Texto digital de El vaquero de Granada
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Juan Bautista Diamante
- Atribución estilometría
- Juan Bautista Diamante Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de Nuevas escogidas.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El vaquero de Granada. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/vaquero-de-granada-el.

EL VAQUERO DE GRANADA
JORNADA PRIMERA
Déjame llorar. No quiero, y perdóname señora, que perecerá el Aurora si le quitas su puchero. Cuando novía esperas ser. te afliges de esa manera? Tú eres la mujer primera, que ha sentido ser mujer. Ay Leonor! no puedo más. Que al novió aborreces veo; pero de ser mujer creo que mañana le querrás: siya no es que Pascual es parte en ese desdén, porquete parezca bien lo que pareciera mal. No proigas, qué es error de engañada fantasía, creer que la tiranía, hace buen biso al amor. No es tan rosca su fiereza que no merezca alabanza, pues contigo, su templanca desmiente su fortaleza. Viome un día, de Genil en la orilla. . Y recatado supo tu casa, y ha dado en perseguirte otros mil. Pues qué importa? que sé yo. Mas si sé tal, que el picaño me mata a olvidos; araño para él, que recio que entro. Qué dices? . Que si llegara. ocasión, fortuna fuera. No sé si le agradeciera lo que después me perara. Más tu padre viene. Ah Cielos? lo que apresuráis mi mal. Porque la quiere Pascual, me esoy comiendo de celos. d . Hija, del último bien, que eres tú, me aparto hoy mas contento, pues me doy de perderte el parabién. Dos prendas el Cielo amigo. me dio, en tu hermano, y en ti; rico con ellas me vi; mas ya soy pobre conmigo. De tierna edad a ti hermano, perdí, ha tirano dolor! quedando fin él mi amor; quisolo poder tirano: y a ti que alivio te vi- de mi anciane soledad, ya la razón, y la edad te han apartado de mí. Esta noche has de casarte; que para no enternecerte, mecelo el dolor de perderte, con la razón de alegrarte. Señor. . Nada tu porfía quiera aliviar mi cuidado; que ya yo estoy consolado; no llores Isavel mía. Pues esa violencia? . Calla. El viejo te da con ella. Si juzgara enternecerla, . no hubiera hablado en casalla. Pues señor, ya que no apelo de tan injusto pesar como el que me quieres dar, escúchame por consuelo. Forzarme a que de la mano, tiranía es, no te cuadre pasar del nombre de padre, al renombre de tirano. Cuando te admiras cruel, disculpa mi desvarío, y pues mi albedríp es mío, sufreme volver por él; y no juzgues indecencia mi réplica a tu respecto, porque un injusto precepto, disculpa una inobediencia, Si fuera por liviandad. la defensa, no era injusto tu enojo, pero no es justo, siendo por mi libertad. En mí, como dices, una prenda querida acreditas; pero si tú te la quitas qué culpas a la fortuna? Y porque veas que intento que quedes bien por tu parte, permíteme disculparte, metiéndome en un Conuento, De las iras inhumanas que te tuvieron tar ciego, puedes apagar el fuego, con la nieve de las canas. Si por templar los rigores de Enrique, mas poderoso, quieres darme por esposo lleno un pecho de rencores; mas que agasajo es castigo, porque debes entender, que nadie ha sabido hacer de un enemigo; un amigo. Sin hijos te ves, ni hermanos que pretendas sosegar, si no te han de ocasionar, que paz como estar sin manos? Y en fin, si en eso se encierra, no es justo que pertinaz firmes con Enrique paz, y a mí me intimes la guerra. Si me hubieras declarado Isabel tu sentimiento, cuando traté el casamiento, no le hubiera esectuado: que entonces tu inobediencia pudiera tener disculpa, pero pues está la culpa de parte tuya, paciencia, que este solo es el remedio, pues ya viene Enrique allí. Cielos, lastimaos de mí! Cogiote de medio a medio. Con la licencia de esposo, que de otro modo no fuera posible, que me atreviera a vuestro desdén hermoso. Ay de mí! . A serviros vengo Cásate con bercebú: que diera yo por ser tú? diera todo cuanto tengo. Hijos, llegó el feliz día de mi descanso, ya os veo cerca del dichoso empleo que procuró mi alegría. La dicha es mía. . Isabel, como callas? Mi mal lloro. te haga parecer cruel. Presto tu esposo serás (mín? . No digo eso. Quién te ha robado el car- . Aún esta sana Tenga ya el silencio fin. Fin con mi vida tendrá. Este accidente violento es hijo de su recato, mas todo lo vence el trato, Bien decís. Tomad asiento. Template señora? . . Cuando . Dices Enrique? casarme ves violentada, Leonor, no me digas nada, déjame morir penando. Gustas de qué canten? Sí, que a cualquiera dilación, de ferias el corazón doy. . Sin templar? Ay de mí! A Menga casan por fuerza sus parientes, y su madre; que celos tendrá Palcual, no se los envidie nadie. Guardadme con atención esa puerta. 1. Así lo haremos con el valor que sabemos. Llegué, y abuena ocasión: huélgo me de que presuma el Poeta que escribió, que sé tener celos yo; y agradezcole a su pluma, cuando no dice más nada, que me de a entender con ceño que pasa este desempeño desde su pluma a mi espada; y pienso que no he tardado. Leonor? (ro . No aliento cobarde. Habla a Enrique, y no el deco. . Dime he llegado muy tarde? Hasta ahora no han cenado. mi ama. . Mal tu humor sigo habla a propósito. . Digo, que está como una manzana. Y el novio que hace? Un exceso; estoy temblando, Hablaya. Sí. . Esta. . Di cómo? Como un camueso. Pues si a embarázar llegue su violencia, y mi pesar, así se ha de embarazar. Qué buscáis? Yo lo diré, no os sobresaltéis. Mi aliento me está asistiendo a mi honor. Yo creo vuestro valor; de estos no hay harto con ciento. . Grave susto. . Sollegada estad, señora, al saber, que piadoso os vengo hacer Viuda, antes de casada. Un servicio. Proseguid, que según las señas toco, ya os escucho como a loco. Luego lo veréis, oíd. @ena cuerme conocido, disculpa haberme criado derras de este monte helado, en el resugio escondido; hijo de mis obras, cuanto de mi afición, de manera, que si yo propio me hiciera, no fuera a mi gusto tanto. Mi estado en mi voz oiréis, porque estiméis mi amistad; si os cansare, perdonad, o sino, no perdonéis. A ese monte, como dijo mi acento, para que os cuadre, reconozco yo por padre, y el me conoce por hijo: pues al obrar lo que enseña su estancia a mi condición, para sujuridicción, me dio un corazón de peña. otro padre ignoro, y dado que le ignoro, digoyo, que fue honrado, hombre que dio de si un hijo tan honrado. Mi condición es, usar de mi advitrio, y no sufrir; si no se ofrece, reñir, y si le ofrece, matar, Al que dejo, de barato su propia vida le abono, pues sin perdonar, perdono a cualquiera que no mato. La compasión me acobarda, que es en mi temeridad legitima la crueldad, como la piedad bastarda. Si los que entre riscos fieros he muerto, fuera en poblado, conmigo hubieran quedado ricos los sepultureros. De mis Baqueros merece conmigo, el de más rigor, que yo tengo por mejor, lo que a todos mal parece, En sus delitos, dilato los míos; pues al hacellos, los propios que roban ellos, son los mismos que yo mato. Mujer que no tenga empeño por si sola, me acobarda, y lo que en tenerle tarda, tarda en tenerme por dueño. Y con esto no hay traición, sinrazón, o tiranía, o crueldad, que siendo mía, no haga temer porrazón. Jamás saliendo resuclto a cometer un delito de crueldad, o de aperito; sin la ejecución he vuelto; que en los hombres tan ajenos de sobresalto, jamás quererle hacer, es lo más, y ejentarle, lo menos: porque si conmigo usara yo mismo tan gran traición, contra mi resolución, presumo que me matara. En todo lo que es rigor, a otro ninguno me igualo, y en efecto soy tan malo, que quisiera ser peor. Y en suma, para que nada dudéis de lo que refiero, yo soy Pascual, el Baquero que llama Sierra Nevada. Y esta breverelación, para que obligaros pueda hice de mí, lo que queda se sabra en otra ocasión. El valor que publicóis al mundo, por vuestra fama Huélgome que lo sepáis. Más qué pedirnos queréis? Ya es mucha mi confusión. . . . Muerto soy. Cosa es tan puesta en razón, . No será nada: que negarla no podréis. Sin mi estoy! Cobarde muero! Esto se comienza a arder. . Que quiero habéis de saber a esta Dama, porque quiero La razón es apretada, . o muera mi vida. no se le puede negar. Y la tengo de sacar esta noche de Granada. Supe que hoy se casa, y que era . Qué pesar! forzada, así oí decirlo; y saberlo, y consentirlo muy mal parecido fuera, a un hombre de amores loco; ya oís el mal con que lucho, pues sobre quererla mucho, agora la quiero un poco. Dadmela pues, con quietud, creyendo en este despejo, que os estoy dando un consejo . Esto es malo. bueno para la salud. Cómo a mi sangre? A mi honor sentaos, o no os quejéis si el daño viereis mayor. Nada me acobarda a mí, Iras estoy respirando. Alto, y vamos negociando, pues queréis que sea así. 1. Hay. . El músico era tierno, y Pascual aunque no canta, con un paso de garganta, le envió a cantar al infierno, sabemos. . Valiente os llama . Cobarde estoy de turbada, ay de mí triste . A la fe. que de miedo andar no sé, a Dios Enrique. . . Tirano. Yo diera a ese nombre efee (to si no fuera tu respeto quien te libra de mi mano. Pero tu padre en el suelo. Mis iras vida le den, Y quien ha de ofender vuestro Cielo. Mas seguidmo. A donde? . Oh balgameDios. Si veis que vengo por vos, no veis que os he de llevar. Primero que a mi honor. Yo iré. Trate de esa suerte, haré defensa mi muerte del honor mío. . Yo no. Cercad la casa. Aquí ya no hay que aguardar, y así abréis de perdonar, que esto no es más que esto. cómo? . Si acertar queréis, . , Palo Tomad la puerta, 1. Guardada, de mucho valor está, Y ahora lo verán, que va a acompañaros mi espada. Serranos. Cielos piadosos, que así tengo de llamaros, aunque contra mi mustraros queréis siempre rigurosos: Estos dolores ociosos que hacen a mi vida guerra, de que os sirve; no destierra vuestro enojado desvelo; ver un Cielo, todo Cielo, contra una tierra, aún no tierra? Dígalo el cobarde pie, que de caduco, o cansado, raices, ay de mí, ha echado, o qué pesado se ve! Mas aunque nunca ignoré la causa con más primor, veo ser ahora mayor el peso que me atormenta; pues va ocupando la afrenta, lo que ocupaba el honor. Isabel, aún no responde. el eco a mi fantasía; hay honra perdida mía, dónde mi afrenta te esconde? Pero no me digas donde si indefensa has de quedar, déjame con el pesar. injusto, de conorer, que yo te pueda perder, y no te pueda cobrar. Y tú de cuya traición, la queja al Cielo remito; pues siendo tuyo e le llora mi coragón. Tirano, . Ladilación nos puede dañar: Romper, Serranos, es menester. Contra ti el piadoso Cielo ampare mi desconsuelo. Pues quién te quiere ofender? Como su, cuando mi aftenta buscas, sonotro me das? Borque una fuerza violenta, que puede conmigo más que mi condición, lo intenta; mas como tú, al socorrerte quien te ofende, del dolor no te aumas? Porque mi suerte no quiere que mi valor sepa el modo de ofenderte: mas hay infelice! dí, lloras? Mi mal lo aconseja. Sientes mucho tu mal? Sí. Mas siento yo que tu queja que haya de ser contrami, pues si contra otro Mal fundo mi alivio en ese rigor. ̱. Fuera tu dolor profundo, yo le hiciera a tu dolor víctima de todo el mundo, Ya tardas Pascual. Me dejas sin honra? No, más si tal. No, y sí, cruel te alejas. Pues huye de ellas Pascual, muy valientes son tus quejas. La puerta me cierras? Cielos!enor don Fernando, porque seguirte no puedas mucho de hallaros me pesa seguro vas, que no sabes aquí, mirad esa casa. . lo que una deshonra pesa. Pero arrastrando, ay de mí! te alcanzaré, que la afrenta como vive en el discurso, a cualquiera parte llega. No los sigáis, que la noche . Y hay otra cosa? los ampara en nuestra ofensa. 3. No hay más. Al monte Serranos. 1. Ya te seguimos. 2. Esa puerta romped, que de aquí salieron. 3. Ya lo esta. 1. Qué casa es esta? Ella es, señor, una casa a quien robaron la hacienda, y a mi como trasto inútil, solo me han dejado en ella. 1. Mal eso se compadece, con verla al hajada, y puesta, de forma, que es imposible que nada fultarle pueda. Pues una prenda le falta, 2. Venid. y la de más consecuencia. 1. Será la razón, de haber No admiréis que no os entienda. 1. Basta que me entienda yo. 2. Don Enrique de Ribera, de muchas heridas muerto ocupa el suelo a esa pieza, 1. Justo fue el recelo; sea preso don Fernando, para averiguar si concuerda su confesión con los dos Baqueros que presos quedan, y el muerto a su casa lleven. Quién vio tan rata sentencia! Yo soy el robado, y yo soy el que a la cárcel llevan. 1. No os aflijáis, No me aflijo de lo que pensáis; con esta prisión, ni aún tibia esperanza de cobrar mi honor me queda. 1. Ea, qué aguardáis? 1. Lástima me da su queja, pero cumplo con mi oficio, parecido ladronera. . Cómo? . Paciencia, Cielos, paciencia. O mudo monte, viva en ti el secreto, a que obligarte mi clemencia pudo, que aún la culpa aparente, solo a un mudo se ha dle encargar, que calla por defecto. Y vos Abito amado, si el concepto dudáis de mi intención, al ver que os mudo, agradeced que vade vos lesnudo, a parecer delito mi respecto. Por el hombre, del hombre el traje visto, y a yos Abito os dejo, no os asombre, si a tal deuda per vos no me resisto. De virtud tenga mi mudanza nombre; ímite a Cristo yo, mirando a Cristo, vestido de la culpa por el hombre. A Padre, a Padre; adónde esta? A Padre mío, qué es esto? Di con el Baquero, malo; pero no me ha visto, bueno. Diga hermano Zarambeque, . Esto es hecho. como ha tardado? Qué veo? Padre, pues era ladrón, y lo tenía encubierto? Un oficio tan honrado disimulo tanto tiempo? El era el Santo que llaman de la Merced? Para esto ayunaba, y se cascaba los priscos de ciento en ciento? . Diga, ya de verás? . . Sí. Pero hace bien vive Cristo; oye, aunque hurtemos, hurtemos, como por amor de oios, Quítese el Abito herma. No es si en quitarle acierto. Cómo? Por hurrar con orden querría llevarle puesto. No contra razón, discurra: locuras sin fundamento; a servir a Dios le traigo. Ahora lo alcanzo menos; que ello bien puede ser malo, pero no puede ser bueno. Desnudele, acabe, qué hace? Beber. Pues ahora a que efecto? Por si hubiere algún peligro ya prevenido el coleto, Tome este arcabuz. Arqué? . . Arcabuz. Mire que es yerro cargarme con otra boca, cuando de hambre me muero. Póngase aqueste capore, y esta montera. Por mi compañero aquí pasará. En nuestro Convento lo pasaba yo muy bien, Padre, por su compañero. Mire hermano Zarabeque, solo se encargo el secreto de nuestro estado, que así podré lograr mi deseo. Pues callaré, como un muer- Pero aguarde, Ito, . Adónde va? y nos iremos al Cielo. (no. . He visto allí un pasajero, con no muy malos vestidos, y a desnudarle me llego. Jesús, qué dice? Jesús. Padre, no Jesuscemos, y tratar de aprovecharnos; si volvernos al Convento; que un ladrón sin ejercicio, es lo propio que un Tudesao sin vino; rana sin carco, fa triofera sin dinero; Dueña sin tocas, y como sin barbas un Escudero, un paje sin golosina; mujer sin más de un empeño, casa sin puerta, terrado. sin Sol, y como, que en esto me acabo de explicar, como sin despensa un despensero. Calle, calle. Callo, callo; pero esto, no es más de esto; o sino quédese solo, que yo no tengo por bueno que mañana nos aborquen, sin comerlo; ni bebello. Lléguese, y por esa fenda, mire si remata lejos, y avifeme: Y vuelvo aquí? Si hermano, que aquí le es- Dígame una cosa antes. Preguntela: Y los Baqueros adhonoren comen Padre? Y como. Yo no, ni ceno, y se va haciendo muy tarde. Dios socorrerá. Lo creo, mas si no socorre aprisa, haré dejación muy presto. Vaya, y del secreto cuido. de esta confusión mi afecto: r Padre no ha de temer eso si no que aunque soy novicio, que he de poner algo bien, porpensar que esta mal puesto;; quiero decir, Ya es prolijo; Voy, mas cuidado con ello martirio, de parecer Ya estoy Señor por serviros, cumpliendo el aviso vuestro, desmentido de mi ser, y de mí modestialejos: Válgame. Dios! O qué raro, que singular pensamiento; si acaso el que por auxilio. tuve yo, puede ser; pero cuando el fin es virtuoso, no había de serlo el medio? A este Pascual; a este bruto, tan lejos de hombre, tan lejos de Dios, que en suma distancia, parece de Dios opuesto. Propuse, aunque indigno, dar aljusto conocimiento del amor de Dios, y cuando con amorosos afectos pedi al Cielo este favor; erel, llevado del mismo (pero: fervor conque lo pedia, que me lo ofrecia el Cielo. Resólvime, pero al verme. en este traje, que el cierto camino de introducirme ha de ser para el intento; no sé si récale, o dude, aunque con licencia vengo de mi Prelado, el delito que en la apariencia cometo; pero sí, si fío de Dios; y si a Dios servir resuelvo que dudo, sacad Dios mío Agradoos así Señor? en cuanto hombre, vhoy temiendo? . Prosigue varón perfecto, que Dios con segundo auxilio te fortalece el primero, debate Dios el extraño, alto, penitente; el nuevo tan malo siendo tan bueno, Vive entre fieras, que así son los hombres indiscretos, que emtre estos peñascos faltan de Dios al conocimiento. Vive, y urve venturoso, confiando, y previniendo a tu piadosa intención los beneficios del Cielo. Que el singular trabajo en que te has puesto, toste ha labrado con Dios merecimiento. Soberano Paraninfo, llévale al divino dueño que te inspira, el llanto mío, por justo agradecimiento. Al monte, alllano, a la sierra con la causa de suempeño, Socorred amigos presto a Pascual, que aquel ruido nos avisa de su riesgo. Padre. No me llame así. No estemos ahora en eso, sino tomemos. Qué hermano? Diga. . Las de Villadiego. Que de bandóleros toda, (ros, toda la Montaña, oi de Baque. que todo para con Dios en esta pierra es lo mismo, se cubre, y a este lugar llegan por ese sendero. Qué aguarda? Eso es lo que busco; y solo advertirle quiero, que Pedro me llame, y calle. Y diga el hermano Pedro, como he de ella narme yo? Su nombre. No quede hueco, en árbol, o peña, de aire, con los ojos, y las manos; siendo el más digno, el primero que socorra de Pascual el peligro, que créemos. Ea amigos. . No prosigas; que conmigo hablas, supuesto que en la pasión que públicas, has habiado con mis celos. A Pascual acompañé en el peligro, y creyendo, que ya estuviera en la Sierra, porque delante venía, cuidadoso a verte vuelvo; no por obligarte ya mi vida permito al riesgo, que antes por ser tuya a todo trance defenderla quiero: sino porque de la ofensa que haces a mi noble afecto, tome mi afecto venganza; pues al ver con el esfuerzo que me hace digno mi fama, no has de negar, que tu fiero desdén no haya sido injusto: y solo por premio espero; no que me quieras, si no que veas que lo merezco. 1. Mas si oyera esto Pascual. 2. Allá se las hayan ellos. Nunca Laurencio fue el lanco tan oportuno. Baqueros A soco rer á Pascual, o a morir. A los dos rieszos detérmino acompañaros; pues por Pascual solo vengo a esta Sierra aficionado de la opinión de su aliento. o agua, que no examinemos, . luro a Dios que a las Banqueras no les va muy mal de jesto. Pese a la oscuridad, y pese al día, Quién sois? Forastero soy. Cómo es vuestro nombre? Pedro. Y yo Zarámbeque. . Pues seguidme. Ya te obedezco. Señor, volved vos por mí; pues yo a volver por vos vengo. Ie Juana. t Ines. Mira más quedo al tal Pedro. Pues por qué? y se aojan fácilmente, que son de sangre ligeros. Pues lo que advertirte quiero; es que el tal Pedro, no entre. entre tus buenos respetos. Y mondo nísperos yo? Monde nísperos, o peros, quién se lo pregunta? Dígolo. a Ie, Ies, quedo, quedo; . A más no vernos. que si tú le tienes grave; yo tengo el gusto gaitero, y me agrada el Zarámbeque Esto es malo vive Cristo. Ve aquí, por esto no es bueno burlarse con esta gente; en fin llegamos a tiempo, que si uno dice una chanza la toman de verás luego. La oscuridad nos ampara. Señora . Leonor. De Pedro me lleva ya el no sé qué hacia el ruido. (na; Y yo me quedo aquí. . No haga tal hierma. mire que va anocheciendo, y yo soy medrosol . Y que me quiere decir en eso? Yo me quedo aquí al olor. . Que meire llegando a ella, si a mí se me llega el miedo. Miedo tiene? (tero. Pero mucho. Que eso diga un hombre en- Porque yo en tiendo de Pedros, . Si yo fuera usted, me fuera, y me quitara de cuentos. No los sigáis, que la noche Mis vueños respetos sabes. los ampara. . Ahora podemos estar sin miedo. . No tal, que antes ahora no podemos. Quédese el cobarde. Baya; y verá como la quiero. Ya me voy; pues a más ver Zarámbeque. O vive Cristo que acabe con mi honestid ad muy presto: señores; que este Bendito mucho más que no el Rujero nos meta en estos enredos: ahora, yo voy a buscarle, y rabiando de hambre; esto es ser ladrones? Por Dios que es negocio muy estrecho, que si un ladrón se descuida, está de ser Santo un dedo. Pese a la oscuridad, y pese al día, que opuesto veo a los intentos míos: sigue Isabel mis huellas, y peseles de verte a las Estrellas, Ah cruel tiranía! . Templa tus desvaríos, creyendo, que importuna, no te podrá ofender, ni aún la fortuna; por que mi brazo fuerte, tiene juridicción aún en la suerte. Habiendo por las señas conocido este soberbio, atento le he seguido Pese al Cielo, caí. Pero en mis brazos. . Quién eres? Si este acaso es, suerte mía! Un hombre que os ofrece estos abrazos para que os levanteis. Nadie me guía. Si ocultarme pudiera, hasta que el Sol al Dia amaneciera. Guiadme pues, que ya he perdido el tino por nosé que razón, de este camino Eso procuro, y pues guiaros quiero, seguidme. Esta mujer librar espero, . que al parecer forzada. . Esperad. Qué queréis? Mucho; ya nada. Consigo trajo, hallela. Yo no he de hablar. . Hh Cielos! Qué os desvela? procurad recataros, que muy presto volveré del peligro yo a sácaros. No venís? . . Sí, ya os sigo. Qué es aquesto? Una luz seguiréis, con que a buscaros volverá mi desvelo. Este es socorro que me envía el Cielo. Ya el camino con ocen mis enojos, que mucho si me alumbran en tus ojos, bella Isabel, dos Soles, que a todo el Cielo prestan arreboles. Esta beleta es ya que me inquieta; triunfe de la fortuna. Ha de beleta. Yo no he de hablar palabra hasta poblado. 1. Pascual. . Hh de beleta. Pues elado, remedio de salvar mi honor me enseña; a ti, o tápido manto, te agradezco la suerte; pero en tanto, amparada del hueco de esta peña, templaré mis enojos, acechando el alivio con los ojos.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA En esta excelsa cumbre, que en marana la verde pesadumbre, de encinas; cuyos lazos descompuestos, simbolizan abrazos deshonestos, podré poner la seña; sirve aquí de blandón, o dura peña! esenta como noble, de la juridicción de tanto roble, para que esta mujer infeliz vea, la cauta luz de la encendida tea. O si fuera esta noche tan dichoso que librará su honor! que aunque dudoso no estoy, de que forzada vino al monte, y es cierto que inclinada no esta, según sospecho, si no la halla mi suerte, a su despecho dará infame tributo al apetito de este humano bruto. De este que guarda monstruos, o los cría, cuya voz los abrasa, o los enfría, pues si alguno celoso, se aparta del concurso numeroso, y ciego, y temerario, viendo que no le sigue su contrario, con sus bramidos roncos, de quien tiemblan los robustos troncos; le llama al choque de su frenteriza, aún silvo de Pascual se atemoriza: mas que mucho que en brutos y animales, tengan dominio fieras racionales. Pero ya tarda, si la aura encontrado Tan colérico estoy como cansado, pues salir de la sierra de noche, sin saber muy bien la tierra, es ociosa la cura, con que en vano Isabel librar procura su honor de mi porfía; pues es fuerza encontrarla con el día; pero posible fuera también, que por acaso se perdiera, sin que ella lo emprendiese, y que a mi voz responda si la oyese, que aunque forzada vino, me ha mostrado en medio del rigor, no sé que agrado. Mas fuese acaso, o por guardar su fama. a los resejos de esta ardiente llama, pues es natural cosa; podrá ser que se acerque temerosa: Más sobre aquel collado se descubre otra luz, ya me ha pesado de dar la luz por seña. Pero otra miro sobre aquella peña, que es de aquel monte balla. Illa Mas Dios lo dispondrá. . Quiero llama por si se acerca. Quién supiera el nombre, de esta Dama. . Isabel. Sinduda este hombre es Pascual, ya se fijo que no está en su poder; Isabel dijo su voz, que aunque distante bien entero llegó el nombre a mi oído, mas yo quiero también llamarla, que si su ventura la conduces mi voz, por la espesura, de mí también sabida, la libraré, sin que Pascuallo impida. Isabel. . . Isabel. . Mas si el oído; no se engaña, su nombre han repetido; pero engaño sería. Isabel. . . Isabel. . La penamía el discurso cegó, pues de este hueco sin duda en aire me responde el eco; que a nombrar a Isabel, solo pudiera atreverse, quien cuerpo no tuviera. Si se intenta librar, y a tarda mucho. Isabel. . . Isabel. Mi nombre escucho. , Pascual será; mas no, que el avisarme de donde está, no es medio para hallarme; si me llama el que busca mi deseo, la luz me lo dirá; pero dos veo: La distancia me dice que son los dueños dos, hay infelice! pero pues no es Pascual, según lo infiero, la voz que nombrare, seguir quiero. Isabel. . A esta parte. . . Isabel. . Donde voy, que si el eco no es el que responde, a la voz que salió de aquel collado, de dos distintas partes me han llamado; va es más la duda mía Pese a la escura noche, y pese al día, y pese a mí, que soy el que le aguarda. Sin duda se libró, pues tanto tarda. Ay de mí; que he de hacer, pero a la suerte remite la elección, mas cuando acierte con quien librarme de Pascual procura, que sé yo si con el voy más segura. A esta parte me inclino, que si a Pascual me entrega mi destino; primero que omicida; de mi honor sea, perderé la vida. Si al camino acertó. Pues no la llama, ya la debió de hallar. Que a cierta Dama . aguardaba, me dijo, hacia esa parte, el Padre es muy buen hijo. Bártolo lindamente has negociado, de la Merced el Abito has dejado, y del amor te metes en las redes; calla que Dios te hará dos mil mercedes. Rumor siento, mas ya no hay que measombre. No sé cómo le llame, porque el nombre con que se confirmo, se me ha olvidado. Vive el Cielo que estoy desesperado. Mas ya sé como. . . Pero ya qué espero. Gente siento. . Ah del monte. Hh Fray Baquero. . La voz es de Isabel. HAy tal locura. . Isabel. Ay de mí! . . Subir procura a lo más alto. . Sí. . Dame la mano. Pascual. . Espera que ya bajo al llano. Quiero ver si la industria mi honor salva. Hoy ha salido el Sol antes que el Alba. . A Pascual respondió, mío fue el yerro. Isabel. . Muerta estoy. Le ha dado perro. Yo bajaré a estorbar su intento injusto por otra senda. . El temeroso susto pierde, segura estás Isabel mía. . . Sígame. Mucho temo el medio día. . Si de su temor las nubes eclipsan tus soles negros, ya no soy Pascual, sus rayos serenen tu hermoso cielo. Bruto fui, torpe apetito todas mis crueldades fueron, desde hoy soy hombre, pues miro racionales mis deseos. Tus ojos, de la crueldad de mi amor, labran el hierro, pues en su fuego me abraso, y en sus lágrimas me templo. Dios es amor, pues reduce de un tosco, y bárbaro pecho, las groseras tiranías, a correses rendimientos. Sin amor logró mi antojo muchos lascinos empleos, y el que esperé de tus brazos, por tener amor le pierdo. No solo de la violencia seguridad te prometo; fino de que a tus oídos no llegue mi amor en ruegos, Pascual, cuando las noticias de tantos honores muertos, publican la tiranía de tu proceder soberbio: no he extrañado la mudanza que admiras en tus afectos, ni que mi honor me asegures, Pues qué extrañas? Que te creo; pero asentando, que amor, o algún impulso secreto, a lo que dices te obligue, y a mí a tenerlo por cierto; (ras de hombre a quien más que las fies que guardan le pintan fiero; y cuyos torpes delitos, son escándalo del Reino; de un hombre tan temerario, que sin más causa, que el serlo, pues yo no le di ninguna, se entra en Granada, resuelto; y del lado de mi padre, dejando a mi esposo muerto. me trae consigo a esta Sierra, de quien se presume dueño. Quieres que mi padre juzgue, . b Mira Pascual. ni el más virtuoso, y cuerdo, que procederá con migo cortés humilde, y atento. Iño No, pues aún yo mismo estra- la novedad que en mí veo; mas ya Isabel no es posible poder deshacer lo hecho. Para la enmienda, tampoco nos queda en la noche tiempo, pues de que se acerca el Alba da nuevas aquel Lucero. Restituirte a tu casa, con un día de pormedio, del crédito de tu honor no es bastante desempeño. Pues podrá ser que presuman de mi crueldad, que te vuelvo disgustado de tus brazos, con infame menosprecio, o temor de mi peligro; y era ponerme en empeño de satisfacer a todos, poniendo a Granada fuego. que ya en la opinión del vulgo perdí mi honor, no lo niego; más fuera el ver a mi padre alivio, si no remedio, de su penosa desdicha, que es mi mayor sentimiento, porque siendo ya forzoso tener su agravio por cierto, corre peligro su vida, que es honrado, y está viejo. Que lo siento te aseguro, mas si de su alinio el medio es el volverte, perdona, porque ni puedo, ni quiero; que aunque tu honrado decoro, a todo mi amor prefiero, ninguno ha de merecerte pues que yo no te merezco. No te canses Isabel. . Válgame el Cielo. que yo no aborrezca a un hombre que en tal estado me ha puesto. Ya sabe como ha de hablar. Ya sé que se llama Pedro. Pero mire que proceda, como si en nuestro Convento estuviera. . Yo fui allá novicio, y acá profeso. Qué dice? Bártolo amigo, para que son embelecos; si uste por enamorado vino a esta sierra, tratemos de robar mucho, que aquí el que no hace más, es menos habla de verás? . y como. Si se quiere ir al infierno por pocas cosas, yo no. Haberle traído siento. Hermano preso por mil, preso por mil y quinientos. Aquí están, y pues el día se declaro ya, yo llego. A Pascual pienso arrimarme. Quién va? Perded el recelo; que yo soy el que está no che al tropezar. Ya me acuerdo del socorro, y las palabras. A qué venís? A ofreceros un amor, el más seguro. Notable encarecimiento: el más seguro amor? . . Sí; pues de vos no espera premio, Aquí ninguno le espera de mí, porque yo no tengo más parte en lo que adquírimos que los demás compañeros; solo a mí me diferencia su voluntario respeto, por mi valor conseguido, si hay voluntad donde hay miedo: mas de quien si no de mí esperáis que vuestro afecto pueda premiar? De un amigo, que por el estado vuestro no conocéis, y os estima Pascual, con tan grande extremo, que en su nombre me ha enviado a que en todos vuestros riesgos os asista como amigo: a esa persona le debo yo beneficios tan grandes, que pagárselos pretendo como me fuere posible, que como ellos son, no puedo: y asimientras yo viviere a todo trance dispuesto me hallaréis a vuestro lado; y si acaso en algún tiempo de aquesta vida os cansaréis, también Pascual os ofrezco de parte de quien me envía, de tal suerte disponerlo, que perdonado de todo viváis con quietud, y es cierto que lo hara, pero advertid que todo lo que os refiero es aviso de su parte, no de la mía consejo, que comparado con migo el hombre más malo es bueno. De este hombre pienso valerme. Su poquito de embustero tiene mi Bartolomé. Aunque yo acetar no pienso su favor, no me pesara de saber a quien le debo. Perdonad, que por agora tenga su nombre encubierto, que pues él no me lo manda no os esta bien el saberlo. No alcanzo por donde pueda estarme mal. Satisfecho os dejaré de la duda que tenéis con un ejemplo, Cuando Dios intenta dar luz de su conocimiento a un hombre, con sus auxilios, no corresponder atento acetando sus piedades, es añadir yerro a yerro, Y así a quien el privilegia por sus arcanos secretos, porque no pueda irritarle. de su favor el desprecio, como quien mejor la sabe, aguarda a que esté dispuesto; para decirle yo soy de tanta piedad el dueño; porque entonces es triaca, y antes pudo ser veneno. Dioses parecer intentan los poderosos sujetos, y se suelen cansar mucho de que sus ofrecimientos no aceren los inferiores, cuando a rostro descubierto llegan a decir, yo soy el que en tu amparo me empeños y así el deciros su nombre, mientras no intentáis valeros de su grandeza, será ocasiónaros un riesgo, que despreciar su favor es ofender su respeto. Basta, no paséis de al, que ni me importa el saberlo, ni quiero más valedores, para que son embelecos. Este es sin duda el que quiso librarme. De vuestro aliento estoy tan aficionado que arriesgar la vida ofrezco por vos, en cuanto os importe, sin que me cause recelo que contra los dos se oponga, vive Dios, todo el Infierno. Afe que se va enmendando el Padre. . Guardeos el Cielo. . desde luego te recibo, Mas el camarada intenta quedarse también? T. A Pedro he venido acompañando, mas él no sabe a que vengo. Mire lo que dice hermano . Y es tu nombre? Y es? . Hablando sin rodeos . Zarámbeque; el Hábito de Doñado dejé docierto Convento, y al de vuestra Religión me paso por más estrecho. En fin con más estecheza en el ejercicio nuestro le vive? . Pues no está claro. No hay Orden que sea más pobre, porque en este Santo Gremio, nadie tiene cosa propia. Es verdad. También es cierto, que el trabajo personal para buscar el sustento, es aquí más general, pues todos son limosneros, y era cosa de volar en un mes por esos Cielos, si fuera cosa posible el darlo malo por bueno. que este arcabuz, y este acero. . Vuestro despejo me agrada. Padre, si está introducido, . Pues si te agrada el despejo, sirvete con él, que yo ser tu criado deseo. Pues por qué? Porque tendrán mucho más merecimiento las penitencias que hiciere, tu mandato obedeciendo: y también será forzoso comer mejor, con que es cierto que me estará bien servirte, para el alma, y para el cuerpo. porque no eres lisonjero. Pues si la verdad te agrada, que la conozcas espero. Mucho me admira que pueda caber en mi mal consuelo. y este nombre me pusieron, porque obedezco vailando al amo que estoy sirviendo, que es el instrumento mío a cuyo compas me muevo. Cuidado en no desemplarme, pues vengo a ser tu instrumento. qué ha de descubrirme temo. , , , - A qui está. . Pascual. Amigos. Pascual mío; mas qué es esto? Aún no pierdo la esperaza de que se logre mi celo. Mira por quien me desprecias. Usted, si mal no me acuerdo, es la que no ha mucho. . Sí, y si no ha de ser de asiento, no se aparte de mi lado, porque ayer murió mi tuerto, y aquí, como ya verá Es muy justo el sentimiento que de su muerte ha mostrado, mas todo lo acaba el tiempo. como yo. . Digo seo Pedro, es vusted contemplativo. No, pero quisiera serlo. Sepa que de su regalo he de trataryo. . . La aceto; . . Ay de mí! pero lo he de merecer, por mis finezas primero. que este Pascual quiera hacer subditos de compañeros. Jacintilla está celosa. Señor Pascual, quién diremos? Una principal señora, a quien un honrado viejo quiso casar sin su gusto. Y tócale a usted el duelo de todas las que se casan sin gusto? . Jacinta quedo. Esto solo me faltaba. Que esta dama no es sujeto posible del mismo Apolo si otra vez fuera Baquero; forzada vino a la Sierra. Yo también, mas no por eso me libré de sus crueldades. Pues yo bien poco las temo, porque al polvo que mi pie levanta, cuando le muevo, le tiene respecto el Sol, la vez que le lleva el viento. , como esas soberbias. . paso, de razones acortemos, que no profanan deidades. villanos atrevimientos. De esa manera me tratas? Que son villanos los celos quise decir. . Podrá ser que lo experimentes presto. Dónde tiene uste su celda? En esas peñas la tengo, Mas dadivas las quebrantan. Uste encontró su remedio. Que esto sevse con mujeres . Pues tráígame una basquiña que he menester, y sea luego. Basquiña? . Sí. . Para que, si andáis todas con vaqueros, 1. Tenla Cecilio. De uno de tus compañeros viene huyendo una mujer. Hace mal. Valedme Cielos! Pascual; mira que es Leonor. Pues que tenemos con eso. Leonor? pues como se atreve. Mira que es tu amigo Alberto No importa, será su vida de las demás escarmiento. Pascual esperad. Ya es tarde, téngale Dios en el Cielo. Señor parad este bruto. Jesús, en que grande aprieto me he visto, señora mía, gracias a Dios que te veo. Tú esta desdicha has causado Es verdad, pero me huelgo de haber visto que por mí se caigan los hombres muertos. Tú me as puesto en este estado. No lo pagan mal mis celos. Por cierto géntil melindre. A un amigo tan estrecho matas por causa tan poca. (mo Pues no lo has visto, y lo mis- haré del que imaginare que no hice bien. Ya está hecho Y agora también lo hiciera. El hombre es noble, que presto . Pascual. la cólera se le pasa Yo por tu amigo lo siento, . Queréis algo? que lo demás poco importa. . A Dios. . Si tengo Eso es lo que importa menos Así pienso asegurarle. . Si el Pascual me envida, quie- . . A Dios amigo. A su estancia cada uno Cro. . El os guarde. se recoja, compañeros, que yo quiero hacer lo mismo. Con vos quedarme preten (do yo, si gustáis. Perdonadme, que la parte donde al sueño me rindo yo, solamente la sabemos yo, y el Cielo. Por ese cuidado vives, . . En qué quedamos? sra. mas no bastará si puedo. Jacinta. . que hay . Hh bele- Todas juntas nos iremos. Padre. . Pascual. Esta Dama, y esta criada te entrego, por excusar que a su honor se atrevan viles recelos, como a mi hermana la asiste. Pues él se la entrega al viejo; no tengo ya que temer. A no saber el respecto que me tienes, no aceptara tan dificultoso empeño como su guarda. Bien puedes. Con eso me has satisfecho. Pues quién te ha dicho que yo . Y dónde entierras? satisfacerte pretendo? En tu natural no son groserías los desprecios; vamos Juana. . que esto sufres? Por estos hombres me muero En Pascual es condición, lo que en otros es despego. . que a mi pesar te obedezco Este hombre me cansa. dicha de que quede solo, hoy he de vengar mis celos. . Tro. Quedarme es condido quien por si algún arrojo emprende para estorbar sus intentos; que si arriesgare mi vida, Dios me sacará del riesgo, si para servirle importa, y sino, por Dios la pierdo. . Digo. . Diga. Agora sales con eso? En echando por la boca la palabra, dicho, y hecho. Ya sé yo que aquí se guarda mejor que los Mandamientos, El hueco de aquel peñasco es mi casa de aposento. Pues con el almuerzo aguarda, porque de hambre no veo. Conmigo, a no ser de hambre, me holgara de verle ciego. . Podrá ser, que también suelen los que comen más, ver menos. Zarámbeque. (ro Qué me mandas? Lleva aquel hombre que he muer- a enterrar. Todo el monte es Cimenterio Agradecidos de ti quedarán los herederos del muerto, pues les ahorras Dotor, Bótica, y entierro. Venid, señora. . Ay de mí! Pues por qué pierdas el susto, te ase guraré primero, Isavel, si tu tristeza nace de temer mi amor; no pagas bien la fineza, de acordarme de tu honor, sin olvidar tu belleza. Es tan otro ya el cuidado, de mi pecho enamorado, y su mudanza tan rara, que pienso que me pesara. de ver el tuyo obligado. Cuantos en esta aspereza, tienen nombre de Baqueros; sindo tanta su fiereza, aunque son mis compañeros, me obedecen por cabeza. Y con ser tan venerado de todos en este empeño, el gusto que les he dado, en dejarme ser su dueño, tengo yo en ser tu criado. No viviras en Granada, Jasabel, más asistida, que en esta Sierra Nevada; pues siendo de mi adorada, de todos serás servida. Cuanto pide el pensamiento, tendrás para tu alimento; pues sin salir de esta. Sierra, soy dueño de cuanto encierra, la tierra, el agua, y el viento. La ligera. Cervatilla, la pesada Ternerilla, diversa abundante pesca; y aunque algo apartada, fresca, como del mar en la orilla. De la madre alimentado, el cabritillo manchado; y aún no cubierto de pelo, el tímido conesuelo, antes de pacer el Prado, Y aunque triunfo vergonzoso, por el vuelo limitado, te dará este bosque umbroso el perdigón igualado, por el Julio caluroso. Para que tal vez las comas, criadas en esas somas, no sin malicia del grano, serán blanco de mi mano. las incansables palomas. Todas cuantas aves ves, como licencia me des, usando de su albedrío, serán al impulso mío, fácil triunfo de tus pies. Cuanto el ganado tributa, por las oprimidas ubres, y tendrás al ver la fruta, sin perder lo verde; enjuta, los Eneros por Otubres. Después de la Primavera del romero, y la retama, miel que a la vista primera, te parezca roja llama, somentada de la cera: Tu lecho, Cielo decente del Sol en que yo me abraso, será de mi vista ausente, cuando le dejes Ocaso, cuando le ocupes Oriente. La esperanza que tenía, Isabel te restituvo; tu honor de mi afecto fía, que no quiero que seas mía, porque sepas que soy tuyo. Desde el día que te vi, Pascual, me causaste horror, por lo que supe de ti, jamás ocasión te di, para somentar tu amor. Sobre pesarme de verte, por tu rigor, o mi suerte, a mi padre atropellaste; de mi casa me sacaste. a mi esposo diste muerte. Mal te miraba Pascual, antes de lo refetido, y siendo más natural; después de haberme ofendido no puedo quererte mal. Ya te he perdido el temor, ya te miro sin orror, viendo tu cortes extremo, pero más tu agrado temo; que he temido tu rigor. Y así aunque estoy tan fiada de ti, y he nacido honrada, no extrañes verme afligida, que por menos oprimida, no estoy más asegurada. Buélveme a mi casa hoy, pues sin esperanza estás; que ya que tuya no soy, yo la palabra te doy, de no ser de otro jamás. No es posible obedecerte, que no he de vidir sin ti. Paciencia, si esta es mi suerte, No me aparte de ti. . Sí. Pues como salve el honor, no importa la liuertad. Eso te ofrece mi amor, que se hace tarde mirad, Vamos. . Injusto rigor. qué es esto que por mi pasa. . me las niegan los Porteros, Solo Pascuál se ha quedado. Yo anteponer a mi gusto. de este hombre. El honor ajeno. De espaldas está, que aguardo. Pero si está en mi poder. Sin duda quiere matarlo. Muera el horror de esta sierra, Qué es aquesto. Erraste el blanco. Yo le he de hacer mejor tiro, errele, pero no tanto. . turbado estoy. . Es apuesta? Sí, tenedme por honrado. Y quién acertó. . Ninguno. Pero fue acertar errando. Cómo? . . Como al corazón de un roble los dos tiramos haciendo del yerro acierto, porque era secar un árbol, que puede dar mucho fruto al dueño que le ha criado. Sabe Pascual. . a que vuelves? A decirte que Gonzalo, que es uno de los que anoche, te fueron acompañando, llegó agora de Granada herido, y el mayor daño es, que Cecilio, y Alberto, aunque anduvieron bizarros, quedan presos. Pues qué importa. aura más de ir, y sacarlos. Sacarlos, comó, o por dón de? Por dónde? Pon dónde entraron Cómo? Pidiendo las llaves, y si poco cortesanos matarlos, y muy despacio abriendo las puertas todas. (do. . Z. Ya el hombre queda enterra- Siguiendo vengo los pasos . Ven conmigo Zarámbeque a la cárcel. . Excusarlo puedes, porque me conocen los Porteros. Si en entrando los he de matar, que importa. Válgame Dios, por si acaso. Ese es miedo. Pues hay miedo? Doy fe sin ser Escribano; Zarámbeque, si tu mana no te libra vas volado. A sulado en la refriega, lograré su muerte. . Vamos. Yo voy a juntar la gente. No he de perderle del lado, Ven con migo. . Ya te sigo. Ya que una vez me embarazo, cuantos en los calabozos hubiere, salas, y patios, hon de gozar vive el Cielo, del indulto de mibrazo. . Señor, si he proseguir lo que me habéis encargado; dadme si quiera en Pascual, alguna seña de humano. . Pues con sentimiento tal, de honra, y libertad perdida, y en mi edad estoy con vidas. debo de ser inmortal. Pobre, y sin honor me veo, y preso por agresor de una muerte, que rigor! siendo mi enemigo el reo. Rigor se he llamado; miento, que aunque el Baquero es terrible; quien ha de juzgar posible, tan extraño atrevimiento. De mi antigua enemistad, engaño dicen que fue, y que en mi hija funde, de mi rencor la maldad. Mas que extraño, si no ignoro, que ella le llamó, y es cierto, al ver a su esposo muerto, y ofendido a mi decoro. Que yo oculto su belleza juzgan, más por menos fuerte dolor tuviera mi muerte, que publicar su bajeza. Los viejos, y los maridos; en un mismo agrado estamos, pues sin que culpa tengamos, podemos ser ofendidos, Pero al uno sa concede la dicha de lo que ignora; y el otro su afrenta llora, porque vengarla no puede. Ha Fernando, quien oyera, tras tanta opinionganada, por los filos de tu espada; que un hombre se te atreviera. De tan grosero ejércicio, mas, si en mí mismo resvalo, siendo puntal este palo, de mi caduco edificio. Que sirven acuerdos vanos, Fernando, cuando te ves, con tanto plomo en los pies, con tanto hielo en las manos. Según los falsos indicios, si no es que mi honor me salve, que me den tormento espero; ruego a Dios que en él me maten. Rumor parece que siento. Muera, quítale las llaves, mientras mato esotro. 1. Tente. Extraño alboroto. . Dale. 2. Ay de mí . Ya están habiertas las puertas. . Caso notable. Libres están, salgan todos. Ea presos, a la calle. Amontones por las puertas sin estorbo alguno salen: pobre de mí que no puedo. (cel No ha de quedar en la car hombre alguno. . Si no yo; si acaso puede llamarse hombre, quien estando vino tiene señas de cadaver. Cuáles. No poden moverme, a morir. . Tenéis prisiones? Pues qué prisiones más graves 3. Por dónde van? . Por aí, que mis años. . Vive Dios. que me enternede escucharle; alentaos, venid con migo, a la Sierra he de llevarle. Será imposible seguiros, Yo haré este imposible fácil, que en la calle tengo amigos que las espaldas me guarden, hasta poneros en salvo. Dios tanta piedad os pague, que libre yo; podrá ser que mi opinión se restaure. Jesús, y que brava gresca. Serranos, nadie se aparte de la cuadrilla, que son muchos los ministros. . Zape que echaron por otra parte Mueran los que se resistan. PorDios que va a fuego y sangres justo será que descanses. Baqueros a la campaña, que ya va Palcual delante. Ahora, manos a mi industria, que no pare más mi madre, y viene allí una cuadrilla. Aqueste es de ellos, matalde. Deo graclas. 1.Daré ladrón. Hombre, que matas un Fraile si no ambición de mi brío, que oyendo estruendo tan grande. imposibles de cruerse, d el Habito me eche apriesa. 1. Para qué? Para salvarme, viendo si hay algún herido en el campo, o en la calle, que confesarse pretenda, de esos hombres miserables, con que es forzoso quedarme, Pues el confiesa? . Yo no, ellos han de confesarse. huyendo van de otros tales, como ustedes. 1. Vamos presto. Bien pueden, que ya van tarde. Que gallardo pensamiento, de esta suerte puedo entrarme en la Sierra sin peligro, y a Pascualhe de encajarle, que he muerto más Alguáciles, que haberas tiene un enjambre. , hs. Pues que ya sueñan las voces más lejos, en el alcanco itán de mis compañeros. sin duda. . Pues si están lejos Dicha ha sido que en seguir tus amigos se empeñase la tropa de los Ministros, que si hecharan por la parte que vénimos, era fuerza mancebo que te alcanzasen; con los pesados estorbos, que sobre tus hombros traes; notable piedad te debo, No fue piedad el librarte, otroFraile? . Sí, E. Zaranbeque, que siempre se empeña en lance: por no emprendidos de nadie. Mas ya las dudosas luces anuncian, que entre celajes viene la Aurora, empañando los brilladores diamantes. Vuelve a ponerte en mis brazos porque antes que se declare el día, en la sierra entremos. En la sierra? Ven, que es tarde. Espera; pero que miro! no eres tú? . Caso notable! La causa de mis desdichas? Soy, quien que mara la cárcel, Vive Dios, a conocerte antes que me retirase. Pues déjame, que no quiero libertad, aunque yo pague con la mía en suplicio la vida que tu quitaste. Tú, pues por qué? Porque dicen, que sin que yo te llamase no es posible que emprendieses atrevimiento tan grande, achacando a mis rencores culpas de una hija infame. Si otro que tu pronunciara de su honestidad, y sangre tal bajeza, ya le hubiera dividido en tantas partes, cuantos átomos el Sol hace, lisonjas del aire. No me dio causa jamás Isabel, ni aún con mirarme, que del juzgarla imposible se originó mi dictamen. Y él no querer, ya que son mis prendas tan desiguales, que lo que yo no merezco, pueda merecerlo nadie: como a mi hermana la asiste un anciano venerable, sin que en mi torpe apetito, ni aún con el ruego la canse. Y ya cuando el riesgo tuyo no fuera empeño bastante, por su honor será forzoso; aunque lo excusess llevarte donde su informe, y tus ojos acrediten mis verdades. Demás, que tienen en mí, desde que llegué a mirarte, y oírte tan grande imperio tus quejas, y tu semblante, que cuando fuera el vencer a Isabel empresa fácil, me matara vive el Cielo, primero que lo intentase. Aunque tu opinión desmiente lo mismo que asegurarme pretendes, no sé que afecto mi corazón persuade a creerte, y por los ojos deshecho en lágrimas sale. Lloras? . Sí, Mucho me admiran afectos tan desiguales, al consuelo enternecido, y a las ofensas constante? No has visto algún nino, a quíen con fingidas sequedades, por probar su sentimiento aparta de si la madre; que no siendo su despego a enternecerle bastante, llora, cuando con cariños intenta desenojarle: Pues si de niños, y viejos son los afectos iguales; que mucho que a tus rigores las lágrimas recarase, y que llore, cuando humilde pretendes desenojarme. Corred la campaña. . temo que la dilación nos dañe, porque ya llega al repecho, la gente que en nuestro alcance viene siguiendo. . Dos hombres van huyendo por el valle; seguildos. . Ya nos han visto, no es posible que te escapes congrillos de tanto peso: déjame a mí. . qué es dejarte, ponte en mis brazos. . No mí- que es imposible el llevarme? (ras. Yo he de meterte en la sierra, si el infierno lo estorbase. Hijo mira que es forzoso que te prendan, o te maten. Hijo me llamas, y quieres que te deje, y que me salve, excusando mi peligro, cuando es el tuyo tan grande. Dios me sacará del mío, pues que mi inociencia sabe. Mueran, si se resistieren. Ponte en estos hombros padre. Con ese nombre me obligas mas a que tu vida guarde. Y solo este afecto puede con mi brío disculparte. Ay de mí! qué llegan cerca, vete porDiós. . No te canses. Mira; que es mucho menor mi riesgo con retirarte, que si te matan, o prenden no me queda quien me ampare y si te libras, después podrás intentar librarme, que de tu valor lo fío. Solo pudiera obligarme tu riesgo a tal cobardía, a Dios señor. . El te guarde. Válgame el Cielo; qué es esto! parece que al apartarse de mi vista, el corazón se divide en dos mitades. Dírele que vuelva? Pero si le matan, es matarme: quien pudiera conseguir que me deje sin dejarme. Con mucho espacio camina, mas no querrán empeñarle no estando la sierra lejos en pasar más adelante. Fuera, de que yendo solo no es el alcanzarle fácil, y más cuando mi prisión le dará lugar bastante, para que alargarse pueda, pues también la tierra sabe, mas ay de mí! que ya llegan. Uno ha quedado, cercade. Para qué, si quiere el Cielo que manos, y pies me falten. Yo he de volver a los ojos de Isabel, con el desaire de dejar con tanto riesgo mi padre, digo su padre? Pascual, que hacer? . Perdona, que no acierto asencobarde, y estimo tanto tu vida, que he de morir, o librarte. Ya volvió el otro, prendeldos, o mataldos. . Pues es fácil? Ay de mí? 1. Daos a prisión. Para una empresa tan grande sois pocos. 2. Las armas deja. No me conocéis cobardes? Pascual soy . 1. Detente, espera 2 Muerto soy. Valor notable, huyendo van. Pascual vuelve Mucho siento que no aguar que tiene mi corazón (den, la propiedad de Elefante, que cuando la sangre mira, mas le enfurece la sangre. Pascual no nos detengamos, De estos no hay que recelarse. Vamos hijo, y a Dios ruego que tanta dureza ablande, y a su servicio reduzga tu corazón. . Vamos padre, que aguarda Isabel. Si el Cielo en tantas adversidades permitieste que sin culpa a misabel encontrase; fuera dichoso. . Pues presto dichoso podrás llamarte. Tus palabras me consuelan. Tú peso me es agradable. Páguete el Cielo este alivio. Basta que tú me le pagues.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA Ya que los días no vencen bella Isabel tu porfía, pueda mi razón quejosa, sin que suene a tiranía. Pues como Pascual renuenas memorias que atento olvidas contra tu palabra, dando. aliento a mis cobardías, para volver a temer las amenazas antiguas? Y más cuando de mi padre tanto la piedad te obliga, que puede en ti su respecto aún más que las ansias mías. No me acordaba, perdona, más sufreme que repita que tantos días no puedan en tus bellas tiranías contra el estilo del tiempo, diferenciarse de un día. . Si yo, Pascual. Qué queréis? no os pidió la amista lmía que al verme con Isabel. nunca vuestra voz me impida? Es preciso que lo haga cuando hay razón que me obliga. Querazón? Una tan grande, que es ley, y razón. . Decilda. Si haré Pascual. . Acabad Sabed, pues que la justicia de Dios, con mayor esfuerzo, cuanta es más vuestra osadía; causada ya de sufriros, irritada determina, o mienta mi voz! señor vuestra infelice ruina. Y que tenemos con eso; Dejadme, por vida mía con llavel solo. . Cielos! amparad las ansias mías. (ros No veis que los compañe a este lugar se avecinan. No os vais. . No haré, que me importa mas de lo que tu imaginas. Pues, y qué importa que lleguen? qué osado te precipitas . bruto, ya es tiempo Señor de irsuspendiendo las iras, que dejar pecar al hombre es indignación Divina, Qué aguardáis? No he de dejaros, porque fuera cobardía faltar al amigo, cuando tan claramente peligra. Veis aquí que quiero yo. Nada eso lo facilita, que mi obligación es antes mucho que la amistad mía. Pues ha de ser. No ha de ser. Señor, qué es esto? . Qué impida siempre que llega este anciano todo el enojo a mis iras. Hijo, Pascual, tu enojado, llámanle así mis desdichas, por estimarle el respeto . que muestra cuando me mira; y también por conservarme en esta estimación misma, pues sin duda de ella pende que en medio de mis ruinas, esté seguro el honor de mi desdichada hija. No haya más hijo (acá dentro, o cuando hijo le apellida mi voz, siento un regocijo, de una dulce simpatia, que hago harto en poder callarle sin saber como lo diga) Ya está dejado por ti. Ya señor no desconfía mi esperanza, y este indicio mi presunción acredita, que quien no supo tener respecto en toda su vida, sabiendo tener respecto temerá vuestra justicia. Seamos amigos Pedro. Eso mi amor solcita. Ya tiene piedad, ya es tiempo de declararme que inspita . Dios con el raro favor de su clemencia infinita a aquel que en un punto pasa a la piedad de la ira: buscar ocasión importa. Por no se qué agradecida a este hombre, mi voluntad, su memoria solicita. Ya nuestra fuga Ilabel he dejado prevenida, aún que sin saber por qué, deseo que me la impidan. Por no parecer liviana, no digo que parecidas son nuestras pasiones. Fe cómo? Como al verme reducida a este estado, solicito la libertad que me quitan; y al poder cobrarla, casi siento que se facilita. Cómo tu ofendida? Cómo tu agraviado? Sin eguima (do. no hay quien no sienta agravia. Ni quien no llore ofendida. Yo os hallaré cuando im- No os descuidéis? (porte, No; prosiga en hallarle a Dios esta alma, pues hay senda que me guía a despertar su ignorancia con la penitencia mía, haciendo, más hable el tiempo. No sé por Dios que me diga, de que nuestro hermano siempre se ande tras esta bendita; pero ella es muy buena moza, buena mujer, buena hija, tiene buen jesto, buen garbo, buena gracia, buena risa, buen cuerpo, buenas palabras, con que es cosa conocida, que la querrá por lo bueno, que el tiene una alma bendita. Pues Zarámbeque, qué es eso? Tan aprisa se te olvida la predención de esta tarde. Se que a Ilabel prevenía ese rústico cortejo; pero el alma divertida; con admiraciones, pudo olvidarme la alegría. Pues yo te ruego Pascual, que no la olvides. Prosiva, pues gusta isabel. . Y yo te lo ruego. . Bravo día fuera el de hoy, si se hubieran apedreado las viñas. Esta ocasión lograré. El alma diera, y la vida, por verme vengada. . Presto lo verás, más serás mía? Pues no, si aún tiempo me sacas de celosa, y ofendida. Tomad Serranos asiento, no sé que ignorado enigma lidia con migo: Mas yo me divierto en fantasías, 1. Ines, cabo mí. Qué Pedro no haya llegado, por vida. No diga suya. . Por qué? C. Porque será porquería. Oye el pasguato. . Ohie la. 2. Aquí cabo mi Joanilla. Y yo donde? 2. En el Infierno. Celos amí. 2. Si se pica, dos areabuces tenemos, no hay si no señor gallina; que sea Juana de quien haja mejor puntería. Eso sí, como no haya traición, o supercheria, yo lo consiento. . Que a tí te consienta Dios me admira; mas cómo quedo yo? . Mal. Eso no, por vida mía, usté en el suelo, y yo en pie es ventaja conocida, 2. Pues yo me levantaré. No es mejor, si lo imagina; que yo me siente. 2. Y ahora? Yo no busco gullorias, basta que esté mos iguales, para dejar las rencillas. En la primera ocasión, aunque aventure la vida, diré a Don Fernando quien es Pascual, si conocida no está entre los dos la causa que a esta amistad los inclina, Suframos desdichas. . Celos mi venganza os desanima. Paciencia fortuna. . Ea, alguna cosa se diga, si gustan esas señoras, pues el sitio nos convida a cantar, y oír; no se que extraña melancolía es la que siento. . Y de qué ha de ser la jacarilla? Raviando estoy. Que sea tal, el tropel de mis desdichas, que tenga está de mi celos. Esa es pensión de las lindas; No es si no de las dichosas. Sea de cosas jarifas, de algunas curiosidades del discurso de mi vida. Que para el escaparate del Infierno, son muy lindas: No es mejor cantande, mí; que soy. 2. Un géntil gallina. El seor Lovilla es mi lengua, miren con que cortesía honra usté a sus servidores. todos Oye, calle, y oiga. . Digan. 1a Ahora veré Pascual, si hay otro Pedro que impida la venganza de mis celos. Cobarde, lo que imaginas, hacer con migo, he de hacer con tigo, pues tu desdicha ha querido que te vea. Luego que más divertida esté la tropa, será tu muerte lisonja mía. Aguardad, que como yo fui cortes toda mi vida, por no interrumpiros luego, haré una cosa precisa antes que empecéis. Laurencio, mas cuanto va que porfías a acertar con la pelota al blanco del otro día. No me entendió. Si Pascual Pues si acertar solicitas, iguala los puntos antes, asegurate en la mira, sosiega el pulso, tantea la distancia, y luego tira, Muerto soy. Que de ese modo no lo erraras en tu vida. Le ha muerto? Como una bala fue el plomo por la retilla, Pascual Nadie se alborote, y sino, cualquiera diga si le quisieran matar; qué por su desensa haria? (go Lo mismo. . Pues si yo ha, lo que todos, no hoy me tiñan, Pesarme amiga. . De qué? De esta desgracia, . Jvanilla, quien no sabia vengarme, ha mucho que no vivía. Más te quería? . qué importa, si yo a el no le quería. Volvamos a nuestra fiesta, que va no hay quien nos lo impida. El soi iego es lo que alabo. Ea, vaya Reinas mías. Del Baquero de Granada cantando la historio digan, por si la inúsica puede hacer gustosa su vida. Vaya dejácara. . Venga. Vaya, vaya dejacarilla. L. Entre otras muchas cortó la cara a Juana la Chispa; y así quedó resellada, la que antes era carilla. Pareciome descortés, y púsele con la chica en la margen de la cara dos dedos de cortesía. De modo que no habló más; a ese buen corchete Encinas, le vareó la vellota del monte de las costillas. Era mi amigo este hombre, y viendo que a toda prisa se iba muriendo, le ahorré de Dotores, y bóticas. Diez resistencias entre otras dizque ha hecho a la justicia; mas de estas se acuerda más, porque son más conocida, Diez no más, y eso me culpa, bueno, la virtud castigan; pues que Santo hay que no haga resistencias cada día. Si con damas se divierte es de condición tan fina, que por otra aunque sea fea deja una aunque sea linda. Y eso no es bueno, decid; cuando no es cosa sabida, que siempre a sido mejor la otra que no la misma? Mas yo de un torpe letargo que todo el uso me priva, me siento embargado, sueño debe de ser. Condolida, y absorta el alma le escucha; que haya maldad tan precita, que haga culpas con el gusto, de las culpas cometidas? Oh monstruo desenfrenado! y hay hijo del alma mía, que sin esperanza vives, en el mal que solemuizas; infelices de los dos. La causa saber quería porque lloráis? . No lo sé; mas debe de ser precisa, Y más de lo que pensáis, si mi razón, lo adivina. Qué decís? . Presto saldréis de dudas con mi noticia. 1. No prosegúis? . Quién pudiera huir de esta tiranía. Quién se pudiera dormir siquiera cinico, o seis días. 4. Vaya de sácara, venga, vaya, vaya de jacarilla, del Baquero de Granada. Callad, callad, que me obliga vuestra voz a más tormento: nadie a mi orden resista, dejadme solo, que haré pedazos a quien impida mi soledad, que aguardáis? Quien no temerá sus iras Vamos Ines. . Vamos Juana. Valgámonos hija mía de esta ocasión. . Mi palabra os cumplité. . En ella fía mi esperanza. . Pero antes me diréis. . Con qué me sigan vestros pasos, hallaréis luces a vuestra noticia. Señor Pascual a más ver. Aunque librarme quería, y cobrar en esta fuga mi honra Pascual perdida, siento ausentarme de ti, por que eras mi media vida. . Suspende, suspende el brazo. No nos burlemos Juanilia. No ejecutes la amenaza. Mira que soy Fraile nina. Juez Severo. Moza blanda. Detén, deten la Justicia. No te muestres tan piadosa. Qué tu voz me atemoriza. Que tu carilla me enbova. Sombra, verdad, fantasía, que me asustas? qué me quieres? Así el Santo se pellizca: la carne lo pague hermano, qué horror que ven mis desdichas. El pellizco fue verdad, pero lo demás mentira. Quién pudiera huir de sí, susto es cuanto el alma mira. Que no haya soñado yo verdad en toda mi vida, Duermo, o velo? si duermo, es concibida de mi pesado sueño esta apariencia; si velo, es prevención que a mi conciencia fabricándole está mi mala vida. Este susto despierto me apellida, pero el alivio ignora mi experiencia; pues que vale despierta la apariencia, en el que tiene la razón dormida? Qué forma aura, que de mirar me aparte esta amenaza de mi injusta muerte, que tantas iras contra mi reparte? Ay de mí pero asombro de mi suerte, si consiste el remedio en no mirarte, yo cerrate los ojos por no verte. . Que será lo que concierta este, que se da en tapar? Oye usted, bien puede andar con su cara descubierta. Ay de mí! Qué le da hermano? Quién es? . No lo echa de ver; pues si lo quiere saber, descubra de mano en mano. Zarámbeque. Lindo modo, da más quedo peseatí. Eres Zarámbeque? . Sí, y con sus golpes, y todo. Guiame pues. . Ni aún oíllo quiero, usted no me embeleque; al Baquero Zarámbeque queria hacer Lazarillo? No soy ciego a mi pesar, porque lo quisiera ser, amigo, para no ver. Para eso se hizo el cegar. Mas, opese. . Ira de Dios. Veré, aunque pese a la luz, sin susto. . Cara la Cruz. Ay! . Mal año para vos; mas yo escapo, y contaré estos confusos extremos, que después entenderemos al Padre Bartolomé. Zarámbeque, mas dejome; Nadio me oye Baqueros? Ha de la sierra, ninguno me responde? Pues que espero, cuando este horror me persigue, y cuando ya, ni aún el Cielo puede remediarme así? Vaya de mi propio huyendo, hasta que una peña quiera, con piedad, o con despecho, por valerme, o no sufrirme, precipitarme hasta el centro de esos valles, donde sea escándalo, s escarmiento, porque ninguno a saber llegue del temor que tengo, si abro los ojos, que hubo día en que yo tuve miedo. Señor Divino, hermoso Bulto tierno, de perjura ignominia ofendido venero. Si a mclinada frente, que cambrones groseros circundan, de la ofensa no está agobiada al peso. Si a padecer bajasteis a la tierra del Cielo; y si lo padecido fue por nuestro remedio, mirad Pastor Divino, que una oveja a quien dieron vuestras nobles piedades viles atrevimientos, pe igra más que todas sin tino discurriendo de uno en otro delito, para hallar el postrero. Pascual, Señor, os llama, o yo por él, que ciego, en parte le disculpa su mal conocimiento. A estas tudas montañas vine, y en ellas siento por vos, que mi fatiga no haya surtido efecto. Palcual Señor. Ninguno ove mi voz? . . Qué es esto? No hay quién me socorra? Ya yo sobro, supuesto que él a voces, Dios mío, socorro esta pidiendo. A vos os llama, vos le responded más tierno, porque venga al álago, si no conoce eleco. No hay una gruta que sirna a un triste dé monumento? Hapese al Cielo. . . Señor, que precipitar le veo, agora es vuestra piedad. Ya descansaréis tormentos con la muerte. . . Con la vida tendrás descanso más cierto. Quién eres, di, que al mirarte, y al ver que de tanto riesgo me defiendes indeciso, (creo? ni a tu semblante, ni a mis ojos La luz miro ya sin susto, aunque yo ignoro el misterio, sin duda en esta caída está lo que no veo, y lo que veo. No eres el Baqueré tú? (tiendo. Sí; y no. No, y sí, no te en Sí, para tu inteligencia; no, para la verdad de mi presto, o Baquero soy; ahora me explico Confesor siendo, que Confesor es Pastor, y Pastor es lo mismo que Baquero. Luego hay otro peor que yo? En tu obligación lo veo. Peor soy que tú sin duda, mas no te fundes en que lo parezco Siendo Religioso? . . A mí bien mis delitos pudieron traerme a vivir cotigo; (cesos. mas quien me trajo fuero tus ex Luego por mí? .. Claro está En mi traje? . . No lo niego. Te haventuraste? Asies. (gos, Por solo mis peligros atusries- Es verdad. Ppues de esta saco viéndote, y viéndome a un tiempo, en la acción constante. .̱. Di. que soy tan malo yo, como tubueno Pues de ser bueno ya indicio me data conocimiento, que está muy cerca Pascual, Jserlo. quien conoce que es malo, de no Solo eso no puede ser, y en mí lo conozco. . . Necio, pon tú el deseo. . Quéimporta si están con mi deseo, mis deseos Aparta los torpes. . Cómo? Apartándote tú de ellos, que son tan malos, que están (ño. mejor hallados, con el peor due- No espero poder; mas ay! que el espectáculo mismo que antes vi, vuelvo a mirar; los ojos otra vez cierro. (nal, Qué ves? . En un Tribu- un Juez airado, y severo, que vibrando con la diestra mano una espada de fuego, me amenaza, y aunque quieren de un bello Joven los ruegos suspenderle, otro inferior a este en gracia, y reflejos, le irrita contra mi el brazo, que se acerca, que me quemo, quién me librará de mí? ay de mí! . . Solo tú mismo: mientras que vives Pascual, no desperdicies el tiempo, que pues se juzga tu causa, no está tu muerte muy lejos. qué haré pues? . B. Pedir a Dios misericordia. . No acierto con el susto que me aflije. (llos, Lo propio sucede a aque- que confiados aguardan de su vida a lo postrero. Pues señor. . B. No desconfies. Como no viera este horrendo espectáculo mi vista, se alentaran mis acentos. Pide a Dios misericordia, que él te librará de verlo. Pues yo el peor de cuántos ha nacido, el más atroz, el más escandaloso, el más precipitado, el más vicioso, el más cruel v el más inadvertido. A vos, Señor, desde mis culpas pido dolor, que penitente, y amoroso, deshecho en sentimiento fervoroso, lleve mi corazón a vuestro oído; Porque pueda servirme de disculpa, llanto me dad que os temple los enojos, omitiendo el delito que me culpa: Y si llanto no basta en mares rojos para lavar las manchas de mi culpa, el cristal se convierta de mis ojos. Ves lo que antes vias? . Sí, conque mi perdón recelo. No desconfíes, esto es que como nació del miedo este acto, y no del amor de Dios, es acto imperfecto de contrición, que este nombre los Teólogos le dieron. Y aunque es acto susiciente para alcanzar por su medio Sacramental Confesión, no para el perdón, supuesto que la Absolución consiste quedar hecho el Sacramento: pero con esta atrición, que así se llama, resuelvo absolverle, y darle va por confesado, atendiendo a que aunque otras circunstancias faltaban para este efecio, en la verdad hasta aquí para suposición esto; que es muy grave esta materia, para obrada en este puesto con todas las circunstancias que requiere su precepto. Sacrificarás, Pascual, por valor de tus deefectos la vista a Dios? . Y la vida. Ya este es acto verdadero: quieres ser absuelto? . Sí. (mo Pues yo en el nombre Supre- del Padre, y del Hijo, y del Santo Espíritu, te absuelvo de tus pecados, Pascual. (so! Válgame el Poder inmén (nado qué es? . Ya Dios me ha perdo- B. Cómo? . Como ya no veo. No es esta seguridad, si no Fe de lo que ha hecho. Tú fuiste el que me robaste a mi hijo, y es Pascual? Si señor. . Para mi mal, tanto en decirlo tardaste? Como sabes, hursé el niño, juzgando que rescatarle quisieras, pero a ocultarle me obligo luego el cariño que le cobra, he le criado, como ves, no sin desvelo, y por cumplir con mi celo, la verdad te he declarado. No miente el aviso en nada, Hay hijo! . De su furor, temiendo el fiero rigor, te dejo antigua morada. . Basqué nosle, pero este es, Hijo, Pascual, prenda mía, siempre el alma me decía que era tu padre. . . El que ves fue, para que más te asombre, con poder aquí absoluto; mientras tuvo vista, bruto, pero perdiéndola, hombre. Qué hombre ahora le nombre, y abtes no, no debe hacer extrañeza, a tu entender, que el que como bruto vio, cuando los ojos pedió como hombre comenzó a ver, Aunque parece que enojos pudo causarme el dolor, no hizo, pues veo mejor desde que perdí los ojos. Via lascivos antojos enajenado de mí; pero después que perdí la vista, mirando al centro de la verdad, hacia dentro, veo más que nunca vi. De la tierna edad de un mes, hijo Pascual te perdí, y cuando te conocí, es cuando tú no me ves. Prevención sin dula es para enmendar el rigor que me causa tu dolor templar así mis enojos; pues desde que estás sin ojos, te veo Pascual mejor. Llegándote a conocer, cuando pierdes por acaso la vista, te quiero al paso que tú no me puedes ver. La inclinación pudo hacer de nuestra oculta hermandad una libre voluntad, y aquí por obligación, está haciendo la razón lo que antes la ceguedad. Para no sentir no verte, halla mi memoria varia, Isabel, que es necesaría la razón de conocerte. Sin desearte, quererte puedo; ya ventura ha sido de mi afecto desvalido hallar alguna alegría: habla siempre hermana mía, porque te goce el oído. Y tu padre, ya creído, de mí; pues si no lo fueras, hijo llamar no quisieras a un hombre tan desvalido. Dame de haberte ofendido el deseado perdón; y si en tu satisfacción está el que mi afecto espera, muera yo, pero no muera, padre, sin tu bendición. Hijo, hijo, en quien abono el nombre con la verdad: por razón, y por piedad te bendigo, y te perdono, y en señal de mi alegría tomo esta satisfacción, dete Dios su bendición, porque te alcance la mía. Pues que solo me dejéis, a todos agora os ruego; para agradecerle a Dios estas honras que le debo. Como sin guía, Pascual, pretendes quedarte ciego? Mas ciego estuve poco ha, y supoguiarme el Cielo. Yo hijo seré tu guía, y en mis hombros, aunque viejo, hará el amor que descanses, que el agradable no espero. Ven hijo, y repara aquí en los milagros del tiempo; que yo me acuerdo, Pascual, cuando robusto, y resuelto me sacaste de un peligro, y ahora, aunque no en él mismo caso, en la misma importancia te pago lo que te debo. Deogracias Padre, mas cómo? Mas cuanto va que el Baquero ha echado por el atajo? sí, que ha llegado más presto. Pues si alguien me ha de guiar sea el que importare menos: vos padre sed de mi herma na reparo, pues yo no puedo por mis delitos; llevándoos para vencer vuestros pleitos. Hijo, no pases de al, que morir contigo quiero; no me enternezcas Pascual. Dejad por mi cuenta eso que yo señor don Fernando seguridad os ofrezco; y ahora Zarámbeque. Padre, nos volvemos al Convento? B. No hermano, guie a Pascual. Padre yo mozo de ciego? Cumpla las ordenes. Mire Padre, como yo soy lego, no tengo Ordenes. . . Acabe. Padre, no hagamos entedos: oigan el diablo del hombre en lo que ha dado, qué es esto? Esto es servicio de Dios. Pues si es servicio, acabemos. Venid señor don Fernando, señora venid, y luego hallaremos a Pascual, que importa que le dejemos. No replicaros elijo, varón justo, cuyo efecto se ve en la obra presente. A vuestro amparo me ofrezco. oficio de carretero. Dios se acordará de todo, Fiad de Dios el remedio. Señor, ya cegó Pascual, y cuando por veros ciego, retardarme la alegría, es mal lograrme el pretejto. Los ojos os di gustoso, que no quisisteis atento, que en mí los tuviese, cuando llegó la ocasión de veros. Como vuestro fue el dictamen, pero como mío el miedo, conociendo mi malicia, de no dejar de ofenderos. Quíteme el miedo la muerte, sin que os ofenda el deseo; pues ingrato de saber que os ofendí, no me muero. Señor, veros solicito. Señor mío, despachemos: diga el hermano Pascual, sabe rezar? . A que efecto lo pregunta? . Dígolo para que sepa que un ciego sin Oraciones, es como una Monja sin enredos: sabe algún ejemplo? . Sé los que di malos. . Y de esos sabe el tono rezativo? No sé más del sentimiento. Para con Dios todo es uno, mas no para con los ciegos; tenga cuidado, y aprenda, que sino pereceremos. Cuidadotengo, que haya (no! . Banqueros, quien ofenda a un Dios tan bue- Diga así: vengan a oír lo que sucedio a un mancebo; hijo de padre, y de madre, que jurando como un perro, para enmendarse tomo Calle, y guieme. No quiere hermano que nos holguemos? Pues él me la pagara, por aquí Vamos. que ha hecho? . No lo guele? pues bien cerca de la natiz fue el suceso. Sea por Dios. Den al pobre buenas almas un remedio de caridad, den si quiera dos bacas, y seis carneros conque rompamos el nombre; no lo creyera por cierto, Jesús que acabada está la caridad, ni un sustento da nadie en los despoblados, miren que será en los pueblos; den cosa que fortifique estos dos míseros cuerpos, venga algo por Dios con qué los cuajos terraplenemos. Pues aquí para que pide? Diga, pienia que esto es nuevo? Pues pobre de carreton he visto yo en el desierto. Fatigado estoy. . Descanse. No hermano, a mis copañeros me acerque, para que puedan oírme. . Vamos por cierto. Mucho el aliento me falta. Pues ya esta cerca. Venid a ver aber a Pascual, tomad en Pascual ejemplo, sabed que hay Dios que perdona, dando por ofensas premios. Ya la vida se me acaba. Malo, ande hermano, Baqueros, venid,. De estas voces obligada. Moví la de estos acentos. 1. Con susto. . Con sobresalto. Conespanto. . Con recelo. Llego. . Me acerco a este sitio . Todos la emienda ofrecemos. 2. Vengo a este lugar. Baqueros,. Esta voz es de mi hijo Pascual. . A ver nos lleguemos la novedad que le obliga. Es que la piedad del Cielo le asegura de este modo. Dónde estás hijo? Al le dejo agarrado de una Cruz en aquel alto repecho, que desde que es bueno, ha dado en echar por esos cerros. Acerquémonos. . Aquí está Pascual. Pues ya veo, justo es que vuelva a temer. Palcual, no es ese el miste. sino enseñarnos a todos (rio, Dios, en ti, cuando te vemos, cobrar la vista al morir; que para morir el bueno, que será al malo, conviene tener los ojos abiertos. Raro prodigio! . Hijo mío Amigos, hijos, Baqueros, enmendad las malas vidas, mirad que hay un Dios tan bueno, que es sinrazón no pagarle el favor que le debemos. Solo que me deis palabra de la enmienda, amigos, quiero para morir, que aguardáis? Pues vos padre; y vos hermana a quien estimo, y respeto; con Bartolomé quedáis, el será vuestro consuelo, y Dios sea el mío. Señor, en un Cruzado Madero disteis la vida por mí, y yo por vos os ofrezco indigno en la semejanza en esta Cruz el afecto de dar la vida por vos, y pues conocéis que es cierto, salvadme, que en vuestras manos el espíritu encomiendo. Ya espiró. Dichoso tú. Qué haré en tanto de consuelo? Seguidme, que yo en Granada ajustaré vuestros pleitos. Y yo daré a Dios mi vida retirada en un Convento. Ala Baqueros, cuidado; porque se acaba con esto, de quien desea serviros, la Comedia del Baquero.
