Texto digital

Texto digital de El valiente don Rufino

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Desconocido
Atribución estilometría
Sin resultados estilométricos disponibles
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de un impreso.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El valiente don Rufino. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/valiente-don-rufino-el.

Logo BICUVE

EL VALIENTE DON RUFINO

JORNADA PRIMERA

JORNADA PRIMERA LMonte, Señora, al Valle, al Risco, que no a la Sierra, que si la niebla no cierra puede ser, que gente se halle. De que se halle, o no, Beatriz, se me da poco: y es cierto, que si alguno ser feliz intenta, quedará muerto, como quedó esa perdiz. De vos misma, mi señora no os fieis, ni en la destreza, porque a un volver de cabeza el más diestro cae ahora. Beatriz, no me hables en eso al Valle no he de bajar: aquí tengo de cazár porque es mi genio travieso, Que le tenéis lo colijo. porque es vuestro valor tal, que en el mundo, no hay igual No es eso lo que es más fijo mira, Beatriz: cosa alguna en este mundo he temido, y es porque Dios ha querido que me corra la fortuna; pero si esta falta, una tortolilla te dará guerra, y en fin, vencerá como el Sol vence a la Luna Qué es esto señora? Toma, tiro de escopeta es no lo conoces? . No ves que hermosísima paloma? Tráémela, pónmela aquí. A Al pie del monte cayó. Cogela. . Ya la cogió. Quién ha sido? . No lo vi. Como que no majadero, pero qué miro! ay de mí! (. pichonete, no es deidad? Cómo que no? cómo sí? Aquí valor ayudadme. Ayudadme miedo aquí. Yo he de robarla si puedo. Yo, si puedo, he de juir. El alma se abrasa en fuego. Buen frío me ha dado a mí. Ay Cielos! De qué te alteras? Don Rufino viene allí. En mí no han reparado. Cuando reparen en mí, verás que miedo perciben. Eso queda para mí que por instantes me corro. Eso te está bien a ti pues que quisiste aguardarlos. Valor es, el que hace aquí: Mientras reparan yo cargo. Yo, descargo mi fusil. A las Armas Beatriz bella, no se halle tibieza en ti. Pues a las armas, señora; que no ha de quedar por mí. Que se aprestan allá voy. Señor, yo quedaré aquí. Venid como hombre a mi lado. Voy como hombre, no, sí, sí. Que llegan señora. Lleguen. ( . que ahora soy, quien antes fui. Deidad, que al Cielo te opones permíteme, que a tus plantas se postre un amante pecho, hecho pavesas, y llamas. Deten Joven animoso, porque si adelante pasas, al ruido de esta escopeta quedarás entre esas ramas, revolcado entre tu sangre. Por mi fe que va de malas: si mi amo se desliza voló con la colorada. Si advertidos no quisieseis hacer lo que aquí se os manda, no aleguéis culpa, a la culpa, que no podréis alegarla: Es posible, dama hermosa! lucero de la mañana, que no han de obligar a vos mis dulces amantes ansias! dejad lo esquivo, señora, dejad besar vuestras plantas; que un corazón humillado os suplica, pide, y clama. Qué picaron! qué truan! que malicia solapada! Pues que no queréis villano? Pues que villano no acabas de desistir de ese empeño? recibe. ( .) De tente, aguarda. ( . Joven animoso, dime, que te mueve a mi llegar, y quererme atropellar? Esa cólera reprime, Señora: y presta atención, que una gallarda pasión por vos, llora, siente, y gime. Apriétale las corazas, y si no Laus tibiCriste. Cómo ella me quiera oír. . he de vencer su esquivez. Boniche. Decid, Caballero, y sea breve, que no he de oírle si va larga la propuesta. Corto seré, y así, oídme. Encájale la cirvela, y después tire, o no tire. Caballero soy, señora, lo cual dirá la experiencia, Es cierto, y en mi conciencia. sí, pero no es para ahora. Decid la causa porqué. No es tiempo, idos de aquí. antes que. . Señora di, nobleza en mí no se ve? si la tenéis, no la veo, pues qué tan mal proceder tenéis con una mujer? Soy muy noble. No lo creo. Pues yo os daré ahora a entender mi pensamiento, y no en vano, y que no es de hombre villano solicitar, pretender vuestro favor. Aquese es grande rigor, y así eso no pretendáis, id con Dios que me cansáis, que me causara un gran susto si os llegan aquí a encontrar. De aquí no habéis de pasar si es que no me dais un gusto. No te cogera de susto la muerte que has de buscar. Dichoso yo, pues que muero a manos de una deidad. Señora, tened piedad. Eso será si yo quiero. No os dejaré un instante. No queréis? pues de esta suerte merecéis que os dé la muerte. ̱. No cabe en un pecho amante: solo intento el no enojaros señora, si el defenderos de estos dos aventureros, aunque indigno de miraros. Os parece que podréis? Quién ha de atreverse a mí señora? . Yo no. . Yo sí: qué aguardáis: qué os detenéis: para que las dos sean vuestras ya en la mano está el acero. No parece Caballero pues que da tan malas muestras. Que hoy un rapaz me proboque (. es lo que más me ha admirado! Está el acero encantado caballero? . Algo Roque. Qué decís? qué respondéis? Ya se le quitó la gana: dejadlo para mañana. Ahora rapaz lo veréis, descubra el rostro, y veremos con quien he de hacer la lid. otra cosa me pedid, y la lid la comencemos. Lafiesta te saldrá cara: señora, vamos de aquí. No estaré Beatriz en mí sino veo en lo que para. Señor, no riñas por Dios que te ha de matar ufano. No me hables más a la maño. Aquí se matan los dos. Intento solo saber. si sois Cagallero, o no? Luego te lo diré yo, que ahora no puede ser. Pues que eres tan arrojado, procura bien defenderte, porque hasta darte la muerte viviré desesperado Balete de la agachada eseñor en esta ocasión, que tienes poca razón. se me ha caído la espada. Sabed que soy caballero: levantadla . Lo confieso. Sabed, que solo por eso (. haceros la gracia quiero. Señora de aquí nos vamos, que va la lid muy reñida, y si quedan con la vida (. Y dos, que acá nos quedamos. Buen caballero suspende el acero valeroso, que ya me ha sido forzoso dejar lid. . No lo entiende. El defenderte procura, por que será gran bajeza no llevar hoy tu cabeza a aquel pasmo de hermosura. Pues que tanta hipocresía gastas conmigo inhumano, ahora es tiempo, ahora villano que pagues tu alevosía. Defiendete. Eso intento. ver si te puedo vencer, que el que me quita el querer me quita el entendimiento. Ayuda valor a mi amo, porque si no Pichonete con un dime, y un direte huirá más tierra que un gamo. A tus plantas ya postrado me tienes, y ya vencido. Te lo tienes merecido. Ya te tengo perdonado. A vuestras plantas también, e , está el Señor pichonete perdonadle. . Vete, vete. Por siempre jamás amén. No siento otra cosa más se vaya sin yo le ver. Si me quieres conocer (. por la espada me hallarás. Pichonete, muerto estoy. Valas me Dios, y que miro; valedle San tiruliro: buen S. Cosme, y S. Eloy. Martires, y Confesores, buen Socrates, y Martín, San Suero, y San Severín te sanen esos dolores. levanta, y vente conmigo. Pichonete, que no puedo. Pues amigo, estate quedo, pues te lo dice un amigo. mira señor, si tu fueras hombre de juicio, y talento, tuvieras entendimiento, y en aprietos no te vieras: y que quieras, que no quieras aquí yo te he de reñir, y así si quieres vivir déjate de regodeos, que lo mejor es huir, y no andar en galanteos. Ya no puedo sufrir esto, vive Dios, que he de matarte. Muy presto resucitaste, (. no es verdad? no fue muy presto? Pichonete, no te he dicho me dejes con mi locura? Es una verdad muy pura; pero de muy mal capricho. Si has de andar siempre conmigo, he de hacer lo que quisiere. Ah rrovar damas amigo. Ponte a lo que te viniere. Vístele por donde fue. Por la esquina dio la vuelta, y se metió en un portal. Buena semana nos entra: díganme señoras damas, las que de serlo se precian, Si un galán de aquestos tiempos sin que a conocer se diera, siguiese a alguna los pasos, cruzando calles, y guellas, sin hacer más movimiento que el cruzar, y abrir las piernas metiéndose en los portales y estar con la boca abierta al umbral, por ver quien pasa, si son hermosas, o feas? mirándose a los zapatos por ver si rotas las suelas o los tacones de palo se le caen a la derecha, o si el empeine del pie está ajustado a la pierna, qué respondieran ustedes? Bien clara está la respuesta: Si te mandarán hablar o creo que no respondieras: ustedes dirán señoras buena ha estado la propuesta: pero el galán ha de ser si es que de galán se precia, prudente, cuerdo, bizarro, galán de buena presencia; que tenga buena estatura, liberal en dar moneda: bien vestido, bien peinado, que a lo macareno venga: traiga el sombrero a las once la bolsa traiga a la media, el espadín de dos filos: la corbata, a la francesa, casaca con azulejos, almidonadas las vueltas, el pecho como es estilo que todo el mundo le vea: de barulé los calzones con franja de oro turquesa, y las medias de embotar, y esas que sean de seda, y los cintillos dorados porque asienten bien las piernas, por el día aquesta gala, y al remudo no tan buena: zapato de pulidí con tacón de cuarta, y media, y que pasee las calles, que vaya, y torne, y que vuelva, que mire hacia las ventanas, que baje bien la cabeza, y en fin que parezca hombre aunque nunca lo parezca: todo esto lo concedo, y digo de esta manera. El hombre que de galán se precie en esta materia, con menos palillos puede en cualquier parte tenderla: no ha de ser como ahora dicen allá voy, allá te queda, ha de ser hombre que nadie aunque alguna falta tenga, no lo dé a mostrar tan breve porque en un hombre es bajeza. Aí queda ese caballero que por ser la vez primera que me he salido a pasear encontré con buena pesga, Y así señora Rufina si intentase ir a la huerta, haced lo que os he mandado que no estoy para más fiestas. Pierde cuidado señora, como él a llegar se atreva, te doy palabra, y propongo cante él teder ánima mea. Y si esto no bastase con un manus tuz en tierra, le haré dar que cante en tiple, y in pace el requiescant. En tu valor, yo lo fío. Yo lo fío en tu belleza. Con eso no hacemos nada. Mas haremos que tu piensas. No ha salido ese galán? No saldrá hasta que vea si nos vamos al paseo. pues vamos Rufina bella. Vamos señora, a bureo. y el otro, venga, o no venga. Por aquí si no me engaño fueron dos tapadas bellas, buena tarde he de tener como ellas quieran parleta: vamos a ver, amor mío, no me entibien, no, tus fuerzas. Qué bella tarde que hace. Aunque fuera primavera no había de hacer como hace. Cal a boba no seas necia: para primavera yo. Si lo echáis por esa senda no hay damas como las dos. Qué bobas son las pobretas, si supiera que yo estaba por oírlas a la acecha, que es corzuelo que me echara: Si aquel vavanca supiera donde estábamos las dos, por llegar se derritiera a ver si podía hablarnos. El otro con todas pega. Qué pegará, no lo dudes. Que pegue allá con su abuela. Sentémonos un poquito que va larga la comedia. Bien dices, y lograremos la tarde como se espera. (. Y yo aguardo que las dos auditorio me concedan. Fuera temores, yo llego. (. muy buenas tardes, mis Reinas. También las teníamos antes que vuesa merced viniera. Si las tendrían ustedes, pero yo? . Sois una perla. Eso quiere él. . conmigo tanta llaneza siendo un pobre miserable. No tanto señor calleja, que usted es muy bizarrote. Agradezco la fineza. Pulidamente cobardes estaban todas las flores, hasta que salió el lucero a dar vista a sus dos sole. Parece que es empullarme señora. . No señor Conde, que su gala, y su donaire merece lo que sapone. Eso de pulido yo? No señor, que un favores, que pulida es una bestía. No lo dudo, si no es hombre. Contra ese dicho, otro dicho se me ofrece, pero un corte echaremos, y prosiga. Vuesa merced, se reporte, que he de sacar ahora un cuento. a ese cuento. . No me enojes. y diga vueseñoria que se faltan. los bigotes. Qué me faltan mi señora? Muy pronto sois. Los coches. Si es eso lo que me falta, bien de sobra están catorce, y así sigustáis de ir a paseo hasta la noche, enviare por la berlina, que para estas ocasiones lay dejo yo prevenida, Y los cocheros? A lonje. No señora, que estarán aguardando ya la orden. (mente? Quería V. S saber nuestra Eso, al monte. No señora, solo yo, puedo ofrecer. Lo que coque. Bien está: useñoria es hombre de prevenciones. Siempre he sido amigo que nunca falte, siempre sobre. Dejando todo esto a parte u señoria conoce con quién he hablado hasta aquí? Señora, no. Pues matome, me olgara me conociera. (. Eso quisiera el galeote. No te deslices, y aquí tengamos la de gaimonte. (. Pierde cuidado, que yo jugaré con él al bote. Señora, yo, bien conozco que sois en todo muy noble, y así, si he errado aquí en algo useñoria perdone. Decid, que es mucha razón el atenderos, buen Conde. Pichonete, quédate ahí, que allí he visto dos estrellas, sino se dan, yo las robo. Pues mira, que hay junto a ellas un peluquín muy famoso. No me digas nada. . Cuenta. Si se resistiese a mí, aunque apercibido venga de la primer cuchillada caherá el peliquín en tierra. Yo quiero señoras mías, descubriros mi flaqueza. Parece que el caballero con ellas se regode Mira tú si intentas enlo, y te llueve a las caderas. Decid señor, que escucharos será razón que así sea. Pues señoras, yo quería, No os turbéis. Turbado me has. Por mi anima que ya me enfada tanta parleta. (presto. Si gustáis, . Decid de Gusta de marimorena. De que os sirva. Y no más? Y si gustáis? de manera. Ya estoy resuelto a llegar. Acaba, y entra con ellas. Las robaré, aunque el mundo a defenderlas saliera. (ma? caballero? . Quién me lla- Descubra esa calavera, y al punto deje ese sitio que son mías esas hembras. Ay señor, socorro, ayuda, amparad nuestras bellezas. No se alteren, mis señoras, que estoy para su defensa. Cómo saliste de la otra entiendo saldrás de aquesta. Si por bien no os queréis ir, llevaréis otra respuesta. Caballero sed prudente, y no paséis a hacer guerra. a quien quiere más la paz. Qué decís? cese la lengua: solo el acero ha de hablar, o soltar las damas. . Tenga. vuesa merced se reporte. Por que no se recela. Qué entiende reportarme, que el acero aunque se tuerza, a mi lado voto a Dios. hará que vengan por fuerza. de aquesta suerte será. Caballero, defenderlas. Huyamos. . Huyamos. Ahora es tiempo, majaderas: si mi amo se desliza (. segunda vez cae entierra. Hola digo, caballeros. Ahora entró la mía, afuera. Qué miro, no es mi contrario? Válgame Dios, este, no era el que mi amo venció? el propio es, Aquí mueran. . Aquí vivan Si no quieren dejar la lid. Velaquí que ya la dejan. Caballeros. . Señor mío? No prosigan. . Tente, espera. Paces pido. . Yo también. Dejadlo ya. . Ya lo dejan, Aquí verás. . Ya quí yo. Si soy hombre. . Si soy fiera. Que lo dejéis. Yo os suplico. Mueran ambos. Que no mueran. Pues que no queréis aleves. Ya vos, señor, os respetan. Moriréis de una estocada. Aguardad, que ya lo dejan. A vos, entrego mi acero. El mío, a nadie se entrega. De esta vez, le llevó el diablo, pues yo envaino, allá te queda. Vuestra atención agradezco, venid conmigo a mi diestra. y vos, si sois caballero os conoceré a la legua. Qué injuria, que atrevimiento Calla señor esa lengua, qué es aquel hombre tapado. Que ha de ser. . Que no lo sea. Por si lo es, o no lo es, iré siguiendo sus huellas. En siendo amigos de damas el juicio se les altera. (. Ya que a casa hemos llegado sin que otro perro nos muerda. descansa bello prodigio, sosiega deidad, sosiega, no te sofoques mi bien, deja esa cólera, deja, si él a defenderte vino, y le diste tu licencia te sacará del empeño. Ay Joben lo que me questas? Deja esos ayes señora, entra en tu retrete, entra, descansaremos las dos. No puede ser Beatriz bella. Ah tirano aleve, e ingrato, tirana, rapante, fiera como entre mis brazos yo no te deshice en pavesas antes que el Joben llegase. No os dé señora más pena. No era galán, y prudente esforzado, y valeroso, disdreto, sabio, y airoso? Es muy cierto, y evidente: solo asegurarte puedo si el discurso no me engaña, que no hay hombre en la montaña tan galán, corta me quedo: si gustáis, pintar le quiero sin darte enfado ni enojo. Muy presto le echaste el ojo. Tengo yo ojo de cubero. Solo quisiera saber quien es, porque me ha gustado, y si es caballero honrado no fuera nada a perder. Pues Don Pedro mi señora? Don Pedro me quiere bien pero mi Beatriz también quien me libra me mejora. Señora, que es tu intención. Quererle, verle, y amarle, y así Beatriz a buscarle, ya me lleva la pasión. Y así, como hayas quedado (. de aquel traidor vencedor, no dudes Joben mi amor, que en mi queda aprisionado, y así mi Beatriz querida antes que mi hermano venga tibieza no te detenga en darme muerte, o la vida. Conoceisle caballero? No es esta la vez primera que me he encontrado con él. No es caballero de prendas quien a mujériles bríos se atreve. Es gran bajeza. Y el que venía con él? También es muy linda pieza, la mejor guitarra es que en todo el orbe se encuentra, Pichonete le apellidan criado suyo se muestra. Pues señor, ya que los dos hemos quedado, me presta tu atención, puesto que es tiempo, y digo de esta manera. Eso no, que a mí me toca deciros quien soy. ( . Ah tirana! aguarda, espera. que he de llevarte conmigo Pichonete, abre esa puerta. Págarás tu atrevimiento. Ya me ha faltado el aliento, favor Cielos, que soy muerta. Cobrad aliento señora, y del suelo levantad. Estimo vuestra piedad. Cómo te librarás ahora de mis manos. Tente, aleve, que en su defensa estoy yo. Aquí de esta vez finco. Quié a mi valor se atreve? (dido? Yo basto? . Que te ha atur- En todo he sido fatal! Señores, el mayoral tercera vez ha caído. Saque el acero el aleve. (.) Sacarele antes que vos. ( . Ya señor, ya ya cayó. yo también caigo al instante. Si es hierro haber tropezado a vuestras plantas estoy. ( . Señor, Pichonete hoy ha comido de pescado. Muera ese aleve tirano que mi belleza ofendió. Muera. . No muera, no. Yo entonaré el canto llano. Levantad Joben del suelo. Tomad la espada traidor. Yo os la dejaré señor, que me sirve de consuelo. Acordaos de ese dicho. por si se ofrece ocasión. Don Pichonete, o Pichón, repite lo dicho dicho. A tus días daré fin, loco, atrevido, grosero. Conde no manches tu acero en un hombre bajo, y ruin. Señora, pues que ya estás en salvo de tu enemigo, vente señora conmigo. Qué haces tú que no te vas? Si señor, bien decorrido buen rato ha que me fui. Este bruto que hace aquí, Mo había quedado do mido. Váyale de mi presencia. Señora, es mucha razón. Váyase el muy rodrigón. Pacencia me voy pacencia. (. De vos señores un poco me será fuerza apartar. Yo no se desamparar. Señora, ni yo tampoco. Mi hermano el Corregidor con la ronda viene allí, y no quisiera que aquí me encontrara. Pues valor. Por esta calle partamos, y libraremos tu honor. Eso será lo mejor. Señores, que llegan. Vamos. 1. Por aquí tres bultos vi. 2. Yo dijera que eran más. Da la vuelta, y hallarás. 3. Ya de vista los perdí. 1. No fue aquí donde dijeron. 2. A la otra calle, yo oí. Dad la vuelta por aquí. buena fortuna tuvieron. Hasta aquí pudo llegar, y pues ya me conocéis pido que aquí me dejéis que ya no me han de encontrar, A esta casa han de llegar por saber si estoy aquí, para que vengan por mí; si saben que aquí no estoy, señores perdida soy: no dudéis de que es así, y para que más segura si os place puedo quedar, que la ronda, ya procura ver si nos puede alcanzar. Aquí podréis aguardar, y sabed que agradecida de vuestra fineza quedo ahora serviros no puedo el Cielo nos dará vida. Pues solos hemos quedado aunque tarde me parece os quiero decir quien soy. Cesad, que la ronda viene, y nos harán mala obra, y que os envocéis conviene. Si preguntan, vos hablad. Vueseñoria se temple. 1. Aquí fue el ruido señor 2. Es imposible que fuese. Mañana se sabrá todo. 3. Ya he descubierto aquí gente: quien va a la ronda. Salbaje, a la luz, pon un tapete. Quién habla de esa manera. Señor Don Pedro quien puede. Señor Conde, pues tan tarde (ron, aguarda a recogarse? No es tan tarde, que ahora die- si no me engaño las nueve. Yo si que puedo deciros como de ronda tan breve habéis salido esta noche, algún contrabando viene, no es verdad señor Don Pedro? Eso señor no me mueve, solo sé, que un ruido grande en esta calle parece que ha habido muy poco ha. No sé, pero alguna gente si fue el ruido por aquí, sin duda había de oírse en estos lances buen Conde, todo el mundo se previene, pues amigo, hasta mañana. Recoger que andan Franceses.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA Qué oscuridad. . Qué temor. Dar un paso, ya no puedo. Si antes me fui por el miedo por aquí me voy peor. Quien va allá. . Yo soy perdido. Parece que es ilusión: No te acerques bergantón. En la esquina se ha escondido. Es verdad. . Quién va. Ya es forzoso responder, un hombre, que no es mujer; ni a un para eso nació. Bravo lance hemos echado, y que busca por aquí. A un hombre que nunca vi. Ese ya está condenado. Dios le tenga en los infiernos, es cierto que me ha pesado, si es cierto se ha condenado se condenó en años tiernos. Que edad tendría. . Tres días, Este está fuera de seso. Sí señor, solo por eso no fueron las Cofadrías. Hombre que dices? Si señor, a cinco de Ebrero se come muy buen calnero, lindas pollas, y perdices. Dónde estás, que no te encuentro. Huyamos, que no me ve. Dónde estás? . Yo te diré amigo estoy acadentro, mira si encuentras a otro, porque conmigo no hay pega: que me hallé en otra refriega haciendo veces de potro. Oh malaya mi fortuna, y que mal que me ha corrido. Pues si te lo has merecido no te tengo culpa alguna. Llega a esgrimir ese acero contra ese loco inhumano. Tengo muy mala una mano. y si estás loco no quiero. Vente a mí que no estoy loco, mi valor aguarda aquí. El mío me dice así, hi eme muy poco, a poco. Ya la cólera no puedo reprimir, matar me quiero. No te mates majadero. (do, Pues ven. . No, que aquí me que- si dices como te llamas saldrá a reñir el vecino. Yo me llamo Don Rufino, y Robador de las damas. Señor, que soy Pichonete. (. Bien te conozco en la voz, te digo que eres atroz. Dame un abrazo Pillete. por el chasco que me has dado, aquí te he de hacer pedazos. Dadme señor esos brazos. Quita que me has apestado. Toda la noche en rigor hasta que he llegado a verte la he pasado de esta suerte, Has vendido buen olor. Qué intentas ahora. Qué intento? pues que te he llegado a ver que vamos a recorrer. Pues vámonos hacia dentro. No has visto a Celio, Rufina. Desde la refriega no. Bien sabe Dios, que me dio una muy mala comida. Y a mí me dio gran gustazo verlos como se asentaban, pero muy bien se guardaban. Es Celio muy bizarrazo. Adiós, ya se enamoró. (. Oyes, en qué quedarían? En que los dos se darían hasta que el otro llegó. Si Celio herido saldría? discurro que si salió. Ay Cielos, que os he hecho yo! (. Ay Cielos, qué bobería, ( no os quejéis, que puede ser. No me he de quejar, Rufina, si por defender mi vida la suya puso a perder? La culpa, él se la tiene. es verdad, pero ay de mí! . Rufina, no viene allí? Él es, y con otro viene. Demos la vuelta a la calle, y al encuentro los salgamos. que ya llegan, vamos. Vamos. Vamos, que tienen buen talles A que son las dos de ayer- Yo me alegraré de verlas. Vamos a reconocer las. Ellas son, no hay más que hacer. Rufina: si nos verían. Señora, bien puede ser. Garbosas son a mi ver. Su más, y menos tendrían. Ay de mí! y ay de mi vida. (. n . Mi Doña clara, qué tienes? Rufina, no lo prebienes? atiende, escucha Rufina. Amor, que quieres de mí; no me des muerte déjame vivir. Pues peno en mis días por ver a quien amo, con ansia feliz, déjame vivir. Triste pensamiento mío, déjame vivir por Dios, que matarme tan apriesa mas e tema que razón. Qué tienes señora mía, que tienes mi corazón, porque lloras, porque gimes, que causa tu alteración. Cielos, lo que bien se quiso. Cielos, lo que bien se quiso. No puede olvidarse, no. No puede olvidarse, no. Que donde cenizas quedan. Que donde cenizas quedan. Si no llamas, hay calor. Si no llamas, hay calor, y en tanta confusión cante la música, lo que lloro yo. Aquellas voces me dicen que la causa he sido yo, proseguiré hasta encontrar el alivio que perdió: y así acordadas voces repetid con gran primor. Amor, que quieres de mí; Amor, que quieres de mí; No me des la muerte amor. No me des la muerte amor. Ya llegan señora. Amor, aquí los he de aguardar, y los he de hacer parar. Que breve mudó el color. Qué dulcemente se entrega la voluntad en amar, pues solo con un mirar la pasión tras si se lleva. Amor, en que te detienes; no trates más de ser libre que la prisión es lisonja de quien por gusto se riude. Tu voluntad en sus luces como el fénix se eternice, si tu tirana violencia diera oído a lo que dice. Señora, ya están aquí, ella por él se derrite. Por venir acompañado hablar con él no es posible, aparte le llamaré que esto solo se permite, y le daré este papel. Jesús, como se derriten (. de puro bobos se caen, lleguen ya los peluquines que Clara está ya tan turbia que no sabe que decirse. Con esta seña sabrá Don Celio que ha de partirse a saber lo que le quiero. Quién de esto no ha de reirse que se ban Señora. Caballeros? Peluquines? C. Es a nosotros señoras? Don Celio, si puede oírme. Y serviros como es justo, y acertar. . Señor, decidme, fuisteis vos quien en el prado conmigo hablasteis ayer? Soy quien llego a merecer de vos, ser el amparado. ( . Ese papel que os entrego. ( con cuidado lo leáis de mi mano le tomáis la deligencia haced luego. Aunque venga un imposible en cada letra, o rengión, podrá hacer mi corazón de un imposible posible. En él, un todo hallará, a diós Don Celio, y señor. Adiós señora, ay amor, que rendido que estás! Ay amor, que réndido que estás! (. Pues que ya solos quedamos Señor Don Celio, atención me prestad, porque sepáis donde desciendo, y quien soy. A tu obediencia me tienes, y pues que está a tu elección, prosigue que ya te escucho. Mucho estimo tu favor. Yo buen Don Celio, nací. en Milán, Ciudad excelsa, Don Claudio tengo por nombre, hijo soy de Doña Elena de Meneses, por quien hoy he subido a tal esfera. Mi padre fue un caballero por quien traigo está venera, de San Juan, que por merced el Rey le hizo con ella, le sirvió diez y seis años por general de fronteras en tiempo que el Gran Visir quiso destruir la Iglesia. Murió porque el Cielo quiso en una guerra sangrienta que contra Moros se hizo acabó, (como quien era.) Murió mi madre, que digo! murió la flor Milanesa, aquella Amazona ilustre que para todos maestra, en santidad, y virtud, ejemplarísimo etna fue, para que prosigo si cuando me acuerdo de ella, me falta todo el aliento, y tartamuda la lengua, el corazón se me arranca, el espíritu se hiela. En fin, murió, y murieron aquellas dos primaveras para vivir más seguros Dios en su gloria los tenga. De doce años no cabales un Capitán de la Reina que a mis padres conoció, por su hijo me escogiera, quedando por curador de mis Estados, y hacienda, metido ya en la milicia a tres años delibera hacerme teniente suyo, y a los cuatro años cabeza, de un regimiento que pulo a costa de las mis rentas. Armado ya caballero, con el Ábito acuestas, par pareciéndome que ya, manejar puedo mi hacienda. Pasé a hablar a Don Henríquez, que este su apellido era, y me diese a conocer mis estados, y las cuentas se ajustasen, que era ya tiempo, para saber de ellas, y tener lo que era mío para vivir con más regla. Pero mudado el color, y tardo en dar la respuesta le dije: no os enogéis; que aunque habáis gastado treinta, o cuarenta mil ducados os los pasaré a la cuenta. Solo os suplico me deis mis estados, y licencia que quiero saber desde hoy lo que mañana me rentan. Eso quiere más de espacio que sois muy niño, y sin letras dejadlo, que ya os entiendo, que tiempo sobrado os queda para pedir, y yo daros olgad, y tened paciencia. Atendiendo a sus razones que es mucha razón se atienda: le dije: señor Henríquez, aunque mi edad es muy tierna quien paga sueldos por fí, también sabrá mantenerla. Ya os he dicho sois muy niño me respondió, solo resta que cumpláis como quien sois, as hasta que mejores muestr deis de noble caballero, y experimentad la guerra, que yo sé que vuestro padre Don Sancho Gómez de Vera, y Meneses, llegó a ser por su valor, y sus fuerzas, gran soldado, y Capitán, y General de fronferas. Murió como Caballero, lo demás está a mi cuenta, que yo como más anciano, y Curador, sabré de ella el disponer como es justo, y no hallo razón, que pueda para querellaros ahora de mí, señor Don Henríquez le respondí, no es querella? si solo quiero saber que posesiones me dejan mis padres, y lo que es mío, solo a mi toca, que intentas? y asiéndome de los brazos dijo: por naturaleza queréis abatirme? no, le respondí: pero deja que cada uno se lleve lo que le toca de herencia. Conociendo la razón, con voz mansa, y muy sebera me dice: Don Claudió hijo, vive Dios que no entendiera que eras tan vivo: y pues eres heredero de por fuerza, bien conozco que ya quieres tomar estado, o lo intentas: y estimaré que me des parte, que yo sé que ciertas señales hoy has mostrado. A que le di por respuesta no intentaba por entonces el tratar de esa materia, hizome con una hija de calidad, y nobleza, a que respondí, no es tiempo? que soy muy Joven, y es cierta mi perdición si ahora tomo estado tan breve, cierra esa boca, respondió: y dando vuelta a una huerta sin hablarme una palabra en aquel sitio, me deja sin tomar resolución, viendo yo, que tal afrenta me mostraba: de embestirle quise; pero las fuerzas no daban mucho lugar para vengar esta ofensa. Le llamé, no respondió: colérico, y ya sin riendas rodeado de pensamientos, y de confusiones llena la imaginación, sin alma, y sin vida las potencias: los sentidos torpes, todo hierto, torpe la lengua, desmayado, y sin aliento: mi descanso, fue la tierra. Volví en mí, y aún no pasadas dos horas, cuando volviera a sumergirme en mí mismo sobre ciertas influencias, que la imaginación, siempre abiertas tiene las puertas. Pero más recuperado, y mirando por quien era, quien soy, por mejor partido pasar a Granada intenta mi voluntad, disponiendo para mi persona misma lo necesario: dejando amigos, Patria, y hacienda. Vine a esta Ciudad, en donde habite tres primaveras en casa de un Caballero donde conotí Nobleza, antes que Dios a mis Padres heyase a tomar la cuenta. Su nombre referir quiero, que es digno que lo refiera; también le llaman Don Celio, hijo del Conde de Vega, muy Noble por su persona, también por su casa misma. Dejémoslo en este estado que bastante tiempo queda para saber de él si es vivo, prosigo de esta manera. Pasando por ese risco, dos damas como dos perlas, a caza habían salido cuando al volver de una peña a dos Caballeros vi, forcejeándose con ellas. Ellas muy bien se resisten pero tanto las inquietan que a las voces de las damas me movió el favorecerlas. Dicen las dos alteradas qué intentas Joven; qué intentas? Ciego de cólera, y ira; pidiéndoles su licencia me arrojé contra los dos echando de mi centellas. Alterado el Caballero, se viene a mí como fiera, desenvainando su acero, y yo, sin gastar paciencia, el mío desenvainando rompiéndole la cabeza cayó postrado a mis plantas aquí mi cólera cesa mirando aquellas deidades que toda el alma me llevan! Pero volbiendo a es damas veo que ganando tierra hacia almonte caminaban y hicieron bien, fueron cuerdas: levantose con gran garbo, y terciando su rodela segunda vez se me tira, hiriéndome en una pierna. Viéndome tan mal herido desangrándose mis venas a él metiro, y el postrado como si fuera una obeja me pide que le perdone que ya le faltan las fuerzas. Del suelo le levanté, dile su espada, y rodela, y después de todo esto me quiso dar una queja por no darme a conocer, la causa no fue más que esta? Antes de llegar al sitio cubrime el rostro con esta redecilla, que es industria para que nadie se atreva de pronto llegarse a mí: y haga la prueba cualquiera que se halle en tales aprietos verá como sale cierta. Con tu licencia señor, le dejaré en la palestra, que me lleva la pasión aquellas dos primaveras que el corazón me robaron, y digo de esta manera. Rodé los montes, los balles, las cumbres, prados, y selvas? hasta que encontré con vos no supe en fin quienes eran: proseguiré hasta encontrarlas y darles la enhorabuena: y si entrada no me dieren, y echasen el cuerpo fuera sabré que soy de las damas el amparo, y la defensa. No paso más adelante, si solo acertar quisiera a serviros, como es justo, y acertar que es mayor prenda. Con atención he escuchado todo lo que has referido, y cierto he conocido en ti, valor esforzado. En todo he puesto cuidado, pero más en esa acción: que tuviste en conclunsión con esas dos damas bellas que volver siempre por ellas es muy gallarda atención. Perdone vueseñoria el mal rato que ha tenido. Estoy muy agradecido de vuestra gran cortesía. Señor Don Celio, mi ama adentro os está aguardando. Amor, y que viva llama (. el alma me está abrasando. Di que ya voy y preven que quiero comer temprano. Bi en esta, y yo también de ganarte por la mano: señores, no es este aquel que a mi ama defendió? él es, pues no es otro, no. Oh qué hado tan cruel? A mi ama he de abisar para que le venga a ver. No señor, no, no ha de seré Vueseñoria ha de entrar. Señor, que ya está compuesto, buena tarde espero yo. Vueseñoria me dio palabra, vamos presto. Ah de entrar vueseñoria. No es razón, Don Claudio, no. Qué, primero he de entrar yo? Señor Conde, es casa mía. Pensamiento, dónde vas? que queréis torpes sentidos: hado cruel, no me matas? corazón, como estás vivo: donde encontraré potencias todo aquel bien que he perdido; Amor, donde encontrarás alegría, paz, y alivio: a donde irán mis pasiones, mis ayes, y mis suspiros: a donde irán que no den al fin en un precipicio. Todo el mundo me aborrece, mi hermano ya habrá sabido por Don Celio Conde de Hallas, lo que pasó con Rufino. yo he de vengarme esta noche de un loco vano atrevido, que mi belleza ofendió aunque mi honor no ha ofendido La nota ha sido muy grande escándalo grande ha sido, y esto así no ha de quedar muera el villano atrevido. Yo intento darle la muerte y para esto tengo escrito un papel que hallará en él amor, halago, y cariño. Y sin aguardar respuesta domo fiero cocodrilo le he de dar la muerte a pausas, para que sea castigo de todos los que le oyesen fuera mujériles bríos, vayan fuera las pasiones, pedid venganza sentidos, y el corazón de un León lleve en mi pecho escondido Por aquí si no me engaño mi amo, y señor partió, Alií viene el de Rusino criado. . Ego sunyo soy: amo amas, quito quitas vajo vajonís, volo. El demonio que te entienda. Con quien hablo, donde estoy, videor viderís, los ojos bien grandes los tengo yo: seminéis yunjes, ya he visto femina sola pidió En que vendrá vacilando el rústico aforador. En el capítulo trece el sabio Plinio trató que máscula sunt maribus quedantur nomina sol; lo beban solo los machos pero que las embras non. Bien se que son disparates todos cuantos digo yo: pero se que Plinio dice en la un decima cuestión tratando de animalejos, y del que es buen vebedor que rusticum vinum mistun volur cápite ascensor. Pitahoras, y el buen Beda, Capribundo, y Don Melchor, contradicen mistum vinum, y responde Cicerón indomún tuam viverunt vinum purunt sentenciós Peristos óculos vidid, y sacando un canjilón, Plinio les dijo a los cinco graduado soy el mayor, En esta gran facultad respondieron a un tenor los cinco, o señor Plinio el grado usted lo ganó, con que todos sentenciaron, y el pliego aquí se cerró. Pero ya que estoy de espacio quiero hacer un arrimón a este poste que está aquí. Tente, que no soy timón. Tampoco yo no lo he sico Don Pichónete si que soy. No me viste? No repara vuesa merced en pichó? con que menos reparara en perdiz, o perdigón. Tú eres quien no reparas. Dadme señora por Dios con que me cubra la calva. No has hecho mal. Si sí, no no. pero dice aquel refran que el que no repara hoy lleva en la cabeza un tras y en el cerviguillo un coz. Yo nosoy mujer que hago mal a nadie. . Tampoco yo. Y así importa poco que, El qué? muy poco importó: parece que se ha quedado en extasis, yo me voy. . Aguarda. ( No, no me aguardo. ( Detente, espera. Aquí estoy. Con este simple criado (. ha de ser mucho mejor enviarle este papel, mejor será. . No, no no, ( ya no me puedo aguardar. ( que Aguárdate vergantón que tengo que suplicarte. Trae unasiento bribón. . que quiero estar bien sentado para oír este sermón que me quieren suplicar: no lo traes? no respondió puede decir vuesar ced. Voy al caso. . Al caso voy. Este volsillo lle no de oro, y plata, (para. Ya me ha dado calambría en una Llevarás si me entregas un billete Suelta mujer del diablo, luego vete. Al señor Don Rusino. Pon cuidado que al punto se lo llevo de contado. Has de atender primero lo que digo. De ello seré yo muy bue testigo. (no Se lo has de dar sin falta, y en su ma- Miren por un billete lo que gano, Qué decís? Sí señora, luego al punto. en busca de él hiré si viene el unto. Ahí tenéis el volsillo, ( . Voy tomando. Vele aquí el billete. C. Voy volando. Si logro dar la muerte, a mi homicidas quedo ganando honor, fama, y la vida. Por las calles, plazas, y mercado no he podido encontrar a este menguado; aquí le he de aguardar aquesto elijo que por aquí vendrá será más sijo. En este verde prado he de tenderme para que pueda mi amo conocerme, . y descansar un poco ello es preciso, y dormir, pese al hasnó, que me hizo. A casa no va el Marqués esta noche, es cosa llana: yo he de ver a Doña Juana apresuremos los pies. Don Pedro el Corregidor de esta Ciudad, quier ser de Juana, no puede ser esposo suyo, ay dolor! y pues que entrada yo tengo en su casa, me he de entrar, y del caso he de tratar, que hago, en que me detengo; no me quiere, y yo la quiero, es verdad, mentís amor: no quiere al Corregidor? no quiere: si quiere, pero si Celio a mí me lo dijo aunque también refirió que palabra no le dio bien puede ser esto fijo. pero decirme él a mí que breve ha de casarla, bien puede ser: a buscarla pasión, que aguardas aquí? mas allí un bulto veo, el criado es de Rufino. Yo soy quien está al camino haciendo vez de correo. Parece que está dormido. Sí señor. . Sueñas? Quisiera. Hurgüemos la faltriquera. un volsillo le he cogido, no se lo quiero quitar; ya se lo vuelvo a meter, que yo no quiero tener mañana que restaurar: mas en el pecho he mirado que tiene un billete puesto quitaré se le de presto puesto que no ha despertado: quiero leer el sobre escrito, dice así: a Don Rufino, guarde el Cielo dos mil años; Dios le guarde dos mil siglos, digo yo: vamos de aquí, antes que sea sentido, y pues que el papel no ha visto ni a sus manos llegará mi valor lo emprenderá. Amor, no hay más que andar listo, y pues tiempo hay para todo a ver a Juana me inclino que para hacer yo Rufino no me faltará algún modo. Hola que ya ha escurecido si mi amo habrá pasado, y en mí no ha reparado si es así? yo soy perdido. pero no, ya viene allí: con que forna se pasea, todo el auditorio vea, hola, si no hay tuerto aquí, quiero una letra contarle para que sepa soy yo, que en otra ocasión volvió cantándole un admirable. 1. Lo spajáritos, y yo, nos levantamos a un tiempo, ellos a cantar al Alba, yo a llorar mi sentimiento. Por aquí, por aquí que me abraso; por acá, por acá que me quemo. Arenales, y puerto de Cadiz que hay vida mía que muerto me traeo Hay haroma, hay haroma, hay haroma que lástima es que la tierra te coma. Para que, para que es tanto embozo, para que, para que es tanto enredo 2. Dígame el señor Rufino, porqué se anda derritiendo, si sabe que no ha de hallar cosa que le dé contento. Gracias a Dios, te encontré, y qué has hecho todo el día? Pensando en la bobería. Qué has pensado? . Qué pensé pensé que hoy memoria que tengo mucho dinero. Qué dices? . Qué? que no quiero. miren con que se venía. más señor Don Celio viene, No camina por acá. Pues hombre, quédate allá Quiero ver lo que contiene. Parece saca un billete. Aquí lo metí yo ahora que me le dio una señora. Calla, calla Pichonete que yo se lo he de robar. Señor, que aquí le tenía. Ponte tras mí. . Ufiría dice, para comenzar. Vastante tiempo has tenido, yo le necésito ver. También yo, aunque no sé leer. s, A vil traidor fementido! quien te sacara la hiel, pues hallaste la ocasión: robarasme el corazón de que te sirve un papel? . De mucho, no, no te asombres pues que no puedo vengarme. Pues villanos, aguardadme; pero no sois para hombres. Cielos! que me escribiría Astros, no seáis crueles, Riscos, sed conmigo fieles, montes, mitigad mi ira. y pues que y Eno tiene más remedio, estar con Doña Clara es mejor medio. Que se abra hecho Don Claudio que a verme no haya venido? Es, porque abra conocido que le tenéis en el pecho. Por conocer que le quiero mostrarse ha más humano. Se temerá de tu hermano. Hace bien, es Caballero. mas qué rruido es este cielos? Llamaron? . Sí, quien ser será Don Claudio? . Sí, ya vien para darte celos. Una, y mil veces dichoso quien a tan buen tiempo vino que oyó su nombre en tus labios, Accidentes sucedidos acaso, ni dichas son, ni desdichar Aayan sido lo que fueren, por lo menos cuando el nombre no sea indicio de memoria, a mí me basta el que no sea de olvido. Eso es exceder los fueros de aquel hidalgo motivo, de servir sin esperanza. Yo, con esperanza sirvo No responderos a eso, sea haberos respondido. El acaso de nombraros fue decir, que iba advertiro que hay una gran novedad. Quién la causa, Por escrito en ese pliego veréis. Que será cielos divinos. (. Con Beatriz os lo enviaba por si no teníáis indicios de lo que en él hallaréis. Dice así: Don Claudió mío, mi hermano Celio me quiere casar con Don Pedro Rico Farinazos, Corregidor de esta Ciudad y os suplico que no seáis perezoso, y estad bien apercibido que no me he de desposar: Dios os guarde dos mil siglos. Señora, vos disponed que ya esto está entendido. (poso. No hay más, que vos sois mí es- Y vos que sois dueño mío. Adiós, que vendrá mi hermano. Dios te guarde, dulce hechizo, Algún empeño esta noche tiene que hacer Don Rufino, pues que me encarga que vaya a buscar con gran sigilo un chafarote, y pistolas en casa de Palomino. voy, antes que sea más tarde. ya están aquí, bueno lindo, yo, con este chafarote, él con estos pistolillos haremos la mayor gresea que haya habido en dos mil siglos pero primero he de ver si tengos valor, y brío, desen vaino el chafarote, corto, rajo, hiendo, mido, y venga lo que viniere. Envaino pues, ya lo han visto, ahora quiero hacer la prueba con este pistoletillo por ver si se disparar. Levanto pues el gatillo, disparo? si allá va, que estruendo fuego de Cristo, no señores, yo no quiero ponerme en ningún peligro, ya todo el cuerpo me tiembla. Suelto pistolas cuchillo, y veamos si está lleno, porque hasta ahora no he visto si tiene muchos doblones, deba aquesta este volsillo. (- más gente viene, guardemos, recojamos lo tendido. (ro. Quién va la ronda. . No quie- Quién va. . No quiero, ya he dicho. . Prendedle. Fuera, que rajo. . Quién es? Fuera, que tiro. . Qué armas, No son pocas: no se arrime nadie digo que traigo tres, cuatro bocas, y con la mía son cinco. Prendedle. . Fuera, allá va. Téngase. . Yo no me retiro. Favor aquí a la justicia. Favor a pichonetillo. De ese preso a la justicia. Dense aquí presos los juicios. Qué hacéis, matadle, o prendedle. Muera. . Viva, ya esto es fijo, señores, yo soy un hombre que por beber vino tinto me muero, no, no se rían: miren que yo, no merio. A la cárcel, le llevad. A señor, señor, es fijo? Mañana a las once en punto le pondréis en un borrico. Oye usted, señor, por que? Por haberse resistido al señor Corregidor. La culpa yo no he tenido. Tú la tuviste vergante. Vamos, traedle, que digo. Camina. . Señor Don Juez, ea, vaya usted conmigo, que todo se compondrá como no falten aliños. Dígame, como se llama. Déjeme usted escurrirlo. Tráíganle luego al instante Ya señor voy a decirlo, donde me parió mi madre dicen que fue en un esquilmo, y me pusieron por nombre veba señor un cuartillo. Que poco juicio que tiene. Tenga usted más poco juicio. mata cuartillos me llaman, no se altere usted que es fijo, porque mi oficio es ser aunque tengo mil oficios asesino en las tabernas, y un poco de alcaguetillo, Si ustede no quier creer, pondré aquí algunos testigo que todo esto declaren sino fuese lo que digo, y luego al punto me den otro como este volsillo. Adelante, no prosiga, soltadle, que bien ha dicho, y ese volsillo veamos; váyase, que yo le libro. Sin chasarote, y pistolas he quedado y sin volsillo, que harás ahora pichonete, despojado, y sin alivio: a donde irás a parar, donde estará Don Rufino: donde estoy yo, donde, donde, (. acá dentro estoy, vobinos.

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCIRA Cansada de imaginar, y de pensamientos llena, no puede sufrir mi pena alivio si no pesar. Ya pichonete habrá dado el papel a su señor, y se ha hido de contado, se habrá bien regocijado de ver un tan nuevo amor. Ya verás Joven ingrato el regocijo que tienes pero tú no lo previenes pues que no tienes recato, Ya la noche va viniendo ya la hora va llegando, ya el día va escureciendo como leona bramando voy a vengarme muriendo. Buena va la danza señoritas, chafárote, billete pistolitas: yo no se donde han hido en mi conciencia mi amo Don Rusino con paciencia suplirá mis descuidos, y el vergante porque no busca un negro que le aguante, más sentí yo el volsillo que llevaron, aquellos gara tumbas que me hallaron, que si hubiera perdido un Reino entero, no lo sintiera más un cabestrero. Pichonete? . Señor? Fuiste por eso? Por eso no quisiera yo, por eso: La razón que me traes, cuál es? Razón es, quitarme todo el tren, y los doblones. Este está como suele. Aquellos gatos, si no suelto me llevaban los zapatos. No lo entiendo. No es fácil por ahora, y el billete señor de la señora. dónde para? . No sé, menos lo entiendo. Yo os lo diré, si vos lo vais leyendo. Lo has perdido? . Señor, los gatetumbas, todo me desfardaro. Qué, me zumbas? La josticia señor me lo ha llevado. Traeme aquí las pistolas de contado. Y el billete de la otra que he perdido donde le encontraré. Yo estoy corrido. C. Don Celio quiere a Clara, el papel canta, no se levantará con él la Infanta. ella escribe a Don Celio estas razones. (nes. Quién a visto un volsillo de doblo- Mi Don Celio. . Don Cello? Calla loco. esta noche en mi casa para un poco, necésito ausiria sea temprano. Adiós, hasta más ver, a este villano yo le daré la muerte antes de un hora, o llevarme conmigo esta señora. Pichonete. . Señor? (gente. conmigo vente. Vamos, porque he sentido mucha Esta no me tenemos mil que haceres, Vamos a conferencia de mujeres. Cielos, que haré en este caso, el papel da buenas muestras: pero yo hallo lo contrario en su misma parecencia: si él sin aliento venía, y ella llegó medio muerta pidiendo favor al Cielo pues no halla alivio en la tierra y seguirla Don Rufino escalándole sus puertas. No puedo conjeturar de esta dama, si no es que ella quiere matar a este hombre; no hay duda que ella lo intenta. Porque razón una dama por mucha razón que tenga ha de salir de los fueros de Deidad? nadie lo crea. Esta dama está ofendida es verdad, nadie lo niega: pero yo, he de estorbar esto aunque muera en esta empresa Don Rufino, nada sabe, y si lo supiere, sepa: yo con él me entendere lo que no podré con ella: su hermano el Corregidor no lo sabrá, no lo sepa; que con eso puedo yo hacer bien mi deligencia: aquí pone sitio, y hora; ( . aquí su amor bien lo muestra, este conque, (que hay aquí) buena intención no la lleva: y puesto que en su favor me hallé ayer, y en su defensa, sacar la cara es preciso. Voyme al sitio que aquí muestra que para hacer Don Rusino no me falta inteligencia. Por la otra calle vendrá, por aquí dará la vuelta; amor, honor, y poder, venganza contra esta fiera. Ya no sé por donde voy de cólera, ya no puedo refrenarme, aquí me quedo, que cerca del puesto estoy, si viene por la otra cera, al revolver de esta esquina con bala de caravina le echaré los sesos fuera. Por evitar una muerte vengo la muerte a buscar, Dios me dé muy buena suerte, por cierto que es lance fuerte, y no digno de contar. Mas dos bultos veo allí, si será Doña Marsella, y Don Rufino co ella. Ya un bulto se acerca a mí. Dejarlos mejor será, pues que no hay cosa en contrario, no quiero ser temerario. Don Rufino. . Sí. Allá va , Muerta soy. . Válgame el Cielo, Joven repara, y advierte. Tírame, y dame la muerte, que de ti no me recelo. No? pues aquí pagarás cuanto me has ofendido. (, o Tira, que no me has herido. e Tira, que aquí me hallarás, ingrata, aleve, tirana. Muere a mis brazos traidor, y aquí pagarás mi honor. Tú diligencia es muy vana, la cólera ya reprime, ( Señora, que no soy yo . quien a tu honor ofendió. Pues quién es que así me oprime? Para que sepáis quien soy, y que os vine a defender. soy quien os defendió ayer, y quien os defiende hoy. Agradezco la fineza. Bien os conozco en la voz, y sé que sois de las damas el amparo, y el favor. Mas qué ruido es este Cielos? Señora, abrir un bascón a la vuelta de esa calle. Ya es hora que salga el Sol, ya abrieron, recotrer quiero la calle, no hay nadie, no, (. Qué queréis hacer de mí? Soltad ne, señor, por Dios, ( , que os tengo re conocido. ( qu . Parece que se asomó, quierome poner más cerca. Bien lo reconozco yo. Don Celio? . Quién a tus plantas postrará su corazón. Hacia la puerta me espera. Voy volando. También yo. . Si logro sacarla fuera la logro sin detención. Parece que aí a la vuelta anda ruido. . Sí señor. Don Celio? . Aquí me tienes. Dame los brazos amor ( ya soy tuya. . Ya eres mía, no te escaparás, no, no. Lo que he olgado de hallarte, que tenía una pasión de hablarte, que en cuatro días toda la imaginación era acordarse de ti. Tú te acordarás mejor . viéndolo por la experiencia. Qué dices? . Ya estoy, ya estoy vamos que ya se hace tarde. Dónde vamos? . A un mesón, que es hora de descansar. Vamos mi dueño, y señor. ( Señora, si es vuestro gusto (qu a vuestra casa llevaros quisiera, porque la aurora por instantes va llegando. A casa no he de partir, porque estará ya mi hermano si sale de ronda, o no. Yo os llevaré a buen sagrado, venid conmigo. Ay de mí! Qué os aflije? qué os ha dado? No lo veis, que a aquella esquina hay gente. . Aquí quedaos, que quiero reconocer. Un bulto a mí se ha acercado. Perdida soy, ay de mí! Quién va . Quién viene. no hay paso? . No hay paso. Yo le he de hacer. De está suerte. Ha menguado, recibe ahora. (, . No me heriste, tercia ese acero. Me allano. Ahora verás como pasas. Toca el tercio a ver si paso. ( - Ay pobre de mí, que ya ( soy perdida sin embargo. Y yo la más desdichada que ha nacido de Cristianos. Date a pazón. . Muere aleve. La espada ya te he ganado. Aún no ha salido del puño. Concluldo estás tirano. Ténganse al Corregidor. Señor Don Pidro despacio; porque hay dos damas por medio. Oh prendedlos, o matadlos. Defiéndase la justicia. ( Mueran ambos, mueran ambos. Aquí me tienes, a ellos. Señor, ya estoy a tu lado. Date preso, date preso. Ya no puedo remediarlo, y pues me doy por vendido, solo quiero suplicaros, que el honor de aquesta dama se guarde. . Muy buen reparo. venid conmigo señora. Ay Cielos! que este es mi hermano. Y a ese Caballero ahora al calabozo llevadlo. Me asisten mayores prendas. Es preciso, vamos, vamos. Señores el otro va con más de docientos diablos. En busca de Doña Clara he andado estos tres días, y es cierto que me ha causado muy grave melancolía, lo uno ver que el papel que dio por su mano misma no fui dueño de él tres horas, aunque es verdad que podía haberlo leido antes, la culpa no ha sido mía. El haberme detenido Don Claudio por mi desdicha, contándome con su historia sus milagros, y su vida. Bien parece en Caballeros usar de la cortesía, pero a mí en esta ocasión me ha salido muy torcida, que razón darás Don Celio a Doña Clara, que habita en tu corazón leal? no hay razón para ella hoy día. Robome el papel Rufino, y con él robó la vida de este amante liberal no hay duda, desmayaria mi valor, si yo no viese a Doña Clara benigna. No vive más el leal que lo que el traidor malicia. Si auditorio no me diese, la muerte a aquel homicida daré, pues que me ha robado alma, corazón, y vida. Ya Don Claudió va advertido de lo que a Celio ha de hablar. conmigo se ha de casar, pues que bien me ha parecido, yo le quiero, y él me adora, me ha gustado, dolle gusto, con que casarme a disgusto no puede ser por ahora. Qué ruido es este de noche que a nuestra puerta se da? Será que Celio vendrá. Pues viene señora en coche? y puede ser, que ha tres días que a la quinta fue a recreo. Mira si es algún apeo en casa de Don Matias. Acá han entrado. . Responde quién podrá ser a esta hora? Señora, una señora principal, hija de un Conde. Entre muy en hora buena, porque a tan nobles Señoras, aunque vengan a deshoras nunca me muestro yo ajena. (. Bien conozco estañaréis Señora esta venida, y no me conoceréis, que ha días que no me veis. No os conozco por mi vida, no obstante vos descubriros a quien que os sirva me mande, pues no dudo que sois grande, y tendré gusto en oíros. Agradezco ese favor, y perdonad la llaneza, que os debo mucha fineza, y sabed que os tengo amor. Si se ofrece algo, decid, que atenderos es razón. Si me prestáis atención, escuchad, atended, oíd: tres años, y más que habito en este ameno Lugar, por saber que es saludable me vine aquí a recrear. Natural soy de Aragón, Señorá muy principal, tengo parientes, y deudos Caballeros de San Juan, y de Santiago mi Padre fue del hábito no más. Bien me conocéis, Señora, aunque muchos días ha que no vengo a vuestra casa, ni vos a la mía vais. Extrañaréis mi venida, pero me es fuerza el estar con Uueseñoria a solas para de un caso tratar. A Beatriz salte allá fuera. Buena hora es de parlar, cayendo se están las doce. Vuestro pecho desahogad, que estoy aquí para daros el alivio, y no pesar. Saliendo de casa vu día a desparcir los sentidos todos los cuatro elementos se conjuraron conmigo, pero pasando Don Celio vuestro hermano, ay dueño mío! . por donde estaba, me hicieron más favor, y algún alivio. Fue la causa, que Don Celio paseándose al tiempo mismo dándonos las buenas tardes, allí de repente vino un hombre, que yo dijera no era hombre, Dragón digo, quiso robar nuestras vidas, pero el Cielo Santo quiso que se hallara vuestro hermano a aquella hora en aquel sitio, para volver por nosotras. Sacó la cara sucinto, quedando libres las dos, quedó el pecho helado, y frío: a darle vengo las gracias, Dios le guarde dos mil siglos, le dé esposa que le tenga amor, firmeza, y cariño, No prosigas dama hermosa, suspende lucero mío, dame auditorio un instante, oirás un caso, un prodigio que jamás haya pasado, ni menos ha sucedido. Yo nací de Padres nobles, este es el primer principio para no poder errar lo que ahora voy a deciros. Después de muertos mis Padres, quedó un hermano conmigo, que es quien a vos os libró de ese que llaman Rufino, Don Celio tiene por nombre, Casado es el apellido. Es Duque, Conde, Marqués de las Villas de Pompiyo, yo sola quedé con él, porque el Cielo darnos quiso en que merecer, quitando Padres, parientes; y ríos, pasamos la vida estrecha, porque siempre recogidos estamos en nuestra casa, este nuestro enseño ha sido un día quise salir, porque aficionada he sido oír hablar de montería, a caza, ay amor mío! Salí con la mi doncella Doña Beatriz Caballitos, a ese monte, por tener un día de regocijo. Salí, pues, y en ese valle, o nunca hubiera salido! me asaltaron dos monteros, monteros dije, he mentido, monstruos de naturaleza, dos fieras, dos cocodrilos, solo ha delicadas damas pudieran haber salido. Mas el uno de los dos, ese que llaman Rufino quiso robar mi hermosura, como el lobo al hijuelillo de la corderilla mansa, saliole vano su juicio. Tratome mal de palabras con un tosco vil estilo, que por fuerza ha de romper y manchar el honor mío. Yo como loba sañuda al levantar el gatillo para darle allí la muerte, un Caballero de brío cubierto el rostro, se ofrece a la lid por mí muy fino, quedando el otro admirado de ver este tal prodigio, con un ay que de él salió hizo estremecer un risco, El aventurero aquí pasmado de oír el grito, para él se fue acercando, sacando su acero limpio, sin aguardar a razones, si solo con un aviso que le dio, hay señor mío! su escaramuza comienzan. Amor no estás ya corrido de querer sin esperanza? mas no amor, no hay más motivo que el saber querer, ay Cielos! que ya el alma en un suspiro, y el corazón con un hay, salen de su centro mismo. Mas dejando estas pasiónes, prosiguiendo como he dicho los dos valientes guerreros con sus tajantes cuchillos por guardar el cuerpo andaban saltos dando, dando brincos. Cuando a un volber de cabeza veo que ya Don Rusino desmayaba, y que la espada en el suelo había caído. Albricias pedí a los Cielos, cuando sin reparo miro, que el aventurero manda levante su acero mismo: y vuelva luego a la lid, es Caballero de brío, Viendo yo que tal empresa, y que el Sol ya se había ido no se acababa, dispuse para mi casa venirnos. Y dejándolos aquí. Señora, voy a advertiros, que el suceder vuestro caso sería antes que el mío. Esta es mi historia, Señora, estos todos mis designios, y para que os sirva en algo, dadme los brazos, bien mío. Mas qué ruido es este Cielos? Señora, Don Claudió viene: Dile que aguarde allá fuera, que ahora no puede verme, porque estoy muy ocupada. Mucho Don Claudió me quiere. ap Señora, digo que vos para ser tan de repente tuvisteis mucho valor. El valor en las mujeres es viento, que vuelve, y pasa. Aay lances en que se suel tener más que algunos hombres, Pocas veces ha de verse. Señora, pues que ya es tarde, y el Señor Conde no viene, con vuestra licencia yo quiero ir a recogerme. Beatriz, Beatriz. Señora ama, . Preven luces, y quien lleve esta Señora a su casa: si Vueseñoria quiere venir mañana a la mía, todo cuanto en ella hubiere a su obediencia estará. Mi voluntad lo agradece, Dios guarde a Vueseñoria. El Cielo os dé muchos bienes. Mucho tarda el buen Don Celio. Mucho tarda el buen Don Claudio, ya estoy cansado de andar para atriba, y para abajo, y este buen hombre no viene. A dónde se habrá quedado? No le dije en este puesto? No me dijo en este cuarto? Sí. . Sí . Pues cuando. Pues como. . Tanto tarda. Tarda tanto. Quiero salir allá fuera. Allá fuera yo me salgo. Por ver. . Por oír. Si viene . Si llega, que sobresalto me ha dado en el corazón. Parece que siento pasos. Don Claudio? . Don Celio? . Sí. Acabara de encontraros, que ya tres horas y media que os estoy aquí aguardando. otro tanto habrá que yo al poste por ves he estado: y dejando uno por otro, a lo que vos sois llamado es que he intentado esta noche con Don Pedro Farinazos casar a mi hermana, y quiero pediros, y suplicaros me honréis con vuestra asistencia, Pues como tan arrojado Don Celio, sabiendo bien lo que hoy día está pasando con Marsella, y con Rusino, qué dirá la plebe cuando llegue a sus oídos esto? Pues señor, es algún caso de inquisición? . No señor, pero será mal mirado. Ya no tiene otro remedio, que la palabra que he dado hoy la tengo de cumplir, y un aviso de contado dar a Juana que se apreste, que quiero que estén casados a las diez. . Don Celio tente, dadme aquí palabra, y mano que os quiero pedir merced. No pidáis poco Don Claudio, que yo deseo serviros. Así lo he experimentado. Porque sepáis que es así, y que os estimo, y os amo, tomad mi guante derecho, ( pedid, que eso solo aguardo. (. Señor Don Celio lo estimo ( . como es razón estimarlo, y porque fino, y leal amigo siempre os he hallado, ese anillo recibid. ( . Lo acepto, viváis mil años. (̱ Lo que os quiero ahora pedir Señor Don Celio Casado, es que suspendáis la boda, que hay que hacer en este caso. No puede ser. . Solo os pido, que lo miréis más despacio. No puede ser, ya está dicho. La palabra eis quebrantado. Quebrantaré mil palabras. A la tazón atendamos. Vueseñoria me dio palabra, guante, y la mano, y yo di a Vueseñoria un anillo de tres altos. No sirve para que yo pueda el anillo ganarlo. ( - Pues de esta suerte será. (̱, Y destotra, que no guardo esas leyes tan antiguas. de las modernas me valgo. Cuando te quieras valer no has de poder remediarlo. Detente Celio, detente Aguarda, detente Claudio. Aparta . Afuera. Mirad. Herido estoy en un brazo. Claudio. . Celio. Ya fallezco. . Celio. Claudio. . Celio. Claudio. Morirás aunque las damas me tengan por temerario. No me escuchas? No me oyes? Ya te entiendo. Te he escuchado, Que lo dejéis. Yo os suplico. Herido tengo un costado, o qué golpe tan cruel! Celio. . Claudio; Celio. Clandio. Prevente para la muerte. Ay amor. . Ay tristes hados Morirás si no lo dejas. Ya dichos son excusados. Yo te pido . Yo te ruego. Que lo dejes. . Nada alcanzo Ya señora estáis servida. ( . Ya cobarde lo has dejado? Por esta deidad ahora lo suspendo. . Yo no acabo hasta darte aquí la muerte. Don Celio, aquí nada valgo? Mucho podéis, pero aquí (vuelven la fama pierdo, o la gano. . Dices bien, tercia ese acero. Cielos. . Astros. Montes. . Prados. Árboles. . Plantas. Riscos. . Fuentes. Arroyos. Peñascos. volvel por Celio mi esposo. Volbed por mi esposo Claudio, Ténganse al Corregidor. Señor Don Pedro aplacadlos, Amigos, que estoy aquí, amigos míos dejadlo. Mi acero a tus plantas postro. El mío ya está postrado, Levantad, que no creyera, si no os viera aquí guerreando, hicierais tal desatino. Esto, señor, es probarnos como somos tan amantes las fuerzas. . En qué quedamos? Cuando fuere vuestro gusto. Qué es eso, señores, vamos, Las manos Vueseñorias de amigos como de antaño se han de dar aquí. . Señor, a los dos amigos hazlos. Estas señoras lo piden. Como amigos lo acetamos. Dame los brazos Don Claudio. D. Celio dame los brazos. Pues vengan Uueseñorias iremos escudereando a estas señoras. . Señor, mucho el favor estimamos. Vayan entrando Usirias. Es fuerza os obedezcamos. Quince dias no cabales que en esta prisión estoy, y no he hallado hasta hoy alivio para mis males. Hasta cuando hado cruel ha de durar mi gemir? hasta cuando he de sentir? hasta cuando padecer? Qué grave pena! . Ay de mí! Qué sentimiento! . Ay dolor! Dura prisión! . Ay amor! Qué ciega ley! . Ay de mí! Pero para qué me quejo? Para qué me quejo así? Si aquí con razón padezco. Si la culpa cometí. . Ay de mí! Mas ay de mí! . Que por querer Por amar. . Me hallo en prisión Me hallo así. Mas cesen ya mis pasiones, mis ayes cesen aquí, que para aumentar la pena no hay más de quejarse así. Mas qué ruido es este? Cielos pasos hacia aquí sentí, la sentencia es dada ya. Ya la justicia por mí sin duda que aquí ha llegado. Ya entran para dar fin a mis días, entrad, pues, que aquí estoy para morir, entrad. . Entrad, que aquí estoy; Aquí estoy, entrad aquí, para morir muy gustosa, que no quiero más vivir. Sin duda es el calavozo que ha días decir oí: quiero entrar más adelante. Ay de mí! . Mas ay de mí! Qué tristes voces son estas? Yo quien erró en todo fui. No si no yo que me anego en mi propio llanto así. Aqueste lado me pongo para mejor les oír. Sin duda que es ilusión. Parece que mal oí. Esta es voz de Don Rusino; Que no se duelan de mí! Esta es de Doña Marfella. Ay de mí! . Mas ay de mí! Abrir quiero este postigo. Quién entra. Quién viene a ti a darte la libertad. Si no venís de mandado de mi hermano, advertid, que no saldré de esta cárcel, y menos con vos partir. Si supierais quien yo soy no respondierais así. Bien os conozco en la voz, y me acuerdo que por mí hicisteis mucho una noche. Si conocéis que yo fui quien supo allí libertaros, sabrá sácaros de aquí, venid conmigo. . Don Celio, si yo con vos he de ir, os suplico me digáis donde me lleváis. . Venid, que conmigo vais segura, seguid mis pasos, seguid. Ya os sigo, hados crueles! dejad, dejadme vivir Que desgraciado fue el día y la hará en que nací, pues alivio a mis pesares nunca vio puerto feliz, pero, si mi natural, mi soberbia, reprimir nunca pude, que me quejo si siempre ciego viví. . Don Rufino? Quién me llama. Quién te desea servir, y sácaros de prisión. No lo podréis conseguir, si solo para que muera. Muy descuidado vivís, sabiendo tenéis amigos, que por vos hagan aquí. No puede ser,, porque yo si los tuve los vendí, y así dejadme penar, sufritapadecor, sentir, que más vivir no apetezco, solo apetezco el morir. Pero vos que valeroso, leal, amante,, audalí, que a alivairme de prisión tan generoso venís, os pido que me digáis quien os ha enviado aquí, y si gustáis, vuestro nombre me participéis. . Por mí ya os hubiera dado gusto, pero en pleito tan civil no hay razón para saber, ni menos para inquirir, y así pues que el Cielo quiere daros alivio por mí, venid, que ya se hace tarde, no reuséis de aquí el salir. Mucho agradezco, señor, vuestra fineza, y así para saber a quien soy obligado, permitid el que os pida una merced, y que la otorguéis. . Pedid. Solo, señor, me digáis si sois Caballero. . Sí, como lo veréis después: seguid mis pasos seguid, hallaréis la puerta franca, pero mitad, y advertid, que hoy depende vuestra vida de un no que daréis, o un sí. Vamos, pues, y pues que el Cielo todo lo permite así, a vuestra elección lo dejo Cielos, que será de mí! Venganza Cielos divinos, mi honor por calles; y plazas, y mi honra va perdida por una indiscreta hermana, Duques, Condes, y Marqueses, los Caballeros, y damas con peticiones, y empeños por aplacarme se allaban; si a vista de todo el pueblo la deshonra publicada está ya, porque no muero a los filos de mi espada? Ya tengo preso al traidor, y presa tengo a mi hermana, y que hacemos que lo estén, si mi honra en ensalada derramada sin remedio por todas partes ya anda, yo intento darme la muerte, para que nadie en mi cara de una hermana tan cruel a decir llegue sus faltas. Y pues que solo me hallo, y la hora es ya llegada, aquí me he de dar la muerte. Aguarda, detente, aguarda. Hombre, algún Ángel te dijo sin duda que aquí llegaras, si tardas un Padre nuestro, o un Ave María tardas, pasado con este acero en este puesto me hallaras; y así para que yo viva, y mi crédito, y mi fama cobren quietud, y sosiego ese espadín; y esa daga serán tuyos, si me haces una acción, aunque es villana: aquí te entrego dos llaves ( del calabozo del agua, una es de mano derecha, la otra de mano manca, en la derecha has de abrir, y a un lado de aquella sala hallarás un hombre solo, que está tendido a la larga, lleno de grillos, cadenas, de los pies a la garganta, y allí le darás la muerte, dándole de puñaladas, y después que lo hayas hecho abrirás en la otra cuadra, y hallarás una mujer de la misma suerte atada, y un cordel a su pescuezo, para que allí quede ahogada le echarás, y luego al punto te partirás a mi casa, que yo ya tendré dispuesto lo que harás por la mañana. Y cómo se llama usted para que yo eso haga? Don Pedro Ruiz Farinazos, y el que sentencia esta causa. Es usted de la Josticia? Soy el que todo lo manda, y prendo al que se me antoja. Cómo usted no trae la vara? Son solo los alguaciles. Bien está, y usted los paga? Ellos ganan de comer con lo que a los pobres cazan. Y sabe usted, que una noche, no ha mucho, de estas pasadas, me quitaron un bolsillo, fue dadiva de una dama, porque llevase un billete a un hidalgo de polaina, y no me lo han vuelto a dar? Yo haré que aquí te lo traigan, sin que te falte un ochavo Que no, que no tiene blanca, Qué pid es si nada tiene? El oro que en él estaba; si no me dan el bolsillo sacando usted hoy la cara, ha de saber todo el mundo, que usted quiere hacer infamia, y así donar el bolsillo. Cómo este hecho tú hagas diez bolsillos como el tuyo ofrezco darte. . Me engañas. . Bien está, pero ahora quiero contaros como se casa una hermana mía presto, y no sé como se llama, me tiene gran conveniencia, porque es muchacha, y se halla en los cuernos de la Luna, a medias, a medias anda. Va de cuento, seor Don Pedro? Va de cuento. Va de chanza. Sabra usted, señor Don Pedro, que yo nací buen hidalgo, mis Padres fueron Viz Condes, tuertos acá los llamamos, y por no andar en pelillos se murieron, voy al caso: traté de casarme en Virgo, pero estaba Sagitario, en Geminís, malas, mala, y revuelto Lapidario. Con Piscis, Leo, y Saturno, y Venus que andaba a palos con todos estos Planetas, y fue la causa, que Tauro por no encontrarse con Cancer no anduvo Aries por alto. Si no me quedo en el cuento, entiendo que he de acabarlo. Como vi que tantas MMMM los Planetas me mostraron, dejé de casarme en Libra que tiempo de MMMMes malo. Casar intento a mi hermana con un Caballero honrado, también es Corregidor, porque anda tres pies al gato, pero es hombre de valor, muy temido de los patos, y me tendrá conveniencia haciéndole mi Cuñado. Lo primero, por ser sordo, lo segundo por ser manco, lo terrero por ser bizco, anda a la cuarta lo cuarto. Lo quinto por ser matón, Lo sexto por ser quebrado, lo septimo por ladrón, y por ser falso lo octavo. Estas prendas no se hallan en muchos, señor mi amo, es prudente y muy galán, es gordo, por no ser flaco, tiene piernas de palillos, el cuerpo tiene cortado, las narices no son chicas, la boca tiene tres palmos, el ócico, usted verá, tan largo como un berraco, y barba como los chivos por parecerse a Ruibarbo. No tiene falta en los muslos, las orejas son dos arcos de la cuba de Sahagún, como dos yunques los brazos. Los pies de Apostol dan muestra, su blancura es un milagro, con leche de empegar botas se lava todos los años. Con que doy gracias aDios de que haya yo encontrado con un hombre de mi gusto, no se halla, no a cada paso. Desposados quedarán; no dije bien, bien casados esta noche han de quedar, aunque yo coma lagartos. Yo sé que hará la bellaca lo que le suese mandado, y entra con Bos, que es buen tiempo aunque las Bo muestran bario. Y si no fuera señor por la palabra que he dado, os casaráis con mi herbiana, porque sé que os ha gustado mi parlamento, y el suyo no había de disgustaros. Y porque lo merecéis, que sois galán, y bizarro, y mi hermana quiere a todos los que andan bien a caballo, que guardan muy bien su bolsa, bien puestos de punta en blanco, y el sombrero a lo gasé. de raza macarenazos, por medias traigan polainas, zapatos hechos pedazos, el viricú a la moda, la espada de mato, y rajo, el peluquín al desgaire, la cabeza a lo talmado, Cazador que cace Corzos, porque ella caza Milanos. Que tenga gran puntería, se vaya muy paso a paso; que tuerza bien la cabeza, que mire a uno, y otro lado, que hay lances en que es forzoso la tuerza de cuando en cuando, y el que la supiere hacer es grandísimo bellaco. También es amiga, que ande un poco despejado, que traiga el pecho a las once; y el espaldar a las cuatro, y que se mire al espejo, por si está mal atusado, y que se precie de tonto, como los que estoy mirando, para que de todos sea bien querido, y estimado. Todo esto se necesita para llegar a ser algo. Me entiende Uueseñoria? Señor Don Pedro digo algo pues más de cuatro quisieran saber lo que yo no alcanzo. Prosigo, quieré también, que la cásaca de paño tenga ciertos alamares del serení serenado. Y en fin, señor, como digo, volbiendo al caso pasado, yo soy Marqués, ya lo oísteis, pariente de un echa cantos, sobrino de Don Marías, ese que anda rodando por esas calles, y plazas, y primo de Don Bernardo Calabazas, Crica, y Coque fueron mis primos hermanos. Ya no tengo que deciros, y es por no querer cansaros; si habéis estado gustoso no estaréis muy disgustado. Jesús mil veces, señores, atonito yo he quedado de oír tantos desatinos como este hombre ha enzarzado. ̱. Parece os quedáis confuso. No queréis que haya quedado, si todo lo que habéis dicho, lo habéis bien representado? dejémoslo ahora por prueba, y a lo que importa vamos. A dónde hemos de ir? A mi casa nos partamos, que quiero concluir hoy esto. El bolsillo es el que aguardo, porque es cuanto se me ofrece, y lo demás? guarda Pablo. Dónde vas Don Pedró, donde. Voy a casa, que aguardando está un Caballero amigo. Es Don Claudio? No es Don Claudio. Solo sé que es de Granada. Si pudierais excusarlo lo estimara, que es preciso que a mi casa nos partamos. Aunque me sirva de estorbo, yendo con vos mucho gano. Robaron el corazón de Anarda, sus celos mismos, y en su defensa salió aquel vendado Cupido. Ay de ti digo, si no halagas, perdonas, y muestras cariño. 2. Con flecha, aljaba, y arpón a la campaña ha salido, para dar Anarda bella honor, amor, y el alivio. Ay de ti digo, si no halagas, perdonas, y muestras cariño. Qué voces son estas Cielos que me roban los sentidos? Qué dulze armonía es esta que suspenso me ha tenido? es ilusión, o es letargo? es sueño? no, pues qué ha sido? Una verdad, un engaño, unos celos, un olvido. Una verdad, un engaño, unos celos, y un olvido. No puedo entender que sea, valedme Cielos divinos. Qué dulcemente se entrega la Música hacía el oído! No me explicarás Don Celio lo que estás voces han dicho? Todo en un perdón se encierra, que amor causado ha tenido. Quién ha causado ese amor? Unos celos, un olvido. Celos, y olvido? no entiendo. Bien claro la voz os dijo, el perdón con el halago, la cólera con cariño, y ay de ti dijo, si no halagas, perdonas, y muestras cariño. Bien he entendido todo eso. Pues si bien lo has entendido, con un perdón de tu boca se dará fin, y principio. Consiste en mí? . Sí. Perdono. a todos mis enemigos. Aguarda, detente, espera, el perdón de Don Rufino, y de Marsella tu hermana, las voces, y yo han pedido, y para eso de la cárcel a casa los he traído, y en tu presencia quisiera se desposara conmigo. Pues vos os casáis también? Señor Don Pedro es preciso, que ya tengo mil razones. Y vuestra hermana conmigo también se ha de desposar. Este es mi esposo. Y el mío ? . es Don Celio, y esta mano será sobrado testigo. Pues que no hay otro remedio, ni estorbo alguno aquí ha habido, mi Prima Doña Rufina al Señor Don Pedro Rico dará la mano de esposa. Obedecer a mi Primo . será forzoso, pues me hallo debajo de su dominio. Qué me decís, buen Don Pedro? Que vuestro gusto es el mío, esta es mi mano señora. La mía os doy por mi Primo. Señora Doña Marsella con el señor Don Rusino entren a darse las manos. Hoy señor los dos rendidos a tus plantas el perdón de tantos yerros pedimos. Levantad, y os conservad en paz, en quietud, mil siglos. Sí señor, y Pichonete se quedó sin duda al pisto. No quedarás, que yo premio a los que me hacen servicios: os quedaréis en mi casa, cien ducados os asigno. Y aquí dio fin la Comedia del valiente Don Rufino, el Robador de las Damas, y así el Poeta ha pedido, que le perdonen sus faltas, aunque no le den un vitor.