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Texto digital de El triunfo del Ave Maria

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El triunfo del Ave Maria. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/triunfo-del-ave-maria-el.

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EL TRIUNFO DEL AVE MARIA

e yo Ema, arma. Guerra, guerra. Santiago Bierra España Mahoma, a ellos, que huyen. ̱̱̱̱̱. Toca al arma, toca al arma. ḻ̱ . Ríndote Cristiano. Perros, teniendo vida, y espada no se rinde mi valor. Muera. Oh infame canalla qué es morir? cuando mi nombre colo a daros raverte hasta. Ahora verás. Tencos, Moros, dad a las iras templanza, que no es acción del valor vencer con tanta ventaja; pues quien perdiendo el caballo hace resistencia tanta, por el valor que acredita merece vivir Aparta, que en esta vida a su Rey le quitamos muchas armas. No la pierda quien valiente le procura a su y así, prisionero mío ha de quedar, que es más gala del valor dar una vida, que una muerte por venganza. Por Dios, que la Mora es hermosa como gallarda. Muera. Por vida del Rey, si no obedecéis, que os haga a todos el escarmiento. Ninguno enojarte trata. Rotiraos todos. . Forzos es hacer lo que nos mandas. . Hermosa, y gallarda Mora mal dije, divina Palas, qué intentas? cuando todos a rendirme no bastaran; tu solamente me vences con atención tan hidulga; y en fe de esto, por despojos te rindo vida, y espada. iso no fuerte Cristiano, vuelva segura a la vaina, cobra tu caballo, y vuelve libre a tu Real, que la causa de haberte amparado, fue la atención con que miraba tu gallarda resistencia en tanto tropel de adargas, miento, que no sé que impisón sobrenatural me arras minanción que no entiendo, Con eseifabor me agravias, pues más que la libertad, sor tu Cautivo estimara. Vuélvete, que aunque aborrece a los Cristianos mi saña, senti ver, que tu valor entre tantos peligrara, sin defensa de los tuyos; y no me agradezcas nada, que aunque a ti te he defendido, me quedan las esperanzas de que del cerco que tienen tus Reyes puesto a Granada, he de ser yo quien la libre, a pesar de su constancia. Como tú no la defiendas, los Moros no han de librarla, que ha de ser muy presto nuestra, aunque contra el Sol de España toda la esfera de Marte llueva Lunas Africanas. La satisfacción alabo; mas ya tu gente cercana se mira vete, qué esperas? No permitas que me parta sin saber a quien le debo, Mora hermosa, piedad tanta, que podrá ser que algún día mi valor la satisfaga. No quiero saber quien eres, ni quien soy decirte trata mi brío, por no dejarte deudor, que una acción hidalga no cumple con lo bizarro, si ha de obligar a la paga. Arma, arma, guerra, guerra. Ya se cubre la campaña de los tuyos. . Tente, espera, no así te ausentes, Aparta, que por excusar que puedas satisfacer mi acción vana, me retiro hacia los míos, que no quiero darte causa a que lo que hice por ti, v por mi entre los tuyos hagas, Espera, bello prodigio. Romped a fuerza de lanza: invicto Cónde, qué es esto? ca Pulgar, Boborques amigos, ya con los dos todo es nada, si bien le debo a una Mora vida, y libertad. . extraña fortuna! Jamás he visto vigarría tan gallarda, ni hermosura tan discreta, que a no hacerla el traje humana, según su belleza es mucha, por Deidand la imaginara. Ya me pesa voto a Dios, que cautivo nos os llevaran. Por qué? . Por tener metivo de entrar por vos en Granada, y traerme juntamente, esa Mora a ser Cristiana. Raro humor! aún peleando no os olvidáis de las chanzas? Nunca estoy yo más contento, que cuando ando a cuchilladas. Arma, arma. Esto es mejor la escaramuza endiablada se va encendiendo de modo, que pasa ya a ser batalla. A ellos Conde. . Mueran todos. Soldados, qué furia os llama, que no obedecéis mi orden? La Reina a esta parte baja. Cómo, si he mandado toquen a recoger nuestras cajas, no me obedecéis? qué es esto? Señora, aunque así lo mandas, y es forzoso obedecerte, el enemigo nos carga, y hasta retirarle, no será blasón de tus armas. Pues lo que mando no hacéis, yo me arrojaré. Arma, arma. Qué intenta tu Majestad? Llegar hasta las murallas, ̱ḏ̱ para que me obedezcáis, por no mirarme arriesgada. Con vos no hay riesgo, señora, que sois quien a todos guarda. Conde, reparad, que aunque la guerra estos lances traiga, excusar escaramuzas en los sitios de las Plazas, el más prudente acuerdo; pues lo que de ellas se saca, es perder gente, y hacer diestro al contrario en campaña. Vuestra Majestad a todos nos enseña; pero hay causas en que el valor: . Esta no lo fue, porque yo trataba ver a Granada desde esa cuesta de Sierra Nevada, por curiosidad, mas no la sangre que se derrama. Viva Isabel, viva, viva. Ya, señora, lo que mandas se obedece, pues tu gente se retira. . Gente hidalga se retira? . No es huyendo, sino triunfante, y bizarra, y en señal de la vietoria tu nombre glorioso aclama. Eso sí, viva el valor, que ya cuidado me daba, imaginar que podían huir los Leones de España. Ya retirados los Moros, solo del muro se amparan. García, qué es esto! . Ponerme, gran Señora, a vuestras plantas. Vos omiso en la obediencia? Pues si vos no lo mandaráis, fuera fácil retirarme sin entrar en él alambra? Tanto sentís retiraros? Sí señora, que la fama siente, por ser la primera ocasión en que empleaba mi valor, no conocer el sin hasta donde alcanza. Callardo joven! García, ocasión habrá en que haga vuestro valor mayor prueba de quien sois. . Así lo aguarda mi brío, si vuestra Alteza retirarme no mandara. Parece que estáis herido! porque esa mano derrama mucha sangre. . A fe, Señora, que si antes lo reparara, que en obedeceros fuera mas omiso, y le costara cada gota de ella al Moro, mas Moros, que hay en Granada. un lienzo, que es mucha la sangre, y os hará falta. Sangre por la Fe vertida, más alienta, que desmaya. Raro valor! recogeos. Esto, señora, no es nada. Cielos Garcilaso herido? este susto más al alma? Solo siento el susto ahora, que habrá tenido Doña Ana. Con la herida de García, qué tal estará mi ama? Vuestra Alteza, gran señora, ya que triunfante se halla, entre la nueva Ciudad, que el amor tiene labrada para alojamiento suyo. Que, en fin, del todo acabada está ya? . Solo señora, ponerle nombre le falta a su grandeza; y pues que se ha labrado a vuestra instancia, dadle el nombre de Isabela, que es quien puede eternizarla. Esono, que pues la Fe motivo fue de labrarla, Santa Fe es bien que se nombre, que es el blasón que me ensalza. Es atención como vuestra, y divina acción cristiana; a Santa Fe, Caballeros. El Rey de Cordova se halla, y hasta que al Real vuelva, y vee la Iglesia ya consagrada, no entraré en ella, esperando en mi tienda de campaña; más decidme, noble Conde, algo de su forma, y traza. Después, gran Señora, que se formo la empalizada con los lienzos, que fingían almenas, torres, murallas: cuya vista hizo a los Moros, que pasmados se quedaran, imaginando Ciudad las que eran telas pintadas, en su círculo espacioso, que tanta vega ocupaban, en forma de cruz delíneas el sitio que la señalan, dando a cada extremo una puerta, que a larga distancia, por lo igual del edificio, de dos en dos se miraran. Repartida por cuartales, en la nobleza más alta la fábrica empezo, y todos tanto el cuidado adelantan, que en solos ochenta días se vio del todo acabada, con sosos muros, y torres, reduetos, y barbacanas, calles, plazas, fuentes, Templos, Babel hermoso de casas, para asombro de los siglos; pues donde el tiempo no alcanza fabricar una Ciudad con tan altas circunstancias, aunque se mira no es cosa para imaginada. Solo acreditar pudieron maravilla tan extraña tanto Grande de Castilla, que en servir a sus Monarcas, a infatigables alientos los imposibles allanan. Pero qué ha de resistir el tiempo donde se hallan Mendozas y Pimenteles Cordoyas, Girones Laras, Manriques, Lasos, Cabreras, Velascos, Basanes, Tapias, Sandovales, Alarcones, Portocarreros, y Arandas, sanríquez, Ramírez, Vegas, Figueroas, Machucas, Vargas, Toledos, Verás, Moscosos, Pachecos, Chaves, Estradas, Guamanes, y Benavides, Cardas, Manueles, y Ayalas, Ca ros, Bracamontes, Niños, Avilas, Osorios, Bacas, Mejías, Cardenas, Obandos, Haros, Tellez, y Peraltas, Taveras, Hartados, Silvas, Garcías, Mendez Guevaras, Águilares, y Padillas, Gómez, Reibas, y Zapatas, Chacones, Pajardos, Ponces, Castillos. Lujanes, Arias, Castillas, Torres, Sahavedras, Lunas, Zuñigas, Mirandas, Aragones, y Cardonas, Palafoces, y Moncadas. Y para decirlo todo cuant as ilu es Prosapias y son ros eto a los sig y gloria feliz de España, que siendo todos primeros, nadie es segundo en la fama, Y para eterna memoria de maravilla tan rara, gravadas sobre las puertas dejan en mármol sus Armas, desvaneciéndole a Roma cuanto blasona en estatuas. A todos, famoso Conde, les doy las debidas gracias, estimando como es justo tantas heroicas hazañías y el Rey mi Señor, y yo procuraremos premiarlas. Todo el Orbe, gran señora, alfombra de vuestras plantas se mira. . En tanto que el Conde de Tendilla la Alpujarra registra con los Maestres de Santiago, y Calatrava, ciudad del Campo. . Bien puede retirarse descuidada vuestra Alteza. . Vamos, Conde Hagan las trompetas salva. García. . Doña Ana hermosa. Buen susto me habéis costado. Susto? pues qué lo ha causado? Vuestra herida. . por dichosa puedo tener la ocasión de verme herido. . Por qué? Porque el susto que es costé, dice que os debo atención. Aquesta banda tomad para que descanse el brazo. . Con él haré de su lazo prisión a mi libertad. No del Moro en la demanda arriesguéis tanto el valor. Qué riesgo habrá, si el favor vuestro está ya de mi banda? con ella el Moro arrogante tema el valor que me alienta, que va la victoria a cuenta de vos contra su turbante. Los hipérboles dejad. Verdades, señora, son que las dieta el corazón, y escribe la voluntad. La mía siempre segu tratad de sanar, y a Dios. Quién mereció tal ventura! no tan presto os ausentéis. Es fuerza haber de asistir a la Reina. . Que el vivir tan aprisa me quitéis! No puedo más detenerme Celia, ven. . Tendré es peranza de veros? . Y confianza. Esta noche podréis verme en la tienda. . Argos seré. Si lo permite la herida. Con veros cobraré vida. Yo la seña antigua haré. Darásme vida con ella. Adiós. Pues me anima el Cielo, noche apresura tu vuelo, haciendo feliz mi estrella. Por Alá, Bárbaro loco, que has de pagar con la vida. Muerto soy. Ya la cabeza del Alfaquí fementida Qué has hecho, Tarse cruel? por qué tu soberbia impía ha muerto al hombre más sabio, que ha tenido la Morisma? que dirá el Rey? Dirá, que era su ciencia mentira, pues no adivinó su muerte, y adivinaba la mía. Nunca juzgué que pudieras obrar acción tan indigna. No me culpes riguroso. bella adorada Celima, que hay causas en que el rigor de piadoso se acredita. Ese bárbaro Alfaquí, que infeliz probo mis iras, me predijo (claro está, que fue todo fantasía) que un joven Cristiano (aquí mi enojo me multiplica) la muerte me había de dar por una mujer divina; y siendo así, que a mi aliento no hay valor que le resista, sentí que hubiese quien pudo juagar, que en el mundo había brazo que me dé la muerte, cuando las Lunas Moriscas, y el brazo de Alá en mi tienen quien su poder acreditan. Y el sonjor Majoma de todo, que sin estar galinía. Y eso fue bastante causa? Sí, porque no haya quien diga, que hay quien matar puede a Tarse, sabiendo que así castiga. Yo matara al que con muerte me amenaza, no al que avisa, que aquel me ofende, y aqueste con el aviso me libra. Esto está bien sí cupiera peligro en mí. En qué confías? En tus ojos, que ellos solos, como dueños de mi vida, muerte o vida pueden darme. Qué necia está tu porfía, pues nada te desengaña Ya sé, que aunque más te rinda sacrificios, y volocanstos, nunca ha piedades, te obligan las hazañas que por ti emprendo, siempre te irritan, y en vez de lograr favores, más adelantan tus aras; solo este lazo a la suerte le he debido, en quien se cifran la prisión de mi albedrío, pues cuando le desperdicia tu cabello, en mi turbante garzota luciente brilla. No hace favor un acaso, y es siempre fineza indigna presumir, que sea favor lo que una dama no obliga. Ese lazo de quien haces ostentación lo sería si yo te le hubiera dado. Pues porque mis glorias siga, permite que sea favor. Cómo, necio, que permita, que sea favor, cuando ajeno de ti le quieren mis iras? Qué, en fin, te cansa el mirarlo en mi poder? . No lo miras? Pues yo me enajenaré, tirana fiera enemiga, de él a costa de mis ansias, fijándole adonde diga el campo contrario, el mundo, que de Tarse la osadía, de favor tan soberano como el tuyo, solo es digna, Tente, que no con mis prendas quiero que tus fantasías acredites temerario, cuando no . En vano porfías, soniora; que él estar loco, y andar a poner tu cinta la en el celo por lucero entre las sete cabrilias. Seguirele. . Ya al caballo copor legero la silía, y es pola, pieando vola hacia la porta Elvira. Por más hazañas que emprenda, no ha de obligar mi caricia. Ben poder ser tu conserva cuando Tarse estar almebar. Villano, como atrevido:- No a Ángulema dar mojina, bastar que por ti andar Moro, como berro con vegiga. No de él en tu vida me hables. ̱. No hablar más de él en tu vida. Ve, y tráeme aquí aquel Cristiano, que yo cantivé. . Por prima del Rey tu mandar, Gulema, traerle aquí al punto misma. Confieso que me ha cansado de Tarse la demasía, y que todas las hazañas que emprende, me desobligan, pues no todas son finezas y más cuando ya me inclina de aquel gallardo Cristiano la dulce apacible vista extraño efecto ha hecho en mí, pues si feroz le examinan los estruendos de las armas, blando el amor le registra: Que haya quien una bizarro el rigor con la caricia, lo rendido, y lo soberbio, siendo dos cosas distintas! Tan impresa en la memoria me dejo su bizarría, que pasa ya a ser cuidado, lo que fue piedad precisa. Con que valor, con que esfuerzo se arrojaba a las heridas, y con qué valor también ced anía Quién será pero el Cristiano qué prendí? porque me diga adónde está de Isabel la Tienda, en quien solicita lograr la mayor hazaña, mi valor y mi osadía me informará de quién es, dándole sus señas mismas. Andar, berro. . Moro crud el perro tú lo serás. Andar: qué querer atrás? Ser la cola del lebrel. Seniora, ya estar aquí el Cristiunilio, que ajerro tu cautivar. . Este perro quiere dar cuenta de mí Llega, Cristiano. . Abe el juanete de tu pie, con mi hocico llegaré, porque tengas que limpiar. Comer porcó? . Soy como él que no come sino cabra? Señiora, esto estar palabra de ajorcarle. . Eso es cordel Moro, acusaciones deja, y trata de hablar cristiano, que no ha menester alano la piedad de aquesta oreja. Levanta, Cristiano, y di. Pregunta desdichas mías. De qué a tus Reyes servías? Ellos me servían a mí A ti servirte? . Qué dudas? esto es verdad sin mentir. De qué te habían de servir? De mandarme echar ayudas. Logo estar bosón? Con tiento, que en mi hay grande pundonor, porque del Rey mi señor gozaba entretenimiento. Cómo te llamas:? . Mi trazs no lo ha dicho a tu belleza? mi nombre es de mi cabeza Cómo? . Porque es Calabaza. Calabaza? . Por un tío este nombre me pusiero Mentir, que no lo hicieros sino por ser bosón frío. Si de ese modo has estado a los Reyes asistiendo. es preciso que conozcas a todos los Caballeros, que en esta campaña asisten. De todos cuantos hay puedo darte noticia. . Quién es uno que entre todos ellos junta de Adonis, y Marte los dos distantes extremos? Joven, que a no ser Cristiano, como Mora te prometo, le tuviera por Alá. Qué, vizarro, qué resuelto, entre diluvios de alfanjes fulminó rayos de acero! Banda cármesí cruzada por el espaldar, y el peto, de tanta llama al valor le multiplicaba incendios. Penacho de ricas plumas, de nácar le daba al viento, que en su cimera eran alas, y en su coraje ardimientos. Hasta los muros llego de Granada; y aunque a un tiem- pole cercaron de turbantes inumerables esfuerzos, solo se supo rendir a quien por ver tanto aliento en su defensa se puso; que si no, tengo por cierto, que él solo acabara a cuantos osados le combatieron Son tantos los que en el campo del Rey Fernando hacen eso, que no sé determinar cuál será de todos ellos; mas por las señas que has dado, y lo que vi en el encuentro, desde la parte en que estaba, es un aprendiz guerrero, que ahora empieza en el oficio, y quiere ya ser maestro. Cómo así? . Porque Doncel del Rey era haber; y siendo de menos de diez y ocho años, es tanto su esfuerzo, que el gran Cordoba el Alcaide de los Donceles, queriendo ejercitarle en la espada, que le armase Caballero pidió al Rey, porque el valor no conoce de años tiernos. Hércules desde la cuba despedezaba sangriento las serpientes. . Pues estotro las chupa como los dedos. Quién es, me di? Es Garcilaso, un generoso mancebo, Señor de Batres, y Cuerva, rayo que forjó Toledo a este vi que se arrojó, solo talando, y rompiendo, con esas señas que dices. Solo a mi valor atento se rindió. . Tiene el mucha- cho muy prontos los rendimientos con las Damas al instante de un roble se haría un camueso, Sin duda es él. Tú, Crestiano, para alcágote estar bueno. En qué lo conoce el galgo? En pintar, sonior podenco. Vete, Angulema de aquí. Cuanto me oír hablarlo perro, esta Mora estar Crestiana. Por lo que has dicho, deseo ver a Garcilaso. . Lindo. Porque aunque presente tengo al que vi, contra la duda, verle en su campo deseo. Sal quiere este huevo: andarlo. Tendrás valor . Unos lejos. De introducirme esta nocue, donde en tu campo, sin riesgo, pueda verle disfrazada? Como sea a hora, y a tiempo, que en las trincheras no hayan dado el nombre te lo ofrezco. Y a la Tienda de la Reina me guiarás. . Mas que un ciego: mas la Tienda, qué te importa? Lo curioso a que me muevo. También en ella he de entrarte. Serás leal? . Soy Gallego, El hablar a Garcilaso, aún más qué amor es pretexto, para que aqueste me enseñe la tienda, donde pretendo borrar de Isabel el nombre, porque sea el mío eterno: Galantea Garcilaso? A una Dama como un cielo, Malas nuevas te dé Alá. no le dejes por que es más amigo de Mora que de vino los Cocheros. Este sentimiento ya parece, que te toca encelos. Es de la Reina esa dama? Estrella es de su sol bello. Y sírvela sino amante! Mal roe la perra el hueso . como un coraly pero a ti te querrá con más extremos. A mi por qué? . Por ser Mora, que es muy moral caballero. Ven que a disfrazarme voy, para que guíes mi intento; que si cumples tu palabra, será mi riqueza el premio, y esta cadena, señal ahora sea. . Con aquesto me tendrás en la cadena tu esclavo hecho, y derecho. Pues ven. . Con aquesta Mora tener mi fortuna espero. Amor, y valor me llaman con encontrados afectos, Alá permita, que pueda cumplir con los dos a un tiempo. . Seguidle todos, matadle. Ya es imposible alcanzarlo. e Montad todos a caballo , a̱̱̱ , i̱̱ Toca al arma. . Ya es en balde, porque arrimando la espuela el bárbaro, loco, y ciego corre exhalación de fuego, y animada llama vuela Pulgar va tras él. . Hallose a caballo, mas la Reina Qué es esto, Conde, que causa de este modo el campo altera? Es la más loca osadía, que cupo en humana idea. Un Moro atrevido, (que aquesto es dosa más cierta) llego a vuestra Tienda Real, y dejo helavado en ella este puñal, y pendiónte de él, cste lazo, y traanta, con un rotulo. ̱ un Mo- ro llegar pudi Sin ser visto! . Tal vez quele lograrse una acción violenta en fe de la confianza de que nadie ha de emprenderla. Y es el Iloro conocido? Tan arrebatada, y presta fue su entrada, que ninguno le conoció. . Acción resuelta! En su alcance va Pulgar. Él dará del Moro cuenta. Leed lo que el rotulo dice, que él podrá ser que de señas. aquí puco este listón, quien por lograr tal hazaña de él sé hizo merecelor, Y de la muerte también; aunque en el concepto muestra, que más que loco es resuelto, y hombre de valor, y prendas, y que alguna dama a tanto atrevimiento le empeña. Vive Dios, que la ventaja que llevaba en la carrera, libró al Moro de mis manos; mal haya quien me dio es puelas. Pulgar, que es eso? librose el Moro? . Pues no era fuer za, que se me escapara un galgo, que iba corriendo de apuesta? Vive Dios, que me ha corrido mas, que el caballo que lleva. No estéis corrido, Fernando, que el que huye, es cosa cierta, que corré más que el que sigue, pues junta el mieso que lleva. Aunque le tiré la lanza, fue vana mi diligencia, que su ligero caballo la buelo volando flecha. Conocisteisle? . Pue Tarro. El Moro es de más sob que tiene Grañada. . A fe, que si esperara con ella, que yo le quitara al perro ta gana de que mardiera. Notable el arrojo ha sido. Pues yo juro a vuestra Alteza, sobre la Cruz de esta espada que si él llegó a vuastra Pienda con bárbaro atrevimiento a fijar su ínfame prenda, yo con osadía Cristiana, en venganza de esta ofensa, llegare adende jamás el pensamiento pudiera, poniendo el nombre más alto, porque a la Morisma sen espanto, terror y mindo, asombro pasmo, y asrunta. Todo de vuestro valor lo creerá; pero qué seña hace ente clarín ahora? En aqueste instante llaga el Rey, gran Señora, al campo. Qué duéis? selics nueva. Y viene au Altoza bueno? Tanto, que con su presencia, como el Sol, al campo todo en puros rayos almera. Vamos, Conde, a recibirle, y a que descante. . Qué atental . venga uvostra Majestad . Ya que la noche se acerca, será, mi dicha de poder hablaros cierta? A veros saldre, y porque mas bien tonocer pueda, llevad mi banda en el prano, que aunque de noche pudiera ocultarte, son tan claras las nuenes, que podre vería. Con vos no hará falta el día, Viva Isabal, y Fernando, vivan edades aternas. No vivirán, si mi intonto savorece elgran Prosata. Ya estás dentro de mi campo, puea entro las Trupas masmas del Reyparados, fue fácil te iguiera. Dicha ha sido tengo en serma que logro mi intento tenga. No porque soy calabaza, que vano to valga tmaa, que tambión hay que hacen bien al que los lluva. El barallón ne caballos, que al paso emvosca lo queda, me asegarará la huida si se logra mi cautula Si hallarás a Garcilaso? o En la tienda de la Rey le buscaré, pues estamos ya de su vista tan cerca. Pues cuál es? Esa que miras. Aquí un instante te espera, que pues la noche ha cerrado, iré como quien acecha a buscarla, para que a verte a este sitio venga. Aquí esperaré, pues ya sé el pavellón de la Reina. Deseo que este se vaya, para lograr tanta empresa, a que mi valor me anima. Muy presto daré la vuelta. . Valor, como dispondré la temeridad más nueva, que emprender pudo el despecho en una mujer resuelta? Muera Isabel; pero cómo he de lograr el que muera, si cuando el odio me anima. me acobarda su grandeza? Qué mal se ve un imposible, que no se mira de cerca! mas aquí vienen dos hombres, el disimular es fuerza, a esta parte me retiro. En solo la amistad nuestra cabe, Conde? el confiaros mi mayor cuidado. Cierta es la mía, y por segura podéis descubriros. . Esta es la voz de Garcilaso, si la memoria no yerra de cuando le hable, mas no, que en mi oído quedo impresa, De la señora Doña Ana, a quien mi culto venera, citado estoy esta noche en la Tienda de la Reina; y porque, como sabéis, me toca la centinela del cuartel, que hace a los Reyes mus precisa la defensa, y es la hora en que Doña Ana forzos amente me espera, quislera, Conde, que vos me disculpaséis con ella, por que no juzgue que es otra la causa. . Si yo pudien da de mejor gana lo hiciera. No es posible: aquesta banda llevad en el brazo puesta, que la seña que me ha dado, para que no se detenga en salir, juzgando que otro ocupa el terrero. . Venga, que en fe de eso, la disculpa la imaginará más cierta, si es que con la noche puede, aunque esté en el brazo, verla. La Luna lo facilita; demás, de que aunque no sea mas, que para asegurar, que es mía esta diligencia, es preciso la llevéis. Haré todo lo que ordena vuestro gusto. ̱. Pues con eso quedad con Dios, Id sin pena. El uno se fue, y parece Garcilaso el que se queda: no percibí lo que hablaron, iré llegando más cerca, por si aqueste es Garcílaso. . Quiero ir llegando a la Tienda. Ya es hora que Garcilaso esté en el sirio, la seña haz, Cella, que en él un hombre se ve. . Ce,e, La seña es esta. . Ce,ce cilaso. Quién llama? . Es Ga Qué escucho! él es. Soy quien llega de parte de su cuidado. Ya son celos los que engendra mi corazón, que esta es dama a quien sin duda festeja. Esta banda lo que digo acredita. . Fiera pena Cuando las causas son tales, disculpas se hallan en ellas, no era menester la banda Cuidado es de la fineza Qué espera mi ardiente llama, cuando la envidia me ciega, y cuando con una acción de él me vengo, y de Isabela, eternizando mi nombre? Arda en volcanes deshecha la tienda, y todos conmigo al fuego que me atormenta, Allí un fuego se divisa entre difuntas pavesas, que debió de ser de alguna retirada continela; pues están solo él dará a la ejecución materia, ms y la forma a mi venganza. Señor Conde, que agradezca vues tra atención es fortoso, y basta, para defensa de Garcílaso, ser vos el que disculpa su ausencia. Soy tan suyo, que sintiendo estoy Señora, la pena que le está costando el verso ciego sin las luces vuestras; si bien una voluntad tan vivas las representa en la memoria, que suple la distancia de no verlas. Fuego, fuego. . Mas qué es esto? Acudid que arde la tienda de la Reina; fuego fuego. Qué desdicha! . Ay triste Celia Traición, traición. Adiós, Conde. Toca al arma. Que nos queman Esperad, mas todo el campo se conmueve. . Mueran, mueran. Soldados ya a vuestro Rey tenéis en vuestra presencia. Señor, vuestra Majestad de aqueste modo se arriesga? A nadie más que al Rey, toca ser de su campo defensa Traición, traición, muera el vil. Conde a toda diligencia los traidores seguid. . Fuego. Seré a su intento cometa. La Reina peligra. . El rayo aún el laurel no respeta, arrojareme a las llamas librando sus hojas bellas, Ya que el intento he logrado romper por todos intenta mi valor. . Ya queda libre de tanto incendio la Reina, mas aquí quién es quién va? Este es Garcilaso: sea, pues él me debe la quien hoy mi vida cefienda; si habrá mi caballeria arrimadosé más cerca? El nombre dé, o morirá. De este modo se remedia. No me da el nombre? qué aguarda? No hay nombre que daros pueda, mas de que yo soy la Mora que la vida os dio, y que llega la ocasión de sabor quien mejor lo bizarro ostenta Mi vida peligra aquí, allí me debéis la vuestra, vos sois hombre, yo mujer, mirad en tal diferencia, pues sin causa os di la vida, lo que os toca a vos con ella. La Mora vive Dios es que me libró. Qué te empeña en este traje al peligro? De amor la injusta violencia: yo pagada de ti, quise; de aqueste modo encubierta, (que también tiene el amor sus ardides, y cautelas) ver si lograba el hablarte, porque esto también me debas; hablando con una vama estabas en esa tienda, al tiempo que llegué, y tanto de irritaron las centellas de mis celos, que pegaron el fuego con que se quema. Qué tú el incendio pusiste? No sino tú. En que lo pruebas? En que con celos me diste para ese fuego materia. Sabes qué tienda has quemado? Sé, que te vi hablar en ella con una dama. . Y no más? Pues qué más quieres que sepa, si donde hay celos, hay rabia, envidia, infierno, y ofensa? Vive Dios, que hay lances donde no sabe lo que resuelva la mayor prudencia, aquí es preciso, si la encuentran, que peligre si la libro, parece que el honor yerra; y si de ampararla dejo, a mí me falto, y a ella; pues si la trajo mi amor, soy causa de que padezca; mas debiéndola la vida, qué es lo que el discurso piensa, ni mi lealtad duda? Pues de mi valor, qué dijeran, si a una mujer entregara, cuando debo defenderla? y más cuando en el incendio no ha peligrado la Reina: ni mi lealtad adelanta, mas que exponerla a la pena del castigo Vaya libre, y lo viniere venga Qué es lo que estás consultando tu discurso se resuelva presto, o yo con mi valor; paso me haré, sin que tenga que agradecerte. Qué haces? Buscar mi peligro. . Espera. Seguid por aquesta parte. Mi gente a esta parte llega, yo a detenerla me quedo: parte tú, Mora, por esa, que a Granada se encamina; y porque segura puedas pasar por ella, esta banda para tu resguardo lleva, porque el Cabo que la asiste, si a reconocerte llega, dándosela de mi parte, no te lo estorbe que en esta finoza me dobes más, que le debí a tu fineza. Mas que a mi fineza? . Sí, pues si no es por ti, pudiera al la peligrar mi vida, y aquí mi lealtad se arriesga. Arma, arma. . Ya es preciso ausentarme; en paz te queda. Mucho hago por ti. Mal sabes lo que tu vida me cuesta. Por donde está Garcilaso seguro en la banda lleva; quien dirá que en la campaña aquestos lances sucedan? y que le debí a una Mora tanto amor, que aunque me empeña, es solo en lo agradecido, y no en la correspondencia? que aquello es dado a mi sangre, de y esto es nega a su secta. Gran valor. extraña fuerza. Los tres las lanzas pasaron por éncima de los muros. Viotor Boborques, Garcilaso, y el Conde de Cabra. . Victor. Qué alegre rumor Fernando, del Pulgar, es este? . Ahora al Real, Señora, he llegado, pues con orden del Rey vengo de quitarle un cruel padrastro en la Torre de Gandía a vuestro invencible campo. Habéis tomado la Torre? Dudáis eso? a tres asaltos que di al fuerte, no dejé Moro que fuese a contarlo. a Granada; mas volviendo a ese popular aplauso, lo que del campo he sabido, es, que Tarse, temerario llegó hasta nuestros ataques, soberbiamente llamando al Grande Conde de Cabra, a Martín Boborques y a Fernando del Pulgar no me halló allí, y encontrando a Garcilaso, halló el Moro en los tres, más de lo que vino buscando; pues entistrando las lanzas, con más de otros cien alanos, que de ayuda traía el perro, valientes los tres cerraron, de suerte, que los metieron en Granada tan de paso, que a no echarlos el rastrillo nos hubieran excusado, para tomar la Ciudad, de ataques, minas, ni asaltos; y airados de que las puertas no les hubies en franqueado, por éncima de los muros las lanzas los arrojaron, siendo flechas despedidas de los arcos de sus brazos esto es lo que sé, mas ya ellos desmontan de sus caballos, y os lo contarán mejor, pues yo de no haberme hallado en hazaña tan fan estoy que me lleva el diablo. No fue menor trianfo el vuestro; de aqueste desembarazo de Pulgar, gusto infinito. Es muy propio de Soldados; más Cabra, Boborques, Señora, valerosos se han mostrado. Pues no creo yo, Doña Ana, olvidas a Garcilaso, pero olvido no sería. Pues qué, Señora? Cuidado, pues a veces son Doña Ana, muy parleros los recatos La Reina te entiando el juego . Ocasiónolo el acaso del incendio de la Tienda, pues por hallarse cercano Garcilaso a mi peligro me libro de él arrestado, he hizo público su amor, habiendo se disputado, si por dibrar a su dama pudo el puesto haber dejado, que guardaba, siendo cierto, que no falta al puesto, es llano, quien no le pierde de aunque aduda a otro fracaso Si no nos cierran las puertas, en Granada nos entramos. Gran día habemos perdido, En algo ya se ha logrado, pues por mí, con calabazas fueron huyendo los valgos, mas la Eoy . Caballe- ros, aunque de hecho debo darme por ser y el Rey, mi señor, no estando asistido el Heal de otros Capitanos esforzados, que los quie os halláis prerentes, por haber eloy al valle de Lecani a estrechar a los cercados, con ándolos los encorros, que les dan los Moros de las Alpajartas, no es parecer que osadamento arrieaguéis vuestros es fuerzos gallardo a hazañas tan nunca vistas bastan las que habéis obrado, en satisracción, que pudo poner Tarse temerario aquel listón en mi tienda, y de que traidora mano la puso incendio, de cuyo cruel peligro a menazado, después de Dios, me libró el Católico Fernando. Eso mandáis? sepa el mundo, que el esfuerzo soberano de una Católica Palas, cria Martes Castellanos. No tiene Granada Moros para que vayan matando? así yo a Angulema hallara, o a aquella Mora del diablo, que me la pegó, pues nunca la volví a ver en el campo. Si no obedecéis, haré que hable con todos el bando, en que mando, que del Real no salga ningún Soldado sin orden mía. . No hagáis tal, señora, pues a Hernando del Pulgar dejáis mal puesto, porque palabra lo ha dado a una Católica Palas, en despique de que osado puso un lisión en su tiendo un perro, poner bizarro Pulgar dentro de Granada favor aún más soberano, hasta aquí no ha cumplido fue por haberle mandado su Rey tómase la Torre de Candía, en cuyo atalto Pulgar mato a Reduán, el Moro más afamado, que en las Alpujarras hubo, el cual se hallo por acáso esperando en aquel uerio, que se la acocase el plazo de ir a faranada a las sientas, que los Maros siempre marón hacer al que Preador fue del sol mas y contar que a Rosinan mató Pulpar, es del caso, por si en Granada la vioren hecho Reduñn Cristiano. Si a esa Carólica Pala con mi autoridad yo hago, que la palabra le suelte a Puigar del desagravio, que por ella tomar quiere, puede quedar desairado Pulgar? . Sí, gran señora, pues ofreció el desacato, que él vengaría con otro hecho mayor, afrentado, no solo al alcaide Moro, sino a Mahoma; y estando por su propio ofrecimiento, no por singular mandato de la Deidad a quien sirve, Pulgar a hacerlo obligado, aunque la palabra ella que sóltase es caso llano, que bien puesto quedaría con ella, mas no con cuantos saben lo ofreció Pulgar, y no llegó a ejecutario, y así con vuestra licencia, mi palabra a cumplir parto, . Aguardad. . Ya va que vuela, Si con orden le embarazo, no salga: ya lo ha hecho punto, y no han de bastar mandaros. Vamos, Caballeros. . Donde, señora, ir queréis . Del campo correr quiero los cuarteles. Calabaza, ve a avisarlo. Voy a dar tan feliz nueva. os, Conde. Vamo a Garcilaso, muy dignos de mis favores se hacen vuestros hechos claros, mas los estimáis muy poco. Hermosa Doña Ana, cuando os adoro como puedo dejar si no de estimarlos? Por mí mismadebo creeros, y más cuando hago reparo, que habiendo convalecido de la herida, era embarazo del brazo banda roja. Vive Dios, que me olvido de pedírsela hoy al Conde con razón me habéis el cargo, yo os satisfaré esta nocho, si gustáis . No podré hablaros. Pues por Porque la de mis acciones es argos; después que vos del incendio me librastéis, contentaos con vorme, y mirad, que vuelve corriendo el cuartel. Honrando va, Geñura, vuestra Alteza a sus Soldados. . Qué hago yo en honrarlos, si valientes se ha cen dignos de más lauro? Vuestro liberal favor los hace ser esforzados. Pues como ha de haber Soldados si no se premia el valor? Moro es, y aleve espía, que con traje de Cristiano se dis fraza. Ande el alano. Ser Angulema no pia. Cogite por una tema, perro, . Por ser tú me maza. Qué es lo que traes, Calabaza? Traigo un sardo de Angulema en os te Moro que ves, que fue el que a mí me le dio cuando Tarse me prendió su criado el perro es. A Tarse Moro servías? A Celema yo asistir, que a Tarse no la servir. De ambes era alcamonias. Callar, perra . Moro, di, que pretendes disfrazado con el traje que has tomado? Ver si sentan ben a mí. Habla verdad, o si no, de un árbol te haré colgar. A un media no llega verdad, Sonlora, hablar yo. Pues Moro, di, a qué venías? Casiar, que a ser estafeta de Celema, y Garcilaso, que esto me importar. Qué esperas? Tarse, a una Mora ofrecer hoy la llevar trea cabezas de tres valientes Crestianos, e que cumplir la promesa Tres cabezas la ofreció de tres Cristianos. . E treinta si el los las dejar cortar, más volver rabo entre pernas tranada, creyendo, que el presente sor de verás, se las venir a llevar por ganarme las albrecias, Y qué dama, Moro, es, por quien Tarte esa fineza ofreció hacer? . Ser Celo- , velona Africana nuestra, que estar prema del Rey checo, a quien Tarse galantea; mas le papar con regores, pues ser tan cruel, que por elía, por Tarso, he por el Alcaide, que ser de Torres Bermojas, no estar ya Granada tuya, que Roy checo la rendiera, que estar tu amigo, e querer vendernos. . Qué Mora es esta, que se opone a mi poder? verla mi esclava quisiera. Una Mora es tan astuta, que me la pegó la perra a mí. . Pues qué te pego? Detente, maldita lengua. Una sarna que rascar Que yo por hablar me pierda! Dinos, Moro, sabes tú de quien eran las cabezas, que a Tarse pedía esa Mora? De Hernando Espolgar era el dina. . Mucho led La segunda di, no mientas Estar las del Conde Cauras. Ay tan grande desvergilanza! mi cabeza le ofreció? Por vida de vuestra Alteza, y la del Rey mi Señor, que si por presanta a ella mi cabaza le prometo, que por esclava a su mismá dama os tengo de teaor, pues en Su poa verla vuestra ltena. Y cuál era, Moro, la tercera? Ser la de Martín Boborques, Pues a costa palantoa de mi cabeza el perao Puen si el Conda le ofrece truen la dama de Tarte, yo la cabeza del perro pondre a Sus pies. Pues bien es que yo algo la cabeza de ente prometo aquí tan apriesa, que de revés, con su alfanje, la han de ver dar mil corbetas, porque de Sabado el perro se viene. . Tener clomencia de me, Sentora, he decir a que vener Ángulema. Como lo digas, haré que la ejecución suspenda. Pues ser a lo que vener, a trae . Habla, no temas. Esta carta a Garcolaso, de Celema. . otra es aquesta; la canilla se solto del secreto. . Carta nuestra. Pues qué es esto, Garcilaso? Será alguna estratajema de aquesta caballa Mara, pues jamás correspondencia con Mora, ni Moro tuve en Gravada. . Conde, leedia. Qué es esto? Si en Garcilaso puede caber tal afrenta! Muro, quién te dio esta carta? El misma. Es quién las cabezas abestras a Tarse pidio? . El mismá. Entraa mas ya mi palabra he dado, y me es praciao prenderla. No leáís. . Dice así Estará Arago la latra. Leo el Condo. La Provo u e cuóno, os quitar ir hll ell, ts, diy rumido, o̱̱ Q o lecia derto, García? Lo que he dicho a ul Alreza es cuanto puedo decir, que en mí no caben cnlas, agono dion, a, que a quien escrivo PTIA Celima es a mí, pues trueca los nombres, siendo el acaso alguna noticia incierta. Nadie eso sube mejor que yo ah maldita lengua, que ya a despeñarme iba Si lo sabes, a qué es poras? Es, que no gusa de cabra, aunque de Mora se precia Celima, y con Garcilaso la galga se saboren. Disparate como tuyo. La carta es a quien traerla a Garcilaso. . Borracho, quien te pregunta por Meca? Ya a Calima por esclava ha ofrucido a vuestra Alteza, sin saber lo que ofrecía, ella deshará las nieblas del enigma que hasta entonces tenerle callado es fuerza; y en tanto que lo consigo, lo que os suplico es, que tenga preso a este Moro la Guarda, porque nadie decir pueda, que se valló mi valor, para lograr tal empresa, de él saguro que una dama le diba para prenderla, que a todo trance en franada hoy tengo de entrar por ella, y solo mira, señora, para ellome deis licencia. Y a mí para que de Tarse vaya a traer la cabeza. La licencia que pedís, negarla, ni concederla dobo; nugaria, porque privilecio es de la guerra, que cualquier Soldado aspire a obrar heroicas proezas; concederos! a tampodo, porque solo el campo queda faltando vu estras peraonas, y en ocasión que se estrecha la Plaza con los ataques, y darsa el asalto es fuerza. Nunca el campo queda solo, quedando en el vuestra Alteza con al Conde de Padilla, el fuerte Condo seña, el de Águilar, y su hermano, y tantos hombres de cuenta, que asaltar pe Dejad señora, que ten dos opositores menos Granada, para ser vuestra. Ya os he dicho, que no niego, ni concedo la licencia. Quien no niega, ni concede, ni bien concede, ni niega: vamos, Conde. Martín Boborques, a conseguir dos proezas vamos, y así a cada cual le valga su industria. . Esa advertencia os quise hacer, cada cual siga su idea. Pediré al Conde la banda, porque quede satisfecha Doña Ana. Dónde vais vos? Acompañando a tu Alteza. A hanta Fe. . Calabaza, di al Conde me deje aquella, banda. A ese Moro, tú, al punto a la guarda entrega. ve. Ay tan raros embrazos! ve, en dejándole, por ella. Vas ya satisfecha? . Sí, aunque con la duda mesma. Venga el parro. . Tu estar perro, pues ser tu Maza Ángulema. . Permíteme, divina Celima, que te vaya acompañando hasta el balcón . Camina: Fátima, no hagas caso. Ve triunfando de un esclavo, que logras por trofeo. Yo de tan vil esclavo? mas qué veo! Di, Moro fementido, de estirpe vil, de pundonor cobarde como te has atrevido a hacer de mi color vistoso alarde? De mi color te adornas en las cañas, y vistes el del miedo en las hazañas? Pues, villan, no fuera mejor, que aquel que huir sabe medroro, aleve se vistiera del purpúreo color, del afrentoso de la vergüenza? Mas quien no la tiene, del color de su infamia se previene. Donde están las cabezas, que traer de tres Heroes me ofreciste? con estas tus proezas bien tu heroica palabra me cumpliste: pues de las tres volvistéis a Granada tú, y cien Moros huyendo de su espada, Si de esto no te afrentas, afrentarte debieras de que entraron sus lanzas tan violentas en viva Rambla, que antes se mi rarón a su circo bajar rayos ardientes, que le hollasen tus brutos impacientes, No te corres, villano, obrando tan vilmente, de mirarme? Por Alán soberano, que si te atreves más a enamorarme, o a elegir el color de mis favores, que al rostro te he de hacer salir colo Ignoras, que yo monto mas que mil Martes, pues con brío osado, si el bruto Andaluz monto, el fresno empuño, y el arnés trenzado, trueco adornos, y galas femeniles, que me tienen las lides por su Aquiles? Dudas que pusé fuego de Isabel a la tienda de campaña, con denuedo tan ciego, que admiraron tus huestes tal hazaña? Pues si mi brío, y mi valor no gnoras, como, siendo cobarde, me Has dicho ya? . Mas dijera, a no ver, que es deslustrar la razón de mi desprecio con quien de ella aún no es capaa y así:: . Espera. Qué pretendes? . Qué escuchas? Qué he de escuchar? Cuán injustamente ofendes mi valor, cuando no ha quien por mi fiera y arrogandia, mi ciega temeridad, no me llame el fiero Tarfe, el brazo diestro de Alá, el Caudillo de Mahoma, defensor de pues si no fuera por alfanje, que refrenar supo el orgullo Cristiano, no hubiera ya esta Ciudad sido trofeo glorioso del poder, y Majestad del Católico Fernando, y Isabel? No hubiera ya nuestra Nación Africana sujetado, a la noble de eterna caulividad En su defensa, vallente inmorta que obrado qué hechos? bra que basta mi ama di cuanlas unces deiaud de Genil, y de du Vega, supo mi aro trocar en perpura la esmeralda, y en No es aquerto bravo el miamo, que sol tus de Isabel, con pusta! un lazo tuyo fijo con tanta enleridad, vivian v lo vidold que sengo olvedidas ya, sino irinte mas de aquellos, que mue el Cone de artin orques, y Pulgar. Celi no fío, que quien falta nveS supo, ala Ya es mos que rigo el suyo. No sino aborraniminnto, hin saled a la cianto, a a quia en debiendo odí lios puservarte e afo mis cuida osuo es lo que mas ued mtarn a Reduan amo. i̱̱. si otro aventururo más, por mi viniese a las liestas, a quien aguardando mí de, entenderamo? . Sí. y no tanno que apurar mas en tus dosprecios. . Cielos, vendrá? si as si Ángulema la dado mi papel, no hay que dudar trado le tu ocadia e le dejo diapuesta hora P̱̱ Mira que es y ̱ Vios. mira Que al quiera tiraña! no me huba la para cuando re injueros Cielos, iras, si dejala easligar la ingratitud? Que esto a mí esraran me aunuda el odio de mi pasión, y strañ contrarienad? No selas inclinaciones confrontación celestial, o simpatia de estrellas? Pues como hay diporida entra Antrofy cdio, y entre este que as a inflavendo han mi pate amor? Pero en vano investigna los influjo de los stros puede la infeliedad, de aquel vontinnvien el Cielo So hailnado a conjorar duan han podido en Cranada la entrada fae yo a mí misma. e entiendo, con leal ama Tarfe? ejemplar enme Ya en VivaRe ella es gran temeridad; is con las grandes noticias, mi lome ha dado Patiman, o a Reduán asistía, y pues sé también hablar el Arabigo lenguaje, ya nada que temer hay: a los audaces ayuda la fortuna. . Que infamar me pudiesen con Celima, solo tres hombres no más! que volviese yo la espalda a Fernando del Pulgar! Moro; Quién a Pulgar nombra? . quien eres, o qué te va en que a Pulgar nombre aquí? Este es Tarfe que llevar me déjase de mi altivo valor! enmendarlo es ya za, Reduán valiente: fuera Moro soy. . Tú, Reduán, de no haberte conocido, bastante disculpa da quien no te ha visto otra vez; pues el propio tiempo habrá, que de Fez pasé a Granada, que tú ausente de ella estás la sinrazón del Rey brazos a Tarse da, e deseo conocerte tu valor singular, yPor tus hazañas ha mucho he deseado yo ah, Moro, si bien supieras quién abrazando estás! Mucho aprietas por Mahoma. Deseo mucho estrechar contigo. . Tu amigo soy: y en muestras de voluntad, por si tus caballos vienen cansados del caminar, recibirás de mi afecto un bello bruto alazán, que hijo adoptivo del viento, el viento se deja atrás en la carrera. . Te estimo el favor: en el pasear, la primer carrera ofrezco. Adónde te le traeran? Aquí, por hallarme a pies si puedo le he de llevar e tal cabalo a erte Moro. aguardando, que aquí Fatima tome el balcón. . Sú dad me trae a las fientas ̱ que confina con el Real del Rey Oriente, ha de ser de dos Soles pues está Celima con ella. . Mucho deseo ven su Deidad, pues dicen que en hermocura no tiene el mundo otro igual. Ni en crueldad lo tiene dime, con quién corres? . Con Cellan, mucho pregunta este Moro: a no hallarme tan capaz de edtas nuticias, qué fuera? Por qué al nombrar yo a Pulgar, respondiste tú por él? . es demasiado apretar porque en él alardo hago, que es con que se ha de empezar de Cristianos, y de Moros, a Pulgar, según dirá el traje, que esta Marlota oculta. . Pues por Alá, que si de amigo los brazos no te hubiera dado ya, porque a Pulgar reprosentas, que había de pelear contigo. . Mucho que hacer Ca tenías, pa bien de Pr ga . Estás loco por el sagrado Alcorán, que si aquí a Pulgar tuviera: Pues bien cerca del estás. Qué le hiciera más pedazos, que Astros en el Cielo hay Que esto sufra! vive Dios, que reventando estoy ya por matarlo, mas cumplir e la palabra importa más; Aquí viene, mucho ciento te hayas llegado a enojar. lo con Pulgar me enojo; So pero los clarines dan avico de que ya el Re y las Damas, toman ya asiento para las fiestas el caballo traerán, ego o a prevenirme voy. da dilate Alá V care. us duan, te carte irá y las verás Reduan: Soberana Virgen Pura, en vuestro nombre a lograr viene Hernando del Pulgar la más gloriosa aventura. Tarse de humana hermosura un lazo, y mote fijo en mi Real, como se vio, pues en su mezquita indigna de la beldad más divina fizaré otro mote yo Aquel blasón más que humano, Virgen, con que os saludo Cabriel, cuando os anuncio Madre de Dios Soberano, ha de fijar esta mano, que en su Merquita impía vea la ciega ironia, siendo otro apropiado infierno, que se exhalla el siempre eterno nombre del Ave María. Este blanco pergamino vuestro blazón puro encierra, Reina del Cielo, la Tierra; el os aclama Divino. Mas como no me encamino a sinarle en ocación, que es la postrera estación del día, y fue la hora pía, en que del Ave María se oyo la salutación? as primero que me atreva a hazaña tan singular, muy justo será alabar, la que solo triunfo de Eva. Hermosa Raina del día, con tal miedo os llego a hablas, que no acierto a pronunciar No puedo temer desgracia con tu nombro, claro está, que en ti, Virgen, no cabrá Del más soberbio enemigo tú me llegas e a librar, pero que no has de alcantar, cuando el Beñor es contago? Mil bendiciones adquieres de los que más te queremos, y en aquesto nada hacemos pq defendenos, clara Estrella, Sol hermoso y la más bella Para remedio absoluto del Árbol envenenado, eres planta, que ha criado Al Mundo le diste luz, Si después que Gabriel vino, y huésped danto, y Divino fue de tu vientre Mucho hay que decir de Vos, y lo que más os levanta, es llámaros Virgen Santa De alcanzar vuestros favores tengo ya feliz indicio, que es en Vos piadoso oficio Mas para lograr mi suerte, lo que os pido, bella Aurora, es, que me asistáis ahora, Yo voy a fijarle. Quí Reduan aquí se llama? Yo soy Reduan, qué buscas? El cabal llo, y esta acha dorada, Tarse te envía. Qué hermosa está Viva Rambla con tantas luces! . Celima, si el deseo no me engaña, Reduán es el que allí veo. . Fineza extraña! a pie, y en la Plaza? Él es, pues cuando se equivocara con mis colores alguno? La Márlota recamada, que trae varios matices, con los pérfiles de plata, le bordé yo a Reduan. Moro, en esa calle aguarda, que tu cuidado sabré recompensar bien . La paga mayor para mí, es servirte. Ya, pura Ave de Gracia, vuestro renombre glorioso tendrá luz en esta hacha. Ya deja la Plaza. . Ira a tomar caballo. est aras de haberle Don Sí Yo que venga mi aventurero. Por qué lo estás? Porque tarda quien pudiera darme aviso si llego! sey desgraciada: sin duda que a Garcilaso no dio Ángrlema la carta. Hachas para la cuadrilla de Celin . Afuera, aparsa. A despejar van ya el circo, y los clarines deciarán, que dan princinio a las fiestas. Da el renembre que os aclama, Ave de Gracia, Señora, ya en la Blezquita se ensalza, si cuya es aheza toda con ilorisca canalla admirada parte a verle ya he cumplido mi palabra, ahora falta que el valor tome valiente venganza de otra injuria, de otra osenta; pues pasando por la Plaza, vi en el alarde por burla, que estos viles perros sacan por estafermo (qué ira!) al mayor Héroe, que España ha coronado de triunfos entre sus grandes Monarcas, al Católico Fernando, y siéndolo, fuera infamia de mi leallad, no dejar esta injuria castigada, poniendo a Gravada fuego. a apoderar las hachas me voy, que para la fiesta previnieron, y aplinada su llama a casas, y andanos, nueva Troya haré que arda, pues ardo yo en noble ira; y en su confusión, mi espada hará, que el festivo alarde infausto a los Moros sulga. . Celima, que será esto, que la gente apresrada deja la Plaza . No sé, no pedad es bien extraña, Moros, acudid, que aleve traidora imención Cristiana profano vuestra Mezquita Todos tomemos venganza, Las confusas voces dicen Traición, traición, ̱. Cielos, si entro Garcilaso, y conocida es la causa de este tumulto. . Ya todos puestos en arma, batallan unos con otros. . Qué haré? que mi amor así arriesgara a Garcilaso? . Traición. Morid, infame canalla. Quién eres, bárbaro Moro? Uua furia desatada Pulgar soy. del abia Matadle, muera. . Muy cara ur? os ha de costar mi muerte. y Celima, gran desgracia! que es Reduan a quien todos acosan. . Albricias, alma, que no es Garcilaso. . Moros, que eltan Pulgar en Granada, tomad las calles, y muera. Fuego, fuego, que se abrasa Vva Rambla. . otra desdicha Tátima, antes que la llama de esta casa se apodere, es capemos arrestadas las vidas. . El miedo, el humo, y el tropel de psebe tanta, nos lo ha de estorban: Rompiendo por tempestedes de armas Moriscas, libre he salido Y a la injuria pastigada dejo de mi e puesta la Ave María en Granada, Salvar la vida ahora importa, que no es la menor hazaña Al entrar en la Ciudad, oruerve con vicilancia, que por la parto por donde el Parro a la vega reguaza, salir se podía moy bien, por llevar tan poca agua, por lo ardiente del Esrío. Si encontrare alguna Guardía, paso le hará mi valor, pero el caballo me falta llevo el que Tarse me dio; pero fuera temerarla determiración volver por él, cuando ya se halla mi diligencia tan cerca Pr voces del incendio dicen Fuego, fuego. Ya la entruda por el hueco de la Puerta vencimos, pues ya en Granada se oyen voces, que repitón: Fuego, fuego. . Pesa a mi alma: fuego dicen, cuando vengo yo hecho un pato, pues el agua nos llegó hasta la rodilla? que empeñarme a ir por la banda de Gurcilaso, me cueste, que a esta aventura me traiga, ir de Moro contrahecho para robar una galga! Valerme de ti fue fuerza, para qué tú me enseñaras la habitación de Celima. Bárbaros hay en Granada, que son los exploradores de vecinos, y de casas, de ellos saberlo podíáis. No temas conmigo nada. Recábalo con mi miedo; pero ya hay Moro en campaña. Dicha ha sido hallar la Puente sin centinela, ni guarda, mas dos bultos veo allí, pero así será acertarla: Quién va? . Amigos. Si lo son, dé el nombre. Con la espada le da, quien hombre no tiene. Demasiada es la arrogancia, no viniando más de dos. Nunca riño con ventaja: apártare, o vive el Cielo, que te mate. . Qué es aparta? mas la espada vaina se hizo, pues con la humedad del agua a ella se pego, por cierto, que es imposible arrancarla. Valiente sois, vive el Cielo, y solo tan gran pujanza es de un Pulgar. . Vuestro brío, Solo es de un Conde de Cabra. Ese Soy. . Conde. . Pulgar. Qué oigo? aquí si que encajaba: vive Crieto, que te mato, si en hablar un poco tardas Qué es esto, Pulgar? . Haber palabr cumplido ya del Ave puesto el blas vos donde va A traerlo a la Reina voy la Dama de Tarfe. . A Celima? . Sí. a Pues si tardáis en robarla, abrasada la hallaréis, pues incendio a Viva Rambla he puesto. . Qué me deéís? Llevarémosla en estarba. Yo he de entregarla a la Reina, Grande el empaño es, que en arma están toda la Ciudad; más vamos. . Una palabra me habéis de dar antes. . Digo, que os la doy en la más ardua maturia que fuere. . Pues ya con esa confianza irme puedo; en Santa Fe, Pulgar, me esperad mañana. Yo he do ir con vos. Qué deéís? vuestra palabra empeñada tenéis. . Necio es quien la empeña, sin saber en que ha de darla; mas mirad, que os arriesgáis a mucho, que está alternda Granada. . Su confusión mejor mi intento afianza. Pues a Celima allarcia, Conde, ahora en Viva Hambla, la casa inmediata ocupa a la del Rey. . Ya me bastan esas noticias. . Mal puesto me dejáis. . Como quedara quien ofreció solo ir. Pues cumplid vuestra palabra, ya que la que os di me obliga a irme yo de mala gana. Fuego, fuego. . De más cerca se escucha ya la alparara de los lamentos. . Camina. Fuego, fuego. Avaque por llamas respire el incendio elnas, bella Celima, mis ansias te han de librar, ya vencí; mas un parasismo embarga de su divina hermosura toda la porción del alma. No hay quién mi vida socorra? Mas Fátima me llaman al que porque dejar a una pudiéndola socorrer, por otra que ya se halla segura de mortal riesgo, no es pundonor, ampararla intento. La Plaza toda arde al furor de la llama. Qué Plaza en cualquiera fiesta, de calor, di, no se abrasa? Moro, cualquiera que seas, que tu presencia gallarda asegura que eres noble, de esta beldad desmayada cuida en tanto que yo vuelvo, que a sacar voy otra dama de este incendio, y mira que es Tarse quien te la encarga, y Celima esta hermosura. Tía de mí, que guardarla sabré, . De que no la veas mas. . A quien dicha tan rara sucediera! . Solo a un Calvo, pero en llevarla, a qué aguardas? Ay de mí! pero qué es esto? como en los brazos me halla de Garcílaso este susto, cuando en los de Tarse estaba? Garcilaso, a quien la vida deben mis confusas ansias? A Tarse, que te libro para que yo te llevara a mi Real presa . Qué dices? prisionera a mí? . Empeñada la pelabra con mi Reina tengo, Celima gallarda, de entregarle tu hermosura, sin que al darla mi palabra, ni supieres que eras tú, ni que eras de Tarse dama. Yo dama de Tarfe, cuando le aborrezco! mas qué causa te pudo obligar a ti, porque ese Moro me amara, a que ofrezcas mi persona? Haberte a ti su arrogancia recido mi cabera Las que me ofreció tu espada, las de Bartinada Bobor que es, y e de o el Solo estarlo me pe en tus méritos; mas sabes, Conde, si yo tengo gana de ir a tu Real? . Solo sé, que si la vida arriesgara, te he de llevar.la Vamos presfo. Que pasión es la que arrastra mi albedrío de esta suerte! pues porque él no peligrara, la vida amante perdiera, pues como a lu debla faltas de mi arecto? . Ya te he dicho, que cuando di mi palabra, no supeleras tú, Celima, por quien mi valor la daba. Luego sin saber que era yo, la diste? . Es cosa clara. Solo por dama de Tarse la diste? . Sí. . Y empeñada está tu palabra? . Es cierto. Pues vive Alá, que aunque esclava a ser vaya de tu Reina, que he de hacer la más hidalga acción, que cupo en mujer; (que ya una vez inclinada se confeso a un hombre, pues porque él cumpla su palabra, al cautiverio se ofrece con fineza voluntaria) y así a tu Real vamos, Conde Deja, que antes a tus plantas te agradezca tal favor. No hay que agradecerme nada. Vamos, que Tarse vendrá Logra el tiempor, pero aguarda: por dónde en Granada entrante? Por donde el Darro esguaza en cristal. . Pues Angulema disposición no llevaba para que un postigo, que dejé abierto en mi casa, entrases? ( Aún no conoces mi punto, pues si yo entrara con salvo conduero prisionera te llevara Vamos, pu sp ta i contigo saber eso me fu ba a mí, Y para llev rte que vualva ne falta, porque no haya quien murmure, co e infianza, que híz, en de mí ntregarte mis le diste tú de vol a los suyos? . No más. a la objeción dejas, pues cuando la dieras, no estabas a cumplírsela obligado contra otra palabra dada. Pues vamos, Celima. . Vamos; ay, amor, y lo que arrastras! Mucho debo a tu fineza esga quien bien ama. Mucho arr Lo que ha a Tarse en volviendo, visto Se e; pues se halla, que si rabia con los celos, qué obrará un perro qué rabia? JORNAD TERCERA De hecho tan famoso, no tan solo me doy por bien servido pero os quedo envidioso, Fernando del Pulgar, de no haber sido quien el Blasón heroico de María pusiese en la Mezquita con fe pía; pues una vez fijado, donde nunca se vio de esta Ave pura el renombre aclamado, fiel anuncio parece que asegura, que presto en la Mezquita consagrada se ha de ver a María colocada. Yo lo fío del Cielo, pues sabe, que ambición de la vioturia no es el triunfo a que anhelo, más aspiro de Dios solo a la gloria, a que su Fe se exalte soberana, a pesar de la seeta Mahonmelana. Gravada será vuestra, y el Mundo; pues si el Mundo descara conquistar vuestra diestra, a vuestro invicto esfuerzo se postrata. Con Soldados, Pulgar, como vos creo que el Mundo conquistara por trofeo. La Morisma admirada, de veros en Granada quedaría, ver su Plaza abrasada, y exaltada la Luz, que luz da al día. De ver muertos no admiraron menos, a envedo tantos Sarracenos; odo fue leo, a v cta de que ellos hacían de des deslucian i E dado es Moro vivo, aún estoy avergonzado. Yo quedo satisfecho del desprecio que hicieron de mí, cuando le vengo vuestro hecho, Mércedes me pedid pedid, Fernando. Vuestra grandeza con mi esfuerzo mido, los Molinos de Fez por merced pido. Honrada bizarría! los Molinos de Fez? como he de darlos, si Fez, Pulgar, no es mía? Pues habrán más, señor, qué conquistarlos? pues teniendo vos vida, y yo esta espada, el Moro se ha de ver señor de nada. Merced de ello os hago, por juro de heredad en vuestra Casa. Seré de Fez estrago, y entre tanto que a ganarlos mi ardor pasa, por si en arrendamiento me los ponen, he de hacer que en mi Casa se pregonen. Su buen humor compite, señor, con su valor, y bizarría. Ninguno habrá que imite su gallardo despejo y valentia, y lo que más a mí me satisface, que lo que dice iguala a lo que hace. Qué habrá ahora en Granada Pulgar? Señora, muchas confusiones, toda estará alterada, viando sus muros hechos chicharrones, algunos muertos, otros chamuscados, y muchísimos de ellos empertados. Con cuidado el de Cabra, y Bohorques me tienen Creed, señora, que el Conde su palabra sabrá cumplir, excapto si a la Mora al rigor del incendio no la hallado, buscándola jazmín, tizón ahumado; mas de la duda saldremos, pues al Real ya llegó el Conde. Qué decís, el Cónde? . Sí. No hay que dudarlo. . Mi noble esfuerzo os cumplió, señora, ya la palabra, pues pone la hermosura de Celima a vuestros pies. . Decid Conde; que a los pies del mejor día postráis esclava la noche. Hermosa Mora! Y en muestras de mi cautiva jo, logre hes a era la que esclava os reconoce por su seberano dueño. Vues ra hermosura mejoré de luzar sean mis brazos y mi jelemene a quien bogre vuestro sentimienso, pues en mi poder, solo el rombre hallarria de prisionera, no de esclava . Ya el desorden variable de la tortuna le estiman mis atenciones: Que desde la libertad a la esclavitud, el móvil de su rueda me pasase pues es la dicha más noble hallarse esclara de quien, con el blando halago décil, la majestad, y hermosura, cautiva los corazónas Y para que vuestra Alteza mejor, senora, se infurme, que algún superior impuso, que a mi discurso se esconde, es quien me que a su Real voluntariamenta, el Conde diga (aunque su esfuerzo es capazade empresas mayores) si halló resistencia en mí, pues a encontrarla, en mi indócil esfuerzo, fuera querer move de su centro un Monte, parar al Gentil su curso, y desquiciar esos Orbes. Pues tan altiva nací, tan vana, que solo porque su mejor Belona, España con justas aclamaciones os llama, y de serlo, a mí me usurpo la fama el nombre; vuestra fama eclipsar quisa, intenté borrar mas donde a parar van mis discursos? si en delito tan enorme, aún más culpa es, que intentarle, que del delito blasone, la que armpentida ya, solioia la perdone vuesra Perdonada estáis de cuaquiera dobla trato, o alavesa culpa, que hayas cometido en orden a querer borrar mis glorias, que hereicas enviorióne? la disculpa se anticipan; y que yo el delito ignore es mojor, porque de iluitren mas mis piadosos blasones: Al Católico Fernmado la mano berad. nombre de, suyo, sl el Orbe si postre corto triunfo es que se ospies la que es sn esclava; permitid que os besa. . Logre vuestro horida rendimios mis bragos, Celima. El Orbe, y Gravada fuera guestra, a habertan altos avores antes merue que, todas las oposiciones de los cercalos, pendieron, aún más de mis perabasiones, que de su valon pues vinado, que a la Corona asteponen, Buardiles, el Rey mi tío, mi persona, y que depone al Ray Maprimo, del Cetro, por los rencores de la guerra, anme el Pueblo a cuantas operaciones ha obrado hasra aquí, de que ya mi vanidad se corre, pues habiendo yo podido excusar las invasiones de vuestro campodiendo a Granada, ha cido el móvil de dilataros el trrunfo, y que su Plara se postre a Monarca tan glorioso, a quien viene estrecho el Orbe. Vues ros descos admmito, y el tratamiento conforme a vuestra sangre Real tendréis, Celima, en mi Corte. Vuelvo a becar vuertros pies Dientos fueron mis temores: mi banda es la que la Mora trae al brazo. Ya mísma es, porque Garcllaro en ella hace teparo. Que mis favores desétimo así! . Ello es cierto, a lo el Conde mi banda le a Celima; vive que el Condo ha de ven por donde ra satisfaga yo a ves, de los recel o con él he de reñir, porque así le desapropie de mis prendas. . Es la Mora, señora, que os trae el Conde, del Moral del Paraiso. . Gallarda es. Pues corros ponden a su perfección sus bríos. Mucho alabáis sus primores. Los pondero sin el riesgo de que nunca me enamore. Viva Bonorques. . Qué rumor todo el campo altera así? Dos Moros llegan aquí. El uno es honorques, seño Martín, qué es esto? . A su Alteza de Tarse ofreció mi fe la cabeza, no le hallé, y traigo por su cabeza a Alí, Alcaide, señor, de Torres hermejas; pues menos que Tarse no es en el puesto, y el valor; que aunque a la palabra estoy obligado, que ofrecí, bien está el Alcaide aquí mientras que por Tarse voy. Empresa es en todo extraña, y tan admirable es, que se compiten las tres la una hazaña a la otra hazaña. Vive Ald que está Celima aquí, o el juicio he perdido! Al soyllaga All a besar la mano. . Los pies invietos dad al Alcaide, señor, de Torres hermejas. . Digno de mis brajos se hace quien mi prisiónero se hizo Ni aún esclavo ser merezco de Rey tan esclarecido, a quien auxiliando está sus Armas Alá propicio, que a no ser así, no fuera posible haber conseguido del Mahometano poder triunfos ta unnca creídos, ni mantener en su campo Soldados, cuyos invietos hechos doscurecen cuantos Hércules Tabano hizo; pues traerme a vuestro Real del modo que me ha traído Martín de Boborques, no cabe en lo posibl que lo consiguió, es capaz de creer lo que ha conseguido. Cómo fue, Pohorques? . Se el Alcaide referirlo puede, pues hechos heroieos se deslustran repetidos en aquel que los obro. Si lo que me ha sucedido no sé, mal podré contario Martín de Boborques, decidlo. El Conde de Cabra, como ya Sicb eis, partimos, él a traer a Celima, y yo de Tarse atrevido la cabeza; y gobernados cada uno por su capricho, disfrazado yo de Moro, tomé arrestrado el camino hacia la puerta de Elvira, por donde a veces he viato entrar Moros, y salir a forraje, con designio de introducirme en Granada con ellos, noo él ras hallé ya echado a la puerta, y y a tornes rondando, y gios, mariposa racional, toda la noche el distrito de la Plaza, por si hallaba abierta avada, o porrillo. Alprimero arrebol del día desprenderse un Moro miro del muro, por una cuerda, que con esforzado brío a cogor sagaz bajaba el maduro fruto ópimo de unas copadas higueras; a que le hubiese cogido aguarde, y dándole muerte, de la cesta prevenido, por la cuerda al muro llego, y apenas los pies afirmo en él cuando ansioso un Mora la fruta tomarme quido, porque era para el Alcuide de Torres bermejas, tibio en darla estuve, mas no en arrojarle remiso desde el muro, donde la muerte en su precipicio. Llegó a este tiempo el Alcaide, de la fruta antojadizo aquí Deso podré mejor referirlo. La fruta apenas me entrega, cuando abrazado conmigo me conduce a la muralla, y aplicando un brazo, riaco a mi resistencia, y otro a la cuerda, que previno la suerte para su dicha, resueltamente me dijo Moro, si cuerdo pretendes bajar a la Vega vivo, no apartes de mí los brazos; y valióndose advertido de los suyos, por la cuerda desprendiéndose conmigo, fue de suerte, que en el peso de los dos, ni el gran distrito del muro, bastante fue a embarazarle a sus bríos la dificultad del triunfo, pues en menos que lo he dicho, desde la altura del fuerte en la Vega ambos nos vimos. Vizarra resolución! Tal hecho jamás se ha oído. a. Para ser grúmete vale lo que pesa; mas los higos no están para él maduros. Y cumpliendo con su altivo pundonor, después que libres los dos la Vega medimos, me dijo Esforzado Alcaide, preso, a mi Real es preciso, o muerto llevarte, escoge, pues lo he librado a tu arbitrio, pudiendo ya haberte muerto, lo que tomas por partido. Yo viendo que hecio tan grande, como increible, era digno que le acreditase, aún más que el vencedor, el vencido, prisionero a vuestro Real quise venir, o cautivo, sin dispurar la victoria, sintiendo haber mantenido el tesón de los cercados, cuando la desensa miro imposible con Soldados, que obran hechos tan invietos. Y por el Divino Alá juro, por Manoma mismo, que si me hallara en Granada, pues el Pueblo está a mi arbitrio, que te la entregara, antes parasismo: de luces el Sol sus rayos, para nacer de sí mismo Que a Grana la me entrezaras, a hallarte libre? . Lo irmo; pues estando ya Celima en vuestro campo, es delirio, que su derecho manienga. Ya estáis libre, Alcaide, idos. Pues pleito homenaje os hago, poniendo a Alá por testigo, de entregaros hoy sus llaves, o volverme a vuestro invicto campo prisionero. . Yo el pleito homenaje admito. Pues no hay que perder el tiempo Partid, pues o vuestra Real Pérsona guarde. De su palabra confío. En dejarle libre nada, señor, se ha perdido, pues yo volveré por él, si no cumple lo que ha dicho. De vuestro valor lo creo ver los ataques elijo, que si no es mía Granada hoy, mañana determino darla asalto. Haréis muy bien. Eso sí, cuerpo de Cristo, ganémosla a cuchilladas, Lo demás solo es Conde, yo tengoque Decid. . No dudáis que airvo a la señora Doña Ana He de dudarlo, quien os disculpo a del incendio, el no haberido a hablarla, por seña para crédito más fijo, que iba por vos lleve por ser conoci uño A García vuelo mas con el Conde escucharé lo que traa Prevonir que a nadie revele pero hablando está en este sitio con un Soldado, que de él se aparte es precito Siendo, pues, Conde, favor, que le he conseguido de la señora Doña Ana, sin consentimiento que en Celima le empieéis es de lo que estoy sentido, Me dijistéis, Garcilaso era favor suyo? . Es fino, que no lo previne. ṉ̱. Pues culpa es vocarra, no de ito dinse vuestra y mas siendo con designio de no enagonaros de ella, sino que en cierto peligro favorenlanis a quien os la ontregaso a vos mismo. Ya mis recelos ceantón con lo que omulta aquí he visto. No lo entiendo, como puede, ser, darla a quien advertido me la entrégase, y entarle viendo en Celima? . A eso digo, que hablar más claro no puedo. Purs yo saberlo es preciso, pues satisfecha Doña Ana de quedar del indicio ha Moy difícil es, pues quedaba mal conmigo, si por dejar satiseena a una dama, de otra al digno decoro faltara a quien le importa el tilencio mío. Lo que viene a prevenirle al Conde, oculta he advertido. pasa en saberlo Y lo ciran Ca Conde, tompiaos. . Qué miro! salisfecha esoy, los dos oído, trinchera, que misme acano previno. serato he de deja raaguardado así el peligro para que más lo quedéis, quem no tiendo dal Conde ṉ̱. No la quitois po la iando principio nuestra amintad. . Por La Reina manda llamarte. te preguntar por rego. Ya Vamos eliina. . Doña Ana, vamos. os suplico, el elo e los dos. . Partid sin coidado, que de sino Garcilaso con vos, pudo dojar de serlo conmigo. Siempre vuestro amigo soy. Yo también soy vuestro amigo, que aunque conmigo fue el ducio, me aficionan vuestros bríos. Mas que llamada es esta? Al Real parece, que la voz de trompa se avecina. Cuando se acerca más la duda crece. Un Moro en un caballo a él se avecina. La anza, y adarga embaraza. az no ofrece? Con lento paso y gravedad camina. otra llamada ha hecho. Mas se acerca. De los cuarteles ya paso la cerca. Qué clarín con las voces rompe el viento? Un arrogante Moro al campo llega en un bruto, que al Sol bebe el aliento, negro lunar, o sombra de la Vega Qué puede ser del Bárbaro el intento, que tin seguro a tal acción se entrega? De parte de ay albún partido vendrá a pedir. . Alabo lo atrevido. e , no, donde eatar eséito . Cristianos, cuya loca santasía, mas que el valor, os da la confianza de rendir a Granada con porfía, cuando logra el seguro de mi lanza; que frenes os propone la osadía, que alienta mentirosa la esperanza, si en mí solo tenéis que vencer fieros, demás de su poder, Orbes enteros? si confíáis en este Nombre vano de la Madre del Dios a quien adora bárbaro error ciego, y tirano, que sino mano infiel, torpe, y traidora un la Mezquita con ardorano, mi dura lanza, siempre vencedora, en oprevio del Nombre de María, a todos en el campo os desalía. Salga el Conde de Cabra, si fronte Lauroles buscn ese de Breña, a Don A o, si honor le inflama, y Salga Don Juan Chacón, salga el valiente Don Mánuel Ponce, que al león desgreña, o el mismo Roy Fernando, que hasta en los Reyes corta fulminada. Uno a uno os espera mi osadía, o a todos juntos, si tenéis la muerte, aliente vuestra infame cobard, para que oséis morir con pecho fuerte. Ved arrastrar por mí la Ave María, estorbad el Natarla de esta suerte, que para lo que digo acreditarlo la pondré en el codón de mi caballo. Bárbaro, presto verás de tu soberbia el castigo. Salid que en Genil espero hasta que el Sol encendido, la riza melena de oro recoja con rayos tibios. Voto a Dios, que aqueste perro a mis manos ha venido. Salid; si no lo cobarde dejaré en la arena escrito, siendo en vosotros afrenta. lo que en mi valor altivo. Perro. . Teneos. . Y podré, cuando enojado me miro? Que ultraje el Sagrado Nombre tanto en el alma he sentido, que yo, para el desagravio, trentaré el arnés bruñido. Ceñor vuestra Majestad, contra oprobio tan indigno, de licencia a que salga rayo por vos vengativo. Garcilaso, sois muy mozo, y aunque muy hombre en los bríos, os faltan las experiencias contra un Moro tan altivo hombres más hechos requiere, pero os quedo agradecido, y por vida de la Reina, que por esto no os elijo. La ventura de García, ved aquí porque se dijo. De que me niegue el que salga queda mi valor corrido, he de salir aunque muera, y aunque se enoje conmigo. Ya Señor, que vuestra Alteza me niega lo que le pido, iré a romper cuatro lanzas Muy vuestro es el ejercicios el rapaz, gran brío tien Yo quitarél la contienda, saliendo primero al sitio. Cándida, y pura Paloma, Alba del Sol más propicio, Reina de Ángeles, y Hombres, glorioso honor del Empireo por vuestro Nombre Sagrado, y por la fe en que me animo, voy al isoro en confianza de uno, y otro Patrocinio; a vencer voy, Gran Señora, que vuestro bruzo es preciso amparar a un amigo vuestro, y castigue a un enemigo. No sé la resolución, que tome en tal desvarío. Mía, señor es la emprosa pues di al oprovio motivo, entrando en Granada el Dombre, que honra los Sacros Olimpos, y mirando aquí su ultraje, será nota al valor mío, no hacer que se lleve el diablo a aqueste Moro atrevido. Su cabeza ofrecí yo, cuando con ciego delitio la mía ofreció a su dama; y habiendo todos cumplido los ofrecimientos hechos, yo desairado me miro, y así a nadie la licencia le toca más, que a mi brío; porque trayéndola yo, cumpla con él, y conmigo. A mí me retó el primero; y habiendo yo respondido, siendo el primero llamado, he de ser el elegido Mas qué sería, que fuera Calabaza el escogido? . A mí No hay a mi Tencos, que entre los tres no hay peligro en la elección, pues cualquiera es ejemplo de sí mismo, mas porque nadie quejoso quede, en caso tan preciso, pues también me reto a mí, yo a salir me determino. Qué dejará para un Rey vuestra Alteza? . Ylo he visto, mas el asunto es nde, que más que digno, la Emperatria es la que agraviada miro; pues qué mucho es, por su honor, que un Rey salga a un desafío? Bracos de los Reyes son sus vasallos, y el delito por los Reyes castigado queda, aunque ajeno el cuchillo Guardaos, señor, para aliento de todos, que en vos vivimos, que de la cabeza él brazo siempre la defensa ha sido. Ya que Garcilaso en todo con ofrecerse ha cumplido, estoy contenta, porque no ha de salir al peligro. Todo lo que vuestra Alteza tarda en nombrarme, ofendido deja mi valor, y da mas de vida al enemigo. Todo lo que tardo, el perro tendrá mi amor por homiso. Todo lo que no es traer su caneza, nada estimo. Revolved, señor, que es culpa de un Católico haber visto el ultraje de la Gracia, y no salir a impedirlo. Que ahora el ser Rey embarace esta gloria al valor mío! Vamos señora, que vos elepiréis él más digno. Todos lo son, y no hallo el modo de difinirio. Echaremos suertes vamos. Permita el Cielo divino el acierto. . Ya deseo, por lo que a su ley me inclino, castigando a este soberbio, que venza el Cristiano. . Fío, que cualquiera de los tres irá muy seguro al sirio. Oh como espera impaciente el valor en la campaña, dilatándose la hazaña, que juzga lograr valiente! Bien el Cristiano vengo el arrojo que logré, pues si a las tierras llegué, dentro de Granada entro. Si un rotulo puse osado en el Regio abellón, él con mas admiración puso otro en lo más Sagrado. Yo el nombre por quien lo cia cal ibrándome huyendo, y él, su intención descubriendo, dice, que fue por Manía. El solo el Nombre perdió con claras letras escrito, y con exceso infinito, Dama y prendas perdí yo. En llegando a imaginar tan grande afrenta el valor quisiera con mi furor Cielos, y tierra abrasar. Por vengarme en desaño, hice ultrajar este Nombre, que es fuerza salga, si es hombre, a volver por él su brío. Celima, que es Sol, robada por un infame Español robarele al Cielo el Sol, pues falta el Sol de Granada. Cristianos, Tarfe hoy es quien el nombre al Ave atropella, habrá quien vuelva por ella? Y quien te mate también. Quién eres, rapaz, que aquí has respondido arrogante? Soy, Moro, quien de María viene a vengar los ultrajes, y soy quien también por ella al campo viene a matarte. Tú a matarme? di, eres dama, e lo hermoso te vales que para dar muerte a los hombres con lo hermoso del semblante? Soy un rayo sulminado, que allí en la esfera de Marte, contra tu loca soberbia, Vúlcano forjó en volcanes. Si tan tiernos rayos forja, bien puede Venus premiarle, pues solo será el incendio blando ardor a los mortales. Moro, tu caballo toma, y apercibete al combate, que presto mi dura lanza hará que te desengañes. Risa me das, vuelvete, porque batallas campales, nunca ha usado mi valor mantenerlas con rapaces. Mi valor para contigo, imagino que es tan grande, que para vencer el tuyo ed le lleva mues qué tenemos que se Donoso estás; y has venido enviado de tus Reales a hacer batalla conmigo? hablemos, rapaz, verdades. Sí, que también hay en ellos Davides para Gigantes, Por qué no salen los hombres? mas dirás que son cobardes, y que te embran a ti para mover mis piedades. Bárbaro, de qué lo infieres? De que solo con mirarte siligrana de los hombres, dará lástima el quebrarte. Moro, acorta de razones, porque se va haciendo tarde, y vengo con mucha prisa, al infierno a despacharte. Para trasto tan pequeño muy grande cólera traes, vuélvete al Conde de Cabra, y a Pulgar, y de mi parte les di, que espero, y que a ti te envío sin maltratarte. Tienes razón, mas conmigo tu cabeza he de llevarme Mi cabeza! pues aún todos los del Real no con bastantos, que pesa mucho, fmeras para que con ella carguen Moro, que puede una cabeza que es Tienes razón, di que algan, para que más presto que si es aire aicia más lígaros iran antes y diles lo que tu dign ve Moro, no elgutes, que estuy corrido, de lo que tardo en matarte, y hago gran falta en mi fleal Pues vuélvete, que es mas fácil, que si haces grande falta ahora, muriendo la haría más grande de este modo las razones, Bárbaro, habré de acortarte defiéndete, o vive Dios, que has de morir de cobarde Solo siento, que eres poco triunfo para aques tanje tepe No muriendo to quidas eres valiente, No juzgue que tal edad, tan gran resistencia hallase. No imagine que pudieras tanto a valor durarle; pero de esta vez ṟ̱. Detente. Alienta, Moro, el corae, qué te suspende? . Decirle la lástima que me hace darte muerte, vuelveto, que es gran desdicha que acaben tan presto unos años tiernos, que dan tan altas señales, Lo piadeso tu agrudezco, pero no puedo pagarte. Por qué? oque en este pieyo solo es María la parte, si no te libra ella, yo es preciso queemate. Contigo, hasta ahora, habla llegado a enojarme, pero viondo que defiendes a esa que Virgen, y Madre los Cristianos adoráis con ciegas credalidades, y que escándalo su nombre fue en la Mezquita, y ultraje, en venganza de esn ofensa quisiera al Sol apagarle Muy presto verás, blasfemo, lo que esta Señora vale. Pues toma el caballo, y lanza, veremos como con la espada . Monra, que todo o ha de bastarte Matarés y su cabeza pondré en los Cristlanos Reales, Llevaré el Ave María, para que en el Real se ensalce El Mono espora, y las vuertes no resuelvo si han de echarse. Señor, vuestra Majestad mas el tiempo no dilate En qué pararán Granada, estas locuras de Tarses? Porque en los ares no haya queja, irá Gonzalo Fernandes de Cordoya Diré al Rey por si importare lo que v Señor, desde las almenas, que adorman del homenaje la Torre, claro se hay visto Caballero que os con Tarfe ca Qué dices? Pues como cabe, si la elección aún ha hecho del que ha de calir? . Acabe vuestra Alteza de elegirme, que moy de puro coraje que reviento, y temo que a mi propio he de abrasarme. Quién será, quien sin licencia se adelantó? . Quién lo sabe: algen demonio sora para que el Moro se escape, que tiene dicha este perro. La acción ha sido notable! Enviad, señor, a cualquiera, porque este cuidado acabe. Yo iré, porque: . Deteneos, Yo iré, y sabré quien . Denadle. Pues yo, voto a Dios, no puedo con precapios reportarme, y así perdonad, porque he de Salir como un ave, por el Ave que del Sol, es Alba en puros célagos, No habéis de ir. Pues quien ha de ir, cuando no elegís a nadie? queréis salir vos? . Tampoco. Pues aquesto ha de quedarse de este modo? . No, Pulgar, debad que acobe el combate quien lo emprendió, sea quien fuere, porque allá el Moro no sabe del modo que salió, y fuera dar causa a que imaginase, que eran dos los que salíón, cuando uno solo es bastante. Paro valor! . Gran prudencia! Heroico Rey! no de balde vocean su fama invieta del Orbe las cuatro partes. Temiendo es toy que me envie a mí, porque el Moro con calabazas. . Señor, si el Moro queda triunfante, qué hemos de hacar? e̱̱. Salir vos Pues pese a mí, no es más fácil salir a matarlo luego, que arriespar en este lance un Caballero, y que el Moro de haberle muerto se alabe? A quien tuvo la osadía, los de adelantarse, me parece que puedo ven Mejor que a mí, si también sus calabazas no trae. Presto veré; mas qué salva sestivo este clarín hace? Un bizarro Caballero, hay rosamente galante, un monte viviente anima, hecho con la espuna jaspe. bo. Garcilaso es. . Qué ventura! Clavada en la lanza trae una cabeza sangrienta Qué miro! que es la de Tarfe. También del Ave María hace católico alarde en él pecho. . Con tal Nombre preciso es venga triunfante Heroicos Reyes de España, cuya Fe es tan admirable, que contra el Moro sustenta lo puro de sus verdades, ya el triunfo habéis conseguido del fiero bárbaro alarde, que intento, sin poder nunca, de María el ciego ultraje, ya por el más débil brazo venció Dios, porque su sadre, contra el bárbaro poder, de aqueste modo se ensalce. Este es su Nombre Divino, esta es la cabeza infame del que blasfemo, el imperio quiso a su poder negarle; yo le di la muerte, que Dios, como en todo es admirable, quiso que el brazo más tierno su dura cerviz córtase Carbólicos, antos que el gozo la acción embargue, saludemos a María: Salve de Dios Virgen Madre. Salve Reina del Empireo. Escogida de Dios, Salve. Salve Ave de gracia, que del fiero dragón triunfaste. Qué contentos están todos con tan buen plato de Ave Dadme, señor, vuestros pies, y vos vuestras plantas Reales, cia, a mis brazos, Llegad, pues quien por la mejor honrado se ve, y triunfante. Toned, que ahora falta, que con mi caneza pague no haberos obedecido. Quién en vcctoria tan grande, queréis que se acuerde ahora? y más cuando en esta parte no lo juzgo a impuso vuestro, sino a auxilios coles sales. Garcilaso, tal valor Solo es digno de premiarse. Con tanto favor señora, ya no hay premios que le alcance. Cumpliose nel Alfaquí el vaticinio con Tarfe. Garcilaso, el parabién también os doy de mi parte. Recibidle de la mía. También es justo os alabe por tan gran victoria . A vos os debo dicha tan grande, por haber sido el motivo Vos solo desempeñarme pudistéis, que yo cautivo dejé el nombre de la Madre de Dios dentro de Granada, pero vos le rescatastéis, Qué explicar no pueda el nozo? Tiempo habrá para equicarle, Garcilaso, la acomienda mayor de León, esta, sea del en tanto que a prendas tales la que se debe consulo y pues hazara tan grando en la Vg coneguiemia, por memoria a las edades, Garcilaso de la Vega os llamad de aquí adelante, poniendo el Ave saria en vuestras asCa Horraisme eonforme a vuestra Grandera Yo también quiero premiarle, a Boña Ana sé que tiene inclinación SaeSel El Alcaide de Torres bermojas llega ahora, señor, a los llenles Sin duda viene a cumplir conmigo el pleito omenaje, decid que llegue Ro puspenda, Garcilazo, mi diciamen saber e vieno el Moro, ̱̱.E lo tanto, Rey siempre la vencible, tu heroyca Pársona guarde. Bienvenido, Mo sea; qué es lo que de nuevo traes? El Rey mi señor y toda Granada quiera entregars a tu piedad, y a las puertas espera a darte las llaves, desplega sobrequros los invietos taretanos, que siendog tu nombre, pastuo, y horror son de Marte entra, gran Señor, que todos yan desean jurándote desdebego fiel, y eterno vasellaje. Aunque la fuerza lo ha hecho, también lo agradezco, Alcaide: venció Dios. . Oh Fe Sagrada! todos los Orbes te aclaman. Yo, señora, para que de Dios las sumas piedades se conozcan, ser Curistiana ofrezco de aquí adelante, dándole gracias al Conde, pues para que me ganase, me trajo a las plantas vuestras a conocer las verdades, Qué dices? dame los brazos: @Dios en todo inefable! El Rey, y yo los Padrinos seremos. onrarme, para ser Oristiano, mi podran vuestras Majestades, y a otros muchos Caballeros de Gravada. . Diena guande! mas llego a que si el Mundo conquis ase. Por Dios, que hemos de tener Zarravinos, y Aliarares. Viva Isabel, y Fernando. Caminen los Cariianos Porqu en Granada garcía entre alegre, quiero a Doña Ana por esposa Premias mis finas lealtades, Siempre seré esclava vueatra llegó mi dicha a lograrse Lleve el Conde de Tendilla a la Alhambra y hagan salva Y en la enaltación del Ava IMARIA Si egloriosa, a aqu i a acaba.