. . Creo, que me he declarado mal: digo, señores, que aquí me le podrían hacer, que a quien tengo que temer pienso que viene tras mí. Vámonos, que no es razón dar pesadumbre a esta dama. Sabéis vos cómo se llama? Y su casa y condición. Por eso dejad la empresa, que es mujer que no ha querido nadie que la haya servido. Tanta libertad profesa? Tiene por trato burlar, y treír de cuantos sabe que la sirven. . No se alabe de esa manera de amar. Porque si viene a caer, ha de dar venganza justa. Es discreta, libre, y gusta de picar y entretener. Qué cansados gentilhombres. Son estos del escuadrón de los lindos. . Malos son, sabéis vos, Lain, sus nombres? Quieres añadir la lista de los que sueles burlar. Si hallara en quien ocupar el alma, el gusto, la vista, Quisiera como mujer, pero unos hombres se usan, que de querer nos excusas, ni ellos se pueden querer. Porque inventan tales cosas, que nos hurtan cada día esto que darnos solía para parecer hermosas. Yo me entiendo en no rendirme hasta hallar cuando se ofrezca un hombre que me merezca por hombre, y por hombre firme, Aquí vienen dos galanes. Buen talle de forastero. Bella moza. . Hablarla, quie Qué melindres. . que ademanes Ya los caireles del manto niegan licencia. . No harán. Atrevido sois don Juan. De melindres no me espanto, Porque pensáis que no traen tocas las mujeres ya? Mas aire al rostro les da, y mejor los rizos caen. Son engaños conocidos, que por mejor escuchar no se han querido tampar con las tocas los oídos, Supuesto que un forastero, señora, tiene ocasión de mayor admiración, admirarme de vos quiero. De Madrid tan aumentado de edificios, me admiré, al jardín pienso que fue, según está remozado. Déjele viejo, está mozo, debe de haberse teñido, y como hombre aquí nacido de verle me alegro y gozo. También he visto mujeres de estas de petos armados, que pudieran ser letrados con tan lindos pareceres. Pero mujer como vos no la he visto en cuantas vi. Señor forastero aquí nos admiramos los dos. Que yo también lo estoy ya de vuestro talle y despejo. Mirándome en vuestro espejo seré lindo, claro está. Con ojos os he mirado de confiado, señor. Fuera temerario error forastero y confiado. Dadme licencia, que quiero en estas tiendas comprar cosas que suelen faltar a un hidalgo forastero. Qué os falta? . Guantes y oró para ligas. . Y no aura guantes para todos? . Ya lo miro. . el lenguaje ignoro. Pensará vuesa mercen, como consultar me vio la faltriquera, que yo daba en medio de la red. Pues este papel sacaba, esté atenta, . Para qué? Oiga. . Diga. . Si diré. Mansa estás. . No estoy muy brava Memoria de lo que tengo de dar en Madrid. . Prosiga. Besamanos cuando hablare, lisonjas y cortesías: he de dar también oídos a verdades, no a mentiras. Darreverencia a los grandes, que gustan de recibirla, dar buenas Pascuas a todos, buenas noches, buenos días. Dar gusto en cuanto pudiere, dar lugar en las visitas, dar la mano a cualquier dama que cayere, o qué desliza, Como no pase la tal de cuarenta años arriba, dar talle si hay ocasión, y al ir por la calle os miran. Darcelos, si dieren celos, y dar repique, si pican, dar honra a todo mayor, dar gracias, y no decirlas, Y dar en no dar a nadie, sino palabras fingidas: Yo he leido la memoria, y no dice que dé guantes, que de cosas semejantes no debe de hablar la historia. Comprarelos para mí, con vuestra licencia, a dios: vamos Fernando. . De vos menos valor presumí. letenga el paso. olere mal detenido. Quién es este presumido? No es Boscan, ni Garcilaso, Pero es mi amo don Juan, Indiano y rico en efecto. No muestra ser lo discreto Garcilaso ni Boscan. Mal os aura parecido? No si no bien, que su talle obliga. . Puedo alabarle de discreto, y bien nacido, Si no que le han puesto miedo. Miedo, de qué? . De la Corte, y presumo que le importe tener el cabal lo quedo. Gran vicio de los Indianos el hablar mucho y dar poco. En no siendo un hombre loco infaman su lenguay manos. Don Juan no sabe querer, en Sevilla se perdían mujeres por el, que hacían extremos. . Bien puede ser: Pero por no darles nada perdería la ocasión. Mal sabéis su condición: si algún amigo le agrada, Leda su hacienda, y os juro que da a pobres y soldados cada mes muchos ducados, mas quiere vivir seguro. Halla a Madrid diferente, mil espíritus malignos andan en él. . Desatinos. Esto se ve claramente, Demonios hasta los techos tiene Madrid, no hay que honrarle, pues no se topa en la calle sino Cruces en los pechos. Y de aquí a sacarse viene, si el miedo a verdad reduces, que lugar con tantas Cruces muchos espíritus tiene. Don Juan con esto ha jurado no querer, ni dar un higo, que don Fernando su amigo le ha avisado, y le ha enseñado. Casarse quiere no más con cien mil ducados quiere vivir en paz. . Si el pudiere bien hará? . En lo cierto estás. Pero ya vienen aquí muchos bravos, que después son mansos. . Y aún eso es lo que teme. . Nunca vi Cosa que ansi me agradase, quieres esta noche hacer que don Juan me vaya a ver, o que por mi calle pase, Y dárete veinte escudos? Cómo esta moza me des te le llevaré después, y después hablen los mudos. Tenla por tuya. . El venir de camino. . Di tu nombre? Pudiera cual gentilhombre ser noble os puedo decir Con dos létricas no más, con que se espantan los gatos, si mis abuelos ingratos me las pusieran detrás, Za, dicen a un gato, y va por los tejados huyendo, luego si me llamo Mendo, fuera Mendoza conza. Mendo de tu buen humor grandes cosas me prometo. Soy bellaco a lo discreto. No tienes cosa mejor. Tu nombre y tu calidad me muero ya por saber: tienes coche? eres mujer de toldo y autoridad? Coches bien se yo que hay hartos de estos que en verde guarnecen, que ellos peñascos parecen, y los caballos lagartos. Y otros que no son parientes, donde llevan los señores en bestias de dos colores treinta y nueve diferentes. Y otros que en fin los celebran, y no sin razón alguna con ruedas de la fortuna, que por momentos se quiebran. Y otros que de andar caminos han venido a estar de modo; que sepultados en lodo de coches se hacen cochinos. El Faetonte de tu coche es cochero y despensero, tienes cochera, el cochero donde lo lleva de noche. Mendo todo lo sabrás Si esta noche vas a verme. Ya comienzo a disponerme, pero qué señas me das? En la calle de san Luis por su cera en un balcón verás un lienzo en razón de que acertéis, si venís. Inés estarás alerta? Esperándote estaré. Qué hora? . Las diez. . Vendré si el mundo se desconcierta. Mas mira que has de ser mía? Cómo en ella se contiene. Adiós. Qué es esto que tiene tu mudanza? . Fantasía. Haste enamorado? . Yo, no me conoces? . Pues qué? De verle hablar me piqué, nadie tan libre me habló. Este engañado mozuelo tengo yo de sujetar, y en llegándole a abrasar tengo de ser toda un hielo. Ansí vos traéis papel a la Corte de no dar? vos os venís a burlar, de que no hay guantes en él? Si me costase mil vidas le he de ver llorar por mí, Lain echa por ahí. De tu gravedad te olvidas? En la Corte hay moscatel mas digno de castigar un alma le ha de costar cada letra del papel. Estaba de mar a mar la calle mayor. . Si haría: qué damas? . Muchas había para vender y comprar. Con Fabricio estaba Anarda, cortes de Milan le di. No estaba Lisandra allí? Y por extremo gallarda. Elisa dando una estrella con las pestañas hacía rayos hermosos. . Si haría, que por lo moreno es bella. Dando birillas Leonora pisaba como un frisón, pero en aquesta ocasión amaneció nueva aurora. Celia pienso que se llama, llegué, piqué, y ofrecía, pero dijo que tenía Ángel de guarda su fama. Esperé, y vi que llegó Don Fernando. . Habló con ella? Poco, pero fue la estrella que un forastero guió, Que debe de ser su amigo. Él viene, dadme lugar. De haberte dado pesar me pesa, Dios me es testigo. A traerte vengo aquí tus papeles. . Si vendrás, que ya no te acordarás de papeles, ni de mí. Pero guárdalos allá, llévalos a la señora que estabas hablando ahora, y que te quieren sabra. Qué de cosas le darías! ya quedará sin valor toda la calle mayor, si quieres las joyas mías, Yo te las daré también? regálala, que es razón. Lisarda no es ocasión para celos, ni desdén. Traía al señor don Juan para que te conociese. Para que os viese y sirviese. Pienso que como es galán, será entendido y discreto el señor don Juan. . Seré vuestro esclavo con la fe que a vuestro dueño prometo. Vuestra amistad me ha contado Fernando, y vuestro valor. Todo lo debe a mi amor, y habernos juntos criado. Lo que de vos me decía, me enamoraba de vos. Somos un alma los dos, y hablaba en mí como mía. Y pues a serviros vengo, esen enojos. . Es justo obedecer vuestro gusto. A mucha merced lo tengo. Más Fernando ha de llevarme adonde esa dama vea, y en su presencia, aunque sea a mi honor aventurarme, Decir que me quiere a mí. Si se la casa, si haré. Pues entretanto estaré triste y celosa de ti. Detenelda. . Va enojada Cómo te vas de ese modo? Por mostra sentirlo todo, puesto que no siento nada. El tercero es Caballero, por él haréis amistad. Si va a decir la verdad, mas me agradaba el tercero. (mosa Qué os parece? . Qué es her que es mucho estando enojada, con el partido me agrada, que deja de estar celosa. No se la casa. . Yo sí, que con esa dama hablé. Tú? . Y de su boca sé, que está perdida por ti, Por mi Mendo, cómo, o cuando? De haberte visto. . Dirías, que era Indiano? . Desconfías, Vos me iréis desengañando, Mas que me quieren pescar los pesos? . Eso es lo cierto, ya sabéis lo que os advierto. Pesos no me deis pesar, Que si un Ángel en belleza fuera mujer de Madrid, fuera en defenderme un Cid. Pues prueba tu fortaleza En bra verla. . Si haré. Guarda la ocasión. . Quién yo? No eres hombre Don Juan? . No. Ahora bien yo lo veré. Si esta me quiere burlar, hay más que burlarme de ella? Mirad que es discreta y bella. Que yo me sabre guardar. Dírame falsos amores, yo también: pedirá? . Sí. Darle palabras. . Ansí. Y favores por favores. Yo veré tu valentía. Guía Mendo. . A bella Inés agarrete yo, y después mas que se queje a su tía. Quedó toda mujer por ley divina Sujeta al hombre, y fue de Dios sentencia, Perdió la libertad la inobediencia, Que a estar sin ella su belleza inclina. Con esto algunas veces determina Romper el yugo, de su culpa herencia, Y con sutil ingenio y diligencia Oprimir los ingenios imagina. Tal vez rinde sus gustos y placeres, Oh libertad! para que más te asombres Los hombres de más varios pareceres. Tal vez sus letras, armas, y sus nombres, Que es el mayor blasón de las mujeres, Siendo sujetas, sujetar los hombres. Ya todo está prevenido, como lo tienes mandado: huéspedes la casa espera por el refran Castellano. Sillas, camas, y bufetes, parece que se acabaron de hacer, por lustre y limpieza. Gracias, Inés, a tus manos. Ié. En todos los aposentos humo oloroso espirando las boniñas Portuguesas penetran los aires claros. A solo mirar su aseo puede venir ese Indiano desde Lima, o desde Chile. No hay cosa que obligue tanto, Inés, a un hombre de bien, porque es la casa retrato de la limpieza del dueño. A la puerta están llamando. Baja y mira si es don Juan. Lain estaba avisado, Aquí están. . Que lindo talle. Con vuestra licencia entramos, Aquí mi señora está. Aquí está el sol de sus rayos, Y el alma traigo abrasada. Mirad que pienso que estamos en los palacios de Circe. Dejadme a mí, y hablad paso, No daba crédito a Mendo, señora, en favores tantos hasta ahora, que merezco ver los dos cielos cifrados De esos ojos donde amor vive, y mata con dos arcos. Lisonjas señor don Juan a quien os está esperando Con mil verdades del alma? Las mismas, señora; os hablo, que desde que os vi en la tienda mil pensamientos me han dado; Que me comprastes con ella, y que era tienda de esclavos. Señor don Fernando hablad. Aquí os estaba escuchando, Que en tanta conformidad no es menester concertaros. Quién duda que ha parecido viendo mi poco recato, Al señor don, Juan; que soy. No digáis más, que este cuarto bien muestra que el dueño de él tiene pensamientos altos. Mis padres gracias a Dios (bien lo sabe don Fernando) me dejaron sangre y renta mas de cuatro mil ducados, Ay plata, hay joyas, vestidos, esclavos, y coche. . Paso, no digáis que hay más belleza, que ese entendimiento claro, Y esa divina hermosura, por quien ya de amor me abraso Cuando eso fuera verdad, bien me lo debéis. . No hall Respuesta a tanta merced. Señora Inés, pues quedamos de concierto como sabe, que de porte de mi amo Ah de ser mía, no tenga tanta parola con Fabio. Mendo no soy hombre yo, que a mis amigos les hago Agravio en sus gustos. . Mende ansi salgas de lacayo esta Cuárisma que viene, que si de ambres tratamos, No los comiences por celos, que los que ansí comenzaron, ya tienen tan mal agüero, que dan el fruto del rastro. Dice la verdad Inés. Inés, si de celos trato, no es por tener mal principio, sino que me han avisado, Que en la Corte no se mira, si hablan dos, ni tres, ni cuatro, y si cinco le saliesen que no dejarán el campo. Dile a Fabio que eres mía, porque con esto sellamos la fe de aqueste concierto. Fabio aquí no tengo espacio Para decirte que soy tuya. . Cómo? . Está me dal satisfacción de que es tuya. Oyen señores lacayos Desabaen la mujer, que no es casa de esos tratos, y sálganse al corredor. Pues señor Arias Gonzalo esto le da pesadumbre? A no estar aquí sus amos Idos a bajo Laín, Y tomad vuestro rosario. Qué es eso Inés? . que ya es tarde Tarde? . A Maitines tocaron en la Vitoria. . Bien pueden, pues se ha rendido el contrario. Mucho me he holgado de veros, de conoceros y hablaros, plegue a Dios que por bien sea: pero que males, que daños no serán bienes por vos? Mucho me habéis obligado, de mala gana me voy: perdido estoy don Fernando. Si os pagan, de qué os quejáis? Sabe el cielo si le pago. Adiós Celia de los cielos: Adiós Indiano gallardo. Vereos mañana? . Pues no. De aquí a mañana hay mil años: Fernando, perdida queda. Guardad la boca del trato. Es risa que la conozco. Risas hay que engendran llantos. Inés? . Señora. . Este necio piensa que me voy picando, oh cuál le pienso poner! Guárdate del que es Indiano. Luego pensáis que la quiero? veis sus ojos, y sus manos, vive Dios que me parece. (blo. al diablo . Guardaos del dia- Inés piensas que le quiero? ves aquel talle bizarro, y aquel mirar lisonjero? pues más de verle me enfado, que a los que debo dineros. No se te olvide el recato, mira que he visto en el hombre que te ha de hacer un engaño. Déjame fingir . Dejadmo fingir. . Ay galando Indiano! Hay cortesana del cielo! Ya me pierdo. . Ya me abraso. Si le quiero bien, Inés, no viva un hora. . Fernando, si la quiero bien me maten. Pienso que os pagáis entrambos.
JORNADA SEGUNDA
Tan adelante ha pasado tu loca imaginación? Elisa desdichas son de un pensamiento engañado. Querer bien es acidente. Sí, mas no quiriendo bien? No hay victoria que le den Pa al amor más excelente. No es gloria tan conocida de su cetroy majestad rendirse la voluntad, cuando a nadie está rendida. Pero rendida rendirse, esa es victoria de amor, que a lo bueno lo mejor debe en razón prefenrie. Si no amara a don Fernando, que hiciera, viendo a don Juan, en amarle, pues estan cuantas le ven alabando? Quererle quiriendo ha sido efeto de su rigor, al amor vencio el amor. No hay amor, si no hay olvido. Aquí sin olvido pasa mi amor a otro amor mejor, que yo no dejé mi amor, sino mudele a otra casa. A gran peligro te pones, si ha de amarte siendo amigo de Fernando. . El castigo de amorosas sinrazones Es dejar una mujer, déjeme Fernando a mí. Mi nombre en tu boca oí, con causa debió de ser. Y pues en diciendo mal, luego se aparece un hombre, yo pienso que vengo al nombre por otra ocasión igual. No te engañas, eres sabio, porque el que agravia, apercibe, que el que el agravio recibe siempre piensa en el agravio. Yo te agravio? . Si después que don Juan vino, Fernando, por andarle acompañando, ni me hablas, ni me ves, Claro está, que mi verdad se agravia de tu mentira. Que estés, Lisarda, me admira aelosa de mi amistad. Es mucho recien venido serviste y acompañarle? Aquí no puedes hablarle sin ponerme en tanto olvido? No le regalará yo, y te viera a ti? . . Bien fue si don Juan lugar me diera, después que se enamoró. Don Juan está enamorado? Alómenos de él lo está una mujer, por quien ya o finge, o tiene cuidado. Buena traza de invención halló, Fernando, tu gusto para excusar mi disgusto, y proseguir tu intención. Eres tú quien quieres bien, y echas a don Juan la culpa? Él te dará mi disculpa, y satisfará también: que no es justo que el amor, Lisarda, que me has tenido ponga otro amor en olvido. Amor se funda en temor: Los hombres en cuanto veis, por mudable condición, sois como el camaleón, que aquella color tenéis. Débesle de haber rogado, como es tan del alma amigo, que para cumplir conmigo diga que está enamorado. Y quién es esa señora? Celia dice que se llama. Celia! oh qué gracia! esa dama ya vuesa merced la adora. No es la misma a quien un día hecho un Ginoves de amor, toda la calle mayor de un golpe la prometía? Jesús esa le ha picado, la que nunca quiso bien, la Ninfa de su desdén, y la sirena del prado? La linda, la transparente, la cristalina señora, la que a todos enamora, y escribe lo que no siente? En ese mar se anegó? ese peligro le ha muerto? Lisarda, yo estoy muy cierto que te burlas. . Burlas yo, Cuando me estoy abrasando? ahora bien, vaya a buscar a don Juan. Quérrasle dar pesadumbre. . Estoy burlando, Vaya que quiero saber quien es de Celia galán. Voy a buscar a don Juan, tú me has de echar a perder. Qué intentas? . Verle. . No se si aciertas. . Siempre el error fue el atributo de amor. Que estabas, imaginé, celosa de don Fernando. Todo cuanto ves fingí solo por velle. . De ti me estoy, Lisarda, admirando, Nadie celosa te viera que burlas imaginara. En que ya viene repara. Eso le enoja y altera? No quiso entrar, por no ver los celos que ha de pedir. Me or dirás, por no oír. Todo será menester Lisarda, que enojos son los que por mi causa tienes con Fernando? . Previenes la ya tratada invención? Ya los dos hauréis tratado, que digas que quieres bien a Celia? . Templa el desdén. Tañerá mejor templado. Y escucha, así Dios te guarde, Mal escuchará con celos. Así te guarden los cielos, que para engañarme es tarde. Ea, quién es de los dos el que a Celia quiere bien? eres tú, o Fernando? . Quién? ni el ni yo somos por Dios. Luego no eres tú? . Bien creo, Lisarda, que a Celia amara, que Fernando cosa es clara que tiene en ti su deseo. Ella dice, que me adora: pero tengo fanto miedo, que amar en Madrid no puedo, y más a la tal señora, Que me dicen que ha burlado cuantos hombres la han servido. Es falta, no haber querido? No es falta pero es cuidado. Porque debo pensar yo, que lo mismo hará de mí, pues no tengo de hallar, sí. donde todos hallan, no. Quién te ha dicho que en la Corte no hay amor? . Fernando fue, con sus preceptos entré su estrella ha sido mi Norte, Él me guía y favorece. Miente Fernando en pensar, que aquí no se sabe amar a quien justo amor merece. La causa de ser aquí las mujeres recatadas en su honor, son las burladas de que mil ejemplos vi Hy hombres con tanto engaño, de tan varios pareceres, que tienen tantas mujeres como días tiene el año. Y como ellas ven que son de tan ciega variedad, no ponen la voluntad, sino con grande ocasión. Don Juan amor hay aquí, los hombres la culpa tienen, si a no ser queridos vienen. Yo vivo muy necio ansí, No se qué tengo de hacer. Amaras, si por ventura hallaras fe y hermosura en una noble mujer? No ves mi edad, y mis bríos? Pues yo te la quiero dar, que bien puedes confiar tus temores de los míos. Dime sus señas a ver? Es de mi cuerpo, y mi talle, limpia en casa, y en la calle bizarra. . Gentil mujer, que cabello? . Como el mío. Los ojos? . Los míos son. Iguala la condición con el donaire y el brío? Tú la verás. . Dime el nombre? Lisarda. . Eres tú? . Yo soy, que sin respuesta me voy. Eres mujer. . Tú eres hombre. O que bien a amar me enseñas, por ed aquí la esperanza! Bien confirmo la mudanza de las damas Madrileñas. Y dice que aquí hay amor? No se quejaba Fernando sin causa. . Yo estoy temblando. Querra por dicha señor Alcanzar parte también del oro Indiano que traes: pero en la invención no caes de los celos y el desdén. Todo lo entiendo. . qué hará Defenderme. . A lo doncel respondiste. . La más bella pienso aborrecerla más. Luego en Celia no has picado Ni aún primero movimiento, Bien haces, ten firme. . Intente burlar, y no ser burlado. Fregonas, o sean criadas de más toldo, el que es discreto suele tener con secreto, y con interes ganadas. Descubren famosamente la voluntad de sus amas, que sirve andar por las ramas, yo quiero a Inés, que Inés siente. No he guardado el arancel en Madrid, porque no tengo que me quiten, y así vengo menos observante en él. Soy como los que caminan sin dinero, voy cantando, la bella Inés conquistando, cuyos ojuelos me inclinan. Cogila de espacio ayer, Astrólogo me fingí, y por la mano la vi que era de carne y mujer. Hícele mil trampantojos astrológicos y vanos por las rayas de las manos, y los rayos de sus ojos. Y sintiendo la mujer ser cierta mi astrología la boca que se reía me dejó reconocer. Que un albeitar también puede llamarse Astrólogo ya, que por la boca dirá, cuanto a una bestia sucede, Pagada en fin de mi amor, no tenértele (me dijo) su ama, y que el punto fijo era engañarte, señor. Por eso alerta al dinero, que hay hermosura garesca, red barredera que pesca todo amante majadero. Sigue con aquesta ingrata la Cordonesa canción, ven del río Marañón, no del río de la Plata. A quien te amare, que abras alma y bolsa, es bien señor, pero a quien no tiene amor darle perros y palabras. Mendo ha tú de mí, que Celia, aunque sepa más, no me ha de englañar jamás, y más oyéndote a ti. Ansí, que eso dice Inés? Advierte que has de callar. Lo que me piensa engañar le ha de suceder después. Eso importa que yo sea con Inés explorador. Mal haya quien tiene amor a quien interés desea. n A que efecto me has mandado que este papel te trujese? Pues que no hay de que te pese sabrás lo que has preguntado, Parte Bien conoces a don Juan? Aquí, por puntos le veo. Rendirle Teodor deseo, que es libre, cuanto es galán. Y no puedes? . Yo no puedo, pero a celos no he llegado, y por eso te he llamado Aún de burlas tengo miedo. Para picar este Indiano te has de fingir mi galán. Pienso que llama don Juan. Si le picas ten por llano Que venceras su tibieza. Voyme, y tú darás a Inés el papel. . Daracelos es más fuerza que la belleza. Un gentilhombre es a hablando con Inés?. . Buen talle. . Aura mil de estos. Papelle da. Que atento le estás mirando. Harás esto por mí? . Haré todo cuanto yo pudiere. Pues a diós. Quién esto viere tendrá fe? . No tendrá fe. Quieres que llegue a Inesilla, y la dé dos bofetadas? Aún en pensarlo me enfadas. Esta es de amor la cartilla. Señora Inés? . Mi don Juan, honra y gala de esta Corte. No aura sido malo el porte, que por el papel le dan. Aí viole! aunque está acostado en el pecho, es el papel más blanco. . Vendrán en él discreciones de pensado. No hayas miedo que te falte su poquítico de juego del vocablo, y con el luego para lustre, y para esmalte Cuatro vocáblitos nuevos, y en este particular. Malicias no han de faltar. Ay mil discretos mancebos. Doliéronme todo ayer las muelas, dije a Teodoro mi mal, mozo como un oro, y de galán proceder, Tan piadoso, y tan honrado, que me trajo esta oración. Muestra. . Si no es invención, dame por Dios un traslado. Es para santa Polonia? Eso me dijo. . Ya leo. Alma, y luz de mi deseo si en aquesta Babilonia De la Corte la belleza reina con tanta razón. Quién es este babilón, que por Babilonia empieza? Vos sola el lauro tenéis. Lauro y Babilonia? . Espera Alomenos yo os le diera, vos sola le merecéis. Linda oración! . Pienso yo que el dolor te quitará. A santa Celia dirá, que a santa Polonia no. Leo más? . No leas más que me engañó aquel traidor, basta que trata de amor. Qué ignorante Inés estás. Tal te dé Dios la salud. Toma Inés, dale a tu ama, que oración de tanta fama tendrá notable virtud. No soy celoso, bien puedes. Corrida voy, que Teodoro me engañase. . Es como uno harate dos mil mercedes. Es galán, discreto y noble. Con las muelas me ha engañad Oye, no me dé traslado, que me dóleran al doble. Qué tenemos? . Tanto cuan piqué en el cebo. . Es de celos Basta que me pone lazos. Dios sabe lo que ya temo. Démosle una herida. . Cómo Por los filos. . Deja a Mend el cargo de la venganza. Sabes Mendo cómo quedo? Ya se que estás asomado, que es principio por lo menos. Tú le habías de tomar? Engañome. . Luego luego toma el manto, no has de estar mas en mi casa. . Qué es esto Tu papel ni de Teodoro, ni de cuantos Dios ha hecho? No os enojéis, que no imporo Cómo que no? sin leerlo le tengo de hacer pedazos. Y yo señora cogerlos: Pobre papel, pues por Dios, que por discreto y por cuerdo, no merecéis ser rasgado, pero es desdicha en discretos el estar hechos pedazos, y este lo fue con extremo. Pues del cielo de esas manos, por ventura por soberbio cual otro Luzbel cayó hecho pedazos al suelo: que lástima! quién pudiera juntarle! . Hay más de coserlo, y será papel y mapa, que se pinta de remiendos. Ahora bien, quedad con Dios estos pedazos me llevo. Para qué? . para curarme, que son señora los pelos del perro que me mordió para no rabiar de celos. Ay desdicha semejante, tenle Mendo. . Cómo puedo mal le has pagado. . Por qué? Porque ha burlado a sus deudos y dejado de casarse por quererte. . Yo que he hecho? No es nada; pero no importa, él se casará . Dejemos, pues yo no he dado ocasión, tan necia plática, Mendo: de cuando acá se ha tratado materia de casamiento con Don Juan? . Bueno por Dios para matarle su suegro, rico y noble cada día, Suegro, qué dices? . Qué creo que con el pesar de ahora le verás casado presto: es un Ángel su mujer. Un Ángel? . Tiene el cabello nogro, engarzado, y las cejas como dos arcos del cielo, sobre la mayor blancura que han visto los Pirineos, cuando en sus peñascos forma castillos de nieve el viento. Los ojos son dos diamantes, que por milagro estupendo permitió naturaleza que hubiese diamantes negros. Las narices una flecha, como en el reloj la vemos que a las perlas de la boca riyéndose más a menos hace letras que señalan, conforme van descubriendo, Este círculo que digo tiene de púrpura un cerco, que a solo teñir claveles pudiera ganar dineros, Y para hacer azucenas, cuanto en sus manos contemplo le diera Abril sus mañanas para regalado lecho. De sus pechos que diré? pero el amor un invierno tirando pellas de nieve le puso dos en los pechos. De su garganta (no es risa) es cristal con tanto extremo, que cuando vebe hipocras se ve bajar por el cuello. De su entendimiento. . Calla majadero, que me has muerto, vete, y no me entres aquí. Perdona que fue mi intento pintarte lo que mi amo desprecia por tu respeto, y yo una moza rolliga ojidlabla, cuyo ceño con capote de dos faldas sirve a sus ojus de fieltro, la nariz como un birote, la boca. . Déjame necio. Perdona, mas qué importaba pintarte lo que yo quiero: las manos de esta mujer. Vete Mendo, que sospecho que te ha de costar la vida. Traidor Don Juan, tú me has muerto. Lindo gatazo la he dado. Mal hayan amén mis celos, casarse don Juan! bajose? Ya se fue. . Pues si le quiero, no tenga un hora de vida: pero la invención que emprendo ha de pasar adelante, rendir tengo este mozuelo a pura invención, Inés, parte a su casa corriendo, y di que la pesadumbre de ver que le han dado celos, me ha dado un mal de improviso. Qué mal? . Qué sangrada quedo y que una liga me envíe para el brazo. . Yo sospecho que te ha picado en el alma la punta del casamiento. Así un poco me ha picado, solo he sentido el desprecio. Principio quieren las cosas. Hasta el medio hay mil remedios Si no han bastado los consejos santos de don Fernando, que podrán contigo los de un ayo y criado, aunque son tantos, pues se obedece más al más amigo? Amor, a quien jamás dieron espantos rigores, amenazas ni castigo, rebelarme pudiera a tu respeto, mas yo no tengo amor. . Eres discreto. Mas qué piensas hacer? . Solo vengarme de esta mujer, ayuda tú mi intento, yo finjo que a Madrid vengo a casarme por darle celos que los suyos siento: tú has de ir a reprenderme y a culparme, de que no se ejecuta el casamiento, fingiéndote mi suegro, y que te obliga saber que tengo a Celia por amiga. Yo te he visto el amor y la venganza, don Juan, entre los ojos, y en los labios encubres el temor con la esperanza que te le han de quitar celos y agravios: yo iré a reñirte, y tengo confianza, si puede hacer amor amantes sabios, que has de olvidar, si es cosa conocida que un amante vengado presto olvida. Celia es mujer por todo extremo hermosa, tiene invención, que no hay mujer sin ella, aunque esta por discreta y cautelosa para solo hacer mal se vale de ella: dírele, que desprecias a tu esposa, discreta, bien nacida, ilustre, y bella, por estar como Vlises detenido, comiendo Lotos, y bebiendo olvido. Y plegue a Dios que salgas con victoria de las firenas de Madrid, que creo que ha de perder tu libertad la gloria, que fue en Sevilla tu mayor trofeo: de don Fernando la llorosa historia templar, don Juan, pudiera tu deseo: mas quien desprecia ajenos desengaños, que tarde llorará sus propios daños. Dígame quien lo sabe, o quién lo entiende, Qué camino, distancia, o diferencia Ay entre amor y celos, o una ausencia A dos cuerpos contrarios comprende? Si el limpio amor de celos se defiende, En que tienen los dos correspondencia? Si entre celos y amor hay competencia, Cuál de los dos ser el amor pretende? Equivocos parecen, y es forzosa La consecuencia, estando en sus desvelos, Crecer de amor la llama rigurosa. Y aunque es juntar con los abismos cielos, O los celos y amor son una cosa, O no ha haber amor, si faltan celos. Mira si te has de negar. o decir que estás aquí, que pregunta Inés por ti? Inés? . Sí. . Déjala entrar. Déjala entrar? pues tú eras el que aquel papel juntabas, y no verla más juravas? no es posible que no quieras. No quiero, más saber quiero que no he de ser descortes, que es lo que me quiere Inés? Oh qué cortés caballero, Entra dama, y secretaria de aquel discreto papel, Defiendesme hablar con él? No, si es cosa necesaria. Señor don Juan de mis ojos. Oh Ángel! . Oh Lucifer! Bien nos han dado que hacer vuestros injustos enojos. De ver vuestra pesadumbre, queda Celia mi señora sangrada. . Llovió el Aurora sangre, fáltole al Sol lumbre. Dispárate. . Es maravilla cuando las penas suceden? Por Dios que a mi amo pueden sangralle de ballestilla, Mal hayan amén mis celos, que causaron tanto mal, que una fuente de cristal fuese prodigio a los cielos: sintiolo mucho? . Su cara, (ra! cubrió un jazmín. . Quién la vie- si amor el barbero fuera, con sus flechas la sangrata. Yo os juro que cuando vi un atrevido oficial, y en un risco de cristal una fuente de rubí: Que me pense desmayar; porque estaban tan perfetas las rosas, como violetas entre cogollos de azahar. No lo digas, no me mates, Cuando ya el brazo le via, pensé que se le ecía una sarta de granates. La cinta te traigo aquí con que tormento le dio, pero siempre confesó, que era la sangre por ti. La picadura amorosa le vi en el brazo quedar, como la suele dejar abeja que pica en rosa. Atola, y tendrás mañana el cabecal de cambray. Que perlas, que joyas ay, que piedras, que plata Indiana, Para pagarte igualmente? o cinta, a fe de Español, que cuando enfermara el sol, pudiera atarle la frente. Oh cinta, no es más preciosa la de aquellos doce sinos, por cuyos varios caminos espira su luz fogosa. Aunque lazo, y prisión mía, ya sois línea equinocial de aquel cielo de cristal, donde es el sol la sangría. Pues en aquel brazo atado serán círculo las venas, y aura un cielo de azucenas, y un sol de sangre eclipsado, Pidiome una liga vuestra, Esta bandilla tomad, y el ser de oro perdonad, ya por la llaneza nuestra, que bien sé que de diamantes fuera poco. . Guardeos Dios No faltarán para vos Inés chapines, y guantos. Qué has hecho? . a vano Ya rompes el arancel? No hay este precepto en él, y ha de haber honor en mí. Dime tú, que pareciera, si una liga la enviara? ya fuera bajeza clara, o mucha llaneza fuera. Qué importa aquella bandilla: pero parte Mendo allá, finja, o no finja, ya está mi pensamiento a la orilla. No porque tengo de entrar, más presumiendo su engaño, ver que pretendo mi daño, con no amar, fingiendo amar. Di, que yo quedo sangrado, de ver que ella se sangró, por el susto que me dio, o por hallarme obligado. Y que una liga me envíe, porque me sirva de banda. Ya el seso en los aires anda, cuanto va que ella se ríe? Pero tengo para mí, que Celia no se sangró. Pues eso mismo haré yo. No la pagas bien ansí, si es verdad que se ha sangrado. Pues qué es lo que puedo hacer? Purgarte, para exceder la fineza, que ha mostrado Parte, y haz lo que te digo. Voy. Pienso que solo está. Quién es? . Quién es vuestraya, está con vos vuestro amigo? Aunque estoy solo está aquí, que le queréis? . No le quiero, como le quise primero después que con él os via quítele el alma que os di, que para mejor lugar nadie me puede culpar, que con negarme mi honor licencia, dice el amor, que me la puedo tomar. No juzguéis a atrevimiento el deciros mi afición, pues vuestros méritos son la causa de mi tormento culpad al merecimiento, y al justo amor disculpad, no miréis en amistad: porque ofendido en rigor, con lo que mata el honor, enciende la voluntad. Vos tenéis la culpa en ser tan gentilhombre y galán, que a mi ninguna me dan de haber nacido mujer: no quereros fuera hacer agravio al cielo, y perderos, y ansí es mejor conoceros y ser (aunque honor lo impida) por quereros atrevida, que necia por no quereros. Si en la humana autoridad alguna ley se establece, que a las de Dios se parece, es la ley del amistad: el que ofende su verdad las leyes del cielo ofende, de donde claro se entiende, que no disculpa el amor los preceptos del honor, que la ley de Dios defiende. Agradezco en cortesía, Lisarda, tu voluntad, tu mirando mi lealtad la justa disculpa mía, quien imposibles porfía, emprende cosas terribles, tú las juzgarás posibles, mas que te doy a entender, si es condición de mujer perderse por imposibles: Mal nacido pensamiento de tu entendimiento ha sido, si es que puede haber nacido tu amor de tu entendimiento: fiarme tu atrevimiento fue pensar mal de mi honor piensa, Lisarda, mejor, pues bajamente sospechas, que de las cosas mal hechas nunca fue disculpa amor. Nunca una mujer honrada, si esto presumes de mí, vino a declararse ansí, para volverse burlada; qué es ser amigo? . Cifrada la amistad es, ser lo que eres. Luego de amigo difieres en no quererme querer: y tú lo dejas de ser, pues lo que el quiere no quieres. Si fueras, don Juan, su amigo, claro está que me quisieras, porque si su amigo fueras, lo mismo fueras conmigo: más pareces su enemigo, pues de no querer se infiere lo que el quiere. . Quién supiere que es lealtad el amistad, dirá, que el quiere lealtad luego quiero lo que el quiere. Cuando los hombres queréis, que fácil disculpa halláis en lo que no deseáis, que de finezas que hacéis! Y vosotras que emprendéis? Cuando en ocasión igual correspondieramos mal, no vinieramos a ser, ni yo la primer mujer, ni tú el primer desleal. Qué es esto, Lisarda aquí! Muerto soy, Fernando llega. Lisarda? . De que te admiras No admiran las cosas nuevas Adónde están dos mujerer? que quien hoy os vio con ellas, me dijo que aquí venían. Locuras tuyas son estas. Hay más graciosa invención, que haura que en Madrid no sepan ello es fuerza que la ayude, ayudarela por fuerza: Fernando, Lisarda tiene de vuestra lealtad suspechas, aquí ha llegado celosa, Dios sabe lo que me cuesta defender vuestra amistad. Lisarda, porque no dejas de dar a don. Juan enojos? Porque él me ha dado mil penas después que vino a Madrid. Ella debe de quererlas, que yo que penas le doy? Deja celosas quimeras, y quiere biena don Juan. Bien le querre, como sea agradecido a mi amor, y a ti no te lleve a Celia: pero yo sé, que por ti me trata de tal manera, que no seremos amigos. Qué haré yo que le parezca bien a Lisarda, si ya de mis lealtades se queja? Ahora bien, no sois amigos? pues yo os digo que no sea para mi bien. . Por que no? don Juan hablalda, tenelda, dalde vos satisfacciones. Lisarda mucho me pesa que estéis conmigo enojada, y que don Fernando tenga por mi amistad pesadumbres. Yo quedaré satisfecha, como vos me acompañéis. Queréis vos darme licencia? Merced me haréis. . Voy con pues Fernando aquí se queda, (vos Vencer tengo tu desdén, sicien mil almas me cuesta. Justas sospechas con celoso intento Se atreven a poner desconfianza En la lealtad, donde el temor no alcanza, Ni se atreve a pensar el pensamiento. No presumo en don Juan atrevimiento, Ni de Lisarda tan cruel mudanza: Mas que amistad, que fe, que confianza, Si se ciega de amor, no lleva el viento? No es posible que me hayan ofendido, Pues yo de solo haberlo imaginado, Con disculparme amor, estoy corrido. Dejadme celos, que me habéis turbado, Mas mujer, y ocasión que no han podido, Si amor nació traidor, y disculpado? Parece que te has sangrado con el melindre que estás? La banda me alegra más, si está su dueño picado. Bien hizo en él la sangría la punta de aquel papel, pues picó señora en él, y banda de oro te envía. Pienso que me va quiriendo. Y tú a el? . Ni aún lo imagino. Ello ha sido desatino. (do? Mendo ha venido. . Que hay Men Aquel necio que me ha dado ahora tanto pesar, pues porque te vio sangrar, por fineza se ha sangrado. Qué dices? . Acá me envía por una liga, o favor. Esta cadena es mejor; y también es prenda mía. Liga quiere, no cadena. Parte, y di, que me ha llegado al alma verle sangrado. Está muriendo de pena, Voile a dar este consuelo, que no duerme, ni reposa: cadenita linda cosa, guárdete señora el cielo, Cadena de oro le das? Qué quieres, ya está cobrada? demás que está disculpada, Inés, con que va por más. Mil veces el pescador pierde el cebo. . Qué hay perdido? fianza la banda ha sido, y el pensar que tiene amor. Lo que un amante novel da lo primero, es caudal, Será huevo de nidal, que va poniendo sobre él. Todo el dar es comenzar, quien dio una vez, a dar viene, que el dar no sé que se tiene, que pica como el jugar: En fin prende, en fin es prenda el dar . Qué prenda le nombres? Deben de pensar los hombres que juntan allí su hacienda. Mira un Príncipe, a quien yo admiro, habiendo mirado, que si da en dar a un criado, da siempre, porque le dio. Cualquier cosa que le dan, (si es primera) ha de tener en mucho toda mujer, porque por allí se van. De este principio se goce, y espere mejor fortuna, que un reloj; porque dio una, no para hasta dar las doce. Con tan buenos documentos quién podrá errar? Aquí está. Don Juan ha venido ya. A celos, de amor pimientos! Considerando, mi bien, que te sangraste, he querido, que pagasen a tus brazos tan dulce deuda los míos. Hallemé con pocas fuerzas, pero cuando Mendo vino, con tu favor me infundio el espíritu perdido. Cómo estás? . Ay mi señor, qué cruel eres conmigo! siéntate, que te desmayas. (dicho No estoy bueno. . Bien lo ha tu color: porque saliste ha de casa? . Por verte he sido atrevido a mi salud: tendrela habiéndote visto, Qué tienes? Falta de sangre. Agua Inés, será sin mío: a mi bien, volved en vos? llega Mendo? . Es desatino haceros deciplinantes de amores. . Pierdo el juya Aquí está el agua. . A mi bien. Mójalé el rostro tántico. Volvió en sí. . Jesús qué tengo! Mas que pide con hocico, que venga el padre del alma. O sea el haber tenido pena de verte señora, o la sangre que he perdido, que yo también me desmayo. Agua Inés. . A señor mío? mójale el rostro. . A señor? Hay rosa con el rocio del alba como don Juan con el agua? . Dale un grito. A señor? . Jesús que tengo. Mas qué pide por lo tibio que venga el padre del alma. Quién está aquí? . Oque lindo. dos sirenas, y un del fin, y como fuera bien dicho, dos sotanas, y un caballo. Ay mi bien, cuál me has tenido! Inés mientras estos hablan sus fingidos desatinos, sabes tu cual miente más? De mi ama yo te digo que le tiene poco amor: de tu amo he presumido, que pues por ella se sangra, que debe de estar herido. Ni una gota se ha sacado. Qué dices? . Que lo ha fingido. Muy bien ha hecho. . Por qué? Porque ella ha hecho lo mismo. Con este entretenimiento, que mucho don Juan perdido, que no te quieras casar, niega ahora lo que he visto? Es Celia aquesta señora? Ay de mí, quien ha traido este hombre aquí? . Paso Celia, que es mi suegro. . Estoy corrido de ver por quien despreciaste un sera fín como el mío. A don Juan, cuán mejor fuera que nunca hubieras venido de Lima para engañarme, y a tus parientes, y amigos. Conciertas el casamiento, firmasle tú, y yo le firmo, doite a cuenta mi dinero, y gastasle sin juicio en semejantes empleos? Caballero ya que ha sido tan grande el atrevimiento, que no lo sea os suplico el de tratarme tan mal: porque esta casa ha tenido un dueño, que si viviera por noble estimado y rico le pudierades servir: Aquí don Juan ha venido, con el respeto que es justo. Hizo el enojo su oficio, perdonadme, que venía mal informado: vos hijo venid conmigo, que es justo que os honre el venir conmigo, Digo que tenéis razón, amores no son delitos. voy con vos. . No vienes Mendo? Ya voy mi señor, que pido mis escarpines a Inés. Apenas Mendo resisto las lágrimas. . No dirás, que Mendo no te lo dijo? Casarse don Juan? Pues quieres a don Juan? No le he querido, pero ahora me he picado. Celos son infiernos vivos. Yo nunca he tenido amor, que he sido un helado risco, una figura de mármol sin ojos, y sin oídos: Un cuerpo de duro bronce, que naturaleza quiso animar con un diamante, ya soy cera, ya soy vidro. Diligencias he de hacer con oro, ruegos, y amigos: tres cosas que han derribado los más altos edificios, Qué espanten este lugar: en cuyo pequeño río fui sirena: en cuyo soto verde fui ninfa de Ovidio. En cuya calle mayor vanco de Flandes, peligro del mar, donde se anegaban coches, que son sus navios: En cuyo pprado fui un olmo entre sus rventes dormido, que vi las de algunos ojos, que murmuraban rendidos: Pero ya soy quien se rinde a amor loco, a celos Indios: porque tormentos y agravios tienen por sombra el castigo. Qué es esto Mendo? . No ves que con la de Calainos habemos dado a tu dama. Celos, celos, yo me rindo, págaros quiero en verdades tantos amores fingidos.
JORNADA TERCERA
No ha sido buena invención, pues Celia se ha descuidado. Por picar quedé picado, tales mis desdichas son: Pensé que Celia abrasada de verme casar hiciera extremos: y es demanera que está más tibia hi helada. Luego ya la quieres bien? Mendo no se que te diga, sospecho que el trato obliga. Y la flaqueza también: Pero haz cuenta que tú eres un enfermo, y yo un Doctor, para saber si es amor. Luego verme el pulso quiere No si no entender tu mal por tu misma relación aunque hay ensermos que son de condición desigual. Opilada solicita la doncella medios tales, y a nueve meses cabales la opilación se le quita. Hay rostros como pimientos, que por lo encendido espantan, y al higado le levantan testimonios por momentos. Hay otros descoloridos, Lázaros resucitados, que se llaman resfriados, y fue de puro encendidos. Toma unciones un vicioso, y dice que procedio de que con nieve benio estando muy caluroso. Que la verdad tanto pese! pero entre tantos engaños, bubas, necedades, y años no hay nadie que las confiese. Mendo, pues que te has fingido Doctor, escucha mis males, verás si por sus señales tengo amor, o tengo olvido, Yo tengo cierta inquietud entre calor y entre frío, traigo desmayado el brío, y achacosa la salud. Si estoy en conversación no se lo que están hablando, lo que estoy imaginando cosas diferentes son. Si me buscan, ya sabrás cuan enfadoso me escondo, si me hallan, no respondo a propósito jamás. Si estoy comiendo, pregunto, si he bebido, cuando duermo parecen sueños de enfermo el cielo y la tierra junto. La noche más fría y negra más hermosa me parece, la música me entristece, y la soledad me alegra. Cuando a los representantes oigo sus celos y enojos, las lágrimas a los ojos Parte o. se me vienen por instantes. Si leo historia amorosa celoso al amante invidio, o sea en su verso Onidio, o sea Heliodoro en prosa. Hago versos, con tener las pocas letras que tengo: si de ver a Celia vengo, muero por volverla a ver. Hacéseme breve el día que en su presencia se pasa, hallome bien en su casa, hallome mal en la mía. Mendo, pues eres Doctor, si aquesto es amor me di, que no me parece a mí qué debe de ser amor? No has visto preguntar luego a un Doctor, vuesa merced tiene bascas, tiene sed? siente algún desasosiego? Saque la lengua: y así otras cosas semejantes: pues oye tú, y no te espantes, si te preguntare. . Di. Ah te dado tentación de dar a Celia dinero? Si Mendo. . Amor verdadero, ciertas las señales son. Morietur, no hay remedio, que por no darte temor lo digo en Latín. . Doctor, no aura un medio de por medio? Recipe para esa tos acuám de guardar doblonis, sirupi conversationís de otra mujer uncias dos. Que con esto, y fregatorun de piernis, esa inquietud cesará, y tendrás salud in sécula seculorum. Perdido vengo a buscaros, pero es de risa. . Eso bien. Porque presumo también que habéis don Juan de alegraros: Celia aquella vuestra dama se casa. . Se casa! . Sí, y de su boca entendí, que se venga, porque os ama. Caballero Aragonés es el novio. . Esa venganza fue por perder la esperanza de mi amor, o mi interes. Fingí yo que me casaba por picarla. . Hicistes bien, Y ella lo fingió también, viendo que mi amor cesaba El nombre del novio? . El nombre don Anastasio. . De qué? De Palermo. . Bien se ve el toldo y rumbo del hombre. Queréis que vamos a bella? Ella sale. Dame Inés un manto. . El Aragonés lleva una mujer tan bella, Que a Angélica deja atrás. Será el dichoso Medoro. Yo Orlando. . Pues guarda el oro. Samoso Indiano aquí estás? Vengo a darte el parabién, que Fernando me ha contado, señora, que te has casado. Y que he acertado también. Así lo creo de ti. Así lo puedes creer. Hoy he visto a mi mujer, Hoy a mi marido vi. A mí, si digo verdad, no me ha parecido bien. Pues lo mismo a mí también, dejando la calidad. Por qué te casas? . Por ti que casarte concertaste. Fue, porque tú me picaste. Tú me has dado causa a mí. Pues los dos no estáis casado yo os quisiera concertar, que tengo que asegurar ciertos celosos cuidados. Ni Celia se case más, ni don Juan. . Sea por mí. Dices si? . Dijera sí, pues tal ocasión me das. Mas mi suegro me prestó dos mil ducados un día, mientras mi hacienda venía, tarda en fin, y no se yo Como pueda suspender, sin pagar, el casamiento, pues pagarle ya que miento, Celia, por fuerza ha de ser. En Madrid te ha de faltar? no hay onzas de oro? no hay plata vieja? todo el mundo trata en esto. . Siento el tomar: Porque si no pago al plazo, doblo la deuda, y así van cargando sobre mí, y de un lazo en otro lazo. Pues si hay pleito, unos por otro juran, y los dichos truecan, y si aquí los jueces pecan, no lo juzguemos nosotros. Que a la República viene tanto mal . Quién la presido esto mire, y no se olvide, pues de Dios el lugar tiene. Partida de cien ducados me costará después mil. Es hurto honrado y sutil. Buscarlos quiero prestados. Tú mientras viene mi hacienda me los podías prestar? que un alma bien puede estar mientras que te pago en prenda. Con esto yo deshiciera el casamiento tratado. Para mí no era prestado lo que de gracia te diera. Pero envíame tu plata, la cadena que te di, y otras cosillas así, que no quiero serte ingrata, Que con mis joyas también yo haré buscar el dinero. Voy por ellas. . Y yo espero. Esto si que es querer bien. En fin quedáis concertados? Pues no. . Y mis celos con- (tentos. Tú verás que contrecientos te pesco dos mil ducados. Pienso que esta voluntad va fundada en interes, mas daré tormento a Inés, ella dirá la verdad. Tu prestas dos mil ducados? Déjame, Ines, recibir las joyas, que han de servir de despicar mis cuidados: Que no los verá en su vida. Luego ya le quieres bien? Qué es querer? aquí hay también con quien el amorse olvida. En fin le tienes? . Sospecho, porque el hombre es gran traidor, tan diestro en cosas de amor, que no hay entenderle el pecho. Si se acerca, unos amores tiene que las piedras mueven, humildades que se atreven hasta las cosas mayores. Caricias tan abrasadas, que no las sabré pintar, y en llegándose a enojar, tibiezas en nieve heladas. Hace que emprende los labios, y suspéndele el respeto: finalmente es tan discreto, que obliga con los agravios. Y eso no es amor? . No sé, mas yo le sabré olvidar. A Teodor puedes amar, que lo merece su fe, Oh a Lucindo, que es galán. No hallo en ellos el agrado, el despejo, el desenfado de mí don Juan. . Mi don Juan! Pues qué importa don Juan mío, cuando él no lo está escuchando? otros te andan paseando de no menos gracia y brío. Qué risa me solicita, aunque el mirarlos me enfada, la sayita arremangada, y colgando la dagita! Has visto tal debaneo, ni una invención tan liviana? Traen alzada la sotana, por descubrir el manteo: Pero al fin es mocedad, que no es para hacerla amor, que no se ofende el valor con la gala. . Así es verdad. Pero yo te digo Inés, que antes que olvide a don Juan en amistad estarán los elementos que ves. Aura con celos razón, que suelen escuchar pocas, y dejarán de ser locas la invidia y la presunción. Dejará de murmurar el que aprende del que sabe, el villano de ser grave subido en alto lugar: Aunque estos ya traen consigo la pena de su arrogancia, porque hay muy poca distancia. de la soberbia al castigo. Ven haré lo que pudiere. Tu pasarás triste vida. Olvidaré, si me olvida, y querre, si me quisiere. En fin tú la más helada sientes de amor el rigor. No debe de ser amor, sino estar enamorada. Pon ese bufete ahí, y papel y rinta en él. Todo lo traje con él. Siéntome, y escribo así. A ti el hombre más ingrato de cuantos sustenta el cielo, Escribe! . Lo que es recelo. Sin causa temes mal trato. Son celos, Fabio, pensar, que un agravio puede ser, porque en amor de mujer hay muy poco que fiar. Es la mudanza mayor de su firmeza y quietud, no ofendiendo la virtud de las que tienen valor. Son celos una pasión, que cuando invidia no hubiera, de solo celos se hiciera, pues la misma invidia son. No has visto, Fabio, escribir. de ese esa carta a mi hermano, y dirá del don fulano pues lo mismo has de inferir De celos, y amor fiel si escribiese un amador, de ese esta carta al amor, que los celos dirán de el. Y es tan grande este rigor, que ignorantes contradicen, que si celos no lo dicen, no es posible que haya amor. Pues tanto gusto recibe de sus penas, y desvelos, que solamente los celos saben la casa en que vive. El papel cierra. . No hará. que le veré yo primero. . Quién es? Yo. Suelta? . No quiero. Muestra, acaba, suelta ya? Yo le tengo de leer, de qué sirve porfiar? Quisiera te le yo dar, no le quiero defender, pues le escribo para ti. Para mí ya se verá. Sí, tú le verás. . Que ya a mí me escribes así? iotla A ti el hombre más ingrato de cuantos sustenta el cielo, mármol con alma de hielo, y de ti mismo retrato. Pues esto me viene a mí? Luego no te viene bien, si me hiela tu desdén, si tu amor me enciende así? Culpas la firme amistad por disculpar tu rigor, esto me vendrá mejor. Luego no es eso verdad? Qué amistad culpo? . No culpas adó Juan? . . Qué puedo hacer? Y de no venirme a ver, con su amistad te disculpas? Bien dice señor. . A cielos! con equivocas razones en contingencia me pones las ocasiones de celos. De verme tienes temor, Y esto es verdad? . No es verdad? si te riño su amistad, y te ofende mi rigor. Pasa adelante. . Si haré, Celos callad, y escuchad, por no mirar mi lealtad. Bien digo contra mi fe. A Celia ha dado en querer. A dulce enemigo mío: aquí no hay que hablar con brío, que tienes que responder? Qué dices? . Luego no quieres a Celir? y yo estoy celosa? No hay cosa más ingeniosa, que el amor en las mujeres. Lee, acaba de leer. Ya leo, que desvarío, y con saberlo porfío. Hechizos deben de ser. Digo bien, que amor injusto más es hechizo que amor. Hechizo? . Sí, que en rigor ya se te ha acabado el gusto. Lee, que no le defiendo: ni hay porque. . Bien puede ser, quiero volverle a leer, que a pedazos mal le entiendo. A ti el hombre más ingrato de cuantos sustenta el cielo, mármol con alma de hielo, y de ti mismo retrato. Culpas la firme amidad, por disculpar tu rigor, de verme tienes temor, por no mirar mi lealtad. A Celia has dado en querer, a dulce enemigo mío! y con saberlo porfío, hechizos deben de ser. Hasta aquí llegado había. Pues no verás lo demíás, porque si tan libre estás, no has de sujetar la mía. Rompes lo que queda? . Sí. Debe de ser lo amoroso. Quiero yo que estés celoso, como yo lo estoy de ti. (sentir? Qué sientes? . Qué he de si no que tiene razón? Razón es una traición? Cuál es traición? . Escribir. Pues ya no has visto tu engaño? Mayor desengaño espero, juntar los pedazos quiero, que quiero juntar mi daño. Qué es esto que hacéis Fernando? Hice, don Juan, unos celos pedazos, y vuelvo ahora desesperado a cogerlos. Pues qué pretendéis? . Juntarlos, para saber si son ciertos. Erráis, porque divididos los enemigos, son menos, y juntaréis contra vos gran copia de pen samientos, Que los miráis divertido? pienso que queréis con ellos. dar cartas. . . Bien puedo darlas que voy entendiendo el juego, Mas por no darlas de espadas, con la baraja me quedo, que no quiero que hablen cartas, sino que callen remedios. Ya me dais cartas sin darlas, y eso de espadas no entiendo, se que son cartas de copas todas llenas de veneno, Y aunque el juego no conozco, debe de ser de los cientos, pues pretendéis darme pique. De qué os picáis? . De eso y de esto, alzad la cara a mirarme. Tengo vergüenza de veros, para no quereros bien, que os he querido en extremo. Son celos de mí por dicha? Por desdicha serán celos, ya vos sabéis los principios. Poco, Fernando, os merezco esta duda en mi lealtad. Aquí descuidado llego, hallo escribiendo a Lisarda, cojolé el papel, y leo razones. . Decid. . No rásguele, y fuese diciendo, que era para mí. . Pues bie que es de la culpa que tengo? Queréis perdonarme? . hasta que el pampel juntemos. Ya le he visto, y ya sabéis, don Juan, si el amor es cuerdo, de vos no he formado queja. Pues que quiere ser aquello de darme cartas de espadas? Yo os lo diré . Decid presto Los oros son interes, bastos un amante necio, amor don Juan las espadas, y las copas son los celos. De estos bebí, perdonad, si a caso no estuve cuerdo, pues no quiere bien, ni es hombre quien tiene seso con ellos: No os veo querer a Celia; y como tan libre os veo, tiemblo a cualquier ocasión. Sosegad el pensamiento que de miedo que tenía de quebrar vuestros preceptos no os he dicho la verdad del amor que a Celia tengo Ya os podéis vengar de mí, cuando os respondí soberbio, que avisado no podía ser tan visoño y tan necio: Bien dijistes que en Madrid había hechizos, enredos, cosas, y casas, y casos. mares de peligros llenos. Ahora mejor podéis, pues una mujer me ha muerto, darme con risa, Fernando, el pésame de los celos. Celia y yo burlando entramos, y tomamos, como diestros las negras, que señalaban al rostro, al brazo, y al pecho. Mas ya las espadas blancas llevan intento diverso, y tienen por blanco el alma, como desprecian el cuerpo. Hoy la he querido provar, que deshacerle prometo, si me da dos mil ducados, el tratado casamiento. Ella me promete a mí dejar el que le han propuesto de un cierto don Anastasio, cuyo apellido es Palermo. Sabéis vos en Aragón qué apellidos son aquestos? Boleas, Cardonas, Borjas, Pradas, Centellas, Cabreros, Albiones, y otros muchos oigo decir por momentos, más Palermos, no por Dios. Ahora bien, poco va en eso, yo he fingido, que aún se tiene la contratación mis pesos. Dárame este dinerillo. Si quiere, podrá, que creo, que de treinta mil escudos pasa su hacienda, y sospecho, que como son miserables, naturalmente es muy cierto que es verdadero su amor, si prestan, o dan dineros. Treinta mil ducados? . Sí. Pues tan rico casamiento no ha renido opositores? Muchos, más ninguno de ellos hasta ahora hemos sabido que le hubiese satisfecho. Los unos deja por lindos, que dice que no se hicieron los lindos para maridos, sino unos hombrazos cuerdos, que llevan sobre los hombros la carga del casamiento. otros deja por barbados, que dice que estos nacieron para ermitaños pintados, o para padres del vermo. otros por mal hechos deja, que dice que los mal hechos, es fuerza tener las almas proporcionadas al cuerpo. Mil deja por acfilleres, por confiados, pornecios: finalmente se prelume, que para su entendimiento hará un marido de barro. En Alcorcón es grosero: mejor le hará en Estremoz, que es barro de quien sabemos que le comen las mujeres. Mas si todo su soberbio fausto, su vana hermosura, su pompa, y su debaneo hubiese rendido yo? Vive el cielo que sospecho que os rotulen por las calles, como a Poeta moderno, aunque paguéis el almagre, como de alguno sabemos. Pues yo victor, don Fernando, ella me quiere, y yo tengo dos mil ducados en prenda. Queréis que vamos por él! Vamos que estarán contados. Que os habéis de perder temo. Quiérame Celia, Fernando, y ahorquense los preceptos. Cómo vos guardéis, don Juan, y de vuestro honor lo creo; el de no codiciarás con el debido respeto a la mujer de tu amigo, los del mundo importan menos. Vengo a tu gusto para novio? . Vienes, Teodoro, tan galán, que me ha pesado viendo la gala y discreción que tienes, que no fueses de verás desposado. Con que donaire y gracia me entretienes, Celia, como si fuese yo criado en la humildad de una pequeña aldea? yo te obedezco, y lo que quieres sea. Teodor bien debe Celia a tus intentos, sino correspondencia, obligaciones, tu vienes muy galán, tus pensamientos obras merecen, cuántomás razones: ya puede ser que aquestos casamientos en que fingido novio te compones, vengan a ser en ti después de veras. Pluguiera Celia a Dios, que tu quisieras. Por ahora, Teodor, solo es mi gusto vengarme de este Indiano y darle celos. De darle celos, pues que gustas, gusto. Que no le quieres mal me dan recelos. Nadie a quien quienre bien le da disgusto. Pues si quieres pagar celos con celos, quien quieres que no piense que le adoras? Dice muy bien. . Mi pensamiento ignoras. Señora aquí está don Juan. Poneos de acompañamiento. No entiendo tu pensamiento. Ya todos juntos están. vienen los talegos? . Yo traino el uno, el otro Fabio. Negocia como hombre sabio, él si por sí, él no por no. Quién son aquestos? . Serán los que han de dar el dinero. Esperad que hablarla quiero, mi Celia? . Señor don Juan. Aquí vengo con Trebacio que mi suegro había de ser por el dinero. . Aunque ayer tuve de buscarle espacio, No me pareció razón, porque supe que venía quien ya como prenda mía, viene a tomar posesión, Y pues veis que ya ha llegado Anastasió mi señor, perdonadme, si es error no dar dinero prestado, Que como el dueño ha de ser de esta hacienda, y yo su prenda, no quise yo de su hacienda, sin su gusto, disponer. Por Dios que nos ha burlado. Luego no rotularemos tu nombre? Cómo podemos? Sabes que me da cuidado? Que Mendo . Si han de caber aquí los dos mil ducados. Don Juan aquí no hay burlados, yo solo lo vengo a ser. Sabe Dios señor, que estoy en extremo arrepentido, que me perdonéis os pido. pues conozco lo que soy Palabra os doy de casarme con vuestra hija, que es justo. Ya sobre tanto disgusto. con qué podéis obligarme? Ruégale Celia, pues ya e te casaste, que me dé a doña Ángela. . Si haré señor si Madrid está Del casamiento advertido, mal haréis en que no sea, pues ya don Juan ser desea de doña Ángela marido. Haced aquesto por mí. Ahora bien, sea por vos como se casen los dos aquesta noche. . Sea así. Y pues este caballero que ha venido de Aragón, tendrá más satisfacción, viendo que casarme quiero. Le suplico que en mi casa se case, y juntas se harán las bodas. . Señor don Juan ya os casáis, Celia se casa, Aquí no hay que tener celos, si ella quiere, yo también. Si ha de ser para más bien; y para excusar recelos, Digo, que vamos y sean juntos estos casamientos. No entiendo tus pensamientos. Solo en vengarme se emplean. Después sabrás como. . Vamos Adiós señores. . Adiós. Cargados vamos los dos. Notable peso llevamos, bueno va don Juan. . Corrido. Demonio es esta mujer. Juntos debe de tener la voluntad y el olvido. Inés es esto verdad? No me preguntes verdades, que en tantas desigualdades no puede aver igualdad. Tiénela ya por mujer don Anastasio? . Pues no. De doña Ángela se yo, que está ahora por nacer. Mi ama es de calidad tan notable y impaciente, que ni yo sé cuando miente, ni cuando dice verdad. Y hoy, como has visto, se casa, y hoy lloraba por don Juan. En fin las bodas se harán Si este humor no se le pasa. Luego ya no serás mía? Allá verás. . Burlas? . Vete. Mal haya Ines el pobrete, que de pobretas se fía. qué le quieres bien? . Qué importa. No fuera mejor casarte, con Teodoro, y no burlarte de tantos? . De hablar acorta, Que me muero por don Juan, que si a doña Ángela veo, y conozco su deseo, y que casados están, De rabia me casaré contigo? . No querre yo. Por qué razón? . porque no, que yo también rabiaré. Y más vale que tú seas el dueño de aquesta rabia, si ese tú don Juan te agravia, y si vengarte deseas. Mal hacéis en no aceptar casamientos tan honrados, que con treinta mil ducados ninguno puede rabiar. No rabiará, mas podría bramar, si mujer le dan, que quiere bien a don Juan, Es hablar de bizarría, Porque de esto del querer nadie se puede alabar. La fama debe guardar cualquiera noble mujer. La fama el honor se llama y ella se guarda. . Es error, porque yo se que el honor nace de la buena fama. Vuélveme a dar a entender de tus celos satisfecho lo que he de hacer por don Juan? Erré, Lisarda, en tenerlos, Pero son de calidad, que no se ha escapado de ellos desde la tela al sayal, y desde el cayado al cetro. De las aves, que desatan el pico sonoro al viento las no entendidas canciones has de entender que son celos De la blanca y roja Aurora, esposa del claro Febo, cuando a llamarle madruga revuelta en cándidos velos Lo que castiga a la noche, que va de su luz huyendo, porque ha detenido al Sol, has de entender que son celos. Cuando vieres en un prado artificioso platero del esmalte de las flores en competencia saliendo, La encarnada manutisa, la pálida flor del trebol, y el lirio azul y dorado, has de entender que son celos. Cuando una fuente sonora finge que se va riendo, y miente por murmurar de sus mismos arroyuelos, Aquellas perlas que tira de cristal pedazos crespos, balas que imagina el aire, has de entender que son celos. Cuando en los brazos de una ama vieres un muchacho tierno, que no sabiendo palabra inventa vocablos nuevos, Llorar; porque al otro niño dijo amores, o dio besos, hasta que al cuello le pone, has de entender que son celos. Disculpado estas conmigo. Con esto, Lisarda, entiendo que ya me auras perdonado. Ya, perdonado te tengo. Don Juan, el que blasonaba que del lazo en que cayeron tantos hombres en Madrid cortesanos y discretos, Había de salir libre, adora a Celia, y sus pesos ya deben de andar por alto, mas que pesados ligeros: Celia se casa, y el quiere fingirlo mismo. . Ya entiendo. Tú has de ser la novia. . Yo? Trebacio ha de ser su suegro Doña Ángela has de llamarte, démosle aqueste contentó, que Celia le ha prometido venir haberle trayendo Su novio don Anastasío de Palermo, o del infierno: haz esto por mí. . Ya sabes que te adoro y obedezco. Voy a ver si se han vestido, que soy de acompañamiento. Si me hubieras avisado, diferentes aderezos esperaran a la novia, hoy cesan mis pensamientos, Sabes ya, bella Lisarda, como has de ser mi mujer, y el nombre que has de tener de doña Ángela gallarda. Ya se el premio que me aguarda, don Juan, de haberte querido, traza del amor ha sido, porque tu injusto desdén; aún no me hiciera este bien si no fuera bien fingido. Pero tienen tal valor tus grandes merecimientos, que de tales fingimientos, se satisface mi amor: y aunque es el gusto traidor al alma por ti perdida, de quien eres sombra y vida, tanto estimo el que me dan, que estoy contenta, don Juan; de ser tu mujer fingida. Pongo a mi amor por testigo; aunque el tuyo no lo crea, que me pesa de que sea Celia tan cruel contigo: el respeto de tu amigo ha sido justo respeto, perdona a amor que en efeto, todo respeto desprecia, pues si furen, quererte necia, tú en no quererme discreto. A Celia deseo ver, por ver mujer tan dichosa que tú la quieras, que es cosa! que se debe agradecer: pero si es de otro mujer, plegue a Dios que enviude presto, porque os gocéis, y si en esto puede haber más dilación, hágale alguna traición, que pienso que es yerro honesto. Lisarda tu cortesía de manera me ha obligado, que el alma y vida te he dado, que aquella ingrata tena: para que tu fueses mía, sin ofender a Fernando, fue amor, como es Dios, trazando que te finjas mi mujer, que no se puede ofender del sí que me das burlando. Ya te quiero hidalgamente, y correspondo a tu amor, pues le mereces mejor, que quien no le entiende y siente: difiniste cuerdamente el amor, Lisarda, un día, que el buen amigo tenía de su amigo el mismo ser, con que siendo su mujer vienes también a ser mía, Que Celia me despreciase te obligó a lo mismo a ti, para no vestirte ansí, lo que Celia desechase: estimar lo que estimase, fue razón, siendo quien eres porque todas las mujeres aman lo que ven amar, por invidia, o por pensar imaginados placeres. En fin los dos nos casamos, o de burlas, o de verás, y así es razón que me quieras, y que los dos nos queramos: en las almas nos juntamos, pues que no puede ser más: y pues en la mía estás, aunque el si dichoso aguarda, palabra te doy Lisarda, de no olvidarte jamás. Ponte de novia señora así vivas muchos años, y te dé Dios más ventura, que le ha de dar a mi amo Tú, señor, muda semblante a guisa de desposado, que vienen ya los que esperas. Cómo es fingido, no hallo semblante que me poner, cómo es un novio? . Espetado y con la cara a lo bobo, Risueña hacia entrambos lados, buen cuello, sino cambray, nuevo sombrero y zapatos, rapado del mismo día, los vigotes levantados, cabestrillos, o cabestros, cuera y guantes adobados, y un costal de necedades. En todas las señas falto, como soy novio fingido. Ellos vienen, habla paso. Perdonad, si ya tan tarde para recibiros salgo. Es doña Ángela? . Ella es. Ánimo me va faltando, perdonad no conoceros, y dadme a besar las manos. Vos a mí me dad las vuestras, no queréis? pues sean los brazos. Mucho me he holgado de veros, de conoceros y hablaros, liada dama sois! . Yo soy servidora vuestra. . Alabo el gusto al señor don Juan. Yo al señor don Anastasio, el que ha tenido en serviros. Yo mi dicha, pues estando tan lejos de merecerla, vengo a merecerla tanto No se ha turbado ni dicho cosa indigna el desposado. Es discreto por extremo el señor don Anastasio. De celos me estoy muriendo! Ten paciencia. . Si me abraso cómo he de tener paciencia? Considerando tu daño. Señores, no hay que esperar, pues que ya juntos estamos, dele la mano don Juan A doña Ángela. . La mano, y el alma como a mi esposa. Yo soy dichosa en llámaros mi dueño, esposo, y señor. Soy piedra, que estoy mirando! tened las manos. . Qué es esto? Yo que os detengo las manos, y este casamiento impido. Tu por qué? . Porque me ha dado la palabra a mi primero. A mi hija aqueste agravio. vive Dios! . Tengan al suegro Señores ténganse, paso, que esto han de hacer las razones, y no las armas. . Estando dando la mano a mi esposa, Celia, me impides la mano? no estás casada? . Yo no. Y el señor don Anastasio? Fue por picarte fingido. Verdad es, que yo me llamo Teodoro. . Pues si pensaste, Celia, con engaños tantos picarme con casamiento. Yo he fingido el mismo engaño: doña Ángela no es mi esposa, que lo ha de ser de Fernando. Es verdad, yo soy Lisarda. Y yo quien le da sus brazos. No me darás tú los tuyos, pues no menos te los pago que con darte don Juan mío, alma y treinta mil ducados? El alma acepto no más. Y el divero, mentecato, porque es mujer sin dinero diablo pintado en retablo. Con esto Celia verás que de cosario a cosario. solo se ahorra. . Señores den a Mendo a Inés. . Ya Fabio a Elisa; pues con Lucinda se casa don Anastasio. Queréis vos? . Yo solo quiero pedir perdón al Senado por el Poeta, y por mí, si habemos errado en algo.
