Texto digital de El valiente sevillano (primera parte)
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- Diego Jiménez de Enciso
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- Diego Jiménez de Enciso Segura
- Género
- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El valiente sevillano (primera parte). BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/valiente-sevillano-el-primera-parte.

EL VALIENTE SEVILLANO (PRIMERA PARTE)
JORNADA PRIMERA
C ego, y Soberbia salva, amigo Floriano. Génoba es otra octava maravilla, a quien la envidia contradice en vano. A no fundar Alcides a Sevilla, única fuera en cuanto el sol pasea. Es vuestra patria? . A quien no maravilla, a España ilustra, y al mundo hermosea; o gran Ciudad, en cuya competencia es la soberbia Génoba un Aldea, Goce don Diego mío tu presencia, que ni el peligro de la mar me enoja, ni el vario discurrir de mi destino, me aflige, me molesta, y me congoja. Tu amor, hermosa Flora es peregrino, y arrimado al bordón de tu firmeza menos te cansarás en el camino; a salír de la mar la gente empieza, No es posta aquella? on . Entiendo que ha llegado Francisco Esforcia al puerto. . Buena pieza, ya yo le hubiera dado su recado, que la esperanza del perdón, don Diego, es las más veces causa del pecado, Pretende el César el común sosiego. Famoso hecho hizo el de Pescacara; hoy fuera. Rey de Nápoles. . Reniego de quien a Esforcia le ha dejado cara. Avialo de haber con quien yo digó no más; vamos de aquí, porque gustara ver como el César trata a su enemigo. Ya ha entrado en la galera, y desembarca el César. . Tratáralo como amigo. Oh ejemplo de bondad, o gran Monarca; la tienda que han armado, yo no siento, para que puede ser. . Hola la barca. Para hacer en ella el juramento, porque entra ya en la tierra de la Iglesia. Vivan Clemente, y Carlos. Vivan. is, , - , a, , el , e Proseguid. Yo me remito al descargo de mi culpa. Eaforcia, en darme disculpa consesis vuesro delto, al gran Marqués de Pescara, sin razón, justicia, y ley, le quisistes hacer Rey de Nápoles, cosa es clara. Vaestra Majestad, señor crea que no le ofendí, noble soy, noble nací, y un noble nunca es traidor. Y si el Marqués de Pescara dijo que fui en el concierto, sin duda señor se ha muerto, por no hablarme cara a cara. Yo no vengo confiado en la piedad de tu Alteza, esta es mi espada y cabeza, sujeto estoy, no culpado. Esforcia. Esforcia me llama, y no Duques soy perdido. Si me tenéis ofendido preguntádselo a la fama, en lo que dice me fundo, Esforcia. otra vez mi nombre? Aunque sois hombre, sois hombre, por ingrato os tiene el mundo; vos enfermasteis de un mal, que jamás tendréis salud, que es en vos la ingratitud enfermedad natural. Muy digno sois de castigo, mas tanto puede mi trato, que de un pecho que es ingrato he de hacer un buen amigo. No hay para mi mayor gloria que perdonar una injuria, que vencer mí misma furia es poderosa victoria. Pero la clemencia mía, hoy os vuelve a vuestro ser, usar de todo el poder es ramo de tiranía. El tiempo caduco y vario más mal no os puede hacer, como que hayáis menester muro de vuestro contrario. Y pues la suerte importuna, os rindio a vuestro enemigo, bastaos Duque por castigo, el que os dio vuestra fortuna. Alzaos, Duque de Milan. Tu fama, César augusto, vuele desde el negro adusto hasta el helado aleman. Yo hago testigo al mundo, y a tu sacra Majestad, de que ha de ser mi lealtad un ejemplo sin segundo. Y ansi lo juro por Dios, y por mi ley. . No juréis, yo entiendo que no lo haréis, que será mirar por vos. Y porque vendréis cansado, idos y vedme después. Volveré a besar tus pies, Hable el Papa, y el Senado; bien os podéis ir. . Corrido me hallo de verme honrar. . Así se ha de castigar un culpado arepentido. Por muchos años nos honre vuestra Majestad a Italia, y muy bien llegado sea con salud. . Adiós doy gracias que la tengo, y que haya sido tan felice mi jornada; su santidad dónde queda? Señor en Bolonia aguarda, bueno y contando por siglos las horas de esta tardanza. Sabe Dios lo que deseo ver a Clemente la cara, más estimo su amistad que el Imperio de Alemanía. No han de decir los herejes que yo levanto la espada contra el Vicario de Cristo, aquíen reverencia el alma, si el sacrílego Borbón no respetó su tiara, yo pongo humilde los labios a donde el pone las plantas. Habla vuestra Majestad, como cristiano Monarca, pues honra a Dios en el cielo honrando en la tierra al Papa. Y a la Virgen singular que es de Dios su Madre santa, honra en honrar al Perlado, téngala por abogada. Solo lo que ahora quiere, como verá por sus cartas, es hacer guerra a Florencia. Cual quiera patria es ingrata. Duque de Milan Esforcia, porqué Clemente lo manda? no puedo esperar buen fin de mi resuelta embajada, justicia tiene Florencia, porque a de ser gobernada de los Mediéis, no quiere sino livertad. . Ya basta. Señor. . Bueno está lo dicho. decid lo que quiere el Papa, Cardenal. . Lo que se sigue, primeramente demanda que se le de a Catalina. de Medicis. . Porqué causa no la dais? . Porque la quiere casar con Delfín de Francia. No tiene edad Catalina? Yo se que Enrico la aguarda, y es darle furza a Clemente si con el Delfín la casa. Adelante. . Lo segundo es señor que tiene el Papa, en términos de Florencia muchas tierras de labranza, quiere gozar de sus frutos, pagando diezmos y caigas como cualquier ciudadano. No quiere Florencia. . Basta: dadme Virgen vuestra ajuda para sentenciar la causa. pues sois Virgen de Remedios, que os quiero por abogada. Que les alcen el destierro a sus deudos, y repartan los oficios como a todos. Qué graciosa es la demanda. Este hombrecillo esta loco, y ha de medir si me enfada lo que hay de la silla al suelo, y de mis brazos al agua. Don Diego atended por Dios, y sabed lo que aquí pasa, la Virgen de los Remedios escojo por abogada, por la Virgen mi señora, que de Remedios se llama, que pues nuestro Emperador la escoge, la quiere, y ama, que he de afrentar este infame, y tener por abogada a la Virgen singular, pues es de Dios Madre santa. Que no vendiesen las Cruces, los calices, y las andas, y que no pechen los clerigos Condición muy justa y santa. La última que volviera a hacer pintar las armas de su famosa familia, y levantar sus estatuas. Que al rico Cosme de Medicís, digno de toda alabanza, le restituyan el nombre del gran padre de la patria; su Santidad pide aquesto. Florencia no otorga nada; ni pretende el amistad de los Medicis, ni el Papa, oígame su Majestad pues es justa mi demanda. Mi patria quiere sorvirle, un Rey ampare mi patria, por ella pido perdón de que a la tierra de Italia, ayudamos los Pranceses, y no la parte de España. Libertad pide Florencia, y por solo conservarla perderemos las haciendas, vidas, mujeres, y casas. Las que de Mediéis hubo, ya están, señor, derrivadas, sus estatuas por el suelo, sus blasones por las plazas. Sus guerras, cual las de Troya tiranizaron la fama, son iguales en desdicha tanto como en alabanza. Ya confiscamos sus bienes, que suyos la Iglesia llama, y vendimos de los templos los ornamentos y plata. Las mujeres venderán todas sus joyas y galas, para conservar la guerra, como hicieron las Romanas. Bastimentos hay que sobran, pertrechos, soldados, y armas, y a Catalina de Medicís que pober en sus murallas. Y así, no porqué tememos la fuerte gente Alemana, la Tudesca balerosa, ni la Española bizarra, señor; ofrecemos paz, que mientras rijo esta espada, daré que temer al mundo, y lluertad a mi patria. Hy tan grande atrevimiento, hay semejante arrogancia, que esto sufra Carlos Quinto? pues por vida de estas barbas, dejadme con él, con Diego. Deteneos. . No haré nada, matarele. . Estáis loco? Este es modo de embajada? Bien sabéis los Florentines, como Florencia es culpada en enviar contra mí gente a Nápoles, y a Francia. Y que escudo y patrimonio del Imperio de Alemanía, y indigna de libertad, por ser a su Rey ingrata. Y de que no me temáis, no me admira, ni me espanta que quieran perder las vidas los que han perdido las almas. Los Mediéis son mis deudos, por que Margárita de Austria mi hija, con Alejandro Duque de Florencia casa. Duqué de Florencia? . Sí. Do qué Alejandro? . Esto pasa. Dejadme con él, don Diego, dárele una bofetada. Yo he de vengar a mi sangre, y amparar la Iglesia santa, acrecentar el Imperio, y hacer General al Papa; esta es mi resolución, y si hiciereis lo que os manda su Santidad de Clemente, os reciviré en mi gracia, y si no, decí al Senado que voy. . Extraña arrogancia, tan loco es como su madre. Quién esto escucha que aguarda? Que me mata, aquí de Dios. Qué es esto. . que no le mato, a soldados agua al pacto. Llévole a la mar. . Id vos, General, mirad que es eso. Ya vuelve Lobón. No es nada, quítole una camatada, este es un hombre sin seso. Prende de, que no es valor esta hazaña. . Gran soldado. Notable hecho. . Extremado. Delante de mí? . Señor, escucha. . No hay escuchar. Digo. . No hay que decir. Oiga . Yo no lo he de oir. Pues boto a Dios que he de hablar, para que oiga al menor, y al mayor le puso al Dios, óígame cuerpo de Dios o no sea Emperador. n. Soldado esperad un poco, decid, que tenéis razón. Estáis, sin seso, Lovón? Si te dijo que eras loco aquel soldado, que ley manda que sufra un orate, vive Dios que aunque me mate he de volver por mi Rey. Quién es este? . Un soldado pobre. Y muy pobre no fuera si veinte pagas me hubiera, el seor General pagado. Quitaos allá. . Gramn presencia Tiane el César gran valor; más invicto Emperador hoy es día de clemencia. y de gusto. . Su hazaña es digna de eterno nombre. Mas que me empala. Este hombre ha de ser honor de españa, valiente sois; levantad. Conque . Con una bandera, Beso tus pies, quién creyera, que de tan gran livertad sacara un hombre provecho. En mi vida me he holgado tanto. . Famoso soldado. Id General, esto es hecho. Si será Carlos, tan fiero cómo dicen? . Si será. No he temido por Alá sino a este monstruo. . Aquí mue Deme vuestra Majestad (ro. las manos. . No es justa ley, vos Muleaces sois Rey, dadme los brazos, alzad, traed asientos. . Gran nobleza, corrido, señor, me hallo de que honréis tanto un vasallo. Cómo viene vuestra Alteza? que me miráis admirado, Muleaces que tenéis, que sentís, que os suspendéis de verme? . Vengo engañado, no te admires que me asombre, que en nuestra tierra, señor, con tu fama das temor, y nos matas con el nombre. juzgábate yo otro Scila, un Nerón, un Domiciano, un Tiberio, un Diocleciano, un Macárico, un Sitila. Negro, erizado el cabello, la frente corta y ceñuda, de tez negra, y lengua ruda, todo cubierto de bello. La barba hasta la cinta, y los ojos fin sosiego, vertiendo por ellos fuego, y cólera en sangre tinta, La nariz corta y alzada, la boca sin proporción, esgrimiendo algún bastón, y no ceñida la espada. Un gigante en la estatura; más desengañado ya, me ha espantado por Alá tu talle y tu hermosura. Parecesme más que humano, compasivo, honesto y grave, de una condición suave, tan valiente y cortesano. Tu rostro arguye grandeza con tu mansedumbre extraño, y pocas veces engaño la sutil naturaleza. Tú eres de quien teme el mundo, por tu fuerza y tu renombre, Carlos no eres más de un hombre, pero serás sin segundo. Dame esas manos, señor, en cuyo valor espero verme en el trono primero, si merezco tu favor. No en vano, César, ponia toda mi esperanza en ti, guárdete Alá más que amí. Levanta por vida mía. Incienso, mirra, y átoma te ofreciera en un altar, si no temiera enojar a mi profeta Mahoma. A la Virgen dad la gloria, decid que es vuestra venida. Vengo a remediar mi vida, oye mi prolija historia. Yo soy, magno Carlos Quinto, el infausto Muleaces, tan desdichado por suerte como noble por mi sangre, nací en un aciago día un Miércoles por la tarde, que no todas las desgracias pudieron nacer en Martes, El invicto Mahometo, invicto César, mi padre, mi madre fue Rosimunda, de nación noble, y Alarbe, entre veinte y dos hermanos, por astucia de mi padre hice del Reino de Túnez el de Argel, Zeuta, y de Tanger, con cudicia de reinar que en cualquiere pecho cabe, mate a diez y nueve hermanos, y cegué a Barcas y a Castes, y escapóseme Rosetes, que quiso Alá castigarme; ay Carlos, lo que se siente verse humilde el que fue grande, Hubo en la Isla de Lesuos dos hombres de pocas partes, hijos de un mísero viejo, turcos de nación, y padres, estos son los Barbarojas, de quien ya señor tú sabes la fuerza de su fortuna, la humildad de su linaje. Robaban a los Cristranos como piratas cobardes, hasta que alzaron cabeza, ajudados de los males, de unas partes galeotillas, y de otras robadas naves, se armaron de cien bajeles, y hasta cincuenta patajes. De estos se amparó mi hermano, y poniendo cerco a Tangar, a Tunez, y a la Goleta, a Zeuta, y a Tarudante, me pudo ganar a Argel, y sus amigos cobardes la tiranizaron luego, y la rinden basallaje. Ganó Orbito, que en sintiendo que el mayor ha de llamarse el gran puerto de Cercello, y desde Argel a esta parte, inquietó a Francia, a Venecía; a Italia; a España, y a Flandes, obedeciendo Neptuno su fortuna faborable. Pasó a cercar a Bugia, y de una herida grande le derribaron un brazo, ojalá que allí acabase; hizo con uno de hierro hechos y cosas tan grandes, que venció a Diego de Bezas asombro de Capitanes. A don Hugo de Moncada, y aunque te admires y espantes, al famoso Andrea Doria, porque es la fortuna instable; el Reino de Tremecen le quito luego a Amurates, y estando cercando a Oran huyó y murió como infame. Ariadeno Barbaroja, el segundo en su linaje, le heredó el Reino, y el nombre, igual en fortuna y partes, este venció en campo Amides, Amete, y a Benuzades, a Ceuda, y Ysurpafuero en campo, y fuerzas gigante. Tiemblan Cerdeña y Corcega, y los demás insulares; Tomó el puerto de Mecina, y en Venecía la Isla grande, también ganó el puerto Herudes, con otras muchas ciudades. No te quiero referir. sus hechos inumerables, que en decir que me vencio digo que venciera a Marte. Porque tienes de sufrir que este bárbaro arrogante aflija la Cristiandad, que al mundo aflija y espante. Que le llame invicto el Sigio, y el Cita bravo le llame, y Moscóbito valiente, y valeroso el Oranje. Fuerte el Ingles belicoso, el Aleman indomable, el Polaco rayo y trueno, y los Balones que es marte. Que el Griego le haga estatuas, el valiente Turco altares, que le reverencie el Persa, que el Moro inciense su imagen, que a tantos extraños robe, y tantos Cristianos mate; que naveguen sus galeras no por agua, mas por sangre. Ea valeroso Carlos, pues que tú solo eres Marte, el valiente, el valeroso, el fuerte, y el indomable, el nunca jamás vencido, a quien se deben altares, venga tu ofensa y la mía, véngate, y venga a Muleaces. Oiga el bravo Barbaroja tus trompetas militares, sueñe el arcabuz cruel, rómpase a la caja el parche, trémolen al aire baño tus tímidos estandartes, no porque son menester, mas por dar qué hacer al aire, Que si tú, Carlos invicto, quieres honrar mi linaje, mándáselo a la fortuna, que basta que se lo mandes. Dígase de tus grandezas que tanto puedes y vales que de Condes haces Reyes, Reyes de tu mano haces. Y dárete en cada un año, en señal de vasallaje, cuarenta alfombras Turquescas, cincuenta corbos alfangas, doce moras las más bellas, veinte muchachos galanes, los más nobles de mi Reino que allá te sirvan de pajes. Treinta caballos famosos, blancos, bayos, y alazanes, las sillas de terciopelo, y de plata los bozales, veinte adargas de Marruecos, cien estimados turbantes, diez bordados alquiceles de oro, perlas, y diamantes. Doce remendadas pías con más colores que un jaspe, diez coronados leones, ocho torpes elefantes, cuatro camellos cargados de ámbar, almizcle, estoraque, mosqueto, sabeto, algalia, conque al olfato regales, Treinta perros Irlandeses, diez ligeros jerifaltes, que al aire te alcanzaran, si fuera pájaro el aire. para que pintes tus hecho; te enviaré de mis estanques, granas, brásil, y escarperche, azul, pastas, y corales, Y dárete una sortija, que dicen que un Reino vale, que la heredé de mi agüelo vinculada en mi linaje. Y en fin lo que el mundo da, la tierra su antigua madre, desde el cristalino nilo hasta el caudaloso ganje, y si en mi Reino me veo te juro, así Alá te guarde, de ser tú leal amigo, mas leal que lo fue Acates. Servírete en cualquier guerra, y tendrás en mí un alcarde, un brazo que te defienda, y un Mahoma que te guarde. a puesto acía, Muleaces, la fe que en mí se ha es digno de cualquiera beneficio, de hoy más queda en mi amparo y en mi grac yo estoy determinado de hacer guerra al soberbio cosario Barbaroja, que está la Cristiandad muy afligida, y latrocinios son muy infinitos. de aquí me he de partir para Bolonia, y de allí he de pasar contra Lutero, que no es menor el daño de este bárbaro, querra Dios que negocie brevemente; procura consolarte, que en volviendo yo vengare de Barbaroja al mundo. En más estimo, o César, mi esperanza, y el quedar admitido por tu amigo, que el Imperio mayor que tiene el mundo, Celín, y el Asia temeran mis brazos, asombro de tus manos poderosas; contento en todo voy, guárdete el cielo honor de España, admiración del suelo. Vaya en paz vuestra Alteza, acompañaldle, Alfaquí venerable, caballeros bastan ya las mércedes recebidas. Denos licencia vuestra Alteza. Basta. . Hemos de obedeceros. Yo serviros. Cortesano es el Rey. . Toquen a leva, General, y partid luego del puerto. Dicen que Barbarroja está muy cerca de Génoba, señor. . Cómo se sabe? Ansí se dice, y temo su pujanza. De que teméis a un bárbaro arogante, enojado me habéis. . Que Barlaroja, que loco, o que espantajo de higuera es este? es un cosario cuando mucho? Y quién os mete aquí? . Yo que me meto, que se decir y hacer, y matar moros, que si él sabe que voy en el armada no hayáis miedo que aguarde, ni acometa, deme su Majestad cuarenta escudos para hacerme un vestido, que ando roto, y prometo si encuentro al enemigo de traerle a Bolonia una galera. Eso sí, y no temer, deble el dinero aunque no haga nada, por lo dicho. Cómo no hacer nada, no soy hombre de los que matan moros con la lengua; venga el dinero, y di de cuantos bancos la quieres. . Si daré. . Brava arrogancia Español en fin. Lovón que habéis hecho? Vámonos a embarcar, que todo es poco para el valor que tiene la persona. Grandes fiestas hará la señoria. Pensáis jugar, Marqués? . Sí; porque entiendo que ha de jurar el César. . . Quién le vuelve? Su yerno, y el de Oranje, y el de Urbino. De aquesta vez se empeña toda Italia, Marqués del Basto. . El César lo merece. Suplico a vuesa Majestad se sirva de hacer el juramento acostumbrado, pues entra ya en la tierra de la Iglesia. De buena gana. . Jure. . Juro al beatísimo séptimo Clemente. Yo Carlos Quinto, Rey de los Romanos por el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo, por la Cruz, y las reliquias santas, a quien adoro y reverencio cual Cristiano, que ensalzaré la Iglesia nuestra Madre, y a su Rector, según fueren mis fuerzas, de no alterar la paz, y ley de Italia; y que si a mí poder viniese alguna tierra del patrimonio de la Iglesia, que se la he de volver. Y que así mismo, seré conservador de su hacienda; y que así lo haré jurar a mis ministros, ansí me alude Dios, y aquestos Enangelios, y la Virgen me aiude y sus remedios. Amén, viváis mil años. contento estaréis ya. . Voy a mi tierra. Embarquémonos juntos, . En buen hora. Toquen aleva. . Partíreme al punto. Bravo rumor de coches y de gente. Viva el Emperador, viva Clemente. Hay nuevas de que saldrán, esas galeras del puerto? Sí señor. . Sábese cierto? Sin duda . Y cuántas serán? Pocas. Este emperador sabe que suy Bárbaroja, y quien a Marte despoja de su fama y su valor? que en fin saldrán? . Creo que sí. Cómo no me ha de temer? muera, toca a cometer. Señor aún no están, aquí, Carlos inquieta mi tierra? Carlos hombre de valor? valiente el Emperador? toca al arma, guerra, guerra. Pues, si le da la locura nadie le podrá espera. Mi bien, que, he de requebrar a mi enemigo? segura tienes la viroria, espera, sosiega, vuelve a acostarte; tú heres la envidia de Marte, tú has de vinir, Carlos muera. Oye Bárbaroja, imores, a mi bien, a mi enojado. Vos sois un géntil soldado, tocad al arma atambores. colético y divertido le tiene el Emperador, n que le he de fingir amor aquien tan mal he querido? No se quien ama a un soldado, todo es pereza, y rigor, no se quien fuerza al amor, como si hay amor forzado. Quién es este Emperador, Ceilan, así Dios te guarde, es valiente; o es cobarde Carlos? . Mucho es su valor, y es el hombre más valiente, más famoso; y más temido, y el que jamás fue vencido. Mientes tú, y la fama miente, solo en mi brazo se encierra la victoria y el valor, valiente el Emperador? toca al arma, guerra, guerra. Sin duda nace, mi bien, esto de quererme poco, pues que te has fingido loco por disfrazar tu desdén. Pues cuando más sosegada, Barbaroja, estoy contigo, o sueñas a tu enemigo, o metes mano a tu espada. Deja ese loco accidente, si no me quieres matar. No tenéis que porfiar que carlos no es muy valiente. Bárbaroja esto he de ver? mi bien esto he de sufrir? lo que pasara en fingir si no acierto a ser mujer. No hay mayor loco en la tierra si empieza, extraño furor. Valiente el emperador? toca a marchar, guerra, guerra. A mi bien. . A mi señora. Quieres burlarte de mí, sabiendo que estoy aquí? Por mi profeta que llora. eme a caso divertido, no sabes mi condición? que el amor, y el afición me quitan siempre el sentido? Igualmente se reparte amor, y valor en mí, por Venus te quiero a ti, y mato a Carlos por Marte. Soy muy blando, soy clemente, ya querido, ya enojado, y sin ser enamorado mal pudiera ser valiente. Qué dice esa caja? . Una. Son galeras? . Dos, tres, cuatro. . Cuatro? Cinco; seis. Oh pesar de mi fortuna, seis velas has descubierto. Sí señor. . Pareceos mucho? Son de Carlos. . Esto es hecho Tente señor. . Yo soy muerto. Por Sultana no os castigo. Por que me tratas ansí? Porque es desontarme a mí el temer a mi enemigo. Y quien mi competidor, engrandece, y me fastidia, o no sabe que es invidia, o ignora o que es valor. cuantas son nuestras galeras? Veinte y seis. . Corrido que- Vive Alá que voy con miedo. do. Acometamos, qué esperas? aguarda Sultana en tirrra, no escurezca al sol mi gloria. Alá te dé la victoria. En esta mano se encierra, y tú que por ser quien eres no has de aludar a vencer, quédate, medio mujer, quédate con las mujeres. Llegad el esquise a tierra; voyme. No vuolvas, traidor. Valiente el emperador? toca al arma, guerra guerra. Qué te parece sultana de una afrenta semejante? Ay amor, que es inconstante: la fortuna loca, y vana. Cómo es la privanza odiosa al más privado le enfada, y como vive envidiada acaba siempre envidiosa. En los Reyes la bonanza, suele nacer de disgusto, que está en la torre del gusto la veleta de privanza. Yo se de un alma, Ceilán, que en la voluntad de estado sois vos el mayor privado. Acometer, Capitán. No lleve el moro la gloria. De la goleta te arroja . Victoria por Barbaroja. Por Carlos Quinto vitoria. Es cada Cristiano un Marte, tres galeras ha rendido Bárbaroja. . Aún no ha vencido pues que tienen estandarte los Cristianos. . Y ya cobró nuestra brava capitana. Perdida va la Cristiana. Y más perdido estoy yo; mira que brava hazaña, un Cristiano salta en tierra con una bandera. Cierra Santiago, España, España, no nos riudamos los dos, aquí morira don Diego. Rendiós luego, rendios luego. No quiero, rendios vos. Da al momento esa bandera. No solo no la he de dar, mas téngote de quitar la más famosa galera. Bravo español, gran valor. Dejade no le matéis, Lobón, qué es esto que hacéis? Volver por mí, y por mi honor. Cómo con tantas heridas, Cristiano, has de pelear? Vive Dios que ha de costar cada herida veinte vidas. Mi Virgen de los Remedios, ajudadme en este trance, porque el tirano no alcance la victoria, cual los Suebios; no conocéis a Lobón? Envaina, rendiós. . Quisiera llevarme aquesta galera. Humor gasta el fanfarrón. De qué te burlas, y ríes? Ríndete, y a fe de moro, que te de el casco de oro, y los remos de rubies. Mas me aplace que me enoja tu valor, que es sin segundo, que honrado es ahora el mundo, contigo, y con Barbaroja. Trátame como tu amigo. Yo no me tengo de dar, porque es necedad fiar la vida al que es enemigo. No ves que puedo matarte, que está en mi mano tu vida. Sí, más verasla perdida, cuando pierdas la más parte de tu ejército . Quisiera tu amistad. . Ello ha de ser de modo que he de tener mi espada, daga, y bandera. Sea en buen hora; has podido mucho con mi inclinación. Grande hombre. Gran fanfarrón . Por Alá que le he temido; de dónde eres? . De Sevilla. Dicen qué es brava Ciudad. No se tiene por verdad, es la otava maravilla. Tu nombre? . Pedro Lobón. Pues Lovón vete a curar. Yo tengo de eternizar mi patria, nombre, y blasón. no puedo hablar a don Diego, estos galgos han de ver si se decir y hacer. . Curaldo, Hárase luego. Sois de España. . . Sí señor. Buen talle tiene el soldado, que bien pareciera armado, cobrando le boy amor. Dícenme que a Muleaces quiere Carlos rescatar, en Argel piensa sacar gran provecho de estas paces? En volviendo de Alemanía irá a cercar la Goleta. No irá, no irá, no se meta en ese peligro España. Dícese que injustamente la posees. . Por Mahoma que en lo que a su cargo toma parece que es muy valiente. Yo soy Rey, y lo serán mis hijos por mi valor, o muestre tu Emperador el testamento de Adan. Y por Alá soberano, si va a Túnez contra mí, de ir sobre Cambresí, y cercar a Mantuano. Qué caja es esta? . No ves. que las galeras se van Qué será aquesto, Sinan? Sin duda otra armada es. Cómo, dejándome en tierra acometen otra armada? Oyes esta rociada? Esta caja toca a guerra. No ha sido por mi fe aquesta vez sola. la que he oído aquí la artilleria; la fiesta cese. . Hazaña fue Española el salir las galeras. . Si ese perro las encontro? En salir se hizo un gran hierro; oísteis? . Sí. . Sin duda ha sucedido lo que pensábamos. . Ya Lovón vería que sus bravatas humo y viento han sido. Como bravo soldado moriría. A nado sale un hombre. Gran ruido. Afuera, afuera, aparta. . Triste día, un hombre sale de la mar a nado; y la gente le viene vozeando. Deme los pies tu Majestad. . Reimundo, que ha sucedido? cómo de esa suerte? Ya que no ha podido el mar profundo, el hado airado, mi enemigo fuerte, desocupar de aquesta vida el mundo vengo señor, a que me des la muerte, si es que puede morir un desdichado cuando se ve abatido y afrentado. Salí con mis galeras, cuando el alba comenzaba a reír, mi atrevimiento, y él son orrible de mi alegre salva, se vio en el riguroso mar violento el sol dorado, y la mañana al alba, me hallo entregado al mar, y dado al viento; cuando de una galera que el mar moja me acometio el valiente Barbaroja. Los fuertes Españoles valerosos, para mi eterna infamia, y por su gloria murieron todos, por vivir famosos antes que publicasen la victoria, líbreme de los Turcos victoriosos, sobre un leño testigo de mi historia nadando un día, y que infelice día, llegue a tus pies, esta es la historia mía. Dad las gracias a Dios, si en las galeras de Genova me embarco, no es posible dar caza al enemigo? . Mal pudieras, que se aura recogido, es imposible alcanzarle, señor. . Y mis bauderas? Lovón tuvo la culpa. . De qué suerte? A mí buscó mi infamia con su muerte: si e vuestra Majestad no le dijera aquellos disparates en el puerto, quedara en las galeras, y no fuera a donde el daño conocí por cierto, veamos si traera aquella galera. General no ofendáis a un hombre muerto, el murió, y vivirá, y vos, es cierto que vivís, y en la infamia quedáis muerto; qué es aquesto? . La señal del fuerte, Y a qué efecto ha disparado? . No lo sé. Gran tropel, esto que sería? otro valiente que ha salido a nado. . Oyes las cajas? . Sí. . Por vida mía que sepáis lo que es, no haya llegado ese cosario a tierra, el y su gente, y nos coja sin armas de repente. Oh Virgen sin mancilla y sin pecado, de los Remedios sois, sagrada Virgen, remediad, Señora, mis soldados, mirad que a los Cristianos los afligen los enemigos bárbaros airados. Ya por abogada aquí os eligen todos mis soldados, gran Señora, favoreceldos siempre, y cada hora. Yo voy, mas van entrando por la plaza Turcos. . Turcos? . Pues no?o es el miedo, Sin duda son de paz, confuso quedo. Dadme esos pies. . Gran daño me amenaza. No sois Pedro Lobón? pues qué es aquesto? Que me trájese ahora, que te alteras, para no menester cinco galeras. Rindionos Bárbaroja peleando, nuestro gran General como valiente. Aqueste fanfarrón me va afrentando. Murió la más de nuestra poca gente, en tierrra me arrojé, jamás dejando la bandera, que es esta, que aunque intenté rendirme el hado contra mi enojado, jamás vence al animoso el hado. Mostrose el moro a mi valor amigo, que la fuerte virtud se estima en tanto, que suele aficionar al enemigo, donde allé alegría en vez de llanto, blando premio en lugar de cruel castigo, no se si estrella fue, o algún encanto, se que mandó curarme diez heridas, que la menor vengué con veinte vidas, Entré en una galería, donde estaba, libre, un cristiano viejo, el cual servía de cirujano, y como me llevaba sin duda alguna allí la suerte mía; llegué, cúreme, y mientras me curaba al nombre y patria mía me decía, y respondí al famoso cirujano, que era Pedro Lovón el Sevillano. Por fama te conozco, atentamente me escuches, prosigio con gran secreto, Yo tengo alborotada aquella gente que en los remos pública nuestro aprieto, solo nos falta un Capitán valiente para que tenga esta hazaña efeto, y si lo quieres ser gran fama esperas, llevándonos señor en tus galeras. Como ando libre pude concertarlo con aquestos cautivos afligidos, esta tarde a de ser, y no me hallo con ánimo, por verlos tan rendidos, no se como pudiera remediarlos, porque temo morir siendo sentidos, y es loco atrevimiento, y sin efeto, y es público entre muchos un secreto, Si tú quieres librarnos de estas penas, hoy tus hazañas se verán premiadas, la seña será un fuego, y las cadenas tienen los más forzados ya limadas. Caso espantoso. . Aquesto dijo apenas cuando hizo de un hacho llamaradas, a cuia seña hicieron los Crianos armas de las cadenas, y sus manos. Con armas, con cadenas, y con palos matamos muchos moros, boto a Cristo, y quedan esperando los Cristianos. el premio de un valor jamás no visto, hasta entrar en el puerto, los paganos nos siguieron, y en fin en él me he visto con valor de mi brazo y mi fortuna, cinco galeras doy si debo una. Grande haza. . Sois un gran soldado, por armas traed, Lobón, cinco galeras, en mar azul el campo sea dorado. Gentil paga por Dios, no con sí derás, que yo no he de comer con ser honrado? dame acá mi vestido. . Cómo quieras fortuna me darás cualquier suceso. Alzad gran Capitán. . Esos pies Beso. Ya es Capitán Lovón? . Es un gran hombre, conozca en mí un amigo. . Vueseñoria honra con su valor mi oscuro nombre. Su camarada soy desde este día, Echen estos al remo. . No os asombre que honre el valor, no la cobardía. Ventura y no valor tiene un villano. Digo que sois valiente, Sevillano.
JORNADA SEGUNDA
Gracias a Dios que el Infante lleguo, y el Marqués del Basto. En la arena de Cerdeña pongo ya alegre los labios; Señor Capitán Lobón? Señor Fernando de Castro, en Cerdeña? . . Ya lo veis. Vive Dios que he de abrázaros cómo venís? . . Con salud, y a vuestro servicio, hermano. Cómo quedan los amigos que hacen los Sevillanos? Contentos de vuestra suerte que por halla se han contado todas las hazañas vuestras. Ansí vivo, triunfo, y gasto, ya me visteis en Sevilla sin tener unos zapatos, y aquí con esta gineta querido y reverenciado. Cuéntanse cosas extrañas, dicen que sois temerario. Nadie puede ser valiente en siendo considerado. A dónde estará don Diego? En Túnez. . . Le cautivaróo? Cuando quité las galeras a Barbaroja su amo. No hay orden de rescatalle? El César da mil ducados, y no se le quieren dar. . . Cómo. Es grande su privado, manda a Túnez. . . Gran fortuna, dicen que al Marqués del Basto le ha enviado las insignias nuestro Pontifice Paulo, de capitán de la Iglesia. Si hará, que es gran soldado. De ver será la reseña. Oh buen Fernando de Castro, que jornada que os perdisteis, vierais coronar a Carlos, o pesa tal y que vida, que entretenido verano. Quería bien. . Sois ya tan tierno? Ya no soy enamorado. Y amarilís? . . Rica y moza. Su madre? . . Dalda al diablo. hallastesos en Florencia? En Florencia me he hallado, y fue un cerco trabajoso? En fin es Duque, Alejandro? Y su mujer por lo menos la hija de nuestro amo. Pagaron los Florentines su soberbia, y sus pecados. Con todo sirven al César con más de dosmil soldados, hay tengo un grande enemigo. Pues si habéis menester algo? Ya estamos epaz. . . qué hizo con los ciegos luteranos el César? . No hizo nada gastar tiempo, es cuento largo. Dícenme que os quiere mucho. Esta gineta me ha dado treinta escudos de ventaja, y entiendo que seré cabo de seis galeras muy presto; y entre muchos que se armaron me hizo a mi caballero del orden de los dorados, cuando en Bolonia le dieron la corona, ansí me pagó, y se que me hará merced, guardémele Dios mil años; ahora bien quedaos con Dios señor Fernando de Castro. Dónde vais? . Hasta Túnez, a reconocer el campo, el muro, ejército, y gente, y el disinio del contrario. Temeridad es notable. El premio obliga al trabajo. Señor no puedo sufrir a un soldadillo, aún borracho, que por cuatro disparates, y por verse entronizado se me atreve, vive Dios si le encuentro . Ahí está hablando. He de echar por otra calle. Pense que hacerle pedazos. No hayáis miedo que me espere. Habéis de hablarlos al paso? Porque no? ya va huyendo, Beso a buescedes las manos; Fernando estos medios hombres buscan cinco pies al gato. Mira si aguarda el valiente. Este es bravo. aqueste es bravo? Quieres que vuelva y les diga quien sonde Mejor es dejarlos vamos. . Queréis que se alaben que los sufrimos? . . Ea vamos Por vos me voy. . No los veis ya se van más que de paso. Bejadme volver. . . Sois loco? Dejadme, que estoy rabiando, quítenme ansí los sombreros; que me miran? . ay tal caso, dejadme y le matare, dejadme. . Quiérenme algo? Que vuesa merce perdone. Yo lo doy por perdonado. Que a nosotros se atreviera un hombrecillo tan bajo? que ansí le dejaste ir? Dónde volvéis. . A idalgos miren que no se arrepientan, aquí estoy si quieren algo, despacharemos de presto, y llevaran su recado. Dios guarde a vuesa merced. Aquí tiene dos criados. Yo digo que huyen bien. Teneos. . Señor soldado, aquí. . No aquí ni allá. Señor Capitán, entrambos somos. . Qué pueden ser ellos? Señor. . Callen, . Ya callamos mire. . No quiero. . Suplico. Vayan con Dios. . Ya nos va- este hombre me tiene loco, (mos, válgate treinta mil diablos. La reseña es esta. . Voime adiós. . . Queda a Dios herma Él os guarde, que gallinas, (no. gallinas como Pilatos. . Crea vuestra Majestad que es la más lucida gente, la más diestra y más valiente que habló; su Santidad socorre con diez galeras. Con tan notable favor, yo pondré espanto y temor a las contrarias fronteras. aunque Virgen, sola vos pudiera enviar tal remedio, cuando el mal es sin remedio, ya mi remedio está en vos. Portugal mi Reino es. Y cuántos serán? . Bastantes, que vienen diez mil infantes, y bastaba un Portugues. Son los que pasando van dos mil hombres, del señor Alejandro, y el mayor socorro es su Capitán. Essorcia el siguiente ha sido, viene con dos mil vasallos, y con más de mil caballos. Es noble, y agradecido. Con cuatro mil Alemanes, y dos mil Tudescos viene Reimundo. . El mundo no tiene tan famosos Capitanes. Este es el Ponrifica! estandarte, y el marques aqueste. . Beso tus pies. Alzad, alzad, General. Diez mil Españoles tengo, y ocho mil Italianos. Beso al General las manos. Marqués mañana me he departir Señor, mi oficio es seguir vuestra Majestad. . No es, yo sigo a mi General. Tus Pies beso, échese el bando. Venid, iré acompañando la insignia. Pontifical. Detén el brazo vengativo airado, y escucha Barbaroja la inclemencia con que el cielo cruel te ha sentenciado. Pues tiene el cielo contra mi potencia? yo soy el que naciendo en pobre cuna, he levantado el nombre de Ariadeno sobre el soberbio cuerno de la luna. Soy castigo de Alá, soy rayo y trueno que envía sobre el bárbaro Cristiano, a quien a muerte desde aquí condeno; mas tu caduco y echicero anciano quién eres que mi daño pronosticas? Yo soy, sosiega, el solitario Ardano, que en estas sierras, de contento ricas, he pasado la vida trabajosa. Cómo sabes el mal que me públicas? Mi ciencia, Barbaroja, es poderosa para saber del tiempo venidero la más difícil, y escondida cosa; yo soy tu amigo fiel, y verdadero, en creerme te va la fama y vida. Alá es testigo del amor fincero, en esta piel que tú me ves vestida; sabiendo que cazabas en la sierra quise traer tu furia entretenida, que descuidado vives en tu tierra, sin saber que ese Carlos, en persona viene a buscarte, a hacerte guerra, temblando está en tus sienes la corona. La varia voluntad del fácil hado, hace al compás del tiempo sus mudanzas; dichoso el que cayó de humilde estado, en Alá has de poner las esparanzas, que es necio el hombre que en su suerte fía, y burlan las humanas confianzas. Qué haya llegado de mi muerte el día? Carlos viene en persona, calla Ardano, que teme su poder mi tiranía, que he hecho yo a Mahoma soberano, que envía contra mí tan gran castigo por tan cruel y vengativa mano. Yo te he de aconsejar como tu amigo, rinde a Túnez, que el año venidero triunfaras en Árgel de tu enemigo, allí al valiente Carlos ver espero muerto con los demás sobre la arena, por tu valiente brazo airado y fiero, allí amorir el hado les condena, allí la fiera gente no domada tendrá de su soberbia justa pena. Qué conviene huir? tan grande armada el enemigo trae, piadoso Ardanos El mar del grande peso esta cargado. Diera a Túnez por ver este Cristiano; a Carlos, mas dichoso que valiente, ven cuerpo a cuerpo probarás mi mano, no ajudado de máquinas de gente, la fama invicto sin razón te llama, digo mil veces que la fama miente. Por los hermosos ojos de mi dama que tengo de borrar tu nombre altivo del mentiroso templo de la fama; serás dentro de Túnez mi cautivo aunque lo impidan mis contrarios hados, que solo mi alcoran sujeto vivo. Quieres ver Barbaroja sus soldados, de quien medroso vive el mismo Marte, su flora, sus ejércitos armados. Pues cómo podré verlo de esta parte? A veces, Barbaroja poderoso, milagros suele hacer la ciencia yarte, de aquí verás el mar fiero espantoso cargado de mil naves y galeras, apesar de su mar impetuoso. Mira señor atento en las primeras, del bravo Ginoves Andrea horia cabo treinta de las más ligeras: mira al del Basto digno de memoria, el segundo, el tercero el Duque Albano, merecedor de lauro, palma, y gloria, Mira a Hernando Alarcón el Marte Ispaño, el cuarto, y a Navarro, el quinto mira, y al siguiente Andres ponce el Siciliano, el setimo, el gran Leiba, que se admira Minerba, y Palas de su fuerza y maña, y a Carcilaso, que ya a Apolo inspira, este es honor de la indomable España, con armas Marte, y con la pluma Apolo, no se cual juzgue por mayor hazaña. Elsiguiente es Zamora; en fuerzas solo, digno de estarbas en su insigne vida, y en muerte del famoso Marseolo; mira también de quien será afligida, África al fuerte Jobel Lusitano, su Insante, y su esperanza esclarecida es de la Emperatriz querido hermano; el bravo Emperador es el siguiente, sabio, cortes, temido, fuerte, humano, trae serecientas velas y esta gente; vete a Argel, y no tientes la fortuna, no muestre la ocasión su calva frente. Qué eclipse sin ser sol, Carlos, mi luna? temor me da su rostro, o vil recelo! cuando temió mi brazo furia alguna? aguarda verás puesto por el suelo tus máquinas soberbias mal fundadas, aunque le pese al enemigo cielo. Al viento das terribles cuchilladas. Porque detienes mi furiosa mano. Hoy han de ser tus glorias acabadas. Dónde me llevas, echicero Ardano. Batiose la Goleta? . Bárbaroja tiene mucho descuido, y poca fuerza sin duda la entraremos, solo resta aguardar a Lovón, que lo he enviado a que la parte flaca reconozca del muro. . Lo hará, que es gran soldado, espántame por Dios vuesa Excelencia que aún hombre semejante se le fie cosa de tanto peso. . Señor Cosme, siempre ha dado lobón muy buena cuenta de su persona. . Hombre temerario, solo un loco haría lo que él ha hecho, y la temeridad no es valentía. Pues que, queréis que sea cobardía? Válgame Dios, y lo que pesa el galgo, téngase ya, reniego de la puta perra que lo pario. . Lovón, qué es esto? Aquí me traigo cierta sabandija, que en la muralla encontre durmiendo, diga lo que hay en Túnez, presto acabe? de que se ha puesto triste? qué; quería que lo trújese acuestas todo el día? Di lo que hay. . Señor hay nuevo miedo. a Túnez ganaras, y la Goleta, no puede defenderse Barbaroja. Cómo te cautivaron? . Fue mi suerte, estando yo de posta en ese muro, fue subiendo por él, este Cristiano, sin temor de las flechas y alcabuces, dando primero desde el muro a bajo, el medio muerto, y casi yo sin vida. Notable hazaña, di no lo ves, Cosme? llevad con los demás aquese moro; puedesele fiar cualquiera cosa. Delante el César hablare sin miedo; crea vuestra Majestad, que es de importancia que vaya otro soldado de más cuenta, más prático y valiente a ver aquesto, que entiendo que Lovón no ha visto el muro, y puede ser que traiga aqueste moro de los que están cautivos, coechado para que diga aquestos imposibles, yo soy de parecer, que no aventure, su Majestad, su fama, y su persona, sin que primero sepa del contrario la defensa que tiene. . Boto a Cristo, si vuestra Majestad no nos oyera, que le dijera a este medio hembra que mentía, a pagar de mi dinero, yo he visto el muro, y se las partes flacas que tiene, boto a Dios. . Y yo lo creo, bien veis que ahora es cerca de la noche, y no ha de acometerse tan de priesa; qué os parece, Marqués? Que a la mañana se acometiera. Usad de vuestro oficio que yo obedecere como soldado. Pues siendo ansí, haré mi oficio. . H acelde, A vuestra Majestad mando se ponga luego con su estandarte en la batalla, no se desmande algún arcabuz, y pierda en vuestra Majestad su amparo el mundo. Yo os he de obedecer, pero no aura de que tener temor de esa desgracia, pues nunca Emperador murió tal muerte Ejemplo de virtud, o gran soldado. Crea vuestra Majestad lo que yo digo. Si Lobón. . Vive Dios que es buen amigo Vuelva, hermano Florentín. Qué quiere vuesa merced? hoy tiene de ser mi fin. . Que me haga a mi merced de creer que es un ruin. No dice que no vi yo, la muralla? espere, aguarde. Algún diablo me metío en esto, soy un cobarde. Diga que miente. . Pues no. Venga, véngase conmigo antes que den la batalla, y servira de testigo de que he visto la muralla, y que es verdad lo que digo. Yo, señor? . Esto procuro aunque nos hagan pedazos. Yo lo creo. . Adiós le juro que lo he de llevar en brazos a ponerlo sobre el muro. Por amor de Dios. . Los dor habemos de ir. . Ay de mí, Yo os recreo, id solo vos, que yo os juro a dios que os vi, A lo de ver, boto a diós. Lo que yo digo ha de hacer. Yo lo creo vive Cristo, a Lobón. . Esto ha de ser. Digo Lobón que lo he visto. Boto a Dios que lo ha de ver, , s Que sacasen a noche dentro el muro a Sultan? no se ha oído, ni se ha visto semejante hazaña, ni descuido. Cuando le cupo Ceilan, velar su hora, sin duda se durmio. . Pues Barbaroja está corrido de esto, y ansi vengo a velar esta noche con cuidado, por si acaso volviere el atrevido, que a noche nos sacó de la muralla a un soldado. . Notable disparate, había de volver el otro al muro? Y que se perderá cuando no vuelva? dejareisle llegar si acá volviere, y asido de los brazos le traeremos a la Ciudad, y sillo llevo vivo a Bárbaroja, ha de estimarme en mucho, porque gusta de ver quien es un hombre tan bravo y atrevido, que esto quiere cuidado, que haorcare al que se durmiere. o Lobón, por amor de Dios que nos volvamos. . No quiero. Señor mirad que muero de miedo. . Lleguémonos. Llegarnos? . Ya anda pesado, pues qué habemos de hacer? había yo de perder todo lo que he trabajado? Ved que nos harán pedazos. Si pueden harán muy bien, mas qué importa que nos den cuatro o cinco arcabuzazos abe monos de morir? . Pues no? Cosme, muera o viva, yo he de subir allá ariba. Y he de verle yo subir? Pues ofrezco a vercebu la madre que le pario, si el que ha de supir soy yo, de que estás temiendo tú? este es el muro. . Gentil flema. . Andad. Aquí de Dios, un moro, dos. . No más? Tres, cuatro, mil. Hermano, que te amohínas, pues por tu trato ruin ando hecho palanquín acarreando gallinas. Trálgolo acuestas, y estamos en la muralla pormí, y habiendo llegado aquí me dice que nos volvamos. Yo haré dos buenas apuestas, andando de lance en lance que para que no se canse lo vuelvo a llevar acuestas. Si vuesa merced pretende. que lo crea, yo lo creo. Pues yo no si no lo veo; hasta ahora quién te ofende? Nadie, pero ofenderan. Yo subo en nombre de Dios, Aquí morimos los dos. Quedo, que subiendo van. Mientras el sube me voy, hoy moriras, enemigo. No se vaya, oye aquién digo? Jesús señor, aquí estoy. Corre bien. . Cómo quien huye. Pues yo corro como el viento. No me iré, no, yo escarmiento de esta vez. . Lo que rehuye. Que no pruebe mi verdad, pues si se va; le aseguro que lo he de subir al muro, y meterlo en la Ciudad: vuelvo a subir. . No me iré, hay semejante ocasión? A moros, yo soy Lobón, es testigo que llegue? Aqueste es hombre o es diablo, terrible temeridad. Perros yo os hablo, hablad, estestigo que los hablo. Asilde los brazos presto, tira Hacen. . Tira Mami. Soltad perros. . Tira Alí, Válgame Dios, y qué es esto, lleváronle, alegre estoy, el tiene su merecido, necio, soberbio atrevido, loco de contento voy. quiero apartarme del muro, dírele al Emperador la muerte de este hablador, y podré vivir seguro. Espantado estoy. . Ardano me dijo lo que os conte: que sientes Diego? . . No sé. Di lo que sientes, Cristiano? confiésame la verdad si eres amigo perfecto, que el no fiarme un secreto, es agraviar la amistad. Bien sabes que soy tu amigo; salios allá. . Gran pujanza guárdese de la mudanza. . Ya quedo solo contigo, levanta, siéntate, aquí. . .̱ Señor. Cúbrete. . . Señor. Todo lo iguala el amor dime lo que tienes, di. No es nada. . Dime quien causa tu pena, dame este gusto; lloras? . . No es nada, un disgusto No llora un hombre sin causa, aún lloras? . . Aún lloro, si que disculpa mi valor, estar en mi pecho amor, ser niño, y llorar por mí. Yo quise bien, por mi mal, a Flora, a quien cautivaste en Génoba, y me dejaste sin ella triste y mortal. Yendo a ver al gran señor la llevaste, ay de mi triste, pero nunca la trujiste, tengo amor, mátame amor. Entonces no me hacías tanta merce como ahora, y ansí te encubrí a mi Flora. para más desdichas mías. Atorméntame su ausencia, temo, rabio, y desespero, ya la olvido, ya la quiero, y porfía mi dolencia. Lloremos todos, que es justo su triste muerte llorar, soy tu amigo en el pesar como lo he sido en el gusto. Murio? . Pues tú no sabias que cuando fui a visitar al gran señor, ese mar sorbio diez galeras mías. Allí la achoco el rigor de la mar, brava tristeza. Rey Barbaroja, hoy se empieza a renovar mi dolor. . hoy he de ver el perfecto amor, que a morir me lleva. El dar apriesa una nueva, nunca lo hace el discreto. Don Diego, la libertad tienes tú, vete a tu tierra, amigo, terible guerra suele hacer la voluntad; no te alegras? . . Yo recibo esa merced, ay de mí, libre estoy, cuando perdí las prisiones donde vivo. Que la sacrílega mano de la muerte se atrevio? que la vio, y que la mato; gran crueldad. Don Diego hermano. Prueba mi amistad ahora, triunfa con tu altiva palma, si quieres te daré el alma para que la des a Flora. Tu amigo soy, lo que digo será en mi amistad posible, que no hay ningún imposible con el gusto de un amigo. Vete en paz, y guarda ley a la fe conque te obligo, no olvides, que soy tu amigo, que no es mal amigo un Rey. Beso tus pies, ruego a Dios que yo te pague algún día tanta mérced . Bien podría trocar la suerte a los dos El hado; pues nunca el hado es firme, si fuere an sí, yo se que he de hallar en ti, don Diego un noble obligado. Hola, dad un pasaporte a don Diego. . . Oh Flora mía! Por tu ausencia, este día será aciago en mi Corte. Éncima de la muralla cautive a Lobón, y pido albricias de este suceso. Lobón, Lobón? . Ese mismo pues quien si no yo pudiera dar la vida a este peligro? Yo acabaré vuestro nombre porque se respete el mío: de este Cristiano sabre . si Ardano verdad me dijo, y si es el Emperador el que por mi mal he visto; Lovón píntame a tu César. Para que. . Es mi gusto, Digo. que es de media estatura, no muy grande ni muy chico, tiene el color plateado, el cabello largo y rizo cortado por las orejas a modo de los antiguos. La frente blanca, espaciosa, los ojos garzos y lindos, grave, y valiente el aspecto que dice quien es el mismo, La nariz es algo corva señal de magno; y de invicto, como en Persas Enoto entre los Reyes de Ciro; entre roja, y rutilante es la barba de oro fino. Los labios, dientes, y manos, son coral, perlas, y armiños, o por mostrar el tesoro que en su boca esta escondido, tiene el labio inferior sobre la barba caído. Ple corto, pierna estebada, y amas de lo que te pinto, es la persona de Carlos milagro de quien la hizo. Por Alá que es el que vi. Vive Dios que me ha tenido de rodillas más de un hora, este perro, estoy corrido. Que en Génoba te atrevieras, Cristiano, a llevarme cinco galeras, y dentro el muro a Saltan? . Válgame Cristo, con la flemaza del moro, que hable ansina un morillo sentado, y yo de rodillas. Oye mire que le digo, vaya preguntando ahora lo que quisiere, yo he sido quien le llevo las galeras. Moros huid al castillo, huid moros, huid moros, que acomete Carlos Quinto. Qué aguardas? vamos a Argel, no oyes los tristes gemidos, oye las voces que dan. Que acómete Carlos Quinto Mira las moras más nobles alterar el mar a gritos, mira temer a los viejos, oir llorar a los niños. Aquí deja el codicioso los tesoros adquiridos, allí el soldado las armas, aquí el letrado los libros. Qué nací sujeto a Carlos? o pesia al planeta mío, la verdad me dijo Ardano, quién en mi mal no la dijo? no quede Cristiano en Túnez, mueran, mueran los cautivos quemaldos luego en la plaza. Gran crueldad. . Soy mármol lleva a quemar a Lobón. (frío, Oh fortuna, este es tu oficio. Ve tu zaide a la Goleta, y tu cellan, al castillo, y cuando quieran los hados que vengáis aquí vencidos, en la mar tengo galeras, ireisos a Argel conmigo, Que por el divino Alá, que si de Túnez me libro que he de cercar a Mantuano si pesa a Mahona mismo. No hay más de vencer a Zaide? Quién a Ceilan ha vencido? Ea siervos de Mahoma, ea valientes amigos. 1. Jesús María. . No hay arte de qué callen? . 2. Ay de mí, Burguillos puede aguardarte, oye, quíteme de aquí, quemáreme en otra parte. Qué es posible que se extremen tanto? . 2. No hemos de llorar? No, que parecen que temen. 1. Ay Dios. . Porque han de hablar que importa cuando los quemen. Que no puedo desatarme; . rezar quedito es mejor. Es gran crueldad, es rigor. Sultana quieres cansarme? quemaldos. . Vivo dolor, nada mi ruego ha podido. Qué pides, Sultana hermosa, viendo que estoy ofendido? Que veas que es vergonzosa la venganza en un rendido. Que mires como tu gloria hoy tiene de perecer a pesar de la memoria, que es más de saber vencer el usar de la vitoria. Que adviertas como el temor es cruel, y que este día infamas tu eterno honor. pues ves que la cobardía nace del fiero rigor. Si te precias de valiente, y te haces tan potente, sal a matar los Cristianos, y no ensanguientes las manos en tan miserable gente. la crueldad en tu persona, y en tu Real Majestad desdice de tu corona, que es bajeza la crueldad, y es cruel quien no perdona. Dígase de tu poder, si quieres eternizar tu fama, tu nombre, y ser, que supiste perdonar como supiste vencer. Cristiano tu ley persigo, hoy vuestra muerte ha de ser, porque si yo no os castigo es quitarme a mí el poder, y dársele a mi enemigo. Habéis de morir, Cristianos, que si la suerte importuna me trujere a vuestras manos, suecesos son de fortuna que vienen a los humanos: quemaldos. . Si eres soldado manda quitarme de aquí, y vendré a morir vengado, no diga el mundo de mí que yo muero maniatado. Rayos echa por los ojos, fuego por la boca arroja. Moros gozad mis despojos, puedan más que Barbaroja, tan grandes penas y enojos. Arma toca este atambor. Cómo que no me provoca este son a más furor. z otra vez al arma toca, ved quien causa este rumor. Zaide, y otros ciudadanos vienen huyendo. Que hay Zaide. Que han entrado los cristianos la goleta. . Infame Alcarde y mal nacidos villanos. Sal y verás. . Yo gobierno, y es mi espada la que habló. Si el cristiano que es más tierno tiene en cada dedo un diablo, y en cada mano un infierno, que quieres que Zaide hiciera? Quemad esa vil canalla. qué hoy a vuestras manos muera? Sin duda entran la muralla, vamos Sultana a galera Ya tengo libres las manos, Cristianos, grande hazaña. Qué entendéis hacer, villanos? Viva España, viva España, y mueran estos paganos. Retiraos acía el castillo que se ha soltado Lobón. Hoy seré vuestro cuchillo, no me llaméis fanfarrón, se hacerlo, y se decirlo. 1. Túnez sin duda se arma, Lobón que habemos de hacer? ya el castillo toca al arma. Yo he de morir o vencer. viva España, amigos arma, aquesta es grande ocasión para eternizar su nombre el gran Gapitán Lovón, amigos no quede hombre, a ellos que pocos son. Vos, Virgen de los Remedios amparadme en este día, Sagrada Virgen María, dadme aluda en estos medios con mi pobre compañía. . Este no es hombre, Cellan. Como no ha de ser valiente Carlos con tal capitán? huyendo va nuestra gente, matando los nuestros van: dispara el artilleria. Matará a los que quedamos, todo es desdicha mía, yo me vengare Cristianos de vosotros algún día 1. Mira Lovón las almenas del castillo, y las plazas de moros armados llenas. Si el envidia me amenazas, muerte, hoy doblaré mis penas. 2. Qué remedio puede haber? Temeridad es decirlo, más es infamia el temer, sino entramos el castillo. habemos de perecer. Si la muerte ha de venir, amigos, temprano o tarde, por Dios lo quiero sufrir, de valiente y de cobarde todo viene a ser morir. Virgen nos dará esfuerzo en tan terrible ocasión; ea, que a romper comienzo las fuerzas de la prisión, hoy enemigos os venzo, quebremos este rastrillo Disparad, que os entraran los Cristianos el castillo, o, desdichado Ceilan. La Virgen es mi caudillo. 1. Ea gran Lovón, arriba, ya los cobardes paganos de las almenas derriba. Arriba, arriba, Cristianos, Carlos viva, María viva. Vámonos Zaide a embarcar antes que Lobón nos coja, pues que se huyó Barbaroja la ciudad voy a entregar. Quítele veinte galeras, pero líbrose el cosario, Quién ha muerto? El de salermo. . Quién más? El Maestre de campo. También Lovón. . Qué me dices? Antes de dar el asalto, diré a vuestra Majestad que ese loco, ese atronado de Lobón, nunca vio el muro pues fue ansí, que en estos brazos le llevé hasta la muralla, a donde vi los contrarios. allí le dije quien hera, porque viese, que si hablo que se obrar, y estando en esto le cngieron por los brazos. Pésame. . No le respodo por el César. . Que un soldado tan valiente me engaño? Que mucho si era hombre bajo, esa señal es de fuego. A dónde son? . En lo alto del castillo. . Qué será? No se que dicen los achos. Los moros de la Ciudad salen a besar las manos a su Majestad. . Paz quieren, Aquí tu favor aguardo. Aquestos moros que ves, o jamás vencido Carlos, amparo del cristianísimo, y asombro de tus contrarios, Son en el Reino de Túnez, majuar y magistrados, que vienen hasta tus pies a ampararse de tus manos. No habemos podido más que cuando un Rey es tirano, mas por fuerza que por gusto le obedecen sus vasallos. Misericordia pedimos, pues eres afable y manso; a Muleaces por Rey, y ati para nuestro amparo. Vérase lo que pedís. Por Alá supremo y santo, que te duelas, gran señor, de estos pobres ciudadanos, no saque en la Ciudad, y daré cien mil ducados que repartas a tu gente. Responda por mí mi campo, yo, Muleaces, quisiera, son bienes de mis soldados por haberse dado Túnez cuando quise entrela a saco; pase Marqués la palabra. Sí quieren cien mil ducados, y no saquear a Túnez. Sí, quieren cien mil dueados. No queremos, no queremos, Túnez, se ha de entrar a saco, Mal puedo yo resistir a la voluntad de tantos; Alcaide, que ha sido el fuego del castillo. . Que le entraron los cautivos. . Brava hazaña, son Españoles? . Son rayos. Un temerario, un Lovón y otros cuatro, o seis Cristianos sin fuerzas, rotos, sin armas, pienso que enfermos y flacos, han muerto un millón de moros, y ese castillo han entrado, y sin duda te pedían socorro con estos hachos. No decías que era muerto? Señor aureme engañado, pero yo le vi llevar, que tal será el desengaño. Id luego Marqués por ellos, y vosotros, Magistrados, besad al gran Muleaces, pues es vuestro Rey, la mano. Primero te he de besar los pies, por Mahoma santo. Levántese vuestra Alteza. Viva Carlos, . Viva Carlos Yo apostaré que le pide medio Reino en cada un año. No si no viniera el otro a gastar su hacienda en vano, Pues pensara Mulcaces qué con treinta mil ducados a negociado el tributo. Mas que bien ha negociado. Yo me corro por extremo que seáis mi triburario. las condiciones son estas de la paz. . Soy tu vasallo. En la Goleta, tenéis de sustentar mil vasallos, que dejo de guarnición. Que atento que escucha el galgo Que habéis de ser nuestro amigo, y de Soliman contrario, y que en todos vuestros Reinos no se cautiven Cristianos. Que en Túnez tengan I glesias, y que vivan mis vasallos en su ley en vuestras tierras, y dareisme en cada un año. Pide que te rinda el mundo. No amigo, no pido tanto, mas dareisme. . Ahora es ello. Un gabilan, y un caballo, Cómo te podré alabar. Notable hecho. . Extremado. Olvidó ya la memoria el gran nombre de Alejandro; y cuantos cifien las zonas del Eriope abrasado, hasta el helado lapón, y del monte atlante al Tauro, te obedezcan por su Rey. Y tengas tantos vasallos, que eternicen tu memoria a pesar del tiempo ingrato. Dónde está mi Emperador? dadme gran señor las manos. Enojado estoy, Lobón. Aquí me mata. . Enojado? cuando a vuesa Majestad toda una ciudad le gano, se enoja? . Engañarme vos, A mí me engaño el diablo. Yo fui al muro. Ya yo se lo que hay en eso. Afrentado. . Bueno está. De que quisiese. . Lovón. Dudar de mi brazo Cosme. . Callad. Y llevero. . Holos. Medio arrastrando. Ea pues. . Dode nos vimos yo en el muro, y el turbado. Pues el dice que os llevo. Gran señor, si él se ha alabado, claro está que será ansí; pero volveré a llevarlo, si no a Túnez; al infierno; y creérame ahora. . Paso ya lo entiendo, gran socorro envio mi hierno Alejandro. Yo he dicho verdad. Levantad Maese de Campo, Beso tus pies. . Por mil siglos lo gocéis. . Don Diego hermano Muleaces, General, antes que pase el verano tengo de cercar a Argel. Será un hado temerario. Yo se bien que Barbaroja ha de cercar a Mantuano, y si yo doy saco a Argel el dejará mis estados. Y por si esto fuere ansí, desde aquí, Lobón, os hago mi Capitán general, que sois muy grande soldado. Decí al Duque de Milan. porque está enfermo, que mando vaya luego a descansar. El servirte es su descanso Entrad en vuestra Ciudad, V llegad a abrazarme, hermanos. Yo te pagaré algún día, señor favores tantos, ofetiz Soy Astrólogo. . Mi hado es la voluntad de Dios. Ya es Lobón Marse de campo.
JORNADA TERCERA
No pude hallarme en Argel que estaba sirviendo entonces en Tunez y en la Goleta por Capitán de cien hombres. Allí me quedé llorando, viendo echizados los soles de mi Flora, en cuya muerte vive el alma en triste noche. Cómo digo, contra el gusto del Papa, y de los mayores soldados de Carlos Quinto, salió de Luca, a las honce de Otubre, aquel mismo año de cuarenta y uno a nombre, a Argel llegamos, después de mil tormentos disformes. Estaba allí Barbaroja, confiando en las razones de Ardano, un gran echicero, ministro de Flegetonte. Las galeras y navios se pusieron luego en orden, a desembarcar la gente, las armas, y municiones. Ay don Diego, aquí fue el daño, y aunque es muy justo que llore un hombre, aunque tenga el pecho con tres dobleces de bronce. Pronosticando tormenta sobre los helados montes, calamares, y del fines andan, saltan, vuelven, corren, bramando los regañados, y dudosos aquilones, al parecer prometían los vaibenes de una torre. Parecía todo el cielo venirse al suelo de un golpe, mostrando estar de sus polos descuadernados los orbes. Sube a apagar las estrellas, sin que teman que se enojen, la enojada mar furiosa, cueva, y capa de ladrones; prueba las naos en las rocas desaciéndolas de un golpe, allí se traga seis bancos, aquí diez, allí catorce. No cuidan los marineros de aguja, timón, o norte, entregando a lo fortuna arte, esperiencia, y razones. Los sordos, y turbios cielos, con botos y botos rompen, sin que aproveche a los tristes hacer boros, ni dar voces. Aquí se oyen alaridos, allí mil quejas se oyen, sin que consejos ni fuerzas valgan del viejo, y del joven. Cual llora al padre, al hermano, el amigo alque conoce, muerto de los enemigos, y de las olas ferocas. Agua y sangre cubre el campo, y sobre esta misma, corre tanta copia de hombres muertos, que es arto que queden hombres. Perdimos ciento y cuarenta galeras y galeones, los bastimentos, las armas, soldados, y municiones. Llegamos a tanto extremo, que los Guzmanes más nobles se comieron los caballos, los cueros, y los ratones. Solo el César ha sufrido, con trabajo tan disforme, donde vi que solo rinden a los flacos corazones: pues cuando eran más las penas, y más las tribulaciones entonces estaba alegre, creciendo el peligro entonces, De los enojos del mar libraron diez silipotes, diez galeras, y unas naves maltratadas de los golpes: en asta, llevando en brazos el mismo César los hombres, fue embarcando los heridos, las mujeres y los pobres. En que poema se lee, y de que fama se oye, que tenga el alma de cera quien tiene el pecho de bronce? En fin antes de embarcarse hizo embarcar los Bretones, los Flamencos, y Tudescos, Italianos, y Españoles que le quedaron del campo, y si no llegara entonces el famoso Muleaces, moro agradecido, y noble, se que se quedará en tierra el César, más socoriole Dios, que jamás se olvida de los piadosos varones, Muleaces trajo galeras, regalos y municiones, mantas, dinero, y soldados, conque a todos nos socorren, Llevonos a Cartajena, bien regalados, a donde el César entro triunfando del mar y de sus furores, que si con brazos ajenos vencio en otras ocasiones, aquí con propio valor rindio a los tiempos feroces, Esta es la guerra de Argel, donde eternizó su nombre el famoso Carlos Quinto, digno de estatuas de bronce. Su pronóstico cumplio Muleaces. . Es Rey piadoso, por él, el César famoso de lo de Argel se libró. Y vos que aves de hace; para librar a Mantuano de un enemigo tirano, y de un faltar que comer? y pues el Emperador envía a decir que os deis, daos General, pues no hacéis ofensa a vuestro valor. Entregad a Mantuano, que la gente que envío quiere levantarse . Yo quiero asentarles la mano. Digo que hoy ha de morir, o se tiene de entregar, hoy me tengo de vengar ya no se puede sufrir. Mas que quieren que los dos, don diego nos entreguemos, dejadme a mí. . Bien baremos No haremos bien, vive Dios, Yo beso a Vueseñoria las manos. . Pues qué hay de nuevo? Señor General yo debo. Pues pague. . Qué demasía, digo, que pues me envío para consejo de guerra el César, a aquesta tierra se haga mi gusto. . Y lo quiero Ya esta rendido. (yo? Digo que es razón. . Tiemblo. Diga. . En fin lo hice yo. El hombrecillo ha temido, . Mas que quiere (será llano) que mandemos ahorcar al que quisiere entregar la fuerza de Mantuano. En esto me hace merced, yo he de ahorcar, no hay cansar, al que quisiere entregar, aunque sea a vuesa merced. Jesús, yo había de querer semejante cobardía? Jesús señor, yo venía a dar ese parecer. Pormí, sin comida, y paga se ha de pasar vive Dios. 1. Volved a decirlo vos. Vuelva el niño de la daga, que en todas las ocasiones venza aqueste fanfarrón? válgate el diablo Lovón. Ya vienen estos lebrones. Hoy se tiene de entregar a Bárbaroja Mantuano. otro moro. . No es Cristiano el que no se quiere dar; señor Lobón, . Qué hay señor? Que yo por ser del consejo, y por ser soldado viejo, le aconsejo que a su honor, que a su ley fama, y ser, no le esta bien, si es Cristiano entregar a Mantuano, Jesús señor, no ha de ser; Eso acabo de tratar con el señor Cosme, y quiere que a cualquiera que se diere lo mandemos ahorcar. Y es bien hecho. . Estando aquí vuesas mercedes, sería muy grande bellaquería, rendirse. . Cosme, temí suplira tanto valor lo que en mí puede faltar. Él nos ha hecho callar. Pues habla de vos. . Señor, pues el César a enviado a decir a Uueseñoria que se de, porqué porfía? Vuesasced es gran soldado; en lo de Túnez le vi hecho un león, cual estaba, válgame Dios, que mataba de moros. . Yo hice allí lo que pude. . Hizo por dos. Este me quiere afrentar. Mirad si os hizo callar. Hablad vos. . Mire por Dios que rabian estos soldados. Ya me enfado. . Y yo me aflijo que ayer mató un hombre un hijo, y seso comio a bocados. 2. Sin aliento quedo, quien se pudiera huir, que se lo hubo de decir? ya yo voy oliendo ha miedo. Cuál es? . Aqueste es su padre. 2. Rabiaba que había de hacer? que, comerte a tu mujer, a tu agüela, y a tu madre, Pues de eso tienes temor? yo te envidiara, hombre triste, si como de ambre lo hiciste lo hicieras de valor. Y cuantos te quedan. . 2. Tres. Pues ve, y armales de lazo, que yo te daré este brazo para que comás después ya es Capitán de mi campo. 2. En vano señor me aflijo, En comiéndote otro hijo te haré Maese de campo. Por Dios, que ha sido hazaña notable. que buen camino de darse. . Yo estoy mohíno. Eres el honor de España. Por Dios muy lindas razones, para el puto que ha comido dos ratón es que ha cogido. Tan malos son dos ratones? que come el General vuesto? Ríndase ya, que porfía? y denos pan cada día. Pan? pues soy yo el Padre nues- muy buen aliño me tengo, (tro también vendrá a que me rind Navarro Bien por mí se. . Señor yo vengo a ver si te determinas. A qué he de determinarme, vive Dios que no he de darme, valga el diablo estos gallinas. Señor, yo vengo a decir como se acaba la mina. b. pues dige que no es gallina. Yo se matar, y morir. 2. En la puerta está aguardando Castro. Pues entre, gran nueva, porque es el que trae y lleva los mensajes. . . Es Fernando de Castro, asperto, y ladino en lengua morisca. . Y hombre de eterna alabanza y nombre; señor Rosme; yo imagino que un grande socorro tiene. Gran nueva. . Eso debe de ser De aquesta podéis saber lo que hay. . A buen tiempo viene. Dedro Lobón, ya sabéis la muerte del agradecido Francisco Esforcia, y como me dejó por heredero del Estado de Milán, sirviéndome la merced que le hice. Y así mismo habéis sabido la guerra cruel, que mi enemigo el Rey Francisco de Francia me ha movido por cobrar a Milan, en Italia, Navarra; y Lombardía; donde tengo ccupada ni persena, y Cabitanes, por tanto, os mando tatura la recesadad qye gañar, a us esaos entes es a aparoja, m ecuando los mas fonelas parta dos; supuesto que no podéis defenderos veinte dras, en los cuares procuraré yo en persona iros a socorrer. Dios os prospere, de hilan. Que quiere su Majestad eso? por Dios que me corro, Lobón; con este socorro defenderéis la Ciudad. Pues el César lo ha mandado, hágase. . No hay que pensar la Ciudad debe entregar en ley de noble soldado; solo ha esto me envío el César. Vamos de aquí, Quieren darse todos? . Sí. Y vos quereisos dar? . No. Dígale a su Majestad, señor Castro, que no quiero darme, y diga que le espero con toda esa brevedad. que yo sufrire estos daños veinte días. . que porfías. Que digo yo veinte días, yo aguardare veinte años. (go? No podemos esperar. Qué has de hacer da carne y tri Trigo tiene el enemigo, hay más de írselo a quitar. Y cuando sea tan ruin que no lo dé, vive Dios que mañana os coma a vos, y otro día a Florentía. Ah se de dar. . Eso no. El César lo dice ansí. Dígale que no me di. Diga al César que se dio. Esto sufro. . Esto sufrimos. Váyase. . Todos nos vamos, dígale como nos damos, y que al punto nos rendimos. Señor, si Vueseñoria no es hecho de bronce duro, vaya a llorar sobre el muro la crueldad de aqueste día. Están aquestos paganos a vista de la Ciudad, matando con crueldad a los cautivos Cristianos. Matándolos? . Sí señor. Casi sin sentido quedo. Turbado me tiene el miedo. Turbado estoy de temor. Qué hiciera, habiendo rendido el lugar, yo no me doy. Sin duda he nacido hoy. Gran ventura. . Suerte ha sido. Señor, con gozo infinito nos quedaremos los dos, Jesus vendito sea Dios. En buen hora sea bendito. Porque no me ha de quedar ninguno de ellos aquí, yo sabre volver por mí no comer, y pelear. Idos. . Señor . Vive Dios que ninguno ha de quedar, yo defendere el lugar, pero sin vosotros dos. Señor . Haced lo que digo. Mirad. . No tengo que ver. Vamos que allá hay que comer, daremos al enemigo la ciudad. El Cad no fue tan valiente. Buenos quedamos por Dios los cuatro. . Y bastaban dos, que falta hará esta gente. Estos llevan intención de vendernos al pagano, y he de librar a Mantuano, ono seré yo Lobón. Solamente por la mar pueden entrarnos. . . Locura sin fundamento, procura defender este lugar. Lobón, no ves que quedamos cuatro hombres? Pues qué hiciera. cuando cuatro mil hubiera? con estos cuatro bastamos. Buen ánimo y susrimiento; las bomvas que ya os pedí donde las tenéis. . Aquí. Traiga la argolla al momento, y la cuerda. . Al punto voy. qué quieres hacer? . Don Diego con estas bomvas de fuego aumento a mi fama doy. Aludadme a desnudar, que pues me hace la guerra digno de fama en la tierra lo quiero ser en la mar. La armada del enemigo esta cerca. . . qué hay ahora? Ya es de noche, dentro un hora la he de quemar. . Ahora digo qué sois loco, estáis en vos? eso habías de decir, volvé, volveos a vestir. Elo de hacer, boto a dios, aunque me cueste el pellejo, callad ya, que estáis pesado, que un hombre determinado. pide atuda, y no consejo. Mirad. . Esto he de hacer. La temeridad me admira. quien todo lo piensa y mira está cerca de temer. La argorla, y la cuerda son. Pon en la argollal a cuerda. porque no se mojeso pierda. Ella es notable invención, Y debajo del sombrero llevare las bombas. . Bien. Dios vaya conmigo, . . Amen Lo que suplicarles quiero; es que la mina se acabe. Hacerse ha lo que pudiere. De esta vez sin duda muere, hombre en quien tal cosa cabe. Amigos yo vuelvo luego, que en Dios este brazo espera, que en quemando una galera a las demás pondré fuego. Ninguno se desconfíe verán lo que se han de holgar cuando las vean quemar. Dios te guarde. Dios te guíe. Ya está todo prevenido, apago el fuego donde esta alma arde, dárele la bevida, ya he salido del infierno cruel de tantos celos, que no quieres amor quede rendido, ya acabaron mis penas, y recelos. 1 Mahoma sea conmigo. 2. Que me abraso. 3. Qué es esto, que me quemo. (na. 4. Piedad cielos, socorro, ay de mi pier- 2. Ay de mi brazo, triste de mí. 3. Profeta, que me anego. Notable confusión, el cielo rasó, y hay tormenta en él? No miras este fuego sobre la mar, que el cielo huye en vano de un monte de humo, de un volcá de Ay mi hijo. (fuego. 2. Ay mi padre. 3. Ay mi hermano. 4. Que llega el fuego acá, corta la amarra, huid, huid. Algún Cristiano lo ha hecho. 4. Presto presto, desamarra. Válgame Alá que veo, por Mahoma que se quema la mar, vista bizarra, no vio Nerón tal fuego sobre Roma. Oh hado vengativo, y poderoso, que esento quedo, y tu poder me doma, o teatro funesto, y lastimoso donde la muerte, al vivo representa lo que puede la sed de un cudicioso. Oh mar! sin duda por vengar la afrenta de verse con mis naves en sosiego, con su peso, faltádote tormenta, pediste fuego al cielo, y diose luego, o tú lo das, que al mar de un desdichado el agua misma se convierte en fuego. Bárbaroja. Cellan hasme llamado. Barbaroja. Qué es esto, quien me llama. Yo soy, que vengo aquí abrasado mi rahechos cenizas en la llama tus amigos, tu armada, tus parientes, cuya máquina el viento la derrama. Mira abrasadas, mira tantas gentes, tantos fuertes soldados valerosos, tantos moros, galsardos y baltentes, ya se acaban sin duda tus famosos y altos hechos, pues por mar y tierra te amenazan los hados rigurosos. Ya feneció tu vida con la guerra, ya no puedes entrar en Mantuano, pues lo que el mar vaña todo es sierra, ya se acabó, ya vencera el Cristiano, pues solo lo que ahora le congoja debe de ser el humo, y viento vano; vorme a morir. Qué es esto Barbaroja? ejército te quedas, que te aflijes yo no iré por galeras, que te enoja? no se quemaró todas. . No corrije la furia de mi triste pensamiento, la rienda de razón que el alma rige, loco me tiene tanto sentimiento, (nas todo el calor me falta, el pulso, y ve- al alma furia, y al vigor aliento, dadme agua depresto, extrañas penas. Aqueste daño es provecho mío; dárele la bebida. Me condenas, suerte con tu mudable desuarío, de libre potestad en cautiverio, de flacas fuerzas de pujante frío, que ha de vivir debajo el cmisferio, hombre que me sujete, y yo cautivo? La bevida está aquí, vida recibo, gozare a su pesar de mi Sultana, . 1. Loco estoy, pues de vida no me privo sino fuera crueldad fiera inhumana me matara. Qué dices, ten sosiego. Que no hay seguridad en cosa huma- sin vida voy. (na; No me ha entendido el juego. Jesús. . De qué os espantáis? Pues no queréis que me asombre que no siendo más de un homre olas de cien mil hagáis, Ya estoy contento, don Diego, ya seguro viviré. No nos diréis cómo fue? que fue una cosa de juego. Contaldo por vida mía. Fui allá, que meles la armada; y volvime y no hubo nada, hubo hay una niñería. la ventura fue que luego que di fuegó a una galera; quemó hasta la postrera, muy valiente anduvo el fuego, Herido traéis el bracó. Y muy bien herido, afe, Cómo esas cosas traire, no es nada un alcabuzazo. tratemos de lo que importa, que hay de mina; . Un gran suceso, Esto sí, tratemos de eso, presto, que la noche es corta. Va a dar la mina a la tienda de Barbaroja. . Por Dios? Testigos somos los dos, de haberlo visto. . Mi hacienda por las nuevas os daré, mejor suceso no espero. Por un pequeño agujero toda la tienda se ve; que acaso estando cabando cayó una piedra, y lo vimos. Cubristeislo? . Si cubrimos. Luego no hay más que ir minando, y entrar en la tienda? Sí, pero el diablo podrá entrar. Esto se hace por volar medio ejército. . De allí me obligo a dalle la muerte a ese cosario. Que ha sido, de que estás tan divertido? Acá es un poco, de suerte que dentro en la misma rienda entrar se puede cabando. Vos debéis de estar trazando algo, conque nos entienda Barbaroja . Pues reniego de vos, de vuestro dislate, que haré yo cuando le mate con diez quintales de fuego? Pues cuanto se ha trabajado no ha de servirnos de nada. La buena mina es mi espada, si no les ha contentado puertas tiene la Ciudad; yo hambre, por mi enemigo premio el bien, el mal castigo, ellos miedo, y yo le altad; Cristo con todos. . . Lovón ansí nos hablas? . Don Diego, o callad, o idos luego. Digo que tenéis razón. Pues si tuviera Mantuano gente, y comida tuviera, decid, no la defendiera una guarda y una mano? Contadme, por vida mía vuestro intento. . Sea en buen ho- (ra, mas no lo sepáis ahora, que yo os lo diré otro día. En efeto, puedo entrar dentro de la tienda? . . Sí. Ahora bien, seguidme amí. Que no os habéis de aclarar? Por Dios que agravio me hacéis, y he de quejarme de vos. Pues escuchadme los dos; pero después lo sabréis. . Diez galeras toman tierra, mira no sea algún disfraz, y con bandera de paz nos vengan a hacer guerra. Beso tus pies. . Capitán? qué es esto que miro ahora? . no es Flora? sin duda es Flora. El gran señor Soliman con diez galeras me envía, a socorrerte. . Señor, yo estimo tanto favor sobre la cabeza mía Salios todos allá fuera; ella es, salte allá Sultana; dame hermosa Cristiana tus manos. . Escucha, espera, sabes quién soy? . Ya es tarde, ya se que tú heres el fuego en que se hiela don Diego, y el hielo a donde se arde tu heres Flora milagrosa, que te vengo a conocer en que es imposible haber otra mujer más hermosa. Yo soy. . Dame por Don Diego los brazos. . Dulce memoria, oye te diré mi historia. que es peregrina. . Di luego. De la soberbia Génoba, al gran señor insigne me llevaste cautiva entre las olas libres. Quedó don Diego en Tunez, y entonces como viste con mi terrible llanto crecio la mar terrible, las belas se incheron, con mis suspiros tristes, y por el mar mudable, me ausentan de mi firme; que como estoy sujeta a estrellas infelices, sin bien, donde consuelo de mi tormento sirven. Tus soberbias galeras se hicieron tan humildes, que besaron sus gabias el agua y el salitre; en uno de diez basos cuantas veces me vide, ya tocar en la arena, ya en las estrellas firmes. Hasta que plugo al cielo; que en un pendón sublime: abriéndose mi leño en tierra me bomite, por entre ocultas breñas fui caminando quince, confusos largos días, con penas insufribles. Hallé sustento fácil en hierbas y raices, y en risco de zafiros madroños de rubies. Y al fin de más trabajos que tuvo el Griego Ulises, encontre derrotadas seis galerillas viles. Su dueño era Cenaga, la derrota que sigue, a ver al gran señor, llegué, hablele, y dije yo soy, famoso moro; señor ya te dormiste? señor, señor. . qué quieres? ya se lo que medices; tu dejías ahora que encontraste a Ulises, y te hablo en su lengua, y tú no le entendiste; estoy muy bien en ello, había de dormir me? A Cénaga te digo. Ya te entiendo, prosigue. Mis notables desdichas, pero jamás quise que en mis obras mirase los miedos mujeriles. Al mar nos entregamos, en un barco que hice, al fin de doce días nos vimos dentro en Chipre. Llegue a Constantinopla, preséntome a Jarife Mulcacen mi amo, privé con él, servile: duermes? . Ya oigo, señora. Pues dime lo que oiste. Piensas que me he dormido? tu acabas de decirme que batallaste un día con un monstruoso tigre, y te hirio este brazo, ya le he visto, prosigue, muy bien pudo matarte, venturosa fuiste. Muy bien me has entendido, Ya estoy despierto, dime. Por gusto de mi amo, aunque mi alma vive en nuestra ley, el cuerpo aquese traje viste, en fin subí de suerte, siendo un esclavo humilde, que con diez galeras a socorerte vine. Lo que ahora te pido, pues sabes lo que rinde ese niño gigante, aquese ciego lince, que a ver a mí Don Diego adonde esta me envíes, sin dilatar mi fuego, que amor no lo permite. An sí se oiga tu nombre desde el Danubio al Tiber, y a pesar del olvido el tiempo le eternice, y así te de la suerte sucesos tan felices, que vivas envidiado, y que jamás envidies, Que tendrá Barbarojas oye señor. . Caíste? que notable desgracia, válgate Alá, prosigue. Ya se acabó mi historia, que tienes, que te aflije. Soñaba que de un monte, Peor es divertirle, él se quedó dormido, dichoso el que está libre de los tristes cuidados, y de memorias tristes. Felice tú que aflojas la rienda que te aflije, al confuso sentido que dentro el alma vive. Quiero dejarle solo, que cuente amor permite en brazos de mi amante mi historia alegre y libre. . Si dormirá mi enemigo? Si hará efeto la Bebida? llega Sultana querida, mira si duerme. . A quién digo. A mi amor, a mis desvelos, a Barbaroja, a señor. No le hagáis tanto favor, que aún de burlas tengo celos, Ceilan yo me canso en vano, dos días estará ansí. Vámonos, mi bien, de aquí. Dónde? . A Mantuano. Quedo, no agáis ruido, Nava ro, un moro esta allí. Lllégate más quedo aquí, mátale. . Seré sentido, llevarelo a Mantuano, atalo bien, y la boca le cubre. . Ya me provoca a risa . Quédito hermano, que es Bárbaroja. . Ay tal suerte? No despierte. Como un muerto duerme, En dalle la vida acierto, que con estorbar su muerte he de librar a Mantuano. Y me tiene de pagar el quererme camuscar en Túnez. . Hecho Romano. Qué es estor mi engaño llora el alma, ya está rendido, sin duda engañado he sido, no debe de ser mi Flora. Porque mandarme prender con tan notable rigor es engaño, no es amor, ni este es talle de mujer. Que sabiendo que esta muerta lo crea yo? loco estoy. Sépase hoy una traición que concierta este cautivo Cristiano que es espía. . Este es espía? Y les llevaba, y traía las nuevas a Mantuano. A Barbaroja llamemos, y sabralo, a dónde está? Luego no esta por allá; No le he visto, que hacemos, o Celín. Celín se llama? Diga de él este Cristiano que lo halle aquí. . . Lloro en vano en pensar que era mi dama. Yo no se de él. . Cómo no? No es Flora, no hay que dudar. Dilo, o te haré matar. La culpa me tengo yo. Apártate tú, no ves esta mina? . Grande daño, sin duda con este engaño lo han preso, sin duda es, di si es verdad. . Sí señor, Castro y yo estamos cautivos, Hola, no me queden vivos estos Cristianos, o amor, como has podido encubrirte, o me tienen de matar, o a Barbaroja he de dar libertad. . Yo he de seguirte, Entrad por ese agujero. aguarda, señor desuía, no entres, que el artilleria tienen asestada. . Quiero hoy acabar peleando. Nada se ha de remediar, que nos tienen de matar como fueremos entrando; otros medios se darán. Quiero tomar tu consejo, que hay del César. . Yo le dejo en el cerco de Milan, muerto, no puede tardar . dos días. . Bien se que mientes, llevad esos dos valientes donde yo los pueda hablar. Y cerrad ese agujero. Por mi culpa soy cautivo. ay don Diego, por ti vivo. . ay mi Flora, portí muero . Digo que os bautizare. Beso tus pies. . Esta muerto Barbaroja? aún no es despierto. Calla, Ceilán, . Si haré Pulso tiene, y no desmaya, desarmaldo, sueño es, hola, hablad con Ines, hola, que esta hecha maya. No entiendo que puede ser, servildo si despertare, y acudilde si llamare, trataldo bien, que he de hacer que levante el cerco, aguarda mozo con tu esposa aquí, voy a ver el muro, a ti te queda a cargo la guarda. Muy bien nos trata el Cristiano Posible es que te poseo al gusto de mi deseo, sin temor de este tirano. Dame los brazos. . Sultana hasme de olvidar? . No haré, antes por tener más fe, Ceilan, quiero ser cristiana. Paréceme que he dormido, hermosa Flora, seis días; en efecto, que decías? prosigue; estoy sin sentido, No están dándose los brazos mi Sultana con Ceilan? perros: pero como están mis manos en duros lazos? Perros, delante de mí? aguardad, yo os matare. Vuélveme a abrázar. Si haré. No hagas caso de él. . Así, yo en prisión? mi suerte es, pues que me faltan, villanos, para mataros las manos, para seguiros los pies. Quieres me mucho. . Te adoro Que esto sufro. Quién te enoja? El perro de Barbaroja. Vengareme a ley de moro. Eres mi bien? . Tu bien soy. Oh falsa hareos pedazos. Vuélveme a dar esos brazos. El alma en ellos te doy. Celín, Aliatar, Sultan, Zulema, Mulcay, Alí, Amete, Selín, Piali, Matadme luego a Ceilan. Presto, que abraza a mi dama, perros, acudid de presto. Qué es lo que mandas? Qué es esto? Vuélvome a ir pues no llama No era Cristiano el que vi? que estoy durmiendo sospecho, válgame Alá, aqueste es techo? y estas son paredes? sí. Si me ha faltado el sentido? si sueño? no hay quien lo entienda, a dónde estará mi tienda? sin duda que estoy dormido, Tal sueño? gran maravilla, no es silla? gran loco estoy, jurate que ahora estoy recostado en una silla. Qué sueño proliso y vano, por Alá que apostaré, cuando a la guarda llame que me respondió un Cristiano Afirmaré que allí están, tejiendo con dulces lazos, mil amorosos abrazos mi Sultana con Ceilan. Qué dispárate, que enfado, que sueño, aún en mí no he vuelto, no es bueno, que estando suelto entientiendo que estoy atado? Pero no puede ser sueño, que se vuelven ha abrázar, pero aquesto no es soñar, despierto estoy, que no sueño, Sígueme sultana . Voy. Dónde aquestos dos se van? hola, matadme a Ceilan, dónde estoy, dónde estoy? Todos se han desparecido, loco estoy, loco me han vuelto, cielos, las manos he vuelto, rompí la liga, he dormido? Esta es casa, daré voces, un hombre sin seso soy, a dónde estoy, dónde estoy? rompere esta puerta a coces. Ya Temo alguna traición, cerrada tiene la puerta. Qué tan furioso despierta? Válgame Alá, no es Lobón? matarelo, a donde esta mi alfanje? cielos que haré, como me defendere, no es Lobón? válgame Alá. Este hombre viene a matarme. Sofiega. . Dime Cristiano, do estoy. . En Mantuano. Qué pudiste cautivarme? ay de mí? . Después sabrás el como. . Qué triste suerte. mátame, pues con la muerte de una vez me acabaras. No se acuerda que le dije dentro en Túnez, que algún día su rigor me pagaría; velo aquí, de que se aflije. También podrás acordarte que en Génoba, Lobón fuerte, pude amigo darte muerte, y que no quise matarte. No es mucho que aquel engaño quísiese en Túnez vengar. Vive Dios que ha de pagar lo de antaño, y lo de hogaño, Teneos Lobón, Pues conmigo se pone el perro? . . Aguardad. Ay don Diego, tu amistad he de ver. . . Yo soy tu amigo Ahora es tiempo, detén a Lobón. . . No temas más, que hoy Barbaroja, verás como no se pierde el bien. Hoy restauras la perdida vida, con el bien que hiciste, que si livertad me diste, yo vengo a darte la vida. e. . En bronce, y alabastro eternizaré tu nombre. Por ti di vida a este hombre; cuya es? . . De Hernando de Castro. CARTA A Cosme, y a Reimundo encontre en este campo, y por mi intención, les ha dado la vida Flora; que por varios su- cesos es General de este ejército: y des- pues de mandarnos prender a Don Diego, y a mí, se nos descubrío; y obligadasa la amistad que Barbaroja tiene a lo Dio go, ha concertado de darle libertad, con ciertas condiciones. Yo la he querido persuadir a que entreguemos este campo al Emperador, pero no ha sido posible, ansí por no ser ingrata a Barbaroja, co- mo por ser dificultoso el intento. Su Ma gestad no puede tardar; pero adviertoos que no viene tan poderoso que aguarda a ese contrario no este muy en duda la vi toria: miraldo; y Dios os guarde. Mucho siento que este perro vuelva otra vez a su tierra; sin que lleve de esta guerra su recado. . Es grande hierro hacerle mal. . Ahora bien, por vos viva. . En esos pies pondré mis labios. . . No ves el paemió de hacer bien? Ya lo veo, de la vida de tu Flora, albricias doy. Eres mi amigo, yo voy a prevenir su venida. Guárdete Lovón el cielo, pidemas lo que quisieres. O, pues si tan llano heres echareme por el suelo. El César llego En buen hora salgámosle ha recibir. Digo que he de consentir todo lo que ha hecho Flora. Yo acepto la condición. De me vuestra Majestad los pies. . Bárbaroja alzad, y alzaos vos también, Lobón, a Muleaces le dad a Zeuta, a Tarudante, y afirmaréis su amistad. Solo eso fuera bastante mandarlo tu Majestad. Con la merced que me haces vuelvo a renacer de nuevo. Tu amigo soy, Muleaces. Todo este favor os debo. Eternas serán mis paces. Castro, ved que yo no os pago, pero para en cuenta os doy un ábito de Santiago. Beso tus pies. . A Reimundo, y Florentín los destierro de Italia. . Ireme al profundo, Son gallinas, no era hierro echaros de todo el mundo Vos General no quisistes rendir a queste lugar, y pues que sin mi vencistes, General, yo os quiero dar el lugar que defendistes. Sois un marte Sevillano, alzad del suelo Marqués, alzad. . Por Dios. De Mantuano. Beso mil veces tus pies, Dad vos a Flora la mano, don Diego, y desde este día seréis mi Máese de campo. Soy tu esclavo. . Uueseñoria viva. . Viva. . Todo el campo esta lleno de alegría. Yo os tengo de dar mujer Marqués. . Obediente estoy, su Majestad me dio el ser; vive Dios que Marqués soy y no lo puedo creer. . Doña Ines de Abalo es esposa vuestra, estimad a la sangre del Marqués del Basto. . Su Majestad nos honra. . Dadnos los pies. Mientras que dura el verano iré a Milan. . Sois un Marte, gran Marqués de Mantuano. Y esta es la primera parte del valiente Sevillano.
