Texto digital

Texto digital de El agravio agradecido

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Matías de los Reyes
Atribución estilometría
Matías de los Reyes Segura
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de un impreso.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El agravio agradecido. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/agravio-agradecido-el.

Logo BICUVE

EL AGRAVIO AGRADECIDO

JORNADA PRIMERA

Ya estás en Florencia. puerto mi esperanza toma. Salir anteyer de Roma, y estar hoy temprano acá. Por Dios que es rigor terrible! ay de mi particular. Quise así recuperar mi tardanza en lo posible. Solo llevé de licencia para mi jornada un mes, y hoy se cumplen Guarin tres que partimos de Florencia. Siempre en la Corte Romana hay precisa dilación en cualquier negociación, supuesto que sea liviana. Ya la que allá me llevó gracias a Dios tuvo fin. Bercebu lleve el rocín, y el postillón que le dio. No tiene un monte arrayhan bastante para emplastarme. Ya el parabién puedes darme; ya fin mis bodas tendrán. Alegrome que así sea, veanlo mis ojos ya, que a lo menos me valdrá esta boda una librea. Ya mi señora Belisa culpará nuestra tardanza, que va tras de la esperanza con pies de plomo la prisa. No pudo este desposorio hacerse antes de partirte? otra vez he de decirte lo que te fue ya notorio? No sabes tú, que el casarme con Belisa, fue concierto de su tío Hliberto, qué tuvo extremo en amarme? Ya se que ese amor nacio de aquella estrecha amistad (que un tiempó aquesta ciudad por misagro celebro.) Dey tu padre, a quien quiso tanto equiparar el cielo, que en ellos dio a nuestro suelo segundo curialo y Niso. Lo que nunca entender pude, es que te cases ahora, y no siendo con Leonora aún hay mucho más que dude. Que se hizo aquel amor, tantas noches malas mías, cuando mis hombros hacías escalas a tu favor? Dilo. . El paternal respeto de ese intento divirtiome, que me casase mandome, y obedecile en efecto. Los dos amigos trataron en viva este casamiento, hicieron su testamento, y herederos nos dejaron. Y porque a efecto viniese el venirnos a casar, cláusula particular, que aquel que no obedeciese Su legato, incontinente quedase desheredado, y todo el dote aplicado para la parte obediente. Llegado en resolución el tiempo que consignado habían los dos dejado para su disposición. Belisa como mujer, (que siempre estás aborrecen aquello que les ofrecen, por seguir su parecer.) Dio en poner a nuestras bodas montes de dificultades, (que vistas sus calidades, eran bien frívolas todas.) Sin tomar resolución mas de seis meses pasaron, con que a los que morinuraron dio muy forzosa ocasión. Porque hubo quien sospechó que otro amor la divertía, (si la diligencia mía jamás esto averiguó.) Redújose finalmente a casarse, cuando diera yo el dote, porque estuviera en su intento eternamente. Animaba mi deseo el afición de Leonora, de quien aún conservo ahora las memorias de su empleo. Porque cuando instancia hacía en perseguir a Belisa, era solo darle prisa para la pretensión mía. Pues llevando ella su intento a efecto, y no se casando, sucediera yo heredando como manda el testamento. Con cuya hacienda quedaba en acto de merecer la más divina mujer que Florencia celebraba. En fin digo, que asignado para nuestra boda el día, porque ya Belisa había el beneplácito dado. Tuve nuevas de que Honorio era muerto, que ocasión dio para la dilación del trazado desposorio. Partí a disponer las cosas de la hacienda de mi tío, (que me tocan por ser mío obligaciones forzosas.) En esta disposición tres meses hemos gastado en Roma. Digo que has dado causa a tanta dilación. A ganar albricias voy, aunque temo, y no me engaño, que no llegaré en un año según escocido estoy. Doite al diablo matalote, pariente por lo trotante del celebre rocmante del Manchego don Quijote. Por hoy y mañana quiero no se entienda que he venido, que quiero estar prevenido de ciertas cosas que espero. Y así excusa por tu vida que no lo sepa Belisa. Por Dios que tras tanta prisa es esa flema escogida. No pudieras detenerte ese día en el camino, y no traer mi rocino al galope de esta suerte? Cónvino así; a la posada vamos, y dispondre el modo que habemos de dar en todo. Vamos, pues así te agrada. Mas de espacio has de picar, porque yo voy de manera, que habré menester poliera para que me enseñe a andar. Dichoso en extremo he sido de haber llegado a ocasión que de su conversación haya el discurso entendido. Que como el concurso es mucho de la gente, no advirtieron en mí, ni me conocieron, con haber rato que escucho. Muy bien de aquesta manera mi engaño somentaré, y a mi dueño excusaré el daño que le viniera. De no hallarse prevenido contra el agravio de otavio, (siendo el más notable agravio que en el mundo ha sucedido.) Supuesto que le ha hurtado Camilo la bendición, y goza la posesión a quien otavio es llamado, La historia de Anfitreón se renueva hoy en el mundo, pues es Júpiter segundo mi amo en esta ocasión. Belisa ha sido Alcumana, y otavio el Anfitreón, yo Guarin: en conclusión la danza anda par diez buena. De tan diabólico efeto solo el instrumento fui con la ciencia que aprendí en la cueva de Spoleto. Mas todo en bien parara, pues conserva otavio ahora el afición de Leonora. con quien casarse podrá. Acudamos al remedio, que bien será menester, para dar a conocer que anda Fabio de pormedio. Perdona mi atrevimiento si dijere que ese llanto ímplica a tu entendimiento. Ay Clavela, que no es tanto cuanto es el dolor que siento. No has quedado despicada con la ingratitud de Otavio? Antes más amartelada, porque un amoroso agravio rinde a la más despejada. Cuando yo no hubiera amado a otavio, pudiera ser viéndole ya dedicado al gusto de otra mujer, que no me diera cuidado. Pero has de saber Clavela, aNoa cioa Siblio que aunque desdenes fingimos a quien nos ama, es cautela, que mentimos, si decimos que su amor no nos desvela. Verdad es, que en mi afición fui con recatado estilo, porque se la estimación en que mi hermano Camilo tiene su reputación. Grande tu recato ha sido, pues a mí que de tu pecho siempre la llave he tenido, participante no has hecho de lo que ahora he sabido! A mi industria, y no a tu amor puedo estar agradecida, No tengas por disfavor mi Clávela por tu vida la obligación del honor. Que ahora participante no fueras de mis desvelos, si el amor que en mí fue infante no hubieran hecho los celos con esta ocasión gigante. Nunca has oído decir amiga, que es necesario para haber de distinguir un objeto del contrario el uno al otro inducir? Pues luego que yo mezclé de la manera que has visto, celos y honor publiqué, mediante el contrario mixto lo que encubrir procuré. Aquesta pasión cruel me tiene en el potro puesta, y aprieta tanto el cordel, que aunque fui martir de honesta, soy ya confesora en él. Tengo por cosa muy recia, al que a vista del desengaño mueras por quién te desprecia! A conocer ese daño, que mujer hubiera necia? Siempre andamos por extremos sin tomar medio jamás, amadas aborrecemos, y al que nos desprecia más la libertad le ofrecemos. En oyendo que casado está Otabió con Belisa, y que de mí se ha olvidado, se avivó en mi pecho a prisa de amor el fuego templado. Tuve tanta confianza de su amor en mi opinión, que nunca temi mudanza; mas esta satisfacción resulta ya en su venganza. Y bien sospecho que es muy cierto mi pensamiento, pues resulta como ves, que fue aquel su amor violento, pues le vencio el interes. A Belisa aborrecía, mas este aborrecimiento ceso luego el mismo día que vio de su casamiento el útil que se seguía. Quién de las finezas hace capital en el amor, y su pecho satisface de palabras, con mayor delventura se amenace. Supuesto que ya no tiene remedio aqueste suceso, que tu pasión se refrene a que corres con exceso, en todo caso conviene. No venga a entender tu hermano lo que no entendió hasta aquí. boiso Eso no esta ya en mi mano, cuando pude resistí, ya resistirme es en vano. Hoy tiene de ver Florencia de mi pasión el extremo, hoy he de hacer enperiencia de mi ingenio. . Mucho temo de tu poca resistencia. Qué remedio piensas dar a imposible semejante? Sabes tu poco de amar: aunque me ves principiante aforismos puedo dar. Sin peligro de tu honor que remedio ha de haber bueno, aunque te disculpe amor? Esa tu duda condeno, no todo amor es error. A casamiento camina este mío, no te espante el intento que fulmina contra este amante inconstante la afición más peregrina. El remedio he yo fundado Clávela, en no persuadirme que del todo esta calado. bien se ve que es tu amor firme, pues no te has desengañado. Graciosa dificultad es la que pones por Dios, cuando toda esta ciudad sabe que lo están los dos ha tres meses. . Es verdad, Que esa fama se ha estendido por las capitulaciones de los padres; pero ha sido violento en sus aficiones de su legato el partido. Pues si quedo efetuado cuando a Roma se partió el casamiento tratado, y el uno al otro se dio la mano, eso has sospechado? Pues sin embargo, prosigo del intento mío al fin. Todo cuanto he dicho, y digo me lo dijo a mi Guarín, porque fue a todo testigo. Con palabras me aseguro de cualquier inconveniente en lo que intentar procuro. Las palabras de presente derimen las de futuro. Si en efeto consumó como dicen, con Belisa. el matrimonio, cesó el tuyo, cosa es precisa; si a ti palabras te dio. No me quiero persuadir que a ese extremo haya llegado, por más que quieran decir. En que dime lo has fundado qué te puede persuadir? Belisa le aborrecía, siendo aborrecida de el, tanto, que ella me decía, que antes el cuello a un cordel que mano a Otabio daría. Y el pecho a un funesto filo primero Otabio obligaba, (siguiendo su odioso estilo) porque al sipao que me amaba Belisa amaba a Camilo. Pues aquí vengo a fundar la esperanza de mi intento, viniendo a considerar que un forzado casamiento al se llega a efetuar. No tiene ella inconveniente, a cuyo respeto atienda para la elección presente, sino al gozar de la hacienda que le dejó su pariente. Y esta pudo despreciar a trueco de que su gusto se viniese a bien lograr, pues no hay más gusto, o disgusto que en el bien, o el mal casar. Tinalmente determino, que otabio no está en Florencia, y no lo estando, imagino remediare con su ausencia mi mal por este camino. (Será la traza extremada,) yo tengo de refrescar nuestra amistad ya pasada, con ocasión de irle a dar el parabién de casada. Dárele a entender, que siento del pensamiento de Otavio, en aqueste casamiento, que tiene más de su agravio, que de honroso pensamiento. Porque él me ha comunicado a solas su pretensión, y que a hacerlo le ha obligado no género de afición, sino el dote del legado. Y que se, que cierta dama tenida en esta cindad. en noble y honesta fama; en razón de voluntad. con más afecto le llama. Dírele también, que ahora toda Florencia pública, que Camilo la enamora, que ella a su amor se dedica, y que Otabió no lo ignora. Que haber en esta ocasión ausentadose Camilo, fuerza ha sido de pasión, de ver el injusto estilo con que prendió su afición. De estos toques impulsada, si como creo no está ya la boda consumada, no creas que lo estará eternamente. . Extremada Estas; mucho puede amor en un pecho amartelado. Mucho más un disfavor sin razón ocasionado, y más haciéndose honor. Pues si encuentras allí a otavio gozando la posesión, cómo vengarás tu agravio? Clavela, en esa ocasión no despegaré mi labio. Quedaré desengañada, y a mi casa tornareme de su afición despicada. Y yo de ti reireme, viéndote. . qué? . reportada En ocasión semejante: pero si eso determinas, no pases más adelante en tu intento. Qué imaginas? Haz cuenta que ves tu amante Con Belisa. . No podré creerlo, que si estuviera en Flocencia, de su fe antigua me prometiera viniera a verme. . No sé. Porque si él está calado, para que puede ser bueno visitarte? . Mi cuidado está de sospechas lleno. Al menos enamorado. Vencer esta duda quiero, vcanió mis propios ojos, mañana ir a verlo quiero. Celos mira con antojos, grandes te los considero. Qué dices habio? . Señor, que Otabio a venido. . Cierto? Tan cierto, que en este punto en su posada le dejo. Tú le has visto? . Y apearse delas postas. . Qué remedio daremos a tanto daño? Dificultoso lo veo. Dificultoso? qué dices? dónde está Fabio tu ingenio? faltan modos, faltan trazas? cáígase sobre mí el cielo! Con tu ciencia me entedaste, y para la misma apelo, desentédame, pues fuiste de este labirinto Dedalo. No te excuses, dame ayuda, lo más hiciste, en lo menos no me dejes, o por Dios que me obligues a un exceso, Repórtate, que no es justo hacerme culpado en esto, pues condescendía tu gusto obligado de tus ruegos. Ya gozaste de Belisa, que fue de tu engaño objeto, vuelve a tu primera forma, y en ti, pues eres discreto. Quién en toda esta ciudad, a no ser el diablo mismo, podrá reputarte a ti por autor de este suceso: No tienen generalmente por público y marifiesto, que ha dos meses que partiste desde Florencia a Palermo? Esto no es tan asentado, que no al ya quien dude en ello, y en tal grado, que tu hermana Leonora está en este credito? Pues siendo así, que te importa que venga Otavio? enefeto no has conseguido tu gusto en el engañoso truecor La ingratitud castigaste de Belisa; a los desvelos de tu aficion no debida sin causa es tu sentimiento. La cudicia de la herencia tuvo más fuerza en su pecho, que el amor de tantos años, de quien hizo poco precio. Pone de su ingratitud el pecado en el infierno más cruel que dio el amor a rebeldes de su imperio. Tabio, Fabio, tarde llegas, considera que no es tiempo, como crees de venganza misericordias pretendo. Si primero ame a Belisa; ya la adoro con extremo, remedio aplica a mis llagas, no como intentas consejos. Vista, el alma me abraso, y gozada, te confieso que acrecentó amor en mí activamente su fuego. Puesto que la posesión del más aprado sujeto suele enfriar en el alma el más adusto deseo. No supiste transformarme en el fantástico cuerpo de Otavio, con tal primor, qué engaña todo este pueblo? Tú el de Guarín no tomaste: no me advertiste secretos de Otabio, para dar alma a este fantástico entedo? Pues qué medio querrás dar que no sea muy buen medio para dilatar un siglo la gloria, que ya poseo? Fabio mío, rabio amado, tú eres mi señor, mi dueño, que tengo yo que no es tuyo? que valgo sin ti? qué puedo? Señor, todo cuanto intente ha de ser sin fundamento, pues nunca por largo espacio oculta un pecado el cielo. Belisa en fe de haber dado de futuro casamiento la palabra y mano a otabio, confirmación del concierto. En su casa te admirio, viendo en ti su rostro mismo, dándote su lado y cama por un fácil presupuesto. Que fundo en que otabio dijo que había de venir dentío de un mes de Roma a casarse, y como no tuvo efeto, Por la dilación que tuvo en los negocios, cogiendo tú el copete a la ocasión, sustituiste supuesto. Con su rostro, y con tu talle llegando aquel tiempo mismo que para invuesta Otavio había dejado dispuesto. Belila quedo buriada, y no me admiro, pues creo que sus acciones otavio imitara mucho menos. Porque tanta propiedad, aún hasta ocultos secretos has guardado en imitarle, que yo lo sé, y me embeleso. Pues si esto es de esta manera, de que arguiras que puedo dilatar aqueste engaño con mi ciencia un siglo entero. Demos que suceda así, y te cases cuefeto en nombre y lugar de Otavio, que es fuerza que así sea presto Pues la posesión que tienes. es solo en fe del concierto, pues que no os habéis casado de la santa Iglesia al fuero. No será este matrimonio, pues de Belisa el intento es de casar con Otavio, y aqueste es un sacrilegio. A que no debe un Cristiano por un antojo ligero dar lugar, y que se frustre tan divino Sacramento. Casuista te haces Fabio? la dotrina te concedo: cuando, dime, has visto amante buen Cristiano, ni distreto? Mas resuélveme una duda, que aunque quiero, no resuelvo; como el honor de hielila salvar al mundo podemos? Porque ves aquí que Otavio viene a visitarla, nuevo de todo lo sucedido, y a proseguir sus empleos. Entra en casa, habla a Bellía, ella se confunde, viendo la novedad con que otavio le habla, cuando el suspenso! Se admira de que le diga razones, de quien cogiendo el vaya su desengaño, y ella en el suyo advirtiendo, Dime, en que vendrá a parar esto Fabio, que lo veo sin que le halle iida, supucho que la desleo? Dígote, que me revoza señor la risa en el cuergo, cuando en el caso presente estas cosas considero. Ahora bien, dime una cosa. tienes disinio en efecto de casarte con Belisa? Pártame un rayo del cielo Si hay cosa que estime más, pues duda pones en eso. Ten ánmo, si es ansí, que yo te sacaré al puerto. Éntrate al momento en casa, y finge partirte luego a Roma, que es importante para lo que yo pretendo. Finge más, que los negocios a que fuiste, no tuvieron el fin que era necesario, y que te vuelves a ellos. Ya te he dado relación de todo cuanto dijeron Otavio y Guarm, que importa que vayas muy bien en cllo. Dándore a Bellla parte de lo que hace a nuestro intento, entra, y despáchate al punto, y déjame a mí y al tiempo. Yo sigo tu parecer, yo entro sabio. Y yo quedo cual Mercurio transformado en Sosia, vaya de entedo. Pero vengamos a cuentas o pensamiento primero, que tratas de ajenos gustos, trataremos de los nuestros. Cuál tablilla de mesón en el oficio os contemplo, que ospedando a los extraños os quedáis siempre al sereno. Tras esta negra afición de Camilo andáis suspenso, olvidando propios gustos por ajenos pensamientos. Dos meres ha que partimos de Clavela, y sin que enmedio haya más larga distancia que la tela de este entedo. Por conservar la lealtad que a ley de buen siervo debo a Camilo, de ir a verla (aunque quisiera) me abstengo. Pero en aquesta tormenta es lindo entretenimiento el perseguirme Florela con sus engañosos celos. Porque como la persona de su Guarín represento, (aunque no tan propiamente como piden sus deseos.) Cree que en otra anción, (y no miente, me divierto, y es verla un juego de cañas si comienza a hacer pucheros. Mas pasos, si no me engaño. venir por la calle siento, defender quiero la puerta mientras Camilo está dentro. No venga otavio, o envíe a ver a Belisa a tiempo que con ella esté Camilo, que será extraño suceso. La noche es un poco escura, y algo oculto quedo el cielo con el ausencia del sol, y algunos nublados negros. Amor, que como la hambre no perdonas a ninguno, pegajosuelo importuno mas que tabano en verano; hinchado más que villano cuando rogado se ve; mas equivoco en la fe que la lecta de Mahoma. Ya di la vuelta de Roma, ya estoy, vesme aquí en Flotencia, tras de un montón de paciencia que en esta ausencia he gastado, de la vista desterrado de la curribanda mía, me dilatas otro día que la vea y comunique? Eres amor alambique que la quinta esencia das? basta amor, basta, no más, allá se estiendan tus fieros a damas y caballeros, no en fregonas y lacayos e tercites tus ensayos, que de gínete a peón, y de chapín a ramplón distinción tiene de haber. Quiero bien a esta mujer, y si Otavio no a Belisa, está bien, no se dé prisa, no la vea en todo un año. pero yo; caso es extraño! hay y a de participantes. excomuniones de amantes? Mándome que no saliese de casa, porque no fuese pública nuestra venida. No tengo tan bien sufrida como él tiene su pasión, déjole en resolución mas ha de un hora acostado, y de la noche fiado a ver a Flórela vengo, alto pues, que me detengo, va el usado retintín. Basta qué es este Guarín, y a su daisa viene a ver. Pues hale de suceder al reves de su intención, téngole por un lebrón, aunque de bravo se pica, veré si lo que pública cumple en ocasión forzosa, sino más tempestuosa noche habrá jamás pasado, malogrando su cuidado, y pensamientos livianos, y escapando de mis manos famosamente molido. Un hombre hablar he sentido válgame Dios, quién será! los pasos mueve hacía acá, y el rostro se encubre y tapa! si me quitase la caa, puesto que está bien manida, me daba por Dios la vida! Ay, ciéguele santo Antón, aquí no estaba un rincón en que suelo yo esconderme todas las veces que a verme vengo en apretura aquí? hallele escondido ansí veré lo que hacer pretende. Ya mi cólera se enciende: no encontrara aquí un demonio pera darle testimonio al mudo, que entre estos brazos hecho menudos pedazos puedo esparcirle a los vientos! No rimpomban mis acentos dónde el Cancerbero vela? o fementida Florela, solos tres meses de ausencia pudieron con tal violencia borrarte de mi memoria? hacer tengo petitoria del que el ánima te inquieta. Soy Astrólogo, o poeta, Alquimista, o arbitrista, oficios que a vola vista están vertiendo pobreza? No soy yo de la destreza el non plus ultra en Hlorcucia? hay quien haga resistencia a mi Españora tajante: pues quien es el arrogante, que sin temer mi rigor ha granjeado tu amor, de quien fue dueño Guarín, bastando este nombre en fin para que el mundo se asombre? que hay otro hombre de mi nombre en el mundo tan valiente, que es amante de Florela juntamente como yo? Si Otabió en Roma tardó dos meses más, qué importaba? Por Dios que esto es cosa brava! Cuando de ti me partí, no me prometiste di la firmeza de una roca? como en distancia tan poca la fe y palabra has rompido? Si en fin viene a ser marido mi dueño de quien lo es tuyo, por que le das otro cuyo a tu amor antepasado? Este mi ser ha tomado, o el uno del otro es sombra! Como el mundo no se asombra viéndome enojado así? no encontrara ahora aquí cien hombres con quién matarme? aunque eran para vengarme cien hombres pequeña copia. Quién tuviera la Elitropia, o de Angélica el anillo Nunca tuvo tal martillo en su oficina Bulcano, como el en que aquesta mano tengo yo en cerrando el puño, del primero golpe acuño los sesos en el hombligo. Aquí estoy yo, y no me obligo (puesto que tanto te imito) a acuñar los de un mosquito: tú eres el primer Guarín valiente, y yo soy en fin una liebre agazapada; más saco de esta jornada, que aunque cual liebre me tengas, en fin mis agravios vengas: mas si verdad va a decir, yo me quisiera escurrir. que no hallara yo aquí un hombre, que aunque tuviera mi nombre, (puesto que mi padre fuera,) en quien mi furia rompiera? Espérate Bercebú. Quién eres hombre? oyes tú? Qué diré? ayuda san Pablo, esforzarme quiero. El diablo. Pues al diablo busco yo, tú eres el diablo? No, no soy si no Guarín. Oh vil, ínfame, ruin; en tan inútil sujeto cabe nombre tan perfeto: mi nombre usurpas, mi nombre; donde naciste di hombre? algún engaño pretendes hacer con él, tú me vendes, porque en toda esta ciudad no hay otro Guarín. . Verdad eso me ha escandalizado. Pues en el hurto te he hallado no te lo llames jamás. No haré, tú lo verás, mas di, que andas a buscar? Alguno en quien estrenar de aqueste puño el exceso. Pues si no buscas más de eso, aní está un poste bien fuerte. Mejor en ti de esta suerte mi fiereza estrenaré. Hombre o diablo déjame, eres furia del profundo? No soy si no yo, que el mundo tengo en el puño metido. Ay de mí, que me has molido De qué vives? . De servir. Eso llamas tu vivir? Pues llámase de otra suerte? dímelo tú. . Civil muerte más propiamente le llamo: cómo se llama tu amo? Otabio. . otabio se nombra? hombre, o diablo, eres mi sombra? otro nuevo engaño intentas? sin duda que me somentas la cólera en daño tuyo, como dices que eres suyo? dónde posa? . Ah de posar aquí, que se ha de casar con Belisa mi señora. Con eso acabaste ahora de apurarme la paciencia, pues llegamos a Florencia yo y otavio aquesta tarde, que es mi dueño, y tu cobarde levantas esa patraña. Tu dueño? cosa es extraña! amuéstrame el rostro, asoma; tu veniste desde Roma con otavió mi señor? aún esto sería peor, si tal me hiciese creer! por aquí le he de coger; a que fuistes? . No es notorio que por la muerte de Honorio fue a disponer la hacienda que le dejó en encomienda, en lo cual se ha detenido tres meses, y hoy ha venido a casarse con Belisa, pero con tan poca prisa, que sin verla se acosto, y recogerme mandó, porque saber no se pueda su venida. . Qué suceda esto a un hombre? hay cosa igual? sin duda en ocasión tal se me ha caido el juinio, o aqueste es hombre de vicio: mas si me quiere engañar? por aquí le he de pesear; como veniste? . A la posta, con tanta pensión y costa que lo lastan mis perniles. Mis preguntas son gentiles! a no tener yo los míos hechos de sangre dos ríos de la pasada carrera, por mí mismo me tuviera. Es aquesto encantamento? hablo? toco? miro? siento? mas si Dios y norabuena estoy muerto yando en pena! qué es esto triste de mí? no ha un momento que salí de casa en mis mismos pies! pues no digamos que es ilusión esta de Baco. No he bebido, de aquí saco que era uno, y ya soy dos, pues sus concertémonos seor Guarín multiplicado, defiéndame aqueste lado, hombre no pase esta calle sin primero acuchillarle, mientras hablo con Florela. Oh qué donosa cautela! en fin tú eres el amante de esta fregona inconstante, a ti buscaba por Dios, alto, acuchillémonos, mete mano, vente a mí. Ahora saco de aquí que este es yo, y aquesto arguyo viéndome enemigo suyo, pues nadie (aunque es barbarismo) lo fue más que de sí mismo. Y si yo soy mi mayor enemigo, será error no huir de mí al momento, pues es este el vencimiento que el mundo celebra más. Aguarda, cómo te vas? Voy de Flórela enojado, por la flaqueza en que ha dado; dila si la vieres tú, que la lleve bercebú, y a mí si la viere más. Aguarda y se lo dirás: como un corzo se abalanza, la industria todo lo alcanza. Si prosigue en este estilo la mía, tendrá Camilo muy buen fin de su esperanza. Tan forzosa es la ocasión? No puede ser más forzosa señor, que la obligación que en correspondencia horosa le tenéis a mi afición. Bien se ha visto el poco gusto que en ser mi dueño tenéis, pues sabiendo cuanto gusto de que esta ausencia excuséis, gustáis darme este disgusto. Bien pude hasta dalle el si estar en dalle remisa, mas una vez que le di, en la lealtad Dido Elisa no me ha de exceder a mí. Desposémonos primero que a Roma partáis señor, y si en esto persevero, es por estimar mi honor, que ya vuestro considero. Que dirá toda Florencia @ Biblioteca cuando de dos meses pasa que tenéis franca licencia de ser dueño de esta casa, viéndoos hacer esta ausencia, Sin habernos desposado cómo la Iglesia dispone? Si en eso me hacen culpado ay disculpa que me abone oyéndome en ese grado. Bien veis que este casamiento no se puede celebrar, atendiendo al testamento, siendo fuerza haber de estar a nuestro consentimiento En Florencia Belisario, de quien ahora está ausente, y que venga es necesario, pues demás de ser pariente es también testamentario. En tanto que viene, yo de Roma podré volver, que como os digo, quedó gran parte por disolver de lo que allá me llevó. Tal contradicción hallé en mi pecho en vuestra ausen que por gozaros dejé los negocios, y a Florencia casi en dos días llegué. Con esta misma presteza procuraré yo venir, que ausente de esa belleza un hora será vivir forzando a naturaleza. Ya veis como me dejáis con prendas de vuestro amo y si en venir os tardáis, quizá robará el dolor la prenda que más preciáis. Un mes ha que en mí he sentido que siendo una, soy ya dos, y pues ansi ha sucedido, no malogremos por Dios deseo tan bien nacido. y pues es fuerza partir, por esta noche si quiera se pudiera diferir, tarde es ya mi bie. . quisiera tan justo deseo cumplir. Mas pues que me parto ahora, creedme que importa así, quedaos a Dios mi señora, que no puedo estar aquí, ni en Florencia media hora. Una carta he recibido que me da toda esta prisa, y así que me deis os pido licencia y brazos Belisa iré más favorecido. Suplicoos que os regaléis en aquesta ausencia mía. Mientras vos ausente estéis en pena y melancolía mis regalos cambiaréis. Tú también te vas Guarín? Pues cuando viste tu andar a Saucho sin su rocín? Y diga, hame de dejar? Cómo? . Hecha matachín. Qué quieres de mí? . quisiera un abrazo. . Toma dos. Hay quien contigo se fuera; hay Guarín, mal me haga Dios si con gusto no lo hiciera. Qué me ha de traer de allá? Esto estaba yo esperando; que traer no faltará. Diga que. . Estoilo pensando; ausí por Dios, ya, ya, ya, He de traerte, y que tales de famosos han de ser. qué mi Guarín? . Cardenales; pero para los traer dame acá tus atabales, Que los míos vive Dios que me los dejó ocupados, (aquí para entre los dos) la posta en entrambos lados. Toma, toma para vos. Esos los regalos son que de ti siempre esperé, plegue a Dios que un tropezón contigo la posta dé que te mate bellacón. Ea no haya más mi bien, recogeos por vida mía. Adiós mi señor, en quien se va toda mi alegría, traigaos Dios con bien amén. Enternecido he quedado, y de tanto sentimiento celoso, y amartelado, conociendo que su intento a Otavio está dedicado. Que aunque de la posesión tengo ahora la tenuta, carezco de real acción, que aunque mi alma desfruta los gustos, es con pensión. Nunca amor contento ha dado que no sea con descuento de otro pesar redoblado. Avimo, que lindo cuento, en eso ahora hemos dado? No me tienes vivo a mí, pues que tienes que temera Oh Fabio, tú estaba no te había echado de ver. Sí señor, yo estoy aquí. No ha sido más en mi mano, ya puesto en las tuyas veo mi remedio Fabio hermano, muy bien de tu ingenio creo que no habrás trazado en vano La ficción de esta partida, ya me despedí cual viste, dime ahora por tu vida qué es lo que hacer pretendiste? Eso por un rato olvida. Ven, y déjame a mi hacer, pues a mi cargo he tomado este negocio. Entender quisiera lo que has trazado. Muy presto lo has de saber. Porque reconozco Fabio que es menester prevención contra el agravio de otavio, pues toca en reputación la calidad de su agravio. Por eso soy yo nacido, nada tienes que temer, calla, pues yo te lo pido, que este agravio vendrá a ser el agravio agradecido.

JORNADA SEGUNDA

acto segundo Quiéres volcarme el juicio? estás borracho demonio? Yo daré por testimonio, (aunque darle no es mi oficio.) Que estoy allá en otra parte, aunque aquí contigo estoy, vesme cuan cobarde soy, pues no es más valiente Marte. A cien hombres desafío, y pienso que es corta copia, y por mi persona propia diablos por el aire envío. Pues que cuando cierro el puño tanto a quien pego atosigo, que los sesos al hombligo del primero golpe acuño. Conmigo anoche reñí, y a coces y cintarazos casi me hiciera pe defiéndame Dios de mí. Estoy ya muy adelante, soy la misma valentía, ya paso quien ser solía. Qué sufra yo un ignorante! Si segunda vez repites semejante desatino, vive Dios de hacer que el vino por los hijares bomites. Mátame, yo soy tu hechura, mas la verdad he contado, no hay que dudar, yo he quedao como la malaventura. Que se halla en toda parte, no hay hoy rincón en Florencia en que no esté en mi conciene no, no hay que maravillarte. Después que yo me acosté saliste anoche de casa? Yo te diré lo que pasa, si salí, perdoname, que este diablillo de amor travieso me hizo cosquillas, y fui, qué te maravillas? Dónde fuiste? . Fuy señor En cas de Belisa suy a ver a Florela . Viote Belisa? reconociote? No, no encontré más de a mí, Que me andaba paseando de Florola muy celoso, como el toro, que en el coso está la tierra aventando. Vime, y quíseme asconder, y como asconderme vi, cual toro me acometí, y yo comencé a temer. Quise, y no pude escaparme, porque me agarré de modo, que no fuera el mundo todo bastante a desagarrarme. Entendí que era el galán que a mi Florela requesta, aquí fue señor la fiesta, puños vienen, coces van. Molime de tal manera con puñadas que me di, que me estoy temiendo aquí como si al demonio fuera. Es aquesto algarabía? qué dices? estás en ti- Digo señor lo que vi, es Griega la lengua mía? Digo que encontré conmigo. Eso no te he de creer, que en llegando a anochecer jamás estas tu contigo. Tu deviste de soñar a la sombra del tintillo. Dígalo este lovanillo que tengo en este quijar. A entenderte no me obligo, en que me quieres fundar que estás en otro lugar, estando ahora conmigo? Esa viene a ser mi duda! mas pues es, bien puede ser, soy ya otro desde ayer, quien se muda Dios le ayuda. Rieste! pues vive Dios que no cuento chilindrinas, si no verdades muy finas, y que soy hombre de ados. Tú me quieres volver loco, bien dicen, que uno hace ciento. En fin presumes que miento, contigo valgo muy poco. Si no somos dos Guarines, y el uno no me hizo aleña, que me veas hecho dueña con sus tocas y chapines. Mira si este es juramento que se me puede creer. Dos Guarines puede haber, no está en eso mi argumento. El otro Guarín que viste quién era? . Digo que yo, no preguntas esto? . No. Pues qué preguntar quisiste? Que quien era aquel Guarín con quien reñiste. . Cansado de decirlo estoy; criado tuyo, que es lo mismo en fin. Tengo otro más de a ti? Pues en eso está la ciencia. Tú me apuras la paciencia, demonio déjame aquí. Si en las manos te pusiese otro Guarím, qué dirías? Dírete que desvarías, aunque lo que dices viese. Plegue a Dios que de este agravio me vengue Belisa en fin, y que como yo un Guarín halles también un otavio. Aflígeme, date prisa porque tu siervo me nombro. Por una parte me asombro, por otra muero de risa. Esta de Belisa es la casa, di que he venido. Halles, pues no me has creído Otavios de tres en tres. Otabio dices que viene? De la ventana le vi. Baja a abrir, qué te detieue? volver tan presto, ay de mí! misterio sin duda tiene! Señor? . Señora? . Mi bien? como no me dais los brazos? Cuando remisos estén al gozo de aquesos brazos, no lo juzguéis a desdén. Mi corto merecimiento causa aquesta remisión señora en mi atrevimiento; pero en vuestra permisión mi cortedad toma aliento. Aunque dueño he merecido ser de tan sumo favor, también estoy advertido, que sin posesión mayor hubiera andado atrevido, Sin esta no me atrevía gozar tan diestra fortuna; pero ya desde este día sin intermisión alguna gozaré la que es tan mía. Cómo tan presto volvéis? bien correspondéis mi amor! Aunque irónica os mostreis mi buena suerte mejor que al deseo culparéis. Ninguno que a Roma irá presuma que breve corte a sus negocios dará, pues solo el tiempo en la Cort es quien por la posta va. Distesme de plazo un mes, yo quisiera solo un día, más sucediome al reves aquesta pretensión mía, pues cumplieron ayer tres. Meses dije, y años fueron por mis deseos tenidos, (tanto se me difirieron) años dije, y mis sentidos siglos les atribuyeron. Tres meses señor decís que en Roma ausente estuviste Siglos dije, si advertís. Siglos una noche hicistes, mucho mi ausencia sentís. luzgaba yo mi afición con antojos, de tal forma, que en pequeña digresión multiplicaba la forma del ausencia en mi opinión. Mi señora, no advertís que es vana la consecuencia que al argumento inducís, cuando tres meses de ausencia a una noche reducís! Mas no es caso muy injusto hacer tan corto descuento, que antes hacerle es muy justo, quien para este casamiento siempre mostro poco gusto. Bien señora habéis contado, bastante disculpa os doy, habiendo considerado, que aunque esté muy lejos, soy el cerca de vuestro enfado. Señor, mientras que fui mía de mi libertad use, porque en efeto podía; mas ya en vos la renuncié, vuestra soy desde aquel día. En vos estoy resiguada, ya no hay voluntad en mí que a vos no esté consagrada, vuestra seré, soy, y fui desde el punto que gozada. Y cuando de mi argumento juzguéis las causas extrañas, harán fuerte el fundamento las prendas que en mis entrañas calificarán mi intento. Mucho procuro entender vuestras confusas razones, porque vienen a tener terribles contradicciones, que no acierto a componer. En quién señora empleastes vuestra libertad? . En eso mis razones admirastes? quien más de aqueste suceso sabe, pues que la gozastes? Quién es dueño del tesoro que mis entrañas encierran? Eso es lo que más ignoro! Mucho las mujeres hyerran que aventuran su decoro! Eso me decís? qué es esto? daré voces a los cielos, pondré en aventura el resto de mi honor; obligarelos a que me venguen muy presto. Reportaos, mirad primero lo mucho que aventuráis, yo soy noble caballero, y sin razón me imputáis un término tan grosero. Yo imputar? aquí de Dios! como me podéis negar lo que pasa entre los dos; si es burla, es mucho apretar. Harto más la apretáis vos. Yo vuestra mano he tomado si no fue para asentar el casamiento tratado? yo he vuelto a aqueste lugar, ni en tres meses os he hablado? Si pretendéis por ahí, que lo que otro ha merecido se me ponga en cargo a mí, ni me siento tan rendido, ni tan sufrido nací. Conserve su posesión el dueño de tal empleo, que pues vuestra es la elección, sin duda ninguna creo que es buena resolución. Mil siglos os goce, amen el que un día os mereció; quien es, porque el parabién después de dársele yo mis amigos se le den Yo quedo desobligado de la palabra que os di, y puesto que lo he quedado, podré disponer de mí, que no estoy tan despreciado. Que no me estima en Florencia alguna noble mujer, y no es tan corta mi herencia, que no pueda entretener mi estado con suficiencia, Demás que con fundamento a la vuestra tengo acción, pues que contra el testamento hicistes nueva elección para vuestro casamiento. Hombre, hombre, desconoces quién soy? quién te da osadía para que mi honor destroces? recupera la honra mía, o vive Dios. . No deis voces. Cómo que voces no de é! Florela, Guarín, qué es esto? no veis este hombre sin fe? decildle, decildle presto lo que pasa. . Yo que sé. Qué sabéis me decís vos? pues hay quien haya sabido del secreto de los dos mas? . Si yo tal he sabido mala pascua me de Dios. Aquí estoy peloteando con aquesta buena pieza, y a bercenu la estoy dando, que me quiebra la cabeza diparates porfiando. Dice, que dos meses ha que no salto de esta caía, y yo digo que será, si eno es avií, que tal pasa el otro yo que está acá. Ella dice que me vio, y no hay quien de aquí la saque, por más que digo que no me ha visto, entiédalo el draque, porque no lo entiendo yo. Ven acá no sabes tú que otabio vino a esta casa dos meses ha ya? . Jesú, que me decís? eso pasa? si no es que como Abacuch Le trujo un Ángel colgado de un pelo dé Roma aquí; nunca yo menos le he echado. Basta, basta, contra mí estos dos se han conjurado. Vil infame Florentín, el cielo vengue mi agravio. Tú sabes qué es esto en fin? Digo yo que habrá otro otabi como hubo otro Guarín. Huélgome que me creerás, que no levanto quimeras. Adiós señora. . Ado vas Ota Mandáis algo? . Consider: la obligación en que estás. Yo señora considero que decís que estáis preñada, y que yo soy caballero. . Dame Vireno la espada que a Guntas imitar quiero. Hlorcia dame mi manto, y si no, y reme sin el publicando al mundo a españ por esas calles tras él, o por el mar de mi llanto. qué es esto Guarín? . El diab que se ha soltado en Florencia presume que aunque la hablo, que excusará en mi impaciencia la azotea que le entablo? De que te quejas traidor, pues no me quejo a los cielos de tu mucho desamor? tras maltratarme con celos tanta bravara y rigor! irasme que no saliste de aquí anoche? mas sois tales, que lo dirás. . Tú lo viste? Sí, cuando los cardenales de Roma me prometiste. Esos te puedo yo dar, aunque no los prometí, que en este particular hartos traigo. . Ves ahí que no lo puedes negar. lo me dijiste al partir aquesas mismas razones? de qué te sirve fingir? En ocasiones me pones que me venga a persuadir que fue yo el que se partió, porque yo no pude ser, pues que no estuve acá yo, y así me puedes creer que el otro yo te engañó. Qué dices, que no te entiendo? es a caso gerigonza Ni aún yo que lo estoy diciendo lo entiendo. . Yo soy peonza que así me has de andar trayendo? Vaya el diablo para puto, y arrójame acá un abrazo. ̱. A fe que es un disoluto, agradezca el picarazo que un sopapo no ejecuto. queda a Dios, que Otabio espera, Biblioteca y a la noche nos veamos. Yo cada punto quisiera, pero quedan nuestros amos como ves. . que es vinagrera. Malana estarán en paz, no tengas de eslo temor, esto que te digo haz. Siempre sus gustos amor nos los malogra en agraz. No me dirás lo que intentas? Diversas voces te he dicho, que al tiempo ya mí nos dejes, y ahora otra vez lo digo. Presto verás lo que pasa, no seas tan mal sufrido, pues el tiempo es buen maestro, y yo no soy mal ministro. Pues quieres que pase ansí, por lo menos Fabio amigo me dirás algunas cosas de esa tu ciencia, o hechizo. Quien fueron sus profesores, de quien tuvieron principio, en que verdades re funda, cuales son sus aforismos. Asme preguntado cosa que es para los hombros míos, aunque ex profeso latrato, de peso muy excesivo. Ese curioso desteo no prosigas te suplico, déjale para otro tiempo si fueres de ello servido. Aquesta curiosidad nace de haber advertido, que quien no mira los fines no palla de los principios. Después que en aqueste engaño dacional de En audamos Fabio, yo he visto que todos cuantos me ven por otavio me han tenido. Y lucédeme al reves cuando al espejo me miro, pues que nunca veo en él a otavio, sino a Camilo. Cómo pues se compadece, que conservando yo el mismo rostro, persona, y substancia, diverso al mundo me pinto. Esto no alcanzo a saber, y aunque contra tu disinio me has de resolver la duda, o no hemos de ser amigos. Contra tan fuerte conjuro, ni puedo, ni me resisto, dírete lo que me mandas, aunque en términos sucintos. Magia es bocablo Persiano, y significa lo mismo que Filosofía en Grecia; y Ciencia entre los Latinos. Ceroastro Batriano, Rey en las partes de Egipro, dio principio a aquesta ciencia, según lo refiere Plinio. Este es del mismo que escribe en sus historias Solino, que nació al mundo riendo, contra el natural estilo. Tiene mucho aquesta ciencia de efectos demonstrativos, que los que ignoran las causas los estiman por prodigios. San Agustín, Doctor sacro, largamente en los capítulos. diez y siete, y diez y ocho del décimo octavo libro De su ciudad de Dios, cuenta @ Biblioteca Nación haber en Italia oído muchas cosas de esta ciencia a sujetos fidedignos. Dice de unas mesoneras, que daban un cierto mixto de queso a los pasajeros en hechizo tan activo, Que en bestias los transformaban y habiéndolos conducido, cargados por varias partes de cosas de su servicio, Después los restituian por tiempo a su ser antiguo; poniéndolos muy distantes de aquella tierra y distrito. otras muchas cosas cuenta, que por abreviar no digo, leele, que en el verás. mil sucesos peregrinos. Y lo que me admira mucho, es lo que cuenta Virgilio en un verso de la otava Egloga, y es este el mismo. Atque latas alio vidi traducere me Mujeres hubo en Tesalia, (dice) que a fuer de exorcism transferían los sembrados de los suyos a otros sitios, También no dice Apuleyo, que trocando el botecillo, queriendo mudarse en abe quedo en asno convertido? Cuyo unguento pienso yo que aún se usa en nuestros sigl pues vemos que visten tanto el irracional pellico. (Pero en fin pasar de largo, que son cosas de un amigo,) digo que si quieres ver mucho de esto, te remito Espa lMalleus Maleficarum, Cicerón, Varrón, Ovidio, a Virgilio en sus Bucólicas, y en su natural a Plinio. ero en las unas y otras se ha de asentar por principio, según dice el Doctor sacro en el lugar referido, Que de realidad carecen, por ser su ser apocrifo, y no tener de verdad mas que un engaño ficticio. Que puesto que en lo aparente a creer nos persuadimos que es verdad lo que miramos por el simil concebido, ste concepto se causa como sucede al dormido, que sueña lo que no es, y lo aprueba allá enlo intrinseco Esto el Mago con sus artes en los extraños sentidos causa con hierbas, palabras, caracteres, y ligilos. Por manera, que mi ser naturalmente adquirido no puede el Mago quitarme, porque este es poder divino. Puédeme hacer creer con presupuestos sosisticos, que es la noche claro día, que el casto cisne es un grifo. Así pasa en nuestro caso, tal en la idea te pinto de Belisa, y los demás que he bastado a persuadirlos Que eres otavio, y que yo soy Guarín, y es desvarío, pues para tal persuasión no hemos mudado el vestido. Esto es cuanto a tu pregunta, a quien creo he respondido, puesto que en breves palabras lo que es de saber más digno. He quedado satisfecho en mi duda, porque he visto el fundamento que tienen las razones que me has dicho. Mas dejando estos sucesos, será tiempo Fabio amigo que te pregunte yo el fin en que han de parar los míos. Oh qué terrible que estás, presto pones en olvido las suplicas que te hago, no es tiempo otra vez lo digo. Vamos en cas de Belisa, a donde te certifico que anda el diablo suelto ahora, y es necesario mi auxilio. Cómo ansí? Desde aquí allá te diré sucesos lindos, y el modo que has de tener para poder divertirlos. Qué ha pasado? . Ve señor y apercibe. . Ya apercibo, prosigue, y di lo que pasa. Pues está atento, y prosigo. determiva ra Quién a priesa a un erros sed Es justo que de espacio se arrepienta; Muchos disgustos a un placer aumen. Quien el fin al principio no examina. Tire cuerdo del gusto la cortina Quién consultar al desengaño intenta, Y en el verá, que su pasión violenta A futuras desgracias le encamina. Consuelo tiene, quien por propio gusto A mayores pesares se aventura, Puesto que duren un espacio eterno. Mas ay de quien forzada a un caso injusto Se obligó a semejante desventura, Y a penar sin disculpa en el infierno! Señora, señora, albricias. De que las pides Florela? De qué otavio mi señor por la posta ahora llega. Y pues, qué infieres tú de eso? No será justo que infiera que vuelve a pedir perdón de la pasada pendencia? No fue la causa tan flaca, que me obligues a que crea que con buen intento vuelve, cierra todas esas puertas. No quiero ver a ese hombre, déjeme con mis ofensas, que la vista del contrario siempre la herida refresca. Ya no puedes excusarte de su vista, ten paciencia, y haz de la necesidad virtud, pues eres discreta. Cómo la pelota suele. volver de la mano diestra al lugar de que partió, y tal vez con más violencia. Yo de la ocasión sacado en el corredor de ausencia, soy vuelto por el amor jugador de gran destreza. Partí de aquesta ciudad, y a cosa de doce leguas me alcanzó cierto hidalgo, que también refide en ella. Proseguimos el viaje, y entre pláticas diversas venimos a dar en una harto extraordinaria y nuev Digo nueva, para mí, que aunque curial en Floreno jamás entendí tal cosa, ni entendida la creyera. Mas certifícolo tanto, y con tantas consecuencias la apoyó, que fue forzoso de todo punto ercerla. Es pues, que vive aquí un homb tan diabólico en las ciencias de Mágica, que hace cosas que excede a naturaleza. Tiene también un criado tan versado en todas ellas, que a Zoroastro y Merlín dar aforismos pudiera. Transfórmanse en varias forma ya de hombres, ya de bestias ya de aves, ya de plantas, d de otras cosas diversas. n embustes semejantes han dado en una quimera, que abrasarán la ciudad luego no se remedia. o es, que se transforman, imaginarlo embelesa) por gozar mujeres nobles de sus dueños en la ausencia sus personas, de modo que con muchas congruencias a verisimilitud de sus engaños asientan. receloso de un daño tan grave, volví las riendas, dando de mano a negocios donde el honor se interela. dme pues mi bien los brazos in culpar mi diligencia, pues no nacio vive Dios le duda que de vos tenga. Es ilvsión del sentido? cielos que máquina es esta? daré crédito al oído donde la vista le niega? icho tengo que advertir en ocasión como esta, mayor, que la que yo tengo necesito la prudencia. esto es hecho, el sufrimiento en las mujeres de prendas, es timón con que la nave le sus flaquezas gobiernan. simular me conviene o pasado, ahora sea verdad lo que uso conmigo, o lo que de nuevo cuenta. e el tiempo tiene de ser quien estas nuyes resuelva, doliéndose de mis daños, y premiando mis firmezas. Pues mi señora, qué es esto? conmigo tanta esquiveza? como me negáis los brazos siendo mis más dulces prendas? No es maravilla señor que imaginar me divierta, si sois vos mi propio dueño, o la fantástica idea De ese embustero, o demonio, muerte de las honras nuestras, que con tan arduos embustes ceba su apetito en ellas. Que seguro tendré yo que satisfacerme pueda de la verdad de este engaño, dónde tanto honor se arriesga? Acordaos de las palabras que aquella noche primera que merecí vuestros brazos os dije, que fueron estas. Guarín, que me dices de esto? es la verdad lo que cuenta de este encantador tu amo? triste de mí si lo fuera! No hay más verdad en el mundo pues qué hay? . con que me ofrezcas secreto, te lo diré. Si te ofrezco a fe de verás. A fe de verás no más? Pues qué quieres? . Tan a secas? miren que por vida tuya al bellacón se le suelta! Yo la juro, dilo, acaba. Sabrás que una linda fiesta tuvimos esta mañaba. L, cómo? Quedo no lo entiendan. Estuvo otro otavio acá, Ndacional de y a fe que el bellacónera géntilmente redomado. pues cómo así? Fl. olio la mecha y huyó el tiro que le hacían. No dirás de qué manera? Diole con la preñez luego, y el sacó pasos a fuera. Y qué infieres de eso tú? No sé lo que inferir pueda. Pues has de saber que entabla el Mago así su cautela. Luego el Mágico era aquel? Sí, y uso de aquella treta, para comenzar con burlas lo que acabara de verás. Ánima Cristi, Jesús, de temor estoy ya muerta, no estoy más en esta casa. Oye, escucha, no seas necia. Trujo a caso otro Guarín? Habla bajo, que sí. . Ea, jugose un poco de manos? apostaré que lo niegas. Mal año para el bellaco, a mí con aquesas fiestas? mejor le conocí yo mi Guarín, que ello que se era. Con señas tan evidentes ninguna duda me queda. Vos sois mi señor y dueño, y yo soy esclava vuestra. Pues porque no os quede duda, caso, lo que Dios no quiera, que este embustero, o demonio a algún engaño se atreva. Dadme, pondreme esa banda, que ella podrá haceros cierta de esta distinción. Tomalda, que es prevanción muy discreta. @ Bustioteca Naciona Toma esta cinta, y pondrás! en el sombrero, y con ella te podré diferenciar. Estímola por tu prenda. Y ad perpetuam rer memoriam quedará en las entretelas de mi corazón. . Escucha, voy, que llaman a la puerta. Y por más confirmación de mis verdades finceras, mañana quiero tomar la bendición de la Iglesia. Viváis mil siglos amén, pues que con ello se cierra a mil sospechas del vulgo, y a muchas mías la puerta. Leónora de un coche agor a nuestra puerta se apea, donde aguarda para verte, que la mandes dar licencia. Leonora? Quién es León No es muy mala la desecha es la hermana de Camilo, y otro tiempo pasión vues Hay más graciosa ocasión Tabio escucha. . Ten pacir que has de ver milagros hoy Lindo paso de comedia. Qué dices, he andado bien? fingi bien? . En tal escue andas, para no aprovar, oye, que tu hermana llega. Jesús señora Leonora, cómo es esta novedad? vos en mi casa? . Señora, no ha sido en mi voluntad nuevo lo que veis ahora. ausencia de mi hermano, y mis indisposiciones el término cortéfano me limitan. . Aficiones todo imposible hacen llano. Leonor, Dios os bendiga, que como un Ángel venís, no excusáis aquesta higa; yo no sé como decís que estáis indispuesta amiga. es la regla general que usamos para encubrir el defecto natural, que no pudo reducir el remedio artificial. unque vos sois excepción de esta regla, pues el cielo os dio en todo perfección. Vos lo decís, crecrelo, puesto que lisonjas son. tas pido que excuséis, que es hacerme mucho agravio, y porque las olvidéis, digo, que al señor otavio por largos anos gocéis. lucha parte me ha tocado de vuestro gusto. . Eso creo, y en ello le habéis pagado el retorno a mi deseo en vuestro empleo ocupado. ste sea el que merece vuestro sujeto divino. Qué tornamos me parece por el pasado camino, y de llaneza carece. Quiero ver a vuestro esposo, y ofrecerme a su servicio, que hombre que fue tan dichoso de mereceros, da indicio de mérito generoso. Esa es merced infinita; el llega a veros. . Señora, ya sus glorias resucita Belisa, gozando ahora tan desieada visita. Aquí es Troya. . Santo cielo esto vine a ver en fin! Jesús sea conmigo. . Al suelo cayo. . Torciose el chapín, la mano tiene hecha un hielo. El color se le ha mudado, . mal quién ama disimula! su desmayo he penetrado, que siempre un pecho regula por si el ajeno cuidado. Leonora, Leonora, amiga, Haced traer una caja. Mucho la pasión me obliga; mas pues riño con ventaja vano temor me fatiga. Toma esta llave Florela, pero no, que no sabrás, ven conmino, y sacarela: mientras disimulo más, mas el temor me desvela. Ah mi señora Leonora, que inopinado accidente os ha sucedido ahora? llegad aquí en que se siente, qué es esto? Jesús señora! Arrastrad aquí una silla, parece que un sudor cobra. No es muy grande matavilla, supuesto que en ella obra de amor la zarzaparrilla. Tiene jarabe el amor más sudativo que celos. En muchos muda el color. Qué es aquesto santos cielos? conmigo tanto rigor! Señora? . Cruel tirano que me quieres? suéltame, ya no es tuya aquesta mano, nunca menos sospeché de tu proceder villano. El decoro milagroso alabo de mi recato, que habiendo de ser forzoso conocer tu pecho ingrato, viene a ser menos penoso. Bien se que no te obligue del modo que pretendiste, mayor obligación fue negarte, si lo advertiste, lo que sabes que negué, En los hombres de opinión que aspiran a casamiento, se dobla la obligación cuando a un mal pensado intento se niega la ejecución. Si es sola la honestidad en la mujer el decoro, que le da más calidad; perdido aqueste tesoro, lo que queda es vanidad. Demás, que si aventurara un dote tan soberano, (aunque al Duque le entregara) tengo yo tan novie hermano que su honra restaurara. Y aún si llegara a entender que paleabas su calle en razón de pretender, (no digo yo de agravialle, que esto no pudiera ser, Porque tiene el fundamento la torre de su valor en muy profundo cimiento) sino en ganarme un favor, aunque para casamiento. Sin que hubieran precedido intercesiones muy graves, que le hubieran reducido a permitirlo, ya sabes lo que hubiera sucedido. Y no creas que el perderte causa en mi alguna pasión, ni que por venir a verte he ouicado esta ocasión, que ierá lesvanecerte. A lo que solo he venido es a darte el parabién del estado recibido, este te de el cielo amen tal como yo se le pido. Quinérate responder, pero ya Belisa vuelve, y hay mucho que resolver; esas lágrimas disuelve, que mañana te iré a ver. Sospecho que llego tarde, excusadme en la tardanza. Ay amiga, el cielo os guarde, poca ha sido mi templanza, de celos el pecho se arde. Perdonad, no fue en mi mano, estos desmayos me dan después que falta mi hermano. No me espanto, si darán, que la causa no es en vano. Cobrado habéis el color, comed de aquesta conserva, que es de azahar, o de su flor. Quién los azares conserva, . encuentros sabrá mejor. Sois vos otande conservera. ̱. Cómo, que a mis ojos pase esto, y de celos no muera? fuego que a los dos abrase, y yo que se le pusiera. Digo que no le ha tocado la mano Otavio a Belisa. Pues no se han ya desposado? anda, que es cosa de risa. No basta haberlo jurado? No le tiene dentro en casa, y en nombre de su marido? pues tu ignorancia es bien crasa si a eso te ha reducido. Oye, y sabrás lo que pasa. as has de jurar primero el secreto. . Jurarele, ya le juro. . Aqueso espero. a. Pues qué he de hacer? . Haz la L, a. Vesla aquí; ya eres grosero. Mira que me lo has jurado; has de saber que los dos tienen (quedito) trazado. De casarse? . No por Dios; oye, escucha, han concertado se la hacienda se divida entre los dos por mitad, y estando así repartida, cada cual su libertad goce, sin que al otro impida Y luego? No te des prisa, que será cortar el hilo que llevo. . Pues bien? . Belisa se ha de casar con Canno. Y otavin? . Cosa es precisa Que se case con Leonora, porque este el concierto es. Qué me dices? . Lo que ahora ha pasado entre los tres. Cuéntaselo a mi señora, y las albricias partamos. No digo que no conviene? ahora en aqueso estamos? ese valor en ti tiene el secreto que juramos? Ansí, olvídeme por Dios digo que yo callare por vida de ambos a dos. El secreto en mujer fue lo que en el catarro tos. Toda aquesta prevención es para obligarla ahora a que de mi relación le de cuenta a su señora en la primera ocasión. Con lo cual se hirá entablando de mi nuevo engaño el fin. No dirás que estás hablando entre los dientes Guarín? Estaba considerando, Que si Leonora se casa con otavio, como digo, puesto que tu amor me abrasa, que tú te cases conmigo, y se quede todo en casa. No soy mía. . Cómo ansí? Porque soy toda de Fabio. Ansí, ansi cuerpo de mí! . con eso pespunto el labio, perdona si te ofendí. Muy grande merced recibo, cuanto os puedo persuadir por grado superlativo, que en razón de recibir mercedes, jamás me esquivo. Ya que a horarla habéis venido, no os iréis sin ver mi casa. La honra he yo recibido. Qué tal miro? qué tal pasa? lacayo en fin mal nacido! Entrad, y merced me haréis, que de algunas niñerias que tengo, participéis. Yo acepto, porque las mías cuando seáis servida honréis. Dadnos licencia señor. A mí, para acompañaros que me la deis es mejor. que daos. . no quiero ocuparos. Háccisnos mucho favor. De celos perdida estoy. Celos me tienen perdida. Beneno he bebido hoy. Beneno fue mi bevida. Muerta quedo. . Muerta voy. Qué dices Fabio de aquesto? Que para el intento mío el negocio va bien puesto. De tu industria más confío: cuando acabaremos? . Presto. Que Leonora a otavio amaba, y que yo no lo sabia? Fabio aquesto es cosa brava. Sufre, que la traza mía en ese apoyo estrivaba, @ Biblio Tú no te quieres casar con Belisa? . Cosa es llava! Pues si se ha de efetuar, es forzoso que tu hermana la mano a otavio ha de dar. No pierdes reputación en aqueste casamiento, i guales en sangre son. Y tú sabes el intento de otavio en esta ocasión Pues de que sirvo en el mú si eso no tuviese efecto? En ti mi remedio fundo. Ser en ello te prometo un Zoroastro segundo. No quieres mucho a tu esposa! no es muy grande su pruder En cuanto al amarla, es con que no admite competenei en cuanto a prudencia es Do Crece amor cada momento en mi pecho de manera, que me persuade su aumen que está en mí como su esf pues está en mí su alimente Sabes lo que se me ofrec de ese tu amor verdadero? que al del dinero parece, porque el amor del divero crece cuanto el mismo cro Lo que más vengo a ten en mi buena suerte, Fabio, es, que si aquesta mujer se ofende de aqueste agra me tiene de aborrecer. Ya he dicho que soy na y esto supuesto, el temer en ti impertinente ha sido porque este agravio ha de el agravio agradocido.

JORNADA TERCERA

acto tercero Eso me cuentas Clavela Esto Guarín me contó. Que sea verdad, o no, poco el pecho me desvela. Auda, que creer no puedo que no sientes otra cosa. Gócese allá con su esposa: con gusto infinito quedo. Quien vio lo que vi, creera semejante desatino? Lo mismo que tu imagino; pero en fin ello dirá. oy no dijo que vendría a verte? . Que venga o no qué importará? . Que se yo: que gentil hipocresía! lien se que otra cosa sientes; ea, todo se me alcanza, haz de mi más confianza, que no es bien que así me afrentes. Mal se te mira en los ojos el gusto que has recibido. Clávela, ya te he pedido que excuses de darme enojos. yo me verás en tu vida si de eso me tratas más. Oh qué rigurosa estás, celos te tienen perdida. Yo celos? por qué razón? nada Otavio me ha llevado; si en efecto se ha casado, cumplio con su obligación. a que puede aquí venir si a dar disculpas, es tarde. Señora, así Dios te guarde que no me has de persuadir Con tu disimulación, que te da desabrimiento del tuyo y su casamiento el trueco y resolución. Que a tal te hayas persuadido? que fundamento has hallado en quien hayas apoyado engaño tan conocido? No advertiste en el imperio con que en su casa mandaba? aquello no descifraba todo ascondido misterio? El que marido no fuera, (sin más indicios que dejo,) nunca con tanto dospejo en casa ajena estuviera. Todo lo noté Clavela, y así vengo a reducirme a que no has de persuadirme a semejante novela. Quien bien ama, tarde olvida, entre amantes no hay agravio, necio será quien de Otavio señora perdón te pida. Ojalá y por esta puerta le vieras entrar ahora. Ya mi señora Leonora de hoy más podéis estar cierta, Que hay muchos hombres con fe, y que en todas ocasiones cumplen sus os ligaciones, como yo las cumpoire. Jesús señor, ay de mí! quién os dio aquesta licencia? que dirá toda Florencia de veros entrar aquí? Triste de mí, si entendiese Belisa aquesta visita! Siendo quien la solicita, no es posible que le pese. Reportaos, no os alteréis, que si a vuestra casa vengo, mandato preciso tengo de esta carta, conocéis La letra? . No es de mi hermano? Un pliego suyo he tenido en quien vino. . He recibido merced. . En serviros gano. Leelda. . De buena gana. que ha días que la deseo, con vuestra licencialeo, (dice) A Leonora mi hermana. Los negocios a que vine de suerte se han dilatado, que aunque crey no estar uno, dos meses se van pasando. No se ha ofrecido ocasión, (si muchas he deseado,) de escribitos, hasta ahora que por haberla lo hago. Frame dado para hacerlo un propio el señor otavio, que envió de esa ciudad dirioido a mí el despacho. En el cual me comunica un bien dichoso contrato, que por vuestro bien y el mío estos días se ha asentado. Ya tenéis larga noticia de lo que comunicamos sobre el amor de Belisa vos y yo los días pasados. Pues tenelda ahora también, que todos los intérbalos que obstaban la gloria nuestra, felicemente han cesado. La causa no la ignoráis, supuesto que sois el arco que serena estas borrascas, harto os he dicho, mirado. Mas dejando circunloquios, quiero deciros más claro, que mé manda que permita le deis de esposa la mano. Y que me la de Belisa con tal prevención y pacto, que faltando sucesión en cualquiera de los cuatro, Suceda el que más viviere la hacienda toda heredando; lo cual en mi nombre y vuestro con gusto tengo aceptado. Estaré en esa ciudad para veinte y dos de Mayo en la noche, que aunpue son diez días, serán diez años. Téngome de ir a apear, que ansí me lo han ordenado a la casa de Belisa mi bella esposa, y por tanto Conviene que allí os halléis, para que en solo un teatro el santo Himeneo junte de todos cuatro las manos. Mas llevad por advertencia, que importa mucho en el caso, no hablar a Belisa en esto, el por que sabréis de espacio. Con nombre de visitarla podréis ir allá, y con tanto, Dios os guarde, de Palermo, treinta de Abril, bro hermano. Qué decís? Digo señor, que este lavor estimando, estoy dispuesta a seguir lo que ordénare mi hermano. Oíd, de esa suerte os vais? Quién la vio melindreando, que importa que venga, o no; y mire en que paró al cabo. Aguarde, también se va? Ya no le he dicho que Fabio me tiene, de que le sirve derretirse al seo lacayo. . Qué te parece? . Que va divinamente trazado; aquí estoy, y entre mí mismo de risa me hago pedazos. Yo no acabo de entender Fabio dónde caminamos? como habemos de salir con aqueste nuevo engaño? Como piensas reducir a nuestro concierto a otavio, estando de él tan distante, y siendo tan breve el plazo? Hate salido hasta aquí de todas cuantas entablo alguna traza en vacio? no las vas todas logrando? Pues calla tú, y ejecuta cuanto te ordeno. . Ya callo, mas vive Dios que el temor no se me quita del lado. Bravo enredo es, si se logra. Yo confío de lograrlo, que es gran ventaja en nosotros ser tan señores del caso. Por Dios que si fuera vivo en aquestos siglos Plauto, que págara a peso de oro el entedillo del diablo. Porque si el de Anfitreón escribio con tanto aplauso, vestido este de sus versos y sentencias, fuera rato. Suceso ha sido notable? mas qué talta? . que nos vamos a prevenir a Belisa primero que llegue el caso. Que le habemos de decir Desde aquí allá ire trazando otro entedo, que por Dios que no lo tengo pensado. Sin embargo que he probado con muchos la intención mía, que tu depongas querría tu dicho en lo que ha pasado. Ya los suyos depusieron, Márcelo, Claudio, y Antonio, y son los que testimonio mejor de mi ausencia dieron. Pues los tres fueron conmigo a Roma. . De aquesta aulencia hasta volver a Florencia puedo yo ser buen testigo. Pruevo así la cobartada, y provada su preñez, es forzoso que el juez, viendo mi intención provada. Por sentencia me publique heredero solamente, y como a parte obediente todo el dote me adindique. En fin, para que se acabe la sumaria, dirás tú lo que supieres. . Jesú, quien mejor que yo lo sabe? No digo yo lo que he visto, mas lo que no vi diré, como no toque en la Fe de mi Señor Jesucristo. Del cielo abajo, imagina el dicho, ponle pintado, como no quede obligado a mitrina, ni chamusquina. Seré el primero en el mundo que diga lo que no vio? venga el escriba, que yo en tu justicia me fundo. Pero aquí para entre nos quien la dichosa será que esta herencia gozará contigo mediante Dios? Vaya la ración de hoy, que digo quien ha de ser esa dichosa mujer, aunque Astrólogo no soy? Di, que no lo negare. Quieres que lo diga? . Dilo. Es la hermana de Camilo? Quién te lo dijo? . Acerté? De aquellos siglos dorados me quedó esta presunsión; es ella? . Tienes razón, conociste mis cuidados. A buena dicha he tenido de Belisa la elección, pues tan dichosa ocasión a mi deseo ha ofrecido. Con hacienda y calidad el paso a mi intento allano, escribir quiero a su hermano en esta conformidad. Y se que lo estimará, pues así se reconcilia el odio que a mi familia y suya tuvieron ya. No pongo en tu casamiento duda; mas si vengo al mío, totalmente desconfío, que es terrible impedimento Casarte tú con Leonota, pues Florela ha de querer ser del criado mujer del dueño de su señora. Y en esto recibo agravio, que quiero bien a Florela. Casarete con Clavela. Guarda; desecho de Fabio! no me pongo yo zapato que primero otro rompio. Todo lo dispondré yo. Sí, sí, entre en el contrato. Si de mí te has de servir así tienes de trazarlo. Ven, y darasme un caballo, que al momento quiero yo A presentarte, y dirás tu dicho y deposición, con lo cual la información sumaria rematarás. Porque esta noche pretendo que vaya el Gobernador a confesarla. . Señor, Flórela mi racomendo. Enefeto se ha casado Leonora? . Y en la elección de esposo, su discreción bastantemente ha provado. Y aunque alguno habrá juzgado el hacerlo a liviandad, cuando no está en la ciudad su hermano, disculparala viendo que el novio la iguala en hacienda y calidad. Sus parientes del no apruevan con gusto este casamiento, no porque el merecimiento que hay en Leonora reprueban, sino porque intento llevan de casarle en otra parte; y contradícenlo de arte, que el padre por divertirle ha querido reducirle al ejercicio de Marte. A mí, que su amigo soy, parte de todo me han dado, y como tal, obligado a darles favor estoy, y así concertamos hoy, para que esto tenga efecto, que se casen en secreto, que una vez hecho, después cosa necesaria es que trueque el padre el decreto Vendrán pues con ocasión de honrar nuestro desposorio, a donde el suyo notorio harán sin contradicción: y adquirida posesión, (mediante el santo Himeneo) de su deseado empleo, aunque el modo es helandestino, no tendrán después camino de impedirles su deseo. Mucho de este gentilhombre las partes exageráis, solo falta que digáis, si puedo saberle, el nombre. Aunque el callarle os asombre, aveisme de perdonar, dad a la ocasión lugar, que ella os lo dirá en llegando. Eso al negocio importando cesaré de preguntar, Hórela podrá llevar señora un recaudo vuestro, suplicándole, que nuestro desposorio venga a honrar, vos no le habéis de tratar cosa de su casamiento, aunque venga, que este intento ha de ser decir y hacer, porque no lo ha de saber aún el mismo pensamiento. Prometoos que he recibido del suceso sumo gusto. Que lo celebréis es justo, y calléis como he pedido. Haced cuenta que al olvido este secreto encargáis; callare como mandáis, no diré nada a Leonora. Así conviene señora que lo que os pido cumpláis. Con esto a prevenir voy algunos deudos y amigos, que vengan a ser testigos del bien de que dueño soy: dentro de dos horas doy la vuelta, haced vos mi bien vengan los vuestros también; y quedad a Dios, que es tarde, un siglo el cielo os me guarde. Ya vos mil siglos amén. A que podré atribuir el secreto de esta boda? mal mi pecho se acomoda, si verdad he de decir: agasajar, y admitir en mi casa esta mujer, que la ruina ha de ser del sosiego de los dos, deme la prudencia Dios que sabe que he menester. De la visita padada su pensamiento entendí, supuesto que no le di a entender del mío nada: vi su pasión declarada, incitada de su agravio, diciéndome mal de otavio, porque la propia pasión ciega siempre la razón al sufrimiento más sabio. Díjome por buen estilo, como mi esposo sabia la correlación que había de amor entre mi y Camilo, y aunque yo le quebré el hilo de aquesta converlación prosiguió con su intención de forma que me enfadé, supuesto cuatolere su agravio con discreción. Así que habiendo entendido de sus avisos el fin, y que fueron solo a fin de acordarme lo que olvido, en mi había introducido propósito irrevocable de dar a su inmoderable término el vale postrero, porque ya la considero cuanto celosa intratable. Mas pues ahora se casa, como me refiere otavio, no procederá en mi agravio, a sus celos pondrá tasa: venga en buen hora a mi casa, caseso con quien pretende, que así mis celos suspende, quietarase mi marido, de quien recelo he tenido que por amarla me ofende. Yo tengo esa confianca, y espero en todo buen fin, aquí presento a Guarín por testigo en mi provanza. Yi merced le examine con toda puntualidad, y en casos de calidad si dudare le encamine. Que no es prático en efecto, y en ocasión semejante un deponente ignorante quiere escribano discreto. Bien puede perder cuidado Vi merced, que en mi oficio, (sin ajeno perjuicio) ninguno me la ha ganado. Creolo: en resolución Yi merced me la haga, y reciba (no por paga) por ahora este doblón. Que si con el pleito salgo tendrá famosas albricias. Si tengo tales primicias de vuestro valor hidalSo, Muy buenas me las prometo: y si como lo deseo sucede, sin duda creo que tendrá dichoso efecto. Voyme, examínese luego, que importa la brevedad. Harelo: hermano aguardad un momento solo os ruego. Mientras signo una escritura, que el dueño aguardando está. Pues entre tanto, será razonable coyuntura De ye aquí a una cierta hermita, en que tengo devoción de rezar cierta oración con que la sed se me quita. Famosa ocasión se ofrece para la pretensión mía, sin duda a toda porfía aqueste edificio crece. El ingar quiero ocupar que Guarín desocupó, porque en la provanza yo pueda ocupar su ingar. abuste muy galabo, a efetuar: os que la ha de mamar el escribano. que nombre, o calidad, iniere a averiguarse, de poder bautizarse qejante falsedad? te del escribanismo, cuando la fe interpongáis de advierto que exclayáis la ley si ejear exorcismo. Olo que pasa en el mundo, si no lo remedia el cielo! Que se ha ascondido recelo el centro del profundo. s ahoras ha que no puedo hallar a Tabio en Florencia, aunque en esta diligencia los ojos de Argos excedo. En Sono Tabio? Qué hay de nuevo? Dos horas ha que te ando por esta ciudad buscando. Tu diligencia no apruebo. Pues corre ya por mi cuenta sacarte con brevedad a puerto de claridad de esta borrasca y tormenta. No me has de preguntar cosa, sino estate por ahí, y en viendo venir aquí, que será cosa forzosa A Guarín, fingiendo que eres Otavio, dile que ya su dicho no importará, entre tanto que confieres Tu pleito con un Letrado de ciencia y satisfacción, y que esta resolución en este punto has tomado. Porque quieres excusar el pleito siendo posible, que en modo más apacible os vengáis a conformar. Llevarasle de aquí al punto, sin detenerle un momento. El fin de ese pensamiento que me digas te pregunto? Eso no te importa ahora, el tiempo te lo dirá; solo lo que importará es que vayas de aquí a un hora Llevando a Guarín contigo acás de Belita, en nombre mío. Tú harás que me asombre! en tu nombre? No te digo Con el de Tabio, que en fin hasta venir a acabar esta historia, he de guardar siempre el nombre de Guarín. Haras que aqueste listón se le ponga en el sombrero. Ya casi penetrar quiero tu intento en esta ocasión. Pero qué tengo de hacer hablando a Belisa? En todo guardar con discreto modo lo que tratamos ayer. Ve, que allí está ya tu hermana, y Otavio. Temblando voy. Mientras yo contigo estoy toda confusión es vana. También el Gobernador hallarás allí. A qué efecto? Conviene, que este secreto allá lo sabrás mejor. Solo te quiero advertir hagas según la ocasión se ofreciere, con acción libre en hacer, y en decir. Vete pues por esa calle por donde vendrá Guarín, y haz lo que te digo en fin, que al tienes de encontrarle. Y déjame estar aquí. Cielo, en qué ha de parar esto? yo me voy. Sí, vete presto, que importa que se haga así. Bien podéis entrar, que ya desocupado he quedado. Ya estaba bien enfadado, si verdad a decir va. Que ha un hora que aguardo aque No pude desocuparme primero; así perdonarme podréis. Ya lo estáis por mí. s, Estimo en lo que es razón esta merced que me hacéis. La fuerza de obligación no quiero que exagereis con esa demostración. Pues cuando no interesara lo que sabéis que intereso; mi deseo me obligara a que con mayor exceso mayor fineza mostrara. Está bien, sentémonos, y tratemos de otra cosa por vida de ambas ados, que venís como una rosa, bendigaos Leonora Dios. No sé qué gracia os tenéis, que de suerte sazonáis cualquier gala que os pona que aunque (al descuido) toda la sal que queréis. Oh cómo sois lisonjera! siempre dais en mi hermo como si yo no supiera lo que mi espejo murmura detrás de su vidriera. Gracia tienen esos rizos Un poco el rostro acompañan. Trajes son advenedizos, algunos el rostro extrañan. Y cuáles son? Los postizos. Y hay quién use esa quimera? Infinitas. No las nombres. Es esto en tanta manera, que por imitar los hombres dan en traer cabellera. Picante es algo el conceto, muchos volos derribáis. No fue mi intento os prometo satirizar. No mostráis llaneza en el cuodlibeto. No a fe, no soy tan aguda como vos me presumis. Jamás os tuve por muda; pero como vos decís, el tiempo tado lo muda. No es bueno que en mi juicio crey que estabáis casada! Muy bien distes de ello indicio en la visita pasada hecha con tanto artificio. Hasta ahora no lo estoy, mas estarelo Leonora siendo servido Dios, hoy. Gozaos mil siglos señora: asegurándome voy. Lógrele vuestro deseo del modo que le aguardáis. Esa merced de vos creo, y con el vuestro tengáis muy felicísimo empleo. Parece que se declara, sin duda es mi suerte cierta. Que bien dicen que en la cara tiene el corazón la puerta de sus pasiónes Jurara Yo el suceño, a no saber por cierto su desposorio, pues le hace el rosicier de su rostro, ya notorio que hay que fiar en mujer. Ayer a otavio adoraba, y hoy con otro se consuela. Pensando Belisa estaba cuan ligero el tiempo vuela, lo que ayer hizo; hoy acaba. Eso imaginaba yo; basta que ese pensamiento con el mío se encontró. Es posible? pues qué intente a pensarlo os obligó? Algún oculto furor estos efectos despide por secreto superior. Licencia para entrar pide el señor Gobernador. Que entre su merced le di. Juzgaréis a maravilla, si es justo decirlo ansí. Hola Florela, una silla. Sosegaos, ya estoy aquí. Ver que a vuestra casa vengo con aquesta prevención. Aunque a novedad lo tengo, considero la ocasión, y así las gracias prevengo. Mil años mi cala honréis, porque todo honor le cuadre, que cuando así le paguéis, bien a mi difunto padre aqueste honor le debéis. Ya me comienzo a alentar con un favor tan notorio, viniendo a considerar que hoy en nuestro desposorio ocuparéis su lugar. A otavio le supliqué esto mismo os suplicase, y habrá un hora que a ello fue, que no es justo que me case sin que esta obediencia os dé. Es otavio vuestro esposo? Pues eso ignoráis señor, sabiendo que lo es forzoso, no solo por su valor en esta ciudad famoso, Si no por el testamento de Filiberto mi tío, que con este aditamento califico el dote mío para aqueste casamiento? Y esta en efecto tratado (aquí para entre los dos) el casamiento? Asentado está, pues mediante Dios hoy quedará efernado, Cuanto habrá que a otavio vistes? Un hora habrá que salió de casa. Reconocistes su intento? Sospecho yo Pues no le entendistes. Ay alguna novedad? Mas sola quisiera hallaros, vuestra silla más llegad. Cómo? Habéis de reportaros. Válgame Dios! Escuchad. Clávela yo estoy vendida, esta es traición declarada. Repórtate por tu vida, aguarda el fin. No me agrada visita tan prevenida. Qué infieres? No sé que infiera; mi desdicha inferir puedo, que si yo discreta fuera, hartas voces me dio el miede si yo entenderle quisiera. Qué temes? Temo Clavela alguna traición de otavio. En qué fundas su cautela? hasle hecho algún agravio? No, pero el alma recela. A tal estáis persuadido? ese es engaño notorio, Otabio es ya mi marido, y a honrar nuestro desposorio solamente habéis venido. Muy diferente es su intente según ha dado a entender; ya os he dicho lo que siento, y cuan fuera está de hacer con vos este casamiento. Y porque creáis de mí que no trazo vuestro agravio, vuela en un instante, y di, que yo le suplico a otavio se venga al momento aquí. Con esta satisfacción satisfechos quedaremos, y si es otra su intención, para tan graves extremos no habrá tenido razón. Y hoy señor os ha pedido hagáis esta diligencia: Del modo que he referido. Si lo pidio, es insolencia, de quien el castigo os pido. Yo señor soy ya su esposa, y tiene en mi prenda suya, y si pretende otra cosa, que mi honor me restituya será cosa muy forcosa. De vuestra parte un recado acabo de recibir, por el cual me habéis mandado señor que os venga a servir. A buen tiempo habéis llegado somad silla. Así estoy bien. Tomalda, y llegaos a mí, e conviene así también. Ay Dios, qué es esto que vi? los cielos favor me den. La duda está manifiesta, Otavio verdad me dijo, a creerlo estoy dispuesta, y con razón lo colijo, pues no trae mi banda puesta. Este es el encantador, y su criado es aquel; que bueno ponen mi honor, mas yo volveré por él; suplícoos que oyáis señor. Este embustero que veis, (llegados más os suplico) no es como pensáis otavio. Qué me decís? Lo que digo. Es, señor, que este embustero con diabólicos hechizos tiraniza con sus formas la honra a nuestros maridos. Él, y este criado suyo, que tan propios habéis visto que a Otavio y Guarín parecen, no lo son. De vos me admiro! Eso tengo de creerr por bien extraño camino prevenís vuestra defensa; no se si en ella os admito. Pues para que os admiréis de verás, quiero deciros lo que en este caso pasa. Gracioso caso; decildo. Pluguiera a Dios fuera ansí, muy dichoso hubiera sido en merecer esa dicha, de que siempre me vi indino. Lo que puedo aseguraros es, que el principal disinio que llevo en aqueste pleito, atiende solo a serviros. Quiera Dios que con el salga, que si salgo, os certifico, que hacienda y dueño veréis luego a vuestros pies rendidos. No fuistes hoy a mi casa? Yo a vuestra casa? Testigos fueron Guarín y Clavela, si no basto a persuadiros. No me distes esta carta, que de Palerino, Camilo me envió? no me dijistes que en un pliego vuestro vino. Yo os di carta? Aquesta misma, leelda. Estoy sin sentido? Es de Camilo esta letra Yo confieso que es del mismo , h Cata la Cruz abernuncio, cata la Cruz enemigo, no te veo mi listón. Oye, espera. Jesucristo. No me tienes de engañar, basta una vez. Oh qué lindo! soy diabló que me haces cruces? tan feo te he parecido? O me muestra mi listón, o cata la Cruz. Quedito. Piensas que no tengo yo todos mis siete sentidos? Aún vale Dios embustero que al pagadero has venido; al señor Gobernador tengo por Dios de decirlo. Mira Hlórela que soy Guarín. Qué es del listón mío? Qué listón? Cata la Cruz, o me le muestra, o lo digo. A un suceso extraordinario me ha dejado persuadido aquesta carta, señora; y solo puedo deciros Que no fui quien os la dio. Qué me decís? Lo que digo es, que si nacio esa traza de vuestro ingenio divino. Y le dio la perfección después el señor Camilo con esta carta, que a entrambo una y mil veces bendigo. Y me confieso dichoso, pues salistes al camino de mi misma pretensión por un tan discreto estilo. Esto me podéis negar? Niego el modo; mas confirmo (siendo posible) el efecto de lo que en la carta he visto. Pasa todo de esta suerte. Admirado, y suspendido me dejan vuestras razones. Verdad es lo que público. Para aquesta distinción con la banda prevenimos el caso, presto veréis si en nada me contradigo. s, El señor Gobernador a honrar mi boda ha venido? esta es merced singular. Cielos, qué es esto que miro! Este, señor, es mi dueño, y aquesta verdad colijo de la banda; haced justicia como lo pide el delito. Qué es esto que estoy mirando! aquel no es mi rostro mismo? Triste de mí, qué es aquesto? no es otro otavio el que miro? Este si que es mi Guarín, el listón he conocido. señor, señor, ves aquí ( aquel otro yo, por Cristo. Ves como de la verdad, por más que adelgace el hilo no quiebra; creerasme ahora? Digo que ya te he creído. Prended estos embusteros, que en tan grave perjuicio de la república, usan tan diabólicos hechizos. Qué decís señor? Al punto vayan, que si justifico lo que del caso sospecho he de hacer quemarlos vivos. Cómo, cómo? vive Dios que es el negocio muy lindo; en que pecado elefante a los dos nos han cogido? Ves Clavela si me engaño? haslo con tus ojos visto? quién me trujo a aquesta casa? he de perder el juicio El jardín de Palerina en aquesta sala miro: si biene a parar en bien será suceño escogido. Vos señor otabio dad la mano a Belisa, y siglos eternos os guarde el cielo. Señor, que advirtáis os pido Con más acuerdo y consejo engaño tan esquisito; mirad que yo soy otavio en Horencia conocido Por noble en familia y casa; y si por cortos indicios os dejáis llevar así, tendrá de ello el Duque aviso. Y responderá a mi causa, ante quien desde aquí intimo la apelación de este agravio. Lo mismo protesto y digo. Tú no tratas ante mí un pleito, en que has pretendido ser al dote de Belisa el sucesor más ligitimo, Por decir, que de su parte del todo ha contravenido contra el expreso tenor del legato de su tío? Y es en lo que fundo yo mi justicia. Convencido quedas con tu confesión, no obstantes tantos indicios. Señor, con vuestra licencia quiero leer un testigo de la provanza de otavio, (si es Otavio el que la hizo.) Que de su deposición un grave caso inferido tengo. Leed secretario. He de perder los sentidos! Quién depone? Su criado. Proseguid pues. El cual dijo. Cómo se llama? Guarín. Aqueso no vive Cristo. Que tiene larga noticia de todo lo sucedido, porque a tres meses que otavio fue a Roma, en cuyo camino Le acompañó hasta volver, por ir siempre en su servicio, sin perderle de su vista, y aquesto desde el principio. Y después que está en Flo rencia afirma aqueste testigo todo cuanto el litigante artícula en sus escritos. Y demás de aquesto, sabe, por habérselo así dicho un cierto Fabio, criado que divo ser de Camilo. Que desde que Otabio falta, el Camilo sobredicho ha gozado de Belisa en fe de ser su marido. Y que de él está preñada; y lo sabe este testigo, por ser publico y notorio, como por haberlo el visto. Miente como un escribano, sin embargo que es su oficio decir verdades, que yo no dije lo que ha leido. Yo soy muy hombre de bien, trato verdad, aunque sirvo, (que no es muy poca ventur tratarla los que servimos.) Echad elle hombre de ahí. Que me escuches te suplico diré lo que en esto pasa. Abrevia de presto, y dilo, Verdad es que en su provan Otabió mi señor quiso, que entre otros dichos que hay dijese también el mío. Pero estando ya a la puerta de este escribano, me dijo, que ya no era de importancia porque estaba convencido De casarse con Belisa mi señora, y nos venimos derechos a aquesta casa; esto pasa, y esto he visto. Y por más señas me dio este listón; mas qué digo? después que entré en esta sala se me ha, se me ha. Qué? Caído. Mas vive Dios que le tiene el otro yo: el labirinto de Dédalo es esta casa; ya se me agota el juicio. Hombre, yo te dije tal? No sé por Dios, ya he perdido la cuenta: cual de los dos me trajo ahora consigo? Aquí hay bien que averiguar; todos cuatro determino vayan presos, perdonad, que este es negocio preciso. A estos dos me echad prisiones, llevaldos. Por qué delito? si es que nos ha de quemar venga el otro yo conmigo. Que mi mitad ha de ser obligada a los peligros, participe pesí a tal de lo que yo participo. Señor, reparad primero. Llevaldos. Ya el tiempo vino de que el hilo atado al dedo salga de este labirinto. Este papel en que están caracteres, y sigilos diversos, quedando roto cesará aqueste artificio. Con los que en aqueste quedan a conformidad obligo con la causa de su agravio, por ser benévolo hechizo. Santo Dios, qué es lo que veo? vos no sois, señor, Camilo, y aquel criado no es Fabio? El y yo somos los mismos. , cómo es esto; ay nuevo engaño? Prestadme atentos oídos, que disculpa es el amor de semejantes delitos. Notorio ha sido en Florencia, cuan largo tiempo he servido a mi señora Belisa con tantos desvelos míos. También lo es el testamento en que le dejó su tío por su heredera, impidiendo los suyos y mis disinios. El casarse con otavio fue violento, y así quiso guiarlo el cielo piadoso por tan extraño camino. Atrevido acometí el hecho más peregrino que contarán las historias en los venideros siglos. El modo que en ello tuve se puede haber inferido de este suceso presente, por lo cual no lo repito. De la ciencia, y de la industria de aqueste criado mío en un negocio tan arduo como miráis, me he valido. Confieso de cuanta gloria mi señor otavio os privo, pero vos me la quitastes si miramos los principios. No puede dejar de ser lo que ya una vez le hizo, si de mí queréis venganza humilde a esos pies me rindo. Antes quedo de este agravio alegre, y favorecido, pues me ha dado el bien mayor que en el alma solenizo. Vos me distes a Leonora por esta carta que he visto, (traza en fin de vuestro ingenio) a quien mil veces bendigo. Todo cuanto se contiene en ella, señor Camilo, con licencia de Belisa yo desde luego confirmo. Lo que hicieredes apruevo, que aunque la agraviada he sido (no digo en ser vuestra esposa, que en eso mi suerte admiro. Si no en el engaño grave,) desde luego me público agradecida, y dichosa en haberos merecido. Esa merced reconozco, y a vos señor os pedimos confirméis aquestas bodas, siendo en todo nuestro asilo. Aunque el modo ha sido escur porque con hacerlo evito muy grandes inconvenientes, y escándalos muy precisos. Cuanto a mí me toca, apruebo estas bodas, y me obligo a que el Duque las aprueve con gusto muy excesivo. Pues con ellas cesarán ya vuestros bandos antiguos, que ha deseado quietar siempre su valor invicto. Mas también le he de pedir pida al Pontifice pio contra la nigromancia consuras, que es caso indino. Que la piedad Cristiana permita aquestos ministros del demonio, que ocasionen casos de tanto peligro. Todos los pies os besamos por favor tan conocido. Dade la mano Leonora al señor Otavio. Sigo vueltra voluntad en todo. Yo mi dicha solevizo. Yo como Camilo os doy la mano. Y yo la recibo como de mi propio dueño. Ya casi casi me animo. Hemos de quedar nosotros entre renglones: Olvido no tengo de ti Guarín; Clávela es tuya. Eso pido. Pero no ha de ser a secas, que un matrimonio, colijo que si no hay con que pasarle se queda al gáznate asido. Dárete con que le pases. Pues yo también Fabio mío, instrumento de mi bien, pues a tal tiempo has traido Mis esperanzas, te mando cuanto tengo; poco he dicho, mi amigo serás desde hoy, que todo en esto lo cifro. Bien merezco este favor; pero ahora te suplico me concedas a Clavela. Lo que es tuyo me has pedido. Tus pies belo. Aqueste fin puso señores Batilo con embustes semejantes al agravio agradecido.