Texto digital de El cazador más dichoso, San Eustaquio
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Diego Muxet de Solís
- Atribución estilometría
- Diego Muxet de Solís Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El cazador más dichoso, San Eustaquio. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/cazador-mas-dichoso-san-eustaquio-el.

EL CAZADOR MÁS DICHOSO, SAN EUSTAQUIO
JORNADA PRIMERA
Con quietud, y paz te dejo. Con razón dicen Trajano, que eres de este imperio espejo: debo mucho a Vespasiano. Valor prudencia, y consejo resplandecen en ti: . digo, que soy y hede ser tu amigo. La Romana Monarquía tuya hade ser; . tuya, y mía, Déjame zurcar contigo el soberbio mar; . no es justo, que ha Diotized by Google que a Teopiste tu mujer, de Trajano ese desgusto: muy en breve te hede ver Monarca Cesareo Augusto. Los brazos me da? . Español, mil años te alumbre el Sol. Queda en paz. . allá, y aquí, te podrás servir de mí. Soy yo (Señor) carácol, para salir de tu casa llevando a cuestas la mía? Simon de límite pasa tu loca descortesía: Si la envidia es fuego que abrasa. Descortes, y mentiroso, son dos vicios, . más piadoso te pienso ver; . lo cierto es, que pierdes por descortes lo que ganas por gracioso. Sacásteme de lacayo para despedirme así? Quién te despide es el Ayo. Si más le enojare, . di, Si salga de abril, y entre en mayo. Sin hambre jamás no coma guisada torcaz Paloma, que en red ajena cayó, ni beba el vino que yó, el César que impera en Roma. Si a casa fuere contigo, cuando maduro el melón, halle sazonado el higo: bien lo remedias Simón: aea sserte me madigo. que decir; máteme un rayo, no es maldición de un lacayo tan principal como yo. Luego eres lacayo? . No: pero jamás me da el Ayo mejor epiteto, En es cuerdo; Sí, si él me acuerda lo que fui, yo también lo que es le acuerdo. Es un prudente Rabí. Es un villano, pues pierdo por él la opinión, . Repara en que la antigua Salen dio a su virtud sangre clara: Si imposible es que obre bien, hombre de tan mala cara. Vete de aquí majadero: no puedo hacerlo, ni quiero. No quieres? S. no. En conclusión, hasde vivir bien Simón, Sí. hablas como caballero. (poco. Qué hede hacer? . Presumir Qué más? . Muy cuerdo hasde Como si me vuelven loco (ser melindres de mi mujer? Seraslo, si poco a poco, te hacer señor absoluto de su condición; . no hay luto que de más tristeza que ella: árbol es la mujer bella, mas no da a palos el fruto. Si sabe que a mi mujer suelo dar palo de ciego. Que más (señor) hede hacer? No jugar jamás. . Yo juego? Dicen Dicen que sueles perder tu hacienda, y la ajena: . malo; también que a Sardanapalo en la ociosidad imitas; Fama, y opinión me quitas: este es bofetón con palo. Antes la verdad Simón, es quien da opinión al hombre: S. digo que tienes razón. Buena opinión da buen nombre. Qué haré de tanta opinión? (do Falta más? . Que obres pensan que es tu obligación mayor; medrar quisiera obligando. Nunca hasde ser. Qué? hablador. (do. Gracioso? . de cuando en cuán Escucha. Haciéndolo así serviré cómo antes? . Sí S. Contento quedo. Teopisto, como digo murio Cristo, para destruirme a mí. Quiero decir que este hombre murio entre ladrones viles. (bre! Que siempre este hombre me asom Los dioses de los gentiles, como valor, tienen nombre: pero que un crucificado, (que de idiotas fue llamado Rey de soberanos Reyes) poniendo, y quitando leyes. pretenda ser adorado, es cosa contra razón. Cómo contradeciré lo que este dice. . En Sion estampo el hermoso pie. No dirás pies. . Que hay Simón. Padre prosigue. Si. Por Marte, que puede el Sol escucharte: pero acerca de ese pie sie argumentor. . Qué haré: Si sic argumento. . oye a parte. Qué quieres? Reniego: di; palabra no podré hablar, si este no se va de aquí. Simón quiéresnos dejar. Qué os deje me dices? . E. Por el Sol viejo bellaco. Vete Simón; Sí. el Dios Baco librea Simón de los dos. Júpiter es mejor Dios. Miente el visnieto de un braco, discreto como un rocín: miente digo; . ten prudencia Miente el nieto de un mastín. Grosero, Sa de su ascendencia soy rebuznador clarín. Buenos ascendientes; . buenos. Del noble appellido mío están hoy los libros llenos: Sí. si me llámara judio lo hubiera sentido menos. Miente el Barbó, . vete digo. Si no trujeras contigo la señal del leño santo, que de mi Reino es espanto, yo te acávara enemigo: (al puto; Si que en fin me hede ir? . Luego Si, esconderme quiero aquí. No mue trata de Cristo; . ay que en vano mis furtas junto. Fue Cristo el hombre mejor, que desde Arturo, a Calisto, piso hierba, y trilló flor. No es esto verdad Teopisto? Di que sí. No hede parar hasta que le haga raviar. Que esto hede sufrir? . Simo, Sí, yo defiendo mi opinión Descortes. . Déjame hablar, que estando en Jerusalén, la historia que este te cuenta, supe de un hombre de bien. Si más tu lengua me afrenta, solo el que nacio en Belen, solo el hijo de María, que jamás fue esclava mía, te librará de mi furia. S. Si otra vez a Baco injuria, (vete Simón: Sí, tu porfía me aparta, rapaz, de ti) verá en su punto mi enojo, Hame entendido el Rabí? Si una vez sin Cruz te cojo, tú te acordaras de mí. Escóndome aquí. pienso que sale. Di padre. Este Dios de los cristianos, midio montes, piso llanos. Por más que el perrazo ladre, confesará, como yo, que hablando verdades fue, no mintiendo como él, no, Tú adoras al Sol? . No sé, más bien se que Cristo obró, lo que el no obrará jamás. Ya de loco en necio das. Quiero volverme a esconder. Este me hade hacer perder. Dígame que, nuevo Anas? En el infierno estuviera mejor que aquí, Sí, yo le creo. Salte, Simón, allá fuera; algo en este viejo veo, que a diablo me huele. Espera. Mis padres son, Sarcofago. Juro por mi Estigio lago, que hasde verhoy, gentil ciego, dentro en tu pecho, más fuego, que Ecipión trujo a Cartago. De tus ojos soy imán. (tarde Qué quieres? . Qué hasta la dejes la caza. . Aquí están, de tu Fama haciendo alarde, dos Abeles, y un Adan. Simón, Sarcofago, hijo, notable es el regocijo que tu presencia nos causa. Señores, no ven la pausa (dijo con que habla el viejo. . Hoy me cierto cazador, señora, que un ciervo grande, y hermo vio al salir la blanca Aurora, (so, en medio del monte umbroso, que está dedicado a Flora. Querrás cazarle. . Quisiera, que tu belleza me diera lo que me niega mi suerte, en comiendo iras. . Advierte, que no tiene el monte fiera, más suelta, brava, y furiosa, que el gentil ciervo montes, consagrado a Flora, Diosa. Saldrás tan presto? . Alastres, S. empresa dificultosa. Preven los galgos . Yo temo, que Jesús, de quien blaspemo, me hade apartar de este infiel, mas si hoy duerme, seré de él, infernal Aristodemo. Vamos, que una cota fina, para estos casos reservo; calla, cazador gallina. (no, Quien no hade temer de uncier la armadura cornerina? Si a caza voy dulce esposa, mucho más que el Alba hermosa, que te traeré, ten por cierto, vivo un tigre, un león muerto. Qué perdiz, con pies de rosa: que conejuelo cobarde, que esta diciendo, cómeme. (de. Vivo un tigre? el Sol me guar- Un tigre? En galeras reme, si a caza fuere esta tarde. Dejadme un momento solo, en tu guarda quede Apolo. Sueño tengo, S dormir quiere. Silla; Sí, si este hombre durmie- no le despiertes, Eolo. t Sueño el imperio es humano, augusto, rastro que el bajel deja es el contento, sombra la vanidad, la ambición viento, humo la presunnción, y ampolla el gusto. Tiene el mundo tenaz por hombre adusto, sin discurso, razón, y entendimiento, al que humilla su altivo pensamiento, triunfo heroico immortal, desuelo justo. No tiene para que la vida breve, dorar contentos vanos, y fingidos, del mundo lisonjero, Atlante loco: por que es su adulación, móvil, que mueve las potencias del alma, en los sentidos, para que a la verdad tengan en poco. Durmiendo está Furia mía, el último sueño duerma, porque si vive esté hombre, hade acrecentar mis penas. De sus dos hijos soy ayo, pero poco me aprovecha mi solicitud raviosa; que como el águila prueba sus tiernos hijos al Sol, para ver si pestañean: este gentil, este necio, como si cristiano fuera, no solo les antepone la virtud, que me hace guerra, pero al Sol de un Dios eterno, como águila real los prueba. Bien pudiera ser que yo, como paciencia tuviera, en el huerto de mi furia, plantara plantas tan tiernas, mas si en la impaciencia mía, pudiera caber paciencia, volviéranme a dar la silla, que perdí por mi soberbia, Muera pues este enemigo, que temo hade hechar por tierra las colunas de mi imperio, que fundaron Adan, y Eva. Muera digo. Que me ahoga, libramé causa primera; más poderosa es que yó, mas llegará tarde. . Eterna, divina Majestad sacra, de esta infernal Hidra fiera, libra a Placido tu esclavo. Luzbel, a Placido deja. Siempre me hasde perseguir, Míguel, que las almas pesas? El que puede te persigue. Provaras, Míguel, mis fuerzas. Dios que del Cielo te hecho, te sabrá hechar de la tienma. Tan bueno soy como tú. Antes que al Verbo ofendieras, frisabas Luzbel conmigo: mas después que tu soberbia, de Dios por mi boca, oyo; quién cómo Dios, bestia, fea? no tiene el mundo criatura, que mejor que tú no sea. Platón, Seneca. Aristoteles, Pompeyo, Alejandro, y César, fuertes los unos en armas, sabios los otros en letras, cuando me ven enojado (blan. tiemblan de mí, Ma de Dios tien Con sola mi autoridad, mis furias los atormentan. Mientes, que Dios te lo manda. Dios? . Sin él, no padecieran los míseros condenados tan intolerables penas. Cuando yo bajé del Cielo, de las más claras estrellas. toda una parte me truje: Mi. pobres de ti, y pobres de ellas, pues vemos sus rayos claros, trocados en nieblas feas. Míguel. No llegas? Detente, que tu clara luz me ciega. No estes más aquí: Sí venciste. De Dios es mi fortaleza. Pagarásmelo tu Placido. Hombre. Qué quieres? Despierta. (caza, Qué haré? . En volviendo de en lugar de dormir, vela. Cómo me dejas tan presto, visión santa, visión bella, cuyas luminosas plantas parecen rubias estrellas. Dónde vas? detente, aguarda, por que es bien que te agradezca la vida que aquí me has dado, Que voces (Simón) son estas? Mi señor las da. . Detente, que aunque sin ser ave, vuelas, como el pensamiento mío no hay ave veloz, ligera. Esposo. (sueña. Válgame el Sol. Qué tenéis? . Siempre al que se le representan cosas, al parecer verdaderas, mas la razón le corrije, cuando como yo despierta. Sí. No saben todos soñar: porque tiene el mundo bestias, con rostros, y manos de hombres, que viven de lo que sueñan: pero dejando los hembros, para quien más que yo sepa, con poco limado estilo, quiero tratar de las hembras, Sueña la vieja que tiene, sin tener diente, ni muela, cosa de veinte y dos años, pasando de dos cuarentas. (cella, Sueña la soltera loca, que en cuanto al mundo es don habiendo sido su cuerpo repostero de taberna. También la casada hermosa, (perdona si en tu presencia, refiero cosas, que he visto, que escandalizan, y afrentan) sueña, que para que algunos beber a menudo puedan en la fuente de su brío, llega su marido a ella, transformado en unicornio, el cual, con entrañas tiernas, el cuerno aplica, sonando, para que sin miedo beban. Sueña la viudaza astuta, mas que el mes de otubre fresca, que bebe de su marido cenizas, que el aire lleva, pero apenas al difunto cubrio descarada tierra, cuando con su coadjutor, se regocija, y alegra, No has dicho poco Simón. Prometote que hay materia, para decir mucho más. Ensilla (Simón) la yegua que me presentó Trajano. Estas enti? No te acuerdas que tu despensero soy. Mucho harás si buena cuenta das a tu señor, . a Baco quisiera yo darla buena, que desde anoche, bien tarde, no sé que es licor de cepas. Que en fin le libró Miguel? Con el pretendí luchar, pero llegome a cegar el resplandor que vi en él. 2o Que siempre Monarca fuerte, Miguel te hade perseguir? Si yo pudiera morir, me diera su nombre muerte. De tu rigor fiero, impío, el mudo tiembla: S es verdad, pero la eterna Deidad disminuye el poder mío, dando valor a Míguel, para que triunfe de mí. (Sí. Vendrá presto ese hombre? . Bravo, arrogante luzbel, (nas? qué es lo que mandas? qué orde Que os transforméis en leones, tigres, panteras, dragones, bívoras, y amfesivenas. No dices mal. Antes que en la falda de estos riscos, (entre cercado de basiliscos, el cercópiteco encuentre. Tope en medio de este monte el mordaz mastín rabiando, la culebra vil silbando. rujiendo el rinoceronte, para que el temor le haga dejar la caza. ̱. Qué temes? Fáltate fuego en que quemes, hombre que tan mal te paga, el crédito que le diste en la conquista de Elía? ̱. Un hombre te desafía? Un gentil te tiene triste? Deja que aqueste orizonte pise el ingrato, el infiel, que para que muera en él, sabré yo arrojarle un monte. ̱. Cuando siga el veloz ciervo, yo haré le trague la tierra. (rra, Ya entró en el monte. Arma gue que llega a quitarme el Verbo (bre, mi antigua soberanía. Un hombre viene; S este hom para que Luzbel se asombre, del claro Sol de María, la divina señal trae. 2o. Hárate (Luzbel) temblar; la vida le hede quitar, si en mis fieras manos cae. Dejadme solo con él; , dudo (Luzbel) que peligre, Si aquí me envistiere un tigre, bota, defendedme de él, (cota, que aunque es verdad que una influye marcial valor, para enuestir sin temor, no hay arma como una bota. De vos pasadas edades, dijeron, devota mía, que en quien os deja vacia, produéís temeridades. Lindo devoto soy vuestro, beba yo, y Placido cace. Vebe otra vez, . que me place: bebe. . Él es, señor Maestro! Quién diablos le trujo acá? Cuando yo quiero, de un vuelo paso el ancho mar Si, al Cielo, que viendo a los dos está, debe ligereza tanta. Quiéresme brindar Simón? Harelo en otra ocasión. No me ciegues, seval santa; que con estar encubierta, deslumbra al hermoso Apolo, (ta? de tu luz, un rayo solo. Qué habla entre sí? Qué concier Parécele que no veo? Como una cosa me dieras, mucho más que un lince vieras, Qué un lince? Sí; Si. yo le creo, pero si acaso es la bota, le daré primero un ojo. Diga lo que es? . Un antojo. Si se le antoja esta cota, se la guisaré con miel. Mire si soy liberal. Pídote. Sí. C La señal. De un leño tiemblas Luzbel? Conarde ya: Si dudo, y temo, huyes de un palo cruzado, tú, que encadenaste, airado, al cíclope Poliphemo? Qué señal me pide? . Aquella, que te dio en Jerusalén. Turbado estoy: diga quién? Quién por ser deboto de ella, se libró de mi furor. (huyendo. S. Dice esta Cruz? . Voyme No llega al presente estruendo, el de un trueno volador. El monte tiembla, señores, infante empañado soy. Simón, Sí, sin aliento estoy. (res. Qué me quiere? Que me ado Quién es? . Soy Baco tu ami- Nunca pensé que tenía (go. tan mala fisonomía. Quiero llevarte conmigo. S. Soy muy pesado señor. Mas dónde llevarme quiere? Donde jamás hombre muere; S. es particular favor. Para que lo pueda hacer, cierta señal me hasde dar: bien le comienzo a engañar. Si es la cruz, prestela ayer. (dio; Mientes Simón: Sí. qué reme- moriras hombre sin fe, primero que la Cruz dé, (dio. no habrá en dos extremos me- No me has de ver en tu vida. Qué es esto Cielos piadosos? Yo entre tigres? Yo entre osos. (da? E. Por más que el monte me impí que te haga besar el suelo, ciervo gentil, corredor, lo hade hacer hoy mi valor, si no me lo estorba el Cielo. Mi señor es este. . Espera, que no eres ciervo veloz, valiente tigre feroz, ni onza atrevida, ligera. No es un lobo fiero aquel? No es aqueste un jabalí? Qué hede hacer pobre de mí? Placido llega, Luzbel: pero si yo no me engaño, entre los cuernos del ciervo, viene puesto en Cruz el Verbo. Si de esta escapo en un año no me hade ver la bodega fuera del límite suyo. Don Huyes luzbel? . De Dios huyo, de un hombre no, turba ciega. No es mal acuerdo. Sospecho, que está este monte encantado. El venablo le he arrojado, pero suerte en él no he hecho. El camino que va al río toma el ligero animal. No menos que al viento y gual, le sigues tú, señor mío: mas quiero avisarte. . Ahora, quieres que me pare a hablarte? Mira belicoso Marte, que otra Circe encantadora anda en esta selva. . Aguarda ligero animal montes. Suelto lebrel irlandes, de remendada piel parda, no hade igualarse a Simón; pero otra vez viene el ciervo. Quién se transformara en cuer- en gauilan, o en halcón, (no, para poder de este monte salir con más brevedad. Sin duda, alguna deidad, que oculta aqueste orizonte, mi velocidad rechaza. No es esta cueva? Si cierto; desde ella podré, encubierto, ver el fin de aquesta caza. Encúbreme gruta oscura, entoldada de ojas verdes, pues poco en hacerlo pierdes. Ya sale de la espesura, donde es adorada Flora. Guarda tú ese puesto, Furio, que las alas de Mercurio llevaré en los pies ahora. Solo tu heroico valor; me podrá apartar de aquí. Derecho se viene a mí, do de resplandor, diendo el ciervo veloz. parece que el monte está. La luz que el claro Sol da, cuando sale deshaciendo argentada fresca escarcha, sombra de aquesta luz es; Si clavados tengo los pies. Que seguro el ciervo marcha: Sí. con mil temores peleo. En el sustenta una Cruz al bello autor de esta luz; S. no sé donde estoy, ni veo. Si es este el crucificado que el cristiano pueblo adora? Esto me faltaba ahora. Por el Sol que estoy turbado. No hay que dudar, ciego estoy. Ya es fuerza, o Sol, que me asom (bre! Por qué me persigues hombre? Quién sois señor? . Cristo soy. Soy (Placido) Ysac segundo, que por darte vida eterna, de Dios que el mundo gobierna, quedando en el bajé al mudo. Soy el hijo de María, que por tillore en Belen, antes que Jerusalén se báñase en sangre mía. Quién os puso de esa suerte? Con tormentos esquisitos, pagando ajenos delitos, dio vida al hombre, mi muerte, Yo fui de un pueblo traidor por ti tenido por lozo. Mira si me cuestas poco? mira cuan grande es mi amor? Mas como abraces mi ley, daré por bien empleado el sudor que me has costado. Decid que he de hacer mi Rey, que de vuestro amor me fío? Que a mi piedad te conviertas. Cinco puertas veo abiertas; por cual entraré, Dios mío? Entra por la del costado. Tanto favor Cristo eterno Perseguírate el iufiennio, soberbio monstro obstinado, mas yo que te hago aquí fuerte, samosa haré tu memoria, En vos señor que dais gloria, están la vida, y la muerte. Por eso soy el que soy, sois digno de ser amado. Hijos, y mujer te he dado, haz que se bauticen hoy: sin falta lo haré; . en ti quedo mas si estas firme en mi fe, en ti por gracia estaré. Hablar no me deja el miedo. Qué hasde hacer pobre Simón? Triste Simón que hasde hacer? Ciego, y curiosa mujer? No por tu limpia opinión daré el valor de un Mas cuando a un ruin cazador, sabroso fruto mejor, dieron desierto, y venado, Pero qué es esto? ya veo los árboles de este monte, cuyo empinado orizonte dora el resplandor Feveo. También veo a mi señor, no sé si diga elevado. Un pastor, ciervo encantado, con un garrote mayor que la inquietud de mi pecho, no te deje hueso sano, para que en monte, ni en llano, no hagas más mal del que has he- Pero en fin que de razones (cho. lleva el viento volador. Placido. Señor: señor, el monte pare dragones. Grande como el miedo mío me ha enuestido un jabalí: vámonos señor de aquí, que a cenar te desafío. Volverme sin ti no quiero, que soy en el mismo grado que tu cortes, y esforzado, comedido despensero. Señor tu esposa te aguarda. Si esto no es en cantamento, como al más zaino jumento me pongan luego una albarda, Señor de esta novedad sepa la causa Simón. que un monte de confusión sustenta aquí su lealtad. Si estas durmiendo despierta. cornado. Simon Era hora? Viva mi esperanza, llora el tiempo que estuvo muerta. Qué has visto señor? . He lo que jamás pensé vera (visto Sí, yo también . (hijos, mujer, muy presto seréis de Cristo) S. he visto a Baco. . Procura dejar tan gran ceguedad. porque es la gentilidad tenebrosa noche oscura; Sol es Cristo, cuya luz nos alienta, y vivifica. De un lobo, como una pica, pienso me libró esta cruz: es de la de Cristo imajen. Qué Cristo es Dios verdadero? Cruz donde espiró un cordero, no merecéis que os ultrajen sacrílegas manos viles, antes merecéis Cruz santa, himnos que la Iglesía os canta. Hombres idiotas gentiles, hoy trípula un despensero vuestro Júpiter tonante, de Marte el feroz semblante, si sanguíneo ayer, hoy fiero. Trípula a Saturno airado, (no, que quien comio un niño tier- tostar sabrá en el infieno (do. miembros de un hombre barba Por vil mujer desleal trípula a Venus también, que mal podrá haceros bien diosa que vivio tan mal. (todo, Mas quedan. . Mercurio, y que Dios no se hade llamar, quien para poder volar hurto a las aves el modo. Trípula vuestra Fortuna, diosa loca, mujer vana, pero en fin de mejor gana vuestra cornifera Luna. Mas del buen Baco que haré? lo que de Venus Simón; Si. téngole gran devoción, pero valerme podré de un pensamiento discreto, que causa que hade dabar, bien se puede tripular, sin que padezca el efecto. Heme dado a entender? . sí. Si. Vuélveme (señor) mi Cruz, que un fiero horrible avestruz, cocos me está haciendo allí. Ven Simón, Si. ve tu delante, En la Cruz te abrirá el camino. Un centauro, como un pino, de un negro feroz gigante machuca allí boca, y frente; huye. . Tu imaginación, te hace parecer Simón, verdadero lo aparente. e s Para que nos has llamado? Llorad ministros conmigo. que un hombre, que fue mi amí lo es ya del Crucificado. (go, Placido, aquien tanto quise, no es mío como antes era. Muera el traidor, ̱. muera, muera, (pise: Deio, llore alquitrán, D 2o. brasas De pase el abrasado Janto en nuestros hombros veloces. Salgan, ministros feroces, del Imperio del espanto, Tiphonte, Alecto, y Mejera; las cuales no han de dejar, fresco racimo en lagar, ni espiga tostada en era. En verde florido prado no han de dejar mansa oveja, menos en colmena aveja, ni encina en monte escarchado. No hande dejar en laguna tímido pez fugitivo, ni en mal entallado olivo bien recivida aceituna. No han de dejar en deesa yegua ligera fogosa, ni en árbol, fruta sabrosa, que parecer pueda en mesa. Menos en jardín sombrío hande dejar flor suave, en vil corral, pavón grave, ni pato salvaje en río. No hande dejar en poblado soberbio edificio en pie ni censo que renta de; D 2buen pensamiento, Don le estre De lo que a Placido toca (mado, quiero decir, Don tosclaro está. 1. La paciencia perderá. Blasfemias siembre su boca; para que el santo vautismo jamás resplandezca en él. 2. Tus furias vienen Luzbel: no han de volverse al abismo, donde yo las tengo atadas, sin haber ejecutado mi feroz intento airado. (padas No empuñan menos que es de infernal ardiente fuego. Voy a decilles tu gusto: de mi tenaz pecho injusto os entrego el furor ciego. Placido se hade ver hoy pobre como Job. Después que he puesto en casa los pies parece que otro hombre soy. Qué hace (Simón) mi señora? Por acá señor Rabí! no estaba en el monte? . Sí. Cuanto ha que llegó? . una hora. No vuela tanto un milano: parezco viejo, y soy mozo; por verle aquí sin rebozo diera un dedo de la mano. Llegó mi señor? . Llegó. Qué cazó en el monte? . Nada, mentira bien excusada, pero siempre me agrado un genero de mentir, que llama simulación. la cortesana ambición. Cómo se que hede morir, se que hede dalle a lo cuerdo, pescozón de amante loco. Yo mentiroso? y no poco. Si aquesta vez no me pierdo no me perderé en mi vida. Mentiroso a un despensero, punto menos que logrero? Es afrenta conocida. Como digo amada esposa, (mi señor sale, silencio) me habló en el monte Jesús, hombre mortal, Dios eterno. Sentada quiero escucharte: silla Simón Te silla Artemio. Dad a Sarcofago silla: la que tiene en el infierno le pueden traer aquí; todos me escuchad atentos. Pues no hay silla para mí, quiero sentarme en el suelo. Díjome el Verbo encarnado, (Dios aquien adoro, y temo) que por salvarnos a todos ledio muerte el pueblo Hebreo. Que sola su imitación, es el camino del Cielo, si para malos, angosto, anchuroso para buenos. Que el Sol nermoso, que adoran engañados ojos ciegos, Júpiter, Marte, Esculapio, reverenciados en templos, que fabricaron gentiles Emperadores soberbios, son hechura de sus manos: porque su poder inmenso es quien al hombre crío, para vestirle en el Cielo, ropa de gloria infinita, como su Deidad, sin tiempo. Que este globo universal gobierna sin destraimiento, cuyo poder es tan grande, que sin su consentimiento, frutos la tierra no da, ni al turquesado mar crespo, rinden cristalinas parias despeñados arroyuelos. Esto me dijo Jesús, amparo, norte, y maestro de cristianos pechos fieles. Como vuelve el rostro el viejo. Mas para que yo, y vosotros, del asqueroso mal fiero, que nos pegó el primer padre, limpios, y sanos quedemos, o sasemando de los dioses, que ensalza el romano imperio, el sacro santo bautismo conviene recivir luego. Esto no es querer forzaros, si no solo anteponeros lo que más bien os está. (quiero Qué me respondéis? . Que dejar los ídolos falsos. Yo, y mi hermano prometemos no dejar ídolo en pie. Yo señor; . amigo Artemio, divinos versos que cantas, siempre que se ausenta Fevo publican que eres cristiano; engañome, o no? . No puedo contradecir la verdad, fiel esclavo soy del Verbo. Tu Sarcofago, qué dices? (bueno. Que soy cristiano: . esto es Cristiano tú? . Sí señor. Cristiano? Como yo Armenio. Mira Rabi lo que dices. Digo Señor que confieso lo que la Iglesia católica. Diga que lo cree. . Creo, que con ser tres los que dan testimonio claro, y cierto, de las verdades divinas, (ro: no hay más de un Dios verdade- el cual en un mismo grado, es clemente, y justiciero, poderoso, manso, afable, fuerte, sabió, hermoso, y bueno. Que desde la zarza humilde al más empinado cedro, desde la casera hormiga al más veloz dragón feo, desde el hombre más prudente al Ángel más sabio, y bello, deben el ser a este Dios santo, invencible, y eterno. Qué más crees? . Creo Señor, que la persona del Verbo, fue la que encarnó en María, para criarse a sus pechos, para redimir al hombre, haciendo trono el madero, de quien huyen los demonios, que hermosos Ángeles fueron. Que murio, y resucito, después que al trifauce perro rompió la boca infernal, que está vomitando fuego. Que subio al Cielo glorioso, dejando a su Apostol Pedro las hermosas llaves de él, que empuñaron Lino, y Cleto. Que para estar con nosotros, nos dejó en el Sacramento de la sacra Eucharistia, divinidad, alma, y cuerpo, milagro mucho mayor, que del ancho mar bermejo, dividir Dios el cristal, sepulcro de un pueblo ciego. Que en la Iglesia militante, esposa fiel del Cordero, preside siempre el Espíritu, que formó el cuerpo del Verbo; contra la cual no podrá prevalecer el infierno, por más que armado de envidia produega heresiarcas nuevos. ̱. Si de la Iglesia eres hijo. como has estado encubierto entre tenaz gente, idolatra? Tienes al martirio miedo? Martir sin paciencia soy. (mento Qué dices? . Que no hay tor que pueda vencerme a mí: mira, señor, si estoy lejos de tener miedo al martirio, crisol de constantes pechos; demás de que ovejas ay, que entre lobos carniceros, no poco contentas viven, hasta que les pone el tiempo en las manos el martirio. Que dices (Artemio) de esto? Qué dice bien Sarcofago; quiero darte, Rabí, credito. El sacerdote Señor, responde que vendrá luego. Dónde le hablaste? . En su Mientras viene, canta Artemio algo de Jesús, Dios mío. Romance, voz, y instrumento quisiera yo hechar del mundo. La batalla del desierto quiero cantarte: . mi historia quiere cantar este necio. Comienco? Sí; rabio, Parece que masca el viejo racimos de agraz; . estoy de infernal cólera ciego. El más bello de los hombres, segundo Abel, Isac nuevo, que liberal destribuye incomprensibles tropeos, con el mayor enemigo que tiene su eterno imperio antró en la estacada un día No poco asombrado llego (rio? Placido a tus pies. . Que hay Fu Desde el tordillo al overo, desde el alazan al rucio, caballos hijos del viento, estando no ha un punto sanos: si para morir nacieron, que mueran no es maravilla, les dío señor, ya te entiendo, di que los saquen de casa; (mio. voilo a mandar, . canta Arte- Murió mi rocín? . Murió: Tener una boca menos, no es cosa que da cuidado, pero mátenme si el viejo no anda por aquí. . No cantas? Qué valor. . Qué sufrimiento. Las armas que Luzbel trujo fue ver a Jesús hambriento; trueca, si eres Dios, (le dijo) estas piedras en pan tierno: come, si eres hombre, pan, que no dar en tanto tiempo sustento al cuerpo mortal, ímplica que tengas cuerpo. Quién no hade escandalizarse viendo tan tristes sucesos. Qué es eso Furio? . Señor. muertos de repente dejo, seis brones, dos neblies, quince halcones, y tres perros? lo que debo restituvo; cuatro ruiseñores, presos en doradas jaulas bellas, (tos. halló Andronio en ellas muer- Qué es esto señor? . Esposa. Cristo que nos prueba: Sí, temo que ha de caerse la casa; (mio. justo es mi Dios, canta Arte- Que no haya visto mi furia, de este varón fuerte, y cuerdo, crecer la impaciencia ciega ni menguar el sufrimiento! Qué es esto arrogancia mía? Presunción mía qué es esto? Respondió el cordero fanto, que enseñó Juan con el dedo. No de solo pan Luzbel el hombre vive en el suelo. Quedó corrido el demonio; las piedras tiró, y de un vuelo, con sesucristo, tocó el pináculo del templo. El Cielo nos valga esposo, valga por cierto, Si esto es he la casa se viene abajo. (cho, Qué ha sucedido Marcelo? El aposento, (señor) custodia de tus trofeos, vestidos, joyas, y armas, con todo cuanto había dentro, de tierra que le tragó, va buscando el firme centro. Ciento por uno da Dios; poco valgo nada puedo, pues mis tres furias no alteran de Placido el noble pecho. Despide el ayo señor, si quieres que este aposento no coja a todos debajo. Hablarte quiere Eleutherio. Es el sacerdote? . Sí; de envidioso pesar muero. Sarcófago: . señor mío, de uno de mis hijos quiero hacerte padrino fiel; vamos esposa, . primero calmará un instante solo la disensión de mi Imperio.
JORNADA SEGUNDA
jornada segunda esposo boga señor boga mi bien boga Ag esquise alevoso, . Jesús Teopiste te valga; de ti me apartan bien mí cristo, esposa, nos apart nio, ta, pídele que me socorra; si en él pones tu esperanza, (ga. no habrá quien te ofenda; . bo Esposo, . calla cristiana, que te quitaré la vida, si a tu esposo Eustaquio llamas. Fuerte dolor. Ya los remos, que empuñan manos ingratas, como si fueran cuchillos, cortan montañuelas de agua; señal no poco evidente (ma, de que el mar crespo está en cal que si enojado estuviera, Flegras de cristal cortaran. Ya mi Teopiste querida, me deja en desierta playa, miserable, triste, y solo. Señor, mi bien. Ya me llama: mas como podré seguilla, si no es que sus libres alas me presta el viento sutil, testigo fiel de mis ansias. Ya llega a borde el esquise; ya le dan cabo, y con salva recive a mi honesta esposa, bajel que parece alcázar. Ya suben los marineros, ya la mitad de mi alma, llorando lástima el mar, suspirando, el aire abrasa. Ya con valor de hombre fuerte en bajel pavón se planta, reverenciando su fe cables, entenas, y jarcias. Ya la vela mayor izan; ya despliegan la de gabia. Quién pudiera detenerte nave de un infiel pirata. Ya zurca el soberbio más, ya sentado en su vitacora, guarda el esperto piloto frágil sepulcro de tablas. Ya de tan tristes efectos pierdo de vista la causa. Tengan lástima de mí, cuantos a extranjera playa el mar arroja desnudos, para referir desgracias, que en fin las penas del cuerpo no frisan con las del alma. Ruego a Dios bajel aleve, que si su voluntad santa gusta de que en puerto alegro entres con pompa bizarra; hasta besar las almenas de sus firmes torres altas, rémora no te detenga, ni te desuele borrasca. No saque del fin leal la caveza coronada, por que no agüeren tu dicha conjeturaciones vanas: sóbrete viscocho fresco, no se te corrompa el agua. ni falte a los te que rigen verde florida esperanza, hasta que en el puerto hermoso, solicita borde el Alba, de tus árboles robustos banderolas encarnadas. Pero si su voluntad quiere que a pique te vayas, roca del mar en que topes, haga tus tablones rajas. Zozobres antes que el Sol no deje en pie nuve parda, en peligroso bajio, que cubren olas hinchadas. Vientos contrarios te arrojen, donde en gruta mal labrada, brazos que enfrenan tu furia, sustenten fieras entrañas, que es justo que a bravas fieras de alimento sangre humana, de quien teniendo albedrío vive como fiera brava. No llego a mala ocasión. En oculto escollo. . Es tanta la lástima que me haces, que he dejado mi cabaría, para rogarte me digas de tus desuelos la causa. Pastor soy que en aquel risco guardo bulliciosas cabras, si bien en pescar me ocupo, siempre que la ocasión calva me ofrece el ruvio copete. Quétame (pues) quién te agravia? Quién con tu pena se alegra? Quién en tu llanto se baña? Quién atormenta tu espíritu? Quien en tu pecho levanta tempestades de congojas? Quién desenfrena tus ansias? Has perdido algunos bienes? Lloras miserias humanas? Lloro; . para consolarte, discreción, prudencia, y canas me ha dado el tiempo; n el del vanidad que presto pasa, (mundo, sin tener luz de fe viva, un filosofo lloraba. Lloras le tú? . Lloro amigo la más notable desgracia que suceder puede a hombre. La mitad de aquesta tabla, de bajel poco dichoso reliquia que el tiempo guarda puedes ocupar, escucha; no haré otra cosa. En mi patria de poderoso, y de noble, tuve no ha diez meses fama. Robustos pastores míos pisaban frescas mañanas, con escuadrones de ovejas, prados cubiertos de escarcha: mas ya no hay de ellos memoria, ni de villas bien pobladas que de mi padre heredé han quedado en pie dos casas. Praderias, censos, bosques, ceñidos de sierras canas, en viñas de leguay media verdes opulentas parras, casas de placer, jardines, insignias, tropeos, galas, preciosas perlas, diamantes, con cien hermosas esclavas, que compré en Jerusalén, celebrada cuidad santa, es cierto que perecieron en menos de dos semanas. Tan pobre vine a quedar que llegué a verder mi cama, para poder desterrarme de mi venturosa patria. Dejé no poco aflijido, parientes que seburlaban de calamidades mías, que la ostentación humana, no mira al tuve de ayer, loca necedad ingrata, sino al no tengo de hoy, ni espero tener mañana. Con mi mujer, y dos hijos, llegue ante noche a una casa, que cubre aquel montezuelo, plataforma de esta playa. Marineros que hallé en ella, me dijeron que pensaban ver en menos de diez días el mejor puerto de Ytalía. Hable con el capitán, luego que despertó el Alba su diligencia, y mi pena, el cual con dulces palabras me prometio buen pasaje: pero quien primera causa, si no es tu sabiduria sabe lo que hay en el alma. Llegó el punto de embarcarnos, díjome que me esperaba el esquife de la nave junto a la lengua del agua. Salí con mi bella esposa, pero a penas a sus plantas se vio sujeto el esquife, cuando yo (que atrás quedaba esperando a que llegasen pedazos de sus entrabas) vi que los remos herían del mar las olas sagradas. Róbome mi esposa ay triste: desgracia fue de desgracias, dolor de dolores es, lástima ha sido de lástimas: pero que gloria no adquiere, quien con modestia cristiana, de la muerte de un dolor vida de paciencia saca. Esta es la ocasión, amigo, por que en playa solitaria, refiero del mundo loco intremediables mudanzas: huye, si eres cuerdo, de él, que su gentil pompa vana, es de pavón rueda hermosa, sobres viles pies fundada. Timón, filosofho antiguo, siempre que en calle, o en plaza encontraba un desdichado, en un cordel le libraba (llan el remedio de su mal: por que en hombre, en quien se ha- desdichas como las tuyas, (ga no es menos que muerte amar- la vida más quieta, y dulce. Si mi consejo te agrada, cordel te ofrece aquel árbol, determinación te falta. Pero si con el deseo que pierdas vida tan ma la tu resolución se mide, no habrá ninguna distancia de mi consejo a tu obra, si no es que puerta más franca hallen en ti tus desdichas, muy pocas hoy con ser tantas. Para ceñir bien el cuerpo, (cuyas pasiones abrazan vicios que al alma dan muerte) soga nudosa, y doblada, traigo de ordinario yo, desde que mi came flaca, escomulgo de Epicuro recivida opinión falsa. La soga que digo es esta, mas por calles empedradas, llevó teñida un cordero, soga más que el mundo larga El valor de aquella soga, (que en justa sangre bañada del seno infernal profundo sacó limpias almas santas) dará valor a esta mía, paraque en bronces, la fama muestre tu imprudencia loca vencida de mi constancia. Con ella mal consejero. Dónde vas cobarde? aguarda? que un hombre soy. e Tu virtud, no solo aumenta mi rabia, pero me deja sin fuerzas: vuelve donde eternas llamas te sirven de infame trono, que Jesús es quien me ampara, quien me consuela, y anima. No hay acemila cargada que más travaje que yo, no por la tremenda barba del presidente Pilatos. Simón, Señor, tu tardanza lloraré toda mi vida. Qué alivio para quien anda el camino que atrás deja: no es tiempo (Simón) de gracias, Qué gusto para quien lleva como matrona alemana alforjas sin alma a cuestas, que si una arroba pesaran, como fuera dicha arroba de pan y carne salada, me pesara a mí muy poco: (cias. no es tiempo (Simón) de gra- Padre, y mi madre? . Ay Teo ay que del pecho me arrancan (pisto el corazón lastimado. No digas más. Oh canalla, gente sin Dios, gente fiera, perruna endiabiada sarna os quite el sueño mil noches. Dode está mi madre? . a Italia por fuerza un infiel la lleva. Yo se que si aquí me hallara. Qué hicieras? . Verlos remar: no es tiempo (Simon) de gracias. Dónde harás noche? . Siel Cie nos presta su hermosa capa, (lo no la pasaremos mal; Sí. de invierno noches tan largas mejor las pasara yo cubierto con quince mantas. E. Para el hombre que a Dios sirve no es el suelo mala cama. Soy yo hermitano? . Venid. Hay madre, ay hijos, Si. hay panza, que cuando mucho os esperan repollos, y calabazas, con otras legumbres frías. En aquella cumbre cana, con más quietud Jesús mío, cantaré tus alabanzas. Ciñe el laurel Trájano, cuyo nombre reverencian naciones extranjeras: que me acordéis os ruego que soy hombre; tú solo Catón sabió antepusieras verdad tan provechosa. , Al Scita asombre el orgullo imperial de tus banderas: cante subido ingenio en dulce metro el valor de tu fama; Ota empuña el seetro. Si vives señor bien, tendrás propicios los soberanos dioses inmortales; mi ocupación será desterrar vicios, no supolo que tú el Milesio Tales. Con alas de sencillos sacrificios vuelan mejor las aves imperiales: Césares que a los dioses justos temen, siempre paran en bien. . Encienso quemen, sacerdotes del Sol, en limpias aras. Viva Trajano, viva. Lustros largos, si la necesidad del pobre amparas, en hombres de valor proveas cargos. En todos hede hallar verdades claras, será fuerza tener más ojos que Argos, que siempre en lisonjeras dulces bocas, mentiras hallaras, verdades pocas. Ponte (señor) la espada. . Si algún día, contra el romano plebe la sacare, páguelo la caueza ingrata mía. Si alguno, invicto César, te enojaré, siempre que se contente el Alba fría, que labrador bozal, barbechos are, siempre que el claro Sol laureles dore, en público lugar infamias llore. Mejor será Aureliano que celebre la piedad de mi pecho. . Rey famoso, no vista nunca arnes, ni espada quiebre en daño de tu imperio belicoso. Festejando tu fama, en lanza enebre, caballero galán, diestro, y brioso, sortija de cristal. . Marte segundo, dete el Cielo valor, su globo el mundo. Viva el Emperador, vi Oh romanos, campo de gente bárvara que baja, dice que menester hauréis las manos. Cuando a las de Milón dieron ventaja? Por desiertos, pormontes, y por llanos, sigue airado tropel parlera caja: dejen vuestras legiones belicosas de cojer en abril purpúreas rosas. No desempiedren más vistosas calles: pierdan el ocio vil no vistan galas, ni en corrillos de amor, censuren talles de damas, buenas hoy, mañana malas: lleven, ya por montañas, ya por valles, en los pechos valor, en los pies alas, para que fortaleza, y diligencia, enfrenen ciega bárvara insolencia. Tu invicto Emperador, nombra persona, que dando al nombre suyo immortal fama, ponga a tus sacros pies la real corona de belicoso Rey, que a Italia infama: pise tu general la ardiente zona, que ingenio astrologal torrida llama, para que hermosos belicos despojos, en carro triunfador traiga a tus ojos. Placido, capitán noble, y valiente, magnánimo, clemente, justiciero, solicito, sagaz, cuerdo, y prudente, pacifico, modesto, y verdadero: manso de condición, nada impaciente, tratable, y cortes hoy, si ayer severo, en la guerra que Tito hizo al judio, fue dos años, y medio Ácates mío. Este quiero, Senado, recto, y sabio, que el bastón imperial empuñe, O. es justo que tu eleción se aprueve: . otón, y otavio le lleven el bastón; . si es ley tu gusto, quién te hade replicar? . Que a nadie agravio o por cierto yo. . C quien tu virtud no vieree cuedad importa; La br Sí. qué harás ahora señor? En todas partes está Cristo, que esfuerzo nos da, para sufrir por su amor calamidades penosas: S. que te favorece, es cierto; pero si en aquel desierto, que jamás producio rosas, hasde hacer tu habitación, pasar conviene este río. Cansado estoy padre mío; prenda de mi corazón bien sé que estarás cansado; Aga yo también lo estoy: ay si mis travajos prolijos, (hijos os han reducido a estado, tan al de Jobsemejante, dad gracias por ello al Cielo. Que no hade haber un consuelo para un pobre caminante, ásperas montañas yermas? Qué siempre te has de quezar? Qué tengo de hacer? . Recar, tengo las tripas enfermas. Cuatro jarabes de ayuno, con seis de oración mental, te quitaran ese mal: Si de esos jarabes ni aún uno, estará ciego. partid luego. (mucho me alargo) ni aún me- podré tomar. . Por qué no? Jarabes de ayuno yo? (dio; No hasde hallar mejor reme- no dijeras de un jamón reverendas lonjas quince, sin duda vista de lince tiene tu gusto Simón: vase a lo mejor parado, mas de lo mejor carece. Busquemos, si te parece. (do; Qué hemos de buscar? el va Si de comer entendí yo, calla, que Dios proveerá, Sí, con haz de leña será. Digo yo otra cosa? . No: pero si anoche un buen hombre no me hubiera dado pan, se que llegara san Juan, primero que el santo nombre del hijo del Padre eterno se ausentara de tu boca: hambre mucha, y virtud poca, llevan un hombre al infierno. Que un rapaz te reprende pudieras considerar. Sin comer hede pasar? Soy yo fantástico duende. Cielo es el favor divino, que a todos cubre: Si. es así, más Dios no me lleva a mí por tan áspero camino. Penitencia, . penitencia; Sí, miren que ayuda de costa, sar augusto, y Puente es esta, S. y bien angosta, no lo es tanto tu conciencia. Quiéresme rapaz dejar; rota está la puenta. . Rota! gabilan que el viento azora puede por ella pasar. Puente, y rota? . Ten paciencia. Por san; busca el vado, es justo que en obedecer tu gusto. se esmere mi diligencia. Pero puente, y rota! . Acaba. La estampa de humanos pies dicen que este el vado es: soñando, antiyer, me ahogaba, mas de sueños no hago caso. Pasaras en hombros míos, cuantos desbocados ríos nos impidieren el paso. Qué dices? . Resuelto estoy. Mira bien; . mi humildad prue Pasarme por agua? Huevo (uo. debes de pensar que soy. Ven Simón, To acción piadosa, S, Señor. . descalzarme quiero. Yo en un hombre caballero? será ridícula cosa: pero ya que es gusto tuyo, no menos que necio fuera si más te contradijera. de caducas pompas huyo, Sí, depuntos de honor también: el mundo, de engaños lleno, da en vasos de honrra veneno. Vas bien Simó? Sí, Voy muy bien. Haste santiguado? . Sí; entro en el nombre de Dios. Mira no caigas, Los dos te esperaremos aquí: En volveré por los dos luego. Si tiempo de brevas fuera, que hartazgo Simón se diera? de nuevo (Simón) te ruego que no trates de comer. (do: Si Poco a poco; En pierde el míe Si. si por las costas me quedo, no tendré más que perder. Ya estas en salvo? aquí espera mientras que a mis hijos paso; Si, hallárame aquí el ocaso del Sol, que rije una esfera, metiendo en estas al forjas órdenes tuyas. . Simón, si en fragua de obstinación, desfrutadas gracias forzas, vendrás a hallarte burlado. Si. Para mi tengo que al Cielo. no desagrada mi celo. Tanto comer? . no es pecado. Mas como tan flaco estoy si tanto cómo? . El infierno tiene (Simón) fuego eterno. Pecador de marca soy: dame (Simón) un abrazo. Mas si eres tu pecador, yo que he ofendido al Señor, que seré? Sí, Pecadorazo. Por esta verdad Simón, te quiero besar los pies. Ruégote que no me des de comer en relación si quieres verme medrado. Mi padre vuelve Teopisto. Siendo la sangre de Cristo el pasto más regalado, pretender otro es locura: soy pertinaz majadero. Basta que de despensero solo tengo la armadura. (ré? Ven Agapio. . Y yo que ha Como a Dios rueges por mí, en volver hijo por ti, pienso que no faltaré. Qué mansedumbre, que amor, que charidad, que paciencia, que discreción, que prudencia, que honestidad, que valor, mi señor Eustaquio tiene. Socórreme padre; En hay triste, qué hambriento y feroz, me en leo que a matarme viene (uiste Guarda tú a Agapio, entretanto que de tan fiero animal, libra mi amor paternal, hijo, que aumenta mi llanto. Padre del alma, . huye de él, entre sus uñas me lleva. Nuevo dolor, pena nueva. Pero tu bestia cruel, que llevas atravesado parte de mi corazón. Tu cuartanario ladrón, bárvaro rey desalmado, si te precias de valiente, vuelve a mis robustos brazos, que para hacerte pedazos tengo valor suficiente. Mas vos Señor poderoso, cuya providencia santa, libre solitario, canta en árbol florido umbroso: ya que vuestro gusto es, que el inclemente furor de un animal salteador el viento lleve en los pies, mandalde divino Atlante, que en daño de un inocente, no afile atrevido diente, ni mano airada levante. Qué animal es este? . unoso; no es si no un lobo: . ay de mí; más seguro estaré aquí. Cristiano padre piadoso, socorreme en este aprieto. Grandes mis pecados son. En agarrar la ocasión anduve como discreto: por que si abajo estuviera corriera peligro. Pad la Virgen, de Cristo madre, te libre hijo Agapio. . Muera tan horrible monstro; El el llanto me ha de acabar: S. muera digo. El rostro vuelve? Oye amigo, no lo dije yo por tanto. Vaya muy en hora buena, que tener puede por cierto, (to. que no hablaré más que un muer- Grande, Señor, es mi pena, grande mi necesidad, grande mi tribulación; pero sin comparación es mayor vuestra bondad. Quitado me habéis Señor, hijos, hacienda, y mujer, para enseñarme a perder lo que vuestro inmenso amor con liberal justa mano me dio en mi prosperidad, que es crisol la adversidad del fiel corazón humano. Mucho senor he perdido, pero mucho más perdiera, si un punto sin vos me viera; por lo cual mi Dios os pido, que mi contrición marchita flor de humildad vuelva a dar, que en vos no puede faltar misericordia infinita. Tu pesado monstro fiero, que del rebaño mejor, con jamás visto rigor llevas hurtado un cordero, sin hacerle mal le deja, donde pastores sencillos guardan manchados novillos, para que formando queja del descuido de su padre, por amor de Dios le den, en casa de hombre de bien, solicita cuerda madre. Vaja tu Simón, Sí. primero hede ver seguro el campo. Cómo te llamas? . Melampo. Quieres vajar Simó? . Quien (ro. Parecesme diligente; recibilde Eufemio amigo, si tienes cuenta conmigo sabré travajar por veinte, basta que vos gusteis de ello: sirve bien, . harelo así. Tres hombres están allí; barba tiene de camello el serviente abalentado que allí descubierto está. Vuestra mujer se holgará de tener tan buen criado, que como es tan hacendosa huye de gente baldía; esta vez la industria mía ha de salir victoriosa. Menesterhabré más gente; al pie de aquel olmo están hombres, que te serviran (según pienso yo) fielmente: tienes razón. . Hombre horrado Qué es lo que quiere el buen hombre Qué tierra? qué edad? qué nombre? Bien pregunta el mal barbado. Habla, Simón, sin dar nota. Siete pies de tierra fría, es innoble patria mía, mi edad, diez y nueve, y sota; llamomé Simón jumento, desde que alforjas ajenas, solo de esperanza llenas, (que no es pequeño tormento) llevo de noche, y de día. (sión, Qué me cuenta? . En conclas serviente soy sin ración; gran panza, pero vacía. Travaja bien? . Si hay buen pan, con éncima cual que cosa, hallárame el Alba hermosa desempedrando un zaguán; cultivo, siembro, aro, planto, se hacer muy bien una holla, pesco un pez, pelo una polla, salto, corro, tiro, y canto. hombre parece de humor. De esta hermosa caseria, siempre en que paz sale el día, soy venturoso señor. No hay otra en todo este llano, que en lo mejor de mi edad, escojí la soledad de aquel gentil monte cano, para apacentar en él mi rústico entendimiento; en fin, no poco contento, con un halcón, y un lebrel, el tiempo paso cazando, mientras que mis ganaderos, huellas de mansos corderos van con descuido borrando. Queréisservirme? . Queremos. Cómo el compañero no habla? Algún negozuelo entabla. Es negociante? . De extremos. No entiendo esa enigma bien: S. esto es decirte, Señor, que es gentil trabajador. (bien. Es hombre honrrado? . Tam Qué os hede dar de salario? con muy poco me contento. Cuánto pedís? Sí, reales ciento de un médico sagitario reciví en seis meses: . doce doy yo al mes a mis criados; estos daré. . Bien pagados? Mil años a Tecla goce, que tan buena pagadora no ha tenido el mundo. Aquí queréis que me quede? Va e Mi esposo está allí Teodora, quiero hablarle. . que respondes? Que mucho en servirte gano. Tu vergonzoso aldeano, que el severo rostro escondes quieres, con tu compañero, en tan calorosos días, segar ruvias mieses mías? Que diré. Qué quieres? Quiero. Esposo del alma, hermano. Tecla querida. . En que entien con tu hermosura sus pendes (des mi libre discurso humano. Buena gente, . son pastores. Qué quieren? . Comote ado para que a tus ebras de oro (ro, traigan guirnaldas de flores los he recibido, . es justo hacerles buen hospedaje, si, que soy de gran linaje. (to: Qué blasón mi Rey? . Dárgus es hombre de humor. . La cena nos está esperando, . ven. , No hay un mi bien? . Ve mí (bien. Cena nos espera? . Y buena. Ay algo asado? . Un cabrito. Hanle apuntado los dos de que a todos libre Dios? No mi señor, que es chiquito. Si yo comienzo por él, les alcanzará muy poco. Tu favor, Jesús, invoco. Es gran comedor? Sí, Cruel. Qué comerá? . Un elephante relleno de huevos frescos. te Beve? . Como diez tudescos. Vino? . Y si es algo picante, dejaré un cuero vacio. Quévaso? . De azumbres dos; sustentarle puede Dios: Sí. vaso de tres, si está frío. El picaron es gracioso, Si. no soy más que esto señora. Pero qué nombre? . Teodora. Qué profesión? . Busco esposo; más Tecla me llama, . Quién? Tecla, Si es nombre instrumetuno No viene? . Los días de ayu dígala que toque bien. (no Qué hade tocar? . Unas migas. Con su miel? S. Goloso soy. Si bien de comer le doy, que dará a mis ojos? . Higas. Esta peña que el mar bate es más blanda que tu pecho: 1. que es de diamante sospecho. Si quieres que no te mate ríndete cristiana bella, solo el eterno Dios mío, es señor de mi albedrío. Rindeté, . Madre doncella, en cuyo virgíneo vientre, para dar muerte al pecado estuvo Dios encerrado, torpe pensamiento no entre en mí triste corazón, antes Virgen que en el vea sombra de mancha tan fea me despedace un león. Poderosa sois señora, que el poder que Dios os dio, perdido bien restauró de una mujer pecadora; socorredme pues. . In grata, cuando me abrasa el amor, pides al Cielo favor? Mi Dios, C. tu desdén me mata. Pero qué es esto amor ciego, flaca insufrible mujer mi furor hade vencer? De tierra soy, . yo de fuego. 1. Quieres fuerte Capitán que yo la atormente? . Espera. Maí, Quieres que muera? . No mue , 2. en mísera calma están (ra: tus amorosos desuelos. (den; Qué haré? . 1. Rendir su des mira si la quiero bien, pues tengo del Cielo celos. 2. Yo te a consejo señor, que no la fuerzes. . Por qué? 2. Por que tan resuelta fe nace de heroico valor; demás de que quien la ayuda invisible deidad es. Hoy hace (tirana) un mes que estas a mis penas muda. 1. De quebrarte la caueza que hasde sacar si no enojos. Hoy hace un mes que mis ojos vieron tu rara belleza, pero en todo aqueste tiempo te has burlado de mi amor. si es tu valor Qué hade hace blanco de su pasatiempo. Mi voluntad mariposa sacó del mar tu hermosura, por ver si esta peña dura te enseña a ser más piadosa mas heme cansado en vano, que ni a un para darme enojos, levantas morenos ojos, ni mueves cándida mano. Fuérzala, . 2 será traición: 1. qué dudas? as, señor advierte, que el Dios que la guarda es fuer Tienes amigo razón, (te. que siempre que llego a ver soles que mi fuego atizan, los cabellos se me erizan. Quién te defiende mujer? El criador de Cielo, y tierra. Quién es? . Jesucristo vivo. De mi pecho vengativo, espere sangrienta guerra. (fiel, el Dios que te ampara. . In- compuesto de polvo vil, bárvaro, necio, gentil, mas que Berilo cruel. De tu ingrato pensamiento pertinaz presunción loca, es bajel sobre una roca, el flor plantada en el viento. Tu guerra a mi Dios, tirano? Guerra tú a mi Dios, maldito? saves que con un mosquito humillo el orgullo vano de un hombre más que tu fuerte, se que eres fiera intratable: pobre de ti miserable, que te espera eterna muerte. 1. Esto sufres Capitán? Matalda: , 2, prodigio es Teopiste yo te acompaño, Fuego vomita Volcán, pero no tiene que ver con el que abrasa mi pecho. (cho. Paguen los males que han he Venciste ingrata mujer. (despeñas Muerto soy. . Quién me Potestad me ha dado Dios para dar muerte a los dos. Mi corazón tosca peña recive en tu firme centro. Parece que huyes de mí? Que me abraso: . agua hay allí. fuego es todo cuanto encuentro. Rayo soy. C, mi adversa estrella quiere que me entregue al mar. Mil mares no han de matar la más mínima centella del fuego que hade abrasarte. (tario, 2. Voyme al bajel. . Mar vol da sepultura a un cosario, digno de reimar con Marte. Cómo te digo Melampo desde que este hombre entroen fuego amoroso me abrasa (casa hablarle te vi en el campo con no poca honestidad; vergüenza di, . y se también que procede su desdén. De qué? . De tu cortedad. Quieres tú que claramente le refiera mi afición? Quiero más resolución, que amor es niño insolente. Mi pecho te he descubierto: por que estando antiyer triste, cuanto hay en él me dijiste, dar vida quisiera a un muerto, como para pecar fuese. Quieres darme una leción? No es mal libro el corazón, pero después no te pese de haber en el estudiado: tu ingenio (Melampo) envidio, El arte amandí de Ovidio, (libro donde está cifrado el poder del amor ciego) te quiero dar. . Qué contiene? Ya no te digo que tiene palabras que influyen fuego. En el hallaras, señora, para amar modos extraños. Qué hallaré más? . Milenga- propios para la que adora (ños, desprecios de hombre grosero, que cierto Eustaquio lo es, pues no advierte que tus pies, del más galán caballero merecen pisar la boca: esta tarde le hede hablar; Sr vergüenza no hasde llevar, Llevaré honestidad? . Poca. Dime que tanta? . Ninguna: bien sé que la honestidad entibia la voluntad. Cierta casada importuna, con actos de honesto amor, reducir pensó a un amante, menos que Eustaquio arrogante, mas viendo que su dolor se aumentaba cada día, con tal despejo le habló, que en fuego ardiente trocó lo que era en el nieve fría. Es avisarme Melampo? Si los ojos bajos llevas. (uas, Si en viendo a Eustaquio te ele como quien en verde campo ve misteriosas visiones: si cuando él te escucha aparte, en lugar de declararte grillos a la lengua pones. Cómo hasde tener sosiego? Cómo hasde ablandar (señora) su pecho de bronce? Aurora del Sol, que al Sol deja ciego, Virgen; (cuya virtud canto) si el amor del sacro Coro, que vuela con alas de oro, llamando a Dios fuerte, y santo, es punto de aquese Cielo de santo amor soberano: si del mortal traje humano se vistio Dios en el suelo para mostrarnos su amor: si tanto el vuestro le adora; cuanto desearéis (Señora) la enmienda del pecador? Quien bella Virgen piadosa, no pone en tan santas manos, cuerpo que hade hartar gusanos, alma incorruptible hermosa? si con fervor considera, que de la gracia de Dios, de que tan llena estáis vos, sois liberal tesorera. (quel? Virgen. . No es Eustaquio a- Amparadme. No es el? Sí. Jesucristo vige en mí, Virgen, a quien dio Gabriel la embajada mejor. . Cielos, l. Desmayo Tecla? . Un retrato; de una virgen es, Te a ingrato, no hay perfecto amor sin celos. Mayores son mis congojas que sus injustos desdenes: discreción, y lengua tienes, Peñascos, árboles, ojas, haced que escuche mi pena: llora, y el temor despide, que mujer que llora, y pide, tiene canto de sirena. Dónde te vas tú? . A la sombra de aquel verde hermoso aliso veré lo que obra mi aviso. La Luna os sirve de alfombra, hermosísima doncella; declararme quiero amor. Qué bella os hizo el Señor! Podré ver mujer tan bella? Qué santa, y pura! T Responde. Sidos mil almas tuviera, todas (Señora) os las diera. El retrato (Eustaquio) esconde mientras mi dolorte digo. Si no os quiero más que a mí, dónde vas? estas en ti? , me venga eterno castigo. Descortes Eustaquio, mis penas no pueden guardar más silencio, ni mi fe impaciente lejar de hacer ya, (que inquietud, que muerte) siglos de dolor de minutos breves, que por mí han pasado viendo tus desdenes. El Aurora apenas risueña amanece, cuando siento yo lo que tú no sientes. Vesme suspirar, mas no te enterneces; sin duda hombre ingrato que de piedra eres. Mil suspiros tristes, que mi pecho encienden, dicen que te adoro, testigos son fieles de mi amor constante, mas tú en prados verdes, cantas cuando lloro. Por que amante aleve, (que ya se que es cierto que a otra mujer quieres) con rigor me tratas? Como no te dueles de verme penar? Señora suspende razones tan locas, con que al Cielo ofendes. La afición del cuerpo. es rosa que muere cuando está más viva, que como la muerte no perdona edad, tal vez acontece, que en menos de un punte semaga impaciente, lo que amor con flema, labró en muchos meses. El amor del alma, si amor de Dios tiene, no es más limpio que él. el Sol en su oriente: no muere jamás, que aunque el cuerpo muere, immortal el alma, vive eternamente. Este amor (Señora) conservaré, siempre que dé vida al cuerpo alma que le mueve. Del no han de apartarme fingidos placeres, vanidades locas, gustos aparentes: por que de fe tengo, que mi Dios no quiere, que del mundo vano engañar me deje. Dime hermosa Tecla: si un Señor te diese, én jaula de aljófar, viva el ave fenis? Si te presentase, de esmeraldas verdes, de hermosos zafiros, de color celeste, de ricos carbuncos, de perlas de oriente, cantidad mayor que cabellos tienes? Si palacios bellos, si admirables fuentes, si montes de caza, vistosos, y alegres; si otro laberinto mejor que el Cretense; si un imperio sacro liberal te diese, solo por que firme, procurases siempre no dalle disgusto? Si este Señor fuese sumamente sabió, músico excelente, galán con extremo. Oime, (así celebren lealtad firme tuya lenguas elocuentes) fuera bien que otro hombre, que no mereciese talzar tosca abarca, vestir pardas pieles, hombre tan idiota, que cuantos le oyesen, burla hiciesen de él: hombre (en fin) que fuese mas pobre que yo, que juntos mis bienes, sola una mortaja, pagar hoy no pueden? Fuera bien que este hombre, en sus manos viese el cabello de oro, que adorna tu frente? Fuera bien (Señora) que este mereciese mucho más que el otro? No por cierto. . Advierte, que de este argumento, si inviolable, fuerte, te hede dar (señora) prueba suficiente. Prosigue. . De Dios bella imagen eres, borrate el pecado, mas ya que fe tienes, trata de que al Cielo tu virtud alegre; que como la ofensa que el alma comete crucifica a Cristo, Dios es quien la siente. No da Cristo al alma temporales bienes, no mundanos gustes, que presto perecen, gloria eterna sí: por que solamente, restituya un poco de lo que a Dios debe. El que de esta gloria espcar pretendo el menor contento, que de santas sienes es laurel divino, en momento breve piensa ver el mundo secar el mar quiere: solo te aseguro, que esta gloria excede, no menos (Señora) que infinitamente cuanto ingenios doctos decir de ella pueden; gloria al fin sin pena; vida al fin sin muerte. Del Señor hermoso, que al alma promete gloria incomparable, que durará siempre, son esclavos viles, soberanos reyes, son los Tronos santos pajes excelentes. Pues decir (señora) que lo que promete deja de cumplir, es decir que puede dejar de naver Dios, cosa que aún hoy tienen, por locura grande rústicos infieles. El amante necio, barr Do Ay de mí. En mi Cristo vence tu arrogancia altiva. Hombre tú me prendes? Tiemblas Luzbel? . Tiemblo. Si eres tan valiente, como en campo raso, solo a un hombre temes? Qué pretendes hombre? Pretendo que muestres, de tu infernal reino riquezas, que ofreces al que en ti confía. Estas son. Do que mi corazón no es es peñasco fuerte. De poco te espantas. Jesus no me dejes: no le ofendas más. Quién no se arrepiente de haberte ofendido? Esfuero mi natural flaco, tu bondad clemente. De esta victoria, Dios santo, de que fuistes causa vos, tan contento estoy, mi Dios, que el gozo convierto en llanto. Pensó Luzbel darme muerte, mas como mi voluntad estriba en vuestra piedad, sus golpes me hacen más fuerte. Tiénteme el mundo traidor, invente el demonio engaños, porsígame en largos años nuestro enemigo mayor; que a los tres juntos no temo, como Jesús, dulce amigo, velando yo, esté conmigo. S. Que me abraso, que me quemo va diciendo mi señora. Saves la ocasión por qué? Ea que a mi Dios no sirvo sé. Yo se que Tecla te adora: por que en algunos visajes que ante noche la vi hacer, bien claro lo heche de ver. (jes? no es bien que de Tecla ultra el santo honor conjugal. Si Tecla estima su honor, mire bien, y hable mejor, nunca (Simón) juzgues mal. Esto de ser malicioso me viene (señor) de herencia. Mas quieres darme licencia para ser garrido esposo de la desgarrada Antona? No te has casado una vez? Casareme veces diez, si encuentro balle, y fregona. Quién perdió mujer tan bue (na como la que tu tenías no hade casarse: . en dos días no pude comer de pena. pero después me pagó tierno lechoncillo asado no menos que lo atrasado. Mas dí, calareme? . No. Pues qué aplicas a este brío? Solo mortificación, vigilancia, y oración Del frágil caletre mío no esperes cosas tan buenas. El que buscáis es aquel. Hermoso mancevo, fiel, la sangre de nuestras venas satisfacer no podrá el travajo que has tomado solo en habernos guiado. Enpaz os quedad. . Quién va. El Sol te guarde. Qué gente? Gente cortesana aquí? En busca vienen de ti. Para tus manos, y frente, el César Trajano envía este bastón, y laurel. Por qué te vas? . Id tras él. Casi en cuanto alumbra el día te hemos buscado los dos. Mover no puedo los pies. Si servicio de Dios es, déjaté regir de Dios. Tomar tu consejo quiero. Prudente Orón, noble Otabio. Valiente capitán, sabio, el César más verdadero is Roma ha tenido su honor imperial te fía; levanta la humildad mía. Bravo ejército lucido te espera en rebelde tierra. Pues vos lo queréis así, con el mismo amor que aquí, serviros pienso en la guerra.
JORNADA TERCERA
jornada tercera en fin murió Trajano. Si de Roma el poco estable, imperio soberano con popular aplauso, a cargo toma su altivo sucesor ¿Quién= Adriano el pico que ha tenido de paloma, en garras de un león valiente albano convertido verá el romano pleve, dícenme que cristiana sangre bebe. Beberla por lo menos piensa. . Cristo volverá por su Iglesia militante. Quién es aqueste hidalgo? . Este es Teopisto, soldado de valor nada arrogante. Este, sin querer ser de nadie visto, la cerviz sujetó de Orfur gigante, del campo de un Rey bárvaro imprudente, el Capitán más diestro, el más valiente. Quéreisme referir Otabio amigo! del valeroso Eustaquio la victoria, de ella el piadoso Cielo fue testigo. Vos Teopisto tenéis mejor memoria, referid lo que el vio. . De su enemigo, dando a Roma opinión, al Cielo gloria, laurel al valor suyo, y a un Rey muerte, deshizo el poder vano. . De qué suerte? Tan sabió como animoso, con solos diez mil infantes, numero en el cual apenas se halló soldado cobarde. cuando peina el Alba fría blancas perlas orientales, para que el carro del Sol por éncima de ellas pase. Cuando trigüeña zagala de su pobre choza sale, para vender en la corte, ya blanco pan, ya donarre. Cuando el canto de unjilgüero escucha celoso amante, procurando arrepentido, que sospechas no le acaben. Cuando de la cama salta solícito negociante, que en medio del corazón retratado el mundo trae. En llano de legua y media, nuestro General, un martes, la batalla presentó al infiel Rey arrogante. De sucampo, (que entregaba locos blasones al aire) en poco más de una hora, hizo cuatro hermosas partes. Cien mil soldados regían mil bizarros capitanes, si en el esfuerzo pigmeos, en lengua, y cuerpo gigantes: que cuando el Cielo no gusta, i un Re,o De qué poco importa que levanten torres de amenazas fieras rebeldes pechos mortales. En fin, no poco admirado, nuestro cathólico Atlante, mas que mi encarecimiento, cuerdo, valeroso, y grave, sin turbación temerosa, con fe, y prudencia admirables, mandó de belicas cajas romper artugados parches. Cerró el ejercito nuestro, vendo el general delante, haciendo menudas piezas dardos, celadas, y alfanjes. No se cierto como os pinte mi ingenio poco elegante, de este Alejandro famoso heroicas hazañas grandes, mas ya que pintar, no pueda mil que envidió el bravo Marte, con pincel tosco, en bosquejo de ellas pintará una parte. En un caballo alazan, menos ligero que el aire, pero si fiel como un perro, fuerte como un elefante; brillando en medio del peto, entre muros de diamantes, el retrato de Jesús, con el de su santa Madre se opuso al bárnaro Rey. siendo de sus fuerzas grandes de su presunción, y enojo, famoso Polidamente. Lanza enrristró el Rey altivo, diciendo a Eustaquio. Cobarde que a mi grandeza te opones pide a la tierra te trague, que imitar al bravo Curcio, muerte será más suave, que pensar te hande dar muerte brazos que peñas deshacen. No me temes hombre vil? No saves que todos saben, que cuando enojado estoy, Hércules no hay que me aguarde? Huye si quieres vivir, que como solo te alcance de aquesta lanza una hastilla, vena no tendrás con sangre. Lo que Eustaquio respondíó, fue clavar los ojos graves, en la humildad de Jesús que está a la diestra del Padre! con esto, aninado de él, el nuevo Job venerable, hizo que el bello alazan, vertiendo espuma volase. Recibiole el Rey infiel, con resolución notable, publicando su victoria sonoras trompas marciales, pero halláronse engañadas: por que revuelto en su sangre vieron en un punto al Rey pasado de parte a parte, quedando Eustaquio más firmé, que cuando en serena tarde, robusto valiente roble resiste al viento inconstante. Lleno de lágrimas tristes, levantó el rostro agradable nuestro General piadoso, en humana forma un Ángel Lloraba del Rey infiel, (loco Nembrot arrogante) el lastimoso suceso, si trágico, miserable: que cuando de compasión semejante llante nace, mostrar flaqueza llorando, es fortaleza admirable. Cierto Alferez, que empuñaba pagizo hermoso estandarte, viendo difunto su Rey, mano metió a corvo alfanje; pero de Eustaquió un reves, fue (presenteyo) bastante para que brazo y cabeza, al suelo innoble bajasen. Dio luego muerto a Tideo, mas viendo que Tarudante, con martillo de tres puntas daba al campo rojo esmalte, se yo que le acometío, no menos veloz que un sacre, con que el vencimiento suyo esculpido quedó en jaspes. En fin viendo los contrarios hazanas tan memorables, perdieron de suerte el ánimo, que huyendo en tropel cobarde: de sus pensamientos vanos, en láminas de azabache, símbolo de una desdicha, dejaron memoria infame. Siguio nuestro General toda la tarde el alcance, si verdad hede decir, teñido en bárvara sangre, cuya victoria declara, que el que piensa acreditarse robando el honor ajeno, puerta a mil desdichas abre. En fin delante de sí llevando cien estandartes, en este lugar entró por la mañana ayer martes, donde piensa repartir ricas joyas de diamantes entre su gente granada; no prosigáis, por que él sale. Qué me ha de tocar a mí? Viote alguno pelear? Viéronme muchos rezar. Yo me acordaré de ti, mas no en aquesta ocasión. Moisen (Señor mío) oraba mientras Josue peleaba; no eres tu Moisén Simón, S. Pues si yo fuera Moisén, llegárate a importunar? Estos premios se han de dar; Si digo yo que no se den. Pues qué dices Simón? . Digo que también soy hombre yo. Quién dice (Simón) qué no? No habrábn eslabo? No amigo. Tampoco medio? . No hermano. Pues otra vez alquilar quien gaste el tiempo en regar, que yo no travajo en vano. Gracia has tenido: S. mis gracias medran poco en tu poder. Mas di señor, no hade haber? No hay que esperar; Si en desgra- las convierto desde ahora. (cias No hay que esperar dices? . Sí: Rezando (Señor) por ti no me hade ver más la Aurora, Hazanas tuyas Tancredo vi en la batalla. . Señor, si del Sol de tu valor ser inútil sombra puedo, mereceré mucho. Toma. Sí. Dices a mí? s esta cadena; Sí, fantasma soy que anda en pena. Entre el noble Alciato en Roma con aquesta rosa bella, (lo. Mucho que dar te de el Cie- Lleven al fuerte Leonelo tan resplandeciente estrella. Es soldado valeroso. Ponte esta guirnalda otavio, que para el valiente Favio tengo un Cupido precioso. Yo señor, no soy person (zo Hombre no soy? . No es ra- quitar esta joya a otón: tu heroico valor me abona, que yo no merezco nada; Mucho más (otón) te debo. Tu belicoso mancebo, empuña de un Rey la espada: tócale por justa ley. Con la espada que me das procuraré valer más; de un Reino puedes ser Rey. No sé que tiene este mozo, que siempre que el valor mío repara en su atroso brío no puede caber de gozo. , Como si mi padre fuera, tengo al General respeto. Sí, Hecharé enojado un reto si no me das algo, . espera, que tú san Juan te vendrá. Den este anillo a Otabiano; Si, ganáranme por la mano si te tardas mucho. . Está; Sí, que aquí está Simon es cierto, E mal herido Arnaldo? . Advier- que el esperar es mal fuerte. (te, Tuvímosle ayer por muerto, mas ya está un poco mejor. Denle este hermoso rubí. Señor qué me das a mí? Qué me das a mi señor? Pues yo sé que no eres sordo. No me das algo? a Esta caja, Si, mejor fuera una mortaja, (do El respondes muy bien: . no engor con aquestas cosas, no. yo sé que la has menester. Ya que caja había de ser, pregunto (señores) yo, no fuera de mermelada? De Mermelada? . Si quiera caja de turrón no fuera? Doite Simón, Si nada, nada, mil veces hede decir. Platazo en fin vengo a ser, del que ya empieza a comer lo que yo pensé engullir. Que nada te doy confieso: travajos me sabes dar; doite caja en que guardar. Mi necesidad? . El seso. Dade la carta Aureliano. (go? Dame tus pies. . Que hay amí. Que a Roma vuelvas conmigo; bien sé que es muerto Trajano. Quién te lo ha dicho Señor? También Aureliano sé, que morirá por la fe, con regocijo interior, alguno que aquí nos mira. Saves señor, que a Trajano sucede el noble Adriano: se que a Jesús piedras tira. Piedras contra Jesus toma! Para ti me dio esta carta. Qué- Querrá que luego me parta: quiere verte entrar en Roma con tu ejército famoso. Piedras contra Jesús santo! mi admiración trueco en llanto. Menester es dar reposo al ejército cansado, es más que justo: diez días, marciales banderas mías, que heroica fama han ganado plegadas pueden estar; triunfes de tus enemigos, soló me dejad amigos. Piensa qué voy a rezar? (ña. Pienso que sí: S, pues se enga Dónde va hermano Simón? Voy a dartras un jamón que desde ayer me acompaña, Causa hermosa infinita, sin cuya permisión esencial, santa, flor el Sol no marchita, ni hiela el triste invierno humilde planta, los prados no dan hierba, ni huyendo corre atenta incanta cierva. Menos con plumas de oro, pisa el fenis de Arabía helada escarcha; no vuela el viento Coro, ni buscando su centro el Tiber marcha; no da calor el fuego; lince no es la Fortuna, Amor no es ciego. En rotos amfhiteatros no habitan negros cuervos vividores; no baña el mar sus Batros, tierra de gente infiel no enjendrá olores; ni coronado de ovas, labra marino dios tersas alconas. Rubias mieses no siega tostado segador en el estío, ni arrogante navega, cargado portugues, panón navio; la ballena no espanta, no vela el perro fiel, ni el grillo canta. Por pirámide risco no trepa bulliciosa suelta cabra, no mata el basilisco, ni la aveja sutil, miel dulce labra; menos ladrona hormiga roba los secos granos de una espiga. Pardas nuves no llueven vapores de la tierra, madre fría, los Cielos no se mueven, morena no es la noche, ruvio el día; no da la paz sosieno la discordia inquietud, la guerra fuego. El hombre más ingrato, mas descuidado, altivo, y disoluto, de más inútil trato, que ha tenido poder libre absoluto, llega a tus plantas belas: si es noche mi temor, soles son ellas. Sé (señor) que te debo mas que juntos los hombres que hoy te adoran; también sé que repruebo lágrimas que por ti tus siervos lloran. Si yo las envidiara, menos gustos tuviera, y más llorara. cóntrito tierno llanto pide al alma mía, y no se mueve: más buena, Sabaot Santo, fue la del calabres, Sinon aleve, vil apóstol, que ahora escorpiones vomita, Esfinges llora. Si eres Señor el mismo que condenó la luz, hoy niebla fea, para que en el abismo, del pecador tenaz, verdugo sea. Cómo seguro duermo? Para llorar mis culpas falta un Yermo? Si al Rey más obstinado liciste que sorbiese el mar bermej como sigo, engañado, ladama del pavón, del mundo espejo? Como mi error no advierte, que eres justo Señor, que hay vida, y muerte? Mas como castigando, piensa ilustrar un Rey su real gobierno, tu Señor perdonando, burlas el can trifauce del infierno: santo es fuerza te llame, ladre el disforme can, Perilo brame. El cuerpo más vicioso, si llega humilde a ti, tu enojo amansa, que no solo piadoso, en alma, hija de Adan, tu amor descansa, mas como se arrepienta, presente tu pasión, les pides cuenta, Pretende Luzbel fuerte que al pecador condene tu justicia, mas cuando eterna muerte merecé (Señor mío) su malicia; en la Cruz, que honrra el suelo, ves lo que te costó, librasle el Cielo. Tal librar no se ha visto, desde que el Sol, es Sol, el mundo, mundo; pero el cuerpo de Cristo, de más santo Abraham, Isaac segundo, por pecados ajenos, no pudo penar más, ni librar menos, Bendito sea tu nombre dulcísimo Jeova, Jesuinvencible, pues por ti goza el hombre gloria resplandeciente inacesible; mas hay que de ellos lleva al abismo infernal la culpa de Eva. Qué pecador cristiano, tratara justo Dios de darte enojos; (oh loco olvido humano, que victorias que pierdes, que despojos!) si viera que enojarte no es menos que volver a coronarte. No es menos que tenerte por menos que un ladrón que causó asombro: no es menos que ponerte la Cruz incorrutible al firme hombro. O eterna bondad suma, cuando será de ti mi lengua pluma! Teniéndome en tus ojos, me vuelves al Romano imperio saero, si rico de despojos, labrando en mi memoria un simulacro donde de ti me acuerde. Quién (gran Señor) te deja? Quién te pierde? Quien el valor humano al poderoso tuyo no atribuye? Que victoriosa mano, de darte a ti el laurel, ingrata huye? Tu venciste Dios santo, que yo solo de ti victorias canto. pones lo Ángeles bellos, . señor, S. mientras yo a Eustaquió coro lo que la humildad me agrada (no gustaré cantéis a coros. En el humilde, Señor os divinos ojos: por que resplandezca en el tu santo amor poderoso. 2. Engrandeces al humilde: por que meditando oprobios que padeciste en el mundo quiere le tengan en poco. Llega a mis bracos Eustaquio! dulce Jesús, Rey piadoso, de un gusano os acordáis? En tu frente humilde, pongo esta corona de perlas. Alza el ros Tanta merced verás un punto pequeño (tro, de mi Cielo Empíreo hermoso. Placeres vanos del mundo, tenieblas sois, feos monstros. Que otra corona hede dalle, cantad Angélicos coros. Ten ánimo Eustaquio, 2. que te espera en Roma, corona más rica, a. más bella corona 1. no será de perlas, 2. no será de rosas, qué coronas tales, 2. tienen virtud poca, 1. de sangre será, a más dárate gloria, el Cielo bendiga 2. alma tan dichosa. Si a los demás has premiado: como invicto General, de mí no te has acordado? Es mi valor desleal? Tengo nombre de soldado sin tener obras también? Di jamás yo mal por bien, ni a mudos dioses sin manos, consagro yo intentos vanos? Con razón siento que estén. mil que en lugar de brocado visten hermoso laurel, diciendo con desenfado. Sin honrroso premio aquel? Sin duda no es buen soldado. Sin duda alguna su espada debió de estar envainada, cuando en batalla campal, la de nuestro General de tantos fue celebrada. Pues General, decir puedo, que indinación gigantea se yo esperar a pie quedo, sin que en mi rostro, hombre vea seral de cobarde miedo. Decir puede mi valor, que cuando ronco atambor provocó Curcios valientes, viendo cristalinas fuentes, no se quedó atrás señor. Pues señor siendo esto así? Si al hijo de Tarudante maté delante de ti: como sin causa bastante, no has hecho caso de mí? No son mis miserias tantas, que cuando humildes levantas para que besen tus pies, pidiendo que oro me des losas ocupen mis plantas. Ya que pelear me has visto, premio te pide el valor con que de odinario envisto, no por mis hechos Señor, por amor de Jesucristo: que si lengua maldiciente verde laurel ve en mi frente, es cierto que callará. Genetal que premios da, Catón hade ser prudente. Por premio he venido aquí, no te colveras sin él. Qué te olvidaste de mí? Dárete mejor laurel, que a Otavio, y Leonelo di! volveré ami casa honrrado. Esta corona soldado, que yo quisiera guardar, me acaba un Senor de dar; bizarro esmalte. E extremado. Si esta corona te pido, darásmela General? Muy bien soldado has servido, muestraté (pues) liberal: no tengo de agradecido lo que de esforzado tienes, mi triunfo (señor) detienes. Mano, que honrrarte desea, quiere que este premio sea timbre de tus nobles sienes. Tu corona me das? . Toma; con marciales triunfos bellos te reciba siempre Roma; cuanto pudiere huiré de ellos. Vista un hombre, calce, y coma, que yo no le pido más. Guárdete el Cielo. Podrás? (vuelvo acá el rostro Simon) No podré hacer oración si aquí cien años estas. Podrás Simón, Sí, esto digo, El saber de alguno, S. no hermano, de quien es hijo, Si. no amigo, este mancevo? . Esto gano de peregrinar contigo. Villanas venganzas deja Si. Fresca hade vivir la queja que tengo (señor) de ti. No viste salir de aquí? Con fregona gorda, y vieja, estoy desposado ya; poco a la tórtola imitas, quizas ella me dará el premio que tú me quitas; bueno está Simón, Sí. no está. En que te estimo repara. Tú me estimas? E. Cosa es clara. Caja de lata, y vacia? Quién adversa suerte mía te cortara media cara. Hará la paz este anillo? Quitaráseme el enojo jaula le haré sin ser grillo: que el avaro muere de ojo, dijo un labrador sencillo. No entendí que me entendieras: quisiera que al pobre dieras parte de lo que te doy; Sí, poco dadivoso soy: más Señor, si aquí me esperas, de aquel soldado infanzón, con brevedad te traeré suficiente información. Suficiente? . Y me valdré de histórica relación, para decirte este día su antigua genealogía: queda en paz, . de ti me fío. Tu Cruz, dulce Jesus mío, es de mis potencias guía. 1. Qué lleva en esta cestilla? Déjenme pasar señores. 2. Díganos que lleva? . Flores. 3. Poco la patena brilla en su blanco pecho. Miren que es retrato de quien es más valiente que los tres, 3. rayos los Cielos me tiren si por infame temor le dejare de llevar. Si le puedo rescatar, 3 llore un poco por mi amor, con el sayal que me cubre. 2. Con el sayal? . Aquí está: 2. desnuda parecerá baladizarza en otubre. 1. Quítese luego el jubón. El jubón me hede quitar? 3. En cueros hade quedar: no tienen cierto razón, pero vuélvanme el retrato que tienen razón diré. 3. Calle que la cortaré, Señores más cortes trato tienen los soldados nobles. 2. Quítese también la saya. Hoy mi paciencia se ensaya. 3. En uno de aquestos robles, Si no se desnuda luego, hemos de dejarla atada. Pobreza, de Cristo amada, corazón, y alma te entrego. Quieren más que esto? No es pluma que puede hacer rico a un hon- Hacienda, opinión, y nombre, se deshacen como espuma, Filósofa labradora, si más que dar le ha quedado, nos hallará en este prado cuando el Sol sigue a la Aurora. 2, Si más tiene que dar venga, quedará en menos de un puero como soldado difunto, 3. Vuélvase, y paciencia tenga, que mujer más que ella honrrada se que se acuerda de mí. 1. Si mañana la hallo aquí, volverá más trasquilada. resj . Fuerza es dulce Jesús que a vos acuda pobreza que comparo a Lia fea. Pero si a vos os mira, que desea? Si allirio vestis vos mi Dios, que duda? Desnuda vine al Mundo, y si desnuda queréis Señor que viva en pobre aldea, mandad que mi vestido el Cielo sea, seré en no replicar estatua muda. Con ser tan rico vos fuistes tan pobre, que hechado el cuerpo hermoso en un pesebre, os vio el ardiente Sol temblar de frío, fálteme pues caudal, virtud me sobre, para que en propios términos celebre pobreza de Jesús el amor mío. Solos Desde aquel hermoso prado bella labradora os vi, Qué me vea un hombre así? Mas si humilde, y desangrado, se vio Dios por mi desnudo, en Cruz que el mismo labró, de que me avergüenzo yo? Casi me ha dejado mudo la paciencia milagrosa de esta labradora; . ay Dio estamos los dos, decidme zagala hermosa, que os llevan los tres soldados que os despojaron aquí? Burlando se van de mí. Bellos miembros delicados dejaron medio desnudos, ruegoos que aquí me esperéis. Dónde vais? . Presto veréis, sus timbres, armas, y escudos, en medio de aqueste llano. No los hagáis mal Señor; jamás cristiano valor rige vengativa mano. Cantad corazón, cantad como pobre os veis por Cristo, por que él solo puede hacer rico al pobre, y pobre al rico. Cantad corazón cantad (to, como pobre os veis por Cris- por que él solo puede hacer rico al pobre y pobre al rico? Palabras son de quien tiene en el alma amor divino. Palabras son de persona que el laurel de Apolo Pithio estima en muy poco, . Valles. montes, selvas, prados, riscos, claras bulliciosas fuentes, lagunas, arroyos, ríos, flores olorosas varias, pájaros que ocupáis nidos, fieros animales rudos, escamosos peces fríos, hombres a Dios semejantes, Ángeles de luz vestidos, cantad conmigo. . Mujer, que sin justo humano abrigo, mejor que muy bien vestida, rica te hasde ver en Cristo. Quién te ha enseñado a cantar? Quien entre verdes alisos, (que para escuchar tu canto no es mucho tengan oídos) bella labradora honesta, solfa de tu alma ha sido? Cantad corazón, cantad (to, como pobre os veis por Cris- por que el Solo puede hacer rico al pobre, y pobre al rico. No dijeron otro tanto sabios varones antiguos, que fueron honor de Atenas, Quién sin resplandor divino, de natural ciencia humana ser luminoso Sol quiso, noche de ignorancia fue. Mas tu Cisne peregrino, que repitiendo mis versos al Cielo ofreces suspiros: tú que con causa celebras el celestial canto mío; siendo mis pecados graves, siendo tantos mis delitos, para que así me engrandezcas, que has visto en mí? . Mucho he Soldados me despojaro: (visto. este prado, y aquel risco me vieron vestida aquí, mas ya estoy desnuda al frío. Cristo que el mundo crío fue quien me quito el vestido, por lo cual, no poco alegre, vuelvo a decir Jesús mío. Cantad corazón, cantad (to, como pobre os veis por Cris- por que él solo puede hacer rico al pobre, y pobre al rico. Esta corona admirable, (en cuyos diamantes finos, mejor que en espejo hermoso se mira el galán Dídimo) mereces zagala honesta. (rico, Yo corona? precio es- pero más rico es tu amor, recivela, y di conmigo. Cantad corazón, cantad como pobre os veis por Cristo: por que él solo puede hacer rico al pobre, y pobre al rico. Oh qué canto celestial! Oh que antidoto divino Zagala que al Sol eclipsas el Cielo quede contigo. Rica corona me dejas: lo que por ella te pido (des. es que a Cristo me encomién Haraslo madre? . Si hijo. Sin pensar la llamé madre; pero si mil años vino, hablaré mil anos de ella. Bello artifice divino, vuestra es aquesta corona, vuestro también mi albedrío, disponed (pues) de los dos. Junto con vuestro vestido, hermosa cristiana, os traigo espadas de acero limpio, Quedan quejosos sus dueños? Nunca con menos ruidó, ni vertiendo menos sangre hice batalla. . Si os pido que una cosa hagáis por mí, excusareisos? No. Aa visto valor tan cristiano en vos mi fiel pecho agradecido, que para tener que daros, quisiera que estos alisos, como verdes ojas tienen, tuvieran cárbuncos ricos: mas para que hechéis de ver lo que el valor vuestro estimo, os presento esta corona, recivilda agradecido, pues yo os la doy liberal, que este retrato, a quien digo peregrinas alabanzas, me basta a mí. Basdlisco el mundo engañoso es; pero tu (cuya se envidio) cuando él te mira más bien, bendas curiosos sentidos. Espera mujer divina, que la plata, el oro fino, diamantes como el Sol bellos, los. topacios, perlas, jacintos, piedras que el mundo encarece, son como vaso de vidrio, son como plato de barro en tiernas manos de un niño. No me entriquecen juguetes, ni viendo piedras me admiro, que no soy romano idolatra, ni mágico soy Egipcio, cristiano soy como tú, Jesús hijo de Dios vivo, es tesoro de mi alma. Vuelvo a este puesto sobrio de oculto impulso guiado. Pero en manos de hombremiro corona que di a mujer, de quien me holgara ser hijo. Soldado. Qué quieres? Quiero. Colérico estoy Dios mío, reportad mi enojo, . Di. Quiero que me digas. , digo que diré lo que supiere, tan cortes respuesta estimo. Congente bozal villana suele ser cortés Teopisto, (cha. cuanto y más con quien. . Escú Teopisto eres tú? . Si amigo. Como si en lo exterior fuera rico mercader activo, que a negocio va importante, el soldado comedido, que la corona me dio, volvió a pasar aquel río. (sas? Madre me llamó. . Que pien- Yo también le llame hijo; (to. hay Dios si fuera verdad. Teopisto tú? Yo Teopis , Temor de que no sospeche, que con rigor atrevido, la corona me quitó, soldado que bien me hizo, me vuelve a este puesto ameno: encubridme verdes mirtos, (za, que aquí están los dos. . Tu fuer tu disposición, tu brío, valiente Teopisto, . Cielos, valiente Teopisto dijo! (bre. menos me admiran que el no Teopisto soy. . Tú Tueopis Soldado tu admiración (to? me tiene admirado a mí; pero escucha atento, . di. Sin duda mis hijos son. De la furia de un león me libró cierto aldeano, pobre, pero afable, y llano, el cual, con amor cortes, para agilitar mis pies, me daba arrugada mano. Antes que este labrador me líbrase de este aprieto, con cauteloso secreto, madre, a quien yo tuve amor, quitó a mi padre un traidor. Llévola el gentil sin fe pero la parte no sé, solo se bien que mi padre, en ausencia de mi madre, símbolo de quejas fue. Como en mi tierna edad poca, del valiente animal vio, el padre que me enjendró la feroz hambrienta boca, frágil memoria, a quien toca darme del conocimiento, es como veleta al viento, que estando ya aquí, ya allí, dudas maquinando en mí, somenta mi sentimiento. No he sabido del jamás, ni del nombre me he acordado, que siempre el tiempo pasado. reduce a menos lo más. Un hermano tuve. . Estas tan cerca (Teopisto) de él, que mirar puedes en él, fama, valor, sangre, y brío, que a ti te dio el padre mío. Mi hermano? . un lobo cruel, siendo yo también pequeño. de mi padre me apartó. Yo soy Agapio. Tú? Yo. Esto me parece sueño. Rústico pastor Isleno, en quien halló mi inocencia cristiana correspondencia, después que animoso, y fuerte, para dar al lobo muerte al cielo pidio licencia, me llevó a su pobrecasa, donde para ser soldado deje intracional ganado. Divino amor que me abrasa, delo que aquí amigos pasa no sin ocasión se admira; solo a Jesús mi amor mira, pero ya que os veo en el suelo, hijos, castígueme el Cielo, si aquí os dijere mentira. Pechos, que este sayal cubre, leche dieron a los dos. No es esto verdad mi Dios? Qué secreto se le encubre. Márchito ventoso otubre me cogió en hombros del mar; viome en él el Sol llorar, también suspirar me vio; la inquietud del mar calmo, mas no calmó mi pesar. Que como atras os dejaba halladas prendas queridas, con lágrimas afligidas el corazón sustentaba. Vuestro padre, que miraba desde el humedo arenal, el origen de su mal, como el rigor de mi pena, culpando violencia ajena, dio a su fe timbre immortal No poco altivo el infiel, que de Eustaquio me apartó seis meses solicitó si de mi firme amor fiel. Nuevo Júpiter cruel, en mi hermosa honestidad, penso cebar su impiedad, mas con mi nombre en la boca, le despeño de una roca, Jesús, eterna verdad. Tan ciego en su amor violento cayó el pirata sin fe, que para decir pequé, le faltó contrito aliento. Después mi recogimiento, esperando tan buen día, marjen ocupo sombría, en cuya espesura amena, suelo entretener mi pena en cabaña que no es mía. Dios me inspira que te crea, respeto halla el alma en ti. Disponed (Señor) de mí, para que en el Cielo os vea; trono vuestro Empíreo sea de una alma que vive en vos: no soy Simeón mi Dios, pero con risa, y con llanto, non dímitís (Señor) canto. Tus siervos somos los dos, llevanos Señor al Cielo, pues en nuestra salud Cristo, mortales ojos han visto madre a quien respeta el suelo. Extraño prodigio: el vuelo de la que en el pico lleva corona que al Sol eleva, poderosa mano guía. , Vuelve a mí, corona mía, l rara maravilla nueva. Mis faltas (Señor) perdona, Mujer, de estos mozos madre, busca en el campo su padre, que él te dará la corona. Tu piedad (mi Dios) abona ser inmeritable mío. Vamos señora: . adiós río. No dices más? . Monte hermo por ir a buscar mi esposo, (so dejo tu sitio sombrío. Qué en fin te informaste? . Sí Cómo se llama? . Estrigonio, cuyo padre Paflagonio, fue hermano de mozo fui, tirano de Nicomedia el cual dicen que espiro, luego que de Tisbe oyó la lastimosa tragedia. Casose el dicho Estrigonio con Melislua palos lleves, cuyas bodas mucho beves, dicen honrró Marco Antonio, sucesor del que Cleopatra trujo un tiempo al retortero: pario Melisiva a Pandero, libre de infame moatra, pero no vivío cien años, tuvo después a Cisterna, niña que en sola una pierna encerró un millón de engaños. Con el tiempo en un pajar, notable genealogía, Si, espiró Meliflua, un día que se dejó de afeitar, causa para que su esposo trátase de ser soldado. No vienes mal informado. Esto me dijo ventoso, nada comedor de sesos, primero que de un pernil, nuestro apetito sutil, viese los mondados huesos. Bella custodia merece tan noble genealogía: Si curiosa caja vacia, liberal mi amor te ofrece. Es la qué te di? í. La misma: guárdala en ella Simón; Si, qué mortal generación sin su poquito de cisma pudo vivir en el mundo, Vete fabuloso Ysopo, S. siempre que me paran topo: prodigioso mar profundo es el pensamiento humano, Si lo que acabo de hablar quisieras moralizar, no hubiera venido en Subo del suelo al Cielo, rastreando bienes, que estables siempre, el Cielo encierra. Juntos Luzbel, y el mundo me hacen guerra, lazos de dudas tímidas armando. Impidiendo mi paz, mas no imperando, vive la carne en mí, montón de tierra, pero al fin la humildad, que jamás hyerra, vuelo que ignoro yo va levantando. Luchando con mí mismo, (oh lucha fuerte) no poco temeroso, en breve espero, premio que me ganó el cordero santo: vivo aguardando el punto de la muerte; todo el tiempo que tarda en venir, muero, vano. La corona que le di vuelva a su frente. Ave hermosa, que en las manos más ingratas dejas tan rica corona. Cuándo imitaré tu vuelo? Cuando alcancaré victoria de mis enemigos? (ma. Presto. En qué parte será? . En Ro- Ya Señor, contentas marchan, en medio de cajas roncas, tus victoriosas banderas. Entra sin temor señora. Ya tus valientes soldados, armas, y bagajes toman, para dar vuelta a su patria. Juspiración misteriosa striva en llanto. es la que nos trae aquí. Buscasme a mi labradora? Mi esposo Eustaquio es aquel. Confirmalo la corona (los, que en las manos tiene. . Cie no es esta mujer mi esposa? También señora le cerca divina luz milagrosa. Quién eres mujer? Soy quien, llena el alma de congojas, me vi sujeta a un pirata, sordo más que imnoble roca, terrible más que (oso airado, más cruel que hambrienta onza, cuya sangre al fin tiñio del mar las cerúleas olas. Soy quien entre riscos mudos, turbada, afligida, y sola, para sustentar mi cuerpo hallé siluestres bellotas; mas tan contenta con ellas, que no heché menos sabrosas, comidas dulces, esplendidas, que son del alma ponzoña. Soy quien caminando apié, no ligeras breves horas, sino el tiempo de dos lustros, he visto tierras remotas, en las cuales peregrina, hallé a mis lágrimas, sordas, condiciones imprudentes, voluntades licenciosas. Soy quien cogí en verdes prados en lugar de frescas rosas, del color de mi tormento, encarnadas amapolas, no menos que el mundo loco, trayéndome a la memoria, flores que en jardines míos vistio de perlas la Aurora, Soy quien en cabaña pobre, de duras encinas toscas, al viento vi derribar marchitas difuntas ojas, defendiendo lastimada, certificando llorosa, ser su número excesivo menor que el de mis congojas. Soy en fin quien a Dios debe, pureza, honestidad, honrra, perseverancia, valor, fe con que mi amor le adora, en mis travajos paciencia, de mis desdichas victoria, gracias que da liberal su clemencia poderosa. Mas quién eres tú? Soy quien de vil voluntad traidora, en arenal solitario, quejas formé lastimosas, escuchándolas atentos, peces que entre verdes ovas, con las cavezas hacían circunferencias redondas. Soy quien vadeando un río, hijos (que su muerte lloran curiosos ojos humanos, libres más que mujer loca) en dientes vi de animales, cuya braveza espantosa, debio de hacelles pedazos, cerrando disformes bocas. Soy quien en manos hidalgas, entre bozal gente idiota, vi por agosto seis años, corva segur segadora, quemando de suerte el Sol, que a penas en negra sombra defensa contra sus rayos hallaban castas palomas. Soy quien a rico pastor, sin valerme de lisonjas, diligente serví un tiempo, ya de artificiosa noria sacando arcaduces de agua. ya con la luz de la Aurora, cogiendo para agradarle, la pera, el melón, la mora. Soy en fin quien resignando voluntad que a Cristo adora, en la voluntad divina, que nuestras virtudes obra, no he tenido miedo al mundo, ni de sus caducas pompas, en adversidades mías, admití frágil memoria. Presentes tienes tus hijos. Dame los brazos esposa. En el peligro mayor hallamos misericordia en las entrañas de Cristo. Gloria al Señor. Ya la pros de la nave de tu ejercito mira rectamente a Roma. Simon amigo. Si Jesús. No me conoces? . Señora! Teopiste soy. Si yo tu esclavo. Cómo estas? . Hacienda hay po menos salud, y mal gusto. (ca, Pero eres Teopiste, o sombra de su gentil cuerpo hermoso. Dudas Simón? Si Si te toca incrédula mano mía diré que eres tú: , no es cosa que tiene dificultad; Si frente es aquesta, esta boca. Soy mujer, o sombra? Si Digo que eres mujer, . Toma esposa Corona merezco? . Yrica. De mil cristianas matronas puede justamente serlo. tu admirable fama heroica, Hijos, señor. i. Hijos? Sí. Si Haré dos mil cabriolas: seguidme, para que juntos los cuatro, entremos en Roma, que en ella nos tiene Cristo bardada mejor corona. Poco Luzbel te han servido las diligencias que ha necho; r, la muerte es un paso estrecho; is tiempo vendrá a ser perdido: quizas acabar podrán, prisiones, grillos, cadenas, tormentos, males, y penas. lo que yo no pude: . estan lejos de dejar la fe sus pensamientos. . Si aquí, cólera que reina en mí, vencida de ellos se ve, al reino que abono en vano, corrido daré la vuelta, De condición tienes resuelta: calla, que sale Adriano. qué tan victorioso viene? Presto lo verás Señor: muerte hallará en mi furor, si crisma de Cristo tiene: que se precia de cristiano es cosa cierta. . Cipión, poderosos dioses son los del imperio romano. que son poderosos digo; invencibles son, , son bellos, del que se apartare de ellos seré mortal enemigo. preciosas diademas de oro al sol pienso consagrar, bien puede Eustaquio adorar dioses que obediente adoro. Toro feroz de metal está apercevido: . en él, violenta muerte, cruel, seguirá a dolor mortal, si dilatare un momento tan licita adoración. Señales de triunfo sona voces que dan de contento los ciudadanos de Roma; admiración popular le debe de acompañar. (ma. Sube al trono, . el cetro to- Sin recivimiento alguno, (invicto César) quisiera haber llegado a tus pies. Levanta. . De tu grandeza, son pregoneros forzosos, hombres del remotas tierras, que en esta ciudad famosa, cautivos lloran miserias. Son pregoneras también, poco más de cien banderas, que vergonzosas encubren diferentes cifras bellas: lo demás Emperador, entre tu gente de guerra se repartió. Gene los justos dioses esperan holocaustos de mi mano; sígueme, y las cien banderas serán adorno de Marte, famoso Dios, que gobierna nuestras belicosas manos: de infames estatuas ciegas no hace caso mi valor: nuestro valor no profesa reverenciar hombres viles, que en lugar oscuro penan, desenterrando discordias, destribuyendo blasfemias. (mos Luego sois cristianos? . So hermanos de quien confiesa, que Jesucristo es Dios vivo. Decir mal en mi presencia de los soberanos dioses merece insufribles penas: el bastón arrima, Cristo, mucho mejor que tu premia. Muestra la espada, u. esta es; los dos entregad las vuestras: no nos pudieras hajer mayor favor. . Llamas lentas os han de abrasar: . Jesús, que ocupa la mejor diestra, recitirá nuestras almas. Mujer. . Si eres hombre César, cómo no temes a Dios? Emperador, si eres tierra, por que desprecias a Cristo? cómo de Dios no te acuerdas? Encerrados en un toro mueran abrasados. Piensas que les han de acobardar, cuantos martirios inventa tu imaginación altiva? No me aflijas; De. ya los llevan. Quién eres tú? Sí. Señor; bien lo dije yo. . Tú tiemblas? Hombre parezco de azogue. (sia: Cristiano es también. i. En Per por que los hombres persianos tien en cuellos de cigueñas. (go, Digo que es cristiano. Sí, Di- que fue persiana mi abuela: No hay quién me ayude a mentir? Mas yo soy, (quien estuviera de aqueste Imperial palacio no menos que dos mil leguas) Soy. Qué diré? Bracamano: por que tengo en una pierna mas de quinientos lunares. Castígale, invicto César, por que es Cristiano. . Señor, mi madre fue coja, y tuerta. Si eres cristiano pregunto? Fueron de la diosa bestia grandes devotos mis padres, Vesta dirás, . Cuenta estrecha me pide este viejo. Al Cielo las voces de Eustaquio llegan, mas son voces de alabanzas. Mira (Señor) la paciencia de su constancia admirable. Celestial claridad bella baja sobre ellos. . Venid, os dará Dios gloria eterna. Nuestras almas Ángel suyo en su tribunal presenta. Poderoso Dios es Cristo, (ra. Quién dijere que es Dios, mue Yo lo digo, Ota, yo también, también yo lo digo César, Sin lenguas, ojos, y manos volveréis a mi presencia. Revuelta la gente está: Voyme por que no me prendan para después estrujarme mas que libro en prensa. ARAAAC ero si tú también me atormentas, del mundo me iré. Senado. prudente más que el de Atenas, famoso más que el de Roma, para acabar la comedia del cazador más dichoso, humilde pido licencia.
