Texto digital de Contra el encanto el escudo
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Contra el encanto el escudo. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/contra-el-encanto-el-escudo.

CONTRA EL ENCANTO EL ESCUDO
Pues el mar nos permite quietud con que la nave facilite la primera aprehensión de aquesta tierra. Amaina, otro hecha el esquife, aterra atierra el cosario de los astros Peregrino de los orbes, con el blando imán de circo, el hierro del alma toque Ven a mi encanto ven. Ven a mis voces sea del duro aspecto de esta roca, lo frágil, mi obediente boca, un año y en cada arena de su altivo bulto, pondré una adoración dejaré un culto, con lenguas de humo le avisen aparentes resplandores que la distancia los finca, la verdad lo llore Ven a mi encanto ven. Ven a mis voces Descubrese humo sobre una peña, Mas si el rumor profundo del orbe de cristal en quiero mando le ha dejado a mi oído sana la distinción para el ruido dulces ecos me llaman si los ojos con verdad se inflaman, sobre el ara constante de vuestra peña, veo del fuego la infalible, seña, el cosario de los astros peregrino de los orbes, con el blando imán de Circe el yerro del alma toque Ven a mi encanto ven. Ven a mis voces segunda vez me informa la armona, y otra vez del escrúpulo del día por la verde sería de la cumbre nave piramidal se hace la lumbre de acento y pavesas encienden mis temores mis empresas incultas sendas en mi error presumo viento es la voz, y la esperanza es humo, ha de mis compañeros se a tus precepto estamos les diligentes sentidos míos registrad qué tierra es esta que pisamos, ved si encierra pueblo civil, o bárbaro agregado, si de rey absoluto gobernado, Olivertad confusa se mantiene que fortalezas que custodias tiene mientras que yo en la playa de los mares y montes atalaya, con vida con vigilantes modos atenderé a la operación de todos lo que la vista soy fragua primera en que cualquier objeto reverbera, con la exterior especie, que me envía le hurtaré sus espíritus al día lo que el oído soy fiel instrumento a que hieren los golpes del aliento para no embarazar mi atención suma, Volaré, sin los rasgos de la pluma Yo el tacto, que mi atención altera, o apacible y severa, traeré firme noticia de este suelo Yo para tu comelo, del gusto adelantando los tributos probaré la dulzura de sus frutos o bebiendo al prado sus primores, te informaré del vulgo de las flores a examinar sentidos la maleza, al valle al llano al monte a la aspereza el cosario de los astros velos peregrino de los orbes ya, lo sentidos te envío sonora adulación de mi albedrío y la razón también porque sin ellas alquiera cualquiera intento humano se atropella, na de la luz graciosa dádiva generosa del erario divino primer oriente rayo matutino, que al septimo crepúsculo acalora la preciosa noticia del que adora? Sale la razón con alas coronada de amas un cristal en el pecho peregrino errante, caron de es la razón alma distante el alma sin razón próxima sombra como tu ciega confusión me nombra? como tu voz me llama cuando en el vago rumbo de la fama en la ambición de tu erroroso pecho has consentido a mi candor deshecho? no es tiempo de culparme razón bella de admitir tan poco tu querella, cuando van mis sentidos libres atropellados y perdidos Por ahora es tu disculpa decir que ellos sin mi yerran, sin culpa y para arriesgar sus propensiones te dejó en la razón de estas razones mientras vuelvo a informarte por entero del peligro del peligro en que ya te considero alegóricamente te he de ver pecador y penitente, es selvas de esperanzas locas, Sanfaced con opulentas bocas, al insaciable monstruo del deseo que oyo viene a ocupar mas allí veo, a un villano. Si Dios me deparara, alguien que me guiara por estas peñas duras, ay de mi propio les desventuras son de tu entendimiento divertido hombre levanta olví, con que yo he caído ayúdale alevantar, necia pregunta derible acaso Pues no, no me acordaba de este paso corta naturaleza en el caos te dejo de la simpleza, Dime, que eres hombre sólo vengo memoria de mi nombre unica obligación que he mantenido de no olvidar jamás que soy olvido bien venido seas sin razón me deseas En su lugar te admito, lama calidad de tu delito tu ingratitud injusta te reprehende, pues la memoria y la razón te ofende Dame los brazos como tu imprudencia pide al olvido la correspondencia. pretación me valga, pues la trato que quiera beneficios el ingrato mas si obligarme quieres aunque lo he de olvidar, dime, que eres para vivir ingrato sin memoria solo al olvido encargar mi historia y en esta alegoría en que el discreto mis aciones que nadie de mí se olvido que la doctrina y la verdad lo pide, se me llamo ves, y si lo reparas, bien de vives y debido puedes la memoria retener taca, gloria de Grecia es mi patria, de su rey lates, rama inmediata, nací para su laurel Diome el autor de la luz aquellos talentos, que de sabe descubre la aplicación y esconde la estolidez brillantes dispenciones que suelen resplandecer perlas en la juventud diamantes en la vejez esmeraldas alto de empezar, y estrellas al crisol de fenecer. Sin tutela del aliño, custodia del poder gobernaba mis afectos con tan recíproca ley, que andaba lo soberano pendiente de lo cortés, graciosa beneficiencia de los juicios de aquel que ninguno lo puede envestigan, y todos con David han de temer en el espejo del llanto muchas veces contemple de este microcamos fácil el alterable vaiven alta máquina de oro que del uno y otro es mueve el viento la cabeza con el polvo de sus pies tanto que amargo alimento la villano fiel pan de lágrimas hacía de la mesa del hacer regando desde el campo de la blanda hasta el intacto culto del dosel Discreta modestia sería de mi rostro el poder con los sustos decorosos, que en el treinta y nueve del en corono a Egipto la azucena de Josep como de la Majestad lo enseña el ediciaste, atendiendo a que debajo del sol, nada puede haber que en la vanidad no tenga la fuga más descortés pues siempre es sombra al día lo que explendor al nacer y viene a ser lo que antes fue quiera tribulación de espíritu despues No quise ungir mis salas, con la paladea de el injusto hablador, cuya lágrima observe, en el sagrado salmista y si acaso alguna vez El fuego de la lisonja que entre espinas suele arder traidoramente quería liquidar mi solidez, lo apagaba con voces de cristal saliendo al rostro edictos de clavel de la justicia mantuve, el indeclinable fiel en cuya peso los cielos ponen sus ojos por ver sus estrellas y sus rayos entre las manos de quien Rey los ha de colocar y hombre los ha de encender grandeza de los justos en un solo tener el celeste atributo de premiar. el trisulco disforme de ofender? trémole mis estandartes siempre qué necesite, de apagar la sed de muchos sólo con Mirad mi sed, que es misteriosa en sus aguas la cisterna de Belen, ciñe al vaso el ejemplo del que no quiso beber por templar con su templanza, a la adusta intrepidez, de un ejército, que ama en el dolor la tolerancia que en su dueño ve, en diferentes batallas, salí vencedor, triunfe de todos mis enemigos como fuerte de Israel viendo a Dios cuya esperanza torre de firmeza fue, en qué pude sojuzgar la cerviz de aclarecer y de sus armas doradas en una y otra pared colgar votos con que fuese Gloriosa Hierusalem, uniendo los metales de Beroth. y agotando el erario de Vete, en estas dichas ¡ay triste, infeliz que las goce y es consecuencia del mal la preterición del bien a este tiempo la ambición de Gracia por no caber en el batísimo mapa de su fértil redondez, invento empresas y el fruto de la más inútil fue el hipócrita, caballo ofrenda tan al rebes, que abrasaba a la deidad que iba a agradecer borró el aspecto de Troya con la brecha de la vez subiendo a fuego el alma del color, y bajando a cenizas el pincel de su ruina escandalosa, Alcázares, levante, en mi soberbia comprando a costa del padecer fama estimación y nombre gusto y deleite de que como sogas formidables abultan a su paves Sante gente de mi genio y esa nave al mar eche tan de mis deseos llena desde el timón al bauprés, que no soplar tan de recio, el viento de mi altivez inmóvil risco la adorará el mar primeras en las gradas de Babel tropezando con las islas, de los gigantes me halle cautivo de Polifemo, cipe soberbio infiel cuya frente la noche en cargo su lobreguez desde los párpados negros del modesto cabel, dejándole en un carbunco, las luces del entender condición que no ha perdido su naturaleza aunque privada de su excelsa dignidad yo inferible en la Tartaria red, vime en su poder y dando a su bruta desnudez, copia de vino por capa del sueño mal descortés, le hizo menos fiero el golpe grave de la embriaguez, con un encendido leño de verde oliva abrase, del lucero peregrino el ático distender vestido de pieles rubias, de sus manos escape, entre las simples ovejas que al tiempo de amanecer hojas de amargura pastan pisan flores de miel, repara en las alusiones de esta alegórica y ve, que a un misterio se reduce la libertad de mi ser, vino fuego olvía de la Cruz disfraz que vellocino de la piel, ingrato a los beneficios del que me los quiso hacer buscando nuevos errores me hice al mar, segunda vez Deshecha tormenta y los vientos de tropel me arrojaron a esta parte donde viendo la esquivez, de las ondas más benignas, puse en esta plaza el pie envie a mis compañeros, a fin de reconocer el pais, cuya noticia pronta aguardo; porque sé que ellos en obedecerme tienen no poco interés Esta es mi vida, mi historia y pues que la has de esconder en los senos de tu olvido Guárdala hasta tanto que arrastre a mi memoria algún dolor que me acuerde misterios dela fe. Digo que has dicho tu historia no sé si mal o bien pues de ella tan olvidado estoy como de mi ley, que con nadie que con nadie la he tenido y no puede responder nada acaso, y es el cuento del caso me olvide Bien hayas tú. ¡Ay, infelices sentidos que no tenéis forma de aquello que fuisteis? dame retroceder y volando, ¡ay, triste pena Ulises, véis razón, porque con ansias lugubres rasgas, plumas de tu candidez, Toda tu atención aquí, el suceso a menester Milagro es de la razón que yo en su presencia esté, Volaron los sentidos al palado de Circe en alas del precepto que les dejó que el error más libres apenas convidados de sus hechizos viles su antojo redimieron apurando la pena con que sirven cuando se transformaron en los monstruos horribles que imaginados hieren, con la implacable sombra que lo sigue la vista que solía penetrar como lince, padece obscuridades de torpe noche en el regazo triste al oído los soles de la cadena afligen, si antes gozo lisonjas de intercadentes despulsados cines, el gusto que aprovaba fastidio del melindre, a los robles les va, indignos frutos solas a las vides, del cieno los vapores, el olfato percibe atado el humo llora pisadas rosas fáciles jazmines, el tacto, que entre blandas, impaciente le viste, Custodia de su dueño duerme en el jaspe, y como estatua vive tan horrorosas formas, en su materia imprimen que son menos crueles la del lobo, delos y la del tigre, Deja, pues que repita, y infelices sentidos que no tenéis forma de aquello que fuisteis? lastimado y ofendido del suceso de su origen voy a librarlos Repara, no me detengas Ulises ven al descanso, de los palacios de Circe, No has de apartarte de mí pretendes un imposible pues mi furor razón la razón se estará en su fuerza firme Pues yo sabré atropellarte y cuando tus luces pise coronándome de sombras me obedecerás veces Ulises y en al descanso, de los palacios de Circes Mísero joven que has hecho quiere luchando lodo ca la razón es la pisa. vido de vido daron ¡Ay día, pues ofendiste, con tu entendimiento propio al juicio que te corrije, Espera en discreto aguarda mas que podrá reducirte si a mi Inociencia destruces, porque a tu culpa edifiques, Yo también me voy adonde adonde de ti me olvide, que es fácil en cualquier parte en que eres todo dificil, que bien los sacros proverbios en el capitulo quince a la estulticia del alma en esta forma difine gozo de la necedad que de su llanto se ríe, al contrario el que es prudente todos sus pasos dirije, por las sendas del alua, y el eclesiástico, dice en del insensato, que a vana esperanza rindes tus sentidos a tu sombra quieres poner cárcel firme al bulto de tus engaños Al mismo al mismo viento persigues camino de las flores que son espinas lises, Ven al descanso, de los palacios de Circe Pues yo del alma a la letra con David sabré decirte Piedad, Señor, piedad, porque pueda del hombre la razón intacta y bella si antes del cielo estrella lo de estos campos yace deshojada, todos mis enemigos se juntaron armas de horror al día le pidieron sus deseos profano encendieron mi luz apagaron. cuando yo te imboque mi Dios me oíste, y en la bulación amarga y triste dilataste mi aliento de mi ruego atiende a mi lamento corazón de des hasta cuando has de obstinarte grave, amar la vanidad que en polvo acabe tus engaños buscado sobre los hombres de tu rostro bello pones, señor la luz y abre tu sello mi corazón se llena de alegría pues mejorando tu finezas al día con los frutos del oleo, pan y vino para volver les al camino de la paz o mi Dios señor mío, ca es mi esperanza en ti confío el ilustre honor de Grecia proble, valiente y discreto eres En hora dichosa llegue a los palacios de Circe, seguirle cuidadosa, por ver si lises distingue, de la mira de mi llanto fragrancias que el cielo elige, El ilustre honor de Grecia valiente y discreto Ulises, que a la música sea, las plumas y caduceo, con una serpión, te dorada y le tiene Si llegar? Espera, aguarda que eres tú que me impides? mis pasos Mercurio soy, inteligencia sublime, que asisto adónde me llama aspera, la operación del que asiste, en todo lugar y si es de mi nombre el alto origen de ángel que embajador suena en riego, como dicen la boca de oro y el sol de las escudas, colige que mercurio y ángel vengo enviado a fin de obrarte como ministro moral auxilios que te ilumine, ya que no con eficaces, en tu albedrio de afren, esencia de libertad esecución infalible, dejará, pues que aunque Dios tus desaciertos permite no quiere tu muerte, atento Así llega a redarte el porteros beneficio Ya que de tantos te olvides, que es máxima en el sentir de seneca hacer posible el remedio de un ingrato esperando a que le obliga entre beneficios muertos el limo, que recibe este sea el preservarte, Ya que el engaño te hechice de la transformación bruta, que te previene una esfinge, con esta flor que los embres con dificultad consiguen len los cielos se llama y cuando la latinices, El nombre griego repara moles tierro, y sigue sin violencias de la voz sus propiedades sensibles pues cándidas son las flores y negras con sus raíces, porque enternaras se exhale, el que sus misterios mire, azucena de los valles dulce sombra apacible, del seno de oro escoje, porque a una pasión a vives, con carguemos presente de la pureza que pide la candidez de tus hojas y no es menos repetible, de ramo, de flores blancas, de tus raíces, la negrura. pues sobre una muerte triste oscura afrentosa y fea, fundaste la más insigne, maravilla de tus gracias aquí también donde sirve, de radical fundamento al penitente flexible la negrura y de dolor con que a la tierra se humille, guarda este antídoto y guarde también tu memoria el timbre, de mi caduceo, en cuya empresa es bien te ofre el alto significado pues la serpiente se viste el blasón de la prudencia con que los riesgos evites del encanto y cuando el agua tribulaciones conspire te apartes de las sirenas, y huyas de salia y Caribdis. otra más noble alusión en los números admites, la serpiente de metal signo elevado que exprime, salud para lo que he sido de ardientes sierpes lo miren, También te advierto que al tiempo que era pretenda en re con su cetro la amenaces, con esa espada que Inés en que dejo mis palabras porque con ellas la afiles, Estos son los documentos las persuasiones los fines que me envía el poder la piedad no te fíes, de tu ceguedad atiende a la razón que perdiste, o embajador celeste, ausulas con que te estime, tu fineza es tarda vuestro acento le quien el ilustre honor de la Grecia valiente y discreto Ulises, en hora dichosa llegue a los palacios de irte, que poderosa me arrastras, sin violencia me rindes le armónica sonora, grave grave cadencia apeable, mas si con la fuga puedo hacer que el viento lice plumas del temor a huir, ya este de alerce sobre un carrera tras de los sentidos que tendrán formado fieras ella estará coronada de varias Flores, tendrá un cetro en la una esfera sus pies discurres, que fáciles que a las alas de tus pies ceda el cetro de mi mano? de tan alta majestad y escapar no puedo cuando es sacrificio el miedo del fuego de su beldad Tu crimen de especie muda, mayor castigo mereces, pues me ofendes muchas veces con la vista y con la duda ningún obsequio me hicieras, sames de adorar mis obras por vil me despreciaras, por cruel me temeras, Pero huir, llegando a ver la forma que me asegura deponiendo a mi hermosura del solio de mi poder es consumelia afrentosa y tan exquisita que jamás la vi, aunque estudie calamidades de hermosa que eres deidad que entiendes Con tus iras tu belleza? que absoluta es su grandeza Yo lo diré, si atiendes Yo soy Circe, cuyo nombre tremendo Augusto y Félix Agua, pues a la fama de plumas y ojos vestir, para qué monstruo del viento ya ruidoso y sutil divulgase mis ociones en uno y otro cenid, por los átomos inquieto, del brillar y de el lucir, excediendo mi paba, estupenda y gentil a todas la imágenes del sol Ya cuantas voces respiro el clarín, soberbio soberbio es mi nacimiento y esculpa con que nací de la temeraria cuna de un luciente Cherubín, cuyas plumas de estempladas, presumieron escribir, la altísima semejanza, del que es uno y tres en sí, y rasgadas descendieron imposible de subir, carbones de esperanza del humo el daño que vuelan en la obscura eternidad negadas al oriente de salir también después en él hombre segundo lauro aquí no de menos respeto pues se vino a transfundir como género la especie del cretís, si cuide, acto de estímulo alabo, que en un fecundo jardín le hurtó sus frutas a un árbol, necio ladrón contra sí, que comiéndose el delito no le pudo digerir, hasta que en otro leño ¡Ay mísera a mí, el que negó la fruta como Dio ramo se exprimo de tanta vid, Esto es en que a mi origen principal y desde aquí paso a mis trofeos que son tantos que a competir, llegan con la infinidad de cuanta necia cerviz se doblo a planta y paso al arte con que vena, en sus milicias al hombre para lo llegues a oír los prodigios de mi ciencia de la magia el alto fin, de mi vida los progresos, y de mi estudio el ardid que en el fuego y en el aire agua y tierra raíz de cerca planta flor, y mineral, transforma las pasiones del vivir, sea el ejemplo del fuego una envidia que encendí, con las primeras de Abel, en las venas de cam cuya ponzoña abrasada, quiso a polvo reducir, la corta unión de la sangre que contrase rastoril, ra a expensas gradosas del sacrificio feliz en que escogió la fe los tributos del redil, y en tan aceptable llama docta, pude introducir, las mulas centellas, de la ceniza ruin, que estreno en la paloma el más traidor desalumbrado prófugo neblí, el agua que es el cristal en que le corregir, el llanto que efectos Mira el que atiende a su fin, con las vanas reflexiones, de un incauto descubrir la transparente armonía de la rosa y del jazmín cuando pesada templaba, los impulsos del herir, sobre el astro organizado, de las cuerdas de marfil, levanto rayos nocivos; a los ojos de David siendo magen penado, del soberano desliz la deshojada nieve del bañado carmín, en que puse el encanto del amor abrase al mejor hijo de Isay, de este lazo escandaloso, que fue nado al desunir, la fineza militar del arriesgado adalid, fue Salomón, firme consuelo, tan sin recelos de Barbina, como el que llego a cumplir de jabón en la cumbre voto de holocaustos mil y despertando del sueño discreción para saber regnar en su edad pues, a éste, pues que levanto al templo de su rayo, adornando sus misterios con el oro y el buril, le vena, con lo hechizos, de las beldades; y en fin, informando en la tierra de su materia vil, adoro adoro en los somos a atarte, al ídolo Moloch, para a servir, confirme ala mi mesa, lacerado y de de la dias de Israel tan perfecto, que por sí le concluyeron las gracias hasta el último perfil, su cabello era del año siglo de oro sol de Ofir, larga noche del diciembre purpúreo arrojo de abril precio encrespado del aire fácil undoso feliz que encubría los bostezos, del soñoliento nadir, está, pues traviesa pompa siempre trenzada hasta allí por mi mano se erizo, en áspid para infundir en su cabeza el delirio, del mando el furor hostil, que le dejó en el viento con sus cabellos blanco de las tres lanzas de Joab, bello daba del noto fue alelí, de todo esto prodigio son puedes inferir, cuán absoluta es mi ciencia y si del orbe civil de mis promulgadas leyes duda lo que has de elegir, verás que enjugando el alba aquel sudor, femenil, con que se afana a llorar el donaire de reír, desentrañando a las nubes el vago embrión sutil torpeza le bebieron y violencia han de escupir redoblando eficadas, de su rostro carmesí, celosa de mi imperio en horrorosa lid, de rayos a las yerbas bordara, que antes de verla procuro vestir, Pero si docil, si atento te dejaré persuadir, de mi voz, verás que el monte hoy produce para ti, cuanta sujeción monstruosa alcances a discurrir, El león Rey de las fieras te será al hago servil, vendrá vendrá a ser tu alfombra el digno y su guarda el jabalí, adorará desde el mar a tu fortuna el delfín, serán minutos las flores de un momentando pensil, que sin excepción de meses a mi advierto han de vivir Gozarás cuantas delicias imaginares, y te faltaren los deseos los volveré a prouar, Tendrás ya que dudar? Tendrás que temer, di, de si te ruega mi poder si tú me desprecias, ¡ay de mí! gran Circe en que aprendio la hermosura de Ham, con más prodigios que estrellas guarda el despierto zafir, pendiente de tus preceptos estaré. Pues entras mí ahora a poseer, a no esperar, y a decir Al Alcázar de Circe camina con paso feliz tendrá más placeres que perlas las fuentes de Elim, con la música por una parte sale las piezas de mi palacio has de ver correspondidas, de las piedras más lucidas, desde el diamante al topacio mi familia gobernada, de mi excelsa Majestad muestra en cada calidad una admiración postrada, y porque mi amor procura que sin embarazo veas la perfección que deseas a de mi propia hermosura? brese el primer carro que se adornara de espejo y loca dores y sale del venas. No es difícil convencer la arriesgada indinación del que pide a su elección cuanto le puede ofender los jardines de Chipre, me produjeron para rosa de Adam, alma de Venus en mi pecho cupido chupa sus gracias en mis labios recoge, flechas de acá en mis en mis otras consumo, tantos alientos que acaban en aire no basta un templo mi cadena es el premio de todo el orbe y de estímulos sirven sus eslabones. Ya me cansan las voces de los rendidos y me ofende la sombra de los suspiros es tan alta, mi idea, que en su concepto faltan respiraciones para mi obsequio, cada flor, que amanece para servirme, anochece en el siglo de arrepentirse, rame pues, mírame, es, que me sobran descuidos, rendirte su acabada perfección o verdadera fingida es el alma de mi vida Repara en la discreción de Minerva. Abrese el segando carro que se adornara con uno cuyas ramas estarán pendientes libros y instrum, Matemática saldrá Minerva y en su celada, traerá una lechuza, a tu acento mi ciencia obedecerá a Ulises le propondrá este su argumento Hace amor cuando es perfecto del concepto del juicio que se mira secundado del cuidado conocido voluntad que a nada atiende cuando enciende sus acciones es divas que en su sombra Mancha y nombra las colores el amar discretamente en lamente de los sabios es aquel conocimiento y atento de su amado pide amor correspondiencia en la senda relativa, el que al mérito destraje como arque sin premisas, luego aquél que conociere, lo que quiere digno y bello tendrá los en lo que adora que no ignora es perfecto Luego tú, que a Circe miras cuando aspiras a su trono has de amarla, o eres necio con desprecio de sus ojos Oyeme, es gemelas, que me sobran conceptos para arguir, Déjame tan precisado tu prodigioso argumento que todo mi entendimiento es razón de lo probado si te paga la opulencia en mis en mis riquezas repara ha de juno. bres el tercer carro que se vestir del arco una a llena de vasos del oro, y alajas preciosas un jabón que las guarde con sus a las sale sano, No es avara la expresión de mi obediencia En este alcázar grande en dónde tiene altar de Circe generosa la rica Majestad del mundo subterraneo, el cuerpo substancia se agota por estilo del adquirir y dar del aire taladrando, están la vanidad agujas de diamantes en vasas de cristal las nubes que en los fechos del oro son disfraz lloviendo penas rompen, su blanda tempestad, los rayos del carbunco, vivientes siempre están sin conocer sin conocer ocaso del noturno animal bres y zafiros, son vulgo popular que atiende que se paga de mucha variedad las plantas por aborto, en todos tiempos dan las hojas de esmeralda, las flores de coral, culpándose de mi das, la inútil necedad el oro es comestible, y precioso el manjar diversas plumas males el catre del solaz el Fénix no se abrasa por dejar las que tray créeme Ulises créeme ves, que me sobran riquezas para servirte tus riquezas poseo, Circe hermosa y liberal Ya no quiero más caudal que el eran del deseo aun te ha de faltar a de la acorde aroma, de tener Abrese el cuarto carro que se vestire de do de instrumento muy score tocando el día de tu voz llamó a cantar Desciendan los orbes al pedro sonoro, quiere mi mano trémulo, porque yo los inquieto, es pues su ruido es mi cantico, despierten sus ojos que suenan, hechizos dormidos la destra portuno lucimiento del día último frenes de sus parpados de dulce donaire travieso y cadete, que adoran mis labios Víctima se destine volatil, Placida atención de los pájaros, de riscos pedrás arranquen los troncos raíces y lazos fértiles, pues mis voces esperan intimos con la bien de los átomos, la red apacible de tientos sutiles, que ese mi encanto número me aprisione defieras sin memoria del Paramo la ven la vena, su del orden fecundo libre declaro lírico ponga freno a los dos lites en la senda de rápidos óyeme, Ulises, óyeme, Ulises, que me sobran alturas con que te hechice tu perfecta consonancia ingeniosamente deja en su silencio a mi queja. en mi encanto a tu elegancia de mi grandeza hospedado, de familia asistido, nada generoso griego, echares menos. El hilo, dorado de las delicias en el Félix laberinto de mi alcázar seguiras ahora intento, aquí es preciso pues adme mis ofrendas ser fuego de su albedrío que repares, tus trabajos fatigas del camino con una bebida dala, que de las flores destilo tan eficaz, tan preciosa que en el estudio exquisito con que la preparo logro mucho más que lo que pido Juno, sírvele la espa Ulises con él más rico, vaso de que adornar a mi recio frontispicio, con diligencia obedeza las órdenes de tu adbitrio y vosotras entretanto repetid con claro estilo de Circe admitido es lises, su dueño felix tendrá más delicias que perlas las fuentes de Elim, vuelve a salir uno con una cosa y a muy rico, y de la sirve a Ulises, De vues de esta suerte ha de probar mis hechizos para transformarle enbrato con mucho recelo aplico, el labio al paso y aquí me aprovechará el aviso que el enviado de Mercurio, medio su antídoto elijo, conservando la memoria del remedio peregrino de la flor de la flor blanca y raíces, negras. Quedadas. Estimo, fuera del merecimiento los favores que recibo Ya te obedeza. Aquí viene a la letra lo que dijo que vale el hombre frágil, por cristales sus delitos ya la confección bebiste, y ahora de mi cetro herido verás que en monstruo de espada a darle con su cetro y arranca la espada Ulises y la amada con sus dos agudos filos que es la palabra que oí, de un soberano ministro podrá romper la cabeza a cualquier ladrón nocivo Como lo advierte el apóstol, y el cristano en su mismo lugar ¡ay de mí suspende, osase a los pies de Ulises, de ese acero vengativo la sombra y el duro amago que me vuelve a los principio del negar del negárseme la entrada en el feliz para con una espada versatil, de fuego rabias regiro, y aunque tus valedo furia de esprimirla eres indigno basta esa memoria y basta mi infierno, pues no hay olvido donde estás borron, ingrato de la noche de los siglos sale el olvido bostezando Nunca te dejo; y aunque tuve este rato por mío cuando en memoria despierta me consentiste dormido, ya vuelvo a ampararte, levantan a circo las cuatro mujeres y el olvido treparo acudimos Yo con el olvido quedo bien hallado y más perdido vuelve a paso viendo hermosa Circe el tierno la vara llorar embarazó cristalino con que se apartan tus ojos del lenguaje de la mos No llores, beldad. Ya vuelve, al llamamiento atractivo pavesa pavesa muere en el riesgo aquel que adora el peligro tirana vises, traidor falso, alevoso, enemigo que con candela, tan dueño Cese el rigor; y si he sido la causa de tus enojos perdona a mi desvario, en este segundo yerro mayor vitor, amigo pues culpa a su razón y hace de su sin razón alivio. fines Ulises? No busques, más verdad que mis suspiros en que siente mi confianza que tú no puedas seguirlos, su espíritu es arreblando como el sabio lo previno pues llega a mis brazos le toda alma en ellos te rindo, a tomar posesión del trono te dedico, Antes tengo que pedirte una merced sólo aspiro, a darte gusto eres mis pobres compañeros que son co destino noble nobles leales, y atento sé que en bruto convertidos agravian mi propia forma con sus torpes seracios y para qué dignamente te sirvan a obedecido quedarás luego en que vuelvan a su estado primitivo, error del abismo, que pasas de uno en otro abismo huyendo de la razón hecha menos tus sentidos? ven mientras dicen las voces celebrando tu domino, en los brazos de Circe descansada, se con la música y sale la razón cantando Adónde vas ingrato errante peregrino en la razón tan libre como en el mal cautivo Adónde vas bebiendo la sombra de tus vicios sediento de la frágil, imagen de Narciso. quejosa, y lastimada a tus desdenes sigo, Yo soy que en tu culpa me dan me dan razón los ricos pastora de mis ansias las guardo en mi retiro crea mi ganado del dolor que conabo, ella sois, aunque negra y el sol me acaloría, dejándome en sus rayos las prendas del juicio Si atiendes las colores que al cielo le he debido la grana es mi desmayo, anique mi suspiro escucha del esposo el amoroso silvo, que es mira destilada, del labio de sus lirios, Advierte que te mira celoso y escondido entre canceles que hacen misterios del registro, recoge, pues ingrato potencias y sentidos antes que de oro y plata tu vida rompa el hilo, Pues ya a mi primera gala, restituido me miro quiero con velocidad gozar del hermoso sino dispensa a mi objectos, las juventudes del viso, o vista, si descubres, al astro matutino, podrá ser que a la tarde Ciegues de haberle visto sin embarazo puedo oír los métricos himnos, que la música dispone a preciosos sustenidos y al compás de las delicias ajustaré mis alivios. las hija lisonjeras, de los versos medidos, cadenas serán falsas de cerdos desatinos, Ya es tiempo que de los troncos arranque frutos opimos hurtando al viento las aves demás infestado nido, al mar veces y a la tierra sus sabrosos sensitivos, tan crecerá en la langosta. el veneno ofensivo y encontrarás el hambre del más pródigo hijo lograr pretendo la puerte que por que por tanto me ha cabido, dejando por las veredas, del licencioso camino en cada huella una seña, de la alegría que piso emperar en la fuente el barro quebradizo, y verás como el polvo se vuelve a su principio Antes que la flor del tiempo desatando sus hechizos llore, mustios desengaños con la pereza del frío atravesará mi olfato, a menos prados floridos coronando mi aficción de rosas y de jacintos, Canta razón florecerá el almendro, y en el febrero mismo hará temblar el noto a los cedros, altivos, favor piedad mi Dios venga tu auxilio más retirado a esta parte de resenta observar los disignios acciones y movimientos de Ulises y sus sentidos En el carro de venas se verá les durmiendo clinado en las faldas de Circe y dicen la sentidos en medio de estas delicias sentidos repetiremos festivos, cuando la fortuna mejorada quiso darnos tanta parte de sus incentivos, Vamos y en sus aras siempre agradecidos bailemos alegres en lazos continuos, interpolanera dos atravesados en el regazo de Circe confunde amor sus prodigios pues sueña bever despierto lo que consigue dormido, a espacio, silencio, quedito, o neciamente descansas, sobre este lecho mullido de volatiles lisonjas colgado de los más ricos, tapetes en que se excede el sutil primo de egipto Ya lo advierte en sus proverbios Salomón, o inadvertido joven que facilitando tu quietud se le tempore, tu quietud que mis tiros aguda saeta esperas, y abrazan tus desalivios. hasta que el día bosteza, complicados parasismos víctima de sus alientos Lisonjea el precipicio y entre los lazos agrava, llama de repetirlos, en brazos de aquel cariño en que ciñó mi atención corazón Sosiega, pues el céfiro, callando pone en calma, el alma de tu acción descanso, pues la constancia que es instancia del amor superior ofrece fuego y purpura, con que mantiene y que más diadema y explendor, duerme sin funebre, pálidas ansias Tú que del Tartaro, borridas próximas sombras abrazas comenzandose los ecos sea la victima, mísera y vana del fuego rápido, lugubre estimado suerte del alma bien el tengo Mágico encargas, a nuevos crimenes áspides tráficos, de iras tiranas, las flores vierten reclaros, en los brazos del abril de sutil la envidia de sus túmulos, aver que cerce hermosa Esta es pensil, las fuentes por no ofenderte en la suerte del gozar quieren dar liciones a los mármoles, y explican, siendo mudas las dudas del callar sean la víctima, mí será fama del fuego regido, lugubre estímulo. fuerte del alma bien el tosigo, Mágico encargas, nuevo crimenes áspides trágicos, de iras, tiranas, No estudian, os las abejas por tus quejas el primor, de la flor que en sus prisiones debiles, se sala, sin el viento violento del amor amante el vuelo, no tema, la paloma aca el vergel, porque fiel ala seme fable, que inquieten sus llamas las ramas del laurel En el regazo de circo, confunde amor sus prodigio pues sueña, Ulises despierto lo que consigue dormido, espacio, silencio, quedito, derme sin funebre, pálidas ansias tú que del tártaro borridas próximas sombras abrazas Hasta cuando has de dormir, perezoso es basta el sueño cine, ya le he ofendido la idea más temeraria, para que descienda el reino de inflexible monarca, Señor, no le arguras, con tu furor, contallana no le castigues, enfermo esta vieses tú le vana, Ya conturbados sus huesos, con la turbación del alma se disuelven, mas, señor, tu misericordia estanta que espero que has de librarle sin que a las prisiones vaya en que nadie te confiesa, la muerte con que te pida Dios envía un auxilio de tu inviolable eficacia, traer un escudo cubierto un tafetán carmesí, Ya con vuestra inteligencia su piedad soberana enes razón la respuesta raon Félix que llegue a escucharla, despertando ese Cielos, me nombra, que me llama Ay de mí! que esté sin duda le dió el antídoto buena pasa desde ese solio mentido a la humilde verdad llana de tu polvo de la esecuto, Mercurio lo que me mandas, quiere descender de el carro le detiene, No podrás, porque amor será tu muerte y tirana como el infierno mi envidia la presto ha del alcázar Qué mandas nos ordenas? que a Ulises le pongáis guarda Suelta cirle porque al cielo agravio en que me agravias, ves, y postrase los pies de Mercando sigue Prendedle luego sentidos Cómo podremos si manda la razón valga el olvido Cómo quieres que te valga si en la memoria de el polvo contempla el fin que le aguarda y vosotras perfecciones Tan necia como pesada erescie y eres culpa que de salga Ulises, correte el velo a este escudo y a sus armas descubre el escudo que será tendrá una cruz roja y en medio cáliz con su hostia, del ercules soberano es blasón y de su casa la más heroica grandeza ¡Ay de mí! que ya me pasman los misterios de su enigma, memoria la más rara, de todas sus maravillas, de sus proezas y hazañas aquí en realidad descubre Firmeza de sangre hidalga, viendo que piso al león infernal delando hollada, a la hidra vil ponzoñosa, en casa en cuya cabeza vana, la más perfecta mujer puso sus divinas plantas y de su amor obligado se vistió en la forma humana de su traje sin perder la inmortal eterna gala, que por parte del supuesto El vino, esencia increada, desde abeterno le sigue porque nada le falta al hércules misterioso, que el escudo me señala, con la humildad de su amor, hilo también como lana, por boca del rey profeta la nieve con que preparan sus ojos los intentes, para las estoles blancas, del cordero y el vesado de la pureza se labran en el leño de la Cruz pendiente de tres escarpias. lo el preso de los siglos con el valor de su grana, y del dorado gusano, Fénix que el abril reparta en remorables tareas, de vacuna y su mortaja, el eroglífico apunta, del hilo le semejanza, Pues hilar ebras de vida es juntar formas de gracia que a la inmortal duración como viático nos llaman Este es de amor el escudo y pues su amor me arrebata, su fineza me aficiona, su manjar me regala, con delicias infintas quede en castigada sin holocausto su altar, sin adoración sus aras derramados sus hechizos impracticable su magia, desvanecida su pompa y destruida su arrogancia la compañeros míos Esa nave coronada, de mis torpezas, con nuevo lastre de llanto y de ansias vuelva al mar y el norte fijo, por la estrella desvelada, de tres magos a Bethlem nos guía porque en su casa que es de pan después de haber pasado por las amargas, aguas de la penitencia no repare su vianda, contra el encanto el escudo hoy del hechizo me aparta, y para que celebremos tan gran victoria las casas clarines de al aire señas de fuga que de marcha, clarines y vase leer, Sígueme, Ulises tus huellas, donde mi razón las alas Venid todos obedientes seguiremos tus pisadas, su voz desprecio que me olvidas? No reparas, que obedece a una memoria a mí en tu olvido me arrastra, ricore su armona, sigo en fe de una palabra uno. Aquel escudo de oro tiene riquezas tan altas pan de ángeles ofrece Discreción sin cuyas me hablas, viendo que mi entendimiento conoce el bien a que ama Hermosura en el amado las perfecciones son tantas que en cada rosa vertidas, hallo mil vidas premiadas. Todas me dejáis a infieles liesse dentro vaya la nave al piélago todo viva al mar circe las sirenas vagas confundan con sus halagos del frente hinchado las salvas Cajas y clarines y al mismo tiempo dice ella con la música, Ingrato te ausentas, raro tirano me matas, me dejas el fuego te llevas el agua luces en el labio atadme al árbol que explica, muerte y leño, y ablanda, aplicad a mis oídos de las sirenas escapa Sola y Caribdis sorbe la nave en vuestras entrañas confesados los errores de las tormentas pasadas, la nave del mercader segura sutrigo pasa Y para que veas circo, que el escudo que me aparta de tu nocivo veneno de tus hechizos y magia, es el misterio divino del cordero que en las aras oriental se memoria nos dejo representada mira de Melchisedec, la mesa canchirimias y se abren los carros y se ve lo que dicen los versos. derico También repara en el celestial rodo que al vellocino se ensarta, la serpiente de metal a la poderosa causa del imán que es Christo ofrece la piedra celebrada, del desierto fuente viva, en piedades se derrama, ¡Ay de mí tanto prodigio a mi fiereza amenazan, es mares, penas ondas brutos, peces, ades plantas acata, beleño, centellas furias y rabias, Amparadme, socorredme, pues ya sus vitorias tanta contra el encanto el escudo y yo diré en mi desgracia Tocan cajas y clarines, Ingrato te ausentas, tirano me matas. me dejas el fuego te llevas el agua Onde entre muchas llamas Nosotros repetiremos naufragando con bonanza, después que la alegoría lo del puerto la raza, todo y música escudo contente de vida y de gracia libra del encanto de Circe que mata
