Texto digital

Texto digital de La adúltera castigada

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Antonio Coello y Ochoa
Atribución estilometría
Sin resultados estilométricos disponibles
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de un impreso.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La adúltera castigada. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/adultera-castigada-la.

Logo BICUVE

LA ADÚLTERA CASTIGADA

JORNADA PRIMERA

Vuestros brazos, y licencia tan solo aguardo, bien mío, para hacer de vos ausencia, donde vivir desconfío sin vuestra amada presencia. Porque es tal el sentimiento que da al alma el pensamiento, que solo el imaginar que un puntó os he de dejar, es excesivo tormento, Quién, Clorinarda, pudiera excusar esta partida por huir pena tan fiera? Quién estimara mi vida, quien algún amor tuviera. Los brazos me da y perdona que el valor de una corona, y de un hermano el honor obligan a hacer de amor flero Marte a mi persona. Y siéndolo para Marte, vendré a ser contigo al cabo, si con bien vuelvo a gozarte, no Marte, mi bien, el bravo, sino cual con Venus, Marte. Queda en paz, y confidera que en esta partida fiera eres de Polonia Reina; y pues sin Rey queda reina como si en ella estuviera. No echen menos, Reina amada, los vasallos de su Rey; se prudente, y avisada, no hagas cosa contra ley. por sangre, o apasionada: Y aunque de tu valor voy cierto, a Leoncio td rGobernador del Reino, para que vean que reino mientras en Ungría estoy. No ha de faltar a su estado el buen Rey, aunque se vea en otros misocupado; y así mi valoro esea cumplir lo que es obligado, Y en dejar Gobernador a Leoncio, de su valor conozco que voy seguro, y con tan cierto seguro; que aseguro bien mi honor Advertid bien lo que estimo vuestras prendas y persona, pues a vuestro brazo arrimo. el fuerte de una corona, y os doy de un cetro el arrimos Mirad por él y por mí, y por la que cuoda aquí, que es de mi Reino la vida. Caimo mi Reina servida será. Yo lo entiendo ansí: Vos, Estronilo, otro cargo de muy mayor importincia. habéis de tener a cargo; mirad si es poca ganancia, pues al Príncipe os encargo. Vuestra prudencia se entienda mirando por esta prendo, donde todo el Reino estriba; pues que consiste en que él viva mi vida mi honor, mi hacienda, Bien sé los dos merecéis ser de mi mano premiados por el valer que tenena y cual vasallos honrados a quien sois acudiréis. Ningún Rey ha de ofreses a uno todo su poder; mirad el valor que os doy, pues de todo lo que soy poserdor es vengo a hacer. Lo más que mi estado altane es tener hijo heredero; ved pues si habrá más privanta que de lo que yo más quiero hago de vos confianza. Vos. Reina amada, estimad de los dos la voluntad; sed de todo el Reino espejo, sin salir de su Consejo con valor le gobernad. Mantened la quietud, no amparéis la perdición de la altiva juventud, que es gran mal la sedición, y es sanidad la virtud. Tened vuestro Reino fano, y ved que al Reino Troyano le destruyó el torpe vicio, y hacer lo mismo codicio con el Ungaro tirano. Acaberá a sangre, y fuego, y apagará de esta suerte el terer un Paris ciego, que se ha traido a la muerte, y a mí me quita el sosiego. Tu advertimiento, señor, a nuestro poco valor tan grande brío le da; que en el servirte nos va a los dos todo el honor. Ten del Príncipe esperanza, que como vaya creciendo, si puedo, con mi crianza, haré que publique, entiendo lo que de tu sangre alcanza. Y en tanto valor me has puesto con tan lenantado puesto, que solo temo a la envidia, que ya parece que lidia con mi celo, y trato honesto: Muchos en Polonia había a quien tu gran Majestad der esta targo pudia, pero premia tu bondad como Rey la humildad mía. Yo tengo bien conocido vuestro valor. . Siempre ha sido el que tú, señor, me has dado. A los dos nos has honrado como Rey agradecido. Ser del Príncipe Maestro en Estrobilo está bien. En vos, como en todo diestro, lo está el gobierno también. Eres Rey, y señor nuestro, Obedecer tu persona es lo que más nos abona, que para tu gran valor fueran muy poco, señor, del munde el cetro, y corona: A Ungria parte contento, que no tu partida siento; mas de la Reina el pesar, que remo la ha de acabar de esta ausencia el sentimiento. Iimás en esta ocasión temo de mi amor la furia; y que si trece mi afición, para hacer al Rey injuria ha de faltarme razón. Cuando él se desvela en darme nuevos cargos para bonrarme, yo en ser traidor me desvelo, que castigo es este, cielo, con qué quieres acaberme! Tú a Clorinarda entreten en esta ausenéia penosa: Lindo cargo, cierto bien! no me faltaba otra cosa; a Leoncio se le den, que él la sabrá entretener, pues él Rey tiene de ser, o ella se entretendrá. Si este truhan queda acá, mi perdición he de ver. a comienza a darme casado, No te da este cargo gusto? advierte que es muy honrado. Cómo vos, qué os hacéis justo: Pues hasta aquí habías callado, cómo hablas de esa manera? Porque entendí que me diera algo, como a esotros dío: mas ya que veo que no, soy hurraca chilladera. Pues dente, a hurraca eres, porque calles una guinda. Son vanos tus pareteres, pues si a mí no me hacen guinda, que calle un punto no esperes: Tanto gustas ser borracho? Eso no me pone empacho, si soy loco no va poco decir de borracho a loco, y de borracho a Liracho: Basta, vea que yo os desparto, vamos Clorinarda al cuarto de la Infanta, que es razón la vea en esta ocrsión, pues con tal brevedad parto. Y allí me despediré de vos, mas para morir que para dar muerte se, pues con tan triste partir vida, y a ma apartaré. Quita el lienzo de los ojos, aunque hartos son los enojos que hacen verter esas perlas: pero dejadme cogerlas, llevarelas por despojos. Reprimirse, si hay amor, no puede, señor, el llanto que nace de tal dolor; y aunque él te parece tanto, el sentimiento es mayor. Ya me abraso, si es de verás. Las cajas tocan qué esperas? Vamos, venid, Estrovilo. Todo mi honor aniquilo con tan extrañas quimeras. En tierra ajena el grano de esperanza sembré, mas la cosecha será en vano, pues lo habrá de cojer ajena mano, si el tiempo, y el amor no hace mudaza. Muéstrame el temporal poca honanza, está presente el dueño y es muy llano, que si es la tierra noble, dará el grano a aquel que en ella emplea su labranza. Llevaré de mi loco debanco justamente la paga merecida, no gozando del fruto deseado. Mas si se ausenta el dueño, cierto creo gozar en paz la terra, y lo sembrado, que todo lo destruye una partida. A querer la Reina bien, me obliga amor, caso extraño! pues mi propio mal y daño he de querer bien también. Porque en este amor es cierto para que a vivir acierte, o el Rey ha de ver su muerte, o yo he de ser por él muerto. Que si es próspera fortuna dándome en ausencia gloria, cuando he bueva con vitoria, será mi gloria ninguna. Bueno será refrenar este loco debaneo, pues aperezco un deseo inposible de alcanzar. Y la Reina que es querida de Rey tan noble aunque ausente, si en mí tan gran traición siente, me puede quitar la vida. Detente ciega afición, que me llevas do me pierda, mira que el la Reina cuerda, y muy luea tu pasión. Amor vuélveme el juicio, o haz a la Reina mi igual; que en un noble está muy mal de traidor, solo el indicio. Cuésteme vida, y honor, quiérame bien, o no quiera, sea piedra, o blanda cera, yo la he de tener amor. Mujer es, ausente está el Rey; y aunque Reina, creo que mi torpe debanco por su honra callará, Haz que amor, fortuna, aruda a mi favor sin desdén, pues dicen, fortuna es quien los atrevidos ayuda. Atreverme tengo al hecho, viva, o muera en la demanda, amor me obliga, y me manda a que descubra mi pecho. Liracho es este que viene; aunque me cansa este loco por el negocio que roco agradarle me conviene. Quicá será el instrumento de mi bien, o de mi mal. Que el Rey su estado Real haya dejado a un jumento! Liracho, tratad mejor a quien debéis amistad. Ya se fue su Majestad so rocín Gobernador. Y la Reina cómo queda? Ved, pues, por quien me pregunta, desmayadilla, o difunta. Que tanto una ausencia pueda! Pelaos de esto? Pesame de ver la Reina afligida, que siente aquesta partida mas de lo que yo pensé. Que lo sienta, o no lo senta, que os importa a vos, mastín? No ha de importarme, si en fin está la Reina a mi cuenta? Mucho sientó que se aflija, y que tenga algún pesar: si la vas a consolar, será tu ya esta sortija. Mostrad, veamos, qué piedra? Una esmeralda. . No es mala, s con eso me regala, no poco Liracho medra: Mas temo, Rey de prestado, que en estas breves jornadas me ha de dar tantas pedradas, que quede descalabrado, No te sucederá mal, pues este cargo te dio el Rey cuando se partiós Y aquese es cargo Real? Sí, pues le toca a quien reina, y ahora te toca a ti. ̱. Pues llámenme desde aquí consolador de la Reina. Cómo la he de consolar? Diciéndola algún donaire, y que la adoro, al desgaire. Para qué me haga matar? No hayas miedo, pues verá que lo que dices son burlas; y sabiendo que te burlas de tus dichos gustará; Y con eso de la ausencia se debertirá algún tanto, que temo la acabe el llanto. No es muy mala la advertencia, yo la voy a consolar. Mira que sepas hacerlo, que yo sabré agradecerlo. ̱. No tenéis que me encargar, Queréis que os consuele a vos, que bien lo hauréis menester; y Liracho vendrá a ser consolador de los dos? Tú sola de mi pasión serás Florinda testigo. Tanta llaneza conmigo Reina, y señora? . Es razón honrar así tu lealtad. Es valor de tu grandeza, con que quiere mi bajeza ensalzar tu Majestad. Ay, amiga! Reina mía; tal título, y nombre tal otra persona Real sola cual tu merecía. Mas quiero pues me le das honrarme con él, que es justo, dime Reina tu disgusto. Quiero bien, no sepas más. Que quieres biennadie ignora que fuera grande rigor que no tuvieras amor a quien sabes que te adora. El amor con justa ley en tu pecho mora, y reína, y con él señora, y Reina. amas a tu ignal el Rey. Amor de más perfección suele ennoblecer los pechos, por nacer Reina, sus hechos de nobleza, y de afición. Esta es unión verdadera de dos almas en un ser, que amor suele componer de una voluntad entera. La grandeza de este amor es en ausencia, y presencia la misma correspondencia, sin faltar de su valor. Ese también te engrandece, y eternizará tu fama; pues quieres a quien te ama, que es el Rey que te merece. otro amor de más valor dicen que se suele hallar, que es amar pea solo amar; y en pocos se ha la este amor Prro si en tu pecho mora, on esperar galardón, puedes decir con razón que quieres muy bien, señora, Y así en la ausencia prolija de quien amas, ha de ser tan perfecto tu querer, que ningún temor le aflija. Pues aunque sepas que eres de tu dueño aberrecida, has de publicar rendida que le adoras, y le quieres. Ay. Floriada, que apartada vs de mi esquiva pasión! Descubre tu corazón a una hilmilde criada: Si son celos de la ausencia del Rey, vive bien segura; pues el amor te asegura que te ha tenido en presencia, No son celos, si no fuerza de mi estrella, por mi mal; y una pasión inmortal, que amar Florinda me fuerza. No es al Regs Al Rey amiga quiero tomo esposo, y Rey; pero amor riego, y sin ley amar a Leoncio me obliga: Mira cuanta es mi pasión, pues contra mi honestidad, sin guardar mi majestad, te descubro mi afición. Estimo que me hayas dado de esa nueva afición parte: pero quiero confesarte señora que me ha pesado; Pues segun razón y ley, si mi honor he de guardar, debo por fuerza mirar por el tuyo y de mi Rey. Siento tanto tu disgusto, que no sé que te decir; pues si el Rey he de servir, he de faltar a tu gusto. En dos contrarios metida estoy, y en cualquiera de ellos, señora por no ofenderlos daré primero la vida. Si lo que importa te digo, será en vano mi consejo; y si de decirlo dejo, a ser rleve me obligo. Mas sobre todo, el honor del Rey dabo defender; y ansi ruego, auque mujer, que no ofendas su valor. . Ahora, Reina, un correo del cérco ha traido ruiso; y como el cielo no quiso dera los nuestros trofeo. Venció el Ungaro el combrte a costa de muches cidas, y treguas están pedidas. por dos meses. . Luego trate Leoncio de responder; y antes que el correo parta, decid me traiga la tarta, porque la quiero leer, Haraste así. . Id en buen hora; que haré, Florinda? y de mí! Qué intentes echar de ti ese frenes, señora. Cómo podré, a le adero? Mirando solo a tu honor. Nunca le mira el amor. Pierdes al Rey el decero. No está tan enamorado que mi omoria le aflija; deja que mi amor dirija a quien el rima he entregado, De mi gusto no te alejes, ni a mi amor busques remedio; para hablarle pido medio, y no que tú me aconsejer: Que a un amor determinado r la afici es pretender agotar el Oceano salado: detener en su carrera el sol, y dar vista a un ciego, y al elemento del fuego hacer que deje su esfera? Y antes todo esto será posible, y fácil de hacer, que deje yo de queror al que dentro en mi alma está. Diviértete, y ser podría que te libres de ese daño. Es su rigor muy extraño, y amor que le ame porfía. Mas a Liracho haz buscar, que suele darme algún gusto. Eso sí, será más justo; voy e al momento a llamar. Tan ajena estoy de mí desque a Leoncio miro, ni quien he sido se, ni a si seré quien soi. Todo mi valer perdí, solo reina en mí el amor, que con su fiero rigor de Reina me hace cautiva, y a ciegas quiere que viva, porque no mire a mi honor, Rapaz, en fuerzas gigante, no me prives del sosego, déjame la vista, riego, para que mire adelanto: pero ya no es importante pues que me tienes readida; mas Baz que sea querida de quien tu gustas que quiera, porque mi afición no muera sin ver se correspondida, Yo te juro de querer de forma a Leonelo que admite, si haces que mi afición mire, y la sepa agradecer: solo él mi Rey ha de ser, y de mi voluntad dueño, está palabra te empeño, dicelo: mas, ay de mí! que he estado fin mí, y en ti, y todo lo dicho es sueño. Vamos a ver que nos quiere la Reina, venid conmigo, entrad. . Oh, Liracho, amigo! Hanme dicho que se muere, y pardiez que es una necia, a del gusto se destierra, que el otro se está en la guerra, y más que su paz la precia. Cómo a verme no has venido? No basta ahora? . No basta. Holos doña canesta, y agradeced no me he ido: que me dan para que venga? Siempre te han de dar? . Pues no o quien, digao me obligó para que las entretenga? Mas lo que digo es horror, porque ya me lo han pagado, y está sortija me han dado por ser su consolador. Consuélele de su afán, mas por el Rey no se aflija, que le cuesta esta sortija este consuelo a un galán. Y fue ve tonto el moscate! cuando me la dio pardiós, pues después me ha de dar dos porque e consuele a él. Reir hacen sus disparates. Ya he ganado, sin mentir, pues os he hecho reír, la sortija de quilares. No seréis testigo vos, . de cómo la he consolado? pues se ha reído, ganado he la sortja pardíás. Por otra voy, sin recelo, al galán que os quiere biera que no el mucho que me den la sortija por consuelo, Tan presto te vas? aguarda. A buen tiempo me detiene, que el de la sortija viene. Qué presecci. tan gallarda! Esta tu Majestad vea; y firme. . Si tú eres firme (. en amar, que le confirme mi amor, el alma desea, Q si la carta durara en leer una eternidad, y que el mirar su beldad en ningún tiempo cesara! Como la daré a entonder que la quiero, y que la adoro? Qué buen trate que dejoro, y que galán proceder! Ay, Leoncio, a no hubiera ningún honor que mirar: quiero me disimular, que la cosor se me altera. Imposible es me defienda cuando delante le veo, Froinda mucho deseo que mi amor Leoncio entienda. Mira, Reina tu decoro. Qué decoro si hay amor? El que debes a tu honor. Qué honor, si se qué le adoro? Solo con que él lo supiera tuviera contento, amiga. Quiére? que yo se lo diga? Dicelos pero no, espera. Quieres Lirrebo en mi ausencia dar a la Reina un recado? Es de afición, y de estado? De amor. Buena impertinencia. Toca a su consuelo, o no? que si no, no lo he de hacer; porque sería exceder del cargo que el Rey me dio. Hacio, y toma esta cadena. Venga, y decid. . Y primero que sepas si ama, quiero. No te dé, señora, pena. Yo sabré si en otra parte quiere bien, a donde y como; y si a mi cargo lo tomo, puedes muy bien descuidarte. No quedarás mal premmjada. En burla la di mi amor, y ve poniendo calor si hallas en su pecho entrada. Será menester socorro al medio de la batalla, Que no te faltara, calla; que me lo adviertas me corro; No puedo sufrir la furia, Florinda de mi pasión: creciendo va mi afición, sin mirar del Rey la injuria. Tenga bueno, o malo el fin, dileq intento a la clara; y en que me vea repara por la puerta del jardín? No te arrojes tan de presto, No puedo sufrirlo más, Tan determinada estás? Tanto, Florinda, como esto. Alto, pues, vete en buen hora, Liracho, vente conmigo. Vaya el mismo amor contigo. Mas por puntos me enamora. Leoncjo tan poco vale, Florinda, que no me habláis? Al valor, que en vos mastráis no hay valor que se le iguale. No tenéis de que quejaros, que la ocupación me hace descortes pero no nate mi olvido de no estimaros, es que hay en que serviros, porque ya en palabras sobro, vos veréis cuan presto obro lo que aquí llego a deciros. Vuestra cortesía estimo, y acepto el ofrecimiento; porque para cierto intento he menester vuestro arrimo. Decidme Florinda en que vengo yo a ser tan dichoso? Es el caso tan penoso, que antes es desdicha a fe. Y adonde no poco va a vos, y a mí su remedio, aunque del remedio el medio en vuestras manos está. Mi voluntad os prometo entregar: digo a la Reina. (. Mirad que amor donde Reina jamás pudo estar secreto. Si es menester que se guarde, seré cual mudo sin lengua; que en el noble es grande mengua hacer del secreto alarde. En vuestra nobleza fío; más primero que sepáis lo que deseo, si amáis he de saber. . Ya me río. Quién sin amor decí, ha estado? ama el cielo el movimiento, y uno, y otro elemento contino su centro ha amado. ama con suma afición el mismo Dios sus criaturas, el oficia! sus hechuras, Lana su endemión. El pajaro ama el nido, el humedo pez el agua, y si un punto se desagua, muere, y queda fin sentido. La euena el bruto animal, Florinda contino amó; pues por que no he de amar yo? Ese es amor natural. Y no pido os inslaméis solo en tan común amor, que pues tenéis más valor, con más valor amaréis. Bien se que se suele hallar otro amor de más quilates, cuyas obras disparates suele quien no ama llamar. Ama cualquiera su ser, el soberbio la altiveza, el pobre ama la riqueza, y el rico el mando, y poder. Ama el quieto su sosiego, el loco ama la locura, cualquier mujer la hermosura, y la vista el que está ciego. Ama el puerto el navegante, todos aman como veis. Vos solo me parecéis muy fuera de ser amante. Que no es amor de caudal el que rige el interes, y de aquesa forma es el que es propio, o natural. Y si de eso os contentáis, poco amáis, poco queréis, o por lo que vos sabéis encubrírmelo gustáis. Decís verdad que lo encubro, pero si lo miráis bien, echaréis de ver también, Florinda, que lo descubro. Quiero bien un imposible, amo a quien su amor ignoro, rompiendo a mi fe el decoro, mirad que amor tan terrible. Pues que me encubrís a quien amáis, no quiero afligiros: pero tengo de encubriros lo que os quería también, Y solo por merced pido que a la Reina mi seño te ahora, después veáis. . Qué he oído! Quiérome disimular: no me diréis para que? Diré solo lo que sé, o lo que puedo alcanzar? Amor obliga a una dama a que os riuda su afición, y aumenta más la pasión la privación en quien ama. Ha llegado a tanto extremo, que pierde por vos el juiaio; y según va dando indicio, que pierda la vida temo. Es persona principal, y a amaros tanto hallegado, que a la Reina ha confesado su amor, y pena inmortal. Reina por no perderla, que estima mucho esta dama, sobre su remedio os llama. Iré, pues, a obedecerla. Dama a mí me tiene amor? Sí, queda en paz. Fraza linda, yo apostaré que es Florinda, y encubre así su dolor. Qué podré hacer, si la Reina me habla en tan nuevo querer? no la podré obedecer, que ella sola en mi alma reina. Saber lo cierto deseo, favorezca amor mi suerte cuando llegue Reina a verte, aunque an el alma te veo. Árboles, plantas, slores, albies, jazmines, azuceñas, poblead mis amores de gusto, y placer llenas, a aquel por quién padezco tantar penas? Pues veis que no me itreno a decírselo yo, que sería mengua, faltando a lo qu y a mi valor amengua, haceos todas juntas una lengua, en Florinda mía, que me dices de aquel que me atormenta? Que ama, y que confía, y que su amor aumenta persona de valor, de nombre, y cuenta. Dijo a quién era? . En vano lo sabrás, porque guarda gran secreto. A Leoncio inhumano! saberlo te prometo, aunque ponga mi honor en tanto aprieto. Déjame sola. . El cielo te preste su favor, en paz te queda; Vendrá a hablarme? . Recelo que ya tardar no pueda Su esfuerto amor ha viere me conce (da. Mas, hay pasión celosa! déjame de afligir, y atorentarme; sosfiega alma, reposa; no puedo consolarme, que esta imaginación hade a cabarme; en vano te resistes, (res, saber tengo a quien amás, y a quién quie- en el pechodo asistes, de quien amado eres, (res. pues mío has de ser ya, seas de quien fue Floriuda, Reina, y señora, vecir aquí me mandó. . Ansi se lo ordede yo? vengáis Leoncio en buen herar Algaos. . Así estoy muy bien. En pie lo estaréis también, cubrios. . Reina, no es justo, Basta que sea mi gusto. Amor el paso detén. No réplico, en pie, y cubierto estoy, tu grandeza alrvo, que mandas a este tu esclavo? Apenas a hablar acierto. De Florinda hauréis sabido a lo que aquí habéis venido, A servirte solamente: díjome de un acidente que cierta dama ha tenido. y que por mi padecía de una crecida afición, y remediar su pasión tu Majestad pretendía. Mas, señora aunque lo creo, como alcanzado me veo de tener algún valor para merecer su amor, saber la verdad deseo. No entiendo que pueda haber dama de gusto tan necio, que haciendo de mí algún precio, en mi ponga su querer. Aila, pues; pero si amáis, como, Florinda me dice, a mi gusto contradice, y mal su amor la pagáis: Y an si os conviene mostréis a que dama amor tenéis, y pretendiendo callar, me tiene de disgustar, considerad lo que hacéis, Si de mi mucha lealtad alcanza tu Majestad a conocer el valor, conocerá que el amor ocupa mi volvatad. En solo un gusto me empleo, sola una afición me rige, y lo que a Florinda dije, es Reina cuanto poseo. Mas no perdiendo el decoro a la persona que adoro, confieso que quiero bien, y callo quien es también, que no sé si en ella moro, Porque es tan alto su ser, que si lo llega a entender, por mi atrevimiento grande, es itarme mande, no que has que la venga a perder, ansi no lo he dicho a ella por la duda en que me hallo; pero amo, miro, y callo tan solo por no perderla. Por tanto perdóname, y estima esta buena fe, y aunque tu valor me obliga, no me mandes que lo diga, que primero moriré. Leoncio, por vida del Rey, por la mía, por mi honor, por el gusto, y bien mayor, por Dios mismo, y por su ley os jaro, y por la bondad de esa firme voluntad, que a me decís a quien amáis, de ser yo también medianera en la amistad. Tiéneme tan obligada ese noble proceder, que yo misma holgara ser Leoncio de vos amada. Mas decidme quiea merece el amor que os engrandece, y fiad de mi valor. Temo. . Pues vuestro temor mi deseo aumenta, y crece, Los cielos. Reina, me arrojen al fiero centro enemigo, máreme el mayor amigo, furiosos celos me enojen. No haga en eosa buen empleo, viva en contino deseo, como Tántalo afligido, esté en crdenas metido como el invencible Anteo, sino la digo; en decir, pues tú lo gustas oír, que en sola tu Majestad. he puesto mi voluntad, y la tendré hasta morar. Mátame, o premia mi amor; los cielos tengas amigos, venzas a tus enemigos con tu poder, y valor. Todo el mundo en tu provecho de tu valor setisfecho se ocupe, y toda la tierra; ninguno te haga guerra, por la confesión que has hecho. La vida, Leoncio me has dado; y así quiero en galardón hacer otra coofesión para que quedes premiado. Que la dama que te adora. soy yo. Reina mía, y señora, gloria infinita me dais, aunque en burlas lo digáis. Tú lo verás desde ahora, Mira si trato verdad, la mano te doy de ser la más constante mujer que tuvo la antiguedad. Do me tus brazos. . Oh, lazos! en conos dulces abrazos. tan asido pienso estar, que no me podrás quitar, aunque me hagan pedazos. Venturoso loco cuerdo solo con tu amor concuerdo; ven mi bien, que tú verás cuan dentro en el alma estás, pues que del Rey no me acuerdo; Que en esta presente gloria, que solo en verte recibo, tan entretenida vivo, que no tengo otra memoria? Vive seguro; y confía en mi amor de que algún día, como te doy mi persona, te entregaré la corona. Basca ser tú, prenda mía. OR

JORNADA SEGUNDA

Pues el cielo ha permitido que os halle buenos a entrambos, los amigos brazos pido. Infinito nos holgamos de que hayáis con bienvenido. Qué hay del Rey? . En el camino le dejé, y ansi imagino que entrará alegre, y gozoso, del Ungaro victorioso, presto en Posonia. . Adivino, que sunque el venir con victoria le pudiera dar más gloria que al gran Alejandro, digo que otro peor ehemigo ha de afligir su memoria tanto aquesta vil mujer, pues por su torpe deseo. todo un Reino echa a perden. Lo que de Ungría oigo, y v temo de Polonia ver. Ay alguna novedad, Estroviso, en la ciudad? Y tanta sino me engaño, que temo un crecido daño al llegar su Majestad. Pero son cosas en que el secreto mucho importa, Qué hay de nuevo? . Poca se. Mucho, aunque en razón tan corta decís. . Y más no diré. Vuestra discreción se alabe, y también vuestro secreto, en quien tanto valor cabe: pero al fin siempre un discreto es de mil bienes la llave. Después que el Rey se partió, y desde que vine yo, que habrá dos años, no reína en Clorinarda la Reina o? el honor. i Pues cómo Es adaltera. . C su delito confesan Mas saciberla se mueve a la traición que escuchala, aficionada a un aleve. De ninguno se recata, antes con todos lo trata, tan ciega está como esto; al Rey remo, que está puesto entre un traidor, y una ingrata. Y quién es el agresor tan público cómo ella? Leoncio, el Gobernador, que el buen crédito atropella, que debe al Rey su señor Remedio habrá aqueso deja, y lo importante apareja para un buen recebimiento. Callad, que están en el cuento el lobo, y la comadreja. Hola, como estáis aquí, que entran Leoncio, y la Reina? desvíaos tados de ahí El gran Filipo no reina, pues esto pasa. . Es ansí. Oh, quien un puñal no mete a este villano al cahuete! Quién de los tres nuevas tiene del Rey? . Ariodano viene a solo darlas. . Promete albricias, Reina, y señora al que ha por ellas corrido siete leguas en un hora. Yo las mando. . Cómo ha ido? Bien, cuál se sabe hasta ahora. El Rey muy presto entrará sin duda. . Y también verá su deshonra. . Gran contento? ha de haber recebimiento? Sí. Liracho, claro está. Ato pues, ordénese, que yo a él también saldré: Todos, Liracho la dremos. que tenes verle queremos. Y yo aquí le aguardaré. Idie todocn esperar hasta el primero lugar. Vamos. . Quedaos vos conmigo. C Ved si es verdad lo que digo, a Leoncio manda quedar. Qué poco dura el placer! que presto viene el dolor! Qué poco sabe de amor el que comienza a temer! cuando ha de mostrar valor, Leoncio nunca el temor mudanza en los nobles hace, ni menos donde hay amor. Antes señora, es mayor el temor que de amor nace. No quieres tema mi mal? pues el Rey noble agraviado de un vasallo que él ha honrado, con castigo desigual, ha de afligir mi cuidado. Mas el temor de perderte sobre todo me da pena. No hobles, mi bien de esa suerte, que antes verá el Rey su muerte que yo de ti me vea ajena. Antes perderé la vida, no temas pierde recelos, que si te afligen sus celos, seré por ti su homicida, aunque se ofeudan los cielos. Verar que vive mi amor mes leal, y más constante que el que muestra tu temor, que en el peligro mayor se conoce el buen amante. Verdad es, que el buen soldado se conoce cuando tiene, pero jamás el culpado aqueste esfuerto mantiene. El ladrón tiembla de ante del dueño, cuya es le hacienda: que tema yo, no te espante, si al Rey que viene triunsante le robo la mejor prenda. Pues en tu pecho no hay brío, a hemror de vivir entrambos a pesar del Rey impío, yo siendo tuya y tu mío, en vano temor cobramos. Esfuerza, mi bien, tu pecho, y al importante remedio busquemos el mejor medio; pues será de gran provecho poner tierra de por medio, Auséntate: . No haré tal, dejándote a ti en las manos de su injuria, por mi mal; que no soy tan desleal que use términos villanos. otro medio puede haber, que a los dos esté mejor. Dices bien, y este ha de ser, y poes que yo lo he de hacer, pierde mi bien el temor Vendrá, pues el Rey seguro de ser de mí tan querido como era, y yo te juro; a así tu pecho aseguro, que nunca menos lo ha sido, Y déjale que se vea conmigo en lo más secreto cual deseo, y él desea, que aunque es cosa inorme, y fea, darle mue te te prometo, Por favor le pedir? que se ponga una camisa que envenenada tendré. Sin duda amor es el que de aquestas trazas te avisa, tondido quiero es en la antecámara puesto, para que salgas después, y si algún ruido ves, me favorezcas de presto, Y tú, pues tienes amigos. mi parte defenderás si se hallaren enemigos, que los cielos son testigos, que has de ser su Rey de y más. Confuso estoy escuchando el valor que en ti se tncierra, y te respondo callando; que no me afligirá el bando de aquesa popular guerra. De amigos, hacienda, vida, alma, ser, fuerza, vaor no habrá ninguno que impida que seas Reina quetida, si me favorete amor. Tú eres mi gloria, y mi bien, dame los brazos. . En prenda de lo que he dicho. . Detén, que entra Florinda, no entienda lo tratado, y nos ofenda; Antes lo sabe también, No sé si albricias te pida, o si el pésame te des Seas, Florinda, bien venida, que ya yo la del Rey se, y me tiene harto afligida. Mas lo que esfuerzo me da es ver que ignorante está de lo que pasa. .. Es ansi, y no es bien que le halle aquí a Leoncios . Luego irá, A recibirle saldré para más disimular. Dice bien. . al punto ve, que no es bien más aguardar. er de rora Todabía perseveras, señora, en tu afición? tu daño no consideras? No aflijas mi corazón, Advierte que al Rey esperas. Espero un monstro terrible, un Caribdis insufrible, un Scila que naves sorbe, otro dilunio del orbe, y un tirano aborrecible. Espero un dueño con mando, un basilisco engañoso, y al fin estoy esperando a un ofendido esposo? a quien aborrezco amando. Mas qué he de hacer? . Olvidar a quien te ama, y amar al que has aberrecido, porque en efeto es marido; Tal pudiste imaginar! Florinda, a tanta vieza persuades a mi amor? no conoces mi grandeza? No, después que tu valor ofendes con tal bajeza: Qué celosa de la honra del Rey, y mía te muestras; y no advieres que se honra también e. Rey con fas vuestras, y la tuya le deshonra? El vasallo que es henrado, honra a su Rey, y a su estado el que no le trae perdido; pues porque di, se ha ofendido? Estrobiso, de ti amado, se que le estimas, y das la palma de tuyo, y vas siguiendo los parreeres: que todas somos mujeres en todo, y en amar más. Cuando tu casa se abrasa; A será necedad muy buena que desampares tu casa por echar agua a la ajena? por todos lo mismo pasa. Si viene el Rey, o no viene, a ti qué importarte tiene? si es el daño para mí, que cuidado te da a tí? yo veré lo que conviene. Y no me digas que olvide a quien amo más que al Rey, de ti ese intento despide; que ofende de amor la ley, pues nuestras almas divide, Mira la viga en tus ojos, y no la paja en el mío. En tu presencia de hinojos perdón pide el desvarío mío, que te ha dado enojos. El buen celo me di culpa de aquesta presente culpa que ha cometido mi lengua, pues can la propia lengua que a ti te culpa, me culpa. Pedir que dejes de amar a Leonero, cuyo valor debes señora estimar, pues mal puedes consejar contra amor quien tiene amor, y más el mío que ha sido ya de si. Reida, entendido. Mas solo holgaré saber nuestro serreto querer cómo, señora, has sabido? A Felino lo contó en ocasión que lo ci- Y fe todo? . Todo, no, que solamente entendí que pretendió, y alcenzó. Mas cuanto ha que os amáis, y si prendas alcanzáis de este amor, no lo alcansé, que cesó como yo entró la platita Cómo estáis ahora de esa manera con tanto juicio las dos, si sube ya la escalera de Palacio el Rey, par Dios? Antes de subirla muera. Salgámosle a recibir. No tenéis para qué is, pues él os viene a buscar. El que os merece abrázar, que tiene más que pedir? Cómo, mi bintos halláis? Con vuestra amada presencia tanta gloria al alma dáis, que con pequeña adve tencia veréis, lo que la aledráis; buena con vuestra venida, Ya gozo gloria cumplida, mi bien, aunque la memoria contino me ha dado gloria, en esta ausencia crecida, Ella, y la imaginación jamás de vos han falcado asentando el corazón, A pobre Rey engeñado! Esta no es firme afición? Al Príncipe quiero ver, y a la Infantas . De placer no acierto a hablaros, señor. Esto no es tener amor? mayor boedad puede haber? Vanos son vuestros antojos: lo que con los ojos veo, queréis negar a mis ojos? en Clorinarda no creo quepan tan torpes despojos. Este amor, este placer, este hablar, este querer con que el Rey es recibido. puede ser que sea fingido? no creo que puede ser, Quiéa me auré yo engañado, y lo que digo es error; mas por el cielo sigrado, que en la Reina y el traidor sé muy bien lo que ha pesados pero callarlo os prometo. Será hacer como discreto; y poco vaor promete el que en lo ajeno se mete, sin saber guardar secreto. Que es importa a vos que sea la peor que el mundo tiene, cual otra Cires, o Medea? el Rey que el daño le viene, lo confidere, y lo dea. Y creed si esto es así, que no esté mucho encubierto al Rey; dejémoslo aquí, que no en menor desconcierto los ojos me han puesto a mí A vos nunca se ha atrevido amor? . Siempre libre he sido, nunca me ha causado enojos; que no me entra por los ojos, ni menos por el oído. Aunque en puestra ausencia amé, fue poco tiempo, que luego amado fui, y alcansé. No sería ese amor ciego? No, pues tan presto alcancé. Caseme, y dejé cuidados de amadores serenados; porque de las pretenzones de amor y sus confusiones, son esentos los casados. Pero con mucho recato he hecho lo que escucháis de mi amoroso contrato. Vos Estrovilo, gozáis un amor harto barato, Mas me cuesta, de pesar el mío y me ha de cestar, a lo que puedo en eader, que en vuestro amor de places, habéis podido altanzar. Tan solo una vez la vi, y la libertad perdí, que amor todo lo atropella; mas no fue mucho perderla, pues tan poco resistí. Dejé intras la halleza. de su hermosura aparente mi frágil naturaleza; que presto el daño se siente del amor, que presto empieza. Apenas del corazón con voluntad, y afición la entregué amigo, las llaves, cuando por casisas muy granes vi cierta mi perdición, Fue forzoso el ausentarme, sin que pudiese entender mi mal, para semediarme: y fue forzoso saber que amor quería acabarme. Mira con cuanta violencia quiere provar mi peciencia su mucha riguridad, pues mi enserma voluntad no la ha sanado la ausencia. Quién es la que ha merecido amor de tanta lealtad? La más bella que ha nacido en prendas, y calidad, Florinda. Estrovilo, ha sido. (puedo Quién? . Florinda. Apenas disimular; mudo quedo. (. De mi elección que os parece? Que eso, y mucho más merece; perded Ariodano el miedo. Sábelo ella? Si tanto fanorecido me hubiera el cielo piadoso y santo, celebrado no lo hubiera a, hynmos, y canto? amigo, que mi fortuna no me dio suerte airguna, que fuera buens ocasión para decir mi afición, que basta en esto fue importura. A mí la vida me ha dado: disimular me conviene. Qué dices de mi cuidado? Que ya menos rigoa tiene, pues le has comunicado. aguarda consfia, espera; importuna, persevera, promete, pases escribe, que s papeles recibe, si es diamante, será cera. a naque no hay de que quejarte, conforme la telación que me has hecho. . De qué arte? Si no entiende tu afición, cómo, Florinda, h de amarte? Diselor mi daño intento con este vil pensamiento., Cómo podré, si jamás, como tu visto lo haurás, sin la Reina está un momento? Escribels. Quién podrá ser mi estafeta dichosa? Quién cual Liracho será? Orden al fin milagrosa, pues que la vida me da. No puedo más dilatar el bien que espero alcanzar de esta conquisto, Estrobilo. No es este el mejor esto? El que pude destear. Venís Vamos; el valor de Florinda quiero ver, aunque es un necio en rigor el que prueba la mujer donde está puesto su tor ey. de me abraso, que me quemos agua, agua. . Amado esposo. No puedo tener reposo. Fiero mal, tu vida temo. A dónde sales señor? Al mar, que me ardo en fuego; no tiene el alma se fuiego, ay de mí! . Extraño dolor! Qué tienes? Soy Mongibelo, mi pecho es Etna encendido, rabio ardo pierdo el sentido, con él la vida recelo. Muero, Clorinarda, aprisa, sin pensar me quemo, y ardo; mucho en echarme al mar tardo, ya se entlende lacamisa. Llamas es el corazón, el alma encendida hiasa. todo es fuego aquesta casa. También lo es mi afición. ( Rabiando muero. El ruido que tan grande mal promete hasta tu propio retrete me hace entrar atrevido. Qué es esto Reina, y señora? Bien disimulas: no sé; al Rey, sin saber de que, fiero mal le afige ahora. Llega, y mira si hay remedio. El de mi mal has hallado, pues sin vida le ha dejado este riguroso medio. Muerto está, llamaré gente: entrad Felino, a Ariodano, que este suceso inhumano entrar a todos consiente. Su Majestad a este punto diciendo que se abrafaba con furia penosa, y brava quedado ha cual veis difunto. Nadie sabe la ocasión de su mal? . Yo no la ignoro, y contra el Real decoro tuya es aquesta traición, señora. . Vil, atrevido, por los cielos que. . No entienda que aunque mi valoy ofendes, he de seguir tu partido: Amigos, esta es traición hecha entre la Reina y. Mientes villano. No vi jamás tanta confusión. Pues no tengo a quien guardar respeto verá un intento. Que en mi presencia consiento tal maldad, y he de callar! Nadie hay que Vuelva por mí? Todos, Reina, son contigo. Matadme a aquese enemigo. Estrevilo idos de aquí. Tedos contra el Rey mostrays las intenciones dañadas, pues contra mí las espadas volveir. . Si enojo tomáis de cosas que incierras son contra la Reina, que honramos, queréis, que todos sigamos sola vuestra pretensión? Retiraos en hora buena, pues no os toca averiguar la verdad. . No me ha de dar una tan gran traición pena? Yo me iré pero yo os juro de proturar la vengarza. No fundéis vuestra esperanza en negocio mal seguro. Ay, mi bien, los fieros hados envidiosos de tu venor, por dar tormedro a mi amor se me muestran enejados. No se a venganza ha sido de algún traidor encubierto, que todo mi bien me ha muerto, y a mí me quita el sentido! Ya por Polonia se aumenta la inquietud. El rumor erece. El cielo la mía ofrece Y en esta muerte violenta. A sosegar voy la gente; quedaos los dos con la Reina. Solo en mi corazón reina del mal el rigor presante. Ay, bien mío. . Reyas, basta, que son sucesos extraños; la pena de tales daños la vida, y alma contrasta. No te aflijas de esa suerte. Que se desmaya, tenedla Felino, y dentro metedla. Hay más repentina muerte! Sin duda Estrobilo alcanes la verdad de tan gran daño, pero yo esfuerzo el engaño por vivir en la privanza, Si contra la Reina sigo A la verdad, es caso cierto, que la justicia de vn muerto solo a defender me obligo. Y yo no quiero perder lo que al presente poseo, por vengar lo que no creo, ni lo he llegado a saber. Que el que tiene de gozar sin contradicción del mundo, dicen, si en razón me fundo, ha de oír, ver, y callar. Velale el muerto aliodano? Hanme hecho su centinesa. Velad bien, que el que no vela le despabilan, hermano. Ved que presto se acabó un cetro y una corona! Hiciéronle la mamona. Suceso de grande pena. Ved lo que en el mundo pasa, abrasauase su cssa, y echó agua en el ajena: Mirad el triunso, y la joya que la victoria le da. Con razón ahora dirá quien le viere, aquí fue Troya, En verle de aqueste modo se me aflige el corazón. Pardiez, que tenéis razón, que él está puesto del lodo. Ten, llevemos he de aquí, y donaires deja a parte. Él está de geatil arte, triste Rey pobre de ti. Cómo murió la razón, solo reina la maicia, amparan la sinjusticia, y es honrada la traición: cualquiera se hace Sinón, ningune dice verdad, va de rota la lealtad, no se conote noblezas que donde falta cabeza, todo es engaño, y maldad. No hay quien defienda el partido del muerto, y por el temor de no privar del traidor siguen la voz, y apelido: hoy el Príncipe hab toda la acción silial, y la herencia paternal, no le valen mis favores; que contra tantos traidores. puede muy, poco un leal. Hh Reina indigna de nombre, de excelencia tan subida, pues has quitado la vida al más valeroso hombrel el mundo de ti se asombre, y los cielos te maldigan, los niños tu maldad digan por la pena que mereces, y aquesos que favoreres en venganza te persigan. Aquí estáis vos tan de espacio? por cierto gentil a iño: donde está el Príncipe niño, que le buscan en Palacio? Pensáis quedaros con él, que ans le tenéis guardado? no lo cratis sabio honrado, porque ya vienen por él. Yo he visto hacer un decreto, y es contra vos, imagino, que la han mandado a Felino que os prenda con gran secreto. Esa novedad ahora? Antes hay muchas de nuevo, y yo los avisos llevo sin saberlo mi señora: Que si lo supiera, os juro, que sin duda me entregara a quien luego me colgara de la almena de algún muro: Y así oíd y callad; y por evitar el daño salios, que no es engaño, al punto de la ciudad. El cielo inspira en aqueste, cuenta todo lo que pasa, Estase ardiendo la casa, cual veis con la nuena peste. Quiere la Reina hacer Rey a Leantio, porque es su amiga, y a todos los más obliga, para que sigan su lay. a Felino ha dado a cargo el Príncipe, y va a buscarlo, pero es para matarlo, por librarse de ese eargo. Porque Leoncio no quiere tener Rey a quien temer, y al fin Rey no quiere ser, si ya el Príncipe no muere. Sed su guarda, y su pastor, defendelde de ese rebo. porque anda muy listo el lobo, y con hambre que es peor. Y a vos no importa lo menos, huid y ved lo que trata, que es mejor salto de mata, que ningún ruego de buenos. No os fieis en el cruel, sino el Príncipe guardad; y pues os digo verdad. mirad por vos, y por él. Hay mayor mal, que se estienda la disolución a tanto! Ah, cielo piadoso, y santo, cómo no pones entienda? Reina cruel des bonesta, e cielo mire por mí, que yo tomaré de ti por el Rey venganza presta. Quiero a Flocinda avisar, mas ella viene. Señor, huye tan aurno rigor, que te vienen a matar. No aguardes, mi bien, un punto, lleva al Príncipe contigo, que ese tirano enemigo pretende verle disur Ay, esposa! la dielencia de aques. Reina atrevida, de mí está bien conocida, perder tengo tu presencia. Ven trataremes lorden de partir, y el mejor medio, que nos baste a ser remerio en tan crecido desorden. A Lisardo nuestro hijo y al Príncipe llevaré donde más seguro esté. Cuánto en oírte me aflijo! Mudaré nombre, y vestido. Dónde vas no he de saber? Perdona, que esto ha de ser tan solo de mi sabido. Y aún si un momento aguardaras, esposa amada, en salir, ni tú me vieras partir, ni más contigo me hallaras. Por mi patria, y por mi Rey poner debo hacienda, y vida; perdona esposa querida, que mi honor sigue esta ley. A to henrado pensamiento no es justo que yo contraste; y pues tan bien lo miraste, no ofenda el detenimiento. Quiero pedirte un favor. Tuya soy. . Pues eres mía, en aquesta ausencia impía mira mi bien, por mi honor. Que hay quien procura ofender tu valor, mas yo confío no tendrá tú de verio con tu noblena poder. Lloras, mi bien? . Sí, mi gloria, Quién lo causa? . Aquesta aufecia. Por quién di? . Por tu presencia. Quién te aflije? . Una memoria. De qué señor? . De mi mal. Pues confía. . En quién. . En mí. Puedo estar segure? . Sí Serás firme . Y moy leal. Tienesme amor? . Is fivito; Si te sirven? . Será en vano. Ere mujer. . Es muy llano, mas de honor. . No te le quito. Tus brazos me da. . Deten. Qué se dejo! . Qué te vas! Oh nidarasme? Pl lamás. Es muy cierto? . Cierto. . Ve. q o

JORNADA TERCERA

Y en que has de entretenerte esta fiesta? . Descubierto me hablas? que desconcierro te hace estar de esta suerte? Rompes de amistad la ley. Mi padre me lo mando; que soy tu vasallo yo, tú. Señor, eres mi Rey. Burlas de mí? . No pudiera, cuando burlar intentara, sin que a mi honor infamara, y a tu grandeza efendiera. Ya me enojas Sin rezón te enoja mi procedor. (esa, hermano, de ofender nuestra conforme afición. Por he mano te he tenido, y cuando llegara a ser Rey, cual dices, pedrías ver lo mucho que te he querido. Siempre, cual vea, lo he mestrado. en seguirte, en imitarte, en aúnea solo dejarte, en vestir u traje honrado. Cubre, hermano, tu pe. sender así la mía, que estima tu compañía mas que el cetro y la corona. Y si por serlo has de estar descubierto en mi presencia, me da á grande impaciencia la grandeza del mandar. Mas puesmo tienes por Rey, yo te mando que te cubras, y que jamás te descubras te ordeno por justa le No réplico a tu deseo, cubierto estoy. . Bien estás. En lo que ahora hecho has, tu mucva nobleza veo. Me tiene en gran confusión lo que contigo has usado, pues como Rey soy tratado, y no entiendo la ocasión. Es ensayo de algún cuento, o entretenerte has querido? muy bueno el picón ha sido, hasme dado gran contento. Quiero seguirte el humor, va de bursas, como estés cubierto. . Muy bueno es, que entiendas burlo señor. Tu hermano en la voluntad soy, y pareccolo en traje, pero no igualo en linaje a tu Alteza, y Majestad. No es padre de ambos mi padre, que del mismo lo he sabido; ni tampuco hemos tenido los dos una misma madre. Si por la naturaleza no somos hermanos, digo que por verdadero amigo me igualas en la nobleza, Conforme Filosofía, si la sangre se confronta, nace una voluntad pronta, la cual llaman simparia, sunidad desde la puericia tierna dos yo untades gobierna con una sola afición. Y de aquí vengo a entender, según a amarte me allano, que soy por tanto tu hermano, si no lo soy por mi ser, Y en tan uniez anustad es ya conocida ciencia. que en sangre no hay diferencia, si hay en amarse unidad. Y así no hay porque presumas ser menos que yo, que fuera; si yo ser más presumiera, dar al aire vanas plumas. De tu razón considero que soy bienaventurado, pues lo es quien ha alcanzado un amigo verdadero. Mi alma, con razón justa, según su gozo es testigo, de tenerte por amigo mas que por hermano gusta, Conoceo en tu valor raro para mí un rico tesoro; porque el buen amigo es oro, de su amigo fuerte amparo, Pero pagado serás de mi amor con ignal paga; que amor con amor se paga, como en mis obras verás. Conozco de tu razón ser la lea tad que públicas verdad y la multíplicas con esa firme afición Cuando siendo Rey no hubiera en mi Reino otro tescro que tu amistad, y decoro, por muy rieo me tuviera. Es el amigo un espejo para el que se mira en él, un deleitoso vergel, y un provechoso consejo. Una gloria del sentido, un regalo de la vida, una fuerza defendida, un renombre sin olvido. De una tormenta reparo, sucorro, alivio, defensa, una estimación inmensa, de todos males amparo. Una joya en conelusión, y más que cuanto hay criado; porque un buen amigo honrado no tiene comparación. Este eres tú, y yo seré el que debo, rieo, o pobre: que aunque grandeza me sobre, no me faltará la fe. Antes para solo honrarte, no lo juzgues por impropio, pretendo del Reino propio por su propio Rey algarte. Pagaré conforme a ley lo que debos tu deseo? Por tan Rey te juzgo, y creo, como el que ha nacido Rey. Mi padre viene. . Y mío ho? El lo sabe. . Y yo lo lé, que en las obras lo seré, si acaso no me engendró. No nos ha visto, que viene con un papel divertido. Un taaidor desvanecido todo por justo lo tiene: Mas ya la pena la aguarda al que se muestra enemigo; que no tardará el cestigo aunque parece que tarda: Y aún la memoria le aboga de su cometido error; porque contino un traidor trae arrastrando la loga. Parete: a el arrogante, y acabará su traición. Lisardo, y Arnesto son los que aquí tienes delante. Cómo en la Corte te ha ido? Nunca va bien en la Corte a quien no sgue su Norte, ni defiende su apellido. Un tiempo en ella me vi con hacienda, y con valor, y por defender mi honor huyendo de ella salí. Quisierontele quitar? Quitaronsele a un amigo, y huyendo del enemigo, me hube de desterrar. Aunque dejé allá una prenda de no pequeño valor, donde tenía mi honor, que vale más que la hacienda. Acá me vengo acá acudo para no ser conocido del tirano Rey: vestido y nombre, como veis, mudo; Por un amigo pusste a riesgo la vida? . Sí, por un amigo salí del Reino que tu perdiste. En tu mucha lealtad, señor y padre contemplo el más extremado ejemplo de la mayor amistad. De esta estábamos tratando los dos, que habemos de dar a la fama que contar, esta amistad dilatando. Tales amigos seremos, que el mundo en vernes se asombre con un eterno renombre que de amistad dejeremos. Lloras pésate que sea de Lisardo tan amigo? El alma, el en oírte se recrea. De gozo llorar podría viendo tan noble afición; pero en aquesta ocasión atra es la pena mía. Hate dado aquesa carta algún disgusto, señor? r No causa ella mi dolor, aúnque me da pena harta. Alguien en la Corte di, te ha querido enojar? Todo mi agravio, y pesar nate, mi señor, de aí. Mi señor! qué dices padre? como no me llamas hijo? En duda en verme te astijo, o ha ido ruin mi madre. Por padre te he confesado, y si me niegas, es cierto que nací con honor muerto, o al con que nací he faltado. Pues el nombre te da pena de hijo tuyo, padre, aquí, o no soy bueno por mí, o mi madre no fue buena; Deja de hacer argumentos de sosísticas razones, ni tampoco te apasiones con tan vanos fundamentos. Pues el nombre que hasta aquí enmo niño te llamé, por ser ya razón dejé, y el de mi señor te di. En vano culpado has hijo no haberte llamado, pues el nombre que te he dado sube de menos a más. Verás mis respetos llenos de honor, pues si hijo, te hiciera, siendo mi señor, ya fuera bajarte de más a menos. Darte este nombre es razón pues eres mi Rey confieso, o al mucho honor que proseso, faltara mi obligación. Sea Rey, mi padre quiero que seas, y es bien te cuadre, pues no conozco otro padre, tenerme por hijo. . Espera conocerás en mis obras que más que padre te soy Bien certificado estoy que en valor, y bondad sobras. Y deseo conocer como pues soy Rey, me tienes sin mi Reino, y sin mis bienes, Presto lo podrás saber. De la invencible Polonia fue Rey el invicto Arnesto, de quien Filipo infeliz tu padre quedó heredero. Quisieron los cielos altor, o sus desdichas quisieron con Clorinarda casase, desdichado casamiento. De los dos, Príncipe insigne, eres hijo, y el consuelo de Polacos afligidos, hoy a un tirano sujetos. El Rey Ungaro robó, de amorosa afición ciego, a su tío el Duque Otario a su mujer, loco intrnto, A Ungría se llevó a Anarda, que este fue su nombre, y luego proturaron la venganza el Onque, y todos los nuestros, Por ir a la empresa el Rey, como tan cercano deudo, dejó a Leoncio traidor por Gobernador del Reino. A mí me honró con tu lado, amado Príncipe excelso, encargándome que fuese tu ayo, amparo, y maestr Clorinarda en torpe amor ocupada en este madio, cumplió con tu amante Leoncio muchas veces su dusto. Perdona que detuimadre tan viles córpezas cuento; que aunque te ofende el decirlas, encubrírtelas no puedo. Entre sus lascibos brazos en regalos deshonestos el vil traidor se emplezba. violando el Real lecho sin ningún miedo, y vergüenza, y con muy poco respeto; que cuando el honor se pierde, se pierde con él el miedo. Pasaron más de dos años que duró el pesado cerco de ta invencible ciudad, sepultro de Vngaros fieros. Al cabo de ellos quedaron ricos del saco los nuestros, castigada la maldad, y Filipo satisfecho. Entró triunfando en Polonia, adonde el recibimiento, aunque fue digno de nombre, por no cansarte le dejo. Solo digo que su vista dio gran regocijo al pueblo, imprimiendo en la memoria de sus vasallos sus hechos, La fingida Clorinarda llegó conbrazos abiertos al inocente ofendido, dándole el infame pecho. No le conocío el Rey, y todos le conocieron porque su afrenta el marido es en saberla el postrero. Apenas vino la noche. y apenas se escondio Febo, cuando tu adúltera madre al Rey mato con veneno, El modo por abarviar, no te digo ni refiero: alborotose Polonia al Real Palacio acudiendo. Donde entre todos yo solo, admirado del suceso, poniendo mano a la espada, seguí la parte del muerto. Llomé traidor a Leoncio, retele en el propio puesto, por tomar justa venganza del cometido adulterio. En el Tribunal del Rey el delito, y el proceso propuse, pero fue en vano, que era Tribunal de un muerto. Todos los nobles al punto las armas a mi volvieron, y fue forzoso ausentarme, por buscar mejor remedios Quisieronteme quitar, porque matarte quisieron, para poseer Leoncio en paz, y seguro el Reino: Fui avisado de Florinda, a quien debes, y yo debo tu vida y la vida mía, amado Príncipe nuestro. Hasta ocho años tendrías entonces, y quiso el cielo que vivieses, para ser el castigo de los reos. Diez años ha que te guardo en esta aldea en secreto, con este tosco disfraz, tu gran nobleza encubriendo. Vuelve, señor, por tu honra, venga el padre, cobla el Reino, mueran traidores injustos, para que vivan tus hechos. El lastimoso suceso me ha causado tal pasón, e me falta el corazón, qu no ta como tengo selo. Mi madre mató a mi padre! un traidor poser mi Reino! yo por mi madre no reino! y es adultera mi madre! Tantos males! qué rigor cielos, contra mi mostráis: pues de justos os preciáis, volved por mí y por mi honor, Hy padre que estoy sin mí, y en tan prolijos enojos, a quien volver ya los ojos no tengo, si no es a tí. Dame remedio si quieres que vina, quien has renido en lugar de hijo querido; si no, en mi vida no esperes, Ay mi hermano, hay caro amigo, ay Lisardo, que le pena. de la vida me enajena, sed de mi dolor testigo. Llega, que quizá en tu pecho se quietará el corazón, que la improvisa pasión tanto alborotar ha hecho. Sosiega, Príncipe amado. Cómo puedo? . Si podrás, que o me escuchas, verás lo que ye tengo ordenado, Florinda en esta me avisa. ahora que a verla fui, lo que he de hacer: oye. . Di, que da la venganza prisa. La vaca del triste Admeto, y el Apolo robador; sin los ojos del honor se han casado ya en efeto: de cubrirán el ferreto, y ans han determinado que sustro, y medio pasado después que se se ha de coronar el lobo, pues el Leoncillo ha faltado: En esta coronación grande fiesta se ha de hacer, y el Gimio quiere traer una galana invención: la justicia, y la razón en a juesta han de venir, y en cantando, han de salir, y al lo bodespojarán, y al León coronarán, y la Vaca ha de morir. Compendioso es su tenor, pero no entiendo el concero. La Vaca del triste Admeto, y el Apolo robador son Leoncio, y Clorinmarda, los dos se han casado ya, y determinado está coronarse cual aguarda. Iuustro, y medio son diez eños y medio, ya son cumplidos, nuestros males ferecidos con principio de sus daños. El Gimio Liraeho es un truhan que te defiende con gran secreto, y pretende que te vengues, como vea; Tú has de ser la lusticia que en esta fiasta saldrás, yo la Razón, y verás castigad a su malicia. Porque el lobo quedará con castigo conviniente, pues el traidor justamente con la Vaca morirá. Qué te parece? . Ingenioso? ese modo de escribir. Para poderlo encubrir, el hacerlo así es forzoso. Con Forinda he ordenado? que mu escriba de este arte, y de todo me dé parte, y ha sido muy acetado. Que en una parte sucreta, solo de los dos sabida, la carta deja escondida, que lo pasado interpreta. Yo voy cuando no hay estrella ni luz en el cielo alguna, hora a mi intento oportuna con gran secreto por ella. Quién es Florinda, señor? Una esclava humilde tuya, mi mujer. . Mi vida es suis, yo soy su hilo en rigor. Ni otro padre, ni otra madre no confesaré jamás. Iafinita honra me das. Ho arote cual debo, padra. Con el nuevo bien que gano solo a ti mi bien dirijo, hoy ganas de nuevo un hijo, y yo de nuevo un hermano, Dame, Lisardo, tus brazor, que hsi de amigo los di, tienen de ser desde aquí de amigo, y hermano lazos. Mucho nos honras señor. Antra vosotros me honráis, pues el honor me cobráis con vuesto mucho valor. A prevenir la venganza vamos, que es justa razón: Dices bien, que en la ocasión suele dañar la tardanza, Es un mármol en dureza, alabastro en la blancura, un diamante en la firmeza, un Ángel en hermosura, y una diosa en la nobleza, En el llorar cocodrilo, Penélope en el estilo, plins es tastida y al fin de su voluntad es solo dueño Estrovilo, No responde a tu porfía, y que no te cruses pide. Repara, por vida mis, la entrada a mi amor impide, porque en Estronilo fía, Es Estróbilo su guarda, Estróvilo la acobarda, con Estróvilo se escuda, por Estroviso está muda, y en faverecerme tarda. Es su hermano? es su pariente? es su padre Argos celoso? Ariodano, solamente es Estróvilo su esposo, a quien ama tiernamente, Su esposo fiero rigor, agradezco su valor. y condeno de Estronilo la falsa traza, y estilo coa que dio esfuerzo a mi amor. No andebo como discreto, aunque le sucede bien al mal formado concrto, pues gozará sin desdén de honor, y amor tan perfecto, Acá parece que viene, pont el escudo encantado de Perseo, que convienes que su hermoso rostro amado de Medusa el poder tiene, Estoy ya muy diferente, retírate escocharemos. A ver correr esta fuente, Florinda, es bien n a sentemos. Déjame Mgar. . Detente. Aquí quiero que prosigas, Florinda amiga y he digas lo que tienes comenzas ta pena Infanta amada me obligas. Ocho años podías tener cuando murió el Rey tu padre, otros diez debe de haber que Ciorinarda tu madre te ha tenido en su poder por legítima heredera, porque el Príncipe faltó, sin saber de que manera; porque cuando e Rey murio can de diez años era. Y hubo vos, que por reinar le intentó Leoncio matar. Entiendes bien lo que tratan. Las palabras se dilatan, y no las puedo juntar. Es estorbo la distencia para poderlo entender: Que tanta perseverancia en su torpe, y vil querer ha tenido! . De importancia es disimular en tanto que permite el cielo santo que el Príncipe se descubra, porque su vastigo er cubra de los dos deshonor tanto. Que si él parece, verás tu honor, y el suyo cobrado, y del Reino gozarás lo que es tuyo. . Con cuidado te acerca un noquito más. Desímula y haz que sales Liracho de esta enramada por rosas a los rosales, como que no has visto nada. El cuadro de los frutales vistoso no te parece con la variedad que ofrece de frutas? . En gran manera. Gante sueña calla. , Fuera desdicha si desparece. Hacia aquel rosal echó, y si no pasó adelante, sin duda en él le escondio. Velo a mirar al instante; que grande gusto me dio! Mas no vayas, que está aquí la Infanta. . No os vais, salí, que se escondio Ariodano? Un conejuelo lozano, que salir del Parque vi, entró en el jardín corriendo, y por con eruar la vida, entre aquel rosal entiendo tiene cama conocida, y le he venido siguiend Mas no entendí que tu Alteza aquí entretenido estaba, perdona mi gran rudeza. Con Florinda contemplana de las flores la balleza. Mas Liracho podrá ahora entretenernos. . Señora, porque os divirtáis yo quiero ser de mil necios terrero, tiren todos en buen hora. Habla con Florinos. . Es carrasqueña, no se ablanda. Habla conmigo. . No ves, que si llega a ti la tanda, no habrá que decir después? Habla a Ariodano. . Tampoco, que no es justo que se meta con un cuerdo un necio loco. Muy queda está la velera, la vena te ayuda poco. Haz a las dos des guirnaldas. De sampazos y degualdas? Frio estás, y sin humor. Si quieren tame calor, metanme bajo sus faldas, Esta vez pegado se ha. Salió el triunfon su modelos El vuestro no, claro está la Reina viene recelo con tu padranro hacia acá Habla Ariodano conmigo. ̱. Ven acá Liracho, amigo, dura esa necia porfía Ariodano todavía? Tu gusto tan solo sigo, y entretenida no ves a la Infanta, mi bien? . Sí: hay lugar entre los tres para los dos? . Reina, aquí cualquier puesto tuyo es. Bien entretenida estáis, Infanta, y no con vidáis para la conve sación a quien debéis afición, mucho descuido mostráis. . Ha estado el Rey indispuesto, y no le habéis ido haver? Sin causa me culpas presto, no lo he llegado a saber. Ya coronarse ha propuesto. Qué mal el Rey mi señor ha tenido? . Un gran dolor, formado en su fantaba de una gran melancolía de impertinente temor, Y viéndole de este talle mando hacer la pievención, por ver si puedo alegrarle, para su coronación, y no me atrevo a dejarle. Por qué retirado se ha? Siempre de esta suerte está, ven, solo no le dejemos, Dadme licencia, señora, que hablar a su alteza quiero. Id. Ariodano en buen hora, Vivir tres dias no espero. De verle mi alma llora. Beso a tu gran Majestad los pies, de mi voluntad conoces Rey, y se la firmeza, y el valor, y que es tuya mi amistad conociste. . En esa gano. Estimo vuestra persona. Esto, Liracho, es muy lano, no gozará la corona, ni tendrá el cetro en su manos Ya el aviso tengo dado como tú lo has ordenado, y estarán aquí mañana. Sin duda el Príncipe gana así su perdido estado. La Corte toda en la sala del farao, de nuevo hecha, aguarda con mucha gala, La me ancolía desecha, que a la mayor pena iguala. Ven, porque veas danzar, te podrán quizá alegrar los caballeros, y damas; conoceré que me amas en mi deseo acetar. Yo jamás de el he salido. Vos Infanta venid. Vamo Mi deseo se ha cumplido: todos tu orden guardamos, Liracho ven advetido. A fiera madre enemiga! el honor que me has quitado a darte muerte me obliga, y tu torpeza estiga la culpa de tu pecado. Vívora cruel has sido, pues mataste tu marido cuando sus brazas tedio, y un vinorezn engendró para vengarle ofendido. Si madre fueras, debía pones freno a mi furor, pero ha do fiera ar que has essuciado el honor de la honrada sangre mía. Aunque basta la saliva contra la ponzoña suerte de la vil serpiente esquiva, importa a mi honor tu muerte, porque el de mi padre viva. Que has sido, cual sierpe Indiana, cuya ponzoña inhumana no tiene remedio a guno, y si le hay, solo es uno, darte muerte tigre Hireana. Ha dionda Drina furiosa, que has mi vida inficionado cual serpiente ponzoñosa, ya el buen osor he boscado contra tu hedióndez dañosa. Bien con tus furias impías cual Phitonisa serías, resucitandon Samuel, si a un hijo solo cruel! darle muerte pretendías. Yo pues, resucitasé contra tu injustó rigor, y a mi padre vengaré, iré cobrando el honor. y a mí me reengendraré, Quisiera si ser pudiera; sacarme la sangre fiera, si es que de ti tengo alguna; mas no creo que hay nirguna, que a haberla, por ti bulbiera. En que estás imaginando, señor? . Qué hay amigo? . Ven, que está mi padre guerdando, Litacho con é también, y tu venganza aciamando Que no te tardes conviene, que de los cabe llos tiene la ocasión con el disfraz, donde conase tu paz, El ser hijo me dectene. Vamos, cobraré el honor, y vengaré un muerto padre. Eso es muy justo, señor. Muera una adulterá madre, y un vil vasallo traidor. s , , Hicisteos mal, señor? No, señora. . Cómo fue? Torcí sin pensar el pie, no es de momento el dolor. El sarao no es ha alegrado? No tengo en mudanzas gusto, antes me ha dado disgusto, y salgo más enfadado. Quieres que Litacho venga con su trazads invención a aliviar vuestra pasión, y para qué os entretenga? Si grstáis de esto, señora, venga por vos no vor mí. La pena que os tiene a f por nomentos se empedra. No he de saber qué teréis? con ensado me tratáis, mal mi voluntad pagáis, ya ereo me aborrecéis. Reina, no soy tan ingrato, conozco la obligación que tengo a vuestra afición, conocéis mi noble trato. Conozco que por honrarme, muriendo el Rey mi señor, a su estado, y a este honor has gustado levantarme? Conozco que sin justicia al Príncipe le has quitado por mi causa honor, y estado, cusante mi malicia. Nosé si es muerto, ni vivo, ni en que parte pueda estar, no me puedo asegurar, de aquesto pera recibo. Téngole sempre presento, dándome inmortal pasión. Deja tan vil ilusión, y temeroso recidente. Pues ya sabes que Felino por mi partes le buscó, ni a él, ni a Estróvilo halló, por ningún modo, o camino. Y cuando vivo estuviera, quien le ha de favorecer contra todo tu poder? es vana aquesa quimera. Falerte acaso valor, gente, armas, y defensa? no temar, mi bien, u ofensa, que él huye de tu rigor. Y no osará parecer donde ha de perder la vida, si no la tiene perdida, que es más fácil de treer. Pues tanto tiempo ha pasado, y del no ademos sabido. Qué rumorio que reido es este? . En Palario ha entrado Liracho con su invención, y donde le veas viene. Donaire Lirrcho tiene, echa de ti esa pasióo. B La justicia, y la razón para en uno son. La razón, y la justicia jamás divisas se ven, porque has dos son un bien contrario de la malicia: el Rey que se hallen codicia. en esta coronación. La justicia, cte. Quieren sin abrir los labios, por no recordar dormidos, hacer tornar los huidos, y castigar sus agravios: aprendan los que son sabios, muera el engaño, y traición: Mueran. . Mueran. Gran traición. Hoy han de quedar deshechos. Pasas los viles los pechos? Hay terrible confufión! Ay que muero. Muerta soy. No huyáis Infanta querida, que hoy cobráis honor; y vida, pues vivo al Príncipe os doy. No fintáis de vuestra madre la muerte tan digna en ella, ado, que perdistas por ella el honor y tan buen padre. Arrojad esas cabeza; a los perros, y en un fuego abrasen los cuerpos luego, porque peguen sus torpezas: Esto es hecho, amado padre, A la Julanta abraza. Oh, hermana! cuanta gloria mi alma gana. (dié. Esta es Florinda? . Es mi ma- Estos son los que han envano huido de tu rigor. Cómo se llanaa? . Señor, son Felino, y ariodañó Señor, de nuestra mocendia oye el deseargo. . Ya es tarde. El vulgo en cónsuso alarde, lleno de armas, cimpaciencia viene a Palacio. . Está bien, sosegarase su furia, viendo que vengo mi juria, y que soy su Rey, también Hermana amada? . Señor! Yo busco vuestro reposo, dese la mano de esposo, Lisardo vuestro valor, Que si hasta aquí fue fingido el nombre de hermano en mí, hoy de verdadero aquí gozar quiero el apellido, Y aunque en esa mano os doy todo cuanto daros puedo, presumo que deudor quedo del bien que gozando estoy. Yo soy quien en ello gano. Humilde beso tos plantas, pues al cielo me levantas de favor tan soberano. Padre, porque no me hablale? llegad y dadme los brazos, aternos sean los lazos con que esta unión apretáis. A vos os debo la vida, por vos gozo el ser que tengo, y hoy a tener honra vengo, por la vuestra defendida. Cetro, y corcna (expelido el tirano poseed) como a primero mutor de esta acción, os he sevido. Regid todos mis estados, sus aciertos gobernad, pues por la seguridad vuestra están recuperados. Cumples con a obligación que a mi voluntad le debes. Puesto que de los a eves tengo ya satisfacción, libertad aquesos presos, para que con alegría participen de la mía sin infelices sucesos. La tierra beso en que pones tus plantas. Algad del suelo. Tu vida prospere el cielo, y pues de todo dispones, a quien llevana y traía (cuando estabas retirado, nuevas de lo que pasado en aquesta Corte había. Y ha hecho en esta invención un salveje, como ves, justo será que le des con que salir de aflicción. Dérete dos mil ducados. Vivas más que treinta tías, mas que diez suegras, o arpías, y más que veinte cuñados. Vivas sin límite en fin. Con que tendrán, s os agra la adúltera castiga da, y el vengado p