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Texto digital de Cada cual a su negocio

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Ambrosio de Cuenca
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Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Cada cual a su negocio. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/cada-cual-a-su-negocio.

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CADA CUAL A SU NEGOCIO

JORNADA PRIMERA

Ya estoy cansado, Marín, de Palacio. Si lo estás, fin con dejarlo darás, a lo que no tiene fin, mas yo debo de estar loco, o tu eres hombre inhumano, pues un Ángel soberano, te mueve, señor, tan poco: de una casa de placer tres millas de Zaragoza, las amenidades goza mi señora, y tu mujer, casaste con ella, el día que de Sicilia veniste, y apenas un mes cumpliste en su dulce compañía, cuando a esta Corte, o abismo, venimos a pretender, adonde, ni de mujer te acuerdas, ni aún de ti mismo: siendo tico, estás tan pobre, que de vergüenza lo callo iba a decir, que no hallo materia que no te sobre, diciendo, gusto, alegría al Sera fin, que gozar te aguarda, que hay que esperar con esta necia porfía. Pues tengo de malograr tanto tiempo consumido? Por desquitar lo perdido vuelve un tahura jugar, mas llegando a rematarse, viene el triste a conocer, que el mal no estuvo en perder, si no en querer desquitarse. Si mi voto has de seguir, pierde el tiempo que has gastado, no te duelas del pasado, duélete del por venir. Si el tiempo, Marín, los dejo, ese influjo pasará. Si es desánimo, no hará, que es un galápago el viejo. Pues nada viene a importar, que algo más de pena en fin, adonde hay tantas Marín, poco puede embarázar. Véngate de la fortuna, pues el desengaño ves, no comamos a las tres, ni cenemos a la una, con más pencados, señor, cada Jueves en la noche, que tiene en Madrid un coche, alcahuete del amor, que puesto que en carne estriba la comparación es cierta, que unos son de carne muerta, y otros son de carne viva. Tanto me estás persuadiendo, que manana ser podrá que partamos. Siglos ha, que lo mismo andas diciendo, a un cuervo se me figura, que siempre mañana dice, y hasta que muere infelice esta mañana le dura. Así entiendo que será, tu mañana repetida, pues mientras dure la vida, también ella durará El Rey sale, y la ocasión, a darle aqueste me obliga. Luego no querrás que diga, que es eterna duración la de aquesta tu mañana. Pues que pierdo en lance igual cuando de este memorial la pretensión salga vana. Señor? Bi t oac a , Al Marqués. A vos, su Alteza me ha remitido, cuando tengo consumido todo mi caudal, por Dios. Cansado mostráis estar. Si os causa desastosiego, señor Marqués, tanto ruego, que hará en mí tanto espera Tengo por más justa ley que excuséis de memoriales, que en Caballeros reales, premio es servir a su Rey, Más premio es servir a Dios y no deja de premiar. Cuando el Rey tenga que de él se acordará de vos. Eso si pesia mi mal, despachar cuerpo de Cristi en toda mi vida he visto despacho más liberal. Mil parabienes te doy de la merced que le han hec al gran valor de tu pecho, de que satisfecho estoy. Él es un gran Caballero, con que liberalidad, no vi mayor claridad, ni nombre más lisonjero, puesto que ya estás premiad Calla villano, estás loco Pues que te parece poco haverte desengañado, si trece meses hubiera, que oyerás lo que has oído, en lo que hubiera valido, lo que vale considera, que aún pretendiente supuel que no se hayan de premiar, que premio le pueden dar como despacharle presto: es gran dicha lo que pasa, buena Pasqua le dé Dios, pues la tendremos los dos mejor que en la Corte, en cal No hay que darme, yo lo cre que las cunas son campañas de juveniles hazañas, donde es más justo el empeño. Nacer con dicha es trofeo, no la empresa, no el valor, que pues mercedes, y honor, se alcanzan desde la cuna, nacer con buena fortuna será la hazaña mayor. Siempre desdichado he sido, mas no sé que mal me esté, porque el mal no sentiré, cuando el bien no he conocido aquel que dicha ha tenido en el infelice estado, se siente más enojado, porque ser más riguroso, será haber sido dichoso, que ser siempre desdichado: más siempre desdicha tal, es mucho rigor también, que a tener algo de bien, aún fuera menos mi mal; pero si es tan natural, que ya vivo, porque peno, pa con poca razón condeno otodo el mal, que significo, que si el mal al bien aplico, me servira de veneno. Mas Sicilia me ha de dar el bien, si lo es conseguir la muerte, porque el morir y será mejor, que el penar; pero que sabe buscar punta de esto, que ha cerrado, violento plomo arrojado fuero ardiente, ala de flecha, contra mí, si me defecha la muerte por desdichado. Ese es otro desatino, te no es mejor que acá muramos, a morir quieres que vamos tantas leguas de camino? tú solo te puedes ir. Tanto un Español desmaya? Hás visto Español, que vaya de buena gana a morir. Tan cierto lo tienes ya? Cuanto menos es mejor, y para incierto, señor, mejor estamos acá, yo punta de acero, y bala, fuego, y flecha linda cosa: Es muerte menos penosa. Cualquiera muerte es muy mala. Pues partamos al momento, y guía donde quisieres. Ahora conozco que eres hombre de grande talento. Mira que es tarde. No importa, que es corta de aquí a Belflor la jornada. A más amor, se me hiciera menos corta. Tanto don Juan en la Corte. Pues qué sospechas? Sospecho, que tendrá ocupado el pecho, en cosas que más le importe. A tu amor, y a tu virtud tal ofensa? No te asombres, si fueron siempre los hombres, es Fraile la ingratitud. En ti, señora, asegura tu prudencia, y discreción, la poca satisfacción que tienes de tu hermosura. Si en que soy hermosa estrivas, de todo bien me despojas, causándome más congojas, qué presunciones altivas, que para que airada siga la fortuna temerosa, no es menester ser hermosa, que basta, Ines, que se diga. Aunque fortuna destina desdichas a la verdad, no a la tuya que es deidad, que iufluencia predomina, si bien llenas de exceciones, se ven antiguas historias, donde hermosuras, y glorias dio fortuna por blasones, y acompañando belleza, con virtud pierde el recelo, que será prodigio el Cielo, si avara naturaleza Quién dice falso; no miente, si lo ignora, que el mentir, solo consiste en decir, aquello que no se siente. Creo que dirás, Ines, con amor tu sentimiento, dirás verdad, pero siento que dices lo que no es. Dame albricias. No las dés. No vienes bueno? Si vengo. Pues por que darlas no tengo? Te arrepentirás después. Qué es aquesto, Marín? Nada. Nada? Nada. Es false lad. Yo sé qué digo verdad. Yo sé que soy desgraciada. Por qué lo niegas? Qué tiene? Nada por Dios, qué por ese se queja con tanto exceso, por qué sin nada se viene. De eso es la melancolía? de eso se aflige? Y de suerte, que caminar por la muerte, a la otra mano quería, restan te para partir, mira si es grande el favor, quiso más gozar tu amor, que irse, señora, a morir. Grande a fe mía, de suerte, que vengo a sacar de aquí; Marín, que me quiere a mí, tú, señor, más que a la muerte! Qué prestolo glosará. Pues no es clara consequencia! ! Y aún dirás que es evidencia! No haré, porque mal me está de Con mil suspiros ardientes anegado en tierno llanto le vi. Sentimiento tanto, por quien Marín? Por ti. Mientes, no exagerando me estés, sentimientos, pues podía venirme a vercada día, y suele pasarse un mes. Cógrome; pues la verdad diré por Dios verdadero; venimos porque el dinero nos hizo gran soledad, que a no cerrarse los puertos, en Zaragoza estuviera, desde aquí a que Dios viniera; a juzgar vivos, y muertos. Cómo? Yo no digonada, Villano. Esto es caminar, mas que me quiere envíar a prevenir la posada, ̱. . Vive Dios. Tenle, señora, que de mi estado recelo, que no he de acertar al Cielo; si me despachan agora. Mal nacido. Aunque busón, Hidalgo, señor, nací, pariente de un jabalí de los montes de León. De tu prudencia desdice, hacer caso de Marín. Es un loco. Y es al fin loco, que verdades dice. A no ser por ti, la vida le quitara. Hiciste ahora gran lisonja a mi señora, y a mi merced muy cumplida. Tu valor a igualar vienes hoy, Don Juan, con el tener, pues juzgas que has de valer menos, cuando menos tienes, El rubio metal, señor, si bien esmaltado está, mas lucido se verá, pero no con más valor. anrre Confieso que la riqueza tan buen lugar ha tenido, que en todos tiempos ha sido esmalte de la Nobleza. Y como es oro mejor, con el esmalte parece, porque el lucimiento crece, no porque crece el valor. Luego si al Noble riqueza valor ninguno le da, tan poco le quitará ningún valor la pobreza. Y no tan pobre has quedado, que con tu renta no puedas, como en lo justo no excedas, vivir señor, descansado. Que, si has de gastarlo mal, lo mismo, Don Juan importa, una cantidad muy corta, que un tesoro de caudal. Y advierte que no lo digo, porque prodigo te veo, que de cumplir tu deseo mayor interés consigo. Pero si siempre ha de estar tu femblante de esa suerte, que tú lo pierdes advierte, y yo lo vengo a pagar, Si vana solicitud causa tu melancolía, causar, puede tú alegría, de este monte la quietud. Que fragoso, y eminente, tributara cada día sabrosa caza, que cria desde los pies a la frente. Si mujeres, mujer soy, que si tan tuya no fuera, pudiera ser que te diera, más gusto del que te doy. Soy propia en fin, no me espanto que en posesión no hay deseo, más cuando a solas te veo, conmigo silencio tanto Conmigo tanto rigor, cuando yo el alma te ofrezco? bien sé que no lo merezco, más me recelo mi amor. Mereces tanto, Beatriz, que es ese mi sentimiento, pues a más merecimiento me juzgo más infeliz. Que puedo merecer más, si estar contigo merezco? Pues yo más penas padezco, cuanto más humilde estás, que casi me pesa verte tan gozosa en tal estado, pues cuando más obligado, tengo menos, que ofrecerte. No hay que recibir disgusto, porque no hayas conseguido premio, que haberme ofrecido, pues no era premio a mi gusto, que con él has de premiarme, si tu amor es verdadero, y montes de oro no quiero que tengas para entregarme. En qué te puedo agradar? En una cosa. in En qué? Serate dificultosa, y no me la has de otorgar. Tan poco amor en mí ves? Pues no vuelvas a la Corte. Cómo eso a tu gusto importe no verla, ferá ainterés, No podrás. nre Tengo valor. Yo recelo. No hay de que. Quién lo asegura! Mi fe. Quién te obliga? Mucho amor Dudolo angundo Seré constante. Qué miras? Así lo juro. Siempre firme? , . Seré muro; Sin duda? Seré un diamante. Gran dicha, Feliz empleo. Vencí al fin. Mía es la gloria. Pues yo he dado la victoria, mioses, don Juan, el trofeo. atrí Oye? No quiero. No quieres pídole yo alguna cosa, seor galán? Sehora hermosa, por si acaso la pidiere. Diga. No lo quiero hacer. Pues aún no sabrá primero, que diga él no, lo que quiero? Yo no lo quiero saber. Marín. Malo. Verdadero amor te tengo, si tú. Doncella de Belcebú, ya te he dicho que no quiero Nuestros amos considera? Por eso así respondí, porque luego conocí, que quedabas con dentera, pues cuandó apenas de hanbiento) en pie me puedo tener, me convidas con mujer, y más para casamiento; mira regálame Jnes, que en mi condición espero, que lo que hambriento no quiero harto lo querré después, Regalárete mejor que a un Rey. Para luego es tarde. Entra, y verás el alarde, que hago Marín de mi amor. qué lindas sois las mujeres! Casaraste? Pues no? , Jura. Como no nos case el Cura todo cuanto tú quisieres. Con eso, Marín, destierras los amores; que me abrasan. Las pertas nunca se casan, basta que paran las perras. Cómo? Mas que se ha enojado, a bobilla, burlome. Entendil No, no seré del mundo el mejor casado. 1 Hiriole vuestra Alteza. 2Apriesa, que se mete en la maleza 1. Por la ladera baja: 2. Cuenta con él, arriba. Atajay ataja. Montaña inaccesible, frondoso valle, y apacible, que juntos valle, y monte, ofrecen más vistoso Horizonte. Que sin vatia pintura, nunca se vio perfeta la hermosu codiciosa mi gente, (ra; por el rastro persigue diligente: el bruto; que a este rayo rendir no quiso el último desmá y estoy tan dividido, (yo, que no llegan sus ecos al oído. Por la canada espesa, otro cerdoso jabalí atrabiesa, y el tronco de un quejigo, de celada le sirve a su enemigo Dio con él en el suelo, favorézcate el Cielo, con que furor le enviste, con valor se resiste. Si ayudarle pudiera, (fera; aquel fue rayo de la cuarta es- y divino portento, (to, pues que sin tiempo le quitó el alien Remedio soberano, (no. remedio al fin de tu divina mas Estas ácaso herido? Muerto de amor, de obligación rendido. Mi bien, esposo espera. Baja aquesa ladera, que aunque es Sol tu hermosura, el Sol no le halla paso a la espe De mujer conducido, (sura. si del fuego impelido, el plomo ardiente al bruto, pagarle obliga el mísero tribu de la vida, que exhala, (to que aún fue primero, que llego lava- suceso milagroso, (la: prodigiosa mujer, jove dicho. eso. Por dónde vas? Por donde la luz del Cielo esconde del monte lo intrincado. (do, Bajarno puedes por aqueste la vuelve a seguir la loma, y poraquel bracel la senda toma que en el valle te aguardo. Un siglo, escada instante que me tardo dé llegar a tus blantas. Con tuvista a los Cielos me le- divina Cazadora, (vantas precursora del Sol, candida Au- (rora, de estos montes Diaña, en traje humano, Diosa sobera Diosa, o mujer, quién eres? (na. que pareces mujer, y no lo eres; porque a tanta hermosura, ser no es posible humana cría: Oh infinita grandeza, (tara. formándote excedió naturaleza No es el Rey el que veo? Permite a mi deseo, que toque con la mano, el candor soberano, de esa tuya de nieve, (ve, que sin respeto el alma no se atre sabré que si divina, para adorarte el Cielo me des- y si humana te hallare, (tina, él puede perdonar, si te adorare vañ Humana, soy, teneos. Cómo si son divinos los tro- deja que llegue a verlo, (feos? Basta decirlo yo para crecrlo Luego divina eres, pues obligarme quieres, que lo qué dices crea, aunque mi vista lo contario vea? Cómo rayos mo ofreces; divina me encareces, obra de tu grandeza, (lleza, porques tu luz quien causa mi be- y esa luz en despojos vuelve de mí en reflejos a tus y estás enamorado, (ojos, de lo que yo no tego, y tú me has A tu mano le toca, (dado. conrmar los favores de tu boca Será vana porfía. Tienesmela de dar por vid Por lo jurado siento, (mi de no poder cumplir el juramen que aunque fuera cortada, en aras al honor sacrificada, (dier si yo mano tuviera para poderla dar, la mano? más es del dueño mío, que en su valor confío, le dará a vuestra Alteza, primero que mi mano, su cabecio Luego me has conocido? Pues cuál otro atrevido respeto me perdiera, que este rayo respuesta no le die si sangrienta homicida quité a un bruto la vida, que ejecutara fiero, con puntas de mársil, golpes de acero, librando de esta suerte (muerte dos vidas de los brazos de la cuanto mayor castigo merece el enemigo, que a mi honor le procura funesta sepultura, cuanto se ve más alta, honra, que vida, si Nobleza esmalta, vive Dios que me pesa veros por agresor de aquesta empresa, que a ser otro cualquiera, aún mejor que lo digo, lo hicieroe Mal disvadirme intentas, si cuanto más airada, mas afre causan al Sol sus rayos, al alma penas, y al vivir desmayos. Qué intenta vuestra Alteza Tocar de aquesa mano la lle ̱. Señor. Beatriz. Esposo, o trance riguroso! Adónde estás? Escucha. El monte, el alto, la aspereza mucha, no es posible nos vea. En corta hazana, tu valor se emplea. Que más alto trofeo. Si es verdad lo que veo, o aspereza molesta! mas esta bala llegará más presta Aquí estáis seguro, (muro. que aqueste pecho, os servirá de El impulsó suspende, el rapto movimiento, del muelle violento, mira que el que te ofende, mi bien, señor, espera, lo que haces considera, toma mejor acuerdo, reparaque me pierdes, y te pierdo No de culpa careces, cuando tu vida, en su defesa ofre por tus espaldas puerta (ces, en mi venganza abierta, halle el plomo a su pecho castigo, que me deja satisfecho, y a todo el mundo asombre. Qué es loque haces hombre? Qué es su Alteza repara? Ltarde me avisas, o fortuna aba socorro me de el Cielo. (ra, Jesús que desconsuelo, que baja despeñado, C so que gran daño, señor, habéis causa La congoja divierte, sin temor de su muerte, que no es gran precipicio, cuando por beneficio la vida le defienden, espesas matas, que del risco penden El Cielo sea conmigo. Mi bien, señor, amigo. Aunque de tal tormenta llegar por dicha sienta, de vuestros pies al puerto, fuera mas dicha haber llegado si bien es tal mi suerte (muerto, que no se acordara de mí la muer porque de un desdichado (te, aunla muerte, señor, no tienecur (dado. Don Juan. Don Juan de Aragón soy, de tan alto linaje, que he heredado de sus Reyes, el apellido, y la sangre. Nací en un risco eminente, corona de Majestades, cuyo superficie toca los celestes luminares. Cuyo sumpruoso edificio eternizan duros jaspes, así en siglos venideros, como en los que fueron antes, cuyo inexpugnable sitio de torres piramidales, a solo el cuarto elemento tinde su altivo homenaje, cuyo distrito circuye el Tajo, que a sus pies yace, o ya muro de cristal, o ya foso de diamante, en cuyos nativos muros montes de espuma deshace, que duda que los defiende, quien mira que los combate. Nací en Toledo, que el nombre, refiero por no agraviarle, porque solo el nombre suyo, su discreción satisface. Apenas tuve quince años, cuando piadoso a mis padres di sepulcro; y dise apenas, cuando dejé el vasallaje de Castilla, y a Aragón vine huyendo de las paces, porque era Sicilia entonces. una palestra de Marte. De como allí te serví, no es menester informarte, pues ya sabes sus peligros, y ya mi Nobleza sabes. Vine a la Corte seguro; que mis servicios hallasen, digno premio a su lealtad, en tus manos liberales. Y alcabo de trece meses, que mal; o bien me miraste, a quien siempre de paz goza; remites que me despache. Llegue aunmármol, llegue aun en la dureza constante, (bronce que necesidad no mueve a quien nunca de ella sabe. Las espaldas me volvió, y el alma en ansias mortales vio, que seguro dormía por mi esfuerzo vigilante. Que es un soldado el que trincha entre esplendidos manjares, que da de comer a todos, y no lo agradece nadie. Segunda vez de Sicilia quise pisar los umbrales, no por ti, porque a la muerte mi dicha me consagre, que fuera aún vida molesta morir en edad infante, que un infeliz cuando vive, vive siglos, por edades. Vi de camino a Beatriz, cuyas partes celestiales, más de virtud, que hermosura fue a mi desconsuelo un Ángela Entre el ocio, y el recreo gozaba tranquilidades, y no imaginadas glorias en el cielo de su imagen, cuando de un albergue pobre, si tico de amenidades, que en este Valle le oculta verde aliso, o blanco sance, salimos a entretener el tiempo en caza esta tarde, para divertir placeres, como otros suelen pesares. Por la intrincada aspereza de aquese profundo Valle, cerdoso un bruto subia hacia la siniestra parte, y en pago de que fragoso le impide el monte que pase, previniéndole en anuncios últimas prósperidades, fue guadaña de la muerte en sus vidas vejetables, pues rama no perdonó de cuantas miró delante, venganza piden a voces, que dan al ullimo trance, crujiendo a sus medias lunas a la diestra, donde yace al pie de un tronco robusto, del crujido los finales escuche, que sucesivo más cerca le trajo el aire; atenta puse la vista, eché al arcabuz la llave. fírmele al pecho, y al rostro, mirando hacia todas partes, sirvió el estar prevenido, que desperdicie granates, la puerta que abrió una bala, tinendo el campo de esmalte, rayo el bruto, al tiro enviste, por ver si puede vengarse, que era Español, y aunque bruto herido creció el coraje, dentro su corbo diente, juega fiero en el combate. Cuya plel sintieron bronce los filos de este diamante, a ver Beatriz mi peligro cayó la fiera arrogante, muerta a manos del peligro, antes que el plomo llegase, al Cielo entonces pluviera para más felicidades. Pues no fueran mis acciones, sacrilegios que te ultrajen, menos diestra, y más mujer en peligro semejante. Desmayos la suspendieran, o a mí por él me acertase, que importa que me disculpe, verte, señor, tan distante, si es clara luz en fatol, por más queun Rey se disfrace. Qué importa que yo en mi pecho lealtad interlor te guarde, si no juzgan interlores, los humanos tribunales. Qué importa sangre vertida, por más que inocente clame, si pecó la que sustenta mis espíritus vitales. Qué importa que se publique, que asalté cuatro Ciudades, si hoy los muros de tu templo, traiciones viles combaten. Qué importa adquirida gloria en tres batallas campales, si una más honor me quita, que las tres pudieron darme? Pues cómo, señor, permites, que yo lo sacro profane, si a la vida que aquí vivo, no áplicas seguridades. Castiga, señor, castiga, no la venganza dilates, rompa mi alevoso pecho ese acero penetrante; y si porque tú le cines, no quieres, señor, mancharle, ardiente plomo, violento como bala desembrace, justa muerte a mi delito, y sin para mi suave. Si no es que en darme la vida, quieres, señor, castigarme, que a quien vive arrepentido, nunca fue posible hallarle muerte, como darle vida, ni vida, como matarle. Alzad, Juan, que estos lazos son evidente señal, que es vuestro pecho leal, pues que le cinen mis brazos. No sé, desdichas, si crea, precipitándome voy, señor, que en tu gracia estoy; ruego a Dios, que por bien sea: tu gente es la que ha llegado, Danos gran señor tus pies. Venís cansado, Marqués? Nunca, señor, me he cansado. cuando en tu servicio estoy. Rendisteis el jabalí? Más fiero bruto no vi, después que montero soy, murió al fin como valiente, de aquese monte en lo espeso; matando el mejor sabueso, y cansándonos la gente. Por acá con más presteza se rinden humanas vidas, porque se dan las heridas, con más que humana belleza. A un bruto, Beatriz, tiro, y tan presta vida exhala que de la muerte, o la bala, no sé cual antes llego sino es que perdió el aliento más arroyos de su luz, que arroyos, que el arcabuz arrojó en fuego viosento. Repara, señor, que es tarde, Don Juan. Señor; En Palacio os he menester despació, vedme luego: Dios os guarde, y a vos hermosa Beatriz dé el Cielo lo que deseo. En ser vuestra esclava creo, que en todo me hizo feliz. Gran belleza. Su desdén verás en las ansias mías. No más a caza en mis días, Pues de esta he salido bien. Cielos de qué os ofendéis! porque así me castigáis? que apenas el bien me dais, cuando el mal me prometéis: despacio a mí, y en Palacio, no sé que el alma me avisa, pues donde viven aprisa; me quieren a mi srespacio. Mas siendo, quien es Beatria que desmayo el alma siente ni que mortal accidente, que pueda hacerme infeliza Mi bien, amigo, señor, no me respondéis? Ay Cielo, como en mí tan vil recelo! si hay en Beatriz tal valor? Tú llegarte a suspender, cuando mí fe te asegura? Mas no temer, es locu que él es Rey, y ella mujer. Que estará hablando entre con tan grande suspensión? Disimulad corazón, que os importa a vos, y a mí, Mi bien. Beatriz. Dueño mío, como estás, cómo te sientes! Libre en riesgos evidente más cautivo el albedrío, pues en pena tan extraña, fue a los rayos de tu esfera despojo humilde una fiera, blanda cera una montaña: cansada estarás mi bien, de pisar en tiernas plantas tanto monte, y penas tantas que se dan el parabién; de que a Diaña han gozado que es justohaber presumido que por ella te han tenido, pues todo se te ha humillad vamos mi bien, que ya es ho y es forzoso obedecer la Majestad, y el poder. Ya tu ausencia el alma llora. En vano eclipsando estás esos ojos de luz llenos, si ves que no puedo menos. Ni yo Don Juan, puedo más. Cese el llanto, triste velo a tu beldad soberana. Cuando volverás? Mañana. Riguroso desconsuelo. Pues es tarde? No don Juan, más cuando fueres amante, a siglo por cada instante, muchos siglos se te harán. Quieres que no vaya? No, que a un Rey obligado estás; pero piérdome si vas, sino vas te pierdo yo, y entre el perderme, y perderte, no hay diferencia ninguna, que hay en dos vidas, que es una, como una vida, una muerte. La fe maltratando estás, de mis sentidos ajenos, mi bien, yo no puedo menos. Ni yo mi bien puedo más. Ya es fuerza. Ya sé qué es ley. Y sabes también que es justo. Sí, pero ha de ser mi gusto, no verte a ti, por el Rey. Luego tú no gustas? No. Pues que caya no me dices? Sí. Pues no te contradices? No me contradigo yo, que quiero; yno quiero infiero, sin ser muy dificultoso, que si quiero por forzoso, quiero aquello que no quiero, y pues es fuerza querer, lo que no quiere mi amor, previniéndose el dolor, para conquistar mi ser, que vierta permitirás, mares de tristeza llenos. Mi bien, yo no puedo menos. Ni yo Don Juan puedo más,

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA Buena cara, y es airosa la Francesa. Te ha agradado? Si antes hubiera llegado se me hiciera más hermosa. Aunque el arte liberal, tanta belleza asegura, promete aún más hermosura la fama al original. Casar por razón de estado, y hallar gusto en lo forzoso, es ser aún más que dichoso. Soy aún más que desdichado, Gozad de tanta beldad, que dio el Cielo a la persona, que es decente a tu Corona, no es, señor, felicidad. Mal a un Rey llamas feliz, por gozar beldad humana, si un vasallo soberana belleza goza en Beatria, confieso que la belleza de la imagen de Leonor, al arte de más primor excedió naturaleza, más competir es en vano con Beatriz, pues imagino, que es un prodigio divino, si es Leonor prodigio humano. A tu deseo amoroso tengo eficaz instrumento, para que este casamiento, no tenga efecto dichoso. Injustamente antepones mi gusto a lo que es tan justo, si bien que en ajeno gusto, son más tardas las acciones; y así responder podrás, sin dar dilación, ni aliento, tendrá fin el casamiento, y alivio a un amor darás. Harelo sin exceder lo que tu prudencia ordena. Para remediar mi pena, tu consejo he menester, que a superior gerarquía, de un imperio soberano, no sé que poder humano le pueda hacer batería. Sus desdenes nos están declarando, que su amor, como en su esposo, señor, le tiene puesto Don Juan, y el tiempo que a él asista gozando de su belleza, será roca en la firmeza, y imposible tu conquista: dale algún honroso cargo, en que se entretenga ausente, que no aura mujer valiente, sola a un Rey, y aun tiempo largo Pues di, qué haremos? Ordena particular embajada, que lleve a Roma, jorvada a tu propósito buena, que larga ausencia divierte tanto, que en su diferencia verás, señor, que la ausene tiene efectos de la muerte Tanta gloria el alma ale con lo que diciendo estás, que parece que me das posesión con la esperanza Después de besar tus p vengo, señor, obediente a tu mandato. Pariente. No es bien que título de con que tanto le levantas, a un hombre, que a ti señor Alzad, Conde de Belflor. otra vez beso tus planta tan grande favor me hacéis, que excede a todo favor. Correspondo al gran valo con que servido me habéis, y del, Don Juan satisfecho, necesita mi Corona favor de vuestra persona, y lealtad de vuestro pecho. En Roma se ha ocasionado un negocio de importancia; y aunque es larga la distancia para un recién desposado, no siento en toda mi Corte, quien vaya mejor que vos, ni tengo Don Juan por Dios, negocio que más me importe Mucho calláis? Señor, callo, porque no hay que replicar, que obedecer, y callar, es acción de un buen vasallo Pues prevenid la jornada mientras que yo al Papa escriba; que en vuestro despacho estriba el fin de aquesta embajada. ̱. Porque era pobre, formé quejas de él al enemigo, y hoy que riquezas consigo, conozco el yerro que fue, porque airado cuando ve, que fue queja desigual, para un mal accidental crece tanto su rigor, que me toca en el honor, que es lo intrinfeco del mal. Hayer digno premio intento, y es intentarle delito, y hoy que ofender solicito, es justo merecimiento. Si al beneficio avariento, y al delito es liberal, que más segura señal, tratando al bien con desdén, qel que ha dado el mal por bien, ha de dar el bien por mal. Actos de virtud pregona el Rey, que mercedes hace, cuando justo satisface, méritos que galardona. Pero si cuando blasona, que los méritos iguala, fuego de agravios exhala, será el galardón veneno, que el acto para ser bueno, no ha de tener cosa mala. La pena es mayor que siento, ver que es Rey, que a no ser Rey, sentirlo era justa ley, (mas con menos sentimiento, porque a un poderoso intento, es de un vulgo aprobación, y el honor opinión, que para dejar de ser, hunca ha avido menester que llegue la ejecución. Mas no es poco peligrosa, que es mujer, y ausente yo, y con poder, y ella no, yo infeliz, y ella mi esposa, o fortuna rigurosa, y o rigurosa embajada, que culpa participada, no puede un Papa absolver contraida en la mujer, como culpa originada. Quimérita, y suspensión? Marín. Mal despacho arguye, siempre Palacio te influye saturnina condición; dejaste tu condición allá en soledad amena, solo porque el Sol te ordena te llegues a su arrebol, sabiendo, señor, que el Sol, no tiene conjunción buena: si ya habías prometido de no venir a Palacio, cómo, señor, tan despacio a Palacio hemos venido? Marín, porque me han traído. Yes para algo de provecho? 1. Tantas mercedes me han hecho que el pecho caber no puede, lo que sus fuerzas excede, y está reventando el pecho. No está ducho tu valor a que merced se le haga, y por eso le empálaga noviciado de señor. Soy de Roma Embajador, y alto título me han dado de pariente, y un Condado. Jesús, si cansado estás, pedirle al Papa podrás, que te absuelva de cansado. Qué dices? o airado Cielo, sabes acaso, Marín, si, porque, si no, a que fin aumentas tú mi recelo, público es ya mi descelo, público mi deshonor. Qué es lo que dices, señor? Cuando disímulos toco, digo que te duelen poco riesgos, Marín, de mi honor. Qué riesgos, que honor, que has? vive Dios, que no te entiendo. Más de tu lealtad me ofendo, mientras disímulas más. Desesperándome estás, y ultrajando la opinión de este acero, que blasón dio a Toledo con su nombre, siendo en las verás más hombre, que en las burlas soy busón. Ay, Marín, la obligación reconozco que te debo, Pues qué tienes? No me atrevo a pronunciar mi pasión: tu puedes ver de que son mis ansias en caso tal, que en la congoja mortal, cuando uno está agonizando, su mal está pregonando, sin poder decir su mal. Ven, y ensilla. Qué intentas? Antes que me vaya quiero, ver a Beatriz, por quien muero entre confusas afrentas. Mucho he sentido, que sientas mi capacidad tan poca. Si más el mal me provoca, dirételo a mi despecho, porque no cabrá en el pecho, y es fuerza salga a la boca. Con los caballos queda, en tanto que yo pueda ver, si aquesta Diana, belleza soberana, del monte habitadora, en quien el alma adora, menos ingrata intenta, ser alivio del malque me atormen El riesgo es evidente, (ta. tres millas solamente, está de aquí la Corte, (porte como quieres, señor, que sere: Don Juan en ver su esposa? Divina, como hermosa, y más en tantas penas. que tendrá del ausencia que le orde (nas, si tu amor aguardara, que sola se quedará, bien con salvo conduto solicitar pudieras el tributo, que amor siempre asegura mejor a la ocasión, que a la ventura; mira bien lo que haces, que mal a tu prudencia satisfaces. Mirar, y ser prudente, siempre será Marqués grande incon en quien de verás ama, (veniente porque en ardiente llama, quien hallara prudencia, siendo mal, sin humana resisten- y si el amor es ciego, (cia; y a tener amor llego, como quieres que vea, si solo mira amor lo que desea, Juan quedo despacio, (cio, cuando pártimos ambos de Pala y cuando igual partiera, (viera. yo bólará Marqués, y él andu- Y cuando él fuera viento, llegara más veloz el pensamiento de una incierta esperanza, que quien segura posesión alcanza. Al tronco de ese espino, que está poco distante del camino, quedar puedes oculto, porque no dificulto, que puedan embarazos privarme aquesta noche de sus Que si te ve, o conoce, (brazos, será dificultoso que yo goce. el fin de mis desvelos, que recelos, Marqués, dará celos. Si tú no has de esconderte, cuando llegare a verte, que importa que me esconda, porque a tu gusto en esto correspon (da? reparando si pasa, si no reparas tú de ir a su casa. De la mujer ha sido siempre dueño el marido; y es tal en esta parte el dominio que el Cielo le repar- que mayor señorio (te, iendrá Juan en su mujer, que él en callar la ocasión hallo, (mio, que él es Rey, y yo soy el vasallo; y así no es acción fea, (vea. procurarque un marido a un Reino Vaya el Cielo contigo, que a fuerza de razón tu opinionsigo No llegando el empleo (seo. todo es tarde, Marqués, para el de Ines, Ines? Señora, Aguardas a la Aurora a encender dos bujias? Cómo esperar a mi señorque? en la puerta, no he dado (rias más presta diligencia a este cui- No he visto, lues, la noche (dado en más funesto coche, pues para más espanto anadevelos negros a su manto, De animales feroces los ecos escuché de roncas voces, y por cantos suaves, (aves. tristes graznidos de nocturnas Lleno de horror, y miedo, el espíritu inquiero te concedo, mudé de pensamiento, (to. yle quiero guardar en mi aposé Causa más grave obliga, señora a tu fatiga, que cuando el alma lucha entre ansias tales la fatiga es mú qué más fatiga aguarda, (cha. alma que espera lo que tanto tarda, Distinto fundamento tiene tu sentimiento, siempre te estás quejando, lágrimas derramando, si al descuido te miro, (piro. el más mínimo acento es un sus A quien peligros tiene naturaleza, Ines, se le previene, y así le da la pena, (dena. antes que sepa el mal que se le or- fue, Y es la mía tan grave, que me fuera la muerte más sua- por quien mi mal prevengo, sin que sepa decirte lo que tengo, sola puedes dejarme, que solo en eso puedes consolarme Siempre, señora, el triste juzga qen soledad su mal resiste, y es porque se le apetece, no porque en ella remedio al mal Que es la melancolía (ofrece, como la hidropesía, que cuanto más sediento tanto más detrimento con el agua recibe; así el que triste vive, cuanto está más extraño, (ño maslo aperece, yes mayor el da , Cerraste? . Aquesa puerta tengo cerrada. Y la del campo? Abierta. Parece que han llamado. Ahora se te ha antojado, que al fin, señora, esperas? Ello es, lnes de verás, dueño del alma mía. Eso sí, que mejor es compañía, Señor, Jesús, qué es esto? señor, ay Dios, recelo que Don Juan, no es posible, que el corazón sosiegue, que terrible. congoja el alma siente, pues que sois tan prudente. Repórtate, y escucha. La turbación es mucha. Si un favor recibiera (fuera. tuyo, hermosa Bearriz, luego me Eso, aunque estéis hasta que venga el día, ya veis que yo no puedo, temblando estoy de miedo, hallamaron? . No señora. Sola Batriz, el alma que te ado- es la que está llamando, (ra, con ansias de la muerte agonizando. que para que cobrar la vida pueda, solo remedio en tuvalor le queda. Vos amor, de que suerte? (te, siqueréis tenerbida con mi muer- procurando mi afrenta, excusad alnos, atenta, no es manifiesto daño. tenerme amor, y procurar mi da- Testigos son los Cielos, (ño? que mayores desvelos me debes cada día. Yo lo creo, señor, por cortesía, (vela, toma Ines una vela, que si amor a su Alteza lo des- dejándole en sosiego, (go. dará alivio a la pena enque me ane No son distintas quejas (jas, de las que tú me das, las que me de- si alivio tu alma intenta, (menta con aumento del mal que me ator, Si amor me provocara, no más de vuestro bien solicita. pues a vos os provoca, (ra, mi bien mirar, que el vuestro no me Haces, Beatriz, alarde? (toca No más, señor, que es tarde, demandas, y respuestas (lestas, con tanta prisa, siempre son mo- no es ocasión ahora. pues que ofreces al alma que te ado (ra, en ocasión segura? Todo el tiempo lo cura, mira este inconveniente, que seré agradecida eternamente. Quien poseyendo alcanza, mayor gloria que yo con esperanza? Presto, señor. . Es justo obecer tu gusto; mas dame. Dame ahora? Perdóname, señora; que no intento enojarte, íreme si con eso he de obligarte, que al paso que te adoro, (ro. a ese paso se aumenta mi deco- Siglos el Cielo os guarde, por beneficio tal. . Mira quees tar- No vayas por la puerta. (de. Irepor el jardín, o por la huerta. A Dios hermoso dueño, (peño quitaré la ocasión a vuestro en- Quedo muy obligada. (honrada, Más a quien voy, que a vos en ser quien desdicha ha tenido, si mujer ha nacido, honor con ella nace, accidente que en humo se deshace. Porque a perderse viene, con solo imaginar que no le tiene, la mujer más constante halla una lengua punta de diaman- y es vidrio quebradizo, (te; que aunque ella su entereza no deshi (zo, si la lengua ha tocado, estando entero, viene a estar que Ines, válgame el Cielo! (brado. no es vano mi recelo, es una vil esclava, que es posible que aquesto le fiaba! No puede convencida con dadivas de un Rey, ser homi- (cida del honor que sustento, o justo pensamiento! Ningún daño resulta (ta, de mirar en la parte más ocul- para ver lo que hace, (face. prevención que a mi nada satis- Que a tal hora las puertas están todas abiertas? pensamiento detente, y no te precipites fácilmente. Cobra mayor aliento, que sola está Beatriz en su aposento, y una luz en la mano, su belleza es prodigio soberano, a mí sus pasos guía. Jesús, y qué porfía! a qué vuelve vuestra Altenza? esto es tenerme amor? esta es fino qué es lo que el alma escucha. (za? poco es mi valor, y mi grandeza es Pues ibades contento (mucha. que nuevo pensamiento, señor, os ha traído? Contento luego va favorecido, que es lo que aguardo Cielos, si son agravios ya, los que eran celos Señor, mi Rey, yo adoro, como es justo, a Juan, cuyo de- (coro en el alma sustento. Y yo en la mía más alivio sien (to. Mira, señor, el daño, que en caso tan extraño, ha de causar el verte: no reparo en mi muerte, que yo te la ofreciera. si es que tu gusto en eso consistiera; (do: mas si te ve escondido, con razón juzgará su honor perdi- a quien hay que no asombre, ver que estoy con un hombre, cuanto más poderoso, tanto más sospechoso, esperando a un marido, que principio de celos ha tenido! Tiemblo de imaginarlo, y no sé comopueda remediarlo: socorro me dé el Cielo en tanto desconsuelo, (dos, Ines, olá, criados, mas si son enemigos no excusa. como ayuda les pido? nes. . . Señora. . J. Él no ser conocido me será de provecho, para quedar del todo satisfecho No vienes? Si señora. Alumbra aquí traído? señor, válgame el más confusión, más pena, mas re- donde, enemigo, donde (ceso, tienes oculto el pecho, correspon a tu vil nacimiento, (de que fue su pensamiento, que volverle dejaste? porel jardín salió, como mandas de obedecerte vengo, (te, ni le vi volver, ni yo le tengo. Cómo aquesto resisto? pues he hablado con él, pues hele y eso me dices? (visto, Ilusión es tuya, (ya, todo el Cielo, señora, me destru- si está no es verdad cierta. Dame esa luz, y cierra aquesa cerraste? . Ya he cerrado. (puerta Quierover si es verdad, o mche y si es verdad advierte, (engañado que una traición se paga con la muer- Si en esto consistiera, (te. tener yo vida, siempre la tuviera. Anda, pasa adelante, a fortuna inconstante, en la mayor grandeza (meza. solo en desdichas tienes la fir- Con tanta oscuridad no deter- si es aquese el camino. (mino, Marqués? . . Este que llama es el Rey, hay honor, hay pobre fa- El camino parece. (ma. 1. Yo he de saber, pues ocasión se donde mi agravio llega. (ofrece, No vi noche más ciega. La noche es tan escura, que escuchar lo que dicen me asegura Con cuidado me tiene, (ne ver que ha pasado el Conde, y que novie- Marqués? . Señor los cielos. sin con hallarte a mis desve hay amigo, los que de glorias consigó, por divina esperanza, que el alma mía de Bearriz alcanza Yo venganzas dilato. De su honesto recato, nació un desasosiego, luego que a estar en su presenciarle que tal vez parecía, sgo, que el tributo la muerte le pedía: Tal vez cobrando aliento, con cuerdo sentimiento, quejas de mi formaba, cuando oía decir que la adoraba, juzgando que era engaño, por el poco reparo de su daño, yo que miraba atento un milagro, un prodigio, y un por de la mayor belleza, (tento que en forma humana vio natura. (leza. Respetos consagrava, por más que el apetito me incita- que si amor verdadero, (va, nunca anduvo grosero, y en tan justo decoro, (ro. conocerás Marqués lo que la ado- Vienes favorecido? ap Vengo con esperanza. Estoy perdido. Basta que me dijese, que porque su marido no viniese me fuera, y la dejase, y al persuadirla yo que señalase, algún favor en ocasión segura, todo el tiempo lo cura, (niete, me respondió; mira este incove- que seré agradecida eternamente. No sin causa tu amor aliento con (bra, digo, señor, que basta. Y yo, que sobra. Pudo ser que prudente, por redimir la vejación presente, temiendo serde mi poder trofeo, su favor alcanzará mi deseo. sin de la empresa, fudo mejor delnes en la prome. (sa, que en partiéndo se el Conde, jornada, que a mi gusto correspon- (de solo para este efeto. Ay divino secreto. Cuanto negarme quiera favores, que gozar el alma espera, (trete. seguro me promete, ponerme aquella noche en sure Ahorrarse del trabajo fue por la esclava, echar por el ata Viote el Conde? (lo. Aa pasado? Pues adónde has estado, qué ignoras que ha venido? De ruegos convencido, no salí por la puerta, por un jardín, o huerta, la esclava me ha sacado, (do lugar por dónde queda concerta. de entregarme segura (sura. divina humanidad de su hermo Mal mi suerte condeno, (no. pues que me avisa donde está el vene Vamos pues que ya alcanzas, tan cierta posesión con esperanzas No llegando el empleo, todo es tarde, Marqués, para el de , . ((eo J. Mi sufrimiento es mucho, cho, pues que noble permite lo que escu- yofendido el honor, respetos allo que mayor prueba del mejor vasa Aunque en aquella ocasión, oslio. dio el Rey que paducer, llegarle a favorecer, redimir su vejación, la poca satisfacción del favor me ha consolado, porque no hubiera quedado, con tan dudosa inquietud, sino hallara en la virtud, dificultoso el pecado; más también pudo rendida, vil sospecha, vive el Cielo, que a ser en otro el recelo, que le quitara la vida, y si cuando más unida, la ofensa es más penetrante, no paséis alma adelante, con estar mal satisfecha, que un atamo de sospecha será alarrancaros bastante. No es mujer de quien sospecho, si más mía, y suya soy; porque ausente; como estoy, asido dentro en su pecho, de esta suerte satisfecho en todo tiempo estará, que si en su pecho me ve, seguro mi honor está; pues ni ella se atreverá, ni yo lo consentiré. Mas a riesgo está mi honor, que este es desvanecimiento, poco importa el sufrimiento, cuando es mortal el dolor, fingir placer es error, cuando tengo de anhelar, a poderlo remediar. Si placer quiero tener, que el verdadero placer, es no llegar al pesar. Remediar podré mi afrenta, si me la llevo conmigo, mas si la llevo la digo, la pasión que me atormenta, si sola queda se aumenta mi peligro, y el menor, es mejor para mi honor; mas si uno, y otro es veneno, mal podrá donde no hay bueno escogerse lo mejor. El irme es fuerza, el quedarse lo es también, pues que he de hacer? Ir corazón, y volver, a ver, y desengañarse; que es llegando a sospecharse, cuando sin honra estuviere, dicha del que lo supiere, porque mayor bien recibe, en venganzas de quien vive, que en sospechas por quién muere. Gracias, señora, a los Cielos, que estarás desengañada. Confusa, di, y admirada, entre mayores desvelos: persuadirme a que no fue, un hombre Ines, no es posible, y si no el Rey, más terrible mi fortuna juzgaré, porque si acaso, ay lnes! tu señor, válgame el Cielo. No tan presto a tu recelo crédito, señora, dés, no te habló, señora? . No, Pues qué dudas? qué sería ficción de la fantalía, que esa apariencia fingió. Pues lo que finge la idea quieres tú que sea visible. No digo que sea posible, que aquesio posible fuera, pero al que duerme no ves, que si sonar se le ofrece, infalible le parece, que ve aquello que no es? pues eso pasa al despierto, que por glorias divertido, o por penas; el sentido tiene tiene a las acciones muerto, que como suspenso está, finge que ve, aunque no vea, o la forma que desea, a la que pena le da. Si verdadera opinión tu lengua, Jues, pronunciara, en tus palabras hallara sosiego mi corazón; pero a persuadirme llego, que a la verdad contradices, porque cuanto más me dices, tengo más desasosiego. . Quién es? . Abre. . Mi señor. El movimiento suspende, que si los ojos se engañan, también engañarse pueden los oídos. Es Don Juan? Quién ha de ser? duda tienes? quien a estas horas, Beatriz, llamar a estas puertas puede? Extraños casos, señor, sucedidos nos advierten el casamiento. . . Bien dices, es Beatriz muy de prudentes, pero en dos gustos repara, que el uno, y el otro tiene aborrecido al pecado, ambos a dos igualmente; el uno porque pecó, escarmentado aborrece, y horror al otro le causa, sin que culpa cometiese: quien duda que de estos dos, mayor gloria se le debe al que aborrece alpecado, habiendo sido inocente, que aunque escarmiento en la culpa justo gasardón merece: fuera mejor, si ocasión de escarmentar no tuviese. Pues a qué fin me lo dices? disimular me conviene, ha infelice suerte mía! Escucha, si no lo entiendes: repara un vidrio quebrado, que de remedio carece, si no es que impelida llama, de ardiente fuego le suelde: es un vidrio quebradizo, el honor de las mujeres, que en quebrándose una vez, remedio Beatriz, no tiene; y es la unión de la casada, con su marido tan fuerte, que jamás quiebra su honor, sin que el del marido quiebre: y así de la antiguedad eran tan justas las leyes, cuando mandaban quemar a la que adúltera fuese, para que soldase el fuego la quiebra de un inocente, viendo que un vidrio quebrado, otro remedio no tiene. El propósito me di. Direlo más claro, atiende: la mujer que al hombre, hay triste! en el honor ofendiere, (te, nunca hallará piedad, por más, Bearriz, que escarmien- porque aunque el dolor le sobre, el delito permanece; pues le consta del delito, y no de que se arrepiente. Cuánto más claro lo juzgas; más Don Juanme lo escureces; Vive Dios, que disimula, y mejor que yo lo entiende. Digo, pues . Basta Juan, que no es bien que más me afrentes. Tepesa? Sí, que un diamante mientras que bruto estuviere, no se hallará lapidario, que sepa el valor que tiene, porque tal vez a la vista de poco valor parece, y en labrándole, descubre, valor que a todos excede. No entiendo lo que me dices Escucha si no lo entiendes? Si un lapidario una piedra comprata, en quien se promete restado todo el caudal, su buena, o su mala suerte, no fuera grande ignorancia, que bruto ferle tuviese, porque mientras no le labra, su confusión permanece? Si Beatriz; pero a que fin? Direlo más claro, atiende: Finje que soy un diamante, y tu lapidario eres, que fiaste tu caudal del valor que yo tuviese: pues cuando bruto me oculta, una corteza aparente, que si atento no me labras, saber mi valor no puedes, saberlo no era mejor, que no que dudosa engendre el alma tantas sospechas, que por el pecho revienten. Menos ahora lo entiendo. Pues dígote claramente, ya sabes. . . Basta Beatriz, que intentas darme la muerte, Pues Juan de aquí adelante más ejemplo no me cuentes, mejor es callar, y hará cada uno lo que debe. Aguarda, espera Bearriz, escúchame, oye, fuese, aquesta resolución, es de pechos inocentes, y también de catelosos, que dudas borrar pretenden: no ha de engañarme esta vez con la verdad, diligente he de atender, por si hace cada uno lo que debe.

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA Vuestra diligencia veo, que a mi gusto satisface. De la merced que me hace vuestra Majestad lo creo. Servirme Don Juan sabéis. No sé si gusto os prevengo, pero bien sé que le tengo, en lo que vos le tenéis. Es deuda, porque es n Juan, vuestra voluntad la mía. Con celestial impatia conformes los dos están. De vuestro despacho fío, dichoso fin deseado. Yo sé que vuestro cuidado, no es, señor, mayor que el mío. Hasta veros caminar, cualquier pena se me atreve. Será mi vuelta tan breve, que se podrá remediar. Una vez que en Roma estéis, no importa la diración, porque antes la ejecución, está en que lo disatéis. Para mejor concluir, puesto que a mi cargo está, quisiera haber vuelto ya, antes, señor, que parte. Pide el negocio atención. Seré atento, y diligente, si concluyo brevemente (sa, lo que pide dilación. Mucho os debe vuestra espo- rabio de envidia. . . A tirano! sabe el Cielo soberano, que no está el alma quejosa, porque de ella me apartáis, antes lo estimo, si escucho en esta ocasión, lo mucho que mis cosas estimáis, porque si aquesto señor, vuestra Alteza no ordenara, tal voluntad ignorara, y me estuviera peor. De que es Juan verdadera; podéis estar satisfecho. Tan bien sé vuestro pecho, como si dentro estuviera. Con tanta satisfacción. Halo dicho vuestra Alteza? Conozco vuestra Nobleza. Yo, señor, mi obligación. El Cielo, Juan, os guarde, dadme los brazos, y a Dios. El quede, señor, con vos, ha Cielos! . Mirad que es tarde qué hay, señor, como quedamos? te vas? ono te vas ya? Todo entiendo que será. Luego vamos, y no vamos? Si Marín, porque el quedar es más forzoso que el ir. El cuerpo aurá de partir, croy el alma auras de dejar, aunque a una mujer señor, si se considera bien, dejarle el alma es desdén, deja el cuerpo que es mejor, yo sé un remedio extremado para volver a querer, si nace el aborrecer, no más que de avergonzado, Qué remedio? Enamorarar en otra parte. . . Es error, porque esa traza, mejor es, Marimpara olvidar. Mira, busca un forastero una joya de valor, y encuentra con la mejor adonde llego primero. Y porque otra entiende hallar a que más su gusto atienda, viene a andar de tienda en tien todas las de aquel lugar. Pero cuando considera, que cualquiera es inferlor, en cada tienda, señor, se acuerda de la primera, y aquella que desecho; viendo que en todas no había joya de tan gran balia, después en más la estimó. Mira si ápricas el cuento, como es bueno enamorar, si a mi señora has de hallar de mayor merecimiento. Pues en habiendo corrido, de dama en dama, señor, tanto estimarás su amor, cuanto la has aborrecido. Calla, que muerte me da tan alto merecimiento, pues padezco más tormento, cuanto más altivo está Cómo contra mi señora? Poco cuerdo es el temor. Qué es lo que dices, senor? Marín, que el alma la adora, y como al amor igual, es el mal que ausente lloro, si más su belleza adoro, ha de ser mayor mi mal. Y así es justo el sentimiento, cuando alabándola estás, que no quiero querer más, por no tener más tormento, Cuanto hablaste divertido, fue señor, lo que sentiste; pero después que advertiste, no más de lo que has querido. Un relox, diciendo está lo que ocultamente anda, y mientras más se desmanda, Marín, la verdad dirá, pero si hoy yerra tal vez, en la fábrica importuna, suele decir que es la una, no siendo más de las diez. La lengua es el instrumento, que nos está declarando lo que oculto fabricando va el humano entendimiento, Mientras el daño se hallare, por cierto puedes tener, que ella te dará a entender lo que oculto le ordenares. Pero si turbado está, por desorden que le aslige, mal quien a si no se rige, a la lengua regirá. El mío con tal partida, tiene el de sorden que ves, si ella te dijo al rebes, fue señal de mal regida. Y así al reloroy a la lengua, no des crédito exterior, si la fábrica interlor, padeciere alguna mengua. Si ausente le lloras tanto, qué hicieras, señora, muerto? Ay, lues, ten por muy cierto, que fuera mayor mi llanto. Pues que sientes? . El vivir, para mayor sentimiento, pues de lo mucho que siento, pudiera ya no sentir. A ser tu pena mortal, no lloraras de esa suerte, con ser, señora, la muerte, de la vida el mayor mal. El llorar, como el reír, es, Ines, un accidento, en nosotras permanente, hasta llegar a morir. Y aunque no siempre ha de obra? en acto aquesta pasión, que basta tener acción para reír, y llora Hoy entre congojas, tanto mi llanto, Inos, permanece, que inseparable parece, para mí lo actual del llanto. Y es no llorar imposible, porque el hado riguroso hace el llanto en mi forzoso, que hace en los demás posible. El pensamiento divierte, y el llanto divertiras. Tarde remedio le das a mi desdichada suerte. No has visto la negra tinta, como a todas superior, que su funesto color, i3 no admite color distinta. Porque aunque se tiña bien, si alguien teñirla procura, siempre lo negro le cura, por colores que le denocanón Pues tanto rigor ha sido ti tl el de mis penas, que han pueso de negro color funesto todo el corazón teñido, Finje cualquiera color en cualquier divertimiento, y aplicado a mi tormento, verás que no es de valor. Que como tan negro está el corazonque en mí ves, por más que le aplique, Ines, siempre negro quedará, Qué te aflije? Ver que el Conde, Lvive consigo no me llevó, donde el alma conoció, que a unamor no le responde, Antes en eso, señora, consuelo puedes tener; pues claro se echa de ver, que tus sospechas ignora. En eso no hay que dudar, sabelo, lnes, como yo, por más que disimulo, no pudo disimular. Al partir, o cruel fatiga, dijo, Ines, más si el tormento, con su memoria acreciento, que haré cuando te lo diga? Qué dijo? . Con voz severa, más aunque lo diga todo, si no viste, Ines, el modo, dirás que todo es quimera; no hay que hablar en ello más. Qué hacen las demás criadas? Todas están sosegadas. Hacer lo mesmo podrás, entra, lnes para acostarme, que la cama, que es figura canaup de funesta sepultura, podrá acaso consolarme. Un caballo que al viento le da veloz allento, tan presto me ha traído, que llegando dudé si había partido, atado queda a un roble, de cuya casta nobla, fiaré mi defensa, amoesa, si de defensa capaz fuere mi ofen un papel que importaba, con la gente fingí se me olvida por la cerca eminente, (ua, subi veloz, bajé ligeramente, np que si alas amor tiene, viento será cuando con celos viene. El jardín, y la huerta, dividí aquesta puerta, por donde, ha Cielo airado! la entrega de mi honor se ha con porque en sangre teñido, (certado en cenizas se remite convertido, (ra, ni aún cenizas hubiera, si yo poder de aniquilar tuvie que aún en polvo, y ceniza (a esculpido un agravio se eter Bien presto he despachado; mayor pienso que ha sido mi cuida Lentos pasos escucho. (do. Perderá la ocasión, si tarda mud La esclava me parece. (cho. Buen suceso la noche nos ofrece . Con la seña avisaron. A la puerta llamaron Abriendo está la puerta, hoy mi dicha; y la suya se concierta. Mucho el alma desmaya, mas que mortal para morir se en- que en vitales de efectos, (saba, no padezca primero sus efectos Iues. . . O vil esclavale Ya tu Alteza tardaba, quien viene acompañando tu persona? aminqa on El Marqués queda esperando, obligasme de suerto, el rscerte. que hoy no me atrevo yo a satisfa- Pues su amo se atreve, sin ser Rey a pagan lo que la debe. No hay interés, ni paga, irob como que yo a tu gusto satisfoga. Qué hace Beatriz hermosa? Promerote señor, que esta enfa- porque todo es tristezap (dosa, quejarse de tu Alteza, lo que por ti ha perdido; daca mi honra daca mi marido, que esto solo bastara, n(ra, cuando quieres tú no me obliga- a que me diese aliento tanto melindre, a tanto atrevi- Hoy mortal resucito, (miento. al paso que tu agravas tu delito. Cuando justo no fuera, por tan buen gusto libertad te die- (ta, J, Justamente la alaba, yo la sabré también ahorrar dee Venga tras mí tu Alteza. (clava No sé con que pagar tanta fineza. Yo tendré ese cuidado, no alque hallarse, coneso embaraza (do: sus pasos voy siguiendo: pues los cielosme está favorecien más que el tiempo lo cura, (do, ella le dijo, y la porfía dura. El ir sin luz perdona, indecente, señor, a tu persona, que la luz aborrece, quién hacer algun daño se le ofre- y para aqueste intento, (ce, aún la dejé sin ella en su aposento Fue tu acuerdo extremado. Al retrete hemos llegado. Si llamaré? Que no responda quieres? mal conoces, señor, a las mujeres. Yo te pondré de suerte, (te. que aún tú misma no puedes conocer- El Cielo, ines, te guarde. El tiempo pierde; cobrarale tar- entra, señor, Mi pecho (de, traidor ha sido, pero ya está he. (cho. Llegó el trance más fuerte, no hay tiempo de mi vida, hasta la todo mortal me siento, (muerte, más cobre el alma aliento, y llegue el desengaño, que morir de una vez, es menor da e (ño. Traición, socorro Cielo, (lo, no fue envano enemiga, mirece (fiaba más que sin esperaba, quién de una esclava vil su honor Es posible que aquesto haya llega? o el más infeliz hado, (do, que mujer al tenido! Tanta desdicha ha sido conocer que te adoro? O dura obligación! Por tu decoro (ra, quise aguardar a la ocasión segu- todo el tiempo dijiste que lo cura, y harto tiempo ha pasado. Pues que no me ha curado, en pie, señor, se está el inconveniente Luego no ha de curarte eterna qué es curarme, primero? (mente Oh valor de mujer! Oh golpe fiero! Mira que sola estás. Criados, olá. Nadie ha de responderte. Pues yo sola, blasón de mi nobleza, si procura tu Alteza, si atrevido no mira, si contra mi conspira los fines violentos, de lascivos intentos, forzando mi albedrío, en vituperio mío, yo sola, vive el Cielo. Bastas a dar consuelo. qué harás, Beatriz, con amenazas Echareme a tus plantas, (tantas? ya hasta aquí combatida, ya postrada, y rendida, no aguardo temerosa el rayo de tu mano generosa, porque es del rayo tanta la noble- que obra menos (aa, donde halla más flaqueza, rendida, señor, tienes una pobre mujer que a rendirvie- (ne. Mayor laurel ha sido, que el vencer, perdonar al que es vencido. Y entonces mayor gloria se alcanza de sí mismo la victoria, mi Rey, señor. Mi esposo te esta sirviendo. Oyéndote dichoso, indigno te merece. Inocente padece, págale su servicio, solamente este beneficio, de mi honor confía, no la entereza mía, diamante más luciente. que el primer luminar en el Oriente a tus violentos rayos, pierda su luz en pálidos desmá- El desamparo mío, (yos, de tu grandeza fío, mis lágrimas atiende, y si aquesto violencias no suspen- Si ardientes tus antojos, (de. no los mitiga el agua de mis os si osado tu apetito, (jos, no reprime el honor que solicito, Si obstinados intentos, no ablandan sentimientos, si en tan dura porfía. no te obligó mujer a cortesía, Si aquesto todo junto, de ti mismo trasunto, no te mueve inhumano, a tu poder tirano. Remito la inclemencia, que entonces hallarás más resisten entonces sola, entonces (cía, los mármoles, y bronces. En futuras edades, darán eternidades al valor que sustento, sin haber menester distinto alien- Que si yo me acompaño. (to. que mal ha debenirme, ni que daño? quién ha de persuadirme? sino quiero rendirme. Y si a fuerza de brazos, vive Dios, que pedazos, mujer al que homicida se atreva, hasta quitarle. Qué, la vida? Reparando que importa, más que la mía, el alma reporta, que a importar igualmente. Oh corazón valiente! También tu impertinencia, a acabado, Bearriz, con mi pacien Al fin estás resuelto? ecía. El pecho envivas llamas tengo Pues así solícito, (envuelto. tomar venganza en mi de tu de- con este duro acero. (lito, Qué es lo que haces? Suelta. . J. O golpe fiero! Oh mortales desvelos! Suéltame, acaba. Ayudenme los Cielos. Mujer, qué has hecho? suspende tu despecho, adonde estáslo caso lastimoso, pudo más riguroso el hado castigarme? La vida ha de costarme, si la perdió, la que mi alma adora Beatriz, mi bien, señora: Cerró tras si la puerta, y es cierto que no es muerta, porque estando segura, yo hiciera de su pecho sepultu- con el puñal sangriento, (ra, que le prívará de vital aliento, vitoria de mi alcanza. murió de todo punto mi esperan viven los altos Cielos, (za, que aumentan mis desvelos, el pecho que revienta, que más ultraje, que mayor ofensa, del alma los antojos, en violentos despojos, tomaran homicida, justa satisfacción hoy en mi vida? Defenderte intentas, con cerrarme las puertas, vive Dios, que pedazos (brazo? las he de hacer, he de gozartu Señor. . Es Ines! Yo soy. . Qué hay de nuevo? Vengo muerta, mi señor llama a la puerta. Tu señor? Temblando estoy. Mira, lnes, que es imposible, porque yo le vi partir. No es ocasión de argüir, si es posible, o no es posible, yo sé que tu amor no ignora, no desengaños la des, que con más quietud después gozarás de mi señora, vámonos presto, señor. Quién menos precia la ley, de obediencias a su Rey, cerca está de ser traidor. Mira que es tarde. . Acrédito su sospecha, si me ve, y no tan libre tendré, venganzas que solicito. Vamos Ines. Muerta voy, no sé que el alma sospecha. Puedes estar satisfecha, que haré, lues, como quien soy. La llave maestra fue, llevarla divino acuerdo, que sino la vida pierdo; o a riesgo mi honor se ve. Pues sin ella, ni dejar segura a Bearriz pudiera, ni para que el Rey se fuera, salirde casa, y llamar. Luces, hola; abriome lnes, todo lo hallo solegado, pues sola Ines ha velado, sola dormirá después. Dejé desmayado al Sol de Beatriz con mortal velo, porque la luz de otro Cielo juzgó opuesta a su arrebol. Cuyos honestos desmayos mayor amor producian, pues cuanto más luz perdian, más me abrasaban sus rayos. Con gusto mi alma lleve, lo que padeció su pecho, pues causó saber que ha hecho, cada uno lo que debe. Aunque nunca merecía tan divino desengaño, quien recelo tan extraño en un Sera fin tenía. Hay mi bien, y dulce dueño, esta viene por la muerte, que quien vela de esta suerte, bien merece mortal sueño: Mucho Ines, te has detenido. Luz ninguna había quedado, y así senor, me he tardado en haberlas encendido. La primera es cosa cierta, sorás que de ti recibas sufrajios; pues luces vivas traes para alumbrarte muerta. , s Justa recompensa llevo de mis culpas, muerta soy. Esto debiéndote estoy, y así pago lo que debo, . Jesús, Nadie me ha sentido, las dos puertas dejaré como estaban, y me iré, sin darme por entendido, que ya visto lo que pasa, no hay que temer infeliz, ni más recelo en Beatriz, ni más esclava en mi casa. A lastimosos acentos volvió de un desmayo el alma, que era ya mucha la calma de no padecer tormentos. Con luz? qué miro? ay de mí! Ines, Ines, muerta está, o confusión, quien será, quien me ha vengado de ti. Si Don Juan, o airado Cielo, pero no tampoco el Rey, que en obedecer su ley, puso aquesta su desvelo. Y si Don Juan se vengara, quien duda que a mí, mas no, porque a ver lo que pasó, más mi lealtad adorara! pero el callar, y afligida, yo en brazos de otro, es error, que quien estima el honor, estima en poco la vida. Cobrar corazón aliento, pero que aliento enemiga puede cobrar mi fatiga, si es justo merecimiento, porque es tal una traición, que para mayor castigo, siempre es mayor enemigo, quien recibe el galardón. Esto es hecho, es infalible, perdí el honor, perdí el ser, ya es eterno el padecer, ya es el remedio imposible. Ya es muerte sin esperanza, ya es vida que agravio aumenta, ya es muerte con más afrenta, ya es ofensa sin venganza, y ya sin saber si vivo, o si ya mi muerte es cierra, sé que estando viva, o muerta, ser afrentosa recibo. Injusta resolución mi acuerdo en irme tomaba, cuando mi Beatriz quedaba en tan extraña aflicción, no entre confusas memorias algún daño se prevenga, que no es bien que penas tenga, quien sabe dar tantas glorias. DonJuan, mi bien, mi señor, mi dueño, muy tarde vienes, y tan tarde, que no tienes. Qué Beatriz? Pienso, que honor. Poca culpa te prevengo, pues lo confiesas? . Bien sé, que yo no te le quité; pero no sé si le tengo, Mi bien mi dueño, amores, destierra sos ten ores con que tucin u lucha; repórtate; y escucha, que si fe no alcanzara, no dudes que por Diosa te adora- porque en tanta firmeza, (ra, juzgara celestial naturaleza: volvime del camino, y estaba en el jardín cuando el Rey vino, a questos son los brazos, que en amorosos lazos, en tanto precipicio, uda por beneficio juta te consagraron, (maron, quido honor tus virtudes acla- y aqueste impulso mío, en ese cuerpo, ya cadaber frío, convirtió la justicia detu mucha inocencia a su mali- de suerte que en mi casa (cia, he sabido, y he visto lo que pasa. Luego por ti honor tengo, cuando más infelice me preven- La primera haura sido, (go: que lo sepa, y lo ignore su marido. Deja que en esas plantas, pues tantas glorias, ya por penas me ofreces sin agravios, (tantas estampe aquestos labios. Alza mujer constante, corona de diamante, de aquesta indigna frente, laurel ciña la tuya eternamente. Señora, señor, el Rey, con el Marqués, con la guarda en un caballo ha llegado, y ya entra por la sala a pie, que se le dejó tascando el freno de plata en el zaguan. . Ay de mí! nuevas desdichas me aguarda. Si no es volviendo a su centro, no hallan alivio mis ansias, que un vasallo inobediente, a bien merece que a sus plantas un Rey ponga su cabeza, esta deidad ue acobarda. M2 a1 Ay Beatriz! a. . Señor? Señor. (es Cuando él me incita avengan ella suspende mis iras, ya he perdido la esperanza, que he de hacer? llevadle preso a una torre. . Porque causa; es delito hallar, señor, con su esposa, y en su casa A1 a Juan? . . Beatriz escuha, que de un Rey el gusto basta, a tus pies, señor, m Yo confieso la ignorancia del que a un traidor, como vos el castigo le dilata, vaya a una torre. . . Primero mehas de escuchar dos palabras en secreto e, Alzad, decid. Si un Caballero escuchara a otro, que superior era, incapaz de venganza, que ciego a su mujer propia el alma le consagrava, y por no corresponder con el favor de una esclava, ayudado en su aposento, ya de fuerza, y ya de gracia había de mitigar de amor la insensible llama, fuera muy grave delito, cuando ausencias le ordenaba, sabiendo que era la ausencia, solamente por gozaría, partir, señor, y volver para ver lo que pasaba? Y cuando aqueso escuchó? Quido entre sombras opacas de la noche al pie de un risco, a voces señor llamaba, a quien para la conquista le guardaba las espaldas, que también se las guardó el mismo a quien agraviaba. Por qué calló si lo supo? Porque escuchó que esperanza tenía de su mujer, y para ver si su infamia era cierta en la ocasión, solo quiso averiguarla, vio que ella estaba inocente, libre él por ley, y a la esclava con este acero le dio muerte por última paga, toma, señor, que por él onocerás quien le hag juzgarás mejor su causa. Alzad, que vil es la culpa, pues hasta un Rey acobarda. Humilde a tus pies rendida, mujer a tus pies postrada, y mujer tan desdichada, de tanto mal combatida, pues yo la culpa fui, rebelde siempre, señor, a tu gusto, tu rigor se ha de ejecutar en mí, y libre al Conde has de dar, pues sabes cuya es la culpa. Es tal Beatriz, su disculpa, que no hallo que perdonar; pero porque a su valor se vea que satisfago, dándole el perdón, le hago Caballerizo mayor. no envidie vuestra persona. Don Juan el mayor poder, que quien tiene tal mujer, tiene la mayor corona. Eternas edades vivas. Dadme, gran señor los pies, Esto convie, y, Marqués. El sacro sabrel recibas en toda extraña nación. Y a mí que es lo que me da? Yo haré, Marín, con on Juan, que cumpla su obligación. Pues ya Senado se mueve a heroica pieda i tu pecho, Beatriz, y Don Juan han hecho cada uno lo que debe. Cumplio con su obligación Beatriz, y yo con la mía, y solo falta este día alcanzar todos perdón. Esta la Comedia es, y el premio será mayor, que el Poeta, y el Autor estemos a vuestros pies,