Texto digital

Texto digital de De Alcalá a Madrid

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Andrés de Claramonte y Corroy
Atribución estilometría
Andrés de Claramonte y Corroy Segura
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de un impreso.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de De Alcalá a Madrid. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/de-alcala-a-madrid.

Logo BICUVE

DE ALCALÁ A MADRID

JORNADA PRIMERA

El Vizconde es la persona de más confidencia en nuestras Is- las de Cerdeña, pidiome por espo- sa a su deuda Doñn Esperanza, merced que le he concedido, con cuya pa- labra va a efetuar su casamiento, Alteza muestre en su ejecución el favor que me hace. Lo que manda su Alteza se hará. . Dadme esos pies. Ganáis belleza de albedríos tirana: (ñana. descansad, y volvedme a ver ma- Cómo azul, si sois verde? Soy esperanza, que en azul se pierde. Este es lance forzoso: a quién dais el listón? Al venturoso. A los dos le habéis dado, quién le vendrá a perder? El desdichado. Válgame Dios! si fuese esta Doña Esperanza. Ya parece tu cuidado desvelos. Profecias de agravios son los celos De este que se ha quedado te puedes informar. Aún no he llegado, (vallero. y en celos desespero. A hidalgo, a gentilhombre, a ca- Esas tres cosas fuera. si su alteza los títulos me diera: nu nombre es Cordovilla. Quél de estas damas era dona Esperanza? La que dio a la esfera el postrer ornamento moderando la luz al firmamento. La que atrás quedó? . Aquella es la brillante, la candiante, y bella, la llena de esplendores, émulos naufragantes, y fulgores. Y aquellos Caballeros? Son de esta maravilla los primeros, y son por maravilla el Geminís del cielo de Castilla, Castor, y Polux bellos, que la inmertalidad es alma en ellos tan conformes hermanos, (nos tan gloriosos, y amables cortesa en cuanta acción intentan, que la maicia de Caín afrentan: Don Gónzalo de Cordoba es el uno; desprecio del pabó, pompa de Juno, y Don Alonso de Águilar se llama el otro. De los dos lengua es la fama, Queréis de mi otra cosa? Que os guarde Dios. Ya vos de la enfadosa asistencia de un necio, que de toda virtud hace desprecio. Qué dices de mi suerte? (vierte No tengo que decir si amor te ad- porque servir las damas, (mas, sin negua en sus virtudes, y sus fa- costumbre es de Palacio. De flema estás? Tu amor me da este espacio, pues temes, y recelas, (espuelas. cuando aún no te has quitado las Anor tal priesa alcanza, (ranza, Hasta ahora que has visto en Espe- si aún apenas la has visto? Penas que apenas, como ves resisto, Cuantas damas pasaron los galanes oían. . No llegaron a merecer favores, (res, cuando celos hallé buscando amo un listón vi en el suelo, hermoso desperdicio de su cielo, cometa de zafiros, nuncio de celos, lengua de suspiros. La gloriosa contumbre (bre, de Palacio en su varia muchedu- reformar quieres. (espero. Quiero lograr mi honor, cuando casarime Hasta ahora no sabe que es tu esposa Duña Esperanza hermosa, y así no está obligada a tus correspondencias recatada. Amor, amor no fuera si por las advertencias discurriera, veo que no me agravia; (sabia. y no hay disculpa, ni advertencia Pues vuélvete a Cerdeña. (peña? Qué Circe más cruel, que escollo, o que esperanza hallar puedo? a Cerdeña mu voy, sin ella quedo; si allá se va por mares, mares son por su causa mis pesares Qué se ha de hacer del listón? Aunque los sentidos pierdo, perdona Esperanza aquí quiero que quede por vuestro, que por veros venturoso, ser el desdichado quiero. Eso no, yo el desdichado quiero ser, no mereciendo el listón, que os haga a vos, a costa de mi sosiego, Don Gónzalo, el venturoso. Alonso, yo no he de serlo a costa de vuestra dicha: Ni yo favores pretendo; que a vos os causen pesar. Pues siendo así, de él que haremos volvérsele? . Decís bien. Ni os entendéis, ni os entiendo. Calla necio. . Si lo soy, oídme otra vez por necio. Si solicitáis favores de doña Esperanza a un tiempo, en competencia amorosa, siempre gallardos, y opuestos, procurando en toda acción la gala, y el lucimiento con que excederos, si acaso podéis en algo excederos. Como cuando estáis los dos ya en la posesión del premio, con él de esta suerte andáis con bárbaros cumplimientos? En público no seáis tan amantes, si en secreto habéis de ser tan hermanos en lo atendido, y mo de esto: brindándoos con el listón estáis, es lo de Alaejos, o de San Martín, lograd con las obras los deseos, y sea de uno el favor, y sea de otro el desprecio. Por necio nos preveniste, y así has cumplido con serlo. Tengo ingenio natural. Cuando en amores honestos, no digo yo siendo hermanos, sino siendo caballeros, faltó la conformidad, correspondencia, y respeto. No amáis los dos una causa? Garcerán que dices de esto? Que esto es amar la hermosura, que Dios inefable ha hecho, Pues de su amor qué pretendéis? Pretendemos que uno de los dos elija, con que tendrá fin el pleito, que en esta conformidad, queremos los dos vencernos, cuando es poderoso, amor, tiranía en nuestros pechos, No has visto a dos pleiteantes en un mesa comiendo, levantarse a ser contrarios en la ejecución del hecho? Pues así somos los dos, a su arbitrio remitiendo el desprecio, y el favor, y siendo el que nos ha hecho común, pues nos dio el listón, y nos reservó el intento, pues puedo dalle a mi hermano yo la parte que en él tengo, y él a mí la que en él tiene, solicitando el desprecio cada uno para sí. Ella pretende teneros pendientes de su esperanza, y de su engaño suscensos, por no ofender a ninguno de los dos. De este enbeleco, partiendo el listón salgamos, y ofreciéndole yo el medio, y vos el medio, que el uno elija le pediremos el venturoso. . Él discurso ha sido de vuestro ingenio. Vantos, Garcerán, de aquí, que ya es flaco el sufrimiento, y en el cielo que reparten a mí me caben los celos. Ya es dos parte el listón. Amor, si son tus actos imperfectos, cuando en varias esencias te conformas por ser pura unidad, que en ti te formas, recíproco en tu bien, y en tus conceptos. Como en mi hermosura en los efectos, en dos almas espítitus informas, y como en dos sustancias te transformas si no puedes obrar con dos sujetos? Amor en cada parte, aunque partido, en dos partes te veo sin ninguna discordancia en la voz, y en el sonido. Pero te partes sin distancia alguna, que aunque estás en dos partes dividido, conoces que en los dos la causa es una. Partida la esperanza, que en su esfera flecha fue del amor de azul vestida: vuelve a vuestra esperanza no perdida, que aunque vuelve partida, vuelve entera. No pierde así su calidad primera, que dilatada está, no dividida, que en dos partes estando a un alma unida, vienen ellos a ser lo que antes era. Admitilda en los dos con confianza, de que es una en la pena, y los desvelos, y que partida en dos un premio alcanza. Y pues sois esperanza de los cielos, haced lo que en los dos es esperanza, que en uno sea favor, y en otro celos. Dos esperanzas, Esperanza hermosa, amor de tu esperanza ha producido, y aunque en dos; como ves se ha divido, siempre en los dos será una misma cosa, No ha perdido la unión, que en si gloriosa, dividido el listón más bien se ha unido, porque solo la forma se ha perdido, pero no la substancia milagrosa, Reducida en la parte que me alcanza, a la bárbara ley de mis desvelos, solícito el rigor, o la mudanza. Pues que sois esperanza de los cielos, celos os pido en ella, o esperanza, o esperanza me dad, o dadme celos Dos esperanzas percibo en el partido listón, y aunque una dices que son, con tus esperanzas vivo: en una el premio apercibo, y en otra ofrezco el rigor, y no os quejéis del amor en la parte que os alcanza, que si es verde la esperanza, aquí desmiente el color, en las dos manos está desengaños previniendo. Ese busco. . Ese pretendo Prosigue. Mátanos ya. Seguro del premio ya en tal mano mi lisión. Y el mío con más razón, Antes es ley que le pierda. Porque si es la mano izquierda la mano del corazón? A la derecha se ven los digros, y los premiados, que ansi van los condenados a lo grave del desdén. Porque quejosos no estén, las manos quiero trocar. Si a Isaac quieres engañar, hurta en el me lio listón a Esan la vennición, y Jacob podrá triunfar. Antes vuestras esceranzas pretendo pesar aquí, y miro si están ansí conforme las dos balanzas. Si el peso de amor alcanzas, pesa ya nuestros desvelos, la que subiere a los cielos de amor la victoria espere, y la que al suelo cayere, muera de envidias, y celos. Va de peso. . Aguarda, Espiera. Si la balanzas tenéis, desengaños no queréis. Que levantaras quisiera la mía. . Y yo que subiera al cielo de tu favor. Pelo ansi premio, y rigor; pero su Alteza (ay de mí!) ya es fuerza que pese ansí, este es fruto, y este es flor. Mas engañados quedamos, y con mayor confusión. Mío es el muerto listón, y ansí nos desengañamos. Venciendo Esfinges andamos, por premio el desprecio ten. A mí me cuadra más bien. Yo temo. . Yo desconfío. El desdén sin duda es mío. Mío es sin duda el desdén. Esperanza que hacías? Suspendiendo (gusto que estaba a los hermanos, por ser de vuestra Alteza. El tiempo er te: tetiendo, me ha servido de alivio su disgusto más cuidado mayor darte preten- Esperanza, desde hoy. (do, Lograrle es justo. Mira esta carra. De su Alteza es esta. A mí me escribe, y tuya es la respuesta, advierte bien en ella, que es forzoso con tu acuerdo, y tu gusto responderle: qué dices? . Que a señor tan poderoso la respuesta es, señora, obedecerle, más dónde está el Vizconde, qué es mi esposo? Está en la sala, y aún pudiste velle cuando pasaste a Misa. . qué persona? La palabra del Rey muy bien abona: Don Armengol Ribellas es su nombre, Vizconde de Monfor, y es en Cerdeña; júzgale más glaan, y gentilhombre, y si un Vizconde en ti es acción pequeña, es muy de sus lealtades satisfecho: Marqués de Villared también le ha hecho, y en esta me lo escribe. . Cuando fuera, no la persona que es, me contentara, como el Rey mi señor gusto tuviera, y como Vuestra Alteza lo mandara. El Vizconde está aquí. . Verlo quisiera, Con recato al entrar en él repara. Dadme, ay cielos! disculpado está amor en darme celos, esa mano a besar. . No con los ojos, que en otra parte estaban. . Fue el deseo! tras la bárbara ley de sus antojos, y nieve fue a mirar, y incendios veo. Presto gloria serán vuestros antojos, envidiándoos Castilla vuestro empleo, que ya es Doñn Esperanza vuestra esposa, y esta noche tendréis su mano hermosa. Al favor, gran señora, agradecido, la alfombra he de besar de esos pies, Mayo donde el Sol lisonjero, y atrevido, ilumana colores rayo a rayo: pero aún no estoy, señora, prevenido para la gloria de tan alto ensayo, y así me haréis merced que se dilate, aunque el rigor del esperar me mate. Dilátese en buen hora, si valiente os podéis resistir, pero Vizconde, advertid que el amor horas desmiente. A su nombre Esperanza corresponde. Aquí me escribe el Rey, y juntamente remite a vos secretos que me esconde: venid a hablar en ellos. . Y en desvelos? celos que me queréis, dejadme celos. Con estas bodas, Elvira, pretende amor que descanse mi entendimiento, rendido a la ley de un disparate. Adoro, perdona Amiga. que amor por los labios sale a ser del alma Sirena, y de los sentidos Áspid. Las partes, Elvira, adoro del que glorioso en sus partes desprecio es de las de Aquiles, y burla de las de Marte. Que la hermosura en los hombres no es la alabanza más grande, que el cuidado de tenerla suele afeminarlos antes. Lo rubusto en él es alma, lo modesto es agradable, lo generoso apacible, y lo prudente constante. Espíritu es de un caballo, con que desmiente en los aires, tal vez perezosas nubes, y tal vez ligeras aves. Es Catón en los aciertos, en las ocasiones Marte, en las obras gran señor, en la condición es Ángel. Digna elección es la tuya, si es don Gónzalo Fernandez de Cordova. En mis mejilias hable amor, si amor es sangre, Vengo a hacer, que don Alonso de competencias no trate conmigo, que amor me pone en tan riguroso trance, cuando en mi advertencia tuve el vencimiento tan fácil. Pasemos, y por tu vida, que en mis celos me acompañes, Yo haré que se abrase en ellos. Ay Elvira, no le abrases mucho! porque amor es Fénix, y triunfa cuando más arde. Solo aquí Vue Señoría? Esta ocasión aguardaba. Antes sospecho que estaba enmental filosofía. Amor, cuando todo es amor, es todo contemplaciones. Si esto es culpar sin razones de Esperanza, en el rigor tiene disculpa. . No entiendo, Con el Vizconde casada, por fuerza está disculpada. Casada? . . Ya está muriendo, Con el Vizconde? no está. Ya es suya. . No lo sabia, Solo es Vue Señoria peregrino de Alcalá: bueno queda. . . Pene así el que así de celos mata. Si Esperanza ha sido ingrata; fuego en ella, y rabia en mí, pero no, no puede ser posible, que amor que andaba en dos, fingía, y amaba por modo de entretener: Mas de Esperanza mujer: a quien la esperanza di- siempre amor me prometí el rigor con que hoy me trata; si Esperanza ha sido ingrata, fuego en ella, y rabia en mí. Celos que sois quien sin ser sois ser que en el ser no cabe, y nadie lo que sois sabe, siendo cuanto queréis ser, de qué enigma os detibáis? de que espir tu violento, que con lisonjas de viento, entre las flores matáis, que infierno os pare, que airada. estrella os infunde espanto? y quien os hace ser tanto, si lo sois, no siendo nada? Si sois una acción incierta, cómo acreditáis desvelos? como no vais, si sois celos, con la cara descubierta? Pero mi hermano está aquí, si me ha oído don Gonzalo? Don Alonso de Águilar. Qué hay de amor? . Desengaños me pregunta quien desde hoy mi advertencia les consagro juntando este vencimiento al de Anibal, y Alejandro. Cómo? . Cómo? siendo yo, que solo yo puedo tanto, rompiendo amor en el pecho, y sus flechas en los labios. He sabido que su Alteza con su palabra, y su mano, por dueño al Vizconde envía Sy de este imposible milagro, de este sol, de esta hermosura. Tente, que me está matando, que aunque de excelencias suyas son corónicas los campos, son capítulos de rosas, de sus mejillas amagos, en discursos de jazmines menos fragantes, y blancos, que sus alabastros puros, si amor triunfa en alabastros, como en tu boca las veo, con fieros celos me abraso, que siendo alabanzas suyas, en ti parecen agravios. Ansí sus almas refiero, ansí sus virtudes hablo, que ansí, hermano, pienso hacer mi vencimiento más alto. Goce el Virconde su esposa, que yo eternidad aguardo en más heroicas acciones, y ansi comienzo triunfando. Eso es triunfar, eso es darle vana gloria a tu contrario, pues cuando le honras ilustre, él te desestima flaco. Y ansí el vencerte es desprecio en él, cuando en tres el acto de más gloria, consiguiendo tú el temor, y él el aplauso. Esto es ser Cordova yo: Y yo lo he de ser amando a doña Esperanza ahora; perdóneme su recato; mas por mi honor, que por ella porque este Vizconde sardo no se alabe, que rindió a un Cordova Castellano, aún en materia de amor; y ansí pues perseverando amor, deidad de traiciones, (mo que arde en nieve, y triunfa en mar previniendo en sus disgustos, entre sus recipes varios me ofrece el mundo una hierba de los desiertos Tesalios, tan potencia en los sentidos, que deshecha en poco baso, postra Filisteos fuertes, rinde Salomones sabios. La paz la llama veneno, amor le llama Letargo, el mando la llama celos, y yo demonio la llamo. Con esta he de dadle muerte. que en sus desvelos amargos, amor oculta venenos para acreditar milagros. Eso es rendirte a timismo, quedando en ti mismo esclavo. Esto es rendir al amor. Vil acción. . Triunfo gallardo, Esto es ser Cordoba? . Y este es ser de Cordova espanto. Después que dio el glorioso Don García lo caduco a la tierra, trasiadando lo inmortal a más alta jerarquía, perdimos al Católico Fernando. Su cetro la corona obedecía, donde queda pacifico Reinando, aunque en Nápoles, dice, que procura contra Enrique el Frances la embestidura. Mal logra a Luis tan vano intento, porque en Castilla tiene el Rey vasallos de tanta bizarría, y ardimiento, que no podrá su imperio atropellarlos. Edificios de arena encarga al viento, que él en átomos de oro ha depostrarlos. Pero vuesa merced ha que venido. a esta Corte? . De amor impulso ha sido, casarme solícito con la hermosa Don Esperanza Palafoj . Hazaña, pienso imposible, y muy dificultosa, que en tan grande beldad se mira España: Don Gónzalo la quiere por su esposa, y con su hermano en competencia extraña, dan lenguas a la paz, y a amor desvelos vida a la admiración, y alma a los celos, sírvenla sin los dos otros señores, que es de la juventud traición gloriosa. Buen lance a echado amor en mis amores! celos vengo a lograr buscando esposa, mas porque me prevengo de rigores, si mía es ya Doña Esperanza hermosa? casarme quiero, pues su amor me abona, y embarcarla en el mar de Barcelona. qué os parece Alcalá? . Decir podría, que en ella toda España está abreviada, admira su beldad, y bizarría. Quiere, pues, en ausencia retirada Isabel engañarla, y noche, y día de las damas, y nobles festejada, mil juegos, y festines le previenen, con que sus soledades entretienen: toros, sortijas, justas, y torneos, todos los días ay, solicitando siempre incendios de amor en los deseos, y esta noche un festin se está aguardando, que ha de ser ocasión de mil trofeos. Ya la Reina, y las damas van entrando. Del festin esta noche el gusto alaba. qué ha de ser? . Eligir Si dices que te has vencido, como con tal reverencia traes el listón? . Pretendo con más alta fortaleza, volvedlo a Doña Esperanza, para que este triunfo entienda. El otro medio, es en fin lisunja de su cabeza. Sentaos, llegad, el Vizconde lugar con su esposa tenga. Aquí comienza mi envidia, y aquí mis celos comienzan. Este es tu dueño Esperanza, Vizconde esa es vuestra prenda, Y mi gusto es, gran señora, el gusto de Vuestra Alteza: galán es. . Perdido estoy. Yo ganado, que el que deja sus glorias al desengaño, infama su resistencia, la Reina de Aba. Marqués de los Velez que hay de fiesta esta noche? . Ordena las damas un juego. . Qué es? Que en este festin no sea Reina V. Alteza. . Cómo? Dando a las damas licencia, que a la Reina de haba elijan, a la imitación Flamenca. Ya la doy . . Buena ocasión! De Don Gónzalo me venga el Vizconde. . Empieze el juego La Reina ha de ser aquella, que la haba blanca danzando sacaré de entre las negras. Por reinar, aunque burlando, quiero salir la primera: tocad la gallarda. . Así Marqués, se engaña esta ausencia En blanco mi suerte ha sido, aunque el color no lo muestra de la haba que he sacado. Jamás he visto tan necia a la fortuna. . Ni yo nunca la envidia más cuerda, Doña Ana salga. . . Obedezco a vuestra Alteza, aunque opuesta es la fortuna a mi dicha, y así voy del premio incierta. Reina soy. . Sacó la blanca. ̱. Siendo así a reinar comienza. Yo reino, y mil años guarden los cielos a vuestra Alteza. Sentaos en aquesta silla, y cantad mientras se sienta. Cantad vosotras también. Marqués todas la obedezcan, De tu inconstancia, y rigor no sé que sienta, y que diga, si eres ausencia enemiga. las espaldas del amor. Comienzo a reinar, mandando que por los pies de esta letra difina aquí don Gonzalo los rigores de la ausencia, que yo sé glosará bien, que ya a sentir los comienza. Aunque sus rigores río, y aunque desprecio sus penas, quiero obedecer, diciendo lo que llego a sentir de ella, Eres ausencia tirana, una muerte de por vida, un pesar que no se olvida, y un dolor que no sesana: un esperar sin mañana, un impaciencia de amor, un prevenido temor, y una sospecha que asombra, aunque toda ausencia es sombran de tu inconstancia, y rigor. Morir de ti, ausencia ingrata, es una muerte inmortal, donde se dilata el mal, lo que el amor se dilata: eres desvelo que mata, noche que espanta, y fatiga, traición que halaga; y castiga castigo de la esperanza, y de tu desconfianza no sé que sienta, o que diga. Eres una suspensión del gusto, y el debaneo, que engendrado en el deseo, muere en la imaginación, lisonja de la ocasión, porque nadie te castiga, tanto tu rigor fatiga, que el enemigo más grave, aún quien te sufre no sabe si eres ausencia enemiga. En ti el honor más seguro. se postra si te fastidia, en ti es valiente la envidia, y todo intento es perjuro, entra, o registra el sol puro, nube de espanto, y horror, en ti el decoro mayor, no hay maldad que no prefieras, y así dijo un sabio, que eras las espaldas del amor. No sé, Gónzalo Fernandez, como el discurso encarezca, parece que infundió en vos amor sus mismas ideas. Y si reinara esta noche yo, como doña Ana reina, por el gusto que he tenido un gran favor os hiciera. Qué mayor que el que recibo? Si aquí la mano me besa, quedará premiado. . Y mucho. Así amor mis gunos premia. Su Alteza De, de su mano. Quinera daros por ella la de Esperanza, mas ya la tiene el Vizconde presa. Al logro de vuestro amor salió la esperanza incierta, mas de esperanza tan flor no se esperó más firmeza. Ya prevenidas traía. el alma esas advertencias. De muchas no os prevenís, o no queréis entenderlas. A vuestra Alteza no entiendo. Si no entendéis a la Reina, a doña Ana le escribid, porque de todo os advierta. Busco diferentes glorias. Vendréis con ella a perderlas. Antes es tanta deidad, Alma es amor del mundo, pues no hay cosa que dudo que la merezca hombre mortal. Muerta estoy. quién tal desprecio creyera!) más vengárame el Vizconde, si celos de celos vengan. Pinte el Vizconde a su esposa el amor, divina esencia de las causas por quien viven en armonía perpetua. Contra el amor que en los ojos el apetito lo engendra, o si no en lo que concibe, oíd la parte suprema del amor, con que pretendo gozarme en tanta belleza. viviente sin su espíritu divino, él mueve ese gigante cristalino (mosa, en dulce unión, y en concordancia her- Él da nieve al jazmín, sangre a la rosa, pompa a la palma en loco desatino, soberbia al monte, vanidad al pino, que en él naturaleza es prodigiosa. En paz viven por él criaturas tantas, con quietud natural, no con desvelos. quimera vil con que su imperio espantas. Y pues es monstruo amor con rabia, y celos amémonos los dos como las plantas, querámonos los dos como los cielos, Bien el Vizconde ha imitado las estoicas sutilezas. Premiar debo su discurso: dadle Esperanza esa estrella, que es entre vivoras de oro vana gloria de Turquesas. Es poca cosa el listón. Basta la menor centella de ese sol para abrasarme. ̱ Ya es torpe la resistencia, el listón he de quitarle, aunque el mundo se revuelva. No es muy seguro el favor que en este color empieza. Este azul los cielos visten, y en él celos no os ofendan; que os doy cielo en quien no caben las infernales sospechas. Ay tal desprecio? Ya estoy vengada de la soberbia de don Gónzalo. . Marqués prosiga el festín. . Es fuerza antes dejadlo. . Por qué? Porque ya, señora, sueña la encamisada, con que el Almirante os festeja. Al Almirarte gallardo quiero ver. Luz a esas rejas. Qué es esto? . Que se trocaron las burlas en estas verás. Burlas? . Burlas, que el amor como es niño, burla, y juega. Porque el listón no le das? Porque no se en soberbezca. Ya en los celos triunfo amor. Muertos, Doña Elvira, quedan. Una palabra. . Tu hermano detiene al Vizconde espera. Antes de aquí retirados veremos bien lo que intenta. Qué manda Vue Señoria? Que advierta quien soy, y advierta que es mío aqueste favor con que Esperanza me afrenta: y así en Henares con él le aguardo, donde le vuelva a cobrar. Aquí es mejor, pues aquí ha sido la ofensa. Sígame, que este es Palacio, y cóbrelo allí. Ya es fuerza, pues que me volvéis la espalda, el que os mate a espaldas vueltas. El listón le quitó. . Aguarde, vuesa merced se detenga, Esto es dar fuerza al agravio, creciendo las resistencias. Si el agravio es el listón, ca saliendo por esa puer me lo dio mi hermano, y dijo, que os le volviese. Advertencia Castellana fue. . Los celos, como el sentido gobiernan, son desatinos. . Por eso disculparé sus fierezas. Ya os dio mi hermano el listón, Y en Henares me le diera. Pues ahora quiero yo en aquella parte misma quitáros le. . Vos a mí? Y al mundo, si el mundo fuera todo Vizcondes, seguidme. Ya os sigo. . Y lleve a Cerdeña consigo, que voy allá, y valgo por mil Cerdeñas.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA Esto han de hacer los orandes caballeros, aventurar el gusto de sus Reyes, mas las bárbaras leyes, de apetitos, y afectos lisonjeros: los valientes aceros en acciones forzosas, para hazañas gloriosas, se han de sacar en las opuestas mares, no en la paz de la Corte, no en Henares, por afectos tan viles, infamando los bronces, y mársiles, en que el Cordoya os llama a los eternos siglos de la fama: qué queréis de el Viz conde, si ha venido con palabra de el Rey a ser esposo de Esperanza, y forzoso como veis, con su Alteza el lance ha sido? en qué culpa ha tenido, para sacarle así desafiado? vos si sois el culpado. en quitarle imprudente el listón, y la honra juntamente; pues dueño de Esperanza, ya el agravio se alcanza, juzgando sospechosa la untud, y modestia de su esposa; aquí mirad quien sois, aquí el venceros que el valor no consiste en los aceros, sino en la heroica palma de las acciones con que triunfa el alma. Si la razón discursos admitiera, quién con ella a suofensa caminara? quién no se atropellara? quien de sí mismo majestad no fuera? quien si no le venciera con la razón divina aconsejado, modesto, y reportado, no postrara en los ojos la tirana ambición de los antojos? Ya conozco que anduve inadvertido, y que ofendo a los Reyes también veo, y aunque enmendar deseo el desacierto, y daño cometido, sustentar bien nacido debo lo que he intentado, con espíritu osado. sin admitir la enmienda, aunque ofenda a los Reyes, y me ofenda: aquí obra mi honor, si hasta aquí fuego obró el amor precipitado, y ciego, defendiendo esta espada la demasía del amor causada, pues ya toda advertencia llega tarde, sin la barbara ofensa de cobarde. No llega sino a ocasión gloriosa, que la advertencia siempre triunfo en la prudencia del prevenido varón, dadme pues luego el listón, que ya corre por mi cuenta en hazaña tan violenta, vuestro honor. . Como podré, si ya el contrario nos ve? Haciendo triunfo la afrenta. Cómo? . Postrando el amor. Ya en el campo como puedo, cuando desbocado el miedo, dirá que ha sido temor? Tened hermano valor, para venceros así; y dejadme obrar a mí. Tomad, y advertid; que vos triunfáis aquí por los dos, o infamias los dos aquí. Los dos hermanos te aguardan, contigo es fuerza llegar. Quédate, que eso es pensar, que mi espíritu acobardan; culpados son los que tardan, pero lo tarde que vengo, con la espada lo prevengo. No advertís qué somos dos? Hizo os tan hermanos Dios, que a los dos por uno os tengo, sin detención en ninguno solícito este trofeo, que a los dos tan uno os veo, que ha de pelea: con uno; y si me culpare alguno de arrogante, y atrevido, diré que uno solo ha sido, porque a ser dos, el ligor, el premio de un solo amor, ya os hubiera dividido. Los dos una causa amáis, con que mostrar pretendéis que una voluntad tenéis, con que discurrís, y obráis; los dos mis celos causáis, en lazo tan importuno, que dos me ofendéis en uno, y si no logro esta acción, con dos que tan uno son, no triunfo aquí de ninguno, Si habemos de pelear, el campo le ofrezco yo al que uno allá me quitó, y otro aquí me ha de quitar; del uno lo he de cobrar, y del otro defender, dando a Castilla a entender, con defenderlo, y cobrarlo, que el que pudo aquí ganarlo, lo pudo allá merecer. De otra suerte responder quisiera, sin advertir, que me han dejado el decir, y me han negado el hacer: un espíritu, y un ser somos los que viendo estás, y aunque uno a los dos das es espíritu sin medio, pues partido en cada medio, mil espíritus verás. Y aunque galán correspondes a la altiver que hay en ti, para cada medio aquí has de traer mil Vizcondes? y si en tus celos escondes, con afecto varonl, saca arrogante, y gentil, si en tus desaires te agradas, para el una mil espadas, y para el otro otras mil. Junta en máquina espantosa tanto esfuerzo, y tanto brío, que al medio espíritu mío, un Viz conde es poca cosa. Ya la ocasión es forzosa que tu dilatas, y impides, pues si aquí la espadamides; verás en mi acreditada, que traigo solo en mi espada las espadas que me pides. Que esto sufras, vive Dios? Detente por lo que vemos: caballero conocemos, que hay tanto espíritu en vos, más pensad que semos dos, y que somos caballeros: y para descomponeros, aunque sois tanto, sobramos aquí los dos, si llegamos a aventurar los aceros, del duelo que os trujo así os absuelvo, levantadlo, y por despojo estimaldo, que habéis conseguido aquí: y este que era cielo en mí con él os doy juntamente, siendo en el acto presente, el digno vencedor vos, y los vencidos los dos, mas sed vencedor prudente? triunfad por modos tan sabios, y ved que ansí diligencio, que esto se entregue al silencio, que es altar de los sabios, porque si pasan a agravios, y a viles descortesías, tan modeestas hidalguías, veréis con rigores necios, poderosos los desprecios, y libres las demasías. Esto es mandarme ganar la victoria sin victoria, porque la gloria no es gloria, con la pensión del callar: mas yo os prometo no hablar jamás en las dichas mías, pues me dan sin más porfías de diabólicas fierezas, a Esperanza sus Altezas, y el lisión Uue Señorias. . Muy bien de la obligación me has sacado, lindo quedo, celebrar tus triunfos puedo, pues tales tus triunfos son. Que más gloriosa ocasión de triunfar, que a presente? esto, hermano, es ser valiente, esto la soberbia ultraja: que es vencerle con ventaja el acto más excelente. Pareceos a vos que fuera postrarle aquí bizarría? Uno matarle podía porque a dos no se atreviera. Y que la envía dijera de los dos? Sin discurrir, es el matar, y el morir, porque el mundo agravios fuera si en la injuria no advirtiera, en lo que pueden decir. De ti la razón de estado entiendo que se ha compuesto, siempre te veo modesto, y siempre te veo templado: ya de tu quietud me enfado, darle a la opinión belleza, es ecto de fortaleza? Sí, que es más heroica acción, aventurar la opinión, que amancillar la nobleza. luzgad al Vizconde muerto y en la ejecución culpados los dos, los Reyes airados del bárbaro desconcierto, juzgad turbado, y revuelto el Reino, que está Fernando con amor solicitando; y al fin juzgad la ocasión, y veréis en esta acción la gloria que estáis ganando. Juzgad vos el proceder de este que así corresponde, pues siendo el un medio Conde, medio hombres nos quiere hacer: juzgad que lengua ha de ser, ya público, o ya encubierto, de este piadoso concierto, y juzgad, como es razón, que fuera en esta ocasión lo mejor haberle muerto; pero yo le mataré. Hablarla, será imposible, porque se está previniendo, al desposorio esta noche. A darle, señora, vengo por el Vizconde un favor. Qué le envía? . Este trofeo en Henares conquistado, . de dos gigantes soberbios, que con el Cordona ponen en Castilla espanto, y miedo. Aún el partido listón dura? . Y ha de ser eterno por el Vizconde, y su hazaña. Pues por él, que hazaña a hecho? Que más hazaña, que haber peleado cuerpo a cuerpo con los dos Cordobas juntos, y con soberano esfuerzo, ganalles los dos pedazos? De escucharlo me amergüenzo, Yo llegué al Jenarés, cuando se estaba apartando de ellos, y con el triunfo lo vi, generoso, y satisfecho: désele Vue Señoría, pues yo dársele no puedo; y esto, mi señora, sea con la modestia, y silencio, y recato que se debe a tales deslucimientos, que puesto que tiene España en cada Cordoba un Hector, no por eso en ella faltan Áquiles, que con vencerlos, domen su arrogancia, y postren sus altivos pensamientos. Posible es que lo bizarro; de tan bravos caballeros, pase por tan vil desaire? no lo creo, no lo creo; mas había de decillo tan atrevido este necio si no fuera así? castigos son de mi envidia, y mis celos; estos, Gónzalo arrogante. Ni aquí tampoco los veo; donde estarán estos hombres, si es el Palacio su centro? Este es un criado suyo; vengar quiero los desprecios de su ingratitud, que amor se apura en el sufrimiento. Qué en este cuarto no estén? por maravilla lntengo. Yo comienzo, a dónde vas? Por aquí, señora, al cielo de vuestros pies. . . Levantad. Si deidad os reverencio de la mayor jerarquía, en pie es perderle el respeto a esa imagen soberana. No os busco tan lisonjero. Lisonjas son que acredita por verdades vuestro espejo. qué buscáis? . Busco mis amos. No los hallaréis tan presto, porque lejos de aquí están. No pueden estar muy lejos, si tienen aquí las almas. Estarán allá sus cuerpos solamente, y de faltarles, bien lo han dicho los efetos. Vue Señoria me haga merced, si es que la merezco, de decirme donde están. Dónde están deciros quiero; conocéis estos listones? Aún duros? estos se hicieron con la vida perdurable. Pues donde perdieron estos los hallaréis, que un Vizconde, en el lugar que os refiero, a los dos a cuchilladas se los quitó. . Buen suceso, el Vizcónde a los dos? . . Sí. Vive Dios, que es embeleco, si más legiones de hombres vinieran, que hay en el cielo estrellas, en el mar conchas, y mentecatos, y necios en el mundo, y miente el mundo: No prosigáis, y creeldo, porque es cierto lo que os digo. Cierto señora? . . Y tan cierto que Alcala a voces lo dice, y el Henares con acentos articulados en labios de cristal corriente, y terso. Y para que se acredite la verdad que estoy diciendo, estos el Vizconde envía en gloria del vencimiento, a doña Esperanza, y yo en su nombre se los llevo? . Vive Dios, que aunque lo diga el mundo, no he de creerlo: a la flor de la canela, a Cordobas. Qué es aquesto? No es nada, mas vive Dios. que abocados, si lo encuentro, me lo he de comer, que soy. Cordovilla, descompuesto en la antecámara, loco. Jamás he estado tan cuerdo; dame licencia señor. Vuelve loco. Luego vuelvo que solo voy a matar. Basta. Callo, ya lo dejo, Qué grosero, y atrogante hizo cobarde desprecio, la gala de no vencer, cuando prometió de hacerlo de otra suerte, mas que amante guardó lealtad, ni secreto? mas este me lo dirá, que aún lo toco, y no lo creo. Con quién ha sido el disgusto? Con nadie, que todo el pueblo es nadie, cuando me enojo, y sale al sol este acero con autoridad de rayo. Qué ha sido? . Nada, mas esto no es para que en mí se pudra, siendo en desacato vuestro. Y es, que el Vizconde, señor se alaba de que os ha hecho mil mamonas en el campo, y que os ha quitado el seso. Grosero, tú mientes, tú, nuestro decoro ofendiendo, haces aquí en publicarlo lo que el Vizconde no ha hecho Dios, que he de matarte. viste Yo señor que culpa tengo, si el Vizónde se ha alabado? Oh infámelo honor! que de presto andas entre lenguas viles, a las infamias sujeto. Ya la opinión acredito de don Alonso, ya siento que gana lo temerario lo que pierde lo modesto. Ciego de cólera estoy: la Reina sale, no quiero mirarla, porque en mi rostro no advierta mi sentimiento. Este es gusto de su Alteza. Ya yo en el caso le he escrito, Así la paz solicito de las Islas, . La belleza. de doña Esparanza hermosa es ley, y es inteligencia. del alma. . Tened paciencia, porque es del Vizconde esposa, Del Vizconde? Sí. Eso no; mientra yo en el mundo esté. Balla, qué es esto? Amor fue, que en mis labios respondió. Pues advertid (qué pesares!) que no se estienda atrevido, que está el pleito concluido, Dónde señora? En Henares. Como en Henares se guarde la conclusión de este amor, saldrá el pleito en mi favor. Don Alonso llegáis tarde. Llegáis tarde? vive Dios, que en Palacio se ha sabido, que emos al campo salido con el Vizconde los dos, y eso ha dicho este cobarde desdón Gónzalo, y de mí, pues dice la Reina así: don Alonso llegáis tarde. Guárdese de mí el villano, que ha de postrar su altivez, porque la Reina otra vez diga que llegué temprano. Si a los brazos vas del Sol, excusadas son las hachas. Adelántese, qué es eso decir que su luz me falta. Esta noche generoso de celos, y de esperanzas, triunfas galán, y a pesar de estos dos locos te casas: que te sucedió con ellos? Que les enseñó mi espada, que era asombro de las suyas. Fue resolución gallarda. Ya reportarme no puedo: a caballero. . Quién llama? Quién quiere solo deciros aquí a solas dos palabras, y pues caballero sois, rico de virtudes tantas, haced que maten las luces, y los criados se vayan, que luz queda en las estrellas, y ellas los secretos guardan, En buen hora, Garceran, esos criados aparta, y esas luces. Qué hay de nuevo? Aquí los hermanos andan. Y qué pretendes? Pretendo darles muchas cuchilladas, porque aquí han de ser los mismos que fueron en la campaña. Los Castellanos son todo lenguas, y todo arrogancia: bien harás, yo me retiro!o y vuelvo; porque su infamia notoria en la Corte sea. Finje Garceran, que matas las hachas, y luego puedes volver a ver mi venganza con ellas, dándoles luz para volver las espaldas. Ya los criados se hanido, llamad al que os acompaña. En mí vienen todos, Pues solo, caballero, falta que me digáis vuestro intento. Aquí las espadas hablan. La mía hace, y no dice. Yo quiero que diga, y haga la que rijo. . Quién sois? . Soy el que castiga arrogancias, mostrando que para vos mi medio espíritu basta. Vuestros pies triunfan . En ellos no se excula mi venganza marendot. . De un rendido será bajeza tomarla, Muere cobarde, que así perecen los que se alaban si dignamente. Detente. Si haré, dame palabra de suspender esta noche el desposorio, y mañana confesar pablicamente en Palacio a Raina, y damas, como en Hénares triunfo la corcelía gallarda sin espadas, porque allí quisi nos no aventurarlas, por no infamar con las nuestras los empleos de Esperanza, dásmela. . Y esta fortija. Pues piensa si en ellas faltas, que la has dado a den Alonso: de Agular, que guardarla te hará en presencia del sol, si aquí del sol senecata . Lleguemos, que hay gente en tierra si la vista no me engaña, más señor, qué es esto? tú en el suelo? . Alza esa capa, y ese sombrero, y un sotros y si esas hachas apagaldas, que aunque mi esperanza muere no se han de enterrar con hachas; a la posada volved. Luego a Palacio no pasas? No Garcerán . Cómo así? Tanto pueden mis desgracias, No puedes dejar de ir, si en él su Alteza te aguarda, y el desposorio. . Bien dices? mas ya la razón no trata de casarse, y así iré a absolverme de la instancia. Que me quieres, pues has visto mis arrogancias postradas, cuando pensaste reír las soberbias castellanas? Resuelveste en no casarte? Garceran, di mi palabra de susperder esa noche el desposorio, y es causa de que excusando desprecios, se excuse de mi esperanza, y así salir de Alcala pienso en las postas del Alba. Sin vengarte? . Si pudiera amigo, yo me vengara, pero fáltanme las fuerzas. Las fuerzas suplen las trazas, y así advierte en la que aquí la necesidad me entabla. Tú de Cerdeña has traído vasallos que te acompañan, valientes como atrevidos, estos con insigne traza, de quien tú has de ser el dueño; han de asombrar la distancia que ves de Alcálá a Madrid, donde la gente que pasa con ocasión de la Corte han de salir a roballa, en el horror ce la noche, que en sus sombras se acobarda. El mundo, y el miedo tiene más majestad que las armas, pues de este espanto en la Corte luego correrá la fama, y es fuerza que los señores en tropas al campo salgan, y los hermanos entre ellos, de quien te ofrezco, si alcanzas siempre hay sestines, y damas. tal ventura, vive Dios. las fementidas gargantas: Y porque en ti no maginen, viendo que en la Corte faltas, has de hacer presencia en ella, luciendo en sus fiestas varias los días, dando ocasión con fingidas circunstancias, que salgan a ver su muerte cuantos sus afrentas tratan. 2. Notable industria: ay amigo! dame esos brazos enlaza este pecho, aquíen has vuelto con tus discursos el alma; convoca luego esa gente. Esta noche importa que hagan el alboroto primero, poniendo miedo en las casas de Secretario, Biuero, que del tiempo profanadas, ya sirven de ventí humilde; donde la gente descansa, que va de Alcalá a Madrid en apacible jornada. y de Madrid a Alcalá, puerto donde desembarcan de las galeras de tierra que así a los darros los llaman, frailes, y estudiantes siempre, y mujeras de la hampa, que es lo mismo que perdidas, a quien lo bravo acompaña y de estas dos villas, y así Si con tu industria me vengas de estos celos que me abrasan en desprecios te prometo en la quietud de la patria, mi vida, y mi hacienda. . Vamos, porque tú al Palacio vayas, y yo a hacer la confusión de Alcálá a Madrid. Extrañas son tus quimeras amor, y así en tus sangrientas aras, en vez de holocausios puros, anrarones te consagras. que os rindio a los dos. Calla. . Ser necio, y que os quitó el liston a cuchilladas. Mi herm no dio ocasión a este desprecio, si esto hacen las acciones repertadas, yo de la casa de Águilar me precio, yo soy luz de sus Águilas sagradas, pues nada soy, y Cordoba me llamo. Matarele, perdon:me su Alteza, acabe ese Vizconde fementido, que advertida, y templada la nobleza, vil contigencia en la opinión ha sido, ser sufrido tal vez, es fortaleza, y es afrenta tal vez el ser sufrido, y así de haberlo sido con un loco, vale en su labio nuestro honor tan poco, tu Esperanza me quitas, tú me quitas el amor, y la vida tú Qué es esto? ̱ Esto es sombra del alma, que me incitas? Tú quieres admirarme descompuesto? Si quiero. . Pues si ver lo sulicitas, me verás exceder de lo modesto, de suerte que te admires. . Irritado; verte sola una vez he deseado, Pues vive Dios, que si desde hoy no dejas, pues tanto a lo que somos corresponde, que has de verme tan dueño de tus quejas, que rayo triunfe en ti, sin ver por donde. Disponte, pues a rayo en furia envuelto, que a matar al Vizconde estoy resuelto. No podrás. . Porque no? Porque es mi amigo. Pues por eso más bien. A furia me provoca. Vive Dios. . Vive Dios. Qué es esto? . Lazos (zos. de la hermandad que amor forma en abra Bien lo han disimulado. . De esta suerte he deseado hallaros, que el decoró de la hermandad en vínculo tan fuerte, vence los lazos de diamante, y oro, y pues uno el amor así os convierte, así una la paz que en Dios adoro, un gusto habéis de hacerme, pues a un guí, ilustrar la obediencia que se os debe, blasón de que los dos más nos preciamos. En ellos, y en envidia amor se atreve a toda sinrazón, y porque estamos su Alteza, y yo empeñados, en que sea Doña Esperanza del Vizconde idea, os pido que dejéis las pretensiones, que hasta aquí habéis seguido generosos, imitándoos bizarros las acciones, en que siempre la Corte os ve gloriosos: con esto paga el Rey obligaciones, y con esto la paz de dos esposos (verme: se conforma desde hoy. . Muerto han de pero divino amor fuerza es vencermo; yo señora, aunque amor al alma unido, en ella es casi ya cuarta potencia, desistir hoy prometo, y si el olvido se puede sujetar a la advertencia. Lo mismo que mi hermano aprometido, asegura, señora, mi obediencia: largos años se gocen. . Dios os guarde. No diréis esta vez que llegó tarde. Ya la noma, y las damas esperando solo al Bizcó le estár. . Llámenlo luego con antojos Marqués os voy cansando. Siempre es trda preñez desasosiego. Príncipe está Castilla descando. Adiós que se le dé le pido, y ruego. Ya cumplir el antojo el alma espera. Acabar de cenar, Marqués, quisiera con un vidrio de dulce, de los que hacen las Monjas de Madrid; mas imposible me parece el traerlo, o que lo hallasen luego en la Conceción. . Todo es posible a V. Alteza, y sin que a Madrid pase, en noche tan oscura, y no apacible, yo en Alcalá los tengo, a que me obligo. Mayordomo mayor, mucho os fatigo; hacédmelo traer. . Perdido quedo, os traduce el amor perfecto, y justo. (to. Una es la voluntad que a los dos mueve y así los dos en ella deseamos qué haré? perdido estoy, confuso me hallo? que he prometido lo que dar no puedo; mas pues lo prometí, ya es fuerza dallo: mientras dura el festín, silencio, y miedo volará en las seis leguas un caballo: o gusto de los Reyes poderoso; no hay imposible en vos dificultoso! Ya está aguardando al Vizconde. Salga, pues, Doña Espe Hermosa, y bizarra sale, mas como es ya en verdes hojas fruta del cercado ajeno, me parece más hermosa: que ha de ser dueño un villano de esta baldad. . En mi ahora a Tántalo considera, con el cristal en la boca, y aún es mi pena más fiera, más bárbara, y rigurosa, pues logrando los deseos, he de despreciar las obras. Aquí están mis enemigos, y el dueño de mi deshonrí, con arrogancia me mira. Que este mi amor interrompa, y que matándome el alma, ley en los labios me pongan. Cumplirele la palabra? no: mas cumplírsela importa esta noche, por hacer mi venganza más gloriosa. Marqués? . Dadme vuestros pies por la merced, gran señora. El Rey la merced os hace. Y vuestra Alteza las honras, Llegad a darle la mano, que ya os aguarda la novia: qué dudáis? llegad. . Hh celos! Aquí se ilustra la heroica ranza. acción de mi vencimiento. Que en tal confusión me pon mi infemia! pero la vida aquí más que el gusto importa Dudando está? . No llegáis Señora. . Llegad. . Señora, Vuestra Altaza. . Esto permit Mande suspender las bodas esta noche . Ay tal desprecio!, Por qué? Porque se dispon las cosas con mas espacio. Este desprecio me toca a mí; y perdone su Alteza de que resuelta os responda que mi honor pide más priesa, y más aplauso mis glorias. Y así aquí con su licentia, es fuerza que me recoja a sentir desestimada desvalimientos que sobran para forzosos agravios, y para ofensas forzosas: Porque en remisiones tantas. corren peligro las honras de las que con su chapín locas altiveces postran; y por su vi tud merecen ser del mismo sol esposas. La ocasión ha sido mucha, y vuestra prudencia es poca; disculpado queda el Rey, y así tratad de otra cosa, que bien sé yo quien es causa de estas temisiones locas: imaginad que sabré castigar a quien me enoja. . Conmigo hablaba, qué es esto? Por acá las damas se honran de otra suerte. Por acá se procede de otra forma? . Ya la palabra que os di aquí se ha cumplido, a costa de mi vida, y de mi honor, que es justo que os reconozca por dueño de mi fortuna, y que consiste que sola vuestra espada pudo ser demás pechos vencedora que el mío corrido voy, celos, y amor me socorran. . Bien las nalabras se cumplen dadas a los Reyes. Sobran ya los desprecios. . Por vos saben que no se desposa el Vizconde, que habéis hecho vuestra si a razón notoria dando causa a que los Reyes con los dos se descompongan. . Vive Dios que no lo entiendo; qué es esto? . Cuiparte toda la Corte, de que por ti estos novios se malogran. Confuso voy, saca el alma amor de esta Babiloma. Pulgas, chinches, ratones conformes viven, donde huéspeda, y huésped de gatos sirven. Venta de Biveros purgatorio en ti hallan cuantos pasan de Alcalá a Madrid: fuera urruha, urruha que en la venta está. Y como que está en la venta, entrad antes que la cierren, y nadie quede con vida. Herodes sin duda es este. Y ellos que hacen? 1. No lo ven. Así responden, comiencen a desnudarse, o mataldos. Que esto se sufre, y consiente, a tres leguas de la Corte. Y en ella si nos parece haremos lo mismo, entraldos en la venta. . Qué salteen a los hombres en sus casas? Tente villano, quién eres? El caporal de la venta. Toma, porque no te quejes. Dios me valga, muerto soy. Bien se ha fingido el rigor. 2. Llorando están. . Gente viene. Uno es matando un caballo, dalde voces que se apee. 2. A hidalgo, pare el rocín. Quién es quién lo manda? 2. Gente de mal hacer, cuya ley cuantos pasan obedecen. Pues no quiero yo irritarla, aquí el caballo se quede. Buena presencia, buen talle. Qué mandan vuesas mercedes? porque yo voy muy de prisa. 4. Hola recaraos, qué es este Mayordomo de la Reina. Digan hidalgos que quieren? Que vuece nos dé limosna. Aquí este bolsillo tienen, y también el cabestrillo. 2. El capote . Estoy sudando y arame mal. . Si la muerte le está amenazando aquí, porque romadizos teme? Cuanto mandan quiero darles, como el caballo me dejen, y este vidrio, que es antojo de una dama. . Antojo? muestre Luego lo verá. . Bien dice, venga el balandrán. . Ponerle quiero en el suelo entre tanto. 2. Yo le tendré. . Nadie llegue, que vive Dios que le mate. Oigan, oigan, qué es valiente? Soy hombre de bien. . Por eso queremos que el vidrio enseñe, El vidrio, viles, cobardes, se enseña de aquesta suerte. Matadle, que es el Marqués de los Veloz. . Cómo pueden matarme los que han llegado, villanos a conocerme. Con los hombres ordinarios así riñen los Marqueses como yo que los señores, cuando el respeto les pierden, conociéndolos, así han de hacer que los respeten. 2. Gran valor, cobarde soy. Y en las obras lo pareces. 4. Muerto soy. 3. Hued. . Dejadlo uy. todos . Vándidos aleves, así lo permtiré, como el vidrio no se quiebre.

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA La Corte está alborotada. Y el Reino también lo está, Ya de Madrid a Alcalá tiemblan todos la jornada La venta dejó el ventero. Bien se ha esforzado el engaño, alboroto ha sido extraño. Con él tu venganza espero. Diciendo que aprender voy los ladrones, me aseguro, cuando en el silencio oscuro yo el que los gobierno soy. Esta noche el daño ha sido notable. . Tres Alguaciles. herimos, y entre sus viles ministros se vio perdido el Alcalde, a quien después de haber así maltratado, llegué fingido, y osado a defenderle, y cortés me pidio que hasta Alcalá fuera su amparo, y defensa, trújele conmigo, y piensa que por mí con vida está. No caeran en el engaño eternamente. . Es así, pues estando el daño en mí, piensan que yo evito el daño: fue de las trazas más raras que hombre pudo imaginar. Bien te podemos pintar como a Jano con dos caras. Con todo muy cuerdos son los hermanos. . Yo te digo que este ha de ser su castigo, su muerte, y su confusión. Al fin esta dices que es del de los Velez. . Del Marte. Español toma, y reparte; pero también el Marqués con esta un bolsón nos dio lleno de doblas, y luego, con la actividad del fuego, un vidrio nos defendió de suerte, que fue forzoso huir su resolución; bravos los Príncipes son de Castilla. . El valeroso Rey es del Reino la ley que los vasallos imitan, y así los Grandes se incitan, con las acciones del Rey. Esta has de decir señor, que la quitaste al bandido. Cuando viene a ser fingido es vituperio el valer. La Reina sale. . Y con ella mis enemigos, qué haré? Fingir. . No se si podré, loco estoy. Culpa tu estrella. A mis ojos se atrevandos ladrones corri- Tu hermano el Rey Enrique (da estoy en Castilla causo estas sediciones. Luego remedio al grave mal se aplique, talen esos olivos, ocasiones de estos atrevimientos, y publique la justicia mi enojo en la venganza. . Esa debe tomarse de Esperanza. Bien venido Marqués, agradecida a esta noche os estoy, porque el Alcalde me ha dicho que por vos tiene la vida. No fue señora, su salida en balde, pues de algunos ladrones homicida, no la comparon con morir de balde. Qué gente es? Gente es vil, de insultos llena. Muchos hirio el Vizconde. Vi Estaca- uno de ellos me dio, que le había dado (dena el Marqués de los Velez. . Prenda es y alabose de habérmela quitado? (mia, Antes también habló en V. Señoría, que admirado quedé, pues reservado siempre en la mano un vidrio que traía, los hizo huir a todos. . Mas decoso pude tener albedrío, que no al oro. Vuelva a Vue Señoría. . Yo querría que fuera en vos más singular despojo. Marqués, v os me engañáis de esta manera Asegurar así quise el antojo. Vuestra Alteza, quedara sin enojo, porque entré con el vidrio, sin sombrero, sin gaban, sin cadena, y sin dinero. Luego que el vidrio aseguré, no quise fiar la diligencia de el criado, aunque discurso en mí de algunos hice, en quien pude tener tan gran cuidado; mas de ninguno al fin me satisfice, y en un bayo de pórsido estrellado, alma de el Tajo, y vida de los vientos, alas soy de mis mismos pensamientos, Tropezando en su misma ligereza, daba a entender el bruto, que sabia, que acción era sirviendo a V. Alteza, y así al vivo volova, y no corría; y llegando a Madrid con tal presteza, que imposible a los ojos parecía, llamo en la Concepción, que a penas creo si era verdad, o imagen de el deseo. Digo quien soy, y a lo que vengo digo, y escogiendo entre vidrios diferentes, segunda vez mis pensamientos sigo; que no fueron jamás tan diligentes: vuela el bayo, aunque apenas lo fatigo; cuando acentos de voces diferentes, antes que por la cuesta me divisen; hidalgo, del rocín se apee me dicen. Quien lo manda respondo, y dicen, gente de mal hacer; yo entonces del caballo con el vidrio me apeo diligente, resuelto en defenderlo sin quebrarlo: gauan bolsa, y cadena juntamente (llo les doy, pídenme el vidrio, y por guarda: la espada saco, y pudo negociarse, que llegase a esas manos, sin quebrarse. Nunca Marqués de dulces tan amargos los postres me sirváis. . Si a Colcos fue- por las manzanas, vana gloria de Argos, ra dulce impóis blepor serviros fuera, no hay en mi voluntad términos largos, en cuantos forma el éncalo en la esiera, Vuestra le altad, y vuestro amor confiaso; mas como me encubristis el suceso? Escusando el discurso a vuestra Alteza, aunque avisé del caso con secreto a los Alcaldes. . Bárbara fiereza. Yo la prisión de todos os prometo, trayéndoos en mí mismo la cabeza del Capitán, que áspira sin respeto a tan fiero, y tan loco barbarismo, y haced cuenta que soy el ladrón mismo, que el enojo de suerte me tranforma, siendo yo en la sustancia, y en la forma; y haciendo en mi seguro su castigo, que el efecto a las causas se conforma, con tal certeza, que con él me obligo, porque estoy tan seguro de prenderlo, que en mi podéis cortar su aleve cuello. Su Alteza ese cuidado os agradece, mas de él os desviad, porque en Castilla, donde más su decoro se obedece, y más su Majestad se maravilla; cuando esa escuadra de gigantes fuera, o de leones fuese esa cuadrilla; hay hombres tan valientes, y arrogantes, que postrarán leones, y gigantes fuertes: yo, y Don Gónzalo solamente su prisión, gran señora, os ofrecemos, sus armas, y sus vidas juntamente, sin que más tropa que los dos llevemos. No es esta acción de Príncipe excelente, que ganando opinión, hoy nos perdemos, porque en empresa vil de dos ladrones, se infaman dos valientes corazones. Na toca eso a los Príncipes de España, porque es oficio propio de Alguaciles, que con la industria, la cantela, y maña pueden sabios vencer tropas tan viles; no aspiro yo a tan torpe, y loca hazaña, bronze a la eternidad pido en mársiles, que es la acción que a su Alteza le prometes digna de cuadrilleros, y corchetes. ni el blasón de mi sangre se ofendiera, (perdóneme su Alteza) imaginara que Alonso de Águilar tu hermano no era; siempre te he visto a todo huir la cara, nunca he visto tu espada airada, y fiera: Un gran señor, porque eso te avergüenze, con la espada en la cinta triunfa, y vence: ve a prender los ladrones. . Sus espadas yo solo he de ofrecerlas a las estampas de Isabel sagradas, para que triunfe soberana de ellas. Si esas fueran Provincias rebeladas, por mí las vieras en sus plantas bellas. Menos lo mucho harás, si huyes le poco que eso es ser prevenido. . Eso es ser loco No pudiera creer que vuestro hermano . excusara ocasión tan importante, y más sabiendo el gusto que yo gano, en que esta gente en mi rigor se espante. No es mihermano, señora, es un villano, es un cobarde, altivo, y arrogante, solo os prometo restaurar su falta. Yo os quiero acompañar. Y yo. . Ninguno de esta hazaña conmigo ha de ser dueño. Porque sé lo que sois, no os importuno Ni yo, viendo que en vos es poco empeño don Alonso, el valor en todo es uno, que ama el trance mayor el más pequeño, y el que excusa ocasión que es tan urgente. o es muy considerado, o no es valiente. . Ya te pone la ocasión en los pies a tu enemigo. Ven a trazar su castigo, y a causar su confusión, No he visto en mi hermano acción gloriosa, ni ejecutada, y aunque en el señor la espada reverenciada ha de ser- tal vez se ha de hacer temer para ser rever enciada. Por ese Vizconde Sardo, en Henares atrevido, pudiendo salir corrido, salió soberbio, y gallardo? solo desaires aguardo de su modestia, y templanza; cuando la desconfianza del valor que en mí se esconde, dilatando va el Vizconde la posesión de Esperanza. Don Gónzalo, mi señor aguarda a Vue Señoria. Dile que no me has hallado, y el generoso me ensilla, y con él, y tres pistolas en la puerta de la villa me aguarda. . En la de Aragón? En la de Madrid, camina, y tu prevente, también, que has de ir conmigo. . Querría saber la empresa. . A prender voy esa infame cuadrilla de ladrones. . Soy cobarde, para que es compañía? No quiero que tu pelees, si no que de miron sirvas. ve a ensillar. No me despriesa, que pide flema, y espació tu resolución. . Camina. Ánimo, que estás son sombras del valor que desperdicias, ya las ancas de tu espada acreditada la mía, será un rayo. . Yo lo creo. Serán los que ladronizan, cóleras quebrando en ellos, mis naranjas, y mis guindas, Aquí el caballo quede, ya que el orgullo a la modestia excede, que estos cuidados gano, temiendo algún desaire de mi hermano, que las temeridades amenazando están dificultades, en que el honor se pierde, (de. aunque en Auroras como el sol recuer- Qué glorias acredita mi hermano en esta acción que solicita? que alabanza, o que fama, si el triunfo de ella su opinión infama? pues cuando la consiga, con heroico valor, habrá quien diga, que prenderdos ladrones, en un Príncipe son viles acciones. La noche melenada, es de sombras, y horror acomodada; gente se acerca, quiero prevenir la arrogancia, y el acero; que es la necia arrogancia, con tan viles sujetos de importancia. Esta no he te vengas. El triunfo, Garceran, no me prevengas, pues sabes que en mí ha sido, ya otras veces afrenta prevenido. Pues mata, y triunfa ahora, que la industria la fuerte mejora. Tros se queden conmigo, y todos los demás vayan contigo, por si justicia viene, que así nuestro secreto se previene. Yo me voy. . . 2. Gente veo. La ocasión facilita mi deseo, (ciega, porque él es el que llega. Por mi hermano me pongo a acción tan quién va . Quién pasa? Un humbre. . Solo?. . Solo. Quién hay que no se asombre de qué emprenda este paso? Yo, que degente vil nunca hice caso, conoceisme ladrones? Algún loco serás. . En las acciones con que aquí os tengo en poco, presto diréis cobardes, que soy loco. Volverás en tu acuerdo? pues ves que el loco por la pena es cuerdo. Daos a prisión, villanos, o escarmentad la furia de mis manos. Disparadle. . En el fuego la Sal mandra soy, y en el sosiego, y Auestruz, que me como entre humo y llama espíritu de plomo. 4. De ello das testimonio, (monio, 2. Eres furia infernal. . 3. Eres de- que imposibles contrasta. Soy Don Alonso de Águilar, que basta. 4. El demonio te espere. Siempre mi espada avergonzarme dueño es de mi fortuna, (quiere, ya que no tengo resistencia alguna, los pies han de valerme, que he de morir si llega a conocerme, No podrás escaparte. . Qué quieres de un rendido? (preso Qué? matarte. . Yo me doy por tú y nuevamente tu valor confieso; la pistola, y tu espada rindo a tus pies dos veces afrentada, por su Cruz te juro, pene de las infamias de perjuro, si en libertad me pones, retirar de conmigo los ladrones cien leguas de esta tierra. No hay conciertos aquí, que está no es di villano, quién eres? (guerra, si a mis manos aquí morir no quieres, Excusa que lo diga. No puede ser, que este dudar me obliga a saberlo más presto: puesto muere, o dime quien eres. . Ya estoy a tus pies, corresponde a tu antiguo valor, soy el Vizconde. Qué dices? . Que los cielos me han condenado a tan injustos celos. Oh alevoso villano! V Amor de los sentí Estoy por darte muerte: (dos es tirano tu alteras la comarca de esta suerte para tan vil venganza. Iras son del infierno de Esperanza, que matarme han querido, y siempre ingrata mi fortuna ha sido; desesperado muero: qué pretendes hacer? . Ser Caballero, disculpando tu envidia, monstruo que te provoca, y te fastidia. Ella infierno en mi pecho, esta gente que ves juntar me ha hecho, que tal maldad no hiciera, como celos, y envidia no tuviera: dos veces me has rendido, y conmigo las dos piadoso has sido, Serlo conmigo quiero: mas la palabra me has de dar primero de darme de Esperanza la parte que te toca, y que te alcanza? Si doy. . Y juntamente me has de entregar las armas de tu gente para que yo con ellas guarnezca de Isabel las plantas bellas, y has de partirte luego, sin perturbar jemás nuestro sosiego. A tu gusto lo ordena. Dame en se de cumplirlo esa cadena. Tuya es, señor, mi fama. Con tal seguridad tu gente llama. El secreto tepido. Yo, que cumplas con él lo prometido, o romperé el secreto. (meto. Cumplir cuanto me ordenas te pro Ve a consuitar tu gente. Y a rendirte las armas juntamente, y en Álcala te espento, que con ellos, señor, verte no quiero. . Más bien que lo deseaba, fortuna me ha sucedido, ya don Alonso mi hermano he excusado del peligro. Quien tal traición entendiera del Vizconde? mas si han sido de esta acción causa los celos, disculpo los desatinos. Entre las confusas sombras venir dos hombres diviso, y de la Reina un caballo, acercarme quiero al mío, quie ene es sin duda mi hermano. Atalo que este es el sitio, donde los bándidos salen. Quién nos mete con bándidos? este es el nudo en que se tratan las seis leguas de camino, mirad de Alcálá a Madrid, Aquí afrertar solicito las moderlías de mi hermano. Es un cuitado. . Entre libros estará admirando ahora a Ammbal; César, y Pirro, ya Alejandro. Está a lo menos riendo tus desvaríos: gente hay aquí. . Quién va? Gente que pasa a Madrid. Volvros a Alcalá si acaso no queréis muerto, o herido dar vana gloria a esos hombres que arrogantes, y trevidos despojan a cuantos pasan. Apelo de este vestido para el verde, si es que vuelvo doncel como vengo. . Aviso son de hombre considerado, no morires de atrevido. La prudencia la hace un sabio de la fortuna ministro. otro don Gónzalo aquí tenemos. . que os volváis digo a Alcalá no escarmentéis vuestros generosos lríos. Vos queréis lograr los vuestr Temeridades resisto, que el que es temerario es loco. Hombre sois de gran juicio. No es falta. Aquí lo es muy grande. De los Cordonas imito el más cuerdo, y más modesto, y aborrezco al más sufrido. Y esa es falta? . Y en su honor de trimento, y perjuicio, que un señor como deidad se ha de temer por sí mismo: aunque pienso que llegáis tarde, porque yo imagino que un Vizconde a cuchilladas de aquí retirarlos hizo. Pues como si esos sabéis proseguir vuestro camino no osáis? . Porque cuerdo soy. Dijo bien. . Harto bien dijo para ti, que eres cobarde como él. . Dejándoos corrido yo algún día os mostraré que es atributo divino la prevención en los cuerdos, y en los locos, y atrevidos. la imprudencia, es ocasión de desaires infinitos. Id para considerado. Quedad para inadvertido. Esto es ser hijo del sol. Y esto es de la luz ser hijo. . Qué haya hombres de esta suerte! Hombres hay tan prevenidos, que eternizarse pretenden en los siglos de los siglos, todos con una templanza, todos con un aforismo, y estos tales se malogran al primero romadizo: mas que notable ruido; parece que se desgajan las esferas de sus quicios? Los ladrones son que llegan. En los que hasta ahora he visto, mil y quinientos y más vienen, a cuantos salimos? A mí me caben los mil y cuartocientos, y elijo los noventa y nueve y todo. De esa suerte me ha cabido uno mí. . Sí. . Pues señor, deje que busque el más chico, y el más ruin de la manada, porque si él me mata a gritos, yo a bofetadas le mate. Sígueme. Ya yo te sigo. Quién va? . Don Alonso soy de Águilar. . Para rendirnos ese nombre solo basta. El paso de los Judios, vive Dios, que se han caído todos en tierra a tu voz. Alzaos, y mataos conmigo cobardes. . Antes te damos las armas, y por partido pedimos la libertad, dando palabra de irnos cien leguas, y más de aquí, que al valor reconocido de tu espada, el Capitán manda que sin albedrío, vida, y almas te rindamos, y él afrentado, y corrido; el pecho a tu espada ha vuelto, y la espada a tu castigo. Pésame de que mi nombre sea en vosotros prodegio, sin haberle aquí dejado a mi espada el digno oficio del castigo, y escarmierto. Yo he de reñir con el mío, salga aquí un diminurino, vente a mi torillo torillejo. Tomad las armas, testigos, y ábonos de esta viteria. De mí mismo enojo os Ibro, como dejéis esta tierra. Si haremos. Pues tratad de iros, porque si otra noche vuelvo, no ha de quedar hombre vivo: toma esas armas. . La ronda notable esta noche ha sido, naciste para Alguácil. Todo nos ha sucedido al revés, danos licencia. Seguros podéis partiros. El Vizconde con su afrenta, también afrentarnos quiso. . Vamos: y vea su Alteza lo que puede el nombre mío. El mundo conquistar puedes con él, pues tiembla el decirlo: que dirá tu hermano de esto? Tú mismo puedes decirlo: Quedará muerto. . Deseo verle afrentado, y corrido. Tan de mañana. . Licencia vengo a su Alreza apedir. Quéreros así partir me parece inadvertencia. Porque? . Por que me parece que es necia desconfianza partiros sin la esperanza que vuestra dicha os ofrece. Antes esfuerza dejarla, que lo he prometido así. Pensaréis, Marqués, por mí, y por mi podréis gozalla. No es a vos, aunque es a vos. Qué es a mi podréis creor pues vos decis que en un ser obramos actos los dos, y así si habremos obrado los dos en el uno aquí, ibien podéis pensar que a mí la palabra me habéis dado. Corrido estoy, que mi afrenta sabe también don Gonzalo, si en el valor no lo igualo, su modestia me contenta. Así un Príncipe ha de ser. Con todo lo considero muy considerado, quiero Marqués la elección hacer, que aquí su Alteza me encarga de un prudente General, y en vos, a no estarme mal, Marqués, ausencia tan larga, hiciera aquesta elección, y dignamente la hiciera, que más aumentos espera vuestro heroico corazón. No hay más méritos en mí, que los que de vuestra Alteza recibo . Vuestra grandeza, Fajardo, no cabe en sí, y así rebienta en acciones generosas. . Aunque son gloriosos, este bastón excede a cuantos bastones de varones inmortales celebra la antiguedad. Merece mi voluntad correspondencias iguales, Con confianza tan buena pienso habéis de ser señora ya de Cartajena. . Ahora no tratéis de Cartajena. No hay vencerla . Vino ya vuestro hermano? . No señora De no venir, puede ahora culparos todo Alcala, que tuvistais corazón para dejarlo partir solo? . Quién quiso elegir tan desatinada acción muera en ella, porque yo no aspiro a empresas tan vanas, porque a acciones soberanas el cielo me destinó. Si él fuera a allanar ciudades, y conquistar Monarquías, viera en las acciones mías gloria en las dificultades. Pero querer el señor de la casa de Águilar de dos ladrones triunfar, es enfamia, y no es valor. Quien tan vil acción promete, y en su honor no se aconseja, a un cuadrillero que deja? y que le deja a un corchete? ̱. Don Gonzalo; el caballero que ocasión sabe excusar no es Cordoya, ni Águilar, sino cansado, y grosero. Porque si a sus ojos ve tan bárbaro atrevimiento, y en él viene sufrimiento tal nombre es bien que le dé. La gloria, y la bizarría en cualquiera acción se esmalta, y esta acción para ser alta, solo le basta el ser mía. Yo quise que la emprendiera, y si el vuelve con victoria, me dará en ella más gloria, que si a Nápoles me diera. El valor triunfa en lo hados, sin providercia ninguna, que no ayuda la fortuna a los tan considerados. Pustra a los pies de su Alreza de esas pistolas, y espadas, de los ladrones ganadas, sin infamar mi ibleza. Vencisteis? . Con cal presteza fue, gran señora; el vencer, que aún casino, puede ser, decir como César vi. Yo peleé, y vencí, antes de llegar a ver, porque a penas dije que era don Alonso de Águilar, cuando triunfe sin triunfar; que el triunfar riñendo fuera. Reñir quiero, y no me espera la vil cuadrilla, que el puesto deja en tropel descompuesto, y esto es haveros servido con amor no prevenido de lo grave, y lo modesto: ya los bándidos se van, que de partido les di la libertad. . Mas que allí no visteis al Capitán? Por él las armas me dan los que en escuadrón atroz oyen mi nombre feroz. En mayorazgo tan vano, Esaupuso la maro, y lacob puso la voz. Avergonzado, y corrido se va. . Vos Marqués id luego, a escribirle al Rey un pliego de lo que os ha sucedido. Los pies, gran señora, os pido, Marqués os podéis decir de Pliego. . Voilo a pedir? En pedirlo no os canseas ahora, puesos tenéis Marqués, pliego en que oscribir. Las partes que el ciolo os dio escrimi pretendo en él, Hoyas os dará el laurel de mis triunfos, y victorias, que es para eserivir mis glorias poco un pliego de papel. Y con mi sangacien Castiila dejarle escritoos prometo, porque mi mamoria dure en él a la par del tiempo, que no ha de ser pliego en blanco. Procurad hacerlo eterno, que en Nápoles, y en Grañada tenéis ocasión de hacerlo. . Marqués, Títulos, y Grandes. juntad, que dejar pretendo hecha la elección que encarga el Rey mi señor, y en ello quiero, Marqués, intervengan todos. . Vuestro solo acuerdo bastará. . Marqués el caso pide más sabio gobierno, que el Rey me pide persona de valor, prudencia, y peso, y estas tres cosas, Marqué? se hallan en pocos sujetos. . Deme los pies vuestra Alteza, y la licencia, que quiero volverme a Cerdeña, pues no he merecido ser dueño de doña Esperanza hermosa. Dos veces el casamiento se ha suspendido por vos, y así culpaos a vos mismo, pues vuestras, Marqués, han sido dilaciones, y desprecios, que ha sido querer poner en la honestidad defecto de Esperanza, y así el Rey de la palabra la absuelto que le pide. Él no casarme no ha sido desprecio, puesto que parece que lo ha sido. Pues qué ha sido? . Hh sido apremio Apremio a vos, a vos? Tanto pueden, señora, los celos. Con poderosos tiranos, pero llegar a tenellos sin ocasión, son infamia, y tienen rigor de infierno. Pero los Cordonas son tan bizarros caballeros, que yo sé que no habrán sido causa del impedimento. Por eso me voy. . Seréis. si no valiente, discreto, vos llevaréis la elección del General que hacer quiero. Yo lo haré, corrido voy, y a alguna infamia sujeto. . Vuestra Alteza nos dé a todas licencia que celebremos el triunfo de don Alonso. Tu Esperanza por lo menos puedes decir de tu esposo; porque en tu arbitrio lo he puesto ya tu voluntad el Rey, y si tienes gusto de ello será tuyo. . Yo señora, mas albedrío no tengo, que el gusto de vuestra Alteza, y así por mandado acepto al que vuestra Altaza elija. Por bizarro, y por suberbio, valiente, y determinado puede don Alonso serlo de la mayor hermasura, y así puede serlo vuestro. Los dos hermanos, señora, me han galanteado a un tiempo, y en las partes de los dos no se declara el deseo, porque los dos son gallardos aunque es más grave, y severo, considerado, y afable don Alonso. Yo deseo nombrar al gusto del Rey un gran Capitán, y temo errar la eleccior. . La Corte está llena de sujetos valerosos invencibles, y está el Almirante en ellos. Es poca acción para él, que demás de estar muy viejo, es abuelo el Almirante del Rey mi señor, que puedo preciarme yo de vasallos que tiene Reyes por nietos. El de Modica. . Mi primo es muy mozo. . . En el Pacheco de Villena hay dignas partes Con una industria pretendo elegirle Aquí están todos los señores. . Entren. Muerto vengo Garceran. . El sabio triunfa en los casos adversos. Nápoles se ha declarado, y el Franceses pretende el Reino, y su Alteza un Capitán me pide, y el nombramiento firmado me envía aquí, y así pido vuestro acuerdo para poner la persona que viene en blanco: qué es esto? no os retiréis don Gonzalo, que si vuestro hermano ha preso los ladrones, y no fuisteis con él armado, y cuerdo, todos lo han juzgado. . Y yo de esas dos cosas me precio. Que decís Enrique vos de esta elección? . Que veremos en el gobierno de Estado el que conviene. . Pues beldo, y ahora pretendo que uno de los que presentes veo, árbitro juez nos diga lo que siente de este pleito Mis damas quieren saber el que es más noble, y discreto caballero de Castilla, y de Aragón, fuera de esto quien la más hermosa dama, y quien es el caballero más valiente, y más gallardo: pides esto? . Eso queremos, que un callavero lo diga de los que aquí están. . . No siento que haya aquí juez del caso. No es juicio para cuerdos. Decildo Velez. . Señora. Decidlo Marqués. . ofendo a muchos si alabo a dos, y corre mi gusto riesgo, si a una dama, habiendo tantas, aventajo a las que cielo hacen este cuarto. . A vos don Gónzalo, por modesto no os lo quería mandar, pero aquí es la mando, y ruego, decidlo por vida mía. Con tan alto juramento, quién no dirá la verdad? aquí a ser Príncipe enseño a mi hermano. . Decid pues. El Príncipe más discreto, y más bizarro de cuanto; tiene el mundo, es el excalso y Católico Fernando, dueño vuestro, y señor nuestro. La dama de más virtudes, y partes, aunque los Griegos; y los Romanos se enojen, es vuestra Alreza, a quien vemos la Dápmemás valerosa, y Diosa más casta Venun, Y el caballero, perdonen los que aquí me están oyendo, más valiente, y más gaslardo, y de más glorioso esfuerzo de cuantos tiene Castilla, y Aragón, y ha de tenerlos, soy yo: y esto lo digo, y lo afirmo, y lo sustento aquí, en el campo; y si hay alguno, que altivo, y fiero le parezca lo contrario de lo que aquí estoy diciendo, ese lavinte, y me siga. Aguardad, no es vas tan puasto: mirad que ha de ser connigo el enojo . Yo lo acepto, Tomad Don Gónzalo el guante, que yo por todos confieso que es así lo que decís. Esto es ser Príncipe, y esto es saber ser gran señor, para que aprondáis a serlo. Confieso vuestro valor, Y todos reconocemos vuestra prudencia. Sacome de mí mismo el juramento. Sin competir con su hermano tengo Esperanza por medio a don Alonso. . Señora, de la palabra le absuelvo. Dadme esa mano. . Tened, que el Vizconde a mí me ha hecho de Esperanza denación. No puede, señor, ser eso, si dos veces se la he dado a Don Alonso, y él misio muestre las señas que tiene, en fre de este cumplimiento. Cómo él las puede mostrar, si yo en mi poder las tengo, y me las disteas a mí? A vos? Su nombre fingiendo, dos veces con vos me vi; que esto es saber ser discreto, y valiente, y ser señor, que es de lo que más me precio? Confieso vuestro valor. Tenéis que alegar sobre esto, don Alonio? . Vive Dios que se ha soltado el modesto. Confiaso que sois mi hermano, avergonzado, y suspenso. Al fin ya es mía Esperanza. Basta, que ando puesta en precio. Perdí, amor, a Don Gonzalo. Sois mis señora? . Efero soy de su Alteza. . Ya es vuestra Pues si es mía, se la vuelvo a su verdadero amante, y a mi hermano verdadero; que fuera aquí dividirlos malograr un casamiento. por mi ocasion dilatado. Acto ha sido como vuestro, discreto, y valiente sois, y así os elijo, por serlo, gran Capitán, en el blanco poned vuestro nombre luego. Dame los pres. Levantad. Confírmese un lazo eterno. Esto es ser cobarde hermano, Ya de vos a serlo aprendo. Y aquí el Poeta dio sin a los heroicos sucesos, que desde Alcalá a Madrid en su historia sucedieron.