Texto digital de Las tres noches en la quinta
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Fernando de la Torre y Farfán
- Atribución estilometría
- Fernando de la Torre y Farfán Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Las tres noches en la quinta. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/tres-noches-en-la-quinta-las.

LAS TRES NOCHES EN LA QUINTA
LAS TRES NOCHES DE LA QUINTA QC JUI B DE DON FERNANDO DE LA Torre Farfan. Hablan ella las personas siguientes. quoosienvo EN A PRIMERA JORNADA Domingo, Lunes y Martes de Carnestolendas, juzgo que no dejará tu amante Dan el reloj? . Sí, una, dos tres, de verte esta noche. . Ay Dios, cuatro, cinco, seis, no pases si en eso solo me hablases; adelante, obedeció, en este papel me avisa que aún en el campo gustases que vendrá, cuando el diamante, de tener reloj? tú vives mayor, Monarca del día, con bravas puntualidades. entre en el mar a apagarse. Esto Lisi es de importancia, Con la cándela en la mano porque hay sensores tan grandes, está ya entre sus cristales, que en viendo que es una quinta pero oigamos el papel. está en que estamos, no vale Escucha pues. . Que me place. nada la comedia, por Pídeme amor un cariño, que el reloj pudo escucharse y al negárselo por vos, legua y media de Valencia: brilla rayos como Dios, aunque venga de allá el aire. llora perlas como niñ Las seis dices que son? . Sí Pide el vero yo le riño, señora, y aunque esta tarde a en var pero es dilige fueron las nubes del prado, A esta Las tres noches de la quinta, Dices bien, pero en viniendo, esta noche más humano como me avisa mi amante, le quitaré a sus enojos estaras en el jardín las lágrimas de los ojos, mientras llega Clori. . Baste. y el castigo de la mano. En verdad, que Felisardo Mas oye, qué ruido es este? puede hacer versos delante Salio Gerardo esta tarde, del Preste Lope de España; aunque solo; prevenido hide poeta, qué vale de defensas criminales, tanto como, ya me entiendes, tan dispuesto, y tan ceñudo, y el otro que papel hace? que era al verle, y al tocarle, Estotro, Celia, es de Clori, por la vista un basilisco, y dice así. . Dios delante. y por lo tocado un áspida Amiga yo he menester y estos, como no ha venido todo tu amparo, que en parte, habían salido a buscarle. aunque yo toda me sobro, Mi primo salio y a qué? toda yo llego a faltarme. Nadie señora, lo sabe. Que son los males a veces Esta noche, Celia mía, tan preciados de ser males, te he menester vigilante. que si admiten un alivio Seré como la cándela es por medio de un desaire. de las Vírgenes Bestales, No te cuento mi disgusto, como la grulla, que duerme oiraslo de mí, pues sabes sobre un pie, y otro en el aire, que esto peligra en los ojos, como novio con visita, por ser tan para llorarle. como estudiante con hambre, Esta noche cuando el sol; como perro con cencerro, o se recoja; o se bañe, como rata por tirante, iré a tu quinta; esto importa, como gato sobre asevas, tu amiga soy, Dios te guarde. como escudero con fraude, Al fin, qué le respondiste? y como dueña con chisme, Con enviarle una llave perseguida de los pajes, del postigo del jardín que es el cuidado mayor, sin cansarla, y sin cansarme, que es la pasión más notable la dije en pocas razones, de el Cristus de la cartilla, que venga cuando mandare. de ojo alerta, que asan carne, No te pregunto porque lo hiciste, si he de empeñarte , s, en lo demás hizo ella No te apartes Metemuertos. en pedirle que yo en darle. Felisardo, que me place. Pero cuando a Felisardo Perdidos vamos sin duda. aguardas, no se que cabe Bien hiciste en apearte, puede estar más a paleta: que apie este golpe de peñas de tirar un disparate, ha De Don Fernando de la Torre Farfan, Muerto soy, valedme cielos. ha de ser más badeable. Ay de mí. . Muere cobarde. O lo que tiene una dicha Oyes esto? . Sí, y quisiera, de peligros y de azares! si puede ser, excusarle Mal llegarás esta noche el peligro a una mujer, a los brazos de aquel Ángel. que afligida, y miserable Lo que Leandro a las ondas, pide socorro a los cielos. digo a las oscuridades, Jesús, y que disparate, dejadme llegar a verla, don Quijóticos tenemos, y cuando vuelva matadme. cuando, si Dios no nos vale, No cuajo paso, señor en laberintos de encinas, todo es tropezar, y dalle según son de inexpugnables, para volver a caer, emos de jurar de fieras, solo sirve el levantarme. y profesar de salvajes? Tal es de oscura la noche, Echa por entre esas ramas, los blandones celestiales, o queda para cobarde. parece que apagó al mundo el diluvio de esta tarde. En la cumbre de ese monte, garzota verde, o plumaje, Cualquiera que a tales horas, de cuyas Augustas sienes bándolero, o caminante, es el sol diadema errante. al proceso de este monte, Regañón, o vengativo cuyas hojas son añales, parece que brama el aire que la pluma de este acero en tantas lenguas, como hojas deja ya escritas con sangre. va repelando a los Sauces. Cualquiera pues, que al cuaderno Campanuda procesión de tanto monte arrogante, de pomposos disparares. deshace el volumen verde, Calla por Dios, Metemuertos, pisa el intricado margen no imites los ignorantes, si no quiere que este rayo que por no saber decirlo, (pues a un tiempo truena y arde) calumnian lo que no saben o bíbora de metal, Ay de mí, socorred, cielos, pues revienta cuando pare, una mujer miserable; tanto veneno de psomo enternescan mis suspiros sobre su pecho traslade, esas puertas de diamante que aún antes de arrepentido Suelta el acero villana. llegue a temerse cadaver. ni me estorbe, ni me siga. Primero que con su sangre Buen biaje, buen viaje des a lo verde del prado digo, que tiene licencia ese nacarado esmalte, ahora, y de aquí adelante será un arroyo la tuya, ado para pasar sin estorb que corra caliente; al valle, A por Las tres noches de la quinta, ya yo tomo de partido por esta, y cualquiera parte. dos heridas penetrantes. A socorrer solamente Cerquese el monte, mas ya, de una mujer los ultrajes o amigos, tenéis delante (que vagaban en quererlas lo que la cólera busca, por la campaña del aire y solicita el coraje. comencé a mover las plantas; pero pues calman sus males Tarde llegamos, pues ya a favor de vuestro brazo, difunto a sus plantas yace, id en paz, y Dios os guarde. el malogrado Jerardo. Esa piedad generosa Antes que vuestras crueldados en pechos bizarro yace: entren a saco, mi vida, por el riesgo que llevamos y mi pecho a fuego y sangre, mudé la voz. . Y acertaste. oídme. Nadie le escuche, sino prendedle; o matadle. Eso si cuerpo de tal, De dos peligros, señor, la cordura por delante, por excusar el más grave, y negociaremos bien. el menor se ha de escoger, En un ánimo arrogante, que así nos lo dijo el fraile, Metemuertos) viene a ser date a prisión . Qué desdicha esta acción la menos fácil, como estorbar a un amante, aunque ni requiere más y así, señores soldados, la disposición del lance, o crean que no soy parte pero a merced de la Luna, en esto, o en tal casumnía que va descubriendo a partes las lenguas de acero hablen. la tivia luz, que mendiga Muera amigos, pues el orden del encendido diamante es, muerto, o vivo llevarle (Si la vista no me engaña) a la presencia de Oracio, un hombre inclinado yace, que del sueño, o de la muerte Pimero que al pecho falte es despojo, o es cadaver. el siempre usado valor Si es lo último, ya tiene que en la campaña vio Flandes mi nombre en que ejercitarse. Aquí amigos. . Pero como Aunque caliente, en el pecho, de cobardías se vale ni el corazón pulsa; olate tanto bizarro ardimiento? Que al muerto hace un difunto? Sin ofenderle quitadle Gente suena. . qué bien sabe, el acero, y de los brazos morir puede con cualquiera, esta banda será alcaide este ha sido agonizante, del criado haced lo mismo. pues que se murió tan bien: Quedo quedo, tate tate, pero una tropa de sastres que no estamos en el guerto, monteses, viene cercando pues cun fustibus armis el monte por todas partes? sin De Don Fernando de la Torre Farfan, que de mi calle a porfía sin culpa, y antes de nona piedra a piedra, cada día pretendéis Ponciopilarme, numeraba tu caballo, que así lo dijo un discreto y para advertir iguales a un médico. . Cuando el aire aquellas que numeraba, lo columpie en la picota, por memoria les dejaba dirá gracias el vergante, de fuego algunas señales. Cómo es eso? yo en hamaca Pues al imprimir la huella de esparto, por el gaznate? con afectado desvelo, yo en cama de viento, por cuanto era golpe en el suelo, las agallas? pero en balde era en el viento centella; me quejó, porque si somos y así cuando levantaba los primeros personajes las plantas, que aún no ponía, de la comedia, sopena parece que las huía de acabarse, o no acabarse, del fuego en que las quemaba. aunque el Poeta sea un Tigre Yo obligada de tu modo, es imposible matarme. (bien dije, que en ocasiones Vaya a la quinta . Jamás confesar obligaciones, me puse en quintas con nadie. pienso que es decirlo todo Acomodad brevemente Desmayado el sufrimiento, sobre un caballo el cadaver, barajada la razón, cual la flor Jerardo fuiste, en medio del corazón que al mejor vivir cesaste. te puse el mejor asiento. Si a luz de mejor acierto Y ayer cuando los ardores duda la dicha de hallarse, del día, con paso astuto, mal la buscó mi fortuna la tarde vistio de luto, entre las oscuridades. la noche tiñó de horrores, a un postigo, que el distrito viene a tener de su entrada, en una calle excusada Antes Clori que pasemos tanto como mi delito. de este jardín en que estamos, Estaba yo, que sentía y mientras nos entregamos tu tardanza, a la manera al riesgo que no tememos. del pajarillo, que espera Con mejor acuerdo ya la luz confusa del día. es bien lo mires, que es llano Cuando presa en embelecos que después no esté en tu mano de quien con tu voz me engaña, lo que aún ahora lo está poblé a voces la campaña, Pues que tu cuidado lucha que el monte me volvió en ecos. en saber que causa, o fin A las ancas de un caballo me ha traido a este jardín, me acomodó, que al herillo, este es el intento escucha. de plumas quiso vestil! Tres años ha, según hallo, A Las tres noches de la quinta, del viento pensó calzarlo. la piedad con Lisi hermosa, Llegamos donde entre horrores que nos ampare piadosa los árboles mal distinctos, de este riesgo que nos sigue. forman pardos laberintos, De esta manera, si adviertes, donde se pierden las flores. vengo a socorrer dos males, Apeose, y aunque en vano que entre tantos, tan iguales sentí más (cobarde mengua) juzgo, que son los más fuertes. las injurias de la lengua, Lo primero (así te cuadre que el acero de la mano, el medio que solicito, Mas siempre tan cautelosa es ocultar mi delito la voz, que aunque mi sentido? a los ojos de mi padre. siempre asistió prevenido, Que ya que tales enojos nunca salí de dudosa. han de ofender sus sentidos, Entonces que amenazada lleguen solo a los oídos, yo, era dos veces herida, sin que toquen a los ojos. una como perseguida, Pues cuando con justo trato, y otra como no culpada. su colérica impiedad Llegaste (dichosa suerte, me pida esta libiandad, o destino soberano, me deberá este recato. y arrancaste de la mano Lo segundo, pues me obliga, este despojo a la muerte. mi fortuna a tales daños, Y por templarle a su enojo mejor que de los extraños, el siempre ceño cruel, me ampararé de una amiga. donde le quitaste aquel, Pues cuando a todo ofender le pusiste otro despojo. mi desdicha se declare, Pues el que antes en el viento lo que por hacer dejare, era rigor amagado, será no poderlo hacer. tan presto fue castigado, Y desde aquí sin recelo que aún no llegó al escarmiento. sabremos quien fue el herido. Llegó gente, mas con ser Siempre yo te he obedecido dos hombres, no le valieron, con la ejecución . Apelo solo, sí, nos impidieron a mi industria; aguarda aquí. el poderlo conocer. Parte sin temor. . Voy muerta; Resta pues, porque este exceso ten cuidado con la puerta. quede en los dos sepultado, Segura queda. . Ay de mí. (porque un fin bien acertado es corona de un suceso) s. que en este jardín, que muestra Oyes Metemuertos? . Sí, remediar mis penas graves, A un jardín emos salido. de cuyo postigo saves, Es verdad, y he colegido, que tengo llave maestra, Felisardo, para mí, me aguardes, mientras consigue que si de su capa un sayo puede De Don Fernando de la Torre Farfan. infinitos . Por aquel puede hacer uno, también cuadro, o cuártel del jardín, . puede colegir muy bien más vecino de la fuente, para si cualquier la cayo, parece que viene gente. que este jardín en que estamos, Yo he de aventurarme en fin y el cuarto de que salimos, pues no pueden ser mayores si no es que los dos dormimos, mis daños, la puerta hallé, o que borrachos llegamos, Busque se todo, porque lo he visto otra vez. . Por Dios o no se vayan, ni aún las flores que dices bien, y que creo, se escapen. . Dichoso he sido, si no me engaña el deseo, que la llave está en la puerta, o nos engaña a los dos, voyme, y cierro, que si abierta que es el de Lisi. . Pues ya queda, puedo ser seguido. no lo hubieras conocido. Cómo todo suspendido? y sin luz ninguna está, Cerrad las puertas del campo, pues después que maniatados porque van sueltos los presos. a esta quinta nos trajeron, Dice muy bien, porque yo y sin hablarnos se fueron, guelo a preso que va suelto. confusos y alborotados. La claridad de una antorcha y que llegándome a ti viene una tropa siguiendo. como pude desaté Soldados, hacha, o lanterna tus prisiones para que a media noche en un huerto, me desatases a mí. por Dios santo, que parece Aunque discurrido habemos retablo del prendimiento. de una en otra cuadra, y dado Busquese el vil homicida. mil vueltas, no emos topado Cómo? ay triste, ya lo entiendo; luz de quien nos informemos. cielos, Clori me ha vendido. Pero si este es el jardín, más cerca tengo el remedio aquí ha de estar un postigo, del postigo he de valerme, sígueme pues. . Ya te sigo, cerrado está, vive el cielo; pero pregunto, a que fin tanto rigor para un triste? buscas el postigo, pues pero mientras discurriendo a tal hora es lo más cierto, andan por aquella parte, que no puede estar abierto? me quito capa, y sombrero, Esta, Mete muertos, es hasta la espada y pistola; no perdonar diligencia, pues así quedando en cuerpo, t mas si la vista no miente, a la escasa luz no pueden (que las sombras fácilmente distinguir bien si soy de ellos, suelen burlar la evidencia) y podrá ser engañarlos: está abierto, y junto a el a esta parte van volviendo; un vulto. . Andas como dído, ahora he de interpolarme. porque a mí me han parecido A Las tres noches de la quiata, Del vientre oscuro, y sombrío de estos arraihanes, quiero, Aquí está llegad prendedio. Jonas, oloroso tanto, Echó el resto mi fortuna, pían pían; y saliendo. Clori me ha vendido; cielos. Bien pudiera predicarles Ya mi amo está en la percha a lacayos, y a escuderos mientras le dan pan de perro, mil desengaños, a cerca quiero entre los arrayhanes del, no andarás con tu dueño. que las mesas de este guerto Que es el día del juicio, adornan con verdes lazos. y que resucito, creo, pues salgo ya saca vivos, s. entrando yo metemuertos. esconderme. . Caballeros, Sin duda he sido difunto, aunque al parecer me culpen que de calzones adentro tantos indicios inciertos. lo parece, según es No le escuchéis si no vaya el grande olor del incienso. donde más le aseguremos. No sé si Lázaro soy, Bien calificado está pero se decir al menos, ser él, hallándole en cuerpo. que fuera guante de ambar Sirviome esta vez de daño oo Lázaro conmigo puesto. lo que tomé por remedio. p Tan caridifunto salgo, Y el criado. . No parece. ooo tan fisonimuerto vengo, otro rumbo cogio, pero que a que parece que he nacido también cairá en el garlito. hijo de algún Ririceleisón. Primero te caigas muerto, Oh cuál parece que sueña ciégalos tú san Antón. . la trompeta de los muertos! Clori falsa, que en mi pecho de verme ya en el juicio los alientos de mi vida estoy perdiendo el que tengo. . sustentaste de alimento, Aquí resucita alguno, estas eran las finezas, como le suevan los huesos, qué repitió el monte en ecos? qué imitó la hiedra en lazos? a de allá; quién resucita? que volvió el gilguero en quiebros? pero este es un ferreruelo, y que el alba al escucharlas esta una espada, y pistola de terneza, o de contento abon es esta, algún bandolero fue pagando en el aljófar, que las flores van bebiendo? sin duda hacía esta parte c Asegurad bien los lazos, tiene el resucitadero, y llevadle. . Si padezco gente viene, ya la luz, el que el airecillo travieso de una ingratitud, que vanos serán los demás tormentos. (porqué importa a la maraña) apagó en este momento; parece que son mujeres. F Pon. De Don Fernando de la Torre Farfán. Póngome capa y sombrero, yo su bien, si están borrachas? . Cómo no respondéis? . quiero y las demás zarandajas, irles siguiendo el hamor, l y aguardo como un Tudesco hasta apurar este enredo, a ver que buscan. . La luz suelo yo ser respondón? Apartad el ferreruelo, apagaste? . Mis aciertos que no os dejáis entender. se malogran esta noche, Bastantemente me dejo, o de los soplos del viento, vos sois la mal entendida, o de la desgracia propia. Acabad que estáis grosero. Bien dices, pues el primero Qué es grosero, reina mía? amparo de Felisardo porque estemos en el cuento? salió tan mal. . En el mismo Hablad a la hermosa Lisi. punto que al bajar la luz Vamos ahora allá dentro, le vi, miserable y preso. que tiempo habrá para todo, Dando una voz, y llamando estoy temblando de miedo, en mi favor a los cielos, y rabio por escurrirme. empeñé la gente en que Vamos pues . Si aquí peresco, me siguiesen; el discreto quien meterá los difuntos, en tanto, pudo librarse, muriendo los metemuertos. . pero con tan poco acierto, que volvieron a cogerle. Aunque ya el delito es menos. Ya puedo, pues que ha cesado pues del mortal parasismo (mísero yo) aquel ruido en que le juzgaron muerto, en mi ofensa prevenido, volvió tu primo Jerardo y sin razón conjurado, Rigor, y piedad a un tiempo mientras que dura obstinado sobre el tomar de luga el tardo girar del coche, presumen romperme el pecho, y mientras del negro broche a ingrato amante, más dond se empañan mirando el día, Clori, está Anfriso? . Lleguemos, los diamantes que a porfía que aquel bulto, que sa lacó el manto de la noche. z, que prestan los Buscar, pues de tanta lucha se concede, co ece que miro el fin, duda la vista de este jardín do es Anfriso? . Pe nde e escucha: o mor si tú fue ve Que lindo m por saber que son mujer es cua conto n las que van llegano ero le a vida tara, que pueden querer? . Mib r a tárdeme mucho? est ner a la c d. B Las tres noches de la quinta, su fortuna? . Estoy dudando, Aquí ha de estar (o cuán vanos pues cuando ha llamado, y cuando son mis logros) mas sin ver le respondo. . Ya lo entiendo, la halle, porque sabe hacer sin duda está padeciendo amor, ojos de las manos por lo que yo estoy llorando, saldrá Lisi? más lozanos pero de él he de saber los campos, mientras reposa como está en este lugar. responden, que pues dudosa Pero de el he de alcanzar el alba quiere reir lo que aquí puede querer. por fuerza habrá de salir Si el rigor del padecer. a los empeños de rosa. Si la pena del sentir. Se alivia al irla a decir, Quiero llamar, o dichoso contádmela por mayor. yo, si aún aguarda, más fío, que se que a todo rigor que logro que ha de ser mío, no os habéis de arrepentir. no se escape de dudoso; Esta voz conozco, ay Dios, pero ya con perezoso es Felisardo? . Indeciso movimiento, el Marco sueña, la voz conozco, es Anfriso? cesó la causa a mi pena, Vos aquí? . Pues aquí vos? cielos tan grande alegría, de dos temores, de dos aunque nace para mía, dudas, Anfriso, he salido, me parece que es ajena. la una un temor ha sido, Mejor que juzgué, han tenido mpr y la otra otro temor, la resulta mis aciertos mas todo cesa en rigor el quedarse Metemuertos con haberos conocido. solamente azar ha sido. Cesan vuestras dudas bien, od Pero cómo, aunque ha salido; hoy de mi conocimiento; como suele no me ha hablado? y hoy se fragua mi tormento h ,) le conocerme también. esden, Mas como quien ha llamado se ha quedado suspendido? cualquiera que le ha rompido, no a mi descanso el reposo, si a mi pena lo costoso, con que en lágrimas se baña, que quiere en ansia tamaña referidme como am a el hombre más lastimoso? vuestros pesares, quizas Valme Dios, a esta hora los hallaréis redimidos la sala en que Lisi bella, del peligro, y minorados es a la noche mi estrella, del remedio, o del alivio, p y al amavecer mi aurora, que los daños remediables habita un hombre que llora aún De Don Fernando de la Torre Farfán. aún no llegan a peligros. por donde los ata el mismo. Y porque más satisfecho Con esto, y que las espigas os convengáis a este arbitrio, obedientes al martillo, os fieis de este consejo, y dispuestas, ocuparon y os lleguéis a este motivo; las junturas, y resquicios, Sabed, que esta, que es prisión; se puede sacar la parte que oprime vuestro albedrío, de reja, que sin pelipro bien como la red de alambres, permite a un hombre la entrada. que al mísero pajarillo Escuchad, que siento ruido estorba al batir bizarro en la puerta. . Para ahora los dos penachuelos vivos, viene de molde mi arbitrio. . con que illuminó de aire Decís muy bien, pues sin duda los diáfanos epicielos, son estos mis enemigos, Sabed pues, que esta prisión y quieren darme la muerte. por sucesos peregrinos, que os diré, cuando nos sea el tiempo me nos sucinto. Cursé amante venturoso De esta suerte no hay peligro, (el amor me es buen testigo) ya la reja está dispuesta, de una dama (que ventura) pues que no estáis impedido a cuyos claveles vivos de prisiones salid presto. (que dejaron lo rubí Dios os pague el beneficio. por salir menos bruñidos No es tiempo de detenernos. beni aveja racional el aliento; que divino oscureció de las flores lo fragante, y lo nativo. Ah tirano fementido. Cansábanle a amor los hierros Lasi es esta, dudo y temo. de esta reja (que sus ritos Ya no es tanto mi peligro. un yerro ardiente disculpan, No vengo villano amante, pero no tantos tan fríos) ignorando tu delito Diome permisión mi dama, a buscar (como otras veces) y a merced del artificio en tus ojos el alivio, n cuyos sutiles lazos, que al dejo pardo del día, el viento gime oprimido cuando el sol medio dormido Mientra deja teñirse de sombras, asistía ha v halle tierna en tus cariños. público de la Siendo en tanto que faltabas, cortó de un b pol cien nacido, mordió de una li ldi ve ti mate alag todos los hierro a pura edades ve estrá lo. nácen e que atr ng O S Las tres noches de la quinta, los ojos del basilisco; fiel tortolilla, a quien hizo aquel que mira lo humano melancólico embarazo con dos árbuces vivos, la media parte del nido, y pasa a pestaña cuanto que sabe aquel avecilla, llega al contagio de visto, por influjo, o por instinto, A ser tu castigo vengo, que lleva mal el amor que a las venganzas precito pagar lecho de vacío. de mi cólera, padezcas No vengo, ay de mí, no vengo ulminado, o perseguido. a que entre los lazos mismos bien como deidad airada dude el amor al dejarlos ontra el galán cipariso, por donde ha de dividirlos; quiere que pene frondoso, bien como la hiedra amante, lo que ha pecado lascivo. que abrazada al muro antiguo, Y en piramide funesto, la vio nunca dividida. o en bejetal obelisco, la carrera de los siglos. viene a ser para venganza Porque al resolver, sin duda, mánseolo de sí mismo. los lazos que ató el cariño, A ser tu escándalo vengo, no hay corazón verde, que quisiera (que delirio) no palpité de afligido. ser un rayo, que abrasara No vengo a ser flor, que enciende tus intentos fementidos. al Alba en el rayo tibio Bien así, como en el soto del sol, las hojas que nacen baja entre el crespo sonido. a ser burlas de Narciso, el aborto de la nube, creciendo desde aquel punto víbora del aire frío. el verde y rojo capillo Y mirando en la campaña a ser Cesiar de las flores el árbol desvanecido, en tanta púrpura tinto. galán apoyo en el monte, No vengo a ser pues, ingrato, de lo airoso, y lo jarifo: ójala que mis suspiros rompe el vientre, rasga el aire, abrasen antes que tenga sueña el golpe, veese el giro, el descanso de el decirlo, daña el árbol, cruje el tronco, entre la falta, y el logro, pasa al centro, y muere el pino. yedra, sol, o pajarillo, A ser tu injuria me llaman que ciña; que encienda, o busque cuantos actos consentidos el muro, la flor, o el nido. son almas de mi deseo, Solo vengo a recordarte son fuerzas de mi destino. tus traiciones, y si digno Vete pues, antes que sea eres de atención, te mueras deidad, rayo, o basilisco, de achaque de haberme visto. Cual suele en la verde hierba que fulmine, queme, o mate, el cipres, pastor, y pino. quedar sobre sano, herido, el pastor, que penetraron De Don Fernando de la Torre Farfan: y estamos en gran peligro. Cerró, y fuese. . Aguarda, espe Decís bien, estoy mortal, que no siempre son delitos (ra, qué he de hacer? seguidme Anfriso. los que en la vista padecen Ya, con luz mejor conozco el acha que de malquistos. los objetos más distintos. Espera Lisi, que ignoro Oh qué de penas reporto! tus extremos, y es preciso Oh que de males reprimo! que estes al satisfacerlos, Lisi, ay cielos, me ha engañado. pues estuve al referirlos, Clori, hay penas, me ha vendido. Y si es, como juzgo, engaño Ten piedad de un hombre amor. de tu mudanza es indigno Ten piedad de mi Cupido, con la luz de una virtud, Duélete de Felisardo. querer disfrazar un vicio. Enternécete de Anfriso, Oye, espera. . Ya es en vano, Este es el postigo, vamos. y el lucero matutino Vamos, que este es el postigo, nos dice, que viene el día, SEGUNDA JORNADA quitado el impedimento que lo estorbó hasta aquí. Y aún hasta aquí presumí Bravo suceso! Notable! sin alivio mi tormento. Ya ves que no pude más. Ay Clori, que bien venida No he merecido jamás te espera, tan celebrada. hacer mi suerte mudable, pues si rodara la pena, Yo seré la bien llegada, que le llevo la comida. en que siempre se señala, p siendo buena, y siendo mala, Discreto estará, y contento, no comiendo desde ayer, alguna vez fuera buena. que la dieta suele hacer Qué fácilmente se mide más claro el entendimiento; tu deseo; pues se apea y es ciencia tan superior lo mucho que se desea, en lo poco que se pide esta que la dieta da, Que quien pide en ocasión, que sabrá que vamos ya que es su aflición extremada, a verlo, por el olor. la parte de moderada Pon ahora ese azafate abona la petición sobre un bufete. . Sea así. Pero ya él sola acostar se ha ido, en el dilatado Y qué le llevas ahí? chamélote Turquesado Viscochos, y chocólate. de tantas aguas del mar. Quién creerá que desde ayer Y pódemes, pues lo quiso lalba, cuando del día mi diligencia y cuidado, la primera luz hacía pasar al cuarto cerrado gos de nece donde anoche quedó Anfriso piendo; hombr encerra Y Las tres noches de la quinta, y a nuestra cuenta oprimido, Y estoy tal (mísero yo) no lo ayamos socorrido, que haciendo estas redondillas, con haberlo deseado. la carne de mis mejillas Pero tal estorbo ha hecho se me ha ido, y no se ado. tu padre sin intención. Tanto, que digo sin bella, Viene tal vez la ocasión considerando mi afán, a toda costa del pecho. o quien fuera gabilan Tal vez la misma presteza para volar, y cojella. suele embarazarse en sí, Pero ya, o penas mortales! tal vez tropieza un Neblí hallo que en mi mal terrible, en su misma ligereza. deseos de un imposible De suerte, que si hay culpado me han traído a tiempos tales. A algo en esto que se ve, Yo sin comer desde ayer? sospecho sin duda, que gran mal en mi mal consiste, será mí mismo cuidado; ya estoy rostrituerto y triste, pero ya lo remedió hambre debo de tener. la noche, que es nuestro alivio. Que a despecho de mis hados; Cuán perezoso, cuan tivio entre paredes metido, hoy el día caminó. ni aún por onzas he comido, Mas porque este cuarto está como los emparedados. más oculto, y recatado, Aunque ya en confusa calma tengo por más acertado, D que Celia se llegue allá, llaman, pero es cosa incierta, y aquí le traiga. . Está bien. que en vano llama a la puerta Yo voy. . Parte con recelo. quien no ha llamado en el alma. Apenas pisaré el suelo. Anfriso, señor. . Quién va. Toma la llave también, . yo. Meles Celia? . Sí. Mel tal olví y en esta antesala estamos: quién cómo vos lo ha tenido? (do pendiente de un hilo estoy. quién cómo vos lo tendrá? Pierde el miedo, pues yo voy. Sígueme, que allá más bien Vamos a esta cuadra. . Vamos. te dirán todo el suceso. Ayúdame, que no hay hueso, s Celia, que me quiera bien, que como al hálago blando Si en tal clausura; en tal prensa, he faltado de cualquiera, tripas habemos de estar, no hay gueso, ay de mí, que quiera bien podéis tripas llorar, hacer ya lo que le mando. no lo dejéis de vergüenza; Ven por aquí! . Yo confío que son tan grandes mis males, (aunque tan infeliz soy) nat y mis pesares tan vivos, que haremos las paces hoy que sin llegar a lascivos, enojado vientre mío. tengo deseos carnales. De Don Fernando de la Torre Farfán, No llevas (como otras veces) Seguidme, que siempre veo en la manga un mazapan, salir tarde de una queja, hay si me dieras un pan, si la diligencia deja mi Celia, como unas nueces, trabajar solo el deseo. Por ti llevo mejor las Que no es cuidado, embarazo hambres, a que me provoco. si, despertar sin provecho Pues vámonos poco a poco, la diligencia en el pecho, para que merezcas más. sin el impulso en el brazo. Confésose una vecina, Ya se vio el sonido horrendo y en pena (breve seré) de un casión; que fuego exhala, le mandó el confesor, que pero por no tener vala se diese una disciplina, quedar solo en el estruendo. su marido (que en quererla Ya por el jardín pudimos era su voluntad rara) llegar hasta aquí, y estamos porque no se lastimara; sin luz con que no logramos O se quiso azotar por ella. el intento a que venimos. Comenzo, mas la traidora Pues vos pretendéis saber le decía, a lo tirano; de una dama, que razón Marido apretad la mano, la obliga, sin ocasión, que soy muy gran pecadora. a intentaros ofender. Aplica. . No es menester, Y yo saber más de cierto divorciarlos sí. . qué ha habido? de Lisi, con que motivo Qué ha habido? que no han tenido pudo fingir tan al vivo uno con otro que ver. los celos con que me ha muerto. Conceto? . En mi pena es ley Mas porque no salga en vano la confusión. . Mal me aparto. nuestra quejosa advertencia, En la tierra de este cuarto no ha de quedar diligencia, quien tiene un cándil es rey. que no intente nuestra mano. Habla paso.. Celia mía, Seguidme pues. . Infelices dónde estás? que te perdí. somos por Dios, solo tiento entre las sombras el viento, , , que , y en la pared los tapices. , s. Ven Anfriso por aquí. Hay quien me mande rezar ̱. Ya voy siguiéndote, guía. Calla Anfriso. . Una orací Parecio voz diferente quitarme la devoción, a que escuchó mi temor, es quitarlo del altar, ero no, que el negro roros aguarda. . Pues tan conformes de la noche, es a emos de ir? . Que te desvías, Quí afriso a? e o cachorro de Tobias, is. Me o os apa aqu o Lazarillo de Tormes, líz Las tres noches de la quinta, dices que te siga? . Sí. para que son tantos años? Hallaste la puerta? . No, más Celia viene. . Y Anfriso. mas ya la hallé, y ya os encargo las advertencias forzosas. t Siempre que entro en estas cosas Mi yerro ha sido acertado, voy con el miedo tan largo. que he seguido a una mujer. Sigo con paso ligero sin saber donde, ni cuando a Celiaque es sabio aviso, perdí a Felisardo, y tengo que dirá, cuando el Anfriso a mi enemiga en el campo, . mire que le sale guero? que ne de gran confusión padezco, , , h de fuerte rigor me pasmo: Como tardan. . Cloti hermosa, que he de hacer? . Cesen los ceños, efectos son del cuidado dispensad el embarazo de un amante deseoso, de el ferruelo, el embozo hacer los instantes años. no se precie de nublado. Sil qi Madruga el ave, antes que Hay tal traición, vive el cielo, el sol corone de rayos que estaba a otro hombre esperando, el capitel en el pueblo, y piensa que soy yo, o penas, DSM o la cogolla en el campo. para cuando; para cuando Y es que despierta al deseo guardáis la mortal herida? Di de su calor, y aquel rato la criada en el espacio dodib que se tarda, no lo sufre, de esas cuadras sin concierto, y sale fuera a esperarlo a los dos nos ha trocado, oua Tarda la pluvia, y la tierra y temo que al verme el rostro, hace de las grietas lavios se muera de el desengaño. o vocas, por quien parece Amoche cuando al serviros que éxala votos el prado. mis cariños fueron tantos, En cada polvo un perfume, p apenas me respondistes, y en cada pie un holocausto is los mismos palos, siente el cielo estas miserias, hablad, o daré mil gritos, y apenas deciende en grano Ya de aguardar, bien clavo el cristal, que amante llora me dice todas mis penas: por tantos ojos rasgados; de una vez apuró el baso. cuando en claveles lo bebe que son de la tierra basos, no soy quien piensas ingrata. Casi se puede estimar Pues no eres Anfriso? . en vano un pesar, un embarazo finjes, pero Anfriso soy io de el gusto por verlo entonces Pues en qué padezco engaño? en tu atención consolado. Yo he de perder el sentido, Mil años me vivas Lisi que en sí, que sin sobresalto com Ay Clori, si en breves plazos me responde, cual si no a hallo tales escarmientos, tuviese culpa en el caso. ao cil De Don Fernando de la Torre Farfán. Entrad presto, o cielo, y cuanto Ya esto va por cuenta mía, yerra la mujer, que empeña tu Celia, requiere el cuarto su reputación, en casos de mi padre, y pon te luego al abrn po tan llegados, al peligro, donde prevengas los daños, y al pundonor tan llegados. Advertid, señor Anfriso, antes que os hagáis un cargo, Qué hiciste? . Al tomar la luz tan indigno para vos, se me apagó. . Cada paso para Clori tan pesado, que doy, es otro disgusto, y para mí tan infame, y cada remendio un daño, que lo escucho, como cuando vuelve a encender, Celia, presto. dibuja el sueño en la idea vey corriendo. . Ve volando. de irios imaginados, Quién sois, quien es Clori, y quien s. soy yo, porque en reparando Este es el cuarto de Lisi. quien sois, quién es, y quien soy, a y según he imaginado, os juzgo tan atinado, hay más mal del que parece, que ni os perdáis el respeto; hay más rigor del que paso. ni profanéis el sagrado oon La luz que sin culpa ardía, de una mujer noble, ni (ay de mi Anfriso) apagaron, a mí me hagáis ese agravio. y accidentes, que le huyen Esto más quieren mis penas, el rostro al farol bizarro para que muera rabiando. . (lampara hermosa, que el día Mis quejas, hermosa Lisi. viste de luces y rayos vive, Dios, que son traidores, Echó el susto todo el trapo; vive Dios, que son bastardos. escóndase todo el mundo. Si no hubiera visto, que Qué es eso Celia? . El pecado, Celia llegó por mi al cuarto; y tu padre, que no duermen, que luego la hablé, y que luego pero estos son cuentos largos; salimos paso entre paso. sueguese ahora a esconder Jurara yo, que esta voz cuerpo, si no la mano, que hablaba era de mi amo, i que quien ntes pues denantes sonó en tipie, es en esta casa el gallo ya sueña en contrabajo; Aquí la necesida Pero no, no puede ser, excusa de más reparo nadie diga en estos casos, entraos pues en esa de esta voz no beberé Bien pudiera yo obstinado sea. . Tardos, porgo porfiar contra el decreto bra (ay triste sin hal de Lisi, pero si agravio S. o se es an los su pondonor, será hyerro redes atienta ̱. Jugan Va Las tres noches de la quinta, voy, cual era para diablo tuyas las palabras, hombre. pues ha bien más de dos horas, Hombre dijo, y el bocado que ando sin cesar tentando: se me ha quedado en la boca pero según lo que tiento, sin decir aquí me trago. si no me tienta el pecado, Pierde el miedo, que yo soy. ya caí en la tentación Esta casa es toda entantos, de los dulces de un canasto. mi amo es este que anda en pena! Tú en mi casa, cómo cuando? Quiero hablarle a ver que intenta, Turbada estás más la culpa, que ya dudo y temo. . Vamos prende la voz en los labios. a alegrar la pajarilla. Yo culpada, vienes loco? Si de celos, si de agravios. El silencio, y el recato. señor, que en vuestras pisadas, Vete de espacio, y advierte. hay padre, que en vuestros labios, Todo lo fé. . Habla más paso. aquí presume de mudo, Atiende. . Di, mas sea presto. y allí se precia de vano, ̱el Cayó el día en aquel pardo como desusado ignoro, piélago, en brazos del sol, como sin efeto extraño. y piso ayer su arrebol Que en mi cuarto, y a estas horas, horrores, trémulo y tardo,) no es mucho que vuestros pasos, Embozose con gallardo no es mucho que vuestras voces, ademán, de luces bellas, al callar con embarazo, el ferreruelo de estrellas, al pisar sordos, parezcan y entre nocturnos estragos sin efecto, y desusados. pareció que eran presagos Cuanto temí ha sucedido, las que ahora son querellas, pues remiendo, pues pensando, Era confusión el viento, que soy su padre apagó era peligros la tierra, la luz, porque de sus rayos el fuego encendida guerra, el reflejo, no me informo el agua estrago violento. su liviandad. . Aún no acabo. Contelleó el elemento Aún no acierto. . Aúnno mitigo. más humedo, lloró ignoto De obligarle con hálagos. el crespo mar, gimió roto el centro, y descuadernados, A topar cosa que informe. se encendieron los nublados a los suspiros de el Noto. Esta hambre de tres altos. Yo entonces tu luz buscaba Aquí está la luz. . Qué es esto? (o grave ceguedad mía) Fe yo me embozo. Me yo me embaso y hallete, bien como el día, El ferreruelo. . Un viscocho. que el rostro en aljosar laba. Ignorete, porque estaba Porque pase. . Porque paso. tu semblante tan airado, Confusión. . Necesidad, que en ti te busqué obstinado, Apenas hallo en los lavios como De Don Fernando de la Torre Farfan. para ocultar tu delito. como el que errando la suma, No puede el caso que admiras vuelve a pasar con la plama ser sin esas gravedades? la parte donde está errado. Nacen algunas verdades Pero jamás he sabido, con acha ques de mentiras. aunque tanto la busqué Según eso, en lo que miras la causa, Lisi, porque no hay mengua que colegir? te he enojado, o te he ofendido, Ay Lisi, que al referir pero, si ya he colegido alguno uu cuento prolijo, que como en el giro leve debo entender lo que dijo, de un arpón, se mira en breve, no lo que quiso decir. la vuelta, no el movedor, Que bien que tu libertad, así hay mudanza en tu amor, mientras mi temor suspira, que no se ve quien la mueve. se vale de una mentira, Brama el viento, y en la torre, que te valga una verdad. donde la beleta gira, Puesto que siempre bastó, al soplo veloz que inspira mi verdad, diga preciso la misma beleta corre, lo que en esto sabe Anfriso. Nadie ignora, aunque se borre de la vista, la ocasión, Que miente más que no yo. que es el viento; y así son qué Anfriso? . El que está presente mis penas, pues sin desvelos Si son todas las verdades nadie ignora que son celos tuyas, de esas calidades quien mueve mi corazón. vencerasme fácilmente Celos de mí? qué gallardo Estatua de hielo soy. torcedor que me previenes. s. Pues si esa culpa no tienes, Aprended flores de aquí, dejémoslo Felisardo. porque va de Anfriso a mí Lisi, cuando el velo pardo lo que va de ayer a hoy. de algún eclipse importuna, No es Anfriso? o cuán villana los candores de la luna, es la noche en lo fingido, que es de la noche farol, quién eres hombre atrevido? echa las culpas al sol quién eres? . Palas Cristiana. por quedarse sin ninguna Qué criminal, que siniestro Luego en mí la culpa está? que se enciende, y se mitiga. Responda, Lisi, por mí Antes que le mate diga una luz, que a pagar vi, quién es? . un servidor vuestro, pero luz que murio ya difícilmente podrá Metemuertos. . Mete vivos, decir lo que vio. . Permito donde sin comer, los mates, que ese error fuese infinito, arate No es tiempo de pues qué juzgas de ese error? ̱. Nid yunar, o le esquie Que apagaste su candor, n Las tres noches de la quinta, son los amos. . Basta ya, Mil penas llavo conmigo. pero dime, qué es de Anfriso? Mil ansias me deja en suma. . A pregunta de improviso, Irme deja. . No me llama. un cuento respondera. Bien presumí. . Bien pensé. Un danzante enmascarado, Que así se mude una fe? después de brindar, y dalle, Que así se apague una llama hecho al margen de una calle Ven Metemuertos. . Arriba, lobo, habiéndose acostado, Anda Celia. . Pues afuera. despertó como del centro, Esto ha de ser, aunque muera y escupiendo sin quitar Esto importa, aunque no viva. o la máscara, volvia a entrar la saliva hacía dentro. Viendo el tal que se equivoca, de escrementos bacanales, Ataba, perezoso, en blando sueño, les dijo a los otros tales, el eficaz beleño, amigos que es de mi boca? de coyundas suaves mi sentido; Humor gastas, cuando muere muerto ala vida, y al dolordormido mi paciencia al importuno y así cuando miré la luz perdida; rigor qué miras? . Cada uno solo volví a la pena, no a la vida; (ta, gastará lo que tuviere, pues como es dlamuerte imagen cier- No permite mi amistad el que vuelve del sueño no despierta, dejar de buscar a Anfriso, que desde que durmió el primero punto, porque es su daño preciso; ya despierto, o dormido está difunto. vos señora perdonad, Ataba, pues la muerte, mi desvelo que el peligro de un amigo el sueño es su modelo) (traño merece más diligencia, nando despierto entre un rumor que mal dejó su presencia; no te que despierto al daño pero ser cruel conmigo rando la casa soñoliento, importa esta vez aunque te mis pisadas siento, (llas, me me lo riña el corazón. Justas ceremonías son hu p esas que induce la fe. id con Dios, aunque pudiera detenerlo, y enojarme no quiero, que he de vengarme con llevarlo tan senera. Mal, mientras peligra, tardo en buscarle, a lo que infiero. en beloces táreas de cuidados Aquí está, y decirle quiero, el tacto, y el oído, siempre han sido que lo busca Felisardo, ojos el tacto, y almas el oído. A que no quiero que presuma Nada escucho que incite mi desvelo al decirlo que le obligo, Fenada advierto que indicie mi consuelo El sueño solamente es quien preside. Don Fernando de la Torre Farfan: juda, es quien me desprende, doblao arruga la obl el negro manto, que al mundo impide tapó ya de media luna. aña el pensamiento Pero si no Mientras que el Aurora vierte Pero si no me finje, vano el viento. Fe oigo recatadas el llanto; que el sol enjuga, Or escucho so y rayo a rayo parece Sordas las huellas. que lo bebe; o que lo apura, pisadas. Muda Y mientras que mis pesares Pero quién puede ser? qué haré recelos? dentro de mí mismo luchan, Más Anfriso será, cesad d esvelos. y por salir todos juntos quiero acercarme donde siento el (oído. nadie acierta, y todos dudan. ruido. Vuelvo a anudar aquel hilo, quiero llamarle, que hacía aquí le he que debanado en las muchas Anfriso. tormentas de mis sucesos, Qué he de hacer? a Anfriso nombra, quebró amarañado en dudas. un caos de confusión es cada sombra, Ya os acordáis, pero temo quiérolo responder disimulado, daros noticias confusas, araengañarle así: quien me a llama y así vuelvo al primer cabo Yo soy, que en vuestra ausencia, (do? de el ovillo de esta suma. sin perdonar cuidado, o diligencia, Cuando infante el rubio bozo, os he buscado con temores vanos. que es ya madeja greñuda, (hechas ojos las manos) (do, tuvo en la parte que es labio, pues al mundo inquirir de su cuida el Oriente que fue cuna. asn apenas el viento se ha escapado. n así como en el campo, No le conozco; aún más con cautela tierra alimenta mustia, esvela? tiernos pimpollos verdes, el espigas rubias. cuand con fraga ando gozaba mi edad su primavera fecunda, nos del temor asid Sd ozoña, oídos. de parte del cielo dote, S O etras padece de parte del hombre injuria. or la ofrece. Bien como al chupar las flores, la aveja, y la araña juntas, venenos debana aquella, donde esta labra dulzuras. esta p id noble, izarro, a cuya ya, no no rizo la crespa, la altiva pluma. ende ello, Ta e la dades que el en igo una desecha. pur e el L con n a n elao ientr S, Las tres noche y el Chipre conservó en urnas. lamás tintas en mi riesgo vieron las nocivas puntas de quien aún sus pechos sienten tantas calientes injurias. O nunca a delicia tanta negase la vida; o nunca trocase el libre sosiego por la inconstante dulzura que pende al aire, bien como en su lazón oportuna tiende galán primabera, las dos alas de purpúreas flores, que crió a rocios el alba, que es madre suya: hasta que una infeliz tarde; caliginosa, o ceñuda vistio el cielo aquella nube, que a repelones, o a injurias, quitó del copete al prado las garzotas, y las plumas. En este pues, ocio blando, en esta delicia muda, que a favores del sosiego: duerme en pabellón de espuma, o reclinaba mi cuidado todes las potencias juntas, muerto al vano amor (si el sueño es de la muerte figura:) cuando despertó aquel áspid, que entre las flores caducas mbi dormía, al sonido blando de las plantas vagamundas; punzome el pecho, punzome obro el corazón, y sin duda tu cuidado, el como (ay penas) fue de esta manera, escucha. A solicitarle al Julio, alivios contra la injuria, que en tempestad de volcanes, o la llueven, o la sudan. Salí una tarde, buscado de la quinta, no se si de mi fortuna propicia, o adversa, pues si los efetos se juzgan, siempre vi (a rigor del hado engazadas, y confusas las dichas de las felices en el mal de las injustas. Llegué al fin entre unas guertas, donde caudaloso el Turia, Centauro de hierba y plata, es medio guerta, y laguna. Estaba hacía una parte, una escuadra, no desnuda, de gigantes olmos, vanos a cuenta de su estatura. Trepava la hiedra en ellos. y entre amorosas coyundas era de lo amante, y firme giero glifico, y figura. Eran los tejidos lazos de estrecheza tan confusa que dudó la entrada el aire, porque tuvo el salir duda. En panellón tan dispuesto, en tan apacible gruta, iba sin falta, pues dentro tantos corazones luchan, vi un basilisco, mas dudo como ofende, si asegura con lo bello del semblante lo severo de la injuria y reparé, que no solo con los ojos hiere, y punza, pues vi estrellas, aunque estaban entonces ciegas las suyas. Reclinada en el alsombra, (que de la hierba menuda, y de las flores, que al fresco oll vivieron menos caducas) tejió la naturaleza, estaba en débil coyunda de sueño, presa una vida, alcái- De Don Fernando de la Torre Farfan. en sus confusiones lucha; alcaíde galán de mueñas. qué he de hacer? ay honor mío. Préciate, o sueño, de que Terrible lance, cual nunca le heredaste la fortuna se me ofreció, este es Oracio, al día, pues le borraste rindiose al hado la industria. las luces a su hermosura. Mas solo un remedio tiene Fiado el cuerpo a la hierba, una ocasión tan desnuda (vana de tener, sin duda, de consuelo, consultando sobre tan humilde basa, las leyes de la cordura, tan soberana columna (o carga del honor grave) estaba quitando vidas, y es, que Felisardo acuda como que ensayaba astuta, a esta enmienda, dando a Lisi en la vida de una hierba la mano. . Yo estoy difunta, la dureza de una punta. que consuitará su enojo? Oh cuantas flores quisieran Qué resolverá su injuria? mis gozar la dicha oportuna En defensa de mi amigo de las ahajadas; trocando trocaré la vida a muchas. el estrago a la ventura. Esto ha de ser, Felisardo, Y dije, para mí mismo, aunque la cólera lucha viendo en estatuas difuntas con el alma, sobre que tantas vidas cuantas fueron estas cosas se reduzgan flores troncadas sin culpa al arbitrio del acero, Para que quieres las almas, que suele ser lengua muda, que con tanta fuerza buscas? que en semejantes sucesos si el cielo de tu belleza tiene el mejor voto; gusta tiene (sin buscarlas) muchas? mi honor de otras conveniencias, Quise despertarla, llego, y es, que en la amante coyunda y antes que de las confusas del santo himeneo, deis rosas: pero mucha gente a Lisi la mano, y luzga siguiendo una luz, fluctua mas que el enojo, el afecto, en los golfos de la noche, mas que el rigor, la cordura. que puede ser? . La resulta! Fuerte lance se me ofrece, del caso, queda pendiente, porque dar sin más consulta qué he de hacer? . Pero sin duda. a Lisi la mano, cuando tantos escrúpulos luchan . en mi pecho, y cuando (a cielos, Mas cielos, qué es lo que veo? dicen las luces difuntas, Ay ojos, qué es lo que os turba? (como muertas) mil verdades, Aquí importa mi valor, o es resolución segura. Aquí importa la cordura. Cómo dudáis, en lo que Aquí dudo de turbada. está tan A Aquí muero de confusa, ada me mi y sino Todo calma, y cada cual Las tres noches de la quinta, la socorre el cielo. . Justa si el caudal de un riesgo apura. fuera vuestra queja, si Vamos a ver en que para. no estuviera la disculpa Vamos a ver que resulta. tan de parte del acierto. Piedad, cielos, o matadme. Esto ha de ser, o mi injuria Muerte, cielos, o ventura, avaré con vuestra sangre. A los ojos penas graves. obri Mirad que así se aventura. Al corazón fieras puntas. De esta suerte ha de ser, luego. Anegad la vida en llanto. De esa suerte, será nunca. Ocultad el cuerpo en urnas. Hola, amigos, muera. . Ay cielo! La defensa no se excusa; Ponte tú en aquella puerta, retiraos Anfriso, y no y démonos una tunda banta cl no le ofendamos. . De mi furia de preguntas y respuestas. será imposible escaparte, Pues la jornada se arruga, aunque más cobarde huyas. haya dimes y diretes. Pues pregunta. . Pues pregunta. , qué te partes? . Qué te quiebras? Qué es esto, que por mí pasa? Antes cregues. Célantes tullas. Qué es esto en que el temor lucha? Pero no oyes lo que lueña? Clori, si aquí no peresco, Por Dios que anda dlinda bulla. las penas son vagabundas, Mas que te dan pan de perro. Lisi, piadosa es la muerte, Mas que te dan una zurra. JORNADA TERCERA mete padre muy amado s, . el cuchillo hacía dentro, Di la verdad, si no quieres y ve preguntando el caso, provar del bruñido acero. que yo te iré respondiendo: Que luego fuese bruñido! vive Dios; que tuve susto La cólera, que del pecho de ver que aquel tronco viejo sale a sus filos, bien como batió en la rama del brazo la calentura, que el fuego, la sutil hoja de acero. saca su ardor a los labios. Que sabes de la verdad Dejarasme si lo cuento? de este caso? que me anego Dejárete si lo dices. en ondas de confusiones, No harás de las de don Bueso? en piélagos de tormentos, Fiate de mi palabra. desde esta mañana, cuando Ni me darás pan de perro? salió el sol a ver mis riesgos, mos Di acaba. . Jura la Cruz hasta ahora, que se esconde Esto será. . Cierto? . Cierto. lastimado por no verlos? Pues no lo quiero decir. Preguntaslo muy de verás? Vive Dios, villano. . Quedo, Claro está, si lo deseo. Mucho, mucho? . no me canses. De Don Fernando de la Torre Farfan. Pues no lo sé. . Majadero, le he cobrado tanto miedo. ignorante, vive Dios, De don Alvaro de Luna que he de escribir en tu pecho. soy gracioso, hecho, y derecho, Detén notario del crimen pues para decir las coplas, la pluma, por Dios eterno, turbado tomo los versos. y quédese aquí esta vez, la cólera en el tintero, que fue echar por el atajo Allí una vela ha quedado, para decirlo más presto tan en los últimos tercios, Entró un nobió muy mirlado que entre candelero y calzas, a vistas en cierto pueblo arde a regaña reslejos. yqueriendo presumido Traspillado está el pavilo, excusarse del primero agonizando va el sevo, dispárate, o necedad, las luces vueltas; y la tomó con mucho concierto cándela en el candelero. de memoria estas palabras, Ya luce para si sola que traslado de su ingenio; de su candelero adentro, (Ni yo pude desear más, ya se le arrancó el pavilo, ol ni contentarme con menos) téngate el Sol en el cielo. llegó el día, entró en la sala rodeado de sus deudos, Ya no hay luz en todo el cuarto. fue a ver la nobia, turbose, por Dios, que hace bravo miedo, y al arrojar su requiebro, ara mal, porqueara bien, echando por el atajo, es imposible, que aremos; le dijo, ni más, ni menos. Discurramos sobre el caso: No te han de valer las chanzas. el viejo fue dado a perros, Oh Pilatos de lo viejo. protestando que ha de hacer Pues contigo no han podido; de las del verdugo; pero ni el amenaza, ni el ruego, antes de pasar de aquí, podrá el rigor. . La piedad importará hacer primero, te fecit. . Con un tormento para no errar la comedia, lo dirás. . Si lo diré un mínimo advertimiento. que soy tan loco; tan D Jerardo, aquel que al principio que en llevándome por mal, quedo en el monte por muerto, soy más llano quere lo: no ha de morir, porque importa y esto no es por alabarr que viva para el suceso, Tú lo dirás en volviend déjenlo resucitar, que obra es piadosa; advirtiendo s no in qu estiva Solo quedo en esta sala, o difu que es para mí, según pienso apues espue sala de Alcaldes, pues que n no os Las tres noches al Poeta; pues es hombre, os. que resucita los m Iten más, otra advertencia estas son tres noches, y estos tres hombres, y más tres damas, que no duermen, ni por sueño pero aquí puede advertir el curioso mosquetero. que contra el dormir de día, nunca ha habido mandamiento Volvamos ahora a mí, que quedé con lindo miedo a la orilla de un tablado, como lloraba Fileno. Tormento a mí, que lacayo he sido? no, no lo creo, mas harán que lo cre a, porque no sea hereje de tormentos. Tormento a mí por no nada? fuerte cosa será, cielos, si, fuerte cosa será, pero posible, en efecto. Mas a la puerta tocaron, como un azogado tiemblo, si otros tienen la cuartana, yo señores, tengo el viejo Lacayos que tenéis amos escuchad bien mis sucesos mirad que a la fin le cascan al pobre que se fía de ellos. Por mí se ha de renovar (con que sástima lo cuent con que terneza lo digo el cantar de aquellos tiempos. Esta noche lo mataron al a la gala del Grao la flor del berro Ahora que las tinieblas tienen, a merced del sueño at shorrores de la noche en los brazos de el silencio. hora que el mundo yaz en el lóbrego aposento, en que el sol, mientras se baña quieto lo dejó encerr Ahora pues (o venganzas, podrán tener mis intentos una diligencia más, dos enemigos menos. Que aunque en la perdida sangre esmayado el pecho, del rigor, y la venganza, el valor un aliento. Resuelto en vengarme (ay penas) dejo fatigado el lecho; o cuanto abraza la injuria, lo vengatruo, y lo fiero! Pues cuando de adormecido aún no pulsa el brazo diestro, empuña contra dos vidas todo el rigor de un acero. He sabido que a este cuarto han de venir, y yo intento esconderme antes aquí y cuando llegaren ellos, beber caliente en corales cuanto vierta en sangre el pecho Pasos he sentido, y yo estoy aquí con un miedo, Re an es Una luz vi, si es el viejo? Si son los dos; yo los mato, Si es el uno, yo me muero. Ahora, ahora venganzas. Ahora, ahora recelos. De Don Fernando de la Torre Farfan. Ya llegan, yo me retraigo Qué puedes llevar que hacer? en tanto en este aposento. Llevo una necesidad. Ya llega, y la puerta está No te has de ir. abierta sin yo saberlo. Qué desconcierto! Pero Lisi es la que miro. Aunque una, valgo por dos. Pero Lisi es la que veo. No me agarres, que por Dios, Volved tormentos al alma. que es agarrar en desierto. Volved corazón al cuerpo. No me puedes ver, que enojos te he dado? . Niña a placer, como te he de poder ver, si me has sacado los ojos. Júntose contra el ímpetu valiente Cese el llanto, y los enojos. de Anfriso, y Felisardo, tanta gente que aunque lágrimas tan bellas; anoche, que a pasar de sus alientos, temo que anegues en ellas, después d rubricar seis escarmientos las dos niñas de tus ojos. con sangre, en el temor d seis criados Tú no sabes, que la vida quedaro oprimidos, y encerrados. es una lampara pura, Quedámonos tú, y yo, conmiedo har que aquello que el jugo dura hasta ahora en mi cuarto (to, es lo que vive encendida? sin poder, como sabes, Y que los ojos al ver, valerles del socorro de estas llaves, que va el eliento a espirar, porque mi padre, vigilante espía, con el jugo del llorar a asistido a la vista todo el día, la van volviendo a encender? mientras viene estanoche de Valencia Pues no me estorbes el llanto. la resulta de cierta diligencia. (dida, Aunque suele conservarla, Yo, aunque agraviada, sí, yo annque ofen- podrá también apagarla como tengo la vida tanto dolor, jugo tanto. tan del bien de la suya alimentada, Basta pues. . No puedo más. (que al mayorazgo de su ser llegada) Qué buscas aquí? recibo de su vida aquel sustento, Ay amiga que le sirve a la mía de alimento, diga pretendo, anque agraviada, y ofendida, favorecer mi vida con su vida, y ahora que le aclaran el gran broche, las sombras, al sombrero dela noche, paños negros, vayetas importantes, para darles más lustre a los di aman- i a tal horar querematan, contibios resplandores. (tes Señor padre me encerr penacho de sombras y de horrores mas ya me voy intento calta ati Aguardad. dermo amoro e pel No me puedo detener. prile la io, mient el su r Las tres noches de la quinta, el galán que está escondido. muerte pequeña, remora, o beleño Y vive Dios, que he de ver del alma, a dispensado, como sabes, quien merece más que yo. sin estorbo, ni azar, cojer las llaves. Escucha primero. . No Yo mi entras le conduce una criada, es ya tiempo, esto ha de ser. bajé a mirar si está desocupada Entra; pero has de entender esta sala, que es paso, y es salida (en tu escrúpulo importuno para entrar a la reja dividida, (do: que ver sin suceso alguno porque en todas las puertas hay cuida el cuarto, y no verme más. pero pasos parece que he escuchado, dos lances los juzgarás. Felisardo será. pero solo ha de ser uno. Mas que es el viejo. Yo vi un hombre en mi presencia, qué dices. . que me curran el pellejo que se pretendió esconder. mas yo me voy. Mi palabra ha de valer Espera, qué te ha dado? (llado. mas que toda esa evidencia. Oh amargo viejo por mi mal ha No le basta a una dolencia Porqué te vas? porque, hablo contigo? ser cierta para ser daño? M. yo me lo sé el porque anque no lo digo También puede ser engaño. Qué tienes? Esto ha de ser de esta suerte, Oh gran mal. aunque el entrar, y el no verte Di, quién te aprieta? sean Lisi, de un mismo paño. Me voy de viejo, como de bareta. Entró? . Sí, mas porque pones A̱̱ el lienzo sobre los ojos? Que pudiesen sus antojos. De una piedad socorrido, mas que mis satisfacciones; de una mujer avisado, Si entró con resoluciones, hasta este cuarto he llegado, no saldrá con desengaños? ciego, confuso, y perdido. Enmendendarán sus engaños Un hombre allí se ha escondido, resolución semejante? y quedaron tres mujeres, Son permisiones de amante Lisi es esta, que me quieres los que te parecen daños. dolor? que ya no hay paciencia Sígueme. . dónde vas? . Mira pues te sobra esa enidencia a la luz de esta cándela para parecer quien eres. Este es Felisardo. . Esta que a ser sol pequeño anhela, es Lisi. . a ingrato. . a aleve. he de aclarar su mentira: Qué de lágrimas me debe! y mientras mudo suspira Qué de suspiros me cuesta! el dolor en que me anego, Aunque mi pena molesta haré (sino vive ciego, prueba a quitarme el sentido. en su presunción villana) Habla paso, que te ha oído. pues no creyó lengua humana Quién dime a callar me obliga? que le hable lenguas de fuego. . Si quieres que te lo diga, De Don Fernando de la Torre Farfan? toda la vela encendida! , s. A la luz quitas la vida, ir Entre sombras, y entre dudas que culpa tiene la luz? si es, porque dijo tu engaño, seguido de unas pisadas mátame también a mí, ruidosas, cuando paradas porque a todos desde aquí retóricas, cuando mudas, me he retirado. . Ay de mí. o he de decir. . Caso extraño! Y tú cualquiera que seas. Qué de dudas! qué de horrores! Yo me anego en mis temores, Muerta me tiene el dolor. Huye el cuerpo a mi rigor, pues los traigo hasta aquí. si amar, si vivir deseas, Huellas he sentido, que que si te llega a alcanzar hacia aquí se han retirado la fuerza de mi sentir. ya, mas que lo imaginado y has de amar mientras vivir hace lo sentido fe. ni has de vivir, ni has de amar. Cualquiera que en muda calma Todo es riesgos! . No responde? en este cuarto escondido, Dudo la puerta turbado, a mi despecho ha querido o que bien a un desdichado ser ladrón de toda un alma. la conveniencia se esconde. Todo me persigue, y más Mas ya la hallé. . hasta aquí los riesgos que no pensé. No habla conmigo, porque no he robado almas jamás. vengo dudando remiso. Remita, por modos sabios, Aquí hay gente, quien va. . Anfriso, a la vista esos enojos; sois vos Felisardo? . Sí, no anden los daños sin ojos, este es mi enemigo; y yo, y de embozo los agravios: Cielos, que matarle aguardo, pues mientras el rigor arde me he fingido Felisardo: t al lado de mí poder, He tardado mucho? . No, aquí no le han de valer, seguidme. . Andad que ya os sigo? ni aún los medios de cobarde. Llevárele (caso grave) Todo va perdido, cielos, donde mis agravios lave, en notable empeño estoy. en sangre de mi enemigo. Voces sin provecho doy Todo es dudas. Fe Todo es celos. Voz y pasos he escuchado, que he de hacer? . Yo estoy mortal. Mi temor es criminal. ero a Lisi miro allí. Este es otro empeño más. pier rdado Ahora ingrata verás. e̱̱ el criado dejé a Ahora ingrato, ay de mí. . ero la a est rta, Tragose el viento abesti que será Haz apuerte AV Las tres noches de la quinta, peligren hoy en tus iras, voy llegando. . Sois vos? . Sí. (que hay muchas veces mentiras Seguidme, porque he de ver con fortuna de verdades. si vuestra tema porfía. Admiro que tus crueldades) Este es mi contrario, y fía en los engaños primeros, la fortuna del poder, pongan certeza de fueros, valiente es, pues ha excusado y tengan sus accidentes, el sacar aquí el acero. mas dicha por aparentes, No venís? . Ya voy, yo espero que fuerza por verdaderos. honor mirarte vengado. Esta es Lisi, que en voz baja da en requebrarme amorosa, Qué le tengo de decir? que esto es muy trillada cosa, . Por dónde me he de escapar? aunque nunca le eché paja. Yo le quisiera informar. No me respondes? . qué alhaja! Yo me quisiera escurrir. Oye si quiera. . Es en vano. Pero, ay de mí, que aunque incierta Tal sinrazón! . Yo liviano? tiene su tema razón. bien puede gozarme atiento, Pero ay, que mi confusión mas con mi consentimiento no ha de acertar con la puerta no ha de tomarme una mano. Hacia aquí lo temo airado. Señor, mi bien. . Qué debota! Hacia aquí la busco triste. Dadme atención, que es exceso. Por Dios, que entendí que un beso, Este es, si piedad tuviste. porque es la dama escariota. No soy pues no te he agraviado, Ya la paciencia se agota, oye, Me, suelta. . mira. Me deja trae luz Celia. . Qué rigor! Una mujer, . Un varón. Que llora tu sinrazón. Oídme. . No soy Oidor. Que de tu rigor se queja. Dadme una mano. . De qué? Si el adorarte. . Si el que? De las vuestras. . Bueno a fe, Es ocasión de enfadarte. de azotes fuera mejor. Adóreme desde a parte, que me da calor vuste, Aquí hay luz. . Si el presumir. qué es esto? . Señor, bien mío. Atención, por caridad. Mas qué es esto? . qué ha de ser? No es tanto mi voluntad desaires me quiere hacer? del fuero del albedrío, no se los he de sufrir. cuanto del afecto impío Dónde se pudieron ir? de tu gusto pues los rojos Y Felisardo? . Que se colores, que son despojos yo de Felisardo, pe del gusto; tienen tal susto, a a Felisardo. . Qué azar! que no atienden a mi gusto, Celitos me quiere dar, por atender a tus ojos. pues no se los sufriré. No admiro que mis lealtades, De Don Fernando Gran mal temo, Clori hermosa; del esconderse remiso. De no parecer Anfriso, también temo alguna cosa. Que poco dura en la rosa la esperanza de vivir. ir? Toma la luz. . Dónde has de A buscarle, o a llorar. Pesares me quiere dar, no se los he de sufrir. Adonde, discurriendo, y tropezando pórsalas, y entre horrores vamos? cuán vos calláis, o d triste, o aprudente (do y habla el pie perezoso, solamente; que como al sueño calman otras voces, las huellas son las lenguas más velo- respondedme siquiera Felisardo (ces En vivo fuego de venganzas ardo. A esta parte por sola le he traído; aquí podrá morir, sin que el gemido, el silencio nocturno desenlace, que en blando sueño sepultado yace. Aquí mi injuria vengará este acero. No habláis? no respondéis? A lo postrero. de la casa sospecho que he llegado. pero pasos parece que he escuchado, el impulso suspendo mientras pasa. dónde vais? discurriendo, de la casa los lóbregos retretes, y rincones? ciones. Ahora lo veréis e omo esp Basta pues, en la m hable la lengua bárbara de lacero (ro no estorben las tinieblas los enojos, que el tacto hará el oficio de los ojos ro de la Torre Farfan: Hasta aquí a discurrido mi deseo? pero, cielos, que vi (l. Cielos, que veo? No es Felisardo. No es quien he juzgado. No logre mi intención, No es el criado. Confuso estoy. Yo muerta. Yo turbada. Y aún yo lo estoy con ser una criada. yo he tomado al temor todos los puertos, con ser un desdichado Metemuertos, Rompa la voz la cárcel enojosa, en que vive suspensa d furiosa. (mengua Quiebre el grillo mordaz, que en esta, pesa tanto en el uso de la lengua. Será fallo en sentencia definida, que ejecuta en las prendas de la vida, será true no sonoro en nube parda, que previene del rayo que no tarda. Si el enojo que enciendes en el pecho es dudar yo de Lisi el lazo estrecho? Si el vengar la ocasión de mis amores a las manos provoca tus rigores? Si el hallarme en tu casa en tal der- los escruplos nobleste alborota? (rota Si el queterme amparar de tu persona mi aparente delito no perdona? (gado Si el verme, no bien vivo, y mal ven- te detiene confuso de irritado? (eres. Solo ruego que me oigas, por quien que el mismo te serás, después que oyeres Escucha mi aflicción, que después de eso el mismo quedarás para el suceso. Atiende, y si mi causa no es bastante el mismo te serás para adelante. afec Escucha le mis lo e su jo ja mí abi ispod despué so o más) id seú oor Las tres noches de la quinta, Ignoraba del amor solo el tiempo dilato, no el castigo: todo lo esquivo, y lo bronco, que el impulso, el veneno, que en mi arde por haber siempre traído castigo habrá de ser, aunque sea tarde, desde el año diez y ocho juez, verdugo he dser, anque agraviado de mi edad, sin divertirme, recto primero, luego apasionado por el arriscado golfo mirad que procuréis en tal efecto, (Caribdís siempre de sangre) templar lo apasionado; con lo recto. mis pensamientos encorso. Yo que a tu arbitrio en breve me a Ni se si estibo el calor, comodo, ni se si bago el reposo. tomo la mano, y digo de este modo. me sacaron a buscar A ser del vendado Dios diversión, o desahogo aprisionado despojo a el pabellón apacible, vine de Flandes, volviendo que en seis gentilhombres olmos lo práctico a lo viso fío. tejen, primorosamente, O nunca de los Marciales los brazos, o los pimpollos pidsino torbellinos peligrosos, de una hiedra, que lasciva dónde la pluvia es de fuego se va cnredando en los troncos. donde el granizo es de plomo, Ya dije como en el margen; denso, o empañado el aire, que entre ellos hace un arroyo, horrible, o teñido el soto uita ataba, Lisi, con lazo el caos primero es el uno, de sueño, dos bellos ojos. el mar bermejo es el otro. Y lisonjera la hierba O nunca de los encuentros, de las flores; y cogollos donde la envidia hecha ojos (por tenerla en su regazo) donde la fama hecha lenguas, le mullo un catre oloroso aquella se volvió topo, despertó a mi planta. . Aquí y esta se quedó clarín; (pues se ha de contar mi asombro) una por no ver asombros, entro yo; porque la voz, quel que la martirizan; y otra y el hecho sean de lo propio para contarlos a soplos. Como suele al reír de la mañana, Oh nunca de la campaña madrugar del botón la Tiria grana, escapara, donde el odio oloroso despojo, flor doncella, es afrenta de ninguno, o en verde cielo nacarada estrella, es padre común de todos que a las huellas pacificas del día que el librarse del peligro, despertó del regazo, en que dormía, que amaga ceñudo el golfo y confusa de ver la luz que bebe. y perecer en la arena ni parece de grana, ni de nieve, dos veces se llama oprobio. porque tiene con arte soberaba, Volví pues, a mirar libre embargada la nieve con la grana: el bello, el poblado monstro hasta tanto que el padre de las flores, a quien de cristal macizo pone en paz la questión de los colores echa el Turia un grillo hermoso. Así De Don ternando de la lorre Fastán. troqué a el afecto el rigor, Así yo, que en el lecho floreciente, y entonces vi, que a el amor siento herida la hierba blandamente, con causa lo pintan ciego, despierto de aqul sueño alborotada volar quise, y como es fuego muerta de horror, confusa de admí- esta pasión; a el alzar (ra u rada yo im el vuelo para cortar ya apurando a el carmín la color pue del viento las anchas salas, ya bebiéndole al hielo la blancura. quemarónseme las alas, hasta tanto que al modo de las flores, ique ol y así no pude volar. volvieron a su esfera mis colores. Enlázonos desde entonces Yo que el prado miré, no sin cuidado, aquel lazo indisoluble, diré lo que advertí luego en el prado. para cuyo nudo ciego Vi, al entrar en el jar dín. no hay duigencia con lumbre, mirando las flores de él, imitar pudiera entonces descolorido un clavel, nuestros floridos embustes y arrevolado un jazmín. Amaltea, contra quien Pregunteles, a que fin fueron sus flores comunes. equivocáis los colores? Quédese aquí del suceso el clavel, que en sus primores lo amorosamente dulce, todo es labios, dijo, ay cielos, que más que lo favorable, este se abrasa de celos, aquí lo rígido incumbe. y yo me muero de amores, Una noche con mi dicha, De qué tienes celos, di? tan igualmente lugubre, y de qué tienes amor? que se nacieron de un parto, de una mujer, de una flor, para vestirse de un lustre, juzgara yo para mí. olmodo e después ya que os retirastes Sigue, dijo; por aquí tn (quizás por tener vislumbres los matizados colores, de este suceso) a ser noble que van (con dulces olores) ciudadano de estas cumbres. plantando dos pies de azaar, Viniendo, sin reparar y el dueño podrás sacar en los peligros comunes, por el rastro de las flores. (que de estos hierros los hombres Obedecí, y comence son boraces abestruces) a seguir la senda hermosa, a ver de la hermosa Lisi presumiendo en cada rosa (a pesar del cielo azules, una estampa de tu pi placer del amor ciegas) uis ojos, hallé las dos peregrinas luces. la anto is de perder el rumbo n transfort de mis esperanzas numen, y dije a la dicha mía lon ir ebl si busco a quien flores era en solos lo por fuerza he de hallara el sol. aba, ador S, Templó mi aspereza el rue on Las tres noches de la quinta, de cada voz un perfume. con tardas solicitudes, Y yo quien al hado hice, de tanto cuaderno verde, i que a lo decretado mude el intricado volumen. el supuesto, y de los dos El soplo blando del aire equivo qué las saludes. tímidas voces conduce Pues la venganza no tarda a mi oído, en cuya cera mientras el agravio luce. formó una piedad inútil, Pues repetirá mi brazo apenas en su demanda más muertes mi entras más dures. se conjuraron comunes, Calmen las lenguas de acero, en el pecho los ardores, descanse el rigor inútil, en la mano las segures. que tiempo habrá para que seña, Cuando al volver de una las cóleras se ejecuten, en cuyos hombros azules, @l prosígase de este monte a muchos siglos que estriba lo difícil, que a la cumbre toda la eterna techumbre. tendrá el rigor más precisas Miro una dama, y un joven, las fieras solicitudes. que a dos bellos Andaluces El afecto de Anfriso, y de Jerardo caballos, hijos del viento, igualmente gallardo: airosos se restituyen. igualmente preciso, (friso, Rasga el talón acerado me obligó, no a Jerardo, sino a Án- todo el ijar, y volubles que por ser la igualdad estorbo fuerte postas del viento parecen, echó suertes amor, y salió en suerte. que a dar mala nueva ocurren. Desde entonces Jerardo riguroso, Pasmé al suceso, y sonaba; soberbio de celoso, ni bien de perro que gruñe, ibongio matar pretende unidas ni bien de bubo que grazna, en un solo sujeto las dos vidas, mi bien de toro que muje, y a tener basiliscos sus antojos, sino de Ángelito humano peligraramos ambos de sus ojos. las últimas prontitudes, Tres noches a que estando sin aviso, que en acentos roncos hace, eale esperando de Anfriso como que vuelve, y que huye la venida sucinta, p busco animoso, y al pie @no (después dtener llave de esta quinta de una haya se descubre llego un hombre; a quien yo seguramen por el semblante mancebo me entregué cariñosa idiligente. (te y por el ropaje ilustre, Alua Llegamos con presteza no pensada, un bulto casi sin alma, a la falda intricada de cuyo cuerpo la cumbre, de una sierra, que umbría de cuya sangre las flores lo m no la debe de ver la faz del día, eran uinas, y ataudes. que tiene contra el sol por sobra, o deño Yo fui el sangriento cadaver, un monte, que le está guardando el five- Y yo también la que induje Divoces al mirar, si no lamnarte (no (siendo víctima del prado) el la sangre que derramaba el estrago más fuerte por dos heridas un joven, en mi honor intentado, en cuyos ojos mentía apiadose del cielo el Turquesado su jurisdicción la noche. es manto, que ausente el sol borda de Apenas vi del cadaver trellas, la estatura, cuando el monte y llamaron a Anfriso mis quererlas. de un escuadrón engañado, Llegué, que el sonido grave cerca el confuso desorden. de tus lastimosas voces, Quiero persuadir su yerro, a mi esperanza perdida, coléricos no me oyen, fueron sirviendo de Norte. y vengo preso, hasta tanto, Dudarase la ocasión que oyó la piedad mis voces, de ofrecerme a tiempo, donde déjanme solo; y desato son ciudadanas las fieras, los lazos, o las prisiones, de la poblazón de un monte salgo a un jardín, y un postigo A cuya duda respondo, tanta confusión socorre. que apenas aquella noche, A mí por vos me prendieron, a pesar de las tinieblas. porque esperando de Clori llegué a buscar tus dos soles. la resolución estaba. Cuando fui avisado, que Yo en tanto entre los horrores te tiranizan veloces de aquella noche hallé a Lisi, en las ancas un caballo, y volviendo miro un hombre, y entre sus brazos un hombre. que en las señas del vestido No así el corcel espumoso pudo engañarnos. . Entrome (cometa animado) rompe el juego también a mí. el aire, tocado apenas Yo resucitaba entonces de los errados talones. de cuatro días, pues ya Como yo parto en tu busca, no eran buenos, los olores. ya examinándole a el bosque, Llegaron las mis señoras, a ramas los arrayhanes, tan tiernas en mis amor es, a troncos los alcornoques. que pude dalles el beso, Hiere tu voz en mi oído, a ser la cayo escariote. y del laberinto inorme, Tuviéronme sin comer, hilos fueron de Teseo, todo un día, y una noche, escuchándolas, tus voces. tanto, que dije a una pulga, Hallete al fin amagada que me inquietaba a las once, de una cuchilla, y a golpe busca otra casa cuitada, de la mía, al hado impío porque en esta no se come. equivo qué los rig Cese lo supersino, casme Yo entonces de la montaña no doy lo d es vagaba confuso el orbe, o os de que fue la ocasión en que es sos n onto pagaba la tierra en flores, Y t eote cuua dígame Felisardo, con tal suceso mi dicha porque desdeñoso, rompe Y vos Gerardo, pues donde con la obligación, que tiene hay valor cesan venganzas, a par del sol los candores? permitidnos que se logren, Porque soy yo desdichada. a pesar del odio libres, Y porque vi en una noche a merced del amor nobles; matar las luces sin culpa, mis no culpables deseos, agar los aires sin orden, y los afectos de Cloria pultos en lazos que el amor ata. ta Yo lo ruego, y se dispone y solo el tacto conoce. Sí mi deseo a ser padrino. siona a que remisos los nobles A vuestras piadosas voces, intentos, quien no se rinde, y se postra? airdes de los primeros ardores; en vano se llama noble. ol sabed que Viváis tanto, que se cansen uel bulto, que con diferente norte en contaros, los relojes de siglo en siglo las horas. al piélago de las sombras le navegué los horrores, Una palabra, señores, yo, no sé si he de casarme, solo a fin de una venganza aunque Celia pide postre, que mientras no la malogre que esto queda para echarlo con sus peligros mi vida, después a pares, y nones, durará a su lado inmóbil. No habrá ese rigor lugar, solamente resta, que si Felisardo conoce buo Us mus perdonen las faltas a Felisardo, lo que debe; y satisfecho que en estas segundas voces vuelve a enmendar los errores. pide que de las primeras Yo lo conozco, y rendido pido a Lisi, que perdone ratifiquéis los favores, los hierros, que aunque celosos, con algún vitor siquiera, fueron hierros por amores. mientras que de las tres noches Y la mano con el alma de la quinta; se deshacen vuelvo a darle. . Mejorose enredos, y confusiones. amos un omnonion? Tobnoso aolín congor hub Dún obo buadanalo glno da aop.o q ano cnla eucinon s Sirob m̱̱ roceror. aonamo o conor no l
