Texto digital de Las aventuras del hombre
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Las aventuras del hombre. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/aventuras-del-hombre-las.

LAS AVENTURAS DEL HOMBRE
Fuera villano del jardín. . Detente Cerubín celestial. . Sal fuera infame, Castigue la justicia, mas no afrente. Pues dime como quieres que te llame, no fuiste ingrato a Dios inobediente? Basta señor que profugo derrame mi vida por la tierra, sin que sienta, aún antes de salir tan dura afrenta. Bien sabéis que me hizo poco menos que vos, y que con vos convengo en cosas dignas de estimación. . Abre tus senos tierra, que allá va el hombre. . Qué espantosas voces, rayos, relámpagos, y truenos, no ha mucho que pise flores y rosas, ya punzantes espinas de la tierra, primeras armas para hacerme guerra. Qué pensabas hallar cuando en la dura cara pones el pie, después de tanta ofensa y maldición? . La desuentura. que a recibir mis pasos se adelanta; mas siendo como soy viva escultura del artifice Dios, su imagen santa merece más piedad. . Puesto que sea, tu grave error la constituye sea. Aquel acto, o primera endeleclía, que fue capaz de ser iluminada, aunque por medió vuestro Dios le envía de toda luz revelación sagrada, merezca estimación, no ya por mía, mas porque en ella está representada la individua increada omimpotencia, de tres personas, y una sola esencia. Estabas hombre en el jardín plantado de la mano de Dios, de varias flores, árboles, ríos, fuentes adornado, espejos de sus ramas y colores: Desuerte al Equinocio fabricado, que esento de los hielos y calores, vivieras en eterna primavera, y tu vida también eterna fuera. Sacó, no de tus pies, ni tu cabeza; sino de tu costado, porque diese causa a tu amor después de su belleza, que ni tus pies, ni tu cabeza fuese, una mujer, que con igual firmeza te amase, acompáñase, y te sirviese, y tan fino en un hora amor te halla, que aventuras a Dios por agradarla. Mal pronóstico fue, y agüero triste para tu sucesión, pues cara a cara al mismo Dios por ella te atreviste. Yo la culpara aquí si no la amara, más Cherubín pues que la sierpe viste, primero rayo de su Aurora clara, y conoces su envidia, que te admiras, que una mujer créyese sus mentiras? Tu semejante a Dios? pues no sabias, que Dios no fuera Dios si le tuviera; que el mundo en sus futuras monarquías aún no es posible que tenerle quiera? Mayores fueron que las culpas mías las de aquel Ángel, que en la Impírea esfera, siendo infelectual sustancia pura cayó de Aurora clara, a noche escura. Voy finalmente a muerte condenado por sentencia de Dios difinitiva. Y en beneficio tuyo desterrado, del ser eterno con morir te priva: Porque en odio de Dios, por el pecado pudieras en la parte intelectiva, siendo inmortal, como demonio verte; luego es piedad el condenarte a muerte. Ir a la tierra, y ser como ella tierra, la sentencia límita, no la agrava, si por toda la vida te destierra, los años son en que la vida acaba. . Mi culpa el rostro con sudor me hyerra, entro en la tierra, a cuya planta esclava por maldición de Dios ya tiembla y gime, que más que estampa el pie, cadena imprime, Ay infeliz de mí, que entre por donde me esperan tan extrañas aventuras, que serán desuenturas el eco me responde, formando de mi voz, que sola sueña, alargando el rigor de la cadena. Que senda tomaré que no me lleve al trabajo, a la muerte, y al espanto, ya de mi rostro el llanto sobre la tierra llueve, y fuera sobre el cielo más consuelo, por ablandar con lágrimas el cielo. No se como mis plantas se resuelven a caminar no viendo el Paraiso, ya las flores que piso espinas se me vuelven, mas que milagro, o plantas peregrinas, que quien lágrimas siembra coja espinas? Válgame Dios, que fieros animales me desafían con abiertas bocas, trepar por estas rocas son medios desiguales, que como de mi error la voz los llama, León ruge, Sierpe silba, toro brama. Huir quiero, y tomar otro camino, pues que ya me han perdido la obediencia, pero que resistencia. a la muerte imagino, que de esta parte el mar bramando a solas, el cielo escala con luzbeles olas. Que soberbio los límites quebranta, que Dios le puso con humilde arena, que espantosa Ballena contra mí se levanta, en espantosos círculos se mueve, y por salir a tierra el mar se bebe. Armados contra mí de escamas duras salen los cocodrilos de los ríos, tristes destierros míos, extrañas aventuras, ya me persigue el agua, ya la tierra, todos los elementos me hacen guerra. Ya sueñan por el aire horribles truenos, pues donde, o vano pensamiento subes, que las preñadas nubes de los ocultos senos, para ponerte en últimos desmayos, entre balas de nieve escupen rayos. Que quieres celestial artilleria contra una débil caña, y hoja al viento, a mi propio elemento que me sustenta y cría quiero volverme, que es al fin mi madre, si bien es cierto que nací sin padre. Mas qué digo? ay de mí, cajas de guerra, espadas sueñan, y arrogancias bravas, pues esto me guardabas? no eres mi madre, tierra, Qué miro, sin duda es él, ni hay otro de Polo a Polo, aunque en tanto mundo, y solo fue mucho topar con él. Brava presencia, en efecto fábrica del mismo Dios, que se parecen los dos, y la casa al Arquitecto. Criole con excesivas gracias, retratose en ellas, y poco menos que aquellas sustancias intelectivas. i dados, me aguardas con ejércitos armados. Que de banderas, arcos, y saetas, que polvora, suspiros del infierno, que militar gobierno, que tiros, que escopetas, que nabes sin temor, que el aire fragua, sin pies caminan por montañas de agua. Qué invidias veo, que ambición, que furias, que adulterios, que falsas amistades, quejas, necesidades, homicidios, y usuras, agravios, injusticias, desengaños, la vida posta, y el correr los años. Oh qué de enfermedades que me aguardan, contra el morir no vale la riqueza, a la mayor belleza las canas acobardan, todo es pena y dolor, todo me advierte, que no hay camino sin topar la muerte. A donde voy por soledades tristes, temiendo sombras, y llorando enojos; llorad cansados ojos la gloria que perdistes, y en tan grave dolor, pedid al cielo, pues no esperáis remedio, algún consuelo. ales es De los ánima. el racional lindo nombre, válame Dios, que de un hombre tanto se ha de ver después? Que vacios tan extraños nadie los ocupa y cierra, y no habrá palmo de tierra sin dueños, que en pocos años muchos que el mundo posean; mas no me debo admirar, si hasta las aguas del mar aún ha de haber de quien sean. Pues parre de tantos ríos, o rendidlas, o enojaldas, que os han de abrir las espaldas a palos cien mil havios. Oh gran tierra, o mar profundo, veros, a poner me obliga una cédula que diga, quien alquila todo el mundo. Que notable testamento ha de hacer el buen Adan, que de hijos que andarán hurtando el repartimiento. Que de pleitos que ha de haber, que de Escribanos, Letrados, y Jueces, que de cuidados de tener y no tener. Y aún no los tendrán contentos, porque llegará la tierra a estar en perpetua guerra, como los tres elementos. Que habrá que ver y escribir de humildes y de altas suertes, que de vidas, que de muertes, que de bajar y subir. Que de humildes levantados, que de soberbios caídos, que de ricos abatidos, que de abatidos honrados. Que de ambición de tesoro para una vida tan pobre, que de contentos en cobre, que de venenos en oro. Qué poderosa ha de ser la primera información, pero en tanta confusión le quiero favorecer. A Rey del mundo. . Ahí de mí, mi propia sombra me asombra. Hombre, a hombre. Quién me nombra? No me ves? . otro aquí? Pensaba que solo yo en tanto mundo vivía. Mucha casa os sobraría, aunque Dios toda os la dio. Y de ese engaño sospecho, pues solo queréis estar, que el mundo, para mandar? os ha de venir estrecho. Llegaos, no tengáis recelo. Quién sois? No lo veis en vos? Enojado tengo a Dios. Callad, que soy el Consuelo, Pues aurale para mí? Si lo soy, que lo dudáis. Parece que me le dais, aunque mucho bien perdí. No vais buscado aventuras? Sí, que peregrino soy, y la vida por quien voy tiene las sendas escuras. Pues haced cuenta que quiero ser vuestro escudero yo, que el mismo Dios me mandó, que fuese vuestro escudero. Dios, y enojado conmigo? Es verdad que está enojado, pero como os ha criado templa conmigo el castigo. No dijo Dios aquel día; que quebrastes su precepto con el soberbio concepto, y arrogante fantasía de ser Dios, a la serpiente, que de invidia os engañó, porque lo que Ángel perdió ganarlo el hombre no intente, que entre ella y una mujer pondría la enemistad, que confirma esta piedad, pues que mayor puede ser, que si como Dios le dijo le ha de quebrar la cabeza al Dragón, vuestra tristeza será entonces regocijo. Y desde ahora os alcanza de tanto bien tal consuelo, hasta que baje del Cielo ejecución la esperanza. Porque no pudiendo vos satisfacer de justicia tanto pecado y malicia, satisfaga Dios a diós. Bajará el Verbo del Padre a darle eterno castigo, y esta Señora que os digo será su divina Madre. Esperadla, que ha de ser de vuestro destierro fin. Desterrome un Serafín, y engañome una mujer. Por ella comeré pan con sudor. . No la culpéis, que vos la culpa tenéis, mas otro Panos darán después de un agua divina, que ya en los Cielos se fragua, que ayunar apan y agua será vuestra medicina. Agua de un Bautismo santo, y Pan que habéis de comer del Cielo, que a tal mujer habéis de deber bien tanto. Venid conmigo, y los dos esperemos este día. Antes, de veros temía, ya voy contento con vos. Ea vamos por el mundo, pase el tiempo, y venga el Pan, seréis todo el mundo Adan hasta que venga el segundo, Que cuanto pase hasta ver este Pan, y esta Señora, quiero que paséis ahora. Cuanto perdí por mujer, por mujer pienso ganar. Pues será mujer tan fuerte, que este pan; que dulce suerte traiga al mundo por el mar. Será la divina Nave, que de este pan Celestial cargada de este pañal, mi el virgen; de Virgen ave. Hasta el palacio triunfante os ánime y asimente, y en eltrabajo os sustente del camino militante. Pero qué casa es aquesta? Tan presto casas aquí? Sí, que por vos, y por mí ligeras alas apresta el tiempo, que ha de volar tres mil años por los dos. Cantan? No lo veis? Ay Dios, quién se pudiera alegrar! Esta es casa, y esta es casa, esta es casa de placer, esta es casa sin gobierno, de placer aunque no eterno, donde ni muerte ni infierno sabe ninguno temer, Esta es casa, Qué alegre gente? Netable. Este palacio famoso debe de ser de esta Reina, puesto que me causa asombro, que este tan presto en estado el mundo, y tan numeroso de gente, y de regocijo, si ayer estaba tan solo. Advierte, que es un espejo, que representa a tus ojos lo que ha de venir después. Es concepto artificioso para consolar mis penas, y divertir mis enojos. Hablaré, a la Reina? . Sí. Mas no será de mi voto, que es mujer, del nombre tiemblo, y aún de verla me reporto. Gentil necedad, no seas como algunos melindrosos, que habiendo de ellas nacido las miran como a Demonios. Hablala, que solo tú en toda la luz de Apolo no debes los nueve meses. Voy con respeto. . Es forzoso en tantas obligaciones. Un Peregrino remoto de la patria en que nacio, joya rica en paño tosco, que vio la infancia del mundo en sus primeros despojos, y tan presto ya con canas, a quien ayer vio sin bozo, y casados tierra y agua nacer de su matrimonio flores, frutos, hi erbas, plantas, árboles, montes, y sotos, a vuestro palacio llega Señora a pedir socorro para seguir su camino. Los brazos al cuello os pongo, emente os recibos (stro. Y yo a vuestros pies me po Quién sois generosa Reina, que me admiro en ver que topo Reina primero que Rey, pues más fuerte y poderoso, y más valiente es el hombre. Primero que él me corono. Soy la Locura del mundo, hija de Nembror me nombro, que quiso escalar el Cielo, de su riqueza ambicioso. Como en un cristal cifrado en mi podéis verle todo, aquí hallaréis un ruido, que vuelve los aires sordos. Porque todo mi palacio es una casa de locos, donde en ciego laberinto de confusión, veréis como aquellos son locos de estos, y estos lo son de los otros. Ninguno está en su lugar contento, que ni tesoros, oficios, ni dignidades le hacen rico ni dichoso. El casado invidia al libre, y este juzga dulce adorno de la vida, la mujer, los hijos feos, o hermosos. El soldado, al labrador cuando da a la tierra a logro el trigo, que ha de volverle con réditos al Agosto. El labrabor mal contento invidia al que perezoso hace de la noche día, come en plata, y bebe en oro. Ay aquí mil pretendientes, que van siguiendo quejosos los ministros, y ellos más de papeles, inegocios. Aquí hallaréis ignorantes, soberbios, vanagloriosos, filósofos con el vulgo, mudos con los hombres doctos. Gastos en haciendas cortas, en largas, dueños tan cortos, que guardan para la muerte, comen aire, y viven rotos. Mandales Dios que sustenten al pobre, y vuélvenle el rostro, que auricia y caridad han hecho eterno divorcio. Veréis mozos como viejos, veréis como viejos mozos, las esperanzas de viento, y los sucesos, de plomo. Pero no quiero cansaros, la Locura soy, y ignoro como los hombres no caen en que son ceniza y polvo. Por la primera ventura de mis pasos temerosos, tengo a dicha vuestra casa. Entrad, que a mi cargo tomo vuestro regalo y posada, hoy mis riquezas descojo, el cuarto de los engaños, vanidad, vos mayordomo ostentación, adornadle de telas y cuadros todo. Vos Gula mi cocinero guisad olvidos y lotos, echad de casa el sosiego por viejo y escrupuloso. La memoria de la muerte váyase a los yermos solos de la Tebaida, llamad al sueño busón gracioso. La enfermedad no entre aquí, ni hombre manco, ciego, o cojo, váyanse a vivir las canas montes de nevados copos. La novedad, la mentira, y las nuevas esten prontos, para entretenerle siempre. Hay hombre mortal, cuan poco estimaste mi consuelo. Conforme a mi edad escojo la posada, ni esta puede ser a mi jornada estorbo. Estaremos algún tiempo en estos humanos gozos, i rémonos sin pagar, pues nos pondremos en cobro cuando estén más descuidados. Tu pagarás como todos, que quien entre locos anda, es fuerza que salga loco. , , s Por aquí pienso que van. Cuanto en el mudo camina, pecado a mí ya se inclina. Y cuanto viviendo está pasa por mí, y yo por todo. Tiempo que corriendo vas, detente, mas no podrás hallar de pararte el modo. Pues sosiega la inquietud? A dónde el hombre quedó? En la locura paró del mundo su juventud. Muerte que estás dividida en la temporal y eterna, y desde la infancia tierna vas acechando la vida. Mientras que llega a pasar el hombre por este valle de lágrimas, y a roballe nos da la ocasión lugar, referitos será bien los pasos en que me fundo, y doy como tiempo al mundo, y sus historias también. Aquí tienes dos testigos de lo que por él pasó desde que Dios se crío. Y tus mayores amigos. Yo primero que la Muerte vi el mundo en el paraiso, cuando ser como Dios quiso el hombre. . Pecado advierte, que yo por la envidia entré en el mundo; en que no había muerte, que mi monarquía después de los anos fue del justo Abel y Caín, que las vidas no eran mías entonces, y aquellos días tuve principio en su fin. Pues oídme a mí, que soy desde el edificio hermoso del mundo, y con presuroso vuelo, por los años voy. En seis naturales días crió el mundo el Rey del cielo, por cuyo número algunos dan seis mil años al tiempo. Entre cuatro ilustres ríos de aquel escuro silencio sacó un jardín, cuyas flores estrellas terrestres fueron. a Adan, fábrico a Eua del mismo, y los dos vivieron por mano de Dios casados, venturoso amor sin celos. De los dos primeros padres del mundo, o Muerte nacieron Caín y Abel, que a las manos de la fiera envidia muerto en voz convirtió la sangre, dando en el cielo los ecos; tan antiguo es en el mundo ser envidiados los buenos. Descendio de Ser Enoc, de Noe los tres que dieron principio Cam, Sem, Jafer, al renovado universo. Castigo Dios a los hombres por pecados deshonestos con inundaciones de agua, que los montes excedieron, que en menos agua no pudo cesar tan infame fuego. Nembrot visneto de Cam hizo dividir soberbio las lenguas, i las naciones, comenzo el Asirio Reino. Hizo el idólatra niño estatua a su padre Belo, fue del trigo autor Ofiris, como Noe del sarmiento. Pasaron hasta Abrahan desde el diluvió trecientos y sesenta y siete años, aunque del día primero del mundo, dos mil y veinte, cuando su artífice Eterno prometió a la bendición de las gentes, procediendo la generación humana de su santísimo Verbo, de Isac figura de Cristo, naciendo en la tierra en tiempo de una soberana Virgen; como sin tiempo en el cielo. Engendró Jacob doce hijos, paso a Egipto, y del salieron leiscientos mil y más hombres, prodigioso y raro aumento. De sesenta, que Jacob llevó a Egipto, hijos, y nietos, estos por la seca arena pasaron el mar bermejo. Que las procelosas ondas, muros de cristal se hicieron, y entre Elim, y Sinar cuarenta años anduvieron suspirando por Egipto, tal puede el trato en los necios. Fue el mana divino enigma del que ha de bajar del cielo, que pan Angélico llama el Rey Profeta en sus versos. Jurolos siempre Moises, adoraron el becerro, con otras graves ofensas, por donde no merecieron ver la tierra prometida, que solo de todos ellos el Capitán Jofue pasó el jordan Moises muerto, Sucedieron los jueces desde Atoniel, primero a Sansón, Elí, y Samuel, y a petición de su pueblo reinó Saul, y David cuarenta anos tuvo el cetro, esos mismos Salomón aquel del femoso templo, depósito del mana. Párate si puedes tiempo, que viene el hembre, a quien hoy robar, y prender tenemos. En este tiempo está el mundo, pero siempre voy corriendo. Gran desengaño. Notable. Qué podía dar el viento sino lo mismo? . Es verdad. Oh que arrepentido vengo. Pues hombre, si fuiste loco, no seas necio, que un necio es terrible de sufrir. Bien dices, del mal lo menos. Ya la locura del mundo me ha cansado, y la aborrezco, porque me entregó al olvido, y no hay peligro más cierto, que el olvidarse de Dios. No te serán mal ejemplo las lágrimas de este valle. Qué solitario, que espesó de cuidados, y dolores. Téngase todo hombre. Ay cielos! Cómo aquel de Jericó en ladrones dado habemos. Pues a un pobre Peregrino? Ea desnudese luego. Señores, ya me quitaron quebrando el primer precepto; de la inocencia el vestido, pobre y desterrado vengo. Perdí la justicia y gracia, pues yo que dinero llevo, aventurero en el mundo? Señores, ya que salieron a robar un Peregrino, con piedad pueden hacerlo, quién sos?? . Yo soy el Pecado. Bien se le ha visto en lo negro de la cara, negra sea su vida, y sus pensamientos. Así queda negra un alma, que pierde a Dios. Yo lo creo, que luego toma el color el que es carbón del infierno; y el quién es? . El Tiempo soy. Con eso hace tan mal tiempo. Señor Tiempo, así mejore de salud y de sucesos, que se vaya poco a poco, que se quejan mil mancebos, que ayer se acostaron niños, y hoy le levantaron viejos. No tengo la culpa yo. Cómo que no, pues quién? Ellos, que la mitad de la vida duermen, y yo nunca duermo. También me abrevían a mí mas de lo que soy, pues veo, que todos se quitan años, pues el más cuerdo y modesto niega los que yo le doy. Mirándole estoy atento como trae de oro el rostro cuando hay tan poco dinero. Mas ya lo entiendo, que como siempre el retablo de duelos, aunque encima está dorado, es madera por de dentro. Y el quién es? Yo soy la Muerte. Nunca se logren sus huesos, porque viene de repente derá que se lo debemos trar de pesadumbres, de quejas, dolor, enfermos, de Médicos, y boticas. No sino por ser ejemplo para los que quedan vivos, mas son tan locos y necios, que lo que sucede en otros juzgan imposible en ellos. En verdad señora Muerte, que andáis muy discreta en eso, y preguntádselo a Job, veréis que la vida es sueño, y tela que el dueño corta cuando quiere por en medio. Dejémonos de razones, y llévese el hombre preso a la casa de la culpa. Ah de la cárcel. . Consuelo, que será de mí? . No temas, ni reine en tu mortal cuerpo el pecado como Rey, mas como tirano fiero. Oh pecado? o tiempo? o muerte? qué nueva prisión es esta? Aunque te fue manifiesta del hombre la triste suerte, y ha tanto tiempo que preso está en ti, cuanto ha que fuiste su culpa, desde aquel triste y lamentable suceso. Hoy que pasó Peregrino de las lágrimas el valle, salimos para roballe los tres que ves, al camino. Porque se dice en el mundo, que el remedio que dilata Dios, en el cielo se trata, y se teme en el profundo. Si la escritura interpretas. cerca su remedio está, pues se va cumpliendo ya lo que dicen los Profetas. Bien habéis hecho en traer al hombre a nueva prisión. Tristes aventuras son las que me han de suceder. Culpa, cuidado con él. No tenéis que me avisar, que no le podré soltar si Dios no viene por él. Seguros vamos de ti, ven Muerte. Vamos Pecado. Tiempo amigo, te cuidado de pasar presto por mí. Yo pasaré tan aprisa, que os parezca que ayer fue. vuestra desdicha. . No esté el hombre sin mi divisa. Entra, errarante la cara, y es justo a quien tanto erró contra Dios, el alma no, que le ha de costar muy cara. Lástima Culpa me ha dado ver el hombre en tanto mal. Requiere castigo igual la calidad del pecado. Gran ruido escucho en ti, digo en tu cárcel. . Están todos los hijos de Adan presos en ella, y en mí. Que sola se ha de librar aquella divina Aurora del Sol, porque si él la adora, cómo se puede eclipsar? Gentil hacienda heredaron los hombres del buen Adán, pues todos en ti lo están. El alma y cuerpo mancharon, porque en el materialmente soy la culpa original, que asisto a todo mortal, y en el alma formalmente como en sujeto capaz de culpa, que la que tiene el cuerpo, de ella le viene. Pues asiste pertinaz, que presto vendrá el vautismo, que te lave, aunque te pese. Él solo remedio es ese, y que le ha de hacer Dios mismo. Ya viene tu esclavo aquí. Dios te quitará algún día los hierros. . Qué tiranía, consuelo tratarme ansí! Vendrá a rescatar esclavos Dios, y esos hierros pondrá en su Cruz, y trocará vuestros clavos a sus clavos. No tengas pena. Hay consuelo, que fuera de mí sin ti! Toma este azadón, y aquí caba el suelo, y llora al cielo, ves aquí un poco de pan, que has de comer con sudor. Ponle al hombro labrador, llora, y caba, y suda Adan, que Dios llevará por ti otro azadón en el hombro, que a los cielos cause asombro. Gravemente le ofendí, que aqueste el pan ha de ser? no hay aquí tan duro canto. Pues mójale con el llanto, a. y así le podrás comer. que buen consuelo me ha dado. De eso no me espanto yo, que David Rey le comio en sus lágrimas bañado. Pues le supiste ofender come con sudor el pan en tanto que otro te dan. Dios me le manda comer en el sudor de mi cara. Pues hombre no os cause pena, que sabed que encierta cena, que le ha de costar bien cara le habéis de comer los dos, mas con esta diferencia, que antes vos por la sentencia con sudor, y después Dios. Sudar agua, indicio es del trabajo y del camino, sudad, que el Verbo divino sudará sangre después. Pues si Dios a Dios atento sudando y orando está, mirad vos que obra será tan divino Sacramento. Si el Labrador con él buey ara y siembra con sudor, allí sudara de amor por el Labrador el Rey. Para pasar, o consuelo con menos pena el cabar la tierra, te quiero hablar en mis principios. El cielo te le dé, puesto que ingrato respondió tu pensamiento a tanto bien. Está atento, para que descanse un rato. Al principio del principio de cuanto fue después de ellas, eran en el caos dos causas, la eficiente, y la materia. En acto estaba la una, la otra estaba en potencia, esta cielo se llamaba, tierra se llamaba aquella, correspondiendo las dos a cielo y tierra, antepuestas a la tierra por más baja todas las naturalezas. Vaca se hallaba y vacía, invisible y incompuesta, bruta, estrépida, y disforme, atonita de sí misma. La superficie indistinta del abismo, las tinieblas cubrían con triste luto, vestidas de sombras negras. La privación engendraban, porque resúltase de ella el principio de la forma, para darle a la materia. Cercó la materia el agua, y humedecida la tierra, pario la forma, de quien súbitamente se muestra la luz esplendente y pura, cándida, limpia, y serena, retrato del primer bien, semejanza de su esencia. Sobre estas aguas andaba. tendiendo sus alas bellas. el espíritu de Dios, de cuya potencia inmensa tomó la causa eficiente, como su instrumento fuerza, Salio la luz, la hermosura, el ornato y la belleza claras a la voz divina, sin cuya ordenada ciencia; causa natural ninguna por si misma obrar pudiera. Viose la oriental Aurora, como previniendo perlas, para cuando hubiese flores, escribir su nombre en ellas. Bajó a la tierra la tarde, como rosa que se cierra, debilidad de la luz, y desmayo de su ausencia. No como después medrosa acechando las Estrellas, que aún no sabia la noche como tan escura y ciega, que corona de la Luna esperaba su cabeza con plumas de blancos rayos, por todos los meses nuevas, ni que diamantes eternos su manto de humo, y niebla para las simbrias talares de sus escuras cenefas. De la Aurora, y de la tarde, crepúsculos de diversas acciones, formose el día joven de gentil presencia, claro, hermoso, y apacible compuesto como tercera sustancia, que resultó del acto, y de la potencia. Nacio finalmente el Fénix, que sobre nacer trecientas y sesenta y cinco veces en la circular culebra, vuelve a comenzar los años en las primeras guedejas del rubio animal de Colcos, que a Polo dorado encrespa. La luz de luz, Dios de Dios vio que la luz era buena, cuanto tuvo ser después vio su mismo ser por ella. De cuantas cosas crió, hasta descansar de hacerlas en la divina semana, fue su hermosura suprema. Viose el empinado monte juntó al cielo sin soberbia, temblando al justo castigo del Ángel las duras penas. Porque siendo Dios, quería medir su luz con la inmensa, que de sí misma se mide por infinita grandeza. Viose el valle en su humildad, contento de estar en ella, por no temer a los rayos, que las cosas altas tiemblan. Porque más presto derriban torres de plomo cubiertas, que como fuertes, de herir viles cabañas se afrentan. Viéronse las aguas puras, y con movimiento en ellas los árboles retratados entre las hondas inquietas. Unos con hojas prestadas, que a sus troncos vuelve secas, que del tiempo ejecutados vienen a pagar la deuda. otras, que las altas copas con pompa ilustre laurean de siempre verde esmeralda, que imitan murtas y yedras. Corriendo sendas de aljófar, que de la menuda arena fue presunción, y ignorancia, y al agua lisonja necia. Por ventanas de cristal vieron las fuentes risueñas los esmaltes de las flores, y las orlas de la hierba. Viéronse también las aves, y las especies diversas, Ciudadanos de los aires, extranjeros de la tierra. Y en los mixtos imperfetos, los iris, y paralelas, imagen del Sol, los rayos, y los súbitos Cometas. Viéronse los animales, viose el hombre que gobierna, forma sustancial, que hace a su materia perfecta. Consonancia que componen del cuerpo orgánicas cuerdas de una parte, y de la otra del alma nobles potencias. Recibio el entendimiento, luz de la luz verdadera, con que amó la voluntad la luz de la luz propuesta. O luz finalmente Dios, inaccesible, que cercan las Seráficas sustancias, bebiendo jubar de néctar. Luz del mundo ha de llamarse aquella palabra eterna, bien aventurado aquel a quien sus rayos elevan. Tú pues me alumbra, y me guía, tú me ilumina, i me enseña, osa Vir pues. rgen si alabaros, quiero por hermosa, por Virgen, por prudente, noble, humilde, magnánima, y valiente, puesto que en todo a todas os prefiero. Miro a Judie sangriento el blanco acero, y alabando de Sisara la frente, fuerte a Jael, a Deíbora elocuente, a la humilde Ester, rendida a Asuero. todo se yerra sin ti, todo contigo se acierta. Peregrino soy, luz mía, herre la divina senda, engañome la más ancha, siendo en el fin más estrecha. Ven lucero, que ya tengo en estas lágrimas señas, que ya se divina Aurora, que no amaneces sin ellas. Ven dulce manana mía, ven mí luz, no te detengas, no me coja eterna noche antes que tú me amanezcas. Vuelve a mirar la divina de Jacobhermosa estrella, y de aquesta imagen bella su original imagina, mas sin culpa original. Ciego estoy. Mira el dragón a sus pies. . que limpios son, vencen la nieve y cristal. A la se que son sus pies la argolla de Leviatan. Quebrando su frente están. Háblala. . Escucha. Dim Qué gran bien en profecia, hombre de tan altos bienes. Ya con esto he descansado, ya mi temor no me ofende, dame licencia Consuelo que en la hierba me recueste, pues Dios se acuerda de mí. No digas que si te diere de comer y de vestir será tu dueño, que tienes necesidad de comer en el convite celeste el pan super sustancial, pienso que el hombre se duerme. Hombre despierta. Quién es? Yo soy. Oh nombre eminente al Sol, al cielo, y a cuanto el Orbe eterno contiene. Yo soy, es nombre tan alto, que a solo Dios le compete, este a Moises le dijistes para que por el supiese aquel Rey, que erades vos el Dios de ejércitos fuerte. Dios es la fuente del ser, de ninguna cosa puede a gracia de Abisag, y la dulzura De Abigail, que un Rey vencio con ella, Y de Raquel la cándida hermosura. Pero ninguna tuvo Virgen bella Después de ser más santa, honesta, y pura, Gozo de Madre, y honra de Doncella. a te Doncella recibir ser, que él le da a cuanto es vida y se mueve. De Dios es esencia el ser, en su esencia se contiene su existencia, ni es posible, que sea, ni que se piense, que su existencia faltó, y que no es siempre existente. Este ser incomprensible, de quien los demás proceden es mi esencia, mi ser mismo, de donde también me viene el ser inmortal y eterno. Por la escala que desciendes otro Jacobme imagino. Bien puedes decir que vences la lucha. . Ya vi el Aurora, en cuya luz amanece aquella luz que ilumina mis ojos ilustremente. Los trabajos de tu culpa, tus aventuras, y el verte Peregrino y Labrador en el sudor de tu frente, después de darte el consuelo, que de mis promesas tienes, para ayudarte me traen, dame ese azadón. . Detente bondad divina, que cifra mis culpas. Pues eso quiere mi amor, y llevarle al hombro, sígueme. . Señor advierte, que te cansarás. . No importa, que ningún amante siente el peso de lo que ama, y porque también me enseñe, como el Rey Profeta dijo, en mi juventud a verme en trabajos, que han de ser mi imperio cuando le lleve en mis hombros. . Hay divino Labrador, que humildemente vais con mis culpas al hombro, y a las aras de la muerte, mudo, atado, y ofrecido como Cordero inocente. Oh Víctima celestial Hostía, y soberana Sierpe, Sí A Lindamente se lo dijo. Como que se va sin verle, pondrele nuevas prisiones: pues Labrador insolente dónde vas siendo mi esclavo? Detente Culpa. Quién eres extranjero Labrador, que cómo Sol resplandeces? El Amor divino soy. i lo puedo decir, a mi malicia Debéis la gloria que tendréis triunfando, Pues perdonando, mas que castigando Satisfacéis Señor vuestra justicia. Si fue morir vuestra mayor delicia, Mas consigue su efecto perdonando, Y así me vuelvo a vos, considerando Vuestra piedad, a mi perdón propicia. Si a tanto padecer para valerme No podéis igualar con castigarme, Perdonarme debéis agradecerme. Perdonadme Señor para ganarme, Qué perderéis la gloria con perderme, Que os ha de resultar de perdonarme. que habéis de matar la antigua, del Árbol sacro pendiente, dejadme cabar a mí, y que mil lágrimas siembre; dadme el azadón mi Dios. No me digas que le deje, pues tú no puedes pagar, aunque más penas te cueste, lo que al Padre de familias Labrador eterno debes. Yo he de pisar el lagar, solo, yo solo ponerme a sudar sangre por ti, y a estar triste hasta la muerte. perdonarm Pues Señor, tú solo puedes rescatarle de los años, que esta esclavitud padece; mas no ha de salir de aquí en tanto que no cumplieres la palabra que les distes a los Patriarcas Reyes, y Profetas. . Ya he venido para que el tiempo se acerque de sacar de la fianza a mis nobles ascendientes. Abraham, Jacob, David. Sí, pero falta de hacerse la paga, y treinta y dos años es fuerza que el mundo espere. Culpa, ese tiempo que dices en esperanza convierte, yo llevo al hombre conmigo. Consuelo como enmudeces. Hombre, si tienes a Dios que más consuelo pretendes? Oh soberana esperanza, que has llegado a ejecución, ya no soy culpa en razón de tan divina mudanza, ábito quiero mudar, mundo la esperanza soy. Temeroso amigos voy. Y yo con harto pesar. Una mujer hay aquí. Ya me habéis desconocido? No pareces la que has sido, quién pudo mudarse ansí? Con solo decir que vino Dios del Cielo al mundo ya, y que rescatando está al hombre el Amor divino, o tiempo, muerte, y pecado pienso que os he respondido. Tú lo has visto, o lo has oído? Lo que he visto os he contado. Bien culpa se conocía en la paz universal del mundo, que el inmortal Príncipe Augusto nacia. Tal muestra el templo de Jano, y sin que Marte lo estorbe haber registrado el Orbe, Otabio César Romano. En hacer la noche día contra las humanas leyes, y en que viniesen tres Reyes conforme a la Profecia, de Tarlís, y las Regiones de Arabia más peregrinas a traerle en las ruinas de un portal, preciosos dones. Y yo en mirar de la suerte, que Herodes matar mandó a tantos niños, que yo los lloré con ser la muerte. Pues fue tal, o gran pesar su inocencia en el castigo, que se rieron conmigo cuando los iua a matar. Yo en ver muchos olvidados de Dios con divinas lumbres, la enmienda de las costumbres, y el castigo en los pecados. Mas tu culpa, que en la culpa del hombre culpada estás, por esclava quedarás mientras llega la disculpa. Yo porque si me rescata Dios con el hombre también? Muerte, que es esto que ven mis ojos? Que Dios me mata. Esta es la nave divina de la militante Iglesia, y el fin de tus aventuras, aunque a navegar comienza. Esta es la salva que salva, y que a la triunfante lleva, Caridad, y Esperanza son de aquel árbol banderas. Segura por los peligros de las infernales puertas pisará con viento en popa las tempestades soberbias. La Heregra, y la Crueldad no importa que contra ella se opongan, porque tendrá pilotos de ilustres letras. Agustín, Gregorio, Ambrosio, y Gerónimo en defensa. sobre la dorada popa dos faroles la hermosean. Tomas y Buenaventura, sin otras divinas velas, que velarán cuidadosos. contra los dogmas, y setás. del Moro y Heresiarca; y contra tiranas fuerzas de los Césares Romanos, la constancia y fortaleza de Laurencio, y cuantos siguen el Protomartir Esteban. Y no solo en ella habrá. estos invictos Atletas, pero la fe y el valor de muchas Vírgenes tiernas, como Inés, y Catalina, y quedará Pedro en ella por Patrón, a quien de hoy más, quiero que quede sujeta. Y yo Señor le prometo en vuestro nombre obediencia. Amor, pues vas a morir tendidas todas las velas, de tu sacrosanta nave, como piensas que la dejas segura de tempestades, pues bien sabes que en tu ausencia, se han de levantar Tiranos, y Apostatas que la ofendan. Matarán tantos Pilotos, que vaya en ondas sangrientas. navegando a gran peligro. Aunque me voy, quedo en ella, no temas Tiempo. . Señor, ir y quedarte, presencia, y ausencia, estar y partirse, es proposición tan nueva, que solo a Dios es posible. Hombre, en una dulce prenda me quedo, como en el cielo estoy, y como en la tierra tengo de estar en la Cruz, y por eso antes que muera. instituyo Sacerdotes, que repartan de la Mesa. el Pan divino, que aquel, que tu sembraste, remedia, con el sudor de tu cara. Ves, como fue verdadera la nueva que yo te di? pues hoy en la Nave Iglesia. Pan de Ángeles comerás, dulce Amor el Pan me muestra. Vuelve a la popa los ojos, verás la blanca moneda, que es rescate de tu culpa. Ay amor, que el Pan le enseña. Si Dios muere muerta soy. Si se da en Pan, que me queda, qué esperar desesperado? Pues acabada la Cena, no dudes que va a la Cruz. Culpa reseatada queda Tiempo, ya aguardo aquel día en que lavada me vea en la sangre del Cordero. Oh Pan divino, o grandeza suma de Dios, reducida a una forma tan pequeña. Oh inmensidad ab Maraur veros andar de eser hoy en cuerpo por la calle paseando la Ciudad. Que nunca salís de Casa, sino solo a visitar los enfermos de el lugar, y esto encubierto, y con tasa. Santo sois por vida mía, tan recogido vivís, que pocas veces salís de la Igloria, noche, y día. Mas no sea algún ruido, saber la causa deseo, que toda mi vida os veo en da Iglesia retraído. Y yo no sé en que consista, que Dios hombre tan honrado ande a sombra de tejado, alta Majestad suprema, en la cándida cortina de los accidentes puesta, cómo te daré las gracias? eda Con la Fe, para que pú aquí merecer la suya, despu yo pace o hay quien os vea la cara. No hay Señor quien os entienda, encerráis os en retretes, destribuyendo en banquetes de vuestro Padre la hacienda. Afe que al alma me teca tanta liberalidad, no ve vuestra Majestad, que anda ya de boca, en boca? Por este gasto excelivo, los que comen vuestro Pan, y cuantos con vos están os querrían comer vivo. Y hoy para estar en la fiesta, y solemnidad que veis, por darlo todo tenéis una, capa ajena puesta. Mirad Señor lo que pasa, que sin que Dios se desangre
