Texto digital de La verdad en el engaño
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Juan Vélez de Guevara, Jerónimo de Cáncer y Antonio Martínez de Meneses
- Atribución estilometría
- Juan Vélez de Guevara Probable yAntonio Martínez de Meneses Probable
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de Nuevas escogidas.
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La verdad en el engaño. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/verdad-en-el-engano-la.

LA VERDAD EN EL ENGAÑO
JORNADA PRIMERA
Que tienes? Mi pena fragua en mí tal desasosiego, que de mi llanto mi fuego, está acrecentando el agua. Siempre enojos de mujer, Fénix, el llanto rebosa, que en ellos tan fácil cosa es el llorar, como el ver. En mujeres como yo, nunca puede Lesbia mía, causar el azañeria, lo que el pesar no causó, Qué te aflige? . Resistir un dolor, que sin matar, ni yo le puedo curar, ni yo le puedo sufrir. Señora, a solas conmigo descansa. Si haré, aunque quieres un imposible, y a que eres de todo mi mal testigo; pues sola sabes, que Febo, Príncipe de Albania, a quien, a pesar de mi desdén, tantas finezas le debo; pues ostentando lo amante, ha un año que su cuidado, encubierto, y recatado, me sirve firme, y constante; que a verme a Chipre la fama de mi belleza le trujo, y en una fiesta introdujo en mí su amorosa llama; donde le vi, y él me vio, y con iguales antojos, aras si se llevó mis ojos, y los suyos me dejó: y de ninguno hasta agora se ha dejado conocer, si no es de mí, por temer alguna invasión traidora, por ser de Reino contrario, del nuestro tan mal querido, que en esta ocasión ha sido el recato necesario. Solo a mi llegó a decirme quien es, para encarecerme la fineza de quererme, y la atención de servirme. Y es Príncipe tan amable, tan bizarro, y generoso, que parece por forzoso, el quererle inexculable. Ya sé que lleva la palma de amor, su fe agradecida; pues al riesgo de su vida tiene en tu hermosura el alma pero que nueva ocasión te solicita esas perlas, que solo puede cogerlas el nacar de un corazón. Ser su ausencia tan precisa, que aquesta noche ha de ser, y de no volverle a ver, ver que mi temor me avisa. Su fineza te asegura tanto como tu belleza. No está el riesgo en su fineza sino en mi poca ventura; porque aunque de aquesta ausencio ir a tratar es su intento, con su padre el casamiento, hay en el gran contingencia; porque las enemistades que Chipre, y Albanía tiene, preciso estorbo previenen a nuestras dos voluntades, sin otro empeño forzoso, que yo lloro; y que tú sabes, cuyas causas por más graves le hacen más difcultoso. Con que aventurando el gusto de verle en esta mudanza, tengo en duda la esperanza, y tengo cierto el disgusto. Para cuyo, efecto fin a mis esperanzas dando, le estoy agora esperando en este ameno jardín que cay al mar; y es guirnalda de su espumoso raudal. que las fienes de cristal le corona de esmeralda. En bien peligroso estado está señora tu amor, porque le tiene el temor por todas partes sitiado: no sé que puedes hacer. Morir Lesbia, si el morir es fácil de conseguir en los que lo han menester. Yo aconsejarte no espero, porque esto de aconsejar, quiere don particular. Que me des tu ayuda quiero. Pues con las ayudas mías, no sé si has de obrar muy bien. Pues qué sabes mis enojos, y en esta triste ocasión al ves mi amorosa pasión. Eso se vepor los ojos. Febo vendrá a despedirse, como amante tiernamente, y a pedirme juntamente licencia para partirse. Yo trocandó los sentidos de parte de sus antojos, le escucharé por los ojos, le veré por los oídos. Que en amor para aumentar el gusto que han de tener, el oír se pasa a ver, y el ver se pasa a escuchar, Y así Lesbia yo te ruego, que alientes mi confianza, conduciendo mi esperanza al puerto de mi sosiego. Hoy mi atención, y mi amor, con el gusto, y el pesar, la batalla se han de dar, y y a temo al vencedor. Que en cualquiera parte está al riesgo de ser vencida, o mi opinión, o mi vida; pero ya resuelta está mi pena. Darse a partido es lo mejor. Ay de mí! no oíste la puerta? Sí. . Febo sin duda ha venido que presto amor le conoces, quien avisa tu pasión; pero cuando el corazón necesita de las voces? ya mi llanto por la posta sale a recibirle apriesa. O bien haya amen la risa, que es fineza a menos costa. Febo? , . Soberana Fénix, que en los incendios de amor, siempre renacéis prodigio de las cenizas del Sol. Servidor señora Lesbia. Señor Caymán servidor. Qué hay de mi ausencia? No sé: luego hablaremos los dos; y en tanto chiron Caiman. Si no es más de eso chitón. Vos lloráis, vuestros dos ojos de quien el día aprendió, aljófar vierten, no fuera esparcir rayos mejor; cuando por la noche el Alba cándidas perlas lloro, sin que madrugue del día el soñoliento explendor. Vos lágrimas, vos terneza, con tanta demostración, si hacer queréis mi partida feliz con vuestro dolor, para que en las esperanzas de mi amante pretensión, los peligros de una ausencia, los asegure un favor. Templad el piadoso llanto, que os estimo tanto a vos, que acosta de vuestras penas, no quiero venturas yo. Decidme Fénix divina, que tenéis? . Llorando estoy el que no he de veros más. En vuestra imaginación tanto día no se empañe con las nubes del temor. Favorable me será el mar, o con el ardor de mis amantes deseos, le abrasará mi pasión. Por más que el viento, y el agua contra el fuego de mi amor, la batalla me presenten, en diafano escuadrón. Y atendiendo de mis ansias a la fineza mayor, mi padre tendrá por bien mi amante resolución; y Rosaura vuestra hermana conocerá mi valor, pues por Albanía, y por mí, igual a su estado soy. Ay, de mí! que en la defensa el peligro se escondió: porque Rosaura. . Decid. Yo no tengo, que dolor! para deciros, que pena! aliento. Qué confusión! Como Rosaura me casa sin mi gusto. . Qué rigor! Con el Príncipe de Tebas, que mi padre lo mandó en su testamento así: y es concierto de los dos; y haber yo de obedecerlo, sin remedio es lo peor. Vos lo habéis de obedecer? Cómo puedo faltar yo, por lo heroico de mi sangre, de mi padre a la atención, y al respeto de Rosaura, siendo mi hermana mayor. Que error sabiendo ser fina. Nuca mi cuidado lo ignoro mas yo olvidaré por mí, cuanto he estudiado por vos. Burlando tantas finezas, así abándonáis mi amor. Fuerza es por no aventurar de mi estado la razón. Y es razón ser inconstante? Cuerda si, inconstante no; pues siempre en mi vivirá eterna vuestra afición. Y de que me ha de servir ingrata si de otro sois; no era mejor resolver, que le declare mi voz a Rosaura mis intentos? Para que si ya tomó con el Príncipe de Tebas la última resolución. Decid que con vos también Bien sé que en esta ocasión yo sola debo quejarme; pues mi suerte malogró, a pesar de mi fineza, la más constante afición. Fénix mía, si es verdad que me hacéis tanto favor, alograrle y ad qe intenta una obstinación. Venios a Albanía conmigo huyendo de este rigor: cerca de aquí está mi nave, y esperándome quedó a la entrada del jardía un esquife, que veloz pálaro del mar, con alas de lino se atreve al Sol, tierra, y mar puestos en medio, darán sin contradicción a tantos males alivio, temple el agua tanto ardor; y sea la tierra muro contra tanta sinrazón; ya aquí no hay otro ramedio. Y os parece bien a vos, que por remediar el gusto, quiera enfermar la opinión? no me verá fugitiva mi patria, ni el arrebol de mi honor tendrá jamás tal mancha en su estimación. Huir una tiranía, no es descrédito, es valor. El yerro, nunca de serlo por ningún riesgo dejó, que lo más que hace el peligro, es que parezca menor: y antes que vencida al llanto, que el respeto recató, sea el alma de la vida cristalina exhalación; que en tantas penas la apague lo mismo que la encendio: a Dios Febo, partios luego, esto os pido. . Pues a Dios, tirana de mis sentidos, sirena que me burló para matarme después con la hermofura, y la voz. A Dios también para siempre cocodrilo engañador, que en las piedades del llanto disímula la traición: dura piedra, que al cincel de un deseo se obstinó: a Dios, que en Chipre, y en Tebas ira a vengar mi furor las ofensas, las injurias, que una crueldad me causó, que esto me manda el despecho, aunque me manda el amor morir, que perdiéndoos, como podré tener vida yo: ay de quien se fío de alago fácil, cuya duración la brevedad imita de la flor. Nunca creí que tenías tan tirrible condición, que a un Príncipe tan amable, al desesperado error de un despecho le aventures: desde cuando mereció su fineza tal crueldad? Desde que infelice soy. Ven Caiman, dónde la muerte de fin a tanto rigor. No le fíes tu pesar a tu desesperación, ni te cueste ese trabajo buscar la muerte señor; sino si quieres morirte, encárgáselo a un Dotor; pues solo sabe matar aquel que más estudió, siendo en el andar atiento, ciegos de su profesión. No estoy Caima para burlas Templa, señora, por Dios el impesado despego, mírale morir de amor. Lesbia, yo que puedo hacer, no sabes la persuasión que con mi hermana me cuesta excusarle este dolor? con lágrimas cuantas veces mi pena se lo rogó; y tantas sus enterezas burlarán mi pretensión; yo obediente, ella resuelta, que puedo hacer cuando estoy de un aobediencia forzada, que no tiene dilación. Pues manana Tolomeo entra en Chipre vencedor a desposarse conmigo por su hermano; o nunca el Sol para tan infausto día dé al mundo su resplandor; antes sus luces apague en el ocaso Español; o muera yo, porque cumpla. con esta demonstración, con mi pena, con mi hermana, con mi amante, y con mi honor Eso no, vivid los anos de vuestro nombre, que son Fénij a par de los tiempos, trocando el sepulcro de hoy, El parte como un loco en cuna mañana, donde víncula su duración: yo solo basta que muera. Qué pena! . Triste amado Pero para que dilata mi muerte mi suspensión, pase de una vez mi vida de esta pena el golpe atroz. Febo, otra vez os suplico que os vais. Oye, mira. . A Dios; y perdonadme si os dejo, por seguir mi obligación. A Dios, pues, la más cruel de cuantas han sido, y son perfectamente queridas; que a buscar en el mar voy el fin que por firme amante el hado me destino: pero quedad advertida, que de mi muerte el horror nunca os ha de dar descanso en repetida ilusión: Ay de quien se fio de halago fácil, cuya duración la brevedad imita dela flor. s al mar, si he de ir contigo, espera un poco; déjame que de Lesbia me despida, que siempre es para mi linda partida; y recoger la ropa aún antes de embarcar va viento en popa, no alcanzarle recelo. No le dejes Caiman. Válgame el cielo! Qué nuevo sobresalto a mis desdichas quiere dar asalto; mi confucón es mucha, nuevo temor con mis temores lucha. Que en el mar ha caído, lo pública la voz, lo dice el ruido. Acude a socorrerle; pues no bastaba, cielos, el perderle? Sin duda despechado, al mar su mismo enojo le ha arrojado. La confusión, y oscuridad no deja ver el peligro, ni escuchar la queja; y yo, ni sé nadar, ni lo he estudiado, ni veo donde está. Si se ha anegado, o que avara es mi suerte, que a quien le sobra mal, le falté muerte! Más mi lealtad me obliga, a que sus pasos, y su riesgo siga; por ver si en el esquise se ha escapado, o el mar piadoso a tierra le ha arrojado, o si de amores ciego, aguabastante alló para su fuego! Dentro del mar se escucha solamente rumor confuso de confusa gente, y del náufrago esquife la faena, ronca del aire tristemente sueña. Vuelve Febo querido, si oyes mi voz, si escuchas mi gemido: vuelve, que ya a seguirte estoy resuelta, en pena, en susto, en lágrimas envuelta: el eco apenas a mi voz responde, porque de un infeliz todo se esconde. Sin duda el mar violento, robó su vida, y mi esperanza el viento; ya parece que muerto le imagino, que su voz al partirse me previno, para dolor más fuerte, el no darme descanso con su muerte: ya a Febo estoy mirando, mi obstinación, y mi crueldad culpando: más pues morir de sentimiento espero, por la firmeza con que yo le quiero; haz pesar que aún en sombras no le vea, no me le represente, no la idea; que la pena que tengo de perderle, quiza me puede consolar el verle; el amor justamente me condena, yo misma me labre mi propia pena, y mi suerte importuna, que es desigual pensión de la fortuna; que se resista al bien un desdichado, y el mal consiga ser solicitado: mal haya mi obediencia, o hermana injusta! oh dura resistencia! Señora, templa el llanto, no pueda tu dolor contigo tanto. Ya que morir no puedo, que mi vida a mi muerte tiene miedo; trataré de matar cuantos han sido ocasión de perder mi bien perdido, a Rosaura, ha extrañezas! al Príncipe de Tebas, ha tristezas! cumpliendo de una vez mis atenciones, de amor, y honor, las dos obligaciones: y a que el dolor que nueva pena aguarda, madruga al daño, y al remedio tarda. Retírate señora; no te encuentre la risa del aurora, llorando de esa suerte. Pues conseguir no pueden con la muerte acabar de una vez las ansias mías, vamos Lesbia a morir todos los días. Al que supiere señores, de un amo que yo he tenido; que se ha perdido, muy falso, por querer andar muy fino. Su buen allazgo le ofrezco, que yo de allarle desisto, porque es hablar de la mar buscarle en su centro frio Caymán soy, mas con el agua, ni me pago, ni me tiro, tanto, que con calabazas, mejor que nado camino. Hará una de dos mi amo, o se ha anegado, o se ha ido, que para haberme dejado todo viene a ser lo mismo. Que he de hacer en Chipre solo serviré, mas tan mal sirvo, que solo podrá sufrirme quien tenga el morir por vicio Andarme a la flor del berro, es casi casi delito, y en un hombre ya maduro, es muy verde desatino. Yo quiero estarme en Palacio campando de entremetido, supliéndome lo gracioso, el corresano artificio. No se introduce una enana, y en fe de lo pequeñito, viste, y calza, come, y beve, solo por ser chisme vivo: de Lesbia andaré a la sopa, de Fénix al patrocinio, del serbien quisto a la dicha, del que dirán al peligro. Y agora buscara Fénix entre tanto solicito, para decirle, que a Febo no le hallo muerto, ni vivo. Aquí sale un no se quien, a esta parte me retiro. Amor, ayuda mi intento, dándole favor al mío; pues no hay imposible humano contra tu poder divino. En el incendio amoroso de Rosaura muero, y vivo, bien que hasta aquí en el recato aún el humo está escondido. Mi amor quiero declararla, que temo, no soy su primo? y Aureliano mi padre, no es su pribanza, y su tío? Mal que no se comúnica, no puede tener alivio, que es de la dicha milagro, el dar el bien sin pedirlo. A quien puede como a mí dar de este Reino el dominio, si en mí le tiene la sangre) asegurado el cariño. Quién está aquí? Qué se yo. A quién buscáis? A un perdido, que me haga merced. Quién sois? Soy un hombre que me alquilo. Para qué? . Para servir, que ha un día que estoy vacio. De qué servís? De muy poco, si verdad he de deciros. Buen humor tenéis. Habrá diez años que no me río, y lo que va desde Enero. Buena cuenta habéis tenido, Rosaura, y mi padre salen. Escurrirme detérmino, para ir a buscar a Fénix; y pues no soy conocido, a mi desenfado apelo. Ánimo corazón mío. . Lograr espero Aureliano, siéndome el hado propicio, a pesar de mis temores, una dicha que adivino. Rosaura; el cielo os conceda como yo se lo suplico, las dichas que yo os deseo. De vuestra lealtad lo fío. Oh Polidoro? . Gran señora, con que de temor me animo. . Hoy dicen que Tolomeo entra en Cipre, y es preciso, que le prevengáis la entrada, con el aparato digno de su persona. . Mi centro es solamente serviros. Y también de su llegada cuidaréis de darme aviso. Voy señora, a obedeceros. Los cielos os guarden primo. Ya vos competiros dejen, al Sol, a rayos, y a siglos. Mal podré, tío Aureliano, por lo que os quiero, encubriros el alborozo tan grande, y el extraño regocijo que esta venida me causa; y fiándoos el motivo, a que seáis os empeño el medio de conseguirlo. De un oráculo la ciencia, fue a consultar con designio de averiguar de la dicha el ignorado camino. Propusele mis deseos, y con semblante benigno, a mi persuasión debota, habló el bronce, y esto dijo. Dichosa serás, casando con un joven peregrino, que a casarse en nombre de otro vendrá con Fénix, y al mismo tiempo el Príncipe de Tebas, envío a efetuar conmigo de mi hermana los conciertos, ya de mi padre admitidos, diciéndome, que vendría su hermano, retrato al vivo de su persona, a llevarse después a Fénix consigo. El oráculo, y las nuevas, que por la fama he tenido; de sus generosas partes, no sé que al alma le han dicho, que aún mismo tiempo parece, que sin poder resistirlo, dio deseo a la esperanza, y acreditó el vaticinio. Sin duda es amor, que amor que se engendra en los oídos, vive en la razón constante, que el que es de los ojos hijo, por lo fácil de sus padres, nace al riesgo de apetito. Por esta razón las bodas de mi hermana determino efetuar, y creyendo de mi dicha los indicios, con el mayor alborozo que jamás mi pecho ha visto; hoy aguardo a Tolomeo, viendo que el cielo ha querido que corran por cuenta suya todos los aciertos míos. Solo turba esta alegría la contradicción que miro en Fénix, pues a estas bodas resistirse ha pretendido, con ruegos, con desazones, con lágrimas, con suspiros; diciendo, que al casamiento tiene haversión, y lo esquivo de su condición asusta de mi intento los designios: que aunque una voluntad cieg siempre Fénix me ha rendido tanto, que solo se atreve a mirar por mi albedrío. No deja de embarazarme, el ver que ha de ser preciso, que estén de su voluntad pendientes mis regocijos. Y así Aurellano deseo, pues solo de vos me fío, que procuréis reducirla por el más prudente estilo, excusando de esta suerte; con vuestros cuerdos avifos, de su obstinación la tema, y de mi dicha el peligro. Yo os agradezco, señora, que llenar hayáis querido, de tan venturosas nuevas, la lealtad del pecho mío. Y al cielo doy muchas gracias, por el bien que os ha ofrecido y porque tendrá de cierto lo que tiene de divino. Y yo os prometo ayudarlo, encaminando el desvío de Fénix, que habrá sin duda de su recato nacido. Mi dicha con siste en eso. Que la lograréis confío, en viniendo Tolomeo. Todas mis venturas libro en su venida, y el alma tiene allá dentro consigo una inquietud agradable; y entre el gustoso martirio, una duda, y un deseo, que ya es temor, ya es cariño: más que alborozo impensado pública del pueblo el ruido! Que ha llegado Tolomeo. En vano el gusto reprimo. Con la grandeza mayor, que Chipre jamás ha visto. Llamad Aureliano a Fénix; y procurad de camino reducirla a mis intentos. Cierto voy de conseguirlo, en su obediencia fiado. . que esté mi dicha a su advitrio? Ya entra en tu cuarto, con todos los que estaban prevenidos para esta función. Y el alma da de su alborozo indicio. Deme a besar vuestra Alteza la mano. . Sea bien venido vuestra Alteza, como viene? Como a veros, y a serviros. No le ha engañado al deseo, ni su talle, ni su brío. Por el Príncipe de Tebas, no solo vengo a pediros de vuestra hermana el tesoro, que robarle determino. Quién sabe robar tan bien; obliga con el delito. Es tanto, por mi atención, lo que a esta prenda me inclino, que ponérmela en las manos, milagro de amor ha sido. Siempre de yos fiaré todo lo que más estimo. Temo que os arrepintáis; y así quiero por testigo, que esta carta de creencia asegure mi designio, con los poderes que traigo para aqueste efecto mismo. Después lo veré, que agora todo el crédito remito a vuestra persona, a quien ventajosamente he oído celebrar siempre a la fama; y no os admire, si digo, que ya deseaba veros, y después de haberos viso, decir, que no os encarece. En mi están, por lo que miro el amor disimulado, y los celos conocidos. . Perdóneme vuestra Alteza, si no hablare en lo que admiro de sus soberanas partes, de amor imperioso hechizo, por explicar de mi hermano en lo atento, y en lo fino, los sentimientos primero, pues es a lo que he venido, que en hablando de los suyos luego hablaré de los míos; viento en popa en el engaño al puerto que solicito. Porque habléis de vos, deseo que cumpláis con lo preciso. Permitidme pensar más todo lo que he de deciros, que temo que he de ofenderos si me déclaro. . El peligro que se desea, no ofende. A nadie miedo he tenido, sino es a vos. . Porqué? Yo aquí otra persona finio, dejadme cumplir por ella, quien llevándome conmigo a Fénix, que es por agora el sin a que solo aspiro, vendrá a decir Tolomeo todo lo que aquí no digo. Llamad Polidoro a Fénix, y apresurese el camino de que vos volváis a hacer vuestro personaje mismo. Creciendo van mis recelos. . Dale contento a entender, Qué gallardo! qué entendido! Ya se me hace tarde el verla, por ver si acaso en lo lindo es comparable con vos. Es de la verdad prodigio; pero no habéis de admiraros, que parezca lo encogido tristeza en ella, naciendo de su recato lo tibio. Ya sale. Y sale a dar vida al amante pecho mío. Cobarde pena, qué aguardas? si a matarme te previenes, porque de una vez no vienes, de tantas como te tardas. Lesbia, vive Dios que es Febo. Así me lo ha parecido. Sin duda que se ha vestido alguna vida de nuevo. Levanta Fénix los ojos. Tengo el gusto muy caído. Ya es ser grosera, no esquiva. . Que galán! Yo esforzaré mi pasión. . El bien que adquiero es yerdad, o es ilusión, cielos! estoy muerta, o viva. Ya me ha visto, y se ha admira señora, el que a vos me envía, (do . Yo sigo su confianza. . porque de vos su bien fía, por mí, y por él me ha mandado, que una obediencia rendida os jure, por el honor de ser vuestro, que es favor, que he vinculado en mi vida: ya por dueño os reverencio, esta es carta de creencia, y mejor que en su elocuencia la leeréis en mi silencio. así tu beldad se goce. Este Príncipe conoce lo que con él debo hacer: Su misma declaración le encubre, y le manifiesta. Bien creeréis que esta respuesta nace de su turbación. El Príncipe que por mí la habla, aunque puede quejarse, solo viene a sujetarse a su voluntad; y así, aunque yo quisiera hablarla en esto a solas, no quiero que la enfade por grosero, quien solo quiere obligarla. Que a solas la habléis permito fiada en vuestra razón; y es porque en su persuasión mi ventura solicito. Hablale sin aspereza, dame Fenijeste gusto. Ya a obedecerte me ajusto? Qué despego! Qué belleza! dudo. En mi cuarto os espero: que venturoso destino! . Zelos con tanto rigor, pues me dejáis el amor, no me quitéis la esperanza. Ya se fue todo el tropel: eres tú? . Aparta borracho. Miren qué lindo despacho, agora digo que es él. Eres Febo, o es tu sombra? quién me engaña por tu vida? Yo soy mi Fénix querida. mí misma dicha me asombra Yo soy, que vuelvo a buscar en ti el centro que perdí. Y yo vuelvo a hallar en ti lo que nunca pensé hallar; mas mi confusión es mucha, como en otro tran; formado, creyendo te ya anegado, hoy has vuelto a Chipre. Escucha. De mi pena despechado, de tu ostinación quejoso, a los precipicios ciego, y a los desengaños sordo, llego al mar, brinco el esquife, y tan mal seguro pongo el pie en la lancha, que al agua precipitado me arrojo, del gol pe abollo el cristal, del centro la arena toco, que el peso de una desdicha, a quien no ha de echar afondo. Alborotase mi gente, y aunque en mi ayuda oficiosos el asustado alarido confundía los socorros: tropezando de hola en hola, en más espumas zozobro; ya las bebo, y ya las nado, ya me pierdo, y ya me cobro, hasta que de un cabo asido del mar salgo, el barco tomo, que el desearme la muerte, fue de mi peligro estorbo; porque sabe la fortuna, que el deseo cumple a pocos; que el vivirpara pesares, es riesgo más peligroso. Llego a mi nave, y apenas en el piélago me engolfo, cuando otro mayor encuentro; que a un desdichado es muy pro- por ser cobardes los males, (pio que no le envista uno solo; pues embravecido el mar a los impulsos de él, noto, presumió anegar soberbio los faroles luminosos. Y tan vecino del cielo estuvo el cerúleo monstruo, que de su máquina grande, pareció adlante espumoso. De cada preñada nube era un nuevo maraborto; y de cada viento era un bracan cada soplo. El bajel a tan to embate del raudal impetuoso, ya tocaba con la quilla en el abismo más ondo: y ya escalando sus luces, en el diafano globo, y en la desigual balanza del piélago presuroso. Tan cerca vi las estrellas, en nevados promontorios; que si conociera el Astro que influye en mi poderoso tanta desdicha, pudiera trocarle entonces porotro. Crecela tormenta, y crece el susto, y el alboroto; sin esperanza ninguno, y en manos del riesgo todos. Hasta que siguiendo al Alba, salió el Sol, y enjugó a rayos, cuanto humedeció a sollozos; y no bien huyó la noche a dar a otro mundo asombro, siendo del dorado triunfo cobarde, y negro despojo, cuando descubro otra nave, y por las señas conozco, que es de Tolomeo: aquí amante, impaciente, y loco, viendo que viene a lograr las dichas que yo no logro, que lo que un infeliz pierde, siempre lo halla un venturoso. De celos armo el coraje, de amor el auxilio invoco, mis esperanzas ánimo, y mis soldados exorto, pretendiendo de una vez, trocando la envidia en odío, o morir de despechado, o vivir de vitorioso: en varias lenguas de fuego la batalla le propongo, que sabe en materias de ira tener elo cuencia el plomo. Sin esperar más le envisto, y él viendo el lance forzoso a la defensa se opone, y yo al destino me opongo. Las dos portátiles salvas, al rigor tempestuoso de tanto rayo, padecen artificial terromoto. Tiembla el agua, y gime el viento, siendo en el mortal destrozo de la cólera, y el humo, dos veces ciegos los ojos. Los caballos, de manera con los repetidos tornos montes levantan de espuma, del mar cristalino polvo, Abordan los dos navios, y yo el primero, animoso salto en el de Tolomeo, donde su arrogancia postro, y sus intentos burlando, le obligo a que rinda el hombro al yugo de la fortuna; y estando a mi arbitrio pronte no le maté, que no quise infamar lo valeroso; que un noble acero en el cuello de un rendido, corta poco: Pero prendile, y quitele, prevenido, y cauteloso, los aparatos, las joyas, los anillos, los adornos, las cartas, y los poderes, que intiman tus desposorios; y para que el mar le encubra en mi navio le escondo, fiando a mis más amigos su guarda; para mi abono enbárcome yo en el suyo, y en su nombre me transformo, por ver si obliga a la dicha de la cautela el soborno. A Chipre llego triunfante, doy en sus riberas fondo, salto en tierra, y aclamado con general alborozo, con Rosaura llego a verme; y al fin la obligo, de modo, que a un tiempo pone en mis ma- el tuyo, y mi desahogo; (nos porque él no ser conocido hizo al engaño dichoso. Y para que no malogres de tantos bienes el colmo, de nuevo vuelvo a ofrecerte más firme, y más amoroso, de mi verdad las finezas de mi esperanza los logros, de mi pena los cuidados, de mi industria los apoyos, la vida con que te sirvo, y el alma, con que te adoro. No vi más raro suceso! Digo, que el Febo es demonio: que no intentará un amante! Él será el más venturoso, si le dan por eso a Fénix, de los que han dado por otro. Y al fin, qué intentas hacer? Celebrar mis desposorios con esta traza contigo, Fénix, a vista de todos, si es que tú quieres. . Mi amor quiere lo que tu; mas como se ha de lograr? . Con llevarte conmigo, se ajusta el modo. Y mi honor? En qué se arriesga? Pues el engaño? A nosotros que nos toca del engaño, si es para Rosaura solo. Casarnos de esa manera, es crédito? . Del ahogo; si lo mejor no se puede, se ha de escoger lo forzoso. Si el perderla has de llorar, coge a la ocasión del mono. Casa te esta vez siquiera, por cuenta de esotro novio. Oh venza mis confusiones el amor! Pues no hay estorbo, que dudas? . No sé, mas ya Febo, que tuya me nombro, a seguirte estoy resuelta, no quiero nuevos asombros, que ya sé lo que es perderte. Eso si mi dueño hermoso, ya son dichas mis pesares! Ya son tisas mis sollozos! Silencio Lesbia, y Caiman. Por dos, o tres vergonzosos callaré. Yo por diez muertos. A mi cuarto me recojo: A Dios mi perdido dueño. A Dios mi hallado alborozo, Que ayude nuestros intentos. Que dé a nuestras dichas logro. Dando principio a los bienes. Dando fin a los enojos.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA Gran dicha ha sido librarnos, y ya de la playa lejos, si no en todo asegurarnos, alentar, señor, podemos. El cielo la libertad me ha dado; pues solo el cielo pudo hacer, que sepultados de la noche en el silencio, las guardas no me sintiesen; y yo cortando resuelto el cabo al esquife, pude tomar la tierra que vemos, Qué tierra puede ser esta? Dudosamente la inquiero: reconoce bien su espacio. Toda es quintas, y recreos, florestas, selvas, y prados; pero en ella a nadie veo, de quien poder informarnos. Mayores peligros temo: infeliz soy en la dicha, nada me asegura el pecho. Pues que riesgo estorbar puede la dicha, señor, de vernos libres? . no ves que esto ha sido solo aligerar los hierros; y que en la verdad estamos, cuando más libres, más presos porque dime, no es preciso, pues el pirata soberbio tan seguramente fía, su nave de aqueste puerto, que esta es la que ignoramos sea suya, o por lo menos tenga aquí de sus insultos bien asentado el comercio, y será fácil hallarnos, Julio, en echándonos menos. Así es verdad; pero algo se ha de fiar al suceso, y al poder de la fortuna, que por ostentar su imperio puede ser que nos ayude. Este, Julio, no es recelo, sino prevención, que en todo me acompaña un noble aliento, que triunfar de mí el pirata no fue por falta de esfuerzo, sino por venir mi nave armada más de deseos, que de Navales defensas; que yo por venir más presto haber los Soles de Fénix, hice fineza del riesgo. No me parece pirata el que nos rindio, supuesto que a ti solo te quitó los papeles, y instrumentos. Ya nuestro navio libre, con los pocos marineros que traía, le dejó, y les puso por precepto, que a Tebas diesen la vuelta, y obligado de mis ruegos, a mí me dejó contigo, y no es pirata, que a serlo de todo hiciera la presa. No se Julio, nada entiendo. Y siendo el Príncipe tú de Tebas, para que efecto de Tolomeo tu hermano traes el nombre supuesto? Quise, sin ser conocido, examinar si era cierto lo que la fama decía de Fénix; mas tarde espero, y casi imposible miro el ver sus ojos serenos; pues ignoro el sitio, donde mi estrella infeliz me ha puest Allí una quinta se mira, de cuyo edificio Regio se infiere gran Majestad. Pensil parece, que al tiempe desafían sus verdores. Por las ventanas podemos ver algo que nos importe. Oye porque sueña dentro música, y casi distintos llegan aquí sus acentos. Albricias prado, que hoy ha unido con lazo estrecho las glorias de Chipre, y Tebas el heroico Tolomeo. Tu nombre en su voz oí. Aqueste encanto escucheme de más cerca: esta ventana de paso a nuestro deseo. Albricias prado, que ya ha vuido con lazo estrecho las glorias de Chipre, y Tebas el heroico Tolomeo. Discurrid por esos cuadre y sea cérbago viento presumida vanidad el nombre de Tolomeo. Contigo parece que hablan. Julio, que soñamos pienso. Quién es vuestro, gran señora, bien os merece ese afecto: Ay Fénix divina! cuando podré yo llamarte dueño? Ha Fébo! cuando el amor dará fin a tantos miedos. Julio, que hermosa mujer! lu copia es divina del cielo, y al retrato que el pirata me quito de Fénix bello, es Julio tan parecido; qupero es sombra del deseo. . Caiman, vete a mi bajel, y haz que cuiden de los presos: ya me entiendes, que me importa la vida; y el alma a un tiempo. Luego haré lo que me ordenas. Todo me parece sueño. No os alegran los jardines? Retrato hermoso del cielo son sin dada, equivocando el las flores, y los luceros. yo hallo en ellos grande gusto, porque entre sus cuadros bellos es Febo más apacible. y yo con él me divierto; porque hay cosa como verle la Majestad encubriendo, enbozarse entre una nube, y ser Febo, sin ser Febo; (po, y todo por ser amante. de una flor, que a un mismo tien cuanto él le presenta en luces ella le vuelve en afectos; y lo que me alegramás es su Ocaso, y así anhelo, porque acabe de ponerte en otros climas diversos, y deje aqueste horizonte, que si como yo deseo Febo hubiera de ausentarse, ya estuviera ausente Febo. Quiera amor que así suceda. A este hombre verle no puedo el rostro, y de su ventura casi envidioso me veo. Volved a cantar, y vamos por el jardín discurriendo. Mas no es aquel mi enemigo; la muerte pretendo dalle, enojado, y ofendido, cruel, airado, y sangriento. Tente, señor, donde vas? A entrarme Julio allá dentro, y a la vista de sus dichas dalle la muerte sangriento. Ten lástima de tu vida; así te empeñas al riesgo, sin saber donde te arrojas, rendido, solo, y sujeto, quiza no es él. Yo estoy loco, y nada que miro creo, porque solo en mis desdichas hallo forma, y alma encuentro. Oye, que allí viene un hombre, del informarnos podemos. Esta senda a la marina va sin duda. Ha Caballero? Habla uste conmigo? . Sí. No me tocó con cien dedos a la alcumia; pero andando puede uste hablar. Forasteros somos, a quien fiero el mar, a la piedad de ese puerto nos arrojó, y ignoramos este sitio en que nos vemos. Andar, y hablar, porque voy muy deprisa. . Deteneos. Qué tierra es aquesta? Chipre. Ahora es mayor mi recelo: y decidme. . No es posible. Informadme solo aquesto: quién eran dos bellas damas, que siendo del Sol desprecio, iban por esos jardines? Rosaura, y Fénix, dos bellos asombros de la hermosura. Ya vilo mucho que pierdo; y un hombre que iba a sulado; quién era? El demonio mesmo. Oidme. Esa es linda flema, para la prisa que llevo. . Julio, di que puedo hacer en tan contrarios opuestos, y en un laberinto donde el hilo, y la senda pierdo. Y para que discurramos más claro en tantos sucesos; vamos juntando principios para hacer el argumento. A mí en el mar me vencio un hombre, y me dejó preso en su bajel, y hoy le he visto al lado hermoso del cielo de Fénix, cuando que era pirata estaba creyendo; y esto en Chipre, donde yo a casarme agora vengo con el nombre de mi hermano, siendo yo en mi amor tercero. Pues este hombre no ignora que soy Tolomeo, puesto que en la nave me quitó los papeles, y instrumentos, o que apoyaban mi persona: de este agravio que me hacen y esta ofensa que padezco; y que para algunos fines estorban el casamiento. Por otra parte discurro, que oí mi nombre en los eco de la música, y mis bodas aplaudian sus acentos. Aquesto que puede ser; porque por más que lo quiere examinar no lo alcanzo, y excede mi entendimiento. No sé señor que te diga, que yo libertad confieso; o pienso que estamos soñando, y aguardo a que despertemos! !uh En dudas tan encontradas, dame Julio algún consuelo. No me atrevo a aconsejarte, lu porque a todas luces veo, que está tu vida en peligro: que oí tu nombre en los versoro también pudo ser cuidado para desmentir a un tiempo su engaño, y dejarsellado con tu muerte este suceso. Y el mejor remedio aquí es, no hacer ningún remedio! disimula agora, y calla, y informate con gran tiento de esta novedad, y fía alguna cosa del tiempo. Bien dices, informareme con cuidado, y con secreto de todas aquestas dudas; pero si la vista pierdo de Fénix, para que es la vida que ya desprecio. Para gozar de su vista de aquestos medios via a Es mi amor muy impaciente, y si conmigo me llevo mi riesgo, a cualquiera parte, yo quiero elegir el riesgo, que a ver a Fénix me lleve agradable, y lisonjero: y así pues aquí la vi a en este pensil hibleo, he de entrarme en él, buscando del alma el más dulce objeto. Mira, señor, lo que dices. Adónde informarme puedo mejor que en la misma parte adonde encontre el empeño. Así olvidas los discursos? Con amor no hay hombre cuerdo; aguárdame Julio tú aquí fuera. Mucho temo tu peligro. Cómo yo vea a Fénix, nada temo. Mucho siento no seguirte. Conmigo nada recelo. Y si encuentras tu enemigo? Campaña el jardín haremos. No sé, señor, si lo aciertas. Cuando entre dudas, y miedos acerto ningún amante con el camino más cierto. Dejanos Lesbia a las dos en aquesta estancia amena del jardín, porque tenemos que hablar. Haré lo que ordenas Y si ves a Febo, dile que entre a verme, que mis penas con su vista se deshacen, y son mayores sin ella. Ten ánimo, porque hoy vuestras bodas se celebran a pesar de la fortuna; y dando al aire las velas, emos de dejarburlados a todos estos baveras. . Ya que emos quedado solas, y nada no te reserva mi amor, pues un alvedrío nuestras dos almas gobierna. Quiero decirte un cuidado, una doméstica guerra, un dolor, o si encontrase tales palabras mi lengua, que sin decir que es amor, tú mi pasión entendieras. Sin duda ama a Polidoro, . y quién te merece atenta? Eso yo te lo diré con palabras muy resueltas; porque habiéndo te ya dicho que tengo amor, no me queda más disculpa, que tenerle a un hombre que lo merezca. Yo amo hermana la Tolomeo, A Tolomeo, que pena! este que hoy en Chipre está, Pues hay otro que lo sea? El que con poder se casa conmigo, y vino de Tebas? Sí. . Ya estoy en ello, di adelante: yo estoy muerta! Júntase a mi inclinación, el que han dicho las Estrellas en mi vida consultadas, que ha de ser mi dicha cierta, con un Príncipe, que en nombre de otro a aqueste Reino vengas más para que, Fénix mía, doy nombre de conveniencia a lo que es amor negando todo el imperio a su fuerza. Yo amo hermana a Tolomeo, tú has de ser la medianera, dile, como que es cuidado nacido de tu fineza, que desearás que se case conmigo, para que tenga la amiltad de nuestros Reinos con esto mayor firmeza; que aunque es fuerza que le admita por su conveniencia misma, quiero yo que en su semblante conozcas que lo desea, por mí, que esta es presunción de la beldad, que soberbia no quisiera dalle parte del triunfo a la conveniencia? haz Fénix lo que te digo, más de suerte que no entienda, que nace de mí el cuidado; ya entiendes, tu eres discreta; pero el viene, aquí estaré de aquestas tamas cubierta, para ver lo que le dice; y por si en el veo señas de amor, porque el mío Fánix, toda la dicha te deba. A quien habrá sucedido ser contra su amor tercera; agora no falta más, sino que él, sin que yo pueda avisarle, entre muy fino, diciéndome mil ternezas. Ya, Rosaura, se apartó; sola está mi Fénix bella; bellísima Fenix mía, dueño hermoso de mi amor. Aquesto es mucho peor. Luz en quién se enciende el día Como lo diré, que allí Rosaura. Ya es centro estrecho, Fenix adorada el pecho del amor que vive en mí. Qué es lo que decís? Que eres mi luz, mi duen bien Oigan, oigan, que también la enamora por poderes. Sacrificio es de mi fe, lo que peno, y lo que adoro. El como avisarle ignoro; pero así le avisaré; vos no debéis de saber, quien escuchándoos está aquí; y preciso será el que yo os lo de a entender. No soy yo la que se ofende de oiros tan atrevido; porque yo en dos me divido; y otra hay aquí, bien se entiende y háceme muy soberana. ser vuestro hermano mi dueño y así otra vez os enseño, que os escucha aquí una hermana y este estilo no lo entiendo, y al ser quien soy contradice. Que me oye su hermana dice mas yo emendarlo pretendo: aunque os mostreis enojada; digo Fénix peregrina, que vuestra beldad divina, vive en el alma adorada. Bueno es esto. Ved que habláis conmigo. Muy bien lo sé; pues sois dueño de mi fe, pues el pecho me abrasáis, pues sois norte a quien aspiro, pues sois dicha a quien anhelo, pues sois causa a mi desvelo, por quien amante suspiro, y no os admire, que así trate a ese Sol soberano, (no que hasta aquí os habló mi herma y yo os hablo desde aquí, un esclavo ofrezco en mí; rendido, humilde, y sujeto: y así mudado el conceto, os habla aquí mi temor por mi hermano, con amor, cuando por mí con respeto. Eso sí, albricias temor; pero también ser pudiera, que equívoca le dijera, que le escuchaba mi amor. No es posible, es necio error creer sombras tan distantes, y lejos tan ignorantes, porque venido de ayer, ya se habían de entender las almas por los semblantes. Bien emendando se va. Yo a todo reconocida de una dicha no entendida de vos, que en mi mano está, parte mi placer os da; y es, que mi hermana ha dejado a mi arbitrio, y mi cuidado, que la busque digno empleo, y yo en ella Tolomeo, lamayor dicha os he dado. Por bien tan encarecido a tus pies me tienes puesto. Tinge que te alegras de esto. Bien está, ya lo he entendido, el gusto me ha en mudecido; y esto Fenixno os espante, que a en loquecerme es bastante un tan venturoso empeño; pues me hacéis, señora, dueño de quien yo era fino amante; loco estoy, loco os escucho, deme amor el parabién de tanta gloria, va bien? Bien; pero te alegras mucho. Con mi propia dicha lucho; ella es quien me hace dudar, sentir, sufrir, y penar, que es tan grande, que temer puedo, que si llega a ser la vida me ha de cosar; decilde a Rosaura vos, que esta pasión que en mi crece a Tolomeo la ofrece, y que uno serán los dos: corónese el ciego Dios con tan dichoso trofeo; y así otra vez mi deseo, dice con primor segundo, que aunque pese a todo el mundo, será suyo Tolomeo. Que se dé prisa a enviaros, que apenas saldréis aquí, cuando Tolomeo por mí, se verá en sus ojos claros, llegue mi hermano a miratos, lleveos yo presto; y veréis. Muy presto la llevaréis. Vos me escuchabais señora? Acaso pasaba agora, y oí cuanto estimaréis el llevar luego a mi hermana; y así pues nada se os niega, hoy se puede hacer la entrega, y llevaros la mañana. Esa mano soberana beso por tanto favor. No me despeñes amor. La ventura lo ha dispuesto de mi hermano; pues con esto dichoso se llamará. Partios presto, que me está muy bien que os partáis muy presto. Fuese? . Sí: ya dueño hermoso albricias a mí me pido, de que el peligro mayor, con tanta dicha vencemos. Aún no se asegura el pecho, que sabes tú si ha fingido aquella seguridad; y quiere con artificio examinar cautelosa nuestro dudoso cariño. Eso hemiéndelo el cuidado, ya que el descuido lo hizo. Pues vete porque no saque de verte aquí nuevo indicio, que en más cuidado la ponga; que yo quedaré a suspiros ablandando de los cielos los casi sordos oídos. Aquí a verte volveré, en habiendo desmentido de Rosaura las sospechas; y con afectos rendidos, proseguido el que la quiero. Eso Febo no lo admito, porque a costa de unos celos, compro muy caro el alivio. A ti te llevo en el alma. Tu mandas en mi albedrío. Pues a Dios, que luego vuelvo, y quiera el cielo benigno, serenar tanta tormenta, y vencer tanto peligro. . Amor lo quiera, y mis ansias queden a solas conmigo, a envidiar de aquestas flores. los requiebros repetidos; que sin susto aquel clabel festeja a esta rosa fino: y con que seguridad dice su amor encendido, que seguro aquel cristal riega este sitio florido, y a la cándida azucena el pie la calza de vidrios: todos aman, y el discurso entre todos divertido, suspende de mis pesares el movimiento prolijo. Entré al jardín, y ya el riesg piso resuelto, y altivo: o si a Fénix encontraran aquí los afectos míos! Registrar quiero el jardín; pero no es esta que miró! esta es la primera dicha, que mi amor ha conseguido. Más la música interrompe este mi amante delirio, cantar quieren, todo es gusto solo en mi temores miro. Bien podéis ojos buscar otro modo de vivir, que ya no os puedo sufrir, si tanto habéis de llorar. Parece que aquesta voz habla con el llanto mío. Parece que habla en mis pens este encanto del oído. Bien podéis ojos buscar otro modo de vivir, que ya no os puedo sufrir, si tanto habéis de llorar. Bien este suave acento, cuando le escucho, y le ignor ha explicado mi tormento, pues en las penas que siento siempre sufro, y siempre llon Ya amor no me ha de bastar el llanto en tanto pesar: y así en dichas tan ajenas, para llorar tantas penas, bien podéis ojos llorar. Si veo a Fénix, el rigor me amenaza de un engaño; y si no, muero de amor, de manera, que es mayor que aquel peligro este daño? así ojos no la dejéis, pues la vida os va a decir; y aunque en tal peligro os ve miralda, pues no tenéis otro modo de vivir. Hasta cuando ha de durar tanto penoso rigor, tanto temer, y dudar; y cuando se ha de ablandar a mis quejas el amor? Mas vivid penas, que obliga quien ama con el santir; porque en mi amante fatiga, no quiero que haya quien diga, que ya no os puedo sufrir. Nada es más que la ventura, de mirar su rostro hermoso, que en una amante locura, es necio quien se asegura, cuando el peligro es dichoso: y al ti no hay que resistir, sojos, ni hay que recelar, que el peligro esta en huir, si tanto habéis de sentir, si tanto habéis de llorar. O sí mi esposo volviese. Ea, yo me determino a hablarla a pesar del riesgo. Parece que siento ruido entre aquellas verdes ramas; si acaso es el dueño mío: Tolomeo como así me acecháis tan escondido. Porque os ocultáis? Señora; ella quien soy ha sabido, porque no sabia yo, que vuestros ojos divinos gustaban. Cielos piadosos, que hombre es aqueste que miro! De verme, que mis sucesos retirado me han tenido; pero yo soy Tolomeo, verdad, señora, os han dicho, Él se libró de la navé: qué es esto cielos impíos! como entre penas tan graves, la vida infeliz ánimo? Ya vos sabréis mis sucesos, y así excusaré el decirlo: solo lo que os digo, es, que os vi, y el pecho rendido os busqué para adoraros, digo, como a dueño mío; pues lo seréis de mi hermano, a quien yo obediente sirvo. Entré aquí, por si podía. veros, y entre los floridos cuadros, os miré copiadas, por quien el clavel más fino vi vuestros labios hermosos, y vuestro cuello divino vi en las blancas azuzenas, y dijemelo a mí mismo, ya será fuerza salir con dicha de aqueste sitio; pues ya que a Fénix no vea, su hermoso retrato he visto. que he de hacer, que si le extraño y que le ignora le digo, es apresurar el dano a Febo, pues es preciso, que este se ha de declarar desde luego, y si le admito, es ser yo en mi propia culpa anticipado castigo. Qué decís? Yo quiero hablarle con equívoco sentido: lo que yo os digo, es que aquí no os conozco, que este sitio no es decente para hablarme, ni estar á solas conmigo. Cómo me llamasteis vos. Por déjaros convencido, e yo os llamase: l qu ados y así otra vez os repito, que ni sé por quien me habláis, ni se lo que me habéis dicho. Ya os entiendo, y con razón os habéis aquí ofendido, porque yo con la pasión que acá en el pecho reprimo, digo, con la que mi hermano. amante en él me ha influido, quise veros, pero ya conozco que erré el camino; y así emendarle os prometo; pues hoy siguiendo el estilo que pide tanta grandeza; veré a Rosaura, y rendido a sus pies, le pediré la dicha que solicito; y vos Fénix, perdonadme, cuando tan airada os miro, que no piden tanto enojo los amorosos delitos: y el cielo os guarde, que voy a emendar mi desatino. . Cielos! en que han de parar tantos sustos, y peligros: o acábese ya mi vida, y en tan ciego laberinto venga la muerte, pues ella será mi mayor alivio. Fenije ya que asegurada. está Rosaura, he venido. aser de tus bellos ojos. voluntario sacrificio. Porque lloras soy que el día de mayor gusto ha de ser, y que tu mano ha de hacer dulces cifras con la mía. Hoy que la dicha mayor. nos ofrece la fortuna; tú a una tristeza importuna estás rendida? Señor, señor. De que entras turbado? que te ha dado? . Tolomeo. Que tienes; que así te veo, dile Tolomeo me ha dado, Tolo meo. . Es debaneo. Ya yo sé lo que padeces. Tolomeo treinta veces, itén otro Tolomeo. Declarate, dolor grave! gran mal el alma adivina; estuviste en la marina? escapose de la nave Tolomeo En Chipre está, de la nave se ha escapado. Dime, tú has sido ahorcado alguna vez? . Calla ya. necio, como puede ser? Con linda flema te vienes. Tú toda la culpa tienes; tú me has echado a perder. Esposo, y a la desdicha. nos trajo al riesgo mayor, malogro se nuestro amor, acábose nuestra dicha; ahora estuvo aquí conmigo, y turbando mi sosiego, me dijo quien era. . Luego huno de encontrar contigo? No te ofenda este sujeto, es él el que ha de casarse; ni de mí ha de enamorarse. Los celos que saben de eso? Trata agora de librarte, y deja celos aquí. Fenij mía, nada en mí es primero que adorarte. Antes es el pasomío excusar tu airada muerte. Cómo yo muera por verte yse en mi de su albedrío, la rigurosa fortuna. Muera yo a tanto sentir. Pues yo no me he de rendir. Ya no hay esperanza alguna; esposo vete a la nave, y asegúrese tu vida, que yo a mi dolor rendida, moriré a pena tan grave. No he de postrarme al rigor, siempre firme me ha de hallar. Ya que puedes esperar? Algún milagro de amor. En vano tu amor espera; vere, y mi vida se acabe. Tan malo es Febo una nave; es mejor una galera? No han decreer su intención desnudo, y sin fundamentos. Qué sabes los instrumentos, que hoy apoyan su razón. Que aquesto a mi pena ciega suceda a mi pena infelice, cuando hoy Rosaura me dice que tendrá efecto la entrega. Todo es para acrecentar nuestras fortunas el cielo; ya no hay que esperar consuelo. Pues yo no he de desmayar. Ya que puede suceder, que bien nos esté a los dos. Vete Febo. Amor es Dios, y tiene mucho poder. Voy donde mi muerte espere en rigor tan inhumano. Toque yo esa blanca mano, y venga lo que viniere. Todo el mundo anda revuelto Lesbia. Que tienes Caiman? Escondelde en un desvan, porque anda el demonio suelto Caiman, y a qué haya de ser en una azorea sea. Por huir de una azotea, me quisiera yo esconder. Qué temes? no te alborotes, di, que te obliga a turbar? También a ti te han de dar más de cuatro mil azotes, por alcahueta relasa. Tú lo eres Caimancillo, y un villete, y un bolsillo son las armas de tu casa. Escondeme. Pues que ha abido que temer, hay tal dislate. qué han de ponerme el gaznate, como el de un ganso corrido. En un desvan excusado te esconderé ten paciencia. Escóndeme en tu conciencia, estare más desahogado. Aqueso merezco yo, porque me duelo de ti. Tolo meo, Lesbia aquí está, y del bajel se huyo. A mal tiempo se ha librado, porque hoy la entrega ha de ser; y en día de tal placer será el disgusto doblado. Y ya el festín se previene para celebrar la boda, y se alegra Chipre toda; su heroica nobleza viene a asistir Caiman a ella. Poco durará ese engaño; aún no gozamos el ano del pan de la boda. . Bella esta Fénix, este rato, entre el placer, y entre el susto, toda aquesta tarde es gusto, y tú has de pagar el pato. Yo Lesbia? . Si picaron; que yo entre aquestos ruidos he sacado tres vestidos. Y yo sacaré un jubón. Ve a buscar quien te defienda porque de ti me desvío. Oyeme Lesbia. Hijo mío, cada lobo por susenda. Conmigo usas tal rigor! por esta parte me iré. Cómo te he dicho la hablé, Este es el preguntador, cuanto va que me pregunta ahora los años que tengo; y por ver que me pregunta, adrede me he de estar quedo. Diome a entender que sentía el que la hablase primero que a Rosaura, y a su rostro se asomó en clabeles bellos. la vergüenza, y su hermosura la aumentó mi atrevimiento: y así pues que saben ya que estoy en Chipre, resuelto estoy a hablar a Rosaura, aunque tan desnudo vengo del crédito de las cartas, y los poderes del Reino; que ya no son menester para mi apoyo, supuesto que saben que estoy en Chipre, aunque el camino no entiendo Quién será esté. Alir está el hombre que hoy hablaste. Ta Caballero? Aquí empiezan las preguntas. Que aquí me digáis os ruego, si podré hablar a Rosaura. No veis el Palacio lleno. de gustos, y de alegrías, Pues eso es impedimento Claro está, idos con Dios, porque hoy no es día de aquest Pues porqué? Porque hoy se entrega el Infante Tolomeo de Fenistoz Qué es lo que dices? este es otro encanto nuevo. A quien entregan a Fénix? A Tolomeo. . Pues necio como es posible que haya en Chipre otro Tolomeo, si le tengo yo conmigo, y este es solo el verdadero. Pues, señor, otro hay acá. Cómo puede ser aqueso? Habrá salido en dos tomos; este huele a Tolomeo. Señor, aqueste es un loco, de otro informarnos podemo Andad, que sois un bergant Es verdad, yo lo confieso. Qué Tolomeo ha de haber, si yo a Tolomeo tengo. No os enojéis, porque estotro se habrá sacado del vuestro, y sin duda es algún tanto, y como es tanto, le temo. Tu dices bien, él es loco; de estos dos nos informemos, que parecen hombres nobles. Hoy tendrá el debido efect el casamiento que a Chipre llenara de aplausos nuevos, que así lo quiere Rosaura, y así mi amor lo ha dispuesto Solo obedecer nos toca, mas ya la en tienden mis celo e querrá apresurar así las bodas, y los conciertos, para celebrar quizá las suyas con Tolomeo. Mas puede ser que se engañen mis ojos, y mis deseos; porque siempre en las pinturas de amor engañan los lejos. Aa Caballeros; si acaso os merece un forastero atención, decidme agora, si hablar a Rosaura puedo, porque importa mucho hablarla. Por imposible lo tengo. Pues que accidente lo estorba? Porque llegáis a mal tiempo Porqué razón? Porque Fénix, hoy se entrega a Tolomeo. Esto ya no puede ser ilusión del pensamiento, ni burla hecha a mi amor, que era contra mi respeto. Alguno está con mi nombre, que es Tolomeo fingiendo, que será el fiero pirata que se valió de los mesmos instrumentos, y poderes; y agora Julio penetro, el haverme hablado Fénix en dos sentidos opuestos, porque confusa no supo determinar este empeño. Y qué es lo que hacer intentas? No pasar por el desprecio. de que a Fénix, y a Rosaura, engañe alevosoa un tiempo. Diré a Rosaura quien soy; y sus bodas impidiendo, tendrá castigo después tan osado atrevimiento. No hayas miedo que te crean. Con mi verdad me defiendo. A grande empeño te arrojas; porque el otro está hecho dueño del crédito, y la aprensión, y nada basta a vencerlo. No importa, resuelto estoy Vivir señor es primero. Yo he de arrojarme al peligro amante, osado, y resuelto: y cuando pierda la vida, será piadoso remedio; porque en las dudas que paso, y en las penas que padezco, la muerte es alivio, la vida es tormento, y muera quien vive de agravios, y celos. A la unió generosa de Fénix con el de Tebas gallardo, y géntil, las Estrellas prometen afables, eternos aplausos, influjo feliz. Ya gallardo Tolomeo, lo da el cielo afable siempre a vuestro hermano por vos la fortuna que pretende; hoy de Fénix será dueño, y con respeto decente, en depósito tendrá vuestra mano tantos bienes. Y yo, como a quien le tocan ceremonias tan corteses, del consentimiento usando, que en mí el Reino compromete: y Rosaura, cuyo gusto es ley en quien la obedece, doy a entregas tan dichosas todo el valor que se debe: ya es Fénix de vuestro ermano, y agora aplazos muy breves, podréis llevarle una dicha, que tan feliz ha de hacerle. Y yo, como a quien obliga el gusto de tan alegí e empleo rendido os doy mil gustosos parablenes. ̱. Yo a todos agradecido, pues el Reino lo consiente, y Rosaura lo permite, llevare a Tebas en Fénix, un Sol, que con luces nuevas amanezca eternamente. Dejadme hablar a Rosaura: en vano es el detenerme, que importa mucho el hablarla. Mirad que rumor es ese. Señora, un hombre que dice, que agora de Tebas viene, y que importa mucho hablarte. Decilde, que al punto entre, para que testigo sea de conciertos tan alegres. Descubriose la maraña. Hay fortunas más crueles! Bien se que voy a vn empeño, en que es preciso perderme: deme tu Alteza a besar su mano, y la hermosa Fénix, pues es mi dueño, también rendido a sus pies me tiene, Vos seáis muy bien venido, porque es bien que os privilegie el ser de Tebas, a quien Chipre tanto aplauso debe. Llegad a besar la mano, pues él conoceros puede a Tolomeo. . Quién es Tolomeo? Quien adquiere para el Príncipe su hermano, dichas que él solo merece. Aquí no está Tolomeo. El hombre sin duda viene borracho. Pues cómo así vuestra vista se desmiente? Porque padecéis engaño, si acaso pensáis que es ese. Hay locura semejante! Este hombre sin duda debe de ser loco. . Tolomeo aquí está, pero no es ese. Pues quién es? Quién solicita, que un engaño tan aleve no se llegue a conseguir, para que el mundo escarmiente quien viniendo por el mar, ese pirata prenderle pudo, y quitándole cuantos instrumentos, y papeles traía, quiere robar los bellos rayos de Fénix. Y en sin yo soy Tolomeo, yo, y el testigo más fuerte es mi verdad, que desnuda se opone al riesgo valiente. El es sujeto de zumba. Loco es sin duda, que le eche mandad, porque si es furioso algún estrago no intente. Hola, aquese loco echad de Palacio. Así se vence una verdad de un engaño. Vaya, porque aún no meres la plaza de sabandija, si es que acaso la pretende. Y qué loco tan sin gracia. Nunca un infeliz la tiene. Llevalde, Hay tan gran desdicha! pero, gran señora, hacedme un favor. . Rará locura! Y es, que a una prisión me lleve hasta que esto se averigue, y el castigo que merece tanga aquel que os engañare. Y como os dije, el prenderme. será favor, porque son mis desdichas tan crueles, quel que la prisión, y la cárcel, que a todos darseles suele. por castigo, yo os la pido. para mejorar de suerte. Esta no es razón de loco, en prenderle que su pierde; y pasará por castigo, iente lo que es prevención prudente ̱. Advertid que esto es verdad. Ya es locura que merece osa castigo; y así llevalde, pues a Tolomeo ofende, a donde pague si es loco, extremos tan descorteses. No te estorbe nuestro gusto, que nada impedirlo puede. Algún engaño sospecho, e. que aquí no se comprende. qué al traidor que así me agravias che no pueda darle la muerte. sol. Proseguid tanta alegría, y nuestro gusto no cese. dl Venid todos. Ya os seguimos. R. Y la música concierte con las flores; y las aves tres mil gustosos parabienes. Que sea yo tan desdichado. m. Vaya, y en prisión ponelde. Hafortuna! como sabes. c. mezclar males con los bienes. sen Hafortuna! como sabes trocar penas en placeres. e . Ha desdichas! ya no os temo; que si en tantos accidentes, levé engañando vence amor; mi amor engañando vente.
JORNADA TERCERA
tercera jornada s . No me alentéis, que es error, cuando el peligro sospecho. No desconfie tu pecho. No desmaye tu valor. Temo el riesgo de tu vida, señor, si eres conocido, pues tu nación siempre ha sido de la nuestra aborre cida. Presto verás en el puerto bajeles de Albanía armados. En los que son desdichados cualquier consuelo es incierto, cualquier esperanza es vana. Pierde señora el cuidado, pues aguardo aquel criado, que fue a saber si mañana. las naves podrán llegar con el orden que llevó; dos días ha que partió, y ya no puede tardar. Mi desdicha le detiene. Pues qué sirve de atalayar aquel valcón a la playa; yo voy a mirar si viene. Así alivias mi temor. Todos saldrémos de aprieto; pues tarda; y sabe el secreto Caiman, y es grande hablador. Tú a los miedos te has postrado? Qué haré si precitos son. Olientar un corazón de Real sangre engendrado; pues a quien tiene este ser, no le queda seña alguna. de grande, si la fortuna su esfuerzo pudo vencer. qué es fuerzo a lara;: pues mi hermana se valiera del poder, y si supiera tu amor, sus celos vengara. Qué temes, si a saber llega quien soy? Perderte es forzoso. Al mar se arroja piadoso el que ve que otro se anega, y a dalle favor se atreve con animoso denuedo, cuando en el baso del miedo todas las ondas se bebe; y envuelto en la espuma tiza, adonde peligro corre, también muere el que socorre asido del que agoniza; y a ti te falta el valor en fineza tan precisa. No me culpes tan aprisa, que aún no se anega tu amor; pues con resueltas piedades, si le viera peligrar, supiera arrojarme al mar de tantas dificultades. Permite a mi labio ya, por este bien que conquisto, tu mano. Pues esto he visto, que indicio en su abono habrá? La Princesa. . Pues aquí de la industria: En fin señora, que serás mi valedora con tu bella hermana? . Sí. Que también has ofrecido proponerme por su esposo? Digo, que te haré dichoso. Pues besar tu mano, ha sido a tal merced, paga escasa: Mas día la causa que adoro, que es mi Norte su decoro, que su grave luz me abrasa, que peno entre mil temores, F que tengo alivio en sus ojos, que apetezco sus enojos, más que de otra los favores, que amí por ella me olvido, Mucho lo has encarecido. Y aún no quedo satisfecho. Aunque lo finge me agravio. . P Perdona Fénix el labio, . que a ti te lo dice el pecho. ya de los dos me aseguro. Cuanto una sospecha miente! Que se apreste brevemente vuestra embarcación procuro R Soy feliz. Llegó mi suerte. Manana saldrás de aquí Fénix. . No aura para mí gusto, como obedecerte. Y yo al tuyo estoy dispuesto Pues a ver la Armada vamos Si deseo que partamos, es para volver más presto. Así logro mi cuidado: Venid Senescal. Detente, y sabrás un accidente, que puede alterar tu Estado. En diversas partes puesto de la Ciudad, un cartel hemos hallado, y en él un público manifiesto, en que el Príncipe de Tebas se queja de ti. Otro aprieto. Pues Tolomeo, a que efecto (ay confusiones más nuevas! tu hermano me culpa, así. Qué dudas? Como lo ignoras. Estas son armas traidoras, que ha forjado contra mí aquel que intento mi dañoy pero con tu permisión voy a dar satisfacción a todos de aqueste engaño. Yo a quejarme de mi estrella pues causó tal confusión. Y el autor de esta traición halle su castigo en ella. Y ese nuevo Ulises Griego, pague sus cautelas ya. O mi agravio tomara la venganza a sangre, y fuego. Yo sabre si ha sido dueño de tan atrevido error. Denme los cielos favor! . Saqueme amor de este empeño Haz que venga a tu presencia el que esta preso señora, podrá ser que importe ahora, pues ha pedido licencia para hablarte. Ve por él, que no sepa, duda extraña! entre los dos, cual me engaña, o cuál me obliga fiel. Que no encuentre la verdad, cuando hallarla me desvela. Qué sujeta a la cautela esté la seguridad. Así el cielo soberano, de cristal formado hubiera los pechos, porque pudiera verse el pensamiento humano: mas oigamos al que infieres por culpado. Él viene aquí. Ya empieza a volver por mí el Cielo. Di lo qué quieres? Que escuches un desengaño de mi verdad fundamento mañoso, vencerla intento, por estar ciega en su engaño: y así en descubrirme estoy remiso, que pues la veo .̱ dudar que soy Tolomeo, como ha de creer lo que soy. Llegó a saber mi hermano, el Príncipe de Tebas soberano. Aún tu labio porfía en apoyar tu bárbara osadía. Verdades te refiere. De aqueste duda, porque al otro quiere. Luego es engaño lo que yo he creído? Déjale proseguir. Pierdo el sentido. Llego a saber que peleó conmigo, y me vencio este incognito enemigo, que mi nombre tomó, que te ha engañado; como es traidor, quien supo ser osado? que a mí me prendes con sospecha vana, y a él le quieres entregar tu hermana, y al punto que de avisos enidentes, supo el Príncipe tales accidentes, le despertó mi agravio sus desvelos, le mordió el alma él áspid de los celos, teme sus iras, pues en un celoso es el poder dos veces peligroso. Aquese manifiesto ha publicado, en que te culpa, por haberfaltado a tu Real palabra, a su respeto, y de tu padre al último decreto, sus enojos te intima, y ya para el empeño que le anima acaudilla su gente amor armado, que también es feroz, cuando agraviad Sus escuadras ordena, escribe en cifras su celosa pena en las banderas que trémola al viento, como epirafíos de su muerto intento, sueña el marcial alarde, en sangrientos incendios Tebas arde, la guerra a su semblante correel velo, la paz se turba, y se retira al cielo, (para que vean tus playas el mar cubierto de velas, y Chipre con su castigo, segunda. Troya parezca. Esto el Príncipe pública, y te importa que lo creas, como si agora contigo el proprio hablando estuviera, y en este papel los firma, que a ti sola se reserva por original de esotros, en que declara sus quejas: aconséjate con él, que yo vuelvo; pues lo ordenas a la prisión de esa torre, hasta que tu engaño entienda, quien te desvela en tu agravio, quien pretende tu defensa, quién es el que roba a Fénix a quien culpas; y a quien premía y hasta que conozcas, quien es el Príncipe de Tebas. Cielos! con esto he quedado mas confusa, y más suspensa: no es del Príncipe esta firma! Y la propria que nos mueste sus poderes. . Es verdad. Y serfalsa no pudiera? También puede ser, que aquel de quien estas satisfecha, le hubiese quitado a este los poderes con violencia, como lo pública él mismo. Diréis, que el que a Fénix llevo no es Tolomeo? Es posible. Ay de mí, si no lo fuera. . ̱. Pues en un criado suyo he de hacer una experiencia para esta duda. Y cuares? ̱. Supe que le enviaba fuera de la ciudad, y encargué a unos soldados que vieran el camino que tomaba, para que al volver le prendan; fingiendo ser bandoleros, y diciendo que le llevan al monte, le habían traído eesta noche por la puerta porque conocer no pueda que esta dentro de Palacio: y en apurando sospechas, hare que del mismo modo, donde le hallaron le vuelvan, que así el criado examino, sin que su dueño se ofenda; pues hasta saber quien es, mij guardarle el decoro es fuerza. Emías Ya espero ese desengaño. En la parte más secreta bien de Palacio han de aguardarnos. Pues logremos lo que intentas. dad . Averiguemos la duda lnsa: que aqueste papel me deja. mal.Y tú preven el castigo, puespor si encontramos la ofensa. ad. Que mujer no es vengativa. Muenos peligros te cercan. quel Asl sabré quien me agravia. Así mis celos se vengan. Vuestra lealtad me asegure. Récelo alguna cautela. lo . Yo con este nuevo indicio llevemo una guerra sangrienta e tus Estados. . Y yo eo en el alma otra guerra. 1. Que se ha logrado imagino lo que el Senescal intenta. Pobre Caiman, mala quenta has dado de tu camino. 2. Que está en Palacio encerrado, no sabe. No me diría donde estoy, en cortesía, algún ladrón bien criado. 1. En mi cueva, y cuanto lleva le pienso aquí desnudar. del parque vendado el rostro; . Miren que me ha de matar si me desnudo en la cuena. 1. Si trae cartas veré así. A rondar mis faltriqueras comienzan con manos fieras. 2. Lo primero, encuentro aquí unos naipes. . Tomen esos, que otros bienes no hallarán. 1. Una taba? . Ya me van desenterrando los huesos. 2. Un libro. De las raciones que me debe el despensero. 1. El peine. . Acudo al terrero, y traigo esas prevenciones. 2 La viznaga. . Es beneficio. 1. Una bolsa. . Sin virtud. 2. Un tocador. . Es salud. 1. Una tabaquera. . Es vicio. 2. Un jamón para el viaje. Siempre de casa le saco. 1. Y en un lienzo de tabaco una pella. . He sido paje: quieren más? 1. Qué diga espero lo que hasta agora ha callado, pues debe de ser criado de algún rico pasajero. Hombre, no sospechas bien. 2. Pues quién es, y adónde va atado a un roble dirá. Y desatado también: en otra parte callara; pero aquí diré quien soy, a quien sirvo, y donde voy. Oigamos lo que declara. Pues decirlo no es error a ustedes, Caiman me llamo, y sirviendo estoy a un amo grandísimo enredador. Fingido su nombre es, siendo con modo sagaz, Tolomeo por el haz, y Febo por el emves. A nueva pena me obligo? De Tebas se finge, siendo de Albanía. Que estoy oyendo! Febo aquí, nuestro enemigo? Tienen a otro en prisión, que arrojando chispas vino, y este es Tolomeo el fino, que mi amo es el chansión. A un blanco apuntando está, y a otro acertarle miro, pues hace a Rosaura el tiro, y sagaz en Fenix da. Y dice, que bien se emplea, porque vista de por sí, es la Princesa así así, mas junto a su hermana es fea. Hubo agravio más villano! Él se teme, y con razón, y ha de dar un madrugón, que será un hecho Romano. Robarla intenta, y es harto, pues engaña en esta empresa, como a un Indio, a la Princes y a un Senescal gran lagarto. Viene a dalles un mal rato una armada que aguardaba, y esto es correllos la paba, y tirallos con el plato. Pero ya que lo he con tado, dejadme ir a la ciudad. En el parque le dejad del modo que os he lordenado No me detengan, pues voy a decir que está aprestada para esta noche la armada. En grande peligro estoy! 2. Su suerte librarle quiso. otra dicha me promete; y es, que no sabrá el vejete del Senecal este aviso. 1. Pues para nosotros son sus nuevas de poco efeto; vuélvase con su secreto. Mas quisiera mi jamón. a camine. . Si voy por cueste o montes no he de saber. 1. No? . Pues me quitan el vi y el comer, llévenme a cuest A qué aguarda ya el enojo, las iras del pecho salgan, y a la voz del desengaño arme el poder sus venganza Aquestas fueron las dichas, que los cielos me anunciaba mintieron sus insluencias, pues se truecan en desgracia Como vengarme podré, cuando me veo cercada de tanto riesgo? . No son para materias tan arduas ligeras resoluciones; pues el discurso embaraza un hermano, del que cine el laurel que a Tebas manda, preso de ti, y agraviado, una guerra que amenaza, una invasión que aguardamos ya de la enemiga armada, ina hermana que te ofende. Y un heredero de Albanía, que siendo nuestro enemigo, burlando la vigilancia de tus vasallos, a todos con fingido nombre engaña. Pues agora he menester que vuestra atención me valga. Yo digo, que a Tolomeo de su queja satisfagas, y le saques de la torre. Yo, que pues Febo te agravia le prendas. . Es conveniencia aunque parece arriesgada. ̱. Con los violentos remedios, violentas dolencias sañan. ̱. Dices bien, y así resuelvo, que al cuarto de Febo vaya; y pues es traidor. . Prosigue Mas que intento. En qué reparas? En tu empeño: otra es mi pena. Tener tu sangreno basta, y los pensamientos míos, aunque por altos se abrasan (para mayor imposible. . Pues luego, aunque pese al alma, . pondrás a Febo en prisión. Voy a obedecerte. . Aguarda que amor sea el ofendido, . y me impida la venganza, porque tenga menos tiempo para saberlo su armada, importa que no le prendas hasta la noche. . Y no salga hasta entonces Tolomeo de la torre; pues si alcanza Febo a saber que esta libre; será darle señas claras de tu intento. Es buen acuerdo: y así prevendras las guardas para hacer lo que te ordena tu padre. . Haré lo que mandas. Con esto os vengáis desprecios Vivid con esto esperanzas. Cuidado me da el ver solos a los dos; pensión extraña! tiene un corazón culpado, pues todo le sobresalta. Tu hermana viene. Ha enemiga. . Señora. Fénix, hermana, a donde está Tolomeo? A tomar de quien te agravia satisfacción, porque sepas cuanto de obligarte trata. Ya lo sé. . Mucho convieno que se reprima Rosaura. Agora fue a publicar, que defiende en la campaña ser falsas aquellas quejas, que en tu Corte derramadas, y de aleve pluma escritas, divulgo traídora fama; y que el Príncipe a quien el representa, es quien alcanza con justo empleo mi mano, y a volver por esta causa. En un caballo salió, que el freno de oro le esmalta el blanco fuego que escupe, y la negrapiel le mancha. La crin que le ondea el cuello, prendian verdes lazadas, para el bruto vanidades, para su dueño esperanzas. Y pues lisonja será de tu oído su alabanza, diré que cuando le vi lleno de aplausos, y galas, me pareció que en su esfera al mismo Feno miraba. Que para el Sol otro nombre sino el de Febo no hallara? Pues este te causa enojos. Hasta en la deidad sagrada de ese luciente planeta, de Febo el nombre me agravia. Porque tanto le aborreces? No sabes que así se llama el que a mi estado hace guerra. Quién? El Bríncipe de Albanía mi enemigo. . No sabía. yo que Febo se llamana. Qué ajena está la engañosa. de que yo la entiendo el alma. . Que se declare recelo: así de las dos se ataja la porfía Tolomeo vuelve. Pues aquí le aguarda, que yo mientras le recibes, tengo que hablar con mi hermana; porque temo a mi semblante, huyo de su vista ingrata. Vamos Fénix. Voy confusa, todo hasta el puerto es borrasca A dvierte. Que me previenes. Si tu pasión no recatas nos perdemos. Cómo puedo; mujer celosa; y burlada de los dos. Cumpliendo a un tiempo con dos acciones contrarias; haz lo que al segar las mieses el labrador, y repara que con un brazo las corta, y con otro las abraza. Mucho es mi enojo. En cubrille. Pues mezclare con las falsas apariencias del halago los silos de la venganza. Eso es vencerse. . Esto es engañar a quien engaña. e Pues os hallo aquí, y de vos la Princesa se aconseja; quiero darás una queja que tengo contra los dos. Mi duda a saberla aguarda, mal sus medios se aseguran. Ya los esfuerzos se apuran, mucho aquel aviso tarda; y como engañar deseo, por el fin que amor me ofrece según me ánimo, parece, A que yo propio a mí me creo. Cómo todo esta regido aquí por vuestra atención, os culpo en la dilación del fin a que yo he venido. No cumplir con la verdad, que un real concierto encierta será romper con la guerra los lazos de la amistad. Tenerme en Chipre pendiente Rosaura, es ocasionar a la sospecha vulgar, que discurra indignamente. No castigar la malicia en mi ofensa divulgada, hará que supla mi espada de efectos de su justicia: persuadlida, pues, es cierto, que siempre al que tan cercano sirve a un dueño soberano, se le atribuye su acierto: salga yo de empeño igua! por vos. . Ya en Palacio entre pero ha sido con mal pie; pues encuentro al Senescal. Estad de mi confiado. El se clava, aunque anda listo, mas ya mi amo me ha visto. Ya he salido de un cuidado; id luego a facilitar mi intento: así le aseguro. . Vos veréis si lo procuro: así se ha de asegurar: mas ya el cómplice llegó de su error. . En mí repara, si mis pasos sospechara. Bien la industria se logró. Ya con tu venida infiero que logro mis prevenciones. Por no hacer dos relaciones, que llegue Fénijéspero; pues ya sale. , Vengo ufana, por decirme Lesbia ahora que te vio venir. . Señora. Amigo Caiman. Cay mana, Qué aguardas a referillo, si vendrá el socorro, di. Así me viniera a mí alguno de tu bolsillo; pues por ti en esta ocasión me han robado. Es deuda mía pagarlo. Aunque los tenía cosidos en el juvón, mil escudos me han quitan Y ese caudal de que fue? De un Verano que alcanzen tener despensa en el prado: sin el dinero he salido de una cruel emboscada, y sin capa. Con la espada no la hubieras defendido? Aunque la ocasión lo pida, no es bien que a formar quererla salga una espada doncella por una capa raida. Pues de ti fiarme quiero, si has callado te pregunto? No toquemos ese punto, porque nunca fui parlero. Que a socorrer nuestro fin llegará la armada es cierto. Tocando al entrar del puerto la Capitana un clarín esta noche, cuyo acanto ha de servir de señal; porque con esto sepamos que dentro del muelle está, De hablar ami hermana vengo y con afable amistad, de que está más engañada que nunca indicios me da: mas no sé que duda el alma; pues como se acercaya nuestro empeño, los esfuerzos me comienzan afaltar. Qué dejas para el ahogo, porque cuando en ella estás, como si fuera tormenta, temes la tranquilidad. Porque las dos en las señas se suelen equivocar: y así en cualquier corazón, es temor mui natural el presumir que se arrisesga, cuando se asegura más, y otras veces el peligro, tan desconocido está, que al mismo que le recela parece seguridad, Pues si Rosaura no ordena que surques conmigo el mar, primero que llegue el Sol al término occiduntal, nosotros cuando se oiga el aviso que ha de dar el clarín, de aquí saldremos, como está dispuesto ya: y mientras quedan mis naves a divertir la ciudad; este esclavo que te adora, nuevo Júpiter será de la más hermosa Europa, que vio el salobre cristal. Amor guie nuestro acierto; porque si sucede mal, temo una violencia. Yo temo una coroza más. Yo también, porque se vuelven las verenjenas ausar. Por el postigo que tienen esos jardines al mar, saldremos. . Y por segura, Lesbia solamente irá conmigo. . En este viaje no haya dueñas, que es azar, bastan las tachas de Lesbia. Y las conchas de Caiman. Tendré el bajel prevenido. La. Princesa. Pues callar. . De una confusión dudosa salió mi desvelo ya, y sabe de quien se obliga, y de quien se ha de vengar: y así conviene que luego Tolomeo os prevengáis, para acompañar a Fénix. No será el labio capaz, de explicar cuanto me alegro por volver luego a mirar vuestra luz, aunque su imager en mi pensamiento va. Yo lo estimo: mal resisto su traídora falsedad; y tú para la partida, ya disponerte podrás. A mi esposo de esta suerte satisfaces puntual. Y aún a ti te satisfago, pues deseas, claro esta, que te lleve Tolomeo. Es justo, por ser quien trae los poderes. . Bien lo miras y así el que te ha de llevar, hermana, yo te prometo que Tolomeo será. Que más prueba de su engañ Qué mayor seguridad. p Que mal penetran mi pech Ya que licencia me dais, iré ifano a prevenirme, que no es justo dilatar tan divina posesión, al que aguardándola está, pues se abrasa en impaciencia una fina voluntad. Más me abraso yo en mis cel y aunque reprimo, un volcán su oculto fuego ha buscado y a por donde respirar. Ya empiezo a sentir tú ausene Fenij. Y yo a publicar con más tristeza que tú, que siento el dejarte ya. Tambié lloras: no ha podid llegar su cautela a más. Igual debe ser mi pena, pues que la causa es igual para asegurar un riesgo, también hay llanto sagaz. . Que tal doblez haya en ella; pero si un irracional, fingiendo que llora engaña, un pecho humano que hará? El apartarse de vos, Fénix lo lleva muy mal. Aunque su engaño me ofende, mayor enojo me da que hayan ellos presumido, . que me han llegado a engañar. Voy a esperar vuestro aviso. En vuestro cuarto aguardad el orden para envárcaros. Qué ventura! que pesar! Ya no hay que temer recelos. Dichas, y a no hay que dudar. Cuidados ya os lograréis. Venganzas ya os acercáis. Embustes ya os llega el plazo Ya es cierto el irnos Calman pues hay llanto. El de Rosaura, no sé si es de buen metal; y el de Fenijes de alquimia. Qué temes? . Ello dirá. Pues yo me fío, en que son hermanas. No hay que fiar de hermandades; pues ahorca hasta la Santa Hermandad. Que ya a pesar de traiciones, Rosaura sabe quien soy. Y yo en su nombre te doy tan dignas satisfacciones, de aquella injusta prisión libre Tolomeo estás, y en tu contrario verás presto nuestra indignación: y pues de sombras oscuras la noche el aire ha cubierto, has de hacer lo que te advierto Ya son mis dichas seguras. En este jardín que tiene Palacio, vecino al mar, a mi padre has de aguardar: y pues a buscarte viene por tu propia conveniencia; su intento sin dilación pondrás en ejecución. Quedo con esa advertencia, Y aunque a la vista fiel engaña la noche ciega, en viendo que a ti se llega, puedes creer que será el que por ser tan retirado este sitio, y por la hora nadie ha de pisarle ahora. Lleno de nuevo cuidado me deja tu prevención. Presto verás el efecto; que todo aqueste secreto conviene hasta la ocasión, . aguarda señor aquí, que yo voy a ejecutar lo que nos ha de importar a ti, a Rosaura, y a mí. . Puesio saldré amor tirano de tu empeño, en cuyo abismo me substituyo a mí mismo con el nombre de mi hermano. Presto triunfaré de aquel que me ofende con su muerte, y de tanta adversa suerte será Fénix el laurel; pues me ha echo de esta empresa dueño los hados supremos. Ya no es tiempo que aguardemos el orden de la Princesa. Y si en el hurto nos pesca. ̱. No temas. Por Jesucristo que nos volvamos. Qué has visto? Toda la guarda Tudesca. Solo un bulto veo allí; retírate hacia este lado, mientras yo le reconozco. Ya en el jardín siento pasos, y pues será el Senescal el que a mí se va acercando, he de saber lo que quiere, prevenido, y avisado del que me trajo a este sitio: cuidadoso en el aguardo lo que me habéis de ordenar. No sé quien es; pero alcanzo que algún orden aquí aguarda, del mismo intento me valgo para echarle del jardín: en la puerta de Palacio esperad. . No le daréis algún indicio al cuidado. Basta decir que os importa. Daré crédito a su labio; pues me previno su hijo que puede importarme tanto. Con lindo despejo mientes; parece que te han tocado a la cuenta de tu sastre. Con esto aseguro el paso; porque pueda bajar Fénix; pues ya las naves aguardo, que es el último remedio; y el aviso que ha de darnos el clarín. Cierto será si el trompeta no ha cenado. Gente viene. Ya le veo en el puesto señalado, donde Polidoro dijo, que me que daba esperando: sígueme tú, mientras yo con mi aviso me adelanto. Fénix, no vienes conmigo? Ya voy siguiendo tus pasos; pero que intentas? . Salir de tan penosos cuidados. Allí os aguarda Rosaura; llegad, pues pretende daros la postrer satisfacción. El presume que está hablando con mi enemigo, quien vio accidente tan contrario. Ya está Tolomeo aquí; señora. . Pues entretanto que le informo mi designio, promro el bajel con recato tendrás. Voy a obedecerte. Sin aliento el pecho traigo. Tolomeo, y a estarás. satisfecho del engaño en que me ha tenido Febo. No son mis temores vanos. Ya perdí a Fénix. Cayó de la matoma mi amor Y así primero que llegue su armada, aunque yae mandado que la defensa del puerto cierre a sus proas el paso, te embarca; allí abierto tienes un postigo al mar cercano, el batel junto a la orilla, y aquí a Fénix, que el mandate de nuestro padre obedece; vea el Príncipe tu hermano que se la envío, a qué aguardas? supla el peligro agasajos; que yo a que prendan a Febo, porque no acuda a estorbarlo; voy desde aquí, pues me agravi alevoso como ingrato. Muenta quedo, injusta hermana espera. Pierde el cuidado, que Febo es el que te lleva. Agora fulmine rayos la fortuna; pues contigo será bonanza el naufragio. Ve a embarcarte, y logremos esta dicha. A qué aguardamos; pues ya nos han visto el juego. Con la noche, y el engaño no hay peligro. Si le hubiere, con Lesbia me arrojo a nado. Soy feliz, pues llevo a Fénix. Atajad todos los pasos del puerto. . Sobre los dos vienen el mundo, y el diablo: Caiman. Y el otro enemigo viene sobre nuestros amos. Sin mí estoy. Qué es esto cielos! Que nos echan los alanos. Hermana mal advertida, falso Albanés, ya ha llegado de vuestra indigna traición el fatal último plazo, Pues ya, señora, que entregas mi yerro a los juicios varios de la noticia, el de Febo, merezca ser disculpado. Porque, si encubriendo el nombre vino a conseguir tu mano. Lo que ha sido en el violento, pudo en ti ser voluntario; y lo que había de hacer la razón, hizo el engaño. A mi queja no hay disculpa; y pues ya estoy informado de quien es, emos de ver dondelidia más bizarro, de los suyos asistido, o cuerpo a cuerpo en el campo. Si estando auiente de Fénix, tuve entonces valor tanto, mejor le tendré a sus ojos. Cuando te ves obligado a la vida que le debes, la empleas así en su daño; y de un noble beneficio labras un empeño ingrato. Si usurparme solicita la misma que estoy amando, hay obligación que pueda equivaler a este agravio. Pues a quien amas? Ya es tiempo de que sepas que te igualo: el Príncipe soy de Tebas con el nombre de mi hermano oculto vine, por ver si en Fénix mintio el aplauso; pero castigó mis dudas; pues cegué viendo sus rayos. Si tú a engañar has venido, porque condenas mi engaño. Oigan, que ha remanecido otro Tolomeo salso. El haber dicho quién eres mas nuestro intento ha empeñado El mío es, que se efetuen los conciertos. Será vano; pues antes se verá el mar sereno al soplo del austro; antes esa unión eterna, que de elementos contrarios se compone, faltara rotos sus eternos lazos, que yo falte a ser de Febo; pues fue decreto del hado, y primero que los ojos, llegasen a conformarnos, habían sido coyundas de nuestros cuellos los Astros; y pues yo habiendo nacido con privilegios tan altos, a una pasión, de esta suerte corro el velo del recato: no hay que aguardar, que a mi pecho le contradiga mi labio. Yo lo estorbaré, prendiendo a Febo nuestro contrario. Yo he de hacerle prisionero. Si se remitiera a un brazo, no fuera posible empresa. Yo que estoy más agraviado le castigaré. Este sitio, no es para tu desagravio. Pues en esa playa. Febo, que nos perdemos entrambos. . Pues yo haré que mis soldados Allá espero. Antes que salga, mi gente le impida el paso. Quién vio peligros mayores. Llevalde preso soldados. Llegó la postrer desdicha, esa es la seña que aguardo. A ellos, señora, que ya a desjarrentar tocaron Con gran violencia en el puerto los bajeles han entrado de Albania, sin resistillo tus defensas, por ser tantos: y ya arrojando en la plava diluvios de hombres armados, parece cada bajel un paladión Troyano, Febo el daño atajar puede; y así conviene ayudarnos del ruego, que importa menos, cuando en tal peligro estamos, no vengar una pasión, que aventurar un estado. El valor no es vengativo. Esposo suspende el brazo. No hagas tal, y pues que tienes agora el azote, dalos. Solo deseo saber, si es que el Príncipe Tebano quiere proseguir el duelo, que yo le aseguro el campo. Bien lo creo; pero a Fénix, pues tengo sus desengaños, te dejo. De un enemigo haces un confederado. Yo salgo así del empeño; y pues ya nos enlazamos, haré la paz con Albanía. se retiren a las naves; ya que del día los rayos amenacen con mi dicha: que a mí me basta por lauro, y por victoria, adquirir de Fénix la hermosa mano. Engañando vence amor. Yo seré feliz si alcanzo a Rosaura. Pues venisteis en nombre de otro a casaros, señor, vos el dueño sois que los cielos me anunciaro Celebre este fin mi armada Primero perdón pidamos, admitiendo este deseo que amor los ha consagrado. la Fénix de Austria divina, y el Febo de España Cuarto
