Texto digital de El bastardo de Ceuta
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El bastardo de Ceuta. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/bastardo-de-ceuta-el.

EL BASTARDO DE CEUTA
JORNADA PRIMERA
Bastardo de Ceuta. Soñando está toda via, que ni aún suspenso y dormido puede escaparse el sentido de la libre fantasía. Si el sueño con treguas hace la vida con el pesar, a efecto de descansar, entre tanto que el sol nace. Y en lugar de dar descanso, sirven de más confusión, paraque las treguas son, Ya se que en vano me canso. Yo, yo diré la verdad, Lo mismo que antes so vuelve a soñar, Pues acaba, extraña riguridad. Digo pues que no es tu hijo, tente. Despertarla quiero, Sueño porfiado y fiero, verdad Elena te dijo. No es justo, detén la mano, advierte, esposo, y señor, que no estuvo en mí el error, suspende el acto inhumano, Señora, Detén la furia. Deja esas vanas quimeras, Quinta parte, Ay Petronila, tú eres, Repórtate, quién te injuria? Al reves me ha sucedido que le suele suceder al que en ajeno poder preso, triste, y afligido, se sueña con libertad, y vuelto en su acuerdo ve el hierro del moro al pie, preso de su vanidad. Soñé en los cuernos del toro y halleme en los de la Luna, gracias hija a mi fortuna, Tu mal, aunque falso lloro. Despierta, que toda via pienso que duermes, despierta, Estoy Petronila muerta, Advierte que es medio día, Ya Petronila lo veo, tienes muy grande razón, Dale asiento al corazón, Sueño temeroso, y feo, Cuidadosa de oirte hablar en sueños, tantas locuras, tan torpes, y mal seguras te volví a despertar. Bien Petronila anduviste, Tan distintamente hablabas, que no crehí que soñabas, Obras son del alma triste. Qué decía por tu vida? Qué soñabas? Yo hija te lo diré, aunque en mármol convertida. Soñe que estando casada con el Capitán Melendez, con quien viuda de tu padre el Comendador Gutiérrez. Me casaron tus abuelos, y a quien Dios la vida aumente se enamoraba de mí Gómez de Melo su Alferez. Siendo mancebo galán a los ojos de la gente, no a los míos, porque nunca tuve voluntad de velle. Que su pasión me decía, lengua escura, y diferente de la que enseña el honor, y sabemos las mujeres. Y que yo ofendida de ello, le despreciaba rebelde, por ser de mi esposo amigo, y dentro en mi casa huésped De lo cual desesperado, ciego, y loco, como siempre, esperando que una noche fuera de casa saliese, tocándonos a rebato, como de ordinario suelen los moros de Tremecen, a donde en vela se duermen. Se entraba por mi aposento, que para favorecerle, sucedio que estaba a escuras que así los males suceden. Y llegándose a mí misma, me abrazaba tiernamente, haciéndome mil caricias, muestras de su pecho aleve. Yo triste que de la vida con el velo de la muerte, a penas le vi la cara, que quiso Dios que durmiese. Despertando alborotada, pensando como otras veces que era mi esposo, que había vuelto del rebato breve. Le comencé a regalar, no se como te lo cuente, que la venganza me incita, y la pena se me atreve. Si fue sueño como dices, y por sueño lo refieres, que pena te puede dar? Pluguiera a Dios que lo fuese, Las cosas contra la honra, para los que de ella sienten, aún soñadas atormentan, por lo mucho que se temen. Que las obras del amor son las pinturas de Apeles, donde los pájaros pican por lo que de vivas tienen. Prosigue, pasa adelante, Cómo digo, de la fuerte que te he contado, engañada cierta, contenta, y alegre, me rendí a su voluntad vine al fin a conocelle, cayendo en mi yerro, cuando te mí que muerte me diese, Quise de enojo matarme, conmigo misma inclemente, a ejemplo de la Romana, digna de eternos laureles, Pero detúvome el brazo la razón, Ángel que viene de parte de Dios al hombre enviado adetenerle. Que a ser Lucrecia Cristiana, y guardar de Dios las leyes, yo se que hiciera lo mismo. Mucho madre te enterneces, deja la pasión a parte, pues cuerda, y discrata eres, considera que fue sueño, Pluguiera a Dios que lo fuese, híceme preñada de él, En tu entendimiento vuelve, que lo soñabas dirás, Cosa es clara y evidente. Ya entendíque lo decías de verás. . Echó de verse, porque aquella misma noche cautivo Muley Hamete, Alcaide de Tetuan, bravo, animoso, y valiente, a mi esposo, donde estuvo cautivo más de diez meses, Llegose el día del parto, aún no cumplidos los nueve, nació tu hermano Rodrigo por su hijo injustamente. Siendo del Alferez hijo, a traidor, Dios te condene, que a el remito mi venganza por justiciero y clemente. Crecio, vino a sospechar variando pareceres, la verdad como pasó mi esposo airado, que mueve el alma los pensamientos, sabio, de suyo, y prudente aconsejole el honor, llegó el enojo a vencerle, y poniéndome una daga a los pechos, mas que nieve, por el temor de su acero que por lo que el Alpen vence, Soñaba que me pedía airado que le dijese, si era su hijo, o no era, temí como mujer leve. Que al marido, con razón enojado, no temerle, es la falta en la mujer que más al honor se ofende. Llegaste en esta ocasión a despertarme dos veces, sosegando mi pesar, y suspendiendo mi muerte. Porque aún soñada es tan fiera y tan terrible, que puede matar, no una mujer flaca, pero al más robusto y fuerto. Esto era lo que soñaba, Pues eso estabas diciendo, a estarte tu esposo oyendo, riesgo tu vida llevaba. Llena de miedo he quedado, Gracias mi señora a Dios, que ha pasado entre las dos, sueño terrible y pesado: Sueño fue pues lo soñé mas hasta haberlo sabido el Capitán mi marido aunque sueño, verdad fue. Quisome Gómez de Melo, procuró de mi favor algún alivio a su amor, procurolo, y desprecielo. Salió mi esposo a un rebato, gozome de la manera que he soñado, verdadera historia desu mal trato. Cautivó a mi esposo el moro, y siendo de su enemigo, nació mi hijo Rodrigo, por hijo de su decoro. Esto soñé, y es verdad, dávame mi esposo muerte, terrible, enojado, y fuerte, colérico, y sin piedad. Por saber lo que desea, aquesto también soñé, no fue verdad, sueño fue, plega a Dios que no lo sea. Ay mi Petronila amada y que fiero es el marido enojado y ofendido. ante una mujer culpada. Bien has visto de mi esposo aquel rostro venerable, de su mansa voz loable, de su trato lo amoroso. Pues si enojado le vieras, y con el acero agudo, contra mi pecho desnudo, dudo que le conocieras. Ya esa es locura notoria, baste ya lo que has llorado. No puede haber mal pasado, mientras vive en la memoria. No mi yerro, aunque sin culpa, es ocasión de mi mal, de mi confusión mortal, sino no tener disculpa. Porque de que sirve estar el preso por delincuente, de toda culpa inocente, sino lo puede provar. Mi hermano Rodrigo viene, paso. Dónde está mi madre? Por el hecho de su padre ustamente el nombre tiene. Aunque no fue tan inorme el de Rodrigo en la Caba, porque era Rey y mandaba, causa a su yerro conforme. Que en un Rey la voluntad, el deseo; y el amor cuanto tiene de señor, tiene de facilid. El Capitán mi señor, que aderecéis de comer, lo mejor que pueda ser, que en ello le haréis favor. Porque ha de comer en casa señora el Alferez Melo, Que aquesto permita el cielo, sin fuego el alma se abrasa. El Capitán le llamó, y no su padre, misterio tiene aqueste vituperio, el alma por él habló. Con lágrimas le responde razones que suele hablar con los ojos el pesar que en el corazón se esconde Si es su gusto que se haga porque no es Rodrigo justo que excedamos de su gusto, como que se satisfaga. De un hombre que le ha ofendido o quien hablarle pudiera, antes que a casa viniera, dentro del alma al oído. Dónde queda? El Capitán? Porque no le llamas padre siendolo. No siempre madre los hombres en todo están. Fuera de que me parece mas respeto, y en un hombre el de padre no es buen nombre por lo mucho que enternece. Y más que los que en la guerra como yo son inclinados, y se precian de soldados, y de hijos de la tierra. Que no hay cosa que parezca tan sin razón como el traje, y asegurado lenguaje, en ley de la soldadesca, No nace hijo de ahí, sino de tu inclinación. . Qué dices? Tienes razón, dónde está tu padre? . Aquí en casa del General, con Basconcelos jugando, Parece que estáis llorando. Lloro en tu rostro mi mal. Veo mirándome en él, como en espejo mi afrenta, y de mi culpa violenta, lo piadoso, y lo cruel. A tu padre sin consejo, a quien desde el alma ver que todo retrato es de su original espejo. Sin duda el verme os da pena, pues jamás madre me veis, que a mis ojos no lloréis, quién de vos os enajena? Ya no es bien disimular que veis en mí que os da enojos, son rayos del Sol mis ojos, que os hacen madre llorar. Pero no deben de ser sino el mar, donde siniestros van como nubes los vuestros por agua para llover. En que madre os ofendí, que tenéis, de que lloráis, que memoria despertáis siempre que me veis a mí? Volved en vos, qué os he hecho? no respondéis, estáis muda, sacadme de aquesta duda, que sois de piedra sospecho. Quién la lengua os ha quitado? armas, madre mujeriles, o que dios de los gentiles en piedra os ha transformado? El padecer y sufrir, que al hombre con el tormento le hará piedra el sentimiento si a la piedra el no sentir. Pues qué sentimiento es ese, Enternecida te escucho, eres mi hijo, no es mucho que de mis males te pese. Tristezas del corazón continuas, fieras, y graves, que como ya hijo sabes ordinarias en mí son. No madre, no son tristezas, algún defeto sabéis de mí, no me lo neguéis: Baste ya Rodrigo, empiezas, No me dejéis madre en calma, Junto siento pena y gloria, o que terrible memoria, y que forzosa en el alma. Castigo es de mi pecado, o por el de mi enemigo, que es de los padres castigo, el hijo en el engendrado, Mirándole le aborrezco, y mirándole le adoro, y así junto río, y lloro, me avergüenzo, y desuanezco. Cuando llego y considero la parte que tiene mía, vencida del alegría sigo al amor lisonjero. Mas cuando a considerar vuelvo lo que ajena tiene, tan veloz la pena viene, que se suelen encontrar. Cuando un Ángel me parece, cuando un monstruo generoso, como en el cuadro ingenioso, cada momento acontece. Que ya retrata una dama, y ya retrata una muerte, Todo es contento de verte, que es muy tierno quien bien ama. Elena mía, mi cielo, ya os aura dicho Rodrigo como ha de comer conmigo el señor Gómez de Melo. Qué tenemos que comer? Brito señor lo dirá, Qués de Brito, . Fuera está Alzá el rostro, dejaos ver de ques la melencolía? pero ya lo he sospechado, será por el convidado, pues Elena toda via: No basta saber Elena que tengo yo gusto de ello, para agradarlo y quererlo, vos sois la santa, la buena. La honrada, la penitente, la discreta, y virtuosa, la humilde, la religiosa, y la mujer obediente? La que reza, la que ayuna, de contino, sin dejar un día por ayunar, la Fénix de Ceuta una? La que a media noche deja mi lado, buscando el cielo, y duerme en el duro suelo, siempre del vivir con queja? La que piensa todo el mundo que hace milagros secretos, la de los buenos respetos, mal vuestro crédito fundo, Que mal trato visto habéis en el Alferez, señora? o que infamia hasta ahora que tanto le aborrecéis? Qué os pesa de verle tanto? si le nombro os enfadáis, si me busca; me negáis, de vuestro rigor me espanto, Si del balcón, a su lado me veis la calle pasar, saliéndome a pasear de tanta guerra cansado. No solo airada, y cruel le miráis, mas ni aún a mí me miráis, si él está aquí, por no le mirar a él, Si le convido a comer, trato que entre amigos pasa, o no estáis señora en casa, o no le salís a ver? Advertid que es caballero, cuerdo, honrado, y principal, y que le tratáis muy mal? Aquí tiene otro tercero. e Tiene gran razón mi padre, porque su merecimiento no es el justo acogimiento el que le hace mi madre. Esto es señor hablar claro, yo le quiero mal, . Por qué? en qué os ofende? . No sé. Caso extraño. . Cuento raro. Esto señor de tener a este, y no a otro afición, si es que consiste en razón, no se debe de saber. Aunque ya quieren decir que nace de confutarse, las sangres, y conformarse, pero deben de mentir. Que le mueve al que mirando, como testigo, y juez, en el dado, o ajedrez, dos que a caso están jugando, desea que pierda el uno, muestra en el otro de amor, no habiendo visto señor desde que nacio a ninguno. Pues eso me mueve a mí, No debe Elena de ser, sino que al fin sois mujer, aún que nunca lo crey. Es de natural escasa la mujer y dale pena ver que su marido Elena traiga huéspedes a casa. Y más al Alferez, siendo un huésped tan ordinario. Es juicio temerario, vos misma lo estáis diciendo. Ya se Elena que es aquesta la ocasión, Si la alcanzaras, diferentemente hablaras. En confusión estoy puesta, Pues cuando por más no fuera, que por saber que es mi amigo, que le quiere bien Rodrigo, y que tiene mi bandera. No era bien hecho tratalle del modo que le tratáis: pues ni al rostro le miráis a fin de menospreciarle. Aunque pienso que es en vos causa de quererle mal, ligítima y principal, el quererle bien los dos. Que hay mujeres tan celosas, que ni aún amigos quisieran, que sus maridos tuvieran, leyes de amor rigurosas. Está en casa el Capitán? Señor Alférez. . Que ha sido esto, que os ha sucedido, con el Sargento Beltran? Mirad por vos que es traidor: Eso tiene de cobarde: Muy mal anduvo ayer tarde: Pues hoy anduvo mejor, más bien castigado va. Perdonad señora mía mi mucha descortesía, que no os vi. . Volved acá, mirad que os habla señora el Alférez. . Ya comienza en sus ojos la vergüenza: de pura vergüenza llora. Mandarme siempre podéis. Fuerte y extraño pesar, No podéis disimular el odio que le tenéis: Alzad señora la cara. Tenéis salud? . Salud tengo. Medroso a sus ojos vengo No seáis Elena avara, Hacienda Elena tenemos para todo. Mal lo hice. Eso un hombre cuerdo dice, Dejad pues estos extremos. Hay marido de mi vida, que por tu honra lo hago. Mal le pagué, y mal lo hago, ya la razón me convida. Quité a mi amigo el honor, forcé a la mujer más buena, aunque con nombre de Elena: pero que no hará el amor? Rodrigo en tanto que es hora de comer, que ya lo es, ida casa del Marqués, que en ella quedaba ahora. Y decildle de mi parte que si ha de ir mi compañía a hacer leña, o don García, o el Capitán don Duarte: Y si ha de ir, que si saldre tarde, . Al punto vuelvo. En lágrimas me resuelvo. No os quedéis allá. . No haré Aunque sea atrevimiento, vuesa merced me la haga, que yo me ofrezco a la paga en cualquiera acaecimiento. De decirle al secretario del Marqués si despachó mi memorial, o no, que es olvidar ordinario. Para mí es muy gran merced, que me mandéis. . Dejaos des Vuestro esclavo me confieso. Beso las de vnesaderced. Qué cuerdo, que doc hablado, que vergonzoso, que minesto, que discreto, que compuesto. Es Rodrigo muy honrado. En mi vida le he tenido a hombre tanta afición, Ya es esa adulación, Pues no creáis que lo ha sido. Digo que lo quiero tanto, que no sabre encarecerlo. De fuerza aure de creello. Es tu hijo no me espanto. Pues más os quiero decir, que es en mi inclinación, Basta. Brito es quien todo lo lasta, no hago si no ir y venir, con uno y otro mensaje, y nunca me dio un sombrero, que el que traigo fue primero la torre del homenaje. Dónde está mi amo el mozo? En casa el Marqués es ido, Borracho viene y perdido, Vino, y cólera rebozo. Venga acá por vida mía, cuando cuando el Rey don Sebastian nuestro Rey a Tetuan, a Fez, o a Ginebra envía: A tratar con el de Fez negocios a su corona tocantes, a su persona, como ya suele tal vez? Cómo le llaman señor al hidalgo, o titulado, que viene con el recado? Cómo? . Cómo? Embajador. Embajador, pues no soy Embajador? . Pues qué eres? Dejémonos de placeres: para placeres estoy. Si este vende a este un jumento, y este le quiere comprar, conformarles, y terciar, dándole al contrato asiento, que será? . Ser corredor. Vienes loco? No soy corredor tampoco, que no es jumento el amor. Los que entre dos que se aman sirven de llevar billetes, tienen nombre? De alcagüetes. Cómo dijo? Ansí se llaman. El secretario señor, que porque veáis del modo, que se precia y honra en todo de ser vuestro servidor: Que aquí os libra de socorro ocho pagas el Marqués. Honrado socorro es. Do que tal diga me corro. Sin eso, y con eso estoy de su amistad satisfecho, Muy como quien es lo ha hecho, A vos las gracias, os doy. Ya yo por vos se las dí. Es hombre al fin principal. Es aqueste el memorial? El mismo. . Alcáguete amí? Pues Rodrigo qué responde? El Marqués dice que vamos luego, o después que comamos. Adónde hemos de ir? Adónde? Por cierto gentil recado, acabo de media hora. Que me pregunta señora mi padre? . Hay tan grande en- fado? Ven acá no te envié a decirle, que si había de salir mi compañía? Sí señor que le diré? Dijísteselo. . No. Hablad. . Sí. Pues qué te respondíó? Por Dios que se me ha olvidado, esto es decir la verdad, Perdonad. . No te olvidaste del memorial Rodrigo del Alferez nuestro amigo que encomendado llevaste. Y te olvidaste de dar mi recado, mal lo hiciste: adónde te envié, a qué fuiste? no me quisiera enojar. Basta que jamás te mando cosa que aciertes en ella: pues o te olvidas de hacerla, o si la haces es errando. Yo he de hacer juramento de no mandarte jamás en toda mi vida más. No haya más. Soy hombre, y siento. Razón tenéis de tenerle la afición que le tenéis: muy bien Alferez hacéis en estimarle y quererle. Pues nunca de cosa alguna, que le mandáis se olvido. Bien en esto lo mostró, Es orden de mi fortuna. Tiene sangre aunque dañada que se lo diga y acuerde, poco mi señor se pierde, no hay señor perdido nada. Yo volveré, si me dais licencia, y traere respuesta. Qué inclinación es aquesta, no es menester que volváis. Es hora de que comamos? Las doce deben de ser. Pues vámonos a comer, si está aderezado: Vamos. Que hay Brito, qué hay de nuevo? que te dijo doña Juana? Que eres un traidor ingrato, que le envíes tu retrato. Cuándo se va? . Esta semana, Y quiere llevar señor para acordarse de ti tu retrato. . No entendí que era tan fuerte el amor. Al fin no tiene remedio, Llévala a Lisboa el padre, por darle gusto a la madre, o por poner agua en medio. Que no digo señor tierra, porque no la hay de aquí allá. Cruel mi fortuna está. Es una infame, una perra. Vive Dios que he de ponerla un clavo, y que la he de herrar, Ya el sol me quiere dejar, que día volveré a bella? Pienso que el padre ha entendido tu afición, y su afición, y por quitar la ocasión trata de darle marido. Deja a Ceuta por Lisboa. Pues tan poco valgo yo, que no la merezco? . No, que aunque eres hombre de loa, No tienes señor dinero: ella dice que tú solo has de ser su Dios Apolo, a pesar del mundo todo. Qué contigo ha de casar, y de lo demás se ríe. Temo que su amor se enfrie en las aguas de la mar. Qué es niño, y anda desnudo. Con agua encienden la fragua, Sí, mas no con tanta agua: yo soy muerto. . No lo dudo; Que amor por agua pasado como guenos suele ser, que se los dan a comer a un hombre desafuciado. Aquí madre está el pintor, Aquí a tu mandado vengo. Gran noticia de ti tengo, Más grande es ese favor, No imitó naturaleza tanto Apeles como él, imitando su pincel la divina sutileza. Pues si Apeles retrató tan semejante el racimo de uuas maduras, y ópimo, que el pájaro se engañó: El retrató de manera de apeles mano y pinceles que engañara al mismo Apeles, si viviera, y si los viera. No más valiente Celín, basta el honor que me das. Mucho he dicho, y diré más Eres caballero al fin. Tú me has de pintar amigo en un lienzo un Capitán, Cristiano, bravo, y galán una imagen de Rodrigo. Un otro Cid campeador que a usanza de buena guerra, saliendo a correr la tierra, y a coronar su valor. Cautiva una mora hermosa, entre Ceuta y Tetuan en unas huertas que están en su distancia famosa. En otro lienzo a esta mora siendo en Tetuan casada, cautiva y enemorada del que la quiere y adora. Tanto que lleno de enojos el alma; y el corazón, a decirla su pasión, se asomaba por los ojos. En otro el mismo Cristiano pagado de su hermosura, que en ella fue desuentura ser él tan tierno y humano. Porque la correspondencia suele darle atrevimiento al más cuerdo pensamiento brío a la mayor paciencia. Luego al Cristiano olvidado de la mora injustamente, que quien ama de repente aborrece de pensado. Luego a la mora cruel la retrata en otra parte, sin verle, ni darle parte, como hiua preñada de él. Porque por librarse de ella la mandó dar libertad, esclava la voluntad, y con perpetua querella. Luego que se llegó el día del parto, y que un hijo nace, que al sol ventaja le hace en la juventud del día. El cual engañando el moro, su marido cría por suyo, siendo buen Cristiano el tuyo contra su mismo decoro. Porque como la preñez de tan poco tiempo era, fue fácil que la creyera luego en otra su viudez. De su marido la muerte, hombre al hijo, al padre viejo, sin razón, y sin consejo, bravo al uno, al otro fuerte. Aquesto amigo querría me pintases. Pues que resta, Qué historia madre es aquesta? La de tu padre y la mía. La del Capitán Melendez, tu padre, y Fátima leela, en cuya famosa escuela dudas mi Celín, y aprendes. Que el Capitán que salió de Centa, fue el Capitán Melendez, yo en Tetuan la Mora que cautivó. Es una notable historia que mis padres me dijeron que a sus agüelos oyeron. Mucho os dura en la memoria, pero cómo, o paraque la mandáis madre pintar. Para tener que llorar, que obra más lo que se ve. Labro hijo, como sabes un cuarto nuevo, y quisiera adornarle si pudiera con lienzos de historias graves. Qué haces señor aquí, no hay morillo en Tetuan de cuantos en ella están, que no vaya por ahí. Hoy en sangre por ahaleña vuelves el brazo teñido, cien Cristianos han salido de Ceuta al monte por leña, No oyes tocar rebato, armate, y vamos allá, mas yo me quedaré acá por perro a guardar el hato. Sube animoso acaballo. Venga mi lanza y adarga, que la vida se le alarga al Cristiano hasta alcanzarlo. Que toda la mía es verme en el campo con ellos. Yo señor no quiero bellos, Bate a la hyegua los pies Arrímale el acicate. Allá voy. . Parte ligero. Plega a Dios Cristiano fiero que tú mismo hijo te mate. Mueras en sus propias manos, pero porque tanto mal. Dame señora un costal, traerétele de Cristianos. Hidalgos a retirar que es muy desigual la guerra, y crece Moros la tierra como en sus aguas el mar. Apenas el campo verde descubierto se divisa, retirémonos a prisa que la ocasión no se pierde. Mirad que el honor es ciego, otro día volveréis, no porque leña llevéis queráis encender el fuego. ián, - Muera el Cristiano alevoso, Mató a Jafer y Sinan Alcaide de Tetuan, matadle. . Cielo piadoso, vuelve vuelve los ojos a mí. Muera, que aguardáis, Espera, que antes que yo perro muera vengaré mi muerte en ti: canalla Melendez soy, ya me conocéis. Huyendo, vengo de los Moros, viendo que a dar en la muerte voy. Allí mi padre cercado está de su multitud, o florida joventud, bravo y valiente soldado. Grande ocasión me convida, pero a grande hecho me obligo. Ahora es tiempo Rodrigo de dar a tu padre vida. Ahora es bien que te acuerdes solamente de la suya, pues cuando pierdas la tuya por quien te la dio la pierdes. Con tu favor se dilatan, mis esperanzas marchitas. En vano a morir le incitas. Aquí hijo que me matan, Los moros con quien está son muchos, y los que vienen crecen tanto que no tienen numero. . Huyendo va. Quiero hacer que no le veo, y retirarme es en vano, Duélate este padre anciano, mira que es intento feo. Así huyes y me dejas? A retirar, que es locura Quinta parte, fiarse de la ventura, Que no te duelen mis quejas. Señor hijo. . A retirar. Sin aliento me resisto, ya se infame que me has visto, paraque es disimular. Qué es esto Jafer valiente, tened la espada en la mano porque muere este Cristiano. Por serlo no basta, . Tente. Ah dado muerte Celín a Sinan, mató a tu primo el valeroso Celimo, a Masaud, y Ardáín, Muera pues, a que aguardamos, Deténgase todo el mundo, que soy Hércules segundo, De tu locura dudamos pues por un Cristiano vuelves. Conmigo se ha de matar quien le quisiere enojar. A gran cosa te resuelves. Cuando tu Celín no fuiste de los Cristianos azote? No te asombre ni alborote, anímate, no estés triste. Ya de pelear cansado, espada y cólera pierdo. Celín estás en tu acuerdo? En mi acuerdo estoy cuitado, Déjame vengar la muerte de tu primo, estás en ti. Venga la cobarde en mí, ánimo Cristiano fuerte. Muera Celín. Celín muera, pues impide a espada y lanza una tan justa venganza. Ea que es todo quimera, ea morillos gallinas, a ellos Cristianos, a ellos, que fácil será vencerlos. Tal haces, tal determinas. La vida por ti restauro, dame los pies. Todos fueron venturosos pues huyeron. Tuya es la victoria y lauro. Vivas en la fama eterno a pesar del tiempo anciano. Deja esas cosas Cristiano. Oh joven robusto y tierno. Muy grande es la obligación, en que esta tarde me has puesto, echado has del alma el resto Basta para adulación. No se con que he de pagarte, si como Cristiano soy, fruera Gentil, era hoy poco por Dios adorarte Conocesme? . No podré jurar que te vi en mi vida. Cosa extraña, y nunca oída, orden de los cielos fue. Pues que te movió señor a lo que heciste. . Piedad; deseo de tu amistad cóbrete en viéndote amor. Parecísteme muy bien Cristiano en la escaramuza, con Jafer, Zulema, y Muza, y más Andalín, y Hcen. Esto solo me movíó: cómo te llamas? . Melendez. Tu nombre en la fama estiendes con cuanto el cielo abrazó: Grande soldado te pinta, la fama mil cosas cuenta de tu valor en mi afrenta, y aún pienso que anda sucinta. No en vano a tu amor me inclino ya ya te conozco, el moro te nombra con el decoro que a su Mahoma divino. Tanto ha podido el temor que tu nombre trae consigo, aunque honrar al enemigo es de gente de valor. Oh mal hijo, o vil cobarde, que otro nombre no mereces, tanto la vida apeteces, que así huiste esta tarde. Que tienes, muy triste estás, quita del rostro la mano, ese es el pago Cristiano que por la vida me das. No llores. . Ya señor viste aquel mozo caballero; que sobre un bizarro qvero, cuyas pisadas seguiste. Pasó por junto de mí a toda priesa corriendo, que no es bien decir huyendo: bien lo viste. . Bien le vi No era Capitán un mozo con una banda en la adarga, atravesada a la larga que ahora le apunta el bozo, A quien a voces llamaste en tu ayuda, y no te oyó. Ese que aquí me faltó cuando tú no me faltaste. Bien le conozco prosigue. Pues mi hijo, Alcaide es. Tu hijo. . Mi hijo, pues como quieres que mitigue la pena en el corazón. Qué dices. . Yo lo engendre. Cómo te dejó y se fue. De ahí nace mi pasión. Tu hijo, y viéndote junto u? n de la muerte se retira, a quien no espanta y admira, moqu sutil y dudoso punto. Lo que más siento, es que un moro a valerme se moviese, y mi hijo no lo hiciese contra el divino decoro. Cuando no señor por sello, por ser Cristiano siquiera. Qué hombre a su padre viera temblando el cuchillo al cuello, que por él no aventurara la vida hasta morir: es hombre que suele huir sin razón. . No. Cosa rara. Siempre en la ocasión le he visto pelear honradamente, y cuidadoso, y valiente, defender la fe de Cristo. Válgame Ala. No te asombre, esto pasa. Pues Melendez, mal si lo entiendes, lo entiendes, no es hijo tuyo ese hombre, Yo te digo la verdad, no es tu hijo. . Puede ser, mas tengo honrada mujer de prendas, y calidad. Si estás satisfecho de ella, perdona, perdón te pido, porque mi intención no ha sido afrentarte, ni ofenderla. Con presunciones bastantes juzga el hombre de ordinario, sin ser juicio temerario en negocios semejantes. Mas si los contrarios son mas piadosos es en vano que una presunción Cristiano deshace otra presunción, Por lo que en tu hijo vi presumí bien, y no mal, mas si tu mujer es tal, mal, y no bien presumí. Gente en tu socorro viene, bien puedes asegurarte. De modo siento el dejarte, que hasta el temor me detiene Mucho temo que estos moros que mi muerte pretendieron, y de tus manos huyeron leyes de miedo, y decoros. Agraviados y ofendidos, te han de acusar. No harán, por su honra callaran, que son moros bien nacidos, y saben la estimación en que el Maluco me tiene, que contra el Jarife viene con un formado escuadrón. Mahoma quede contigo. Dime pues tu nombre y vete. Mi nombre es Celín Amete. Soy tu esclavo Yo tu amigo. Bastardo de Ceuta.
JORNADA SEGUNDA
V Sta Marqués famoso es mi embajada, Etreguas de un mes Aben Sultan te pide. en Tetuan, famoso por su espada, tu voluntad señor al tiempo mide, y has después lo que tu gusto sea, que allá en los cielos con Alá reside. El Rey don Sebastian mi Rey, desea restituir al Jarife despojado, hazaña que lo ilustra y hermosea. Tiene con el tratado, y concertado, de pasar en persona con su gente a este efecto, Celín el mar salado, Aben Sultan, Alcaide que al presente lo es de Tetuan, hace la parte del Maluco tirano si valiente. Yo no puedo con el de ningún arte hacer treguas, en tanto que animoso contra su Rey, mi Rey alza estandarte, Deje el Maluco fiero, y codicioso el África al Jarife, pues es suya, y tendrá Tetuan algún reposo. Que mientras no lo entregue y restituya lo que es suyo, y le usurpa con mal trato, es imposible que esto se concluya. Que yo cada momento, y cada rato, cuando ellos estuvieren más seguros, he de salir, y tocaréis a rebato, que no la fuerza de sus dobles muros impedira la entrada al miedo infame, en sus pechos rebeldes, y perjuros. Y no te espantes de que así le llame, que quien niega a su Rey, eso merece, La traición no es justo que se ame, al Marqués invencible le parece, que seguir al Maluco es acertado, y lo que más le ensalza y engrandece. Si el Jarife es su Rey desheredado, cómo puede ser bueno perseguirle? Esa es otra traición Marqués de estado. Esto puedes Celín por mi decirle. Confieso que no yerras, pero advierte que no te está tan mal señor oirle. Ya tengo respondido. Caso fuerte. No te réplico, ni te contradigo. Celín en Ceuta, venturosa suerte. Vamos. Oh Capitán. Celín amigo, que buena dicha mía en mi deseo te trujo a Ceuta, sin pensar consigo, solo por fe de la razón lo creo, aunque tiene gran parte de imposibles y no fuerte Celín porque lo veo, que lo más cierto, claro, y más visible, cuando llamado del deseo viene, tiene más en el alma de increible. Aben Sultan, que como sabes tiene por el Maluco a Tetuan en guarda, famoso de los Alpes al Pítene, oya, porque tu nombre le acobarda, lengua allá de tu mucha valentía, o la persona del Marqués gallarda. A pedir treguas al Marqués me envía por un mes, o por dos. Y que responde, Lo que yo de su ánimo he temido, Él de los hombres nobles no se esconde, Quinta parte. N Que no ha lugar ni puede ha respondido. Mal a quien es en eso corresponde. Basta tu Celín haberyenido, siendo quien eres, de su parte a ello. El Marqués es Cristián comedido, las causas que le mueven a hacerlo legítimas Melendez y bastantes, de ellas, y no del ahora me quererlo. A haber en ellas advertido antes, no le hubiera culpado, aunque era justo honrar a las personas semejantes. El Rey don Sebastian por darle gusto al Jarife Muley, que de él se ampara contra el Maluco bárbaro y robusto. Pues con malicia y presunción avara, le despoja de Fez y de Marruecos, huella del mar en su furor la cara. Resonando en el África los ecos de sus tambores, que medrosa siento hasta sus montes, y arenales secos. Mucho me pesa que tu Rey intente una hazaña tan fiera y temeraría, aunque de Jerez traiga armada gente. Deje en su trono a la fortuna varia, pues le deja en el suyo, y no le inquieta, porque es malo tenerla por contraria. Goce la India a su valor sujeta, y no le engañe el ánimo en el pecho, imposibles no intente ni prometa, busque el Jarife si se ve en estrechos al Turco que le ampare y le socorra, al fiero Alarbe de traiciones hecho. Al Cita arquero bárbaro, que borra con la saeta el claro firmamento, y que a la muerte de trabajo ahorra, Al Chino belicoso y avariento, al Tártaro, a Sosí, que al fin es moro, y deje al pobre Rey en su contento. Que es contra el gran Mahoma, y su decoro llamar contra los moros los Cristianos: porque te quiero bien lo siento, y lloro. Celín los que le siguen tienen manos. Tiene el Maluco en campo cien mil hombres. todos Melendez, moros Africanos, y todos conocidos por sus nombres, Aconseja a tu Rey, si bien le quieres No con pintarme su poder me asombres, Airado estás, sosiega, no te alteres Dios le dará a mi Rey, Celín victoria. Mucho lo temo. Temerario eres. Dejemos de traer a la memoria las cosas de la guerra si te agrada. Es la ventaja Capitán notoria, Cómo está tu mujer? Muy obligada, de la merced Celín que en mí le hiciste. Solo por verte vine a esta embajada. Yo he estado enfermo, cuidadoso y triste, por no saber si vivo, o muerto estabas, que fue muy grande el hecho que emprendiste Sin ocasión mi libertad dudabas, por su honra callaron mi delito. Bien de su afrenta en tu favor juzgabas, solo tu vista y gusto solicito, esta noche has de ser mi convidado, Gustaras de ello. Gustare infinito. Estoy de modo en Centa enamorado, que dudo Gapitán que he de quedarme en ella a tu servicio por soldado. Enamorado estás? Por declararme, estoy con el deseo reventando. Bien puedes de tus males cuenta darme, en virtud de mí fe Celín te mando, que bien puedo mandarlo, me lo digas, habla, dímelo pues que estás dudando. De suerte en todo a tu amistad me obligas, con tu palabra, con tu agrado, y talle, que te he de hacer señor de mis fatigas. Yo vi entrando por Ceuta en una calle, una mujer, que al mismo sol podía si le mirara en ella retratarle. Eran sus ojos cual la luz del día dos carbuncos hermosos, y suaves, en que la noche más oscura se veya. Tan claros, tan honestos, y tan graves, que el mismo atrevimiento acobardaban, poniéndole debajo de sus llaves. Los arcos de sus cejas apuntaban al blanco de su frente, porque vieran los ojos, lo que tanto deseaban, pues los cabellos negros bien quisieran que no lo fueran tanto las pestanas, porque ellos solos extremados fueran. Sus mejillas de nácar como extrañas huyan de la nieve, que con ellas quería dar color a sus montañas. Las perlas de sus dientes, por cogerlas le bañó en sangre amor, labios y boca, que quisieron ponerse a defenderlas. El mar sil blanco, a quien la ofensa toca del cristal del Éufratres en su cuello, a batalla en sus manos le provoca, al fin ojos, mejillas, y cabello, boca risueña, mano poderosa, lo más nuevo en el mundo, y lo más bello. Dama, Celín en Ceuta tan hermosa, quién era? Eso querría me dijeras, Por las señas será dificultosa, en qué calle la viste? En las primeras, viniendo hacía palacio, como entramos de Tetuan sobre unas vedrieras, en un balcón con solos cuatro ramos de oro y azul. Sabrás a ella, Eso dices, ya estoy rabiando porque a verla vamos, tan vivas las especies y matices, tengo en el alma de su casa y calle, por ella venturosos, y felices, que es imposible Capitán errarle. Vamos a ver a mi mujer ahora, que después trataremos de buscarle. Si como es Cristiana fuera mora con ella me casara, no lo dudes, Y si fuera casada. Triste hora. No tengas pena. A tu linaje acudes, tu esclavo soy, mi amor te ha descubierto. Y gusto mucho que de mí te ayudes, Si es Capitán casada, yo soy muerto. Cómo os ha ido esta tarde en casa de doña Juana. Téngola en lugar de hermana. Veriades el alarde. Galán mi padre salió. Es Petronila galán, Aunque viejo el Capitán al mismo sol se atrevió: del Alferez no te digo por tu disgusto cruel. No me digas nada de él Deseo estar bien contigo. Cuando dicen que se va doña Juana. De aquí a un mes. Desgraciada nueva es para Rodrigo. Si será. Dícenme que se han querido, y aunque se quieren tan bien Brito lo sobra más bien, Él el alcáguete ha sido. Quitaos Petronila el manto Vóymele madre a quitar, he de volver a rezar esta noche al mismo santo. A quién fue a quien le rezaste anoche, A san Julian. Reza esta noche a san Juan pues antiyer le ayunaste. No he visto tan gran virtud y santidad de mujer, a penas se echa de ver en ella la juventud, que respetos tan honrados, es hija de bendición, porque los que no lo son, nunca son bien inclinados, que el pecado natural de los padres, suele ser en los hijos al nacer otro nuevo original. Qué distintos dos hermanos. Vino por acá el señor Capitán. A vil traidor. Beso os mil veces las mano Cómo mi señora estáis alzad los ojos del suelo, si quiera por ver al cielo ya que por mí los bajáis. Alcance yo esto de vos, no pierda el cielo por mí, lo que merece por sí como morada de Dios. Acábense los enojos las venganzas y quererlas, porque parecen estrellas aquesos divinos ojos. Alzá el rostro, volve acá. Viose dolor más eterno. Si es por huir del infierno abajo dicen que está. El centro oscuro le encierra, aunque para vos señora, no debe de estar ahora sino entre el cielo y la tierra. Mil días ha que deseo verme en aquesta ocasión, por daros satisfacción de mi amor terrible y feo. Mas huis de tal manera que apenas puedo creer que sois señora mujer, aunque os veo tan ligera. Pues hasta hoy mujer se vio huir después de gozada, bien se que estáis enojada. Sin responderme se entró, razón tiene de durar en su enojo, que la herida suele viendo al homicida sana y buena reventar. Notable delito fue arrojarme a tu aposento, y con engañoso intento romper de su amor la fe. No me pareció jamás tan feo, y descomedido, que en un hombre arrepentido parece el pecado más. A mi señora os envío mi retrato bien va puesto. Vendrá el Captán tan presto? Quién está aquí señor mío. Con un moro me dijeron yque estaba ahora en palacio imagino que de espacio. Qué huras son? Las cuatro dieron. Con este papel de amores estoy aguardando a Brito famosamente está escrito aunque tres mil borradores, Auséntase doña Juana, y quiere llevar consigo mi retrato por testigo de su mudanza liviana. A hí señora os envío mi retrato, yo quisiera que en todo me pareciera porque en todo fuera mío. Yo estoy triste cuanto puedo: cuanto el puede alegre está, pero que mucho si va el con vos, y yo me quedo. Por eso le hace pintar alegre aunque mi retrato, porque era pintarle ingrato pintarle pintarle con mi pesar. Que tan mal yendo con vos pareciera en el ay, como su alegría en mí que me quede sin los dos, Bien puedes hacer quemar tu retrato luego, que si amor es fuego, al fuego, muy más te ha de parecer. Piensa, y haz cuenta señor, que tus desdichas desfleman, y que en estatua te queman por hereje del amor. Es ese papel que tienes para enviarle con él. Este Brito es el papel muy alborotado vienes la color traes demudada. Pues imagina que son sus letras las del melón que no aprovechan de nada. Doña Juana se ha casado señor con un mercader de Lisboa, por poder, parece que te has helado. Qué dices. Lo que verás. Doña Juana se casó. Delante de mí pasó, y no quieras saber más. Pues su amor, pues el decoro prometido a mi valor? Es gabilan el amor, y llamáronle con oro. Pero no debe de ser si no abestruz de oro, y plata. Así te casaste ingrata? Oh hideputa ruin mujer. Dentro de dos otres días se embarca para Lisboa. Volvió mi suerte la proa, faltaron mis alegrías. Plega a Dios que el mar furioso a su centro te condene, pues por lo que de azul tiene, tendrá mucho de celoso. La nave en que le pasares encalle en su blanca espuma, y sea tanta la bruma que nunca el puerto declares. Escóndase el sol sediento, no tengas viento jamás, mas donde tu ingrata vas como puede faltar viento. . Bien haya yo, que en mi vida tuve por amor disgusto, todo me parece justo en amor como no pida. Si me quieren, quiero bien y si me olvidan; olvido, que traigo el amor medido con el favor, y el desdén. Pero yo soy Portugues Brito todo sevo he caramelo, y ansí en el frío me hielo, y en el fuego me derrito. Tienes un papel ahí, Aquí señora está uno, que enviaba Apolo a luno. Muéstrale acá. Vese aquí. Qué es eso? Un trasado viene de san Saluador de Roma. Él sol parece que asoma, a un marmol helado mueve. Mas cómo señora siendo su divino original del mismo de Cristo igual como por la razón lo entiendo. Es tan pequeño el trasado. Eso es lo misterioso, lo sutil y milagroso, amigo de lo pintado. Del arte de la pintura, pintar, y recopilar en muy pequeño lugar una muy grande figura. De modo que cotejada esta pequeña y menor, con la misma aún mayor en otro lienzo sacada. Parezcan ambas iguales. Eso mi señora estriba en la buena prespetiva, y en ser los pinceles tales. Trujéronle a la Marquesa para hacer un relicario, dos o tres que de ordinario hacer mercedes profesa, y envíome este que ves. Por Dios que es pincel divino es famoso, es peregrino. Bastale ser de quién es. Lágrimas de verle lloro, hazme llamar un platero mañana Brito que quiero que me le engaste de oro. Y en tanto voy a guardarle. El cielo tu vida aumente. Está la color reciente. Bien haces de empapelarle. Basten los ofrecimientos prudentes y principales porque entre amigos iguales parecen comedimientos. Tened por vuestra esta casa, y cuantos en ella están. Ya se fuerte capitán donde tu deseo pasa. Mira que cena conmigo Celín haz aderezar Brito amigo de cenar. Ya entiendo, Haz lo que digo. Quieres las siete cabrillas, y la Luna hecha ensalada, el ave Fénix guisada, las estrellas en tortillas. Quieres del toro del cielo el lomo, aunque no aproveche, el pez fiero en escabeche di quien eres, y traerelo. Todos hemos de serviros. Honrarme diréis mejor, ay desvanecido amor que me llevas de suspiros. Considera que es Cristiana que es Cristiana, y yo soy moro y que vas contra el decoro de Alay su ley soberana, Pero eres amor gentil y no reparas en eso, sin alma estoy, y sin seso. Qué cuerdo, que varonil. Es un mancebo valiente, donde está Rodrigo. Aquí, en tu busca salí, de palacio diligente. Dame valiente mancebo manos, y pies a besar pues no se puede pagar con más lo más que te debo. Que la mucha obligación en que a todos nos pusiste con la hazaña que emprendiste, no admite satisfacción. Pues darle a mi padre vida solo para Dios le admite, pues con sus obras compite de tus deseos vestida. Es este el que te dejó y el que viéndote a la muerte pudiendo favorecerte maliciosamente huyó. Este es mi hijo Rodrigo. Perdona que no he de hablarle. Eso es Celín agraviarle. Tenme Celín por amigo. De muy mala voluntad le hablo. Por mí has de hacerlo. Todo por ti lo atropello, yo estimo vuesa amistad. Yo tu valor eternizo. Si le aderezan que coma. . Corrido estoy por Mahoma, de lo que contigo hizo. Bueno está Celín. Ya calló: por el estrella de Marte, sino entendiera enojarte que había de desafiallo. Que tuviste corazón vil Cristiano para huir, viendo a tu padre morir rabio de enojo, y pasión. Eres amigo piadoso, y ansí mis agravios vengas. Mucho me pesa que tengas un hijo tan afrentoso. El quiere dar a entender por encubrir su pecado como noble avergonzado, que no me vio. Pudo ser. No le digas Celín nada déjale con su vergüenza, que no dudo que le venza. Sí, que es carga muy pesada, Los pecados en el hombre que los encubre, no son dienos de reprehensión, ni el por ellos de mal nombre. Pues su vergüenza se basta por castigo, y penitencia. Tú discreción y paciencia, dicen que eres de gran casta, Cansado vendrás, Si vengo. Pues éntrate a descansar, mientras se hace de comer hora Necesidad tengo. Donde le aposentaremos, Rodrigo. Dónde señor, con más comodo, y mejor, que en mi aposento podremos, Está allá muy apartado el de Petronila está de nuestras puertas acá y más bien aderezado; en el quiero que Celín duerma esta noche, Es muy justo. . Aqueste Elena es mi gusto Deveise la vida al fin. Di Rodrigo a Petronila que le aderece al momento. Uno y otro pensamiento, me acobarda y aníquila. Ay Cristiana de mis ojos, que me cuestas de pesares, y que me quitas de enejos. Que de lágrimas me cuestas y que de poca alegría, no se como no eres mía conforme lo que me cuestas. Los huéspedes principales en la cama, en el lugar mejor se han de acomodar: triste estás. Crecen mis males, quieres darme buena cena. Sí. Pues vamos a saber quien es aquella mujer que al infierno me condena. Descansa Celín un poco que luego iremos, descansa, y el libre deseo amansa. e Como podré si estoy loco. Por donde amor fiero entraste a mis sentidos, que puerta de las de la vida abierta para el corazón hallaste. Sin duda debió de entrar por los ojos engañados, pues de puro lastimados nunca dejan de llorar. No sabes de donde vengo. De dónde. . De la cocina, o cuanto pavo y gallina, la tripa en la boca tengo. Que al olor se me ha venido del estomago a la boca; una gallina me toca con un pavo por marido. Famosamente tenemos que cenar, no hay si no abrir el estómago, y henchir que a dos carrillos podemos. El Capitán mi señor que ha cargado expresamente, que de vos y vuestra gente tenga cuidado. . Ay amor. Aqueste es vuestro aposento. No es aquesta la Cristiana que vi en aquella ventana esta tarde, extraño cuento. Por mi Mahoma ques ella, saltos me da el corazón, pienso que es con intención de hacerle salva, y de bella. Que como en el pecho está, y están los ojos tan altos, por verla está dando saltos. . Allá vuelvo, vuelvo allá. Para mi señora ha sido, ventura no imaginada. Yo soy muy vuestra criada Loco estoy, estoy perdido. Este es el moro que vi entrar por la misma calle, de doña Juana, buen talle. El día en verla volví. No lo acabo de entender, sol claro, estrellas, y Luna, no tiene duda ninguna, p el cielo debe de ser. Mas quien en el cielo vio junto sol, luna, y estrellas, y al día mismo con ellas, solo Celín, solo yo. No es bueno que desde el punto que le vi, no le he podido echar de junto al sentido. Sol, luna, y estrellas junto, Ciego mirando la stoy. No vi moro más galán. Sois hija del Capitán: Hija del Capitán soy. Oh hija de su mujer y de su esposo primero, aunque en su amor verdadero hoy he vuelto a renacer. Luego fue otra vez casada? Con un hábito de Cristo. Jamás tal mujer he visto. Mucho su talle me agrada. Muy grande es la voluntad que al Capitán le cobré. desde que por Ceuta entré vi su trato, y calidad. Muy grande es la que él os tiene. Si entendera por aquí. Si lo entendera por mí. Gran traza. Traza solene, No vi en mi vida persona que también me pareciera, ser Rey de África quisiera para darle la corona. Para obligarle con oro de Arabia, y las dos Españas, que por sus buenas en trañas las busca el Cristiano y Moro. La agradable primavera en el invierno y sombrío, o el césiro en el estío, porque nunca le sintiera. Quién supiera de las aves el contrapunto divino, para buscarle contino con sus músicas suaves. Quien del móvil el gobierno tuviera en su indigna mano, y alargarle aquí el verano, cuando le enfada el invierno. Las dos Indias, y con ellas del ámbar gris el aliento, y quien fuera el firmamento para vestirle de estrellas. Neptuno para ofrecerle coral, aljófar, y perlas, el alba para cogerlas, servicio que suele hacerle. El más poderoso hombre, y de mayor monarquía, o el ser que todo lo cría para criarlo en su nombre, Del Capitán. Claro está que mal Cristiana me entiendes, Amor mucho te defiendes, tu porfía vencera. Parece que habla conmigo. Loco estoy, estoy sin seso. Por él las manos os beso, Cristiana por ti lo digo, El Alcorán de Mahoma, acerca de no poder de ningún modo comer tocino, que no se coma. Entiéndese estando en tierra de Cristianos. . Gran locura. Pues llega aquí por ventura? Eso dudas. . Oh ley perra, Luego no hemos de cenar tocino, ni beber vino, o qué lonjas de tocino están ya puestas a asar. . Quiero yo al Capitán mucho. No estáis señor engañado, que moro tan bien hablado. Con mil imposibles lucho. Yo se del que os tiene amor. Y yo de mí que le adoro. Ya habla muy claro estemoro. A fuera vano temor. Yo se del que hará por vos mas de lo que fuere justo. Yo negare por su gusto que está Mahoma con Dios. Yo se esto de él. Yo de mí. Mira amor que es un infiel habláis conmigo, o con él. Hablas por él, o por ti. Por el hablo, cosa es llana. Yo con él, y no contigo. No hablaras moro conmigo. No hablaras por ti Cristiana. Comen también los Cristianos alcuzcuz como los moros. Mal hayan tantos decoros. Ay deseos inhumanos. Porque lo dices. Porque, porque hay alcuzcuz abondo, o quien tuviera más hondo el estomago. . Qué haré, descubrírele mi pena. Dírele como le adoro, Es Cristiana. Pero es moro, esto a callar me condena. Mas, más. Acabemos ya. Una olla de mondongo, no pienses que yo lo impongo Creolo. Y más esta. Bien está Aceitunas Sevillanas, alcaporrones, choritos, y melones invernizos, anis, nueces, habellanas. Peros ricos de Antequera de donde fueron mis suegros, higos de Cordova negros en platos de Talavera. Pepitas de calabaza, longaniza, queso añejo, de Mallorca, y Alantejo, arrope, miel, higo, pasa. Unjígote de carnero, rabanos, y verenjenas, treinta gallinas rellenas, y en adobo el cocinero. Tortas reales, y pichones, gansos, faisanes, perdices, gorriones, codornices, con grajos, y camarones. Para, para, donde vas. Pues aún más falta que he dicho El moro tiene capricho. Prosigo, . No digas más. Solo terneras hay pocas. En eso solo reparas. Quién será hombre de dos caras Porque, Por tener dos bocas. Ya es hora de haber cenado. s Adiós. Vais os. Estimad la buena comodidad que en mi aposento os han dado. Dichoso yo que merezco tanto bien. Mi padre llama, a diós señor. El alma en cambio de esto os ofrezco. Por no tener más que daros no por paga conveniente, volviose el sol al Oriente, pusose en sus ojos claros. Saliome al anochecer lleno de luz celestial, era contra natural, no pudo prevalecer. Nacio con ventura corta. Debajo del almohada he dejado descuidada el san Salvador, no importa, . Ciego estoy, que es ciego amor, aunque para no sentir que el sol se ponga al salir, no fue pequeño favor. Oh aposento, relicario de aquella hermosa Cristiana, tan divina como humana, caja del cielo, y erario. Cuerpo organizado y grave, donde vive y se aposenta un alma la más contenta que en humano cuerpo cabe. Una alma a quien da la palma, amor se rinde y sujeta, porque en mujer tan perfeta, cuerpo y alma, todo es alma. Paredes de jaspefino, llenas de cifras y lazos, que sois de este cuerpo brazos con que la ciñe contino. Guarnición de su hermosura, cuadros que la enamoráis, que por esa causa estáis Quinta parte, sin alma, y no por pintura. Casa de mi devoción, donde hay maravillas tantas, y bocas que por las plantas lleváis hasta el corazón. Como a sepulcro de vivos donde muere y resucita el hombre que a Dios imita mármoles de azul altivos. Sabanas que el viento bebe del alba blanca vestidas, en las cortinas corridas, viendo su pecho de nieve. Dichosas mil veces todas, y dichoso yo si fuera aquesta noche ligera, la de mis felices bodas. Recostarme quiero un poco, descanse el cuerpo afligido, mientras trabaja el sentido mas que ha de sentir un loco. Hay más bien, hay mayor gloria. . De todos los menudillos, mollejas, y higadillos, hacen una pepitoria. Es muy famoso guisado, con licencia tuya quiero señor con el cocinero, mas que es deél, ya está acostado. Quiérole dejar dormir, una lonja de lo magro atraje a mí por milagro, como la iman sin sentir. Aquí detrás está escuro, no puede verme Mahoma como a lo escuro lo coma, ánimo yo me aventuro. Bajo de la cabecera estaba aqueste papel, Ver quiero lo que hay en él, o imaginación severa. Un retrato es por Alá, que dudo, retrato es, amor ciego no lo ves al olio pintado está. Retrato de un hombre mozo, en la cabecera y cama de una mujer, de una dama trocose en pena mi gozo. Mi muerte en viendo lo vi, eclipsóseme la Luna, no hay color en el alguna que no sea azul para mí. A hi señora os envío mi retrato, yo quisiera que en todo me pareciera, porque todo fuera mío, Acabose, envidó el resto, suceso terrible y fuerte, que retrato de la muerte a la cabecera puesto. que dudo, que estoy dudando; retrato es de su galán, engañado Capitán, de celos muero rabiando. Yo estoy triste cuanto puedo; cuanto el puede alegre está, pero que mucho si va el con vos, y yo me quedo. Ah Cristiana sin verdad, así engañarme querías esto encubierto trayas bajo de tu honestidad. Mas no hay mujer sin amor, que el amor en la mujer, alma también suele ser que le da forma y valor. Ojos garzos, vista grave, nariz nada descompuesta, boca pequeña y honesta frente espariosa y suave. Cejas en arco pobladas, barba, y cabello hendido hasta los hombres crecido, mejillas proporcionadas. Oh qué retrato de hombre tan perfero y acabado, mis celos se han desatado, porque son locos de nombre. Temiendo estoy su porfía pero quien no teme a un loco, a cólera me provoco que amor todo es valentía. Ya la paciencia me falta, ya los celos me han vencido, ya el corazón atrevido me acomete y sobresalta. Ya en forma dos escuadrones por las puertas de los ojos van entrando mis enojos, mis penas, y mis pasiones. La envidia, el miedo, el pesar, fuerte, aunque pálido y flaco, ya entran en el alma a saco, ya no hay más que saquear. Los sentidos me llevaron, temerarios y atrevidos. Bueno quedo sin sentidos, buena el alma me dejaron. Qué tienes, de que das voces? Ensilla luego a la hora. Donde quieres ir ahora, Ensilla no me conoces. Ah de quedarse fiambre la cena. Viven los cielos, que te mate con mis celos, Ya yo estoy muerto de hambre No me repliques, ensilla. No cenaremos primero. Huir de la muerte quiero, Aquí llevo una morcilla. Un poco de unto sin sal, y un conejo, si no es gato. No has de gozar el retrato, bástate el original, Llevar le tengo conmigo en mi pecho firme y fiel aunque estando el tuyo en el también se queda contigo. Es verdad lo que me dice Hiza, No es en mi mano, perdona amigo Cristiano. Baste. No te escandalice. Es me forzoso llegar a Tetuan esta noche, antes que el sol saque el coche de los términos del mar No descansaras si quiera un poco. No me conviene, descanse quien gusto tiene, y quien no, padezca y muera. Quédate a Dios. Es posible que de ese modo te vas, No puedo estar aquí más. Mira. Ya estás insufrible. Voy disparado de amor, al in fierno de los cielos que son polvora los celos: ensillaste? Sí señor. Sube ligero en tu yegua. No me puedo detener. Bien puedes señor correr cada minuto una legua. El viento le da partido, a penas la hierba borra. Por más que la yegua corra, llegare yo más corrido. Al fin te vas, No te asombres. Voy a enfrenar mi rocín, Pues la Cristiana Celín que viste? No me nombres? Extraña resolución, parece que va enojado, en el alma me ha dejado trasadada su pasión. Alguna memoria antigua le debió de despertar, y de Tetuan llevar, su tristeza lo averigua. Su pena recién nacida, y su ceguedad notoria, que en el hombre la memoria es el reloj de lavida. Por la fe de Caballero si heredero no tuviera, y la ley lo permitiera, que le hiciera mi heredero. Vive el cielo soberano si no me das el anillo de mi temor amarillo, que te he de cortar la mano. Abre la mano, acabemos, Basta lo que me has jugado, y te he dado para el dado, Muy buen recado tenemos. Soy por ventura tu amiga, que me vienes a quitar mis prendas para jugar, ha traidor, Dios te maldiga. Suelta la sortija en paz. Dare voces a tu madre. Mas que las des a mi padre, ya sobras de pertinaz. Qué es aquesto? Que ha de ser. Este villano señor, este infame, este traidor, Tú mientes como mujer. Júgome las arracadas, y el collar el otro día, la Cruz de oro, y pedrería, y otras joyas estimadas. Y porque darle no quiero este anillo desdichado que de todo me ha quedado, me he visto muerta en su acero. Como si su amiga fuera, y él mi amigo, y mi rufian, que no se llama galán quien ama de esta manera. Qué atrevimiento es aqueste, aparta. Suelta villana Rodrigo pues a tu hermana, quieres que el alma te cueste. No le tienes de llevar. Bueno está. Gracioso punto, suelta, o llevareme junto la mano para jugar. Pues estando yo delante? Que me mata. Suelta digo: Heme de enojar contigo, desvergonzado, arrogante. Atrevido, descortes, Tratadme bien Capitán. Descomedido rufian. Tente digo, tente pues. Basta lo que te he sufrido, colérico, y obediente por el nombre solamente que de mi padre has tenido. No me trates de este modo confiado en mi obediencia, que dejaré la paciencia, y atropellaré por todo. A mí. Atí, vete con Dios, que me tienes enfadado, o qué hombre tan cansado? Señor. Conmigo. Con vos. Hay tan grande atrevimiento estás loco, Hablad mejor. Hermano, padre, señor, Esto sufro, esto consiento, Haced lo que gusto os diere, más considerad que ciño espada, y que no soy niño. Que paciencia aura que espere. Oh villano, Padre, hermano. Vuestro hijo dicen que soy, en esa opinión estoy, vos también seréis villano. Matarele vive el cielo, vertiré su sangre infame, Madre, no hay quien me la llame forma soy hecha de hielo. Apártate Petronila, que corre por sangre suya riesgo en mi espada la tuya; y mi opinión se aníquila. No pienses que he de volver las espaldas a tu furia, que aunque eres padre, es injuria. Pues bien lo sabes hacer, Perdonadme, vos mentís. Rodrigo, Dejadme madre, A tu padre, No es mi padre. Cielos esto consentís No es mi padre ni ha de sello, aunque vos me lo digáis, Guardaos no me detengáis, en vano ceñís mi cuello. Si os queréis desagraviar aquí en el campo os espero. Dejadme salir, No quiero, Dejádmele castigar. A donde hay más discreción, ha de haber más sufrimiento. Tanto descomedimiento vence a la mayor razón. No me detengaes llorando que reventaré corrido, como arroyo detenido la ocasión atropellando. No sabéis ya que es un loco, un rapaz, un jugador. Quinta parte. Se que os tengo Elena amor, y se que me tiene en poco. Viene señor de jugar, y por dicha de perder, como suele suceder que es ordinario un azar. No os espante. Ah me ofendido, Un jugador ordinario como loco, y temerario, que no hará cuando ha perdido, Si vos le favorecéis será más desuergonzado. Estáis señor enojado, después le castigaréis. Bien es que el padre castigue al hijo severamente, el juez al delincuente cuyas traiciones prosigue. Mas no con espada, y lanza por satisfacer su antojo, que en el tiempo del enojo sube el castigo a venganza. Que tenga un hijo osadía de meter mano a la espada para su padre. Espantada me tiene su alevosía. El poco miedo, y respeto que le tiene, no pudiera creerlo si no lo viera, mas no es su padre en efecto. . Qué respeto ha de tenerle que miedo, que reverencia. Por falta en el de obediencia. he venido a aborrecerle, Estas son sombras del alma, el alma es quien le gobierna, sabia de suyo y eterna. Con tormenta estoy en calma. Mi culpa hace notoria con su mala inclinación. No se que imaginación, me ha revuelto la memoria. Por darle erédito estoy, Si como Celín me dijo, no es aqueste hombre mi hijo, como eso sucede hoy. Si me hizo traición Elena, si ha faltado de la fe a donde mi honor fundé su hijo mismo la condena. Si ha dado parte en mi lecho a quien no debía, en tanto que el Argos de mi honor santo dormía en el satisfecho. No lo apruebo ni repugno, si me ha sido deseal, o si al yugo conjugal le echo la cadena alguno. Mujer es firmeza en viento, por más que Ceuta la estime, cera al sol donde se imprime cualquiera mal pensamiento. Qué milagro que faltara, que mucho que se imprimiera mi infamia en su blanca cera, y que mi honor se borrara. Pero tanta santidad. En tan grande compostura, modestia, amor, hermosura, virtud, valor, y humildad. Bondad, respeto, vergüenza, modo y traza de vivir, como se pudo imprimir, no hay razón que me convenza, Baste el enojo mi bien, no me matéis con enojos, que se enternecen mis ojos como en los vuestros se ven. Sus pensamientos honrados se habían de desmandar contra mi honor, a intentar hechos tan desordenados. Aquellos ojos podían mirar en mi ofensa al cielo desde la humildad del suelo espejo donde se vian. No es posible, yo me engaño a fuera imaginación. No tenéis señora razón, pues conmigo tan extraño? David fue santo Profeta, y en medio sus profecias, hizo dar muerte a Urías el alma de amor sujeta. Manchando de Bersabe el lecho casto, y quejoso, con la sangre de su esposo, sin Dios, sin ley, y sin fe. Pues que me espanto y adiniro, no pudo también caer como David, mi mujer, fuego por viento suspiro. Mi mujer me hizo traición, no es mi hijo. A penas puedo mover los pies con el miedo si me ha visto el corazón. Que pienso que de llorar se me ha venido a los ojos, pero son vanos antojos. No tengo que reparar, de los efetos se entiende, De cuando en cuando me mira da vuelta al suelo, y suspira, algo ve en mí que le ofende. Elena. Señor, Notable humildad, Triste fortuna, no me llama vez alguna ya riguroso, y afable. Que no piense que me quiere, acusar de mi delito, a un mármol helado imito. Mal el pensamiento infiere. En mirándome a la cara, se me quedan en los labios las quejas de sus agravios, y el pensamiento se para. No hay sombra que a un delincuente no le parezca justicia. O más que humana malicia, pobre señora, inocente. Sin culpa temo la pena, que dolor a este se iguala. No es posible que fue mala, mujer tan santa y tan buena. Pendiente estoy de su boca, ya de la vida al remate, Qué terrible disparate, que imaginación tan loca. a Bastardo
JORNADA TERCERA
D Resto que matan señora, a mi amo, presto, presto. A Celín. Muy bueno es esto, con eso me sale ahora. Suceso triste y amargo. Una estocada le dieron señora que le tendieron en tierra de largo a largo. No oyes las armas y voces las cajas roncas hablar, los arcabuces tronar y las trompetas feroces. Pues quién de aqueste alboroto es la ocasión. . El diablo, y perdóname si hablo de lo que debo remoto. Los que al Jarife Muley siguen que se han declarado, y las armas han tomado llamándole a voces Rey, Hcen, Zulema, Ardáín, Josef, Alí, y otros ciento. que por ser más no los cuento. Y a quien defiende Celín, Al Maluco su señor. Quién pudiera ir a ayudarle. Milagro fue no pasase a donde está el asador, la tapa de la tinaja, y la vara de medir? Con el tengo de morir. A fuera, mas quién me ataja. Quién llevó de aquí el lanzón, la ballesta de bodoques, voy a darme cuatro toques. Sosegad el corazón que en un hombre bravo y fuerte no está tan cerca la vida, que de la primera herida le había de alcanzar la muerte. Espera, vienes herido, perdona que soy mujer, Bien puede Fátima ser pero yo no lo he sentido. Como las líneas al centro ocurrieron conjuradas a mi pecho sus espadas. Ay de mi veamos dentro, muestra, llega. No temáis, que soy madre sangre vuestra, como patente se muestra, y al corazón me llamáis. Ya quedan en la prisión Hcen, Josef, y Ardáín, que del injusto motín fue con madre la ocasión, Zulema, y Alí? Murieron, castigo de su mal trato. Aquí tienes un retrato, Pues en él se detuvieron. Milaero de amor ha sido detenerse en él las puntas de tantas espadas juntas. Fuera estoy de mi sentido, Quién vio caso semejante, pero estaba el alma en él, de mi Cristiana cruel que es escudo de diamante. No es el Dios de los Cristianos aqueste? El retrato miras Válgame Alá. Que os admira, temblando le están las manos, Este es el Dios a quien ellos llaman Cristo, de Dios hijo, que Melendezme lo dijo el tiempo que estuve entre ellos. Él es sin duda, Qué dices, Oh perro, Cristiano eres? Yo. Luego negar lo quieres, Eso de mi presumís, Nueva cólera recibo. Estáis loca, yo Cristiano, Por Mahoma soberano que te he de hacer quemar vivo, Yo misma tengo de ser, tu verdugo, Aguarda, espera, No me hables, Considera, Quién fuera hombre, y no mujer. Para sacarte del alma a Cristo como del pecho, diré a tu Rey lo que has hecho, De oiros estoy en calma. Tened el paso, Testigo será contra tus porfías, esta imagen que trayas de Cristo al pecho contigo. Cristiano eres, caso es llano, patentemente se ha visto, porque el retrato de Cristo solo lo trae el Cristiano. Pero de casta le viene. Ya me habéis madre enojado, Sin duda que le ha llamado lo que de Cristiano tiene. Advertid que os engañáis, Cristiano yo? Luego no. Pues quién infame te dio esta imagen? Brava estáis? en casa del Capitán Pedro Melendez la hallé cuando ayer madre pasé, a Ceuta de Tetuan. Pensando que era otra cosa la truje conmigo. Baste: donde dices que la hallaste. Perdona Cristiana hermosa. Habla. En casa de Melendez el Capitán de acaballo, tan digno de eternizarlo. Ah cielo. Que te suspendes. Pues quien te dio a conocer a ti a Meléndez, responde? Su fama que no se esconde, su gallardo proceder. Su discreción; y su trato, su valentía, que son de su hidalgo corazón espejo sino, y retrato. Toda la nobleza Goda, en el vive, aunque difunta. Qué fácilmente se junta la sangre, si es una toda. Hállele en el campo un día de enemigos rodeado, como valiente soldado mostrando su valentía. Aficióneme de verle, te mí su muerte cercana, aunque ya en edad anciana determiné de valerle. Dile madre libertad, pues a penas me sintieron a su lado, cuando huyeron de aquí fue nuestra amistad, Oh moro aleve sin Dios, tal pensaste, tal hiciste, no es posible que naciste de mí. Volved madre en vos. A mi enemigo mortal favoreces al ultraje de tu endiosado linaje. No me digáis madre tal. Al más vil de los Cristianos, das libertad en mi mengua. Paso reportad la lengua. Sírveme ahora de manos. No le afrentéis que es mi amigo. Vive Alá si no le matas villano, y si de él me tratas, que no has de vivir conmigo. Que te he de quitar el nombre que de mi hijo te he dado. Qué os ha hecho? A me agraviado. Agraviado: No te asombre. Cómo. No me lo preguntes, que entre la lengua, y los labios suelen crecer los agravios. Pues basta que los apuntes. Bástate hijo saber que son contra tu opinión. Muy grandes agravios son pues los siente una mujer. Mató a mi padre en el campo puso lengua a vuestro honor, fue a la corona traidor, furioso la planta estampo. En que os ofendió no habláis, respondedme. Ya te digo, que es mi mortal enemigo. Mirad bien si os engañáis, Dejadme de conjurar en vano busco tu ayuda, que quien los agravios duda no los pretende vengar. Búscale, y dale la muerte. Ya muero por encontrarle. Parte Celín a buscarle. Ruega que con el acierte. Alto pues por ti me rijo, mi honor en tu mano está, Matárele por Ala. Entonces serás mi hijo, Corriendo la tierra llega Melendez el Capitán, hasta entrarse en Tetuan de sus alborotos ciega. A que aguardas que no sabes. La ocasión está en las manos, mueran aquestos Cristianos, al arma. Pese a mis males, Rabiando estoy por vengarme, al viento conmigo es tardo. Con su cabeza te aguardo. Bien puedes madre aguardarme. Aguarda Cristiano, espera no huigas pues nunca huiste, mas es porque no sentiste tras ti mi hyegua ligera. Seamos de los primeros, ánimo pues, Hiza soy, A caza a la Vega voy de Cristianos caballeros. Suba pique, y no se pare. Ala te dé fortaleza, Yo os prometo la cabeza, del primero que matare, Para tu valor apelo. Dejadme coger a Brito que yo le haré dar tal grito, que llegue con el al cielo Vuelve hijo, adonde vas, mira que es tu padre, advierte que dando a tu padre muerte a tu madre se la das. Deten la rienda a la yegua imagen del pensamiento, mientras hace con el viento de piadosas paces tregua. Tras si me lleva los ojos llenos de pena y temor, duran mientras los enojos, Cristo Dios de los Cristianos pues de su padre eres Dios, ten cuidado de los dos, hijo, son intentos vanos. Por demás es detenerle tu sangre vas a verter, mas él lo echara de ver pues por fuerza a de dolerle. Procúrate defender. Tente Celín, vienes ciego, Soy rayo ardiente de fuego. No me puedo detener, Conocesme. Hasta aquí no te había conocido, de mi inclinación movido; pero ya Cristiano sí. Que no se conoce el hombre sino es en el corazón. No tienes Celín razón. Ese, Cristiano es mi nombre. Suspenso de verte estoy. Ves en mí tu triste fin. No eres mi amigo Celín, Fuilo, pero no lo soy. Detén la espada, y la mano. Deja razones a parte Siento en el alma enojarte Acaba pelea Cristiano. Qué es esto Celín? Perdona, a tu voz temblando quedo, ni se si es de amor o miedo. Tuyo es el lauro y corona. A no ser tanto el amor que te tengo, considera que temor, y no amor fuera, mas cuando en mi hubo temor. Como el áspid al encanto a tus voces adormido perdí la fuerza, y sentido. Alza. Lleno estoy de espanto. Un pecezuelo pequeño detiene en medio del mar sin dejarle gobernar el más poderoso leño. Virtud propia, y señalada, que mucho que tú la tengas cuando mis agravios vengas para detener mi espada. Corrido estoy por Ala de mí mismo atrevimiento, tu pena en el alma siento que en mí de tu parte está, Humilde a tus pies me tienes. Levanta. . Si te ofendí, véngate Cristiano en mí. Muy mal informado vienes. El amigo ha de suplir los descuidos del amigo, disculpado estás conmigo, no me tienes que decir. Estás por ventura herido, en que parte, en que lugar, mas no lo debes de estar pues que ya no lo he sentido, Que estás en la voluntad tan cerca de mí, que era, forzoso que lo sintiera por la mucha vecindad. Eso ha sido la ocasión de haber salvado la vida, y escapado sin herida. Tienes Cristiano razón. Que si el contrario se halla cercano, y junto del pecho, no es la espada de provecho por no poder gobernarla. Antes sirve de embarazos, y así es buen ardid de guerra, dejarla caer en tierra y valerse de los brazos. Lo mismo Cristiano amigo en esta guerra travada, firme, y desnuda la espada me ha sucedido contigo, Hallete junto de mí, supístete defender, no te podía ofender y a los brazos acudí. Ven acá Manda, que quieres, Dime amigo una verdad. Fiate de mi amistad. Ya he conocido quien eres, quiero usar de esta cautela. Di Conoces a una mora, en Tetuan gran señora, llamada Fátima Lela? Fátima Lela. Revuelve las especies mal formadas, en tu memoria guardadas. Fátima. Tu duda absuelve, y mi confusión notoria. Ya me acuerdo, extraño error, que la casa del amor viene a encontrar su memoria. Lo que se ofende la vida cuando está en la senetud de ver a la juventud por más viciosa corrida. Conocesa, caso fuerte no se lo que me sospecho. Si conozco. Que la has hecho, que te procura la muerte. La muerte a mí. Yo se un Moro a quien obstinada, y fiera, le pidio que te la diera. Mis hyerros pasados lloro, que me han hecho recordar, locuras y liviandades, que de llorar mocedades suelen a la vejez cegar. Algún agravio la hiciste, pues la muerte te procura, mi pensamiento asegura triste estás? de qué estás triste? dime la verdad sosiega, habla, di, hasa ofendido. Solo en haberla querido, loco amor, afición ciega. Quísela, y quisome bien, siendo mancebo galán, que era su amor piedra imán, y de acero mi desdén. Perseveré en su amistad, y duré en mi obstinación, lo que pudo a la razón resistir la voluntad. Luego gozaste la? . Sí, que aunque es secreto de amor y en él le ofendo su honor no hay secreto para ti. Parece que te alteraste, tócate algo? . No me toca, a villana mujer loca, pues como así me afrentaste. Sola aquesta ocasión hallo, mira Celín si es bastante, A Mahoma. . No te espantes, qué tienes? . Calla. Ya callo. No digas Cristiano más, que vas corriendo en mi mengua, por mi honra con la lengua, y en mi deshonra darás. Tente, que corras los hilos que van tejiendo mi uda, que la lengua mal regida es espada de dos filos. Sin duda la inclinación que tu amistad me llevaba era aviso que me daba el alma, de tu traición. Y el sentido sin verdad que en el cuerpo se divierte porque inclinarme a tu muerte me inclinaba a tu humildad. Porque de estar bien recogido ciego, y mal organizado, mal compuesto y gobernado, abre al contrario el sentido. De aquí debió de nacer, Eres Celín? . Celín soy, por darte la muerte estoy, mas déjote por mujer. Que el que con la lengua ofende no puede llamarse hombre, sino aviolentado el nombre, Tu enojo Celín suspende, Ya está mi fama corrida, Mira que te tengo amor, gente viene en mi favor, En eso estuvo tu vida. Aguarda enemiga madre, que al espejo de mi espada verás la venganza honrada, de la ofensa de mi padre. Estocaditas a mí, tírole yo cuchilladas, y tírame a mi estocadas, No me acordaba. Está en sí? Aguarde no le dé pena, volvamos a comenzar. Primero me he de desquitar, Sea muy en hora buena. Qué estocadas le tire? . Dos. Pues tíreme otras dos. Allá van. . Guárdeme Dios, pero yo me guardaré. Uñas abajo, eso no, lindo cuento, ansi yo viva yo le tiro uñas arriba, juegue limpio como yo. Uñiras abajo, Pues que más tiene uñas abajo, que uñas arriba? Badajo algo más tiene. . Así es. Volvereme? pues conmigo, vuelva otra vez a tirarme, más guárdase de ayunarme. Uñas arriba? . Eso digo. Tiro pues. . No meta cuñas, Soy Portugues Español. Líbreme el cielo del sol, y de estocadas con uñas. Ahora entro yo. Es verdad. Ve aquí un tajo de Toledo. Tajo me tira? . Yo puedo matar a mi voluntad. Yo volverle de reves: Pues es vestido gastado? A recoger han tocado. Voyme con junta de pies. Yo sin que nadie lo sienta. En qué quedamos? En qué quedamos. . En qué? En que yo le tire un reves. Pues tenga cuenta, dígolo porque otro día he de pelear de mano. Caso es evidente, y llano, venga toda Berberia. Vete Rodrigo ques tarde, No venga tu padre, vete: No os alborote, ni inquiete, venga. Soy mujer cobarde. Grande deseo tenía de veros como os halláis. Ay hijo. . De qué lloráis? No lloro. . Pues toda via? No puedo de ningún modo en alcanzándole a ver las lágrimas detener, al mar represento en todo. Que las penas y los enojos, que el alma menos asiente, los padece comunmente por mensajeros los ojos. No me tengo de ir de aquí hasta saberlo de vos, decidme madre por Dios, que veis, o habéis visto en mí. Deja esa imaginación. Tengo madre de saberlo. Pues que te va hijo, en ello. Salir de esta confusión. Que le diré en su lugar. Auéísmelo de decir. Aquí conviene mentir No me lo habéis de negar, No haré, yo te lo diré: Díjome un moro agorero, famoso en lo venidero, aunque jamás le dife que habéis hijo de morir en lo mejor de tu edad, Cuando eso salga verdad, y en mí lo veáis cumplir. Podréis madre en hora buena llorar triste, mas en tanto será en vos locura el llanto, el sentimiento, y la pena. Por enmendarlo, lo erré, que le he dicho, triste yo, quien a tal me provocó, cruel pronóstico fue? Sin duda que predomina sobre mi lengua su estrella, pues sin poder detenerla a sus efetos la inclina. Entender que pueda un hombre de lo que ha de suceder, ciencia perfeta tener, es dispárate de un hombre. Quedaos a Dios. . Dónde vas? En casa el Alferez Melo, Próspere tu vida el cielo con el Alferez estás? Con él estoy en su casa, en tanto que a vuestro esposo de mi agraviado y celoso, la cólera se le pasa. Huésped en el ordinario, Ayer hijo vino a mí, con nuevas quejas de ti, Es un hombre temerario. Dice hijo que pasaste por junto a él, y que te habló y el sombrero se quitó, y tú no se lo quitaste. No se lo quise quitar, Esto la tierra permite. Solo que a Dios se le quite, me pueden madre obligar, Dios también al padre obliga Y que se yo si lo es? Traidor lengua pones en mi honor. Sois mujer. Dios te maldiga. Hasta aquí, aunque me lo dijo mi error dándolo a entender, no lo podía creer que era del Alferez hijo. Que de una mujer casada cuando hace algún desconcierto, es el hijo muy incierto, mas yo estoy certificada. Pues fuera de mi opinión de lo que callo, y no digo, dice contra el por testigo su maldita inclinación. Si ha de venir a saberlo el Capitán toda via, mi pensamiento porfía, pendiente estoy de un cabello. No puedo echar de mi vida este temor, que el temor es reloj despertador de la memoria dormida. Si estoy despierta, despierta me busca y sigue atrevido, que ayudado del sentido hace la victoria cierta. Si duermo por descansar tomo de mi pensamiento el sueño por instrumento a fin de darme pesar. Y de inquietarme después, y lo que de día pensamos a la noche lo soñamos, ordinaria cosa es. Aunque para mí no es sueño sino el alma que no duerme, qué he de hacer, no se qué hacerme? mientras más voy, mas me empeño. Extraña melancolía me ha llegado al corazón, hijo de mi confusión, grandemente desuaría. No tengo mandado yo, que no entre Rodrigo aquí? Considera. . Yo lo vi, Mira señor que no entró. Yo se muy bien lo que digo, yo le vi ahora salir, No te quiero desmentir, aunque es mi hermano Rodrigo, Es un rapaz descompuesto, sin respeto, y sin honor, Es posible mi señor que no se ha de acabar esto? Basta señor lo que ha estado fuera de casa. . Estás loca? eso tomas en la boca, Perdona si te he enojado. No me digas otra vez semejante disparate, si pretendes que dilate el curso de mi vejez, Tu vida el cielo socorra, que la estimo para honrarme. Ahora volvió a encontrarme y no me quitó la gorra, De ti lo quiero creer, que a tanto ha llegado? A tanto. Es terrible, no me espanto, En mi vida le he de ver, dónde está tu madre? Aquí durmiendo señor está. Salte Pe tronilla allá, déjala no estoy en mí. Quiero hacer tu voluntad, Qué junto de mi pasase, me viese, y no me quitase la gorra, extraña maldad. Basta que mi amante moro me llevó el san Salvador, para prenda de mi amor, su falta, y su ausencia lloro. Esto se puede sufrir, toda via duerme Elena, duerma muy en hora buena quiero dejarla dormir. Qué quimera tan pesada, otra vez con la pasión vuelvo a mi imaginación, yo tengo mujer honrada. Imaginación al fin, no es bueno que no he podido echar fuera del sentido lo que me dijo Celín? Que no era mi hijo aqueste me dijo, más es querer agraviar a mi mujer no sea que parte me acueste. Contra quien forme quererla, que traiciones, o que engaños la he visto en tan largos años para presumir mal de ella. Qué salir mañana y tarde, o que estar tarde y mañana, asomada a la ventana, de si propia haciendo alarde. Que enfado de verme en casa, y en ella que poco asiento, que alborotarse del viento, del que por la calle pasa Que estar de contino ociosa, que mudanza de veleta, que presumir de discreta, o qué preciarse de hermosa? Qué práticas deshonestas, que llviandad, que locura, que fácil descompostura, que ser amiga de fiestas? De visitas, de banquetes, de ver, de hablar, de leer, con intento de saber, de papeles, y billetes? Que ser perpetua de galas, y de nuevas invenciones, forzosas inclinaciones, que a mil buenas hacen malas. Tal de mí se ha de pensar? Elena. . Señor mío. Parece que habla conmigo, soñando debe de estar. Que esto de hablar entre sueños suele ser vicio en algunos, pensamientos importunos, gigantes desde pequeños. Dejadme un poco si quiera, por demás es despedillos, vencerlos y resistillos, fiero dolor, pasión fiera, En confusión estoy puesto, si como Celín me dijo no es aqueste hombre mi hijo? No es tu hijo. . Qué es esto? Elena durmiendo está, en sueños me respondíó, si me engañé pero no, mala sospecha me da. Quiero llegarme más cerca, digo que no me engañé. Detente, yo lo diré, Que duda el alma, que alterca. Yerro fue sin voluntad, No es mi pensamiento en vano, Espera, detén la mano. yo, yo diré la verdad. Dila pues, o vive el cielo que te ha de costar la vida, Triste yo que soy perdida, para su clemencia apelo. Acaba. . Extraño accidente, temerario desvarío, hay querido esposo mío, que estaba soñando, tente. No villana, no soñabas, Ya el temor me tiene muerta. Siempre está el alma despierta, despierta en ella me hablabas. Ya se que este no es mi hijo, que en tu pecho el corazón, gozando de la ocasión desde el alma me lo dijo. Dime cuyo es, antes que dudoso de ello entre esta daga a saberlo por tu pecho, dilo pues. De aquesta la voz advierte, que está a tu puerta llamando en mi cólera temblando con esta daga la muerte, Juicio del cielo fue, Dame de tu vida cuenta. Detén la mano violenta, tente yo te lo diré. Mas has de oírme primero, oye señor el descargo, aunque es proceso no es largo, que por el empezar quiero. Que si empiezo por la culpa, siéndolo para contigo, temo mucho que el castigo, no esperara la disculpa. Paraque no ofenda dicha la trajedia lastimosa de la Romana famosa, por su impensada desdicha. El darse como se dio la muerte siendo mujer, Quinta parte. es menester propoñer, que Tarquino la forzó. Que las cosas inclementes, y atroces se han de empezar por lo piadoso a contar, para mover los oyentes. Y el juez sabio, y de peso, que a Dios tiene en el deseo, por el descargo del reo comienza a ver el proceso. Que el quevee primero el cargo de su provanza enterado, es juez apasionado, llegando a ver el descargo. Porque la opinión primera, si toma una vez asiento, donde está el entendimiento. Prosigue, ven al efecto, no relates. . Triste suerte, en el paso de la muerte el más rústico es discreto. Muy bien te acuerdas señor de una noche, que saliendo a un rebato, suspendiendo los regalos del amor. En Tetuan cautivaste, donde cautivo estuviste, lo que yo penosa y triste. Muy bien de eso te acordaste, Pues esa noche después de haberme dicho el intento, entró en mí mismo aposento, Quién? . No sé. Dime quién es. Tu Alférez. . Pasa adelante. Yo pues triste despertando, que eras tu señor pensando, con el deseo inorante, Espera. El alma te enseño, estaba sin luz dormida, que el cuidado de tu vida me causó tristeza, y sueño. Aguarda no digas más, correo de malas nuevas, que en el camino que llevas echo de ver donde vas. En efecto aqueste es hijo de mi Alférez. . Considera. A mujer, a circe, a fiera, que bien el alma me dijo, engañome tu humildad. Advierte, que fui forzada porque decir, que engañada es confesar la verdad. Qué testigo me das deeso? Adiós que estaba delante Singular es, y bastante, en el más grave proceso. Él lo sabe. . Bien está El rige mi corazón. Falta la declaración. Pues él lo declarara. Tú misma me has confesado, que no es mi hijo, Es verdad, pero fue sin voluntad. Tu delito está provado. A mi engaño me remito. Que se yo, si paso así. Cree el descargo de mí, pues crces de mí el delito. No es razón. Es ley forzosa. . Cómo? Porque no creerme en aquesto, será hacerme en lo demás sospechosa. En eso solo puedes ser, y no en esto. . De qué modo? O me has de creer en todo, o en nada me has de creer. Tu prudencia reluscite. Eres parte, y es cansarte. La confesión de la parte con su calidad me admite. Abre el libro de memoria, adonde tiene la cuenta de mi vida mal contenta por infelice notoria. Y si en ella toda hallares yerro de cuenta jamás, entonces señor podrás creer lo que imaginares. Es la cuenta de la vida falsa engañosa, y extraña, La verdad jamás se engaña. Está en el pecho escondida, como la sangre en las venas. Mucho hace la opinión y el erédito. . Muchas son malas y parecen buenas. Y muchas buenas también, y parecen malas. No hay duda. La verdad señor desnuda Nunca los ojos la ven. Déjate de prediear. Verdugo marido eres haz de mí lo que quisieres, pues no quieres escuchar. Que quererte persuadir con mi inorancia mi horror, mas fue miedo de mi amor, que no miedo de morir. Está mi porfía ha sido pues darme la muerte a mí será deshonrarte a ti, dándote por ofendido. Sin culpa señor estoy, aunque si por alimpiar tu honor conviene sacar tu sangre, tu hechura soy. guardo obediente, más temo que por limpiarle has de venir a mancharle por ser con sangre inocento. No des voces. Morir quiero, Pues de qué tienes temor? Temo la muerte señor, por el nombre con que muero. Qué confusión a esta iguala, No el morir, mi infamia huyo, mátame por gusto tuyo y no me mates por mala, Alza. . Riguroso estás, Mal en tu vida lo muestro. Cómo más amigo vuestro me atrevo señor amás. Rodrigo de lo que ha hecho está tan arrepentido, tan pesaroso y corrido, y de vos tan satisfecho. Que en su vida os mirará al rostro, de avergonzado lo pasado sea pasado el señor se enmendará. Baste, Es un rapaz liviano, Por amor de mí, llegad, señor Rodrigo, y besad a vuestro padre la mano. Trayendo tan buen padrino por fuerza me ha de vencer, por vos lo tengo de hacer, De más mi deseo es signo, Dame tu mano a besar, El acudira a quien es, Dónde? En casa del Marqués, Es aguja, . Aguja. Muy bien parece. . Adiós. Adiós pues. Hanme ganado, estoy Capitán picado, Mas lo estare yo de vos, Pues por Dios que no gané cien reales. . Es ansí. Perdistes más? Mas perdí, pero yo me esquitaré. En todo hoy no hago otro oficio ni otra cosa, si no echar un azar, tras otro azar, Paciencia. . Pierdo el juicio. Azares echo a millares soy de las desgracias centro, . Guardaos pues de algún encuentro que viene tras los azares. Bien mi venganza se funda recogeos. Tu gusto sigo, El honor hijo Rodrigo es del hombre alma segunda. Así Rodrigo la llama el mundo, en su desconcierto pues con el después de muerto, vive otra vida en la fama. El que yo sustento es tuyo tuya mi reputación, mi crédito mi opinión, de nuestra igualdad lo arguyo. Porque el padre es como espejo a donde reberverando el sol del amor, y dando alcanza el hijo el reflejo. Yo estoy Rodrigo afrentado, Pues quién os afrentó? Un hombre. Decidme padre su nombre, que reviento de enojado. Para qué quieres saberlo? Para que, para buscarlo, vive Dios que he de matarlo, Tendrás valor para ello? Eso dices, . Es tu amigo, Sea quien fuere, sea mi padre, No sepa nada tu madre, No sabrá, Vente conmigo, Vamos pues no se dilate, En ti fundo mi esperanza, no quiero mayor venganza sino que su hijo le mate. . Con un Cristiano a mi padre, ya que no echaste de ver mujer, que eras su mujer, miraras que eras mi madre. Vive Mahoma, Suspende los enojos, ten la mano, óyeme. Con un Cristiano, tú mismo yerro te ofende. Si por las hechas ofensas, a tu padre, me das muerte, mi muerte es injusta, advierte, que no es tu padre el que piensas. Qué dices? Mi ciego error, Pues quién es? Quién tú no entiendes, Es el Capitán Melendez? Quién te lo dijo? Mi amor. Naturaleza, no el arte, que el que le tengo no fuera tan grande, si no tuviera de su sangre tanta parte. Has visto hijo esa historia que yo hice aquí pintar, con ánimo de adornar la casa de la memoria. Ya se madre que es la vuestra la de mi padre y la mía, mil veces en fantasía me quiso hacer de ello muestra. Del afición de los dos viva, aunque pintada allí, mas por no ofenderme a mí, nunca lo crey de vos. Melendez, Celín amado es tu padre natural, Es tan a mi gusto igual el padre que me habéis dado. Que enmudezco, y os perdono el agravio que me hicistes, por el padre que me distes vuestra liviandad abono. En ella mi honor se acendra, porque atrueco de buen padre, quiero tener mala madre que el padre es solo el que engendra. Yo estoy resuelta a pasarme a Ceuta a volverme a Cristo, El corazón me habéis visto, con vos he de vautizarme, Cristo es el Dios de Israel, Basta decírmelo vos, y ser de mi padre Dios paraque yo crea en él. Yo tengo madre a mi cargo cuantos Cristianos están cautivos en Tetuan por el general embargo. Cristiano soy, su ley sigo, ninguno e ha de quedar todos sos he de llevar a Centa, madre conmigo. Este es él san Salvador que de allá Celín trajiste, con cuyas colores diste a mi deseo color. Él escudo de tu vida en el pasado motín, a donde muerto Celín la juzgabas por perdida. Estas son las estocadas su costado desangrado, porque en su mismo costado dieron todas las espadas. Vuelve pues, mírale aquí si abierto una vez por todos aunque por diversos modos dos veces Celín por ti. Dios, de mi padre adorado pues sois salvador del trigo, aquel que os tiene consigo yo tengo de ser salvado. Perdonadme si de vos tuve celos, que los celos por lo que tienen de cielos llegan hasta el mismo Dios. . . Llega Pues no me diréis quién es? No me lo has de preguntar. No os quiero pues replicar, Yo te lo diré después. Bástate saber ques hombre. No hagáis de palabras cuenta, Ya sabes el de mi afrenta aquese es su propio nombre. Aquí dentro está jugando, y ha de pasar por aquí. Alto, Retírate allí, la noche empieza tronando. Pienso ques en mi favor, que bien recibida fuera la vida si no viniera con la carga del honor. Si al Capitán ha ofendido, que tengo más que saber No hago si no perder cien escudos he perdido, Es el Alferez? Yo soy, quién va allá? Gente de paz, Sois vos? . Sí. Más pertinaz, que nunca en el juego estoy, voy a casa por dinero, Si es aquel con quien está A dónde vais, aguarda Que con la muerte le espero. La escuridad me convida, Déjame de aconsejar, vive Dios que he de jugar hasta que pierda la vida. Aquel es, Oh infame, y dale de puñaladas, que las estrellas toldadas están y es la noche ciega. Dejado padre volver veréis su sangre correr por la canal de esta espada. Parte pues, Muera el traidor, Muera, quien con sacrificios de sangre, a su altar propicios se aplaca el Dios del honor. . Muerto soy. Señor, . Amigo, Tú eres? Por qué me has muerto? Ya de mi sueño despierto. Porque me has muerto Rodrigo? No se como responderte, mi padre me lo ha mandado, mas pienso que se ha engañado. Derecha vino la muerte, No se engañó, De qué modo? Castigo es de mi traición, Viose mayor compasión? Yo lo he merecido todo. Quién os pudiera volver la sangre que habéis perdido, De su mujer ha sabido, mi traición, al fin mujer, A porfía de su vida salen contra mis enojos, las lágrimas de mis ojos que echo. La ronda viene, huye Rodrigo, No puedo, que está con grillos el miedo, y tu sangre me detiene. Algo debes de tener, de ella, y de amor y llanto, pues sientes Rodrigo tanto verla en arroyos correr. No te conocí, perdona, Tu padre sin duda soy, Mi padre, confuso estoy, Mi muerte en ti lo pregona. Mi padre me dijo que era, con el último pesar, debe de desuariar. Huye. . Adiós. . Aguarda espera. Aquí la tierra me llama, que al que no teme el morir siempre le viene a servir la sepultura de cama. No hay gente en aquesta casa? ola Brito, Gómez, Pedro, Llamas? Muy gentil razón, ahora sales con eso? Son las treinta de la noche, estaba señor durmiendo. Que mal duerme un agraviado. Pues yo señor muy bien duermo, una noche de Noviembre me llevaré de un resuello, Afuera agravios, a fuera, atrevidos pensamientos. A quien me mandaste dar la muerte, triste suceso. Por que lo dices? No se. . Cómo? A tu Alferez he muerto. A mi Alferez? Esto pasa. Estabas loco, que has hecho? Tú te engañaste sin duda, tu fuiste la causa de ello. La noche tiene la culpa, suyo es Rodrigo mi yerro, No me digas señor nada, que en mis lágrimas reviento. Hasta en su muerte ha mostrado no ser mi hijo, qué es esto? El Marqués de Villareal con más acompañamiento, que llevó el malvado Judas de Escribas y Fariseos, en busca señor de Cristo la noche del prendimiento. Yo soy perdido. Detente, qué temes? Mi muere temo, Yo estoy aquí, dónde vas? Vuelve el alma a su sosiego. Vienen señor a prenderme. Ansí lo estaban diciendo, más vale salto de mata, señor, que ruego de buenos. Déjate prender no importa. Huya no haga tal. Yo quedo aquí, que te librare. Por Dios que es muy lindo cuento. Este ha de morir también, porque es injusto que siendo su hijo, pase por mío, y venga a ser mi heredero. El Marqués a tales horas. Pues señor mío ques esto? ̱. No me puedo persuadir, a que tuvo mal intento, su humildad hace por ella, creer su disculpa quiero. Perdonadme Capitán, sino hago lo que debo, Que manda vueseñoría en mi casa. Solo veros, quitalde la espada. A quién? Prendedle, llevaldle preso. Por qué causa? Ha dado muerte violenta al Alferez. ̱. A cielos, mirad padre que me llevan. E. No tengas Rodrigo miedo. Vete a la cárcel. Llevadle. tened Capitán por cierto, que mirare su justicia con ojos de amigo vuestro. Preso mi hermano. Señora deja el triste sentimiento, podrá ser que no sea así. Ansí mismo señor lo entiendo. Celín Hamete ha llegado señor en este momento con cien cautivos Cristianos, todos con cruces al pecho, acompañado del alba, que salió a la puerta a bello, y viene a besar tus manos. Los pies humilde te beso, recibe aqueste servicio por el Capitán mi padre, por el señor te lo ofrezco, a él le puedes dar las gracias, después de darlas al cielo. Levanta Moro valiente, deja corteses extremos. Melendez tu hijo soy, aunque no digno de serlo, mi madre, y tu esclava un tiempo. Fatima. Cristiano, Hijo, Tu hijo es no dudes de ello, tú sabes muy bien la causa, y yo mejor el efecto. Con un testigo de vista, y un indicio manifiesto puso a Rodrigo Melendez el juez en el tormento. Confesó? Confesó que por mandado y consejo. de su padre el Capitán dio muerte al Alferez Melo. Al fin hijo de mal padre. Enmienda fue de mi yerro, es sin duda. Qué decís señor Capitán a esto Mande bueseñoria salir fuera de esta gente. Podemos estar nosotros delante. Para ti nada hay secreto, aqueste mozo señor, que el vulgo en gañado y ciego ha tenido por mi hijo, como yo sin merecerlo es hijo de mi mujer, y de mi Alferez, y puedo por Elena asegurarte, que fue forzada en su lecho: yo hice darle la muerte a su hijo, si merezco castigo, a tus pies estoy, firme la sentencia el cuello. Que no es tu hijo de verás. Pasa como te lo cuento. No lo dije padre yo, en parte alguna me huelgo. Es la obligaciontan grande en que a todos nos ha puesto vuestro hijo, que a no estar vuestro agravio de por medio. Vuestros servicios al Rey que hoy contra el África espero era fuerza castigaros, alzad Capitán del suelo. A mi mujer doña Elen perdono, porque se cierto que está sin culpa, con tal que se entre en un monesterio Eres piadoso juez, A Rodrigo desheredo mas no será necesario, Yo Capitán le destierro por el tiempo de la vida, de Ceuta, y de todo el Reino. Ves aquí bella Cristiana tu devoción y mis celos. Perdona si te ofendí, en quererte y en tenerlos. En cambio te doy el alma Yo la mano, Yo lo apruebo, Y te la doy por mujer y yo si dártela puedo, supuesto que eres Cristiano, Y en el Dios que crees, creo, Yo también digo lo mismo, y de Mahoma reniego. Al fin de tu hermano era el papel. . Testigo de ello es Brito, Y el alcáguete, porque lo soy por extremo. En aqueste punto toma con toda el armada, puerto, nuestro Rey don Sebastian. Vamos al recibimiento, Dios le encamine y ampare. Guárate África que viene el galeón caga fuego, caga fogo en Portugues, Mucho padre mío temo, que tu Rey venga a buscar en el África su entierro. Dale padre por perdido Ya te tengo por agüero, Plega a Dios que mienta yo plega a Dios. Déjate de eso Aquesta señores fue la uneganza del discreto, y este el Bastardo de Ceuta perdonadnos nuestros hyerros. Hoy, o mañana encomiendo.
