Texto digital de Los tres primeros misterios y adoración de los reyes
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Desconocido
- Atribución estilometría
- Sin resultados estilométricos disponibles
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Los tres primeros misterios y adoración de los reyes. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/tres-primeros-misterios-y-adoracion-de-los-reyes-los.

LOS TRES PRIMEROS MISTERIOS Y ADORACIÓN DE LOS REYES
JORNADA PRIMERA
, Piedad señor, gran Dios misericordia, oíd nuestro llanto, atended nuestro ruego, que en cláusulas tristes repite diciendo, descienda la lluvia sagrada de el Cielo, que borre las penas, que aquí padecemos. 1. Ah de la mansión triste. 2. Ah del lóbrego seno. En donde en prisiones de mudos lamentos. 10. Se llora. 2. Se gie. 1. Se siente. 2. Se pena. Una esperanza, que aviva el tormento. 1. Oíd. 2. Escuchad. 1. mis voces. 2. mis ecos. Oíd, escuchad mis vo mis ecos. 1. Cese, o Santos Patriarcas, aquel justo sentimiento, que una penosa esperanza aflige vuesiros deseos, que ya viene el tiempo, que alegre, y risueña despierte la Aurora, rompiendo las nieblas con puros incendios. Suspended el triste llanto, que equivoca el sufrimiento an quien en su mal aguarda el deseado remedio, que no está muy lejos nociendo la Aurora, que el Sol prodigioso descubra sus luces rasgando sus seños. 1. Desaliéntese el rigor, que ha sido hasta aquí tormento, y suavice la pena, el que se espera consuelo, que ya veréis presto que el Sol, y la Aurora naciendo felices los hierros deshagan de aquel feliz yerro. s Y pues es el tiempo, que lluevan las nubes en blanco rocío a el Salvador vuestro. Suspended de las voces, los tristes lamentos. Glorias te rindan señor poderoso, la tierra, y el Cielo, y nuestra alegría en dignos ob- (sequios, bendigan, y alaben tu misericordia, pues tan presto vemos el fin deseado, de este captiverio. Pues tan presto vemos el fin deseado de este cautiverio? Quien con descompuestas voces; quien con desusados ecos, quien con sonoras cadencias, sin más motivo que el mismo desconsuelo de saber, que no han de tener remedio prorrumpe, poblando el aire de música, esos festejos, que esperanza es esta injusta, que aún dura en vuestros deseos tantos siglos de esperar, sin que habáis previsto en ellos la menor señal, y estal con esperanza? que tiempo es este, será a pesar el último que viniento el uno, y otro individuo espire en voraz incendio; mas de que sirven discursos para un error manifiesto, pero ay de mí, que seguro no estoy, de pesar reviento de unas ilusiones tristes, que me acobardan, y temo, como es posible, que digo, no discurro lo que quiero, ciego estoy: pero ay de mí; como tan presto me ciego, que puede ser, no lo alcanzo esto que oí no lo entiendo, de salir, no lo discurro de esta prisión no lo infiero: o mal haya amen mi ciencia que solo para el despeño me sirvió, y no me aprovecha para lo que aquí pretendo, no es ir famia en mí, es verdad; pero que he de hacer busquemos, como, que no se pregunta a esta duda el desempeño. o tu primero borrón, que manchó el cándido velo de aquella primera esigle, que formar quiso a sí mismo semelante, el Poderoso Criador del Universo. O tú, que fuiste primera sombra que oscureció el terso puro cristal, con aquel tosigo, y mortal veneno. O tú con cuya malicia fuiste tan nocibo medio, que un compuesto destruiste, pasando de extremo a extremo. O tu Culpa original, debajo de cuyos fueros nacen todos sin que alguno no pague original feudo: llega a mis voces no admires, que te busque cuando quiero preguntarte si discurres lo que averiguar no puedo. Obediente a tus mandatos me tienes, y ten por cierto, que siendo mías tus dudas, a mí me trae un fin mismo, no es error el preguntar quien duda, si bien conneso, que en nosotros lo será cuando saber pretendemos una evidencia que el modo es difícil de saberlo, y pues con riesgo al desaire preguntando nos ponemos, excusando la pregunta nos excusamos del riesgo. Dices bien, pero que forma emos de tomar, respecto de no preguntar? La industria es sin preguntar saberlo, y pues para nuestra ciencia no hay término que por lejos embarace averiguar el más oculto secreto. Vamos a ver a Isaias, que futuros previniendo trabaja, si a sus escritos descubrimos el conmento. Ya estamos donde podamos oírle, aunque al verle tiemblo, No anticipemos el mal, antes de reconocerlo. No te admire que me asuste. Atendamos. Escuchemos. Ah señor, ya reconozco tan soberanos misterios, una señal milagrosa os dará el Señor Supremo, y es que una feliz Doncella concibirá, y a su tiempo parirá un hijo, y su nombre será Emanuel, cuyo Imperio tendrá siendo Rey de Reyes, y empuñara el Sacro Cetro en paz, cuya descendencia es de David, y el Infierno ha de sujetar Qué escucho! Oh gran le Piedad, si presto de esta Divina promesa, se llegará el cumplimiento. Pues como atrevido. Tente, que el temor es indiscreto, pues siendo libre el discurso se sujeta a muchos hierros, y más cuando hay contingencias a ver a Daniel pasemos, que haciendo unas conjeturas difíciles, le contemplo, que serán mal entendidas por arreglarse a otro texto. Daniel es el que miramos. Veamos que está escribiendo. Setenta son las semanas escribe señor, que sobre este Pueblo se abreviaran, paraque tenga fin la Culpa; y luego nazca la eterna justicia, y vea su cumplimiento la profecia, y el Santo de los Santos: se unja presto después de fiete semanas, y sententa y dos cumpliendo el número; otra mayor será a los rigores muertos Cris Pesares, que oigo. to. Por quien libertad tendremos. Aguarda, que has dicho, como sin explicar el concepto haces verdad lo dudoso, a los siglos venideros contra mí ha de haber poder cuando yo; de enojo muero; que confusión de palabras, que equivocación de opuestos términos, y que resumen de etimologicos tiempos es este en que se confunde mas mi sabio entendimiento tener fin la Culpa? cómo si por natural derecho es vínculo sucesivo en todos los herederos de quien por la inovediencia dejo, fundado este censo, que su capaz de redención es por ser, censo perpetuo ya con femanas confusas, ya con otro presupuesto de Rey Emanuel, y Cristo; y si para a otro concepto nacer de una Madre Virgen; Culpa dime cómo es esto, cave en lo posible? Ay triste como no me desespero, pues sin temer lo que dudo, dudo lo mismo que temo entraré, y haré pedazos. sus escritos No alteremos mas el susto venga el mal, que después le sentiremos, y prevengamosnos antes, y más cuando un mismo riesgo a entrambos nos amenaza. Cómo ha de ser? Oye atento: esta Virgen que el Profeta dijo: es consiguiente cierto (si algún crédito le damos) que del tronco Real, y excelso de David ha de salir; porque Emanuel que dijeron ser el hijo de esta Virgen, es del mismo Tribú, y siendo así lo será su madre: Yo que el original feudo cobro de cuanto animado racional adquiere aliento preciso es que al concebirse: Yo, con, ay de mí, que es esto, que al decir que yo, turbada la lengua, mudo el acento, balbuciente las palabras a su instante; (qué tormento) había cruel error de ay de mí, que ya no encuentro razón Qué nuevo accidente, que dilata mis recelos es ese que sientes; Culpa. No sé, hay triste, lo que siento: Pues quién las voces te usurpa: prosigue. Dolor violento: Digo pues, que yo buscando iré; de pesar reviento, de David la descendencia en donde siempre asistiendo en hallándola estaré observando, y atendiendo los motivos de estas dudas, con cuyo conocimiento viendo comenzar el mal, a el remedio acudiremos, y en lo que toca a Daniel siendo ya segundo empeño descifraremos la duda, que previene en un supuesto: Sola tú entre mis pesares pudieras idear medio de que asegure en mis dudas el siempre feliz acierto, y pues hoy en Nazarer, (o lo que debe el Ingenio; a retóricas licencias están los últimos deudos de la Casa que suponen parte penetrando el viento a informarte que yo en tanto con industrias que prevengo, asegurando mis cultos en el Gentil; ya el Hebreo borrando la inteligencia de estos lejanos objetos, haré si llegare el caso, no llegue el conocimiento de la actual existencia de esos futuros proverbios; y así vete asegurada a impulsos de mis alientos, que has de vencer imposibles cuando yo voy a lo mismo. Así lo haré, hasta que llegue la ocasión en que triunfemos. 1. Cielos, Astros, Esferas. 2. Aires, mares, y tierra. 1. Prados, riscos, y montes. 2. Aves, peces, y flores. 2. Oíd mis acentos, y el mayor peregrino misterio: 1. Ya el rigor de la justicia; que ocasionó la malicia de un delito quiere el amor infiniro suspender en que ha de dar remedio para borrar aquel mortal sobre escrito. 2. Ya aquel increado Numen, que hizo ese Sacro Volumen enajena del hombre la dura pena, que tanta es su duración quitándole la opresión de tan pesada cadena. 1. Ya su amor enternecido previene el cándido nido compresteza en que ha de estar su grandeza mientras su claro arrebol, sale a lucir como el Sol de la más sacra pureza. Y pues esta es la Casa, que amor desea; sea en buena hora, en hora buena sea; pues hallamos la concha de aquesta perla. Paraninfos Sagrados, que en amor abrasados. Rendís al Criador culto agradable: oíd, escuchadme. Yo soy aquel claro espejo en que le mira el candor os aquel eterno trisagio en qué se venera un Dios, deréis que soy la Gracia, pues esa misma soy, aquel albor de los Cielos, aquel del pecado horror, aquella joya sagrada, que aquel soberbio perdió, diréis que soy la Gracia, pues esa misma soy, y pues que me conocéis, pues Dios conmigo os crió, no es necesario advertiros, si vosotros, y mi voz dicen que soy la Gracia, si aquesa misma soy. 1. Divina, y radiante luz, cifra de la perfección. 2. Sacro Blasón de pureza, prenda del Supremo Amor. 1. Ya de tu voz la advertencia. 2. Ya el anuncio de tu oz dice la dicha, que el Cielo a el mundo promete hoy. 1. Y porque milagro sea todo; dando admiración a los siglos hoy previene, que en Ava tenga el albor primero de aquesta Aurora, que ha de nacer aquien dio en sus estériles quejas por alta revelación, dulce alivio a que asistir bájamos también los dos. 2. Y siendo por privilegio, (que cree la davoción de el menos ardiante afecto, en gracia su Concepción no se extraña nuestra vista a el verte en esta ocasión si. . Detente, no prosigas, y en la misma ejecución el propio misterio sea quien lo declare, pues Dios buscó para Madre suya la criatura mejor, porque una perfección va buscando otra perfección, volviendo vuestros ecos en dulce armoniosa aclamación 2. Y pues esta es la Casa, h qu - , qu Aquí por feliz favor de el Cielo, vengo a buscar a mi Esposo: o singular mara villa del Señor. Aña, dulce Esposa mía? Esposo? ya tu tardanza, causó en mi desconfianza. No sé qué impulso me guía a buscarte, y con razón, y pues te halla mi deseo, tenga en tus brazos mi empleo la más agradable unión. Ya el Cielo ha anunciado espejó no manchado, es Ave Divina, flor peregrina, fuente de gracia; cuya eficacia su ser anima. 1. Palma, y oliva. 2. Guerto cerrado. Blanca Azucena de incendio llena, fragrante rosa. Ciudad hermosa. 1. Luciente Estrella. 2. Pura, intacta, y bella, Luz, norte, y guía. Virgen María, cuyos albores, darán a la tierra sagrados fulgores. qué voces, vive el infierno, son las que mortal escucho: ay de mí que inútil lucho contra un poder que es eterno. Que Divinas armonías, envelesan mi atención? . Qué festivo el corazón aplaude las glorias mías: ven Esposo a venenar las dichas que nos da el Cielo. Solo tan feliz consuelo de Dios, se pudo esperar. Qué veneno han infundido en mí estos fieros acentos que aún más, sí, que mis tormentos todo el ánimo han rendido este enigma he de apurar, que esta es ya gran cobardía resuélvase mi osadía, que a la puerta he de llegar, cerrada está, mas que dudo, entrar dentro solicito, que de original delito, quien jamás librarse pudo. Quién la Sacra Omnipotencia de Dios, con suma eficacía quiere se conciba en gracia, sin la común dependencia. a Que eso sea, es imposible, ni como ha de suceder. Cómo? porqué Dios hacer puede todo lo posible. Pues tú quién eres, que así el paso me impides? No me conoces fiera? Yo, no me acuerdo si te vi, ni discurro quien tú eres. Quién adquiere más poder, y con quien no has de caber: mira si de esto lo infieres. No porque si quepo en todo di porque no cabré en ti. Quieres que lo diga? Di de qué modo? De este modo, no pretendes aquí entrar? Sí. Pues llega. Llegaré, y aunque te pese entraré a ver ese singular prodigio en que he de asistir, mas ay de mí que temor túr entorpece mi furor, quien me puede resistir. No llegas? Sí, pero apenas ya voy; yo, a Cielo ofendida verás; quítame la vida, pues el valor me enajenas: apártate, o vil desgracia déjame que ya he notado, que pues la Culpa no ha entrado, tú debes de ser la Gracia; y así del común tributo deja que me he de cobrar, que todos le han de pagar sin reserva. Poco astuto es, en todo, tu saber, pues pretendes temeraría, discurrir cosa contraria, a lo que Dios puede hacer. Pues que escepción la disculpa, La que advierte tu desgracia. pues a donde está la Gracia no puede allí estar la Culpa? Fiera conclusión la puerta cerró, pero que me acorta, si a el fuego que el pecho aborta la hallará mi enojo abierta, o pese a mi limitado poder, o pese a mi furia, cara a cara aquesta injuria, sin ver mi agravio vengado, la puerta haré mil pedazos, la Oasa postraré al suelo para entrar, que quite el Cielo todo el valor a mis brazos: A mí una mujer; a fiera pasión: ollarme la frente, veré como; aunque reviente , s De esta manera, ya ves tu soberbia impía, a sus pies, y el mundo vea, que se pone en esta idea la Concepción de María. Ay de mí, fiero dolor, quien eres luz peregrina mucho tienes de Divina, pues sujetas mi valor, a tus pies muerta se nombra mi furia Deidad Sagrada si eres sin sombra criada, como tu Beldad me asombra, si la Gracia te disculpa déjame huir que me quieres si tan pura te prefieres no tengas cerca la Culpa, mas ya mi tormento sabe que aquí se trocó la suerte, pues si de Eva triunfe fuerte, hoy aquí me vence un Ave; yo confieso tu pureza déjame (de enojo rabio) tocó a la tierra mi labio, tu pie oprimió mi cabeza, ya me veo convencida, muerta, sin brío, ultrajada, y a decir desesperada, que sin mí eres concabida ay de mí, perdí el poder con la vida, yo soy muerta. ( , m Qué aristes funestos ecos, en mis oídos resuenan, que aunque animados parecen, mortales se consideran; no hay instante sin acaso, no hay acaso sin que tenga accidente, y no hay recelo, que venga sin contingencia que será; fiero dolor? mas qué es esto. Deja, deja tanto rigor, cuando todo mi dominio se sujeta a tu vista. Qué oigo, triste sombra que así te lamentas, quién eres? pierdo el sentido de que tan muerta te quejas, levanta. Cómo es posible, cuando con tanta violencia me ha derrivado la Gracia. Qué dices, ya la sospecha a evidencia pasó, o pese a tan costosa evidencia: levanta. Solo el Demonio, la Culpa ayudar pudiera, ay de mí. Quién te ha ofendido? No lo sé. Pues quién te altera. Un agravio. De qué nace? De un asombro. Pena fiera, que has visto? No lo concibo. Di, qué ha sido? Una violencia. Y tu ánimo? Desmayado. Y tu arrogancia? Sin fuerza. Y tu poder? Sin Dominio. Y el valor? Sin resistencia. Quién te venció? Quién me humilla. Quién te humilla? Quién me huella. Y quién es? Quién me castiga Cómo fue? De esta manera; Buscando de David los descendientes, y hallando en esta Casa la noticia de Ana, y Joachín, varones tan prudentes, como en su mismo obrar, su obrar indicia, y oblervando en efectos aparentes, lo que astuta pretende mi malicia, descubro en el afán de mis porfías, ser cierto el vaticinio de Isalas, llevanme la atención voces, y acentos, que en consonancia dulce, y armoniosa, celebran a pesar de mis intentos una nueva que admiran misteriosa, y indignada de ver tales portentos desesperada, bárbara, y furiosa, con ira, con furor, pena, y enojo a la puerta colérica me arrojo la entrada una Deidad (pesar violento) valerosa me impide (que disgusto) a quien sin que el valor (que sentimiento) pueda nunca oponerse (triste susto) casi casi, temi (mortal tormento) y no me atreví a entrar (rigor injusto) porque siendo yo Culpa en tal desgracia, como entraria siendo ella la Gracia: aparta (dije) respondiome ufana, entrar no puedes cuando se concibe la criatura más pura, y soberana, que el mundo ha de gozar; por quien hoy vive una esperanza, que esperanza vana es esa pregunte) quien ser recibe original tributo se comprende esa Ley con María no se entiende, (me respondió) que Dios que es poderoso, puede hacer cuanto puede ser posible, sin que repugnancia de lo misterioso, mira tú (aunque te pese) si es creible, que suceda este caso prodigioso, y pues entrar aquí te es imposible; discurre si su ser con eficacía concibido sin ti ha de ser en gracia, y cerrando la puerta concluida me dejo, con tan nunca vista afrenta, pero a el verme (ay triste de mí!) tan ofendida romper la puerta mi dolor intenta, y a el irlo a ejecutar enfurecida con el mismo desaire que me alienta una luz, una antorcha, un claro rayo me hizo caer con un mortal desmayo; no fue apariencia, realidad ha sido una mujer (Deidad mejor dijera) que el Cielo la sirvió de azul vestido, de corona doce astros de la Esfera, el Sol de poco adorno, aunque lucido de tapete a sus pies la Luna entera, oprimido a un dragón que la quería morder; pero el dragón nunca podía, porque de su intención desesperado a su poder se sujetó pujante, y a el mismo tiempo yo (destino airado) deslumbrada caí a su luz radiante, este es el caso como le he pintado sucedido que pena) en un instante, está mi angustia, y está mi desgracia, y está la Virgen concibida en gracia. ni para decir su afrenta; Malaya tu infame astucia, calla esa cobarde lengua, quien ánimo no tuvo para triunfar, no le tenga para pronunciar su oprobio, tu vencida, tu ultrajada, tu oprimida, tu sujeta a una ilusión, a un amago, a una imaginada idea, que si en lo posible cabe, no es posible que suceda, pues cómo, tiemblo al decirlo, siendo animado cometa; cuyo venoso influjo todos los ambiros cerca, se pudo librar de ti, esta que dicen estrella de Jacob, esa que es vara de Jese, y esa que obstenta: tanto explendor, esta Luna; ase Sol, esa Azucena, y esa de quien fue la Gracia. a el concibirse defensa; dilo, porque no discurro por más que a decirlo vuelvas; como pudo suceder el caso, aunque es bien que advieta, que en si la omisión estuvo, que si antes allí estuvieras. como la Gracia, la suerte no se trócara violenta; y así de qué te lástimas, siente, llora, gime, y pena; suspira, padece, sufre: agravios, pesares, quejas, oprobios, injurias, rabias, desprecios, males, ofensas, y calla, y solo el silencio sea en tu misma vergüenza quien te castigue cruel, pues confiesa tu vileza, que una mujer te ha vencido, aún antes de hacerte guerra. Oh como con la pasión, y quizás sin advertencia hajas mi valor, sintiendo. mas que mi agravio, tu afrenta. Pues cómo así te rendiste? Fue mucha la resistencia. Menos fue tu atrevimiento; Aunque mucho más tuviera Te faltó soberbia? A ti te aprovechó la soberbia? Sacrílega, no pronuncies contra mí, que bien se acuerda mi rencor: Pues por qué injurias, mi persona? No es la misma pretensión? a Nadie imagina iguales las competencias; sino que es mayor la suya: Es verdad, mas considera; que el triunfo hubiera logrado; si a mi tocara la empresa. Habiéndola yo perdido. fuera lo mismo. No fuera. Pues otra experiencia habrá. Y cual será esa experiencia, que para triunfar deseo? La que prosigue el Profeta de la flor, que de la Vara ha de nacer, cuya fuerza rendirá, nuestro dominio. Y presumas tú; que tema flor que apenas nace flor; cuando mañana es pavesa? Mas el enfasis incluye. contra ti, de lo que piensas. Pues la cortare a el nacer; antes que tenga más fuerza. Podrá ser, aunque lo dudo. Cuando mi valor se alienta, tu temor me desanima. Como no quieres que tema, si a el primer encuentro (ay triste, mi altiva cerviz sujeta. Olvida esa fantasía, y pues mi valor se empeña en tu desagravio, presto verás vengada la ofensa. Así lo espero. Pues vamos observando con destreza los acasos, no misterios los llame nuestra impaciencia, y según ellos, daremos el remedio que convenga: v. Has dicho bien, mas que voces son las que festivas sueñan. Sea en hora buena, en hora buena sea. Qué puede ser? Nada bueno puedo discurrir que sea; si atiendo a lo sucedido. Veamos de que proceda. este regocijo. Atiende, y cuanto vieres observa. Sea en hora buena, en hora buena sea, de el nuevo prodigio de la siempre bella niña soberana, que fecunda alienta Ana peregrina: sea en hora buena, en hora buena sea, de quien cuando nazca; como Aurora bella: sea enhora buena, en hora buena sea, saldrá el Sol hermoso; que alegre la tierra: sea en hora buena; en hora buena sea: Hijos, cuanto os agradezco; tan siempre amantes finezas, conque vuestra sencillez, mi grande dicha celebra, y este fruto, que en mí vientre, como relicario encierra; indigna, y humilde concha, para tan preciosa perla; recibe vuestros obsequios, con una piedad tan nueva, que ha de ser su patrocinio el Iris en las tormentas: Adiós repetid las gracias, cuando su poder obstenta; en mí, ver un imposible: vencido con tal grandeza, pues la que infecunda; pudo? tal vez lamentar su afrenta, hoy por ver sus Divinos juicios, la infecundidad se trueca, a fecundidad tan santa; tan soberana, y tan excelsa, como ser la que ha de ser Madre del Sol, pura, y bella, Virgen siempre, y concibida sin la original ofensa. Pese a mí que tal escucho, y que no se desespera mi coraje, y a estos salgo; y no los vuelvo en pavesas. Para mis antecedentes, que infelices conse cuencias, Prosigamos nuestro vaile, y demos por aquí vuelta, por si encontramos mueso amo. Mi Esposo, solo se emplea en dar gracias a el Señor. 1. Y a todos llos del aldea, mos regala cada día. Y no hay pobre que si llega, no lle da limosna, y tanto en el número se aumenta, que crece el ganado, o porque su santo celo se aumenta. Con aqueso hayunaremos, sin saber lo que es Cuarisma. l Mucho reparte. No hay duda, que Dios con su providencia cuando la hacienda a los pobres se da, que aumenta la hacienda: A la cautela. vamos hijos que no vivo si falto de su presencia. 1. Qué santidad! 2. Qué virtud! Yo ser un santo quijiera; pero no puedo ser santo, estando junto a Filena. Yo digo lo mismo. Vamos. Pues vaya de vaile, y fiesta. voces? Y tú has inferido de ellas, lo que mi pesar te ha dicho! Ojalá no lo entendiera, encubierto hay mucho mal, y prevenirnos es fuerza. Ya lo veo, que sino perdemos, es evidencia. Tú a la vista de esta casa, has de estar sabiendo de ella; cuando nazca. No lo digas, que aún su nombre me amedrenta, Ten ánimo. Y tu valor. No te desmayes. No temas. Pues a la Lid. A el combate. A el cuidado. A resistir. A vencer. A declarar este emblema. A descubrir este enigma. A saber que Virgen sea madre de este Sol, que dicen. Y que de este Sol se sepa, quien sel para apurar de una ez tantas sospechas. Cuinado, y alerta Culpa. Luispel, cuidado; y alerta. Teldían los aires mi furia. Culpa has oído estas El mundo, mi enojo tema. Y pues qué guerra nos hace, guerra contra todos, guerra.
JORNADA SEGUNDA
Para cuando mi coraje! Para cuando mi desdicha! No arroja el mortal veneno! El tosigo no vomita! Causando a el Cielo desmayos! A el Orbe induciendo ruinas! Hasta saber. Hasta ver. Este enfasis. Este enigma. Que me espanta. Que me asombra. Me asusta. Me atemoriza. Qué dices Culpa, ay de mí! Y tú, qué es lo que decías? Discurrir con poco acierto. Yo estoy con la duda misma, pues ya el juicio no discurre, uno solo desvaría. Qué observaciones has echo? Son tantos, que aunque se implican entre sí, atendiendo a todas si con estudió se miran, no hay alguna: pero atiende lo que mis voces te indician, que a precisos desempeños son atenciones precisas; Argos hecha de esa Casa, en que la mano Divina de el que quiso, porque pudo, obró la no discurrida maravilla, que en él solo cupo hacer tal maravilla, aquí, pues llena de asombros, ultrajada, y abarida, como mandaste quedé a ilaciones inferidas, que de milagro en milagro, irán siendo sucesivas, desvelada en los acasos, minutos, horas, y días, aproveche, sin que a el sueño se rindiese mi osadía, (que mucho, si me desvelan tantos, que me solicitan, leí el padrón de los tiempos por si en sus antiguas listas. hallaba excepción, o nota, que de algún ejemplar sirva a mi contusión, y veo, que ni Ester; por entendida, ni Avigail por prudente, ni por numilde entre espigas Rut, ni Raquel por hermosa, ni por grande profetiza llévora, de aquella mancha con otras muchas se libran, y si en tan extraño caso adelanto más la vista. Jael, y judie; mas cese, que estás dos desacreditan mi opinión; por misteriosas, y pues la que hoy examina mi cuidado, está presente, solo su examen prosiga: Creció la fecundidad en Ana, con tan no oídas aclamaciones vulgares, que como aquellos, que lidian en tenebrosos ahogos de males, y de desdichas de una dilatada noche, que con incesables ruinas de riesgos amenazados, y de penas repetidas, esperan la Aurora a ver, si tantos sustos declinan; así parece que todos esperan la alegre risa de su oriente, porque en el dan a entender, que se cifran sus alivios; si es Aurora, no ignoras, que hay quien lo diga; este ha sido en mí un reparo, que sin que a el juicio resista, me ha echo hacer un silogismo (con autoridad precisa) tan contra mí, que no encuentro razón, ni fosisteria, a que un subsiguiente niegue, ni le distinga, ni omita, siendo evidente, porque a el nacimiento (qué ira) de la Aurora sigue luego, nacer el Sol de justicia, en este tiempo a sus Padres con qué respeto los miran, que adoraciones les rinden, qué dones les sacrifican, qué así nentes en el Templo, qué actos de amor, que vigilias, que promesas, qué oblaciones, que desvelos, qué fatigas, qué continuadas limosnas, qué aplausos en sus delicias, qué contentos en su estado, qué ufanos con esta hija tan deseada, que piensan, (porque una voz lo acredita) que entre las mujeres, esta será la escogida, llegó (que triste recuerdo) la hora (infeliz noticia) en que (el aliento me falta) aquella (qué antipatía) Vara (insufrible tormento) naciese (rabio de envidia, a ser; mas por qué dilato en decirlo, si en la misma detención crece el ahogo, nació a ser (no sé qué diga) si Sol, si Luna, si Estrella, Fuente, Ciprés, Palma, Oliva, Guerto, Espejo, Lirio, Rosa, Azucena, Torre, o Guía, por que quien tan libre nace, de la original caida saldrá a ser, y aún mucho más de lo que el dolor pública: Nació en fin, a cuyo Oriente dibulgada la noticia, a ver este nuevo asombro, de cuantas nobles familias se compone Nazarer; y de las circunvecinas aldeas regocijadas, vinieron en repetidas fiestas a la en hora buena, y ver la recién nacida; unos la ofrecen guirnaldas, otros dones la dedican, otros la rinden presentes, y en tan prodiga porfía a quien más ofrece, andaban en competencias prolijas, quiriendo ser más cada uno en regalarla, y ser virla; Dejo fiestas, vailes, danzas, músicas, conque festivas, unidas las voluntades la celebraron, y siga (sin que el abreviar los tiempos de reparo a nadie sirva) otro concepto la idea, que si hasta aquí de fatiga han servido mis acentos, por las advertencias mismas discurro que el mal es menos, o los misterios le implican; creció con mil perfecciones, con gran decoro asistida de sus venerables padres; los cuales, porque ofrecida a dios, antes de nacer uno, y otro la tenían; la consagraron al Templo de tres años, y en debida solemvidad, hizo voto de pureza, y admitida entre las demás doncellas, que allí en clausura vivían se quedó, nota este caso, hasta darte otra noticia: Llego a cumplir doce años, y como a esado precisa la edad, en todas las que entran a el Templo, la solicitan muchos de los Patriarcas, bien que ella se resistia por el voto; mas no obstante (misterio haya, o no) que admita Esposo la hacen, y entonces a pretensión, que es tan digua entre todos ocurrió competencia tan reñida, que fue preciso por suerte hacer la fuerte precisa: juntaron los Patriarcas, a fin de el que florecida, manifestaste en su mano la vara; este merecía ser su Esposo; ellos entonces codiciosos en la dicha aguardaban el prodigio, y en quien menos discurrían el mérito (raro asombro) se admiró con tanta prisa florecer su vara, que estarlo antes parecía misterio, es el caso, pero mi ciencia no le descifra; salió Josephe elegido por su Esposo, de la línea de David algo pariente, pues son de una estirpe misma el reparo de la nota, que te previne; examina ahora cotejando aún tiempo, lo que previno Isalas, y saca la consecuencia, porque si bien se averigua, si de quien habla no es esta, o mayor prodigio indica: bien que si; pero no quiero, que segunda vez me digas, que te desaliento cuando mi ardiente valor te anima; esto es lo que he descubierto hasta hoy; y pues facilita la ocasión por ser dudoso (este no entendido enigma) el proseguir nuestro intentó, resucite la osadía, nuevamente nuestro esfuerzo, que no temo la conquista, valiéndonos del engaño de la astucia, y la malicia, pues logrando el vencimiento, seremos del mundo ruina. sujetándolo a nosotros. con más fuerza cada día, hasta hacerle agonizar entre incendios, y cenizas; A opinión tan bien fundada solo a responder me obliga mi agradecido valor; y ya desde aquí, se fía. de ti mi neciaimprudencia, pues en lo mismo que afirmas, desvaneces el temor de aquella torpe porfía; mas también quiero, que sepas, que aunque prevenir podía. esa razón, pues conoces lo puede la ciencia mía, tu gran genio alabar quiero, y el arte conque derribas, el peso de estos temores, (que aunque habrá alguno; que escriba el motivo de casurse esta Virgen; sin que impida. el matrimonio a cumplirse. en todo la porfía) no por eso a tu razón; (porque a la razón no implica) quito la verdad si en ella. mayor verdad acreditas; y así a un intento conformes: vamos; mas detente, y mira, que a esta parte viene gente, quien júbilos, y alegrías celebran, (pero ay de mí) un susto me atemoriza. Repara el valor, y atiende, que si no engaña la vista; los dos desposados (Cielos) que así postréis mi osadía; vienen; y no me es posible, que aquí esté. Pues a qué aspira nuestro aliento, si a el primero empeño así le retira. A estorbar quacrea el mundo lo que aquella voz pública. Quitando ultrajes tu aliento? Temo otra mayor caida. Pues aquí emos de estar. Mucho contra tu honor solicitas, y pues reprevengo el daño; mis advertencias estima. Pues a ese lado te aparta. ̱. Tú desde ese lado mira; y mira bien no te sieguen los incendios de tu vista. Viva muesa ama, muesa ama viva, que es de la Luna encanto de el Sol envidia, luz peregrina, alborozo de el Cielo, de el mundo alegría: viva muesa ama; muesa ama viva. Tanto elogió a una mujer! A una mujer tanta dicha! 1. Fiero dragón, como tú atrevido precipitas mas tu desesperación; no ves que viene María, vete de aquí. Fiero mal. 2. Tú que haces aquí escondida, borrón del género humano, no ves que viene en mi guía María llena de gracia? Deja el paso fementida. Ay de mis otra afrenta más? 1. No obedeces? No me impidas, que yo puedo. 2. No ejecutas lo que mando? Pese a mi ira: déjame, que yo. Cobarde, así mi valor te humilla a los pies de la que siempre sujetará tu osadía. Ay de mí. Viva María, viva, viva muesa ama, muesa ama viva, que es de la Luna encanto, del Sol envidia, luz peregrina, alborozo del Cielo, del mundo alegría: Viva, viva muesa ama, muesa ama viva. Estarás ya satisfecho? Rabiando estoy. Yo sin vida. Oh Custodios Soberanos, que gracias es bien que os rinda, que a mi Dios sacrifiquéis, cuando a mi humildad se inclina tanto su amor, que no alcanzo mérito para esta dicha. 1. Estas Fieras venenosas, que ves a tus pies rendidas, son triunfos de tu pureza; su arrogante altivez pisa, que aún de tu desprecio son solo por ser tuyo, indignas. Que esto sufra mi soberbia! Que esto toleren mis iras. Ohl lo que debo a mi Dios. Mucho por ti, su amor mira. Ah pasado, Culpa? Sí. Idos ya sombras malditas Vente tras mí. Ya te sigo. Fiero mal! Gran desdicha! Esposa, tímida el alma, y algo más que pensativa admira en tu bello rostro, y en tu compostura admira esa seriedad Sagrada, esa gravedad Divina, que parece; no quisiera que esta queja fuera mía, no es queja, desconfianza, por lo mucho que os estima mi veneración, y si en algo la grosoria de mi estilo falta, pueda deberos o bella María, no aviso reprensión, paraque mi fe os asista, como a mi Señora, no, no como a Espesa, que sería quererme igualarme yo, a tanta Soberanía siendo un pobre, y siendo vos tan poderosa, y tan rica, como a mi Señora. Digo una, y mil veces que riña mis descuidos, que son muchos, que así a el necio se castiga, paraqué me ha puesto el Cielo, si no solo a que yo os sirva? Mandadme que mi trabajo cada instante más me obliga a manteneros, no en tanta grandeza como vos misma os granjeáis, si no solo con lo que mi amor se aplica decente a vuestra pureza, y ojalá aunque yo lo diga, gudiera rendiros cuanto Cielo, mar, y tierra crían; y aún a mi amor fuera poco: Y así amante esposa mía aliviad mi desconsuelo, aliviad las penas mías, que si vos no corregís como sabia, y entendida mis descuidos, quien podrá haber que me los corrija. Venerado Esposo mío, mi humildad dejáis corrida con tan amorosa queja, como vuestro celo indicia: Yo cuajosa cuando el Cielo me dio, en vos tal compañía, que por no hallarla mejor en vos solo se confía: Yo quejo a cuando veo la asistencia tan prolija. en vos, que no hay atención por más amante, y más fina que exceda; que igualar pueda con la que mi afecio obliga, vuestro generoso pecho? Yo quejosa cuando indigna de vuestros tiernos favores, no sé con qué agradecida mi cortedad corresponda? Yo quejosa cuando aspira. mi fe a serviros, que aunque es esta obligación precisa, sin atender a otras cosas amado losephs había de estar quejosa; no Esposo, antes yo me culpo emisa en asistiros, y a mí más acertado sería reprenderme, que vos obráis con tal hidalgia, que vuestras puntualidades a mis descuidos avisan. Para cuando mos casemos estudia aquesta doctrina. A ser tú, como mueso amo, yo lo hiciera. Esposa mía, no afrentéis mi cortedad. Nada digo más. 1. Bendiga el Cielo tan dulce unión. Mi gusto es vuestra alegría. Mi gozo vuestro consuelo. Pues vaya de vaile, y gira, y a muesa ama celebremos. Yo cantaré unas coprillas, o cantaré, que también sabo yo mis tolongías, Reina del Cielo, Virgen bendita; libre de aquella mancha nociva, hoy te festeja nuestra alegría: viva, viva muesa ama, viva María. , . Tus labios rojos dulzura estilan, siendo tu traje fragrante mirra: hoy te festeja, Judie valiente, que a el Pueblo libras de el Holofernes, que los castiga hoy, Rutprodigiosa, que en una espiga dará alimento, que nos dé vida hoy, Ester discreta, por quien fue vista bien castigada la tiranía, A una criatura humilde, tanto los Cielos subliman. 2. Si Señora, y aún a más excederá su infinita Omnipotencia. Su esclava soy. 2. También eres su hija. Vamos Esposa. Y nosotros prosiguiendo lla festiva aclamación. Sois mi norte. El alma se regocija con tan divinos favores. Es interés de mis dichas, daros gusto. Quiera el Cielo, que yo en vuestra gracia viva. Viva, viva muesa ama, viva María. Qué pureza de alma santa, que castidad tan no vista, qué humildad tan no imitada, qué piadosa, y qué venigna esos prodigios que el Cielo por tantos modos éxplica, tienen confusa la idea, pues según se verifica gran misterio infiero en todo: o eterna sabiduria, quien tus secretos alcanza, quien tus juicios investiga ya de el día el explendor con las tinieblas declina, que mucho (pues) anochezca faltando el Sol de María, no quiero inquietarla; voy cerrando: ya la precisa pensión de este cuerpo humano mi soledad se retira. a , Entre tantas profecias como mi humildad venera en la que más considera es donde dice Isaias, que una Virgen siempre pura, que asombro; concivira, y a el mundo a Emanuel dará en quien el bien se asegura gran prodigio, pero cuando mi Dios porque a el mundo a sombr en beneficio de el hombre no estás finezas obrando? Que mujer la más dichosa será que con alegría tan Divina profecia la haga en todo tan gloriosa conque virtud en su abono nacerá perfecta, y Santa quien de su Divina planta se ha de mirar digno trono, o misterios de mi Dios, quien no admira tu piedad, si pudiera mi humildad, a ella adoraros, y a vos consideración tan alta contemple mi rendimiento, dadme Señor vuestro aliento, pues en mi espíritu falta. Dios te salve María de gracia llena, el Señor es contigo no mi voz temas, bendita tú eres entre las mujeres, Virgen Sagrada de Dios criada, para Señora, luciente Aurora, que alegra el día, Ave María. Válgame Dios, que Sagrada voz estremece mi aliento, que sin darme sentimiento deja mi humildad turbada: que salutación gloriosa es esta, hay feliz recelo, que descubrirá en mí el Cielo, para acción tan milagrosa? Tu Princesa dichosa concebirás, que admitas en tus puras entrañas a el Autor de la vida, Ave María: Palma, y Estrella, Cipres, y oliva, Ave María. Paraninfo Soberano de ese elevado Emisferio, no discurro en tal misterio, que esté, el efecto en mi mano imposible reconozco, que en mi pueda suceder, Ángel, pues cómo ha de ser? si yo, varón no conozco. Siendo del Padre Eterno enamorada hija, del Espíritu Esposa; no imposibles colijas: Ave María; Lirio fragrante, Torre Davídica: Ave María. Válgame Dios; Ángel mío; que decís, en mi humildad cabe tanta majestad; cuando de mi desconfío: De ti, nacerá el Santo; que anunciará el Baprista; y hijo de Dios, su nombre será, y también Mesías: Ave María, guerto cerrado; que ámbar respira: Ave María. Yo de Dios he de ser Madre; quien vio tan alto interes, yo Madre de aquel, que es hijo del Eterno Padre, no su poder dificulto; pues su mandato venero; más Ángel, en mí no infiero, que haya Altar para su culto De tus Divinos labios, lo que espero es el Fiar, que a este fin solamente el mismo Dios me envía: Ave María, el mundo todo, a ti suspira, Ave María.. Pues ya que anuncias el modo como ha de ser, que dirá mi Esposo: Dios dispondrá el remedio para todo. Ya la Omnipotencia labra su Templo en mí; por su amor la Esclava soy del Señor, cúmplase en mí su palabra: s . 1. Mares, y tierra: 2. Vientos y ardores. 3. Astros, y Esferas. 4 Plantas, y flores, publicad alegres en festivas voces, que el Verbo se humana por dar vida a el hombre. incarnatus estibaja n z 1. Ya por obra Divina: Misterioso dispone: el Espíritu Santo; que Dios lo humano tome: de la Virgen María; la gran pureza escoge, en cuyo Claustro se hace: el Hijo de Dios hombre: Et incarnatus este de Spíritu Santo; ex María. Virgine, homo factus 2. De la Virgen María, la gran pureza e coge, en cuyo Claustro se hace el Hijo de Dios hombre. El María Virgine, homo factus est. 3. Repitiendo sonoras voces dulces, y acordes, mares, y tierra, vientos, y ardores, Astros, y Esferas, plantas, y flores, publicad alegres en festivas voces, que el Verbo se humana, por dar vida a el hombre. 4. Er incarnatus esta de Spíritu Sancto, ex María Virgine, homo factus est. Cuándo esperé yo tal dicha! o Señor, que en mí te escondes ocultando tu grandeza, dando a mi humildad blasones, que gracias podré rendirte, como darte adoraciones, pues quisiera, ay dulce prenda! en altas contemplaciones conocer lo que me exaltan tus Celestiales favores. Señora, pues que cumplido está, del Señor el orden quedad en paz con el mismo, que por dueño reconoce. No estorbe mi asistencia el que os volváis: id en paz. Los aires rompe, mi obediencia. Hoy mi ventura yo, y mi silencio la gocen. Ya que la luciente Aurora, con cándidos resplandores viene anunciando de el Sol los gustosos arreboles ya; que el trabajó me llamas a que con el sudor logre el alimento preciso de que se sustenta el hombre; y así que la obligación de mi dulce Esposa noble, me llama para asistirla, justo me será, que tome el principio a mi trabajo, pues he quedado tan pobre. Ya despedí los Criados, que es injusticia que estorbe, que granjeen lo que yo no puedo hacer que aquí logren por mi Esposa; es por quien siento este afán, no porque ignore, que su virtud lo tólera con voluntad tan conforme, que culpando mi tristeza me ayuda en mis aflicciones; pero hay Dios, yo desconfío? A tu gran cuidado corre el consuelo de esta Casa, si tu voluntad dispone mi pobreza, convendra, no desbocada se arroje la impaciencia pues se sabe, que aún a el animal más torpe no le falta, pues que dudo, si a un animal Dios socorre, para trabajar nacimos; achaque es del primer hombre, que lo dejó, vinculado, haciéndonos acreedores por la Culpa; y así yo haciendo cara a rigores del tiempo, trabaje ufano, sin atender a el desorden de la fortuna, pues Dios y así, a el trabajo. Señor. Amo mío, no mos oye. Qué traéis? Porque razón mos quitas hoy las raciones, y mos despides? Amigos, no puedo más. Voto allobre, que no mos queremos ir. Donde quies que me acomode, que si salgo de esta Casa, me iré por cerros, y montes. Y yo iré a caza de ranas, y a pesca de gorriones. Yo no puedo sustentaros. a Eso, mueso amo respondes? Tanto pesamos; Señor . Dios os pague la fineza; Cómo me afligen sus voces. Yo no comeré; pues esta polilla, aunque mucho sobre, todo se llo zampa, y yo me rasco cuando ella come. a Señor, él es un tragón, porque las vueltas me coge, y los pucheros cogiendo, sin marcar él se los sorbe. Señor, ella come más. Ninguno se desazone, yo siento mucho el dejaros, Daré gritos. No emos de irnos, aunque mos eches a coces. De balde emos de servir. Qué sencillos corazones. que es esto amado Joseph: me ha puesto en obligaciones; No es cosa, que os ocasióna susto. Su tristeza alcanzo. Como me veo tan pobre, despedia los Criados, Señora, cuanto se corre mi cortedad, de que en mí tantas escaseces notes. Esposo, tú te entristeces por eso; deja a Dios que obre, pues así conviene: quien . revelarle los favores suyos pudiera: que yo os serviré. No se tome eso ya en la boca, pues los dos aunque mos aorquen, emos de servir de balde por siempre a muesos señores. Cielos, no sé que temores . tengo, si mi Esposo amado lo fecundo en mi conoce; mas si está a cargo del Cielo, el Cielo mi amor aibone: Vas contento Joseph mío? Mi alegría te responde, pues siendo lris Soberano, sereno mis desazones. Vamos señor. Dios amante, mis humildes voces oye. . pero es preciso: no llores. . Pues mos quedamos en casa, dormir tengo hasta las doce. Di, porqué. No se conoce? No. Pues oye lo que pasa; como tan pobre mi dueño, está y el ambre me cosca. en haciéndome una rosca, servirá de pan el sueño. Qué necedad. Ya me rasco. Siempre es tu discurso bronco. Si amiga, pues mientras ronco, todo lo que duermo masco. que intentaran mis desvelos. en que no se miren vanos. si aún el ver estos villanos írrita mis desconsuelos. Deja Bato esa porfía; y vamos, pues ya el Señor nos espera. Qué dolor! Ya el ambre causa agonía. . a Temerosa en los amagos. de asombros tan repetidos, como el pesar de ignorarlos, recelar tanto me hizo, y ya que el conocimiento hacia mis dudas propicio; el desasoliego grande, trueca en agradable alivio, la quietud de mis pesares, abra a la industria camino, paraque con la violencia no me vuelva a el precipicio, bien pudo ser: que vergüenza me causa cuando repito aquel humillarnos; que fuese, pero que averiguo lo que sería, ignorando. la culpa, y viendo el castigo; y más cuando en mis discursos; con mayor atención miro, que lo presente se opone a lo que el Profeta dijo, solo aguardo una experiencia, y es; pero ruido he sentido, mire. y si mal no he reparado, es Joseph, hacia este sitio me aparto; asustado viene, veré si algo en el concibo, que dé luz a mis intentos. . Nunca hubiera yo nacido, para ser tan desdichado, ay de mí; pierdo el sentido, Señor Dios Orunipotente, como a vuestro siervo indigno permitís, tales pesares, pues muero al tormento mío, mi Esposa; o viles recelos, siendo casta, que delirio; miento yo; miento mil veces; pero si he visto, que he visto? Una ilusión, una sombra engañosa; un fiero abismo mi nusto; lo que he notado; y que he notado; un abismo de penas, en que se fundan; en qué? En haberte perdido todo mi; ha? Quién pudiera explicarlo sin decirlo; pero dígaló el que no lo sintiere, y mi destino lo calle, como ignorado, y a que no, como sabido: podré persuadirme? No, y la experiencia, delirio de la vista pudo ser; es verdad, pero el indicio tantas veces reperado! es traidor, y fementido, y mi recelo? Sin causa, pues que pesar es el mío la duda; puede haber duda en el Sol. Que aún no me riudo a razón que me convence? Pues que he de hacer en tan vivos tormentos, que se declaran por tan fieros enemigos, preguntare? Qué vileza; aguardaré. Qué martirio, y si acaso: tente labio, que te vas a el precipicio; y en cuestión tan peligrosa, opinión ninguna sigo; y supuesto que me acosan engañosos disvaríos solamente el ausentarme de tan fiero laberinto me sacara; huyendo iré adonde en tristes suspiros fllore su pena, y mi ahogo, mi desdicha, y su castigo. . Ya se fue sin que pudiese algo, que de fundamento dsea, pero de el colijo algún grave mal que lleva; no son muy malos principios, para mi fin, mas hay triste, que su Esposa a lo que miro viene en su busca evidencia algo es de lo que imagino seguírele por saber adonde van sus designios. Gran Señor, Dios de mi alma, a vuestra piedad rendido mi corazón tenéis pueno por mi iposo, y por mí es pido quiero alervar lo remiso por mí, por ser vuestra madre por él, pues seréis su hijo afrentado se recela desde que reparo hizo en el bien que me habéis dado; y asustado, y afligido, se quitó de mi presencia, dadle a entender como ha sido, porque el honor de los dos, no es bien padezca peligro. Oh Divina Providencia de vuestra, piedad, pues miro desengañado a mi Esposo, pues de un Ángel advertido, a tanto prodigio absorto, y pasmado a tal prodigio, volvió a celebrar su dicha, vino a adoraros rendido, disculpa tuvo su amor, razón tuvo su cariño; cuya razón algún tiempo darán más doctos escritos. Válgame Dios que he notado? o poder siempre infinito del Señor; misterio Santo, el hijo vuestro es el mismo; de quien es Madre mi Esposa; pues como tan atrevido, mi necio juicio ideó, manchar el más puro armiño; como he de tener yo cara, cuando tanto la he ofendido para verla; o libre idea, o de bocado albedrío de el hombre si la razón no refrena tus sentidos. Tímido viene mi Esposo, de su empacho; dulce dueño, de que estás tan pensativo, mirad que os espera el alma ansiosa, Sagrado echizo de el Cielo, y Esposa mía, eran los instantes siglos, por llegar a vuestros pies, si no que no sé que digo, u. que mi afecto. No afrentes mi humildad, ves que es indigno esto de vos? Yo Señora, como tan inadvertido, tan infiel, tan poco atento a el Cielo, a vos, y a mí mismo, no merezco, ni aún estar a vuestros pies, y os suplico, que (aunque en ellos he encontrado tan dichoso patrocinio) me castiguéis sin que yo os confiese mi delito: mirad cual será, pues antes de el perdón pido el castigo. Señor, levantad de el suelo, que pues el Cielo os dio alivio en vuestra congoja, creed Esposo que así convino, áe y que sí. No he menester Señora, mas que el aviso, que tengo para saber, que el yerro solo fue mío, y pues perdonado estoy de vuestro Cielo benigno, comenzará nuevamente Yo amoroso en mí, y lo fino a ser custodia, y defensa de vuestro honor puro, ylimpio Ay Esposo, y que favores hoy del Cielo recibimos. Yo os venero como a Reina Yo como a mi dueño os sirvo. Ya Señor, como mandaste, está todo prevenido. Y el pollino boca abajo. Ay tal bestia. Está mal dicho. Cómo ha de estar mentecato? Como otros muchos pollinos, que yo conozco, y están muy le vantados de pico. Vamos Señora. Ay Joseph, que sentimientos precisos te quedan por pasar; Dios lo quiere, fuerza es sufrirlos. En fin muésamos se van? Sí, porque ha sálido edicto de Augusto Cesar, en que su Presidente Sirino, pública que cada uno se vaya sin otro aviso a su Patria; y muelos amos por ser del origen mismo, y familia de David, va a Judea. Buen capricho, y nosotros emos de ir? Pus aunque fueran allimbo, Así mos allegraremos, que allá tengo mil amigos. Muesa ama, que va preñada. Y aún para parir colijo, y a pie con tiempo tan malo, que no tenga yo un borrico, como otros, para Filena. De Nazarer han salido. Pues vamos poco a poco, por donde van a seguillos. Ay Esposa, cuanto siento el cansancio conque os miro, con lo horroroso del tiempo, que nos molesta. En mí, el frío no hace efecto, cuando traigo el Divino Sol conmigo; pero ved josephabtado, que tengo muchos indicios, de que está muy cerca el parto. Qué decís, gran regocijo, y pues a la vista estamos de Belén, en donde amigos, y parientes tengo, voy a que tengan prevenido en que ospedarnos, Esposa, si el Cielo queda contigo, no haré falta, al instante vuelvo. No hallarás abrigo en ninguno, pues Dios quiere nacer sin humano alivio. Ay Custodio. Gran Señera, que sentís? Ardor Divino, que mi corazón abrasia. Yo, como de Dios Ministro sin otros muchos, que casi pasa el número a infinito os acompaño, y en tanto, que Joseph vuelve, con himnos celebraré este misterio, por divertir el camino. 1. Ya el podor siempre eterno por obra de el Espíritu, tomó el humano trajé, en el Claustro más bello, y más purísimo; alabad vendecid, el amor de el Altísimo. 2. Ya el deseado tiempo, que anunciaron pacifico se llegó, en que se salven los que en prisiones se lamentan mi- alabad vendecid, (seros; la piedad de el Altísimo. 3. No ya en humanos pechos, reine el aliento tímido, cuando los Cielos cantan, Gloria in excelsís, paj interra hominibus: alabad, vendecid, el poder del Altísimo. Divinas voces! A Cielos, sin duda que son castigo de mis culpas los ingratos, que tan mal me han recibido, Esposa, a vuestra presencia sabe el Cielo, cuan corrido vuelvo de ver, que por pobre ninguno me ha conocido la mayor piedad que he hallado es, que hay en un pobre sitio está un establo, o portal, no del todo destruido en donde hay Dios recogernos, aunque sin algún abrigo, pedremos aquesta noche. Si el Cielo así lo previno Josepo, no te desconsueles. Con vuestras voces respiro vamos Esposa, Qué noche tan feliz! Tus pasos sigo. s. 1. El Cielo se viene a bajo. 2. Yo no sé que luz he visto, que me hace cerrar los ojos. 1. Habrás visto algún lobillo. 2. En los aires sueñan voces. 1. En los motes se oyen silvos. Yo vengo muerta de miedo Y yo pasmado de frío. Filena, tú por aca. 1. Y tú por acá Batillo. Eido es, y toda su casta. 2. Yo no sé que ha sucedido, ssalir el miedo cortiendo. d. Yo he venido dando gritos, h sin saber a quéni la donde. 2. A mí sucédelo mismo, . Elada estoy. Yo, templando. 1. Que me hielo. Qué tírito Oíd Pastores del nuevo prodi- el anuncio que os doy, la noticia que os digo: Híd atended el bien que os aviso. 1. Válgame Dios, en el aire van cantando villáncicos Esto que me da en los ojos Huyamos de aquí. No huyáis cuando a una dicha os cobido. No temáis pastores, que Dios ha nacido por dar vida a el hombre, a el hielo, y al frío venid a adorarle veréis que Divino está entre las pajas un grano de trigo en un portal pobre, por que así lo quiso esta reclinado su amante cariño. Oíd Pastores, Filena, aquesta es muesa ama, que ya sin duda ha parido hijo de Dios que alegría será, y que gran regodigo. que anda todo tan revuelto? Pues vamos todos a verle. 1. De mi cabaña me hizo Ya se escuchan dos cánticos . Gloria a Dios en el Cielo, y en la tierra a el hombre paz, por siglos de los siglos. gio, . Seáis mi bien, y Señor a este mundo bienvenido, a redimir de la culpa tanto mísero cautivo, desnudo a las inclemencias del tiempo salís Dios mío, comenzáis a padecer, cuando apenas sois nacido. son moscas, o son mosquitos? . Señor, que mi indignidad ver tal dicha ha merecido! Has visto muero de enojo, este asombro? Pierdo el juicio. Nunca entiendo tu dictamen, que sospechas, y así has visto en lo que experimentamos mentiroso el vaticinio de Virgen, y Madre? Ay triste si es, misterioso el prodigio tú; y Yo, le hemos ignorado: Por que lo dices? Lo digo por no sé qué conjeturas de algunos lejanos visos; en que hay mucho que temer. Pues los casos prevenidos. están; ir averiguando (según fueren los motivos) sus efectos. . Dices bien; haber si el fin conseguimos. . Aquí están los resplandores. Aquí se oyen los músicos. A dónde está el niño Dios? No veis que allí está el Dios niño: 1 Pues cantemos. Y vailemos a él son del tamborilillo: 1. Comience. Filena el vaile. Y yo tras ella me sigo. Este niño hermoso, galán, y pulido; para nuestras dichas de los Cielos ha venido, toca la castañuela. Y yo el tamborilillo. Z. Ande la rueda: Baya de fiesta; y regocilo. Cierto que es muy bello, y aunque no le he visto, discurro que es todo a su Padre parecido. Toda, ̱ 1. Su Madre María Virgen, le ha parido por obra de Dios; ello todo creo que ha sido: Toca, Mueso amo Joseph se está embevecido, como un Patriarca, sin quitar los ojos del niño: Toca, Todos le ofrecemos. dones muy rendidos, y para otro día le trairemos más regalitos, Toca el tamborilillo. Yo os agradezco Pastores; los dones que habéis traído, y con otros más dichosos os los pagará mi hijo. Yo aunque sin recompensa, vuestros favores estimo. Y tu Nuncio Soberano, iras a dar el aviso; a los Reyes del Oriente, que lo que Balaan predijo de la Estrella de Jacob, está ya el tiempo cumplido; y que venga a adorarle, pues ya su Rey ha nacido. A tus voces obediente cumplo el mandato Divino. Y volviendo a repetir nuevo albóroto festivo; mientras descansa su Madre, y se duerme el chocotito? vamos a él son de la flauta; tocando el tamborilillo. JOR.
JORNADA TERCERA
1. Monarcas venturosos, a quien hace dichosos, el más alto bien; venid, venid, a Belen; seguid la luz bella, de esta hermosa Estrella, que por justa Ley, os guía a adorar, de los Reyes a el Rey, Ya Reyes del Oriente, el deseo impaciente, de aquel Divino Amor, se humanó a padecer, disfrazando su ser, por gustar del rigor; seguir esta Estrella, que por justa Ley, os guía a admirar de los Reyes, a el Rey. 2. La feliz experiencia, que vuestra grande ciencia, esperaba llegó, en aqueste astro están las dichas, que Balaan sabio os profetizó. Seguid, 3. Dejad las Monarquías, y id a ver a el Mesías, que nació en un portal, que en vuestra adoranción el premio sin igual. Seguid, tendrá la aceptación 4. En los dones preciosos, que daréis generosos a el niño Celestial, sabios conoceréis, que es el Señor que veis Rey. Dios, y hombre mortal. Seguid, Espera, Astro peregrino. Aguarda lucien te Estrella. Detente Luz, pura, y bella. 3. Quién es este Rey Divino? Tu explendor sigo, pues es minorte. Mis pasos guía. Tras ti se va mi alegría. 3. Hasta ponerme a sus pies. 3. Ya caminan mis desvelos. Válgame. Dios, qué he soñado? Qué gran prodigio he notado! Qué es lo que he soñado, Cielos! Que una llama, ciara, y bella! Qué un Astro maravilloso! Qué un explendor prodigioso! Mas aquella no es la Estrella? Gran prodigio! Cosa rara! Extraño asombro! Su ardor! Su claridad! Su explendor! 3. Algún misterio declara. Mas qué preguntando están mis dudas? Ya he conocido. Esta Estrella he discurrido. 3. Qué es la que dijo Balaan. Ciertas son las profecias. No previno nada incierto. El oráculo fue cierto, 3. Ya ha nacido el gran Mesías A el punto, y sin dilación, mi viaje a prevenir voy, quien pudiera partir en alas de el corazón. Que Celestial es mi empleo, cuando a Dios voy a adorar: quien pudiera caminar Caminará mi desvelo a venerar tu Deidad, si fuera mi voluntad, en alas de su deseo. . ave para ir en un vuelo Viva el gran Rey Herodes. Feliz día en que llego a gozar la Monarquía; y más feliz si mi ambicioso ceño de todo el mundo se mirará dueño; o mortal propensión de el albedrío, que casi tengo aqueste Reino mío, cuando en ajeno daño. deseo poseer lo que es extraño; mas que digo, si muchos desearon sin ser Reyes; y Reinos alcanzaron. Viva el gran Rey Herodes. Qué porfía, casi enfado me causa esta armonía, que el elogió que tengo merecido, me disgusta por ser tan repetido. Danos tus pies. Alzad Vasallos míos. Inmortal goces muchos señorios. Yo os agradezco, amigos muy leales, el favor que me hacéis todos iguales, y mi agradecimiento, a lo que merecéis estará atento: que hay de nuevo? 1. Señor, lo que a el presente, es la gran novedad de ver la gente, que de una, y otra parte va pasando; para cumplir de Augusto el regio bando, No sé qué fundamento tenga el César, ni cual sea su intento de hacer este padrón. 1. Nadie lo piensa. Sin reparar el daño, ni la ofensa, de los que havecindados en otra parte están acomodados. 2. De toda Galilea, se ve caminar gente a la Judea, y de una, y otra parte, van, y vienen hacia Jerusalén. 1. Los que no tienen posada, amigos, deudos, o parientes, en sitios se acomodan indecentes, y tanto, que un Varón, según se dice, que ante anoche llegó; tan infelice ha sido, que viniendo con su Esposa preñada, y casi con el parto ansiosa viéndose fatigada sin hallar ospedaje, ni posada, ella, y su Esposo, en tan penosos males se fueron a un establo de animales, donde con desconsuelo semejante hechó, a luz un hermoso, y bello Infante, y por caso no oído, de todas las Aldeas han venido, a acompañarles dándoles regalos, que algunos buenos hay entre los malos; que tengan compasión. En tanto susto, faltar piedad, y amparo, fuera injusto, y aún de mi considero, que a aliviar su aflicción fuera el primero, (que aunque tengo entereza, soy piadoso) si bien parece el caso misterioso, . por especial, se dice quién el sea? En Nazaret, vivió de Galilea, según oí, y sin más otra noticia. No sé, que el corazón acá se indicia: . dónde el portal está? 1. Algo distante: (parece que ha mudado de semblante.) Pues inquerid. Emos de entrar. Qué es eso! 1. No sé que gente. El susto en mi confieso: dejadlos que entren. A tus pies estamos; que nos atiendas, todos te rogamos. Qué pretendéis decid? César. Augusto; desde el bando que hechó, justo o injusto, haciéndonos salir de nuestra casa venimos, y en fortuna tan escasa, ni posada señor, ni ospedería; ni aunque comer descubre la porfía; de la necesidad que nos aflige; y así señor, elige forma, o discurre atento; orden que no nos nieguen el sustento, cuando todo se paga. Fiero enojo, por la vida del César; si me arrojo; a su castigo de tan vil canalla; no deje, ni aún memoria cuando se halla de el César un mandato hacen logro, en el uso de su trato contra el común, a el punto se heche un bando, que pena de la vida; así lo mando, a el que alterare precio, aunque sea leve,, en comida; y en posada, ni se lleve a el pobre cosa alguna; bástele solo su infeliz fortuna; y porque en todos juzgo esta malicia; intímese también a la justicia, por si de el interés es influida, que sepa está también comprendida en el bando, si falta a lo mandado, en no obrar como debe su cuidado: id en paz. Tu persona guarde el Cielo. . Gusto fuera reinar sin este anhelo: vamos. Suelta Ladrón. Él lo es primero; pues la mitad le sobra si es logrero. Dadme el pan. s Qué ruido es ese? Aquí un villano viene huyendo, porque otro le detiene. No te has de escapar, no. De vos me fío; que me quiere agarrar ese Judio. No te valdrá: Qué es esto? Así hajáis el respeto de Herodes; ya presente? Pobre de mí; que soy un inocente: Qué ha sucedido? Aquí mi muerte es ella, si este maldito Herodes me deguella: Dilo, acaba: Ya voy; este logrero, habiendo de este pan dado el dinero, me dijo que faltaba; y yo dije; que a tanto el pan estaba. y no a más; aquí de esto se ha subido; y yo dije que no; y enfurecido me le quiso quitar; mas la hambre mía me hizo que corra; porque no tenía mas que pagarle; y el por cuenta; y yerro quitarme el pan quería como un perro, si el razón tiene, para ser logrero, tome su pan, y deme mi dinero. Es verdad esto? Si Señor. Y vale más; de lo que pagó? Es que nos sale. Señor más caro; de lo que está puesto el trigo; que compramos, y por esto se pide más. De modo, que porque hay gasto, ha subido todo, que este bien lo pagó, ssigún valía. Es cierto? Y tu pediste de masia? Si yo lo pierdo. Oh id Esto ya malo. . Señor. A este Ladrón ponso en un palo, haber si pierde más. Ay que contento. Piedad Señor. Veré si hay escarmiento, y de su hacienda a ese hombre, un talento le dad. Viva tu nombre, con el talento fío, más caudal tenga este discurso mío. No hay perdón? No, que pagues tu malicia, haber si tienen miedo a la justicia Es posible, que en ti puedan discursos imaginarios descaecer de tu ciencia lo poderoso, y lo sabio? Que ha de vencer una duda tu valor por tan contrarios efectos, que entre si aún tiempo se están todos implicando? si la grande inteligencia en que te viste criado no la perdiste, y con ella no hay término reservado a tu vista, que argumento mas evidente, y más claro puede haber de que es incierto cuando tú lo has ignorado, lo que en tristes aprensiones, da motivo a tus cuidados. Ay Culpa, que bien arguyes contra mí, lisonjeando mi entendimiento, si bien no menos el tuyo alabo por el modo con que intentas persuadirme, y no me aparto de tu razón, es verdad, que aunque de la Gracia el grado Celestial perdí, laciencia me quedó; mas tan postrado a un término regular, tan corto, y tan limitado, que este saber mismo a veces, es mi mayor embarazo, porque no es saberlo todo, el que llega a ignorar algo. Mas si quiera lo presente, no lo alcanzas? No lo alcanzo, pues no fuera tener duda, saberlo. Pues entre tanto, demos treguas a el pesar. Amigos, por aquí vamos. Pero, qué ruido es aqueste? Un advar de Gitanos, de Augusto Cesar el mando. Pues aquí vienen, que haremos? Pues no hay de que cautelarnos, de ellos oigamos, que dicen. 1. Yo vengo desesperado. 1. Hola Andresillo, qué gruñes? 1. Qué he de reñir, que estoy arro de andar trepando por riscos, y rodando por peñascos. Pues dale tú al panderillo, yo a la sonaja, y digamos alguna cantilla alegre, 1. Bien te explicas, pues di aquello compuesto a aquel gran milagro 1. Oigan, ala señores, pues que les digo, que un Zagal nació hermoso, cuerpo de Cristo. Qué sufra tal desatino, y no los haga pedazos. Déjalos cantar, que es gusto. 1. Luego te ensoberbeciste; Cómo que callar villanos. Porque caballero aducto, con cuyo color tostado, parece hierro encendido de la fragua de Bulcano, cabonero del Infierno. tostoncillo requemado; modelo de mascarones cara de espanta nublados, tizón del abismo; diga, porque nos pone embarazo en que cantemos; parece que usted a el Demonio está dado. Sois una canalla. 2. Digo, ya escampa, y llovían es culebra, pues no piense, que hay aquí, por Dios manzano, en que enredarse, por cierto linda gazapa, y gazapo: pregunto, es mujer, o menos, Sea, o no. 1. Deje el enfado, y si quiere, esta muchacha que tiene famoso garbo, les dirá en breves razones, la buena ventura a entrambos; Qué buena ventura puede tener un del venturado. y el camino entretengamos. Deja haber sus desatinos. Pues. 1. Daca esa mano, como abrasa, chispas hombre, que me quemo, eres el Diablo, en tres tiempos tu fortuna, buena, y mala, estoy mirando como un Ángel al principio; fuiste? De cólera rabio. quisiste subir tan alto, que caíste desvanecido, y distes un gran porrazo, no podrás, no levantarte, porque incapaz has quedado: Prosigue. 1. Mira, esta raya anuncia, que un gran cuidado te aflige, sobre una duda, que quieres apurar, y en vano, (porque a ella se opone aquesta cera, aunque seas muy sabio; porque el Cielo no permite, que lo sepas, pero hallo favorable esta señal. Qué indica? 1. A fe que no es malo, que por fin lo has de saber. Di, cierto? Sí. Pero, cuando. Aguarda, está, dice a tiempo, que no puedas remediarlo. Y yo, qué ventura tengo? . Que pueden ser estas voces, Dame esa mano; veamos, hay pobrecilla. Qué dices? Muy mala te la demando, a Si fue ilusión de el oído. como culebra andarás, toda tu vida arrastrando. Por qué? Porque astuta diste, a un buen Señor un bocado, y por aquesto te enfrenan; pero tiempo va llegando fin poder salir a nado. Idos de aquí picarones embusteros. Guarda Pablo, que arrojan fuego los dos: huyamos todos. Huyamos. Y haces juicio de estos locos? Ya de nada juicio hago, si no esperar solo el tiempo, que es el postrer desengaño. , dime Culpa, no has notado Ciudadanos de este Reino, que tanta dicha gozando estáis, decidnos a donde ha nacido el deseado bien del mundo, y Rey Supremo de los Judios. Aún no salgo de una duda que me oprime, y encuentro otro sobresalto. Todo el poder de los Cielos parece que conjurado, contra nosotros se muestra, en infelices amagos. que si en lo exterior han dado causa, a el nuevo susto, traen dentro de si el mal, callado. Puede ser; pero atendamos haber si el eco repite, lo que antes oímos. En vano son nuestras voces, supuesto, que noticia alguna hallamos. Quién puede ser esta gente? en que en poca agua te ahoguen . Aunque quien so no he ignorado a quien buscan, no discurro, si no es que es. Dios humanado; gran Mesias prometido, donde te ocultas. Qué infausto oráculo. Acaso ha sido la respuesta. Fiero acaso, humanado Dios, que escucho, en el padrón de la vida, esta Encarnación, o cuanto se aumentan de tus cuidados, mis sospechosos cuidados, como ocultarse ha podido a tu astucia, y a mi alto perspicaz conocimiento, yo muero. Siempre has juzgado, que es en mi homisión lo que depende de más sagrado Imperio, que desvanece el conocimiento claro, de nuestra ciencia. Este es, ay de mí, el último estrago de nuestro poder. Quién son estos que así, publicando vienen, lo mismo que ignoran? Son estos tres Reyes, Magos de el Oriente, en cuyo idioma significan hombres sabios, y si anteveo el volumen, que con profética mano escribió Natan, Profeta suyo, en sus cláusulas halló aparición de una Estrella, que en viendose sus rayos son pronósticos de lo mismo, que ellos vienen preguntando Bien estoy en eso; mas dando a la duda otro paso, Vais errados, para más inteligencia, es cierta la Estrella? Cuando tuvo un infeliz Estrella, para propios desengaños. Pues sin ser vistos, podemos de ellos mismos informarnos, escuchemos. Atendamos. Nadie parece. Quién duda, pues se ocultaron los rayos de la Estrella, que aquí es el suntuoso Palacio suyo. Busquemos si hay quien nos lo diga. Volvamos por este camino. Amigos, . queréis por Dios noticiarnos, a donde está el que ha nacido Rey de los judios. Raro silencio, y mucha quietud, discurro, pues para aplauso de un Rey que ha nacido, había de verse más aparato. Ves como en su misma duda ellos vienen tropezando, y si caen en que es incierto, son nuestros recelos vanos? Qué confusión es la nuestra; pero gente sale al paso: de quién nos informaremos? 1. Por quién venis preguntando? Por el Rey de los Judios, que ha nacido: que no sé lo que decís. Cómo no, si convocados venimos los tres a verle. Quién sois, que os han engañado. De Palestina venimos, somos Reyes comarcanos de Persía, Arabia, y Saba. puesto que por aquí vienen, Quién os notició ese caso? 3. . El Cielo con una Estrella Ves, si lo que te he notado, acreditan ya sus voces? Estos hombres lo han soñado . señores, indicio alguno, que yo sepa, puedo daros, preguntad por ay, que yo con lo que habéis preguntado, voy hacer lo mismo (a Herodes. avisaré) que ello es algo, . paraque ponga remedio, no le cojan descuidado. Aay consuelo, a nuestra pena! Ay dolor, mas inhumano! Niño Dios, que nos trugisteis, a aquestos Reinos extraños, mirad nuestro desconsuelo. Hacia el camino volvamos. Dices bien, esta es la senda. Gran Dios guiad nuestros pasos. Ves por último, que nada de fundamento han hablado, a nuestro temor, pues quien cierto en lo que busca, ha dado. lugar a la duda. No es de misterio libre el caso. Pues dudemos en él. Cómo? Discurriendo los pasados archivos, de los Profetas, haber si alguno encontramos, que especifique este punto en el modo; que si obrado es el misterio que dices, que uno, y otro le ignoramos, a tanto prodigio; indicios ha de haber más Soberanos, que de su grandeza muestren obstentaciones, y faustos, reparo, que aún esos Reyes. hicieron; de adonde saco si es que engaño no concibo, que ha de estar profetizado. Así es verdad, y que el tiempo tantos tiempos deseado. de su venida) sería aquel, que en Sol, Luna, y Astros, daría en señales tristes mil horrorosos espantos, el Cielo lleno de sombras, y con centellas, y rayos, con relámpagos, y truenos, Orbes, y Esferas talando. El mar gimiendo a bramidos. La tierra toda temblando. Los hombres en civiliguerra, todo viviente espirando, y aún añade. A nuestro intento no es menester más; si allamos, que en nuestra misma experiencia, la solución encontramos. Cómo? Repara en los Cielos. Cómo podrá hacer reparo quien no, lo tubo, a aquel golpe con que de ellos le arrojaron, mas sin embargo discurro su serenidad, Lo blando de los aires, que apacible los es féricos espacios, ocupa, y con el susurro casi se duermen los campos. El mar nunca sus espumas con más quietuda mas descanso, que hoy, pues sobre las ondas no temen furias del Austro. También la tierra festiva, en montes valles; y prados, manifiesta su alegría todo es caricias, y alagos, y en plantas, flores, y frutos. su gozo está publicando. Los hombres no los discurro en lo exterior que yo alcanzo menos en paz que otras veces, que aunque lo estén, es agravio a mi intrepidez, por ser en mi abono no lo extraño. Pues si los Cielos se obstentan . Dónde fueron? sin tenebrosos desmayos. Si los aires en la Esfera, están quietud demostrando. . Muy poco Y si la tierra en paz viven, de ella los hombres gozando. Y si evidencias algunas no ay, que comprueben el caso. Luego no ha llegado el tiempo. Luego el día no ha llegado de la profecia, o son los vaticinios falsos. Pues por qué es nuestro pesar? Por qué es nuestro sobresalto? Temer un mal, que es futuro Y quizás no efectuado. Pues vivamos mientras llega sal a cogerles el paso, Pues triunfemos entre tanto. y traelos aquí. , , Disgustado Es cierto lo que me diz es, si el Cetro en mí es heredado, el corazón a pedazos, se quiere arrancar del pecho . ay de mis tiene; usurpados, dime otra vez; a tirano temor; de que te recelas, sino hay más Rey Soberano a. de venir desde el Oriente, que yo; vuelve otra vez, digo, un imposible buscando, a darme cuenta. 2. Asustado está. 1. Que a Jerusalén, grande alboroto causando, han venido de el Oriente tres Reyes, y preguntando todos tres en altas voces van, que donde es el Palacio, en que el Rey de los Judios ha nacido, alborotado el Pueblo, los tienen por locos, unos, y otros. 1. otro camino tomaron, buscando este Rey. la noticia me ha alterado, (oh como miente la voz) . más es preciso el recato, porque teniendo noticia; de que el Príncipe Arquelao, mi hijo, es recién nacido, vendrán; (así los persuado) a rendir mil obsequiosos parabienes, y no falto a estimarte, así el aviso; pero mira, sin embargo con mi guarda a toda prisa, Obediente voy al punto. estoy; que mal disimulo, y temo, que hará el que Reinos, que motivo aquestos Rey es, (oh lo que son) han hallado dije imposible, y bien dije, que buscar a otro, dejando mi persona, como pueden, sin ser yo, o mi hijo, hallarlo, y nacer aquí en la Corte, de todos tan ignorado, el que es Rey de los judios? Pero a el discurso un reparo se le ofrece, bien que el tiempo parece más dilatado. en nuestra Biblia me acuerdo, (no ha mucho) haber notado entre varias cosas, una, y es que de Belén, hablando de ella dice, no ha de ser en el gobierno, y el mando la más mínima; entre Reyes, y Príncipes, esto en cuanto nacerá en ella, y saldrá un Capitán cuyo brazo de Israelpregira el Pueblo, y dando el signincado propio al nombre; Capitán lo mismo es que Rey pues cuando esto se dijo, reinaba, y era Dueño Soberano, el Capitán, que elegían, como también se ve claro en el libro de los jueces, que con tal nombre reinaron; pero atendiendo a esta letra, y con Daniel corejando otro juicio, falta mucho, paraque llegue este caso, conque es en vano. 2. Los Reyes. Qué decís? 2. Que ya han llegado. No hay que perderlos de vista. Aquí es, el mayor cuidado. Por orden vuestra a el camino según dijo ese Criado, a detenernos salieron, de tu Majestad llamados: que nos queréis? Que si ciegos de un error venís guiados, advirtáis que a quien buscáis soy yo, Rey siempre aclamado de los Judios. Tú no eres, a quien nosotros buscamos. Pues a quién? A el que ha nacido ahora Rey. Quién os ha dado esa noticia? Una Estrella suya, que los tres estando uno en Saba, otro en Arabia, y yo en Persía, dilatados Reinos de la Palestina, la vimos, y acelerados le venimos a adorar, por creer cumplido el plazo de su Oriente escrito, así de nuestro Profeta Santo. (rando. Y la Estrella? Nos está en el camino espe- No hay más razón que esa? 3. No Ya es aquí necesario mi arvitrio! no les permitas, que el error imaginlado, que discurren lo publiquen, y más cuando es en tu daño, pues la pleve alborotada una vez, es monstruo airado, que a la novedad se inclina haz, que salgan desterrados de tus Reinos, sin que puedan a ellos volver. Oh que sabio me aconseja mi discurso, y es medio más asentado. Que dispones en fin. que fin más dilaciora el labio . faltan voces, con que pueda decirles. Ay que a el contrario, por quererlo así los Cielos: responde. Mas a mi salvo he de quedar satisfecho, yo en fin he de suplicaros una merced. Y cuál es? Que en habiéndole adorado me aviséis, para que yo camine ha hacer otro tanto. De muy buena gana. Pues si gustáis, que acompañando os vayan. Tantos favores, como es justo te estimamos, que bastante gente viene con nosotros. Y quedamos, en qué avisaréis? 3. . A el punto: quedad con Dios. s Adiós; vamos a esperar lo que resuita, de sueceso tan extraño. Qué te ha parecido, Culpa? que aquí no hay más que sigamos este rumbo, un estar el discurso atormentado, y mátenos la experiencia de una vez sin sustos tantos. Demos por aquí la vuelta, y pues del portal estamos tan cerca donde (ay de mí) está nuestro imaginado temor, a él nos arrimemos, que por aquí han de hacer paso los que van. Dices bien, aquí el bien, o el mal veamos. Sueñe, y más fuene, seguidme Pastores, y a el zagal que ha nacido, todos festejen: suene, y más sueñe, Ea amigos aquí es donde aunque el Diablo reviente, no hemos de hacer añiscos vailando; el portal es este. Señora los tres Monarcas, a mis voces obedientes han venido, y ya se acercas Dichosos los que obedecen los preceptos de mi Dios. Ea, la múnca emplece. Si por el hijo de Dios, que venimos solamente. Vaya, y venga la sonagilla; sueñe, y más sueñe, cuando nace Dios poderoso, lesís que suerte; uno el oro, por cierto ricos presentes; dese que dele, 1 otro incienso le rinde, que bien que guele, el regalo no es humo mejor le quemen; dele que dele 2. El tercero la mirra dédica alegre, si a el dársela estornudas, Dios le remedie, dele Q es Baste ya de regocijo. Señores míos los Reyes se van por otro camino, porque el Evangelio es este, espere Herodes, o no, y más que se desespere. Y aquí da fin si el ingenio, es que algún perdón merece, los tres primeros Misterios, y adoración de los Reyes.
