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Texto digital de El cautivo venturoso

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Atribución tradicional
Francisco de Barrientos
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Género
Comedia
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El texto procede de la transcripción automática de una suelta sin datos de imprenta (Viena. Österreichische Nationalbibliothek: *38.T.12.[Vol.3,6]).

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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El cautivo venturoso. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/cautivo-venturoso-el.

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EL CAUTIVO VENTUROSO

JORNADA PRIMERA

y. Daos a prisión Cristianos. Primero estas tres vidas las verás acabadas, que rendidas. No la mía si puedo, huye hermano. Oh vil acción de un bárbaro villano. y. Mariréis infalible. Ánimo tiene el Español terrible. Cadaos a prisión. (viva, u. Eso no, juro a Dios, yo muera, o en vengar a mi padre solo estriba mi corazón valiento; a vil a bajo hermano, cuya suerte por hermano nombré a un mal nacido, que tan infamemente haya huido. Ea Hamete, a ellos, o darse presos, o entregar los cuellos a este brazo Asricano, de este soberbio, y fansarron Cristiano, Huye Ceilan valiente, que baja de la costa mucha gente, Embarcad vivo, o muerto a ese Cristiano, que le excede en valor al gran Trajano. Yza, Mahoma, iza. Arranca ese bajel, Moros, aprisa. Aay hijo de mi vida, pues yo vivo, cuando vos vais cautivo, a, la fortuna ingrata en aquesta ocasión que mal me trata, en no darme la muerte, yhaber trocado entre los dos la suerte pues a ver no llegara escrita tal afrenta yo en mi cara, es imposible que mi hijo sea quién ha llegado a hacer cosa tan fea, con acciones villanas, afrentando las nieves de estas canas, como ha de parecer ante va Senado, ante un comercio tal un desdichado habiéndome canrido con una acción tan vil de haber huido, para todos odinsa, afrentando la casa de Mendoza, el guárdese de mí, que vive el cielo que le ha de enjugar aqueste suelo su sangre atroz, y baja, pues con ello se ataja, o triste suerte, que dejó sin infamia con su muerte, no es aqueste mi hijo? aquesto es cierto, ai do Juan de mi alma, si ya a muerto en la mar sepultado, tu cuerpo llega a ser ya del pescado gusto, y mantenimiento, porque es aquese el principal sustento, que le tiene citado el que gobierna todo lo criado, también puede ser vivo hayas quedado, y en Argel cautivo, vendido de ese Moro, pases más penas que al presente lloro, no se pueda vivir, si no es que el cielo en tanto deseensuelo, divierta mi esperanza, teniendo confianza de que ha de llegar día del hijo sepa a quien más quería, pues en él me miraba, en aquesta ocasión que mal me trata, y en su limpio cristal me bosquejaba mirávame en su idea, cual en sus bellas flores Amaltea, el espejo cayose; quiso mi suerte al fin, y así quebrose Ay amo dé mi alma, y mi querido, como sin ser conejo te han metido entre galgos, y perros, (hierros, dentro en mazmorras, y con duros carácoles comiendo, y para hacer frangorlo estar moliendo el máis colorado, quien ha llegado aser tan respetado, tu comer habas cochas, cosas vienen a ser muy provechosas, hormigo azafranado, en lugar de torcido, manoseado, que asco da solo bellos, cuanto y más el que lleguen a comerlos voto a Cristo si en ello me hallara, que aquese perro nunca os cautivara. la señora mi ama, quitándose de cuentos como un gamo, con sus naguas corriendo, los chapines cogió, y se fue huy perdana si le trato de este modo, que quien huye merece tal apod Marín. . Señor, Qué hay de nuevo por allá? Mira tú que puede haber quien ha llegado a perder tal amo como don Juan. Castigos son que me dan or mis pecados los cielos, entre tantos desconsuelos he consuelo que has quedado, que sé que eras estimado le mi hijo. . Sí señor, hoy Montañes bien nacido, yo, señor, siempre he querido, scrvir como buen criado, porque la ley de hombre honrado he en mí metro aprendido. Has que te dé el Mayordomo treinta escudos. ̱. Años vivas treinta mil, que con tal amo a mi lado, cierto es ya, y averiguado, nada faltará a Marín. En tanto desconsuelo, o dadme nuevas, soberano cielo, del hijo de mi vida, o quitadme la vida repetida, Tendrá la tierra acaso dentro en su oculta entraña, algún abismo, o escura tramontaña, ado pueda ocultarme, que no pueda hallarme de remoto, ni oculto alma ninguna, ni alcance a calentarme el mismo sol, pues quiere mi fortuna, mal hayaamén la cuna (cho. que fue mi primer lecho, pues que llegué a hacer un tan ruin he- Yo tengo alguna cosa (doza, de sangre hidalga, posible es que Men- yo llego a hacer aquesto, es imposible porque no hiciera yo cosa afrentosa si yo lo fuera, es cierto, y insalible, téngolo por creible; ser me dio algún villano, hijo de maldicción, o algún tirano, nacido entre animales, los más rudos, y más irracionales, de estos juzgo que sea él mi primer origan a estoiguales, quien llegó a ejecutar cosa tan fea; no da lugar por cierto que se crea, que por vengar mi vida, en riesgo puse yo que esté perdida la de un padre, y hermano, que fue rayo del bárbaro Africano. Acabe la fortuna con mi suerte, porque se tarda en vano, acabe de llegar ya con la muerte, pues se mira, y advierte que su sangre defiende, es caso vero, el animal más fiero, si en la manada acaso ve el novillo, que le agravian al padre al hermanillo o le pierden decoro, no acómete feroz con ser chiquillo, pareciendo en la furia fuerte toro, no hay que guardar tesoro quien la honra no mira, pues que claro se ve que el hombre aspira (sus, a los cargos honrosos el soldado a los puestos más precio- pues que esperas con tantos desconsuelos fortuna en pensamientos temerosos; acabad, acabad, piadosos cielos, procurad a quitarme estos desvelos, pues que claro se advierte, (te. mi vida está no más en darme muer Calle el que alcanza más, i es poderoso es poderoso, y rico aquel que nace, nace en humilde lecho, y solo pase, pase sus cabras en el prado ocioso, ocioso vive sin le ser forzoso, forzoso le mirar si satissace, satis- A2 satisface a la envidia, y así hace, hace, y cumplen con ella, o tu dichoso. Dichoso tú, y no el que está mirando, mirando al vulgo si le satisfizo, satisfizole, o no siempre cuidando. Cuidando de la suerte que lo hizo, hizo en mi sangre afrenta, que pagando, pagando estoicautivo de un mestizo. Oh Cristiano. . Gran señor. Huélgome convalezcáis. No hay mal donde vos estáis, que en viendo vuestra presencia, no solo convalecencia, pero el achaque quitáis. Y así, señor, solo espero me mandéis lo que he de hacer, para que lo echéis de ver, Ceilan, si es aquesto vero. En él más crudo trabajo podéis, señor, ocuparme, pues que llegáis gusto a darme en darmé que haga a destajo, ya la fortuna me trajo a tu servicio cautivo, solo con servirte vivo, y aún me juzgo humilde, y bajo. Solo tu buen proceder, y tu buen modo de hablar, puede a cualquiera obligar, que piedad llegue a tener, y así desde hoy puedes ser mi mayor caballerizo, no te quejes, que eternizo poco el llegarme a querer, aqueso echará de ver es bien concederme aquí, el ver si aqueso es así, pues que yo no vengo a ser el primero que ha querido que le fuese concedido tocar, y luego creer. Y así, Cristiano, te advierto, si esa lealtad en ti hallo, serás de esclavo, y vasallo mi propia hechura, esto es cierto. Alá te guarde, señor, por tal merced, y favor. Para fortuna, está queda, para, y más no lo dilates, en lo que pedí me mates, que no hay burlas con tu rueda, no juzgo cosa aí que pueda dar consuelo a un desdichado, que un infame le ha afrentado, quejome al fin de mi suerte, que no pude dalle muerte, para yo quedar vengado. Con la sangre de mis brazos, porque me falta la tinta, con tosca pluma aquí pinta mis manos con dulces lazos, mil razones, mil abrazos al que es del alma querido, a Tremecen he venido, a donde cautivo estoy, consuelo a mis penas doy, que mi padre esté advertido. A ti la encomiendo Eolo, haz que tus aires la lleven, pues obediencia te deben, aquesto te pido solo; si no basta ruego, a Apolo que de mí se compadezca, y que en su Carro parezca respuesta de ella a este triste, pues si no lo haces, consiste tantos cuando hebe tener buen día que tenga nuevas de ti, cielo habed piedad de mí, mirad mis causas mejor, no mostréis tanto rigor. sed conmigo más piadoso, hacedme en algo dichoso, pues solo este hijo me queda, detén ya tu adversa rueda, acaba fortuna, acaba, próspera de antes estaba, vuelvela a poner así, duele, duélete de mí; no tardes, tu rueda traba. Según aqueso, su padre era capataz entonces. Si Marín. Oh vejeguelo ruin, mucho más de lo que piensas se ha, señor, excusado con la carta que has tenido. Qué es de lo que nuevo a habido? Marín di o que ha pasado. No te dé, señor, cuidado, no hay que llegarlo a mentar, mejor es manisarle echar tierra, pues está acabado. Dime que se ha de acabar, acabe, y no seas prolijo, Ese que nombre de hijo suyo te llegó a llamar, como a mí me había afrentado, con la afienta de su hijo, porque llego a recibir parté, por ser tu criado, no sé de quien lo supieron la casa de los Marines, que han armado unos motines, y tal enojo tuvieron en toda la parentela, A3 que antos naufragios padezca. A quéu este pliego he tenido, que me envía Juan Velasquez, que dice que le dejó su padre cuando murió, quie al punto me le enviara en muriendo el, do declara que no es don Pedro mi hijo. Qué me dices? Cuando yo al Estrecho fui por General de la Armada, quedó doña Ana preñada, que esté en gloria, y retirada en la Quinta, dicen que a parir a ella se fue. Ya este tiempo sucedió su padre de este, llevó un día al recién nacido hasta el mar, y el tal dormido en las olas lo ahogó, también al tiempo parió la mujer del capataz, el que escribe, y el rapaz suyo, del miedo me dio podía aquí juzgar yo que aqueste a mal lo hiciese, porque su hijo tuviese. hacienda con que pasar; más manda Dios se ha de dar siempre a la parte mejor, y no echarlo a la peor. Mas sea cumo se fuere, yo atrueque de que no quede este traidor por mi hijo, le perdono, aunque prolijo penas atroces me dan el ausencia de don Juan, pues es su vida la mía, que quieren a remo, y vela luego irme al punto a buscar, para mi afrenta vengar, ya tiene todo trazado de no dejar, ni ballado, cuesta madroño, lantisco, juncias, romero, tornisco, do se pueden ocultar, que no se buscase todo: témialo de manera, que tal cuidado me daba, que ver dél modo que estaba mirándome, fácil era, y así, si me das licencia, voy al punto a despachar un propio, para excusar este bando, y competencia. Siempre de gorja has de estar? No lo llegues a tener a mal, gran señor, querer, divertirte un rato intento, del continuo pensamiento en que siempre estás, pensando, con que te vas acabando. Agradézcote el favor, soy padre, y téngole amor. Divertirte no es posible. Es mi dolor muy terrible. Mayor es, si es que te mueres. Si no puedo más, que quieres? Qué procures olvidar. Es eso nunca acabar. Borra algo de la memoria. Marín todo eso es historia. Si por historia lo tienes, y no quieres olvidar, date priesa a barajar si al gusto nada previenes Tantos rigores conmigo, humánate más señora, pues que hago a Alá testigo, sola a ti el alma te adora, y a sustentarlo me obligo, sola a ti es a quien desea, y a tu beldad generosa humánate, no se crea soberbia esta Galatea, por la hermosura que goza. En tantos años de amor posible es no he merecido de ti si quiera un favor, no puede ser, no creído, que muestres tanto rigor, muéstrate un poco más grata a mi pena dolorosa, porque ella de decir trata, cerca está de ser ingrata la que sabe que es hermosa. Quejaste, Celima, en vano, tu esclava soy, y cautiva fui de tu padre, esto es llano, en mi ley fuerza es que viva, yo adoró a Dios soberano, para que me persuades, y sin reparar te arrojas, pues de estas temeridades culpa tiene Manzanares de tan costosas lisonjas. Lisonjas yo, hay tal crueldad? como a mi amor correspondes, bien dijo que en tu beldad la ingratitud toda escondes, con tanta temeridad, si esas aguas ofrecieron mentiras en amorosas competencias, y murieron, mal haya amor, que hicieron sus corrientes mentirosas. Tú tienes a quien querer, y que te guarde firmeza, de que sirve padecer, ni quebrarte la cabeza, si es tener en que entender, no le hagas tal desaire a una dama tan preciosa, Zaida es de grande donaire, yo la vi flechar al aire, saliendo ayer más que hermosa. Los aires cuando la vieron su garbo, y su bizarría, se admiraron, y creyeron, que sin duda él sol salía de otra región, y dijeron, detén esos rayos bellos un rato, y no los escondas, que vas pareciendo en ellos planetas de oro en cabellos, que el sol nos navega en ondas, Ese si es lisonjear, hermosísima Alfimira, no te la oiga yo nombrar, que me enciendo en propia ira, tu puedes considerar, que sola a ti más que humana adoro, por la preciosa que aquesa Mora Africana, a imitación de Diana sustenta una aljaba ociosa. Ociosa, para que es eso, si otra cosa yo he sabido? mas lo confiesas con eso, que estás, por ella perdido, no le hagas tan grande exceso, acaba a hablarla prueba repara, el ánimo cobra, que hay quien a decir se atreva, que de tres arcos que lleva el que es más tenve le sobra. A quien le sobra es a ti halcón robador, cosario, pues que sabes que por ti tus ojuelos, de ordinario me traen flechado, ay de mí, no solo el señor de Argel, si no de toda la Mora África, duélete de él, a donde vas tan cruel soberana cazadora. Allá me llevas el alma, y me dejas de la vida careciendo, y puesto en calma me tienes, siendo homicida de mí, vitoriosa palma ha ganado hoy tu fortuna, Harpía como tu adola? mujer como tú no hay una, si, hermosa como ninguna, soberbia como tú sola. Alguna leona, es cierto, te dio leche, y te ha criado, pues así me dejas muerto, de todo el bien despojado, sola una cosa te advierto, que en ser cruel te reprimas, pues ves del modo que ahora me dejas, y desanimas, vuélveme lo que no estimas, o estima lo que te adora. Si es que acaso son fingidos los desdenes que has mostrado, avisa, porque sabidas confesaré lo ignorado, y de mí han sido creídos, de si es verdad que me dejas para perpetuas memorias, di la verdad si te alejas, porque no vayan mis quejas r- A 4 profanando tus victorias? Que fiera la más tirana ya no se hubiera ablandado? que peña? fuerte Hircana; también do tu blanco tira; de la vida me despoja, que aqueso no más aspira, aquesto escucha, Alsimira, mudable como la heja. Plega Alá, que en tus amores pases más calamidades, y más crueles rigores, huyen de tales crueldades, como tú a mi disfavores. Voyme pues que me desdeñas, que a la ingratitun aborda, tu nave solo me enseñas, soberbia como las peñas, y como los vientos sorda. Segundo pliego he tenido, en que manda que me parta, como ya te he referido, el gran señor, y la causa, para no paderlo hacer, es grande si tú a una traza me ayudases, te prometo, y de esta ocasión me sacas, de darte la libertad, que es la prenda más amada que llega el hombre a tener, quedando luego la paga también a mi cargo, y todo. Como a tu hechura manda. tú has de ir a Argel, pues por mí en mi traje disfrazado, que el no te ha de conocer, porque jamás ha llagado tampoco a mí a conocerme. En un bajel adornado de flámulas, y banderas, llevarás a tu mandado docientos cautivos suyos, sin otros muchos regalos de importancia, y de valor. p. De aquesta suerte me escapó, que me dé Celín la muerte, como lo tengo avisado, y me quite mi hacienda. Muera a su Africana mano; aunque le llego a sentir: qué dices? . . Que te obedezco, y mandes como a tu esclavo. Mira que de ti me fío. i No te dé, señor, cuidado, has prevenir la partida. Vamos Español gallardo. Cuando vendré a tener de aque ste hijo nueva, piadoso, y soberano cielo? cuando vendré a tener algún consuelo para aplacar cuidado tan prolijo? No puedo más conmigo, aunque corrijo, y quiero divertir este desvelo, a ti, señor, y a tu clemencia apelo, a ti me ajusto, y por tu ley me rijo. Tú lo sabes mejor, tú lo previene, a ti, y de ti, y en tu piedad espero, darás fin a la pena, y mal que tiene El que presente ves pasarla quiero, pues juzgó ya que aquesto me conviene, y que es voluntad tuya considero. Aqueste Arráez, señor, dice que quiere hablarte. Cielos divinos, si acaso alguna nueva llegase y a tener de mí don Juan. El cielo, señor, te guarde. Viniendo, de Berbería, con con una barca de dátil, una borrasca me hizo arribar hacía la parte de Tremecen, do falté en tierra; y apenas hace señal mi planta en la arena, cuando vi que por el aire aquesta carta venía, escrita de fina sangre, juzgué que de algún cautivo sería, y así la trase, porque tu nombre leí, mira si te toca parte, que a ti el sobrescrito viene. Mil abrazos quiero darte por tanto favor, amigo, hoy vienes a ser el ave que oliva, y paz me trujiste; el corazón no me cabe en el pecho, de contento, besaré, hijo, tu sangre. Don Juan de Mendoza dice la firma, dicha notable. No te cause, señor, pena, ni por mi ausencia estés triste, quien me dio esta cinta fuiste, yo y mi amor volverla ordena, hoy mi suerte me condena por Ceilan, cuyo cautivo, soy, que parta a Argel recibo gran merced de el, y favor, mas la afrenta, y el dolor de don Pedro, es excesivo. Tal suceso! hay tal ventura! volved a darme esos brazos, mirad que queréis amigo; pedid, si es que os sirvo en algo. No tratéis de eso señor, yo con lo poco que valgo, a serviros me dispongo. Marín ya se de tu amo. Pues yo he de verme con él. Cómo ver? . Yo disfrazado he de caminar a Argel. A Argel tú? donoso paso. Voto a Dios que he de ir allá, y he de sacarlo de rastro. En las histurias antiguas no se escribe, que un sacayo, a quien llamaban botija, por un rocín de su amo, fue a la ciudad de Valencia, que le habían cautivado, siendo Valencia de Moros? y dejó este tal criado su escudo fijado allí, por aquel hecho bizarro, pues no fue el más que yo. Si mozo fue el ad calcaribus del fuerte Martín Peláez, y de su gran padre Payo. Marín lo es de dos Mendozas, que de los Moros son rayos; hoy se ilustran los Marines, mira si me mandas algo, que yo no voy por rocines, sino a buscar a mi amo. Si te oyen hablar así, que eres loco pensarán. Cumplirase así el restan, que dice, ponte en consejo, y uno dirá, eres hermejo, por negro otros te tendrán, y así mi adversa fortuna, no se me da cosa alguna, que digan traque barraque, hablen hasta reventar, desde hoy me pienso llamar JORNADA El gran Mostasa Sumaque. Mira lo que haces Marín. Hago voto a san Crispín, que le tengo de traer, o muy poco he de poder. Tiénele muy grande amor. El gasta notamble humor venir le veas dichoso, que en Malaga se le llatae, y todo el mundo le aclame el cautivo venturoso. Y yo voy a disfrazarme de Moro para ir a Argel para avenirme con él, o he por ella de quedarme. SEGUNDA JORNADA

JORNADA SEGUNDA

Seáis, Ceilán, bienvenido, llega, y dame aquesos brazos. No hagas indignos lazos del que tu esclavo es, y ha sido, no uses, señor, conmigo tal favor, ni tal permita. Mi Majestad le acredita en teneros por amigo. Guárdete Alá, gran señor, por tal merced, y favor. Hanme por acán alabado que soy soldado famoso? Señor, la fama es forzoso se haya en algo aventajado. Holgárame de saber como en el camino haido. Si de oirlo sois servido, fuerza será obedecer. Llega tu carta César generoso, dándome aviso a toda diligencia, parta a Argel, porque de ello estar gus- toso, y cumpliendo, señor, mi obediencia, ignorando que fuese tan dichoso mereciese gozar de tu presencia, pártome al punto en una galeora, SEGUNDA exculando de dar alguna nota. Hizo aquel día bello, y apacible, que a surcar por las olas convidaba, levantose el segundo, tan terrible ventosera, y borrasca, que llevaba la nave a la región más invencible, y luego de lo alto la arrojaba, teniéndonos de modo ya, y de suerte, que consuelo se hallabacón la muerte. Allí llama a la madre la criatura, (ta todo es estruendo, todo es ansia, y gri- en tan terrible trance, y desventura, con la humedad delagua cual páspita, y parece que vive en la armadura, aquel pálido está, otro bomita, y en tempestad tan peligrosa, y brava, a todos solo yo los consolaba. Árbol no queda, jarcía, ni trinquete, flámula, cuerda, vela, ni matoma, que no se corta todo cual promete, a Meca irá a donde está Mahoma, no hay Piloto, temero, ni grumete, que de izar, y botar no se desloma, que en lance tan terrible, y tan furioso, mucho más que esto llega aser forzoso, no hay quien se entienda con la bata- hola, y griteria desde proa a popa, múdase el aire, y otra vez se arbola el lo que a tes se quitó con tanta tropa de cuerdas, de carruchas, era sola causa bastante, y luego tanta ropa, a turbar al más sabio marinero en tal tormenta, y huracan tan fiero. Pasa la noche, y cuando el Alba borda d escarcha el agua, y dicristal vistoso en una isla nuestra nave aborda, en un brazo de mar todo espumoso, la más gente del agua sale sorda, de aquel tan fuerte trance riguroso, tal compasión a todos le causaba, que apenas uno a otro se miraba. Pasada ya del todo la borrasca, viendo bonanza ya, el Piloto bota la nave, y de la tierra desatasca, y con velocidad el agua azota, con uno, y otro remo, ya no hay basca, suspiro de ninguno, porque agota el bien presente al hombre la memoria, como afirma el adagió con la gloria. Llego pues a tu playa cristalina, e le guarnece un margen tan hermoso, de verdes ramos toda la marina, llega a ser cada uno tan vistoso, que mirarlos es cosa peregrina, según cada uno es de presuncioso, mas con decir que son de tu regalo, basta echarse dver si es bueno; o malo Acompáñale allí a lalgulondrina. la tortola viuda, el estornino, canta allí la chicharra campesina, el Ruiseñor de canto peregrino, ya al sirgüero, la alondra repentina, el grillo canta; el gorrión malino, en saliendo que sales te hacen salva, tarde de noche, o al reir de salva. Azucena no queda, ni junquillo, así rocandial como amarilla, violetas, apio, ruda, ni tomillo, el narciso, el jazmín, la maravilla, o ya cardeno lirio, o ya amarillo, y toda campesina florecirla, que no crie Amaltea la excelente, para tejer guirnaldas a tu frente. No queda en él, ni fiera camposina, comó llegue a pacer a este apenino, o doméstica sea, o serpentina, ya el conejo que vive en el espino, ya el jabalí, la liebre montesina, todos los animales que contino nacen en este prado luminoso, te rinden parias como a poderoso. Mas perdona señor, que me he salido de la materia, solo la ha causado la voluntad tan grande, que he adquirido de servirte, de ser tu esclavo errado, preguntasme del modo que he venido, y a soar, y ensalzarte me he exaltado, no lo tengas a mal, pues que se advierte que mi culpa no fue, si no tu suerte. Digo pues, que te traigo a tu servicio docientos Moros, que a lo que imagino, el que es más fuerte, aquese más propicio vienen Ganzules, vienen Sarracino, ilustrando valor, y de ejercicio Mostafa, es linaje Granadino, soldados valerosos en la guerra, (ra. así en la mar, señor, como en la tier- Diez adargas famosas Granadinas, diezcabarlos, entre ellos un morcillo fuerte Andaluz, tres cotas acerinas, un capellar bordado en amarillo, de perlas, y oro, piedras diamantinas, acerado Afrícano un buen cuchillo, que ha segado más cuellos dCristianos. que llega a haber bonetes Africanos. Perdón pido, señor, a vuestra Alteza, de llegar a ofrecer tal beneficio, con tan pequeño don, con tal proeza, echase échase bien de ver, y da ello indicio, que no es como merece tal grandeza, recebirás, señor, este servicio, Dadme, señora, esa mano. como de mí, que soy pobre vasallo, y indigno, a servirte, siervo me hallo. Aqueste es mi viaje, y mi partida, honor de la Africana gente Mora aquesta llega a ser, pues mi venida, mi dicha, gran Monarca, se mejora, en servirte ya tienes prevenida mi vida, aquí en ella manda ahora, pide, ejecuta, has César Augusto tu voluntad, señor, y en fin tu gusto. Mucho gusto me habéis dado en oiros, y agradezco el presente, y así os ofrezco desde hoy andéis a mi lado; mi Camareto mayor seréis, Ceilan valeroso, que en tal soldado es forzoso premiar persona, y valor: . en una Cristiana bella tuve este bizarro Marte, de que fue su muerte parte no goce mi Reino hoy ella. Indigno me honráis, tanto favor no merezco. Bueno está, yo gusto de ello. Callo pues que lo mandáis. Habla, Alfimira, a Ceilán, Yo no llevo cosa alguna, no te parece galán? si no es que también lo excusas, y de los desdenes usas de aquel tiempo ya pasado, que de ti fui despreciado, su talle, y cuerpo le abona; no tiene baena persona? Puédeso en mis ejos ver, . si es que lo dan a entender, guardando todo decoro, es el más bizarro Moro que Argel hoy llega a tener. Dadme, señora, esa mano. Seáis, Ceilan, bien venido. y indigno, a servirte, siervo me hallo. Humilde, perdón le pido a tu admirable beldad, hablando a su Majestad, no reparé divertido: . si acaso discreta eres, trocarlo, Alsimira, puedes; el perdón me conceded, si es, señora, que gustáis; . ojuelos, que me matáis, amor el arco tened. Vamos, porque a descansar vaya Ceilan, que es forzoso. El cautivo venturoso desde hoy me puedo llamar. Hay hijo del alma mía; . ahora callar conviene, que gran persona que tiene, aquesto ausente tenía. Llevo el corazón de suerte, que no sé si voy en mí, después que a ese Moro vi, yo voy, Celima, de muerte. Yo no llevo cosa alguna, que en todo suy desgraciada, quién vio tan feliz jornada? sin lacayo es mi fortuna. Sus hazañas arrime el gran Plutónico, haga lo mismo pues el fuerte Hermo- crates, arrimelas también Virgilio Hipocrates, Cicerón le acompañe con Ironico. No hable palabra Homero ni Platonico, Galeno Masarias calle Enocrates, Ovidio Quidio quede mudo con Hipocrates. todohasta ahora ha sido macarronico. Yo empiezo ahora a ser el Astrólogo; pues que vengo a hacer tal bizarría: aquesta hazaña escriba Crisologo, Pues por mi amo vengo a Berbería, más para que razones epilogo, más gente sueña aquí de Moreria. Moro, y Cristo habéis jurado. Que descanse Celín dile es forzoso, presúmese de aquí que en mí no mira, que más que muerto estoy por Alfimira, clavel, sazmín, narciso, cielo hermoso Mas que Elena en beldad, o venturoso el que a gazantal don, o bien aspira, mas de tal pensamiento te retira, amor, amor, que es caso peligroso, No importa más mi fe? caso es bienlla yel hacer otra cosa es gran vileza, (no, abrasome por ti, sol Africano. Basta Cupido, basta, que es bajeza, porque ella Mora es, y yo Cristiano, y es primero mi ley que su belleza. Hay desdichado de mí, quien fue quien me metió aquí hoy como si fuera burra, de palos llevo una zurra, de las más lindas que vi. Cierto está, y averiguado, si me llegan a hallar, que a salir, a buen librar, he de salir empalado. Mal haya quien me parió, que si parido, no fuera, muy cierto es que no viniera a buscar a mi amo yo. Bien lo dijo mi viejo amo, y no lo quise creer, luego me han de conocer, es cierto, por el reclamo. Quién es quién hablaba aí? no me responde quién es? Es un Moro Ginonés. Esa, es linda necedad. Voto a Cristo que es verdad, que se puede echar de ver. Moro, y Cristo habéis jurado. Juro a Dios que yo lo he echado muy lindamente a perder. Acabad ya, que me voy notablemente enfadando. El que se va, y oliscando, está ya eseto, y yo. Acabad, no respondéis? Muy grande priesa tenéis; en Griego le hablaré, porque él no me entenderá; y de esta suerte será, cierto que me libraré, bululubirlie birlos, quirlinquipas balutraque, yo soy el Griego suma que, san Herman, san que se yo. Aquesa es lengua Africana? No es si no sangarriana engerta en Grieto, y Latino; por lo menos no dirán que estos bocables están calificados con vino. Si no me engaña el deseo, es Morinillo el que veo, y con lo que más lo entabla, los disparates que habla, Mi amo es, no hay que dudar, mas quiero disimular. Marinillo. Qué modo es ese de hablar? queréis que os mánde empalar? Deja quimeras borracho. Dando me vas mucho empacho, mas aunque empacho me des, dame a besar esos pies. Levanta, dame un abrazo. Uno no más, lindo paso, no me contento con dos. Fue una carta mía allá? Pues por ella vengo yo, y un arráez nos la llevó. Y mi padre cómo queda? Mira como quedar puede, sin ti, y con tal soledad. Y qué hay de aquel tirano? que don Pedro no es tu hermano, ya en la otra vida está, no hay si no dejarlo allá. Cómo no? de qué manera? Sabrás, señor, que hijo era del capataz del cortijo, porque de señor el hijo el capataz lo ahogó, y de miedo el suyo dio, que don Pedro llega a ser: Llegó el viejo a fenecer, y así escrito lo dejó, yendo luego en un caballo, en el suelo lo arrojó, y del golpe feneció. No me deja de pesar, que con él me había criado, aunque me quita el cuidado de llegarnos a afrentar. Dónde ese vestido hallaste? Fuy a Tremecen a buscarte, y viendo un galgó nadando, y a lo zaino preguntando, por ti raspé al espartillo el presente vestidillo. Notable suerte has tenido en todo lo que has querido, y on cuanto tu mano intenta. Este pesqué a buena cuenta, y otro llegara a tomar, para poder remudar, porque es pesar importuno el no tener más que uno. Mira que estés avisado, que estoy aquí disfrazado, que no llegues a decir quien soy, porque está el vivir en eso, y en libre verme, y en sabiéndolo es perderme, porque piensan que Ceilan llego a ser, y no don Juan, aquesto solo te advierto, que va el estar vivo, o muerto, Para puto, reventar es lo cierto, y no hablar. Ay Alfimira hermosa, que he de hacer, que estoy muriendo, siempre que estoy careciendo de aquesa vista hermosa? Tenemos alguna historia? Oh qué cansada memoria; adoro, una Mora tal, que con el Sol es igual, y aún él es sombra con ella. Que sea, o no sea bella, deja de ser una galga? ven a hacer cosa que salga a paseo tú, y Marín, porque se engendre un mastín. Quiéres que te mate loco? Ni por pienso, poco a poco, por eso he de ira ser muerto: en yendo a nuestro lugar, la Inquisición a azotar nos saca luego al momento. Prudencia llega a tener, y que y que eres Cristiano advierte, que aunque sea buena suerte, con tu ley no puede ser. Na hacer testigos es yerro, de como se lo he avisado, triste de mí, y desdichado, yo llevaré pan de perro. Perdóname Ángel hermoso si lo llego a merecer, bien puedes echar de ver guardar mi ley es forzoso. Ángeles vas a llamar, deja aquese disparate, y de otra cosa se trate. De qué tengo de tratar? De que nos han de azotar no hay que dudar en eso: una coroza pintada me ponen, y a el retratada. la Mora puesta al pescuezo. Cómo podré sosegar? Divirtiéndote señor. Cómo podré con amor? Olvidando alguna cosa. Cómo, siendo tan hermosa? Pudiendo, señor, mirar lo que te es fuerza guardar. Quién en tal trance se vio, y remedio no halló? Quiéres el juicio perder? Cómo lo puedo teñer en lance tan apretado? Siendo muy considerado. Quí en llega a considerar cuando llega bien a amar. Cierto es que a la Inquisi- ción dar las espaldas podremos en no mirando razón, quien se vio tal aflición, como apretará la mano aquel herido tirano, mal haya tu condición. Auran algún alma en tal blandura viéndome así no se comida ver la que tanto fue querida para que aplique a mi locura Este Moró mi alma apura y él es causa no tenga en vida fortuna ingrata, mal nacida me tienes ya la desventura En mí, y me tiene desechada de amor al lago más profundo no quiere no mi desdichado Sino padesco yo inflamada d un Moro el corazón de inmundo leida, y quita este cuidado Escribiste ya señora? Ahora, Celima, ignora tu ingenioso entendimiento, vuela como el pensamiento lo que se va a ejecutar, cuando a uno mal llega a estar. Mal te está a ti que Ceilan. te quiera, mozo galán, tan bizarro, y tan brioso, soldado tan valeroso, como diz que llegala ser. Lo que yo llego a temer no es sino el guardar decoro a mi honor, que ese es tesoro de que siempre estima doy, i gual dijera la sé, y ley Cristiana que adoro, a lo que me cuestas, Moro, de pena, y desasosiego, y quede dura, o mida? erida, cura. apura, vida, asida tura. echada fundo, hado. amada, mundo dado. y quede insufrible algo, este corazón abrasa, y la fortuna, que escasa anda en darme algún consuelo, en un tan grande desvelo, amor pues tienes poder, y pende de ti él lo hacer, muéstrate en esto propicio, porque si no, mi juicio entiendo que he de perder. No llega eso a quitarte, cuando aspiras a casarte, nada de tu limpio honor, amando con saño amor. quién trujo este hombre a Argel? Celima toma el papel a tu elección te lo dejo, ahora en mi idea bosquejo, cuando a uno van a sangrar, que cuando a picarle van vuelve el enfermo los ojos, porque no le cause enojos, por no verse así herir, yo así lo llego a sentir, y así yo, por no lo ver, quiero lo mismo hacer; el papel a Ceilán manda, o qué el criado que tiene, que es lo que mi amor previene, buena doña Juana anda. Mi ama de amor perdida llega por Ceilan a estar, y yo un punto sosegar no puedo el alma, ni vida, que la tengo tan rendida a la de aquel que su vayo le limpió, porque lacayo no le quisiera decir, que entiendo que si no estima, los amores desestima, será lo menos morir. Como un Cristiano Católico pasara sin beber vino, bebiéndolo tan contino, amor pues tienes poder, lo mejor, y más heroico, tal amor tengo bucólico, dentro de mi corpurifero, que me siento, ya mortifero, por no poderlo hallar, así lo pienso fijar en mi sepulcro honorifero. A caballero. Es a mí? Pues no ve que con él hablo? No pensé que tal bocablo llegase yo a merecer. Pues quién le quita el poder? Aquella luz peregrina, si no cristal, cristalina. No has visto, cuando amanece, la Luna, que Sol parece, puesto en su carro dorado, le deja la luz a un lado, confesándose rendida a su luz esclarecida, pues de esa suerte confiesa, mirando aquesa belleza, que soy yo Luna menguante, estando ese sol delante, pero en llegando a faltar, no hay quien lo pueda contar. Soy Príncipe, caballero soy la cayo, y escudero, y con aquesto lo dejo, soy más que Cristiano viejo. Cristiano? Y yo estoy calamocano, pero remediarlo es fuerza: parece parece quen te ha pesado, pues tal semblante has mudado. Si dices que eres Cristiano. Quejaste. Celima, en vano; hay más notable quimera? no te dije aquí que era yo más que viejo Cristiano? Es Sumaque, caso llano. Juzga tú que eres mejor, o le tiene por peor el ser Moro, o ser Cristiano. Mejor es Moro Afrieano. Si Moro mejor se tiene, bien mi argumento previene, que el que es mejor ese es más, el discurso es bien capaz. y explicado bien lo dejo, mas soy que Cristiano viejo. Digo que yo me erré. Brávamente le enmendé, y la perra lo ha tragado. Aquí te traigo un recado, para que a tu señor dés, solo aqueste papel es. Yo papel, quédito, quedo, cosa es que hacer no puedo. Un pintor lleva la galga, . aquí la industria me valga. Paga en aquesto el amor, que te tengo superior. Es tener en que entender, yo no lo puedo hacer. Si quieres pur ello paga. Ni tal diga, ni tal haga, o que paso tan gracioso, soy yo muy poco envidioso. Aquesa no es ambición? Pues qué es, más atención le da a un cuento verdadero, que le pasó a un buñolero, cndicioso interesado. Llegó a el un Licenciado, y díjole, caballero, cuanto a mí, y a un compañero vuesarced querrá llevarnos, por de buñuelos hartarnos? empezó su cuenta a hacer lo que podían comer, y a dos libras les taso, ocho reales les pidió, vino en seis a concertarlo, llevó el licenciado un galgo, y puesto por compañero, no vagaba el buñolero de echar libras, y provar el domine, y apurar con gazusa el perro fiero: mirando pues el fullero mal el lance le salía, al licenciado pedía, que su dinero tomara, y del concierto se alzara, respondió el tal escolar: vos no os habéis de hartar hermano, supuesto aquesto, traed otra libra presto, que del concierto me valgo: más rogadores le echó, y sus seis reales tomó, y se fueron el y el galgo. El buñolero me llamo, A el Licenciado es mi amo, la galga used llega a ser, no es esto por revolver, que le pasó a un buñolero, ni menos por otra cosa: . Digo pues cara de rosa, que es modo de comparar, que yo no quiero llegar a tratar de tal concierto, primero ne caiga muerto, que n que no sé como me irá, baste, luego ladrará. Mi amo es muy virtuoso, y en sabiendo que su mozo dineros llegó a tomar, luego me hace pringar, porque es peor que un hereje, y tendré yo por partido, que el dinero recibido lo tome, porque me deje. Mas burlas dejando a parte, que ya el como fue tragado, y lindamente se ha dado, muestra, Celima, el papel, sabremos que viene en él. Quiere mi ama Sumaque hablar al tuyo esta noche. Tu pides a trochimoque, mas eso fácil será, como yo te hable a ti en algún zaquiza mí, éncima de algún terrado, en algún cerro, o ballado, por ventana, o asorea, en cocina, o chimenea, aunque sea en caballeriza, porque una cosa precisa tengo contigo que hablar, que llega mucho a importar. Esta noche me hallarás en el corral, y hablarás todo lo que tu ordenares, fueres selvido, y gustares, y voyme porque es muy tarde. Mire, en el corral me aguarde. No hay que avisarme que sí . Ello, así como así nos han a ambos de azotar, llegando a nuestro lugar, sin que yo la culpa tenga, y así con esta perrenga me quiero yo entretener, en llegando a padecer, dice un adagió sutil, escrito entre ciertos cuentos, si fueres preso por mil, sea por mil, y quinientos, holguémonos pues, Marín, insolidum, que es razón; hasta llegar la ocasión que venga el tal San Martín. Marín que hay por acá? Por acá, cierto papel, si me das algo por él has cuenta irá por allá. De quién el papel ha sido? De aquella hermosa Dido de quien te nombras Eneas, vienen aquestas preseas; ese dinero le saqué para Marín, o Sumaque, que todo viene a ser uno, olivares, y aceituno, pato, ganso, y anarión, sueñan tres, y uno son, ea venga aquese Argel, y llevarás el papel. toma aquesos veinte escudos. Años vivas veinte mil, perrita hauran sascandil, esta noche, y cipizapes, aurá vísperas, completas, quién vio, ni ha visto más Flandes? Esta ya loco, o borracho. No te cause aquesto empacho llevaré para la cena una vaca bien rellena, con su perejil, y todo, sin que yo la culpa tenga, cada una de su modo, guí- C guisadas veinte sigueñas, traidas desde las peñas de Arabia, y de Abenacuces, cincuenta, y dos Auestruces, cien grullas salpimentadas, treinta urracas picadas, veinte y dos mil guacamayas, unas verdes, otras bayas, murciélagos, golondrinas, de la India catalinas, con estas llevaré más? Calla ya con Barrabas, Llevaré vino tambión, requien eternamrmen. Gozas de tal potestad, Ceilan, y de tal poder, que has hacho tú lo que hacer no pudo una Majestad: Celín con su autoridad, en tantos años de amor, no alcanzó ningún favor, yo a ti desde ayer el alma te la he dado, y puesta en calma me la tienes sin vigor. en Ada tuya tan unida la tenga, raro portento, no sé con que fundamento te la di de mi homicida, que estando en mi edad florida, cruel veniste a matarme, para este fuego aplacarme, causado de amor rabioso, ruegoos, Ceilán valeroso; vongáis esta noche a hablarme, por el jardín, A quién cal ha sucedido? quién alcanzó tal honor? en cuantos lances de amor aurá, y hasta hahora ha habido, tanto bien he merecido, tanto bien llego a tener! no, no lo puedo creer, que con tanta brevedad gozas de tal potestad, Ceilán, y de tal poder! El más dichoso me llamo que cuantos hasta ahora ha habido, alcancé lo que he querido de la hermosura que amo; quien tan breve se vio en talamo de tal don, y autoridad? que un niño tal facultad llegue, y tan pobre a tener que hizo lo que hacer no pudo una Majestad! Cosa es que admira, y espanta, que llegues, y a estar tan diestro, tan puntual, y tan presto, y sea tu suerte tanta; que al mundo admira, y espanta tu valentía, y valor, alcancé con tu favor lo que no a una eternidad Celín con su autoridad en tantos años de amor. Queda Lucrecia olvidada, Alfimira de lo que bizo, al que aquello fue de improviso muy breve salicitada: para este fuego aplacarme, hoy quedas aventajada. qe dejándola a ella en calma, hoy to llevas tuda palma, en cuantos lances de amor pues Celín con tanto amor Ano altanzó ningún favor, yo a ti desde ayer el alma. Tendrás por cierto entendido que a ti se te debe dar premio por llegar a amar primero, nues yerro haledo, olos oy perdién, antes antes que tu tengo amor, y aventajo a tu valor, porque es vero que mi alma te la rendí, y puesta en calma; me la tienes sin vigor. Querer, mi bien, comparar lo que estimo esa hermosura, y lo que adoro tu hechura es eso nunca acabar: no quiero más que a mirar llegues la pena que siento, esto es no más lo que intento, de que sepas que mi vida a la tuya tan unida la tengo, raro portento. Desde el punto que te vi tan fuerte amor me hirió, y tal herida me dio, que el ser al punto perdí: todo en fuego me encendí, cosa es vera, y conocida, que allí te entregué mi vida, pues es ahora, y lo siento; no sé con que fundamento no te la di de mi homicida. Qué es esto en que estoy metido? así le guardo decoro a mi leyapues soy yo Moro, o Cristiano? divertido estoy, pues así he ofendido aquel que ser llegó a darme; fuerza es de aquesto olvidarme, Dis a Mora fiera homicida, que estando en mi edad florida, cruel veniste a matarme. Con mi propio pensamiento estoy en continua lucha, oye, aguarda, espera, escucha, no te vayas por el viento: cielos que hago? que intento en trance tan riguroso? mira, advierte que es forzoso que aquí llegues a ampararme, para este fuego aplacarme, causado de amor rabioso. Pues yo no puedo dejar aquesta noche de ir, don Juan disponte a fingir, y aquesta Mora olvidar: mas quien vio empezar a amar olvidando, amor matarme es mejor, pues a explicarme ha llegado un Febo hermoso, ruegoos, Ceilan valeroso, vengáis a las doce a hablarme. Y en sin detérminas de ir? Es llano que iré a morir. Y quién te ha de acompañar? Quién si no tú he de llevar? No gusto yo de morir. Morir para mi es fingir, ven a empezar esta guerra. La cena de aquella perra fuerza es irla a prevenir. JORIN ADEA , , -P

JORNADA TERCERA

Diviértase, señor, entre estas flojes Dis JORIN ADEA TERCERA tu Majestad, mirando estos tomillos, y azucenas, cantar los pajarillos, que entre matas está diciendo amores, mira la variedad de sus colores, aquella maravilla columvina, repara que soberbia determina subir subir aquelc ipres hasta el pimpollo y llegarle a poner corbo el cogollo: aquella hyedra verde, tan hermosa, que parece a aquel álamo piadosa, vestirla quiere lo que despojado le ha el otoño de hoja, y derribado; aquella parra, mírala cirniendo, que con aquel naranjo se va uniendo, mezclándoselos dos confuertes lazos, No cantéis más si es así, que parece los dos andan a abrazos: aquel peral, aquel camueso hermoso, aquel guindo tan fértil, y frondoso, mira la variedad de tanta fruta; tanto hermoso estanque, tanta gruta, Dos días ha ya, Marín, cantando en tantos modos diferentes, soliloquios en himnos excelentes, es posible, señor, que algún consuelo, No eres solo el que padeces, no llega a recibir ese desvelo. Ay amigo Ceilan, que es imposible, que me aprieta, y aflige un mal terrible el corazón, que vengo a estar de suerte, Por si hubiere algún rebato que me siento cercano de la muerte. Apeteces, señor, alguna cosa? No hay para mí, Ceilan, cosa gustosa, Dime, pues hay ocasión, alguna cosa canta. Quizá le divertirá con todo su mal Celín, Cómo lo vas, señalando, tiene discurso, y sentido, y yo lo tengo perdido sin mal alguno adquirir. Sea triste la canción; podrá ser que me entretenga. A las puertas dé Celín, cuya planta África besa; una mujer desgreñada está llamando soberbia: No porque no puede entrar, mas porque al dueño respeta, sin ojos viene aunque mira, l cuanta mortal carne encuentra. Cubierta viene de un manto, una flecha trae de hierba, hecha la punta aquel joven, también como ella se seca. Como ve que no responden, miró por la puerta atenta, que no hay portero en el mundo que se atreva a detenerla. No cantéis más si es así, que no es cortesta buena que me esté aguardando tanto mujer que es de tales prendas. Dos días ha ya, Marín, que carezco de aquel Ángel, es posible, señor, que algún consuelo, sin segundo en hermosura, en discreción, brío, y talle. No eres solo el que padeces, compañero hay a la mano, que él propio tiempo ha carezco de aquel segundo Bulcano. Capa; y chuso, hay mayor loco? Por si hubiere algún rebato lo traigo, que en estos lances, nada se halló excusado. Dime, pues hay ocasión, dime, pues solos estamos, que te parece, Marín, de este Querubín que amo. Cuál cual? . . Él de Alfimira. Cómo lo vas, señalando, y nada por aquí veo; lo he por eso preguntado. Que siempre has de estar de humor, válgate el diablo borracho: mas dime, llégate acá. No clero, estoy enojado. Acaba, di por tu vida, no es prodigio, no es milagro aqueste de hermosura, en que al presente idolatro. De qué idosatramos todos es cierto, y averiguado. De su rostro las faiciones bosquejo no se ha hallado, tal frente, nariz, tal cuello. compararlo es excusado. Cleopatra a Antonio, Marín, en un vino regalado, por hacerle una lisonja, movió una perla en un vaso, y en él se la dio a veber, Antonio la otra excusando, de ella no hiciese lo mismo, no la quisa, y por milagro quedó, la cual se podía dejar un Reino comprado con ella, y es cierto que i gual no se le ha hallado, hasta que nació Alfimira, que le ha en todo aventajado. Por Dios que has hecho muy mal en haberte acomodado a poeta, pues así has ejemplillo aplicado. Tal brio, y garbo en vestir, cierto es no se ha hallado. Para ya pléguete Dios, que te vas ya despeñando hacía las partes más bajas; y si a todas les vas dando su sitio, y antiguedad es cierte, y averiguado, topes algo en que te quedes, sin reparar, atascado. En el balcón sueña gente, apártate pues a un lado. Ceyes Ceilan? No es, mi bien, si no tu esclavo: que tal un Cristiano intente! . ciego estoy de enamorado. Ve, señor, hacia el postigo. En él, señora, te aguardo. Si aquesto llaman fingir, cielos, que será al contrario? aguarda ahí, y no te duermas, mientras que del jardín salgo. . Aguarda, escucha, oye, espera, solo, por Dios, me ha dejado, temblando estoy, que haré, que aunque vengo bien armado, como el ánimo me falta, viene a ser todo excusado. Sumaque sin duda era el que a la puerta esperaba, porque yo le oí hablar cuando con mi ama estaba. Cien hombres vienen allí, no me ciento muy enjuto, ciento no más? para puto, V mas vienen de cientomil: quierome algo animar, y gordo les quiero hablar. t El piensa que es otra cosa, o que burla tan donosa. Quién va allá, mi valentía no sabéis no tiene igual? é i gnoráis mi bizarría, a donde estás galga mía, que no te duele mi mal? c . Ya mi confusión prevengo, aunque no sea general; pues tan breve a morir vengo; veinte y dos heridas tengo, que la menor es mortal. Cosa que entienda sea burla, y que y que llegué a ser verdad: Su maque, mío señor. Tú eres perra? llegad hacía acá, llegad, si acaso sois mi escudero, un confesor me buscad. Aay desdichada de mí, quién uso de tal crueldad? Es mi Celima? . Yo soy. Mira tienta aquí detrás, si aquesta herida que tengo penetrante llega a estar. Levante, acabe el porcón, mire que gentil frialdad: capa tú, pues cómo así? A un mi esclavo la pedí para venir disfrazado. En todo eres avisado, bravamente la tragaste. Y tu mejor la mamaste. Tú eres lindo lebronaso. Quédítico; paso, paso, que aquello fue por burlar; pero en el modo de hablar, cuando pregunté quien va, larga relación se da, puede Hárcules callar: más vamos al lo preciso. Mira si tengo de entrar, porque aquí nos puede dar un muy gentil romadizo Tengo el consejo por bueno, poquito a poquito ve que no quiero que me dé a mí tampoco el sereno. Deja esa lisonja ahora. Aqueso Ceilan ignora, pues cierto es que no hay igual a tu rostro celestial, ni flamas se le ha hallado: pero para que es traslado teniendo el original? pregúntáselo a tu espejo, que yo sé qué sacará la verdad simpía, y dirá si es bueno, o malo el bosquejo. - Cielos qué es esto que intento? qué es esto en que estoy metido? porque ya aquesto ha salido, y pasa de fingimrento. Que poco llega a temer una mujer arrojada, y estando determinada, no sé que tengo de hacer. (ses No desea el labrador que dé sus míe en su agusto copioso sértil fruto, y en su manada gorda esté las reses, y a sus árboles den doble el tributo, como deseo yo, bien de mi vida, que recibas un alma a ti ofrecida. No llega a desear el pasajero el puerto que angutioso va buscando, ni que pinte la suerte el que es fuliero, en contra del que simple está jugando, como que llega a ser de ti admitida, para que de una esclavaseas servida. que no habrá falta en eso bella Aurora que llegastes a ser ahora Mora. . que me dices verdad ahora ignoró, . que llegastes a ser ahora Maro. (eres? Pues yo engañarte a ti siendo quién Sí dices si habrá falta, pues que quieres? qué has de ser mía Alfimira hermosa? yo gano en eso, y vengo a ser dichosa Que tal ventura, cielos, he hallado, y que así se me haya malagrado! . que tal ventura, y bien tenga a los ojos, B2 y go- y gozarlo no pueda; hay más enojos? (quiero. No quiero más fingir, si no irme quiero me despedir, porque me muero que no pueda ser tuyo, triste suerte, Si tiene por su heredero Si le llego a perder, venga la muerte. Alá te guarde mi Celima hermosa. Si su ley adoraras yo dichosa. yo me voy, que me tienes ya perdido. Y tú a mí sin vigor, y sin sentido. no quiere hablarte más, pues no hay Bien claro está aqueso, y llano. A disponer la partida, (dio. remedio. Góceslo por largos años. Yo tamblén, pues amor no nos dame Habían de acabar sus argumentos, ponte tu allí, y va de cumplimientos, vuelve a un lado, Celima, la cabeza, y a decharte también como yo empieza ponte, como afligida, muy severa, y porque eres mujer, di la primera. que mujer se ha hallado tan dichosa? Quién ha visto perienga. qué? . Di- quién a visto Celima más hermosa? (go Quién tal donaire hasta ahora a visto? voyme por no mirarte voto a Cristo Hasta el Alba te aguardo en la coci Si falta iré, miperta simborrina. (na. Y Mahoma te libre siempre, i guarde. Guárdete a ti, y al perro de tu padre. A toda priesa he venido, dice que luego al instante te partas, porque importante es lo que ha ya referido. Mucho le llego a deber a este esclavo valeroso, cortés es, y generoso todo lo que puede ser. Qué te parece de aquesto? Que si llegas a empuñarlo, has tenido grande dicha por este bizarro esclavo. Solo en una cosa dudo, de que no haya algunos vandos entre los demás linajes, si llegan a averiguarlo. Si tiene por su heredero a mi esclavo declarado, pensando que yo soy él. Que habrá que darme cuidado, demás, que cuando quisieran por autoridades darlo, ninguno mejor que yo. Bien claro está aqueso, y llano. A disponer la partida, amigo Hamete, vamos, no lleguemos falta a hacer. Góceslo por largos años. Deja aquesa escribanía, déjame sola aquí un rato, que en la soledad dilato algo la tristeza mía; ya de mi fin llegó el día, y con lo presente el alma la tengo ya puesta en calma, de aqueste lance el amor no ha salido vencedor, de esta vez quedó sin palma. h . Podrá acaso hablar un miserable? Hable la mudalengua si se atreve. Quién a mi queja triste respondió? Yo llegar aperderte? es imposible. Eres la que Narciso echó de sí? si se podrá creer esto? no es posible. Pues sabrás cimo está así mí que ida Hérida yo de un rapacillo leve? Yes acaso Cailan por quién padece? Ese es la causa, y que mi vida debe. Pues como pues por mí su honor infama? Ama a Alfimira con lealtad perfeta. Celín ha hecho aquese desacierto. Cierto es, el que he dicho es quien me inquieta. De verla ya el deseo áanimo cobra. Obra ya, pues que eres poderoso. Voy, y si algo hay tú me socorre, Corre, acaba, no des en espacioso. Antes de irme deja que te vea. Ea, arroja del arco tu saeta. Luego tú eras, mi bien, quién respondia a las quejas que al viento repetía? (do Yo no, Ceilan, que aquí estaba escribién estos renglones, con que divirtiendo cierto pesar he estado, atriste suerte, que vendrá a ser la causa d mi muerte. (to J. Por sin duda lo tengo, y por muicier sabe la causa que me trae muerto, y podré yo leer lo que escribías, que a mis ansias tan justo respondlas. La licencia, Ceilán, es excusada, suelo acaso negarte yo a ti nada? como podré decir la causa, cielo, de tan terrible pena, y desconsuelo? Hable la muda lengua si se atreve: yo llegar a perderte? es imposible, se podrá creer esto? no es posible, herida yo de un rapacillo leve, esa es la causa que mi vida debe: ama Alfimira con lealtad, perfera, (ta, cierto es el que he dicho es quien me inquien obra ya pues que eres poderoso, corre, acaba, no des en espacioso, ea arroja del arco tu saeta. Estás, señor: ya contento? Nunca navió el para mí; pienso que he de caerme muerto. Pues responde que que traes? Apenas hablarle puedo; que quieres que traiga? traigo, el que, Alfimira, te pierdo. A que decirlo excusaba la lengua, mas tu violento te explicaste, sin temer lo que yo por mujer temo. Has una cosa por mí; por aquel amor primero que escuches, la pena mía; y el grave dolor que siento. Primero que yo la tuya, porque como flaca, pienso, y débil, que no podré resistir la que yo adquiero. Y la que adquieres, señor, pues son ambas en mi pecho halcones, que el corazón anvientos me están comiendo. Di mientras llorando escucho. Pues estame un rato atento. Ceilan de mis ojos, nunca tú lo fueras, pues así excusara cantidad de penas. Mal haya Cópido, él, y sus saetas, que así ejecutó en mí su fiereza Mas que le maldigo, si es cosa cierta, que a Dios con ser Dios, tampoco respeta. Vite pues un día, aquese pluviera vista me faltara, que así no te diera todos. todos mis sentidos, sin quedar potencia del alma de que no esté hoy ajena. Cierto papel mío fue causa primera, donde te ofrecí, sin tener clemencia, de mí toda el alma, y más si pudiera. Soliamos estar las noches enteras, ya diciendo amores, ya con celos quejas. quererles poner número, ni cuenta a dichas gozadas, es cortar la lengua, para que lo explique, y al silencio queda. Hoy quiere Celín, Celín hoy intenta que seas mi esposo, yo tu esclava sea. Hate a ti nombrado, para que poseas el Raino, heredando su casa, y hacienda. La lengua palpita, y muda me queda, y la fuerza misma de tan triste pena. Y el dolor tan grande me hace que refiera lo que aquí sabrás diel en tristes endechas. Sin duda ha sabido que yo soy Cristiano: marinillo es cierto que se lo ha contado. Sabrás que Cristiana soy Ceilán, aquesta llega a ser la causa de que yo carezca, lo que deseaba, pues mi dicha era el que yo lo fuese, pues es cosa cierta, que sería entonces la mujer primera, que alcanzó ventura buena, y verdadera. Es mi propio nombre doña Juana Vega, y más Benavides, que siendo pequeña, a mí; y a mi padre en una refriega cautivados fuimos en el tiempo que era gran señor su padre del que hoy gobierna el cetro Africano de suma riqueza. Daciase mi padre don Pedro de Vega, de los Benavides honor, y cabeza. Quizo Dios muriese, mi madre era muerta, y hauría dos años, aquel día pluviera yo la acompañara, que ventura fuera. Criámonos juntos yo y Celín, ternezas, y amor que me tuvo, es corta la lengua, para que lo explique, y a un lado se queda. No pudo en diez años alcanzar si quiera D favor ni tener clemencia yo de sus suspiros, lágrimas, ni quejas. Labró en sus entrañas cuatro mil ternezas, mientras yo en las mías desdenes en ellas. Supina Que en sabiendo alguna que hermosa sea, se halla siempre ingrata, o está de ello cerca. Mas yo no mir aú, ni eso causa era de que yo lo fuese, UI porque solo era haberme dejado mi padre una cedula; como era Cristiana yo, y esa doncella que, Ceilan, me sirve, llamada Isabela, juzgarás tu ahora, cosa es esta cierta, yo no dejaría de mostrar firmeza en señal de paga, porque así viviera en la ley que aguardo, pues es gran quimera. Porque aunque se dice que es cosa verá, quien porfía alcanza, 1A no es regla cielta. IV Dálida lo diga, uperbaquen vease en Lucrecia, pllarés Judie, que a Holofernes le dio muerte fiera. Ten cierto señor,l que quien hoy desprecia ese brío, y talle, tu valor gallardo; y el que sea yo Reina, lo que te he querido, porque no profesas la fe que yo guardo; mal antes pudiera haber admitido de Celín las quejas. Sus muchas locuras, sus raras promasas, sus juegos de cañas, con cifras diversas Él se muere ya, goza en hora buena el cetro Africano, Majestad suprema los hombres te llamen, p pues es cosa cierta, que sin que seas Rey d. 1950 digno de ella eras. al Moras tiene Argel, ̱p y de más belleza, en que tú te emplees. ibea y en que escuger; Reina, que yo no soy digna 3ve de tanta grandeza. Así entre tanto lloraré mis penas, cún así sentiré mi suerte pequeña. Yreme a esos montes, q entre altivas peñas, a donde no habitén si no crueles fieras. Nadie no procures los oontip verme ya contenta, aquefle ni ver que los ojos o. alzo de la tierra. Júpe:jY No te pido más aúnap de que me concedas que que no dirás nada de lo que mi lengua. Mi señor te, ha dicho puedes hacer cuenta no me has conocido, ten señor clemencia, si es que algo merezco, pues a empezar Reinas; empieza a hacer mércedes de verás. Un Cupido de oro, que con una flecha tenía un corazón pasado con ella, Prenda que me diste, darelo a Isabela, para que, señor, a tu poder vuelva. que el mío, Ceilan, bien flechado queda. Hoy quiero imitar la Reina Pantea, que estando cautiva a se dio muerte fiera, Porque vio a su esposo muerto, o gran firmeza. Si hoy te pierdo a ti, será cosa nueva, que haga yo lo mismo, esa daga muestra, haré yo lo propio, pues que ya no espera mi dicha gozarte m a contraria estrella. Pondré en mi sepulcro, cuando acaso sea, aqueste epitafío; escrito en la piedra. Yace aquí esmaltada, t que nunca naciera, la más desdichada, lauro de belleza. Acabó su vida en su edad tercera, porque no llegase nadie a ver la fea. Ya no puedo más, porque me atraviesa un dolor rabioso, que, Ceilan, me deja sin habla, sin vida, fin vigor, sin fuerza, sin sentido alguno, sin que oír pueda; sin vista, y porque de una vez lo sepas, lo que siento más, y es mi mayor pena, es perderte a ti, a do todo se encierra. Cristiana mi bien? Si Ceilán, que aquesa es de mi desdicha. la causa primera. Desdicha le llamas? ventura dijeras. Cómo así señor? Advierte, está atenta. Yace una ciudad famosa allá en el Andalucia, que Málaga se le llama, a donde es mi patria misma, Allí es mi origen primero, y vive en ella hoy en día mi padre, que Dios le guarde, un caballero de estima, por sus hechos valerosos, a quien la fama apellida el valeroso don Lope de Mendoza, Casa antigua, que tantos paveses cuelgan de IB de Maros sus armerias, mi madre, que ya está en gloria, cuyo apellido tenía, doña Ana de Sandonal, Casa ilustrada, y tan rica, que en valor, y sangre hidalga, ambas igualdad tenían. Esta, siendo yo de un año, en una hacienda asistia, por estar mi padre ausente, que al Estrecho ido había, por General de una armada, y retirada quería vivir hasta que viniese su esposo, bien parecida cosa a los ojos del vulgo, porque es la fiera homicida de los que en el mundo viven, lengua cruel, y maldita. Parió un hijo, y al presente también estaba parida la casera, pues las dos se llevaron solo un día. Sucedió pues a este tiempo, que el capataz de la Quinta sacó a mi hermano en los brazos una tarde a la Marina. Descuidose, y quiso el hado. que la cruel tiranía de una ola le llevase, despojándole de vida. El temeroso de aquesto, temiendo por el vendría la propia pena, porque tal desaire hecho había. Entre su mujer, y él el suyo se determinan dar á mi madre, que bien un adagió antiguo afirma, que más no vive el leal IB que el traidor quiere, él se cría en fin por mí mismo hermano, cuyo apellido tenía de don Pedre de Mendoza, y mis padres lo adquirían por su hijo, sucedió que al salir los tres un día hacia el mar a pasearnos, salió una cruel cuadrilla de Ceilán, fuerte Corsario; el cual es, señora mía, de quien hoy cautivo soy, y el que es causa de que finja su persona, por temor que le quitaria la vida Celín, junta con su hacienda. Aquí dio la sangre misma muestraa de quien llegó a fer, pues estando ya la vida arriesgándola a perderla los tres, en infame huida se puso, dejándonos, mi padre casi rendida la ya cansada vejez, y a mí con cuatro heridas fui cautivo a Tremecen, de donde alcancé tal dicha: aquí finjo su persona, hasta que el cielo se sirva que le deje a el con Reino, y a mí con la granjería de ser tu esclavo, y esposo, pues desde aquel mismo día que llegué a mirar, señora, aquesa soberanía, por cautivo venturoso juzgué que me juzgarían. Quedé entonces sin aliento, y en mis ojos bien se via, mas no ejecutaba nada, por- porque delante tenía la ley sagrada que guardo, huyendo la idolatria. Marín aquese criado de todo me dio noticia, de lo que adelante he dicho, porque es de quien más se fía mi persona, y a quien debo continuo su compañía. Celín me tiene nombrado por gran Visi de Turquía, el cual gozará Ceilan, que más mi persona estima el gozar de esa beldad, y de aquesa bizarría, que cuanto puedo adquirir en toda su Monarquía. Mi padre ya está avisado de como en Argel vivía, puedes por cierto tener que no puedo, no afé mía creer que suy tan dichoso, creer que alcancé tal dicha, que siendo un mísero esclavo de un Corsario a la herarquía de un cielo que es ta perfecto suba a tener yo cabida. Don Juan como tú me llamo, que en él la fortuna misma quiso que me pareciese también, todo es dicha mía. Qué trabajos no he pasado por ti, dueño de mi vida? eres sol resplandeciente, eres deidad peregrina. Amáltea de los campos, propia estrella cristalina, Ángel, que naturaleza parece estaba aquel día que te formó, y te dio en apuestas, o en porfía. Porque beldad como tú, tengó por cosa entendida, que pasa de ser humana, no llegando a ser divina. Se hará lo que Celín manda, dile, dueño de mi vida, que otorgües el casamiento, que yo diré; prenda mía; lo que tengo obligación, y como alcanzo tal dicha; denme parabién los hombres de tan profunda alegría. El aire enmbíe sus aves, que canten con melodía, las aguas de sus profundos saque en conchas Margaritas, la tierra haga de sus flores alfombras de argentería, para que agagen tus pies, de qué alcanzan lozanía. Al fuego no hay que pedir, pues ese clemento cría en mi pecho por instantes, de amor incendio, a porfía. No quede animal ninguno que ruge en los prados grita, que corta, relinche, y bala, que ruje pace, ni silba, que cante, ladí, ni roiga, que con sonora armonía no vengana la obediencia que te es, señora, debida. Calle Elena, que es muy tenve, aquí Dido es burloria, Cleopatra a ti no es hermosa, Lucrecia aquí es niñería, Pantea te es un bosquejo, Dálida era bonita Judie no tiene que ver, a ti Ester es santasía: y más me atrevo a decir, que aventajas la Civila que con Paris fue al infierno, sin que sea demasía. Si tú antes las comparaste, fueron la firmeza misma, en eso no pongo dolo, ni andaré en eso aporfía. Tampoco tu digas nada señora, hasta que el día llegue de que yo merezca tu mano que sacrifica a ella olores, y aromas, mi voluntad conocida en servirte, y regalarte; y hoy mi padre, a quien rendido está mi ser, mi poder, mi querer, mi fantasía, todo cuanto hay en mí, que es finalmente mi vida para lo que tu ordenares, y lo que fueres servida. Quién vio prodigio mayor? sin duda que sueño ha sido, dame, don Juan, esos pies, quién tal ventura ha tenido? ̱. . Yo que gano en ser tu esclavo. Mejor dirás dueño mío. Señor, y señora entrad, que Celín ha fenecido, si no es que acaso le ha dado de nuevo algún parasismo. Pero yo entiendo que habrá liablo le cumplido l carta de obligación, Vescritura que ses hizo. Vamos deidad soberana, vamos dulce dueño mío. . En qué lo podrán llevar? juzgo yo que irá metido en una silla dé manos, y servirán dos diablillos de gabachos que le lleven con sus vaqueros vestidos, de terciópelo, y galón, todos muy bien guarnecidos, y será mucha razón, porque quien un Rey ha sido tendrá alguna diferencia, anda el diablo advertido en ufar tal cumplimiento, que es también reconocido. Ya Celín murió, Sumaque, y todo lo más lucido, a Ceilan, y a mi señora acompaña, dicha ha sido, para que de África el Reino gocen por eternos siglos. Y ya el estruendo se oye tengó, Celima, entendido, que hemos de ser en Argel) por Infantes hoy tenidos. En que ha de parar aquesto en que anda mi amo metido? hay espaldas de mi alma, ya en el bórrico subido me juzgo, dándome azotes, como en Real de enemigos. Hoy has de jurar señor sobre aqueste alfanje, y libro, que que guardarás como todos los privilegios antiguos que han tus antepasados que hasta Celín ha habido. Caballeros Africanos, el que es vuestro Rey legítimo, es el que tenéis delante, aqueste es natura! hijo del gran Celín Amurates, que hasta ahora por sobrino lo ha tenido todo el Reino, y así yo daré principio para que lo echéis de ver, dadme los pies, tú has lo mismo, señora, pues que lo sabes. Hay más notable prodigio! Yo hijo de un Rey, qué es esto? entiendo que sueño ha sido. Decid que viva Ceilan. Viva por eternos siglos. Igual es que acompañara a su padre, o a su tío. Dame, don Juan, esos brazos, manda, pide, que he ofrecido, tienes lo que tú quisieres, pues todo se te es debido. Que me cumplas la palabra, y libertad prometida, teniendo la de mi esposa, y criados añedida. Esa y de dos mil Cristianos, te es, don Juan, concedida, con las galeras en que hice ahora mi partida, con docientos mil ducados, estos de la hacienda mía, que dije cuando veniste que también satisfaria, después dé la libertad. Tengas mil años de vida, que al sin tú eres quien eres. Por la merced recibida me dad, gran señor, los pies. Levantad, tenve es mi dicha en perderos, pues también el ser Reina gozaríáis al no ser tan de don Juan, mas vos lleváis asé mía un hombre por vuestro esposo, de gran valor, y de estama. Señor no tanto favor. Esto es cosa conocida. Tú da la mano a Isabel. Pues cuál es la tal Belica? Esa que a tu lado tienes, y has tenido por Celima. Toma, retoma mi bien, pues siendo tu Cristianísima, no hay Inquisición que tenga, y así el bórrico, o bórrica en que me habían de azotar, servirá de ir a la brida a los dos, en que nos vamos a Málaga, tierra mía. Yo vengo a ser la que gano. Y porque haba ahorrativa, la penca puede servir para ponerle por cincha. Yo os haré merced a todos. Pues la corona reciba vuestra Majestad, jurando guardará lo prometido. Si juro Y aquí, Senado, el venturoso cautivo sin dé, pidiendo el poeta perdón del yerro que ha habido y si os pareciere algo dalde el premio con el victor.