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Texto digital de Los triunfos de San Miguel

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Atribución tradicional
Álvaro Cubillo de Aragón
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Género
Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Los triunfos de San Miguel. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/triunfos-de-san-miguel-los.

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LOS TRIUNFOS DE SAN MIGUEL

JORNADA PRIMERA

Comunidades intentas? Soy luz de heroico esplendor. El comunero es traidor. Yo soy yo. Tu nombre afrentas. La tierra indigna prefiere Dios al Ángel? . La voz mía, su eterna sabiduria sigue. . Es justo? Dios lo quiere, ya nadie toca saber, mas de que es voluntad suya. Tu obediencia no me arguya. Con ella te he de vencer. La privanza, y valimiento soy de Dios, y la criatura más bella, mas noble, y pura, y he de colocar mi asiento. Mira lo que dices. . Ya me hizo Dios, y satisfizo su concepto. . Si Dios te hizo, Dios deshacerte podrá. No podrá, que en mi empleó su concepto soberano, soy hechura de su mano, ser, y excelencia me dio: y no puede, aunque atrevido reconozca mi despecho ni el dejar de haberme hecho ni yo dejar de haber sido. Aún confirmado no estás, y Dios que es antes del antes, tres Morulas, tres instantes te dio de tiempo, no más. El hombre a mi preferido? Esa es de Dios voluntad. Seguid mi parcialidad Ángeles, a quien presido. Luces, a quien Dios inflama, seguid, y alabad su nombre. Muera el hombre. Viva el hombre. Yo os incito. Dios os llama. Iguales somos los dos, Dios, y yo. . Presunción loca. Toca al arma; al arma toca Soberbio, quién cómo Dios? Tu arrogante presunción venció de Dios el poder, y pues no has querido ser carbuncio, serás carbón, Perdió la gracia Luzbel, cayó del puesto en que estaba, y Dios bendice, y alaba la humildad. Vitor Míguel. De rodillas atribuyo la victoria a mi Criador, su brazo es el vencedor, y yo soy aliento suyo. Al hombre Dios ha criado, y aunque por industria, y maña de Luzbel (rabiosa hazaña de su soberbia) ha pecado, a despecho de Luzbel, porque mi piedad le asombre, venero en él un Dios Hombre, que Hombre, y Dios nacerá de él. Dios ha visto tu humildad, Miguel y a mercedes suyas, hoy quiere que substituyas, de Luzbel la potestad. 2. En este fatal encuentro se ven consonancias dos, la humildad sube hasta Dios, la soberbia baja al centro. 1. Su amigo serás Míguel, su Prisado, su Valido, 2. El Ministro más querido. El Considente más fiel. 2. Por tu mano pasarán todos los despachos suyos. 1. Y serán Púpilos tuyos todos los hijos de Adan: su amparo se te atribuya, que aunque cualquiera Nación tendrá singular Patrón, la universal gloria es tuya. 2. Y calificando el celo, en que aventajado te has, Alferez mayor serás de la Milicia del Cielo. 1. Serás como Dios, y aquel que a la oscuridad lanzaste, verá que humilde ganaste lo que altivo perdió él. 2. De la Ángélica belleza eres la májima, y clara Estrella, cuya luz rara, acabó en él, y en ti empieza. 1. Siendo con eternos gajes de aquel eterno explendor, de los Ángeles señor, y todos ellos tus pajes. Y así solo a obedecerte, y a ser del triunfo testigos venimos, que a sus amigos honra Dios de aquesta suerte: llega al solio de su amor. Por divina inteligencia veo de Dios la presencia, cantad himnos al Señor. 1. Victor Miguel que venció la soberbia de Luzbel. No digáis victor Miguel, Dios por sí mismo triunfo. Al que Alferez del Cielo soberbias pisa, cántenle la gala las Jerarquías: Rabiosamente ofendido, bajé penetrando esferas, desde el Trono de Zafiros, desde el pabellón de Estrellas, a la población del Cielo, ude arrancar la tercera parte, que con humos míos bebió el polvo de mis huellas. Al estupendo crujido, cuando a desplomarse empiezan, de este, y de aquel epicielo amotinadas bellezas, se estremecieron los ejes de aquella fábrica inmensa. Deje presidió en los aires, los concabos de la tierra; de emboscadas formidables, se ofuscan, y se cautelan. No hay colina que no ocupen mis armas, y mis banderas, no hay escollo sin espía, no hay árbol sin centinela. Para correr la campaña sobre caballos cometas, batidores ay de fuego, que destruyen cuanto encuentran. Plaza de armas es el centro desde donde se refuerzan los escuadrones volantes, les Tercios, y las Cornetas. Ejércitos numerosos me siguen, porque se vea, que si en el Cielo no cupe, el Orbe todo me tiembla. Guerra público a los hombres, y a Dios le público guerra, Comunero empece, y soy Príncipe de las tinieblas. Si Miguel triunfos repite, si Miguel victorias cuenta, yo también vencí en el hombre la humana naturaleza. Reciente imagen de Dios borré, tizne, y pusefea, la gracia de las mejores pinceladas de su diestra. Dos hierros puse en su rostro, que miesel abo le confiesan, y serán esclavos míos todos cuantos del desciendan. Rescátele Dios, si puede, que siendo infinita deuda la que debe el hombre, dudo que el hombre pagarla pueda. Que bien conseguí el intento en la verde Primavera de su jardín, enroscada, sino escamosa culebra. La taza de la hermosura le hizo el brindis, y en ella bebió la mortal cienta, a la salud de mis penas. Si no es razón, es venganza, si no es pundonor, es tema, si no es piedad, es envidia, si no es cordura, es soberbia. Vea Dios con cuanto riesgo se fía del hombre, y vea que le destierro del Cielo, si del Cielo me destierra. Y por lo menos conozca, que le prendo en mis cadenas, sin que sea posible que él mi libre espíritu prenda. Hola, confidentes míos, oficiales de la guerra, Sargentos de la discordia, cabos de la inobediencia. A Señor, qué mandas? Quién eres? Soy una veloz centella, que estropenda del salto, traigo invisibles muletas: el diablo cojuelo soy. Reformarte será fuerza. si eres cojo, que de cojos no quiero plata en mis levas. Cojo soy; pero soldado viejo, y de tanta experiencia, que heclavado artillerias, y he coronado trincheras, trayéndome de camino, el Alcaide de la fuerza. Luego tú has tenido parte en mis victorias primeras? Entre concha, y concha estuve cuando engañamos a Eva, todos fuimos camaradas en la serpiente: y de aquella conversación, me quedé con lo concucho en la testa: soy las pulgas del infierno, la cizana, la cautela, que en esto viene a parar un Ángel que se despeña; quien dirá que yo he sido Ángel, pero en lo gordo de piernas, y en lo redondo de cara, ciertos amagos me quedan. Ahora Cojuelo, yo quiero que tú me asistas. No temas, que por lo serdo te falte, ni por lo cojo te mienta. Has visto al hombre después que está en Hebrón? Linda flema, allí le he visto, y esta, como fiera entre las fieras, hecho un destripa terrones, comiendo de la miseria, que del sudor de su frente le dan el arado y teja. Ya sé que tiene dos hijos. Y el uno es muy linda pieza; pero ya vienen los dos, a quien un León aqueja, si bien a Caín persigue, y a Abel respeta, y venera. Válgame todo el infierno. Mejor es Dios no le temas, hermano, que con el nombre de Dios, se amansan las fieras: ya se fue. No te agradezco el favor, antes me dejas con más iras, y mayor rabia, Por qué? Porque ya quisiera que fueran fin de mi vida aquellas garras sangrientas. La vida Caín, no es tuya, que es de Dios. Venga por ella, tan buena alhaja es la vida que nos da? Es merced inmensa, dar vida en que merecer. Quién vive se lo agradezca, yo no, que vivo muriendo. Este de mí pie cojea. Parecen liciones mías. Todos somos de una escuela; pero aguarda, que tomando forma, he de hacer que me vea, y enseñarle el contrapunto del canto llano, que empieza, aquí tiene uce un amigo seo Caín. Amistad nueva, y nuevo estilo en el mundo: quién eres? Soy pieza negra de esta tabla de ajedrez, y vengo a mover las piezas. Del color es de mis pieles, y qué buscas, o qué intentas? Soile muy aficionado, porque habla, dice, y piensa en la materia que trata, como un Ángel. . No me pesa, de oir alabanzas mías. Qué propia pasión es esta, . y que antigua la lisonja! Con quién hablas? Esa es necia pregunta, míralo tú, que ojos tienes, y pudieras no cansarme preguntando. Oígote hablar, y no llegan mis ojos a ver con quien. Pues pídele a Dios, si aciertas, esa vista que te falta. Falta? . . Quién me habló a la oreja? Yo. Quién otra vez me habló? Haz que la paciencia pierda. Dudolo, pero va una treta contra la paciencia: dame algo, y verás más. . Dios me dio vista, y con ella estoy contento. . Es muy corta. La que me conviene es esta. Yo te daré más que Dios. Mientes, quien quiera que seas, que nadie puede dar más que el dueño de Cielo, y tierra. Quitarete. Tabien mientes, í - en quitarme la montera, nada me quitas, que yo estoy siempre en la presencia de Dios, y es razón que esé destocada la cabeza. Esto no es quitarte? . No. Y esto es darte? . En nada aciertas, que yo merezco esos golpes. otros mayores te esperan. Sean por amor de Dios, y vengan en hora buena. De aqueste no hay que esperar. La primera vez es esta que me río, y si conmigo aquella burla se hiciera, colérico de impaciente escupiera a las estrellas. Vuélvome a Caín. . Bien haces. Bosvamos a la materia, y al juego que ya tucaste pieza, y has de jugar de ella. Entablado estaba el juego de este trabajo, o miseria, de esta muerte cuetidiana, que por vida se nos cuenta en la estimación de Dios. Qué mal dices. Qué bienn juegas: es tu hermano pieza blanca, y al primer lance que venga, le tienes de dar un mate. El calor nos atormenta, el frío nos entorpece, la adusta sed nos aqueja, la hambre nos debilita, la desnudez nos afrenta, el trabajo nos aflige, las fieras nos haz en guerra, la tierra produce espinas, el aire repite quejas: todo es dolor, y suspiros: que vida, que vida es esta, para que quieras que a Dios por vida se la agradezca? Esa es pena del pecado. Y es justo que yo padezza, pena de ajeno delito? castigo de culpa ajena? mordí yo de la manzana? Es nuestro padre cabeza del mayorazgo, y nosotros le heredamos. . Linda herencia. La escala de los trabajos nos lleva a la vida eterna, y es deuda en que a Dios estas hacerte hombre. . No me hiciera, que ni yo se lo rogué de palabra, ni por señas, ni antes de ser pude yo hacer esa diligencia: no me hiciera, otra vez digo. Qué mal dices? Que bien juegas. Sacrifica a Dios, hermano. Oh qué de hermano te precias! Soy tu hermano? . Que se yo. Prométele a Dios ofrenda de las doradas espigas, que debes a tus colechas. Yo no debo nada a Dios, que mi trabajo mecuesta. La tierra es de Dios, y debes haberte dado la tierra. Por eso yo la cultivo. Arida, amarilla, y seca, sin su rocío se hallara, Dios llueve en ella. . No llueva, que ya el sudor de mi frente la fertiliza, y la riega. Dios te tenga de su mano. Que yo, sin que Dios me tenga, me sabré tener. . Parece. . que soy yo quien le aconseja. No soy si no yo, que soy cojo, mas no de la lengua. Si porque a Dios sacrifique, medio en mis males tuviera, yo sacrificara a Dios. Cómo religioso ofrezcas. de tus mieses lo mejor, no dudes que premio tengas. Lo mejor? . Eso es amor, y lo demás es ofensa. Dárele a Dios lo mejor de mi sudor, y mis fuerzas, y a mí que me papen duelos, lindamente me aconsejas. Sacrifica por cumplir, mies que congrano parezca, aunque nunca tenga grano, pues Dios no come ni almuerza. El consejo es como tuyo, mi amigo quiero que seas: y tú que le has de ofrecer? De mis ganados la prenda más noble de los corderos, que me dio su providencia, los más lucidos, y hermosos, los de piel cándida, y bella, porque entre el fuego divino copos nevados parezcan: pues quien ay, ni puede haber, que cómo Dios los merezca? Y quien puede haber que menos necesidad de ellos tenga? En Dios no hay necesidad, pero en esto el hombre muestra su amor, y Dios quiere ser amado, cuya largueza nos vuelve ciento por uno. Ciento por uno? . Lo niegas? Eilos ciento ando a buscar, y nunca ajusto la cuenta. Bárbaramente discurres: por cada grano que siembras, no te da cien granos Dios? por cada hora que le rezas, no te da ciento de vida? porque una vez le confiesas, no te alumbra el Sol cien veces? y el aite cien mil te alienta? pues que cuenta puede haber mas ajustada, y más cierta? Por esta vez quiero hacer sacrificio. . Ya te acuerdas como ha de ser. No me causes, no me canses, que en cautelas te puedo dar dos caídas, aunque el mismo diablo seas. Creolo, porque esta es una impiedad hecha, y derecha, una impaciencia con alma, una racional blasfemia: soy con él (aún cuando más cojeo) diablo de teta. Ven conmigo al sacrificio. Yo iré por distinta senda, que no has de llevarme tú. Dios te alumbre, y te convierta. . Para alumbrarte yo soy bastante luz. . Yo linterna. Peregrinos de estos montes, forasteros de estas selvas; quién sois? Quién por no perderte, perdido su patria deja. Quién os vistió de ese modo? Nuestra peregina ciencia, que en la atención de los astros, siglos futuros penetra. Qué es esto de que te adornas con tanto lustre? Esto es seda. . Seda? Hoy no la hay en el mundo, no es invención descubierta, pero abrala con el tiempo, y usarán los hombres de ella, Parrastrando con desprecio esto que ahora celebras. Y yo he de ver ese tiempo? No quiere Dios que le veas. Ese favor deberé menos a su providencia: y estas que son? También son de seda, y se llaman medias. Medias? . De un pelo no más. Sútil invenció. . Es nuestra, y el ser de pelo es decir que el pel del diablo está en ellas. Y esto que es? . Estas son ligas. Mucho adornan, y hermosean: y que es aqueste tocado, que tienes en la cabeza? Sombreró. . Y estas? Son plumas, que libres el aire vuelan. Peregrinamente lucen, hermosamente campean: y tampoco he de gozar de esto? . Todo se te niega, solo para que lo envidies, te permito que lo veas. De mis agravios me quejo, que desiguardad es esta: eres tu mejor que yo? Mejor por naturaleza, soy, que tú; pero tu puedes. ser mejor, aunque esto deja, que es cuestión larga, y prolija. Vestido de pieles negras me tiene Dios? . El desprecio es justa razón que sientas, que yo imitando su gloria me puedo vestir de estrellas. otra vez me quejo a Dios. Pues de muy poco te quejas, porque han de tener los hombres coches, carrozas, líteras, de riquísimos brocados, en quien el oro, y las perlas convidarán al certamen de hermosura, y de riqueza, y al curso de seis caballos, bien como el Sol en su esfera, se llevará el aplauso del mundo tras de sus ruedas. Sobre la espalda del mar abrá casas de madera, que penetrando la espuma, alados cisnes perezcan. Cuando a los soplos del viento desplieguen hinchadas velas, descubríranse montañas de plata, para que en ella se sirvan ricas viandas en majestuosas mesas. A regalados convites prestarán muda obediencia la dura cerviz del toro, del ciervo la armada testa. No se librará el conejo cobarde, la liebre apenas, buscando alivio en su fuga, hallará amparo en la seiva. No estará segura el ave en esa vaga palestra del aire, siendo despojo de la gula, y la opulencia. Pues comerán carne? . Sí, que esas frutas, y esas hierbas, de que tu ahora en el mundo miserable, te alimentas, serán desperdicio entonces del gusto, y de la grandeza. Sacrificio será el ámbar en regaladas conservas, de quien lambicando almivar, sus olores se trasciendan. Pues de lo mejor te olvidas, lo más sabroso no cuentas, perniles de Algarrovilla, Lugo, Rute, y Aracena, darán en grana de polvo, al convite polvareda: abrá chorizo, y morcilla, y para alegrar la fiesta, abrá generosos vinos, cidra, hiprocas, y cerveza, donde el vicio soltará, las riendas a la modestia, y con los cascos vacíos andarán las panzas llenas, dando tres pies al juicio, y tropezones la lengua: pespunte será de todo el chocólate que aprestan, en las partes de Occidente, regiones mal descubiertas. Y habéis de gozar vosotros de esos bienes? . Aunque sean ajenos, porque a mi ser ningún lugar se reserva, de todos aquellos coches, presidiré en la testera, y de los convites todos tendré cabecera en mesa. Hombre de prendas pareces. Y yo soy hombre de prendas? Menor poder es el tuyo. Pues porque veas donde llega, he de mudar este monte de su asiento. , q - Gran poder. . Porque no veas aquel Cordero, yo hacé que el monte a su lugar vuelva. Amigos sois de importancia, sois mis amigos: con los montes pelotean, como quien no hace nada. De verás. Pues al sacrificio voy De tus agravios te acuerda, y llévate esta quijada hacia hallá. . Paraqué es esta? . Quizá la auras menester, que aunque tosca, es arma nueva, ofensiva por si acaso otro León te acometa. Podré defenderme? Sí. . Cómo? Dándole con ella repetidos golpes. . Dónde? Qué es dónde? entre ceja, y ceja. Y si le doy? . Morirá. Qué es morir? Hacer que vierta por la herida sangre y vida. Sangre? Ignorancias confiesa, sangre pues. . Buen golpe tiene. Es de aso; y por eso pesa. Ayudareisme? . A caer. Cómo a caer? En la cuenta. Vuestro soy. . Eso queremos. Vedme después. Nada temas, síguele. . Ahora verás si anda, corre, brinca, y trepa tanto el cojo como el sano, por el camino que lleva. Para llorar los enojos de mi culpa, pediré al mismo ofendido, que todo me convierta en ojos. Crezcan sus corrientes tanto, que con rápida avenida sulque el vagel de la vida por elgolfo de mi llanto. Que si el rumbo cierto alcanza, de mis suspiros llevado, llegara aunque derrotado al puerto de la esperanza. A qué puerto ha de llegar quien con la ese, y el clavo la tierra le arroja esclavo, y esclavo le prende el mar? Mi cautividad arguyo de mi delito y bien sé, que no solo he visto que esclavo soy; pero cuyo. La culpa nos entregó a tal pena; y dolor tanto, mas que nos redima el llanto, eso no lo diré yo. No es bastante precio, no, mas hago lo que me ordena mi pena, y vivo en la pena, que cuyo soy me mandó, y si a Dios me restituyo, y aquesto el alma desea, ninguno mi llanto vea, que no diga que soy suyo. y Basta, Adán, que aunque en la tierra, tantos contrarios halláis, y la culpa que lloráis del Paraiso os destierra, en el Cielo os han quedado amigos llorad llorad, que Dios es suma bondad, mayor es Dios que el pecado. Y esta labrando ese llanto. en las entrañas de Dios, piedades para los dos, y gloria al tres veces Santo. Y para que en vuestros males reconozcáis su clemencia, Ángeles, llegad a audiencia, y dad vuestros memoriales. 1. Míguel, Pribado de Dios, en quien su gracia reside. el custodio de Adánpide misericordia por vos. . A repararle se inclina la piedad 1. Ya sé el decreto, mas suspéndese el efecto por la lusticia divina. Busque favor. . 1 Quién podía derle favor como vos, que sois Válido de Dios, Miguel? . Acuda a María. 2 Eva en su llanto bañada, repite lo mismo que él Ya tiene el Ángel Gabriel la instrucción de esa embajada. 2. Cuando cesará aquel grave destierro, sin que la asombre su culpa? Cuando ese nombre de Eva, se convierta en Ave. 3. Por Caín su hijo mayor piedad os pido, y clemencia. Busquela él en su paciencia, y la hallará en el Señor. 3. En su trájil ser está, que es barro al fin quebradizo. Pues Dios que sin él le hizo, sin él no le salvará. 4 A presentarte, Míguel, traigo la muerte de Abel. i. Ya sé que murió a la mano de Caín su injusto hermano, pídasele cuenta de él. Abel murió? . Abel murió, Y a mi dolor es más fuerte. De aquesta primera muerte, Señor, la causa fui yo. Ya se tiene acá noticia de aquel primero delito. Quién abra la causa escrito? La mano de la justicia pedirá cuenta de Abel a Caín. . Sí, pero ya de mi informado, sabrá decir que no sabe de él. Eso le dijiste? . Sí, que siempre a mi voz se llega: niega, le dije, y reniega, y yo pagare por ti. Fiero enemigo común, causador de tantos males, desembózate, que a mí ninguno podrá ocultarse. Conocionos de autubión, sin decir Luzbel, y valme. Ya me descubro. Ay de mí! Qué has visto? . El fiero semi de aquella misma serpiente, que astuta pudo engañarme. Yo estoy aquí no le temas. Siempre la culpa es cobarde. Su golósina la acusa, fatal venidero achaque, por quien todas las mujeres pasarán de aquí adelante. Calla inmundo, no la ofendas. Fue golosa. . No la agravies. Fue soberbia. . Calla, calla. Su culpa digo. . Es vengarte. Mirara por si. . Aa traidor. No puede negar que es fácil. Es mujer. . Por eso mismo. Ya te he mandado que calles, o pondré un nudo en tu lengua. Cojo, y mudo, tate, tate, callemos, que aquí hablan recio. Qué importa que los ampares, si ya son esclavos míos? mira la culpa en que nacen, pues de dos hijos de Adán, el uno pude llevarme. Por eso el otro ganó los Alcázares Reales, que tu perdiste, enemigo. Qué honre Dios el lodo infame? Sí, que de ese mismo lodo nacerá quien más le agrade: quien pisando tus cervices, lo ya perdido restaure quien se corone de estrellas, quien de la Luna se calce, quien de los rayos del Sol se prenda hermosos volantes, obedeciendo a sus fimbrías, crisolitos, y balajes. Para impedido me siguen compañías formidables. Toda esa negra legión vencerá la voz de un Ángel. Victorias muchas espero. Yo te humillaré arrogante. El albedrío del hombre, no puedes tu sujetarle, No, pero ayudarle puedo, y del que Monarcanace, quiere el Padre de las luces, que sea Protector, y Padre. Este es el primer Monarca del murido, y no has de tocarle en un pelo de su ropa. A las futuras edades apelo Anig. En la esadlegunda verás al segundo Atlante. de este globo de la tierra, Fénix, que viv ay renace, sino en la llama, en las ondas. Y en ese nabal combate, cuya será la victoria? De Dios. . Y mío el pilaje Nada es tuyo, solo eres honible, y tianado Alcaide de las mazmorras de Dios. Yo haré que después levante el hombre torre soberbia contra el Cielo. Un puño de aire desvanecerá en tu mengua sus altivos homenajes, y de esa Babel confusa sacará un Heber, que alabe, y enseñe a alabar a Dios en su primero lenguaje. Yo le borraré esta plana, y haré que el hombre idosatre. De esos resabios Caldeos, y de casa de sus padres, sacaré Abrahan a ser tronco del inayor linaje. En el fuego de Sodoma volverá el hombre a vengarme. Yo sacaré libre aLer de entre has llamas veraces. Duteces de Faraón alistare a mi dictan en. Moy ses dará alimpio Rey sepulcro en rubios cristales. Yo haré que el Pueblo de Dios padezca sedes, y hambres. Yo haré que Dios le conceda un Mana dulce, y suave. Para conseguir victorias, haré que el día les falte. Yo que les sobre, pidiendo por Josve, que él Sol se pare, Yo haré que a Saul posean espíritus infernales. Yo haré suspender sus penas, de la barpa en dulces claves. Contra esa quietud saldrá desaforado un gigante. Cen una honda, y tres piedras labrá David derriballe. A este Devid verá el mundo herido de culpas graves. Él sabrá llorarlas todas. y por ensalmo curarse. Oh Miguel cuanto me aprietas! Pues porque más te acobarden mis triunfos, has de besar antes que de aquí te apartes, el pie de Adán. Eso dices? primero el centro me trague, primero. No has de moverte. De mármol has hecho un áspid. Pescado nos ha el coleto, . y como quien dice, y hace, duras cadenas nos pone un San Miguel como un Ángel. Venciste Miguel venciste, la tierra a besar me abates. Eso es besar el pie a Adan. Cuantos lo miran lo saben, yo también beso la tierra, ese pie que tanto vale, y afe que en sus escarpines muestra sus humanidades. Arrastrando te obedezco. Quién peca soberbio, arrastre. No me arrepiento. Pues muere. No puedo motir. Pues pasen los humos de tu soberbia a etemas oscuridades. Ya te obedezco. Y el diablo cojuelo, siga tu alcance, y en presencia de Miguel, no sepa lo que se diable. Y vosotros fieles míos acompañad a los Padres en el entierro de Abel, primer fruto, y primer Martir de la tierra, y de la Iglesia. Incesablemente canten gloria a Dios en las alturas, los Tronos, y Potestades. Hasta aquí del primer siglo es lo escrito, perdonadle la tercia parte de culpa, que a esta jornada le cabe, en tanto que la segunda diferente plato os hace, de Ninive, y Jonas, que así pasan las edades.

JORNADA SEGUNDA

Esta es Niniue, en quien ya tomada posesión tengo, sus puertas todas abiertas me recibe como a dueño: su Rey, y sus ciudadanos igualmente son mis siervos, tan postrados, tan rendidos estan la corona, y cetro, tumo el cayadomo hay hombre que acierte a mirar al cielo, menos que para ofenderle. Según eso todo es nuestro, y siéndolo, será todo delicias, y pasatiempo, de la vida dulce engaño. No lo ves, escucha atento las fiestas, y los saraos, danzas, y entretenimientos que el Rey, la Reina, y sus damas galanes, y Caballeros, a mi devcción celebran, que soy su guía, y maestro. Pues yo acaso me descuido, soy perezoso, soy lerdo? no asisto a todo banquete? a todo festín no atiendo? yecmo dececienmeca, no me voy de luego en juego, entorpeciendo discursos, y desengaños torciendo, mi entras la vida se acaba en el caduco embeleco; quien, si no yo los engaña, lanzándome en sus celebros, y persuadiéndoles que son estos bienes eternos? al presumido de lindo, no le compongo el cabello, y rizándole de noche, otro día no le peino, para que se mire ufano en el cristal del espejo, y desvanecido, y loco se enamore de sí mismo? no le hago creer que es mozo al cano, caduco, y viejo, y tiñéndole las canas, por la barba le desmiento? no soy la misma lascivia? a las mujeres no invento valonaza hasta la cinta, copetazo hasta los techos, pollera a todo remate, verdugado a todo ruedo? no llevo el chisme al estrado, la murmuración no cuseño, las discordias no levanto, las las pendencias no revuelvo? los hechizos no introduzgo, y las habas no sorteo? pues que me falta si son aquestos pecados mismos, los que Ninive ejecuta por sus moradores ciegos? lascivia, y hechicerías la condenan. Anda necio, tú los sacas a volar, mas yo soy quien los despeño: yo soy la nigromancia, entre sombras, entre huesos, entre mal formadas letras, entre tristes voces muestro la fuerza de mi poder: a los Mágicos Caldeos, les comunique mi ciencia, y famosos por mi fueron los de Tesalia: en Egipto cuando Moisen sacó al pueblo; no competí con su vara, y en presencia del Rey mismo forme escamosas culebras? no volví los ríos sangrientos? no hice ejerenos de ranas, apostando, y compitiendo con los que hizo el Profeta: y naturaleza al verlo, no se admiró, no vio el mundo todo su poder suspenso? solo mosquitos no hice, porque (ay de mí) porque el dedo de la diestra de Dios; porque Miguel me impidio el hacerlos, que es dedo de Dios, y en él su omnipotencia confieso: mas hoy victorioso alarde de mis ardides ostento: Ninive es despojo mío, Ciudad sin Dios la contemplo. Sin Dios es, porque sus culpa la dieron injusto dueño. A tus espaldas, Miguel parece que estaba oyendo. Aún aquí no estoy seguro, cuando tanta razón tengo cuando culpas tan inormes me hacen escolta, y que puedo decir que Ninive es mía, solicitas tanto empeño? que quieres Miguel que quier Aqueste engañado pueblo, aunque está sin Dios, no s tú Este es to argum mío. o ha de ser de Tiempo tiene? Que no hay tiempo. Dios es mayor que sus culpas. Está mudo, sordo, y ciego, sin lengua para pedir a la piedad el remedio, sin orejas para oír los saludables consejos, sin ojos parana las fealdades de sus hierros: pues que le quieres si esta desauciado el enfermo: No hay lágrimas? Tengo yo esos acuaductos llenos de deleites, y no hay llanto donde hay festivos empleos: en fin la Ciudad es mía, y ella se precia de serlo, salte de ella si es sin Dios; si es sin Dios déjame dentro. Qué ufano, y que loco estás. Pues señor locos, o cuerdos, si es nuestra aquesta Ciudad, gozarla solos queremos. Cómo solos? Sin tener tanto guésped de aposento, que busted es mucho guésped, y peligroso en extremo. No estaréis en ella un punto, si primero, si primero los de adentro no os llamaren. Pues llamaran los de adentro. Eso es dar mayores fuerzas a mi justicia, y derecho: mas ya salen, y verás si la usurpo, o si la tengo. Huella querida esposa, talan Esta es vida, y esta e ida, esta que apetezco yo, esta sí, que las otras no. Esta es vida de placer, donde no llega el pesar, esto es vivir, y Reinar en las alas del poder: esto es gozarse, y saber, que el hombre a este fina esta sí, que las otras nos de clavel, solios de re ndido lilio, con pérfiles de oro, guirnalda sea a tu inmortal decoro, y en el precioso albergue de tu saya, nieve, jazmines, y alelies Pancaya: si ya a tu ardiente rayo, no es corta alfombra el Mayo, y miserable, y fea la prodigiosa copia de Amaltea: mas adorente al fin como a mi esposa, lilio, clavel, jazmín, albelí, y rosa. Que floridos amores. Señor, acá la vida, toda es flores. Aunque tu voz adoro, no admite flores quien respira en os corónese tu frente de las rubias madejas del Orienta viniendo por el Nilo lágrimas destiladas hilo a hilo, y ensartadas en ellas del Múrice en la concha perlas bellas, porque se postren a tus pies reales en hilos de oro perlas Orientales, o tuba que Cellan cría, E l Sol, y Rosicler del día, conducido a tus plantas, ficas las honre, y las ven El rígido diamante, de tanta punta de búril triunfante, se rinda al soberano cetro que empuña tu valiente mano, colocándose en ella, de piedra humilde a reverente estrella, porque te si tvan ricos, y mejores en vez de lo caduco de esas flores, de esas rosas, claveles y alelies, oro, perlas, diamantes, y rubies. Agradézcote esposa, aclamación tan rica, y generosa, feliz áclame el mundo a Ninive por Fénix sin segundo: pues tiene un Rey, que sin temor de enojos, vive eterno en la gloria de tus ojos: en ti, que no hay más cielo, ni más gloria, que tener tanta parte en tu memoria como mi amor alcanza, en ti que eres mi bienaventuranza, pues lo son los deleites de esta vida, lición bien aprendida de aquel maestro insigne. Aquí le tienes. Amigo fiel, alindo tiempo vienes. Gózate en paz, goza la vida, atento solamente al delerte, y al contento: no estragues no, la juventud lozana, pensando hoy en el día de mañana, que es terrible molestía. Esa no es de hombre V Quién habló quien juzga msí contra la dotrina cierta, que mi mi estro concierte? hay algún vasallo aquí, que atrevido contradiga. mi gusto, y su parecer? Quién, señor, se ha de atrever? Quién señor hay que nosiga cosa que tan bien le esta? Seguirla por varios modos es comodidad de todos; la es de bestia. dotrina corriente es ya. En Ninive no hay ninguno, que al gusto no desenvoce, y para tenerle goce del tiempo más oportuno. Porque dicen que el gozar lo que el mundo ofrece, y tiene, es mago que la vida y que la naturas para eso Yo así lo digo. Y yo . Y yo, y esto mismo vuestra Alteza oirá en toda la ciudad, porque demás de gozarse, todos quieren conformarse contigo en la voluntad: todo es deleites, y todo darse al regalo, y al gusto, y tienen por caso injusto gastar tiempo de otro modo. Esto es lo que enseño yo. Y yo en tu verdad me fundo. Vivir, y gozar del mundo, digo que es gloria. . Yo no. Qué voz es esta escondida, que se siente, y no se ve? El aliento de Dios fue. Qué quiere Dios de mi vida? no me hizo Rey? pues por ley me debe naturaleza gusto, regalo, y grandeza. Eso no es saber ser Rey. Pues qué es saber serlo? extremos pides a la juventud? Dar entrada a la virtud. No queremos, no queremos. Quién responde? Yo respondo. . Quién eres? Tu confusión. . Dónde estás? En la razón. . Quién te esconde? Yo me escondo. No echas de ver que es el eco de tus últimas razones, que responde en impresiones del valle concabo, y hueco? Hasta aquí dejarte quise, pero ya desengañarte es fuerza, el eco reparte, voz que confunda y no avise: a su voz no estés atento. Dices bien, cantad, cantad, solo se oiga en la ciudad gusto, y entretenimiento. Triunfe amor, viva el amor, y muera el pesar injusto. Responda él eco a mi gusto, pues es tan grande hablador: maestro ocupa mi lado. Ves cómo llamado he sido? Tu pensarás que has vencido, pues estás muy engañado, que esos mismos que a la clara te siguen por sus antojos, manana abrirán los ojos, y te escupiran la cara. No cantáis? volved a hacer salva a mi gusto, no excesos, cantad, y oigan mis pasos el deleite, y el placer. Esta es vida, y esta es vida, esta que apetezco yo, esta sí, que las otras no. . Ninive injusta, y profana, temiendo tu ruina estoy: ciudad sin Dios eres hoy, no sé que serás mañana. Señor, apenas nací, cuando por nacer apenas, entre sombras de horror llenas, el rostro a la muerte vi: cadaver helado fui de su guadaña trofeo, y cuando del Limbo veo la oscuridad repetida, volvía cobrar nueva vida, por las voces de Eliseo. En vuestra piedad despierto, y en vuestra gloria apercivo, que solo yo, siendo vivo, tengo experiencias de muerto, creo, confieso, y advierto vuestro poder sin segundo: y pues del sueño profundo volví al cadaver helado, sin duda me habéis guardado para ser espanto al mundo. A Jonas? Mi nombre oí. . Jonas? No me engañó quien, ya que los ojos no ven, con voz fuerte llama ansí? Yo te llamo. . Ya recelo de las dudas en que estoy, que polvo, y ceniza soy, y que esta voz es del cielo. Bien crees . Creo, señor, puesto que os oigo, y no os veo, que en las voces de Eliseo renací por vuestro amor. Resucíitome el Profeta; pero ya Señor, colijo, que sabéis que soy el hijo de la viuda de Sarecta. A Ninive tienes de ir, y con espíritu osado, predicar, que Dios airado los tiene de destruir dentro de cuarenta días. No es Dios quien habla, mas es . con autoridad suprema, o rayo de su diadema, o coluto de sus pies. Queda en paz, y notifica a Ninive esta sentencia. Seré con muda obediencia, voz que su rigor pública. Denme para el cumplimiento de vuestras palabras santas, Señor, el viento sus plantas, sus alas el pensamiento. Que no admite resistencia orden que del cielo es, muevan mis caducos pies las plumas de la obediencia. Voy como veloz cometa: pero hay que de un pensamiento, arrebatado me siento; mas no soy de Dios Profeta? Si soy, y aún porque lo soy, y conozco su piedad, temo que de mi verdad falte la fe, loco estoy. Jonas, a Dios no conoces? no sabes su condición, que a un acto de contrición perdona culpas atroces? Luego el ir no te conviene a Ninive, donde vas, si una lágrima no más, bien llorada, el perdón tiene. Extraño capricho y nuevo, que se aparte el conocer a Dios, para le perder la obediencia que le debo. Yo profetizo, ella clama, oye Dios su contrición, Ninve alcanza perdón, y lonas pierde su fama. Detente lonas, detente, mira por tu autoridad, pues no es razón que en tu edad digan que tu lengua miente. De la comisión me excluyo, huiré, naves tiene el mar, pero si en todo lugar está Dios, adónde huyo? Profeta que no obedece de su Dios la voz perfeta, de idólatra, y no Profeta, infame nombre merece. Y más yo, que de su mano dos veces recibí el ser: dos veces obedecer debo a este Dios soberano. Mas si crédito no dan a la embajada que llevas, Jonas, por las malas nuevas muerte cruel te darán. Aquí otro daño recelo, si me creen arrepentidos, en vez de ser destruidos, tendrán el perdón del cielo. Y trocándose la suerte, si no me creen, quien duda, que el pueblo a piedia menuda me de rigurosa muerte. Vivir quiero, ya asombró la muerte mi niñez bella, y nadie para temerla sabe lo que es, como yo. Dándome están la batalla, la obediencia, el miedo, el susto, que haré? obedecer es justo, huye, ve, prédica, calla. Desconcertada armonía, mi entendimiento parece; pero allí un hombre se ofrece, que hacia el mar sus pasos guía: y otro con él llego haber. Irme tras ellos pretendo, que estar solo discurriendo, no es huir, ni obedecer. Ven tras mí, y deja el dudar, . que porque tu vida acabe, yo te metere en la nave, y te arrojaré en el mar. Ya viene con paso escaso. Hombres, aguardadme un poco. Quélé aguarden? estáloco? siganos, y alargue el paso. Seguirlos quiero, y no ver en Ninive a quien me asombre, más piadoso es Dios que el hombre, a Dios me quiero atrever. Que aunque siempre en su presencia, por lo menos huiré de mí mismo, y pasa re por cima de la obediencia. a sabéis, que solo gusto de vivir, nadie me trate de cosa que no me lleve a deleites, y solaces: y al que ingenioso discurra, al que discúrsivo hallare nuevos gustos, nuevos modos de entretenerse, y holgarse, ofrezco premio, y mi gracia. Bien haya Rey tan de carne, bien haya Rey que no tiene nada de mármol, ni juspe, Rey vivo, Rey que se deja gozar, y quiere gozarse. Qué hombre es este? . Bueno es cuando pienso yo que sabes (esto, que soy de tu casa, y soy criado, amigo, y chocante de tu maestro . Eso basta, para amarte, y estimarte, por la persona a quien sirves, y porque ya de escucharre lo sazonado colijo, que es para mi intento, grande recomendación. . Soy hombre que fui engendrado en donaire original doña Chanza, y don Criste son mis padres, a quien soy muy parecido. Don Fulano disparate me cortó el hombligo, y doña lbertad fue la comadre, con que me como las manos por dar un cómo, y por darle tengo un juro situado, con antelación bastante sobre toda carcajada: este soy, adevinadme, que al que me acertare ofrezco un rácimo de truhanes. Ya estás entendido, y quiero que nunca de mí te apartes: cómo te llamas? . Cosquillas. Bien el nombre acomodaste. Mi oficio es hacer reír, o ya pellizque, o ya rasque. Enefecto eres colquillas? dadle por la gracia, dadle cien escudos. . A ese precio te diré mil disparates, que soy el chiste, la chanza, chasco, chacota, y chocante: cien escudos? lindo, ahora haré que un pobre ignorante haga diez cosas mal hechas por aqueste precio infame: que yo no gasto dinero, soy gracioso horro de hambre; graciosidad que ha tomado posesión en los Corrales. No prosigues? . Ya prosigo; pero mi amo a embargarme llegó, que barras mayores, ecetera, ya se sabe. . Cosuelo, qué haces aquí? cómo de mí te apartaste? Estoy supliendo tu falta. Cómo maestro llamasteis a vuestro criado? . Cojuelo. Él es un hombre notable: pues no te llamas cosquillas? Mas si ahora averiguase vuestra Majestad quien soy: pues afe que no es muy fácil: entrambos nombres me tocan por mi padre, y por mi madre. Basta. . Y por entrambos soy de tan antiguos solares, que no es el Sol más antiguo, primero que Adán pecase era yo. . Cómo es posible? Dirá treinta necedades a vuestra Majestad. . Sí, como tan bien me las pague, si diré, que a mucho menos hay quien las dice, y las hace: que sazonado está el Rey para encenderse, y quemarse, cada discurso es un lince, y cada palabra un áspid. Maestro, qué os habéis hecho? He estado viendo anegarle. un grande enemigo nuestro. Enemigo nuestro? . Y grande, que con espantosas voces pretendía despojarte del gusto, y Reino que gozas. Qué dices? . Puras verdades: mas yo le atemoricé desuerte, que huyó cobarde al mar, y más por ti he hecho. porque después de embarcarse, le hice arrojar en el mar, y en sus ondas formidables se le tragó un monstruo horrendo, dando sepultura y cárcel a sus ya caducos días; seguro puedes holgarte, que no volverá a salir. Llega maestro a abrazarme, que todo mi Reino es tuyo. . Quién te abraza, sabrá darte nuevas coronas que goces. De trevedes, y de alnafes. . Cortesanos dichosos, con quien nada me turba, ni me al- nuevos empleos gustosos (tera, busquemos de este mar en la ribera; que tranquilo, y sereno, ya nos convida de tesoros lleno. Que Príncipes, que Reyes igualan mi poder, que Monarquía de concertadas leyes, tiene los privilegios que la mía? El propio amor la ordena, llena de glorias, y de gustos llena. Después, o Rey, que he sido maestro tuyo, Egipto es ignorante: tanto por mí has sabido de ese Olimpo de estrellas, de ese At- que al Sol, y aguas serenas, (lante, contar puedes los átomos, y arenas. En saraos diferentes se ocupa el vulgo de tu Corme her- y a tu gusto obedientes, (mosa, salen a la ribera espaciosa, porque al sonoro acento, Nimue solemnice su contento. a. A las voces de un Príncipe Aun que viva inmortal, (gusto, los galanes se ofrecen alegres, al son, y al compas, y adornados de galas, y flores de colores mil, desafían al Mayo vistoo, y asrentan a Abril. Suspended las alegrías, a quien pienso dar incienso este día, y muchos días, y mirad un monstruo inmenso, que arrojan las aguas frías. Asombro causa el mirarle, por lo escamoso, y cruel, brama el mar, responde el valle. Si este trago a Jonas, él muerto querrá vomitarle. , s De las aguas y los vientos, vecino me vio la Luna, y el árbol, frágil coluna, resistió dos elementos. Mi vida toda portentos, tragó aquel pez, y aunque en honda caberna, mi voz se esconda, llamé a Dios, y Dios me oyó, que ninguno le llamó tan lejos, que no responda. A Ninive me ha arrojado aquel elcamoso pez, resucitado una vez, y otra vez soy vomitado: sea pues, y a mi cuidado, con divinos escarmientos, cumplirvuestros mandamientos, Señor, tres veces Señor, dad a mi verdad valor, y fuerza a mis pensamientos. Ciudad sin Dios, sepultada en vicios, y hechicerías, dentro de cuarenta días tienes de ser asolada: la espada de Dios, la espada de su justicia, ha cortado el hilo de tu pecado; porque el número cumplido. término fatal ha sido del mísero condenado, Ninive, de tus excesos el número se cumplió, y la justicia cerró los fulminados procesos, testigos son los sucesos de mi vida duplicada: ya la sentencia está dada, atiende a las voces mías, dentro de cuarenta días tienes de ser asolada. Ruegue y llore arrepentida tu gente, y de ese letargo podrido, acedo, y amargo, recuerde el alma dormida, enmiende su mala vida con el temor de su muerte: tema el trance duro, y fuerte, que preciso ha de pasar, y para mejor llorar, avive el seso, y despierte. Busque a Dios, llorando pida, en sus culpas contemplando, como el tiempo va volando, como se pasa la vida. Y aunque siompre apetecida, como de la humana suerte el peligro no se advierte, como es frágil nuestro ser, como se ausenta el placer, como se viene la muerte. Qué hacéis en vanos antojos, quién os turba? quién os ciega? como en llanto no se anega la lumbre de vuestros ojos, como de tantos enojos, que a Dios, y al cielo estáis dando, no despertáis? hasta cuando, después de tantos avnos, habéis de estar tan remisos, tan rebeldes, tan callando? Este infiel, yo soy testigo, es tu enemigo cruel. No lo fueras tú más que él: este es tu mayor amigo, este pública el castigo, este íntima la sentencia, que merece la insolencia de Ninive determina, o ver tu fatal ruina, o pedir a Dios clemencia. Penitencia, penitencia. . Esta sola voz te importa. Quién eres flamante Estrella, que acreditando esa voz, deslumbras, turbas, y ciegas: quién eres? No me conoces? Cobardemente confusa el alma, que todo un Sol en la parte más pequeña de tu rostro, me deslumbra, me persuade, y me muestra, a que si no eres Dios, en fe de su omnipotencia, de la Deidad tienes mucho. Detente, que te despeñas. Yo soy Míguel, cuyo nombre solamente te interpreta, diciendo, quién cómo Dios? Esta interrogación? esta admiración! que la gloria de Dios alaba, y confiesa, me dio nombre, y en el nombre tantos misterios se encierran; que siendo humildad de Dios, soy herida de su diestra. Soy su lusticia mayor, soy (por su bondad inmensa) Vice Dios, y Emperador de los Ángeles, su Iglesia me encargó, soy Guarda suya, tengo el seso con que sella vios a sus siervos, y soy (para gloria de Dios sea) su Vicario, su Válido, porque toda su grandeza, autoridad, hermosura, y Majestad estupenda, solo yo la substituyo, que soy su imagen expresa. Y siendo todo esto, soy en su divina presencia, solo un punto indivisible: y por esto, y porque vea el que mis Elogios canta, la indecible diferencia, que hay de criatura a Criador, permitio él mismo, que sea mi nombre, quién cómo Dios? a cuvas sagradas letras temblaron un día los cielos, y ahora los abismos tiemblan. Esto, o Rey, te he referido, para que sepas, y entiendas el alto Señor que olvidas, la Majestad que desprecias. A lonas, del mar sorbido, tragado de una ballena, guardó en su vientre escamoso, para que su voz oyeras. Lo que te ha aguardado advierte, lo que le debes pondera, lo que ha hecho reconoce, lo que puede hacer contempla. Ya que por lonas hoy de Dios la justa sentencia, Ninive en llanto bañada, solicita, pide, y ruega. Llanto ha de decir un Rey? un Monarca ha de dar señas de flaqueza? Con Dios sí. Ni aún con Dios pueden ser buenas: a lonas, que es en tu Corte portador de malas nuevas, escupido de un pescado, vomitado de una fiera, asquerosamente vivo, crees? Por esa razón misma. La vida gustosa olvidas? Por buscar la vida eterna. Llanto apetecen tus ojos? Es llanto que a Dios me lleva. Todos juntos no dijisteis, a la virtud darla puertas, no queremos, no queremos? Por eso el hombre se enmienda. Si queremos, si queremos. Pues amigos penitencia, cubran pálidas cenizas vuestras humildes cabezas, romped esas vestiduras, mudad como la culebra el pellejo, y parecedle en taparos las orejas, a las burlas de este monstruo, al encanto de esta fiera, que con nombre de maestro, errores tantos enseña. Descalzad los pies indignos de pisar la inutiltierra, vestid silicios, vestid sacos de grosera gerga, ayunad tres días fatales, y en memoria de esta enmienda, a los infantes se niegue por las matronas discretas, del tierno pecho que gozan, la leche que maman tierna: todos sientan el castigo divino, hasta las bestias ayunen, y en el pesebre del heno, y grano se abstengan: quizá vuestro tierno llanto, quizá aquellas mudas señas merecerán el perdón, revocando la sentencia rigurosa el mismo Dios, que la firma; y nos condena. Oh varón afeminado, al fin lloras cómo hembra? al fin vuelves la casaca? Fiero enemigo, no dejas la Ciudad? sal de mi Corte, o pediré que deciendan rayos del cielo, que abrasen tu dotrina injusta, y necia. Vamos a cumplir a Dios la palabra dada. En ella vuestro perdón está escrito. Vamos, vasallos. Si empiezas tú, siendo Rey, que vasallo a tanto ejemplo se niega? Vamos Roselia. Si tú me convidas, siendo Reina; que mujer no seguirá las pisadas de Roselia? Quédate maestro injusto. Quédate fiero anatema. Quédate bárbaro asombro. . Quédate cruel blasfemia. . Ves como ya te aborrecen? ves como ya te desprecian aquellos mismos que ayer te celebraron con fiestas? Ves como en sabiendo el hombre quién eres, huye, y te deja? y cuantos bienes le diste, son sierpes que te atormentan? Y eso es justicia? Es piedad. Pues haga Dios, que me vuelva el hombre lo que le he dado. Si es humo, quieres que vuelva? la ida del humo no sabes? Ahora por su penitencia es Niniue perdonada, hasta Dios su clamor llega. Y la inobediencia en Jonas? Ya la purgó en la ballena. Y el temor de ese perdón? En una raída hiedra vio ejemplo que le redujo. Que audentro del mar se acuerda Dios del hombre? Si él le llama, hasta Dios su voz penetra. Quién es este lonas? es mas que un cobarde Profeta, que dudó en Dios la palabra? Figura es que representa misterios que tú no alcanzas. Pues cubranme eternas penas. Y eternos triunfos alcance por mí la Deidad etena. La coronación de Bamba, os ofrezco en la tercera; triunfos son de San Míguel, admitid la diferencia.

JORNADA TERCERA

Siempre que Dios mifuria desenfrena, aumenta un eslabón a mi cadena: siempre que soy fiscal de algún exceso, se libra el preso, y quedo yo más preso. Ninive perdonada es buen testigo, pues fui su amigo, y quedo su enemigo. El pecador que a vicios más se entrega, con ciega obstinación, si a llorar llega dos lágrimas fingidas, borra cuanto volumen yo escribí con aquel llanto. Pues bien? ya en ti son viejas esas quejas de que te quejas, ni alargas tu tormento, si por uno que él lleva, llevas ciento? Tan mal acomodado te hallas de gente, y tan desalojado está el infierno? vesle acaso abierto de par en par, su seno está desierto? falta allí por ventura quien meldiga al Criador, y a la criatura? por desgracia no sobran infinitos, que a Dios blasfeman con horribles gritos? Pues de que te lamentas, importuno, si vienes a llevar ciento por uno? Ese uno me atormenta, mas que cuantos el seno infernal cuenta, ya se que en los albores del mundo, cuando la inobediencia humana, lograda por mi industria en la manzana. De dos hombres que había, el uno me tocó; ya sé que el día del tremendo diluvio, entre sus olas reservó Dios ocho personas solas, y la que población quedó infinita, fue presa de la rabia que me incita. Ya sé que en los lugares abrasados, Lor, y sus hijas fueron reservados: ya sé, pero no sé que aquello mismo que solícito, hace mayor mi abismo, mi pena, y mis dolores, con lo mismo que intento son mayores: y Miguel a pesar de mi porfía triunfa un día, otro día, y cada día, y ya por aquel modo, o por aqueste, no hago baza, que triunfo no me cueste. El triunfa cuando impide lo que quiero, y yo aún con las victorias desespero. Yo que soy diablo de más basto paño, me río alguna vez de los que engaño: diablo sin honra soy, cuyo resabio; menos que tú me hace sentir mi agravio: a una vieja tan vieja, y arrugada, que una castaña parecía apilada, la hice creer que una mordaz untura, asegurada bien, y mal segura, a pesar de lo viejo, la dejaría una tez como un espejo. Untose, y a otro día mudó todo el pellejo que tenía, quedando la cuitada, que parecía una mona desollada. Quejábase ella porque le dolía, y yo oyendo su queja me reía. Reirte puedes? La pregunta es fresca, soy diablo de calaña picaresca. A un a ariento, que dormido estana, y un tesoro riquísimo soñaba, le induje en el letargo que d que el tesoro allí cerca le tenía, que llenase las manos, y el deseo, y el cudicioso en el dormido empleo, alargando las manos, y el juicio, dio con ellas en un fatal servicio, donde con lo mojado, y espongioso, despertó suciamente codicioso: maldecía los guantes, y decía, que era cierto el tesoro aún todabía. Pues yo, señor, que a todo estaba atento, no me había de reír de este avariento? Bueno te andas de chanza, y de burco, ya con el Siro, ya con el Caldeo, con el Persa, y Romano, y ahora con el Godo, y Arriano, que una edad, y otra edad nunca te empece. Eso a cualquier demonio le acontece, de cuantos por Miguel lanzados fuimos, treinta siglos y más ha que caimos: que he visto de naciones, y de trajes! Y yo de todas ellas que de ultrajes! Estoyme todabía del sujeto que estaba el primer día. Poco tu pena sientes. Señor, por eso hay diablos diferentes, de menor Jerarquía, que se ofenden con menos hidalguía: que aunque un pecado a todos nos condena, tú que perdiste más, sientes más pena. Hay demonios caseros, que se vosean con los despenseros, y a fuer de la despensa, sisan la quinta parte de su ofensa. Hay busones que están por los rincones acechando frialdades de busones, y tienen por cosquillas el derribar los platos, y escudillas. Ay otros, y otros muchos que no cuento, en quien menor que en ti es el sentimiento. Dices muy bien. . No digo, que siempre digo mal, aunque bien digo. o, os hallamos en Tole donde a nuestro pesar, por Recaredo, con gloria de Miguel, y afrenta mía, se abjuro la heregía; que entró en España el Godo, y el Alano, fundada en opiniones de Arriano. Ya que aquel fuego se apagó en un día, si bien quedan cenizas todabía: ahora que los Godos andan revueltos, y confusos todos, por haber Recifundo sin sucesión pasado de este mundo: conviene a mi dolor; y a mi venganza, que yo en mis verás, como tú en tu chanza, su discordia aumentemos, y al infierno infinitas almas demos. Esa cruel cizaña, ya la he sembrado yo por toda España, Toledo la abrazó, y con odio extraño buscan su daño en el ajeno daño, y si no escucha atento en sus calles la voz de este instrumento. En el tiempo de los Godos, no había Rey en Castilla, cada cual quiere ser Rey, aunque le cueste la vida. Eso es lo que ya deseo; la Española bizarría arda a pesar de Miguel, en las llamas de esa cisma, que no les podrá valer, si mi furor les incita, y una vez cosesión tomo en su Alcázar, de la silla de Recisundo, esta es la puerta que ya me brinda con la entrada, tan abierta, como soberbia, y altiva: ay de ti, ay de ti Tosedo, que ya tu eminencia pisa, el dragón de siete cuellos, que amenaza tu ruina. Bestia de impiedad armada, esta puerta defendida hallarás siempre que a mí, y a mi nombre se dedita: los Godos ya persuadidos por inspiración divina, en la humildad del arado buscan Rey que los asista. Bamba será Rey de España, a pesar de tu malicia. A ese villano de Hircana, que repite cada día las pisadas de los bueyes, amparas, y patrocinas? no bastaba que a Rodulfo, del Austria primera silla, levantases al Imperio? no bastaba que en la línea de los Godos, Recaredo tuviese por ti tal dicha? sino que ahora un villano, de tosca, y pobre familia, quieres, que a pesar de tanta nobleza, las sienes ciña del sacro Laurel, dejando agraviada, y ofendida la sangre de Eurigio, Ordoño, Atanárico, y Favila? a un incapaz Rey consagras? eso es razón, ni justicia? pues de esos mismos agravios, pues de esa ignorancia misma, tengo de sacar desprecios, traiciones, y rebeldías, que malogren, y que arrastren la corona que le aplicas: y yo fingiéndome Godo, tomaré por cuenta mía la contradicción, Si tú con obstinación porfías, yo que alcanzo menos lances, que cautela, que injusticia, que inquietud, que traición; que desvergüenza, que envidia, que chisme, que falsedad, perdonará, obra apriesa, que yo a bien, y mal pasar soy tuyo. Cojuelo, guía al lugar adonde Bamba espera gozar tal dicha. Presto estarás en nrcana, que aunque cojo, se camina mas que a toda diligencia; porque voy echando chispas. . Hoy día de San Míguel, aquesta vara me han dado, y no sé en lo que han pensado, Sancha, el Concejo, ni él. Yo soy del Santo devoto, mas sin pretenderlo yo, no sé si acertó quien dio para hacerme Alcalde, el voto. Bien de la elección me quejo, yo Alcalde? quién tal pensara, estoy por tomar la vara, y volvérsela al Concejo. No haréis tal, por cuenta mía. Por la mía habrá de ser. Eso no se puede her, que es, Bamba, descortesía. Se yo cómo son las leyes? pues como he de hacer justicia, si apenas tengo noticia del gobierno de mis bueyes? No Sancha, tanto cuidado, no es para mi flaco ser; y aún pienso que por hacer burla de mí, me la han dado. Eso es porfiar en balde, por lo que en mí se interesa: es barro ser Alcaldesa, y la mujer del Alcade? Y es bueno que en mí veáis una carga tan pesada? Esta pesa? la aguijada pesa más, y la lleváis. Sancha, el mandar es servir, dejar la vara procuro. Por mi santiguada os juro, que no lo he de consentir. Que piensa mi amo que es ser Alcalde? estadme atento, y veréis que en un momento se lo digo dos por tres. Madrugar con buen talante, y con vuestra vara enhiesta, día de fiesta, o no de fiesta, oír Misa, y Dios delante. Ira la carnicería, y disimulando el peso, os darán carne sin hueso para comer aquel día. Al vecino cazador, decirle muy mesurado, que hay en casa un convidado, y él lo entenderá mejor. Al tabernero mirarle las vasijas de contino, y aunque tenga aguado el vino, reñirle, y no derramarle. Que son dos daños, y de: ocasiones de impaciencia, para que la residencia tenga que entender con vos. Con lo cual, y con llamar al Sacristan, y Escribano, todo un día de verano os queda en que murmurar. Gila, mal pensado habéis, y mal me habéis conocido, noble soy noble he nacido, aunque villano me veis: y no entendáis tal de mí. Bamba, no sois de los Godos? Sí. Pues haced como todos, que todos hacen ansí. aba, a quien Don Dónde está Ban. hace Rey? dónde está Pamba, sangre ilustre de los Godos? Qué voces son estas, Sancha? Llega Lurigio. Atanarico, y Ordoño, besad sus plantas. Lleguemos todos. Señores, basta la burla pasada, que ya se qué burla ha sido hacerme Alcalde de Hircana: y si la vara torré, ya vuelvo a arrimar la vara. Que es Alcalde, vuestra Alteza es único Rey de España. Sagrado Arcangel, qué es esto? . mi vida sin duda es mala, pues en vuestro santo día, con tantas burlas me agravian. No es Hircana este lugar? Sí señor, así se llama. Vuestro nombre es Bamba? Sí. Y el de vuestra esposa? Sancha. Bien está, Sancha ha de ser. Y como que ha de ser Sancha. Y yo me llamo Teresa, y de Sancha prima hermana. Yo soy Gila, porque nunca un Gil, o una Gila falta. La tierra en que trabajáis, no la cultivan, y aran un buey blanco, y otro rojo? Esas señas son tan claras, que ninguno las ignora, con que digo que no bastan a la persuasión. Sois Godo? Godo soy. Pues a vos manda el Pontifice León, que juremos Rey de España. Ya he dicho que todo es burla, y que para burla basta. El Papa a vos nos envía. Ay Dios, que lo dice el Papa. También vos Sancha, queréis hacer escarnio de Bamba? Vuestra Majestad nos dé la mano para besarla, partiendo luego a Toledo, para poner fin a tantas sediciones, y tumultos, como ahora la amenazan. Eso será, cuando yo la elección tenga probada. Quién fuere Godo la apruebe. Yo soy Godo, y tengo tanta nobleza, que de los Godos más autiguos es mi raza. Yo también lo contradigo, y soy Godo. Linda trampa, vos tenéis talle de Godo? Con letras Góticas anda mi nombre escrito en un libro, que un ingeniazo de chapa, de mis inauditos hechos, sacó a luz, y dio a la estampa. Mas talle tenéis de ser el diablo Cojuelo. Guarda, por la tetilla acertó con mi nombre la villana. Viva Bamba, Bamba viva. Pues qué razón, ni que causa puede haber para hacer Rey al que es la misma ignorancia? a un torpe villanos a un tronco, cido en esa montaña? la nobleza de los Godos, ha de verse gobernada de un hombre incapaz? quien junta la corona, y las abarcas? que aciertos os prometéis de insuficiencia tamaña? cómo Eurigio lo consiente? cómo Atanárico calla? cómo Ordeño? como todos, con tanta sangre heredada, no repetís el imperio? quién neciamente os engaña? Razones dice este Godo, . que me han tocado en el alma; pero va estoy empeñado. Cuanto ha dicho es razón tanta, que agradecido le estoy. Aquesta humildad me mata. . Saber su nombre deseo, dígame, cómo se llama? Es Clarisundo mi nombre. Y qué claro que lo habla este señor Clarnundo, o cómo se dice, basta que viene a echarnos ahora, como quien no dicenada, una corona en la calle. Teresa, hoy anda en mi casa tan de gorja la fortuna, que a mal decir no se escapa de ser Alcaldesa, o Reina. Prima, San Miguel lo haga. Si hará. Ah pesar de mi furia! Cogido nos ha en la trampa. De qué tembláis? No lo sé, cierta enfermedad es causa, que ente me aflige. Cuando florezca esta vara en mi mano, creere. Hombre, Miguel te acompaña. Que he de ser Rey. Tocarela, y florecerá la vara. Válgame Dios, que prodigio, un ramo de flores varias brotó la vara. Teresa, la corona se me apaña. Si Dios mi vara florece, ya mi humildad no replica, que más que el que sacrifica, se consagra el que obedece: crece mi obediencia, y crece con experiencias mayores, que mis dudas, y temores, mas vuelvo a temer pensando, que Dios me pide en reinando el fruto de aquestas flores. Que haré yo ignorancia mía, qué haré yo, si cuando dudo, Dios es Dios, y mandar pudo qué acete la Monarquía? Pues si Dios mis cosas guía, también me manda que crea que en David Pastor, emplea el cetro, y por justa ley, quien hizo a David buen Rey, hará que Bamba lo sea. Señor, vuestra voluntad, e y no la mía se haga, porque así se satisfaga vuestro amor, y mi humildad. Y vos sacra Potestad, imagen de Dios tan bella, que se equivoca con ella el huma no entendimiento, de Dios soberano aliento, del cielo májima estrella. Miguel, que quiere decir porción de Dios, alumbrad mi corta capacidad, porque le acierte a servir. Por vos tengo de regir este Reino, yo confieso de mi ignorancia el exceso, mas ya por vos conocida, me daréis peso, y medida, pues tenéis medida, y peso. Esto hace el que en Dios se emplea. Ya sé que tú le prefieres. No descubro aquí quien eres, porque su virtud se vea. Ya la Monarquía desea. Obedece a Dios ansí. Mucho hay que entender ahí. A mí toca ese juicio. Yo haré que caiga en el uicio. Yo haré que triunfe de ti. Vasallos, Godos, amigos, si Toledo nos aguarda, vamos a Toledo, y sea cumplida, y ejecutada la voluntad del Señor. Allí con pompa bizarra, tomará la posesión Majestad de España: mas será bien, que primero vuestras Majestades vayan con vestiduras Reales, dejando esa gerga basta. Eso no, Ordoño, no quiero, que el monstruo de lenguas varias, tenga ocasión de decir, que fue engañado por Bamba: de la manera que estoy tengo de entrar por sus plazas, sepan el Rey que reciben, vean quien son Bamba, y San Pues señ Vístame el pueblo, después de tener tomada la medida de quien soy, su malicia satisfaga, porque después no me corte de bestir. Humildad rara! Nuestra lealtad obedece. Hágase lo que el Rey manda. Y a vos Clarisundo, a vos, y a ese vuestro camarada, que aunque no parecéis Godos, decís que lo sois, y basta, siempre estimaré el oíros decir quien soy. Es sobrada soverbia el querer entrar con vestiduras villanas a reinar; es vil desprecio de la corona sagrada. Antes es humildad mía. Así los hombres se engañan? para presidir la noche, se viste de luces varias, el Sol sus rayos afecta, su púrpura viste el Alba, pues porque el que de hombre humilde a la Monarquía pasa, no ha de hacer estimación con demostraciones claras, del alto lugar que ocupa, del sacro laurel que tranza? Diabólicamente arguyes: mas como a Dios no se engaña, él mi intención, y la tuya juzgará. Este Godo alcanza notables lances, Ordoño. Vamos, señor. Vamos, Sancha. ̱̱orri. Mucho temo a este villano, Cojuelo. Entrará en la carga del gobierno, y le veremos: dejale reinar, y aguarda, a que el pueblo le censuse, empezarán las patrañas, y los embustes de Corte, abrá envidias, y privanzas, y de todo tendrá el Rey. la culpa. Cómo le valga Míguel, de todo saldrá. No siempre ha de estar deguarda. Pues Cosuelo, a trabajar. Quién no duerme, bien trabaja: y pues el diablo no duerme, guárdese del diablo Bamba. Ya que Toledo me ha visto, y ya que de su lea tad recibio la Majestad, que acetada no resisto. Ya que no podrá decir, que a su Rey no conoció, ahora si os mando yo, que me traigáis de vestir. Aquí vuestra Majestad tiene. Primero, primero, labarme las manos quiero, que a tan alta dignidad, se debe entrar con limpieza. Recado de labar, hola. La Monarquía Española, hoy a levantarse empieza. an Ordoño, de vos recino este beneficio, y ya por mi cuenta correrá el premio que os apercivo. Para servirte nací, como a señor soberano. La corteza de villano pretendo labarme así, que aunque por naturaleza, nobleza Goda tenía, con el ejercicio había manchado aquella nobleza. Salga la mancha villana, de aquel mi primero ser, hombre fui, y mudando el ser, desde hoy soy deidad humana. Que los Reyes preferidos, desde la paz a la guerra, como dioses de la tierra deben ser obedecidos. Cielos, discursos tan sabios son de Bamba? No es posible. Yo tengo por infalible, que habla Dios en sus labios. Vista vuestra Majestad la púrpura Real, y sea, (puesto que tan bien se emplea) para más tranquilidad de estos Reinos. Yo protesto por vuestra lealtad, y amor, no perdonarme al rigor, duro, importuno, y molesto, del gobierno, y con ayuda del Arcángel San Míguel, ser muro, y amparo fiel de la Iglesia. Nadie duda de la Religión, y celo de V. Majestad. Ya que Bamba es Rey, y que está por los juicios del cielo, puesto en tan alto lugar, empezar a Reinar quiero, sed mi mayor Camarero, Eurigio. Deme a besar vuestra Majestad sus pies, Mayordomo de mi casa sea Ordoño. Excede, y pasa, merced que tan alta es, a mis meritos. Y vos Atanárico en quien fío el riesgo, y peligro mío, si le hay en quien ama adios: puesto que en vos bien se emplea ocupación tan gallarda, sed Capitán de mi Guardía. Dilatado un siglo os vea Toledo Reinar, señor. Adónde está Clarisundo, que aunque mi enemigo, fundo en sus aumentos mi amor. Aquí Clarisundo está. Seáis muy bienvenido, quiero que seáis mi Consejeto, pues nadie serlo podrá mejor que el que libremente sabe las faltas decir. Los peligros del servir A- excusa el que sirve, y miente: yo siempre diré verdad. Que la digáis siempre, os pido. Por Consejero ha elegido, al padre de la maldad: ya hizo el yerro primero así como Rey se vio, puesto que a mí me escogió por amigo, y consejero. Llamad a la Reina. Iremos todos por su Majestad. Basta, Ordono, que su edad suple aparatos, y extremos. Clarisundo, ya que os hice mi Consejero, y que aguardo aciertos de vuestro ingenio, quisiera experimentarlos, que en materia del gobierno el más prudente, el más cauto necesita de consejo. Yo te le daré tan malo, que te lleve al precipicio: señor, ya que por ti alcanzo tanta autoridad, yo haré con estudioso cuidado un papel, en quien se vean algunos curiosos rasgos de políticos discursos, que he visto, y tengo apuntados. Hacedle, aunque no quisiera gobiernos de cartapacios; porque como los sucesos continuamente son varios los preceptos, aunque advierten, atan el juicio humano, y tal vez suele estorbar el acierto lo estudiado; pero hacedle como digo, que quiero considerarlo, Si haces lo que yo te digo, mal logro verás de cuanto te concedió la fortuna: señor a lervirte parto. La Reina, señor, la Reina. A recebirla salgamos, que en su virtud tengo muchas fianzas, d a, er Dadme la mano, Ordoño. e Yo estoy aquí, que para darosla aguardo, vuestro bracero. Señor. Sancha, aunquemude de e el mismo soy, no esperéis novedad en lo que os amo, sentaos conmigo a reinar, y con igualdad partamos, del cetro, y corona el peso, del gobierno los cuidados. Yo, señor, con oraciones os ayudaré; rogando al Arcángel S. Miguel os asista. Eso os encargo, Teresa, sentaos aquí! Estoy señor, admitando las maradislas que veo, de Dios los secretos altos. Eurigio, serní a Teres que es sangre mía, Y yo gano en tan reciente hermosura, fas, y apli segura is bon que es Teresa virgen, rosa en el botón, es el ampo de la nieve en los pimpollos, donde no llegó pie humano. Esto qué mito es verdad? yo pienso que estoy soñando, y que hemos de despertar, en Hircana tan villanos como el padre que nos hizo Gila. . Estoy dando, y tomando sobre cierta pesadilla, que se me ha entrado en los cascos Gila, si la vida es sueño, no ha estado muy mal pensado. Del fingido Clarisundo, la forma he tomado, y salgo. a hacer su papel, pero es contrayerua de su engaño. Clarisundo, habéis ya hecho el papel? . Ya he pensado algunas cosas curiosas. Agradezcoos el trabajo: oopel, porque le oigan leed el mis amigos, y vasallos, Así dices El Rey prudente, susto piadoso, y Cristiano, ha de procuras limpiar de los publizos pecados, su Reino, ooligando al cielo con vigilias, porque en vano guardan la ciudad las guardas, si Diosno la guarda . Es santo principio. . Para esto fin na de hacer lista de cuantos suetos hay en su Reino doctos virtuosos, castos, adquiriendo estas poticias por medio de los Prelados: y a estos sin pretenderlo, sin el tabor, y agasajo que les solicite el puestos ponerlos en puestos altos, para administrar justicia, con que están asegurados sus buenos procedimientos, porque les dieron barato el puesto, y no les costó favor, interes, ni gastos. El Rey ha de mirar mucho, por los pombres, regulando las cargas con su pobreza, los alivios con su amparos porque los clamores de estos no llegan a Dios de espacio, sino muy a prisa, y son oídos, y despachados. A los viejos venerables, que ya la flor de sus años, y la juventud robusta consumieron, y gastaron en las armas, o en las letras, darles del público trario de comer, porque estos son del humano ser retrato, y unos memoriales vivos, que a Dios están impetrando. El tener vasallos ricos, es justo, y el consejvarlos, porque también será tico el Rey de ricos vasallos, y el Rey de pobres será misrablemente honrado. Un ambre más en la cuenta, de todo remedio falto: demanera, que si el Rey, teniendo el peso en la mano, justicia, y misericordia reparte al fuerte, y al flaco, al poderoso, y humilde, sin hacer a nadie agravio; será su Reino glorioso, felizmente dilatado su nombre, y todas sus obras, merecedoras dé aplauso. Abrazadme, Clarisundo, que os habéis acreditado de consejero leal. No soy capaz del abrazo, mas tomad ese papel, si es que en el servicio osago. . Notable discurso, Eurigio. Peregrino, en él te hadado peso, y medida. . Es verdad. Siempre este hombre me habló claro. Y siempre su agudo ingenio mostro divinos amagos. Ahora bien, Sancha, siguiendo el parecer acertado de Clarisundo, empecemos, Eurigio tome a furcargo. Qué es esto? . Y escriba luego a todos los Magistrados, Audiencias Gobernadores del Reino, que los pecados, y ofensas de Dios se excusen. Lo que tarde me hizo daño? . ya. Señor os he servido. A Y como? y estoy obrando conforme a vuestros avisos. Avisos yo, cómo, o cuándo? Que la justicia se guarde, sin excepción, igualando al grande con el pequeño. De pena, y cólera rabio: Señor, oíd? . Solamente lo que vos me aduertis mando. Desespero de mí mismo. . Los pobres sean aliviados de las cargas que padecen, aunque necesite falto el patrimonio Real. Qué dice aqueste villano? pose al Cielo. . A mí me den con diez partes de Rosarios. . que es como con diez revenques, si Miguel no ha sido mano, y nos ha ganado el juego. Señor aquí el papel traigo. Yo también, y no os de pena, que un punto, una coma, un rasgo exceda de lo que en él me advertís. No es malo el chasco. . Sin verle, cómo es posible? Viendo otro papel más blanco, que el tuyo. . Y que Clarisundo me dio. . Es verdad, yo me llamo Clarisundo, que tú no. Dos Clarisundos, qué pasmo? a cual crédito daré? A mí, que estoy a tu lado derecho, y soy Patrón tuyo, soy tu defensa, y te guardo de ese enemigo. . Míguel glorioso, de vos me valgo. Yo soy Míguel, por quien tienes la Corona, yo te he dado ese papel, en que estudies, y te prometo mi ampano, porque eres devoto mío: yo soy quien en lo más alto de los cielos, esgrimió la espada de Dios, el brazo de su justicia. . Y yo soy quien perdió lo que has ganado. Esa es la verdad primera que has dicho rebelde, ingrato a tu Criador . De mi rabia me vengo, y me satisfago, en estos terrones vivos, en este grosero barro. Terrones, mas no carbones, como tu: ya este Rey santo no toques. . Yo haré que España perdida se anegue en llanto, por un mal Godo, por un Rodrigo. . Por un Pelayo se empezará a restaurar. No faltará un Mauregato, que con farda de doncellas, aumente nuevos pecados, y ofensas muchas de Dios. Yo le daré a Santiago, su Patrón, Legiones muchas, que destruyan ese pacto; y cobrando lo perdido, de Alfonsos, y de Fernandos, de Jaimes, Pedros, y Enriques, cuatro Felipes, y un Carlos, procederán, que levanten al cielo su nombre claro: y para más pena tuya, vuelve, y considera ese árbol. l el r. . Aquella hacha encendida, l. futuramente abrasando, me ofende, deslumbra, y ciega. En la Católica mano, del dueño, verás cifradas todas las glorias de cuantos eroicos progenntores, el tiempo le irá contando: él en su mayor aprieto me llamará, y aclamando mi nombre, con juramento de sus Reinos, y vasallos, me dará la protección, que yo tomaré a mi cargo: y así pena desde ahora para cuando llegue el caso. Triunfa, Miguel, mientras yo muero lloro, peno, y rabio. . Yo también voy a penar, tropezando, y cogeando. Prosigue Bamba, y gobierna el Reino que Dios te hadado, Sancha te ayude, desuerte, que para el breve despacho: esté Bamba en el Audiencia, y Sancha en la Iglesia orando, solo quiero que en memoria del estupendo milagro que debéis a Dios, Toledo consagre a mi nombre el arco de una de sus puertas. . Yo desde luego le consagro, vice Dios Míguel, y os juro por Patrón, guarda, y amparo del Imperio de los Godos. Todos juntos le juramos. Vos Eurigio habéis de dar clara sucesión al claro nombre Godo, y importa que a Terasa deis la mano. Soy dichoso. Y yo lo soy. Pues quedad con Dios, que peo a obedecer mi Criador. Dando fin a los tres actos de la comedia; mas no a los Triunfos y milagros del Arcángel San Míguel, que no hay quien puedaco