Texto digital de El yerro del entendido
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- Atribución tradicional
- Juan de Matos Fragoso
- Atribución estilometría
- Juan de Matos Fragoso Segura
- Género
- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El yerro del entendido. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/yerro-del-entendido-el.

EL YERRO DEL ENTENDIDO
JORNADA PRIMERA
VIva el invicto Alexandro, Duque de Ferrara, viva. Muchos años viva, y beba, que aqui nadie se lo quita. Su nombre heroico aclàmemos. Por cierto, que es brava dicha, que de un salto llegue un hombre à ser Duque à sangre fria: yo le conoci tan pobre que le daban las vecinas eñoria de limosna, y alguna vez recibia merced de quien le prestaba. No os causa à los dos embidia, vèr, que es Duque de Ferrara Alexandro? . No me admira: lances son de la fortuna, aunque su imperio acredita; pues para dar à Alexandro el Laurèl, fue ley precisa, que poco à poco muriesse toda una ilustre familia, à quien tocaba el Estado. Aunque èl entrando en la linea de patiente mas cercano, hereda la pompa altiva, que negò à tantos la suerte para darsela en un dia. Alexandro ha merecido por sus partes essa dicha. Si, Lisardo, el que la logra la merece, y aunque la vista por incapàz tenga à aquel que possee sus delicias, uede engañarse, que el hombre ofuscado con la embidia, juzga por lo que sospecha, y el Cielo por lo que mira. Ha fortunilla borracha! Hormigo, por què suspiras? Porque quando el uno hereda un Estado, mi desdicha me corona infelizmente con un chichon, y una herida. Pues como? . Con un Soldado Alexandro? . No me admira: del Duque tuve una riña; èl me tirò con un canto, me diò en la coronilla. Tràs esto sacò la espada y me hiriò en la frente misma; sin duda, que era algun Sastre, pues me añadiò tan aprisa una guarnicion al canto: por aquesto me pudria. y tengo razon, pues quanda se mueren treinta y seis tias, para que herede Alexandro, contra mi, en el mismo dia A pa- a para romperme los cascos nacen dos mil sastrecillas. Parece que estais confuso, Enrico, con la alegria, que veis en toda Ferrara: què pena, ò melancolia os divierte la memoria? Vos, que con sabia doctrina sois admiracion de Italia, cuyas letras, y noticias os dàn tan crecido aplauso, que vuestro nombre eternizan, estais triste? quando todos sè alegran, agenas dichas perturban vuestro semblante? De esso mi mal se origina. No lo creo, porque en vos no puede caber embidia. Si de no veros premiado nace vuestra pena esquiva, haceis mal, porque el que tiene melitos tan a la vista, no es poco premio el aplauso, si es triunfo de las fatigas. No es essa, amigo, la causa, que à un sentimiento me obliga. Pues quàl es? . La que vereis en mi afecto reducida, si no me embarga la pena as voces para decirla. Ya sabeis, que desde el tiempo, que toquè la primer linea de la razon, solo atento à las ilustres noticias de estudios varios, di toda la aplicacion, y noticia, siendo empleo su tarèa de mi juventud florida. Vivia yo descuidado de la flecha executiva del amor sin que jamàs de essa indocil tirania de su incendio poderoso, que osado, y ciego exercita, fuessen, rindiendole culto, ributarias mis caricias; quando, levado una tarde del destino, à las orillas del Po, cuyo verde margen contra las violentas iras del Sol, frondosos doseles frece à blandas fatigas, escucho à breve distancia dentro de una caseria, que besa el cristal undoso, una dulce voz, que heria el viento, dexando el alma en su atencion suspendida. Voy acercandome, al tiempo que ya la noche enemiga trocaba avatienta en plata el oro hermoso del dia. Y oculto con unas ramas de una reja, que cala à un florido cenador, vì varias Damas que hacian obstentacion de sus gracias en competencia festiva. Para danzar de entre todas se levantò Porcia esquiva, mostrando en no ser rogada los primores de entendida. Para obstentar mas lo airoso, à un lado el sombrero inclina, tuyas plumas matizaba el nacar de sus mexillas. Hizo seña el instrumento, y al compàs de su armonia, con un cortès rendimiento barriò aitosa lo que pisa. La primer mudanza empieza con travesura pulida; mas luego se cobra atenta con estudiada malicia, abraza el aire con garvo, y y à puñaladas le tira. Ya le burla con la planta, a tornos le desafia; ya cisne de grana, y nieve, de que airosa se acredita, và, al sòn del dorado leño, nadando espumas fingidas. Con què primor quiebra el talle facil le desperdicia a diferentes acciones? mas con decoro advertida, aquí, y allí dobla diestra los brazos con gallardia. Y disputando briosa el suélo, buela en si misma, sin que el ropage padezca del movimiento las iras, que à no estàr firme, pensàra, que por el aire corria. Por sus dos manos ruidosas dos alvas amanecian; y en virtud de tal blancura ambar el viento respira, que como son azucenas, en el color parecidas, dexò cortès el olfato engañarse de la vista. Ya dando en un centro bueltas de alquitràn la rueda imita iendo el estruendo el aplauso, sus dos ojos las chispas. linguna mudanza yerra, y haciendo consigo misma, omo que tropieza, finge rtificiosa ruina. onmigo anduvo piadosa, que à no vèr que su caìda ra atributo de humana, a tuviera por divina. Con esto acabò la fiesta, comenzò mi desdicha, usto efecto, y bension propia le una voluntad cautiva Pues desde entonces quedè sin alma, y con menos vida, siendo cizaña de entrambas su venenosa armonia. Callè mi amor hasta aora, con temor de que seria menospreciado de Porcia; porque como en mi no havia riquezas de la fortuna, que es solo à lo que se aspira, queste noble recelo fue freno à mis osadias. Si bien seguí su hermosura como acaso) en las salidas, con toda aquella cautela, que cabe en la cobardia de quien ama: tal vez mudo Clicie, à su Sol le bebia con la atencion del silencio, os rayos que la iluminan. juzgo, que entendiò mi pena, porque en los ojos hay niñas, lo que ven en el alma facilmente lo publican. En fin, yo callè mi amor, y aora, que pretendia declarar à Porcia hermosa finezas de tantos dias, nallo impossible mi intento; porque como Porcia es prima de Alexandro, que oy por Duque de Ferrara le apellidan, estando à su lado, como podrà la esperanza mia olar sin alas grossera à la esfera del Sol misma? De esto mi tristeza nace, mi afecto se desanima, mi confusion se acrecienta, pues los passos me limita a fortuna à quanto intento: etras, estudios, fatigas, desvelos, anfias, cuidados, por remate, una fina aficion, que me alentaba, la fuerte me la desvia. Con lo qual desengañado, propongo, en toda mi vida, de no intentar cosa alguna: sus contentos, y alegrias logren en paz los dichosos, que yo, pues tampoco estima el mundo nobles afanes, de la fortuna enemiga he de triunfar, despreciando los premios que dà, y que quita, pues mas los logra el que cuerdo os merece, y los olvida. Con esso sales aora? Pues tú acaso en sangre limpia no igualas à quantas Porcias nacieron de Romania? No procedes de la casa de los Medicis antigua En el talle, y la persona no dàs al mas noble embidia? Tú no tocas diestramente la guitaria? pues un dia A z mi- mirè que à una Dama coja la enseñabas por patilla. Por docto en las facultades te buscan: la Astrologia a sabes con tal primor, que dicen de ti, y publican que el blanco humor de los Cielos e mamaste en las cabrillas, sin dexarles mas substancia, que para hacer, escurridas, el requeson de la Luna. Tú propio, en Filosofia, y en la Catedra de Leyes, no fuiste en Bolonia cifra de los Bartulos, y Baldos? Mil victores à porfia no te daban por las calles? Y si alguna vez por prisa te daban vayas, las colas eran de escaveche frias. Mas valga el diablo el vergante: porque eres sabio, querias, que te buscassen las Damas? Ruega, alegra, solicita, gime, enamora, solloza, lamenta, finge, suspira, nabla, explica tu cuidado, nasta que topes un dia quien te rompa la cabeza, te suba à señoria. Si vuestro amor no haveis dicho, y callais su llama activa, en vano os quexais de Porcia: intentad, que ser podria veros feliz, que el prudente no ha de temer, en su vida, ni por cercanas las penas, ni por distantes las dichas Seràs un bruto, si à Porcia todo tu amor no le pintas: es Porcia acaso algun Cafre, ò algun Caymán de las Indias, que te ha de comer? Es mas, que un brinquiño hecho de almivar, un dije de filigrana? Què tienes, que no le intimas tu passion en prosa, y verso? Muy bien Hormigo os obliga Si se diera en el amor correspondencia precisa, no seguir tan noble empressa fuera injusta tirania. Mas como tengo experiencia de la corta estrella mia, mada intento, porque juzgo, ue he de hallar en quanto viva siempre iguales desaciertos, por esto me retira el temor de desdichado, por no vèr con ignominia, vista del escarmiento, as esperanzas perdidas. Vos sí, que intentar podeis, pues en todo teneis dicha. La que logro, es de tener vuestra amistad, que benigna reparte con mi rudeza exemplo, estudio, y doctrina. Vos me la pagais, pues siempre con piadosas bizarrias me alentais. . Estos dos sabios, señor, jamàs comeri an, si no fuera con amparo de tu assistencia propicia, que como Astrologos vemos strellas à medio dia. Esso es correr mi amistad, Enrico, quando la vida, ama, honor, y aplauso os debo. Dexad aquessas porfias, que entre amigos son ociosas, y advertid, que es ley precisa besarle la mano al Duque, que àzia allà todos caminan à esta comun ceremonia. Decis bien: por vuestra vid, que aqui me aguardeis un poco; porque tengo una visita que hacer primero, que aqui vendrè à buscaros aprisa. Como à Hormigo me dexeis, u nunca tendrè por prolija la tardanza. El Cielo os guarde. . Què apacible, què florida is esta estancia del Parque! Hormigo, si no me alivias en la pena que padezco, mue nmuero sin remedio. . Dila, que conforme fuere el mal darèmos la medicina. Has de saber, que Alexandro, antes de heredar sus dichas, estejaba amante à Laura, quando yo en la sazon misma, de su hermosura arrastrado, en fuego amoroso ardia. No quise hacer competencia a pretension, porque havia pretendidola Alexandro con finezas mas antiguas. Pero aora que la fuerte se sube à la pompa altiva ocuparà en mas lucidos empeños su fantasia que un Principe facilmente o que no es igual olvida) quisiera explicar à Laura mi amor. . Tèri, que esso es en cifra, decirme por lindo modo, que de alcahuete te sirva. Oy, mas que nunca, mi amor de tu ingenio necessita. Tú lo dexa, y veràs como on maña deborativa embro de amor la cizaña, porque no nazca neguilla: aunque Laura es muy discreta, o tengo de ella noticia, que es un poco codiciosa. Yo la tengo por esquiva: pero calla, que de un coche è apean, junto à la orilla le essa fuente, dos mugeres; si no me engaña la vista, Laura, y su criada son, que à vèr aplaudir saldrian la ventura de Alexandro: ella es. . Aqui te retira, veiàs el modo que entablo, con que tu passion le digas. Por vèr si en aquessa fuente puedo divertir mi mal, busco, Flora, su cristal. Con razon tu pecho siente aquel ciego desatino de despreciar, sin razon, de Alexandro la aficion, quando te amaba tan fino. Ya sè, que fue ceguedad haverle tratado assig mas como pobre le vi, no estimè su voluntad. No sè lo que la riqueza tiene en si de superior, que hace de un rico el amor vanidad en la belleza; tanto, que despues que infiero, que Alexandro en trono està, por lo rico, y galàn, ya ne parece, que le quiero. Ha, señora, que perdiste, por no tenerle obligado, quizà todo su Ducado! Aquesso me tiene triste. A arañarte te condeno, i dame poder à mi para arañarme por ti, porque estoy hecha un veneno. Por pobre si bien reparas, le hacias dos mil desprecios; y cierto, que fueron necios, que si mejor lo miràras, yo sè:e- . Mi gusto atropella el que es pobre, y me dà horror, porque pienso, con su amor, que me pega mala estrella. Bien pudiste prevenir el fin. . Por vèr si en èl dura aquella fé firme y pura, un papel le he de escribir. Y yo se le llevarè con grande puntualidad. Dios guarde aquessa beldad: gracias à Dios, que topè, señora Laura, con vos. Vos à mi me conoceis? Desde niña, y me debeis gran voluntad, si, por Dios. Este es algun loco, Flora: vamos. . Sin duda esta loco. Señora, escuchad un poco; y pues sois la bella Aurora, que con el oido franco en G en este verde sotillo dais atencion à un pardillo, escuchad à un hombre blanco. Aunque es loco, en buena fè que gasta humor. . Flora, vamos. Por tu vida, que le oigamos. Por divertirme lo harè: còmo os llamais? . Como amigo soy, en qualquier estacada, de comer mucha almendrada, han dado en llamarme Hormigo. Ya quien sois, saber espero, y à què efecto me buscais. Si de ello no os disgustais, ro trato en calamentero. Famosas ocupaciones teneis, y son de interès. Mire usted, el casar es como quien cata melones, que aunque priva de regalos, el salir la prueba incierta, quando con uno se acierta, suple aquel bueno otros malos. Mas el que à vos os prevengo: poder de Dios, què ventura tendrà la tal hermosura, que le agarte! . Ya tengo deseo de que adelante prosigais; y assi os suplico, digais quien es. . Un muy rico Cavallerazo, y galante. Muy rico? . Assi mis cuidados lo fueran en dulces paces: solo en Palomas torcaces tiene el otro mil ducados. A la que ha de ser su esposa e tiene ya prevenido de alcorzar un lecho pulido. Dè alcorzar? . Es traza famosa que si acalo la tal Dama tiene hambre (que pueder ser) pueda acostada comer los mastiles de la cama. Por mis ojos vi bordar ocho polleras lucidas. Pues decid, con què medidas as borda, sin vèr, ni hablar à la Dama, que le espera ante para su esposa? . Es, que son bordadas de municion, que viene bien à qualquiera. Para la nobia, cabal navrà, pienso, estrados once, y tiene en uno de bronce cien almohadas de cristal. De cristal? què desatino! La que ha de ser su muga, dice, que la ha de poner en un trono cristalino. De caray, que reverbera mucho mas que un tornasol, para quando salga al Sol e hizo hacer una litera. Para la boda, en prisiones se estàn con alientos bravos cevando quatro mil pavos, con otros tantos capones: que en casa por desenfado tiene un bosque à donde passa el tiempo. . Pues como en cal puede haver bosque? . Es pintado. Si le quereis dar la mano al tal, porque sè, que os quiere, y enamorado se muere por vos, esso yo lo allano. Un dia, que estè de espacio, al nobio me enseñareis. Si las dos verle quereis, por alli passa à Palacio: ha señor? . Tèn, que à mi fani corre riesgo en que me vea. Serviros mi amor desea. Tu echate el manto. Quièn llama? Pero què es esto que miro! eñora, si porque llego à vèr vuestro sol hermoso, le eclipsais, la accion condeno de vuestro rigor; mas quando debeis la luz, por ser cielo, merito dais à una nube, y ultrajais un rendimiento. Pero de qualquiera fuerte yo por deidad os venero, que si os descubris, sois sol, si os tapais, amor ciego. Ya vuestra hermosura he visto, que Astrologo mi deseo, jor dos estrellas, que mira, abe quien es el sugeto. Que la rosa, antes que nazca á ser lisonja del viento, con el boton solamente el rustico jardinero adivina la hermosura, que ha de tener con el tiempo, que en el modo de embozarse se le conoce lo bello. (a sè, que sois Laura, y yo para deciros mi afecto, mas que la vida, este lance à la ventura agradezco: porque amor::e . No prosigais, señor Lisardo, ni el tiempo . gasteis en pulidas frasses de amorosos cumplimientos, que esse estilo ya no passa, ni añade merecimiento. De la retorica muda seguid el uso moderno, ue essa es la razon porque ara declarar su intento solamente hablan aora or la mano los discretos. Y pues me haveis conocido, dad vuestro amor al silencio, y advertid, que no me pago de amor pintado en acentos: que el susto la cobardia, a turbacion, y el recelo, on colores, que acreditan nas vivamente su afecto. Que el que sin estos matices, ibre vano, ò desatento dibuja la voluntad, iene su amor en bosquejo. dado caso, que fuera el que decis verdadero, fuera imposcible tener lugar en mi pensamiento: que ocupada la memoria en otro distinto objeto, le vidiera al alvedrio el menor divertimiento. Y auque veis en mi semblante este rigor, và en su ceño y una obligacion oculta n equivocada en desprecio, iv, con que à mi desdèn debeis ilgo de agradecimiento. Què es la duda? . La atencion de desengañaros presto. Tened, oìd. . Flora, escucha. Vaya noramala el puerco. Si lo soy: la criadilla dice bien con los torreznos. Siempre temi este desaire; pero con la industria espero vencer su rigor esquivo, que todo se rinde al tiempo. ̱. Enrico viene. . Los dos e salgamos al encuentro: rive Dios, que voy picado, Hormigo, de este desprecio. Ay, señor, que à mi tambien la picarilla me ha muerto, que es, à pesar de las crudas, la mas airosa en despejo, oa la muger de mas donaste la morena de mas cielos. Calle la voz, sienta el alma, tin dar un suspiro al viento. que à quien ama un impossible, solo es fu alivio el silencio. Calle la voz, sienta el alma, sin dar un suspiro al viento: estos dos verfos parece, que por mi passion se hicieron. Que à quien ama un impossible, solo es fu alivio el silencio: el dolor, que estoy callando, dibujan estos acentos. Porque si he rendido à Laura mis amorosos extremos, y ella, por verme abatido, nunca admitiò mi deseo. Oy, que à tan alta fortuna subieron mis pensamientos, darè mi amor al olvido, ara vengar mi desprecio. Empiece à obrar la memoria, lissimule amor su incendio, ca- E para coniervar un Reyno, calle la voz, sienta el alma, pues siempre las Monarquias sin dar un suspiro al viento. peligran en los extremos. Un impossible idolatra De aqueste acierto es la vasa mi amor: pero tan secreto un amigo consejero, en mi vive este cuidado, de cuyo cuidado penda que hasta en los ojos pusieron el examinar atento simite las atenciones os juicios, y las virtudes, de mi decoro, y respeto. con vigilancia, y con zelo: Para callarla medrosa, que si viene la noticia que aunque impossible le veo errada al Principe, es cierto, por la parte de quien amo, que juzgando por informes, pues es Enrico el sugeto, de basta el color de aquellos debo el silencio à mi sangre, que vè patente à los ojos: y tal vez con èl me alegro, y aunque se halle satisfecho, que à quien ama un impossible no se escusa de culpado; solo es su alivio el silencio. porque no importa, que cuerdo Quien vive de la esperanza acierte para consigo, lisonjea su tormento: resulta en daño ageno. mas el que sin ella adora, Y assi, pretendo elegin quiere mas, y alcanza menos. el mas sabio, el mas discreto Mucho la cancion me agrada: varon, en quien se afiance quièn la Musica ha dispuesto? de este Estado el grave peso. Por ser la primera vez, Aurelio, à quièn os parece, que vuestra Alteza à este ameno que elija para este puesto? jardin baxa, prevenida pues aora, mas que nunca, quise hacer este festejo s he menester atento. à los aplausos, que oy goza Señor, en Ferrara hay mucho del nuevo Estado. . Agradezco, varones de gran talento, prima Porcia, esse cuidado, de prudencia, y de valor; y pagar con otro espero como iguales los veo, la fineza à que me obliga vo no sabrè distinguir la atencion de mi respeto. qual es mas, ni qual es meno. Ay Laura, què mal pagaste Proponedme los mejores, mi amoroso rendimiento! los de mas vivo ingenio. Señor, vuestra Alteza aora Señor, el Marqués Octavio, pues ya nobles, y plebeyos y el Conde Rodulfo, creo, e han jurado vassallage, que son los de mas prudencia. le falta elegir sugeto, Quièn mas? . Camilo, y Valeso por cuya assistencia corran son hombres de grandes prendas, los despachos del govierno. y de raro entendimiento. Pobre nací, y pues la sangre Quièn mas? . En todas noticis, me subiò, por lo que heredo, Flavio, y Don Cesar Farnesio, à una ventura, que estaba son admiracion de Italia. de mi esperanza tan lexos, Como, en los que haveis propueso, quisiera acertar de modo, no os acordasteis de Entico que estuviessen en un medio, de Medicis, cuyo premio ni mal premiado el que es noble, en todas las facultades ni el plebeyo descontento. es en aplauso el primero, Que esta igualdad basta solo e. por su sangre el mas noble? Què escucho! Pluguiera al Cielo que en èl cupiera essa dicha. . i. Como olvidado, y sin premio vive, juzguè, que no era capàz de tan alto empeño. No importa, que la desdicha no quita el merecimiento. Yo bien quisiera alabarle, mas por mi honor no me atrevo. Aunque nunca le he tratado, aficionado en extremo soy à los escritos suyos que en elegancia, y conceptos exceden à quanto he visto. Hay, señor, muchos sugetos n la pluma singulares, que tratados no son buenos: que no siempre con los labios e proporcionan los genios. Por essa razon quisiera hablarle, y verle primero. porque le soy inclinado. Gran señor, dos Cavalleros quieren besarte la mano. Y advierte, que el uno de ellos es de quien aora hablamos. Enrico? . Si. . A lindo tiempo llegò, que hontarle procuro. Esso es solo lo que espero. Di, que entren. Mientras que ocupa uestra Alteza en esse empleo el discurso, me retiro con la musica à lo lexos de esse jardin; porque logre tan justo divertimiento. Si es Enrico el elegido, serà mi tristeza menos. Logre, señor vuestra Alteza mil siglos este supremo ugar, que à merito tanto viene el laurèl siempre estrecho. La lealtad de la nobleza es la que ilustra un imperio. Este que llega es Enrico. . . Dale de mi parte un beso. Gallarda presencia. . Humilde, gran señor, à los pies vuestros el parabien de esta dicha os dà mi rendido afecto. Ya culpaba vuestro olvido, Enrico, y mucho agradezco el que aora me veais. En què mi corto talento puede serviros? . En mucho; pues con vuestro voto intento saber à quien podrè dar t os papeles del govierno: ò si vendrà à ser mejor que con cuidado, y desvelo yo mismo por mi despache, sin fiar de otro este empeño. Muchos Principes de Europa, con vigilancia, y con zelo, hacer lo mismo intentaron, pero no lo consiguieron: que hay cosas que no son dignas de grandes, y heroicos pechos, y es preciso que se valgan de segundos instrumentos. Los Politicos mejores levan, que el señor supremo ha de tener un amigo à quien remitir el peso de sus continuos afanes; orque aligerado de ellos, quede mover facilmente con delembarazo el Cetro. quando el Leon coronado descansa en silvestre lecho, dicen, que duerme prudente on los dos ojos abiertos. sii Que fue providencia oculta, si que irracionalmente atento le guardasse; y como un Rey no puede usar de lo mesmo, recisamente conviene tener un amigo cuerdo, que por èl vele, y le guarde mientras le sepulta el sueño. El Sol, Monarca del dia, con ser insensible, vemos que el cuidado de la noche e lo fia à los luceros; estos à la Luna, y todos al aire, cuyos reflejos y dàs zo dàn luz al Mundo dormido, con que se vè, que à concierto del orden natural, todos unos de otros dependemos. Todos los Reyes del Mundo han tenido un verdadero amigo à su lado siempre, à quien fiar sus secretos: que un buen valido hace estàr à los vassallos contentos. De Aristoteles lo advierte la politica, Josepho, Casiodoro Teodorico, Justiniano, y Valerio, Tacito, Estrabon, Varonio, Seneca, Bocacio, Homero, Ulpiano, Justo Lipsio. Plutarco, Eliano, y Celio, Rodegino, que conformes aprueban el valimiento. Y què mas se puede hacer, para conservar un Reyno? Castigar al delincuente, dando al virtuoso el premio, sin que èl lo pretenda, pues si la justicia con zelo busca tal vez al que es malo para castigarle, es cierto, que debe buscar tambien para premiar al que es bueno. Y si los premios buscassen al hombre que es digno de ellos, todos solicitarian con la virtud merecerlos, viendo, que obrar no podia la intercession; y con esto se limpiaria la Corte depociosos lisonjeros, viendo, que se daba el cargo por justos merecimientos. El modo de executarle còmo ha de ser? . Repartiendo los puestos en los mas sabios, que son los que cansan menos. Parece que hablais por vos? Yo, señor, nada merezco, y con esse desengaño en mi estado estoy contento. Muchos aplausos la fama Sab publica de estudios vuestros. Què importa, si la fortuna me limita el feudo de ellos? Muchos en el Mundo fueran grandes, si el hado severo no les atajàra el passo sus altos pensamientos. Pues yo me conformo tanto con lo que decis, que quiero, adelantando el cuidado, comenzar con un acierto. Y assi, desde aora, Enrico, que se os entreguen resuelvo los papeles del despacho: como amigo os hago dueño pra de todo lo que tocàre al bien público, advirtiendo, que con esto cumplo yo con dar al mas digno el premio: que, à pesar de la fortuna, tengo de ver si hacer puedo de un infeliz un dichoso, que quede inmortal al tiempo. Vive Dios, que estoy borracho, ylo que escucho no es cierto. Señor, mire vuestra Alteza, que en Ferrara hay mil sugetos, que con mas razon merecen honrarlos con esse puesto. No lo dudo, mas no logran esta inclinacion, que os tengo. Si es gusto tuyo el hontarme, à tus pies postrado espero hacer, que conozca el Mundo mi noble agradecimiento: porque sirviendo leal, cuidadoso en el desvelo, el estudio, y vigilancia me sirvan de desempeño. Por essa senda se sube de un Principe al valimiento: no tengo mas que decirte, sino que sepas atento desempeñar mi eleccion que à medida del acierto creceràn en mi cariño los honores, y los premios. A la experiencia remito lo que obligado confiesso. Hormigo, no sè explicarte el gusto grande que tengo de vèr à Enrico premiado. Y yo, señor, de contento estoy para saltarle encima de los ombros como el perro. Quièn es el que te acompaña? Lisardo, un amigo estrecho, à quien debo en mis fortunas muchas finezas, y extremos. Hacer lo que he dicho importa. Ya, gran señor, te obedezco, y bolverè cuidadoso. Aurelio, prevenid luego à Enrico un quarto en Palacio. Voy al punto à disponerlo. . Oy comienzo à ser dichoso: ortuna amiga, què es esto: Pero obre bien mi cuidado, que tus mudanzas no temo. A fuera, Enrico, os aguardo, gustoso, alegre, y contento. . Ya lo peje està en la mano. Hontarle en todo pretendo. . Y pues os traigo à Palacio, por la merced que os he hecho, besad la mano à mi prima Porcia: Ya sossiega el pecho, de vèr, que tendrè en Enrico an amigo verdadero, le he de premiar de suerte, que sirva al mundo de exemplo. . Todo el favor la fortuna và soplando à mis deseos; mas con la musica Porcia viene del jardin saliendo. Aora es buena ocasion. Turbado, Hormigo, me siento De essa montaña la cumbre que altiva se opone al Cielo, y en copas verdes al Alva le bebe el primer aliento::- Nise, No canteis mas: no hallo à mis tristezas remedio. Si de ella ocultas la causa, es impossible el tenerlo. Mas quièn està aqui? Quien sabe I entir, senora, el tormento de que triste adoleceis, dando su gloria al silencio. Còmo ciegamente osado ros en este sitio, haciendo desprecio de su sagrado os atreveis à entrar? Cielos, como es el mismo à quien amo, casi que à fingir no acierto. El Duque, que el Cielo guarde, mi humildad favoreciendo con su sombra, de Ferrara me elige para el govierno. Manda, que la mano os bese por la merced que me ha hecho: à obedecer temeroso, à veros entraba, à tiempo, que tristemente os quexais; y assi, señora, me buelvo, castigando mi osadia, porque seria grossero en publicar dichas mias quando escucho males vuestros. Tened, no os vais. No os vais. . Ya vuestro mandato obedezco. El ignorar la eleccion, que de vos el Duque ha hecho, pudo ocasionar mi enojo; pero ya reconociendo el favor, que el Duque os hace, el parabien del acierto os doy. . Para ser dichoso bastaba, señora, el veros. Luego nunca me haveis visto? Yo si, cada instante os veo. En què parte? . En la memoria, que es à donde el Sol venero. El Sol venerais? . Le adoro. Desde quàndo? Desde el tiempo fa que le viò por un cedazo baylar. . Es bizarto empeño amar del Sol la hermosura. No veis, que es retrato vuestro? Luego por esso le amais? Solo por esso le quiero. Pues en què se me parece? En que le miro muy lexos de a de mi esperanza. . Por què? Porque yo no le merezco; pero de aqueste impossible, del original apelo á la piedad, que aunque estoy convencido en los defectos, mi grande amor me disculpa. Dificultad tiene el pleyto: y de esse amor hay testigos? No, que ha vivido en secreto. Pues como ha callado tanto? Mas que temor, fue respeto. Quièn puede juzgar lo oculto: Los ojos que lo sintieron. Ellos son testigos mudos. Por esso el juez es discreto. El, como puede saber si esse amor es verdadero? Con que se reciba à prueba de experiencias, y de extremos; y si es Fiscal el desdèn, serà mi Abogado el tiempo, que la verdad acredita. Poco viene à importar esso, si en vista estais condenado. Para la revista apelo. Yo de mi parte verè lo que alegais de nuevo; porque yo no desengaño, ni vuestra fineza apruebo. Essas son mil y quinientas. Que es mucho peor. Segun esso, podrè tener esperanza. Què es esperanza? No entiendo aquessa voz, porque juzgo, que la esperanza es el premio; y quien tan presto le pide, poco le estima, supuesto que quiere, que sea la paga an solo suspiro tierno. Si es el premio la esperanza, permitidme, por lo menos, que la tenga de tenerla. Ni os la doy, ni os la suspendo, que es justo mirar atenta, si al amor, ò atrevimiento, he de dar premio, ò castigo; y assi, en nada me resuelvo, hasta consultar de espacio ò que mereceis. . Soy contento Cielos, què me tenga Enrique a. el mismo amor, que le tengo! Aunque dudoso, ya logro . mas alivio en mi tormento: què hermosa està! . Cada vez p mi oculto amor và creciendo. Ya viven mis esperanzas: . ò lo que obliga un respeto! Señora? . Què decis? . Que sea, piadoso el decreto. Mirarèlo en mi memoria. Publicareislo? . A su tiempo. Con esso viven mis anfias. Ya acaban mis sentimientos. . El alma dexo en sus ojos. . Su amor en el alma llevo. Mirad con piedad mi causa. Id con Dios. Guardeos el Cielo. Y à mi me libre de tontos, y amantes carantoñeros. naa eza exn tea za eza! eza eaa aa a
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA Desde que en Palacio estàs no me has buelto, amigo, à vè Tengo infinito que hacer, tanto, que de mi tendràs astima, segun entiendo. Què desvelos y cuidados tienes tú? . Por mis pecado, todo el dia estoy comiendo. Mal disculpas tus olvidos. Como tengo hambre abrasad no puedo ocuparme en nada, hasta cobrar los caìdos. Y es essa la ocupacion? Pues no, si por noche, y fieh todo es gusto, y todo fiesta, regalo, y conversacion: e; y tanto el placer insiste en esta vida sincèra que no puedo hurtar, siquiera, un rato para estàr triste. Diote Enrique algun oficio! n. Muy cerca de la persona nii: me ha dado plaza capona noo de bufon, sin exercicio; porque en Palacio no ignoren mi valor, lealtad, y fe. Cobras gajes? . No, porque es solo plaza ad honorem. Què viene à ser? . Es bizarra accion. . Y què es? . Es bufar en seco, y sin encajar. Y tocas? . Si, una guitarra; peto aora el Duque en breve con un puesto me ha de honrar. A un bufon, què le han de dar? Un puesto de los de nieve. Mucho la privanza crece de Enrique. . Por varios modos està bien quisto de todos. Por su atencion lo merece: à verle entrarè; mas ya èl con el Duque aquí sale. Lo mucho que con èl vale aqui tu atencion verà. Dame, Enrique, como amigo, una, y mil veces los brazos. Serà tronco à tales lazos tu planta. . Y tambien Hormigo. Apartad vos. . Descortès no soy, perdona el rigor, que la polvora de amor me obliga à ser busca pies. Tan servido, y tan contento stoy de ti, que en mi idèa no hallo premio, que no sea corto à tu merecimiento. Por ti vive felizmente Fertara en paz sossegada; por tì logro assegurada esta Corona en mi frente. Por tu desvelo, y cuidado vivo en un feliz sossiego, y es tanto lo que à estàr llego de tu fineza obligado, que juzgo (no es desvario) levado de esta aficion, que este Reyno, por razon, aun es mas tuyo, que mio. Y assi consigo mi amor: oy quieto obstentar lo fino. Conde eres ya de Fulgino, Principe de Belflor. De Ferrara Senescal I te hago tambien, porque sea lo que mi amor te delea premio à tu discurso igual. Que son, mire vuestra Alteza, ociosas mercedes tantas, quando con besar tus plantas logro el premio à mi fineza. Que indigno à tan gran favor, no quisiera, que en Ferrara, gran señor se murmuràra el subirme à tanto honor. No, Enrique, estos premios cobra sin temor, que aunque es tan ciega la murmuracion, no llega à donde el merito sobra. porque sè, que Lisardo es tu amigo verdadero oy tambien hontarle quiero. Es su espiritu gallardo; y la merced que le hicieres serà para mi mayor. A tus plantas, gran señor, stà Lisardo. . Quien eres sè por informe de Enrico, y en hontarte mi amor tarda: el Capitan de mi guarda, que vacò por Federico de Ursino, ocupar podrà tu mano; advirtiendo fiel, èl, en que aunque yo te empleo Enrico es quien te le dà. De suerte he de estàr atento, gran señor, en assistiros, que en el modo de serviros vereis mi agradecimiento. Porque puedas comenzar à assistirme, es necessario que en manos del Cancelario vayas el cargo à jurar. Aunque indigno à tanto assunto, por ilustrar mi nobleza, y dar gusto à vuestra Alteza, voy à obedecer al punto. Entre tantas sacaliñas, no no hay cargo para mi? . No. Esto senti mas que todo, Dime, por què? Acaso yo Enrico, porque en las Damas he apedreado las viñas? como obligan los desdenes, Cargo en gente de tu ser, tambien los desprecios cansan, no corre, Hormigo. . Ay tal caso! Sea norabuena esquiva Pues damele tú con passo, la muger, mas atenta haga, que al punto le hare correr. que no parezca desaire Bien merece aqueste brazo lo que es accion recatada. el oficio que os pidiò, Qualquier honesto melindre, pues basta que os sirva yo. en la hermosura no es tacha De què sirves? . De embarazo, porque hay desprecios con arte, Si esso es assi, salte fuera, que no irritan à quien ama. que à Enrico tengo que hablar. Y juzgo, que en la mas bella Obedecer, y callar, es accion mas acertada, me toca aqui por postrera. por no incurrir en groffeta, Bien sabes, que Porcia honesta sobrar en lo cortesana. baxa al jardin, tú al instante Los imperiosos alardes haz, que la Musica cante . . de la hermosura mas casta, la letra, que està dispuesta. son los ojos, que estàn dando Tus coplas tengo ensayadas, mudas respuestas al alma. En ellas digo mis penas. De una honesta resistencia Todas tus letras son buenas, el desengaño no agravia; pero no estàn acetadas. mas si và embuelto en desprecie Enrico, de tu discurso es desatencion villana: fiar quisiera una estraña que entre desprecio, y desden passion, mas con advertencia, uele haver grande distancia, que en conociendo la causa, que uno es rigor fin ofensa, me has de confessar prudente, y el otro ofensa sin causa. medico siendo à mis ansias, Pues bien puede la que es noble pues enfermo de un cuidado, quando se mira adorada, e fio el pulso del alma. hacer gala del honor, Has de saber que antes que sin del desaire hacer gala. me viesse en fortuna tanta, Viendome, en fin, ofendido en la que entonces vivia de sus rigores, di traza amante festejè à Laura. de entibiar con el retiro aquesta amorosa llama. Laura, que por su hermosura, Quièn duda, que porque entono bien sabes tú, que en Ferrara es aun oy trofeo heroico me via tan pobre Laura, haria de mis afectos de quanto amor avassalla; el motivo para ingrata? nunca afable à mis finezas, Assi lo juzgo, pues quando siempre rebelde à mis ansias, en una esfera tan alta despreciaba rigurosa me veo aora; ella tierna, los suspiros, que en las aras uave, apacible, y blanda, de su deidad, por incendio por un papel perdon pide mi afecto sacrificaba. de su ingratitud passada. jamàs à mis pensamientos Accion que al doble me ofende, diò la menor esperanza, que aunque la quiero, declar tanto, que el desdèn esquivo con este amoroso extremo casi que à ultraje passaba. z intencion interessada. Tú aora, Enrico, me advierte o que debo hacer con Dama, que fina aora me busca. y pobre me despreciaba. Yo con qualquiera riqueza partiera con mano franca; mas la voluntad no diera, sino à quien me la pagàra con amor, que es lo que estimo, ue el oro no importa nada, jues uno es prenda del cuerpo, y el otro es prenda del alma. A la que en el mal me dexa, y en las dichas me acompaña, o le diera en recompensa unas muy buenas palabras. Mas no la quisiera mas, que es justo que en tal mudanza, si es temporal el afecto, sea temporal la paga. No es digna de estimacion la fè, que inconstante, y varia, como veleta se muda al aite de la desgracia. Es cautelosa apariencia le amor, que quien và fundada en seguir al venturoso, quando solicita engaña. quien la vanidad depuso, que desdeñosa obstentaba, o la obliga la fineza, la codicia es quien la arrastra. Pues passar de extremo à extremo, es una evidencia clara, de que es falsedad discreta, en caricia equivocada. Muy bien puede vuestra Alteza usar de acciones bizarras con Laura, que no limito o que es de un Principe hazaña Pero en quanto à que no crea su amor, es cosa assentada, que los indicios publican P n èl una doblèz falsa. se a Procure dar al olvido aquessa amorosa Ilama, que amor es Aguila, y fino no admite plumas bastardas. Por todas essas razones mi passion atropellàra, si los passados desprecios mi memoria no irritàran. Ya, Enrique, por tu consejo me determino a olvidarla, que en politicas de amor tambien tiene duelo el alma. Mas què escucho? Esta es mi prima, que con la Musica baxa al jardin: de què te turbas? Buelve el color à la cara, señor? no te assustes. . Yo idolatras, Ya sè, que à Porcia que antes de tu fortuna y el mismo amor publicabas. Yo te estimo tanto, que te diera su mano blanca, ser yo de su alvedric el dueño; mas como pàra en su gusto esta eleccion, à ella toca sentenciarla. Tú la obliga con festejos, que si se rinde à tus ansias, yo te harè dueño dichoso de su hermosura; y no pàran en aquesto mis finezas, ino que tambien con maña he de interceder por ti refiriendole alabanzas de tu amor que el que es mi amigo ien merece aquesta paga. Ay tal contento! ay tal gusto! Alegrias, esperanzas le amor, titulos, riquezas, en mi como en centro pàran. Valgame el Cielo! si es sueño aquesto que por mi passa? tal fortuna en un instante! En una hora dichas tantas! Tan favorable la fuerte! Sin duda alguna desgracia acecha contentos mios: que quando uno se levanta à las estreilas, entonces, dicen que la rueda varia, al que pisa heroicas cumbres mayor caida amenaza. Val Ió Valgame Dios! Quièn pudiera saber, si tanta privanza, como por el Duque logro, lurarà! Què limitada es en saber la fortuna oda la ciencia humana! Pero ya la industria mia ha prevenido una traza para rastrear, siquiera, si ha de durar mucho, ò nada. Porque previstos los fines, quando llegue la desgracia, no me assustarà, atendiendo la advertencia anticipada. Del cargo que ocupo, vengo, Enrico, à daros las gracias, y el parabien juntamente de las mercedes estrañas, que os hizo el Duque: què es esto? no me respondeis? Què rara suspension es la que os mueve? Quando gustoso os juzgaba con tantos titulos, que dueño os hacen de Ferrara? vos sois quien reynais, no el Duque pues mas que à si mismo os ama. Por esso mismo estoy triste, Lisardo, que si repara vuestra atencion los sucessos de la suerte, y sus mudanzas, vereis, que en las grandes dichas que de improviso se alcanzan, siempre vive à espaldas suyas cautelosa la desgracia. Muchas historias lo acuerdan, como bien sabeis: ò quàntas se fortunas vemos subidas, y al mismo instante postradas! Y assi, yo cuerdo y prudente, con astucia, y vigilancia he de vèr, si mi fortuna tiene constantes las vasas. Còmo se puede saber, si es la fuerte fija, ò varia? Haciendo la prueba yo de poca costa, aunque estraña, si como amigo leal me ayudais para lograrla. st Ya vos sabeis mi amistad. Pues vos, Lisardo, con ne le haveis de decir al Duque mal de mi, poniendo faltas en mi assistencia, y cuidado y con razones pensadas deslucireis mis acciones: que supuesto que mañana la embidia ha de hacer lo miso mas vale que con ventaja le ganemos por la mano; pues siendo el ladron de casa, verè si es firme en el Duque l amor con que me trata, ò si dà credito facil à noticias tan contrarias. Esto haveis de hacer por mi, que con esta industria basta, bara saber claramente, i estoy seguro en su gracia. Cierto, que vos intentais una accion bien temeraria: esso es querer tomar uno contra si mismo las armas. Y aunque del Sabio fue siempre hija la desconfianza, aqui no tiene lugar quando en prospera bonanza correis el mar de las dichas mirad que el temor engaña, es provocar la tormenta quando està serena el agua. El que sin cautela vive, no carece de ignorancia; ademàs, que en esta prueba vo no voy à perder nada: orque quando el Duque os eo con saber, que esto fue traza de los dos, quedo siguro, tambien desengañada mi sospecha, que peligra viendose en cumbre tan alta. Raro capricho es el vuestoo i mirad que en cosas tan arduas es peligrosa la prueba. Haced vos lo que os encas mi cuidado, y vereis como de una duda tan pesada y un recelo tan confuso, que mi pecho sobresaltan, salgo libre, y dexo al mundo esta industria eternizada. ̱. Lo cierto es, que essa fineza no harè de muy buena gana; porque aunque fingida sea, se me hace gran repugnancia el decir mal de un amigo, con quien tanto mi amor gana. Quando resulta en bien mio de la fineza doblada Lisardo, no dilateis esta accion. . Voy à intentarla, bien contra mi resistencia; mas si vos gustais que lo haga, o harè como amigo vuestro, que quizà con ignorancia no alcanzo vuestro designio, y serà accion acertada. Siempre es buena la cautela, à nadie la industria daña, aun lás fieras nos enseñan à vivir con arte, y maña; los riesgos, pues previniendo mudamente se reparan del tiempo De la inclemencia as aguas; domina el Delfin el viento; dexa el pajarillo grama no pace la verde el lunado bruto: el rojo feròz assombro de Albania la obscura cueva apetece; olvida el sacre à la garza; y con rudo instinto todos adivinan la borrasca. Pues por què el hombre disoreto, con sagacidad mas sabia, no ha de advertir lo futuro, quando las segundas causas nuy bien pueden comprehenderse de la providencia humana? Esta es Porcia y pues el Duque me permite el festejarla, bien podrè, sin embarazo, decirle aora mis anfias, que explicadas cortesmente atien la letra que cantan. Ya que entre peñascos secos, 1y ecos de voz alternada, hada vale con tu pecho, hecho de bronce à mis ansias. Bien agradable es el tono. Es una letra extremada de primorosa invencion, que hace de una palabra dos, que repetida en ècos, del uno en otro, retratan i los cazos de Juanelo, que suben arriba el agua. Si no, atiende, y veràs como el metro por nuevo estrañas. Oy que à vèr tu luz hermosa osa mi amor, que te iguala, à la luz de su fortuna una atencion pide en paga. De quièn es la letra? . Mia. Y haceis versos? . Que pasman: y seis tomos tengo escritos à la virtud de la araña. Què virtud tiene? . Ninguna. Pues sobre què es la alabanza? La araña de quien escribo, es metafora à las Damas, que andan siempre tràs la mosca. y aun son de mas ruin casta, que aquellas con telas curan, y estotras con telas matan. Digolo por cierta niña, que me ha pedido una gala. Ya que essas coplas son vuestras, que las dixesseis me holgàra in musica, que las voces la inteligencia embarazan. No me acuerdo. . Còmo no? El olvidarme no es tacha, que unos hay de juicio gordo, otros de memoria flaca. Señora, si vos gustais, que os las refiera, en el alma vereis del que las publica la quexa justificada. Quexa? . Si, de vuestro desdèn. Decidias. . Escuchad. . Vaya, y echalas de quando en quando u poco de patarata. Ya que entre peñascos secos, ecos de voz alternada, ma- C 1B nada vale con tu pecho, hecho de bronce à mis ansias; oy que à vèr tu luz hermosa osa mi amor que te iguala, á la luz de su fortuna ana atencion pide en paga. él quererte no es desdicha, licha sí, si se repara, para quien con tus enojos ojos en llanto anegaba. Mal haya aquel, que à cuidados dados à hermosura ingrata, ata de imaginaciones acciones, que no desata! Pusistrme, como à esclavo, clavo; pero en mis batallas hallas ya, que por ser tuyo, huvo al fayor de tu gracia. Que si un rigor veo injusto, usto serà, pues no tarda, arda en ira, y de corage age en flor mis esperanzas. De amor tirano las flechas, hechas de desdèn, que abrasa, brasa he de hacer, que consuma suma de memorias vanas. Que aunque vivas las consiento, tiento que el pecho desmaya, haya, pues tan poco valgo, algo en mi mal, que me valga. Mas tú el mio recibiendo, viendo, que amarte no basta, hasta con tus esquiveces, veces infinitas matas. Mas ay de mi! còmo cruel, el amor que se desmanda, manda hacer de los remedios medios para herirme el alma? Tus ojos paz sin desdèn, dèn, que si su luz bastarda tarda con este socorro, corro en el golfo borrasca. Ingeniosos son los versos. Pues otros de mejor trama nice yo à una Criolla. Refierelos, que tu gracia suele divertir mis penas. Vè aqui unos hechos de chapa. No puedo ablandarte, Nise, si ni sè si eres, por lo flaca, haca; pero tu interès es de alguna tigre Hircana. Y aunque el premio me detien ienes en la frente franca anca, y no vale un cacao: hao, aunque eres de Caracas. amàs por tu color pardo ardo, que su tez picaña, caña parece en aloque: ò què linda mermelada! Tus cejas, y tu cabello, bello parece de Rana, Ana, ò Nise, y con teson son tus dos manos batatas. Es tu boca como espuerta, puerta, que à los hombres asma tienes, pues no cessa essa boca de echar babas. Con tu nariz de aguilucho lucho, pues tendrà, no avàn, vara, y no puede el mudarte darte uno la paz de Francia. Conmigo tu ingrato pecho. necho de una calabaza, vaza no harà, que en el juega ego sum quien las ampara. Quiereme ò beldad esquiva; iba à decirte tarasca, asca con otro esse chasco, asco horrible de Guajaca. que si te veo diversa, versa havrà, y de Carabaca, Baca, y de Naval Carneto, Carnero para picaña. estos son los versos, que nice à tan bella Mulata, en tono de tiquis miquis, y en metro de taca maca. Los de Enrique me agradatos; y en quanto à que aquessa Dam os desdeña, no tengais sospecha tan mal fundada. La que escucha, no desprecia, pues puede sin ignorancia ir embuelto en el silencio algun afecto del alma. què noticia verdadera pudo tener de essa llama, pasu si el humo de las finezas no vè con desconfianza? què desusados extremos ha visto en vos, para que haya de dar credito à una duda, en solo una voz cifrada? Porque no diga, que quiere, el merito no adelanta, que una lisonja discreta parece verdad, y es falsa. Si amor tu viera instrumentos por donde explicar sus anfias, mas que la voz, à ninguno mi inclinacion perdonàra: Mas como solo à la quexa dexò esta accion vinculada en su tribunal se cuentan por finezas las palabras. Luego me quereis? . De suerte, que primero essa montaña mudarà de su firmeza, que mi amor, pues en vos para omo en centro el punto fixo de todas mis esperanzas. Testigos de esse cuidado son estas fuentes, y plantas, que unas en hojas la escriben, y otras en risa lo cantan. Oy que el Duque me permite la licencia cortesana de tan feliz galantèo. vereis arder en batallas gloriosos los elementos; porque hasta el Sol::. Basta, basta hyperboles lisonjeros, que quiero esta vez osada, unque lo estrañe el decoro. dar credito à vuestras ansias y assentando que lo estimo, ya sè, que quedo obligada con vuestro amor, y fineza, à no parecer ingrata. Corresponderàs piadosa? Mi voluntad nunca es varia. Y si à vuestra luz no llego? El amor todo lo iguala. Y si es temeroso el mio? El mismo os darà las alas. Segun esso, esperar puedo premio en empressa tan alta? Mi primo el Duque es quien puede dar logro à vuestra esperanza. Y bastarà su eleccion? La mia en èl se traslada. Por èl el triunfo asseguro. Pues còmo? . Vivo en su gracia. La que os quiere nada pierde. Mucho quien os ama gana. Id con Dios. . El Cielo os guarde. Ay què ternezas del alma! . Estos, gran señor, son los memoriales, q̄ te han dado al passar de essos umbrales, y cada qual buen logro se promete. A Enrique los llevad, que los decrete; pues todo acierto fio de su zelo. Bien merece tu gracia su desvelo. . Lisardo, misterioso, recatado, con algun miedo este papel me ha dado, verle serà preciso por si contiene algun secreto aviso. Bien el papel fingi con modo estraño; de esta vez legra Enrique el desengaño. Vuestra Alteza, señor, repare atento, que està todo su Estado descontento, porque con gran rigor le desazona el que mas cerca està de su persona. Este es Enrique; pero en èl no cabe rigor, sino piedad. Quien mejor sabe sus dobles intenciones, eal te avisa essos dos renglones. Què doblèz puede haver en su cuidado? Ser vano, descortès, sobervio, osado, mal quisto con los nobles, y parientes, y omisso en escuchar los pretendientes. Sin razon dà los puestos mal fundado, y al que los mereciò dexa agraviado, y aunque yo en esto su amistad no sigo, mi Principe es primero, que mi amigo. Y esso sabeislo vos? Mucho me apura: Señor esto en Ferrara se murmura. Miente la pluma vil, necia, y villana que assi de Enrique la lealtad profana: una, y mil veces miente la C ro zo la infame torpe voz, que osadamente pronuncia contra Entico deshonores quando en èl son tan claros los primores de prudencia, valor, lealtad, y zelo, de justicia, y piedad; y vive el Cielo, que à conocer quien era la atrevida lengua, que esto publica fementida, bien como este papel, que en el viento fuera su vida en trozos escarmiento y olvidando por èl mi real decoro, pues su lealtad no ignoro, tuerpo à cuerpo en campaña, le dixera quien era Enrique, y su traicion qual era. Y vos de aqui adelante en mi presencia de Enrique no tengais tan mala ausencia, ni creais à la embidia desbocada; que yo ya con la voz, va con la espada, à bolver por si honor siempre me obligo. q̄ aquesto debo hacer en fè de amigo. Con esto queda Enrico assegurado en sn fortuna, en su constante estado feliz la prueba ha sido, ues el amor del Duque ha conocido. Pues vos, Lisardo, aqui? Suspenso estaba, y para daros parte, os esperaba, de lo que con el Duque me ha passado. El sucesso decid. . Casi enojado, y con furor culpò mi demasia, quando viò, que yo mal de vos decia. En fin, vos sois dichoso, fixo gozais su gracia venturoso; porque jamàs he visto hombre que estè con otro tan bien quisto. Amigo, quando la embidia bretende esquiva, ò violenta decir mal de uno, no solo una vez sola lo intenta; una, y mil veces rabiosa solicita con cautelas verter su infame veneno; y aquesta verdad supuesta, no porque el Duque una vez como amigo me defienda, se sigue, que ha de estàr siempre permanente en las finezas: porque el valimiento es vidrio, y de tan fragil materia, que con un soplo se forma, y con un soplo se quiebra. Y assi, vos haveis de hacer, Lisardo, segunda prueba; porque fi de esta vez salgo venturoso con la empressa, totalmente me asseguro de tan dudosa sospecha, y gozo tranquilidades sin el temor de que pueda la fortuna ser mudable; pues con sabias experiencias registro su obscuro abismo, y pongo un clavo en su rued No puedo en esto serviros, porque el Duque, en su presenci dixo, que no hablasse mas mal de vos; y es cosa fea solicitarme un defaire, por haceros una ofensa. Yo le harè tan vuestro anig que vos podais con llaneza polver à hablar de lo mismo. ̱. Si gustais, muy notabuen; pero mirad, que lo errais, que es desconfianza necia el despertar à quien duerme. Dexad sabias sutilezas, gozese el bien que se goza, y venga el mal quando vengas con la espada, y el amigo no es bueno hacer muchas prus Què importa, si en este os Lisardo, nada se arriesga; y quando èl lo crea, al punto tenemos facil la enmienda? Esto haveis de hacer por mi mi voluntad siempte es vuestri: passo al quarto del Duque, yo y vereis de què manera le desenojo con vos. a Porcia, tu favor me alienta, como èste no me falte, no puede haver mal que tema e Què de cosas en un punto passan en la humana idèa? Valgame Dios! pues Enrique me dà, ò permite licencia para que le descomponga con el Duque, accion no fue acertada hacer con èl el fingimiento de veras? No pudiera inventar yo con alguna estratagema un modo, para que el Duque credito al informe diera de los defectos de Enrique? Si pudiera; y con aquesta accion castigar mañoso su desconfianza necia ganando al Duque la gracia? Si pudiera: no pudiera, que errar contra la amistad::- nas què importa? No se arriesgan por las temporales dichas las vidas, y las noblezas: Vvive Dios, que pues me ha dado ocasion para que sea piadoso con mi fortuna, que he de ganar con cautela el valimiento del Duque y de su privanza estrecha he de echar à Enrique, haciendo, atienda, y que aunque tan discreto que el curarse en salud, suele matar de aquesta manera; y que contra el cruel destino la prevencion no aprovecha. A visitar vengo à Porcia, y à vér tambien si mi estrella uede persuadir al Duque á las passadas finezas con que me amaba. . Esta es Laura, y aqui mi industria comienza à obrar, pues con la verdad ae de conseguir la empressa. Señora Laura, no ignoro, que vendrà vuestra belleza à vèr à Porcia. . Es verdad. Tambien os traerá la quexa del Duque, y de sus olvidos. Digo, que yono pudiera saber mas de mi, que vos, Pues no quereis que lo sepa, quando es público en Ferrara? e 2a Pero de essa inadvertencia no tiene el Duque la culpa. Pues quièn? . El que le aconseja contra vos, que el Duque os ama, , a; que una fè tan verdadera to no era possible olvidarse. Pues quièn contra mi le alienta? Enrique, y con tanto oprobio, que muchas veces quisiera no tener oìdos, para no escuchar tantas baxezas como de vos encarece. Pues su torpe infame lengua, uè puede decir de mi? Que sois falsa, lisonjera, inconstante codiciosa, y que esto se manifiesta, con que solo le buscasteis quando visteis su riqueza; B en fin, con muchas razones le reduce à que no os quiera. Estimo aquessas razones. Lisardo, para que en prueba de quien soy, veais en mi la venganza mas sangrienta, ̱. y que hayan visto las edades: contra mi honor tanta afrenta! Pesia al temor femenil: còmo no brotan centellas e mis iras, para que abrasen la voz de su infame lengua? Valganme aqui contra Enrique . mis maquinas, y cautelas. Señora, si vos gustais de vengaros, de manera dispondrè vuestra venganza, que tràs de lograr la empressa, quedeis con el Duque airosa. Decid, que vuestra advertencia me obliga. . Yo siempre os quise, y quiero que esta fineza me debais. . Palabra os doy, Lisardo, de agradecerla, si logro esse desengaño que tanto en mi agravio pesa. Seguro està. . De què suerte? Ha de ser de esta manera: on vos haveis de dar indicios e de que Enrique os galantèa, y que por causa del Duque vos desdeñosa, y resuelta le despreciais, que si el Duque es- esto mismo à saber llega, le darà enorme castigo porque si engañado piensa, que por quitarle la Dama, le dice, que no la quiera; claro està, que ha de ofenderse, pues no puede ser que sea mas traicion en un vassallo, que à su señor aconseja, y darà credito el Duque al engaño. . Es evidencia. Porque harèmos claramente, que por sus ojos lo vea. Còmo ha de ser? . Facilmente con que tú entres resuelta à hablar à Enrique en su quarto, dandole equivocas quexas, de que, à pesar de tu gusto, te solicita, y festeja, fingiendo desdèn, y enojo; de fuerte, que el Duque tenga por verdad, que te enamora, que yo tendrè con cautela oculto al Duque de modo que lo escuche, y que lo vea. No es possible haver pensado cosa de tanta agudeza; ya yo estoy determinada à la accion. . Eres discreta. Assi logro mi venganza Yo tendrè la accion dispuesta. Lisardo, en esso quedamos. El secreto es la defensa. De una muger ofendida bien puedes fiar la empressa. Llevarse de la passion el hombre, es humana deuda; pero vencerse à si mismo, es una loca violencia. Olvidar à Laura, es justo, que si yo de su belleza no espero triunfar amante, sin que la cause una ofensa, à costa de ageno honor; no he de permitir licencias al gusto, quando es primerc a atencion de mi grandeza. Què veo? Aqui esta Lisardo. He escuchado à vuestra Alteza decir, que buscanun olvido, quando sè, que à la belleza de Laura vive obligado. De este cancèl encubiea. todo lo que hablan los dos, curiosa he de oìr, y atenta. Conoceis vos quièn es Lauri? Y sè, que por vuestra Alteu desprecia à un sugeto ilustre, que muy amante festeja. Y quièn es aquesse amante? Señor, no tengo licencia de decirlo. . Pues quièn puede quitarosla en mi presencia? Como es en daño de alguno, que à vuestro lado campea, no quisiera disgustaros Lisardo, en estas materias, que tocan tan en el alma, traicion el callarlo fuera: lecid, quièn festeja à Laura? Señor, Enrique. . Sospechas, . què escucho? há traidor amante! Y por esso os aconseja, que la olvideis, cauteloso, porque mas seguro pueda sin riesgo solicitarla que es solo lo que desea: aunque Laura noblemente hace á su amor resistencia por vuestro respeto. . Cielos, aqui es menester prudencia. Este es el que me queria con tanto extremo, y fineza! Caber no puede en Enrique, Lisardo, aquessa baxeza, y esso puede ser engaño. Señor, es clara evidencia, i porque lo he visto, y notado; y si gusta vuestra Alteza de examinar su traicion, serà bastante experiencia, que lo vea por sus ojos? Solo este examen me queda que hacer, porque otro ningun no puede haver que me venza. Mas si esso fuera verdad, Laura à mi me lo escribiera. Antes Laura lo callàra: porque es tan noble, y discreta, que por no descomponer à Enrique, no lo dixera. Y en fin, decis, que he de verlo? Aquesso à mi cargo queda. Peor es esto. . Vive el Cielo, que à pensar yo, que pudiera ser verdad aqueste agravio. que à pedazos::- mas què intenta ni furor? Vamos, Lisardo, que con sola una sospecha, no he de formar contra Enrique la mas limitada quexa Aquesto es solo advertirte: tú, gran señor, no lo creas, que yo con mi lealtad cumplo, y me remito à la prueba. Apurarè su traicion; el pecho respiro un etna: Què serà, que de un amigo es mas sensible la ofensa? Assi entablo mi fortuna, sea traicion, ò no sea. Ya Nise, mi sufrimiento, combatido de la pena, ompe el freno à la razon: quièn tal de Enrique creyera! Lisonjero me engañaba al tiempo que à la belleza de Laura su amor rendia doble trato, y vil cautela. Borrarè de mi memoria su nombre, y por recompensa, à pesar de su traicion, larè que escuche mi quexa: porque desairado entonces da zo conozca mi resistencia, que sè trocar vengativa en olvidos las finezas. Vè, y llamale. . Repara, a que naciste discreta, que es primero tu decoro. Ay, Nise, entre tantas penas, no puedo mas, porque voy telosa, ofendida, y muerta. De q̄ profundo sueño he dispertado! A que te sabe el sueño de Privado? es Què dulce, y què sabroso serà el sueño del hombre que es feliz dueño del dueño! Què al revès son las dichas, y placeres le lo que juzgan necios pareceres! pues no puede haver gusto donde cabe el temor, y reyna el susto No me respondes? Di, de q̄ estàs triste? Quanto và, que jugaste, y que perdiste? La mano, acaso, del Barbero necia hate afeytado con navaja recia? Porque hay ciertos Barberos, q̄ sangriētos barbas podando vàn como sarmientos; a mia solamente se trabaja con punta de tixera, y no navaja que es mal aguero andatle en el gallillo rescandome la nuez el verduguillo. la señor! Què adivino tu cuidado? Pensando estas en Porcia. (ra Has acertado. Dime, Hormigo, no es digna su hermosu- de mayor suspension, mayor locura? (mas quando esperanza me dà de tanto bien tanta mudanza. Aquel talle, aquel brio, aquel sossiego, aquel dulce mirar. . Ay què me anego. Escucha à parte. s Al lance prevenida vengo refuelta ya; pague su vida el loco atrevimiento. Vuestra Alteza, señor, escuche atento, porque si mi discurso no lo ignora, pienso que he visto à Laura entrar aora en el quarto de Enrico, y yo lo estraño. Lisardo, dices bien, no ha sido engaño. Bien encarece, Hormigo, estos extremos. Escuchate, señor, que otra tenemos. Dos razones me han rraìdo, eñor Enrico, à Palacio: la primera, es vèr à Porcia; y la segunda, avisaros, á que de vuestras porfias dexeis el intento vano porque à costa de mi fama es vituperio el aplauso. Para conmigo es sin fruto tuestro amor, que temerario, pa- párece, que con violencia quiere ajar lo cortesano. Bastaba que el Duque un tiempo amante de mi cuidado huviesse puesto los ojos en mi con finos halagos, para que vos, mas atento, a un Principe tan bizarro tuviesseis aquel respeto. que tener debe un vassallo. Si esta razon no os convence, convenzaos el desengañc que os doy, que à vuestro ruego he de ser de bronce, y marmos. Agradeced este aviso, y entended, que si otro passo dais à diligencias necias, que de mi enojo al estrago seràn desperdicio al viento: Que ultrajar lo soberano del alvedrio, aun el Cielo no lo permite à los Astros: y no os fieis de la dicha, que os tiene en puesto tan alto, pues contra el mas poderoso baxa con mas furia el rayo. . Què escucho! Viven los Cielos, que es evidente mi agravio. Tened, esperad, señora. Què ha de esperar, vil, ingrato si ya tu traicion he visto, y que cauteloso, y falso amigo, con una infamia los favores me has pagado: à Laura, traidor, querias, y à mi con discursos sabios me aconsejabas su olvido? Mira, señor:: . Cierra el labio, que irtitado con la ofensa no he de escuchar tu descargo, quando primero el castigo está pidiendo este agravio. Aora si, que confirmo ap los avisos bien fundados, que contra tu tirania me daba algun fiel vassallo. Mas ya que de mi respeto has ofendido el sagrado, e solo una venganza intento hacer en un desacato: que es, privarte de las hontas, le los puestos, y los cargos, que, à gracias de mi carino, lograba indigna tu mano. Y que Lisardo los goce, pues de ellos digno es Lisardo y juntamente te advierto, que no entres mas en Palacio, negandote los indultos, que te cedia mi grado: que este castigo merece quien con cautelas, y engaño tompiò de amigo los fueros, tan traidoramente ingrato. Señor, escuchame, y luego matame. . Ya està en el C. Lisardo, amigo, què es el El alma no os he fiado? No conoceis mi lealtad? Pues yo à Laura he festejado? Yo jamàs à Laura he visto? Què pecho se ha conjurado contra mi traidoramente? Quièn havrà sido el villano? No sè nada, solo sè, que sirvo al Duque Alexandro. u Cielos, què es esto que mio Vive Dios, que estoy borracho, ò no es verdad lo que veo. Esto es nacer desdichado: Si algun traidor en mi nombre esi- à Laura ha solicitado? Hormigo, yo no lo entiendo, y sospecho, que Lisardo me ha vendido. . Si seño, que es rubio el bellaconazo. A quièn havrà sucedido tan rara especie de agravio? pues sin que me oiga ninguno un freno à la voz me echaros. De alacranes, y serpientes, por Dios, ha sido el bocado. Solo un recurso me queda, que es apelar al sagrado de Porcia, para que al Duque le pida, que oiga el descargo de mi inocencia, pues todo o que de mi piensa, es falso. Busquemosla, que quizà nos darà un ponte con amo. Ella harà, que el Duque escuche mi verdad. Tened el passo que no es menester valerse de mi, quien vilmente osado, con lisonjero artificio buscò mi hermosura ingrato. Vos erais el fino amante? Vos, quien con tiernos desmayos dabais suspiros al viento, fingidamente llorando? Vos erais el que tenia con industria, y doble trato mi aficion por passatiempo y en otra Dama el cuidado? Vos: te pero pesia à mis zelos, pesia à mi necio labio: mi vanidad no se corre de hacer quexa de este agravio? Juered à Laura, y jamàs n sueño, en sombra, en amago os pongais en mi presencia: que aquel cariño, y agrado, que en mi fue agradecimiento a vuestro fingido engaño, es rabia, es dolor, es ira, es susto, es pena, es enfado. Es, què sè yo? Serà muerte, podrà ser, que irritado contra vuestra vil cautela se buelva en fatal estrago. Señores, de mar à mar và el rio, y nos anegamos. Què esto frague mi desdicha! Por Dios, que parece chasco. El Duque, Lisardo, y Porcia se conjuran en mi daño, sin escuchar mi razon; què harè, Cielos soberanos! Lo que hemos de hacer, es irnos á la sopa à los Descalzos, que aquesto merece quien busca cinco pies al gato. Yo tuve la culpa, yo, pues con medios desusados quise assegurar mi fsuerte. 2s Y te caiste en un charco. Con esto à Porcia he perdido. Mas que se la lleve el diablo. Què harè en males tan atroces: Yo pienso comer assado. Mas ya que falta en sus ojos iedad para òìr mi llanto, al Cielo darè mis quexas, haciendo al mundo teatro de mi verdad, hasta que al el Duque quede informado de mi inocencia, y me buelva la opinion de fiel vassallo, castigando juntamente al agressor de mi agravio, fa pues voy confuso, y dudoso, si quien me ofende es Lisardo. Señor, pidamos à voces suerte, y verdad, que en el caso, sin duda, hay naype encubierto. Yo di motivo à mi daño. Y por esso estàs aora ei, privado de ser priyado, que muchas veces lo yerra M meños el tonto, que el sabio. Assi es verdad: vén conmigo, que ciego, y desesperado en mi furor::e . Ya lo vès. Muriendo voy. . Vamo andando. san ora! era esa ees era tan aa aa taz taa
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA. Què ufana con su nacar sale la rosa, ni aol al rocio agradezca toda su pompa. Què gente es esta, Lisardo? Son de este pequeño Pueblo, gran señor vassallos mios, azmal que con rusticos festejos, sabiendo, que vuestra Alteza ocupa este sitio amenc con la caza, han pretendido dàr muestras de su contento; y tambien con la alegria, que oy goza todo su Reyno, D de 2ó de que tiene vuestra Alteza tratado su casamiento con la Duquesa de Parma; cuyo divino sugeto està Ferrara esperando por su nuevo Sol. . Con esso me publico venturoso pues desde que vi su cielo todo lo olvidè, pues es de la hermosura portento: el mismo lugar, que Enrique perdiò por aleve, y necio, teneis, Lisardo, en mi gracia. Tanto favor no merezco, gran señor. . Mucho me obliga el gran cuidado, y desvelo, con que me servis: A donde quedò Porcia? . Esse repecho ocupa con la cartoza, para vèr el duro encuentro de la silvestre batalla. Mientras llegan los Monteros, lo que à noche os sucediò, me contad, que saber quiero todo el sucesso. . A Palacio me venia recogiendo, quando algunos embozados en el coche me embistieron con violencia, de mi vida procurando el fin sangriento. Lo mejor que pude entonces me defendi, bien que al tiempo, que se aumentaron los golpes de los desnudos aceros, espantados los cavallos, atropellando, y rompiendo los muchos que me cercaban para el logro de su intento, con las alas del assombro me asseguraron del riesgo. Supisteis quièn eran? . Si; pero yos, señor, no quiero jamàs parecer ingrato que lo que toca al empeño, perdono, como no sea contra vos, que sois mi dueño. Yo no os entiendo, Lisardo Digolo, porque uno de ellos era Enrique, y sus parciales: quièn duda, que porque tengo la gracia de vuestra Alteza, la emulacion, y el veneno de la embidia le havrà dado motivo à su atrevimiento? Lo que digo contra Enrique, todo ha sido fingimiento de mi cautela, por verle totalmente descompuesto con el Duque, y que no pueda oirle jamàs, que temo se descubran sus verdades, y se conozcan mis yerros. Oy verà de mi castigo Enrique el rigor severo. En este sitio me han dicho, que està, no sè con què intento viene siguiendo mis passos. Haced, Lisardo, al momento, que le busquen, y le ptendan. De todo advertido quedo: Mas valdrà que no se apute o a verdad, pues pende de ello la duracion de mi dicha, y mas quando aspiro al bello hermoso hechizo de Porcia. Al rio, al llaño. . Què veol De las entrañas del monte, hijo adoptivo del viento, al valle baxa un Venado, en cuyos ganchos sobervios con arismetica bruta señala su edad, y siendo coronistas de sus años escribe en su frente el tiempo. Dadme el cavallo, y la lanza, que solo seguirle intento, para que sea su vida de mi violencia trofeo. Ya todo està prevenido. Con la caza me divierto. Monteros, todos al Duque: Ya sobre el baxo elemento, natural patria de entrambos, buelan libres: mas què es esto? Con el estruendo, y las voces de los venablos, y pertos, an osso feròz, aborto de essa maleza, esgrimiendo un montante en cada garra, librado en los pies, sangriento se atroja al coche de Porcia. Socorrer su vida espero, mas vive Dios, que ante mano e sale un hombre al encuentro, que valiente le acuchilla brazo à brazo, y cuerpo à cuerpo. No le ha valido la industria al animal, que sediento e sangre humana horroroso hallò la muerte en su acero. imbidioso me ha dexado, y assi retirarme intento orque es quedar desairado no haver llegado primero. Para ser de filigrana, or Dios, que es muger de peso. Venced el temor, y el susto, cobrad, señora, el aliento. Vencida està del desmayo. Dila, si quiere dinero veras, como resucita. Ya estais segura del riesgo. Aqui està, lleguemos todas. Derrengado el brazo tengo: mugeres, que se desmayan, son pesadas en extremo. Quièn està aqui? Quien procura morirse obligado al riesgo, agradeciendo à la fuerte este impensado sucesso que por èl, sola esta vez llamarme dichoso puedo; pues al triunfar del peligro uve en mis brazos el cielo A mi se debe el aplauso de esta accion. Pues tú, què has hecho? Estuve como una roca mirando al osso de lexos, ol y el bruto al vèr mi valor, de vino à morir de miedo. Con mirar vences las fieras? Si señora, porque tengo 2y ar o mis ojuelos enseñados vuestro á matar. . Al valor me hallo de suerte obligada, Enrique, que à estàr mi pecho libre para obrar, pagàra con bizarros desempeños la fineza: que al que noble, s valiente, osado, y resuelto sie tuvo mi vida en su mano, le diera mi mano en premio. Mas hallandome ofendida otra vez buelvo à los zelos de vos, fuera accion indigna solicitar mi desprecio, que donde vive un agravio, no cabe agradecimiento. Decidme, Enrique, pensasteis, que la que estaba en el riesgo era Laura? Por mi vida, que lo digais; yo os lo ruego. Desengañad mi sospecha, porque si la vida os debo, eniendome à mi por Laura, à Laura se lo agradezco. visto, Yo jamàs a Laura he ni la estimo, ni la quiero; que ella, vilmente engañada de algun traidor Cavallero, que en mi nombre la decia m le noche algunos requiebros, sospecharia esse agravio: que sè yo, si es fingimiento de algun traidor alevoso, que me puso en esse empeño, ara que yo pierda al Duque, à vos, que es lo que mas pierdo? Lo que sè es, que Lisardo, á mi amistad poco atento me estorva, que vea al Duque; de lo qual, señora, infiero su traicion: bien que esta duda templa el furor, con que vengo à decirle cara à cara por menor mi sentimiento; ci sues no puedo persuadirme à que falso, ò traidor necio; e a se muestre con mis finezas, sin que yo le hable primero. Y esso solo os ha traido? D 2 Cc 2s No, que el principal pretexto ha sido el vèr vuestros ojos, en cuya luz me alimento. Claro està, porque essas niñas le estàn haciendo pucheros. Yo sè, que ha venido al sitio la Dama que os dà desvelos. Sereis vos, que otra ninguna consigue mi rendimiento. No, no soy yo, que otra ha sido. Señora, permita el Cielo, que el amigo mas leal me atraviesse ingrato el pecho; que essos montes se despeñen sobre mi vida sobervios; y que un rayo me sepulte, si no sois vos la que quiero: piegue à Dios, que este puñal::- No jureis mas. Claro es esso, que el segundo es no jurar. Yo, Nise, digo lo mesmo: plegue à Dios, si no te adoro, que me salpique un Cochero el dia de gala nueva y que quando caiga enfermo, me pique alevosamente en una arteria el Barbero. Plegue à Dios, que una Gallega me dè en mondongo veneno, y que el dia de los toros, intes de vèr el encierto me prendan por una deuda; Y que quando estè durmiendo me desvele una gatera toda una noche de Invierno. De Flora no he recibido, amiga Nise, un pañuelo, vide joyas, que me daba à escoger para el sombrero, si quiera un dexame entrar no acetè por tu respeto, ni la he tomado una mano. ̱. Aqui no le piden zelos, tog ni escuchan satisfacciones. aereo Yo sè, que me estàs queriendo: para què es dissimularlo? i este pie, y pierna es buñuelo? Ancho calza un tanto quanto. nè Como soy limpio en extreno por esso calzo bañado. N Cierto, que es galàn mancebo, que aunque es la media hecha al hilo, la horma es cortada al sesgo, y algo àzia fuera se inclina. Llamòse Estevan mi abuelo, or esso naci estevado, que es de hombres de pelo en pedo y al osso hice mil pedazos, que sino es por este acero s. cargaba con la colmena. i Tiene donaire, y despejo: miren què blanco, y què rubio! Fueron mis padres vermejos vès, pues no me pongo nada, que esto es natural que tengo. Y què intenta? ee Que me admitas or galán en el terrero. Còmo, si entrar no podeis en Palacio, por decreto del Duque, tu, ni tu amo? Por la mano hablar podèmo de noche. . Còmo es possible? ̱. Poniendome yo en los dedos cinco candelillas, puedes tú vèr lo que deletrèo; que en fin, tiene garavato aquesta invencion de fuego. Con esto, si estàs atenta, ton gran cuidado, y desvelo, no me entenderàs palabra. porque de dia es lo mesmo. Para què quieres cansarte, si esso es assi? . Mira, en eis dà un Galàn en siendo pobre; y que no come es muy cierto, mas como camaleòn se està bebiendo los vientos: quiereme, y veràs como e regalo, y te sustento de galas, y de banquetes. Còmo podràs hacer esso, si estàs caìdo? . Pues, bobi los mas en aquestos tiempos no comen de los caidos? Pues yo me mirarè en ello. Si te casas con Homia N seràs Hormiga, y con esso aup cogerèmos el granillo. Si por infeliz os pierdo, no tiene culpa mi amor, que leal, y verdadero siempre adorò vuestros ojos; solo me queda un consuelo, que es vèr, que sin culpa alguna injustamente padezco: que esta verdad, que tanto stimo, algun dia el tiempo la descubrirà: si en vos cabe, señora, un pequeño alivio à mis ansias tristes, dad si quiera un refrigerio con admitir mi descargo, y dar credito à mi pecho. La esperanza que me disteis, tuyo fingular contento entonces logrè dormido para llorar oy dispierto; oy la confirmad piadosa, sando del noble imperio que teneis, para poder B acer con facil pretexto de un desdichado un dichoso, que ha merecido quereros. El corazon me enternece: junque quisiera, no puedo lentar vuestra esperanza, ni en nada favoreceros; que como estais en desgracia del Duque, corriera riesgo en queter lo que èl condena, y mas quando el vulgo ciego vuestra deslealtad murmura, ò traicion: que no hay mas feo delito, que pretender à la Dama de su dueño. Mas yo doy por assentado, que esto fue ilusion, ò sueño (pluguiera à Dios, que lo fuera mi decoro, y mi respero, ya que peligre en lo amante, no ha de incurrir en lo necio. Y assi, tened entendido, que aunque vuestra verdad creo, y os estimo como es justo, que estando aqui de por medio zo bntaso del Duque la voluntad, ra de esta accion no soy dueño. o Què remilgado lo dice? Yo tambien digo lo mesmo, porque para mi no es cosa. Conmigo ran vil desprecio? Por èsta, que he de tomar à una negra por empeño, porque te corte la cara. Què gracioso majadero! V, Hormigo, ya mi desdicha claramente se está viendo; pues quando pensè lograr de Porcia favores nuevos por esta accion, mas esquivo reo à mi razon su cielo. Como te vèn tan caido todos te miran con ceño. En quien sin dicha ha nacido, no hallan las hazañas premio. Hà señor! que aquesto tiene mas fondo de lo que pienso. r. Mira, Lisardo festeja à Porcia, y quizà por esso se re ha puesto aora grave. Hombre, què dices? Que es cierto que à mi Celio me lo ha dicho, que pretende muy presto casarse con ella. . Calla: vamos de espacio, tormento, ab que aun no hemos apurado al valo todo el veneno. Esso su traicion confirma; harè un estrago sangriento oi en su vida: mas què digo? Lisardo es gran Cavalleto, y no intentarà conmigo tan infame arrevimiento. De un abismo en otro abismo voy tropezando en mis zelos. Ay hombre mas desdichado! Si hay, un hombre que que en un bruto desbocado riene debanando el viento. Valgate Dios! . Su ruina busca el cavallo sobervio, negandose monstruo indocil à la sujecion del freno. veo, Es- go Escupiendo sangre, y plata por los alacranes mesmos rompiò la rienda: què estraña desdicha! quièn serà, Cielos? Ya socorrerle es piedad, y obligacion de mi aliento. Usted vaya, porque yo de ningun modo me entiendo con brutos que no agradecen el bocado de su dueño. Con què aire, y bizarria, sacando el luciente acero, en la carrera le aguarda, y hurtandole airoso el cuerpo, manos, y pies le cercena de dos reveses sangrientos, con que al animal rebelde le ataja el curso ligero. Del choque, en los brazos cac de Enrique el tal Cavallero: tara dicha! Luego à mi me sucediera lo mesmo, fin que todos los hocicos me rompiera en aquel puesto. Vuestra Alteza, gran señor, descanse en el pecho mio. Aparta. . Yo os he librado de este riesgo. . No me obligo: que aunque la vida te debo, hallome tan ofendido de tu ingratitud tirana, que jamàs valdràn conmigo, ni finezas casuales ni agassajos prevenidos. Del peligro me libraste quando pensè en el peligro de esse alazàn desbocado, ser escarmiento à los siglos: es verdad, pero borraste el quilate esclarecido de esta accion; porque manchado el brazo con el delito, os hechos que despues obra, vàn de aquel color vestidos. Quien perdiò una vez la gracia del Principe, queda indigno le favor: bien como el tronco, que una vez del rayo herido, á florecer jamàs buelve: que hay sucessos infinitos, que nos parece desgracia, no son sino castigo. Enrique, los hechos nobles han de ser muy parecidos; que una accion obrada acaso, del perdon no te hace digno, mas quando me alborotas mi Corte: pero què digo? no es justo acordar agravios en tiempo de beneficios. Mas es menester, que entiendas, que tanto à Lisardo estimo, que el que embidioso, ò cobarde, necio, osado, ò vengativo, le hiciere el menor desaire, que he de vengarle yo mismo, porque en fé de mi piedad o quiero que haya atrevidos. Vuestra Alteza, gran señor, me ha de dar atento oìdo, porque alborotar su Corte, ser osado, y vengativo, manchar la accion con el brazo, son enigmas no entendidos, á que no sè dar descargo, ni tampoco lo imagino; que como la causa ignoro, de la disculpa me olvido. Hà señor, quàn facilmente se dà credito al delito! y con què dificultad se cree una verdad! Es hijo de nuestra naturaleza aqueste humano capricho, que es propio en ageno daño el conformarse el oìdo. A vuestra Alteza le engañan, señor, que ni yo atrevido, ni ingrato al favor, jamàs desmereci su cariño. Como mi lealtad, no son los rayos del Sol mas limpios! yo siempre con la atencion, que yo me debo à mi mismo, con todo justo respeto à vuestra Alteza he servido. Y quien por descomponerme ver rettiò el veneno fingido le maquinas aparentes, y traidores artificios, na, y mil veces pronuncio, que miente. . Si, voto à Christo; yo lo que digo aqui ustentarè à pan, y vino: Es un traidor, un infame, picaro, vil, mal nacido, quien tal dice; y cuerpo à cuerpo se reto, y le desafio à los cantones de Escocia, aunque traiga por padrino l mismo Olofernes, salga l perro, salga conmigo. Tambien vos retais? . Perdona orque ciego enfurecido cada vez que pido campo echo por aquessos trigos, Y si no, saque la cara, examinando el delito de essos cargos que me imputa, taiga en mi vida el castigo; porque sino, serà injusto, que pierda el credito mio, que mi opinion padezca por mal fundados indicios: e vuestra Alteza à la gracia, señor, à bolver no aspiro, mas dàr à entender procuro, issallo leal, y fino, que por infeliz la pierdo, nas no por sugeto indigno, No tengo que responder à quien niega lo que he visto. Esso fue invencion de Laura, Lisardo es buen testigo e mi lealtad: èl dirà los secretos, y motivos, que entre los dos han passado; pues todo aquesto ha nacido de querer apurar yo, si estaba en la gracia fixc de vuestra Alteza. . Què escucho? valgame el Cielo Divino! Y esto Lisardo lo sabe? Si señor. . Que esto os fin tido sospecho, pues fue Lisardo quien descubrio su delito: aqui es menester prudencia. Por todo aqueste distrito, Monteros, buscad al Duque. Este es Lisardo, escondido me quedo entre aquestas ramas, solamente para oìros hablar de vos. . Esso intento. Aurelio, en aqueste sitio al Duque esperar debemos. Pero alli à Enrique he visto: no quisiera que me hablara por los que vienen conmigo, pues serà fuerza negarle quanto hablare en su designio. Lisardo, à buscaros vengo. Haceis mal, mejor es iros donde no pueda encontraros. Bien me pagais el cariño. Tengo orden para prenderos, y si aora compassivo, por la amistad tan estrecha, que los dos hemos tenido, no lo executo, otra vez no podrè hacer esto mismo: y assi dexar à Ferrara en vos serà cuerdo arbitrio, pues evitais de essa suerte contingencias, y peligros. Y juntamente escusamos le andar à caza de grillos. Para dexar à Ferrara, què delito he cometido? Vos no sabeis mi lealtad, mis secretos, y motivos? Antes vengo à suplicaros, que vos al Duque benigno le informeis de mi inocencia, bues yo de vos me he valido, quando os roguè, que le hablasseis mal de mi, por vèr si fixo estaba en sus valimientos. Con que vos aora fino le digais lo que passaba entre los dos imagino bolver, Lisardo à su gracia. Sin duda, que haveis perdido el discurso, ò con la pena, ò con temor del castigo: Yo Yyo què he de decir al Duque, ni què fecretos motivos passaron entre los dos? Si el Duque lo huviera oìdo, pensaria, que en mi pudo caber cautela, ò designio contra vos; de aqui adelante hablad, Enrique, advertido, que yo de vos no sè nada, ni condeno, ni examino vuestra lealtad: solo sè, que el Duque vive ofendido de vuestro grossero trato, y en todo lo que he podido procuro templar su enojo. Buscad por otro caminc modo para disculparos; y sabed, que al Duque sirvo con lealtad, y que es primero mi dueño, que no mi amigo. Hidalgamente responde. Ya su gran traicion confirmo. . Ha falso amigo! aqui importa Der reportarme. Vuestro olvido estraño; pues no es possible, que sin èl, inadvertido negueis verdad tan patente. Antes yo de vos me admiro, Enrique; pues bien veis que es supuesto quanto haveis dicho. Essa es traicion. . Esse agravio. Y desta suerte::- . O què lindo Tened. . Tened: si no sales, te atraviesso como un higo. Què es esto; Es un Rey, un Roque, esse Sancho, aquel Bellido. Mucha resistencia, Enrique, à mi silencio has debido, pues con frivolas razones quieres dorar tu delito. Oculto quise apurar tu traicion, y no examino cosa alguna, que te abone; parece en ti delirio disculparte con Lisardo, diciendo, que èl ha sabido tu lealtad, quando èl ignora tus cautelosos designios. Lisardo la verdad niega, alevòsamente quiso::es Basta. . A tu respetosols ni sufrimiento dedico. Aunque confiesso debette la vida en este peligro, no ha de servir de instrumento à tus sobervias, y brios. Quedate, que ya me toca ier justiciero contigo, A pues por tu osadia el premio de la fineza has perdido. Pues, señor, si tu confiessa, que la vida me has debido, el no premiar esta accion es ser injusto conmigo. El brazo que fue vil, bon lo que el otro ha merecido. No señor, tambien de un troto nacen dos ramos lucidos; el uno tal vez se labra una Imagen, que en divino s trono suele colocarse: el otro, que es menos liso, por accidente, se forma un palo para el suplicio. Las acciones son los ramos de este tronco humano vivo: luego bien pueden caber en un sugeto, distintos un brazo para el aplauso, y el otro para el castigo. Esso mas tu error condena, y es efecto del destino, pues para elegir fortuna no tiene el tronco alvedrio. . No, pero tiene garrotes para moler à un amigo. Mira como contra mi la industria no te ha valido. Del Duque al respeto debes, que haya tu infamia sufrido traidor, aleve. . Vermejo, yo te pondrè en un borrico: Miren, què grave, y derecho se và el vinagre torcido! vive Dios, que he de matarle no me detengas. . Hormigo què Astro en el Cielo haver puede tan infeliz como el mio? Y como que hay muchos. si Quales? y Calvino. El de Lutero, El dàr gracias por agravios, preciso. ne parece, que es No creas essos reftanes, que hombre hay, que dice en su juicio, que la lumbre dèl Herrero s fresca por el Estio. Pues què he de hacer? Darle un cabe à esse Lisardo enemigo, lesde la cabeza al pie, que le abras como à un cochino. Tan mirado, y tan atento del Duque al decoro vivo, ue porque pone los ojos en èl, mi corazon limpio le respeta por el dueño. R. Pues mal pleyto hemos tenido, señor, metamoslo à voces, u lealtad publica à gritos. Còmo han de valer las quexas si acciones no me han valido A Porcia, al Duque, à Lisardo, e servido, y no han podido vencer las finezas mias sus pechos endurecidos: apelo à mi sufrimiento, que ello, sin duda, es destino. Cierto, que has hecho una cosa, que no la hiciera Marquillos. Vaste à fiar de Lisardo, no le vias el hocico arbado de caramelos? Para què mas desatinos me acuerdas? Oyes, por Dios, que no repartas conmigo los disgustos gananciales. Ha, falso traidor! . Dios mio, què ojazos echa de loco! de otra cuba es este vino. Tu infame tienes la culpa Esto es bueno: Jesu.Christo! El mundo, y los elementos::- mas Cielos, què es lo que digo? Yo forjarè en mi silencic tan gran venganza, y castigo, que de la sangre, que vierta, rubrique un pasmo à los siglos. Cobarde, traidor Lisardo, auye de mi, que ofendido etna soy, y aborto llamas, bolcàn soy, rayos animo. Y tambien de mi te guarda, que contra ti me publico, tigre, caymàn, onza, esfinge, taburòn, y basilisco. Hablar al Duque, Flora, determino, y pues èl olvidando amor tan fino en Parma concertò su casamiento ye aora de mi honor tan noble intento. Por saber si ha de estàr aspero, ò blādo, las vigas de esta casa voy contando. Las capitulaciones con aplaufos, señor, y exclamaciones, firmadas estàn ya con Claudia hermosa, de Parma Sol, y de Ferrara rosa. La entrada se prevenga à su hermosura, porque logre mi amor tan gran ventura. Y porque juntamente renazca un nuevo Sol resplandeciente, que à vuestra Alteza herede los blasones, y apueste con el Fenix duraciones. Laura, què novedad os ha traìdo à celebrar mis dichas? . He venido à suplicar, señor, à vuestra Alteza, por las que me ha debido, una fineza. Lo q̄ intenta publique vuestro labio, q̄ el no hacerla por vos ya fuera agravio. Supuesto, gran señor, que . Alteza con Parma enlaza su mayor grandeza; y supuesto tambien, que he merecido ser objeto à su amor esclarecido, y aunq en mi resistencia, y mi semblante siempre objecion hallò su pecho amante; con rodo, el murmurar del Pueblo injusto pide satisfaccion, y el darla es justo, quando por la aficion, por su firmeza puede quedar con nota mi belleza. E q El modo disponed, pensad el modo, que el dar satisfaccion es justo à todo. Yo, señor::- e, No os turbeis, vuestra mexilla temple el rojo color. . No es maravilla, que la verguenza al rostro salga en fuego, quando por valedor os busca el ruego. Pues què es lo que quereis? Verme dichosa, con que de vuestra mano poderosa logre:.. Decidlo. . Ya serà forzoso: que me deis à Lisardo por esposo, que pues èl vuestra gracia ha merecido, pienso que os pido bien en lo que os pido. Vos le favoreceis: mucho estimàra, que tan honesto intento se logràra; bien que imagino, que essa gran ventura Lisardo ha de estimar, pues si se apura, èl es el que mas gana en merecer Deidad, que se le humana; y pues èl tantas dichas interessa, el tercero he de ser de aquesta empressa Mi opinion con esto se restaura: por esclava, señor, tendreis à Laura. Lo que el valor previenc me toca à mi, pero Lisardo viene. Todos os retirad: tu aqui escondida desde aqueste cancèl oye advertida. Si gustas de saber, señor, la entrada que tengo à la Duquesa prevenida, atended à mi voz, por si os agrada de su primor la maquina lucida. Del Pò cubren la margen sossegada::- No prosigais, que ya tengo entendida de vuestro gran cuidado la fineza, y à pagaros la accion mi amor empieza: oy, para que logreis igual ventura, ratè, Lisardo, vuestro casamiento. (Oy, sin duda, de Porcia la hermosura . me dà feliz) à vuestro gusto atento vivo, señor. . Las prendas, la cordura, belleza, y calidad, y entendimiento sabreis de Laura: à Laura por esposa os quiero dar. . Mi fuerte venturosa fuera, señor, si en otra mi cuidado no huviera puesto ya con firme empeño, que de amor verdadero aprisioras, ro de mi voluntad ya no soydues, Valgame el Cielo! El gran favor, y agrado, estimo de tan noble desempeño; pero, señor, mi suerte me retira de essa eleccion, porq̄ à otra nuevaas, Corrida estoy. Pues cierto, que pensaba, q̄ os daba en Laura mas dichosa sue y que vuestro valor lisonjeaba con su beldad. Ya la verdad se advierte mas fue à tiēpo, q̄ en otro intentoesta. Pues ella escucha, su razon concim! u fortuna con èl, porque con brios a no govierna el poder los alvedrio. ̱ Quando à Porcia estoy quetien y quando mi amor pretende, gigante al sol de sus rayos, hallar la vida, ò la muerte, me propone à Laura! .̱ Y Laura, A señor Lisardo, os parece que cede à Porcia en primores? El Duque anduvo imprudente en hacer contra mi gusto eleccion de vos, pues siempre tratè vuestro rendimiento con desprecios, y desdenes. Buscando à Laura: :- mas (Cielo con Lisardo està: de aqueste cancèl procuro escucharles. El tiempo mudanzas tiene. Corrida està mi hermosun de estàr à donde os oyesse contra la vanidad mia desaires tan descorteses. No os hacia venturoso en que yo la mano os diesse? pues nadie ignora en Ferrara, que à muchos mi sangre excedo La fortuna, que gozais, al lado del Duque siempre, no la debeis à mi industria, quando fingi osadamente, que Enrique me festejaba, e por cuyo artificio aleve e quitò el Duque los cargos, titulos, gracias, mercedes, vos con que le hontaba, y à las trasladò injustamente? ̱. Què escucho! Ha viles traidores: uego Enrique està inocente? Tú lo hiciste por vengarte de Enrique, el qual imprudente al Duque le aconsejaba, que te olvidasse. . Evidente es tu culpa, pues tú mismo me moviste à que lo hiciesse, diciendo, que bolveria on esso el Duque à quererme; ues siempre tuve entendido, que fuesse mi esposo. . De esse error la culpa ha tenido Enrique, pues neciamente me persuadiò, que mil males yo de èl al Duque dixesse, por vèr, si estaba seguro en su gracia, y tantas veces me lo dixo, que con una le derribè de essa suerte, por entablar mi fortuna, pensando, que tú tuviesses otra mayor con el Duque que le saliò diferente. Cielos, toda su traicion he apurado claramente Pues ya que ingrato à la deuda, que aqui confiessas deberme, por otra, mi noble mano, lesprecias tiranamente. Y ya que el Duque no pudo mas agradecido hacerte, toda tu traicion, y engaño e he de decir claramente, y que Enrique no me ha visto y que por tu causa tiene perdida para con èl su opinion injustamente. No lo haràs, que à ti te importa el callar, supuesto, que eres complice en este delito. De todo la culpa tienes. Tú fuiste el movil de todo. s; Tú me aconsejaste, aleve. Esso fue para vengarte. Enrique estaba inocente: he de decir la verdad, venga lo que viniere. Yo te estorvarè los passos, antes que el decirlo intentes. No haràs, que primero darè parte diligente al Duque de essa traicion, para que el agravio vengue. No temo tus amenazas. Mi pecho tu voz no teme. Tomarè de tu de sprecio venganza de aquesta suerte. Yo publicarè, que es falso, y porque no quise hacerte dueño de mi voluntad. procuras descomponerme. Lo que me conviene harè. . Yo harè lo que me conviene. . Traidores, barbaros, viles, por què no me dais la muerte: Guarda el loco, guarda el loco. No le dexeis ir, tenedle, buesto que ha entrado en Palacio, se holgarà el Duque de verle. Villanos, idos de aqui. temed mis furias ardientes. . Oyes, señor, sino tratas de ser loco manso, vete al rollo, que si eres bravo, no hemos de hallar, ni un zoquete. Tengamos la fiesta en paz, que importa un millon de nueces. Y desde quando està loco? Yo pienso, que desde el vientre de su madre. . Y què es la causa: Unos amigos crueles le echaron sal en el vino. Què Enrique el sesso pordiesse! Fieras de este monte oculto, morid à mis maños. . Tente: toma pan, Marzoque, hijo. yo 2ó Y come? . A tente bonete. Cena de buen gusto? Y còmo? Y duerme? . Famosamente. Pues donde tiene lo loco? En la lengua solamente, que es un mal irremediable, de que muchos adolecen. Rabiando muero: pedazos harè los orbes celestes, por vèr si encuentro en sus astros el que me domina y vence. Fingir mas furor importa, porque pienso de esta fuerte el dar la muerte à Lisardo; que si por loco me tienen, no corre riesgo mi vida: porque la fuerza eminente dé un Principe poderoso la ha de temer un prudente. Al disfràz de mi locura muera el que alevosamente me ofendiò, que un falso amigo este castigo merece. Qual se remonta la garza de aquel facre, que valiente Icaro de pluma sube al rayo del Sol, le queme. No baxe sino en ceniza desatado, quien pretende contra una simple avecilla ufar de barbaras leyes. Al arma, Soldados mios, ponganse aqui los mosquetes, terciad aora las picas contra essa colina fuerte. Embestid, gañadle el puesto al enemigo rebelde, que os tiraniza la gloria de tantos nobles laureles. Al arma. . Al arma, bien dices. Tantaràn, tantaràn, resuenen los parches, y los clarines. Ea, el alarde comience: ya embisto con los contrarios. Hà traidor! tú, Hormigo, eres? Que no soy sino almendrada: por la Virgen, que me dexes. Y es esse nombre de pila? No señor, sino de Viernes. Mi prisionero eres ya. Si señor: di quànto quieres por el rescate? . Que al puno e vayas libre. Cachetes, oquero me sois furioso, no bolvereis à cogerme. Vengo à vèr este prodigio, de lastima, si es que pueden mis ojos vèr su desdicha, in que lagrimas les cuesten. No veis, que soy vuestro R Vassallos, obedecedme, à mi planta os poned todos. Tiene temas diferentes eñora, y lo mejor es, que dice, que es Ave Fenix. Claro està, que Fenix soj, no me veis las plumas verdes, que fueron mis esperanzas, que en aire, y viento se buelven? Las alas son mis suspiros, los azules martinetes, què me adornan, son los zelos, llama en que se abrasa el Fenis. Que me quemo, que me abraso en esta hoguera. . Tenedle. Ay perdidas esperanzas, oy si, que son penas erueles! Esta es Porcia: Porcia mia Señora, no te me ausentes. Vive Dios, que esto es peos que no soy Porcia, hombre, tene, no me vès, que soy zamarro? El corazon me enternece. . Tu vista me niegas? . Fu. Las perlas de aquessos dientes, ò què admirables que son! Si, para un carneto verde, Tus ojos son::- De lechuzo. Es tu narizn- De serpiente. si señores, si no me acuden, con este hombre he de perderme. Mirad, que Porcia soy yo, y quien por vos intercede on el Duque, que ya sabe que estais de todo inocente. señora Què es lo que decis, me engañais; Mi voz no os miente. Por ser dicha en favor mio, la dudo mucho. . Parece, que con lo que aqui le digo, se cobra del accidente. Què mi lealtad sabe el Duque? Y pienso, que brevemente à su gracia bolvereis, porque solo lo suspende, para assegurarse mas un examen, que hacer quiere. ̱̱. Què la verdad se ha sabido? De ello albricias pido alegre: a traicion fue de Lisardo, Laura, que ocultamente contra vos se conjuraron por sus viles interesses. Quièn lo ha descubierto? . Yo: que quiso el Cielo que fuesse instrumento de esta dicha, quando os miro de essa fuerte. De què suerte? No estais loco? Por vos lo estuve yo siempre: escucha, señora, à parte. Ojo avifor, no te llegues orque hay loco, que en su sesso suele tirar dos reveses. No temais. . Turbada estoy. Al Sol ofender no puede tosco vapor. . No lo creas, que aun las orejas me escuecen. Nunca el amor fue cobardo: . decid. . Este furor, este delirio en mi no es locura, que ha sido fingidamente, inventado de mi agravio, para poder facilmente matar sin riesgo à Lisardo: e mas ya que mi amor os debe el haverse descubierto mi lealtad, atràs se buelve este frenesi fingido: tuerdo estoy, capàz se muestre mi cuerdo agradecimiento à finezas tan corteses. Albricias, amor, ya vive . mi corazon. Pues pretende dissimular la cautela, hasta que à satisfacerse de esta verdad llegue el Duque, que ignora vuestro accidente. Dirè la verdad à Porcia, para, que el Duque revele las traiciones de Lisardo: ero què miro! Detente, Lisardo, no te retires. Respeto, señor, es este, y no temor de tu enojo. Aqui se cascan las nueces. Este es el ultimo examen con que he de satisfacerme de lo que Porcia me ha dicho: por mas, Lisardo, que intentes el desvanecer, que Laura, y tú no fuisteis crueles contra la lealtad de Enrique, no lo he de creer, porque tienes contra tu delito un grave testigo que te convence. Y assi, tú aqui mira atento, que la verdad no me niegues; porque si aora piadoso estoy contigo, bien puede ser, que despues irritado, quando tus culpas se prueben, malles mi clemencia sorda à tur obstinacion rebelde: Yo lo sè, yo, yo lo he oido. Yo, señor, digo, que: :e (ha pese à mi furor!) que, sí, quando, no, mi error::. . Ea, confiesse: para no ser hombre aguado muy mal pronuncia las erres. Turbado estàs. 2B e Digo, que de tus pies he de valerme, Ca. para el perdon de mi culpa, que ya confiesso. . Detente, que de piedad, y justicia en mi el blason ha de verse. A Enrique, porque leal ánduvo conmigo siempre, honrosamente le buelvo os titulos, y mercedes, casandole con mi prima; pero porque neciamente desconfiò de mi amor con cautelas diferentes, le he de apartar de mi lado, que en los reales pechos siempre como la lealtad obliga, la desconfianza ofende. Y assi, Lisardo, porque te prometi algunas veces de andar piadoso contigo, si la verdad me dixesses, doyte à Laura por esposa. Mi voluntad lo agredece. Dà, Porcia, à Enrique la min Feliz ha sido mi suerte. Aquesta, Laura, es la mia. A mi amor las dichas debes. Yo harè, que tambien con todo oy mis bodas se celebren. Solo à mi me tratan, como à un picaro mequetrefe. Con que aqui Don Juan de Mato, humilde dà fin alegre al Yerro del Entendido, si es que algun perdon merece,
