Texto digital de Todo es industria el Amor
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Cristóbal de Monroy y Silva
- Atribución estilometría
- Cristóbal de Monroy y Silva Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
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Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Todo es industria el Amor. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/todo-es-industria-el-amor.

TODO ES INDUSTRIA EL AMOR
JORNADA PRIMERA
No te vio mi hermana? . No, icho fue. . Tuve cuidado, la, y el posible enfado liligencia excusó. qué recatada amó el yo te prometo, goce blasón discreto so mucho a que se obliga: en lances de amor, amiga, afícil el secreto. aste a Lisardo? Sí, se tu galán amante, airoso, y más constante, en Sevilla conocí: isardo, según vi, ciso nobse en belleza, mis en gentileza, eca en erudición, lo en la discreción, ejandro en la largüeza. me, Celia, este papel. amoroso estre no iguala, vete al punto, y en mi sala quítate el manto, Isabel: . que me dirá, cielo, en él este idolatrado empleo Lisardo, en quien vivos veo efectos de mi afición; mas ya está en la dilación martirizando el deseo. Siempre ha vivido de mí tan recatada mi hermana, que a una sospecha villana apenas indicios di: leyendo un papel, aquí está. La sospecha mía permita esta grosería; . suelta. . Tente, hermana aguarda. Pues, Celia, qué te acobarda? Tu necia descortesía Ser curiosa, no es error. En ajena ofensa, sí: sin alma estoy, ay de mí! muerta me tiene el temor. Yo soy tu hermana mayor, A y el Todo es industria el Amor, y el serlo me da licencia. Es grosera inadvertencia solicitar mi disgusto: que so amente en lo justo tiene lugar la obediencia. Lisardo. Lisardo, (válgame Dios) a quien adoro perdida, hoy da fin mi triste vida, disimulad, alma, vos: mas que importa que la voz disfrazando mi tormento dé a mis ahogos aliento, si son en celosa calma los ojos lenguas del alma, y explican mi sentimiento. Bien, Celia, te recatabas cuando de mí te escondías, advirtiendo me ofendías, pues el honor me quitabas: aunque ciega hermana estabas, no reparando en tu error; que siempre hipoteca amor en las ietras de una dama, descréditos de la fama, y desaires del honor. Ángela, hermana, señora, perdón mil veces te pido, si has amado, si has querido disculpa mi yerro ahora: que cuando el juez no ignora el poder de una pasión, aunque pida la razón el rigor en la sentencia, suele a veces la experiencia facilitar el perdón. Dos años ha que Lisardo me festeja con respeto, tan noble como discreto, Todo es industria el Amor, tan galán como gallardo: y viendo mi amor que tardo me ejecuta por favor: que dos años es valor guardar quien amor profes decoros a su nobleza, y respetos a su honor. De sus ruegos persuadida, de su constancia obligada pretendo determinada premiar su afición lucida: esta noche le convida al jardín su voluntad, porque quien muestra amil de dos una alma quedó, mal puedo impedirlo yo, si él tiene mi libertad. Porqué causa as encubier este secreto de mí? Porque decírrelo a ti, fuera, hermana desconciera que tu entonces sería cierte correspondiendo al valor, estorbarme, que es error en la ley de la nobleza, por lograr una fineza, poner a riesgo un honor. No fue acertado el intent que si casarte pretendes, en ocultarme me ofendes tu amoroso pensaniento: porque mi discurso atento a que el honor no perdía, tu gusto no estorbaría; que impedir, es necedad Celia, tu comodidad, porque siendo tuya, es mía En mujeres como yo, de mi sangre y calidad, Ángela, la voluntad al honor no se atrevio: el alma a Lisardo amó Del Don Cristobal como a su dueño y esposo, serlo mío es ya forzoso. Ay de mí, queriendo bien, quien disimulará, quien, apensamiento celoso? son poco secreto, hermana, suore es a tu amante. Descubrirlo es importante alquiera que a amar se allana, Que la punta me alcanzó. no ha sido acción liviana, No es nada, si lo advertís. naque del recato olvido, de los que ven que emos sido o su dama, él mi galán, espués que somos verán o su esposa él mi marido. al fin, lo menos dejemos, vamos, Celia, a lo más; lamante aguardando estás. Son de mi afición extremos. Pues un medio, hermana, demos ra encubrir este día Isabel tu demasía; e entrar el galán en casa, de galanteo pasa, de criadas se fía. Disponio, hermana y señora, enunca entendió mi amor e de tan noble favor fuera es alma deudora. mejor remedio ahora fingirme yo Isabel) esta noche cruel el jardín he de estar, as podrá disimular noche este engaño en él. queeso hallarme preiente no cne, esto na de ser. i v endrá a suceder en mi amor felizmente: elo tuvida aumente. asi caon malograda, tnza enamorada Recoged la sangre aquí. Del Don Cristobal de Monroy. de los celos combatida, no me atormentes la vida, pues la miras acabada. Herido estoy. . Qué decís? Que la punta me alcanzó. Mas herido quedo yo. No es nada, si lo advertís. Solo un rasguño lástima la mano; y en letras rojas advierte que de estas ojas no ha de servirse la esgrima. No ha de acompañar mi lado esta espada, vive Dios, que es traidora, pues en vos de púrpura se ha esmaltado. Vivo en vos, por la amistad que profesa nuestra vida; y el acero en esa herida indicia su deslealtad: y así siendo uno los dos, la dejo, pues presumí; que me hace injuria a mí la que os ha ofendido abos. Mal la espada se atreviera, Lisardo, a ser desleal, regida de mano tal: antes si traidora fuera, cobrara en vos la opinión que en otro perdida tuvo; pues arma que en vos estuvo, no puede tener traición. No a vuestro cuidado pida alimentos mi dolor, que este descuido es favor, y sisonja es esta herida. Recoged la sangre aquí. Harelo por daros gusto. A 2 Todo es industria el amor, No me ha dado poco susto. Es este retrato? . Sí. cubierto en el lienzo fue el retrato, poco importa. Suspensa el alma y absorta está de lo que miré. No es esta Celia? no es esta aquella ingrata querida, la que acosta de la vida, tantos desvelos me cuesta? Parece que suspendido la miráis? . . La atención mía estragó una cortesía por divertir un sentido. Conoceisla? . . Sí, Lisardo. Es de Sevilla deidad. Bien lo dice su beldad y su semblante gallardo. Quién duda, que el albedrío os deba su perfección? Feriadme la atención, os pintaré el amor mío, pues en él de vuestra ayuda me he de valer, si gustáis. Lisardo no permitáis que me osenda vuestra duda. Dos años, Don Pedro amigo, a cuya nobleza heroica rinde la atención aplausos, y la emulación lisonjas. Dos años a que a una quinta, isla en los mates de Flora, de cuyo galán Imperio tantas se exhalan aromas. Salí a divertir pesares en aquel mes, que enárbola poniendo paz el montante de florecirlas vistosas entre es lvierno y Estío, divertía mis congojas ya con ver la variedad de flores, que el sitio adorna Todo es industria el amor, ya con oír de las aves las músicas sonorosas, que galanteando el viento de dulces acentos forman: ya con admirar arroyos que de correr por la posta, como que legan cansados, tropiezan en leves rocas, y del luchar con las peñas siempre está sudando aljófar. Fatigado de cazar una tarde, antes tres horas que el Sol en urnas de plata guardara púrpuras rojas; siegué de un pequeño arroyo a la margen arenosa, donde de un álamo excelso descubren raices toscas, abrazos con que se anudan, y nudos con que se entoscan Bríndome el prado con sueño, y sobre la Turca alfombra al descanso rendí el brío, y al olvido la memoria. Apenas de las especies confusas en varias formas fue fabricando la idea apatiencias fabulosas, cuando alborotado el sueño, elevaciones reporta. ex amino con los ojos el verde Imperio de Flora, y miro un Ángel hay cielos, aún ahora la memoria; me altera: que un gusto cuando de repente al alma toca, comó si fuera desdicha sobresalta y apasiona. Miré, don Pedro, una dama, ila apenas glorias, previno eroica de Don Cristoval de Monroy. fortuna, el dulce arroyuelo, pues fue necesaria cosa, para poder resistirme del fuego que me sufoca, pedir favor a sus aguas, o va erme de su aljófar. En el papel de su frente doradas rúbricas forman: pero quererla pintar, será, don Pedro, acción loca; que el más retórico ingenio referirá, si la copia, desdoro en vez de fineza, agravio en vez de lisonja. Viome, vila, hablela, fuese, seguila, corrio, alcanzola mi ahogo, infiriendo dichas, que el amor turba, y estorba, y pues yo la alcancé amando, no corría muy gustosa. Para alcanzarla más presto me ayudaron las sonoras corrientes del claro arroyo deslizado entre las rosas. Saltó el arroyo turbada, escuchadme de que forma. A Celia un arroyo ardiente senda de plata a un camino estorbo fue cristalino con su líquida corriente: ella el cristal transparente salta con aliento tal, que en el empeño, neutral a dar galante se atreve, arco de plata a la nieve, puente de nieve al cristal. Ciñe coturno ajustado en breve pie gran primor, si a la cosuna el candor urquesco y encarnado: arroyo enamorado os colunas vio, de Don Cristoval de Monroy. como su beldad notó con peregrina agudeza, el non psus de la belleza, con letras de agua escribió. Traslado el Sol a una quinta, de quien algunas personas de criados y parientes poblaron la selva hermosa. Y después vino a Sevilla, y yo con ella, forzosa acción, que si en ella vive el alma cuando la adora, mal pudiera yo quedarme, y venirse Celia sola. Permitió mi galanteo este milagro de Europa, dando el amor al recato los alimentos que goza. Tan oculto la he querido, que a veces el alma propia a sí misma se encubría de su firmeza victorias. Y baste para decir que me debe esta lisonja el honor, que a vos do Pedro, siendo tan constante y sola nuestra amistad, he negado mis pasiones aviorosas: que no es poco en este tiempo, cuando por gala blasonan de las firmezas ajenas, querer encubrir las propias. Dos años ha sido Celia bello asiento a la memoria, y objeto a la voluntad, correspondiendo amorosa solo en honestos favores: y esta noche cuando sombras se beban la luz del día, permite cercanas glorias en un jardín, feliz puerto, donde mis fortunas toman tierra, A3 tierra; tierra dije, cielo, Todo es industria el Amor, más des peligro me informa la noticia de su tío, que vive en su casa propia y así habéis de acompañarme, si cuiduados no os estorban, para lograr mis finezas, pues sabéis lo que me importa. Dudosa el alma atormenta la imaginación penosa; ni sé si acuda a Lisardo, ni sé si el silencio rompa. El favor, anigo, estimo. Yo adoro a Celia, y si aquí mi pensamiento se postra a la amistad y acompaño a Lisardo, está dudosa la lealtad pues he de ver a los ojos mi congoja, y pueden locos los celos obligarme a mi deshonra. Si no le obedezco y sirvo, pierdo una amistad heroica, arresgando la opinión: si me excuso, es dar notoria muestra de cobardes bríos: que haré cuando el alma adora a Celia con tanto extremo? Obedecer es lisonja; excusarme, cobardía, no acompañarle, deshonra, mirar mis celos, peligro sufrir mis ansias, congoja, declararme, dar sospechas, resistir acción penosa. Pero viva la amistad, y mueran las dudas todas, pues le lleva de ventaja En esgrimir con espadas Lilardo a mi amor ahora las esperanzas que tiene, y los favores que goza, No puede nuestro deseo Bien sé que en servirle muero, mas a mi valor le importa Todo es industria el Amor, poner a riesgo una vida por defender una honra. Si las dudas son don Pedro, para asistirme, no importa, no os de cuidado. . . Yo soy tan vuestro amigo, que ahora quisiera ver el Guimpo sin la más brallante antorcha, porque la ora de ir llegase que me apasiona para lograr mi deseo, la dilación que lo estorba. El favor, anigo, estimo. Los celos el alma adornan, que son los celos de amor sanbrea más costosa. Espadiras, bien por Dios, volverme quiero. . . Maleta, tente. . No es acción discreta, si queréis reñir los dos, estorbar, ni ver perdida vuestra pendencia en agraz, y yo no sé meter paz, ni la he metido en mi vida. Vuelve, que no pretendemos Mareta, si no esgrimir. Señales son de reñir las que yo y mi miedo vemos, pues don Pedro no se alegra y con el color perdido esta tan descolorido, como si tuviera suegra Calla loco, en el iemblante manifiesto mi pasión; que penas del corazón, mal las encubre un amante. En esgrimir con espadas blancas, no bien procedéis, pues a peligro os ponéis, de daros dos cuchilladas. No puede nuestro deseo malo De Don Cristoval de Monroy. malograrse en las heridas, ni estas espadas lucidas ofendernos. . Yo lo creo. Piadosamente se entiende porque en semejante empeño, mal ofenderá a su dueño quien los extraños no ofende. Por Dios, que nos tratas bien: hoy contra tu presunción, Maleta en esta ocasión le hice al alma un desdén, pues a Don Pedro he herido. Con esa espada? . Con ella. Para una dama doncella, mucho atrevimiento ha sido, que necio y que loco eres, ya con frialdades enfadas. Yo aborrezco a las espadas, no obstante que a las mujeres se parecen. . Cómo así? Hay cosa más semejada a una mujer, que una espada? De qué suerte? . Escucha . Di. Digo pues, que la mujer, a la espada es parecida, en ser vistosa y lucida, y tener buen parecer. Y en el sacar, pues infiero, que donde pueden entrar, nunca dejan de sacar, una sangre, otra denero. Y en el herir, pues si ama, confiesa cualquier bobón, que le hiere el corazón la belleza de su dama. Iten más, en que advertidos, siempre al lado han de traellas, iren en la Cruz pues ellas son la cruz de sus maridos. Y al fin son muy parecidas, mujer y espada por Dios, en que desnudas las dos De Don Cristoval de Monroy. hacen más mal que vestidas. No esgrimáis así los dos Yo me voy, cuando Lisardo iré? . A las diezos aguardo Dios os guarde. Ciguardeos Dios Maleta, de mi cuidado límite feliz aguardo, a mi hermano y a Lisardo en esta cuadra he escuchado; y se que esta noche van a casa de Celia. . Y bien? A pesar de su desdén ya ves cuan vivos están en Ángela mis amores, aunque estorbando mis bienes, hace gala de desdenes, y donaire de rigores. Adelante. . . Yo quisiera por minorar mi pasión, hurtarles esta ocasión a los dos. . De qué manera? Yendo con brío gallardo a casa de Ángela bella, y fingiendonos en ella yo don Pedro, y tú Lisardo. Y cuando Celsa saliere, quien duda que acompañada obligaré a la criada; y pues por Ángela muere mi vida en esta invención, dale en semejante empleo un alivio a mi deseo, y un festejo a mi afición. Qué disparate! no ves, que no he de saber hablas? cómo a Celia he de engañar? Calla, y cobarde no estés. Dime, si Celia engañada, oyendo mi necedad, hoy pierde la voluntad que en Lisardo está empicada: pues Todo es industria el Amor, ptes juzgándome él, su enfado en Lisardo ha de vivir, con que has de restituir la dama que le has quitado? Eso remparas ahora? antes yo me alegraré que le aborrezca. . Por qué? Porque mi hermano la adora; y aborreciendo a Lisardo, a mi hermano ha de querer. Yo no se qué responder, de un yerro muchos aguardo. Primero el Sol su carro de diamante Mirará de la Esfera despeñado, Y la Luna su rostro nacarado Gozará eterno sin candor menguante. Primero aquese páramo arrogante Bordará uno y otro astro dorado, Y el tumulo ostentoso turquesado Flores matizarán de Abril galante. Abortará el abismo niese fría, Nacerá negra la purpúrea rosa, El Mayo vivirá sin alegría. Vestirá el agua llama fulgurosa, primero estará sin luz el día, Que mire a Celia de Lisardo esposa. Ángela hermana el cuidado. como es razón, agradezco, ya no tardará Lisardo, Tres horas a que reflejos de Febo escondió la noche en oscuros monumentos. Cuidadosa estoy. . Es fuerza que los descuidos quefiendo, al más lozano discurso le califican de necio. Y nuestro cio? . Rondando. Y las criadas? . Durmiendo. Bien está La seña escucho. Todo es industria el Amor, No viviré, si mis celos se excusan hoy de cursar la escuela del sufrimiento. Qué oscuridad tan notable! sois vos? Yo soy, dulce dueño, yo soy, bellísima Celia, cuyos azules ojuelos son aljabas de el amor. Engañado estáis por cierto. De qué suerte? . Qué donaire; porque mis ojos son uegros, y los presumis azules; Lo azul es color del cielo. No digo yo, voto a Cristo, que me has metido en aquesto para perderme esta noche. Señora, no es mucho hyerro no reparar en los ojos, porque lo ablorto y lo atento me ha llevado la blancura de ese vuestro rostro bello. Trigüeña soy, no soy blanca. Par Dios que muy bie lo etiendo, yo no la he visto en mi vida, diré dos mil desconciertos. Duerme ahora vuestro padre? Qué padre si no le tengo? No hablaré cosa en que acierte. Mi tío diréis. . Es cierto. como está en lugar de padre, ya lo imaginó mi suegro. Es bien acondicionado? (lo Quién sois? . Le importa sabe Yiabel: y vuesarces? Pues no sabe que don Pedro viene con Lisardo? es excusado el fingimiento. Soy don Alonso de quien amí De Don Cristobal amorosos pensamientos sia Lisardo, tomad y advertid en lo que os ruego. No soy de las que reciben Quién pudo a sus ojos mismos a. sufrir velos semejantes? si del Etuna de mi pecho ardiente volcán se exhala, como oprimido el incendio cobardemente se postra a las leyes de el silencio? Lloremos alma y suframos, suframos alma y lloremos esperando, que también muda desdichas el tiempo. Yo, Ysabel firme y constante adoro con tanto extremo a Ángela, que no permite sujeto el entendimiento la más leve aprensión en ofensa de su dueño. Al Norte de su belleza fijo, luz a luz le bebo esplendores con que luce dulce del alma alimento. Quisiera Isabel, que atenta a las penas que padezco, pues es para ti tan fácil, solicitases remedio en lástima de mis ansias, que si tú quieres, es cierto que Ángela me ha de querer. Desde hoy, señor, te prometo que ha de saber tu cuidado. Los pies mil veces te beso. Mejor me habéis parecido me la otra noche, mi dueño. Que noche, si es la primera sla que estáis aquí dentro? Mas he entrado de quinientas, Y cómo? . Con el deseo. Muy poco cuidado os deben de Monroy. mis ojos, pues siendo negros azules los presumís, Es el caso, que me muero por unos ojos azules, y me harás gran de festejo en teñirte aquesos tuyos, y no ponértelos negros. Hay semejante locura! siempre tuve por discreto a Lisardo, sus papeles no son hijos desu ingenio: este hombre es un mentecato; Yo apuesto que estás diciendo como no pido una mano pues a quien sube grosero al favor que no le toca, dice el más común proberbio: Aún no le dan el pie, y toma la mano. De donde infiero, que es más la mano que el pie, y según este argumento, primero he de tocar yo el pie Gigante, o Pigmeo. Esta es mi resolución, Celia, porque es desacierto querer subir a lo más sin enpezar por lo menos. Sin duda es este mi tío. . Estás burlándote? . Ay cielos, mi tío es este, retiraos, señor, a aqueste aposento. Celia, habrá dónde esconderme? En esta sala: que necio y cobarde que es Lisardo! Mejor es, o por lo menos más seguro, en el pajar, no sea que entre aquí dentro tu tío, y a cintarazos me quiera medir el cuerpo. Vamos a ver si se acuesta: su sol. su sospecha, Celia, temo si nos busca, y no nos halla, pero ya viene. Todo es industria el Amor Qué es esto? como en el jardín hurtáis, sobrinas, descanso al sueño? El calor dio permisión a tiranizar su imperio, divirtiéndole esta noche con los cristales risueños que despeñados del mármol bordan de aljófar el suelo. No a todas horas permite el recato, a lo que entiendo, darle lisonjas al gusto, ni desdoros al silencio. El calor el sol lo causa, sepultado en monumentos de nácar, siempre en la noche minora sus ardimientos. Y si cuando al mundo falta calor, le tenéis, yo pienso que es el calor sospechoso: porque hay calores groseros, que haciendo al honor sudar, ponen a la fama fuego. Vámonos a recoger, dejad los cristales frescos, pues yo no los solicito, aunque me abraso y me quemo. Muerta voy; dile a Lisardo que se vaya. Caballero, no quiero gastar palabras, pues escucháis nuestro riesgo. En aquella cuadra está Lisardo, avisadle, y luevo con esa llave podéis por este jardín volveros. Don Luis ha sospechado. la verdad, sal fuera presto. E pero ya viene. Todo es industria el Amor Esto me faltaba ahora: que este es don Luis, entiendo, quien salir fuera pudiera mandarme con tanto imperio. Señor, el cielo es testigo que no pretendí ofenderos ni con palabra, ni obra, ni papel, ni pensamiento. Mal haya yo si la he visto. Alza. . No toquéis, que ten sarna más ha de seis años, con que inficionaros puedo. Sígueme, y deja locuras. Quién me metio a Caballero? él me ha de echar en el pozo. Oye, advierte, mira necio, que soy Don Alonso, vamos. Qué susto! vámonos luego, o veté tú, porque yo ya me he ido, según huelo. Enfadado de aguardar doy alientos al recelo, temores a la esperanza, y martirios al deseo. Si vimos entrar su tío, colegir no es desacierto que hasta tenerle seguro no se atreve a respondernos. Esta es bastante ocasión ̱. No reparasteis, que atento nos miró al entrar su tío? Oíd, la puerta han abierto del jardín. . Dos hombres sa lleguemos a conocerlos. Bien nos emos escapado: gente siento. . Caballeros, saber quien son nos importa. Esto tenemos? . . Don Per y Lisardo son, Malera, calla y defiéndete de ellos. de Don Cristoval de Monroy. Qué es defender? con los pies. ̱. Defiéndete. . Su silencio corazón me atormenta, dando motivo a mis celos. Pues la sengua no responde, esponderan los aceros.
JORNADA SEGUNDA
jORNADA SEGUNDA Notable ventura fue o conocer a los dos. Como un gamo vive Dios, el peligro me libré, Desamparaste mi lado, ueña lealtad.. No fue error orque estar solo, es mejor que no mal acompañado; ero dime lo que hiciste Defendime acudio gente, luego advertidamente hle ausenté, dejando triste Lisardo pues ignora autor de sus desvelos: hlas cuando no son los celos cusión del que amante adora? Por qué a don Pedro tu hermano, eñor, no te has descubierto? Porque en ese desacierto ierdo mucho, y nada gano; serdo en descubrir mi agravio, no en ocultar mi error, publicarlo es valor, zcura fiarlo al labio. orque don Pedro atendiendo dsielo de su amistad, torbará con lealtad, is venturas que pretendo. des su nomble corazón. de no ha de querer, es llano, or amparar un hermano, ermitir una traición. Si a tu dama no has de ver, de Don Cristoval de Monroy. para que quieres entrar en su casa, sin mirar, que te pones a perder, fama, vida, y opinión? Quién ama, y no se aventura, consultando a la cordura peligros de la ocasión, en todo falta alcuidado, con que se debe querer: entrando; es posible ver, a mi dueño idolatrado: Pues si quien ama, contento vive, con mirar la casa, que abita el sol que le abrasa, y yo con amante intento, aunque mi decoro ofenda puesto que a su casa voy, e no solo en la casa estoy. pero puedo ver la prenda. Luego no es culpable en mí, la ofensa disimulada, fuera de eso a la criada. mi pecho le descubrí- Y no había hallado ocasión para poderla hablar. No podías enviar un papel? . . Ya mi pasión sabe, ya de la criada. conoce mi voluntad, y con más seguridad le recebirá informada. Con que desdenes crueles vencer, industrioso, espero; porque más puede un tercero, Maleta, que mil papeles. Cómo un tonto has discurrido. Este al fin lellevarás. y a Isabel se lo darás: amor me tiene perdido. Yo no conozco a Ysabel, ni a ninguna de las dos N y no quisiera por Dios, hacer B2 Todo es industria el Amor, hacer un yerro con él. No imiporta, tú le has de dar aquese a Usabel, y a ella será fácil conocella, cuando llegues a llamar. Dame una seña, señor, para que admita el papel. Dale por seña a Isabel que cuando mi firme mi amor, le referí, aquella oscura noche, una joya le daba, y no la admitio. . Ella estaba sin seso, grande locura. A Lisardo considero celoso lo que has tratado tiene desacreditado este pobre Caballero. Miren lo que puede amor, y a lo que obliga una cara, que si en ella se repara, tendrá . . Calla hablador. Y no desdores villano, a Ángela, pues porque asombre, está diciendo su nombre, que es un Ángel soberano. A Tanto puede Lisardo vuestra pena que aquesta estampa amena; de Chipre, este jardín, llorida estancia donde Flora disculpa su arrogancia, ni alivia, ni divierte, las tristezas, correos dela muerte. Don Pedro, si faltara al sentimiento, se pudiera culpar mi entendimiento. Mi hermano es este, cielos. quien tanta rabia vinculó en los celos. Caballeros. Oh Alfonso, aquí a Lisardo. penoso y triste divertir aguardo. Si la melancolía, procede de ocasión, es grosería Todo es industria el Amor, estorbar a los dos, que los cuidados minoran su pasión comunicado y supuesto que sois, por ser amigo de las almas recíprocos testigos, comunicad secretos, y de tanto pesar, causas, y efetos, que yo me voy gustoso por no incutriré culpa de enfado Permita, amigo, la ocasión preser manifestar el alma, que alma siente, lástimas ocasionen mis enojos aborten fuego líquido mis ojos, turbados los sentidos, embaracen el viento con gemido y pues ingrata Celia, lo desea, víctima a mi dolor la vida sea. Los nobles corazones genero en las penas se ostentan valeroso que poco aplauso y fama granje si en ellas resistencias excusaran: niégate a los desvelos, que introduce el agravio de tus cel Ay Don Pedro no has visto entreter enlas ramas de un árbol, basto rústico albergue de canoras aves donde alimestan dulces y suave Tanto puede Lisardo vuestra pena los humildes polluelos, amorosa ocasión de sus desvelos donde Flora disculpa su arrogancia, el esposo esgrimiendo el vuelo, a ser del viento matizada nube, Don Pedro, si faltara al sentimiento, se pudiera culpar mi entendimiento. imítale la espola, quien tanta rabia vinculó en los celos. de los pequeños hijos cuidado divirtiendo las horas en músicas acordes y sonoras, que escucha el árbol en su ojosa fr siendo tálamo y cuna juntame Y cuando sus cuidados ven los hijos logrados, previniendo a su vuelo la alegr luciente rosicler de claro día, Mil 0 fi las brutas garras de De Don Cristoval de Monroy impiadoso, bárbaro y grosero, itán osadas con sangrienta herida, as gusto en ellos, que en los hijos vida, De achaque de un imposibre amentan con trémulos clamores sn aleve linaje de rigores? des así yo, ofrecí con piedad grata, do a amor enel pecho de una ingrata onde siempre albergados limentana el alma sus cuidados, reció con los favores la esperanza, el ardiente tigor de una mudanza le con locas bajezas, solenta oposición de mis finezas. pues comó, amigo, (ay cielos!) puedo excusar la furia de mis celos? cuando hallo en las aves sentimiento lo me dejáis que sienta lo que siento? Mayor peña es la mía, y me repri- i Mayor? Por tal la juzgo, aunque me animo; pues él de quien adora, eloso vive, y despreciado llora: pero yo, que he vivido nla oscura caberna del olvido, y dos veces celoso el, y de quien le tienecuidadoso, (braso. mayor angustia paso. cuando en doblado incendio el almaa Digo pues, que es mayor, porque este día asiento como vuestra, y como mía; ien vos solo sentís vuestro tormento, y yo en los dos lo siento, daro está que en el mal, que no se ataja, llevo yo una pena de ventaja. Sin seso estoy, amigo, seterminado y ciego a ver me obligo la noche a la aurora de mis males, as plantas banarán vivos corales, nis venas este acero infelizmente aqueará de la púrpura viviente: nuera el amor, la fama, las ternezas, a esperanza, la vida, las finezas, De Don Cristoval de Monroy piérdase ahora todo, que no es vivir, vivir de aeste modo. De achaque de un imposibre no está mi vida segura, cuando el remedio procura, halla el dolor más terrible: mi pesar es insufrible, porque amar un ofendido, no agravio, merito ha sido; pero querer olvidado, es dolor desesperado, porque no es agradecido. Deme Lisardo liciones para callar mi dolor, se las dará mi valor para sufrir sus pasiones: pero locas pretensiones de afición y de amistad, vuestra oposición dejad, y máteme mi dolor, que lo menos es amor, donde lo más es lealtad. Sobrinas, ya el sufrimiento, de la nobleza martirio muere en dudosos agravios, falta en noturios oeligros. Solas quiero en este cuarto, que tienen hoy advertiros; la opinión en opiniones, vuestros ciegos de varios. Un mes a que Don Alonso y don Pedro, nobles hijos de don Sancho de Mendoza, cuyo valor conocido, acreditan generosos, tantos blasones antignos; me pidieron a las dos, por esposas, y yo visto, que aceleradas respuestas son linaje de delito, en la confideración pria Todo es industria el Amor, prudentemente advertido les dilaté la respuesta. Mas siempre que el umbral piso cuando en el juego dispenso, después que brillante Cintio luminosos rosicleres sepulta en tubas de vidrio, hallo en la calle dos hombres: con la escasa luz diviso, de las estrellas tal vez, a don Pedro; yo imagino que será su hermano el otro, y su asistencia da indicios al discurso más modesto de favores merecidos. Fuera de esta presunción, que no excusa de peligro el crédito de una daña, hallé anoche en el postigo del jardín dos embozados, y sospecho que los mismos que avista de los, balcones diversas veces he visto. Satisfacciones no busco, excusas no solicito, solo pretendo borrar ofenias que escrupulizo, dándoos a las dos esposos, que son los que os han pedido, Don Alonso es el mayor, Don Pedro igualmente rico, son discretos, son gallardos, son cuerdos, son bien nacidos: El mayor con la mayor, que es Ángela, determino que logre dulce Himeneo, a Celia don Pedro aplico. No ignoráis nobles sobrinas me tocan aunque soy tío, obligaciones de padre; como tal os apercibo, y como tal os lo mando, Todo es industria el Amor, Y porque se que he pedido lo que deseando estáis, no me dilato prolijo. Solo digo, que esta noche, en aqueste cuarto mismo, se han de firmar los conciertos, que temo el honor altivo, cuando en piélagos de dudas surcar desaires, le miro, se acabarán de esta suerte los temores, los indicios, que dará el honor seguro, y la opinión sin peligro. Ángela, que te parece, de nuestro enfadoso tío? Qué merece su valor eternizarse en los siglos. Si pudieran mis industrias, que amor disculpa delitos, casar con Don Vedro a Celia, que dichosa hubiera sido. Te resuelves a casar? Me resuelvo a lo que es digno de estimación y obediencia; y tú, Celia? bien lo finjo. Si sabes con los extremos que adoro, quiero y estimo a Lisardo, que preguntas si es dueño de mi albedrío? Aunque te prometo, hermana, que vive mi amor remiso, desde que le hablé la noche que tú estuviste conmigo. No me puedo persuadir a que fue Fisardo, el miso que habié. . Pues que, andavoheca Nacio, cobarde, y prolijo, Pues el era; porque yo diversas veces hemido decir, que es necio Lisardo. Los papeles que recibo, desmienten esta opinión. Aq de Don Cristoval de Monroy. Aquel talle, y aquel brío osupa un alma grosera! no sé, yo pierdo el juicio. Señoras, mi señor isana. Vamos Celia, y no tu altivo valor a un necio sujetes En vano al amor resisto. Un hombre se ha entrado en casa. ̱. Ce mi señora, qué digo? es vuesarced Isabel? Porque lo pregunta, amigo? Porque le traigo un recado de mi señor. . Lindo oficio: pues de cuando acá me hace alcahueta de lo fino? Ya se arrepiente? . De qué? Pues con ánimo propicio no prometió a Don Alonso, cuando la otra noche vino con Lisardo, hacer sus partes con suama? . Está aburrido? haalmorzado o viene en sí? Quieres quitarme el juicio? Una joya no te daba y no la quisiste? Lindo; pues soy yo muy melindrosa para hacer tal desatino; dándola no la quisiera, si aún sin dármela la quiso. Por vida de. . Váyase, y en cobrando su sentido, vuelva: mi señora viene, no quiero que en este sitio nos halle juntos. , . Ay cielos; ay infelice amor mío. Esta es Ángela, no hay duda; yo llego; y me determino a darla el papel. . Quién es? Soy un lacayo novicio, de Don Cristoval de Monroy. pues no es adorarte exceso esos pies grandes, o chicos, por el suelo de hocicos aunque no quieras, te beso. Yo soy, señora, un criado de tu amante, mi señor, hecho alma enpeña de amor, a dar este me ha enviado. Esta tarde me le dio; pero yo me descuidé, señora, y de él me acordé después que él sol se ausentó. Disculpa tiene este olvido, porque un cochero bermejo, dos veces Judas, espejo de todo descomedido, me sacó desafiado, a jugar al campo fuimos, la peor capa tendimos sobre la hierba del prado. Sacó una baraja espesa, de limpieza tan escasa, que por su mugre y su grasa era toda de una pieza. Barajé las cartas di, cinco o seis cuartos sacamos, era al rentoy envidamos, cupome la suerte a mí: sin la malilla envide, quiso el énvite, gano, alegrose, rení yo buriome, yo me enojé. Barajé, volví a jugar, nos halle juntos. , . tuve ventura, perdí, regañé, calló, gruñí, di voces, volutó a ganar. Perdime, el naipe guardó, quise romperló, enojome, eché un porvida, embistiome, tirele un rajo, cayó. Dio gritos, quise correr, escapeme, acudio gente, quere: Todo es industria el Amor, querellose, y el Teniente violo, quisome prender. Fui a un templo, subí a la torre, llegó un sacristan, fue vario, riño, dejó el campañario, libróne, nadie me corre. Acuerdome, el papel veo, vine a tu casa, y entré, veote venir, llegué, sacolo, darlo deseo. Es aqueste, ya lo doy, recíbeslo, vuelvo atrás, abreslo nada me das, tú te quedas, yo me voy. Quiero verse, . Dueño mío a quien rendido mi amor. Celía, leyendo un papel está, celos, atención. Mas quien tiene sufrimiento con celos? . Quién es? . Yo soy. Cómo entrasteis? si mi tío os ha visto? muerta estoy. El papel os ha turbado, reportaos. . Porque ocasión os entráis? . Que más, ingrata, que un desengaño traidor, que una ingrata alevosía, y que un celoso dolor; por quien en mi amor asiste desmayado el corazón, barajados los sentidos, desconcertada la voz, solicitado el peligro; atrestada la opinión, descolorido el semblante, desalentado el valor. Que esto es sentirse agraviado, pues celos, que tales son, no son celos, si no agravios, descreditos del honor. Lisardo, señor, qué es esto Todo es industria el Amor, que decís? estáis en vos? celos de mí? . Si traidora. Qué pena, que turbación: de mi celos? . De ticelos. Sabes que soy tuya? . No. Conocesme? Por ingrata. Oye. . Suspendé la voz. Averiguaste tu agravio? Que más averiguanción, que ver salir del jardín. Mas celos, no es mi dolor para repetido, muera la vida, y calle la voz: no artícule mis ofensas, porque de tal suerte estoy, que repetirlas, será arraucarme el corazón. Lisardo, no me atormentes, dime, señor, la ocasión que a tal estremo te obliga. Dire lo que tu mejor sabes. Viniendo a tu casa a hablarte anoche. . Ay Dios No vi dos hombres salir del jardín? no se turbó el alma? no pretendí conocerlos, Celia? no? No callaron cautelosos? no reñimos? no llegó gente? Vive Dios, ingrata, si el pecho no le rompro esta espada, fue advirtiendo que estabas en él, y yo en ti, y matándole a él, daba la muerte a los dos. Y aunque en mi fuera lisonja el morir, fuera rigor imposible darte muerte: porque es tan fino mi amor, que cuando me matas tú, no puedo ofenderte yo. De Don Cristonal de Monroy. no Celia, no ha pasado, es fábula? yo me voy, tien delo si quisieres, pédate, ingrata, adiós. lo has de salir, tente escucha; es esta (ay de mí) la voz que me habló en el jardín; nnos tus celos son. verdad que en el jardín a hombre anoche. . Oh rigor! lible. . Negarlo no quiere. y buena satisfacción; te escribió ese papel: nos mis celos son, buranoche contigo, escribir un papel hoy. es ese papel no es tuyo? Quieres que dé voces? . No, tente. . Oh pierda el juicio? nudable: en mí no estoy, e esto es morir rabiando. ye. . No oire, voto a diós. Condon Pedro, y don Alonso, be por el corredor señor. . Entrate ahl dentro esconderme, cuando estoy destando mi muerte? Cielos, qué miro! a traidor. hermana viene. . qué aguardas? Qué es esto? cómo las dos atrevido despeño? sirá que vienen, por Dios ete escondas. tendiendo peligro y la ocasión, ruego que en esa sala escondáis. . Qué pasión! le ofreceré la vida ivídima a mi dolor. Do Pedro Don Aloso, mis sobrinas De Don Cristonal de Monroy. en beldad y en nobleza peregrinas, son las que veis presentes; yo he reparado noches diferentes en los dos, que rondando esos balcones borráis el esplandor de mis blasones. No ha mucho las pedistes por esposas, con palabras corteses y amorosas; y aunque lo he dilatado, no ha sido la ocasión haber dudado: que quien sus deudos consultar pretende, ni amor desprecia, ni el honor ofende. Y supuesto que rondas y paseos indician permitidos galanteos, no en la fama de honor, que escrupulosa se ve perdida, cuando está dudosa, esta noche pretenden mis aciertos firméis en esta sala los conciertos: pues solo de esta suerte tendrá el desdoro muerte, Ángela en Don Alonso noble esposo, Celia en do Pedro dueño valeroso. qué gusto al mío compararse puede? qué sentimiento mi dolor excede? Obedezco callando, soy perdida. Si no digo mi amor, pierdo la vida. Digo, don Luis, que estimo los favores con que premia vuestra piedad nuestro amor, y que soy de Ángela bella hermana viene. . qué aguardas? desde hoy esposo y esclavo. Merece vuestra nobleza una Reina por mujer. Ángenla en las almas reina. Y qué respónde don Pedro? Ay de mí! Digo, que a Celia estimo, como merece; pero casarme con ella es imposible. . . Imposible? porque. . . Por mi suerte adversa. Decid la causa? . . No puedo. Do Pedro Don Aloso, mis sobrinas que es mi desgracia tan nueva, que me da lo que deseo, y a on C Todo es industria el Amor, ya no acetarlo me fuerza, Don Luis, si he dicho ya que no puedo ser de Celia Esposo, aunque me confieso indigno de su belleza, porqué os cansáis? . . Si la causa me ocultáis. . Qué triste pena! a Ángela, ruego al cielo que dure su rusistencia. Será dar causa a un disgusto, y ocasión a mil sospechas: mas no os caséis, que excusarlo será por no merecerla. Sois poco cuerdo. . . Qué es esto? Sirva la espada de lengua. Don Alonso ya sabéis que os compete aquesta ofensa, y que os toca aqueste agravio como a cuñado de Celia. Don Alonso no ignoráis que soy vuestra sangre misma, y viviréis ofendido, si yo vivo con afrenta. Sin vida estoy, qué disgusto! Sin alma estoy, qué tristeza! Amparadme. . . Defendedme. El amor y la nobleza compiten a un mismo tiempo: vuelvan las espaldas, vuelvan; pues no hay agravio que obligue a satisfacción, y venga don Pedro con migo ahora sabré que ocasión le fuerza, pues tanto con Celia gana, a no casarse con Celia. Reventando estoy de enojo ley es en mí la obediencia. Livianas, por vuestra causa suceden estás afrentas, mas yo tomaré venganza. Todo es industria el Amor, Ay aquí quien las defienda. Cómo es esto! vos aquí? No os admire mi presencia. Mayor mal Ángela, aguardo. Mayor mal espero, Celia Sin duda es Lisardo amante de Celia, y tiene sospecha don Pedro de su afición, pues no hay ocasión que pueda, sino lo está, obligarse a no casarse con ella. Si Celia quiere a Lisardo, es inútil diligencia solicitar su disgusto: que cuando una dama llega a dar entrada en su casa al galán que la festeja, ni amenazas le acobardan, ni temores le amedrentan. Lisardo, los caballeros de tantas partes y prendas, no dan licencia a su amor contra opiniones ajenas. Cuando amor guarda respeto A quién le tenéis? . A Celir e querido . . Pues la mano le dad. . No puedo. . . que es mi espada en tantas injurias? Muere traidor. Qué tragedia! Hay tal ansia por casarme! Muerta me tiene la pena. . Herido estoy: a villa Mitío herido se queja. Qué haré que estoy perdida? Qué haré que estoy resuelta? Lisardo mi amor ignora. Lisardo mi amor desprecia. De Don Cristoval de Monroy. Y si dejo esta ocasión. Y si sus celos se alientan Pierdo esperanzas y vida. Pierdo consuelo, y finezas. Irme con Lisardo intento. Irme con Lisardo es fuerza. 3. Que aunque él ignora mi amor. Que aunque celoso me deja. Será ocasión esta herida Yo satisfaré sus quejas. Ánimo, amor atrevido. Ánimo, esperanza muerta. Deciende, Malera, acaba. A dónde, señor, te llevan Este es Lisardo. Si el ver as excusadas locuras? Baja infame, qué recelas dando una pendencia escucho? ando tristes voces sueñan? el peligro de mi esposa, Celía al cruzar de la sala de huir mi nobleza? Siempre yo miro los toros andamios cuando hay fiestas, es lo mismo para mí sroros que las pendencias. Ten esa capa, de escala escrvirá. . Si me llevas, is ti? . . No temas cobarde. Eres Luzbel, que deseas ender acompañado. Es esta casa convento? Ya bajé, la capa suelta en los tiempos de Faeron otra viene a la estacada. Quién habla? . Isabel. . Maleta, so volar a la tierra, Cómo te va? En esa sala primera s ya, señor, este oficio a albañiles se queda. Todo está obscuro y suspenso; ero entrar por esta puerta in duda Lisardo es este. es veis en ansias sangrientas, De Don Cristoval de Monroy. señor, herido a mi tío, cuya desgracia ya es fuerza que convoque a la justicia, y como a la causa de ella nos cueste más de algún susto, si obligar puede una pena, Ángela soy, amparadme, pues os roca mi defensa. Sin dudame a conocido; y ya como propia prenda me busca. Vamos, señora: despacio sabré quien era el que hirio a don Luia Un criado abrió la puerta. Este es Lisardo. Si el ver herido a don Luis (qué pena!) y si la nobleza heroica a socorrerme os alienta, lograd una bizarría amparando noble a Celia, Celía al cruzar de la sala me vio, según manifiestan sus palabras, a su tío Lisardo ha herido, y ella sabiendo que soy su amigo, me pide la favorezca. Vuestros ruegos, Celia hermosa, ociosamente se emplean sabiendo lo que os estimos vamos. . El cielo os defienda, Es esta casa convento? por aquella falsa puerta de dos en dos como frailes se van todos. . Yo estoy muerta. otra viene a la estacada. Quién habla? . Isabel. . Maleta, qué dices? Cómo te va? En esa sala primera Ca Todo es industria el Amor, está Don Luis herido. Nunca mejor le acontezca Cerca estás del suelo, a caba, baja. . Pues soy yo moneda? Ven, mira que estoy perdida. Soy S. Antonio? . Estoy muerta Soy Cura? . Estoy sin sentido. Soy lo quero? . Estoy sin fuerzas. Soy pisto? . El herido llama. Soy cirujano? . Que quieras atormentarme? . Isabel, los verdugos atormentan. Qué me respondes? . Qué traigas no más de dos escaleras. Para que son dos, gallina? Por si la una se quiebra: más ánimo, que allá voy. Con la luz de aquesta vela he discurrido la casa, y no acierto con la puerta. Mas quién está aquí? quién es? Yo, Isabel. . Y yo Maleta Qué hacéis aquí los dos? dónde están Ángela, y Celia? No lo sé. . Viven los cielos traidora, que si lo niegas pase tu infame garganta esta cuchilla sangrienta. Y lo hará por Jesucristo. Señor, la señora Celia, se fue. . Sola? . No señor, un galán iba con ella. Oh traidor; quién es?. Señor esta lo sabe, y lo niega, dele usted dos puñaladas. A quién le han de dar? . A ella: pues no le vendrá muy ancho que el señor Lisardo quiera dalle una estocada? . A mí? A ella. . Si me confiesas Todo es industria el Amor, la verdad, te premiaré. Señor, el cielo me ofenda si se nada. . Mientes. . Miea que es bellaca y embustera. Y tú, pues la comunicas; quien duda que te revela sus secretos, sabes algo? Esto es peor, santa Elena. Desde que trajo un papel que esta tarde se dio a Celia no le he visto. . Qué papel? Habladora, bachillera. Oh aleve! . Mátelo usted, que es un embustero. . Aperr Tú papel a Celia? . Yo? miente esa grande alcahueta. que a Ángela fue a quien lo traje; y si era Celia aquella a quien lo di, me engañé, porque no era para Celia, sino para Ángela. . Escucha. es de verás? . Muy de verás. Por dónde fue? . Por aquí. Quién será el feliz que lleva la prenda que adoro? celos amainad la ardiente fuerza. ̱ Eres un gran hablador. Eres una bachillera. Yo te quemaré la boca. Yo te cortaré la lengua.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCER Oh traidor; quién es?. Señor Nadie nos ha conocido, ya señora estáis segura. No ha sido poca ventura tan secreto haber venido. Cielos engañada fui, De Don Cristobal de Monroy. Cielos engaño fue el mío. Yo tengo perdado el brío. Yo estoy sin seso y fin mí. Si descubriré mi error. Si explicaré lo que siento. Decirlo a Don Pedro intento. Disimularlo es peor. Cómo de mí os recatáis? Porque de mí os encubrís? Decidme lo que sentís? Decidme por qué calláis? Cuando en el jardín os vi. Cuando en mi casa os hallé. Qué eráis Lisardo juzgué. Que eráis Lisardo entendí. Y porque sus primas dieran consueló a la pena mía. Y porque en su compañía sin sus enojos tuvieran. Determiné ir a su casa, no sin disgusto y temor. Quise ir con él, y el dolor excusarle que le abrasa. Notable ha sido el engaño. Que ha sido yerro confieso. Hay más extraño suceso! Ay suceso más extraño! Pero ya que estoy aquí, donde tal favor recibo. Pero ya que con vos vivo, aunque estoy fuera de mí. En mi casa os informad de mi tío, que aquí aguardo. Idme a llámar a Lisardo, y el enfado perdonad. Al punto obedeceré Ángela lo que mandáis. Digo que pues vos gustáis, al instante le trairé, Aquesta sala está abierta, en ella entraros podéis. En esta sala estaréis, De Don Cristobal de Monroy. que abierta tiene la puerta. En ella, señor, aguardo. Aquí espero a quien me abrasa. Voy a saber lo que pasa. Voy a llamar a Lisardo. Es engaño del deseo? Es ilusionla que admiro? Es mi hermana la que miro? Es mi hermana la que veo? Sí, que en el mal que poseo, me has venido a acompañar, llegando a considerar cuerda, advertida y constante, que no es mi vida bastante para sufrir mi pesar. Cómo estás hermana aquí? Lo mismo te digo yo: la causa que te monió te responderá por mí. Sí, más es ofensa en ti lo que en mimo ha sido error; pues cuando quiera el honor hacerme cargó a su modo, para salir bien de todo, está de mi parte amor. Dime lo que te pasó. Vi la pendencia, llamé a don Pedro, mas me engañé la noche. . Pues, Celía, yo buscando un criado allí, vi a don Alonso (ay de mí!) y juzgándole criado, defendida con su lado, y engañada vine a aquí. Mas dime, que pretendías Celia con Lisardo al lado? Lo que tú con tu criado cuando de casa salías. No son vilezas las mías, que a mí me sacó el honor, C3 el pe- Todo es industria el Amor el peligro y el temor. A mí me sacó el querer no aventurar y perder con la opinión el amor. Yo en la casa de mi tía guardar mi honor pretendí. Y yo con mi esposo aquí más seguro le tenía. La tuya fue demasía. Él tuyo fue arrojamiento. Casastete? Así lo siento. que en personas de mi honor, es el primero favor prosogo del casamiento. Cómo Lisardo enojado anoche no se caso? Porque vengarse intentó de unos celos agraviado: más ahora esta engañado yo sanaré su herida, que aunque me tiene ofendida con estar de mi celoso, será don Pedro mi esposo, o me constará la vida. Don Pedro? Hablé turbada, Lisardo quise decir. Quién te pudo divertir? Está pena acelerada tiene el alma barajada con su penosa impiedad, y bien se ve que es verdad al referirte mi historia, pues que no está la memoria donde está la voluntad. Y porqué causa de ti está Lisardo celoso? Aunque me la dijo ayer, pienso hermana, que la igñoro; pues quien escuefa su pena en algún lance forzoso, Todo es industria el Amor como le aflige el oírla, no le da el sentido todo, haciendo falta en lo atento, la sobra en lo temeroso: y así escuchar con disgusto y no escuchar es lo promprio. Dime lo que te pregunto, y deja hipérboles locos. Si mal no me acuerdo (ay cielos) es la causa de su enojo haber visto del jardín salir dos hombres briosos, que contra él y don Pedro que le acompañaba solo, negándose recatados, se defendieron heroicos. Don Pedro es de quién se fía? El mismo. Y no don Alonso? No. Qué me dices? Lo cierto. Engaño ha sido notorio. Por qué? Forque aquella noche, triste ocasión de malogros, fue Don Alonso el que entró acompañado del otro. Ángela, mucho te debo, pues con lo que dices, formo no sin festejo, concepto diferente de mi esposo. Y porque sabiendo ahora quien iba con don Asonso se satisfarán sus celos, que son justos, pues conozco que no fue el que en el jardín me habló necio, y tenebroso. En cuanto a necio, ya he dicho que lo es Lisardo. Es notorio engaño, no hay en Sevilla quien de Don Cristoval de Monroy. quien le iguale en lo brioso, en lo galán y entendido. Celos, cesos poco a poco: Es un traidor, pues ha herido a nuestro tío? Si él solo se pretendió defender, la culpa tuvo el arrojo de don Luis. Le disculpas? Pues no, si ciega le adoro? Que le dijesse a don Pedro: Qué dijese a don Alonso? Qué supiera de mi tío. Yo que llámara a mi esposo En medio de estas desdichas te acuerdas de tu amor loco? Si está herido don Luis, herido a lisardo lloro, si uno de sangriento acero, de rabiosos celos otro, que es más dolor, pues la espada atormenta al cuerpo solo, y los celos son del alma martirio mus lastimoso. Saca tú la consecuencia, y verás cual es más propio, o dar ayuda a una vida, o dar a un alma socorro. Yo quiero hablar a Lisardo: (en vano el dolor reporto) porque se case contigo, que solo con ser tu esposo se mediará este disgusto. ̱. A tu obediencia me postro, Aguardar quiero en tu cuarte, pasarte al mío es forzoso. No podemos las dos juntas hablarle a Lisardo? Cómo? pues cuando yo de casarle contigo le trate, loco de Don Cristoval de Monroy. de amor aunque esté enojado, que entre amantes los enojos son estimulos de amor, se divertirá en tu rostro, siendo grosero con migo, por ser contigo amoroso. Gente viene. Pues al punto te esconde. Y si don Alonso viene? No te de cuidado, yo lo remediare todo. Mi vida pongo en tus manos. La mía en mi industria pongo. Digo pues que don Luis, se resistió valeroso, mas estaban de mi parte los celos, dile en un hombro una estocada, acudio la justicia al alboroto. Yo me ausenté del peligro, y prevenido dispongo ausentarme de Sevilla: más procedio tan heroico Don Luis, que no explico, por más que ruegos de todos le molestaban airados, su competidor honroso. No es de peligro la herida, pues me han dicho, y es notorio, que acompañado de deudos me auda buscando animoso. Porque aquella noche misma sus sobrinas (mal reporto la cólera) se ausentaron, con el galán venturoso sería que en el jardín fue En unas fiestas tales, que por bellas Todo es industria el Amor, fue de mis dichas estorbo. Que no he de saber quien es mi competidor? celoso, y desesperado estoy, cuando le busco, y le ignoro. Celía, amigo, está en mi casa Qué decís? Lo que os informo, no carece de certeza. Aquí Celia? Cuando absorto, a noche de vuestro acero, oí el rumor belicoso, un criado abrió la puerta, y llegando al jardín, ropo a Cesia, que imaginando ser vos, me pide socorro. Trújela al fin a mi casa con el debido decoro, y hoy me ha pedido que os llame. Pues cuando tantos oprobrios de celos estoy mirando basta Lisardo, que todo cuanto decís no es bastante En unas fiestas tales, que por bellas Todo es industria el Amor, a excusaros enojofo: Vos habéis de hablara Celia. Obedeceré gustoso. Salid, señora, que aquí tenéis a Lisardo: loco estoy, que el dueño que estimo, que la belleza que adoro me la quite mi amistad para entregársela a otro; mas qué he de hacer? calle el labio lo que pronuncian los ojos. Obligado de don Pedro. a pesar de mis evojos a veros vengo, Lisardo. no habláis con Celia? Cómo estáis aquí de esta suerte? Oíd la causa Ya os oigo. En unas fiestas tales, que por bellas cejó Febo su catro luminoso, pues al ruido de las negras huellas, queda la noche en paso perezoso: atento miro en lóbregas quererlas ye esparcido el impeño tenebroso, y a un tiempo semiró en el Horizonte un páramo dorado, y negro un monte. Tan galán con un toro procediste, que en bruto amago de lunada frente, colérico rejón introduciste límite dando a su furor valiente: y aún dije una opinión, que no le heriste, si no que a ver tu acero diligente, en p el oscura envuelto el no o rayo, perdió el alm le achac un desmayo tu valo la, Ya os oigo. de Don Cristoval de Monroy. vi tu talle, miré tu lucimiento, vi tu aplauso, miré tu gallardía, vi tu gala, mire tu vencimiento, vi tu orgullo, miré tu bizarría, al sin viy admiré tu entendimiento; que aunque no le conoce visa muda, como me estuvo bien, lo creí en duda. Con decir que te vi, mi amor explico, pues mal pudiera verte, sin amarte: con decir te miré, mi pena indico, pues mal pudiera sin querer, mirarte; y cuando la pasión que siguifico quisieran mis temores ocultarte, poco importa que en piélagos de enojos nieguen palabras, lo que explican ojos. Disimule mi amor, soy recatada, el tuyo conocí, quedé celosa, callé mi sentimiento, soy honrada, quise explicarlo, túveme dudosa: mis celos ampare, soy desgraciada, a mi hermana invidie, llore angustiosa, mirando triste en mares de desvelos, agonizar mi amor entre mis hielos. Como bajel que el piélago navega, alado rayo en la cerúlea plata, cuando triste la noche horror despliega, brama el viento, la nube se desata: el mar da escarces, el bajel navega, ásperos soplos Eolo dilata, y tan sin orden nieve al cielo sube, que lo que antes cristal, se mira nube. Y en tanta confusión, en tanta pena de el soldado, piloto y marinero, crece el grito mortal, el rumor sueña, mirando de la muerte el golpe fiero: así en el alma, de tormentos llena, navegaba mi amor; mas ya que espero su muerte, le permito cuando crece, que se queje si quiera, pues perece. Cisne es mi amor, que cuando muere canta, hi irdo ina C nebado me hosgara, si por Dios, Todo es industria el Amor, nebado carro de plumosa nieve, surcando el agua con destreza tanta, a distinguir la vista no se atreve si el agua es Cisne, o agua la garganta, pues más de una atención por tal le bebe: así se innora en mi amorosa calma, si es el alma el amor, o amor el alma. Esta es mi voluntad, mi sentimiento, mi llanto, mi fatiga, mi porfía, mi tristeza mi ahogo, mi tormento, mi silencio, mi mal, mi tiranía, mi cuidado, mi pena, desaliento, llanto, susto, dolor, melancolía, celos industria, amor, ansia recato, o amante premia, o corresponde ingrato. Agradecido al favor y lisonja recibida, aborreceré la vida, no premiando su valor poderoso es el amor, pues no me permite amante, que en ocasión semejante, dando a pesares olvido, o amante premia, o corresponde ingrato. satisfaga agradecido, o corresponda inconstante. Si vivo a Celia inclinado, bien lo podéis conocer, pues no me atrevo a vencer, cuando estoy tan obligado: mas de este grosero enfado amor me ha de disculpar, si queréis considerar que es en apacible calma, amor caracter del alma, y no se puede borrar. Y si aquí la voluntad os rindiera el alma mía, indicio de alevosía diera la facilidad: mas no obstante la lealtad, me hosgara, si por Dios, dar disculpas de los dos al merecido castigo, siendo mudable conmigo, por ser piadoso con von Quiero a Celia, aún que ofendió porque en fijo Polo estén la constancia y el desdén, o amante premia, o corresponde ingrato. la fineza y el olvido: pudiera haber permitido el desairé de un agravio otro cuidado más sabio; mas como ocupado está el corazón, aún no da de fingir licencia al labio. Bien así como el papel, a quien enjugar le falta la tenta con que se esmalta de letra formada en él: borrale mano cruel, y aunque volver solicite a escribir, no lo permite; pues en descuidos que causa, ni primera mancha excusa, ni segunda letra admite. Pues así mi amor, señora, tiene en aquesta ocasión impresa en el corazón a Celia, que amante adora: y aunque está borrada ahora con los celos que me ha dado, cuando con nuevo cuidado le rúbrico, es barbarismo; porque viene a ser lo mismo que escribir sobre borrado. Y así, señora, mirad si os puedo en algo servir, y licencia para ir me conceded. Esperad, que en tan triste adversidad, manifestando el valor, se determina mi amor, aunque le culpen de necio, a págaros el desprecio, Lisardo, con un favor. No es despreció un desengaño. Disimulado si es. Yo os estimo. Sois corrés. No amar quisiera. Es engaño. Olvidaré. Os hará daño. A Celia. Más vale amar que es imposible olvidar: porque es en gustosa calma, amor carácter del alma, y no se puede borrar. También lo será señora, el vuestro. No será justo. Por qué? Por vuestro disgusto. Disgustos Callad. Señora, no os enojéis, que no ignora mi valor que está obligado, y habiendo a Celia olvidado, en vos mi amor se empleara. Eso, Lisardo, será escribir sobre borrado. No quiero que me queráis, solo os pide mi razón el secreto en mi pasión, pues de tan noble os preciáis: mucho, si lo imagináis, sentiré vuestro rigor; más precio en tanto mi honor, que en duplicado tormento, menos el desprecio siento, que haberos dicho mi amor. El favor que os prometí, es daros a vuestro dueño; que como en vos por mi empeño desde que os amo viví, quiero ahora que por mí vuestro deseo logréis, que al ver lo que apetecéis, por deuda, o por cortesía, algún gusto al alma mía de baranto le daréis. Celia en esa sala está, antes estaba en aquella; aquí venimos yo y ella. que un disgusto que no hará: don Alonso os la dará pedídsela, y Dios os guarde, Mirad. Lisardo ya es tarde, solo os encargo el secreto de mi amor, a Todo es industria el Amor, Yo lo prometo: yo voy confuso y cobarde. . Ya se fue; industria favosa: A Celia. Hermana, (ay de mí) hablaste a Lisardo? Esto pasa. Don Alonso, Sí, Qué dice? Un alma celosa Pues que le importa a Lisa no se precia de piadosa: No os alteréis, don Alonso; a tu sala puedes ir que a hablarte ha de venir fuego está celoso y loco hermana, y no ha sido poco el poderle reducir. Gente viene entra en tu sala, que yo me voy a la mía: adiós. Esperanza mía, quién vuestro temor iguala? Guardeos Dios. No será mi industria mala, vencerá amante el valor de una altivez el rigor, reduciéndole a querer; que tienen mucho poder celos, industria, y amor. A Celia Yo soy: Que eso pasa? Sí señor, don Luis no está en su casa Escuchar esto me importa . El deudos, y amigos, andan listos buscando a Lisardo, que la herida no fue tanta que se obligue a no poder solicitar su venganza Todo es industria el Amor, Pero dime por tu vida, aquella mujer tapada que cuando al jardín bajaste. Ya entiendo, Malera, calla, yerro fue de mi fortuña, y acierto de su desgracia. Esto pasa. Don Alonso, la dama que en esta sala está, quiere hablar Lisardo. Muerta me tiene mis ansias. p Pues que le importa a Lisa venirse a hablar a mi dama? No os alteréis, don Alonso; anoche las dos hermanas dieron con vos y con migo a aquestos sucesos causa. Quísole Ángela hablar, y a sí se pasó a la sala de Celia: Celia está aquí, y Ángela entró en esa cuadra Entrad a verla. Lisardo en este instante llegana, vuestra dama visitad, mientras visito mi dama. Guardeos Dios. Aunque el amor es siempre guerra y batalla, nunca admite compañía; a Dios: ya el valor me falta: que son tan tiranos celos muchas pruebas para un alma A Celia Quién es? Yo soy: cruel, a eve, tirana, que me quieres, enemiga, falsa, fiera torpe, ingrata. Después de ofensas creídas, y culpas averiguadas. solicitando descargos, buscas, quieres, dnges, llamas. Después que raviosos celos sirven de martirio al alma, y tu opinión desdorando ciegan, rompen, hieren, matan. Cuando me ofendes, me buscas, cuando me injurias, me llamas, solicitando engañosa, forma, enredo, engaño y traza. Bien haces no te descubras, que así te excusas, ingrata. de que tu propia vergüenza te esté leyendo en la cara. Áspid, Basilisco. Cirre, no tus rigores me espantan, yo procuraré a tus celos dar castigo premio, y paga. Ángela tu hermana bella, desmintiendo me idolatra su deidad, a quien celebran fama, ingenio, beldad, gracia. En ella transferité cuidados que diste a un alma, que de desprecios injustos huye, corre vuela, aparta. Vive Dios, que a tu pesar, traidora, ha de ser tu hermana dulce objeto a mis finezas, llanto mal cuidado y ansia. Ángela ha de ser mi esposa, Ángela ha de ser mi dama, Ángela ha de ser mi dueño, digna, heroica, firme, y casta. la Habláis de verás Lisardo? Manifiesto engaño ha sido; vive Dios que esoy perdido, de un yerro muchos aguardo. Cómo, señora, engañáis a quién obligar queréis? con engaños pretendéis? con ofensas obligáis? Por venganza de mis celos así con Celia hablé El secreto que encargué so guardáis muy bien. Ay Cielos. Sabéis qué os estimo? Se que no os debo cortesía. Sabéis que la pena mía poco cuerda os declaron? Selo, obligado al favor de vuestra ilustre hermosura, decirlo, no fue locura, sino descuido de amor. Viven los cielos ingrato; pero ya salen. Amigo. Si como tal os obligo. Si lo merece mi trato Engaño segundo fue Engaño segundo ha sido. Pues cuando hablé suspendido. Pues cuando confuso hablé. A la dama que dijisteis. A la dama que llevasteis. Reparé que os engañasteis. Advertí que os divertisteis. Mas ya que el yerro no ignoro. Todo es industria el Amor, Ya que el yerro considero. Tomad, dadme lo que quiero. Tomad, dadme lo que adoro. Mucho hablaros deseaba Yo, no veros pretendía, y sola la cortesía me ha obligado: pena brava Por vos, Lisardo, aborrece a Celia, desde que os vio salir con vos, y riñó, su pasión celosa crece. Lisardo, no se ha fiado de vos, y emos presumido mi hermana y yo, que atrevido pretendisteis su cuidado, hurtándole la ocasión: si en esta honrarme queréis, yo os suplico que estorbéis el fuego de supasión, diciéndole la verdad, que amor podrá disculparos. Romperé por agradaros la mayor dificultad. Después sabed si mi tío se ha quietado, que aquí estoy, aguardando. Luego voy, pues es vuestro mi albedrío. Lisardo, aunque la ocasión no lo permite, disculpas de un amante desvarío, la atención cortés excusan: dad licencia, Cella hermosa. Decid Celia sin ventura. Todo es industria el Amor, Ahora mi papel entra, Celia. Qué dices? Escucha. Sabes como nuestro tío no ignora quelas dos juntas estamos aquí? Qué dices? hoy empiezan mis angustias. Éntrate, Celia, en mí saa el alma y la pena suchan. Y tú? Después entraré. Déjame, que estoy confusa satisfaciendo a Lisardo. A muy buen tiempo: qué dudas? entra, que en sabiendo yo esto que los dos consultan, para quietar a mi tío entraré Qué desuentura, y qué malogrado amor! porque cierras? qué te turbas? En semejante peligro porque cierto me preguntas? No me han visto, felizmente va sucediendo, fortuna. Qué decís? Que yo, adorando la celestial hermosura de Ángela, a quien idolatro, atropellando la injuria, entré en el jardín dorando, mi engaño sombras nocturñas; si ofensas ocasionadas de amor. Bastan, las disculpas son excusadas, amigo, el alegría perturba los sentidos. Y un papel que yo envién a Angria? . Excusa satisfacciones de Celia que ya advierto mis venturas: se que el papel fue un engaño, y se que mi dicha es mucha. Pues adiós. Hermoso dueño, cuya se constante y pura de más aplausos es digna, que en la fana se articulas. Si sabéis que son los celos un mal que el sentido ofusca, si sabéis que quien los siente con causa no tiene culpa. A vuestra plantas postrado, rendido a vuestra hermosura, perdón os pido, mi bien, porque el manto dificulta vuestro cielo, mas no importa que bien merece mi injuria no veros, pues ofendida os he tenido sin culpa. Señor, señor, don Luis con otros ocho figuras contra Don Pedro y su hermano esgrimen soberbias puntas. Ocho hombres dijé no más, ochocientos se conjuran, ocho mil, ochenta mil, ochocientos mil, qué turba! Aunque me falta el vigor con la sangre, aquesta injuria excita mi noble pecho. Alborotose tú chusma. Qué es esto? ríndan las armas. Si Viseñoria gusta, óígame; mi calidad, ya la sabe. Se que es mucha. Y la de tos caballeros. También conozco la suya. Tengo, señor, dos sobrinas, cuya ilustre hermosura gasentearon altivas. Son mozas, tienen disculpa. Hallé una noche a Lisardo en mi casa, y sobre algunas palabras nos tenitimos a las espadas desnudas. Hiriome Lisardo a ní, alcanzando ne una punta en el pecho, o por más diestro, o por tener más ventura. En esta noche infelice salieron de casa juntas con los dos mis dos sobrinas, del alboroto confusas: que el acero a las mujeres admira, asombra, y asusta. Tiénen las aquí escondidas, y aún allí miro la una; no sé como el sentimiento reporto, que el alma turba. Vine con esta violencia a dar castigo a su culpa, aunque pudiera la herida estorbar venganzas justas. Antes de acabar las queja que vuestra voz artícula, digo, que haberse excusado, don Pedro, fue por la mucha amistad que profesamos; porque Todo es industria el Amor, porque adoro la hermosura de esta dama que está aquí, que esposa el alma intítula. Dilatarlo fue preciso, para heriros tuve mucha ocasión, pues la defensa es natural, y es tan justa. Con qué se case Lisardo, mi enojó se acaba, Jura, en vuestra mano mi amor ser vuestro esposo. Ventura notable. Cielos, qué es esto? Mi amor, mis celos, y industria. Ya la mano me habéis dado de Esposo. Es traición injusta FI. Todo es industria el Amor, Pues cómo así? Ya he jurado ser su esposo, en mí no hay culpa, Celia, y hombres como yo no quebrantan lo que juran. Menezca yo vuestra mano. pues por la amistad hay una alma en dos cuerpos. Así. estorbo a mi vida angustias. Soy vuestra esposa y esclava. Nadie tuvo más ventura. Corrido y suspenso esto, y Quiéresme, Ysabel? Soy tuya. Yo me ofrezco por padrino. Ya su victoria promulga el amor. Y aquí dan fin. Quién? Amor, celos y industria. FI.
