Texto digital de Las virtudes de la Rosa
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Desconocido
- Atribución estilometría
- Sin resultados estilométricos disponibles
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Las virtudes de la Rosa. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/virtudes-de-la-rosa-las.

LAS VIRTUDES DE LA ROSA
JORNADA PRIMERA
de Vozarriua. Cant. En qué desuelos se ha visto, mi turbada navecilla cuando el aquilón bramaba, cuando el huracán gemís. A una compasión llorosa mueve la? áteras mismos, ya porque su quilla besen, ya porque tu trato olvidan. Quién le dijera en el golso la borrasca tan vecina? pero quién no le dijera en sus dichas sus desdichas? Si al valor el mar airado es campaña cristalina, poco gemiran las aguas, poco lloraran las ninfas. Vase. Ros. Oracule Divino que en misterioso tono y peregrino del fabuloso Orfeo vences la gloria que le dio su empleo, cuando en sonoro, dulce y grave canto, atas la suspensión con el espanto. sagrada inteligencia a quien hoy, sin hacer del cielo ausencia, a bajado a la tierra mi ventura, para alumbrarme en esta noche oscura, donde en confuso caos como lloroso, busco a mi dulce esposo, y en vez de hacha o farol que me gobierna, sombras de fe me sirven de linterna. no me dirás, si errada camino, pues camino deslumbrada? Bien conozco en las señas que me diste, que aquesta carga de instrumentos triste, correspondencia ya o fineza sea, es la mejor librea, conforme a sus avisos y consejos, en qué puedo entender que no esta lejos, pues a su agrado, aunque por senda estrecha, la calle de amargura va derecha. oigo su voz, su llamamiento escucho, mas como no le veo, ijo del tablado en varias partes, y en el veſtuario, abajo y Dent. Rosa: Rosa: Rosa. Ros. Qué cifra misteriosa? ya con peligros y recelos lucho, ya con mi corto espíritu peleo. Mi Dios, mi dueño, mi señor, mi esposo! parece que este traje, aunque es costoso, es toda via indecente, y no tiene el decoro suficiente de pureza interior, pues me retira de aquellas bodas a que el alma aspira, Mas puesto que pedeys hazerlo todo, vestid me vos, señor, a vuestro modo, porque mis pasos en su dicha atentos os sigan al olor de los unguentos. Por dónde vais dios mío? Qué confusión es ésta? arriba, diversas voces. osa. ries$a estas que equívoca me ofrecen la respuesta, Del cielo me han llamado. y cuando al cielo anhela mi cuidado, que es el imán que mis impulsos cierra, siento también llamarme de la tierra, de las nubes, del aire, de las plantas. para una pobre rosa voces tantas! Qué profundo misterio! llamada estoy de todo el hemisferio. Sí; que por varias lenguas, varias partes el mismo en todas partes, si lo penetro bien, si bien lo pienso, mi Dios Esposo esta, porque es inmenso. Curiosidad ha sido hija de vna fe muerta, y de vn oluido, pues debiera saber constartemente, que no hay cosa en que Dios no este presente, que como yo con humildad fincera le busque, he de hallarle donde quiera. Peque Señor, mi confúsicn pretergo, que es busco mal, cuando tan cerca os tengo. cielos, tierra, aguas, mortes, plantas, fuentes, vivientes todos y los no vivientes, en todas las criaturas, ya lo veo, es fuerza el encontraros mi deseo; pues sois de todas vida. Solo quisiera, para ver cumplida mi dicha y acertar en vuestro agrado, vuestro gusto saber en mi cuidado, porque con más valor, con más aliento, os siga puntual mi rencimiento. Descubresse en lo alto el Angel cuſ. Cust. Esta Rosa, respetada todio con vna Roſa en la manc: arro- dara, quando mas, olor; dillase Rosa por rnlados y (*) dize el Ángel. d pero si se viere ahada, consumida, maltratasa, dira su virtud mejor. Déjala caer, encúbrese el ángel,y Rosa la toma en la mano izqui¬ Oh muchas veces dichoso, Blasón, que el cielo me arroja como libro misterioso donde lea lo trabajoso de mi vida oja a oja! Si reina la quiso hacer Dios a esta Rosa y labrada por su mano tiene ser, que mucho se llegue a ver. Esta Rosa respetada! Corona bien merecida que respecto en todos mueve le da estimación cumplida, pues retorna agradecida el rocío que le llueve. Mas si en grave Majestad goza quieta su primor, ya es esa comodidad, que con poca utilidad. Dara, quando mas olor. A operación más divina la rosa encendida vuela. y si sin mayor la inclina a menester oficina que la labre y que la muela. Con aquesa condición la rosa va preparada, donde en honrosa aflicción tendrá más estinación. Pero si se viere ahada. erda donde tiene en pie la Por esas secretas minas Cruz: y dize. dará frutos inmortales, siendo trazas peregrinas, a las nativas espinas juntar las artificiales. Su virtud, dira mejor. Carga la Cruz y vase. Sale Mayo de camino compuniendo$$e, y D. Lo- May. De manera, que el don Lope es cacique en este pueblo? Lop. Si señor. May. Y de manera, Y si el tormento creciere, que irá menos arriesgada de la ociosidad se infiere, todo aquello que se viere. Con$umida, maltratada. Ya Señor la lección sé, que en esta rosa me dais, dadme rendimiento y fe, que a cualquier pena saldré, como vos conmigo vais. Dolores, tormentos, muerte dice rosa, que en rigor no teme. Mas si se advierte, que es de vuestro brazo fuerte pe Cazique con gineta. que el cacicazgo le han puesto en su cabeza? Lop. Eso no, que es de mis padres y abuelos herencia. May. Y digo, don Lope, es cosa de honor el puesto? Lop. Entre nuestros naturales es lo mucho y sobre serlo esta gineta que en nombre del rey mi señor poseo. May. Oigan. que es cortés el mozo Pues cómo digo. es empeño, que el Rey. Quitase el sombrero Don Lope si- empre que nombraren al Rey. no fía de todos, y ahora llego un correo, y una cédula del rey dada a tantos de Febrero, en que, a todos los caciques que tiene el rey en su reino, manda el rey nuestro señor que les quiten los sombreros. Lop. Los sombreros? porque causa? May. Por justicia, y por derecho del capitís si cuandoque in gotribus del digesto. No pide tal cortesía los sombreros hasta el suelo? pues eso y quitarlos es, en buen romance, lo mesmo. Pero volviendo, don Lope, como digo de mi cuento, ahora en su casa quedado algún poco de oro viejo? Lop. No siento que haya en mi casa o10. May. Pues yo si lo siento. Lop. Si señor: Y es casado? hijos y mujer mantengo. May. Hijos, o hijas, Lop. Dos varones no más. Quitase el sombrero. ay Tenga el moy grosero que esa ha sido una razón que me ha alborotado el pecho Lop. Porque? May. Pues diga, don Lope, a un soldado de mi esfuerzo un cacique negativo con dos varones enteros, sin oro y también sin hijas, no es mucho hombrear aqueso? vive el sol. Gar. Ya, señor mío, quedan las mulas comiendo. May.Mayo, estimo tu venida. que llegas a lindo tiempo. Gar. Pues qué novedad a habido? May. Este Cacique del pueblo, qué necio aquí sin sentir me ha dado un gran sentimiento. Gar. Pues hay más de darle a él en lo vivo cuatro muertos. May. Eso no. que estoy yo aquí. y no han de reñir mis pleitos mis criados. Gar. Pues qué importa? May. Andad: que sois muy soberbio yo os mandaré despedir luego que a Lima lleguemos. Cacique. a este mi criado no le dé siquiera un guebo, y pues que las mulas comen, eche para mí otro pienso, que del oro y de los hijos, ya va por mi hambre absuelto. Lop. Voy a buscarlo obediente. Sale Don Garzia. May. Dios le guarce. vaya presto. el don Lope. que al fin es. principal. a lo que ertiendo. Miren esta autoridad! Qué aimayuelo? estamos buenos? Jura. aDiós que si vuelves juicies Durango enteros, cuelgas Iglesia mayor milagros cuentas de cuentos. Gar. No me acuerdes de Bizcaya, porque tras del pensamiento se irán todas las memorias una por una ocurriendo. May. Pues una por una lleguen: y qué tenemos con eso? ay más de lanzarlas fuera si te alborotan el pecho? Un predicador quería predicar antes de tiempo, y fue a pasar su sermón con miedo a un su compañero. Pidió primero licencia temeroso, mas el miedo le quito el otro al instante con este razonamiento. antes lo tendré a favor, porque ando falto de sueño, y tengo larga experiencia que en habiendo sermón, duermo. El cacique fue a buscar de comer, tardara pierso, porque no lleva delante el cunquibus lo compremos. La soledad nos convida. el anditorio susperso, as$e. espera descubrir algo para discurrir atento; yo hago mi persignum Crucís a unos devotos bostezos que en embrión me ha dejado de la hambre el sentimiento. Según esto, hallo que puedes pasar tu sermón sin miedo. mas para nuestras fortunas es predicar en desierto. Gar. De la famosa Vizcaya, famosa en armas y en lotras, aquestas llenas de plumas, y de penachos aquellas. donde para competirse la lealtad y la nobleza todo el círculo del mundo les formo honrosa palestra. allí. donde el sol, después de dar a Europa la vuelta baña en el mar sus caballos con que lo fogoso templan. a cuya muerte y sus honras que cada noche celebra, Vizcaya le da el sepulcro, y las hachas las estrellas. De ésta, pues feliz Cantabria, Señoría o reino sea, que al homenaje de España puso la postrera almena. salimos habrá tres años, porque en Durango la adversa Fortuna no quiso darme satisfación a una ofensa, cuando aquel bárbaro monstruo escribió en la cara mesma de mi padre, con su mano, la plana de más afrentas. determíneme a seguirle, tome postas, corri tierras. fui a medir el negropento, y registrada la Grecia, vi el Europeo Danubio sierpe de cuellos sesenta navegables, en que a Tetís rinde otras tantas cabezas. Gane del Bélgico Soma, las dilatadas riberas, las del mosa y del Tamesis el galán de Ingalaterra; sin poder hallar jamás de mi enemigo cometa otra cosa que la sombra en vanas voces envuelta. Vez uno, que concurrimos en una posada mesma haciendo a Milán jornada en dos distintas literas. y lo que es más. de Sanduie en la corta y breve esfera de un pingue flamenco dimos a España la misma vuelta, en cubriéndole de mí un pañol, estratagemas que supe en San Sebastian después de saltar en tierra. No quise ver a Durango, sino siguiendo mi empresa, prevenido de valor, de dineros y deletras, pase a Cadiz donde supe que la incansable cautela de don Vicente en galeones para las ludias se apresta. halle saliendo la armada tan luego, con tanta priesa, que fue el poder embarcarme la más feliz diligencia. Llegamos prósperamente a dar fondo a Cartajena, y en ella, tan deslumbrado me dejo su ligereza, que sólo tuve noticia, de que con la traza mesma concerto a Lima, siguiendo los efugios que le alientan. Qué podré decirte aquí, Mayo amigo que mis huellas has seguido en tantos lances con fidelidad eterno? no reparase advertido, cuando de las sombras negras de la noche, sobre la isla del yerro, nos nació fresca una mañana apacible. de agrados y luces llena? y que sin saber por donde dos inglesas naos, dos velas de piratas enemigos contamos entre las nuestras? Ya viste como al insarte nos llegamos ocho a ellas que de la demás armada firme retaguardia eran. Llamámoslas. no arriaron. Disparamos les y tercas, sobre no llegar rendidas doblaren la resistencia. Aquí el valor, provocado de su arrogante soberbia, pudo en los amagos selos hacer la costa a la guerra. Ocho volcanes depino, ocho monstruos, ocho Etnas, de medio abajo cristales, de medio arriba centellas, fueron nuestras ocho naos, que el incendio de sus piezas les hice, al fin, reventasen de cólera o de impaciencia. El humo en volantes globos todo el aire anocheciera, si como le dío las alas, le diera el fuego licencia. Quién pues en lance tan llano no juzgara, no entendiera, viéndonos tan superjores en número, aliento y fuerzas, que dos pobres mariposas a quien tantos rayos cercan al golpe de tantas luces no fueran cortas pabesas! Pues no fue así. que el mar mismo con una oculta violencia al hilo de una corriente las arrebato ligeras. Huyeron; y en tal prodigio dudo la razón sespensa, cual asunto fue más alto, nuestro asombro o su presteza. De suerte que el aparato de toda la industria nuestra, sobre el frío del desaire, joro allí de helada piedra; obligándonos, después de averías no pequeñas, a cargar la torpe vaya de las marinas Nereidas. Mas yo haciendo del acaso, o misterio o conferencia, le descubrí a la enseñanza la lección más verdadera. Veo que la razón me sobra. y en esta costosa empresa tengo un ofendido padre formando inmortales quejas. la honra herida, cuando menos la vida que llevo espuesta al díctamen de los hados. donde ni las diligencias, ni el desuelo ni el cuidado, ni el valor ni la prudencia, tantos mares, riesgos tantos, ya de lejos, ya de cerca, pueden a mi suerte ingrata templar la injusta dureza. Nave soy del mar del mundo, que armada, como velera, cada día se promete rendida a sus pies la presa. y dándole el barlovento, por ver si con eso llega, hallo que es dar a la fuga empeños que la alimentan. Con que ya desesperado, por última diligencia; viendo que esta tierra firme me es necesario correrla, e determinado hagamos aquesta derrota nueva, mudando trajes y nombres, distrazándonos en ella, Tú, mayo, eres don García. yo he de ser mayo; y quisiera por hallar este enemigo transformarme en treinta fieras. Vamos corriendo fortuna, quizá el cielo en mi defensa con esta traza ingeniosa me dará mejor estrella. Y en la que es causa de entrambos, tu fidelidad supuesta, piensa mal mi poca suerte, si que he de cansarme piensa. May Y yo añado otro puntico, que es lástima que se pierda. Gar. Y es? May. Quetroeando los nombres, troquemos también paciencias, que llevo ya mareada con tus duelos la cabeza. Ven aca, hombre del diablo, pues si tú mismo confiesas que navegas agua arriba, que boscas con tantas penas un duende, alguna fantasma, un encanto de Medea, un juego de pelotillas, que solo de un soplo vuelan, que más claro han de decirte, que acabes, si no eres piedra, ni eres hércules el griego, de andar buscando quimeras. Gar. Parece que vas cansado. May.Yo cansado? Aguarda, espera, no quieres que sea tu amo? pues veamos a quien le pesa. yo te mándare de suerte, que en brene discurso sepas la religión rigurosa que los criados profesan. Salen Duarte, Violante, y Inés, ves- Duar. Antes, nobles caballeros, de ocuparos con molestas preguntas, vuestra derrota saberla primero es fuerza. Gar. Para serviros, señor, vamos a Lima. Du. Y pudiera tener lado nuestra dicha en la compañía vuestra? Gar. Porque no? antes lo tendrá mi amo a suerte muy buena. May. No tedra: a visto que agodo? no bagáis de ese mozo cuenta, caballero, que conmigo sólo es con quien se concierta. Du. Perdonad no cenoceros, que esa fue mi inadvertencia. May. Si fuerais a Lima solo, no difcoltoso fuera, pero dos mujeres más, y que no mal talle muestran, y estando tan cerca lima. Du. Y tien? May. Es que está moy cerca. y yo, si acaso me alquilo, ha de ser para cien leguas. Du. Dos jornadas quedan largos yO! pues si dos jorradas y ha de haber conversación, tidos de camino. tanto harán que me enternezca. Du. Llevo a Violante mi hija de Guamanga patria nuestra alima, alograr la suerte de una cuantiesa herencia. aví que en esta edad nevada, contra la naturaleza de los años, para riesgos mayores, alientos quedan. que don Duarte de Silva, siempre conocido, ostenta los blasones de su sangre, que en sus venas perseueran. pero al fin, estos caminos son hijos de la miseria, y siempre la compañía es amable providencia. May. Amoro: di a mi señora, doña Violante, que tenga esta por suya. Hola, y no te me llegues mucho a ella. Gar. Cómo han de errar el camino los que en tan incultas sendas han hallado en vuestras luces, señora, dicha tan nueva? Si no es que por deslumbrados opena, o castigo sea, les confunda o les oflusque todo lo que les alienta Viol. Y cuantos los caminantes son que esa dicha interesan? Gar. Dos somos: mi amo, y yo, aunque una misma es la idea. Viol. Conque de participantes habrá de ser mí respuesta? Gar. Para todos nace el sol, que es un iversal su esfera. Viol. Es verdad: mas en ninguno la adoración es fineza, que a lo especial desobligan comunes indiferencias. Gar. En medio de eso, ay dichosos que al sol el favor le llevan, en el oro es singular, en el diamante, en la perla. Viol. No tienen ellos discurso, por eso no tienen quejas. No se Inés que criado es este.. ni en qué cuidados me empeña. Inés. Ahora saves que el camino da para fingir licencias Viol. De suerte, que vos servís a ese caballero? que aquí Gar. A cuenta de su paje, cobra honrosos intereses mi obediencia. Viol. Servicios de tantas leyes muchos envidiosos dejas. Gar. Mal conocera la envidia hombres que a servir se empeñan. Viol. Pues ya yo os he conocido por esas tímidas señas. Gar. Cómo? Viol. Porque el valeroso mejor de su suerte piensa. MayHAy flema como la mía! qué sufro aquestas frioleras! Duar. Es un rayo la muchacha, toda ella es una pimienta. y os divertira, prometo, el camino y la tristeza. May. A mozo letrado! cómo os tomáis tanta licencia? voto al sol que lo he de hartar. de criado, no hay más cuenta, sino enviaros a un recado, y muy vestido de atengas quebrar los fueros serviles, y quebratuos la cabeza? Gar. Es, señor, que aquesta dama. May.Qué dama? Vuestra cautela engañosa, antes de tiempo soplarme la dama intenta. Mirad aqueste zapato, y aslojadme aquesa espuela. Así a un criado novicioAp. lo iremos metiendo en regla. Gar. Cual zapato? May. Uno de alcorza: no veis hay dos maletas? Gar. Ay loco más desatado! Ap. May. Quél gruñis? Gar. Están las medias torcidas. May. HOla: no demos con todo el entredo en tierra. Viol. El amo es papel extraño. Inés. Buen viaje nos espera. Viol. A dicha notable tengo, señor, ventura tan nueva, que en tan noble compañía tal suerte se nos ofrezca. May. Y es ventura tan extraña, que si bien se considera, la ventura de García no es otra, sino la mesma; Porque don García soy yo, Llega. montañes, y usted entienda, que aqueste mi mozo es mayo, que gasta flores muy necias. Viel. Por cierto que en sus razones es toda una primavera. May. Razones? Bachillerías. que yo no he andado a la escuela, y me atreviera a envolverlo si me ayudara la lengua. Lop. Cuando gustaréis señores, ya está la comida hecha, y para todos habrá voluntad, afecto y mesa. May. Voz del cielo, y al fin voz regalada, en mi conciencia. Y tiene don Lope vino? Lop. Ay del vino de la tierra. May. Pues póngame una tinaja, que quiero enterrarme en ella. Gar. Si tus palabras no mides, si esas voces no moderas, te daré dos puñaladas. bruto. May. Pues pesia su aguela, no sabe lo de la mora? Que hace para esas emblemas, que no alquila un cieeron con su balba y sus selectas? Gar. No he menester más de ti sino que calles. Mas. Y piensas. que eso es tan fácil? Pues y se la doy a más de treirta Gat. Callarás aunque rebiere Sale Don Lope. Aparte Don Garcia. o tómate tu garnacha, y arrebózate con ella. Gar. Cielos: quién creera que a eso me obligue mi suerte adversa? May. Cielos: quién creera que doy por un tomín mi espetera? Yiol. Donde me llevas injusta Du. HAbiendo conto hay dineros, Pues súfreme tú y revienta, fortuna, dónde me llevas? de Vizcaya tan remota, y de las sangradas rejas de un monasterio tan santo, donde soy monja profesa, a daren yerros más torpes, por tan iauditas sendas? Goriere el cielo mis pasos, que en mí tan mal se gobiernan. a mí muy poco me cuestan estas metiras y más si la caridad me lleva con voz de fingido padre en causa al fin tan honesta, amparando a esta señora, que muestra de noble señas. Vase. Inés. yo no sé donde me voy, pero vamos viendo tierras, que como el salario corra, mas que corra la ampolleta. Vase. Lop. La comida esta esperando. Vamos señores; y piensa mi cuidado acompeñaros Salga afuera. Salga afuera. Salga afuera. Vase. tam May. Fir será que la pagare a don Lope en buenas ferías. Lop. La paga lera el serviros. May.Sirva primero a la mesa, que ya de limpias mis tripas se van haciendo vitelas. Salen Mae$tro Lovenzana, Fray An- gelo lego, (Domínicos, y Oliva. Lor. Esta causa es de los dos, aunque por ley diferente, en vos de madre prudente, de ministro en mí de Dios. De ambos es justo que sienta Rosa el desuelo y cuidado, pues de haber la doctrinado hemos de dar a Dios cuenta. Y aunque ahora de ángel es su intención y su pureza, pero quién tendrá certeza de lo que será después? porque cada día en el suelo tantas torres encumbradas vemos, por ir mal fundadas, que es menester gran recelo. Oliv. Por tenerle yo, e querido, padre maestro, hablaros, y estas cosas consultaros mas no me lo ha permitido el tiempo y mi cortedad tam bién asida al respeto, qué cosas de tal secreto piden familiaridad. Yo, que de mi hija rosa Vanse. mbien a Lima. deza 1e soy Argos, en sus acciones, cargada de confusiones vivo triste, y temeros$a. Doy gracias adiós primero, de ver que su madre soy, porque persuadida estoy que es Dios su autor verdadero. Pero desde que vestida, de aquese hábito se ve, no la conozco, porque es rara en todo su vida. Ni yo la veo comer, ni dormir ni reposar, y porte tan singular me da mucho que temer. Si habla alguna vez. se encubre en tan ondas Teologías, que solo por celosías el fin que lleva descubre. Y mal gobernarla puedo, cuando al regir sus acciones, me deja con dos razones suspensa y llena de miedo. Esta casa, ciertamente, parece universidad, de tanta publicidad, como concurre de gente. Esto es ser Beata o monja una niña? le requiero, porque más parece fuero de contratación o lonja? Y con decirme que es gusto de Dios y su confesor no me deja más valor, pero me deja más susto. Yo, padre, el ser natural le di, pero vos tenéis la obligación que sabéis de padre expiritual. con que hoy hallo que por padre me manda Dios que os elija, y pues gobernáis la hija, governeis también la madre. Lo No hemos de dudar, señora, de que es rosa un alma pura, que nuestro miedo asegura, cuando teme lo que ignora. Pero previniendo extremos a que el enemigo inclina, es bien que nuestra doctrina con pruebas aseguremos. Pues siendo las que llevamos por guía, luces de fé, que el miedo aura (bien se ve) de ir dondequiera que vamos. Pero Dios, amor divino, cuya luz lo suple todo, nos dejo en el mundo modo para no errar el camino. que es un camino real, de humildad, de abatimiento, de proprio conocimiento, y de rendimiento igual. Por aquí hemos de seguir nuestra derrota los dos, sufra Rosa y obre Dios, y éste es todo mi sentir. Tenelda mortificada, aunque en lo justo a ser venga, cierta de que en mí no tenga las más corta retirada. Y sentados como e$ten los priecipios de esta suerte, el ser su espíritu fuerte las pruebas lo dirán bien. llamalda aquí, en conclusión. Oliv. A Resa? Lov. Sí. Cli. Voy gostosa: eSave Dios, querida rosa, lo sano de mi intención. Vase. Lor. No le parece al hermano, Fray Ángelo, que así obremos? Ang. Los Legos, poco entendemos de estas cosas, mas es llano, que es bueno mortificar de esta niña las pasiones. (Así de tantos sermones Ap. de una vez me he de vengar. que a predicarnos se pone a los frailes muy aguda, Digo qué en eso no hay duda, aunque rosa me perdone. Y aun si yo hablar pudiera? Qué, Fray Ángelo? qué a visto? Dígalo por Jesu Cristo, no de mí encubrirlo quiera. Ang. No quiera Dios que en su vida ponga yo la menor tacha. más veo a Rosa muchacha, satisfecha y entendida. y aunque habrá otros pareceres, que no se asombren de nada, pero la veo tan cercada de unas benditas mujeres, y lo siento, porque al fin, nuestro sancto hábito viste. Lo. Y hay su culpa consiste? Ang. Yo digo que es Serafín. Pero tanta sgilidad, y tanta resolución! no es mejor, a la oración retirar su poca edad, Lor. Ya el remedio se previene, y aunque por medios esraños, se ocurrirá a aquesos daños. Calle hermano, que allí viene. Ros. Con bien extraña alegría salgo, mi padre maestro, a estimar el favor vuestro de honrarnos aqueste día. Lor. Hija, Rosa, con temor de no hallarte en casa ahora vive. Ros. Con eso desdora vuestro cuidado el favor. Pues, ¡válga me Dios. Qué susto? tanto salgo yo? Los. Pudiera la piedad tenerte fuera en algún empeño justo. Ros. Y cuando yo a alguna parte voy sin pediros licencia? Ya se tu pronta obediencia? no tienes no que inquietarte. Ros. A mi Madre también digo, cuando salgo, la ocasión, que sin su disposición ni me empeño ni me obligo. Oliv. No te espante, hija, el ver inquieto nuestro cuidado, que el amor es delicado en inquirir y en saber. Selen Oliva, y Rosa. Válgame Dios: quién creyera de mí? Lor. No estes tan sentida. Fray Ángelo, por su vida que se espere un poco afuera. Ang. Pues yo he de apretar prudente la cosa sin que se entienda,.) que no es bien nos reprehenda una niña, ni es decente. Lor. Días a queé descado delante de mi señora tu madre, hablarte y ahora, gracias aDios, lo he logrado. Sentando por cosa cierta, Rosa mi hija querida, que Dios lleva esta tu vida extrañamente encubierta. y que en su sancto temor, en su amor, en sus agrados van todos bien gobernados los pasos de tu fervor. pero cómo y no te asombres, somos, nos dice San Pablo, expectáculo o retablo almundo, ángeles y hombres. a todos mirar es fuerza, que es gusto de Dios sin duda, y que la prudencia acuda para que el fin no se tuerza. y con sus recelos sanctos donde el alma luces cobra vaya ajustada la obra en que tienen voto tantos. tú eres niña y en tu ciencia, Vase. por más que juzgues y alcances, es fuerza que en muchos lances te halle corta la experiencia. mas de Dios la virtud alta nos manda que te asistamos tu madre, y yo, y que suplamos lo que a tu experiencia falta. Con tanto. Mirando atenta esta nuestra obligación, y que de tu educación hemos de dar aDios cuenta, cuando hoy lo interior se mido por los ojos que son jueces, que el mundo nos pide a veces mas de lo que Dios nos pide. de estilo hemos de mudar, aunque novedad parezca, porque tu obediencia ofrezca pecho a Dios más singular. Ros. Vos, Padre mío, sabéis mi espírito y mi cuidado. Mas qué nueva causa he dado porque de estilo mudéis? Lor. Diré la causa, que es justo pues me la preguntas, rosa. tu caridad fervoresa, tu puntualidad, tu gusto en acudir por mil modos a enfermos, a desvalidos, pecadores, afligidos. y a todas horas a todos. Esto es bueno. Quién lo duda? mas quiere moderación, que a nuestra conservación es bien primero se acuda. pues cuando fluctua, no es justo, aunque sea mi hermano, el que por darle la mano, me exponga a ahogarme yo. Tus salidas han de ser muy contadas, hija rosa, y eso, hallando la forzosa causa nuestro parecer. Y porque mejor renueves tu obediencia en tu sufrir, a la Iglesia no me has de ir sino domingos y lueves. Y en casa ira con prudentes avisos tu madre obrando, las visitas cercenando que dan en impertinentes. Oliv. Sabe Dios, que ni mi hija, ni yo, somos parte en eso; mas si conocéis exceso, vuestro gusto nos corrija. Lor. Y unas mujeres, se cuenta, que te siguen con engaños, no muy sanctas y estos daños es fuerza que yo los sienta. HOliv. Tened Padre: que esa es cosa que tengo muy registrada. una de ellas ya es casada, y la otra es religiosa. Lor. Un enfermo a quien sanó yendo a visitarle un día. Oliv. Aqueso: Doña María de Usateguí la llevo. Lor. Bien esta: mas permitir que la llame el pueblo sancta! Gliu. Si el pueblo esa voz levanta, ¿quién le puede corregir? Los. Vos, y yo (que en disculparla parece os abeis trocado, con tenerla vos al lado siempre. y yo con industriarla. Aquesto, rosa, te ordena Dios por mí, que su voz soy, y creeme bien, que este y en tu ejercicio y tu pena. Pero éste el camino es, que Dios te manda seguir, que tu delante no has de ir, y tu confesor después. Qué dices? ¿Qué te parece? no re$pondes? Arrojase toda a los pies del Mro. Qué haces, Rosa? HAy acción más lastimosa? Que esto a un alma se le ofreceí Señor, bien sabéis que yo obro de vos gobernado, pero aquí veo castigado lo que mi celo excedió, Rosa! Hija! fluciuando tengo el corazón. Levanta. que yo en virtud de la sancta obediencia te lo mando. Lebántese, y sale más afuera. Ros. Vuestro gusto en ley forzosa venga esposo sobre mí, que ya veo, empieza aquí el amargor de la rosa. Mirar mucho no es razón el medio por donde viene, si no entender que conviene aquesta disposición. No sino que todo ser aplausos, aclamaciones, favores, regalos, dones, sin campaña y sin pelea! Eso no. Luchemos pues, vengan con ímpetu recio la confusión, el desprecio la infamia que lo más es. Sólo el rigor se me acuerda, de que en lances diferentes con mis obras imprudentes este hábito por mi pierda. Pero mal ofende al sol una pobre nubecilla, un átomo, una motilla mal empaña su arrebol. Vos no sois mi esposo? Sí. gustáis que me pierda? No. pues maltratadme que yo sé que esto me importa a mí. Sin honor, como sin fama, sin prudencia y otros motes, yo con ayunos y azotes a mi cura haré la cama. Y cuando no me miréis como a esposa, por los fueros de afligida e de moneros a que de mí os acordéis. Esclava vuestra ha de ser Dale una Carta, mi A los dos. la que Dios os entrego. mandadme los dos, que yo nací para obedecer. Oli. Qué extremo! Lor. qué soberano rendimiento! Qué prudentes Los. Dios tus virtudes augmente. Oli. Dios te tenga de su mano. Ang. Un hombre, Padre Maestro, con gran cuidado os espera. Lor. A mí un hombre? diga que entre, si Oliva le de licencia. Oli. Eso, Padre, es excusado, que esta casa es toda vuestra. Salen Fray Ángelo, y Don Vicerte. Vic. Del Convento de buscaros vengo y por algunas señas quiso Dios que aquí os hallase, Padre Frior. Lor. Y qué intenta vuestro cuidado? Vic. Esta carta poner en las manos vuestras. Vase. Sale Fr. Ángelo. Vase Fr. Ingelo. lee Lorengana. Lee. El portador que es don Vicente Luis mi sobrino llega de España, y va a esa Ciu- dad donde me importa mucho tenerle en parte que nadie le vea: y aunque el Con¬ uento fuera bueno, nece$ita de mayor re¬ clusion. Pido a V. P. como a persona tan nira el sobrescrito, y abierta, con ozida, y estimada de todos, busque casa a propesito mientras yo en bieue voy por alla, mediante Dios: que guarde a V.P. &c. Guamanga, y Mayo. El provincial. Lor. Grave empeño, y pues la carta habéis penetrado atenta, por haberla yo leído acaso en alto, por esta causa, y por ser tan prudente señora, Cliva me es fuerza pediros consejo, donde me asegure y me resuelva. Oliv. En lo que a mí se me ofrece, siempre a vuestro gusto expuesta, hallo un medio, Los. Gual? decildo: que va la razón suspensa le espera. Oliv. Yo tengo en casa un entresuelo, una pieza que por el portal se manda también por mí misma puerta, y esta vacio; y aunque es corto aposento y prometa esta vecindad algún ruido, si no hay gran prudencia, pero por serviros, salgo a que mi esposo la ofrezca, ya que al señor don Vicente se le sirva y se le atienda. Vic. Yo, Padre, soy forastero, y en trayendo mi maleta, dos bizazas y mis armas no tengo más dependencias. Y así, de esta mi señora el favor que hacerme intenta avo. lo tendré a muy grande dicha, mientras mi tío no llega. Lor. En medio de haber reñido a mi rosa, sólo a ella temo en esta conclusión, no disgustada se ofenda. Oli. No Señor, que en esta casa sólo la atención le lleva del que es gusto de sus padres en todo lo que gobiernan. Fuera de que, yo haré que esta novedad no entienda, cuando caseros cuidados ni laturban ni la inquietan. Lor. Según eso, agradecido estimo mucho la oferta, porque donde en Lima yo mejor casa hallar pudiera? Trairá el señor don Vicente, su ropa? Oli. Puede traerla, cuando gustaré. Vic. Es feliz mi suerte. Pero me deja esta rosa tan temida, tan respetada, tan cuerda, con bien curiosos deseos de encontrarla y conocerla. Lo. Hagan nuestras oraciones con Dios que nos faujorezca Vase. As gobernando a Rosa, cuyo olor el cielo penetra. Dliu. Su Majestad la prospete Pues toda es suya la prenda, que sólo en ser hija mía mis temores le recelan. Lor. Unidos vamos a un fin. Dliv. Un mismo fin nos gobierna. Lor. Pues Dios a de dar las luces, que para tan alta empresa no hay en los hombres virtud, que es corta su providencia. Vanse.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGVNDA. Salen Don Vicente, y Don Lope. Vic. Es, Don Lope, muy notable el gusto que he recebido de veros en Lima. Lop. Como puedo, señor, os lo estimo. Vic. Vuestros agrados en ticha fueron muchos y el olvido no es posible que los borre. Y a qué venís? Lop. Fue preciso. el acompañar a unos caballeros vizcainos. Vic. Vizcainos? Lop. Si. Vic. Y qué gente? Lop. De buen arte, y en mí mismo pueblo se les arrimo otra tropa; y he venido sirviendo de guía a todos. Vic. Esperad, Don Lope amigo: y e$os caualleros, como y se llaman? Lop. Los Vizcainos, son amo y mozo y el amor es un don García. Y ic. Oh destino. de mi fortuna? Que no se canse este mi enemigo, de buscarme! Y que hasta lima haya su tesón seguido! Y el mozo? Lop. Se llama Mayor discreto y de buen juicio. Vic. A ese mozo no conozco. Pero decidme, os suplico, el don García no es mozo alentado y de bríos? galán, cortes y discreto? Lop. Que no señor: que es capricho raro y de notable humor en sus obras y en sus dichos. Vic. Pues no es ese: mas me temo. Lop. No tiene más de que es rico, que en lo que toca a otras partes es sujeto peregrino. Aquí le tenemos cerca, si gustáis, veníos conmigo, que a una cuadra está la casa de la dama que trajimos donde tienen también que Vic. Por aora me es precil no salir de aquí? después si venís podré admitirlo, pero no paséis adentro, que aqueste cuarto es el mío, ni por alla le digáis a nadie que me habéis visto, Ap. porque es cosa que me importa? pero aguardad; que entre armiños de nieve, he visto otra nieve que me ha helado los sentidos. Demos paso a tantas luces con un poco más retiro. Retíranse. Sale Rosa con manto, y échale sobre los hombros. Qué grave en todo! Que hones¬ Tal estrella el sol no ha visto. Qué peso! Qué rigor! ¡Qué triste vida! Cansada vengo, pero no rendida, que a mayores tormentos a de dar el valor fuerzas, y alientos, donde el contrario pueda en su destreza sentir desuelo, pero no flaqueza, Que Dios con largas manos acude aun para golpes más tiranos. Qué austero se me niegue mi confesor! Que el cielo ya no riegue esta planta, esta rosa que algún día en nectar se nebaba y derretía a copos de cristales? Que aquellas puertas altas, celestiales con un despego eterno de constante hoy para mí sean puertas de diamante! Cuando en el horizonte no se descubre tierra, valle o monte donde armadas de obscuras, densas nieblas, no imperiosas se gocen las tinieblas, y mi pastor de su obejuela al bramo mas se retira mientras más le llamo! A una desconfianza me encamina el rigor de talmudanza. Pero qué desvaríos? Discursos, apartaos, que no sois míos. Haga de mí mi esposo lo que gustare, afable o riguroso, porque eso me conviene; y pues él me castiga, razón tiene. Mas, ¡oh pena cruel, triste, violenta, ol no voluer yo de la Iglesia tan hambrienta! y después de mil trazas importunas, en mi casa he de entrar tan en ayunas! Y en esos días dos que tan contados meandado, por contarme los bocados, el uno me han quitado de este modo! De l señor fuerzas, que lo mira todo. Pero ¿qué es lo que allí miro? Dos hombres, sino me engaño, descubro en aquesta entrada, o antepuerta, retirados! bien va allá? Quién esta hay? llega. Vic. No el receloso cuidado señora os inquiete, puesto que los dos acaso entramos aquí. y al veros venir dar quisimos libre el paso. Ros. Y eso es cierto? Vic. Es la verdad. Ros. Pues que os obligo a ocultaros, siendo la verdad tan hija de la luz? Vic. HAy también casos en que el respecto hacer suele de las tinieblas sagrado. Ros. Puede ser: pero respetos de mundo son, bien mirados cautelas al fin, que aDiós sólo hemos de respetarlo. Vic. También quiere Dios, no a. ni malicia ni pecado, viendo que a veces la reverencia se acompañe de recatos. y más en los forasteros. Ros. Ya por vuestra señas hallo que no sois de Lima nosé lo que Dios me está dictando en el pecho. Guiad, señor mi espíritu a vuestro agrado, No parezca, caballero, curiosidad, preguntaros quien sois, pues a ello me obliga un cierto y grave cuidado. Vic. Vos, cuidado? Ros. Sí: y entiendo a vuestro bien ordenarlo. Vic. Dicha es que la desconozco ver que os deba esos agrados un hombre, a quien la fortuna hizo de sus iras blanco, Yo a poco que en galeones vine. Mi patria es Durango, lugar ilustre en Vizcaya, Don Vicente Luis mellamo, y siempre al servicio vuestro espero vuestros mandatos. Ros. La causa saber quisiera de vuestra venida? Vic. Extraños, como nuncaponderables sucesos la ocasionaron. Fue por dar satisfación con la venganza a un agravio. Ros. Duelos de mundo? Vic. Es así: y duelos que me han costado, fuera de un largo destierro, las penas de muchos años. Ros. Y concluyose ya? Vic. Cómo? tan poco seguro me hallo en aqueste nuevo mundo después de peligros tantos, tierras, mares, golfos, climas, que hoy por instantes aguardo cuando la traición de un plomo mandada de oculto rayo ha de ejecutar mi vida para el que es último plazo. Ros. Y si acudimos aDiós, no su poderosa mano podrá defenderos? Vie. Si. porque mayores milagros puede hacer. Pero ya estoy, os prometo, en tal estado, que tan eficaz remedio; ni lo busco ni lo aguardo. Ros. Jesús: y qué desatino! de un pecho noble y cristiano! Pues yo soy una mujer cuál veis, miserable, en cuanto sobre todas las criaturas padezco achaques ingratos, y me atrevo a daros medio, como gustéis de abrazarlo, para que viváis seguro, de todos vuestros contrarios. Vic. Y cuál es! Que en esa fe ya a cuanto gustaréis salgo. Ros. El remedio es reformar vuestra vida y confesaros, que a mucho, según colijo, que andáis de todo olvidado. Vic. Y eso basta a asegurarme? Rosa. Cómo hagáis en todo caso una confesión entera llena de dolor y llanto, yo prometo que os defienda Dios, y a un puedo asegurarlo, de qué obligación entera de su parte firme os hago. Y advertid, que está ya en Lima vuestro enemigo. ajustaos a este que es tan fácil medio; baste ya de medios vanos. Vic. Lleno de temores lucho, Ap. grandes son mis sobresaltos. o esta es una mujer sancta, o mi discurso es engaño. Oliv. Que eso Rosa? qué aguardas a entrar! Cuando tan despacio estas idas a la Iglesia me dejan con mil cuidados? Mas ¡válgame Dios! ¡Qué pena! Aquí te estás platicando con dos hombres! Tan en bieve tus leyes has olvidado? Ya lo que el padre prior Sale Oliva. te encargo celoso tanto, de que con prudencia dieses a estos cuidados de mano, no atiendes? Sin duda alguna quieres, rosa, que riñamos? Ros. Madre: aqueste caballero. Cliv. Qué caballero? Bien claro te dijimos que tratases de tu quietud en tu cuarto. Ros. Es que se ofreció ocasión, por verle muy lasimado, de decirle algunas cosas que Dios me puso en los labios. Oliv. Entra dentro. Ros. Voy señora. Dios mío en tantos trabajos no me dejéis os suplico; dadme, esposo, vuestro amparo. Oliv. Señor don Vicente: puesto que por respetos tan altos, sirviendo al padre prior, aposento necesario en ese entresuelo os dimos, entended solo en lograrlo, sabiendo que es oratorio aquesta casa. y si acaso novedades se ofrecieren, no es ese el estilo llano, que estando en casa los padres, en el más lícito trato no es justo hablar con las hijas, ni es decente el inquietarnos. Vic. Corrido estoy, vive el cielo, No estoy sino tan picado ase. Vase. que con la vida cemprara medio a desaire tan claro. HAy madre más imprudente! Ay hija más cuerda! Lop. Extraño suceso. Luego vivís, señor, en aqueste cuarto? Vic. Si Don Lope: pero vos decidme, sabéis acaso de esta deidad, de esta rosa, queda de si olor tan alto? Lop. Cómo si sabré? Pues hay en medio de ser sus años tan cortos que no son veinte, quien en los términos largos de este reino no conozca de esta Rosa los milagros? Sabed, pues, que desde niña ha sido a los hombres pasmo, asombro, que nos dio el cielo solamente de su mano. Su virtud, sus peritencias, su ejemplo, su hor esto trato, a cada paso susperde, y se admira a cada paso. Llena esta toda la tierra de casos extraordirarios d esta rosa, siendo a todos luz, guía, alivio y descanso. los virreves la respetan, nobles, de todos estados, Arzotispos, caballeros, ya detítulo, ya hidalgos, ricos, pobres y plebeyos ya vecinos, y ya extraños, la estiman y reverenciar, 2d y con un ardor sagrado, en sus dudas la consulta como a oráculo el más sancto. Es Rosa una grande prenda, y con eso no me espanto que tenga en ella su madre el amor tan delicado. Y que dé en estos extremos por tesoro que es tan alto. Vic. Sí: pero el amor también en medio de los recatos a urbanidades corteses les deja el derecho salvo. Confieso por lo que he visto, y por lo que os he escuchado, que es divina aquesta rosa, y debidos sus aplausos. Pero después de obligarme los consejos que me ha dado, y que a reformar mi vida, ayudándome Dios, salgo. nosé qué espíritu noble en mi pecho ha levantado, ofendido de su madre, unos pensamientos altos. Yo he de casarme con Rosa. no es mi pensamiento extraño? Log. Es sin duda extraño asunto: noble empeño. mas reparo, en ser beata, y que aDiós su pureza a consagrado. Vic. No puede ser, que para ello tiene Rosa pocos años, y yo se bien que esta regla de terceras y su estado, pide para profesar cuarenta en preciso plazo. su hábito es de devoción. esto es infalible y llano. Pero quisiera primero, don Lope amigo, encargándoos mucho el secreto, encubriendo todo cuanto aquí ha pasado, que volvierais esta noche a verme en este mi cuarto, donde llave afuera tengo, y a la calle puerta y paso, veré a aquese caballero que decís, por ser paisano. Lop. La respuesta es mi obediencia. Vic. Mirad que vuelvo a encargaros el secreto en todo tiempo. Lop. Prometo, señor, guardarlo. Vic. Rosa divina, perdona si se arroja a lo sagrado de tus aras mi osadía, pues no intento hacerte agravio, que a darte nobleza aspiro con mi sangre y con mi mano. Por forastero afligido, por triste o por despechado, y porque ya como dices esta en Lima mi contrario, siendo tus virtudes claras de poder tan soberano aspiro a verte mi esposa, si fuere imposible el caso, hay imposibles que tienen en su esfera su descanso, y a empeñarte en que me ampares hoy me esfuerza el intentarlo. Vase. y a una madre rigurosa, en que oprimida te hallo, quizá podrá ser le enseñe mi respeto desengaños. Vase. Salen Don García, Violante Gar. Don Garcia mi señor este recado os envía, en qué cuidados notables de vuestra salud se cifran. Viol. Y cómo queda, pregunto, vuestro señor don García? Gar. Queda bueno, aunque cansado del camino. Viol. A buena dicha tuviera yo que durasen sus jornadas muchos días. Gar. Porqué? Viol. Porque con sus gracias, y con vuestra compañía notablemente me hallaba de mis penas divertida, y siento mucho que ahora haya de apartarnos Lima. Gar. Vos tenéis penas? y Inés. Viol. Pues quién, pasa sin ellas su vida? Gar. Perdonad: quien como vos nació noble, hermosa y rica, moros en que $e entretienen los tiros de las desdichas? Viol. No me diréis mientras duer. vuestro amo que la riñae yo quedo a pacificarla la solución de una enigma? Gar. Si diré: si gustáis de ello; como alcance yo su cifra. Viol. Vos sois de Durango? Gar. Si. y nací en la misma villa. Viol. Estudiastis? Gar. Lo que basta a discurrir sin envidia cuando en las conversaciones hay asuntos que lo pidan. Viol. Pues para un hombre de letras, que en noblecen entendidas, otra profesión no hallasis de Iglesia, pluma o Milicia, qué os fuera más decorosa? Gar. Esta es mi respuesta: oydla. Es el servir un valle descansado, y es el mandar un monte que le mira. donde uno y otro a conservarse aspira, hu nilde el valle, el monte descollado. Pero dispone riguroso el hado, que si el valle inferior flores respira, al monte superior rayos le tira ya riguroso el cielo, ya indignado. Un trabajo no más al valle oprime, que es el cargar de la montaña el pesso pero lo que elevado el montegime, de sustos y tormentas, es excesso. y cuando con el tiempo alla se entiende. Viol. Esa del valle ocioso es arrogancia, que motejando al monte de eminente, para vivir acomodadamente se goza delicioso en su fragrancia. Pues si del monte viera la importancia, y que armándose al cielo frente a frente, deja al valor su crédito corriente, no infeliz le juzgara la ignorancia. Con esa oposición, con rayos tales conserva el monte sus blasones nobles: da el oro, da la plata, de cristales, hayas, euanos, pinos, cedros, robles. mientras se ocupa el valle entre pebetes. En hacer de sus flores ramilletes. Sentencia tú ahora, Inés, esta ingeniosa porfía. que aunque también eres valle te tengo por entendida. Inés. Yo de valles ni de montes se pocas filosofías, pero al fin obedecerte debo, pues a ello me obligas. Si un criado es, Violante, bien criado, de razón, de destreza y ejercicio, déjale que prosiga, su servicio. pues quizá no podrá trocar estado. Fuera de que, sujeto a oculto hado, lo que a la vista le parece vicio no es sino noble, y decoro$o oficio, que a las estrellas sirve, bien mirado. Es la plaza de paje una langosta que consume al señor toda larenta, Ampara al valle, y noble le defiende. y sin meterladores co la costa, destruye, juega, triuofa y se alimenta; dejando al amo en congru del camaleón que Gar. La satira se perdona, a trueque de lo bien dicha, y porque con este voto mi opinión queda aplaudida. Viol. Ponte ln es a aquesa puerta, y si alguien vinipre, avisa. In. Voyme y protesto señores, que labo mis manos limpias, Ap. puesto que ellos tienen almas, y saurán bien la doctrina. Pero tantas tentaciones de aquesta señora mía! Pienso que si fuera mayo cochero, posta, algibrista, le había de envidar el resto, según esta enternecida, que le estoy viendo en los ojos hacer pucheros las niñas.) Vase. Viol. Por más que os disimuléis estoy, mayo, persuadida a que sois en pecho y vida más de lo que parecéis. Gar. Esta dama en tiendo, y siento, que quiere en todo rigor pasar asala de amor causas de entretenimiento. cuando mi reputación adora sin esperanza la ninfa de una venganza, que me lleva el corazón. Mas su humor le he de seguir, vaya mi empeño adelante. yea As e es solo el viento. Yo soy un hombre, Violante, qué nace para servir. Y aunque en el aprecio vuestro me deja honroso el engaño, viene a ser injusto daño concepto que es tan siniestro. Viol. Esa o engaño o verdad, no me espanto me ocultéis, cuando nada me debéis más de una curiosidad. Gar. Esa sola abrir pudiera el secreto más cerrado, quedando vuestro cuidado para hombres de más esfera. Viol. Cuidado, o impertinencia, o deseo de saber. ya sabéis que en la mujer son pasiones de una esencia, y que se suele enfadar por menos. y ahora me espanto de que sabiendo vos tanto, no me sepáis engañar. fingios un conde, un marqués, o un blasón que les iguala, que no se paga alcabela de una mentira cortés. Gar. La verdad no preguntáis? Viol. Sí: y engañoso os advierto. Gar. Pues si pretendéis lo cierto, cómo mentiras buscáis? Viol. Porque no me persuado, sino a que es ardid o maña a y en sustento, de algana Lirce de espiáa que en paje os a transformado. y a lástima me provoco. Gar. No os abono mi persona, mas por allá, una fregona, saue de Zirces muy poco. Viol. Fregona? Ga. No es cosa clara? ¿Quién puede a un paje querer? Viol. Yo sola: que llego a ser Ap. de infelicidad más rara. Ahora bien. noble seáis, o plebeyo o caballero. yo aquí descubriros quiero los secretos que ignoráis, pues vuestra nobleza, vengo a saber, si se recela, que el cielo me la revela por el respeto que os tengo. Mi pena lo está entendiendo, mi corazón lo asoñado, escuchadme lastimado. que estoy hablando y durmiendo, Yo soy, con poca fortuna, mujer también de Vizcaya, siendo en un linaje, noble. y cierta ciudad mi patria. Pásome un hombre a estas tierras, y a título de casada, con el mentira fue al fin, nos quedamos en Guamanga, donde con su inteligencia, de mi industria acompañada, hicimos de mercaderes bastante suma de plata. Diole a él, el mal de la muerte, y la rigurosa pares hizo su officio, esprimiendo un puñal contra dos almas. Espero en Dios, que la suya esta en estado de Gracia, que al fin es padre piadoso, y su sangre es soberana. Yo pues, que quede tan sola, y con caudal que me basta para ordenar mis intentos a la vuelta de mi patria, me hice de familia nueva, y a duarte por sus canas, envistiéndole de padre, hice que me apadrinara. A esta Inestraje también, que es también nueva criada, porque las antiguas eran no muy de mi confianza. y ya en letras, ya en dineros, metí el caudal enpetacas para dar conmigo en Lima, donde me hallo llamada de una mujer virtuosa que es me dicen, una sancta, cuyo nombre es Rosa; porque según me escribe en sus cartas, en Linta me espera todo el remedio que me falta. Con este intento partí. pero quiso mi desgracia, o mi dicha o todo junte pues tan equívocas andan que diese con vuestra tropa a la segunda jornada. Supongo las cortesías, los agrados, las palabras, que en dos días de camino son pruebas tan necesarias. Hallé en vos, no de criado que sirve humilde, tan altas prendas no echéis a lisonja ver que mi voz os aplauda, que cuando habla el corazón en tan importantes causas, que hable la lisonja es grave delito de la ignorancia, noté, como digo, en vos tales partes, tan extrañas, en arte, cespejo, brío, arrojo sin petulancia, corcura sin artificio, y resolución sin pausas, que o ya sean las estrellas que imperiosas me lo mandan, o mi deseo llevado de formas imaginadas, me he determinado haceros de dineros, prendas, galas, y de cuanto aquí poseo entriega total y llana, con tal que queráis volverme haber mi adorada patria, donde en mi convento pueda ya lo dije. fue palabra, que Dios me puso en la lengua, por más que quise ocultarla, pues sabed digase todo, cuando de empeñaros trata mi soledad y mis penas no tienen más retirada, sabed pues, piadeso joven, que de las sagradas aras de cierto convento hice la fuga más temeraria, que en los anales del tiempo fue ejemplar de almas ingratas. pues apostata he forjado con escandalosas trazas tantos yerros contra el cielo que el solo a contarlos basta. Esta prenda me debéis. hacer de vos confianza en cosa que tan divina, sólo es secreto del alma. Y sobre aquestos principios, con vos no destajo nada, que es cierto que sois hidalgo, y si no lo sois, me basta a mí el haber puesto en vos todas estas esperanzas, que os darán obligaciones de noble, cuantas os faltan. y al fin espero que Dios os obligue en esta causa, dándome en todo rendida al cuartel de vuestras plantas. Arrodillase conpañuelo a los ojos, Gar. Lebantad, señora, que eso vafuera de vuestras ansias. pues no es bien por afligida que olvidéis lo soberana. Estoy con conocimiento de qué providencias altas han dispuesto aquestos lances, y que Dios en vos me habla. sólo ahora he de deciros, y lebantala. una cosa y esa basta para que al tiempo le demos su espera y sus circunstancias. Sabed, que he nacido noble, y que el serlo tanto es causa de verme por estas partes, y es disfraz cuanto en mi pasa. Sentando en esto. Yo os juro, y os empeñó mi palabra, haciendo en pleito homenaje las formas acostumbradas. por los sanctos Euangelios, por la cruz de aquesta espada, y por lo que un hombre noble jurar puede en la Fe sancta de ampararos, de serviros, y como a cosa sagrada, que sois, guardaros respeto, así Dios me guarde el alma, hasta que restituida de vuestro esposo a la gracia, en los claustros del convento reforméis fortunas tantas, En esta conformidad, no hemos de innovar en nada, con el secreto debido, hasta descubrir la cara a un cuidado que hoy en Lima nóbleménteme embaraza. Con esto os he satisfecho? Viol. Es mi dicha ya tan alta que no la conozco quiera Dios a sus fines llevarla. Garg. Y porque de día yo no puedo salir de casa, haced, os pido, a duarte que con don García salga. Esto queda así ajustado. mi palabra esta empeñada, mi reputación, mi vida, a la ley de vuestra causa. No queda más de que ahora. prudente, animosa y cauta, poniendo en Dios el buen logro, se aliente vuestra esperanza. Mientras yo a mi fingido amo voy sirviendo hasta que salga a luz mi intento; y por cuánto me he detenido, a su sala me vuelvo para acallarle, las quejas de mi tardanza, Viol. Quedo en todo a obedeceros. Gar. Propicio el Cielo nos valga. Viol. Rompe la prisión honrrosa de su janla un pajarillo, más que con pecho cencillo, con una inquietud temosa, pero la traza ingeniosa del dueño que lo ha criado le deja descaminado donde en trabajos se envuelva, porque la hambre le vuelva, sino gustoso, cansado. Corre libre la campaña sin ley, sin temor, sin susto, alimentando su gusto sólo de lo que le daña. No queda hunco, espadaña, romeros, murtas, hinojos, que no logren sus antojos, donde triste en lo que encuentra Vase. in. cuanto por el pico le entra le está saltando a los ojos. Todo le sale al reves, sin haber en su dolor tronco, rama, oja ni flor, donde no manche sus pies. más traza del dueño es que entre sus yerros se enlace, porque su remedio abiace, y si ayer con el hechizo no supo lo que se hizo. hoy sepa lo que se hace. Ya el secreto se rompíó, y entiendo, mi Dios, que es cosa que ha trazado aquesta rosa que a Guamanga me escribió. disponed que la hable yo, y que temple vuestro ceño, pues sois mi pastor y dueño. y aquesta avecilla ingrata halle vuestra sangre grata, que distis por mí en un leño Rosa. Donde, Jerusalen, patria divina, ciudad de paz, cuyos sagrados muros sobre ser de diamante hermosa mina, arman su planta entre cristales puros. dónde estas? Mira un alma peregrina desde esos homenajes tan seguros. y cuando a hallarte, con verdad se empeña, o enciéndele farol, o hazle una seña. No el camino y rigor de este desierto, no sus quiebras, sus breñas, sus celadas, ya cautela al desuelo más experto, ya ofensa de las plantas más cursadas; no su paz, no el que finge amable puerto, hacen desapacibles mis jornadas. la noche sí que enluta el horicente, y en cada arena me fabrica un monte. Como llamas terrible y te regala oh luchador aun antes de nacido, al lugar que firmeza de una escala te hizo franco el Olimpo mas subido? Mas ¿cómo no! Si a la fineza iguala la conffusión, pues te busco dormido. no fue de noche? Sí. ¡Oh azar horrible! basta ser noche, para ser terrible. Vase. Sale Rosa. Pero si en eso estriba vuestro gusto, y esa noche es, mi Dios, aquesta vida, cuando al verse una vez libre de susto fuera eterna, inmortal, fuera cumplida, corra con sus tinieblas que es muy justo, pase la luz de sombras combatida, calle la esposa, acuda a su paciencia, y obre Dios, y su oculta providenci Culiz en una Baja Custodio con un caliz mano, y un relojito de sol en la otra. Cust. Este Caliz, casta Rosa, y esta abuja te envía Dios, porque en estas prendas dos te ejércites amorosa. Prendas son en que dibuja su grande amor, todo el cargo. bebe el caliz. si es amargo, lo hará dulce aquesta abuja. Dasela, y vuélvese por donde vino. Ros. Cuanto al Caliz de amargura, estoy tan lejos, señor, de gustarle con horror, que me es todo una dulzura, Quien me iguala en la ventura? Quién no me envidia ese caso? Cuando en las penas que paso, tanto a un gusanillo honráis, pues siendo mi rey, me dais a beber en vuestro vaso. Sólo la abuja suspende mi atención reconocida, viéndose favorecida de una cifra que no entiende, Pero corazón, aprende Arrodíllase, y bebe. misteriosos documentos, modera tus sentimientos que esta abuja te lo ordena, pues ves que está tan serena al ímpetu de los vientos. Díceme, que cuando aprieta la guerra y la tempestad, busque la serenidad por una virtud secreta. que cuando confuria inquieta el mar sus monstruos aborte, hiera el plomo, el filo corte, mi esposo el norte ha de ser que aunque al sol no podré ver, no me ha de faltar el norte. Y me dice, en conclusión, retóricamente muda, que en todo a mi esposo acuda, que es imán del corazón. Que escriba en mí su pasión, tanto de línea, encuentro, al rededor, por de dentro, que haga yo así mi viaje, inmónil siempre al ultraje, siendo mi esposo mi centro. Sale Oliva. Y esconde Rosa el Relox Oliv. No sé en qué necia inquietud dencia. en un pañuelo. da mi tema cuidadosa, que quiriendo tanto a rosa le hago guerra a su virtud. Viéndola en vuelo tan alto, cuando educarlaes preciso, no sé si falto al aviso, o al amor que debo falto. porque su edad me recela, su Sanctidad me concluye, y cuanto el amor influye descompone la cautela. A quien mi celo no espanta! Que así una madre se aflija, no porque no es buena su hija, sino porque sea más sancta? Pero haga mi oficio yo, y ande mi cuidado atento, que Dios me dará talento, que es quien a Rosa me dio. Rosa. ¿Qué haces aquí ahora? Rosa. Estaba con un desuelo pensando, madre, en el cielo, y los bienes que atesora. Oli. Y en ese empleo se encierra tu sutil contemplación? Ros. Les tengo poca afición a estas cosas de la tierra. Oli. Sí: pero la tierra tiene muchas cosas que pensar, y es ya extremo el olvidar sus fueros, cuando conviene. Ros. No entiendo que sen extremos que a Madre que nos dio el ser, el haberla de querer es cosa que suponemos? mas burlando sus enojos, al cielo mi vista entriego, porque el de la tierra es ciego, y el del cielo, amor con ojos. Oliv. Que seas, aDiós le pido, constante en esos desdenes. Pero ¿qué es eso que tienes en ese paño escondido? Que ese paño oculto encierra? Res. Temerosa me prevengo. Ap. Yo, madre, en el nada tengo, no hay cosa aquí de la tierra. Oliv. Mucho en la cautela creces, por no decir, te desatas, pues con más doblez me tratas que tiene el paño dobleces. Luego, yo no veo que ai guardas algo con cuidado? Y es fuerza que me dé enfado ver que lo ocultas de mí. Ros. Mi verdad en tu recelo jamás, madre, te ha mertido, pues de la tierra no ha sido la prenda, sino del cielo. y pues de mi esposo en ella a ver la fineza llego, que me la dejes te ruego, pues que no te imperta el vella? De suerte, que ni aun a ver me la das? Empeño vano. Ros. Temo que llegue a tu mano, y no me la volverás. Oli. Si volveré. Ros. Madre mía! de soles un relojito, don en mi aprecio infinito, perdóname en mi porfía. Oliv. Ves hay tu engaño imprudente, que en tu tema me provoca, pues en cosa que es tan poca no puedo hacerte obediente. Daca. Ros. Madre: Oli. Estas en ti? Ros. Aguarda. Oli. Qué es aguardar! Toma. Dale un bofetón, y quitaselo. Pues me das lugar al rigor que no entendí. De aquesta prenda resultas mayores me temo yo. pues si el cielote la dio, mal de tu madre la ocultas. Dios manda arte todas cosas, que a tus padres no disgustes. En qué relojes o en bustes andan tus manos oclosas? Tú eres piloto? Y los vientos as acaso de observar? Trata rosa de labrar, y deja estos instrumentes. Que yo en aqueste me obligo a averiguar más su causa, y a que sientas con más pausa la corrección y el castigo. porque temo, y con razón, viendo lo que en ti me pasa, cuando ha de venir a casa a verme la inquisición. Vase. Ros. Herido de una injusta bofetada miro, mi Dios, tu rostro sacrosancto, donde mis culpas se arrojaron tanto profanas a la imagen más sagrada. No vengativo el mar, la tierra airada, resolvieron en sangre su quebranto, que en tal ingratitud quedo el espanto dueño de la atención tan lastimada. Porque mi rostro con el tuyo cuadre, con otra, Esposo mío, me ha herido, no un infiel, no un sayón, sino mi madre, donde veo mejorado mi partido. Mas por el tanto y tan honroso modo, tomo otras mil, que rostro ay para todo. Vase. Salen Mayo, Duarte, y Fr. An- Ang. El pedir para la Virgen gelo con vn plato. es el officio que tengo. y antes a los hombres nobles se llega con más aliento. May. Padremíos e lo entendido, y estoy en todos tus duelos, pero me pide paciencia, y es eso lo que no tengo. Ang. No pido sin o limosna con mi plato. May. Y es barro eso? si me pide y me repide, y le he dicho que no tengo, no es eso pedir paciencia, o que le dé con un quer, quer. Ang.Qué palabra en hombre noble! May.Ve hay claro su mal talento, que ya se a escandalizado, (erpo. cuando iuayo a decir, cuer, cu- Ang. Pues es, que sonaba mal. May. Pues, padre, compre un pañuelo, y suene los consonantes? otro día con más tiento. Y al fin, que limosna quiere vuesa esencia? Ang. Yo lo dejo. al fervor del que ha de darla. May.Eso del fervor no entiendo. sólo el herbor de la olla. sé que me hace pucheros. Ang. Cualquier cosa temaré. May. Duarte: dalde a ese lego, siquiera porque nos deje un tomín. Duar. Estamos buenos! no tengo una sola blanca. May. Blanca no tenéis? Duar. Ni un pelo. May.Pues, yo a millares las blancas en esos pelos os cuento. Que don Buesto aquí, señores, me han dado por escudero? cuando se vio el buen donn Sancho, o fuese el mayo o el bueno, sin la reina doña Blanca, si no es en aquere viejo? haced lo que os mando, aprisa. Duar. Hable vuesasted con tiento, que yo no me llamo Sancho, sin o don Duarte, y pienso que a muchas casas de España sangre buena darles puedo. May.Eso. cualquier obligado hace en su rastro lo mesmo. Duar. No sino enseñarles honras: que aunque cansado el acero, se muy bien leyes de noble, y tengo en la uña el duelo. May. En la uña? Duar. Sí: en la uña. May. Y en cuál uña? Duar. En estos dedos, May. Pues tenéis para escribanos muy grandes merecimientos. Pero si al fin me seréís, coómo no traéis dineros para no dejar al amor desairado en los empeños? Duar. El amo, a su mayordomos le podrá mandar, supuesto que en la cuenta de su gasto va los gastos escribiendo. Y si vuesasted no gusta de que le sirva, acabemos. que me voy amostazando, y estoy ya ahito, prometo. May.Pues sabed que es la mostaza para ábitos gran remedio. y si no, esta gaznatada servirá de pan de puerco. Vale a dar, y detienele Fr. Ángelo. Ang. Señor: si yo he sido causa. May. No, Padre, no tenga miedo, que aunque a poco que me sirve, lo tiene el mozo de viejo. Y el padre, en que se entretiene en este sancto conuento? Ang. Limosna por las mañanas pido y al refitolero le ayudo después. May. De suerte, que eso viene a ser lo mesmo, que el estudiante de día, y galán de noche? Es bueno. pues crea que es gran officio ser refitolero a tiempos, que es esa la de los gatos que hallan los manteles puestos. Ang. Yo sudo bien lo que como. May. Y yo sudo lo que bebo. Ang. Y me levanto a Maitines. May. Y yo a Maitines me acuesto. Arg. Y los toco juntamente si se duerme el campanero. May. Y yo sin ser tan badajo, me atreviera a hacer lo mesmo. Ang. Hable con respeto usted. Duai Es posible, qué respeto aquel hábito sagrado no le influye? May. Oiga el fluencio, la sota que me atraviesa! Señores, que parlamento a juntado aquí el poeta de tres valientes sujetos? Tres empeños de un acaso. Lo que se perdió Quevedo, miren el triún virato; o el chilindrón que hemos hecho! Du. Mujeres. Ang. Pues voyme al punto. MayAguarde padre, tan presto se va? Ang. Vienen hay mujeres, y no quisiera que luego me hallara hablando las rosa, en aqueste cimenterio, porque habrá sermón. May. Pues tenga, que deja a mi compañero cargado. Ango Porque? May. Por verle hablar en dos cimenterios. Salen Violante, y Inés Con mantos. Viol. Padre, Padre, no se vaya. Ang. Qué manda usted? Viol. Saber quiero si una rosa que es beata está oyendo misa dentro? Ang. No tienen la Iglesia avierta, pues porque no entran a verlo, a Oigan: que es violente misma! Y el lego está satisfecho! lo es! ¿Qué cuidado es este de tu amad Jn. No se de eso. Hablan. Yo mi misa y mi rosario, y mi honor es lo que entiendo. May. Y mi gala y mi abanico, mi solimán y mi espejo, mi plática y mi ventana, y mi calle y mi paseo, y todos los demás míes de la solía de estos tiempos, que dejan a una tercera hecha una prima de enredos, In. Esas son malicias de hombres. Que yo a mi intención me atengo. y no corre el sol más puro sus fogosos paralelos, ni un arroyo se permite sierpe de cristal más neto, ni vio el día, ni la amrora, ni la luz ni los luceros. ay. Ni las cabrillas, ni el carro, ni el oso ni el cancerbero, ni el Orión, ni el argonauta, ni los altos astillejos, In. Más limpio, que esta mi honor a leyes de noble atento. May.N el espacio imaginario, que entre reglones me dejo. Ar. Aquí a de salir ahora, que la iglesia cerrar quieren, es pasmo a cuantos la oyeren, vos lo prouaréis, señora. Viol. Dícenme que para ser niña de tan poca edad, es grande su gravedad, en hablar y en responder. An. De eso hay mucho que decir. Lo que yo se es que aunque sancta, de que la hablen no se espanta, porque la lleguen a oír. Y sin que en nada deslice su virtud ni gastar flores, ni cuatro predicadores no dicen lo que ella dice. Y así cuando llegue os ruego el lance de la embajada llevad la cosa pensada porque os ha de atajar luego. May. De este lego demandante no son de guardar las fiestas, que en demandas y en respuestas quiere el solo ser hablante. Y cuando limosna pide pega limosna tam bién. Sale Rosa con manto descogidas las puntas, bajos sus ojos, poco a poco por fuera de todos, y vala siguiendo el que habla, por el lado de adentro. Viol. Esta es Posa: Cielos, quién con su decero se mide? Llega. Una mujer soy, señora, cuyo noble purdonor buscando vuestro favor ha llegado a Lima ahora. Yo soy a quien escribistis a Guamanga habrá dos años, y con favores, extraños mil esperanzas me distis. ¡Ay Dios, ni aun mirarme quiere! Es Rosa esta. Ang. La misma es. Viol. Mirad que es trato cortes: decid lo que os pareciere. No me habláis? No me miráis? L13 Pues hablarme, que os inquieta? Ved, Rosa, que sois discreta, yque en ese aprecio estáis. Reirase Violante, y llega Duarte. Duar. El camino lleva hecho. Yo poranciano, señora, os he de obligar ahora que es noble y sano mi pecho. May.Llegue padre allí de veras, tengala. Ang. Mi asombro es antes. May. Pues no decía endenantes qué comía cotorreras? Déjenme, que aqueste encanto vencerlo, a mí se reserva. Madre, rosa, planta, o yerba del paray$o mas Sancto. Aquesos retiros trueca, aunque algún pesar te cueste, que siendo rosa celeste, no es bueno ser Rosa seca. De una voz, Rosa, un agrado tuyo, a fe de caballero, prometo, aunque empeñe el fuero, hacer jarabe Rosado. Mi tema en arena labra. tienes lengua? Muda eres? Pues, ya que hablarnos no quieres, dinos algo de palabra. Llega Mayo. Vase Rosa. Ya se fue, por Jesu Cristor y si tuviera un garrote a aqueste lego y legote le diera un majado pisto. Ang. Pues qué he hecho yo? May. Pataratas, que nos contó el embustero. calle el muy refitolero, pues que callan las beatas Ang. Nunca entendí tal de Rosa, Viol. Yo aquí la culpa de todo tengo, y si Dios me da modo, la he de buscar animosa. Vuelva a ella mil veces yo, aunque enoje sus cuidados, que el olor de mis pecados esta vez la almarío. Duar. Picado estoy muchas veces. Voy a seguirla en verdad. May. Mal, quien no de novedad, se pagara de vejeces. Du. Pues maña tengo, y consejo para a imposibles dar caza. May. Y para más tenéis traza, porque al fin sois perro viejo. Du. A mi perro! Vive Dios, que reñir con ciento pueda. May. Tener, Benerable Beda. Du. Qué es tener? May. Años, y tos. la Tornada. tos. anse. Sale Rosa con Escapular
JORNADA TERCERA
Ros. Qué juega Dios, dijo el sabio, batea con ropa, cogida con el hombre y se regala, haciendo del juego gala lo que pudo serle agravio. Oh inexplicable fineza! Que en morosos asuntos, el hombre y Dios jueguén juntos con agrado y con llaneza! En pasión tan amorosa, mi Dios y mi esposo amado, me acuerdo que habéis jugado algunas veces con Rosa, Pero hoy en mí vuestro amor, que de nuevo añade siento sobre el entretenimiento costumbre dejugador. Sea así; que yo aficionada de lo mismo me hago cargo. jugas Señor, jugad largo, que bien me tenéis picada. Muy triste estoy. no lo niego, mas jugad mi dios sin susto, que no juego con disgusto, aunque tan singustos juego. Vuestro retiro es lo más, cuando os miro. Mas no os miro, y eso siento. Tal retiro, que no lo entendí jamás. Mi fama en voz de imprudente, delante: mis acciones tan glosadas, mis pláticas tan notadas, mi estilo tan indecente? Una madre a quien agravio, trayendo su amor inquieto, y un confesor tan discreto que apuro, siendo tan sabio! Luego, ocasiones que veo en que ignorante me ofusco. bien sabéis que no las busco, ni menos que las deseo. Pero este cuerpo, mi Dios, esta tan pesada carga gime con la cruz amarga que le habéis dispuesto vos. Mi madre acude oficiosa siempre con intentos sanos, ya a las voces, ya a las manos y siempre la hallo quejesa. Vos mis achaques miráis, pero ella en su corrección no se mueve a compasión, mientras no se lo ordenáis. En que su disgusto topa? Ya con dolores tiranos tengo hechas sangre las manos de puro lavar la ropa. Los platos también los labas mi obediencia en la cocina, el barrer me determina, con razón, pues soy su esclava. Mas si esto es jugar, os ruego, Esposo, no lo dejéis no mis quejas escuchéis. jugad, señor, que yo juego. Y mientras ohora la vida, que no mucho durar puede, trabaje mi cuerpo y quede su resistencia oprimida. Vaya esta ropa labando, con cuidado y sin en ojos, mientras de mis tristes ojos yo el agua le voy echando. Onorte de mis cuidados! En vos miro este ejercicio. pues fue todo vuestro oficio el de lavar mis pecades. Mira las monos, ensangrentadas las palmas con algún color prevenido La sangre vuelve a salir, cuando vos con cinco fuentes minas de coral corrientes me llegastis a teñir. Mas salga. ¡Qué bien esta, no le dé a la carne abrigo, que quitando al enemigo la sangre, se amansara. A esta mancha, la virtud de tanto jabón no basta. o mancha de mala casta! Sí serás mi ingratitud? Pero lesos. qué sudor? Qué desmayo! Qué mareo? No puedo más. Ya no veo. Valedme, Esposo, Señor, Arrodillase, y lava. en la batea. Cae desmayada, y Sale Oliva. Oliu. Aber de mi hija Rosa las ocupaciones salgo, sabe Dios lo que me afligen sus penas y mis cuidados. Todo el peso de la casa sustentan sus hombros flacos, y según acude a todo conozco que es por milagro, Ya cesaron exteriores sus antiguos embarazos, polillas que gastar suelen todo lo mejor del paño. Ya el huésped se va de casa, y ya va desesperado de casamiento. Uno sueño más inútil ni más vano? Lo que me pesa es que a mí me coso rigores tantos, y cayeron sobre rosa los golpes, y los trabajos. Labando esta. Mas ¿qué veo? ¡Ay, Jésús! Qué le habrá dado? ¿Qué es esto? y llenas de sangre miro que tiene sus manos, Légase a ella, y acuéstala sobre sus Hija, Rosa, vida mía, hay más desdichado caso! Hija! ¿Cómo? No me oyes? Ya es este mortal desmayo. Y a estas horas no hay en casa quien venir pueda a ayudarnos. ¡Oh desdichada de mí! yo soy quien con temerarios rigores te e dado muerte; faldas. yo el verdugo fui tirano, que con el cuchillo mismo de tu aflicción, entre tantos castigos, mi pecho mismo me e también atravesado. eñor, mirad mi desdicha, y pues vuestro amor es llano con mi rosaldad piadoso favor en trabajotanto. Es posible? hija mía. ayda. No hay un cristiano? Sale Do. Gargia con la espada defnuda. Gar. Si te escondiera el abismo, si te defendieran rayos, y te enviaran las nubes, ejércitos de sus campos; ya te tengo en esta casa; ya te vi entras tropezando, huyendo de mis aceros entretos cobardes pasos. Sea su dueño quien se fuere, que he de penetrar sus cuartos, aunque fuese la vivienda del mismo virrey palacio. Mas ¡válgame Dios? Onemito qué mal ocurrido acaso? Una mujer desmayada de otra mujer en los brazos? u. Caballero, pues sois ángel, que Dios aquí os aguiado, a aquesta madre afligida acudió con vuestro amparo. G.Qué fuerte y grane ocasión! La venganza y la piedad. pulsan con nentralidad las puertas del corazón. o d sep Vengareme, no es razón. Y si se va? Este es constante empeño más arrogante. y en las dos leyes que toco, la venganza espereún poco, que está la piedad delante, Deja en el suelo la espada, llega. Señora: Oli. En este afligido trance os pido me ayudéis. Gar. No os aflijáis, no os torbéis, que algún desmayo habrá sido. onLlégase a tenella también. No es mortal el acccidente, que el pecho está reposado. O. Tenelda vos con cuidado, que voy a llamar más gente. Gar. Esperad: y antes probemos, si echándole agua en la cara, del desmayo se repara, que podrá ser la animemos. Echalo unas gozas de la batear Ros. Jesos: ay Esposo: en esta aflicción valedme ahora. Garo Veis cómo volvio, señora? Que no es pasión muy moiesta? Olio Hija: Rosa: cómo estas? Que aquí me tienes penando Ros. Madre, yo estaba labando esa ropa y nosés. ma Gar. Está es la Rosa que en Lima tan celebrada se ve? Ros. Déjenme poner en pie, que estar así me lástima. Oli. De que sangrientas están Lebantase. Mm D Ap. tos manos?, Ros. Son desgraciadas, tengo manos delicadas, mas elias se sanaran. Oli. Dios, hija, nos envío este caballero aquí, porque es cierto que me vi muy sola. Gar. En serviros yo nada conozco haber hecho. sólo en tal necesidad una offrezosa piedad. que moviera a cualquier pecho. Oli. Dile algo reconocida. Ros. Si he de decir la verdad, trae lleno de ociosidad el discurso de su vida. Pero en su vano ejeccicio se dédica a causas pías, y ha hecho en aquestos días, aDiós un grande servicio, No lo puedo en carecer. grande fue, por su respeto, reverenciar el sujeto sagrado de una mujer. Gar. Yo, qué puedo? Ros. Muy rendida me siento. Ofin, Grave pesar! ayudádmela a llevar artiba, por vuestra vida. Ga. Confuso, y turbado voy, Ap. viendo aorobar de esta rosa en mi vida alguna cosa. gracias al cielo le doy. Vanse a sudándola, y Sale D. Vicente. Vic. Ya que burle a mi enemigo, y que deje deslumbradas, con retirarme a mi cuarto, su intención y su arrogancia. Quiero entrar a despedirme, antes que al convento vaya, de Oliva, que me ha tenido cortés, al fin, en su casa. A nadie en el patio veo. Sólo una espada arrojada descubro. azar es sangriento, a quien en peligros anda. Válgame Dios! Buena hoja. por cierto que es extremada. una vueltecilla tiene, pero es arma de importancia. Gar. Qué es esto? qué es lo que veo? Todo un besubio de llamas se me a en el pecho encendido. Hombre. qué estrella indignada te apuesto a mi vista? Cuando te he de hacer tendir el alma Vic. Mira que te arrojas ciego, que estás sin armas repara, y que me debes la vida, pues te he ganado la espada. Gar. Ya lo conozco: mas llega, máteme mi espada ingrata que revelada en tu mano, al mejor tiempo me falta. Llega. o me entraré por ella. Qué te detienes? ¿Qué aguardas? Vio Bien sayes que puedo hacerlo, Tomala, y tientala. Sale D. Garcial. ae pues es tu desdicha tanta, pero soy noble, y no es bien dar asumto a alguna infamia. Par. Tú, noble? Cuando soberbio gigante, en vana arrogancia, todo un soberano cielo, escalaste de unas canas? Vic. Él se valió de su Cielo, en mi afrenta y su desgracia, que a un, mentís, fue consecuencia su castigo y mi venganza. Gar. Pues si eres noble, a mi mano restituye aquesa espada, peleemos como nobles, y sean iguales las armas. Vic. Esa es otra bizarría, y esta por ahora basta, que en no matarte, ya miras, que no te hago poca gracia. Ga. Pues yo me he de ir desarmado? Vic Lleve tu dicha esa carga. Gar. Yo me resuelvo a morir. Vic. Yo resuelvo que te vayas, y prometo en breve tiempo el llamarte a la campaña. Gar. Cómo si me has huido siempre? Vic. Explicarete la causa. Hasta ahora, don García, viéndote ofendido, hallaba mil razones a mi fuga, conociendo que intentanas, no ya el verte satisfecho, sino el ver mi muerte, a causa que un ofendido no mira más duelos que su venganza. juzgue que mudando tierras tu pasión también mudaras. pero siempre en tus aceros me siguió la misma parca. No mejoraba partido si yo te desafiaba, pues tú buscabas mi muerte, yye tu traición buscara. Dos que iguales se compiten, pueden salir con sus armas a hacer de sus diferencias árbitro de la campaña. mas si uno es el ofendido, no en más pundonor repara que en matar, donde las bocas de fuego y la gente lluma. Pero hoy que ya, cómo has visto, por mi dicha o tu desgracia, te tengo obligado, dando la vida a tus esperanzas. llego a conocer que iguales quedamos, ahora salga el valor al campo, donde con honra se satisfaza. Gar. Y mi espada? Vie. Esta segura: yo te la enviaré a tu casa. Gar. Es posible? Vic. No hay remedio. Gar. Pues yo no me he deir sin ar- Vic. Pues yo. Salen el M. Lorenzana y Fr. Ang. Lor. Qué es esto señores? Así se inquieta esta casa? Y con espadas desnudas su decoro se profana? Don Vicente. ¿Qué es aquesto? Mmn 2 d. (mas. Qué causa mal registrada, en casa que es una iglesia os tiene con esas armas? Vic. Yo, Padre, a ese caballero encontre aquí y esta espada me pide, y dice que es suya. mas yo no he querido darla. oQuién sois, señor? Gar. Soy un hombre, que antes de verle la cara al sol, del materno vientre saque la sangre y la espada. Por una causa piadosa, que os dirá el dueño de casa, la deje sin reparar, porque allí me embarazaba. Lor. Y vos, señor don Vicente, sabéis en confusión tanta, ¿quién es este caballero? Vic. Sí, Padre, que de una patria somos y sé que es muy noble. Lo. De buena sangre? Vic. Muy clara. Lor. Pues porque no le creéis, si dice que es suya el arma? Vic. Porque ya llego a mis manos, y hoy no puedo enajenarla. Lor. Y es bien, que un hombre tan sin su espada fuera salga, nobe y conociendo que es suya, queráis que sin ella vaya? Vic. Padre, aquestas son materias que acá entre nosotros pasan, que espada que está en mis manos por la punta he de entregarla. Los. Yo vengo con mucha priesa. No podréis de mi fiarla? Dádmela a mí, don Vicente, Vic. Eso, Padre, a vuestras plantas la espada está y mi persona, que es muy justo abasallarlas. Lor. Caballero, ya es conmigo vuestra riña y esta causa. Si esta espada os vuelvo, ser con condiciones honradas. Gar.A cuantas me propusiereis salgo, siendo con espada, Los. Que a Dn Vicente hasta tanto que a mi convento se pasa, no le ayéis de perturbar. dando de llo fe y palabra. Gar. Así la doy. Lor. Y también de otra cosa os hago instancia, que habéis de pagarme aqueste servicio que me da el alma, que entre los dos este pleito nace de ocasión más alta. Con esto veis hay la prenda. pues sois caballero, basta. Gar. Sí haré, que reconocido, es razón que os satisfaga. Y en qué quedamos los dos? Vic. En qué avisaré por carta. Gar. Cuando, y cómo? Vie. Diralo ella. Gar. Sin falta alguna. Vic. Sin falta. Lor. Vamos, que traigo un cuidado, con Rosa, y es de importancia. Dásela, y envainala. Vase Don Garzia. Dasela. Ya qué entrastis aca eentro? Vic. Solo a despedirme, entraba, de Cliva, pues me manoastís que al convento me pasara. L Vamos allá todos juntos, Vic. Seguiré vuestras pisadas. AAng. Mire usted que yo le asisto: que el padre prior me encarga, que acuda a su celda a todo con secreto y vigilancia. Vic. Es para mi grande dicha. Ang. Estos seglares me enfadan. Apa que empiecen por cortesías, y en sintiendo que se allana un fraile con ellos, luego se nos suben a las barbas. May.Cierto, hermosa Violante, Viel. Pues que habéis visto en mí, que a sí os inquieta? May. E visto muchas cosas y las callo. Viol. No merecí yo más, culpo mi suerte: May. Según eso, entredicha esta la cosa. Viol. Porqué causa? May. El silencio cerro el paso. Viol. Bien pudiera dezirlo, aunque es tan graue. May. Pues decióselo a Inés, que callar sabe, Vanse. Salen Mayo, Violante, y Inés. que al ver vuestro cuyo ado vigilante ya en la calle, ya en casa, con tanta fuga que a rebato pasa, he quedado sin duda persuadido, a que mi dicha se llevo el olvido, y preñada mi queja de desvelos, llego a temer que se le antojen celos. Grande talento os hallo. y algunos dejativos de discreta. Y me peso, a femía, del desaire de Rosa el otro día. Si a fe de caballero, que fue un lance muy sesgo y muy severo. pero en lance tan suerte, ya quiso Dios que algún remedio hallase, y que aquel día hablase al mismo padre Confesor de Rosa. porque de confe$$ion se a hecho el caso. yea s m3 l. Yo, cuando importa, callo? y se guardas secreto, y enterrarle, y labrando un sepulcro acá en mi pecho. Con decirle un responso esta todo hecho, Perdóname, violante, hermosa en todo. Mira de esta tu Inés el garbo, el modo? mira aquel rostro de hermosura extraña. Pues poco a podo: que la cara engaña. Perdóname, otra vez digo, Violante, si en tu presencia arrebatado amante falto a lo decoroso de tus fueros. Antes me alegra tan bizarro el veros. Quién culpara, ya necio, ya importuno, que ame su semejante cada uno! y hablando la verdad, llevarme siento al trato de deidades muy violento. Que una airasa gorrona, con su sarten en forma de gigante, a mí me representa una amazona; con su mandilvolante, y juzgo, en la pasión que a ellas me inclina, que me parió mi madre en la cocina. Eso va en gustos. Prenden con su trato, que es gente de asador, y garabato. Mas ya que tan afable, tan cortes, o Violante, y agradable, conozco tu favor, aquí te pido, o que me prestes, o me des oído. a un peinarse con aire, y con destreza que le compuse a Inés de mi cabeza Óyrelo con gran gusto, atenta a todo. Paso adelante, y digo de este modo. Al peine Inés, rindiendo la guedeja altiva, aunque las plantas le besaba, herido el pelo al ver que lo pisaba, todo, en créspado, le tiro esta queja? quien pie desengañado te aconseja, que el oro pises, cuando el sol me daba un día que a su Damme enamoraba, limpia por cada pelo una madeja? Te piso, chillo el pie, porque arrojado te alargas mucho, y te contentas poco: quiero, pelo, tenerte bien criado. parte del pie, que creces como loco. Pero al ver su humildad, dijo, aunque tarde, jos te bendiga, pelo, Dios te guarde. Porque aquese caballero a, y me dice en No biene a mi pelo bien, que no es tan dargo como eso. Pues recíbeme el trabajo, aunque no ha venido, a pelo. No tienes razón, que ha estado famoso, grave, y disoeto, Es verdad: qué es una ingrata, y que ibiera sido entiendo, mejor el haberle dicho, que era un pelo de camello. Ahora, señor Don Garzla, me dio cierto caballero este papel que pusiese en vuestras manos: leedlo, May. Papel: mí? qué decís Qué es de cuidado sospecho. Don Lope, no veis que estoy enamorando? estáis ciego Pues esto que ha de estorbar? Perdonad, si es que os osendo, Que a de estorbar? un pape puede hacer volar un Feino. Hay más linda papelera, o en oentra, si tiene algún sentimiento? Y no andar con papelicos como monjas? lindo cuento! No podrá venir, si escribe. Mirad si por hay adentro ni criado esta. Al entra? le encontre, que ina saliendo. Muy bien se huelga, y me di- quení aún él sola de verlo. Pues llamadme aquí a Duarte, que en cosas de tanto peso, que ha de entrar el secretario me en señaren mis aguelos. Y si e de decir verdad, . Leer, no es cosa que prefeiso, porque en rascar una mula se acabo mi entendimiento. Yo lelerte, sigustay En mi conciencia, no puedo no es bien, que una mujer le: si aquí se pide silencio porque están irregulares en materia de secretos. Salen Duarte, y don Lope. Duar. Qué manda vuesa merced? Mayo es fuerza pedir consejo a los hombres, que maduros hacen blandos los empeños. leemequese papel? y mirad bien si es el sello deeste Año? Duar. Aquí no hay? sello alguno ni lo veo. May. No hay sello? Pues io, D. Lope, decid a ese hombre grosero, que escriba en papel sellado, o envís a un letrado persesos. Lop. Es, que éste no es memorial. Maya No es memorial? Pues leedlo, y mirad la cortesía en todo acontecimiento. Duar. Tiene mucha; y dice así: señor don, Don Dongar, dongar. May. Don tenéis de majadero. Duar. Espere usted, que es la letra algo grisa. May. Miren esto! Duar. Se olvidaron los autosos. Así. aquí están, en efecto, dice, señor don García, de Lara. Si acudo presto, es priesa del pundonor. Aquesta noche en San Diego, con las armas que gustaréis, de hombre a hombre os espero. don Vicente Arias. May. Conozco al mozo como a mís mesmos que tiene manos y pies y piernas y ojos y pecho. Mire en que gastan los hombres calor natural y tiempo! ese regalo me envía? con todo ese cumplimiento? Duar. Papel fuerte. Mayo No es muy fuerte, que yo me atrevo a romperlo. el Váyase al rollo, el gallina, A mí me llama a San Diego? No sabe que ése es un sancto que merece más respeto? ¡Vive Dios, si no mirara. Duar. Yo, señor, qué culpa tengo? May. Mucha. que la letra grisa, con sus antojos y muermo, como quien mama un jarabe, se la fue alegre engullendo, y aca del duelo nos echa la purga, y que nos matemos. Don Lope, a éste don Vicente decilde. mas todos luego despejen, porque a mis solas pensar la respuesta quiero. Viol. Y yo también? May. Todos vayan. que he de dar treinta paseos. Vibl. La luna anda alborotada. Duar. Qué hay quien sirva hombres tan necios! May. Se fueron? Miremos bien, Quítalo, y rompelo. Hablando con Duarte. Vanse. no hay ya escuchas? Ya se fueron Y pues me han dejado solo, gracias es bien que le demos al cielo que tan benigno mesaca de caballero. Señores, que se haya alzado con su artificio Juanelo, y siendo un revuelve caldos, trájese un tajo revuelto? si es por la violencia, con que de aposento en aposento sube el agua, eso en Madrid lo hace cualquier tabernero. Aprienda a nadar el tonto, agua arriba, contra el viento, y hacer de un lacayo triste un hidalgo placentero. Éste sí, que es artificio, tener un hombre pescuezo, tan nacido a una golilla, como lo tuviera a un cepo. Y pues don Vizente saca la cara, también yo pienso sacar mi cara de paje, que es mucho descaramiento. Gar. Estas solo? May.Oh mi amo! estoy reventando de contento. albricias, albricias, Juancho pides que en lazos tenemos zorras haces mortecinas. astua, vicen tua, muertua. Gar. Qué dices? May. Que Don Vicente, el mismísimo, aquel mesmo, Sale Don Garzia. el propio, el correo, la posta, por este papel deshecho, que haciendo yo la deshecha, rompí: te llama soberbio a la campaña esta noche; con que, acabados son cuentos. Gar. Presto acudio, al fin es noble. MY qué hemos de hacer en esto? Gar. Tú ya no le recibiste por ti? No te hiciste dueño? May. Eso: como un holofernes atendí al razonamiento. Gar. No te enfadaste algún tanto? May. Por poco no mató al viejo que lo leyo. Gar. Y prometiste salir puntual al puesto? aHasta eso no me he alargado, ni he respondido hasta eso. Gar. Al fin, que no has respondido? May. Ni al principio trate de ello, y renuncio tus poderes cuanto hay lugar de derecho. Gar. Pues has de salir al campo, que hay mil cautelas y enredos. May. Y eso más? Gar. Esto es preciso. Vamos donde lo ajustemos. May. Pues salga a los campos mayo, como salga con pellejo. Vanse. Sale Rosaconona muletilla, medida en la frente. Oliva, Loren- Lor. Con la fe, y la Caridad que lleves rosa delante, Dale los pedazos. zana, y Fray. Angelo. que has de vencer, es constante, tu penosa enfermedad. Cómo te sientes? que estoy con cuidado, te prometo. Ros. Aunque con flaco sujeto, ya convalesciendo voy. Oli. Su tema es particular, no sé qué remedio hallarle, los fueros me mandan darle, y no los quiere tomar. Lo. Dios manda, sin resistir, que al médico obedezcamos. Ros. Harto estos cuerpos curamos, lo poco que han de vivir. Lor. Pues las medicinas saca, y los médicos del mundo. Ros. Yo, Padre, mi razón fundo en mi compleción tan flaca. Dios manda por mi salud que los remedios admita, pero no cuando les quita el mismo Dios la virtud. Oli. Ni ella come, ni yo sé como su vida alimenta. Ros. Dios, señora, me sustenta, y vivo como se ve. Su soberana piedad, que a toda criatura asise, también cría, cuida y viste las rosas de la ciudad. Lor. Sí: pero enferma vivir es desdicha, si se advierte, cuando ejercitada y fuerte pudieras adiós servir. Si lo hace nuestro rigor, yo a templarlo me acomodo. Ros. No he menester yo otro modo, sino el que os dicta el señor. Oliv. Si tú sola padecieras, no te instará yo quejosa hasta que a tu carne, rosa, hecha espíritu la vieras. más muchos en tu dolencia nos vemos participar. Ang. Pues yo mi voto he de dar aquí, con vuestra licencia. Lor. Diga, Fray Ángelo, que siente de este mal de rosa? Ang. Siento, que es dificultosa su cura y lo provare. No es posible aprovechar el remedio a una pasión, mientras con la dijesión no se da al tiempo lugar. Del calor la cura empieza, que a un médico le hoy decir, que su officio era servir sólo a la naturaleza. Mi hermana rosa perdone, si la acuso algo impaciente. yo hallo que su accidente, su desazón le dispone. Todo es puntos y agudezas, y estudiar con gran desuelo para ponderar su celo con profundas sutilezas. Digiere mal, cuando vienen faltas que euitar procura, y no su achaque le apura, sino el que los otros tienen. No hay en el mundo hombre alguno en quien culpa no se vea, y aunque malo, al fin, destea su salvación cada uno. Quejoso el padre Prior, su madre esta con pesar, los frailes, todo el lugar culpan singular su humor. cuando fuera su virtud de todos más celebrada, viviendo más retirada; y tuviera más salud. Lor. Deo gracias: téngase hermano, que ha andado muy desatento. Ang. No tengo más sufrimiento: no sé que rencor tirano Ap. me arrastra violen tamente contra esta rosa tan casta, pues toda su luz no basa a sosegarme impaciente? guerra es que el demonio me hace. Oliv. Padre Fr. Ángelo, advierta su pasión tan descubierta, que de otro principio nace. A visto! Y qué voto el suyo? Arroja Rosa la muleta, y quédase ¿Qué es esto, ¿qué tienes, Rosa? Qué novedad milagrosa! Oli.Que se ha en ajenado arguyo. Ros. Si la vieran retirada tuviera más salud rosa? Pues que hace rosa en el mundo que tanto daño ocasiona? A quien he agraviado yo? Dulce Esposo. A cuya gloria reduce como a principio lo bueno sus dichas todas? mirando al cielo. No te ofendí gravemente, desde que en las puras ondas del batismo me labaron la fe y tu misericordia. Tú me has cercado de espinas, de aflicciones, de congojas. no importa, pues gustas de ello, pues es tu gusto, no importa. Pero a los ojos que oscuros se inquietan de lo que ignoran, ya es bien salir que el empeño te va picando en la honra. Al nuevo mundo mediste para ejemplar, para copia, en que aprender fe cristiana puedan las naciones todas. donde armada de delicias la pereza ignominiosa, a mi ejemplo, rinda el cuello, a mi vista, el ocio rompa. Esta rosa, que al ultraje de tanta espina se ahoga, a quien reina de las plantas las plantas de todos postran, ha de esparcir por el aire con fragrancia milagrosa, para gloria de dos mundos, sus medicinales hojas. Corto ha de serle teatro la américa, en cuanto dora el sol entre dos templadas su torrida ardiente zona. pues dejando esclarecidas de su luz toda la Europa, Asia y África han de honrarla con aras majestuosas. Nn 2. Siendo en cuadernado libro de Dios por su mano propria, para un iversal remedio de achaques de todas formas. El manco, el ciego, el tullido, el triste entre sus congojas, el herido de la afrenta, el blanco de la deshonra, todos han de hallar en ella con virtud maravillosa entre consuelos seguros las medicinas más pronptas. Los muertos cobraran vida, los que cautivos se lloran, rota la cadena injusta, tendrán libertad dichosa. y lo que es más, en las almas a de ocasionar mejoras ten grandes, que sólo Dios, que las mueve las conozca. En las Iglesias de Lima. poco es: en la Iglesia toda ha de rendir los ministros la conmoción populosa. el más obstinado pecho de pasión mundana y loea des hará los torpes lazos que antiguas prisiones forman. Y al menos. los argumentos, viéndome a mi flaca y sola, de tierna edad, una fuerza han de hacer maravillosa. Muerta yo, contara Lima otro Conuento de monjas insigne, por más que trazas del enemigo se opongan. En él sera mi maestra Catalina su patrona, y yo desde el cielo a serle me obligo su protectora. Su primer Priora ha de ser Doña Lucia Guerra, y entre otras será velada mi madre, cuando el señor lo disponga. La rosa que hoy de los vientos tan convatida se nota, corto asunpto de la selva, del prado advertencia corta, ha de adelantar su gala en ramas, flores, en ojas, al que en el líbano cedro más honroso se remonta. donde Lima, patria dulce, sobre tres que le coronan diademas, el ser mi madre por timbre elevado ponga. donde el león coronado de España augmente a sus glorias. este rizo en su guedeja, en su penacho esta pompa. Ya elevándose por artificio arrima do al vestuario, y juntamente Qué mucho, si ha de alegrarse con Rosa la Iglesia toda, formando de su fragrancia los más sagrados aromas! De dos Clementes será nueva áncora y milagrosa, con que la nave de Pedro segura sus aguas rompa. Vao, y otro han de aclamarla repre$entando. con aquella inmortal honra, queen oráculos sagrados infalibles cultos goza. donde contra los herejes, sierpes que el abismo aborta, de aquesta rosa la Iglesia se vaya uniendo victorias. porque las indias, España, Asia, América y Europa, d el África, las dos Libias, tierras firmes, islas, costas, ciudades, villas, aldeas, la reina del orbe Roma, todas a una voz aclamen, las virtudes de la rosa. Ábrese en lo alto una nube, y salen de ella flores, y rosas. Vuelbe Rosa Lot. Aunque sea a bajar. LQué asombro! qué desengaño! me ha dejado el alma absorta. O liu. No se, Señor, como os rinda Ros. Assi: para todos tiene gracias, cuando tan dichosa me veo? Vuestra es la prenda, milagro de vuestras obras. Ang. Y yo que he andado tan necio, a tus pies divina rosa, te pido perdón. no mires mi culpa, sino tus glorias. Danle la mulero. Ros. Lebantese hermano mío, que ese rendimiento sobra, con mis faltas mucha nota. Ay madre! no sé qué he dicho! No sé cómo o en que forma, andera la santasía inquietando mi memoria. Lo. Dios en nosotros a obrado, con su mano poderosa, y ya rosa en tu asistencia otra inquietud nos congoja, que es el saber estimarte. Ros. No quisiera licenciosa un sueño que me ocurría haberle puesto en la boca. mas si lo dije, os requiero de parte de Dios ahora, que hasta después de mi muerte este secreto se esconda Los 3. Todos te lo prometemos. Ros. Retirarme quiero a solas, a mi oratorio. de paso. quisiera, Rosa, que no olvidaras con Dios la causa de aquella monja. mi esposo misericordias. Tome Vuesa Reverencia aquesta cinta, aunque es cosa Dale la medida de la cabeza. tan corta. y obre con ella conforme viere que importa. y búsqueme esa mujer, que es obeja al fin costesa. Vase. Ler. De un alma tan peregrina no alcanza el mundo las obras. que es mi hermano, y yo le e dado, Oli. Crezca en virtudes la planta, mi Dios, ni es también lailegra, mientras Cliva su Macreo en verla vuestra se goza. Ang. El cielo y la tierra apiaudan Nuz las vit. las virtudes de la Fosa. Vanse. Salen Violante, y Inés con ropas cortas, y Luante: todos con es- padas desaudas, y capas de noche. Viol. No mi determinación juzguéis por menos atenta, Cuarte, porque un empeño forzoso me obliga a ella. Duar. Yo, señora: obedecerte es lo que mi ley profesa, pero el traje y estas armas tienen la razón suspensa. Viol. E hallado que el desafíe se a tomado tan de veras, que don García y su criado con honrosas diligencias armados, de aqueste puesto hacen sangrienta palestra, y es fuerza haber de asistirles, ya que permitirlo es fuerza. Iués. Yo e echado un brío, con verme sin faldas que me atreviera a pelear con cien hombres, y a darles muy bien mi queja. Viol. Y qué es la queja que tienes? In. El ver que nos tienen presas con tantas sayas; que a fe, que si anduviéramos sueltas, no hablaran ellos tan gordo. Duar. Culpas lanaturaleza, que a cada uno cortó el traje, según sus fuerzas. In. Lo que es en mí, anduvo errada, que yo estuviera contenta, aunque por darme más manos, me diese menos de lengua. MayQue ha dado este necio amo, con sus drogas y cautelas, en que yo sea dominguillo, y desde la pila mesma me llamo Juan mayo! a quien desbautizar no pudiera. Que he de salir a campaña. y he de esperar a que venga D. Vicente, y que me hable, y esperar si es su voz mesma, y esperar, siendo mal sastre, que me cosa con la tierra, y que un mozo de esperanzas espere el requien eternam! Estos son trucos. mi vida, que por tablilla la acechan, va virlada. mas mi amor tiene suerte detroveras. Él me lleva con azares, y yo sin ventana cierta, le diera las zarandajas, como las idas me diera. Lo peor es que no viene, y va apegando la negra las pocas luces que el día le dejo para mecienda. En grande peligro estoy. ¡Ay honra lo que me cuestas! Quiera Dios que no me roben aquesta pobre doncella. No será malo rezar, que va entrando a toda priesa el miedo. ¡Válgate el diablo por amo, a ti y a tu llema. aita gurea cernetan zagocena Mayo armado. que estoy rondando esta puerta. Viol. Don Garcia es? In. Sí señora. Duar. En el prado esta la bestia. In. Será bueno darle un susto? Viol. Bueno será. Ina La Pobreza, tan cificado de la gure y cena. bien va allá? Qué gente? caballero, nos obliga a hacer una acción tan fer. El dinero y pase libre. May. Zape: de lues es aquesta Ap. gos a le meda pasean. es hagan se alla y reparen voz que con curiosidad se viene a ver la pendencia, y sonar tanto a dinero, son su campanilla y lengua. El dinero no se pide en tiple. In. Pues como? May. Sepa, que el dinero pide en solo contrabajo la pobreza. Con darnos cuatenta pesos se acabo la diferencia. May. A pedido usted muy poco, pues no ha pedido sin cuenta In.Y ha de ser en plata doble, May.Esos dobleces me inquietan, que yo obro con sencillez, y soy galán con llaneza. Pues las armas lo concluyan, Vase a el. n di quién nos corre? Valga siema. Gar. Este es centro de las ansias, ra bien. no nos matemos. Vuste a falta de dineros, no recibirá una letra? In. Si haré, como sea segura? May. Es segura, en mi conciencia. Pues mire. La letra es. Inesilla mal contenta. In. Así tengas la salud, que es la misma. May. Soy profeta. ien peleanco Don García, y Don Gar. Aquí se acaba mi empeño. Vic. Aquí mi valor empieza. que tantos pasos me cuestan Viol. Aquí a mi honor, y a mi am- sacar del peligro es fuerza paro Ténese al lado de D. Gargia, y los Vi. Ya te tengo más cobarde, pues con ventajas peleas. D. Ga. Qué es ventajas? teganto. no de esa lírca se muevan, os que esta mi regutación herida con mucha astenta. Yo basto y la mitad sebro. Viol. No es posible que detenga mi corazón que en el lance Apartase Don Gargia. toda el alma tiene puesta. igan. que es fiesta de ojuelas. nte alla, sota de espadas, arrastras con inclemencia. demás allí junto. Vicerte. Pelear Los dos. d Vuelve a su lado, y apartase D. Gar. Gar. Hombre, o monstruo, que me quie ¡Vive Dios, si no me dejas, es? que ha de empezar por tu pecho mi venganza o mi impaciencia. Salen Lotenzana, y Fr. Ángelo, Lop. Aqueste, Padre, es el puesto, y ya ha empezado la guerra. Caballeros a estas horas me traen vuestras competencias fuera del convento, cosa que así a obligaros me alienta. Gar. Padre, aunque a vuestro decoro hacer agravio parezca, apartaos, y perdonadme, cuando el honor se atraviesa. Lor. Don Vicente! Vit. Yo no soy. parte en la de manda vuestra, que bien mirado mi empeño, es sólo honrosa defensa. Lor. Pues yo, para que os obligue, caballero, veo ser fuerza ejecutaros la espada, y que ahora paguéis la deuda. Gar. Esta, en la ocasión presente, es deuda que más aprieta. MayQué me les dices, Inés, en esta furia francesa? In.Si es Francia digoles pares. May. Pues yo, en la de España que dígoles nones; que son. Bizcaynos, yerros, testas. Gar. Dejadnos, Padre, reñir, que ya mi valor se queja, y Don Lope. d d (ta y en cada instance que pierde un siglo de azares cuenta. Vic. Yo, solo al Campo os llame, qué confusiones son estas? Y veo aquí a toda lima. Gar. Ya lo he advertido, y me pesa. culpa fue dél que llevo el papel o inadvertencia mía, porque no entendí fuese tanta vuestra priesa. Lor. De suerte, que mi venida no ha de hacer que se suspenda vuestro duelo? Gar. No es posible. Lor. La urbanidad, la nobleza, no han de poder? Gar. Es cansaros, padre, retiraros afuera. Lop. Pues ya de mayores armas haber de valerme es fuerza. Yo he venido aquí, señores, de parte de rosa que estás diferencias ha sabido, la piedad me da licencia, Ap. para imponerle este orden, y os intima, que depuestas las armas, al punto vais los dos a su casa a verla. Gar. Rosa? Lor. Si. Gar. Precepto grave. Vic. Su imperio pide obediencia. Lor. Y de esta cinta o medida, que quito de su cabeza, manda que unidos los dos, dando a vuestro duelo treguas, Embaynan, toma cada uno vn cabo, Gar. Yo, Don Vicente, no me hallo con resistencia a orden tan ejecutivo. Vic. En mí, así mismo, no queda esigays. el meñor valor que baste a tan sagrada violencia. Y así vamos que después concluiremos nuestra tela. Viol. Estando ya descubierto don Garcís, y cuanto intenta. yo, señor, soy la mujer y Lorenzana por medio. que os pedí para con esa Rosa, me fuerais padrinos que a justas causas atenta he venido disfrazada a hallarme en esta pendencia. Todos hemos de ir alla. pero vuestro traje es fuerza vistáis señora, que es justo que os vea rosa con decencia. Gar. No sé, que en mi duro pecho labra una causa tan nueva. ViA impulso que es tan divino ¿quién habrá que no se venza? Gar. Mayo. May. Seno?. Gar. Ya te absuelve de mi nombre y mi nobleza. MayoY yo de esa absolución llevo hecha la penitencia. Vanse todos, menos Mayo, y Inés. Aguarde el muy embustero, vi en aquesta palestra, ya que se acabo el engaño, hemos de empezar la gresca. May. De vericas? In. De verazas. May.Oh noble Pantasilea! Y aun fueron los amazonas contigo niñas de teta. Plántese bien y riñamos. May. Sobre que? In. Sobre esa arena. May. No en arena planta mayo sus pies. In. Pues en qué? May. En macetas. HAy tal mentira en el mundo! y tal vendernos noblezas! May. Yo, y Abril semos dos meses, mentirosos de cosecha. In. Y su amo, porque se hizo Mayo? May. Por la primavera. Ay qué gracia! May. Venga un cuarto, y te diré otras cuarerta. InSen mis cuartos de más precio. May. Y bien bellaca moneda. Oli. Con tal dicha como acierto Vanse: salen Roso, y Cliva. el suceso de este día para tu mal, Rosa mía, gran remedio a descubierto. pues llego a experimentarte, que de achaques agravada, para que estés alentada, no hay cosa como enojarte. Ros. Yo enojarme? De qué suerte? i Oli. No lo sabré yo explicar: mas te puedo asegurar, Rosa, que llege a temerte. Ros. Yo, Madre, qué puedo hacer. si Dios por aquí me lleva? resistirle, es hacer prueba costosa de su poder. Oliv. Pero el ser yo Religiosa me ocupa todo el cuidado, porque para mí es estado de vida dificutosa. y cuando tu padre vive, temo el ver su triste muerte. Ros. Dios lo ordena de esa suerte, supuesto que lo apercive. Es nuestra miseria tal, tan flaca y tan sin aliento, que el vivir es lo violento, y el morir lo natural. Sólo el justo es quien vivir sabe, su muerte esperando, pues no le da susto, el cuando, sino el cómo ha de morir. yo antes de los dos ire, y espero en Dios un lugar donde con particular cuidado os aguardare. iu. Su mejestad que es tan justo, obre en todo como dueño. Ros. No hemos de hacer más empe- que el rendirnos a su gusto. Salen todos, y los tres asidos a la Aquí aquestos presos, Rosa, te traigo que halle riñendo, y Violante también viene, zinta. que es por quien te hice el ruego. Gar. Lo que me mandas, señora; saber obediente espero. Vic. Yo aguardo también tu gusto, con el mismo rendimiento. Viol. Y yo la más infeliz, cargada de torpes yerros, a tu sagrado me acojo, como al más seguro puerto. May. Y yo lleno de mentiras, mis culpas también confieso, que he andado muy desmayado, siendo yo mayo de alientos. Oliv. Dios, hija, quiere ejercites, tus virtudes y que en estos lances tan de caridad muestres tu piadoso pecho. Ros. Todo es mundo: y al fin Dios a todo aplica remedio. Vuestras pasiónes sangrientas tienen indignado al cielo. pero baste ya, y será justo que entréis en acuerdo. las manos habéis de daros. Gar. Resistirte, Rosa, es yerro. Yo vuestro amigo he de ser, que claramente estoy viendo que es orden de Dios. Vic. Desde hoy ser vuestro amigo profeso. Ros. A hacerle muchos servicios con pasos de más acierto os lleva Dios a los dos? y mientras que disponemos que vuelva Violante en Lima Danse las manos. a meterse en un convento, se quedara aquí conmigo, que estando el suyo tan lejos, aquí al espeso hallara, pues es donde quiera el mesmo. Bien tuviera la comedia su poco de casamiento, si cierta persona. Ja. Tiene la persona impedimento. May. Y cuál es. In. El no querer. May. Dirimente es. mas por eso que nos daremos las manos aca. que aquí está mi viejo. Duar. Del pie le daré si llega. May. Pues doy de mano y no llego. Gar. Las virtudes de la Rosa. senado noble y discreto, en esta segunda parte de su vida y de sus hechos, y el mayor blasón de Lima, piden supláis nuestros yerros, O02
