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Texto digital de Como ha de ser el valiente

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Atribución tradicional
Diego Muxet de Solís
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Diego Muxet de Solís Segura
Género
Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Como ha de ser el valiente. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/como-ha-de-ser-el-valiente.

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COMO HA DE SER EL VALIENTE

JORNADA PRIMERA

Esta es la carta del Rey para el Duque de Milan: (Juan. guárdala, y llama a don Cordura, obediencia, y ley hade tener un criado de señor noble, y leal. Voy a llamarle, No hay mal que si es con tiempo atajado, no límite el rigor fuerte: por que si crecer se deja, es como amorosa queja, que nace de adversa suerte; que aunque se aflija, y se abrase, rompa el viento, y forme espan no sale de tristes llantos, (tos, presto, o tarde el tiempo pase. Qué es lo que mandas Señor? Despejad todos la sala. Reprensión ay; y no mala. Sóbrale al viejo valor: tiene heroico entendimiento. En todo le imita el hijo; don Juan es menos prolijo. Hijo, padre, escucha atento. De la casa de Mendoza, nobilísima, y excelsa, cuyos ilustres varones, Cides han sido en las guerras, como mi padre lo fue, soy, hijo don Juan, caueza, mayorazgo que hade honrrarte, mas que ocasionadas rentas. Estímanme los más nobles de estas montañas soberbias, porque soy tronco de ramas, que dan a España nobleza: dígalo el del Infantado, que es el mayor Duque de ella, sin otros títulos nobles, que se coronan de estrellas. Murió tu madre Violante, dama principal, y honesta, quedaste solo, y criete, enseñándote modestia, compostura, y discreción, liberalidad, paciencia, humildad, y mansedumbre, que lo que es ingenio, y letras, no te sobran, ni te faltan; mucho sabrás si te empleas, en solo agradar al Cielo, padre de todas las ciencias, Tu inclinación, hijo Juan, (como importa conocerla, para reducirte a ser sabio Numa, o bravo César) no me da poca inquietud, que como tengo experiencia, se lo que se gana, y pierde, viendo forasteras tierras; (tan, que aunque es verdad, que habili- Y para adquirir más prudencia, son las más veces, sepulcro de juventudes sin rienda. Digo esto Juan, por que veo, que historias belicas cuentas: luchas con mozos robustos, corres veloz, armas juegas, tiras la barra con todos, hombres hieres, matas fieras, pisando para este efeto, levantadas toscas sierras, y cuando yo te pregunto, si tu noble pecho piensa, como mis antepasados, mostrar su esfuerzo en la guerra? me respondes. Padre no: por que mis heroicas fuerzas, hande ganar mil tropeos, en varias provincias bellas. Como aquí valiente soy, hede ser valiente en ellas, que serlo en tierras extrañas, es peregrina excelencia. Yo (que no puedo oponerme al imperio de tu estrella) te respondo, hijo querido, que valentísimo seas: con lo cual, aunque ami costa, más contento, don Juan, quedas, que cuando alaban tu brío, zagalas, como el Sol bellas. Supuesto (pues) qué hasde hacer temprano, o tarde una ausencia, que cuando a ti te de gusto, me dé mi cuidado, y pena. Supuesto que hasde dejarme, triste, y solo en esta aldea, quiero que a Italia te partas, que yendo con mi licencia te sucederá bien todo: pero porque no te pierdas, que a los que tienen tu edad, hacen los vicios cruel guerra, conviene que te aconseje: escucha, pues me respetas, porque no hace poco un padre, que sabiamente aconseja. Siempre valiente has de ser en defensa de la Iglesía, que ser en esto cobarde, no es de quien tiene nobleza. Por la honra de tu Rey, es justo, don Juan, que vuelvas; no con razones baldías, como algunos que se precian, de que son grandes soldados, no habiendo visto bandera, si no con palabras, y obras, para que él, y el mundo sepan, que los filos de tu espada; En España, y fuera de ella; sin género de temor, castigan mordaces lenguas. lamás por tu honor la saques, si no es que primero veas, hasta la garganta el agua: por que como razón tengas, toda una calle de hombres, que con armas dobles vengan, te parecerá una hormiga, astuta, avara, y casera. Nunca por porfías riñas: por que son pendencias necias, que tan solamente dan rompimientos de caveza. El ser muy cortés te encargo, que si arrogante desprecias, tus inferiores, y iguales, no te faltaran afrentas: demás de que en los más nobles, parece mal la soberma, y de ella al ser descortes, hay, muy poca diferencia. Valiente contigo mismo, te importa Don Juan que seas: porque vencerse uno a sí, es cristianísima empresa. Pon en hacer lo que he dicho cuidadosa diligencia: por que en este postrer punto, todo el obrar bien se encierra. Hola Rodrigo. Señor. Está presta la maleta, que Pelayo hade llevar? (puelas Presta está. . Botas, y es- te puedes calzar don Juan. Pelayo está hay? . Ya entra. Soy yo de provecho? . En- las dos alazanas yeguas; (silla, mas para larga jornada, son muy malas las más buenas. Ensilla los dos overos. Aquesto me huele a ausencia: huélgome por san Pelayo. Dineros te daré, y letra, para que en Milan te dé el Señor Oracio Esteban, lo que hubieres menester: es amigo mío, y fuera de que es hombre acreditado, tiene ajustada conciencia. Asistiome un tiempo a mí en la ciudad de Venecía, que por que tú la has de ver, no te digo sus grandezas. Por el pregunta en palacio, puesto donde se pasean los hidalgos milaneses. Bésote los pies. . Apenas? puedo resistir el llanto. Ya que me has dado licencia, no me quiero detener. Mira portí: . no discrepa, de lo que el padre le manda, el hijo noble. . . En la huerta me aguarda don Juan: hay hijo; conocida es mi obediencia. Rodrigo, lla a a Cisneros: C, aquí estoy. . Toda mi hacien hade quedar a tu cargo, (da, mira Cisneros por ella, que como antiyer te dije, por presto que sea mi vuelta, pasaran más de tres años: como amor, tienes prudencia, gobiérnate como viejo. pues ya pasas de cincuenta. No te digo donde voy; que auque eres innoble peña, en guardar secretos míos, me importa que no lo sepas. No publiques mi partida, hasta que esté veinte leguas de esotra parte del monte: ten Cisneros muy gran cuenta con los halcones, y perros, limpia bien las escopetas, lanzones, dagas, y espadas, cotas, cascos, y rodelas. Tu Rodrigo hasde ir conmigo, armate de diligencia, que ya se que eres callado, Yo te ofrezco mi obediencia: yo mi lealtad: T sois leales. Como generoso premias; como bien nacido honrras. (tras. Soy mendoza, . bien lo mues Cisneros adiós, . a el ruego, que con salud, Tello vuelva. e Él de Urbino es un Príncipe famoso, gallardo, y liberal el Mantuano, escoge el uno de ellos para esposo: sírvenme esos dos Príncipes en vano. Tu dilación me tiene cuidadoso. Siendo mancebo tú, quieres hermano, que cautive tan presto mi albedrío? Tu hermano mayor soy, su imperio es mío. Quieres forzarme tú? . Por ningún caso, Déjalos porfiar, que son modernos. Mira que suele amor salir al paso; no temo sus tormentos, . son eternos. Vuele desde el Olimpo hasta el Caucaso, la libertad que adoro, . Abrazos tiernos, de un marido galán, fénix del gusto, a que mujer de ingenio dan disgusto, Cásate hermano tú, pues mayor eres, primero te hededar, Camila, estado, por la parte que quiero herir me hieres, gana tienes de verme a mi casado: somos antojadizas las mujeres. Mas negaras que estas enamerado? Sin mí me tiene el Alba de Saboya, Elena vendrá a ser, y Milan Troya. Quiere excusarse el Duque, . intento loco, al tiempo lo he dejado, ̱. no nace de tenerme, hermana, en poco, tuviera, siendo así, fuerza tu agravio. Parece que me anego, y tierra toco. Qué nuevas trujo ayer tu primo otabio? Que me ofrece su hermana el de Florencia, pero en dote le pido su paciencia. ̱. Qué es tan fea? . Es un monstro: . tripulalla. La saboyana quiero, y no otra dea, su donaire, y belleza, en pocas se halla: en su comparación, el Alba es fea, Con el Frances querrá el Duque casalla. Importa a mi quietud que no lo crea; mas si enesto me engaña el amor ciego, sembrará mi furor rayos de fuego. Vuélvesela a pedir, . no es conviniente. Tu Camila, por darme gusto, aceta el partido que he dicho, . amor valiento; no tiene para mí, veloz saeta, Apolo sí, Laurel para mi frente: no te puedo negar que eres discreta; sérelo en no casarme. . Toma estado, viviras quieta tú, yo sin cuidado. Dejará por el tronco de un espino, ligero ruy señor, bello, y sonoro, jaula de azul zafir, con funda de oro, dibujo de architeto peregrino. Querrá un sayagues más cortar un pino, querrá más presto ver marchar un toro, que el veneciano, arábico tesoro, con pensión de no ver ardor divino. Oh dulce libertad, mi fe te alaba, no obstante que carezcas de cordura, del recato, que adoro, claro espejo. porque es ingenio libre en alma esclava, como en necia mujer, grande hermosura, fiel retrato del Sol, pero en bosquejo. que estos Aquí está mi Dafne ingrata Sola está mi Dafne aquí. Preguntarela por mí? Dírela porque me mata? Espíritu es, que arrebata mi amoroso pensamiento, para que busque en el viento, suspiros que doy perdidos: i mán, es, de mis sentidos, rémora de mi contento. Mi compeditor, y yo, llegamos a un tiempo juntos, que como amor mira enpuntos, el que él tiene me siguió. Sospecho, que entrar me vio mi competidor galán. Celos, sus celos me dan; que amar dos a una mujer, es lo mismo, que tener mala pascua, y peor san Juan. Mas ya que en presencia estoy de la más hermosa dama, que ha celebrado la Fama, sabrá que su esclavo soy. De nuevo el alma la doy; que los perfectos amantes, que como yo son constantes, no extrañan la competencia. Menester habré paciencia. Mal hice en no entrarme, antes dos locos me vieran; mas pues que fui perezosa, ser cortés. . Camila hermosa, a quien los Cielos veneran. Bien se que gustas, que mueran mi amor, y mi atrevimiento, solicitud, que ara el viento, pero en amarte porfío: por que como no soy mío, busco en ti mi entendimiento, Como no hede encarecerte lo que me cuestas de penas, si mil veces me condenas a prisión, tormento, y muerte? que morir, como perderte, dicen los males que paso. Yelaste tú, y yo me abraso. Tántalo soy, mas que el ciego; pido nieve, y danme fuego, busco al Sol, y hallo su ocaso. Bien quisiera declararte los quilates de mi amor, mas seré necio pintor, que preferir quiere el arte. Perlas puedo presentarte, pero no harás caso de ellas, aún que como el Sol sean bellas: busque mi fe otros despojos, que no querán perlas, ojos que andan a caza de estrellas. Si piedras quisiera darte mi voluntad, que no medra. Como tu pecho, que piedra? pues solo crueldad reparte. Iphas soy, y tu Anajarte, yo piadoso, y tu cruel; mira si mi pecho fiel (ella, imposibles atropella, pues cuando tú más cruel que soy yo más imnoble que él. No te pido que me quieras, por que parece imposible, ya que es mi amor invencible, quisiera que humana fueras. No hagas burlas de mis verás; que como amor es señor de la libertad mayor, podrá ser trueque en un día, mi tormento en alegría, tu ingratitud en amor. De este juego lisonjero, el segundo vengo a ser: por que me falta saber si hede jugar yo primero. En el juego estoy, y infiero de lo que mi pecho os ama, que amor me escoge, y me llama, aunque en juegos de afición, suele tal vez un peón llevarse la mejor dama. No es amor más de una suerte, en que se halla gloria y pena; vive el que la tiene buena, porque la mala, da muerte. Esto (Señora) os advierte me deis el favor que invoco. No penséis que peno poco; que a or, rapaz sin cordura, como prudente asegura, para matar como loco. Querer con lengua no sabia referir vuestra beldad, es querer hallar piedad en fiero mastín que rabia. De verme penar se agravia el fuego de amor violento: sentidlo mismo que siento; que si os armáis de extrañeza, dirán que a tanta belleza no acompaña entendimiento. No os presento verde palma, ni preciosas piedras bellas: porque no me deis con ellas, como yo os di con el alma. Bien veis mi penosa calma, congoja, y dolor mortal. Piedad, que es grande mi mal: porque no puede, en rigor, ser más tibio vuestro amor, ni ser mi fe más leal. De Mantua soy heredero. Heredero soy de Urbino. A nada deso me inclino. Tiemblo, dudo, peno, muero. Pues sabes lo que te quiero no me desprecies, señora: mirad que el alma os adora. No respondes? . Qué queréis? saber a cuál escogéis? A ninguno por ahora. Dero bien: . Por qué razón? Por que amor es soledad, que sola una voluntad admite su operación, Poco fuerte es tu opinión; que donde hay sujeto opuesto, juega el firme amante el resto, jugará el de su temor. Engañaste: por que amor, simple hadeser, y compuesto. Simple, en no querer el alma más bien del sujeto amado: por que si es amor doblado. estará el mérito en calma. Sujeto que se desalma, por merecer obligando, de competidor Orlando no teme el celoso fuego: por que el crisol de amor ciego, es amar desconfiando. Nace el ser desconfiado, de ver su prenda querida de contrario amor servida, hielo que abrasa el cuidado, Sirvela más desuelado; que como la competencia (ces, purifica la paciencia, hechó de ver que hasta enton- no mereció eternos bronces, su amorosa diligencia. Este es el compuesto sabio igo, del bendado Dios. . No nie- que amor, fundado en sosiego, no suele pasar del labio, (Philosófico astrolabio, no muestra más paralelos, que brasas tienen mis celos) Pero en resolución, digo, que si compites conmigo, te han de matar mis desuelos. Luego yo no tengo manos? Qué es esto? . Nada señor. Uno, y otro sin color? Celos son, dueños tiranos de pensamientos villanos, centro vil detratos dobles: por que los de pechos nobles, que prudencia, y fe mantienen, victorias, que de ellos tienen, escriben en duros robles. Pretensores de mi hermana muy conformes han de estar: por que ella no hade causar lo que la griega manzana. Quieta paz, y amistad llana quiero en mi palacio, y no discordia, que en Grecia entror vuestras excelencias crean, que como amigos no sean, no podré servirles yo. Dejen (pues) la disensión, que al Sol puede inficionar, o resuélvanse a dejar tan prolija pretensión. El Duque tiene razón: cesen los enojos. . Digo; que a no enojarte me obligo: yo estimaré tu amistad; Don como haya amor, y hermandad, seré de los dos amigo. Yo con barba, y cabellera, cosas que aborrezco tanto, trocado el nombre en Crisanto, y en sombreron la montera! Yo gran capa, y cuello chico. jubón alo antiguo hecho, celetillo, más estrecho que bolsa de avaro rico, Tu vuelto de viejo mozo, sin haberido al jordan. Tu mercader, y en Milan casa con jardín, y pozo, caba en que encerrar buen vino. Tú un lacayo bergamasco, que la vez que agota un frasco habla más que Calepino! Tú un cocinero Milano, que dice que es milanes, despensero un ginoves, mayordomo un veneciano, que con un caro mío fío. siendo su cara carátula, vende intenciones sin mácula; mas no es peor que el un judio! Qué se han hecho tus tropeos? Tú un amigo Bartolín, propio para matachín, por que en fin todo es meneos! Tú (cuya intención ignoro) traes con un velo cubierta, roja cruz, que descubierta puso tanto miedo al moro! Tienes algún enemigo, persona de calidad, en esta hilustre ciudad? Tengo lo que oirás Rodrí- Por inteligencias mías, (go. se que ha llegado a Milan (días. mi primogenito Juan Cuánto ha que llegó? . tres Libertad, que a muchos daña, a ausentarse le obligó, salió de mi casa, y yo dejé por su causa a España: mozo es Juan, y yo soy viejo, pero vivimos yo, y Juan, yo con él, que soy suiman, y el conmigo, que es mi espejo. En lo helado de mi edad. me he vuelto aquí mercader: por que a Juan hede vender, valor, prudencia, y verdad; que los que tienen mis años, si es que confiesan ser viejos, dan importantes consejos, en fuentes de desengaños. Si en un travajo se ve; quien le asistiramejor, que mi paternal amor, esento de griega fe? No hade peregrinar solo, que como Juan es mi Sol, soy igual al tornasol, que sigue la luz de Apolo. Oracio Esteban me llamo. por que con esta invención, mudaré la condición de un hijo que estimo, y amo. Reducírele también; que su noble natural, no hade desearme mal, por que procuro su bien. Marco Antonio Bartolín, hombre abonado, y discreto, será causa de un efecto, que me promete buen fin: por que informado de todo, ha publicado en palacio, que soy Esteban Oracio, no don Tello, ilustre Godo. Vendrá, no poco importuno, con la letra que le di, para Oracio, o para mí, (que todo viene a ser uno) mi valeroso heredero; admirárase de verme, pero no hade conocerme si enmienda no veo primero. Mostrará en mil ocasiones su gallarda valentía, enfrenaran su osadía mis lícitas persuaciones. cansárale el trato extraño, volverá a su patria altiva, donde podrá ser que viva burlándose del engaño. En palacio estoy, y ahora entrará don Juan en él; mira si puede el laurel, honrrar mi industria. . Ya sus cápiteles el Sol. No es Bartolín este? Dadme vuestros nobles pies, segundo Marte Español. Cuenta con las reverencias. Decidme ceremonieros, que no haréis viéndoos encueros! Con cuatro mil excelencias os quisiera saludar: por que acá las señorias son como nueces vacías, solo Dios le hará callar. Llamareos Serenidad: bueno está. . no tienen Cuanto va, si se calienta, (cuenta, que le llama santidad. Cumplimientos excusados jamás fueron de provecho. No os viene palacio estrecho? Antes viven engañados, los que son émulos de él: por que su edificio altivo, puede dar gentil motivo al más heroico pincel, Mas viniendo a lo importante; luego que os muestre a Don Juan, (si airoso como galán, entendido como amante) habéis de hacer lo que os dije dos días ha: B, soy vuestro ami- Hareisto? Sí de dos cosas, la una elige: o resolverte a ser mudo, o volverte luego a España; resolución algo extraña, pero no temo, ni dudo. Hede serlo siempre? . Solo cuando esté don Juan presente; mudo soy por acidente. Volete esermuto? . volo; solo me falta cegar. Señor, qué quieres? tu hijo: mayor es mi regocijo, que el turbio flujo del mar. Mar es, el pecho del hombre, si, que un mundo en él se en- (cierra. Qué dices de aquesta tierra? Que es muy buena. . Muda el porque si dice la Fama (nombre: que eres Español Mendoza. no verás alegre moza, ni hallaras mullida cama. Pues si de tabla la tuya, que le darán a Pelayo si no la piedra de un rayo? Tú quieres que el rostro huya al nombre del mayor santo, primero verás, cuadrada torre de márfil, fundada sobre el golfo de Lepanto. (ore, Que no digo el propio nom- Luego el sobre nombre dices? Paso, que tengo narices. Qué decís? . Qué es gentil Bello palacio; I. bizarro (hombre. Notad bien su gallardia; no tuvo más bizarría, el que guío el pebeo carro. (ña Qué hará ahora en la monta- mi prudente y noble Anchises? Pedirá que a Italia pises con felicidad: . . España le llama el Cid montanes, mucho sintió tu partida, quiéreme como a su vida. Estarás mucho aquí?l. Un mes. Trata de dar esa carta. Bien podéis llegarle a hablar, Por fuerza la haure de dar, antes que de aquí me parta. Justo es que el dinero sobre: yo tengo por mayor pena, ser rico en la tierra ajena, que en la propia, ricó pobre; esa es mi antigua porfía. Qué cerca cuadolce amice? que si eres aguado, dice. Non parla vuseñoria, la lingua nostra? . Este lego, dirá donde vive Oracio. Hano de afare in palacio? (go Entiéndesle tú? . habla en grie para no entenderle. Bar. Dico que li serviro de core. Site espáñolo siñore? Tudescos somos, . ímplico il tudescamento. . Necio, no te opongas a mi gusto; questo e un etiope adusto: de fino español me precio, por eso hable bien. . Pelayo: si solo con él me dejas, sabre dejarle sin cejas. (cayo, Quié questo mato? . Uila- montanes frátelo mío. Bien se que sois espeñol; que como en la luz, el Sol, se conocen en el brío. Oigan que habla castellano: debo esto a Valladolid, Segobia, Alcala, y Madrid, corte real del reino Hispaño. Qué buscáis en esta vos? (a Milan I. busco un hombre. . Aunque nombre de grande le dan; eslo tanto, que por Dios, que a un santo puede cansar; no hay mercader rico, a quien no conozca yo muy bien, seréis del fin de este mar. Toda la gente granada hace gran caso de mí. Conocéis este hombre? . sí, bachiller es; no me agrada. Comenzaré a enmudecer? No hechas de ver que a un noes Mudo yo? buen pasatiempo (tiempo: Don Ta discreto, y mudo has de ser. Miráis dónde esta? Breso miro; gente lucida ay allí, no ha un punto que estaba aquí. No me haga este hombre algún mas que el diablo hade saber. (tiro, seguidme, queya le he visto; así fue vendido Cristo. Las señas qué te hede hacer, han de ser cuerdas, o locas? Las ordinarias harás; no sé, si me entenderas, T si haré, como sean muy pocas, serán señas de rebusca. Silencio. R pierde el temor. Señor Oracio, D . señor, este caballero os busca. Letra de cambio traerá, Jesús mil veces! Pelayo, Cruz obispal, es desmayo? Qué es esto? Dudoso está: yo te lo pregunto a ti, peruerso astrólogo soy: este es tu padre, o no estoy, como debo estar en mí. Mi padre con barba negra? Encantamento es. . A hidalgo. Qué es lo que queréis? . Sa- si es este Esteban Oracio, (ber, cómo vos sois español; no os lo he preguntado en va- por que de un amigo mío (no: es peregrino retrato. Tiene deudos en Milan? Tiene diez primos hermanos, cuatro tíos, y una suegra, que pasa de noventa años: catorce hijos en el Cielo, en Florencia tres bastardos, dos estudiando en Pavia, uno fraile, otro letrado, y tres en casa del Duque, que juntos son veinte y cuatro; el no tiene más en Galicia un sacristan desreglado. Tiene ducientos parientes, en tercero, y cuarto grado, sin los de su esposa Octavia. Esposa tiene? . De mármol, gastar requiebros de bronce; está enterrada en san Marcos, pero hay estatua, I. yo os creo; gente noble hay en palacio, que os dirá lo mismo, . basta, Habladle. . Señor Oracio, para vos traigo esta carta, Habladme un poco más alto, que no os oygo bien . Es sordo? sordo le dejó un catarro. Jesús, señor, esto es hecho! Qué es lo que has visto Pelayo? No ves a Rodrigo allí, que parece que ha nevado sobre el el Cielo. . Bien dices, Si no es él, es su traslado de verbo ad verbum. Señor, aquel buen viejo es criado de este mercader? . Si amigo. Cómo se llama? . Crifanto. En qué tierra, y dianacio? Jengua tenéis, preguntadselo. Es para mí aquesta carta? Para vos es. . Viejo honrra- como admiración su rostro, (do, me ha dado su barba espanto. Enséveme por su vida la bellosa diestra mano, le diré mil cosas nuevas, que en Italia viejas hallo: aún que para adivinar la causa de estar tan cano, no habiendo un mes que le vi sin tanto pelazo blanco, conviene que el Cielo llueva astrologicos gitanos. Ni la mano, ni respuesta? Mudo? Cierto? desde cuándo? De nacimiento? No? Sí? Fuerte dolor, gran travajo? No son graciosas las señas? Riéndose está el picaño. Haos dicho dónde nació? Sí. De dónde es? De no hablo, ciudad del reino, sabed, sujeta al Rey, que esto hago, por que no me conozcáis, Vivís, amigo, engañado. (do? Posible es que este hombre es mu- Démosle otro tiento. A hermano, no ha almorzado esta manana? No? Porque? No se halló plato en qué cupiese el almuerzo? falto para el vino jarro? que de esto soy gran farante, Malo el estomago? el bazo? Malo es no poder hablar, pero hablar mucho, es más malo. Al Señor don Tello debo firme amistad, y buen trato. Válgate Cristo por mudo. Vivimos juntos tres años, en la opulenta Venecía, Laurel del mar Adriático. Prestele en veces en ella, mil doblones castellanos; mas como el Señor don Tello, es tan noble, como franco, no solo pagó la deuda, pero me envío dos caballos, que para el carro del Sol, los guardaba el Betis claro. Vos señor, pues sois su hijo, veréis que no soy ingrato a las amistades suyas: servid damas, gastad largo, que para asistiros tengo cuatrocientos mil ducados; si por vida de mis hijos. Mostráis que sois hijodalgo. Perdonad, y hablad más recio: digo que os beso las manos, por la merced que me hacéis. De mi casa, y mis criados, os serviréis desde hoy; ved apalacio entre tanto, que yo oigo misa en el Domo, custodia del santo Clavo, que atravesó de Jesús, los hermosos pies sagrados. El señor Bartolín, que es solícito cortesano, os le enseñará, . y no Guardeos Dios. s No os acompaño, por que veáis que os obedezco. Qué miras? . Por san Hilario, que es una cosa inaudita lo del criado, y el amo. Mudo el uno, el otro sordo! Luego mudo es el criado? Por señas me respondió: el mudo, es sus pies, y manos. No lo entiendo. . Muchos hay que se parecen, l no tanto. Dn 1. Hede creer yo que mi padre, teniendo ya setenta años, pudo hacer más diligencia (tro. que un mozo de veinte y cua- Pues decir que se valió de algún hechicero, o mágico, para venir por el viento, como un pájaro volando, es dispárate, y bien grande. Tu padre es muy buen cristia Rodrigo, simil al mudo, (no, habla más que un papagayo: pero que hede decir yo, viendo en Milan sus retratos? No has oído el parentesco? El mudo tiene un hermano en la capilla del Domo, (dos? excelente contra alto. Que también tiene aquí deu- a veinte años que es casado; pierdo señor los estribos, Una Dama entra en palacio, que no es más hermosa el Alba: en viéndote enamorado, diré, aquí llegó don Juan, mas no dio adelante un paso. Bien acompañada vienes acompáñanla, Alejandro, Duque de Urbino, y Lupercio, Duque de Mantua: . Extremado donaire y, brío. . Es hermana de nuestro Duque, . y milagro de gentileza, y beldad. Miralda con más recato, que si a la vista dais rienda, seréis Paetón de sus rayos. (mo, De dónde vendrá? . Del Do- que porque está el Duque malo; hace una novena en él. Jesús, que hombre tan cansado. Soylo en quererte? . Teodo- tus suspiros, y tus llantos. (ro, no hande enternecerme el alma, pueden ablandar a un mármol. Que en fin me aborreces? . Sí, pues yo, Laurencia, te amo. Dame un favor, paso loco. Ya en su bella luz, me abraso. Si a lo portugues la miras, querrasla a lo castellano: vuelve los ojos acá, no seas de los suyos blanco, que te tiznaran el seso: (po. Luegros son. . y blanco el cam- Gentil español, Laurencia, no he visto hombre más gallar- (do. Un guante se le ha caído, fue por descubrir la mano, J. pienso que descuido fue, parece, que no hizo caso de los dos insignes Duques. Lupercio? . tente Alejandro; déjame alzar aquel guante; yo le hede alzar, . yo le alzo, para volverle a su dueño; harete yo mil pedazos. Muestra ese guante, atrevido: Español soberbio. . Paso: porque español, y atrevido, no es menos que llover rayos. El guante está en mi poder, pero si hubieran llegado, con más cortesía a pedirle, (que en su patria el bien criado, pequeño sea o sea grande, es Sol de extranjeros ánimos) se le hubiera dado luego, si a ley de Español hidalgo: por que guante de mujer, contra su gusto usurpado, por el pesar de un momento querrá el sosiego de unano. Mas respondo a su arrogancia, medianamente enojado, que a ser mi enojo mayor, como otro Hércules Tebano humillara altivos bríos, que ni mi pecho alentado temió jamás amenazas, niquiero creer que otros bra- harán que rindan los míos (zos, prenda que en el alma guardo. Con el guante te vas loco? cátenos aquí empeñados. Sígueme Pelayo. Espera. Dónde estamos yo, y Leonar- quieres (Señor) ocuparte (do, en castigar un villano? Aguarda español. . Nosabes, que hay en Milan pocos bravos, que se igualen a Tribulcio? Sigue, pues eres Leandro, tu más que dichosa Hero: mas ya me voy enojando, no solo te traeré el guante, pero en un plato, los cascos del español fanfarrón. Muy pocas palabras gasto, cuando son menester obras; broquel hay, casquete, y jaco, guante, y narices traere, o no seré yo el espanto de los valientes de Urbino. Estos van determinados, voy a avisar a don Tello, padre de este Áquiles bravo. Quítame el manto Laurencia, sin él estas más hermosa, estaré menos airosa, alegre al Sol tu presencia, recívate el Sol con salva; a donaire tan gentil, que flores no dará Abril? que luz no ofrecera el Alba? Discreto anduvo el truhan que dijo en palacio un día, que era aquesta celosía bello oriente de Milan. Sin ser vistas, desde aquí vemos su calle mayor. Si así te viera el amor se enamorara de ti. Fuera yo más cruel que Si- dese rapaz bella esposa, (ques, quizas fueras más piadosa. Advierte, . no me repliques. Deves de pensar que estas en las montañas de España, se que estoy en tierra extraña. Toma Otabia, . qué me das? los guantes te doy, Ot di el guan Cabezudo montañes, (te. mira lo que haces; Dn J. no ves, que soy español Atlante. No más de uno? Ot. no señora; l el otro se te cayó. Viste a caso quién le alzó? guante de tan bella Aurora debiera guardar el Sol: no me has respondido bien. Digo que vi alzarle, C a quién? al gentil hombre español. Si es como galán discreto, no será poco dichosa la que con nombre de esposa le viere a su honor sujeto: a su belleza dirás; C. más que ella, la opinión buena, lascivos vicios entreña. Por aquí fue. . Dónde vas? Vese tú Leonardo? . sí. Tribulcio allí está, Y lleguemos. Ruia guantesca tenemos. No es el que se planta allí el noble espavol que vimos? el mismo es. . Que le querran los seis bravos que allí están? Qué gentiles seis racimos para colgar de una entena. Querran provarle. Ot. i majino que del de Mantua, y Urbinó son criados: . dame pena ver que esté el español solo; estos bravos, todo es fieros. Quieres tú que seis Luceros quitén de su trono a Apolo? Un criado está con él; qué puede hacer un criado? téndrale bien enseñado, más que a reñir, a ser fiel. A Español, . a españoleto: quemandan vusenorias? dejemos las cortesías. Broquel, dagaza, y coleto? sin duda es hembro cruel de la vida airada. . El guante me hade dar luego: . un mon- cine por espada aquel. (tante El guante? si; gentil pieza para un morisco ajedrez. Repare bien, que esta vez, los cascos de su caveza hede presentar a un hombre, falto de seso estará. Español, qué? escuche acá. Furio el valiente es mi nombre; yo me hede llevar el guante, d- resuelto esta? Erve esta flema pues fuego vivo es que quema frontispicios de diamante Aquesta vez muero asado; pobre Pelayo. . No acaba: Priesa grande. . furia brava; soy celeste rayo airado no hade tocarme la ropa Yo abraso al Sol en su esfera Don J. lindo humor, P, miren que hi a ser Pelayo de estopa (ciera He hablado al viento o he hablado a quién me entiende? a qué aguar ante de hechar cien albardas? (das No estoy aún, qué? enojado. Es posible que eso dices Paciencia puede prestar que le tengo de cortar qué seor bravo? . las narices. Ya me llega el agua al pecho Con que sosiego que está, saura obrar, Leello dirá Invencible amor que has he- que parece que le miro (cho con tiernos ojos. . Señor, Sin duda alguna es amor vista que cuesta un suspiro. (na. Don J Qué quieres? . la flema es bue Qué piensa el muy mentecato! Don JYa pasa del pecho. fiato li manca al póbrete. . Estrena la de tu abuelo don Nuño, por que esto es mucho sufrir Hede volverle a decir (ño que me de el guante: . ya empu mi montañesa tizona. Este furor no le espanta? Ya me llega a lagarganta. Gestos a mí? soy yo Mona Cobarde Español. Gallinas. Que bien que terció la capa; de mi furor no se escapa; al rostro, que hay cotas finas, un campo de gente igual. Bravo valor, L extremado: poco le ayuda el criado. Estrago se hacer mortal en valientes de palabra: del mismo infierno es tu furia, Don Jtrato yo así a quien me injuria. Saltando va como cabra el valentonazo aguarde, que allá va también Pelayo. Huye Furio. . Él es el rayo: Elcriado es un cobarde. Digo que allá voy, mas no. Ya se queda, y ya se va; quedónde mi dueño está no soy de provecho yo. Él les hará ver estrellas al medio día. Esto pasa. Fuego amoroso me abrasa. Cuchilladas son aquellas: don Juan será, Tay Cielo sancto. No es aquel Pelayo? . sí. Ven Laurencia, L.voy sin mí. Que un niño Dios pueda tanto, que abrase a una alma en un pu- (to? (mo: Di Pelayo, y don Juan? . co No os detengáis, T soy de plomo: mas por que por el pregunto viendo lo que pasa allí; espada ayudadme vos, pues que sois después de Dios la que más hace pormí. Di pelayo, y don Juan? Basta que ciego me quiere hacer

JORNADA SEGUNDA

jornada segunda mi pena es de amor cruel es pena que a mi me mata Lábrele puente de plata este honrrado mercader, veniéndome a mí de casta no menos que ser un lince: miren lo que son engaños, crecio el uno cuarenta años, cuando el otro menguó quince. Quince dije? y más de veinte, que esto de acortar la edad, con grande facilidad lo hace el hombre más prudente. Di Pelayo? Cómo sabe que mi nombre propio, es, el de aquel Rey montanes, cuya fama real no cabe en el quinto marcial Cielo: tenga el mundo otra opinión, que Tello, y Rodrigo son, oh Proteos brota el suelo. Pero qué juzgo? qué digo? tanto hijo, y pariente en flor, mujer, y hermano cantor? no es don Tello, ni es Rodrigo. Voyme, que me estoy pudriendo. Quién tan confuso le ha visto? Mudo, y sordo, entiendaos que cierto yo no os entiendo (Cristo que fuese de otro Narciso infructuosa fuente el alma. Viose en ella un cuarto de hora el bravo airoso Español, que para igualarse al Sol, le entregó su luz la Aurora: pudo ser enamorada! de su extrema gallardía, porque la belleza mía no debe a la Aurora nada; hermosa soy, si ella es bella, si le vio, penando viva, que de quien yo soy cautiva, esclava puede ser ella. Quien la dijera: ignorante, mal darás lo que no tienes: por que son prestados bienes los que tú diste a mi amante. Yo si que le puedo dar, como quiera ser mi esposo, alma firme en cuerpo hermoso, que no hay más que desear. Mas quizás respondería: deme amor triunfal corona, pues que por él soy ladrona de la hermosa luz del día: por que si para agradarle busco lo ajeno, que hiciera, si como Apolo tuviera montañas de luz que dalle. (ta. Tan grande es tu amor? Cespan Ver una vez sola a un hombre puede dar amor que asombre? junto con inquietud tanta. Vieron, y amaron tus ojos, por eso lloran Laurencia, denme los Cielos paciencia, lágrimas llenas de enojos. Después acá no he sabido en que tierra está, ni donde. si bien otón, noble Conde, dijo al Duque había entendido tenía suspensa, a Milan cierto español generoso, mas que Hanibal valeroso, mas que Medoro galán. He me descubierto a ti para que me des consuelo. Cómo podré darle Cielo, si este mismo frenesí causa mis penas mortales? nuncayó Español te viera; mis pesares considera; considera tú mis males. (go. Qué me respondes? . No ie- Pidiendo está su fuego agua. pero la mía es de fragua, que da más vigor al fuego: tengo su propio acidente, pero en grado desigual, por que soy (oh extraño mal) consoladora, y paciente. El Duque sale: . después trataremos de esto. Hermana, hermano, y Señor, Don Dia ana puede humillarse a tus pies; tan hermosa me pareces, pero afirman cuerdas lenguas, que en advertimiento menguas lo que en hermosura creces. Yo en advertimiento? cómo? Mil veces te he yo advertido, que no estás bien sin marido, (empresa que a cargo tomo para tener más quietud: por que en fin el verte así, es fuerza que me de a mí intolerable inquietud) pero de este advertimiento, (ues, como de otros de hombres gra- huye tu ingenio. . Ya sabes, que al yugo del casamiento no hede entregar por ahora voluntad que solo es tuya; del Español es, no suya. Con toda el alma la adora. (no. Qué la adora? es caso lla- Es bella? . es un Serafín: servir quiere Bartolín al noble Duque su hermano. Mil desdichas amor trae; Tes rapaz, B. y áspid que mata. Ya se de que suerte trata a quien en sus lazos cae; mas siendo esclavo en su Argel podre decir que es Milan el non plus ultra de Juan: mil virtudes miro en él. Este es un heroico empleo, que si en Florencia, o Venecia, hade ser otra Lucrecia lisonja de su deseo, más vale que aquí se quede, donde sirviendo a una Dama, de tanta nobleza, y fama, adquirir mil triunfos puede. Agrádanle las casadas? una a quien un mes sirvio, sospecho que le costó dos o tres triufhos de espadas. Era hermosa? . y hoy lo es; el buque está allí, llegad. Que peregrina beidad. Deme tu Alteza lospies. Esta (don Tello) es su hermana. Qué es lo que queréis? . Señor; en pie me hablaréis mejor. Tiene beldad? Ti sobre humana. Un Español, que es mi amigo, (cuyo padre que aún hoy vive en cartas suyas me escribe que le acomode contigo) me obliga a venir aquí, para que te diga de él, que saura como el más fiel servirte siglos a ti. Es discreto, y principal, hombre en fin sin artificio, en quien no hallaras un vicio, que obligue a quererle mal. Es este qué os acompaña? no señor; Don pues dónde esá? Don Tquédose afuera: Di entre acá. Si el deseo no me engaña este es mi españel querido. Cómo se llama? . don Diego. Qué apellido? . Samaniego. habrá en España servido? Tentiendo que no. desde la planta al cabello. Que hoy te hede ver Ángel be Dn Dícenme que está en Milan (llo. un Español bravo, y fuerte; Don Tno hay otro que este: Don que el Ya llega a besar tuspíes; (es? vida me das, L. y a mi muerte; que si a ser querido vienes de quien me excede en beldad, celosa mi voluntad llorará tristes desdenes. Llega, gallarda presencia. Don Diego. . ay ventura y- Miro? (gual. buena señal. Qué dices de esto Laurencia? que entró el pájaro en la red, pero quien le cogerá Dios lo sabe. . Alas me da (noble Señor) la merced, que de vos recivirpienso, para llegar a pediros los reales pies. . Mis suspiros; mirándola está suspenso, le dirán que vive en mí. Daros podrá mi lealtad, paciencia, y puntualidad: no quiero que estéis así; alzad don Diego del suelo. Sois ya señor mío? . y soy quien os sabrá horrar, . desde o os hede llamar mi Cielo. Por ti lo dice Camila. Pues soy yo Cielo Señor? tu divino resplandor la luz de Fevo aniquila. Servid don Diego mi copa; ay ojos, no deis desdenes: no harás poco si a ser vienes toro de tan bella Europa. (do Don Quién es este hombre? . un cría que truje de España. . Soy Hector que a su lado estoy cuando alguno le ha enojado. Verdad es que a veces dejo que riña por mí, por que es un Dario Cartagines. Darío fue Persa. Peles añejo aquese vocablo, . es justo hablar propiamente: . en fin decir que es blanco el jazmín, no es novedad que da gusto. Yo tuerzo a un sado la boca, cuando alguno dice que hay diferencia del Cambray al puro cristal de roca; mas si me descuido mucho, se suele quedar así toda una tarde; . ay de mí, hombre es de humor, L. que ya con millares de desuelos. (lucho Ven hermana, Creres mi Sol: mírame el alma Español, Español no me des celos. Del Duque sois ya criado, Don Ju mil buenas obras os debo. Si con un pájaro nuevo tiene su dueño cuidado. aprende bien, . es verdad, nuevo en palacio sois vos; no dirá vusia los dos. Yo que tengo anciana edad; Luego ya miente el cabello, lindamente le cojí, seré vuestro dueño aquí en ausencia de don Tello; no para mandaros, no, que solo con justa ley os puede mandar el Rey, después el que os engendró, luego el Duque de Milan, Sol de este su rico estado, dueño seré en el cuidado que tendré de vos dos Juan. Si aprender queréis de mí, os enseñaré humildad, desnuda, y clara verdad, mas no pasaré de aquí, que para que un caballero tenga admirada la corte, bastale llevar por norte, ser humilde, y verdadero. Ya os están cortando galas; de ellas dijo un cortesano, que del corazón humano eran fantásticas alas: no boléis mucho con ellas, si no es que con firme fe, voluntad, y mano os dé cierto Sol, que hoy pisa estrellas; mas no seáis como el villano, que cuando os quiera el Sol dar blanco pie para besar, toméis por fuerza la mano. Vos no me habéis dicho nada, mas como soy cazador, oigo el reclamo de amor, lazo de mi edad pasada. Servid Juan, y no os estorbe el Sol que pensáis cazar: por que en fin Milan no es mar, que Dueros de España sorbe. Vos, aunque no sois muy rico, el no tener es vil freno, sois, si no mejor, tan bueno como el Duque Ludóvico. Demás de que hacienda os so- yo no miro al interes, (bra; cuanto tengo vuestro es, nuevo aliento el alma cobra. Descubridme el pecho vue- dándome cuenta de todo. (stro, que aún que sois Español Godo, merece el amor que os muestro que hagáis de mi confianza, sepayo tan justo amor, que mayor que mi valor. (za. no es don Juan vuestra esperan- Noble mercader; . qué es no (ble? si la Iglesia hade tener algún sancto mercader hade ser el. . Palma, y roble te adomen la frente, y luego la misma deidad de Apolo, te fabrique un Mauseolo le da tanto en que entender, que hasta que hable hemos de ser, yo la maza, y ella mona Rompe el furioso mar, Parca del sueño, tan soberbia, y veloz gallarda nave; que no saurán juzgar si a caso es ave, o desplegada vela asida a un leño. Cesa la tempestad, y en río isleño, puerto donde más grande huésped cabe, gozan del blando Céfiro suave, marineros, piloto, nave, y dueño. Nave es mi voluntad, yo que la rijo, no con poco peligro, amor tirano; busco puerto en el alma de Camila; mas no sin ocasión, amor, me aflijo, que los que mejor zurcan tu mar cano, si salen de Caribís dan en Scila. Vese allí, llega Laurencia, extraña riguridad. Píntale mi honestidad, mi discreción, mi clemencia; que el ser, como soy, hermosa; Cielos sin aliento estoy, le hará sospechar que soy intratable, y rigurosa. Refiérele mis pesares; su amor quiere destruirme, pero lo que es mi amor firme del todo no le declares. En el jardín me hallaras, la respuesta espero en él. Qué ponzoña Dios cruel es la que ahora me das? Hablar yo por otra Cielos? más piérdase la lealtad, que es rayo la voluntad, cuando la persiguen celos. Perdona Señora mía faltas de un pecho traidor, que en su potro no da amor tormento que dura un día; primero que obedecerte debo yo mirar por mí, que por darte vida a ti no hede darme yo la muerte. Dama de camila es esta; hoy me pienso declarar, si a caso me quiere hablar? Laurencia, tú eres la honesta? pero amor que en seco ahoga, razo haciendo de una flecha, no se contenta si no hecha tras el caldero la soga. Por dónde comenzaré? mil colores ha mudado, no está su alma en buen estado, guíame amor, y acertaré. Español, D aquí anda amor. Pocas, y buenas razones piden tales ocasiones. Pero que dirá mi honor? Honor dije? Scipión bravo: fuerte trance, 1. paso estrecho, L cuando al Dios Marte en tu pecho vi en tu rostro un Cielo octavo. Amor me fuerza a quererte, el que yo tengo es sin arte, pues primero que olvidarte, veré el rostro de la muerte. Renir te vi Español mío, fuiste Sol, y el tropel nuve, tras ti fui, contigo estuve, porque me hechizo tu brío; dirás tú que no me viste, mas yo te responderé. que allí te siguió mi fe quedando acá el cuerpo triste; la fe es alcázar del alma, el alma es incormuptible, no la ven, que es invisible, laurel civte, empuña palma, firme está, sin dividirse, Da mas como espíritu es, sus nobles potencias tres pueden quedarse, y partirse. Discreta difinición: Le crecio mi amor, ya es gigante, principal soy, no te espante tan brava resolución, antes señor considera, que si yo con menos brío te dijera el amor mío menos valor en ti hubiera: que siendo yo una vez maya, dije a un hidalgo. Señor, pide gran se grande amor, como gran mujer gran saya, entendiome, y dio un doblón, lo mismo te digo a ti, entiéndeme, y dame un sí, pues yo te di el corazón. Discreta es, curiosa, y bella, yo que huir del mal procuro, no soy de pedernal duro; más principal, y doncella? rinde amor tu ardiente aljaba; ríndela digo, que aquí entra el vencerse uno así, hazaña que el Cielo alaba. De nuevo digo que es bella, más erró el tiro amoroso, por que yo rapaz vicioso no hede casarme con ella: temor, y buen proceder, me dicen que esto te diga, que si es alta para amiga, es baja para mujer: viento es aquí tu violencia, ríndete que ya apercivo Da ramo oz qle ramo de oloroso olivo, para honrrar mi resistencia: virtud (ciego Dios) me anima, que el instrumento sonoro del honor fancto que adoro, sonara mal con tal prima, Español, mi bien amigo, que me respondes? . no sé, ni digo que os amaré, ni que no os amaré digo: por que si hecho por la boca que os hede tener amor, faltará al fuego calor, dureza a una parda roca, al viento las alas leves, a los celos confusión, soberbia a la obstentación, y al tiempo minutos breves, primero que mi palabra. Aveja es amor cruel, mas siempre en lugar de mi el acibar amargo labra. Sin resolverse se fue, mas ya que me he declarado, lince hade ser mi cuidado hasta que estime mi fe. Mira Español lo que intentas, mira Español lo que haces: por que pechos pertinaces son instrumentos de afrentas. Mujer soy, y amor me abona; conmigo te hasde casar, o volver luego a pisar la playa de Barcelona. Al Correo mayor hablé. e es honrrado caallero, lo que hoy le pedistes hizo su official mayor Pompeyo. Cuando don Juan este aquí me habéis de dar ese pliego, deciéndome que es de España, harelo sin falta. Puedo hablar ahora? bien puedes, pues quito alalengua el freno. El mercader está hay, (ro Don Tdile que entre, R el espade- es segunda persona, Teentre, , el sastre viene con ellos, (plo; Don Tdeudor soy, pagando cum- luego vendrá el zapatero, que así me lo dijo ayer: venga en buena hora; Riel guan traerá los coletos hoy. (tero Tienen olor? . mucho, y bue Ay alguno más? (r sí, quién? La mujer que hace los cuellos estuvo aquí esta mañana, fuese, mas volverá luego. Falta más? . el bordador. Ya hablas mucho, Rnada es para lo que hoy hede hablar. (ello Llama al sastre. Guarde el Cielo la venerable persona. Falta algo señor Mateo? acábanse los vestidos? Tengo un oficial enfermo, mas ellos se acabaran. Mire que llega san Pedro, para cuya fiesta dijo (chos. que habían de estar todos he Hombre soy de mi palabra; no mienta, S, jamás yo miento; mas cuando dice verdad. Fáltanme unos bebederos para el vestido leonado: córtelos de su pellejo, que esta liberalidad no le llevará al infierno. Restitución: hurto yo? no, pero aplica, y es cierto, que hay sastre que en dote da mil ducados en remiendos. D. . Rodrigo quieres callar? Perdone el sancto silencio, que hede hablar más que un poeta, cuando celebra sus versos. Dineros he menester, no seirá de aquí sin ellos. Entre el mercader Rodrigo, parece padre del yermo: Don Te es un hombre concienzudo, quéjase, y gana el un tercío de las mercancias que vende. Es la cuenta señor Lelio? Señor sí. Don Te, quiérola ver; qué larga qué es; es proceso? Qué vestido es este último? Sácole aquel Caballero, para vestir a un hidalgo, (ros. a quien tenía el tiempo en cue- Quién don Diego? . si Señor. Don. . Era ese hidalgo extranjero? castellano, y peregrino; Don Ta corto anduvo, y así os ruego que me aviseis otra vez. s. Aquí están los aderezos; Don Te es obra de vuestras manos, las ojas son de Toledo, Don To son las mejores del Mundo, de Toledo ojas, y ingenios. Esta es mi cuenta señor; Don Te vengan les daré dineros. Solo estáis Rodrigo ahora, haya un poco de bureo: vaya de hablar. Sepan cuantos me han visto mudo, que tengo lengua como todos. Cómo? Lengua digo. . Por san Telmo que habla DDo3 @ogle que habla Crilanto; milagró. Pelayo es este enmudezco. No hay ya para que encubrirse: yo le hoy hablar. Señas? bueno: aquesa treta con otro; dígole que no le entiendo; hábleme como yo le hablo, que no soy sordo ni ciego. Vive Cristo que hade hablar. Pelayo. señor. Qué es eso? Voyme ahora; J así se va. Qué tienesloco? . confieso que este mudo metrae loco. Tú le hablabas? . esto es bue mejor que yo sabe hablar, (no, no digo yo que eres necio; Pvive Dios que habló ahora aquí. Sueñas Pelayo? . no sueño: tu imaginación te engaña; señores perderé el seso. El otro hablar? . como yo. (uo? rdon! de nue vengo a ver si tenéis cartas: dice que hoy llegó el correo. Este pliego es para vos. Para mí? si, abrirle quiero; la letra conozco yo; Don Tel. cartas son del noble Tello: esta dice a don Juan mi hijo, de mi padre es, yo la beso. Oh qué industria se me ofrece para ver hoy por el suelo las colunas de este engaño; dila Pelayo, leed, a leo. ios Letra de tres mil ducados, sobre Marco Antonio Aurelio, me envía vuestro padre aquí, no tiene su igual el suelo. Prometoos que estoy corrido: corrido? de qué? . sospecho que por hombre interesable me tiene el Señor don Tello. Puntualidad tanta? . es justo que pague el lo que yo os debo: T corresponde aquien es, Jues antiguo servidor vuestro. D . Yo tengo que hacer: aDios. Muy presto verás deshecho este encantamento, . cómo? Siendo de España este pliego en la lista hade estar, Don . sí: si en ella estuviere, quiero que las orejas me cortén, volando voy al correo, bien cerca tiene su casa, no me detendré un momento. Pensamientos que fundáis en las regiones del viento vuestra altiva pretensión, (go. que me oigáis un poco os rue- Don Juan de Mendoza soy, no os precipitéis soberbios, que también suelen caer los de más heroico vuelo. Famosos antepasados os dieron los justos Cielos, mas para camila es poco: por que tan sublimes méritos, tan singular hermosura, tan sutil, y raro ingenio, merecen para marido hombre a quien tema un (perio. El mudo es este. Qué hay? Siempre que este mudo veo tengo a Rodrigo delante. Enojado? que le han hecho? mi criado fue? es un tonto. No tiene fin este entredo. Cómo si pudiera oírme le estoy hablando. . El tercero de los de la lista, es, quién? Oracio; estas contento? No se que me diga; y el mudo en Papagayo enjerto. Déjale, P. míreme el rostro; en vano te cansas necio. Ven a palacio. . Una noche hede conjurar los muertos, solo para hacerle hablar; por eso esté alerta; . temo quelo hará como lo dice; sáqueme de mudo el Cielo. Viendo un contino esperar; viendo tan grande tibieza: Bien viene con mi tristeza; por fuerza hemos de culpar tu rigor. tu dilación. Qué pedís? . un desengaño; respondo que al fin de este año sauréis mi resolución. Largo plazo. . un siglo es, mas yo esperaré muriendo, yo aguardaré padeciendo, sois discreto, y vos cortes. Buérveme a decir Laurencia lo que aquel Español loco te respondió, . brasas toco. Dio a mis palabras audiencia; mas después que le pinté gracias que en ti resplandecen: a mil venganzas se me ofrecen, si bien no le declaré todo el amor que le tienes: este Español descortes me respondió. Posible es que ya mi afrenta previenes. Al Duque entré a servir hoy. Tú lloras? C de ira es millanto. Yo que soy humilde, y tanto, que en su comparación, soy mísero gusano, quieres, que siendo al Duque traidor, estrme tan loco amor. O poco cuerdas mujeres: (refirio con desenfado) puede ser, . estoy mortal, qué mujer tan principal se descubra así a un criado! No creyera tal jamás. No hecha de ver que desdora. Basta Laurencia, L. señora: vete, y no me digas más. Ya le he puesto mal con ella. Mira: . quieresme dejar; vete, y déjame llorar sin razones de mi estrella. No le hasde gosar. Creeré, (oh bárvara confusión) que aquel Español león menos precio así mi fe? Yo que ha donde estampo el pie, nacen flores, que por ellas da el Sol racimos de estrellas, llego a que con tal desprecio, me trate un Español necio ladrón de mis luces bellas. Bellas he dicho? no miento: mas de que (oh corta ventura) me sirve tanta hermosura si no de mayor tormento. Congojas de ciento en ciento envisten a mi albedrío: mar pensé ser, no soy río, que amor estos premios da. Tan mal Español te está ser querido Adonis mío? En cuerpo tan gentilhombre tan villano ingenio cabe? ninguna mujer te alabe; todas escupan tu nombre: tu rusticidad asombre. Ya que me dejas a mí, nadie te acompañe a ti; gas más penas que yo. Tú me desestimas? no: luego amor me tienes? 1. sí. Parte luego. Él es: si acaso mis quejas oyó? qué haré? Camila está allí: podré decir deidad que me abraso? Demos amor otro paso; pero llegad poco a poco, no os tenga este Sol por loco. No puedo creer que este hombre tenga mal gusto, y buen nombre, dudosa estoy, y no poco. Que valor, . que majestad, Descubríreme? . hablaré? de qué industria me valdré para saber la verdad? mas ya, . humánate Deidad, C. tengo una apunto. Don Diego; ver puede mi fuego un ciego: un Español bien nacido, tan discreto y comedido: llegaos más, Don J. sin alma llego, desprecia una dama así? Yo quiero a Laurencia bien, mostralda menos desdén, que será obligarme amí. Pense volar, y cay: ved pensamientos veloces lo que sois: Cella os da voces. 1. Este hablar, C. mucho me empe- Lcofirma que otro es su dueño, (no, ruego al Cielo no le goces. pero vos no oís. . Señora, confieso que aquí me habló dama de quien diré yo que con el talle enamora: pero cierta condición tenemos los españoles, cuando vemos muchos soles, rendimos el corazón al de más luz, y belleza: por que gran necedad es, andar buscando los pies en cuerpo donde hay caveza. Su beldad merece salva: bien me pueden castigar, más Sol por Sol, yo hede amar al Sol de quien ella es Alba. Quiéroos (Señora) decir, que un discreto comparó el gusto a un zapato, y yo, que en esto le hede seguir, zapato justo que al gusto vida de gusto hade dar, tan justo le hede calzar, que hade reventar de justo. De otra suerte me habla este de lo que Laurencia dijo. Paso interior regocijo, que temo la vida os cueste, pues como un grave pesar, mata también un placer, Don L.algo me he dado a entender. Silla: . quéreisos sentar? quiero reñiros despacio, no es de enojada el semblante. El compañeto del guante que se me cayó en palacio, tengo en la manga, y ayer, no poco triste, escribí un papel que traigo aquí: hoy Español hede ver si tu valor me merece: el guante es este; el papel quiero meter dentro deel; mírola, y mi fuego crece. Soy de parecer don Diego que añadle queráis forzado: por que amar y ser amado, son polos del amor ciego: mas de mujer que ya os ama, podéis, pues sois entendido, con algún favor fingido mitigar la ardiente llama. No supe jamás fingir, ni fingo, ni fingiré amar llanamente se; mal os podré reducir a que entretengáis su pena, J, mil me hacen rajas el pecho. Qué mal guante? L es algo estre Muda de canto Sirena: (cho. ríndete va Marte belico Calzáis guantes? . se guardarlos mucho mejor que carzallos: condición tenéis de medico. Bueno; ayudadme, es favor que jamás podré pagar. No llegáis? . temo cegar; este respeto, es amor. Llegad, dudo; llegad, llego. No poco confuso está; el rostro volvéis allá pues yo no sangro don Diego. Volvile Señora mía; que te toco mano hermosa? hombre sois de poca prosa; hablad que nuestro es el día: porque si a caso tocara por este guante una mano: mirad que intento tan vano, poco don Diego importara, mas si sucediera así, que disculpa habíais pensado: pie, y no pequeño, le hedado, responder que no lo vi: fuera respuesta de ciego. Esta bien el guante? . bien. Pondreos el otro? . también; vos le tenéis? leso niego. Buscáis el guante? a si, y no: mucho Español me miráis; Don Ju mientras que ocupada estáis bajaré los ojos yo. Que los alcéis os permito: I dice amor, sordo a mi mal, que no soy yo Águila real que mira al Sol de hito en hito. Arrojar el guante quiero. Por que ocasión; él me adora, el guante arrojáis señora? porque está sin compañero. Fuese, y funda de su mano que más que la nieve es blanca, para que la alzase yo dejó en medio de esta sala. Venid a las mías, prenda de otra Campaspe bizarra, pero más discreta que ella más hermosa, noble y casta, que potencias tengo yo, que mucho mejor que Italía, que tanto a sus damas loa, os harán fiestas, y salvas. Pero qué es esto que veo? que es papel responde el alma, Venturosa suerte mía, pregonad que a las ventanas del cautivo corazón ponga mi amor luminarias; las ventanas son los ojos, sirvan de cándidas hachas mis amorosos deseos. Solo un hombre está en la sala, siguiendo vengo a Laurencia, que ha meses que por su causa estoy enfermo de celos. Don Diego es, que lee una carta. Breve papes, así dice; al Español mira: a ingrata 1. Qué hede escoger? si pues quiero al que tiene el compañero. Una, y mil veces le mira. No estáis enigma muy clara, que puede ser que Camila sospeche que el Sol de Mantua tiene la prenda que yo: no hay que dudar, ella le ama. otra vez te vengo a hablar; Don I.de esta lo sauré, Tiya lo habla: bien se que responderas, vete mujer, que me cansas, pero amor, que es dueño mío, que te persiga me manda. Laurencia así te de el Cielo quietud, gusto, y vida larga, prosigue, lu que me declares si piensa Camila, . acaba, que tengo yo un guante suyo? no, . pereció mi esperanza: raviosos celos me aflijen, ardientes celos me abrasan. Mas que al de Urbino famoso está inclinada al de Mantua: piensa que él le tiene? . sí. Quiérele mucho? si; calla. Bien le he respondido: Tape- escucho de sus palabras (nas sonoro acento; . ay de mí: La muere del mal con que matas; desesperado me voy. Escúchame a mí: Ju repara en que si te acercas mucho, Roma serás abrasada, yo Nerón, y haré Tarpeya del abismo de mis ansias. Tiempo es de salir, L, cruel, traidor, alevoso, ̱e a falsa, que bien mis desuelos sientes, que mal mis servicios pagas. A un Esparol que ayer vino, trazando estoy mi venganza, ruegas de esta suerte? . Yo? primero mano bastarda me arrastre por los cabellos: Teodoro tuya es mi alma, véngame de este Español, que con tan loca arrogancia, dice que las Milanesas son impertinentes, vanas, necias, presuntuosas, feas, descorteses, y villanas. Dijo que quería servirme, matarele ha cuchilladas, despreciele, por lo cual, vuelto de color de brasa, respondió lo que te he dicho, volverá en cartas a España. Tuya seré si me vengas, fuerte, y famosa es mi espada; vete mi bien, . furia es una mujer despreciada. Tú te atreves Español a requebrar una dama en quien yo he puesto los ojos? Qué haremos ardientes ansias, si es desesperación loca lo que era cuerda esperanza? Hidrópico el pecho mío me está pidiendo agua clara, dánsela los celos, y es, mas que la del mar salada: por que en fin como de fuego, tienen tormentos de agua. Ni allá descanso, ni aquí: mas con celos, quién descansa? Oh monstro vil de la tierra, parda bívora pisada; que corazón no destruyes? que entendimiento no abrasas? Este es don Diego, J. Teodoro: en la puerta de Novara tengo que hablaros: Ly qué es? daros a entender que España, no tiene como Milan discretas, y bellas damas. Cuando he tratado yo deso? Remitiéndolo a las armas conoceréis vuestro engaño: escúchame una palabra. Don Diego yo os desafío: la Iglesia sancta me manda; sagrado buscáis ahora? que a desafíos no salga. No te puedo obedecer; pero miras como hablas, porque para arrancar lenguas sirven de manos mi espada. Vive Dios que es un cobarde. Quién es el cobarde? acaba de decir quien es, señora, el Español que tu alabas. Tiene Italía hombre cómo el? mejores que él tiene Italia. Hase visto renir? . no; pero vile aquí, que estaba diciendo a Laurencia amores, atravesásteme el alma. Desafiele: . por qué? porque dijo que las damas de la ciudad de Milan eran necias, y livianas. (ve: Qué te respondió? Tmuy gra- la Iglesia lancta me manda que no salga a desafíos, fue resolución cristiana. Piensas buscarle? . Pues no. Solo tú? solo; con qué armas? con las que ciño, Cson débiles, T nunca a mí me han hecho falta: busca quien vaya contigo; dejadme celos. . Nobasta para un Español mi esfuerzo? si hablaras menos, bastara. Tú verás presto quien soy: quién es verás, si le aguardas, que hubendo del vi a seis bravos ponerse en los pies mil alas. Qué huyeron? . como yo a ti, le volvieron las espaldas. Yo haré que el vuelva las suyas. impertinente, obra, y calla. Si eres tan bravo Español, solo en el campo me aguarda. Qué eso respondistes? . sí. Es loco ese hombre? . no sé, Don Teacierto que lo sospeché luego que bajar os vi. Respondí bien? . cuerdamen- Teodoro publicará (te. que un cobarde soy, Yno hará, Don Idícenme que es maldiciente, no seos de nada don Juan, J, es fuerza que se me dé: pero decidme que haré? no tiene calles Milan? entendido estáis; él viene, solo? no, Te cuantos son? tres, mas lo mismo que uno es. Yo se que aquesto os conviene: de vos estoy satisfecho, pero solo me hade hallar; vuestro lado hedeocupar, sois Dionisio hombre de hecho, mas yo os juro que el no aguarde. Pocas palabras don Juan; más que valiente es galán, jamás vi Español cobarde. Hombre que así se excuso qué valor puede tener? los dos os podéis volver, no lo hede hacer, Dn menos yo. Si me acometiere solo dejadme solo con él, llevareisos el laurel, que siempre concede Apolo, al que es un Marte en el suelo. Señor Teodoro: es él? si al desafío no salí, fue por no enojar al Cielo: decid que fue cobardía, sois poco sabió, , yo? vos, que tener respecto a Dios es la mayor valentía. Ya nos vendéis santidad? a la Iglesía obedecí, mas para volver por mí campo es también la ciudad. Teodoro os desafío, Dn Les valiente, y principal; tres venimos, . es señal que valgo por treinta yo. Treinta dijo? Dies un cuitado, ni a un por medio vale. Oh viles; (quiles, guárdete Dios fuerte A- huid, que estando yo airado, despedazo cuanto encuentro, no hace más riza un león; herido estoy, Ju la razón; huye Dionisio, Ies mi centro. Hambriento tigre impaciente es tu enojo: . nuyendo van; que bien que enseña don Juan como hade ser el valiente.

JORNADA TERCERA

jornada tercera Que en fin hizo el Conde las amistades? . anoche me llevó un rato en su coche su cuñado el Marqués Favio, vino el Conde con Teodoro, el cual, no del todo sano, me dio de amigo la mano. ofreceraos montes de oro, mas será todo aparecía. (calma, Qué ay de amor? I calma, y más sentiraro mucho el alma, viento corre de paciencia: tomaréis puerto don Juan, con esa esperanza vivo: tener el pie en el estrivo, es ser como sois galán, pero si queréis de un salto quedar firme en su belleza, decilde vuestra nobleza. pues de ella no os halláis falto, que como a la de don Diego excede la que ella tiene, la desigualdad de tiene, la operación de su fuego. Don J.Haveisme advertido bien. Estimaos mucho su hermano? muestra que sí, y Octaviano su hermano menor. Itambién. Pienso que es gran estudiante, esperando está un Capelo, dele su Tiara el Cielo. Han tratado más del guante vuestros dos competidores? dijeles que le rompí. Supo el Duque el caso? I. sí: Don . son soberanos señores; mirad por vos, Ino los temo, siempre la temeridad se aforra de necedad: gigante fue Polifemo, pero al fin le mató Ulises. Si yo pudiera don Juan os sácara de Milan como eneas sacó a Anquises de su desdichada Troya: ya (Señor) no puede ser. Un guante de esa mujer estima en más que una joya. Qué es mujer necio? . Pues que hela de llamar Rocín, (es? Vallena, Cabra, o Delfín, lirio, azucena, o cipres: Jllámala Diosa, la qué efecto? solo hay un Dios justo y fancto; el puede hacer que Crisanto me revele a mí un secreto: el, que quitó la sordez de un mercader tan honrrado, de Camila, y de su estrado puede hacer un Almírez, mas no para un majadero tan grande como eres tú: ofrezco yo a Bercebú parche de tan mal pandero; testigo una sepultura, que en breve tiempo dirá, lo que aquí encerrado está, es fealdad, y fue hermosura. Perdona si te hablo así, hablar puede así un truhan; digo a mi dueño don Juan lo que me dijera a mí. Que por una mujer flaca, cuya pompa arrosa, y grave, en menos circuito cabe que ocupa el vientre de una aca, ande un hombre tan perdido. Matrimonio pedía uno, pero al cabo murio ayuno; así tu desvanecido, matrimonio pides, y es el matrimonio que esperas como a un olmo pedir peras. Astrólogo sayagues, trata de beber, y deja lo que no te va, ni viene. Pues que, cuando un mozo tiene por compañera una vieja. Oh Señor, con un pimiento me estrieguen todos los días la nariz, iengua y encias, antes que me den tormento, mujer, cadúquez, y amor: lícito es el matrimonio, más compañera demonio, quien la hade sufrir Señor? Venid a ver ciertas galas que han acabado de haceros: galas? . quiero obedeceros. Tapices de aquestas salas, cuarisma es ya, tiempo sancto, decidme por Jesucristo, si alguna vez habéis visto sin barba alguna a Crisanto, Crisanto que fue Rodrigo. (pado? Tiempo es ya, . quién le ha ra la barba se meha olvidado. Rapádico? aguarde amigo; mis plegarias oyo el Cielo. qué hede hacer triste de mí; aquesta vez le cojí señor nariz de mochuelo. El mejor remedio es este; a, a, . la boca se tapa? pues quitáreme la capa. a, a, Prmire a un que me cueste media docena de muelas, hede ver si es invención lo del no hablar, a, chitor que hay gapato de tres suelas, Piensa que Pelayo duerme; a, a. Qué es eso Pelayo? Pesdiole a crisanto un desmayo: ca, a, . la, B, venga a verme. Desmayo? . entró aquí pelado, dirás que no puede ser: mucho mejor que de ver te entiendes de arar un prado. Crisanto pelado? . luego, deja en paz este iocente; a, a, P no hay, a; que esta gente quiera hacer a un lince ciego. De dolor de muelas ravia, luego ya os dijo su mal, por señas habla animal; Pel, esto de animal no agravia. otra vez digo que luego me enseñe la boca, .a, coz de mula zaína habrá, o puño de monje lego, si no me obedece, . necio: vete, y vuelve: necio en fin? Pues yo Señor Bartolín de muy discreto me precio. Yo se que Crisanto es es natural de Milan: como yo de Tetuan. (dres? No viste hoy su hermano Án- no te habló habrá veinte días su mujer Teodora? . digo que e te Crisanto es Rodrigo, o estas ciego, o desvarías, Pe cuerdo estoy, y veo muy bien. A, a, a, Potra vez a, a? gana, vive Dios, me da de romper una sarten en su colodrillo: . di; qué he de decir? a, O,ú: enfermo de Belcebu déjame, o vete de aquí. Curas dolores de muelas? se una famosa oración: de quién es? . de san miron, hijo de miren, mirelas. No se reza acá ese sancto; P fue un sancto que vio muchisimo. Qué eres doctor? Pe graciosisi- B. di esa oración a Crisanto, (mo: quizás sanará, P. o que bueno. Para que quede bien sano, lo que es la derecha mano se hade meter en el seno, que la siniestra no importa; qué dificultad tiene eso: hoy veréis gente sin seso lo que mi ingeniazo corta. Espera, y se lo diré, mejor me entenderá a mí. Duélenle las muelas? sí: gran mal? yo le curaré. También jaqueca? catarro? que graciosos ademanes. Justicia de catalanes venga sobre tal zamarro. Quitástele ya el dolor; no hay atajo sin trabajo, los ojos te saque un grajo, mudo, medio encantador. Bien mi yerro remedié, leres Rodrigo entendido, (do; vos prudente, Bhoy te hasdormí vela bien, Rod, así lo haré. Yo miro por tu provecho; disimulemos amor. Laurencia un vil arador me está destruyendo el pecho: eslo el amor. Cacosa extraña; a buen árbol me acojí: en un libro antiguo le; que fue su madre una Arana. Venus Araña? . y defiende por que sus entrañas son los corchetes con que el prende. Veneno es amor, su pena a las del infierno igualo; pero no fuera el tan malo si hubiera sido ella buena. Vuelve a hablar a aquel ingrato, no me lo mandes Señora, ya se tu intento traidora: Español de tan ruin trato no merece, . calla necia que para decir bien de él, basta volver yo por él. Por hombre que te desprecia puedes (Señora) volver? por que no. Octavia está aquí; vete tú. Hede cantar? sí. Di que me traiga a beber en un vaso de curistal: (Diego. no me has dicho quién? . don Cuándo tendré yo sosiego? Canta Octabia: a deseal. Zagaleja de la villa, si estas en tus verdes años tan sujeta a un Dios rapaz de qué sirven desengaños? Para hermosear al Sol salen de tus soles rayos, guárdense de ellos los hombres. por que matan abrasando. Si a quien amas no descubres fuego que te hiela el ánimo, como no hasde hacer al gusto recivimiento de llantos? Quién compuso ese romance? pienso que el discreto Favio, es en cosas de amor, sabió, Oh hombre es que no pierdelance. Si le perdiera, no fuera como tu dices discreto: eslo en que huye del efecto cuando es la causa ligera. Si a quien amas no descubres fuego que te hiela el ánimo, como no hasde hacer algusto recivimiento de llantos? Diciéndome está mi fuego, que pues que soy Tisbe firme, que acabe de descubrirme al animoso don Diego: que aunque su antigua nobleza no iguala a mi real poder. valor tiene para ser Un dimión de mi belleza; pero imito al cazador, que cubierto de una zarza, ve a un lado una suelta Garza, escuchando a un Rui señor, pero al quererla tirar, ve también al otro lado, Perdiz de pie colorado siempre fogosa en volar: dícele el alma que escoja, óyenle las aves bellas, remóntanse a las estrellas, el tiro pierde, y se enoja. Yo también a un lado veo mi no ble honor, no manchado, al otro el amor bendado, hermoso rapaz, Dios feo. Deténgome en escoger, huyense los dos, y quedo como quien tiembla de miedo dirazón que podré hacer para salir de esta calma: por que si miro al honor, tristes pasiones de amor son pesadillas del alma. El agua está aquí señora; vete Octavia. Ay Diosa mía. Traído habéis agua? . y fría; estoyme abrasando ahora. Supelo yo, y media hora la he tenido envuelta en nieve: enfermo soy que agua bebe, formando en su idea un río, mas es para el fuego mío poca la que el Cielo llueve. Ventaja no os hede dar; que después que amo a una Dama, es poca para mi llama la del inconstante mar. Agua que me hade abrasar no puede entrarme en prove- J.cristal parece deshecho, (cho: bebed: por que si aquí está sé que la calentará fuego que vomita el pecho. Haced la salva, . no veis; el mucho ver me cego, que si al vaso toco yo, que agua en fuego beberéis. Qué amáis vos? . Que vos que Yo quiero a mi desigual; (reis? on u yo tengo amor a mi igual. Verted esas perlas bellas, que he visto salir centellas del ampo dese cristal. Viértolas para deciros, sin acción que admita engaño, que me costáis en medio ano infinidad de suspiros. El alma vengo a pediros; dádmela, que prenda ajena, ni a un para mirada es buena, que sin alma, y con amor, en custodia de temor habré de guardar mi pena. (no: Quiero a mi igual, y no en va- por que hede ser yo caueza de tan ilustre nobleza como es la de vuestro hermano. No igual a un simple villano, que ocupa pajiza choza, el alma os di, que aún no os goza: por que se os igualo yo, si por ser don Diego no, por ser don Juan de Mendo Este es mi nombre señora, iza: que el de don Diego es fingido: sirvo, y puedo ser servido; Feno soy si yos Aurora. Mi noble padre, que ignora que adonis soy cortesano, nunca aro, ni encerro grano, que acosta de alarve aljaba. toja cruz de Calatraba es Sol de su pecho anciano. Tu esposa soy, Ital bien Cielos. Aún están los dos hablando; que haré si muero raviando, mordida de injustos celos. No me atormentéis desuelos: no me aflijáis más congojas, tu inquietud, que así me enojas, la indomable furia enfrena; mas ay que tiene mi pena más cavezas que un roble ojas. Laurencia, . señora mía, agua que pareció fuego me trujo ahora don Diego, la de mis ojos sería: tú me das agua más fría; toma a don Diego ese vaso: Hacerme quieres tu ocaso, mas yo estorbaré tu intento: no sé que tiene tu aliento, que en el hielo de él me abraso. (do: No hace poco; Caya te entien pero advierte, Lestoy mortal, C. que no hede hechar yo mi mal, a quien me está aquí vendiendo: La mejor que muchas pretendo que en tu quietud no haya tasa: prodiga quiero, y no escasa, lealtad que dice me adora; pero mujer, y traidora, con solo el aliento abrasa. Esperanza que habéis sido la que me habéis animado, para el premio que os han dado muy poco habéis padecido. El trono en que os han subido os asegura bonanza; mas cuando alegre esperanza, enemiga del rigor, no se paga con amor fe que no arrostra mudanza. Que pide el Rey Español para su primo don Pedro la princesa que yo adoro? Pensará ese Rey soberbio, que no hade negarle el Duque su hermosa Porcia. Don Primero que el casamiento se haga, sustentará el fértil suelo, mujer que no participe de agua, tierra, viento y fuego. De mi Rey están hablando. Si fuera el Rey hombre cuerdo, a5 búscara para su primo en su belicoso Reino esposa que le igualara. Pense obligarle con ruegos, pero en lugar de escribir al Duque Juan Filiverto que excusase quejas mías he recivido hoy un pliego del Marqués de Modiñan, en que me avisa, que puedo con justa causa quejarme del Rey de Castilla; . pienso que pocas palabras cumple. Si pudiera cuerpo a cuerpo mostralle mi justo enojo, yo sé que no hubiera Feno matizado el verde campo con dorados rayos bellos, cuando en el campo me vieran, armado de blanco acero, Rui señores, que celebran (no. triunfos de su Author eter- Si al Duque respondo aquí, pierdo a camila, y me pierdo; por que sin sus ojos soy triste fantástico cuerpo. Si callo, y no le respondo, llamarme don Juan no puedo, ni ser heredero noble del Mendocino don Tello. Gusto es aquel, y este honor, joya que no tiene precio. Ya entra la razón. Qué dice? Decreta el entendimiento que honor viva, y amor muera. Ciego rapaz apelemos: no hay apelación: porque es el juez razón, juez supremo. Cruel decreto, antes piadoso; decreto injusto, antes bueno; necio decreto, antes sabió. Reniego yo de decreto, que hade matarme mil veces, si aquí de pesar no muero. Qué es lo que decís don Juan? Temor tiene el valor vuestro? Quien no le tiene de un niño, que puede hacer guerra al tiempo? Blasones de amor confusos, suelen preparar veneno, que da el lacivo apetito, sentado en Pavón soberbio. Con amor un hombre vive; mas sin honrra es cuerpo muer paciencia amor, que vencio (to. mi antigua opinión el pleito. Digo que es un loco el Rey: Don paso que está aquí don Diego. Licencia os pido Señor, cosa es que a ninguno niego, para ir a España os la pido, por la posta iréis más presto: muy bien despechado va. Pues ya que libre me veo de la obligación que tiene el que sirve a un Duque excelso, tal como vos Ludóvico, que empuñáis laurel feueo: digo que el Rey de Castilla, Monarca a quien yo obedezco, puede enseñar a vivir al más prudente sujeto. En ausencia de los Reyes, deben hablar con respeto los Potentados ilustres, que reciben honrras de ellos: bien conocido es el mío, grandes hace de pequeños: grande sois, pero a mi Rey le sirven grandes tan buenos, que pueden como el mejor pedir para trono un Cielo. Si el Marqués de Modiñan, antiguo vasallo vuestro, os escribe de Turin la pretensión de don Pedro, de la bondad del Rey se que habrá escrito a Filiverto os de a vos su gallarda hija; pero el Duque, como es cuerdo, se habrá a don Pedro inclinado, Príncipe aquien viene el Reino, si muere el Rey (que Dios guarde) sin dejar hijo heredero. Luego culparle vos Duque sin informaros primero, si lo que escribe el Marqués es caso dudoso, o cierto, no es cosa que debe hacer sagaz Príncipe discreto, ni consentillo persona de mi cualidad y méritos. Si aifirme palabra en hombre, se hallará en el real pecho de mi católico Alcides. Esto es cierto, y si algún necio (no hablando con vos, que aquí vuestra autoridad reservo) defendiere lo contrario, hábleme si es caballero, que yo lo soy, y en el campo se desdicirá, o sobre ello quedaré yo muerto en él. Castigue tu atrevimiento mi tudesca guarda. Hola; a un no sé qué cosa es miedo: ola. . a mil de vuestra guarda sabré yo enviar al infierno si han hecho para ir allá bastantes obras, . Tancredo; tente señor, Dusola, gente: seguidme señor Lupercio; muera el Español: mi guarda tiene valientes tudescos, si de ellos se defendiere, pásenle el robusto pecho. Así en mi presencia se habla arrogante Español necio? In dignado el Duque está contra el ingrato don Diego: ánimo rencor. . Laurencia, turbada a tus plantas llego. Turbada? de qué? . señor: di lo demás, L.tengo miedo: Don no le tengas de mi: habla? (los! Tu hermana, y Don Diego. D Cie Yo se que no me halde creer. Como no hede darte credito, si ha diez años que conozco la lealtad de tus deseos. Quiérele Camila bien? a su honor vi ayer por el suelo. Su honor? Señor sí: es engaño? digo que en nada te miento. Oh aleve hermana. Laurencia haslo visto tú? . el silencio de la tenebrosa noche te lo dirá, Du yo te creo, pero no lo quiero ver; véngueme de tus desprecios ingrato Español, cruel, que en fin quiero verte muerto, más presto que en brazos de otra. Oh vil mujer, .bravo estruendo vete, . tu criada soy. Ya queda don Diego preso, pero hombre de más valor, no le tiene el sigio nuestro. Por orden de los dos Príncipes don Alejandro, y Lupercio, salieron en busca de el Leonelo, otón, y Tancredo, con la más lucida escuadra de tus gallardos tudescos. Halláronle junto al Domo, cercáronle veinte de ellos, mas el con sola la espada le metió en medio, diciendo: así Señores se ofende el valor de un forastero? Con esto suelto, y brioso, atravesó a dos, y luego al Capitán Pavio otón hirio en el brazo derecho. Con cuchillada de un jeme se apartó a un lado Guillermo, por que vio llevar a Andres mano, y broquel de un boleo. Hirio después a Tomas, a Hérrico, Antonio, y Roberto; en fin viendo el valor suyo, tu famoso primo Aurelio, dijo a voces: no le maten, llévenle a una torre preso: obedeciéronle todos, rindio la espada al momento, que se la pidio en tu nombre el Capitán. . Mis secretos te he descubierto Teodoro: helos callado, Dn ay que tengo. Qué es lo que tienes Señor? Tengo Teodoro. Qué? celos. Celos? de quién? Dn de Camila, que adora al bravo don Diego. Quién te lo ha dicho? Lauren Titraza muy bien un entredo; (cia, dice que lo puedo ver: pues señor verlo primero, que a tu ilustre hermana cul- por que yo tengo por cierto (pes: que Laurencia te ha engañado, Dielalma me has vuelto al cuerpo. Si el adorara a tu hermana, hubiérate tan resuelto pedido licencia aquí? la mejor ley del derecho, es ver para juzgar bien; háblame en anocheciendo. Preso don Diego? Don bien dices, que conviene que este suelto para saber la verdad. Piadoso juez, no severo te quisiera ver? . honor, Argos hasde ser despierto. De tu desgracia me pesa, bravo Español, segudo Hector. Mal informado Señor, dueño? así se prende a O Español, . noble Teodoro: hasta que libre a don Diego no hade entrar contento en mí; voy a verle. . yo os prometo que no es don Juan mi Señor: don Juan dije? soy un necio; llámase su padre así, guardar se cual quier secreto. Digo que no es de los hombres, que burlándose del tiempo obligaciones olvidan; soy su amigo verdadero, no ha mucho que no lo erades, heme rendido a sus meritos. upación de mi amo sabe el Duque Milanesco, temiendo estoy no me prendan por malilla de su juego. Voy a refurillo a un hombre, que yo diera luego un dedo, por solo ser una vez su polidejo baruero. No hace en España este frío, goza mejor elima España: suele hacerle en la montaña, apacible asiento mío, mas no en él mes de setiembre. Bizarra ropa; . hela hecho, para que me abrigue el pecho: denle a un anciano en dociembre, fuego ropa, y cama blanda, vivirá, . dama hay aquí, que trae un jubón de tabí, sobre camisa de olanda, cuando se hielan de frío eljilgüero, y Ruisentor, tienen un mismo vigor, la mocedad, y el estío. Juega un rapaz con la nieve, cuando huye de ella un anciano. Ríndáseme el viento vano, que mi ligereza excede el que corre hoy en Milan. Pelayo, . señor Oracio. Queda don Juan en palacio? preso dejo yo a don Juan. Qué dices? . que le prendió la tudesca guarda airada. Resistiose? . poco, o nada, mato a dos, y a siete hirío. El Capitán de la guarda dicen que quedará manco: hasta en esto es don Juan franco. Preso do Juan? . él te aguarda. Ay triste; id a verle luego; Pel servir sin tener ventura, (ra lo mismo es que en noche oscu- dar la mano un loco a un ciego. Vamos; ay desgracia igual: amor le ha engañado. . espera, que con la ropa, y montera pareceras allá mal. Dame la capa, y espada. Preso don Juan? vesla aquí. Esta fuera el mudo? . s, cólera tenéis templada. Algo impropio es este traje, venío, y me vestiré. Mil veces renegaré de mi lucido linaje, se Crisanto, mudo a ratos, no diere un buen día a mi pena. Servid de juez ropa ajena, pues pellejos de diez gatos amplifican vuestro emves; mal dije, que martas son. Señor mudo, esta invención, hija de mi industria es. Pongámonos la montera, seré jurista. Aristarco, que a Bártulo, y a Plutarco comenta de una manera. Antojos piden los ojos, digo que no se los den, que, no puede juzgar bien, juez que es amigo de antojos, No siempre que juzga, daña un juez de vista postiza, mas siempre el de antojadiza, cuando mejor juzga, engaña. Ya he visto al mudo barbado: empezar quiero a toser. Pedírele de beber? pero no será acertado. Él viene, llamarle quiero. Crisanto: sordo, tontón. Crisantejo, Crisantón: sois maduro majadero. Hede quedar hoy sin misa? diligencia por mi amor. Crisanto amigo: . Señor: ya preparo burla, y risa. Lobazo. Señor, . no le hade valer el ay, ay, ay, de antiyer; hable, o haré lanza el brazo. Engañome, . ya le entiendo. vuelva acá el rostro, Pe senñor: barbazas de tejedor, burlas a mí que las vendo? , señor, . no me enoje, y crea. señor. . Mudejo gallina. quitáreme la pretina, si mucho me señorea, De señor no hede salir: oiga acá; señor, Doctor. Qué ruido es este, Ro señor. Quiso Crisanto parir un carretón de concetos, pero luego que me vio con un señor se aforró: hácenlo así los discretos. Quién señor supo decir, también dirá lo demás, muy lejos del blanco das: quereisme contradecir. Viniendo ayer de palacio; bien por Dios, Ba, déjame ha- quisieron acuchillar tiertos rufianes a Oracio. Dos traidores había entre ellos, más Crisanto que los vio, con a, señor, le avisó que se defendiese de ellos. Huyó el conarde tropel? lleno de espanto, y temor. Qué hizo Oracio? . él, a, se agradeció al mudo fiel, (ñor, Qué decís? . qué hablar no pudo mas del señor que has oído: cosa extraña. . No has leido de un Príncipe que era mudo, que viendo que un traidor vil quería dar muerte a su Padre habló, y le avisó: . mi madre que tuvo ingenio sutil me conto esa historia un día, pero ese mudo obediente, habló después más que veinte. Este que hoy es señoria, será mañana excelencia, no es mejor serenidad? será también Majestad, Pel charidad, y reverencia pudierais decir también. Pon al rucio la guardrapa. Volved a cubrirme capa del animal más de bien, que lleva de rienda a otro. Señor mudo, en conclusión, mañana nueva leción, que si no, habrá cuerda, y potro. do, no podré reirme a un que vea arrevolarse una fea, que anda buscando marido. Que está preso el Español? en la torre del tesoro: fuera hede salir Teodoro, Luego? si quieres que al Sol pida el ruvio coche? . quiero; habla sin miedo Señora, que te halles dentro de una hora en la virgen del Lucero. Solo? solo: harelo así. (des. Laurencia; mandarme pue no quiero que aquí te quedes. Hede ir yo contigo? . sí. Vas haberte con don Diego? voy a dar vida a mi fama: no tiene temor quien ama, ni hombre que priva, sosiego. Mi honor es Sol que no mengua. Camina. Yo? tú: no ves? no hade pasarse a tus pies la livertad de tu lengua. No ves qué es tu puesto? . veo que ves más de lo que vieras si menos curiosa fueras Mira que yo? . yo te creo. Trátame con más amor, que soy noble, fiel, y honrrada, solo a tan noble criada hiciera yo este favor. Paciencia loco amor mío. Que en fin hede ir yo delante? quiero hacerte estrella errante; días ha que lo es mi albedrío. Pasa, seguírame el Sol. Temo; . qué temes Laurencia? que me abrases, . mi clemencia servirá de guardasol. Pasa, L. quiero obedecerte. e . Dime si voy bien? bien vas; que en no dejarte ur atrás, consiste mi buena suerte. Parecéis otro hombre ahora: sobre tordillo andaluz, ha sido esta roja cruz cuchillo de turba mora. Noble, y venerable anciano. Teodoro está allí, Tidos vos; negociad bien, Tiguardeos Dios. No tuvo Catón Romano tal gravedad, ni tal brío; ya me ha visto, hablarle quiero. Queréis algo Caballero? ver al Duque, señor mío. No más de vese? .y hablarle. Quién sois? .un hidalgo soy; no da audiencia el Duque hoy. Qué hace? duerme, despertarle. Tened paciencia media hora. Avisareisle vos? . si: o al Duque hede hablar, o aquí me hade hallar la blanca Aurora. Volveréis? . sin falta alguna. La sala real de Castilla no tiene más de una silla, tampoco aquí no hay más de una. Honor que jamás engaña se la ofrece a mi valor, que silla en nada inferior he ocupado yo en España. Viejo soy, y estoy cansado: Milan puede perdonar, que a su Duque hede aguardar en silla ducal sentado. Grande, y noble es Ludóvico, pero en esto no le agravio, si bien dejó escrito un sabió, ni venturoso, ni rico, que usurpar lauros ajenos, es desfructado interes. Miren lo que el Mundo es; mas soy aquí, y allí menos. Oh vana ambición del Mundo, desgracias tus dichas son: porque es ley de la ambición que nadie admita segundo. Púrpuras reales fías, barrancos son, huyan de ellos, que es Absalón con cabellos, imperio de largos días. Como eres sueño vil Mundo, profundo sueño me has dado, pero a profundo cuidado das siempre sueño profundo. No le puedo resistir, que viene con furia extraña. Cruz que dais honor a España sobre vos me hecho a dormir. Español, y pide audiencia? si señor, . no es maravilla. Donde está. Tduerme en tu silla: buen rostro, grave presencia. El fetado, y tu enpié? Aguarda. No hechas Teodoro de ver, que no puede perecer hombre que tiene tal guarda. Guarda tiene? Don una Cruz bella. Duerma en pie. Don bueno es tú más castigarate el Cielo, (celo, si no haces más caso de ella. Mal parece humildad tanta: Don de tierra soy yo, Teso es cierto. Don Qué hará Teodoro despierto hombre que dormiendo espanta? Licencia pudieras darme; Cruz de Calatrava es, trono hizo aquí de tus pies, hízolo para avisarme. Dormiendo te avisa? Du si: T. callar quiero; Dndenle a quien me supo avisar también la misma silla que a mí. Vaya por ella a Castilla. Silla cómo a ti? . si amigo. Mira Señor, basta: digo que a nadie da Milan silla, si no es que sacro Rey sea. Llamarele? . error será: porque no despertará hasta que otra silla vea. (do: Tu grandeza, D. yo me entien no mirar portu decoro; menos consejos Teodoro. Muy pocos medran dormiendo. como este que duerme, y medra. Noble Atlante de Milan, mira que el preso es don Juan; líbrale Duque de piedra, (mol, Marqués, de bronce, y de mar Rey de hoy no soy loque ayer: por que para el no hade haber, cuchillo, cordel, ni árbol. Válgame el ama de un cura! Señores aquí dio fin la farsa de Bartolín; ay tal bien? ay tal ventura? Cruz roja y vestido godo? vive el Cielo que es don Tello. Mudo Urón, mudo Camello, hoy me lo has de pagar todo. Rápate, y pon de tu parte, cuarenta azumbres de vino, que diez libras de tocino hede gastar en pringarte. Pon aquesta silla allí: , en buestra busca venía, esperad, Ty largo es el día, al mudo hede traer aquí. Pisando círculos de oro marcha ya a ocidente el Sol. Despierto está el Español: mira lo que hace Teodoro. Está en tu silla sentado. Soñaba que a don Juan via, con mayor cruz que esta mía, entiéndese bien casado. Pero otra silla hallo aquí. Puedes entender lo que habla? no señor, mas ya está en pie: corta vista, y pena larga, suele tener de ordinario quien como yo perna canas. Llámale. el Duque estaallí. besaré sus nobles plantas, no lo consentiré yo, de mi Rey es esta carta: voy a servir a Camila. Don Tel, causa de todas las causas, si vos me amparáis aquí, veré vestida mi Fama. de resplandores celestes. Caueza de tan gran casa merece más honrra que esta. Dos sierpes tenéis por armas, señal que vuestra piedad, bárvaras fieras amansa. Vuestra excelencia se siente. Don Te Gran Potentado de Italia, tenedme por más cortes: no hede escucharle palabra, si primero no se asienta. (ta, Tan gran merced, y horra tan son grillos que me ponéis: el más grandioso Monarca le suplícara lo mismo. Ya que vuestra Alteza manda, que no le refiera en pie pesar que me aflige el alma, rogaré a un criado vuestro, que un taburete me traiga: por que aún que mi casa es tan antigua, ilustre, y alta, pareceré bien sentado en silla, un grado más baja, que la rica que ocupáis. El Rey de España me encarga, que le sirva, estime, y honrre. Qué eslo que pide? qué manda? pido que me deis mi hijo, báculo fiel de mis canas. Hijo suyo tengo yo? preso, y no con pocas guardas, Luego don Diego es su hijo? sucesor es de mi casa: no lo he sabido hasta ahora. Salí (gran Señor) de España, para mirar por don Juan. que aquí don Diego se llama. Vile inclinado a ver tierras, díjele que viese a Italía, primero que a Ingalaterra, Flandes, Alemania, y Francia. Alábele esta ciudad, famosa en cuanto el mar baña: salió con deseo de bella, seguile, y en dos semanas llegué a Milan, mudé el traje, teñime la blanca barba, haciéndome en un momento, mercader que vende, y trata. Dile cartas para mí: llegó, y diome a mí las cartas, pero no me conocío: invención sutil, y rara. Yo le acomodé con vos: por que me dijo que amaba cierta Dama milanesa. Si es esta Dama mi hermana? Así ilustre Ludóvico, la corona imperial sacra ciña el mayor de los hijos, (uia, que os diere el Cielo en Octa peregrina rama hermosa del tronco de María sancta, que me entreguéis a don Juan: por que tiene en la montaña, si no cuidades como esta, blasones de eterna Fama. Por el iré a la prisión. Este hidalgo os trae una carta del gran Duque de Savoya, Du no quiero más bien que a Octavia. Qué es de la carta? . esta es: un cintillo de esmeraldas, que no le tienen mejor los Reyes de España, y Francia, os pienso dar en albricias: volveré rico a mi patria. Dos mil años la gocéis: yo os despacharé mañana. Cruz espáñola es aquella, es devota de ella España. Cristo, Montesa, y Santiago, Alcántara y Calatraba sustentan su monarquía. Cuidado me da mi hermana: señor don Tello venid. Cortede Milanbizarra, Saboya os da una Duquesa; discreta, hermosa, y gallarda. Córchete marcado soy después que cayó en mis garras. Señor, . dígole que calle; , señor, . por santa Leocadía; señor, Pelque si no camina; R señor, . que alfiler de a blanca; señor, . le hade atormentar; Rod, señor, P. mudo garrapata, a don Tello hade ver hoy: pero no es esta la sala dónde le dejé dormiendo? Bizarra y lucida guarda tiene el Duque de Milan. Oye hidalgo, una palabra. (qué? Qué quiere? . aquel noes el Do el Duque es, . quién le acompa un Español, y dos Príncipes. (ña? Venga; señor, Pe si no calla, hede hacer de sus narices, lo que hizo una vieja falsa de una nieta que tenía, que por ilustrar su casa, la vendió a un título pobre, todo ambición, y esperanzas. Jesús dónde vas así? sígame, y vera como anda, de un cuarto de hora a esta parte, el demonio en Cantillana. Así llevas a Crisanto? soy sayón mayor de marca; bobo de palacio eres, callan. tirante, riense, y Desde esta sala podrá ver vuestra alteza a don Diego. Bien dicen que amor es ciego. Vino el bayo? . auajo está. Capitán de vos me fío. (llar, Qué hede hacer? , ver y ca- porque al preso hede librar. Señora, Ceste es gusto mío: saúrase luego en Milan, poco importa, . no replico: si os culpare Ludóvico, yo estoy aquí Capitán. Sucederán graves daños; fáltale a mi fe valor? Aqueste si que es amor, no el tuyo lleno de engaños. De un muerto no diferencio. Librarle? y luego hade ser. Él sale: . puédeme ver? de ningún modo, silencio. Loco pensamiento vano, que mides en tiempo breve, ya ocultos senos marinos, ya bellos tronos celestes: poco tiempo ha que te viste, no como aquí entre paredes, quejándote aquien no te oye, hablando a quien no te entiende, sino mirando unos ojos, que al más discreto suspende lo grave, y alegre de ellos: por que proceden de suerte, siempre que en campos de perlas hermosos soles parecen, que no es lo grave enfadoso, ni deshonesto lo alegre. Ya eres pensamiento mío Tántalo que de sed muere, viendo correr aquí arroyos, viendo saltar allí fuentes: pero quien pudo, y no quiso, padezca penas crueles que esta es la justicia que hacen mi amor, y fe inobedientes. Obligaciones de honrrado son las que en prisión me tienen: por que tiene algo de infame el que por su Rey no vuelve; pero cuando considero, que mis suspiros encienden de aquesta empinada torre los dorados capiteles, bramo como toro herido, quéjome como hombre ausente de hermosa mujer que adora, que es vivir viendo la muerte. A quien me quejaré aquí, si solo tengo presentes, reforzadas rejas tristes, menos que mi dolor fuertes? Si acude al tacto el espíritu, toco pintados cipreses, llenos de noturnas aves, que pronostican mi muerte. Oh confusión jamás vista! cuando no te llaman vienes, cuando te dan voces huyes, centro en fin del Mundo aleve. No soy como el solitario que cuando ve que amanece se regocija saltando de laurel en laurel verde: por que yo en esta prisión, tengo en lugar de laureles losas que mil veces riegan ojos que parecen fuentes. No más lástimas don Juan, que a un pedernal enternecen tus lamentaciones tristes. Señora! . si me obedeces, tendré quietud, y tu vida. (tes, Qué me mandas? . que te ausen que abajo te aguarda un bayo, mejor que algunos del Betis. No es poco rica esta joya, que cien diamantes que tiene, valen veinte mil escudos; tómala don Juan, y vete, que para vivir penando manda amor que aquí me quede. Tápate señora mía, que es tu hermano este que viene: tú le avisaste Laurencia, si le he avisado me afrente la mayor amiga mía, esta vez quiero creerte. Esconderme quiero aquí, que entre el tropel de la gente ecer después. Haceisme dos mil mercedes. Capitán, señor; y el preso? dos mujeres le entretieren (cia? D Quién so? . tu hermana y Lauren hobre es don Juan que merece la hermosura de Camila, pero es fuerza que condene la desenvoltura de ella. Qué teméis? . temo perderte. No soy vuestro esposo yo? vida de mi gusto eres. Padre y señor! . hijo amado. Vos aquí? . he venido a verte. Quéme aconsejáis honor? Matarela? no conviene: porque una traición no honrra, ni excusa infamias la muerte, cuando de eleción más buena, puede un Príncipe valerse. Solo habla el Duque, . algo Dn bueno seráresolverme. (hah vistos Señor don Juan de Mendoza, esta Señora pretende que con ella os desposéis (ne; Cómo? . deudos nobles tie- dalde la mano. D T.eso no: yo se que en ello no pierde; no os quejéis después de mí, dádsela, y obligareisme: descubrete. Milan te llama el prudente, perdona hermano mi yerro: a don Juan selo agradece, que a no ser como es tan noble, tan cortés, sabio, y valiente, me hallaras menos piadoso: horren vuestros pies mi frente. D Marqués de Coma abrazadme. El Cielo nos favorece. Esto es razón? . esto es ley? ir contra lo que Dios quiere, es querer sobre Volcán plantar colosos de nieve. Si de ello se sirve Dios, paciencia, y obedecerle: lo mismo respondo yo. Bella Laurencia? . qué quieres? saber que te dice el alma? que deje de aborrecerte: T no quiero mirar a agravios; hablaré al Duque? ibien puedes, no es tiempo ahora, La es así. Ve ahora a don Tello? vele? , quítome la barba, y hablo. Santo Dios! . qué ruido es ese? un mudo que habla, . Rodrí en todo el olobo terrestre, (go: no hade hallar tu ulustre padre mozo como yo obediente. El mudo soy, y el Oracio. Mándele que enmudeciese, hasta llegar a este punto, merecino he que me premies; mándote una lengua de oro, como treinta libras pese, tómala, y cierra los ojos. Negociasteis, Te, géntilmente. Decidme que? . casamiento. Con Camila? sí, gran suerte. Por mi bella esposa Octavia partirá el lunes que viene el Señor Tello: y de fin como hade ser el valiente,