Texto digital de Amor es esclavitud
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Manuel Vidal Salvador
- Atribución estilometría
- Manuel Vidal Salvador Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un manuscrito.
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Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Amor es esclavitud. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/amor-es-esclavitud.

AMOR ES ESCLAVITUD
JORNADA PRIMERA
Triste, suspire el viento, que gente lloren los troncos lágrimas suaves, y entre suspiros, lágrimas y quejas vénzase la crueldad a la clemencia. Piedad, príncipe, piedad selva divino Orfeo Dentro voces Quién castiga los lotes, espiadado cuando esse. todas ofende tanta razón No puedo atenderla a tiempo que la finge la hermosura y la niega el escarmiento huiré del blando peligro aunque repitan los ecos suspire el viento, que gente las aves lloren los troncos lágrimas suaves. sandro, Licurgo, acompañando empeñada mi justicia por el natural derecho en perseguir lo grano, a quien disfraza lo bello, poco importa que me diga una y otra vez el viento. y entre suspiros lágrimas y quejas vénzase la crueldad a la clemencia esta vez podré vengarme, de Libia, en que aprendieron seruados silvestres los tigres de sus deseos. Qué causa, señor, irrita, su furor con tal extremo que antes de verse el castigo parece estrago el creer si en el espejo del llanto que vierten hermosos pechos porque afeiten con el justo los afanes que bebieron, y si en la acorde, tristeza de claveles a la dueños, y con la queja se rasgan, y se cierran con el miedo repara el menos piadoso se detiene el más severo podrá creer con la muda, de su conocimiento que soy injusto que soy tirano, y que sólo tengo de Príncipe en lo absoluto, la sin razón de soberbio Pues no es así mal presume el que juzga, que yo excedo la razón de mi justicia por la ley de mis afectos y para que conocidos los motivos de mi empeño No le que a la verdad la opinión de devaneo, y para que mi tiene sepa y entienda mi reino que yo no declino, vano, en lo que camino recto, Oíd la causa de que pende mi arrebatamiento esgracia la fértil isla, del sol nació en ella orfeo, hijo del mismo planeta, tan parecido a él mesmo en lo ingenioso, en lo suave, que con el claro embeleso de pulsar y herir el noble dulce sonoro instrumento no fue lo más el mover, los riscos ni el poner freno a los rios, cuando acordes finas cláusulas oyendo las piedras tuvieron plumas dos las aguas tuvieron fue su mayor prodigio el que en el brego seno del abismo, donde hay más imposibles que deseos se aprendiese como alivio la cadencia de su pleto, haciendo a las penas un paréntesis en lo eterno fue pues lo más admirable de ese músico el que siendo fieras los hombres que errantes peregrinos de sus yerros dando rienda a su albedrío tropezaban en sí mesmos estragaba su razón de su libertad sin menos pasto, que ocio que pudo ser más doce que alguno aún le quitaba al instinto la parte del parecerlo, suso este joven cosar de la humana ley del fuero racional el primitivo yllustre establecimiento reduciéndolos a unión, politica, ya erecio debe, con de las gentes de fue el austro pequeño la inculta fertilidad de todo el orbe, discreto formó la humana armonía de ciudades y de pueblos este, pues maravilloso, gallardo músico diestro, en Gracia le dieron muerte las mujeres con pretendo de vencer como tiranas, que hermosas no vencieron fieras beldades; ¿quién podrá en el engaño vuestro asegurarse, si hacéis muera entrance violento el triunfante a vuestra injuria y el vencido a vuestro ceño, a su clara clavaron, su cabeza y con desprecio al mar la arrojaron, como vil y caduco fragmento, de la tempestad indigna que corrió el triste mancebo entre escollos de hermosuras, y entre piélagos de acero llegó la cabeza acorde, a estas playas imprimiendo en las ondas unas voces que a modo de humildes ecos hasta hoy se escuchan formando armonía de lamentos y lo mismo en estas selvas mos desde que incienso ofrecemos en su altar, Esto dejó aquí, supuesto que quizás esta noticia ha de importar a su tiempo y más cuando la refieran del modo que yo la cuento. la armoniosa cabeza llegó a esta isla, y queriendo cebarse en ella una sierpe, que en torcidos movimientos Verde, bajel de la arena Apolo escupo espumas de fuego sólo la convertió, en piedra raro portento fue el ver que el monstruo disforme, Fragua viva de veneno arco, siendo de esmeralda, parase en flecha de hielo vna decente, altar sacro y en fin religioso templo la ciudad de Mitilene, y toda esta isla de leves, le dedico, en cuyas aras muchos príncipes oyeron respuestas, dígalo coro, Rey de pertid que acudiendo a este oráculo sagrado yo entre horrores funestos, que tendría el mismo fin, que todo oro y su cierto el vaticinio, pues guardan las historias el suceso estas selvas que frecuentan peregrinos pasajeros, en fe de los vaticinios. que celebra el mi verso vengo dejando mi corte todos los años a tiempo que celebramos las fiestas del hijo del sol, y habiendo todos los antecesores, determinado y dispuesto vengarse de las mujeres de Tracia por el sangriento medio de sacrificarlas por víctimas en su templo y pretendo más piadoso derogar este decreto y hacer que queden esclavas de la pena consintiendo que se impriman en sus rostros, unos caracteres feos, que expresan su esclavo dudo con la sombra de sus yerros. no extrañen, que estas insignias, encuentre el odio, supuesto Que habrá autores, que refieran que así las introdujeron Esto es lo que determino para la venganza esto es lo que ofrecí en el voto para el día de los juegos anuales, ya este fin, vengo de su llanto, huyendo cuando heridos de las voces repiten los troncos secos, el que tus suspire el viento, que gente las aves lloren los troncos lágrimas suaves, Mujer piedad, príncipe, piedad Es poco eficaz el ruego. a las puertas del oído cerró el ofrecimiento entre suspiros lágrimas y quejas uso vénzase la crueldad a la clemencia Sale Arista, Cintia, Piedad, príncipe. Dafne, Libia y otras sabré huir de todas mujeres con lienzos, Todas licen en los ojos y se arro. Clemencia, piedad Villanante liceno, Mi nombre al tiempo que quie la ira templo de mi pecho de huir de ellas hurtando a lo soberano le detienen lo preciso de severo. intenta que sobierta vuestro llanto lo que intento por todas es que te canses, de escuchar nuestro silencio y que me atiendas humano el rato que te merezco Ya escucho; pero supongo que con mi justicia atiendo Yo creí que hablara libra, en cuyo pico travieso los engaños tienen sales las mentiras cumplimientos con aquella hipocresía, que lastima, si por cierto criante ofreció, asistirnos, con la fe de noble y siento cuando le buscan mis ansias no encontrarle en este puesto Liseno, Príncipe augusto, de la frigia a cuyo imperio le dio nombre Mitilene, insigne ciudad de les vos, oye la ponderación de la queja que tenemos ya no afectada del llanto ni citada del desprecio si obligada de la injuria y atropellada del riesgo no nos quejamos de ti que contra el por supremo no hallaron los infelices frases para el sentimiento solamente nos quejamos de nuestra desdicha, ah cielos no le basta al desdichado la constitución de serlo? que ha de ser su dolor mismo cómplice de sus afectos robadas, robadas de nuestra patria rompiendo el blando sosiego de nuestra hermosura no inquieto humano sosiego nos trujo alevos el cruel licas pirata sangriento que con orden tuyo era, infestando al Lilibeo, las espumas que le calzan blancos talares a Venus primeramente quisiste, por acomodarte al fuero bárbaro que la costumbre ciega indujo obedeciendo víctimas infelices fuesemos en ese templo que solos y jonios suelen frecuentar por cumplimiento siendo en lo supersticiosos, menos crueles y más necios pero después obligado de tu mismo pensamiento creyendo que más piadoso procedía, y creyendo que nuestra solicitud comprase agradecimientos quieres hacernos esclavas, de nuestra pena sirviendo al ansia de castigarnos, con interés de ofendernos señales en nuestros rostros, quieres poner quién ha puesto en vez de estrellas constante nubes feas en el cielo? tanto luminoso sol pretendes empañar ciego envileciendo envileciendo enemigo la esfera del lucimiento ya que castigues procura dejaretos rayos muertos, mas no acuerden los carbones el Félix tiempo que ardieron apaga la luz del todo, pero no en desdoro no permitas que quede el humo dependiente del fuego es la hermosura el primer favor que al cielo debemos en edad, que no hizo el alma estudio de merecerlo, sólo el tiempo es su verdugo, que ciegamente corriendo no se detiene a los vivos, esplendores de lo bello, y suele perdonar más, a quien le conoce menos pues como en la primavera dentro ser has dispuesto que trascienda tu malicia lo que no ha corrido el tiempo las mujeres siempre han sido de las piedades objetos persuadiendo a la atención con la decencia del sejo, las armas contra las iras de enemigos desatentos instrumentos del peligro que amenaza el valor nuestro forzaron con su belleza porque en fin siempre se vieron por hermosas vencidas, hermosamente venciendo Pues di, qué gloria consigues si en tu poderoso imperio nos quitas las armas para el fin de ser nuestro opuesto? si en tu juicio tu crueldad nos deja elección queremos morir antes que servir a una fealdad, pues es cierto que la servidumbre es muerte Libia que ha hallado el derecho de la guerra por sacar de útil muerte al precio Qué será cuando llevadas, de aquel natural deseo de mirar la perfección y corregir el defecto lleguemos a ver la sombra de viles letras leyendo nuestra afrenta autorizada, de nuestro conocimiento Qué será entonces al ver el tenebroso reflejo, el suspirar de los ojos el castigar del silencio el violentar de las manos el descomponer del pecho el dividir a pedazos el cristalino instrumento muesplicando evidencias en las partes del espejo y en fin el sembrar de llanto la traspariencia del suelo que las manos en la curada, región de su movimiento regaren con la deshecha, esquiva lluvia de celos y en caso que tu rigor no hacienda a los privilegios nunca violados de todas las que mujeres nacemos como a justas el castigo en nuestra inociencia, siendo las que delinquieron otras de las que ahora padecemos Qué culpa tenemos, di, en que ellas diesen a Orfeo, muerte es acaso preciso de la justicia argumento porque injuriasen las causas castigar a sus efectos este nuestro llanto está nuestra razón nuestro celo este el motivo que culpa lo absoluto de tu intento está la noble piedad que esperamos de tu pecho está la gloria que puedes añadir a tus trofeos, y está la causa porque venimos todas diciendo suspire el viento, quédense las aves lloren los troncos lágrimas suaves Movido de vuestro llanto que es el mayor siendo vuestro ofrezco en segundo voto que acaso en este tiempo antes que los juegos sacros, y las fiestas celebremos alguna mujer de Tracia, ujere licas alevos, ella por todas será esclava, y con este medio quedaréis libres; sin que falte yo a mi ofrecimiento Ya empiezas a ser piadoso dilate tu vida el cielo y para que sepan todos la ley del edicto nuevo publicad al punto el bando, diciendo vuestro concento, cantan adios oíd, moradores de lesos, Atended, advertid, escuchad el público edicto la ley principal Qué manda licen que observe el atento y admita el leal, Atended, advertid escuchado para vengar una injuria que en gracia dispuso la hermosa crueldad contra la dulce esquivez de un aliento que supo rendir, sin las voces de amar para que la tiranía Apague viviente la llama inmortal bello peligro que anima el engaño y tierna traición que ejércita el disfraz manda liceno, que sean esclava de Orfeo, las que hoy en su altar, último riesgo creyeron infausto, ardiendo al temor de su cautividad Manda que obscuras señales a fe la pompa de nieve y coral, Cándido ejemplo que lloren los prados y face rubí que se aprenda del mar Pero si alguna cautiva trujere de Tracia la suerte fatal antes que lleguen las fiestas de reo, dulzura del sol de su voz claridad. manda que sea por todas esclava que sirva a su pena eficaz aunque de Venus mundo candores sirviéndola amor de portátil cristal d, moradores Venid hacia el templo en tanto que ellas quedan repidiendo todas y entre suspiros los suyos por la puer ta del templo Harto siento el no poder decir alivia que siento sus males desde que está su ingratitud de misterio y Licas, quiera neptuno que es un inconstante viejo que peinando tantas canas tiene verdes sus cabellos que traiga alguna suegra, dueña, o cuñada a este puerto que nos haga la merced de sacarnos de este aprieto, hacia la casa de campo de riante caminemos pues se empeñó su nobleza en todo caso a valernos, vamos y al cruzar la selva digan los cóncavos huecos todas y mis suspire el viento, que gente las aves, lloren los troncos lágrimas suaves; con esta repetición se entran todas, y se muda teatro en el de peñascos y grutas vestidas de hiedras sin aliño, y apartes troncos silvestres; y en el foro se desa bre un mar poblado de naves que se distinguen le vanas, y dentro del foro estarán los dos escollos de Scila y Caribdis. ysla estará como sorbiendo agua por la boca contra oposición de Caribdis que la bomita ver talina, y la musa seye primero bien, luego fusa a manera de ecos, de suerte que los últimos apenas se perciban sigue Si violento persigue, eco el viento sigue? Si concorde arguye, acorde huye. y querellas veloces bellas voces las penas de sien señas unen lo pomenos y bir, en una y otra roca que espuma muerte que flores toca, y al amargo, cincel, diente inconstan como oyendolos ecos en verdes fondos, pálido es diamante tristes ecos ensaya, Florida selva, y arenosa playa Orfeo quejas mueve en los quietos labios de la nieve desde que su cabeza dejo presa en los mares su tristeza y los árboles mudos, vestidos crecen por hablar desnudos. Scila y Caribdis riesgos conocidos en estos mares ecos repetidos, suelen formar porque aun el mismo espanto disimula el horror con dulce canto o mujeres de Tracia, Quién pudiera aliviar vuestra desgracia aunque mi noble generoso genio se opusiera a las iras deligenio Indices verdes se lisonjas mudas, al mas los troncos son de nuestras dudas terna querella, suave sentimiento en boca de estos riscos forma el viento hasta las penas cantan las horrorosas solfas, que adelantan, y algún satiro diestro suele ser el maestro si la clava su compás, empieza músico es, quebradero de cabeza esta noticia humana El poeta admitió de buena gana, pues con ella será natural cosa la música gustosa, sin que puedan decir en su comedia que la música es parte que remedia, en estas pardas grutas, lados laberintos de ves brutas. de cuya noche fría siguen el hilo de la luz del día doradas iríades se oyeron tal vez las voces; cuando respondieron algo su voto con el ruego inflama, ya con celo de verdad las llama Dejadme aquí mientras oír resuelva quejas al mar, suspiros a la selva, Tu gusto obedeciendo Yo te dejamos sólo Yo pretendo buscar alivia mi cuidado cierto porque luego pudo haberme muerto a haber sido mi brío, atributo capaz de un desafío. De la piedad movido, y del favor que tengo prometido en fe de noble de cortés y atento a las mujeres que robo el violento pirata has consultar quisiera las ninfas que venera, entre estas rocas la piadosa fama ha de las grutas, ha del mar Quién para libertar beldades sumas, consulta riscos y venera espumas que llega a ennoblecer las voces con que ruega responda vivientes los troncos las flores los riscos, las fuentes a una parte estará un laurel frondoso, y ocultando sura mos, desabrocha del tronco una dama que simbolizadas ne que canta lo siguiente Desde el tronco, esquivo donde oculta vivo. quitando a los rayos ardientes ensayos, la fiel ama la esperanza que ciñe el laurel Dafne, que espere dice siempre amo su esperanza al infelice destro lado estará un peñasco, que se desgada, y aborta a Rosa Ninfa, que en correspondencia de Dafne imita, si compases por piendo su voz Desde el orbe frío, donde mi albedrío sepulcro se labra; en cada palabra. No salió ama la constancia con que lloro yo Si Niobe me empeña en lo constante Sin duda quiere amor hacerme amante Al lado de Dafne estará a estatua de mármol, desatandose de fuente y desmentida la pa en raudales que la acreditan faltando la estatua en su lugar riencia descubre la realidad a Aretusa que imitando a las dos dicen sus acentos re tú, entre los cristales, donde son mis males helados temores de arenas, y flores Aretusa ves, ama la fineza. No llores, después Aretusa si fino me previenes amantes males llorarán mis bienes en correspondencia de Areusa, saldrá del centro de la tierra una cornucopia grande coronada de flores, y pen- dientes de ella unos ramos, y en su corazón a subiendo Amaltea, desmintiendo los celajes de las flores su vestidos pues siendo ellas de diversos matices el imita al armiño, en lo blanco, y en subiendo a la mediación se desgaja la cornucopia transformándose en cándida azucena, que dando en su cogollo Amaltea, que en dulces cláusulas alterna mal la torcida copa, en que el mayo copia colores fragantes, y arrullos amantes de Amaltea es ama la terneza, que adora mis pies. tiernos afectos escuché a Amaltea, Sin duda amor, en mi su influjo emplea, Las Félix que llega a ennoblecer las voces con que ruega, responda vivientes los troncos, las flores los riscos, las fuentes Música que cantan las se vuelven todas las reali- con esta dades a su primitivo ser de laurel, peñasco, estatua, o- lando la azucena con la ninfa, y en su confusión la vista queda dudosa en lo veloz de su execución Que adore fino, que constante espere dicen las ninfas, dioses como quiere vuestro justo poder que mi obediencia se acomode al amor de una influencia permitiendo que ignore, la humana propiedad de lo que adore Qué causa mis afectos singulares ha de mover los mares Y que traerá de la beldad las señas Las peñas. Quién ablandar podrá debo tanto El llanto Quién ha de ir el llanto y el sosiego El fuego cuanto escucho es enigmas, qué pudiera penetrar la razón de lo que espera? pero dichoso yo, si es que a unir llego los mares, las penas el llanto y el fuego mas ya que fina mi esperanza fragua, Él y musa el monte la selva el fuego y el agua Sobre este escollo en que el mar tropieza, recutase sobre mi sueño lisonje su dureza. un peñas que el sosiego en un pecho desdichado sólo fue alivio en cuanto fue soñado, descanse, pues aquí mi pensamiento mientras en selva y mar, repite el viento si violento persigue, sigue el viento sigue S concorde circuye o le acorde, huye, querellas veloces. co veces bellas voces a las peñas desunen, señas Quédase dormido a los acentos de pero de mar un barco, y en el marineros que Vaya al mar. Piedad, dioses No la esperes, pues por tirana, y por injusta mueres, como forceje ando con el a fieros a tiranos serán puñales mis airadas manos tu resistencia es vana, sepulcro de de el mar fuerza, villana que recurso no dejas al llanto a la hermosura, ni a las quejas si hay deidad que me atienda queda sumergida, en la última desdicha me defienda, entre sala, y Caribdis nos hallamos en las ondas Infeliz es el rumbo, evidente peligro el golfo encierra piloto alarga, alarga, tierra, tierra abrar en la boca tenebrosa de sala codiciosa furioso el viento al barco nos inclina tan fama en dos demas que responden Ya embiste a la bolina, las dos cantan. ¿Qué pides? ¿Qué quieres qué mandas, unos alarga, alarga, tierra, tierra acuda El piloto Castigo esté sin duda es del cielo mas ya el timón perdimos de Caribdis huyendo en ser la dimos impelido con la fuerza del viento, asegura la bonanza tendrán sella, y Caribdis en sus manos una faja texida deramos de coral matizada de conchas, y perecillos, y en en el inquieto de las aguas sorbe. defendiendo las dos la faja de quien sacarán a lo que vendrá sentada en el trono de la con sacando del espumoso lago, o ya por divisa, ya por donde nos vomita nos resorte haufragando el barco con el ímpetu de las ondas forma remolino a la boca destila que sumergira el vaso con neros y al mismo tiempo asoma por lo interior del foro, el amor sobre la espuma de las olas, haciendo carroza, las riesgos apacibles de sus cristales, formando venera de sus conchas, a quien dos tritones sirven de conducirla, llevando por vela llardete la imperial carroza, un carmesi, con la prosperidad de su curso navegando al compas de las cláusulas, que articula el amor, quedando siempre los esca- los descila y Caribdis a sus dos lados ra de los montes disformes; en cuyas torpes entrañas alimento la bruta materia debrea encendida, que lloran las tablas, de los fieros peligros, a cuya traición tirana menos camina, quien menos resiste, y menos se acerca, quien menos se aparta, a de las bocas ardientes para cuya se infausta, los corazones son muertos alivios. quedan el fuego y encienden el agua la de Caribdis y sera pero de estas campañas, donde las cosas son fechas de nieve, y donde las ondas son arcos de plata invocación de amor los dos peñascos de sera y Caribdis unánimes a sus pre tan fama en dos demas que responden las dos cantan. ¿Qué pides? ¿Qué quieres qué mandas, amor, que las aguas enciendes deidad que los riscos ablandas? Que a esa infeliz hermosura frías bóvedas guardan en los cimientos de vuestra soberbia que adoran corales, con labios de nácar libréis, porque yo mitigue con su tierna beldad rara ras sangrientas que todo consiente y viles fealdades que odio señala, impelido con la fuerza del viento, asegura la bonanza tendrán sella, y Caribdis en sus manos una faja texida deramos de coral matizada de conchas, y perecillos, y en de la faja estará una concha, defendiendo las dos la faja de quien sacarán a lo que vendrá sentada en el trono de la con sacando del espumoso lago, o ya por divisa, ya por hombre un manto azul traje que visten los haviadores de sus bóvedas profundas, y al compás de su movimiento imitan los peñascos, caminando al norte del amor que los conduce hasta la orilla las riesgos apacibles amor, declara pues en la tormenta hagan funda la bonanza, háganle salva. dentro muy háganle salva en ecos suaves. suaves en ecos suaves. del viento las aves Del viento las aves. los peces del agua. o agua los peces del agua. las tres háganle salva. amor, siempre tu asistencia sube por más soberana, y creyéndola no tuve, por desdicha mi desgracia Amor, llega el llega Adónde te aguardan cuidados dormidos, y despiertas ansias Silla, llega, donde sean fortunas contrarias amantes recelos finezas premiadas. Llega como objeto, de triste esperanza que cuando te invoca, es cuando te agravia. has de amar constante siendo yo la causa de que a la influencia su elección añadas Yo ofrezco asistirte, Y que tengas gratas, deidades del viento del fuego del agua Llega beldad, llega para ser esclava, del hombre primero que halles en la playa llegado a la orilla despiden de su protección al vuelven habiendo buelven retrocediendo su curso canto hasta perderse de vis- ta quedando de en el tablado, hasta que repara lante a quien suspende su conejo el sueño las tres riesgos apacibles amor declara pues en la tormenta funda la bonanza, Hágante salva Háganle salva en ecos suaves. suave en ecos suaves. del viento las aves lo es música del viento las aves los peces del agua. los peces del agua. Agual Háganle salva. salva Oh nunca, dioses, oh nunca, de los riesgos me libraráis, del mar para permitir, mayor peligro a mis ansias Yo esclava, cielos del que primero encuentre yo esclava, de que dichoso me vea, para hacerme desdichada? o indigna fortuna, si eres la que me castigas varía, vuelve alguna vez propicio, el orbe de tu inconstancia altos peñascos duros si acaso en vuestras entrañas guardáis el fiero enemigo que mi esclavitud aguarda disolved la pesadez en que robusta descansa república vegetable, acabad, de verdes fértiles plantas Acabad con él. Mas cielos repara enrrante, si es que el temor no me engaña creyendo en la contingencia las sombras de mi desgracia reclinado a un hombre miro sobre un peñasco, ya bata, para desengaño el ver que inmóvil risco retrata, que está durmiendo presumo injusta estrella contraria quítale las Si es tirano, cómo duerme? si es traidor como descansa pero pues hallan mis iras ocasión su misma espada el instrumento ha de ser con ejecute mi saña, valiente famoso ejemplo nos ofrece esta enseñanza, quien con sus armas se duerme al querer muera con sus mismas armas cutar el Muera; mas dioses que he visto ese suspen si es ilusión temeraria, si los encantos se sueñan, Este es sueño que me encanta no vi tan gallardo joven non tan tierna tan clara serenidad. Ay de mí! ses que las flechas doradas de amor para esta ocasión me imprimieron su eficacia. culpa tendré; mas ¿cómo cuando el amor me declara que he de ser esclava suya tengo piedad. Muera a falsa respiración que me alientas al paso que me desmayas no muera, pues le defiende ría mi turbación, y ya basta para no agraviarle todo lo que a mi piedad agravia pero primero es agora de mi libertad, no avanas, ejecutar el golpe des inclinaciones se rinda, puerta Oriente y queda mi altivez muera. suspensa pesada fue la lucha de mi sueño en que una traición tirana repara enlo quiso darme muerte, dioses desde un sueño a otro pasa de animo tengo Dejad que en discordia tanta dude lo que me sucede crea lo que soñaba, tan divina perfección. tan peregrina tan rara no la celebró el deseo ni la adoro la esperanza mas si a la fe la verdad hace yo quiero que salga del principio de recrea, la obligación de adorarla, Deidad. Ay de mí! esgrimes, todo el aliento me falta contra mi vida. Violencia No halló palabras que contra mi acción esquiva, a sus dudas satisfagan Que dejas a tu hermosura si divinamente airada edes a la tirana el dominio de tus gracias y como en la indiferencia de tu crueldad soberanas que deja el caer, para herir más misteriosa, la espada lleva haces burla de las armas de su suspensión mas ya la razón penetro, de tu cielo, es excusada, la violencia donde son tus ojos los que avasallan. Nada acierto que le diga Quién vio turbación tan rara mujer prodigio a deidad que el atributo te basta de bella para divina de enemiga para humana, y para prodigio todo lo que misteriosa callas, Quién eres pregunto, aunque era me castigues. aquí fueron mis temores árbitros de mis palabras mas ya es forzoso romper el velo al silencio; Gracia es mi patria, ya sabrás con esta noticia, cuantas razones halló mi estrella para hacerme desdichada. le es mi nombre mi origen esclarecido, pues guarda de la antiguedad de Troya las cenizas no apagadas, siendo nuestras armas de ector las generosas hazañas, una tarde, pues que al Etna, me di la florida falda ocupada en el ardiente ejercicio de la caza. Llegue, siguiendo una fiera hasta la ribera, ufana, verde cinta del Egeo, que con tiernos lazos ata, libertades de la espuma, y furores de la playa miraba de unos escollos, la ruda, estable muralla, por donde el era despeña, los besubios, que dispara contra la cerviz, ruidosa, del mar que a la repugnancia de las espumosas piedras que de la eminencia bajan como hidróficas salivas que escupen bocas, infaustas, contra las lluvias de fuego nubes de nieve levanta que a costante salieron desde unas calas, donde ocultan los cosarios sus galeotas, y fragatas, los piratas enemigos que Licas, gobernaba, infestador declarado de las costas de Tinacria; Robáronme, en fin a cielos para que supiter agua rayos, si atroces insultos, a su majestad desairan Nada pudo el llanto sentí, fueron quejas vanas, Roque, sordos estuvieron suspire, nada bastaba, hasta que a vista de lesos, me dijo el cruel pirata, que a ser victima de Orfeo, me traía, y yo llevada de la indignación que estima el aliento o de mi fama, con su mismo puñal muerte le cuando todos tratan en venganza de su dueño llenos de cólera rabia de echarme al mar la deidad de amor, a mi vida ampara Sela, al barco ya su pente sumergio, y en esta playa me deja el hijo de Venus; pero me advierte que esclava, seré de que halle primero y viendo que su esperabas, dormido mi servidumbre quise con tu misma espada darte muerte, y tu sueña, Con qué suspensa Carista. No es vana, la información de Burguete, pues entre estas grutas pardas, le veo sus ninfas todas dentro todas lleguemos Oriente de tu palabra El noble empeño seguimos pues hoy el príncipe Extraña ilusión no es ésta el cielos lo aquí, robada, Aquí, carita sea, Cintia y Libia me acompañan en la desdicha, sin duda Albricias me pide el alma senda pues de viene a librarnos a costa de su desgracia El acaso el misterioso, de haber venido a esta playa, la que fue de mi hermosura unica única opuesta en mi patria sabe Oriente que en esta mujer que el hado maltrata, nuestra libertad tenemos pues liceno. suerte infausta, ofreció en solemne voto, que si antes que celebrarán las fiestas de Orfeo, alguna mujer viniese de gracia librándonos ella a todas sería por todas esclava, infeliz Qué escuche Cielos, no es fácil que salga bien mi acción de tanto empeño a estas ofrece librarlas, a esta beldad peregrina rendí en un instante el alma Licerio hizo el voto lesos, la celebridad aguarda de las fiestas que estas selvas al hijo del sol consagran. qué haré en tan confuso abismo mas la cueva de mi casa de campo contra los riesgos del voto podrá guardarla, mientras halle otro camino para cumplir mi palabra de nos vierte lo admite, Orfeo las gracias Sea bien venida Bien venida sea, debo a la isla, de Orfeo a la selva, sea bien venida Llegue, enhorabuena para pena suya para gloria nuestra. Dioses tal rigor se sufre amor cómo no me amparas, por las quatro esquinas del Teatro se juntan en el aire línea diagonales la tarde, y el céfiro, subiendo jo, y al mismo tiempo bajando de arriba el eco, y la Cantando todos cuatro La tarde, y el céfiro suben alegres. eco, y muy el eco y la música tristes descienden Amor a los átomos hace armoniosos, eco, y mus. Orfeo en las cláusulas canta sollozos Y en todos juntos la batalla se forma de los anuncios. por en medio del Céfiro, y la tarde sube el amor al tiempo que vaya Orfeo entre el eco y la música el monte y las hidriades canten risueñas, Alegre, sea bien venida La beldad de Tracia, que a amor desempeña, Entroncos y cóncavos digan las selvas Triste, sea bien venida llegue enhorabuena para pena suya Para gloria nuestra. Dioses, qué confuso abismo Amor, qué piedad tan rara Cielos! ¿Qué afectos distintos Todas, qué voces tan contrarias? i sagrado la defiende, mi dominio la amenaza. Contra la crueldad hay flechas, Contra el yerro consonancias Amor. Pues triunfando. Eco, y musa, pues venciendo Diremos en la batalla. formase en el viento la batalla al compás de los acentos barajándose de suerte que la vista se equivoque con la suspensión del acentos, unos alegres, y otros tristes de suerte que al acabar los remos versos se desvanezca, La tarde, y el céfiro suben alegres Eco, y musi. El eco y la música tristes desciende dar amor a los átomos hace armoniosos, eco, y mis Orfeo en las cláusulas canta sollozos, todos y mis y en todos juntos la batalla se forma de los anuncios mientras declaran si es amor servidumbre noble del alma. representando unos, y cantando otros mezclados confusamente se desvanecen las tramoyas, y se da fin, a la jornada primera se sigue el entremés,
JORNADA SEGUNDA
En fe de noble y en fe de que te vales de mí segura quedas aquí de tu nobleza fue, vida y honor. Yo me empeñó, en defender tu hermosura Tu esclava soy. Si te jura, mi acción por único dueño no me causes más enojos en la otra una antorcha que pondrá sobre un blando cueva nombrándote esclava, pues Ya me he rendido a tus pies como esclavo de tus ojos insigne fabrica. puede en desdicha importuna contra el hado y la fortuna contra el influjo y la estrella repararse el retraido, que merezca este sagrado solamente fabricado, para fin de un desvalido. contra envidias y traidores que el bien y el aplauso lleva dearon esta cueva mis nobles antecesores, y porque en caso severo no la infeste la malicia sólo se da esta noticia al legítimo heredero de esta casa que entre el mar y la selva fabricada, de campo es fértil morada la una puerta para entrar es la que viste, a este efecto dispuesta en la cual asienta una mesa que desmienta la sospecha del secreto la otra puerta al campo sale, y en aquel peñasco está que a la cueva da Ninguno habrá que señale del mármol artificial las líneas, pues de tal suerte hizo el arte la unión fuerte que parece natural contra acechanzas infieles en caso que el retraido disfrazado y escondido salga a la selva estas pieles, pueden encubrir su ser, Yo su manto he de llevar con lo cual dice que al mar te arrojaste, y que al querer detenerte porque fueras la que a toda remediaras, y para y para que libertarás, sus esclavitudes fieras, ciega con tu mismo llanto y con tus razones loca, te arrojaste de una roca, dejándome solo el manto y porque nadie este intento penetre, y porque no esté arriesgado, yo seré, quien te sirva el alimento no hay fineza que no deba, en breve tiempo a tu pecho cuando sólo se hubiera hecho para este caso la cueva fábrica era misteriosa, Dale el manto Toma el manto, que será seña muy propia. hoy mi que la lastimosa, por esos contornos. Quiera el cielo que tú Que no nos haga infelices. Quién la desdicha postrera. Mi vida daré por ti Serás fino? El más constante Temo. ¿Qué temes? Dante que no te olvides de mí Ese es fingido recelo. hace infeliz. Noble soy, Quiero bien. Amando es doy. Quién lo asegura tu cielo Pues vete fingir mi muerte. Fingiré de tal manera que yo mismo lo creyera, a por dejar de verte Adios, de hasta que acabo llegue de mi noble empeño Aquí esperaré a mi dueño Aquí volverá tu esclavo pues que de mis patrios lares, me roba injusta traición veré si en esta mansión, tendré sacros tutelares boveda, donde acredita el arte su perfección oculta hermosa región Quién te ocupa, ¿quién te habita por las seis claraboyas transparentes entran de rado seis nin Dríades que alternando cláusulas disponen un bayle, sardo con diversos lazos, y en tal proporción que acabando de cantar repiten la velocidad por las mismas claraboyas donde entran saliendo bellas Las driades las criades de aqueste horizonte, que entrado y en monte son flores y estrellas alegres venimos, sueñas bajamos dejando los ramos verdes besamos, su hermosa tristeza nos tray, obedientes y es justo que alientes con esta fineza. propicias queremos cuando nos invocas, dejar de esas rocas, los fijos extremos festejen suaves, sus dulces prisiones fragantes canciones. acaban de desparecer de Floridas aves sagradas críades, ninfas, que en los árboles vivís, palideces del enero, candidezes de abril ad pero ya volando de aquesta prisión salís a lograr lo que a la tarde le quedaré de lucir, Pero pues criante dijo que en este escollo, qué fin, es de estas bóvedas, puerta hoy para poder salir al campo el mármol pretendo levantar para que así forceja con la peña, vea mi curiosidad de la gruta que está el oloroso, con fin en el foro, para pero aunque cobrando alientos abrirla intento el mármol, abrir, no bastan todas mis fuerzas a correr los yerros, no vale mi industria en el caso de esta violencia, decid deidades que de este seño las lobregueces vivís, quella ignorando al día del centro de la tierra sale Habrá quién me ayude Vulcano en un carro de acero a qué tirandos Leones, que abortan Quién eres tú que piadoso fuego por ojos, mis voces llegaste a oír narices y canta Vulcano soy que ha intrepidos golpes de ardiente lo contra ambiciones funebre, armas sangrientas di, gobernando a mis ciclopes, con animoso ardid, de las nubes Júpiter pido asustar, y herir, pues del Etna en las bovedas los rayos encendí, reformando en la fábrica, licencia del vivir. y viendo que en las cárceles de este albergue Civil, no puedes de ese por sido torpes yerros abrir, a dar vengo a que corran fáciles, como materia vi lucha con el peñasco, de la robusta practica, le rompe y se descubre que sudando aprendí, la campaña verde, Ya queda abierto transito poblada de árboles, para poder salir a esas riberas fértiles, que matizan una que ahora verás de aquí Vuelve a deliciosa selva, subir en y dónde va buscándote, el carro por la voz infeliz dio criante, ejército de militares mil, ruido de cajas pero sin riesgo trágico, quedas segura aquí. aunque la noche orrisona vuelve a su mester se en tu centro traiga funesta lid, Qué furiosos los soldados me buscan? ¡Ay infeliz! que hombres y estrellas a un tiempo se conjuren contra mí, pero discordes, sin duda van volviendo contra sí, sus armas fraguando altos el vivo ardor de un motín, mientras en esos peñascos parece que llega a oír vientos repitan los vientos. puso En mares y en tierra. Arma arma, guerra, guerra. a los darme Y con desasosiego o fuego hiera el fuego el agua pues que las iras fragua arma arma, En vientos entierra guerra guerra. En fuego y en agua arma, arma arma, arma. A tanto tropel, a tanto Sangriento abismo Civil, suceda la noche que en tan horrorosa lo serán las tinieblas que lleguen a desir el furor desordenado noche, si merece el alivio de tus sombras saliendo a presidir, con el silencio, y el sueño que es tu opuesto genito, de lo profundo del coliseo va subiendo la noche sobre una le- chuza que no bate las alas hasta su tiempo y como su va desplegando su manto negro todo dibujado estrellas de suerte que cubra todo Noche, saliendo a la noche como bostezo oscuro de las frías cabernas, donde es el ocio morador confuso Tinieblas a esgrimiendo sobre el inquieto, pues que cegando a las luces en su tropiezo repidió su orgullo. ocupa sus horrores en él fácil estudio, con que el viento disuelve, la siempre vana, claridad que tuvo a del sueño apacible, a del silencio mudo a cuyos dos afectos de blandas plumas ocultó el arrullo, suspende su movimiento y empieza impulso descubre debajo de ellas dos niños el uno el sueño que estará sembrando adormideras, y el otro el silencio que tendrá una ave presa por el cuello con mano, no impidiendo su exercicio, que pronuncien su acero Sueño el sueño te responde como cuidado tuyo que sólo se compone de los descuidos que consiente el mundo. Si también habla el silencio que siendo tu atributo funestos idiomas, encuentra voces que ignoro el insulto. Desde la triste arena sueño que muerte el Leteo inmundo sembrando blancas flores helada nube de los ojos subo. suspendiendo a las aves sus canoros anuncios, a su y suspirando sombras endechas formo del horror que infundo diciendo todos juntos que la noche el silencio y el sueño visten delito los vientos que asombros arden, los campos que inundan sustos, Mas, pues ya salió la noche a ocultar, ya confundir con el silencio y el sueño o mala pie rayos de una injusta lid, vestida con estas pieles, que me podrán encubrir en la puerta de esta cueva procuraré distinguir, qué fin horroroso tengan peñascos y marina las voces; que antes hoy transmutase el teatro en el repetido sobre quién es habrá faroles encendidos enforma estando las luzes del Teatro confusas en la imitación de ser de noche y el foro será de marina para y pastores cantando y bailando y Bato, y selva villa nos rusticos Pues la noche alegre en nuestras cabañas, en glorias de tales sus astros dispara, vaya de fiesta de jubilo vaya Pues que la noche nos deja salir de muero cortijo, en busca del regocijo, cas siempre se aleja, de muero empescudamiento festejamos con mil sales a la gran deidad de Pales, bajo de nueso contento que la diosa nos envía Yo satisfecha, no esto Porque, Silvia? la curiosa andanza mía, de los montes en las cumbres arder encendidas seas, que importa que las veas, de no mudo a que santa Si por fantasticos modos temer tu perseño quiere vemos por si algo más sucediere, sin acordes bailemos cantando todos pues la noche alegre en nuestras te pastores, como bailáis cuando en esos montes veis las señas que no teméis? acaso las ignoráis, sabed que en aquesas playas, y en toda aquesta marina que está a sus costas vecina tiene estos atalayas, para que en toda ocasión de peligro evidente o público delincuente se niegue la embarcación al pretenda salir de esta isla, esto supuesto nuestro príncipe ha dispuesto prender buscar y ni quirir, a una mujer que hoy llegó a esta arena desde gracia y aunque hay que en su desgracia dice que al mar se arrojó? ay diversos pareceres y en esta contrariedad, por guardar su libertad la buscan esas mujeres que entre confusos el amores nuestra piedad solicitan, y el hallarla facilitar acaso viereis, pastores a una mujer peregrina que fugitiva y ansiosa se oculta temerosa desdichada camina Detenedla, suponiendo a toda que a todas nos libertáis a aquesta mujer halláis, Ved, que buscando, y volviendo vamos de día y de noche por entre troncos y penas sin él vayan de las dueñas, y sin él para del coche. Advertid que la buscamos, para común libertad. Válganos, vuestra piedad cuando infelices lloramos, y qué donosas plegarias, Tirso, yo me embobo al verlas, más brillan que las estrellas y pues que las luminarias de estos faroles que vemos nos ayudan a buscalla, no hay tal como empescudarla, todos juntos la busquemos. por diferentes partes Amor, suspended, zagales, de inútil cuidado la llama caduca, acento del amor que apagan mis flechas al aire violento que celan mis plumas cruzando los dos Proseguid, pastores aire con movim, de pasos ardientes la senda robusta entos encontrado que enseñan mis ecos emblando certamen, que el viento de vulga, mi poder supremo Si acaso romperéis la ley absoluta, hará que los mares Vesubios, azotes y llamas sacudan, la deidad de Apolo sordos al petro burláis mi dulzura, hará que las nubes aborte incendios, centellas escupan. Yo mandó en las aguas padre en los vientos y hasta que descubra Liseno, verás que los rayos ofenden, y asustan en Liceno vea a Cloe, has de oro y amor y pesan los faroles de las parages, más su beldad se asegura todos dioses que suceso en fausto, vuestra voces articulan. Pues compitan las nubes y vientos Pues batallen las llamas y espumas Mientras se vee y se escucha, el horror, el lamento en vientos en mares en troncos y gratas, Qué tempestad tan horrible Qué violenta que sañuda, despavorido, Cielos, errante camino por estas selvas incultas donde mi familia va buscando; porque yo cumpla mi voto, a aquella mujer te tamban asombre que el temor sin duda oculta do no cesando Después que enseñando el manto seremos que me dio le en algunas partes quise persuadir, lo que dudaron en muchas hacia mi casa de campo había cuando me turba, la tempestad, que me ciega con los rayos que me alumbra Príncipe, busco, cuando villano el miedo me busca que por más que llame a mi amo ni aun responden las lechuzas nos qué abismo! ¿Qué horror ¿Qué pasmo! ¡Válganos esta espesura, los pastores árboles mujeres en tanto riesgo caminemos todas juntas Vanse las mujeres huyendo el peligro quiero i hallo cueva o gruta, dónde me retiré, de celo tenga enfado no cesa el terremoto A que voy como pelota, de viento, y según me zurran, las nubes que de mi juegan, entre rayas de fortuna sólo falta el contrareto de alguna fiera sañuda, que quiera ganar de verás lo que yo pierdo de burlas, donde estás no diré paco, que super de la cubas, donde fragua alegres rayos contra la sed, lacayuna, Caco, diré, donde estás siluestre ladrón que me hurtas, el sueño que yo guardaba, sobre la yerba, menuda encuentrante Ay, si encuentro alguna vestía, con ella. Es cosa mucha, salvajes y tan salvaje, como mi hambre mormura, es bestia al uso y sus dientes A sus coces y sus unas Más que se adelanta vence Más que acomete triunfa, Vaya de coz y bocado Vaya de puñete y zurra, Al arma contra un salvaje, Guerra contra esta aventura. Pero se vestia de par Mas es animal de burlas, Callo, y calle. No habló ni hable, al despedirnos a escuras sin cumplimientos de vaya Déjeme, que cumpla con vuesarce. Es excusado, No haré tal. Por vida suya. ¿Qué me quedo. Es perder tiempo No será así. ¿Que me ocupa un tiempo los dos vamos Éntranse haciendo muchas cortesías redo esta seña se concluya. cueva transmutase el teatro otra vez en el de la cueva con que se- pero esta jornada con la diferencia de estar ahora abierto el foro, por donde se miran los reflejos de los relámpagos y hacha estará en su blandon alumbrando El campo vi y temerosa de la tenebrosa furia de las nubes a este centro albergue que me asegura me retiro y ver en tanto si es que mi dueño me busca que ya estraño su tardanza, y así el alma la acusa. si le detendrán violencias de mis enemigas, cuyas persuasiones poderosas le obliguen, y le concluyan, o como el temor me vence como el riesgo me asusta, mas no que es noble y el pecho aun noble sangre ilustra, se alimenta de firmezas contra inconstancias caducas, mi fatiga al sueño llama humana pensión que nunca perdonas a los vivientes la sombra en que los sepultas si aun el sosiego es desdicha, en que infeliz se juzga duerma yo, mas no descanse, que no les riesgo, otro es ventura Huyendo la tempestad que eso cuando a esta gruta llegue y viendo que a lo lejos me llama una luz confusa, que en las sendas del abismo un la claridad deslumbra entró siguiendo curioso el blando aviso que ahuma, cuanto con incendios llora cuanto con lágrimas suda pero qué ignorada estampa es esta, en cuya clausura Manda una luz y obedece el silencio que la escucha, para fábrica excelentes fuertes bóvedas ajustan, en cóncavo sólo falta saber que dueño la ocupa aunque a costa del peligro venza el horror de mis dudas Siéntase en un peña, quito, que ha de estar en contraposición cesan los relampa os quedase don mida, sale mo la puerta de oro Quién será? Pero allí cielos vestido de pieles brutas, algún monstruo me amenaza que mi oído procura oír, si esperezos late, si disonancias pulsa. Pero el movimiento blando de su respiración muda le acredita menos tope, más cruel le asegura Si será sueño traición a fierezas, quien descuida si dormís como piadosas y despertáis como injustas, mas con esta luz pretendo ver su disforme, su inmunda, fealdad, antes que el valor mi gloria en su muerte cumpla, Dioses, quién vio tal encanto tan rara beldad tan suma perfección ahora confirmo, mi resuelta conjetura, pues viendo el traje horroroso, que a su alegre cielo injuria creí que era monstruo y veo, que es monstruo de la hermosura beldad que a un sueño vencida sobre esa dureza fuerte haces espejo a la muerte de las sombras de tu vida si apacible estás dormida, logrando atentos despojos no despiertes para enojos que más quiero que dormidos me castiguen tus oídos que no despiertos tus ojos Temeroso te miro, repara enlo que la verá despa Tómala, antor cha Mírala, que cuando a morir aprendes a cada aliento que enciendes tu respiras, y yo espiro, descansas cuando suspiro pasmo es en mí tu beleño, de tu día aguardo el ceño creyendo cuando respiras, que me amanecen tus iras en la noche de tu sueño si duermes para enseñar la influencia de rendir, en tres demás el dormito, en mi es forzoso el soñar, Con razón puedo dudar se sueño mi atención cierta tu luz imagen muerta, equivocando pendido entre mi temor dormido de respiración despierta. en ese dulce primor, en ese sosiego, blando Tu belleza estoy mirando y temiendo su rigor de este accidental favor arguyo, más cruel herida que la hermosura aplaudida siempre está en su gloria cierta, para aborrecer despierta, y para olvidar dormida, de esta luz materia ardores mi pecho fragua, Muere esta llama en el agua Yo me abraso en tu cristal qué humano, a que mortal su quietud el alma debe. si aun en él que no se atreve arde a producir sin desvelo arde el temor como hielo a la llama de la nieve. mas si es principio esencial, y cierta proposición, que no se ha dado razón para una razón formal esta luz artificial de tu sueño mariposa, vuelve a ponerla dejó en su lugar airosa, luz adonde estaba que no a él para mi estrella que deje la menos bella para ver la más hermosa. espalda de lo Habrá venido mi dueño y despierta Qué dulce voz escuché, es cierto que la soñé, la ha pronunciado el sueño Pero ya mi vista le halla en su muda suspensión recela mi corazón mucho más de lo que el calla, mi dueño vuelvo a decir, de qué prisionera soy. Turbado, cielos, estoy cuando esto la llego a oír, tiranos desconsuelos otro es su dueño rigor cuando ha empezado el amor por la rabia de los celos? No me respondes? ¿Qué tienes En dichas accidentales sordo he de hacerme a mis males que en qué amante merece a la hermosura mayor solo es favor el favor en tanto que lo parece disimularé con arte, está hallando la por si pudiere entender y lienzo y sale por Quién es su dueño. el otro lado criar. hasta a ver dejado dejado ensegura parte las mujeres gracias que huyendo la tempestad buscaron seguridad en mi casa y en mi fe sino cuidadoso amante vuelvo a la hermosa presencia de mi bien, en cuya ausencia es un siglo cada instante repara en ellos pero si es ilusión fiera si es engaño lo que ¿Qué es esto, Cielos, aqui, un hombre nunca yo viera tal desengaño, que espero que no le mató antes que llegue a saber lo que se pueda querer lo que quiero ¿Qué dudas? Yo te esperaba, por señas que dejé abierta de ese peñasco la puerta Aquí el desengaño acaba, sin mí estoy. Aún no he podido quién es su dueño inferir, A mi espada ha de morir, y por no ser conocido Porte una banda al en caso que de aquí salga rostro riñe con lice disfrazado rente Este sin duda es el que la obliga el valor me valga Cielos, ¿qué miro? ¿Qué asombro para detened, ¡ay Dios! no distingo entre los dos Adriante ni le nombro, por hallar que de esta cueva sea dueño noble valor su destreza es superior. Notable ventaja lleva Pero si es favorecido Qué me admira el retirarme, es preciso, y ocultarme de poder ser conocido Quién será en sitio horroroso, dueño de tanta hermosura Sacarle al campo procura mi espada. dolor penoso, es éste, cielos! ¿Qué haré, en confusión tan terrible detenerlos no es posible porque tal su enojo fue tal su rabioso ardimiento que cuando se competían sus aceros encendían, la diafanidad del viento tristeza, qué pesar Qué ansia! que afán, qué desvelo no aguardo humano consuelo nadie podrá remediar mi desdicha, y si consulto el oráculo que dice que no hay para el infelice lugar ni sagrado oculto halla mi infelicidad, cuando aquí mi vida arriesga, que hay casos en que aun es riesgo la misma seguridad sin alma quedo, ¡ay de mí! lágrimas templad mis penas Apenas retire, apenas al Príncipe conocí, cuando por una arboleda, seré tirando la puerta del sol y orante Trasil, vuelve a salir criante la puerta de cueva y cierto antes que me descubriese, me oculte, y por si volviese, cuidadoso, ¿cómo queda sin duda la puerta cierro que al campo desde aquí pasa, porque el fuego que me abrasa no frague, segundo yerro, Pero ya el mármol, cerrando llega el uno, si será criante, asustado está Mi pecho. Yo voy llegando celoso y fino a buscarla, y cuando esto considero bien sé que culparla quiero mas no como he de culparla, que es oriente he conocido piadoso, noble, señor, atributo de piadoso empieza a darme tu voz en este caso, y no dudo que tal vez suyo el temor disfrazar con la piedad enigmas de la traición dueño mío. No seré el que tú imaginas, no pues hablando con más viva solicitud con mayor fineza nombraste dueño a otro, y niega la razón que él lleve el favor y sea el favorecido yo, Oriante, pues cómo cuando Yo esperando. No el rigor de esa turbación de asuste, porque pasa a ser atroz la sospecha que camina con pasos de turbación, Digo, mi bien. En mis males pudieras decir mejor que yo empezaba mi bien cuando mi mal empezó, Que yo creí hablar contigo Si tu pecho lo creyó, Sin duda pidió a tu engaño la fe de su inclinación. Mi verdad dudas puedo creer tu persuasión, Si dijiste que tenías abierto este mármol, por darle entrada a este secreto Mi cuidado te espero ya este fin abrí la puerta vuestro y hubo de ser a ocasión de entrarse por ella un hombre sendas buscando al horror? a los dioses soberanos de cuya jurisdición pende el castigo absoluto contra el engaño traidor, pero que humano auia material sombra exterior la luz hubiese empañado de mi primera atención antes me castigue un rayo que me amenace el fuego No es fácil averiguar que accidente le guía al príncipe, porque es cierto che no le avisó, de esta novedad, ni pudo desde que la vio mi amor salir del mar conocerle No agravie tu suspensión la realidad de mi fe Hasta saber que obligó a entrar viendo a esta cueva me afligirá esta pasión Mas, pues vi saliendo al campo que ya el matutino albor convocaba a este horizonte los ejércitos del sol entremos en el jardín de mi casa, donde son las dulzuras del perfume las fragancias de la voz Ya te sigo, ¡ay infeliz dela que en una prisión arrastra, como lisonja jardín la cadena de un error Entranse por una parte en cuyo intermedio el Teatro en él de un ameno los emparrados, cristalinas fuentes, y artifiestos quadros vuelven a salir tante y lo Qué armoniosa, que risueña, la mañana despertó, cuidados son de Amaltea, tan primerosos son cómo los que vees subir, ento y otro cier de la cima de lento compás de la adulación de lo animo del jardín ya sabiendo maltea, subiendo de lo superior del Teatro, desarrugando, una cinta grande matizada de flores diversas, y al compás de sus acentos van depertando las aues, imitando sus clausulas entrenados compases mal aves, flores estrellas estrellas imiten mis huellas Estrellas, aves, flores copien mis primores, porque estrellas flores y aves, conduces, ternezas y arrullos suaves, me admiren, celebren, veneren y aclamen, Fertil estancia donde tanta cosa ufana y gloriosa aprende a querer Ya es tiempo de arder. cuyos claveles vivos son pinceles, para copiar fieles fragante abrasar, Ya es hora de amar fuentes, cuya armonía de noche corría buscando del día Feliz, residen, ya es tiempo de arder. Pues que despegando el plumaje, blando alegres cantando salió a volar Ya es hora de amar astros que sois amantes eternos diamantes orbes inconstantes para iluminar Ya es hora de amar pues fuere estelas, imiten mis guellas, Qué hermosamente madruga, quien dulcemente durmió, al imán de su belleza es yerro dorado el sol que aun la misma luz padece las ceguedades de amor Pero componiendo su abundante emulación rasgando flores al viento de con amante vos. la parte esa salio aella saldra era una coronada de flores y al tiempo que sube se va levantando de la superficie de la tierra un pequeño soplo del Aura, que yendo en aumento crecerá hasta ocupar los vais retira sembrando el campo flora de hermosas que tanto vistosas flores Aura, tierna amorosa si en una y otra flor, ay descansa el amor, y reposa en del verosa Aura apacible ven, hay mientras canto mi mal, hay mientras lloro, mi bien, amor de flores se viste, disimulando rigores Desde que guste, sabe llorar cuando rien las flores y pues entre amores y reposa, en del veros aura apacible ven, hay mientras canto mi mal hay mientras lloro mi bien, Cupido riesgos, señala entre floridos halagos siendo su gala, dulce traición de violentos estragos, y pues con sus amagos y reposa en deliciosa. Aura apacible ven hay mientras canto mi mal, hay mientras lloro mi bien, florece su primavera con la inquietud enemiga, de que espera la brevedad con que el ansia mitiga, Y pues cuando castiga y reposa, en deliciosa Aura apacible ven, hay mientras canto mi mal, hay mientras lloro mi bien, Aura, tierna amorosa si en una y otra flor, hay descansa el amor y reposa, Vendelerosa tura apacible ven, hay mientras canto mi mal, dice dentro hay mientras lloro mi bien? que te Llegad por ti en el jardín le encontrasemos. Si contigo aquí me ven, Entre el frondoso verdor, de esos ramos ocultarte, Retírase lo puedes en tanto que yo a los que lleguen despida, Ampare el cielo a los dos Pero ¿aquesta llegad arista Oriente si acaso tu noble acción quiere cumplir como debe la palabra que os dio, y es cuando se ha de ver que os defiendes, pues hoy Mitilene, solicita los juegos de Orfeo, y no es bien bien que en tanto peligro sosiegue la dilación su aliento ofreció librarnos, y puesto que lo ofreció, aun en caso que piadosa Ocúltase tu pasión Cloe, entregarla debes al Príncipe, porque no a fe tu ceguedad su primera obligación Cielos que obligado amante en tal abismo se vio ¿Qué poco consuelo, ¡ay, triste a mi esperanza quedó? y en caso que ella se oculte, por enemigo temor parece que a tu beldad le quita la estimación con que adoraciones tantas en tinacria pretendió. si buscaba su hermosura vencer toda oposición no se senda salga a ser de un poderoso, señor, indignado, cruel tirano amorosa admiración salga a verle. saldré, para espertaros, con mi muerte y pues gano cierto de mi estrella el disfavor y solo ay dante amado aspira mi corazón a reducir mis desdichas a la última y la mayor verificar desesperada pretendo verificar la ficción de Oriente y arrojarme desde una roca al furor de las ondas, donde tenga fin mi desesperación nas seguiré sus huellas, con tan veloz paso que corra mi planta más que su imaginación Quién escucho tal engaño Quién tal desengaño no pero impulso. cruel intento Extraña resolución aver en su fin el nuestro camine nuestro dolor. a arbitrio de su desdicha, vaya nuestra indignación Morir sin esclavitud es la fortuna mayor alcanzarla a detenerla, al son aprisionarla, de los fríos eslabones, enlaza nuestro dolor diremos al mar, y al viento en triste fiebre, todas y mis espera, detente, rayo veloz no apaguen las aguas tu ilustre ardor no desespere, no tra libertad su desesperación cantando unas, y repres otras y todas con despecho fin a la jornada segunda
JORNADA TERCERA
Tornada 23 Amor es esclavitud empieza la jornada con el teatro de selva troncos de las Diades, y el foro será un peñasco por donde saldrá, volviendo a cerrarse, significando ser boca de gruta, Selva Florida, triste boveda oscura, soro de peñas donde dos veces presa mi hermosura con amor, y con penas la eternidad de dos cadenas, si acaso de mis voces ocupada, al silencio le niegas la morada usurpando al horror la quietud, fría permíteme salir a ver el día Ábrese la boca para que al riesgo mi desdicha vuelva del peñasco abrióse el mármol, y pise la selva, se ella que después que oriente volviéndose mi fin, dueño y verdadero amante cerrar procuro entre mis ansias de tenerme ya esta cueva volverme, siguiendo una vereda la sirve de muro una alameda, sin ser vistos, huyendo con desuelo, ni al sol he visto ni mirado al cielo mas hoy desesperada de estas rústicas pieles disfrazada, a vivir como fiera salgo al monte por todo este horizonte, correrá mi fiereza sin sosiego llorando quejas suspirando fuego hasta que en caso fuerte sale por hallé el primer alivio de mi muerte lado de Injusta pasión mía, hija sin duda de mi fantasia, donde la voz de tu inquietud me lleva de que vi en la misteriosa cueva, cuyas señas no encuentro la deidad peregrina de su centro a cuya luz o propia o aparente bebió la ceguedad, mi pecho ardiente sin alivio, sin vida sin aliento pregunta mi dolor responde el viento en la duda propuesta de más pena me sirve la respuesta. A esta ilusión se añade haber salido de la cueva arrojado, no vencido de con el valor y con el arte pudiera coronar triunfos de Marte, la cueva he de buscar; aunque mis penas rompan, riscos al monte al mar arenas mucho la sed a mi pasión maltrata, aquesta línea seguiré de plata sando flores, entre cuyo cielo cometa es fugitivo un arroyuelo, por estas selvas buscan mis criados de mi afecto guiados, la boveda, en que vio mi rendimiento aquella admiración del pensamiento oeste, aquel bello prodigio soberano Ataja ataja. Al monte al llano Aquí pudo ocultarla su ventura. la alameda, al bosque, a la espesura La soledad de voces informada palestra es de mis penas ocupada. Licurgo, y Señor, porque las ampares llegan las presas mujeres buscándole compasivo pues habiendo hallado eneste sido a una mujer de Tracia, que trujo airado accidente les vos segunda vez, la perdieron con que pierden no la encontraren luego antes que las fiestas lleguen de oro se libertad Pues qué intentan que pretenden Qué mandes por tu secreto que cualquiera que la encuentre la entregué a tu poderosa Y para que la entregue, ofrezco premio que pague su acción tiene Dichoso narices de perro para buscar cuando más se emperre unas basquiñas, a una con las zarzas se atraviesen seguidme con el cuidado que no dejéis albergue caberna lóbrega, obscura manto emprano verde, que no examinéis, aunque el sol sus rayos os niegue, buscadla todos prendedla, entre afectos diferentes a una busco para esclava, que su indigno rostro a fe de para dueño ajeno mi albedrío se sujete, en una mandan mis gras en otra mi amor y eneste la imaginación que arrastra impide de mi suerte Fuéronse todos y van, tan fuera de lo que emprehenden, como haber allí dejado una cueva, sin que viesen si tragaron sus entrañas a una mujer más burguete, viene corriendo. Burguete es que hoy desde una enramada alegre, donde los pájaros son músicos, sin que os rueguen que el príncipe ofrece premio alque una mujer encuentre y pues veo allí una gruta. ojalá que no la vieses Entraré en ella. Eso no. Porque Porque dan las leyes acción de coger la joya quiere hacia Este Licurgo regido, al primero que la viere cueva y le debí, No hablarás como letrado ne luego a no ser locura Que me injurias. Nada bastas, porque he de entrar Que me ofende cuando el derecho me usurpas, Y tú en lo que me detienes me matas. Pues de este modo ha de ser Pues de esta suerte ¡Ay mis narices falsas, ¡Ay mis muelas aparentes forcejar los dos sobre entrar en la gruta se abrira, y saldrá por ella Marsias, satro horrendo con una clava, disforme, a cuyo amago caen los dos atemorizados y alos amagos, o impulsos de su voz orrisona responden con sobre saltos de Como a este albergue rustico, donde tengo habitáculo, os atrevisteis, pícaros, a llegar como bárbaros, Tiéneme aquí las críades, como primer obstáculo, de quien buscaré al cóncavo, de aquesta cueva el tránsito. Yo no entiendo este lenguaje, es que el temor no le entiende la presto hablen, respondan, Hablaré, aunque mal le suene, saladísimo salvaje, muy salvatísimamente ese turque te atroco, en invenciones practico. quiso hacer un pronostico, de los nocturnos sabios quiere hacia Este Licurgo regido, Legislador de paramos, promulgo en la ley mía, de sabras un partago, Pues para que sus crimenes tengan castigos asperos, a la clava en de esta daba en la pasiona, ponga sus textos bártulo de sabandijas infimas y de pigmeos básicos, salga bastante número resuelto en vivos átomos. el cuerpo de la clava de cuyo embrión, bre ves todos de salvajes, y van atando con unos casos, sabios a Burguete, ya Licurgo, que hacen de rodillas Si son en años que más castigo Atadles, prendedles, y al punto a vuestro gran rey aquí su palacio tiene dentro de esta clava fiera les ofreceréis no apriete, tanto, señor pequeñito Señores sieres dejen yo pueda respirar ni respiren, ni resuellen quedito, paso, atención de su palacio a verles le el gran franco domar, nieto de los Floriseles da un golpe con la clava en el suelo; y sube por un esca- un niño muy pequeñito vestido de tiro, y luego compondrán entre todos los satiros un bailete, aqueste es franco domar, sin duda estos otros siete son bufadoro rogarte, y aquellos otros valientes de tendrá una comedia daba, león y reveses, Ea, llegados; mas no dejados mientras se oyeren, balan los de franco tomar en gloria tiros y la mu decirlas ninfas silvestres; la cantado al compás de los céfiros, entre los verdes álamos, a bailando un ejército degenerosos satiros, Mirenes, detendes los dos selváticos, con el último acento de se desvanecen los tiros y Marcias, sepultándolos el centro de la tierra y quedan hurgo, y Burguete, como asombrados ¡Ay Dios! ¿Qué no en años mudos, Entre ese milagro puedes el de la mosquetería poner desde que enmudece los mas volvamos a buscar No me sigáis defenderte nadie podrá son feliz que huyo, porque más me acerque Ya perdimos el hallazgo, hace punta de pues sin duda las mujeres mujeres que vienen en la encontraron su seguimiento Clarita esta vez librarte ninguno puede ándola todas de suerte que no pues voy a avisar aliento porque las albricias lleve escapase Sabré alcanzarte, aunque corras porque soy galgo y liebre, Ya sin duda, airados dioses ha acabado la inclemente influencia de mi estrella y bien mi temor lo infiere, pues si a lo último llegue da falta en me ave, buscando mi sed, el frío desengaño de una fuente como fiera me encontraron mis enemigas crueles Y pues que libres a todas os deja a este si en los concados feos, alegres ecos resuenen. Alegre dichas y desgracias las selvas celebren, ya por la libran en estas y por lo que prenden en estas riberas la alegría fuere aliento, y cree sale Dante, tropezando en mis angustias la quietud respire el gusto sosiegue, Licurgo, llega, señor, que aquí están el voto cumplir promete Mi pecho segunda vez llega a los pies para que a todas suerte llega a los pies de losemos Liseno, puesto y si tan hermosa eres, lienzo en los dos veamos como le rindes Tan justa tirana suerte pues vendes mi libertad la santa venda, si una infeliz a tus ojos Cielos, si es sueño merece clemencia por ser mujer tan sin aliento me tiene ver a este prodigio humano como el dolor de no verle y mi llanto esta beldad disfrazada entre estas pieles, es la que encontré en la gruta. Quién vio más raro accidente? con su esclavitud y libres quedamos Quién en tan fuerte empeño se halló. Yo tengo dada palabra que siempre que a esta mujer encontrasen, ya mis plantas la ofreciesen cumpliría el voto a Orfeo, sin imaginar que fuese esta hermosura de que soy cautivo amante, desde que la adoré imaginada, en las sombras de su muerte aliento, y cree sale Dante, tropezando en mis angustias avisado de Burguete, vengo; mas ya veo aquí a Cloe, y mi amor pretende libertarla en todo caso aunque la vida me cueste, Pero ya un medio discurro. para en estas me vengue, del odio antiguo, y la ley de su servidumbre empiece defendiendo a esta hermosura y ha de ser que yo la entregue, abriante, pues siendo él de entor de todas siempre no podran juzgar que en mí sea pasión el que la deje a su custodia y arbitrio declarándole igualmente mi intención darte paso a decretar, que quedes por guarda y alcaide de esta serviré fielmente en este oficio, ¡ay de mí! cuando se alisto que alarde un rendido amante de los ojos que le prenden? Y para que desde luego la celebridad empecé, de las fiestas, mandaré, avisar a Mitilene, orante, en esa beldad que amor se semana de desde que la halle dormida habla con secreto adriante, sin conde huyendo de una inclemente tempestad; y aunque fue acaso me basto, que así la viese Tú has de explicarla mi amor, y en esa casa qué tienes de campo asistirla, mira, que mi pasión de previene que hay que dichoso la sirve, pues un hombre cono me acuerde, del suceso de la cueva, que no pude conocerle esmovil de su atención harto un príncipe de advierte fiando de tu lealtad se con sus cría, todo el ser de lo que quiere Venid todos Señor, oye, escucha, en vano pretende ser oido un desdichado cuando alguna voz encuentres Pues ya quedamos sin riesgo la oculte, o que la hospede, criante, poco embaraza. Pues vamos diciendo alegres ellas y mis dichas y desgracias las selvas celebren, Ya por lo que libran Ya por lo que prenden lora tu hermosa ignociencia arde tu divina fragua encendiéndose del agua el llanto de la influencia mi bien cuando llego a verte tan tiernamente afligida quisiera llorar tu vida con las ansias de mi muerte No llores, que enternecido de suerte estoy a tu llanto que no tengo para tanto dolor bastante sentido dueño mío, a quien venera el alma que te ofrecí, y de que según otro soy dos veces prisionera, en tanta infelicidad encontradición tan fuerte lloro porque he de perderte, mas no por mi libertad amortal dolor, ah cielos que alas llamas abrasan, a aquel amante en que pasan a ser preceptos los celos Cómo puedo obedecer lieno, si en rigor es el poder del amor en mí el primero por entre inquietas ansias ardo, de un peto me acierto a la guardo la perdo y la pierdo si la guardo en tan enemiga, pena no a muere vaya cuando nos pega la playa el salir de aquesta arena Desde la noche que ardientes es la costa avisaron, las atalayas quedaron vigilantes y obedientes no hay vario, que podamos echar al agua invocar Yo intento invocar con rendimiento a las ninfas, que a estos ramos dan vida, pues me ofrecieron su asistencia, ha de los troncos de cuyos ropajes broncos la driades se vistieron de ocho troncos esparcidos por la selva de cada uno sale una criado hermosa quedando los troncos en el tea, tro sin ocultarse, invocadas del ruego salimos porque fabrique, a acción de los troncos robustos, Barco que os libre a Vulcano y sus cíclopes llama nuestro desvelo porque fraguen en este peñasco, los instrumentos qué prodigiosa piedad Dichoso quien la celebra págase la boca de la cueva que está en el foro, por teo, sale vulcano acompañado de sus cielos que ha ciendo hermoso el horror de su aspecto al son de los yunques, y golpes de sus martillos en la fragua Cantable, segunda vez a ofrezco mi asistencia para que libre salga de esta enemiga arena. mis ciclopes, Fabriquen, los yerros que convengan para cortar los troncos y pulir sus cortezas, reparten los cíclopes instrumentos como hachas, y segure segures à las criades conque corten los troncos, que las produ- cieron, de suerte que derribando los compongan de sus fragmentos tablones y leños, de que fabricaran un barco o Babel al compás de la música, Dríades, a los golpes de nuestros aciertos Salen las tablas, leves plumas, con que sea el barco ve del agua ajusten fuertes yerros la rústica materia que siendo vaso leve, ningunas aguas beba, tir a los riesgos amante dades noble es empeña, ligando a los cielos acaba, de finos ruegos. fabricar ligereza que valgan es acción digna, que la misma constancia esta llena cuánto camina pues en esta unión de tablas Amor su fe establezca, y aunque leves, caminen notables se divulgan. que se juntan libres y ninfas para acabar de per ficionar la fábrica del vaso, erades al poder y la industria se ven lo más difícil conque sólo las bellas deidades son imposibles a convido, que son apenas los imposibles Pues ya con el trabajo llevad esta la obra perfecta Llevad, cielos míos, cargan los cielo y cierra seca, de lo vltimo del oro sale Orfeo cantando sobre un del El barco hasta la arena con el barco, Dríades, venid dichosos amantes Ya seguimos vuestras huellas, fragua en tanto que unidamente repiten las voces vuestras de ver a la industria se vence aras lo más dificil. con esta muy se entran todos por un bastidor, y en el terin se transmuta el teatro en el de marina y vuelven a salir los mismos con el barco, demas que echad el vaso ala que para que los dos tengan echan al mar contra sangrientas olas bonanzas alagueñas el vaso regido y orante su fácil ligereza Entran el barco honremos de peligros y orante y de esperanzas velas, con vuestro favor no puede el mar fulminar tormentas, Adiós, horrorosa playa Nunca yo a tus costas vuelva en haviendolos conducido a la parte del Teatro se vuelven que si vela, las críades, Amor y Fortuna alguna No habrá alguna traición contra tu vela. Vela, corre barquillo, corre vuela, comienza el barco a navegar, y los cielos y la se van a tiempo que se en voces soldados traición, traición, pues un barco de nuestras costas se aleja, Avisen las atalayas, Y si fue descuido sepan cargan los cielo y cierra seca, de lo vltimo del oro sale Orfeo cantando sobre un del al son de sus cláusulas acompaña la citara que lleva en sus manos al tiempo que por el aire ligero de aves, y por el mar cuadrillas de veces y los dos peñas cos de Scila y Caribdis se mueven a las voces sonoras de su melodia y todas se incorporan de modo diamantino en medio del golfo Oh vosotros que del mar el cuello inquieto oprimí, sin el freno eficaz del timón, sin la espuela del remo sutil inconstancias de un cristal vuestra firmeza rendís esperando de viento el favor despreciando del golfo la lid Yo que el dulce Orfeo soy y al abismo suspendo, el latente sensible temblar, el ardiente ruidoso gemir, a les vos segunda vez, os quiero restituir, vuelve a con el claro poder de mi voz hacia el teatro, con el vierno valor de mi ardid injusto Orfeo, porque haces las mismas injurias tiernas. Cuando se ha dado que fuesen armoniosas las violencias a mi templo caminad, donde el bozo ha de cumplir quien su cruel servidumbre ofrecio, por la injuria; que yo padez, en haviendolos conducido a la parte del Teatro se vuelven a desunir los escollos, ya proseguir su curso midiendo la distancia distancia con las cláusulas de la musa, de suerte último acento se desvanezca, todo, quedando barco con ellos y los peñascos en sus lugares como esta cuan Llegad, volved, salid que aunque amor poderosa es deidad sus flechas vencí, con el tris, que forma mi voz sobre la espalda de gente del fin Llegad, volved, salid, riante, si no quedan más desdichas bastante dicha nos queda que aguardar las penas es del alma la mayor pena, si la amenaza castiga Ya está de más la fiereza templando el dolor del golpe la acción de la contingencia Adónde iremos Soldados traición traición que por estas señas se embarcaron, y bolvieron Pero destas costas llegan los soldados, y yo intento soldados con morir antes que nos prendan, armas Daos a prisión, pues rompisteis la ley que les vos observa por decreto principal valor tengo yo quisiera en con desesperado tener nes vidas para perderlas, Esperad, tened, no hay quien su furia detenga alos de Irás produce mi brazo todos su acero libra centellas, al príncipe avisaremos de su delito severa disposición del influjo, como entre las ansias nuestras duras tanto cuando tienes calidades de violenta? Dante, mi bien, mi dueño vuelve a mis ojos. Sale Dante, y trepan huyendo de mi furor por la intrincada maleza, de monte, ya sí, antes aquí mejorados vuelvan de los villanos que habitan en esa inculta aspereza hacia mi casa de campo Caminemos, donde sepas que mi desdicha, ¡ay de mí! es mayor delo que piensas. con ese nuevo cuidado un martirio es quien me lleva Nariguroso precepto a tirana dependencia Dioses, templad vuestras tras Orfeo, tu enojo templa, Qué amante Que si una Si noble Si verdadera Seré conoce mi pecho Mi verdad se experimenta. Nada mueven los rigores nada las iras remedian, y sólo es amor el que venta vive triunfa y reina amase el teatro en él de un suntuoso sale de campo, adornado de vistosos pensiles y doradas rejas iluminando iluminando el cielo con sus luces la esfera, y entrando también por balcones y rejas sus diafanas Aquí mandé quebrante Alcaide de lo sea, y habiendo ya descansado en su lealtad mi grandeza declarando mi poder la obligación de quererla, que esta vinculada, en llegó a mirar su belleza vengo a saber cuidadoso, es de mi amor su respuesta Si mi adoración la obliga si mi cariño la empeña, si mi verdad la aficiona, y la mueve mi fineza que no dudo que en el caso de verse presa y sujeta a la observancia de un voto ya la ley de mi promesa, responda como piadosa para obligar como cuerda mas pasos siento a esta parte y por si acaso aquí llega de estaré retirado retírate a un lado hasta que mi oído tenga el desengaño pues solos Llegamos sin resistencia oye lo de un precepto Sin duda eviera. a declararla mi amor, Su lealtad es manifiesta. padece un alma y padece con tan obsequiosa pena solo guarda el dominio para aquello en que padezca Qué finamente me sirve, No es fácil que yo le entienda según se explica. Es su amor tan hijo de su advertencia como del conocimiento de tu perfección apenas acierto a decir la causa de estos efectos no afecta su pasión cuando absoluta, la dice por boca ajena Mucho debo a su amistad nada hay que yo no le deba, Dime de que hablas que según tus voces lo prueban, vas faltando a tu amor, a otra esclavitud me entregas, Digo que el príncipe No acierto a decirlo. abrevia, Me mando caso terrible de su amor oye esa que si intenta ofender el cielo de mi firmeza apurando mi constancia con indignas experiencias te castigarán esquivos, los rayos de mi extrañeza, ¿Qué es esto, cielos te atreves No me atreviera. a no haber un precepto encargado No me ofendas. Pues no te enojes; bien mío, Que hablándote ahora de veras aunque falte como amante de ligero a la obediencia a traidor infiel Yo soy siempre el mismo, y aunque pierda mi vida leno, si perderás, oyendo tus evidencias ha de mi guarda, soldados Prended amante faltaba otra arcunstancia para haceros más severas, salen los soldados Si llegó a perder a Cloe, Qué mayor muerte unos, ¿qué ordenas? otros Señor, ¿qué mandas? qué preso llevéis a Oriente. enesta Ocasión llegamos todos a acusarle, pues de nuestras costas se embarco sin orden tuyo, y se llevaba a esa mujer que con él hallamos Otro delito se prueban, con que has de morir. Pues ya que he escuchado la sentencia y he de morir solo intento decir, señor, que fuera faltar a mi obligación y oscurecer mi nobleza el no amar a Cloe, pues apenas salió a esta arena con el amparo de amor espués que si la soberbia alicas, y a su alerta, sumergió entre sus cabernas, cuando la vi y defendí de la amenaza siniestra de la esclavitud, guardando su hermosura en una cueva oculta ofendido arguyo que él fue quien me sacó de ella Lisandro, Señor, la gente noble y plebeya de Mitilene afectuosos, al templo de Orfeo llegan y instados de las mujeres gracia piden que sea la ofrenda del voto y la esclava de la pena y aguardan todos a fin, de que en sus aras la ofrezcas, coroné mi desdichas. Moriré antes que esto vea, Entre el odio y el amor entre el voto, y la clemencia no halló medio que me ayude, para que justo resuelva quedar esclavas las otras contra mi palabra es fea, resolución resolución y castigar a esta adorada belleza que manda mi corazón Bárbara ceguedad fuera No cumplir el primer voto, es en mi celo sospecha, suspender por algún tiempo las siempre celebres fiestas es hacer la novedad de la alteración tercera, esperando de los oios y solos la competencia ¿Qué haré dioses más al templo Lleguemos donde se espera del oráculo sagrado el consuelo en la respuesta Vamos todos y al impulso, de nuestra interior terneza, blando repitan los troncos, dulces pronuncien las peñas Escucha, Orfeo el canto atiende al triste ruego de los ojos al fuego del corazón al llanto Escucha, Orfeo el canto con esta repeticion demus se entran y se trans- muta el teatro en él de selva fria, siendo la fachada del suntuoso templo de Orfeo, vuelven a salir por otra parte a canes y liceno, y los demás Merezca yo tu piedad Logre mi amor tu asistencia Respondenos con clemencia todos son equeños su piedad bre rese la puerta del templo y se descubre Orfeo con sucitara en la mano tan parecida a la que hace su imagen, así en adorno, y traje, como en los coloridos del jaspe que equivoca la vista difina, qual es la aparente, y la real teniendo debajo de sus pes pedestal de mármol, sustenta estatua y detrás de la estatua ala que se pueda ver. Pues ha llegado el día en que la gloria mía sin culto en mi tiene el nombre sólo de costumbre tiene rompiendo la observancia, que del voto en la ley yace inconstancia a los tonos intento trasladar, hasta el vltimo cimiento. de mi templo la fábrica excelente, empieza a moverse el templo elevándose en el viento al mismo compás de las cláusulas de Orfeo, Siendo mi voz el dulce más valiente que la máquina atraiga lisonjera, que no es la vez primera que alternando el concento, me siguieron los riscos por el viento y en este suelo triste en este puesto el lago sigo se verá funesto, habiendo subido el templo hasta la medianas ve abajo en su lugar el lago sigo poblado ondas de fuego, y una barca, en que esta rente surcando sus hondas, y alrededor muchos tros monstruos horribles, cuanto espantosos, Cesen las iras, Orfeo, en cuyas ondas pálidas y obscuras figuras os asombren fantasticas, venera, infeliz belleza amenazándoos fiero el incansable, mísero barquero, ansias sus dos horrores Si ver impresas querías, penas, tormentos quejas y clamores iras, rabias y injurias, muertes estragos, furias, sin piedad sin alivio, sin consuelo a tributos serán de aqueste suelo El lago, socio se oculte, otra deidad superior rendidamente invocamos y en tus iras esperamos las piedades del amor todos y mis escucha amor el canto atiende al triste ruego de los ojos al fuego del corazón al llanto la armoniosa invocación de amor ras y desciende de ellas el amor sentado sobre un ser, moso arco iris; y en lo superior del arco vendrá Apolo sentado y al juntarse la gloria Apolo con el arco tris del amor, con las cornisas del templo se oculta la estatua de oro sobre Apolo. Pues fue su amor el primero yendo el su lugar y desabrocha el templo su corazón, donde descubre la admiración mayor fábrica, que la idea puede penetrar hermoso cuanto más perfecto palacio que vieron primero los ojos de la admira ción, cuánto de ventajosos, jaspes, y bronces y canta amor, Cesen las iras, Orfeo, que así de Apolo tu padre lo manda el decreto sumo, que has de guardar inviolable, venera, infeliz belleza una esclavitud buscaste ya conseguiste la gloria desde la viste amante Si ver impresas querías, en su rostro las señales en su corazón mi flecha, se oculta las dejó más eficaces, del lago El lago, socio se oculte, porque sus ondas voraces no inunden mares de flores y fraguas de olor, no abrasen, les vos su templo vuelva y tus fiestas celebrarte podrán con todo el concurso de ninfas y de zagales, su mano le dariante, Danse las lo mismo eligera, del templo se oculta la estatua de oro sobre Apolo. Pues fue su amor el primero sin que tu luz lo mandase choso que llega a verse esclavo, libre y amante Pues esto ha querido amor es fuerza que mi amor calle amor es esclavitud satisfecho me dejaste, quedando ya libres todas las infelices beldades el amor, según discurro, es la esclavitud más grande que en la nobleza del alma deja impreso su caracter, mayor triunfo Luego logran y Orfeo, sus piedades con el amor, por corren distancias tan desiguales de ser esclava que sirva a ser esclava que amé, Y pues reconoce les vos tan altas felicidades de Orfeo en las fiestas todos decid con alegres bailes, de empezar los del tablado a cantar y formarla, se empieza a mover las apariencias y palacios de suerte que con los vltimos acentos este todo desvanecido, y se de fin a la comedia Pues si de Apolo la luz serena las tempestades los montes resuenen acentos felices las selvas respiren delas suaves, Amor es esclavitud, confiesen ya los amantes, que elige el peso a su dulce cadena templan la fuerza a su duro quilate, todos esta reina copla cantándola unos y representándola otros, y habiéndose desvanecido las tramoyas se da fin, a la comedia sino a condesa
