Texto digital de La vida y muerte de Santa Madrona
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La vida y muerte de Santa Madrona. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/vida-y-muerte-de-santa-madrona-la.

LA VIDA Y MUERTE DE SANTA MADRONA
JORNADA PRIMERA
Entendido está el negocio, y creed Pompeyo amigo que os serviré como digo, que en ello mi bien negocio, No faltes hoy de Palacio do con el César sin duda trataré si él me ayuda de vuestro valor despacio. Que pues le tenéis tan grande en defender su Corona bien es que su Real persona a esa vuestra ocupe, y mande, Encargarele cual debo lo que luce vuestro brío. Del que en vos luce confío. En dos luce cuanto apruebo. Basta en fin la fama ilustre de vuestro valor don Jorge para que cual noble forje lustre, que ni celo ilustre. El ilustre vuestro cuento por tan raro, y tan constante, que entre damas, sois diamante, y entre duras flechas viento. Para la verdad, Mercurio, Júpiter para la honra, Marte, en no temer deshonra. En no serlo al cielo injurio. Porque si en un hombre encierra el cielo nobleza y sangre, es para que se desangre por su ley, Rey, y su tierra, Idos, y perded cuidado de cosa que es ya tan mía. Con razón el Cérsar fía de ese gran valor su estado. Que poco entiendes, o tristo pues de Mercurio te pagas, mucho tu nobleza estragas ignorando en que consiste. Porque a Júpiter y Marte te iguale, con que te apoco te parece todo poco, y que no hay más con que honrano Pero honrate tú de eso como ciego infiel, y necio, que yo solo a Cristo precio sigo, adoro, amo, y confieso. Tardado abré en acudir señor, como me mandaste, No fue mucho, aunque tardao pues acertaste a venir. Que quiero tu celo guarde Antonino aqueste puesto. A servirte estoy dispuesto y más en cosas de alarde. Hoy con triunfo en Roma lle nuestros dos Césares nobles a quien cual primeros mobles hasta los cielos se entregan. vienen con majestad tanta, y tan ricos de victorias, que hasta verlas por notorias el Sol cual ves se adelanta. Que por tal solemnidad la plaza está cual ves toda, que siempre el mundo acomoda galas a su vanidad. Y así la colgó mi intento de telas, damascos, sedas, hurtando a las árboledas su bellísimo ornamento. Adornando el alto trono de la riqueza mayor, que ofrece al aparador, que es de su poder abono. Do puse aquellas dos sillas, ricas cual ves de excelencia, porque Roma en su presencia ha de hincar hoy las rodillas. Cubriendo el suelo de industria con mil Ungarás alfombras, que hoy serán nubes y sombras, sin duda de un nuevo cielo, Del cual serán arreboles Por ser velo Y lo- las galas de damas bellas, sus claros ojos estrellas, y sus bellos rostros, Soles. Aún gran gusto el mío ajusto al tuyo, que es cosa justa, salga por famosa, a gusto. Quédate aguardar el solio mientras lo demás dispongo, ser un nuevo Argos propongo de este celestial espolio. Bien podréis mi Dios culparme, pues por dos tiranos Reyes me olvido de vuestras leyes siendo quien ha de ganarme. Mal miro por mi provecho, consistiendo en solo, amaros, pero ya voy a entregaros corazón, vida, alma, y pecho. A adoraros voy mi Dios, y a buscaros en el templo, que solo mis ansias templo, cuando en él estoy con vos . ca el Sol alegra el mundo, os cielos por serlo, le dan vida, de la Luna la luz también convida, convida por su curso sin segundo. Por él se libre el pez en el profundo y el vuelo hace que el Águila presida entre las aves, y que suelta muda del sutil aire el concabo rotundo Del ladrón, por los pies escapa el pobre, por ellos el correo gana albricias, y nunca el diligente en el mal dura. Y así la diligencia es bien te sobre hoy Antonino si valer codicias porque ella es madre en fin de la ventura. Ya pies en la plaza estáis, que es de la confusión centro, donde no os saldrá al encuentro, el bien sumo que buscáis. No hay cosa que más importe a vuestra paz, que huir de ella, pues la del alma atropella la confusión de la Corte. No se halla en ella Dios, sino con dificultad, buscadle en la soledad ques donde está para vos. En ella le halló Moisén, Josue, David, Elías, Eliseo, Hieremias, Jacob, y Matusalén, Y en ella hallo el cielo abierto Dimas con poco trabajo, ques del siempre el yermo atajo, apasible breve y cierto. Y pues alma ya sabéis la verdad de lo que digo, buscad vuestro Dios conmigo en el que allí le hallaréis. Qué hallaréis en el por maestros Anacoretas divinos, que os mostraran sus caminos, por ser en andarles diestros. Que ellos penetran la fe, y la ley de vuestro Cristo, cuando de él se lee y ha visto, y cuanto del hoy se cree: Ella con sus dichos sabios, regalan vuestras potencias, que tras sus santas sentencias, vierten mi el sus santos labios. Y así sola alma me alivio cuando con ellos os veo, aumentando su deseo, mi consuelo y vuestro alivio. Ya mi tío no está en casa, y pues salió de ella en coche si vuelve será de noche, que en noches la vida pasa. Y así es justo pues hay día vaya a hablar con mi Zocinio a cuya dotrina arrimo mi ignorancia a la cual guía. Pasemos ya pies medrosos, del pópulo la ancha puerta, que está la del cielo abierta solo para cuidadosos. A buen punto me hallo aquí pues tal Ángel tengo en frente De mi espacio es bien me afrento Yo de que esté tanto en mí Jesús, quién va? Un hombre viene a ver en vos una Diosa. Palabra es esa harto odiosa para quien juicio tiene. No decís mal, juro Apolo, pues ninguno hay que le tenga al momento, que a ver venga ese retrato del solo. Qué conquista esa beldad, y enajena esa cordura, en lo quece esa hermosura, y suspende esa deidad. Esa suspensión es necia, pues sin Dios nada suspende, antes sin el todo ofende por Diosa mi alma os precia. Y por vuestra razón propia claro que lo sois colijo, viendo en vos mi regocijo de lo humano cosa impropia. Muchas Diosas a esa cuenta admitirá tu ignorancia? Pues no hay de ellas abundancia según la antiguedad cuenta. Diana, Palas, y Minerva, Venus, Juno, Proserpina. Tente, porque desatina mucho, ya tu voz proterba. Que Diosa no hay ninguna, y Dios solo es uno, y trino. Desde que os vi desatino. Bien se que seré importuna; Pero creé que lo que digo provaré si estás atento. Solo por daros contento en nada ya os contradigo. Que ese rostro no promete cosa que pueda dar pena, porque no seréis Sirena, que cuando canta acomete. No procuraréis mi mal. Tu bien solo amigo quiero. Tras ese favor espero acrecentar mi caudal. Con la fe podrás bien presto. Dóyosla de esposo luego. Cómo se ve que estás ciego. Bien se no lo estoy en esto. Porque aunque amor lo es, y yo por amar, lo soy, veo bien, pues viendo estoy cifrado en vos mi interes: Mas decid cómo os llamáis? Llámome amigo Madrona. Mas sois Diosa que Matrona a lo que manifestáis. Sois de esta ciudad acaso? No nací si no es en Grecia. Para dar otra Lucrecia, ya es con Roma el cielo escaso. Ya no las cría el en ella, que como una que le dio en ella tan mal libró, venga hasta hoy la muerte de ella. Priba aún a los Romanos, y entre ellos a este Antonino por la maldad de Tarquino de esos rostros soberanos. Que por ver que sus matronas en Roma tan mal se tratan, porque su soberbia abatan, solo a Grecia da Madronas. Olvida locuras tales, y trata de su remedio: solo con veros remedio. Madrona, desde hoy mis males Solo con vuestra presencia puedo aliviar mis congojas. Mucho las riendas aflojas a tu juicio, y mi paciencia. Perdonad si acaso ofendo hermosa prenda ese rostro, a cuya gracia me postro, porque su perdón pretendo. Pretende el de las ofensas, que contra tu Dios has hecho, a quien rinde humilde el pecho, por ellas, pues son inmenias. Con quién estáis acá en Roma? Con Pompeyo que es mi tío. Desde hoy será dueño mío, que en vos su valor asoma. Es noble? . Eslo, y harto ri- Recibírame en su casa? (co, No es su condición escasa. A servirle en fin me aplico. Cómo sigas mis consejos, yo acabaré te reciba. Sí quiera para que viva jamás de ellos ire lejos. Dónde mora? . Juto vive del Capitolio en su calle. Plegue al cielo ocasión halle lo que mi amor apercibe. Gente sueña, vamos, adiós. . Parad Cinthia el presto vuelo, y si vais a vuestro cielo permitid vaya tras vos. Huelgo Antonino, hayas hecho lo que te encargué en mi bien. Deshecho hallarás también tras lo hecho ya mi pecho. Cómo así, pues que hay de nuevo? Mostrome Júpiter santo bajo de un femenil manto aquí ahora un nuevo Febo. Déjate de disparates. y a Júpiter no atribuyas. cosa , Señor? Mas no arguyas, después fue un falsario Hecates. Esa propia razón dijo deel, la mujer que te alabo. Si de eso hablas hasta al cabo gustaré de oirte hijo. Llamela Diosa, Por bella, y dijome, que era loco. pues solo un Dios hay, Ya toco. En eso, que era fiel ella. . Que su fe creyese alegre, porque empeñaba su fe medra siempre quien la cree, Oyendo eso es bien me alegre. Pero yo disimulando concedí con sus quimeras. Quimeras llamas las verás que mi alma está adorando, Era hermosa esa mujer? Digo que era tan hermosa que la respeté por Diosa por su hermoso parecer. Porque era toda ella junta un cielo, y suelo abreviado trayendo en su faz cifrado lo que Apalo en ambos junto, Del cielo vi las estrellas en sus celestiales ojos, de Luna, y Sol los despojos también vi en sus hebras bellas: Vi dos Iris hechos arcos negros de sus bellas niñas, que eran contra dulces, riñas flechas de sus ojos zarcos. Y así vi que era su campo una frente celestial hecha de claro cristal, que es el creta en que me entrampo, Aunque una nariz de nieve haz a el cielo distinto del suelo que ahora pinto en esta descrición breve. Dos mejillas vi en Madrona, nombre venturoso suyo, que de su beldad arguyo que eran rosas de Latona. Pues eran blancas y rojas con proporción tan notable, que ambas en su rostro afable trasladaron mis congojas. De cuyo huerto el portal angosto por ser divino era según imagino, de un encendido coral, Dentro de quien blancas perlas vi menudas, perlas dije, ya su verdad me corrije si es que acerté bien a verlas. Eran aljófares tales, que hasta el rocío de la alba hace a su pequeñez salba, porque no admiten iguales. En blancura era su cuello tan cristalino y bizarro, como lo es de Apolo el carro por serlo de Sol tan bello. Eran las manos perfetas, que vi en talle tan gentil un fertilizado Abril de lirios, azabar, mosquetas. No vi más de ella, y es harto lo visto, pues por solo eso, le entregué memoria, y seso de quien apenas le aparto. Haces bien, no por la gracia de que a su cuerpo das palma, sino por la de su alma, que es de mayor eficacia. Gran tropel hacia acá sueña. Ya es razón, pues no he sentido ha rato ningún ruido. Dél está la vega llena. Creolo, que aquesta tarde junta toda Roma espera a los Césares a fuera Su entrada fio no tarde. Antes tengo por sin duda, según la gente se acerca, que estará el triunfo cerca, Bien es que a ver esto acuda, Para avisar está a punto lo que toca a mi cuidado. Yo quedo junto a este estrado No te apartes del un punto. 1. Ponte acá a mi lado Lería atapada, que hay un hombre. 2. Alas justo es que este te asombre que entra lleno de miseria. ̱ Aquí me pondré escondido, que quiero ver Cristo sento, tras el triunfo de mi llanto el de un Rey jamás vencido. Llevaré las nuevas de él si a su encanto no me duermo: a los justos, que mi yermo pueblan como pueblo fiel. d, . 3. Date prisa Julio, y auda. Quiere señora que corra A esta es bien que pique y corra, que parece aguda y blanda. Mas ay cielos, si será esta gallarda muchacha, la que es de mi alma hacha. 3. Voilo a ver, él viene acá. Descubrid Madrona mía ese rostro que me pierde. 3. Por su vida que recuerde galán, si es que desuaría. Qué mala fe me conoce. Pues Reina, si no es Madrona de . segura está su persona de mi amor, no se arrevoce. Hágase allá el majadero. Perdonad si sois quien busco, que como pobre rebusco lo vendimiado primero. Pues si es pobre, como prueba entrar en guardada viña. Oh reniego de la niña un Momo que se le atreva. 1. No te allegues tanto hermano con ese asqueroso talle. Para todos es la calle. 1. Sí, como vengan temprano. Supuesto señora cobré e . si le perdió en este mío: 2. De ver el talle me río de tan pegajoso pobre. 1. Quién será la de aquel lado? 2. Harto bonita parece. 1. Al galán desfavorece. 2. Déjale al menos picado. , , de , , e 3. A las que están así en frente se va al parecer corrido. Según el talle y vestido a se que es de humor la gente. 1. Cerca le tenemos ya. 2. Ya nos enviste su voz. Vengo como solo veloz tras el corriente de acá. Tras el crepúsculo claro de vuestra beldad asomo, en cuya luz hace asomo el cielo de poco avaro. 1. Bravo vienes de requiebros. 2. Muy galán estás de lengua. Con todo esa beldad mengua mi elo cuencia. 1. Poco tienes. Y así busca a quien adores, que me cansa ya tu vista. Por parecerme alquimista a ti vengo que la dores. A ti que pareces maestra de maldades, y de embustes, vengo a que el remedio ajustes a mi mal cual Clitemuestra. Que su oficio harás no mal, pues Madrona fiel no eres, mas no es bien que entre mujeres halle a mi Madrona igual. 2. Oh que enmadronado y necio, está el galán, doile a perros. Cómo digeris mis hierros por abestruces os precio. 1. Gracias al cielo que es hora de que el triunfo insigne venga. Silencio todo hombre tenga, que su entrada empieza ahora. qu 1. Brava gala. 2. Raros trajes. 3. Gente noble Julio es esta. Digo que es notable fiesta. Gran concierto, y graves pajes 1. Los bellos Césares entran. 2. Qué bien guardan su decoro, La merced de 3. Ya con tanta seda, y oro, mil mundos aquí hoy se encuentran. Qué majestad y grandeza? Qué presencia y bizarría? 1. Todo pregona alegría. Oigan que la fiesta empiezan. pompeyo, humilde pido a vuesa Majestad, pues tanto importa el no poner sus prendas en olvido. Cree don Jorge que haré lo que me exhorta tu amor, que para hacerlo, basta solo, que tú lo pidas, con que el ruego acorta. Ya gracias es bien dar al sacro Apolo ilustre Majimiano César fuerte de que rendimos desde Polo a Polo por el mundo con divina suerte, pues Sarmatas, Egipcios, Carpas, Godos, con Britanos, y Persas, hoy la muerte por nuestro insigne esfuerzo temen todos, a los cuales venimos con su ayuda, quedando ambos invictos de mil modos. A tal obligación, justo es se acuda famoso Diocleciano, lustre, y honra del Imperio Romano, pues sin duda ya la tardanza en eso nos deshonra. Honrémosle aquí ambos en su Templo, y tu cual más insigne primero honra su deidad suprema, que tu ejemplo aumentará su gloria en todo el mundo, pues con esta ocasión en el contemplo mil sacrificios suyos, en que fundo de tal obligación la justa carga, que en sus triunfos de su amor profundo hicieron una prueba en esto larga los más famosos de este Imperio nuestro. Rómulo, siendo quien primero encarga esto que con su insigne ejemplo muestro, luego César, Cipión. Pompeyo, Antonio, Decio, Casio, y Camilo en armas diestro, de que también dio Mario testimonio con Craso, y Aurellano en nuestros días acrecentad así su patrimonio. Ejemplos esos son que de mil vias tras el triunfo nuestro obligan mucho a seguir el intento a que les guías con gran aplauso aquese voto escucho, y ver solo su efecto ya codicio, pues con la devoción y gloria lucho, hasta tanto que se haga el sacrificio. Solene se haga al punto, obis? se grandes? acudid luego en esto a mi servicio. 1. Por Apolo, y por ti, cuanto nos mande haremos César ínclito con gusto, que no hay piedra, ni acero, a quien no abiandes con ese pecho Real cuanto robusto. 2. Con la de Diocleciano César bravo, tu voluntad juntando alegre gusto, seguir de ambos el celo a quien alabo por justo Imperial, benigno, y santo. 3. Juro Césares fuertes, que hasta al cabo llevaré de mi vida en su quebranto aquesa Religión a quien respeto. 4. Justo es que el sacro Apolo se honre tanto, cuando goza por el Roma el respeto, que le da vuestro nombre, esfuerzo, y gloria tan grave edicto, y singular decreto. Hágase en un pregón luego noctoria en Roma, y del Imperio en cualquier parte aquesta adoración, y la memoria de Júpiter, Saturno, Apolo, y Marte, que santo rito, y que divina traza? Esa cortina de ese Altar se aparte, porque a nuestra piedad ella embaraza, y la vida dichosa del que puede darnos mil bienes, pues cuanto hay abraza, porque de su poder todo procede, tira don Jorge el velo con gran tiento. Un rayo tu intención tirano vide, . y a mí me acabe cuando tal intento. Qué dices entre dientes, tan de espacio? Digo Césares fuertes que ese intento sigo: porque en seguir solo me espacio, lo que ambos ordenáis, y así obedezco. En tu famoso Templo, y gran Palacio me alegro Apolo sacro cuando ofrezco almiscle, invento, y alma a tu presencia. Cuando Apolo tus glorias engrandezco mostrando en esto al mundo la excelencia de tu sacro poder, y amor notable, más conozco que aumentas tu potencia, siendo conmigo, y Roma más afable, y más piadoso a sus humildes ruegos. Haz por quien eres su valor durable. Dale victoria en sus desasosiegos. Que ceguedad de gente, y que ignorancia, . y cuan bien se conoce que están ciegos cuantos siguen su bárbara observancia. Que aumentes nuestro Imperio te rogamos, Por su bien solo hacemos hoy instancia. 1. Mira que de tu amor todos fiamos. Concede lo que pide nuestro celo, porque servirte así mejor podamos. 3. Ayuda siempre Apolo desde el cielo al Empíreo Romano en sus conflectos. 4. Aumenta su poder gloria, y consuelo. Y si queréis fuertes Rómanos, que vuestro amparo pe no haya quien no se conjure, luego contra los Cristianos. Milagrosa respuesta, extraños gritos, pues asiguran nuestro cierto amparo con perseguir de Cristo ley, y ritos. Si ofende el cielo, Apolo, el nombre claro por ti al cielo haré cruel guerra, cuya grandeza, y gloria amparo. Contra esa turba infiel, tirana, y perra, revolveré al momento el mundo entero, para encumbrar tu fama en cielo y tierra. Ármese Roma de armas, y de acero, contra los que le fueren adversarios, fundados en su Cruz, y falso agüero. Prevénganse perfumes, y incensarios. para que todos honren de rodillas a Apolo en sus famosos santuarios, y el mundo alabe así sus maravillas. 1. Decreto es ese justo y de su diestra. 2. ACristo abatan las más pobres villas 3. Cracias a Apolo que su gusto muestra. 4. Él, Césares os salve, aumente, y guarde, y en paz próspere la grandeza vuestra. Ya Cristo santo veo aquesta tarde ocasión de mostrar lo que sublimo vuestra ley, sin que en eso me acobarde. De miedo muero cuando más me animo. mi Cristo a defender vuestro gran nombre, con ser él solo, el bien que más estimo. 1. No se que se murmura aqueste hombre. 2. Déjale que murmure, y oye atenta procure. lo que es razón, que al cielo y suelo asombre, Qué dice Reina mía, está contenta con el lugar que tiene, o ve a su gusto, porque si no: como ella lo consienta la pondré en el del César, que no es justo, esté tal Venus menos que en su trono. 1. Estimo el ver que sienta mi disgusto galán; pero si hablo es que razono con mi hermanita de lo que estoy viendo. En ver tal desatino me apasiono. . 3. Ya es tiempo Julio de volver corriendo a casa, porque aquí crece la furia tras tantos gritos, y tan grave estruendo. Vamos, no se nos haga alguna injuria, pues se puede temer de tales leyes. 1. Perezca Cristo, pues al cielo injuria, y mueran sus secuaces como bueyes. 2. Dejemos este puesto hermana, aprisa, huyendo del enojo de los Reyes. 2. Bien dices, anda niña, date prisa, pues ya por rematada doy la fiesta. 2. Hágase guerra, pues el cielo avisa de cuanto esta ley falsa le molesta. 3. Que se acabe, es razón, pues él lo manda, que se destruya, es bien pues lo amonesta, secta que contra Apolo se desmanda. Todas las damas han dejado el puesto sin responder ninguna a mi demanda: más bien han hecho, que también me apresto a dejar por Madrona aquesta Corte, pues a mi vida importa el verla presto. Seguid bárbaros fieros la conquista . de los terrenos bienes dando el corte a mi vida con gran bien faltos de vista. Cierra don Jorje el velo, y luego ordena con general pregón contra la lista de Cristo, y su vil ley de hierros llena. Y pon en él, mandamos mueran luego, con afrenta, pobreza, rabia, y pena, cuchillo, azotes, hambre, cruz, y fuego, cuantos siguieren bando tan inico. Quese furor templéis humilde os ruego, Césares sacros, que si lo suplico es por ser sin razón seguir tal rabia, y advertid, que si aquesto aquí replico, es porque al cielo, y su hacedor agravia tan insolente, y bárbaro camino, la ley de Cristo es justa, santa, y sabia, y la vuestra es un torpe desatino de esta reniego, y aquella solo abrazo, pues por segura la abrace contino. Ya la Parca traidor abrevia el plazo, que al hilo de tu vida ha concedido, echaldle luego al cuello un fuerte lazo. Que adores por tu Dios a quien ha sido tan baja, que en un sucio establo al hielo nació de madre medio sin marido con quien, hermosa, y moza sin recelo, vagueó por el mundo, siendo el triste pobre de hacienda, y rico de desuelo, tras que la gloria de tu Dios consiste en que una Cruz fue su mayor regalo, y rico Trono: dime que Dios viste morir entre dos malos, cual más malo, y como Rey de locos peregrino ocupar roto tan infame palo? El que confieso como más divino, el cual del cielo al suelo por el hombre, que del polvo formó humanado vino, y no es razón blasfemos que os asombre bájase al suelo, que no fue indecencia sino amor de su hechura en cifra, y nombr que por ver le faltaba la inocencia con que le había el ser comunicado por su soberbia, y clara inobediencia, y que el cielo se había así cerrado, y a sus hijos también con la malicia de aquel primero original pecado, y que era la ofendida su justicia, que por divina en todo es infinita, quiso bajar a hacerse la propicia, y así el amor la traza solicita, la cual fue, que Dios mismo en traje humano pagase deuda en fin tan exquisita, por eso pues, murió en aquel manzano, quel daño del primero ha satisfecho, bien que esta pueblo apoca cual liviano; y pues mi amor le traspasó el fiel pecho por él a vuestra furia vana, y breve me ofrezco alegre haciendo así mi hecho. Qué a replicar el perfido se atreve? en una cárcel con furor que azore al momento encerrad Decio ese aleve, para que nuestro Imperio no desdore, y con igual rigor cualquier persona aprisionad, con el que a Cristo adote, porque a ninguna mi rigor perdona, antes cualquier que sea al punto muera sin respetar ni Rey, Reina, o Corona. 1. Ven a la muerte, o triste, que te espera, Tras ella voy con gozo no pequeño. Quién siguiera don Jorje tu carrera, pues ha de ser tu muerte un breve sueño, y un seguro principio de otra vida, de la cual son las penas rico empeño tras ti me voy, que mi alma nunca olvida en tales trances su feliz desierto para el cual parto con medrosa huida. . En buscar mi remedio luego: acierto pues por Cristiano veo en tal trabajo a don Jorge ya al mundo en vida muerto, que su ceguera a aquese fin le trajo, procurarele hablar por dar remedio a la vana porfía, con que atrajo de los Reyes la zaña con vil medio, y cuando lo que intento del no alcance con huir de esta furia al fin remedio, mis miedos en tan nuevo, y triste trance buscaré mi Madrona: pues si puedo morar con ella, no echaré mal lance. Que estos traidores vivan tan sin miedo de ofender a los Dioses soberanos, y que les ciegue así el Cristiano enredo sin temor de ellos, ni de nuestras manos? 2. Mueran todos al punto cuantos se hallén en nuestro Imperio fiel de estos Cristianos, que no es razón que nuestras armas callen cuando sus ritos hasta el cielo ofenden. susto es que estos falsarios se avasallen, pues tan baratas sus locuras venden, y en pie no quede de este tronco, el fruto que dio en la Cruz, el Rey que ellos defienden antes se pueble con rigor de luto su confusa República ignorante pagando con las vidas el tributo, que debe al cielo ley tan arrogante, que de escarmiento servirá el castigo, sin duda a los demás de aquí adelante. Que de esta secta fuese Jorge, amigo, y que el serlo tuviese tan secreto? Muera, pues quiere ser nuestro enemigo siguiendo a quien nos pone en tanto aprieto. Nerón primero persiguió este bando, y Domiciano Emperador discreto siguió sus pasos con celoso mando, fue Trajano contrario al Cristianismo; siguioles Marco Aurelio un tiempo blando, y Septino severo hizo lo mismo, Majiminio prudente hizo lo propio: fue Decio en esto de valor abismo. tras quien a Valeriano luego a propio. El mismo brío en perseguir tal fecta no siendo el celo de Aureliano impropio del valor de ello, antes fue saeta en la presteza de acabar su engaño, que como gente toda tan discreta previno el atajar de Roma el daño, y en décimo lugar a los dos pone para el fin mismo el claro desengaño, que hoy nos ha dado euien cuanto hoy dispone 1. Oid Césares fuertes el suceso de la prisión de Jorge, que antepone a la vida, la muerte con exceso, el cual predica a voces de su Cristo, la piedad, y amor con tanto seso, que apenas a su gran fervor resisto, y sigue Diocleciano su malicia con ánimo tan raro, y tan no visto, tu mujer Alejandra que codicia, por no negar su fe, morir mil veces tras quien siguen mil almas su injusticia sin temor de verdugos, ni de lueces, porque el es fénix que en trabajos vive, pues se alegra al compás que te embraveces, y para mil tormentos se apercibe. Y lo mismo con el hace Alejandra, pues nuevo gozo en la prisión recibe, viviendo en su rigor cual salamandra. Eso es, o falso la piedra de Eneas? Ese el valor, ingrata, de Casandra? Así tu fama, infame Reina afeas? Así tu lustre sangre infiel desdoras? Pero morirás, vil; pues lo deseas, y tu traidora, dentro de dos horas. Parte Pompeyo luego a darles muerte a entrambos, pues mi cólera no ignoras, parte te digo, al punto, pero advierte les pidas en llegando nieguen juntos la falsa ley que su valor pervierte, y si anduvieren reparando en puntos con ellos (aunque sean infinitos) a sus secuaces dejarás difuntos, así es bien castiguemos sus delitos, que así se honrará Apolo y su ley santa, sus sacras aras, y divinos ritos. 2. Viva quien su grandeza así levanta. 3. Mueran sus enemigos al momento. Parte Pompeyo, y su furor quebranta. Voy a serviros Césares cual viento. . Nuestro injusto silencio ha sido causa de este civil motín, y atrevimiento, pues ha diez y ocho años que con pausa Reinamos ambos del echar por tierra la será infame, que esa aftenta causa: pero pues tal maldad su celo encierra por Apolo le juro que no deje ninguno vivo mi sangrienta guerra. Muera, por más que Cristo le aconseje siga su bando, tan nocivo pueblo. Contra quien nuestro Imperio se apareje. Desde hoy a Roma de valor despueblo Romanos fuertes por haceros muros de la ley que primero sigo, y pueblo, que confío seréis todos Ancuros en librar vuestra patria, y dar renate al fin que intentan hombres tan perjuros nombraos perfetos del feliz combate en que por todos este agravio vengo contra Cristo; que es quien a Apolo abate vos Decio iréis a España donde tengo lo que perder más temo, y más estimo. Para la Arabia licas os prevengo a Cesarea, a Fabricio os encamino, quedad Simpronio en Roma pues os precia de Sicilia Pascasio sed vecino Pompeyo regirá su patria Grecia vos Raciónaro partiréis a Francia, y vos Leodicio en fin para Suecia, y procurad guardar, bien la observancia de la ley que os dio Apolo por divina. Repartición ha sido de importancia la hecha, Diocleciano, y peregrina, la cual aprueno, sigo, encumbro, alabo, pues mi celo su bien de ella adevina. 1. Todos con un furor por vuestro bravo cumpliremos, o Césares lo dicho. 2. Todos daremos de esta secta cabo poniéndole perpetuo entredicho. Vamos pues a tratar su menoscabo. Y es tan grande mi deseo, Padres, de lo que os suplico, que solo mi gusto aplico a tenerla por trofeo. No menos veis este bien, pues en el libra mi alma, vida, gozo, gloria, y palma, por irme con el también. Mil días ha que os molesto, me deis una hechura suya, para que mi amor concluya sus ganancias tras tal resto. Tomad hija, que ya trato de daros lo que es tan vuestro, y advertid, que es el don nuestro de vuestro Esposo retrato. Que os pusiesen Cristo así mis culpas, y mis ofensas, do espirastes sin defensas para defenderme a mí? Que en Cruz Febo de la gloria os pusieseis por mi amor para hacer como hacedor cielo de mi alma, y su escoria? Mil veces beso estos pies clavados por mi remedio, que es su clavazón el medio, que eslabona mi interes. Es en todo hija Madrona hechura de vuestro Esposo: Ella aumenta mi reposo, ella mi amor galardona. Ella sola es quien me alegra Zocino santo, pues sé, que es el blanco de mi fe aunque esté por mortal negra, Mas si está negro de azotes, es de puro liberal, en quien pues por ti está tal, alma, es bien tus hyerros notes, No tales en quien cual franco quedó negro de tus culpas, que es muy justo que en ti esculpas negro, que es de tu amor blanco, Por ramillete le pon con cuidado, y con desuelo, pues sabes que lo es del cielo encima tu corazón. No le apartes de tu pecho, que es Eliotropio fiel, que busca a quien huye de el en que libra su provecho. Cómo habéis pasado tanto hija, sin venir a vernos? Entre mil suspiros tiernos he vivido; y entre llanto. Porque lo que he estado ausente Padres, de esta soledad, he tenido en la ciudad todo un infierno presente. Que no hallo paz Zocino, ni hallo justo Erfono gusto, sino cuando el yermo gusto, que es el bien que más estimo, Hallo del en cualquier abe ocasión de amar a Dios, pues como sabéis los dos es su canto aquí más suave. Mas las olantas en el crecen, dan las flores más fragrancia, los árboles más ganancia. pues doblado el fruto ofrecen Los aires le purifican, el Sol de espacio le alumbra, el cielo su temple encumbra. sus manjares vivifican, Sus verdes troncos desuelan, acompañan sus arroyos, sirven de albergue sus hoyos, y hasta sus hiernas consuelan. Por no vivir en desierto, harto del dijistes, hija, pues no hay quien su bien colija sino fuere en el experto. Los bienes que el carrea dirá solo quien habita una cueva, o pobre hermita, a quien la virtud arrea Como la de un justo Abel, Ecechiel, lacob, Jedeón, Isac, Tobías, Sansón, Jonas, Avacuc, Daniel. Y un milagroso Bautista, cuya soledad fue tanta, que su muchedumbre espanta a los de esta santa lista. En la cual con gloria enlisto por lo mucho que la amó todo el tiempo que vivió nuestro buen Redentor Cristo. Y en conclusión en abono del desierto a quien sublimo podrá hablar algo Zocimo, con el Religioso Erfono. En el yermo reverencio la esperanza, y caridad: penitencia, castidad, llanto, soledad, silencio. Mar sedumbre, devoción, seguridad, obedencia, lágrimas, verdad, paciencia, modestia, muerte, oración. Vigilias, celo, pobreza, diciplina, y temor, liberalidad, amor, mortificación, limpieza. Tranquilidad, menosprecio, paz, contemplación, trabajos, ayunos, prudencia, andrajos, y la fe que es de más precio. Aquí se huye la protervia, la envidia, pereza, y gula, la falsedad del que adula, el rigor, ocio, y soberbia. La cólera, enojo, furia, venganza, crueldad, mentira, agravios, peligros, ira, disolución, y lujuria. Hurtos, odios, traiciones, maldad, engaño, y malicia, cuya raiz es la avaricia, y riego las ambiciones. Ese bien que gozáis todos, padres, codicio infinito. Como el mundo es un Egipto, cansa al justo de mil modos. Qué os persuade vuestro tío? Como Dios su luz le niega: quiere que siga cual ciega, su notable desuarío. Tan enemigo, y contrario es de Cristo? Es lo tan grande, que como un fielse desmande en su ofensa es temerario. Gran falta os harán Madrona vuestros padres? Antes poca, pues seguían la ley loca que hoy al impío inficiona. Cómo tanto habéis tardado, en vinir a nuestras cuevas? No son ocasiones nuevas, Padres; quien me lo ha estorbado. Que del riguroso encierro que guardar mi tío me hace la tardanza en volver nace que acrecienta mi destierro, Cuantos son los mandamientos? Cuáles? De la ley de Dios. Diez, que estriban solo en dos como en basas y cimientos. Cuantos son, decí ahora los de la Iglesia? Son cinco. Ver que habléis con tanto ahinco hija, es lo que me enamora. Pues se ve bien la afición con que decís la dotrina: Como a Dios la alma encamina por ella habla el corazón. Qué artículos nos propone la Iglesia para creer? Catorce, cuyo poder al infierno espanto pone. Cuantos pecados destruyen principalmente a la gracia? siete, de cuya desgracia cual muerte los justos huyen. Y con razón no pequeña, pues solo pudo ser medio la de Dios de su remedio según la fe santa enseña. Bien en los avisos nuestros estáis Madrona hasta aquí? Que mucho los sepa ansí teniendo tan santos maestros. Gente sueña, ay Jesús bueno quién será, quién acá viene? De que es Lino nos previene su rostro afable, y sereno. Oh cómo me huelgo hermanos de que a entrambos juntos hallo cuando no es razón que calle mil sucesos inhumanos. Que es bien les sepáis los dos, pues seguis la ley que sigo de quien quiero que testigo también seáis Madrona vos. Di con brevedad el cuento. Cuenta presto lo que empiezas. A que fin eso enderezas. Al triste amigos, que os cuento. Sacome con prestas alas de este venturoso yermo, la curiosidad que suele formar las del propio viento. Que la fama del triunfo de los Polos del Imperio de los dos Césares digo, los pudo dar al deseo. El cual me sacó como hombre de este valle; y sitio ameno trocando su quieto albergue por un inquieto infierno. Salí de esta humilde celda, que es de mi memoria centro olvidando como flaco mi paz propia, y mi sosiego. Y éntreme confieso, y solo, por Roma, famoso pueblo por sus cercas, plazas, calles, castillos, palacios, templos. Fuime derecho al Capitolio a esperar el triunfo cierto, donde por su gran riqueza hallé un abreviado cielo. Cuyas nubes claras, eran riquísimos terciopelos, brocados, telas, telillas, damascos, tapetes, lienzos. A quien mil crecientes Lunas de divinos rostros bellos, con tanta luz adornaban como al cielo sus luceros, Siendo sus graciosos ojos soles de los pararelos, que alumbraban almas libres y abrasaban libres pechos. Donde vi un solio bellísimo que adornaba su gran medio, cubierto de perlas, y oro, y en el dos ricos a sientos, Estaban las calles todas, tan llenas de forasteros de plumas, galas, y trajes, cual de Jerjes el ejército. Y aguardando un rato breve ohí varios instrumentos de fiesta, unos, por suaves, y otros de guerra, por fieros. Tras quien entraron cautivos Capitanes, caballeros, damas, Reyes, niños, nobles, cargados de plata y hierros, Mil banderas con escudos les seguían de sus Reinos arrastradas por rendidas, y rendidas por esfuerzo. Tras ellas cargados carros, venían de armas, y acero, lanzas, picas, tablachinas, chuzones, adargas, petos, Partezanas, arcos, flechas, golas, grebas, cascos, perros, cuchillas, cuchillos, dagas, corazas, celadas, yelmos. Luego entraron los dos Césares en uno, que con su arreo, competir aquel no puede que alumbra nuestro Emisferio, Al cual tiraban de espacio seis velocísimos ciervos, cuyo concierto no pinto, por ser imposible hacerlo, En la entrada de la plaza en pie todos se pusieron para llegar con más orden al solio que dicho tengo. Esparcido por las calles el triunfo, que quisieron sacrificar a su Apolo con devoción y silencio. Y empezando a hacerlo juntos con almiscle, algalia, incienso, tuvo un infeliz remate por un infeliz agüero. Pues a voces dijo el Ídolo, no esperasen buen suceso jamás las cosas de Roma habiendo Cristianos dentro, Que se pusiesen en armas para su gloria y aumento, y para hacer a la Iglesia juntos guerra a sangre y fuego, Tras lo cual se conjuraron como lobos carniceros todos contra las ovejas del rebaño del Cordero. Y porque el Cristiano Jorge, contradijo a su intento, le llevaron al martirio, o el fue a el, que es lo más cierto. Esta es la tragedia hermanos, que hoy comienza dando esfuerzo a la perfecución decima que hace Roma al Evangelio. Que permita el cielo tal, y que tal rigor consienta? Es que con eso acrecienta Dios de la Iglesia el caudal. Qué permite se publiquen bandos contra su decoro, para que cual fuego al oro trabajos le purifiquen. Mucho siento este trabajo? Infinito lloro el verle. Porque pudieseis creerle, desde Roma Dios me trajo. Si ese intento ha sido el suyo, ya morir por el codicio. De vuestra fe es eso indicio, pues yo de la muerte huyo. Ponga manos luego en cobro huyendo de este peligro: Menos pienso que peligro cuando más peligros cobro. Aunque siento que os partáis, no lo sintáis hija amada, que es forzosa nuestra entrada tras que es hora de que os vais. Cómo pasaré esta ausencia bien, como volváis después, Volveré por mi interes, pues lo es grande esa presencia. Pero a Dios encomendadme Lino, en vuestras oraciones, y para aumentar patrones, en ello Erfono ayudadme. Y haced Zócimo lo propio, Los tres lo haremos de grado. De todos tened cuidado. Ese cuidado me apropio. Y dos santa compañía a gozar de los consuelos. que Dios tras vuestros desuelos, a solas aquí os envía: Mas ay que la noche viene y estoy de la ciudad lejos, caminemos pies perplejos, que aquí el caminar conviene. Ayudadme Esposo amado, pues la luz del Sol me deja, que un flaco temor me aqueja por hallarme en despoblado. Y pues flaca, aún me animo, confiada en vuestra ayuda, suplícoos mi bien me acuda vuestra diestra a quien me arrimo. ̱en , Yo mi Madrona que soy quien hasta al infierno asalta, ni te he hecho, ni haré falta, pues contigo siempre estoy. Que para poder hacerlo, como verdadero amigo. de tus culpas al castigo, me entregué sin merecerlo. Mira bien cual me dejaron, los desconciertos de Adan, que hube de entrar per afán al cielo que ellos cerraron. En esta presencia nota mis penas, y mi dolor, hacienda con que mi amor dulce Esposa a ti te dota. Y así morirás de azotes. muerte, que darán a tu alma paz, descanso, gloria, y palma, para que en tú dote escotes. Anímate para el trago que de mi caliz te ofrezco, adve tiendo es el refresco, con que acá a mis hijos pago. Luz, y Esposo, a quien adoro ese paso detened, pues me ofrece esa merced del cielo, el mayor tesero. Parad un poco ese paso, mas no hay quien al Sol resista de esa soberana vista con cuyo calor me abraso. Por vos moriré contenta pues por mi primero vos, distes la vida mi Dios con dolor, afán, y afrenta. Y digo que te recibo, ya con gusto en mi servicio. Das de tu nobleza indicio hoy con tan noble recibo. Quieres servirme hasta Grecia! Hasta Grecia, y toda Armenia. Paso, porque la Efigenia veo que mi amor más precia. la Has el triunfo visto a caso, (. de los Césares, Madrona! He visto la Real persona de quien se hace mayor caso. No ha sido famosa entrada? Tan famosa, que en ser tal, conozco bien el caudal de la victoria alcanzada. Hasles mirado deespacio! Deespacio, señor le he visto, digo a mi Redentor Cristo, - Y a pues quedan en Palacio. (te. Reconoce ese criado que en casa a servir nos entra: Buena amigo es la encuentra, Tu dicha estará a mi lado. Soy tu siervo, y juntamente Madrona lo seré vuestro, Tú serás amigo nuestro, siendo fiel y diligente. A serlo me ofrezco en todo. Madrona a Grecia volvemos. Luego a Luego partiremos. Con tu gusto me acomodo. Pero a que tan presto partes? Entrémonos porque en casa te contaré lo que pasa. Vamos. Yo voy tras tus partes.
JORNADA SEGUNDA
Que eso pasa del galán, que tal treta conmigo usa pues no ha de valer excusa: para excusar su desmán. Mas dime es la niña hermosa. Es tan hermosa que entiendo, que en llamarla humana ofendo a su beldad milagrosa. Tiene unos ojos tan bellos, que según rayos despiden, los que el Sol arroja miden de quien son impresos sellos. La boca es un rosicler, que al rubio coral afrenta, pues su color ella aumenta como el Sol lo suele hacer. Los dientes son perlas chicas del nácar de sus dos labios encendidos, chicos, sabios, y por su ambar de olor ricos. Sus mejillas son señora un crepúsculo bordado, de tal vanco, y encarnado, que desprecia el de la Aurora. Su nariz es un jazmín menudo, oloroso, y blanco, y tal, que es del amor blanco, y de sus saetas fin. Suyas dije, erré sin falta, pues de ella las corbas cejas, son quien causa tiernas quejas en las almas que el asalta. Su cuello es un alabastro plus ultra de tal belleza, cuya gracia, y sutileza vence al más lucido Astro. Son sus manos ricas planchas de plata lucida, y terza, vive Diosas en la fuerza perferas por no ser anchas. Lo demás el sabio Apeles dibuje que tal la hizo, que con ella satisfizo su potencia, y sus pinceles, Bien encarecidas tienes sus partes, y según ellas será Sol de las más bellas. Eso afirmo. Eso mantienes? Sí, porque es Plautilla, tal esta Madrona que alabo, que si de alabarla acabo, es porque la alabo mal. Mal la alabo con mi lengua, que es torpe, y ella divina, y fiendo tan peregrina, nelengua sus gracias mengua. De dónde es? De esta ciudad. Tiene padres? Ni parientes. Tanto siendo pobre, sientes de sus partes, y bondad. Sí, que aunque es pobre, estoy cierto ques roble, y a quien lo es, ni polreza ni interes, harán hacer desconcierto. Es la pobreza gran toque para hermosura sin guarda. La nobleza es quien la guarda pues no hay vicio al cual no apo- Cómo si es, así no apoca (que el amor de Jofrericio? Pues el ser amada es vicio. Sufrirlo a vicio provoca. Ella le habla, porque vino remitida a el de Roma. Ya recrece mi carcoma, bajo ya de celos desatino. Quién se la remitió a él? Pompeyo su tío de ella. A él viene la doncella? Sí, que fue su amigo fiel, Y murió viniendo acá pro Procónsul de Cristianos. Ella a fe dio en buenas manos. Bien donde quiera le irá. Cuánto ha, di, que la conoces? Dias ha. Venistes juntos? Si venimos. Mis barruntos ya son verdades atroces, Y en qué piensa di ocuparla? Que le dijo soy testigo había de estar contigo. Para servirme, o guardarla Para lo que tu mandares, que pues en él tanto mandas, que como cera le ablandas no hay porque en eso repares. Quédate en ese aposento mientras concierto tu amparo. Harelo que no reparo en puesto, lugar, ni asiento. Con la gente que ahí queda podrás hablar entre tanto. Con el Espíritu santo hablaré que mi alma ospeda . Oh bien que busco por propio! Oh mal, que por fácil huyo! Luz que adoro. Paz que arguyo. Prenda mía. Dueño impropio. e Gifra de beldad y gracias, cómo os halle tan sola? Es que mi amor enarbola su fe contra tus desgracias. Enárbolo el estandarte de mi cólera con furia, traidor hoy contra una injuria de quien soy todo, y tu parte, Qué dices Plautilla hermosa sosiega la voz, y escucha. Por ser mi paciencia mucha si falso tu fe alevosa. Oye mi bien que me ofendes Es en el cuerpo esta ofensa, mas tú, con la tuya intensa hasta el alma humilde enciendes, Ay celos más ignorantes basta que la viuda rabia . pero su furor y rabia son a mi fin importantes, Qué gustará que yo goce de quien ella celos pide pues donde el amor preside ningún yerro se conoce. De eso solo es la cuestión? Si que como amor es niño forma quejas y cariño de cualquier leve ocasión. Pues para descargo mío esa carta quiero diga lo infinito que me obliga a que la ampare su tío. Venga, que es bien averigue, galán, vuestro trato doble. No basta que como noble, dulce prenda, lo atestigue. Quedaste, Antonino, o partes. Quédome que esta es gran tierra No te parece que en cierra mi Plautilla graves partes. Con razón en ellas fundas el premio de tu valor. Hasta su cielo halla amor envuelto en aquellas fundas. Pero para que dé cuenta a este asombro de Tesalía de esta venida de Italia largamente me le cuenta. Con la Madrona que amparas señor, a esta ciudad vine sirviendo de fiel criado aquien por ella te escribe. Al cual después que los Césares con pompa y gloria increible triunfando en Roma entraron, crudad que al Imperio rige. Eligieron por Procónsul de este Reino, y sus confines para aumentar su Corona con tan valeroso Áquiles. Que el valor del gran Pompeyo sus hazañas invencibles su celo para con Júpiter contra Cristo sus ardides. Su prudencio en el gobierno, y su astucia en los motines fiar le pudieron tanto a pesar de pechos viles. Bien la carta te disculpa. Verás, que es lo que te dije mi bien verdad, y que es justo, que más de mi fe te fíes. Ya me aseguro algún poco Mas tú que es lo que le dices Dice lo que más me abona en la historia que repites. Volviendo al cuento señores, digo, que a este Reino insigne pera el fin dicho veniamos desde el celebrado Tibre Pero como siempre asales como ladrón invencible la muerte tirana en obras, pues no las hay que la obliguen: En la mitad del camine con una efimera horrible asalta los años tiernos de tan sabio y noble Ulises, El cual viéndose apretado, y siendo de su fin lince para aliviar sus cuidados determinó de escribirte. Tras lo cual nombro tu nombre, y a los pulsos juveniles tan flacos que hablando a voces apenas pudo sentirse. Porque con hundidos ojos sus afiladas narices las ventanas francas dieron a mortales Alguaciles. Con las ansias pues que pinto escribió la que leiste para encargarte por ella la prenda que es justo estimes, Qués la Madrona discreta cuyos años infelices se entregan a tu servicio desde hoy con aziagos fines. Y encargome a mí el traerla muriendo cual dulce cisne cantando tus alabanzas, cosa que es razón te obligue, Y pues yo cual leal criado con su testamento triste trayéndola he ya cumplido, cumple tú le que te pide. Estarás mi bien contenta de ver la razón que tengo cuando el acudir prevengo a prenda que está a mi cuenta. Buena la darás sin dúla de una niña sola y bella? Por mí la darás tu de ella. Si daré, si es sin tu ayuda. Satisfaces ya tus celos. Satisfárelos si está conmigo contino acá a costa de mis desuelos. Digo que estará contigo, y si gustas de esta casa. tú también. . De merced pasa, señor la que usas consigo. Porque el servirte me sobra por tu valor, y también, porque creo me irá bien pues mi fe un Pompeyo cobra. Que el servir a quien en muerte él tanto mostró estimar no me puede mal estar. Que soy un Pompeyo advierte Y así quiero que al fervicio. acudas de mi Plautilla, que también entra a servilla. hoy Madrona. Habláis de vicio? Entre esa Madrona ya, que ha de ser incendio y pena como milagrosa Elena de la. Troya que en mí está: Di amigo cómo te llamas? Antonino. Haz luego entre, que ahí fuera aguarda. Encuentre al entrar acá mil llamas: Llamas, la que llamas trae, que aprisa llaman mi muerte llamas la abrasen de suerte, que no acierte a entra. Ya cae. Ya tu maldición la alcanza. Jesus valedme. Qué nombre nombráis Madrona. Es bien nombre el de quien es mi esperanza. Aunque el rostro tiene honesto su honestidad me exáspera. Enamorará a quien quiera. Llega acá Madrona presto, Y conoce por señora a la que lo es del alma, cuyas ansias sola calma. Su sierna soy desde ahora. Servirasla, como a mí; que en hacerlo en fin me obligas, En nada me desobligas, mas que en obligarla ansí. Que te obedezca le encargo A mi cargo está el hacerlo. Como en el mío el quererlo. Sois en el querer muy largo, Cómo celosa te dejo, para que te desfogues largo. Pues celosa poco valgo déjame con este dejo. Yr te puedes, que a Madrona examinaré de espacio. Cómo te espacies me espacio, aunque mi lealtad me abona. No hay que andar más en demandas éntrate Antonino adentro. Ocupando tú mi centro, e. sin razón entrar me mandas. Qué dijiste? Qué obedezco. Oye? . Si oigo. A Jofrericio acompaña. Ese ejercicio me faltaba por refresco. Bien Madrona me pareces así en rostro como en nombre serás mirada de un hombre lo soy, a quien tu aborreces, Mirada soy de quien mira, cual eterno mirador mi fe, lealtad, y amor. Y le aborrezco. Y con ira. A ti que temo le adores aborreceré cual causa. No es mi amor quien tu odio cau sino el que por ciega ignoras. (sa Quieres bien? Quiero infinito. Es géntil hombre el galán? No es gentil, y en él están las gracias que aquí repito. Es hermoso más que el cielo, poderoso cuanto quiere, y quiere tanto que muere de puro amoroso celo. Es con quien ama tan franco, que como a tal le mantiene, y de puro darle viene a quedar por ella en blanco. En sus manos como rico tiene el querer, y el poder dando solos vida y ser para quien el mundo es chico. Alegra con su presencia, y sola su ausencia mata busca a la que es más ingrata, que infinita es su clemencia. Con ser hombre, no es humena su persona, y es tan cierto, que en creerlo solo acierto el bien mismo que le humana. No sin razón celos fundo de quien de mi rabia es molde, yo asiguro que os amorde rapasa, y saque del mundo. Jofrericio es el sujeto Madrona en fin de tu gusto. . Mire señora que es justo, olvidarle te prometo. Que en quererle al cielo ofendes y a quien. Qué dices, a quien. A quién que temas es bien. Ya te entiendo. No me entiendes. Ora pues de la cocina un momento no me salga para que con ella valga lo que más la desatina. Fuego la atormenta el pecho, trate en fuego, y arda tanto la atrevida que a su cuanto sea el cielo bajo trecho. uetozarzas, cambrones, llamas, fuego, reconoció Moisen a Dios, un día, los niños cuando el horno más ardía sintieron su presencia tras su ruego. Cuando sirvió el del cielo de cruel riego a Sodoma tan torpe, cuanto impía al egre el salvo Loth con alegría al miedo de su vista dio sosiego. Y pues Moisén, los niños, y Loth santo entre el incendio, muerte, llamas, humo, os hallaron presente esposo amado. No es bien me ponga esta cocina espanto donde siempre por vos, y en vos presumo poder vencer la muerte, y el pecado. ven hijo y seremos 1. Brava fuerza es la que pasa contra nuestra ley de Cristo. 2. No queda en pie a lo que he visto de Cristiano apenas casa. Temo Arelviga, y no poco no perdamos vida y honra. 1. Morir por la fe es quien honra a los fieles. Padre el coco: No te espantes hijo así, Gentiles son que nos siguen, pues mujer en mi Cristo os per defiendeos mi Dios en mí. (siguen A. 1. Qué gente? 1. Cristranos todos. 2. No sabéis que Tesalonia esa turba Babilonia persigue de varios modos. 3. Confesad negando a Cristo luego aquí Apolo a voces. 2. Por mucho que nos acoces yo por todos te resisto. 1. A la cárcel pues infames. Vamos, que eso pretendemos. P adre, y en hijo causa de que más nos am Las cosas que más me apocan mi Jesús por vos me alluran, y menos veo me entibian cuanto más en esto tocan. Que en la cocina do habito de vuestros consuelos gozo con quien el trabajo es gozo, y sin quien todo es conflito, Que como en cocinas veo, que la comida se guiza doyme en el guizar más prisa para vos mi fe y deseo. Que esta Cruz en que os contemplo como Cordero de Dios veo es asador que a vos os aso para mi ejemplo. De él le tomo esposo y tal, que le adoro y reverencio por quien puso amor silencio a las voces de mi mal. A de casa? Quién vozea? Hay para una vela lumbre? Y es fuerza que más deslumbre esta cuanto más se vea. Digo que la hay para darla quien la pide. Una mujer Entre. Entro a encender. Guardeos Dios. Quiera el guardarla. En endistes mi lenguaje? Sí señora. . No lo soy, sino criada, que estoy engañada con el traje. Pero cómo le entendistes? Tiempo ha que le se decero, porque solo a Dios adoro por la fe. . Do la aprendistes? En esta ciudad confusa. Ay Cristianos? . Y deboros viven por cuevas, y lotos por sobrar quien les acusa. Cómo os llamáis vos? María, y vos? M. Madrona. Y creéis lo que de examen hacéis? Quién no creerá cosa tan pía. Conoceréis si eso sigo en las insigmias que traigo con cuya defensa arraigo fuerzas, gusto, Esposo, abrigo. onozco que ese es mi Dios, y tan mío, que por mí en esa cama dio el sí, que nos desposó a los dos. Oh María, y cuanto esfuerzo me da vuestra santa plática, porque en sin mostráis ser plática, en la se en que más me esfuerzo. Yo Madrona soy quien cobra desde hoy vida en conoceros. Por dechado he de teneros. Por dicípula me sobra. Mas decidme, sois casada? Ni lo soy, ni lo he de ser, y vos soislo? Soy mujes de un Cristiano. Cosa honrada. Eslo bien al presente, por la fe la tengo preso, Esa es gran dicha. Confieso. que mi alma así lo siente. Ay Iglesa alguna acaso do pueda acudir a Misa? Aila, pero hay quien avisa al Cónsul a cada paso. Con todo acudid conmigo por mostrármela siquiera, allá os ruego. . No me altera el peligro del castigo. de suerte que el irme impida con vos mañana a las diez. Ma Dáis María de esta vez a mi alma nueva vida: Con tal bien, mas porque temo a mi dueña, tomad luz. Permitidme que esa cruz adore antes, que es mi extremo, Él con que la besáis muestra vuestro gusto. Es mi remedio. Adiós, de mi paz medio. Adios, de mi fe maestra. Bien vais pensamientos míos. al blanco que es razón ir animo para sufrir los vecinos desvaríos. Sed Águila en vista; y vuelo, pues voláis a prisa al nido do vuestra codicia anido por ver que es nido del cielo. En que entiendes tan ociosa. no hay que hacer en la cocina? Daba lumbre a la vecina. Bien puedes darla alevosa. Deshonesta, ya entretienes los vecinos que aquí asoman, buen ejemplo de ti toman cuando libre los detienes. Hacias algún concierto, o dabasle algún recado, para el falso enamorado. de mi fe contrario cierto. Lumbre dabas, y ojalar que la de tus ojos dieras, porque sin ella estuvieras hecha su Cupida ya. Tanto su talle te agrada? mas no es mucho que en su talle: como yo su alivio halle tu memoria enamorada. Qués Sol él, y tú su estrella, y yo su menguante Luna mas si en ti su luz aduna, que mucho esté yo sin ella. Soy flor, pero en vituperio, pues me marchita la ausencia de mi Sol, cuya presencia. busca en ti nuevo Emisferio. Deja señora ejas quejas, que te quejas con desdén, y conozco que de quien mas te ofendas, no te quejas. Sigue la virtud, y olvida el pecado que te estraga, pues el vicio siempre halaga para ser nuestro homicida. Deja a Jofrericio, y sigue la castidad, vive honesta, mira que el pecado cuesta, y que la maldad persigue. Mira que acaba la culpa, y que la bondad conserva, ques la lujuria proterva, y que nada la disculpa. Mira que ofendes a Dios, y con él tu propia honra, que ese intento es tu deshonran por serlo de aquestos dos. A que Dios ofendo, loca en amar lo que tú quieres no amó Apolo a mil mujeres, que blasfema tu vil boca. Júpiter, Saturno, Marte, Venus, Juno, y otras muchas, amor con divinas luchas. no les tuvo de su parte? Cuantos tú; y otres, llamaron Dioses, aunque mil han sido, son diguos de eterno olvido, pues que cual bestias trataron. No son Dioses si no bestias hombres licios, y tan malos, que con sus torpes regalos han dañado e mil modestias. Solo un Dios hay en el cialo junto a quien cuanto hay se humilla a este es bien amar Plautilla, y no amarte, ni al de Delo. Mi amor se ocupa en él solo, si le ofendo, a mí me injurio, que es mi Marte, y mi Mercurio, y mi soberano Apolo. Nacio por mí en un portal, de quien fue Virgen y Madre siempre tuvo inmortal padre, y después Madre mortal. Murió por mí en un madero por nacer de otro mi muerte dando de una misma suerte tal paga a tal deuda el cero. Aqueste es mi dulce Cristo, mi Jesús, mi bien, mi Esposo, mi paz, mi amor, mi reposo, en cuya lista me enlisto. Hay maldad que iguale a esta, que esa loca ley abonas, acabaré mil Madronas, en ti, por tal vil respuesta. Qué Cristiana eres? . Indigna soy de serlo, pero soilo. Cortárete el cuello . Doilo desde luego, eso te indigna. Éntrate al momento, y teme, que te ha de acabar mi furia. Mas temo que tu lujuria para siempre no te queme. . Este monstruo de belleza, Este asombro de mortales, acrecienta más mis males, y aumenta más mi braveza. Celos son quien me hace guerra, viendo su beldad extraña, de quien soy cobarde araña pues labro lo que me encierra. Labro en su modestia grande, y es con quien más me conlume: pues presumo, y no presume mas muera antes no se ablande. A puros azotes juzga, que la acabe de una vez amor que es severo Juez del rigor que me sojuzga. Acá Jofrericio entra. Entre y verá cual estoy. A Apolo mil gracias doy de que mi alma en ti encuentra, Porque en ti la luz encuentro con que él los Cielos dora, y la con quien atesora el oro que esconde el centro. Esa retórica amigo para Madrona se guarde. Que en tu alma aún hoy arde ese desdén enemigo. Héchala de casa luego, dije de casa: del orbe, o en el mar, pues cuanto hay sorbe, que la se pultes te ruego. pues conozco cuando miro mi bien tus ojos con ira, que conmigo amor le ahira, porque en sufriria te ahiro. Bueno es eso si tan prudente la niña que claro a dicho por su confesión un dicho tan. . Que tan. tan insolente, Qué Cristrana dice que es, y por Cristiana se tiene. Qué a parar en eso viene? qué es la infiel tan descortes? Qué tal sufra, y que tal sepa, y que tal concienta y calle. Obliga mucho su talle, Qué de nuestra ley discrepa? Hola Antonino? . Señor? Al momento. . Paso, que eso es negocio de más peso, y es ofensa de mi honor. Castigarla yo prefendo. Sea con crueldad notable. Cómo no os mostréis afable será el castigo harto horrendo. Yo trataré del remedio. y quedaré satisfecha sin duda de mi sospecha por un cierto y fácil medio. Cómo de mi paz lo sea mi bien a palos matalda. Entremonos. Pues llamalda. Será cuando menos crea. trataré del remedio, En manos de cosarios ver cautiva la prenda a quien el gusto más adora por más que aflija no exáspera el alma, mas de juicio a quien le tiene priva, ver a Madrona, que es del mundo Aurora, del Sol invidia, de la invidia calma la que el amor desalma en poder de una Arpía en traje humano, la cual con celos, y furiosa rabia a su inocencia agravia; pero librarla pienso de su mano, pues en hacerlo mi sosiego gano. C A pesar de su cuidado he de gozar este día de la vista de María, y del concierto pasado. Yr a la Iglesia procuro, ques Palacio de mi Rey, y do se enseña la ley, que es de las virtudes muro. Desuelada, y desvalida este bien busco, y cudicio, que es buscar, de amar indicio, pues quien ama, tarde olvida. Do buena Madrona hermosa. Antonino, a ver mi amor, Si a mí viniera el favor muriera hecho mariposa. Que allegándome a la lumbre de tu beldad como ciego, cual ella, alegre en su fuego diera, aunque más deslumbre. Deja Antonino ese trato, y trata, cual sabio, y cuerdo de mudar tan loco acuerdo. pues con afición te trato. Mil años ha que me cansas, y que te sufro ha mil años. Mas ha que sufro mil daños por ti, y tu jamás te amansas. Trata del remedio, y bien, que te importa, que esos dichos, ni son buenos, ni bien dichos, tras ofenderme también. Sigue a Cristo amigo, y creeme que a quererlo querrás cierto cual lince tú mismo acierto, y si no su furia teme. Has de consentir mi gusto? No gusto de gustos vanos. Son los míos muy enanos para valor tan robusto. Por Esposa te obligaba, y cual fiera me destruyes: Queda loco en paz. Ya huyes, señal que en todo eres brava más seguirte quiero espera del alma rigor acerbo, Monstruo del amor, protervo. tu fin razón considera. Muy poco cuidado tengo del bien que a mi alma obliga, pues en busca de mi amiga tan de espacio y tarde vengo. Ya las diez han dado ha rato, y temo Misa topemos si mucho nos detenemos por decirse con recato. Que del Procónsul el miedo los Sacerdotes ahuyenta. Oh como liego contenta. mi María aquí. M. habla quedo. Es hora de ir, o es temprano? Tiempo es de darnos prisa para que topemos Misa. Pues vamos. Dame esa mano. Con otra mujer se parta, parte ado te diere gusto porque en fin seguirte gusto como a todo de esta parte. Parte Madrona que creo, que cuando me faltan pies las olas de amor después hurtará mi fiel deseo. Parte a prisa pues la llevas, que si de ella te doy palma es que te la rinde el alma, porque más palmas le debas Estarás mi bien contenta segura de la verdad piloto de mi lealtad en la pasada tormenta. Y creeros mi bello dueño, que ni en sueños he ofendido tu beldad, por quien me olvido, y por quien mi ser desdeño. Quedo Jofrericio ahora tan cierta de tu valor, que no me enamora amor sino él es quien me mamora: él es quien el fuego aviva, que en mi pecho más se esfuerza del tuyo cobrando fuerza con que al tiempo de ellas priva. Bien pagas mi voluntad. Deudas son que es razón pague. No hay porque el amor se alague, que en mí es ya de tanta edad. Y para cosas de burlas si es con los otros niño. Esas verás escudriño por ver si de mí te burlas. Y para verlo de verás quiero dar en tu presencia a Madrona la sentencia. Mátala al punto, que esperas. Harta tu cólera en ella, huella si gustas su sangre, y aún sí quieres te desangre a Venus, iré por ella. Basta sofrericio, hola, sal Madrona al punto aquí no respondes. . Calla así de miedo viéndose sola. Hola Madrona, a Cristiana, a loca, a rapaza, a necia, por los Dioses que desprecia mis mandatos la liviana. Aguarda, que yo te juro te la traiga a puntillazos. Temo no sea en los brazos por verla en lugar seguro. Oh temo, y barrunto acierto, que le mandarás no asome, porque posesión no tome mi furia en su desconcierto. De casa falta, ella es ida? que huyese la vil de casa? Como nuestra ley traspasa no hay ley que el huir le impida. Pero ella volverá, y si no que jamás vuelva. Un rayo que la resuelva, plegue al cielo adonde está. Ya mi partida se acerca, y la ausencia que te dije, cuya fuerza más me aflige cuando está mi bien más cerca. Que en ausentarte porfías dejándome solo acá? Antonino quedará. Volverás. . Dentro seis días Pues en esta cuadra entremos, que tengo un poco que hablarte, Voy mi Venus. Dulce Marte, sigue. . Sigo tus extremos. No tengo con que págaros tamaña merced María, aunque es deuda aquesta mía, que me obliga a más cansaros. Que pues por vos he gozado de la vista de mi Dios por ir a él, iré por vos cuando apriete su cuidado, De serviros le tendré Madrona en servicios tales. Por suspensión de mis males os procurara mi fe. Quedad con Dios pues os dejo en casa; que yo me voy. Yo cierta de que me estoy, viendo en vos como en espejo. El Sol mirado, deslumbra: El fuego tocado quema, no hay amante que no tema donde está la luz alumbra, por fuerte el viento se encumbra la paz da honor y gusto, y pues yo en mi Cristo gusto de sol, suego, luz, y amor, viento, paz, gusto, y honor, mi gusto en servirle ajusto. Aquí estás traidora aleve? de do vienes? . De buscar a quien no sabes hallar por cegarte un gusto aleve. Pues yo haré no busques más a quien buscas fin mi orden. Oprimiré su desorden si de ello el cargo me das. Que pues me aborrece tanto, tanto a aborrecerla empiezo, que seré fiero Rebezo a su cocodrillo llanto. A buen punto aquí has llegado en esa cueva la encierra, para que pues me hace guerra se la haga mi cuidado. Do la azutaras tan recio atada a un banco, o poste, que su sangre pague el coste de mi enojo, y tu desprecio, . Contenta mi Dios aguardo el rigor de este tormento. el dártele es mi contento. Y así a prisa que ya tardo, Y así ay Será peste el rigor, que ado se asienta es por quedarse para siempre fijo, será de fieras cueva, y escondrijo, quien por solo dañar siempre revienta, Será infierno quien mata, y atormenta a los que viven con morir prolijo, será rabia quien pudre el regocijo, y aviva el odio, furia, mal, y afrenta. Nieve será, quien como nieve enfría, fuego será, quien como fuego quema, será locura, quien acaba el seso. Y será en fin tan fiera compañía la de los celos, del amor postema, pues causa aquesto, y más en mí su exceso. Creéis todos la dotrina? 1. Todos la creemos Padre, pues la Iglesia nuestra madre dice que al cielo encamina. Dime tú, en la hostia hay pana 2. No, si no sus accidentes. En eso la verdad sientes, porque sin sujeto están. 3. Es pecado no ohir Misa? si Padre, si fuere fiesta. Esa es Cristiana respuesta, y el cumplir la ley precisa. Hay precepto que nos mande confesar? 4. Si le hay. . Y cuando? 4 Tengo por mí que en pecando. Nadie amigos se desmande. Tened to los atención cuantos son los Sacramentos? Siete, y son los instrumentos, que obran nuestra salvación. Cuántos Dioses hay? Solo uno. Y cuántas personas? Tres. Y Cristo cual de ellas es? Segunda. . Dirá ne alguno, Fue Virgen su Madre? . Fue lo antes, y después del parto. Qué es lo que hago cuando parto la hostia? No se. . Direlo Onid todos: significa los dos pueblos bueno y malo la parte izquierda a este igualo, pues tal lado se le aplica. La diestra se da a los buenos, y esta en dos partes se parte por pertenecer su parte a dos diferentes senas. De la gloria es el mejor, y el otro el del Purgatorio, y que le ay, por fe es notorio, y el negarle es claro error. Entendido este misterio todos respondedme a mí, sois Cristianos? Padre sí, y no serlo es vituperio. Bien medráis de cada día, y huelgo de vuestra medra. Crecemos como la hiedra arrimada a buena guía. Ya que todos Mista ohistes, razón será que os predique? No hay quie eso no os suplique Como pues no lo pedistes. Volved al Templo conmigo, que de grado lo haré hoy, y al cielo mil gracias doy, de que sigáis lo que sigo. 1. En mil rincones y peñas viven los falsos seguros. Qué crescan estos perjuros entre medrosas raseñas. Acabémoslos del todo, pues el Procónsul lo intenta. Ese intento más le afrenta, pues jamás acienrta el modo. 1. Masa este pueblo oye junto, que un Sacerdote maldito la dice en nuestro distrito. Para cogerles os junto. Y procurad maltratarlos si a las manos les tenéis, porque yo como veréis pienso a palos acaballos. Hola, se, mirad que cueva, Entremos de tropel dentro, do si acaso alguno encuentro, haré a Cristo de la nueva. A pérfidos, mueran presto, Julio al Sacerdote enviste. Como un toro se resiste. Qué queréis pueblo molesto? No basta que a Dios Eterno neguéis ciegos la obediencia? Tened locos su presencia, y el castigo de su infierno. (bre. 1. Que el que os dames no os asó De los Dioses renegamos y de nuevo confesamos a Gristo por Dios, y hombre, Vayan a la cárcel, hola? Por dónde? Por allá vayan. Estos miedos la fe ensayan. Cle Pues en ellos se acrisola. Si en tal vil Babilonia, cual la que el alma otrece al mundo ingrato en nuestra Macedonia de la gloria mi Dios hay tal retrato, y cifra tan visible, que tal será su mapa incomprensible, Si solo en vuestro Templo, y en su concierto, y sacros sacrificios, mis males, y ansias templo de sus santos ejercicios, que bien no habrá en la gloria si acá su sombra eleva la memoria. Si el Templo militante suspende el alma entre enemigas olas el gozar del triunfante, que suspensión dará gozado a solas sin la mezcla de miedos, que ofrece el mundo entre dos mil enredos, Permitid que merezca gozar en paz de esa divina Corte, y que la vida ofrezca luego a la muerte para que la acorte, que en fin su largo plazo del gusto es cárcel, y del alma lazo. Una vez ha deshecho los graves que en mí veis vuestro Ángel fuerte; pero como mi pecho libra su bien en la deseada muerte, jamás viviré libre, hasta que de esta vida ella me libre, Acrecentad trabajos, pues lo que sufro, y he sufrido aflojan no despreciéis por bajos pensamientos que tanto me congojan, que pues a vos aspiran el fin más alto dulce esposo miran. Qué luz es esta que veo? que música la que entona? La que las bodas pregona, que desea tu deseo. Estos córdeles desato de tus manos, y de tus pies, que segunda vez cual ves de librarte de ellos trato. Y será esta libertad para la del alma medio, pues dará a tu fin remedio, y motivo a su crueldad. Levántate de ese potro de tu cuerpo fiera cama, que el Esposo que te llama, ya de gloria te hace otro. A gozar del subirás mañana, pero con palma, roto el cuerpo, hermosa el alma, para que merezcas más. Sígueme cándido cedro, rosa bella, hermoso lirio, que se acerca tu martirio, si bien te libró, cual Pedro. Ya de la Prisión te alejo, sin abrir sus viles puertas, y ves las del Templo abiertas, entra en el, que en él te dejo. Dos veces digo que son las que se ha hecho invisible? En tanto es a se terrible, y que causa admiración. La primera hice azotarla, y con atarla rebién no entiendo por donde, o quien pudo luego desatarla. Lo que se es que su huida me pudo un tanto a terar, aunque al fin la vine a hallar en la Iglesia, que atrevida. Pero Antonino mi agravio vengó con azotes dobles. Por tu vida no te dobles, mi bien, que el castigo es sabio, Con todo el rigor remito, que ha tres días que no come. Así es razón se dome quien cometío tal delito. Mas presto tu furia aplacas? pero como eres divina la librea peregrina de clemencia a vista saca. Aquí la encerré, do creo, que estará casi difunta. Sí, que es muy contraria junta hambre y miedo para un Reo. A Madrona? sale fuera? No te mueves? ea asoma? ya la locura te toma? aguarda, villana, espera? Sal al punto, oyes rapaza? Basta que falta otra vez, o es encanto, o es doblez, o algún Dédalo esta traza. Déjame salir que el vuelo, de mi cólera y sus alas, la sacarán de las salas de Apolo, si está en el cielo. No habrá centro que la esconda, que en saber huyó en tu agravio, con que el orbe entero ronda, y prestarme ha porque la halle hasta sus hermosos ojos, y aún serán cortos despojos en servicio de ese talle. De donde Antonino vienes, cuando Madrona nos pierde? Grita más por que recuerde. A Antonino? oyes? qué tienes? Has visto a Madrona? He visto, en ella mi infierno y muerte. Qué falta de casa advierte. Estará en la de Calixto. Sabes de ella? Abrase huido tercera vez en el Templo, do será Diana en ejemplo, y Aretusa en el olvido. Que a Cristo por Dios confiesa cosa que su tío a Dias, le impidia por mil vias viéndola en eso traviesa. Y castígola sobre ello, pero es idrá esa ley falsa, que al mismo compás se ensalza, que le van cortando el cuello. Y es ley que por ella en Roma no penséis que me lo forje, alegre murió don Jorje por ser tal que el juicio toma. Y si no es que la acabéis, supuesto que se depraba del modo que a mí me acaba, que os acabe no dudéis, Enamorado confieso, que hasta ahora la he seguido, porque su beldad ha sido quien me robó en Roma el seso. Do tras decirle ternuras, que a un mármol hicieran cera como si mi rayo fuera abrazo mis verás puras. Y aquí hecho un alabastro, he sutrido injurias de ella sin hallar jamás en ella de correspondencia rastro. Del Templo de su vil ley jamás un punto se aparta, porque nunca a necios harta, ley que no conoce a Rey. Vamos los dos a buscarla Antonino, que me afrento, que ella se busque el tormento, que a la postre ha de acabarle, Id, y traédmela delante, que con uñas, vista, y dientes verán sus hierros patentes en mi cólera un gigante. Vamos, que de ira no enjugo los ojos por la tardanza. Ya el amor mudo en venganza, y él ha de ser su verdugo. Y tan presto mi María, que del cielo tengo aviso, moriré como te aniso sin falta alguna este día. Que quien me libró cual fuerte dos veces de la prisión me lo ha dicho. M En conclusión, que se acerca ya tu muerte? Que ya tu gloria le acerca? Que tu bien tardara poco? es posible que aquí toca lo que está de Dios tan cerca? No me olvides pues me debes en voluntad infinito. A las obras me remito a que lo que te amo pruebes. Mas del templo que frecuentas mi María el Cielo escala poreue es de él la Iglesia escala. Quién viene? Estemos atentas. Las dos conso ves están, y Madrona esta sin mante; Tirale Antonino un canto de sus yerros propio iman. Oh sucia, loca, atrevida! hechicera, infame, aleve, Circe, que hasta al Sol se atreve, de los Dioses, homicida. Qué ley? qué Dios? o que Cristo colgado de un triste palo buscas? . Busco a que en igualo con el premio que conodisto. Cierra la boca, y reniega de ese vil Dios enclavado. Quién le enclavó fue el pecado lofrericio que te ciega. Lo que más vale se guarda lo buscado, es de importancia, el bien, tiene repugnancia a los malos acobarda: lo provechoso se aguarda, quien sabe de oro, le aprecia, y pues, cielo, y suelo es precia, y busca como tasoro, con razón Madrona adoro se que tal rigor desprecia. Ya te traigo mi Plautilla esta vil, su intento ataja. Como a bárbaro la ultraja la boca le desportilla. Decid dama enamorada de un hombre, aunque no Gentil, donde está el poder sutil de su fuerza, y de su espada. Donde su amor y clemencia liberalidad y brío su hermosura, su atavio su celo, su fe, presencia, Para que con ella pláticas. sino entrégala a Antonino: Sí, que en mí su desatino no hallará manos flemáticas. Toma, y sácale de aquí, y a azotes luego le acaba: Entre que si ayer fue pava, ya es Corneja de un neblí. Él la matará barrunto mi bien como ella merece. Sí, porque un desprecio ofrece nueva furia cada punto, Y como ella con rigor le trató, como él a dicho: ha de su afición desdicho, y su amor vuelto en furor. Desnudese, y no replique, es, a prisa, que solloza, bien sus duelos arreboza con su cara de alfanque. A su Cristo se encomiende, y paciencia . Ya le llamo, Jesús? . No siente el reclamo o su lenguaje no entiende, Mi Jesús, y mi reposo ayundadme en este trance, A fe que ha echado buen lance mi Reina con tal Esposo. Que brávamente la azota. La furia en desdenes funda: Engendra rabia iracunda un desprecio se alborota. Porque como amor es fuego, y el fuego en la competencia mas apura la violencia del contrario, y recio ruego. Así el olvidado amante cuando a su fuego halla encuentro atropellará hasta al centro si el centro tiene delante. Que es el amor tan furioso, que cualquier contrario agrava, A la vil sin duda acaba castigo tan riguroso. Yo aseguro que de tal, que su falsa ley olvide. El castigó aqueso pide. Buscó a Cristo por su máí, Jesús, Jesús. Bravo estruendo. Valedme mi Redentor, que en vuestras manos señor, ya mi espíritu encomiendo. A Júpiter sacrosanto, a que muero Jofrericio por tu loco sacrificio. Qué es esto, de que me espanto? A ver lo que pasa parto. Vete, que temblando quedo, mas, hay triste, que vil miedo me cerca, de aquí me aparto. Murró Madrona, y tras ella Amonino queda muerto, y hasla a mí tu desconcierto hoy Plaucilla me atropella. Con cuidado, y con deseo, con alegría, y tristeza, con esfuerzo, y con flaqueza esta vil casa rodeo. Con mil imposibles lucho, hasta saber de Madrona, si su dueña la aprisiona, pero, que música escucho? Que voces oigo del cielo dónde estás Madrona amiga? Mas porque el cielo lo diga sus voces paran al suelo. Ya lo dice su asonancia, y sus quiebros celestiales, ya tú misma das señales contigo de tu ganancia. Ya veo Madrona, dices con el cuerpo que me muestras, que él tiene las llaves maestra s esa ró y0 Ay cielo que fiero encuentro, pues dio en Jofrericio el rayo: Mas hay que cruel desmayo, sin duda me traga el centro. del bien a quien ya bendices. En estas rondas contemplo tu fe, tu virtud, tu historia, tu premio, tu amor, tu gloria, mi santa, mi vida, y mi ejemplo. Mas di, como tal tesoro se dejaron en la calle si es porque en mi bien le hallé tu favor y cuerpo adoro. Solo Dios sabe su estima, y así es bien pues la conoce, porque el mundo no le goce le de guardas como a mina, Como a tal te guardaré, y porque estés más oculta. en mi casa te sepulta, hoy mi devoción, y fe. la dirales mir.
JORNADA TERCERA
Háganse fiestas por mi bella prenda, que son divinas las de mi Celinda, pues no hay Planeta a quien cual Sol no encienda ni incendio se halla a quien su luz no rinda. A puro fuego el cielo se suspenda, cuando en mi Barcelona se avecinda, que me la da la antigua Tez en precio del amor grande, con que el suyo precio. No se hayan visto en su Palacio fiestas zambras, encamizadas, juegos, cañas, plazas tan ricas, calles tan compuestas, tan gran valor, tan celebres marañas: Ni grandezas en fin que igualen a estas, porque a mi amor igualen mis hazañas, pues de ochenta y cuatro años que ha que es nuestro este gran Reino, la potencia hoy muestro. El año fierecientos diez y siete nos dio de Barcelona la victoria el cielo, y hoy en ella me promete por mi Celinda nuevo aumento, y gloria: Con que de mi poder fío sujete nuevas Provincias con feliz memoria, que pues me ha dado el cielo su retrato por él, y en él, a todo el suelo abato. Prenen Celín las fiestas, que te encargo el cargo de ellas, para mayor pompa. Por ti señor su traza tomo a cargo. Haz que su fama aquesos aires rompa: Y tú a Celinda Izquiel con paso largo al jardín trae para que interrompa la pretensión de rosas y azucenas otros tres loro, co con sus mejillas de su esmalte llenas. Que os parece a vosotros de las gracias de quien de las del cielo es claro objeto. Que con sus gracias muestra mil desgracias en quien desgracias es mayor sujeto. Con ella a toda Barcelona más agracias, pues ha de acrecentar más su respeto. Yo la respeto, pues en mi alma Reina por mi mujer. Y los demás por Reina. Que haces Gamir fuerte a quien la Parca del Reino, y vida corta el irágil hilo, que un Ludóvico como rayo abarca la lanza, de tus gracias hecho Milo: y haciendo gente en toda la Camara con furia rata, y singular estilo desde el castillo insigne de Terraza, hasta a las nubes bárbaro amenaza. El Rey Addo en Nárbona queda preso, y este Reino sin Rey, pues él le falta. No falta perro donde está mi exceso. Fa te, o no falte a la tu fuerza asalta: y pronóstica mísero suceso estar de prevención la ciudad falta. Yo prevendré en horror del enemigo mi mayor gloria, y su mayor castigo. A la arma aprisa prevenid las armas Arabes fuertes contra aqueste Pio. Porque a Gamir de tu furor nos armas? Por ser de un Magno el enemigo brío: Prevenid picas, lanzas, y visarmas, flechas, arcos, y alfanjes, porque fío en ellas, solo pues el cielo mismo nos amenaza con el Cristianismo, Salid a prisa fuertes Albenzaides, Zaros, Ametes, Dauros, y Gomeles, Cegries, Tarfes, Doralices, Zaides, Dragutes, Reduaces. Doraiceles, Gazules, Mazas, Celios, Borazaides, Dalifes, Bencerrajes, y Donceles, Zartes, Guadairos, Abrahenes, Muzas, Celives, Fatimanes, Abejuzas. A dvertid, que la fama multíplica por mujer, y por fácil lo que explico de la grandeza con que se amplifica con Catalan socorro Ludóvico: y el ser hijo de un Magno certifica lo que de su poder os certifico, que es Frances el, y Catalan el campo, y Magno en todo quien le saca al campo. A ciudad rica, a rica Barcelona, que he de perderte cuando más te estimo. No tema gran Camir tu Real persona, que a defenderla solo yo me animo: Halta Paris ensancha tu Corona ala con la ocasión que aquí sublimo, y temes el perder lo que es tan tuyo? Del Catalán furor mi miedo arguyo. pónganse fuerzas en los baluartes, en los cubos se asienten contrafosos las almenas se guarden por mil partes, ballestas fortifiquen más los fosos: los diques atalayen fuertes Martes, y las trincheas Hércules famosos todo se apreste en fin, que es Cataluña infierno fiero si la lanza empuña. Valeroso Gamir el miedo pierde, ques mozo Ludóvico: y quien le sigue gente conarde. Cómo no recuerde será cobarde. Nada hay que la obligue. No el áspid con tal furia el tronco muerde como el Catalan ánimo persigue, que por eso les llaman Catalanes, ques por ser en las armas fuertes canes. O mi Gamir sosiego de este pecho, y de su llama celestial sosiego. A Marte dulce prenda ahora pecho, nieve que templa de mi amor el fuego. No me llamáis? . Si llamo, más sospeche que más me llama mi desasosiego. Adónde vais? qué ese desdén me atierra? nia en vos mi guerra. Adónde vay Sigo Celinda mí Hola han Diego, a ti digo, huye, que Mhamer se fue. A lónde partió? . No sé, solo se que le muldigo. Diz que Ludóvico Pio hijo del gran Carlo Magno, cual otro Alejandro Magno. viene con gran poderio. A qué? . A liorar a Barcelona de estos socarrones Moros. O si hurtase sus tesoros. Pues esos Jesús perdona. Es Pio en obras, y nombre. Dios le guarde cual su padre. No hay cosa que más nos cuadre: pues ya no hay a quien no asombre Mas como estarán contentos los Cristianos, que la habitan. De socorro necesitan tras tan prolijos tormentos, Porque ha más de ochenta años, que es de Moros la ciudad. Ganarla ha su Majestad a pesar de los picaños. Yo me quiero hacer soldado, Yo te seguiré. Pues alto, seremos nobles de un salto sin tanto trillo, ni arado. Hola Diego entra en mala hora a trabajar: es hoy fiesta? Ya la conquista se apresta: que es fiesta que me enamora. A la guerra pienso irme, pardiez padre a matar Turcos, y del dar a campos surcos para siempre despedirme. Guarda no te la dé mala, entra, y mira por los bueyes, tu guitón has de ir con Reyes? A todos la guerra iguala. Oh compadre, acá estáis vos? Pues acá estoy, no lo veis. Tecla De mi Pablo Ruiz sabéis? Lleveos el diablo a los dos. Por qué? . Porque él está ahí inquietando a mi Dieguillo. A quién llamo, se, Pablillo, Dieguillo? cl Pablillo. . A mí? Sí, ven presto a llevar leña a vender, mientras Murates falta del pueblo. No trates de oficio que se desdeña. No más ser labrador pobre a la guerra voy, que es bien ser soldado, allá te aben madre con campos pardiobre. Que por tal mi furia pasa? Que estos queden sin castigo? Entra Diego . No te sigo. cla Entra Pablo. No entro en casa. Pardios que han dado comadre en ser soldados los mozos. En aumentarnos sollozos, veo que han dado compadre. Entra Diego en casa al punto. No entrare Dios me es testigo. Tecla Entra Pablo en casa digo no entraré si no es difunto. Dejadme tomar un palo. que yo haré que entren dos locos. No nos haréis con el cocos. la Éntrate enemigo malo, Yo he de ir a la conquista de Barcelona esta vez. cla Hijo alivia mi vejez. Ya estoy escrito en la lista. Entrad pesia a quien os hizo, uno y otro a trabajar, que yo se bien pelear con un palo movedizo. Sin guerra veréis peleo con esas espaldas viles, que ese palo es un Áquiles contra un loco debaneo. Dad compadre un golpe al mío entrad vos también soldado. Oh pesia tal, que me ha dado. Aguardarle es desvarío. C̱ Importa Catalanes valerosos conquistar vuestra insigne Barcelona, y reparar los daños que los Arabes en ochenta años han causado en ella al Rey Addo en Nárbona dejo preso sin quien la tierra no estará guardada; y cuando lo esté mucho, soy el hijo del Magno en fin que conquistó a Gerona, y quien la gran Lerida, y fiel Hüesca con sus comarcas he ganado de ellos, y así mil mundos conquistar pretendo, con lado, y fuerzas de hombres tan valientes, que vuestro bien, mi amor, y el que a la Iglesia cual hijo suyo tengo, me ha tranido a conquistar por Cristo, y por vosotros, ciudad, do siempre ha sido respetado, fin para el cual este castillo ocupo del Moro, azote, y de Tarrasa gloria, que sois los Catalanes lantos Hércules, cual sucesores suyos, pues que la tierra pobláis que el pobló un tiempo de victorias, y así murió peleando rico de ellas su Obispo ilustre don Bernardo Vives. Vivas mil años Príncipe famoso, pio en las obras, y en el celo pio, y pio en fin hasta en el nombre insigne. Qué gente sigue don Juan de Moncada? Urgel, Cerdaña, Rosellón, Ampurias, Empurdan, y Terraza, y aún Girona, da cuanta puede, y con la que de Francia sigue tus lises, es un grueso ejército bastante a conquistar con su osadía toda la Arabia, y la Morisca África. Qué decís don Cotaldo de Centellas? Que las de mi valor sienten la llama, que las llama a su luz: pues si la cobran es por la vuestra en quien sienten los Moros la llama que les llama al centro ardiente del Purgatorio nuestro, y de su infierno. Pocos Centellas como vos mil Troyas abrasar pueden, don Cotaldo fuerte, como experimentó mi padre propio en la conquista insigne de Girona, veinte y tres años ha según mi cuenta do el cielo llovio sangre por tres días, apareciendo en él la cruz sangrienta, que en el Caluario lo quedó de Cristo, por quien sois gloria vos de los Centellas, Y la primera rahiz de ese apellido, después de haberlo sido de los Croos, cual hijo en fin del Duque de Borgoña. Y vos don Juan de Requesens famoso en quien el cielo pobe mil vislumbres de que por vos España verá llenas de riquezas las sienes de sus Príncipes de gloria a Barcelona, a Argel de miedo, de pasmo a Roma, a Nápoles de nombre, a Castilla de honor, de invidia a Francia, de fe a Gravada, a Portugal de lustre, al cerúleo elemento de sosiego, y de maudira fama a todo el mundo, qué decís de la guerra? dad el voto, que en la conquista para quien me animo. Digo Príncipe invicto que me espanto, como al valor de ese poder no rinde por fiel ya Bárcelona sus almenas, de ese el asalto, que es la ciudad vuestra, pues ya esa fe, virtud, renombre, esfuerzo, celo, prudencia, y santidad la rinden. Qué decís vos Rostagno, Conde ilustre. de mi Girona, y su feliz Provincia? Lo mismo afirmo, qué es razón hacerlo. Dad también vuestro voto Bera en esto, Doile aprovando parecer tan justo. Dícenme que hay Cristianos infinitos en vuestra rica patria Barcelona? A las habido siempre con Obispo a pesar de los bárbaros molestos, que son Catalanes tan Católicos, que desde el año undecido en que Cristo subió a los cielos guardan su ley santa, pues ya ese año el raro Teodosio de Barcelona fue primer Prelado, y en ella el mismo año murió martir, después acá siempre ha tenido Iglesia, Sacramentos, Obispo, y muchos fieles, Y quién en ella predicó tan presto? El gran Apostol Galuiano Diego Patrón de Epsaña, y su Custodio cierto amparo suyo, y rayo de los Moros. La invicta Eulalia, honor de Barcelona, y santa Protomartir de España: y el gran Paciano su Pastor divino con victor, Aetio, Lucio, y Severo, Obispos suyos martires, confío, que ayudarán a tan feliz conquista. Tenéis señor de vuestra parte el cielo, Dicen de esta ciudad, qué es antiquísima? Ah dos mil ochocientos y dos años, que se fundó en este de ochocientos. Pues mil seis cientos y setenta y och antes del nacimiento de la vida, que la dio al mundo con su sacra muerte se edificó según aquese computo. Nueve cientos y veinte, y cuatro enteros antes que Roma la fundó el gran Hércules. Hermosa antiguedad, raras grandezas, don Nofre de Alentorn seréis del campo el Sargento mayor desde este día, don Hugo de Pinos, sed vos su Alferez; y a vos don Juan de Requesens nombro Veedor general de nuestro ejercito: los demás Capitanes, que aquí asisten, pues son de mi consejo acudan siempre a dármele cual pide esta jornada. A eso acudiromos como es justo. Y vos Ramón Folch, y de Cardona como Maestro de Campo ved la lista de la gente que sigue aqueste nuestro. A las casas siguientes, sigue mucha por ser de Cataluña los más nobles a la Eril, de Biure, de Cervera, de santa Pan, de Cruilles, de Toralla, de Vallterra, de Pons, de san Clemente, de Mompalan, de Despalan, de Abella, de Rocabertín, Doms, de Sagarriga, de Zuñiga, de Gualbes, de Vallseca, de Pallars, de Queralt, de Repolledo, de Bojadors, de Mompeón, de Jorba, de Burgüues, de Peralta, de Cabrera, de Berberan, de Ones: de Fenollete, de Carros, de Peguera, de Argénsola, de Montolin, de Vilaritg, de Arbeca, de Marles, de Estalrique, de Valdaura, de Salba, de Falco, Relat, Corbera, de Coscón, Ballester, Dusay, de Gualba, de Ceruellón, de Tamarit, de Blanes, de Peñafort, de Rocafort, de Gralla, de Clasquerí, de Meca, de Planella, de Montagur, de Cartellan, de Josa, de Marser, de Aragall, de Vilafranca, de Vilánoba, de olivón, de Albernía, de Aleman, de Cesomes, de Anglasola, de Belloch, de Lupián, de Vallgornera, de Sarrián, de Albert, de Icart, de Malla, de Arméngol, de Copons, de Bas, de oluya, de Bosch, de Guimeran, de Mediona, de Camos, de Águilar, de Mataplana, de Tujent, de Ausias march, de Zarriera, de Monrodón, de Monsonís, de Pradas, de Ortafa, de Lanuza, de Zacosta, de Gilabert, de Scornalbón, de Entenza, de Monbuy, de Altarriba, de Torrelles. de Perellos, de Rajadell, de Juorra, de Forcalquer, de Spes, de Zanoguera, de Desualis, de Coloma, de Aiguabiva, de Claramunt, de Anneto, de Rocaespaña, de Munscor, de Desbrull, de So, de Castro, de Llordar, de Olcinelles, de Besora, de Marquer, de Aimerique, de Ribellas, de Marimón, Gomar, Jordan, Sasala, de Bañuls, de Albanell, Perapertusa, de Querforadar, Lluil, de Zaporterla, de Palafóij, de Casteller, de Danza, de Mayan, Fiballer, Ortiz, Rosanes, de Castelluí, Mónclus, de Peramola, de Artáis, Sacors, Desfar, y de Bellera, sin otras infinitas de importancia que a servirte vienen señor riquísimas de valor, y soldados a su cuenta. Yo la tendré de agradecer su celo: pPero partamos para fin tan santo. Al arma, toquen esas cajas fieras, álcese el campo, y marchen las escuadras. Qué queréis, decí necios? Entrar luego. No hay lugar para hablar hoy con su Alteza, Pues halo de haber juro a mis años. Qué es eso? Dos villanos son que quieren hablar, señor, en tu Real presencia. Entren al punto: Qué queréis amigos? Seguir la guerra. et La malicia dice tino que yo soy Pablo Ruiz. Yo digo bueno. y confiamos de matar más Moros, que piojos mata el muchiller más pobre. Tenéis armas? Muy buenas: yo este palo, con quien más de seis lobos he rendido. Yo este asador que ha asado muchas liebres. Buenos seréis entrambos para el Campo. No, no señor, que de él estamos ahitos. No queréis ser soldados? Sí. Pues digo que en mi Campo os recibo. No queremos más campo pesiatal con su ignorancia. Pues qué queréis, decid? Ser mata moros. Pues en mi Campo ejercitad las manos, He no nos mande por su vida aqueso, que por no ver coyundas, ni azadones me iré al infierno. Y yo a seiscientos limbos. Ellos, señor, son rústicos no poco, y por el Campo entienden su labranza. No amigos; en mi Campo hoy os acepto, pelead bien. Cómo unos bersebues pelearemos por ganar buen nombre. De dónde sois decid? De Villa de asnos. De ellos he visto allá si no me engaño. Oh pesia con el necio majadero. Dejade puesto que es grosero. Partamos puesto que el espacio daña. Tocad las cajas todos, guerra, Guerra. España viva, Viva nuestra España. Viva la santa Ley. Muera la perra. Viva la Fe que al mundo desengaña. Muera la falsa que a la muerte encierra. En bien de Barcelona guerra, estrago. Al arma, Santa Eulalia, Santiago. de . y 1. Confiad nobles Franceses de la consulta el negocio. 1. Por mi Reino y Rey negocio tan divinos intereses: que será merced notable la que se les hará en ello. 1. Ese valor le echa el sello tras ese término afable. Pero aguardad ahí fuera mientras el caso consulto, cuyo fin no dificulto. 2. Si hace quien él si espera. 1. Con celo y amor interno a todos los que aquí asisten, en quien las leyes consisten de este pueblo y su gobierno. Estos Franceses suplican llenos de humildad piadosa digna a no negarles cosa, pues su fe en ella publican, Os sirváis que esta Ciudad les otorgue el cuerpo justo de Madrona, en quien su gusto os, libra su santa piedad. Madrona en la boca tienen, a Madrona solo estiman, solo a Madrona subliman, por Madrona solo vienen, Esto piden, y esto ruegan en nombre de toda Francia, en que solo hacen instancia, y por quien solo navegan. Y así es bien tal merced haga hoy a Francia Tesalonica, pues sabrá dar su Coronica a tal don copiosa paga. Que si solo Dios da un santo, y en ello su poder muestra, hoy el de esta Ciudad muestra tal don mostrará algún tanto. Demás de que muchos quedan en este dichoso suelo, a quien por nuestro consuelo sus sacros templos hospedan, Qué os parece de este voto? 2. Qué darles la Santa es bien. 3. De ese voto soy también. Que se les dé al punto, voto. 5. Digo que es razón el darla. 6. Que se la demos afirmo. 1. Aquesa opinión confirmo. 3. Cristiandad es no negarla. 1. Alabo el celo que escucho: porque si es celo de Griegos rendirse a piadosos ruegos, en este hecho el vuestro es mu- Llamaldes vos Leodocato, (cho. que esta nueva hará su vuelta tan fácil alegre y suelta, cuanto viva de aparato. qu Estos Senadores sabios han dicho un liberal sí, al que buscastes en mí en abriendo yo los labios. La Martir os dan, no escasos de tan divino tesoro, ganando a Grecia el decoro hoy a vuestros dichosos pasos, Llevarla podéis al punto. Pague el cielo merced tal, pues será premio no igual de tal don, aún todo él junto. Agradecémosle tanto, que a ser todo el mundo nuestro fuera corto premio vuestro, y de aqueste Cuerpo santo. 1. En qué le habéis de llevar? En una famosa nave, que por rica será grave, y grave será en pesar. Que si ha de llevar el peso que pesa nuestra afición, decir que en esta ocasión será grave, no es exceso. 1. Pues alto a prevenir vamos nosotros el don divino. Y nosotros el camino del tesoro que heredamos. Escala Izquiel la muralla. y huye del contrario estrago. Oye? Al arma, Santiago. Corre. No hables. Vuela. Calla. Síguelos Calders valiente. Es seguir Sanmanat liebres Su miedo es razón celebres por extraño y diligente. Rendiós infames luego. No será con vida almenos. Bien haréis porque seáis menos en este campo que sigo. Que dos solos se apoderen de dos fuertes Aliatares? Muera, sí, aunque seáis millares estas manos no os rindieren. Quién te metio Diego en guerra? Y a ti, quién te metio Pablo? Metio me en ella el diablo. Y a mí su familia perra. Sigue pontras este risco, no nos tope algún soldado. Sube por estotro lado. De puro miedo me sisco. Con ese temor concluye. Temo mucho de una horca, que el Maestre de Campo ahorca a cualquier soldado que huye. Ay que temo prima Eulira la muerte de mi Albencey no le acabe de este Rey, o la batalla, o la ira. Huye ahora Zeula aprisa que es lo que a tuvida importa. No ver a mi bien la acorta, De entrambos hacen pesquisa, No ves allí dos mil hombres que nos buscan? ello es hecho. De miedo quedo deshecho. Ya se acercan. No me asombres. Mira que hay soldados prima que nos siguen, huye, ven. Mal correré sin mi bien. Teme. El temor más me anima. Bizarras son las dos Galgas, sigámoslas. Después de esto, busquemos primero presto estas rocas, y sus algas. Estos ladrones busquemos. Mira ese lado con tiento, Que albricias dará el Sargento, como vivos los llevemos. Oyes Calders ya los tengo: a cobardes maricones. Matales a mojicones. Así a intentarlo vengo. Pero con ese te aben. Perdón señor Cabo Escuadra. Pues tanto a nuestra hora cuadra ese bien Sanmanar ten Perdone su omnipotencia, y muévale mi aflición: Otórgueme remisión. su plenaría indulgencia. Vaya al Campo el vagamundo, Confiéseme antes le ruego. Hoy cobarde, al Rey le entrego Vamos antes al profundo. Son las nuevas muy a gusto, pues el Papa León Tercero le ha jurado cual refiero por Emperador Augusto. Y hasta al Príncipe Pipino mi mayor hermano, ha dado el Reino de Italia. . Horado es el Reino. . Es peregrino. Y fue la coronación? El día de san Luis. Dioles porque más le deban, sin duda el cielo el patrón. Gana el mundo en que el gran Carlos sea Emperador, y ganan, los de Italia pues se allanan a Príncipe que ha de honrarlos, A buen tiempo entra el presente para librar bien por él. A san Cosme. . A S. Míguel, oíd mi oración ferviente. Está el Capitán ahí? Aquí está. Una razón, decildle oiga. Don Ramón aquí os llaman? A mí? . Sí. Estos son Cardona fuerte los soldados que han huido. Luego amigos sin ruido daldes a los dos la muerte. Llamad al verdugo digo, y decilde que le mando les cuelgue a entrambos. Cuándo? Hágase al punto el castigo. Jesús miserere meí. Misericordia señor. Pedid, y será mejor un Cristo, o un Agnus Deí. Que no hay que rogar sobre esto, Hy triste desuenturado. A soldadesca, ha pecado. Sacádmeles de aquí presto. Con las nuevas más me animo a pretender la victoria, porque con la ajena gloria. mas la mía propia estimo. Por armas mi padre Reina, y pues armas le dan nombre, no es bien su rigor me asombre. en ciudad que es de ellos Reina. Acertado intento es ese, el cerco se aprieta más. Tente diablo adónde vas? He de entrar aunque le pese. Qué es eso? . Soy un soldado señor que traigo un aviso. No te quedes indeciso, di presto lo comenzado. Por un secteto despacho que envió esta Ciudad, no miento, Dios es verdad, túrb de decirlo tengo empacho. Un ejército enemigo. Di necio, pasa adelante. El Rey de Cordoba Avante enviaba en tu castigo. Pues no llega? . En Zaragoza le debarató tu gente. Fue con ánimo? . Excelente, y con notable destroza. Huélgome conozca y vea, que llegados a desmanes, son tigres los Catalanes. En ellos, tu honor pelea. Seguidme comadre Tecla. Sigo compadre Pascual. Adónde va el animal? Mucho pelón se desregla. A quién buscáis hombre honrado? Vese en su callar que es rudo. Basta que el es harto agudo. Qué tenéis? Hable criado. Quién es el Rey? . Él de allí. Qué pedís hombre de bien? Darle al diablo a el también si otra vez me trata así. Él es simple. Qué buscáis? A mi hijo Diego, y esta a su pablo, que le cuesta, ay hijos! De qué lloráis? No hemos de llorar si tiene por soldados nuestros hijos. Estos necios son prolijos. Pues eso es lo que entretiene. Es dispongan sus almas, di tonto Jesús. No puedo. Llegad vos, y decí el Credo, fruto inútil de estas palmas. Y mientras hago este lazo decildle con devoción: Quiero decir la pasión. Presto que se abrevia el plazo. Cuando en la otra vida estés, ruega Pablo a san Pancracio que para morir de espacio me otorgue de vida un mes. Haz tu primero el mensaje que yo aguardaré que bulvas. Almenos justo es me absuelvas Fáltame amigo el coraje. A padre, do estáis ahora. A madre, donde os veré, pues muero: no apriete, ce? Alto aquesa Cruz adora. Vuelvanosles por su vidas Noles conozco. Yo sí. Pues buscaldes por ahí. Vuestra Alteza les despida. Dénosles que los borricos les hallan menos, no poco. Su piedad yo triste invoco, Ya te le dan, que replicas, Di Jesús a prisa luego. Hay hijo de mis entrañas. Mira Tecla que te engañas. Madre? Hijo? Padre? Diego? Son sus hijos decí aquellos? Eso su gozo pregona. Sonlo, que el noble Cardona les colgaba de los cuellos. Por qué? Por haber huido. Bajades que los perdono. Su valor por pio abono, De mi campo los despido, Id por ellos, y llevaldos. De la horca los sacastes. De buena afe los librastes, Daldes luego sendos caldos. Si haremos, porque están de miedo, medio difuntos. Que alegres van los dos juntos. Mil bendiciones te dan, Dense nuevas baterías a la Ciudad. Es invierno. No importa, que mi gobierno ablandar sabrá sus días. Y no pienso alzar el cerco por mucho que se resista, que espero mejor conquista, cuanto más sus muros cerco. Piensa que porque ha dos años, que el nuestro dura me aflijo, sin ver que me regocijo mas con militares daños? Éntrate tras mí que aviso, Sigo tus pasos turbado. Aqueste Moro ha llegado señor aquí de improviso. Qué pides, o a qué veniste? De parte de Barcelona, vengo a tu Real persona, porque en ti su bien consiste. Y así ella en mi terneza con Gamir su Rey y mío, la recibas como pio, a partido, pues se entrega. Que tal valor, y tu estrago, tu prudencia, su injusticia: tu industria, su codicia, tu poder, su fin aciago. Tu prevención, su flaqueza, tu gobierno, su porfía, tu valor, su cobardía, tu paciencia, su extrañeza. Te dan de los combatidos por faltos de todo bien, la Ciudad, y parabién con los siguientes partidos. Que de tus armas molestos, las personas salgan libres, y que la hacienda les libres, que podrán sacar a cuestas. Que salgan de la Ciudad, que te entregará en fin todos para donde, y con los modos que pide la libertad. Ese entrego suyo escucho, pero consultarlo quiero. Su respuesta aguarda. Espero. Espera, que pides mucho Que os parece Caballero del partido? Es excelente. Yo le apruevo por prudente, aunque nos sobran aceros. Yo admito las treguas luego. Que se reciban es justo. Muvoto con ese ajusto. A ese parecer me allego. Los partidos se reciban. No se dilate el concierto, que juzgo que este es cierto en quien mil bienes estriban. El acuerdo propio sigo, nobles Catalanes hoy, y así mi palabra doy, por todos; al enemigo. Oyes, mensajero, al punto con mí si a la Ciudad parte, con quien su piedad reparte, todo aqueste Campo junto. Y dile el partido aceta, que la entreguen y la dejen, o se queden; o se alejen solo me quede sujeta. Mas con tal que el Rey no huya sino que por si la entregue, y que a mi presencia llegue, cuando el trato se concluya. Beso tus pies Pio insigne por la merced que nos haces. Para el tiempo de las paces esa humildad se resigne. Parte con la nueva alegre. Alá te guarde mil años gloria de propios y extraños hoy todo Moro se alegre. Prevenir es bien la entrada. Con majestad se ha de hacer Victoria es que vendrá a ser, de mil Romas invidiada. A la Ciudad tu honra asombra siendo de Alarbes desmayo, pues desmaya más que rayo gran Pío sola tu sombra. Triunfo es de vuestra Eulalía, nobles Catalanes este. Cien mil Coronas te apreste Flandes, Francia, España, Italia. Amaina a prisa las velas. 2. Hecha el ferro, el vaupres corta. 3. Las trizas Pierres acorta. 4. Da a la nave el viento espuelas, 1. La entena se quiebra, y parte. 2. La punta del Garces falta. 3. Los brioles hacen falta. 4. Luego Enrique al timón parte, 1. Ayuda cielo, a Patrón! las volinas amontona. 2. Socorro santa Madrona. 3. Ya veo tierra. 4. Confesión. Partamos Celinda mía, que es bien ser los primeros en huir los desafueros de esta infame tiranía. A triste ciudad, cual quedas hecha infierno sin Mahoma por cuya falta en tu toma un tirano dueño heredas. Huye amor, que gente siento. Adonde Gamir iremos. A Fez mi bien caminemos. Hambrienta estoy. ̱ Yo sediento. A reniego del Frances. Yo Camir de lo que ha hecho sar- Harto vida lloro el hecho, y con las verás que ves. Que ha sabido Ludóvico nuestra ausencia, y nos procura. Duro cerco. . Guerra dura, que nos quita un Reino rico. 1. Salta en tierra tú no más. Arnaldo conmigo. Escucha. Mucha gente veo? Es mucha. Mas de mil vienen atrás. 1. Malagro ha sido que atierra, y muestra la santa gusta de esta tierra. . Oh tierra justa mas eres cielo que tierra. Mas eres cielo que puerto de nuestro tesoro y vidas, Mucho Mahoma olvidas nuestro bien en mal tan cierto. Aquí hay ya a quien preguntemos. de la tierra que pisamos, cuya es la tierra en que estamos? Por Alá no lo sabemos. Sola sabemos fue nuestra hasta ahora: 1. Quién sois pues? Moros somos, no lo ves. 2. Ya vuestro talle lo muestra: Qué tierra es esta? no no gruña el galgo: dígalo presto; reniego de su mal gesto, Esta llaman o ataluña; Y este monte? Monjuy que que todo el mar atalaya en defensa de esta playa, quiere más le certifique? 1. Y esta ciudad? Pesia tal es Barcelona la rica, grande ayer, aunque hoy ya chica, 2. Quién la rige? Un sin igual. Así en buscar su interes como en soberbia y esfuerzo de mis bienes fiero cierzo un Príncipe en fin Frances. Un Ludónico, no pio, aunque se lo llama el mundo en quien los agravios fundo de que vengarme confío. 1. Por las señas que estos diero nuestro Príncipe es sin falta, quien a los Moros asalta. 2. Bien claro nos lo dijeron A dichosa navela cielo! como jamár das tormenta tras quien tu piedad no aumenta la bonarza, y el consuelo. Entremos la tierra a prisa. 1. Entremos, que el alma advierto ha de ser muralla fuerte de la santa que la pisa. Que con su Celinda el Rey melaya huido, a Gamir fiero huye bien, que aún espero mostrarte a ser Rey con ley. Rara Bera en edificios es Barcelona, y hermosa. Con todo es más poderosa, que hermosa en sus frontispicio. Es famoso Obispo Umberto del cielo aquesta victoria. De ella él te da la gloria por ser tuyo en fin su acierto. Han faltado Obispos de ella desde su feliz principio? Aunque yo su paz principio alos tenido sin ella. Pues cuarenta y finco han sido mis predecesores santos. Qué es han precedido tantos? Tantos señor he tenido. Ay! glosias? . Tres. . Y son? La mayor de santa Cruz. En ser de Cruz, es de luz su apellido en conelusión, San Miguel es la segunda, y tiene el tercer lugar, santa María del mar. otras dos hoy mi amor funda, Que pues en victorias medro fundar una determino, donde está, san Saturnino, con el nombro de san Pedro. Esta será de Doncellas del Orden de san Benito, cuya virtud resucito en las Monjas de las Puellas, Y de fundar otra guño para san lusto, y Pastor, que mi devoción y amor inostrar gran Pastor es susto. Doite Godo Bera amado por fuerte en cuanto gobierno de Barcelona el gobierno, con título de Gondado: Su primer Gonde serás. Por la merced tus pies beso, Muestra en regirla tu seso. Con el don tú me le das. A mi gusto corresponde en hacer cuanto te encargo, y en mirar Bera que el cargo no es de Rey, si no de Conde. Agradaos vuestra ciudad Catalanes valerosos? Es fuerza estemos gozosos, gozando su libertad. Con ella os daré cual franco a todos títulos nobles, pues se que os les debo dobles. Tu servicio es nuestro blanco Estará aderezado el Templo, decí. Obispo? Y de tus gracias. En el pues hagamos gracias, luego a Dios. Qué raro ejemplo. A darlas a vuestra Eulalía codicio. . Tu esfuerzo mides con tú se cual pio Alcides en bien de toda la Galía. Las que me has de dar recibo; pero ahora con tu campo parte al marítimo campo, que para ello te apercibo. Do Pio hallaras que llega una nave a tomar tierra, que por palma de esta guerra te ofrece una santa Griega. La cuel de mi patria amada viene a ser Patrona ilustre dando con su entrada el lustre debido a tu santa espada. Entrando por gloria tuya aquesta Reliquia grave en una Ftancesa nave cual si fuere nave suya Que Dios que premiar intenta la gloria de esta conquista por tu gente y a tu vista a mi Patria la presenta: Mira si Dios honra a Francia; y si España a Francia debe aunque Españade hará en breve recompensa de importancia. Hoy año ochocientos y uno tu feliora a Barcelona, y hoy tú fe le da a Madrona dos favores de consuno. Saliendo una Reina de ella en cuerpo alma, y nombre blanca que dará a Francia cual franca un san Luis que Reine en ella, y un Ellipe abra tercero cuyo celo y fe exquisita le dará una Margarita, que será de ella lucero. Mas tu pio sin segundo, por Madrona en Monjuique, para que se le dedique Templo, en que la adore el mundo. Labrándole casa en él, y derribando sus mesquitas, la cual servirán servitas tiempo habrá con pecho fiel. mi cuerpo hallará este pueblo, de hoy en setenta y siete años, a quien defiendo en sus daños, desde la gloria que pueblo. Guardando siempre sus muros, cual hija de ellos que soy, que la Martir que entra hoy, guardará sus campos puros. Que el bien de esta Ciudad fragua Dios en darla por defensa, de sus fautos, por quien piensa no negarles jamás agua. Y tras que le dio un Severo, y sun Paciano en quien se alabe le dará un Holaguer grave, y un Cendra que acendre el Clero, y por mejorar su suerte, la palabra el mismo empeña de que le dará una peña, que será en fe peña fuerte. Y será un fuerte Raimundo, que por la divina ley con su capa, un mar, y un Rey, a raya terná en el mundo: Y en fin por riqueza suma veinte santos le promete: y Templos cincuenta y siete, mira que divina suma. Vuelve pues fiel Pio aprisa, id Catalanes con ella: a ver la luciente estrella, que este Horizonte divisa: volved al mar que os da fama, y adorad sus claras olas: pues por olas Españolas. Madrona las busca y ama. Hay más insigne milagro? De tu celo el Cielo gusta. A esta gran Madrona gusta, desde hoy mi amor consagro. Tras la Reliquia salgamos señor, que tu gente sueña. Pues santa Eulalia lo ordena, todos con fiesta partamos. Aquel vuestro señor es. 1. Oh famoso Ludóvico! Álzate amigo. . 1. Replico, que será en besar tus pies. Alzaos ambos que me ofendo. 2. Obedecemoste mucho. Qué queréis. . 1. Escucha. Escucho. 1. Oye un suceso estupendo. Somos Ludóvico ilustre ambos de tu ilustre Reino, y paria que es decir que Francia es tuya, decir mil glorias de Francia; Mercaderes somos ricos de Tolosa ciudad rara, que en Reliquias y grandezas cual sabes del mundo es mapa. Llédonos con una nave a ver de gracia las playas, cual imán de avaros Midas la codicia de ganancia. Llegamos a Tesalonia do tras mercadear finas granas, telas, algodon, y azogue, emprendimos una hazaña. Y fue pedir con mil ruegos a los que la Ciudad sabia como Cónsules gobiernan una merced de importancia, Y fue nos diesen el cuerpo de Madrona martir lacra vecina de su república, y del Cielo hoy Ciudadana. Martir y Virgen, que siendo de quince años edad flaca en la persecución decima entre azotes rindio el alma. Pues sirviendo una infiel viuda tan torpe cuanto tirana supo el alma de trecientos conquistar trecientas palmas. La cual pedimos movidos, de una salud, no espirada, que vimos dio a nuestros ojos, a un hombre que esperaba. La devoción despertando de nuestras dormidas almas el poder que a su sepulcro el cielo a prisa mostraba. La prenda insigne nos dieron, pero en estando embarcada, se cubrió el cielo de nubes, y nosotros de mil ansias. Tras quien ya con piedra horrible, ya con peligrosa calma: ya con truenos y relámpagos, ya con fiera tremontana. Con oscuridad penosa, y con recios montes de agua perdidos mil veces todos, padecimos cruel borrasca; Pero en medio de su furia invocando con plegarias a la divina Madrona conocimos su eficacia; Pues al cabo a dar le fuimos a vista de la montaña ques de los cielos olimpo, y de este mar atalaya. Digo, de este Monjuique de Barcelona muralla, no cesando la tormenta ni sus fieras amenazas. Do forzados de su fuerza hicimos voto a la martir de dejar su santo cuerpo en su bella y fértil falda. Tras lo cual permitió el cielo tuviese el mar tal bonanza, que pudimos tomar tierra si peligro ni desgracia. Tomámosla, y luego en ella de tu victoria la fama nos dio nuevas, aunque cortas por volar con sueltas alas. Con cuvo contento juntos. con la santa y las entrañas te damos mil parabienes bien que nuestro mal remata. Milagroso es el suceso. Digo que es extraña historia. Mas que no con mi victoria con vuestra entrada intereso, Si bien de ella, y de la que hace hoy la Santa aquí, ya el cielo nos dio aviso. 1. Este consuelo. el pasado mal deshace. Franceses os dan la prenda, que emprende vuestro remedio, y por Frances soy yo medio de que cobréis vuestra hacienda. Mucho a Franceses debéis, y mucho a Francia este día Caralanes, pues porfía en obligaros cual veis. Pero antes que interrompa la furia del mar la fiesta vamos por Madrona. Presta, no está aún señor la pompa. Vamos Umberto que el gusto de la victoria alcanzada acrecentará en su entrada la mucha que yo le ajusto. Este es mi Celinda al puesto do mis glorias se remaran. Los que en traiciones tratan paran Gamir siempre en esto. Ya temí de este fin antes. No es mucho, que la fortuna tiene mudanzas cual Luna de crecientes y menguantes. Gabáis amigos gran Reino cuando yo gano vil mengua, y así como mi honra mengua entre menguas solo Reino. No te aflijas Gamir tanto por la libertad perdida. No ver perdida mi vida aumenta solo mi llanto. No verme hecho mil pedazos a manos de alguna flecha aumenta más mi sospecha no las prisiones, ni lazos. Mas ya la música siento son de las obsequias mías de mis muertas alegrías, y de mi vivo tormento. También lo es Camir querido de mi paz, gozo, y consuelo: No os quejéis tanto del cielo, que aún no consta de su olvido, Buenos ojetos encuentran hoy vuestros conquistadores. Sin duda son los mejores para el gozo con que entran. Porque aumentará su gloria. ver que en fin sus enemigos no escapan de los castigos, que nacen de la victoria. Con grandísimo decoro la Reliquia traen todos. Que mucho valientes Godos, pues os cuesta poco el oro. Aquí te traigo a Gamir señor, que huyó como aleve. Si ser noble el que es Rey deba cómo osaste Rey huir? Qué es de la dada palabra? mas yo de ella me haré pago. Ya espero mi fin haciago de quien también muertes labra. Guardad bien Conde ese falso, hasta que tenga lugar de poderle castigar en público cadahalso. El rigor señor remite, y la libertad le vuelve. El pedirlo vos le absuelve de delante se me quite. Que la vida le concedo, noble Requesens por vos. Eres pio como Dios de mi nombre el serlo heredo. Este perdón te da lustre, y por el beso tus pies. Ese debes como ves al gran Requesens ilustre, Que hoy ha sido tu patrón. A los dos es bien me rinda a los brazos de Celinda, . será Gamir más razón. A ser tu esclava me obligas Requesens valeroso con darme libre a mi esposo. Esa humildad no prosigas, Y pues tal vasallo, y Rey, miden tal Rey, y tal Reina, ya desde hoy en mi alma Reina vuestra soberana ley. Luego seguirla codicio. Lo mismo digo, y deseo. El mío cumplido veo por milagroso artificio. De los dos seré padrino tras daros bastante hacienda, que os sustente, honre, y defienda. Viva ese valor divino. Ya con la Reliquia insigne famoso Umberto triunfo que es palma de mi triunfo; pero es bien os la resigne. Resigno la Obispo en vos para que tan rica joya guardéis en la nueva Troya, que ohida en vos mi fe a Dios. 2. A Monjuyque pertenece la Reliquia por el voto. Lo que ambos votastes voto, y lo mismo me parece. Pero ahora con todo eso est Yo en ello intereso. Por lo que santa Cruz gana en guardar tal Serafín, dando aquí señores fin a la infiel viuda tirana.
