Texto digital de Dar al tiempo lo que es suyo
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Matías de los Reyes
- Atribución estilometría
- Matías de los Reyes Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Dar al tiempo lo que es suyo. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/dar-al-tiempo-lo-que-es-suyo.

DAR AL TIEMPO LO QUE ES SUYO
JORNADA PRIMERA
Que hora e Las ocho han dado. Danos la labor Leonor; poco habemos madrugado. Aquí tienes la lavor. Vete, y haz lo que he mandado. las mudado parecer sobre lo que ayer te dije? Lo mismo que dije ayer ll se corrige una resuelta mujer. Qué casamiento podrás como el que tienes presente desearr tetrible estás! Séralo, es cosa evidente, mas no para mi jamás. No entiendo tu pensamiento! no adviertes que estas sin padre y que deseo tu auniento? Que es cosa de risa madre cional aqueste mi casamiento. Es un noble caballero, y basta ser gusto mío. Mas discreta os considero; que lo miraréis confío con más acuerdo primero. Ya yo lo tengo mirado, y he visto que te está bien. Y yo lo he considerado, y averiguado también que no lo habéis acertado. Con hombre viejo queréis casarme, tan arrojada presumís que me tenéis? Tengo la palabra dada. Pues vos cumplirla podéis. Casaos con él. . Libre estás: que hallas malo en este hombre? Qué tiene bueno? Tú harás que tu mal gusto me asombre; no es muy viejo. No? y qué más? Violante, aunque sea verdad que no hay mucha proporción entre la tuya y su edad, bien puede tanto doblón suplir esta calidad. El vulgar proverbio aprueba, que con una joya vieja suele comprarse una nueva. Enefeto eso es conseja, y contingente su prueba. Gusto, y no diveros, quiero. Con dineros tendrás gusto. No siempre eso es verdadero pues no hay matrimonio justo en fundándose en dinero. @ Biblioteca Nación Comparo yo el casamiento entre iguales contraido, a un concertado instrumento que nos relaga el oído de su armonía el concento. Pero si la voluntad no acuerda esta consonancia, es tal su desigualdad, que en infernal disonancia atruena una vecindad. Aquestas bachillerias castigar el tiempo suele: guárdate de sus porfías, y guarda no se te vuele en las alas de los días. Que si va multiplicando de estas plumas a sus vuelos, y atrás te fuere dejando, no podrás llorar mis duelos los muchos tuyos llorando. En qué te puedes fundar? será sin duda en el dote que yo no te puedo dar! Y por eso a un don Quijot me queréis proporcionar? No madre, no he de venir en tan grande desacuerdo, bien lo podéis despedir, moza soy, tiempo no pierdo, dejadme por Dios vivir. Ya que tu resolución última viene a ser esa, quiero saber en que fundas acción tan poco discreta? Tundarla en ser bien nacida discurso acertado fuera, si no estuviera en el oro vinculada la nobleza. La virtud antiguamente era para una doncella tl dote más priacipal; ya no corre esta moneda. iempo fue ya, en que tuviste ambas cosas en Valencia, si ya en Madrid estás hoy con virtud, y sin hacienda. os bienes de la fortuna son muebles, y así los lleva consigo, cuando se muda de nuestra casa a la ajena, ero como son raices los de la naturaleza, si no los disipan vicios siempre vinculados quedan. lacienda muy caudalosa gozaba en la patria nuestra tu padre, si la fortuna siempre estable le asistiera. Culpo en esto a la fortuna, y conmigo muchos hierran, no advirtiendo que su daño de un mal gobierno comienza. No me puedo persuadir tenga mucha permanencia granjería que se funda sobre papeles y cuentas. Mujer soy, pero bien puedo hablar en esta materia, pues papeles y negocios tantas desdichas me cuestan. Era, digo, mercader de oruesa correspondencia, en Francia, Italia, Milan, Flandes, Genova, y Venecía. Esta en Oran asentó con un Flamenco, que en ella asentada la tenía con otro de Cartajena. Determinose ir allá, y por ostentar las fuerzas de su crédito, cargó un havió de manera, Que desocupó su lonja, sin dejar en ella a penas una cinta (con ser muchas de su trato las riquezas.) También a mí me llevo del alma la mejor prenda, tu hermano Lisardo digo, de edad entonces tan tierna, Que no llegaba a diez años, supuesto que en agudeza encedía a sus mayores en las infántiles letras. Llévole con ocasión de que el ingenio instruyera en el trato mercantil con su dotrina paterna. Llego el día de embarcarse, y muy bien me acuerdo que era Martes, y que fue aciago me ha mostrado la esperiencia. Dentro de catorce días llegó a Valencia la nueva, de que al cuarto del vinje les sobrevino tormenta. Porque hubieron de ir forzados. casi un día tierra a tierra, al cabo del cual llegaron a dar en una caleta. Donde estaban recogidas cinco, o seis fustas Turquescas, las cuales vistas, se hicieron a la mar, mas todas ellas vista la buena ocasión, procuraron no perderla, y en breve les dieron caza, siéndoles la suerte diestra. Los que al bajel se arrojaron, ya que no de la hacienda, gozaron la libertad, dando a la patria la vuelta. Los vencedores llevaron los cautivos a Biserta, entre quien fueron también nuestras dos mejores prendas. Luego que la nueva vino de la infelice tragedia, llovieron acreedores a satisfacer sus deudas. Cómo quedó despoblada nuestra casa, con la gruesa cargazón que he referido, fue su pretensión incierta. El homenaje de casa, que en materia de grandeza, (puesto que de un mercader,) ser de un Príncipe pudiera. Se embargó a su pedimiento, con tal rigor y violencia, que no me dejaron libre un manto que me pusiera. Opúseme al dote mío, saquele, sin resistencia, porque no estaba obligada con él a ninguna deuda. En lo demás alegue, que en perdidas como aquestas donde hay casos fortuitos las restituciones cesan. No embargante mi excepción, salió contra mi sentencia, de que apelé, y vine luego aquí en seguimiento de ella. Ayer hizo catorce años que en Madrid entre, y tan nueva estoy en él sin del pleito, como si ahora viviera. Sabe, si no lo has sabido, que la Corte es una rueda que vuelve a empezar del p a donde acabo la vuelta. Mucha parte de mi dote esta pretensión me cuesta, muy gastada estoy Violante, y en efeto en tierra ajena. Mírote en edad forzosa de darte estado, en que tenga amparo, porque ya el mío al fin último se acerca. Este hidalgo que te pide, dice que te vio en la Iglesia de la Trinidad, el día que se celebró su fiesta. Agradose de tu talle, y tus acciones honestas; dótate en dos mil ducados, quien esto da, mas le queda. Un hijo dicen que tiene, (solo esto no me contenta si va a decir la verdad,) mas el de su parte alega, Que le tiene en Alcala cursando aquellas escuelas, y que se pasan dos años continuos sin que le vea. De más de que tiene a parte emancipada su hacienda, que del dote de su madre por ser aosoluto hereda. Dice, que es de Sanclemente de la Mancha, donde siembr con doce pares de mulas, (que es bueno en aquella tier Que asiste aquí a los negocios de su vilia, y evidencia es que a personas de estima se dan estas encomiendas. Mientras que fuiste a Alcára con doña Elvira, a las fiestas que a san Diego dignamente aquella villa celebra. ino a visitarme, y trajo por padrino de su empresa a Federico, de quien tuve esta relación cierta. lo me resolví con él, porque en efecto son estas cosas para consultadas con acuerdo, y de más cerca. Jelo hecho, y averiguo que un átomo no discrepa la verdad de aqueste informe, (cosa en tal caso bien nueva.) upuesto que multiplica siempre estas cosas la lengua con ceros, y averiguado no hay más de la primer letra. Suestro estado he referido; de quien te pide son estas las partes: responde ahora en que fundas tus quimeras. El haberme refrescado madre mía la memoria con el discurso pasado, en la miserable historia que nos redujo a este estado. No deshace el argumento en quien hago el fundamento para la contradicción de vuestra disposición en cuanto a este casamiento. confesando que os estimo con afecto humilde y tierno, y en el alma propia imprimo vuestro cuidado materno, a la respuesta me animo. Y aunque mi corta pridencia me límite la licencia para que dispute, y hable del estado maridable, en quien no tengo experiencia Algo diré, persuadida de la fuerza que me hacéis, para que me ajuste y mida a la elección que creéis que es aumento de mi vida. Cuando el padre yerno elija que con acuerdo se rija, dicen que un discreto dijo, pues si acierta gana un hijo, y si no, pierde una hija. Cuatro cosas ha de haber para ser un matrimonio igual, a mi parecer, sin las cuales el demonio le suele descomponer. Todas piden igualdad, en la sangre, y en la edad, en hacienda, y en amor, que fin estas es error dar en el facilidad. En este hombre no discierno una, ni otra calidad, y así será mal gobierno irme tras de esta verdad por mis pasos al infierno. Demás de que es cosa cierta, que lo que amor no concierta, si otro quiere concertallo, mejor en desconcertallo, que no en concertarlo acierta. Poco importa aconsejarte, ya Violante me apercibo a no cansarme, y dejarte. A la puerta está un cautivo, y dice que quiere hablarte. Cautivo? Ay Dios! . Sí señora. Ay si llegase la hora para mí tan dilatada dile que entre: estoy turbada de gozo. . Quién es Teodora De vuesas mercedes. . Yo. Pues recibí aquesta carta. Y quién para mí os la dio? Vos tenéis cólera harta! Pues en qué os lo pareció! Si ella os lo puede decir, por que me lo preguntáis Decís bien; por no impedir vuestra vuelta si os tardáis, esto quise prevenir. Antes muy deespacio creo que en vuestra casa estaré, cómo así? . Jeed. . Ya supuesto que así sabré más presto lo que deseo. Madre, y señora, el Redenptor universal lo fue de mí cautive mediante su favor, y ayuda del portador, dejé la cadena que en Bis- diez y seis años me detuvo; llegué a España, tomé puerto en Valenci aunque sin darme a conocer, tuve nuevas de vuestra asistencia en Corte, para donde me partí al punto. Prosiguiendo mi viaje a ella, lle a esta villa de Arganda, en que me ha detenido cierta indisposición grave) ocasionada del camino. Quise hacer esta prevención en orden cusaros algún sobresalto resultante de mi inopinada vista. Esforzarén estaré en esa Corte dentro de dos días, para cuando remito la rela de los sucesos de mi padre, y míos. A mi hermana suplico tenga está suya. A entrambas guarde Dios. De Arganda y días de 16 años. qu Dadme los brazos amigo, Paraninfo de mi bien, pues sois el medio por quien el mayor gozo consigo. Que al Lisardo de mi vida tan en breve podré ver? si le sabré conocer? sabré, aunque la edad lo impida. Yo no me atrevo a pasa: un su vista estos dos días, que podrán desdichas mías mis deseos malograr. Di a sabio, que busque un coche, @ Bibliotecan ciona y comienza a prevenir, porque tengo de dormir en Arganda aquesta noche Hija tú podrás quedarte con tu amiga doña Elvira, y atenta consulta y mira, pues tanto viene a importa Este negocio que ahora acabamos de tratar. Así se podrá quedar hasta que volváis, señora. Tratad de traer mi hermano, que pues en tal ocasión él viene, será razón que en esto le deis la mano. Lo que más es menester, es, que Soror doña Urganda ponga en efeto ir a Arganda para echarnos a perder. ieñe aquí el refran nacido en aquesta coyuntura, Quí non prospicit futura, in cautis est oprimido. ortuna subar audaces, y a los tímidos desprecia, ya esta dispuesta esta necia, de las uoas le haré agraces. Yo la quiero divertir de su pretensión: señora tengo por cierto que ahora el debe ya de venir. Que según vela y trasnocha, anoche saldría de allá, y yo apostaré que está rezando ahora en Atocha. Qué es muy devoto. . Enverdad que este hidalgo dice bien. Y cómo bien! . Ahora bien, pues con tanta brevedad Creéis que vendrá Lisardo, yo quiero tener paciencia. omnia comperinntur seiencia, . ingenio tengo gallardo. Con vuestra licencia iré de san Felipe a las gradas, que le dejé señaladas, a donde le aguardaré, Si él no me está ya esperando; voy, que enfadado estará, si ha grande rato que está las mentiras escuchando. Que en nombre de novedad de Flandes, Italia, y Francia, a la vuigar ignorancia vende allí la ociosidad. Cómo primero que os vais ninguna cosa decís de mi esposo? no advertís cuan confusa me dejáis? Es vivo, o muerto? su amo trátale bien? Pesí a mí, y cómo! cogiome aquí; todo el secreto derramo. Que tengo de responder nuevo en seme; ante entedo? vive Dios que tengo miedo que lo he de echar a perder. Que un hombre aquí me enviase con tan corta prevención! No excuséis la relación, aunque de desdichas pase. Pues las pasadas me tienen tan compuesta la paciencia, que no admito con violencia a las que de nuevo vienen. Así que podréis decir como queda Ludovico. Bueno queda os certifico. Y vivo? . Y para vivir. pensamientos varios, yo mis intentos, otros fundamentos razón contrarios. estoy revuelta en Y a ninguno resuel Porque los unos y Los considero a lar Mi madre en sus discursos ordinarios Sin duda que desea mis aumentos, Mas los que ahora intenta son violentos, Y han de tener sucesos temerarios. Casarme con un viejo! caso injusto. Puesto que un Midas en el oro sea, Oro no quiero, si me falta el gusto. Quién me dará, que Feliciano crea Que al gusto de mi madre no me ajusto, para que el suyo en nuestro amor poseas Pagueos Dios tan buenas nuevas esta cadena tomad en albricias. . En verdad que dais de quien sois las pruebas. Que gentiles chilindrinas ha tragado! algún demonio para tan gran testimonio me dicta estas bernardinas. Si esa libertad gozaba, y lo pudo hacer muy bien, como no vino también con los dos? . Porque no estaba En Buierta, que había ido con el amo a quien sirvio a una hermita en Romería. A hermita? no habéis sabido Que el zancarrón de Mahoma reverencian por allá? por Dios que había caído ya, . si este dislate no asoma. Aquesto es mucho apretar, y yo voy dando la cuerda, quiera Dios que no me pierdas mucho tengo que os contar. Por ahora se hace tarde, y Lisardo habrá venido, que me deis licencia os pido, que no es justo que allí aguarde. Adiós quedad. . Id con Dios, @ Biblioteca Naciona procurad presto volver, mirad que no he de comer, aunque aguarde hasta las dos. Vive Dios que si no acudo a la prevención del daño, que estaba ya nuestro engaño de la máscara desnudo. Que lindo, si a Arganda fuera con su coche, y prevención, y toda nuestra invención de retorno se trajera! Qué Metamorfosis es este en que yo me he metido? quien el seso me ha traido de la cabeza a los pies? No soy quien dio la Teórica a la institución Gramática? no he reducido yo a pratica los tropos de la Retorica? Quien del Ciceroiano estilo la puerta abrío? quien le familiarizó con el nuestro Castellano? Quien mejor ha dado a Oracio el sentido verdadero? quién a Persio? quién a Homero quién a Ovidio? quien a Estacio Quién mejores versos hace al d en moderno idiotaismo? y quien de su ingeio mismo mas que yo se satisfacer nes como tanto ingemazo se permite ignoranciar? quien me podrá disculpar con el cifronte vulgazo? válgate Dios Feliciano con tu amor, o tu embeleco, por quien hoy en Davo trueco el nombre de Quintiliano! No es muy lindo diparate que me emvie de este modo, ignorando el caso todo para que de su amor trate! Aa quien fuera un hidiota, y no tan discreto fuera, y su invención redujera a burla, mosa, y chacota! Pues que lindo que sería, que algún Alguácil quisiese obligarme a que le diese relación de Berbería! Qué mala se la daré! pues si no es de Sanclemente hasta Alcala, eternamente a otra parte caminé. En fin la suerte está echada, si se acaba de lograr, y no venimos a dar en muy gentil endiablada. Garrido? . Adsum Fel. qué hay? Pardiez que andamos muy buenos. Negociaste? . Sí, pues traigo en la cabeza cabellos. Conocieronte por dicha? Por desdicha es lo más cierto, pues no acabo de creer que vivo a tus ojos vuelvo. Triste de mí! qué ha pasado? Acabó todo el enredo, vamos donde me desnude, y a Alcala volvamos presto. Qué dices? . que he de decir, sino que algún diablo duendo les previno nuestro engaño. Di lo que pasa . Si puedo. A penas mostre la carta, cuando con rostro severo me dijo la reverenda, no paréis aquí un nomento. Vos conocéis esta casa? vos conocéis los respetos que debe mirar el hombre qué pretendiere entrar dentro? Y dos digo, y estimad que a un criado no encomiendo os dé el castigo que pide semejante atrevimiento. Y de camino decildle a ese engañado mozuelo, que no he de casar mi hija a fuer de sus embelecos. Que el trazado podrá dar a un Poeta de estos tiempos, de quien haga una comedia, para quien es harto bueno. Vuelva a su estudio, y pretenda por términos más honestos empresa tan imposible, de quien le juzgo muy levos. Que cuando tenga una ropa en los Consejos supremos, podrá ser que me resuelva a lo que no me resuelvo. Dijo, y volviendo la espalda con enfadado desprecio, en extasí me dejo cegialto, y boquiabierto. Qué te diré de tu dama? por la boca echaba verbos, no bastante a conjugarlos cuanta Gramática tengo. Entrose también. . Garrido no prosigas que me has muerto; bien dicen que es la mujer ligera veleta al viento. Con que elegancia Marón hizo alusión a tu ejemplo! Niñil murabilius femina, y que es en fin levior vento. Pero dime, que premisas tuvo tu amor novelero para la resolución del dispárate que has hecho? Hasme dado tan a pausas relación de aqueste empleo, que estoy muy enlos principios, si bien ayudo a los medios. Solamente me contaste que estás en los lazos proso de esta mujer; pero el como ni el cuando, ni sé, ni entiendo. Pusísteme en este traje, y aunque es amoroso el trueco, más espía del gran Turco que no del amor parezco. No más burlas con beatas, porque yo las considero Ángeles en lo exterior, y demonios por dedentro. Digo en fin, si no me informas otra vez más por extenso, que no tengo de ayudarte en lemejantes enredos. No ha sido de consianza Garrido el no haberlo hecho, que quien te dijo lo más no te encubrirá lo menos. Esta breve dilación pudo ocasionar el tiempo, con quien quise remediar el peligro del suceso. Y porque lo sepas todo, y le prevengas remedio a la desdicha en que estoy, oye, y ten silencio. . Teneo Ya conoces a Leonarda, una dama, a quien Laurencio festeja junto al mercado de Alcala? cómo a mi meso Pues también te acordarás de los toros que corrieron, (no los de la Trinidad.) Ya se que los de san Diego. Sed quid intersunt los toros tratando de casamiento? no los tomes en la boca, mira que es maldito agüero. Dino que a esta fiena fue doña Violante, y a ellos puestas en una ventana ella y Leonalda asistieron. No te quiero dilatar lo sustancial de mi cuento con pintarte su hermosura, hoy la viste, basta esto. Visa, y si quide rendido Garrido hermano a su imperi no fue en mi mano, ni sé de adonde nacio este extremo Graciosa dificultad! cada día sabes menos! no he dicho que simpatia llamamos aquese afecto: de Quién hace que el hierro vaya tras la calamita, siendo según los consideramos en las especies diversos? el Agárico no astrahe la pirnita del cuerpo, y el Rebárbaro no cura omnem humorem colericum? Pues este efecto se causa (pilosophice lo cuendo) de cierta correspondencia posita in utroque sejú. De la antiparia digo, que es un afecto a este opuesto, prosigue, que divertirte por ningún caso pretendo. Antes que adelante pase, de camino te prevengo, ya que de tu discreción blasonas con tanto estruendo. Que no cortes en tu vida, (como dice Galateo) con parentesís tan largos razonamientos ajenos. Qué bien estás en el caso! como haré yo que mi ingenio campee, no haciendo exchohos de contado al pie del texto? Así lo veo yo usar entre críticos modernos, vete por esos corrillos, donde verás mucho de esto. Aje dun historiam tuam, que yo la he escuchado attentus cuambis in ea offeratur aliquid, qua ejear conmento. Hice muchas diligencias para hablarla, y todas fueron en los dos primeros días sutiles, y sin efecto. Mas advertí, que mi amigo Florencio sería buen medio mediante la intercesión de Leonarda su martelo. Comuníquele mi amor, y él lo dispuso tan diestro, que en aquella misma noche hizo que los dos nos viesemos. Dispuso el caso Leonarda con tal discreción y acuerdo, que dio paso a mi pretensa de mi Violante en el pecho. Píntole con gran destreza mis amorosos deseos, mis partes, hacienda, estado, y calidad de mis deudos. Porque ella lo repitio con todo agradecimiento, estimando que quisiese hacerla de todo dueño. Infórmeme de las suyas, porque mi amigo y tercero las entendió de su dama, y me las tradujo luego. Apretose esta ficción, aunque fue muy corto el tiepo, porque solos quince días gozo Henares de su cielo. Vinose a Madrid, y yo falto de sus ojos bellos, quedé a escuras, si pendiente de muchos ofrecimientos. Ayer recibí una carta, en que no desdice de ellos, pues me da cuenta por ella de un bien desigual empleo. Qué trata de hacer su madre de ella, en un viejo, y tan viejo; que pudiera ser, no padre suyo, que aún es poco abuelo. Esto quise remediar con este engaño. . Primero que pases más adelante que me resucibas te ruego La duda que se me ofrece: quien te dio para este enredo motivo? de quién supiste de su hermano el cautiverio? No he dicho en este discurso que Leonarda dio a Laurencio cuenta de todo? . Está bien; prosigue, ya estoy en ello. En recibiendo su carta, entre discursos diversos que hice para impedir tan disforme casamiento Fue uno el introducirme con un engaño tan nuevo en el nombre de su hermano. fue notable pensamiento! Si te conocen? e No pueden, que a quince años por lo menos que en el cautiverio asiste, y era entonces muy pequeño. Y de su edad a la mía no hay diferencia de medio año. . Es enredo notable! no le hiciera yo tan bueno. En fin. . Supuesto que has sido fundamental instrumento de esta máquina, ya sabes lo más que decirte puedo. Fuiste, llevaste la carta, negociaste mal. . Y puedo como otro César, decir ahora su blasón mismo. Que fui, que vi, y que vencí. Qué me dices? . Lo que cuento Luego no ha pasado así el caso? . Qué bueno es eso! @ Biblioteca Naciona Enviabas algún zurdo? algún ignorante, o memo? ven, que te están esperando como a un santo jubeleo. Atar pueden a tu madre, tal la dejo de contento, que estuviera ya en Arganda si de ello no la divierto. Que le dije de mentiras santo Dios! no sé si Pedro de Urdímalas las urdiera con más sal, ni fundamento. Ven, que esperan a comer. No me engañes; esto es cier dime, dime por tu vida que dijo aquel Ángel bello. Viste en su rostro mudanza? advertiste si en su pecho el corazón le dio aviso de mi amoroso conceto? No le tengo tan divino, (puesto que es grande mi ingena que de ajenos corazones comprelienda los secretos. Pero si pocio exterior lo ieterior juzgar podemos, parimodo, a madre y hija encantuiadas las dejo. Mas dejando uno por otro, (que es bien de todo tratemo que hemos de hacer si nos co tu padre en estos enredos? Bien quisiera yo Garrido que mi padre hubiera vuelto a Sanclemente; mas dime, si no puede ser, qué haremos? Qué? mirar con tantos ojos y le veamos primero que nos vea. . Dices bien, que así lo observes te ruego. d Yo saldre poco de casa, y eso con tanto recelo, que el sol mismo no me vea. Yo me conformo con eso. Hazlo en todo caso así, que de mi parte te ofrezco homnes aspícere partes ur diábosus vadat retro. No es gran delito casarme; no doy al tiempo en efecto lo que es suyo? . Dices bien. Vamos vestíreme luego. Vamos encas de Monzón, haliás Pita, que allí tengo caízón blanco, y falta en barca, y oonetillo Turquesco. Vamos, que da ya las doce: donde vive? . No muy lejos mina lásale mayor. Ya estoy en erro resuelto. Audí, supus están faoura; no es tu padre este que veo? y Contreras no es aquel? Ellos son vive los cielos. Echa por aquesta calle. Que bien mis letras empleo siguiendo el humor de un loco, y hecho el Davo de Terencio. Bueno es, que no te le pido, y que tú me des consejo. Eso darle me convida, que el siervo ha de ser espejo que lo feo al dueño impida. Si autoridad falta en ti, y en mi disposición falta para aconsejarme, di, como empresa que es tan alta osas emprender así? Sabes la difinición del consejo? . Algunas vi en autores de opinión, escucha las que leí, (que es aguda) en Cicerón. Razón muy premeditada le llama (y lo siente bien, que es conclusión asentada, que anda aluemando quien delos consejos se enfada) Dice pues, que esta razón nos representa delante lo que se llama elección, y esta previene al instante una justa persuasión. Con que luego discernimos con ánimo libre y franco el bien, o el mal que elegimos, como entre lo negro y blanco los objetos distinguimos. En los negocios de honor el consejo es el primero, que la ejecución señor viene en el lugar postrero triunfando en propio valor. Eso está dicho muy bien; no soy tan poco prudente, que no consultase a quien para la elección presente me aconsejase también. Yo estoy muy bien informado de las partes de Violante, y así me da mucho enfado que te muestres repugnante viendo que estoy ya casado. Que no me iguale en hacienda no será el yerro mayor. No sé como eso se entienda, acional d que uo reniego de error que pues no admite enmienda. Cuando en la compra no aciertes de ua cabalo, ho de un esclavo, en que tu hacienda conviertes, aunque el verro aquí no alabo, no ofenden mucho estás suertes Pues cuando en esto haya engaño, (como suele acontecer) antes que se acabe el año te puedes satisfacer con sacilidad del daño. Pero quién habrá que impida después tu lamento eterno, si en prenda no conocida compras señor un infierno que dura toda la vida? De esta señora confiesas, que aunque es virtuosa, es pobre, y aunque aquí honor interesas, y a ti la hacienda te sobre para mayores empresas, No me has de poder negar, (ni lo admito aunque lo digas) que viniéndote a casar a muchos gastos te obligas que pudieras excusar. Aunque más de tu salud que de la hacienda hago caso, porque en tanta senetud no suele haber más de un paso del tálamo al ataud. No soy tan viejo Contreras que no resista esos daños, porque hablándote de veras, hoy cumplire sesenta años por mucho que lo exageras. Si enefento es la vejez el ocaso de la vida, y en años seis veces diez esta va constituida; concluso estás esta vez. De la vejez te confieso que es la novísima edad; mas digo junto con eso, que suele a la mocedad llevar cien puntos de exceso. Pues habrás visto vivir un hombre ciento y diez años y otro al punto del salir al mundo, con leves daños en un instante morir. Eso no puedo negarte, mas sucede eso en el viejo que procede de tal arte, que por mano de consejo sabio aquel tiempo reparte. Pues ningún hombre hallo yo, según de historias lo saco, que a tan larga edad llegó, si a Venus, Ceres, y Baco desenfrenado se dio. Y así, si mi parecer aquí autoridad tuviera, dijera, que esta mujer muy mejor para tu nuera es, que para tu mujer. Feliciano mi señor tiene acabado su estudio, y tuviera por mejor, que dándole tu repudió el heredara tu amor. Este si te certifico que era mejor pensamiento. No aspira Feliciano a tan corto casamiento, por eso no se le aplico. Créeme, que si creyera que a casarse se inclinaba con esta mujer, le diera mi hacienda, y no reparara en que ella más pobre fuera. engo grande información de sus partes y virtud, y quien en tanta ocasión de hermosura y juventud tiene tan buena opinión. san buen nombre, honor, y fama, es digna de toda estima. Dichosa ha sido esta dama, que a tan buen árbol arrima de su decoro la rama. La suya plantar quisiera en mi cala y sucesión, y es esto en tanta manera, que por hacer esta unción, no hacienda, mi sangre diera. Dios permita encaminar aquello que más importe. Andar un hombre a buscar otro Lisardo en la Corte, un Delfín busca enla mar. Una espada está a esta esquina, y ha de que me persuada que esta senal determina de la calle de la spada el nombre. . Bien lo imagina Padre vuestra presunción; pero a estotra esquina veo otra. . Eso es confusión grande. . Su título quizá dará distinción, Dice así: Segunda calle de la Espada. . Está así bien: mas para poder buscarle pudiera el pliego también aquesa distinción dalle. Porque solo dice así: En la calle de la Espada a mano izquierda; y allí en la primera posada dirán del pregunta aquí. Pero allí está un caballero, podrá ser que de él nos diga, Contreras, bien confidero lo que tu afición me obliga, y a pagarla me prefiero. Mi señor, por cortesía, sabranos vuesa merced. Cubridos por vida mía, en la cabeza poned los bonetes. . Causa es pra Encaminar al errado: donde la persona vive dueño de este pliego? Dado se le habéis; quien le recibe es. Y yo vuestro criado. Pasando por Sancleiente, me vio en la plaza un hidalgo, cuyo buen correspondiente, por quien valdré con vos aigo, estimare erornamente. El cual cautivo consigo, digo en la misma ocasión, y fue instrumental tastigo de toda mi perdición, causa del traje que sigo. Llevaronnos a Biserta, pero su felicidad quizá por virtud más cierta, dio para su libertad en muy breve tiempo puerta. Yo que por culpas mayores merecí penas más graves, por secretos superiores no merecí hallar las llaves a tan esquivos rigores. Quince años preso estuve en esta sajena esquiva, donde más desdichas tuve que aquel que la cuesta arriba el penasco en hombros sube. Todo se lo consagré entonces al cielo pio: por no cansaros hallé de aqueste naufragio mío tabla donde me salvé. Vine a España, en que un deseo busco, aunque no le consigo, y en Madrid hallarle creo. Llegué señor como digo a Sanclemente. . . Ya veo Lo que aquí dice mi primo, de quien por causas muy mías todas las suyas estimo, y así en las melancolías vuestras mucho me lástimo. En resolución me dice, que en lo que en aquesta Corte se os ofrezca, os autorice; ved lo que más os importe, porque aviséis lo que hice. Y entre tanto esta posada desde hoy conoced por vuestra. En oferta tan honrada muy bien mi señor se muestra que la fama no anda errada. Según esto, y d disponiend vuestros negocios de modo que los vaya yo entendiendo Vos seréis dueño de todo. Serviros solo pretendo. Gran suerte ha sido enconti Lisardo, este hidalgo noble, porque para negociar en la Corte, vale al doble el favor, que no el rogar. Ten por májima muy cierta, que en la Corte el interes al favor abre la puerta, el cual la deja después a la pretensión abierta. Yo que esto supuesto veo lo mucho que interesamos en un tan dichoro empleo, pues sin interes compramos el efecto a mi deseo. Y así le tendrán mejor de hoy más nuestras pretensión con tan honroso favor, y a nuestras perfecuciones irá faltando el rigor. No me puedo persuadir que deje de aquí a mañana (al supremo diferir) de tu madre, y de tu hermana la posada descubrir. Y siendo favorecidos de este noble caballero, habemos de ser creidos, y a nuestro estado primero dichosamente admitidos. Así lo espero yo en Dios, que pues nos dio libertad en tiempo que sabéis vos d la suma infelicidad en que estábamos los dos. ando ya entre Cristianos, y donde goza la Fe Ipérboles soberanos, porque en los pechos se ve de celosos cortesanos. inguna duda me ofrece en nuestra empresa el temor, que aunque a las veces parece falta el divino favor, en el detrimento crece. Dicha fue que no acertase vernos en Valencia Alberto, porque no nos embargase por su débito. . Estoy cierto sin duda que lo intentase. gún me le habéis pintado en materia de cobrar sus deudas. . Cómo ha lastado por mí, no hay de que espantar que ponga en cobrar cuidado. igó como fiador, y esto siéntese infinito, y así no acierta el deudor cuando reputa a delito que cobre su acreedor. Pues de qué espera cobrar aquellos dos mil ducados que por vos vino a lastar? Creerá que deudos honrados, viéndome en prisión estar, drán a pagar por mí, aunque sea a plazos largos; y si sucediese así, solo temo los embargos que concurriran allí, r las deudas que causé en aquella cargazón que para Oran embarqué en quien nuestra perdición comenzo a tomar el pie. Del que cobra lo que debo no formo queja ninguna, ni su pretensión repruebo, quejome de la fortuna, (si bien en ella no es nuevo.) Que come de algún ingrato, a quien yo en un tiempo hice del alma y haciencia plato, viéndome ahora, desdice de esta obligación su trato. Quéjome, de que haya sido aquel a quien más honré quien me ha desfavorecido, y que al paso que le alcé derribarme ha pretendido. Que al bando se haya pasado de quien mi ruina emprende, y tanto se haya arrestado, que creyendo que me ofende el rostro me haya negado. Sin duda la ingratitud es el más opuesto vicio que hallo a toda virtud, pues que impide el ejercicio de la honesta rectitud. Tan mal de ese hombre he sentido, y su trato, que por Dios, que a habérmelo permitido, cobraramos de él los dos el daño que os ha inducido. Y en fin en España estamos, y supuesto que al imperio de deudores nos pongamos, será menos cautiverio que el que en Biserta dejamos. Dios lo ordenará mejor. Entrad, que aguarda a comer al de acion: don Eugenio mi señor. Eso señor, es poner favor sobre otro favor. El traje humilde en que estoy no tanto favor merece, por el mil gracias le doy. Él sabe por que os le ofrece, venid. A servirle voy. Que si de este favor huyo con semejantes extremos, y mi valor diminuyo, es porque en fin le debemo dar al tiempo lo que es suyo
JORNADA SEGUNDA
acto segundo No Leonor, no me persuado que este hombre me tiene amor pues quien le tiene, Leonor, vive con mayor cuidado. Dos días han ya pasado desde que yo le escribí, y pues aviso le di del intento de mi madre, no hay disculpa que le cuadre, ni me satisfaga a mí. Digo, que si Feliciano buriar tu amor intentó, que no haré jamás yo en finezas de hombre humano. Pero de su cortesano termino y correspondencia, infiero con evidencia, que pues no te ha respondido, por su culpano habrá sido. Graciosa está tu paciencia! Vvere ese sufrimiento sobre un pecho amartelado como el uío; ya obligado a un denigual calamiento. Persudete que este intento puede tu amante excusar, y por defecto de amar no pone freno a su curso, y en haciendo este discurso venme luego a consolar. Ves que me estoy abrasando en celora pesadumbre, vesme subida en la cumbre de penas que estoy pasando Ves la prita que esta dando mi madre a mi injusta boda, ves lo mal que se acomoda a impedirlo Feliciano, pudiendo con propia mano vencer mi desdicha toda. Y consolarme pretendes en pena tan excesiva? ay Leonor, así yo viva que no dices lo que entieno Dígote, que si suspendes tu presurosa pasión, que has de juzgar mi opinio tan justificada en todo, que no culpes de algún mor su pequeña dilación. Tu carta recibio ayer, no tarda en responder hoy. Para la priesa en que estoy los siglos vienen a ser, qué imposible ha de romper? que dragones? qué quimera hallar en mi puerta espera que impidan su pretensión? Leonor, quien tiene afición peligros no considera. n duda que se acrisola en el peligro el amor, no más provanza Leonor, para mi basta esta sola. A un ahora no arrebola Apolo nuestro Occidente, considera más prudente que ya suceder podría, que antes que se acabe el día veas del tuyo el Oriente. le sabemos si se guarda para ser el portador? no puede ofrecerle amor alguna invención gallarda? o. Imaginar me acobarda, que si mi hermano llegase primero, y comunicane con el mi madre su intento, que con aquel casamiento estotro se varajase. Mi pena no te parezca tan poco fundamentada. Tú no puedes ser forzada cuando tu persuasión ciezca. Quieres tú que no obedezca de hermano y madre el madato? que dirán de mi recato? he de aventurarle así? Si me llevas por aí, todas mis dudas remato. onsideré incontrastable tu intento en esta afición, y que a toda persuasión fueras roca mexpugnable. Mas pues tan inevitable este contraste has juzgado, no está tan enamorado tu pecho como creí; y supuesto que es así, de qué sirve tu cuidado? No creas que me acobardo menos que por honor propio. Temor en quien ama impropio Mucho tarda ya Lisardo, creo que en vano le aguardo, senún mis desdichas son precisas; poca razón tuve en no ir por el. . Señora no creo que es tarde ahora, moderad vuestra pasión. No dijo su camarada, que era de poco cuidado su enfermedad? Me la ha dado su venida dilatada. La una será ya dada? Y las dos presto darán. Los cielos permitiran que su tardanza no sea por mal. . Para quien desea siempre el tiempo a espacio va. Eso sé por experiencia, . triste de mí que lo paso. Viene siempre a lento paso el gusto. . Es eso evidencia, porque hay poca conveniencia entre gustos y pesares, Veraslo cuando repares en unos y otros aumentos, que aquellos vienen a cientos cuando estotros a millares. cior Gracias a Dios que llegó día en mí tan deseado, sin vuestra licencia he entrado, amor la puerta me abrió. Mi hijo? . El mismo soy yo. Santo Dios! qué es lo que veo? Ya se cumplio mi deseo. En veros se cumplio el mío, dadme los brazos. . No fío a mis ojos lo que creo. Dadme los vuestros hermana, que juzgo de mi alegría, que sin duda lo sois mía, según el alma se ufana. Conietura hicistes llana, y resulta la evidencia de aquesta correspondencia que hay entre el vuestro y mi amor, en quien contemplo señor recíproca conveniencia. Este hombre no es Feliciano? . que agudo intento habrá sido el haberse introducido con el nombre de mi hermano! Mas ay, que es discurso vano, y juzgo lo que deseo; amor todo es debaneo. Jesús! quierome abstener, que puesto que pueda ser, puedo malograr su empleo. Tan bien venido seáis como deseado fuistes. Si cuel lo habláis, lo sentistes, muy bien lo hiperbolizáis, tecaa Nacion aunque cuando el resto hag del afecto de los dos, hallaréis entre los dos en mi favor tal alcance, que por mucha suma alcanco al cargo que me hacéis vos. Si las cuentas ajustamos como yo las considero, daros grande alcance espere en la moneda que hablamos al tiempo dándole vamos lugar en que los escriba. (Jesús! a decirle hiva muy claro mi pensamiento. porque este encarecimiento de un grande amor se detiva Por estilo muy discreto vuestra sutileza intenta darme ese alcance de cuente y rindiérame os prometo, a no haber hecho conceto en mi pecho anticipado de amor más aventajado. Por donde a conocer llego, que en tan amoroso juego las manos os he ganado, Casi me tiene celosa vuestro coloquio gallardo, dejad para mi Lisardo si es posible alguna cosa. A obligación tan forzosa cómo me puedo excular? de esto os debéis alegrar con demostración mayor, pues del fraternal amor deudas comienzo a pagar. No me pesa que mostréis vuestro amor de aquesa for que acción es que se conforn con la sangre que tenéis. de Es No son celos los que veis, pero regocijos sí, que están redundando en mí, viendo en mi postrera edad la misma felicidad que a los cielos les pedí. Decidme, como os sentís de vuestra indisposición, puesto que las muestras son lenguas con que lo decís? Muy bien de ellas lo inferis, siempre el gusto al rostro sale, no hay epitima que iguale de este antídoto el valor, con gusto no hay bien mayor, y sin el ninguno vale. Qué decís de los sucesos de vuestro padre? . Señora no queráis oir ahora de fortuna los excesos, puesto que en el alma impresos los tengo excusar querría de su desdicha y la mía memoria que ha de afligiros, y así bastará deciros que podréis verle algún día. Vive? . Y con mucha esperanza de imitar mi libertad. Pues en que seguridad funda aquesa confianza? En la benigna privanza que en su dueño ha granjeado, con quien vive acreditado. De qué modo? . Estadme atenta, dáreos de su suerte cuenta, porque os hurtéis al cuidado. No se amiga que te diga, ni que determinación admita en esta ocasión, que todo a dudar me obliga. El amor me está diciendo, ves allí a tu Feliciano, y el temor con que es mi hermano luego le esta desmintiendo. Qué me dices tu Leonor? que te ha parecido a ti? Digo que me creas a mí, si no crees al amor. Aquel rostro no conoces? aquel talle, aquel ienguaje, que aún en tan extraño traje le están publicando a voces? Para quien está en el caso, te prometo que sería achaque señora mía de juicio muy escaso. Aguardar a Feliciano, con quien te intentas casar, y llegar en su lugar al mismo tiempo tu hermano. A quien tan sin excepción en tantas cosas parece, par diez que a mí se me ofrece que es muy a plana tenglón. Mira, créeme que amor es notable tropelista, y suele burlar la vista del vigilante mayor. Mal conoces esta gente hija de Universidad, te venderán por verdad que diez y diez no son veinte. Parécete que yo estaba fuera de estas presunciones, cuando con tantas razones su tardanza disculpaba? Sin duda es tu Feliciano, no hay por que te escandalices. Si ello es como tú lo dices, tiene ingenio soberano. Mucho cuadran tus razones con la natural, Leonor. Ves como donde hay amor son cortas las dilaciones? Ay si mi madre se fuera, y me le dejara hablar. Pues hete de asegurar con otra experiencia, espera. En tanto que a este cautivo examino en puridad, y le saco la verdad: oye amigo. . Cómo un vivo. Mejor fuera como muerto, porque en secreto le quiero. Pues en secreto la espero. (to. Lcierto? . cierto. Lcierto? c Pues ni tan muerto le busco, mas vivo le he menester. No la acabo de entender, en sus extremos me ofusco! Duos géneros parece, conarís con una filia? no ve cuan mal que concilia esas dos cosas que quiere? Elige de duabus una, soror, fratércula, hermana. Háóleme en legua Cristiana, que no entiendo la moruna. Absit, absit, Agarena? que mal enlenguas está! Ciceroniana dirá, y la más pura y más llena, En todo el mundo no hay, mire que es caso notable! quien mejor que yo la hable, aunque entre Merlín Cocay. Y su lenguaje es en fin para que le sepayo? Oh qué bien! no me entendí el venerandum Latín La mater linguarumes, arecirca recte locuendí, etianque recte scribendí. Eso me dirá después. Y responderme en Romance lo que preguntarle quiero. A la información que espero voy dando famoso alcance. Faciamid, aunque el decor profane de mi opinión. Saber quiero en conelusión que? . Si es Cristiano, o Mo Para qué saberlo quiere? pretende mi casamiento No quiera saber mi intento mientras no se le dijere. A propósito responda, no se meta en conjeturas, que no le dejaré a escuras cuando nada no me asconda Pues Cristiano por la grac de Dios soy: quiere otra cosa? Cómo se llama? . Espino La verdad. . que contumaca Digo que es muy porfiada; quiere más! . Saber querrí: dónde cautivo? . En Noati de la isla imaninada. Y esa isía donde cay, porque no la oí en mi vida? No me esparo, es muy metir en la Provincia Nolay. Cien lenguas más adelante del Reino de Noleví. Tierra noble! No oí bernardina semejante. ldeslumbrarme pretende con lo que me está alumbrando, y aunque le estoy engañando, que me está engañando entiende. dígame, cuanto habrá que de esa tierra partió? No ha un ínstate que cumplio lo que aquí partí de allá. Eso es para no engañarse: y aqueste su compañero dónde cautivó? . La infiero perdida por informarse. serrible preguntadora la parió su madre. . Acabe, diga en esto lo que sabe, que no he comencado ahora. En fin todo he de decirlo? Pues por qué se lo pregunto? ̱. Todo ha de saberlo junto? pues hoya si quiere oillo. De tan lastimosa historia, puesto que su fin prometa salida agradable y quieta, se atormenta la memoria. Yo quedo más consolada con esperanza tan cierta. Tendrá en quiriéndola, puerta su libertad deseada. Vestido por Dios mudad, que suma pena recibo viéndoos en el de cautivo cuando gozáis libertad. Leonor traile de vestir a Lisardo tu señor. Tan prevenido favor ser vuestro viene a argüir. No tan poco prevenido de la esclavitud salí, que pueda faltarme aquí un cortesano vestido. Las joyas que de la mora recibí, tienen valor para obstentación mayor que quiera mostrar ahora. Espinosa haga traer la bajilla por su vida, y al camatada le pida por mí, que se deje ver. Que estoy muy aficionado a su modo y cortesía. Se lo debéis a fe mía a su proceder honrado. Parto, y vuelvo como el viento con bajilla, y con respuesta. A todo estoy ya dispuesta, aqueste es mi pensamiento. Un millón de bernardinas me quiso dar atragar; mas yo le supe tragar evidencias peregrinas. Todo cuanto quise y más de su estilo colegí. Ay Leonor, si ello es ansí buenas albricias tendrás. Páguete el piadoso cielo tan admirable favor. Saca digo aquí Leonor sotanilla y ferreruelo. Cuello, sombrero, y espada, porque te vista Lisardo. Con tal preveción no aguardo que Espinosa traya nada. Ferreruelo de color, solo mandad que me de si le hay. . Dez ferrerudio trae Leo No ha dos horas que supistes mi venida, y ya tenéis vestidos con que me honréis? grande prevención tuvistes, Muy poco, o ningún cuidado en Madrid es menester, que así como de comer esta de vestir guisado. En un instante galán podréis verle, y no os asombre, aunque entre en Madrid el hombre como en el mundo entró Adan. Este milagro se obra aquí en la calle mayor, que por un moderno autor el nombre de Jordan cobra. Pues que sale mozo de ella el que viejo en ella entró. Be esa calle diré yo que se fundó en buena estrella. Venga, desnudarme quiero, vaya fuera este vil traje. A la puerta llegó un paje. De quié? . De aqul caballero De don Engenio dirás: no dijo lo que que quería? Hablarte. . Y fuese? Pedía, Qué pedía? necia estás! Licencia para besarte las manos porque ha sabido que mi señor ha venido. Y de eso has de recelarte? Don Engenio decís? quién es aquese caballero? Es, Lisardo, un forastero, recibirle podréis bien. Advirtiendo que entró aquí con pretensión de casarse con Violante. . Usan tratar los casamientos así En la Corte, antes que a efecto lleguen? estilo es extraño! ya no me admiro del daño que de aquí nace os promete No creáis de vuestra madr género de liviandad. porque le doy en su edad no marido, si no padre. Por las puertas se me ha entrad el bien que decir no sé, oraciones que recé del cielo lo han alcanzado. Labondad del mundo es, rico, hidalgo, aunque mayor en edad, que es el menor dano tras tanto interés. Dótala en dos mil ducados, de que infiero su riqueza: esto, y la naturaleza de mis continuos cuidados Me obligan a darle entrada a su honrosa pretensión, no porque esta obligación me deje desobligada De mirar con vigilancia por nuestro honor y decoro que sobre aqueste, no hay oro que corrompa mi constanci Tal, que Violante hasta hoy no ha visto que talle tiene, que si a visitarme viene, nunca sale a donde estoy. ̱. En qué se entretiene aquí? de dónde es? . De Sanclemente de la Mancha. . Conveniente es ya la prudencia en mí. En los negocios asiste de su villa. . Y don Engenio se llama? . Sí. En tio mi genio hoy mi remedio consiste! Contradicción os hará sobre si el calo conviene, un hijo que dicen tiene estudiando en Alcala. i bien está emancipado, y goza a parte su hacienda. el para que el suceso entienda . bastantes señas me ha dado. vive Dios, que por lo menos hallo por competidor mi padre propio en mi amor! por Dios que andamos muy buenos La guerra está declarada, no hay que volver paso atrás: quién habrá oído jamás historia más extremada? Solo tengo en mi favor el hallarme prevenido, que dicha importante ha sido en el peligro mayor. Aunque me conozca, importa persuadirle lo contrario, en tanto que el tiempo vario en mí su rigor reporta. Parece que disgustado os tiene mi pretensión. Ya veis que tengo razón de haber tomado cuidado. En fin vos que lo trazáis lo habréis mirado mejor; ya está hecho, ello es honor lo menos que aventuráis. (ro Que entre señora mandad. Andad pues Leonor, . Prime con vuestra licencia quiero retirarme dentro. . Andad. Que es muy honesta advertencia en semejante ocasión, y finalmente una acción digna de vuestra prudencia. Vuesa merced sea venido a su casa con el gusto que por ella (como es justo) habrá sido recibido. Besoos por tanto favor las manos; el que he traido es por saber que he venido a ser vuestro servidor. Por la que me da mi madre he tenido relación que os tengo la obligación que debo a mi propio padre. Y así por tal os suplico, os estimo, y reverencio. En nada le diferencio! . que este no es Feliciano. Válgame Dios! duermo, o velo! esa es grande maravilia. Vuesa merced tome silla, siérese junto a mí. . . Harclo. Bien en usarced se conoce el gusto que ha recibido con el parabién venido, que infinitos años goce. Desacuerdo es preguntar por salud a donde hay gusto. La que tengo como es justo eternamente ha de estar A su servicio. . . El favor estimo en supremo grado, usarced habrá llegado muy cansado. . No señor. Después de una esclavitud que al más robusto quebranta, gozar gallardía tanta, valor arguye, y virtud. Grande pensión tiene España con la mala vecindad de África. . La Cristiandad padece opresión extraña. Especialmente la costa de Alicante a Gibraltar. Que no se puede excusar? Si se excusa, a mucha costa. Si es bien es verdad que ahora más enfrenados están con los presidios de Oran, del Arache, y la Maamora. Pero señor, los cosarios que nunca dejan el mar, no se pueden evitar, son domésticos contrarios. Estos a nuestro navio dieron en fuerte ocasión caza. . . Fue gran compasión su daño siento por mío. Pero el señor Ludovico salud goza en su cadena? Gloria a Dios la goza buena, que no es poco os certifico. Puesto que favorecido vive de su dueño mucho. No es su habla la que escucho? tengo el juicio perdido? Mucho a mi intento se opone su favorable fortuna, no hallo esperanza alguna que libertad le ocasione. Tratara de su rescate, supuesto que mi caudal a su valor no es igual cuando de su aprieto trate. Mas estimándole en tanto, ningún precio estimará que se le ofrezca. . Dará otra forma el cielo santo. No por esto me he hurtado a obligación tan forzosa, que en fe de dificultosa quedo ya más obligado. No se juzgue cumplimiento lo que en mi es obligación, que será imaginación contra un noble pensamiento. Y a las obras lo remito, que ellas lo dirán mejor. Besoos las manos señor por favor tan infinito. Por la experiencia que tengo de mercedes recibidas, a esta tan parecidas, de dar las gracias me abstengo. Está bien; esta troquemos por otra menos penosa prática, y en otra cosa este buen rato gastemos. Mi seora doña Violante se habrá alegrado (es muy llano) con la vista de su hermano. Oh, Violante? es muy mi amante, Y yo soy muy su galán, amámonos tiernamente, aunque uno esté de otro ausente las almas juntas están. o hubiera a Madrid venido, si no fuera por su amor. L. Es la fineza mayor que en hermano he conocido. Mientras no eligiere esposo, esposa no elegiré, Siempre en los hermanos fue forzoso ese cargo honroso. en verdad que es tiempo ya de salir de ese cuidado, poniéndola en el estado que su edad pidiendo está. Que será presto confío, no vine con otro intento, deseo su casamiento con el afecto que el mío. o tengo ya concertado el suyo con un hidalgo que vale lo que yo valgo en calidad, y en estado. inguno habrá que le cuadre, ni le venga más al justo, puesto que tendrá disgusto cuando lo sepa mi padre. orque en aquesta elección estamos muy encontrados, supuesto que sus cuidados unos con los míos son. as de su prudencia arguyo pondrá su enojo en olvido, cuando conozca que ha sido dar al tiempo lo que es suyo. Es comedia por ventura . esto que sucede aquí? o este se burla de mí, o el cielo mi seso apura. n duda que es Feliciano, y apoyando su maldad me engaña con la verdad, aqueste es negocio llano. Si es engaño, es el mayor que en el mundo ha sucedido; vuestra elección habrá sido digna de vuestro valor. Mas en esto del casar siempre es suerte la elección, no toméis resolución hasta que yo os torne a hablar. Y porque a recién venidos largas vilitas enfadan, y las mías no os persuadan términos inadvertidos. Tomaré ahora licencia para déjaros. . Señor, no tiene con el amor el enfado congruencia. Mas vuestro gusto es el nuestro, como vuestra aquesta casa, pues sois de su honor la vasa. Servidor al menor vuestro. A visitaros vendré cuando estéis más descansado. Yo estoy a hacerlo obligado, y a visitaros iré. Muchos recaudos por mí dé usarced a mi señora doña Violante. . Ella ahora (do todos los recibe así. Contreras. . señor, ya entien lo que me queréis decir. Pues si entiendes, has de oír primero lo que pretendo. . Qué decís de mi elección? Hombre es de muy buena suerte, como en lo demás se acierte, muy buenas las muestras son. De espacio le trataréis, y hallaréis mucha igualdad en su trato y amistad. Basta que vos la abonéis, Para que a nuestro honor cuadre, demás de que yo os prometo, que le tengo ya el respeto que debo a mi propio padre. Bien merece nombre igual quien obras de padre hace. Este respeto en mi nace de causa más esencial. Ya es tiempo que descanséis venid, que estoy con cuidado. Ya mi cansancio ha cesado en el favor que me hacéis. Desde aquí podrás mejor verle, y oille. . Eso quiero que ya por resolver muero aquesta duda Leonor. A estado riguroso el amor mi esperanza ha conducido, cuando creí dichoso haber en este engaño conseguido puerto seguro, y cierto, (si hay en el mar de amor seguro puerto.) Extraña competencia! competir con mi padre en mis amores! de amor es inclemencia, suyas son estas penas y rigores, que por diversos modos quiere igualarnos en la pena a todos, Historias he leido, y en ellas del amor sucesos varios, pero no que haya habido en competencia del amor contrarios un hijo con un padre, que esto es impropio, y no es razón que cuadre. Al tiempo lo que es suyo es justo que se dé; déjame digo padre lo que no es tuyo; padre te llamo, y siendo mi enemigo, este nombre enternezca tu pecho amante, y mi razón te ofrezca. A tu edad contradice quererte consagrar a otro Himeneo. Para que se eternice nuestra progenie, si es este tu deseo, ya mi edad te asegura que en mí la dejas fértil y se Si esta señora es buena para tu esposa, disculpado quedo! tus afectos enfrena, déjámelos lograr, pues los heredo en estos años verdes, por la opuesta razón que tú los pierdes. Nunca de Sanclemente a la Corte vinieras de Filipo, pues de este inconveniente yo solo el daño gozo y participo, pues el respeto tuyo quizá quitará al tiempo lo que es suyo. Vive Dios que me obliga a profanar el paternal decoro, aunque de mí se diga, que en traiciones prefiero a Metrodoro, y patricida imito de Nicomedes el cruel delito. No escuchas lo que dice? Ya escucho, que es su padre don Eugenio bien es que se eternice en los escritos de un ilustre ingenio para eterna memoria el suceso admirable de tu historia. Escucha que prosigue. Quién duda que no tenga de Violante ya favor que le obligue? quién lo duda? téndrale! y es bastante evidencia, y muy cierta, que no niega favor quien da la puerta. Esto sufrir no puedo. Sosiégate, y escucha. . Es imposible, cuando obligada quedo a volver por mi honor. . Estás terrible! no ves que está celoso, y el quejarse con celos es forzoso! Ay avarienta madre, por que vendes tu hija a precio de oro, no miras que mi padre es de duende fantástico tesoro sol que corre a ponerse, campanilla que en agua ha de volverse? Dice verdad en todo, ahora si Leonor, que no me ofendo: o que bien me acomodo a su verdad, escucha. Ya lo entiendo. Y no te satisface el sol que ahora en el oriente nace? Mas que te pongo culpa, a Violante la pongo, que pudiera con muy justa disculpa entretener tu intento, hasta que viera de su carta respuesta, que no faltara una disculpa honesta. Esto que sufra quieres sin dar satisfacción? Leonor desvía. Espera, no te alteres. Cómo puedo esperar, cuando porfía con tan corta experiencia? sepa, déjame, sepa mi inocencia. Tampoco la imagino culpada; ya cumplio con advertirme: con discreción previno el remedio a la fuerza, con pedirme divirtiese el intento de su madre en aqueste casamiento. Premisa fue bastante no querer asistir a la visita de su caduco amante, mucho acción tan compuesta la acredita, que si amor le tuviera, con gusto a la visita le asistiera. Ya quedas disculpada, pudieras alegar en tu defensa otra más acetrada excepción? . Ah templadose mi ofensa. Pues espera, prosiga. Tanto esperar me desespera amiga. Vuestras quejas he escuchado, y aunque de ellas he inferido que está mi amor obligado, también de ellas he sabido que me le habéis agraviado. Mas merece mi afición que el precio que de ella hacéis, que si bien esta ocasión que en mi casa hallado habéis os hace contradición, Mi aviso pudo informaros de mi honroso proceder, porque para no estimaros, por demás viniera a ser semejante aviso daros. Demás de esto, es vuestro padre o más rico, o más galán, porque más que vos me cuadre? si bien de su parte están los deseos de mi madre. Admirome que ignoréis, que es forzoso posponerse, (como vos ya dicho habéis) aquel sol que va a ponerse por vos que ahora nacéis. Si algún amor le he tenido que con vuestros celos cuadre, que no se haya introducido de saber que es vuestro padre, caiga en vuestro eterno olvido. Muy quejosa me tenéis. pero más amartelada, porque tanto en mi podéis, que me dejáis obligada con lo que más me ofendéis. Y en certeza de esto hoy doy mi Feliciano la mano, vuestra soy ya desde hoy. No me llaméis Feliciano, pues que feliz ya no soy, Mi padre en efecto os ama, y divertiros podría de su riqueza la fama, que puesto que será mía, hoy en fin suya se llama. Vuestra madre está obligada a servicios recibidos, y una vez determinada, los míos recién nacidos no podrán con ella nada. Habláis de cosa en efeto en mi intención más incierta, y así desde aquí os prometo que ni hacienda me divierta, ni amor materno o respeto. No ha entrado ya en via casa con nombre de vuestro esposo? Aunque es verdad que así pasa a lo más dificultoso mi permisión puso tasa. Si mi madre ha permitido que con nombre semejante aquí se haya introducido, no fui a impedirlo bastante, puesto que en lo más lo he sido. Y si saber pretendéis cuan ajena vengo a estar del cargo que me hacéis, sus señas no os puedo dar cuando me las preguntéis. Demás de que todo cesa con la mano que os he dado. Con tal prenda se confiesa mi pecho por obligado, y ambas mi boca os las besa. Confirmad en dulces lazos una tan dichosa suerte. De tan deseados brazos sola ha de poder la muerte divertirme hecha pedazos. Señora, tu madre llama, porque le está previniendo para que repose cama a tu hermano. . Ya lo entiendo, mi esposo Leonor le llama. Luego os daré el parabién? Puedes en esta ocasión. Pues los cielos os le den después de mi bendición por siempre jamás amén. Par diez señor estudiante que me está muy obligado, y que fue muy importante el ánimo que le he dado a mi señora Violante. Mas pues por mi dueño queda, por premio me basta ya. Cuando eso Leonor suceda, mi amor desempeñará lo que yo con fuerzas pueda. La paga nunca se tarda, mientras el deudor no muera; mi seora doña Leonarda cómo queda? . Persevera en ser discreta y gallarda. Le y aquél señor? . Quién, Laurencio? bueno queda. . Se ha olvidado yo lo apostaré del lienzo de aquella noche. . Hh dejado su antiguo amor en silencio. Jesús! cómo? . Es largo cuento hay muy grandes novedades. No estoy lejos de su intento. Amor de Universidades es torre fundada en viento. Tu madre te aguarda, ven, no demos que sospechar. Adiós mi señor, en quien mi bien se viene a cifrar, que me voy. . Adiós mi bien, Este es Madrid? vive Dios que no creyera tal cosa, a no verla con los ojos; hay más graciosa mámola! Qué te vienes santiguando? encontraste alguna sombra? has visto al diablo? . Señor he visto al menos sus obras. qué has visto? . Porque te admires he de contarte una historia que ha pasado en mi presencia después que fui por la ropa. Pasando por san Felipe, quise subir por su lonja, por hurtarle al lodo el cuerpo aquella distancia poca. A penas pues tomé puerto sobre las primeras losas, cuando un soldado me dio mil vueltas a la redonda. Díjome, hidalgo repare, y una palabra me hoya, que sospecho que le he visto otra vez antes de ahora. Respondí, será posible, si ha estado en Constantinopla. Réplico, fue allá cautivo? Bien lo saben sus mazmorras Le añadí yo, y el equivoco fue para el ejecutoria, pues sin más alteración me contó su vida toda. Diciendo, mi cautiverio no fue en parte tan remota, una mazmorra en Argel fue mi sajena y custodia. Aquí recobré la sangre, de que no me dejó gota su curiosidad, hallando medida a palmos mi boca. Contele un nontón de embustes, que fue leerle unas coplas de las que por esas plazas la turba ciéguil pregona. A nuestra conversación se fueron llegando otras personas, algunas graves, y muchas de toda broza. Aplaudían mis entedos, por ir de corriente prosa vestidos, creyendo que eran recibidos ajiomas. El platillo acrecentó de la vulgar pepitoria un gentilnombre a la vista de más que mediana estofa. Era prático en extremo, y en materia de parola, si cogia la paleta no la dejaba en dos horas. Apretávame preguntas, que como hacía la costa al parlatorio mi traje, era el macho de la noria. Apurávame por puntos, mas viendo que ya la soga me hiva faltando acordaron de conformidad piadosa, Que pasase entre los muchos que en aquesta Corte sobran, y para pasar la vida a este traje se acomodan. La conversación trocaron, a quien sustentaban solas, por haber idose muchas, cosa de cinco personas. Hasta aquí no he dicho nada de mi cuento, ahora invocan mis ruegos la atención tuya, para que no me interrompas. Tocole una vez callar al maestro de la solfa, porque hablaba otro hidalgo de más que media hora toma. Téniale al diestro lado, (oye la más ingeniosa traza de hurtar que has oído) puio así el dedo en la boca, Pidiendo a todos secreto, como aquel que haciendo mosa pretende hacer a un amigo alguna burla jocosa. Metiole con sutileza al que hablaba de esta forma la mano en la faldriquera, de que le sacó la bolsa. Repitió el poner el dedo en la boca, y con graciosa acción a la suya dio la recién robada joya. Diole una mueca, y guiñole con simulada chacota, y con nuevo desenfado al juego tornó la bola. Movió pláticas de hurtos, conto graciosas historias, y para mí, todo fue referir su vida toda. Yorque esta nos refirio sin faltar sola una jota, diciendo que lo había visto apenas había media hora. Estuvose un rato allí, y quitándose la gorra de todos se despidio con corteses ceremonias. Solenizamos el caso, y por hacerle notoria la burla, el soldado dijo, por Dios que fuera enfadosa La burla de aquel amigo, caballero, que ocasiona nuestra risa; a no lo ser vuestro, cual dicen sus obras. Qué amigo, o qué burla fue? le preguntó; aquel que ahora de aquí se partió: en mi vida otra vez vi su persona Réplicó. Pues vive Dios, dijimos, que de esa forma, que os ha hecho el mejor hurto que ha sucedido en Europa. Contósele todo el caso, y el toda color remota del rostro, dijo: Por Dios que cien escudos me roba. Por dónde fue? preguntó; mas eran sus quejas sordas, porque ya se había mezclado entre la confusa tropa. En fin él no parecio, y yo entre tanta discordia tuve lugar de hurtarme a sus preguntas curiosas. Eso Garrido es la Corte, de muy poco te provocas, tu perderás presto el miedo si en su máquina te engolfas. No to Pero porque olvides esa, yo te quiero contar otra que ahora entre manos tengo, no menos que en causa propia. Bien sabes ya que es un viejo el pretensor de las bodas de mi Violante. . Pues bien; que hay de nuevo? . cuando oigas Quién es, te has de hacer más cruces. quién es? F. mi padre. . me asón con semejante novela (bras! ya la risa me retoza. De quién lo sabes? . Del mismo. Del mismo? pues de qué forma? Porque el propio vino a darme de mi venida el buen hora. Qué dices? y conociote? Es consecuencia forzosa, puesto que disimuló. Vive Dios que nos ahorca! que emos de hacer? Fende tu arbitrio pende mi remedio. . Omnía ha de ser cumdíis pugnare, perdere olevm, opera. Oposición con tu padre; tú verás, que no te logras, absir tal imaginatio non te aiudabo, perdona. Cómo que no mi Garrido? no en palabras, si no en obras, quien tiene ingenio le muestra; el tuyo es cobarde ahora? No te pido que a peligro la autoridad suya pongas, presupuesto que Violante es ya mía, y no su esposa. Ni quitas Rey, ni le pones, antes, si adviertes, conformas la mayor desigualdad, de que resulte tu gloria. No lo es mucho que se case Bulcano con el Aurora, cuando Apolo dignamen te su esposo a veces se nombra? Muy bien lo has filosofado, parece que te reformas en materia de discursos, mis obligaciones doblas. Apruebas en mi dotrina al argumento le sobran razones; me has concluido, a tu ayuda me provocas. Escribe luego una carta fecha en Alcala, en que expongas una grave enfermedad que prometa vida corta. Pedirasle instantemente que luego tome la posta, y vaya a verte, si quiere verte vivo media hora. Yo he de traerle esta carta, y de oficio diré cosas con que el conceto que ha hecho se tilde de su memoria. Fuera Garrido la traza sin duda maravillosa, a no tener un peligro. Y cuál es? . Que se desponga A partirse luego a verme, y si lo pone por obra, y en Alcala no me halla, la máquina se cae toda. Estás muy lejos del caso, pues dime, de que me importa aqueste ingeniazo ilustre, si esa jornada no estorba? Ve al punto, escribe la carta. Voy a escribirla. . Prorroga en su pecho el sentimiento, mas con razones muy cortas. Oye, que se me olvidaba, y es lo que más nos importa, si a caso nos encontramos en su presencia, discorda Con cuanto yo te dijere, significando que ignoras quien soy, como si en tu vida nunca vieras mi persona, Y déjame lo demás: asme ya entendido? . En toda tu traza estoy. Pues a diós, que yo haré lo que me toca. Rematado está este mozo, sed quid mirum, que corra dando al tiempo lo que es suyo tras la materia la forma.
JORNADA TERCERA
acto tercero Mil gracias le rindo porque os hallo. Qué hay Garrido? a que a Madrid has venido? Esta traigo para vos. , h- s Por donde saber podréis la causa de mi venida. Toda color traes perdida, qué hay de nuevo? Ahí lo veréis. Dónde queda tu señor? En Alcala. En Alcala? Digo, si no es muerto ya; no puedo más de dolor. Si luego a verle no vais, con vida no le hallaréis. Lo que v si un hora sola tardar Toda es letra de su mano desde la Cruz a la firma. Bien su mala forma afirma mi desdicha; ay Feliciano! Cuanto ha que partiste tú de Alcala? Aú hudos horas Tan malo está? ya le lloras? Y como si está, hu hu. leed, leed, y veréis. Señor, yo quedo acabando, y solamente esperando que la bendición me deis. Grande confusión! Jesúl que enfermedad ha tenido? Mal intercadente ha sido. Intercadente? Sí, hu hu. Desde el día de san Diego no tiene hora de salud, todo ha sido inquietud, congoja, y desasosiego. Pero señor, desde ayer de forma está transformado, que aún habiéndole mirado no lo sabréis conocer. A no haber reconocido la mucha finceridad, el buen trato, y la bondad que he visto siempre en Garrido Quedara muy receloso de otro nuevo engaño ahora; pero de forma le llora que me deja más dudoso. Dime aquesta verdad tú; está en Madrid Feliciano? Absir intento tan vano, utinam eser, hu hú. No sin mucho fundamento hago esta pregunta. Infiero que no me creéis, y quiero jur. Excusa el juramento. Pues qué presumís señor? Que tu amo está en Madrid. El Psalterio de David sea todo en mi favor. Ayúdenme los divinos san Cosme, y san Damían, y la burra de Balán, y la lanza de Longinos. Cuándo le vistes? A dos horas. En cuerpo y alma? el corazón se desalma; ay Jesús si es muerto ya! Y pantásticé ha venido a despedirse de vos. Ya no permite eso Dios, vivo le he visto Garrido. Yo soy algo Tomasino, y si no toco, no creo, porque todo lo que veo con el dedo lo adivino. Very tocar me conviene. Pues le verás. Y tocarle? Señor, por aquesta calle el señor Lisardo viene. Y a honísima ocasión. Advierte, porque te asombre, en aqueste gentilhombre. Sin duda que es ilusión. Ponle sotana y manteo, y diré que es Feliciano. Tenlo Garrido por llano. Digo que sin tocar creo. Esto se sufre en el mundo? a su ayo, a su maestro? no he visto rapaz más diestro! él es un Merlín segundo. Que gentil reprensión de mi mano ha de llevar, dejad, dejadme hablar, que esto es ya reputación. Vele a hablar, y aquí te espero que no quiero que me vea. Quién ha de haber que tal crea? yo crio valindo embustero. Quiero ver como procede. en ausencia mía estando, Por puntos se va aumentando Madrid, al gran Cairo excede. Diez y seis cosas he oído que una ciudad ennoblecen, y todas juntas florecen en este lugar lucido. Comarca, salidas, fuentes, Templos, calles, casas, plaza, con disposición, y traza, río, jardines, y fuentes. Trato, abundancia, buen aire, claro cielo, heroicas famas, en los hombres y en las dumas belleza, gracia, y donaire. Todas en él las contemplo, y entre excelencias tan sumas quiero añadir yo sus Numas que dieran a Roma ejemplo. Señor mío de mi alma, a que imagen de milagros tu salud le has ofrecido, que te gozo vivo y sano? Jesús mil veces, Jesús. dudo aunque te miro, y tanto, que dudo, y torno a dudar, ineternundudabo. Permíteme que te toque, desengáñame en tus brazos, que si en ellos no me admites queda en pie mi duda. Hermano No entiendo lo que decís: conoceisme? No está claro, aje dum, abrázame, rumpe moras Feliciano. Reportaos amigo mío, ved que padecéiiengaño, que mi nombre no es así, porque me nombro Lisardo. Cómo, cómo? vive Dios que es bueno que estés burlando ol con mi paciencia; imaginas que soy súbdito de Bazo? Qué gentil Metamorfosis! así a Bártulo, y a Baldo dejas, poniendo al sombrero en vez de borlas penachos? Bueno es que me persuadieses con parojismos extraños tu muerte, por divertirme o de mi dotrina y tu lado. Esta burla que más hecho redunda mucho en mi agravio: que dirá de mí tu padre? qué dirá de estos engaños? Dira que soy el fautor, dirá que soy el que trazo todas estas invenciones, (que bien pensará en pensado) Dira que aquesta mudanza el amor ha ocasionado, y que tratas de casarte, que de ello el traje es presagio. Dira que me anticipe, (dirá bien) a deslumbrarlo, y que aquí hablando contigo con las verdades le engaño. Parécete que acreditas bien mi autoridad? qué estrago es el que haces en ella tras servicios de diez años. Esto es de verás Garrido? Tace, tace, que auscultamur a patre tuo esforcetur hac nostra ratiocinatio. Vide cuanta cum solertía hane chilindrinam entablo, loquere in Hispañís verbís ne abillís intelligamur. Extraños humores cría la Cortel habéis acabado con vuestra lamentación? faltaos más por decir algo? Quién tenéis vos por mi padre? Don Eugenio de Montalvo, natural de Sanclemente de la Mancha. Ya reparo En que ya otra vez oí ese nombre; es un hidalgo que a negocios de esa villa asiste aquí? No está malo El disimulo; acabemos. Y sois vos de Feliciano su hijo, siervo por dicha, decidmelo. Soy el diablo. Contreras, qué dices de esto? Estoilo considerando, y no se lo que me crea, porque es bien ambiguo el caso. Una prueba se me ofrece, con la cual verás que saco a luz toda la verdad. Qué es lo que intentas? Veraslo. Habemos de ir a Alcala? Menos tiempo, y menos gasto ha de costar, ven conmigo, calla, y mira. Miro, y callo. Grande rato entretenido desde esta esquina he mirado lo que con este criado señor os ha sucedido. Y podéis bien disculparlo de la duda en que cayó, que os certifico que yo con ella misma me hallo. Pues de forma os parecéis en todo a Feliciánico, que por cortesía implico la duda que me ofrecéis. Es el caso tan extraño que si no lo confirmara vuestra antoridad, juzgara que era de este mozo engaño. Si bien es verdad, que ha habido en el mundo muchos hombres, de quien sabemos los nombres, por haberse parecido. A Antioco, un labrador se pareció de tal suerte, que hizo secreta su muerte la imagen de su valor. También dicen que imitaba Publicio un hombre plebeyo de tal forma al gran Pompeyo, que a todo el mundo engañaba. Plinio la razón nos da de milagros semejantes. Ejemplos son importantes para quien dudando está. Pero en fin, yo estoy ufano, y en forma me desvenezco, sabiendo que me parezco tanto al señor Licenciado. Estimo la estimación que de mis cosas hacéis, y ya en que lo confirméis se os ha ofrecido ocasión. Y aquí para entre nosotros os quiero comunicar, (solos nos podéis dejar, apartaos allá vosotros. Yo tengo señor tratado con mi señora Teodora, (aunque ya creo quete ahora os lo habrá comunicado.) He hecho, digo, elección en mi señora Violante para esposa; no os espante esta determinación En mi edad, que su valor y virtud me han obligado haberle este nombre dado digno a sujeto mayor. Dótola en dos mil ducados, corto es el ofrecimiento, confiesolo, mas mi intento no lo queda de cuidados. Pues la hacienda que hallare en mi cala ha de ser suya, en quien quiero restituya lo que en esto moderare. Que por ocultas razones en dotarla me límito, mas lo que en esto le quito daré en muchas ocasiones. Suplícoos que somentéis el caso con vuestra madre, pues en vez de hermano, padre en mi persona tendréis. Señor, que estimo confieso el honrarnos de ese modo, pero considero y todo vuestro apasionado exceso. Qué partes mi hermana tiene, (puesto que virtud le sobre) siendo una doncella pobre a quien su valor mantiene? Que dirán en Sanciemente cuando aquesto allá se crea, que en lo que tiene de aldea tendrá vulgo maldiciente? Diran que una cortesana, (que así allá se filosofa) de tan moderada estofa fue quizá con vos liviana. A que vos agradecido, con amorosa pasión habéis a vuestro blasón tan vil cuartel añadido. Tiénese por ceremonia, no por virtud, ni bondad, vivir con honestidad en aquesta Babilona. Qué disculpa podréis dar a quien aquesto murmure, pues quien lo contrario jure allí no podréis hallar? Cambiaraseos el contento reconocido el error, y por aquesto el amor en sumo aborrecimiento. Mi hermana lo lastará en eterno purgatorio, que un desigual desposorio de un extremo en otro da. De las partes y virtud de estas señoras, he visto un examen muy estrecho con toda solicitud. Y sé bien, que puede honraros de Calatrava la Cruz, pues tenéis sangre Audaluz que basta a calificaros. Que aunque en Valencia nacistes, Ecija os dio la ascendencia, si ya después en Valencia nuevo blasón añadistes. Si ahora estáis en pobreza, bienes son de la fortuna, que como ciega, a ninguna parte acierta con destreza. Yo tengo, gracias a Dios, como he dicho, en Sanclemente con que en ella honestamente podamos vivir los dos. Y cuando allí os añidáis, hallaréis en nuestra casa una voluntad no escasa, con que servido seáis. Estimo en lo que es razón tanta copia de favores, y espero bienes mayores de esa honrosa presunción. Y si el negocio se allana con lo que yo hacer podré, a mi madre lo diré, y consultaré a mi hermana. Aunque entiendo (por mi vida) que no lo permitirá aquel hidalgo, a quien ya se la tengo prometida. Pues si ella no ha prometido palabra, podréisla vos contra lo que está de Dios obligarla a otro marido? Qué obligación le tenéis a ese hidalgo, porque así le preferis? La que a mí: y si averiguar queréis Cuán obligado le estoy, porque de una vez concluya, la vida que tengo es suya, si deja de ser no soy. En una estrella nacimos, criámonos juntamente, si el uno está de otro ausente, es cuando nos divertimos. Dévole la libertad que por su industria adquirí, mirad siendo aquesto ansí si es justa nuestra amistad. Por Dios que parece enigma vuestra amistad! y que puede ese a quien se le concede hacer de ella mucha estima. Eu fin esto he pretendido, ved lo que más os importe. Yo procuraré dar corte en lo que me habéis pedido. Y si mi madre os ha dado entrada ya en su afición, para vuestra pretensión lo más tenéis caminado. Luego con vuestra licencia iré a hablarla. Así lo haced. Pues voy. Haceisme merced, no hay que hacer más experiencia. Aquesto es hecho Contreras, ya quedo desengañado. qué es lo que en blanco has sacado? Gran máquina de quimeras. Cómo así? En efeto saco que es Feliciano. Jesúl Cómo eres Garrido tú. Oh grandísimo bellaco! No es bueno, que en el instante que le vi, le conocí: yo soy medio cahorí en figura de ignorante. Ciego de cólera quedo. Bien dais de ello testimonio. Pudiera el mismo demonio fabricar más arduo entedo! Ni con tan suma constancia se supiera conservar. Téngole de castigar, peco contra mi oblervancia. Así deslumbrarle quiero, porque se fíe de mí. Qué crianza hiciste allí! qué he de hacer? saliome guero. Pues traza se ha de buscar para salir de este engaño. Cierto pensamiento extraño te quiero comunicar, Que me ocurre en este punto, y si surte buen efecto, el sosiego te prometo. Será cual tuyo el asunto. Qué has pensado? Quiero darte un arbitrio muy discreto, que pues el arte en efero suele vencerse con arte. Atención, que importa mucho, . pues sois del amor espía. Escucha la traza mía, que ha de ser notable. Escucho. Digo, que si ello es ansí, que mi senor Feliciano en el nombre de su hermano se haya introducido allí. Se nos ofrece ocasión, imitando el mismo estilo, para herirle por el filo que nos hiere su invención. Cómo? Aquestos dos cautivos que hoy fueron tus convidados, nos vienen como pintados para lograr mis motivos. De qué forma? Ser Ludóvico, y Lisardo. Tienes discurso gallardo, no tienes más que decir. Por las nuevas que he tenido de sus partes y su edad, no hallo dificultad en lo que me has advertido. Que las señas que Teodora del hijo y padre me ha dado, me las han representado los dos cautivos ahora. Nuestro engaño ayudarán, que los hasto muy capaces, no hay si no que tú lo traces, que ellos lo excentarán. Ya tengo el caso entendido, . el si ars iluditurarte; por Dios que no has de alabarte que con arte me has vencido. Siempre a un discurso discreto le ofrece el antecedente el efecto consecuente, como necesario objeto. Explicome. He conocido con mi agudeza notoria toda esta amorosa historia del modo que ha sucedido. De forma, que mi señor Feliciano solicita alguna dama que os quita, a quien vos tenéis amor. Esta debe de tener, según lo que aquí apercibo, padre y hermano cautivo, y a caso debe de haber En el nombre delhermano su persona introducido, Aslo entendido Garrido, tienes ingenjo galano! Todo cómo dices pasa! Mirad si lo entiendo bien: decís que tenéis también aposentados en casa, Dos cautivos muy conformes en la traza a esotros dos. Todo lo entiendes por Dios, no hay para que más te informes. Mas qué intentas? El castigo de nuestra desobediencia, concédeme a mi licencia, que yo a dársele me obligo. Entrégame esos dos hombres dispuestos a mi elección, dame solo relación de circunstancias, y nombres. Y las señas de la caía polada de esa señora, y verás antes de un hora el negocio como pasa. Qué dices de esto Contreras? Digo que estos estudiantes son notables máquinantes para burlescas quimeras. Poco se puede perder, intente lo que quisiere, dale la mano que quiere, veamos que piensa hacer. En fin, que te atreverás: a salir con esta empresa? De que lo dudes me pesa, venga luego, y lo hverás. Pues voy a compuicar con ellos todo el intento. Gracioso ha de ser el cuento! que mámola han de llevar! Oh quién ahora pudiera a Feliciano informar de lo que empiezo a tratar, para que se previviera. alín. Pero aquí viene Leonor, y si va a decir verdad, (perdone mi autoridad,) ya casi me debe amor. Que en cas del tamboritero los mozos son bailadores, débole algunos favores y por pagárselos muero. Quiero ver si me conoce en el traje que ahora estoy. No soy quien piensa, que soy señor mío así se goce. Hase visto el lameplatos! Quién ofende un rostro bello? Y que le importa saberlo al asesor de Pilatos? Hale soltado la sopa de san Francisco? Qué, a mí? en que se lo parecí? Me lo parece en la ropa. Qué bien! mire usarce que padece en eso error, que soy señora Leonor, que soy su, que soy su. Qué? Su mayor apasionado. Ay qué gracia! escuche amigo, de cuándo acá? No me obligo a dar tiempo limitado. Que el rendirme a su persona ab incunabulís fue. Explíquese usarce, que en Latín soy chapetona. Quise decir, que mi amor estab origine. Ahora le entiendo menos. Señora cece explicatio mejor. Desde que nací soy suyo, y lo se ré eternamente, (pro batur sie consecuente) hoya que bien que la arguyo. En el punto que la vi no la amé, que ya la amaba, porque el amarla ya estaba quesi radicato en mí. Que hen aquestas evidencias no advierta, me espanto yo, viendo que Dios la crió un epilogo de ciencias. Él zoté es pieza solene. Riese? pruébolo ansí, téngolas, tiéneme a mí, sequitur pues que las tiene. Vea si manda otra cosa. y advierta que voy de prisa. Posible es que no se avisa que soy? Quién es? Espinosa. Espinosa? santo Dios! pues como traje ha tomado ahora de Licenciado? Quedo, para entre los dos. No, no tiene que decir, que soy muy dueño del caso. Pues si lo sabe, hable paso que hay cerca quien puede oir. Y cuénteme, como estoy en su gracia? Casi ansí, si el me. Qué? Quisiese a mí casi quiriéndole voy. Haga lo postrero cierto, que lo primero aseguro. Cierto? Pues que se lo juro! Pues será cierto, y recierto. Pues deme esa; y esta acepte, y a riedro vayan terceros, porque amores ventureros no han menester alcahuete. Dice bien, esta es la mía, mas contra necesidad, de lo que es su facultad saber las partes querría. Dígalas. En medicina, y en leyes, el tibi quoque tengo, y siéndolo in itroque mi estado en dos pies camina. Y cual piensa profesar de las dos? Su discreción tendrá mejor elección; hamelo de aconsejar. Siempre en casa está el Letrado, el Doctor por maravilla, y aún hasta la almohadilla por lo continua da enfado. Por su vida sea Doctor, no Letrado, si es posible. Usarce da en lo infalible, ella es facultad mejor. Con ella es bien me conforme, ad Medicándumme aplico, solo aquel que nace rico abogue, juzgue, o informe. No quiero mis disparates firmados al mundo dar, porque venga a impetrar una ropa en los Orates. Mucho mejor disimula, y toda ignorancia tapa la rozagante gualdrapa de una dotoranda mula. Médico es gran calidad de estos de los arrabales, que en receptas generales libran toda sanidad. Qué en efeto allí se ordena siempre en un recipe mismo con un eterno aforismo Dios te la depare buena. Llamáranla don Leonor, tendrá doncellas y estrado, y a mí, aunque no he licenciado, por excelencia el Doctor. Esta ciencia es la que vale, las leyes han dado baja. O, pues si el don se me encaja, no habrá quien mis bríos iguale. Bien me sabré yo estirar, y hacer de la que no soy. Si hará, que es la ciencia que hoy mas se viene a praticar. Mas advierto de camino, que no se engría de modo que dé yo al traste con todo, porque soy algo mohíno. Que yo solo en esta casa el gobierno he de tener. Dónde es zurda la mujer así señor Doctor pasa. Allá encas del Boticario podrá usarce mandar. Eso es quererme obligar a un exceso extraordinario. Con recipes mando allá, y aquí con voces, y aún. Ese es término común conmigo? de cuándo acá? Todo lo merezco yo, pues casar mejor podía; y aún en eso me tenía la madre que me pario! Mógicones vos a mí? pues tiempo tras tiempo viene. No ven los bríos que tiene? Si que los tengo, sí, sí. Han visto cómo me trata? no me ha de ver. . Ni la sigo. que es cordura al enemigo hacerle puente de plata. Qué te parece Lisardo de este suceso? Señor, que otra desdicha mayor en nuestra fortuna aguardo. Pues saco por conclusión, y conjetura notoria, que los dueños de la historia mi madre y hermana son. Pluviera a Dios que Biserta mi sepulcro hubiera sido, antes que hubiera venido a ver infamia tan cierta. Hijo, de su relación ningún deshonor infiero, porque en este caballero iguales las partes son. Si enefeto ha pretendido hacer su esposa a Violante, el título de su amante honroso y honelto ha sido. Solo estoy imaginando, por que no vistos caminos van los sucesos divinos de ordinario caminando. El pasar por Sanclemente, guiados de oculto genio, y traerle a don Eugenio la carta de su pariente. Habernos agasajado, dándonos su casa y mesa, comunicarnos la empresa de su amoroso cuidado. Ponernos por instrumentos en el engaño que intenta, sin advertir que somenta nuestros mismos pensamientos. Sin duda moción ha sido de poder superior, que con ocasión menor nunca hubiera sucedido. La providencia concedo sin duda ninguna en Dios; mas como no advertís vos en qué consiste mi miedo? No es así, que ese galán, y aquesa hermana liviana, (si es justo llamarla hermana) dentro de una casa están? Pues considerad señor en consecuencia tan cierta; franque áronle la puerta? pues gano el fuerte mayor. Pues si llego a averiguar lo que en mi agravio sospecho, de este agravio satisfecho tengo por Dios de quedar. Alabo ese pensamiento por lo que de honroso tiene, pero guiarlo conviene con prudencia y sufrimiento. Informándonos primero del estado de la cosas. En las sospechas honrosas las consultas vitupero. Nunca se logro venganza en poniéndose en consulta, porque el rigor dificulta su efecto con la rardanza. En fin nos ha remitido don Eugenio a su criado, que si no estoy olvidado, ha de llamarse Garrido. Sepamos del lo que emprende, y conforme su intención haremos nuestra elección, que la experiencia no ofende. Busquémosle, porque aquí dijo que nos aguardaba. Si es este? Con esto acaba el caso; bien está así. Suplico a vuesa merced señor Licenciado, escuche una palabra. Y aún muchas, que un discreto muchas sufre. No son de ofensa las mías, y así es bien las exceptue de esa regla general. Pues en proseguir no dude. Su nombre saber pretendo primero. Aunque no le incumbe darle a un hombre circunspecto, puesto que se le pregunten. Sin tener satisfacción del interrogante, suple mi llaveza aqueste absurdo, en que mil necios incurren. Mi nombre propio es Garrido, nací en Sanclemente un Lunes, que por vespera de Martes no hay dicha que no me huye. Soy tanto cuanto Poeta, como en mi ropa se luce, porque somos los poetas poca ropa, y mucha mugre. Lo que es de Latinidad, posumdicere inter plutes, que sum el Cicero Hispañus, supuesto que le traduje. Vuesa merced es criado de esta casa? Soilo, y pude, si alcanzará a Quintiliano, serió suyo. Bien se arguye De su lenguaje: ahora bien, sabe lo que quiero? Supe luego que su traje vi, lo que su intento produce. Este caballero es padre de vuesa merced. Sí. Excuse mi error y descortesía, y con tantos me acómule Como fueren sus criados, y en su servicio me ocupe. Yo soy quien le está obligado. Basta, mas no se dispute De cortesías; al caso vamos, que estas nos confunden y entre gente cortesana ofenden mucho, si lucen. Ya vendrán bien informados de ese viejo, que presume con una desigualdad turbar la humana costumbre. Pues en la decrepitud, cual Júpiter hecho nube quiere gozar de la Danae más bella que el cielo cubre. Quiere privar a su hijo, hijo, que aún el mismo Júpiter para suyo le estimara, tanto es de su ser el lustre. Quiérele, digo, privar de aquel lazo indisoluble, en que el divino Himeneo a los dos amantes une. A los dos amantes llamo, y que lo son se presume, pues le tiene allá en su casa, lo demás se conjeture. Pues los ha traido el cielo a tiempo que se introducen en nombre de padre y hijo, y a mí porque los ayude. Remediaremos los tres este absurdo, que no sufren razón divina ni humana que estos casos se ejecuten. Cuando estén introducidos, y de Ludóvico ocupe el lugar vuestra persona, (que yo haré que se efetue.) Casaréis a Feliciano con Violante, aunque repugne don Eugenio vuestro intento, y cual toro en coso bufe. Porque sucediendo así, luego que el padre regule con la fuerza la razón, será fuerza que os excuse. Y cuando no se persuada, y de forma le estímule, que le saque de esta vida su indiscreta pesadumbre. Su hacienda es de Feliciano, que sabrá cuando repute aquesta ayuda por vuestra, traduciros en dos Duques. El modo de introduciros a mi industria se dipute, que yo guiaré la danza de modo que se exeeute. Según esto, este hidalgo es Felicianor Ay quién dude en verdad tan asentada? mal vuestro ingenio discurre. Aguardadme en la Merced esta tarde entre dos luces, porque allí demos la traza que mejor nos disimule. Adiós. Qué quimera es esta? Considero que descubre el cielo su faz serena, y a nuestro remedio acude. Lo que nos dice este hombre conviene que se efetue, sin dar más lugar a largas, y sin que más lo consultes. Esta es moción de los cielos, de cuyo aviso traduce nuestra ayuda aqueste mozo, él le instruye. Bien discurres. A ganar voy en el caso, bien es que en salud me cure, y si ofendo a don Engenio mi santo honor me disculpe. Vamos. Pasa de esta suerte. No menos presunción tuve de tu ingenio. Gente pasa, ven, porque no nos ocupen. Todo lo que he referido al pie de la letra pasa, vete en un instante a casa, donde estarás prevenido. Y en presencia de Teodora, de tu padre, y de Violante. Bravo enredo! No te espante, que no he comenzado ahora. Consi esa con libertad, como si el introducido Ludóvico hubiera sido en realidad de verdad. Y en lo demás has de hacer lo que te tengo advertido. Mucho me temo Garrido que me has de echar a perder. Ten ánimo, y fía de mí, que hueles mucho a cobarde. Ahora bien, vete que es tarde. Voyme, y quede aquesto ausí. Filipo Beroaldo agudamente (Dice) lo que el timón es a la nave, A la ciudad el Magistrado grave, Y al mundo el sol, amores a la gente. La nave sin timón, aunque la aliente El elemento en que camiva el ave, Será imposible que su curso acabe Sin ir al que la guía inobediente. Qué ciudad sin gobierno eterno ha sido? Sin sol el mundo, caos confuso fuera, Y sin amor aqueste se acabara. Luego siendo el amor quien me ha inducido, Buena disculpa a mi afición le espera, Si en la del Beroaldo se repara? nos. A buen tiempo hemos llegado, a la puerta está el galán; qué hora es? Ocho darán. No han dado ya? No habrán dado. Consulta la discreción, no violentes el suceso. Dónde hay pasión con exceso vanos los consejos son. Mi padre es este. Lleguemos, ya nos ha visto. Señor? bescos las mano Mi amor me pone en estos extremos. Mandad que entremos en casa, que en presencia os quiero ahora de mi señora Teodora, donde sabréis lo que pasa. A mi madre han avisado que estáis aquí, pues que sale para recibiros. Dale lo que debe a mi cuidado. el favor que me hacéis, y así he querido señor con la presteza que veis anticiparme el favor. No ha sido aqueste el primero que he recibido, y espero recibir en esta casa. Ninguno el límite pasa, si los vuestros considero. En este patín podemos un rato el fresco gozar de la noche. En los extremos e que tiene aqueste lugar, este exagerar debemos. Que sus noches de verano no tomadas muy temprano; son apacibles. Biserta tiene de verdad tan cierta hecho refrán Castellano. Yo estoy con mucho cuidado vuesa merced tome silla. Soy yo tan apasionado de alabanzas de esta villa que a penas he reparado, Que tengo a usarced en pie, porque se siente lo haré, y excuse por vida mía mi mucha descortesía. La mía sola culpé. Vuesa merced me permita, si no hay disculpa bastante que esta suplica no admita, que mi señora Violante favororea mi visita Y en la poca dilación que he dado a mi petición, se arguye con evidencia lo que importa su presencia, después sabréis la ocasión. Aunque la excuse señor de ella su recato honesto, gozará vuestro favor: trainos luces aquí presto, y di que salga Leonor. No puede disimular el incendio de pesar, la ira está reventando en su pecho, espero cuando se ha de venir a exhalar. Vendrá presto aquella gente? enseñasteles la casa? Sí señor. Es conveniente que salgas a ver si pasa alguno de ellos; detente. Oye escúchame al oído. Algo viene divertido don Eugenio, que tendrá? Entendísteme? Bien, ya tengo el negocio entendido. Leonor me ha dicho señora que aquí venir me mandáis. Si mandé, siéntate ahora. Muy bien venida seáis. A ser vuestra servidora. Si mi deseo atrevido solicitador ha sido del favor que gozo aquí, y en pedirle os ofendí, humilde el perdón os pido. Vuesa merced mi señor favorece aquesta casa con su virtud y valor, y así no diré que pasa a ofensa lo que es favor. Vuesa merced de salud tiene la que deseo. Téngola con apritud de servirle. Juntas, veo a la hermosura y virtud. Dos extremos que carecen de medio, me desvanecen, partes tan dignas de amar, que juntas vienen a estar, y juntas se compadecen. Y vuesa merced hermano cómo se halla en la Corte? Es ahora muy temprano, no he descubierto su norte, soy muy novel cortesano. Aunque ya de sus empresas tengo noticia bastante. , lotoce Hola, qué voces son esas? Ya no hay disculpa importante. Moriras si no confiesas. Cuando la verdad no digas zote embustero, perjuro, justicia hay que te compela entre manos de un verdugo. Aquí de Dios, qué es aquesto? Hoy picaño bagabundo sabréis que es correspondencia si no la tenéis en uso. En que los tengo ofendidos? aquí del Rey. Por ser justo no estragar la cortesía a estos senores, reduzgo Mi cólera a sufrimiento. No miras el disimulo con que se han introducido? Ya lo veo, y me confundo. Violante, a quien se parece el estudiante? Mucho es parecido a Espinosa Tienes razón; en que pudo ofender aquesta gente? Presto lo sabremos. Juzgo que sois vos un caballero a quien deseoso busco. Don Engenio de Montalvo me nombro. A tiempo oportuno os hallo a vuestro favor como a propio Asilo, o Curro. Este venerable anciano tiene en si no sé qué oculto, que me ha desasosegado, y en ver al mozo me turbo. Eijucho gustaré de oiros, y la satisfacción juro si está en mi potencia daros. Pues escuchadme. Ya escucho. Yo soy, nadie se alborote, entre tanto que dibujo de mi lamentable historia en suma breve un rascuño. Yo soy, digo, Ludovico. Santo Dios! cierto prenuncio fue el corazón en mi pecho. Reportaos, mientras concluyo. Con haber dicho quien soy me ha parecido que suplo la prolija relación de mis graves infortunios. Y digo, que siendo libres de la cadena en que el Turco diez y seis años y más por mis pecados me tuvo. Yo y este muchacho solos, (que es Lisardo) a quien redujo el cielo en mi adversidad, de mis penas el refugio. Nos hurtamos una noche, y en fe de su manto escuro, y una falva que hallamos a la boca de Nepruno. Nos púsimos en Valencia, como suele del trabuco venir la escupida vala a dar al opuesto muro. Allí tuve relación plena de todo el discurso y estado de mis negocios que tienen hasta este punto. Supe también, que Teodora resacada del reflujo de necesidad y pleitos, dos imvndantes dilubios A la Corte de Filipo vino en seguimiento de uno, en quien ha catorce años que milita en dolor sumo. Bien hasta aquí va fingiendo, el hombre tiene discurso: que te parece Contreras? Bien por Dios. Escucha. Escucho. Vine a buscarla, y llegué a la villa que Compluto llamó el antigno, si ahora Alcala la llama el vulgo. Encontré aqueste hidalgo. en los patios del estudio, aficióneme a su agrado, no sé si fue buen impulso. Hablome, y agasajome, llevome a su casa, y supo tanto, que toda mi historia me sacó punto por punto. Causole gran confusión, quedo por un rato mudo, y aunque le pedí la causa, dio la que mejor le estuvo. Dejome en casa hospedado, diciendo se hiva a su curso, donde le estuve esperando, mas fue esperanza sin fruto. Pues a más de media noche Laurencio un amigo suyo me vino a desengañar o de su burla y mi descuido. Dijo, que hurtada la historia, en el nombre se introdujo de Lisardo, para hacer en mi honor el mejor hurto. Aficionado a Violante, (de su pretensión asunto) para empatar vuestras bodas con este engaño se opuso. Aqueste capigorrón, para las virtudes rudo, y sutil para embelecos, de este engaño es el conduto. Partime luego a la Corte, y a penas la puerta ocupo del Sol, cuando allí le veo, quiso ocultarse; y no pudo, Obliguele a confesar, bien que a fuerza de conjuros y amenazas de justicia, todo el diabólico insulto. Trújome en efeto aquí, y al entrar, algo confuso quiso desmentir el caso, y yo que lo conjeturo, Obliguele como vistes con semejante tumulto, a que entrase a desatar este enigma tan oscuro. Ay embuste semejante! . que notablemente instructos los trae Garrido, si bien la sáalida dificulto. No sé por Dios que me crea Contreras, yo estoy confuso; esta es fieción, o verdad? Todo lo pienso, y lo dudo. Ya se lo que puede ser. Pues qué presumís? Presumo que todos juntos me engañan. Con eso mismo concluyo. Conviene disimular, porque si luego ejecuto mi enojo, es aventurar el efecto que procuro. Ayudar quiero a fingir, que aunque en la suspensión juzgo de Feliciano el engaño, quiero quedar más seguro. Vos, a quien juzgué por báculo de los últimos pronuncios de mi tálamo fatal, si mejor diré sepulcro. Dáis buena cuenta del tiempo gastado? es aquese el fruto de tantos gastos? qué es esto? Dar al tiempo lo que es suyo. Admirado estoy Garrido! cómo es esto? sois el Tulio en prudencia? qué habéis hecho? Dar al tiempo lo que es suyo. Violante que te parece? que cuenta le das al mundo de tu honor? qué has pretendido? Dar al tiempo lo que es suyo. Acorde está el instrumento, nada disueña! Oh qué gusto el viejo tiene entre manos, bravamente le atribulo. Si ha podido en vuestro pecho mover piedad mi disgusto juez de mi causa os hago, sed ahora mi Licurgo. Vos estáis en vuestra casa, cio y así ese cargo renuncio en vuestras manos, haced lo que os parezca más justo. Abrazad a vuestra esposa, digna de tal atributo por su virtud y valor, y de vuestro honor escudo. Señora, al cielo doy gracias que a vuestros ojos me trujo. Esposo y señor del alma, ya el corazón desensudo Tras viudez tan prorrogada. Yo solamente fui vindo. Muy anciano estáis señor. Doy al tiempo lo que es suyo. Hijo: Madre? Nombre tierno! este afecto bastar pudo a darme mayor certeza de lo que no dificulto. Si cumplen lo que ofreciero los cautivos, de su astuto proceder me satisfago, notable es su disimulo. Ya que en quiera posesión mi antiguo lugar ocupo, considerando el agravio que aqueste galán intruso Procuro hacer en mi honor, esta sentencia promulgo, a que no he de permitir que me replique ninguno. Fallo, que a los dos condeno por esto al eterno ingo del matrimonio, y así a viva voz lo pronuncio. A quién casastes con quién? No he hablado muy escuro, a reliciano y Violante en aqueste lazo junto. Cómo, cómo? no advertís que erráis la elección? Concluyo, que cumpliendo con mi honor doy al tiempo lo que es suyo. Conmigo habéis de casarla, esto trazamos. Sin fruto proseguis en vuestro engaño. Ya voy desatando el nudo. Atención por caridad, que ya acabo. Es caso injusto burlaros con mi valor. Antes vuestro honor procuro Estaos bien a caso esposa en quien se entiende que tuvo vuestro hilo posesión? Haga aquí el engaño punto. deñora, considerando de Feliciano el astuto engaño, quise vencerle con otro, del cual me acuso. Este no es vuestro marido, ni hijo el otro. Mas culpo aquí vuestra autoridad, que he estimado siempre mucho. Muy asegurada estoy, por las señas que descubro en los dos, que son los mismos, tanto, que en cosa no dudo. Y aunque estoy muy agraviada, de que Feliciano puso en contingencia mi honor, de hacerme fábula al vulgo. Considerados los fines, a quien ahora acúmulo la merced que me hace el cielo con tantos favores juntos. En todo advierto milagro, y así desde aquí os reduzgo a que tengáis vos por bien lo que a los cielos les plugo. Padre y señor, si los cielos por cáminos tan ocultos las cosas saben guiar para sus juicios justos. Injusta es la repugnancia que interponéis a su gusto, yo estoy casado señor, ya es difícil nuestro nudo. Noble hallastes esta dama, virtuosa, y que en fin supo rendir vuestra autoridad en los años más maduros. Disculpa tengo bastante, licencia os pido, y me fundo en vuestros propios deseos, dando al tiempo lo que es suyo. Si en vuestros ojos hallo gracia, si en vos algo pudo mi suerte, tiempo es ahora, que a valerme de ella acudo. Qué mostréis que vuestro amor fue cual le pintan, desnudo de lascivos intereses, cosa que en vos fuera absurdo. Disculpa halláis en el mío, pues a estimar me redujo la prenda que más amáis, dando al tiempo lo que es suyo. Alzad del suelo señora, que a lo que el cielo dispuso no basta poder humano; por mi hija os constituyo. Y con mis brazos confirmo estas bodas, y sitno los dos mil en que os dotaba sobre la renta de un juro. Y junta toda mi hacienda después de mis días renuncio en los dos, que también quiero dar al tiempo lo que es suyo. Dadme todos vuestros brazos. Vos la mano a mí. Atribuyo al cielo tantos favores. En él tantas dichas fundo. Tenedme por vuestro hijo. En ese nombre os respeto, y en fe de ello, a mi sobrina con noble dote os ajusto. Fue verdad lo de Alcala? Fábula con qué introdujo Garrido aquí mi persona fue. . . Tiene ingenio astuto. Vamos, porque se celebren las bodas con todo gusto, que ya le tengo yo en ellas, y la brevedad procuro. Vamos pues señor. Y a mí arco de aqueste dilubio no me ha de alcanzar si quiera de la empañada un repulgo? Leonor es tuya. otra cosa me di, que eso acá a lo zurdo lo tenemos concertado. Todo cuanto tengo es tuyo. Docto en quivientos ducados a Leonor, aunque no cumplo con muchos de mis deseos. Vos excedéis de lo justo. Hará fieros otra vez? Si me enoja. Pues yo juro de recetarle una purga con que la saque del mundo. Y pues todo queda en paz, gracias a mi ingenio astuto, demos fin a la comedia, dando al tiempo lo que es suyo
