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Texto digital de Los acreedores del hombre

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Lope de Vega Carpio
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Lope de Vega Carpio Segura
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Los acreedores del hombre. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/acreedores-del-hombre-los.

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LOS ACREEDORES DEL HOMBRE

Terribles estáis los dos. Ponle en prisión en efecto. A mí en la cárcel? A vos, que no hay que guardar respeto a quien no le guarda a Dios. Términos hay que guardar. Por todos le ejecuté, Mundo. no tiene de que pagar. Esta deuda de Dios fue, y Dios me quiere esperar. Yo quiero demonio hacer hoy concurso de acredores, quiero pagar, y ha de ser por su antiguedad. Qué errores de pagador bachiller. Desde Eva se os quedó el modo de disculparos, la soberbia os engañó. No tengo de que pagaros. Pues por eso os prendo yo, si la ofensa de Dios fue, deuda a todos anterior, pida Dios, yo pagaré. Yo soy el ejecutor, pagad como yo pagué, que Dios su poder me ha dado. No hay tal, que no pudo ser, aunque lo habéis intentado. No he menester su poder, por mí estáis ejecutado. El alma quiere pedir la fuerza. Pido, después también la sabrán oir. Es mi mujer. Si lo es, pero que puede decir si está con vos obligada desde que Dios la infundió en vuestro pecho. Y no es nada el dote? Ya lo sé yo. Y ha de quedar indotada? Que puede el alma provar siendo suyas las potencias Pudistes la vos forzar? Claro está. Que inadvertencias, hombre dejemos de hablar, que vos no sois el varón. Pues quién mandaba en mí ca (sa? La razón. Por qué razón? Pecado adelante pasa. No pasa la ejecución. Vaya a la cárcel, Porde sois descorteses conmigo, si debo, yo pagaré. Dime tú cual enemigo mayor para mí lo fue, el no querer humillarme a un hombre me tiene ansí. Eso te obliga a quitarme mis bienes demonio a mí, y en ellos ejecutarme. Miraras tú lo que hacías. Yo no tengo que mirar, que aunque para eternos días mis penas han de durar, son glorias porque son mías, Aquel instante que fui Dios en mi imaginación es un cielo para mí. Si hice la oposición en tiempo, válgame aquí. Que ya todo eso ha pasado, vaya a la cárcel pecado, que cuando a Dios le debí, tan presto cobró de mí, que le pague de contado. El pleito quiero poner, si Dios me quiere esperar, qué es lo que puedes hacer? Dios te puede perdonar mas que le puedes deber. Yo no me meto con Dios, allá os entended los dos, en su desgracia caíste, paga aquí lo que comiste. Hombre bienes tenéis vos, pagad. Yo bienes Pecado? Pues donde habéis escondido muchos que Dios os ha dado. No veis que los he perdido, y ninguno me ha quedado? Qué gentil ejecutor, tirad Pecado con él, con cuán diverso rigor me ejecutaba Miguel las deudas de su Señor. No rezaba el mandamiento mas de quien como Dios, cuando con golpe violento que me echó, sabéis los dos del Monte del Testamento. Pues, si me quitan mi casa, y mis bienes, y destierran donde tal vida se pasa, y en una casa me encierran que para siempre me abrasa, es mucho que a quien me debe ejecute con rigor? La vida es plazo muy breve, Dios el mayor Acredor, haz que el Alguácil me lleve, donde sepamos si espera, primero fue su escritura, deja pagar la primera. Dios espera en paz segura, ninguna cosa le altera. Yo que me estoy abrasando, como he de estar esperando, dame el descanso de Dios, y esperaremos los dos, y nunca pagues pecando. Que linda mercaduria me diste, palabras tales, que fueron mi muerte un día. Ya de las trampas te vales? Pues no fue la deuda mía la mentira que dijiste? Yo? Pues quién? Come y serás. como Dios, pues si mentiste, que cobras si no me das lo que allí me prometiste? Por aquí dicen que va. De mí no se puede huir. Dices bien tiempo, aquí está. Mas te vienen a pedir, como te ven preso ya. Hombre paga, el tiempo soy. Harto me pesa de verte, mas qué te debo? aquí estoy. Por un poder de la muerte, que yo otras veces le doy, vengo a pedirte la vida. Yo el sustento que te he dado. Tierra tú eres mi homicida, tierra tú me has engañado, y me pides la comida? Soy hijo de tus entrañas, y cobras de mí el sustento? Mira tierra que te engañas, Dios me dio por alimento tus montes, y tus montañas. Todo está ya revelado contra ti, no hay ave en viento, pez en agua, en monte y prado animal que esté contento de ser para ti criado. Ya todos te desafían, y quieren de varios modos, de ti sustentarse todos, pues que sustento te fían. Paga que no hay quien espere. Oh bárbaros Acredores, Dios vuestras deudas prefiere, porque usáis tantos rigores si Dios esperarme quiere? Ea qué es lo que aguardáis? Oíd señor vos que estáis en el trono de Zafir, A la cárcel habéis de ir. Señor. Vaya, que esperáis. Hola que voces son estas, porque lleváis ese preso? Preguntáis lo que sabéis supremo y divino Teos, o desconocéis al hombre en tantas miserias puesto. Lo que nos debe pedimos, Y no pudiera prenderlo con menos voces al hombre, y con mejor tratamiento? Qué mejor se le ha de hacer? Ya quiere tu pecho tierno defender su causa aquí. Justicia, yo solo quiero, que se trate con piedad. Juez divino, confieso las rodillas por la tierra, que la mayor deuda os debo. La del demonio es engaño, y engaño tan manifiesto, que es digno de gran castigo, pues con sus trampas y enredos solo quiso destruirme, pues si a mis locos deseos dio socorro alguna vez, tales sus delitos fueron, que me quitaron la gracia, la salud; el tiempo, el cielo, y me dejaron después viento, nada, polvo, infierno. No ha hecho cosa por mí sin interes y mal hecho desde el principio del mundo el temer ario logrero. Lo que la muerte me pide es la vida, no la niego, mas no se ha cumplido el plazo, no me ejecute sin tiempo. Si la Tierra fue mi madre, porque me pide el sustento? Dios se le dio para mí, bien lo sabéis Juez Inmenso. Con mi sudor dijo Dios que le comería, excedo por dicha de esta palabra? (ro cual hombre en cuantos nacie le han comido sin cuidado, y con descanso perfecto. Que corona, que laurel, que tiara, que capelo desde la espada a la pluma; y desde el cayado al cetro. Y en caso que deba yo a la tierra mi sustento, descuentéseme el trabajo de cultivar su terrero, siéntese a cuentas conmigo. Justicia; el hombre se ha hecho gran letrado de mentiras. Yo por lo menos lo creo después que trata contigo. Misericordia, yo tengo mis pleitos con la Justicia, quién te mete con mis pleitos? No hay aquí, pleitos sin mí, que de abogado me precio. De ti no, pero si el hombre fia tanto de tu pecho, que no me teme, Sí teme. Justicia santa; si temo. Miente; porque en confían de hoy, mañana, esotro, luego, no puedo, no tengo ahora, pierde a tu justicia el miedo. Ya tu conoces sus trampas. Hombre paga. Pagar quiero. Los bienes le han secrestado Sí, mas no son de provecho, y es delito criminal de tu justicia esconderlo. Sol divino, que descubres. del oculto pensamiento los átomos más humildes, Señor no puedo ser preso siendo como soy hidalgo. Buen hidalgo sin agüelo, o que linda alegación, no sabéis vos que en perdiendo la gracia, también perdió la nobleza? Paso, quedo, que algún descendiente suyo se pondrá la Cruz al pecho. Antes será a las espaldas en forma de vituperio. No habrá cosa más gloriosa, que esa afrenta. Será cierto, pero yo entre tanto al hombre, para que pague, le entrego al tirano de la Iglesia. Piedad Señor. Esto es hecho. Ya es tu esclavo. Dios lo dice, venga una cadena luego. Esto podiste Justicia? Misericordia, cobremos lo que debe el hombre a Dios. Siendo Dios como es inmenso, quién le ha de pagar? Cierra el Tribunal. Muerto quedo, Misericordia es posible, que se me ha cerrado el cielo? Camina perro, que hoy haces dejación de bienes. . Perro me llamas? Eres mi esclavo. Soy de Dios. Yo soy tu dueño. y tu dueño Entre todos los vicios eres ingratitud inescrutable, o cuantos beneficios debe a mi Padre el hombre miserable, o cuán mal le ha pagado ingrato a Dios los bienes que le ha dado. En vez de agradecerle levantarle del polvo de la tierra, y a su imagen hacerle con las tres partes que en el alma encierra responde con ofensas, que ser inmenso Dios las hace inmensas. Que no le dio mi Pa que no hizo por el desde aquel día, que la tierra su madre pisó con la inocencia que tenía? que no crío en su nombre? creyó más la mujer, que a Dios el hombre. Como no conociste dispuesto a tanto error hombre imprudente los bienes que perdiste, por ser a su precepto inobediente, o cuán largos enojos nacieron del engaño de tus ojos. Puesto la rodilla en tierra, o Príncipe generoso, en cuyo pecho amoroso vuestro Padre Eterno encierra el tesoro soberano de su poder, y de modo Señor, que lo puso todo en vuestra piadosa mano, como divino esplendor de su gloria, este papel desde la caícel cruel, desde el último rigor. Desde el aliento postrero el hombre preso os envía, donde de noche y de día padece dolor tan fiero. Desde lo profundo os llama, que como no satisfizo, dejación de bienes hizo, ansí la pobreza infama. Por esclavo se le ha dado la Justicia gran Señor al demonio su acredor después de haber alegado, que era hidalgo, por haber encubierto la hidalguía de la deuda el mismo día, pues no le puede valer. Acúdenle acredores, que es lástima; los amigos le dejan, los enemigos son por instantes mayores. Doleos Príncipe de él. Que por su culpa ha llegado el hombre a tan triste estado? Bien lo sabréis del papel, aunque bien lo sabéis todo, pero muy bien sabéis vos, que suele el hombre con Dios usar del humamano modo. . En el papel de mi confusa vida, Dándome tinta mis cansados ojos, Pluma el dolor, a ti de mis enojos Remedio y luz ya por mi mal perdida. Con mi cuidado escribo, que te pida, Que consideres de quien soy despojos, Siendo tu hechura aunque el sentir antojos, De tu divina cara me despida. Cesen ya tus enojos y desdenes, Que no me olvido yo si en ti confío De la piedad y del poder que tienes. Ni puedo hacer; que es loco desuarío, Aunque lo dicen, dejación de bienes, Pues no te dejo a ti solo bien mío. Ay que me ha dado un dolor en el corazón Cuidado. Dolor? Dolor de costado, que es donde tengo el amor. Ahora Señor de qué? De esta palabra no más, De un papel tan tierno estas? Flecha en mis entrañas fue, que piedra, que mármol frío no se enterneciera aquí, pues que no te dejo a ti, que eres tú solo bien mío. Ah nobleza al fin de Dios, que no hay más que encarecer. Si no me queréis perder hombre, yo tampoco a vos, presto os darán parabienes de vuestros bienes también; y si yo soy vuestro bien, no hagáis dejación de bienes. Oh Palabra, o Poderío de amor siempre grande en mí, pues que no te dejo a ti, que eres tú solo bien mío. . Esta es la cárcel Señor. Llama pues. Aquí está el hombre. Que el de preso tenga nombre, cuando yo lo estoy de amor! Hombre amigo, qué es aquesto? Oh Príncipe celestial, deudas, y poco cabe en este rigor me han puesto. Vos, a la cárcel Señor? vos a verme Señor mío? mereció mi desvarío jamás tan alto favor? Que prueba de la nobleza de Dios mayor que la de hoy, cuando en la cárcel estoy puesto en la suma pobreza. Todos me han desamparado viéndome en tanto dolor, hasta mis vicios Señor parece que me han dejado. Mírame el Demonio aquí, como a quien tiene en desprecio Ansí? Pues no sabe el necio el amor que vive en mí; y que si la cárcel es prueba de amigos, yo soy tu amigo? Gracias os doy, y beso, no vuestros pies, sino la tierra, que aún soy de ella indigno por tal bien. Qué haré para que te den libertad tus deudas hoy. Quieres que me quede aquí? Ay Señor que no es razón si las deudas mías son que vos las paguéis por mí: Vos preso, y yo libre, fuera una cosa que admirara la tierra No se espantara si mi grande amor supiera. Tú dices que soy tus bienes, y que no quieres dejarme, y ansí yo quiero preciarme de que por tu bien me tienes, y no te dejaré a ti, que hay de ti sin ocasión Dios hiciera dejación de los, bienes que hay en ti. Ah del tribunal supremo. La voz del Príncipe es esta. Justicia, aunque estáis dispuesta a seguir por todo extremo vuestro rigor con el hombre, demos un medio que sea conforme a lo que desea la equidad de vuestro nombre. Lo mismo le estoy rogando. Qué medio se puede dar pues a Dios se ha de pagar, decid de que modo, y cuando, bien veis que el Acredor. es infinito. Es ansi, yo soy Hijo, y siempre fui tan Dios como él. Si Señor. Soy su igual. Vos sois su igual, ni en la grandeza os excede, ni en la eternidad precede, ni en el poder celestial. La eternidad en el ser, la inmensidad en la alteza de vuestra excelsa grandeza, la virtud en el poder tienen la misma igualdad respeto al conocimiento del humano entendimiento, porque como la bondad de vuestro Padre es la fuente, sois de aquella emanación de divina perfección Hijo engendrado igualmente. Pues Justicia; siendo ansí bastaré yo por fiador de esta deuda? Si Señor. Sacad el hombre de allí. Oh bien haya tu piedad. Estás muy contento? Mucho. Hombre sal libre. Qué escucho? Que ya tienes libertad. Qué plazo Señor tomáis para pagar tantos daños. Justicia treinta y tres años. A gran cosa os obligáis, Venid a hacer la escritura los dos. El hombre esta aquí. Dame esos pies. Ya te doy el corazón. Luz más pura, que el Sol Imagen divina de tu Padre, que diré de tu piedad, que daré a tu amor. La vista inclina al supremo tribunal, sube conmigo y haremos esta escritura. Qué extremos de amor piedad celestial! Sube tú como deudor a los extrados que ves amigo, que yo después bajaré como fiador. Fuera digo; sin pagarme saca Dios de la prisión al hombre? Gentil razón, como, puede Dios quitarme mi derecho a mí, ni darme satisfacción, no la quiero, denme luego mi dinero, que ley, o que barbarismo es este, vive él abismo, que he de cobrarlo del hombre, aunque de Dios tenga el nombre, y se júntase a Dios mismo. Dámele a mí la Justicia. por esclavo, y quiere Dios, que se concierten los dos, no se ve que esto es malicia? De que tiene Dios codicia, que le dan por la fianza, pues ya sabe donde alcanza mi poder, cielos oíd, Saul soy de ese David, y le arrojar? mi lanza. No des voces, calla fiero. Ese Cuidado es mi nombre, si tanto Dios quiere al hombre, págueme aquí mi dinero. Dicen que fuiste logrero. Mienten, que un hora segura, aún no logré mi ventura, pues de que logrero soy, si ha tantos años que estoy sin Dios en cárcel tan dura? Qué es lo que están escribiendo? La fianza. Quién le fía? Dios, que Dios solo podía. Dios fía? Ya están leyendo. Oíd. . Ya estoy oyendo. Que os obligáis gran Señor como principal deudor a padecerlo, y servir. Ah se visto tanto amor! Desde aquí a treinta y tres ejecutado. Si obligo. Cielo sed aquí testigo. Casos por el cielo extraños, aún faltaban estos daños a mi desdicha? Firmad. Firmo. Notable piedad. Hoy seréis Ángeles bellos. testigos. Y yo con ellos doy gracias a tu bondad. Voyme a pedir a los hombres albricias. Y yo al Infierno, a donde con llanto eterno doblen mis peñas sus nombres, Cielo injusto, no te asombres si dijere desatinos, pues por tan varios caminos hoy las manos soberanas pagan las deudas humanas con los tesoros divinos. Que poder el cielo encierra, ni el hombre que en él se ve, para estorbar que de un pie no le derribe a la tierra. Moveré segunda guerra al cielo, a Dios, y mi nombre) pondré donde el Sol asombre, voy a juntar mi escuadrón, porque sepa Dios quien son los Acredores del hombre. No tenéis que me decir, que no tengo yo la culpa. Parécete que es disculpa servir? Que más que servir, yo obedezco a mi Señor, demás que oficio he mudado. Pues, no eres tú su cuidado? Hijo fui de su temor, pero ya Agradecimiento en descuido me trocó, descuido me llamo yo. Bien descuidado le siento, En fin descuido te llamas tú que su cuidado fuiste, y aquí el hombre ingrato asiste en convites, juego, y damas. Cómo tiene buen fiador pardiez no se le da nada, la ración tengo doblada, yo cómo, y duermo mejor, que cuando era su Cuidado, que cuando no hay algún vicio, pocas veces sin oficio medrá el más viejo criado. Cómo te traes el vestido que cuando Cuidado fuiste? Porque el criado consiste en un esterior fingido. Es linda cosa traer piel de oveja siendo lobo, para que el vicio y el robo no se puedan conocer, Ándome con el vestido que truje siendo Cuidado, y es el descuido en que ha dado que por el de Dios me olvido. Con capa de virtuosos, haciéndose mogigatos verás mil hombres ingratos en lo secreto viciosos. Apártate que ya sale, olvídate tú también, Seré ejemplo si me ven. (le, No hay gusto que al vuestro igua que hermosa es la Vanidad, que bien canta la Locura. Solo agradarte procura mi rendida voluntad. Si gasta en esto su hacienda cómo ha de pagar? No sé. Aunque al descuido, pasé ante ayer por una tienda, y vi una tela famosa, hazme un vestido bordado. Locura hoy la he sacado por todo extremo vistosa. Haz poner en las varillas en vez de clavos diamantes. Tú los verás tan brillantes, que echen rayo las orillas. De dónde el hombre ha sacado esto que gasta? Escondido tuvo hasta el menor sentido, No puede ser engañado Descuido el fiador, que es Dios, Calla que se quieren ir, y tú le podrás reñir cuando estéis solos los dos. Tan presto os vais Vanidad? No me voy, contigo estoy. Ni yo tampoco me voy, o Rey de mi voluntad. Tenéis tantos que os estimen, que para cumplir con todos es fuerza que useis de modos, que con los celos lastimen. Id en buen hora, y volved cuando fueredes servidos, que seréis bien recibidos. Siempre nos haréis merced. Huélgome que se hay han ido, porque el agradecimiento viene a hablarte. Atrevimiento de tu corto ingenio ha sido. Hícete descuido yo porque cuidado me des, o porque a la puerta estés? Qué pude hacer, él se entró. Solamente los senores pueden, ya deber dineros, que tienen treinta porteros, de su vista defensores; no quien defensa no tiene, sino que luego ha de dar con el que viene a cobrar. No a cobrar, a hablarte viene. Parecerate muy mal, que te diga lo que siento? No quiero Agradecimiento que me sirvas de Fiscal. Porque has de estar olvidado de la deuda que a Dios debes? Ay ya más en que me pruebes neció importuno, y cansado? Mira que la ingratitud, y más con Dios. No te espero. Advierte, escucha. No quiero. Es vicioso, y sois virtud, Rigurosa condición, si bien antigua en el pecho del hombre por quien sospecho su castigo y perdición. Este es el Príncipe, ay cielos, quién le puede ser ingrato? Mientras más al hombre trato, mas me trata mal con celos. Amigo que haces aquí? Vego de hablar co el hombre. Acuérdase de mi nombre? De tu nombre Señor sí, pero de la deuda no. El plazo se cumple ya, cuando el descuidado está estoy cuidadoso yo. No le dejes de avisar, aunque le pese de verte. . Voy Señor a obedecerte. No siento tanto el pagar, como el poco agradecer, pero no sois hombre, y yo soy quien por vos se obligó a morir y a padecer? No he visto más hermosura. Sí, pero muy pedigüena. La vanidad se lo ensena. Lo mismo no es la Locura? No gastes tú de esa suerte, sino vete poco a poco. Cómo ella es loca, soy loco, y en sí misma me eguvierte. El Príncipe. Qué me cuentas? Digo que es él, no hay huir. Qué le tengo de decir? Dile que pagarle intentas. Vive Dios que es fuerte caso, topar un hombre a quien debe, porque ni a hablarle se atreve, ni sabe mover el paso. Si me ha visto? Estás en ti? Dios quieres que no te vea? no hay cosa que no le sea mas que el Sol clara, Es ansí. Pregunta a Job, si podrá esconderse un hombre a Dios Suelen encontrarse dos, que fueron amigos ya, y que están muy enojados, y que no saben fingir, y ansí nos podemos ir con los ojos descuidados, no como que Dios no ve, sino como que no veos adiós. Buen loco tenemos, sino hay cosa en que no esté. Ahora bien descuido mío echa por aquí. Mal haces. Por la vergüenza incapaces los ojos del Sol desvío. Hombre, hombre. Llama? Sí, no dejes de responder. Tener mil cosas que hacer me llevan Señor ansí, porque como tú me hiciste sujeto a tantos cuidados, traigo en ellos ocupados los sentidos que me diste. No me viste? No le mientas. Señor al pasar te vi, pero no te conocí. No digas tal que te afrentas. Qué fácil que te declaras, mal la verdad consideras, porque si me conocieras, yo pienso que me estimaras. Que de no me conocer nace el despreciarme ansí. Quién no te conoce a ti? Vete si tienes que hacer. Hay semejante bondad! belen dos cielos tus pies, yo vendré a verte después soberana Majestad. Después, mira lo mejor que hay gran peligro en después. Qué gran Principe! Es quien es. Ay hoy inquietud mayor! que tan mal pago me den cielos donde sois testigos, que se pierdan los amigos solo por hacerles bien. Por dicha el hombre me hablara cuando nada me debiera, y porque el bien considera, en que me debe repara. Pues hombre mira también por diferencia en los dos, que déjara de hacer Dios sino pudiera hacer bien. Aquí no te pido yo mas que el agradecimiento, porque huyes? Id con tiento. . Temor de verle me dio. Soberano Señor, ya se ha cumplido el plazo a que quedastes obligado, la escritura que hicistes ha tenido el fin de tantos siglos deseado: Vuestro Padre cumplio lo prometido, y al mundo como veis os ha enviado, el mundo aquí con mandamiento viene a ejecutaros, que de Dios le tiene. Perdonadle Señor, que ha de prenderos, porque es la ejecución en vuestra vida, y no sirve de mada el oponeros, aunque con sangre le pidáis lo impida: Que baje de los cielos a ofreceros consuelo un Ángel, cosa nunca oída, eso os concede vuestro Padre amado, la vida no, que estáis ejecutado. Bien sabéis gran Señor que os obligastes a morir en naciendo, y que quisistes haceros vos deudor, que no pecastes, y que en forma de esclavo os ofrecistes: Dad licencia que os saquen si ya orastes, y la respuesta que sabéis tuviestes, palabra de Dios es, ponedla en obra; que con este rigor Dios de Dios cobra. Justicia, no réplico al mandamiento, conozco la escritura, y que ha llegado el plazo, aunque el rigor como hombre siento, y ser por un ingrato ejecutado: Mundo llegad, que la prisión consiento, pagaré por el hombre de contado sobre la tabla de la Cruz abiertas las manos, y aún el cuerpo en cinco puertas, Amor que me obligó, bien conocía a lo que me obligaba, morir quiero, hoy llega de mi muerte el dulce día, que ya sabe mi amor que por el muero? No se pudiera hacer la prisión mía sino lo fuera del amor primero, cobra tu deuda amor, que por ti he sido, ejecutado hasta quedar vencido. Luego que yo nací temblando al hielo, vi de la ejecución los graves daños, comenzando a pagar la vida al suelo. en el principio de mis tiernos años: Amor yo me obligué, testigo el cielo, mis trabajos te dieron desengaños de que quiero pagar, aunque la muerte por la parte mortal es trance fuerte. Labré moneda blanca, cuyo precio lo mismo que yo vale, y en memoria de esta paga Real que estimo y precio en prendas de la deuda de la gloria: Tratarme tiene el mundo con desprecio, pero saldré del mundo con victoria, y el cielo cuando a Dios le satisfaga abriré con la tabla de la paga. Justicia cómo ha de ir? Asido mundo le lleva. De un ingrato que más prueba? Señor vos vais a morir, esto es pagar y cumplir como quien sois, que sois Dios, porque solo vos con vos le podéis satisfacer, y entre el hombre y Dios hacer, que se conformen los dos, qué en fin tengo de ir asido? Si Señor. Siendo quién soy? Esta licencia le doy al mundo que os ha ofendido. Pues como tanto ruido para llevar un Cordero? Miraráis lo vos primero. Hombre, solo quiero aquí; que pues que pago por ti conozcas lo que te quiero, Qué me cuentas? Esto pala. Y que a la cárcel le llevan? Yo le vi con estos ojos. Dado me has notable pena. No creí que a un hombre, y Dios tanto el mundo se atreviera. Qué le trataron tan mal? Atado en la cárcel queda. Pues dime, sabia el mundo, que eran las deudas ajenas? El acredor tuyo es Dios, y cobra de esta manera, que traspasa la escritura al mundo, y quiere con ella quedar de la deuda libre. Hay suma bondad inmensa, ahora bien, yo no he de ser ingrato, ni Dios lo quiera, si las piedras se enternecen seré yo más que las piedras, mudemos de pensamiento, vuelve a ser lo que antes eras, vuelve a llamarte Cuidado. Ya sin que tú me lo adviertas, yo que vide padecer a Dios tan injustas penas volví a llamarme Cuidado. La cárcel pienso que es esta, llama. Para que es llamar, sino llegar a la reja. Ay lástima semejante, los hierros convierte en cera. Señor qué es esto, quien fue tan fiero, que la belleza de los cielos puso ansí? Amigo tus mimas deudas. Mis deudas Príncipe mío, mis deudas bondad inmensa, vos preso, vos maltratado, a mi es razón que me predan. Justicia aquí está el deudor, yo soy el hombre, no quieras cobrar de quien no te debe. Hombre que es esto; tu piensas que puedes pagar a Dios? Han de decir que le niega la deuda el hombre Señor? Basta que tú me agradezcas el dejarme ejecutor, y basta que tú lo sepas para que el morir por ti por gloria y descanso tenga. Solo te pido pues pago, no huyas de mí, ni seas como viviendo lo has sido ingrato después que muera. Hombre ya vienen por mí, quédate a Dios que me llevan con tal priesa a nacer la paga, que no dan lugar apenas a despedirme de ti, mas como bondad eterna, palabra amigo te doy de no hacer del mundo ausencia, aquí me quiero quedar, supuesto que no me veas a darte sustento y vida. . Fuese, notable tristeza, ojos, que lágrimas mías bastarán en tanta pena, El Sol se eclipsa, y el cielo en los ejes de oro tiembla, mas que mucho si Dios paga mis deuidas con su nocencia, que se trastoquen los cielos, y que se tompa la tierra, Este es, alide. Qué es esto? Que quieres hombre que sea, tus Acrefiedores son. A tiempo notable llegan. Paga infame. Que yo pague, no pudiera aunque quisiera, que deudas de Dios, y a Dios las paga. La trampa es buena. Paga digo. Ya he pagado. La carta de pagó muestra. Si ya ha pagado el fiador, porque me pedís la deuda? Dios ha pagado por ti? En una tabla sangrienta hasta quedarse desnudo, y rotas todas las venas, y en memoria de la paga también en blanca moneda se ha quedado con el hombre depositado en su Iglesia. Qué dices hombre, estás loco? De contento bien pudiera, aunque en ver que por mí muere me ha dado mortal tristeza. Cosas tiene Dios que hará dar voces hasta las piedras. Bien dices, que ellas hablaro contra su naturaleza, que por mostrar sentimiento hicieron sus golpes lenguas. Yo lo he de ver con los ojos, que en esos montes apenas las quiso volver en pan, tentándole yo con ellas. (so. Pues vuelve, y verás su triún Celebre el cielo, y la tierra la victoria de esta paga. Oh qué glorioso que llega. Ciego de mirar su luz. Allá voy Justicia eterna a cancelar la escritura, pues se ha pagado la deuda. Vos habéis Señor inmenso cumplido como quien era Hijo de Dios. . Ya justicia estarás bien satisfecha. Y yo de que lo estaré, si con mi lengua blasfema no escurezco el misino Sol, y derribo las Estrellas. Cosas de Dios en efecto, que como si no me hiciera quiere que los pies del hombre me quebranten la cabeza. Vente conmigo Pecado, que aunque Dios pagado queda, yo armaré trampas al hombre con que a las manos me venga. qué quieres hombre? qué aguardas? que de la deuda me absuelvas dame razón pues es justo, para que este no me prenda. El hombre pide muy bien. Dadle, pues que libre queda ejecutoria de todo. Señor la escritura es esta, mostrad la carta de pago. Esta Cruz que manifiesta la paga; pues con su tabla pague a Dios clavado en ella. Yo cancelo la escritura, hombre al demonio le muestra siempre que quiera pedirte esta carta, esta bandera, este sello, y esta espada, esta honda, esta defensa, esta llave celestial. Y yo quiero abrir con ella la gloria que he conquistado, Oh quién de esa boca oyera, pues no fue menos que Dios, hoy serás conmigo en ella. Sí serás, que para ti queda entre tanto en mi Iglesia la prenda que con mi gracia te dará mi gloria eterna.