Texto digital de Los agravios satisfechos del desengaño y la muerte
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Los agravios satisfechos del desengaño y la muerte. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/agravios-satisfechos-del-desengano-y-la-muerte-los.

LOS AGRAVIOS SATISFECHOS DEL DESENGAÑO Y LA MUERTE
JORNADA PRIMERA
Dulcísimo Jesús: Señor ama- amigo verdadero, (do mansísimo Cordero solícito Pastor; cuyo ganado cuándo, ay dolor! perdido busca las sendas de tu ingrato ol- al omino le has hechado (vido para que sigusigo el dulce Silvo que tu grey conoces Cuando señor aquel Festivo día a esta mírmatuya Compañía sollí de llegilenque con voz decente alabe, y glor sqme eternamente la gran mi sencordia que has usado con quién en nada merecerla pudo? Pero si de esos Celestiales Coros los himnos, y los cánticos sonoros que eternamente tu deidad pre- escasamente explican (dican tu infinita bondad, y tu grandeza que puedo yo esperar de mi rudeza? Alábate tú pues! quién eres sea tu mayor alabanza; y por tus perfecciones las cultas, y las bárbaras Naciones desde la tumba de la nochefría, hasta las puertas cándidas del día con amoroso espanto tu nombre adoren, y publiquen Mas ay dolor! hay penar (Santo. que en continda cadena el Alma me aprisiona, y para ser mortal se perficciona; o que fiero martirio es del Alma, Señor, que bien te ver el torpe delirio; (quiere, en que viven (mal dije) en que mueren tal numero, sin número de gentes solo en ser contrati, no di erentes, como en el Mundo viven? Ya los que el baño celestial reciben del Sagrado Bautismo, del ciego barbarismo, sino apruebanlas obras las imira. Y de la Antoro a dela Fesagrada tan tivia está la liz, tan apagada, que los pueblos (ristianos sino lo son, partón de paganos. Y las obras, que aan de pregonar la lev, Ya que vivían son el más cierto indit de que su Dios en ellos o su vicio. Pues qué diré, Señor cuando el dese que en la mitad de azón poseo de tu mabar de tu deba asglorio me tueá la memoria La ignorancia, el error, la idolatria en que viven, o mueren aporfía tantas Naciones, tantas al mas tuyas. como pueblan los llenos de ese Mundo solo para obras buenas infecundo Que aquellas Almas, ay Señor que fueron aliento de tu espíritu sagrado, y objecto de tu amor, y de tú agrado, y para ser, se hicieron reparo de las Sillas que perdiero Los ingratos espíritus: que esas, con bárbaros ejemplos dediquen Aras, edifique Teplos; quemen Aromas; y consagren Cul- (tos a sacrílegos bultos del infernal Dragón que disfrazado en famas mil, que aún la razón condena, pide ser adorado, y lo consigue; hay pena; con infinitos daños de tantas Almas, como tiene en- gaños. Segunda vez no en agua, en fuego sí, de más ardientefra- gua como siempre será, y es, el pecado, el Mundo está anegado. No mira el Solen su veloz carrera ni el Mar baña rivera, ni peina e Viento pluma, ni pez corta en la Mar la blanca espuma, donde mires, Señor, iminaculado el corazón del hombre que has criado. Pues en que a de parar tal desvarío? o se ha de llegar tiempo, Señor mío en que abiertos los ojos llore el hombre su mal, y tus enojos? Ase ahorado, o quiede el Occeano infinil que procede de tus misericordias? da depon el Arco conque tiras tu rigor las viras, Soñor el Arco de concordias on Flechas de Amor, y de dul- curas; penetra el corazón de tus criatu ras. Arda el Mundo en tu Amor, el pecho humano, un volcán sea de tu gaero fuego, abra los ojos el que yerra ciego, adore firme el que procende vano. Nazcan flores diviras, donde brota van ásperas espinas, sople suave el céfiro templado donde bramaya el Aquisón habrado; y las iras del Mar embravecidas, miremos convertidas, en riquisimas fuentes de llanto de unos ojos penitentes. Lleguese el tiempo, pues, el Mu- do goce en tanta desventura, de Ventura. Cese una vida tan profana, y Vana. Cómo entre engaños la entre- Tiene. (tiene, y Cuando esta gente desterrada. Errada. Ah de vivir apercevida. Vida. Si hoy amas males se apercive, y Vive: Quieres Señor borrar el nombre Al Hombre. Para su desconsuelo, en este En este suelo. Parece que mis voces mene- voca el ano en esa roca, o con ellas Cosa se entro ̱u . Ventura vana tiene, errada vida vive el hombre en este suelo, ay de mí! Quién oyó. Yo. n. Válgame el Cielo. La vana gloria de la vanatio No sé que por mi apasad ni sé qué impulso secreto en el corazón me pone un saberano consuelo. Quién será aqueste prodigo aqueste milagro bello, que el corazón me a robado como antiguo, y como nuevo n. Parece que con su vista se han llegado a mis deseos, una segura esperanza, con un celestial sosiego. Qué modestia, y que dona que compostura, y que aseos, que honestidad tan oarbosa, y que beldad tan del Cielo. Si el era quien a mis voces le repetía los ecos? Gran ventura si unos fueran de los dos los pensamientos. Sin duda fueren sus voces, las que las mía liguieron; gran dicha siba los dos fueran concordes lo instrumentos. Quisier hablarle, y las ve me las detiene el respeto. Quisidia hablarla, y lo dudo arrolose, y no me atrevo. Sacallo falto a lo urbano, si hable esojo al silencio, o me ve Ella use deja, ce s hacer? valo ame el Ciel le tendrela: gran Brod mbro bello, dulce encanto, grande enigma, belo hermoso, que muestra, y que oculta un Cielo. Beldad cuvos explendores, (hijos en fin de un gran fuego) ciegan la vista, y apagan los más vivos pensamientos. Nuevo milagro en el Mundo, aunque abras de ser por serlo; como milagro, admirada, y inquirido como nuevo. Tú que con arte escondido sabes unir los extremos del donaire, y la modestia, de la virtud, y el cortejo. Quién eres? que aunque quien eres con verte estoy conociendo el saber decirlo, solo a ti es concedido hacerlo. No me respondéis? Gran Duque. A pártate ahora necio. Solo este Duque Cartujo trata al Placer con despego. No habláis? Pues por estas pocas, (no tiene un guijarro menos) que si se esconde el Placer? Ea cese ya el silencio. Hombra de la mala trampa, que debes sosún sospecho de ser hijo de la sombra, pues del Plaber que risueño te busca, huyo y buscas a quien ni el retro te avuelto. Lo que estás viendo preguntas, eres tú como el enfermo que al Doctor le preguntaya señor me duele el gergüero Si ella por torl junzara, vaya con Dios, fuera monos, porque encubres me advandeza de aquese cuerpo que mentiras dice un sastre; que hace preguntas un necio, que suspiros da una Morja, que dice una vieja cuentos, que tiene un rico quejosos, y que un linajudo abuelos. Porque lo primero eres Valenciano Caballero, que no hay más que ser, después de haber sido Padre Eterno. Eres Duque de Gandia, Marqués de Lomvay Excelso, Trece del Orden Ilustre, del Santo Apostol Gallego. Menino un tiempo en Palacio; Virrey glorioso, otro tiempo Catalán: y sobretodo que en ese invencible pecho la sangre del guinto Carlos, sus glorias está latiendo, eres en fin. No prosigas Flacer, que dejas de serlo, y pasas ha adulación. Hay más donoso embeleco? Dígame Doña Melindre quién la mete a usted en eso? Pregúntale este otro, y calla, y viene adarme consejos, Vete, pues. que me replace, no hemos de reñir por ello; digo que me voy, y digo que voy a acabar el cuento en casa de uno que ha dado en que es grande Caballero, y si él se enojaré digan que yo soy el majadero. Es posible que no alcancen por cortesta mis ruegos que merespondáis? sin duda incluye grande misterio en vos, o ermirgras se enigma, tan desviado sinci Ea po En vano intentas señor lograr tus deseos, porque no ha de responderte. Saber la ocasión deseo. La pregunta es que le haces, Pues qué tiene? Por que siendo que te diga quien es, tiene propósito firme hecho de no hablar de si dejando a que sus procedimientos sean la voz que publiquen el milagroso Portento. Y el soberano prodigio que en ella a incluido el Cielo a tus ojos, pues pregunta lo que miraren, y en ellos tendrás el seguro informe que pretendes, advirtiendo; que sus obras no has de verlas con el sentido grosero de los ojos de este Mundo; sino en el puro reflejo que reverberán miradas en los Cristales del Cielo. Es como el Sol, cuyos rayos aunque de influencias llenos entrega al Mundora su vista nunca quieres concederlos, Y si en el Cristal concede, una breve sombra de ellos, es por ser del Desengaño, sin bolo claro el espejo. Con tus voces Desengaño, llenas de tantos misterios, han desmayado, y crecido, mis esperanzas a un tiempo. Porque quien de tal milagro no querrá ver los secretos, y quien tan clara la vista puede tener para verlos. Pero supuesto que tú, tan informado, y tan diestro estas en quien es, que de ella, hablas con tan grande acier A ti Desengaño, a ti, con mi pretensión apelo; sácame de dudas tantas, Arelo, señor, arelo, escucha pues. No prosigas, que serán tus voces riesgo donde la Humildad peligre, Humildad amiga. El Cielo Compañía de Jesús te guarde. Saber deseo. Dónde vas? Vengo por ti. Qué me quieres? Qué te quiero? Sígueme, Dónde me llevas? Segura vas. Yo lo creo, pero estaba aquí gustosa. Suele ser dulce el veneno? No te entiendo. No lo extraño. Tuya soy. Asilo creo? y por eso estas segura, Gran señor oisarde os el Cielo Desengaño, cua me enseñas de lo que he visto? Al momento señor; que de sus costumbres, te quise harler un diseño. Humildad que desde niña es a contiduo Maestro se la llevó rosplando con pruden somo acuerdo, que su Humildad peligraba si escuchaba sus empleos, Gran prudencia; Pasma a el Mundo. Rara obediencia; Es portento. Gran prevención; Es milagro. Fortaleza grande! ̱. Es cierto. Responde pues a mi duda, que es mayor cuanto más veo. Digo señor: si es que puede decirse lo que es inmenso, Esta hermosura divina gran señor, que como hechizo por los ojos se te ha entrado a robarte tus sentidos. Compañía de Jesús, es su nombre, peregrino consejo de su Gran Padre, que conociendo advertido. Ser obra del Cielo toda, prudentemente; no quiso, que a obra celestial, se dieran terrenales a pellidos. Derogándole los fueros al común usado estilo del nacer nació, Gigante, gran don del Cielo que quiso, Anunciarla, y defenderla de un en vidiose peligro, conque al nacer la esperaban, o la emulación, eel vicio. Apenas dos Lustoos tiene; pero en ellos a inclado. (siendo su veldad sus obras) belleza de muchos siglo Es un Sol, es una Luna, es un Fénix, es un Rob, es una Trompa, unas bira que al Mundo, del Cien vino. Y como slamantes suelen los rayos recién nacidos del Sol; volver a las cosas todo el explendor perdido. Así arrojándole al Mundo, sus rayos que son sus hijos, de influencias celestiales, le dejó mil veces rico. Un rayo que ardor tenía para Soles infinitos (gran Ja vier) en nombre suyo, ilustró el Oriente mismo. otro rayo, en sacro fuego, el Norte ha abrasado frío, y el Ocidente, a otro rayo, debió explendor Divino. Otros: pero que me canso? Si es contar los benificios del Sol, contar de sus obras los celestiales prodigios. Como hermosa blanca Luna, sus influencias arsido, serenidad a los Mares, resplandor a los Abismos De la noche, donde estaban torpemente sumercidos, los mortales; tan hallados en sus calabozos mismos, que como luz veneraban la oscuridad de sus vicios. Como Estrella, es Norteclaro; al incausto peregrino que el Mar del Mundo navega en cuyos rayos venignos, puesta la mira; las ondas rompe al Mar, y con tranquilo viaje, llega triunfando, de la Gloria al Puerto Rico. Como trompa, a sus acentos, tiembla espantado el Abismo, dispiertan de los letarbes en que yacen sumergido los mortales; eco siendo de aquel Clarín, cuyo ruido, tendrá obediencia en los muertos, y que imperioso, y altivo, ha de poner con sus ecos, principio, y fin a los siglos. Cómo Lira dulce, ha obrado tan celestiales prodigios, que de la Lira de orfeo, verdad las fábulas hizo: No solo verdad, las deja, con excesos muy crecidos delantadas, supuesto ve es encanto más activo que aquí mueve los hombres, ve el que hallá movió los riscos. omo Río delicloso n su riego Cristalino, convertido en florestas, celestes paraisos, seriazos incultos que estaba reducido el Mundo, y a donde un tiempo las espinas de los vicios, y el cardo de la ignorancia brotavan fieros, y esquivos, brilla ahora el jazmín puro, nace penitente el lirio, brota casta la azucena, y arde en amor el jacinto. Fénix es en fin, tan grave, tan raro al Mundo prodigio, tas singular, y tan fuera de todo comun estilo; que por la parte de sola, ella solamente ha sido su propia comparación; y por lo eternar es preciso, que con las edades vivas, la que para beneficio, y común adorno, a dado piadoso el Cielo a los siglos. estas señor son sus prendas o estas no son, si no ansido una sombra de las luces de sus rayos peregrinos. Estas son, como decirlas el Desengaño ha sabido, miradas, como te dije: a los verdaderos visos de los Cielos, no miradas, con los antojos oblicuos, vanos, locos, lisonjeros, envidiosos, y mentidos, que el Mundo gasta: que en e la Verdad es barbarismo, la Virtud hinocresía, la Castidad desa iño, brutalidad el silencio, la limosna desperdicio: y solamente, se aplauden los torpes nefandos ritos; que en su vano templo el hombr ofrece engañado el vicio: quédate en paz, que bien tien que pensar en lo que he dicho, Es verdad; o es ilusión corazón lo que has oído? es engaño del sentido? o es del deseo ficción? quien se vio en tal consusión con suceso tan extraño? si para salir de engaño, ha de ser lance forzoso, o que sea yo dilhoso, o engañoso el Desengaño. Este Sol, o aoseste día que el Desongaño nintó, no eranla luces que yo ignorabo y pretendía? ala noc oscura, y fría de mi ig dosincio importuna nove faltay? esta Luna? y aquelle estrella que alaba, no es el Norte que buscaba, mi derrotada fortuna? El letargo peligroso, en que mi atención se impide el alto grito, no pide de aquel Clarín espantoso? No desea el arenoso, y estéril corazón mío todo el riego de aquel Río? Y quien sino aquella Lira, podrá refrenar la ira de mi loco desvarío? Mas ay! que aunque me mostró tanto bien el Desengaño, me trató del como extraño pues solo haber me le dio. oin duda que me juzgó por indigno de gozar de un bien que es tan singular: más es rigor muy severo mostrar al pobre el dinero quien limosna no ha de dar. Ya las vueltas del tormento que afligen mi corazón, o me ofuscan la razón, o turban el sentimiento. Quiero tomar un asiento, que parece que piadoso quiere darme algún reposo mi cuidado: si no es que afloja el Arco; y después, me vuelve a herir más furioso, La Muerte soy; que para ser creida, ya no le basta al hombre solo verla; y no es solo este el mal; que su venida aún no suele bastar para temerla perjudicial engaño de la vida; o ignorancia del riesgo en el perderla; pero vano sentir, que es común suerte, que se le rindan todos a la Muerte. De esta invencible mano, acuvo fiero golpe serájaron los pedernales; de este, si destemplado, agudo acero, que atodos a un cercen los hace iguales de este poder aunque divino fiero; sustocomún de todos los mortales: quien le intentó librar, si no es en vano? dígalo l Rey, y dígalo el Villano. Todo ludiga, pues que todo tiene inevitade fin hora postrera, que la estábilidad, no le conviene. a la vida del Mundolisonjera; el Sol que dada día se previene, agozar nueva vida hey su carre muera enel Mar: y si en el Merrenace tantas veceespirasomo naste. Nace la horablespuntar el día. cO y a muere con el día su hermbsura; nace la suente, como el Alba fría, y en su orgulo su muerte se provoca del Mayo la olorosa bizarría es del Abril pasado sepultura; un año muere en otro, y si hay segundo, no la tendrá cuando se muera el Mundo, Desengáñense pues, los engañados, abran los ojos, ya los divertidos; del letargo en que vacen se pultados, a mejor luz despierten los sentidos: todos, todos a muerte condenados han de ser, son, y fueron los nacidos; amplio; poder, vrevócal le, y fuerte, que los pecados dieron a la Muerte. Gallardo Joven, que con fuerte mano la Carroza del día detuvieras! Hermosa Dama, que en adorno vano, arrastraste por galas Primaveras! rudo Pastor, discreto cortesano; Saldado triunfador de mil banderas mirad que ya la sepultura aguarda, y pues que veis la Muerte, ya no tarda. Y porque de verdad tan evidente el ejemplo tengáis más frutuoso; . vuestra atención me siga diligente, y verá el triunfo mío más glorioso, la Torre desharé más eminente, deshojaré el Clavel más oloroso, sepultaré en los últimos desmayos, un Águila que el Sol crio en sus rayos, Al golpe in evitable de este acero, ha de caer la Rosa más flamante, y tanto escudo de Imperial Guerrero, contra sus filos no ha de ser bastante; si de uno, y otro repetido archero las aceradas puntas de diamantes de nada han de servir: qué es lo que iguarda? quien se fía de guard, que no puarda, . Dónde vas sombra temida? queho. (detante) qué suso! que stenta quien te provoca comur asombro del Mundo? a que fin tan vanamente de tus infelices triunfos te glorias? qué pretendes, describiendo el absoluto poder, conque has conquistado, tu infelice Reino oscuro? Si el ser grande, dependiera de ser feroz, bien seguros, la presidencia del Cielo, pudieran pedir los Brutos. Si adestruir acomodas todo tu atrevido orgullo, poder que solo deshace no puede ser más caduco. Sin duda que a grande empresa te dédicas nunca estuvo de esa sangrienta cuchilla el acero más sañudo. En sayas el fiero golpe qué has de dar? tan fuerte escudo se te ha de oponer: que aún tienes tu brazo por mal seguro? Ya te arrojas? ya te paras? dudas el golpe? el adunco acero abías? recelas lo mismo en qué tomas gusto? Mas ya como suele el rayo penetrar los aires puros; o como el olomo despide el disparado trabuco. Tomo la carrera donde el arrebatado curso se encaminar?! qué miro? a las puertas del augusto. Palacio se arroja! oh cuanto es su poder absolito! en ese Alcázar, que ha sido, ya de ser pasmo del Mundo. Qué intentas? adonde el día de tanto explendor confulao entra a mejorar erayos que pretendes? anaguno er el Sagrado que terrara todos puso. Ya las escaleras sube raro empeño: fuerte asunto! va en el cuarto Imperialentra lace suerte! trance duro! La Cortina corre al Marco, y ya en el estrado augusto de la Emperatriz ha puesto de carne, y piedad desnudo El osado pierdetente, ya se arroja: estoy difunto! aguarda, suspende el brazo, que es tu pensamiento mucho. (Oh Emperatriz descuidada!) ha te dicho tu discurso el golpe que osada emprendes? el casi imposible asunto, A qué arrojada te lleva el fiero coraje tuyo? esa señora, no miras que es Isabel: sin segundo. Objecto el más venerado! rayo del Sol el más puro? el Alma, el Sol, el Espejo, el Erario, donde puso el Quinto Carlos su Esposo la mitad del pecho suyo. Dividir quieres de un golpe el fuerte, y el tierno fiudo, que unir en lazo amoroso, veldad y fuereza supo? esa hermosura divina. en donde con alto estudio, la naturaleza quiso, ver de su poder lo sume. No te mueve? no te ablanda? no recelas malseguro golpe, que quita una vida, en dónde la tiene un Mundo? Si deshojan una Rosa por villana acción se tuvo; y es atrevida la nuve, que a la luz del Sol se opuso. En ese rostro que en relas, hizo los mayos incultos; en rayos de luz pudiera, dejar mi! Soles oscuros. A ser te arrojas osada parda nuve, arado rudo, que escurezca; y que deshoje vosas mil; y Soles muchas. Mas ay! que ya osada tema el acero, y el sañudo semblante, del fiero golpe sin exhorable anuncio. Qué fiereza! que coraje! de atrevimiento? qué insulto! retender: aguarda, tente, ero inhumano verdugo, de esa garganta de nieve, de flores. Es sin fruto, tu pretensión, que del Cielo no baja decreto injusto, ni hay grandeza, ni hermosura esenta de este tributo. Válgame el Cielo que miro! estoy con alma, y disunto! dudo si he dejado el sueño, y si estoy dispierto dudo! No es esta la verdad toda de mi soñado discurso? de Isal él la Emperatriz no es esté funebre vulto? Todo lo pública; y solo yo D f qu Va e en esa lo dificulto Pues qué? Isábela murió? ya aquel explendor divin en el humano Occidente lánguidamente se pulo? Ya de la reja villana se ve atropellado, y mustió aquel Clavel, que volvía sus rayos al Sol más rubios? La admiración, el cuidado el objecto más jocundo, se ha desvanecido en sombr se nos ha desrrho en humo Aquellos ojos en donde pusieron todos los suyos, y eran la Vida, o la Muerte, a Venignos, o Sañudas. Ya se quebraron? ya fueron trasadados en un punto a ser velos, de ser rayos? de ser explendor, aluto? Aquel semblante amoroso, que fue de los mayos susto. y de todos los cuidados el más agradable indulto. Ya en las sombras de la Muerte está deshecho: está turbio? y tan en todo trocado que en sí mismo vace oculto, Lagala, la bizarría; la aelamación, el concurso, las grandezas, los criados, dónde están: mas que pregunto De que sirvieran señora, pues que todos ellos juntos ni ya te sirven de nada, ni toda su derza pudo, algolpe que dio la Muerte, servir de reparo alguno. Oh Felicida mentida! o podéndo Mundo inmundo! o verdad y atente a todos, y creida de ninguno! Tan eficaz? tan valiente? tan osado tan robusto; es el brazo de la Muerte? así ataja los orgullos? así deshace las Torres? así penetra los Muros? Pues, señora, que ha quedado de aquel obstentoso culto, de aquellas veneraciones, de aquel rendido tributo. Qué humillados a tus plantas te consagravan dos Mundos? todo es nada, todo es sombra, todo se ha deshecho en humo, y solamente ha quedado, yerto, y pálido ese vulto, tan ajado de la Muerte, de su explendor tan desnudo, que de lástima deshace los corazones más duros. Y para que así? sin duda para que elo cuente, y mudo Predicador le persuada, a mi engañado descuido. Que toda grandeza, es nada, toda discreción, absurdo, toda Magestad, es viento, y vanidad todo gusto, y que solamente siga la luz del Norte seguro. De la eternida!, si quiero, no descaminaret rumbo, en los peligrosa Mares, en que vivo, y conque lucho. Pues Alma, tan allo ejemplo; no se pase en ti sin festo; que es peligrosa la pieza, y te va en el lance mucho. Ové grito tan tremendo, mira que es castigó uito de no lograr el primoro, el ser dudoso el segundo. Si así pasan las grandezas sueño son, que enfermo tuvo, si el todo del Munda cenada, de qué sirve todo el Mundo? Frénetico está quien fía todos los tesoros suyos de roto vajel, que esado; se entrega al Mariracundo. Basten va de vanidades, despedacemos el yugo, que en tiranas opresiones todas mis potencias tuvo. Descúbrase blanca, y bella la Verdad, corra el oscuro Belo, el claro Desengaño, a tanto misterio oculto. Despedácense las duras cadenas que arrastro, y busco, o que cautivo me llevan a los peligros prusundos. Mas ay! que yo contra mí no soy contrario seguro, que ha de poder más que yo; quien de mi consiga triunfo, Pero que recelo, teniendo os a vos, bien del Alma mía, humanado Dios. Deshace animoso. con vuestro favor, las duras cadenas, en qué preso estoy? Bajen, pues, los rayos, de tu dulce ardor, para que arda en ellos, este corazón. Ya no más grandezas, Majestades, no, que son humo al viento; y beldad de Flor. Solo vos bien mío. seréis desde hoy el centro que busque rendido mi amor a vos serviré libre de temor que podáis faltarme
JORNADA SEGUNDA
Espíritus ardientes, hijos del más gallardo atrevimiento que pudo concibir el pensamiento; Capitanes valientes, que tan osados fuisteis, que en la Región de Paz Guerra pusisteis. Quedaos, quedaos, y solo, como suele salir brillante Apolo, déjame a mi salir, que aunque se oponga contra este brazo mío, del Cielo, y de la Tierra todo el brío; he de salir triunfante, de cuanto se me ponga por delante; qué receláis? quién pone esos miedos en vos, de vos ajenos? acaso es porque opone. contra vuestros mortíseros venenos, ese escuadrón el Cielo, a quen la fama la Compañía de Jesús le llama? cuya industria os pretende con magya oculta que ella sola entiende, precipio segundo, como Míguel del Cielo ellos del Mundo Si no es que receláis que declarado el Cielo en su favor, un gran soldado, previniéndole está, nara que siga las banderas que al viento, trémola contra el vuestro, y mi ardi miento. Pero estando yo aquí no son un varo todos vuestros recelo er todos los C n de po ma esta invencible mano, no saldrá vencedora, de más escuadras que la blanca Aurora recibe perlas, riza el Mar espumas, y el viente cortan voladoras plumas? Corrido estoy de que la pompa mía mi Imperio Soberano, así desprecié ufano, el Duque de Gandía. Y que aquel explendor, y bizarría, conque arrastro los hombros, y los hago que soliciten su mayor estrago, como la simplicilla mariposa, ese mismo le sea, antorcha luminosa, conque patente vea sencilla la verdad, y sin segundo viva en el Mundo, como muerto al Mún Tú misma pena amigo, es hoy la pena mía. Pues mi mal escuchaste, porque no me le alivias, Ay Mundo! porque temo, no sé si te lo diga, que ande salir en vano todas nuestras porfías. Si yo te favorezco, abrá quien no se rinda? y si tú me acompañas, abrá quién tenga vida? Serás leal conmigo? Mucho me Jesobligas cuando eso mi preguntas? quien si no yo apadrma tus altos pensamibatos? Ya sé que a mis fatigas, ninguno como tú; el hombro Mundolrdica? Buscando al Mundo vengo, que estoy aquestos días, siendo el Placer, mas triste que parto sin torrijas. Allí dos vultos veo, que apenas se divisan; gran falta es en un hombre el ser corto de vista. Es verdad, mas legosas están ya de tal guisa, que solo de mirarlas harán echar las tripas. Que es ver muy remilgada a Doña Hipocresía; hacer dos mil pucheros, con su boca fruncida. Teniendo en cuerpo muerto, el Alma con cosquillas: que es ver como en su coche se engueca, y repantiga, la madama soberbia, llevando muy contrita, (tanto el no poder puede) a su estribo a la envidia, Que es ver cantar a vuelos a Doña Fantasía; y jurar que desciende de las siete Cabrillas. Y que tiene una sangre más cándida, y más limpia que la Estrella de Venus, alabanza tan digna. Que de lo mismo que ella; se precian las morcillas: Mas dejando estas cosas, que aún cansan repetidas, y hablar de los ausentes, es poca cortesía. Quiero ver quiero ver quien son estos, que para tales vistas, me adado el Desengaño, de lumbres cristalinas, estos antojos: ala: que tal? por vida mía dígame que parezco? que en la moneda misma les pagaré: que miro cosas tan peregrinas, que el mismo que las tiene se espantara de oírlas. A quel parece el Mundo; mas no es como le pintan, ni aún como yo le busco, querara sabandija! Lo que es el corambovís, no hay más que me le pidan; mas las entrañas tiene, como enjambre de abispas, Parece, una manzana muy arrevoladica; mas con gusanos tiene toda el alma podrida. Pues el Diablo es el otro, que valiente partida para hacerlo albazea, aunque hoy tales se estilan que el Demonio con ellos, es una niñeria. Fuego de Dios que zancas, parecen de gallina, así son las narices de alguna que me mira. Aquí al Placer tenemos, que para que me asista, será buen compañero. Es verdad, mas la envidia conque nuestros lazos, el Desengaño cuida, le ha dado unos antojos, de tan aguda vista, que penetra con ellos todas nuestras malicias, y ha de huir de nosotros. Pues eso te fatiga? Pues qué? hallarás remedios En mi industria no fías? Ya le Mundo que suelen poder más que las mías, tus vivas diligencias. Así es bien que lo digas, sígueme, y diligente lo que yo hiciere imita. Seré tu sombra en todo. Y labrá quien nos mira, que el Demonio, y el Mundo puede a prender dalicias. . Oh santo De engaño! ruego al Cielo que vivas, mas que un a suegra? es poco; y es esa muy ruin vida. Vive más que siennecios, puestos en terdala, poque me hal dado en estas lumbreras cris Un Mirador, que tiene las más extrañas vistas, que han cenido mil novios, en su primera vista. Señores míos, quieren ustedes que les diga, algunas cosas buenas, que desde aquí se miran? Guarda Pablo: no hubiera en dos mil costanillas, para tirarme, navos, para matarme, chinas, Llega por ese lado. De mi cuidado fía. Sígueme el movimiento. La traza es peregrina. Al decir las verdades; a todos sabe a almibar, mas al oírla, todos, la tienen por de acibar. Ya es hora. Ya te sigo. Que atodos sea tan linda la propia tatadura? Lleguemos pues De prisa. Lindamente so hecho. Sal me con la leca. Así del Desengaño, quedará desmentida la vana diligencia; sino digo la envidia. El Mundo, y el Dimonio, con diligencia viva así la vista a todos, del Desangaño quitan. No sé lo que metengo. Ni habrá quien te lo diga. Estoy en otro Mundo? Yo soy el que soña. Placer amigo mío. Plecer del alma mía. Aquí estabáis vosotros, y no me habláis. Tenías tan robado el sentido, y el alma tan sin vida, que no ojas, oyendo, m y mirando, no vias. Tienes razón, que he estado; con tales santasías; que de Placer, apenas me quedaba una pisca. Qué hay por acá de nuevo? Amigo, gran desdicha. Puedo servir yo en algo. No hay duda que podías. Pues alto, aquí estoy presto. Con eso nos cautivas. Pues amigos al Arma. . Al arma todos digan. Seguiré vuestras voces, y yo daré las mías, porque el reñir callando, es cosa desabrida. Lograré mis intentos. No habrá quien me refista. Vengaré mis agravios. Seré irritada Idra. Pues amigos al arma. . Al arma todos digan. . Y yo veré en que paran aquestas valentías, n enojarme mucho, que la pachetra mía, por los cuidados de otros podo fastidio pilla. Ya la razón turbada! va la atención dudosa! ya los sentidos muertes! y las potencias locas. Sin firmeza el discurso! sin cláusulas la boca el Alma entre mil dudas! la vida entre mil sombras! Un mar es combatido, dereperidas olas, el triste pecho mío: y el Alma tuidadosa, en tempestades tantas, sin advertir se engolfa. Ya los abismos mira! ya con las nuves toca! el viento ya la burla! el mar, ya la sozobra, y ya se considera la inquieta, y temerosa, Pobre barquilla mía, entre peñascos rota. Mas pues que de Isabel la Muerte lastimosa, es norte que te enseña, el fin de tu derrota. en ella pon la mira, a ella atiende sela: te sarvitán de estrellas, sus clarísimas sombras? cierra el oído atento a la voz engañosa, de las dulces Sirenas; y con orejas sordas, atiende al salvamento, con la mano en la sonda, que corres gran peligro: hallándote ha deshnora, Sin vela desvelada, y entre las olas sola. Perdóneme, Señor, mío, tugran Misericordia, mi atrevimiento, y sea de los hierros que forja el fuego en que me abraso, disculpa vencurosa, Que no hay deseos cuerdos, con esperanzas locas. Válgame el Cielo! qué miro! no es esta aquella belleza que me pintó el Desengaño? no hay duda, puesto que aquella; ni puede tener segunda, ni lo puede ser aquesta. Señor, cuando los deseos, que toda el Alma me cuestan, habéis de templar? queriendo que por medio mío sea, tu Nombre en salzado, en todos los términos de la tierra. Ajeno de mí me siento; tan absortas las potencias, me tiene beldad tan rara; que estoy de creer muy cercan, aunque la miran los ojos, que me la finge la idea, Mas. Señor, las fuerzas mías, para tan gloriosa empresa, yhabéis que son cortas, dadme ayuda tanta que pueda quedar, para gloria tuya m esperanza satisfecha. Rayos de beldad despide de su semblante, uriera de asombro quien temirara, sino fuera vida el verla. Mas pues de vuestios savores son esperanzas muy ciertas el desearlos. Oh cuando llegará feliz aquella hora, en que las ansiasnía descansen en glorias vuestra Parece que no me ha visto, o lo disimula atenta. Aquí está el Duque, Francisco; oculta correspondencia, entre los dos puso el Cielo: que así el verle me delcita, No me mira? Ya le hablara, pero no será prudencia que comience yo, Sin verme pasa de largo, Y hubiera quien, lo que siendo agafajo, por lisonja lo tuviera. Ella me deja, y se va, y toda el Alma me lleva. Disculpárame con el mi humildad, y su grandeza, Pues no se ha de ir, señora, que aserlo mío, lo fuera del Mundo, y fuera del Mundo el ser vuestro gloria inmensa. No os vais porque al Alma mía le ha de costar la ida vuestra todo el sosiego: que todo, solo en vos tenerle espera. Desde el instante primero que os vi llevó tan impresa vuestra perfección el Alma, que ha serlícito pudiera presumir de perfecciones, en fe detener las vuestras. Qué Deida?! qué resplandor! que oculta divinafuerza en vos deposita el Cielo? de que sagrada influencia, Decendieron a vos rayos, de astividades ten nuevas, que dejan saña la visa, y abrasan el Alma en ella? Pues que sois Sol, ilustradme, gujadme, pues lois Estrella, abrasadme, pues sois Fuego, a la noche oscura, y ciega. De mis errores, sed Luna, Lira sed, y trompa hueca, acuyas voces el Alma; (o va dulces, o tremendas) salga del pasmo en que vace, o bien dormida, o mal muerta. Goce yo de la ventura que en vos goza el Mundo, y sea el no merecerla yo rogador al merecerla. No mi indignidad señora os esquive, ya que en ella, o mi dicha, o vuestro agrado, el desearos me deja. Seré Imán, a vuestro Norte, seré a vuestros rayos, Cera, Mariposa, a vuestra llama, y Esclavo, a vuestras Cadenas. Vuestras palabras señor, más perdone vueselencia: que la obediencia me llama, y es primero la obediencia. . Fuese: y déjome: estoy loco, no se qué hacer, seguirela, (rara urbenidad; que así, la urbanidad atropella.) Seguírela, pues que nadie, conmas imperiosa fuerza puede llamarla, que amí me arrastra ya su belleza. Seguírela, porque fino, halle en mi correspondencia; Donde vas glorioso Duc A dónde de ti te alejas? Qué imaginación te arraso Qué pensamientos te lleva Señor mira que el ser Dugn no es cosa de como quiera, y si lo dejas, abrá quien lo tome a manos llenas, aunque le añadan con ello por sobre gueso una suegra La invicta sangre que tieno del Quinto invencible César pensamientos más eroycos, no están latiendo en tus venas Tiene el Mundo su esperas en tu valor, y prudencia de positada? y pretendes dejar a un Mundo con queja Mas si al fin has de dejar señor, a mí me lo deja, que yo pondré en tus Altare otro ducado de cera. La novedad, y el arrojo, en mí aún tiempo te condena Y es vanidad dar al viento altas Torres sobre arena. No es vanidad? Qué nos respondes? Qué oídas las voces vuestra les sueñan bien al oído, pero al Alma, mal le sueñan. En lo que se ve no hay duda Invisible es la prudencia. Nadie es baen Juez en su cass Y aquí la antigua conseja del muladar y el espejo; viniera oñedir de vieja. Di la Placer: pero aguarda Qué dulces voces son estas? Si con ingular arrojo, delmodo común te alejas, no pecarás de entendido, pero de prudente pecas. ̱. Dice bien la voz que canta. Y dícelo el Mundo en ella. No pecarás de entendido. No pecarás de entendido. Pero de prudente pecas. Pero de prudente pecas. Esta Música parece, a unas quedán en mi tierra, para entretener la gente: mientras que otra no muy buena, por los tejados arriba, los escritorios les vuela. ̱. El que yerra, no en el modo se disculpa, si al fin hierra. Y si me matan, que importa que espada, o veneno sea. En esta razón: oculta una sin razón penetra mirazón: y en guerra tanta, dudosa le desconsuela, que aquesta, oye eloído, y no alcanza el Alma aquella. En lo dudoso, ninguno puede dar mejor sentencia: que quien la duda ocasiona. pues tiene la razón de ella. Satisfacer a tus dudas quiere esta voz. Seguirela. En lo dudoso ninguno puede dar mejor tantencia. Gran felicidad losido. A ber oído esta vo Que blandamente y llevan Que quien la duda ocasiona. Válganme aquí mis cautelas. La voz se nos va escurriendo, como una hacha de cera, entregada a un monacillo. . Ni sé si voy, o me llevan. Lograré las trazas mías. . Pues tiene la razón de ella. Y pues en el mar que lucho, se me descubre una estrella: saldré de dudas tomando. Qué dudas Duque, son esas? Qué pensamientos te arrestran? Qué pretendes, di? Qué intentas? A lucinado segura, ni sé si sombra, o si estrella; y solo con veros, hallo que vanidad todo era. Dejar este sitio importan. Milriesgos brota esta tierra, Es del Mundo viva imagen, Cuya engañosa belleza, llama conrosas, y hiere con agudas cambroneras. Guíame, pues, Dosengaño, Muerte la vida me enseña. Sígueme a mí. Iras seguro. Ya te sigo. Así lo aciertas. Te quedas? No: porque yo sigo atodos. Cruel sentencia, . Y donde yo te llevara; el Desengaño te lleva. . Discreto discurso hecía. el cortesano primero, que la honra que da el Mundo, comparó a la sombra: puesto, que como sombra es mentira, y que como sombra es viento, como sombra se deshace, y como sombra corriendo, huye de quien más la busca. Pero si bien todo aquesto, la comparación apoya, yo tuviera por más cierto que su mayor semejanza solo estaba en el anhelo, conque el popular aplauso, sigue, o persigue, al que huyendo su vanidad, le ha dejado en las manos del desprecio. De esta verdad, como en todos nos ha dado buen ejemplo la Compañía: a quien yo sirvo, y amo, creo, y quiero. Soy la Humildad, y mis obras; con prudencia tan del Cielo imita, o toma, que en mí, ea sí sin sentir se avuelto. Y aquella segura gloria, y aquel amable respecto, conque la Humildad hasido reberenciada: hoy le vemos dado en mí a la Compañía; sin duda ninguna, en premio, de pretender, y llamarse; la mínima, no lo siendo. Con la Humildad encontramos. Tu suerte está en ese encuentro. No me dejes, Desengaño. En dejarme tú está el riesgo, Qué me aconsejas? Que a hora, pues has tocado los riesgos, conque el Demonio, y el Mundo, tiranos, y lisonjeros, a la perdición arrastran. Pues has admirado atento, el estrago que la Muerte, hizo en lo grande, y lo bello Pues conoces que la vida, es un brevísimo vuelo, un color las hermosuras, y las grandezas un viento, Pues sabes que ha aquesta vi se ha de seguir siglo eterno; que las virtudes; o el vicio, harán de gloria, o de infierno Te aconseja el Desengaño, que derribado el soberbio, y dolo del que dirán, una Deidad, o embeleco. Te entregues a la Humildad, y poniendo tus deseos en sus manos, le suplique en humilde rendimiento, Te lleve a la Compañía, adonde de tus intentos podrás lograr felizmente las esperanzas. Recelo. No hay que discurrir ahora! Porque ha de ser este empleo, todo de la voluntad, nada del entendimiento. Tienes razón: deshagamos cadena de tantor hierros. Modestísima señora, cuyo semblanto alagüeño, es, fuera del via, hlumano, tan de otro diodo en lo bello, que ha ser plilagro en el Mundo, debió de bajar del Cielo. Vos para cuya alabanza, cortos serán los acentos del querun, maslevantado del seraf mas despierto, Pues es tanta esa hermosura, que consigo (feliz tiempo) encarcelar lo infinito, y hacer temporarlo eterno. Vos pues. No pase adelante señor, el discurso vuestro, que me ha tenido por otra de la que yo soy. Si puedo, engañarme en lo que digo; me engañaré en lo que veo: ̱. En eso está mi razón, y así os suplico que atento, si me apreciatéis que sea en solo lo que parezco. ̱. Con eso me disculpáis, porque sin duda es muy cierto, que en mí, y en vos, todo es uno lo que digo, y lo que veo. mas por serviros, dejando por concluido este pleito, si me dais vuestra licencia, pasar a mi causa quiero. ̱. Lo que tardáis en imandarme, tardaré en obedeceros. Ese celestial prodigio! ese divino portento! esa hermosura que tiene admirado el universo. Ese Imán de las potencias, de impulso tan sin ejemplo, que los aciertos atrae, cuando el otros traelos hierros, Esa hermosa Compañía de Jesús! ese del Cielo, sino trasado, principio, u si no conía, vosquejo. Esa en fin, con quien dichosa haces la vez de Maestro, y es Humildad, otr practicados tus pr Es mi pretensión: es ella todo el fin de mis deseos; es la luz que enamorada Mariposa galanteo. El Sol, a quien clicie sigo, y de quien soy sombra, el cuerpo, en ella solo, mi dicha todas sus gloriasa puesto, en ella, de mi ventura; todos los tesoros tengo. Y en ti Humil lad sobera; como de tanto bien, dueño; de tanto tesoro, llave, de tal dicha puerta, o puerto, conseguir felicemente tan bien fundados deseos espero, y que gloria tanta merezca yo por tu medio; Hazme suyo, tenga en ella la felicidad de un dueño; cuya obediencia es descanso, cuya sujeción Imperio. Pon en mi frente la insignia, de su esclavitud, mi pecho arda en el fuego que tiene, ilustrado el universo. Mi indignidad, mi bageza suplan tus merecimientos? y deba yo humilcabanta, tanta ventura a tus ruegos. Alzad, señor, que del Alma! tan robados los afectos habéis tenido, y también me parecéis en el suelo, que advertida, o descuidada, con olvido, o sin tenerlo, levántaros a mis brazos he querido, y no lo hecho: Alzad, pues, y confiando que tan paadosos deseos, Cielo, no los envía ve queden imperfecto;; ad lograr la suerte alpiráis: mas primero, o verdadero amante, as de dar muestras de ello. Todo lo alcanza, quien pone Humildad por medianero! Por mi norte os he elcogido, guiadme pues. Pues supuesto, que del Alcázar glorioso, breve imitación del Cielo; adonde la Compañía yace feliz: queréis veros ser uno de los que en ella gozan la dicha de serlo; como a mí con las palabras, al Mundo habéis con los echos de decirlo; renunciando, no solo conlos deseos, sino también con las obras, sus álagos lisonjeros. Y como en las regias cartes, los amantes que usa el tiempo, de las cóleras se adornan, que gusto son de su empleo. Así aquí, habéis de vestiros la librea que del Cielo serde trazaba, que solo el Cielo pudiera hacerlo, Con ella seguramente entraréis al más secreto Retrete de su Palacio: gozaréis los altos fueros de ser suyo, y de los suyos aquel trato tan discreto, que todo el mundo le admira, y solo le gozan ellos. e a qu espera a que ha com ave la Esta es pues la riengala que la Humildad te ha pro ella, y yo para vescirla te seremos camareros. Oh feliz horaló ventura que la dudo, y la poseo hora, que ha de hacer dicho un siglo de años eternos, Oh Desengañol del Alma amigo fiel, a quien debo el logro de tanta dicha, de tanto bien el acierto! Consagraré a tu memoria, mientras duraren los tiempo de tu eficacia en mi triunfo el más valiente trofeo. Y tu Humildad soberana, acuyo benigno Cielo, debo yo la mayor dicha. que ha cabido en mi deseo. Logra en mí del poder tuyo, el más venturoso empleo, y en hacerme a mi dichoso, admire el Mundo tu Imperio Y vosotras ricas galas, breves pedazos del Cielo, que sois adorno del Alma, aunque se las viste el cuerpo. Fuerte escudo, malla doble; cuyo celestial acero, burla, y despedaza toda la munición del infierno. Enigma que saben todos, fin que basí deces de serlo, pues castidadgnificas, con ser blanqo, siendo negro. Pues me admitís? pues dichoso me queréis tener por vuestro? dejemos al loco Mundo su vano, y su loco arreo: André fogida hermosura, juste castigo que dieron la Justicia, y la vergüenza, al gran pecado primero. Embarazo pretendido, costoso desasosiego, galas en el nombre, solo, y San Benito en el hecho. Vanidad que hallá en su origen fue asquerosa, pues la hicieron gusanos; para que sea la vida, y la muerte entre ellos. Ya se te ha llegado el día, que tantos largos hicieron. Vístete, que nunca en Dios, las esperanzas mintieron. El Alma quiere a los ojos salirse, por ver desde ellos, quien desde afuera le envía tales gozos allá dentro. Grande obligación te pone: ̱. Bestido te has, grande empeño. Tu hayo será este traje. ̱ Y te será tu Maestro. ̱. Bien decís: mas no decís, que también tiene de ser toda mi gloria, y mi dicha, y todo mi bien también: Tan hasta el Alma ha llegado, el gozo que gozo en él: utan mudado me siento de quien antes era que, ni ya me acierto a mudar, ni me acierto a donocer. Qué es esto que assí de gozo el Alma invida? do quien comunicáis santas rapas, tantaro modo de ardén, que sin ser de fuego, el Alma; y el corazón encendéis? Bien así, como los rayos bellos, del Sol alna la blanca nube que encuentran, esclarecen tanto, que parece que con dos Soles, quiere el día amanecer. No el corazón de otra suerte esclarecido se ve, de este soberano incendio que no mostráis, y tenéis. Ya pues que habéis conseguido lo más de lo que queréis, quedaos con Dios, que a su tiempo nos volveremos haber. Tú yo soy: Mas cómo así? Ya entiendo: antes habéis de pasear un Jardín; que el Terrero viena ser, donde los finos amantes mas se dan aconocer. Quedaos, pues, que al Desengaño esto le habéis de deber . Tiene de la Compañía el gran Paracio, un Vergel antes de la entrada; donde, los que suyos quieren ser, tienen de mostrar su ingenio, y su inclinación, y en él, son ejercitados todos. y examinados también: ya hasí, vamos al Jardín. Desengaño, va os puca, y no me dejes, que en ti fío el acierto. Seré. quien no deje dormir, ya que yo te desperté.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA Válgate Dios, y por tarde tan largal parece que no ha querido, o se ha olvidado, el Sol, de irse a recoger. Tarde ha habido para oír cien cuentos, a quien yo sé, de sí mismo, y son los mismos, que me contó antes de ayer; y si han de ser diferentes los de mañana, no sé, Tarde ha havido para oírle, a un fidalgo Portugues, máis fichorias dos suos, que fiz, ni a un soñon facer, Dn guiiotédela Mancha, ni Sancho Panza con él. Tarde, por lo que a mí toca ha habido de padecer una linda hambre, y tarde para matarla! y también parace que tarde queda, para volverla atener, Engañemosa con algo: más conque será? con qué? con murimurar; que no hay fruta que sepa más bien, Es sabrosa, y es barata, pero es verdad, que no es muy sana, que en mi conciencia, que harto daño suele hacer. Mas al sin muy bien se gasta: pero por vida del Rey; que por un bocado suelen arranzarnos diez useis. Doaueños míos, que aunque suele parecer, que es ciego nuestro vecino, con todos sus ojos ve. Murmuremos pues, un poco del Duque Francisco, a quien el Desengaño a volcado; más erelos él, por él; aquello del ruin de Roma, viene aquí bola con pie. Ya estamos en el Jardín. Peregrino en todo es, Voyme a buscar mi vo porque jamás el Placer, con aquestos dos soldado, ha tenido buen cuartel, Es traza de un gran Mal Bien se deja conocer. Y el Cielo benigno siena con lluvias de gracia en el hace que produaga estre que se las lleva después, Varios, y hermosos sus roban todo el atender, Y es tan alto el artificio conque está trazado, que? mucho más ay que pensar de lo que se deja ver. Mucha variedad contic Y tan facunda que decl se han poblado mil vergo que hoy se miran florecer; que te parece este cuadro? Raro es su artificio: a el como a Centro se reduce todo cuanto aquí se ve? Y para perfeccionarlo, concurre todo el vergel: es principio, y fundamento de todo lo bueno; aquel, veamos que te parece. Extraña cosa: no sé como entre tanta hermosura esto se consiente. Es el cuadro de los defectos este que miraas, y en él, todo lo que en el Jardín brota fuera de la ley, de la perfección que tiene se trasplanta, para que sirvan a las otras flores de humillación: y después las arranca el Jardinero, y al fuego las echa a arder. C. Pues según eso, mejor de lo que parece es. Con simple intención, de un mal se puede sacar un bien. J. Es verdad: como la obeja hace de retamas miel; que mustin aquel Lirio enseña en su helada palidez, que el Sol se le va ausentando, o flor, que al amanecer de tu vida, desplegabas entre uno, y otro Cabrel tanta pompa de hermosura, tanta lozana altivez; para ser bella lisonja del Aurora, y para ser en los incendios del Sol, el átoma más corrés. No me dirás que se han hecho aquellas galas? aquel verdor: aquella hermosura? aquella pintada tez? Que de la vista más libre fue prisión, sirvió de red, donde a los ojos prendieron los privilegios del ver? Mas ya sin voces me dice, tu marchita desnudez, que solo te dio la pompa, el darte más que perder. Verdadero Dosengaño, de cuan vana, cuan infiel, será belleza quen un Sol le debe, y le paga el ser. Símbolo del jun hizo, y ha de deshacer aqueste Jardín su dueño, es aquelrecto Cipiés. ̱ Bien la lusticia propone. su rectitud, y no es de poca enseñanza nuestra, el anhelo grande ver, conque a los Cielos camina! como quien dice: no es bien que donde falta Justicia, quien la represente esté. Qué dices de aquel Jacinto? Es el cándido papel de sus ojas está escrito un Aí! Pues el ocoes, de aquel doloroso ahí, que eternamente ha de ser, conque los defectos arden del otro inculto plantel. P. Todo Misterios encierra, no se mueve paso, en que la admiración, y el cuidado, no tengan mucho que hacer. Si esta de la Compañía, la puerta, o la entrada es, que bien lo que encierra dice! y lo que muestra, que bien! Ya al termino emos llegado de aqueste Jardí. Paraiso de hermosura, Cielo hermoso en quien se ven, brillar virtudes divinas, Soles humanos arder, de la hermosa Compañía el sacro Palacio es. elo, conque vi Ya selo estaba diciendo al corazón, no se quién, no Oh Alcázar Soberano, en quien el Clal mejorar el primero Paraiso, que infeliz hizo el infeliz Manzano! Oh Torreón valiente, a quien en vano combatirán las furias del Infierno, bien que contrario tuyo será eterno, para que en tus victorias sirva el Infierno a eternizar tus glorias, Aquí me tienes, ya, bien que confuso de verme tan dichoso; pero pues lo dispuso el Cielo así, para mostrar piadoso, al Mundo, tu Humildad, y sus piedades. No mis indignidades me cierren esas puertas, que hallaron siempre abiertas, los que, mortales como yo, buscaron la vida eterna, y la salud que hallaron. Esos los golpes son! O la Campaña, conque en aquesta puerta soberana se ha de tocar! y así: mas ya parece. De gozo el corazón se me estremece, ya la puerta se abrió. Ya se ha llegado Francisco vuestro día deseado! a la Humildad, y al Desengaño ha sido, aquién aquesta dicha habéis debido! Entrad pues. Y un ejemplo sin segundo, en las memorias dejarás del Mundo. Con los ojos quisiera, y en ellos con el Alma entrar de biera pisando esos umbrales, que el suelo de las puertas lo son que tiene el Cielo. Quédate vano Mundo aún en el nombre mentiroso, puelto, que siendo tan inmundo, hipocrita te has puesto, nombre limpio, que dice la candidez que en ti se contra dice. Fiera no conocida, y por eso de tantos celebrada; ebi y a un entaza ofrecida! Cauteloso enemigo, que das la muerte a Lazo disimulado, entre las flores de una bien penada. tu mayor amigo: fingido prado. Quédare puc,inga han advertido, las banderas que al viento ofrece tu engañoso lucimiento, quien no te ha conocido. no Que yo por mi ventura, por estas puertas ya que me asegura benigna la Humildad, y el Desengaño, huyendo voy de tu mortal engaño. Recibe el cuerpo, pues, Centro agradable, de quien el Alma a tanto que en ti tiene, recibe pues, quien adorando viene, las piedras de este solo venerable, en quien dejar debiera por despojos estampados los labios; y los ojos. A time entrego, para ser más mío, pues nunca más es nuestro, que cuando a Dios se ofrece el albedrío. Darte quiero la mano, que la entrada es difícil, a un siendo deseada. Conmigo ven, y los recelos quita, que todo la Humildad lo facilita. Amigo Deseugaño! Humildad bella. Yo tu guía seré. Y yo tu estrella. Y yo con luces tales por el Puerto entraré de estos umbrales. onde sin menos cabo de mi buena esperanza llegué al cabo. Que esto consienta la arrogancia mía? Qué se atropella así mi bizarría? gue mi valor así se menosprecia? Qué así mi luciiento se desprecie? Pues no soy yo, quien arrogante, y fío con un mirar severo hará temblar (por más que sean! connstantes) del Cielo las Colunas de Diamantes? Pues no soy yo el encanto pretendido, que todos los mortales han bebido; conque para su mal viven inciertos dormidos con acciones de despiertos? A mí quien se atrevió, que en su tormentó no llorase su osado atrevimiento? Quién hubo que sus pasos, pudo escapar de mis ocultos lazos? Pues vive mi valor. Pues vive el Mundo, Que de este brazo. hoy obrto vurl Que de mis cautelas. Ah de temblar el Cielo, y el Profundo, Que nos sucede amigo? No se, pues vivo estoy. Lo mismo digo. Quién pudo ocasionar teles enojos? Quién nos pudo quebrar así los ojos? Quien a un Duque galán, mozo, y valiente! Quién apagar un corazón ardiente Pudo ha despecho de mi osado brío? Pudo en desprecio del coraje mío? m. El Desengaño fue. La Muerte fiera, e, ̱ Qué dices tú de la Muerte? Qué dices del Desengaño? Quéjome de tus traiciones. Quéjome de tus agravios. Como en todo en eso yerras. En todo eres ciego; y vano. s Desde aquí veré los toros: Oh válgame S. Hilario, ya es pulla? yo solamente con aquestes niños oblo. Poco a poco en echar juicio que algunas veces juzgando, que unos majaderos somos, es lo ciertó que acertamos. Ojalá las penas mías, no fueran verdades tanto! Ojalá de ras traiciones, fueran mepdres los daños! Di tu queja. Di tu enojo. Cómo podré mis agravios repetir quedando vivo? Como la llama en que ardo podré despedir del pecho? Timando cuatra de un gracioso de comedia, porque para ardores tantos, la fuma frialdad que tienen; es santísimo ruibarbo. ̱. Habla pues. ̱. No tengo aliento. Explica tu mal. No alcanzo. Loco error. Vanos antojos. Ciego estoy. Estoy rabiando. Pues alguien ha de decirlo: porque el señor Desengaño, y a aquesta señora mía; fuego de Dios que espinazo! Dios me libre: máis naón pode dijo un Portugues onrado, razón es que se responda, y así con perdón hablando. digo: que este Caballero que se llama el señor Don Diablo, y su merce el señor Mundo; hoy se quejan agraviados de los dos, hasta el gollete, y es la razón: porque entrambos en Don Francisco de Borja, dicen que le habéis armado una zancadilla conque el uno; y el otro han dado de hocicos en la desgracia de perder tan buen Pájaro, handa simble. Quita loco. No digera más uo calvo. Sois Sastre? que así os enoja de que hable verdad, y claro? Si esas vuestras que son, por las que me teca, hablando, digo que la acción gloriosa quefelizmente he sogrado. En el Duque Don Francisco d de Berja: prodigioraro, que a los Príncipes el Cielo, por cabal ejemplo ha dado. Ánsido unos desenojos, han sido unos desagravios, de los desabres continuos, que el Mundo hace al Desengaño, No hay cosa que no predique la verdad desvaratados los más eminentes muros; dicen, que todo a los años se rinde: seca la rosa que pompa fue de los prados; dice que las hermosuras son un vapor delicado; el imperceptible pueblo no del Sol, está predicando la brevedad de la vida: sus riesgos el mar airado? y todo en fin de los hombres, un Predicador, es sabio que desengaños pública; mas ellos embelesados oyen la voz, y no escuchan el Divino Simulacro. Esta ceguedad, aqueste embeleso, aqueste pasmo; aqueste abismo, en qne vacen alegres, y sepultados; a poca eficacia mía, parece que el menos sabio atribuirlo pudiera. Pues para que errores tantos, en mi descrédito cesen, el Mundo sepa engañado, que mis consejos oídos, son tan eficaz encanto, que de un Príncipe Excelente; de un discreto cortesano; de un aliento generoso; de un espíritu bizarro; y de un Duque de Gardía, pueden hacer un gran santo: Este es pues mi pensamiento, esta es mi empresa, y siosado no te agrada, o la resistes, es tu pensamiento en vano. ̱. No es mi razón menos clara, escucha pues: el espanto, el orror conque a la Muerte miran todos, ha llegado a término, que en los hombres es el camumsobre salto. Todos a la Muerte miran cómo ha desdicha! es encanto solo su nombre! en huirla, se emplea todo el cuidado. No hay armas que no se esgrima contra ella! no hay trabajo, que lo parezca, si sirve contra su vista de amparo De aquí, como digo, nace el orror, el sobre salto, conque es mirada la Muerte. Pues qué? tan fiero, tan bravo es su semblante? no tiene para apetecida algos El Sol, padre de las luces; porque en los cuerpos opacos causa sombra, es feo? fuera bárbaramente obstinado: quien por la sombra, culpara la limpia luz de sus rayos. Mirada la Muerte al viso del orror, y del quebranto, y de ser de los mortales último, y mayor estrago. Confieso que será fiera, pero cuando el hombre sabio, por el afilado acero tomó el cuchillo en las manos. No es bien mirada, la Muerte un puerto de mil naufragios? un término de mil sustos no es un fin de mil trabara No es el pasadizo breve desde la mazmorra; al man desde la cárcel al trono? desde la pena al descanso? No es el fin de un mal de est no es gozo de un bien halla y últimamente la Muerte no es un balcón soberano, desde donde a Dios se mi en su glorioso Palacio? Pues si es esto, quien la hi formidable? quién le ha das en la estimación del Muñd tal horror? sin duda es llano que ha sido de los mortales el perjudicial engaño: Pues para que sepa el Mu su locura, y mis agravios, y que la Muerte es hermos mirada con ojos claros. En Don Francisco de Borra benigno el Cielo me ha dado el desengaño más digno, el más feliz desagravio. Miren la Muerte por donde este Príncipe bizarro, la supo mirar! que en ella, hallarán desengañados, del resolandor que ya goza, los felicísimos rayos. Y así, si a tus pensamientos, mis intentos son contrarios, sino te quejas de ti, de mí te quejas en vano Han lo dicho de los Cielon digo que lo han alegado con elocuencia tan viva, que se me ha representado, que están en la camarilla esperando el sepan cuantos. ̱. Eso es aumentar mis iras. Eso es doblar mis agravios. Eso es irritar mi enojo, Eso es provocar mis rayos, En vano son tus despechos. ̱. Tus rencores son en vano. ̱. Que ya triunfante la Muerte. ̱. Qué feliz ya el Desengaño. ̱. Del efecto más glorioso. Del consejo más bizarro. ̱. A pesar de tus cautelas. ̱. A pesar de tus engaños. Logra en el Duque Francisco. El Triunfo más soberano. ̱. Que aquesto pase, y los Orbes y no delbaraten mis rayos? ̱. Que esto mire, y viva el Mundo yentre tan fieros agravios? h Ay señores qué linduras! que olos! qué luces! qué cantos! qué resplandores! sin duda que a su Borja celebrando, tienen vísperas solemnes las Monjas de Sa Ignacio. Ya la Católica Iglesia en su Trono Soberano se deja ver, y a los Cielos llega la luz de sus rayos. En esas llamas se enciende mas el fuego en que me abraso. Ya la hermosa Compañía de Jesús: el Hijo amado, a la gran Madre le ofrece como fruto sazonado. Qué injurias tales, al Mundo el Cielo esté ocasionando! Pero si no echan confites, no es fiesta para muchachos. a , e Hila graciosa mía, de mi Esposo Jesús, fiel Compañía; Columna sin ejemplo, donde descansa mi sagrado Templo! Castillo in expugnable! para mis enemigos formidable! compendió en tus acciones! de todas mis croicas perfecciones, En hora buena el Cielo te hayadado este nuevo Soldado, que en tus vuestes se alista, para seguir la celestial Conquista, para vencer el infernal orgullo; para ser tu ornamento, y para ser un Sol del firmamento, Madre mía gloriosa, Iglesia Sacrosanta, toda hermosa! Paloma cuvo arrullo eternecido! de amores tiene a Dios el pecho herido. Ciudad puesta en un monte, desde donde llamas a ti, a un el que atíse esconde: como tanto favor, a quien indigno de llamarse hijo tuyo se confiesa? antes de esclavo tuyo tiene impresa en la mitad del corazón el signo. Yo no soy, pero si en mí el piadoso liberalcorazón de vuestro Esposo, y Redentor enamorado mío, Algo ha depositado, dando gracias ha él, pues que lo ha dado a gloria suya, y enservicio tuvo; a ti lo ofrezco, porque sea más suyo; Recibo, o gloria mía llena el Alma de gozo, y alegría, el parabién que tu piedad me ofrece. Mas pues que a ti o gran Madre pertenece, con título mayor, que a mí este hijo, desde a hora a tus Arasle dirijo, como la orenda mía más amada, Recibe pues, la piedra más labrada; que tendrán las paredes de tu Templo. Recibe el más croico, y alto Ejemplo de Afectos, de Asperezas, de Humildades, que han visto, ni han de ver las dos Edades, Recibe un Sol, cuyo amoroso fuego, abrigo fue alhelado, luz al ciego. Ricibe el ejemplar más acabado, que el Cielo al Mundo de pureza hadado, Recibe, pues, un hombre, que solo de hombre le ha quedado el nombte, pues viviendo en la tierra: su desvelo en querubín le tranformó del Celo. Bien apesar de la arrogancia mía, obligado me veo a confesarlo, yo puedo negarlo, aunque forzarme ha ello es tiranía. El Mundo, y el Demonio, a un de tanta verdad, dan testimonio. cuando Dios quiere honrar a sus amigos, hace que en sus conerarios, en glorias suyas sirvan de testigos. A tan divina suerte, lega quien sabe bien mirar la Muerte. que esto ablauso, Francisco, pues en tu aplauso, son una todas las voces; y es aclamacién conún tus croicas perfecciones. Pues tu Madre, que Hija mía es, y todos mis amores; los merecimientos tuyos, también fundados pronones, Pues al Desengaño amigo, obedeciste tan dócil; que una cosa parecieron, su consejo, y tus acciones. Pues en la temida Muerte hallástes los resplandores, de las verdades eternas, a que están ciegos los hombres. Pues el engañado Mundo; en aclamación concorde, pasmo te aclama; aunque él surdo está a sus mismas voces. Pues el común enemigo, bien contra sus presunciones; cenfiesa que a sus combates, Muiste in expuguable torre. Sube, sube al iolio mío, para que sean conformes tus virtudes, y tus premies, tu mérito, y misfavores. Madre, y señora, al indigno! Oh Gloria hermola del Orbe, vive tierna, y sean tus bijos todos con este uniformes. Que esto sufra mi cosaje! scuchen mis furores! para que son las deidades, si así me desprecia un hombre? De puro sentir: no sienten mis burlados pundonores, Sube Francisco, que el premio que a tu virtud corresponde, ya te espera. ̱. Subo Madre, bien lleno de confusiones, ha ser, no el menor ejemplo, de los divinos favores que puede otorgar el Cielo, y pueden gozar los hombres. Ya, que el Solio te dejó debido a tus perfecciones; queda en paz, y recibiendo los divinos resplandores del Soleterno, en sus rayos, abrasa los corazones. O! Señor, si conocieran desengañados los hombres qué es servirte! qué es mirarte! qué es gozar de tus favores! Ol Dios mío, y quien pudiera el bien que ya en ti conoce pregonar en todo el Mundo! O, si pudiesen mis voces, denunciar los celestiales regocijos que dispones, a quien tu ley obedece. y a quien tus consejos ove. Envía. Señor, envía, del fuego que en ti recoges, rayos que en tu amor encienden el corazón de los hombres; Para que el hombre, y el Ángel, en una voz uniformes; para eterna gloria tuya, el tres veces Santo entonen. A que aguardan mis enojos, aque esperan mis rencores; Oh vosotras infernales ondas Cabernas, en donde tienen su mansión eterna los llantos, y los clamores; recibid quien con su fuego Ya ahumentar vuestros ardo Handa contigo malvad ha ser entre los tizones de las llamas del infierno moco de sus herradores? y déjanos que digamos, en alternativas voces. Ilustrísimo señor. En quien el Cielo pro para adorno de su Iglo Un ejemplar de pasto De Sa Francisco de Borja Fin al Cole quio se pono Y pues que tanto nos En el vuestras atencione Osadamente os pedimo Que los forzosos erron Vuestra grandeza, y ago Venignamente perdone que yo ofrezco si lo hace de rezarle un Pater noster
