Texto digital de Vengada antes que ofendida
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Vengada antes que ofendida. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/vengada-antes-que-ofendida.

VENGADA ANTES QUE OFENDIDA
JORNADA PRIMERA
Jabalí presuroso, quimeras del monte fragoso, siendo en frondosa calma rayo de cerda, escándalo con al pues para mi tormento, (to: alas te dio sin duda el pensamien en vano te apresuras, (ras, que a pesar de intrincadas espesu tengo en tu seguimiento to. de ser rayo exhalado por el vien- Jabali fugitivo, que taladras el monte vengativo, con ansia tan inquieta que exhalada pareces ser cometa. En vano te congojas, (rojas, que has de volver aquestas plantas gaso. sino mudas el paso volando al cielo en forma de Pe Aguarda, espera. Espera, que la vida Trida. has de rendir al golpe de esta he.- Mas hay cielos, que veo! mintiole la verdad a mi deseo. Más hay cielos, que ha sido! sueño, o es fantasía del sentido? que divina belleza! (tileza! Que gallarda, y robusta gen- mujer? quién eres dime errante que aunque toda te ignoro, idolatra te miro con decoro? y si gentil me hallara, (rara? pordeidad de estos montes te ado responde, di quién eres fres? admirable prodigio de muje. que no sin fundamento, a los dos nos condujo ese por pues cuando fatigaba (tento, un áspero córcel en quien halla. sva del orbe la armonía, pues sus cuatro elementos con- prendía. aquese bruto miro en la ribera aliento mi caballo a la carrera, que tan veloz volaba, y ligero las manos levantaba, que en los pechos con ellas, de una, y otra herradura impri- mio huellas. El Sol estaba a Oriente, (dente, y yo me apresuraba al Ocei- y como sombra hacía, Erría, pensando que con él otro co- (jero, y notando severo, que pues iva delante es más li- a flojedad lo advierte, (te, y tanto en en mendarlo se divier. que dejó en un instante Igante, su sombra atras furioso, y arro- con tan ligero paso, (Ocaso, como si el Sol se hallara en él corriendo más que Apolo! solo, de mi gente me alejo, halleme empeñado en seguirle, y al bibrar el venablo para he. (rirle llegó tu bizarría, y suspendió se la esperanza mía, quedado de improviso, (ciso. de mirar tu beldad hecho Nar Quién eres prodigiosa( rosa? . De esa misma manera (derá yo estaba con mi padre, a la la de este pequeño río, (sobrio, que a fuer de tantos cedros es cuando vi a sus cristales, desmarañando zarzas, y jarales que venía sediento un jabalí a beverse el elemento, cuyos ojos presumo (humo. que de encendidos vaporizan Del monte se enajena, del río toca la esplayada arena, y como es movediza, Iza, con el peso al hollarla se deslí. y así se sobresalta, le falta pues cuanto más se afirma más entre roncos aquejos, espejos llegó al cristal, y hecha su planta mientras se la bebía su gran ferocidad se repetía, y así que se ondeaba, animado también se retrataba, y habiendolo advertido (busido, toda el agua inquietó con un y como acobardado (pantado. el mismo se temió, de si es- De sus furias activo se arrebata. y la que suda restituye blata, y espumas arrojando (plando se volvió paso a paso, conten su bruta lozanía; (zarría, pero a este tiempo yo con vi- pensando darle muerte, (verte hasta aquí le he seguido, don de al me asuste de manera, (la fiera. que el golpe suspendí, y huyó En tanto que tu acento, (to retórico coplaba ese porten. que el alma suspendia, (casia, la memoria en su centro, o fan- que es el comu sentido, (gido, con especies impresas que ha co- mirando tu hermosura (gura, coteja unas que tiene, y te ase por último decreto que otra vez de mi amor fuiste el objeto. Pues si mejor lo advierto, yendo a ver unas fiestas encubier: a Parma, en que lucia. (to del Duque la grandeza, y bizarría, sustentando un torneo (neo. a los triunfos, y glorias deHime Mas no quiero cansarte, (tarte su puesto que les viste, con pin- los lances de aquel día, voy al suceso de la dicha mía. De mi valcón enfrente. estaba todo un Sol en breved común fue el epiteto, suien la hermosura se estaba en un aún nada me adelanto: (jer estaba de las almas el encant pues el llamarla diosa, (cos me parece también muy vula Y así yo me acomodo: (o con decir que eras tú lo digo porque en el mismo instante que tu rostro cubierto de unb lant o transparente velo, la luz brujuleaba de ese cie yendo al alma derecha, (fle lo que allá fue esplendor llego har Estaba cuidadoso! (erm de ver sin la cortina el ro cuando el aire galante (ama sumiller fue a las glorias de pero tu vergonzosa (ro mueres clavel, si amanecia Y así tu mano luego (sien aquietar intentó el desase y como era de nieve, (atren y diafano el cendal a quien al prenderle con arte (par pareció penetrarse a la or mirando equivocadas cuan s hermosas azucenas, claveles, nieve, y Feneciose la fiesta con el de y oscureciose la esperanzan pues bajando a la puerta para ver mi fortuna, si erae entre otras damas bellas, de tanto activo rayo auno ce tu gran beldad venía, (l y creí que otra vez amaneo norte me era tu huella, cuando en la mesma calle atropella, por ser mucha la gente un mozo al parecer algo inpa- con el que le seguía, (ciente, y empezando en palabras su por y al fin; o suerte fiera, (fía, uno, y otro irritados al acero remiten sus enfados. Afuer de Caballero mebusque con aceros el acero; Pero en un pensamiento de espadas vi poblado el vago Conclusión de esto sea, viento, (queaba, ycomo ya era noche, y blan- casi algunos creyeron que nevaba. Apaciguose todo, y cuando yo a buscarte me aco. modo imposible parece, e. la luz se acaba, y mi fatiga ere muerte. Confieso que obligada, En la ciudad me quedo por si al siguiente diaberte puedo, (tera. vengo a informarme, que eras foras- Nadie más de ti sabe, ignoran tu lugar, o pena grave, y en espacio de un año con esperanzas a mi vida engaño. que el alma te idolatra por su Dea, (rora, y así responde agora, de aquestos montes soberana Au- apacible, o esquiva, benigna, rigurosa, o compasiva, que mi esperanza advierte, que en tus labios está mi vida, o y de tu cortesía agasajada, me hallo aquí de manera, que mi fe y voluntad hoy admitiera este amor, de quien haces firme alarde, a ser posible, y no llegar tan tarde. Pues cómo tarde, hay cielo, que toda el alma se cubrió de un hielo, con la duda mortal que le congoja? Escucha; y lo sabrás, si no te enoja. En Ursino he nacido, de prosapia, y linaje esclarecido, si bien mi padre (oh dulces desengaños) cansado de la Corte, y sus engaños, se retiró a una Quinta, que tres leguas de Ursino está distinta, adonde su cuidado desde mis tiernos años me ha criado, sin que debiese al ciego rapaz milibertad desasosiego. Y viéndome en edad, que competía darme consorte en dulce compañía, un sobrino que tiene en Vrsino, por dueño me previene, y aunque el amor lo siente, a mi padre di el sí, soy obediente, con que te he declarado la causa que tu afecto ha preguntado. Como casa encendida, en quien la gente en partes dividida, que techumbre, y rabiques derribando, las vigas encendidas va arrojando, y al dar en tierra luego, con el golpe se enciende más el fuego: sirviendo de ruina la piedad que aplicó por medicina. Así tú de esta suerte, cuando incendios de amor el pecho vierte, si aplacarlos quisiste, mayores Mongibelos encendiste, con los vanos desvelos, de que olvide mi amor dándome celos. Y así yo me acomodo a que tu padre lo deshaga todo, si es que mi amor te agrada, pues hasta agora en fin no estás casada. Será forzar mi gusto, (ajusto, no me dejes morir del mal y a violencias de amor nunca me fuera de que quien eres, (res que con rigores obligarme quie El Príncipe de Visino soy hermosa deidad, suerte des tino. Pues señor, vuestra Alteza, mayores riesgos a temer enpie mi honor en el enpeño. (za . como hasta aquí, y tan solo? Hermoso dueño, siguiendo ese cerdoso jabalí, medí el monte presuroso donde la dicha mía halló lo que esperaba en este día: y pues mi amor alcanza, Fénix, a renacer en su esperanza alivia mi tormento, siento. Ay Carlos de mi vida, ̱ en que notable riesgo estoy meti a que solo en un día (mía? . No barajes mi pena. (d rinda la libertad que ya no es . Reparad gran señor, que soyy! y que teniendo dueño Tagena mi libertad, no es fácil el empe Bien poco ha qué decías (ños que agasajada, afecto me tenía! Esto fue disculparme, que otra cosa, señor, es apurarme Ea, que mi porfía ha de vencer tu ingrata tirana todo el amor lo puede. Es cuando de cortés amo no excede: Deja que de mi boca (ol el labio selle, en el cristal de se Tn de tu divina mano, por si alivio tormento tan tiraa Laura. . Laura. Señor; mi riesgo es mucho, que es la voz de mi padre la que escucho. Mortal es mi desvelo; que soy todo un volcán. . Yo toda un hielo. Laura, grave destino, to, no es ella, sí, y el Príncipe de Uisino? Qué es lo que miro, cielos, al primer paso tropezar en celos? cruel fortuna impía, por que así apuras la paciencia mía? Laura a solas, y un hombre: ay más venenos? y el Príncipe de Visino cuando menos. Señor, pues vuestra Alteza de esta suerte? Llegó infeliz mi muerte. Ricardo Dios os guarde. Y con Laura mi hija haciendo alarde de tanta bizarría en el diseño. que Laura es hija vuestra; fuerte emueño! . Señor, sí. . De saberlo me he alegrado, que por deidad la tuve de este prado, O al verla presurosa medir el monte Palas más hermosa. De vergüenza mirar a Carlos no oso. Ha tirano rigor de un poderoso! Honor, disimulad este cuidado, aunque solo me pesa haverse hallado Carlos agora aquí. . Pierdo el sentido. . Señor, como a este puesto habéis venido tan solo, y de esta suerte? Porque queriendo a un jabali dar muerte, que por esa aspereza zal atravesó la rúltica maleza, tanto en su seguimiento se empeñó de mi cosera el aliento, que dejando mi gente le seguí por el monte diligente, donde encontró miestrella en este prado hermoso; a Laura bella, que empeñada venía en dar muerte a otra fiera que seguía; pero al ver su hermosura el bruto se emboscó por la espesura, debiéndole la vida a la beldad de Laura, y su venida: Mas, Carlos, aquí vos? . Es mi sobrino Carlos, señor, y es en quien determino el emplear de Laura la belleza, con licencia, señor, de vuestra Alteza, on porque mi casa herede, y en él un defensor de su honor quede. Luego tenéis a Laura ya casada? No señor, pero falta, poco, o nada, pues por horas espero ya la dispensación. . De penas muero. Con que mi edad cansada. viendo a Laura con dueño, y remediada, al tiempo rendirá entre desengaños mas alegre el tributo de los anos. Mucho de oír me he holgado, Ricardo, el que tengáis en ese estado de Laura el casamiento. Mas yo lo estorbaré, si mi tormento . no me quita la vida: Ay Laura, aún no encontrada, y ya perdida. Gracias a Dios, señor, que te he topado: Jesús, y que trabajo me ha costado, pues no he dejado al monte senda, valle, vereda, ni horizonte, sentiscos, matorrales, zarzas, robles, encinas, ni jarales, que no haya requerido ardiente, y listo, ya todos preguntaba si te han visto Mas ellos al decillo parece que jugaban al mudillo, y cansado, en efeto, de buscarte, por si te hallaba quise pregonarte; pero si no me engaña mi deseo, no estarás muy cansado a lo que veo, si por dicha has cazado tan lindo jabalí, como el del lado. Pasquín, seas bien venido. Huélgome que tan bien entretenido te haya llegado a ver. . Dónde has dejado, dime, a mi prima Estela? . En ese prado hay una hermosa quinta, en que el Abril su Primavera pinta, y cerca de ella agora con Federico. Estela mi señora se retiró a esperarte, porque del Sol la fuerza, en esta parte fuesle de resistencia la amenidad del sitió a su violencia. Vamos pues a buscarla: rapaz ciego, . no le añadas más flechas a mi fuego. Vamos, señor, que advierto que Estela está en mí quinta; si esto es cierto; y en ella los rigores de Febo templaréis entre las flores. Mucho gusto recibo, hay Laura hermosa, solo en verte vivo. . Vamos Laura, y a Estela en festejarla mucho te desvela. Honor, alerta digo, que está dentro de casa el enemigo. Invidiosos desvelos mataraisme de amor, y no de celos. Ven Laurarea sobrino llega el caballó al Príncipe de Ursino: suba en él vuestra Alteza. Mas me quiero ira pie por la maleza. El Príncipe, según lo que estoy viendo, lleva un poco de mosca, o no lo entiendo. Carlos, pues tu tan triste? por que el femblante de pesar se viste? que tienes, dueño mío? Tengo una furia, tengo un desvarío: mas esto no es agora ingrata para aquí. . Cuando te adora el alma, así me ofendes , Lloras? linda disculpa hallar pretendes. Tú verás mi fineza. Laura, Carlos; que espera ya su Alteza: Venid. . Pese al decoro. Que mal pagas la fe con que te adoro! Que fe, tirana, cuando llego a verte con el Príncipe a solas de esta suerte? Pues pude prevenir yo fácilmente de fortuna el futuro contingente? Euitarle pudieras con excusar la caza de las fieras. Ya no tiene lo hecho e remedio; pero vive satisfecho, De que, bella homicida? Qué has de ser siempre el dueño de mi vida, a pesar de la suerte rigurosa, Ay Laura, o nunca fueras tan hermosa! . Federico, tu porfía es la que en mi corazón írrita a mieva pasión, juzgándola a groseria: y si en esta fantasía no reprimes las acciones, vendrán tus locas razones. en mí, tal odio a engendrar, que mi cólera sea un mar que anegue tus presunciones. Que eres muy galán confieso, y que obligara a mi amor a rendirle ese valor, si antes de perder el seso a que me obligó un exceso, tu amor hubiera escuchado; mas ya es, ay de mí, excusado, porque llegó otro acreedor, sonono es acomodada cura, y solamente rigor para pagarte ha dejado. Si bien puedes por consuelo tener, que no es tu amor solo el que firme como Apolo de Dafue sufre el desvelo, pues padece mi rocelo esa propria enfermedad, y creeme una verdad, que a hallarme con albedrío te hubiera hecho el pecho mío dueño de su voluntad. Este desengaño alcanza a oír en su pretensión, Federico, tu pasión, porque pierdas la esperanza: que si no es que la mudanza del tiempo aplique remedio, hallo dífícil el medio, para que te llegue a amar, que es el remedio olvidar, y olvidóseme el remedio. Estela, en vano procura divertir mi pensamiento tu verdad, si a mi tormento antes a esta calentura sirve de aumentar, de suerte, que porque el peligro advierte mi ciega resolución, anhela mi corazón por engolfarse en la muerte. Tiene en la mano un espejo un niño? que enamorado está mirando un traslado. de su hermosura al corejo del cristal, cuando el espejo . Como en la presa os ha ido le quita uno de repente, por temer el accidente de que se llegue a quebrar, y el niño empieza a llorar con el enojo impaciente. Así sucedio a mi amor, pues cuando en segura calma en el espejo del alma recreaba su verdor, llegó el tirano rigor, Estela, del desengaño, y sin reparar el daño el espejo me quitó, y así mi pena lloro la perdida de su engaño. mi amoriía desalentado, y al que tuvo sufrimiento, ofeliz ayudó su intento la fortuna, aunabe inconstante, pues hoy un rendido amante de su amparo se confía, que a una amorosa porfía no hay mujer que sea diumante. Todo lo puede vencer el tiempo, si bien agora lo dificulto. . Señora; de amor es grande el poder, yo espero que os he de ver libre de pasión tan ciega, templar el mal que me anega, y al sin mudar de elección. Dejad la conversación, primo, que el Príncipe llega. Señor, sea bien llegado vuestra Alteza. . Estela prima en vano el pecho se anisma . a desmentir su cuidado. del cerdoso jabalí? Cómo quien viene sin mí, y de vencedor vencido. No entiendo vuestra razón. Muy fácil es de entender, prima, cuando vuelvo a ver la causa de mi pasión. Aunque es lisonja, la estima el corazón que os adora. Esto le faltaba agora . al dolor que me lastima. En fin la fiera rindio a vuestro valor la vida? No Estela, que antes la herida solo en mí se ejecutó. Pero aunque este pensamiento . Con vuestra respuesta crece más mi duda cada instante. siempre dicen, que alosado, . Qué haya de fingirse amante . uno con quien aborrece! Pero quién es esta dama que con vos viene? . Señora, es Laura una cazadora, a quien por deidad aclama el prado; el valle, y el monte, siendo en su verde campaña, si Venus de esa montana, Palas de aqueste horizonte: y en fin de Ricardo es hija, que en el monte la encontre cazando. Gran dicha fue! ta prestoun pesar me aftijal . Sin duda que estoy celosa, porque de haberla pintado siento en mi un nuevo cuidado. Laura, vos sois muy hermosa. Mil veces portal favor los boso los pies, señora, que es muy propio del Aurora festejar cualquiera flor. Alzad Laura, alzad del suelo, mirad que se correrá de ver que en su esfera está abreviado todo un cielo. Es el mayor interés de mi hija, gran señora, cuando de suerte mejora. el estar a vuestros pies. Veas Ricardo, que muestra muy bien en la compostura, que es hija de esa cordura Laura, y muy criada vuestra. Con el favor que me hacéis, blasón nuevo el alma gana. Cuando es la verdad tan llana, poco Laura me debéis. Señor, ya que vuestra Alteza ha gustado aqueste día esta humilde caseria honrarla con su grandeza. Entrad donde descansar podáis de vuestra fatiga en tanto que el Sol mitiga sus rigores en el mar. Y tu Laura, ve, y previene para Estela mi señora, con que regalarla ahora, pues tal huesneda te viene: ea Laurarea Lucrecia, daos prisa: señor entrad, y algún rato descansad. O qué porfía tan necia! . solo puede, hay Laura hermosa, descansar la pena mía en tus ojos, que a porfía es de su luz mariposa. Antes Ricardo mi arbitrio elige entre los primores, de hierbas, plantas, y flores gozar de este ameno sitio. Laura; el temor es forzoso cuando llego a imaginar, que es difícil refrenar un amante poderoso. Triste está Carlos, cuidado no le deis otro pesar. Ara yo quiero llegar, pues veo a todos pasmados, y decirle a la criada mi cuidado en cortesía, oye vusted Reina mía? Bien oigo lo que me agrada. Podrá un pobre pecador, que viene hecho mil pedazos hallar posada en sus brazos? Breve, y comnpendioso amo pues diga, de cuando acá nos conocemos, que llega con tal descoco, y se pega? Lucrecia desde hoy acá. Pues cómo, graciosos cuente echa así por el arajo? Los de escaleras abajo no gastamos cumplimientos El hombre en extremo es llano cómo se llama? . Pasquín. Será maldiciente en fin. No soy sino Cortesano. No acierta a disimular esta pasión mi respeto. El ver al Príncipe inquieto me da más que sospechar. El tal Pasquín no me agrad Por qué señora Lucrecia? Porque la preguta es necia no advierte que soy honrada? Honrada, hay tan gran locura, no ves que si en eso das mujer, que pereceras de hambre? . Gentil figural aparte. . Ya estoy mohino. O que frialdades tan necias! Lucrecia, si te en lucrecias, cuanto va que me entarquino? Señor, a pedirte albricias, contento, y alborozado llega a tus pies mi deseo. De que me las pides. Fabio? De que la dispensación de mi señora, ha llegado, que así me lo acaba ahora de decir (aunque de paso) un correo, que de Roma viene con otros despachos a Vrsino, y en este punto pasó por aquí. R Hasme dado amigo, la mejor nueva que en el curso de mis años pudiera mi edad cansada recibir: y así te mando en albricias un vestido muy bueno Falvinas mil años sin las pensiones de suegro. Gran gusto me has hecho Fabio: ea Laura, no te alegras? no estás muy contento Carlos? llegad llegad los dos, hijos, que ya bien puedo llámaros este nombre, y a su Alteza besadle juntos la mano, e que pues quiso nuestra suerte que a tan buen tiempo se ha hallado a honrarnos con su grandeza, no será justo perdamos en la atención del servirle, dlas honras del ser vasallos. Y vos, bellísima Estela, del amor nuevo milagro, en cuyo hermoso sujeto maridaje concertaron belleza, y entendimiento, pues habéis querido entrambos, (si uno Adonís de la selva, otra Diaña del prado) hacer esta humilde quinta de pobre, rico Palacio: así junte de Himeneo los dos cuellos soberanos un lazo, y en dulce unión le aposteis al Fenixaños, que a Carlos, y Laura honréis, siendo padrinos entrambos de tan dichoso consorcio. Cielos, si no estoy soñando p. qué es esto que me sucede! yo celoso? y de un vasallo: quien vio vapor contra el Sol oponerse temerario, que antes que su altivo ceño con presunciones de vano se condense, pretendiendo de su madeja los rayos empañar, que no bajase en átomos desatado, a ser mísero escarmiento de las violencias del Austro? Pero agora en suspensiones, cuando de celos me abraso, se divierte la memoria? No soy primero que Carlos yo? si, pues salga el poder a embarazarles el paso: A Federico. . Señor. Escucha aparte. . Cuidados: que tendrá el Príncipe, que le miro con sobresalto, y todo el color perdido? sin duda está enamorado de Laura, mi pena es cierta, porque desde que llegaron no aparta un punto los ojos de su hermosura: villanos celos, tan presto la senda hallasteis para un agravio? Mucho de Principe temo p. el enojo, hay dueño, ay Carlos, quien excusado te hubiera este pesar, que en su daño teme el alma recelosa de riesgos, y sobresaltos, Federico amigo, Laura es la deidad que ido latro, y en cuyas luces me quemo mariposa de sus rayos: y así importa el que estorbemos . Calga el cielo sobre mí: que no se case con Carlos. Llega, y dile que es mi gusto aqueste, y que con Ricardo se excuse como pudiente, porque de hacer lo contrario correrá su vida riesgo: y sea con tal recato, que Ricardo no lo llegue a entender. . Es tu mandato ley en mi obediencia: pero repara. . En nada repano, cuando en el man de los celos corre mi vida naufragio. Voy a obedecerte poco . aventuro en lo que hago; pues doy al Príncipe un gusto, y a mi esperanza otro plazo de gozar a Estela . Penas, que estará el Príncipe hablado a parte con Federico? a. si será mi muerte acaso. Oh cómo, cielos, o como al que nacio desdichado, las que imaginaba glorias Carlos, escuchad a parte; que tengo un poco que hublaros. A mí Federico? .A vos, paréceme que esta boda se anubla, aunque está el Sol claro y que en menos de un momento ha de haber truenos y rayos, piedra, granizo, y cascotes, porque se va encapotando del Príncipe el ceño, sí no me miente el Astrolabio. Esto el Príncipe me dijo, consultad con vos de espacio lo que mejor os está, que yo cumplo en avisaros. mas a un infelice cuando, si alivio buscó en la muerte, salió a redibirle al paso, pues Tántalo de desdichas ohidras renace en su agravio? Ay Laura; ya te he perdido. Señor; permitid que Carlos le dé con vuestra licencia de esposo a Laura la mano. Ea, nada os embarace, que yo soy quien os lo mando, y el Príncipe gusta de ello ni O que viero esta cicardo? C y que cansado!̱. Señora; vos habéis de apadrinarlos. Hija Laura, para que son aquí tantos recatos. cuando es su Alteza, y tu padre quien te lo madar . Tirabos pcelos, del amor verdugos, . omirad que es ya demaliado lo que apretáis los cordeles. Mi obediencia es tu mandato; tu hechura soy, y tu hila. se le vuelven sobresaltos! . Muy bien lo muestras ea Carlos tú te suspendes agora cuando tiene Llaura dado el sí? qué es esto, sobrino? Tantos secreticos: nalo . Quién se vio en empeño tanto, que en lo llismo que deseaap está de la muerte el plazo? que he de hacera cielos piadosos, porque si aquí me declaro, y la mano doy a Laura, dejo al Príncipe ieritado: y un poderoso ofendido es desbocado caballo a quien de estímulo sirve el precipicio más alto. Y si a Laura pierdo, pierdo la vida: o anégueme el llanto! Carlos, sobrino, qué es esto? pues tú te detienes tanto? Ya al sufrimiento le falta . la atención yo me déclaro, que primero es mi pasión: Ricardo, yo lo he mirado mejor, y estás cosas quieren llevarse con más espacio, que es apresurarse mucho apenas haber llegado. la dispensación y luego al punto querer casarlos: Dejadlo eso por mi cuenta, que desea mi cuidado ser padrino de estas bodas, y que Ursino el agasalo vea, que sabe su dueño hacer a tales vasallos, que en esto Ricardo creo, que aunque sea poco, os pago parte de vuestros servicios. Besoos gran señor, la mano; pero con vuestra licencia mejor están desposados. mis hijos cuanto más presto: así del Príncipe atajo . el intento. . Conociole el juego, el viejo es marrajo. No basta el haber yo dicho, que es mi gusto, y quea mi cargo está el disponer sus bodas, para no replicar tanto? o que vejez tan caduca! Ya os obedezco callando: ha tirano! bien te entiendo, . pero no verás logrado tu intento, porque primero sabrá mi honor remediarlo. Y pues de Faetón el coche su curso acelera a Ocaso, y en los campos de Neptuno ya a despeñar los canallos, la vuelta demos a Ursino, que quiero llegar temprano a Palacio, porque tengo que despachar mucho. . vamos señor: pero solo siento, que a dicardo el agasajo no le paguéis, que merece su lealtad. . Prima, si pago, y sus méritos conozco, que esto solo es dilatarlo para mejor ocasión: y porque su negro manto empieza en nuestro Zenit a desplegar Tetís vamos prima, y tomaréis el coche: ay Laura sin alma parto. . Dadnos licencia, señor, que yo; y mi sobrino, os vamos acompañando hasta Uisino. Yo, os agradezco, Ricardo, en extremo la fineza: pero no son vuestros años para tantas bizarrías: quedaos Ricardo, quedaos a acompañar la belleza de Laura, que basta Carlos que a mí me venga sirviendo agora . Mil honras gano, señor, con tan gran favor. Así voy asegurado: . Cógiole con ratonera de golpe: o Príncipe zaino! A rigor de un poderoso, . que siempre logro su engaño con cautelas, o violencias. Oyes sobrino? en dejando en Palacio aquesta noche al Príncipe asegurado, darás la vuelta a mi Quinta, porque tengo cierto caso que comunicar contigo, que importa al honor de entrambos. Vendré al panto a obedecerte venza un engaño a orro engaño que primero es mi opinió: . esta noche he de casarlos, que cuando después se enoje el Príncipe sobre el caso, yo sabré satisfacerle. Vamos prima, venid Carlos. Sin mi estoy . Hermosa Laura, cuando de tu luz me aparto un alma te dejo en prendas, trátala con agasajo, no me riña el albedrío, que la entregué a dueño ingrato. yo salí al campo quejosa . de desdenes, y de agravios, y vuelvo agora con celos: buen alivio en mis cuidados, se a buscar el remedio, y tropezar en el daño. Carlos, pues así te vas sin hablarme? . dueño amado que puedo hacer, si me apartan los rigores de un tirano del imán de tu belleza? Ay Laura. . que tienes Carlos? Tengo amor, y tengo celos, mira que fuertes contrarios. Carlos, como no venís? Señor, ya voy: ah tirano, . que me usurpas estas glorias. Pasa adelante . Ya paso. Mariéndome voy de celos. Sin mí voy cuando me aparte Sin mí estoy cuando me que e A Dios Laura, a Dios Ricard Él le guarde a vuestra Altez sintiendo quedo este agravio. Tráígare el cielo a mis ojo vuélvame el cielo a tus braz Pregunto, y de nuestro amo Lucrecia, como quedamos? Que si me régala mucho le iré queriendo algún tanto aqueste es cuento de cuentos Y esotro es cabo de cabos A Dios Madama Lucrecia. Servitor monsiur la cayo.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA J que Carlos me haya burlado, y a la Quinta se volviese, sin que atrevido temiese de mi cólera el enfado! Vive Dios que estoy corrido que un vastallo desieal contra el decoro Real me haya el respeto perdido. No me dirá vuestra Alteza, si mi afecto lo merece, quien tanta luz oscurece, quien causa tanta tristeza: yo delante, y sin hablarme, usurpada la atención, o es falta de estimación, o es. . Estela ha de matarme con esta necia porfía. De qué es el pesar, señor, que os obliga su dolor a tanta melancolía? Cuidados, señora, son del gobierno del Estado, que un Príncipe descuidado no aumenta ningún blasón. Ellos me traen divertido de tal suerte, hermosa Estela, que a veces en su cautela aún de mi propio me olvido. Está muy puesto en razón, que un Príncipe se desvele en sus vasallos, que suele ser dañosa una omisión: pero juzgo que procede en vos aqueste accidente de otra causa diferente. De qué pues proceder puede? Si no os temiera enojar, brevemente os la dijera. Yo, prima, de qué manera? bien os podéis explicar. Pues si me dais atención, aunque os ofenda mi fe, escuchad, y os la diré con una comparación. El Sol, que es alma del día; con infaciable lucir, de ese campo de Zafir todos sus rayos envía, y la hermosa claridad que ostenta de su fortuna, siendo amante de la Luna, se la da con majestad. Él uno al otro farol mirando le están a una, el amante de la Luna, y ella recíproca al Sol. Y en medio de esta fineza, como por distintos giros, huellan esos dos zafiros con errante ligereza. Opuesta intermediamente la tierra por breve espacio, queda su hermoso topacio eclipsado de repente. Causando esta privación de luz, que no reberuera, ni el Sol, ni Luna, ni Esfera, sino aquella oposición, que con avara porfía entre trémulos desmayos le quiere apagar los rayos, hasta que el Sol se desvía. Así mi amor presupone, viendo en vos tanta tibieza, que hay entre mí, y vuestra Alteza sujeto que se interpone. Estela en su sentimiento . ha penetrado mi amor; pero sufra su dolor, pues yo callo mi tormento, y aunque el desaire la aqueje cuando llego a aborrecerla, con su argumento he de hacerla que se vaya, y que me deje. Mas si este Planeta hermoso, que bizarro galantea, y lucido se pasea por sus Trópicos gustoso, en medio de esa pasión, de ese arder, de ese lucir, de ese amar, de ese asistir, y en fin de esa elevación, de ella acaso se retira por runbo más eminente; negándoles lo luciente a los candores que gira. Con suspensiones de rayos, y presunciones de nube, que ocasionan cuando sube a su hermosura desmayos. Y si a la vista se niega por lo altivo de su fin, y entre golfos de carmín bajel de luz no navega. Si ella con oposición estar delante porfía, le apaga la luz al día sirviéndole de borrón, hauiendo solo grangeado el tesón de su asistencia, si a si ninguna excelencia, al Sol tenerle eclipsado. Luego a ser vengo la Luna, que ocasiona esa tristeza. No Estela, que es sutileza para explicar mi fortuna. Pues por no ver eclipsada vuestra luz con mi presencia, me iré con vuestra licencia a no estar más desairada. . Estela se fue ofendida del desaire de mi amor, pero expóngase al rigor la que nacio aborrecida. Solo siento, que en mi afecto tanto se tarde Pasduín, que a la quinta le envié a fin de que sepa de secreto si con Laura se ha casado Carlos? qué el alma recela. en su dano esta cautela, y hasta salir de cuidado no sosiega mi esperanza. Pero el que viene hacia acá no es Palquín? el mismo es, ya te acusaba la tardanza. Pasquín . Jesús, que impaciente cosa es el andar a pie! mal haya el inventor de los correos a las veinte, pues no hay cosa más molesta si malas nuevas en fin trae. . que ay de nuevo Pasquín? Breve es, señor, la respuesta. Pues dime, que ha sucedido? Una cosa desdichada. qué es? . que Laura está casada, y que es Carlos su arido. Car a villano, y tu labio no pronuncie tal locura. Yo ya callo, pero el Cura es el que te hizo el agravio. Aparta. . En su desatino, que no tuve culpa piensa. Yo castigaré esta ofensa, aunque escandálice a Urfino vive Dios, pues me ofendió, que la vida he de quitarle. Eso será más matarle, y decir que se murio. Pues con su muerte el cuidad de mi amor llegará al puerte Señor, cerca está de muerto al que le tienen velado. Mas no sé porque se inquieta con tal furia tu pasión, que antes en esta ocasión ha andado Laura discreta, pues para que no se pierda, a su honor asegurado, que luego a un enamorado se ate soga la más cuerda. Mal conoces su rigor. qué rigor? . El de su enfade Si pecas en porfiado tú te llevarás la flor: deja, que yo haré que tuerza en finezas amorosas. sus desdenes, que estas cosas más quieren maña que fuere Ay Pasquín, si vo lograra tal dicha a ti te debiera la vida. . Pues ten, espera, que el per picará en la vara: mira, escribela un papel, veremos como le aprecia, que su criada Lucrecia está conmigo muy fiel. Quién es Lucrecia? Esto ignoras? es, señor, una criada de Laura amiga, y privada, que con ella a todas horas está. . Y dime, es discreta? Sabrá en cualquiera ocasión hacer una conjunción mucho mejor que un Planeta. dio, . Pues toma, que este había escrito le cuando a Palacio llegué, haz que a Laura se le dé, porque va sin sobreescrito. idadi . De vuestra Alteza villete? uerto no lo parece a fe mía, értol porque en buena Astrología este es papel de alcahuete. hieta . Vete, y mira que te espero emboscado en el camino, que así saber determino a,alivio del mal que muero. la, . Voyme pues con esto acabo. Fortuna si posesión do logro en Laura, por blasón fijaré en tu rueda un clavo. ifad . Laura, mi bien, dulce dueño, hermosísimo prodigio de belleza, a cuyo obreto erzal toda un alma sacrifico. Es posible que eres mía, y que el alma ha merdcido lograr las dichas de amarte sin estorbos, ni peligros? Si Carlos, que como eres el imán de mis sentidos, por cuyo Norte gustosos se rinden al albedeio, todo el tiempo que te gozan es el que tienen de alivio: y al contrario, si te ausentas, mueren de no haberte visto. Qué dulcemente que sueñan en tu boca los cariños! Y que tiernamente amor enamora en el retiro! Por eso con elegancia le pintaron los Antiguos con una venda en los ojos, porque el que es amante fino no ha de ver, no ha de mirar, porque el objeto querido, como preside en el alma, y es el corazón su sitio, vuelva la vista hacia dentro, para que juzgue advertido, que lo que es amar, es ver, (ño y el Dios de amor cómo es ni- se hace lágrimas si advierte que a otro le tienen cariño. Oh vendado le pintaron, porque el que es ciego, es preciso que la porción que le falta de vista en aquel sentido, repartida en los demás, obre el ardor más activo, sienta más, y mire menos, porque solo divertido en sentir siempre, y amar, no se acuerde aún de sí mismo. Es verdad tan asentada la que dices, dueño mío, que aún yo conmigo me enfado si alguna vez divertido miro acaso el pensamiento con fantásticos delirios en cosa que no seas tú, tanto te quiero y te estimo. La ventaja me has llevado en que primero lo has dicho, no en el querer, que mi amor, aunque al principio fue niño, crecio tan Gigante, que compite con el Olimpo. Garza es mi amor, que elevada sobre el cópete de un risco, al Sol le examina luces rayo a rayo, y giro a giro: Bruta atalaya, inaccesible peña pero escúchame, y verás cuan verdad es lo que miro. se descuella a los paramos del viento, que aunque inculta por catreda, y asiento, un Águila Real no la desdeña. De su cima a los hijos les enseña, que al Sol cualquiera mire tan atento, que le sirvan sus rayos de alimento: si alguno se descuida, le despeña. Es de la peña la constancia mía símbolo en fin, y en ti el pensar es tanto, que tu amor necesita a mi albedrío. Pero si de este afecto, o de este encanto cualquiera pensamiento se desvía, de mí le arrojo como que no es mío. Laura, yo pensé decir de mis pasiones lo fino, de mis finezas lo amante, pero oyendo lo que has dicho el triunfo de la victoria será darme por vencido. Carlos, no paso por eso, di mi bien, no esté encogido tu afecto, cuando conoces el gusto con que he de oírlo. Laura, si tu amor lo manda obedecerle es preciso. En caja tersa, en vaso nacarado, naturaleza, que prodigios cría, junta el rocío que el Aurora envía con el fuego del Sol más acendrado. Y aunque son tan opuestos en su grado, como competidores a porfía, perla engendran con tanta bizarría, que después dudan si ellos la han formado. Manda el Príncipe, Laura, que te olvide, tu padre gusta que sea yo tu esposo, d neutral a la elección de nadie fío. Mas de esta oposición, que me lo impide, resulta tanto amor, que estoy dudoso si el fuego que me abrasa es hijo mío. Carlos, mi amor se confiesa desde agora por vencido, y en señal del vasallaje a que amante me dédico, aquí afiancen mis brazos deudas de un amor tan fino. Ay Laura, que dulces glorias si no trajeran consigo la memoria del perderlas cuando más las solicito. Pues quién podrá embarázarla mi bien, cuando tan unidos viven nuestros corazones al arrullo de Cupido? Quién, Laural la tiranía de un poderoso ofendido, que logra siempre en violencias lo que pronunció en avisos. Quien puede, ay de mí, señora, si no el Príncipe de Ursino, que cruel ha de ofenderse de no haberle obedecido? Por mí, Laura no le temo, que siempre seré obelisco firme a las rafagas fieras de su furioso deliquio. Mas como cualquiera azar será tuyo, siendo mío, temo el golpe, porque en ti no repita el estallido. Carlos, nunca a los pesares les anuncies vaticinios: déjalos, señor, que lleguen, que es desdoro de tu brío agonizar del amago antes que llegue el peligro. Y si temes de mi honor el más leve parasismo, primero en átomos breves ese globo cristalino verás deshecho, que llegue a conseguir atrevido el Príncipe su esperanza, que soy rayo vengativo, que exhalado de su esfera a la región del abismo, reducir sabré en pavesas pensamientos más altivos. Basta mi bien, no te enojes, que bien tengo conocido el valor, y la constancia que encierra tu pecho invicto. En mujeres de mis prendas aún es la duda delito. Digo Laura, que me doy desde aquí por convencido: más tu padre donde está? Pienso que a caza ha salido aquesta mañana al monte con unos deudos, y amigos. Pues si me das tu licencia saldré a buscarle al camino, para que a ciegos temores sirva su sombra de asilo, que es bien tenga barbacana de nuestro honor el castillo. Haz mi bien lo que quisieres, que en todo tu gusto elijo. Pues a Dios hasta después. Vuelve presto, dueño mío. Nace de un botón la flor entre esmeraldas revuelta, y apenas de él se ve suelta, cuando con sútil primor, cármesí, perla; y olor consulta del suelo alaja, que mal tanto Abril baraja por huir de la prisión, que la guarnece botón con agasajos de caja. Nace la azucena hermosa, y apenas va blanqueando, cuando se va deshojando, de cinco hojas breve rosa: a ser del Sol mariposa con puntas de oro se atreve, y él sus armiños le beve, y en tanto centro de plata, por verse libre desata todo el cuaderno de nieve. Clicie en rosa transformada, de Apolo mira el Oriente, y apenas la crencha ardiente la sacude enmarañada, cuando en su luz elevada todas sus hojas despliega, golfo de luces navega, Norte siéndole su llama, porque su pasión la llama. donde su afecto sosiega. Arde el Sol a medio día, y ella, que a amarle, se inclina, rayo a rayo le examina cuanta arroja batería: con insaciable porfía, en sus luces anegada, sigue su curso abrasada hasta que llega a Occidente, y viéndose del ausente abate la pompa alada. Pues si apacible la rosa al desplegar botón breve, y la azucena de nieve, y olor, síncopa amorosa, con el gírasol la hermosa. pompa pierden al instante, que de Apolo el curso errante se despeña al Occidente, porque yo, Carlos ausente, he de ser menos amante. Hermano. Pasquín, yo no me atrevo ahacer lo que has dicho ni a darla el papel, porque es mi ama un basilisco, y si me hucie la flor. no doy por mi vida un higo. qué es tan brava! . Si se enoja fue con ella un Vizcaino niño, de rera. . Pues darla. naranjas agrías, que es lindo remedio por las mañanas. Aquese refran, amigo, guárdele, que trae muletas. Pues véndole yo por niño? pero dejando estas cosas, haz esto que te suplico, que el Príncipe está de suerte que dará lástima a un risco, y en ti estriba su remedio. Muestra, mas no sé que estilo tome, si uno no me vale, que he pensado de capricho: pero Laura sale. . Pues a este lado me retiro. co , Lucrecia, con quien estaba hablando al? . Yo, conmigo Contigo, pues a que efeto! Faltábame hoy un poquito de rezar, señora, en ciertas oraciones, y ejercicios, y estábalas acabando, que a veces las que servimos aún para aquesto lugar nos falta. . No te he tenid por tan debora hasta agora. Señora, soilo infinito, más de hacer no soy amiga misterios de lo divino. Y tan recio las rezabas? Era oración de por vivos. Apostarlas, puede a un sastr en el mentir vive Cristo. Pero aguarda, que papel es aqueste que escondido traes. . Yo señora, adonde picó el pez en el garlito? Adonde? vesle aquí, suelta Lindamente ha sucedido. Hay señora, no le leas, que así estorbar solicito a tu hermosura un pesar. Por que? . Yo no he de decir aunque soy criada tuya, que en toda mi vida he sido mujer de chismes. . qué bueno Mas con tu duda me indigno: cuyo es? . Yo no lo sé, solo en el suelo caído le hallé al salir mi señor, y en verle sin sobreescrito, y cerrado; imaginé que hay maula en el papelito. Mas señora, no le leas, que despertar al dormido nunca es bueno en estas cosas. En vano el pesar reprimo. Rómpele: esto es echar leña al fuego . Etnas respiro: pero a que aguardan mis celos? Pégose el madurativo. Ingrato dueño, mi amor está en quererte tan fino, que al paso que le atropellan con rigores tus desvíos, él te idolatra: porque blasona tu pecho altivo; que de tu esclavo se precia el que es Príncipe de Ursino. Que esto escucho, y el papel de tanto enojo incentivo, no le resuelvo en pavesas, o en átomos le aniquilo! Quien, traidora, este papel te ha dado, o como ha venido a tus manos? . Yo no sé mas de lo que aquí te he dicho, señora. . Mientes infame, que tú la culpa has tenido de esta traición: pero aguarda, que hombre es aquel que escondido está allí? Menos lo sé, Cómo no? . Pescome vivo. Villano, que hacéis aquí? Que la diré? Yo he venido a buscar a vuestro padre, porque el Príncipe de Ursino mi señor le envía, a llamar. Mentis. . Ay lo que me a dicho señores, quedo agraviado? Vos sois quien habéis traído este papel. . Yo, señora? Vos alcahuete habéis sido. Aay señores, cual me pone! no tengo honra vive Cristo; y aquí no es desquite palos. Idos al instante, idos; y al Príncipe diréis, que no respondo a desatinos. Por Dios que le hace pedazos. Señora, pues que te hizo ese pobre papel, para tratarle así? . más me irrito traidora, con tus razones, que tú la culpa has tenido. Piedad, señora, piedad. Hay tan loco desatino! ola criados, no hay nadie que a un villano dé el castigo? Señora, yo estoy aquí. Laura hermosa, en que te sirvo? que te suspende? qué tienes? quién te enoja, dueño mío? Señor, aquí vuestra Alteza? mayor es ya mi peligro: . tú me has vendido, traidora, Yo, señora? . Sí, tú has sido, infame. . Que tal se arma! Muerta estoy, cielos divinos Es el incendio en que peno, Laura hermosa tan activo, que arrebató la esperanza tras el móvil de tu hechizo, y así he venido a saber que respondes. . No lo has visto? se muere por tus pedazos, mira aquese desperdicio, que él te lo dirá mejor. Disimular es preciso. . Salgámonos aca fuera, Lucrecia, que no es oficio de criados escuchar. Ve Pasquín, que ya te sigo. Lucrecia, adónde te vas? aquí afuera. . De conmigo no te apartes un instante. Hoolio el poste vive Cristo. Yo lo hacía por si viene mi señor, por darte aviso. no importa, estate aquí dentro sitiada estoy de enemigos. . Laura hermosa, a quien venero por deidad dulce prodigio de amor, que encanta, y suspende con belleza los sentidos, no engendres tantos rigores, que nunca en pechos altivos cupo el lograr vencimientos con quien se postró rendido. Suspende al arco el volante, que el arpón más vengativo suele acrecentar heridas, no ejecutar homicidios. Y si te ofendo en quererte la culpa el cielo ha tenido, quéjate de él, que dispuso la influencia de sus signos, que te viera, y te adorara tan a un tiempo, que imagino que no sé cual fue primero, si todo no fue uno misino. Y aunque pudiera formar quejas en el desvarío de Carlos, y de tu padre, y castigar ofendido deslealtades en llegando a ver tus Soles divinos se serenó la tormenta de mi enojo en mar tranquil Yo te adoro, hermosa Laura tan amante, y tan rendido, que a vista de lo que adoro muero de aquello que vivo. Que es un laberinto amor, que nos atrae su artificio, y una vez dentro, el remedio es morir, o conseguirlo. Paga mi amor con amor, no remitas al olvido, por ostentar esquiveces, deudas de un amor tan fino: que idolatrando en su pecho tu deldad, te ofrece fino en las aras de su fe el alma por sacrificio. Y aunque en fin de más rigor se corone tu desvío, no inmutará en mi constand la empresa que solicito. Señor, ya que vuestra Alte se lla declarado conmigo, ciego de tanta pasión, que me escuche le suplico. Y pues soy vuestra vasalla. no dudo que lo lucido de mi sangre lo ignoréis, cuando en láminas y frisos lo pública la memoria de tanto blasón antiguo. Ni menos que ya casada estoy, y que es mi marido Carlos, supueso, señor, que vuestra Alteza lo ha dicho Empeños dos, que cualquie mirados a todos visos, contra el intento que os muer a violentar mi albedrío, en defensa del honor suben al cielo obeliscos, pues cuanto crecen Gigantes se exponen más al peligro. Si uno de ellos se arruinara no bastara su estallido a escandalizar en manchas a cuantos se aclaman míos? Borrón infame, que dura hecho padrón de los siglos en los búriles del tiempo, sin que le borre el olvido. Y quien esto ocasiónata llevado de su aperito, contra mi siempre no obrara como el mayor enemigo? Que en lo preciso de amar, aunque muy poco he sabido, alcanzo, señor, que amor es todo el bien del querido. De suerte, que a aquel le amo, a quien siempre solicito todo su posible aumento, ya sus trabajos asisto. Todo lo demás de amar, que no lleva estos desiníos, es un aborrecimiento, de una ciega pasión hijo, es una ira una furia que se arroja al precipicio, y le abalanza al estrago, sin refrenarle el delito, ni atender a la razón. Alientado este principio, como quiere vuestra Alteza que le mire con cariño, si me administra su afecto un veneno tan nocivo, que antes de gustarle el labio me da muerte basilisco? Conoceré que me quiere, si prudente, y advertido, a vista de lo que adora se retira compasivo, se vence cuerdo a las quejas, y se sujera al aviso, Y cuando a aquesto no basten de mi padre los servicios, y de mi esposo el honor, salgan salgan mis suspiros en lágrimas, a anegar tanto fuego en tanto abismo, tanto ardor en tanto llanto, y tanta ansia en tal martirio. Que es equívoca la causa de la pena y regocijo que a los dos nos sobrebiene, Laura, aquí en tu llanto he visto. Que ríe, y llora el Aurora, comunmente lo decimos, siendo estos dos epitetos solo en el nombre distintos. Pero en la verdad del caso, del Aurora aquel rocío demonstración es de risa de tener al Sol vecino. Así, Laura, nos sucede a los dos, pues cuando miro, que vierten perlas llorando tus ojos con desperdicio, a mí me sirven de pena las que a ti te son de alivio. Pero el medio más suaue para templarme benigno, es que tus bellos luceros no arrojén rayos esquivos. En orden a lo que intenta vuestra Alteza no lo admito. Yo porfiaré hasta vencer. Yo en resistir seré un risco. Qué te resuelves; ah ingrata! Por mi honor me sacrifico. Mas que pundonor es tema. Mas que amor ese es deliquio. Pues valdreme del poder violentando tu albedrío. no al contra el honorviolencias. si en defenderle me animo. Señora, tu padre, y Carlos. A que buen tiempo han venido! Si ellos se tardan un poco no doy por su hora un contino. Señor, en mi casa vos? honor, grave es el peligro. . El Príncipe y Laura a solas: . hay penas, hay honor mío. El mejor remedio aquí . es darme por ofendido. de los dos. . Vos sin color? vos airado? quién ha sido, el que se atrevió a enojaros? vos, y vos, a un tiempo mismo, me ofendéis, y me agraviáis. Yo señor, en qué os desirvo? En qué habiendo dicho yo, que gustaba ser padrino. de Carlos, y Laura, vos caduco, o desvanecido, atropellasteis la ley de tanto decoro altivo, y el vasallo que se opone. a su Príncipe, da indicios que no es su lealtad mulfirme, pues falta a lo más preciso. Y vos, villano traidor, en que habiéndoos advertido que no os casaseis con Laura sin que fuese gusto mío. loco, osado, y temerario, por fantásticos delirios de un viejo, que de caduco; por más que el suelo este limpio, cuando no hay en que tropiece él se tropieza en sí mismo, derogasteis mi precepto, arrogante, y atrevido. Lo dos yo señor. ricallad, call que a ninguno pienso oíro disculpas, y aunque por vie os perdone a vos mi brío, en Carlos sabré tomar venganza con su castigo. Ven Pasquín. ya voy tra Señores, esto es lo mismo que a un marido le sucede cuando a su casa ha venido tarde, y espera pendencia con su mujer, que mohino entra tinendo delante, con que la pobre es precis callar, y prestar paciencia. Yo me vengaré ofendido de Carlos, Laura, y Ricardo si logro lo que imagino, Qué airado el Príncipe ve Es poderoso enemigo. Hay hijos, mucho le temo, que es cruel, y está ofendido. Pues veamos que remedio será en tanto mal de alivio. Señor, a mí me parece, que pues tienes en Ursino tantos amigos, y deudos, les des de este empeño aviso, para que al Príncipe templen el enojo. . Poco has visto de esto, Laura, poco alcanzas, pues cuando el Príncipe a oído una verdad en la boca de aquellos, que su cariñó pretenden por conseguir nuevos ascensos de oficios: porque son como la hiedra, cuyo ambicioso ejercicio es de arrimarse, y subir, y por mejor conseguirlo; en el Alcázar más alto, y en el más fuerte obelisco busca en la pared las quiebras, donde siente que hace vicio, y se le entra por allí poniéndole su vestido. Siempre quiere que esté verde en el Abril, y el Estio, sin darle lugar que vean de tanta ruina el peligro; hasta que postra por tierra todo el soberbio edificio. Ha vergonzosas lisonjas. que encantan a los sontidos, que hasta una yedra ocasiona de un halago un precipicio! Pues como quieres tú, Laura, que haya pariente, ni amigo, que si tiene la rivanza del Príncipe en sus desinios, a embarazarle se atreva de su intención el motivo? Así es verdad; pero yo no hallo mejor camino que el ausentarnos, señor, que el Príncipe, habiendo visto que faltamos de la Quinta, aunque se enoje al principio; se templará con el tiempo. Oque bien hijo, que has dicho! el remedio más suave de cuantos hay eligimos: hijos, vamos a Ferrara, que siempre ha sido muy mío el Duque, y en tanto aprieto nos amparará benigno. Dices bien señor, partamos, que si Laura va conmigo a ejércitos vengan males. Vengan a tropas peligros. al arma honor: Vamos Laura. Ya voy mi bien. Vamos hijos. Empinada montaña, que al viento cortas su fatal guadaña, y a pesar de sus luces, rayos al Sol le empañas con capuces. Esa tu verde alfombra, promontorio Étiope, que asombra, pues con terca porfía vive la noche donde asiste el día: Hoy ha de sentestigo de la mayor venganza que consigo; pues antes que topacio A ese rubí se mire en su Palacio, a Laura he de gozarla, y de su propia Quinta he de robarla, para cuyos intentos, porque logre mejor mis pensamientos, tengo ya prevenidos mis criados, que en traje de bandidos puedan con Federico asegurarme, que nadie aquesta acción llegue a imputarme, y entre ellos disfrazado en mi destino, dar asalto a la Quinta determino, vengando mis desvelos una furia, una rabia, y unos celos, que entre penas me anegan: mas Federico, y los criados llegan. Amigos, retirados entre esos laberintos intrincados podéis estar, en tanto que os aviso. Obedecerte en todos es preciso Rétínse odos Federico. . Señor . pues bien, que ha abido? Que en la forma que ordenas he traído toda la gente, y sin que verte puedan, entre esos robles emboscados quedan. Anduviste advertido, que al decoro Real no es permitido tan injustas acciones, más disculpen mis hierros mis pasiones, y así de tu cuidado fio este empeño. . Parte asegurado, en que solo servirte detérmino. Pues yo espero emboscado en el camino. Al Príncipe le incito a que se ciegue más en su apetito, pues al veriempeñado en el amor de Laura su cuidado, tiene más confianza de conseguir a Estela mi esperanza, y así los compañeros quiero llamar, pues libra en sus aceros el Príncipe su amor, yo mis cuidados. A Camaradas. . De tu voz llamados todos juntos venimos a saber en que agora te servimos. Ya sabéis el intento a que os conduce aquí mi pensamiento. Ya todos le sabemos, al caso, y de palabras ahorremos. Pues venidme siguiendo juntos, que dar asalto así pretendo a la Quinta esta noche, luego que Febo sudorado coche sepulte en Occidente, que ya a Pasquín le he enviado diligente a que a Lucrecia advierta, que del jardín la puerta deje abierta, que del caso avisada, por espía la tengo sobornada: Vosotros diligentes la Quinta cercaréis, como valientes, estando siempre alerta, por si al rumor la gente se despierta; y quieren convocados hacernos resistencia sus criados. Si su familia fuera tan grande, que en el mundo no cupiera, una vez empeñado, toda la juzgaré chico pecado: y así, seguras tienes las espaldas, que vienes con quien vienes. De ese valor estoy, asegurado: más Pasquín es sin duda el que ha llegado: Pasquín, seas bien venido ̱ . que hay de nuevo? . El habérsete caído. hoy la sopa en la miel, pieza por pieza. Cómo? . Porque si intentas la belleza robar de Laura, agora viene con Carlos, que galán la adora, en dos brutos tan bellos, que el Sol los invidiara a no tenerlos. Y a lo que me ha contado. Lucrecia, temerosos del enfado del Príncipe, y su enojo conociendo, con su padre a Ferrara van huyendo, para que el Duque sea quien de tanto remor les desposea; pero a lo que imagino los dos vienen a dar a este camino. O qué dicha logramos! De ir por ella con eso nos ahorramos. Ya llegan, y se apean de dos caballos, que en atar se emplean entre aquesa maleza, y hasta que se aseguren, es destreza el que nos retiremos, que en la ocasión después juntos saldremos. Federico, bien dices. Cerca están de cuzarse estás perdices. Y para que ninguno conocido diq pueda ser, mascarillas he traído. Anduviste acertado. Es porque nuda estorbe a mi cuidado: ponte la mascarilla i . Pasquín. . Venga, notable maravilla! por verme enmascarado todo el monte, por Dios, se ha despoblado. Retírare, que llegan. De esta vez Laura, y Carlos se la pegan. Junto a este sitio umbroso, que se opone al Planeta luminoso, a tu padre aguardemos, para que todos juntos caminemos por su encrespada cumbre, que es de tanto Horizonte la techumbre. Carlos, el alma mía, por más que disimula con porfía, una tristeza tiene, que otra nueva desdicha me previene. También yo todo el día siento en mí una mortal melancolía, sin que el alma dudosa adivine la pena cautelosa, que le atormenta. . Ya mi padre tarda. No podrá más, hermoso dueño aguarda. Señor; a que esperamos? la ocasión que tenemos no perdamos. Sosiega tu cuidado, que ya toco a envestir. Sea Dios loado, ninguno se me inquiete, que aunque me ven así, soy un pobrete. No en vano yo temía lo que insinvaba la desdicha mía. Hay suerte desgraciada! Caballeros, qué quieren? . Casinada: solamente venimos; más decidle vosotros que pedimos, que la alaja es tan poca, que me avergüenzo salga de mi boca. Pide el que alargue uce esa dama honrada. En suma es lo que dijo el camarada. La vida perderá mi honor primero: mas ay de mí, qué es esto rigor fiero? ha traidores villanos, por detras me cogisteis ambas manos? Ha cielos! . A que calle le aconsejo, que aquesto, solo es darle cordelejo. Qué me dejas, esposo, en el sance de honor más peligroso. Laura, penas atroces! más que todos me afligen esas voces. Llevadle, y dol camino le apartad un buen trecho, que imagino. que ya Ricardo viene, y porque no le tope esto conviene. A mi cargo lo deja, y allá con esta dama te aconseja. Laura. . Carlos. . Qué pena! del monte entre las bovedas resuena el eco, en triste calma, de las mejores prendas de mi alma, y por más pesadumbre, Carlos al valle, y Laura hacia la cumbre. Por estos robles entro a ver si los esconde allá en su centro. Carlos. . Hay prenda amada, de Laura es esta voz fatal espada que él corazón me parte. Laura. . La voz de Carlos a esta parte sueña, no se donde carnne, ni en tanta confusión me determine. Si aquí los pasos guío, hazia avime arrebata el amor mío, y del honor la queja, ni de allí se desvía, ni a este deja. Mas solo he reparado, y de una, y otra voz conjeturado, que por el viento guía a Carlos cerca; y Laura se desvía, pues mi hija camina, y este en un lugar siempre se termina. Entrarle a buscar quiero, que aunque en mi voluntad no es el primero al hallarle me obligo, pues de esta suerte de una vez consigo el saber de su boca quien a tantas desdichas nos provoca, y que junto conmigo, o pues me toca su honor, lleve un amigo, que para cualquier suerte no nos desuna el miedo de la muerte. Favorecedme cielos, y entre tanta desdicha, y desconsuelos, pues la pena es tan grave o remediadme el mal, o ella me acabe.
JORNADA TERCERA
JORNADA II. El monte he discurrido, Trido y hi aún la voz de Carlos he sen. por una ni otra parte: (arte donde ocultarla puede con tal el seno que la abriga? (miga! o como la fortuna es mi ene- pues ni aún para la queja (deja. ningún alivio entre las dudas Hacia aquí, por si escucho su acento voy: con que de penas lu- pero cielos, que veo, (cho? o máteme el dolor de mi de- seo! Si ilusión no parece, no es Carlos el que atado se me ofrece a un roble? fuerte encuentro! el corazón se arranca de su centro Que agora entre estos lazo no pueda aprovecharme delo brazos? pese a mí, pues no puedo, (d y a la mayor ofensa me estoy Él es; o caso esquivo! la duda entretenía lo que vivo hijo. . Señor. Llos Ay cielos, sobran para matarme descone quien, dime, así te ha puesto Ay de mí: no lo sé. Dimelo presto: y mi hija, y tu esposa? Lrosel Corta estos lazos, pena rige Hay más desdichas jutas? (ta Menos lo sé que tú que lo pregunt porque apenas llegamos (mo aquí, y para esperarte nos ape cuando, ay de mí, en un punto Lauraquedó sinvida, y yo difuto, porque nos rodearon unos bandidos que me la robaron, (go. oyendo del estrago la ejecució primero que el ama- Hay canas desdichadas, a que aguardáis, que no os morís de honradas? Y apenas me dejaron atado, cuando juntos caminaron tiva. esa montaña arriba a violar de mi honor la frente al Calla, calla, y tu lengua Esperad inhumanos, no pronuncie en su agravio tanta ay Laura, hay hija mía. (mengua: Hay honor, hay venganza, hay tira O que infelice suerte! (nia. para cuando desdichas es la mu- hijo, a buscarla vamos, (erte? y las vidas perdamos a las manos feroces Latroces, de esos bandidos bárbaros, y que me llevan robada (da. la joya del honor más estima Cvamos, o pasión ciega! O como el llanto en lágrimas me anega! Centauros, de mi honor fieros tiranos, que con bárbara ira me robáis más hermosa Deyanira, dadme muerte, primero que en su aliño mancilléis de su honor el casto armiño. Piedad cielos piadosos! Venganza os pido cielos rigurosos. mas de entre aquellas breñas un hombre sale, y juzgo por las señas, que es sin duda bandido: darele muerte, osado, y atrevido, vengando en él mi furia, que soy fiera exhalada de Liguria. Pues toma este instrumento, para la ejecución de tanto aliento. Muestra pues, que con él matarle espero. Aguarda, que mejor será primero que de Laura nos diga adonde la hallaremos, cruel fatiga! Bien has dicho señor. . Esto conviene, pero hacia aquí te aparta, porque él viene. La cudicia, y el amor, diz en algunos, y es cierto, que sacan de sus casillas tal vez al hombre más cuerdo, Pues de ver que se dejaron de tontos mis compañeros los caballos, que traían Laura, y Carlos, y muy necios solo con ella cargaron, pudiendo cargar con ellos. Mi cudicia romplo el saco, como dice aquel proverbio, y me ha traído a buscarlos saltando de cerro en cerro. Pero si he de hablar verdad, traigo mi poco de miedo, de si fuese mi for tuna tal, que trocando los frenos, diese en las manos de Carlos pensando en contrar con ellos. Mas si atado le dejaron a un árbol, para que temo? que harto hará de lamentarse de sus fortunas al cielo? Mas válgame Dios, que miro? por Dios Pasquín que la has hecho buena, pues en la ceniza dimos con todos los huevos. Tente villano. . Ay de mí. quién eres? . Malo es aquesto. no respondes? . Aay señores, . Deja villano las burlas, quien fuera agora hechicero para volverme invisible. No dices quién eres presto? Ya lo dirán, señor mío, déjeme vusté un momento cobrar la respiración. Vil acaba. . Hay tal aprieto de apurarme! ya lo digo, que soy flaco de memoria, que tome la nacardina. Suélteme vuste le ruego, mientras voy a preguntar quien soy, que al instante vuelvo con la respuesta. . Villano, en vano es el fingimiento con que intentas encubrirte, que ya te conozco. . Bueno: pues yo no, y me trato más; pero quien soy? loco necio, no eres Pasquín el lacayo del Príncipe? . Va de retro Jesús; y qué testimonio! vuelva vosted en su acuerdo, y no me haga tanto agravio, que es el otro barbinegro, y yo rubio, el desbaído de talle, y yo soy pequeño, el otro es flaco, y yo gordo, él es romo, y yo aguileño, él es zambo, y yo estebado, él es zurdo, y yo derecho, el otro es tuerto de un ojo, y yo con entrambos veo. Y así hé Dios, y en mi conciencia que es agravio manifiesto compararme con un hombre zambo, zurdo, romo, y tuerto cuando yo soy estebado, blanco, rubio, y aguileño. que no es de gastarlas tiempe y pues sin duda has venido con los demás bandoleros, dime quien se llevó a Laura: más que dudo pues lo temo viéndote en aqueste traje, que el Príncipe torpe, y cieg fue el autor de esta traición? más por Dios que no me acuerdo . Hijo, tu has dado en lo cierto que este es Pasquín su criado. y me han dado por remedio, Ellos dan en que he de serlo Dale muerte sino dice la verdad. . Oigan el viejo cuál es la cuna que mete. Acabado en tu vil pecho le abrirá puertas al alma este puñal. . Quedo quedo, que yo diré cuanto sepa sin que se me dé tormento: mas si lo decís vosotros que tengo que responderos? Luego es cierto que la lleva el Príncipe? . Y es tan cierto, que no dudo que a estas horas, si su condición advierto, y cayó en la tentación, que no le faltan dos dedos de arrepentirse. . Villano cierra el labio, que me as muerto con tus infames razones, pese a mí pues no reviento con la afrenta que ha bebido entre tosigos mi peciio: y en fin, la lleva a Palacio? Así lo dejó dispuesto cuando de ti se apartaron. secomo esto escucho, y no muero a manos de mi dolor? Hijo, pidámosle al viento espuelas para seguirle, antes que permita el cielo tantas desdichas a entrambos, y cuando no, convoquemos nuestros deudos en Ursino, para que en tan grave riesgo perdamos todos las vidas, que el honor es lo primero. Diligencia es excusada qos la vuelve al mismo instante que ha conocido su yerro. Vive Dios de un loco, pues apuras mi sufrimiento, que has de provar mi rigor, entre todos el primero. Favor cielos, que me mata: mas de furor tan sangriento apelo a mis pies . Villano aguarda. . aguárdete un negro o un escudero, que están acostumbrados a hacerlo. Carlos, deja ese villano, y vamos hijo de resto a remediar tantos daños como nos cercan a un tiempo. pues cada instante, ay de mí, de los que nos detenemos se me hace un siglo de penas, de pesares, y tormentos. Vamos (en iras me abraso) y los brutos desatemos en que Laura, y yo venimos, que nos llevaran más presto, si de acícate les sirve la furia de mí veneno. Tirano Príncipe, aguarda, que contra tu aleve pecho un padre que está agraviado parte a vengarse resuelto. Tirano Príncipe, espera, que contra tu intento fiero, un noble honor ofendido a exhalar parte su incendio: venganza cielos, venganza. Paciencia, paciencia cielos. la que intentáis, que yo apuesto . Por deslumbrar de Ricardo, y de Carlos las sospechas, que de este agravio ofendidos formarán al aire quejas. Y porque núnca presuman que fui autor de su tragedia, articulándome indicios, que manchan una grandeza, por el monte me embosqué, guiándome en las veredas más ocultas mis criados, que diestros en su maleza, al monte umbroso examinan las más intrincadas sendas, hasta que juntos llegamos de mi parque a la floresta, donde de ellos despedido, he conseguido la empresa de que al entrar en Ursino ningún vasallo me vea: y Laura de aquella banda embarazada, el que sepa adonde está no es posible, pues la vez primera es esta que en mi Alcazar, o Palacio puso los pies su belleza. Tiranos de mi albedrío, que bárbaramente os ciega una pasión que no alcanzo, pues sintiendo la violencia, en tantas horas de males, el fin de mi mal no llega. Qué hacéis que no me matáis? logre la par casangrienta en mi vida sus rigores, si en tanto abismo de penas vivir muriendo a la duda es lo que más me atormenta. Quiero llegar a quitarla. la banda, teniendo puesta primero la mascarilla, porque el rostro no me vea, y me conozca: y al verse de adonde juzga tan fuera, pagará en admiraciones las no pensadas ideas, Han os movido a piedad mis lástimas, o mis quejas, parae más cielos que miro? son fautásticas quimeras, o es ilusión animada. lo que el remor representa? Sueñoro la vista le engaña? sala, y con tanta grandeza, y en las entrañas de un monte? mayor confusión me cerca, y entre caos de peligros es solo mi ofensa cierta: mas de todos los bandido de quien fui inocente pres cual incauta corderilla, se han ido, y solo uno queda conmigo, mas a un agravio cuando no sobra cualquiera toda es Laura admiración quiero llegarme más cerca, que no me ha de ver el rostro hasta conseguir mi empresa, O nunca el entendimiento conieture consecuencias, que por lo posible infaman lo tirano de una Alteza! Quien eres, sombra, o fantas que al confundir mis potentia estando inudo al agravio, estás expuesto a la ofensa? Callas, y el rostro me encubre bien así me manifiestas, que por más que cauteloso tu alevoso pecho intenta desmentir con ese traje de su traición la cautela, lo que me niega tu voz me lo acreditan tus señas? Mi intento es solo goza y a la noche con la mesma traza volverla a su Quinta? y así porque nunca sepa al conocerme en la voz que el Paris fui de esta Elena, ni el Júpiter de esta Europa, no tengo de responderla, sino fiar del silencio o el logro de mi cautela. A mí se viene acercando, y de la duda, si llega; he de saliren un punto quitándole (grave pena) del rostro la malcarilla; por ver de aquesta manera siel Príncipe (qué rigor!) es el autor de mi ofensa. Y al ver deshecho su engaño en sus desiníos se templa, que deshace una traición aquel que la manifiesta. Pero yo llego: Divina Venus de mi pasión ciega, disculpa los apetitos, pues sabes de amor la fuerza; que está es la segunda vez que gané con la primera mano el resto, y el caudal, de la beldad más suprema que amante idolatro pero que has hecho mujer? espera. Al ir buscando una duda, encontrar una evidencia? Vive Dios que estoy corrido; pero de aquesta manera negaré a la ofensa el rostro. Excusada diligencia es el embozarse, cuando he visto ya a vuestra Alteza: más bien llace, cubra el rostro, que hay delitos de manera que él mismo que los comente de si propio se avergüenza, y como afrentado pone embozos a su bajeza, que se corre el pundonor cuando es la hazaña tan fea, que ha menester por disculpa mentirle así por las señas. pues si este empacho se halla aún en los de bajas prendas, que hará en quien concurre tantas razones de una grandeza, pues crece el delito al paso que es más noble el que le intenta? Y así tuve a temerarios discursos los que en mi idea con descréditos violaban la majestad más suprema; pero viendo en este lance, que su decoro atropella, que baraja su atención, y de quien es se enajena, no dudo, ay de mí, no dudo, cuando es mi fortuna adversa, que lo que por si no hizo por mi respeto le deba. Oh como al que está culpado p. su mismo empacho le aqueja, y al ver de su cautelosa traza la intención deshecha, aunque el impulso le arrastra, el mismo horror le refrena! pero agora en suspensiones el discurso se atropella, cuando a soplos sufocados del embargo que me hiela, o del ardor que me anima, se enciende en mi pecho el Etna? pues viva yo; y a este incendio apague amor la pavesa: Laura, ya estoy empeñado, y supuesto que mi estrella cuanto en impulsos me instiga en apetitos me ciega; y tu resuelta has quitado el embozó a mi cautela, la mascarilla a mi engaño, y el desahogo a mi pena. Bien se ve que cuando el alma de incentinos se lamenta, que habiendo una vez perdido al decoro la vergüenza, y al pundonor el respeto, nada que perder le queda, y así consúltate agora, o piadosa, o halagueña, o cruel, o vengativa, porque de cualquier manera lo que no obrare el cariño, lo ha de conseguir la fuerza. De tal manera he quedado de escuchar a vuestra Alteza, que me enajeno al peligro, por consultarme a la queja: porque dudo, si en mi agravio: con verla de mí tan cerca es lo que escucho verdad, o es lo que toco apariencia? Bien cual pobre navecilla, que con borrasca deshecha perdido el timón, y el buque, sin árbol, jarcias, ni entenas, fluctuando entre las olas, si se anega, o no se anega, tal vez baja a los abismos, y otras sube a las estrellas, y al verse entre los escollos llevada de la violencia. del Aquilón, y del Noto a cada embate que llega se fábrica manseolos de cristal entre la arena. Laura, pues me miras dueño de tu divina belleza, y que a embarázar mi gusto no puede haber quien se atreva, templa mi bien el enojo, y elevante mis finezas la atención de la blandura, y no del poder la fuerza: que respondes? . qué he quedado de oíros, señor, tan muerta, que no vivo, aunque respiro, que esta vital apariencia. es fuego lento de luz que apagó mano violenta, o corazón racional, que entre la mayor dolencio pulsa violentos los golpes cuanto más al fin se acerca: Pero primero, ay de mí, que consiga vuestra Alteza el triunfo vil de mi honor con que me agravia, y me afrenta con los dientes, vive Dios, cuando para mi defensa me niegue el cielo su ayuda me sabré arrancar yo mesma el corazón a pedazos, que soy leona sangrienta, que cuando encontrar no pued al que los hijos la lleva, después de haber registrado. risco a risco, y brena a breña cuantos árboles, y troncos hay en el monte, y la selva, para vengarse ofendida se despedaza a sí mesma: Que necia, Laura, que estí cuando ignoras, cuando piene que a un amante despreciado en ocasión como, aquesta, ni desdenes le embarazan, ni rigores le amedrentan, si para estorbar su gusto este pavimento viera que se desatava en rayos, y de su máquina excelsa descuadernados los polos bajaban de sus esfe ras. A grave empeño se expon vuestra Alteza, cuando intent tan torpe hazana sus bríos. Tu hermosura me atropell Daré voces a los cielos. Mal escucharán tus queja Una afrenta irrita mucho. Más un ardor atormenta Este agravio sabrá el mundo. Poco importa que lo sepa. En fin señor, que no hay medio de templar a vuestra Alteza? Solo pueden tus piedades. dar, Laura, alivio a mis penas. Pues válgale por sagrado contra tan cruel violencia aquel balcón a mi honor, aunque despeñada muera. . Extraña resolución. Laura, mi bien, oye, espera; pero en vano es el llamarla, pues no escucha, voy tras ella antes que se precipite, que es mujer, y va resuelta. En fin, dices que a Palacio trae a Laura (grave daño) el Príncipe con engaño. Si prima. . Penas despacio, no me acabéis de matar, dejadme en mi mal incierta. Y del parque por la puerta agora acaban de entrar, pues trayéndola vendada, sin saber donde camina, se va acercando a su ruina de su pasión violentada. Para quitarme la vida es tu razón fuerte espada, pues vengo a ser la agraviada, siendo Laura la ofendida, y al ver que el pecho está lleno del dolor que se dilata, lo que ha de llorar en plata se vierte adentro veneno, porque me siento de suerte contra el Príncipe irtitada, que por hallarme vengada aún no temiera la muerte, pues de ver que me baldona su arrogante tiranía, cuando a mi por varonía, de este Estado la Corona me tocaba, pues por ser mi padre hermano mayor que el suyo, y por el rigor de haber nacido mujer, que estorba el que de este Estado si a la hembra le sucede varón el gobierno herede, como con ella casado quede? más pues a ver llego la inconstancia de su amor, vuelto en iras el favor rayos éxhala mi fuego, y así muera el que tirano se atreve a tal desatino, y Príncipe sea de Ursino a quien yo diere la mano. no adviertes Carlos que el cielo se mueve a nuestra venganza, pues alienta la esperanza Estela a nuestro desvelo? Ca ya lo he escuchado. F el mejor remedio en tales extremos, es que a Micardo busquemos, y a Carlos, que el deshonor que el robo les ocasiona, les despechará impagientes a conspirar sus parientes, y a quitarle la Corona. Ricardo; y Carlos, señora, por si los has menester se te vienen a ofrecer, y principalmente agora, para pedirte justicia, en defensa de su honor, de la atrocidad mayor que ha inventado la malicia. L hacardo, en el alma hento y más cuando a mí me cabe tanta parte de tormento: mas yo os prometo vengaros . Hija Laura qué dolor! de agravios tan conocidos si me ayudáis ofendidos. En nada pongas reparos, cuando a morirnos incita con tanta resolución, el restaurar la opinión que así el Príncipe nos quita. Pues a qué aguardamos? , bien se ve como dudáis Muera el tirano que me ofende cuando un deshonor pretende. muerto soy. E aguarda, espera . Pues qué has hecho? De Laura es aquella voz. Que aborto, rayo de fuego se desparó allí? . Yo llego . No pue de llegar el mal a socorrerla veloz, que sin duda que padece su honor peligrosa lucha; pero ella sale: ya es mucha mas la duda que se ofrece. Ya sabéis que siguiendo aquel cerdoso javalí, que del monte en lo fragoso se emboscó su destino, encontré con el Príncipe de Ursino, que con el mismo intento por propia, pena tan grave, Mi valor fue su homicida. qué es esto? . Es estar seño vengada antes de ofendida. Cómo? é verla así me espanto qué asombro! . que confusión De qué es tanta admiracio ni de qué es silencio tanto? los abrazos detenéis? los afectos me negáis? lo mucho que me debéis, pues al mirarme oprimida. de una ofensa que era cierta, con esta abrí a un pecho puert por no hallar otra salida. Que emprendiste? Ric Diso presto estoy mortal. donde la duda pusiste. Hberle dado la muerte en defensa de mi honor a un tirano. . Grave error! de que suerte? . de esta suerte. seguía de otro bruto el ardimiento. Y apenas él, y yo nos careamos, cuando entrambos quedamos tan suspensos a un tiempo, que en tal calma fueron los ojos rémoras del alma: y pues lo sabéis, todo, paso adelante, y digo de este modo. Desde este mismo instante me solicitó amante, sus ansias, sus anhelo; expliquenlo tus celos, o la constancia mía, que supo resistir la batería. Arrestose su enfado a lograr su cuidado intrepido, y celoso, en sabiendo que Carlos es mi esposo, y a nuestra Quinta vino con deseo de alcanzar de mi honor el vil trofeo. Mas no quiero cánsaros con querer referiros, ni contaros todo lo sucedido, presuponiendo que lo habéis sabido: y pues nada ignoráis de lo pasado, excuse el repetirlo mi cuidado. Y voy solo a que el Príncipe ofendido de ver su ciego afecto no admitido, loco, desesperado, colerico, y oflado, mirando mi constante resistencia quiso apelar tirano a la violencia. Aquí la fantasía copió lo que temía con dolor tan vehemente, que al suceder pasó por accidente, porque en la realidad de lo sentido antes que fuese estaba sucedido. Y en lucha tan forzosa, valiente, y animosa, pensando así de su poder librarme, de un balcón a la callefuí a arrojarme, que sirviese de puerto a mi honor en tan grave desconcierto. Al tiempo que admirado de mi resolución, llegó turbado a cogerme en sus brazos, para que le sirviesen de embarazos a tan grave despecho, como el que altivo resolvió mi pecho. Mi honor resiste, y dél se desenlaza, y él halagueno solo se embaraza, en ver si por lo amante labrar podía un pecho de diamante; porque le pareció en su fantasía, que tal vez premia amor la cortesía. Qué halago? qué fineza? que cariño, o terneza su amor no solicita? más viendo que con ellos más me irrita, y que soy a su émnbate dura roca, para el último vale se provoca. Y al reparar que osado lograr por fuerza intenta su cuidado; en tan grave conflito esta serpiente de metal le quito, que airada, y impaciente de la pretina le miré pendiente. Retírome de presto, el can levanto; y contra él le aseso, túvolo por amago, y intrepido se entró por el estrago, pues en vez de venenó de plomo un rayo le abortó de un trueno. Y fue tan de impensado que con hallarse el cuerpo taladrado. de las manos me tuvo, y a si cae, o no cae un rato estuvo, hasta que desangrado el cuerpo vino a tierra desplomado. Habiendo entre raudales liquidado dos fuentes de corales, que cuando del humor se desataban, para verterse tanta priesa daban, que conocí en su anhelo, que por no estar con él huían al suelo. Que como la nobleza vive en la sangre, y a esta una bajeza le hace perderquilates, hula aquella tropa de granates, temeroso de que resucitara, y a posibles desdoros se quedar a. No habéis visto canoro del cefiro penacho errante coro, sobre un árbol se asienta, y le aljedreza, obelisco de flores, o ramillete alado de colores, Cuyo acento atraía con métrica armonía a cuantas suspensiones fabricaban al aire emulaciones, alternando en suaves contrapuntos fantasías de solfas todos juntos, A ocasión que de impulso sacudido una piedra dio en él, cuyo estallido desalojó al instante todo el cuartel del escuadrón volante, quedando de improviso inútil tronco el que se vio Narciso? Así el Príncipe estaba cuando me agasajaba su loca fautasía, más de este algolpe toda su porfía sombra se desvanece en un momento, quedando como un tronco sin aliento. Dudosa discurria por esas cuadras, para si podía hallar algún sosiego, que sirviese de alivio a tanto fuego como en mi pecho arde cuando de sus esfuerzos hace alarde. Salgo a esta cuadra, y veisme de este modo: esto es en suma todo cuanto mi honor de más caudal blasona, y esto quien te asegura la corona: y si quieres saberlo más de cierto vuelve los ojos, y verasle muerto. Agora que he logrado mi venganza, no consúltate cuerda en la templanza, o cruel en la muerte, porque de cualquier suerte, ya te muestres piadosa, o ya ofendida, a tus pies, gran señora, está mi vida. Él más trágico suceso es que en historias humanas ha escrito el tiempo hasta egora. Prodigiosa mujer! . Rara! J Cubrid de presto el cadaber del Príncipe, que me causa espéctáculo tan triste pasmo, y horror: y tu Laura alza del suelo, que aunque soy la más interesada en tan lastimosa muerte, y a quien toca la venganza por derecho, habiendo visto que anduviste tan bizarra, que en defensa de tu honor renombre das a la fama, y que evitar una fuerza con otra la ley declara que le es lícito a cualquiera: cuando estás tan disculpada, en vez de darte castigo te daré, eterna alabanza. Por tan heroicos favores como haces, señora, a Laura, una y mil veces mi hija, y yo besamos tus plantas, y pues te toca el derecho de esta Corona heredada, después de la infausta muerte del Príncipe; y te aclaman por su legítimo dueño los Nobles, en voces altas decid todos: Viva Estela. Viva Estela edades largas nuestra Princesa; y señora. Vasallos, y amigos, basta la aclamación, cesad todos, que no es justo que se hagan festejos, ni regocijos, cuando a funerales ansias de vuestro Príncipe muerto los sentimientos os llaman, y así dadle a su cadaber en el jaspe pira, y basa primero, que luego el cielo cumplirá vuestra esperanza. Dices muy bien, gran señora Primo, no estoy olvidada de las finezas que os debo, dejad darle al tiempo larga que mi amor sabrá premiar a quien con desprecios ama. Mil veces, Estela hermosa, beso tus pies. Hija. . Laura. Padre, esposo de mi vida, dadme los brazos. Y el alma con ellos, hermoso asombr de Griegas, y de Romanas. Ya se acabaron mis males Ya tuvieron fin mis ansias. Aguarden vustedes, que aún falta mi cucharada, y es en orden a saber que Federico se casa con Estela, y yo y Lucrecia, pues por no hacer mescolan de bodas, y mortuorios, es bien dejar declarada la duda, por si hay alguno, que de curioso mañana saberla quiere. . Y aquí, ilustre Senado acaba Vengada antes de orendida, y su Autor a vuestras plantas humilde os suplica, que perdonéis sus muchas faltas.
