Texto digital de El castigo de la miseria
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Juan Claudio de la Hoz y Mota
- Atribución estilometría
- Juan Claudio de la Hoz y Mota Probable
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El castigo de la miseria. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/castigo-de-la-miseria-el.

EL CASTIGO DE LA MISERIA
JORNADA PRIMERA
, y Apaz, y alegre es el cuarto. Cuál de la calle de Atocha no es alegre, y es capaz? El que sea bajo ahora, que entra el Verano, es fortuna. Sí, que en las rejas se goza el fresco de casa y calle: lo que de él me desazona solo, señora, es lo grande. Y mucho más en nosotras, que a cuestas, como tortugas, traemos toda nuestra ropa. Para quien trae solo un arca con cuatro camisas rotas, unos zapatos raídos, y dos basquiñas rabonas, tres peines, y un medio espejo, no he visto cosa más propia. Don Agustín, como sabes, a esta diligencia sola envió a Chinchilla delante, y aún en el mesón nosotras aguardamos, como has visto: yo mandé, que así lo escoja, y presto sabrás el fin. Querrás sin duda, señora, poner de danzar Escuela, u de esgrimir. Isidora. Mas abre, mira que llama. Aprisa, qué linda forna! que parezco hilo de Flandes, o compran lienzo de Aroca Qué es esto, señor? . Lucia, haz que en esa pieza pongan esos mozos lo que traen. Qué es lo que miro! ay señora! cuadros, sillas, escritorios! De poco te espantas, boba, porque aún falta un Papagayo, una Dueña, y una Mona. Quiéres decirme, qué es esto? Lo que antes de todo importa, Chinchilla, es pagar los mozos: cierra la puerta, y ahora dime, a qué fin has dispuesto, que casa tan ostentosa tome, y que traiga alquiladas tantas alhajas, y ropa? Ya está todo despachado. Pues óyeme. Va de historia. Salamanca, Madre insigne de Ciencias, de cuyas doctas Escuelas la gran Atenas envidiar pudiera glorias, es mi Patria, ya lo sabes, donde cruel parca alevosa quitó a mis padres la vida, que hoy mi desamparo llora: a este tiempo tú también veniste a cursar sus losas: vite una tarde en la Vega, fue el amarte acción forzosa, correspondísteme atento, y amor que todo lo abona, te hizo de mi casa dueño, y de aquella hacienda corta, que en manos de una mujer siempre parece que sobra. A este tiempo, una pendencia, me dices, que te ocasiona a dejar a Salamanca; y no siendo fácil cosa dejarte, yo me resuelvo a venir, como lo notas, a Madrid, donde de nuevo pido, que tu atención oiga. La necesidad ha días que nos sigue rigurosa; y pues de la industria es maestra, sus armas propias en nuestro favor la venzan, no hay sin trabajo victoria: fortuna vende sus bienes, con diligencia se compran, caudal tan fácil, que siempre, si el pobre quiere, le sobra. Madrid, que Patria común con justa razón se nombra, todos sus hijos confunde, que en su inmensa babilonia, no de un barrio, de una calle, de una casa las personas apenas distinguir puede la vecindad más curiosa. Esto supuesto, los cabos ve tu recogiendo ahora, verás, que de esta pobreza, esta astucia cautelosa, y esta confusión, mi ardid fábrica nuestras mejoras. Este cuarto que he tomado, y que tú por grande notas, aún es estrecho teatro para mi farsa ingeniosa: en él hemos de fingir, que yo soy una señora viuda de un Gobernador de Indias, que a un pleito, y ot pretensiones he venido a la Corte en esta Flota: tú serás sobrino mío, con cuello, manteo y loba, Estudiante, que conmigo vienes en la misma forma a pretender una plaza: que yo con mis medias tocas, el recato en esas rejas, el melindre a todas horas, el ay de mí de viuda, con el chiste de Criolla, serán redes en quien caigan incautas aves ociosas, que al cebo del casamiento, u de diversión a sombra, ya hayan dejado la pluma cuando el engaño conozcan. A este fin mandé alquilases (que en Madrid todo se logra) alhajas, con que verás, qué presto el cuarto se adorna; y pues vienen los vestidos que te he dicho, falta ahora, se reciba otra criada; y en resolución tan pronta, ni aprobación, ni respuesta pido en lo que tanto impo Un rayo Debo advertirte, antes que intentes::- Señora::- Qué hay que advertir? en Madrid no hay nadie que nos conozca, que un pobre no es reparable. Mas serlo es precisa cosa con la ostentación que dices? Entonces con ella propia el más lince se deslumbra. Y si se sabe la droga? Quién quieres tú, que averigüe lo que a ninguno le importa? De suerte lo facilitas, que aunque no fuese tan pronta la idea de una mujer para que a engañar se ponga, bastaba tu persuasión; y así, Lucia, esa ropa saca para irla vistiendo, que la diligencia propia hará Chinchilla conmigo. a Y viene en esta memoria también la mía? También. No me disgusta otra cosa::- Qué, Chinchilla? Que el que des en que golilla me ponga. Sí, que has de ser Escudero. Pues yo no he de ser fregona. Tú a la labor, y al estrado solo has de asistir: la toca. Si Don Alvaro tu padre entrase, señor, ahora, y te viese, qué diría? Mis travesuras no ignora, y está en Madrid no es muy grande, pues que no hay quien nos conozca. Qué bien te sienta el vestido! ahora empieza mi obra. Galán estás de Estudiante. Riyéndome estoy a solas de aquesta transformación. No es tan nueva que cada día en Madrid no haya muchas de esta forma. Gente parece que sueña. Pues Lucia, alto a la alcoba a acabarte de vestir. Qué llaman. Quién será ahora? illa. Abre, Chi Señor? pues tan aprisa esta honra? Quién es este Caballero? Es el dueño de estas propias casas. Muy criado vuestro. Yo soy vuestra servidora. Qué miro! No es Don Alonso el padre de Clara hermosa, a quien serví en Salamanca antes de ver a Isidora, siendo allí Alguácil Mayor? Quiera Dios no me conozca. Un prodigio es la viuda: pareciome, que era hora de que ya hubieseis llegado, según lo que ayer me informa ese criado, y así, a la obligación forzosa de si tenéis que mandarme vengo. Y también por la mosca del medio año, que un Casero hace como la Parroquia sus visitas, porque cumplan. Mi tía Doña Isidora ha llegado tan rendida del camino, y la carroza, porque no quiso litera, que no he podido hasta ahora, por asistirla, salir para cobrar una corta letrilla de seis mil pesos; con que así es forzosa cosa, que perdonéis, que al instante, los cien ducados que monta el medio ar Vos queréis, que yo me corra de que imaginéis, que a eso he venido? Antes que coma, sobrino, aquese dinero haz traer, que faltan mil cosas, y aquí somos forasteros, sin que nadie nos conozca, para pensar que nos fien. En cualquier parte, señoras como vos son atendidas: ved si en tanto que se cobra, mi corto bolsillo puede servir. . De ninguna forma: aún no es tiempo. Yo os estimo los favores y las honras, que hacéis a una pobre viuda; pero perdonad, que en otra ocasión os cansaré, que en esta, a muy breves horas saldré de aquestos cuidados. Miren si la dita es boba: así un mison me debiera. Lo que de vos solo ahora estimara, es, que si acaso sabéis de una Criada moza de vuestra satisfacción, que ya esté enseñada a otras casas como aquesta mía, en que se labra, se borda, se hacen conservas, se sirve un estrado, y demás cosas tocantes a una doncella, me lo aviséis. De esas propias habilidades hay una hermana de la que ahora asiste a Clara mi hija; y pues ella vendrá pronta a que la reconozcáis por muy vuestra servidora, haré también que la traiga. Qué suspendieseis tal honra quisiera, hasta que la casa es sé con alguna forma, pues ya miráis las alhajas por poner, Eso no importa; que visitas de carino no reparan esas cosas, y más siendo tan vecinas, que no hay de esta casa a esotra donde vivo veinte puertas: mi hija será dichosa si con tan rica viuda entablar amistad logra. Mucho temo ver a Clara. e . Aquí de Dios, que me ahogan. El salario a los ladrones les pago yo de esta forma. Aquí de Dios, y del Rey. Qué ruido es este? Ay, señora! un desdichado Gallego, que una estantigua horrorosa de un hombre viene siguiendo. Válgame Santa Poloa, y este casaron abiertu. Sosiégate, de qué lloras? ya el que te sigue se ha vuelto. Mal rayo le dé en has costas: Ay! ay! Adónde te duele? En a cabeza, en as corvas, he ainda máis na paletilla. Toribio, qué es esto? Consas de men amo. . Quién es tu amo? Don Marcos Gil de Almodovar, el Fidalgumás ambrientu, que se halla en España toda. El vestido del criado, quién es el señor informa. Da cada año esta librea? Mala rabia que le coma, que está la traje de Cangas logo: Ustedes fasta ahora: no han oído quién es mi amo? No, amigo. De su ingeniosa vida está Madrid tan lleno, que no habrá quien no o al miserable Don Marcos, que de esta suerte le nombran. De él me parece que tengo noticias, pero tan cortas, que solo el deseo avivan de querer saberlas todas. Pues yo de peapá pardiez cuntaré toda su historia. Yo, si no os cansáis, podré deciros mejor sus cosas: A servir vino a Madrid Don Marcos Gil de Almodovar a un Señor, de Pajecillo, y en aquella vida ansiosa del tinelo, y su escasez, criándose de tal forma su estrecho animo, las reglas de aquella fortuna corta fue observándolas después, que en más edad pasar logra desde Paje a Gentil hombre, en que era precisa cosa cuidar de cuarto, y comida, no solo aprovechó todas las lecciones aprendidas, pero aún les anadió glosas tales, que en cuanto a miseria, lleva por Maestro la borla, y Catedra leer puede de ahorrativos, y de gorras. Él vive en un desvancillo, que aunque aposento le nombra, el nicho de San Alejo es con él sala espaciosa: su comida es tan escasa, que si se pesa por onzas, ni a un Anacoreta fuera colación escrupulosa, y aún para ella recorriendo las Tiendas, como quien compra, muestras de legumbres pide, y el precio de las arrobas, y llenas las faldriqueras trae a casa de esta forma de arroz, garbanzos, judias, lentejas, y aún zanahorías: luz en las noches de Luna no la gasta, y en esotras con pedazos de encerado (del que en los coches despoja) se alumbra mientras se acuesta, y con presteza tan pronta, porque aún eso no se gaste, que por la calle se afloja calzón, medias, y zapatos; al subir desabotona el jubón, suelta la capa, y halla acabada su obra. Si quiere probar tal vez el vino, que nunca compra, a la Iglesia más vecina va con humildad devota a ayudar dos, o tres Misas, y el que en cada una le sobra, y él sisa antes, en un frasco, que trae oculto, acomoda: a veces tiene Criado, pero con tan nueva moda, que no le paga ración, si no es que según las cosas que le manda, así por piezas le concierta, de tal forma, que ya tiene su arancel del precio de cada obra: un ochavo a hacer la cama, otro fregarle las ollas, otro barrer, y a este modo, siendo sus haciendas pocas, con dos, o tres cuartos paga un Criado, que las horas que le sirve solo asiste, con que ni escucha, ni estorba: él inventó aguar el agua, porque a una carga, que compra de la fuente de año a año, anade del pozo otra, y aún la va echando calderos según gasta, de tal forma, que de San Juan a San Juan dura, y aún la mitad sobra: en fin, con estas industrias el haber juntado logra seis mil ducados, que guarda en paraje que se ignora. Raro hombre! Extraña miseria! Pues lleve o demo la cosa que ha mentido; yon servía por piezas, y echome apura, purque le pedí un ochabu- del barridu, he diz que es droga, purque nun reguel, y así, que un maravedí me sobra, he di pidiome pur estú. Pues no te cause congoja, que un Gentil hombre mi tía ha de recibir ahora, y tú, si quieres, te puedes quedar, si no es que te estorba el que has de traer golilla. Guriya yon? Es forzosa, mas te darán el vestido. O men señor, esa es outra: si me han de vestir de balde, máis que una albarda me pongan. Solo falta, que primero fianzas, que te conozcan, traigas, u de ese tu amo un papel, en que te abona. Yo soy Turibio de Cangas, home de bien, e estu bonda. En casa, donde la plata labrada anda por arrobas, todo esto se necesita. Valgaus Santa Polonia: Yo iré, he vendré en un mimento. . Pues dadme licencia ahora, y a la tarde vendrá Clara. Id, que yo seré dichosa en conocerla, y servirla. Qué fortuna tan ignota por las puertas de mi casa se ha entrado? Pues la Isidora al alma con su belleza, tiene ya:: pero congojas a espacio, que ligerezas son a estas canas impropias. Ves como va dando lumbre el entedo? . En estas cosas lo más es el empezar. Ya a lo menos de esta forma el medio ano de la casa con la letra se ha hecho droga. Mas no me dirás, qué intentas, que al Gallego me acomodas por Gentil hombre? Ya oí la riqueza que at ese mísero Don Marcos; pues a ese mi industria forja engañar, porque el Gallego entrando en casa, se logra el que él busque otro criado: para eso Chinchilla ahora con él irá a acomodarse, y una vez, como lo notas, que en su casa se introduzca, logro mis ideas todas. Solo admiro tus caprichos. Lo que temo en esta historia es, que antes me mate de hambre. Pues venirse acá a la sopa. Al fin, pues de mí lo fías, deja estar, que con mi prosa la belleza y la riqueza le pintaré de Isidora, y de este caballo Griego serán sus tálegos Troya. Pues no perdamos el tiempo, y vamos a lo que importa: Chinchilla, alto a acomodarse: Lucia, a tender la alfombra: Isidora, gravedad, que yo a la vista de todas estoy, por lo que se ofrezca. Sí? pues manos a la obra. Y arma contra la cruel pobreza, que esto ocasiona. Vaya fuera el picaron. Señor Don Marcos, qué es esto? pues vos:: . Yo, pues::- Descompuesto? Es un infame ladrón. Decidme, pues, lo que ha sido. He despedido un criado. Toribio, en qué os ha agraviado? Un ochavo del barrido? a fe que la cuenta es boba. Un ochavo? el gasto alabo. Pues digo, es barro un ochavo, sin el gasto de la escoba? La cuenta, y razón extraño. Oís? Pues por vida mía, que un ochavo cada día son dos ducados al año. Vos tenéis reparos raros. Que no son vanos recelo, que una casa viene al suelo en no teniendo reparos: lo demás es ir perdido. El Gallego era un cuitado. Si señor, no haber regado, y un ochavo del barrido: solo en pensarlo me irrito. Sosagaos. Qué aquesto pasa! Dios sea en aquesta casa. Oh señor Don Agapito! Este es el casamentero. Escucharle, y verle es vicio: que ande un hombre por oficio engañando al mundo entero! Mil días ha que no me veis, siempre andáis muy ocupado. Vos me traéis reventado, mas todo lo merecéis. En vos no halla entrada el ocio. Señor Don Luis, servidor. Vuestro soy. . Con tal favor vaya un polvo, y al negocio. Aqueste es el arancel de novias ricas, y hermosas. Yo no trato de esas cosas. Qué sabéis lo que hay en él? No ha visto figura igual. Pues también hay para vos. Para mí? . Sí juro a Dios, y con muy lindo caudal. En la calle del Infante vive la hija del Letrado. Ser suegro es pleito sobrado. Decís muy bien, adelante: De un Sacristán conocido la hermana, y muy rica está. El dote de esa será, por los cabos, muy lucido. No habrá alguna viuda fresca, de mediana condición? Aquesas, amigo, son las que mi anzuelo no pesca. 1. Por qué? . Porque sé de cierto, e que hay viuda desconsolada, que está casada, y velada antes de enterrar al muerto. No creo que os engañáis. Una sobrina de un Cura: es dos doncellas de costura. Ah de casa. A quién buscáis? Señor mío, yo he sabido, que habéis despedido un criado, y vengo::- . Buen desenfado. A servir si sois servido: Yo llegué aquesta manana a Madrid, sin que os asombre, sirviendo de Gentil hombre a una senora Indiana, viuda de un Gobernador. Viuda? aquí mi arancel clama. Cómo se llama? . Se llama Doña Isidora Avizor. Y es muy rica? No hay que hablar, las perlas a arrobas pesa, barra trae de oro más gruesa, que una viga de lagar. Eso es burlarse. Esa es buena, sin las piedras de valor, trae un carbuncio, mayor que una grande verenjena. Eso es chanza, o es dislate? Pues donde tanto se ve, por qué salisteis? Porque me artaba de chocólate, de té, café, y pepian, de pabos, y de gallinas; y yo entre estas golosinas quiero más un ajo, y pan, que con ello me he criado, y un trago de vino puro. Aqueso es lo más seguro: a mi molde es el criado: yo, amigo, no doy ración. Instruido vengo de todo, y yo solo me acomodo porque me deis un rincón de casa, en que descansar, que yo, si pudiere ser, tengo donde ir a comer. Jesús, hijo, y a cenar. Y donde vive en efecto esa señora Avizor? Aquí arriba. Meu siñor. Quén está aí? Toribio Prieto: me da para entrar licencia? Picaron, tu entrar aquí? Pues óígame desde ahí. Quítate de mi presencia. Ya bastan esos extremos: entra, Toribio. . Por vos le permito entrar. Pardios, que de manos non juguemos. Y qué quieres? Meu siñor, yo hei topado conveniencia. Con quién? Con un Excelencia. Tu Excelencia? Y aún mijor. Mejor? en qué no lo fundo. Pues yo me empricaré ahora: mi ama es una señora, que vino del otro mundo, y es muy rica a maravilla. Es la Indiana? Claro está, que este me encaminó acá. Y me ha de poner guriya, y para satisfacción de que soy home de bien, vengo a que un papel me den. Yo no abono a un picaron. Cómo que no? . Reparad, que si el juicio no me engaña, a daros comodidad esta viuda::- Ya he entendido. Qué fuera que yo:: Ah mancebo. A mí? A vos: esto que he oído de esta señora es verdad? Oh tropel! bien se adereza; cómo qué? de su riqueza aún no he dicho la mitad. Sabéis con quién se confiesa? Ella, con nadie. Qué es Mora? Si escucháis que llegó ahora, no es vana pregunta esa? Dejadme a mi guiar la danza. Me despacha su mercé? Yo en persona por ti iré, Toribio, a dar la fianza. Mas que una suegra viváis. Vos cómo os llamáis, amigo? Bueno va el carro Bodigo. Pues ya recibido estáis, entrad veréis la posada, y las cosas que hay que hacer. Don Luis, amigo, a más ver. Fortuna ha sido extremada el quedar aquí con vos. Pues qué me queréis mandar? De vos tengo que fiar una empresa. . Bien por Dios decidme si es casamiento, y dadlo por ajustado. Tan presto? . Mas se ha tardado vuestro mismo pensamiento. Con razón tal fama os dan. Casaré por mil caminos con el Potro de Longinos a la Burra de Balán. Ya habéis oído::- . Tened: esa es la Indiana? No hay duda. Pues Alto, vuestra es la viuda. Cómo? Dejadme a mi hacer. Amigo, esto del caudal::- Cada uno su bien procura Y es moza? No hay hermosura como un real sobre otro real? tenéis aí uno de a dos? Y aún de a cuatro. Basta, y sobra: chito, y manos a la obra, veréis lo que hago por vo s. Vuestro esclavo seré errado. A entrambos he de engañar, al que le llegue a casar, se ira peor librado, Vengáis muy en hora buena a honrar, bella Doña Clara, de esta servidora vuestra la choza, que hacéis Alcázar. No sabéis cuanto deseo les ha costado a mis ansias el tener tan feliz tarde, pues de mi padre informada estaba de lo cabal de vuestras prendas y gracias. Es el señor Don Alonso parte muy apasionada en lo que me honra. Confieso, que a no ser verdad tan clara lo mucho que merecéis, mi afecto solo bastaba para que me lo parezca. ñhora, a vuestras plantas Yo, se or criado vuestro: me ofrezco cerá Clara? Si me cono o soy vuestra servidora: Y no es este el de Salamanca, Beatriz? El mismo, señora. Vos estaréis muy cansada del camino. Habiéndoos visto, cualquier fatiga descansa, hola, Toribio, Lucia. Señora. ohadas: s, y alt S senta u Mía señora, aquí licencia de entrar aguarda Don Marcos, men amo antiguo. Don Marcos? visita extraña! Entre muy en hora buena. Qué buena planta de casa! Bodí Señor. . si tiene motas la capa, y va el peluquín derecho. Muy bien va: raro fantasma! . Disculpen, señora, hoy mi atrevimiento tres causas; una, el que aquese criado me ha pedido que le haga un papel de abono, y yo para aquesto de fianzas soy un poco escrupuloso, y así lo hago de palabra: la segunda, que hoy recibo otro, que de vuestra casa dice sale despedido; y para que yo le haga los partidos que acostumbro, (la viuda es como una plata) vengo a pediros licencia: (y no es barro la criada) la tercera (este sobrino es solo lo que me cansa) es daros la bienvenida a este barrio, y a esta casa, adonde para serviros mi voluntad tendréis franca: como dineros no pida, ni otra cosa que lo valga. Sentaos primero, y a todo responderé en dos palabras. Cuanto al criado, es verdad, epedido fianzas; que le cuanto a que vos recibís, o le fie basta; el que y y en cuanto a la bienvenida, yo estimo la cortesana atención vuestra, y tener para conoceros causa. Señor Don Alonso amigo, mi señora Doña Cla vecino siempre, y criado. Figura bien extremada! Vos, Caballero, también por vuestro me tened. . Basta favorecer a mi tía para que yo os satisfaga. ra, en cuanto Pues se jamás eché menos nada con él. . Pues diga, en su cuarto qué hay de más? ni aún telaranas. No hablemos en eso más: haberos servido basta para su mayor abono. Lo que es tener sangre hidalga, que he estado para decirla el barrido, y otras faltas. Que aunque la plata rodando (como dicen) está en casa, el que a hurtar algo se atreva, le descubrirá la extraña hechura de moda de Indias, y el estar toda con armas. Tenéis mucha razón, pero lo más seguro es guardarla. Da esa lección a tu mosca, que anda tras ella la arana. Brava prevenda es la viuda! quien su vacante llevara! Don Agápito Garulla, un hombre de media marca, pide licencia. . Que entre. Dadme, señora, esas plantas. Seáis bienvenido. Señores, buenas tardes. . Pieza rara! Reina mía, los que estamos en la Corte ya con casa, tenemos obligación, cuando llegan (verbi gracia) forasteras, y señoras como vos, a visitarlas, y servirlas, a eso vengo. Yo os agradezco la urbana atención. . Don Agápito, señora mía, es la mapa del mundo en cortesanía. Vos me honráis. Y no se halla mano mejor para bodas en Castilla. . Eso, a dios gracias, sé servir a los amigos. No es habilidad muy mala. Díjome, amiga, mi padre, que buscáis una criada, y ha sido dicha el que ahora Inés, de Beatriz hermar se halle sin comodidad, porque para vuestra casa es cuanto desear podéis. Cuál es? Yo, señora. . Pasa a este lado, alza del suelo: tienes muy graciosa cara, y yo gusto de que sean muy bonitas mis criadas: qué labor sabéis? . Señora, todo lo que es ropa blanca, encajes, soles bordados, y conservas. . No habrá gracia, ni perfección que no tengas: ella ha venido cortada a mi gusto desde ahora (sin que hablemos más palabra) has de quedarte conmigo; y para estrena, manana te daré un vestido mío. No es muy costosa la manda, si ha de darle el que traía. La Criolla es algo franca: esto solo me disgusta. Aquestas sí que son amas, no como otras, donde una rompe más de lo que gana. Aunque perdonéis, mi Reina, (descubramos la campaña) de hacia qué parte de Indias venís ahora? . De la Habana: el Gobernador mi primo, (déjame, memoria infausta) viniendo a la pretensión del Gobierno de las Carcas, le dio allí el mal de la muerte. Muchos trabajos se pasan para traer de allá un real. Aquesas son pataratas de Indianos Peruleros, porque allá el oro se halla como tierra por los campos, corriendo a arroyos la plata, y del chocólate hay fuentes, que casi hirbiendo le manan. Este es un loco, no hagáis caso alguno de sus chanzas. Lo cierto es, que el caudalil o, que todo viene a ser nada, y el que conmigo he traído, le ha costado al que Dios haya bien malas noches, y días. Un Fucar es la Indiana. Luego allá os queda caudal? En encomendillas varias aún no son veinte mil pesos. Y aqueso os parece nada? Para el gasto de Madrid, esta miseria os espanta? yo solo en la pretensión en que estoy de una Garnacha, al Rey con treinta mil sirvo. Qué decís? Mas que se clava. No har cosa como las Indias. Pues, yo con industria, y mana apenas tendré ahorrados seis mil ducados en plata. Yo, si no fuera el que pudre, pudiera traer a España la mitad más de caudal. Era de condición franca. Los hombres, señora mía, hacen, y deshacen casas; más luce un real que se ahucha, que no cuatro que se gastan. Esa es mi tema si un hombre, lo mismo que adquiere gasta, no será rico en su vida. Si yo con hija me hallara, primero que a un dadivoso rico, a un pobre la entregara, que supiera la ahorrativa. Sabe Dios lo que que me pasa con mi sobrino Agustín, que esto de no haber en casa hombre que mire la hacienda, a las pobres viudas mata. Con liga va la bareta. Conveniencia fuera rara si la viuda::- Pero (ha ciega pasión!) témplense estas canas. La viuda aspira a consorcio. Ya de conversación basta: y pues de llaneza es la visita, es bien se haga de diversión. . Bie deo Pues la más acostumbrada es jugar. . Juguemos, pues, Yo saco fuera mi baza. Por qué? Porque por el nombre, apenas sé qué es baraja. Es modestia? . Señor mío, cosa en que el caudal, que tantas diligencias me ha costado, se aventura, doy mil gracias a mi Dios de no saberla. Diversión sin gran ganancia, ni perdida hay. . Reina mía, siempre por la niña nana diz que empiezan los cantares; si hoy pierdo un real, mañana querré jugar dos, y así se va el caudal como agua: digo algo? . Tenéis razón. Ni una piña es más cerrada. Mejor será, Beatriz, puesto que tan diestra cantas, que oigamos tu voz. Es cierto. Tú, Lucia, en tanto saca el agasago. . De Dios gozando está esa palabra. Vaya, Beatriz, no te turbes. Es muy corta la muchacha. C Ruiseñor, que a ese sauce su vuelo dirigen tus alas, meciendo las hojas, picando las ramas: guarda, guarda la astucia enemiga, que en ellas traidora prisiones te labra, guarda, guarda: no en el color te confíes de su frondosa esmeralda, que también hay en lo verde engañosas esperanzas. Diestra voz! . Pecho suave! Gran dulzura! . Airosa gala! Él Esta es voz más suave, y clara: Qué os ha parecido? . Bien: mas dulce es esta perada. Sin melindre, amiga mía. Esta es conserva hecha en casa. Esta se hizo en el Perú en unas Monjas Bernardas, para regalar al Rey. Y ha costado a ocho de plata enfrente de Antón Martín. A mil leguas se señalan los dulces hechos en Indias. El Don Marcos come, y calla, Quitadme esta golosina, que no dejaré migaja. Bueno es esto, y aún apenas dejo madera en la caja. Yo os enviaré dos docenas de las que en flota me traigan. El chocólate. . Esta vez ahorro para manana de la cena el pan y queso: Bodiguillo. Qué me mandas? Ingéniate y no te ahites. Si a ti no te cuesta nada, qué temes? No andemos luego con la gírapliega en casa. Prosiga el buen rato ahora. Donte a o demo la fantasma, que ha engullido por diez días. Y supuesto que las gracias ya hemos visto de Beatriz, no ha de reservarse nada, todos han de hacer las suyas; y pues mi estado me basta para disculpa, el señor Don Alonso ejemplar haga: dance un poco. Yo, señora? . Vos. Discúlpenme estás canas. En amistad, y llaneza cualquiera disculpa es vana. Siempre el que obedece acierta: ea, acompáñame, Clara. Vitor mil veces. . Aquestas son vejeces olvidadas, que en mi hi Todo su garbo lo a ea, prosiga la fiesta. Dios ponga tiento en tú habla. Ahora el señor Don Marcos::- Yo en mi vida supe danza. No os valdrá eso, donde todos veis que obedecen, y callan. Considerad::- No hay remedio. Ello, en fin, no cuesta blanca, y esto solo estriba en dar coces, y tirar patadas. Despachemos. Pues siquiera, permitáseme por gracia, que el señor Don Agápito para acompañarme salga. Todos se lo suplicamos. Señores eso es matraca, que yo no sé, ni es posible con aquestas opalandas. No hay remedio. No hay remedio? pues levántome las faldas. pia Vito De pasmo lo han hecho. El coche, señor, aguarda. Está muy bien, y así, pues ya para enfadaros basta, licencia nos dad. . Amiga, aunque es tan vuestra esta casa, hoy mejor, puesto que en ella tenéis más una criada. Yo lo soy vuestra, y creed, que os voy tan aficionada, que espero, siempre que pueda, daros muchas tardes malas. Señora, en el barrio estoy, Toribio sabe mi casa, si se ofreciere, avisar. Valdreme de vuestra hidalga atención. . Yo, Reina mía, vendré por acá manana más despacio. Aqueso os pido. Quedaos. Per hasta la calle. Quién, Cielos, creyera lo que me pasa! De mi pecho el fuego amante volvió a arder en viendo a Clara. Mucho en Don Agustín Cielos, lleva que pensar el alma! Plantaré mis baterías, pues reconocí la plaza. La viuda es mucho negocio, yo la haré mis carabanas. Pegó el parche, él obrará. Señora, muy bien se entabla: ya el Don Marcos se derrite, y el viejo va hecho unas natas. Cuenta con la criada nueva, y lo demás a mi maña, que en Madrid cada uno es lo que parece en su planta. JORNA
JORNADA SEGUNDA
Señor, buena va la danza. Qué es lo que dices, Chincilla? Que de tal suerte Don Marcos ene la historia creída la viuda Indiana, que pasándose a manía sus discursos, de otra cosa piensa, ni habla en todo el día: Anoche no me dejó dormir, tomando noticias de su caudal, que es adonde todas sus ideas tiran; mira tu ahora lo que hará la zorra entre las gallinas. De Isidora las ideas se van logrando, y las mías: es menester que tu ayudes también, No son unas mismas? No, Chinchilla, porque yo, después que a Clara divina he vuelto a mirar, del pecho aquellas muertas cenizas volvieron a arder volcanes, volvieron a nacer hidras: yo la adoro, y de sus ojos con menos ceno me mira la hermosa, ardiente, traviesa dulce inquietud de sus niñas. Tu ahora::- Ya te entiendo: Querrás que vaya, y la diga ría, lo de la pena y la gl lo de la muerte y la vida? hay recado, y ay papel? Antes al revés quería, que manosamente tú, con cualquier causa fingida, la procurases hablar, que una vez introducida la plática, fácilmente dará ocasión ella misma a que de mi amor la hables, y de mí la des noticia. Y Isidora? Nada impide Isidora pues áspira a lograr fortuna igual, si Don Marcos, o otro pica en el anzuelo del dote; mas no por eso la digas esto de Clara tampoco, pues no merece su fina voluntad, que la adelante unos celos tan aprisa. Mayor cuidado me cuesta haber tenido noticia, que mi padre en Salamanca quedaba, viendo que ha días que de mí no sabe, y temo, que haya alguno que le diga como he venido a Madrid. Tú tienes raras manías; pues para qué de él te escondes? Porque hasta ver fenecida esta invención de Isidora, no quiero que me la impida. Pues yo voy a lo de Clara: pero allí::- Qué es lo que miras? Don Agápito Garulla viene por la calle arriba. s aquestos ojos, que os miran. Oh, señor Don Agápito! de los míos es la dicha. Venga un polvo: y dónde bueno? A diligencias precisas de un pretendiente, Ministros, Palacio, y Secretarias. En Madrid un pretendiente tiene trabajosa vida; quien más madruga, va tarde, no har para nada hora fija, y cualquier casa está lejos, aunque en la de enfrente vivan. Esta Garnacha me cuesta gran cuidado. Sí, a fe mía, que huye de un señor Alcalde no le averigue la vida. Mozo sois, trabajad bien, más cuidado con las ninfas. No es esta mi pretensión. Nadie ahora os examina; mas si acaso::- Qué decís? No faltará quien os sirva. Pues vos::- Aquesto se entiende cosa con que a Dios se sirva; y así, mirad si a consorcio alguna estrella os inclina, que lo demás vade retro. Hasta que ponga a mi tía Doña Isidora en estado, no es razón que yo le elija. Sois discretazo, tabaco; pues a fe que la tenía yo cosa que::- Pero esto no es para hablar tan de prisa. La voluntad os estimo, y creed, por vida mía, que en caso de- Ya entendéis, seréis vos quien lo dirija. Pues también para vos. Yo tengo allá en las Pilipinas una hija de un Cazique, Señor de trecientas Villas. Recibid la voluntad. Mirad si hay algo que voy a ver a aún Mir istro. Id, pues, con Dios. Tú, Chinchilla, cuidado con Clara. . Anda, que la sorberás aprisa Anoche Doña Isidora me dijo a la despedida, me dejase ver despacio: Qué fuera que la viudita, mi agibilibus sabiendo, quisiese que:: Buenos días, mi señor Don Agapito. Seor Don Luis? ahora iba pensando en vos, y en serviros. Eso a preguntar venía, si ha dado alguna puntada, amigo, en aquella obrilla. En qué obrilla? Haced memoria. En la Indiana? La misma. Señor mío, aquestas cosas las hacen ollas, y días: yo voy madurando el higo. Pues yo, amigo, soy de prisa, y tengo ya granjeada a su criada Lucia, para que me dé ocasión a que mi pasión la diga. Y a eso llamáis brevedad? por criados se hace via ordinaria cualquier pleito. Pues yo la haré ejecutiva. Yo me ingenio por mi lado: la criada es fuego atiza, soplad vos, veréis qué presto se abrasa, y aún echa chispas. Hoy la daré un tiento en vos. Segura está la propina si negociamos. y adiós, porque me aguarda Lucia. Piensan estos mancébitos, que el casar es co mer guindas. o Qué quieres, amor, de mí, que las heladas cenizas ades? S de aquest S: si no es aquel? Seor Don Alonso, a donde tan divertida la imaginación? . Amigo, el que es padre de familias, no le falta en qué pensar. Donte a o demo con la prisa: a esta mi ama le parece, que porque un home es guriya, tiene alas como pájaru. Toribio? Santa Casilda! toupele sin más, ni más. Qué buscas? Mi ama me envía a que vaya su mercé logo, logo, logo aprisa a casa. . No es la Indiana? Si señor. . Voy a servirla. Ay de mí! antes una palabra::- Qué fuera que el estantigua quisiera boda también. Ve con la respuesta. Ainda me falta el ir a tomar dos cartiños de murcilla. Decid, qué mandáis? No sé el modo con quo os lo diga, sin que a esta nieve sonroje mi delirio. . Ya entendida está vuestra enfermedad. Pues ahorradme de decirla la vergüenza. Aquesta viuda es la que os hace cosquillas. Mirad, no es amor. Bien creo no será si no codicia. Pero mirándome solo; y que manana a mi hija es preciso darla estado, y casa como la mía no está en poder de criados, como es razón, asistida; ya que ello ha de ser forzoso, quisiera, pues es tan rica esta Indiana, que vos: Vamos, y no gastemos saliva, Ya veis como ella me llama, que frecuento sus visitas, y que sabré hacer::- No más; y sea aquesta cajilla de tabaco la memoria, que más a la mano os sirva. Correisme con esto; pero ya que habláis de vuestra hija, no fuera bueno casarla? Con quién? que esa es mi fatiga. Bien conocéis a Don Luis Osorio, de Casa antigua, buen mozo, y acomodado: yo le hablaré. No querría, que le pareciese ruego. Dejadlo a mi persuasiva. Bien decís, porque con eso mejor se le facilita a la viuda, no entrando a ser madrastra, ni tía. Pues yo hablaré en la materia. Pues a Dios, que yo a Clarita también tocaré en el punto. Gran dicha será la mía, si consiguiere la Indiana, y lo que quisieren digan. Señores, habrá quien crea lo que pasa? Buenos días. Señor Don Marcos, parece, madrugando así, que os pica el cuidadillo de ayer. La buena ventura es hija, dicen, de la diligencia, y por trabajo, en mi vida he dejado perder real. Es saludable doctrina, y creed, que yo por mi parte os ayudo con la misma. Señor mío, para eso se aguardan buenas albricias; y ahora iremos, si queréis, a echar unas tajadill de toronja? . Yo lo estimo. Yo hoy entre mis baratijas hallé unas medias de pelo, que os daré para que sirvan de algodones al tintero; y si trajeráis golilla, os diera una sin aforro, ni balona, pero es rica. Sois muy galante. En llegando, amigo, a puntos de honrilla, cuanto he ganado en diez anos sé yo gastar en un día. Si pillasemos la viuda, fuera una notable dicha. Y sabéis de cierto, cierto su caudal? Bien, por mi vida, cuatro Navios de carga trajo solo con vainillas. Seo Garulla, vamos claros, yo no entiendo alicantinas: dígolo ya me entendéis, que la tal Isidorilla no nos traiga al retortero, y cuando un hombre imagina que saca pez, halle rana. Como por mí se dirija, primero se han de contar los tálegos silla a silla. Eso es lo mismo que digo, porque muy bueno sería nos diesen con el refrán mala noche, y parir hija. Si señor. Y si se ajusta la boda para aquel día, no bastara este vestido? Qué haya hombre que tal diga? Mirad, si por lo raído lo decís, las espaldillas pondremos por delanteras, y volviendo las faldillas, nos lo conocerá el draque. Ser nuevo es cosa precisa. Pues no ha diez anos cabales, que fue capa esta ropilla, y ya había sido manteo antes de un Cura en Galicia, mas no es tela de estos tiempos: qué fábricas las antiguas! Mas si no tiene remedio, una cortina de frisa tengo allí, y la teniremos, y haremos una golilla como de boda, y ser puede, que cuando enviude me sirva. Ya escampa, y llovían guijarros: vuestros arbitrios me admiran. Gracias a Dios, que me ha dado tan veloz la discursiva. Esta noche desvelado estuve en pensar, qué haría con tanto caudal, porque comprar casas, tierras, viñas, es dar a mis herederos el fruto de mis fatigas. Darlo a un Genovés, es darle, que él se haga rico en dos días con mi hacienda, y que yo esté, como el que un vidrio le fían, temblando cuando se quiebra. Hacer un empleo a Indias, es dar mi dinero al agua; comprar una Senoria, es entregársela al viento. Que así la riqueza aflija al rico por aumentarla, y al pobre por conseguirla! Yo voy a ver a la viuda: dejadme que yo la diga lo que importa, y fiad de mí. Yo a San Blas oiré una Misa porque me dé buen acierto. A San Blas? Pues qué os admira? el ahogarse, y el casarse todo es una cosa misma. Oís? no se pierde nada que la hagáis una visita mientras yo la catequizo, porque quizá vuestra dicha os llevará al tiempo que yo la tenga convertida. Pues voy a hacer hora; aDiós: esto quiere ser de prisa, ve a casarse se arroja, que el o e ha d como el que toma una purga, cerrar los ojos, y arriba. Bueno va Don Marcos, pero no me espanta su mania, que esto se ve cada día en oliendo que hay dinero: vamos ahora a la Indiana, pues la primera ha de ser, que hemos menester coger; y pues toda la manana creo que me está aguardando, y aquesta su casa es, quiero verla: yo entro, pues; pero con Lucia hablando viene allí. Qué es lo que dices? Que ya Don Luis en tu cuarto queda escondido, y le cuesta cuatro doblones el chasco, que me ha dado por la agencia. Mira, Lucia, no es malo, por si Don Marcos no pega, venga Don Luis al reclamo; y yo he llamado a Garulla para decirle: . Habla paso, que está Garulla en campaña. Seor Don Agápito? . Esclavo, misa Isidora, que dora de luz el Febeo carro, y en cuyas luces hay mil corazones camuscados. Lisonjas? bien por mi vid quién había de hacer caso de una infeliz triste viuda, metida siempre entre cuatro paredes? Válgame Dios! pues yo, sin salir del barrio, sé más de dos, que tomaran por cárcel aqueste cuarto. Mal gusto, por vida mía. Reina mía, vamos claros, con afligirse, y llorar no se remedian trabajos, el muerto, Dios le perdone, pero nosotros vivamos: dígolo, porque yo sé un amigo, que a ese garbo, a ese filis, para de Dios, y su yugo santo, venía como pedrada en ojo de Boticario. Aunque el tal casamentero es grandísimo bellaco, ha dado con quien le entiende Pues mirad, yo os he llamado. para fiarme de vos. Al silencio soy de mármol, y al obedecer de cera: decid y vamos al caso. Mirad, no os espante nada, soy mujer, ya he dicho harto, sola, que aún es más que todo, sin arrimo, sin amparo, forastera, que en Madrid no conozco con quien hablo, y me aseguran, que hay embusteros a puñados: yo, en yéndose mi sobrino, que se hallará acomodado cuando menos yo imagine, es fueza que tome estado, siquiera para tener quien cuide de cuatro ochavos que tengo, y quien me mantenga con el decente aparato de mi calidad: para esto os llamé y de vos me valgo, porque me han dicho que vos las calles, casas, y barrios de Madrid tenéis por lista, y sabéis la vida y trato de cada uno, asegurada, que no le ha de hacer engaño un Caballero a una dama, que su honor pone en sus manos. Esto va de causa, alivia: entre bobos anda el carro. Cayó el pájaro en la red. Pues mirad, yo ahora entre manos tengo tres. . Cuáles son? Don Luis Osorio, un bizarro mozo. . Hijito de vecino, muy límpito de zapatos, mucha harina en la peluca, y poco juicio en los cascos. so de Rojas Pues Don A es un Caballero anciano, con una hija. Tened: yo madrastra? verbum caro: yo un viejo de quien cuidar, que cuando por más agrado me llame hija, me parezca que es verdad, y no agasajo? Don Marcos Gil de Almodovar es aquel que habéis hablado, hombre machucho a lo antiguo, y tiene seis mil ducados, quiero, y::- No más: ese solo, ya que en confianza hablamos, tómara para marido, porque yo no busco tanto caudal, como hombre que sepa mantenerme el que yo traigo. Pues si vos queréis::- Ya creo que os lo he dicho; y ahora anado, que si vos lo disponéis, cien pesillos Mejicanos tendréis para chocólate. Eso es conmigo excusado, cuando yo:- Aquesta licencia toma quien, como criado, viene a ver si por fortuna tenéis que mandarme algo. Aunque pudiera agraviarme el entrar tan sin reparo donde aún del Sol sin permiso no se atreve el menor rayo, lo mucho que yo os estimo os disculpa el desenfado. Ya parece que se inclina: lo que importa en tales casos el ser un hombre galán, y andar así bien portado. Yo, señora: De esta suerte se castigan desacatos. Advertid: Pero qué es esto? En dando muerte a este hidalgo os lo diré. . Reparad: Con el acero en la mano, no hay más lengua. En la presencia de una dama, no hay agravio que no dé treguas, y así, decidme la causa. Entrando en casa por la otra puerta, junto a la reja del patio hallé a aqueste Caballero escondido, o procurando ocultarse por espada fui y hasta aquí hemos llegado como veis. Ay que no es nada: en el nido otro gazapo? fiad en las viuditas. Caballero, en quien extraño una, y otra acción, decidme por qué motivo, o qué caso en mi casa os atrevéis a entrar, y en ella ocultaros? y advertid digáis verdad, porque en ella interesado está mi honor a la vista, tanto del senor Don Marcos, como de Don Agápito, y mi sobrino. . Veamos, si este es negocio de duelo. Señora, habiendo llegado a este extremo, perdonad si atento a vuestro mandato, dijere haber sido vos causa a atrevimiento tanto. Yo? Fuego de Dios en todas. Vos, puesto que a vuestros rayos mariposa el corazón busca en su incendio el descanso: de una criada valido, me atreví hasta vuestro cuarto a entrar a explicar mis penas, al tiempo que me ha encontrado el señor Don Agustín: y así, puesto que ha llegado el caso de declararme, perdonad, qu el Aqueste es otro cantar: miren si se ha descuidado el mancébito, así que ha olido los Mejicanos, pero acotola primero. Solo castigar aguardo vuestro aleve atrevimiento con el desprecio que hago. Eso no, que hombre que tuvo pensamiento tan osado, que en ese cuarto se oculta, no debe salir del cuarto, sino es, o casado, o muerto. Qué más muerto, que casado? Por mí, yo seré el dichoso, pues eso he solicitado, Eso no, que pongo yo impedimento volando. Vos, por qué razón? Qué es esto? Porque también soy llamado a esta oposición y tengo corazón, higado y bazo para enamorarme, ya que hemos todos de hablar ciaro. Primero::- . Tened. No hay primero, porque si saco yo también mi siete cuartas, andará la de Juan Grajo. Tened, que de Caballeros tales, confianza hago, que harán lo que yo dijere. Si haremos. Y en este caso, juráis los dos de pasar por mi elección? Sí juramos. . Reñiréis? No reniremos. Pues a quien se doy mi mano::- A todos tiembla la barba. Es solo::- . A quién? A Don Marcos. Qué he escuchado! A vuestros pies. . Tragola. Alzad a mis brazos. Y como tío, a los míos, Yo la enhorabuena a entrambos os doy. . Y yo la recibo. he perdigado. N No perderéis lo ofrecido. Boda en casa? brinco, y salto, que comeremos mijor, y me darán otro sayo. Puesto que tan felizmente este lance se ha acabado, la boda es bien se disponga. Sí, sobrino, eso te encargo. Si ser puede, antes de un hora hemos de quedar casados, y cueste lo que costaré, y no lo andemos pensando. Él teme no se le vaya la viuda de entre las manos. Yo tengo conocimiento en la casa del Vicario, y antes de comer se hará. Pues yo iré a traer entretanto mi ropa, y el arca, donde tengo el corazón guardado: pillé a la viuda, fortuna, de tu rueda seré clavo. Pues yo iré a lo que es preciso. . Yo, a prevenir los regalos de la mesa. Vos mirad, que también habéis de honrarnos. . No faltaré Vos, Don Luis, no seáis bobo, consolaos, que aquesto estaba de Dios; y si es que queréis casaros, la hija de Don Alonso es de la hermosura pasmo, y yo hablaré. . Qué decís? Haced cuenta está en mi mano. Pues que ya no hay viuda, acepto. La facilidad alabo; yo no sé, todos se casan, y todos dicen que es malo. Lo que os he dicho pasa. Qué escucho! Y que por vos perdido enamorado, solo busca ocasión, y hallarla quiere, para poder decir del mal que muere. Si mal no he reparado, evisto. ya otras veces lo he Buen cuidado! en Salamanca os vio, de donde adora vuestra beldad. Tiene razón, señora, que este era el Estudiante, de nuestra calle eterno paseante. Cómo dice, que de Indias vino ahora? Sabiendo que enviudó Doña Isidora su tía, fue a traella a España, y a Madrid vino con ella, donde, si bien su pretensión despacha, muy brevemente le veréis Garnacha. Tan rico es? No son chanzas, ni ficciones, a celemines mide los doblones: diez mil ofrece al Rey, sin que un real baje, porque le haga Viconde de Gétafe. Pues él allá era un pobre Licenciado. Por eso ahora su tío le ha dejado cuatro minas de oro, cada una más larga que la calle de la Luna, de que a espuertas se saca, sin más pena, que quien baía a una cueva por arena. Dicha será, que quiera a mi señora. Cómo qué, si la quiere que la adora: yo le vi, habrá tres días, apagar de un suspiro dos bugias, diciendo: ha penas duras, el que sin Clara vive, muere a oscuras! y con otro suspiro airado, y fiero, echó por la ventana un candelero; y si yo no me aparto así al desgaire, me ha dejado baldado con el aire. Eso es burlarse. Esta es verdad apurada: posoble es, que no te ha dicho nada? Desde que en Salamanca dio en pas- isearme, seguirme, y festejarme, debiéndome lo firme, o lo porfiado algún ligero agrado, hasta que esotro día le volví a ver en casa de su tía, ni le he visto, ni hablado. Pues eso al mozo trae desesperado; y si hubiera sabido, que yo aquesta fortuna habla tenido, hubiera paprlido o otra cosa. No seis mal oficial para la prosa. Él, en fin:- C si disculpa la obediencia haber hasta aquí entrado sin lacencia, sealo el que mi tía por mí a saber vuestra salud envía, como aquel que rendido en ella más interesado ha sido. Buena entrada de cañas, por mi vida, para quien tiene la perdiz manida. Mayor agravio el que a disculpas pasa hace, sabiendo cuanto en esta casa se deben estimar sus atenciones; y así señor, ahorrando de razones por vuestra tía, a quien servir procuro, como también por vos, estad seguro, que agradezco el recado, y el cuidado, aunque ignoro que cuidado. Mira si dije bien: ya está el mochuelo como pez, que tragó todo el anzuelo; y pues ya el mío aquí no hace reclamo, voy a buscar mi miserable amo. . No extraño que ignoréis la pena fiera del que Amor quiere, que callando muera; pero ya que llegó la feliz hora de que sepáis que muere porque adora, sabed::- Clara, Beatriz. Mi padre, Cielos! (celos, entre aquí, no os dé re- El que me he porque Clara? . Señ or? Muy bien llegado seáis. . Y vos, señor, muy bien estado. De parte de mi tía aquí ha venido la obediencia mía a decir, que esta tarde tiene en casa un festejo y será dicha no escasa si la vista la honrara de vos, y mi señora Doña Clara. Esto es la boda, que hoy me dijo que era Don Agápito: Cielos, quién creyera, . que esto haya conseguido un hombre miserable, y deslucido! pero el ser miserable le ha bastado para que a la Indiana haya gustado. Decid, que Clara, y yo le agradecemos la voluntad, mas que también tenemos otro festejo en casa, y a esa ho ra, igual al de m A. Qué escucho! . Qué es aquesto? Cada uno, como mico, hace su gesto. Aga Advertid, que mi tía se ha casado, y esta tarde celebra el nuevo estado. Vuestra tía? con quién? Ya lo he sabido, y por esto también he respondido, que tengo igual función, si se repara, como es capitular a mi hija Clara. Señor, qué dices? A. Esto faltaba, Cielos! Sin darme parte? M. Cesen tus desvelos, (cia que es con Don Luis Osorio, y tu obedien- en mi gusto le sobra conveniencia. A. Don Luis Osorio a mi tía ahora acabó de pedir. . Y quien ignora el que después a Clara haya pedido, y que muy bien a mí me ha parecido, y que en esto a vos hablar no es justo, ni a ella le toca hacer más, que mi gusto? ved si algo me mandáis. Ah suerte impía! En flor ha muerto la esperanza mía. Pero no mi cautela desconfíe. . Pero aún del amor fie. Quedad con Dios. a. Con él id, enterado, que solo tanta causa me ha excusado. A. Una por una, yo casé a Isidora con Don Marcos, y yo también ahora de Clara estorbaré este casamiento, si ayuda la fortuna lo que intento. . Señor, pues cómo: . Nada tu voz di- de este alivio siquiera a mi fatiga: (ga, yo voy a prevenir lo que es preciso, y así otra vez te aviso, que quiero quedes hoy capitulada. . Qué dices de esto? . Yo, señora, nada; pero que si tú fuera, la verdad del Indiano le dijera: que donde tanta conveniencia hallara, o tiene duda parecer mudara. Eso no fuera justo, sin saber de él primero si es su gusto. Ya no te declaró su pensamiento? También oyó a mi padre el casamiento, y pudiera decirlo, y no dejarme, Pues qué intentas hace Qué? declararme con él, que si es tan fino como dices, mil dichas imagino. Toma, pues, mi consejo una por una y no pierdas ahora esta fortuna. Loca estás. Razón tengo, si, a fe mía, Garnacha, y que te llamen Señoría. A dónde, señor, me llevas cargado como un jumento con esta arca, que parece, que algún mundí novo enseño? Hijo mío, también yo voy ahorrando esportillero, que dos cuartos que llevara, al fin, al fin, son dineros. Pero dime, dónde vamos? Luego ignoras, según eso, mi fortuna? . Qué fortuna? no ves que ahora en casa entro? Pues descansa, y lo sabrás. Descargo el arca. Con tiento, que en cada vuelco que da, me da el corazón mil vuelcos. Hijo mío, Dios por su alta misericordia ha dispuesto, que yo con Doña Isidora, en menos que ha que lo cuento, me case. . Qué me dices? Cayó el ratón en el queso, Tan breve fue? En un instante dichos, y testigos fueron, y en fin, nos dimos las manos, costó algunos dobloncejos: tanto puede el oro, que aún tiene dominio en el tiempo: nunca mucho costó poco; y así ahora a su casa llevo, porque ya a comer me aguarda, mis alhajas, y con esto, pues ya has descansado, bue cargar Vuelvo. Y qué librea en la boda me piensas dar? Majadero, ves tú, que aún mudo camisa hasta que lo sepa el Pueblo? Cuantos hay que andan sin ella por vestir un lacayuelo. Calla, calla, que en entrando yo la mano en los talegos del dote, no faltará algún desechillo viejo, verbi gracia, estos calzones, que aún pudieran el Invierno servir para forros de otros. Ni aún para un Judas son buenos. Ya estamos en casa: loco de contento estoy, y apuesto, que Isidora no ha tenido un instante de sosiego, pensando en mí: Inés, Lucia. Abre mira quien es presto, que será Marcos. Yo soy, dulce y regalado dueño. Ya os aguardaba impaciente. Descárguenme, que reviento. Qué es esto? Aquí mi Isidora viene, si bien lo atendemos, Don Marcos, porque aquí está el alma de aqueste cuerpo, pues tiene dentro el hacienda, sin la cual fuera plebeyo el Preste Juan de las Indias; y así, puesto que el dinero es quien hace al hombre, pues el tenerlo, o no tenerlo el nombre le da, o le quita, aquí viene, a decir vuelvo, Don Marcos, porque aquí vienen seis mil ducados que tengo, no ahorrados, si no sacados de mis carnes, y pellejo: en este envoltorio vienen los demás trastos caseros, como sabanas traídas, dos, o tres cacharros viejos, en que se cocían callos algún día de los recios: este es candil que a mí nunca me sirvió, y ahorraba a un tiempo, que solamente una luz me gastase aceite y lienzo: estos son varios vestidos, aquestos zapatos viejos, la frazada de la cama, el orinal, y laus Deo. De Mariña de Brugeda fue la almoneda lo mismo. Pues qué, no teníáis sillas, bufete, ni cama? El suelo, en pie, sentado, o echado, me servía de todo eso. Un Diógenes sois. Querida; y aún no basta para el tiempo. Pues haced cuenta, que ya entramos en mundo nuevo: arrojad aquesos trapos porque quien llega a ser dueño de más de un millón de hacienda, de gala ha de andar cubierto, vestir oro, calzar ambar, y beber néctares. Cielos, de donde me vino a mí la fortuna en que me veo? Está la comida ya? Ya el pastesón está hecho. Pastelón dijo? Los pabos se están asando. E trajeron inguente branco en un prato. Manjar blanco dirás, necio. Manjar branco, o hyeso branco, ello se pega a sus dedus. Luego lo has probado? V no, solo se hundió para de Chu Sí, mío señor. Paje has sido, o puedes serlo. No haber venido Agustín nos detiene solo. . Cierto, que para comer importa muy poco un sobrino menos. Ya estoy aquí. Bien pudieras, día de tanto festejo, venir un poco más antes. Ya no vine, qué tenemos? pues vengo yo para gracias. El sobrinillo es soberbio. Tiene razón vuestra tía, que hoy es fiesta doble, y luego, que será de aquí adelante otro mundo, si es que atento no venís, como novicio, al refectorio a su tiempo. Soy Fraile? Sois hijo de familia, que es lo mismo. Apartaré casa. . Bien; pero en tanto que os mantengo, o soy tío, o no soy tío, y en perdiéndome el respeto, nos habrán de oír los sordos. Hijo Marcos, ni por pienso te dará Agustín disgusto. Fuerte sois. No soy más de esto: Lo que es ser señor de casa, que a todos infunde miedo. Sosiégate, trae, Lucia, la ropa de chambre presto, y el gorro: sacad la mesa, siéntate aquí, y libro nuevo. Bendito seáis vos, Señor, que hicisteis para consuelo del hombre la mujer miren con qué cariño, qué afecto me halaga, me desenoja; y que haya hombres majaderos, que digan, que es el casarse la necedad del discreto! Buenos días, mis señores: no pude venir más presto, porque fue fuerza acabar un negocillo. . Himeneo, la verdad decid, qué cosa, así poco más, o menos? Una sobrina de un Sastre con un hijo de un Barbero. Llevará en dote el pendón. Señores, vamos comiendo. Vianda. . Santa palabra! hermosos platos! . Se hicieron en el Peru qué miráis? Estas Armas. . Son trofeos de la Casa de Avizor. Si supiera que es todo ello del señor Marqués de Astorga. Los Músicos. . Aquí están, y traen ya templado. . Bueno. El hombre sois más feliz, que han visto Partos, ni Medos. En qué signo nací yo, o a qué Santo me encomiendo? No es amar gemir, no es amar morir, no es amar penar, no, no es amar: que amar es sentir, amar es sufrir, y amar es callar, sin que dé a entender aún el padecer el mismo adorar. Ah de casa. Ved quien llama. Señora, aquel hombre tuerto, que tiene casa de prendas. Di, que ahora estamos comiendo, que vuelva mañana. . Malo. este descubre el enredo. Dice, que aguardar no puede. Que se vaya, buen remedio, que yo no le debo nada. 1. . Señor mío, yo no vengo tampoco a que Vand. me dé, que no necesito de ello. sino a cobrar lo que es mío. Cobrar? pues aquí qué es vuestro? 1. . Cómo qué? no hay que hacer senas: esos Parses Flamencos, que tenéis en vue los escritorios, espejos, y las sillas, y bufetes, porque los tiene su dueño vendidos ya. . Qué decís? No os alteréis por aquesto, que para adornar el cuarto se los alquilé, queriendo ver si encontraba adelante alhajas de mayor precio: más podéis volver manana. 1. . Ni una hora dispensar puedo, porque se pierde la venta. Don Agápito, qué es esto? Qué ha de ser? no lo veis ya? qué os importan trastos viejos, si podéis comprar a gusto? Ea, pues, entrad adentro, y llevadlos en buen hora. 1. . Esa mesa, y sillas dejo hasta acabar la comida. Eso no, llevadlo luego, que no os quiero ver volver. Estáis en vos? En el suelo, juro a Dios, he de comer, que estoy enseñado a ello. Advertid: Esto ha de ser: cargad con todo al momento, y el que quisiere se siente, ya que permite Dios esto. Sea como vos quisiereis: peor es que caiga en el cuento. Cómamos, si es que nos dejan. Tú vuelve a cantar. Ya vuelvo. Parece que llaman. . Sí: mira quien es, De un cabello el alma tengo colgada con aquestos llamamientos. Del señor Marqués de Astorga ado. un cr es a qué efecto e, a Excelencia? entre, 2. . Mi señora? el Repostero os besa la mano, y dice, que necesita al momento de la plata, y demás cosas de mesa, que os dio. Qué es esto? la qué? 2. . La plata. Advertid: 2. . Señora, la orden que tengo es de llevarla al instante, pues vos la pedisteis, creo, para dos días, y ha más de cinco que está sirviendo. Cómo llevarla? que es mía. 2. . Vuestra? gentil debaneo! estas Armas lo dirán. Estas Armas son trofeos de la Casa de Avizor. 2. . Si estáis sin juicio, yo tengo mucho que hacer. Cómo sin juicio? ha atrevido, ha desatento, que si aquí tuviera la ancha, os partiera hasta los sesos: mi plata, ladrón. 2. . Tened, que iré a casa de mi dueño, y traeré cuatro lacayos, que carguen. . Para qué es esto? llevadlo todo, no haya más, porque todo importa menos, que desazonarse Marcos, Có no qué? cargan con ello? Señor, viendo que a Madrid aún no ha llegado el harriero de Sevilla, donde vienen los cajones: otro enredo. De nuestra plata labrada, fue preciso al lucimiento de mi tía el buscar esta: paciencia, que todo ello podrá tardarse dos días. Don Agápito, qué esto? Si la otra viene camino, qué se ha de hacer? comeremos, sicur erar in principio, en ba Sagrados ( qué ha hecho contra el Rey mi casa, que así la entran a saqueo? bebamos, si es que ha quedado acaso en qué. . Este pucheiro. Linda copa de Alcorcón. Cantad. . Solo falta eso: váyanse muy noramala los Músicos al Infierno, antes que los eche a coces, Ya nos vamos. Vade retro, ya que no hay de caridad quien también venga por ellos. 3. Deo gracias. Moro en campaña. 3. Señora mía, yo vengo por el alquiler:- . Callad. 3. De los vestidos. Ya entiendo. Dejadle decir amigo, en suma, decid, qué es esto? Que he dado cuatro vestidos alquilados y el dinero vengo a pedir. . Pedis bien; y cuales son? . Señor, estos de Estudiante, de Señora, de Criada, y Escudero. Dios mío, adonde a parar iré con tantos enredos? señor Colegial Garnacha, señora Indiana, qué es esto? Yo os satisfaré mañana. 3. Eso no, luego al momento mi dinero se ha de dar, o mi ropa. . Lindo cuento. Mirad: . 3. Iré a la justicia; y diré quien son. . Ya esto es peor si lo descubre. justicia aquí? ni por pienso, más fácil es, que los cuatro se desnuden. 3. Eso quiero. Tal permitís? . No permita Dios tal infamia en el suelo: desnudaos luego al instante: ropa fuera. Vive el Cielo, que me lo ha de pagar fuera después el Ropavejero. Falta más? 3. Ese ropón, y ese gorro. . Y el pellejo si ista como no pidáis o qué es esto, Don Agapito? Qué sé yo. . Casamentero de los diablos, os parece qué habemos quedado frescos? Pues yo, señor::- Vos tenéis la culpa, y::- Tened, os ruego: aquí no ha habido más culpa, sino el ser del amor hierros; yo, enamorada de vos, para teneros por dueño fingí aquesta ostentación. Qué habéis dicho? Lo que os cuento. Pues lo Indiano? Fue mentira. Y la plata. . Volaverunt. Los Navios? . Se anegaron. Y el dote? Nulla est redentio. Luego os he de sustentar? Si soy vuestra esposa, es cierto. Pues qué aguardo, que en un poz de cabeza no me echo, ya que, por no comprar soga, de una viga no me cuelgo? Yo casado hasta las cachas, sin tener aún el día bueno! Señor mío, en estos casos cede el furor al consejo, y así, al que Dios se la dio, que la bendiga San Pedro. Con qué remedio no tiene? tomad ejemplo. res pues ha
JORNADA TERCERA
Adónde, señor, caminas, ya que recogida dejas toda la casa y durmiendo Don Marcos a pierna suelta, después que se recogió temprano, sin querer cena? Gracias a Dios, que ya al fin más sosegado se muestra, que el agrado de Isidora basta a ablandar una peña. Pues sabe, que aquesta tarde recibi de Clara bella este Por Dios que en! le metí, y que no parece. Poco importa que se pierda si le has leido. . Si importa, que si Isidora le encuentra, sabrá por él el secreto, que mi pecho hasta aquí sella. Luego no ha de suceder? Y si sucede, suceda: sabe, que me escribió Clara, ya con declaradas muestras de su amor, que confiada en el que mi pecho muestra, si esta noche me atrevía (evitando la violencia de un casamiento a disgusto) a robarla, que a la reja a las nueve me aguardaba, como ser su esposo quiera: mira tú quien esto logra, como es posible que tenga sosiego para este fin, sin que el por qué te dijera? Alquilé aquel cuarto en la calle de las Carretas, y busqué para él alhajas, porque si llevarla es fuerza, por ahora no tengo otra parte más breve, y secreta. Qué dices hombre del diablo? la boda no te contenta del infelice Don Marcos, con que clavado le dejas, si no que segunda parte con Clara también intentas? No tienes razón, que aquel fue chasco, ardid, o cautela con que se casó Isidora, engañando su miseria; y este en mí solo es amor, para que mi padre sepa, cuando de mí a saber llegue, que entre mis burlas traviesas no he errado lo principal. Mas también al viejo pegas un robo con hija, y dote. Cuando Don Alonso sepa quien soy, no le pesará, pues amistad tan estrecha sabes tiene con mi padre. Pues a cara descubierta pídesela. . No es posible, e es qu de desposarla espera vis, ni su palab fuera razón que atrás vuelva, y de este modo consigo mi amor y él bien puesto queda. Pues manos a la labor. Aguarda, que esta es la reja. Sois vos? Y Vo soy. Esperad mientras desvelo sospechas de mi padre, que escribiendo está, aguardad a esa puerta, que ya salgo. Y también viene el Bodigo? . Sí, mi reina. Con qué querrá ser mi Paris? Arderán por tal Elena mil Troyas. . Jesús mil veces, tanto fuego. . Soy un etna, y estoy ya arrojando llamas de ver la nieve tan cerca. Pues tuya soy. Aleluya. Ya bajo. Requien aternam: oyes, señor, gran fortuna, también Beatricilla vuela. No ha de seguir a su ama? A mí es a quien sigue ella. Dichoso eres, que es muy linda, de habilidades muy buenas, y canta con grande gracia. A espácito, y buena letra, que no me parece bien, que a ti también te parezca. Pero aguarda; que ya salen. Con tiento, Beatriz. Dos yemas de huevo llevo por pies. Era tiempo, deidad bella, que en la cristalina tabla de esta mano, la tormenta de amor burle un infelice? Sí, Don Agustín, ya llega el tiempo en que satisfaga vuestras rendidas finezas, que hasta aquí disimuló el recato; mas ya fuera negarle su ardor al fuego, a vista de la violenta resolución de mi padre, y oféndase, o no se ofenda, ser a gusto mío, Cada palabra que escucho al alma anade cadenas. Y vamos de vuestra tía a la casa? . Buena es esa: estotro no es hombre, que a su tía se lo cuenta. Venid conmigo, que yo tengo parte más secreta, y segura, allí sabréis mucho más que::- No hay que sepa mas, sino el que voy con vos. Cielos, o forma la idéa fantásticas sombras, o salen de la casa misma de Don Alonso dos damas; qué viles son las sospechas, que sobresaltan el pecho, persuadiendo a que ser pueda Clara! pero qué delirio! Señor, cien hombres se acercan. Qué dices? Que a aquella esquina se paró uno, y los noventa y nueve quedan a lonje. Quién será? Sea quien sea, seguidme. Ella es, que a la escasa luz, que dispensa la Luna, que va saliendo, la he conocido, ya es fuerza no quedar con el recelo. En la calle se atraviesa. Anda, y calla. Caballero, si queréis pasar, aquesa Dama se descubra antes, que es preciso conocerla. Graciosa proposición! Ya estoy empeñado en ella. Aqueste es Guarda de a pie, o asiste al Registro, y piensa que es carne, que entra por alto. Considerad::- No hay que pueda satisfacerme. Señor, dale para media. Pues yo tengo de pasar. Será de aquesta manera. A buen h C illa, ya sabes donde, entre tanto que este hidalgo me dentenga Muerta voy. . Seguidme Aprisa. Este acero abrira puerta, porque pase en vuestro pecho. Esta parece pendencia: ten, Hernando, aqueste estrivo. La voz de mi padre es esta: raro caso! . Caballeros, tened las iras sangrientas. Apartad. Este rumor de espadas es a mi puerta: hola, luces. . Peor es esto, porque el conocerme es fuerza. Tened, qué es esto? Ausentarme es la mejor diligencia. No os ha de valer la fuga. Pues que tan airoso os deja, qué queréis más? . Mas qué miro! no es Don Albaro de Heredia? Amigo? . Señor Don Luis, qué es esto? . Callar es fuerza . la ocasión, hasta apurar mas de raiz mi sospecha, que pues su padre está en casa, no es lo que mi temor piensa: pasando acaso la calle, sobre ocasión bien ligera fue el disgusto. . Yo acabé de llegar a esta hora misma a Masrid, porque en la Torre de Lodones la calesa se me quebró en que venía, y fue el detenerme fuerza, y por este caso es bien la detención agradezca. En Madrid vos? a qué efecto? Viendo, que en tres estafetas de Agustín mi hijo no tuve carta, ni por nadie nuevas, pasé a Salamanca, donde supe a breve diligencia, que había a Madrid venido: Calle el que entre sus traviesa juventudes u aDa a sin duda fue de mis celos. Daros de él razón quisiera, mas como nunca le he visto, aunque le encuentre, que pueda conocerle no es posible; mas pues esta diligencia no está en mi mano, y ya que os ha traído a mis puertas el acaso, la posada que habéis de tener es esta. Yo os lo estimo. No habléis en eso: hola, haced que el criado venga con la ropa tú a mi hija avisa, porque prevenga el cuarto. Y cómo se halla misa Doña Clara? Buena, para serviros, y ahora mas alegre, y más contenta con el nuevo estado. . Cómo? Como dar la mano espera manana al señor Don Luis. Yo le doy la enhorabuena desde ahora. . Y yo la agradezco, como quien a lograr llega tanta fortuna. . Creed, que no porque mi hija sea, pero su recogimiento, su virtud, y su modestia toda estimación merecen. Siempre fue desde pequeña un Ángel. Señor. . Qué traes? 1. No sé como:- . Qué te altera? 1. Te diga, que mi señora::- Qué dices? . A espacio, penas. La ha dado algún accidente? entremos en casa apriesa. 1. Antes en casa no está. Qué escucho! 1. Beatriz, ni ella no parecen. . Ay de mí! cierta salió mi sospecha. Estás loco? 1. Yo he mirado toda la casa. . No ha media hora que en mi cuarto entró a trarar las menudencias de la función de mañana. Pues señor, ya que se llega el caso de que hable claro, sabe, que de la pendencia ha sido Clara la causa, por haber visto, que ella, y Beatriz con dos hombres salían por esa puerta. conocerlos Si bien reparo en las de él, y el criado, el Estudiante Don Agustín pienso que era. Mi hijo? . Qué hijo? qué decís? que este es de una forastera viuda Indiana sobrino. Capaz es su ligereza, yo le conozco, de hacer transformaciones como esas. Vive Dios, que si recorro la memoria, se me acuerda, que con Clara esta mañana le hallé hablando en casa. Ea, Don Luis, pues si eso os parece, hagamos la diligencia de una vez yendo a su casa, y apuremos la materia. Vamos, pues. De acompañaros me habéis de dar la licencia. Amigo, este es duelo nuestro. Y qué la amistad dijera? Advertid, que aún tengo brío para cuanto se os ofrezca. Yo os lo agradezco, venid. Mas el cuidado me lleva de si este será mi hijo. Mirad, en estas materias se ha de obrar con madurez: podrá ser que ese no sea, y a estas horas será solo dar que decir que amanezca dejad, y a saberlo iremos. Quién tal de Clara creyera! fiaos de mujeres, y en su recogimiento, y modestia. Señor, adonde me lleva segunda vez tu cuidado? después que a Clara has dejado cerrada en la casa nueva, veniste aquí a retraer, acaso, porque encontró contigo tu padre? . No, que no me di a conocer, ni que de mi sepa intento, hasta que entre ambos quede, por lo que suceder puede, efectuado el casamiento. Qué es arrojo considero. Ya al fin le he mantener. Y no sé como ha de ser, qu lo le falta el dinero, de quien poderte fiar. Cuanto me llega a faltar lo ha de suplir el ardid. Cómo? . Ya llegas a ver durmiendo en ese aposento a Don Marcos, que avariento hizo a su vista poner el arca de sus doblones. La misma es que a mi costirla traje. . Pues de esa, Chinchilla, venimos a ser ladrones. Ladrones? . No te alborotes hasta saber lo demás. Señor, que ya aquí detrás me hormiguean los azotes. Con ese caudal intento lucir con ostentación mi boda, y en conclusión, en haciendo el casamiento, mi padre fuerza será, que haya de tenerlo a bien, y Don Alonso también, con que el dote servirá de poder restituir a Don Marcos su dinero; y de aqueste modo infiero, que he llegado a conseguir, dejar casada a Isidora, y de burlas apartado, vivir quieto, y sosegado con la que mi pecho adora. Muy bien disponerlo sabes; mas si Don Marcos nos siente, n Isidora? . Impertinente, y cansado estás. las llaves son estas para probar cual sus guardas llega hacer, y aquesta ha venido a ser. Poco se hizo de rogar: de fortuna en todo estás. El tálego pesa. . Y digo, cuando le busque el amigo, a quién le pesará más? Veinte años habrá, Chinchilla, que no ha salido otra vez a ver luz. . A la vejez vino a morir de polilla. Pero aguarda, que hacia all? gente he sentido. . Desvía, Isidora es, y Lucia. A yo me ha I asent quedar, porque si sintieron gente, nada recelén. . Detente. Luego puedes escapar, pues ya sabes donde he ido. Quién me metió en esto a mí? pero ellas vien aquí, yo quiero hacer el dormido. No me tienes que decir, cuando aqueste papel miro. Señora. . Ayer a Agustín se le cayo inadvertido, y por él a inferir llego lo que su cautela quiso encubrirme, pues que Clara, engañada con el mismo título de ser Indiano, le busca para marido, y esta noche le aguardaba, y por eso el fementido, luego que cenó, a su cuarto se retiro y no le he visto; mas quién duda, que saldría para el aplazado sitio? Si tú ya estás remediada con Don Marcos, qué delito te hará Agustín de casarse? Ninguno, si bien lo miro; pero si yo te dijera con qué pensamiento lidio, te admirara más. . Y qué es? Ir a ver si ha conseguido Agustín sacar a Clara; y si no, con un fingido pretexto, entrando en su casa. embarazar sus designios. Aún bien que no hallará ya los pájaros en el nido. Y por eso te levantas aún no bien amanecido? y dirás que no son celos. No son si no vengativos sentimientos de que haya cauteladose conmigo; y así, puesto que Don Marcos durmiendo está, como has visto, y vive Clara tan cerca, y mal mi intento reprimo, ten, en tanto que yo vuelvo, cuidado. . Y si al tiempo mismo despierta, qué hemos de hacer? Puedes decir, que yo he ido sa a San Sebastia Mas quién está allí? Chinchilla, que se ha quedado dormido. Despiértale, y de él mejor verenos si lo averiguo. Chinchilla. . Señor, señor, déjame por San Longinos, que yo no entiendo de Claras, ni de robos. . Haslo oído? Vete, y déjame, que yo soy criado bien nacido, y no merece Isidora::- Ah Chinchilla. San Cirilo! Tú eres? pues yo, sí::- No tienes que turbarte, ya he entendido todo el caso. . Con que sabes el cuento desde el principio? Y lo de la callejuela. Todo este papel lo ha dicho, dime tú ahora lo demás: dónde está Agustín? No has visto, que yo me he estado durmiendo? porque él anoche no dijo, que para ir a este robo, aquí aguardase su aviso, y yo no lo he vuelto a ver. Posible es, que sus designios no te ha descubierto? . A mí fue solo lo que me dijo este robo, y que tenía una casa de un amigo adonde llevar a Clara. Y dónde es? Esto va lindo, pagarame el ser curiosa: creo que es a San Francisco. Qué calle? De San Antón, una casa así a lo antiguo, que tiene el cuarto segundo una Bodega de vino, a cuyo olor todo el día no se vacía de mosquitos. Bodega en cuarto segundo? En aquel barrio es estilo ponerlo a que le dé el aire, porque mil veces se ha visto darle polilla a una cuba. Pues Lucia, ya te he dicho lo que has de hacer. resuel es Sí, Lucia, aunque está lejos, el ir allá, determino: yo he de ir a darle un mal rato. Peguésela por san Vino, Yo voy a ponerme el manto, y lleváreme conmigo a Inés. Mira lo que haces. Mas parece que al postigo del patio llaman. . Veré quien será: Don Agapito. No quiero que me detenga, di que estamos recogidos, y a Diós, que en tanto que él entra saldré yo. . Oh, señor mío! a estas horas? . Reina mía, quién queréis se haya atrevido a venir más tarde, viendo tan irritado conmigo a Don Marcos? Aún bien que ahora duerme como un pajarito; y qué, decid, se os ofrece? Bien creo, que ya habéis visto lo que he hecho por vuestra ama, hasta que hemos conseguido, que casase con Don Marcos: y así, por los cien pesillos, que me ofreció, venía ahora. Pues aún están recogidos mis amos, volved después. Después? estamos lucidos; pues qué queréis, que Don Marcos me llegue a ver? . Yo os afirmo, que si con la furia os coge, al más moderado chirlo no tenéis con los cien pesos para aceite de aparicio. Ello, en fin::- Quién habla al fuera? En tierra con todo dimos, que ya ha despertado. Cielos, quién se mira en tal conflicto! vuelvo a salir. Ah de casa. Esto es peor, por san Lino, porque en el patio a Don Luis, Don Alonso, y otro miro. No impiden a que yo salg y que digan que a estas horas un hombre salir han visto. Pues qué he de hacer? . Yo daré para eso un famoso arbitrio: tú ve a ver qué es lo que quieren, que en tanto a Don Agápito esconderé. . Voy volando. Vamos aprisa. Bodigo, Lucia, Isidora, hola. En aquesta arca metido no os vera. . Yo en arca? Vamos. Inés, Agustín. Quedito; pero escóndame yo y sea de ratones en un nido. Bien logré el trueco, ahora falta escapar de aquí. Bodigo, qué es esto? habéis despertado, que mil gritos os he dado. . Ahora los oigo, Adónde estabáis metido? Si señor, si señor. Don Alonso, y Don Luis vuestros vecinos dicen, que quieren hablarte. Por cierto gentil aliño! al amanecer visita? vendrán a almorzar conmigo: que vayan, y oigan seis Misas, y aún Sermón, mientras me visto. Para mañana de novio . . mucho madrugas. . Amigo, qué novio, ni qué mañana? que mi boda, a lo que he visto, fue noche, y aún de tinieblas. Dicen, señor, que es preciso hablarte. . Dale que dale: estando medio vestido no he de recibir visita; pero entren, pues lo han querido. Buenos días, seor Don Marcos. Mejores os los de Cristo: qué se ofrece? lleguen sillas. Para lo que hemos venido, en pie estamos bien, y más Lucia, que hay muchas cosas que decirte. . Vamos digo. Oh qué tal dentro del arca estará el buen Agápito! . No extrañen el verme así, que ustedes, señores míos, han dado tal prisa a entrar, que ni aún atarme he podido la cinta de los calzones; pero esto pase entre amigos: vamos al caso, qué cosa? Visita, bien por san Pito, y yo metido en el arca. Igual figura no he visto. Antes que todo, es el daros del nuevo estado::- A espacito: la enhorabuena? Es verdad. Pues doilo por recibido. Pues la novia? . Dale bola: queréis acabar conmigo? No os entiendo. Pues yo sí: ea, al grano, que hace frío. Donte a o demo la visita, porque yon también tíritu. Señor Don Marcos, pues solo a lo que los tres venimos es a hablar una palabra::- A quién? A vuestro sobrino. A Agustín? y para eso os levantáis a las cinco, y me tocáis un rebato, cómo a vista de enemigos? Perdonad, que:: Bien está, ya perdono: Agustinico; Agustín: él también duerme como muchacho sobrino: a esotra puerta. Isidora, mujer: todos han caído: Inés, Lucia, ya escampa: ahora bien, entra, Toribio, y despierta esa canalla, . que duermen como cochinos, claro está, como quien no cuida del manducativo. Si esto dura un rato más, me he de ahogar, vive Cristo. Ver deseo este Estudiante. sospechas confirmo. a qué sepa hay Señor. Qué es lo que tenemos? se viste ese mancébito? Qué vestir, si no está en casa. No está en casa? bueno, lindo: sin licencia? ve, y pregunta a su tía donde ha ido. Qué tía? . Doña Isidora tu ama, y señora, pollino. Tamponcu está en casa. Dale, tú me harás que pierda el juicio; pues dónde está? E qué sé yon. Qué dices, demonio? Digu, que he andadu abaju, he arriba, alacenas, e escondrijus, e ni mi ama, ni Agostín, Inés, Locia, e Bodigu no están en casa. Qué es esto, sagrados Cielos Divinos? aún para la tornaboda me faltaba este traguito? déjame, que yo::- . Tened, que ya a lo que hemos venido está aclarado con esto. Cómo? Como ahora averiguo, que ha sido Don Agustín el que esta noche atrevido robo a mi hija de mi casa. A vuestra hija? oh buen hijo? pero Isidora, y mi gente también a ese robo han ido. Eso no sé (ay tal desgracia!) más consolarme es preciso, que ya que Clara hizo el yerro, es con hombre conocido, y tan rico. . Ah Don Alonso, que aquestos advenedizos nos han puesto como nuevos: a mí con dote fingido me clavaron, y en vuestra hija os sacan ahora un comillo. Cómo fingido, y clavado? Luego no sabéis, amigo::- Esta es otra. . La añagaza de la viuda, y del sobrino? Yo sé que fuisteis dichoso, Así os lleve Calainos; ega sque fue d Cómo Ni aún camisa tenían, jurado a Cristo Qué decís? Que por cogerme se hicieron tía, y sobrino. Luego el Estudiante::- Es un embustero de los finos. Qué decís? esto es peor, que en todo engañado he sido. Pagaralo con la vida. Este es Agustín mi hijo. Con que todos han volado? Sí, mío siñor, todicus. Jesús. la ida del humo: yo he enviudado sin sentirlo; y como intacta me dejen el arca, que de aquí miro, fugite partes adverse. Trasudor me da el oírlo. Pues a Dios, señor Don Marcos, que ir a buscar es preciso a este agresor de mi honor. Hasta encontrarle no vivo. Estar a la mira importa. Gracias al Cielo Divino, que se fueron, y podré ver mi caudal sin testigos: ella pesa, bueno está; mas si a su vista he dormido, aunque fueran duendes, como pueden::- Mas Dios sea conmigo! San Gil! San Lesmes! . San Bras! San Panuncio! San Cirilo! Quién, renacuajo con barbas, quién, del diluvio mosquito, en lugar de mí talego, en este arca os ha metido? Mis pecados, que son muchos. No serán sino los míos; pues adónde está mi plata? Yo qué sé. . Bueno, lindo; vos lo sabréis en un potro: hola, llámame, Toribio, la justicia toda entera. Señor, por Dios. . Agápito, o cantar aquí, o allá. Señor, si es fuerza decirlo, yo no sé más, si no es que vuestro criado Bodigo C tana? también anda yo di con lindos chiquillos, justicia de Dios, justicia. Qué es aquesto? Señor mío, amparadme vos. Aa perra, a buena parte has venido. Señor::- Venga mi dinero, o he de hacer un mujerisdio: la criadita de la viuda! Señor, que oigas te pido. Di, como os tenga agarrado. Si yo la burla consigo como Cinchilla la ordena, ha de ser un cuento lindo. Ea, vamos despachando. Pues, señor, después que has visto que a los tres abrí la puerta, y entré dentro con Bodigo, Don Agustín, mi señora, y él me llevaron consigo, por senas de que él llevaba debajo del brazo un lío como talego. . Ah ladrón! que esa es mi plata. Y me dijo como te hablan robado, y tenían prevenido carruaje para irse fuera. Fuera estén ellos de juicio. Que yo con ellos me fuese, por más señas, que Bodigo, que conmigo casaria me ofreció también. Dios mío, para cuando son los rayos? Pero yo, que más estimo mi honra, que el mundo entero, dije, temblando de oírlo, que no quiero nada hurtado; pero el pícaro atrevido de Bodiguillo:- Ah vergante! Tras mí con un puñal vino, partió diciendo, que si quedaba viva, es preciso que a todos los descubriese; por eso fueron los gritos, y entrar, señor, a buscarte. Y por donde, si lo has visto, e y op Qué s fu corrido. Veis como os digo verdad, y que a mí, por esto mismo, en el arca me metieron? Señor, qué es esto que miro? que habiendo una horca en la Plaza, un Verdugo, mil Ministros, se hurte en Madrid de este modo! Con extremos, ni afligiros no hacemos nada, al remedio. Y qué remedio? Seguirlos. Y por dónde? Qué sé yo. Cristo del Pardo Bendito, qué es esto que me sucede? Bien la burla me ha salido: pues señor, si de mi fías, yo podré darte un arbitrio para que del hurto sepas. Ángel, o mujer, qué has dicho? Que si quieres::- Que si quiero? que requiero, y he querido ahora, antes, y después, por los siglos de los siglos. Pues yo, señor::- No te pares, que tengo el alma en un hilo. Mas tú me has de dar primero, y el señor Don Agapito, palabra de que a persona humana, cuanto aquí digo habéis de decir. Por mí, haz cuenta, que a un borriquillo de un año lo estás contando. Yo te prometo lo mismo: este es chasco. Pues señor, yo tengo para marido un hombre, gran Estudiante, que en Salamanca ha aprendido a hacer reportorios. . Bueno. Entiende de esto de signos, levanta figura. . Malo. Sabe él allá por sus libros lo que pasa en Dinamarca, en Fez, y Marruecos. . Lindo: con que sabrá hacer Gacetas? Y en aquesto de perdido, o hurtado, como tu ahora, gana reales infinitos, que él ha viso sabe donde está el ladrón. Eso encubierto has tenido? Lucia de mis entrañas, de todos mis entresijos, quieres ponerme con él? Pues para qué te lo digo? pero mira que se paga, y muy bien. Voy advertido: vamos apriesa; es muy lejos? Es aquí cuatro pasitos: que en la casa, que Agustín, aguarda va prevenido Chinchilla a que yo le lleve. Mil veces seáis bendito, Soñor, que a los hombres disteis tanta ciencia para alivio de pobres necesitados. Yo iré con vos a asistiros, por ver si sé del ladrón, que en el arca me ha metido. Esto es malo pero allá se remediará. . Agapito, si sé donde están los tres, tened por seguro, y fijo, que he de gastar diez arrobas de acerte para freirlos. Vamos aprisa. . Ya corro, cuanto me ensarto el vestido. Veré en qué para este enredo. Cayó el pez en el garlito. Hoy, divina Clara hermosa, sin recelo, ni temor, veré premiado mi amor, pues habéis de ser mi esposa: todo el dinero lo allana. So lo de mi padre siento el digusto. El casamiento habrá de aprobar mañana. Y si no, señora mía, qué miedo es el que te empacha? no casas con un Garnacha, y te han de dar Señoría? Señor, si pudiere ser, te pido por un momento, que os entréis a otro aposento, porque yo este he menester. A qué fin? . Veraslo presto. Y por qué así te has vestido? Pues o hasta aquí te he a todo cuanto has dispuesto, hazme aqueste gusto ahora. Muerta vengo. Mas Lucia? De negociado? . Desvía; y dónde queda Isidora? Señor, preguntas dejemos; y si es que queréis un rato reír, haz lo que te digo: retírate a esotro cuarto, porque en este tengo yo prevenido mi teatro; pero a cuanto veas calla. Haré lo que dices, vamos. Está ya aí? . Abajo queda a que le llame aguardando. Pues súbele a aquesta pieza entre tanto que yo salgo, que voy a ver si los cohetes tiene va puestos el gato. Qué gato? No te detengas. En qué podrán parar tantos enredos? En San Francisco anda Isidora buscando a Agustín: también su padre le busca, y más agraviado Don Alonso con Don Luis: y el infelice Don Marcos anda a buscar su talego: Agustín aquí encerrado discurre a todo salida; mas qué me detengo? llamo: Señor. S Es ya hora, Lucia? Si señor. Los Reyes Magos vayan en mi compañía. Pues de qué venís temblando? Aqueste Mathemático está en casa? Allí estudiando está. Jesús, que visión! parece a Poncio Pilato. pon , r Aquí dice Timegistro, que Mercurio retrogado, si en sextil aspecto mira al trepidante Centauro, será gran año de l libro cuarto de Bravo o confirma: mas Borbón de Cirujia, y Lain Calvo, dicen. . El hombre es de ciencia un pasmo. Mas Caballeros? Aquí tenéis al señor Don Marcos. Plutón, Jobe y Proserpina os guarden. . Famosos Santos! Ya me ha informado Lucia del robo, y vuestro cuidado, y ofresí que os serviría. Haced cuenta, que un esclavo tendréis en mí. Señor mío, aquí no sois necesario? retiraos a esotra pieza, porque al conjuro que hago, importa que estemos solos. Venid conmigo a ese cuarto: fuerza es fiarle el secreto. Esta es burla, y verla aguardo. De verme solo con él tiemblo como un azogado. En fin, un talego ha sido a de plata el que os han hurtado? Sí señor. . Cuándo fue? Anoche. Ladrones nocturnos, malo: su oscuridad tiene el cuento, porque tenebrorumicaos, in sácula saculorum, Eso hay ahora? . Sosegaos: y cuantos han sido? . Tres. Las tres anades cantando los haré yo parecer. Veis? de todos, si yo agarro a Bodiguillo: . Quién era? Un pícaro redomado, que entró a servir por venderme, Eso hace cualquier criado, En fin, señor ya tenemos entendido tado el caso, sentaos en aquesta silla mientras mis conjuros hago, y obligo a Pintón que venga a dec . San Hilario! quien es Plu el Es no. . Verhumcaro? Abis os lo diga a vos, y o el no me hablo. s si ánimo no tanéis va le Pues ver un diablo, y hablarle, le parece a usted que es barro? Una vieja el otro día vino aquí con grandes llantos, porque perdió una toca, nnos dientes de ahorcado, y unos cabellos. . Famosas reliquias para un trabajo! Y hubo menester que hiciera a Atila, y a Diocleciano, a Anas, y Caisás y Herodes acatamiento. . Y hablolos? Como yo os hablo. Una vieja trabará conversación con el diablo. En fin, lo que puedo hacer, es, que él os diga el estado del hurto, sin que le habléis. Vaya, no es de todo malo. Pero verle no se excusa. Cerrar los ojos y vamos. Pues atended, sin moveros, que va el conjuro. Ya aguardo. Cascusinorro, Cingamocha, Polipodio, Monicango, tú, que de los caminantes ladrones sigues los pasos, ven, y dinos de estos tres el camino que han llevado. Viene ya? Esto quiere tiempo. Ven, pues, o si no te agravo el conjuro y así como en la lumbre voy quemando este pimiento molido, así veas chamuscados los cañones de tus barbas, Por Dios, que no incenséis tanto, que me ahogo. . Así el martirio le doblo, y vendrá volando. Hasta ahora el martir soy yo. Oh tú, Plutón camuscado, manda a Calquimorro al punto, que venga a lo que le mando. Viene va? Ya va viniendo, porque ya siento los pasos.? S, Trae zapa forma de uu gra ̱h. V echando llamas de fuego. Hermosa visita aguardo. Vienes ya? , . Ya voy. Dios mío, para ahora es vuestro amparo: Jesús qué rumor! Es, que abren del abismo los candados: Por el J. Y. Jerunt, y el ubicunque duarum, conjuro de los conjuros, y encanto de los encantos, que me digáis donde están. Allá en Medina del Campo. Muerto soy, J sus mil veces! Qué ruido es este, borracho? Don Marcos, qué es lo que miro? Cabalieros vuestro amparo mé valga. . Aunque te metieras del mismo Rey en el cuarto, tengo de seguirte, mas qué veo! Qué estoy mirando? muere, aleve. . Deteneos. Cómo os pasáis a su lado? que ese, y esa mujer son los fingidos Indianos, y esa es mi hija. . Ay de mí! Advertid, que el que hallo es mi hijo Don Agustín. Y el que, con Clara casado, os deja ya satisfecho. Señores, si sois Cristianos, sin confesio no mus Pues qué es aquesto Que Bercebú me llevaba, y todo me ha chamuscado. Cómo? Mas qué es lo que veo? ellos son: aquí pícaros, pues el diablo os ha traído, ha de haber una del diablo. Tened, que si por el hurto lo decís, yo os he tomado la plata, y aquí el talego tenéis, sin que falte un cuarto. Con aqueso me sosiego; pero el conjuro? . Fue chasco que os dio Chinchilla, poniendo lleno de cohetes un gato, que va por esa ventana. Y me he de quedar casado? Eso hasta que yo muera, pues mi amor urdió este engaño, para haceros mi marido; y yendo ahora buscando a Agustín para el dinero, di con los tres, que han entrado siguiéndome hasta aquí. Y pues sin más feliz ha tomado el cuento, que yo pensé, falta que sepa el Senado:- Que yo me caso con Clara. Qué hallé novio acomodado. Que Don Agustín es mío. Que yo a mi hijo he encontrado. Que yo escarmiento de bodas. Que con reñir nada alcanzo. Que yon vuelvo a mi esportilla. Que yo con Beatriz me caso. Que soy novio, y hasta ahora no sé con quien me he casado, De la Miseria el Castigo aplauso. rdor g
