Texto digital de El anillo de Giges (segunda parte)
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- José de Cañizares
- Atribución estilometría
- José de Cañizares Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de una suelta (Madrid, Antonio Sanz, 1764).
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El anillo de Giges (segunda parte). BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/anillo-de-giges-el-segunda-parte.

EL ANILLO DE GIGES (SEGUNDA PARTE)
JORNADA PRIMERA
Hjas, y Clarines hagan Oa la salva, que el Jerifalte la Garza hundió, y la campaña corramos para cobrarle. Porque vea Polidoro, que no basta a embarazarme la diversión, que sus Tropas hacia las nuestras se abancen, los estruendos venatorios se alternen con los marciales. Guerra, guerra. , Al valle, al monte. Uchoó. En distintas partes os apostad, y advertid, que ni acentos lamentables, ni estruendos ruidosos, hagan que ninguno desampare la guardía. . No lo temáis. Yo por mi prometo estarme tan firme, como si fuera Cobrador de los Corrales día de Comedia, nueva. Ya obedezco a tu dictamen, Rey, si es justo, o no lo que obras, tú sabrás lo que te haces. . Al llano; al risco. , . Arma, arma. Gijes. . Adorada imagen del templo, de mi albedrío, qué me ordenas? . Que adelantes los pasos, y que me sigas, Dónde? Al inculto paraje en que ya estamos, el cual no solo no es penetrable a humana planta, que ignore su entrada; pero es constante, que su centro aún todabía no sabe del Sol, ni el aire. Gran novedad, Claridiana hermosa, es la que te hace, que abandonando la caza, y dejando al Rey tu padre, y mío, a tiempo que estamos para entrar en un combate, me traigas donde presuman::- mas qué es esto? de cristales bañado tu rostro, y turbios los dos bellos luminares de tus ojos? los jazmines, que por tus dedos se esparcen unos con otros, se ligan intentando maltratarse? Al Cielo miras? y tierno tu enamorado semblante vuelves a mí? esos extremos de causa muy alta nacen: habla, señora. . Mi dueño, mi bien, mi esposo, mi amante, prevén tu invecible pecho al golpe más formidable, que pudo esgrimir la diestra de la fortuna inconstante. Dias ha que la conozco: sé que son tan naturales sus mudanzas, que el ser firme solo debiera extrañarse: prosigué, mi bien, no temas, que en mi valor todo cabe. En esos Magnesios montes, que temerarios gigantes son sustos del Sol, y tanto, que cuando llega a acercarse a su cumbre, su explendor desvía, a fin de que pase, sin que la luz les anochezcan, o el carro le despedacen; se encierran varios pensiles, que en fecundísimos Valles copas vivientes sustentan, en ganados que los pacen. Los más de ellos tiene el Rey, Gijes amado, y ya sabes, que a tu cuidado adquirieron, o bien la esmeralda arranquen, o bien el cristal apuren, en nutrirse, y aumentarse, el agua pase a serinéctar, y la esmeralda a granate. Perdona que mi voz quiera tu vida recopilarte, que, viendo ya tu fortuna dividida en dos mitades, es preciso haga memoria este después de aquel antes. Un día, que entupecidas oscuras nubes tenaces el azul turquí del Cielo tinturaron de azabache, por preservarte a la lluvia en una gruta te entraste, donde hallastes un Anillo en el dedo de un cadáver, prenda para ti encantada por el Mago Zoroastres. Su espíritu, que en la piedra de una Estatua, con hablarte, para el mármol halló voces, y silabas para el jaspe, te indujo a que nuestro Reino contra Filocles librases de su última ruina, y luego permitió el Cielo se aclare tu estirpe (oh Príncipe invicto!) siendo tú de mi Real sangre hijo de Alcestes, hermano de mi padre, y Rey: bastante te he dicho en do que no ignoras, oye ahoralo que eno sabes. De ese gran Templo de Venus (cuyos muros de diamantes, tan a la tostada orilla del Golfo Lídico yacen, que con la lengua del agua, o el diente que cuaja el aire, furioso una vez dos muerde, y blando otra vez los lame) de consultar a la Diosa mi padre volvió una tarde, arrepentido de haber obedecido al dictamen de los Dioses, permitiendo que tú su Cetro heredases. Melancólico pisaba la simbría de sus raudales, por no haber al simulacro merecido el que formase un acento, y al llegar (tiemblo solo de acordarme) a la mitad del camino, de improvisos uracanes batido el Mar, vio sus ondas en encrespado certamen darse una cruel batalla; disparando sin cansarse balas de cristal luciente, bombas de hielo nadante: entre ellas varios vestigios de alguna perdida nave arrojo el airado monstruo a su orilla, entre las cuales un puñals rayo de acero, cayó a los pies de mi padre, sosegándose en un punto viento, y Mar, como que tales preñeces eran anuncios del fatal parto de un áspid. La exquisital guarnición nirina de esmeraldas, y granates, que en él brillaban, los ojos llamaron a que le alzase el Rey: mas (ay de mí!) o nunca fuese así, pues al instante, que le vio, leyó en el liso papel, que a fuerza del arte bruñó en su hoja el destino, que le hizo al metal que hablase: Por este reinará Gijes, dando la muerte a Caudales. No pinto el asombro suyo, ni el que le disimulase, creyendo ser este anuncio respuesta, que quiso darle el Oráculo de Venus, porque voy a lo importante. Al punto determinó, sin que a su temor le ataje verme casada contigo, que con tu muerte se salve su vida, y es esta caza en la que han de ejecutarse las muertes de ambos, haciendo, que espires tú, y que yo acabe, tú a impulsos de lo infelice, y yo a esfuerzos de lo amante. Este ha de ser el cruento sacrificio con que aplaque a los Dioses para entrar en la lid de hoy, pues las haces nuestras, y del Rey de Egipto tan cerca están de encontrarse: pero mi astucia, sabiendo cuanto puede aprovecharte el rico encantado! Anillo, que fue en los pasados trances tu remedio (si en él dura aquella virtud que hace prodigios) en las nocturnas sombras he podido hurtarle al Rey, contradiciendo, a fin de conseguirlo, las llaves de su cuarto y su escritorio. Vesle aquí; no, no te pares; huye, esposo, amado dueño, vete, aunque el alma derrame por los ojos en tu ausencia, que tú verás, que constante, (oy que intenta un padre injusto, que te repudie, y me case con Filocles, que mutiendo Melicerta, vuelve a instarle su antigua pasión, a que dos Reinos mi mano enlace, de nuestro amor en desprecio, de nuestro honor en ultraje) hecha al odio, y la venganza, al obin? segunda hermana de Marte, nueva Amazoría, acaudillo por mis Tropas auxiliares, cuantas mujeres heroicas, nobles firmes, y leales, por sus esposos, no dudan verter su vida en sun sangre: para que sepan las fieras, hombres brutos, peces, aves, montes, plantas, selvas, riseos, llanos, cumbres, golfos, valles, que siendo muerte la ausencia, mi cariño te persuade su estrogo, porque te dibres, su ruina, porque te salves, sacrificando enelas aras de un amor incontrastable, toda el alma decunanesposa, toda la vida de prquadre Oye aguardas escocha, espera. Ni ella espere, ni ti aguarde L Tambor? . Pifano? Qué dices Que estando entre aquellos sauces de posta, todoslo hecodo y pues tu Andlo pillaste, a escapar, que si te encuentran, lo menos será empalarte. Ay de mí! que no es la muerte de rostro tan espantable, que deba temodab siendo el último de los males Pues qué cara habrá más fea? Para un infeliz amante la de los celos, trayendo por accidentes mortales el deshoner, el agravio, cautela, y traición que dentro está. Si le encuentran premio tendrá el que le mate. Oh propia boca de suegro, mala perlesla te balde. A la ribera. . A la falda. Llegó ya el último trance de nuestra vida. . No puede la Sortiia aprovecharte, y salir? . No; pues se duda si tiene la virtud que antes y echar por donde está el Rey, es morir en el examen. Buen remedio: pontele a ver si invisible te hace. Fuerza será; peno estando cercados por todas partes de sierras, y frente a frente del golfo que las combare: unir dos acciones pienso, pues si esta falsa me sale, solo le queda a mi vida un despecho, con que salve mi honor, que es lo más: ea, hundoso piélago, cuyos cristales. de amor, y celos dos ernas hoy solícito que apaguen, recibe en taún infeliz, que primero que triunfante de su pasión, y su vida vea a un injusto, a un cobarde, se mata::- . Ponte tu Anillo. Logrando: . Te lo encajasto? Para librarse perderse. No será sino salvarse. Matinarvenera de hermosos canbiantes, cediendo las aguas camina hacia el margen. Camina, que en Gijes hoy quieren lograrse los triunfos de Venus, y de Zoroastres. Pero qué portento es este? Es continuar los potajes de tu vida. . No es aquella Estatua la que vi antes en una gruta? . Es la que viste en la primera Parte. Hermosa Deidad, que haciendo tu carroza rutilante de ese instriado volumen de aljófares, y corales, te declaraste mi alumno allá en la primera Parte de mi vida; por qué impides que con mi muerte mis males se remedien? . Porque es bien, que quien ama viva, y ame. Aunque el Anillo con su industria gana para ti vez segunda Claridiana, y haciéndote invisible; impedir tu tragedia era posible, te ofiede el hado medio mán glorioso. Máncebo ilustre, jo ven prodigioso, no está en la mano tuya; sino en la de los Dioses inmortalos, quen se cumpla el destino de Caudales todas las veces que cruel no huya de máquinar tu muerte, siendo empeño en los dos el defenderte; en mí que tuve a cargo tu crianza, y en Venos por obsequio, y alabanza de un cariño constante. Para mí es el más digno, el más amante; y así ocupa a mi lado ese bruñido tronco conjelado del Sol, y de la espuma. Si haré, que en mulas flacas sin adorno también hay Abadejos de retorno. Agradecido obedecerte quiero. Para triunfar después, vamos diciendo: Ven, como te dije antes, y ocupemos aquel carro, para que de esa manera nadie pueda contrastarte. Marina venera de hermosos canbiantes, cediendo las aguas camina hacia el margen. 4. Ven, o joven, y segura da tu vida al hondo Mar. Que si airado acaso dura el Amor con su dulzura, manda en él, y te convida a un sereno navegar. 4. Ven, o joven, y segura da tu vida al hondo Mar. Ya que estamos los dos desengañados de que Giges se encierra donde sin duda le trago la tierra, o pusepe eera de pe o sdos dos Ejércitos, uno que se alcanza a ver a quien formó nuestra alianza, y otro de mi enemigo Polidoro, Egipcio Rey no ignoro, donde matre, quitea ll osiue pubio, al opuesto se pase contra el mío: y así Filocles sirva el que te avise para afirmar mi vida, y tu esperanza. Ojalá te encontrase lanza a lanza, que yo le disputara a él, y a su estrella, la posesión de Claridiana bella; y pues la verde Quinta, que de esa roca oprime la firmeza, hace su alojamiento con Aminta, cuya joven belleza (si quisiera aliarme con su intento) me llegó a proponer en casamiento; no esperemos a ser acometidos, pues desciendo (trayéndolos unidos sin temer los igipcios Elefantes) la viva inundación de tus Infantes. Y tu Caballería, que antes Gijes intrépido regía, con sus Tenientes viene ya marchand De ella (oh Filocles) te concedo el mando. Y ahora: pero Claridiana? o, a qué buen tiempo ha llegado para mi intento. . Señora, disimula por un rato, que aquí está el Rey. Con su cara de Calabrés renegado. Dame, señor, vuestros pies. Más cerca estarán mis brazos, hija mía, de atender a tu amor, y a mi cuidado: y pues cerca de una empresa del mayor peligro estamos, oye, y oigan mis amigos, mis deudos y mis vasallos. No ignora Lidia, que por diferencias del Estado, Polidoro Rey de Egipto, y yo, ha días que turbamos del África las campañas desde la Nubia hasta el Cairo. También es patente a todos, que contra él nos aliamos Filocles, y yo (que estuvo con Melicerta casado, mi sobrina, hermano de ese aleve monstruo tirano, a quien crió Zoroastres, todo asombros, todo encantos) y si a este bruñido áspid, que siempre conmigo traigo para tener a la vista el que ha de ser separado instrumento de mi muerte, y convertir (en el caso que llegue la ejecución) mi amenaza en mi resguardo he de creer, es el que tienen prevenido, de antemano los Dioses, para que sea con mi ruina, con mi estrago, sangriento, succesor mío; mas yo bastaré a evitarlo. A cuyo fin he querido (ya no es tiempo de recatos) darle muerte, en ese hombrío bosque, esta caza ordenando a ese fin; y pues el orden n de la ejecución llevaron cuantos con este decreto le iban ansiosos buscando; ya que ni vivo ni muerto parece, no se habrá logrado, o le sepultó el abismo, para añadir a su caos nueva furia, nueva hidra, nuevo horror, y nuevo espanto. Y así, puesto que Filocles, antes de tomar estado con su prima, a Claridiana tributó sus holocaustos, y yo obrando contra mí, o ciego, o desalumbrado, a Gijes se la entregué, y el medio más inmediato de resguardar mi Corona; y mi vida de dos daños, es, que Filodles de Lidia goce el Laurel soberano, con la única heredera mía, que es vuestro dueño; trazo que a Filocles admitiendo, y que a Giges repudiando (si fuese vivo) Himendo uina los dos en un lazos Y así:: mas qué es lo que veo? tú, Claridiana, llorando a vista mía? tan poco te debe un amenazado padre, a quien tanto has querido, y qué te está idolatrando? t Qué es esto, hija, que aún con verlo me hace la razón dudarlo? y Un traidor, un fementido puede más? . Suspende el labio, gran señor, y no equivoques ̱o los motivos de mi llanto. Si para ser delincuente esta Gijes preparado de los hados, no es la culpa suya, sino es de los hados; y en darle, señor, la muerte por un dudoso presagio, tratas el obedecerlo, como si fuese intentarlo. Ausencias hay de tu vista, destierros hay de tu lado; y los que causan (oh Padre!) las lágrimas que derramo, son tus ceños, son tus iras contra un inocente; y tanto, que, a cometer un delito jamás en él voluntario, está de ti forajido, y del Cielo condenado. Pero si ha muerto, señor, si no le hallan en el campo, ni a él, ni a su triste cadáver, con mi pena consolaos, vasallos del Rey, sus deudos, sus amigos, y aliados, dejándome a mí que sienta, que ni soy bronce, ni mármol: y si lo he de ser, a costa de lo cruel, y lo ingrato, hasta que en mí el tiempo sea cincel, que vaya borrando, buril, que vaya esculpiendo en igual de un obstinado amor, otro nuevo afecto que siempre ha de ser extraño; permitidme (por alivio único, aunque desdichado) que entre un padre, y un esposo, que igualmente estimo, y amo, la perdida de uno llore, y que para remediarlo haya, en siendo a ambos leal, de ser traidora con ambos. Cómo, infiel::- Señor, no es digna la Princesa de ese trato. Por qué? Porque si es tan fina con el que antes le habéis dado por esposo, corresponde a su obligación; y cuando otro haya tan venturoso; que su ceño soberano temple, podrá:: mas no es esto del día: Arsidas, Nicandro, para ver si con hazañas lo que otro ha perdido gano, haced que los Escuadrones se adelanten. . A tu lado, bien que contra mi opinión, será la Parca mi brazo. Al arma, jóvenes Lidios. No habla este con los ancianos. El tercio de los potrosos es más roto, que Soldado. Real Princesa, a conseguir no voy vuestro dulce agrado, a templar si vuestras iras (si tanta fortuna alcanzo) o complaceros muriendo, pues viviendo os embarazo. Ya ves como por Filocles, y sus huestes, me aventajo tanto al enemigo, que por él mis triunfos aguardo, y mi Reino, y mi victoria hoy consisten en su amparo. Si no puedes con afectos, corresponde con engaños, y mienta lo agradecido, ya que no lo enamorado. , . Toca a marchar. A marchar toca. No es difícil el mandato, si es mujer mentirá, porque de casta le viene al galgo. Molde de vaciar Caifases, qué está entre si rezonglando? Haber encontrado moza, si fuese el Caisás Pilatos. Anda tú, asma en pie. Anda, embeleco con retazos. Tú has quedado muda? Esto es haber ido reparando por las señas, que este sitio la entrada es del intrincado bosque, en que a Gijes dejé; y en medio de los dos campos, a la parte de la tierra, está mi padre alojado, y Polidoro hacia el Mar. Y qué intentas? Sabes qué amo? sabes que dejé a mi dueño expuesto al duro fracaso de una terrible amenaza? sabes (ay dolor tirano!) que no parece, y que dicen que le han muerto, y no le hallaron? pues qué me preguntas? ven, y los tres nos repartamos por el bosque en busca suya. Con que le hemos de ir llamando? Claro está. Pues me aspo a gritos. Un intento es de los diablos; y hay en el bosque Figones para echar de cuando en cuando un chisquete, y descansar? Aquí tienes los borrachos parientes, . Cuáles? Los lopos, que son tus primos hermanos. Así cazaremos tres, yo, y dos amigos del barrio. No dejéis en ese verde recinto gruta, ni árbol, que no examinéis, que yo cerca iré. Vaya usté andando, mi seora Paletilla, y sea como Dama, muy de espacio, y menudo, no sea que se embadurne los zapatos. Para eso tiene en sus barbas cepillo con que limpiarlos, Ay ojos! que dando enojos son los piojos que me rasco. Ay pegotes! que negrotes sois vigotes de Esculapio. Ven pásito. . Voy quedito. Y me querrás? . Ver asado. Y nq crudo? . Eres peludo. Y no amante? . Eres feazo. Anda al diablo. Voy contigo, y así me voy con el diablo. . Arma, arma. Ya, valientes Egipcios, se va trabando la escaramuza, y las flechas del Sol ocultan los rayos: vuestro Caudillo os alienta. Mira lo que haces, hermano, pues la inmensa multitud creciendo de los contrarios cercándonos va. . Tú, Aminta, salva tu riesgo inmediato no saliendo de ese bosque, que de espesos enlazados olmás frondosos, Castillo le son, ciñiendo su espacio fosos los arroyos, y rebellines los peñascos; ya que tu amor ha querido, contra mi opinión, en tanto empeño seguirme, en prueba de tu espíritu bizarro. Es tal de Gijes la forma (a que vive aficionado mi pecho, por no sé qué secreto influjo del Astro) que temiendo que con él lidies, y en mis verdes años huérfana, y sola me dejes, quise venir a tu lado; o porque entrambos triunfemos, o porque los dos muramos. Viva Egipto. Lidia viva. Ya se va el todo empeñando: perdona, que a la vanguardía a darles esfuerzo paso a los nuestros. Ve, que yo con el retén, que ordenado nos queda, socorreré conforme lo pida el caso. Viva Polidoro. . Viva Caudales. . Ya con su tardo movimiento se adelantan (viva trinchera formando que nuestro Ejército cubre) los Elefantes armados; gime el Clarín, cruje el parche, la muerte, que va afilando la guadaña, horrores vibra itra los más desgraciados: ien, Estrellas poderosas, ien, Númenes soberanos, drá con victoria? Giges. Qué escucho, destino infausto? ráculo fementido, ve nos anuncias estragos, vien dices que triunfará? Gijes, Gijes. No es engaño el sentido, pues dos voces liferentes derramaron in mismo tosigo al viento, y en mí un propio sobresalto. Guerra, guerra. . ̱. Al arma. Pues en el Anillo fiados hemos llegado invisibles donde nos ordena el sacro precepto de Venus, ven siguiendo a incorporarnos con las líneas. . Esta Diosa da socorros, o da chascos? Gi. Quién me llama? pero qué miro? . Espera, Soldado; cómo vuelves a ese nombre? Eres tú Gijes acaso? ̱. No, señora. Al Rey dan muerte, Egipcios. Nobles vasallos, socorredme. . Qué oigo, Cielos? si es que los dos sois hidalgos, seguidme, amigos oyendo el riesgo del Rey mi hermano. Qué decís? luego vos sois Aminta? . No os lo declaro? Pues ahora fuera traición, que soy yo Gijes uegaros. Vos Gijes? pues cómo aquí? Eso es para más de espacio: Ea, Egipcios valerosos, . síganme los esforzados, y leales a su Rey. De mí no habla ese despacho. Giges, Príncipe de Lidia, enemigo declarado de Egipto en nuestro favor? qué es esto, que no lo alcanzo? Esto es entre mi amo, y yo, que él es loco y yo borracho. Viva Egipto, Lidia viva. . Pero ya veo trocado del Oráculo el anuncio a dichoso desde infausto; pues desde aquí a ver se alcanza, que los nuestros recobrados por el valor de ese joven, a quien estimo, no en vano liberta al Rey. Con efecto la senda habemos errado. Fuerza es no empeñarme. Con que no sabemos dónde estamos? Allí se ve una Madama, y anfe, que el gesto no es malo. Soldados, a rehacerse. Ea, señor, recobraos, pues ya estáis libre. A tu esfuerzo lo debo. . Qué estoy mirando? Paletilla, este no es Gijes? ocúltate entre estos ramos, pues los demás no sabemos quienes son. . Muchos gazapos somos tres. . Calla, maldito. Quién eres, joven bizarto, a quien la vida le debo; pues de enemigos cercado tú solo librarme de ellos pudiste? . El que dos agravios contra su vida, y su honor ha de vengar a tu lado. El que es un titiritero de aquí para allí saltando. Gijes, Príncipe de Lidia, es, señor; y el mismo pasmo, que os embarga el verle aquí; a mí me ocupó. . Pues cuando, o con qué ocasión? Ea, Lidios, ya los tenemos cercados. Victoria, Caudales viva. Pero (oh gran Gijes!) dejando por ahora el saber como tanta fortuna me han dado los Cielos, ya que te envían en favor mío, volvamos a la lid, pues se recobra el enemigo y tomando uno de mis Elefantes, desde él mejore tu brazo la batalla: . Qué hará, Dioses? Que yo a lidiar me adelanto. . Oyes Sumesfuir? . Qué dices? Tornillero es nuestro amo. A ti te dan Elefante, y a mí ni siquiera un aso. Gijes, por la fama vuestra tiempo ha que me habéis ganado el afecto. . Esto más, Cielos? Pues sabéis desempeñaros, ahora es la ocasión. . Y siempre de agradeceros tan altos favores con toda un alma. No adviertes, qué sin cuidado está Gijes de mi ausencia, Paletilla? . Si es ingrato, así son todos los hombres: ha quien los viera tostados! Tambor, mi Elefante apronta. Y si me pega un trompazo? Qué importará? . Casi nada, dejarme despachurrado: mas voy. Marcharé, señora, a serviros, y agradaros. Mucho os debo, más creed, que yo cuanto debo pago. Mejorose mi fortuna. Claro está, y ha sido tanto como pasar desde, un fino amante a un esposo falso, que, perdiendo lo que adora, se esta con tan gran descanso, que parece que es olvido. Claridiana objeto amado de mi corazón; tupaquí? Yo aquí traidor. Y escuchando, que sobre el tocado liso le pones un moño Cairo. Así toméis este ejemplo; gorróminos maridazos. Buscándote por el bosque, que divide los dos campos, donde te dejé llorosa, te hallo tan bien ocupado? Sabes que es Aminta hermana de Polidoro, y me valgo de él en mi adverso destino? Con que te has determinado a lidiar contra mi padre? Si otro remedio no hallo. No te quisiera traidor, quisiérate desgraciado. Pues haz que a ser justo pase tu padre desde tirano. Con que estando yo con él vienes a ser mi contrario. Buen remedio. . Di cuál es? Qué te quedes tú a mi lado. Eso es querer que yo haga lo que estoy en ti culpando. Y eso es ser contraria mía volverte a un riesgo inmediato. Estoy yo siempre conmigo. Y yo conmigo te traigo. No admitiré otras finezas::- No anhelaré a otros cuidados:- Sino es pediré al destino::- Si no es rogaré al acaso:- Que tú vivas, aunque un padre de muerte esté amenazado. Que porque tu padre viva, muera yo que te idolatro. Adiós. Con que al fin te vas? Me ausento, que no me aparto. Te vencerán los combates? que Me ofende el imaginarlo. Harás memoria de mí? No, porque no me he olvidado. Hermosas recancanillas, cuando unos, y otros mezclados se acercan Lidios, y Egipcios. Ven, señora, o ponte en salvo. Lo último elijo. No hal dengues, correr como Gamos. Ea, señor, el Elefante espera allí boca abajo: o, a encaramarte. . Egipcios, arma. Al arma, Soldados, ipro viva. . Tambor. No iré, ni voy tras un amo evo ginete, que son fantes sus Caballos; es tan trepador, que busque iguntones por Lacayos. as ya la línea de brutos o desde aquí marchando, de Capitán va Giges; rentre ellos es mi paso; bre de mí, No veis, Lidios, ltraidor que se ha pasado lenemigo? . No es Gijes lque la espalda ocupando le esa montaña de miembros los amenaza, Nicandro? No hay duda. . Él es. Ciego Rey, yo la batalla restauto, que ha tantas horas que dura indecisa; y ahora mando suspender el choque, mientras esta protesta te hago. Tú me mandaste matar, no es traición el que es resguardo: contra un tirano peleo, contra mi Reino batallo. No oigáis a un aleve; al arma: muera; al abance, Soldados. Arma, arma, guerra, guerra. Giges, yo estoy en tu amparo. Y los elementos, por mi conjurados, en tus enemigos irán fulminando:- 4. La tierra temblores, el agua naufragios, el viento uracanes, y el fuego sus rayos, Giges, morir o vencer Imposible es contrastarlos, Egipcios, cargad sobre ellos, que ceden. . Pese a los hados! Arma, arma, guerra, guerra, Victoria por los Persianos. Que quieren los Dioses, por él peleando, que brote en su auxilio, pues lo decretaron:: 4. La tierra temblores, el agua naufragios, el viento uracanes, y el fuego sus rayos.
JORNADA SEGUNDA
, Viva Filocles glorioso, triunfante Príncipe nuestro. 4 Hoy para unir dos laureles, y eternizar dos Imperios, le presta al Amor los lazos la coyunda de Himeneo. Ya, invictísimo Caudales, de Lidia, Monarca excelso, y, (si Claridiana gusta, dueño, y señor de mis Reinos, aunque perdida la acción general, en que vencieron Polidoro, y Gijes (porque no es en todos los sucesos favorable la fortuna) con algún despique vengo de la desgracia pasada a la ventura que espero. Al retirarnos de aquel horrible choque sangriento, el retén de Polidoro derroté, y logré en su centro hacer, no ya prisionera, que fuera hablar sin respeto, sino es prenda de la paz. al noble prodigio bello de Aminta, hermana del Rey, que huéspeda te la ofrezco, para que vuelva, según tus Reales procedimientos, después de muy festejada, a ser el sol de sus Pueblos, y el alivio de su hermano. Cuanto (oh Filocles!) te debo en que me des una dicha, con cuyo noble pretexto lograré lo que discurro con solo hacer lo que debo. Llegad, o insigne Princesa, donde postrado mi afecto, y el de mi hija, dos rendidos corazones ofrecemos a vuestras aras, en quienes voces serán los inciensos, si pueden desempeñarse con palabras los obsequios. Si cualquiera a una desgracia la debe mirar con ceño, yo, a lo que me ha sucedido, con el agradecimiento de que en lugar de abatirme me haya enlazado de nuevo: finjamos, pesar. Yo, Aminta, (a quien le sucede, Cielos, que haya de estar adulando lo que la hace estar muriendo!!) si no fuese en vuestro daño, la fortuna de teneros conmigo, jamás quisiera trocarla por ningún precio. ̱ Samesule, te paece que será verdad todo esto? Hija mía, los Señores van muy por otros fenderos, que los pobres calandrajos del común se están ardiendo; pero lo que es ceremonia en punto de caramelo! Pues no obstante lo que escucho, mal haya yo si lo creo. Arsidas. . Señor, qué ordenas? Preven digno alojamiento a huéspeda tan sublime: Nicandro? Qué mandáis? . Luego que de aquí parta, daréis orden a los Regimientos de mis Guardías, que la misma salva, asistencia, y obsequio, que se le hace a mi persona, se haga a la Princesa. . Eso no es ser vuestra prisionera. Ni jamás pudierais serlo, dueño si de Lidia. , . Voy, gran señor, a obedeceros. Yo, que de vuestra prisión fui, señora, el instrumento. procuraré despicar del destino lo grosero, con serviros voluntario, si fue el ofender violento. Nunca vos podéis errar. Y pues que llegáis a tiempo en que debe celebrarse de Claridiana el empleo, siendo hoy su boda::- Ay de mí! mi muerte será más cierto. . En tanto, que por vos logro no un canje, si no es un ruego (pues en el trueque a que aspiro de una deidad por un reo, hay la infinita distancia de dar lo más por lo menos::) Pesares, qué intentará mi padre? . Solas os dejo a vos, y a mi hija, y habréis de estar juntas hasta haberlo de conformar vuestro hermano conmigo; guardeos el Cielo: ven, Filocles. . Voy señor; pero dudando, y temiendo. Vuestra será Claridiana. La violencia no ha de hacerlo. Yo fío, que me obedezca. No siendo así, no pretendo ser dichoso, que gustosa, mas que no mía, la quiero. . Paletilla, sígueme. Ya, señoras os obedezco: qué me manda vuestra Alteza? Que sin dar tiempo empecemos las diversiones de Aminta, a pesar de mi tormento, desde ahora; que no es razón, que si un punto la dejemos triste: la Música avisa, y canta algo. . De gracejo? Claro está. . Pues, Vejarraco, ven, y en mi bolsa busquemos una buena Aria. . Son buenas todas, porque en tu mal genio no son las Arias las malas. Si no es qué? Los retornelos. No en vano de vuestra fama está todo el Orbe lleno, pues juntáis con elragrado la belleza, y el ingenio Lo que es favor que me hacéis, en vos de justicia encuentro; con que en juzgar una de otra, entrambas nos parecemos. Ay! no seas como yo, que solo pesares tengo Son tan gigantes los míos, que excederán a los vuestros. Pues mirad si es que en el mundo las confianzas nacieron no de un largo trato, sino les de confrontación dengerios fiadme vuestros disgustos,bielo que yo lo mismo os ofrezco. Yos, que me habéis excitado, me habéis de dar el ejemplo. Decís bien? . Pues declaraos. Ay Claridiana! os confieso, que aunque en mi prisión la ausencia de mi hermano es lo primero que sentir debiera, aún hay otro mayor sentimiento. Mayor? Sí; porque yo soy inclinada por extremo a las armas, y la fama de los valerosos hechos de Gijes, me inclinó a él. De Giges? . Sí. Estor va bueno: . y sabéis vos quién es Giges? De su vida, y sus sucesos no sé más de que seguía de Egipto, enemigo fiero de vuestro padre, el partido por fuerza. . Mejor va esto. Y que de un Pastor humilde vino a ser fuerte guerrero. Y no hubo quien os dijese su estado, Patria, ni deudos? Nada, porque del Pais el ceremonioso encierro de las Dumas, separadas de todo humano comercio, las niega sucesos propios, cuanto más los extranjeros. Pues bien públicos han sido. Sí; pero Egipto está lejos. Pues sabed, qué es ese Gige un Príncipe muy discreto, muy galán, muy animoso, muy generoso, y muy cuerdo, que después de sus principios vino a vengarse él en serlo. Qué decía? ay Claridiana, cuanto oiros lo agradezco! Con que en mí no es el amarle error? . No es fino acierto: la ocasión se me ha venido de averiguar mis recelos. Pero si él no os corresponde a esa afición, qué habréis hecho? No corresponde deéís? os engañáis. Que me has muerto, . mujer. . Su noble atención después que se pasó a nuestro partido::- Aquí están los tonos. Quién te ha mandado traerlos? Tú, señora, y ahora mismo. Pues arrojalos, Por hecho. Por qué de favorecerme os arrepentís tan presto? Hal de un instante a otro instante en un lastimado pecho, de alegría, y de tristeza motivos. . Pues el concierto qué hicimos? . Observarele, que más que vos de saberlos, tengo gana de decirlos; para empezar el remedio canta ahora, Paletilla. Caminen, y estense quietos: si en la Cazuela hay criadas, hijas, todas padecemos, Hembras, que estáis casadas, y jugáis muy seguras los maridos, l en qué vivis fiadas? si ellos son unos pícaros perdidos, entre el estar casados, y aburridos no pasa media hora, y marchar a buscar a la señora de cara blanca, y rubios los cabellos, mal año para ellos; echad en los que tienen tal costumbre a ellos, y sus finezas en la lumbre, V Dirá un zalamero va a su mujer propia, Lucia, te quiero, mi alma te copia: la mira; suspira, creyendo la pobre, que el caso es así; y él dice entre dientes en casa, y en mesa, ay Tere. Teresa, todo esto es por ti. Un día celoso se viene a su casa, y armando furioso pendencia, su esposa; el motivo pregunta por sí, y él dice, es aquesto; que lo que te he puesto me ponen a mí. No cantes más desvaríos. Qué te ha dado? Vete luego. Ya marcho: mi ama es loca. . De qué nacerá este extremo? Puede venir vuestra Alteza, señora, a su alojamiento, que ya está. No tengo acción mas que obedecer: deseo saber qué mal, Claridiana, hace en vos tal movimiento? El que es público, y así anticipároslo, quiero. Gijes es esposo mío, sus hazañas merecieron este honor, mi padre intenta su muerte; por este riesgo fugitivo a vuestro campo se pasó, y el Rey queriendo vengarse, me da en Filocles otro esposo, que aborrezco tanto, como adoro a Gijes. Ved, Aminta, en qué momento os informé de mi mal, y os he advertido del vuestro. Viváis mil años, que en fin el revelar mi secreto me vale::- . De refrenar vuestra pasión. . No por cierto; sino es, de saber si cumple vuestro padre sus intentos, que al punto voy a animarlos con una traza que pienso, que ya son en mi esperanzas los que en vos son desuelos. Qué es lo que pasa por mí? es posible que pudieron ol. olvidarse, unas finezas, hijas de un amor tan tierno? De la Sortija valio os penetrado el centro la tierra. . Con tocarla los dos hace un efecto; ero si hay otro Elefante ve me retoce, no quedo ara tacos de escopeta. Tente, que aquí está mi dueño, ha sido dicha salir donde al punto la encuentro. O Gijes cruel! Qué escucho? Tu conmigo fingimientos? tu traiciones, olvidando cuanto debes: . Por qué es esto? A quien a su misma sangre pone por tu amor a riesgo? miente, mi adversa fortuna, que no creo, que no creo, que por otro amor me dejes. Y yo te aseguro de eso. . Giges, por dónde has venido? Por donde el diablo cojuelo, i que nos asiste, ha ordenado, Si al amor llamó un discreto quinto elemento, formado de los cuatro, el que te tengo impaciente de no verte; y válido de uno de ellos, para alivio de mi alma pudo agilitar mi cuerpo. Mentira, y verdad me dices. Mentira? Sí; en el supuesto de que obro yo ese milagro, y verdad en el que habiendo hecho a Aminta prisionera, vienes tras el norte bello; que ahora te arrebata. . Quién te pudo informar mintiendo? Quién ve, que es en la ocasión de estar ella aquí un exceso igual, y su misma bora, que me lo estaba diciendo no ha mucho. El Cielo me falte. Si faltará, porque el Cielo no consiente alevodas Si nunca::- No, que ahora es nuevo. Mi cariño: . Hh sido firme. Mi lealtad:- Guardó respetos. Porque soy:- . Un fementido. Porque he sido::- Un lisonjero. Y tu imagen? . Se ha borrado. Mi firmeza? . Se ha deshecho. Tu memoria? . Cayó al Mar. Y mi fe? . Llévola el viento; pues me ofendes combatida de un amante loco, y necio, y un injusto padre, a que les diga yo resistiendo::- 4. Hoy para unir dos laureles, y eternizar dos Imperios, le presta al Amor sus lazos la coyunda de Himeneo. Qué oigo! buena resistencia es esta. . Díselo a ellos. Y a tno? Tu padre el Rey viene aquí: pero qué veo? Giges mío? mi Tambor? Paletilla del brasero de Cupido, abraza. Abraza. Señora, el Rey:: mas me huelgo, Paleta, que tu cariño se volvió tamborilero. Llevaos los dos a Tambor: huye tu, mi bien. . No puedo, hasta apurar el motivo de esos aleves acentos. . Vámonos nosotros. Vamos. Giges? sin duda se ha puesto el Anillo, Claridiana? Padre? . Temor, escuchemos, puesto que invisible estoy. Vengo sin mí de contento, porque he sabido, hija mía, las finezas que te debo, de quien, tu acabas ahora de fiar tus pensamientos. Qué querrá en esto decir? Si es, padre, la que sospecho, verdad en todo os ha dicho. En fin, vino a hacer su efecto en ti el amor, la razón, y la sangre; y has resuelto obedecerme, olvidando a Gijes, y consiguiendo, que yo asegure mi vida de aquel anuncio funesto, dando a Filocles tu mano, y afirmándome en el Cetro, Yo, señor::- . No digas nada, que aún este instante no quiero, para disponer tus bodas, perder de gusto, y de tiempo. . Qué es esto. Cielos, qué escucho? Es lo que yo he estado oyendo, lo que (guardado el Anillo, . pues así me manifiesto) te acusa de infiel, de ingrata; de traidora:- . Quedo, quedo, que el culpado eres tú, y debes callar. . No es malo el intento de achacarme tu delito. Es que nace de tu yerro. Todo lo contrario dije a Aminta, y ella ha supuesto al. Rey toda esta invención, solon por lograr con eso, que quedes para ella libre. Qué extraordinario rodeo! para tu disculpa no es mejor que empieces diciendo, Giges, mi amor no ha podido batallar contra los ruegos de un padre; entre él, y un esposo, mi sangre, que está latiendo en mis venas, ha vencido: yo me dédico a otro dueño; y así, es verdad lo que he dicho al Rey. . Famoso consejo: o? eso es querer que lo diga yo, para valerte de ello, y dejarme por Aminta: lo que yo te digo es cierto, y si no el Cielo me falte. Si faltará, porque el Cielo no consiente alevoslas. Si mi amor::- . Hh sido sueño. Mi cariño: . Es ilusión. Mi constancia::- Es fingimiento. Con que en fin::- Llegó mi fin. Me olvidarás? . Lo deseo. Oh sentencia de mi muerte! jamás pensé escuchar esto de un labio todo ternezas: lloremos, ojos, lloremos. . Claridiana (ay de mí!) mucho haré si no me enternezco: a Dios. . Mi bien, y este a Dios será el último? . El postrero; porque aunque en mis ojos ves estas lágrimas, que vierto, son; pero::- . Qué hay? La Sortija se cayó al sacar el lienzo. No se ve. . Fuerte desgracia. Señora, las gracios vengo::- más traidor, tú aquí? Yo aquí. a ver si mato, o si muero. Acabarás a mis iras. Giges, Filocles teneos. Hacia allí sueñan espadas. Entremos, Guardías. Entremos. Qué es esto? pero qué miro? tú, Gijes, tú, monstruo fiero, aquí? por dónde! te trajo mi dicha o tu atrevimiento? No só. . A qué vienes? No sé. Vendrás a usar de este acero, que traigo hecho guardia mía, y en tu diestra ha de ser trueno, y rayo contra mi vida. No sé. . Yo te haré saberlo. Ay desdicha más cruel! . Y aprisa, llevadle preso. que hoy en público cadahalso será de Lidia escarmiento. Y aún con eso tu injusticia no cesará. Marchad presto. Señor, advertid::- Ya, hija, sé que hará algún movimiento en ti esta acción, pues ha sido tu esposo; pero en efecto si has mudado de intención, mudarás de sentimientos. Lo que dice el Rey, es lo que venía a agradeceros. Ay de mí! o. Por dónde diablos he de echar a este jumento de Tambor? . La confusión presente te ofrece el medio, que yo sin alma, y sin vida sigo a Gijes, hasta luego que vuelva a este sitio a ver si acaso el Anillo encuentro. . Seor Tambor, acá conmigo, a fuera. . Endiablado viejo, acía. es porque a mi Paletilla no la diga dos requiebros? Hijo mío, dime amores, que siempre he gustado de ellos. Ah perra! que yo te diera no amores, sino, veneno. Mi bien: du e Mal haya tu alma. Sabe, que por ti reviento. Qué revientas? el vosillo se i para dármele bien lleno? No sino es mi corazón. Ay hijo! a un tordo con eso. Pues no hay más. Bufa cómo apesta el que no tiene dinero. Alón. o Déjese usté estar. ̱ . Qué? No hay más que darme uelos? i yo me vengaré, y aprisa, . Barbas de Erizo, Flamenco, anda y enjuga tus bragas: pero qué miro? en el suelo relumbra una cosa: ay! que es una sortija, y con bellos . diamantes: nunca me he hallado sortijas, si no es tropiezos: a fe, que, sea de quien fuere, la he de guardar en el seno; y aunque aquí no hay más testigos, que unos mil y cuatrocientos, no digáis, Mosquetéritos, a ninguno que la tengo, no, que el pico de la lengua os cortaré por parleros. . Toca la retreta. . Toda. Oculta airosa Deidad, que en la densa oscuridad en que la noche coloca su funesto trono, cuando ceden, las luces huyendo, mi descanso interrumpiendo, Astro eres, que vas guiando por este Valle funesto mi precisa confusión; explícame tu intención, acaba, y dime, qué es esto? También yo el seguirte ignoro, pues no es razón: . Polidro, escúchame, y lo sabrás. Ves esa oscura temerosa gruta, con cuyo ambiente el baratro se enluta, y cada soplo, suyo es parasismo, negra respiración del hondo Abismo? pues si es que ránimo tienes, entra conmigo en ella. Eso previenes a mi valor? penetrarla su esfera, aunque el albergue de Aqueronte fuera. Pero válgame Júpiter, qué veo? Complacido tu honor, y tu deseo, de Zornastres, de África el espanto, el espíritu es ese, cuyo encanto de Giges familian! tu gloria entabla, oye a una piedra, que con voz te habla. Si oire, siendo forzoso. Príncipe del Egipto poderoso, presa a tu hermana tienes por Caudales, y por Giges laureles inmortales triunfante has conseguido: él a estas horas preso está afligido, y a muerte condenado, qué hicieras por librarle en tal estado? Mi propia vida diera; y aún no le correspondo. Pues espera conseguir esa hazaña, si a la forda bariendo la campaña, dispones que tu Ejército marchando la Ciudad de Magnesía entre ocupando; que facilitará mi Maga ciencia, en tanto que un suceso hace experiencia por ti de cuanto el hado es infalible. Darte debidas gracias no es posible. Pues quédate, y de Venus soberana cumple el precepto. . Espera; iilusión vana, (peño No hay a qué; y pues aceptas el eln- de que yo soy parcial, y tú eres dueño, para lograr un exito felice observarás lo que su voz te dice. Impulso goneroso de aliento a tu osadía, que el bronce belicoso hará con su armonía, tque triunfe tu valor. Mir influjo soberano dirigirá tu mano, porque una suña impía deponga su rigor. Así lo espero, pues cuando a Gijes menos hallé, ignorando donde fue, con la duda batallando, y con la prisión de Aminta mi hermana, me llegué a ver en punto de enloquecer: holas Señor? . A esa Quinta, en donde es mi alojamiento, convocaréis los Soldados más agiles y esforzados, sin darle noticia al viento, ni caja, ni trompa sueñe. Está bien. Cumplido ya, Venus, tu precepto está; mas lo que la voz previene de Zoroastres, no lo halla mi voluble fantasía; y así, hasta que llegue el día, espera, discurso y calla. No tenéis que persuadirme, que no he de escuchar palabra; pues del Senado de Lidia la sentencia pronunciada cayera en odio común, t si intentase reformarla. Aunque en Lidia, gran señor, se observe la Aristocracia; que en parte limita al Cetro su potestad ordinaria, podéis vos poderlo todo, y es acción atropellada la que ejecutáis con Giges, que no podré tolerarla siendo quien soy, y que muera aquel a quien yo matara cuerpo a cuerpo, que lo uno fuera honor, y lo otro infamia. Arsidas, las guardias mías ocupen toda la Plaza, que me habéis de responder de cualquier tumulto que haya, No me toca disputar, sino obedecer. Formadas, Nicandro, tened mis Tropas, que dominan la campaña, entre tanto. . Así lo haré; aunque con gran repugnancia. . Si a vuestros ofrecimientos atendéis, ya que una Bama, que os mereció, heroico Rey, estimaciones tan altas, siendo quien es, no es posible, que la dejéis desairada, la vida de Giges:: . Vos no estáis! señora, informada: después de que es un traidor, que a mi enemigo se pasa, del Orácolo el anuncio, que en él mi vida amenaza, y mandar que muera yo, porque él viva; es tan extraña petición, que es fuerza que a lazdejéis al empezarla. En sacrificio de Venus manda colocar su estatua sobre el suplicio, y que sea quien divida su garganta él que Sacerdote suyo su Altar en púrpura baña, por ver, pues la acción se trueca, si el vaticinio se aplaca. Una fiera es este hombre: fuego de Dios en su alma. De su mala condición es sobréscrito su cara. Lidios, no queréis que viva vuestro Rey? Edades largas triunfe, y reine. Viva el Rey. Con que esa es determinada última resolución? No es mi Pueblo quien os habla Filocles? pues ya es ocioso, que yo os responda a una instancia, que siendo en vos muy airosa, en mi es muy aventurada; demás, de que esto es justicia, que afirma vuestra espesanza. Sea muy enhorabuena, que nada, gran señor, basta a que falte a ser quien soy. Seguid; pero. Claridiana? Padre, y señor? Tú vendrás sin duda a echarte a mis plantas, para lograr que revoque la sentencia a Gijes dada? No señor, antes os pido, que mandéis ejecutarla, porque en vuestra rectitud sé cuán en vano se cansa quien lo contrario intentare; solo rendida, postrada a vuestros pies, padre, Rey, dueño, señor, y Monarca, las lágrimas en los ojos, en el corazón las ansias, en el pecho la fatiga, y el temblor en las palabras, t os vengo a rogar (pues veo vuestra vida amenazada, y la de Gijes perdida, viviendo yo con entrambas) que no mandéis que dos veces fallezca. Pues quién lo manda? Vos, que dejándome viva, cuando mi esposo me falta, y no seguro de aquel vaticinio, que os amaga su estrago, y vuestro peligro, con dos aceros me matan: y así, pues entre un marido, y un padre, de dos guadañas objeto, sobre mi aliento dos golpes vibra la Parca, muera yo antes que los vea, señor. o. Calla, aleve, calla; era este el olvido, que me informaron que tratabas? Qué falsa suposición! No sino de Amor fue traza, que ya no me sirve: o nunca este día a ver lligara! Qué esto a Claridiana escuche! pero no puedo culparla. En fin, oseñor, qué decís? Que alternando consonancias de ronca piel, y afligido bronce, con las que acompañan a la víctima de Venus Sacerdotisas sagradas, que porque la ofrenda admita, el himno a la Diosa cantan; y siendo por Religión, y costumbre de la Patria fuerza que asistamos todos, no hay clemencia en mí que valga. que aunque era razón tenerla, fuera injusticia elusarla. . Ay de mí!! No tengo aliento para hablar a Claridiana. No obstante, no desconfío de que mis ruegos persuadan al Rey, Claridiana bella, en quien hoy no extraño nada; aunque esas voces publiquen infaustamente contrarias::- Admite el sacrificio, o Venus soberana, , . que para que revoques sentencia aún más infausta, con vivientes corales de tu sagrado Altar los jaspes mancha. Infeliz de mí, qué escucho? ya conducen a las Aras a Giges: qué hago, pesares, que no corro desalada a que primero se cebe la cuchilla en mi garganta, ya que no hallé el Mago Anillo, que ahora su vida librara? No es lástima que hoy deguellen al pobre Giges? . Es tanta, como que a ti no te ahorquen. Hija, estás endemoniada? por qué? . Por ver con el chiste, que haciendo burla sacabas la lengua a cuantos te vian. Tu padre tuvo más gracia para eso, que fue ladrón, y lo ajeno se lo hallaba. Con que hallarse alguna cosa es hurtar? . Claro es, bobarría, si se sabe de quien es, y no se le da en volandas a su dueño. . Ay; qué desdicha! voy a buscar a mi ama. Para qué? . Para volverla, pues la hallé donde ella estaba una Sortija que es suya. Pues hoy bien puedes guardarla. minp obrón por qué? Porque hacerlo todo con ella no tiene gracia. En el traje de los Lidios conmigo entró disfrazada la Tropa, que yo elegí otra pregunta me falos: no acusará quien lo vea, que pudiendo . Mujer; calla. Tener mi ama la Sortija, remediando con cobrarla la perdida:- . Ya me tienes. hundida la calabaza. Esté en poder mío? . No, no he de contextarte en nada; respóndate una diablesa, una Diosa, o una Estatua. Espera. La que hoy se emprende acción es aventurada; pues las guardías de Caudales, estando puestas en arma, me han de impedir el que a tiempo llegue a enmendar su desgracia; mas haré todo mi esfuerzo. Ya estoy donde si estorbarla no pudiere, al fin podré , . dar a su muerte venganza. Admite el sacrificio, oh Venus soberana, que para que revoques sentencia aún más infausta, con vivientes corales de tu sagrado Altar los jaspes mancha. e la imagen a vista cese la funebre salva y vos perdonada senor, que una obediencia forzada a esto mes obligue No tengo motivo para culparla, el Rey manda que yyo muera, y vos hacéis lo que elmanda y aún los Cielos; pues a tin tiempo Diosa, y Anillo me faltan. . Viudo, y sin amo me quedo Hora es que a conducir vaya a los míos.̱. Sb No hai mejor festejo que este, para la gente ordinaria. Porque la objeción se salve de que viendo al Rey la cara no esté libre el reo, asisto embozado, que hoy se aguarda gran movimiento y con vermeo cualquiera riesgo se ataja Oyes, no asistena esto ni Aminta; ni Claridiana? Harto harán de estar llorando; no es está función de Damas, Aún todabía; señor tengo en níos! la confianza de que entre el cuello, y el golpo quepa::- . Es clemencia tirana. El perdón. . Es tarde ya, pues: perm padece que habla Gijes. Compasivo el Pueblo de una tragediartan rara le atiende. i ab nol sup Oigamos. . Oh cuánto mis seguridades tardan! No penselo, valientes Lidios, que le affistal, ni le espanta la muerte, a quien con vosotros nup no la temió cara a cara, cuando contra el enemigo condujo vuestras escuadras; losque pudiera temer era una culpa villana, que a este estado lleltrajese; pues no es si no voluntaria acción de un Rey, que temiendo de los hados la amenaza, le forzó a que en su contrario su seguridad buscara; y así:: . Ejecutad el golpe, no pronuncie más palabra: muera. . Qué lástima! , . Niva pues hal Deidad que le ampara. Llegad, y perezcan todos, pasándolos por las armas. Huyamos, huyamos. . Cielos, qué es esto que por mí pasa? Mientras lidiamos, en salvo te pon- Fiera zasagarda. Corre, viejo. Corro moza . No peligre en la tardanza su vida: pero qué veo? Ver nuestra idéa lograda. Y un amor que a su hechizo Venus restaura; pues a donde hay cariño, qué mayor Magia? , 4. La cual ensalcen, la cual aplaudan nstrumentos las fuentes, voces las Auras.? Maguesia por Polidoro. . Ya la Ciudad desamparan los del Rey. . Ya, amada esposa, de un extremo al otro pasas. Como tu vivas, bien mío, todo es en quien te idolatra gloria, y placer. . De mis gentes la Capital ocupada, yo os haré Señor de Lidia: Amigos, diga la salva viva Giges . No, digáis sino es viva Claridiana; Claridiana, y, Gijes vivan. . Y vos, suprema accidalía::- Y vos asoberana Diosa:: Admirid en dignas gracios mi corazón, . Esa, prenda. , sololo, que me agrada, Que en mis Arasipor nobles víctimas bastan los afectos que sienten mas, que, los, que hablan. Y pues tu piedad, nos muestras, esa logre, su eficacia. , 4. La cual ensalcen, la cual aplaudan instrumentos las fuentes, voces las Auras. a e todzososfno JORNADA TERCERA SolA un
JORNADA TERCERA
Las fuentes Adonicas con Músicas ritmicas, celebren del África las márgenes Lídicas, y el ámbito llenen de armónicas cláusulas, que aplaudan por celebre la Venus latídica, V que todos hacia, ey Templo de nuestra Diosa, caminan eno me hoirá cuatro palabras la señora Pasetilla? En cuatro palabras caben diez y seis majaderías, siendo suyas, pero vaya. Qué me dice usted? tn Que diga. En dónde estamos nora? Gijes después que selibra al alías de no haberle revanado el cañón de lal comida, cómo está a las horas de esta con Claridiana, y Amintar juntas, sin que de Filocles ovisóm el Rey, nni su comitiva, sepamos el paradero? pues fue tal la taravilla de la segunda jornada, que no es fácil se distinga, sin que el Ingenio se valga de esas boca tan chiquita coo bella, y habladora, que con palabras de almibar entre cien mil culti Griegos Su puede ser cultiesatina. Pues in terminís Gacete, escúcheme estás noticias: Polidoro de Magnosía, Ciudad capital de Lidia, se apoderó, huyendo el Rey en Filocles, y en tres días llegándole los socorros que esperabal, está a la vista, teniéndola bloqueada, por lo que hacerá la Marina. Polidoro se halla dentro, Gijes, y las señoritas, que dice, y se espera presto otra mayor chamusquina. olayan al Templo de Venus para tenerla propicias que son de Adonis las fiestas: quiere, ustó mas, seo estantigua? Sola una curiosidad es la que horan me upida. o También seola rasciré, Qué se bizo aquella Sortija, qué hallaste? . En ebhalso pero, por si acaso me lalatisban. la tengo, y solo a mis solas me la pongo. . Y es muy vica? Cómo quieres que lo sepa, si aún yendo a la Plateria entre mitades, y tercíos, entre pesos, y medidas, si es baja la piedra, o alta, si tiene fondo, o es limpia, suele parar la que es asqua en ser aún menos que chispa? No obstante, a verlas, que yo entiendo diguna cosilla, Aquí esta. . Ah señor cadáver, sabe que esa prenda es mía? qué secreticos son esos? Qué le desponda esta niña, que vos: ̱ Vamos despachando. Soy de la nueva doctrina de que reñir por mujeres es una gran bobería, con que de puro prisdentes son ya los hombres gallinas, Si haré, que no quiero que imagine el seor plantista, que soy mujer que con viejos echo el cariño en cecina; esto es estarle enseñando aquesta alhaja exquisita, que es mía apártese un poco, verá en mil dedo cual brilla. Tambor? Qué quieres? Qué hagamos s em concierto, si se lipillas, de partir los dos. . Un diablo: mas no es mala la engañisa, que ya marchó. . Dónde está Paletilla? . Paletilla? Qué quieres? Ella responde. Ay? que he perdido la vista. Yo también, Llegaos a verla. Aquí suena esta maldita. Mas no está aquí. Con efecto no me ven aunque me miran? esta Sortija, señores, tiene alguna hechicería. pon nup Tambor? Sumesfuir? . La vs De este destgne: Egi ni no saub De está piccaeonobio Lleve el diablo lo que veo. A ti, y toda tu familia: brabo es esto para un chasco; yo puedo hacerlos harina a golpes, sin que me vean. Tambor, por qué me pellizcas? Yo, hombre? estás dado al demonio? pero ay, ay, mi pantorrilla! No es más que medio alfiler con que te hago una sangría. Voto a bríos, si no estás quieto::- Vaya una zarabandilla, que gusto de ver bailar. . Vieja endiablada estantigua, soy yo alguna buena moza, para que me hagas cosquillas? Maldita sea tu casta: apara, ya que me enguizcas, esa arroba de puñadas. Toma tú esas treinta libras. Habrá gusto semejante? un pasmo es la Sortijilla Sal a fuera, Ven canalla. . Muriéndome estoy de risa: quiero guardar el Anillo. . Qué Anillo? . Señora, iba::- Suéltale. Adiós, con los huevos hemos dado en la ceniza. Hay más dichoso accidente! con efecto esta es la misma Sorrija que perdió Gijes; su hechura mal se podía equivocar: quién te ha dado este Anillo? . Muchos días ha que le hallé y no sabiendo de quien era le tenía guardado; pero aunque fuese mío propio, en toda mi vida me lo pusiera. . Por qué? Porque alguna brujería tiene en sí, que desparece las gentes, y es cosa linda para algunos que conozco, que son valientes trampistas; pues al ver sus acreedores se desaparecerían; odt y alguno sé que era fuerza la trajese todoneldía. No obstante, trueca por esta, que es mejor. . Mas años vivas sin gastarte, que talego de Gobernador de Indias. Qué horror! . Qué susto! Qué espanto! La deprecación prosiga, hasta aplacar a la Diosa. A Gijes, Sacerdotisas, obedeced. . Santos Cielos, qué es esto? aún, faltan desdichas? Del Templo saliendo todos vienen diciendo sus Ninfas::- , . Las fiestas Adónicas con Músicas ritmicas, celebren del África las márgenes Lídicas, y el ámbito llenen de armónicas cláusulas, que aplaudan por celebre la Venus fatidica. En vano, Gijes, te cansas en que la Diosa movida de nuestros ruegos se venza. Pues truéquese la armonía en lamento; solo, se oigan los ecos de mis, satigas. Qué es esto, dueño, y señor? Oh cuanto siente mi envidia estar presente; pero es forzoso que la reprima, Esto es no poder, esposa, a la fe con que me estimas corresponder de mi amor quo la generosa hidalguía. Los votos que hoy en las fiestas Adónicas, le dedican a Venus, tutelar numen de esta Capital de Lidia, ofrecí a la Diosa, porque el hado injusto desista de aquella amenaza, aquella que ocasiona la ojeriza de tu padre contra mí; pues es fuerza que me aflija, presumir que he de ser yo (o antes mi postrera ruina llegue!) quien ha de verter púrpura que el alma estima por tuya, mas que, la propia, que en mi corazón palpita: ojalá, que en el cadahalso aquella fatal cuchilla hubiese bañado el, filo en la que hoy me vivifica, antes de haber escuchado, que el Oráculo a tan digna deprecación: . Tente, espera, cierta el labio, no prosigas, que ibas a decir, que insiste en negarla, sin ver que ibas con el pincel, que de un padre el ruego inmediato pinta, cubriendo de negras, sombras el corazón de su hija. Pero si es cierto que el hado jamás fuerza, y solo inclina, píntame tu resistencia al oleo de tu caricia, y verás, que aún en el lienzo de su obstinación antigua, con, que llega hasta ponerte en un cadahalso, es tan fina la mezcla de tus afectos, con tus nobles bizarrías, que entre venganza, y amor, uniendo distintas líneas, tú vences una influencia, y él de un estrago, se libra. Entre un padre, y un esposo, vos, Claridiana divina, solicitáis, que, batallen finezas con tiranías! eso no lo quiere el Cielo, que a terrémotos explica cuanto, de desplace el que dure en su ciega porfía, cercándonos en Maguesia con nuevas Tropas que alista. Si cada vez que en su mano caiga Giges, el que viva seguro le ha de costar al Cielo una maravilla, bien puede ser, Claridiana, amor el que significas, pero nosloes a tu esposo! Esta mujer es vecina de las que entredos casados b armanichismes, y rencillas. . Forzoso es que en vos extrañe::- Señor? Di, qué nos avisa esa llamada? . Que con bandera blanca, a la vista de los muros de Magnesía, pidiendo, que le recibas a parlamentar, Filocles se presenta. . Y qué divisa trae? . Las carmas de Caudales. Pues doque eso simboliza, no esque él viene como él, sino es que solo le envía el Rey por su Embajador; y así a mi presencia aprisa le conducid. . Está bien. . Y porque cuando le admita vea acuanta diferencia halla el que de mí sen fía en mi trato, que en el suyo, toma, Gijes, mis insignias Reales y a cuanto proponga, responde como podía yo; pues nuestras intenciones van por una senda misma. Señor, cómo honor tan grande puedo:- . Si en nada replicas, creeré que nuestra amistad es sospechosa, o fingida: vea Caudales, que har amigo, que honrado que él desestima; que lo que él persigue, ampara. Si es suegro, de qué se admiran? Pues, señor, ya os obedezco. Ay de un alma, que vacila . entre dos opuestos golpes! Bien olvidar me estaría . a Gijes, mas no es posible El, gran Monarca de Lidia Caudales, o Egipcio Rey::- mas qué veo? De qué, te admiras? prosigue. . No hablo contigo, aunque su Cetro, y su si la ocupes, que Juez, yareo son personas muy distintas. Embajador de Caudales (pues las armas que vestidas traes, eso nos dicen que eres) quien manda en estas Provincias es ese, que ocupa el Trono: si al Rey de Egipto te envían, él lo es, y así habla con él. No haré tal; y pues precisa es mi embajada, y te veo, que como, Ministro asistas a su lado, óyeme, para que en yéndome se lo digas. Sobre, límites del Reino fue la guerra introducida entre Lidia, y el Egipto, que a África atemorizan. En Lidia dos leyes hay no a arbitrio del que domina; una es del repudio en cuantos hubiese causa precisa; y otras, que si diese en hembra la herencia, pueda quien rija desheredarla, peligiendo A (sea, o no de su familia) quien en el Lídico Trono la augusta diadema ciña. Diréis, que a donde a parar van tan opuestas noticias? presto veréis, que las une quien es justo las divida. Sobre límites, Caudales te concede los que elijas: tío sobre el repudió intentado qui de ese futuro homicida del Rey, por resguardo suyo te pide que le permitas, pues de su vida el resguardo en este castigo estriva; para lo cual le concedas la libertad a su hija: más siden amparar a Giges, y a Claridiana porfías, pasará a desheredarla (bien que su amor lo resista) nombrando a Filocles; con que de ambos las fuerzas unidas, que hoy exceden a las vuestras, reducirán en cenizas a Magnesia, no quedando ni aún memoria de su ruina, para lo cual:: . Cesa, cesa, que a esa bárbara injusticia, a esa tenaz sinrazón::- Qué es eso? de qué te irritas, joven? yo hablo a ese Ministro, no a ti. . Pues no nos distingas mas que en saber, que porque eres lo que ocultar determinas, no vuelves hecho pedazos. Y añade, que si algún día pensé en morir, antes que en cumplir lo que el hado indica, hoy que a su hija comprenden de su inclemencia las iras, pensaré en aquel puñal, que tanto guarda, me sirva. Elcaso es, si antes me buscas, que para matarlé vivas. . No lo permitan los Cielos. Ya crece la chamusquina. . Al arma toca, y mis gentes al asalto se aperciban. . Guerra, guerra. Gijes mío. Qué me ordenas? Si mi vida te debe aquella fineza, que acreditar solicitas, pasa al campo de mi padre, y con expresión rendida convéncele a que a los dos nos perdone. Y quién, enemiga, eso me manda? . Quién te entrega en esta Sortija tu seguridad. Con ella no es bien mi amor se resista, que siempre es uno. De un padre a cuanto el cariño obliga! . Absorta de lo que ve, y suspensa ha quedado Aminta: tiempo ha, que trae esta moza duendes en su fantasía. Sacra Venus, de quien soy principal Sacerdotisa, es posible que este ciego frenesí, que me domina, ha de mandar más que yo en mi propia? no permitas::- pero qué digo? esta sola deprecación floja, y tibia no corresponde al remedio, que el corazón necesita: volveré al Templo; pues tan cerca está: Deidad Cipria: s (Y ya en él) pues no permites, que te consulten tus Ninfas, sino en cláusulas cadentes (por ser lengua la armonía con que ha de hablarse a los Dioses) oye, y responde propicia. (fuego? Qué es esto, hija del Mar, Madre de él qué ardor, qué espanto, que desasosiego, qué rémora, o qué rayo en mí es furia una vez, y otra desmayo? Cómo, como es creible, que a la vista fatal de un imposible fracasado bajel, mi fantasía no recele en su daño con la roca chocar de un desengaño? Oh amable Diosa mía! de este afecto, que a Gijes me le guía oculto influjo de tirana estrella, no podrás apagar una centella? Sí, que para que cuentes los triunfos de mi hijo alado, y ciego, tiene su aljaba arpones diferentes, y en alma que es hoguera; desde luego con esta herida tan suave, y leve infundirá a un espíritu de nieve, Qué haces Venus? qué intentas? Que sientas desde hoy menos, o no sien- ya podrás elegirá tu albedrío (tas, quien merezca tu amor. Ya siento mío mi corazón, que suspiraba ajeno; y así de gozo lleno te le ofrezco por víctima en tus Aras. De esa suerte declaras, que de oro, y plomo tiene el Dios Cupido flechas de amor, y flechas del olvido. Mira qué presto, Aminta, gozas tu libertad. Ya el desengaño veo. Amale. . Mi deseo el de vivir será, Piensa en mejor empleo. Qué gloria::- Qué trofeo::- Es el que Amor me da? Es el que Amor te da? Flecha de plomo esquiva: Hace que libre viva:: Alma que fue cautiva, y hoy sin cadena está, ; t Ya es a tan torpe respuesta delincuente mi piedad; y así, pues mi propia hija de mi enemigo parcial, sabiendo que por los hados mi vida amagada está, siendo el instrumento Gijes, y el golpe el de este puñal, que siempre conmigo traigo; no cesa de autorizar los intentos de un traidor, hoy se la declarará en el crimen convencida de mí lesa Majestad; a cuyo fin he dispuesto nueva ley, que han de observar desde hoy mis vasallos, y hoy (oh Filocles!) ceñirás el sacro Laurel de Lidia. o Si yo puedo no será. Tú, Arsidas, preven mis gentes, que antes que empiece a nadar el crepúsculo primero en piélagos de coral, abra se ha de asaltar a Maguesía, en donde no se dará cuartel a persona viva. Obedecido serás prontamente, Aunque te deba con Claridiana irritado por nueva razón de estado una fineza tan nueva, primero es considerar si en mí es niebla, o explendor admitir tan alto honor. Pues qué puede embarazar, que le consigas? . Nacer Príncipes; y ser lo primero, que le toca a un Caballero, amparar a una mujer. Por reinar se deben todos los fueros de la hidalguía romper,. . Eso fuera el día, que no hubiese varios modos de lograr lo que previenes. Si ya todos se han usado! El más fácil ha quedado. Pues dile, en qué te detienes? La Majestad soberana del mandar, el dulce encanto, gran señor, o no valen tanto como importa Claridiana. Sin ella aundo que poseo no merece estimación; pues si adula a mi ambición, no complace a mi deseo: y así, logrando ser quien mate a Gijes, he alcanzado, una esposa, y un estado que es un bien sobre otro bien. Hoy lograré esta esperanza en que arrestadoome empeño, y conquistando a mi dueño, te aseguro en tu venganza tu vida; atención primera, que es observarla forzoso, y es el medio más liroso en quien nació de mi esfera. Y cómo, se logrará? Disfrazado pasaré, en la Ciudad entraré, y a mis manos morirá. En ti mi ardor substituyo. No hay otra senda que elija. El alma, el Reino pila hija, si lo logras, todo es tuyo, Pues a prevenirme voy, que ya en su atezado cocho los aires mide la noche. Furia del abismo: soy: apenas de oro mañan las nubes borde la Aurora, un traidor, y una traidora de infame caliente grana el campo han de matizar: a fuego, y sangre ha de arder Magnesias y hemos de ver si se pueden contrastar tantos anuncios fatalesa Quiero mis órdenes sengan por escrito y ser prevengan mis Teniemos Genorlsol asago dividiendo por quariele el asalte del haBlada Ya ni el aire, te embaraza, ni hay nada derque roteles, puesta la Sormibirssegmioqni oroo que yo intisiblete asiston ello ni? para apurar demincruel la ojeriza; y los designios. Sean Gijes, y Claridiana . el primero sacrificio de mi furor. . Oyes esto? Sí; pero oigo en esto mismo, que me impele una venganza, y me suspende un cariño, que es padre de Claridianas Padre es, pero es enemigo. Pues no me ve, sin que sienta lo que ejecuro, le quito el puñal y el hado, en quien gravado está su peligro. Con él intentas matarle? Ya verás lo que imagino. Si venzo, como presumo::- Guardar la Sortija elijo. . Quién podrá impedirme, quién, si acaso le hallase vivo, . dar a Giges pronta muerte? Él podrá, si en ti hay oídos, . que piadosos las desgracias no traten como delitos; a cuyo fin, a tus pies, . padre, Rey, que amo, y que sirvo, te ruego, que no mi vida perdones, que no la estimo, si no la que es de tu hija, que es esta en que yo respiro: haga su efecto la sangre; ya has visto, seños, ya has visto, que mi inorencia los Dioses la defienden a prodigios: ya en un infamo cadahalso con la garganta a los filos de unas espada me pusiste: no quiso el Cielo, no quiso se extrenaser una crueldad, nuevepadrón de los siglos hasta cuando: Cesa, aleve, traidor, que el erna que animo (sin pararse a preguntar como opor donde has venido, solo sabe entre tis, y yo no im que el minie mnol engreciso oo di y así, pues tejengo en donda hoy se trueque el vaticinio del acero que me amarga, ese acabará contigo muere:: mas (ay de mí!) cómo trayéndole yo ceñido me falta? Dioses, qué es esto? Haber trocado el oficio, y de sentencia de muerte, en memorial convertido de indulto estar en mi mano hoy, que con él te suplico conozcas cuanto el agüero miente en este rayo escrito, pues si matarte quisiera ya lo hubiera conseguido, estando solos los dos, y este acero en poder mío. Esa acción a no ser tuya (que de engaños, y artificios te vales, porque cercado ya tu estrago está vecino) pudiera templar mi enojo, pero aceptando un partido. Cuál? . Ceder con Claridiana la herencia de mis dominios a Filocles. . Vive Dios, . que ya estoy arrepentido de haberte dado ese acero, que a un intento tan indigno solamente a puñaladas responder era preciso. Mas preciso es que yo cumpla mi palabra, con que evito mi ruina omuere, villano. Bárbaro Monarcan impío, qué haces? Quién me impidió? El Cielo: suelta. Púseme Anillo. , . Deidades, qué me sucede? Gijes a dónde se ha ido? quién el puñal me ha quitado? qué asombro es este, o qué abismo! Guerra, guerra. . A la muralla. Al rebellín. . Al rastrillo. Pues es el Alba la seña de embestir, valientes Lidios, a alojarse en la Ciudad. Al arma, fuertes Egipcios. Mi valor os dará ejemplo. A cuchilladas, y a gritos hundiré el mundo. Abanzad. Pues desde mi tienda miro, que el asalto se ha empezado, a darles calor asisto. Viva Polidoro. . Viva Caudales. Viejo podrido del demonio, a este Poeta se le ha trabucado el juicio, que al acabar la Comedia ordena rotro baturrillo? Porque le representamos gustosos sus desvaríos, nos paga en esta ocasión con pasarnos a cuchillo. Y Filocles? Ya no sabes, que a matar a Gijes vino a la Ciudad, y le han preso? Y hay tramoyón prevenido que le libre? . Puede ser, que gasas, y cartoncillos son tapón en las Comedias de cualquiera desatino. La Ciudad se entra. Victoria por Caudales. a Ay. Dios mío! que hay degollacio. Escapemos. Guerra, guerra. Pues pudimos montar la brecha, seguidme, y todo se pase al filo de la espada. No es tan fácil, mientras que yo lo resisto. Egipcios, a rechazarlos. Avantemos, fuertes Lidios. Mano a mano hemos quedado, bien a mi pesar; pues miro, que está mi triunfo en matar a quien está medio vivo. Prueba conmigo tus fuerzas, verás, o joven sin juicio, . si en ti para ser valiente basta ser desvanecido. Diferencia entre tu brazo, y entre tus canas percibo. Yo en ti el primer satisfecho, que obra lo que dice, he visto. Gran valor! Extraña fuerza! Diestro pulso! . Raro brío: más rompióseme las espada. Ya es misterio peregrino se quiebre a tiempo, que a mí se me haya desguarnecido. Por más que el Cielo disponga, amontonando prodigios, que doje de ser cruel, he de verter, Rey Egipeio, tu sangre, con la de Gijes, Claridiana, y::- . Monstruo impío, aunque sin armas esté, lograré a brazo partido llevarte donde en prisiones q acabes. Ya tu designio se cumplió: toma el pusal, donde está fu fin escrito: muera, que es orden del Cielo. Con este trozo, que vibro de acero, te he de matar. Aún, prosigues, vengativo? pues llegó el caso, Caudales, de cumplirse el vaticinio escrito en papel de acero, no siendo yo el que te quito la vida, sino los Dioses. Son injustos, son iniquos, y a poder rasgar mi brazo los doseles del Olimpo, tomara venganza de ellos; mas no podré, pues ya espiro. . Victoria por Polidoro. Gran Rey, ya vuelven vencidos a salirse por la brecha A rechazados: mas qué miro? No haber poder contra el hado: maté a Caudales yo mismo, mas por decreto del Cielo, No aprovechando el dominio; que tiene el hombre en los Astros, él labró su precipicio. Retirad ese cadáver. Con efecto hemos venido a parar en mete muertos. Solo siento el excesivo dolor con que Claridlana sentir su muerte es preciso. Sintiéndolo tu igualmente, tendrán sus quejas alivio: Hola, de ronca sordina el pavoroso gemido, y el oscuro son del parche den a mis Tropas avilo de una funesta victoria, que a tanta costa consigo, Victoria, Egipto, victoria, . Qué es esto, esposo querido? qué es esto, Egipcio Monarca? como los triunfos invictos de los dos, funebres salvas lloran en vez de aplaudirlos? como en funestos lamentos se cambián los regocijos? Esposa, como se oponen mi fortuna, y mi cariño. En qué forma? El Rey tu padre murió. Ay esposo! qué has dicho? . y a tus manos? cumplió el hado su agüero. Extraño el oírlo: era fácil, fin que antes me matase yo a mí mismo? Bien fue menester, que fuese mi desgracia la que quiso, que viniendo a adquirir gloria, quedase preso y cautivo. Ya con lástima a Filocles, si antes con ceño, le miro. Muerto el viejo regañón, qué falta en que convenirnos, y rematar la Comedia? Aclarar este embolismo. Yo sin intención, señora, y del precepto impelido del Cielo, con el puñal, que dio a su rencor motivo, obederí pesaroso al Oráculo, que dijo:- Por este reinará Gijes en los Persas, y los Lidios, dando la muerte a Caudales el décimo Rey de Egipto. Qué asombro! El aire se puebla de luces. Desde este sitio patente se ve la esfera. Con la Madre de Cupido en su centro. Oíd, mortales, de los anunelos divinos la forma: en ese puñal cuatro renglones distintos encontraréis, dos en cifra, y dos en idioma Lidio: el primero, y el tercero hasta ahora no se han podido penetrar, quedando esotros (con diferente sentido) inteligibles; de fuerte, que antes ese acero dijo, por este reinará Giges; y el que está un poco diviso, dando la muerte a Caudales: pero los cuatro leidos, quien le ha de matar declaran, si los disfraza advertido el que sepa que en el Orbe no hay poder contra el destino; con que dicen todos juntos elo que yo anuncié al principio. Por este reinará Gijes en los Persas, y los Lidios, dando la muerte a Caudales el décimo Rey de Egipto. 4. Por este revirará Gijes, Yo soy ese a quien le pesa le eligiesen por Ministro las Deidades, Pues, esposo, no siendo tú el que ha vertido mi sangre y siendo ya fuerza, que tolere este conflicto, dame los brazos. Y el alma. Como no falte el marido, que falte un padre, que es suegro, no importa cuatro cominos. Filocles, si tratar quieres de paces, todo mi arbitrio tienes. Con Aminta bella, que antes de ser enemigos me ofreciste en casamiento, gustoso volver elijo a mis Provincias. Ya es tuya. Pues ya cobré mi albedrío por influencia de Venus, lo que el Cielo ordena admito. Ea, Giges ocupa el Trono, que por herencia te vino de tu esposa. . Ah Paletilla, tú te casarás conmigo? No si no es conmigo. Tomen dos manos los dos cochinos. Claridiana, y Gijes vivan. Pisa el solio, dueño mío, a donde la imagen seas, que idosatren mis cariños. Mejor que el gozarle, esposo, es el gozarle contigo. Y ahora, Ninfas de mi Coro, pues mi Oráculo cumplido está, en honra de los dos trocad la tármonía en hinno. , . Contento reinará Gijes en los Persas, y en los Lidios, y del Poeta el contento será acertar a serviros; pidiendo con voces de Liras, y Trompas, en vez de palmadas, A que expliquen el victor, perdones, y aplausos, con frases modernas, del bueno, famoso, del bravo, y el lindo.
