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Texto digital de La amiga más verdadera

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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La amiga más verdadera. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/amiga-mas-verdadera-la.

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LA AMIGA MÁS VERDADERA

teje Enefeto, Salpullido, que eso respondió Don Juan? Dónde las toman, las dan. Y viene el refran nacido paralo que viendo estoy. Por Dios que es gran villanía. Quién me dijera algundía. Paso, que temblando voy no nos coja un hortelano por vernos de esta manera, y nos ponga en una higuera. Cierra la boca, villano, no basta mi desventura, sin que me atormentes más? Pesado por Dios estás. Déjame con mi locura. Ya, Don Felix, se acaló la amistad de los amigos, y sirven ya de testigos de que él bien se te boso. (llido, Qué hemos de hacer, Salpu- que no hay cosa que comer? Tener paciencia; y tener al sentido divertido, ocupándole en mirar, que en fin estando ocupado, no siente el hombre el cuidado, y disimula el pesar. Diviértete un poco ahora, deja esta mesancorla, que mañana es otro día, y Dios todo lo mejora. Fuiste prodigo, gastaste con busones, con rameras, con amigos, con troneras, y diste con todo al traste. Ya Don Juan no te conoce, Doña Beatriz te ha olvidado, tú estas pobre; yo cansado, no has comido, y son las doce. Pésame por Doña clara, y por lacinta mi hija. Tienes alguna sortija? A Ah fortuna vil, y abera, en al extremo que pones a un honrado Caballero! Bien dicen, que es el dinero padre de los corazones. Mira si en casa hay por dicha, Salpulsido, alguna prenda que vender? Toda la hacienda, se ha vendido. Hay más desdicha! Ante ayer ven ayer vendí la escalera, y hoy el culdero. Que espera quién tal ve? Calla, pobrete, no desmayes, que aquí estoy para remediar tu mal, deja que saque el costal; que tú verás quien yo soy. Qué costal has de sacar? Uno que tengo apartado para aliviar tu cuidado. Cielos, en que ha de paras tal desdicha? Estate quedo, que quiero hacer almoneda de la hacienda que te queda, si es que consolarte puedo, de me has traído? as desdicha! Fortuna infame, donde porque de aquesta suerte me has quitado, cuando estaba en el mundo tan tenido, la hacienda, la nobleza, y el Estado? Conténtate con verme ya rendido, no permitas que esté tan itrajado; pero ya no te culpo, que es mi suerte huir del bien, para buscar la muerte. o Ea, señor. Déjame, mira que mi honor ultrajas, Aquí hay diez mil zarandajas, que es otra Arca de Noc. Aquestos son unos tiros con que se armó Caballero Sansón. Calla, majadero. Eso sí, da más suspiros. Aquestas calzas que ves, (aquí mi mal se acomoda; saqué el día de tu boda, que no duraron un mes; quien me dijera aquel día, que había de verme ansí? pero es mundillo. Ay de mí! mal haya el hombre que fía en los bienes de fortuna, para ver si de esta forma. Esta, señor, es la orma del zapato de la Luna: treinta puntos tien Hay locura semejante? Este, señor, es el guante con que bendijo Joanas la Baliena; estos capatos, que ves tan rotos, y feos, trajeron los Filisteos a la moza de Pilatos; estas son uuas espuclas del Rey Don Pedro el Cruel, que me las dio el Rey de Argel estando con mal de muelas. Bueno está, déjalo adiós. Cómo me agradeces bien lo que te quiero! Está bien o para entre los dos, recogelo por tu vida, y cese un poco el bureo. Scrvirte solo deseo, que es mi voluntad camplidas ya esta dentro del costal; quieres más? Toma esta espada, que se vio en su tiempo honrada de la gente principal, y véndela, un decir a nadie que ha sido mía. Si la fortuna porfía, al más fuerte hace rendir, yo voy a venderla luego. Corre, y vuelve co cuidado, que no me he desayunado. Todo este mal causa el jú Ah mundo inejorable! ha ruada de fortuna! na tiempo airado! porque eres tan mudable? porque me has perseguido, y derribado? pero no es maravilla caer en vago quien perdió la silla. En el trono del mundo me vi glorloso, si decir se puede, con valor sin segundo, mas como a veces la fortuna excede de esas leyes, y cargos los deleites, y gustos vuelve amargos. Mis deudos, y parientes, que mi dorado alcázar ocupaban con fiestas, y presentes, y mi nombre hasta el cielo levantaban, no me ven, ni los veo, que a los ojos del rico, el pobre esfeo. Pues si es de aquesta suerte, D que humano ser, ni entendimiento humano se puede hallar tan fuerte, que pueda resistir con fuerte mano los golpes de fortuna, que tienen más mudanz Vive Dios, tenderá vil, que es muy grande picardia la que se ha hecho este día con un lacayo gentil: tréticas a Salpulsido, que es hijo de Satanas? Qué es aquesto? adónde vas? Déjame, que estoy herido. Sosiégate, Salpullido, estás loco? Déjame. Mira. Luego volveré en cesando este ruido, y si no fuera por ti; vive Cristo, que volviera con la que ves, y que hiciera: lo que no hiciera por mí. Envaino por esta vez solo por darte contento. Qué ha pasado? Esta me atento, que quiero hacerte Juez: La espada llegué a vender para remediar tus males, dábanme catorcereales, y un demonio de mujer llegó con un porterillo, y la espada me embargó por pan, y vino que dio a Miguel el esclavillo. Yo viendo un atrevimiento, y la poca cortesía, dije, que era picardía, y falta de entendimiento. Al rostro me arremetió, como un león bravo, y fiero, y quitándome el sombrero, sin la espada me dejo. g Este es el suneso amar de la infelice fortuna de Don Albaro de Luna, perdona si he sido largo. Hay más penas hay me que me puedan acabarl cielos, donde han dollegar tormentos tan desiguales? como no me vuelvo loco, fortuna, con tanto mal? Quieres que saque el cos para divertirte un poco? Don F. Quiero que me des la muer que no es bien que viva un hombre que ha perdido hacienda, y noo y se ve de aquesta suerte: acaba. Voyme de aquí, que si la espada me coge, no será mucho seenoje, y dé luego ras de mí. . Adónde vas, Salpullido? da, detente, espera, antes que la pena fiera me quite todo el sentido. Adonde iré de este modo, roto, triste, y afligido, si el mundo me ha despedidos. y me lo ha quitado todo? Pero que sueño me ha dado, que me ha vencido tan presto? sueño cruel, qué es aquesto? déjame con mi cuidado. Mas ya no tiene remedio, aquí ha quedado una silla, que no es poca maravilla para el mal que hay de por medi En ella podré tener algún descanso, o consuelo: sue d el tuiste vel ra aquí tu podar. d . Con la pena, y el cuidado de los malos que ha tenido, confuso, y medio dormido en la silla se ha quedado. Yo quiero ahora llegar a gozar de la ocasión, porque con la tentación le tengo de derribar. Este tiene una mujer santa, honesta, y virtuosa, y tendré por cosa honrosa poderla una vez vencer. Ánimo, fiero Satan, que si sales vencedor, el lauro, y debido honor los infiernos te darán: duermes, Felix? Aunque duermo, me despierta mi cuidado: quién eres, que estoy turbado? El gran diablo de Palermo, y si tienes osadía, y das de mano al temor, yo te volveré el honor, y la pasada alegría. Cómo? Escucha un poco atento mientras repaso mi historia, que es bien digna de memoria. Prosigue, pues, con tu cuento. Yo fui un mercader famoso de la Ciudad de Palermo, tan tenido, y estimado, como ahora algunos de ellos. Al fin para no cansarte, con el discurso del tiempo. quití tan grande hacienda, que es imposible creerlo. Pero todo lo ganaba con logros, y malos medios, llenando a todos las capas, que era mi Dios el dinero. Fuese estendiendo la fama por todo el mundo universo de mis logros, y mohatras, y desde el grande al pequeño en viéndome, me llamaban el gran Diablo de Palermo. Sucedió, que cierto día reñí con un Caballero, y echando mano los dos, a los primeros encuentros me pasó de parte a parte, y me dejó muerto luego. Moríen fin, y en cierta parte, bien cerca de aquí, hay un huerto adonde dejé un tesoro escondido, y encubierto: si tú tienes osadía, y no te acobarda el miedo, yo te enseñaré el tesoro; y podrás luego al momento volver con él al estado en que estuviste primero. Mas has de hacer una cosa, y es que has de hacer juramento de traerme a tu mujer al sirio, lugar, y puesto que te fuere señalado por mí. Digo que lo acepto; pero dime que la quieres? Esta en ella mi remedio, y el salir de tanta pena, adonde estoy padeciendo. Qué es tan buena mi mujer? Es de la virtud ejemplo: por aquí entablo mi engaño, doy fina mis enrenos. Qué dices? Digo que jures. Juro por Dios verdadero de llevarte a mi mujer adonde dijeres luego. Busta. Cuando me has de dar este tesoro encubierto? Aguárdame a media noche en tu casa, y tu aposento, que yo propio ité por ti. Pues en mi casa te espero, Ten ánimo, y osadía. Tendré el corazón de hanero. Lo dicho dicho. Está bien. Hoy me vengo de los cielos, y de esta mujer tirana, que rinde siempre al infiernos Salpullido; Salpullido, Qué es lo que ahora tenemos? Que estoy rico. Bien por Dios, andan ya los cascos buenos? pero como no has comido, no es mucho que estés fin seso? adónde está la riqueza? Hay un tesoro encubierto en cierta parte. Estás loco? No estoy loco, si no cuerdo. Qué tesoro es el que dices? Sabe, amigo, que entre sueños he soñado un gran tesoro. Vuelve, señor, en tu acuerda que si en esa tema das, tendrá un loco más Palermo. Esta noche hemos de ir con silencio, y currsecreto, a descubrir el tesoro: Por Dios vino que te temor Esto es verdad. Salpullida rico tesoro tenemos; desde hoy vuelvo a lo que sui. y vuelvo a triunfar de nuevo a pesar de la fortunas vente tras mí. . qué es aquest anda azaso por aquí el gran Diablo de Palermo? n. Jacint eñora mía. Qué hora es? . Deben de las doce a mi parecer. Luego será menio día? Entiendo que sí. . Y tu p En esotra sala está. Gallardo pago le da el mundo . Señora madro. tiene un botado de pon que darme, que estoy muriend de hambre? . Y yo pereciendo las lágelmas se me van hllo a hilo de dolor: hija mía, sabe el cielo que no hay en casa un consuelo sino le emblas Señor. Ten paciendia por tu vida, que un tiempo tras otro viene y Dios como Padre tiene cuenta con nuestra comida. En el Padre nuestro a Diós le pido el pan celestial de cada día, que es tal, que siempre acude a las don Yo espero en él, hija mía, que nos! o ha de esperar en su rostro de alegría? El Rosario soberano de María, bella Aurora, has rezado? Sí señora. Dichoso el pueblo Cristiano, donde aquesta devoción está siempre establecida. En mi alma está imprimida, que es papel del corazón. Venturoso aquel que espera en vos, Virgen Soberana, pues en vos continuo gana una Amiga verdadera. Muestra, hija, la almohadilla, que quiero labrar un rato, que al fin labrando dilato mi amarga pena, y mancilla, porque siempre la lavor divierte mucho el sentido, y un corazón divertido. no siente tanto dolor. Sobre el trabajo trataron . V varios sujetos del mundo, cuyo valor sin segundo hasta el ciolo levantaron, Cristo, esposo Real, y franco de las almas virtuosas, a las Vírgenes oclosas dejó burladas, y en blanco; pues quien no debe estimar sus preceptos soberanos? Bendiga el cielo esas manos, que tan bien saben labrar. Asiéntate aquí a mi lado, y espera en Dios, hija mía, que yo espero que algún día saldremos de este cuidado. Si gustas de entretenertes traeré guitarra. Ay lacinta! es mi pena tan sucinta, que está el descanso en la muerte, pero por no disgustarte, haz todo lo quisieres, que para mí no hay placeres. En todo quiero agradarte. . ial Paloma irgen Divina, celestra de quien supo el sagrado Patriarca la nueva de la paz, cuando del Arca saltó a ofrecer a Dios su fino aroma. De vos el suelo este renombre toma a pesar del tirano Heresiarca, y vuestro vientre soberano abarca el Sol Divino que en Belen asoma, Vos sois él léis que descubre el cielo entre arreboles, y celajes rubios, que significa el fin de nuestros daños. Y así viene a tener por vos el suelo, después de tantas guerras, y dilubios, buen San Juan, buena Pascua, y buenos Años, día Aquí hay guitarra. . Y aquí una esclava de María Pascua, y buenos Aí a quien rezo cada Gustas de qué cante? . Sí. Divina Reina del cielo, Madre de Dios del Rosario, en quien las almas Cristianas tienen puesto su cuidado, pues tenéis por atribuio el ser nuestro bien, y amparo, socorred vuestros debotos en tanto mal, y trabajo. Hay hija, si bien supieses con el amor soberano que regala a quien la firne, y la reza de ordinario! Yo os prometo, Virgen bella, milagro de los milagros de no olvidaros jantas, que no sois para olvidaros. Oh qué gallardos requiebros! o qué concetos tan Eltos! di más, niña, por tu vida, que me alegras con tu canto. Vuestra humilde esclava soy. Erradme con vuestro clavo, para que el mundo conozca cuales son vuestros esclavos. Por vos, Reina, celestial todo este pueblo Cristiano celebra con devoción vuestro Divino Rosarjo. Recibid su voluntad, y dad el eterno lauro al que os sirve; y reverencia con pecho divino, y casto. Ya con el humilde son parece que se ha quedado mi madre medio dormida, quiero dejarla entre tanto que da vado a sus pasiones, que acaba mucho un cuidado. 1. Dormida pienso que est 2. Ponga la mesa. 1. Bien está aquí. 2. Dejemosa reposando mientras que llega el Señor, que ha de ser su cobidado. V Jacinta, porque no cantas? tanta más, que contucanto se alegra el alma; no quieres? canta, que me das descanso. S lacinta; mas que es aquesto quien con tan grande apararo ha compuesto aquesta mefa? sin duda que esto es milagro; lacinta. Señora, madro. No me dirés quien ha entr en casa con esta mela llena de flores, y platos? Yo no he visto cosa alguna. porque todo está cerrado. Milagros son de los cielos, asiéntate aquí, y comamos, pues que el Señor nos lo envía, que es un Divino Alejandros, siéntate aquí. Ya me siento. Oh qué famosos regalos nos envía el cielo ahora! Bien regala a sus esclavos. Recibid, almas, consuelo con tan divino favor, que Dios que es Pan, y Pastos os envía el Pan del cielo. para todos? . Señor, tanto bien, tanto regalo a una esclava, que no es digna de veros, ni de gozaros? Alzate, Clara; y recibe el alma con estos brazos, que es bien honrar en la vida a quien me quiere a mí tanto. Prosigue tu deveción; no te olvides del Rosario, que mi Madre tienesiempre de sus devotos cuidado. Yo quisiera, Rey del cielo; tener mil almas que daros, para mostrar de mi pecho los humildes holocaustos. Los corazones recibe Dios. . Hay, Esposo amado! dadme esos pies celestiales, que en vos está mi descanso. Recógete, que ya es hora. Los Ángeles Soberanos os alaben, y engrandezcan, Divino Esposo sagrado. Ay Esposa! . Ay dulce Esposo! Hay mi gloria! Hy mi regalo! Entra. Entra tu primero, si tan valiente cees, que a mí se me van los pies, y anda el casco al retorteror plegue Dios que no tengamos después alguna zorrera. Entra, si quieres, tronera. a Vine Dios que tiemblo, Varnos. Espérese, señor diablo, que camina muy aprisa, y por Dios que la camisa puede enseñar el retablo; y si yo tengo temor, es porque no puedo más. Entra, necio. . Por detrás me va saliendo el sudor: quien me metió a mí en tesoros; y más estando encantados? aquestos son mis pecados, no me viera yo entre Moros jugando el dardo, y la laza, y no entre diablos? Qué es esto? entra si quieres de presto, que hay peligro en la tardanza. y- Ay, ay, hay. Qué es lo que tienes, qué ansite vienes quejando? Vive Dios que vienen dando. Con gentil despacho vienes: que has visto? . Cién mil visiones, que me han quitado el sentido, Ten ánimo, Salpullido; y echa el ojo a los doblones. Entra tú, si te parece, que yo me quedaré aquí. Sígueme, y entra tras mí. Hoy Salpullido perece. Mensajero celestial de los cielos soberanos, deja que bese esas manos, que han remediado mi mal. Clara, la Virgen María, Mar de gracia, y perfección, viendo tu gran devoción, a que te hable me envía, diciendo, que tu marido ha prometido llevarte al demonio a cierta parte, que por él nombrada ha sido, que vayas con él segura, que ella te defenderá, y el demonio quedará con su mali catadura. Siempre, Virgen celestial, me honráis, y faubrecéis, mas como quien sois hacéis, que sois franca, y liberal. Yo haré lo que me mandáis, Virgen, y Madre de Dios, que mandandomelo vos, por mi Custodio quedáis. egura iré en vuestro nombre con Don Felix mi marido, mas sola una cosa os pido: y esta, Virgen, no os asombre, que es sola su salvación. En todo tendrá cuidado. la Virgen. Siempre ha mostrado. su verdadera afición. Adiós, Clara. Ay Ángel mío! detente un poquito más. Después, Clara, me verás. en el Trono excelso, y pio. . Virgen de Estrellas vestida, y coronada del Sol, cuyo dorado arrebol dan vivo descanso, y vida. Alabe vuestra piedad. el cielo Impíreo, Señora, pues remediáis cada hora la mayor necesidad. Vuestro Rosario divino tengo por Tusón sagrado, vos misma nie le etesado que fue favor peregrino. Pues en vos el alma espora, id conmigo, Virgen, vos, y haré cuenta que va Dios, y una Amiga verdadera. Señora, mi padre viene muy galán con Salpullido. Él sea muy bien venido; disimularme conviene, porque Don Felix mi esposo no entienda por ningún caso, que he sabido todo el caso: hay mundo vil, y alevoso. que de traiciones que ordenas. contra el cielo, y contra Dios! Virgen, ayudadme vos en medio de tantas penas. Clara mía. Felij mío, que nueva ventura es esta? El vestido manifiesta. el gusto, y contento mío: he jugado, y he ganado cien mil docados, y más. A quién? Después lo sobrás, que ha sido un lance extremado: entra en mi estudio, que quiero regalarte como es justo, pide galas a tu gusto, que para todo hay divero. Ea, qué aguardas? qué esperas? pública esta dicha mía, pues vengo a verte este día. con entrañas verdaderas. Yo haré lo que me mandáis, como tengo obligación. Y mañana en conclusión quiero que conmigo vais a holgaros cerca de aquí en una famosa quinta. Señor padre. Mi lacinta, estáis buena? Señor sí. Jacinta. Qué hay Salpullido? No me ves con pedorreras nuevas? Todas son quimeras de aqueste mundo fingido. Mañana en amaneciendo, si el tiempo nos da lugar, os quiero llevar a holgar, que daros gusto pretendo. Pues es vuestro gusto al fin, yo os quiero dar ese gusto. Serviros, señora, es justo con amor, y fe sin fin. Vamos, esposo, y señor. Venid, Clara de mis ojos, cuyos divinos despojos. honran el templo de amor. Ya es tiempo, infierno cruel, de estender tu Monarquía, venza el infierno este día, y goce el verde laurel. No ha de quedar hombre humano que no atropelle, y derribe, aunque más se ensalce, y prive el Bosario soberano. Que por estas santas cuentas, que son cuentas de perdones, sufra yo tantos baldones, y pase tantas afrentas! Por vida del cielo mismo, donde me vi levantado, que he de ser un rayo airadd. y un azote del abismo. Pero ya Don Felix viene a traerme a su mujer, y si la llego a vencer, gran dicha el infierno tiene. Adónde me llevas, Felix, por estos montes, y cuestas, mira que ya estoy cansada? Tened, señora, paciencia, que ya pienso que llegamos y está la quinra muy cerca. No sé qué recelo tengo, que me rinde, y atropella de pues que vi esta Mujer, sin duda alguna que ordena el cielo para mi daño alguna traición secreta. Mas de que temblando estoy, siendo el Rey de las tiniebias; ante cuyo brazo heroico están temblando las piedras? Una Mujer me acobarda? una Mujer me hace guerra? ánimo, infierno, que ahora se ha de ver mi fortaleza. Quedaos aquí, Clara mía, al pie de aquesta alameda, que quiero hablar con un hombre, que ha bi en rato que me espera. Venid presto, Felix mío, que sin vos quedo con pena. Yo volveré luego al punto. Dios te ampare, y favorezca. u Ya mi mujer está: mira lo que ahora ordenas, que con aquesto he cumplido mi obligación, y promesa. Pues dila que se descubra. Yo pienso que de vergüenza no querrá. Pues cómo quieres que yo tu palabra crea, sino se descubre el rostro? haz que se llegue aquí cerca, que quiero ver si es verdad, o hay algún engaño en ella. Yo la haré que se descubra, porque por tus ojos veas que te he tratado verdad. El tiempo dirá si es ella. Clará mía, cierto amigo con grandes verás desea de ver si es posible ahora aquesa cara de perlas. Yo le he dado la palabra, y así, señora, quisiera que me dieráis este gusto. Triste de él si llega a verla, . que ha de ser para su daño; y para darle más penas dile que se llegue aquí, si quiere verme más cerca. Cé, que digo, a caballero, mi esposa os suplica, y ruega, que os lleguéis adonde está. Vamos muy en hora buena. y Conocesme, vil ingrato! vesme aquí, yo soy, qué esperas? Ay de mí, que es lo que he visto! déjame, Mujer, no quieras matarme con esos rayos de claridad, y pureza. Ya te conozco, María, Mar de gracias, y excelencias, que has puesto sobre mi cuello las Divinas plantas bellas. Pues si ya men has conocido, como, enemigo, no tiemblas de verme en este lugar? Dame, Señora, licencia, para volverme al infierno a padecer tantas penas, Aqueste Rosario santo. hil de servir de cadena, para atormentarte más en las oscuras tlaleblas. Rabiando estoy de dolos, abra el infierno sus venas, pues que María me mata con su Rosario, y sus cuentas. Virgen bella, y soberana, dejad que a esas plantas bellas se postre este humilde esclavo, que iba caminando a ciegas. Por la virtud del Rosario, y de estas Divinas cuentas te has librado del demonio, y de sus viles cautelas: ten devoción desde aquí con mi Rosario. Hoy comienza, Señora, mi desengaño, y prometo muy de verás de serviros con el alma. En aquesa Ermita quedan de la Virgen del Rosario tu hija; y tu esposa bella, estíma las como es justo, pues en efecto por ellas has gozado de esta gloria, y gozarás de la eterna: y aDiós. n lo Divino os alabe, Virgen bella, que yo no sabré alabaros, que soy valle de miserias. Tres horas debe de haber, y aún cerca de tres y media, que te he venido buscando por estos montes, y peñas, y no he podido encontrarte. El mismo cielo lo ordena. Dónde queda mi señora? En aquesa Ermita queda de la Virga del Rosario. Pues vamos luego por ella, y comamos un bogado, que están mis tripas hambrientas, y pensarán que me he ido, y he corrado la despensa. Lleguemos hacia la Ermita, que Dios todo lo remedia. Yo lo creo, mas comamos, que está hueca la cabeza, y se va desvaneciendo. Corre esa cortina bella, y veremos a la Virgen, que con Dios preside, y reina. Clara, por tu devoción, y por tus Divinas prendas te he defendido, y librado del demonio, y sus cautelas. Por Amiga me has tenido, y yo lo he sido de verás, por donde echarás de ver ser Amiga verdacera. Reza siempre mi Rosario, porque allá en la gloria eterna el Rosario es el Tuión con que los Justos se premian. Los cielos, Virgen Divina, os alaben, y engrandezcan, reconociendo continuo vuestras mercedes inmensas. Desde aquí, Virgen Sagrada, pues que soy esclava vuestra, me meteré en Religión, y haré nueva penitencia. Siempre ampara Dios al Justo con semejantes grandezas, servidle con Fe, y amor, y a Dios, que el cielo me espera. Qué dic es de aquesta gloria! Que queda el alma suspensa viendo tan alto milagro. En planchas de plata tersa ha de quedar por escrito para más memoria eterna. Volvámonos a Palermo. Ay esposa dulce, y bella, que no os había conocido! Todo aquesto el cielo ordena para honra, y gloria suya. Vamos amigo, por ellas, porque tenga fin con esto la Amiga más verdadera.