Texto digital de El ángel de la guarda
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Pedro Calderón de la Barca
- Atribución estilometría
- Luis de Belmonte Bermúdez Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de una suelta sin datos de imprenta (Penn Libraries. University of Pennsylvania: 623).
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El ángel de la guarda. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/angel-de-la-guarda-el.

EL ÁNGEL DE LA GUARDA
JORNADA PRIMERA
Si es la vida natural tan caduca fantasía, como padece la mía, exenciones de inmortal? si es una línea fatal, donde tanta muerte escribo, como consuelos recibo en jurisdicción de muerto? o estoy sonando despierto, o estoy sin acciones vivo. Si aún el menor accidente le envuelvo en cenizas frías, como en tantas penas mías ay vida que me sustente? El delor más inclemente llega en la muerte a espirar, y en mí no sabe acabar, con que me he de persuadir; que hay vida para sentir, y no vida para obrar? Señor, ha señor. Qué quieres? Quel desmentir tu voz, pues puedes oír. Todo cabe en mi dolor. Si de tu pena al rigor, los sentidos has perdido, como admites el oído, si tu dolor lo maltrata? Porque lo que aquí se trata entra aparte en el sentido. Cuerpo de Dios con dolor. que de la luz más serena forma su eclipse mayor: Del gusto forma temor, del ha lago, rebeldía, del descanso hipocresía; y con traidoras licencias, echa a perder las potencias, trocándolas cada día. Estos dos son para oír, y para ver estos dos; si no sirven, dile a Dios, que no te quieren servir. Puescuenta te ha de pedir del saberlos ocupar, el sentido es para obrar, la razón para entender, la muerte para temer, y el dolor para olvidar, De Ferrara hemos salido; dando ripio a tus locuras, antes que sus luces puras manifieste el Sol bruñido. Mira este bosque tejido de sombras, y de temores, Turquesa de salteadores, brotando su confusión, de cada flor un ladrón, de cada miedo dos flores. Pues pera ten plarer mieso o para aumentarle más, te dite, si atento estas las causas que me concedo para mi dolor si puedo hacer discursos contigo, siendo un fiero amor que sigo sin mí porque le perdí un rebelde frenesí, que le embravece el castigo, De los sucesos que sabes te haré breve información, por hacerte relación de los que ignoras más graves Ya de mis penas suaves, pues solo dejan memorias de bienes, por quien pregunto, sabes que Porcia fue asunro, para trágicas historias. Adore favorecido perseveré confiado, y conocime perdido. Llegué a pobre aborrecido, mira si hay pena mayor, y por doblarme el dolor, no hizo mi amor mudanza, mas fuéseme la esperanza, con las alas de mi amor. Su hermano, y padre, que fueron los que rico me estimaron, de lo pobre se burloron, la ley del mundo siguieron. un Convento redujeron tanta luz de Porcia ausente, con un engaño aparente, porque no pueda mi amor, flor del Sol marchito en flor, amanecer a su Oliente Anoche. Eso es lo que ignoro. Resuelto, o desesperado, como hombre a quien ha burlado, los amagos de un teloro. con el habior con que adoro, con las ansias que reviento, con los delites que intento, con el frenesí que sigo, de todo el cielo enemigo, voy a escalar el Convento. Este es el prodigio nuevo, imán del mejor sentido, al quien sin deberle olvido, repetido asombro debo: Sacrílegas plantas muevo apenas cuando la puerta de la Iglesia miro abierta, con que el cielo anticipado. o por ciego; o por culpado me castiga, o me despierta. La media noche sería, que para verme turbar aún la noche quise hortar, los bordadores al día: De amarilla luz ardía, de antorchas el Templo abierto, pie dudoso, al cabo incierto muevo con ansias veloces, donde luto lanto, y voces? forman exequias a un muerto. Cuanto el alma percibió, fue de mi escándalo asumpro; quien es el muerto pregunto, cuando pude serio yo un hombre me respondío, Carlos es hijo de Alberto, yo soy cielos; y despierto, vi en al obromas esquivo, al que me responde vivo, y el que lo pregunta el muerto: Cuál me hallé, cual sentí, pues ni me sentí, ni me halle, señas de vivo forme, pues al tumulo corrí: Mi imagen al muerto vi, donde en desmayo cruel, la muerte en culpa ta fiel, sin legar a dieuter en mi quiso proseguir lo que había empezado en él. Mas como el cielo ofendido; formó aquel bosquejo, o traza con que solo me amenaza me restituyo el sentido: Dejo el tiempo, y persuadiendo ser yo el que muerto quedo, tanto al alma se imprimió este asombro del que fui que vine sin verme a mí, huyendo del otro yo Donde te dejé te hallé, contigo al campo salí, y al salir del Templo oí lo que aún muerto no esperé: que Porcia iugrata a mi fe, sabia en matar, y fingir, con César ha de salir a casarle (oh dura estrella!) que no he de vivir sin ella, y con ella he de morir. Mira como temera quien medir aún no permite, quien hay que nada le quite a hombre que sin alma está? Mi visa la dejo allá muerto cual viste dos veces, vanos consuelos me ofreces, cuando a vivir me reduces, muerto en el Templo con luces, y en el campo con cipreses, Pues han de pensar entonces, cuando salgan bandoleros, para no dejarte encueros, que eres difunto de goznes? Pues de que elcupidos bronces verán tus miemoros labrados en monumentos dorados? porque en oyéndote hablar, la habla te han de quitar, cómo amigos enojados? Con recibida opinión, que aylol con un eneoito, pues sale el Sol, y ha traído por perculor un ladrón. Para sentenciarme son cipreses, y luces jueces, pues son, si bien lo encareces, las luces para alumbrar, los palos que me han de dar con los funestos cipreses. Ore Pasquín. . Dónde vas. Con ese disfraz visible? . A hacer la muerte infalible del qui guarda do estás, muerta el alma le verás en llegando al poder mío. No hay fuerza en el albedrío? No lo tiene un hombre ciego Yo le guardo, llega. . Llego, que en mis cautelas me fío. Qué atención te he de prestar si se la debo a un ladrón? es dinero la atenerón, que lo puedo trampear? Muriendo estoy por pagar, pues acompañarte quise, ya no hallo tierra que pise siendo mi bien salteador el primer acreedor, que ha cobrado antes que avises Sosiega no te alborotes, que de paz te quiero hablar. otro en paz llego a besar, que honro los escariotes, si hay harto con cien ozotes por barba, aquí está la mía, que en temojo la traía, por ver que se las pelaba el que sin miedo esperaba al bárbero de crujía. Que paz puedo yo esperar del que viviendo saltea? no lo dice esa hlorea, no lo publica el lugar: Yo no te puedo negar lo que ves, y lo que sabes, mas la Reina de las aves de los robos se sustenta, y hay pajarillo que alienta con ella vuelos suaves, que le suelta estando preso con generosa! piedad. Yo con la santa hermandad esperara vn buen suceño Cuanta peña tiene en peso toda la máquina fría de este monte, es patria mía. no tan voraz como el lobo, porque yo le tengo el robo al que en mi valor se fía. Cómo en la ciudad que ves sufren tanto insulto fiero? Hay tanto ladrón casero. que se olvidan del montes. Todo se humilla a mis pies, como señor lo poseo. Aunque lo que dices creo, en los asombros que lucho me turba más lo que escucho, que el riesgo de lo que veo Porque de una ves te asombres, y con mis noticias puedas, creyendo ferocidades, llegar a estimar cleniencias. Oye quien soy, y verás, que en la vívora se engendran venenos, y medicinas, Ya escucho con alma atenta, No puedo estorbarle yo al alma libres licencias, pero tiempo que le importe tendré a mi amparo, y defensa. Mi propio nombre es León, que en tierra, y cielo campea, porque prodigios se envío porque liquezas me sobran, que soy de quien me granjea. porque en desprecios míos se logran dichas ajenas, lo que a saltear me obliga, lo que a ser ladron me fuerca, es una hermosa venganza, de una recibida afrenta tan pública está en el mundo, que pienso con ser la ofensa tan grande que son mayores las memorias que la aumentan mas por si acaso la ignoras, escucha, y no te diviertas. En cierto palacio un día, que no quiero que lo sepas, porque si aquí te descubro la menor de sus grandezas, peregrino en su demanda, darás la vida por verlas: y no quiero que un hombre humano de cuantos seguir profesan mi amistad, ponga la planta donde mi infamia celebran, En este palacio hermoso tuve ciertas diferencias con el dueño imaginadas de mi engendrada soberbia, Era yo privado suyo, era su amigo y con estas inmunidades ilustres de repetida nobleza, Sus secreros me deseabre, sus intentos me revela, debió de querer sin duda aventurar mi paciencia, Dióngome al fin la imagen de un hombre pen él me enseña esecurorias más altas, y más nobles excelencias, que las mías que temira en su caso, y en su misa mejor asiento que yo, para que a mí me prefiera, siendo yo más bien nacido, las cablas si cl las relerua a su entendimiento solo, él las guarde, o las defienda, que el agravio no examina, donde es infamia la lengua, qué quien recibe una injurla, y idasausas argumenta, o las pregunta cobarde, o infrme las menosprecia. Dini, que no era bien hecho, teniendo yo tantas prendas, que no solamente al hombre, que su privanza aanjea, mororiamenas excediala pero asarin compotencias con el mismo di te entonces, mal dije, mas no me pesa, Al inismo, instante un criado de su cnmara, con muestras de valor favorecido me desmintió, a cuya seña afrentosa, mis amigos me siguen, y me consuelan. Echaronme de Palacio, y busqué Provincias nuevas don de vengarme a misalbo, que aunque vengarme no pueda de un señor tan poderoso, he de hacer que el mundo entienda, que le hago más pesares, que el a mí me ha hecho ofensas Esto propuse conmigo, y como el velaz dometa, que desmentido a los ojos, lo dudan aunque lo vean. Parto a buscar aquel hombre, por quien a mí me desprecian. preuiniendo en mi venganza, mas de aflucias, que do fuerzas, que disfrazarse el agravio fue siembre opión discreta. Encuentrola en un jaráín, adonde al verle confiesa mi voz que le tuve envía. y que si olvidar pudiera la causa de mis agravios, y le ocasión de mis quejas, viendo un hombre tan bizarro confesiar en su presencia, que fue elección de buen gusto la del Senor que le espera con honras mal conocidas. Era el sirio una risueña pompa de nativas flores que se pulen, y se afertan en los cristales, que alegres las consultan pera estrellas: desde allí gobierna, y manda con absolutas licencias de Virrey, duaño, y señor, de cuantos en giros pasea la hermosa antorcha del Sol, despocando tinieblas. Este fue valiente robo, esta fue luvida empresa, pues le robé con engaños la posesión de la tierra más feliz que ven los cielos, quedando en tanta miseria, tan asqueroso, y tan pobre, que le obligo la vergüenza, a pedir limosna de hojas para cubrirse con ellas. En este estado le puse, y tanto, que el que le espera, para que pride en su casa, aún de mitarle se afrenta. A rrole del jardín, que aunque estima la pobreza, tuvo fundada en malicias achaques de inobediencias. Mira si es vergüenza honrosa, pues ella sola pudiera satisfacer más injurias, que escuchan los quejas. Pero es mi furi a de suerte, que de la venganza misma vuelvo a sacar más agravios, para que vivan eternas. Par gusto de mi venganza, solo porque me dio pena ver tan descuidado a un rico, que jamás de mí se acuerda. Le quité hasta la camisa, sin ver en tanta miseria, con que cubrirse, mas yo viendo sus lágrimas tiernas, porque el pobre se abrigara, llegué a cubrirlo de lepra, quítele hasta los amigos con muy poca diligencia, que en casa que huele a pobre se ignora luego la puerta, A tu mujer le deje para doblarle las penas, que solo auxilios de Dios dará a un hobre paciencia, si cuando se juzga pobre tiene una mujer soberbia, Mas victorias te contara, más prodigios te dijera, que flores tiene este valle, que tiene este monte peñas. Mas porque dejo tu asombro a tus mismas evidencias, solo te diré que soy fuego, que montes penetra viento que torres derriba, diluvio que las anega, sepulcro que las encubre, abismo que las apremia Unos me llaman dragón; que inficiono las Estrellas con la vista, otros León, de cuyos rugidos tiembla el techo azul, otros Lobo, que seguello las ovelas de distintos Horizontes: nombres lon que los granjea mi envidia, mas el que a todos prefiere, y a mi soberbia es el de ladrón ramoso, pues en la ampaña ibierta no tenga unque más me auscán, no tengo, at que más me acerea, ni temor de la justicia, ni de los hombres clemencia? que fuegos, montes, diluvios, vientos, abismos, estrellas, dragones, lobos, envidias, muertes, escádalos, guerras asombros gemidos voces, llantos, suspiros, y quejas son de mi aliento resultas, porque en mi pecho se engendra Tan confuso me han dejado admiraciones tan nuevas. que con darles toda el alma aún no tengo donde quepan. Que no tienes de los hombres piedad tú tan manifiesta, yo lo conozco en mí mismo, si aquí la vida me dejas, que al que le cansa la vida, no hay crueldad más avarienta, que entretenerle el peligro cuando busca en que la pierda. Porque piensa que blasonan las desdichas de soberbias? por ser cubardes los hombres, no hay ninguna tan atenta a profanar privilegios de la vida que se atreva al amago de homicida, si hay valor en quien la espera? No te pintes desdichado, si hay en ti quien te desmienta, contigo viene tu vida, quien vive de que se queja? en murtando el hombre, dime tienen las desdichas fuerza? node des adecentodas, como el fuego sin materia? Es voldad. . Luego si viven la vida es quién las imtenta? e lambién es verdad. Pies luego tanmenligando fuerzas de la viva, y solo un punto, no pueden vivir sin verla. no es la vida la señora? no son las esclavas ellas? pues quien se rinde a un esclavo sin afrentosa vergüenza, en la desdicha mayor no hay vida que no adolezca, de achaques, de cobardía Quieres huillas, no las temas, en señales los pertrechos del discurso cuando vuelvan en los altos homenajes de una valiente paciencia, y veraslas tan turbadas, tan confusas, tan desechas, como simples mariposas, que en mal advertidas vueltas; al esplendor de la vida, con verdades le regalo por matarle con cautelas, Tan fuerte es la aprensión de la verdad que me enseñas, que siendo desdichas mías, y el discurso de tu lengua bastó el escucharle yo, para que se suesen ellas. A tus pies tengo la vida, porque siepre te la debo, Tu amigo soy. . Yo tu esclavo. Yo sabré premiar finezas, Yo acreditarlas con obras Ya has dado bizarras muestras. Deseos no me has visto. Con deseos me granjeas. Poco pides. . Si son firmes muestran obras, Ponras verlas. Seguirás mi compañía? En ella está mi defensa, Serás ingrato. . Por qué? Porque con más obediencias me han decndo muchos. . Yo tengo valor y nobleza, Dame los bracos. . No he visto en las fábulas discretas de Esopo estar más afable el lobo con las ovejas. Qué dices? Que yo me entiendo. Habla porque yo te entienda. Un corioso de crueldades arrojo en una leonera un perrillo (no es mal plato para estar la mesa puesta) corriendo los convidados al faisan, y el pobre apenas (si hay en los gosques discurso echó de ver en la priesa, que tu pleito tenía uñas, cuando de puro temerlas se fue derecho a un león de más pobladas guedejas, y cual si fuera su amo se le metió entre las piernas: rque casa de Embajador) mas valiole la inecencia por unos pocos de días, defendiole a toda guerra, de todo impulso leonado, de toda hambre agüileña, hasta que sin más, ni más, le dio gana un día de fiesta de merendarse al perrilio. El cuento aplicar pudiera, pero a quien también discurre basta enseñarle la muestra. No hagas caso de este loco. Para que temer te puedan por lo espantoso, y feroz, será bien que lo parezcas; hasta en el traje, al robusto pie de esa peinada sierra entre los ricos despojos de los robos, y las presas tengo para mis soldados galas que estos montes precian. Corte a escoger a tu gusto, capa gascona, y montera y un ristre con dos pistolas, y advierte si te dan pena, o ya agravios mal vengados, o mal sufridas ofensas celosas descortesías, burladas sentidas quejas, desprecios desengaños, con ingratas experiencias, que no está seguro el mundo de quien está por mi cuenta, ya mi espíritu se bebe oyendo lo que desea. Tienes en Ferrara acaso ocasión la más pequeñí, de los asombros que pintas, de los temores que muestras? porque no tiene Ferrara, en muros, torres ni almenas, materia para cenizas, aunque al Sol vuelen pavesas, Cielos a entenderme el alma, aún dudo que no pudiera vestirse de mis deseos, Porcia ingrata, si me cuestas más vidas que hay imposibles, en ir barrenando Estrellas, este monte, has de ser mía, aunque te pintes ajena, en los brazos de tu esposo, donde dices que me esperas. No te perderé de vista- Queda en paz. Tono soy guerra. Yo también voy a ensayarme de salteador de la segua, a no dejar verenjena en pie. Donde eltá tu guarda, si ya en mi poderée dejas? e eene tierancado, es hombre, y puede pecar, solo con el desear, sin que baste el favor mío mas no es despeñado río, que no le enfrena jamás, las flores que viendo estás, muertas en la noche fría, al siguiente albor del día vuelven a lucirse más. Es Dios, y es hombre el que muero por los pecados del hombre, muerto por el no te asombre que el perdón de Dios esperes No matar, perdonar quiere, con tan sufrido esperar, que aún de ti vengo a pesar, que a poderte a repentir, por ti quisiera morir, por poderte perdonar. Con disfrazadas victorias le encareces tu poder, de que llegaste a vencer a Ada (funestas memorias) mas trujo con altas glorias la culpa que le atropella, que fue dicha al cometerla no en cuanto a Dios ofendió, si no en cuanto mereció que muera Cristo por ella. No es victoria tu porfía, cuando sabemos los dos, que aú el justosdice Dios) cue siete veces al día: es devoto de María, Fuente degracia luciente, en la sed del mudo ardiente sed ha llegado a tener, pues dejará de beber teniendo cerca la fuente? Por eso he de trazardo de que muera en el pecado. Diome Dios a mi cuidado de ayudarle, si pero No podrás debiris? . No, que en levandesea tor el hombre le ha de amparar el Ángel, como se ha visto, que de solo el Antecristo el Ángel se ha de apartar. Contra mi ardiente desvelo! en vano, su guarda fuiste. Cuando del cielo caiste donde estaba yo? . En el cielo; Pues si yo en tu patrio suelo, venciendo canté la gloria de Dios por Miguel noctoria, no pondré, aunque más pesa sacas de aquella Turquela otra segunda victoria. Ya soy tu fuerte soldado. Ocasiones te daré. Quisiera en Ferrara. . Qué? Ver un agravio vengado. Tu venganza es mi cuidado. Véngueme, y pierda la vida. Pues júzgala por perdida. . Aunque tu furor lo espere, importa poco, si muere con el alma arrepentida. Ea, partamos la presta. Pues aquí hemos robado? No dan algo adelantado a los que estamos de priesa? yo soy ladrón de obra gruesa, lo primero es el sustento, y para la hambre que siento, un buey quisier a en contrar, vamos que no he de parar hasta hallar un nacimiento. Un hombre viene, esperad A pie? . Sí. . No hay que esperarle que a pie que hemos de quitvile si no la necesidad, aunque de tal calidad son las mulas de alquiler, que la que mejor se ve, tantas tachas disimala que un ladrón puede ir a mala, y los Fúcares a pie. Vive Dios que es Buhionero, si yo fuera juez mandara, que ninguno caminara no siendo bodegonero Ay cielos, la muerte espero, Traerá vusteo, ay de mil escudos. Traigo cintas, y alfileres. Esa es jarcia de mujeres, y somos todos viudos. Ea, quitadle el dinero. No es amigo generoso, tu solías ser piadoso con pobres. Qué intento fiero! este es pobre pasajero; que pasa con trabajar su vida, que ha de llevar mas qué cansancios, y quejas? Muy bien si libres los dejas te empezarás a vengar. Por mí esta vez lo has de hacer. Tu gusto quiero seguir. Tan limpio se nos ha de ir, estando yo sin comer? otro oficio he de aprender, que estoy ligero, y brillante, di Buhonero pasante, traes cascabeles, que quiero, sino he de ser bandolero, acomodarme a danzante? De donde vienes. . Señor de Roma. . Qué nuevas llevas? Trabajosas son las nuevas, todo es sangriento furor, Italia está con temor, previniendo el Milanes, de España honroso interés, algor esta en tampena y el erército de España está a vista del Francés. Fueme forzoso pasar por los dos campos, traía Rosarios que bendecía el Papa puede llegar al de España y granjear buenas venta reparti muchos de donde salí con muy doblado interés, pero en el campo Franes, ni este Rosario vendí. Traes algunos? . Sí señor. Hay más fuertes ocasiones! Rosaríos con bendiciones, y del Pap que mejor caudal, muestra, Ya el temor pierdo, que este ladrón es muy piadoso. . Toma pues. Ya eres hombre temerario. No quiere vuested Rosario? pues debe de ser Frences. Nuestro ejército se infama con tan necia hipocresía. No he de estar en compañía del que a la Virgen no llama: yamás saqué de la cama el pi . Calla . Sin llamar a la que me ha de librar de un abismio tan cerrado; si es más oscuro el pecado, ella es Estrella del mar, Oh Carlos, yo te aseguro, que no se olvide de ti Este has de tomar por mí. Ya mi paciencia aventuro. fuego toco en que me apuro, porque ab que jardín que alienta a los que su olor sustenta, mis tormentos hallarán en cada cuenta un volcán, siedo un clavel cada cuenta. Tú eres resguardo mejor de la vida más culpada; como dará cuenta errada quien en ti es buel contador? El juez lleva en su favor, que de veces que lo he visto, y aunque en vano lo resisto, porque perderse no pueda, el archivo donde quedan es el costado de Cristo. Oh furor, y quien pudiera hacer las suyas pedazos! pero yo le pondré lazos, si en seguirme persevera. Toma, y vete en paz. Quisiera servirte con ellos . Mal pensaste, lo liberal cae mal en esta ocasión, que no hay buena devoción sobre el ajeno caudal. Veyme pues, Qué hombre tan vario! el Rosario le valió A ninguno he visto yo, que no le valga el Rosario. No a mí. . Cómo si es erario de la riqueza más nueva? Su guarda a estos troncos deba En mi pecho le verás. Déjale Carlos sabras bien presto el fruto que lleva. Vamos si hemos de buscar algunas presas . Adónde? Al camino que responde a Belflor, aunque es lugar pequeño suele parar mucha gente en él, hoy veo cuanto el ciego amor desea, que ha salido de Ferrara, César con su prenda cara, porque Belflor es su aldea. Vamos pues. Verás tu muerte. Voy contra mi inclinación. Puede mucho la ocasión. Que haya venganza tan fuertel No has de saber conocerte. Camina, que ya te sigo. Tu bien hellarás conmigo entre sangrientos despojos. A este hombre miro con ojos de mi mayor enemigo. . César, esposo, señor. Bellísima Porcia mía, de qué es tu melancolía? Nace de un nuevo temor. De qué mi bien? . No lo sé. mas de que el alma oprimida, sintió violenta la vida cuando a Ferrara dejé. ̱. Porcia cerca esta Belflor, porque un rato descansaras, quise que el coche dejaras, licencia me dio el amor, pues lo que de tuvo el coche, porque restaurarlo puedas, las alas pondrá a las ruedas sin que lo estorbe lo noche. Vamos pues (más ay de mí!) gente del bosque ha salido, mira si te han desmentido las verdades que temí. Señor, bandoleros son, el traje feroz lo advierte, ̱. Mas terrible que la muerte es ya su misma opinión. Tente César, dónde va? ̱. Tu vida guerdar querría, apartarla de la mía, para morir yo no más. Cielos, si acaso perdí el sentido en lo que advierto, yo me vi en el templo muerto, y me juzgo ciego aquí. Mira que presa te di. Rayos del Sol ya no estáis en los cielos que alumbráis. Ahora es bien que te asombres. Oh albedrío de los hombres. que mal que lo aprovecháis! Cielos qué miro! este es Carlos? Son en la presa que adquieres, pera robar las mujeres, los hombres para matarlos. El remedio es esperarios. aunque es mortal es empeño, También yo pienso que sueño. Villano César desvía, que a Porcia juzgue por mía antes que fueras su dueño. Oye, guarda . Qué pretendes, mientras no pierdo la vida: que es infamia conocida el ver que tú la defiendes, mi honor con el tuyo ofendes donde es infamia el temor, siendo tirano el poder, con que lo piensas templar, mujer que llega a rogar, poco duda el conceder, Si Dios nos jantó a los dos con sirme lazo este día, será buena cortesía quitarle el poder a Dios; O Carlos volved en vos, y acabad de conocer, que este caso viene a ser tan fuerte que considero sin matarme Dios primero, que a un Dios no lo ha de romper. Porcia, mi amor en tus ojos acaricia mis sentidos, conmigo estás, y eres fuego, que tus luces me lo han dicho. Esa montaña que miras, verde monumento frío, palacio ha de ser del Sol, pues que llevo al Sol conmigo, Capitán. . Qué intentas Carlos? Que tus quejas, y suspiros sirvan al mar de tu llanto, de Fabonios repetidos, adonde mi amor se engolfe. Pues yo . Teme dlesperdicios de este cañión, que si ahora la piedra oprimida aplico, guardará un volcán tu pecho de exhalados basiliscos, Porque es lo que más deseo, es lo que más te desvío. (os También yo embargo este bule Por lo duro seré un risco. Mátale Carlos, qué aguardas? Nuca me incline a homicidios; guárdame el paso entre tanto, que estos rayos deposito en las nubes de este monte. Primero verás rompidos los caracteres del cielo, que forman diamantes limpios ay de mi! . En vano te quezas, No miras. . Tus ojos miro Cómo no temes al cielo? a Porae elor ya siaaor Déjame, y podrás cobrarle. Por cobrarle lo he peldido. Valedme, cielos? . Oh amor! dichoso yo, pues te sirvo Cómo a morir no me arrojo? Pensarás que ya has vencido? No te lo ha dicho el suceso? Pecó en elferoz delito. de sus bárbaros deseos, mas yo basto a reducirlo, que es Dios la misma piedad, Tú podrás cuando ya es mío? No te han dicho mis victorias, tus afrentas no te han dicho, que el poder de un Ángel solo es mayor: eternos siglos, que el de todos los demonios? triunfos cantaré divinos. . César, si el valor te alienta, verás tu honor sin peligro. Qué dices? Ya ofendió al cielo. con pensamientos lal civos, Carlos en culpa mortal, pues soy tan fiero enemigo del gusto, y del bien del hombre que procuro destruinlo antes que llegue a gozar el deleite de los vicios, porque es mi envidia desuerte que hasta el bien cadudo envidio; y quiero que se condene, sin que llegue a conseguirlo; aunque eis ni enemigo Carlos, lo su mayor en emige, y quisiera . Qué . Vegarme por tu mano: no es tan mío, mi poder, que sin licencia de Dios le toque en un hilo de la ropa, si te alientas con este instrumento mismo le podrás matar oculto en ese bosque, yo sigo. tus pasos para tu guarda. Seré un ardiente prodigio, que a sombras de tu venganza, ya es fuego el aliento mío. Despéñenle sus deseos de un abismo en otro abismo, Deslió doncella el fardo. Cómo? . Desnude digo. La crueldad con las mujeres, es afrentoso el delito. Soy bandolero alquilado, si fuera el oficio mío, no le llevara derechos, pago mucho del oficio, y no se gana un real. Y halo de ganar conmigo? No so, dejalla pretendo Era de este paraiso: hasta de comer manzanas. Pediré favor a gritos a este monte. . Buen Alcalde para llegar al ruido. A estos olmos. . Darán peras primero que beneficios, A los cielos? Bon diseretos, y verán que no he comido, ̱ e . Que pueda tanto el Custodio de Carlos que en laberintos de niehlas puedo escondella. Solo la ropa le quito, que no gasto mocedades, que el amor con hambre es vicio. ̱. Fuera yo Lucrecia entonces, Y yo cimarro Tarquino. Smbre las verdes guedejas de este coronado risco, pance Carlos o furia! como su vida permito? si a Dios ofendió veré, si me da licencia él mismo para despeñarle. Oh Porcia! quien me cegó los sentidos, para que yo te perdiese? Por orden de Dios le libro de la muerte temporal y de su mismo delito, adonde busca la eterna. Carlos, ya sé que has perdido tu prenda, que tus desdichas dan atención de prodigios, ya hay luz para ver el valle, yo a descubrirla he subido, porque conceda a los ojos lo que negó al apetito. Diera, Capitán, por verla lo que aliento, y lo que vivo. Eso basta para culpa, desde aquí le precipito. Valedme Ángel de mi Guarda. Carlos, siempre estoy contigo. Si yo soy Ángel también, cómo este agravio permito? JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA
Oh noche feroz si tratas de amparar hazañas feas, como cuando las deseas tan medrosa las dilatas? Cuando no te han sido ingratas tus sombras de la porfía embarazada la ajena quieras estorbar la mía Mas si tu sombra desmiente mi venganza siendo honrosa, porque me encubres mi esposa, para que Carlos me afrente? con la maldad tan clemente, y aún con el castigo no, si no es que a mí me cego, mi propio honor eclipiado, y por no verle manchado, llevaba las sombras yo. Julia; en dolor tan esquivo, si soy capaz de dolor, lo que más siento es temor, solo de pensar que vivo: No ser tan ejecutivo, fue Julia el poderte haliar, que aunque me desea matar, como hay valor que le aguarde, te trajo a ti de cobarde, por no atreverse a llegar. Pasos, y voces sentí, si es mi feroz enemigo? Dichosa soy, pues contigo mi pena, y temor perdí. Más cerca la voz oí, si es él, el alma apercibe nueva vida, que recibe en la vengenza que espera. porque es fuerza que yo muera solo de pensar que él vive. Demos más viva atención a estas dudas enemigas, Déjame antes que prosigas prevenir la admiración Quiso apenas su pasión fundarla en descortesía, cuando tanta sombra fría, viendo su bárbaro intento, embargó su atrevimiento, y fuese con él el día. Cielos de Porcia escuche la vez atienda el sentido, si mi honor quedó ofendido. Tanto encareció su fe, para que un favor le de, con tanta queja perdida, con lástima tan sentida, que el alma, afirmate puedo, que llegó a tener de miedo impulsos de agradecida. Mas luego burlé su pena, porquas quejas de amor, no mueven con el dolor dichas a mujer ajena: La que se precia de buena, cuando no puede tempiarlas, seguro está al escucharlas, aunque vuelva a repetillas, porque el afrenta deoírlas, da valor para bursarlas. Julia, decirme permito, que el alma alegre duró, si fue el Sol quien le apretó, o la sombra del delito. Mas si es Dios tan infinito, su poder es quien le asombra, pues cuando amante me nombe al apartarnos los dos llego el castigo de Dios en el papel de la sombra. Sintió el alma heroico brío con el suceso dichoso, mas para César dudoso, por el riesgo de ser mío: Descrédito desconfío, si yo mi abono he de ser. mas porq liego a temer? Fe tengo para fiar, que quien me pudo librar, podrá obligarle a creer. Oh cielos, mi esposa es buena, asegurose mi honor. Porcia, Porcia. . Qué temor? mis seúticos enajena, si es Carlos, que el alma llena de esta aprensión cruel, siendo el temor el pincel de mis sospechas veloces, fue articulando las voces. para imaginar que es él. César soy, pierde el recelo, y para pedirle más me dio tu honor, donde estás, satisfacciones el cielo, tu voz templo mi desvelo, pues todo el suceso oí. Dos dichas alcanzo aquí, mas hay duda conocida, si es mayor la de tu vida, o la de escucharme a mí: Pero pues seguro estás, y contigo estoy segura, y dice la noche oscura, que no te detengas más: vamos a Belflor, podrás descansar de tu pasión: Que te obedezca es razón, mas son tan breves mis glorias, que tropiezo en las memorias de mi propia confusión Carlos con bárbaro intento tu honor pretendió manchar, pues de que he de blasonar viviendo su atrevimiento? Pues qué intentas? . Porcia intento verle, si tal vez le vio el castigo donde asió la culpa en delitos feos, le he de matar los deseos adonde los engendró. Pues como te has de vengar, Oesar, sin echar de ver, que en volviéndome a perder te has de volver a afrentar? Pues vamos Porcia al lugar, que eres cuerda cuanto hermosa la venganza aquí es dudusa, pues la pisto sa perdí, que arrancármela sentí de una nube polvorosa. Vamos señor e Que aprovechan las máquinas que prevengo si César se lleva a Porcia, en este oscuro silencio, con fingida voz de Carlos volveré a encender el fuego Qué medrosa llevo el almal Rumor en el bosque siento, quién va? Quien tu muerte busca, villano César, que pienso vengar en ti mis desdichas, como en Porcia los desprecios. Carlos soy, solo te busco, que ventajas no las quiero, porque es el peligro igual, lisonja del vencimiento. Cómo es verdad que las dichas para atalayas nacieron de sus mismas inconstancias, ay esposo! No te advierto. el riesgo que me has librado con verte, porque si el riesgo mayor es el de la honra, y yo le tengo tan cierto, mientras vives, claro está, que me libras del viviendo adonde en igual fortuna, no me ofenda más su aliento, pues le pierdo si te mato, y él me pierde a mí si muero: Porcia, el templar las desdichas, es juzgarlas con te medio, si das fuerza a tus temores, mal podrás librarte de ellos: cerca hallarás una fuente, donde en los cielos espero, que tu alegre, y yo vengado, hemos de volver a vernos. Mira esposo. Mucho tardas. Mas es valos que consejo, que de cuerdas prenenciones, jamás se ha quejado el tiempo; aquí estoy bárbaro Carlos. Halle el nombre por lo menos. Para que estés más seguro, de que la gente que espero no te ofenda, entra conmigo a los laberintos ciegos de esta voz, que porque sean estos chopos, estos fresnos, encarcelados testigos, que te mato cuerpo a cuerpo. Es tan poco lo que estimo locos desvanecimientos, de tu bárbara soberbia, que desde aquí los desmiento, porque puedan los ladrones, que te amparan, a los ecos de las cuchillas desnudas, solicitarte remedios, Con retirarme le engaño, con engañarle le prendo. . Libradle, cielos. . Esgrimen? pues si echan anguios rectos hacia donde estoy es fuerza, que es bravo maestro el miedo, valerme de los obrusos por no encontrarme con ellos, Julia, mayor que la muerte es el temor del suceso, la muerte es fin de ella misma, y él vive al paso del riesgo. Y así, en el que lleva César, estoy viva cuando muero, pues siento para temer. Quiero ayudar a mi amo, por ver si tienen los lejos, superspetiva en las voces, ea buen Carlos, a ellos: que para darte favor viene todo un mundo entero, si es mundo pequeño el hombre, todo mi mundo le ofrezco, aunque si hay mundos enanos, yo soy el enano de ellos. Mira como los temores mientras vive van creciendo, voces enla tierra escucho. y son de los bandoleros, que le dan favor a Carlos, su nombre llevan los ecos, Dara muerte a mi esposo, su espantosa imagen veo en mis temores imprella, tan cierta como ellos ciertos, El crédito del temor hace imposible el remedio, porque aún la mir maesperaza, no acierta con los deseos, pues te fías de tu honor es, Porcia, poco respeto, que a los cielos no les fies la vida que dan los cielos, Si ha llegado mi favor, verdad es, qe e es el correo tan chapetón que presumo se haya quedado durmiendo: desde los sabios al bosque despachemosle otro pliego: Carlos, a Carlos, no temas, que yo por entrambos temo, con poder en causa propia de todos los avarientos, que el paseo de un ratón es escándalo en el sueño, illos saltos de una pulga, ganzuas de sus diveros; no debo más en conciencia. Inútil es tu consejo si oyes duplicadas voces entre medrosos siiencios. Poco el ingenio discurre por desesperado, o necio, mol que temiendo el peligro, le aumenta en el suyo mismo: Si el de César no remedias, huye el tuyo, pues sabemos, que suele cortarse un brazo, porque no peligre el cuerpo. Mas corrida que obediente a tus razones me ausento, por dar más fuerza a mi llanto, que como el dolor que engendro turba en el peligro el alma; hasta en los mismos afectos, de las lágrimas piadosas, hallan el camino incierto, del corazón a los ojos, aunque las mueve el deseo. y asaí para que el doler se aumente más fin el miedo, y con más segura calma llore el alma el bien que pierdo. el temor le dejo al bosque, y las causas de él me llevo, Ya que el favor no es papable, es holgado por lo menos, porque puedo por lo menos, porque puedo si hay ventaja, volverme el favor al cuerpo. Dón de mis pasos me guían? que ingrato soy? A los cielos! pues no soy todo alabanzas, cuando su favor confieso. Donde estoy? el sitio ignoro, porque me ignoro a mí mismo, que están ciegas las noticias, sin propio conocimiento. Un bulto se ha resbalado, y no muy lejos del nuestro, si es mi amo el vencedor? por Dios qu io no me arrevo a enviarse, ni aún las voces, porque rías oye atento y es su contrario, me saca por el rastro de los ecos, que la voz de los cobardes nes el hurón de ellos mesmos, Dejadme torpes memaria pues conocéis que me pierdo, y pues os cuesta lo mismo, representadme escarmientos Aunque en lo medroso i en lo curioso me llego, echole una voz perdida: a Carlos. . Válgame el cielo! de esta sierra me han llamado, si es Pasquín? . Pescose el cu a la voz, y si le toma, la confesión, yo perezco, quiero enviarla otra espía para saber el suceso, no responde el que esá abajo? que los altos sean soberbios, no es mucho, porque es pensión de su altura mas querernos atropellar con lo grave, quien está en tan bajo puesto haciendo honra lo callado, vanidad lo poco atento, es cibil descortesía. Este es Pasquín, no pudieron tan a tiempo responderte la duda y conocimiento. baja Pasquín. . Cómo baja? no hay más, porque de aquí al suejo hay más preguntas que pasos, eres Carlos? Si . Pasemos al otro interrogatorio, queda tu enemigo muerto? Qué dices? Cuantas heridas le diste? porque con menos de quince, no he de bajar, aunque me vengan siguiendo desde arriba doce lobos, y seis osos colmeneros. Qué enigma es esta, estás loco? eloria a ios,a nenie meo Pues como tú vienes vivo? Con quien tem? Con mi abuelo, pues no anduviste a estocadas con César, habrá dos credos en el bosque, por más señas, que yo no bajé de miedo? Yo pienso que estáis soñando. Tú pienso que estás mintiendo, inas bajo, a Dios y aventura, que entre la mentira, y sueño. hay diferencia muy poca, pues es la que hallar podemos, que el que miente sueña vivo, y el que sueña miente muerto. Bien discurres, no te he visto jamás con tan buen ingenio Una hambre acicalada le lleva al entendimiento de un reves todo lo tosco, y le deja lo aguileño, pero ya que no ceñiste, qué es do Porcia? Si me acuerdo. ofendo mis desengaños, si me olvido lo contemplo, y así en la guerra confusa. . de amor, y arrepentimiento, dejando a Porcia, me gano, buscando a Porcia me pierdo. Tienes temor a tus labros, que no osa pasar por ellos la voz échala acá fuera; que este no es de los silencios. que el prudente canoniza con atriburo de cuerdo, que lo bien hablado es poco, lo mal hablado es eterno. Llevo a Porcia, como sabes, oscureciéndose el Cielo. Todos quedamos a oscuras, La pordí dichoso hyerro, aunque la perdí forzado, que es Dios tan piadoso, y bueno, que estorba a un hombre obstrinado su mismo despeñadero, con fuerza tan poderosa que le arranca de sí mismo hasta las mesmas raíces que cchó el alma en sus deseos; desesperados los míos busco a Porcia, no la encuentro, mido el valle, subo al monte: pero en estas ansias pierdo el consuelo de llamarla sin tener otro consuelo, pues siendo fuego mi voz, era fuerza huir del fuego: cerrado todo Horizonte, que aún las peñas miro al tiento, me descubre el Capitán, que para malos consejos, afanan linces amigos, convidándose a los riesgos, en esta batalla muda en este dulce veneno, en este peligro hermoso; en este adorado incendio sentí, que el soberbio monte saneado en los cimientos, de tanto peñasco bruto, perdió la ambición de eterno, caducando entre mis plantas con turbados movimientos, porque en perdiendo lo curo, pudo templar por lo viejo. No sé qué violenta mano, para padrón de escarmientos, quiso despeñarme al varle, cuando a mi fiel compañero, a mi Custodio, a mi Guarda, llamo en el instante mesmo, que como amigo del alma, llegó su socorro a tiempo Volvime a hallar en el bosque, donde vuelvo a hallar de nuevo un alma que habrá perdido, siendo yo mismo el destierro, un entendimiento libre, un admrido consero, un precepto obedecido. un temeroso respeto, y un cuidado en los sentidos, Mi suceso es valadí, pero también es suceso: causó la codicia el mío; el tuyo amoroso fuego, pues con solo un viento como nos dividimos a un tiempo. si no es que como les po ien mil nobres los marineros, hay viento para ladrones, y para amantes hay viento, quise desnudar a Juria, y aún le fuera de provecno, porque Julia, y en Agosto mejor anduviera encueros con tantos caniculares. Me hallé contuso, y suspenso, cuando el viento lusodicho, en vez de templado neero, porque a más de treinta nubes le iba pidiendo fieltros, me la laco de las manos, quédeme, ya puedes verlo, pues los bultos de los troncos, bravo escultor es el miedo, los ioa ya haciendo grifos: abrazome a uno de ellos, saco la daga, y le tiro dos mandooles al pescuezo. Al tronco? . No sino al grifo, pues si volo doy por hecho, aún con ser tan peligroso, no pasaras tú por ellos? Vive Dios, que estás terrible, pero ya va amaneciendo, y mi cuento es para a obientas porque los grifos se fucion nuyendo de los caballos, con que el dorado cochero vuuelve a dar su pabonada por el campo de los cielos. Pues ya que nos da sus luces para ver pasos tan ciegos, retirémonos amigo con mejor conocimiento, a desmentir el peligro, con saber que le temos, que puede un hombre cuitarle en sabiendo conocerlo. Pues por aquí pero escucha señor. . Qué dices? . Solpee! que entre los pasados grifos descubro animales, nuevos. Por lo menos el tumor. se excusa. . Váleme el freno del caballo de Roldán, que pienso que voy sintiendo desbocado el apetito. Mi señor entiendo es muerto, pues no ha vuelto con el día. Julia, es esta Julia? . Ay cielos! Sosiega, pierde el temor, Cómo es posible, si veo que eres tan fiero enemigo, y has perdido para serlo el miedo a Dios, y a los hombres, Dime, en que bárbaro pecho de Gentil puede caber la crueldad de tus intentos, robando a Porcia, y despues mantando a César? Confieso lo que viste, pero a César te engaña es esto sueño? Pasquín, y Julia, me dicen, que toy el que le he muerto, pero de hombrea despeñados tan sin Dios tan sn respeto, no me espanto que prouman aún delitos que no han hecho, dónde está Porcia? Dejando a tu mardo en el riaseo de sus manos se ocultó, an turbada, y sin asiento, que entre miedos, y desmayos la hian hallado los reflejos, de la luz primera, y yo ssi en tanto desconsuelo alentando en sus desdichas, a descubrir lo que temo, mas como no vienen solas, los pasos vienen siguiendo de Porcia, que inadvertida sale al peligro postrero. Yo soy quien corte el peligro con la vista del sujeto, que en robando mis sentidos. Julia, qué nuevas? y cielos! Escindaloso milagro, del alma, yo soy quien temo tu vista. . Carlos advierte. Que me has de matar advierto. Pues déjame. . Bien quisiera. Quién te detiene? . Yo mismo, que estoy conociendo el daño, y yo me impido al remedio, que tirana es la ocasión. como en su poder violento. pues apenas la descubro, cuando a sus prisiones vuelvo, sola una merced te pido. Qué pides si te aborresco? Que sin oírme te vayas Estoy yo tan sin aliento, que cuando pruebo a partirme, de tu misma ausencia tiemblo, Represéntase al temor en sombra espantosa, y fiera, una fantasma o quimera, huye del alma el valor, Mas es tan fiero el horror, que roba el considerar, y en este muerto duda, que ni guarda, ni se ausenta mismo temor revienta el en valor para esperar. i limpio honores la vida, ve en sombra tu ciego amor, quiere avientarse el temor, y hay temor que se lo impida: Y en esa lucha venida de mis confusiones clegas, cuanto condenas me niegas, y así no hay con que me obligues, pues si me ausento me sigues, y si me quedo me ruegas, Mejor que yo has conocido mis despeñados afectos, porque aunque viven en mí, erer tú la causa deerlos. Tan pasionado estoy de amor, como tú de miedo, eclipsa tú la hermosura, y yo olvidaré el deseo, gozaré yo mi albedrío, y tu excusarás el riergo l . Que en la ocasión caiga el hombre, no es lo que admiten los cielos, pero si pasman de ver tantos repetidos hierros, ya sé qué inspiraciones mías, que interiormente le ofrezco, no le libran, quiere Dios que en este traje grosero, libre está el al ma que la tiene predastinada abeterno, Pues si de verme te ofendes, qué quieres? . Quiero morir, porque no acierto a vivir, como me velas, y enciendes, Pues de ti no te defiendes? No, porque vive, y ene el alma que te ofrecí, y como shoy mi enemigo, tu imagen que está conmigo ayuda a vencerme a mí No hay máss desdichade vida, que la vuestra, que aún el campo os niega albergue suguro, cuando les sirve de amparo los animales fieros. Ya yo le escucho temblando. Qué dices, Pastor amigo? Que os van cerrando los pasos de la sierra, con intento de prenderos, o mataros, No temo tanto la vida como la honra, si caigo en manos de la justicia, suerte infeliz, preso Carlos por saltcadorlo mujer, a que milerable estado me trajo tu amor! . Qué culpa han tenido mis recatos, para que tú te despeñes? no besta ser desdichado mi esposo César si ha muerto a tus alevosas manos? Un hidalgo de ese nombre, porque hoy que le llamaron, los que a vosotros os buscan, pasó el bosque atravesando, dando voces con la espada desnuda. . Ya le hal vobrado, vino esta Porcid eesposo, no son mis dobrosiramtos, para queto, madhy elelos! loco estoy amigo cafo sabes donde pueda? Sí yo podré ponerteserefaido, como conpriso me sigas Ya te voy tiguiendo vamos, porcia, mira . Yo no nuso si no que me he de hacer cuartos! Mira que te arriesgas mucho. Si yo sus peligros causo, alentareme a huir porderite y esensarlos. Mejor es que tú me veas morir. . Yo no guardo agravios. Pues cómo guardas desprecios? Porque tengo amor los guardo, vete. . Espera. . Es imposible César. . Porcia. PEsposo. Vamos, mira que ya te descubren Yo soy mi mayor contrario, y tú sin duda algún Ángel. porque la vida restauro. Hubo rigor más violento! a quien he robado yo? si el pensamiento pecó a horquen al pensamiento, Si por ponerme a hurtar no más, al verdugo espero a que se pone un ventero quisiera yo preguntar? Pero ya con alma atenta calgo en lo que es, que un ladrón hurra sin cuenta, y razón, y el ventero haciendo cuentas si quita con más despejo la capa un ladrón cruel con una escopeta él la quita con un conejo? Mas cuentas son importonas, para estarme sin comer, cielos, que he de parecer asacteado en ayunas? Mi amo viene, y el pastor, yo seré su convidado. que no ha de verme librado para que muera peor. Seguro estás por ahora Corto seguro me das. Si la vida que tendrás tu misma vida la ignora, mien ticeria morre sea tanto Dios al hombre quiere, que le oculta el día que muere, porque toma los que vive. Cuanto me dices me enseñas, con alta filosofía: quiente engaña? quién te guía, entre jarales, y penas? Pastor, no ignoro el camino, pero téngole temor. Quieres trocarlo en valor? pues hazio temor divino. Quien hay que a Dios no le halle en empezando a meterle, que el temor de no ofenderle, es valor para buscarle? a Que bien se descubre aquí, que es alma predestinada, pues vive desconfiada, de lo que ella obra por sí. Sola una ciega pasión, le percipitó el sentido, que en lo demás ha vivido con más Cristiana atención Con el pobre es generoso? pues tendre dichoso asiento, que ni le salva avariento, ni se condena piadoso. Quiero como hombre ignorar preguntas que le he de hacer. Si acerraré ya a comer, mas que lo tengo de errar. En qué piensas? por ventura es en la pena en que estás? No amigo. . No lo dirás? Es mayor, y más segura; tengo cierta devoción, fuera de María, Cuál es? . Rezo cada día, contemplando en la Pasión, y reparto en la semana los pasos. . Santo cuidao, Sí, pero no lo ha rezado desde ayer por la mañana, Que esas maldades se ven en culpas que cometí, que le llevan tras de sí hasta memorias del bien Cuál dejaste entre molestas congojas? . Ya las resisto: pastor amigo el de Cristo, llevando la Cruz acuestas. Ya no te lolvidaste ayer, si no pierdas en la ocasión, prosigue en tu devoción, sabrasle amar, y temer: Postra la rodilla en tierra! Bien cumple ofrendas, y votos, para los menos devoros ay que comer en la sierra? Bien cerca está una cabaña donde hallarás queso, y pan. Y dígame no tendrán un trago, aunque sea de España? mas no fuera mucho exceso, vamos por nuestra ración l Acá viene este ladrón, arrugote el pan, y el queso. Qué quieres dragón, cruel? Estorbar su devoción, que para Dios la oración es mensajero el más fiel No hay estorbo que le obligue, Mi voz será poderosa, a Cesar hallo a su esposa, No te diviertas, prosigue, A Belflor la lleva, y luego a matarme ha de volver No tienes de que temer, que Dies escucha tu ruego. Humíllate a tu Criador. No hay nombre que no se asombre, si es de Dios, mas di que es hombre, y le tendré más temor, como Dios daba tañor, no con atención tan presta su queja le era molesta, el diluvio lo mostró, mas después que lo padeció, le guarda como le cuesta. Prodigio es, que aunque se ha visto no hay demonio a quien no asombre ver que se cóndene un hombre, que costó sangre de Cristo: Yo que de su piedad resisto con obstinación tan clara: que me ha costado tan cara, si cuando peque atrevido Dios hubiera padecido, pienso que yo me enmendara, Ya estoy postrado a sus pies, pero es cosa prodiginsa, que a un pecador se le muestre en contemplación . Son obres, de su gran piedad, el sabe la medicina tan propia l. de las almas; esta es tuya, y estas obras tan heroicas a unas al más las previenen, y a otras almas perficciona, Pabio que le perseguía, oyo aquella voz dichosa. Hibólito hombre tan fiero vio la luz que a ti te asobra Dios tiene muchos caminos para su misericordia. Ya es mío aunque le persigas, alcanzará la victeria, prosigue en temor, y amor, porque no sabes la hora en que te ha de pedir cuenta. Aunque es, señor, temerosa, mas os amo que la temo. Que de blasonas pregonas. Quién en Dios no te ha vencido? Ahora tiene vida. . Ya es otra No puede pecar? An l puede Pues pudiendo, quién lo estorba? Al favor de Dios, y el mío. Remitámoslo a las obras. No podrá todo el infierno. Toca al arma. . Al arma toca Mis instrumentos son culpas. Los míos misericordias. Cierto está mi vencimiento. Más cierta está mi victoria Todo el infierno me ayuda. Todos los cielos me abonan, Cómo vos no me olvidéis, todas las fuerzas son pocas. Vamos, y descansarás. Pastor, tus cuidados logras, JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA
Cuando se ha de ejecutar este oficio tan regalado? a saltear me ha enseñado, y yo pienso que a saltar, Pues qué es lo que te desvela? El Verdugo, y lo merece, el capote que parece que guele a yesca, y pajuela, Oye, preguntarle quieto, quien se ha hecho de vestir, porque no quisiera ir donde trabaja el ropero? tome allá. . qué hace? . Crea que tanto color no he visto, que parece juro a Cristo, que traigo una chimenea. pues la montera, dirán, que es melindre lo que digo plaza ha pasado conmigo de cazuela de alquitrán. . Pues cómo ahora te enfada? no lo has todo de ver? Quiérote satisfacer es ln hambre tan helada, y aprieta con tal rigor, en poniendo en cala el pie, que en el infierno aún nosé si podrá entrar el calor, Entre una escuadra en el valle, y suba al monte otra el cuadra, para que ningún ladrón pueda escaparse Palabras dignas de ponderación, no lo oye? . Sí. Pues qué aguarda? Yo no temo a la justicia. Pues aunque fuera su hermana, el enano que quisiere crecer treinta y cuatro varas, póngase a córchete (a cielos!) los que se están en su casa con mil ducados de renta, si sentirán mi desgracia, mas si ya deje el ropaje, qué temor? pero la cara no me ayuda, de una treta me he de valer . No te vayas, Ni él tampoco, que me importa, Aquí está un hombre, En Ferrara estas maldades permiten; ya he dicho que voy sin blanca? si quiere que me desnude, señor ladrón . Con quién habla? 1. Su vez solamente escucho. 2. Solo está . Si aquí me mata, quedan huérfanos dica hijos, y dos mujeres preñadas. . Con quién hablavas. . Señor, no le ve sino llegaran tan presto me hacen andrajos. Ladrones. . Brava ignlancia, pues quien trailes Capuchivos, Cercadles, no se nos vayano Que más cercados los quieren? Adonde estána . Buen achanza a los de la profesión no conoces? 1. Esta es trampa de este villano sin duda que le importa que se vayan os ladrones pues pretende deteneros. . No cegaran, si me buscaran a mí que estos corchetes sin alma vayan horros, y a partir con un ladrón. 1 La montaña habrán de duperar primero, si creemos sus palabras. Prende ese hombre, donde dice que están Buena es la pavana, por Dios, también vuesasted se viene con cataratas, juro a Cristo, que me huelgo, por una deuda le hallarán, y le sacarán a un pobre los colchones. . Si me engañas te he de dar garrote a un árbol Si él viene con buenas ganas de engañarse, para que quiere echarme a mí las cabras, que veas a media noche un cohecho, y se te escapa, un ladrón a medio día, ladrón corchete 1. Si hablas. Traes también otro garrote? Poco han servido mis traza? si la mayor no ejecuto, sobre esta verde montaña hay una pequeña hermita, que de la Virgen de Gracia y ene el nombre, Porcia, y César, como ya estos bosques guarda, desvelada la justicia, seguros de la betrasca, de tanto peligro vienen a rendir al Templo gracias: Pues hoy verá mi poder el innervo con que hazaña volveré al margen ardiente, cuyas ondas coronadas de abrasados basiliscos, anegan quemán, y matan, siendo su perior la vida muerta, porque no se acaba, si Carros, y su Custodio vitoiosos se me escapan. Qué miras? . Válgame el cioe! eshoy mirando que es casa anduvo naturaleza (siendo en lo demás tan varia) contigo, y con mi cuñado de las dos hido una cara, Hay cosa mos parecida, y el lugar también, extraña semeranza, una fortuna, y de muenos envidiada, ha de ser la de los los, si bien la muerte temprana de mi cunado dejo harta piedad en su casa. De que murió? . Aseteado. Y es es la semejanza? adónde tengo el lunar? Aquí juntico a la barba s. Adónde? Muestra la mano. tamano es como una haba, no la tientas? 1. No por Dios, dónde vas pícaro? . Aguardo iré a tomar la medida al de mi cuñado. Italia. muestra con frecuentes votos cuanto debe a esta montaña, honrada en sagradas luces con la luz de tanta gracia, como a la Virgen la deben, fuente, valle, monte, y casa, la fuente en copiosas venas, llora cuanto las dilata, que si bien peinan risueñas la limpia margen que hbanan Siente que al templo se nieguen por las luces que le faltan en la ausencia de María, la más dichosa morada, que ven Serafines puros, desde que risueña el alba sale atropellando sueños con luces por amenazas, hasta que en túmulos de oro, que ofrece al amor de España muere el Sol féniz ten brese, que nace cuando se acaba. Y así César te agradezco después de fortunas tantas, que vengamos de Besr a dar a la Virgen gracias, por tan nuevos benificios, mércedes tan soboranas Porcia, pues de tantoriesgo ya mis desvelos descansan, y vemos seguro el valle, y la vecina montaña. Sube a la sagrada hermita, que la seve corparda de peregrines que llegan asn cn lues visitarlo, n tanto que soy la vuelta a camino de Ferrara al Gobernado que lalió con gente, y armas (das buscando a Carlos, por ver si ne ha preso. . . En lo que tar- pagaré pensión al miedo, siendo tu ausencia la causa; Julia. . Qué mandas señora? Ves la buena suerte mía? Envidiosa estar podía de tus venturas la aurora. Ves cuando lágrimas llora, con que empieza a manecer, tierna flor, que sale a ver el Sol que en sus ojos vive, que por el luro las recibe, de que ha empecado a nacer? Pues el cielo (oh Julia) ordena, quien de fortuna se fía, que sea esta dicha mía, lipocrita de mi pena: Ve de pesares ajena el alma al rayo vestida del Sol, como flor dormida? pues hoy se viste la flor por cada haja en dolor, ro de su muerta vida. Pues qué sientes? No hay pesar, que pueda explicarlo el alma, que piense que en esta calma un perdió el maginar: tal vez se suele cortar una rama, y queda asida del árbol muerta, y perdida: así el alma te confieso, que la siento para el peso, pero no para la vida. ̱. To o qu teor erriera, en llegando al Tímolo . Sube, cuando desconfiada estuvo, pero el temor dudo más. Arriba descansarás. Dónde sin discurso voy? que si he de hallarme, no soy el que busco en tanto abismo, por verme que soy yo mismo a donde menos estoy. La poca seguridad de la vida me enseñaba. el paston que me guiaba, y era tanta su verdad, que entre el miedo, y la piedad fue tanta la pena mía, porque como hombre sentía riesgos de un camino incierto, que pienso que estaba muerto, mientras él me lo decía. Mes también llegué a advertir, que debe el hombre más ciego, vivir para morir luego, y morir para vivir: Este Cristiano sentir me enseño el pastor amigo. llevome el alma consigo, si el alma este bien merece, y es de suerte, que parece que vine el pastor conmigo. Pidiome que frecuentata la devoción de María: ella a su Templo me guía, mas que el Sol luciente, y clara: Si bien la vida repara. que en el monte le despeña, cuando el camino me enseña, viendo entre esfuerzo, temor una estrella en causiflor, y una muerte en cada peña. Poro la razón vencida, se turba cuando imagino, que hay en la muerte camino para descubrir la vida. Oh estrella de luz vestida, en ese asombro tan fiero. a donde temo, y espero, dulce consuelo recibo, de que para veros, vivo, si vos me miráis que muero. Si has descansado camina. Vamos, pues, y quiera el cielo, que este profundo desvelo temple la imagen divina. A vos Virgen Palestina consagro el alma que os doy. Julia más contenta estoy. Al Sol en su luz contemplo. Ya se descubre su templo, Ya sobre la cumbre voy Cielos, que he visto? ay de mí! Hubo peligro más fuerte! cielos ya he visto la muerte, que temi cuando subí. No en vanó el riesgo temí, Quién al peligro me guía? será la desdicha mía Quién vio en tanta claridad turbarse la castidad, viniendo a ver a María? Quiero volverme, mas veo el remplo . qué puedo hacer? volverme, que llego a ver el peligro en el deseo; tanto de la Virgen creo la pureza que se holgara en una ofensa tan clara, que de la ocasión se espera, que porque a Porcia no viera de la Virgen me olvidare. e Julia Carlos se retira, querrá prevenir su gente. como me tienes presente, si a gozar la presa spira. Porcia turbada se admira de su riesgo temerosa. Mi afrenta ha de ser forzosa, si va a llamar quien le guarde Llámele pues. . De cobarde vendré a parecer piadosa. Ese es consejo imprudente, Porcia, yo le he de llamar, que solo te podrá hablar, y robarte si trae gente: a Carlos. Mil veces miente la voz que el alma escuchó, de que aliento se formó? mas ya en ella hallé escrito. que la formó mi delito, para que tropiece yo. Quién me llama? . Julia fue, Carlos. Tú no me llamaste? Pues de mí lo imaginaste? De tu virtud no lo sé, de mi culpa lo pensé, que como vuelvo a trazar la muerte, que me has de dar. viéndome escaparla vida, se envolvio en la voz mentida para volverse a escuchar, Luego puedo estar segura de que no me ofenderás? Dios venció, que pudo más que mi bárbara lucura: Porcia tu honestahermosura con desengañado amor, es para mi hermosa flor, que en su sencilla pureza resultan de su belleza alabanzas de Criador. Quién te ha sucedido? . El Ci Luego tu engoño conoces. No lo publican mis voces? que has de engañarme recelo. C. Como si mi fuego es hielo? Podte yo creerlo? . Sí. es a que has venido aquí, si ha cesado tu porfía? A dar gracias a María de que te he olvidado a ti. Quieres lograr tu victoria? Pues que revuelvas te pido, que esta tan tierno el olvido, que más parece memoria? Genero es de vanagloria decir que te vencerás, euando en el peligro estás, no este laurel te concedas, cuando es peligro si te quedas, y es milagro si te vas. en la Virgen te socorre, el milagro de olvidar, no me des que sospechar. has venido a que le borre. Si el puerto muestra en su torre, luciente farol y en él al pajel da abno fiel, que viene al riesgo preciso, que culpa tiene el aviso, si no se escapa di bajel? Ton veloz el alma vuela con la luz, que el rielgo advierte, que porque me trujo a verte, piense que es la luz cautela; Mi pecado se desvela, tricando la muerte mía, el cielo en su luz me guía, mas tan a un tienpo los dos, que en la dudasi es de Dios, temo la luz que me envidia. Detente Cesar que a mí el castigarle me toca. Cuando el honor me provoca, he de obedecerte a tir La voz de mi espora vil Yo la del oovernador. Este es el peligro mayor, tu muerte buscan. Qué haré cielos? pero bien se ve que es más honroso el temor. Cerradle todos los pasos del valle, y monte No llegue a valerse del sagrado del templo . Que bien merecen tan morrales amenazas lo que a los cilos ofenden; si mis culpas me hanatraido a tan afrentosa muerte cumpla el cielo snjusticia, pero mientras le previene, es desesperado intento, que yo al castigo me entriegue pudiendo librarme. En vano ha de ser cuando lo intentes, que a la puetra de la hermita han puesto guardas. . Oh sienpre elrados discurlos qmies, este es el ha que os previene, a quie ha ofendido el cielo, lagrado el cielo le negua; oh Virgen, vniendo a veros, suráscárcel nuestro alberguer (tan lacos vuestros ruegos: y vuestra vista mi muerte por el tie de esta mientaña Qué aguas las? qué te detienes? Corre al mar undolo el río, quizá esté medio me frecen para mi guerda los cielos profundas hondas valedme, pues sois espejos del Templo, que más cristales vierte, priilegios que os aduenan como sagrados laureles. O si nudiera hbjarlo que aurque me ofendió, merece su justo arrepentimiento, que su castigo reserven, para su enmienda los cielos piadosos, cuando se ofenden: pero son secretos suyos, siempre sabios, j astos siempre, pues peligrososy confuso, permiten ya, que tropiece en los delitos pasados, para despeños presentes. Baje el monte llego al valle, que acechanzas le previene, como el espínealidonio, que a venablos, ya lebreles, pega en búfidos frroces, los mismos riesgos que teme, ya en los afanes postreros, bizarro como valiente, sin desesperar la vrda, retrrados pastos mueve. Ya sale a la verde orilla, ya los crisales alegres, parece que se adelantan, como su peligro entiender Mas los ministros airados, por ofendidos crueles, lo que se resiste culpan, castigan lo que se miente. Ya vencedoPue las pulitas, o lo que peligros pueden, a la palestra del agua vitotiosas plantas mueve, pero si fruto, o piedades, a quien quieres que lo cuenre, si las lágrimas el lipsan los dos testigos más neles? De las pistolas le valen, porque rompa el plomo ardierte eselo de se vid, antes que el del agua quiebre, ya le apuntan, ya lo tiran. O infeliz hombre mi veces que tropezando en tu vida, te dio la mano la muerte, ya turquesa de desdichas, imprime en la arena ardiente la sangre que como suya, o la besa; o se la bebe, ya con las postreras luces, como antorcha que se muere, se levanta, y deja en sangre la mitad del ser que pierde. Mas quien podrá quien, ay cielos! aunque la pienad se queje, derá licencia a los ojos, para que asistan a verle? Vamos Julia, a no mirarle, que no hay alma que se vengue, donde la sangre descubre, que el ofensor se arrepiente. Dónde estas Custodio mío? ahora es bien, que me dejes, donde los sentidos todos sus opesaciones pierden? Oh Virgen! si es blasón tuyo, que de afligidos te acuerdes, ya llegó la última hora, mucha memoria me debes. Carlos buen amigo soy, consia por más que peques, que quien pide a Dios perdón, de justicia le merece Puede haber hijo tan malo, que si a su padre le vuelve, no le ampare, y le reciba? pues que padre hay más clemente, que tu Dios pues por no ver las culpas con que le ofendes, quiere una lágrima tuya, para que borradas queden? Pagaste con lo posidle, que es la vida, llora, y siente, que ofendiste a su justicia, cuando piedades te ofrece. Custodio mío, quisiera que Dios, pues todo lo puede, me diera dolor tan grande de mis culpas, que pudiesen cifrarse en este dolor. Pésame que sean tún tan breves todos los martirios juntos de los tiranos rebeldes, que aunque es flaca recompensa para la culpa más leve, la sangre de Cristo basta a mil mundos si le ofenden. Pues ese dolor te salva, para que a Dios te confieses, pues falta ministro tuyo, Si la Virgen intercede por mí, seguro camino por los pasos de la muerte. Ay Dios mi Rosario. . Aguarda, que en el mismo sitio mueres, donde el que te dio aquel hombre, dejé en un árbol pendiente, porque la Abogada tuya este favor te concede, para darte confianzas que de tu parte la tienes. ̱e e l virgen a vos me encomiendo, o muero Jesús mil veces. Yu espero. . Y perdón dio. Pues que importa que le pida, la confesión le falto. El deseo le salvó. Ese vano pensamiento, porque si solo el intento le puede a un hombre salvar, en la Iglesia vendrá a estar de valde este Sacramento. Si ahora Dios te criara. adonde el Sol se acrisola, por esa blasfema sola, mil veces te condenara: la intención no le bastara a un hombre para ofender adiós? Lo he de conceder. Pues como quieres negar, que no sirva de ayudar, sirviendo para caer? Para que es la confesión, que este Sacramento esmalta? Para cuando a un hombre falta verdadera contrición pero al que pide perdón con dolor, y se tan clara, si contrición no bastara, como en la Iglesia se ha visto bájara avsolverle Cristo, cuando ministro faltara, Dios es justo. . A decir llego, que abonar su ley me obligo, que de envidiosa la persigo, pero no porque la niego: Si libre de eterno fuego, me viera, y quien es dudara, Dios, y como hombre buscara la ciencia que hay en los dos. para conocer a Dios, de su ley me aprovechara. Pues si por más que te asombres, quiso nacer y morir, porque les ha de pedir imposibles a los hombres? Sus títulos, y renombres? son de la piedad que espera el hombre. . Pues dime, fuera su sticia, y piadoso medio, que muriera sin remedio. cuando remedio pidiera? Para qué es la confesión? aquí es bien que te convenza, no es por aquella vergüenza, que engendró su cunfesión, de ver que sus culpas son noctorias a otro hombre? Fuera culpa negarlo. . Pues muera, sin el último favor, pues muere sin el dolor que la confesión le diera, Hácele una ofensa grave a un señor un falto amigo, cóbrale por enernigo huye, pero huyendodao. que de su pecho la llave tiene un criado privado; buscándole, no le halló, y dice al dueño su error, pues quien lo dice al Señor, mejor lo dirá al criado. Ya tú no tienes que ver con alma, que es bella image de Dios, qa gozar empieza seguras erernidades. Y para que más te asombres favores particulares, con un prodigio visible, notorio en todas edades, ha de honrar su cuerpo al cielo, porque a mí que soy el Ángel de su Guarda, me guardo rspeto, y amor tan grande: que me llamaba deboro, para que yo le ayudase. Pen que e alere el cieloquer con más tormentos matarme? Veralo ahora tu envidia. Cada impulso será un áspid. Custodio a ayudarre vengo: al templo de la que es Madre siempre Virgen, de quien siempre el Sol de sus plantas nace, hemos de llevar el cuerpo de Carlos. . Si quiere honrarle el cielo, que marillas, que le de sepulcro un Ángel. Ciudádanos de Ferrara, los que atravesáis el valle de Belflor, venid a honrar con exequias funcrales a Carlos dadle sepulcro adonde el cuerpo os guiate, Qué prodigios muestra el Cielo! Con efetos admirables, vemos que es alma dichosa, pues divinas honras hacen los Ángeles a su cuerpo, Que esto sufran mis pesares. Obedezcamos al Cielo. Rendirán manchados jaspes al buril materia hermosa: para que el sepulcro labren. . Pensiras que me ha ieneido Este laurel no es bastante? No. . Pues por qué? Soy eterno y lo que el mundo durare seré dragón que le asombre, seré volcán que le abrase. Yo la planta que te pise, yo la llavia que te apague. Cual hidra de siete cuellos iré inficionando el aire, Yo el rayo de luz serena, que tus tinieblas de haga, No ha de haber hombre mortal, que de mi furor te escape: desde donde el Norte frío sobre carámbalos bate las alas, cuajando espumas en revueltos vrucanes, hasta los templados clima del Sur, en cuyos paisajes, al Sol tributan los Indios, oro que en sus montes hace, Para vigilante, darda de los hombres, vive un Ángel; que a cada espíritu asiste, desde los rojos umbrales del Alba risueña, adonde sitve a sus rayos de cárcel, alcanzar de ondas lalobres, con cimientos de corales, Vey a convocar escuadras de rebeldes Capitanes, que gozan por suelo penas, que de ajenas glorias nacen, Yo a coronarme de flores, como yo mismo inmortales en aquella patria hermosa, donde los justos descansen. De allá verás mis victorias, De allá veré tus pesares. Recibidme abismos fieros para volver a vengarme. Dios aenció, toda criatura, cante su nombre enefable. Y si tan humildes versos pueden entrar a la parte con la piedad, os suplico, que sus faltas, aunque grandes, los supláis por los deseos, si son prendas que lo valen,
