Texto digital

Texto digital de Las verdades venturosas

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Juan Bautista Diamante
Atribución estilometría
Sin resultados estilométricos disponibles
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de un impreso.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Las verdades venturosas. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/verdades-venturosas-las.

Logo BICUVE

LAS VERDADES VENTUROSAS

JORNADA PRIMERA

S Temo, que vuestra crueldad se canse de mi firmeza, y que corra esta fineza plaza de comodidad: si es mucha la libertad, prima, de tanta porfía, mayor libertad sería, en necia desatención; faltar a la estimación de la gloria de este día. Cuando os parezca enfadoso, que no puede mi esperanza tener el cuidado ocioso. Mostraisos tan temeroso, primo, que dais a entender, que o no gustáis de me ver, opretendéis engañar; porque quien viene a obligar, no tiene de que temer. Si es ansi, no será justo, que haya precisa ocasión; adonde la obliga excusad, primo, el disgusto, y a mí tan bajo cuidado. pues viéndoos desconfiado, imaginares forzosa; que en gusto tan temeroso no está valiente el cuidado? el recelo de ficción malicia tacita incluye, y la confianza arguye sencillez de corazón. Si abonáis vuestra afición, creed mi agradecimiento que en mi natural esento si sintiera esta porfía, ni en razón de correcia ocultara el sentimiento J. De mi firme voluntad es temeroso el primor, porque disculpe el temor tan grande temeridad de respeto, y de humildad nace, la sospecha mía porque el amor, que confía en tan alta pretensión, ofende en la presunción, desmerece en la porfía. Cuidado, que respetoso en sus rendimientos arde, mas se acredita cobarde, mas se ánima temeroso: puédele hacer venturoso modesto comedimiento, que como su atrevimiento no pasa de sacrificio, el privilegio del vicio tendrá de merecimiento: a vos misma os ofendéis en juzgar mal de este miedo, en la merced qué me hacéis? porque cuando me tenéis tan altamente obligado venir vano, y confiado a crecer dichas, sería atrevida grosería, o soberbio desenfado: no pues cruel supongáis en mi pretensión defeto, ni lo que es fino respeto, falsa cautela creáis: dejadme, pues me dejáis creer tanto bien dichoso; que lo estime respetoso que más quiero en mi cuidado un crédito malogrado, que un mérito escrupuloso, Del temor enajenado ofendéis lo encarecido mas si os oigo agradecido, no os escucho apasionado: mirad que estáis muy osado. No estoy si no respetoso porque es mi amor tan forzoso en la ansia de voluntario, que cuando más temerario, se muestra más temeroso. No es, señora, atrevimiento dar indicio de mi amor, publicarlo será error. que aprenda para escarmiento callaré mi sentimiento, y mostráreme sentido, y ansí siendo conocido por amante recatado, ni excederé confiado, ni faltaré reprimido. No creo grande el amor, Antes, prima, en ese halla más créditos mi temor; ese sigo por mayor en una gran confusión; y si me dais permisión, veréis como callo mucho Decid, mas mirad que escucho decente la información Con imperio me atormenta una pasión, que me obliga, por gustosa, aque la diga por precisa, a que la sienta: quiero decirla, y no puedo, callarla quiero, y no es justo, que uno es respeto del gusto, otro es respeto del miedo. Cual tenga en mí más poder no acabo de averiguar, si un osado respetar, si un respetoso temer? Si quiero decir que siento no sé que quiero decir que la fuerza del sentir me deja sin sentimiento. Si quiero callar sentido en fe de desacordado es infamar el cuidado con sostenerel olvido: el silencio es negación de debida voluntad, la voz es publicidad de recatada pasión. Cuál mejor se justifica dudosa el alma no entiende. si quien agravios defiende, si quién afectos pública? Callar el mal, prueba es de no poderlo alcanzar; manifa que peno sin interas? de ambos llevado, no siento cuales mayor presunción, si faltara una atención, si atender a un sentimiento? Solo sé que en mi cuidado, por alto, y de suanecido, es confusión lo atendido, y es claridad lo negado: atendido, es una duda, que determinar no sé, y negado es una fe, que a la explicación me ayuda? pero tanto viene a ser uno para averiguar la advertencia de dudar, que el acierto de creer. Y en resolución no puedo salvar un acuerdo justo, todo es batallar el gusto, todo es resistir el miedo: y en medio de este cuidado temeroso me sentencio amorir de mi silencio, por no ofender lo callado. Yo sospecho, y con razón, que es tanto encarecimiento, flor más del entendimiento, que fruto de la pasión; si amor es obligación del destino, o del afecto; porque ha de vivir secreto? porque ha de morir callado? satisfacción del cuidado no es ofensa del respeto; no sé para que le empeño, si le he de premiar esenta? Lo que su razón me alienta me desanima su ceño: . Atrevimientos le enseño, y cúlpole presumido. Qué cuidado tan perdido! que favor tan malogrado. darme el empeño de osado para el daño de atrevido! Está en sí mismo mi amor tan fino, y tan satisfecho, que no se saldrá del pecho, por no perder un ardor, ha de lograr un rigor; si abonaré el rendimiento ha de crecer un tormento, si callare la pasión? viva pues en su atención, sin pena; y con sentimiento? tanto a callarlo me obligo cuanto juzgo más perfeto, un respeto sin respeto, que un cuidado con castigo: vengo a temer: si lo digo, que desluzo impertinente afecto tan eminente, y que es, aunque lo limito, la voz, de lo que acredito, desaire de lo que siente. Eso es galantear su amor un galán más que la dama, que hacer lucida la llama, no es deslucir el ardor, porque mientras es mayor la llama, que al cielo va, más crédito al fuego da, y si no luce, es muy cierto, que es ardor, que medio muerto sin ejercitarse está. Vive Dios que he de atreverme, Si el recato no me alienta, esla vez he de perderme. . Vendrá a ser el no vencerme faltar a una obligación. . Prima mín, en conclusión quede por vos la victoria, y logre mi amor la gloria de tan justa perdición. Yo tengo amor; y pudiera acreditarlo de justo si de un altivo disgusto el enojo no temiera: decir la causa quisiera, aquí para entre los dos, mas no me atrevo por Dios, cuándoaltiva la venero, y sin publicarlo muero, por publicar que sois vos. Estáis muy bien declarado, y no os castigo ofendida, porque una ansia tan perdida es desengaño sobrado: y no me ha de dar cuidado a la vanidad creible, que en daño tan infalible, sabrá vuestra perdición, que es triste resolución intentar un imposible. Desengaños a mi amor vuestra lástima previene, cuando en sí mismo contiene el desengaño mayor: ya con tan feliz rigor no puedo ser desdichado, pues altamente animado, de la cautela del daño, me sirve este desengaño para vivir engañado. siguiendo su debaneo, no animo más en mi empleo que una esperanza baldía cruel tormenta corría, ya seguro puerto alcanza en esta desconfianza pues cuando vuestro rigor me hace imposible el favor me hace eterna la esperanza: siempre anhelando un engaño, nunca pensé conseguir lo que hoy llego a presumir en tan claro desengaño: logro mi intento en su daño, pues cuando me hace imposible mi pretensión compatible me lleva a considerar que no me puede faltar un logro tan infalible. En mi amor, en su cuidado no hay diligencia perdida. si alcanzáis compadecida lo que emprendo desdichado, bien puedo desengañado p1 animar mi pensamiento con más desuanecimiento; pues me advierte la atención, lograda mi pretensión en vuestro conocimiento. Modo extraño de locura! pretender vuestro furor de la desdicha mayor hacer la mayor ventura. Sí, que está vive segura de perdición, y escarmiento, pues como en mi pensamiento tiene el valor desdichado, ni encuentra vuestro cuidado, ni ofende mi sentimiento, No será mejor dejar pensamiento tan perdido, y acertar con el olvido lo que el acuerdo ha de errar! quien le pudiera empeñar. . Antes vendrá a ser peor, que en desatinos de amor, cuando se pierde de fino, es el mayor desatino querer atinar mejor. En efecto os resolver a seguir tal debaneo? Si solo morir deseo, prima hermosa, qué queréis? Un imposible emprendere, don Juan, que os ha de costar, harro trabajo a allanar, y aún con mil dificultades, solo a fuerza de verdades le habéis de facilitar. . No está el negocio perdido, ni yo muy desconfiado, que el imposible ha quedado más fácil, que encarocido, a mis verdades rendido blasona dificultades, pues fío de mis verdades, que han de vecer su arrogacía que una posible constancia vence imposibilidades Señon d. Juan. . . Yo he llegado perdido. . . Es término injusto causarme tan grande susto, en un bien tan deseado: no avisara algún criado primero? . . La confianza me da con nocate tanto desvanecimiento, que ni tengo sufrimiento para una breve esperanza: a buscaros cuidadoso entre aquí, muy sin sentido, que a poder llegar sufrido, me negara deseoso: más ahora que dichoso en vuestros ojos me veo, como se logró el deseo; y cobró luz el temor, os pide perdón mi amor de tan loco debanco. Tan cortez en la disculpa os advierte mi afición, que os facilita el perdón mérito para la culpa: y si el amor os disculpa, como hace la cortesía, mayor gananciaos sera no interbimendo el temor, que supone este primor, rasgo de la fantasía. Inpistamente teméis prima, la atención que os muestro; porque es discrédito vuestro dudar lo que merecéis: consiento que me neguéis por ingrata, de enrendido, mas no permito, sentido. que incredulaos ofendáis, porque en esto me quitáis la obligación de advertido. (ne. Mi hermana, y mi primo vie Prece que nos han visto. Ya por vuestra cuenta asisto n a hacer la dicha solene. Lo que un desdichado tiene más ninguna me asegura, y esta vendrá cierto hacerme, que solo para perderme me levanta la ventura. Escuchad, siquiera, humana un cuidado tan fiel, y corresponded cruel. (na. Mirad, que está aquí mi herma Ay bellísima tirana, . prima mía. . . Dios os guarde. Que niosado, ni cobarde obligue tanto desdén! aquí estáis? . . Quice también hacer dichosa esta tarde. Hola; sillas. . Aquí están. Qué desdichado que soy! Qué disgustada que estoy! Para aquí, señor don Juan. Mal encaminados van mis perdidos pensamientos. Yo con viles sentimientos? aquí de todo mi brío Ánimo, cuidado mío. Ayude amor mis intentos. Prima mía, si mi amor, mi fe, mi penalidad, no obligan vuestra piedad, máteme vuestro rigor mas si la beldad mayor corre más obligaciones de debidas compasiones, merezcan por amorosas pretensiones lastimosas lustimadas atenciones. No áspiro a que me quetáis, que me pago de quereros; para mejor mereceros y quiero que me aborrescáis, con tanto, que permitáis libertad al pensamiento para explicar lo que siento, veremos cual es mayor, si consentido mi amor, si vuestro aborrecimiento. Yo no he de dar permisión que venga a causarme enfado; ni he de dejar por sagrado de mi ofensa, laocasión. Señor, en resolución, o sea justo, o injusto; yo no permito, ni gusto, que vuestro amor me digáis, ved ahora, pues me amáis, si queréis darme este gusto. Quién escucha, favorece. Qué decís? . . Estor perdido Dónde tenéis el sentido? No lo tiene quien padece, tanto este bien desvanece los sentidos que le doy, y en él tan vehemente sol, que de puro enajenado, no sé que digo turbado, cuando escuchándoos estos. Tenéis con una tristeza la atención tan ofendida, que si os ha de ser sentida, u os perdono la fineza. Bien del empeño me pesa . mirando vuestra hermosura, tanto mi respeto apura: que aún guiado de mi estrella, estorpor endino de ella quejoso de mi ventura. Ay tan bajo proceder que sufra lo que estor viendo! s . Mi prima me está atendiendo no sé que tengo de hacer. . Quisiera, primo, creer, el amor, que encarecéis; mas tan poca alma tenéis en lo que aquí me decís, que vos mismo os impedis el crédito que queréis. Ingrata, con que razón a un amor tan verdadero niegas el valor primero de sentida información? Qué temeraria ilusión, os ciega, don Luis, qué es esto? vos loco, vos descompuesto? Mirad en tan vano extremo, lo que pretendéis, que temo, que os arrepintáis muy presto. Ya que el favor no me des que mi empeño desespera, dejadme quejar, siquiera. Pues no quiero que os quejéis Ay tal rigor! no queréis? No, que es culpa conocida. Una libertad sentida No puede ser condenada. Queja tan disparatada no puede ser permitida. Y an si el alma, prima bella, que asiste en firmes prisiones, mal la enseñara en acciones, quien no tiene acción en ella. Todo el respeto atropella indino procedimiento, ya no puede el sufrimiento disimular el dolor. . qué es esto prima? . . ahitraidor Qué sentís? . . no sé que sie- to dejadme, que si no fuera hay mi enojo tan urgente, por ser hombre solamente, creo, que os aborreciera, para que an si conociera todo el falso, o presumido; que era conmigo perdido el amor que acreditara, pues cuanto de hombre animara tuviera de aborrecido. Prima. . . Vos solo señor podéis vivir confiado pues no habéis acreditado conmigo ningún amor: libre estáis de este rigor, que antes a serme posible, siendo mi hermana terrible, persuadiera su crueldad, porque guardo esta verdad para aquel otro imposible. Escuchad, prima, enojada, sin voluntad ofendida, satisfacción presumida de inocencia desdichada: yos sola sois mi adorada, lo demás fue cumplimiento de necio agradecimiento, en mi contraria fortuna. No creo verdad ninguna en culpas de fingimiento. . Por mi fe, que estoy corrida de empeño tan engañado. Por Dios, que estoy enojado de ofensa tan atrevida. Perdonad por vuestra vida prima mía, el desatinó y suponed, que imagino muy igual la perfección, mas no ofende la razón. Si me causara pasión un yerro tan manifiesto, supiera tomar muy presto decente satisfacción. solo de la presunción tengo una queja forzosa; y ansi os advierto una cosa, que habiendo salido errada, tiene de desengañada lo que tuvo de engañosa. . Solo mi hermano ha quedado, y no se atreve a ofenderme, porque holgara de perderme. Este es un desatinado; quiero enseñarle mi enfado solamente con el ceño, que pues no conoce dueño, soberbia su libertad, reñirle la voluntad, será incitarle al empeño. Tan justamente padesco, que no quiero consolarme, que adonde es justo el rigo? son injustas las piedades. Yo tengo lo que me quice y ansi no debo quejarme, que hay males tan presumidos, que hacen las quejas cobardes, Mi prima se fue enojada, culpándome de mudable, y en su condición la queja apostará eternidades: su hermana, aunque disimula, ha de sentir el ultraje; y es para temer el odio de una mujer, que fue amante: mi hermano, como mayor, ha de apurar libertades, Juando aún en el fingimiento me riñe con el semblante: yo quejoso de mí mismo me aborresco como parte; que hay culpas donde el pesar es el contrario más grave. Todo contra mí se aune; o acabe la vida, neabe en desperaciones tantas, deperderse, y de animarme acumúlense dolores, de haber granjeado los males, y crecido a un imposible mayores dificultades. El gusto de padecer, por el despecho me falte, fineza que aunque comienza en es fin de comodidades: sienta por solo sentir con tanto ardor, que se extrañe. tantas veces padecida una pena siempre grande; para que en mi sufrimiento escarmienten los galanes de ocasionar a su amor el escrúpulo más fácil: y sepan medrosamente de mi pena en el examen, que son mortales delitos livianas venialidades. Silvia de mi corazón, ya vuesa merced sabrá, que ando más tierno que un pollo, y más sentido que un hay: todo por esa carita más hermosísima, mas que el sol en la oscura noche, MR DMLISEA la luna en la tempestad; verdad es, que traigo celos de cierro culto galán, que dicen que le pasea la calle de paren par: mivir por lo que vengo furioso a ver si viene, o si va por su puerta, que a su puerta le quiero derabinar. Víctima ha de ser cruenta, en rendimiento fatal, zl a las aras de ese brío por manos de mi crueldad. Qué dices, que no te entiedo? Digo, que le he de matar. Aquié? . a tu cuyo. . Quié? Ahí el busilis está, Brito, no me despasiones, ni sospeches liviandad de mi honor, que soy doncella, ilando a punto de casar. Que si amante no creyera tu intento a mi intento igual, ni en casa te festejara, ni aquí te viniera hablar. Aunque ahora esté sirviendo, mañana me sirvirán, que tengo, gracias a Dios, una na que heredar. Desgobiernos de mi padre me causaron tanto mal, porque tenía en mi casa harro bien con que pasar: mas aún espero algún día verme libre de este afán; y en posesión de tu esposa poner a tus dudas paz. Deja los necios temores, que sirven de maltratar, toquemos a casamiento, y luego te dejaran. A tocar a muerte, fuera; vade retro Satanas; Sbora matrimonio tan aprisa, para un muerto por casar: lo dices de veras? . Sí. Me quieres mucho? . no a hipérboles en el mundo que lo puedan ponderar. No te creo por tus ojos. Por ellos que habló verdad. Estás burlando conmigo? Harasme desesperar. Sea una fineza grande prueba de esa voluntad. Pide imposibles al gusto, veráslos facilitar, conque no ofendan mi honor, si este seguro me das. No ha de sercosa ninguna que toque en virginidad. Pues dime lo que es, que estor muerta por me acreditar. Puedo decir lo que quiero Seguramente podrás. Temo, que no lo has de hacer. No tienes que recelar. Pues échate de ahiabajo por amor de mí; no más, presto, Silvia de mis ojos; que piensas? cuerpo de san. Eso no más pretendía? Poco es, pero bastará para entender que me quieres. Estaba para me echar, artoq pero temo que lo sienta. No temás que sienta tal. Con muy poca sal lo dice, En mi tierra no la hay. Salado te vea, amén, y con eso acabarás de inquietarme presumido, picarazo, comunal. Pues de qué te has enojado? necio el enojo será, si nace, mas no lo creo, de mi petición, que es tan V advertida; como fina; cuando yo firme, y leal en los brazos te quería detoner, y reparar; teoya mas no te eches, si no gustas, Vaya a burlar el truhan con las pícaras bergantas, con que suele conversar; que eso no es para las damas de mi ser, y calidad. Bravo brío! Dios nos libre Váyase el Gallego. landar: hidalguísima señora, Váyase, si no vendrá por la calle quien le obligue. A mí, quién me ha de obligar? es este bravo, que viene? Con un hombre hablando está Silvia, a Brito me parece. el criado de don Juan: no importa, yo escupo recio, No dejará el rebusnar, que lo tiene por oficio, el entonado galán; débole algo, que me mira? Seor Brito, tiempo haurá de responder al apodo. Ese no puede faltar masiamá a lo que entiendo, la espada le fultará. Si Ni espada, ni valor falta, si aquí me quiere esperar, o llegarse al conmigo. Ande, que es un tal, y cual y agradezca a mi modestia no le avenido a sacar la cabeza del sombrero. Anoche hacerlo podrá, si asiste por esta calle. Caballeros, no haya más. Ni menos, señora dama. Bueno está. . Rebueno está. Dios guarde a vuesa merced. Si no se va, por san Blas, que le tome, y que le eche, Sociégate, loco, hay tal? con un mozo sin espada? Y con el propio Roldán, Reinaldos, y Montesinos, & y Fernan Pascual: descortesías conmigo, estorpara reventar con enojo oh mal criado y me había de obligar a despejarle la calle, un cuitadillo oficial miren que Jayán soberbio. Hombre, que enredando estás, es paje de don Franciseo Sosa, que ha quedado acá dad. enfermo, no le connoces? ver Me engañas? . Hablo Este es Sosilla Jesús, lo que ha crecido el rapaz! está hombre, pero sea quien fuere, no ha de pasar nal des cal S. Fradioa, lamtad, yopor deeuna tan delilla n la Vingen de la paz. Otones. . San Benedito, huyo denquí si parar, que temo más una dueña, que una grande enfermedad. Ya te respeto valiente, no más, soberano amor, vuelve al carcaj la saeta vuelve al aljaba el arpón: si continuas los tiros, harás el poder rigor, y desdicen las violencias entre las fuerzas de un díos: ignorancia de tu imperio, no es culpa de rebelión; que quien no juró finezas, traiciones no cometío. Verdad es, que conocía tu poder, mas por mayor y no hay empeño propinque en remora obligación: te mi rendirme tu esclavo, oyendo apública voz, que das al más trabajado la menos satisfacción. En mi temor fui remiso, pero sacrílego no que las ofensas del miedo respetos calludos son. Mas ahora que conosco a la luz de tanto sol, que sol víctima precisa de tu holocausto mayor: ahora que teverencio en mi advertida pasión, lo tu crueldad por beneficio, tu castigo por favor: ahora que reconosco, que fue triste sinrazón estar negado al imperio de dueño tan superior. Aquí estor arrepentido, obediente aquí estoy, o a suplir con los extremos faltas de la estimación Para satisfacer basta tanto reprimido ardor; no haga delito el castigo, lo que fineza el perdón. Ocioso dura el enojo, donde está el propio dolor. que es un tormento, que aprieta las cuerdas al corazón. Crueldadon la valentía, desacredita el valor; porque es cobarde el que niega al rendido compasión ya te respeto valiente, no cruel me mates, no; fléjame morir, siquiera, de tan discreta pasión, favoréceme, y seremos encarecidos los dos, tú por perdonar descuidos, por crecer cuidados yo. La voluntad dentro del alma encien un amor, que el respeto me recata, esta amorosa, me supone ingrata, aquel altivo, fácil me reprende: Que acierto siga, o que desaire enmiende, no sabe el alma, que librarse trata; sino me rindo, la pasión me mata, y si me rindo, la pasión me ofende. Tirana confusión! que ha de obligarme a estado, en que no pueda defenderme; pues cuando quiere la razón saluarme, en cuidado mayor viene a meterme. Oh, luz mis confusiones quieran darme para el mejor acierto de perderme. Si pueden mis verdades, idolatrado dueño, y prima mía, ablandar las crueldades de tu rigor, y natural porfía; escúchame te ruego, (fuego voces del alma en lágrimas de Yo te vi desdichado el día más alogre, y más dichoso que cuantos he logrado, (so, dende qui la luz del sol hermo- toda a ti parecida, que no puedes ser más encarecida: vi desdichado, digo, pues después que te vi, y adoré tanto ni te muevo, ni obligo, (llanto: ni te atrae el dolor, ni ablanda el y perder esta dicha reputo yo por la mayor desdicha mas no podrá la suerte. que me estorba este bien tan pretendido de la dicha de verte, quitar la vanidad de haber tenido eterna a la memoria en breve vista infinidad de gloria. Dichoso, y desdichado empiezo a amar, y padecer secreto favores del cuidado, rigores del temor, y del respeto, suponiéndome ingrato, mi amor disimulado en el recato cuantas veces medroso, si te acuerdas, señora, me advertiste ya en tu vista gozoso, ya en mi respeto lastimado, y triste mirando en tu hermosura tan cerca de mi daño, mi venturas favores compasivos, que el deudo, no el amor facilitaba, aún por modos esquivos, tiranamente tu piedad me daba, haciéndome este engaño cama de rosas al rigor del daño. Bien sabes, pues, tu ceño aún ahora lo acuerda en justa ira, o idolatrado dueño, aquí el alma ternísima suspira, lo que antiayer pasamos, y pues lo sabes, al suceso vamos. Después que de ti ausente empecé a discursar lo sucedido, sentitan fuertemente, que dejé de sentir de estar sentido, y en éxtasis despierto pase conmigo créditos de muerto mifortuna maldije. maldije mi sobrada cortesía, mil de satinos dije; dor mil satisfacciones discurría sin que en tantas hallase una, en que mi cuidado descásase, ya estoy bien castigado de aquella necedad inadvertida, y excusa tu cuidado de buscarme martirios a la vida, que el que peno es tan fuerte, que no le iguala he el rigor la muerte: en las necesidades úl timas de mi vida lastimosa invoco tus piedades, no porque su blandura poderosa mis desmayos aliente, mas porque muera engracia solamente. No penséis, señor dón Juan, que aunque correz os atiendo, o olvido lo que acostumbro, o revogo lo que intento: Si porque tame nuejecido está de puertas a dentro de la resolución, ser sorda, y ciega a vuestros ruegos que ni he de oír las razones, ni he de atender los afectos. Esta vez sola no más, porque os sirva de escarmieto, V os oigo naturalmente, y naturalmentelos veo: y porque no presumáis de conseguir algún tiempo de la diligencia más, que con seguís del silencio. De sentencia tan cruel a vuestra piedad apelo; perdonad querida, prima, la ignorancia de mi verro que perdón tan obligado me lo debéis de derecho: ofensa necesitada no ofende el mayor respeto, cuando de la voluntad no lleva el consentimiento. Andad, que sois un traidor, falso siempre, y lisonjero. En qué es traidor, quién leal conserva dentro del pecho, apesar del desengaño, mil traidores pensamientos! En que es falso, quién fiel guarda segura del riesgo una fe tal, que compite con vuestro merecimiento En que lisonjero, quien verdadero a todo tiempo, aún falta en la estimación, y en el encarecimiento? Leal sor, prima querida, fiel siempre, y siempre vuestro y fiad a la experiencia de mis verdades el premio. No fío nada de vos. que sois vano por extremo. Por extremo vano soy, porque por vos los he hecho vano, porque os quiero mucho; vano, por cuan bien me pierdo, y la vanidad mayor por la vanidad que emprendo No fío de las lisonjas. ni las verdades acepto; que la lisonja es engaño, y la verdad, fingimiento Dejado a la experiencia. Ya con vos ninguna quiero, no he de perder el tiempo. Pasad por este papel los ojos después, y en esto pagaréis a vuestras quejas los rigores que le debo. qué decís? cómo? ay tal caso! yo quejas? de quela que efetos mujer soy yo, que las tenga de ningún hombre soberbio? Pensaba yo, que mi mal nacía de un desacierto, y que de vos castigado por sentida. . . Quedo, quedo, que va añadiendo el descargo a un yerro trecientos hierros. Dónde parará cortoz, quién se abalanzo grosero? No sé que digo, señora, delira el entendimiento Pesar de mi condición, que con estarle queriendo he de fingir esenciones? que procuro pues, qué intento? donde espero las disculpas, si no me rindo a los ruegos? No me haréis esta merced Aceptarele? es muy presto; no he de aceptar el papel. Rompelde luego. . . eso menos. Todo es desengaños. . . todo, No hay remedio? . . no arreme- Niesperanza? . . ni esperanza. (dio Que poca ventura tengo. Hay prima del alma mía, que por vuestra causa muero: hay querida prima. . . Vorme, que tengo el pecho tan tierno, que temo, que me descubra lenemen I Ya que no tuve ventura de bastar a enterneceros una pasión tan sentida, a las fronteras me vuelvo. donde plegue a Dios que sea d seño d ra, tan venturoso mi empeño, que de la primera bala quede mil pedazos hecho. No volveré a vuestros ojos, si vivo, sin que primero, más favorable conmigo me ordenéis, que venga a veros, y a Dios, que no puedo más, que revienta el sentimiento por los ojos, apesar de la obligación del sejo. Lloráis? . . Tego amor y fingirme más no puedo; que flaquezas del amor son del corazón esfuerzos: No me culpéis la ternura. Ya se rinde el sufrimiero ay primo. . . Quérida prima. Os vais? . . Mi suerte obedesco Quédaréis? . . Creed mi amor Idos, don Juan, que no creo en obligación precisa cortez encarecimiento: que yo sea contra mi gusto? . 1. Que yo fui contra mi creditos ay de mí; que voy rabiando. Ay trise, que estoy muriendo. 1. Adiós, prima mía. . Isaa Dios. 1. No más qu Dios? . . valsos lue 1. Luego iré por daros gusto. (go? Yo no soy la que me ausento, vos sois el que os ausentáis, tendréis voluntad de hacerlo. 1. No por voluntad lo hago, por fineza lo resuelvo. Fineza era no ausentaros. Si ansi lo entendéis, me quedo a agradecer la advertencia. Y volveréis de allá presto? Queréis luego que me vaya? Si don Juan, porque no quiero, que me lo vendáis mañana por grande merecimiento. Ire a sentir soledades, Lleveos con salud el cielo. I Ay tal ansia? . . Ay tal rigor? Qué pena! . . qué desconsuelo! Mal haya tanta desdicha. Mal haya tanto respeto. Ay verdades venturosas, dónde os hallara mi empeño? JORNADA

JORNADA SEGUNDA

SEGUNDA Sin gusto, sin remedio, sin paciencia, la vida muero en ansia dilatada triste de la firmeza, que apostada, pretende resistir tanta inclemencia La tiranía de una ingrata ausencia, ánimo no permite para nada; toda es en mí un alma desmayada, un dejarme morir sin resistencio haga lo que quisiere mi tormento, sacrificio soy suyo, y tan forzoso, que ni extraño el rigor, ni lo consiento. Suerte cruel! estado lastimoso! que de necesidad vivo contento. de lo que más debiera estar quejoso. Señor mío. . . Brito amigo. seas bien llegado. . Llego por lo menos bien llagado. Cómo vienes? . Malo vego, que me rompió las costillas aquel trotón del infierno, que habiendo de traer nuevas, pronóstica mal suceso en llegar con tanta prisa. Ay, tirano, que me has muerto, que no me escribe mi prima! que no se ablanda aquel pecho! cuálablandar? os de piedra mármol, y templado hierro; si aquel un hombre tuviera para entrar en los encuentros, seguro iba de morir sin jubón, y sin coleto, del arrojadizo plomo; o del apretado acero. Sol muy desdichado, Brito. Ea, señor, cobra aliento, que otros hay más desdichados. y otros pechazos más fieros, que el de mi señora doña Isabélica es tan tierno, tan blando, tan mantequillas, D que puede sorberle un viejo. Albricias; que hay grandes cosas sor alcahuete perfecto. d Amigo, mas que me engañes, porque los he menester para castigar soberbios. . Si quieres que me aproveche, dime la ventura presto, que se va con tantos sustos apurando el sufrimiento, no tu dilación me acabe. Pues si no tienes sociego, no podré decirte nada; que he de contar por extenso todo lo que sucedio; porque importa al caso. . . Bueno, pues empieza, por tu vida, que te escucho muy atento. Partí como me mandaste, con más prisa; que dinero, habrá seis días cabales, si en la cuenta no me pierdo. Qué empiezas en disparates? partiste, llegaste. . Luego, que añnno he pasado el camino, famosa prisa tenemos. Vive el cielo que te mate, pícaro, enfadoso, y necio. Oh, si ello ha de ser por fuerza no quiso aceptar el pliego, y ahorraremos los enfados. (to Y eso es cierta? . Si no es cier pretendes tú que lo sea. d.. Hola, Brito, no burlemos, que no estoy para escuchar locuras a todo tiempo. i n o Sí, mas con comedimiento, que son muy malas las burlas, cuando de verás padesco. ̱. Por no enojarte, señor, haré mucho por ser cuerdo: llegué a casa de tu padre, di, pienso. . . Yo también pienso en darte dos mil heridas. Ay tal caso? . Ay tal aprieto? por el alma de mi agüela, señor, que ni sé, ni puedo decirlo más brevemente. Acabemos. . Acabemos, J. que todo esto era afirmar, que no me detuve un credo en la casa de tu padre. Llegué a la villa, poniendo tanta prisa en el camino, como le das a mi cuento: no fui a casa de tu hermano, por no estorbarme el efero, fuime a un mesón, y cené, eche paja, y fuime al puesto, donde hice nuestra señal; vino, quién dirás? . No creo que fuese mi prima. . No? pues ella fue. . . Conociendo la señal? . Yo no hice otra. La vida, amigo, te debo. Ya no soy pícaro? . . No. Denme paciencia los cielos para sufrirte tal vez, que eres cruel caballero, y el más desagradecido. No mucho, pues te agradesco la ira; con que me riñes. Sí, grande daño te ha hecho. Adelante, por tu vida. Vava, que aqu Fuime llegando a la reja, y decorando concetos con una dulce energía la dije cuatro requiebros; respondiome: Es ya llegado tu señor? . . Cómo era cierto en su rigor el cuidado, y en mi culpa el pensamiento, Díjela yo: No, señora, que aunque era de amor extremo, como mal afortunado, no logra merecimientos: para Silvia me mandó, que trujese con secreto un pliego, que todo el se resume en unos versos, para quien ella lo sabe, yo cumplo con lo que debo, confiado en que me salva la gracia de mensajero. Lo que más me encomendó fue, que os diese con respeto un recado de su parte, y que advirtiese en el ceño, o en el cariño, el estado, en que con vos está puesto, Ahora vos lo diréis, que será más verdadero indice del corazón la voz, que no el movimiento? díjome: Siento rumor, y responderos no puedo, venid mañana a la sala, y podrá ser, que hablaremos. Al otro día fui allá, y hallé en la calle un mozuelo criado de don Francisco, con quien tuve aquel encuentro y díjome, ahora es tiempo de satisfacer agravios: entró en casa del barbero, donde no sé quién le dio una espada, o un espero, y vinose a mí más bravo que un toro, plantose recto: saqué mi espada, señor. encasquetando el sombrero, con tal brío, que pudiera asombrar al seor maeso; fuime para el levantando, y metiendo el pie siniestro con los tercios de la espada le di un cintarazo recio; verdad es, que recibí también otro al mismo tiempo: vuelvo pie atrás, Dios nos libre: que si no estuviera ciego con el furor de otro golpe le partía por el medio; di en el suelo, donde abrí tre inta volcanes de fuego: las mujeres en su casa alzaban la voz al cielo, y medrosos los muchachos nos miraban desde lejos: mas nada fuera bastante a estorbar algún malhecho, sino faliera a este punto a meter paz el cochero de casa, con el azote en la mano, mas confieso que estaba tal, que creí. que era un verdugo Flamenco. Metí la espada en la baina, alcé la capa del suelo, y vi que estaba tu río s mi bizarría, llégueme con un desenfado bello, ni muy seguro lo afable, ni muy cargado lo fiero, y haciendo una reverencia, que pudiera en tu conceto ser hurto de tus acciones, o desatino del miedo: le dije, agradezca el flaco la vida al justo respeto de la sombra de esta casa, que sino, y callé con esto. Muy bizarro habéis andado, dijo el respetoso viejo, señor Brito: respondile: Señor don Luis, yo aprendo en escuelas, donde son batallas los argumentos. Uno allí bravos victores. de pajes, y de escuderos, y yo con brava modestia me fui acomodando dentro? llámome Silvia, y después de algún favorillo honesto, le di la carta, que había de dar a su ama luego: la que era para adelanto le señalé con el dedo; díjome, que diese vuelta, fui proveer el tabaquero, y de ahí a cierto negocio, que manifestar no quiero, ya la oración volviarla, en hora del molinero, que hallé tu prima en la sala propósito a lo que entiendo. 1. Que la viste, Brito amigo? Como ahora a ti te veo. con las narices. . . Pues esos ojos merecen tal bien? Y como que merecieron. Quiéres trocarlos conmigo? Sácátelos tu primero. A Acaba, que eres un tonto. Solo tu fuiste discreto. Preguntome ninerias, respondí encarecimientos, y al fin me dio este billete con este retrato: quedo, que el billete es para mí, y el retrato de su dueño: díjome viese si estaba retratada con acierto, y observase del billete el preciso mandamiento: y apenas me lo fío cuando fingiendo recelo, se fue, y me dejó con todo agradecido, y contento. Qué tan venturoso soy? darte mil abrazos quiero. Esos comutara yo en algo de más provecho. Veinte ducados te doy. Toma el retrato por ellos. El billete ahora. . Qué? el billete? otra tenemos: no tendré yo ese gustillo, señor, de verle primero? No ves, que es mío, inorante Tuyo? será, que yo no veo: aquí! dice, al señor Brito, y un Brito muy reverendo. Para trabia de ser? trae ese nombre supuesto. Si nací con esta dicha, lcielo? he de abro pues. . . Suelta, o si no. Lo que es mío; a mi despecho desengañare, señor. Abrele, y lee. . . Abro, y leo. Señor Brito. . Ora acabose dame el billete. . No puedo creer que el señor don Juan. D. Oh bellaca, malo es esto, que tiene el que ver conmigo, pues asiste ha tanto tiempo en una ausencia. a peor. Negado a mis rendimientos, aunque lo encarezca más me tiene amor verdadero, o duda de sus verdades, o de mi rigor ha miedo: y en cuanto no se acredita no está bien con mi deseo. valga Dios os guarde. Y a mí me en tal desuanecimiento. Brito amigo, postas, postas, que voy a procurar luego licencia para partirnos. Muy poco te lo festejo, que no estaba para hacer este camino tan presto; mas si ha de ser, voy en el aire Loco estoy: más bien lo muestro pues olvidado de vos, retrato querido, y bello, es no dora mis tristes ojos tan dulce divertimiento. Hay cosa tan parecida? engaño tan verdadero! bien puede la presunción burlar el conocimiento, Epilogo soberano, de mis deseos imagen, traslado de un imposible. enajenación de un Ángel: tú, que estás soberbiamento on alientos tan mortales, estimado; y no creído, de atrevimientos cobardes. Eres abstracción por dicha de fantasías amantes, donde formó la razón lo que en la razón no cabe? Eres de amorosa fe conocimiento constante, que en sombras encarecidas acreditas claridades? Eres extremo pequeño para admiración más grande, donde abonó lo difícil el crédito de lo fácil? de mi bellísima ausente; eres espejo admirable, adonde el original se retrató semejante? para retrato no creo, que ha de poder tanto el arte, que copie naturalmente gracias sobrenaturales. Qué mano, que fantasía pudiera al vivo pintarte, verdad de mil ilusiones, mentira de mil verdades? de tu candidez ofensa no huuiera altiva de helarse a la inclemencia al rigor de tanta nieve, y cristales? Mariposa de tu incendio no se abrasara arrogante al ardor, a la intención de tanto fuego; y volcanes? Sí, que no puede lo humano prender en la mano el aire. numerar en el sentido los átomos celestiales: menos podrá retratar un extremo irretratable, facilitar imposibles, comprender inmensidades, Ay extremo lisonjero, hay admiración suave, rigor de todos mis bienes, y bien de todos mis males; al alma quiero volverte, aunque a los ojos me faltes; que no es bien que anden violentos afectos tan naturales. Si la vista lo sintiere, dolor será menos grave, desengañarse la vista, que la memoria engañarse, Pensamiento confiado, que andáis por desvanecido; en imposibles perdido, y en sentimientos hallado: cobrad el paso engañado, y sed ejemplar conmigo, que penas por gusto sigo, haciendo de esta altivez solo el sentimiento juez, solo el silencio testigo. Ansi os quiero desualido, pues sin que os desvanescáis, con lo poco que alcanzáis, desculparéis lo atrevido: no imaginéis presumido razón al merecimiento, que en el empleo que intento, la satisfacción mayor, a no ser de su rigor, ha de ser de mi tormento: en el ardor que siguimos, como es la causa tan alta, aún hasta el rigor nos falta, que de lástima pedimos: no es ansi en lo que sentimos; que reputo, o pensamiento, infinito mi tormento, cuando en todo mi sufrir falta lo para sentir, y aún no cabe lo que siento. Ni esperanzas os concede la suerte, en lo que intentáis, porque adonde os remontáis llegar la dicha no puede: este desengaño os quede para os conformar conmigo, y no creáis que os desobligo, que antes os quiero empeñar, porque hay mucho que pensar en todo lo que no digo. Pasión injusta, ofensa declarada, indecente furor, muerte perdida, crédito vil de estimación sentida, enmienda atroz de voluntad errada: No me querráis hacer desatinada, ya que me lastiméis aborrecida; salvese el brío, y piérdase la vida: no sea loca aún más que desdichada. Yo todo mi respeto profanado! que confusión tan grande es esta, cielos, en que el discurso está cuasi anegado? Ansias, iras, sospechas, y desuelos, o matadme en tan bárbaro cuidado; o dejadme decir, que tengo celos. Señor Don Luis. . . Prima ama Cómo os va de sentimiento? (da Desesperado me siento en pena tan dilatada. Pues hoy llegó otra embajada, Si bien de indicios lo sé, pero en el suceso fue tan dichosa como yo, porque el pliego se perdió a tiempo que yo le hallé, aún está limpio, y sellado, en fe de que no se abrió y con este pienso yo de ayudar nuestro cuidado? un billético he guardado, porque daba a sus pasiones muy claras satisfacciones, mas estos versos, don Luis, traen, si bien advertís, equivocas las razones: podrá muy bien sospechar, que puede este el suyo ser; mas también podrá temer, que me lo pudo enviar: y quien sabe bien amar, poco se eré ofendida y ansi siendo por mentida mi cautela condenada, poco va a decir, o nada de perdida a más perdidas yo he de hacer cuanto pueda por negar calor al fuego de doña Isabel, y luego suceda lo que suceda. Dicha el amor os conceda prima, en la resolución, porque de vuestra intención pende toda mi esperanza. Quién desea no descanza, manos a la ejecución. Prima mía, si pudiera hacer vuestra gracia rara, que mi prima me escuchara, de grande alivio me fuera: porque si una vez hiciera mi dolor encarecido, ya que no fuera admirido, siquiera por despreciado, le causara algún cuidado, le ocúpara algún sentido: granjeadme esta permisión, para que mi confianza pueda tener de esperanza lo que alcance de atención: temeraría pretensión, que llega a ser advertida, puede vivirpresumida, que en el desprecio mayor, tal vez acuerda el rigor lo que la piedad olvida. h Yo no me atrevo acabar lo que vuestro amor requiere, mas en cuanto en mí estuviere. creed que os he ayudar: y aunque sena arriesgar mi altivo predicamento, vuestro compatible intento, he de animar, para ver si puede mi gusto hacer dichoso el merecimiento: mi hermana en casar con vos no pierde ninguna cosa. (sa, Prima amada, prima hermo- Viváis mil años. . . Adiós, y pues importara los dos, no lo hagáis obligación, solo estimad mi afición. Ya con ella presumido, me creo favorecido. O por fuerza, o por razón. Qué injusta melancolía se atreve desesperada a traer tan disgustada esa cara de alegría? Aay querida Silvia mía, que es muy tirano rigor. Tu perdida la color? tu gemir, tu suspirar? tan soberbio anda el pesar, tan presumido el dolor? mira que mustias, y tristes, por vasallas estas flores se visten de las colores, que melancólica vistes: donde estas que no resistes a cuidado tan violento? Estor con mi pensamiento, Silvia, muy lejos de aquí, y como me ve sin mí, se me atreve el sentimiento. Quisiera ser hechicera, más temo un daño fatal. Si adivinarás mi mal, mucho te lo agradeciera; porque decirte quisiera la causa de mi tristeza: peró mi naturaleza es tal, que no me consiente, que nia tu secreto cuente de mi brío una flaqueza. Pues tus deseos están por mí, yo he imaginado, que te causa ese cuidado tu primo el señor don Juan; merecelo por galán por bizarro, por secreto, cortez, valiente, y discreto. Enfrena la libertad, Silvia, que aún con la verdad ofendes a mi respeto: verdad será que le quiero, y pues va a decir verdades, ya por el de saudades te nísimamente muero: poró de tu enmienda espero, que creas que este amor fundo en la verdad que confundo, no en lo que quieres pintarme; que a mí no puede obligarmo todo el mérito del mundo: por amante solamente merece, Silvia, don Juan, no por discreto, y galán, por cortez, ni por valiente. Aunque anduve impertinente, fiel el cuidado fue, ya lo que he de alabar se para obligar tu favor. Acredítame su amor, y encaréceme su fe; cuando mi primo ha tenido esperanza en su cuidado? que rigor no ha contrastado? que crueldad no ha padecido? siempre constante, y sufrido, con respeto, y con primor. Este sí, que es fino ardor, voluntario, y verdadero, porque ha sido amor, primero que llegase a ser amor. Digo, que tienes razón, bien acreditado está. Oye que tierno me da amante satisfacción. Oigo, y con grande atención, porque le sol muy afera. Eres amiga discreta con mucha razón te estimo. Vivas mil años. . . Ay primo, estos suspiros aceta. Y que me has de dar a mí por, un gran gusto, señora? el papel le daré ahora. . Ay triste que le perdí. . Y qué tal? . qué vendrá aquí muy presto. Suerte cruel, . no le he de tocar en él. También de su amor lo creo, pero como lo deseo, no vendrá: oye el papel. Prima mía, de que sirve matarme con ofenderme? para que es argüir delitos a quien por su gusto muere? No os he de culpar cruel, aunque padezca inocente, que ya libra el homicida, quien solicitó la muerte. Si es vuestro gusto matarme aquí me tenéis alegre, que por menos vanidad querra la vida perderse. Yo quiero morir debalde, no tanto cuidado os cueste, lograd mi confirmación, sin que el rigor se os condene del empeño de mi amor os llurad con altiveces, no con incredulidades, que es de indignas, y crueles, Los cargos que me ponéis son unos actos corteces, que obligación de galán fiar al descuido puede: A vuestras plantas rendido perdón os pido mil veces; y crédito lastimado para extremos más fieles: no siempre dudéis mi fe. ingrata mia:o no siempre seáis a tanta verdad tirana incredulamente. Vos la negáis, yo la afirmo, más fe tiene quien padece; mas hay que siempre a pesar del amor la pasión vence. Tu hermana (cierra el papel rompiendo viene un billete. ̱. De quié será? . . Esto promo mi enojo al dueño infiel. (te No sospecho nada de él. Esto me faltaba ahora? hermana Isabel. . . Señora, que sientes por mi amor? . . nada Ohh, no te quieras rogada. Es una intención traidora don Juan es tan atrevido, que después de haber andado grosero, y desatinado, tan falso, como has sabido, ahora de arrepentido me escribe un tierno papel, que hice pedazos cruel y unos versos; que aquí quedan? y espero que le sucedan hasta hacer lo mismo de él. Don Juan? y quién lo ha traído? Un criado de su hermano: yo no he visto hombre ta vano, tan falso, y tan atrevido: parece que lo ha sentido: la traza me ha de valer. . Ay tan bajo proceder! que dices, Silvia? . Lo extraño, quizá podrá ser engaño. (cho? Luego lo podré saber: muestra hermana, escribe mu- la letra es de aquel traidor. Lee, si quieres. . Gran rigor! penas oigo, ansias escucho, en triste cuidado lucho, tanto que mi modo extraño: este injusto desengaño esperaba mi favor, pues ya no culpo su amor, e porque condeno su engaño. Por no arriesgar mi cuidado al desaire de entendido me aferé todo sentido de todo desacordado; extremo fue acreditado, lo que culpáis fingimiento, pues logro mi pensamiento en su elevación mayor, desculpa para el error y amor para el fingimiento. Ya no tenéis que temer ofensas para adelante. que me enseñé a ser amante en no saberlo bien ser: delitos de no saber se perdonan desculpados y ansi acaben enmendados los míos, pues advertidos el dolor de cometidos le sobra de castigados. Mira después de una acción que pasó mucho de culpa si cupiera esta desculpa en un hombre de razón? solo de su condición se pudiera esperar tal. Es muy loco, ay desleal! vamos. . . Guardas el papel? Déjame quedar con él. Norabuena. . . Voy mortal. Por amor de Dios te pido, que te vayas, y me dejes. Que con tan poco te quejes, vuelve a subir, mal sufrido. Señor, yo vengo perdido, y tú muy a gusto vas, ansí que no puedo más, a fe de siervo fiel que estor sin ninguna piel por delante, y por detrás. Parécete buen rigor, nueve días de camino; bebe otro trago de vino Lindo alivio del dolor. J. Ay tal flaoza? . ay tal flor? pobre de mí en tu poder. Siy Pues di, qué habemos de hacer? Oh dormir; o discursar, el porque cuanto caminar ahora no puede ser. I Para la prisa que llevo. fácil cosa era el dormir? Pues, Señor, tu puedes ir, yo no, porque no me atrevo discursar es paso nuevo por un rato en tus extremos? Discursemos. . Discursemos Y el asunto? . que hará ago el enemigo a esta ora? ra Famoso asunto tenemos. Y qué malo era? no había harto por donde correr, y no importara saber lo que el enemigo hacía: vive Dios, que si yo tenía una habilidad tan rara, que harto bien me aprovechara pues podrá ser que tuviera mas por lo que discurriera, señor, que por lo que obrara? No muy engañado vas, según tus hechos son buenos. otros hacen algo menos, y presumen mucho más. Qué disparatado estás. Siempre el verdadero es loco. Y tal yo, que me provoco a estarte escuchando abí. Pues si te cansas de mí, discursa a solas un poco. Sentido de lo que siento hurto el alma a mi dolor; y vengo a hacer de este horror otro mayor sentimiento: tormiento desnecesario es empeño escrupuloso daño sí, cuando forzoso culpa cuando voluntario: hacer de cuidado injusto gusto conforme, y leal, sino es cautela del mal es civilidad del gusto. Por huir de sospechoso, no curo de mi cuidado, empeño lo disgustado, y pago lo cauteloso: no por huir el desdén de su rigor, hago tal, busco el remedio del mal, para peligro del bien No quiero en las penas pausa solamente es mi intención, que no pierda la razón el mérito de la causa: en un cuidado perfecro desacredita el amor, la estimación del dolor como queja del respeto Conformación desdichada muere siempre desualida, sino por ansia perdida por pena desesperada advertido sentimiento: vive atento a la piedad que acuerda la soledad con el arrepentimiento No he de acompañar el hado nunca en mi persecución la fuerza, no la afición me ha de afirmar desdichado y en cuanto del bien indino estuviere violentado, no me afligira cuidado lo que me aqueje destino; pues sin deber al tormento caricía, ni desengaño, haré lisonjas al daño del propio conocimiento. Aunque sea de criado obligación murmurar no puedo, señor, negar que está muy bien discursado: yo algo más descansado, y así podemos hacer la jornada sin correr, que aún llegaremos de día. Hay prima del alma mía, que te he de llegar a ver? Brito amigo. . Sí señor. Camarada. . Señor sí. Alto, partamos daquí, que me da prisa el amor. Ya mi pereza el ardor del sol, que cayendo viene Solo partirme conviene, sin reparar, ni temer, que el sol no puede ofender al que en el alma le tiene. Besoos las manos, do Luis. Señor, señor, bienvenido. Que tan venturoso he sido, qué os topo? . . Cómo venís? Mas que muerto, si advertís que estuve ansente hasta ahora del rigor de mi señora, que viene a ser, si se advierte, mayor rigor que la muerte para quien firme enamora. Con bravo encarecimiento, viene cualquiera soldado. No imaginéis desenfado, lo que es fino sentimiento. Pues aún hay mayor tomento que la muerte? . . Sí, do Luis, y si en mi mal advertís, en mi mal lo alcanzaréis: os reís? . . pues qué queréis, si vos gracias me decís? En las saudades de ausente es la muerte el menor mal don Frándisco Portugal lo dijo discretamente; pues en lo que de ellas siente mayor rigor les añades que en vos chamar saudade, máis que morte vos chamón que o de morte vos tiron, por de menos calidade. El conceto es extremado. (cho Qué os parece? . . Muy bien di Adivino su capricho, extremos de mi cuidado. vos si bien afortunado, que estáis presente logrando, el bien que estoy anhelando sin me escribir dos renglones para aliviar mis pasiones. Ah, que no sabéis cualando tenemos mucho que hablar, que hay también acá presencias, peores que las ausencias. Todo eso, amigo, es pintar. Y que ausencia queréis dar más cruel para el cuidado, que en la falta de un agrado el más ingrato rigor donde me tiene el amor, saudoso, y desesperado. No hay triste penalidad si se padece en presencia. Ingrata correspondencia es la mayor soledad. La vista de una beldad F es vana satisfacción de la más grave pasión De ese bien el imposible es el ansia más terrible de presumida atención. Quién se puso a la ventana don Luis, y a nosotros miras La señora doña Elvira. Cuanto una presencia gaña ya siento la pena ufana en esta enajenación: llegad, do Luis. . . con razón, porque me hace señas, llego. Venid al estrado luego, primo, que hay buena ocasión. No haré dilación ninguna. Quién es aquel retirado? Don Francisco, que ha llegado. e Y a ocasión tan oportuna que aprovecho la fortuna, hermosa Elvira, de veros: mas si no puede venceros una lástima que sigo, no me queráis más castigo, que hallaros para perderos. Vos seáis muy bien llegado. Si llegare a merecer la dicha de padecer para alcanzar vuestro agrado, dichoso será el cuidado; peró si no fuere an sí, no sé que será de mí, pues llego para culpar la ventura de llegar, adonde tan mal salí. no me diréis, bella ingrata, si está vuestra condición con menos estimación del rigor con que me mata? Antes entiendo que trata de encarecer su porfía. Mayor ha de ser la mía, porque esta más bien fundada, Morirá desesperada. Ay hermosa tiranía! cuando me intenta matar, señora vuestro rigor la fineza de mi amor, me promete asegurar: pues como no ha de faltar de querer, y de sentir siempre en durar, y sufrir constante me ha de tener vivo para padecer muerto para no morir: puede pues vuestra crueldad buscar medios de matarme, porque todo será darme créditos de eternidad; será de mi vanidad la pasión agradecida, porque cuando más crecida la muerte en vuestro rigor, ha de ser para mi amor un empleo de la vida: el gusto siempre me ordena, siguiendo lo que gustáis, por bien el mal que causáis, por satisfacción la pena: y ansí cuando me condena vuestra condición severa almorir, nada me altera con el gusto de morir, porque me vendrá a servir para que nunca me muera, De esas locuras me río: muy cauteloso venís, vor recibira don Luis. Adiós. . . . Hay cuidado mío que en vano de vos confío poder ver facilitado desdén tan determinado, más empéñese mi amor, que la fineza mayor es amar desengañado. Qué dices, Silvia querida, de tan falso proceder? Que me pongo a no creer a hombre en toda mi vida. Andarás bien entendida, excusando en la intención forzosísima pasión; que los hombres a porfía como aman por bizarría; olvidan por presunción: luego su solicitud es culparnos de mudables. Y ellos son muy perdurables, tal les dé Dios la salud; ver la capa de virtud, con que su traición cubría, Júrote, por vida mía, que ha de sentir el traidor castigos de mi rigor, en ansias de su porfía. Rocogiste del jardín los pedazos del papel? Ninguno ha quedado en él mas dime, para que fin los procuras? . . Suruin termín o quiero alcanzar, pala mi enojo aumentar. Cómo? . . No faltarán modos si traes los pedazos todos. Ninguno puede faltar. El señor don Luis, hermana, que viene a hacernos merced. Que poco se lo agradezco. Arecibillas diréis, con más razón, prima mía; que aunque sea en el desdén dar fuerzas al de sengaño, es grande para mi fe. Cómo estáis, señor don Luis? Hermosa doña Isabel, aunque comigo muy mal, para serviros muy bien. Mal con vos, porqué razón? Porque nunca os agradé y no es bien estar amante con quien vos aborrecéis. Mil años ha que no os veo. Tanto ha que de mí no sé, que ando muerto por hallarme, para volverme a perder. Grande sois para perdido. Mayor la perdición fue, pues desde que me olvidáis, no me puedo conocer. Habláis conmigo, don Luis? Bella prima, pues con quien queréis que hable? cuando vos solamente me vencéis. Paréceme desvarío. Cosa es que bien puede ser, porque el cuidado por alto, desatinará tal vez Advertid, que es culpa vuestra Es Injusta sospecha es, que es cualquiera desatino fuerza de más no poder: Mas cobardes pensamientos hoy tan soberbios están, que cuasi olvidando van sus frágiles fundamentos: fiados a sus alientos cobran tan divinos bríos, que se desniegan de míos; y dudo al verlos cobrados, si a fuerza son mis cuidados, si acaso mis desvaríos. has cuidados tan dichosos, que llegaron a advertidos, andan muy bien entendidos en se atrever poderosos, desprecien van agloriosos en mí, respetos fatales, y aspiren para inmortales, que tendrán culpa menor, si con tan altivo ardor llegaren a tus umbrales. Cuidado, que va cobarde a sacrificarse altivo, no obliga, porque hace esquivo de su de mérito alarde: pero el pensamiento, que arde en cenizas inmortales, siempre con ansias iguales, merece a sus desatinos el crédito de ser finos, la lástima de ser males. siempre bien que se estima, cuidado que serecara, tormento que nunca mata, pensamiento que se anima, según esto, bella prima merescan mis desvaríos agrados, y no desvíos, atención, y no desprecio, porque el valor de su precio quite el horror de ser míos. Señor don Luis, yo pensaba, (ya veo que me engañé) y me pesa muy pesado, de advertir, y no vencer, pensaba que era bastante, y aún de sobra, que una vez os riñiera una locura, para dejarla de hacer; que la queja de una dama en cualquiera hombre de bien es un preceto inviolable, que se observa como ley. No digo yo en un galán de vuestras prendas, en quien concurren mayores deudas de respetoso, y cortez: vos, parece que apostado a disgustar, y ofender. dejáis a vuestra porfía los méritos de la fe. Pues no, no, señor don Luis, que yo no soy cualquier mujer que a la importunación preste lo que al cuidado negué. En mí no hay razón no más, que querer, o no querer, no quiero que me queráis, y ansi no me desgusteis. Eso es sinrazón, hermana. Mas razón destado es de como me han de estimar, de como me han de temer. No tanto rigor, señora, que será culpa tal vez La esención en una dama siempre pareció muy bien. Mi prima tiene razón, por tanto no me amparéis, que adonde el gusto difine, negocia mal el poder. Guardeos Dios, señordón Luis Solo os pido que miréis, que la muerte de un rendido es desaire del desdén. Demasiada habéis andado, porque nuestro primo es merecedor de otro trato. Por primo le estimaré en el alma eternamente, que no soy tan descortez, que no sepa ponderar lo que sabe merecer. Y por amante, señora, lo podéis hacer también. Por amante? lindo cuento? basta, hermana, que queréis adulterar el oficio de la mísera vejez: estimalde para vos, si os ha parecido bien. No sol yo tan venturosa. Pues yo no lo quiero ser. Ay, hermana, como os temo el castigo de cruel. Para el estado, en que estaba, de sentida, y disgustosa. visita tan enfadosa solamente me faltaba. Tu hermana como terciaba, Es una necia mi hermana, no vi mujer tan liviana en nada nos parecemos. Ambas sois hechas de extremos. ella afable, y tu tirana. in Con lícitas vanaglorias, prima querida, os ofresco una vida, que meresco a vuestras altas memorias a obligaciones notorias corra el afecto la venda, y cobre dichas la enmienda, que erró la desperación, porque en más fina atención milagro el delito penda: no por déjaros de ver, deje de estar atendido con todo el gusto, y sentido, a me rendir, y a querer; mas antes por la crecer quise apurar en la ausancia de mi pasión la vehemencia, porque cuando me rindiese, ausente vos, pareciese amor, y no conveniencia. Rendimiento voluntario parecerá encarecido, a la vista persuadido, y en la ausencia necesario, mas o me pronóstica lo ingrato, si la mudanza del trato, prima mía, os avergüenza; sabed que el amor dispenza lo que prohibe el recato: Dadme un abrazo, mi amor, por razón de bienvenido, que aún no quiero presumido imaginarlo favor: mas como tanto rigor, mi bien, adorado dueño! dejad el injusto ceño, prima de mi corazón, no violentéis la afición, no divirtáis el empeño. Vos debéis de venir loco, don Juan, o no veis que son doña Isabel de Godor, pues me estimáis en tan poco? vive Dios, que si provoco contra vos mi sentimiento, que sea el atrevimiento, que vano furor apura, desdicha antes que locura, antes que ofensa, escarmiento, Yo no sé qué he de hacer en el estado a que tanta desdicha me ha traído, presente me culpáis de presumido, ausente me ofendéis de descuidado: O dejadme morir desesperado, o dejadme perder desvanecido, aproveche la suerte de atrevido, pues no logro el valor de desdichado. Mas ya conosco en justos sentimientos, que aún los mismos aciertos son desvíos a quien sigue imposibles pensamientos. Hay malogrados pensamientos míos, si son las advertencias escarmientos, que han de venir a ser los desvaríos? conformome, prima mía con este conocimiento que como sor desdichado, ninguna ventura tengo de la que me dio estos días mi vanidad, me arrepiento y os pide perdón mi amor de la ofensa, que os ha hecho. Ya que pretendéis que exceda los límites del respeto de mi encogido recato en atrevidos excesos, quiero haceros ese gusto vano, falso, lisonjero, mentiroso, mal criado que invenciones, que embelecos, queréis ostentar verdades, queréis fingir sentimientos, cuando no mi estimación siquiera, vuestro recelo no os dejara temeroso, y convencido del yerro? En qué os fíais? qué tenéis? tan galán sois, tan discreto que habéis de obligar a todas? que algunas han de quereros? Ea, deshaced la rueda de ese desvanecimiento, que sois nada para amante, y para querido menos. Ya que me tratáis tan mal, no diréis en qué os ofendo? porque sea la razón a la desdicha consuelo si es porque sol desdichado, culpa, que en mi amor sospecho eso tendré de más fino firme amante, y verdadero. Vos verdadero, vos firme? ni lo sois, ni sabéis serlo, que hiciera menor la culpa, la ciencia del fingimiento. Yo fingir, querida prima? si tal ay, máteme el cielo con los rayos vengadores de atrevidos, y soberbios. Teneisme muy ofendida, andad, que no he de creeros. Decidme en que, solamente, por vida vuestra? . . No quiero daros esa vanidad, que es ir contra lo que entiendo Enojada de mis ojos, si presumas que os ofendo; si imagináis mal de mí, mandad a un esclavo vuestro, que me pase con dos balas: y a no ser Cristiano pienso, que yo mismo me atravesara esta espada por los pechos; ya que sol tan desdichado, que os ofendo sin saberlo Guardeos Dios, señor Don Juan Que no puedo enog neceros? suerte cruel! . . No podéis, que soy broce a vuestros ruegos. Ay prima, que os quiero mucho Ay don Juan, que no lo creo Es tiranmía. . . Esrazón, dolor, mucho me detengo, y quien duda la verdad supone consentimiento: aquí de todo mi brío. que imagino que me pierdo. Qué desdichado que soy! Grande sufrimiento tengo! . L. ay verdades venturosas, dónde os hallará mi empeño?

JORNADA TERCERA

TERCERA Aún llega aquí, malnacido? No sea desvergonzado que yo soy nacido, y criado mejor que el puede haber sido; peró válgale venir mi amo a buscar el suyo, porque con esto concluyo lo que pudiera decir. Si empezara en él, si no. bien puede ser que le diera respuesta, en que conociera que soy Juan de Sosa yo. Yo creo del apellido, lo que niego de vuced. Mire, que le traigo sed; hableme más comedido, no quiera dar de comer a los diablos, por tan poco. Ya sol grande para el coco, Yo se decir, y aún hacer, y aún hago más que no digo. Tiene más oja que un Mayo. yo sola esta, que es un rayo para universal castigo. Pues yo, si con la que ha vista toco a investinfuribundo, será necesario al mundo pedir otro Adana Cristo. Déjese de tanto rallo, y dé aviso a su señor. En se tratando en valor todos me respetan gallo. Qué dice? que me amohína, ni el es gallo para mí JORNADA gallina de Memphís sí, sexta esencia de gallina. No sube tu amo? . Espera que le permitas licencia. Esa es rara impertinencia que más con mi padre hiciera Cómo va, Brito? . Muy bien señor mío. . . Gran soldado! que te ha hecho mi criado? Que le he hecho yo también? Pues habéis de reñirdos amigos buenos, y antigos? merecéis grandes castigos: daos las manos. . No, por Dios, que ando muy desconfiado, y impórtame acreditar. Pues si le quieres matar, búscame antes un criado, que no puedo estar sin él. Dn Francisco? . . Qué esperáis llegad acá, que importáis A qué efeto? . . Está cru el y terco vuestro criado. en que ha de matar el mío. De esas pendencias me río, vos estáis desenfadado, pues os ocupáis en esto. No puedo hacerlos amigos. Sin ruegos, y sin castigos me atrevo a hacerlos blepresto, queréis ser amigos? . Yo no sos de nadie enemigo. Qué decís? Yo que no dino Yo digo también que no. Tiene Sosa espada? . . Tiene Sácala a ver. . Aquí está, Qué pretendéis? . . Bueno va desenvainar os convione y empezar luego a reñir Qué decís? . . Lo que oís digo, S con vuestra licencia, amigo, S juro a Dios que han de embestir retirémonos adentro, y riñan, ohe de matarlos. que queréis? . . Quiero dejarlos matar al primer encuentro. Aquí cerca nos pongamos, no suceda un disparate. No hayáis miedo que se mato ninguno, amigo. . aquí estamos. Pues qué dice usted? . qué quiere usted que diga? . Sospecho, que ua al infierno derecho el que en desafíos muere. No se quiera hacer tan santo, que es orden de nuestros amos. Pues quiere usted que riñamos? No lo digo yo por tanto. Pues si quiere, meta mano. B Parece temeridad, paró si es su voluntad. No es mi voluntad, hermano sor yo temerario, o loco? Ni tampoco lo sol yo. Quiera usted reñir, o no? Yo no. . Pues ni yo tan poco. ̱. No riñen, cuerpo de tal Bravo es mi señor. cómo viene reñidor; deje usted a cada cual, do quisia y tuviere gusto de ello. F. Pues cuándo tiene de hacerlo? Cuando a pelo nos viniero: de suerte, que sin enojo, por un puntillo liviano se ha de meter un Cristiano una espadapor un ojo? es, señor, bárbaridad, sin ley, gusto, ni razón. 1. Pues pierden linda ocasión. ̱. Mas vale nuestra amistad y vamos acreditarla. B. Vamos, tienes tu dinero? ̱. Yo no. . . Tomén, que no quiero que dejen de confirmarla. que hay amigo, como os fue en vuestra frontera? .̱ . Amigo, estar allí, es un castigo, como me libre no sé, del deseo de mi tío. que asistir de obligación a poca repuración; es desaire de mi brío: no quiere el viejo dejarme ir a Alentejo. . . Yo holgara de que allá os acompañara. Aún vos habéis de obligarme a romper por su respeto Por vos solo lo quisiera, que estar en otra frontera. como amigo, que es defeto: allí hay bravas ocasiones, y en oposición leal, lo mejor de Por tugal granjea reputaciones: Elvas es plaza famosa, con muy valientes soldados, en la quer ra ejercitados: de manera, qué es gran cosa? Una octava maravilla, a todo Flandes excede, que en aquella escuela puede tomar Marte la cartilla. Ya capitán os elijo. Gran merced recibiré. No me diréis como fue la batalla de Montijo? que se cuenta diferente por mil bocas. . . Escuchad, sabréis toda la verdad. Os escucho atentamente. Después de nuestra campaña, cuya soberbia memoria con los ecos solamente asombró Castilla toda pues dejó en tan poco tiempo de sus plazas más famosas postradas las altas torres, las fuertes murallas rotas, desconfiado el poder, y la fortuna medrosa. Al siguiente año Mathías, que en inmortales historias ha de presidir a cuantos eterno laurel corona: basa fiel de la patria, en quien descansa dichosa, las tremolantes banderas de las quinas vencedoras: en un caballo soberbio armado de dos pistolas, haciéndole noble salva del clarín la voz sonoras salió con seis mil infantes rayos que Portugal forja en la breve inmensidad de su esfera belicosa: mil caballos solamente, que nuestra gente no monta, porque no pierda el valor lo que el empeño ocasiona. Fue a Albuquerque, que en virtud del apellido que goza, le perdonó nuestra furia; válgale su nombre ahora: pagolo Villar del Rey en su ruina lastimosa; que hay desgracias que se excusan para encarecerse en otras: Manzánete, con la Puebla, y Montijo con su rota. sino aliviaron el daño, encarecieron la costa. Estuvimos en Montijo conservando vanaglorias algunos días, adonde a todos el gusto aloja: mientras la voz del temor encarecida pregona que ha de ser Extremadura triste estrago en breves horas, y que si atrevidamente grande poder no lo estorba, ha de llegar a Madrid nuestra gente victoriosa. Gobernaba en Badajoz las armas, si bien mohosas hasta allí, por el respeto por el valor cortadoras el Marqués de Torrecuso, cuya arrogancia notoria prometía ser enmienda de resistencia tan floja: y aunque reputó perdida la mayor fuerza por corta, quiso arriesgar el poder por no sufrir la deshonra. Al varón de Molinguen por cabo arrojado nombra de su desesperación, oh temeraría Española: tres mil pensamientos eran los que siguieron en tropas, cincuenta y dos obediencias, y una resolución sola: cuatro tercios principales lleva con orden, que escoja una muerte honrada antes, que una vida vergonzosa. Inúnitos caballeros, juventud fuerte, y briosa, con todos los reformados, acompañan su persona. Marcharon hacia los nuestros, que sin recelar sozobra por los campos de Montijo, formaban muestra vistosa: fue primer aviso el polvo, nube que el viento vapora, a ser falsa oposición de la principal antorcha: ya se ven los batidores, ya la multitud se nota, ya se abalía el poder, ya la prevención asombra: avivó alientos el parche, crecieron horror las trompas, relinchó fuego el caballo, sembró sangre la discordia: cobró denuedo el furor, afinó puntos la honra, y corrieron por el campo parejas, Marte, y Belona, Cuanta sangre el corazón a los duros rostros roba: oh, como pulsa en los pechos! oh, cómo sale a las bocas! (tes, Cuanto se ensancha en los fuer- tanto en los flacos se angosta, que lo que es gloria a los unos, es a los otros congoja: crece poder el temor, siendo las trémulas ojas de los jarales humildes, gente que la tierra aborta: desprecia el valor el riesgo, siendo las mayores copias agradecidos favores, y festejadas lisonjas: este reprimido calla, aquel furioso blasona, uno segura la pica, otro la cuerda mejora. La trompeta Castellana fiera, ingente; y belicosa, dio señala la embestida, con voz turbulenta, y ronca: volvió atrás de Guadiana la corriente temerosa, y los campos extremeños taparon las grutas hondas: fiel, y arrogante el Tajo. corríó a encresparse en Lisboa, apostando competientes las olas contra las olas. Cerró el sol las abrasadas cortinas de su carroza, por no mirar el horror de tiranías forzosas: tembló la tierra debajo de las soberbias manoplas, y el aire gritó herido de las ardientes pelotas: de cerca el eco retumba. el mal desde lejos ronca, y solo una audacía humana causa estás violencias todas? su mucha caballeria M una media luna forma. y arrimándose a la nuestra, la descompone por poca: vinose a valer corriendo de nuestras constantes rocas, que por no los ofender, no dieron carga redonda; un tercio recién creado, como era gente bisoña, por recibirlos mejor, do la piquería enarbola. las coraas enemigas entran con ellos diescolta, y atropellando, y rindiendo, hacen que en partes se rompa. Esta furia desatada Aires de Saldaña estorba, valerosísimo Curcio. por quien siempre el Tajo llora: a precio de muchas vidas vendió la más valerosa, que en defensa de la patria eternidades blasona: su infanteria siguiendo la resolución, y sombra de los armados caballos. carga, y descarga orgullosa: mas ya otro nuevo Alejandro en nuestro don Juan de Costa, llena la espada de sangre bañado en la suya prepia; como si fuera en la puente el libertador de Roma. detiene el ímpetu instante de tanta otro Nuño Alures Pereira le retrata la memoria. cuando empeñado en el riesgo, hiere, despedaza, y corta. Advirtió el suyo Mathías, porque como todos ronda, aquel por más principal le obliga a que le socorra: a sus soldados se vuelve, con vista sañuda, y torba, porque tal vez es laira persuasión más poderosa. Ah famosos Portugüeses, acudid por vuestra honra, no queráis que una desdicha tantas dichas descomponga: vuestro seguro mayor tenéis en vuestras personas, a la espada, Portugueses, ahora, hijos, ahora: viva nuestro Rey don Juan, y el nombre aplaudido corra, par a que en todos infunda ánimo, valor, y gloria. Tanto con estas palabras sus soldados alborota, tal coraje les enciende, tal denuedo les otorga: que sacando las espadas, no tantas con la hoz corva espigas derriba al campo mano fuerte, y cegadora; como cabezas deguella una furia vergonzosa, de que la advertencia acuerde lo que el cuidado pregona. Ya aquel muerto se levanta con el calor de la cólera, entre las picas se arrojas uno embestido desmaya, otro sin ánimo afloja; este pide confesión, grita aquel mi sericordia, todo es saña, rabia todo, todo ofende, todo asombra, y es, con ser la más temida, la muerte menos penosa. Ya violentamente triste con tantas insignias rojas, es de cadaveres tumba, lo que era de flores pompas ya al de Molinguen el daño obliga a que se recoja, y su gente sin valor aver de lejos asoma: declaradamente ya nuestra es la campaña toda, y absolutos dueños de ella, pregonamos la victoria, Luis de Silva con su tercio eternos aplausos logra, y otros Cabos principales. hicieron notables cosas. Dígalas la admiración, callen las trecientas bocas a finadas en metales de la fama voladora, que para echos soberanos, para facciones heroicas, alabanzas atrevidas, son ofensas mentirosas. Brava acción, bello día; faltó aquí para los dos mucha gente? . . No por Dios , poca? . . Si por vida mía, al mayor rigor sería solamente nuestra perdida. . . y se siente? Solo en el día primero ansí sobrara el dinero, como no nos falta gente. No se paga bien? . . Si paga mejor que en el mundo junto; mas nunca anda tan apunto, como queremos, la paga: siempre en toda parte vaga una queja en muchos fieros de soldados tornilleros, que como en el ocio están, quejas por desculpas dan, de sus libres desafueros: la obligación de soldado. es sufrir; y padecer. Y el que no lo puede hacer, que nacio pobre, y honrado? Ese está más obligado. Eso, don Francisco, fuera, si el con que lucir tubiera, para que el brío abonara, y Elvas no se reputara, mas por corte, que frontera. Esa falta hay solamente, que siempre es más admirido un cobarde bien vestido, que un mal trapillo valiente, y a fe, que si diferente corriera la estimación, que hubiera tanto Cipión, como habrá pobres soldados. de la guerra retirados, solo por esta razón. Este billete te envía sa el señor don Luis. . . Adiós, amigo. . . Él vaya con vos. Teneisme en la compañía soldado desde este día. Si hacer me merced queráis, capitán de ella seréis. Besoos mil veces la mano. Sé lo que en serviros gano Siempre me honráis, y vencéis (lo. Quién lo trujo? . un lacaive Don Luis me espera en el río, por si fuere desafío. cuenta, señor, con el duelo. Mayor cuidado recelo: manda sacar el castaño. Cuanto es yo no te acompaño, Yo también te desobligo. Vor ver a Brito mi amigo, y ecarmos fuera un mal año. Yo no lo puedo entender, si a mí aquel pliego venía, cómo estos versos traya? Cosa es que bien puede ser que los versos, y el papel para ti se cousultasen, y por desgracia faltasen del dueño al intento fiel No se puede acomodar a tus quejas su sentido? este es mi pliego pardido adon Juan quiero librar. Muy posible cosa es; mas que persona enviara mi primo, que an si lo errara? Cómo satisfecha estés, de que tu primo te adora, y yo te ofendí neciamente, de la confusión presente saldrás muy presto, señora. Sácame de este desuelo, que mi favor te dispensa, perdones para la ofensa, y albricias, para el consuelo. Pues, señora, yo tenía ese pliego reservado para abonar el cuidado. con que tu primo asistía: cuando te lo quise dar, supo mi fortuna hacer que lo viniese a perder donde lo debió de hallar tu hermana, y como entendida; celosa, y desesperada, por te excusar obligada, te manifestó ofendida. esto es lo que yo sospecho, y esto lo que debe ser. ansí que puedes tener tu cuidado satisfecho. Es cierto? . Si no lo fuera, cómo aquí me condenara? Si tu intención no alcanzara, dos mil abrazos te diera, pero quieres con solarme. Si en esto hay mentira alguna yo corra mala fortuna, y envejezca sin casarme. Mi Silvia; yo te perdono, y la confesión estimo. pues a la fe de mi primo granjea tan firme abono. Solo del rigor me pesa, con que ayer le castigaste. No hay firmeza sin contrasto logro fue de su firmeza. Lo que emprendí presum ido hoy desisto temeroso, que no quiero temerario buscar desdichas a logros no quiero por atrevido los créditos de dichoso, Ya que no merezco mucho, no quiero alcanzar tan poco indigno de tanto bien, señora, me reconozco, y de mis atrevimientos os pido perdón piedoso négaros mi rendimiento fuera agraviaros de corto, atrever mi indignidad, será ofenderos de loco: y ansí pues ose rendido lo que debía al decoro quiero recarar cobarde, lo que respeto al enojo: yo reprimiré el afecto, yo violentaré los ojos, y aunque el cariño me mate me negaré cariñoso, y si de una, y otra suerto fuere la desdicha estorbo, acredite yo mi amor y crezca el hado su odio. Primo, y señor, yo no acepto por fineza un desahogo, ni un acuerdo de engañado por crédito de amoroso: la obligación de quien ama es enseñar tan buen rostro al respeto del agrado, que a la crueldad del antojos y si siempre el pensamiento, vive en las penas absorto, para que queréis el vuestro con la suspensión remoto? no me vendáis por extremo lo que seguis por ahorro, ni lo que es tímido intento, hagáis servicio costoso: decid, que estáis convencido, y ansí que por el asombro queréis excusar la queja, por no crecer el destrozo. Yo os agradezco la enmienda, y la falsedad perdono. pues con ellas me libráis de perderme en lo engañoso, Prima mía, por quien sois, que no tratéis de ese modo una verdad sin cautela, y un afecto sin soborno: no os niego lo voluntario, ni me excuso lo penoso; voy contra lo que pretendo, por no perderme de todo. Castigaisme presumido, reprendeisme temeroso, lo que es amor, es engaño, lo que es respeto, es oprobrio. Pues que he de hacer, prima mía, en aprieto tan forzoso? si morir es fuerza, esta muerte por más breve escojo. Oh pecia a mi condición, que cuando falso le lloro, cuando fiel le desprecio, ni la libertad le otorgo, ni permito el rendimiento: vana pasión, amor loco. en cuidado tan perplejo, pensamiento tan dudoso, bien afirma la experiencia, que no tiene el amor modo: o venza peró la esención, porque es más honesto ahogo, tener sentido el rigor, que el sentimiento quejoso: mas mi amor? mas mi recato? . y mi gusto? y mi decoro? cualquiera tiene razón: válgame el cielo piedoso, pues en tanta confusión no tengo mayor socorro para vencer un peligro, que la prevención del otro. Qué decís, querida prima, del necesitado arrojo de mi desesperación? Que con ella me conformo, que olvidéis, señor don Juan. Yo olvidaros, dueño hermoso quien bien ama tarde olvida, amo mucho, y puedo poco. No lo habéis hecho tan fácil Jesús, qué hombre tan liviano! para que sois caute loso? si es que sentís, no finjáis, y si fingís, mirad como; que con él menor descundo venís a declarar todo: y si no queréis seguir el intento de los otros, no por haceros más fino, os hagáis más sospechoso. Ninguno es mejor amante, serán más dichosos todos, más es crédito mayor culpa de menos dichoso. Vos amante? . . Sí, señora, y el más atento, y más propto, que del vendado rapaz sigue el pendón poderoso. Qué es amor, por vida vuestra? que al parecer me acomodo, de que habláis del por capricho, no por empeño forzoso. Escuchad lo que es amor. ahora en vuestro amor propio? Decid, don Juan, que bien oigo. Amor es un martirio descado, dulce enajenación de los sentidos, pasión, donde tormentos mil dormidos, despierta un sentimiento desuelado: Una aprensión, que percibió el cuidado, i o por los ojos, o por los oídos, de mal domados, y de bien perdidos, cárcel violenta, y natural sagrado. Amor es un incendio, cual de rayo, que al alma aspira su mayor violencia, gustoso desagrado, y no entendido; Delirio siente en valido desmayo, apostado rigor en fiel paciencia; y en ajena memoria propio olvido. Ahora acabo de creer, que no tenéis ni aún asomos de amor, pues os ocupáis en difinir el de todos: tanta palabra afectada son de la vanidad soplos, y finezas del discurso, entre cautelas del ocio. Si fuerades verdadero, quizá: mas la voz reporto, que quiero ser la que soy, pues vos no podéis ser otro. Al camino principal desconfiado me arrojo, de merecer atinar la senda de los dichosos: mas pues culpáis mi temor, ya nuevos alientos cobro, para ofender definida la fuerza de mi amor solo. Es tan alta la pasión de mi amante sentimiento, que no la halla el pensamiente en la mayor atención; mas solo en tal confusión pudiera ser explicado tan imposible cuidado, porque en dudas confundido, quedar puede encarecido sin quedar facilitado: mi amor es furor discreto; de una entendida locura, de la mayor hermosura un sacrificio secreto: naturalísimo afecto de vehemencia temeraria, inclinación necesaria de cuidado respetoso y de un destino forzoso, una elección voluntaria. De obligada voluntad as mi amor un infalible, imposible el más posible de captiva libertad cobarde temeridad de presumido temor, y en resolución, mi amor, que este nombre solamente es de todo lo que siente el intérprete mayor. Vos si no sabéis querer, primo, sabéis engañar, y ansí no puedo negar, que me obligáis a creer y aunque no quiero perder, el crédito que tenéis de mi rigor, tanto hacéis. Mira que viene tu hermana. Venid a verme mañana, podrá ser que me obliguéis. Y en que estado me dejáis de creído, o condenado? Quedáis en el mismo estado. Y qué esperanza me dais? La de que a verme vengáis, si la juzgáis merecida. que llega ya prevenida, el espacio con que están! Pues adiós, señor don Juan. Adiós, prima de mi vida. Ya se logró mi esperanza, y estaré de ella quejoso? Es el mal más riguroso, don Luis, que el amor alcanza: martirio, que no descanza de maltratar, y afligir; pena, que sabe fingir agrados para engañar bien que vive de faltar mal que crece de morir. La esperanza es el mayor consuelo de mi cuidado, porque vive dilatado de apuesta con el rigor, aunque no alcance favor, es segura confianza de todo lo que no alcanza, y es su piedad tan lucida, que me faltara vida, a faltarme la esperanza. Apretado su valor a breve definición. es solo una dilación del deseo, y del temor, toda la dicha de flor, y de espinas todo el desdén, y es un estorbo también del bien, que pretende hacer, pues ha de dejar de ser, para venir a ser bien. De la esperanza animado vive el más triste contento porque es favorable aliento del pecho más congojado. aunque no es bien declarado, es imposible del daño, pues en estimado engaño por toda la vida dura, y granjea una ventura, o es la muerte el desengaño. Mi señor tiene razón, que hay esperanza tan mala, que en el rigor no la iguala una desesperación: esperar por laración esperar por la visita, y por el alba; oh maldita sea la que me aborrece, pues con trabajo florece y sin dar fruto marchita. Sois vos, Don Luis? . . Sí señora Venid luego por la puerta del jardín, que ya está abierta. Haré muy poca demora. Escuchad, Elvira, ahora, ya que perdido os venero un amante verdadero. Y vendréis determinado de fiar todo un cuidado a un sentido lisonjero? Gente a la ventana escucho. No en vano vuestra osadía padece mi tiranía. No es esto ofenderos mucho. Yo en amor no estoy muy ducho vorme a costar hacia allí. . Será mi prima, ay de mí, vorme acercando. . . Señora, en la pretensión de ahora, más créditos adquirí. Desaire es de mi cuidado encubrirlo, que en mi pecho podrá estar muy satisfecho, peró no bien empleado, cuanto voy más arriesgado, mas acrédito mi amor: quiero pues dar del rigor castigos al debaneo, quiero morir de mi empleo, si ha de matarme el temor, si ofende el amor, no quita el gusto de declararme, mas antes para empeñarme con lo que ofende, acredita; si el desuelo solicita en publicar lo que siento, créditos al pensamiento: explicaré su valor como acredite mi amor, máteme el atrevimiento. Mostráis alguna razón más ahora no la estimo, que voy decir a mi primo que aproveche la ocasión En notable tentación me deja su despedida. si con esto me convida a entrar también por la puerta para una esperanza muerta. bastábale menos vida. Harto venturoso fui en la atención. . . Sola mira si viniere doña Elvira, dile que hasta el jardín fui, y no te apartes de aquí, te ordeno, sea lo que fuere. A buen mozo lo requiere, a fe que le satisfaga. He de aventurarme, y haga la suerte lo que quisiere. . Bien se ha engañado conmigo, peró debe ser que el mal me tiene en estado tal que hasta me extraña el amigo grande esperanza con sigo, en que don Francisco sea quien doña Elvira desea, y mucho mi intento anima, pues descansará a mi prima, si en otra parte se emplea; aún en la ventana hay gente. Yo, don Franciseo, quisiera, que vuestro cuidado fuera, más fino, qué impertinente decirlo tan libremente, es ofensa que me hacéis. Voz, si fingiros sabéis, . mi dicha aquí se dispensa; nunca puede ser ofensa daros lo que merecéis. Yo no quiero de este amor mas de que en miedos se envoce Por Dios que no me conoce, . ese es el mayor rigor, quien reprimirá el ardor sin que diga que se quema? Baste que se quede en tema no queráis pase a locura. De furor vive segura una pasión tan suprema. Perdonad, que siento ruido, y es fuerza andar cuidadosa. Ha sido notable cosa; que no me haya conocídos si me pusiera en olvido grande esperanza tuviera, por lo menos estuviera, cuando a don Francisco amara libre de que me estorbara que mi prima me quisiera ya volvió, quiero tentar s puedo obligarla humana. Con quie hablará mi hermana, o aún no se ha entrado aacostar? podéis, señora, estorbar tiramas al rigor para que a tan firme amor prometa la confianza una anhelada esperanza, un pretendido favor. Don Juan es, viven los cielos, hay estorbos más extraños! vengo a buscar desengaños. para tropezar en celos. Estimad estos desuelos, hermosa Elvira en mi amor No puedo más: ah traidor! admirada quedo, y muda. Cerró de golpe, sin duda, llegó a conocer su error; todo importa poco, onada, mas que alboroto, y ruido me agravia tanto el sentido? la voz es de una criada: esto es queja dilatada, y don Francisco después fue al jardín, que aguardo pues si apurarlo me conviene: rumor siento, gente viene. Tenedel paso. . . Quién es? Don Francisco, un desdichado no puede acertar en nada, dijéronme que acostada dormía sobre el estrado mi prima, fui confiado, a lograr dicha tan cierra, y atreviéndome, despierta Silvia a la engañada ofenza, y con el susto comienza a dar voces medio muerta don Francisco, el ruido crece. Que ha de reportarme ansí una obediencia! ay de mí Vamos de aquí, si os parece. Yo me voy, aún que me pece. que aún el hado ha de estor uarme el riezgo de aventurarme! Quién es? . . Yo soy, qué queréis? Cómo vos sois? . . qué tenéis? Estor por desesperarme: con quién hablé ahora aquí? Era Sosa mi criado. Amigo, sol desdichado. todo me sucede ansí, en desdichada hora fui. Ay ocasión malograda! La casa está alborotada. vamos, que seré sentido. Quién fue causa de este ruido? El diablo de una criada. Aquí hay poderoso engaño; en casa hay grande traidor. Aún hoy me ofende el temor, con estar libre del daño. Pensamiento tan extraño debe ser muy animado; en la casa de mi estrado hombre de noche, y abiertas, como dices, tantas puertas cáusame grande cuidado. El trujo, sin duda, guía, De suerte que me buscaba? Dijo cuando me abrazaba, hay querida Isabel mía. Fortuna; que tiranía pretendes conmigo usar? a un mesar otro pesar. todo ha de ser perseguir? no me bastaba sentir, más penar, y más penar No vengo tirana prima, ingrato dueño, no vengo, como otras veces amante, fino, respetoso, y tierno, a acreditar mis verdades, a encarecer mis extremos, a presumir tus rigores. y a enternecer tus desprecios: quejoso sí, y arrestado, atrevido sí, y grosero vengo a cobrar perdiciones vengo a enmendar desaciertos, vengo a reñir libertades, y a culpar atrevimientos: que no croyeses mi amor, no lo culpe, ni la siento, porque amé siempre tan fino que hice del servicio premio: que amaras otro galán, también lo culpara menos, que sentencia de fortuna no agravia el merecimiento: pero que seas tan fácil, que aún antes del galanteo a un hombre que despreciaste, des entrada en tu aposento que faltes desatina da a la atención de lo honesto, al decoro de lo altivo, a la esención de Nbello; aquí es todo mi dolor, aquí todo el desconsuelo. y aquí se pierden furiosos el amor, y el sufrimiento no te avergüenza el recato no te colora el respeto? tan libre estas, tan segura? Quedo, señor don Juan, quedo, que no sé como esta vez mi altivo natural venzo, mas debe de ser que está medroso el brío, y suspenso de os ver hoy tan atrevido, de os admirar tan resuelto: no respetaréis, siquiera, que aquella que en tanto trepó, sin creer obligaciones, se resistró a vuestros ruegos; mal podría brevemente rendirse a otro sujeto, en quien la poca experiencia dejaba dudoso el credito? No señora, que hay dichosos, y desdichados, y en estos no hay atención del valor, sino la suerte del genio: yo sor el más mal pagado, con ser el más benemerito, que exceden presentes dichas a tan antiguos extremos. Yo me voy de este lugar desesperado, y prometo de no volver en mi vida a miraros, que? ni a veros: se que ha de costarme mucho, y que he de morir de hacerlo, mas ha de honrar justo enojo, lo que ofendió vano celo. Vive Dios, que nohabéis deiros sin que conozcáis primero, que esta libre mi cuidado, primo, de los cargos vuestros, un hombre vino a esta casa a noche, que no lo niego; topó con Silvia dormida, gritó ella, el huyo Juego; si en esto quedo culpada. ninguna desculpa tengo mas si es desdicha no más, no me lo riñáis empeño. Estofriza con mi duda, la satisfacción acepto. . (culpa No hay más culpa? . . no aí más creedme, primo. . . Si creo, y a estimaros la paciencia, agradecido me quedo, un celoso desatino causa muchos desaciertos. que en celos imaginados nadie tiene entendimiento. Celoso vine, y perdido, emado, y seguro quedo. y estor muy arrepentido de mi desalumbramiento. Perdonadme pues, señora, el dispárate soberbio de haber excedido loco obligaciones de cuerdo. De manera, señor prima, que estáis ya muy satisfecho, de que no falté a mi brío? De manera, que me vor Ansí, prima, lo confieso, locura fue del temor, y furia del sentimiento, Ya no queréis ausentaros? Cómo ha sido desacuerdo, la resolución, señora, ni la hallo en el pensamiento. Pues ahora que lo sé os diré yo lo que entiendo vos habéis andado libre, osado, loco, foberbio conmión señor don Juan: yo si sufrí los excesos, fue por no quedar en duda mi honrado predicamento; más ahora que os supongo cobrado en el debaneo, sentido en el desacato. triste en el atrevimiento de mi favor os despido, y de mi gracia os destierro, A mí con viles ofensas? a mi vano, a mi grosero, con tan poca estimación viven los divinos cielos. que habéis de sentir la culpa, que habéis de penar el yerro. No volváis a mi presencia, que si os oigo, que si os veo; ha de ser la confianza un miserable escarmiento: buena solyo para agravios, que de primores me ofendo? linda para groserias, si de finezas me quejos Mal haya mi cortesía, y la pensión de mi deudo, que excusara yo muy bien de sentir hierros ajenos. sin lástima? . . Ni consuelo No habrá perdón? . . qué perdón? un rayo, una ira, un fuego. Morrificado me rindo I a desengaño tan fiero, porque sea su castigo penitencia de mis hierros: mas como no tengo culpa; solo una cosa os advierto, que todas estas desdichas son culpas de verdadero. Supongamos que lo sois, que aunque lo viera muy claro, y imaginad que no os creo; lo negara mi recelo, Ahora sí, que gozan mis verdades lo que siempre esperé de su entereza; ahora sí, que logra mi firmeza, lo que siempre te mí de tus crueldados: Ahora sí, que sin comodidades ostenta acreditada la fineza, un sentimiento libre de tristeza, un amor desatento de piedades. Vivan en el rigor de condenadas mis constantes verdades presumidas, de que están al valor acreditadas, cuanto están de la suerte desualidas; y siendo por verdades desdichadas, venturosas serán por no creidas. Eso sí, señor don Juan, eso mismo es lo que quiero, y que no me veáis más, porque humilléis lo soberbio. Ansi os vais? . . Ansí me voy. Grande rigor! . . Mereceislo. Esta comedia acabó sin fiesta, ni casamiento, como cohete del ágrimas, advirtió cierto discreto: EN LI Por Manuel de Sy mi amo está embelezado. Qué tienes señor? que ni que quedaras casado estuvieras tan suspenso. Hay verdades venturosas, aún a mejor dicha apelo. Y yo en la segunda parte en satisfacción prometo, si casa el señor don Juan, SBOA ua, ano roaz. de casar un barrio entero; con tanto que han de fiarme un victor para el acierto.