Texto digital de Verse y tenerse por muertos
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- Atribución tradicional
- Manuel Freyle
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- No es posible No concluyente
- Género
- Comedia
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Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Verse y tenerse por muertos. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/verse-y-tenerse-por-muertos.

VERSE Y TENERSE POR MUERTOS
JORNADA PRIMERA
A JORNADA PRIMERA Gran tempestad! Gran tormenta! Aferra, aferra de gabía. Al trinquete. . A la mayor. Al belacho . A la mesana. Díspara, si acaso hay gente, . que nos valga en esa playa. Gobierna el timon Piloto. . Avisa con guinda maina. La quilla ha topado en peña . Ya se anegan las andanas - Misericordia, Señor, . vuestra clemencia nos valga. A una infelice mujer socorred, Virgen Sagrada. Gracias os doy, Virgen Pura, pues de tan fuerte borrasca me sacáis a salvamento, asida sola de una arca. Infelice padre mío, que en esa región salada, a mi despecho, te dan urna de cristal sus aguas. Ya su cristalino golfo te sepulta en sus entrañas, y en túmulos de zafir se eterniza tu morada. De Barcelona saliste, surcando el mar en bonanza, a ser Virrey de Mallorca, y te has vuelto sombra helada. Qué estrella te destinó tan cruel, tan inhumana, que en tu muerte, y mi desdicha ejecutados venganzas? Tu riguroso destino lamento con justa causa, y por obsequio dedico a tu cadaver mis ansías. Ay de mí! que sin alivio, en tan desierta montaña, se aumenta más mi dolor, pues tu consuelo me falta. No le bastaba a mi pena llorar desdichas pasadas, cuando en Barcelona Enrique, único dueño del alma, viendo que en tu compañía padre infeliz, me embarcabas, por despedirse de mí le mataron a estocadas la noche antes de embarcarme los criados de mi casa, queriendo reconocelle tan a costa de mis ansias? No bastaba este pesar? este dolor no bastaba? tirana suerte! mas cuando contra una infeliz te cansas! Con el golpe de esta peña se hizo pedazos el arca, que me salvó; dicha tuve venir hasta aquí cerrada. Registremos lo que hay dentro: que presto me desengaña! un vestido de hombre hay solo: o que compasión me causa. de algún criado sería, que a mi padre acompañaba. Pero ya que la ocasión se ofrece tan adecuada, mudar de traje conviene, pues mi decoro lo manda, no a peligro se disponga de la malicia tirana la candidez de mi honor, mas segura disfrazada podre sin riesgo pasar las arenas de esta playa. Mi peligro me disculpe, a Dios adorno, a Dios gala de mi soberano aliño, que también por desdichada tenéis parte en mi desdicha, aunque lo sensible os falta. Con harta pena os arroy dulces prendas mal logradas, venturosa os estrené, y os desecho desgraciada. Con el traje varonil otro aliento me acompaña, ya con aqueste disfraz ningún temor me acobarda, Y pues ya me con sidero a todo trance empeñada, esta senda he de seguir, pues la roja Luminaria aún en su brillante esfera lucientes rayos despara, y en esa Eeléptica Zona es Zenir de esta montaña. Mas ya los ojos me avisan de un capitel, que dilata su altivez hasta las nubes con atrevida arrogancia, por coronarse de Estrellas, como Rey de esta comarca. Ya de un Palacio me informa lo ameno de esta campaña, ya su cercanía ostenta una admiración gallarda. Hermosa envidia de Cipre en aquel jardín se esmalta, que risueña a aquella fuente golfos de cristal desata, y en primores de alabastro toda su pompa realza. O qué bien aquella gruta suspensa la vista embarga, y en atractivo silencio cenuda beldad recata! Ya esta puerta me concede del bello jardín la entrada, y un hombre ai dentro, sin duda que es el jardinero. Acaba de regar, suelta la presa. A quién busca, camarada? Amigo, no me diréis como este páis se llama? Gentil pregunta, por Dios, No la extrañéis, Linda chanza. Mirad que os hablo deberas. Pues donde vuestra ignorancia os ha traído hasta aquí? Aquesas ondas saladas me arrojaron de un navio, que apique en esa encenada ha cozobrado, y yo solo asido salí de un arca. Milagro fue . No pequeño. Pues sabed que estáis en Francia, En Francia? . Sí, y esta villa es Salón, amena estancia, de quien el Duque de Guisa dueño absoluto se aclama, y General de esta Costa, sus puestos gobierna, y manda; que aunque en Maralla reside, como es corta la distancia a recrearse ha venido a este sitio, donde pasa de la Primavera el tiempo, divirtiéndose en la caza. No diré que Español soy, por si alguno de mi patria asiste al Duque . De adonde sois natural? . Yo de Irlanda: música sueña. . Es el Duque, que a este jardín siempre baja con madama Margarita su hija. . Qué bien cantan! La inúsica los divierte. Es dulce manjar del alma, Aquel que empuña el bastón, es el Duque. No me agradan letras que de amor se visten. Margarita es la Madama que a su lado ves . Oh cuanto la música me regala! Echarme a sus plantas quiero, porque su piedad me valga. Un infeliz, Gran Señor, se postra humilde a tus plantas; que tropezando en desdichas, de tu grandeza se ampara. Alzad, que de aquesa suerte no os he de escuchar palabra. Decid ahora quien sois. No tiene muy mala cara. Inuicto Duque de Guisa, cuya estirpe soberana por todo el Orbe pública con dulce clarín la fama, un Irlandes soy, aborto de la fortuna, que avara, con soberbia tiranía a estos Paises me arrastra. De su furor impelido, salí de mi amada patria, y me embarque con mi padre hacia la vuelta de España, el cual como Capitán todo el bajel gobernaba. Salimos con viento en popa, cuando vigilante el Alba del Horizonte corría la cortina enmarañada, vistiendo nuestro Emisferio con mil celajes de nácar. El bajel con todo el paño tan velozmente surcaba de ese monstruo cristalino la embravecida arrogancia, que a la vista parecia, según el viento soplaba, exhalación fugitiva, o saeta disparada, que por el agua volando iba surcando sin alas golfos de cristal, y altivos montes de espuma encrespada. Cuatro dias navegamos con favorable bonanza; Zafir rompía la quilla, la proa el aire azotaba, y con tal velocidad ese globo azul nadaba, que de mentido bajel era Delfín sin escama. Negose el viento a las velas, boldiose la furia en calma, y el mar sus airadas olas redujo en campaña rasa. Mas notando (triste suerte!) su vengativa mudanza, pues el viento por la proa contrariamente picaba. Aferraronse las velas, y navegando a la capa, barloventeando fuimos huyendo de la borrasca. No nos valió, pues creciendo la soberbia de su saña; confuso el pavor latia, si horrenda la mar bramaba. Con la terrible tormenta las vergas se despedazan, todo el gobierno se rinde, El bajel sube a las nuves, y en espumosas montañas iban creciendo las olas, tan altivamente vanas, que hasta los Cielos subian torres de cristal formadas; y de esa luciente antorcha la cándider empañaban. El bracán a bramidos, soberbio nos amenaza; la tempestad se encendia, las ondas más se encrespaban, el dia vuelto entinieblas con su luz nos desampara; el mar bramando furioso, ya parece que nos traga? aquí los dos elementos unidamente batallan; el aire soplando gime, el agua espumando brama, la aguja perdía el tino, el timón no gobernaba. el baupres se desafía, rendido el buque naufraga, no hay carena que resista, no hay vomba que agote el agua; la popa sirve de proa, el trinquete de melana; el estribar es la quilla, el babor es plaza de armas; las escotillas se anegan, todo el velamen se arrastra, siendo un escollo ruina adonde su fin temata. Aquí los unos se arrojan a la inclemencia del agua; otros sin poder valerse, de improviso el mar los traga, cual a las ondas se entrega, cual se vale de una tabla; todos por salvarle lidian, pero ninguno se salva, si no soy yo, gran señor, que de ran fuerte borrasca, de un arca asido salí, arrojado en esa playa, sin padre me considero, pues le anegó mi desgracia; sin amparo, pues me juzgo tan rémoto de mi patria. Como Príncipe ostentad la grandeza que os exalta; como piadoso, valed a quien hoy de vos se ampara. Añadid, si lo merezco, un criado a vuestra casa, que con eso mis desdichas, mis fortunas, mis desgracias, mis pesares, mis tormentos, mis aflicciones, mis ansias, se acabarán de una vez, si logro dicha tan alta: Granfortuna habéis tenido! En vos fundo la esperanza de conseguir la mayor. Aqueste Irlandes me agrada. Y cómo os llamáis? . Entique (que pronto lo dijo el alma) Ay Enrique! con tu nombre . el de Isabel se disfraza. Desuerte, qué Irlandes sois? Si señor. . Y de qué patria? Triste de mi! yo, señor, nací en la Corte de Irlanda. Y qué hay por allá de nuevo? Esto solo me faltaba: no sé novedad ninguna, porque siempre navegaba con mi padre, y en la Corte no asistía. Nunca en Francia habéis estado? . En mi vida. Ya qué pasabáis a Españe? Iba mi padre a negocios El alma se lástima de escuchar de este Irlandes la desgracia. Noble parece, según su semblante lo declara: no os desconsoléis, por paje os quedaréis en mi casa. Por honra tan grande beso una, y mis veces tus plantas. Id a descansar. Venid, Irlandes. Fortuna varia, ha lo que obligas a quien reconoce tu mudanza! Por Dios, que él tal Irlandes tiene más de dos mil gracias. Proseguid del mismo tono la sonora consonancia. Después que al Irlandes vi estoy como embelesada; siento unos humillos, como quien está calamocana. Todos los cinco sentidos, después que le vi me faltan; si miro, tengo en los ojos mas de dos mil cataratas; si escucho cantar, los ecos de la música me cansan; si llego a oler estás flores, el olfato se empasaga; si me palpo no me topo, según estoy elevada. El gusto del paladar es el que solo me falta saber si le tengo, y no quisiera que me faltara. Que te vengas a Salón por solo ver a tu dama, sabiendo que Margarita de tus porfías se cansa; y sin dejarme tomar un refresco en la posada, por verla en este jardín te has entrado, y no reparas que te pueden ver? . No es fácil, Eres invisible? . Calla. Si ves que el Daque de Guisa, el gobierno de las armas de Marsella te ha dejado, mientras su persona falta, como Maestre de Campo general, que eres, y mandas en su ausencia por tu puesto la gente de aquella plaza, será bueno que te vean aquí? mira que no es gracia, que un llarqués de la Ribera como tú, haga esta falta. Flora está aquí. . Linda pieza Flora. . Señor, quien la entrada te concedió? . Amor todo lo facilita, y allana: que hay de Margarita? Está tan esquina, y tan ingrata como siempre. . Y el papel? Le rompió. Lindajornada. Podré vella? Si podrás, si en este sitio la aguardas. Y qué te ha dicho de mí? Dirá dos mil pataratas. Díjome, que tus extremos la tenían muy cansada, no negando, que tus prendas son para ser estimadas; pero que ella no se inclina. Que se vaya nora mala. . Calla. Gentil desvergüenza, por Dios que el modo me agrada. Con quién estás Flora? Andallo, cuenta Vos aquí, Marqués? Amante vu estra belleza me arrastra, que aunque pudiera el despecho apagar mi ardiente llama, como os adoro tan fino, mi rendimiento se paga de solo veros. . En vano vuestra porfía se cansa: vamos Flora. . Permitid escucharme. Qué puñadas. Qué os he de escuchar? Mis quejas. Yo las doy por escuchadas: Y advertid, que la porfía victorias de amor no alcanza, que el rendimiento consiste en la inclinación del alma. Si fuera litigio amor, y la razón dispurara, justicia fuera el quereros; pero amor no me lo manda. Confieso que en calidad la fortuna nos iguala; pero que importa, si a mí la confrontación me falta? Ninguno por vanidad supo elegirá quien ama, que la inclinación de amor en méritos no repara. Los amantes no se eligen, que si todo lo que agrada fuera elección del discurso, lo más perfecto se amara. No ignoro que vuestras prendas, vuestro brío, vuestra gala, son atributos que pueden hacer a muchos ventaja. Pero ninguna armonia me hacen al gusto, y no basta que el discurso lo conozca, sino lo aperece el alma. Los Astros son los que inclinan, que si en mi mano estribara la inclinación; os quisiera, quien agora os desengaña La voluntad no se fuerza, el amor no se contrasta, la inclinación no es castillo que se rinde a fuerza de armas. La razón no vitupera los méritos que en vos halla el conocimiento; el gusto es solo quien los ultraja. Solicitad otra empresa, que no faltarán en Francia damas, que mejor se inclinen al garbo de vuestra gala. No reputéis por desprecio lo que es desengaño; en nada os puede ofender, quien solo de desengañaros trata. Esto supuesto, os suplico olvidéis finezas tantas, que no es cordura emprender contra su gusto una dama. . Lástima del Marqués tengo. ̱. Que un hombre con tantas barba escuche tales desprecios, y no la mate a patadas? Vive Dios que lo que ha dicho no lo sufriera un panarra: te has arrobado? no es bueno que se ha quedado sin habla? a señor, estás difunto? Déjame Coquín. Te amargan los desengaños. . A quien un desengaño no amarga? Tirano amor, que delitos cometí contra tus aras? En que re pudo ofender quién sabe rendirte parias? amar no es obedecerte? Si solamente quien ama sabe observar tus preceptos, tirano de qué te agravias? Si no te agravio, porque me castigas? así pagas a quien te sirve? Lo mismo haces tu conmigo. . Guarda los rigores para quien hace burla de tu allaba. Si a Margarita me inclinas, para que en su pecho fraguas empedernidas centellas con que su desdén me mata, y al blanco de su esquivez flechas de plomo dispara? Ha quien no te conociera, para no ver de esta ingrata la desdeñosa altivez con que sus ojos me abrasan! Una gratitud siquiera no te debiera, tirana, quien de puro enamorado a tu belleza consagra los fueros del albedrío! Di, cruel, que te costaba, si blasonas de imitar las asperezas de Hircanía? No alagues con la hermosura, si con tiranía matar: pero aunque llueva desdenes todo el cielo de tu cara, he de ser amante necio en la porfía. . Ya escampa; mira que te vuelves loco, y te meterán en jabía. Calla necio. Plegue a Dios Margárita de sollada, que tus dos ojos se vean carcomidos de lagañas, y te nazca una corcoba en mitad de las espaldas; la boca tengas torcida, toda la mollera calva; la natiz tengas córtica, y pierna de palo traigas; En Margaritona des después de vieja arrugada, y en la procesión del Corpus te saquen como tarasca; y todas las que me escuchan se vean encorozadas. Ausente Isabel mía, quien pudiera verte mi bien, porque mi gloria viera! Un mes ha que a Mallorca te embarcaste, y en brazos de la muerte me dejaste; pero el Cielo de mi compadecido, nuevo aliento, y salud me ha concedido, para que cuando llegue a ver tus ojos, alma, y vida le rinda por despojos, Si como aquí te miro retratada, verte pudiera allá, donde animada te acompaña mi dulce pensamiento, en gloria se volviera mi tormento; contigo me consuelo, copia bella, del sol de mi Isabel brillante estrella, que aunque su resplandor no te ilumina, tu primor de este nombre te hace divina, tanto, que en tu retórica belleza el arte aprende a ser naturaleza; y en el primor que en tu matiz pondero, todo mi dulce hechizo considero; porque al alma también la fantasía ocasiona motivos de alegría. Caracter bello, en quien recopilado se dibuja el imán de mi cuidado; estampa hermosa, en quien el arte imprimo todo miaprecio, porque más te estime. Espejo matizado, donde miro el bello encanto por quien hoy suspiro; imagen de mi dulce idolatría, que te ánimas con tanta valentía, siendo tu deleitable semejanza, alimento vital de mi esperanza. No debalde me sirves de consuelo, pues se mejanza tienes de aquel cielo, cuya belleza en ti se ha retratado, porque fueras de mí tan venerado. Hoy pienso hacer de fino amante alarde, embarcándome al punto aquesta rarde, porque fletado un bergantín me espera, y a Barcelona ya dejar quisiera, que si en ella Isabel no resplandece, vivir no quiero donde me anochece. Noruega se ha quedado Barcelona, lallorca se volvió torrida Zona, allá me arrastra ciego mi destino: hoy surcaré tu golfo cristalino, diáfano elemento: o quién pudiera cual Dédalo volar, porque hoy ruviera hermoso encanto de mi dulce anhelo!! dichoso se aclamara mi desvelo, si soy a mi pensamiento acompañara, y en tus brazos amor me coronara. Ya tienes para esta tarde el bergantín prevenido, y en el muerle una falva, alas blandiendo de pino, te espera; tu rancho llevas con asoluto dominio en la cámara de popa: y pues en todo he cumplido con lo que me has ordenado, a suplicarte me animo, que me digas donde vas, que hasta ahora no lo has dicho? Tienes razón, y a ti solo confesar quiero el motivo porque dejo a Barcelona, que como has de ser testigo de otros mayores, no importa que te informe de lo mismo que has de venir a saber. Como ha poco que te sirvo, no es mucho que tus secretos se extrañen de mis oídos. Don. Luis de Cardona, ya le conoces. Un poquito. Y que a Mallorca pasó a ser Virrey. Eso es fijo. Su hija Doña Isabel también habrás conocido? No la vi, ni la conozco, pero haz cuenta que la he visto. Dos años ha que mi amor, a su hermosura rendido le consagratdolatrías flechando tiernos suspiros, tan amante; que a sus ojos rendí todo el albedrío; y aunque la contemplo ausente, hoy solo a su quenta vivo venturoso enamorado. Lograva correspondido, sin profanar su decoro, mi amor honestos cariños: en este dichoso tiempo, mi tirana suerte quiso que por Virrey de Mallorca su padre fuese elegido. Llego la noche postrera, en que sus ojos divinos, por ausentarse era fuerza negar la luz a los míos. Triste a despedirme voy de su hermosura afligido, y en una reja la topo rompiendo el aire a gemidos. Recibiome con sollozos, yo la escucho enternecido, lágrimas tiernas derrama, dulces quererlas repito, amargas quejas pronuncia, blandas ternezas pública. Y estando en esta, reparo que me envisten de improviso tres hombres, sin darme tiempo a que pueda vengativo sacar la espada brioso: pero valiente me animo, y sacándola arrogante, furioso me precipito; mas no me valió, que estaba de su traición mal herido, y por faltarme la sangre, me rendí a un parasilmo, dejándome sin aliento junto a la reja tendido de mi Isabel, y a mi casa, de la ronda conducido, vine por reconocerme de aquesta calle un Ministro. Después, aunque en vano, supe quien los tres que me han herido eran criados del padre de Ilabel, y que inducidos de su lealtad, se arrojaron por saber quien atrevido la inmunidad profanaba de su casa; y lo que estimo a mi propicia fortuna, es, que no me han conocido, porque mi secreto amor no aventure en su castigo. es, que en aquel mismo día que mi Isabel se ausentó; en Barcelona ha corrido voz de que me han muerto, y no pude avisalla, que vivo quedaba, porque no tuve de quien fiar el aviso. Esta es la causa, Tacón, por cuya razón me animo dejar hoy a Barcelona; sepa el bello dueño mío, que a pesar de la fortuna sabe ser amante fino. Don Enrique de Moncada, y de no haberla seguido me disculpen las heridas que hasta ahora sin alivio ha padecido: y pues ya nuevo aliento participo, hoy pienso, por verla, dar a mi fineza principio: pasar a Mallorca intento, tú también, Tacón, conmigo. te has de embárcar esta tarde. Eso no mientras yo vivo: que me embarque? Porque no? Porque a la mar no me inclino. Pues la mar qué tiene? Garras. . Borracho estás. Señor mío, yo con la mar no me meto. Te has visto en algún peligro? Desde el vientre de mi madre del agua soy enemigo; yo entregarme a las ondas en un ataud metido? eso no; para los peces se hizo la mar, yo no aspiro a ser General de flora; mas seguro en un pollino me ando yo de venta en venta hecho cosario del tinto: si la mar fuera poblada, y no tuviera peligros, ya cada cuarto de legua se hallasen bodegoncillos, adonde un hombre topara la tajada, y mondónguillo, la salchicha, y el mollete, y un traguiro de lo frío, de contado me embárcara; pero no me detérmino el ir metido entre tablas, mascar vizcocho podrido, comer bacallao por onzas, beber un dedal de vino, mediajicarita de agua, y un adarme de tocino, como si fuera un Cristiano pariente de algún Judio: Luego el que darse en tinieblas en habiendo anochecido, sin luz en una mazmorra, adonde el ratón más chico, si se le antoja, se lleva una nalga de un pellizco. Si uno se rasca, al instante saca por la colaa sido. un piojo borrical, con más gartas, y colmillos que un elefante: este miedo me, tiene despaborido, y así no se ha de embárcar Tacón mientras fuere vivo; Quién llama? Con este pliego a ti vengo remitido, desde la Francia enviado por Monsiur Rubí tu amigo? Mucho es que de mí se acuerdo Camarada, bien venido. Bien estado seor compadre. Tomevcé. Venga un polvillo. Sirva esta de solamente avisa. y del otro como fino. ros como el Conde de Carsivuestro , - tío, ha fallecido, y os deja por único heredero de su Estado; y pues no ig- noráis la falta que puede hacer a sus . Llora Ruyseñor, no cantes, honras vuestra asistencia, tomando acompaña mi dolor, postas podréis conseguir el desem que quien de amante se precia peño que de vos se espera. Monfiur debe tener compasión. Ruví. Ya eres Conde de Carsí? Su muerte siento infinito: ve presto al muelle, Tacón, y cuanta ropa has metido en el bergantín fletado, desembarca, y de camino al postillón le dirás, que me tenga prevenidos dos caballos, porque a Francia tú también has de ir conmigo, no te detengas, ve prestro. Eso sí, cuerpo de Cristo, deja la mar, que por tierra al infierno iré contigo; ven a descansar, Frances, Obedezco, Español mío. . . Detente, que tu armonia Perdona bella Isabel, si en esto falto a ser fino, que aunque tu primera estás, el empeño es tan preciso, que creo si lo supieras, perdonaras mi delito; A Carsí de Francia paso a las honaas de mi tío, y en tomando posesión de su Estado, detérmino pasar a Mallorca, adonde fletando el primer navto, a Malloro, aunque lo estorben peligros; , Amor tus alas me presta, para que salga lucido de este empeño, como noble, Llora, pues mi ser perdí, y la que he sido no soy. Llora, pues rendido estoy a un villano freñe sí. Lamenta, pues también fui infeliz con el amor. Siente, pues mi pundonor contrastan penas amantes. Llora Ruyseñor, no cantes, acompaña mi dolor. Lo sonoro de tu canto suspende, que no es razón, que tu cantes alegrías vertiendo lágrimas yo. Suspende el sonoro canto de tu dulce melodía. sirve de estorbo a mi llanto. No a mi pena ofendas tanto, Mira que no es razón, no. Que no es bien, pues me venció amor con sus tiranías. Que tu cantes alegrías vertiendo lágrimas yo. Lo irracional te disculpa, que si tuvieras razón mi dolor acompañaras con triste lamentación. Si desdichas conocieras, piadoso fueras, y atente Si pasaras mi tormento, mi triste pena sintieras. Si tu racional nacieras. Si nacieras con razón. Me tuvieras compasión. Piadoso te acreditaras. Mi dolor acompañaras. con triste lamentación. Llora Ruiseñor, llora Ruy. . Mi desdicha. . Dimela. señor, que mi pena se alivia llorando los . Es mujer quien te condena dos; ay que bien sueña tu lamenta. ción, pues llorando se alivia mi pena, y dolor. Yo a inclinarme he llegado a quien ayor (qué vileza!) ha venido (qué bajeza!) a ser mi humilde criado? Ay Enrique, si vivieras, y con disfrazado traje. me vieras servir de paje, que pensaras? qué dijeras? Pero si Enrique me agrada, no es vituperio el amarle, porque con no confesarle mi amor, no aventuro nada. Entique quise llamarme, que como vives en mí; teniéndome a mí por ti, de mi vengo a enamorarme: con amante idolatría. tu ser en mi ser adoro, de mí misma me enamoro; pero todo es fantasía. Entique Señora. . Aquí tan solo te estás? semblante disimulemos. Amante de la soledad, salí a recrearme, señora, en este jardín florido, y mi pena he divertido con la música de Flora. Pues qué te aflije? Mi pena. . Quién la causa? No es para dicha. a padecer desvelado? Bien te puedo encarecer que de ninguna mujer me contemplo enamorado, Y si por ventura alguna rendida a tise inclinara, que amante te coronara de venturosa fortuna, suponiendo que ella fuera tan ilustre en calidad, que excediese a tu humildad, la querrás? No la quisiera. Qué mal te pudiera estar? Yo no me inclino a mujeres. Pues a quién? A nadie. . Eres el hombre más singular que he visto en toda mi vida: que bruto deja al instante de amar a su semejane? de escucharle estoy corrida. Mal hago en darle a entender que nunca he tenido amor, porque me estará mejor. fingirque sabré querer. Y dime, viéndote amado, no serás agradecido? Quizá viéndome querido será muy posible. Has dado nuevo aliento a mi esperanza; el que llega a agradecer muy cerca está de querer, y el trato todo lo alcanza. No habiendo confrontación, mal puede el trato inclinar. Niego. Qué puedes negar? Tu falsa proposición. Te engañas. No será mucho. Mira que podré vencerte con la rezón. De qué suerte? . Escúchame Ya te escucho. Cría una madre benigna dos hijos, y cuando crece suedad, si al uno aborrece. al otro tierna se inclina; mas con el trato abomina aquel con cuya adversión mira luego con razón podré negar que un ingrato, no se ablanda con el trato, faltando la inclinación. Con horrible antiparia se miran al primer viso dos semblantes de improviso, y uno de otro se desvía, si uniforme compañía logran, en blanda estrecheza truecan la dura aspereza: luego bien puede a un ingrato la continuación del trato vencer la misma dureza? Contra la misma razón argumenta tu porfía, pues trato, y antipatia implican contradicción; no habiendo confrontación, cómo puede trato haber? luego mal podrán tener dos almas confor si una, y otra voluntad le llegan a aborrecer? Me has convencido. No admite la razón sofisterias. No entendí que discurrieras Enrique, tan bien. Permite no burlarte así de mí. Todo lo que siento digo; burlas no gasto contigo, amorosas verás sí: el que discreto ha nacido, al amor vive sujeto. Como yo no soy discreto, sujetarme no ha querido. Tú has llegado a confesar que sabrás agradecer. Agradecer; no es querer. Pero está cerca de amar el que agradece. Es constante, pues todo aquel que agradece, es cierto que no aborrece, y así sabrá ser amante. Luego si te ves querido, no serás ingrato? . No. Y quién lo asegura? ̱. Yo. Más allá de agradecido no pasarás? . Podrá ser. Serás lecreto? . Seré. Sabrás callar? . Callaré. Y si te llega a querer quien te puede hacer dichoso, la estimarás? . Como a mí. Corresponderasle? . Sí. Serás amante alevoso? Eso no. Ni harás mudanza? Tampoco. Guardaras fe cómo fino? . Guard Pues anima la esperanza; que amor te ha de coronar: Porque no llegue a entender que soy como ella mujer, así la pienso engañar. Yo sé que en Palacio hay dama que al instante que te vio a tus prendas se inclinó, y por su dueño te aclama. Quién es no podré saber? Ella a ti te lo dirá, contigo se explicará, pues te ha llegado a querer, perdone el decoro mío. Obre mi sagacidad. Confieso que es liviandad. En mis cautelas me fío. Quién me ciega es el amor. Quién me obliga es mi decoro. Bien sé qué amarle es desdoro. Si me declaro es peor. Más si estoy enamorada. Mas sino soy conocida. Le diré mi amor rendida, La engañare disfrazada.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA Aunque al Conde de Carsa no conozco, solo basta que Monfiur Ruví me avise de como a Mallorca pasa: y así por solo hospedarle el tiempo que no se embarca, de Salón viene a Marsella. Parentesco con mi casa juzgo que tiene la suya, y era mi amigo del alma su difunto tío; y cuando todo aquesto no bastara, por ser por Españo, Don Enrique de Moncada rama ilustre de los Condes de Barcelona, prosapia. tan esclarecida, como lo venera, toda. España, lo debo hacer. Ya señor, la artilleria cargada queda, para disparar llegando el Conde. Con salva le ha de recibir Marsella. Ya el coche para que salgas esta puesto. . A recibirle es justa razón que salga; pero qué es esto? . Sin duda que el Conde ha venido. Para , Ya el Conde está aquí. Tan presto! A besar me dé sus plantas Vueselencia. A Llegad sillas. Qué galán! Famosa traza, . Mucho siento, señor Conde, fuese tan apresurada. esta venida, pues no ovine, como me tocaba, sirviendo a Vueseñoria hasta entrarle en esta Plaza. Quién es ya de Vueselencia tan servidor, no repara en aquesas ceremonias. Dios sea en aquesta casa: es este el Duque de Guisa? Si amigo. La confianza es donosa, Qué es lo que dice? Gentil papa natas; a los hombres como yo; si señor le dicen. . Gasta buen humor; se le conoce. Dos meses ha que de España salí. . Que le ha parecido a Vueseñoria Francia? Yo lo diré. Quién sois vos? Soy del Conde un camarada, con plaza de entretenido. Le entretenéis? Lo que basta. Dirá dos mil frialdades. Digo señor, que la Francia nos ha parecido bien; pero muy mal sus madamas. Tan malas son? No me gusta. los ver mujeres con dos caras: Estás borracho? . Dos tienen. Y cuatro, si lo reparas, tienen todas cuantas ay. Cuatro? De cuatro se espanta? mujer hay que a un tiempo mismo sue le enseñar ocho caras. De qué suerte? Tener ocho galanes que la regalan, y ropallos todos juntos por su dicha, o su desgracia, a los cuales uno a uno con estas caras engaña; cara alegre, rostrituerta, iracunda, mesurada, compasiva, desdeñosa, alagueña; encapotada; y si otros tantos hubiera, otras tantas enseñara: esto es lo que habemos visto, y por si acaso te agravias, dame a besar tus coturnos. para que selle en tus plantas una humilde la cayuna; que mal que le huelen. Para. El Marqués de la Ribera está aquí. Tan impensada ha sido vuestra venida, señor Conde, que me causa gran desconsuelo, pues no ni norte de vuestra entrada. No selimitan los tiempos para que me honréis. Deo gracias. Benedicite monsiur. Seor Español. Seor cazcarría. Ucé venga en hora buena. Venga él en hora mala. Eres un vinagre e Quedo; envaine ucenso Carranza. Que dos se han juntado. Entrambos son hermanos en las armas. Imposible será, Conde, que lalgáis de aquí mañana. Porqué razón? Porque el viento pica contrario, y la barra no podréis montar tan presto, si no se muda, o se amaina. Ay buenas hermitas, donde refresquemos? Extremadas. Venga esa mano. Que presto se han conformado, De España salí corriendo la posta, sin dividir las jornadas, entrando en Carsi a tiempo que las honras empezaban de mi amado tío, cuyas obsequias fueron honradas por el Duque de Bandonía, y el de Nemurs, que pasaban hacia Paris, y aquel día, le di hospedaje en mi casa. Mucho su muerte he sentido, porque con él estrechaba grande amistad. . Era el Conde bien visto en toda la Francia. Ya cómo pasa el cuartillo? Muy barato. Eso me cuadra: hay buen tintillo? . Famoso. Toca esos huestos, bien haya la madre que te parió, te confirmo hombre de chapa: vamos adar una vuelta a esas hermitas. Me agrada. Ellos se han olido. . Son podencos de buena casta. Ya qué pasáis a Mallorca? La grande amistad me arrastra. que tengo a Virtey, y quiero visitalle. No se llamaDo. Luis de Cardona; Sí. . Pues exculad la jornada. Por qué? . Porque se perdió en la mar, cuando pasaba de Barcelona a Mallorca. Cómo lo sabéis? Por cartas, que de Mallorca he tenido. Qué me decís? . Lo que pasa, Yo también tuve ese aviso por un navio de Holanda, que le ha visto zozobrar, sin que se escapase un alma. Infeliz de mí! Qué os ha dado? Me traspasa el corazón esa nueva: ay de mí! quién tal pensara, muerta Isabel, dura suerte! mi y no me matan mis ansias? Mucho lo siente. Su exceso índica mayor desgracia. De que me sirve la vida, si perdí lo que aderaba? o quien muriera contigo, dulce prenda, mal lograda! Advertid, que nos tenéis en gran confusión. La causa nos decid de vuestra pena. Es tan nueva; es tan extraña, que me ha de acabar la vida, si el sufrimiento me falta. Puede ser más que perder a un amigo? Es muy del alma este dolor que me aflige; y porque sepáis la causa, que a tanto exceso me mueve, oíd mi mayor desgracia. Enamorado, y rendido, solo a Mallorca pasaba, no haber al Virrey, si no a ver mi prenda adorada, una hija suya; a quien finamente idolatraba, a quien el alma entregué; el corazón se me arranca! la cual en su compañía se embarcó mirad si basta para matarme esta pena, pues tan sino la adoraba, que si mil almas tuviera, todas se las entregara. Cumple como amante fino. . Hay locura más extraña! Todos debemos sentir vuestro dolor, mas no pasa mi amistad por el exceso, aunque es sensible la causa, Que eso me digáis? Confieso, que tiene razón quien ama de sentirlo; pero no con tan excesivas ansias. Yo no puedo responderos, porque el juicio me falta. Muerta tú, y viva yo, y este dolor no me acaba! Cielos, para que la vida me dilatáis? no bastaba llorarte ausente, bien mío, sino perder la esperanza de verte jamás? a quien sucediera, Cielos, tanta fatalidad de desdichas? El dolor el pecho embarga la respiración; que bien recibida, si llegaras, fueras muerte en este trance! en matarme te dilatas? Venid, Conde, a descansar. Dejadme, que no descansa. quien aborrece la vida, hasta morir. . Lo que causa una pasión amorosa: Disculpa tiene; pues ama. Venid, que guiaros quiero hasta el cuarto que os aguarda. Venid, Conde. . Obedeceros me toca, quien tal pensara! . Lástima le tengo. . Siento lo que por el Conde pasa. Huye villano cobarde del filo de aqueste acero, porque he de vengar mi afrenta, Ay qué me ha muerto! Prendedle, o matadle. Date a prisión. Decid primero; quién manda que me prendáis? Yo lo mando, y vive el Cielo, que has de pagar con la vida tan osado atrevimiento. Válgame Dios, qué desdicha! Llevadle luego al momanto a esa torre de Palacio. Que escuches, señor, te ruego la razón que me disculpa. Disculpas, estando Celio tan mal herido? . Señor. Acabad, llevadle presto. Venid. Que esto me suceda! . De atrevidos, escarmiento ha de ser; si Celio muere. . Hay tan infeliz suceso! Que un picarillo Irlandes tenga tal atrevimiento! Qué albororo es este, Flora? Que a Enrique le llevan preso. Preso? qué dices? por qué? Porque ha reñido con Celio. Con qué ocasión? Se travaron de palabras, y soberbio, Celio levantó la mano contra Enrique, y desatento le ha dado una bofetada. Enrique, su afrenta viendo, se arrojó precipitado a la espada, que primero topó, y de su coraje, colericamen te ciego qviso ofendido vengar su afrenta. . Y le llevan preso? Si señora. . Y no ha podido escaparse? . Le prendieron luego al instante. Qué dices? Corazón disimulemos, no se vaya declarando con esta mi sentimiento: o quien pudiera sacarte, Enrique, de tanto aprieto! ya que a prisión le llevaron? A la torre que está dentro de Palacio. . Hay tal desgracia! ahora sé que te quiero, pues al alma me ha llegado la pena que en ti contemplo. Celio está muy mal herido, tu padre irritado, y temo que Enrique ha de padecer, si acaso se muere Celio. El pecho me atravesaste, . ya disimular no puedo, pues son lenguar del cariño estas lágrimas que vierto. Lloras? Yo de qué? te engañas; por más que encubrillo quiero, como hay niñas en los ojos parlan de amor los secretos. Sabes lo que siento? . Qué? Que un mismo mal padecemos. De qué suerte? Que tú sientes lo mismo que estoy sintiendo. Qué siento yo? Ver a Enrique en tan conocido riesgo; Villana, loca, atrevida, sin atención, sin respeto; como tus labios pronuncian tan infame pensamiento? Que se entiende sentir yo de un vil criado los riesgos? en mi pecho caber pueden tan villanos pensamientos? Vive el Cielo que te saque la lengua; para escarmiento de atrevidas. . Yo, señora, te lo he dicho con buen celo, que el sentir piadosamente es acción de un noble pecho. Porque he de tener piedad de un mal rapaz, si con Celio dentro en Palacio atrevido ha reñido? antes intento ser Fiscal de su delito hasta que le vea muerto: Perdona corazón mío, si con la lengua te ofendo. No hagas tal por vida tuya, que si la verdad confieso he de perder el juicio, si tal llego a ver, y tengo razón para sentillo. Tú qué pierdes en perdello? Mucho? . Cómo? Yo lo sé. De espacio, villanos celos: . dimelo. . Es que me ha dado palabra de casamiento. Eso es mentira. No es tal, sino verdad. Embelecos son todas tus cosas; calla. Si con esto te entretengo, qué importa que mienta un rato? Donoso entretenimiento; déjame sola. . Me place. . Ahora sí que os concedo licencia lágrimas mías para que salgáis del pecho; Salid siendo pregoneras de tan debido lamento, que con muda voz el llanto sabe al compás del silencio articular los suspiros con retóricos acentos. Salid, pues razón tenéis de acreditar vuestro afecto; y si sois lenguas del alma, publicad misentimiento. Mas como mi vanidad. se rinde a tan vil obsequio? Villana pasión detente, que si a tu furor me entrego, falto a quien soy; vuelva el llanto a sepultarse en el centro del corazón: yo tan tierna, cuando a mi decoro afrento? Dominar la voluntad bien puede el entendimiento, pues si puede, como así de sus impulsos me llevo? Muera esta pasión: más ay que al alma llega su incendio, y entre sus llamas también se abrasa el entendimiento! Luego si en la monarquía del alma, tiene su imperio la voluntad, es en vano corregir su debanco. Volved lágrimas, volved a salir, rompa el silencio el aire de mis suspitos, porque finamente uiero hacer alarde infeliz de vuestro raudal; lloremos ojos míos, pues peligra la vida de vuestro dueño: ay. Eurique! . Quién me nombra? Triste de mí! Mas que veo! perdonadme lo atrevido de entrarme hasta aquí, que el eco de una voz oí mi nombre, y presumí que aqui dentro alguien me llamaba. . Yo aquí sola estaba, y creo habrá sido engaño en vos. Pero engaño muy discreto, pues por su causa con sigo este venturoso acierto de rendirme a vuestras plantas. Vuestro cortés rendimiento, señor Conde, estimo tanto, como la dicha de veros honrando esta casa; y no juzguéis por atrevimiento entrar hasta aquí, que en Francia es delito ese respeto, y por acá los estrados son palestras del cortejo? Tenemos esta atención los que Españoles nacemos; además que si Frances hubiera nacido, es cierto que al mirar vuestra hermosura me reportara lo atento. Yo os estimo la lisonja. Digo todo lo que siento. Me han dicho que no pasáis a Mallorca ya? . Mal puedo, pues quien me arrastraba, ya sombra funesta contemplo de mi desdichada suerte. También me lo han dicho, y siento vuestro pesar. Con el Conde Malgarita hablando está! tirano amor, sin buscarlos halla un celoso tropiezos! Me tenéis lástima? . Sí, y bien puedo encareceros que al alma me llega pu Imagen de mi dulce idolatria, un mismo mal padecemos. Que al alma le llega, dijo: bebiendo estoy el veneno de mis celos por los ojos, y los oídos. . Cierto, que me obligáis mucho. Soy lastimosa. . Mucho os debo. , será, su buen gusto apruebo; No os canséis, porque más cerca ne de emprender sus favores. estoy yo. Envidia tengo de su prompritud. Que en vano su solicito cortejo se cansa: quedad con Dios. . Corazón, porque entregáis El os guarde: qué suspenso, Carlos, se quedó. . No basta, que me den muerte mis celos, sino también tus desaires? ingrata, tanto te ofendo? porque me ha visto se fue. Que un Español forastero tenga más dicha que yo! Picado estoy; si le advierto, que escule la pretensión, es locura; pero temo, que me he de precipitar, si doy lugar a su afecto. Mas si lo discurro: bien, más vale dejallo al tiempo: de mis celos, centinela con vigilante desvelo seré. Muy confuso está. De imaginarlo reviento! me mandáis algo? . Serviros? A Dios. . A Dios. En el pecho llevo un volcán. . Hay tan rara suspensión! según el ceño que me puso, es claro indicio, que de mí ha tenido celos. Amante de Margarita ella es muy famosa dama, y vive Dios, que si puedo, Mas hay triste sentimiento de mi adorada Isabel! que poco de ti me acuerdo; viva la fe de mi amor: ni muerta ofenderte quiero. vuestro dolor al silencio? dejad volar los suspiros, que exhalaciones del pecho, quiero que subiendo lleguen hasta la región del fuego; y cometas encendidas, sirvan de anuncio funesto a mi aperecida muerte. Para que, Divinos Cielos, la vida me dilatáis? ay, Isabel! quien los ecos de estos suspiros pudiera entregar al pensamiento, para que mejorsupieras cuanto la vida aborrezco. Solo este retrato tuyo me ha quedado por espejo, donde viva te imagino. aunque muerta te contemplo. Imagen de mi dulce idolatria, si de su resplandor iluminada eres estrella, como no apagada estás, si la contemplo sombra fr Pero dirá tu vana fantasía, que de brillantes luces coronada una estrella está: mas si desmayada nota la luz del Sol, ausente el día. Brilia, que si hasta aquí representaba convalentía muda; y sutileza, aquel original que trasladabas. Natural, siendo muda es tu belleza; pues si viva con arre la imitabas, muerta la imitas con naturaleza. Tirana constelación de mi dominante estrella, porque tanto me castiga vuestra indignación soberbia? No bastaban las desdichas, que hasta aquí vuestra inclemencia me hizo padecer lográis alguna gloria en mis penas? No, que si movida sois por Divina inteligencia, mal podréis gloria tener con mis males; o quien fuera insensible al duro golpe de mi destino; soberbias amenazas, ya llegó mi fatalidad postrera. Ya aquel decreto bajó del tribunal de mi estrella, donde mi desdicha firma, lo que su rigor condena. Yo presa en aquesta torre! quien de mi deidad creyera, padecer tantos ultrajes? Yo, que nací tan excelsa, cómo la más soberana! yo que luz prestar pudiera de nobleza esclarecida a ese pabellón de estrellas! Yo, que deciendo ilustrada de tanta Majestad Regia! y me basta el ser Cardona para ostentar competencias con el mismo Sol, me juzgo sujeta abán vil afrenta! No ignoro, que al homicida, la le Jurídica ordena, que muera también, mas no aquel que su afrenta venga. Porque si por escarmiento, al que afrentó, le condena la leya ser castigado, más ejemplas;, y más recta justicia ejecuta aquel, que es verdugo de su afrenta. El vengar mi viruperio, acción fue de mi nobleza, que una mujer, siendo noble, contra villanas ofensas también el acero empuña, y sabe esgrimir centellas. Ay difunto Enrique mío! si en esta prisión me vieras, sacarme de tanto riesgo, fuera en ti corta fineza. Mas cómo me desanimo? las mujeres de mi esfera han de ser vituperadas, siendo Diosas de la tierra? Ya no es tiempo de callar, mas vale que el Duque sepa quien soy; porque si hasta aquí el encubrirme era fuerza, ser conocida; padezca antes que mi vida el punto de mi vanidad; desmienta mi voz, lo que disfrazada disimula mi cautela. Mas ay, que aunque solo diga; no es fácil que me lo crea, que sino hay quien me conozca por atrevida, y resuelta, podrá también castigarme! Pues que he de hacer? dura estrella sin duda ha sido la mía: quién de aquí volar pudiera! Mas si el oído no miente, ruido de llave suena en la puerta de la torre. Temerosa, aunque resuelta, vengo a cumplir como fina lo que me debo a mí misma. Mujer es, según el traje, aunque la cara no enseña: quién podrá ser a estas horas? A tu gran peligro atenta vengo atropellando riesgos; y quiero que solo debas esta fineza a un amor, que en el silencio reserva la más fina voluntad; Negarte quien soy, es fuerza. Margarira te habrá dicho la recatada fineza que a mi silencio la debes; y solo basta que sepas, que soy yo la que ella dice que te quiere; y porque veas que no te engaña, he querido acreditarlo con esta de mostración las heridas que a Celio diste, condenan UCCIIODIIDID y para que no te vean mis ojos en tal desdicha, de aquesta llave maestra me he valido, sal de aquí, pues franqueando las puertas, de esta prisión te concede mi amorosa diligencia: Y por si acaso al salir, por desdicha alguien te encuentra, ponte este vestido mío, porque aunque salir te vean, pensarán que eres mujer, y tu vida no se arriesga. Una, y mil veces tus plantas me dejabesar. No pierdas la ocasión, vete vistiendo. El Cielo de mí se acuerda: la voz es de Margarita, pero a mí, aunque lo sea, que me importa? salga yo de esta prisión, aunque venga la que viniere a sacarme. Qué airosemente le asienta el vestido! envidia tengo de verle; si no supiera que era Enrique, por mujer le envidiara la belleza. Ya estás disfrazado Enrique, y porque no te detengas, esta sortija en memoria llevarás, por si te acuerdas en algún tiempo de quien la vida te dio . Me empeñas con demostraciones tantas, que ser Monarca quisiera, solo a fin de agradecerte tan re partidas finezas. Ponte el manto, y a la playa ve derecho, porque en ella posible será que topes embarcación en que puedas pasar a Irlanda, y recibe este volsico en que llevas bastante para que pagues el flete. . De tu clemencia son estas acciones hijas. que hasta ponerte en la calle no te he de dejar, la puerta vuelvo a cerrar de la torre. Pisa quedo, que esta pieza es del cuarto de aquel huésped que ha venido, y duerme cerca. Ahora que de Palacio toda la bulla sosiega quiero visitar al paje, aunque sea por la reja. Esta es Flora, y tú mejor le podrás matar la vela cubriéndote con el manto. Jesús, qué fantasma es esta? no hay quien me socorra aquí? que me agarra, que me lleva. Quien con atrevidas voces a esta hora me despierta? Jesús, que fiero difunto! Aquesta es Florilla, y piensa que soy fantasma; Florilla mira que soy alma en pena Pues que demanda? Que al punto a despeñarme te vengas. A que parte? . A un Purgatorio que tengo de aquí muy cerca. De Flora las voces tienen toda la casa revuelta, y pues no puedes salir esta noche, será fuerza, que hasta la noche siguiente en una sala te meta de mi cuarto, donde nadie, sino soy yo, la penetra. Vamos antes que amanezca, que aunque una ventana tiene que cae al jardín, por ella no es fácil que te registren. Todo el corazón me tiembla, Vamos; pero quién es este? mas ya quien quiera que sea, es fuerza pasar, la luz le mata. Jesús, que horrenda visión! Dios me ha castigado. Sin alma estoy. Santa Tecla. Por donde salir no topo. Que no atine con la puerta. Es Flora? Ay de mis narices, que mánopla de baqueta. Gracias a Dios, que he topado por donde escapar. . Topela. Ay que me quebró los dientes, so fantasma saca muelas tenga uste de mi piedad. A Enrique perdí. . Tan fieras manotadas pegausted? hay señores que se acerca: de esta vez me traga; no hay un Ángel que me defienda? que me enviste, que me agarra. . Que a Margarita no pueda topar. De Ta con la voz, si no me engaño, es aquesta, mas que miro? Más qué veo? Si eres visión de la idea. Si eres sombra de la muerte. Como con viva apariencia te he visto en humano traje? Como aquí te representas en viviente forma humana? O quién otra luz tuviera para volverte a mirar, aunque fantasía fueras! Muerta estoy de haberle visto, el corazón se me hiela: déjame Enrique. . Qué escucho! su voz propia no es aquesta? Isabel, Isabel mía. Déjame, que ya estoy muerta. Ese es mi dolor, bien mío. Ya no es tiempo que me veas, ni que te acuerdes de mí mas, Enrique. . Esa es mi pena. que debajo duerme el Conde, Hartas las padezco yo. No podré sacarte de ellas? Solo Dios lo puede hacer? . esa ventana que cae Tantas son mi bien tus peñas? Dios me libre de fantasmas. Válgame Dios! vuelve, espera, llévame contigo. A quién llamas? Porque así me dejas? y esta alma que te adora contigo no te la llevas? ay Tacón, que he visto. A quién? A mi llavel. . Qué me cuentas? . Pues sin que me viera nadie sin duda que hecha fantasma Canda tras ti, fuego en ella, gado. Porque tan presto te ausentas? vuelve otra vez. . Que, la llamas? reniego de su presencia, ni vella pintada quiero. . No el verte me desalienta, vuelve ilusión, pues mis ojos de mirarte se recrean, mas ay que en valde suspiro, y en vano repito quejas! y es por demás afligirme, si al cielo mi voz no llega . Dicha fue topar contigo. Sin alma estoy. Encontraste con alguien? No. . Gran fortuna! Forzoso será callarle lo que he visto. En esta pieza podrás seguro ocultarte todo el día hasta la noche, y es menester que repares, que ha venido, porque trates de pisar quedo, y bien puedes al jardín tenerla abierta, que por ella registrarte nadie podrá: te lo digo, porque en tinieblas no pases todo el discurso del día. Entra, porque el Sol ya sale rompiendo la oscuridad de la noche. . Dios me saque por quien es de tanto riesgo. a Enrique pude ocultar, al jardín quiero bajarme, l quitando la mascarilla de mis locas liviandades. El sale, voyme de aquí. Esto ha de ser. . Dónde vas? Ay desdicha más notable! Aquí vengo a recrearme un poquito a este jardín, con tu licencia. Bien haces. Mi amo después que vio hecha fantasma espantable a su Isabel, no osiega, llamándola cada instante, y dice, que si otra vez la vuelve a ver, que ha de dar me en albricias un vestido, y porque quiero estrenarle, se la tengo de enseñar en este espejo conarte. El retrato de Isabel es este, que aunque le trae consigo, se lo quité, sin que él lo viera, y pues nadie me registra, en esta silla pongo el espejo, y plantarle quiero enfrente de esta reja, que él siempre a estas horas sale a mirar por ella el mar, dando suspiros al aire. Éncima de ella el retrato planto, porque al asomarse en el espejo, la vea, y dirá mil disparates pensando que es Isabel, que se le aparece. . Acaben de matarme de una vez Dulce ilusión de mi mayor encanto. Hermosa fantasía de mi anhelo. Si eres la causa de mi amargo llanto. Si eres por quien suspira mi desvelo, No pienses que me causa el verte espanto El mirarte me sirve de consuelo, mis aflígidos pesares. el retrato se ha caído. Ven muerte, no te dilates. Mi treta le malogró, mejor será retirarme, y venir después a tiempo, que él de la reja se aparte, y el retrato plantaré, por si otra vez asomarse vuelve. . . DifuntaIsabel, si estos suspitos llegasen a penetrar tu presencia? Difunto Enrique, si al aire pudiera entregar mis quejas, y esos cielos penetrasen. No fueran tantas mis penas. Menos fueran mis pesares. Alivio en parte tuviera, Consuelo tuviera en parte, más cielos, que es lo que miro! Más que veo? . No me engañes, ciega aprensión. No me mientas, ilusión imaginable, De Enrique, en aquel espejo estoy mirando la imagen. Este espejo de Isabel me enseña el bello semblante. Porque en ti viendo estoy. . Porque en ti miro. Lo que más lloro. . Lo que más suspiro. Cielos, en el espejo estoy mirando, que Enrique llora tiernamente. Este cristal me está representando, que mi llanto Ilabel llorando siente. Las lágrimas deten, no estés llorando: Para qué lloras ilusión? detente. Deja ese llanto. . Deja ese lamento. A mi pena, y dolor. . A mi tormento, Más sieres sombra. . Si eres fantasía, Cómo en ese cristal te representas? Cómo te anima tanta valentía? Déjame, que al mirarte me acrecientas pabor, miedo, temor, y cobardía: no me persigas, que me desalientas: déjame, que tu vista me acobarda. .. Ya se ausento mi bien, espera, aguarda. Ya se entró, planto el retrato por si vuelve, y me retiro. Aguarda, hermosa ilusión, no te ausentes dueño mío. otra vez vuelvo a mi alla mas no tan viva la miro, pálido semblante enseña. Encanto de mis sentidos cómo tan otra eres ya? si hasta aquí viva te he visto, como con otro semblante muda estatua te imagino? No eres tú la que llorabas? la que con semblante vivo en este espejo miraba? Pues como tan de improviso desmientes, bella ilusión, cuanto enseñaste al principio? Confuso estoy de mirarle, Mas qué veo? no es el mismo retrato de Isabel este? a él es; hay tal desvarío como el de mi loco engaño? Por ilusión he tenido a este retrato, que como en el espejo le he visto, mi ciega aprensión al verle formar este engaño quiso. Mas quien pudo aquí ponerle, Tacón sin duda habrá sido, vive Dios que ha de pagarme la burla: cielos divinos, yo no la viclaramente llorar, y los desperdicios de sus lágrimas coger en un pañuelo? suspiros no exhalaba aquella boca de rojo clavel partido? no he visto en sus bellos ojos que solian ostentar, cuando del Sol desafío le encapotaban, matando tan afables, como esquivos. Pues si la vi tan patente, como pudo haber mentido mi aprensión? mas si pudo, que si el acto aprensivo es antojo del deseo, cuyos vacilantes visos en la idea figurados representan al sentido de la vista todo cuando la imaginación previno. Bien pudo haber sido engaño, mas si en él he conseguido ver de Isabel la hermosura en un campo cristalino, tan vivamente animada de aquel aire sensitivo, que le dio naturaleza, y le embargó su destino; que más dicha, que más gloria, aunque todo fue fingido? a mi aprensión perdono tan gustoso desvarío. Además, que si los gustos son solamente arguidos de nuestra imaginación: yo quisiera haber vivido con este gustoso engaño una eternidad de siglos. Si habrá vuelto, ay que salió aljardín. No te retires, ven acá. No me retiro, señor mío. Que ajustar tengo una cuenta contigo. Fácil será de ajustar, si es la cuenta del vestido. Quien trajo este espojo Que sé yo, algún chiquillo de estos de casa sería, porque son los más malditos muchachos, los más traviesos que vi, pues un Gabachillo que hay entre ellos, de la piel de Barrabás. . No conmigo gastes Tacón esas burlas. Me volverás el juicio, si en eso das. . Y quién pudo si no es tú, dime atrevido, sacar aqueste retrato dónde estaba? Vive Cristo. que los tengo de azotar, hay tan grandes picarillos. Tacón, no hagas la desecha, la verdad. . Señor mío, la verdad del caso es, que yo le saqué, con designio de que en ese espejo vieras tu Isabel, y aquelvestido estrenaras. . De esta suerte lo estrenarás. Tus vestidos siempre han sido golpeados. reniego de ellos. Conmigo te burlas? En vez de paño, a selpa se ha reducido, mi líbrea es muy galapte, mi amo tiene capricnos de gran señor: fuego en él, que bien que me ha sucedido.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA Gracias a Dios, que he salido de mi prisión, y en Palacio me considero ya libre de sustos, y sobresaltos: mucho debo a Margarita, como fuera de peligro Celio está ya, me ha llevado a la prisión otra vez, y de su padre alcanzando el perdón de mi dellto, al instante me soltaron. Dicha fue, pues no han sabido que de la torre he faltado; muy fina anduvo con migo, mas que mucho, si la engaño con este disfraz, aunque ella, con cauteloso recato en nombre de otra se explica? yo se lo estimo, aunque callo. Quiero bien; pero no quiero decir a quien quiero bien. A echarme a los pies del Duque voy, pues justa razón es. . Quiero bien; pero no quiero decir a quien quiero bien. Mal haya el callar, amen, pues yo porque callo muero. Y solo digo, que quiero querer por solo querer. Mal haya tal padecer, si alivio ninguno espero. Querer para ser querido, es un profano interés. Miente la letra, antes es dicha el ser correspondido. Que ni quiere lo que estimas ni estima lo que es querer. Miente, pues llega a ofender quien favores desestima. Solo puede mi fineza a finezas exceder. Quien no explica su querer, pública mayor ribieza. Pues solamente ha querido Mérito no puede haber en amor, que mudo ha sido. Quiero bien; pero no quiero decir a quien quiero bien, y solo digo que quiero querer por solo querer. No me cantéis otra vez esa letra, que me canso de escucharla, y no me gusta. Por ser buena, la estudiamos. A mí no me lo parece, porque en ella estoy notando el tormento que padezco. . Atajadle. Ya es en vano. Detente, bruto indomable. Un caballo desbocado, a este jardín se encamina. Y del un joven bizarro al suelo se precipita, Ya Arnesto le trae en brazos. El Conde es, según parece. Hacer mal a ese caballo al picadero salió. Cobrad aliento. Asustado tengo el corazón, que vayan por agua presto, volando. Ya un paje con ella viene. Gran pena me habéis costado. Yo os estimo la piedad. Y cómo os sentís? Estando, señora, a vuestra presencia, nada siento, y he cobrado todo mi alivio. A quí está el agua. , qué os divierta? . Si señora, Qué encanto es este que miro? Cielos, qué es esto que estoy mirando? . Y callarlo podéis? De qué os turbáis? Que sé yo. Yo, señora, no lo sé. Quién vio semejante paso? Vuelve presto por más agua, Ya no es menester, que me hallo de que agradeceros pueda con sobrado aliento, absorto estoy: un vivo trasado es de Isabel este paje. De Enrique un vivo retrato es este Conde, confusa estoy de haberle mirado. Es Español este paje? El otro, ni lo ha pensado; Irlandes es de nación. Irlandes? No hay que dudarlo: en Irlanda fue nacido. Qué es aqueso? Es que ha pensado el Conde, que era Español Enrique. . Notable engaño, en su vida Español vio. De todos cuatro costados es Irlandes. . Ay semblantes, . Cierto que tienes extraño que se parecen: milagros son de la naturaleza. Y aquel sentimiento amargo de vuestro difunto dueño aún vive en vos? Ya no tanto me afligen esas memorias. Tan aprisa se olvidaron? habéis hallado en Marsella algún amante cuidado, y es dueño tan soberano, que no me atrevo a explicarle mi rendimiento. Hasta aquí si pude; pero ya más animado podré deciros, señora, que sois vos mi dulce encanto: Pues si lo soy, bien podéis al punto desengañaros ese tendimiento. . Varios captichos tiene mi ama. Que mal sueña un desengaño. si porque Flora está aquí . lo habrá sentido? enmendarlo me importa, un papel será tercero más recatado de mi amoroso desvelo: perdonad que los agravios, que son nacidos de amor, tienen disculpa. Hay tan rato pensamiento! . Que te ofendas de ser querida! . Me enfado de que haya quien en el mundo quiera bien, y de pensarlo me írrito, que haya mujeres de pensamientos tan bajos, que a una vil pasión se rindan. natural. . Yo no me inclino a amar a sujeto humano. Después que a este Conde vi, en mí no estoy. . Elevado andas Eurique, y suspenso; que tienes? . Conmigo paso mis ciertas melancolías. Quién te las causa? la causa estoy, y conozco solo el efecto. . Este agrado no le tienen todos: ay de mí, pues le estoy amando sin poder si nificarle mi amor! qué de penas callo! mucho me obligas, decoro. . Ay algún nuevo cuidado? . Anda con Dios. . Celos tengo, y es mucho que los lacayos padezcamos este achaque: Flora me tiene picado, porque a Coquín favorece; pero este, si no me engaño, es aquel paje Irlandes, que esta mañana soltaron. Sois vos criado del Conde? Y al Irlandes desmirlado, que le importa? . Saber quiero que Conde es este. . Hay tan raro majadero! aqueso ignora? Si . Pues sepa, que es mi amo el gran Conde de Carsí; y es el mayor Potentado que hay en Francia; tiene más que preguntarme? No trato de saber más. . Ni en su vida me pregunte, que me enfado de dar noticias. Qué presto mi sospecha el desengaño topó, pues ni Españoles este Conde, y era en vano pensar, aunque Español fuera, que fuese mi Enrique, cuando en Barcelona a mis ojos a estocadas le mataron De este Irlandes el papel de Dar, que el Clhal semblante de hombre de bien Cuanto más en él repato, mas señas voy descubriendo de mi Enrique: raro encanto! lo que una aprensión figura! Que en su cara esté mirando la imagen de mi Isabel! válgate Dios por muchacho. Hasta en el aire del cuerpo se le parece: admirando estoy cadafación suya yo tengo que suplicaros una cosa, que por mí habéis de hacer. . Mucho extraño de que supliquéis a quien por vuestro humilde criado debéis mandar: que en la voz también le parezca! raro encanto. . Qué hasta en su voz a mi Isabel imitando esté! notable Irlandes! de verle estoy admirado: decidme, no tendréis forma de dar con todo recato a Margarita un paper? Fácil será. . Pues la mano os doy de gratificar la fineza. . Interesado no soy, mal me conocéis. Este es el papel. . Me allano a serviros, más que miro! , Cómo le parece tanto, se admira de verle. . Cielos . este es el mismo retrato que al despedírme de Enrique en Barcelona le he dado. Razón tienes de admirarte, que eres un vivo trasado esa hermosura, que yo en tu semblante mirando también a su dueño estoy: no te ocupes en mirallo, que es de una dama que tuve en Barcelona, y te encargo que Margarita no sepa, que yo tengo ese retrato. Según eso, Español sois? Pues eso estáis ignorando? Como me han dicho, señor, que sois un gran Potentado en Francia, pensaba yo que eráis Frances. . En Palacio no saben todos que yo de Barcelona he pasado, a este Reino, por tomar la posesión de el Estado de Carsí, por que hereden a un tío mío, y que paso a Barcelona otra vez? Mi apenido declarando. no está que soy Espeñol, pues todos saben me llamo Don Enrique de Moncada? Qué es lo que estoy escuchando? cielos divinos, que dicha, que placer! disi mularlo aquí me importa, ha traidor? pues de mi amor olvidado a otra dama solicitas con este papel; nah ingrato! Callar quien soy me conviene, porque si está enamorado de Margarita, aventuro, si aquí con él me declaro, quedar desairada; y pues este papel me ha fiado, en nombre de ella, al instanto le responderé, buscando forma de hablarle de noche para dalle el desengaño de que no le quiere. . Mucho en tu suspensión reparo. No os admiréis, porque como soy sumamente inclinado a las Españolas, siento que al dueño de ese retrato le guardes tan poca fe. Hay más donoso muchacho: . ven acá guardaras tú firmeza, aunque en amorado estuvieras, a una dama, que muerta estás contemplando? Luego esa dama murió? En ese mar naufragando su hermosura pereció, Ya mi desdicha ha llegado a su noticia, y por muerta me tiene: fuerza es callarlo hasta lograr lo que intento: los finos enamorados aún más allá de la muerte guardan fe. Si estoy amando a Margarita, mal puedo guardar esa fe . Ah fallo. Miento, pues solo a Isabel . el alma está venerando aunque muerta la contemplo; pero como este es criado de Mar, arita, es rorzoso darle a entender, que olvidado estoy ya de estas me morias. Queda con Dios, y te encargo soncites la respuesta de ese papel conrecato. . Nada tenéis que advertirme: sin duda que estoy soñando: loca de placer estoy, mi Enrique vive? no en vano los ojos me lo decían. A quién, cielos soberanos, tanta dicha sucediera? sin duda que ha sido engaño el verle muerto a mis ojos en Barcelona, anholando todo el corazón está de placer alborozado. Que dichosa me contemplo: mas ay que si enamorado de Margarira le juzgo, récelo mi mayor daño: Ha falso Enrique! ah traidor! a buen estado he llegado: yo tercera de mi amante vengo a ser de imaginarlo centellas el pecho arroja; que esto me suceda, cuando supe arrastrar de este aleve todo el albedrío? a cuanto se dispone quien se juzga en tan abatido estado! Margarita me cacelos: el papel haré pedazos; pero no, leerle quiero, y con cauteloso engaño, en nombre de Margarita responderé a este ingrato, logrando mi pensamiento. Corto escribe en breves rasgos. No condenéis lo atrenido de mi osadía, señora, que quien tan fino os adora, tiene el perdón merecido: de vuestra beldadrendido amante me considero, y pues finamente os quiero, sed conmigo más piadosa, no me matéis rigurosa, pues vuestra dei dad venero. A mi pesar he bebido por los ojos el veneno, qué es esto que me sucede? de espacio, tiranos celos. Si iber a Enrique un instante no puedo tener sosiego, qué papél es ese? Triste de mí! No podré yo verlo? Aquí la industria me valga . nada negarte pretendo, este papel escribi o bligado de mi afecto a aquella damaque tú me has dicho que a su silencio le debo amantes finezas, y como ignoro el sujeto, después de haberle cerrado, mi locura conociendo, le abrí, y en él ponderaba mis amantes debaneos. Dámele, que quiero ver si notas bien. . Ya no puedo negártelo; aquí le tienes . que esto me suceda, cielos! perdido soy, malogrose mi intención, o que a mal tiempo Margarita vino, ya mis cautelas fenecieron. Qué carinosas ternezas, mi dulce hechizo contemplo en cada razón que escribe, que cortesano, y discreto suamante pasión explica: que bien afecta lo tierno de su amoroso sentir: quedarme con el intento la industria me ha de valer. Está bien escrito, y cierto que es lástima no le vea aquella dama, yo quiero enseñárselo, y al punto te lo volveré. . Que aprieto; pero con que me lo vuelua, nturo, ni arriesgo. Bien me lo puedes fiar. Siendo tu gusto mal puedo el dejar de obedecerte, cuando el servirte profeso. La respuesta escribiré a Enrique luego al momento, para que con ella pueda conseguir lo que pretendo. . Que dulce hechizo un papel suele engendrar en el pecho, cuando le escucha quien tiene algo inclinado el afecto. Dígalo mi voluntad, pues sepulta en el silencio el más fino amor que pudo caber en su debanco. No sé qué forma tuviera para escuchar sus requiebros esta noche, deleitando los oídos con lo tierno de sus discretos cariños, por lisonjear mi afecto. Eserivírele un papel al instante, suponiendo que es de la fingida dama a quien él escribe; pero si en nombre de otra el papel le doy, es gran vituperio que una mujer comó o no ha de disponerse al riesgo de faltar a su decoro, dando a entender, aunque ciego, el amor le obligue a ser tercera de otra, no tengo de quien poderme fiar que se lo dé, lo que puedo hacer, será el arrojarlo de la galeria al tiempo que él esté solo en la calle, y lo alzará, presumiendo, que es de la secreta dama, que le quiere; y así vengo a conseguirrecatada lo que cautelosa intento. Que discretamente escribe en cada letra pondero un imán de mis sentidos. Un papel esta leyendo mi ama; de quién será? De placer en mi no quepo escríb rele al instante, que amor no dilata tiempo. . Ay como estos papelillos no me engañan; lo que siento es, que de mí los recate cuando sabe que profeso papel de tercera, yo. . Flora, que a la flor del berro me has enviado, después que con Coquín me das celos, mondonga desvanecida del mondónguil embeleco, tú me desprecias? Alabó el estilo. Soy un puerco. Bien se te conoce. . Entique? Tu traza lo está diciendo. Muy buen modo de agradarme. De lindo presumes? bueno. Pues este talle, este garbo, este donaire, este aseo, este aliño, esta postura, este semblante, este pelo, no es bastante? si supieras las que traigo al retortero, no me dijeras desaires. Tantas son? No tienen cuento. Cómo, te portas con ellas? Con desdenes, y desprecios. Y te buscan? . Pues hay más atractivo que un desprecio? como yo, hubiera menos esquivez en las mujeres; pero si topan con necios, que se les cae la baba al primer tapón, tan tiernos que almivaran las palabras para decillas requiebros, no es mucho que se descarten si le han conocido el juego, De este humor he conocido mil castas de majaderos: otros ay que su esperanza fundan solo en el festejo, rondar la calle, peinarse en cadazaguan el pelo, ser de una esquina pilar, sacar al punto el panvelo, echar suspiros al aire, hablar por la mano en Griego sacar un papel, decir habrá forma? no hay remedio? Responde la dama, y él muy ufano, y muy contento dice, que a los imposibles solo aspiran los discretos. De este linaje de tontos se burla el amor, me atengo a mi modo de obligar; pues en jugar de requiebros, los hago dos mil desaires; y si me buscan, me niego; si en el prado me las topo, a su vista galanteo a otra tapada: y si acaso en la comedia nos vemos, y ella en la cazuela está; yo elijo el aposento de la más hermosa, a quien hago mis señas atiempo, que la tal en su cazuela se está de celos friendo. Con esta treta, no hay dama que se me escape. . Me huelgo saberlo; adonde estudiaste tan extraños embelecos? Enarte amandi. . De ti quién ha de hacer caso? cierto que ellas tienen muy mal gusto, pues se pagan de un pellejo. Anda gabacha embustera, que si me enfado. Qué es eso? Qué le importa al lame plaros? donosa pregunta cierto . Este papel me arrojaron de la galeria, y creo que será de Margarita, que de otra ninguna es cierto no podrá ser: sabe Dios cuanto su desvelo siento, pues tan mal lo emplea en mí. Siguiendo tus pasos vengo, por saber si has con eguido lo que te encargré. . Ya tengo la respuesta. . Qué me dices? dame los brazos, pues llego a conseguirventuroso tanta dicha por tu medio. Ha falso, si bion supieras a quien abraza! de celos ya me abraso, aquí la tienes. Aunque sé que es corto premio, esta sorrija recibe en albricias. . No la acepto, perdonad la grosería, que si me la ven, es cierto que doy motivo a sospecha, aventurando el secreto, que se me fía. . Ooligado quedo a meyor desempeño: quiero ver lo que me escribe. Lograré mi pensamiento. Válgame Dios! esta letra es muy parecida (cielos) a la de Isabel: no he visto cosa más propia. Suspenso parece que se ha quedado, como mi letra está viendo. Por evitar los riesgos a que le dispone un pápel, reservo, la res. Aquién se le habrá caído puesta para esta noche en el jerdín, este papel? . Al momento donde os aguardo a las diez en aua iré sin falta al jardín teja que está enfrente del primer es pues tan feliz me contemplo. . tanque. Los brazos me vuelve a dar, pues tanta ventura emprendo por tu mano. . Ha falso amante? sin falta a las diezte aguardo, esto es morir: yo reviento. Bien hice en no declararme con él, pues le considero tan fino con Margarira: que esto apure! yo me mueros Hh traidor! en mi no estoy: ha ingrato! yo pierdo el seso; pero valor, corazón, que si Margarita es cierto que me quiere a mí, mal puede. admitirle; y pues que tengo forma para disuadirle de su amor, nada recelo: en nombre de ella esta noche hablarle a una reja intento, que aunque es del cuarto del Duque, siendo a las dioz, nada arriesgo. A Flora le pediré un vestido, y el pretejto será de que en el lugar una Comedia han distpuesto esta noche unos amigos, y me lo han pedido, l . yo estoy loco de placer. Como siento los desprecios de Margarita, en Palacio no asisto ya, y me ausento de su vista, aunque mis ojos mortifico; mas que veo? Abrirle quiero, por ver aquien escribe su dueño. Esta noche, dueño mío, y para entences te guardo la respuesta, que no envío. De tu amante pecho fío no harás falta, pues te quiero: juuto al estanque primero del jardín firme, y constante, tan rendida como amante, en una reja te espero: Qué escucho (ay de mí! y la letra no conozco; pero temo que será de Margarira, que criada suya es cierro, según las conozco a todas, que no tienen galanteo Si el Cónde le habrá perdido? yo he de apurar mis celos: como siempre me ha tratado esta ingrata con desprecios nunca papel de ella tuve: y así conocer no puedo. si es su letra; pero yo saldré de esta duda presto: iré esta noche al jardín, pues que yo una llave tenga A A de su puerta falsa, que hacer mande con intento de entrarme en él, recatada centínela de mis celos. Dios me saque de esta casa, pues todo en ella son cuentos: señor Marqués . Flora mía has venido a lindo tiempo; conoces aquesta letra? Qué miro? Buena la tengo. Señor Marqués, por acá? Asistir en mí no es nuevo en esta antesala siempre, pues me toca, porque siendo Vueselencia Jese mío, mal puedo eumplir con menos. Señor Maese de Campo General, tanto cortejo? Yo cumplo con lo que debo. Voyme de aquí. No te vayas. Triste de mí, mucho temo su rigor, si este papel encierra algún embeleco? Algún navió sin duda viene entrando: Así lo creo. ̱ Ya Mon siue Pupuliné ha dado fondo en el puerto con su escuadra. . Qué bajeles trae el General? . Entiendo que serán hasta catorce. Es menester que al momentó Vueseñoria disponga que se remita un refresco a toda la infantería, quie seun norselas lesgo todos los bajeles vien en muy faltos de bastimento. Voy a cumplir lo que ordena Vueselencia; mucho siento que el Duque viese el papel que a Flora enseñé, y temo que el mandar que se aguardase será solo con intento de mirarlo; harto me pesa, mas ya no tiene remedio: al jardín iré sin falta, pues ya viene anocheciendo. Dame el papel, que ocultaste. Ay de mí! . Acaba presto. Aquí lo tienes, señor, pero yo culpa no tengo, porque no sé de quién es. . Salir de esta duda quiero, Pues qué divertido está, a la escapatoria apelo. Qué es lo que mirando estoy? la fetra, válgame el cielo! es de Margarita: ah fácil hija! su liviandad temo. Que al jardín vaya esta noche aquí le avisa: en gran riesgo mi honor está, pero yo lo enmendaré: que a buen tiempo salí! que el Marqués se atreva a empañar el claro espejo de mi honor! ah falso amigo! que poco a tu amistad debo. Disimularme conviene hasta apurallo, y pues tengo este papel por testigo de su loco debaneo, callarele hasta inquirir con vigilante desvelo de este rraidor la traición: paciencia me den los cielos. Aunque está reja es del cuarto quiero acercarme a la reja. de mi padre, determino hablar a Enrique por ella, porque él ya se ha recogido: las diez son dadas, y es hora que venga, pues solo aviso en el papel que se eche de la galeria, y fío de su desvelo, según fino amante le imagino de la dama que supongo, que será constante, y fijo. Mi ciego amor me disculpe, pues que tanto me ha rendido esta tirana pasión: perdone el decoro mío. Que a tiempo, propicia noche, a responderla palabra. tu negro velo has corrido: Hasta tú me favoreces; dichoso yo, pues consigo de tu lóbrego silencio la dicha, que amante áspiro, Aquí viene: si supiera que soy yo, desvanecido de esta fineza estuviera; pero callarlo es preciso. A Enrique es fuerza avisar, que se retire del sitio, porque no sé quien está en la reja: dicha ha sido. el verle sin que me viera, cuando entraba con designio de hablarle en ella esta noche: y pues tan presto he podido. el vestido desnudarme, que medió Flora, este aviso. vengo a darle; mas ay triste que junto a la reja miro un bulto! perdida soy: él será . Pues la diviso, A que mal tiempo he venido; mal puedo avisarle ya, el acercarme es preciso encubierta de estas ramas, por ver si el eco apercibo de quien en la reja está. Aquí te llamé, bien mío, porque solamente sepas cuante te quiero, y te estimo. Esta es Margarita, celos apliquemos el oído. Amando te estoy. Qué rabia! Toda mi gloria en ti miro, Esto es morir; ay de mí! De turbado no me animo Las quejas que me has escrito en tu papel, extrañé, y el haberte respondido que te aguardaba a las diez en aquesta reja, ha sido para dar satisfacción a tu queja, dueño mío. Qué es lo que escucho? sin duda que en el papel que he perdido me avisaba que a las diez también viniese a este sitio: infeliz suerte! al perderle de gran daño me ha servido. De escuchar vuestros favores estoy tan desvanecido, que el placer la voz me embarga Que esto escucho? yo delito. Esta no es la voz de Enrique: a quien es tan atrevido; de aquesta suerte respondo. Oh bien haya quien sal hizo. Qué es esto que me sucede recibirme con cariños, y al escucharme ausentarse, tratándome de atrevido, confuso estoy. . Margarita . imaginaba al principio que era yo con quien hablaba, mucho siento haber perdido su papel. . Si el Irlandes algún embuste le ha dicho a Margarita. Es el Conde? . Quién es? Enrique. Has venido a lindo tiempo. Un recado te traigo. De quién? . Me ha dicho Margárita te avisase, que un embarazo ha tenido, por cuya causa no puede salir tan presto, y que el sitio no desampares, porque ella vendrá luego. . Si conmigo estuvo en aquesa reja, cómo es posible? . Contigo mal pudo estar Margarita. Si las razones me dijo del papel que me escribió, y su voz he conocido, que más quieres que te diga? Porque sepas que no ha sido Margarita, de ese engaño te quiero sacar, yo miro con pretejto de casarme, a una criada a quien sirvo amante, y de ella un papel esta noche he recibido, en que me avisa también, que a esta hora en este sitio me quiere hablar, y pensando que estaba hablando conmigo, es cierto que te hablaria en el papel que me ha escrito, y como tiene la misma voz de Margarita, ha sido tu engaño mayor. . El alma me has vuelto al cuerpo, te estimo el desengaño. . La reja vuelven abrir, escondido entre esas ramas podrás estar mientras examino si es Margarita; y si fuere la que me busca, es preciso despedilla. Pues abrevia. . Quiero mirar si ha venido Enrique, corrida estoy de haber dicho mis cariños al Conde, porque en la voz yo muy ben le he conocido: que luego hubiese de estar en el jardín! mas que miro? o si fuera Enrique! Vengo a obedecerte, y te pido que me perdones, señora, si he tardado. Él es; te ha visto entrar el Conde? A mí no, ni yo le vi, Dicha ha sido: aquí me topó, y estoy corrida de haberle dicho mi sentir, porque pensaba que estaba hablando contigo. Saldría a gozar del fresco de esto jardín, y el motivo de llegarse aquí sería curio sidad, no he venido mas presto, por cuanto soy de guarda. Ya me lo ha dicho Margarita. Mucho debes a su amistad. . Mi cariño se lo merece, y las dos somos en un cuerpo mismo dos almas. . Bien se conoce. Ella enseñarme ha querido tu papel, y en su poder le tiene, porque me dijo, que su palabra empeñó de volvértelo. . Imagino; que por tu causa merezco tanto favor, aunque indigno, Tú lo mereces, también estarás muy ofendido del recatado silencio con que de ti me retiro. Harto lo siento en el alma, Me quieres mucho? El más fino soy en amarte, que cuantos viven al amor rendidos. Amor por los ojos entra, y si tú nunca me has visto, cómo me puedes amar? Muchos sin ver han querido, porque también el amor suele entrar por los oídos. Quién pudiera declararse! Mira, que gente he sentido en el jardín. . Pues a Dios. A Dios, dulce dueño mío. Qué bien le suenan al alma estos amantes cariños! . Despedirla era forzoso. Quién era? La que te he dicho, no te vayas, porque presto saldrá, según imagino Margárita, y avisalla voy, que la esperas. Te estimo la fineza. Pues que pude darle a entender, que no ha sido Margarita, otra vez voy a ponerme aquel vestido, que me dio Flora, y saldró al punto. Mucho me inclino a este Irlandes, y en el alma no sé que alborozo imprimo cada vez que llega a hablarme, mas como es tan parecido a mi difunta Isabel, no es mucho que con cariño le mire. Muy tarde vengo, a no haberme detenido el Duque, no aventurara la ocasión que solicito. Mas no vengo a tan mal tiempo, pues junto a la reja miro un hombre, acercarme quiero; entre estas ramas, registro seré de sus movimientos, y desde aquí detérmino apurar si es Margarita aquien aguarda. . Muy fino en soliciaar mi dicha anda este paje, y corrido estoy de que su fineza no haya premiado. . El aviso, que en el papel contenía era a las diez, y me admiro, que siendo las once ya, este no salga del sitio. Pero si el papel perdió, como puede ser el mismo a quien se escribió? si el Duque será! porque el haber dicho a Flora que se aguardase estando hablando conmigo; sería para pedirle, sin duda el papel que ha visto en su mano, y recatado a examinar ha venido lo mismo que yo. La indo me valga aquí. . Ya diviso un bulto dentro en la reja. Ya Margarita ha salido. Apliquemos la arención. Quien se juzga tan rendido, al sol de vuestra hermosura, en cada minuto un siglo juzga el tiempo que os aguarda. Ha falso! mal me reprimo. Este es el Conde (ay de mí!) Aquí os llamena este sitio, señor Conde, solo a fin de que sepáis que no admito vuestra fineza. . Qué escucho? Que con ella un gran delito cometéis contra mi gusto Aventurar no he querido. a un papel mi sentimiento, por conocer el peligro a que se dispone quien en ellos fía, advertiros he tenido por mejor, cara a cara. . No distingo la voz; pero hablar al Conde de esta suerte, es claro indicio, que Margarita será No es el ámaros delito. Yo no gusto que me améis: y así; pues yo no me inclino sepultad en el silencio vuestro amor, esto os suplico. Mi padre intenta casarme con el Marqués a quien rindo ya como a dueño del alma los fueros del albedrío. Qué es lo que escuchando estoy? Que esto escucho? dueño mío, así premias mi finezo? Ya Conde os he respondido. Mucho a Margarita debo. Que al Marqués quieres? Le estimo como dueño mío. . Ha ingrata! Vive el cielo, que sufrillo no puedo ya, y a mis manos ha de morir atrenidos. se castigan de esta snette: Este es el Marqués conmigo muy mal partido tenéis. Triste de mí! ya es preciso retirarme. Qué valor! . Bien se defiende Que brío Ah de mi guarda, acudid, que hay en el jardín ruido de cuchilladas. El Duque es este: Yo soy perdido si el Duque me topa aquí. El ocultarme es preciso entre estas ramas. Mi padre; si no me engaña el oído, en el jardín voces da Dicha fue no aberine visto el Duque porque con él he topado, y me retiro a este jardín a ocultarme, pues entrarme no he podido en mi apusento. Ay de mí! si algo le habrásucedido a Enrique, quién es? Aquesta es Margarite: bien mío. Qué escucho? la voz del Condo es esta. Qué es lo que miro? Perdido soy. . Ya es en vano, Conde aleve, falso amigo, ese recato. . Ay de mí! sin duda que ha presumido, que hablar al Conde salí. Señor, advierte. (día. Advertido estoy de vuestra osa- Ha traidor! . En gran peligro considero a Margarita. Señor, yo vine. . No admito disculpa ninguna ya: si aquí les doy el castigo no recupero mi honor, el Conde es mi igual, preciso es ya casarle con ella. El Duque se ha suspendido. Dadle la mano de esposo. Que esto me haya sucedido? Tuya es mi mano, que en ello mi mayor dicha consigo. Aqueso no, vive Dios. ̱. Eso no mientras yo vivo, Doña Isabel de Cardona está primero. . Qué miro? Mas qué veo? . rIsabel mía; tu viva? cielos divinos, que encanto es este? Quién eres mujer? Qué es esto que miro? este es Enrique? . Yo soy la que hasta ahora has tenido por Irlandes, con el nombre de Entique. Muy bueno ha sido el empleo de mi amor. Y sa can fue, por no ser conocida, como extranjera me he visto arrojada de las ondas en ese playa. . Bien mío, dame los brazos mil veces: perdóname, Duque invicto, que esta es la dama a quien yo lamente, y la que os he dicho que iba a buscar a Mallorca, hija del Virrey delito ninguno contra tu honor hasta ahora he cometido. Eso nadie como yo lo dirá pues soy testigo de que Margarita está inocente. . Y yo lo afirmo, porque me consta también ser verdad. . Y que motivo, señor. Marqués, os movio a entrar aquí? . Culpa ha sido de mi amor, que enamorado de Margarita he venido, celoso amante a apurar lo que claramente he visto. Y porque sepáis que está vuestro honor más claro, y limpio que el mismo Sol, si gustáis yo a Margarita elijo por mi esposa. . Pues yo de él me recelaba, y le miro oculto en este jardín, cuando en su poder he visto un papel de Margarita, y por su nobleza es digno de merecerla también, venir en ello es preciso: dale la mano de esposa. A tu voluntad me rindo, vuestra es mi mano. Dichoso yo; pues con sigo tanta dicha, tuyo so. Pues yo también, dueño mío, ya que viva te contemplo te consagro el albedrío, tuyo soy. Tuya protesto ser hasta morir, bien mío. Y aquí, discreto audictorio, a vuestras plantas rendido, el Poeta más moderno de limosna
