Texto digital

Texto digital de Amor, industria y poder

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Lorenzo de las Llamosas
Atribución estilometría
Lorenzo de las Llamosas Segura
Género
Fiesta
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática (corregida con posterioridad) de una suelta (Madrid, s.i., 1692 [BNE: R/18431]).

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Amor, industria y poder. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/amor-industria-y-poder.

Logo BICUVE

AMOR, INDUSTRIA Y PODER

Pues otro Mayo los años Floridos le deben a Europa, beldad de estos con gala, con voces con luces con festejemos acordes. el Valle la Playa, la Cumbre, y el Bosque. Oh pese a las asperezas que duramente se oponen a la valiente porfía, que, o las violenta, o las rompe. Y pues Numen Benigno, y Supremo, fortunas da Jove, sus glorias aplaudan unidas. las plumas, las ondas, las luces, las flores, en Vientos, y Mares, en Astros, y Montes. Vencí en fin las asperezas, a un a pesar de lo indócil grosero, pero qué escucho himnos quien con armonía impone quietud al aire, diciendo: en acordados rumores. Con galas, con luces, e Solo festivos acentos, el eco me da en su informe, sin que Extranjero, y perdido, en estos Mares de olores, sepa a que Estrella Fragrante, podré elegir para Norte; mas en esta Gruta oculto de las bellas confusiones, a quienes con duplicado susto, el alma reconoce, pues confusiones, y bellas, son duplicados horrores: sabré a que parte he llegado, pues dicen estos Pastores. Y pues a Cupido, Deidad Poderosa; las almas conocen, sus triunfos confiesen rendidas en voces, y espumas, en luces y olores, las plumas, las ondas, los signos, las flores. No entiendo más de la dulce violenta ley, que se impone a costa del albedrío en todos los corazones. Qué haré, que el Eco aún no parte en mi confusión las voces? pues añade a la armonía mas dudas, cuando responde: Aguarda, para que al Templo hipócritamente corres, si vas huyendo, enemiga, de humildes adoraciones. Qué no vedad tan esquiva? pero cuando en las pasiones del amor más reverente son novedad los rigores? Prendedle, matadle, muera, por más que en fresnos, y robles, al huir la prisión, su insulto busque confusas prisiones. Más novedades escucho, pues oyen mis atenciones en varias distintas partes. Voz, n. A la playa; al valle, al monte. Qué es esto? de nadie puedo saber en tanto desorden, quién confunde la armonía? diciendo en contradiciones. Ved, Gileta, que me pierdo, y que os aviso, Mayores. cada instante son mis dudas, pues en bellezas, y voces, contrapuesto Coro miro, que en suaves oposiciones de dulzura, y de matices, de luces, y de rumores, dudo, si escucho hermosuras, o si estoy viendo lo acorde: Hacia aquí sale, y oculto en estas ramas informes veré, si alguna noticia me dan sus ecos veloces. , , rs . Y pues todas las almas a Venus, Divina Deidad reconocen, a su gloria le rindan obsequios en Cielos, y Mares, en Vientos, Montes, los Astros, las Holas, las Aves, las Plo- . Qué hermosa! cuán diferentes que en los jardines las flores en tu pelo están. El lazo, que luciente las recoge, las pule, cuando las deja más bellas con las prisiones. (tes, Gozoso el prado se muestra, de ver que dos Albas goce. A este Dia, le es preciso el duplicar sus candores, pues si Europa, nuestra Infanta luces le esparce más nobles, son menester dos Auroras para cumplir con dos Soles. Las lisonjas os estimo: y mientras que se dispone ir a las Aras lucientes de Venus, Cupido, y lobe, entrad en esos jardines que hacia la ribera corren. Pues el acento repita en armonía conforme, Pues otro Mayo, Válgame el Cielo: quién pudo prevenir más confusiones: pues cuando me veo perdido, sin que mi fineza logre encontrar la Ninfa, a quien aún la pasión no conoce, me miro, donde en aplausos de otra hermosura, a los Dioses se previenen sacrificios, diciendo en continuas voces: , . Con galas, con luces, Y porque seguir no pueda sus acordados rumores, escucho de esta otra parte, A la Playa, al Valle, al Monte. Diciendo en ecos distintos, otros confusos rigores, de entre aquellos troncos sale, matadle: pero no; logre la vida, hasta que en las Aras desenoje los Ardores. Ya no hay paciencia, empeñado he de inquirir hoy adonde, Valedme, a tanta volante sangrienta amenaza Joven; que he menester esta vida para más adoraciones. En esa vecina gruta asegura tus temores, que en mí será conveniencia arriesgar mis confusiones. Bien esa piedad noticia de tu corazón lo noble. . Válgame amor! ni el cuidado uniera acasos mayores, pues cuando creí que mis dudas, de este Pastor al informe cesasen: pero qué miro hermosa Deidad, adónde? Osado necio, infelice, agradécele al nuevo orden de Diana, el que tan remisos mires mis crueles arpones: sella el labio, y mientras llegan ella, y sus Ninfas, inmóvil con el susto, sostituye lo violento a las prisiones, o si no al opreso alado volante sangriento golpe de esta flecha. Tente, espera, bella Deidad, no que aflojes la feliz cuerda que oprimes, piden por temor mis voces; si no es solo porque sepas, cuando el alma me despojes. que a tu hermosura le quitan el trofeo los arpones. Sin la gloria de mirarte, el pecho fiel te conoce, porque sin verte, ha sabido darte mi fee adoraciones Extranjero, y Peregrino apenas piso estos montes, por ver tu hermosura: cómo puede mi amor? Esas voces vuelva tu osadía al Pecho a ser silencios, no enojes: Llegad Ninfas, que Florinda le ha alcanzado. Este es tu nombre? Reparad, que yo no alumbro ceguedades. 1. Ea, no logre hacernos segunda vez que penetremos el bosque en su busca. Que Florinda huyo de alcanzarle! voyme, así por no ver las glorias de esta altiva, cuanto porqué juago que he visto a Cloriante en los límites del monte, con quien allá en mis infancias se emplearon mis aficiones, haciendo la edad, por tierna mas dóciles los rigores. Narcisa, a nuestra Sagrada Casta Diosa, en ese bosque diligente busca, y sepa que la esperamos conformes, para que este infeliz pague el pisar la línea, donde aún huye Apolo, luciendo cobardes sus esplendores, Ya te obedezco; mas solo . por dar gusto a mis pasiones. Crueles hermosas Deidades, No a los alados rigores encarguéis de vuestras flechas sangrientas indignaciones: A los ojos, como a rayos fiad las iras, porque logren al herir como lucientes, vencer como resplandores, Pero sabed, que Extranjero apenas mis confusiones el límite de esa falda han penetrado: mas sobre para, que yo sea reo que vuestras iras se enojen, Y tú, Deidad Peregrina, en cuyos Celestes Orbes son las Estrellas que inclinan las violencias de dos Soles, a la vanidad dichosa de morir a tus ardores: perdona, que te desmienta el que infelice me nombres, pues el tormento apacible de verme abrasar Veloces, Hijas del Desdén, y el Aire, ya para intentos mayores, (pues me niegan sacrificios, dándole a todos los Dioses) os he menester crueles: pero que infelice Joven es este? Pues no es aquel que os vi seguir en el monte? Dejad que de mis desdichas a una Deidad haga informe, que en quien padece; el suspiro tiene más explicaciones. De ese Numen, que tres rayos empuña en las ondas, Jobe, de cuanto escamado verde dominio el Golfo compone; entre peñascos y alcoyas IOR de Nereidas, y Tritones hijo soy: (oh cuanto siente quien en sus males atroces, para blasón de su pena comienza por sus Blasones!) Extranjero soy en este Valle, Proteo es mi nombre, mi Patria esa Isla, vecina al Reino de Creta; donde vi, que sufriendo a las ondas el rendido escollo, inmóvil, eran con lo muy sufrido, serviles sus atenciones, pues de su paciencia, hacían el dominio los rigores. Con esta advertencia! altiva, hice que mis aficiones huyesen, aquel hechizo que con halagos traidores introduce tiranías, dorando las sinrazones. No era rebelde al Imperio de amor, mas con reflexiones el corazón retiraba de cuantos lazos dispone, y allá le dejaba al susto que adorase las prisiones, Con estas desconfianzas, batallando mis temores, entre un campo de espesuras, (rústico cuerpo del bosque) donde era templada sombra fresco muro a los ardores, hallé una fuente, que ruda copa de los Ruiseñores, entre Mosquetas, y Rosas tan tímidamente corre, que aún al susto de las plantas se fingió cristal inmóvil. En este emblema, afligidas pararon mis atenciones, viendo en Fuete, Flores, y Aves sin piedades los Arpones, sin corazón la hermosura; y todo un llanto sin voces. (Esto se pasó al discurso del discurso, a los temores en los temores; fue susto en el susto, explicaciones, la explicación como queja de los temidos dolores; fue suspiro, a quien el eco también herido responde; con que el mal, eternizado de infelices sucesiones. duraba como desgracia; dando aliento mis horrores del acaso de una idea a la edad de mil pasiones) Reclinado, en fin, del sueño dispuso el amor; que logre aquellas inadvertidas, indefensas suspensiones en que vive el albedrío, sin que el juicio le aprisione. Oh implicado Dios! que sabes armando campos traidores, con socorros de descuidos, arruinar los corazones. Dormime, y la fantasía con enemigo desorden de la razón, y el sentido, se fue introduciendo entonces, si no dueño, que los mande, engaño, que los informe: Vi una Ninfa, de quien eran reflejo todas las flores, pues jazmines; y claveles, en hermosas confusiones, a su púrpura, y su nieve debieron grana, y candores, Cual estaré de gustoso con mis quejidos errores, pues cuento, por realidades de una sombra las ficciones! Era el cabello: mas cómo podrán turbadas razones en las voces de los sustos hallar con arte las voces? Pero en fin, no como es ella, sino como se su pone qué es él sol; por más que diestra mano, elegante le copie, me restaré al imposible, de que traslade, aunque borre la imperfección de mi labio de su luz las perfecciones.) Dorado golfo el cabello mar era de amor, adonde al mirar ondas más bellas Cupido con ambiciones, culpó a Venus que naciese entre rizos menos nobles. En la frente, vi nevados prodigios de luces, porque no solo se reparaban amanecidos albores, mas dudaban reverentes atentas admiraciones, ver tan helada la nieve en las líneas de dos soles? El Cielo sus bellos arcos en sus cejas desconoce; no solo porque aquí vivan más bellos, sin más colores, cuanto porque ellas enseñan con sus esquivas liciones, que dos iris en el Cielo pueden anunciar rigores. Sus ojos, pero dormida negaba sus resplandores, y así mi silencio sea culto a su quietud conforme. La proporción, que a su rostro divide las proporciones, cuanto hurtó a los dos claveles que con nueva gala rompe, lo da al aire por tesoro, en suaves respiraciones. Sus mejillas, eran campo de púrpura, y de candores, siendo las dos igualmente, en tan bellas confusiones rosas, con trajes de luces; luces, con galas de olores. Su cuello; torneado pasmo del terso asombro, compone aquellas dificultades que hacen las admiraciones, de ver al mármol helado estar produciendo flores. Estas al pecho caídas, causaban más suspensiones, haciendo el amor ufano. para prisión de los Dioses; que a ardientes pomos de nieve jazmines de incendio abrochen Su estrecho talle; en armiños negó floridos ardores, porque la crueldad del pecho, cuando candidez expone, entre volcanes de iras, sea mongibel más noble. Las manos; mas hay que el labio se manda de los temores, y está haciendo gala el susto de irme turbando las voces. Admireme al verla, y luego que mi atención reconoce, despierta injusta, mandando que sus celajes se enojen, porque en su beldad, estaban ignorados los favores. Tempestad de rayos luego armada vi en sus arpones, y esperando envanecerme con dejar herirme dócil; le rendí el pecho, mas poco tuvo en él mi amor entonces, si no es que para otro triunfo tuviese dos corazones. Esto entendí; mas severa, porque ni aún sus iras logre, para que su ídolo eleve mis ansias a adoraciones, se fue con tan florecientes breves esquivas veloces huellas, que ni aún pudo el campo darlas índice en sus flores. iba a rogarla, mas luego me dejó un desmayo inmóvil si bien advertí, que fuera aún el suspiro desorden; pues ya formara elocuentes sin el corazón las voces. Al fin la seguí; y absorto vi; permite que me asombre que una admiración, solo es idioma de admiraciones. Vi debajo de la sombra de un mirto a Venus, perdone tu deidad, si es que se ofende de que otra deidad se nombre. Al amor tenía en sus brazos, por darle fuerzas mayores, y a penas entre el reparo todo el dolor me conocen, cuando me acusan delitos, las que eran veneraciones. Este es, Proteo, aquel necio escándalo de Pastores, quien ofende con descuidos tus aras, y mis arpones, dijo a Venus; y ella airada sobre su ceño, descoge aquella inconstante esquiva gracia de injustos rigores. No dijo más; que a unos ojos que todo son atenciones, los afectos desemblante son más elocuentes voces, Iba a disculparme, y quiso el amor que ni eso logre, porque en mí, infelices fuesen hasta las explicaciones. Y porque no me gloriase de que le vi, sin que enoje de la alada tiranía las doradas sinrazones, encargó a las amenazas la inquietud de mis pasiones, Amaras, dijo, esa Ninfa; sin que tus adoraciones puedan pasar de mentales a explicarla sus fervores, pues haciendo que tu afecto su casta beldad ignore, con razones no entendidas te desharé tus razones. Mas Venus, prosiguió afable (dos veces Deidad entonces) síguela, Proteo, que ambos te prestaremos favores, cuando estén los escarmientos en sus peligros mayores. Asintió el amor, y luego desenlazando prisiones, que la frialdad del veleño, y impuso al sentido, porque la razón como dormida, como razón no me estorbe; miré el efecto, sin ver la causa de mis dolores. Buscarle intenté, y perdido errante, rompí ese bosque, mas al mirar esa Ninfa: pero que digo las voces . que doy al silencio, sean a su decoro oblaciones: matarme quiere, diciendo: que de tu voz, por nuevo orden debo la vida a la humilde obediencia que la impones. Y así, Deidad Peregrina, por ser Extranjero, logren de aquí adelanté mis ansias tus piedades, Tus favores, Hasta este acaso benigno con mis ruegos se interpone. Aún más que en lo que refieres en tu intento se conoce lo Extranjero, y lo ignorante, pues del rito, ciego, y torpe de amor, en mis coros buscas tan bandidas compasiones. Allá a Venus, y a Cupido pidan, tus ciegos errores piedad; y vosotras Ninfas venid conmigo, a que logre vengar, que no me den culto, cuando le dan a otros Dioses, Con que en ti no he esperar? Qué has de esperar? Tus favores. Venid, porque estos acasos son sacrilegios, si se oyen Pues este Extranjero viene . amparado a los favores de amor, y Venus en él verán mis indignaciones. . De haber oído este Extranjero voy sintiendo en mis pasiones no sé qué; que al ignorarlo . tropiezo con mis temores. . En Cloriante, y en Florinda . odios, y afectos se oponen a ocuparme, una memoria que a entrambos teme traidores, Podranse unir más pesares para un infelice, Dioses; que ardiente nuevo cuidado es este, que en mis fervores con la novedad va haciendo tratables las sinrazones, que he visto en aquella Ninfa, que sin conocer por donde en el afán de la idea introduce sus pensiones? Válgame amor! llamar quiero al que aquí se ocultó; Joven galán: pero ya a mis ecos su presencia les responde. Noble Pastor, pues te hallas: callaré de mis dolores la nueva amorosa causa; ya libre de los rigores de una Deidad; que ella sola pudo informarte temores: dime, a qué confusa selva de troncos, armas, y voces, me ha conducido el destino derrotado en este monte Primero quiero que sepas como es Cloriante mi nombre, morador de aquestas selvas, y natural de estos montes, para que pueda tu gusto mandar mis obligaciones: y hecha esta salva a las dudas mis noticias te responden. Sidón, Corte de Fenicia y bella estación de flores es esta, donde hoy perdidas encuentras tus confusiones La playa, selva, y altura del Mar, el Valle, y el Monte, ocupan hermosos Templos de Venus, Cupido, y Jove, dando la estructura diestra a los tres, lugar conforme porque espuma, hiedra, y cumbre con propiedades nos copien en golfos, bosques, y alturas lo instable de los favores, de las prisiones lo ciego, y la altivez de lo noble. En estos hay hoy festejos, porque Europa, a quien conocen por su Princesa estas selvas, para que el Mayo la copie, oyen sus años floridos al Abril le da botones. Por esto las varias tropas, opuestas en lo conforme a distintas partes llaman los religiosos fervores, repitiendo los acentos: , . A la Playa, al Valle al Monte. También por esto en el viento diversos aplausos se oyen: pues si allí a Venus celebran repiten acá otras voces: . Y pues numen benigno, Con esto las Ninfas todas en bello esquivo desorden el valle cruzan, sin que aún de Diana los rigores pongan coto en sus vergeles a las más vivientes flores. Entre estas vi dos bellezas: quiero callarle los nombres . de Narcisa; y de Florinda, por sus propias atenciones. Si alguna será la Ninfa . que yo vi? Ah, celos traidores! Una a quien no se si diga que le debo inclinaciones, y otra a quien dije sintiendo que huyese, mi ruego dócil, aguarda, para que al Templo hipócritamente corres, si vas huyendo enemiga de humildes adoraciones Viome de una cumbre Diana, y manda, que aunque los robles inculta verde defensa den a mi riesgo, malogren la herida de amor, con otras heridas de sus arpones, si bien me deja la vida para desdichas mayores. Los demás ecos que oirías, ya de villanos Pastores, o ya de medrosas Ninfas, que con cobardes errores, venenoso áspid presumen cualquier césped que se enrosque, por ociosas no te explico, y pues Extranjero Joven te confiesan tus preguntas, vente conmigo, a mi pobre rústica amorosa Quinta a qué logre. Tus favores. Este misterioso acaso desperdicio de las voces dulces, que en esos jardines divierten a Europa acordes, con lo bien oído te piden que mis rendimientos honres. Válgame Amor, si Florinda . encenderá las pasiones, de este Pastor yo he de hacer por saberlo No respondes! De tan grandes novedades, hijas son las suspensiones, yo lo estimo, mas deslucen admitidos galardones? Calla, que para otro amparo te he menester. Guía donde pueda servirte, que es solo la obligación que me corre. Sígueme, pues, ay divino dueño de mis aficiones! Ya voy, mas solo por ver . si averiguo mis temores Tus favores, Sacra Deidad, por piedad logren hoy los ardores; pues naden de amor, y eres madre de amores, No cese vuestra armonía, de aplaudir a nuestra Diosa; diciendo en voz amorosa la acordada melodía. . . Qué fragrante aquella rosa al clavel no se recata, queriendo en no ser ingrata, ser con novedad hermosa. Quién ecos tan lisonjeros en nuestro coro ha mezclado? Será afán, articulado de Zagales jardineros, Gileta, ya os prevenido que he de amar, y sea a quien fuere, Porque? Alcornoque se muere . de que celos no le pido. Porque, si semos los dos como mitad, y mitad, amando en comunidad podré parecerme a vos . Qué amoroso aquel clavel sufre el desdén a esta flor, pues enciende con su ardor lo que ella hiela cruel otra vez la voz porfía de parte de la fineza, en malquistar la belleza con la ingrata tiranía, . Qué mal la beldad procura armarse del disfavor, pues parece que al rigor quiere deber la hermosura. Alegre debe de estar. A mí su asunto me espanta. Si es eso así, este que canta males se ha puesto a espantar. . Por ajar una pasión, que quizá fue reverente, se defrauda a lo decente una noble adoración Vosotras todas, pues tiene pasaje esa calle hermosa a la fachada suntuosa del Templo en que se previene a Venus el culto, id luego que ya yo a la vista os sigo. Ven aprisa, que contigo va más agradable el ruego, Por entender a que fin ofende esta voz lo cruel, no le he de dejar planté! sin registrar al jardín. . Si en lo bello la altivez es una gracia forzosa; cumpla la que fuere hermosa con desdeñar su esquivez. Ya que amor tanto me debe, que le sigo en este traje, haciendo que Jove baje, para que Europa se eleve: ya que el Trisulco olvidado, vengo a ausentarme rendido, sobornándola el oído, para ser bien escuchado: Aquí pretendo esperarla, pues el amor me ha ofrecido, que con su acento rendido hoy me ayudará a obligarla. Hasta aquí hallar no he podido al que con su acento leve ha impuesto el grave cuidado a mis justas altiveces. Ya llega hacia aquí el enigma, compuesto de fuego, y nieve, qué oculta la llama, solo para negar lo que enciende: merézcale mi armonía. la felicidad de verme, Que habrá ganado esta rosa en atesorar crueldades, si pudo de las piedades labrarse aplausos de hermosa? Jardinero, que te obliga a acusar tanto de aleves, los permitidos airados hermosos ceños crueles, que a pesar de los quejosos, son en la beldad decentes? Señora, yo: tarde aliento. Te turbas? sin duda tienes en las voces de tus ojos a tu vista delincuente. Yo lo confieso, pues viendo que absoluto dueño eres de lo esquivo, y de lo hermoso, mi ignorancia se convence, de que en beldad tan divina se hacen razón los desdenes. Ves esas flores, que humildes hacia tus pies se desprenden? pues solo buscan el dulce rigor de que las desdeñes, feriando a lo que te adoran; todo el aliento que mueren, No te entiendo. Cortesana mi explicación se detiene con el miedo de que el labio dé un tropiezo irreverente. A los ejemplos encargó lo que a mis voces no atiendes, porque en el noble delito de explicarme, y entenderme al mirarlos tú, en tus ojos, lo más de la culpa encuentres. Villano, noble delito! explicarte, y entenderte! sella el labio; y esas voces hacia el corazón las vuelve, pues por venenos del aire, serán de tu aliento muerte. Y si la inmensa distancia de quien soy, y de quien eres hace mayor tu osadía: mas qué acento me suspende? . . Enamorado de Leda, Jove en Cisne se convierte, porque el disfraz en lo amante se hace traición reverente. De alguna Ninfa que al Templo irá: pero otra vez vuelve. A que buen tiempo Cupido. . los rigores la divierte. . Canta Júpiter, y Leda juzga del Cisne la muerte, mas yerra, pues que le escucha, aunque él no vive, pues quiere. Cuanto siento que el respeto, en estas voces no deje, dar la aplicación al tierno incendio humilde decente, en que ardo, sin la osadía de la elección, pues celeste, puro precepto ejecuta, mi adoración reverente. Pues que más tus osadías conmigo explicarse pueden? Pudieran con esas voces, decirte mis ansias fieles, . . Y si aún fingida una pena la balla Ninfa enternece, como amantes realidades, tú dura esquivez no mueven? Calla que esas osadías, Fuese dejando a mi pecho las dejo advertidamente, por desprecio sin castigó, pues tan locas altiveces, aún cuando merecen iras, presumen ya que merecen. Voyme a buscar en Diana, remedio de honestas leyes, en quienes las amenazas, afirman lo reverente. nueva llama, con no verle llamaré al amor, pues me oye, oculto en esos Vergeles. Pero si humilde, rendida, y postrada su aljaba luciente se vio desarmada de su Imperio ardiente, mirando de Siquis, beldad imitada, que ha de hacer? que, que viendo, que a Europa le pide asustada, poder su deidad, rigor su esquivez, Si este suave incendio amoroso, le siento apacible, le miro gustoso, haciendo posible, que lo desdichado sea delicioso que ha de hacer, que, que, cuando al pedirle remedio amoroso en el mismo pesar aventuro el placer Si cuando sangrienta del arco des- prende. los dulces rigores, la copia pretende de plumas, y flores. ver si en sí, logra la flecha que enciende que ha de hacer, que, que, cuando antes le debe, la esfera que atiende. Almas al mirar, vidas al desdén, Mas Cielos que muere Jove: Cupido: . Jove, no intentes, que humanas heridas quejas, entre tu deidad disuenen. . Que he de hacer, cuando esté osado, dolor, mis fueros suspende, y en el pesar oprimido, el corazón, mas ardiente, exhala el vital eterno, calor, que anima celeste, la inferior porción, y al golpe, de tan voraz llama cede. . Calla suprema deidad, que no solo, humano te informa ese traje apa rente mas el modo de amar persuade que eclipses mortales tus luces padecen. Si todos los astros del Cielo, brillantes en rapto lucido tu ardor obedecen, con blanda lisonja vieras que apa- cibles. arman sus influjos contra suso y así, ven conmigo, buicando ojos, el Norte que al Polo de sus esquiveces fijando desaires, luciendo rigores, inclina distante, y empeña luciente. n . Pues dame un remedio, amor, . La esperanza, n . Más me ofende. . La persuasión. . No aprovecha, . La violencia. No es decente. . Pues a sentir, a adorar, a padecer en sus hasta que rindan, amor, y poder su ingratitud, su rigor, su desdén Calla, y sígueme, Gazapo. Digo, Señor, que no quiero. Ven, que al bosque de Diana, me he de empeñar; hoy resuelto, Pues yo no. Por qué? Porque, yo no soy hombre de empeño, y quiero vivir, Gazapo, hasta envejecer conejo. Pero dime, aquel cariño, que le tuviste en un tiempo a Narcisa; como ingrato; por Florinda? Calla. Quedo, que el hablar de manos solo, viene, aquí nos vcuu iomos. No es mejor que le diviertas aquel pobre forastero, tan grave melancolía como oculta en su silencio; pues huésped tuyo, debías estarle siempre asistiendo? Si impertinente prosigues, en querer darme consejos, te he de matar, Tehe de qué? Calla, y sígueme. No puedo. Ea ven, por vida tuya, que pues ahora Proteo, a divertir sus cuidados, salió a ese País lisonjero, he de ver, si de Florinda puedo lograr: Ello es hecho, de esta vez este Gazapo, ha de dejar el pellejo, Qué tienes? camina, acaba, Tengo temores, recelos, sospechas, sustos, ahogos, cobardías, dudas, miedos. Y en fin, tengo de esto tanto, cuanto de valor no tengo. Tengo más en las gargantas, de aquestos pies de sonetos, atravesados sin duda, dos mil grillos de respetos, y en fin, tengo un gran temor a los arpones sangrientos, porque al vulgar embarazo de todo este encogimiento, le arma sin duda mejor, el azogue, que el acero. Aguarda, porque una Ninfa viene, aquí nos ocultemos. A desdicha de criados, que en un propio movimiento, en ellos es cobardía; lo que en el amo es misterio; Pues ya sola me miro en este Prado ameno, y porque de él me fíe, aún me oye mudo el viento, Ahora que está fuente con húmedos afectos; aún al mármol más duro de lágrimas da ejemplos: quiero esparcir al aire mi dolor en acentos, por ver si le conozco repetido de el eco. En el decoro la queja forceje con el respeto, mas vencida del recato, muera a sustos del silencio. En la implicación del labio reprimida vuelva al pecho la exhalación; que en el airé fuera nube del aliento. Sin llegar al corazón; que de mi pesar suspenso, porque la voz del latido; no le dilate en su centro; Pero que digo, flores, errada la voz, Cielos, más me fatiga, troncos, y más me burla; vientos, siendo en mi mal testigos, flores, cielos, troncos, vientos, Ni aún con la armonía alivio este mi pesar severo, pues vulgarizo el achaque, estando sordo el remedio: Qué novedad será está, que traidora, va oprimiendo mi quietud, desde que he visto aquel perdido Extranjero? Llamad para tanta duda corazón, al pensamiento . Pues Cloriante, con la blada dulzura que le dio el Cielon suele cantar sus cuidados, yo quiero en el dulce metro que hace el número del llanto con la cláusula del eco, poner mis dulces pesares, si son dulces, por ser tiernos: pero hay amor! que allí miro de mis ternuras al dueño; quiero llegar. Es locura; muera a mis flechas primero, Aguarda, suspende Ninfa ese impulso, conociendo que ya desairado el tiro, si no ha de lograr trofeo: Ay amor! que mal respiro. Qué dudo? en qué me suspendo? Pues Náyade, de esta fuente de Diana los ritos celo, iré a avisarla, la culpa de este atrevido Extranjero, vengándome así del odio que siempre a Florinda tengo, de ver, que envidiosa logre aquello que yo no puedo. Vuelve al carcaj la dorada dulce vanidad del viento; pues si de ti la despides para que abrase mi pecho, cuanto de tu luz se aparta está de herirme más lejos. Por librarme de tus rayos, el alma elevé a tu cielo, y lo que hice, fue excusarles la distancia a los incendios Con adoración humilde, sin vida te amo, sabiendo que aún son culto en la elevada jerarquía, de los Templos, sin suspiros, una estatua, y unas cenizas, sin fuego. En eterna adoración el albedrío suspenso: Calla, que sin duda el juicio has perdido: mal aliento. . Delirios, sin duda; fueran estos rendidos afectos, si fueran menos humildes. Advertid, que no os entiendo, y agradeced que os perdone que aquí llegaseis: volveos. Pues apartad vuestros ojos, si he de obedecer atento, porque no es bien que una voz pueda más que dos luceros, Y para tener felice obedecido un precepto, y una Deidad obligada, a mi pesar, ya me vuelvo: Quedaos con vos, que así solo queda guardándoos el Cielo. Oculto aquí he de quedarme, . para poderla estar viendo Válgame yo; si he sentido que me obedezca tan presto? mas que digo, inadvertida ni aún lo que discurro entiendo, Acércate más, y veamos qué Ninfa: pero qué veo? Dos mi diablos que me lleven a esconderme en los infiernos. No es más que una Cazadora, que si me descuido, siento que no ha de dejarme sano, de un tiro, pelo, ni hueso? Fuese el cobarde, mas solo haré para hablarla aliento. Quiero de aquí retirarme por esta senda hacia el Templo, diciendo, por divertirme, en este acorde lamento: De que sirve que ignoré este tormento, si el discurso padece con el recelo? y la ignorancia solo le hace más nuevo. Como oculto su nombre cuando me quejo, es su mal más prolijo con el misterio, y hago solo un enigma de voz, y afecto, Ni entiendo lo que callo, ni lo que siento, porque el decoro niega en mi silencio, el idioma que en aire cifra mi aliento. . Bellísima Ninfa, a donde de Diana los castos favores, de Nobles temores defensa serán, felice, y ufana, y cuando más vana, siguiendo sangrienta armada en sus Coros, menos de flechas, que de altos decoros, seré quien errores de ciegos amores esquiva maltrate, airada cas. siendo en mis rigores quien mas se ensangriente, quien menos se obligue, Nunca lo esquivo desaira el afecto. A pesar de este embarazo he de esperar aquí atento. En nuevo mar de armonía zozobra mi pensamiento. Al responderte, en la dulce melodía me suspendo. . Quien cuando busco de diana pámpanos en su Coro honesto, implicado me responde en la confusión del viento? . Dónde, esquiva adorada, se empeña tu hermosura, sin ver en la espesura de esta selva intrincada, que hasta las vides, con nudos constantes enlazan benignas los olmos amantes? Vuelve, no llegues, no, donde la hermosura le sirve al rigor. . Aquella fuentecilla, que en la nos desiguales, buscando otros cristales, rompe su verde orilla, de tanto bullicio repara el desvelo, que corre a pagarle la feea un arroyuelo, . La rosa, que distante ve el clavel que la adora, su bello aljófar llora, por pagárle lo amante, teniendo por gala mejor su belleza gastar en caricias toda su riqueza. Vuelve, no llegues, no, do de la hermosura le sirve al rigor. . . Que el Amor, el Poder, no se vence del rigor, ni se ha vencido al desdén, Ya conozco este enemigo, falso, apacible, concento, veloz por entre esta senda buscaré de Diana el templo. . Adónde vas, si el Amor, y el Poder, te van siguiendo: Cuanto estorbo los acasos, han juntado a mis deseos: ya está sola, ahora a hablarla aunque desconfiado llego. Sigámosla, pues, Cupido, a ver si escucha mi afecto. Es en vanó, pues con Diana, tendrá el desdén más severo: aguardemos, pues desde este Solio eminente la vemos. Contento solo con verla estoy aquí, mas qué es esto! . Bella deidad, pues felice consigo, aunque no merezco, Esto solo me faltaba, . Yo salgo estorbar mis celos. Osados, viven mis iras, mas no viven si esto veo? . Ninfas todas a la fuente. e. Todas a la fuente. Cielos, mas el parecer culpada, que no el castigo recelo? escondeos, que esperáis. Por vos, y por Dana, puedo hacerlo solo. También, por lo mismo os obedezco. Amor, prestadme la vida para averiguar mis celos. s. Para averiguar mi susto, prestadme, Cupido, vepo. Felia yo, pues vuelvo a verla, sin Templo, A mis cuidados les fía, ver felices tus intentos. . . Donde perjura, osada, sacrílega. . Yo muero. . Está de tu delito, el infelice cómplice extranjero? Atiende de esas Flores, cándidas el aliento, y verás como mustió, su virginal candor huye tus ecos. Repara esos Arroyos, diáfanos huyendo a no escuchar el rudo, bárbaro idioma de tu osado acepto, Atiende de esos troncos los vástagos más tiernos, que absortos de tu culpa, el Favonio los ve sin movimiento. Y así muere infelice: . Piedad troncos, riscos vientos, por si hallo en aves, peñas, y hojas lo que miro que hoy falta en todo el Cielo , , . Piedad favor en el Cielo no faltan, pues viven en él, en Jove, y Cupido, Amor, y Poder . Injustas ciegas Deidades, ya os conozco en el concepto, pero hoy a vuestros pesares, el castigo más sangriento ejecutarán mis iras, de un aleve devaneo. , . . Nunca lo esquivo desaira el afecto, que el Amor, Mienten vuestros falsos ecos, y para que desmentidos, queden hoy con los sucesos, tú, hermosa, Europa, comienza, mis Ritos, que en los Altares, Ninfa te hará el juramento, después que el Sol a mi Carro, traslade sus Rayos bellos. Y así pública en un Bando, que daré un perdón, o un premio a la que en el Coto hallare, otro delincuente ciego de amor, que aumente los triunfos, a mis arpones severos: Pues de tu voz inspirada, diga rendido el acento. Diana, nuestra Diosa, madre del desdén, y del desprecio, a todas vosotras, Ninfas, hace saber con mis ecos, que absuelve una culpa, promete otro Premio, a quien le expusiere, de Amor algún Reo. Manda, que ninguna fie a su rigor lo sangriento, pues quiere que de sus flechas, el tiro infeliz severo, logrando apagarle la llama al incendio, sin humo a los troncos les sirva trofeos; porque en sus castigos logrado el ejemplo, airados rigores de Diana se admiré ultrajes se miren de amor, y de Venus. Amor, que aguardas, que activo, no das tus flechas al viento, para qué lleno de dulces vagos sutiles alientos, en respiraciones suaves, se introduzcan en su pecho; Conténtate con mirarla, que no es de herirla ahora tiempo, mejor que el Arpón la industria, te ha de dar el vencimiento, y ahora ayuda a que ampare de estos amantes el riesgo. Ninfas, dad quejas al aire, por cómplice del suceso. 4. . Pues muera, sintiendo de Diana los Rayos esquivos, airados, sangrientos. . Quién tan breve de Diana avisó el desdén sangriento? mas por si libro a Florinda, yo mí misma vida entrego. Habiendo escuchado Diana tu Bando Sagrado; y siendo parcial de amor a tus flechas, expongo gustoso el pecho, como me des de Florinda la vida en lugar de premio. No reparas que se implica hacer mérito, y ser reo, también serás infelice de mis rigores ejemplo. Pues mueran; sintiendo, . Ya, no restarse al peligro es desaire del aliento. Esta poca vida que guardo postrada, mas por dedicada a la hermosa Deidad, que la tiene rendida: que no porque sea temor de la muerte; pues antes mi suerte la busca fingida, por bien en la idea, Tu flecha divina, la rinda Diana, que en su herida ufana otra tan noble verás, peregrina. Vosotras arenas, arroyos y flores, guardad mis amores, y víctimas arda al bien de mis penas, Mueran, no deis más lugar Ninfas, a sus devaneos. . Esperad, y tu Diana, pues de esos cristales oculta en él centro, de tu ofensa advertida invoqué tus rigores, de Cloriante la vida, postrada a tú ceño, te pido rendida, que en nuestros Abriles, los años primeros decente cariño: . Suspende el acento, que irritado mi casto candor, no solo ya intenta que muera postrado, más de este Áspid volante templado el rigor de tu pecho en la sangre esmaltado, vengará bandida piedad que ha explicado bastardos afectos, nacidos de amor. El ser por amor sus penas, suspende mis sentimientos, Yo ampararé estos amantes. Ea, Ninfas, acabemos, pero que impensado eclipse desluce la tez al Cielo? . El amor, el poder no se vence del rigor, . ni se ha vencido al desdén. Clemencia, Dioses. Piedad, Cielos. Valedme, Amor. Socorro, Venus. Favor, Estrellas. Qué esto sufro! que esto veo? , . . Seguid la dulzura, que aún se oye en el Templo. Y en mares de sustos os sirva de Norte, la varia armonía que esparce su aliento. . . Y pues todas las almas a Venus, Cupido a seguir a Europa. Jove, yo guío tu afecto. Ninfas, decid, pues ultrajes, solo son los que atendemos. . Que apela de Diana, , . Qué apela, El rigor sangriento. El rigor sangriento. Al mismo destino, que ofrece Al mismo, A quién sigue el Hipócrita engaño, Cupido. de Venus. A quién sigue, , . Qué apela de Diana el rigor sangriento al mismo destino que ofrece Cupido, a quien sigue el Hiprócrita engaño de Venus, ##### No sé donde Europa ha estado, que a la fiesta no ha venido, mas si acaso se ha perdido con este susto pasado. . Por aquí, mas mi mojer yo no sé que encanto tiene, que viéndola allí que viene, aún no la puedo yo ver. Pero allí está el mentecato rústico de mi marido. No me doy por entendido, Yo quiero afectar lo ingrato Disfrazada en este traje, . he de andar en esta selva, por ver donde están aquellos que Amor libró de mis flechas: pero aquí de estos Villanos, me servirá la inocencia, para que logren mis ansias, vengarse como desean. Herido estoy de la vista de esta Pastora Gileta, y cierto que ella en la caza, debe de ser muy maestra porque acertar a un Gazapo de mi cuerpo, es gran destreza. No escucho lo que deseo? preguntarles será fuerza, Pastores, cual de vosotros me dará noticia cierta de Proteo, u de Cloriante? Quién queréis que de ellos sepa? por ración, criado del uno, del otro, por conveniencia; pues si algo me pega el uno, del otro algo se me pega, soy yo, y aunque no callas donde están, por criado quiera, no es posible, porque ambos sobre no sé que sospechas que tiene el uno del otro, sobre adorar la belleza de Florinda, Ninfa hermosa de Diana, en esa selva, cuanto uno entona canciones, el otro suspira endechas: y así, ni de ellos sabemos, ni es fácil que haya quien sepa. Yo también ando buscando con otras tropas diversas a Europa, a quien no hemos visto desde antes de esa tormenta. Qué escucho! ya no se pueden dudar sus viles ofensas: Buscárelos, porque aleves en su misma culpa mueran. . Que se va, gran dicha es esta Yo me voy, porque parece que los ecos aquí llegan de las Zagales, que buscan a Europa en voces diversas s . . En el Cielo, en el Aire, en el Mar, en la Tierra. Al acaso oíd, pues juzgo que todas aquí se acercan. Si Cupidos hermosos con rayos, sus ojos esquivos suspende al verla, un alcázar brillante de luces el Cielo a su vista dará en las estrellas. Si en el hombro contiene la aljaba en plumas armadas dos alas de flechas, yo presumo que ocupe otro Trono de diáfanas luces del aire en la esfera 3. Si en las ondas es madre la espuma, que en cuna de nácar formo la belleza, de sus rizos lucientes undosos le harán Trono inmóvil, corales, y 4. Si colores fragrantes, son gala que visten jazmines, claveles, mosquetas, ambiciosa de flores la Aurora, presumo que ufana la esconda en la tierra. 4. En el Cielo, en el Aire, en el Mar, en la Tierra, las plumas, las luces, la espuma, las flores, ufanas la ocultan, cuando su belleza es Ave, es Estrella, es Venus, y es Rosa en el Cielo, en el Aire, en el Mar, en la Tierra. . Amigas no ha parecido? No la encontramos, Pues vuelva. a repitirnos el eco. . Valedme sacras esferas, Esperad, que ya de Europa, el aire da algunas señas. . Cómo será el tormento de este cuidado, que informando sus penas al sentimiento con más violencia su ardor osado, en la misma paciencia, vive ignorado. Apenas de un dios ciego las osadías desprecio desairando el dulce ruego, cuando él injusto con tiranías, expone a nuevo susto mis cobardías. Pero pues ya de un daño libre me. miro, y conozco de Jove el duro engaño, la esquivez mía, cuando respiro, aliente tiranía contra el suspiro. Diciendo: ay de quien, aún hace cuidado su propio desdén, L. Qué asombro! Sobre un Peñasco; como si de plumas fuera viene hasta aquí, mas no puede ser de otra cosa, pues vuela: desdichado del Conejo que en él tuviere su cueva, pues encantado en el aire, habrá corrido mil leguas. Ello el relumbrón es grande, si será fina la piedra? Gracias al Cielo, que ya hasta vuestra vista llegan mis infelices temores. l. Recóbrate, y después sepan nuestras caricias, a donde para envidia de la esfera, has hecho Corte de luces, con detener tu belleza? Después que os envié a las aras hallé (mal el labio acierta) a Júpiter disfrazado, que de la infiel elocuencia, entre las flores traía; el áspid de su fineza; Sus engaños huy advertida, y penetrando la selva; busque en el Coro de Diana, a mis recelos defensa. Pero antes que el juramento con solemnidad me hiciera Ninfa suya, y me entregase los rigores de sus flechas, Jove, y Cupido turbaron el orden a las esferas, con cuyo susto sin tino, huyendo de la aspereza fatigada; en esa dura florida esmaltada peña, al fugaz, a tan ligero, solicité débil tregua. Mas apenas me reclino; cuando cual Ave ligera, me trae hasta vuestra vista alada inmóvil firmeza, sin saber de sus encantos, donde su traición me lleva, Buena anda ya por mi vida la firmeza de las peñas. A mi novedad no me hace, que muchas veces Gileta me ha dicho a mí, que es más firme en mi amor, que todas ellas, y no habrá torré en el mundo que tenga mijor veleta. Para eso hablaste, anda infame. 2. . Pues ven ahora a que florezcan con tu vista tus jardines, Dejad que primero pueda hablar sola con mis sustos, que de aquí bien se la senda. Ley es tu gusto, y porque ahora parte en nuestras dichas tenga, el aire, que a nuestras ansias dio la noticia primera, démosle suavidad tanta, que aún en ecos retroceda. . Si ya el Aire de Europa, feliz nos alegra. 4. Fiesta, fiesta. 3. . Si en Europa tenemos me estrella. 4 Fiesta. . Si la espuma luciente venera. 4. Fiesta, 4 . Pues el Campo fecunda sas si alienta. 4 Fiesta, fiesta en el Cielo, en el Aire, en elM la Tierra. Pues ahora: pero qué miro! No prevenga tu beldad el ceño de la crueldad, contra el temor del suspiro Qué pretendes en mi daño? Idolatrar tu belleza Mal se adorna una fineza con la gala de un engaño. Qué importa; si es más decencia recatar una pasión: No sé como la ficción pueda haz ar se reverencia, No de las voces, lo ingrato se valga para el insultó, pues también llega a ser culto la mentira del recato. Quien su amorosa pasión disfraza por el objeto, por los pasos del respeto la eleva hasta adoración. Cómo ha de hacerla experiencia, examen del sufrimiento; si ha de afligir el tormento, a vista de la violencia, No temas, pues que te veo, sin proponerte esperanza Es, que allá la confianza, te está alagando el deseo. En fin tu altiva osadía, olvide tan vano intento. Ay de mí! qué mal aliento, deténgala mi armonía. Espera divina sangrienta homicida, y aún es de tu herida mayor la cruel pues a una deidad, llevándole el gusto le dejas sin vida, mio queja que al aire perdida se da De afectos amantes humildes rendí- dos, los ayes perdidos van a tu rigor. Pero el disfavor de bien pronunciados los vuelve mal oídos mas como sobirá, Si buscas mi muerte, porque despre- ciado, quien te ha idolatrado, pierda el mayor bien, basta tu desdén, a matar esquivo un feliz cuidado, mas como se oirá, . No creas que te atienda mentido sacrificio; pues de engaño da indicio, que de amor sin la venda te mires deidad, y te llames ofrenda. No juzgüez, no, ni que te abrasas tú, ni que lo creo yo, Si a ti, tu ardor te inflama; cuando me miras ciego, luego ese aleve fuego, tiene traidora llama; que estrena su ardor, con quien más sino le ama. No juzgues, no, Y así en el dulce daño, de la hurida engañosa, que llamas amorosa; y yo conozco engaño, solo mi desdén te da el desengaño, No juzgues, no, Y así. . Qué intentas? espera. . Huyo tu amor tu osadía. Violencia es. . No es tiranía. . Buscarete, Deidad, . Huirete, Fiera Y opuestos entrañibos, seromos los dos . Yo en ansias; en sustos, Yo en quejas, en ruegos, Parciales opuestos del Bando de Amor Oye Jove, no la sigas. Quién me de tiene El Amor Pues cómo opuesto a tu ardor? Detente, no más me digas, En la pasión que te inflama, cuando te llamo, presumo que solo te quitó el humo, para que veas la llama, Pues en acercarme el fuego, no consigo luz más bella? Nunca amanece la Estrella, a aquel a quien halla ciego. Pues no hay amante porfía? Qué importa, si en tu elección, la presume obstinación, y la desdeña osadía, Hasta ahora hallar no he podido, a los ciegos delincuentes de amor. Esto solo intentes! Allí están Jove, y Cupido? Pues arrebatada al viento, en regia pompa de pluma, haré que vea, la suma grandeza que darla intento, Y si no, ya te he avisado, que Mercurio, a la Ribera; puede con voz lisonjera, conducir todo el ganado, y lograr de sus finezas el robo. Vamos Cupido! . Pues ha agradar rendido. Pues a inventar grandezas. Que unidos Amor, y Poder, no pueden lo esquivo dejar de ven Yo me opondré a tus intentos, Disfrazada en este traje, me he de introducir curiosa; de Venus en los Altares, padeciendo sus aplausos, por ver cómo he de vengarme pero hacia aquí suspendido en su voz viene Cloriante. Bella ingrata Florida, por Montes, y por Valles, mis ecos; y mi llanto, solicitan tu imagen; si el risco durezas te copia insensible y el campo con hojas numera mía males, hasta el Cielo en mis quejas, envió mis pesares, y en la región del fuego se quedan a abrasarse, pues solo pudieran, por ses esara mientos, pasar mis alivios la esfera del aire Ahora el mayor veneno le infundirá mi coraje. No me dirás, porque enciendes, tanto tu afecto, Cloriante? sin duda que has ignorado, como esa Pastora facía aún siendo Ninfa de Diana. daba a Proteo su amante, licencia, de que hasta el Bosque, en su busca se empeñase. Miente tu labio atrevido, que en su decoro no cabe: pero ay de mí! que me miro, del temor a los umbrales, donde entro ha ser atrevido, oh falto a la ley de amante. . Cántele a Venus acorde la gala, y en el Templo luciente felices igualen, a las dichas que influye los votos que arden? Voyme huyendo de este obsequio, a ver si puedo vengarme de los demás que a mis Ritos, hicieron el ciego ultraje. Hermosa, Ninfa, perdone tu respecto, si exhalare en el volcán de mi queja, algún humo que te empañe pero ya hasta aquí los Coros, festivos al Templo salen. Cántele a Venus acorde la gala, Qué autoridad! Qué belleza! Qué hermosas las luces arden: Aún es gloria de su estrella, que en estos Astros flamantes, en vez de eclipses, los vistan apacibles claridades. La gracia de lo imposible, la hace más bella, No la hace. . Cuál es, pues, la causa? dilo. Eso no puede explicarse con bárbaras voces rudas, que en nuestro estilo no caben de los Palacios lucidos, las bellezas Celestiales. Si así son todas las Diosas, yo quiero hasta seis Deidades. Aunque el miedo; y no el amor . me conduce a estos Altares: diga mi obsequio por todas en estas cláusulas suaves. Sagrada amorosa, divina hermosura, de nuestros humildes afectos aman, tes, admitid benigna, en vuestros Altares, ansias que nunca se queman, por más que en incendios de amores se abrasen. Si blanda apacible ternura dilatan, cuando en los suspiros estrecha el aire, es porque fieles en quejas exhalen, ansias que nunca se queman, por más que en incendios de amores se abrasen. Y si estos obsequios, por tibios, o cortos, en vuestras piadosas aras no agradaren; ya que no merezcan, no sean culpables, para que en ellos se luzcan, de Venus las glorias, de amor las pie. dades. Y logre de todos el culto, si humilde se envía, que llegue agra dable. Por ofrenda basta el voto, para llegar yo a obligarme, pues él en el culto es solo, el que reverente hace, que los humos del incienso, gratifiquen, y no empañen; y en señal de que me obligo, porque prevengías los males, del destino he de enseñaros, futuras casualidades a vos Europa; y a aquellos, que de Diana, poco antes temieron de errantes flechas, las crueles severidades; pues sin que sepáis por donde, os llegaré a sus umbrales, para que sabido el hado, o se enmiende, o se repare. Yo no pretendo que el golpe, desde el amago me agravie, que es hacer a las memorias con el corazón desleales, Solo a averiguar aspiro, las ofensas de Cloriante. Y porque sé que ignoráis, a donde el alcázar yace, de vuestro incierto destino, Oídme, atendedme, escuchadme. En esa verde Selva, de Mirtos, y Arrayanes, que con las noches suben, cuanto las luces caen Donde las rosas ferian, en comercio fragrante la púrpura que vierten, al cristal que las lame. En donde los arroyos fugitivos esparcen, aljófares, que en perlas, hurtan después al margen. En este en fin robusto, verde enigma del Valle, donde confuso teme, tal vez perderse el aire: Hallaréis un Alcázar, en que apurado el jaspe, ya informando a los siglos, que le envidia el diamante. Penetrad de este bosque confuso las sendas ocultas, que en voces suaves, cuando más perdidos llegaréis a hallarle, Cuando más perdido, Mientras logro esta ventura, vosotras a los Zagales, mandad, que hacia las Riberas, hoy todo el ganado pasten, que he de elegir una ofrenda, que caliente los Altares. . Vamos que por el camino, iremos haciendo un Baile, Por excusar osadías, entre estos ciegos amantes, que más que obligan ofenden: quiero irme. Por Cloriante, me voy de aquí, pues me ofende el verle ya tan mudable. . Aunque advierto que me obligan, de mi deuda; y mi hospedaje, dos razones a que olvide, mis sentimientos; no caben blandas nobles atenciones, con duros celos cobardes. Y así dejando mi duelo, al idioma del combate: seguidme, porque el respecto del lugar no me embarace, Porque nadie lo sospeche, os dejo que vais delante. . Extranjero: mas que pena; has trasladado al semblante. Que más, que ser de una injusta; hermosura, tierno amante infeliz, y despreciado? y qué un Pastor: o qué ultraje! que hasta mi voz se conspiré, de parte de mis desaires! Un Pastor, que otra vez quiero repetirlo, por si se hacen, con lo que le doy al viento, mas débiles mis pesares: Logra piedad de esa ingrata; pero miento, no logra, antes son tan sangrientas esquivas, sus dulces severidades que a su ingratitud le debo la dicha de no envidiarle. Mas siento que con mis culpas, sus osadías iguale, pues su amor tener no puede, purezas para imitarme: pero que digo, o que breve del dolor dejé llevarme! Ya estoy cansada de oír cuentos de Amor; Cloriante, me molesta con favores, que debe a Florinda afable, y tú con quejas corteses, fuego en Cupido; y su madre, yo a mi bosque me retiro, . dejando que estos se abrasen, pues mi honestidad se ofende, de ver tan ciegos amantes. . Aguarda: pero en qué pienso, que ya no voy a matarle . Hacia aquí un Palacio veo, elevado, y suntuoso. oh finge lo Majestuoso, el decoro del deseo, Válgame el cielo perdido, de mi contrario en lo osado, siento no haya imaginado, que el esfuerzo le he temido. . Perdida entre esta rudeza, mi aliento me deja vano; pero cuando en lo villano, no fue gala la aspereza. . Sin descubrir el camino hasta aquí, ya me he empeñado, mas si hubiera ya encontrado con la casa del Destino. Tened, parad, que a la puerta os halláis del Destino, que incierto en futuras edades esconde, todo mortal, lo infeliz, y lo adverso, Pues él acaso sin duda, es soberano decreto, bien será que todas cuatro, digamos en un acento. 4. Ah del alcázar suntuoso en que vive, excelso el Destino a quien sirven atentos las desgracias las dichas, los triunfos, los riesgos: oíd, atended, escuchad, responded. Quien no teniendo de Dioses los fueros, osa llamar a mis puertas, a donde perdido el curioso deseo por más que prolijo discursos devane, solo prisiones le pone a su intento. . Cuatro obediencias nacidas, de solo un precepto intimado de Venus. . Decid quién es sois, qué buscáis? qué emprendéis? 4. Turbadas, sin voz, sin aliento, buscamos remedios, alivios pedimos, aún temor, aún desdén, aún a unos celos. . Decid divididas, dolor el temor; el desdén, el dolor, y los celos. . Yo amada de Jove cobarde, y airada, amate me asusta, me ofende supremo, temiendo que logre traidor en mí en- gaño, aquellas disculpas que se hace el respeto. . Yo implicada padezco un haogo, pues quejas amantes ufana desprecio, temiendo que venza mi esquivo desaite el blando rendido rogar de un afecto. . De infieles cariños de amores mudables, con noble esperanza, y decentes afecto, entiende al decoro las cláusulas mudas, que pinta el semblante en colores mo- de estos. . Yo más infelice, cuanto más amante; librando de un riesgo la vida a otro idólatra humilde de amor en las aras, pretendo la llama, y hallo a otro en él fuego. Y así padecemos, un temor, un desdén; un dolor, unos . O vosotros que a mi Alcázar, habéis llegado, sabiendo, que el que puede ser aviso, puede pasar a remedio. Atended de vuestros hados el influjo que os da el Cielo aunque allá los albedríos, hacen más en los sucesos. Prevenidle como duda, y esperadle como cierto, ni hagáis de él supersticiones, ni le dejéis al desprecio. Las prevenciones estudien en un prudente recelo, (riesgo, (celos. donde lea lo advertido, la facilidad del riesgo. Volved, reparad, atended, veréis al pincel en las voces del lienzo, ser oráculo mudo de vuestros sucesos Aguarda cobarde asombro Pero qué emblemas! Qué enigmas; Reparemos. Atendemos. Aquí de Leda el engaño, me da el Destino al recuerdo, pues encontró su desgracia, entre un disfraz, y un acento. Daré el temor a la industria de Jove, pues esto advierto: mas cuando deja un engaño, que le conozcan que es riesgo. Diana, aquí por Endimión, sus desdenes ha depuesto, porque lo piadoso, hiciese dulces paces con lo bello: bien pudiera a mis desvíos autorizar este ejemplo. Aquí a Céfiro, y a Flora; anuda dulce Himeneo: o si en círculos mis brazos, lograsen lazos estrechos! A Anajarte aquí lo ingrato, en mármol la está volviendo, pues inmóvil se transforma, porque dure el escarmiento! Plegue a Amor, que así no pague cuanto a Florinda le debo! pero que digo, el puñal descifre tanto misterio, También nosotras airadas, oh rompamos, o borremos? mas que ilusión, si es idea, Pero a quien herir intento? e. . Quizá a esperar el ganado fue Europa hacia el Mar. Los ecos son estos de mis Zagalas, buscarlas al punto quiero. Veamos si con este aviso paga Cloriante mi afecto. e Aunque aquí a Florinda pueda explicar mi rendimiento, he de empezar a vencerme, por obedecer al Cielo: Y así, seguiré a Narcisa, aunque primero pretendo cumplir con el desafío que tengo allá con Proteo. . Sola he quedado, memorias dejadme un poco el sosiego. En todo el Valle a Cloriate halar infeliz no puedo: pero allí miro a Florinda, A quién buscabais, Proteo? A vos os busco, y no os busco, porque si buscando vengo a un enemigo, y os hallo, no os busco ya, que os encuentro Ya que de nuestras industrias está Europa prevenida, según ahora me dijo, en ese campo Narcisa, a quien di un arpón dorado, para que a Cloriante rinda, empeño nuestro aún avisada, rendirla. En tu Universal Imperio toda mi pasión confía Detente, no corrás, oye, hermosa bella enemiga, no te merezca cuidados para solo mi desdicha: No adviertes, que cuando huyes, de la fieras que, animas, se vuelven contra tus ojos sus perfecciones esquivas, y lo que alientas con rayos. destruyes después con iras? por qué? para qué presumes que una lástima te sirva? es bien que sea en tus triunfos acreedora la desdicha? No solo mi adoración ardiente el pecho fatiga, que esa ya me la sufriera, por la gloria de ser mía: Pero otro fuego, otra llama que allá a tus luces divinas se eleva; a buscar la gloria de ofenderlas con sufrirlas, es la que crueles dolores dece: no sé lo que iba a decir contra el decoro un mal que en mi amor delita. A mis silencios, entiende lo que rendidos no explican, que desde el dolor les hurtan la voz mis cortesanías. Estos aleves engaños que entre Proteo, Narcisa, Florinda, y Cloriante, Diana, anda sembrando con iras, he de deshacer, y ahora con este arpón a Florinda haré que de este Extranjero no desdeñe las caricias Pues no es mejor, que en Europa Se emplee? Ya es gloria mía; que aún sin mis flechas su ufana bella hermosura se rinda. Y pues será necia culpa, que las quejas te repita de un mal que aún he de ignorarle; yo por mi decencia misma, pasando a ostentar finezas he de ocultar mis envidias. Como todas las bellezas, con la esquivez te conspiras, piensas que con lo vulgar, te has de hacer más peregrina? tanto desdén? Oye, calla, que nuevo pasmo, que activa violenta, voraz, rebelde pasión miro introducida en mi pecho? mas qué digo! no es si no dulce armonía, que en números blandos cuenta, con halagos las heridas. Qué te suspendes? no labre tu descuido mi desdicha. Qué descuido? pues si quiero, porque sea el ignorarlo Aguarda, tu desconfías? . . . . A la Playa, a la Ribera. Ya llegan a nuestra vista. no entender lo que no explicas, el perdón de tu osadía, me arriesgo a que tu mudable: supremo sagrado Jove. Esta esperanza me anima Qué te merezco palabra de que he de llamarte mía: Sí. Pero antes tus sospechas te he de convencer yo misma, Es propia acción tuya. Espera, que aquí Europa se encama con sus Zagalas. . A todos ver tanto ganado admira. Llevad todas las Vacadas hacia el Mar, y pues convida a todos el regocijo que se ha dispuesto este día; Florinda ven, y tendrás una tarde divertida. Yo iré a pedir que apresure el desengaño mi dicha, consultando de Cupido, y Venus antes las pías sacras aras reverentes: mas como olvido mis iras? Gloria es para mí no poca que en obedecer te sirva. Pues todas, decid conmigo: a la Playa, a la Marina. Baja Jove, que aquí espero. A la Playa; a la Marina. . Esquiva adorada Europa; cuyos ojos soberanos, siempre son en el tormento de mi amoroso cuidado: Cuando alumbran, Soles, cuando duermen, Astros, cuando animan, Luces, cuando matan, Rayos. Escucha de mi dolor el humilde amable llanto, pues al caudal que infelice a mis ardores desato: Se bordan las Flores, se visten los Mayos, se anegan los riscos, se riegan los campos: No solo porque de rosas catres te ofrezca el Verano, cuanto por lograr, que donde se estampe tu pie sagrado: pises desdeñosa el matiz, que ufano gala a tite pide, cuando a mi desmayo. Y ahora; pues, de mi acento oyes tan tierno el cuidado, que en vez del monte, le vuelve ecos el Céfiro blando: respóndale al ruego, tan tierno tu halago, que los sustos solo queden desairados. Y de mi deidad advierte, que al dejarme despreciado con mi poder: . Calla Jove, que aún en ti son desacatos acentos que ofenden tan nobles espacios, que irritan mi oído, y culpa tu labio La lisonja me agradece de hacerte más Cortesano, pues no oyendo tu delito, se vuelve no pronunciado. De suerte, que en la decencia de ignorar tu desacato, dejo tus voces sin culpa, por quedarme sin agravio Y así, huyendo de tus ojos, aseguraré el recato, pues si me quedo a tu vista, del peligro no te aparto. Pero quien me lleva, donde sin voces los ojos, sin vista los labios, en estos agravios, delitos de incendios en plumas esconde, . El Amor, con qué Jove, rendido te sirve, pretende, cuando a la esfera del aire suspende tu cielo lucido, que aún siendo tirana tu esquiva belleza, a tanta firmeza; en sombras hoy vea culto, que amante estrechara la idea. . Ven, ven; pues que te espera de este Palacio la más noble esfera, donde te sirvan delicias gustosas Plumas, canencias, ámbares, rosas. Y tú, Madre mía; pues Diosa del Aire el Zafir te venera con voz lisonjera, con dulce harmonía, en ese luciente diáfano espacio, deja que Europa admire el Palacio, . Condénsense puros vapores, y exhalaciones sutiles doradas, oh iluminadas de puros ardores, con nueva estructura Alcázares nuevos fabriquen; en que se publiquen de Jove, y Europa, atención, y hermosura. . Ya Venus el aire tan prop. que Solios de Luz a la vista te ofrece, por ver si de Europa la esquiva belleza to obedece, de Jove se obliga a la amante fineza: En esta apacible estancia amorosa verás obsequiosa rendirte obediencias, la luz que en la esfera mandó con jusluencias, pues ya se redujo a hacerse lisonja, sin ser más influjo. . En ese Edificio, que miras luciente de todo el ambiente, la copia volante, verás que en lo vano no olida lo amante, rindiéndote en suma. mana en el piro, harmonía en la plama En eso ladnta de surtes, y rosas, verás que amorosas nieves, y colores, Vesubios te ofrecen de aromas, y albores, copiando fieles purezas las aguas, amor los claveles, Ven persuadida, ven obligada. ̱. Entra bellísima Europa querida. . A ser adorada, . A ser venerada. A ser admitida. Ven, persuadida, ven obligada. Aquí de la Aurora serás saludada . Del Sol atendida. Del Cielo admirada. . Del agua copiada. Ven persuadida, ven obligada . Dejadme pero a un tirano el persuadirle es en vano: y así las Deidades de Juno, y Diana me libren de tanta violencia tirana. . Ay de mí! Venus, Cupido, que a Juno ha llamado, y así lo que el Aire fiel ha prestado, el Aire lo lleve ya desvanecido. Hacia el mar, hacia la playa. Ved que Europa se ha perdido. Pues me dejó ya esta idea, aquellos acentos sigo; por retirar del recuerdo aún este engañoso sitio, donde anda el poder haciendo nueva lisonja lo fino. . Pues tanto rendido obsequio con ella no ha merecido, llama a Mercurio, que ayude favorable tus designios; que yo a Florinda; y Proteo, Cloriante, y Narcisa activo, haré que en lazos amantes hoy me idolatren unidos: vea Diana mis venganzas en sus ultrajes esquivos. . Detente, aguarda, espera, mas para que te llamo, si lo que no a sus finezas, puedo deberle feliz a su engaño, y así Mercurio, ven a mis voces. a . Ya Supremo Jove Sagrado, te busco obediente, deseando la gloria . Suspende los labios En esa campaña bruta, que da con inculto halago a la hermosura tanetes, a la fiereza Palacios. Armadas pieles rodea, tan esquivo como casto, virginal coro, a quien rige de Europa, el ceño, y el arco. Tú, pues conduce en disfraces, hacia la Playa el Ganado, sin que testa se redima, lunada aún de tiernos rayos. A la Playa al Mar, a la Espuma, que si Cupido es su Nieto, y tirano, alienta Cupido la llama en que ardo, bien será que le halle tercero, de pena amorosa en que cómplice le hallo. . A la Playa, Pastores, guiad el Ganado; porque en Mares de reses, y espumas, golfos temidos veáis duplicados, Pues al reñir nuestro enojo, Venus, y el Amor unidos, dejaron ya nuestros duelos, con su luz desvanecidos: y pues que vos con Narcisa, os veis entre lazos finos, galán, con nombre de esposo, decentemente admitido? quiero buscar de Florinda el claro cielo benigno, pues ya de vanas sospechas consultada Venus, dijo? que eran engaños de Diana para malograr lo fino: y así esperad, que a la Playa voy a buscarla rendido. Amor te guíe felice; que nuevamente rendido, a más poderoso incendio, con menos prisiones vivo en mis afectos dichoso. Gracias al bello divino . fuego de amor, que sus flechas, han vinculado el bien mío, pues ya no solo es mi afecto, de Cloriante agradecido pero con aquel arpón de sus Imperios Divinos de los celos de Proteo le dio el engaño al olvido. Dichoso yo, que he logrado, siendo tuyo, que el destino, habiendo sido amenaza, solo quedase en aviso. . Favor, Zagalas, Pastores. . Dioses, oídme propicios Qué nuevas voces, que tiernos, blandos cobardes gemidos, dicen hacia aquella Playa? . Zagalas, socorro, alivio. Notable desgracia, Cielos. Dinos lo que ha sucedido, De tanto infeliz suceso, aunque ignoro los principios, puedo diciros, que viendo de Europa el tierno descuido, un blanco Toro, a su halago, fue feriando su peligro. Círculo a círculo, uniendo, engastando giro a giro, a la luna de sus armas; unió los Astros floridos, que en una Guirnalda fueron; de sus manos desperdicios. Después a su fiera espalda, fio el bello peso, que quiso ver si en los brutos tenía, algunos fueros so lindo, El Bruto entonces ufano se entró al Mar; pero que Miró desde aquí ya se divisa todo el robo Peregrino, Cielos qué dolor! qué ahogo! Ella es quien ha de decirlo. Por irse a pasear, apuesto, que ella no siente el peligro. Callad tonto, que habláis solo, para decir desatinos: . Supremo Amor, las ondas sujeta compasivo, no juzgue el Mar que tiene, Poder contra tu luz, en mi Destino, Si muero cuando el ruego, piedad busca en tu oído, o el Poder te desairo, o tu misma Deidad desacredito, A menos tierno voto, Delfines han sabido hurtar a los lamentos, afectos del dolor compadecidos, Pero crezca este Golfo, con este llanto mío, que mis penas amargas, novedades no harán entre sus ríos Mas ay de mi infelice! que en Montes de cristal este lamento, no encuentra un risco, que le vuelva un eco Ya se ha perdido de vista. . Notable suceso ha sido. Pues en Creta servida, y amada será idolatrada, esfera, aplaudid mi Poder. Viva el Poder. . Pues triunfos me ha dado la Industria, sin gastarle a la aljaba, doradas las plumas, viva la Industria. Viva la Industria. . Pues de Diana vencido el rigor, aumenta Cupido mis cultos, decid: viva el Amor. Viva el Amor. Viva, y logrando en Florinda, remedio a mi dulce ardor, decir que viva el Amor: Viva el Amor. . Y logrando ya Deidades nuestro amoroso desvelo, los pies de sus Majestades, busquemos por mejor Cielo;, Y llegando a merecer, que perdone su favor lo cansado a su Poder, dad al aplauso, diciendo el rumor; 2 . Viva el Poder, viva la Industria, viva el Amor. . Y en glorias, y acentos, se llegue a entender. en Astros, en Ondas, en Flores, y acentos viva el Amor, viva la Industria, viva el Poder