Texto digital de La ventura con el nombre
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Tirso de Molina
- Atribución estilometría
- Tirso de Molina Segura
- Género
- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La ventura con el nombre. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/ventura-con-el-nombre-la.

LA VENTURA CON EL NOMBRE
JORNADA PRIMERA
JORNADA PRIMERA Cumplió mi sentimiento, con las demostraciones que a Primislao, mi Rey, señor, y her da el agradecimiento, (mano, que en funebres acciones obliga, el culto, a la lealtad Cris- ya no pechero humano, (tiano; puesto que el Reydel general tributo que el azadón iguala a las coronas por climas pisa Zonas, luces viste por luto, y en solio soberano, sobre el imperio premia majestuoso dios al de Boemia. Amaneció el Ocaso en él, la noche triste de su muerte supimos con el día; pirara salió al paso la traición, que se viste de la virtud tal vez la alevosía; creimos que dormía, aún que el morir soñar tambiense llama ay cielos, quien pudiera recordarle cuando no con llamarle, del túmulo, antes cama, de la región, a cuyas luces guía la proa, porque en tanto que cielos surca, nos anegue en llanto, El remedio es imposible, cuanto el daño lamentable, y si en lengua loable, en tus ojos compasible. Murio Primislao, murio con el nuestra confianza, mas no, señor, la esperanza que contigo nos dejó. Pensión forzosa, heredada de nuestro padre primero, fue en todo hombre elser pechere a esta ley no jucilada. En el mismo Dios humano, como se vio, peregrino apresuró su camino, tomando postas tu hermano, Llegó cuerdo por atajos al puerto, libre del mar, si había al fin de llegar, yan si excuso sus trabajos. porque su dicha lloramos: y envidia no le tendremos los que en su golfo nos vemos, que sus sirtes naufragamos? Hoy debajo el pallo Real, su Reino alegre, y festivo por el heredero vivo, olvida al muerto, señal que su ventura interpreta, mientras tu aplauso pública, que en lo más que pronóstica suele el pueblo ser Profeta. No agüeres principios tales consentimientos, señor, pague lealtades tu amor, y alegra a tu naturales. Satisfaciendo inocencias, y castigando traidores, de mi tristeza agresores daré a enojos resistencias. Muerto amaneció en su cama, y aunque sin señal, que sea, indicio, que hay que bien desea, desacreditar su fama; con tan inaudito insulto, los dos Ángeles, que un Rey tiene por divina ley, me advierten que vive oculto, algún aleve tirano, de tal delito agresor, heredero, y vengador tengo de ser de mi hermano; lleven a Castel de Penas, a Uberto, y Lotario presos s De ocultos excesos (Señor sospechas suelen pequeñas ser sabias inquisidoras Mi inocencia. . La inocencia, asegura la conciencia; como aflije a los traidores, si estáis los dos inocentes, qué teméis? el Cielo guarda leales, pónganlos guarda. que asegure inconvinientes Mire vuestra. . Ya lo he vino, pues que yo os mando prender causas debo de tener. Soi leal, y no resisto. Soi vasallo, y obedezco. La Reina esté retirada en Druma, aunque respetada, como tal. . Pues yo merezco, el día que me corono, de vos, señor, tal rigor? No ha de bastar vuestro amor para serviros de abono, puesto que el que os debo es mucho en indicios, sino ciertos opinables desconciertos, que en vuestra ambición escucho y deseos de Reinar son testigos contra vos. El más fidedigno es Dios, y bien le puedo alegar en mi defensa. Ese sea, Reina, vuestro protector. Yo contra el Rey mi señor? La altvez siempre se emplea en lo más arduo, envidiosa de Sivila, y su cuñada, como Reina respetada en Boemia, y como esposa de Primislao, os tenía, las potencias sinsazón, siempre ha sido la ambición madre de la tiranía: no es mucho, que con parciales, aquien vuestro amparo aboba; por gozar esta corona atajéis estorbos reales, buscad sieles desempeños, de cargos que os daré escritos, que para grandes delitos bastan indicios pequeños. Pues si yo os hallo inocente, premio os reserva mi amor, que con estima mayor vuestro nombre haga excelente. Yo estoy segura. . Animad, si lo estáis Reina valores, y adviertan en vos traidores que hará mi severidad con ellos cuando con vos psan esto mis recelos De mí tal sospecha Cielos? ampare mi causa Dios otón, y el Duque Marías tenga acargo su guarda. La suspensión me alobarda, que es esto otón? . Tiranías, Quitad de los bellos ojos, hermosa Reina, quitad el lienzo, y depositad en mi pecho sus despojos: la venganza alivia enojos, yo os vengaré de manera, que de mi fama severa, dilatando ejemplos vinos en nuestra edad deje archivos. que asombren la venidera; como Rey la mano os doy, como hermano, como ay Cielos no es tiempo amantes desuelos de publicar lo que soy, ciego tras vosotros voy apetitos, que intentáis? la mano os doy: no escondáis. su cristal de mi ventura, pues en ella os ariegura lo mismo que receláis, cigo que os doy con la mano fe de déjaros vengada, en mi pecho se traslada alma, y amor de mi hermano, puesto que el tiempo tirano. nos le quitó, sostituyo. en el Reino, y amor suyo, yo que buscándole en vos. dividido entre los dos por mi dueño os constitu yo, mirad mi bien. . Gran señor que modo de hablaces ese? Mi bien os llamo, no os pese, que heredándole en su amor de mi hermano sucesor herede el blasón que os daba, cuando su bien os llamaba, que el alma que os pone en duda sujetos, no afectos muda. mientras por dueño os alaba; deposito sois le al de Primislao, esto es cierto, solo el cuerpo llorad muerto, no el alma que es inmortal vive en vos su original relicario de Himineo; y como en vos le poseo. viéndoos, hablo con mi hermane perdile y en vos le gano, partiose y en vos le veo; luego sois mi bien, si en vos el bien que apetezco asiste: hay mano, que lazo fuiste . de un alma anudando dos, pluguiera Sivila a Dios que la que en ella intereso, tiéneme el pesar sin ieso; donde hay amor no hay prudencia, fue mi Rey, y la obediencia le doy, la mano le beso Vuestra Alteza se reporte, que ese atrevimiento afirma. Besa el vastallo la firma, de el Rey, iman de su norte be- besa el sello que en su Corte le constituye dosel, y aunque de oro no hace en él de sus quisates caudal, sellos besomo el metal, firmas beso, no el papel. sucedo en tu patrimonio permitidme que suceda también. . El Reino le hereda señor, mas no el matrimonio, mirad que dais testimonio de que engañosos agravios ocultan en vos resabios que desmienten en su mengua sentimientos de la lengua con delitos de los labios; viuda estoy, la soledad, y la viudez todo es uno, lugar pretendo oportuno que llore mi adversidad; deme unestra Majestad licencia a que me retite a Belvarle, donde admire en sus flores mi mudanza, y en sus ojas mi esperanza la que marchitan suspire, esta merced me permita vuestra Majestad señor. No está en vos puesto, que es flor vuestra belleza marchita, más vueltro guito se admita aunque el mío lo padezca, cuando veros apetezca, cerca de mi corte está Belvarle, fácil será que el Sol en él me amanezca; vamos, y demos los dos alivio al pesaransí, buscad vuestro esposo en mí, como yo a mi hermano en vos; amor mi Sivila es bios que afinidades despensa. Al adirá pena inmensa penas nuevas, que valor las sufrirá. . Hay ciego amor mal encubre quien mal piensa Ello para lo de Dios tan mi matrimeno ha sido como el Papa, Igreja pido Estáis loco? . Estaido vos, aquí del Reye pastores porque me han de descasar? esto del matrimenar piensan que es barro, señores? pues no es barro aunque haga lodos Si no os quiere la doncella? Dígalo ella, dígalo ella, y sino díganlo todos: vos Clora no me habéis dado cuanto a un marido se da? Yo? Santa hHolalla verá, arriedo vaya el pecado; que os he dado yo? . Pelliscos, que son quillotros de amor, y abrando a lo labrador, matrimonuras a riscos, yo no os ube ellotro día? Hay cosa, otro testimeño, vos me hunistes? . Matrimeño dije. . Verá la falsia, vos me habéis hubido a mí? Sí, que os hube por mujer. . A mí? Pues havíaos de haber por hombre? . Verá, eso sí. Tirso puede sentenciallo, que después que es Sacristan, tiene seso, y no le verán coptista . Yo escucho, y callo, pero algún día habraré en dejando la Trebuna, que a fe que tengo más de una trabadura. . Vos? . Si afe, y que me lo han de pagar mas de cuatro motilones, que ensuciando paredones, piensan que no he de tornar a dar a prumas mestizas que envidiar, y que roer. Y eso cuando tiene de ser? Más días ay que longanizas, más tornando anueso cuento; que pide Balón agora? Pido por mujer a Clora. Y eso, con que fundamento? Con todo cuanto ha lugar, para ser su cuyo yo, Quiseos yo bien? . Luego no? Con quién lo podrés probar? Con que ya os tengo probada. A mí? . No, a la velunta. que me tovistes. . Verá, como quien no dice nada. Haos dado ella algún favor? Más de mil. . Aqueso niego. Qué os dijo? . Jó, que te estriego Pues eso es senal de amor? Pues no lo es ell estregar? Y qué más? . Ellotro día, dentro dell ojo tenía una mota, que allorar la obrigó. . Llore por ti? No, pero en resolución, me dijo, amigo Balón; llegaos, y soprame aquí, comenzo la sopradura, y yo que era el que sopraba; haciendo que tropezaba la di media hoci cadura, Clora otro sopro aguardo, deciéndome; medio agrada, al darme una pescozada. sopro vino te lado. Pues eso, que tien que ver- con juzgarla tu casada? Sopra vivo, y pescozada; no la da si la mujer. Porque? . Escochad mi motivo sopra una mujer pariendo, ambos carrillos henchendo, con que pare un sopra vivo, pues si Crora me pario un pescozón; que es mi hijo, no sin ocasión me dijo, sopra vivo teledo; se me ledio, luego es mío; y ella mi mujer? . Verá. Sopra quien pariendo está por ambas paites . Merío; yo. Balón de tal simpreza. Ayer viéndome confuso de celos, Clora me puso la mano sola cabeza. Pues bien? Luegó habéis deser mi nobia, ellotro perdone que en la cabeza no pone guesos si no es la mujer. Padre, va a decir la verdad, o en justo, o en vere justo, yo no he de casarme agusto sino es con Balón. . Verá, pues Ventura que está echado, tres veces de la Trebuna? Esa es persona emportuna, y me habrá alo remilgado, no entiendo los veriquetos. de sus palabras oscuras, trata en libros, y escrituras, hace trobas, y sonetos dad al diablo el desatino, de tanta nueva palabra, Balón si que siempre me habra, pan por pan, vino por vino. Veislo? se yo que está Clora muerta por mi desde antaño. Hija repara en tu daño que eso es tarde para agora. Ventura es un labrador aunque pobre tan sesudo que antiyer con el no pudo, ni el cura, ni el errador. No se sabe quien hue el padre que tuvo, aunque aqui nacio, más sabemos que murio de parto suyo su madre, aunque era la más garrida de todo nueso lugar. El ha dado en estodiar. y gasta toda la vida en libros que le ha prestado el Cura, y con el desputa sabe enfinito. . O, hi de puta, no puede el Beneficiado con el un pito. . El Barbero se queda hecho un patoste cuando le escucha. . Este poste desaliñado, y grosero con él se tiende poner, que sabe más que un letrado. Para mi desmaciado sabe Balón. . Yo se her hijos, y que es toda la ciencia que Clora pide, y no más. Ya que publicada estás, será cargo de conciencia burlarle. . Esto dada a Judas con Ventura. . Pues por qué? Hecha pullas, y no sé responder a sus pescudas, unos resquiebros me dice, que no los entenderan un Sansón. Escucha acán que te ha dicho? Memoria hice ayer de unas boberias, que aunque no las entendí, en la cholla las metí. Y fueron? . Me parecía; dijo, a la Estrella de Berros y respóndile turbada, queréisme para ensalada? con que me fuidada apertos Si Estrella de Venus dijo, no es con paración grosera. Berros hue una cororrera, y es un virotero su hijo; Berros amí? no es afrenta, siendo yo mujer honrada? dijome no vale nada con vos el Sol, y a mi cuenta que brilláis más que el medio rabia que no sé decillo, yo Sol señores? yo brilló? Pues si al Sol te comparo es malo? . Pues no lo es? lo yo tollida; so coja, el Sol con su cara roja, ni tien manos, ni tien pies, soy yo caribermeja como él, que aunque está en el Cielo le dicen de aquese pelo, nigato, ni perro. C.dejanecedades No hay qué habrar, conBaló casada este non es dije. . Ypares yo. Aqui no hay que repricar, si echarles la bendición. Pues los dos se quieren vaya; escogiole, allá se le haya, dalda la mano Balón. Helas aquí antrambas juntas; Serranas, no es la mujer madeja para torcer, ni la aflijáis con preguntas, y respuestas, que yo os suelto las diligencias, y acción, que tengo a su pretensión. . qué decís? Que estoy resuelto, de mudar de vida, y traje, y desmentir en la guerra, rustiquezas de una sierra, simplezas de su lenguaje, case Clora con su igual, y hágalos dichosos oios. Sin que nos vendigas vos, lo estaremos. . Y que tal, pues no le venía muy ancho. al hajode una. . Esas loca? Agradezca el tapaboca, que a se: Soldado, a otro cancho, que este ya su huésped tiene. Dios ven tura os de, Ventura. Vamos. . Todo. A buscar al Cura. que acá viene el sacristan. Inclinación presumida. Ícaro te desvaneces, pues niega lo que apeteces. tu profesión abastida; rústico ejercicio, y vida entre sierras despobladas cuando más te persuadas, a competir con las pubes, caeras flecha, pues ni subes, vuelas con plumas prestadas. Plumas dije, bien he andado, mi vuelo de ellas espero, ya soldado en el sombrero, ya sobre el papel letrado: En la Corte ha vinculado sus milagros la fortuna. Sepulte aquesa laguna. eternamente al tirano homicida de su hermano. Jesús! Que voz importuna, agüeros me pronóstica, que me despenen después. ot. Con un peñasco a los pies, aunque todo lo pública el tiempo seguro está de que se sepa este insulto. Temor tengo, aquí me oculto algún escuadrón será, de bandoleros, mi vida. ampare el Cielo: El horror cuanto inándito mayor que de esta hazaña atrevida me asombra orón alevoso la sangre dentro las venas calor les permite apenas paraintentar generoso. de mi Rey satisfacciones, que a su muerte den venganza. Mientras el fin no se alcanza, que me injurién tus razones, sufro que es la causa mucha. Qué aleve causa ha de haber para? Quiéres la saber? . Dila. or Sosiega, y escucha: Primislao, que deste nombre fue el segundo, y en la sangre Teutónica, Sol ilustre que alumbrará a no eclipsarle. la envidia de el torpe Adolfo por pacificas edades, desde Boemia su oriente, hasta el Aasiático Ganjes, sucediendo en las virtudes a Sigismundo su padre, de la suerte que en sus Reinos: cortes, por ser él tan grande: un lustro habrá que en la silla Boemia apacible, grave se vio, piadoso, severo, temido al tiempo que amable, amoroso con los suyos, con extraños formidable, para soberbios difícil, para los humildes fácil tanto, que circunvecinos Reyes le temblaron, Marte en la guerra, si le vieron, Numa templado en las paces: volvió el siglo de Saturno, segunda vez a admirarse en Boemia volvió haberse sobre el trono venerable de su religión piadosa el Piloro de la Nave, que entre Caribdis blasfemas fluctua, sin dar al traste; lograva su oro en espigas Ceres, sin temer combates, contra esquilmos inocentes de invasiones militares. El campo pechabacensos, a sudores y jornales, correspondencias Mercurio, Minerva sus ciencias, y artes; la república sus leyes, magistrados las ciudades, los taltamos limpios fructos, indultos los caminantes: y en efecto Jenosón perdiera, sin desuelarse en mentir, gobierno a Ciro, a Boemia trasladarle desposose el Joven Rey con Sivila, con el Ángel de Sajonia, a quien debemos patrocinios tutelares, cuantos sus vasallos vimos en respetos Majestades, maniedumbres apacibles, y ejercicios admirables: dos años vivio Himineo en coyundas conjugales dando esperanza a su trono de un sucesor que su imagen, Fénix de entrambas cenizas después de ellos conservase el siglo oro de Boemia con la línea de sus padres. Pero no le merecimos que te cuento lo que sabes, si no es para que renueves con su historia tus pesares, ay Duque, está agora atento, atragedias lamentables, que aunque los efectos viste, las causas han de admirarte. Adolfo de Prismislao Cain hermano, el Infante, que agora Rey disimula traiciones entre piedades, ciego a los rayos del Sol de Sívila, y torpe amante de su costosa belleza, homicida de su sangre; ingrato al fraterno amor con que imaginó obligarle, su Rey hermano a quererle como tal sino a adorarle; puesto que con Basilisa, sucesora de Lansgrave, de Libonia agora Reina, desposado repararse contra ilicitos deseos, pudiera por ser las partes de su consorte excelentes, discreta, hermosa; agradable esclavo de su apetito, consintio precipitarse desde el más horrendo insulto, que dio al escarmiento anales: mató a su hermano, a su Rey. Qué dices? . Oye verdades, primero que interrumpidas su oscura noticia agravies, Primislao gozaba en Druma contra las severidades de el Estío privilegios que entre rosas, y cristales dieron nombre a aquella quinta de placer, si da pesares, ya de hoy más le pertenece en su flor oculto un áspid; contento aunque ausente en ella de Sivila, y ignorante de traiciones consanguíneas, las mañanas, y las tardes discurriendo por sus montes, acosaba por sus valles. salvaginas sostituras de ejercicios militares, Adolfo, que los cabellos vio a la leve ocasión antes que ligera se le huyese, fingió (qué discurso infame) que le llamaba su suegro con ánimo de heredarle, jubilando años caducos en su Estado, y sueños facil creerle, pues caviloso, encubriendo falsedades honestaba inclinaciones, con hipocritas señales. Fingio en efecto partirse con solamente tres pajes, y un privado confidente a sus vicios semejante, ponderando, que la prisa, que daban dificultades; de quien le estorbaba herencia pedian desimularse, a la entrada con recelos, que intereses atrogantes. de herederos pretensores su derecho mal lograsen: adelantó su familia, y a la mitad de el viaje, una noche procectora. de delitos detestables, ómplice ofendieros a dos potros los hijares, hasta que llegando a Druma, sin que los sintiese nadie. escalaron sus paredes, y franqueando la llave, de la Real Cámara, estorbos esta vez poco leales, (que hantaba a Adolfo la cinta) entraron, aquí detrame. el alma sus compasivos condutos, puesto que tarde entraran donde dormía el. Rey santo, y sin dejarle, que distinguiese de el sueño la muerte, con ser su imagen, la respiración le oprimen con dos almoadas graves. Esta vez, aunque el sosiego para el gusto las ablande, retrocedio al cocazón al espíritu, que en aire vital envuelto, clausuras siente hidalgo, y en la cárcel de el pecho inundio accidentes, que afalta de quien le ampare ímito Troyas cenizas, Rey primero, ya cadaver muerto, pues de el modo dicho nuestro Abel, viva su sangre, para que de al Cielo voces, vuelven los dos a ausentarse dichoso hasta aquí su insulto, que asombra de escurid des Desmentio huyendo testigos que su fuga examinasen, llegó antes que el Alba Adolfo, a su dispuesto huspedaje, y esclavo dando cautelas, primero que en el entrase al cómplice dio la muerte que le ayudo, los umbrales de sus puertas, y a sangrientas; quien tal hizo que tal pague; acostose el homicida, salió el Alba por celajes de púrpura, aunque llorosa. de tragedias semejantes; despertaron sus ministros, y como en la misma calle al cómplice hallaron muerto, lastimosos, y ignorantes. llevaron la nueva triste a Adolfo, que amocedades atribuyendo desdichas metamorforsis crueldades, disfrazó consentimientos, disculpando en funerales obsequias, ingratitudes: ved de un yerro los que nacen: llegó entre tanto a la Corte la nueva, que lamentable cubrio a Boemia de luto, asombro a sus naturales, y lastimó a forasteros: mas de que sirve contarte extremos, de que testigo lloroso participaste. Despacharon las dos Reinas. mensajeros, que atajasen de Adolfo aleve el camino, los majistrados, y grandes; el cual espacioso entonces divirtiéndose en lugares; buscaba por detenerse acada jornada achaques. Bolvió a Druma, y con solo desmenuzados cristales, en los ojos de Sívila, ya en sus golfos naufragante, y sin osar ver el cuerpo comultó médicos graves, que en confusa anotomía, como no hallaron señales, que atestiguasen violencias, vinieron a confirmarse, en que humores pestilentes, con repentinos conbares, le trasladaron al Cielo: con esto, y con dedicarle piras, émulas de el Sol en túmulos majestades, bordados de armas, y empresas que alumbraron claridades, cevadas en combustibles, de tareas, que aquella ave Pígnea ofrecio a los templos, relieves de sus pañales. Cumplio Adolfo ceremonias herederas, y vulgares aclamaciones, acepto cortó el luto, y entró afable en el palio majestuoso, poclas más celebres calles, y plazas de nuestra Corte; a su lado; que incostante, a la fortuna su esposa, que entre el luto, celestiales resplandores de hermosura, juntó encuentros con hazares. Lograda esta ostentación el nuevo Rey, que culpables insultos tirano afecta, dice que han de averiguarse en sospechosos de el Reino, y que de indicios bastantes estimulado, ha de ser asombro aposteridades. Prende a Lorario, y a Uberto, dos Príncipes de la sangre de su esposa, porque teme, que contra él no se levanten, cuando su inocencia culpe, y en Castel de peñas, cárcel de ilustres, cuya aspereza riscos tiene en vez de alcaides, les pone guarda, y prisiones, mandando que en Druma guarde también presa a Basilisa, alegando indignidades contra su cándido pecho, porque de esta suerte enlace eslabones de delitos, con que así mismo se arrastre Sívila con su licencia, retirándose a Belvarle inocente de traiciones llora viuda, y siente amante ausencias de tal esposo; y Adolfo que al fuego añade de su amor el del poder, uno Rey, y otro gigante, por su privado me elige, dándome orden que despache con un bocado a la Reina, porque hoy ha de desposarse con Síbila antes que torne el Sol a alumbrar verdades: mil favores, premios mil me propuso interesables, que si acepté temeroso, desmentí después constante: y finalmente deseos esta mañana se parte, antes que el alba se ría conmigo solo a Belvarle, de terminando en sus flores la de el honor marchitarle, consiéntalo, o no Sivila, y después, que vuelva; y mate por medio de la ponzoña a su esposa, porque alarde haga la viuda en su trono de su amor abominable, caminaba al lado suyo nuestraguia oscuridades, esta manana en mi ofensa, y al tiempo que vi asomarse nino el Sol en el Oriente hallándome en los remates de ese amenazante risco, ya juez severo de infames, entre conmigo en consejo, proponiéndome lealtades, descréditos de mi honor, como el receló crueldades, de un tirano; cuyos premios de quien por solo agradarle concurrio en su fratrecidio se cifraron en matarle: escarmente en su cabeza, y propuse con un lance vengar a mi patria, y Rey, dar vida a mi Reina; y darle libertad al limpio honor de Sivila; y que en altares de la lealtad, como a Poruto Boemia me eternízase: púselo en ejecución, y matice con su sangre seis veces el corto hacero, que de el vital hospedaje desauecindo aquella alma bárbara, para que igualen penas a culpas, y lloren sus vicios eternidades: atele luego a los pies dos peñas, porque ocultase. el torpe cuerpo ese abismo que al monte le usurpa el marjer precipitele animoso en ocasión que en su alcance diligente le seguiste y asombrado me culpaste: si esto Duque te parece crimen lese malestatís, y protector de sus vicios te dispones a vengarle, armas, y esfuerzos me sobran, con valor, para mostrarte, que quien tiranos casti bra castigar parciales. 1. otón la fuerza que tienen, en los cuerdos las verdades, por sí mismas victoriosas, por decirlas tu eficaces, convencen discursos míos, pues para prueba bastante que lo hecho esta bien hecho, y que la paz restauraste; basta el haberlo hecho tú, logra abrazos amigables. Pero dime agora, como persuadirás populares. alborotos, que celebran. fingimientos por deidades. (mos de el Rey muerto? . Publique que Adolfo a Roma se parte, acusado de sí mismo, para que del Papa alcancen dispensación en el Reino sus lágrimas, porque inflante, en insultos fratricidas, premio asasinas crueldades. Yo tengo su e ello, haremos. provisiones que señalen; gobernadoras las Reinas cuñadas, con los dos grandes. presos, aquien de por libres, persuadiendo que ocultarse quiso peregrino, y solo por temer publicidades. Cuerdo adviertes contingencias. consolemos soledades, enviudeces de Sivila, y reparemos pesares. Lo más difícil dispuse. Lo imposible hiciste fácil; cinco Abeles, uno muerto, y cuatro presos libraste. Válgame el Cielo santo; en tan breve retiro he visto tanto Ventura, esto es el mundo, pues a la orilla estoy, que hara el pro donde intento engosfarme fundo no sabiendo nadar sino anegarme volvámonos al puerto, (to, un Caín coronado, un Abel muer y luego el homicida; de un privado, privado de la vida, de un risco despeñado; y que llamen leal a este privado, oh bárbara fortuna! (guna. de un Rey sepúlcro eterno una la retrocedamos pasos; (sos, de donde Orientes lloran sus oca soberbias Monarquías, aquí os despido presunciones mías hay seguras montañas alcázares renuncio por cabañas. u. Soledades que amparáis sencilleces fugitivas, y por no verlas cautivas, cuebas presidios les dais; si acechanzas mal lográis de engañosos cazadores, deslumbrad lazos traidores de un Rey esposo inclemente que me persigue inocente. bosques sed mis protectores: torpe Adolfo en hermosuras. ajenas su honor enciende, y con ficciones pretende honestar desenvolturas; si fieras viven seguras en vosotras soledades, porque contra deslealtades, no aseguraréis la vida, de una Reina perseguida, que os paga hospicio en verdades? allí esta un hombre, pastor Serrano, escucha. . Es amí? A vos pues. De por aquí: Qué he visto Cielos! señor? mi Rey, dueño de mi vida, vos en ese traje? vos solo, y rústico? . Por Dios que es loca la mujer. . Pida albricias, quien cuando os ve, aunque su muerte consiste; en veros, viendos resiste pesares, ya morire alegre en amantes lazos: dadme los vuestros mi bien. Tengase allá. . Que el desdén, me niegue vuestros abrazos? mas ay Rey que maravilla si Sivila os ha hechizado. Teneos mujer que no he estado en España, ni en Sevilla. Cómo me llamáis mujer? vuestros rigores perdono, sirva este nombre de abono, con que pueda defender mi inocencia, Adolfo mío, posible es que me olvidáis? que adarme muerte vengáis disfrazado? . El desvario la hace ensartar desparates, que tal belleza este loca! Si la hermosura os provoca de Sivila, a sus combates, rendid el alma cautiva, vuestra corona posea, mas ya que la goce sea quedando mi fama viva: dadme muerte disfrazado, pero muera honrada yo. Miren el tema en qué dío! Primislao reverenciado, como Rey, y de los dos querido, y yo tan infiel que le matase, y por el vos darme muerte? . Yo a vos? Si dueño de mi albedrío, si mi bien, si mi señor, Reina me hizo vuestro amor, Reina a vos el pecho mío; si vuestro amor en el reina, que delito en mí os provoca? HAy tal, que luego una loca de en imaginarse Reina? Bien se yo que a lo serrano vivís porque se sospeche, contra quien la culpa os heche, que me dio muerte un villano; cuerdo sois, no quiero yo, que se manche vuestra fama, es Sivila vuestra dama, su belleza causa os dio para matar vuestro hermano, muera yo de el modo que él, sacad la daga cruel, diga el vulgo que un villano fue verdugo, no mi esposo, que si yo viva quedare contra quien esto negare, diré que miente alevoso; a vuestro gusto se humilla, quien el alma os ha entregado, reine Sívila. . Ella ha dado en que yo reino en Scuilla: a los locos es cordura e corresponder con su humor, porque no crezca el furor, y se aumente su locura; lástima es que a tal belleza se le haga perjuicio, que a hallarla yo en su juicio, perdone mi rustiqueza la diera el alma, que mucho, si un Cielo. . Solia mi llanto Rey, compadeceros tanto, cuando infante. . que esto escucho y no la consuelo yo? contemporizar con ella quiero, cese, esposa bella, el Alba que amanecio en vuestros ojos divinos; no desperdicie diamantes; cesen afectos amantes de impurarme desatinos, que el disfraz, en que me veis, no solo no ha de ofenderos, no déjaros celos, no haceros las injurias que teméis, sino antes aseguraros de traidores, que pretenden mientras mi sosiego ofenden de vuestro esposo privaros; fingen que ami hermano he muerto lo que acabo de oír agora, la referité, y ignora el plebeyo desconcierto; vuestra inocencia, y la mía pretendo disimulado, de vuestro amor amparado excusar su alevosía, otón, dulce prenda, otón me ha querido despeñar. otón? Jesúsl avisar me hizo en esta ocasión, que madrugando a Belvarle. la viuda ibades haber que vuestra esposa ha de ser muerte yo, y que a encargarle os atrevistes me diese triste fin en un bocado. Ah traidor! ah os engañado; mas si esta la Reina fuese? que con esto corresponde . lo que a los dos escuché. Por aquí dicen que fue huyendo de Adolfo. . Conde, no es aquella? . Adolfo mío, otón en mi busca viene con otros, y no conviene que os halle ansí el desvario de su rebelde ambición, pues si os intentan matar sin defensa este lugar, no perderán la ocasión: retiraos a esa espesura, que a la vista Pruma está de este bosque, y no será difícil, si mi ventura os libra de riesgo tanto, venirme seguro a ver a la noche. . Hay tal mujer? Defiendaos el Cielo Santo. No hay que hablar, la Reina ha sido . a ocultar mi riesgo voy, posible es Cielos que soy a Adolfo tan parecido? no lo sea yo también en su torpe frenesí. Volveréis a verme? Sí. . Retiraos. A Dios mi bien. Ya no tenéis que temer adúlteras tiranías, dio fin Adolfo a sus días su heredera a veis de ser en la silla de Boemia. Dadnos esos pies, señora, por nuestra gobernadora, que así la inocencia premia el Cielo. . Alzaos, qué decís? Murió Adolfo despeñado, que vuestra fama ha manchado, Si como lo colegís lo ejecutarades, fuera mi dolor más excesivo, mas vuestro Rey esta vivo, y yo no, solo heredera de su gobierno, mas dueño de su silla, y voluntad. Ojalá fuera verdad lo que os delvanece sueño, que aunque sin justicia presos, por el la fe de leales, besándole los pies Reales olvidara sus excesos. Mas despéñole, señora, después de difunto, otón. Tubó su imaginación, solo por ejecutoria, que le intento despeñar, bien decís, mas que lo pudo. no solamente lo dudo, pero me atrevo amostrar que miente, y que ha sido error y si os precias todos tres de la lealtad, interés que el noble estimamayor, hacedme pleito homenaje de que el Rey seguro esté, y vivo os le mostraré, otón, qué es estos . Lenguaje, de quien el leso ha perdido por el riesgo en que la han puesto. Si le perdí, jurad esto, y sabréis quien hamentido. Juro en nombre de los dos, sobre aquestas manos Reales, pena de ser desleales al Cielo, ami Rey, y avos, que no hay en los dos deseo, agora más excesivo, como que Adolfo esté vivo. Yo lo juro, y no lo creo, mas cuando nos engañemos, como Rey, como señor, en prueba de nuestro amor delde aquí le obedecemos. Que está loca Basilisa, muerto de seis puñaladas, las piernas a un risco a tadas, y en un lago, causeos risa su promesa. . Adolfo mío Rey, señor. no hay que te náis, que puesto que os disfrazáis, mas de esta nobleza fío que vos de vuestro secreto: salga a luz vuestro valor, como el Sol cuando pastor lucio los campos de Admeto. Mi desdicha me ha metido en eito, fuerza ha de ser darme agora, aconocer, que breve mi Reino ha sido, señores yo soy un. . Cielos que fantasmas, que ilusiones en mis imaginaciones quieren despertar desuelos. Digo que soy un serrano, que saliendo de mi aldea. Rey, y señor, mal se emplea en vos el fingir visano: no hay aquí que receléis. Todos, señor, somos vuestros que importa que por siniertros anisos nos desterréis de vuestra presencia Real entre prisiones violentas, no injurian reales afrentas, si el que las pasa es leal. miente el traidor que os imputa fratricidios, el amor que a vuestro hermano, y señor tuvisres, cualquier despura dudosa, deja vencida. Vos sois su heredero, vos habéis de reinar . Por, Dios, según va la trama irdida, que el romperla es necedad: ahora bien, vasallos míos, temores son desuarios, alzad de la tierra, alzad, cruel dades que me imputaron, los que mi heren cia sintieron, tanto conmigo pudieron, que cual veis me transformaron Mas para que estéis seguros, de que yo sin culpa estoy, mi fe, mi palabraos doy, si la real vence perjuros, de que sobre el Rey difunto, aquien el Sol otra vez verá, haciendo al Cielo juez, yo de su sangre trasunto, mi Corte toda presente, sobre una ostía Consagrada, sobre la Cruz de mi espada he de jurar, que inocente, por obra, y por pensamiento, en su muerte injusta estoy; Cristiano vasallos soy sagrado es el juramento, visibles castigos hace Dios contra un biasfemo Rey, yo me sujeto a esta ley. Sin ellanos satisface vuestra palabra, señor, no desdoréis nuestra fama, dudando de que no os ama. Esto ha de ser, el amor que en civila me imputaron, es tan falso, como ha sido el decir que he pretendido, rebeldes lo publicaron. Dar la muerte aquien adoro, a mi bien, y esposa digo prendila, porque un restigo aleve, ofendio el decoro de su virtud generosa, y porque hecha ofende ver, que quien prendió a su mujer, si bien salé victoriosa, no ama de perdonar. prendas de sangre, y estados; Jot. Encantos, o sois soñados, o loco cebe de estar. El vive, y yo le mate; el mis verdades desmiente, el jura que está inocente, que otro fuese sospeche retrato suyo, pues ya tal vez, aunque es cosa rara, se duplica en una cara naturaleza, mas da tales señas, de tal modo, habla, y revela secretos, que me asombra. . Quién defectos vence, lo asegura todo, Sivila se este en Belvarle, hasta que su padre venga por ella, y la estima tenga, que cuando Reina, aavisarle enviare de suviudez, mas no la iré avisitar jamás por no dar lugar amalicias, donde es juez la pleve mormuradora. Ay cosa más inaudira, alto Dios le resucita, y en costumbres le mejora. Mas como si esto es ansi miente, y dice que no dio muerte a su hermano, ni amó a su esposa? mi frenesí la vida me ha de acabar, yo estoy loco, yo he perdido con el discurso el sentido. otón quiero perdonar deseos no ejecuciones; que es la sin llegar a efecto os cegaron Yo os prometo señor fáltanme razones, válgame Dios si entre sueños pienso que hablo con el Rey, puesto que contra la ley que debo indicios pequeños, y hacer prueba en mi lealtad me desatinaron hoy; yo señor, en fin, no estoy para hablaros. . Levantad y no os apartéis de mí, vamos a mudar vestidos. otón de vuestros sentidos, poco hay que fiar. . Perdí el seso; no me culpéis. Tal bien tras tanto pesar, Clelos, si esto no es sonar, tened firme, y no os mudéis. Dónde está el Duque Matias? A Praga, gran señor, fue. Bien en ellale hablare. Veislo, suspensiones mías? Vamos mi bien, que os desea ver libre el Reino. . Hola, el coche Peligros, a media noche. os dejo, y doy en mi Aldea.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA segunda oron, o tú te engañaste creyendo que muerte diste a Adolfo, y le despeñaste, o algún espíritu asiste porél. . Duque, tú llegaste en su seguimiento, al punto que acabé de darle muerte, si te pareció el difunto Adolfo, y compadecerte pudo en el ver su trasumto, de modo que por vengarle me seguiste, y despeñarle miraste, que dudas de eso? Que me parecio confieso el Rey, y que a acompañarle solo a Belvarle, y secreto saliste con él de Praga, se también, pero al efecto de lo visto satisfaga la experiencia de este objecto; bien me pudo a mi engañar, si mataste a otro por él, la distancia del lugar. Cuando me apártara de él, y el Sol negara a lumbrar, recién nacido, el buen celo con que a Primislao vengue, fuera justo tu recelo, pero nunca le dejé de la vista vive el Cielo. Lo cierto es, que de ilusiones engañados, oraciones de su esposa intercedieron por Adolfo, y desmentieron nuestras imaginaciones; o algún espíritu intenta por divina permisión tener con su Reino cuenta. En nuestros siglos otón pocos milagros frecuenta el Cielo, ni ella es tan santa, ni nosotros merecemos favor, y ventura tanta. Pues como satisfaremos la duda que nos espanta? Ya suele naturaleza dar muestras de su destreza mediante el poder deDios asimilándose en dos en fe de su sutileza, mil ejemplos hacen llano mi discurso, en Roma vio a un pastor, otaviano que solo le distinguio de el hablar, y traje villano, tan su simil que hechos jueces sus ojos, dijo: tu madre (ya que así te me pareces) estuvo aquí? No, mi padre, respondió, si muchas veces; no hay que alegar para esto historias, ni ser molesto en cosa que es tan sabida, como cierta, y admetida. La misma duda que has puesto, me dio a mí que sospechar, creyendo que ser podía, que nos viniese a engañar a temeraria osadía de el deseo de reinar; de alguno tan semejante de Adolfo, como sucede, mas es discurso ignorante, porque Duque, como puede haber engaño bastante, para adivinar serretos que entre el Rey, y yo pasaron, y agora me ha dicho? . Efectos mas admirables, lograron atrevimientos discretos: fuera de que ya adverti murmurarle sus privados una nueva gravedad, con que a todos los extraña. Fue Infante, ya es Majestad. Vive Dios que nos engaña alguna temeridad, y que habemos de hacer prueba, que a vuestra sospecha iguale aunque a su rigor se atreva mi industria. . Quedo, que sale. Retírate aquí. , s , i No aprueba mi recelo que estos dos de Adolfo el uno enemigo matador, y otro testigo, hablen a solas, por Dios que están tratando de mí, aunque lo sospecho es cierto, si vieron a Adolfo muerto, y que después desmentí su ciega resolución, que hay que dudar, cosa es el ara, la turbación de la cara es lengua de el corazón. 1. Serví a Primislao, señor, y sirviendo a esta Corona, serví a vuestra Real persona. Eso soldado es error, cinco anos reino no más mi hermano, pues como os debe catorce? . Ves como es leve Duque la duda en que estás? mira si el tiempo conoce que el Rey Primislao reinó. Pues eso, quién lo ignoró? Segismundo reinó doce, mi padre que tiene Dios, y pues su Corona heredo, bien decís, también sucedo en las deudas de los dos, dadme aquese memorial, que yo le veré después. 1. Beso tus invictos pies. orón Duque. . Gran señor. Mil cosas hay reservadas para Dios, que están guardadas en sus archinos mejor que en la humana confianza, muchas veces el sentido se engaña desvanecido, del objeto que no alcanza. Yo he jurado la verdad, y yo el Rey Adolfo soy, si en vuestro crédito estoy por perjuro, murmurad lo que no sabéis los dos, y en discursos indiscretos. examinad los secretos. que os quiere reservar Dios: diga otón que yo le hedado cuenta de la muerte aleve de Primislao, y que debe tener quien a mi privado vio sin vida por mi mano, escarmentar cuerdo en él, que por esto, y por ser fiel a su patria, y a mi hermano seis puñaladas me dio, y arrojándome en un lago, hoy si vino, satisfago. los ojos, las dudas no: darele yo por respuesta que si el fuera tan leal cual finge, el secreto real. que le fía; y manifiesta su Príncipe, no es acierto, aún viviendo, el revelarle, cuanto más desenterrarle las faltas a su Rey muerto; dírele yo, que si hay ley que el vasallo solicite a que la vida le quite por malo que fea su Rey. Y si con este motivo podrá mi severidad, dudar más de su lealtad, que el de que yo reine vivo. También el Duque Matías, dirá, que cuando llegó despeñarme muerto vio, y que en diversiones mías, ocupado el pensamiento casi le desconocí esta mañana, es sacará de este argumento, (ansí: ya que averiguarno puede, sospechas de tanta duda, que es bien que el Ungaro acuda porque en el Reino me herede. Este fue el primer concierto que entrambos a dos hicistes, cuando engañados creístes dejarme en el lago muerto. Y a no saber, Duque, yo, que entonces noble, y leal, por vuestro Rey natural, volvistes, cuando os contó mentiras entre verdades otón, ya pudiera ser, que efectos de mi poder, castigaran novedades. Yo vivo, gracias a Dios, si el saber como os obliga, no perite que os lo diga por agora, estad los dos ciertos, que de segismundo, hijo; en su Estado me veis, si no es ya que pretendéis saberlo en el otro mundo. Adivinar pensamientos, no es cosa que natural puede criatura mortal saberlo, en el Rey se muda algún Ángel, no es Adolfo este que vemos, otón. Tiéneme la confusión a la orilla en medio el golfo, saco de lo que oí; que al Rey Adolfo maté, con que seguro quedé. de que no fue frenesí, y viendo en él su traslado, cuando estoy más satisfecho por una parte, en mi pecho nuevas dudas ha engendrado: alto, transfórmose en él alguna sustancia pura, que ha tomado su figura. Que supiese que por el volví, intentando vengarle, y que llamar pretendía para reinar al de Ungría. No ay, Duque, sino adorarle, pero si no es de este mundo, y que habla verdad es llano, como del muerto es hermano? como hijo de Segismundo. Bien dudáis, todo eso dijo. Siendo Ángel, según créemos, como sin mentir podremos juzgar que es hermano, y hijo de sus dos antecesores, si no es ya que es Ángel malo? Eso no, que en el señalo clemencias, y no rigores, las virtudes que ejercita nos pueden asegurar. Dios, porque vuelva a Reinar, sin duda le resucita. Habiendo muerto a su hermano Él no nos dijo a los dos, que guarda secretos Dios mejor que en el pecho humano, en el suyo incomprensible? Es verdad. . Pues excusemos, lo que saber no podemos. Si resucita, es posible que diga que no mató a Primislao Eso es cierto, . De qué modos No le ha muerto, después que resucitó. Yo en esa razón lo fundo, obedecer, y callemos, Duque, si no pretendemos saberlo en el otro mundo. No señor, tanta extrañeza en quien cómo yo os adora? en veinte y cuatro, ni una hora que goce, yo a vuestra Alteza? de nuevo a dudar empieza mi sospecha, y a temer. Entre estorbos de el poder, o vos mi bien del amor, puesto que busquenugar como le podrán tener tantas cosas en un día como desde ayer pasaron, cuando muerto me lloraron la lealtad, y la hidalguía, cuando la inocencia mía, para desmentir engaños de naturales, y extraños tuvo por seguro acierto, con él abono de un muerto, probar vinos desengaños: que tiempo dieron los Cielos, para que juntos los dos, lograse el alma con vos, gustos y apagave celos. No aseguráis mis celos con eso, Rey, y señor, que en la ocupación mayor hicieron despachos, y ocios, los días para negocios, las noches para el amor, si vos amarades. Sabe el Cielo, que a no temer, lo que le puedo ofender, aunque os adoro. . Pues cabe en vos, que tenéis la llave, de mi pecho; ofensa alguna contra el Cielo, y la fortuna? mi dueño, y bien no sois vos? Si Reina, mas debo a Dios cierta promesa. . Ninguna hallo yo que sea bastante a impediros el quererme. Ni vos podéis entenderme ni yo pasar adelante. Mi esposo sois. . Vuestro amante decid. . Y no mi marido? Mi Basilisa, he lo sido. Sido, decís, y no soy? qué es esto confusa estoy, pues quién os ha dirimido? Vos me conjuráis de suerte, que el declararme es forzoso, solo el tálamo al esposo cautiva hasta la muerte. Pues bien que ley nos divierte, de esa obligación vital? El ser yo Reina mortal. Pues hay esposos eternos? No puesto que amantes tiernos llamen eterno su mal. No estamos vivos los dos? Sí, pero. . Acabad. Si haré, he muerto, y resucite: Qué decís? Válgame Dios! Hay mi bien, solo de vos. pudiera fiar agora, secretos que el mundo ignora. diome muerte la crueldad de otón. . Jesús! . Sosegad vuelva a su luz vuestra Aurora, el color habéis perdido. Ay Adolfo, hazeos allá, Resucité y vivo ya, milagro del Cielo ha sido, cogiome mal prevenido. la muerte, y intercesiones: de santos, y de parrones tanto con Dios me valieron; que hasta vida me volvieron, a cumplir latisfacciones: la muerte, que desanuda talamos, ha de obligarnos. otra vez adesposarnos, veis aquí suelta esta duda: El Cielo en mi amparo acuda, yo Adorfo mi amor no fundo, en gente de el otro mundo apartaos, mi muerte esperos Vuestro esposo fue el primero. No lo seréis el segundo, yo os tiemblo, ya os apercibo que os vais, aún a hablar no acier sesé de un esposo muerto (to, viuda, llorándole vivo, no os lleguéis, no deis motivo aque os procure imitar. Mirad, oíd. . No hay que hablar, huyamos turbación mía, que no es para cada día morir, y resucitar. Ventura en que te has metido volverte no procurabas a tu Aldea, donde estabas, aunque pobre, entretenido mas los grillos de el amor, la suavidad de el mandar, no me supiera soltar? soy. Rey aquí allá pastor, si amor, y reinar cada uno disculpan una traición, que ha de hacer mi inclinación viéndolos juntar en uno. Qué resucité fingí, porque atreverme no osé a la Reina que adoré, necio, comedido fui, mas si obligan las beldades. al respeto, y cortesía, que mucho tema la mía. sacrilegio Majestades, reinemos a toda ley, y prosigamos amor; que vivir siglos pastor, menos es que instantes Rey. Ya, señor, que el sosiego (llego vencio mi turbación, a estos pies que adoro persuanido, a que Fénix difunto, y renacido, de vos mismo olvidado, (dado de la ocasión que avuestro enojo he en vos clemencia pruebo, nuevo hombre, nuevo Rey piado la Reina mi señora, (lo nuevo, del nismo modo os tiembla que os teneisla persuadida, (adora, a que a reinar volvéis deela otra vida porque si así no fuera no hayque dudar de mí, que en lo quecie viendo en tan ciego abismo (ra muerto por mí a mi Rey quereina otón ya ose avisado (el mismo que misterios que Dios ha reservado para sí, no es prudencia querer examinarlos la experien yo os perdone primero (cía, deservicios olvido, no severo, clemente sí, me inclina a reinar quien mis pasos encami ami antigua privanza (na, otón os restituye mi templanza mucho tengo que hablaros afastidos de el Reino, de reparos recreaciones honestas, (estas pongan un coche, divirtamos fi vos, y yo solamente, libres de la lisonja pretendiente, llevadme a algún recreo que más conforme halléis amideseo. Hablarme a solas amí el Rey, y salir conmigo al campo? si cuerdo sigo los recelos que temí, mi muerte me pronostican, vengarse debe querer de mi ciego proceder, mas los miedos multiplican gigantes, sin ocasión: si el Rey matarme quisiera aquí, quien se lo impidiera, ya conseguí su perdón resucitado, quien duda, que no ha de ser vengativo, miedos en vano apercibo, en piedad rigores muda su nuevo modo de reinar, sosegaos recelo leve, díceme en fin que le lleve donde pueda recrear conforme su inclinación, enfados de tanto Imperio, también tiene esto misterio, y me causa confusión. A donde le llevaré, cuyo apacible recreo se conforme a su deseo, si yo los suyos no se. Vive Dios que de Sivila, toda via enamorado después de resucitado pretensiones no júbila la muerte si no me engaño su efecto apaga al amor, pero no, que es sucesor de el alma, aquien acompaña, hijo es de la voluntad, sus propiedades adquiere, y como el alma no muere tampoco esta calidad. Yo solo intento agradallo, y de sus palabras creo, que para el no hay recreo como Sivila en Belvarle; el decirlo por enigmas lo afirma; no hay que dudar, este es el modo de hablar queda al amor más estimas, no averiguemos agora, si el suyo eslicito, o no, pues como le agrade yo, que importa. otón. . Gran señora. Yo pienso que el Rey excusa faltas de la voluntad, con la extraña movedad. que me obliga a andar confusa, gustare saber de vos, si es verdad, o fue quimera, El Rey señora me espera, que hemos de salir los dos al campo solos, después podrá mejor vuestra Alteza saber de mi con certeza. Esperad. . Es tarde. Pues a dónde va? o A recrearse. de despachos enfadado: Pues de ayer resucitado. tan presto puede enfadarse? Y que lugar ha elegido, para esos divertimientos? Penetra los pensamientos, si os lo oigo soy perdido, mándame guarda secreto, tiemololé, soy su vasallo, perdonad si el donde os callo, que he de ser fiel en efecto. . Pues donde puede el Rey ir, que el encubrírmelo importe, con otón, y de la Corte, a recrearse, y decir, que me niegue a donde va: ay Cielos! fingió su muerte, porque en Sívila divierte: penas, que su amor le das que dudo, si sus cautelas. conozco; es tercero otón antiguo de su afición; la ausencia le añade espuelas. A Belvarle va sin duda; seguilde sospechas mías, llamadme al Duque Marías, que tarde, Cielos, se muda, una ciega voluntad cuando estorbos atropella murió para mí, y sin en ella vive, dijo la verdad. Que mal divertis cuidados jardines, que Flora pisa, mi llanto os provoca a risa; crista les despedazados, tejed al Abril brocados; necias flores, que si cuadros bastidores de Amaltea. cortan al Mayo librea; que importal, pues su tributo, no da fruto) aunque esperanzas recrea, vengareme, cuando os vea, que me imitáis en el luto. Dejadme rosas, dejad lutos de mi triste empleo; quedaos florido Himineo, mas dichoso coronad, dormid sentidos, soñad. bienes muertos, (reis que os han robado despiertos, llora. después lo mismo que veis, cuando habiendo recordado, el bien soñado; porque en sueños no fieis, perdido le suspiréis. al mismo tiempo que hallado. Bien sabéis vos gran señor que no aicosa deplacer, donde os pueda entretener vuestro apetito mejor que la presente. . Es verdad. Miren si en el punto di. Aunque en mi vida la vi; . mi fingida Majestad ha de con ceder con todo pena de echarme a perder, El debe de aperecer quedar solo; y de este modo solicitar resistencias. de Sivila, que olvidado ya el esposo mal logrado, si en mujeres las ausencias. incitan a desaciertos, de amores ponderarivos, quien ausente olvida vivos que ha de hacer a esposos muertos el retirarme es cordura. Pues, otón, a dónde os vais? Mientras solo contempláis, gran señor, en la hermosura que este jardín os ofrece, quiero saber si está abierta de los estanques la puerta, cuyo artificio merece, que os entretengáis allí. Son curiosos por extremo, decir que lo ignoro temo id, otón, y haceldo ansí: Válgame Dios, a que extrañas cosas mi estrella me inclina, que influencia peregrina me sacó de entre montañas a reinar, que es esto, ay Cielos! aquí duerme una mujer, el dueño debe de ser de esta quinta, sus desuelos aún soñados la maltratan: duerme, y las mejillas bellas bordan perlas, pues por ellas entre nácar se dilatan, nácar, y perlas, bien dicen juntos, en lutada llora, mas como es viuda el Aurora cuando nubes la maticen. De su luz adornos son, que alientan lo natural, el azabache, y cristal hacen bella ostentación, aquí hermanados, y opuestos, válgame amor, que hermosura! Ventura, vuestra ventura, os va mejorando en puestos Adoraba a Basilisa, pero es en fin Majestad, temio la desigualdad cuando amor daba más prisa Aquí si teme, no debe, Rey soy, puesto que fingido si es viuda no habrá ofendido consorte, ni seré aleve, cuando en lícitos deseos la apetezca mi esperanza, trocad objetos mudanza, y amad iguales empleos. Coronada esta la silla de flores, que improporción, querer usurparle acción de quien es su maravilla, este es su propio lugar. Duque, halle lo que temí, veis como el Rey está aquí? Resúcito para amar, aquien de su muerte fue causa, por amarla tanto. Decid agora que es santo. Que estoy soñando diré confuso estoy. . Qué es aquello que en la cabeza la pone? Rosas son, con que corone, no su virtud su cabello. Su virtud no, pues porque si está Sívila dormida? Dando causa a su venida, mal su fama alabaré. Escuchad, y entenderemos lo que dice, ay Rey injusto. Si durmiendo adora el gusto limirados los extremos de tus divinos despojos, despertando, que han de hacer, morir tras en oquecer a jos rayos de tus ojos, tu reinaras, vive amor, de Basilisa olvidado. Mirad, si ha resucitado, Duque, para ser mejor, osaréis decir agora que viene de la otra vida, o que es su historia fingida. No se que diga, señora. Por bien perdida doy yo, pues la libertad perdí, la vida siendo por ti. Ves, que afirma, que perdió la vida, porque la amaba, luego será manifiesto que resucito. . Qué es esto? Jesús vuestra Alteza estaba aquí, Sosegad, perded el recelo, que os altera, Como la vida perdiera, debieraos por tal merced, el descanso que procuro estaba segura yo, creyendo, cuando juro, no verme, hay rigor perjuro, de mi libertad perdida, pues a su palabra falta un Rey, que en sueños asalta resistencias de Sivila. Sívila, Jesús mil veces tened disimulación las riendas a la pasión, nuevos peligros me ofreces: fortuna en que han de parar; sin duda me trujo aquí, otón por probar ansí, cuando me llegase a hablar, Sivila, aquien nunca he visto, si al extranarla podía descubrir la fición mía. No se como me resisto, Duqué, que no doy mil voces. Escondido me ha escuchado, el traidor disimulado, pues si mi engaño conoces, curioso registrador, buscándote con tu muerte, asegurare la suerte, que hasta aquí me hizo favor. Ya, Adolfo ingrato, a la vida; de vuestro hermano, y mi honor, sus agravios, y mi amor instan, que venganza pida yado Sajonía se acerca mi padre, con la milicia que ha alistado su justicia, y vuestras ciudades cerca, añadid nuevos insultos a antiguos atrevimientos que el Cielo para escarmientos descubre vicios ocultos; mas tened por cosa cierta, que si de vos persíguida, me hacéis agravio dormida, sabre vengarme despierta . otón fue mi perdición, y contra mi el mundo altera, si me ha vendido que espera sabiendo quien soy otón, vive Dios que ha de morir. Viome, adarme muerte viene. Reina, Duque. . Valor tiene señor para resistir. vuestro ímpetu acelerado mi brazo fiel, de tencos, y enfrenad leves deseos, pues la muerte no ha bastado bien puede hacer experiencia quien ama de sus recelos: Decid Duque desengaños, fingid misterios extranos con que impuréis a los Cielos, milagrosas permisiones, decid que santas cuvistes por cuyos ruegos volvistes a cumplir satisfacciones, que mientras nuevos consejos. con que engañar prevenis y quimeras persuadis no está mi padre tan lejos que yéndome a amparar de el no vuelva a vengar mi agravio y Rey, y señor, sed más sabio, y el Reino será más fiel. . Señor que alboroto es este? O cautcioso fingido agora que me has vendido pides que te manifieste causas de que eres autor, riesgos con que me amenazas? pues no lograras las trazas, que máquinaste traidor; vive el Cielo que a mis manos, Si porque muerte te di, intentas vengarte ansí, y ya en los Reyes son vanos juramentos, y perdones, si habiendo resucitado. Oh aleve, ya has escuchado quien soy, disimulaciones finges que no han de valerte. Huir los impetus reales es hazaña en los leales Ventura excusad la muerte, ya orón escondido vio, mientras que no conocí a Sívila, que mentí altezas, ya seguro sospechas, que a declarar ya a la Corte, quien lo duda, presto la suerte se muda, si salía representar Reyes, y ficiones mías, porque no pare en tragedia, acabe aquí la comedia larga pues duró dos días, En Druma dejé el vestido grosero que conservé con llave, porque dude, que sin el desvanecido, olvidara el ser que tengo, Agaroeles se templaba, cuando los vasos mirana, que hizo de barro, a ser vengo ejemplo suyo, abuscarle vuelvo, pues en él se encierra mi dicha, hay amada sierra mejor sois vos que Belvarle: a Dios confusos engaños, lisonjas, y cortesías, que si atormentan dos días coronas, que harán veinte años, guie la ambición sin norte al golfo, quien le desea, y yo en la paz de mi aldea, burle engaños de la Corte. Qué lastimosa desgracia, mas donde decid tan presto hallo Ventura el Pastor, vestidos de terciopelo? Sobre eso hemos porfiado mas como todos sabemos que era Ventura atrevido sospechamos, y es lo cierto que hondose salteador, dio muerte a algún pasajero, ivestido de sus galas, le hallaron los compañeros, y en vencanza de el delito de la manera que os cuento, le echaron de el monte abajo. Siendo ansí no hue mal hecho; mas yo dudo que sea el mismo, que decís. . No dudéis de ello, que sacándole a la plaza, cercado de todo el puebro después de labado el rostro desde el niño hasta el más viejo juraron que era Ventura. ̱ En el nombre, no en los hechos No ha avido quien no le llore, y le acompañé al entierro, do agora el Curale canta, el pecante, y el memento: si vierais lo que hace Clora, echa por la boca verbos, que os causaran compasión. Quísole bien, otros tiempos. Está loca. . No me espanto, que el desdichado moncebo, viéndose de ella aborrido, huyo agravios, y despechos. Veislos aquí donde salen. Corbín, animos soberbios, que intentan volar sin alas, vienen a parar en esto. Hay el desaventurado Ventura yo vos he muerto el no casarme con vos vos llevó al despeñadero, yo os vengare, Ventura, yo me ahorcaré . Estas sin seso Con seso estoy, y con cascos, mas sin ventura, no chero que ninguno me conorte. No soy yo el marido bueso pues porqué lloráis por otro? eso mujer no es bien hecho. No es bien hecho? Y muy rebién quien vos mete a vos en ello? Si ahorcaos . También lo digo el mi garrido, el mi bueno el mi polido Ventura . Será. El mi barbí mermejo, vos comido de las ranas, que las haga mal provecho, y mala pró. . Clora, basta que tengo celera, y tengo tentación de sacodiros el polvo Vos pues un muerto, que celera os puede dar? Hija. Balón es tu dueño, y se queja con josticia. Ansí, y yo con qué me quejo? Agora así amada patria, que como quien toma puerto, de el nanfragio derrotado, tu tierra devoto veso. Agora sí, vida dulce que en vuestra paz, y sosiego tendrán lugar los descansos: mas mis serranos son estos, Corbín, Balón, Clora, Tirso. Jesús. . San Blas! San Ciruelo! . Cata la Cruz. Ay de mí! . Oíd, que teméis Arredro. . Ventura soy. De los diabros. . Que he venido Delinfierno. . Escarmentado Si haréis si hay diabros con escarmien Tirso idpor agua bendita, (tos y avisad al Cura presto, que conjure este nubrado y Traye Crora. . Huyamos luego Mi serrana, ingrata mía, de tente, de qué es el miedo? San Gil, que me agarra el malo. No tiembles, que vivo vuelvo detiénela Ángel demoño, pantasma, conjurote por el Credo, por el guisopo, y la pila, por el mal ladrón, y el bueno, que no tengas parte en mí, yo te diré, lo prometo, por el siglo de mi madre, medio real de Misas, me dio, poco dije, tres cuartillos Crora escucha, ten sosiego. Yo Ventura, si os llamaba no hue hucia de veros, así Dios me de salud señor alma, o señor cuerpo, que solo dije burlando escorrime bome al puebro serranos, padre, socoro. Válgame Dios! que tan presto, ausente de aquí dos días, me juzga el olvido muerto, pero si a muertos, y a idos los hermana un nombre mismo, que me espanto? quién les dijo nuevas de mi muerte, Cielos! allá Rey, aquí difunto, sepamos de tanto enredo la ocasión, hay quietud mía, aquí os busco, y no os merezco.
JORNADA TERCERA
jORNADA TERCERA Tú mi esposo me has muerto, tu quitaste segunda vez la vida aquien me ofrece lutos segundos, que traidor causaste a todo el Reino, que sin el parece, con él solo en Belvarle te quedaste, que excusas puedes dar, sino parece vivo ni muerto. ot. Mira, gran señora. Que ha de mirar sin él, quien viuda llora, Miro suplico a vuestra Alteza. . Mire, que dos veces de ti se ha confiado, y la primera mi paciencia admiro, que murió por tus manos despeñado: miro huérfano el Rey que suspiro, porque le miro del Sajón cercado, cuando de el nuestro campo se retira, miro mis ansias, tus traiciones mira. Señora, aunque es verdad (yo lo confieso) que leal a mi patria, ya mi vida, di a tu esposo la muerte (si fue exceso el dársela a un tirano fratricida) después que admiró a todos el suceso, de su resurreción; cuando creida, sospechosa en los cuerdos, perdonado de su clemencia, nunca le he agraviado: llevele por su gusto a la presencia de Sivila a Belvarle, donde pudo. (no se con que motivo) mi obediencia destemplar a no haber respeto mudo? halle agrado contra mi nocencia, y mi muerte en su hacero, que desnudo el perdón conseguido perjurara si huyendo de el mi vida no amparara. Dite cuenta en la Corte de su enojo supimos que el Sajón entró ofendido a hacer del Reino mísero despojo sin admitir concierto, ni partido. Adolfo no parece, y yo recojo la Milicia Bohemia, y impedido el ímpetu Sajón, le estorbo el paso, no es justo hacer de tanta hazana caso. Si el Rey se ausenta en el peligro extremo, y espíritu (cual dicen ) nos engaña, o, ya resucitado (que lo temo) tímido no osa salir a la campaña, que bábaro envidioso, que blasfemo contra la fe leal que me acompaña, me llámara agresor de quien premite, el Cielo que en el Reino resucite? Calla, bárbaro, calla, que haces cierto cuanto más te disculpas, tu castigo quien confiesa a su Príncipe haber muerto una vez (vil vasallo, falso amigo) quien duda, que otras mil, al desacierto de tal insulto (mis sospechas sigo) no intentara lo que otra vez ha hecho? matarte quiso, luego bien sospecho, Duque, Uberto, Lotario, los leales no amparan indiciados los delitos, prendedme este traidor. M Insultos reales, otón, no han de aguardar cargos escritos rendid las armas. . Para tantos males, Cielos, eslabonáis los inauditos sucesos, que me asombran tan pequeñas conjeturas. . Llevalde a Baldepeñas, sin cabeza está el Reino, caballeros, el Duque de Sajonía nos asalta, vuestra patria os conquistan forasteros, con vuestra sangre su crueldad se esmalta de antepasados nobles, herederos sois todos, si el caudiilo real os falta, donde el ánimo sobra poco importa, mas el esfuerzo, que la espada corta, elegid entre todos la cabeza que más convenga, no que más lo intente; no la ambición se agravie, que es nobleza, cener derechos al peligro urgente, al consejo humillo la fortaleza, la cerviz, porque más vale un prudente en la guerra, que muchos atrevidos; aquel vencedor siempre, estos vencidos, volved por vuestro Reino, no presuma salir Sajonia con su loca empresa, llamaos la libertad, no la consuma quien tirano quitáros la interesa, perdí una vez mi esposo presa en Druma segunda vez en Druma intento presa su perdida llorar, porque le adoro, venced vosotros mientras yo le lloro, Ay casa, que de placer te llamas, pues contradices tu nombre, no te autorices con lo que no puedes ser, dos veces llore el perder mi esposo en ti, aquí presa, viuda aquí; solo he sabido llorar, que lugar de placer es el que adquieres; para casa de placeres, si eres casa de pesar, Si me viere de sus ojos, mi Crora, ni los vecinos de la huente del Berrueco, ni el Cura, viejo ni Tirso ni mi suegro, ni mi padre, ni el concejo, ni el pollino, el rubio digo el cerrado, que es más que todo lo dicho; que mala landre me coma; o borracha, vos sospiros por otri viviendo yo? o só, o no bueso marido, vos por Ventura llorando, y enterrado a puros gritos a velle vuelto all Aldea, josticia ay, josticia pido, divorcio me llamo, Crora. Un pastor desuelos míos, huyendo yo desaciertos de un rigor, en este sitio me restituyo a mi bien; ay Cielos, si fuese el mismo que segunda vez llorado. y ya la tercera vivo, alentase mi esperanza, mas hay contentos perdidos, loca está quien por hallaros os busca entre desatinos. No bonda que una vez muerto (después que todos le vimos en la guesa) mos dijese. en la cara; que mentimos; son que le hagan Alcalde y porque lo he contradicho me sacase arrempujones de só ell olmo el Porque rizo pues josticia ay, y divorcios, Reye tenemos, y Obispo que no sofrirán Alcaldes muertos, o con espíritu. Pastor, serrano. Quién llama? . Escucha. Por Dios que he vido un Ángel de tafetan, con sus sartales de vidrio; mas si otra pantasma huese como ellotro que mos vino a descasar del infierno, que ogaño, hay según magino, gran colecha de pantasmas. Llega, no temas. . Vestidos, y cataduras como estás, por los campos, y cortijos no Balón, par Dios que vien, del Púrgatero, o dell limbo, tan blando estó, aquí del Reye. San Bras, todo me presino. De dónde eres? dónde vas? (zo quién te hizo mal? . Crora me hi trampantojos en los cascos, el debe ser adivino, pues pescuda porque lloro; más diga, se lo sóprico, si es Ángel, es macho, o hembra que para diabro es muilindo? Ay rustiquez semejante! El Cura una vez mos dijo, que el Dimuño trae las patas de gallo, porque no quijo Dios que de hombre las trojese. Quita. San Gil sea conmigo, Jesús con patas redondas venís? Ángel sois maldito verá como son doradas, querréis encobrir los vivios de espolones, y joanetes con eso? . Espera. . Me fino si es que volvéis por ell alma derodí de Ventura el que revivo ( de ayer aca, y enterrado con sus responsos, y cirios, en la huente de el Berrueco viene a espantar sus vecinos, y agora le dan la vara bajo ell olmo, hendo Cabildo, yo no le resucité, señor diabro, ni le he dicho ochus, ni mus, ni tengo en ello más parte que Baldovinos. Si él se hue de nueso puebro porque me hicieron marido de Crora, y le reprovocho sin razón, también lo digo, tengo yo que ver en eso? despéñele yo del risco? héchele en ell lago acaso? topele yo orilla el río? no huera el con salteadores, ni le quitara el garrido la yo; y las bragas de seda al que topó en el camino, puede her yo más que llorarle cuando le hallamos morido y ahogado, dos Padres nuesos le recertodos compridos, dos padre nuesos es barro? Válgame el Cielo! qué ha dicho este rústico de muertos, de lagos, de precipicios, de resurreción, de espantos, que conforman con los míos, y en consecuencias dudosas ofuscan más mis sentidos: que de cosas se atropellan en mi pecho, que de indicios hallo, si imposibles todos, todos de créditos dignos. Escucho pastor, sosiega, mujer soy, la quinta habito que ves, su dueño me llaman, trajes de Palacio visto, no temas. . Ella es mujer con pies de poste? O qué lindo, damas ay, pati redondas, huego en ellas. . Que sencillo yo soy dama de la Reina. Y las patas? . Añadimos a la pequeñez de el cuerpo este calzado. . Comigo pullas? Esto son chapines. Verá, que esos son chupinos, y se los pueden quitar? a ver veamos, han vido. Asegurarle deseo por ver, Cielos, si averiguo disparates que me asombran, cuanto más les examino; tienes ya que temer? . No, antes que era sabio afirmo quien porque anduviese menos; echo por trabas, o grillos a la mujer esas cormas, hay, cualdos de mi borrico están erradas también, y aún por aqueso sopimos que andan mujeres errada por la Corte el artificio, digo que veremos cosas. No malicies. No malicio. Ven aca, que muerto es ese que te espanta otra dezvivo, habiéndole despeñado? cuentámelo todo, dilo. Como digo de mi cuento, ello el Ventura hue hijo, sabe ella quien hue su padre? No. . Pues ni allá lo sopimos mas su madre sí, que hue, Dios me liembre en bien, su tío se llamó, no se me acuerda. Pasa adelante . Lorino, y la zágala Birena, ni el Mayo cuando frorido ni las rosas por la Pasqua, ni por el Junio los guindos se semejaban con ella, murio de parto de un niño, que echo, puros rempujones; pero diga diez y cinco no sorronce? . Quince son. Pues muriose al año quinzo la Virena mal lograda, que hue. . Lloras? . Infinito como digo de mi cuento el rapaz llego de chico a ser grande, como todos, y éncima de los hocicos le nacieron dos bigotes (la verdad aunque le envidio) como dos matas de el Sol, salió el garzón tan garrido, que se llevaba las mozas en el baile los Domingos: y hue como u pino de oro, aunque nunca vi estos pinos. Dio en quillotrar con el Cura hasta tirarse los libros, tanto, que dicen que sabe Latín como un pajárito. Crora del enficionada, le dio el Disanto un pellizco, y Ventura la llamó, Diosa Berros, con que vino a enojarse la pastora. de suerte, que ante testigos metrimeñamos los dos, huese Ventura aborrido de su reproche a la guerra encontrose en el camino un palaciego, y quitole, que quijoso no los vestidos, viéronle otros pasajeros, y pas que con los cochillos, dándole de puñaladas por encubrir su delito, de un cerro, le dertumbaron, de donde el Ventura vino, a dar a un lago, y desde el asacarle muerto un río a la orilla dole hallamos, trojéronle los amigos al pruebro, lloramos todos, y en la guesa le metimos: entra agora el diabro, y dice, mire, apenas mos volvimos de la Igreja en cas del muerto, cuando no se con que hechizos semos vuelve a parecer Ventura el defunto; el mismo que acabamos de enterrar, no con el traje garrido que hurtó, si con el serrano, carigordo, bueno y vivo, porque Crora le lloraba, verá lo que hacen sospiros, nibondo helle la Cruz, ni hisoparle el Monacillo, ni cántaile el Sacristen: ni el Cura, que es un bendito, tirarle acetre, y guisopo porque en fin dando en seguirnos, le hubimos de dar audencia, que simos, que no quesimos dice, que el jamás ha muerto, y se atreve a desmentirmos, en mitad de nuesas barbas, Crora, toda regocijo, dice que ha resocitado, y sus parientes, y amigos quieren oísacarle Alcalde, porque ellotro haya comprido, no lo sofrire, señora, si majinase, o que lindo, Crora llorando por él? yo de un defunto sudito? al Reye me ite aquejar, y si de él no huere oído, pedite desmatrimeños al Papa, y al Arzobispo. Válgame el Cielo! si fuese ese hombre, que desvarios me obligan a acreditar disparates, mas si miro en las señas que este ha dado, pero es posible que sigo despropósitos como estos, hay caso más ináudito? Pastor, oye, ese serrano al difunto parecido no es rubio, y blanco? de talle mediano? . Pues no la digo que sí. . No es fresco de carnes De carnes? como un tocino. Grave? . No le tome acuestas Severo? . Seis berros dijo? no sellamaba seis berros, si Ventura. . En fin de un risco le despeñaron? . Y como, pero aguarde, este sortijo le quité cuando le hallamos de el dedo Ay Adolfo mío, mis desdichas fueron ciertas, tuyo (ay de mi ) es este anillo, hola, sacad luego un coche. Coche allá. . Vente conmigo que yo te dare venganza, mas no cuentes lo que has visto anadle. . Pues quién es ella? La Reina soy. . Jeso Cristo la Reinesa. . Ven, y calla. Callo, y vo, los cochipinos que calza lo semejanan. Que calles, pastor, te aviso. o no viviras un hora. Yo? mi boca es colodrillo. Hay temores, si en verdades os convierto, no hay castigos que igualen a tanto engaño callaras? . Lo dicho dicho. Habéis dado en porfiar, que pues he resucitado, lo que yo siempre he negado, os tengo de gobernar, y ser por ogano Alcalde, que he de hacer, sentémonos. Rey, Ventura, os haga Dios, el palo os dan, empuñalde, que con él me parecéis un Gigante Gordolias, No se suele en estos días dar colación? . Ya lo veis, tostones, y cañamones, y vino hasta reventar. Yo confites he de dar, dátiles, y canelones. Esos son para batizos. Y para estotro . Escriben, asenta que mos los den, Vos tenes tales hechizos, que en todo sois extremado. Yo se poner la taberna, y la tienda, el que gonierna tiene de darla cuidado aquien más por ella puja ̱. A mí me da pesadumbre el seguir esa costumbre. En cien ducados la empuja (vare Lariso. . Buenos. Rebuenos. . Hurtará si la lle pues al paso que el pujare, llevara el que compra menos: de balde se la he de dar. Cómo? Esto ha de ser ansí, mas si hurta un marabedí, luego le tengo de ahorcar. O viene dellotro mundo. Y la taberna también. A Fileno se la den de valde, en esto me fundo, mas no vivira seguro si lo agua. Ansí lo heis de her. Que ha mucho que deseo ver la verdad, y el vino puro, encima la sepultura, donde todos afirmastes que ayer tarde me enterrastes, (no se yo con que cordura) se haga acosta de el concejo un sepulcro majestuoso de mármoles, tan curioso que desde el niño, hasta el viejo le admiren. . Y quién le hara? Maestros la Corte tiene famosos, esto conviene, partirase Tirso allá, y sin reparar en precios, de el mejor hara eleción, que en fin tiene discreción, aunque les pese alos necios. Pues porque se ha de gastar a nuesa costa, decid, en eso? . Si para mí se hace, quiero me honrar a mí mismo, que esta es ley, que los cuerdos procuraron, y pues vivo me enterraron, haced cuenta que es el Rey el que murio, y que mefundo en algo. . Cómo podemos? Qué es esto? callad. . Callemos, que viene dellotro mundo. Todos se queden afuera; ninguno entre aquí conmigo. Gente viene. También lo digo. 4o2 Mirad si es cuistión . Espera Agora que la Reinesa, vien al puebro; vera Crota, por quien canta, o por quien llora. y volvérase a la guesa Ventura. . Ay. Cielos perdido, sol, descubriose mi engaño. Sosegaos, portento extraño, hay hombre más parecido. a Adolfo? válgame Dios, de velle pastor me pesa. La Reinesa? . La Reinesa. Terogamos andinos; dadmos señora las patas. No son esas, mas arriba están. . El puebro reciva en su amparo. Son zaparas Reinesas. Nuesos vecinos, y el concejo. . Están pintados, con oro aquestos calzados, y se llaman cuchopinos. Alzad de el suelo sois vos el Alca de de el lugar? Acábanme de embarar agora. . Piadoso Dios sueño: e salido de mí? Ay Cielos, desfiguradme las faciones, osacadme de el golfo en que me mití: Todos se salgan allá, quedaos aquí Alcalde, vos, Pues han se visto los dos? Quién lo sabe? ello dirá Conociome aquí fenece, Ventura, vuestra ventura. Rústico, di, que locura. ay cielos! que se parece. tanto a mi Adolfo que dudo reprenderle, di traidor, que desatino, que error darte atrevimiento pudo, siendo un mísero vasallo, a engañar mi Corte ansí? Si es porque ogaño admite el oficio, hay son dejarlo? No disimules, aleve, que obligándome a dar voces te conozco, y me conoces, sin duda que en ti se debe. de encerrar algún hechizo, quién pudo en tiempo tan poco decirte, bárbaro loco, tanto secreto? quien te hizo Rey de villano? qué encanto pudo, para darme enojos, dulce prenda de mis ojos, digo traidor, Cielo Santo . las palabras se me van tras el alma, y corazón, aura para tal traición castigos? satisfaran crueldades, arrevimientos tan grandes de tu osadía? Adolfo del alma mía, digo traidor, pensamientos . reprimiros quiero en balde no useis mal de mi poder, que lo echamos aperder, o reprenderle, o dejalde. Mi semejanza la obliga adesmentir lo que sabe, mira tierna, riñe grave. y haciendo favor castiga: ánimo pues esperanza descaminad certidumbres, pues contra indicios vislumbres me ayuda la semejanza, basta hermoso dueño mío, que si pastor os proboco a enojos. Hombre estás loco? La cordura es desvario en vuestra presencia hermosa. Villano, si voces doy Ea pues, paso que soy Adolfo. . Quién? Yo. . Hay tal cosa. que se atreba a persuadir desatinos semejantes, cuando hasta estos ignorantes le tienen de desmentir; bárbaro tú no te nombras Ventura? . Desde que os vi, me llamo (mi bien ansí. Que confusiones, que sombras me intentan quitar el seso; no es tu patria este lugar? Quiéroos yo desengañar, y cuando quien soy confieso, vuestro incrédulo desdén; a que lo encubra me avisa, señales son Basilisa de que no me queréis bien. Tenme, atrevido, respeto. Yo a mi esposa digo amores. Yo tu esposa? ola, pastores. Descubrid Reina el secreto, que Dios quiere que este oculto, llamad gente, que me dé muerte por vos, que yo sé, que el Cielo de tanto insulto se sabra satisfacer. Nos llama su Reineria? Que he de hacer, confusión mía pensamientos; que he de hacer: hola, qué queréis? . No acaba de llamarnos su Reinura? Yo? echaldos. Señor Ventura, con menos colora. . Acaba. Ea no nos deis molestias, dejadnos aquí a los dos. Hidos pues. . Valgamos díos hiranse, que no son bellias . Podrás ya disimular cautelas? de todos eres conocido aquí, que quieres, de tanto engaño sacar? No se yo que mató otón a mi Adolfo despeñado? no se voque aquí enterrado desbarara tu traición? Prenda suya fue este anillo, que cuando muerto le hallaron, los pastores le quitaron, no puedes contra decillo. Incógnito fue tu padre, que vil hasta en esto fuiste, de una pastora naciste, mira cuan noble es tu madre. No hay satisfacerme en esto, pues sabes que lo estoy ya, la dincultad está en saber, como tan presto penetraste los secretos, que a todos has revelado: ya yo se que has estudiado, y se también los efectos de las ciencias prohibidas, villano embelecador, hechicero, encantador eres sin duda, mil vidas que tengas he de quitarte. Si pudiera yo decirte la verdad; si persuadirte, señora, y desengañarte, oyerás diversamente, de mi agraviada opinión, la cuerda satisfacción, mas por la deidad clemente que adoramos por los Cielos que injurias, cuando de mí piensas mal, que jamás di ocasión a mis desuelos. ocupándolos en artes ilicitas. . De que modo, di pues, lo adivinas todo, y asistes en tantas partes? Eso es lo que no permite que yo te declare Dios. No estamos solos los dos? Sí, pero el tiempo no admite revelaciones agora, que al Reino encubrir procura. Eres Adolfo; o Ventura? Uno, y otro soy señora. Eso cómo puede ser? Soy Adolfo, pues acierto secretos que ha descubierto, y él solo puede saber: soy Ventura, pues aquí me tienen todos por tal, pastor, pues visto sayal, Rey, pues púrpuras vestí: si por este me recibe, quien su esposo me llamó ya Ventura se murio, solo Adolfo es el que vive; mas si tu discurso incierto, con esto no se asegura, yo soy pastor, yo Ventura, que Adolfo descansa muerto; unos de los dos está en ese templo enterrado o es Ventura transformado en Rey, o Adolfo será: al otro tienes presente; tu confusión le amenaza, o Adolfo en mi se disfraza con este traje indecente, o Ventura en mi es pastor; determínate a escoger, que yo aquel solo he de ser que te estuviere mejor. Si Adolfo trocó el vestido con aquel Ventura extraño, . y a otón deslumbró su engaño creyendo que era el fingido, bien pudo salir con él, yendo de noche a Belvarle, darle muerte, y despeñarle, (ay confusión más cruel! esto es cierro, esposo mío, mibién, midueñosois vos tente hombre, válgame Dios! . confiando desconfío. Para que había de trocar con un villano mi esposo traje, y Reino? es ingenioso, harialo por probar la lealtad del falso otón; pero después de sabida, porque le dejó con vida? por aguardar ocasión, para mejor castigarle; que hay en esto que dudar. no le pretendió matar en el jardín de Belvarle? si, luego el muerto es Ventura, y él vivo Adolfo? mas no, que este en la Corte juro, abierta la sepultura de Primislao inocencias, que para virificarse a Ventura, han de aplicarse (ay confusas experiencias!) Ventura es, pero tan poco, porque si Ventura fuera, como secretos supiera tan grandes, discurso loco? un rústico aquí criado, puede aféctar gravedad? Representar Majestad? Hablar razones de estado? pero si estudió, que mucho. Acaba desenmara na tela, pastor, tan extraña. Yo Reina, mientras no escucho que es lo que gustas que sea, he de encubrirlo, esto es llano. Pues, tú ser está en mi mano? dependes tú de mi idea? Lo dicho dicho. . Ahora bien, ya el Rey seas, ya Ventura, el de Sajonía procura a Bohemia si se ven sin Capitán los soldados, desconformes, y vencidos, todo es uno, mas si unidos, por pocos, y desarmados, que salgan, su patria, y ley defenderán, quien lo duda, al mayor peligro acuda, el menor, si eres su Rey, cobarde fuiste en dejarlos, infame fue tu temor, vuelve a reparar tu honor, sal a amparar tus vasallos; y si por verte villano, tu humilde naturaleza te inclinó a tanta vileza el remedio está en la mano: desmiente mi sospechosa duda, sal contra el Sajón, quedarás con la opinión; que tu fortuna ambiciosa pretende: va pastor seas, ya Rey, la ocasión te llama, para enoblecer tu fama vence, si el Rey no deseas: engaños, no alcanzan gloria, de el esfuerzo el valor nace pruébale aquí. Que me place, yo volvere con victoria, Reina hermosa, o volvere, sin vida. . Ya me pareces mi Adolfo, ya desvaneces las dudas que sospeché, parte luego. . A los pastores les diré que me has mandado acompañarte. . En cuidado te he puesto. . Serán menores? viendo que en fin te he servido En bruma, donde primero te admire pastor, te espero. Voy pues, a mudar vestidos. En fin nuestra enigma oscura, se queda ansí? . Y es razón, Adolfo soy, si al Sajón venzo. . Y sino? Ni aún Ventura Yo no obedezco (co- aquien me usurpa el cargo que merez de la Reina soy primo, y como tal después del Rey me es- mas digno del gobierno (timo, Grande del Reino soy, renombre ganaron mis pasados (eterno en la paz, y enla guerra celebrados no he de ser menos que ellos, este cargo me toca. Parecerlos es bien, en la templanza, si te inclina a valor su semejanza, no intentes ambicioso, lo que a mí me compete. Yo con acción más justa, que aquien amotinar el Reino gusta, pudiera gobernaros sino juzgara a infamia el imitaros gozad el cargo a días. Soy contento. Yo se, Duque Matías, que convenis conmigo, por la razón que tengo, pero sigo ese medio discreto, tocándome este día yo le acepto. Eso no, a mí me toca el primero gobierno. Ya proboca (es esto? mi ánimo modesto vuestra ambición de modo, mas que El quebrantar la prisión por remediar apreturas de el Reino, que ya seguras, se previenen, no es traición, si, lealtad, si noble hazaña, Bohemos Adolfo es muerto, nieguelo, o no, el desconcierto, de quien fingido os engaña. Lígitimo sucesor tenéis, si bien ignorante de Ventura semejante, que ha de admiraros pastor. Dejándole Sigismundo, como tesoro engendrado en un monte, que ha guardado, para que conquiste el mundo, Mis prisiones quebrante, porque violencias temí, de quien lealtades ansí, cuando de el Reino quisé un tirano fratricida. premia, y de noche amparado, de tinieblas disfrazado, para defender mi vida, entre en mi casa secreto, previniéndome de cosas, para mi fuga forzosas, y halle, milagro en efecto, como el Cielo nos ampara, entre papeles doblados, por superfivos, y olvidados, ay Cielos, quien los mirara. primero, aquesta instrución, que ami padre la confianza. de su lealtad, y privanza. dio Segismundo blasón de Reyes, mándale en ella, que con el cuerdo recato que pide el caso, el retrato de su amor, su imagen bella. conserve, que entre sayales, vive, sin saber quien es, la deidad, cuyo interés. no guarda respetos Reales, le obligó, saliendo a caza, que de una serrana hermosa. (la ocasión es poderosa) se enamorase, de traza, que sin decirla quien era, la dejase sucesión, digna en fin de su afición. Si mi padre no muriera tan presto, o su enfermedad el discurso le dejara libre, poco se ocultara en un monte esta verdad. Murio en fin, permitio el Cielo que yo encontrase con ella, Birena, rústica bella. ha satisfecho el recelo en que estamos, ella fue madre, que un Reinos dejó, y aunque de parto murio, según de su patria sé, viva en su hijo ha quedado; encubierto al pueblo fui, que dista poco de aquí; y con secreto informado de sus más antiguas canas, se, que se llama Ventura, el que la nuestra asegura, cuyas partes, no villanas, si no Reales, encarecen (en valde el tiempo os ocupo) no sé yo como lo supo la Reina, poco oscurecen nubes los rayos de Febo. Partio Basilisa al punto por él, y halló en su trasunto otro Segismundo nuevo. Llevósele en fin consigo, y en Druma con ella está, Bohemos. Rey tenéis ya. Este papel sea testigo de vuestra dicha, este sello, esta letra, y firme Real, ved agora si es leal otón, ven si vuestro cuello libre de el yugo pesado, que vengativo os quite, con tal príncipe podré, ganar blasón celebrado. Si Adolfo es muerto, y tenemos generoso sucesor de Sigismundo el temor en noble ánimo troquemos. Cómo se llama? . Ventura Si como el nombre asegura la suya, feliz pastor. Qué es esto? Duque Matias cómo? Orón, Lotario, Uberto porque segunda vez muerto me juzgaste? en dos días tirúbea la lealtad que a vuestra patria se debe, cuando Sajonía se atreve acercar nuestra ciudad? salí ausente, con la prueba de vuestra mudable fe, lo que tratabades sé, prevenisme traición nueva? ha liviandad de los hombres! el enemigo nos llama, parientes, solo en la fama se ganan honrosos nombres: conseguildos, vivo estoy, a ellos nobles Bohemos, que vencidos los tenemos, pues yo con vosotros voy, Dios a esto me ha traído, qué teméis? acometamos. otón, siempre que te damos crédito nos has vendido, que era muerto no decías? Vivo Adolfo, no es traidor quien antepone un pastor a su Rey? . Duque Matías parientes, muera Sajonía, San Gorje, a ellos. O. No sé si dentro el pecho engendra su confusión Babilonia. En esta acción sola estriba la fama que eternadura, conmigo va la Ventura. Viva Adolfo. . Adolfo viva No me serviras tu amí? Eso, par Dios de buen grado, que otra vez con amo he estado, tres veces, y me salí, y en que oficio, que no he sido yo aprendiz? A tu elección. Tullición? luego. . Sazón tiene el siemple. Yo tullido? mal año. Digo que escojas oficio a tu voluntad. Yo si va a decir verdad, sin andar por ramas, ni hojas si en mi puebro porquerizo: tien ella cochinos? . No que gente es esta? Verá , , . son Crora, Tirso, y mi suegro par Dios que en vellos me alegro Pues a qué venís acá? Señora dijeronmos que sin herle más proceso se trujo all Alcalde preso. Yo? . Por las pragas de Dios. que queda desembarado. el puebro, sueltemosle, que Ventura jamás hue, ni Moro, ni sentenciado, no ladrón ni tabernero. Porque heis por el derogar, Crotar queréis apostar si me aburro. Porque chiero. No mos hará esta merced? Si pastores, suelto está. . Suelto A veros volverá presto. A vermos por su fe. Si consiste en mi victoria. ser yo Adolfo, prenda cara, victorioso a Adolfo vuelve del Sajón, por vuestra causa; vos me distes osadía, el huyó, desbaratadas sus gentes, Bohemia queda, libre de enemigas armas. Sivila está a vuestros pies, si hasta aquí nombre de hermana. tuvo, poce agora el de hija, pidénosla el Duque de Austria, señora sois de este Reino, padres a los dos nos llama, en se que sois generosa, como merece dotalda. Premiad estos caballeros, pues son dignas sus hazañas. de honrolos cargos, en vida, en muerte de eterna fama, y dadme esos pies a mí. Señor, humildad vos tanta? no sois vos mi Rey, y esposo? ya yo estoy desengañada, desmentistes mis sospechas: mis brazos, Sívila aguardan lo vuestros, gocéis mil siglos el dueño que esposa os llama; yo os premiare, cabalieros, oyes Crora. Estó envobada, Balón este no es Ventura? Semestísele en la cara. Pues quien diabros le hizo Reye Los cuchipinos, que encantan. Tirso, heis visto tal soceso? Si salgo de esta maraña, he de her una comedía. A vos nminca os faltan trazas. No las hurto como algunos, que a la postre se silvatan. Caballeros de Bohlemia, ahora que restaurada vuestra tierra, victorioso. inmortalizáis mi fama. Agora que sin las dudas. que tuvistes, me dais gracias por vencedor, por Adolfo, manso en paz, severo en armas, os desengaño, yo sol sucesor de esa montaña, de un padre no conocido, de una rústica serrana. Minombre, solo es ventura; con mi dicha confirmada, libros el caudal que precio, mi palacio una cabada. Murio vuestro Rey Adolfo y en el sepulcro descansa de el templo do equesa Aldea, engañoos su semejanza. Por varios sucesos supe secretos con que lograrla, quédense para después, que agora es historia larga. Si la victoria presente la fe con que os desengaña merece estimas, y premios, ocasión tenéis, premialda, con dejarme que en paz goce. el sosiego de mi patria; libros quiero, no Diademas, humildades, no arrogancias, quietud busco, no desuelos, no tronos, chozas me bastan, merezca yo esta merced, Antes humilde a tus plantas. todo el Reino, o sucesor de Segismundo, te aclama. Cómo es eso! Demos gracias a esta firma, a aqueste sello en que tu padre declara, que si te pario Birena, es Imperial tu prosapia, hijo eres de Segismundo. Válgame el Cielo! Qué extrañas dichas, satisfacen penas, y dudas desenmarañan: hermano de el alma mía Mi esposa, si no mi hermena, seréis, si despensaciones amor tan honesto enlazan: en dote doy a Sivila veinte villas, a mi patria, hago ciudad desde agora, yo procuraté poblarla a otón perdono, atrevido; si celoso en la venganza de Primislao, ya vos Duque, Conde os hago de Peñalva, a vosotros dos Marqués. Ya mosotros? La comarca de mi Aldea, por diez leguas repartildas los tres. . Bastan. Labrare a Adolfo un sepulcro, con que se olvide el de Carla, darele gracias a Dios, como al Senado alabanzas, si aplaudiendo este suceso, dice que cumplio en su traza la Ventura con el nombre Tirso, y perdonáis sus faltas,
