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Texto digital de La victoria de España y Francia

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Atribución tradicional
Alonso Jerónimo Salas Barbadillo
Atribución estilometría
Alonso Jerónimo Salas Barbadillo Probable
Género
Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La victoria de España y Francia. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/victoria-de-espana-y-francia-la.

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LA VICTORIA DE ESPAÑA Y FRANCIA

o as flores, ṉ̱ Son los gallaro de las Pr de gran Duqué la Ciuda. Sí o sabrás redir de. por mí nto. olento del más fiero jabalí. Uno mataron tus bellas manos, que en ellas bebió la muerte, cuando él pensó veber el cristal en ellas. Qué gente es aquella? dos pretensores incesas, señores sangre y opinión, es porque habéis dejado oyes ate nuestro pensamienso, imiras tu cuidado. Bien sabes Rey Malgesí, Rey de estados, y de ciencias, si muy ilestre por ellos, aún más famoso por ellas, Que la Reina mi señora Clarinda, que ahora Reina en la feliz Monarquía, huyendo el ruido vulgar de los plebeyos rumore Ya estos bosques son teatro alegre, y sangrier Ya soy verdugo vio famoso, Reina mís que ag to- que Fue cuan la propi de que Elígiote por e por tantas para pasando a de amor So fuer de Apolo, Siote el fruto tan flores en la que las juzgan partos de la Presentes comunica cuatro Sole sus ojos yp Habrá ya cer que la mejo muero ta SV ntigo era cilia, opulencia. sposo es excelsas, ey de vasallo, rbien lucida empresa. u elección veneró el mundo, orque en la paz y en la guerra ron tu pluma, y tu espada, y de Marte ideas. o de dos hijas, a belleza, nuestros ojos Primavera. citán las dos ando a estas selvas es, cuatro Abriles, lantas bellas. ca de un año prable y ciega ite, mas hay que memoria en infeliz, tan sangrienta! Tan sin luz, que es toda horroras mi trágica voz renueva, dije mal, que aún muerta luce la memoria de una Estrella. poles, a ueño en le hereda. A Isbella dejo a Sicilia con que hoy las dos son Princesas de lo más fértil de Italia, que es el Jardín de la tierra. Mandó que cumplido el año de su muerte, unidas sean en el tálamo dichoso a esposo que las merezca. Mandó mucho, porque nadio puede merecer sus prendas, mas témplase un instrumento subiendo y bajando cuerdas. Dispuso, que si casasen con extranjeros, que pueda su eleción hacer las bodas ley, cuanto piadosa, cuerda. Pero si con paturales y vasallos, quiere sean con dos de los cuatro Duques, que la sangro al conservans, Rosano. Arnaldo, Fabricio, A fin pasó de esta vida, dejando por su heredera (a Laura, cuyas virtudes con la admiración deleitan Delgande Reino de Nar que con ser tal su riqueza hacen ser pobre y pequ tes de quien jen ado oh pia Soqe elo R antes) lices, eprevengan perales, as no lo niegan. bra el arte, cuanto ción más crespa o robó en colores ustrar a las sedas. materia lucida libreas, a la Aurora acida en perlas. castillos lo piezas, monía oro incendio a la tierra. dérase en luminarias iudad, que en esta fiesta, no es de amor, tendrá el fuego as las partes en ella. Vestido el aire de tantas aces en la noche negu par Se a la po dar en! sono Ar. a de los que e loriosa esperan ditada en sí mesma o días para el plazo sfaltan, y la nuestra eranza (al fin de ama ardemente pelea. ije pues dos felio les luz, porque aparatos nú os hados anto lao magnao ampo a prodigas quien llorara sperlas, ven Soles, y sus in, disparano marcial arr O, za. ndo das, eza. ama eblas, Cielos, y tirama a la tierra. A Mucha libertad blasonas, Duque Astolfo, di que intentas? buscas tálamo, o fábricas el teatro a tu tragedia? Así pierdes el decoro a la Majestad? Sosiega los furores Rey, y advierte que a tu piadosa clemeneia. Esta merced suplicamos, permite, señor, que vea Napo es tan noble triunfo, antes que la plebe inquieta se prevenga. No más Duque Rosado hasta, roofendas la fivelidad del pueblo. ḏ̱. . Tu propio a ti te aco se ha puesto. asará que otro empie Neptuno desde el prosu cázar de sus cabein. a a serenar sus hono isonja en su fier atas, tu fa das tiní a los , y advierte el daño a tu decendeincia estas bodas, tu estirpe aumentas. dviertas, no me ens Ido. dencia de ser advertida, inuestra natm aleza padece defetos graves cualquier criatura, y es fuerza tal vez aprender el sabio de la inorancia más necia. También tú, Onque Fabricio, ambién tú que fuiste prenda ucación te atreves? , señor, qué nos ordenas? os Príncipes se espere ̱ no hay nuevas e que vienen, será inútia peranza. a ciert Y vendrán antes de él q Antes, no es voluntad vuestra hijas? La nuestra es la tuya. No hay más ley que tu obediencia. si en ella No me ha Duque Arna Tú pru bien puedo que en de mi edo Pue- Que a lo extranjero de esp ̱. Ser sos y razones, han las Estrellas, no aprovechan dar ñan os bríos de la elocuencia. Porque subieron tus alas amor, tan altas, tan ciegas? qué atrevidas me en alzaron? que cobardes me despeñan? Qué pretende el Rey, que encantos son estos? con que apariencias fantásticas y mentidas nos asombra, y se desvela. ambición bárbara, siempre tan valientes son tus fuerzas, que con el amor compites, y hoy su poder atropellas. Señor, pues que en tus secretos con tanta magnificencia me das parte, siendo amor en mí quien paga esta deuda. Si tan breve el plazo miras, como puede ser que vengan los a rincines extranjeros, que en su patria sosiegan? No sabes tú que estudie, ede se Príncipes e que hoy en su patria aves en que encias la Magia, cé eminencia. esta encubierto udio, y que tu apenas ya del memoria tenías, porque no quise que hubiera más testigo que tu propio, que a ti siempre con fineza entregué lo más del alma. Es así como lo cuentas. Pues si conoces y sabes que puede dar esta ciencia leyes a los elementos, y aún tal vez a las strenas. una voz suya arrebata las poblaciones enteras con las profundas raíces de sus cimientos y piedras. Qué te admiras? yo traere de lo mejor de la tierra cuatro Príncipes tan grandes, que castignen la soberbia De estos Duques de estos hombres orgullosos, que desean más ambiciosos, que amantes, indignos tan altas prendas. Y advierte que este secreto te le doy en conudencia edac tre otras cio quien alcár o sabes que e es, lo, pero fue con las finezas de amante cortés y humilde, que amor no sufre violencias, Veny verás. De tu ingenio son tan insignes las pruebas, que tanto vas más seguro; cuanto es más grande la empre iros Amor, con tus dulce a que roca no te atreves, aningún amante debes más pasos ni más suspiros. Mas los suspiros que aliento, si se juzgan con rigor, pasos tuyos son amor, y aún su mayor instrumento. Que tu Rey tirano y ciego vienes a ejercer tus tiros en pasos de los suspiros, porque son aire, y son fuego. Amo a Laura, y no su estado, que antes él me da pesar, porque por él viene alestar mi amor desacreditado. quien yo conozco, dudas y recelas? egue a Rey de vas o celo, lor del suelo mía en mí. gioso, en dera que no espante? ve es descrédito al amante, lo que gloria al ambicioso. Desde hoy a servir me aplico de gracioso: ello ha de ser, porque así vendré a comer con mi boca, y por mi pico. Bien haya el que a cortesana gracia su ingenio provoca, que si lo come la boca, también la boca lo gana. El Duque Astolfo parece este, y le he de acometer, ya voy, por aquí ha de ser, no por acá me parece. Ya mi voz con tiple empieza; señor, señor, no hace caso, al contrabajo me paso; señor, señor, gran tibieza. Quién sois? Yo, ya estoy turbado. Corona aborrec mbra de mi limpio ve el mayor hon viene a ser infan. Oh caso bien prodi vien hab decí Cuando quien do. e, sabia buscar el lugar que sepa quien ser solía. Así te olvidas de ti? ves? cura temeraría. ntes es muy ordinaria darsemo de sí. ien sois vos? entil pieza. ̱. Que va que no lo sabéis, (ya perdí el miedo) que hacéis cabriolas con la cabeza? Quién sois digo? Lindo humor, seguir su corriente quiero. Responded, mirad que espero. no habláis? Soy un gran señor. A pesia mí, eso es Bibliote un- en sois vo egen ois? eis quien e me ha olu qui llegue hoy a pero, quién sois? qué gentil vive Dios que con el mazo todo os dejastes caer. Sois pretendiente? Si soy. Y estaréis enamorado? Si estoy. Qué gentil menguado, ardiendo en colora estoy. Vos sois gran señor? decirlo puedo por los. Menos bravo, de la ambición sois esclavo, y de amor un mal trapillo. Yo, yo? Vos, vos. Yo? qué decís? ya estáis turbado, con esto queda provado, que nadie sabe quien es. Por no hablar impropiamente como vos, no me atreví a decir quien soy, que así el mundo se engaña ymiente. Conténtame, di quién eres? Quién soy no alcanzo a saber, mas lo que quisiera ser tunque er int ome estí tan gra Nob dies que er rcasa y mujer, e ya no es de temer ra muros venado, er bien, veber mejor, rseda, y jugar oro. Qué oficio alcanza un tesoro ande? le señor. que el despejo me abona, todo está en el despejo oficial del gracejo acerca de tu persona. Este oficio te presenta mas que mi amor, mi interes, que en esta lengua que ves traigo lucida herramienta. Murmuraré de tu amigo, de tu hermano, de tu madre, de tu abuelo, de tu padre, y aún de ti mismo contigo. Qué hallan gracia los vulgares en las que van con veneno. Yo tales gracias condeno, no son gracias los pesares. Dígote un pesar a ti, y hago a todos común gusto, es quien ifiera sin ser lla y moo hallo aplauso para mí. No te envidio un ejercicio de ocupación tan pesada, que suele una cuchillada er los gajes del oficio. a en mi estimación es mengua de las que la infamia ampara traer los gajes en la cara del oficio de la lengua. sus gracias celebrare si con modestia las mides. y Lomer quiero. Tú me pides lo que yo a nadie negué. Desde hoy seguirme podrás, mas en mudar vida piensa, habla poco, y sin ofensa. Obedecido serás. Que tu precepto ingenioso mas que me veda dispensa, hablar mucho y sin ofensa fuera más dificultoso. Ya viene el Duqu eRosano. ̱. Qué lindo estado tendrá por Mayo. Por qué? Yo está el concepto abierto ano Rosano, y si se o trosa, sin ment entonces, podrá de que es Duque de Al Duque mucho y ha sido Con Do estoy. habéis tardad poca advertencia. no? e vuestra prudencia Diréis admirado. Pues no lo tengo de estar? Porqué? Decid si olvidastes el concierto, o si entregastes toda la esperanza al mar? No sirvo yo a Laura bella? vos a Isbella no adoráis? Sí. Pues para que aumentras más daños a nuestra estrella? Los cuatro competidores hoy con el Rey no estuvimos, y después concierto hicimos como tan grandes señores, De volvernos, sin hablar las Princesas? No se fueron Arnaldo, y Fabricio, y dieron digno ejemplo de imitar? al Es Pú Tarde a y voli- concierto, pues aquí os quedamos? así. es con lo que habéis quinegociaremos, viendo tarde allá clara la sospecha está, si aún más riesgo no corremos. Qué quizá desde el camino viendo no los alcanzamos volverán. Ya consultamos a un miedo tan peregrino? Yo en la palabra quebrada en que no hay satisfacción, recelo a mi obligación, no tengo miedo a su espada. Hunca es peregrino el miedo, que está en prudencia fundado, el recelo del honrado no es miedo. Quédito, quedo. Solo es miedo peregrino el que un caminante honrado lleva desacompañado de noche por un camino. Pues el miedo le procede de verse que solo va. gudeza, a edo. nte? ado, él puede ser muy honrado, mas es muy poce seguro. Meto mano, y buen compás llevo de pies, cuando luego el brazo de algún Gallego me lacude por detrás. Dando un pie con otro pie caigo con ansia mortal junto a una taberna, umbral de aquello que más amé. M ned deee mas en vez de orar por mí todos rezan en la hermita. Y así no esperes te acuda a un peligro en que se advierte, que está muy cierta la muerte, y las exequias en duda. Vive el Cielo que tuvares justas sospechas, no veis el que en tu persona de qué causa nacer puede? Fácil responderte puedo mas con verdad, que aon yo soy por naturaleza la patria y solar del mí Quieres ser valien Es duro o, y de poco agra ato. asión. Vistos, no será razón, que es cobarde pensamiento. Antes pues aquí no estamos con las Princesas, yo quiero formar las quejas primero. Nuestra gloria aventuramos. Duques, Arnaldo, y Fabricio, ya nuestra muerte es forzosa, que esa intención alevosa pide sangre en sacrificio. olvistes desconfiados, cuanto más sospechosos; oís los dos más alevosos, los dos más agraviados. Ved que solos nos halláis, y porque más os culpéis, preguntad, que no hallaréis rastro de lo que buscáis. Aún en sombra esa intención deja nuestra luz manchada, y así responda la espad, es. os tenéis causa o a vuestra imaginación. Vuestra dilación por cualquier sospecha enje y en amor no hay que cú que se disfrace en espía No se va poniend día endrar, ilpar, lo mal, ya se amansa la tormenta. El Astolfo me contenta, por Dios que es lindo oficial. El amor en un valiente y brioso corazón, con la ley de la razón se templa, y está obediente. Si vuestro amor nos infama responda nuestro valor, que es loco y ciego el amor, que es fiscal de nuestra fama. Ya es injuria la licencia vuestra, pues que pretendéis con la cuipa que tenéis hacer culpa la advertencia. De haber vuelto cuidadosos os fingís tar ofendidos? cuanto estáis más prevenidos. os dais por más sospechosos. sto se ha puesto de modo, emas aquí, siendo así, en me acomodo? u furor se enfrasca, aunque ya viniendo van dos madamas, que suran Santelmos de la borrasca. Duqués, porque le dais con los aceros al aire temerosos resplandores? que aunque forman en él claros luceros, son de la mayor noche embajadores. sus rayos a la vista lisonjeros de espíritus marciales vencedores, no desnudéis en selvas tan hermosas, que no quieren más sangre que sus rosas. Poned en más prisión la noble espada, porque es grave delito haber turbado Y de esta floresta la quietud sagrada vestida de un verdor nunca burlado: no manchéis no con púrpura animada la esperanza de Abril, aquí hospedado, donde le dan por últimos honores Alcázar de cristal, Ciudad de flores. Quié os dio la ocasio? Vuestra belleza, batalla bien lucida, y generosa. Delito le llaméis, que no fineza, mpertad contra amor bien licenciosa: que yo estoy de dos a dos son yo contra qui Mucho, si aún del estruendo guerra; que al que es Solo de que de pr va contra. que nunca Las presur Deléítale en Esta leiro Amo narer puede: Rey de lí amor el noc propin armado tan dulce es vencedor han anaciones bárbara en un ánimo ro cebid siso? aad humildes, pre Amar humurdes, no es dura ley, amor, sí e a los que de tus hondas navegantes solicitan descanso en dulce puerto: pelearé con las olas arrogantes, y en medio de su saña, aunque esté muerto, veneraré tu ley, o gran tirano de los deleites del sinaje humano. Ponme, amor, en la Libia, donde el con rayos flecha anado sus arenas, o allá en la Ecitia, donde siempre el suelo en vez de flores a la vista amenas se viste de cristal que labra el hielo, artifice sutil de estas cadenas. que ni está al fuego mío podrá clarla, al, la cumurtu arle en sus estragos sonjas y de alagos. ble amor se obli lo y prevenío es su fatiga, sin ser ver cas endido amantes oseguid o proseguiro el premi ni la o otraco yo me si son qu será Si entre despreciador de que siempreh esta A esco e Amor, si en yo no soy las vario sus rayos aumentarle. lor, entre tus inc quiero ofrecer por sacrificio, hoy poco blasón para tus glorias, ande me puede haber el ejercicio: plandezca mi nombre en las histori al rayo de tu luz grato y propicio, de esto que hoy es cenizas de tu llama, después asunto de la fam entre las hondas e su ímpetu arrogant iere en él tiranamente el escollo en su virtad constar o tengo de imitar este excelente prodigio, y ser exceso a tod de en el mar del amor tiran lo quiero ser de hondas o res de las almas Caco, os secuaz, que solo sigo levas de Ceres, y de Baco, de cuvos frutos api edad bendigo: en este corazón no darás saco, que yo dentro de mí vino conmigo, si te pagas, amor, de la clegancia. que muralla mayor que mi ignorancia. aliente te, nte: do amante, no y ciego, de fuego. a Volver allá no con nuevas suyas me holgara, en que tu vista repara? En que este darnos podía las nuevas que tu procuras. a Las Princesas son, no es esta mala ocasión para lograr mis locuras. que tanto ha que no estáis en lrápoles? Vengo ahora. ̱hay de nuevo? Mi señora escuchad, pues preguntáis. Viudas de buen parecer hay muchas, que no han querido buscar segundo marido (gran virtud debe de ser.) Desnudo el negro dolor traen balquinas de morado, que aunque es color añublado, es finalmente color. lanta seda yoro dan para Qu V Qu M escue y su as del les? quisiera a Primavera pos ofene querría, ado basquine sique es o mente col la y oro o a que en un manteo Toledo, y milán. Hay doncellas titurares, cubas madres regatonas, ingen Matronas ita pesares. tiene hoy el mundo e fulleras sois Estrellas) que se casan por doncellas después del parto segundo, Todos se quieren holgar, nadie deja aprisionarse, difícil está el casarse, muy fácil el descasar. Mil casamientos se ven que los ponen por justicia; que cual casas de malicia hay casamientos también. Mucho hablo y poco beno. Aquí cerca está una fuente clara, pura, y transparente. Ni la pruebo, ni la apruebo, Ven conmigo y la verás como nace de una roca. Con esa fuente en la boca te seques, y no hables más. Piega a Dios, porlo que sientes. de gusto en causarme enojos, cuyas aunque se fi son unas qu Doncellas que de Fuentes, si Quién eres? Hombre de humor Vuelve, Pues que Estas flores. Un galán as tuvier fuentes tus ojos, y en los brazos te hagan fuentes, lanto cualquier fuente ciara veneno para mi esconde, que renunciará el ser Conde lo heredara, MIELICILA me darán? a por favor. buto, e campo son tr que no lleva otros mejores. A mis manos llegan flores, de ellas saldrán a ser fruto. Adiós, a dios. Volveras? responde as guar Presto, y bien, que mal, y tarde, e ni quiero ni tu querrás. Gracia tiene. Y necedad, que este es de aquellos graciosos que en conceptos maliciosos fundan su graciosidad. La gracia no es de o es para otros des racia. No mueve a risa la gracia cuando no lleva malicia. Mucho este ameno lugar me deleita y entretiene. Aquí nuestro padre viene, vámonos a retirar. Vamos junto a la frescura de mi fuentecilla, ven que es más graciosa. Y también porque es graciosa murmura. Armindo, si están tus ojos en estos campos suspensos, que siendo común deleite son de la envidia tormento. Hoy pretendo recreallos en jardín, que es más amene, cuyas plantas son prodgios, cuyas flores son portentos. Desde aquí he de arrebatar cuatro Príncipes excelsos de las partes donde asisten en ejercicios diversos. han ilustres maravillas solo a tus ojos concedo, de cuyas admiraciones el viento. he de España mero, gloria su templo. da tantos los cielos, poder suyo si mismos. mas y de letras, Simos pueblos lan, que le adoran ulares afectos. estivos aplausos hasta el más sereno cielo, que alegre los oye, porque no son lisonjeros. En una galera bate las hondas del mar soberbio, a quien su presencia Augusta pone amor, si ya no es miedo. A Trasladarele con ella a los aires porque en ellos (navegación prodigiosa) surque las hondas del viento. Al mismo tiempo al Delfín de Francia traer ofrezco, gran Católico y valiente, verde edad, y altivo ingenio. Al gra he lison de las M Para cuya espac triunfos de esta que solo de el se reservan a Padre de arr sus fidelis le intitu con pon Estos fo suben viste yelmo, e adornen el blanco acero. ricas fiestas nobleciendo piaza de Paris opolí de su Reino. Entra en un carro triunfal, y arrebatarle en el quiero, será triunfo de mi ciencia, tanto el carro como el dueño, El Rey de Polonia joven que aún no celebró a Himeneo, riado en rústicas pieles desde sus años primeros. Por su valor elegido la dignidad del cetro, conserva aquel traje arro que grosero. en un monte esta suchando un oso, cuyo esfuerzo enseñado a estas victorias no ha dudado el vencimiento. Con monte y oso verás que viene, el aire oprimiendo, noble elemento, y entonces rendido a un vil elemento. ey ien traeré: IR En ve la dura mal porque los filos En unas pub está ahora en la grann Metro a aunque más bie co iernos paga no, to, nas fueros sol. yendo Sitivo verte corremos. Con el jardín y la fuente le arrebataré, ofreciendo al aire en cristal y flores de aquella fatiga el premio. Galera, carro triunfal, monte, y jardín tan excelsos vendrán, que verán las nubes en inferiores asientos. Qué dudas? qué te suspendes? No sé si ahora despierto, que aún referido parece tan grande prodigio, sueño. Vuelve los ojos y mira como ya vienen cayendo a lo inferior de este campo con dulce y sonoro estruendo. BARA que perdió en sus años ti bella esposa, a quien él exequias de llanto eterí Este ahora en un jardín de estables flores cubie del Abril repetidas, mpre unas misma te artificiosa do, y le al fue a me que te parece? qué dices Que has logrado un per tan único y admirable, que él es gloria de sí mismo Mira con que admiración salen a este campo nuestro, desamparando galera, jardín, carro, y monte inmenso. Suspéndelos la extrañeza de la tierra, y el suceso, que aún ha sido más extraño. Pues más admirarlos quiero, porque aquellas bajas nubes que les sirvieron de remos para navegar el aire, a el mismo entregar las pienso. Que la galera, y jardín, carro, y monte en que vinieron ha de sepultar la tierra; ya todo vuelve a su centro. Porque atropellas milagros tantos juntos, que no llegar con la admira a las dudas de el sue V o puedo ación ceso? ámonos mientras se admiran, que yo pienso volver luego a desterrar sus espantos. Ese aún es mayor intento. Soy yo quien de Valencia por los mare en carroza de remos discurría? pues como fui a los vientos trasladado ciego de sombras de el horror y miedo? mas me desampararon las estrellas mientras más cerca de sus luces bellas. Soy yo quien de Paris en la gran plaz en un carro triunfal música oía de aplauso popular, que más deleita que la de los festivos instrumentos, quien me hizo ver Pigmeos a los montes, abreviando tan varios orizontes? Soy yo quien en un monte brazo a brazo con un oso invencible combatía? pues quien me arrebató con oso y monte mas alto que los montes y los vientos? no tiene el cielo ya en sus luces bellas Osas a quién les da nombre de estrellas? Soy yo quien en la hermosa compañía de cristales y flores elegantes el alma por la vista deleitaba? Al Sepi La rio con fue estos campos siempre amenos, e allí fue más, aquí es lo menos la tierra mi galera hermosa. Tragó la tierra el carro de mi triunfo. ulcro dio la tierra al oro, al mor avierra me usurpó flores, y fuento. yProdigio insigne. Superior portento. La tierra culpo. Y yo me quejo al viento. Ya que los cuatro arrebatados fuimos, y en medio del viaje nos juntamos peregrinando vientos, y no tierras, que es peregrinación bien peregrina, quien nos dirá que tierra, que paraje dio fin a la violencia del viaje? Con mudos pasos a nosotros viene un anciano, presencia venerable, él nos desatará tan graves dudas. Severo el rostro, majestad enseña, hablar le quiero con modesto brío, si es que puedo templar el furor mío. Qué tierra es esta venerable anciano? le Nápoles pisáis lo más ameno. Pues hemos de vivir entre estas plantas los que nacimos racionales hombres? fuentos fugitivas? vi oduce el sitio plantas ivas. jos, y veréis que bellas estos árboles dos plantas, miración estáis vencidos, nso silencio os acredita, que veis es Laura, Isbella es esta, nes de el Abril, y su floresta. De Sicilia, y de Nápoles nacieron Princesas; yo de entrambas Rey y padre las traigo en estas selvas dinertidas, de corteses amantes serán triunfo, mas ya otra vez la rústica corteza avara encubre el sol de su belleza. Que bien fingí en los árboles las sombras de Isbella y Laura, nada se le esconde al gran desvelo del ingenio mío, yo mismo estuve cerca de engañarme, y aún mejor engañarse estos pudieran si sus bellos semblantes conocieran. Escucha un poco, dónde vas ligero? Oye las voces de un amor bien noble. Así dejas a Príncipes tan grandes? Conmigo no perdáis ruegos en vano, aquí se da esta ley a los amantes, amar humildos, proseguir constant aura, siguiendo más justa que no atros te he de adorar como sin presumir como Porque más tu pe tri se un a que en ofrecert te doy Reino m V ley Sante, amante, Rey. erfección iunfe de mi voluntad, ré amante en la humildad, Rey en la ostentación. Agradézcole a la suerte que un Reino quisiese darme, no para vanagloriarme, mas por tener que ofrecerte. Ay, porque imperios procuro si un alma el cielo me dio, que en ofrecértela yo as seguro. ando viene robado por los vientos, Laura huésped de este tronco hermoso, a los cielos culpe de fraudulentos mal advertido de este fin glorioso: ya a tu beldad consagro los violentos pasos de este viaje prodigioso, para que tu piedad de mí se acuerde en el alcázar de este tronco verde. Rompía yo de el mar hondas serenas, o del fui a los vientos trasladado tan amenas as que el amor ha cultivado: quien trujera la voz de sus Sirenas para encantar a la que me ha encantado? que loco estoy, porque belleza tanta ella puede encantar, mas no se encanta. Bellísima Princesa del hermoso rico Reino feliz Napolitano, el heredero soy del más glorioso Reino de cuantos baña el mar Oceano: y yo con noble aliento generoso conquistaré otro mundo por mi mano, pasaré del Éúfrates las riberas, retratado tu Sol en mis banderas. Mas ay que aquí no obligan los blasones de un ánimo bizarro y atrevido, solo se sacrifican corazones, triunfo para el amor establecido: tronco que ocultas tantas perfeciones, pues siempre de verdor estas vestido, porque yo traiga en mí tu semejanza, eeduea espa, epno. Cielos, no ha sido injuria robarme de aquel monte, donde yo tantas veces vestisangre a las flores: Mas obligarme a mí a que suspire y llore, rece que has mud e tu decreto el ord No nació en mí un ve elos brutos fero e tiemblan de ado erdugo ces, ar sombra, a de mi nombre. estas fuertes manos, se los peñascos rompen no he visto a pesar suyo las entrañas del roble. Pues porque intentáis Cielos que yo de Isbella adore la luz, mas no se agravien tan bellos resplandores. Sí en sus ojos recibe dulce muerte la noche, y es cualquier rayo suyo inmensidad de Soles. Seguir quiero esta guerra donde el amor me pone, que cuanto es más difícil es batalla más noble. ní en mí ha gozado el cuerpo tan felices blasones, razón será que el ama de otras victorias goce. Desde hoy perdono a cuantos brutos los campos corren, que ya en morir amante bul Ya? mer de aq de aque Pues con se segunn sus cajas y pendones bella, aunque más me asombro mente estoy en calma, de un tronco quieres ser alma, no fuera mejor de un hombre? digno es de eterno renombre este suceso gentil, Los de ingenio más sutil venid con semblante grato a ver de el Sol un retrato en una caja de Abril. Mas dicen mis desengaños, y se lo confieso yo, que amor palacio te dio tan verde como los años: pero son comunes daños el bien que el árbol contiene, pues no es justo ni convieno que con ofemsa de Apolo aranics un árbol solo. so nombre, e tu escuela arpones paz armado, nino tan hombre, tú le obedeciste hla de bronce, vencido cuanta Árbol de te llamar y aún tal v de la fértil Isbella quien que en este tu blancura se escondier que en este se ha puelto La esfera del antiguo que si antes la ahora se muest mas quien habrá el caso que estoy yo voy la razo pero no la con el Sol que está pre le esconde y le está o tiene Sol noble esfera son, ez grata prisión Primavera. tal creyera, rronco mortal celestial ra velozmente, verde occidente un Sol de cristal. a su color pierde, se despoja, la vimos roja tra verde: que concuerde mirando, buscando, mprendo, ometiendo, negando. za, cedí ellos que en ellos uy. jeros oraron, garon retratos tan verdaderos. Qué dices? Que en acción tal fuiste a su belleza ingrato, usurpando en el retrato la gloria al original. Con esos traslados bellos di que pretendes hacer? Oye si qvieres saber la virtud que he puesto en ellos. lo tengo de dilatar estas bodas, porque veo que si se logra este empleo en mí se acaba el Reinar, Y es miserable caída siempre digna de sentir la del que llega a morir en el Reno, y no en la vida. Divertir los naturales quise con los extranjeros, que por los vientos ligeros truje con violencias tales. to mi ingenio es en los dos traslados de Isbella, y Laura, qu otra vez su padre fu ncipes extran amo sjueg unión sistir, ya combatí ra imaginación. los trasados daré onfusión tan peregrina, que dirás que luz divina la que me ilustraba fue. Prestareles voz y aliento con arte tan singular, que tengo de retratar lo más dulce del acento. No es la promesa arrogante, aunque tú dirás que sí. Cuanto yo dudare en ti, tanto en mí seré inorante. Así como los formé tan semejantes los vi, ve el primer burlado fui la burla que inventé. ara vencer satisfecho sion tan peligrosa, una blanca rosa no en el pecho. ropiedad quise tener un en intento tan breve, porque de un jardín de meve blancas habían de nacer. Con tan rara calidad si entr no los podré res y así es fuero con nuestra Co en! confuia le puse a cada las rosas vine a por que solo las ha de ve quien fuere mi volunt Los dos no más las ve ve en esta distino? per, er tad. tremos, son con dichosa admiración alma y vista delcitemos. Aquí la vista recreo, y aquí el valor ejército. Yo también, que no permito más ambición al deseo. Ven Armindo, y no esperemos más testigos, que aunque son las Princesas, no es razón que la enigma declaremos. Quejáreme al justo Cielo, y espirando ardientes ansias solicitaran su esfera de mi corazón las llamas. No eres Rey, si no tirano, pues con dilaciones tantas has dado causa. Oyes Duque a quién soberbio amenazas? Quéjome del Rey tu padre, no es tu padre el que con tantas cautelas ha dado tiempo a las para impedir Pues el pri Los Pro ocupan ya y han der Espera. Gran esde iones extrañas pedir estas bodas. uque como des amiento en la lengua, siones al alma. áíncipes extranjeros nuestra patria einar vive. e encargas no de preceptónm e que nací te adoro bien fuera de la esperanza de que heredaras el Reino cuya corona te llama. Parte no te pido en ella, aunque me vi por tu causa coronarme tantas veces a tus umbrales el Alba. Mas si son llanto las perlas, que cuando nace derrama Reino de llanto, corona de llanto pronosticaba ermosa prima, ve son armas porimas fieles, es desdichadas. Negaré mi rostro al Sol, y cuando la noche salga acusaré a sus estrellas e Yo llorare yo lloraré que del amor, la y por fiele tiranía Saldré templar dond quedo aguas, posible, e no templarme, abrasarlas. Menos quejas Duque Arnaldo no aprendes de mi constancia, sabiendo que como tú soy firme amante de Laura? De Isbella los dos amantes callamos, y amor se agravia, que es tan grande que una puerta para salir no le basta. Por la boca, y por los ojos busca paso en formas varias, por la boca sale en fuego, y por los ojos en agua. A tan descortes desprecio previene el amor venganza, mas si adora las injurias, cómo ha de querer vengarlas? Yo romperé sus prisiones, mucho dije, yo me holgara de que la lima del tiempo fuera bastante a limarlas. Moriré cautivo y preso, que como amor vuela alcanza al fugitivo que intenta romper su prisión tirana. al mar por si ni fuego en su a más lima tante a lim e cautivo y pre omo amor bu gitivo que int per su prisión tir abricio, dime que loco mpulso te lleva y llama a demostración tan ciega, así tu valor infamas? i infamia llamas quererte viene a ser tanta, oda el alma me ocupa, porque es tuya toda el alma. Porque entretienen los hados mi vida? si no me guardan para monstruo de miserias, que me den gloriosa fama. Desde el día que nací le soy deudor a la parca, bien le estuviera a mi vida anticiparle la paga. En quien ama como noble sino logra su esperanza. sacrificarse a la muerte es la empresa más bizarra. Buscar quiero los pengros, que es el camino de hallarla, sino es que en siendo remedio por mayor daño se tarda. Ya los extranjeros llegan. Si es que nuestro padre manda, que estéis vosotros presentes, no es satisfacción, y tanta anta puede dar un Rey? Sí la mía que to Ya su intención se por ser la primer visita quiere estéis acompañ De los que son vuestra es costumbre, y tu lalla merced. Que ciego te- re, amas atreves Duque, tus anos te engañan. Apenas ayer llegamos traídos por la violencia de el viento a vuestra presencia presa entre floridos ramos, Cuando de vuestra beldad tanto Sol resplandecío, que la violencia acabó, y empezó la voluntad. Yo que fui en una galera conducido por el viento, burlando de el pensamiento la prontitud más ligera. Luego al Cielo agradecí, bella Laura, me trujese así, que el a dien viniese tan veloz a verte a ti. En media hora llegué desde España, hasta el lugar regar a ero bien eloza verte: RARAR IRIREA de España, hasta donde te pude entr el alcázar de mi fe. ro hermoso a quien amor no se atreve aquel viaje tan breve acusé de perezoso. Cómo de España se viene con tanta velocidad? No ignora vuestra belo la causa si en si la tiene. En galera, y por el viento venís, del viento hacéis mar? En más debéis estimar la firme verdad que os cuento. Eso os causa admiración, pues todos hemos venido por un modo no entendido de la más alta razón. Que allí de Francia el! fin vino en un carro triunfal. Y yo mirando el cristal de una fuente en un jardín. Yo con un Oso peleando en un monte, sobre el monte vine a tan bello orizonte, que estoy su luz admirando. Porque vos Isbella hermosa vuestros rayos le ofrecéis. El lenguaje que traéis pudiera hacer sospechosa. Príncipes vuestra nobleza, @ Bio orrar endo, iblando. antes, o es en amantes entrar siendo fabulosos. Excusad esa ignorancia indigna de vuestro honor, que los polos del amor son la verdad y constancia. Esta es verdad más segura, que nacer el Sol de el Cielo, mas que vestir este suelo de Abril la verde pintura, Mas que ser me dio la guerra de la paz, si no es tirana, mas quedar bellay lozana, la Aurora luz a la tierra. Mas que morir venturoso el que muere como honrado, mas que vivir desdichado quien nace a ser ingenioso, Mas que vestirse los cielos de azul y rojo color, fábulas no se han de! entre Reyes, que es bo el decoro a su grandeza Estas burlas desustrando a todos están, y entiendo anto a quien esta oyo quien las está ha para gloriosos importan pio y mucho más que e ser gran desdichalo Cosa que tanto al casi creo que pasó uando fue? amor os celos. firmáis De nuestra verdad dudáis? No os acordáis que se abrieron los troncos de dos hermosos árboles siempre dichosos, pues que vuestro alcázar fueron? Podréis negar que mostrastes entonces vuestra belleza, con que a la naturaleza excedistes, y admirastes? Apenas los corazones nuestros pudimos rendir cuando os vuelven a ceñir aquellas verdes prisiones. Yo cuando vi que os ceñían los árboles me espanté, porque nunca al Sol pensé, que verdes nubes cubrían. Sin duda deben de estar locos; yo estoy consolado compitan, que no es cuidado que me llega a desvelar. Qué respondéis? . Pues dudáis lo que responder podremos? despre Qué Qué ni pues Nue. siempre O pr a no ser tan pensara que e Príncipes. Vuestra No desprec de la Europa Si mudáis lenguajo Prio CRIOS ntes? de de amor? iense a nuestro valor cios tan arrogantes? enegáis lo que pasó? afirmáis lo que no fue, de ser? stra fe la verdad trató. odigiosa locura conocidos eran fingidos permosura cie a lo mejor mucho obligáis, mcipes, con vuestro amor, Dejad árboles y vientos, si no es que así nos digáis que a los vientos consagráis vuestros vanos pensamientos, Con lo que os habéis burlado desprecio de amor hicistes en los vientos que venistes pienso que os habéis quedado. por más burla tenen que ahora afirmáis. Ese es término de ama Ese es lenguas error? Sí vuest testig V mucia arat Desesp Y túv los discursos que hicieron viento, y muchos vientos en los vientos en ellos vienen, yo no sé si los trujeron. Amor, no hay desesperar si me ayuda tu clemencia, la extranjera competencia puedo vencer y humillar. Princedas no despreciéis nuestro amor, ya que os miramos sin las sombras de los ramos, donde esa luz escondéis. Que aún repetís vuestro ciego estuvo pre Rey? valiente tro padre el yo será. a llego Apensar que esto es locura. Yo que es desdicha he pensado, no viento he navegado tan poca ventura. Al fin la verde prisión nar, ais nos, o locos los cuatro estáis. Quisiera a fuerza de brane esta verdad defender, yo que soy quien puede una montaña pedazos. Veda que estado he venido para que llore mi daño, pues con ser tal vuestro ens deshacerle no he podid Poca gloria, poco fru de este amante tiene, más parece que viene ar guerra, que tributo, ra servir buenas son amor las gallardías, cuanto locas bizarrías, si le hacen oposición. Yo a saña no me provoco, aunque más me despreciéis, si por loco me tenéis, le voy a dar en lla prodigioso exceso aln que nada puedo espera de quien ha negado tan y afirma egan RO acer gaño lo. nedme por vuestro loco. Si acaso ser loco muestro, juegue amor con mi locura, que será mucha ventura llegar a ser loco vuestro. Llena estoy de admiraciones, sus trazas no son seguras, que han dicho grandes locuras con muy prudentes razones. Qué dices Isbella hermosa? mas que amor mi temor crece. Por qué? Porque me parece locura muy maliciosa. Aún viendo la distinción de las rosas me engañé, y siempre padeceré en la vista esta ilusión. Mas quiérote preguntar. Di que quiero responder. Cómo se pueden mover? y cómo saben hablar? Luego que los cuerpos bellos de mis dos hijas forme dos espíritus entre que hacen ese efecto en ellos. Esto basta; porque están las dos Princesas aquí, ón. rían esencia, porque respeto y decencia a tus canas pagarían. Si estos Príncipes nacieron, y es propio en la majestad el decoro y gravedad, de si olvidados vinieron. De qué modo? Si han jurado. que por los vientos venían, y que las nubes traían de sus plantas por estrado. de partes tan dulantes nos afirman que vinieron en media hora, locos fueron, si ya no son ignorantes. Nunca vi locura igual, y yo no entiendo a que fin, cual dice vino en jardín, y cual en carro triunfal. Cual en pintada calera, cual con un Oso sangriento, ijas de quien siempre fui mas que no padre, galán. Decidme si os agradaron los Príncipes extranjero que bizarros caballeros, a mi mucho me admiraro porque no habla tu pr ento, lií tienen su esfera. otros los ignorantes un brutos parecéis, tan mal entendéis os amantes. ve con tal furor orlos vientos han venido, es ipérbole, y ha sido común lenguaje de amor. a a ambién el niño Amor tiene sus enigmas para hablar, y para significar los fines que él se previene. Ei carro, fuente, y jardín alguna enigma será adonde encubierto está de su duce amor el fin. Entended de los amantes el lenguaje, si os preciáis de amantes, y no caigáis en errores semejantes. Señor, si también dijeron, que luego como llegaron las Princehas visitaron, y entre los troncos las vieron. De unos árboles hermosos, que habiéndose dividido, y a sus ojos concedido porque al Voso oís, y ab pues que ta la lengua de el Decir que e por OS A za, a alcanza previene? Rosano, tu pensamiento huye la senda de amor, mas común es en rigor para amor tal sentimiento. A quién ama le parece que en cuanto mirando va lo que el quiere bien, está tanto el amor le enloqueces Y así cuando ellos llegaron en los árboles, que vieron la imagen que ellos fingieron, y en su idea la formaron. Dicen que vieron allí de las dos Princesas bellas, y transformados en ellas, no es difícil para mí. Y al decir que tu señor te hallaste entonces presente, que dirás? e es accidente, mblantes generoso as volvieron a encubra con su rústica corteza, os de la belleza la puede lucir. disculpa tiene mi esperanca no no la a la de amor. derían e celebraban que llegaban e venían. a este efecto tengo de estar, de imaginar sencia, y es discreto Camino de discurrir. El Rey muestra sión. Cielos en esta ocasión he de callar y sufrir? De este violento pesar el alma rabiosa muere, callar el respeto quiere, los celos quieren hablar. Socorred piadosos cielos, o vereisme aquí perdido, porque es lenguaje atrevido para un Rey el de los celos. Alfn tengo de morir sin oponerme a la suerte, dura ley que hasta en la muerte debe un honrado sufrir. Venís Duques? Ya ye voy no menos desesperado. y el más perfe Ellos se suspeno creyendo que sus bodas, y o al efecto a que Y como par presente debiero mi pres o tan ciego y asomb que mi propia noche soy Quédase el Duque Faba No, con vosotro pues a un tiempo má asnorono orado, ricio? os iré al logré la ciperanza con si juicio. Mira si hace buen efecto la traza, no fue ingeniosa Armindo? ̱. Tan prodigiosa, que es digna de tu sujeto. Seguro puedes seguir tu intento, no hay recelar, prodigio fue el empezar, y ya fácil proseguir. Hermana aquel Español en su hermosa bizarría me pareció que traía todos los rayos del Sol. este valor acompaña a los Reyes de aquel suelo con razón ofrece el Cielo tantos imperios a España. De eternos triunfos y palmas gloriosos deben gozar, porque saben conquistar como los Reinco las almas. Verdad es que aquel exceso hace o fuen, ṉ̱. de ser r acón es de aqu ofrece perios a os triunf deben aben cono Donos po, o el seso. la mí guardar debía. gues del Sol el carro o, Laura, al Español, tenga parte con el Sol también el Frances bizarro. Cuantos rayos arrojaba con hermosa valentía, marcial estrella sería la que entonces le animaba. Cúlpele, mas luego en tal culpa la disculpa hallé, que si amor la causa fue, amor curará su mal. La locura no le culpa, antes le da más valor, que locura por amor; más es mérito que culpa. Yo se que amor no me engaña. Razón tengo y no pasión. Mi pasión fundo en razón. Viva Francia. a. Viva Espe Si ha de ser nuest a er mand mas ob pues ha per lo que más No entreo todo o me ofendí ya amor le discul ve por el perdió o a su bizarr la me vi, o po os, mos Viva Francia con España. V Laura yo soy tu amante mientras más loco y ciego más glorioso es mi fuego, yo más firme y constante, ya a salir por los aires se apercibe, que amor estrechos límites no vive. Espejo cristalino gozaba en una fuente cuando fui velozmente por curso peres. traído a ver en dos niñas tan bellas el espejo que enmienda a las estrellas. En tu alcácar florido buscarte otra vez quiero, porque aquí tu lucero de ellas flores cenido agoior de acetes resplandor es desdeña las estrella por las flores, Entre una y otra rosa, ya sea nácar, ya plata, le como debemo aún amando no mostre hermana disparidad. Tu deseo me acompañ oye y tu voz se aperciba España con Francia viva. una fuent velozr peregrín er en dos enmien cázar flori otra vez e e aquí tu luz ellas flores ceñí prodigo sol de ardíen desdeña las estrellas Entre una y otra rosa, ya sea nácar ya plata, rte alcanzó en mí, vez a buscar ve ilusión osa prisión nos estar. omo verás ojos) a amor más de sentir mis ojos, narlos mucho más. ñarse uno pudiera, mas lleva el crédito mal, que fuese un engaño tal, A que ilusión de tantos fuera. a ronco de nuevo admirarme podrás, si me dejas ver aquel Sol, que ha de nacer para volver a matarme. Alfonso, igual pensamiento a este lugar me ha traído. Los dos hemos concebido alto fin, glorioso intento. pe o meno aunqu no fud Laura el árbol donde vi antes tu ilustre belleza, por quien la naturaleza tanto aplauso Vuelvo otra v por si acaso fu aquella herm en que te vir Pretendo co (por darle o ya desm oh engañ Engañ as Rodulfo viene a y Carlos viene con el con el mismo intento os trujo a ti, y a mí. al puesto vení omastes he e cualqu Halla a la supre porque trae Pero qeu estos arb Yo sino es aquí aquí, istes, So esperastes cortesmente procedistes. Mas como faltar podía tal virtud en las personas Reales, si en Reales Coronas viera virtud se cría. así su perfección autoridad, le mayor dignidad mayor obligación. quien ha de romper oles? uedo, que de amor el miedo me obliga a temer. Yo puedo, yo, y no es hazana, que os previene admiración, que guardo esa prevención para empresa más extraña. No es difícil para mí arrancar con sus raices estos árboles felices os vi. ira dioso so etara Mas aunque es grave ind la, ya llego de furor ciego, sino ha de valer el ruego usemos de la violencia. Dónde vais locos y ciegos, tened las manos profanas, que no se sufren violencias en estas selvas sagradas? Qué bárbaro pensamiento nobles Príncipes engaña vuestros pasos mal regidos? Oye Isbella. Escucha Laura, Suspende Isbella las iras. Oye Laura atenta y grata. Oye a un amor tan humilde que viene sin esperanza Como en presencia de aquellos Duques que de vuestra patria son generoso ornamento en quien dos lucer- Can con ellos llega al Planeta más herm si con miedo religión sus troncos no respe por la sangre y por la fan Negastes que no asisti en estas verdes moradas dando causa a su despre dando a nuestra queja Así desdeñáis la Real sangre de España, y de y las Coronas de Ung y Polonia? Escucha, aguar cio, causa? Francia, a, rda. El Rey Malgesí mi padre, cuyo ingenio se adelanta a lo posible, prodigio en las letras y las armas. Cuando afeó con la muerte de mi madre, horrenda parca, mas su fama, que sus filos común llanto de las almas. Hizo con arte ingeniosa (mas tan difícil y extraña, que es precipicio de ingenios, tan violenta como sabia.) Debajo del suelo verde que ves, un florido alcázar, academia de las flores del Abril dorado patria. Para la vista y olfato produce lisonjas tantas, que peridaden amor virro mía de las ibrisdorado la vista vo duce idonja persuaden en Incapace son de poc y aún la el quien Siempre esta allí, que unas flores o iguales. Alí, ser za. ra en o más gallardas. no suspende el hielo la música de las aguas, que de aquel delerte presas, corren y nunca se apartan. Nunca está el aire desierto de flores y consonancias, que estos tributos las aves le dan en voces, y en alas. Las mesas con limpio aseo siempre al apetito llaman, que abundantes y curiosas le satisfacen yalagan. En ellas se ofrece cuanto vuela el aire, y el mar nada, corré el campo, y aún la Fénix que nace y muere en sus llamas. Sirven hermosas doncellas, que allí la vista descansa, o en Primaveras floridas, o en Primaveras humanas. relega pincele tratarlas ncia, con ores alcán arto la tier desmayar ras nace Para que fin nuestro pad labró tan florida estanci dilo tu Isbella, que a mí ya los alientos me faltan. Sabed Príncipes ilustre que aquí nos oculta yo han dré ía, es, guarda nor, que alcanzan mucho sus armas. Este sitio moran cuantos viven, porque sepultadas están sus hermosas puertas de el artificio y la gala. árboles las cubren verdor, que se apartan larnos fácil paso salida y la entrada. evántanse desde el suelo del modo que veis, aparta, detente Carlos. Tan presto vuelves, señora, a cerrarlas? Lscúchame que prosigo, oye de estas puertas sacras son porteros dos Leones, cuyas frentes coronadas Vertiendo la vista fuego estar NUOI Estos con su parad en la en muerte sangrienta amenazan a los que con osadía mortal intentan violarlas. Si es que nosotras negamos cuando los Duques estaban presentes, haberos visto en estas floridas ramas. Fue para no darles luz en su dormida inorancia, y por guardar el secreto paternal, que hasta hoy estaba Encubierto: mas no es justo, que a personas tan gallardas se les niegue, mas con ley de que han de ser vuestras almas Sepulcro de este prodigio, todos lo juramos. Basta, porque es el m vor empeño el de las Reales palabras. No podremos ver, señora, te palacio? La extraña aventura es imposible, aún pone horror intentarla! Jnténtola con mi riesgo. Estos brazos te acompañan. Más gloria es mayor peligro. Para quien los despedaza a no son po Tee u ̱̱. Un hoy se Hoy la tron ev: tu corazón animoso, si allá Leones matabas Podían morir, mas estos convirtud que los encanta, matar pueden, no morir. Esta es empresa bizarra Para un Español. No quiere ceder en la empresa Francia. Lleguemos todos. Lleguemos. Resolución temeraría. Vuestra joventud florida mal logra. os llama mpeta de la muerte. iviremos con más larga Vida, en aquellos Anales siempre eternos de la fama, que no los roe la envidia, ni el negro olvido los gasta. le bestias tan espantosas! Mon de Malgesí. Bien le enla ño. y Para que sacáis las armas donde yo tengo los brazos? mas ya su vista me espanta. Que os retiréis no me admiro, desnudar quiero la espada, mas si estos morir no pueden de qué servira sacarla? si hemos cumplido el orden za Imágenes somo tú de Isbella, y yo de! Después de haber combatido se nos desaparecieron los Leones, y se fueron con espantoso bramido. Qué es esto violentos hados? portentos son no entendidos ducidos, os robados. ermosa fuga, que ación, lla, el aire ilustraron, lo se trasadaron gno del León? nados de luz bella cuando el viento los robó uno y otro pareció hermosa y radiante estrella. Quien hay que este caso crea, aquíencantos sopla el aura, si es que son Isbella, y Laura, una Circe, otra Medea? Mas hay que ciega locura de mi ignorancia me espanto pues no puede haber encanto que se iguale a su hermosura. Con esto que ha sucedido después de tantos extremos pienso que cuanto aquí vemos, o es soñado, o es fingido. Yo venciera su impiedad, yo castigara suira, si como fueron mentira fueran Leones verdad. Aunque de tanto furor hoy me he visto acometido para mi nunca ha perdido de la tierra pro y de los vien Que he tan bell al Ciel con el sig Coron ndo r. a por todo elemento iré de amor la guerra, segu ya en el agua, ya en la tierra, ya en el fuego, ya en el viento, Tus leyes he de adorallas sin presumir entenderlas, que toca obedecerlas humilde, y no examinarlas. No advertís que suspendidos los Príncipes extranjeros están? que aún vuestros luceros de tanta luz encendidos No los han llegado a ver Príncipes, que suspensión robó la imaginación? no me quieren responder. A la región más suprema parece que están mirando, al viento están contemplando, que con él tienen la tema. Qué contempláis? Los Leones que por el aire se fueron. Qué Leones? Los que hicieron guarda a vuestras perfeciones. tra locura? no vi. que es aquí niegue vuestra hermosura. pues no está aquí la presencia de los Duques que negáis? Pues qué Leones buscáis? Yo he de perder la paciencia. Si es que a caza habéis salido, esta selva no los cría. Qué bueno por vida mía; los que el alcázar florido vuestro guardan, se nos fueron por al viento. ir su tema, y decir to lo que ellos vies ona viento van. ble que los ves? dices, y así es aquella parte están. ponde? Ves la nubecilla que está en el siniestro lado. Yo la veo. Ten cuidado, no es la roja, es la pardilla. E as la pardilla que allí Venís con ot Tan ciego engaño No están los Duo no HICIVivi Prosegu quiero que heas Allí por él Es posil Tulo een ves? es están. esclarece. ̱. Esa pues, no te parece qué es grande mi ingenio? Sí. tan- Qué bueno que Busca su entretenimiento, Está mi señor atento. Fijos mis ojos están. ṟ̱. Levanta más poco a poco los ojos, firmes los pies, levanta más, no lo ves? no los ves? pues yo tampoco. No dijiste que los vias? ̱ Pues ya se fueron de allí cansados de ver que así tan de espacio los seguías. Por ti me puedo alabar buen Rodulfo, noble Rey, que ya que no he visto a un Buél, he visto a un León volar. Porque te burlas así villano? Deten la mano. Por tu amparo soberano saldrá con vida de aquí. Volar pueden los Delfines, Vallenas, y Tiburones en tiempo que los Leones se precian de Bola Vete, o harerepo si estas delante de mí, que a no estar Isbella aqu ya fueras sombra en mis Qué bueno por vida a proscoi Yo sier V Yo soy? el elem Bel tines. edazos prazos. mía, pienem voy aauscones, porque ya son los Leones caza de volatería. FV o voy muerto. Y yo tan ciego, que no se en que mundo estoy. mpre adoro. ento del fuego. v la hermana, Isbella casi el juicio he de perder de ver que vengo a querer a quien pensé le tema. El corazón tengo herido de un dolos que le apasiona, viste más bella persona? viste juicio más perdido? le perdió por amar, y yo la ocasión le di, lo que ha perdido por mí enso racón tengo ha doloroa le avos nas bella persona vicio más perd dio por han asión le perdido o mía ea a precio de llanto su juicio restauraré, y aún poco precio de por joya que vale tanto. Dulce Laura, con tu acento hieres las entrañas mías, que parece que asitías dentro de mi sentimiento. Que aquel Frances alentado de rayos del Sol vestido si desenamora oído, cautiva en siendo mirado. Pierde y gana unos despojos, quien habrá que esto concuerde, lo que en los oídos pierde lo cobra luego en los ojos. V si a los ojos acierta el quedara vencedor, porque para entrar amor los ojos son propia puerta. Vienes? Mi amor te acompaña. Qué cososas son sus fiestas. Ay Francia cuanto me cuestas. Mucho me debes España. por esas suspensiones los Príncipes han extranjeros? Mi cuidado solicita dilaciones. Con estar ellos presentes suspendo a los naturales, que es fuerza a Princines tales hayan de estar obedientes. Y a ellos los turbo el juicio, porque con esta ilusión desmaye su pretensión, que es del amor sacrincio. Este intento he de seguir, valor no me ha de faltar, yo he de vivir y reinar, que sin remar no hay vivir. Lo que Trutan nos contó no es locura descubierta, si afirman que por el viento Leones de fuego vuelan? Aquí está el Rey. No le hables tú, que ya con aspereza te mira por lo pasado. Habla por todos, y muestra o la templanza. ñor. dado ciones. prese aturales rincip De tu ingenio Señor, se Di, no temas, ano prosigue. eR Pues ya que el semblante enseñas con maniedumbre y piedad, fiado de tu clemencia tengo que hablarte por todos. Habla por todos y empieza. Señor, de estos extranjeros la venida que aprovecha si todos están sin juicio? a quien le falta esta prenda Entregaras hija y Reno? sabes su locura nueva? es frenesí peregrino. V Yo no le sé, tú lo cuenta. Armindo que te parece? Querrante hacer advertencia de lo mismo que tu hiciste. Ove, y viva mi cautela, Afirman que dos Leones servían de guardas fieras a un jardín, que era Palacio de las dos Princesas bellas. Y que pelcando con ellos con velocidad inmensa al viento se trasadaron donde buscarlos intentan. Que Palacio, que Leones son estos, dime que esperas con estos Príncipes Rey? falta, cuerdas las dos Princesas entregues. En amor no hay más prudencia, No son cuerdos los amantes. Bien es lo contrario creas, que amantes somos y cuerdos. Solo creo a la experiencia. Ladme de plazo ocho días. Y aún muchos más, porque veas que hay en el amor cordura. Este piaco me contenta. e Oídiserá el concierto, que si en las personas vuestras no hallare error semejante les órdene a las Princesas, que hagan luego su eleción de los cuatro. Así suceda. Esto es por vuestra parte, y esto será por la nuestra. Que si acaso defetuosos os hallare, poner pueda a vuestras bodas silencio, que me dedía. Así sea. do, que alegres extrán, decís? Si sea. Vamos Armino os se mu han en la cumbre que a su muerte los despeña. Prevenles, señor, castigo que derribe su soberbia. Adónde está su inorancia no es menester más espuela. Mucho el concierto me agrada, ya la victoria está cerca amor, de tan alta gloria, las flores, y el fruto llevas, Aunque ya temo y recelo. Di qué temes? qué recelas? Que el Rey que es tan ingenioso no disponga, no prevenga Algún engaño sutil. Duque el que enamora y juega se arriesga a toda fortuna, que uno y otro es sutileza. Presto se consuelan estos, aunque si el peligro vieran con otro espíritu hablarán, lejos miran la tormenta. Yo he seguido en este caso mudo la opinión ajena, tal vez peligra el silencio, no siempre yerra la lengua. Mas qué importa arrepentirme elo que no tiene enmienda, que las dudosas nias mayores empresas. Del Rey el ingenio remo. ̱. Yo el ingenio y la violencia, que es muy poderoso el arte si le acompaña la fuerza. El corazón que te dice? Lo que el corazón me enseña, es que es desdicha tener es a. fuerte amor, y que con ejércitos de flores hacéis guerra al cuidado más severo, donde el aura gentil que expira olores es siempre de el amor rayo ligero: porque aquí los prodigios, los horrores a este verde teatro lisonjero han de turbar la paz de su hermosura con los asaltos de la noche escura? Bellísima campaña, que constante siempre en amenidades prevaleces, orador afectuoso y elegante de la vista a quien tal dele te ofreces: si el Faborío te adula, y la volante escuadra de aires gratos que ennobleo porqu han de sombra Laura pren repeticio Isbella! me truje por el vieneo llar aleve rápidos cuantos encantos infelices vienes a mi muerte? cuando ciego del verde tronco adoro las raíces, que informas tú de espíritu de fuego: será bien que en mi sangre te eternices? serás tu imagen del aleve Griego? quieres que sea tan violento estrago repetición de Troya, y de Cartago? si el fatal dulce destino a ver tus presos resplandores o vagante y peregrino speranza entre estas flores; porque donde Amaltea se previno siempre de tantos fértiles verdores, en su patria se muere mi esperanza a vista de quién es su semejanza? A los filos suaves de el acero de tus ojos lucidos, yo muriera Laura, y llámara el golpe lisonjero, que en vez de quejas, gracias ofreciera; muriera a tu desdén, aunque severo, y aquel desprecio por favor tuviera, más morir con cautela artificiosa, es para un noble muerte inominiosa. Isbella yo seré con esta mano verdugo mío, y estas blancas rosas turbadas de un rigor que es tan tirano O tu compañ Qué es esto? Buscas sea el último suspiro, que no en vano le daré yo con voces lastimosas: subira a Cielo en ecos repetido, mientras más superior, más condolido, yo me quiero matar, salid espada, nunca habréis hecho más piadoso oficio. Cuanto tu noble espíritu me agrada hacer quiero mayor tu sacrificio muerte ya no serás solicitada, porque yo de este grande beneficio me quiero ser deudor. O feliz suerte iero soy hasta en la muerte. V piadoso descanso, querer morir, que no se puede vivir con amor tan alevoso Gallarda resolución de no haberla prevenido parece que enta ofendido rano ir, verla prev parece que está ofe mi robusto corazór Como un engaño ti mi valor ha de rendí no? zaña. advierte, ees donde ha de haber otras tres que se igualen a esta muerte. Callas Alberto? ar quiero, y obrar, sin decir, nto más sabré morir, tanto menos sepa hablar. uando a todos os contem una virtud tan rara, que el valor me faltara matara a vuestro ejem y endo de la impiedad mi inejorable suerte ambién quiero de la muerte la parcialidad. claros, ya que no pude en la vida. Oh Alberto siempre excelente, nunca te pude igualar indo yo puedo mor oriosamente a tu mar Morir quiero con extra reselución atrevida, sea límite de mi vida nnoble y gloriosa haz de esta audacía, si se tan admirabl tan qu con auno me Huyen de seguir la parcialí estra vida esclarecid hechos rte igualaros. plo blo. ar ra tu muerte intente. Empecemos a morir, Laura hermosa por ti muero. Bella Laura por ti quiero este espíritu rendir. Recibe Isbella la vida, que mi amor quiere ofrecerte. Recibe Isbella esta muerte de tu rigor permitida Árboles donde prisión sus perfeciones tuvieron, y decid que a estas muertes dieron causa, y después permisión: testigos perjuros poles, que el viento desmentirá y la lengua de los arroyos risueños. Vosotros precipitados moris en este desierto tan escuros, que no dais con vuestra muerte escarmiento. Si bárbaros la llamastes con arrogante desprecio, porque las locuras vuestras en la vida, aun ago delitos nuestros? cuando os atrevistes alcázar siempre ameno, ajo de la tierra ver al Cielo. timos entonces o acrilegio, que eran guardas suyas los dos Leones sangrientos? Obrtinados no ofrecistes vuestras vidas aún con ruegos a la muerte, que ella hacía de tal ofrenda desprecio? Hasta que la pertinacía pudo tanto, que salieron las dos guardas invencibles vertiendo rayos de fuego. Murierados en sus manos si la piedad de estos pechos de allí no los trasiadaran al viento, y luego a su centro. A quien ahora dejamos en las prisiones del sueño, si nos debéis este estudio, qué habláis? qué decís soberbios? Si aquí habláis con un lenguaje, y allá con otro diverso, desmintiendo vuestras voces todos los sentidos nuestros. contáis po Decio, a este que deb es Cielo sin No os adver del tirano y de a más no estando los presentes, a cuyo mieo dijistes que le debí de este proo No uques do. odigio el silencio. es causa para perder la vida con tanto extremo? Si estaba Tristán presente, hombre vulgar y plebeyo, Lo que a los nobles se encubre con estudio tan atento, era bien que a un hombre humilde se le hiciera manifiesto? la os tenemos advertidos, y la advertencia os refiero, que esto se encubre igualmente, y más a los que son menos. No más encantos, no más cautelas, vuestros ingemos más suriles que piadosos nos proponen a más riesgos. Mi voluntad es morir. Ya a la ejecución me ofrezco. Quién no seguira tus pasos? Yo que me sigan pretendo. Suspended Príncipes nobles vuestros valientes aceros, tanta joventud no pague a la muerte indigno censo. Nuestro amor cuanto el o da lugar de el valor nuestro, vuestras finezas estima, y ampara vuestros intenios. Princesas en estas selvas difícil está el remedio, o hemos de morir constantes, o salir de ellas tenemos. No es mejor desampararlas, que morir? Indigno meo a nuestro amor le parece, morir es mejor consejo. Cuál camino sin morir hallaréis? qué os ofrecemos fácil paso, y aún las manos, que os servirán de instrumento En cualquiera ejecución. Ya parece que podemos respirar con vuestro agrado, y alentar con vuestro esfuerzo. Sabed pues, que no distantes de este sitio; están paciendo verde hierba unos caballos, cuya hermosura y alientos Los hace dignos ministros de la carroza de Febo, y aún de vosotras, en quien la dignidad conocemos. da, menso, ere, fetos. emos, tiene erfeto. ocidad r en ellos de este fantástico sitio origen vano de sueños. Vamos donde pueda el alma seguro el entendimiento desatarse de estas sombras desenlazar estos miedos. ̱. Podremos ir con vosotros seguras? Así a los Ciel como a los hombres, y a cuanto producen los elementos, juramos que iréis servidas como Deidades, cumpliendo la obligación que se debe a tan divinos suietos. Apenas habréis dejado el floridísimo Reino de Nápoles, si florido puede ser sin tales dueños. la luz más anima del resplandor más in tal, que ni nace, ni mue siempre igual en sus e e son, y así elegir veloces podré eleción odo es pe nde veloc salir LIC DuviDIO GEJA ridísimo Re Nápoles, si flor le ser sin tales cuatro hagáis dichosos ados, sin riesgo de las armas, porque todos obedientes estaremos. Sino con la voluntad, con la razón, que el imperio de vuestras luces destierra tinieblas de engaños ciegos. Qué os parece? qué dudáis? Vamos, sin que burle el tiempó mas de nosotros, a quien hemos servido de juego. Ya estamos determinados, vamos Isbella. No puedo dejar de seguir tus pasos. Vamos, que así cumpliremos orden de Malgesí, pensarán que llevan estos de Isbella, y Laura las almas, cuando aún no llevan los cuerpos, A prevenir los caballos me adelanto, porque quiero servir al Sol de ministro en tan veloz movimiento. Que estos ocho días vuelen, o primos mucho deseo, one. emos. tuna justamente me recelo, que a mi más que las desdichas las dichas me ponen miedo. Son aquellas las Princesas? Si son, y dos extranjeros. Que nos las roban parece. El paso alargan, es cierto. Sigámosles las pisadas. Apenas el caso creo. Yo le dudo aunque le miro. Yo no dudo lo que es cierto. Cuatro a cuatro van, conquista es, que no pienso seguir, que más les podré servir siendo después coronista. El Rey viene y le he de hablar si hallo lugar conveniente. Qué me dices? Justamente hoy te debes alegrar. que tienes jurió, y espera ver en tus sienes Aquella In perial Corora. egurar es forzoso os Reinos, lo dudoso nunca inquieta a mi persona. Estos proverbios vulgares son Armindo grande escuela no por el Buitre que vuela, ya entiendes. Bien es repares, Qué es tú va conocido, pues con fuerzas desiguales veinte bara las campales gloriosamente has vencido. Con marcia es instrumentos fuiste horror, diste castigos que hallarán tus enemigos en mar y en tierra escarmientos. Al fin yo he de castigar a estos Duques, a quien veo ya en su precipicio. Creo, mas quien se pone a escuchar Tan arrevido y curioso? Deja esa plática así, qué quieres Tristán aquí? ga í. cuanto me Que bi Inadve quiero una a Quié petio Tr pañ Acaba. Señor yo her Sinm nad error oca jados unición en la boca. Recíbeme allá esa bala, casi te he puesto temor, despero? lo una gala, preveníó endigar del Abril a, que no soy Poeta, que el Abril no hace baye y es de vayeta sutil. Si no es que digas, señor, que puesto que la pesque con gaobte ingento, fue del Abmo esta flor. De el apvestido, aunque ligera grosera, ponerme al cuello quisiera un cadenón muy lucido. ende un gra inaduer rtido, es e meter, señor en el oído. e pedir, no po enfados. os los despe e LROC AIIECIIICCIIC por esta ro esta pelambre ves nrase erme al cuello quis denón muy lucid iero imitar a un Medoro que en Nápoles suele andar, que lleva por el lugar éencima una albarda de oro. Albarda porque trabaja quien la lleva, y lo merece, y porque el oro parece en el color a la paja. Yo te la mandaré dar, hacerle una buria quiero. Que selá sutil espero de tu ingenio singular. poe otras cosas has mandado tan friamente señor, que por falta de calor la dadiva se ha enfriado. Porque yo tenga ventura, si es que cabe en mi sujeto, haz que enferme tu preceto de una ardiente calentura. Haz pues que con gran calor me den la cadena. . . Así A será, vuelve y mira ali la cadena. . Pues señor. a fría, dlo acá eros sino es que vuelto se han los plateros tintoreros? Yo voy por ella: señor que me abrasaban no viste? Dántela como pediste la cadena con calor. Señor entendiste mal, que yo en eso te advertí fuese presto. Yo entendí el sentido literal. Mira, hablando la verdad, que yo soy claro, señor, en este mismo calor muestras mucha frialdad. No es bien con mis desvaríos guardes tan severas leyes. Las palabras de los Reyes han de ser como los ríos. Pues yo no la he de perder aún que salga hecho carbón, ayudeme san Antón. a no es la dadiva con calor se te dara Di, señor, de cuand la plateria? ve negros plate ongo serán, pues mi al Rey Malgesí, yo me abraso de amores de esta cadena, que del infierno la pena por lo que la quiero paso. Que ella es mi alma, es notorio, bien se ve en mi firme amar, permíteme sacar lma de purgatorio. Alárgale la cadena. y Vive Dios que me la dio. Pesa mucho? Me abraso. Y ahora? Con menos pena En nieve la he de enterrar. Linda burla, y con razón. Por Dios que es cada esabon un día canicular. Guardasla? don tan lucido le quieres así ocultar? Sí, que no la ha de estrenar el cuello sin el vestido. lo. Mas que cadena va en la faldrió cadena tapiceria que es buena ba erno. es buena para el int la burla. un no acabó, que esta gente gracejant atrevida y ignorante, siempre Armindo me ofe. Y en este me he de veng de una canalla tan vil. Tu ingenio claro y sutil no le podrá deleitar. Vulgar entretenimiento, los Duques vienen aquí. lo es oculto para mí su ignorante pensamiento. Jestamente castigado estas Rey pues que tesías de extraños, cuando debías vivir con tanto cuidador Estos Príncipes tuvieron atrevimiento villano, al decoro soberano de tus hijas se atrevieron. Las luces de tus estrellas hoy te intentaron robar, te, endio tar que te qu alma, Reino, y luz en él Qué dices Arr vierte, do?a al mira bien. Los demás sor tenigos, que en la ocasión de esta bien contraria suerte A tu sernicio acudieron. debes de el Duque al valos el tener hijas señor, sus brazos las defendieron De los Príncipes tiranos, que con loco atrevimiento, más fiados en el viento, que en el valor de sus manos. Ya las llevaban robadas por su propia voluntad. Calla loco, liviandad en personas tan sagradas. Pudo verse, ni aún pensarse? Señor lo que te decimos es verdad. Que aún proseguimos? La verdad no ha de ocultarse Con los que ves las seguí hasta esa aldea primera, donde a su gente grosera socorro a voces pedí. Que los ladrones tiranos ter nos. i eñor, suceso que ni al valor, ni al ingenio agradecí. Agradecísele al Cacio que benigno se mostró, pues que liberal nos dio tan gran victoria en el suelo. Porque mientras divertidos estaban, con derramar mucha sangre, y en dejar a los más muertos y heridos. Usando de la ocasión, por excusar la violencia, que fuera poca decencia no hacer esta prevención. Las Princesas les robamos, y en la casa del lugar más fuerte para dejar más defensa, las cerramos, Que allí del pueblo es venir puedes luego a Llama a las Princo Armindo. Si están cerradas defend o que fue mene el favor de los villar Qué decís. Digo que ha , se nio agra cisele al Cie OIOD TINICIC vil cercadas bellas. esas bellas A lo que di Soy Mas fácil los M inicu Y que fijo fier Mas fa un monte, que no que deje las dos Princesa Más fácil es perro falte y más no se M o, las llaves. bes que al fin sal ces? testigo. es ver volando Delfines por el viento, y en el mar siempre violento los pajarillos nadando. Mas fácil salir de sí rompiendo su ley el mar, que no que dejen de estar las dos Princesas allí. Mas fácil es en la ardiente canícula ver al hielo, el Sol se esté en el Cielo mpre en el Orrente. ácil caer en mí y no me matar, en de estar as allí. sque el fiel a su señor, ácil que el amor precie de cruel. as fácil volver a ti la edad que viste pasar que no que dejen de estar son muerte. le fui yquien inzo a oorparar, que no que dejen de estar las dos princesas allí. Señor a tus pies estamos. Qué mandas padre y señor? El número crece amor a sus locos. Qué miramos? Oh prodigiosa ilusión. Cielos como puede se Visto no se ha de creer. Qué peligrosa ocasión. Dicen los Duques que os viero robadas, y que os llevaron los extranjeros, y osaron afirmar como ellos fueron Los que de aquel robo infiel os libraron valerosos, y otros delirios graciosos, ved si soy Profeta fiel. Como nacistes tan bellas a todos enloquecéis, las o Mas fácil es buena donde hay mala inclinac y esperar restitución del daño que hace la Mas fácil pensar qu Yo oroal dmiréis extreras. dice os dejó radas, y trae las llaves. Cuáles son? Estas. ̱. Qué graves locuras, quién te engañó? Yo, que vi vuestra beldad robada. Vienes en tie Y aún más os dir que vi que tuvistes voluntad y alegre consentimiento. Eita locura se llame, padre, y Rey, bárbara, imame, que bastardo pensamiento. Esto pasas sin castigo? Vosotras le merecistes, con qué encantos os volvistes? habla pues eres testigo. Justo Cielo habla por mí. Esta de los Daques, es locura muy descortés la que enlos Príncipes vi. Es locura muy de amantes. Vencí, no tenéis que hablar, ya no podéis aspirar a bodas tan importantes. amor? era tan ciego a pensar, nare al mar, aré tálamo de el fuego. Padre y señor, tu prudencia antos siglos celebrada igualmente con tu espada usará de su clemencia. Porque si a la infausta suerto de estos bárbaros nos das, anticipadas verás a nuestras bodas la muerte. Decid, sois los que culpastes tanto la ajena locura, y en vuestra vana cordura bárbaramente os fiastes? Por el concierto perdistes las Princesas, como veis, y ahora las perderéis por lo que en su boca oístes. Según la riguridad que su pecho ha descubierto, no era menester concierto donde está su voluntad. Justo castigo os canza fendió a nuestro lo al Real decoro lia esperar el tesoro las celebra el a es no será egas despeñor ay locura mayor. propia confianza. Oye. cucha. iste decret no le tengo de mudar. Mira que es aventurar, gran señor, este secreto. Mucho le aprietas, y tanto, que peligro puede haber. Presto empiezas a temer, de tu gran valor me espanto. Bellísima Laura espera. De ti qué puedo esperar? que tan descortes amar en pecho noble cupiera? En culpa tan inorante perdiste como indiscreto ya de vasallo el respeto. a la voluntad de amante. Los Príncipes extranjeros as en tan vil locura Si eso os asegura ellos serán los primeros, Que aquí dirán que os robaron, y convuestra voluntad, en po que no que la Esc El que Cor duda. todo un ministro ca Cier Yo lo digo que en el el- igualmente ofensa hacéis a los Cielos y a los hombres. Locos más desesperados son estos, su error más ciego. Estamos del justo fuego de la razón abrasados. Quién el arte os enseñó de los engaños perjuros, que de lazos tan seguros de una prisión os sacó? lodo un pueblo os asistía y ese no os pudo guardar, como pudistes llegar si es que el viento no os traía? Antes que los que os dejamos presas, como si instrumento no fue de la fuga el viento? Es posible que os suframos tan atrevida licencia? ̱. . No es licencia, la razón que ya rompió el corazón tantos ojos mí no podéis opone , cuando fue testig pueblo? de el ca Cielo ha de o, no te ason nga paciencia, en Clarinda tuvistes anta y virtuosa, a fama gloriosa o nombre ennoblecistes. os aleves encantos de quien habéis aprendido, que estás selvas han ceñido de negras sombras y espantos? A vuestra malicia puedo culpar, no a selvas tan bellas, apenda hay parte en ellas donde no troprece el miedo. Ya es desdichada belleza la nuestra Cielos piedad. No es locura, es maldad fundada en baja torpeza. Bien pudiera loco esta? el más cuerdo, y loco soy, puesto que loco no estoy, siempre que llego a pensar, que aquella prisión rompistes, los extranjeros no son locos, fúndanse en razón, cuando dicen los trujistes Por los más sublimes vientos, ya todo lo referido que locura ha parecido a nuestros entendimientos, los Dl es madr en cú vuestr a anto eder. Queréis un concierto hacer? A todo me determino. . el concierto declarad. Los extranjeros iremos a llamar, y si es que hacemos que digan que esto es verdad Culparéis nuestra razón? o eso a conseguir se alcanza, mas que castigo, alabanza llevaréis. Pues la ocasión Caballeros no perdamos, venid, qué hacemos aquí? venid todos, ay de mí que ciegos pasos que damos, Yo más activo que el fuego sus pasos pienso seguir, por ver si puedo salir de un laberinto tan ciego. Aunque me cueste la vida, Rey ciego y tirano amor, si me libras de este en es infalible verdad, y segura para mí por el ejemplo que hoy vi. A tanta temeridad Hallo por mejor camino con su tema conco ontr que la emp el haber des Todo a la vida, y mas ya es la op Ay ama estas vito da. Qué busco, si en cualquier suerte esta seguro mi engaño, que el engaño, y desengaño son ministros de mi muerte? Qué voy a buscar? qué intento en tan proceloso mar, si todo es acrecentar mas olas al pensamiento? Mas ya voy más alentado contra mi suerte perjura, que la empresa me asegura confiado. o es buscar varios modos es morir, orzoso seguir inión que siguen todos. e quedarme, nuevo engaño quizá podrá resultarme no es bien singularizarme en lo que es tan en mi daño. ada Isbella mía corias de amor, mas que glorias son horror, que turba la fantasía. todos sin juicio, violentas dIILII Laura han a ofenderme de la ilusión pera de un fantástico o De la caza al ejeror desde hoy me quie solo porque viene a se sangriento y cruel of Ejercitando el en las fieras m me he de v de estos o a se er prientas. cobado gular de dar to de lo usurpado? vales amor violento el juicio, sin más perderse, que no hay dicha como verse con entendimiento. miga, yo he llegado de la vida, seguida cuidado. ccio ero volver, icio. igor mas ligeras, engar en las fieras sagravios de amor. Porque siendo este enemino, según yo le considero, tan fiero como ligero en su imagen le castigo. Es resolución extraña? no respondes? ero como imágen le Es resolución est soc ndes? venido fiera tene torias tan sangri icio les hao es tan sin pued mí, estaba lejos de aquí. Dónde estabas? En España. do Digo, en aquel más luci Español, que ha visto el suelo, en quien hoy se mira el Cielo trasladado y excedido. Poco me admiran a mí de amor tan dulces violencias, también hago mis ausencias yo bella hermana sin ti. Sigamos pues nuestra suerte. Yo soy del amor vencida Española por la vida. Yo Francesa hasta la muerte. Los Duques vienen aquí, desde hoy el juicio perdemos. A los Príncipes traemos, oíd. . Escuchadme a mí. Princesas, mi pensamiento quiero que favorezcáis, si acaso no despreciáis la piedad de un fiel intento. no pienso que es ilusión cuanto en estas selvas vemos, y que las almas traemos tndimos haron. y desierta toda la casa se halló, que el viento que aquí os volvió hizo nuestra gloria incierta. Qué puertas, o que candados rompistes? . Yo los rompís yo que en mis anos los vi rotos y despedacados. Imagen de dodimonte con el primer puntabio las dos puertas derribe, lo mismo hiciera de un monte. Y aún allí mucho mejor se mostrara mi violencia, porque en mayor resistencia hiciera efeto mayor. Qué decís? También presente cuando os robaron se halló Tristancillo. Aquí estoy yo, y enuve entonces. Valiente Allí me pude mostrar es orque apenas os robaron Duques, cuando aci risión, y rompin lados que le ecs edé, y una cadena pesqué, que es de oro bien singular. Si en esto se afirman tantos no puede el defeto estar en ellos: este lugar sin duda produce encantos, Con mi paere hablar quisiera, que estás seinas que solían ser centro de paz, ya crían sombras de la muerte fiera. A Nápoles nos volvamos. Dices bien, hágase así. Salgamos Laura de aquí. De estos encantos salgamos, Todos llevan igual pena, yo solo contento estoy de ver que a Nápoles voy, allá estreno mi cadena. Quién te la dio? El Rey. eamos. e is un gentil cadenón de oro, pardiez de carbón uenos estamos. habéis tenido, es este, bue Gran razón ito pisáis, e miráis carbón convertido. Calla, que el Rey viene aquí. Él me desará el engaño. Él viene con gozo extraño. Retirémonos. Sea así. Goces, señor, mperio con felicidades tantas, que a sus Águilas renueves aquellas glorias Romanas. Estrecho campo es el mundo para triunfo de tu espada, rayo de Marte, y ahora sacro Laurel de Alemania. Darás protección igual a las letras, y a las armas, que bien sabra defenderlas quien supo bien profesallas. Dame la mano, o permite que bese otra vez tus plantas, de quien han de ser estrado las banderas Otomanas. Compañero de mis dichas serás, Armindo, levanta. Vamos, que ocasión es está encanto oro fue lo que aquí en car e aguardas say divina Isbel e esperas divina Laura? Mil siglos ciñas tus sienes de la corona más sacra. Goces del augusto Imperio felices edades largas. Los Príncipes extranjeros que aquí presentes se hallan te piden, señor, los brazos. Los que somos de tu casa Deudos y también vasallos pedimos tu mano. En tanta gloria no se que deciros. Una merced nos señala. Estas selvas en que asistes pienso que están encantadas, a Nápoles nos volvamos. Ya todo se desencanta. Por no perder estos Reinos fui de los encantos causa, mas ya que a mayor corona hoy la fortuna me llama, Elegid hijas queridas. tal perd Al selo por tan grande merced gracias, Yo a los Duques les ofrezco casarlos en Alemanía. En lo que el Cielo dispone no puede haber repugnancia. Amor paciencia. Yo muero. Ningún consuelo me basta. Este instrumento se templa con divina consonancia. todo se dispone bien. Solo mi persona falta, que se me volvió carbón la cadena chamuscada. Qué herética culpa tuvo pues que seneció en las llamas, Yo satisfaré el engaño, dense las manos. El Alma Siempre es tuva, aura hermosa, y hoy bien feliz, pues alcanza @ e Yo a Francia. Polonia, les daré a mis dos herr Que son Casandra, y Solas ella as consola a e es tuya, premio que no esperó. A tus partes soberanas Mayor premio se debía. Isbella mi amor descansa en el cielo de tus ojos, gran gloria Paris te aguarda. Espera que allá te llevo lo más precioso del alma. Para tan grandes favores la mía es pequeña paga. Viva España, Francia viva. Volved y veréis sus armas en el alcázar del Sol, rayos de su esfera Cuarta. avos de po . i, ̱a a. Comedia se llama. ne acaba, diciendo a coros erar e̱̱