Texto digital de La vida y muerte de judas
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- Damián Salucio del Poyo
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- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La vida y muerte de judas. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/vida-y-muerte-de-judas-la.

LA VIDA Y MUERTE DE JUDAS
JORNADA PRIMERA
Qué dices? No te oso hablar mientras que el ayo está aquí. Vuestra Alteza ha de mirar que hago mi oficio ansí No me volváis a enfadar. Señor, mientras Vuestra Alteza no deje de ser travieso, he de reñir. La cabeza me hacéis pedazos con eso; andad, Salios de la pieza. Señor, si tus mocedades son tan grandes. Majadero, las vuestras son libertades, pues os hacéis pregonero, vos también, de liviandades. Bueno es, que me respondáis vosotros a mí! Señor. No hay sino que os vais. Si es replicarle peor, apara qué le replicáis? Tu padre, madre, y hermano vienen aquí; disimula. Que siempre aqueste villano los lisonjea, y adula por lo simple, y lo llano! Deme vuestra Majestad la mano. Mejor sería no inquietarme la ciudad con mil culpas cada día. es fingida humildad. que esa Al Rey han dicho sin duda todo cuanto anoche hicimos. La culpa es de quien le ayuda y aconseja. Solos fuimos; pero sabe Dios. quién duda? Si mi consejo bastara para enfrenar a Su Alteza, ninguno de él se quejara pero su naturaleza nunca en consejos repara. Solo sigue su apetito, como caballo sin rienda, por más que le causo y grito en inclinalle a la enmienda. Yo también lo solicito. Es Su Alteza muy tirano! de condición. Malco, y todo! vive Dios! pues, Es engaño creer que por tan mal modo mi hermano hiciese tal daño. Si esta fuera la primera queja, pudiera dudarse; pero hay mil desta manera, y aquesta ha de castigarse, porque sea la postrera. Joseph vuelva a Arimatía, su tierra, a ser Decurión, oficio que antes tenía; y recójase Simón a la aldea en que vivía. Malco se puede volver en casa de su pariente Caifas; y esto se ha de hacer de toda la demás gente que el Príncipe ha menester. Veamos, si despidiendo de palacio a sus criados, y en su lugar recibiendo otros, ellos son culpados o él tan malo, como entiendo. Y juntamente verán mis vasallos, que castigo las quejas que de él me dan Grande es, Señor, el castigo, Si mis criados se van. Todos juntos se han de ir Quédese Malco, no más. El primero ha de salir Malco. Mi deudo es Caifas, a Caifas iré a servir, aunque me holgara, a fe mía, de servir a Vuestra Alteza por la merced que me hacía. Vive el Cielo, que es bajeza que nadie de mí se ría, y que el villano que dio al Rey aviso de todo lo que anoche sucedió, hoy ha de saber del modo que sabré matarle yo! No te enojes. Decurión de Arimatía, el villano ha de morir. No es razón. Cómo no? aunque sea mi hermano me lo ha de pagar, Simón. Pues cuando tu hermano sea, a tu hermano has de ofender? Y aunque sea cosa fea la vida, si es menester. No harás tal. Porque se vea Si son obras mis razones, y por vengar de mi padre en él estas sinrazones, delante mi propia madre le he de dar de bofetones. Qué no hará un mozo atrevido de tan mala inclinación! Pues no creáis, aunque ha ido, que haga tal. De bofetón parece aqueste ruido En mi presencia, a mis ojos esto pasa; hay tal maldad? Vengo yo ansi mis enojos Matadle! Tu Majestad no querrá tales despojos de tan corto vencimiento. Soldados, ah de mi guarda, dalde la muerte al momento o dadme a mí una alabarda! Paréceme que al Rey siento Qué es esto? Rey poderoso, que no te llamo marido. Sino Rey, porque mujer Soy de tu hermano Filipo: Tiempo es de decir verdades y bien creerás que las digo, pues empiezo publicando a voces este delito Mujer de tu hermano soy. y soy madre de tus hijos mas no son dos como piensas, que uno solo te he parido. No es este tu hijo, Rey. Qué dices? Que no es mi hijo. ni tuyo aqueste demonio, ni es tu hijo, ni es mi hijo. Bien te acuerdas, Rey, que cuando allá en Cesárea nos vimos fue sola una vez Sí acuerdo Porque luego a mis judíos ordené, que con tu hermano de la casa de Filipo te trujesen a mi tierra quedando yo entretenido en visitar de Samaría y Galilea el distrito habiendo a la mar salido en la playa de Ascalón dentro una caja hallé un niño pareciome que los cielos ayudaban con prodigios a la preñez, que yo entonces por cartas había fingido. Y ansí guardé la criatura dándote, Herodes, aviso de que sucesión tenías pensando en lo que te he dicho Creció tu amor con mi engaño aunque después, Rey, tuvimos a Arquelao, hijo obediente justo, afable, manso y pío Porque ya el mayor estaba en Galilea, tenido por Príncipe deste Reino no me atreví a descubrillo pero él es de inclinación tan perverso, y tan maldito, que escandaliza su vida y ponen temor sus vicios. Cuarenta y seis amas tuvo, Sin que pudiesen sufrillo un mes entero ninguna: hundía el palacio con gritos, tomando el pecho mordía de tal manera, que a cinco amas cortó los pezones y acercándole otro niño un día, le sacó un ojo con los dedos; dos meninos, Siendo mayor, mató en veces, con punzones, y cuchillos un muchacho, un escudero, un viejo, y un pajecillo. Y ahora que es grande apenas, no hay vasallo pobre, o rico, que en su casa esté seguro de su agravio y sus castigos sus estrupos, sus afrentas, sus fuerzas, sus homicidios, sus sacrilegios: y el Reino los pública a tus oídos. Anoche salió a rondar, y aquesta mañana has visto mil quejosos en palacio de dos mil males que hizo. No quieras, Rey, saber más de que en mi retrete mismo puso en Arquelao las manos, las manos en sus carrillos Siendo Arquelao hijo nuestro, y este un diablo advenedizo por la mar, dentro de un arca, de la suerte que lo digo. Y para más enterarte de aquesta verdad, testigos serán la caja, y pañales, tres monedas, y un bolsico, que dentro el arca tenía, donde venía metido este demonio, porque este ino es tu hijo; no es tu hijo! Qué traición hay inventada, que con celos o con ira, una mujer enojada no ejecute! Si es mentira. por Dios, que está bien trazada! No creyera que Herodias tan grande aborrecimiento. Aquestas son niñerías de madre, que en un momento se truecan en alegrías. Bastante fue la ocasión, a que se descompusiese pues no puede haber razón, para qué a su hermano diese el ingrato un bofetón Sabiendo que tiene en él puesto Herodias los ojos: que no porque estén en él los míos, a darme enojos se ha de atrever el cruel. Esta es la caja, en que el mar le echó a tierra, este el bolsico que yo he querido guardar hasta ahora, que público lo que es justo publicar. En el bolsico y la caja tiene ya puesta la vista el Príncipe, y ya se abaja a ver lo demás. No insista mas en ello, que me ultraja Vuestra Majestad en vano, pues yo no quiero creello. Él es rapaz con su hermano: id vosotros a traello. Y tú, bésale la mano a tu madre; llega. Llegaré, o haré lo que más me cuadre. Mira, Herodes, ya se ve. Él es mozo, y yo soy padre. Cielos, yo me vengaré! Porque Vuestras Majestades lo mandan, vengo obediente a hacer estas amistades: dame los brazos. Si miente, para mí han de ser verdades. También de suplico a ti, padre, que el perdón me des, pues fue el disgusto por mí. Este sí, que tu hijo es. Llega tú también allí Luego, señor. Pues sea luego, porque os quiero dar lugar. El Rey se fue; no sosiego hasta acabar de vengar mi afrenta y desasosiego. Mujer, cuádreme, o no cuadre, yo creo cuanto aquí dijo tu lengua: no eres mi madre. Dices verdad. Muera tu hijo, y vénguete a ti su padre! Muerto Soy! Caiga del cielo un rayo que te castigue! Qué es esto No hay en el suelo justicia? nadie le sigue Cierto salió mi recelo No es Arquelao él que está muerto en tierra El matador manda prender, que se va. Vayan pues por el traidor Presto, que se escapará Uno de aquestos dos ha de ser, Grismas, el Señor principal de los Romanos que en poder de nosotros está preso. Dinos pues, Capitán, de la manera que han de morir: veraslo ejecutado, aunque sea Tiberio el uno de ellos. Grismas ha dicho bien: mueran entrambos, y todos los demás. Hay tal desdicha Triste del Presidente, pues tan poco tiempo tiene de vida, y también triste yo, pues vine sirviéndole a Judea! Barrabás, nuestro oficio solamente es quitar las haciendas; qué provecho habemos de sacar de que estos mueran? Mucho mejor será que se rescaten quedándose en rehenes uno de ellos Danos tus pies Levanta, desataldos: pues mi voluntad clara os he dicho, Solo en interés nuestro mal topa, decid quién sois y adónde vais. La vida ya te debemos, Capitán famoso, y no es justo encubrirse ahora nada de la verdad que preguntas; esta gente y toda la recámara que dimos en vuestras manos hoy, es de un letrado que viene a presidir en Palestina en nombre de Tiberio. De qué tierra? Nació en León de Francia El nombre? Poncio Pilato es Pues parece el nombre Poncio más de Italia apellido, que de Francia, porque un Poncio esforzado, y valeroso, Capitán de los Godos, que en las Vías Claudinas venció un tiempo a los Romanos, Italiano fue Los Poncios pueden ser descendientes de ellos; pero Poncio Pilatos, Presidente de Judea, de Francia es natural. Y cual de entrambos es Poncio Pilatos? Yo. Y hi de puta. ¡como se echa de ver Solo en el nombre, que sois un gran bellaco! aunque la cara tiene de mayor ese. Tal, maestro, os parece que tengo Es de manera, que si como es esotro el Presidente, lo fuerais vos: por él Mesías os juro que habíáis de morir hoy a mis manos, porque se me ha encajado en la cabeza. que había de traerme el tiempo a tiempo que vos me sentenciarais. Los ladrones de cualquiera juez tenemos miedo: pero en vano de aqueste hombre imaginas crueldad ninguna, Grismas, que a mis ojos fuera juez benigno, si lo fuera. Este juez benigno? malos años para el ladrón, que aqueste sentenciara! Pues si a mí me prendiera, me soltara Con quinientos dineros de rescate que traiga, serás libre, y tus criados luego a Jerusalén pueden partirse En tu nobleza espero, que has de hacerme merced, mientras contigo en rehenes quedo. Soy, aunque capitán de bandoleros hombre noble, y hijo de Ezequías, que porque Arquelao, Rey de Judea, hermano y sucesor del Rey Herodes Escalonita, los hermanos dieron fin al nombre judio dividiendo el Principado en Tetrarquías, todo moviendo en Galilea rebeliones entre Herodes Antipas, que es Tetrarca de Galilea ahora. Nada ignoro de cuanto me has contado, solo el nombre tuyo saber deseo. Yo me llamo Judas el Sedicioso Tú eres Judas? Judas, él que te ha dado Pilatos, soy, hoy la vida Yo soy quien se la debe a Longinos, pues queda con mi nombre preso, por darme libertad Vosotros, bajad a la marina, por sí acaso hay algo en que ocuparos, mientras mando poner en libertad la demás gente, y guardas le señalo al Presidente. No valía más ahorcarlo, pues es juez Mejor fuera porque ansí no se nos fuera, ni era menester guardarlo. Notable aborrecimiento tuve siempre a los jueces, amigos de apretar nueces y dejar un hombre al viento Judas los tiene afición, pues que puede, y no los mata: mas si Poncio se rescata él nos dará el galardón. Nunca fue malo hacer bien Grismas, como lo verás Y yo hacer mal, Barrabás, veo que es bueno también: pues robando unos a otros Siempre tenemos regalo. Lo que para ellos es malo es bueno para nosotros. Andrés, la plancha echar puedes, y Salta en tierra. Saltemos, pues es hora que podemos Pedro, recoger las redes Los hermanos pescadores son estos, Pedro y Andrés Buena gente, por Dios, es. Qué hay, amigos? Qué hay, señores? Péscase mucho, hay gran pesca? que os venimos a ayudar A ayudarnos! A pescar. Bien sabe lo que se pesca. Pedro, no nos conocemos? y ha dias que nos tratamos y todos juntos pescamos, vos con red, y yo con remos Mirad, no me espanto yo que viváis de Saltear, pues todo el mundo es hurtar, y al mar hurto peces yo. Con papeles, y algodones, con plumas, en seda, o paño hurtan otros, y el engaño está, en que siendo ladrones todos, pues todos comemos de los hurtos que hurtamos, el nombre disimulamos en el nombre que tenemos. Hurta pescados tu hermano, y es pescador; y hurta aquel con tinta, pluma, y papel, y llamámosle escribano y lo que yo con más verás Siento, por mayor desastre es, que el mundo llame sastre al que hurta con tijeras. No murmures, que se yerra mucho en tan mal pasatiempo. Andres, paréceme tiempo de Sacar la red a tierra. Ayudaremos nosotros a tirar, si es menester. Por lo que os ha de caber por este lance a vosotros Ea, que sacando medro un delfín, o una ballena. Tiremos en hora buena. Zaloma tú, hermano Pedro Abrahám! Hao! Ah, Elías! Hao Ah Enoc! Hao! Buen remedio tiene, voto a diez, que si no viene a ayudarnos el Mesías que aunque vengan a tirar todos cuantos ha invocado, que hay en la red más pescado que todos pueden sacar. Tan presto desconfiáis callad, que en nombre de Dios ha de Salir, tirad vos, que bien gordo, y fuerte estáis y con unos tercios tales afrenta vuestra es causaros. Pedro ya vuelvo a ayudaros más meted más oficiales. Melquisedeh hao Isac Hao Ah, Lot Hao Ya viene. Ah, Rubén! Estos Sí que tiran bien; vayan estos. Ah, Sidrac! Sacando la red están es menester quien ayude? No es bien que trabaje y sude, señor, quién es Capitán. Poco nos falta. Pues vaya, veamos lo que saldrá. Ah, Mesías La red está ya en medio de aquesta playa. Todo es ovas cuanto miro. Esto es pez. No es, sino mano. Santo Dios, cuerpo es humano. Dos hombres son, y me admiro de ver que el uno menea los brazos. Y el otro y todo. Vivos están dese modo. Ay Dios! Dadme acá la mano. Estoy metido en el centro del infierno o dónde estoy? Mal hombre es este. Ya voy volviendo en mí. Lindo encuentro! Miren qué peces saqué una vez que saqué redes! Descansar, y trocar puedes el agua. Ansí lo haré. Cúbrete tú con mi manto. y cuéntanos tus desdichas Mejor las llamarás dichas, pues lo quiere el Cielo santo. Sentaos todos. Amistad y amparo has de hallar en mí Sentados estamos; di. Pues advertid, y escuchad: Yo soy Judío del tribu de Neptalí, mis parientes son gente humilde, pues guardan ovejas, cabras, y bueyes. Nací en Belén una noche veinte y cinco de Diciembre el año que Octaviano promulgó edicto a las gentes. Fueron mis padres pastores, de los que a ver un pesebre aquella noche acudieron; mas antes que se volviesen a su ganado, mi madre me parió fue parto fuerte, y parto bien prodigioso, pues nací a los once meses. Con articuladas voces tres veces dentro en el vientre hablé cuando nací al mundo, nací riendo, y con dientes. Por escaparme de Herodes desde un Lunes hasta un Jueves estuve escondido, cuando degolló los inocentes Sin que en estos cuatro días mi madre leche me diese De seis años caí en un pozo. y antes que nadie me oyese llorando estuve diez horas, y sin comer pasé veinte fue milagro escapar vivo, y mayor milagro que este, fue pasar sobre mi un carro, Sin que algún daño me hiciese. Llevome a Roma un Romano, y antes que yo a Roma viese entre notables tormentas tragué diez veces la muerte; al fin llegamos al puerto más primero que saliese a tierra, se turbó el aire creció el mar, bramó el leveche, y con relámpago y trueno un rayo del cielo viene a mi nao, que de la gavia hasta la quilla la hiende y con estar junto al árbol yo entonces, quiso mi suerte, que los vestidos el rayo me quémase solamente. La nao se fue a pique, y yo pude, nadando, valerme de estar desnudo, que entonces me importó que lo estuviese. Estuve en Roma seis años y los cinco preso siempre, por un falso testimonio que me levantó un aleve; Sino fue por un Longinos que quiso favorecerme hasta hoy preso estuviera con estarlo injustamente. Salí de la cárcel, quise ver el África, embarqueme para Egipto, y hizo el mar conmigo de las que suele. En Alejandría estuve muy poco, que un pretendiente de cierta Egipciaca con celos que hubo de mi injustamente, me llevó al campo engañado donde me dio diez y siete puñaladas, y en un Silo me echó por cubrir mi muerte En él estuve día y medio. mas quiso Dios que cayese dentro del silo una cabra, y que a sacarla viniese el pastor, que bajó al silo. Me vio, y con unos cordeles me sacaron y curaron dentro de su pobre albergue. Más apenas me vi sano, cuando luego me suceden en el pueblo envidias nuevas, y me obligan a que le deje. Pasé adelante, y la noche primera, que llegué a Menfís. quiso Dios que en mi posada se cayeron las paredes: mi aposento vino al suelo, y fue milagro evidente, que debajo un edificio tan grande, libre saliese Salí de allí maltratado, y acuerdome que la Fénix se vio aquel año en Egipto, Si los Gitanos no mienten. Aunque atravesé aquel año del Nilo las bocas nueve y por no embarcarme, el mismo quise pasar por volverme a la tierra donde habitan los que de Abraham descienden. A la ciudad de Carot llegué; quisieron prenderme, porque sin saber quien era hablé con un delincuente. Prendiéronnos a los dos y sentenciáronme a muerte de cruz, en su confesión por cómplice los jueces. Sacáronnos a los dos a crucificar un Jueves mas estando en el Calvario, quiso Dios que descubriese mi inocencia el compañero. Luego a la cárcel me vuelven, revocose la sentencia. Suéltanme el día siguiente, y por llegarme a Cesárea en un navío embarqueme para el mar de Galilea mar que contino está en leche. Llegamos anoche a vista del puerto, y como el Maestre y los pilotos, de noche tomar tierra jamás quieren mientras se esperaba el alba dentro en mí un discurso breve hice de toda mi vida. mis desdichas y mi suerte. Noté que de tantos males Siempre me he escapado en Viernes, Señal que en aqueste día gran bien ha de sucederme. Pero noté tras aquesto por lo pasado y presente que mis muchas desventuras son mayores que parecen, que cuando vuelvo a mi patria, vuelvo sin saber que hacerme, Sin ofrecérseme esperanzas de hallar vivos mis parientes. Y ansí hice juramento a Dios, de hacer lo que hiciese el primero, que su oficio mis ojos infaustos viesen: Fue Dios servido, que estando calmo el mar, la nao se hundiese, Sin más ocasión que esta: yo en ella!; mas hoy es Viernes y el Cielo que por milagro me ha escapado de otras muertes, a mí y aquese buen hombre nos metió en aquesas redes. Habéisnos sacado a tierra, y pues milagrosamente Salimos vivos, el voto he de cumplir, si os parece. Decidme quién sois, que yo tengo de ser lo que fuereis tendréis siempre en mí un amigo, aunque desgraciado siempre Muy prodigiosa es tu vida, y más prodigios promete el voto que tienes hecho, porque yo soy un valiente Capitán de salteadores y quiero hacerte mi Alférez. Ladrones sois? Sí. Ladrones? No, sino gatos monteses. Esta es mi estrella, sin duda. ¿Cómo os llamáis? Grismas este, este Barrabás, yo Judas el Sedicioso; anda, vete tú con él, y de los míos le da un vestido. Prospere tu vida el Cielo Levanta. y dime el nombre que tienes. Dimas me llamo. Serás un buen ladrón Si lo fuere en mi tendréis un amigo, aunque desgraciado siempre. Ah vuelto en sí ese buen hombre? Ya que está mejor parece. Si, mejor estoy Tu mal nos cuenta Todos se sienten. Yo soy hijo mas no importa decir quien fueron mis padres: yo soy hijo del diablo o quien sea paso adelante. Obligáronme a salir de mi tierra disparates de mozos, un bofetón y dos muertes, cosas de aire, aunque fueron las personas muertas y agraviadas, tales que el Rey mandó que las puertas de la ciudad me cerrasen. Pero de piedad movido me abrió un postigo un Alcaide de una puerta, de manera, que libre pude escaparme. Paguele esta buena obra, porque no lo publicase, con darle séis puñaladas, matele paso adelante. Llegué a un monte, y por Si acaso por las señas me buscasen, desconociendo el vestido, deseé mudar de traje A la choza de un pastor llegué, remedió mi hambre, con buen pecho y mano franca, de mantenimiento fácil. Era hombre viejo, y piadoso, y aunque pudiera trocarle con el sayo mi vestido, aguardé a que reposase; dile sobre la cabeza con una piedra tan grande, que no habló más; desnúdele, y vestime paso adelante. Salí del Reino, vendí los rubíes, y un diamante, buenos, pues con su valor pude vestirme, y honrarme. Enamoreme de un bronce, a mis ojos como un Ángel, que con su esposo tenía excusas de no hablarme. Celábala su marido también mucho, y porque hallase mi amor menos imposibles en sus celos y en su calle, le levanté un testimonio con que le metí en la cárcel. Fui aquella noche a su casa, no quiso su mujer darme gusto, cortela la cara, y para que no gritasen sus criados, maté a cuantos serían paso adelante Llegué después a una aldea, porque la noche antes soñé que Troya se ardía, y que yo estaba delante por saber si lo que Homero escribió, era deste arte como yo lo había soñado, pegué fuego a unos pajares. Eran las casas de tablas emprendiéronse al instante, como soñado lo había, Sin que se escapase nadie. Quemose en fin el aldea, y después acá, por grande poeta tengo yo a Homero Sí, por Dios paso adelante Llevome el diablo a una venta adonde tuve un desastre con un ventero tan gordo, que no podía menearse. El caso fue, que por verle repantigado, y alegre el vientre, porque en camisa estaba el medio salvaje: De curiosidad movido no más, de por ver qué grandes tenía los intestinos, por ver si todo era carne, le abrí desde alto abajo y aunque no le saqué sangre en cantidad, murió luego, y es que debí de errarme, en meter mucho el cuchillo y pudo ser le cortase las tripas: soy desgraciado de que no pasé adelante. Lleváronme preso al pueblo, mandó el juez ahorcarme a la puerta de la venta donde ya no había nadie. Ahorcáronme en efecto, mas quiso Dios que pasase un caminante a caballo por aquella misma parte Llegó a verme, meneome. vido en mi cuerpo señales de vivir, cortó el cordel, que aún no acabó de ahorcarme. Llevome a un pueblo, sangrome y de un Jueves hasta un Martes conmigo estuvo aguardando. que en mí del todo tornase. A las ancas de su mula me sacó para llevarme hasta la ciudad primera Mas aquella misma tarde como yo en las ancas iba, y él en la cinta llevase un puñal. Saquele, y dile y enterrele al pie de un sauce. Púseme al fin su vestido, y en su mula, sin contarme el dinero que traía, me subí paso adelante. Mas para qué por menudo cansaros quiero y cansarme? Yo he muerto infinitos hombres con fuego, piedras y puñales. He dado veneno a un monje, y a los ojos de su madre por los pies, a una criatura de leche, partí en dos partes. Por ver correr los villanos he puesto fuego a los panes; doce veces he jurado falso, y las diez sin pagarme. He forzado once doncellas; y como a un pueblo llegase, adonde presos había dos Salteadores notables, y por no haber en el pueblo verdugo, y le perdonasen la vida al uno, porque al otro crucificase, dije, que yo serviría de verdugo, y al instante los justicié: y ser verdugo no es tan malo como lo hacen. Pero, al fin, no hay sacrilegio, crueldad, ni maldad notable, que yo no haya cometido por saber a como sabe. Solamente no había visto ninguna nave tragarse el mar: y por verlo anoche, tres barreños di a mi nave, creyendo, que por estar cerca de tierra, escaparme pudiese a nado más fuese el leño a pique al instante. Pensé estar en el infierno, cuando por suerte, o desastre Dios quiso, que en esas redos libre a la playa me saquen. Esta es mi historia hasta aquí, hasta ahora estos mis males; Dios sabe lo que de mí será si paso adelante. a Luego piensas vivir más? Vive Dios, que has de morir, por mal hombre! Cruel estás; déjale la mar vivir y tú la muerte le das? Tente Cuando satisfecho esté de verle deshecho a mis pies Repórtate. Ea, no le dé, no le dé Pues, pobre de mí, qué he hecho? Qué has de hacer, sino haber sido el hombre más endiablado que de mujer ha nacido? Castíguele su pecado, y tu haz lo que te pido. No me dejarás vengar las vidas que aqueste debe? Ea, acaba de envainar Por la piedad que te mueve, los pies te quiero besar. Y la vida que te debo la que excusar no podré. pero esta obligación llevo en la memoria, y haré desde hoy más, libro de nuevo. Mudar vida es importante Penitencia haré que asombre, en no ver su semejante Válgate el diablo por hombre a matelo; paso adelante Aquí en el Jordán habita un mozo, varón del cielo que al viejo Elías imita voz que atemoriza el suelo y que a penitencia incita. Da voces, con que al dormido mundo en sus vicios recuerda; anda de pieles vestido. y trae un cinto de cerda sobre los lomos ceñido. Estas piedras, y otras tantas, con su comunicación, Siendo insensibles, son tantas como langostas, que son los cohechos destas plantas. Idle a ver, que en él tendrán vuestras desdichas remedio. Buscarele en el Jordán. Yo espero que ha de ser medio para vuestra enmienda, Juan. Como vos no vais cargada, no hacéis sino andar, y andar. Marido, a tanto parar jamás haremos jornada. Queréis que en medio del monte nos coja la noche? No; pero voy cansado yo, y hay luz en nuestro horizonte para dos horas, o tres y ha rato que no descanso. Pues cómo yo no me canso? Vos tenéis mejores pies. Cuando era de vuestra edad, yo también iba ligero. Mañana en la tarde espero, que he de entrar en la ciudad. Camina a Jerusalén Vuestra merced? Guardeos Dios, allá voy. También los dos vamos hacía allá también. Será más corto el camino con tan buena compañía. Mas corto se me haría Si llevara yo un pollino. Yo, por la conversación lo digo. Que seáis amigo de hablar? Yo también lo digo por esa misma ocasión Cuando va solo a caballo un hombre, lleva en llevar pollino con quien hablar, que en efecto ha de arreallo. Y como me entretuviera yo en hablar con el pollino, monos sintiera el camino, que andando deesta manera. El primero que se mueva ha de morir ténganse Salteadores son Pues ve que el serlo no es cosa nueva Ea pues, suelten las armas, Si quieren salvar las vidas Darete cuanto me pidas, pero en vano me desarmas; Solo tengo este bordón. Triste, y cuitada de mí! Suéltelo pues. Veslo aquí Y ellos hagan la razón Qué razón hemos de hacer, pesar de quien me parió, Siendo un pobre viejo yo, y esta una flaca mujer?? Qué dineros traes ¿Dinero? Ninguno. Y vos, adónde traéis, que es eso que esconde? Nada, señor caballero. Qué es nada, y tan escondida? Ah, pesía tal! Que no es cosa de mucho interés vuélvemela por su vida Volverete al colodrillo la boca, de un torniscón Eres, Grismas, mal ladrón, y no quiero consentillo. Bastara robar la gente sin tratarlos mal también. Levantaos, hombre de bien Válgame el Omnipotente! Pobre de mí, desdichada Hante muerto No lloréis; callad, no los incitéis; callad, que no será nada. Estás mejor? Cómo estás? Bueno estoy, Dios sea loado. tres costillas me ha quebrado; no son, sino dos, no más. Miren, si el viejo traía dineros en cantidad! Cuarenta y dos son; tomad. Muestra acá Hacienda mía. Muestra, digo Veslo ahí. Miserable eres, pues tienes tanta plata, y a pie vienes: mal está empleada en ti Cuanto te falta que andar? A Jerusalén camino. Para tan corto camino mucho llevas que gastar. Traes dinero Yo, no. Y vas también a Jerusalén? Señor Sí Ahora bien, aquestos llevan de más. Toma de lo que les sobra porque no te falte a ti. El dinero le das? Sí. Yo estimo la buena obra. Por Dios, que eres buen ladrón Y tú serás ladrón malo. Si esto no apruebas, que igualo las cosas como es razón Si no lleva que gastar este pobre peregrino en la mitad del camino no ves que se ha de quedar? Qué nos importa a nosotros que se quede o que se vaya Yo quiero, Grismas, que haya de unos para dar a otros. Eres mozo de los dos, y por aqueso no al terco. Bueno; hurtar allí el puereo, y aquí dar los pies por Dios. De dónde eres? De Canaán ¿Llamaste? Judas Tadeo, y también Judas Lebeo. Bien ansí lo hecho está, que por ser del propio nombre de mi Capitán, mereces amistad. Y tú pareces, aunque ladrón, un buen hombre. Dios te guíe Y él te guarde. Marido! Aguardad, señora; señor buen ladrón, ya es hora que nos despache, que es tarde. Qué tiene que despacharos? Volvernos algún dinero. Qué oficio tenéis? ollero; y a vos he de presentaros dos cazuelas y un jarrico, sin recibir que nos den con qué ir a Jerusalén. Para ollero eres muy rico. Señor, vendí un pegujar, que en Cafarnaú tenía; Cafarnaú es tierra mía por tener con que comprar algún pedazo de tierra, para sacar algún barro, que si el barro es bueno, el jarro, olla, o plato no se yerra. Cuánto sitio es menester? Cosa de cincuenta pasos de largo, y de ancho escasos. Y cuánto podrá valer? Valdrá, señor, a mi cuenta, el campo treinta dineros. Pues esos quiero volveros tomad, veis aquí los treinta, y estos dos más, que llevéis para gasto en la ciudad. Pagueos Dios la caridad. Los pies quiero que me deis. Andad con la bendición de Dios. Él os pague aquesto. Marido, vámonos presto: a fe que es un buen ladrón Tú me engañaste, y tienes de pagarme el engaño, y enojo Considera. Por el Dios de Israel, que he de vengarme! Enojado, señor, de esa manera? Estoy de enojo, y de pesar corrido Si este dio la ocasión, este muera. Triste de mí! sepamos lo que ha sido. Dentro en su misma casa he de matarle; muera Pilatos! Muera! Este es fingido, que usó de aquesta industria por librarle a Luego no es este el mismo Presidente? No es este, ni Pilatos rescatarle quiere, como tratamos; antes gente hace para venir en busca nuestra, sobre que la palabra y fe me miente. Mas no ha de ser de Judas buena muestra Si no me la pagaré y no me vengo muy a mi gusto, y en presencia vuestra Y así disimulado y solo, tengo de ir a Jerusalén, rige tú, Dimas como Alférez, mi gente, mientras vengo y pues mi gusto como propio estimas, muera aqueste embustero despeñado, mientras que parto yo. A mucho te animas, en ir solo, más parte confiado, y en esta parte libra tu reposo en mí, que de tu honor quedo encargado. Pues no soy yo Judas el Sedicioso, Si la vida a Pilatos no le cuesta, ser avaro, y ingrato, y codicioso. Grismas, despeña al punto de la cuesta más áspera y más alta, a este tirano. La eodicia en aqueste es manifiesta. Por el Dios de Israel, que más humano te muestres, y ya que muero, en darme muerte más piadoso, que yo. Camina, hermano. Dónde este hombre he visto? aguarda, advierte: dime, hasme visto tú en alguna parte? En Italia, y en Roma pudo verte, mas no me acuerdo. Tú no has de llamarte Longinos? Ya parece que me animas; Longinos Soy Los brazos quiero darte. Eres Dimas? Sí hermano, yo soy Dimas, él que de la prisión libraste en Roma. Tu amigo soy, y como tal me estimas; mira ahora, Longinos, como toma a cargo suyo el cielo soberano, que los inobedientes pechos doma, pagar en esta vida de su mano cualquier bienque se hace, y quien lo hiciere, lo ha de cobrar al fin, tarde o temprano. Cómo vives aquí? Mi estrella quiere, contra mi voluntad, que vine en esto; presto lo dejaré, si Dios quisiere. Pero a ti te conviene, deste puesto te vayas, ve con Dios, sin que te vea alguien, que viene gente; huye presto. Guárdete, Dimas, Dios. Grismas, no sea menester avisarlo: despechado murió. Y querrás también que yo lo crea? Muy buen ladrón, por Dios, hemos hallado en ti, pues hacer bien es tu regalo. Si soy yo buen ladrón, tú eres malo, haz lo que te digo, y no te dé eso enfado. He de gozarte. No harás. Pues matarete Cuitado de mí, si soy deshonrado! Qué es aquesto, Barrabás? Defiéndese esta mujer de mis brazos. Qué la quieres? Lo que a las demás mujeres un hombre puede querer. Ah, señor, por el Mesías. Suelta! Bien os podéis ir Ya no se puede sufrir, Dimas, tantas demasías Cuerpo de Dios con mi agüelo, somos monjes o ladrones? Si lo somos, qué nos pones reglas como en el Carmelo? No basta que no robemos lo que podemos robar, Sin querernos obligar que a mujeres no toquemos? Barrabás, yo soy tu amigo y tu Alférez, vete y calla. Vive Dios que he de gozarla No miras, que yo la quiero Vete, que luego tendrás lugar, y la gozarás. Eso bien; aquí la espero. Mi afrenta será mayor Según eso? No creas tal. Pobre de mí, mal por mal, uno solo era mejor. Señor ladrón, yo le ruego y aquesto tiene de ser que no siendo menester, me la mande volver luego. Mejor es, que os la llevéis al punto. y Burlaste? No Por tu vida? Quiero yo que vuestro honor conservéis Hasta poneros en parte segura, iré con los dos. Páguete tanto bien Dios! Las manos quiero besarte. No sienta mi camarada que os vais. A volar me atrevo como un viento, pues no llevo la cabeza embarazada. Dios te dará el galardón de aqueste bien que gozamos. Vamos, sin que os sientan Vamos. A fe, que es un buen ladrón!
JORNADA SEGUNDA
Yo monte, yo soledad Siempre al sol, siempre al sereno, extraña riguridad! Bien puede un hombre ser bueno, y vivir en la ciudad A Jerusalén contigo tengo de ir Tendrás en mí Siempre un verdadero amigo. Mas has de ir vestido así? Dineros tengo conmigo; dentro desta bolsa van tres dineros que he guardado mucho tiempo Sobrarán para vestirte Adiós, prado, aDiós, monte, adiós, Jordán! No quiero ser más cruel a mi propio, a letra vista comiendo hierbas y miel. Vamos donde está el Bautista, y despediraste dél Antes me pienso ausentar Sin que él piense que me ausento. Pues yo le he de ver y hablar. Están con él más de ciento, y no has de poder entrar Vienen de Jerusalén, de toda la Judea, y a que el bautismo les den, mil gentes, y él que se emplea en predicarles también Predicando, y bautizando está ocupado contino, y ahora le dejé hablando con Judas, un peregrino, y otros le están aguardando, para informarse del modo, que en su estado cada cual se salvará, y él a todo les responde Haría mal, Si yo no le hablase, y todo; que soy soldado, y deseo Saber, como en este estado mo he de salvar. Tu deseo podrás luego ver logrado, porque ya al Bautista veo. Quitarme de Su presencia quiero, pues le he de dejar. Así es razón, y es prudencia. Aquí te pienso aguardar. Penitencia, penitencia! Aparejad al Señor el camino de la enmienda con penitencia y fervor. Derecha a Dios haz la senda. mundo dormido en tu error; mirad, que se han de allanar todos los valles, y todos los montes se han de humillar, y Dios por diversos modos las cosas sabe mudar. Serán las montañas llanas, y las sendas más derechas serán fuertas, serán vanas como sendas que están hechas para criaturas humanas. Tan grande es la diferencia, hombres, que hay del bien al mal! Todos veréis la presencia de Dios en carne mortal: Penitencia, penitencia! Pienso que desesperado. pues no alcanzo esta mujer con que Dimas me ha burlado, tengo al Cielo de mover guerra, porque me la ha dado. Dentro de Jerusalén he de entrar en busca suya. Maestro, por nuestro bien venimos en busca tuya, a bautizarnos también. De curiosidad movido, deseo verte, Bautista, es tal el sermón que he oído que ya te debe la vista menos que el otro sentido. Aquesta es gente que a Juan viene a ver; disimulado oiré lo que hablando están. De aguardar estoy cansado. Maestro, pues todos van, de tu vista consolados danos consuelo a nosotros, Seamos de ti enseñados. Pues guardad todos vosotros los mandamientos pasados. La misma ley es aquella que aquesta, y el mismo Rey, Sol de quien yo soy Estrella, no viene a innovar la ley, Sino a sujetarse a ella. Yo soy médico, nacido en Antioquía, mi nombre Lucas. Bien te he conocido. Lucas, serás de Dios y hombre, un coronista escogido; y cuando médico fueras siempre, con fidelidad Salvarte también pudieras, Si a curar con caridad los enfermos acudieras. El buen médico estudioso y el letrado, bien podrá Salvarse, si es virtuoso, y el escribano, aunque está en estado peligroso Yo soy, señor, mercader, mi nombre es Levi Mateo, mi deseo enriquecer. Pues Mateo, ese deseo peligroso suele ser y en ti, el pecado está llano, pues en la hacienda idolatras en perjuicio de tu hermano. Das a usura, haces mohatras, porque eres un publicano, y las rentas imperiales arriendas, y tu codicia da de ti malas señales, porque siempre es la avaricia raiz de todos los males. Pues también salvarme espero. Si harás, porque Dios es franco como tú eres usurero, mas no dejarás el banco Si él no te llama primero. Caballeros, mercaderes. y ricos, si el pobre ayuna, dale a comer si tuvieres dos túnicas, dale una, que Dios dará más que dieres. que es el cielo, dirá Dios, de los pobres deste suelo. Ah, rico, entendámonos, que si es de pobres el cielo, no habrá cielo para vos! Es verdad, no lo podéis negar, mas aquí se entienda, que si dado no tenéis el cielo, Dios dará hacienda para que el cielo compréis. Gozad desta preeminencia, gozad del cielo, gozad ricos, de aquesta licencia, ricos, la gloria comprad: Penitencia, penitencia Y qué ha de hacer un soldado como yo, para salvarse? Tratar, cuando esté alojado, bien al huésped, contentarse con su sueldo bien pagado. Y si acaso alguno fuese Salteador, este podría irse al cielo? También ese, amigo, se salvaría, como penitencia hiciese. Un salteador se podrá Salvar? Y mejor que alguno, que en el monte ahora está con penitencia y ayuno. Parece que mira acá. Sin duda alguna, este es Cristo. Entiendo que es él mismo por los milagros que ves. Solo en agua es mi bautismo: vendrá el más rico después, vendrá con poder doblado, con poder más benigno, delante quien humillado he de estar, que no soy digno de desatalle el calzado. Este os ha de bautizar en el Espíritu Santo, y en fuego. Si ha de quemar, causará su vista espanto. Nadie le podrá mirar. Bautista, tus profecías mal nuestro ingenio penetra. Por ventura eres Elías? No so̱y̱. Eres el Profeta? Quién eres pues? Niño, di quién eres, porque llevemos a quien nos envió aquí respuesta de lo que hacemos; dinos qué dices de ti? Yo soy una voz clamante en el desierto, un lucero del Sol, que aunque va delante de su voz, no es el primero ni a sus brazos semejante. Soy una voz enviada para prevenir de espacio a la palabra pasada. y una verdad en palacio. que no ha de ser escuchada Un guion, y en la presencia del Rey, ha de caminar, mientras hago aquí asistencia soy quien vengo a predicar: penitencia, penitencia! Grismas, de la prevención, que en Jerusalén se hace en esta montaña, nace no haber en ella un ladrón Fuese nuestro Capitán, y más de él no se ha sabido: Barrabás también se ha ido, y todos juntos se van Solos quedamos los dos y será bien que nos vamos a parte donde vivamos mas en servicio de Dios. Mas que me quieres llevar a ser monje en el Carmelo reniego de tu recelo el monte quieres dejar? Por temor dejas, cobarde, de robar más a las gentes, de ser ladrón te arrepientes, ladrón, no miras que es tarde? Si solo por lo que has hecho hasta aquí, mereces muerte, porqué atrás quieres volverte cuando es de ningún provecho? Nacimos predestinados tú y yo, para saltear, los dos hemos de robar, y morir crucificados por más arrepentimiento que tú tengas, y yo tenga; robemos pues, mientras venga con la muerte el escarmiento. Muerte la vida se llama. que trae muerta la conciencia. Penitencia, penitencia, que voz es esta que clama! Digan, que es lindo el vestido; dónde bueno, gentilhombre? Haga la razón del nombre, Saque el dinero escondido. Ojalá que yo llevara algún dinero que darte! Grismas, pudiera obligarte su humildad y buena cara para no poner en él las manos con desacato. Yo de Solo robar trato; alto, quítese esa piel. Primero que tal consienta, nos mataremos los dos. No le ofendáis, señor, vos, Si él con mi piel se contenta. Digo, que si toca a pieza que a ti te cota, conmigo las ha de haber. Sed su amigo. as que os parto la cabeza! Ser mi cabeza partida no puede, aunque yo quisiera, porque se ha de dar entera, por postre de una comida. Y acabada de cortar, dará saltos de placer Señal de que vendrá a ser premio dado por danzar. La verdad voy a decir a la ciudad, sin contraste. Eso para saber, baste, que vas, Ángel, a morir; dichoso tú, si por ella al cielo vas! Tú serás el primero que podrás pisar una y otra estrella. Dios te ha dado entendimiento tan claro, que con él solo lo que hay de uno a otro polo podrás ver en un momento; y en la mitad del dolor, viendo el sol escurecer, toda la tierra mover, conocerás tu Criador, y en un punto será acepto tu ruego y confesión junto, y Solamente en un punto Suele salvarse un discreto. Y yo no me he de salvar? Como os ayudaréis vos: porque tan cerca de Dios como esotro habéis de estar Luego no habrá diferencia? Toda la que puede haber del saber al no saber penitencia, penitencia! grismas, vuélvote a decir, que en buena conformidad volvamos a la ciudad. Ya que has de hacer? Servir. Servir? A cosa tan baja te has de abatir? Mal ladrón eres, pues nuestra opinión con tal bajeza se ultraja. Yo me quedo en mi regalo. Yo tu obstinación condeno. Pues vete tú, ladrón bueno. Quédate tú, ladrón malo. Conócesme? Conozco que eres Judas; mi deuda reconozco, pues te debo la vida El bien nacido siempre fue agradecido. De mi creerlo puedes; más conozco deberte, que a las redes, que muy poco provecho fuera el bien que las redes me habían hecho, cuando tú no estorbaras el airado golpe de aquel soldado, que quiso de una herida desquitar tantas muertes con mi vida. Mi obligación confieso; mi vida es tuya, tu amistad profeso. De tu favor es fuerza aprovecharme. Acaba de mandarme. Levanta el Presidente gente contra la escuadra de mi gente, y ofrece por concierto veinte dineros al que vivo o muerto mi persona entregaré; estoy temblando, yo mismo escuché el bando ahora en este punto temo su ira, y mi prisión barrunto. Vine con presupuesto de darle muerte al Presidente, y esto me ha cortado de suerte, que quisiera verme cien leguas fuera de Jerusalén; pido, que en tu casa me tengas escondido. Para mi gran ventura fuera, Judas, tener casa segura; yo estoy en un mesón, mas mi aposento te ofrezco, muy contento de que ocasión se ofrezca, en que amistad y deuda te agradezca. Llévame a esconder presto. Vamos pues. Salen dos guardas con alabardas. Plaza, plaza! Qué es esto? El Presidente viene; su guarda es esta. Pues huir me conviene. No hagas tal, que es tarde, y lo más cierto, pues el Templo está abierto, es meterte en sagrado. Ah, buen amigo! Plaza, plaza, hagan lado! El Presidente es este; introducirme quiero con él, y merecer su gracia: dame tus pies. Quién eres? Quién te da aviso, como el mismo Judas, Capitán de ladrones, está dentro de la ciudad, que vino a darte muerte desesperadamente, como hizo contra Porsena, en Roma Mucio Scévola. Yo tengo prometido por un bando veinte dineros, al que muerto o vivo me le entregaré. Dentro deste templo se acabó de esconder en este punto; manda darme el dinero prometido. Judas el Sedicioso está aquí dentro? Sí, señor Pues tomad las puertas todas que yo mismo he de darle con mis manos muerte dentro del templo Qué es aquesto? Eneas sobornado, vendió a Troya, por más que escribió Homero el contrario; y los hermanos de Joseph vendieron a su hermano también; y ansí no es mucho vender un Salteador, que por dineros puede un hombre vender su padre y madre. Si el Presidente mata al Sedicioso en su muerte tenemos dos ejemplos: uno de las mudanzas de fortuna. y otro de ingratitud: no ha muchos años que pudo el Capitán quitar la vida al mismo, que hoy ingrato al beneficio entonces recibido, le da muerte. Como esas cosas pasan en el mundo; de desagradecidos está lleno, no se puede hacer bien No solamente murió a mis manos Judas, pero cuantos Galileos estaban en el templo acompañaron con su sangre misma la de los sacrificios, porque en duda no se escapa se Judas. Los Judíos se quejarán al Rey del sacrilegio. Manda, señor, que el precio señalado se me dé de la venta. Los dineros Solo yo los merezco, pues he sido quien dio la muerte al sedicioso Judas que tú no me le diste vivo, o muerto, como el bando decía Tan avaro es Poncio como yo. Bien lo encareces, y no mucho tampoco Si has sabido lo mal que agradeció quedarme preso por salvalle la vida pues no quiso rescatarme después. Dime quién eres. Un hombre pobre soy, muy desgraciado, que desea servirte Tu buen talle me ha inclinado también; en mi palacio podrás quedarte. Dame tus pies. Alza, y escoge de lacayo, o despensero, o criado de cámara, el oficio a que más te inclinares Yo me inclino mas a ser despensero Ya lo eres. Tiene el oficio más que nadie piensa. Por muchos años goces la despeusa! Fuera Ténganle, préndanle! No hay justicia? dusticia, que me ha muerto mi marido! Tened aquese hombre. Soy perdido. La espada ensangrentada el caso indicia. Pague el traidor su culpa, y su malicia, pues con fin deshonesto me ha traído del campo a la ciudad, para quitalle a mi esposo la vida, y deshonrarle. Miente la muy bellaca Vaya preso. Bellaco salteador, puedes negarme, que en el monte saliste a saltearme, y forzarme quisiste? Cómo es eso? Aqueste es salteador; gentil suceso; ya le conozco. Manda pues vengarme. Mejor es la prisión de aquesa suerte. pues va por sedicioso y una muerte. Mas que no habéis desatado el jumento de la noria? Pues dos veces lo he mandado. Como no tengo memoria, habíaseme olvidado. Juráralo yo, Arbolea. No comencemos, Simón. Pues mala hora y negra sea para vos; daisme ocasión y no he de comenzar. Ea; volved ya por el jumento mas que si fuera vuestro hijo. Revovad mi sentimiento, porque mi llanto prolijo no mengue vuestro contento. Qué tiene, mujer, que ver, el haberos olvidado, como lo soléis hacer, de tener un asno atado a la noria sin comer, con traerme a la memoria el hijo, y mi desatino? Yo iré a quitar de la noria aquesta vez el pollino, porque dejéis esa historia. Pero, marido, mira, que yo no puedo acudir a todo. Pedidme ya mozo que os venga a servir! Para la huerta será, que le ha menester la huerta, que antes en mi tenéis vos al año una esclava cierta. Andad, señora, con Dios, mientras yo cierro esta puerta. Dios le guarde, padre honrado; podremos entrar Entra. El perro está desatado? No hayáis miedo. Por acá hay quien reciba un criado? Servir queréis? Señor Sí. : Cómo no buscáis un noble en la ciudad? Porque a mí me importa, señor, al doble estar retraído aquí. Mas quiero aquí de sayal vestirme invierno y verano Siendo en esto a mi amo igual que servir a un ciudadano que siempre me trate mal Dejando a parte, que en esto a mi natural acudo. Como venís tan bien puesto, no os maravilléis si dudo. A todo vengo dispuesto. El vestido mudaré porque ese vuestro es mejor para la huerta a fe, a fe, que habéis sido labrador? La labranza entiendo, y sé. Muy bien sé que cualquier planta del cielo es correspondiente y en menguante se transplanta; y sé también, que en creciente se siembra, se ingiere, y planta. Sé, que en otoño aprovecha la semilla: cuando es tarda la tierra, se siembra y cosecha, al fin del año se escarda, y al primero se barbecha. Metido estáis en la huerta digo que quedáis en casa. En mis obras verás cierta mi voluntad No es escasa la mía, pues no es incierta. Marido, ya está el pollino paciendo. Ya os he buscado este mozo Cuándo vino? Más vale aquí ser criado que saltear un camino. tan galán tiene de estar en la huerta? No, Señora, que el vestido he de mudar. Vamos, y sabréis ahora en qué os habéis de ocupar Muy buen postre me habéis dado con esas nuevas. Señor, apenas un salteador dentro del monte ha quedado. Con la fama de la muerte de Su Capitán huyeron. De mucha importancia fueron los pregones, desa suerte. Antes entiendo, que todo Solo en eso consistió; di principio al caso yo y subí por este modo al cargo, que no merezco; pues servir a Vue Excelencia es mi mayor preeminencia, y por quien yo me engrandezco. Estimo vuestra humildad, y de vuestro ingenio espero. que al cargo de despensero vos le añadís calidad. Y conmigo habéis tenido buena suerte, en que después que está a vuestro cargo, es mejor cuanto se ha traído, o se me antojan mejores las cosas que vos compráis. Nota blemente priváis. Soy Rey de los compradores. Salgámonos a espaciar la vista a aqueste balcón. Sabe la conversación mejor cuando hay que mirar porque ver y hablar a un tiempo divierte más los sentidos. Tenellos entretenidos es el mejor pasatiempo; y hay una suerte que ver en este balcón, muy bella. Y un manzano hay dentro ella, cuyas manzanas ayer tan lindas me parecieron, que no vi hermosura tanta en las de oro de Atalanta, que a Hipómenes destruyeron y la manzana por quien se sentenció el pleito en Ida; no he visto fruta en mi vida, que me parezca más bien. Si yo lo hubiera sabido. Vue Excelencia las hubiera probado. Un antojo era, y ya lo he puesto en olvido. Con todo eso quiero ir a traer estas manzanas, que por cosas tan livianas como estas, suele subir un criado a la privanza de su señor, que el privar Solo estriba en comenzar a entrar una vez en danza. Gracias a Dios, que el hado y la fortuna parece que me ponen en olvido, porque después que vivo aquí escondido, él no me sigue, ni ella me importuna. Mil días ha que desventura alguna, prodigio, ni algún mal me ha sucedido con ser un hombre, a quien le hubiera Sido nacer en ataud, mas que no en cuna Mejor fuera morir luego en naciendo, que no pasar los males que he pasado, pues es vivir así, vivir muriendo Mas pues ya las desgracias me han dejado, por lo que sabe el Cielo, y yo no entiendo, para algún grande bien estoy guardado. Después que aquí estáis está la huerta de modo, que puedo decir, que en todo se ve lo que trabajáis. Muy bien se descubre en ella el trabajo que tenéis en cultivalla, y hacéis que el mismo Rey pueda bella. Fuera, Simón, culpa mía, comer mal el pan que gano. Gallarda huerta! El manzano es aquel que yo decía. Por esta tapia entraré en la huerta. Esto me falta; voilo a hacer. A fe, bien alta está, pero ya salté. Desa manera os entráis, Sin más, ni más, en la huerta? Habiendo en la huerta puerta por la tapia os descolgáis Pues qué importa haber entrado por la tapia, si es mi gusto? Y paréceos a vos justo, porque a vos se os ha antojado? Por Dios, hijo, que habéis hecho muy mal. No nos igualemos, padre honrado, y más extremos no hagáis, porque si lo he hecho todo a doce, vive Dios, que os dé, villano, a entender, Si yo vuestro hijo he de ser, Siendo un hortelano vos. Solo en eso reparáis? Solo en eso he reparado. Pues también yo estoy picado, de que padre me llamáis, que si vuestro padre fuera, me pesara haber tenido hijo tan descomedido, que a estas canas se atreviera; y puede ser que esté vivo alguien que merezca el nombre de hijo mío, tan buen hombre como vos, que sois altivo. Yo soy altivo, villano? Vengáreme desta afrenta con el palo que sustenta las ramas deste manzano. Dimas! Mujer! Qué es aquello? Un hombre que riñe es, con dos. No son, sino tres. Vayan corriendo a prendello. Teneos, buen hombre! Ay de mí! Reportaos, hombre de bien! Muertos vosotros también habéis de quedar aquí! Simón, señor! No haya más; ah, quién digo, espera, ahí, repórtese! Muerto soy; ay de mí! Muy justamente lo estás. Ay, que ha muerto a mi marido! Entrad dentro. Aquesta es la justicia, de los pies me valgo. ¿Qué ha sucedido? Un hombre está en tierra muerto. Quién le mató No sé el nombre, ni de las señas del hombre puedo afirmar algo cierto, mas de que mi ama y yo a la pendencia acudimos, cuando riñendo los vimos. No sabéis más? Señor, no. Prended aquese villano. Pues tengo yo culpa en eso Llevadle a la cárcel preso. Téngame Dios de su mano! Vamos. Ya yo me espantaba, de que no me sucedía algún mal, y el mal venía cuando en el bien pensaba Desta vez sin duda muero, que haberse tardado el mal tanto en llegar, es señal, que ha de ser el mal postrero. Del Rey Herodes es Bien fácilmente se puede colegir lo que le escribe Quejas! sin duda son del Presidente; vive sin rienda, y sin consejo vive, y profanar el templo es suficiente causa, sin los cohechos que recibe, que lo sienta Caifas, y Anas lo sienta y el Rey tome el agravio por su cuenta. Y cuando no aproveche aquesta carta, la Sinagoga escribirá a Tiberio. Sóbrale a Palestina razón harta para quejarse al César, y el Imperio sin duda ordenará que de aquí parta este, por quien vivís en cautiverio. Mi amo es, mas la justicia obliga a que en secreto sus maldades diga Quisiérame entrar a ocasión buena, para dalle la carta. Por mi gusto lo has de mandar así. Pues lo que ordena Vue Excelencia se hará, porque es muy justo. Fue la ocasión por mí. Bastante pena es casarse con ella, que es disgusto, y, falta de marido, la viuda remediará, casándose. No hay duda. Llamad a una mujer que está a la puerta; entrad. Triste de mí! Dejad el llanto, que su Excelencia vuestro bien concierta. Fue muy grande la perdida. otro tanto como perdistes, y valdrá la huerta, os tengo de dar yo; quitaos el manto, las tocas os quitad, limpiaos los ojos, tendrán alegre fin vuestros enojos. Murió, buena mujer, vuestro marido, desgracia, y grande, fue; pero ya es hecho, huyose el matador, y está escondido y cuando aquí estuviera, qué provecho se os tiene de seguir, tras lo perdido? Y aunque la ley lo mande, y sea derecho de verle hacer justicia, pues su muerte no mejora y aumenta vuestra suerte: Harto mejor será, que el desdichado, que mató por desgracia a vuestro esposo, lo mismo os venga a dar que os ha quitado, pues es mancebo honrado y virtuoso, y como ya sabéis, es mi criado. Casamiento hortelano es muy honroso, haceldo por mi gusto, y porque ha sido Su Excelencia también, quien lo ha pedido. Tendréis en mi favor Yo daros quiero cien dineros de plata. Aunque yo gano. Hola, llamad luego al despensero, que está escondido ahí dentro. Es muy temprano. Basta que el Presidente sea tercero. Aquesto se ha de hacer: dalde esa mano. Su esposo soy. Y yo también su esposa. Esta boda ha de ser muy venturosa. Ahora es tiempo. Esta carta, que es del Rey, como verás, tuvo el Pontífice Anas ayer, en un pliego. Aparta. Aguardaré la respuesta. Doños a descortesía! Mal la recibe. A fe mía, que es mucha libertad esta. De mí tienen de quejarse a Tiberio? Por quién soy, que estoy por hacer, estoy. Él acabó de enojarse. No sabe Herodes, que yo le sufro sus tiranías? pues vive con Herodias y el Bautista degolló. No se sabe en Israel que por sus vicios ha estado todo el pueblo amotinado. hasta que yo vine a él? También no es público ya, que a su hijo dio veneno, pues porque no salió bueno, no se sabe dónde está? Si esto es verdad, y él ignora que yo lo entiendo, y lo callo, pudiendo en Roma acusallo, como lo acusaré agora: Tome en sus vicios ejemplo. sin escribir lo que ha escrito, pues en mí ley no es delito matar hombres en el templo. Yo soy Gentil, y él Judío, y si a Tiberio se queja, echará en risa su queja, como yo también me río. Y no sé yo de qué suerte podrá defenderse el Rey, habiendo tan contra ley dado al Bautista muerte. Notablemente ha sentido la carta. Grandes maldades descubren cuatro verdades, cuando salen al oído Es para el Reino mil veces bien, que riñan los señores. Cómo? Porque son mejores, cuando riñen, los jueces. Ya que nuestro casamiento hizo de dos almas una, y en buena o mala fortuna ha de ser uno el contento Para que yo con más verás crea que me queréis bien, decidme quien sois también. Por tus ojos, que no quieras Saber lo que mis desdichas para sufridas han sido, largamente en qué he vivido, que son tristes para dichas. No tenéis, cierto, razón: habéismelas de contar. Temo que te han de espantar. No harán. Pues ten atención. Yo soy, esposa Arbolea y aunque sirviendo aquí estoy de despensero a Pilatos hombre de noble nación que no es, en humilde oficio, nuevo, encubrir el valor pues Apolo guardó ovejas con ser Apolo al fin Dios. Y si a los Dioses fingidos no miras, mira a Jacob. nieto del rico Abrahám, que de Laban fue pastor. Aníbal en su destierro humildemente vivió, y el tirano de Sicilia. Dionisio, fue preceptor. Vintidiovaro fue arriero, ollero Ágato, Elesdrón como pobre, y muy pobre, para servir se alquiló. Y otros oficios más vajos han sido nubes del Sol de las personas reales, que han servido como yo. Lacayo pudiera ser, pero escogí por mejor ser despensero, que en mí fue gusto, y fue inclinación. En fin, yo soy despensero, mas tan bien nacido Soy que el Presidente, mi amo, no es tan bueno como yo. Hijo soy de un Rey. Qué dices? Que una Reina me parió, y un Rey es mi padre. Burlas? Verdades diciendo voy ¡Oh venturosa, mil veces, mujer que tal alcanzó: un Príncipe por marido! No me cabe el corazón. Bien haya, amén, el manzano, bien haya la tapia, y vos, que por ella entrasteis, haya bien la muerte de Simón! La mujer del Presidente, que fue la que me casó mil bienes haya, y mil bienes a entrambos nos haga Dios! Vos Príncipe, y yo mujer de un Príncipe: loca estoy! Y yo falto de sentido, y alcanzado de razón. Marido, y Príncipe mío, cómo, Si Príncipe sois, fuera estáis de vuestro Reino? Mujer, ese es mi dolor. Son cuentos largos: mi madre pasó toda su afición en otro, y de tal modo, que llegó a tanto su amor, y el odio que me tenía llegó a tanto, que fingió para quitarme a mí el Reino, y dalle a su hijo el menor, el testimonio más grande, la más notable ficción que cupo en humano pecho ni que el demonio inventó. Al Rey mi padre le dijo, que no era su hijo yo ni ella mi madre no era a ha hecho mujer tal traición? Dijo, que la mar un día dentro en una caja arrojó a tierra un niño, estando ella en la playa de Ascalón. Y para dar con más verás a sus mentiras color, unos pañales, y el arca a vista del Rey Sacó, y este bolsico. Veamos. Ay de mí! Válame Dios! ¿Qué sientes Tus males siento, mi muerte diré mejor. No sé como te lo cuente, fáltame el alma, y la voz se me ahoga en la garganta: tu madre, tu madre Soy! Cómo, que tu eres mi madre? Todo me cubre un sudor. Estando de ti preñada, en sueños una visión me dijo, que pariría con increible dolor la más infernal criatura, el más maldito varón que nacería en el mundo ni que hasta entonces nació y diciendo que daría muerte a sus padres, huyó la sombra. Contele el sueño a mi marido Simón; con razones mi marido me consoló, y persuadió, que no repárase en sueños, que los sueños, sueños son Llegó el día de mi parto y la criatura nació doblado el cuerpo por medio, que este es el parto peor. En vez de llanto, en naciendo, dio bramidos de león, aullidos dio como lobo, y como sierpe Silbó. Tembló la ciudad entonces y con notable furor se halzó una gran tempestad, escureciéndose el Sol. Simón con estos prodigios de mi sueño se acordó dando crédito a mi espanto, y alguna fe a mi visión Por esto, y porque tres veces las mejillas le arañó, acercándose a besallo, con endiablado rigor, determinó de matarlo y al fin lo hiciera, si yo no estórbara con mi llanto la cruel ejecución. Mas resolvímonos ambos que a la ciudad de Ascalón lo llévase, donde al mar dentro en un arca le echó Tú eres este, oye las señas para más información de esta verdad: En la caja iba ese bolsico, y dos mantillas, blanca, y azul faja del mismo color. Llevaba el bolsico dentro tres dineros, y un renglón; decía en la tapa ansí Judas, varón de Carot Naciste en esta ciudad, que por tu vida, desde hoy será más famosa al mundo, que la torre de Nembrot. De Carot, hijo, venimos a la ciudad de Sion nunca hubieramos venido, nunca te pariera yo! Pues no solamente diste muerte a tu padre Simón, Sino también te has casado, hijo, con quien te parió. Judas, mataste a tu padre, Judas, Simón te engendró, yo soy tu madre, hijo Judas, tu madre, y tu mujer soy! Confieso que sois mi madre, bastantes las señas son maté a mi padre, soy Judas, y Soy Judas Escariot el más mal hombre del mundo, el más grande pecador el que no ha temido al Cielo, el que más ofende a Dios, el que la tierra se cansa de sustentar: pero son todos mis delitos vuestros vos tenéis la culpa, vos; vos, madre, pues no creistes lo que os dijo la visión que si entonces me mataráis, no matara a tantos yo. Porqué me dejasteis vivo, cual demonio os engañó en no dar crédito al sueño, madre, o demonio, o quién sois? Hijo Judas. Madre infame, pues el sueño te avisó, y no creiste tu muerte, contigo a la noria voy: en la noria he de arrojarte. Hijo, marido, señor Qué es esto, Judas? Ah, Judas! Dentro en la noria arrojó a su mujer, y a su madre. Ya no hay para mi perdón; ahorcarme quiero. Tente. Esa piedad es rigor, no me estorbes. Suelta, acaba Sabes? Sé que no hay razón que a desesperar te obligue; rato ha que oyéndoos estoy Pues tiene mi mal remedio? Nunca remedio faltó para él que vive; confía que ha de ayudarte tu Dios, y busca un hombre que anda en Palestina, que son milagros los que dél cuentan, y milagrosa su voz. Sana cojos, resucita muertos, y no hay pecador, ni enfermo, que en él no halle consuelo de su aflicción. Cómo se llama ese hombre? Cristo es su nombre. Pues voy a buscar a Cristo Dame tus brazos. Y el corazón Pon esta soga en el templo con que te ahorcabas. Dios Sabe si buscaré otra o si vendrá a ser peor.
JORNADA TERCERA
Al Presidente en persona cuando salga al Tribunal le he de dar el memorial que mi petición abona. Podrá ser que me suceda bien esta vez, porque Anas me prometió con Caifas hacer por mi cuanto pueda. Los Sátrapas vienen ya al Consejo. Esta es, por quien tengo informado. Está bien. Salios a esperar allá Antes que el caso se vea, sobre lo que has inventado pues mi suegro lo ha mandado, este memorial se lea. Susana, viuda de Levi, del Tribu de Manases dice, que un campo de cincuenta pasos de largo. y treinta de ancho, su marido tenía para su oficio de ollero. Habrá como dos meses, que del Cabildo eclesiástico se lo tomó, para hacer sepultura a los peregrinos que murieren en Jerusalén tasando el dicho campo en veinte dineros de plata, en lo cual se hace agravio, porque como tiene dado información, su marido lo compró en treinta dineros. Por tanto a vuestras Señorías pido justicia en mandarme dar el justo precio de este dicho campo, pues está pobre, que por no tener hacienda, con qué pleitear, ha tres años, que está en la cárcel el matador de su maridón. Susaña. justa cosa es la que pide; los veinte dineros luego se le den Importa el ruego, pues que ninguno lo impide. Yo ruego al Cielo también, que aproveche la intención, con que esta junta y unión se hace por nuestro bien porque importa al buen gobierno, y al celo de Dios y todo, este consejo, del modo que lo propondrá mi yerno. Celosa Sinagoga, del bien público, Escribas, Fariseos, Rabinos, Sátrapas: visto habéis en Judea los escándalos. que causa Jesu Cristo, pues son públicos sus milagros fantásticos, y apocrifos. y sus predicaciones evangélicas. Pres años ha que trae ansí los ánimos de la plebe común, y gente rústica, de manera, que todos sus discípulos lo confiesan por hijo de Dios vivo y han llegado las cosas a tal término que el Domingo pasado todo el Cónclave le adoró como a Dios, reverenciándole, sembrando ramos, y entonando cánticos: cosa, que bien pensada, deja atónitos los hombres de más peso, y de más ánimo: porque si a oídos llega de los Césares, que este hombre embustero usurpa el cetro de Rey y hijo de Dios con nuestro crédito. por fuerza ha de seguirse nuestra perdida; Tiberio destruirá nuestra república, y todos pagaremos como cómplices, deeste hombre sedicioso los escándalos; por las cuales razones y delitos, busquese aquí una traza que sea cómoda para prenderle y matarle Considérese, Si habemos de quitarnos ya las máscaras, y a Jesús descubrille nuestros ánimos, que nos importa mucho buscar términos para que la prisión parezca lícita no se haga la prisión en día de Sábado. Pontífice supremo, ordena, y mándalo, porque no haya en el pueblo algún escándalo. Cuánto me daréis a mí, y a Cristo os entregaré? En este traje se ve que es Apóstol. Es ansí. Uno de los doce soy, pero tiéneme enojado este hombre, y determinado vengo a vengaros de él hoy. Mirad cuanto me daréis porque yo venga a prenderlo. Daremos todos por ello las vidas, si las queréis. Y ahora os damos los brazos en señal deste contento De nuestro agradecimiento nacen aquestos abrazos. Los pies hemos de besarte. Levantaos. Siéntate aquí. Bástame este asiento a mí. Aquí tienes de sentarte. Mucho, señores, me honráis. Tú nos honras a nosotros. Qué tales que sois vosotros pues a mí os arrodilláis! Toma el asiento mejor, pues Solo tú lo mereces. Alto pues, tú me lo ofreces, quiero estimar el favor La causa principal con qué yo vengo, Judíos, a vender a Jesu Cristo, es el cielo de Dios, porque no tengo por ciertos los milagros que le he visto La prisión justamente le prevengo, aunque ha seis años que al servicio asisto de su persona, y su Colegio quiero, Siendo Apóstol, y siendo despensero. En todo aqueste tiempo no he cobrado ningún salario, gaje, ni vestido es verdad, que yo mismo me he pagado sin decírselo a él, de lo servido. porque de las limosnas que le han dado, a aquesta bolsa todas han venido de diez dineros, uno le he sisado y en otra bolsa a parte los he guardado. Desta sisa he cobrado mi salario Y salario en conciencia se os debía Sin eso, porque es ya gaje ordinario del despensero aquesta granjería. Como cobrar, no más, me es necesario, a lícito salario no atendía Solo aquesto cobraba, y aún de aquesto me debe Jesu Cristo cierto resto Esto que se me debe, pues es justo quiero cobrar, no más, que es caso recio mi trabajo perder Dinos tu gusto: cuánto quieres por él? Yo así lo aprecio: porque no me tengáis por hombre injusto ni imaginéis tampoco que soy necio en un perfecto numero se iguale, que si este hombre es Dios, el precio de Dios vale. Número es muchedumbre de unidades. y suma de unidades es decena. Manifiestas están esas verdades que ese número diez en griego sueña. En Dios hay uno, y diez Bien persuades, pues Dios principia el número, y le lleva. También es trino Dios Santo es tres veces. Luego el precio de Dios será tres dieces. Treinta dineros vale justamente: por vuestra cuenta, el número perfecto es él que con sus partes igualmente vuelve a su mismo ser, verse ha el efecto en seis, pues divisiones tres consiente, mitad y tercío, el sexto ya es defecto, y lo que es tres, y dos, y uno, seis valen, que es el número mismo donde salen Primero es el dinero manifiesto Importa pues, que venga aquesta cuenta bien al precio de Cristo, según esto y ansí es perfecto el número de treinta pues la mitad es quince, cinco el sesto, el tercio diez, y si con diez se cuenta cinco, son quince, dos treinta. Bien se ha visto. Luego treinta dineros vale Cristo. Sin esto pues, la décima era mía de las limosnas, que para el sustento de su Colegio Cristo recibia. treinta dineros solos, que descuento, me debe del ungüento de María, porque tasado estaba aqueste ungüento en trecientos dineros, que a esta cuenta de trecientos, a mí me vienen treinta. Estos me debe Cristo, y estos quiero Solamente por él, pues que bien cobra cada uno como puede, su dinero. La venta es hecha, póngase por obra; pero entregárnosle tenéis, primero que el dinero llevéis. ¿No basta y sobra, venir yo propio a convidarme a ello, para que no dudéis si he de venderlo? No dudamos en ello, mas es justo que a Cristo nos entreguéis. El concierto se haga, pues ponéis en ello el gusto. que conmigo vengáis todos a un huerto, adonde acude a orar, con un robusto escuadrón de soldados, encubierto en las tinieblas de la noche escura, para que su prisión sea más segura. Cómo conocerá quien no le ha visto, cual entre todos ha de ser el preso, por más que el escuadrón, armado, y listo llegue a buscalle? Dudas bien eso; daros quiero unas señas, porque a Cristo conozcáis; a quien yo le diere un beso de paz en el carrillo, ese es; asilde, que yo le engañaré con voz humilde. Buenas señas son esas; vengan luego lanternas, palos, picas. y alabardas, y vámosle a prender. ¿S ino estoy ciego, eres hijo de Herodes? Buenas guardas le habemos de poner Por Dios te ruego. que no digas quien soy, Malco. ¿Qué aguardas? Vamos de aquí. En cobrando los dineros no me habéis de ver más, ni pienso veros. Una palabra. ¿Qué mandáis, señora? ¿Sabéis, si en el Consejo se ha mandado dar los treinta dineros Se mejora vuestro bien desde aquí; ya es decretado daros treinta dineros; desde ahora podéis alegre estar. Harto he llorado mi viudez y pobreza, solamente me falta justiciar el delincuente. Téngole de seguir, aunque se gaste todo el dinero de mi campo en ello, por más que todo el mundo lo contraste, pues es justicia, no crueldad, hacello. No habrá justicia, ni razón que os baste, Si al escribano no le untáis Ponello en las manos de Dios. Los escribanos no son dioses, mas tienen también manos. Basta que en Jerusalén está tan entronizado; que este hombre es adorado por Dios, y por Rey también. Notable recibimiento fue él que el Domingo le hicieron! A mí no me recibieron con tanto apercibimiento; pero cuentan maravillas de su boca, y de sus manos. Los Judíos y Romanos se admiran todos de oíllas. Yo me holgara de ver un hombre de tanta fama. Jesús, dicen que se llama, y si es profeta, saber puedes con puntualidad, lo que ahora te conté de aquel demonio. Bien sé, que me dijiste verdad Solo Arquelao fue mi hijo. que el traidor que lo mató. nunca jamás pareció; creo lo que de él se dijo Su delito fue experiencia de su propio desengaño. haciendo tan grave daño. Para entrar pide licencia Joseph, él de Arimatía. Entre, sea bienvenido. Siendo tan bien recibido. grande ventura es la mía. Vuestras Altezas me den los pies. Joseph, levantad. Tráeme la festividad de Pascua a Jerusalén, y como antiguo criado a Vuestras Altezas vengo a ofrecerles lo que tengo, que es lo propio que me han dado. Guardeos Dios. ¿Cómo os halláis en vuestra tierra Señor, como en aldea. Mejor que en la ciudad lo pasáis: Vida con menos recelo es el campo. Ansí lo entiende un hombre, que él la pretende Senda cierta para el cielo. Pues hay para el cielo senda? Un hombre, que llaman Cristo, lo afirma, y dice; y he visto en sus sermones mi enmienda. Su discípulo encubierto Soy, como muchos han visto. Vaya, vaya, vaya Cristo Qué es eso? El patio cubierto de hombres armados está que traen preso un delincuente, y un criado del Presidente pide licencia. Entre acá. El Presidente, Señor, me envía a saber como se halla Vuestra Alteza en la ciudad; y porque está indispuesto Su Excelencia, y no sale de palacio no han venido los dos, como era justo a visitar a Vuestra Alteza. Paces quiere Poncio contigo Juntamente envía preso un hombre galileo, para que Vuestra Alteza, si es su gusto como vasallo suyo lo sentencie ¿Cómo se llama ese hombre Jesu Cristo. Quiero salir a verlo, que ha mil días que deseaba solo ver ese hombre. Qué no podrá la envidia, y la malicia de este pueblo rebelde, pues ha preso al único de Dios, a su Profeta, al Maestro de todos, al Mesías, tan prometido al mundo en la ley nuestra! Mucho sentís, Joseph, el mal ajeno. Mis propios males son los que han traído a Jesus a este punto: injustamente le han preso, y maniatado los Pontifices, sin hallarme jamás en sus Cabildos. Simón el Ciríneo, que ha venido de su tierra, está aquí. Decilde que entre Mil años guarde el Cielo a Vuestra Alteza, como lo deseamos sus criados. ¿Qué hay, Simón Cirineo? en hora buena vengáis a la ciudad. Tráeme un deseo a ver Vuestras Altezas, de mi aldea, que después que dejé la Corte, puedo decir que no he faltado de mi casa entero ningún día: no es mi hábito estar ya en la ciudad, sino en el campo. Buen labrador hacéis; vuestros dos hijos? Para servirte, Ruto y Alejandro tienen salud. El Rey, mi señor, viene. ¿Qué hay, Simón Cirineo? Soy criado de Vuestra Alteza. Alzaos. ¿Qué se hizo el preso? Pedile, que hiciera algún milagro. hícele mil preguntas. pero a nada me respondió, y ansí mandé ponerle un vestido de loco, o inocente y remitille a su juez Pilatos, que lo vea despacio. Yo quisiera pues su mujer está indispuesta, fuese a visitarla Vuestra Alteza Entrambos juntos podremos ir a visitarla. ¿Cuándo habéis de volveros al aldea? Si Vuestra Alteza no me ocupa en algo, esta noche. ¿Tan presto? Vuelvo el Viernes a la ciudad muy de mañana Vedme cuando volváis; este favor hacedme. Ya con las faldas cortadas para salir como el viento de la ciudad, al momento, y con las botas calzadas vengo, para que me deis los dineros de la venta. En esta bolsa van treinta; partiros luego podéis. Temo no ser conocido de Herodes, y de su gente, y también del Presidente, porque a entrambos he servido. Y en la presente ocasión me pueden dar un mal rato. porque Herodes y Pilato son diablos. Si son; Si son Sisón! yo no os he sisado nada a vos, para que ansí me habléis; despensero fui y ahora soy hombre honrado. Y por haberos servido en venderos mi maestro, y ser tan criado vuestro, más merced he recibido que son palabras de ingrato; las cuales culpo de vos, que os vendí a Cristo, por Dios, y os le vendí muy barato Por cierto, que sin razón os quejáis, sin ver primero. A vistas de un despensero Sueña mal: sisón, sisón. Vaya con Dios vuesasted que aunque no lo merecieran, era justo me hicieran los Judíos más merced. De las palabras que os hablo, si son malicia. otra vez! Si son, el cielo es juez. Váyase con el diablo; no me dé más ocasión de romperle la cabeza. Voyme. Bonita es la pieza para si son o no son. a Donde iré, triste de mí, cuando Dios por mí está preso? Cristo es Dios, yo lo confieso. Eres Malco? Judas, Sí; Malco soy, a quien cortó Pedro la oreja en el huerto y ahora digo que es cierto, Cristo es Dios, pues me sanó. Sanome, y desde aquel punto le comencé a confesar que sanar Cristo, es curar alma y vida todo junto. Y qué mayor evidencia de ser Cristo hijo de Dios, que recibiros a vos con tanto amor y paciencia! Preso de su voluntad se dejó llevar atado, y en lo mal que le han tratado, muestra su inmensa bondad, que le dan de bofetones; aquí gritan: vaya, vaya, tirándole, porque caya, de la soga los sayones. Y como el mismo Esaías dice en el cincuenta y tres: No tiene figura, ni es rostro el rostro del Mesías. Levántanle testimonios, como David lo predijo en Su Salmo, cuando dijo, hablando de los demonos: Y él como manso Cordero va al sacrificio cruel, como Jeremías de él lo había escrito primero. Y aquesta consulta aleve la vio Moises en figura. cuando dijo en la escritura Génesis cuarenta y nueve: y en esta ocasión tan fuerte desamparan al Mesías todos, como Zacarías profetizó de esta suerte. Tú le vendiste, y la venta en treinta dineros fue, porque en Zacarías se ve que había de ser en treinta. Pedro, su mayor privado en cas de Anas le negó, él se ha perjurado, y yo, por mi Dios le he confesado. Judas arrepientete, pide a Cristo perdón, Judas, que te dará, si te ayudas, su gracia. Malco, pequé. Dile eso a Cristo, confiesa que es Dios, pídele perdón, que más que de su pasión, de tu perdición le pesa. Tarde es ya. Jamás es tarde para Dios, vamos allá, que solo un ay bastará para que un siglo te aguarde. Con esto Dios se contenta; vele a buscar. Antes quiero volver al Templo el dinero, para deshacer la venta. Bien deseado este día ha sido en mi casa. Creo que fue mayor mi deseo. La ventura fuera mía. Yo fuera la venturosa, Si Vue Excelencia tuviera Salud. De cualquier manera vengo yo a ser la dichosa. Pues nos honra Vuestra Alteza, nuestra amistad volverá a ser primera. Ojalá me déjase esta tristeza! Canten esos hombres algo que te pueda entretener. Príncipes, hoy se ha de ver, Si para dar gusto valgo. Tú, Presidenta suprema, para estar sin melancolías, tener, tener alegría. Bueno es eso para tema. Para estar sin melancolía, tener, tener alegría. Con un contrario se cura el daño de otro contrario, con paciencia un temerario, con juicio una locura, y ansí es cura muy segura epara la melancolía, tener, tener alegría. Vaya la mía: el bien de uno para otros suele ser mal unos mueren de estornudar, otros con un estornudo. ¿Qué has dicho, cara de embudo con tú nariz de bitoque? Mas que te tiro un bodoque! Que no! Que sí! Calla. Calla. Esta es preciosa batalla Si es batalla, o si es porfía, tener, tener alegría. Haznos justicia Pilatos; Pilatos haznos justicia! Voces me da la malicia destos Judíos ingratos. y he de salir al Pretorio por fuerza. ¿En qué estado está el pleito de Jesús ya? Ya se vio en el Consistorio, y aunque esta gente cruel desea verle morir Si verdad se ha de decir, no he hallado culpa en él. Tenga culpa, o no la tenga, qué nos importa a nosotros? Mientras paga ese por otros, y la enferma se entretenga. Auméntese la inquietud, la trisca vaya, y bollicio, cántese, y vaya de vicio. Por la salud, por la salud. Los que no tienen poco. Por la salud; Del contento ajeno. Por la salud En sus daños propios. Por la salud; Buscan el remedio. Por la salud; y todos. Unos cantan, Por la salud; Lloran por ellos. Por la salud; que de enfermos locos. Por la salud Con tales extremos. Por la salud: Braman como toros. Por la salud; La gente de el pueblo. Por la salud; Los Príncipes locos Por la salud; Entran en consejo Por la salud; Muchos desvarían Por la salud Ya sale el acuerdo. Por la salud; que uno cure a todos. Por la salud Tan a su virtud. Por la salud. por la salud. No se puede desear más, por cierto, de lo que ha sido. Algo me han entretenido A Barrabas, a Barrabas! ¿Qué es aquello El pueblo pide, que suelten a un delincuente, y que muera un inocente. Vuestra Excelencia se olvide de lo que allá están gritando, y alégrese en lo que ha visto. Allá las hayan con Cristo, que está por todos pagando; y mientras su pasión dura, derritámonos acá. Volved a cantar. Irá Segunda vez de locura. No lo veis, no lo veis, señores, cómo pagan los justos por pecadores? De una manzana comió un goloso en un vergel, y después otro por ol pagó lo que no comió, a quién pensáis que lo cobró? Todos aquestos traidores. ¿No lo veis, no lo veis, señores cómo pagan los justos por pecadores? Tenía un hombre los ojos más hermosos que no el vino, y más blancos que la leche los dientes. Bien. Y qué bien! Sobre este la disciplina de nuestra paz, confía, ganamos todos. Zamarro, ¿qué dices? Eres un jarro, porque aquesto es profecía. Señores, que desvaría! El desvaría. Señores! Que pagan justos por pecadores! Dejadme, dejadme. ¿Qué es? ¿Qué es esto? Tente visión, yo estorbaré la ocasión, sombra, yo lo impediré. Señora Válgame Dios! ¿Qué es esto? Luego al momento me vuelvan a mi aposento, tinta y papel me dad vos. Presto! porque he de escribir un papel al Presidente, diciendo que al inocente no le sentencie a morir. Hoy Jesús, Cielos, no tiene de morir por la malicia del pueblo, que así es justicia, y así a mi salud conviene. Pilatos tiene conciencia, y sabe lo que ha de hacer. Poco tengo de poder, o he de estorbar la sentencia. Hola. Hola. Allá va un preso. ¿Por qué? Por una quistión. Haga vuarcé la razón. No se me acerque con eso, que, vive Dios Sosiéguese, que está preso, sor soldado. Preso estoy, y soy honrado. Pues la patente nos dé ¿Qué es lo que llaman patente? Un preso de calidad Suele dar de caridad limosna a la pobre gente. Tres años habrá que estamos en esta cárcel los tres, y nuestra pobreza es lo que en el traje mostramos Y así por antiguos presos y por pobres juntamente, te pedimos la patente, qu así hayas buenos sucesos! Sea lo que tú quisieres, pues queda a tu gusto todo. Pidiéndolo de ese modo daré cuanto me pidieres. ¿Y nosotros no tenemos en tu liberalidad parte también? Si; tomad, que a todos contentaremos. Quedo, que la bolsa es mía, o no seré yo quien soy. Gracias por todos te doy, y espero en Dios que algún día cobrarás el bienque has hecho de esa mano generosa. Sáber quisiera una cosa para serte de provecho, que a veces un preso antiguo Sabe más que un orador. que está en la plaza mejor, como por mí lo averiguo. ¿Qué es la ocasión por qué estás en la cárcel? La ocasión es de reír mi prisión serán dos horas, no más. Que tan poco es lo que pasa y cómo que pasa aquesto! Pues no ha de parar en esto, que es juego de pasa pasa. Y no se puede decir el caso? Es negocio de aire, y lo ha de echar en donaire la justicia, y se ha de reír. Gandila de presto; mudo! Todo lo he visto; pues Soy buen ladrón, se ha de ver hoy que a buenos hurtos acudo. En efecto, que no es nada. Pues para mí lo será. De esa manera tendrá mi oferta por excusada. Antes de dos horas tengo de estar en la calle. Sea como voacé lo desea! Así será; luego vengo. Fuese. Salió al corredor. Barrabás, toca. ¿Por qué? Escúchame, y lo diré; cantando será mejor ¡Ay, que no hay faldriquera hey bolsa seguran, adonde Grismas, Grismás, mete las uñas ¿A qué propósito viene la canción? Ladrones míos ningún ladrón de más bríos hizo hurto tan solene. ¿Vistes la bolsa que el preso Sacó, cuando repartió el dinero, y la volvió a guardar? ¿Pues qué hay en eso? Saber si la visteis llena de oro y plata? Ansí es verdad. Pues, ladrones, celebrad lo bien que sé hacer faena ¿Qué dices? Que le saqué la bolsa ¿la bolsa? Sí. Veámosla. Téngola aquí; aquí ha de estar; cómo? qué? Hola, bolsa, con quien hablo, y adónde estás, qué te has hecho? Hurto ha sido de provecho Si no la halláis! Es el diablo. Aparta y calla Hablador, y para qué? ¿Qué es, para qué? Escúchame lo diré: cantando será mejor. Ay, que no tiene Crismas, bolsa segura adonde Barrabas mete mete las uñas Burlaste de mí, ladrón? No me tengo de burlar cuando acabo de ganar treinta días de perdón? Hasme hurtado tú a mí la bolsa que yo hurté? Ladrón, yo te la saqué. No creo tal. Téngola aquí. Véámosla. Soy contento pero imaginad que ha sido mayor, o se me ha caído. ¿dónde está? que no la siento. ¿Bolsa, ah bolsa, dónde estás? Ofrézcote a Belcebú. Dimas, vive Dios, que tú se la hurtaste a Barrabas. ¿Pues tan buen ladrón Soy yo, que la había de hurtar? Satisfaceos con mirar Si la tengo. Aqueso no no es menester que dudemos en ello tú la has hurtado. partamos lo que has robado, antes que aquí nos matemos. ¿Qué es matar O dela, o muera! Muera, o dé la bolsa presto! Teneos ladrones! ¿Qué es esto? fuera, paz, ténganse! Afuera! Tenidos somos. Ladrón. pues no has querido partir, te habemos de descubrir. ¿Por qué ha sido la cuestión? Yo lo diré, satisfecho de que nos perdonarás, pues tu bolsa cobrarás deste ladrón sin provecho. ¿Qué bolsa? Cuando nos diste limosna, yo avizoré tu bolsa, y te la saqué de donde tú la metiste. Sacómela luego a mí Barrabás, Dimas la vio y a Barrabás se la hurtó como yo te la hurté a ti, de suerte que Dimas tiene la bolsa; quítasela, pues el ladrón no nos da del hurto lo que nos viene. Vuélvele la bolsa presto. Cómo me la ha de volver, Si la tengo en mi poder? veisla aquí. ¿Cómo es aquesto? Grismas? tú no le sacaste la bolsa Yo la saqué, y en mis calzones la eché de donde tú me la hurtaste; y me atrevo a apostar yo, que a ti te la hurtó aquel, y que sin sentirlo, él a su dueño la volvió. De manera, que ha corrido la bolsa en torno, y después que han sido los hurtos tres. un solo cuarto no ha habido. Grismas dice la verdad, yo la bolsa te volví. Jamás de ladrón vi tal virtud, y tal bondad: bueno es hurtar al ladrón para volver a su dueño. Pues mi palabra te empeño que aquestos mis hurtos son. De mis desdichas forzado fui ladrón, pero robaba de tal manera, que daba de limosna lo robado. Prendiéronme después deso por cómplice de una muerte, donde por mi mala suerte trujeron a Grismas preso. Y él y Barrabás juraron, que también salteador era como ellos; desta manera las prisiones me doblaron. ¿Luego los tres, desa suerte. Sois ladrones? Ansí es verdad, y estamos los tres ya sentenciados a muerte, mas por la solenidad de la Pascua, el Presidento Según es, a un delincuente tiene de dar libertad, y así espera cada uno que ha de tener esta dicha. Hoy es Viernes; no hay desdicha para mí en Viernes ninguno. dentró) hola hao! adónde están Dimas, Barrabás y Grismás? Voces de justicia, Grismas Bueno; a soltarnos vendrán. Estos, señor escribano, son los presos que buscáis. Decidme; cómo os llamáis? Yo, Grismas. ¿Y vos, hermano? Yo, señor, mi nombre es Dimas; si buscáis a mí, aquí estoy. Bien está así. Mas, que sueltan a los tres? Alcaíde de la cárcel de Jerusalén: echaréis por la puerta, libre y sin costas, por la celebración de la Pascua, al ya condenado a muerte, por Sedicioso, Barrabás; y las personas de Grismas y Dimas, ladrones, también condenados a muerte, los entregaréis, visto el presente mandamiento, a nuestros Letores y ministros de justicia, para que sean sacados de la cárcel con cruces a cuestas, y sogas a las gárgantas, con trompetas y voz de pregoneros delante, que vayan manifestando sus delitos, en compañía de Jesús Nazareno, Rey de los Judíos, hasta el monte Calvario, donde los tres sean crucificados, como lo merecen sus culpas y delitos Dada en nuestro Pretorio en veinte y cinco Marzo del año diez y ocho del Imperio de Tiberio César Augusto, y seteno de nuestra gobernación. Esto es hecho. Ay de mí triste! Salto, y bailo de placer, en la calle me he de ver! Pues no porque mejor fuiste! Póngase en ejecución al punto este mandamiento. Vamos. Aquese espaviento de qué sirve, marión? Gallina, ya no sabías, que en una cruz enclavado, como yo crucificado juntamente morirías? Pues, qué lloras? No he sentido mi muerte, porque es mi suerte; Solo siento, que mi suerte en Viernes haya venido. Tenía yo a aqueste día por feliz, y es aciago aunque si en él deudas pago, Viernes será de alegría. Veis aquí vuestro dinero, volvamos a deshacer la venta; pequé en vender el inocente Cordero. El justo vendí a vosotros, Siendo su sangre sin precio. Judas, si tú fuiste necio, qué nos importa a nosotros? Vuestro dinero os he dado. Aunque este quiera perderlo, no será justo ponerlo en el tesoro sagrado. que es precio de sangre. Pues qué haremos deste dinero? A la mujer del ollero se pague. Muy justo es. Cielos, infierno, mundo, en la presencia vuestra, todas mis culpas han pasado; sea el demonio juez de mi pecado, y el fiscal de mis pleitos, mi conciencia. Los testigos vosotros. Penitencia Penitencia! ya estoy desesperado. Pues fallo que sea Judas ahorcado. Lucifer, yo consiento la sentencia. Este árbol, y esta soga darán nombre al suceso infeliz, que siempre plugo mil veces estorbar de los jueces. Y como para ahorcar el más mal hombre se ha guardado hasta hoy el peor verdugo, llévenme los demonios cien mil veces! La libertad en que estoy, se debe a Jesús. Amigo. muriendo Cristo por todos todos debemos lo mismo. Ya en el Calvario se han puesto vuestros pecados y míos con más crueldad en la Cruz, que no los fieros ministros Cercado de gente de armas está a caballo Longinos, echando están los soldados Suertes sobre los vestidos. Toda la gente que a bello de la ciudad ha salido murmuran de su paciencia, blasfemán de cuanto dijo. Están al pie de la Cruz su madre, su tía, y su primo y la Magdalena violos y habló a su madre, y discípulo. Masa porqué me canso en vano, Si puedes mirar tú mismo pues en el Calvario estamos, todo cuanto yo te digo? Dimas, Dimas ¿Qué me quieres? Blasfemar de quien me hizo; grande tormento es la muerte, terribles son sus martirios. Ah, quién pudiera cortar estas sogas! Si tu Cristo eres ¿por qué no nos salvas, y te salvas a ti mismo? Haz un milagro en nosotros pero, a quien milagros pido Si eres un hombre que muere como yo, por sus delitos? Grismas; no temes a Dios, porque en el mismo castigo está, más está sin culpa, él que es hijo de Dios vivo? ¿Este, hijo de Dios es? Este. ¿Cómo puede ser este hijo de Dios, siendo hombre que muere entre ladrones metido, como en su mayor afrenta? Más claramente se ha visto su Deidad, pues que a su padre rogó por sus enemigos. Hanse turbado los cielos, la tierra se ha escurecido, él Sol se ha eclipsado, y todos de su Deidad son prodigios Este es Dios, yo lo confieso! Señor, pues he conocido que sois Dios, y como tal os creo, y confieso a gritos: Cuando estéis en vuestro Reino, Acordaos de mí! Conmigo te prometo que estarás hoy dentro del Paraiso. Por una palabra sola tanto bien, bien tan altivo! Por sola una confesión! Ah, Grismas, haz tú lo mismo, confiesa a Cristo, ladrón, róbale la gloria a Cristo, pues está en la Cruz ganando cuanto por Adán perdimos. Pide, que hoy está en tu mano quedar para siempre rico. ¿Qué he de pedir, si está en carnes? Reniego de quien me hizo; quisiera más estar muerto, que no penar tanto, vivo. En tus manos encomiendo, eterno Padre, mi espíritu! Rompiose el velo del Templo, la tierra se ha estremecido! Los sepuleros se han abierto! Este, que padece, es Cristo. Jesús murió, y con su muerte todos somos redimidos. Jesús es hijo de Dios. y claramente se ha visto. Y aquí, señado, da fin la comedia del maldito Judas, y yo por su autor perdón de las faltas pido.
