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Texto digital de La alameda de Valencia y confusión de un paseo

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Manuel Vidal Salvador
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Manuel Vidal Salvador Segura
Género
Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La alameda de Valencia y confusión de un paseo. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/alameda-de-valencia-y-confusion-de-un-paseo-la.

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LA ALAMEDA DE VALENCIA Y CONFUSIÓN DE UN PASEO

JORNADA PRIMERA

Qué donaire tan honesto? qué resolución tan firme Señora, ya que hoy la estrella avorable, me permite de tu soberana planta seguir el término libre pues la alameda del furia hoy con tus rayos repite, entre vulgose petables admiraciones sensibles pues la república bella de azucenas y jazmines, tejura divina Flora, humana Venus te admite, Si es verdad que al verte el furia equívocamente dece que de tu cristal el suyo es desvanecido eclipse, si sobre verdes, espacios los ruiseñores deciden de tu oculto lucimiento los imaginados timbres. Pues deidad, aves y flores unidamente compiten, por merecerte piadosa bien que son medios humildes que me concedas te ruego te vido que no me prives de tus apacibles rayos las suavidades feroces sea esta ver la envoco, parentes defectible, que a la persuasión del alma dulces afectos confirme. Ya deserva, merezca ver, la nobleza es bien que mire, no términos que la empañen, si acciones que la acrediten, sea esta vez el respeto centro, donde líneas tire, el compás proporcionado de la atención que os asiste Mas cielos, no sé qué efecto en mi corazón se imprime, que si no es amor, parece que tiene de amor origen Señora, mira que es tarde Tu hermano Vamos, Tisbe. Señora, que así mis desestimas. Es posible que a un rendido no le los motivos de rendirse, que mis amorosas ansias al paso que se repiten, por acreditarse finas, se acrediten infelices? contradición dudosa, dian que poderosos ardedes te persuaden constante te desvanecen vencible, pero yo inclinada, cielos cuando la razón pretende que es delito en los peligros conocerlos y admitirles Yo he de vencerme Oye, escuchad hace que sea hace que sea no he de oírte. que no es resistencias noble la que al riesgo no resiste, pues que arriesgas con ser vista Mucho pues cuando me mires, dian o has de avivar tu fineza, hacer que tu amor se entibie sucediendo lo primero dos abismos se me siguen uno la pensión de amada otro el riesgo que me impide, ya que no el agradecerte al menos el desvadirte si lo segundo sucede, dos penas la acción distingue, Una te de haberme visto y otra a mí, porque me viste, y así, pero aquesta cara se me caso sacar el lienzo Casele a Diana una cara donde lleva su retrato al caerse abre la o la toma, te sirve mas espera mi obligación que si la viste no tengo un retrato Dian. Hay tal acaso Cómo es posible sin que primero en la suerte mis cuidados averigue, se quiere quita el se te Diamira, En vano persuades. en advierte no hay que advertirme. Dia que es atrevimiento. la solo el atrevido es felice Mira que alejandro. ¡Ay cielos No reprimen tus persuasiones mi intento Pues si no he de persuadirte, Yo me voy para que vea, que el recatarme consiste, más que en desprecio común en respectos infalibles. guarda esa copia y en ella sin mentirosos perfiles, verás el original que aunque el alma no la asiste, no vive porque parece parece porque no se tu aprehensión, con ella puedes hacer se singularece o falsa con lo que encuentras, unica con lo que eliges Vanse las dos Oye atiende, mas en vano seguirla intento, pues sigue de las huellas de Atalanta, el impulso imperceptible, sigamos las león, Bueno El diablo que las confite Yo soy león, ellas agrías, con que puedes persuadirte que él hablarlas ha de ser lo mismo que despedirme Ya el númeroso concurso nube es viviente que en de la tormenta quedado el no examinado iris, Mongana. se ocultó entre la gente lición acaso viste, que rumbo eligieron se compre mo cierta en de que te confieso terrible entre tantas puntas bobas, y entre tantos mantos simples, que mil abriles componen si es que hay entre los abriles, quieres que mi corta vista alcance, advierta, examine, son lo que tú no has alcanzado siendo cuidado lince, Mas cielos sin mí he quedado sola esta copia me alivia, y perfección más honesta, hay más vivos crees, se comprehendo lo que advierto si advierto lo comprehensible, no porque provido el cielo quiere que esta hermosa efigie, se altere, sin que se darte la causa porque se admire pues siendo sus perfecciones vellos valientes matices que el original retratan y que sus luces destinan, me niegan las sociedades a la espere que reciben Loco esta semana, No puedo contradecirte porque dejare llevar persuasión de un chiste, donaire el un fantastico, y de un airoso, melindre, sin ver lo que el manto encubro, sabiendo que el manto finge muchas veces quince rayos cuando son tres veces quince si no es locura es error en que tropiezan los simples, Calla necio, y no me haga que tus locuras castigue, la perfección del retrato puede puede engañarme Eso dice primero supongo, o lo dudes que es posible ser ajeno ese retrato porque con este ardides logra aplausos de Diana la que tapada es un tigre, y aun supuesto que sea rujo, puede mentir, no te irrites, no hay pincel tan remiso que proseramente en la tibieza, labio en lo muerto los carbones y más cuando en estos tiempos ay muger que solo pide la natación en el nombre mas no que el pincel lante Otra vez tus necedades me apura Mas ¿qué voz es ésta estadme taba, Leonor pores de la carroza inmunda el agua Siempre la nobleza le los extremos de frada, Señor, oye, espera, dime, Qué intentas? ¿No es casi nada, juzgo que, aunque fuera altiver se arrojara, hechose al aguas alforja, cuál esprime con la corriente importuna Vive Dios que esta terrible con otra mujer ha dado dio encilla, y dejo a Caribdes Saca, Laurencio desmayada, descortés monstruo de plata que ocasionaste severo el desmayo lisonjero que a esta hermosura maltrata de hoy más tu margen ingrata recio que su piedad, pues siendo interés descortés el que a tanta nieve aspira, el mismo desmayo admira lo esquivo de tu interés, del desmayo violante, el susto dejad Señora, pues ya os perdona el peligro en qué blasona la fuerza de la piedad el quedar agradecida a vuestra acción piadosa lección es alma del y obligación de mi vida Qué gallardo joven, cielos qué resolución cortes calificando entereses de generosos desvelos ese socorrer, señora, a una dama, y siendo así no es merecer en mí, pues fue obligación conformando este diamante mi agradece fie, ved que va mi nombre en él le diamante de don Blante por ser favor que venero vuestro nombre soberano a recibiere me allano, esas razones infiero que yerre en darle prenda alguna la experiencia declara que es caballero el que ampara en tan contraria fortuna la estimación que me cabe Es hija de la nobleza pues favorecida empieza, porque más rendida acabes asustada y cuidadosa, vengo a buscarte, ese cuidado mi amor te estima ¿Qué haces dichosa Serviros intento. o que un familia queda esperando en la alameda, que es precepto siento el que me imponéis y tal recibo Yo lo estimo. copia en qué amante no premo la luz de tu original de tanto lance en portuno con ser la capricho raro, estoy ayuno, y reparo en los modos del alguno Apenas, señor, llegamos a Valencia, cuando siente más cato entre las gentes que enredos entre estos ramos nido de cuchilladas y dire Alejandro la muerte será castigo de tu infame alevosa, la inocencia me defiende, Sígueme león aprisa, que quien no estorba los rayos es complice en las desdichas Yo llego; mas ¡ay de mi león, te confitan Alejandro Vicente, riñendo, traidor, que así profanaste, honor Advierte que cretas la fidelidad del alma con tan fieles mentiras. Tu muerte verás sangrienta o sabré defender mi vida al cuento y con Laurencio se entre los dos caballeros, cuya gana nes menos conocida, por parte de vuestros nombres que por razón de las iras tened, y entre las tinieblas que la noche desestima ante poned el acuerda a vuestra causa enemiga Caballero, siendo agravio que empeña el honor, sería dejar muerta la venganza propiedad de la vida caballeros las razones que serpiñones se miran quedan más testificadas, do no más aplaudidas, y pues uno de vosotros dijo que este agrado estriba, en fantástica apariencia y en una culpa fingida suspéndase la venganza que es temeraria no sabía enajenan el agravio y hacer la ofensa precisa que será ilusión es cierto pues cuando el honor peligra, corre contra tormenta, y en tormenta tan contenda, aunque el cuidado le ampare el crimen le precipita, es cierto debéis seguir esta opinión no por mía porque siendo forastero ninguna facción me endena más a uno que acero se sólo por ser más cierta y más digna de admitirse, pues advierto mas en paz no hay fe que las examine, si porte no se examinan lo inculpar de mi aliento las cualidades precias con fe y palabra de noble ofrezco dejar vencida la imaginada sospecha, con evidencia tan fija que aun las dudas, no la encuentren, por parte de la malicia. esa palabra os admito, callar aquí determina mi cuidado, pues según la voz le singularica, Este es mi amigo Laurencio, cuya importante venida para abreviar sus materias aun de mi acaso pendía; Pero el sin duda, después sin esperar mis noticas, de término venir antes no me conoció, y pues fía mi honor su ser a la noche me asista come él me buscará sentada, aguardarle voy a prisa antes que me sigas así, honor muy facilitas, o la venganza más cierta la sospecha más tibia, Vamos cuidado a vivir, si es bien que conmigo sea, el que entre aviso me ciega, y el que entre abismos me causa caballeros a Dios. Ved si me mandáis que os sirva, Yo os estimo el agasajo, No es sino obligación mía. que un acaso haya inducido tanto abismo, oh, estrella impía, si la excepto reconoces, porque el delito confirmas, satisfacer a Alejandro quiero que es sospecha indigna del recato de Diana pues miran mi sangre esta mis obligaciones y aquel su soberana tal vez, no sin causa el cielo en sus esferas lucidas, previene de los acaso la contingencia reñida porque en tanto que la suerte se arriesga, y se averigua, ajeno brazo la estorbe si propio impulso la incita, Quién son ignoro, que en fin si la acción se morrala, no favorece curioso quien sólo al favor aspira, pues siendo el favor piedad y lo curioso osadía, piadosamente el que es noble su curiosidad castiga, pues beneficia y no quiere saber a quien beneficia Señor, si las aventuras Prosiguen, es bobería cuenta de limon, acerque Ya segunda vez deliras, No es delirio, porque en fin según buena me detona, de lirio es Amores, y estando ayunas mis tripas, quieres se embate el celebro, por tan cambias oficinas. erré yo favoreciendo Aquí viene de tabella la excepto la caridad bien fundada y admitida, no ha de empezar por ti propio pues bien Luego no tenías que buscar necesidades cuando hay otras más propongas, no la alcanzo pensión de un lacayo antigua alcanzarle la miseria sin que la ración le diga es la nuestra, pues el días llegó a su extremo y no hallamos medio para la comida no culpes estos descuidos, porque quien con ellos lidia sólo lo animal aprecia y lo racional olvida. Señores, hay más trano modo de celosofía, querer acciones vivientes sin sustancia nutritela, Vamos y cuando la noche pacíficamente admita, la quietud imaginaria de sus negras ojerizas, enquiriremos la casa de Alejandro, ¡ay, penanza, que por un retrato muera y por ver su dueño vivas ¡Ay hambre, ¡ay, pena, y lacayo, que son una cosa misma cuando dejaréis el orden a obediencia mendiga, Cielos que tan inhumano astro he de experimentar templar si poder ¡ay Dios, los rigores de mi hermano que así mi inociencia fiel ultraje una sin razón tirana oposición. o barbaridad cruel con engañosa cautela me trajo aver el jardín Dejome en cerrada, en fin, Qué es lo que más me desvela, porque aunque un pecho inocente pueda estar asegurado tal vez le encuentra el cuidado y le anuncia el accidente enfortuna tan siniestra me alivia violante, pues paso a su cuarto, después que halle esta llave maestra y penas olvida tus males que esta clausura, no es concento de apretura, pues hallamos la salida, No estiste mi mayor pena, estar retraída aquí. otra me tiene, ¡ay de mí! casi de mí misma pena aquel forastero, ¡ay cielos que en la alameda encontré, neda cuidado; y no sé como borrar mis desvelos como desde esta alquería de Violante, con embozo salirando al revoco, la fuerza de la osadía, sólo permitió el recato estado de sus querellas desvanecerle mis huellas, por las líneas del retrato este dolor es más grave de lo que parece, pues ni puedo saber quién ni él, donde yo vivo leve, a Violante esperara pues muy bien bre pues la puerta este que abre una suerte hace La abierta, señora, está haciendo tanto por una puerta mor de abrirla, llegue a la llama mi herma en dónde queda hasta que la verdad mesma deré sin duda tu cada la primera noche a triste, que vamos a esta casa de campo por alba la estación de Julio, halla mi desvelo en el jardín a don Vicente, tirana pensiones de honor que pocos os pagan tan entera que aun por parte del recelo os dejen aseguradas, de don Laurencio, pudiera por casualidad tan rara, suspender de mis alientos la prevenida amenaza que fue Laurencio no dude, amistad que quien repara en la voz que oyo conoce la especie del que le habla pues si no es alma la voz es operación del alma y la causa y el efecto tienen una semejanza, ronle por entonces sin querer que declarara, mi voz la temida ofensa que oidas las circunstancias del agravio se disculpan, solamente el que las callas, por otra parte conozco que pre observó Diana de las leyes más tres las condiciones más altas su recato, sumo destra su virtud tan celebrada, no la veneran prodigios y milagro no la aclaman, Pues qué temo? varas Dejadme ilusiones se por la puerta que se fueron Diana a Diana, pero la hablar la puerta hallé abierta. este escudos lejano, No me responde no y triste qué puedo decirle me llama cuando Alejandro por Diana me tiene no temas, que disculpada está ya, pues ha vencido en tormentas tan contrarias tu virtud al desacierto a la ignorancia. tu atención desenojarla en tanto que se afianza de la verdad la cuidencia necesaria. Perdona, hermana, que en fin es resolución honrada desarraigar la sospecha para no temer la infamia eres noble, y como noble estarás asegurada, de que un fantástico acaso no puede culparte, basta que tu respeto lo afirme nada me dices? Extrañas mis persuasiones. En fin, esfuerza que este enojada a visitar a Violante Pase por la puerta pase a Dios Diana entro haciendo rumor de cerrada Extraña confusión Sin duda cuando pasa por la verde estancia del jardín Diana y Tisbe a la Alameda en mi cuarto entraron, aquí me valga la presteza, antes que llegue Alejandro a verlas. Pase por la puerta que entró y por otra en vez de noche pardas pero sombra se acero que vuestro horror acompaña, de tanto traidor insulto, las lastimosas de gradas, no es cada diadema, los mismos temores labran de incierta, si se prende de confusa, si se alcanza errantes ojos del cielo que la negras cataratas de las nuesa hacienda con apacibles mudanzas. galán premeroso tura cuyas vírgenes gallardas canora flores celebran si gloridos cisnes cantan Alameda, cuyos olmos, corona el rayo de galas, ya troncos se humillan todos Ya se ensoberbezcan plantas. todos me asistid, en tanto que mi inociencia culpada borra el escrúpulo vi. que una ceguedad le infama, a la vera de la huerta, saldrá Leonor, por si aguarda abrevio el paso. Sale Diana, y tuve por la puerta que entra Tisbe con la luz El novio, hay mayor desgracia y más si ha entrado en el cuarto y ha hallado la puerta falsa abierta hace tuve, Cierra otra vez. adonde al Ya está como tú lo mandas. ron que a estas horas me buscase, mi hermano. De eso te espantas, cuando un hermano con celos esperó con calabaza, que corre hasta que la deja qué he de hacer fieras ansias Yo no encuentro otro remedio si confesarle a la clara para no engendrar sospechas la verdad de lo que para ay más confusiones, cielos y estrellas más contrabas, se le luego la verdad ceguedad en dignada, sombras fingiras de riesgo sobre escudo de mi fama, se confieso el hecho entonces su cólera arrebatada, no ha de ultrajar corridas, y con opresión más dejará que la violencia nos preve de la esperanza no sé lo que usa, ¡ay triste! nengún discurso me ampara, ay, que el hermano es un loco, y si ha sabido la trampa, nos ha de enjaular que en fin siendo loco hallará las por otra Pasé a una era se asoma, Leonor parte sale Alejandro de noche Leonor a decente avise pero ya según repara mi advertencia llegas qué presto un hombre se engaña de dos reueres que ve, pasando la primer cuadra la una por Diana tuve, imaginaciones vanas según he perecido en esta reja me llaman don Vicente, Leonor es esta vez salga de la opresión mi cuidado. Al paño y Alejandro a llegando a la reja Y aquí, más si bien repara la vista un hombre en la reja con Leonor, sin duda habla la voz de Alejandro es ésta aunque es la recata, escucharé lo que den Señor, ya yo te esperara, por saber la controversias, que a Diana, ya te os hagan que como Alejandro ignora que tú pasaba la tapia, del jardín, en cuyo sitio tiene su cuarto Diana para tratar más despacio los medios y circunstancias que podían obligan a Violante cielos bastan mis pesares; mas ¡ay triste, que consientan mis desgracias que de un abismo de dudas pase a otro de trascosas rabias. Juzgo, como enmediato, a su honor A infiel criada que así tercera dispones; los peligros de una dama Albricias cuidado mío, pues hoy Leonor te rescata, ensando hablar con mi pena que dichosa ignorancia pues tan tarde has venido que ya se corona el alba en los reinos del oriente para otra noche, airada estoy a Dios que sin duda debe esperarme mi ama, a celosas inquietudes en cuya ardiente batalla se precipita el juicio, y la acomo se arrebata, don Vicente ama a Violante, y aunque ignoro si ella paga su fineza, ya es peligro la gloria de verse amada. y aunque yo también la adoro quezas con más vivas ansias por lo mismo se me sigue la mayor desconfianza que el que intenta ser querido de una belleza se engaña, haciendo ejemplar su amor de la fineza más altas porque la hermosura tiene condiciones tan extrañas que el mismo amor que la obliga si se ponderá la agravia presa infelices influencias indignadas fuese Alejandro, Leonor de tanto abismo me saca, y aunque le ha dicho que a mí a Violante, no embaraza, que amor que obligar intenta ni se corre, no se ultraja. y en lance tan importuno es fortuna declarada, dar a entender un cuidado por borrar otros que agravian. y más que en esta propuesta ningún honor se abalanza, pues de que obligar intente mi obligación de una dama ni mi intención se deshace, ni su opinión se maltrata, pero allá en el otro extremo Alejandro a dos culpaba, primero a mí de traidor de alevosa a su hermana, echo y la duda averiguada, a Alejandro tuve, hermano, yo anoche cuando por ver a Violante, las turbaciones hermano pues ya murió mi sospecha, de tu vertad al ejemplo ya vista de tu inocencia. Tú, en fin cortesmente, airada, tu enojadamente atenta No me responderte a noche cuando te hable en esa fiera donde quedas retiradas, efecto de tu prudencia que en los lances de la ira cuando lo en rama, e no resistirles es la más cuerda resiste, Albricias cuidados míos pues su razón manifiesta que no conoció a Violante ni encontró abierta la puerta lagro ha sido señora, que su pora grosera se haya vencido senda bastó a las impertinencias don Laurencio de Toledo, de señor tu licencia para hablarte omento la voz mi aprehensión fue cierta pase el de que entre Diana al punto te retira, dan lo que ordenas admito, un amigo mío de ciertas materias viene a hablarme es muy justa la advertencia yo he de ver ocultamente cierta primera Quién es este forastero, tribe con cuidado acecha Quedarte las dos al paño y salen Laurencos, non es don Laurencio amigo, también venido a Valencia que te reconozca patria la que te recibe apena resagio de mis fortunas son tus brazos cuya esfera semide por el cariño qué nuestra amistad profesa este estuve el caballero que tan galán me de cela, que les que era no pararme esa las creer mi inutilidad por la a la ramera, Antes, pues me favorece he de recibir en ella agasajos que me ilustren, acciones que me defiendan, Yo estoy loca, más fortuna Amor tus arpones templas, apostaré que ninguno entre tantas diligencias se acuerdan de lo que a solas pobres tripas se acuerdan, cuando llegaste, porque aunque por la estafeta, escribe; que mi rece no haría hasta que me dieras oticia del pleito en que tanto mi casa enteresa, pero viendo lo que importa abrevian estas materias, y viéndome en par. libre de las dependencias sultares en que funda sus ascensos mi noblezas, determine venir antes porque mi mal entiendas sabrás que al venir pasando acaso por la alameda, vio nunca hubiera visto entre la gran concurrencia una mujer. ¿Qué mal dije, pues mucho mejor dijera que solo vi una deidad pues se miraban en ella unidos los atributos, cuantas fingió la idea, de los idolatras diosas. tal me pareció que era y esto, no obstante que el manto quizá, Argos de su belleza discernir no permitía aquellas graciosas prendas con que siempre a la hermosura distingue Naturaleza de su talle enamorado la seguí; y aunque ella cuerda temiendo quizá otros riesgos procuró con diligencia desparecerse a mi vista no bastó a que desistiera, yo de mi intento su astucia, hasta que advirtiendo ella cuanto mayor era ya mi empeño que su cautela volviéndose a mí me dijo. a su honor la convenía. fue para mí esta sentencia triste y favorable a un tiempo Triste, pues en su obediencia su muerte mi amor hallaba, Favorable, pues por ella logre escuchar de sus ecos las prodigiosas cadencias. replique; pero fue en vano y viéndola ya resuelta en no dejarse seguir, la suplique, que siquiera dejarse ver permitiese para que con esto al verla deslumbrasen a mis ojos los suyos porque pudieran quedando al verla sin vista ciegamente obedecerla, aquesto me respondió tan gallarda tan honesta, con tan discretas palabras, con expresiones tan nuevas que otro que yo cedería pero de sus voces mesmas con el aliento aumentaba de mi fuego la materia Me culparás, Alejandro, de que mi pasión rindiera con tanto extremo ignorando objeto digno de amor. ya esto no se obra respuesta sino que fuera imposible que en aquel talle cupiera imperfección y más cuando de su donaire a las prendas se llegaba lo sutil, lo ingeniosa, y lo modesta, que intentaba detener de mi osadía las huellas, y en fin no vi en ella cosa que a mi parecer no fuera gracia con que más y más se acreditase perfecta, que siempre tiene lo hermoso no sé qué industria a la dueña, que se niega y se conoce por lo mismo que se niega estando ambos porfiando ella a encubrirse resuelta, yo a verla determinado bien que siempre con aquella atención que a las mujeres manda guardar la nobleza por acaso, pues paño Dian. Ay triste, y más, si a mi hermano enseña mi retrato merece Tuve mía, yo estoy muerta, veré si entiende mí señas Desde el paño haze Tisbe señas a Laurencio de Qué misterio será, cielos el que una mujer me advierta que callé; mas por si acaso en el retrato se arriesga, algún secreto el diamante mi suceso desempeña, pues de dos informaciones viene a ser la menos cierta la del diamante, pues una dice y otra representa y entre un nombre y un retrato al notable diferencia pues el nombre incluye a muchas y a una sola el pincel muestra. en aquesto me resuelvo. Habla, pues no te suspendas. Si él es lerdo, aquí fue Troya. El pecho se desalienta Diome, en fin, este diamante Dale el anillo a Alejandro y mientras temo, dice lo Para él solo son las fiestas y para mí la fregona No tuvo que dar siquiera un troncho de la cocina, Ábrase mi recho un etna, de Violante es que me queda para vivir, cuando el alma en tanto abismo tropieza? Y así, amigo cuando acaso por fortuna o diligencia de esta deidad peregrina alguna noticia tengas, te suplico con las ansias que mi fino amor ostenta me alientes con el aviso otra vez mi vida alienta al paño pues enmendó su discurso la comenzada propuesta Quién se vio en tal laberinto? hablando Quién prático tal estrella? que me empeñe la amistad cuando los celos me empeñan. si favorezco a un amigo falto al amor, que me impera si acudo a mi amor, no acudo, de mi amistad a la deuda venza un medio con qué amor, y amistad iguales sean Callaré quién es la dama por cumplir con mi fineza no impidiendo que Laurencio por otra parte lo sepa, y así a la amistad no falto por medio de esta cautela, ni tampoco al amor, pues cuando la obligación fuerza más que en el silencio muera. Paréceme, que Alejandro la temor con curiosidad expresa, de alguna noticia oculta Sí, señor, a él, sin duda se le pone en la cabeza que la sortija mejor a sus dedos le viniera Calla ignorante. Yo digo lo que en su lugar me hiciera. el nombre de aquella dama según el diamante enseña es Violante. Ya lo he visto. Qué suspensión al paño. Qué violencia que esto le pase a mi amor. Cielos que esto me suceda! love, éste es el caballero de tan superiores prendas al paño. como celebro violante, y quién duda yo soy muerta que su razón por mi parte fue principio de novela, que introdujo mi cuidado para hallar otra belleza. Noticias de aquesta dama no tengo; pero en Valencia saberlo es fácil al paso i hermano influencia de los astros que por una causa mesma mi hermano, y yo el mar surquemos de tan celosas tormentas, Llega Laurencio a tu cuarto El obedecerte aprueba mi obligación Yo estimara. mejor el que nos dijera al refectorio. que tal pesar me suceda? Que tal dolor me examine, Que tal aprensión me venza, tan rigor la duda No me atormente severa, No me maltrates injusto, al paño. No me arrebates incierta, Vamos a vivir desvelos Vamos a morir sospechasse. Vamos a sentir amor, pues consientes que me pierda quejoso entre mis desdichas desdichado entre mis quejas Vamos, hambre a padecer pues permites que padezca miserable entre servicios servicial entre miserias, posada a Laurencio, y limón,

JORNADA SEGUNDA

las seis horas son señor, yo el paseo empieza, y creo, que aunque es hora de paseo, no se exime de calor al ruido impertinente de las carrozas, dispierta y desde la real puerta de encaminan a la puente la oigo en el trecho que queda desde la cosa hasta el llano con señas de alguna mano oyes, Juan, a la Alameda que de cayos y pajes, que de cocheros erguidos que salvajes bien vestidos Qué mal vestidos al que compuestas que van todas las que como en lo bien que van tocada, Sin duda tocan a bodas las de pie que airosas van, y que vestidos al hubo de la gala, hace abuso, según rozándola tan que tapadas la comienza mi duda triste canto que haya de ser siempre el mano tercero de la verguenza ¡Ay, Cielos, si mi ventura correspondiera a el deseo? mediera el paseo, venas de aquella hermosura mas yo que el original no halla mi fineza propia Sírvame esta muerta copia, de consuelo en tanto mal boca el retrato si de perfeciones trato deja de ser retrato para a Naturaleza no con tan muda estrañeza, me hables siempre en mi pasión, los tus perfeciones son imitación de una diosa no me consienta penosa la luz de tu imitación por tí a un tiempo muero y vivo, por ti me alegro y me quejo, en ti me alientos de soy y en ti la vida recibo es tormento tan esquivo mi honor su esperanza advierte te callas, y de esta suerte me cobras, y me desmaya, si a darte vida te ensaya, cómo quieres darme muerte? el pincel que te dio ser, conforma tan peregrina imito a mujer divina excepción vienes a ser de la regla natural pues cuando lo artificial las reglas propias observa sólo entrespecies conserva de divino original la estrella que permitió te encontrase mi cuidado medio el tósigo, cifrado en lo mismo que medio de casa se valió y no de estrumento ajeno mi suerte infeliz condeno, a mi verle satisfago Pues dónde busco el halago, vengo a encontrar el veneno lemos si como otras veces ruegan, no perdamos la ocasión si ella fuera cielo santo Y cómo, señor, ¿qué es ella Pues tú puedes conocellas, la en que En el santo Salen vidante, Leonor con manto de envoco Ay fortuna semejante es sin mí llego; ¡ay Dios! dos llegan, y somos dos uno loco y otro amante que es ella el modo me dice y mi turbación lo infiere, Señora, ¿quién por vos muere no deja de ser felice al veros y les contraros, la vida de amor espero y no diretes, que me muero con la gloria de adorado. Sin duda me conoció aunque más recatéis bella información hacéis a mi dispierto sentido pues el prado que merece estra soberana planta floreciendo se adelanta y por mereceros vuestra copia merecí, por acaso bien que vos rigurosamente a Dios os ocultasteis de mí Cielos, sin vida respira, de Diana es el retrato sólo de mi muerte trato cuando el desengaño miro pues merero tener lo información de ese cielo cortase esta vez el velo tan soberano ser, y si es que veros no puedo desta, señora, que os pierda que no hay esperanza cuerda cuando tan loco me quedo hado tirano a infiel que quiera mi desventura que se venza una hermosura por acciones de un pincel hablando No es el pícaro muy necio esa fámulo muy boca, de bigotes para escoba que cara paso un desprecio tomarle el retrato quiero intento y ariguar mi sospecha, suelta ingrato satisfecha vos con llevarme la copia, en que aseguro mi vida aguarda, bello homicida el alma me robas, propia fue la industria de mujer y el descuido de un rendido. sus pasos sigo. hoy por buscas y correr Alejandro, Diana, y tie Diana preciso ha sido admitir a don Laurencio en casa, mientras concluye las dependiencias de un pleito es caballero muy noble y sobre ser caballero en cualquier lance es amigo que no es poco en este lante tiempo de antemano le tenía hecho el mismo ofrecimiento y el siguiendo la amistad se conforma con mis ruegos. el ignora que yo tenga hermana alguna y por esto proseguiréis el retiro tiste, en el breve tiempo que terminan sus negocios, ¿Qué es esto dios cielos que tal desdicha me alcance buenos quedamos por cierto. Pues como Alejandro No te ofenda Yo me ofendo de ver que de licencioso, grosero te pasa Esto es mirar por ti mesma i hermano por ti mesmo que es arriesgar la costancia el presuponer los riesgos. Esto me toca porque el fraternal imperio si aconsejo como propio no violenta los consejos Esto ha de ser no repliques. replico, que es superio buscar medio al discurso, que no ha de aprobar los medios Alejandro por ventura conozco a este caballero más que por tu información? miento amor, pero nomento sin prevenir el sentido la excepción de mis afectos por otro esto en casa? Pues que puedo haber cooperado que tienes razón confieso mas también por otra parte te he de hacer este argumento. de verte, Laurencio, o no, quelo me sigue nuevo que te importa? a mi nada. miento otra vez hay desvelos que me atormentáis; y hacéis lisonja de mi tormento. Luego satisfecha está pues hallo averiguo, y creo, que no importando el ser vista el retiro es de el intento Dios a infelices penas que me halle entre dos extremos de celos y de Astad que vio la la que alienta mi fortuna me consienta sin alientos dejarme tristes pues a mí mismo me dejo Posible es fortuna ingrata posible es divino cielos que tanto pesar unido pruebe mi infelice pecho? que viviendo muera una alma y cuando se muriendo sólo sienta los halagos del último sentimiento Dejad que muero; que, en fin tan finamente muero será lisonja del susto, la gravedad del empeño. telosamente mis ansias ansiosamente mis celos si aquellas me atemorizan me melancolizan, estoy mi amor cercado de yerros, aquella airada me culpa te me atormenta preso. de Violante no confío menos de Alejandro espero de aquella opuesta a mi amor, de este a mi cuidado opuesto sonoramente de un monte se despide un arroyuelo, ave entretenga llorando Ya se divida corriendo la deliciosa floresta, por condutos de lo bello, presuroso lo trate le desestima a lagueño, al reino florido corre antes de escarchar el reino entro céspedes con plata, entre flores con espejos, encuentra al diciembre esquivo y en tan riguroso encuentro el que hilo empezó de plata se teje cinta de hielo, En fin, a tanta inclemencia su movimiento sujeto o entre lágrimas se pierde o llora sus escimientos. desde el monte del retiro salí a Florido paseo, i a un arco, o a un Adonis todo flor, todo respetos Pensé, en fin, lograr su vista con menos impedimento, pensé ser correspondida, yo este paso al mismo tiempo del diciembre más airado la contradición encuentro. se es mi hermano, que pone muros a mis pensamientos ento es Violano, que mueve S. y así entre tantos rigores ¿Qué puedo hacer? Sólo puedo Morir, pues pierdo la vida cuando mi esperanza pierdo Señora, alivia tus males, no viento y es fácil eso cuando tantas desenturas me siguen Yo hay fundamento para algún alivio. como denoche saliendo a la reja grande que es de los jardines medio podrás hablarle en dices confieso tuve tu ingenio y el aviso podré desde el mismo puesto avisar tu industra aguardo. mi solicitud te ofrezco. Muerto soy limón, no he de creer que este muerto hasta que te vea libre de tan vivos embelecos Que me tomase el retrato una mujer pierdo el seso, sin saber quien es y al punto burlando mi pensamiento se ocultase de mi vista? Mejor dijeras de un ciego pues quieres, y no conoces lo mismo que estás queriendo si en el alma amor la imprime, pues la voluntad supre primero el conocimiento Ay, enemiga hermosura hay mal percibido objeto, porque venciéndome quieres recatar el vencimiento ya llega la noche ya entre el confuso silencio del curso undoso sea, el entretenido empleo Este vivien lo examino o el mismo forastero, que anoche supo impedir, lo ofendido de mi aliento. quiero de hacer acción. Dios os guardo caballero las que esta noche empezamos. nuevo género de enredo? Quién sois pregunto Yo soy el que anoche Ya me acuerdo de lo que va a decir Proseguid, pues disponiendo que sabéis lo que paso, en parte de nuestro empeño sabed que ya mi palabra cumple y disculpado quedo esto os digo por si acabe, quiero proseguir el duelo la otra parte, aunque yo juzgo quedará del todo muerto pues la verdad misma ha sido acción de mi desempeño porque siempre la saliese por providencia del cielo aunque el veneno disfrace, reconoce veneno siendo así que la otra parte Satisfecho esta no creo, pues de este no es ley ni esfuero siendo fingido el agravio dar alma a su fingimiento Esto es lo que siento amigo. y lo que más agradezco pues desvanecer la duda es nobleza del ingenio ced si me mandáis que es sirva obedeceros pretendo y mi obligación es precisa. Dios vamos luego que ya esperará Alejandro. También a mí un figonero, que desde anoche acabemos nigos de compro y vendo, canse, y sale Diana, y tiene con luz, y recado de escribir, Ya tienes luz y recado de escribir para salir de un cuidado cuida libe de la puerta mientras escribo el papel lego que escribe entinela, seré fiel, que aquelquier rumor dispierta. desde hoy estafeta soy, con que quedo asegurada, que hoy empiezo a ser criada pues empieza avisar oí, ¡Ay, cielos, si el mal esquivo mi advertencia remediara, si como propia me ampara felice yo que lo escribo dentro ruido como de tocar a una puerte tivo quien es No te espante. que en esta otra parte fueron y según los golpes fueron Sin duda será Violante es ella regu o yo soy al costante cierro el papel, como amante pues el alma es quien lo sella hoy es tomo, pero advierte que al criado has de entregarle cuanto antes Saldré a acecharle a la deja hace que abre una puerta, y sale por ella Violante por la misma se va tuvo no fuerte Amigo Diana aquí descarte me importe fingir, No sé cómo te lo diga, mas perdóname, te retrato conoces? hielo soy toda ninguna voz se acomoda, al imperio de mis voces Cómo podré yo escubrirte, lo que el retrato señala, que pesar al mío iguala como amiga he de decirte lo que en la materia siento un caballero medio este retrato, aquí no me embaraza el fingimiento tuyo es, en fin, mas no arguyo que el intenta se ofender a su original, por ver de una dama, y en fin tuyo. pongo primeramente que tú no se le habrá dado hay más celoso cuidado y rigor más inclemente. supongo, que por acaso él le hallo y tú lo perdiste, qué he de responderla, hay triste, entre mil celos me abraso. mi amor en caso tan propia es que guardes más te copia si es que estimas tu hermosura retratarse estrañaros, una deidad y es verdad pues no admite una deidad no dios para celebrasse. extremos de una belleza amor instanto pueden pues siempre al pincel exceden seglas de Naturaleza. que el arte en parte la imite, ya sólo con codo el arte, mas no ha de mentir en parte cuanto a la hermosura quite. dale el retrato como el retrato y estima la advertencia de mi amor. y no tirano rigor? dentro ruido entrar, y nismo puerta que entró ¡Ay Dios reprima el cielo tan duros males Después sabrás que todo todo lo sé, Quién vio desdichas iguales? cierra la puerta al momento poco que era ya logo, Señora, cierto parezco priora, Abadesa de un convento. que esto fortuna aleve Qué es esto a casco impíos, lo ultrajado de Violante? ni esperanza sin alivio, mi amor burlado. ¡Ay de mí! suspiro que conpuesta desperfetos, que son ambares, y son poéticos desperdicios el papel estante La diligencia te riño, Cómo os te ovejas? porque después he sabido la falseda de Laurencio, mas no importa, ven conmigo porque mis celos no piden en el examen austro. al eco, magnación confusa, apetecido delirio, humildo para alentarme, para atormentarme altivo No comienta que un amante desesperado y perdido sepulcro labre a su Una fabriqué a sus bríos y tu vida fementida que con licencias de niño tras flechas suavizadas, y haces venerosos tiros porque es tu templo me admites, sino han de ser admitidos, mis ruegos por oblaciones Mis ansias por sacrificios Está, señor es la reja y este el término en que fío salís de tan grave alos pues desde el instante mismo que hablando a Alejandro pude reparar en los avisos, de una mujer y después que este papel he leído, ni alcanzo lo que me podía, ni lo que elija distingo. en él me así a examinar un cariño si a examen de amor me llaman mi turbación certifico, porque sólo sé que adoro pero no sé lo que estimo reja, Diana, y tie ya llegaron el ceceo, lleva cierto melindrillo, que me pareció de dama, Ay, Simón, yo me revisto de turbación, sin saber porque causa o qué principios y lleve, qué poco aliento cobro, aunque lo solicio oculta ignorada causa de quien el papel recibo sin sentido para el alma si es que pueden mis cuidados oficiosamente dignos, compañero merecerte género alguno se aluvo si es que de tantos presagios confusamente remisos, puede pesar mi humildad los umbrales del indicio permitas que mis dudas, naufragios de mi destino tormenta desecha corran en piélago tan esquivo quién eres, no consientas, que en tan vario laberinto se pierda la confianza sin luces de el beneficio Caballero bien diréis que es atrevimiento mío llamaros, sin conoceros, y no está sólo aspiro de un desvelo voluntario, a un desengaño preciso una dama que es muy mía, me habló esta tarde y me dijo habías dado un retrato. ¿Qué es esto Cielo divinos de cuya acción con vos tiene dor quejas qué mal me anima? de descortés la primera la segunda de atrevido porque dándola el retrato me concederéis vos no, la enojasteis, pues querer que un retrato muerto y tibio, que una perfección humilde que un bosquejo, un artificio y en fin que un borrón perdonaréis el estilo de corregir, y esta vez, permitirme el corregiros no pasa mi obligación no permiten mis oídos de aquella copia con alma el ultraje menos vivo. No es borrón no es sólo sombra porque si bien lo examino, la sombra es vana apariencia y ella es divino prodigio y así no ultrajes la copia. Ved cómo he de concluiros, pues si la estimáis tanto porque la disteis remiso? sola de Pues ¿cómo pudo llegar a mis manos digo que que pensando ser el dueño que busco y solicito a un embozada el retrato en seño llevándome en él el alma se ausento, sin haber sido tan feliz que la encontrasen mis ansias y mis suspiros cielos mi vida de cobre y años a otra vez vo volver el retrato intento pues de su razón colijo, que se le tomó Violante con algún medio fingido pues decid por vida vestra cado sin aver visto al original le amáis Eso es mi mayor martirio pues amo sin esperanza de lograrse mi cariño. pues caballero, el retrato os daré, os certifico, que me admiro de ese amor. lo de mi dicha me admiro. es esto Feliz mi amor pronostico, estoy loco, o estas cosas vienen por locos carnos. ¡Válgate Dios por retrato sin duda el pincel te hizo para retratar embustes, sobre el lienzo del capricho. pues tanta fortuna alcanzo, Señora, sólo os suplico que os merezca saber quien soy ya lo habéis merecido. ayor confusión es ésa, pues no quiero confundiros, Yo soy quien quiero que améis lo que me habéis referido Hay más dudas solo entiendo lo tampoco satino destro Don Vicente Esperadme, ya lo margen podréis cantar. es éste y siento ruido dentro en mi casa y así Yo voy luego preveniros, el retrato la criada saldrá, porque yo imagino que me pueden echar menos y aunque antes ojos que indigno de dárosle ahora ya a la persuación me resido, de la verda que evidente propone Yo determino dar vuelta por esta esquina, y dejar seguro el sitio hasta volver por la copia, limón queda aquí, advertido esperando Que me place. por gome de veinte y cinco lo el sombrero a lo guapo, la espada a lo de ya en visto la capa a lo teneron la planta a lo buscaino, mas ya según oigo quieren ser los músicos oídos y divina Violante, aun lugar a quién ha visto seguir el gallardo juria tus soberanos desuso. Alejandro por la puerta de esmero, estas voces que percibo como lisonjas mortales de mis celosos oídos me dicen que don Vicente felicemente atrevido se opone a mi amor. Por Dios que llega un bulto Ya he visto un hombre junto a la reja reconocerle es preciso llegando a la reja, Alejandro y Simon Se retira, Tisbe a la este Laurencio, tomad Aquesto siendo no ha estado malo el envite. el sin más ni más eso. a tomar lo que me daban. Quién se vio cielos Dueños, mesmo aun tiempo entre dos tan confusos laberintos en la reja de Violante oigo dulces sostenidos en esta otra reja que es de los jardines floridos división un hombre encuentro, y aunque no haya comprendido la voz de la que medio este papel abrigo un género de recelo que es especie de martirio, Que ya llega, hay mis costillas, Quién es saber quiero digo Quién va allá? de quien eternamento No responde lo que el oficio de difuntos empecé, y tengo poco de vivo Que es limos entiendo; pero Qué alboroto es el que oído? Ahora descarga Sale D. Dizente retirandose de D. Jaen a tanto valor resisto. suspender tan fuerte enojo intento Alejandro por al lado de D. Vicente y Laurencio retira a los dos. la miro, desmaya, aunque los acasos, multipliquen los peligros Vase retirando de don Laurencio y que a sólo limón, buen hijo, seas quien fuere Eso si plegate Cristo cien mil perdones te pasas, por haberme concedido tan plenarias indulgencias mas hay copia! ¡Ay, amo mío, si he de recios cien palos Yo lo doy por recios dos Sale Laurencio la simo nota ocasión Limon perdió la virtud que dio Que la salud te de quitas el limón, el juego para el desprecio Perdóname que soy necio y he perdido toda el ala. si vas a decir Si lo he de decís después Ya lo digo cabo pues El retrato en fin tador que es del retrato andemos a mi mano ha de morir Qué agro esta no hay decir que hoy se comiera cien limas, Y acaba, que dijiste del retrato que yo Un hombre se le llevo Después que te fuiste, lego el quedan y el oír en la reja un alla tomo sin replica, y ya estuve para reñir planteme muy cabos bajo, oche dos tejos, y fe que no le embestí, porque quiso dar por el atajo. dije entre mí, es indecencia teñir con conciencia tal, pues es fuerza riña mal quien tiene mala conciencia pero en fin, a no haberte dejado el puesto sin gente yo le envisto en continente y le lleva Bercebú, conocerle testimonio de quien es, no puedo hacer mas dudo que pueda Hombre, sino algún demonio ay tormento más infiel Ay ama más importuna hoy sin duda la fortuna labra a mi cuello el cordel. en ti he de vengarse que parece mal, te abierto lugar un vivo y un muerto. Que somos dos Que así mi esperanza muera. Que así peligre un lacayo. Habrase mi vida un rayo. Válgame una despereza lante, Leonor Señora este forastero de Alejandro en cosa habita, esa noticia acredita, las razones con que muero Pues aunque está retirado Diana en amor tan fiel ni le faltará papel ni el medio de una cada que en las amorosos lides, que oprimero una mujer no tanto anima el poder cuanto obligan los ardides, y al ver la dificultad, que el medio menor encierto tal vez el discurso yerra, y acierta la voluntad Salen Diana, y Tisbe ahora volante Diana es esta la a su vista crece cuando mi amistad merece de el jardín que el alba doro de mi cuarto poco al tuyo. ciertos mi celos arguyo el jardín por ti hoy mejora, las flores que te hacen salvo, pues en lo distancia tres, bebiendo tu aliento leve, los desperdicios del alba Lisonjearme corrida Violante; yo querer que pierda con la estimación de cerda, las razones de entendido os la lisonja te estimo aunque la respuesto conoro, Qué bien el veneno doro. que mal la queja reprimo. saliros los dos y ausa si acaso a Alejandro hoy eses; lleve el diablo si nos viere, asta venir la hermandad, caseras dos criadas Violante, yo vengo a darte satisfación de lo que anoche es creeme. y dejemos eso aparte Eso es querer que yo aprueve, lo que no he de conceder Esto es Diana, que ser que pues el amor te debe una fineza, tan una de la voluntad mayor los mil siglos de amor, sin variedad de fortuna y amante no se adelante tu voz, con la turbación, mas las turbaciones son siempre propias de un amante que así persuadirme intente, engaño tan conocido? No consientes que has querido Cambién yo adoro aquí intento dar a entender que tal vez es la humildad altivez es amor fingimiento y aunque estoy correspondida del que medio tu retrato solo de olvidarle trato porque un forastero olvida con menos causa, pues hace de sus ausencias violencia ya una mujer en ausencia más miente el que satisface creto aunque la juzgo engañosa cualquier duda me suspende, dos mi pasión pretende hacer que muera celosa le tie Señora, a tu hermano oí en el corredor primero Dios vidante Yo quiero acompañarte hasta allí sale dejando hay más continuos tormentos! hay más confusos presagios pensando ser de Violante algún papel, vi el retrato de Diana, y aunque ignoro los especiales arcanos. de este que celebra efeto, el yo, celebrado acaso con todo incierto el discurso por medios imaginarios, sin encuentra la sospecha, se roza con el cuidado Cielos, si Diana fue el objeto soberano que busca, Laurencio, no no puede ser, pues reparo que desde que está en Valencia no ha visto a mi hermana el prado ni pudo tengo la lave del cuarto. que anoche no conociesse la voz de la ceja cuando me ausaron, las Laurencio llega atento en este caso hace una experencia amigo que ausencia Sólo ese nombre Alejandro se acomoda a mi fineza. y aun por eso dijo un sabio que las mayores fortunas que exprimenta el estado son poder oir el nombre de amigo, pues los vanos infortunios, de la vida infelicemente airados, dejan al más poderoso sin amigos el que en tantos a pectos de la fortuna y acechanzas de los todos queda con algún amigo no es infelice, pues hallo que un amigo hace dichoso al que es sin él, desdichado a Laurencio demas vos mi amistad empeñando con obligación tan cierta y con tan hidalgos las que un agasajo es principio de otro mayor agasajo. y porque nada te oculte, mi amistad le engaño quiero que veas la copia, de una mujer a quien amo, por obligación precisa, pues me corresponde tanto que obedece mi preceptos por modo de veras enseñale el retrato de Diana Cielos, murió mi esperanza para que labras vulcano, rayos en tu infausta gruta, sino me encuentran tus rayos? Suspendiese al parecer que miras he reparado que esta copio sin mí estoy se parece no acabo de conocerla, más pienso que algún tiempo estraño caso de este susto me cobré, por no dar paso género de sospecha Amigo ya el desengaño tengo, y según examino, es cierto me he equivocado. que me desengañes quiero de tengo buen gusto o malo en querer a esta hermosura? Vase Dios que estoy turbado Quién se halló cielo impíos, en tal lance, pues al paso que la pregunta me obliga queda en mis decido el labio. si me doy por entendido el blasón de amor infamo, si este retrato no cobro, y el mío también se callo con tal desaire posible ningunos medios entre mi dama, y mi amigo al duelo medio no alcance que ella de ingrato me culpa y él me acabara de falso, a el honor de la dama el primero, a quien consagro el respeto del silencio por no matar su agravio que no faltará ocasión para volver a cobrarlo, qué respondes? respondo, amigo Alejandro, que aunque tus prenda el pecho corte celoso naufragio, merecen que te coronen empleo tan soberanos no es enemiga fortuna verte así favorecido mo lagro pues confieso que no he visto en cuántos pases varios copia en tan perfecto grado Dios mulemos amor, Lisonjeas mi cuidado. ¡Ay, ignorada belleza qué presto es que breve espacio para perderte tan sólo mis suspiros te cobraron, no dudaré que Laurencio está en parte apasionado, según vives turbación, mas no puede ser que es claro que no conoce a Diana y más cuando sin resguardo logía el favor que Violante le dio, con lo cual alcanzo, que el turbarse fue artificio mas no verdad de turbado. qué ilusiones tan fuertes! qué duros sobresaltos Adiós, Laurencio, tu vida ya animado voy con que apruebes mi dicha rigores más tiranos! hay tormentos más crueles Ay Amor más desgraciado? blaré el viento de quejas heran mis ecos infaustos, de este jardín floreciente los verdes troncos y ramos que espero a morir desdichas que aguardo a morir cuidados a buscar de mis alientos el fatal último extrajo fin de la segunda jornada

JORNADA TERCERA

Salen Laurencio, y limón, Alejandro fue, Señor, el que me burló el retrato? Si limón, mas oye un rato un prodigio de el amor ya el lucido reinen, de los horrores astigaua el cumen- confusos destrados negros bultos, de la noche falaz cierto insultos, Ya el bullicioso tria la valla coronas de su furia con las que ansiosas flores su margen, costal, se ven adores y entre uno y otro puente alma de plata era su corriente de cuanta pompa en la olorosa estancia halla la vida y bebe la fragancia ya la alameda, con discura diestra, añora de la luz se oyó salestra singular batalla en cuya acorde, la suspensión más libre se avasalla, y en fin ya del jardín la estancia amena de una y otra asistida, filomena, era hechizo gustoso, por quien hizo de dulce emulación florido esto cuando a una a otra parte de el jardín el acento con el arte dos términos me inspira, uno el favor ingratamente mira otro, un desvelo amante me propone y en estas dudas lo atención dispone que de los dos acentos ga neutral entrambos fundamentos con que ni al uno dejé otro olvido y como nadie la intención me impide, trepando mirtos jamás dividiendo do un herido cristal oigo el estruendo, que como tanto ardor su nieve reduce a llanto su ultrajada risa pasó el cristal, y con ansioso paso los ojos de los céspedes repaso por si miraban de mi errante estrella la fugitiva, huella más viendo que ninguno descortés, envidioso, o importuno quiso la menor seña proponerme pase amonte a deberme toda la diligente y en un punto lo diligente con lo amante junto. flores pasando arroyos floreciendo ve, Simón, huyendo a la deidad que adoro a lo que sigo el testigo más pues de tanta luz soy, ese sol, esas reflejo, de la hermosura el más bello bosquejo que a cada estampa que su planta nieve miere un clavel, en túmulo de nieve el jardín desgando unas veces oyendo otras mirando lo oculto vergonzosa, y entre las ramas amorosa y entre mármoles ninfa se acredita, ya la aljaba al amor y flechas quita entre celosas olas, cómplices de mis miseras congoja la deidad soberana se escondía, bien como suele es mal dispierto día, correr el sol a sus dorados muros telliz obscuro entre los dos coluros, lisiones de oro el pecho al viento ofrece con que mi incendio y su hermosura poco el viento te movía, y a sus impulsos si ambición crecia cualquiera rosa que felice toca las dos suspiras ligas de su boca seras ufana, y tantas nacen vidas cuantos rasgos numeran sus heridas Vila, limón, dudoso reparando, en lo mismo que estaba examinando que amor es ciego, y quien amante mira finge certezas, y halla una mentira, lo del retrato veo, júzgolo por lisonja del deseo mas después comparada su hermosura hallo ser relación de la pintura bien que afformar su copia el pincel o ser grosero o parecer remiso, en este de amor dulce desvarío influjo seguroso, o otro impío? llegó turbado a hablarla, por más merecerla y venerarla, que en tales ocasiones bien pueden merecer las turbaciones. y apenas de mi aliento el primero lo informa movimiento, cuando burla mi amor, y huyendo deja muerta la persuación, esa lo queja presurosa se esconde lamola y otra dama me responde que con piedad atenta el iris quiere ser de mi tormento, pero no lo consigue, porque la pena que mi pecho sigue no permite que encuentre mis desvelo en ausencias de un sol, luces del cielo lo es lo que me parto este el arder, que el corazón abrasa amigo es Alejandro, y yo no puedo oponerme a su amor, por lo cual quedo celoso, enamorado, amigo, loco, undo la vida y a la muerte invoco. mis suspiros, mis ansias mis desvelos mis quejas, mis pesares, y mi zelos sabiendo que Alejandro la enamora, son tantos que si ahora a número quisiera reducirlos, cierto fuera olvidarlos, no decirlos, que no hay explicación para una pena que a tan sensibles males me condena Señor, confieso que estás muy mal con tu pretensión pues todos los lances son como fueron los de atrás, Amor no espere bien fin, porque si os lo adelanto, o esta mujer es encanto, o hay encanto en el jardín tu pleito obtuvo sentencia Favorable, que es fortuna y así no quieras que una mujer te pierda en valencia Volvamos a Barcelona, que en los saraos, señor, te olvidará de o año Esa persuasión no abona afición que haber llego que si de fuego me aparto de la llama me descarte, más conmigo llevó el fuego que importa me de lugar quien no mida condición y lleva sus corazon sin que lo pueda dejar el que ausente olvida siente poco, olvidar el objeto Amor perfecto pues pudo olvidas avente, que el que entre olvidos tropieza su amor fundo en la incostancia no apaga a amor la distancia sino sola la tibieza, y así no me he de asentar, que si ausente he de morir más quiero verla y vivir. que no morir y olvidar aquí llegó una carroza Si vienen te temo damas nuevos, Alejandro es que revuelvas como ves, y oculteronos ser parece con uno que tiene hablando escuchemos si es que el céfiro consiente que sus descuidadas voces Cielos ¿qué he de responderle y propio cuidado encuentren, Dies me haga bien con silla, y venga lo que viniere, retíranse a una parte en Diana y lejandro, El caso no admite dudas. Si tan injuriosamente pasas, Alejandro, a darme motivos para ofenderme no el que me queje, me culpes, sino el que más no me queje. en que han de parar fortuna tus acechanzas infieles a mi hermano dio el retrato diste, pensando que fuese dueño de mi albedrío Pues qué medio encontrar puedes Tú dices que no me diste tu retrato y me concedes que puedo haberle tenido Por ajena mano temple cielos mis ansias graves A espacio celos crueles Este es el prodigio bello que mis desventuras pierden, y a Alejandro, satisface. Cielos ¿qué he de responderle Alejandro, no imagines que mi obligación aprueve, medios que tan desusados a la nobleza oscurecen, Si esa lamina por causas que no alcanzo, llego a verse escrúpulo de la vista que es un color aparente advierte que yo no puedo estorbar que los pinceles sino el que más no me queje. en que han de parar fortuna andados del cuidado del que alguna vez me viese aproueen los colores y el tiempo desaprovechen dando con el tiento al aire Pues qué medio encontrar puedes y sin mis sombras al temple no el mal gusto me acrimines del que esa lisonja leve, quiso hacerme, aun sin la costa de que yo déjase verme y si esto no te hace fuerza y si mi verdad no crees, cielos mis ansias graves baste el que mí y basten mis celos, mujer detente que a cada voz que pronuncias me artículas muchas muertes Todo es confusiones cielos entis voces en la Alameda se apee. para para hacia esta parte. Deja, Diana, que llegue a ver si alguien nos escucha, Violante eso, si pudiese decirla mi pensamiento. pues el cielo me concede la ocasión he de lograrla para morir de esta suerte Alejandro? han sido los ecos menos crueles cuando el elegido huye y el que no es llamado viene. mal socorre a vuestras ansias quien a vuestras voces teme, ofreciéndose por sombra de la imagen de un ausente Pues cómo osado atrevido nuevo delito cometes, ofreciéndote a mi vista con los engaños que ofreces Vete, o me iré, Poco importa que me vaya o que me quede si un desengaño me basta para morir muchas veces si he de cumplir amante lo que promete presente en irme quedarme no hallo condición que me liberte la falta ingrata nada, pues tú lo resuelves, y mucho pues yo lo cumplo Con efecto me obedeces, que en fin de tu luz me apartas, tantos desengaños, pueden dejar de sentirse. a tu sol hermoso ofenden, mi desgracia y la evidencia puede faltar No la tienes que la finges y el retrato que has arriesgado dos veces y quiso Alejandro. mis celos. no los despiertes; en mí que vivos caminan y en ti que sin alma duermen y el nombre de Violante que sobre un diamante fuerte imita a tu corazón que poca firmeza tienen las máximas que caminan a disimular corteses; Luego disimula, por quien por el que te quiere menos de entiendo entro ruido de cuchilladas, Pues digo que Alejandro, don Vicente Entro, Violante Tened, esperad. Ay triste nuevas desdichas suceden y con tu licencia voy, a remediar. Pero cese, en esto enojo de que que Una dama también se pone de por medio se violante nadie intente proseguir con el enojo sin que mis rigores prueve, Y atiendo de tu precepto a las leyes sabré buscarle después después procuraré verle voy a escribir un papel para que Leonor le entregue, a limón y de Laurencio La última verdad espere la par cuidadosa Diana seguiré a mi hermano siempre hasta dejarle en su cuarto Adiós, Laurencio. ¿Qué tienes que con suspensiones mudas, me afliges, y me suspendes? No me respondes? No hablas? nada acierto a responderte más que soy muy desdichado. Pues ¿para que te consueles sabe que mi fe te paga aun más de lo que te debe mi amor no admite igualdades, da el mío a tu idea excede, quiera el cielo que mi estrella que mi suerte proporcione sus influjos, venga a asegurar mi bienes con amor cualquier distancia se vence. Violante. ese descuido se deje por olvidado Yo te espero aquesta noche en qué sitio en él que viere, habrá dado por el papel que Tisbe a Limon quien fuese alma del tiempo y sus pluma diesen sombras a la tarde Serás firme. ni las rocas tan constantes se establecen, serás siempre el mismo es corta la unica forma del venir que voy a esperarte Adiós mi bien, hasta verte salió Lacayos, que mal pagados y siempre bien asistidos de suspiros repetidos y de afectos delicados vais, como yo voy dando vueltas al destino de si vino o sino vino lo que pago, o lo que doy, vosotros, cuya verdad hasta hoy no ha tenido asiento lejos del entendimiento cerca de la voluntad los tristes reclamos del que algún tiempo cantaba, ejemplo de lo que la carrera delos Aprended flores de mí pudiera decir mejor entre tanta honrada como en la Alameda vi desde ayer sin tro voy, comiendo muchos desmayos con harta hambre. Ved la caydo, lo que va de ayer a hoy, festejado, en fin me vi de si engañoso interés, y yo me dejó después que ayer maravilla fui, Ejemplo a los hombres doy que soles son del metal ayer fui luz muy real y yo sombra mía no soy triste sirviente pones muy pensativo, allí está corrida vengo y cobarde no sé si llegará tarde mi aviso si llegara a un papel limón, aqueste papel busca en tu mano se estrella vaya en hora mala, ella y venga en buena hora él si es memorial singular con algunas pretensiones con poquise más razones respondo, que no ha lugar Simón el seso has perdido. a la verdad fuera pues entonces no sintiera, achaques de arrepentido Qué mal en ancho mi corazón perulero; Yo soy limón, sin dinero y tienes indiano aun Sancho caro, pues tú te atreve, a mi honor limón es cosa mucha, Mira si alguien nos escucha, para que a solas los leves, ¿Qué he de llevar bofetadas que frescura Es cosa fuerte. cómo ha de ser con mis manos mal lavada, vil que te reprenden de infame tus propias manos ya saben los cortesanos que manos blancas no ofenden, Venganza pido a los cielos Perdóname, Tisbe mía que es cierto que no creía tener tan pesados celos. ya llega tarde tus paces. solícito muchas veses perdona lo que padece por lo que otras veces haces, Llegaste aquejas de vicio, mas yo sabré hacerme piedra. escollo armado de Piedra, Yo te conocí edificio Mira quedes el papel e que es tarde ya luego al punto le verá si es que lo diese con él va enojada ofendida Darete satisfacción que aquí como es el limón, Dulcísima este herida Salen Violante y Leonor que en fin el papel le diste, Sí, señora, aquí me valga de criada la disculpa porque sola una criada tiene en trocas los recados el cuidado de su maña, el papel de don Laurencio, Vicente, basta que sea galante, y luego que en estas postas galana, el pliego debo entregar a quien el porte me paga mas pasos siento, él sin duda la confusa estancia voy, midiendo; pero allí las descubro, si tan alta ortuna a mi amor corona con razón podré admirarla, pues de la pues merezco que tus rayos me apadrinen, y me valgan. Feliz mil veces yo, pues entre fineza tantas ningún desmayo me oculta ningún susto me desmaya. que en fin, con verdad me estima tan sin engaños el alma te adoro, que solo aprecia la acción con que te idolatra hablando los dos se retiran a una parte por otra salen Vicente Diana Quién llega a irte tan fina, quien ya te prática humana ninguna esquivez, recelo ningún recelo contraigo la dichosa, ¡ay, cielos, veo, que mis enemigo asido, cesaron que en fin no finges, Mal puede fingir quién guarda del objeto que venera, la cualidad soberana Dígueme que pasos siento luz sigo en Violante, Leonor, Laurencio En nuevas llama mi amor quedo acrisolado alejandro cuando don Laurencio falta de su cuarto, y oigo voces en esta frondosa estancia Sin duda corren mis celos tormentos o borrascas, ven siguiendo que parece que entre esas espesas jamás seran viene y penas más declaradas, Violante y Laurencio son yo he de ver en lo que pasan mis presunciones hay triste, qué horrores me sobresaltan vuelven al Vicente Diana, y te con Y en mi cuarto; pero cielo si es ilusión que me engaña mármol soy, ¿Qué es lo que miro? destra arrogancia atrevidamente necia y neciamente arrojada hase castigar, pues vos engañoso que me falta para perder el juicio. ruido dentro de abrir una pe de que yo no habléis palabra pues ya Alejandro, ¡ay de mí! la puerta abre ay tal desgracia! la salida ignoro Ven conmigo día la luz mata, Mata, Tisbe la luz, y lleva a Vicente, la puerta que entraron y por otra puerta Cielos que tiraro asombro que confusión tan extraña tes bultos vi que varon hacia el cuarto de mi hermana, y otros tres en el jardín de Violante, quedan la el alma de un laberinto destro ruido de cuchilladas mas otro abismo me llana, para cuyo examen, quiero dejar la puerta cerrada que entro o la puerta que quien se halló en tales ahogos, Quién entre pensiones tantas si volviese, Tisbe, pero ya este rumor me señala, que vuelve se por la puerto, que Cierra otra vez Tu hermano el ruido de las almas y salió al jardín aprisa Mas dime, ¿sabes la causa de tales contradiciones? lo que mi alvertencia alcanza es que salís, don Vicente, con presteza arrebatada, saco el acero resuelto soy muerta llove, que haya dado un engaño principio tan inhumana que Laurencio, ¡ay de mí, Triste, burle mis finezas hasta empeñarme en el peligro de esta horrorosa amenaza, mas no le culpe mi amor que de sus prendas gallardas ningún desacierto juzgo, Sí que todo ha sido traza de Violante, mas hay cielo Alejandro, vuelve do debe y no te asiste, señora, Alejandro dentro el primer ver pues sale con la espada duda y un con los Presto, Sancho esa luz saca Qué es esto Alejandro? la infiel Quién entro en su cuarto hablar El novio entrar, ¡ay de mí! ve que yo que separo si a pesar de la noche vi, que hacia esa puerta cercada, de arrayanes y de mirtos, llegaron de a esto para aparte de información y aunque atenta les siguió mi vigilancia, no pude ver dónde entraron y es imposible que hallaran otra puerta hermano advierte que es ilusión temeraria, y para más desengaño Tú mismo te desengaña si está cerrada esa puerta reconoce la puerta y la halla cerrada Cielos! ¿Qué es lo que me paga cerrada la puerta encuentro y más con la circustancia de que yo tengo la llave aun a creer, no te allana, que fue engaño solo co que estas pensiones Diana, Solo un hermano pudiera padecerlas y dudarlas, Alejandro los recelos, cuando padecen instancia de mal fundados no pueden asegurarse, pues cargan sobre su misma violencia la operación voluntaria, Noble soy, y sé también la obligación que me llama sé que me recatas mucho y aunque tanto me recata, Nunca podré persuadirme que el sagrado de mi fama te haya dado algún motivo para licencias tan vanas Ya ves quién hay en mi cuarto Ya has visto lo que en él hallas, Yo siempre he de obedecerte, preceptos de mi prosapia, no oponerme a los extremos en que mi nobleza haya mas también es ley del cielo que no siempre las hermanas oprimida, ande estás sin liberta, que no labran al recato las paredes sino los muros de el alma cualquier mujer que tiene obligación que la manda por estar más oprimida no está más asegurada, Digo, Diana, que estoy convencido y que de hoy más, otro me conocer pues otro paso a ser hoy Tu razón me persuade, tu fundamento me obliga y sin que te contradiga, Tu liberta tenga efecto no me lastime tu vida Yo te respeto rendido y me rindo a tu respeto pate la libertad que le doy es por más asegurar la verdad y abrigar te cuidado en que estoy y Violante, ¡ay de mí! que en el jardín encontrado la oposición que no te la contradición que hoy vase piadosos Cielos, ya creo, vuestra piedad, pues después de tan graves gustos es más premiado mi deseo. ¡Ay, Laurencio, ¡ay dueño amado si otros brazos solicitas, porque engaños facilitas, a costa de mi cuidado Sale Laurencio, y limon con luz que ha de ponerla a una parte sobre un bufete, no extrañes ya mi locura limos porque siendo más halla del fingimiento el logro de mi ventura con Diana pensé hablar a Violante enamoraba, si el manjar se barajaba, no conociste el manjar. No es ésta mi mayor pena, pues que otra puedes sentir ¡ay de mí, un hombre salir del cuarto de esta sirena ya cometiéndole fuerte mi valor al primer lance presumo que le dio alcance con los pasos de la muerte pues cayó entre una arboleda, rindiéndose a mi poder aunque no puedo saber lo queda Pues retirándome luego a mi cuarto por no dar principio a mayor pesar quede mudo, absorto y ciego que es Alejandro averiguo el que salió, pues Diana le corresponde i hermana Qué dices, necio? lo digo que siendo hermanos los dos no me parecieron bien tus voces pues que de quien hablo yo de Alejandro y de Diana Pues qué hermanos sos limones pues no así como lo son la camuesa, y la manzana olvida esa necedad no tengo más que decirte, pues no puedo persuadirte la dicha fraternidad. Mas qué verdad, cielos fuera mi ser pende de tu aliento de limón es fingimiento? Señor, de la mensajera te los que me dices? Si esto, Cielos, es así, y muerte a Alejandro de hados fueron infelices los que con tal eficacia mi felicidad desmienten, pues un gozo me consienten por medio de una desgracia el paño Alejandro dice No darme por entendido de estos rigurosos lances será prudencia, pues juzgo que la amistad se contrate, por los actos más ilustres al hábito más constante don Laurencio, y Vicente fueron sin duda los que antes perturbaron del jardín las muda serenidades Laurencio, sin que le culpe mi amistad ama a Violante, y sin salir de mi casa laga favores tan grandes Vicente, a quien Leonor la puerta del jardín abre nuevo género de celos a mis cuidados añade, con que viéndose mi amor entre oposiciones tales teme el riesgo de perder antes de verificarse, Laurencio. otras sospechos me caben pues otro fue, según veo, el que vi salir cobarde del cuarto en que esta Diana, y el que entre angustias mortales queda en el jardín a celos qué respetosos pesares Yo estimo hallarte gustos en tu cuarto no lo extrañes, porque mi gusto consiste en el modo de agradarte no darse por entendido de lo que paso el mostrarme que todo lo alcanza, pues Quién entre dudas tan grandes algo ignora lo pregunta por no dudas ignorante. Yo no sé qué medio elija util para tantos males Dios, Laurencio, que ya hora de retirarme, y sólo he venido a verte el cielo, amigo te guarde Déjame limón un rato porque ya el sueño combate de mis cansados potencias al discurso vigilante, o que en efecto un lacayo siempre trae por los precisos ayunos las vigilias casuales, Ahora llegó a entender según me informan los lances, que Diana y Alejandro son hermanos, y es bien fácil de inferir, después que se que el cuarto que habita es parte de esta casa, si bien tiene puerta al jardín de Violante y en fin ya distingo ahora los motivos expeciales de las señas que via tuve, cuando quise adelantarme a enseñar la copia, en que quedo convencido el arte, que era de su dama dijo, Alejandro, aquella imagen que su engaño mereció, con lo cual se persuade, que no merece mi amor en el recíproco enlace, por celestial resistencia lograr la mano de un ángel, pero mi mayor tormento Ay de mí! El dolor me mate, es haber visto salir de su cuarto aduro examen aquel hombre cuando veo que no es Alejandro, basten tantas inclemencias, cielos cuanto me confunden graves quedase dormido en una silla con un le del paño cerradas todas las puertas del jardín hallo, sin darme lugar para su salida, fuerza alguna industria o arte, Yo, en fin ultrajado y ciego con la opresión del ultraje, llegó a este cuarto, que que es de Alejandro, vengarme intento, pues de sin duda que he de hallarle sólo y celosa vengo a ver si las penas que me caben, se acobardan desmentida o desmienten cobardes; los celos y amor me obligan, a que sin violencia asalte de mi propio encogimiento la siempre cerada cárcel pero ya el corto reflejo pero ya el desmayo frai de aquel ardor casi cierto. de aque la luz muerta A mi enemigo descubro. veo a mi adon amante acabe de una vez mi enojo Milena de una vez acabo. dispertarle primero pues fuera venganza infame satisfaces con ventaja. vos ha de despertarle dando, pues sobre el bufete con esta espada brillante, dispertara a Vizente acia el el bufete con la espa- la desnuda, y sale por el otro lado Diana que le detiene Aguarda fiera Detente engañoso áspid y más impensado acaso déjame No he de dejarte, Así he de lograr mi intento para que no pueda nadie conocerme. vierte mira que a mis voces fuerte trance pierta voces hoy, y la pavesa, a mi duda satisface pues la luz mataron. llega a desaire, don Vicente de Diana, la tase Laurencio, y Dn Vizente retira con la espada desnuda, tu intento ha de ser embalde. la cuados aprisa sacaduces, aunque extrañe Mi hermano el hallarme aquí más quiero en tan fuerte lame, dar a entender mi pasión que no que muera mi amante el disperto vive el cielo Sin duda viene a buscarme, Yo soy muerto a dos crueles Alejandro con la espada desnuda, confuso, hacía que me trae la voz de Diana Violante por otra puerta yendo tanto ruido voces tales llegó al cuarto de un ingrato. salón criados con luces un Etna en mi pecho arde, Mármol quedo quelo y de quielo me cubre un alpe, Cielos, aquí aqui ciana y Violante, los dos con semblante airado las dos con muerto semblante? Qué ausencio ¿qué es esto todos contra mi rigores, todas contra mi desaires. Decid como profanáis, locos, ciegos y arrogantes, del sagrado de esta casa las nobles seguridades? hablar presto o este acero; Tente Alejandro. pasos a impedir mi indignación. No sé que hable en tal ocasión y trote, no puedo determinarme, sobre cuál de los dos sea, el que atrozmente cobarde quiso que mi sueño fuera tercero de sus crueldades Prosigues Qué mal hace, en no declararse, pues fuerza que se declare vosotros, que asistidos de dos aceros más sales me amenaza con el leño esquivas fatalidades; vosotras, cuyas voces tiernamente favorables defendiendo mi inociencia os certifican deidades decir uno, decir otra qué fin, que motivo os hace dar a la imaginación suspensiones tan neutrales? sabiendo que en este caso he de ser el más culpable, en confesar la verdad será fuerza adelantarme, pues es laurencio el que tuve por Alejandro, escucharme, Dos años hace que adoro Violante, sin que en ellos la merezca mi cuidado un favor de cumplimiento todos los noches oyo. la alameda mis lamentos dando al aire los suspiros que me sepultaba el mesmo. merece, en fin, la asistencia de Leonor, y en aquel tiempo pude entrar en el jardín de Violante, con intento de poner mi adoración más procesma a sus desprecios. de entrar, pues en el jardín noció el abismo primero. a que Leonor satisfico, cuando conmigo entendiendo que ablaba Alejandro por último nacieron los de esta noche, pues cuando pensé encontrar el ojeto del alma en contro a Diana y el equívoco siguiendo entre en su cuarto y apenas me ve, Diana, y lo veo, cuando turbada me dice me salga yo la obedezco y apenas dejó la puerta cuando con un hombre en cuestro que furioso me acomete, yo ha estado me defiendo tenemos un largo rato, en qué tropecé, cayendo con las sombras de la noche dar el jardín intento halló las puertas corada, en tan intratables medios confuso y desesperado me llego a esta pieza y viendo a Alejandro que según examino es don Laurencio estado del furor, quise satisfacerme resuelto intente, pues, dispertarle y entonces dispuso el cielo el que viniese Diana con esta voz otro aliento la ejecución suspendiera mis iras, en fin, confieso de que en parte disculparme, pueden mi amor y mis celos pero si vidante elige Esposo, desde aquí cado a cuántas resoluciones pudiere empeñarme el duelo Yo también, dejando aparte los mal fundados pretestos, que por parte de Alejandro a mis dudas con curieron Si mereciere la mano de Diana hermoso dueño de mis sentidos y a quien desde aquel estante mesmo que vi su copia, rendí, publicaré mi fortuna dándome por satisfecho Luego tú, Diana adora, la vida por quien muero Félix soy, pues a mi amor no se opone don Laurencio Amor es imposible por evitar empeños, elijo, esposo Alejandro mi mano es ésta trofeo seré de cuantas fortunas pudo ver el niño ciego. a tu Diana la mano Laurencio. ese presto mas por imperio del alma que por tuyo le obedezco. no hay amor, que al mío iguale Turbado quedo y confieso miado me miro que aun No acierto a creer el premio. sacrificio de mi vida vuelvo hacerte; y pues merezco tus brazos vivientes ara, serán siempre, porque en ellos los más dulces holocaustos, logre el más casto himeneo, Tisbe en dos bodas bien cabe, que se casen los terceros, soy más firme que una suegra, Yo más galán que un camello. questa es mi mano entera a este azabache y medio. Cesando la oposición reconozco mi sosiego, que es quietud de el albedrío lo imposible del deseo y aquí tiene fin dichoso ovilismos ingenios, la Alameda de Valencia y confusion de