Texto digital de Travesuras son valor
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Agustín Moreto y Cavana
- Atribución estilometría
- Sin resultados estilométricos disponibles
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Travesuras son valor. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/travesuras-son-valor-2.

TRAVESURAS SON VALOR
JORNADA PRIMERA
HvOR ladrón de las flores prendan la novia, que en su cara se lleva todas las rosas. Muriendo estoy de pesar. Deja que lleguen los dos. Qué es dejarlos, vive Dios, que la Quinta he de volar: por vida: . Qué así te piques? mira que vas a perder la vida. . Esto ha de ser, Gazpacho, no me repliques, que te haré dos mil pedazos. El humor le he de llevar. Yo, yo había de mirar a Elvira en ajenos brazos? y más cuando un padre injusto, no ignorando mi cuidado, de la codicia llevado, la casa contra su gueto, y hoy se celebra la boda en esta Quinta que ves. Y el Sargento Mayor es el padrino. . El alma toda reprimida a mi furor, un arrojo, sin segundo, piensa hacer, que asombre el mundo, porque primero es mi amor: mas con un medio que sigo, Gazpacho, estoy más templado. Cómo saldrás del enfado Llevando a Elvira conmigo. Qué modo tu atención halla para esos intentos vanos? Robarla de entre las manos de toda aquesta canalla. Tú solo no eres bastante, que habrá de hombres un millón. Eso se consigue con tirar recio, y adelante. Antes, señor, que lo intentes, quiero advertirte primero, como leal, que repares, que en Flandes estás sirviendo de Soldado, y que tu padre, que llaman Don Sancho el Bueno, cuyo nombre ha merecido por su generoso esfuerzo, lleva mal tus travesuras, porque son con tanto extremo, que a ti, por antonomasía, todo este Pais a un tiempo, te apellida Sancho el Malo; y si ejecutas tu intento, contra tu sangre, y tu fuma cometes un desacierto: porque en sabiendo tu padre tu desatención, resuelto castigará tu osadía, y más cuando para ello, hay un Duque de Alba en Flandes, que piadoso y justiciero, es de todas las Naciones pasmo, terror, susto, y miedo. Acuérdate, Sancho, que eres de la Casa de Toledo rama ilustre, y que tu padre, al lado del Duque excelso, logra crecidos favores; no desluzcas sus trofeos, no pierdan por tus acciones lo que por si cobran ellos. Ya de Elvira has conseguido favores, y si a otro dueño quiere darla el padre, tú::: Calla, no me des consejo. Ya sé que estoy en el campo, y es predicar en desierto. Si tú no quieres seguirme, porque es natural el miedo así en hombres como tú, irte podrás. . Vive el Cielo:: Mas que propio es de gallinas echar luego un juramento con pericón, y con guía. e Gallina? Y siempre has de serlo. Si un Capitán me dio un palo, fue para hacerme Sargento, y tú me has visto reñir. . Acia tras. Que mis consejos no te obliguen! . No, Garpacho, y lo que itento es bien hecho: Elvira me quiere a mí, yo también a Livira quiero, a su disgusto la casan, y si antes que tenga efecto se lo estorbo, al que ha de ser su esposo le obligo en esto, que si después de casado corría su honor más riesgo, por no agraviarie después, quitársela ahora intento. Pues manos a la labor. Acia aquí nos retiremos. Por ladrón de las flores prenden la novia, que en su cara se lleva todas las rosas. Ay Don Sancho, qué olvidado estas de mí, mucho tenío, que me ha de costar la vida tu olvido, y mi sentimiento. Con el pedrico está sola, faltan el novio, y el viejo: vamos trabajando. . Calla, que eso ha de ser a su tiempo. Señora, si la trisreza, que disimula el silencio de vuestra voz, la ccasiona la ausencia de vuestro dueño, él, y vuestro padre ahora vendrán, que no estan muy lejos, pues conduciendo la gente, que viene de cumplimiento, un poco atras se han puedado. No es nacida de ese efecto, señor Sargento Mavor, la tristeza con que vengo. Pues de qué nace? . Qué miro! atene en mía, ostuchemos. El albedrío, señor, nació libre, y como el Cielo firmo en sus azules planas este celestial decreto, de nuestra naturaleza no limitó el privilegio de la elección, pues dispuso voluntario el cautiverio Esto asentado, no en vano de un padre injusto me quejo, pues quiere forzar en mí lo que me dio libre el Cielo. Con dueño rico me casa, pensando dorar con esto su sinrazón, y no advierte de aquesta violencia el riesgo: pues casada a mi disgueto contra su tirano imperio, como me hace rica el oro, me puede hacer pocre un yerro. Anteponer la riqueza a mi elccción, no es acierto, que es hacer a un metal más, y hacer a mi gusto menos. Si el cautiverio en cualquiera con grillos de oro no es bueno, no es justo darme por gloria lo que ha de servir de peso. A quien hace solamente de su voluntad aprecio, darle un bien grande por fuerza, es hacérsele pequeño. Obedecer a mi padre es justo, porque resuelto puede mandar mis acciones; pero no mi entendimiento. Estado que ha de durar toda una vida, es exceso dármele por conveniencia, cuando por muerte le tengo. Si por mi propia elección yo le errará, en mi tormento, sin quejarme de ninguno, quiza hallara algún consuelo, Jazgad vos, señor, ahora, como puede hallarse un pecho, que contra el dictamen suyo viene arrastrado, y violento a una pris on sin salida, a un infasto cautiverio, y veréis si es justa en mí la tri teza con que vengo. Elvira llora:; qué miro la ocasión me viene a pelo. Y a fe que descabellada, si no se aplica el encuentro. Señora, cuando los males no tienen otro remedio, el obedecer a un padre siempre ha sido juato. . Quedo. Rey mío, aquesta señora no viene a pedir consejos, lo que pide es libertad, y se la habéis de dar luego, y de bonísima gana, porque traigo para ello mandamiento de soltura. Y un doblón para el grillero. 3 Qué dices de esto, señora? Que me ha vuelto el alma al cuerpo. Quién os le ha dado? Quién pudo. Veamos el mandamiento. Viene en una hoja escrito. Y es la soja, a lo que entiendo, de marquidla. . Y bien cortada. Ya la matafora entiendo. Y a quien trae ese papel decid, que no le obedezco, que esta señora hoy se casa, y que yo con ella vengo: venid, señora. . Tened, que falta mucho del cuento. En hablando por menudo, morcilla habrá sin remedio: Yo estoy muerta Inés. Yo pajas. Catate encendido el fuego. . 3 Conoceisme? . Sé que sois hijo de Don Sancho el Bueno, y que el Malo os llaman todos. Aunque ese nombre me dieron por honradas travesuras, ninguna emprendí tan ciego, que no llévase conmigo la razón per fundamento. a no es la primera vez, que el vulgo bárbaro, atento solo al sonido del nombre, trueca la razón, pues vemos, que llaman al recto cruel, a la humildad menosprecio, a la venganza traición, a la prudencia recelo, a la piedad cobardía, al valor atrevimiento, codicioso al diligente, entretenido al discreto, y pródigo al liberal, donde claramente infiero, que equivocado en el nombre, podrá el vulgo desatento borrar con la voz de malo en mi fama lo que es bueno. Si de España me ausenté, no fue por ningún mal hecho, por cinco muertes ha sido, pero fueron cuerpo y cuerpo; y brazo a brazo en campaña fue más dichoso mi acero, que el hombre que a reñir sale con otro al campo, le tengo por igual en el valor con el más valiente, y diestro, que el quedar allí triunfante, más es fortuna, que esfuerzo. Y aunque de mí se murmura, que resistencias he hecho a la justicia, es engaño, que la tengo gran respeto; pero cuando es injusticia, que a veces parece serlo en obrar apasionada, entonces yo no la temo, que si ella tiene pasión, yo también mi pasión tengo, y nadie sin resistencias puede llegar a ser bueno. Esto es cuanto a lo que toca a ser malo, que de bueno yo de mí no sé otra cosa más, que aquesta dama quiero, y que ella me favorece, y que llevarla es mi empeño, Sin que baste todo el mundo a estorbar tan justo intento: el novio metase Fraile, que harta dicha logra en eso, pues quitándole de novio, le vengo a librar de un suegro. Acaso sabéis que soy Don Pedro de Arce y Robledo, Sargento Mayor en Flandes, y que esta dama que llevo es hija del Capitán Ribera, de cuyo esfuerzo los Olandeses, piratas están su nombre temiendo; que aquesta noche se casa Sabéis, que con ella vengo a ser padrino en sus bodas. Pues quién le ha metido en es a tu merced? es acaso Soldado, o casamentero? Y si es Sargento Mayor, váyase a casar un tercio de balones con ropillas. 1 Hy mayor atrevimiento prendedle, matadle, amigos. Señores Soldados, quedos, que voto a Dios, que si alguno se desmanda, que eche luego la quinta por un balcón, y a todos por esos cerros. Mejor es que hable la espada. Pues ahora lo veremos. Sancho, a tu lado me tienes. Pocos sois para mi aliento. Ay, señores, que se matan. Cual toma Elvira el acero Debe de estar opilada. Vive Cristo, que es un trueno. Tontazo, no ves que vine con las liciones del negro: Inés, de mí no te apartes. A mi ama iré siguiendo. Aguarda, canalla infame. Señores, de oíllo tiemblo. Muerto soy! . Pícaro, mientes, que yo solo soy el muerto: dando en este tronco golpes, . fingiré que estoy rinendo, por si acaso me ve alguno: sin duda que traes coleto, villano o jubón de gropos, pues que pasarte no puedo. Ah del infierno, allá va otro Soldádito fresco. Confesión. . Confites pide: vive Cristo, que le ha muerto: esta es la mayor fineza, que has de deberle a mi aliento, Con tu amparo, Sancho mío, consigo el mayor contento, pues a tu amor, y a tu brazo la vida, y libertad debo. Los dos os poned en cobro: Señores, molido vengo, por Dios que eran como robles cinco, o seis, que me cupieron. Cerquemos todo el contorno. 3 Ay, que este es mi padre, Cielos! Y convocando una tropa de gente, amigos, y deudos, acia nosotros camina, del monte nos amparemos hasta que anochezca, Elvira. A tu sombra nada temo. Menos yo, si en ti me alumbra el norte de dos luceros. Hoy Gazpacho le hacen puches, y le meten en un cepo. Estos leales extremos solo al gran Duque de Alba los debemos. Ya, Capitán Blonduj, he conocido, que este Castillo está fortalecido, y para nuestro intento me parece mejor alojamiento. Ya a recibirte aquí sale Madama Laura; pero fortuna,? quien creyera que por amarla yo me aborreciera? Iguala su belleza a la noble lealtad de su fineza. Señor, cuando al camino yo os salía, los pasos me atajáis? . La cortesía aún es corta, Madama, a tal trofeo, más culpad mi vejez, no mi deseo. Este traje que veis de triste luto, finezas son de amor, que dan tributo a un padre, que en campaña en servicio murió de un Sol de España; yo, que de su fineza, si no el valor, heredo la nobleza, con que de su lealtad esclarecida dio cuanto pudo dar, pues dio la vida; porque se hagan mis penas más suaves, de su Castillo recibid las llaves, que os da mi padre, en mis memorias vivo En su nombre, señora, las recibo: a fe que me enternece, soy humano, pero vuelvan, señora, a vuestra mano, pues quien con tal lealtad sabe etregarlas, mucha mayor tendrá para guardarlas, Mis afectos, señor, de humildad llenos, nunca de tu valor esperan menos: acción propia, y no extraña del gran Duque Español Alba de España, que es el que anuncia en ella tan claro Sol con tan dichosa estrella, Soldado, y gran Señor, que es propio nombre para ti imaginallo. . Solo por descallo serlo, me le dan, que un hombre no debe en sus empleos mas que aumentar hazañas con deseos. Serví al gran Carlos Quinto sin segundo, aquel que a su valor fue corto el mundo, que al primero anticipo, y al segundo Filipo, gloria de España, Salomón segundo, cuyas victorias grandes, mozo alcancé enItalia, y viejo enFlandes; de su grandeza espero, que informado de mí sea el primero, que con francas piedades sepa, Laura, premiar vuestras lealtades; y así, yo lo aseguro de la suya, que como nuevo padre os sobstituya. Con amparo tan grande en su porfía, segura corre la fortuna mía. Que esta mujer me mire con desprecio, ! conociendo en mi amor lo que la aprecio Por qué la vista de Brenduj retiras, sabiedo su afición? . Por qué te admiras, si con otra mayor a quien igualo, tengo la inclinación en Sancho? . Malo. Dadorda, Capitán, que el cipo marche al dulce acento del clarín, y el parche, hasta ponerse enfrente de Malinas. Qué en fin, señor, revuelto determinas, en medio del Iuvierno ir a sitialla? Y a pesar del rebellle he de ganalla: h qué cajas sueñan: Es Don Saucho el Bueno, que viene como siempre victorioso: Soldado tuyo en fin. Preciar me puedo, y con mucha razón, de que es Toledo. Notable opivión tiene! Es gran Soldado que este nombra ssi esfuerzo ha granjeado, y el valor es más grandeque su fama, el Bueno Flandes con razón le llama. Dadme abesar, señor::- . Alzad. La mano, o lo que pisas. Recibid los brazos, que serán de mi amor eternos lazos: e como venís, Don Sancho: ̱. Señor, vengo, como puedo venir, pues ha sabido y a Vueselencia mi feliz jornada. Siempre anuncia victorias vuestra espada: envidia os tengo, pero no me pesa, pues cuando os elegí para la empresa, casi puedo jurar, por vida mía, que antes que os esigiese lo sabía. En vos seve el valor como en espejo. Padre es de Sancho el venerable viejo? A Romua llegué, Plaza eminente, que junto a el Rin des cuella su hermosura sobre un bruto Andaluz, rayo viviente, copios clín, gallar la travesara, en varias fanta,las deferente, dócil fiereza, hermosa compostura, y encorbando tal vez la frorte altiva, todo mibre las aucas se deriva. Naeatro es juadrón apenas conocido fue del conreirio, cuando sn monte armado raos en ea la Soldado enfurecido, a resistirme el Puente aún no pisado: con mi patalióa solo prevenido tan fuerte le embestí, tan denodado, que los bratas vadientos de batallas, bacieron con los pechos las marallas. Después que su es cuadrón descompusie. escálamos revueltos un Castillo, (ron. y el primero, de muevos que sabieron, fui yo, que en tal edad me maracillo; precipitarme a voces pretendieron, pero nunca pudieron conseguillo, que los homores en quien el valor arde, siben deprisa, pero bajan tarde. La Plaza socorrí, mas nuestra gente, como sin bastimento se sentían, viendo un convoy en la mitad del Puente, en quitarle sus viveres porfían: consiguieron la acción dichos amente, no me espanto, señor, que hambre tenían, toda Nación con hambre desalienta, y Sola la Española riñe hambrienta. Dejé orden en la Plaza, y con mi gente marche a reconocer una colina aspera, tan altiva, y eminente, que parece que al Cielo se avecina: adonde tuve aviso diligente, que abierto el enenigo había una mina, reconocila, y visto su portento, senda parrece que camina al centro. Ahora es menester, antes que pongas Sitio a Malinas, explorar primero lo que más justo fuere que dispongas, examinando aqueste asombro fiero, haced aquí triucheras, no te expongas encargando la acción solo al acero; porque puede, señor, aquesta miña ser de todo el Ejército ruiva. Es e mi parecer, señor, ha sido, esto lo que a tu sombra he peleado, esto lo que del sitio he conocido, y esto lo que te alvierte mi cuidado: Tú ahora de este aviso prevenido, como gran Capitán, y gran Soldado, puedes mandar, pero de cuanto mandes, nada es mejor, que el Duque de Alba en Di Sancho, gran cuidado me ha dado quesa noticia: Flandes. ( con qué fin podrá haber hecho el enemigo esa mina? Con muchos, para meter franco socorro en Malinas, o para que entren por ella, a su salvo, las espías del campo, o para volar (a su tiempo) la colina, en que el fortín se ha de hacer. Reconocerla es precisa necesidad. . No es muy fácil, gran señor, porque sería aventurar mucha gente, y es difícil la sálida. Pues echese luego un bando, que al que entraré por la mina, a reconocerla, tenga por premio de su osadía una gineta, y dos mil escudos. Es acción digna de un ánimo generoso, con que el valor acreditas: ; pero qué es esto Señor, si esta maldad no castigas, será manchar, en tu agravio, el brazo de la justicia. Pues qué ha sido? . Que Don Sancho, ese que el Malo apellidan, sobre intentar a mis ojos hacer una acción indigna, queriendo estorbar osado las bodas de Doña Elvira, que es hi a del Capitán Ribera, su demasía fue tanta, que ha dos criados míos, porque se oponían a su intento, los mató, hiriendo a muchos que habían concurrido a la defensa, cuya insolente malicia, no guardándome el respeto, hizo en la presencia mía. Una manga de Soldados corra luego la campiña, y traíganle al punto preso: tu atrevimiento me irrita: id al punto,qué aguardáis? Verá el rigor de mis iras. Cielos, de este mozo temo, . que me ha de costar la vida. Mucho se inquieta el cuidado con la voz de esta noticia. Señor::- No me habléis, Don Sancho, que por ves mil demasías he tolerado a este mozo, y pienso que mi caricia le ha echado más a perder; mas no he de verle en mi vida, y he de castigarle ahora. Esa es razón, y justicia; pero crea Vuecelencia, que ocasiones le darían a Sanciio, que aunque es travieso, siempre en la razón se fía. Qué razón, ni qué disculpa! nada digáis, que me irrita: a los hijos refrenarlos, porque con su sangre misma es cruel quien los perdona, piadoso quien los castiga. La poca edad en los mozos disculpa las osadías. No hay mocedad que aquí valga, esa disculpa es muy tibia. Y Vueselencia, señor, cuando era mozo::- . Qué hacía? Andarse a buscar pendencias, sin dejar valiente a vida; por cierta historia una noche, bien se acuerda que hizo riza con un tercio de valientes. Y a fe que no eran gallinas; mas Jesús, no hablemos de eso, Don Sancho; y vos en Sevilla, cuando: . Señor, ya os entiendo, lo que fue fuego es ceniza. Si entonces no os refrenaran, : qué hicierais vos? . A se mía, que no cupiera en el mundo. Pues ese ejemplo os avisa, para que no disculpéis en Sarcho una acción sii digna: el Cielo os guarde, Madama, Señor, Vueselencia viva mil años, para que siempre honréis la casa, y se sirva de hospedarse en esa ahora, que aunque sea su familia corta, a Príncipe tan grande la voluntad la hace rica. Señora, mi obligación aquese cuidado estima; mas es ocioso el regalo, que a quien sigue la Milicia, es la Tienda de campaña, Palacio que más abriga. Respero infunden sus canas. La Madama es peregrina. En fin, tales son los hombres, mal haya quien de ellos fía. Como él ignora mi amor, no me espanto:; mas qué miran mis ojos! dos hombres veo, que acosados se retiran de una tropa que los sigue: y con qué valor, y osadía uno de ellos se detiene, y a este fuerte se encaminan! Si se resiste, matadle. Al viento su planta imita. Ah de la guarda, Soldados, echad el rastrillo aprisa: socorred, socorred presto a ese hombre, amparad su vida. Ya se libraron los dos, pues la guarda anduvo lista en obedecer tu voz. Vive Dios, que ha sido dicha hallar abierto el rastrillo del fuerte en defensa mía. Este es Don Saucho. . Señor, esta es la Madama rica, que tu querías un tiempo. Es Laura muy conocida por su hermosura, y nobleza. Con rostro alegre nos mira. Aparta:; eso dices, cuando con el cuidado de Elvira sin mí estoy? viven los Cielos, que he de volver a seguilla: a morir desesperado. Tened, tened. . Ya sería el no hacerlo error, pues cuando en tantos riesgos peligra mi vida, hallo en vuestro Alcázar seguridad, puerto, y dicha. Quien quiere volverse al riesgo del albergue no se obliga. A mi señora, me llama una obligación precisa, a que es forzoso acudir. De todo tengo noticia; ya sé que os quieren prender. í Esta es bruja, o adivina? Pero aquí venís a estar seguro de la justicia. Una Manga me embistió. Y no era de las perdidas, porque luego se hizo cuerpo, y tiraba a la tetilla. . Defendime, Ya lo he visto. Pues no ignoráis penas mías, ya veis que es obligación hacer diligencias vivas por excusar el peligro de mayor daño. . Maldita sea el alma que tal quiere, que te pierdes una mina. Algún cuidado amoroso acaso el sosiego os quita. Señora, en vuestra presencia, no hay cuidado que me aflija. Han de matarlo a balazos. Sin duda afuera peligra, Don Sancho, vuestra persona. Pues venso, yo me atrevia a ajustarlo en cien escudos, mas no hay blanca. . Infame, quita, Qué en fin volveros queréis? Eso el valor determina, No dio lumbre la propuesta, estas damas son muy frías. Pues por esta puerta falsa, que hace a un bosque la salida, podéis escapar seguro; y si entre vuestras desdichas os debieren mis memorias alguna, aunque breve, sirva de que os valgáis de mí en algo; pues cuanto tengo daría por veros muy venturoso, logrando la paz tranquila de vuestro amante cuidado, que os deseo muchas dichas. Cuantas tuviere estarán siempre a vuestros pies rendidas: Qué hermosa que está una dama cuando de otro amor se pica! y es, que siempre está más bella la rosa con las espinas. Ya que en Flandes no cabemos, vámonos a Picardía. Ven acá, no reparaste, que tras de mostrarme fina, estuvo tibio conmigo: de enfado en si no cabia. Todo aquel amor pasado, aquellas ansia; antiguas, se mudaron? . Sí señora, como él te miraba esquiva, buscó su remedio en otra. Flora, ya yo estoy corrida de ver su cuidado airoso, y ajada mi fantasía; y no ha de parar en esto de que otra hermosura sea quien triunfe de sus caricias; y aunque pese a la razón de su mérito, o su dicha, con la envidia de los celos la ha de avasallar mi envidia. mi amor, pues me hallo corrida Picada va, y todo el resto vendrá a parar en la Quinta. . De que Elvira está segura, ya estás cierto; ahora alienta. En casa de tal parienta fue haber parado ventura, que es noble, y rica señora, y en ella su sangre mira. Cuanto lo que toca a Elvira todo está muy bien; y ahora, qué habemos de hacer cercados, con hambre, a pie, y de esta suerte? demás, que para prenderte están los pasos tomados, y perdemos honra, y fama, si es que llegan a cogernos. (vernos Pues qué hemos de hacer? . Vol- al Caxrillo con Madama. Vo, Gazpacho, de otro modo ha de ser. . Nada aprovecha. Con sola una acción bien hecha se enmienda de una vez todo. De qué suerte? . No has oído ese bando poblicar, en que el Duque manda honrar con un premio esclarecido al que se atreviere osado a reconocer la mina: Es verdad, mas qué imagina tu valor. . Precipitado, Siendo asombro de mí misno, tengo de reconocerla, y arrojarme a ver por ella de qué suerte es el abismo. Hacer quieres importuno lo que nadie puede hacer? Yo muero por emprender lo que no intenta ninguno: hacia esta parte pregona la voz, que ha de estar; mas ya la veo. .Y qué fea está Te lo parece? . Es bocona: tan escura está, que es plaga; con el propio centro toca: ya que no llaga de boca, parece boca de llaga. Su oscuridad repetida hace que mi aliento admire: no entrarás conmigo? .Mire a qué sigón me convida Yo entrara allá sin espuelas, y bájara a su oficina, si acaso fuera esta mina una de las Cobachuelas. ? Por qué causa no has de verla: Es del Limbo, y evidente es, que será un inocente el que se entrire por ella. Aparta. . 2Estás sin julcio! A ganar voy fama eterna. Mira que aquesta caberba no es cueva de San Patricio. 1 La profundidad que hay lentro todo es asombros y horror; pero aquí de mi valor. Recibidme en vuestro centro, negras sombras, que aunque ya mi luz solo en vos estriba aqué importa que muera, o viva un infeliz Allá va; qué valeroso, y qué entero busca su gozo en el pozo! Ah señor, aqueste mozo debe de haber sido pocero; por más que la vista ensancho no le veo de acá fuera, ni puedo, aunque yo quisiera, decirle, cómo estás Sancho: pero gente viene allí, entre estas ramas me escondo. Qué no pudistéis prenderle? No señor, porque animoso, del Castillo de Madama se valió. . Muy buen socorro buscó Sancho, mucho estimo, que guardaséis el decoro a ese fuerte, porque a Laura te debe respeto. . Todos los pasos están tomados, señor de aqueste contorno, para cuando salga. . Ah visto, qué atento, y qué cuidadoso anda el Sargento Mayor! pues si encuentra con él solo, no le arriendo la ganancias Andemos, señor, un poco, que ya está cerca la mina. A ver vengo por mis ojos esta horrible boca, que tanto la encarecen todos. Esta es, señor. . Bien está: Vive el Cielo, que me corro, que no haya habido hasta ahora quién por ella entre animoso! y de esta suerte::- Señor, (qué intenta tu pecho heroico? Reconocerla yo mismo. Siendo el peligro notorio, a una cabeza tan grande es delito aqueste arrojo en Vuecelencia, pues es querer perdernos a todos; a mí, que soy su Soldado, y que milito dichoso a su sombra, es a quien toca, señor ese empeño solo; y de esta suerte:- Tened, Don Sancho, que a vos tan poco he de permitirlo, pues al Rey le es más provechoso un Soldado como vos, que no una Plaza:; mas qué oigo? En la mina algunos tiros se han disparado. . 1 Qué asombro! es imposible que en ella se pueda entrar por lo hondo. Si se puede entrar, o no, aquí traigo el testimonio. . Hijo? Don Sancho? . Primero escuchad. . y Valor heroico! De la oscura mina apenas medi el centro pavoroso, por donde el cansado abismo respira el aliento corao, objeto de horror tejido, tan ajeno de los ojos, que en él aún yo no me hallara, si me buscara a mi propio; cuando por una rotura, que halló el tacto en un escollo, hando el cuerpo en el brazo, con el pie busco animoso permanente asiento, y hallo un breve conducto angosto, que de caracol torcido quiebras imitando, y tornos, conduce a estancia segura su senda el paso dudoso, donde un estruendo se escucha entre tardo, y presuroso, cuyo acento repetido, confuso a un tiempo, y sonoro, para el reparo detiene, y acuerda para el asombro; y es, que el aire conducido de seño en seño, de modo se va estrechando en sí mismo, que al aura de menor soplo, comenzando el silvo agudo, acaba en bramido ronco. Desde aquí comienzo a ver más luz, y a distrito poco, en la plaza de Armas me hallo de improviso, con que pronto, sin dar lugar a otra hazaña, mas que a defenderme solo, de chuzos que me tiraban entre vívoras de plomo, de este Soldado me abrazo, y entre el humo, sangre, y polvo, con él, de la propia gruta a la oscuridad me arrojo, que como se vio vencido, por guardar su vida, él propio me iba enseñando el camino de ese oscuro calabozo. Testigo fue de mi aliento, y lo puede ser de todo, para que logre tu brazo el intento valeroso de ganar aquesta Plaza: y porque también piadoso, de mi osadía obligado, viéndome a tus pies heroicos, mis travesuras perdones para ejemplo de los otros. Llegad, Don Sancho, a mis brazos, no solamente os perdono, sino que además del premio, que merecistéis, con otro su Majestad, que Dios guarde, os ha de honrar: yo lo tomo a mi cargo, pero habéis de darme palabra: . Todo soy vuestro. . De que jamás sacaréis la espada solo, sino contra el enemigo. Yo os la doy. . Pues yo la tomo: mirad que a mí me la dais. Sí Señor. . Gallardo mozo! llevad este hombre a mi Tienda, porque me informe de todo. Ven, y dirás la verdad. Decirla será forzoso. Envidia me da su aliento. . Mas qué valiente, es dichoso. Padre mío, no me abrazas? No os abrazo: por los ojos se está saliendo el contento, pero reñirle es forzoso. Venid acá, Sancho, es bueno, que un hombre honrado y brioso intente quitar osado una mujer a su esposo! cesto se consiente? vos sois mi hijo? aqueste oprobio cabe en sangre noble? a quien no ajará tan vil desdoro? Vos: . Señor, primero escucha mi disculpa, y luego pronto me castiga. . Qué disculpa? decid. . Sentencia piadoso: Si una mujer, que me quiere, y a quien yo constante adoro, me escribe un papel, diciendo, con lágrimas, y sollozos, que la saque, dime tú qué hicieras Papel lloroso escribió? . Sí señor, y con afecto amoroso me lo rogó muchas veces. Ella os lo rogó? . Es notorio, porque a su disgusto el padre la daba violento esposo. A su disgusto? . Eso es llavo, y por mi dejaba al otro, que esa es la causa porque hice a sus bodas estorbo: tú en tal empeño, qué hicieras? Qué hiciera? . No estéis dudoso: dilo, y Juez me sentencia. Digo, que hiciera lo propio, y está bien hecho, señor, por más que lo culpen todos. Pues si tú lo mismo hicieras, con tu opinión me conformo, que ninguno ha de culparme, que ande con mi dama airoso RNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA
Inés, yo vengo mortal. Pues señora, ten cordura, no hagas alguna locura, que ocasione mayor mal. Qué atención hay que me cuadre, habiendo el honor perdido, ya por haberme salido de la casa de mi padre? Y él, que ya en su edad cansada este golpe recibió, la vida al dolor rindió: con que estoy desamparada de todo favor humano; mes cuando pensé amorosa, que ya Don Sancho de esposa me hubiera dado la mano, sin acordarse de mí a este Castillo se viene, donde una Flamenca tiene, que le trae fuera de sí; y tan ufana le admite, que por ella reñido han Bronduj, él, y un Capitán Tudesco que le compite. Y hoy, por el alegre fin del peligro que ha pasado, habiéndole perdonado el Duque, le hace un festín, donde concurren las Damas más bellas, y los más grandes Soldados, que honran a Flandes con sus vidas, y tus famas. Y yo, habiéndolo sabido, del retiro donde he estado, con amor deseperado, como ves, aquí he venido: ya estoy acá, y si a los dos veo dándome pesar, de aquí tengo de sacar a Don Sancho; y vive Dios, que pues en raión lo fundo, se lo ha de llevar mi fama del lado de la Madama, a pesar de todo el mundo, Eso pasa! pesía mí! sacarasle como penca del lado de la Flamenca, y del lado del Sofí. Triunfa, pues, de la espadilla, cierte con todos tu brazo, que en andando el urganazo, verás quién es Inesilla: de ocho me atrevo a dar cuenta. No más? . Y si hay más aquí, de ochenta, que para mí lo mismo es ocho, que ochenta. Eso veremos después. Inés soy, a esto me obligo, que Inés de Astorga conmigo, fue en una Allléguela Inés. Pues va a empezar el festín toda la trapa se acerca: retírate aquí. . A esta puerca le llegó su san martín. Donce esrá Marte, Venus mayores triunfos gana, que a las de la hermosura rindió Marte sus armas. Caballeros, cada uno tome su puesto a la branza, para que el festín comience. Este es el mío, Madama. Quién os le ha dado en su pecho, no os le negará en la danza. Ah señor, bueno va esto: enamora a esta Madama, que nos importa la cena seis días en la semana. Mucho debo a su agasajo. Inés, ya yo estoy sin alma, no le has visto? . Sí señora, y estoy perdida de rabia, porque también el Cazpacho tiene parte en la ensalada: choquemos, voto a:- . Detente, que esto ha de ser con templanza. Con templanza, pues, no hay gula. No hay sino envidia; mas calla, que aguardo ocasión mejor Esta es fiesta ocasionada, porque yo no he de sufrir las licencias temerarías, que se toma este Español: y vive Dios: . Bronduj, basta, que Pon Sancho tomará las licencias que Madama le diere, y el competir un galantco, no es causa para hacer duelo el favor, que a el galán hace la dama. Opiniones hay en eso; y a ser la vuestra acertada, a mí no me lleva el duelo, sino la envidia, y la rabia. Pues disimulad ahora. Comenzad ya. . Pues no tañan piegibado. . A Por qué no? Porque es danza corcobada. Pide tú él son. . Pues yo pido los matachines. . Qué hablas? Matachines? . Sí señora, porque el festín lleva traza de parar en vegigazos. Estás borracho? . Aquí es gala. Pedid vos, Don Sancho, el son. La Españoleta. Tocadla. Esta mano es para mí. Y esta para mí se guarda. Y para mi aquesta. . Ay Cielos. Elvira,: pues tú aquí estabas? Sí, falso amante. . Don Sancho, teniendo vos esa dama, andáis mal en servir otra, Siendo en ofensa de entrambas. Ni a vos toca ese cuidado, ni yo entiendo con qué causa tenéis por vuestra mi mano. Yo solo para quitarla, a quien sin razón la toma, la tengo por mía. . En nada ha de ser vuestra ya más. Este en mi desprecio habla; y aunque está Elvira presente, y su respeto me ataja, yo no se lo he de sufrir, la ocasión viene rodada, si se ofreciere reñir, perdóneme el Duque de Alba; qpues presumís que podéis quitar vos a mi esperanza la poses on de esa mano? Si lo he dicho, cosa es clara, que lo presumo. . Pues vos no sois digno de tomalla, ni de quitalla. . Mentís. Ha petro! . El Cielo me valga! Don Sancho, Don Sancho, tente. Aurque el mundo lo estorbara, le he de matar, vive a Dios. Señor, tírale a la panza, que es lo mismo que a una cuba. Hay mujer más desdichada! Inés, vamos a ayudarle. Vamos ya, pesía mi alma. Tente, Española, Soldados acudid toda la guarda del Castillo, y socorred a Don Sancho en su venganza. Eso, Madama, no os toca, sino solo a quien es alma de Don Sancho. 1Y quién sois? . Yo. Pues Española arrojada, esabes que Don Sancho es mío? Mío? es término de gata. Vuestro?? qué decís? Que es dueño Don Sancho de aquesta casa. Ah traidor! . Pues qué te deba? Su peligro allí me llama, y no puedo responderos; pero sabed, que si entrada le habéis dado en vuestro pecho, os le he de sacar del alma. Muriéndome voy de celos. De celos quedo abrasada Digo, señora madrina:- 3 Qué dice, señora ahijada? Ucé, y Gazpacho se tiran? 1 Jesús, qué cosa tan baja no me embarco en bergantines. Pues advierta la fregata, que sí me toca a Gazpacho, Saldrá el vinagre a la cara. El sitio está, Don Sancho, bien dispuesto? El socorro que espera el enemigo, del de Oranje, es pretexto para su resistencia, y yo me obligo a que le intente en vano; y a que el sitio no entre en el verano, apresurarle puedo. Bien lo creo de vos, que sois Toledo, y el apellido honráis con vuestra espada: tanto al Rey importáis como yo enFlan- Señor, honras tan grandes (des. no caben en un vaso tan pequeño. Don Sancho, mi grandeza están en empeño de haceros honras tales, que haya en Flandes a vos pocos iguales. Señor Sargento Mayor, dejadme ya defender. Preso os tengo de traer. No lo sufrirá mi honor, que he de quedar satisfecho. Tente, que está aquí la guarda. No haré, aunque cada alabarda abra una boca en mi pecho. Mira al Duque. Ya le he visto. 2 En mi tienda puede haber tal desmán? . Irelo a ver. Matarelo, vive Cristo, aunque defenderlo intente el Duque. . Quién es? Yo soy, que a tus pies, señor, estoy. 3 Qué es esto? Don Sancho, tente. Mi hijo es:; ay hado esquivo! 1 Delante de mí este exceso Pues si no fuera por eso, hubiera ya aquí hombre vivo? Ni muerto, si voto a Dios, que ya estuviera enterrado. Sin aliento me ha dejado. Quitad la espada a los dos. A tus pies, señor, se mira, que por natural efecto la nieve de tu respeto templa el volcán de mi ira. Bueno fuera, a no haber sido eso así: quitadle, hola, la espada. . A tu mano sola he de dalla. Yo os la pido. Esta es la mía, señores De vos no hay que recelar. Qué es no? pues yo he de matar ocho Sargentos Mayores. Vos, Don Sancho, sois mi amigo: e esta es la palabra dada, de nunca sacar la espada Sino contra el enemigo: muy bien me habéis cumplido. Yo, señor, no la he quebrado, que si la espada he sacado, contra el enemigo ha sido, que::- . Basta ya, donde estén seguros vayan los dos. Ya me pesa, vive Dios, de haberla dado. Está bien. Señor, sepamos primero la ocasión de la pendencia. Oíd, Sargento Mayor. Qué mandáis? Yo os daré cuenta de todo lo que ha pasado. Pues que ha sido? Hubo una fiesta en casa de una Madama, mi amo convidado a ella fue allá, y aquese Tudesco, que iba gordo de cabeza: son entrambos pretendientas, y sobre la competencia te repuntaron los dos, y el Tudesco en mala lengua, como estaba tan cargado, se echó con la carga entera, y le dio con un mentís, A mi hijo? . Mucho me pesa. Mentís? . Y con perdigones, que hecha la boca escopeta, le roció toda la cara con saliva de cerbeza. Mas vuestro hijo valeroso metió mano, y con él cierra, y cuantos con él estaban, que intes taban su defensa, él iba hariendo, y matando; y de mi oficio la deuda cumplierdo, piendí a Fronduj, que en peso una e cuadra entera de Soldados le traía, haciéndole resistencia a Don Sancho, que intentaba matarle, hasta que a tu tienda estorbar dolo llegamos, lo demás fue en tu presencia. Bueno, señor, muy bien quedo yo sin honra, pues me dejan a mi hijo desmentido. Por qué si vengó su ofensa matándole dos criados, y ocho, o nueve heridos deja de los que se lo estorbaron? Nueve? aunque hiriera noventa, en no hiriendo a su ofensor, de ningún provecho fuera. Eso es más claro que el agua; y aunque a la Madama hiricra no quedaba bien tampoco. La pasión de padre os lleva, Don Sancho, y en esta acción vos habéis de hablar en ella como Maestre de Campo, y como si el caso hubiera Sacedido a otro Soldado. Pues, señor, de esa manera considerándolo, digo, que queda mal. Yo, que queda bien, haciendo lo que pudo con valor, y con violen por sacar sangre al contrario, Sacándola en la refriega de los que se lo estorbaron. Esa sangre, siendo ajena, acredita su valor, mas no castiga la ofensa atrevida del contrario, que le perdió a su nobleza el respeto, y solamente quedaba vengado de ella dándole con un sombrero, con un guante, a otra prenda. Y a no tener otra cosa, quedaba bien sí le diera Siquiera con una daga. Si vuestra opinión es esa, la mía es es otra, y yo la hago porque la llevan muchos Maestres de Campo. Y qué importa que la tengan? la honra no es para opiviones. Claro es, que es honra de escuelas. Pues yo, Don Sancho, aseguro la del Sargento por buena, y el honor tomo a mi cargo de vuestro hijo: haced que venga luego aquí. Mirad, señor:- Ya no hay duda en la materia, tomándola yo a mi cargo: esperad aquí a que vuelva, y reportadle vos mismo, no os apasione la pena, y hacedlo por vida mía. El juramento es sentencia, que es forzosa obedecer; mas vive Dios, que aunque es fuerza, lo he de hacer de mala gana. Pues por mí ha de ser de buena, voos lo pido, yo os lo mando. Yo por vos daré en la guerra, la vida, mas el honor, perdóneme Vuecelencia. Don Sancho, muy mozo estáis aunque las canas lo niegan: cuantos años tenéis va? Quince cumplirá estas hierbas. Setenta y cinco años tengo. Pues mirad por vida vuestra, que tenéis setenta y cinco, y vivís como de treinta. y Válgame el Cielo!? qué haré? mi hijo desmentido queda, y yo sin honra, aunque el Duque tome a su cargo su afrenta. Yo también quedo sin honra, señor. . Tú, por qué? Esa es buena, porque también del mentís a mí me toca la afrenta. De qué suerte? La rociada en que iba el mentís envuelta, de resultas de mi amo me salpicó a las orejas. Pues eso a ti qué te importa? Qué me importa? pues no afrenta la saliva del mentís? Anda, loco, ve a la tienda, y vuelve con Sancho. . Voy; más cortarele una oreja, o ha de lavarme Bronduj la mancha que me echó en ella. A esto me alienta mi honor. A esto mi envidia me alienta. Señor Don Sancho. . Señor Maestre de Campo. A mis porfías atended. . A mí me oíd. Qué estas mujeres intentan? Tú, Flamenza::- . Tú, Española: Presumís mi competencia? A oponerte a mí te atreves: Señoras, qué causa os lleva? Yo he de hablar. No sino yo. . No harás. En vano lo intentas. Pues decid a un tiempo entrambas. o hable la que entró primera. Pues yo soy, señor Don Sancho, Doña Elvira de Rivera, hija de un padre tan noble, como valiente: estas señas por el Capitán mi padre serán en vos las más ciertas, que tois el mejor testigo de su aliento y su nobleza. Su edad cansada, y colmada de victorias, y proezas, redujeron su valor al Castillo de Bruselas, donde del Duque estimado, con sobradas asistencias vivía, durando ya de alivios de mi fineza. De vuestro hijo Don Sancho con amorosa decencia festejada muchos años, logró el triunfo mi belleza. Yo, en fin, pasé a enamorada, de desdeñosa; si en esta inclinación manda el Cielo, no es delito, fue obediencia: Licencia le di de entrar en mi casa, y para ella fue menester la palabra de esposo, que en una reja me juró, siendo testigos el Cielo, y muchas estrellas. Entró, y porque le escuséis a mi labio la vergüenza, pues la palabra de esposo le pedí al entrar en ella, presumid la circunstancia con que le di la licencia. Estando ya en este empeño, mi padre casarme intenta con un Flamenco, a quien dio la suerte mucha riqueza: avisé a Don Sancho luego, vino a mi casa, y en ella:- mas vos sabéis lo que hizo, que ya algún pesar os cuesta. Del que recibio mi padre, murió; y yo viéndome fuera de su amparo, al de Don Sancho apele haciendo finezas, pública do mi desdoro para empeñarle en la deuda. Supe que de mi olvidado, a esa Madama Flamenca asistía, y a su casa, donde hoy un festín ordena, fui celosa; ya a tu oído habrán llegado las nuevas de lo que de él resultó, ocasionado por ella. Yo, señor, no sé el empeño con que asiste a su belleza, ni le pretendo saber; porque aunque el más grave fuera, yo he de ser la preferida: pues siendo yo la primera, sobra a mi razón la parte, que se debe a mi nobleza. Don Sancho su obligación cumpla conmigo, aunque en ella falte con la voluntad; que si agravia mis finezas, será dolor para el alma, y yo en su correspondencia sufriré lo que es dolor, pero no lo que es afrenta. Mirad, pues, cual estará quien entre dos males puesta, se deja cortar el brazo por reservar la cabeza. A esto, señor, vengo solo, y a empeñaros en dos deudas; la una, ser yo mujer, que su honor os encomienda: la otra, el ser vos tan amigo de mi padre, que en su ausencia de su honor el desempeño está todo a vuestra cuenta. Y ya habiéndoos informado de la causa de mi pena, del estado en que me veo, de la razón que os empeña, la sinrazón de Don Sancho, la obligación que atropella, me voy, porque esa Madama no os refiera en mi presencia la obligación que la debe, porque ha de hablar en mi ofensa; y excusar quiero el empeño, que puedo tener con ella; pues no estando yo presente, no importará que me ofenda. . Pues yo, Señor, ya que he oído lo que esa Española cuenta, del intento que traía se ha mudado la materia. Vuestro hijo entró en mi casa perseguido, y sin defensas, cuando yo a su bizarría le abrí, inclinada, las puertas: pensé que fuese posible, que con mi mano adquiriera más aplausos por el lustre de mi fama, y de mi hacienda. Él, falso, o agradecido, hizo a mi mano promesa de lo que yo deseaba, con que le di las licencias de galán para marido, mas no tales, que en mi ofensa culpe el exceso de alguna en mi quejosa modestía. Habiendo pasado el lance, que sabéis, en mi presencia, vine resuelta a ofreceros mis tesoros, y mis rentas, para el desempeño justo de su honor, que sin que él vuelva a cobrarle, a ser su esposa no es posible que me ofrezca: Mas habiendo yo sabido, que tiene otra que lo sea, me vuelvo, aunque desairada, del desengaño contenta. Y para que mi venida no tan en vano parezca, y Don Sancho en su honor quede sin mancha que le oscurezca, señor Maestre de Campo, no se homita diligencia, que otra vez digo, si importa, lo que he dicho de mi hacienda. . 3 Válgame el Cielo! es posible, que a tantos excesos llegan las locuras de este mozo, que deesta suerte me empeñan! Vive Dios, que he de matarle: con que tanto agravio cesa, si no puedo: mas él viene, denme los Cielos peciencia. Tu padre. . Ya me vio; pues que vengo a tu obediencia, dame la mano, qué esperas? No quiero dártela, no. Pues tomarémela yo, padre mío, aunque no quieras. Ya me enfadan tus quimeras. Padre:- Ah hechiceros despojos de propia naturaleza! Tú de mi apartas los ojos? Qué quieres? ya la terneza dio al traves con los enojos: levanta hijo, aunque irritado me han dejado unas mujeres, que aquí de ti se han quejado. Son de unas tiendas de Amberes, a quien va a pedir prestado. De mi quejas? . Y no leves; mas esto no es para aquí: hante desmentido? . Sí. Pues tú sin honra te atreves a estar delante de mí: en qué tienes confianza? No, padre, en alientos vanos, pues ya para mi venganza tengo espada, y tengo manos. Y el contrario tiene panza. Pues qué harás? . Cobrar osado mi honor, o no quedar vivo. Y en habiéndole cobrado, aquí llevo yo recado para darle su recibo. Bien está; pero si han sido hombres graves de opinión, que haciendo lo que has podido, y habiendo a algunos herido, quedas con reputación. Y si el Duque, sin embargo, toma a su cargo tu honor, qué harás, hijo? . Es cuento largo esas honras, que a su cargo tomar suele un gran señor. Un gran señor puede hacer calificado un honor. Buen honor no puede ser. Por qué? . Porque ha menester tener calificador. Y esta es la regla primera, que en esta ley tan confusa observo yo, que en cualquiera, lo que la conciencia acusa, es la opinión verdadera; y aunque me diga el testigo, que quedo yo sin deshonra, si pienso que no, y le sigo, es cierto que estoy sin honra para con él, y conmigo: fuera de esto, cuando está en opiniones un caso, la que por buena me dan, no la apruebo, ni la paso, si otra afrentándome está; pues sí la honra es aprensión de los hombres, cuando entre ellos no hay concordancia, y unión, yo la pierdo para aquellos, que llevan otra opinión. Y en cuanto al Duque, no aceto, que él se encargue en esta acción, pues da a entender el efecto, que le falta a mi opinión lo que suple su respeto: Yo, padre, he ver vengado mi honor mas de ti fiado, hoy en tus manos lo dejo. Hijo, yo no te aconsejo la paz, que te persuado: mandome el Duque severo, que esta paz, hijo, te pida, su obediencia es lo primero, y el pedirla por su vida, que es la cosa que más quiero; no estimo la de los dos tanto; mas si yo me viera en ti, hijo mía: . Qué fuera? No la hiciera, vive Joios. Pues yo tampoco la hiciera. Un medio hay aquí cortés, que yo a los dos os ofrezco. Pues dinos luego cual es. Darle la muerte muy fresco, y ser su amigo después. Pero acía quí va saliendo el Duque, su enojo ablanda. Qué he de hacer saber pretendo? Que lo que el Daque te maida: luego: . Padre, ya te entiendo. Tu voluntad basta sola. Si el Duque no lo mandara, segunda vez castigara esta arrogancia Española. De Bronduj habéis de ser amigo, Don Sancho. . Mira señor:- . Olvidadl la ira, por seguir mi pirecer. Pues Vuecelencia ha mirado, si mi hono::- . En él asisto, a la luz del Sol lo ha visto, quien más lo ha fiscalizado. Es más severo Juez, señor, el ser yo quien soy. Ay tal arrogancia! estoy por desmentirle otra vez. De la palabra por vos vuestro padre, yo os lo ruego; y el Sargento Mayor luego por Bronduj. . No, vive Dios. Señor:- . Ajastado está: tomad la palaera, dadía, y por los dos obligadla. No es mi hijo si la da. Y vos otro tanto haced con Bronduj. . Así será. Menos la paz durará, que del Flaméaco la sed Oís y habéis de advertir, que los dos, sin replicar, la palabra habéis de dar, pero yo la he de cumpiir. Que está empeñado, repara, el Duque, fuerza es callar. Qué Duque? lo he de matar, si san Daque lo mandara. Bronduj, ya el enojo es vano, dais palabra:- . Sin mí estoy! . De ser su amigo? . Si doy. Pues la mano. Esta es mi mano. a Palabra de ser su amigo me das? tú no me la dés. Si la doy; y tu después verás el norte que sigo. . Oh mal hijo. Ya los dos Somos jueces de estas partes. Mándolo el Duque? . Y tú haces lo justo. . Sábelo Dios. Y para que Bronduj vea, con que valor acrisola la bizarría Española la amistad, que ya desea tener mi pecho en sus brazos, a confirmars ela voy. Con los que ahora le doy quisiera hacerle pedazos: Amigos, a esto sufrís? . que me mata. Y sin herida, pera que salga la vida por donde salió el mentís. (mirado? Qué has hecho? .. Qué os ha ad- (úi buen nieto de Sansón! Yo tengo esta condición de abrazar tan apretado. Muerto en el suelo cayó, vive el Cielo, que es mal hecho. Pues si él es tierno de pecho, aqué culpa le tengo yo? ée has muerto? Muerto le dejo. A su castigo me irrito. Pues, señores, qué delito es reventar un pellejo? Es traición. . Quién eso piensa, piensa mal, que en esta acción, por venganza no hay traición, ni hay palabra sobre ofensa. Si no es traición, ha sido grandeza mal respetada: prendedle. . Estoy con espada. Date a prisión, atrevido. 3 Qué haces, padre? Tu malicia no ofenda al Duque. . No hará, mas mi amo no se da, ni se presta a la justicia. Prendedle. . Os estáis burlando? si le parece al Sargento tan fácil aquese intento, venga tras mí. . Vamos andando. . Seguidle todos, matadle, Si no se diere. . Eso no, que es mi hijo, hasta que yo vaya aprenderle, dejadle. Sin embargo he de ir tras él. Sargento Mayor, oíd; qué es esto? . Señor:- Decid . El engaño más cruel. Con Bronduj he tropezado; pues qué es esto? quién lo ha muerto? Don Sancho. . Gran desacierto! Después de haberles tomado las palabras, satisfecho, con falsedad abrazole, y en vez de paz, reventole entre sus brazos el pecho, diciendo, que a el enemigo no hay palabra, aunque se den. Para consigo hizo bien, pero no para conmigo: qué no había otro medio, si él se sentía agraviado? a hacerlo estaba obligado a no estar yo de por medio; más ofendió la grandeza de un General, por andar bizarro, y le ha de costar, por lo menos la cabeza. Su mismo padre a prenderle fue, y no dudo que lo esté, si el irle a prender no fue capa de favorecerle. Por si no está preso, andad, pues su culpa lo ocasiona, y sin falta su persona a todo riesgo buscad; que el castigar sin embargo, de que hizo bien, su delito, es duelo que no remito por la persona y el cargo: el respeto que perdió le castigo, no el matar, que yo no he de condenar lo mismo que hiciera yo. Señor, descansa un poquito, que se me abren los hijares. Mucho trecho hemos corrido. Qué gran cosa es escaparse! linda cosa es escurrir. Y como que es. . No me sabe tan bien escurrir un jatro, que aunque deleita el gáznate, el iustante que se escurre, entristece el que se acabe. Gran tumulto me ha seguido, y más que todos, mi padre. Pero demonio es el viejo que a todos decía, dejadle, que yo solo he de prenderle; y fingiendo el agarrarte, daba lugar a que huyeses, hasta que te vio emboscarte. Y qué hemos de hacer ahora? ser Barberos montaraces, y raspar para comer, que si no, ad te levabi. No me incliro a ser ladrón. Como no y in necesíe puede serlo un despensero, con ser oficio tan grave, y tan de justa conciencia. Pues qué habemos de hurtar? . Aves, como gallinas, capones, y hacer que este Villanaje nos contribuya a este monte fruta, pan, vino, y carne, y los regalos del tiempo; mas no hurtar hacienda a nadie, sino algunos dobloncillos para vestirse y calzarse, y tener un buen bolsillo, que guardar para los lances: que como tu tengas ciempre diez mil ducados crbeles, digo, Señor, que me ahorquen, cuando a ti te degollaren. Ya a Flandes hemos perdido. Pues si hay esto, no hay más Flandes Don Sancho, Lon Sarcho, Escucha. Vive Cristo, que es tu padre, que aquí viene en un caballo. Y viene venciendo el aire. Hijo inobediente, espera. Ya llega, y quiere apearse. En mis braces ha de ser. Jesús, caí al apearme. Tendré el caballo. Señor:- No me obliguen tus piedades. Levanta. . Sin ti, que tú no quiero, que me levantes. Dame la mano. . No llegues. Abrázame. . No me abraces. Pues por qué? . Porque me diste la palabra, y la quebraste, y el respeto has ofendido en un Príncipe tan grande. El respeto, y la palabra dada con violencias tales, donde hay agravios, que afrentan, no deben, señor, guardarse. La palabra, que en el hombre es juramento inmutable, ha de romperse por cosa ninguna? . Sí, cuando nace de cumplirla alguna afrenta más indigna, y más infame. Pues no la dieras, si vias inconveniente tan grande, que es lo que yo te había dicho que hicieras tú. .. Y si a empeñarme llega un Gentral en ello, y me vielenta? . Dejarse hacer pedazos primero. Y llevándome a una Cárcel estuviera más airoso, yo sin venganza, y él cobarde riyéndose de mi afrenta? Yo no he pedido vengarme de otro modo; y si lo pude, no lo alcancé, y esto baste, que lo que he hecho, está bien hecho, juro a Dios, y el que juzgare lo contrario, aunque sea el Duque:- Tú mientes. . Eres mi padre, que si no, viven los Cielos, que aún tiempo dieras al aire la voz, y el alma. . El respeto me pierdes? . El que te engañes es cierto, pues no tuvieras vida, si no le guárdase. El bastón quiero arrimar, porque ya que no me guardes respeto a mí, no le pierdas a mi Rey, en las señales del oficio que ejército: mas dime, ya que pensaste, que no era culpa el romper tu palabra por vengarte; e por qué haciéndolo después, el decoro no guardaste, que se debe a un General? Porque quise asegurarme en mi venganza, tomando por medio las mismas paces injustas, y no perder una ocasión, que cobrarse suele, perdida una vez, con muchas dificultades: No pudo el Duque entender mi designio, y enviarle donde estuviese seguro, el victorioso, y yo infame? Por más que digas, hiciste mal, y al Duque he de llevarte, vive Dios. . Estando yo con esta espada, no es fácil. AA mí quieres resistirte: no eres mi hijo, cobarde, y aquí he de llevarte preso. Pues arrima el ser mi padre, como arrimaste el bastón, y prueba luego a llevarme, Pues yo, aunque tu padre rea, no lo soy, tus disparates sigo, piensa que soy otro, mide el acero arrogante, rufiancillo de Sevilla: ya la saqué. Señor, baste. . Riñe, villano. No quiero. . Por qué? No estamos iguales, que yo no arrimé el ser hijo, si tu arrimaste el ser padre. Eso lo dices de miedo. De miedo yo? . Sí, cobarde, riñe, o si no de tempr he de pensar que lo haces. . Padre, mira que me afrentas. Hijo, hijo. . Padre, padre. Estas trompetas, y cajas son gentes, que por mil partes envía el Duque a prenderte. Pues qué pretendes? . Librarte, que a vista de tu peligro, ya no soy juez, sino padre: toma, hijo, aquel caballo, que tiene el criado, y parte, aunque el Duque me castigue. Cómo, señor, castigarte! pues yo me daré a prisión. Qué dices, hijo?? qué haces? vete presto, que a tus pies te lo pido. Señor,? qué haces? Qué esperas? vete. . Tu riesgo me enlaza. . Cosa notable! que aún arrepentido seas, y no obediente! en él parte, toma tiempo, vuela, vuela, corre, corre, dale, dale de mi corazón las alas. Eso me obliga a dejarte. No te vas? . Ya te obedezco, aunque tu riesgo me ataje. Dios te guíe, y la de Dios con mi bendición te alcance.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA 2 Esta es vida, señor mío? De tantos sustos cercada, no es muy buena. A mí me agrada, que el gusto sin susto es frío; Ven acá,: Reyes no somos de este Castillo los dos no comemos, gloria a Dios, Solo pechugas, y lomos? no tenemos el castillo de Madama por amparo, donde hallamos el reparo en echándole el rastrillo t De comer, y de cenar no se da en esta hostería, como figón que lo fía, y obliga para cobrar? 3 No hartas aquí la persona del regalo reservado, sin saber lo que ha costado, que es lo que más desazona? 3 No hallas cama en noche fría! no despiertas sin saber a la hora del querer lo que has de hacer aquel día? 3No hallas el lucio vestido por la mañana doblado, como si hubieras sembrado lo que te viene nacido? Cada día diferente no está tu hambre la menguante, y tú mesa la creciente! apues qué quieres, si ninguna vida hay mejor? estás loco afáltate a ti más de un poco de queja de la fortuna? no hagas yerro tan notorio, que enojado Dios contigo, te condene por castigo ha caído de refectorio. Ya que el hado me retira, de la vida no me quejo. PPues de qué? . De lo que dejo de asistir a Doña Elvira. Jesusdama desfrutada te da pena? esa murjer no te puele socorrer. Por qué? . Porque está alcanzada: Mira, de ente tus linrillos he luido no ha de costar cuidado, que el repasar se hizo para estudiantillos. : Teniendo aquí esta Madama te alliges? cuando imagino, que puedes ser su tarquino Sin que lo slenta mi ?ia. Qué Elvira de engañada, cesó en nostrarse amorosa? Señor, la dama celosa es la que está perdigada. No en siendo honrada. Ay tal flema! mejor. . Pues de qué lo infieres? De que en algunas mujeres no es eso honra sino tema. Ten esos caballos, Celio, que aquí está. . . Pero qué miro! de un caballo una mujer se apeó, y si no distingo mal con la vista, es Elvira. Ella es, Señor, vive Cristo. Don Sancho? Elvira, qué traes? Muerta vengo. . Pues qué ha habido? Para venir muerta yo, bastaba, ingrato, tu olvido; pero no es eso la causa, que a vista de tu peligro, no es tan grosero mi amor, que entre males tan precisos, pudiendo ser de los tuyos, muriera yo de los míos. El Duque de Alba ha mandado, que el Auditor prevenido de gente para prenderte, salga a buscarte, y él mismo viene en persona: mas este no es solamente el peligro, sino que sabiendo el Duque, que tu padre compasivo encontrándote, al de padre trocó el cargo de Ministro: que no falto quien dijese, que después de haberte visto, te dio el caballo en que huyeses; el enojo que contigo tenía, venga con él: y cuando buscaba alivio su triste vejez, halle agravios por tu delito: preso queda, y ultrajado, que este premio han merecido por tus locos desaciertos sus valerosos servicios. Ahora, tu considera como será tu peligro, Si es tanto para quien fue tombra de tus desvaríos. El Juez a prenderte viene con Soldados, y Ministros, que a tu prisión irritados se ofrecen los más amigos: esperarlos es locura, imposible es resistirlos, esconderte muy difícil, dilatarlo desatino, darte, desesperación; y a vista de tu peligro, Solo puede ser remedio el que yo te solicito. Toda mi hacienda Don Sancho he deshecho, y he vendido para prevenirte en oro el socorro del camito; para que a España te vuelvas hay caballos prevenidos, y cuanto para este empeño pide el socorro preciso. En Sevilla tengo hacienda, con que contentos, y ricos logremos sin embarazos de soledad un retiro: ni el caso, ni la ocasión da lugar a más arbitrios, que a tomar luego el caballo, y apresurar el camino, y mira cual es Don Sancho, tu riesgo, y el amor mío, que siendo tales los celos, que aquí me das, pues te miro dentro de la causa de ellos, contra mi envidia resisto este incendio al corazón, y a mi pesar le reprimo; porque si en esta materia te toco, ha de ser presiso, que entre quejas, y respuestas se acerque más el peligro, y el tiempo perdido en ellas nos falte para el camino. Válgame el Cielo! qué escucho mi padre ajado! ofendido Sarcho de Avila y Toledo, de cuyo valor altivo Olanda tiembla! . Y Cambray, y manteles voto a Cristo, : Así el Daque de Alba premia sus valerosos servicios! a que a un hombre como él, castiga ser buen padre de un mal hijo! Por las soberanas luces de ese Celestial Zafiro, que si ahora al Duque hallara, atropellando mi brío por la lealtad, y respeto, (que viendo a un padre ofendido, no hay respeto, ni lealtad) le diera a entender yo mismo, que soy, contra lo que piensa, mal hombre sí, más buen hijo. Y dime, Elvira,: mi padre queda en prisión? . Y afligido, y tratado con desprecio del Duque ya vengativo. A mi padre vengativo? he de matarle, aunque el mismo acero, que entre en su pecho, le tiña luego en el mío: llámeme el mundo traidor, que mayor fuera el delito de ser traidor a mi padre, no vengándole ofendido. Don Sancho, estando tu ausente, es ninguno su peligro Sí señor, vámonos luego, que el viejo no importa un higo, que le deguellen; pues ya se come el pan de los niños. Viven los Cielos, traidor: . Señor, detente por Cristo. Don Sancho, mira que es más cada instante el temor mío Avisa, Celio. . Qué es esto? Ay, señora, ese camino . viene cubierto de gente, y yo de verlos colijo, que son los del prendimiento, porque parecen Judíos, llenos de armas, y caballos, y el número es excesivo, porque por diversas partes vienen marchando a este sitio catorce mil Compañías de Soldados, y Ministros, menos lo que hierra el miedo. Pues si es por eso, yo miro más de veinte y cuatro mil: al camino, señor mío. . No quiero, 3 No ves que eso es ir fuera de camino? Mira que llegan las tropas, Don Sancho, éntrate al Castillo, que te vienen a prender esos Soldados, que has visto, que por el camino marchan. Don Sancho, vente conmigo, que esto solo es lo seguro. Aquí estarás defendido, aunque venga todo Flandes. Para seguro, es más fijo no haber menester defensa. Tú libertad solícito. Yo solícito tu vida. Mejor socorro es el mío. El mío es seguridad. Yo te amparo. . Yo te libro. Señor, haz entrambas cosas, y entre los dos repartido, tomemos a un tiempo entrambos, tu camino, y yo castillo. Si he de vengar a mi padre, ni huir, ni esperar determino: esto ha de ser; tú, Gazpacho, quédate, mientras yo sigo mi destino, con Elvira; que amante, y agradecido, por no destirar ingrato la deuda de este cariño, y aquella galantería, ni la desprecio, ni admito; a ti, porque te la debo; y a ti por lo que me obligo. Pues cómo, Flamenca, intentas, cuando en Don Saucho has sabido la obligación que me tiene, competir el amor mío? Yo no compito tu amor, ni tu obligación compito, que en sabiendo que Don Sancho por ti no pudo ser mío, Salió luego de mi pecho, pero salir no ha podido. de mi inclinación, que no es vasallá de mi albedrío: mas se la tengo de suerte, que el Sol puro no es tan limpio como mi noble decoro, de pensamientos indignos; y pues en quererle yo no te ofendo, y acredito su gusto, deja que amante, sin manchar el honor mío, le pague en estas finezas la deuda del amor mío. Señora, me lleve el diablo, si no es verdad lo que ha dicho. : Qué has de decir tú, alcahuete! Yo no. . Ay hombre más amigo de confesar los pecados ajenos? . Yo lo he creído, porque está bien a mi amor. Yo no, que está mal al mío. Cuál piensas que ha sido en ella el favor más excesivo 2 Cuál fue? Darnos en la mesa los bocadillos mordido; Y esos confiesas, infame? pues pagarás el delito Ay! valga el diablo tu alma; según hincas los colmillos, parece que has sido paje. Seguir yo a Sancho es preciso, adonde quiera que fueres vamos, pues, que yo imagino, que su destino le lleva a hacer mío su peligro. Anda, Gazpacho. . Inésita, déjame entrar al Castillo. A qué? . Por unas camisas. Pues tú en tu vida has tenido camisa? . Ahora las tengo. Las que te pones de vino. No, por Dios, sino de olanda. Tú, puerco, ni aún de corito. No quieres que entre? Anda, infame. Ya salgo. . Vaya le digo. Tan grande gusto es dar celos, como vergüenza el pedirlos. se ha vuelto tan resuelto, En fin, Sargento,; el Auditor sin prender a Don Sancho? . Es tan que no lo consiguió. . Eso imagino, que aunque a mí me irritó su desatino, ya me pesara que le hubiera preso, porque es forzoso castigar su exceso, y hacer la diligencia; mas sintiera su muerte. . Vuecelencia el favor adelanta demasiado, mas no sabe lo que él ha publicado. Pues qué ha sido? . No es cosa para oída. Pues por qué no? decidlo por mi vida. Señor, que ha de matar a Vuecelencia. Es muy bueno, muy bueno en mi conciencia; ay eso creislo vos, señor Sargento Lo que yo creí, es, tu atrevimiento, que si solo os hallase su osadía:- 1A quién, a mí? gentil majadería! Señor, las osadías son exceso. Andad, señor, que yo no entiendo de eso. Señor, es mozo osado, y sin respeto. igo, temeislo vos? . o, si a ese efecto en él todo el infierno se juntara, no hallara el temor señas en mi cara Fueno, aque él no le teme, y yo de oíllo quiere que le tema el Sargentillo: andad, señor, andad, que quiero ahora despachar el correo para España: nadie entre a embarazarme en esta hora. A obedeceros voy: grandeza estraña! En esta el Rey me escribe la justa alegría que percibe del parto, que se espera tan cercano, aún no nacido, nos alegra ufano: la edad le anticipara, si a mi deseo el Príncipe formara, y evitando sus daños, le hiciera de veinte años, con un peto, bastón, botas, y espuelas, por ahorrarnos de sustos de viruelas. Esta es la carta, pues, respondo a ella: la firma beso para responderla. Señor. .? Qué me queréis? Daros aviso: No he dicho que en un hora: Señor, sucede un caso, que es preciso. Qué caso? . Que en Don Sancho es tan rara su osadía, que viene disfrazalo en traje de villano, y ha intentado entrar aquí, mas yo lo he conocido, y he avisado a la guarda. : Hanle cogido No señor, no he querido que le prendan sin avisar; mas ya él está en la tienda. Habéis hecho muy bien, dejadle que entre, y nadie se lo estorbe, aunque le encuentre. Mirad que si es traidor, puede arrogante:- Qué es lo que ha de poder? que entre al instante Puede atreverte loco: . Ya os entiendo. ; Sabéis vos, que estáis tanto previniendo, cuanto es menester, no para mararme, sino para ofenderme, u enojarme? porque a su Majestad debo esta salva: sino es Dios, nadie mata al Duque de Alba: andad de ahí, dejadle que entre luego, y advertid, que si acaso a entender llego, que ninguno me asiste, he de enojarme. Así lo haremos. Quiero descuidarme. Parece que la ocasión la compo se mi despecho, pues a la tienda del Duque sin ser conocido llego. Ya le he sentido en los pasos, fingirme dormido quiero, por ver a lo más que puede llegar un atrevimiento. Aquí está el Duque, y dormido en una silla le veo; pues corazón ofendido, aqué ocasión busca tu aliento mejor para mi venganza, a quien en lugar de premios le da al valor de mi padre castigos entre desprecios? Este puñal vive Dios, le he de teñir en el pechó. . Posado mozo? . Mas cómo tan pesadimente muevo las plantas, que en cada una levanto un monte!? qué es esto? (qué es lo que aquí me acobarda? ? qué es lo que me hiela el pecho, que no me acierto a mover: temor no puede caber en mi bizarro despecho, la imaginación lo ha hecho: aqué haré? si acaso esta opinión es cierta, en esta acción su grandeza ata a mis pies; pero la grandeza,: qué es más, que una imaginación? claro es, que el hombre, aunque es tal, no es más que hombre; pues qué dudo! pase, pues, el filo agudo: pero yo a mi General? y hombre que en el mundo igual no tiene? será rigor: h qué encierra en si aquel candor, que por su oculta deidad me atrevo a su dignidad, y no puedo a su valor? temor mi pecho atrevido! su valor lo causa en mí, que lo que me turba aquí, no es él, su valor ha sido, que un hombre que está dormido, como muerto se percibe; mas si su valor concibe, bien le teme mi rigor, que un hombre por su valor, aún después de muerto vive. Si yo le hallara despierto, ya le hubiera acometido; pues hallándole dormido, e por qué a moverme no acierto Mas quien duerme al riesgo incierto, se fía de su grandeza, y el turbarme no es bajeza, porque siente aún la venganza agraviar la confianza, que le da naturaleza. a Pero para qué discurro? apor qué de quién es me acuerdo? : No es este quien a mi padre injurió?? quien sus alientos, dignos de immortal corona, ultraja?; pues a qué espero? muera, pues; mas lealtad mía, no has de ofender el respeto del Duque: Señor, despierta, despierta, Señor. . 2 Qué es esto? Es un hombre, tan traidor, que cupo en su aleve pecho del intento de matarte el infame pensamiento; y habiéndole consentido, y no pudiendo vencerlo mi honor, que es el que me acusa, te llama para que viendo mi traición, me des la muerte; no quiero perdón, no quiero, por haber sido yo infame, porque mi honor en mí mismo quiere tomar la venganza de la ofensa que te ha hecho. Par Dios bizarra locura! Por la fe de Caballero, que me ha dejado envidioso tan valeroso de pecho! pues Don Sancho,; vos a mí, por qué? . Porque tenéis preso a mi padre. . Tuyo culpa, yendo, Don Sancho, a prenderos: no sabéis que hago justicia? Ya yo, gran señor, lo advierto, que si tuviera razón, no fuera traición hacerlo. Ahora, Don Sancho, el delito, que a mí me toca, os absuelvo, que he de pagar el aviso con perdonar el intento; más tenéis otros, de quien no soy yo parte, y os veo con mucho peligro aquí, porque estáis a grande riesgo: aquí hay doscientos doblores, para que partáis con ellos, y os salgáis luego de Flandes; y dadme palabra desto, porque hasta salir de aquí yo aseguraros me atrevo; mas después, aunque yo quiera, no podré, Don Sancho, hacerlo. Por merced vuestra, señor, y prenda, el bossillo aceto, y os doy palabra también de irme de Flandes, mas esto con condición, que he de ir a ver mi padre primero. Vuestro padre? qué decís? pues no sabéis que esta preso? Que está preso? pues qué importa para verle? . Par diez bueno! pues queréis hacerme a mí cómplice en vuestros despechos? Yo, señor, os doy aviso, que no os pido para ello licencia. . Pues si allá vais, ha de ser con vuestro riesgo. Claro está. Digo, y si os prenden? Por mi cuenta queda eso Y no por mí? . No Señor. Andad, pues. . Guardeos el Cielo. Mas advertid, Don Sancho:- Qué, Señor? . Que advirtáis quiero, que está preso vuestro padre, mientras se ajusta el proceso de todos vuestros delitos, porque él es testigo de ellos y no quiere declarar, que el Auditor por eso le tiene con muchas guardas. Si estuviera en el infierno le he de ir a ver. . Pues mirad, que si os cogen allá dentro, os cortarán la cabeza, Sin que haya humano remedio. Sí me cogen norabuena. Pues alto, por mi andad luego. Mas vos no habéis de avisar, Yo callaré como muerto. Eso pido. . Andad con Dios. Adiós, pues. Mucho lo temo; más por Dios, que aunque sea arda, que anda bizarro el mera Señor Tenierte, aunque vos seréis tan gran Caballero, como de vos lo presumo, a los hombres de mi puesto venir pudiera en persona el señor Auditor. . Eso era bueno para dicho al Aunitor, en desprecio mío, que como Juez a usar de mi oficio puedo entrar, no solo con vos, sino con el Duque . Cuedo con el Duque, señor Teniente, que aurque aquí me ve tan viejo, yo soy padre de mi hijo, y de su edad, vive el Cielo, que fui mucho peor que él, y si me toca al respeto del Duque, será posible, según me va enfureciendo, que se me olviden los años, y se me acuerden los hechos. Todo aqueso no es del caso, vamos ahora escribiendo, que esto es a lo que venimos, y salimos del intento: Señor Secretario, escriba, vaya Usia respondiendo. Eso en sentándome yo; V. mas aquí hay un asiento, y le habéis tomado vos. Yo soy Juez, y vos sois Reo, y no me siento por mí, sino por quien represento. Pues si vos representáis, tomar un banquillo quiero, que a esa representación no he de estar yo sin asiento. . Según me ha informado el paso, es ya mapor el empeño, porque está aquí dentro el Juez, si por Dias; mas ya estoy dentro. Vaya ahora declarando debajo de juramento, que hace aquí a Dios, y a esta Cruz, de decir verdad. . Si es eso, declaración de mi hijo no he de hacerla. Qué es oy viendo! el Teniente en una silla, y mi padre en un asiento tan inferior! esto aufro? Señor Don Sancho, yo vengo a que aquí jure, y declare. Ya he dicho lo que hay en eso. Ah de jurar, o si no, por vida del Rey, que luego le haré aumentar las prisienes. A vos no es toca ese empeño, sino el pedir que yo jure, y el escribir, que no quiero. Cuanto yo por orden traigo a mí me toca, y ya eso pasa de bachillería. Los Soldados no tenemos el grado de Bachilleres, en los Letrados hay eso. Qué esto escucho! voto a Dios:- Lo que ha de jurar es esto: Que habiendo mandado el Duque, que fuesen amigos luego Don Sancho, y el Capitán Brondaj, le pidió primero la mano, y después de darla le mató. . No más? Sobre esto habéis de jurar. . Ya yo he dicho que no quiero Ya estoy ciego de furor. Señor Don Saucho, a esto vengo. Muy bien ha hecho en levantarse, que ahora estamos más bien puestos. Pues lo que digo ha de ser. Usted escuse el empeño, que yo, que soy más testigo, se lo juro, y lo confieso: escríbalo el Secretario. Sancho, hijo mío, qué es esto? tú aquí? . Abesa:te la mano, padre mío: . Cómo has hecho tal locura? . Y por verte: está escrito? . Ya está puesto Pues fírmolo de mi nombre. Tú? . Don Sancho de Toledo: (quiere más, señor Teniente? Yo solo déjaros preso. 3 Y es fácil? . Ah de la guarda, Soldados. . Hijo,a qué has hecho? a a qué has venido? . A enseñar como han de tener respeto a Sancho de Avila. Cómo? . De este modo. . 3 Santos Cielos! . Favor al Rey. Confesión. Ay, que me ha muerto! Qué he de hacer, que sin espada en esta ocasión me veo, y han de matar a mi hijo? pero seguirle pretendo, para que mi corazón sea escudo de su pecho. Cercadle, pues, no se vaya. Eso es lo que yo deseo: tome esa, señor Teniente. Muerto soy! válgame el Cielo Señor, Vuecelencia acuda, que es ya muy grande el empeño. Qué es lo que decís, Soldados? Que está aquí el Duque, teneos. Todos sois pocos, gallinas Qué es esto? tened, qué veo! no es Don Sancho? . Sí señor. Pésame, viven los Cielos. A vuestras plantas mi espada rinde ya el último esfuerzo. A Para esto me habéis llamado? A Pues no ves, señor, que ha hecho un estrago en los Ministros del Teniente, y a él le abierto la mitad de la cabeza? 3 Qué decís? llevadle preso. Aunque sé que es a morir, voy por la causa contento. Sargento Mayor, llevadle, que a vos parece que os veo interesado en la causa. . Yo aquí:- Andad, que sois necio; apara esto a mí me llamáis? Si solo vuestro respeto pudiera prenderle aquí, (qué había de hacer? . Por eso. Yo cumplí mi obligación. Andad, señor, vaya luego, y haced Sargento Mayor, que se confiese al momento. Don Sancho, señor? Don Sancho, si señor. . Si yo ese riesgo viera:- . Gentil bobería. andad, que sois indiscreto Ya yo voy a confesarme, señor, pero muy contento. . De qué? Que el Teniente, y yo confesaremo, a un tiempo. . No he tenido peor rato, por la fe de Caballero, muchos días ha. Señor: . Don Sancho? A esas plantas puesto, señor, os viene a pedir el tierno llanto que vierto, por mi hijo, que me dicen, que ahora, señor, va preso, y a muerte va sentenciado. Eso no tiene remedio, Don Sancho. . Pues cómo no? 2 Dizque cómo no? eso es bueno: apues pareceos que le tiene? Sí Señor, el privilegio de mis servicios. . Don Sancho, en aquesta mano tengo, para delitos, castigos, y para servicios, premios. Pues yo mi premio os conmuto en su perdón. . Yo no puedo trocar el premio al castigo, que ni es castigo, ni premio. Pues la sangre que he vertido, señor, en servicio vuestro, digo mi Rey, que es lo mismo; tantas hazañas que he hecho, tantas Plazas que he rendido, de qué han de servir? De haceros yo muchas honras a vos, daros premios, y trofeos por leal, y valeroso; y a él por loco, y desatento, cortarle yo la cabeza. PPues qué he de hacer yo del premio, si va al umbral de la muerte para quien sea no tengo: : Qué? decísselo de Misas, porque no hay otro remedio. Ah señor! que el rigor no es hijo de vuestra pecho, travesuras son valor, que todos fuimos traviesos; y yo he sido peor que él, y va me ha trocado el Cielo, a lo que vos veis que soy. Y a vo; en aquese tiempo no os dieron también castigo? Si señor, mas no me slan muerto. No encontrastéis vos conmigo, que a fe de buen Caballero, que a caer vos en mi mano, no habíais de contar eso. Pues, señor, habéis de ser vos mas esquivo? dolcos de mi cansada vejez. Mucho aprieta. ̱. Os enternezco Por vida del Rey, Don Sancho, que aunque quisiera, no puedo. Pues ya no os he de pedir, que quebréis el juramento, muera mi hijo, señor, más solamente os advierto, que en premio de mis servicios es el galardón que llevo, ir sentenciado también, pues yo moriré primero. Por Dios que me ha enternecido, pero no tiene remedio, y me, pesa vive Dios: Válgate el dieblo el Sargento! Anden aprisa, o harelos andan, no se haga reacio. No quiero andar sino aspacio; nos lleva a comer buñuelos? Qué es aqueso? . Dos cuitados, que ha mandado el Auditor llevar pretos con rigor. Por qué? Señor, por criados de Don Sancho el Male. . Tues qué impora? . Es por cumplillo que como a él le dan cuchillo, a mí me quieren dar palo. Qué deliso es ser criado Muy grande, yo lo confieso: si a mí me ahorcan por eso yo me doy por bien ahorcado. Dejadlos, que eso es quimera. Señor sabe lo que pasa? que ha faltado de su casa Doña Elvira de Ribera, y la causa deste exceso Saben, y quien la robó, estos. Yo no, vive Dios. AAhora tenemos eso? Señor, esta es su antipara, y a todo se ha ló presente, su alcahueta es. . Señor, miente, que yo tengo buena cara. Y adónde está vuestro dueño? Ella os sacará de dudas. Señor, miente como Judas. Y con ella tiene empeño? Eso? y de ello hacen alarde. PPues cómo el suceso pasa: Señor, en rando en su casa, se la merendó una tarde, testigo fue esta criada, y ella te dirá de Elvira. Cristo mío qué mentira! Señor, mi ama es muy honrada, que todo esto es testimonio. Pues dónde está, si eso ha sido? Por saberlo yo, he ofrecido una Misa a San Antonio Llevadlos va presos, pues, hasta que lo digan. Voy. Yo ya a vuestros pies estoy. Y yo vengo a vuestros pies. Madama, señora alzad: qué es lo que querees? . Señor si las dendas sol servicios, de mi padre el ser quien soy, de algur precio pueden ser para vuestra estimación; por ella, y por la piedad, que me prometo de vos, de la culpa de Don Sancho es vergo a pedir perdón. Yo, Señor, al mismo intento vento afligida, mas no a ofreceros por su vida dádivas de estimación. Con la palabra de esposo hice dueño de mi honor a Don Sancho de Toledo: mirad cual quedaré yo, si en él se excuta el golpe, y en mi inocencia el rigor. Clemencia, Príncipe invicto; piedad Alba de aquel Sol, que desde España os la envía coronada de esplendor. Tened lástima de mí, doleos de mi dolor, enterneceos a mi llanto, moveos a mi pasión, y regando vuestras plantas, prosigan mi petición las palabras de mis ojos, que va faltan a la voz. Válgame el Cielo! es posible que esto haba de escuchar yo sin rendirme? mas no puedo, no soy dueño del perdón. Vos, Madama, y vos, Elvira, creed, que oyendeos estoy, con más dolor de su muerte, que vos por él, y por vos. Pero por vida del Rey, que su delito excedió lo que alcanza mi poder, que aunque en su lugar estoy, lo que el mismo Rey no hiciera, tampoco he de hacerlo yo, Siendo su muerte precisa. Lo que yo por vuestro honor podré hacer, será casaros antes de la ejecución, y este remedio aceptad con brevedad, que si no, tendrá imposible el remedio pasado el plazo de hoy. Qué no ha remedio? . No, Elvira. Gran desdicha! . Gran dolor! Gran dureza! . IGrande cierto! que ya yo temblando estoy, que aunque a ti te hubiera muerto, le hubiera dado perdón. Pero qué alboroto es este? Correo de España entró, buenas nuevas, buenas nuevas. e Qué hay, Sargento Mayor? Señor, correo de España, que entra aclamando su voz buenas nuevas. .? Dónde está? A tus pies, señor, estoy, albricias primero os pido. Yo las mando, de qué son? Señor, Príncipe en España. Príncipe! en buena ocasión: tomad aquesta cadena, mas es poco vive Dios; tomad aqueste bossillo, aguardad, y este reloj, y esta sortija también, y aqueste vestido ros doy, todo es vuestro, y aún es poco. A vuestras plantas, señor, de norabuena, y aluricias vengo a lograr la ocasión. Que no tenéis que pedirme, que el indulto le libró. Luego ya vive mi hijo? No hay duda. . Dichosa soy. Ahora había de haber degollado? no señor. Besoos mil veces las plantas, a darle la nueva voy. . Aguardad. Qué hay que aguardar: 2 Como qué, mucho, señor, que venga aquí vuestro hijo; y pues le debe el honor, que se case con Elvira, que he de ser padrino yo, y luego en la boda juntos hemos de baclar los dos. Sí señor, pero que creo, que aunque nos hagan él son, vuestro gozo, y mi alegría, según estamos, señor, que no se han de alzar dos dedos las cabriolas de los dos. Estoy loco de contento: venga aquí luego. Ya estoy, gran señor, a vuestros pies, y la norabuena os doy Dadle los brazos a Elvira, y la norabuena a vos. Y el alma, señor, con ellos. Y yo, Sancho, el corazón te ofrezco, dueño querido. Como él quede libre, yo contenta quedo, y gustosa. También yo pagado estoy con un vitor, si os agrada esta historia que pasó, y aquí tiene fin dichoso Travesuras son Valor. IN.
