Texto digital de Todo es enredos amor
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- Atribución tradicional
- Diego Figueroa y Córdova
- Atribución estilometría
- Diego Figueroa y Córdova Probable yJosé Figueroa y Córdova Probable
- Género
- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Todo es enredos amor. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/todo-es-enredos-amor.

TODO ES ENREDOS AMOR
JORNADA PRIMERA
Ortia vejete. escudero vejete. Anda Juana. . Ya te sigo, d. . Venid ortiz. Aunque me aprieta el achaque de la hijada, la tos, la gota, y la piedra, cono tu pan, soy Gallego, y he de seguirte, aunque fueras al Cairo, o a Filipinas. Por no reventar, es fuerza, pues callando una criada, es mucho, si no revienta, hacerte aquí una pregunta. E. Ya la espero, como sea breve, y del caso. . Pues diga, mi señora doña Elena de Guebara, que motivo la ha obligado, con tal priesa, a que salga de Madrid, dejando su casa puesta, y echando voz de que viene a cumplir una novena, que en una dolencia grave ofreció a la imagen bella; digo a la Aurora Divina, a quien llaman de la Peña de Francia, tomó el camino de Salamanca, y apenas de los dos acompañada a esta insigue Ciudad llega, cuando aquella misma tarde sacando con diligencia para usted ese ormesí, para mí, aquesta bayera, y entregandoselo a un sastre, que otro día con gran priesa transformándonos el traje, y el sejo, nos dejó hecuas, a uste un pulido estudiante, de alcorza de nieve, y perlas, y a mí, un gorrón, parecido al Capón de las comedias. Sin decirnos donde vamos, sale de aquesta manera a pasear, de Salamanca las calles, sin ver que ariesga en las barbas, y el andar, que nos conozcan por hembras, y que el Juez del estudio, dé con las dos en la trena por envaidoras de leyes, y adulteras de la Escuela; y pues para acompañarla nos eligió, y de experiencia sabe que somos leales, vuesa merced se resuelva a decirnos el motivo que a tal arrojo la empeña, o sino, a Dios que me mudo, porque tenerme suspensa sin decirme. . No prosigas, porque agravias con tu queja la confianza que debes a mi fe, pues si la lengua en la cárcel del silencio tuvo la causa secreta, que a tal empeño me obligas, fue, Juana, porque a saberla tú en Madrid, o en el camino, quizá, piadosa, discreta, y leal, en mi locura me templaras de manera, que de proseguir mi intento me apartaras, con que fuera preciso perder la vida, y quietud. . Pues dale cuenta, senora, de aquesta enigma a mi lealtad. . Ya te acuerdas, que mi padre Don Fernando de Guevara, que Dios tenga, habrá que enviudó seis años, quedando por heredera única en su casa yo? Y que a su noble fineza, y cariño, le deviste, quedando con mucha hacienda libre y un gran mavorazgo, y mozo, que no de diera a tu hermosura madrastra; Aunque esa deuda confiesa mi obligación, también sabes, que su condición abstera, y su celoso capticho me privó con gran violencia los licitos pasatiempos, que en una noble doncella son decentes ejercicios, como ponerse a una reja tal vez; ver una Comedia, y visitar una amiga, cosas todas tan modestas que ni la razón las culpa, ni el recato las condena, antes el que las impide, sin duda su honor arriesga, que una mujer oprimida, aunque más honesta sea, no digo que será mala, pero puede no ser buena? Ya sé que mi amo guardó en la clausura secreta de su casa tu hermosura; cerrando abujeros, puertas, y ventanas, con tal arte, que si te asomabas, era a los cuarterones altos, arrimando una escalera. para subir a lo alto de la muralla, por señas, que oyendo un pregón un día subí arriba a ver que era, y al llegar, vi que llevaban azorando a la Cuaresma, que propiamente imitaba. una encorazada vieja, tan langoruta, y pilonga, tan arenque, tan acelga, y tan parecida al diablo de los pies a la cabeza que al mirarla, con el susto, caí, y me quebre una pierna, con que anduve cuatro meses coja, entrapajada, y renca, con una pierna a la brida, y otra pierna a la gineta. Yo en fin, Jauna, como sabes, al tiempo que estaba fuera de casa mi padre alguna vez me asomada a una reja, y por una celosía, muy fruncida, y recoleta, que como rallo de Monjas del Sol dispensaba apenas la suz, acaso una tarde (aquí mi desdicha empieza) mire a don Felix de Bargas. ya presumo que te acuerdas de un Caballero estudiante que vive en la misma acera a dos caras de la mía. Ya le he visto, y aunque es buena la presencia, tae al uso su poca de cabellera, es voquirrubio presume de manos, y en vez de piernas, anda sobre dos verdades, que adelgazan, mas no quiebran. Vile en fin, y aunque su gala en mi noble resi tencia no hizo impresión por entonces después no sé qué violencia oculta o que simpatia me llevaban a la reja con curiosidad de verle. De curiosa pasé a atenta, la atención llegó a cuidado, y el cuidado, de manera en el pecho se introdujo, que le entregué loca, y ciega a pocos lances el alma: que mal hace la que arriesga el albedrío a los ojos, sabiendo por experiencia que de ellos a los deseos hay distancia san pequeña. Murió mi padre en efecto, y libre de la violencia de su condición, propuse, pues en sangre, y en hacienda don Feliz era mi igual, averiguar con secreta cautela sus propiedades, su entendimiento, y fi era el alma de tan buen aire como el talle, y con aquesta rese lución le previne a Ortiz, que con diligencia se informase de su vida, su condición, y la senda que rico, y mozo seguía en Madrid, golfo que anega la juventud muchas veces. Y haciendo lo que me ordenas a pocos lances hallé, que aunque él tal don Felicer galán, valiente, y discreto deslucia aquestas prendas con tener una faltilla; y es, que por influjo, o tema aborrece las mujeres, y con fingida apariencia las festela, las obliga, las sirve, y las galante hasta que caen en la trampa, y en tebiéndolas muy tiernas hace de su rendimiento salsa para la soberbia de su necia libertad, y en un sancti amen las deja muy burladas, y muy finas a la Luna de Valencia. Tube en fin esta noticia, y lo que servir pudiera de escarmiento a mi cuidado; fue mayor cebo no es nueva política del capricho arrojarse sin prudencia a lo más dificultoso, pues el que a nada se arriesga nada consigue; y sabiendo que en esta ilustre Academia de Salamanca estudiaba leyes, por ser a las letras inclinado, y que vendría este curio a sus Escuelas, y a la casa de las Conchas, donde sus alhajas deja mientras asiste en Madrid en poder de la casera, que es una noble viuda que vive en la casa misma alquilando algunos cuartos a Estudiantes de nobleza, y porte, que de todo esto me informó la diligencia de Ortiz detérmino (ay triste loca, enamorada, y ciega, y arrestada, pues confieso ser imposible que pueda vivir sin ver a don Feliz, aunque arriesgue mi modestia, y aventure mi recato, que amor todo lo a tropella, seguirle en aqueste traje, y procurar en su misma posada tomar un cuarto, porque siendo de una tierra, y viviendo en una casa, no es difícil que yo sepa empeñarle en mi amistad de suerte, que centinela de sus motivos, y acciones, siendo una espía secreta, y ladrón de casa, a quien no hay cosa que esté encubierta, averigue cautelosa si es verdad lo que se cuenta de si libre condición, y procure mi cautela, sin declararme con él, darle parte de mí misma, y empeñarle en la noticia de mi sangre, de mi hacienda, de mi hermosura, que en fin nunca la infeliz es sea; y si advierto, si conozco que aquesta plárica aceta don Feliz, sin el doblez con que a las demás desprecia; puesto que acabado el curso es fuerza que a Madrid vuelva, adelantándome yo, y transformada en la misma doña Elena de Guevara, sin la fingida apariencia de don Lope de Mendoza (que aquí de aquesta manera he de llamarme) podré, Juana, con mavor decencia, siendo esposa de Don Feliz coger alegre y contenta el fruto de la esperanza que aquí sembró mi cautela. Digo que en toda mi vida vi tan extraña quimera, ni tan difícil empeño, pues cuando todo suceda como dices, que no es fácil, te pones en contingencia de que en viéndote en Madrid reconozca por las señas que eres el mismo Don Lope de Mendoza, que en su misma casa vivió en Salamanca, y al ver una acción tan ciega como venirle siguiendo, señora de esta manera se excuse de el matrimonio. No creí que eras tan necia, ha de faltarme un engaño sien de mujor con que pueda desmentirse esta aprensión. Ya sé que aunque eres honesta, y discreta, eres, señora, de tan buen gusto, tan diestra en fabricar un entedo, y en vidir una quimera, que comparada contigo aquella maldita vieja, la famosa Celestina, te adelántaste a su ciencia de modo, que en los embustes no te llega a media pierna. Aguarda que nenmos llegado, sino me engaño, a la puerta de la casa de las Conchas. Y en ella hay cédula puesta, que dice se alquila un cuarto principal. . Pues, Juana, entra; y vos, Ortiz, os volved a la posada, y en ella estaréis hasta avisaros mi intención. Lo que me ordenas haré. . Yo llamo: Ha de casa. Quién llama con tanta priesa? Un caballero, estudiante, de Madrid, que ver desea el cuarto que aquí se alquila. Antes de enseñarle, es fuerza saber si es quieto, y si es caballero, que no entra gente ordinaria en mi casa. Pues cuando a usted le parezca le despachará informantes, y en tanto, denos licencia para ver si es bueno el cuarto, No dudéis de mi nobleza, y proceder, y que vengo emtormado de la vuestra a vivir en esta casa, pues sé que en ella se hóspeda gente noble solamente. Vuestro talle me dijera que lo sois, si vuestra cara, (no vi tan rara belleza!) . no me informara de que sois de diferente esfera que los otros. . La viuda al verla se hace jalea, y se almiraba, yo apuesto, si mi ama en casa queda, que no le falte este Juierno frezada . Saber quisiera el precio del cuarto? . Eso no es del caso, haced que venga vuestra ropa, que la casa, y el dueño serán muy vuestras, sin hablar en intereses. No por galante, y atenta me habéis de exceder, supuesto que yo no he de entrar en ella sin pagar primero el cuarto. Ya os he dicho, que en materi de intereses no me habléis, que Doña Paula de Urrea, (este es mi nombre) no ignora el estilo con que deba tratar a hombres como vos. La mujer, sin resistencia esta perdida, clavose: si mi ama no fuera hembra, ya tenía en Salamanca casa, moza, y mesa puesta, que estas viudas Provinciale, que pasan de los cuarenta, contribuyen, y regalan, cosen, bisten, y remiendan a un Cristiano, y aunque son carne de pabo al comerlas, son discretas, puntuales, serviciales, y casera y enseñan buenas costumbres a sugalán, con que pesca, el que esta prebenda agarra, dama de dura, y vergüenza, que para el gusto no es mala, y para el consuelo es buena. Siempre estaré agradecido a tal favor. . Ines, lleva leugo a aqueste Caballero al cuarto, porque le vea, que estimaré como es justo, que muy bueno le parezca, porque se nos quede en casa; (el mozo es como una perla; mucho será no abrasarme teniendo el fuego tan cerca) a Dios. . Seguidme los dos. Aquestas primeras piezas son sala, y recivimiento; en esta alcoba pequeña a la cama habéis de poner, y en esta, que es la postrera, ha de dormir el criado. l. Si como decís, aquesta pieza es la última del cuarto, adonde sale esta puerta que aquí miro condenada? A una casa más pequeña que de aquesta es acesoria, y de esta calle a la vuelta cae a sus espaldas. . Pues como si sale esta puerta aotra casa según dices, tiene tan flaca defensa (como una debil cerraja? por Dios que pueden por ella mudarnos sin nuestro gusto aotro barrio. . Nada temas, porque aquesta puerta sale a una escálera secreta por donde se manda el cuarto bajo, de la casa misma acesoria que os he dicho, y aunque hay en las rejas puestas cédulas para alquilarle ha días que no se arrienda, y a esta puerta se ha de echar un tabique cuando venga inquilino que le ocupe. Y no me dirá doncella, salvo el lugar, quien el cuarto principal vive de aquesta casa? . Todo lo de arriba ocupa el Dotor Contreras Catedrático de Prima de Leyes, tanto en Escuelas por su ciencia conocido, como por doña Manuela de Contreras hija suya, que en donaire en gentileza, hermosura, gala y brío la llama a boca llena el Fénix de Salamanca, siendo la mayor nobleza de la Ciudad, pretendientes de su mano, porque fuera de ser tan bella es muy noble, y diz que el viejo le cuenta seis mil doblones de dote, mas ella honrada, y honesta nada admite, por decir, que tiene afición secreta solo a don Feliz de Vargas. Qué es esto que escucho penas! Un Caballero estudiante de Madrid, a quien espera hoy mi señora que posa en esta casa, por señas que es su cuarto este de enfrente Y decidme (yo estoy muerta de esa dama la fineza. Siendo tan linda, sería hacer costosa experiencia de necio, si no la amara; los vientos por ella bebe, que aquí en casa lo sabemos. Dete el Cielo malas nuevas, que así me has muerto. . La Inés, simbasca, arcada ni flema. bomitó todo el secreto; por Dios que mi ama queda echa un matachín. . Adiós, y decidme, que respuesta la he de dar a mi señora? Decidla, que me contenta el cuarto, y que luego al punto haré, que mi ropa venga, id con Dios. . Señora Inés, usted reconozca, y tenga al Licenciado Mendrugo, pues ya dentro de unas puertas vivimos, por una alhaja muy manual, y casera para el muelle de su gusto. Más propiamente pudiera servir con esa sotana de Judas una Cuaresma. Mira que a falta de tortas, niña, si el hambre te aprieta, no es mal bocado un Mendrugo. Sepa el bribón, que estoy uecha a perdices, y capones. Si esos comes, será fuerza que quedes con mayor hambre. Amigo, en aquesta mesa los Mendrugos no hacen baza, busque otra y Dios le provea. Juana? . Señora. Qué me dices de mi suerte? Que esta necia, sin querer, te ha destabido, mas bien ánimo y no creas que el don Feliz quiere bien a la tal doña Manuela cuando a todas las engaña. Siendo tan airosa, y bella, tan noble, y con tanto dote es preciso que yo tema, que cuando no por cariño la quiera por conveniencia y que con ella se case. Eso no se sabe deja al tiempo, y a la fortuna el suceso de esta empresa, que no faltará un entedo de los muchos que tu inventas con que salgas bien de todo. z. Que a darle este papel vena a un tal don Feliz de Vargas que hoy ha de venir de fuera a esta casa, me mandó. mi ama; la puerta abierta de este cuarto está, yo quiero informarme. ce. . A quién Re busca usted? . A un Caballe que hoy dicen por cosa cierta ha de venir de Madrío. No sé que el alma recela: de qué parte le buscáis? De una dama, que a la vuelto vive de esta misma calle; yo ha poco que estoy con ella, y al Caballero no he visto, pero si bien se me acuerda ha de llamarse don Feliz de Vargas. . Ya no es adversa mi suerte, con una industria ha de saber mi cautela el empeño de los dos: vos traéis tan buenas señas que no he de negar mi nombro yo soy señora donceda, el don Feliz que decís, y tengo por cosa cierta que venís de parte de doña Manvela Contreras abuscarme. . Eso me basta, para sin que me detenga dejaros este papel. No aguardaréis la respuesta? No, no puedo detenerme, que no quiero que me vean, que aquí soy muy conocida, y a Dios, que voy a buscar, porque se nos fue a su tierra una criada antier en casa de cierta vieja que acomoda muchas mozas, una criada que tenga cuenta en casa con la plata, con la ropa de la mesa, con los cofres, y las llaves del carbón, y la despensa, G. Oíd, esperad, señores d aquesta mujer es hembra, o cohete? . Oye el papel, que dice de esta manera: Quien más le estima. que infieres de esto? . PorDios, señora, que a esta doncella, de lástima de su cara, dque como dicen, es buena, la perdonó el Rey Herodes, pues según el papel muestra, se esta toda via en él estado de la inocencia; fuera de que ese villete al parecer nos enseña que ella sola es la inclinada. No, Juana, aunque lo desmientas ni está el papel mal escrito, ni aquesta mujer es necia, ni he de persuadirme yo a que palabras tan tiernas, y finezas tan rendidas las pronuncie una doncella noble, y rica, sin tener en igual correspondencia sancado de su honor el partido, con que es fuerza creer que don Feliz la quieres y pues ya fina, y resuelta vine siguiéndole, vive mi amor, pues él solo reina en mi pecho, que he de uiar cuantos ardides, quimeras, trazas, astucias engaños, prevenciones, y cautelas pueda prevenir la industria para que esposo no sea de esta mujer, que me quita, aún antes de conocerla, la vida, el alma, el sosiego; parte luego a toda priesa al mesón, y dile a ortiz que sin detenerse, venga, y alquile sin dilación ese cuarto que a la vuelta se arrienda de aquesta calle, que tiene correspondencia por una escalera angosta según dijo Jues, a esta puerta que ves; que pues vive arriba el Dotor Contreras, estorbaré a su hija que don Feliz; pero esta maraña se ha de ver presto, y así. . Ten ese estribo Requeña, Jo, mula del demonio; verán lo que solfea como ha olido la cebada. Sube arriba esas maletas. Oye, Juana que parence que es Don Feliz el que llega. Él es sin duda. . Pues vete, y al instante da la vuelta con la ropa, y con los cofres de mis vestidos, que es fuerza traerlos para mi intento. Yo voy como una saeta a obedecerte; señores, yo no alcanzo lo que ordena mi señora, pero sé que es grandísima embustera. , , e Doónde he poner ahora las maletas? . Ines mía? Señor don Feliz venía de parte de mí señora a que seáis muy bien venido, y que en este cuarto estéis (como yos licencia deis) porque no está prevenido el vuestro, mientras volando, señor, le aderezan luego. Corrido a escúcharos llego, que pidáis licencia, cuando ese Caballero es dueño, pues el ser quien es le abona, de mi cuart i persona, Yo agradecido al empeño de tanta cortesanía, pues mi rendimiento os múr creed que he de ser muy vues y puesto que en compañía hemos vivir. . Ay Dios! Aqueste curso, quisiera que nuestra amistad hiciera un lazo estrecho en los dos, que aunque el no haberos tra ni haberme vos conocido pudiera haberme impedido la afición que os he mostrado, al miraros no os espante, vos me dais, porque me animo la razón de que os estime, con la lengua del semblante, que hay hombres, si se repara, que infunden, no sin secreto, en el talle su respeto, y su nobleza en la cara: tú. Tronera, dale luego al mozo un doblón. . Si han la mitad le sisaré; tomad para vino: fuego en la maldita ralca de los mozos del camino. A Dios amigo Tronera. Imagino, que quien serviros desea, no de tan grandes favores necesita en conelusión, para que su obligación le empeñe a extremos mayores, a la escuela me ha traído la inclinación en rigor de cursar leyes (de amor) y ya que solo he venido siguiéndoos, puedo decir, pues solo me obligó el veros a estimaros, y a quereros, tanto que os ha de servir. mi fineza conn tal arte, con tal celo mi amistad, que no os deje voluntad que empeñéis en otra parte; pues no habéis de tener, no, esto a cumplitos me obligo, señor con Feliz, amigo que os estime como yo, Yo soy vuestro; y decid, pues con la misma igualdad ha de ser nuestra amistad, de dónde sois? . De Madrid. El nombre? . Don. Lope ha sido de Mendoza. Quién, pues, pudiera sino Madrid, en su esfera haber un hijo tenido tan discreto, tan galán, y airoso, mas yo imagino que sus hijos de vecino sel aire, y clima lo harán) son en el mundo tenidos, con razón, entre las gentes, por garbosos, por valientes, liberales, y entendidos: y de sus hijas pudiera, sin lisonja, ni capricho, decir más de lo que he dicho. Y usté, al Bachiller Tronena reconozca poco a poco por su amigo singular en el segundo lugar de mi amo. . Quita loco. Ved que mi ama os espera. A Dios don Lope. . Aquí estoy esperandoos. . Mientras voy avisitar la casera. Ea, amor, ea cuidado, válgame en el mal que siento la industria, y el fingimiento. Ya queda el cuarto alquilado, y en esa sala primera los baules, y la ropa, todo se ha hecho viento en popa Ven. . Preguntartequisiera, Necia tu pregunta es, sígueme. . Vamos, señora? Que no he de decirte agora lo que has de saber después. . En fin le diste el papel? Si señora, y te prometo que el mozo es como unas flores, galán, airoso, y discreto, corresano, y tan hermoso que puede su cara . Quedo, y no me le alabes tanto, Lucia, que me das celos, Esta es pasión de criada leal, y ahora volviendo a tu buen gusto aseguro que has elegido el sujeto mas digno de tu hermosura. Así lo estoy conociendo, y por eso mi recato le hace favores honestos a que él correspón de fino hasta que permita el Cielo que mi amor; pero mi padre. Manuela? Señor? . Yo tengo que hablarte; salte allá fuera Lucia. . Ya te obedezco. . Qué prevenciones son estas! confusa estoy. . Bien entiendo hija, que de mi atención, y cuidado, tus aciertos puedes fiar, porque fuera de ser tu padre, te quiero con tal fineza, y cariño, que en el amor te prefiero (bien lo encarezco) a Fernando tu hermano, que acá en el pecho sois dos mitades del alma, siendo dos puntales bellos, y dos hermosas colunas, que sin duda arrimó el Cielo a este caduco edificio, para que el curso violento de los años, y la edad no le agobien con el peso. Y así antes que de mi vida rompiese los privilegios. la muerte, que está tan cerca. Adónde irá a parar esto! Quisiera yo darte estado igual, Manuela, a tu ingenio, nobleza, hermosura, gala, y riqueza, advirtiendo, que estos nobles atributos en ti, son tan verdaderos; como padre, y como amante, ha días que revolviendo anda en el discurso mío la madurez y el consejo, quien pudiera dignamente lograr tan feliz empleo, como ser esposo tuyo, y con el amor, y el celo de tu conveniencia, ya tengo buscado sujeto que te merezca, y así Qué es esto que escucho, cielos! Supuesto que tu obediencia no ha de repugnar mi intento, iré luego a eféctuarlo. Escucha, señor, primero (muerta estoy, hay infelice!) . y advierte que sobra el tiempo para darme estado, y que solo elijo, solo quiero acompañarte, y servirte a tu régalo asistiendo, y cuidando de tu casa. Mucho, Manvela, agradezco tu fineza, mas conozco que tales ofrecimientos del mucho amor que me tienes proceden, y yo no quiero que tu irbanidad agora embarace tu remedio, quédate a Dios. . Oye, espera y ya que quieres tan presto remediarme (sin mi estoy) dime primero el sujeto que has elegido. Don Feliz de Vargas. Amor cobremos aliento., . Bien le conoces, pues por la amistad que tengo con su padre entra en mi casa, hallando el acogimiento que tu hermano en mi cariño, y le hago aqueste cortejo, si te hablo verdad, a fin de ajustar tu casamiento con él. . Albricias amor. Parece; según advierto, que has mudado de semblanse, y que no admites sospecho. esta plática con gusto? Cuando miro, y considero que he de apartarme de ti, quiere salirse del pecho el corazón con la pena, y sin poder de tenerlo me acomete un mar de llanto, que pública el sentimiento de dejarte(y de qué tarde la boda) por que yo tengo tan rendido el albedrío a tu elección, que no puedo. de tu obediencia lo creo que eres honesta, y hermosa; con Feliz es Caballero de gran sangre: mas quien llama aaquella puerta? , s ho. Laus Deo. . A quién buscáis? Por las señas aquí ha de vivir sospecho sdoña Manuela Contreras. l. La que decís no está lejos, porque la tenéis presente, y es mi hija. . Yo me alegro de haber encontrado a entrambos. ̱. Qué mandáis? ̱. Yo, señor, vengo informada de que en casa para cosas de gobierno buscaban una criada. Para la plata, y aseo de la mesa, y ropa blanca se busca. . Pues para eso, sy revolver una casa de arriba a bajo en dos Credos es la que viene. . Decidme cuál es de las dos? . Si el cielo me hace tan feliz, que yo en vuestro servicio quedo, soy la que vengo a serviros. De dónde sois? . De Toledo. Qué buena cara! decid, pues como desde tan lejos venisteis a Salamanca? Vine señora, sirviendo al Corregidor pasado, s que habrá como mes, y medio que acabó su cargo, y yo por tener enfermo el pecho de los aires de esta tierra (mejor dijera mis celos) por orden suya quedé a curarme aqueste lubierno de la señora Cristina en la casa, donde en tiempo breve cobré la salud, y viéndome sin remedio, una casa honrada busco, a donde pueda sirviendo pasar con decencia. . Vos sabréis granjear sus dueños, porque en la cara, y el talle para vuestro desempeño traéis muy buenos padrinos: qué sabéis hacer? . No quiero cansaros, cuanto pidáis, ropa blanca, y aderezos, puntas, tandas, Perendengues, lazos, y despeñaderos, conservas, masas, pastillas, perfumes, aguas, saumerios, y otras mil curiosidades que con arte, y con ingenio me ha enseñado la experiencia, porque estuve en un Convento tres años con una tía. Para tu boda, del Cielo nos viene aquesta mujer; pero has de saber primero si tiene buenas fianzas, porque ya en aquestos tiempos no hay que fiarse de nadie. Yo a recibiros me ofrezco si traéis quien os conozca. Por cierto eso fuera bueno; yo soy la madre Cristina, que ha mil días que en el Pueblo acomodo a las doncellas, y esta muchacha, viviendo a mi lado, no ha de daros más fianzas que el empeño de mi palabra informaos, veréis que asegurar puedo un advar de Gitanos. Como aquí no os conocemos no os admiréis. . Yo he servido en Madrida un Caballero (aquesta es buena ocasión para lograr el intento de decir mal de don Feliz) A eso solamente vengo, prosigue, . Que se llamaba don Euis de Vargas. . Teneos, que ese es grande amigo mío. (Ya se va clavando el viejo) . por señas que tiene un hijo. que vive pared en medio en la casa de las Conchas. Bien aquí le conocemos, y doña Paula de Urrea, que es de aquestas casas dueño, es muy grande amiga mía. Digo, señor, en efeto, que solo de haberme visto quedó mi amo tan contento, y satisfecho, que al punto, sin fianzas ni embelecos me recibió, y yo obligada de su noble tratamiento le serví más de seis años, y le estuviera sirviendo ciento, si no me obligara a dejarle al mejor tiempo la buena pieza del hijo. Quién, Don Feliz? Este mismo, que no tiene otro mi amo, y a no tener, como tengo, tan buena lengua, dijera de sus costumbres, mas quiero callar, que esto no es del caso. Ya me importa saber esto: . decidme, por vida vuestra, porque a don Feliz tenemos aquí por muy virtuoso, y como os he dicho, tengo grande amistad con su padre) que locuras, o que excesos. son los suyos, para que, empeñando mi respeto, y consejo, pues en fin como a mi hijo le quiero, enfrene sus trabesuras? O, pues si vais con el celo de enmendarle, y corregirle, sabed, cuanto a lo primero, que él juega, jura, enamora, miente, finge, y es tan diestro en persuadir las mujeres, que la más discreta, al cebo. de sus palabras se rinde, y él muy fálsico, en cogiendo el fruto de sus embustes la deja burlada, y luego incontinente se va a fabricar otro enredo, con que cae otra cuitada; y ha cundido tanto esto en Madrid entre sus damas. (siendo un golfo tan inmenso) que le conocen por barrios, y huyen de sus embelecos como el diablo de la Cruz. Mirad, ese debaneo no es muy culpable en un moze que vive en Madrid, si jeto solo a su albedrío, . Cuando de los pesares me acuerdo, y malos ratos que ha dado. a su padre, no me puedo. contener; y si os dijera que aún a mí, el grande embuster me solicitó, con estas canas, siendo causa esto de salirme de su casa fuera, pero no pretendo que nadie pierda por mí, Muerta estoy, si será cielos. . esto verdad? . Proseguid, (yo buscaba para yerno . gentil sujeto, por Dios! que todo saberlo quiero, para cumendarlo mejor. En fin, para echar el sello, Don Feliza sus maldades, apurando de su viejo padre la paciencia, tuvo con una dama secretos amo reseisoble, y doncella, y habiéndole dado el Cielo de esta amistad dos chiquillos. iguales como los dedos de las manos (en hablando de estas cosas me enternezco) y tamañitos entrambos, que caben en un arnero, sin mirar su obligación la dejó burlada; fuego en su falsedad, y ella le puso ofendida pleito que hoy en el Nuncio se sigue, y su padre previviendo el riesgo porque esta dama tiene en Madrid nobles deudos? le envió a Sala manca, donde sin olvidar el mancebo sus mañas, tiene entabladas dos devociones a un tiempo en Santa Clara, en la Plaza asestado el galanteo de una viuda, junto a Escuelas; tratado su casamiento con una noble doncella, y en la Rua cogió al vuelo una Confitera hermosa, a quie le ha comido tantos dulces, que ya ha quedado en los huesos su tienda, calva, y lampiña, porque a de más de sus buenos procederes, el Don Feliz es muy grande gálamero. Buenas propiedades, hija, (aunque este sea embeleco) si bien aquesta mujer no sé aque fin, a que efeto pueda urdir tales engaños, es bien que unido el consejo con esta noticia, busque algún camino, algún medio; de averiguar la verdad. Yo señor (en vano intento . disculparle nunca he dado crédito a tales enredos, porque los criados, siempre hablan así de sus dueños. Eso es cierto, pero cuando no está el desengaño lejos, debe apurarse la duda, que no he de poner a riesgo tu hermosura; a Dios te queda que hoy es día de correo, y he de escribir a un amigo que apure en Madrid, si es cierto lo que ha dicho esta mujer, y si te agradare, luego recibe aquesa criada, Por Dios que se parte el viejo. como perro con bejigas. Buena he quedado, yo pienso. . que sueño ha traidor Don Feliz! Y la miña tiene el jesto A de haber probado vinagre, Cómo os llamáis? Aa Bien se ha hecho, yo, Damiana. Ay de mí! pues quítate el manto luego, porque ya estás recibida. Con tulicencia primero es preciso que yo escucha. Desde aquí mirar podemos si está sola; mas, Tronera, no reparas, que en extremo a Don Lope se parece aquella mujer? . Yo pienso que estoy biendo su retrato. Y por Dios que su despejo, y sugarbo, son imanes de mi atención. . Que tenemos mas que te has enamorado? Ya sabes que a todas quiero por costumbre solamente. Ya lo sé, pero que haremos de Doña Manvela? . Esa es rica, y aquesta es cierto que es hermosa, y bien podré, querer a las dos a un tiempo; a la una por el donaire, y a la otra por el dinero. Digo que me has con vencido. Mucho, señora, me alegro de que tan buena criada quede en el servicio vuestro, yo volveré per mis gajes, aDios. z,) No pudo mi afecto habiendo llegado, ya a Salamanca, sin veros estar un punto, y así: vive Dios que el juicio pierdo al ver aquesta mujer De que venís tan suspenso señor Don Feliz? . Quien mira del Sol los claros refleyos, no es mucho, que entre su rayos, pero decidme primero, quién es aquesta, señora? Que, os parecebién? . Confieso que aunque es grande su donaire, delante de vos. . Teneos, que Damiana, es mi criada, y yo sé bien que a mi ruego será piadosa con vos, con que añadiréis al pleito del Nuncio, otra oposnora; otro cuidado al empeño de la viuda de la plaza, y otro con que al casamiento que tratáis con la doncella de junto a Escuelas. No entiendo lo que decís. Vive Dios. . Fe- que aunque todo es embeleco, te han conocido. . Advertid que burlaros de mi afecto, y mi fineza. . Callad, que no han de quejarse de esto Don Feliz las dos debotas que tenéis en el Convento de Santa Clara, y tampoco ha de formar sentimiento la Confitera, que vive en la Rua. . Si el intento vuestro, es que yo pierda el juicio, lo conseguiréis muy presto, porque ya me tenéis loco: que casamiento, que pleito, que viuda, que Consitera, o que engaños son aquestos, para apurar mi paciencia? vive Dios que solo tengo por norte de mi esperanza, vuestros divinos luceros, y que mi amor. . Es engaño. Y mi fineza. . Es del tiempo Mirad que soy. . Desleal. Que mi pecho. . Ya lo veo. Siempre fue vuestro. Y de todas. Rabién los dos, pues yo muero. Eso es ya mucho apurarme. Señor Don Feliz, yo vengo de vuestra posada, hermana que haces aquí? . Hueste punto hablando con Damiana, esta criada a quien tengo recibida, estaba, cuando el señor Don Feliz, pienso que buscando a nuestro padre aquí llegó, al mismo tiempo que tu entrabas. . Es así, que en aqueste instante mismo, he llegado de Madrid, Fernando, y sin perder tiempo vengo a ver a vuestro padre. La fineza os agradezco. por Dios que la tal criada no es fea, no he visto, Cielos, tal hermosura, y donaire) venid; y no dilatemos a mi padre tan buen día como ha de tener con veros, que en el estudio os espera, Vamos, Tronera, yo llevo. . que pensar en la criada, M. Tu. Damiana, trae luego tu cofre. . Voy a servirte. ̱. Escúchame a mi primero, Damiana; y sabe de paso; que tu donaire en mi pecho se ha introducido, desuerte, que si admite mis deseos tu agrado, serás en casa no criada sino dueño, a Dios. . Solo me faltaba que me enamore este necio; ea, cuidado, abuscar nuevos engaños, y nuevos fingimientos, con que pueda desvanecer los deseos de Doña Manvela, y Feliz, y pues ya en mi poder tengo la llave del cuarto bajo que he alquilado; y en él veo una escalera secreta que va a mi cuarto; al momento voy amudar este traje, porque Feliz en volviendo a casa, encuentre a Don Lope, borrándole así el recelo que tuvo al mirarme aquí, fortuna ayuda mi intento favorable, pues no ignoras que el Amor todo es Enredos.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA Mendrugo, seas bien llegado; tú en mi cuarto? no lo creo. Aunque siempre mi deseo servirte ha solicitado, la cortedad me disculpa; y si Ines no me llamara, en él señora no entrara, Como has de negar tu culpa, cuando de mí has conocido lo que tu estimo, en rigor, por Don Lope tu señor y porque hablarte ha querido en un negoció importante? dejanos solos Ines. aquí te he llamado. . Pues, pasa señora adelante, que ya te escucha mi duda pendiente de tu voz. . Di, podré fiarme de ti? Qué me querrá esta viuda? . que eso tu presunción diga; sabes quien es en Vizcaya Mendrugo Diaz de Arcaya? Pues digo que cierta amiga, muy noble, rica, y discreta acaso vio a tu señor. . Dónde? En la Iglesia Mayor, y tan rendida, y sujeta quedó a su talle. . Repara, si es discreta esa mujer, que por fuerca ha de tener muy mal ditísima cara. No, no es fea, y sin engaños, es para mayor indicio de gran gobierno, y gran juicio, Tendrá muchísimos años. Aficionada, en efecto, a Don Lope, me mandó, por ser tan su amiga yo, que supiese de secreto, puesto que en mi casa posa, y ella sin más conveniencia, que su gallarda presencia solicita ser su esposa; si esta plática recibe Don Lope, y como he sabido que eres tú tan su valido. Eso, es cosa que no vive sin mí un istante. . He querido fiar de ti, que al momento le des parte de este intento. Buena elección has tenido, y da, si de mí se escapa la materia mor perdida, pues lo que yo no le pida no lo ha de hacer por el Papa; pero tu intento a mi ver presumo que no es posible, porque miamo es imposiblo que se case con mujer, Cómo? . De mí te has fiado) no engañarte solicito, sabe que cuando chiquito, Qué? . Fue Don Lope quebrado Mi amiga, aunque eso la asombre le admitira por esposo, que amor no es escrupuloso, Es que no puede ser hombre si se casa con doncella. Ya no importa aquesa duda, porque esta dama es viuda. Con esto sé que ella es ella. y presumo en conclusión, que puesta ya en el reclamo se ha de sacar con miamo, aunque diga que es capón (ella pescó gentil maula) digo que a tratarlo voy Y yo esperándote estoy. Buena esta la Doña Paula. . de aquí he de salir con medras, Si lo ajustas al istante te daré un rico diamante. Loca esta, pues tira piedras, de su ignorancia me espanto. Bien mi industria se logró, que una mujer como yo no ha de declarse tanto, a Dios Mendrugo. Señores, habrá quien aquesto crea, ahora bien, ya será tiempo, pues mi ama vendrá de fuera de abrir el cuarto, yo tengo mareada la cabeza de tan notables enredos, Y tan extrañas quimeras como han pasado por mí en diez días? , a. Juana? . Buena la tienes con doña Pausa. Cómo? . Como está tan tierna, que quiere ser tu mujer, y con una larga arenga me ha propuesto el casamiento, en cargándome que sea sutercero. . Estás en ti? Digo, queda por tan hecha laboda la tal viuda, que previene a toda priesa dijes, y mantillas, para el primer hijo que tenga, ya mí me ofreció en albricias de que admitas su fineza un sortijón como un puño, y así podrás. . Calla necia. lu Darle con la entretenida, pues si sabe que eres hembra, nos ha de echar noramala de casa. . Locuras deja; y vos ortiz, pues entrastis aquí sin que nadie os viera, ni en casa sois conocido, decid si dejáis ya puestas en el cuarto las alajas? do Los buferes, la docena de sillas, y juntamente aquella alfombra pequeña que trajiste de Madrid, todo acomodado queda, y así mismo he echado voz, de que espero a doña Elena de Guevara, mi señora, que a asistir a una novena viene a la Peña de Francia, y que vendrá por mi cuenta dentro de dos o tres días, Así mi industria lo ordena, por lo que sabréis después, y ahora por aquesta puerta os podéis bajar al cuarto, y estad con cuidado, mientras otra cosa os avisare. Mi obediencia es mi respuesta, yo apuesto que los embustes. A de mi ama, y esta escalera me han de llevar a la horca. O he de armarme de paciencia, o he de perder el sentido con tus cosas. . Todas estás prevenciones se encaminan, Juana, a que doña Manuela persuadida de mi engaño, a don Feliz aborrezca demodo, que de él se olvide, Ju cómo ha de ser? Ya te acuerdas de aquella tarde que yo me acomodé por doncella. en su casa? . Y que lograste el fin de que yo dijera tantos males de don Feliz, que por entonces, suspensa quedó la boda, y el viejo tan escocido en la arenga de mis engaños, y enredos, que desde entonces no entra en su casa el tal don Feliz. Pues sabe que yo muy diestra en proseguir elte engaño, le dije a doña Manvela que iba por mí cofre. . Eso, ya lo sé. . Y dando la vuelta a su casa el otro día para entablar la cautela, de ser a un tiempo don Lope, y Damiana, que este era el nombre que allí me puse, le dije, que aquella misma tarde, la madre Cristina, de una impensada dolencia quedaba en la cama, y que era asistira la enferma preciso en mi obligación; diome en efeto licencia para asistirla denoche, con que de día viniera a servirla puntual, logrando de esta manera, Juana, que todas las noches, por Don Lope aquí me tengan hasta las nueve del día que en cas del Dotor Contreras me voí a ser Damiana. Por Dios señora, que inventas cosas que no hay en el mapa. Lo mejor es que se muestra tan inclinada miama a mi aparente modestia, y a mi fingido servicio, que ya privo más con ella que sus antiguas criadas, tanto que me ha dado cuenta de su empeño con Don Feliz, y que estando ya muy cerca de efetuarse el casamiento le suspendió la cautela de tu informe, porque el viejo escribio con diligencia a Madrid a cierto amigo, que se informara, y supiera de secreto, si las malas propiedades eran ciertas que dijiste de Don Feliz, de que ayer por la estafera vino respuesta en que avisa que todo ha sido quimera cuanto de él le han referido, por ser opinión muy cierta en Madrid, que era Don Feliz, de más de sugran nobleza, un caballero, que en nada faltó jamás a la deuda de su ilustre nacimiento con que el viejo satisfecha la duda en que le pusiste, vuelve a tratar la materia del casamiento. . Eso es mal Y la tal Doña Manuela, con achaque de que viene a visitar la casera hoy ha de ver a Don Feliz en su cuarto, que ella misma me lo dijo. . Eso es peor; pero dime, con que treta te has librado de Lucia aquella criada, aquella que fingiéndote Don Feliz la obligaste a que te diera el papel de su señora? Esa es la que más me cuesta de cuidado, porque jura impaciente, y descompuesta que soy el mismo Don Feliz, y como doña Manuela. sabe, que ni le parezco, ni puedo serlo, hace de ella burla, y la tiene por loca Y en fin señora, que intentas con tan extraños entedos? Ya es preciso que lo sepas, escucha Amigo Don Lope? Perdonadme, porque es fuerza hablar ahora a Mendrugo, luego soy con vos. . Tronera, cada vez que veo a este hombre imagino que es la misma criada del otro día. Ya señor de esa sospecha te aseguraste, pues cuando dimos acasa la vuelta ha Ella es dé naturaleza milagro, formar dos caras tan conformes. Considera. . . señora que es grande empeño querer. . De que te recelas si yo he destar a la mira? Digo que aunque me molieran apalos, te he de servir voy a hacer lo que me ordenas. V Señor Don Feliz no creo que aquesta dicha merezca mi cuarto. . Vos asistis en él tampoco, que apenas os encuentra mi amistad. Siendo tan grande la nuestra fuera conocido agravio si mi recato encubriera: la causa de no asistiros a todas horas (aquesta ficción me ha de importar mucho para adelante.) . Y mi queja, fuera, Don Lope, mayor, si disculpa no tuviera el recataros de mí, No ha sido misterio, o tema dejar de veros y hablaros, sino a ver que lleguén apenas diez días a Salamanca, y cuando menos en ella haber perdido Don Feliz la libertad. . Es empresa de amor, o antojo no más? Es que acaso en San Esteban vi una mujer tan divina, co tan géntil, airosa, y bella, que entre el verla, y adorarla no hubo tiempo que pudiera distinguir el albedrío, tanto, que amor aunque sea, lince, que distancias mide, al verme rendir tan presto, suspendió al arco la cuerda, porque yo para adorarla no hube menester sus flechas. Luego estáis enamorado? Tanto, que amor me condena a hacer mil cosas indignas, y me tiene de manera, que no soy el que pensáis, bien el efeto lo muestra Don Feliz, pues he faltado a la amistad verdadera que los dos nos prometimos, mas espero muy apriesa salir muy bien de este empeño, para volver con más fuerza a estimaros, y quereros, pues mi fe solo desea que seamos muy amigos. Yo, aunque mil damas tuviera lo fuera vuestro Don Lope, que como aquesas princesas no llegan a mi memo ría con intento que lo sepa la voluntad, porque solo me sirven de que las quiera para quebrantar el ocio, y divertir la tarea de mis estudios, es cierto que no os dejara por ellas. Luego a ninguna queréis? Esa es muy larga materia de contar; porque yo a todas, Dios ponga tiento en mi lengua, las quiero veintí cuarro horas, Pues si os dura la fineza tanto tiempo, habréis logrado, claro está dos mil empresas grandes, y dificultosas? Miamo tiene diferencias en el gusto, no es amigo de truchas, antes las deja de comer, porque se aplica a coles, y berenjenas, llenando el jergón muy bien de gorronas, y sirvientas. Más porque veáis también, que sin excepción no hay regla, sabed que vengo a pediros vuestro cuarto, porque venga cierta dama a visitarme, puesto que estando más cerca de la puerta de la calle puede, sin que la casera la vea entrar más segura. Mucho me alegro que tenga parte mi cuarto en que useis de prevención tan atenta con esa dama, y espero que este principio lo sea para que enmendéis prudente el influjo, o la violencia que os obliga a no estimarlas, pues el sabio, cosa es cierta que en fe de su entendimiento puede enmendar las Estrellas: de mi cuarto, y mi persona os serviden hora buena, pues sabéis que todo es vuestro. Yo agradezco la fineza, y el aviso, y por pagarle, os previene mi advertencia, que si de esa hermosa dama que vistis en San Esteban la empresa habéis de seguir, la examinéis con cautela primero, el porte, y la vida, porque hay mujeres en esta Ciudad, de corta fortuna, que al cebo de su belleza, suelen traer muchos peces, y al ignorante que pesca el anzuelo de su cara, le echan la justicia acuestas, y la Cruz del matrimonio, y podéis, siendo en Escuelas nuevo caer en la trampa. Aunque agradecer es fuerz vuestro celo, aquesta dama, es de diferente esfera que presumís, pero yo admito vuestra advertencia, y en cualquiera lance, o riesgo que en aqueste empeño tenga he de valerme de vos. Fuera agraviar mi fineza no hacerlo así, siendo cierto que espada, vida, y hacienda, sin cumplimiento, Don Lope, a todo trance son vuestras, Esa palabra os admito, mas advertid que os empeña a asistirme, y amparame en cuanto aquí me suceda con esta dama. . Mis brazos y mi mano serán muestra, de que os la da con el alma mi fe, más por esa reja que sale a la calle, he visto, (ella es sin duda) que llega aquella dama que espero. A Dios, y tened con ella el suceso que deseo: y pues ya mi trama queda. bien urdida, voy a hacer en cas de Doña Manuela el papel de Damiana. Este es el cuarto, tú apriesa a casa te vuelve, y dile a mi padre cuando venga, que quedó con Doña Paula. Vol a hacer lo que me ordena Señor Don Feliz? . Señora, cuando con tanto arrebol, para primicias del Sol salió brillante el Aurora: y cuando el prado gentil, para adornar la mañana, sus hojas de nieve, y grana verdes pompas del Abril, desplegó en lisonjas tantas, como sin formar agravios, se encienden en vuestros labios, se animan en vuestras plantas, y cuando el Cielo. . Teneos, que amor en ecos veloces no se infiere de las voces, que se aplica en los deseos; que aunque mi afecto procura, cerrando a vanos antojos los oídos, y los ojos, que esté de vos muy segura: y aunque amor me ha satisfecho con darme ya el desengaño, la malicia de un engaño me está revelando el pecho, don Feliz, que no pagáis lo que a mi afecto debéis. A vos misma os ofendéis si de mi desconfíáis, porque fuera desvarío no conocer mi fineza, ll que vale vuestra belleza mas que el rendimiento mío. Ma amo es muy verdadero, s ya pagar de mi capote que os adora (por el dote) yos quiere (por el dinero) . y dudar es frenesí, que es muy vuestro, y lo ha de ser. M. Basta, yo quiero creer lo que me está bien a mí Bien podéis, puesto que alcanza mi fe tan dichoso empleo. Digo, Feliz, que lo creo, Y en que estado mi esperanza queda con vos? . Por demás es tratar eso conmigo, padre tengo, y vuestro amigo, no puedo deciros más. Ya os he llegado a entender. Sin faltar a mi decoro os estimo. . Y yo os adoro. Solo esto he querido ver, señor don Feliz (mi Dios sacadme del laberinto en que me metió mi ama) porque mi recelo vino solo a ver vuestras traiciones. Cielos, qué es esto que miro! Y pues ya sé que sois falso, desleal, y fementido, faltando a una obligación de tantos años (bien finjo) quedad con Dios. . Esperad, y sabed si habéis venido engañada; que este cuarto es de don Lope mi amigo de Mendoza, a quien presumo que buscáis (yo estoy perdido) . Por cierto, señor don Feliz, que es bien extraño capricho negar que me conocéis, cuando a mi honor puro, y limpio debéis (ah falso!) más esto no es ocasión de decirlo, apartad. . Esta señora, según lo que ha referido, tiene razón, porque siendo su derecho más antiguo, no ha de perderlo por mí, quedad con Dios. Haréisme que pierda el juicio, y vive Dios que ninguna ha de salir de este sitio, sin que esta dama primero se descubra y el motivo diga de haber fabricado un enredo tan indigno contra mi opinión, pues no la conozco ni la he visto, ni hablado en toda mi vida. Si ahora me falta el brío, voló todo el embeleco: sois un grosero atrebido, descortés, y mal mirado; dejadme salir, o agritos, alborotaré la casa! Teneos, y descubrios, que si es burla, es muy pesada. Que esto escuche el honor mío de un infame! Qué es aquesto? Andar el demonio listo por pecados de mi amo. Yo estoy en grande peligro. Señor don Feliz pues vos usais de lo que os estimo tan mal, que así desatento; burlando el decoro mío, entréis mujeres en casa, sin mirar que los vecinos pueden, no sin fundamento, murmurar que yo os permito una acción tan libre, y fea? Estas damas han venido buscando ahora a don Lope, y pues en su cuarto mismo las veis, no es mía esta culpa. Qué escucho. Cielos divinos a don Lope? . Si señora. Ya tomara de partido (sin mí he quedado) que fuera de don Feliz el delito, ha tirano! a vil don Le pel Ya habiendo aquí otro testigo puedo levantar el bramo cuanto don Feliz ha dicho es engaño, porque yo solo a buscarlo he venido, y le hallé con esa dama; pero de su mal estilo me vengaré para esta. z. Yo voy a mudar vestido, pues me queda por mi ama que hacer otro pecadillo. Amor, cobremos aliento: ya es imposible sufriros en mi casa estas licencias, y así podéis advertido mudaros, y a esta señora, para otra vez, es preciso advertirle mi recato; que en la casa que yo vivo no entran mujeres perdidas. Buena me ponen yo elijo irme sin hablar palabra. Señor don Feliz? . Amigo? Mipadre, mi hermano ay trisn Cielos, si acaso han sabido que está aquí doña Manuela. Entre puertas te han cogido z. Mi señora doña Paula, vos aquí? . No no me admiro que extrañéis verme en el cuarto de un hombre mozo, y os digo que tenéis razón más sirva para desempeño mío saber que el señor don Feliz. Esto es peor, vive Cristo. Sin reparar a mi casa, muy liviano, y atrevido, entra mujeres en ella; y yo escuenando ruido, y voces en este cuarto, silia averiguar del mío hocasión, y hallé esta dama, apartad, y otra que al mismo punto que entrasteis se fue, muy celosa, según dijo, agraviada de don Feliz, y así, pues sois tan amigo señor Dotor de su padre, que le advirtáis os suplico, quese enmiende, o busque casa donde sufran sus delirios, pues siendo quien soy, no puedo slerar sus desatinos. . Hay más pesares fortuna! . Ya aqueste lance es preciso . medirle con la prudencia. que en un mozo no es delito usar estas travesuras. Señor don Feliz mi hijo, yo venimos a veros, y me he alegrado infinito de llegar a tan buen tiempo, ue pueda el respeto mío omponer de doña Paula la queja, y aunque os afirmo que tiene razón también estos excesos han sido disculpaoles en un mozo; soen fin a templar me obligo ljusto enojo, y de vos eñor don Feliz confío, que no usuréis en su casa tlas licencias. . Yo admito tlfavor, y os doy palabra, que más cuerdo, y advertido sodé otro disgusto en ella. ois quien sois, hacé al proviso de se vaya está señora antes que vuelva a este sirio doña Pansa, que es terrible; venid señora conmigo, que en la calle he de poneros por excusar el peligro de que os encontréis con ella. No es menester que yo miro desde esta puerta su cuarto, y esta cerrado. . Pues digo, que su condición conozco, no repliquéis. . No replico, peor será hacer cuidado del acaso, pues es fijo, que yendo tapada va segura, y yo he de seguirlos. hasta que en salvo la deje. Después don Feliz amigo abuscalos volveré, que de espacio solicito tratar con vos un negocio: venid. . En vano me animo, muerta estoy. Bien puedes ir segura, que yo te sigo. Temblando voy. . Advertid, y estimadme aqueste aviso, que ha de casarse don Feliz con mi hija, y si a aqueste sitio volvéis a inquietarle, yo menos remplado, y remiso daré cuenta a la justicia, para que en vuestro castigo escasimienten las demás, A Dios don FelizaeAmigo con Fernando a Dila: Tionera ven conmigo. . o Qué hasta que a doña Manvela segura de este peligro la daje, la he de seguir. Vamos, pues señores míos, solo el diablo, y las mujeres, porque también son diablillos. con basquiñas, inventaran enredos tan exquisitos. Ya tarda doña Manvela, y yo estoy con gran cuidado. hasta saber si ha logrado. mi prevenida cautela Juana, pues miro en rigor, que por mi ocasión ha ido a un riesgo tan conocido: buena me tienes amor, pues no bastando la pena de mis locos accidentes, a cosas tan indecentes tu violencia me condena, que al ejecutarlas hoy ciega, y loca, presumí, que me he olvidado de mí; o que no soy la que soy; suspende, pues, la tirano fuerza de tu arpón severa; pues siendo tu prisionera será baldón. Damiana. quítame este manto apriesa, Dime, señora, que tienes, que tan asustada vienes? Que vengo sin mi confiesa mi turbación. . Es verdad, declárame tu dolor. Hh falso, aleve! ah traidor! Bien puedes de mi lealtad fiarte. . Don Feliz fue, Damiana, en conclusión el que me ha muerto a traición Siempre me lo imaginé de su mal modo, y capticho, su vatiedad desatina, que esto la madre Cristina. diversas veces me ha dicho. En fin (de congoja muero) estando en su cuarto yo otra mujer le buscó. Miren el mal Caballero. el riesgo a que te aventura! Y inferi de sus razones, que le debe obligaciones. El es pública escritura de todas. . Es un aleve. Mas con engaños traidores en concurso de acreedores, nunca paga lo que debe. Y pues sus traiciones vio mi fe mal correspondida, ya no he de verle en mi vida. Lo mismo me hiciera yo, que una mujer de tu porte; de tu garbo, y tu donaire, no ha de ponerse a un desaires i . Puesto que ha sido mi norte vuestra casa (ya don Feliz entrar me vio, y a hacer vengo lo que me ordena mi ama) sabed que en la calle dejo, por cierto lance de amor, mal herido un caballero, a tiempo que la justicia llegaba, señora, al puesto, y yo viendo mi peligro, alargando el paso intento escaparme de sus manos, y en aquesta casa entro donde Iris de mi fortuna, vuestros divinos luceros, de este riesgo me aseguran, pues al venirme siguiendo la justicia, en tantos rayos mudos, cobardes, y ciegos, sin encontrarme. . Tened, y no gastemos el tienipo, que a vuestra vida le importa, en corteses debaneos, que aumenten en la tardanza vuestro peligro, y supuesto que de mi casa os valéis, y en mí ya es preciso empeño de aqueste riesgo libraros; Damiana a este Caballero lleva, y por la puerta falsa, antes que le halle aquí dentro la justicia, a la otra calle le saca. . Apenas acierto, señora, con las palabras. Dejad esos cumplimientos, y idos antes que aquí llegue la justicia, . Bien se ha hecho. . Qué intentas, señora? Dame espada, capa, y sombrero, que después lo sabrás todo. No vengo, tirano dueño, firme a escuchar tus finezas, amante a lograr tu afecto, ciego a abrasarme en tus ojos, pues ni amante, firme, y ciego, si no celoso, ay de mí, a averiguar solo vengo tus traiciones, y mi agravio. Brabo gusto es pedir celos de cumplimiento no más. Yo pienso, (ciega de cólera esto que vienes loco, supuesto que olvidando los desaires que hoy en tu cuarto me has hecho delante de mí te pones. No con fingidos pretejtos has de ocultar tus traiciones; un hombre ha entrado aquí dentro recatándose de mí, y aunque falte a tu respeto, y aventure tu decoro (pues nada advierten los celos) he de mirar todo el cuarto. No grosero, loco, y necio a mi pundonor te atrevas, y advierte que te aborrezco de modo, que aún desengaños de tan libre pensamiento no has de llevar de mi casa. Pues perdona, que no puedo dejar de buscarlos yo. Ya Damiana será cierto que habrá sacado a aquel hombre, y yo por mi honor deseo satisfacerle no más. Quién va? quién es? . Deteneos es don Feliz? . Es don Lope? Si amigo. . Cielos, qué veo! vos en esta casa? . Sí, porque el divino sujeto que adoro es doña Manvela, a quien mil favores debo, y estando hablando con ella se oyó ruido, y creyendo que era su padre, o su hermano, me mandó entrar aquí dentro; y pues sé que en esta casa entráis, porque de su viejo padre sois intimo amigo, y estáis obligado, puesto que me disteis la pa labra de ampararme en este empeño, no me descubráis ahora, y aqueste lance, secreto tened, y a Dios, porque antes que aquí me encuentren intento salir por la puerta falsa a esotra calle. . . Yo quedo bien despachado por Dios, mas de don Lope, no tengo de que tener queja, y fuera lo que me está sucediendo, gracioso cuento por Dios, si me cogiera este empeño muy fino, y enamorado; mas ya en este lance puesto es fuerza fingir, ha falsa! ha tirana! . Qué es aquesto? estáis en vos? . Ya he sabido: muerto estoy, valedme Cielos, tus engaños, tus traiciones. Si dicen los hombres esto singiendo, que harán las hembras? Yo pienso que estáis sin seso; Damiana. Señora? . Dime, cuando entró don Felizdentro encontró aquel hombre? . No, que yo le puse al momento en la calle. . Qué procuras. con otro engaño de nuevo desvanecer lo que he visto? No respondo a tan grosero lenguaje señor don Feliz, porque presumo, y aún creo, que estáis loco. . Pues aleve, bien puede mi noble pecho ser objeto de tus iras, y bien pueden tus desprecios abandonar mi esperanza, mas ten ingrata por cierto, que no has de lograr la industriso de engañar a un mismo tiempoa a don Lope de Mendoza. y a mí. . Damiana, oy es esta mí que don Lope? . No lo nieg se Hola Lucia, trae luego a este aposento unas luces. Este es mi hermano, idos pretla me señor don Feliz, que yo quiero salirle al encuentro, ln porque a esta pieza no entre. llpo PorDios que el diablo me a pude laqu la ocasión de la criada en a tiro de mi deseo, y no he de perderle, pues si entrare ahora aquí dentroo Y don Fernando, diré que buscando a su padre vengo. es Qué aguardáis señor D Felincast tus Solo decirte que tengo que decirte una palabra. lido Pues qué me quieres? Te quiero. . Vos a mí? ma No si no al Alba que está en tus ojos. . Ya entiesas, hacéis burla? . No por Dioso esí Idos apriesa, que temo que entre aquí mi amo, y yo; llet si os hablo verdad, no os creosoy Por qué Damiana? . Porqueesto a todas decís lo mismo; qué aguardáis? . Sí todas fieseser como tú. . Ved que en un rida jo y me ponéis. . No fuera yo. Qué? . Mudable. Andares. . Luego es cien que me queréis? a Si Damiana, tan cierto con como que tú eres hermosa. ti fin e Quién lo asegura? Mi pecho. sṯ. Quién lo confirma? Mi amor. . Pues yo. el Dilo. . Es que tengo st muy poca paciencia yo. e Qué es aquesto, señor don Feliz? pues como no os habéis ido? . Sar telmo. Yo señora. De este lance . me saque ahora el ingenio. No habláis? . El señor Dn Feliz y poco advertido, y atento, udme preguntaba, quien fue aquel hombre que encubierto entró aquí esta noche, y yo rrespondí si estaba ciego, loloco, cuando tu entrabas. Ya es fuerza fingir de nuevo: es verdad, pues con su muerte lincastigaré a un mismo tiempo sus traiciones, y mi agravio. Vos habéis perdido el seso, lidcón Dios, señor don Feliz, y no de mi sufrimiento mas experiencias hagáis. esi haré, y al Cielo prometó losoverte ya más ni hablarte. bien hacéis, porque eso mismo le tengo ofrecido yo o, ̱. Ven señor, que con un negro esto no pudiera usarle. en señora, que no puedo suescuchar desaires tuyos. Un volcán llevo en el pecho; avengaré mis agravios. Yo satisfaré mis celos. h traidor! . Hh ingrata! n. Ha falso! al quiera amor que mi ingenio consiga con esta industria sl fin de tantos enredos.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA Esperadme en este cuarto bajo, mientras subo arriba a ver a doña Manuela, y tenedle, porque apriesa he de volver a buscaros, abierto, que si hoy propicia la fortuna favorece de mi amor las tropelías, ha de ser mío don Feliz. Quiera Dios que tus fingidas apariencias no nos hagan Monsiures de la Paliza a mí, y a Ortiz. . No temáis. Mi lealtad no te réplica, abierta estará la puerta. . A Dios amor si me anima tu deidad, lograr espero el fin de las ansias mías: de doña Manuela al cuarto subo; qué breve camina un deseo! ya he llegado; llamo, pues. Quién es? el día podré decir, pues tus ojos, bella Damiana, acreditan más explendor a tus rayos que el Alba, cuando ilumina, embajadora del Sol, esas campañas floridas, que airoso el Mayo bosqueja, y diestro el Abril matiza de nieve en las azucenas, de grana en las clavellinas, que hurtaron a tu belleza, para salir más lucidas, el aliento de tu boca, y el color a tus mejillas; en hora buena. . Tened, que estoy ahora muy de prisa, y no es posible escucharos, y aquesas cortesanías con una humilde criada no gasteis, que es cosa indigna emplear en un sujeto tan corto vuestras caricias; y a Dios, que a ver a mi ama entro. . Espera, y no prosigas. tanto en humillarte, cuando aún el mismo amor la dicha de ser tuyo no merece. Aunque ruda, no me obligan las palabras de los hombres; pues bien sé que las publican muy finas en la esperanza, y en la posesión muy tibias; dejadme pasar. . Damiana, quíteme el Cielo la vida si no te adoro. . Pues yo (preciso será que finja por librarme de este necio) como crea esa noticia, con la experiencia seré. Qué serás? . Agradecida. Qué sabrás pagar mi amor? Siempre he sido yo muy fina con lo que quiero, más esto, hasta que de asiento viva en casa, se quede aquí. Cuando llegará ese día? En mejorando la enferma. Cómo está? . Las medicinas. van obrando poco a poco, y con una que hoy le aplican, que ha de sanar brevemente espero. . Amor lo permita para que a casa te vengas; y entre tanto que te obligan mis finezas, que señal dejas a la pena mía de que has de pagar mi amor? Mi palabra. . Aunque me anim tu palabra otro favor me has de hacer. . Como no ? cosa contra mi decencia; cual ha de ser? . Qué permita en la nieve de tu mano temple el incendio. . Desvía, y repara. Qué es aquesto? Qué poco dura una dicha! yo hermana. . Ya D Fernand conozco de tu malicia la intención, pues muchas vece me di por desentendida. de tus locos debaneos, mas ya que el lance me obliga a declararme contigo, sabe que están defendidas mis criadas en mi recato, con una guarda de vista, tan vigilante, y atenta, que escalar al Sol porfía el que se atreve a mirarlas; y si pasa inadvertida adelante tu intención, será fuerza que le diga a mi padre tu locura, porque atento la corrija; piento que me has entendido Basta, hermana, que corrida está mi atención, de ver que con tal rigor me riñas siendo mi culpa tan leve como haber dicho por risa. una chanza a Damiana, que no ha pasado la línea de su respeto, y el tuyo; y pues queda desmentida tu sospecha, te suplico que a mi padre no le digas cosa que le dé disgusto, ya Dios, que temo tus iras mas que mi delito, hermana, (ay Damiana divina. ciego me tienen tus ojos, que mucho si a quien los mira flecha a flecha, y rayo a rayo matan a traición sus ninas,) . Bien castigué su locura: Damiana? . Señora mía? Parece que triste vienes? Con harta causa, afligida llego a tu presencia. . Cómo? Como a la madre Cristina se le ha agravado el achaque desuerte, que de su vida dudan los médicos; y es fuerza que yo la asista hasta ver el fin que tiene, a cuya causa venía. a pedirte que me des licencia por unos días, porque yo faltar no puedo a obligación tan precisa, que después volver ofrezco a servirte, con la misma lealtad que hasta quí, y mi cofre en prendas de mi venida quedará en tu poder. . Basta, que siendo una obra tan pía no he de embarazarla yo. Es lo tanto, que sería descuido de mi fineza, y faltarme, yo a mí misma no ejecutarla hasta el fin, y pues mi fe la ejercita, en virtud de tu licencia, ten por cosa muy sabida, que tienes en ella parte supuesto que tú me obligas a que la haga por tu causa, Mucho tu atención estima mi voluntad, y esas obras, puesto que me las aplica tu atención, pídele al Cielo que sean parte, si benigna lo dispusiere mi Estrella, para que iogre la dicha de casarme con don Feliz que aunque me tiene ofendida, (esto es verdad Damina) no es posible que yo viva sin él un instante. . (En vano. - aseste la artilleria de mis engaños) por cierto, señora, que me lastima tu ceguedad, pues a un hombre tan salso? . Nada me digas, que esto no tiene remedio. Cómo has mandado tú misma, que te acuerde sus traiciones, yo con buen celo venía a obedecerte. . Damiana, quien bien ama, tarde olvida, y yo no vivo sin él. Pídele a Dios que a Cristina le dé salud, porque yo vuelva a servirte tan fina como sabes, y tu boda la deja por cuenta mía, que estando yo de por medio es fuerza que la consigas. De tu lealtad no lo dudo, a Dios Damiana, y mira, que en pudiendo has de volver a servirme. . Eso te afirma mi lealtad; a Dios señora: ea, amor, vamos aprisa al cuarto bajo, la puerta está abierta, si de arriba me miran quiero saber, nada descubre la vista: entro, pues; Ortiz. , z. Señora, que nos mandas? Ya es preciso daros de mi intento aviso. Aquí nos tienes ahora, lo que quisieres ordena. Ya sabéis que publicó, Ortiz, por mandar lo yo, que a cumplir cierta novena doña Elena de Guevara llegó de Madrid a noche. Por señas que busqué un coche de camino que llegara a la puerta, porque así fuese el embuste creído. Don Feliz, pues, inducido del lance que pasó aquí conmigo a noche. . Ya sé, que te buscó de contado Pues sabe que habiendo hablado de paso en mi amor, sin que se diese por entendido, de conversación mudó y curioso preguntó, quien aquella dama ha sido que apeándose de un coche, según le dijo Tronera, recatada, y forastera a esta casa llegó anoche, a que yo, si se repara, el motivo que me anima, respondí, que era mi prima doña Elena de Guevara, una principal doncella, que de cierto voto a instancia, pasa a la Peña de Francia, muy discreta, rica, y bella, a que él ya fuese cautela de su libre condición, o por vengar la traición que juzga en doña Manvela, me dijo, que estimaria, como ella se lo permita, hacerle hoy una visita, pues siendo prenda tan mía tocaba a su obligación el asistirla muy fino, por mi amigo, y por vecino, y yo viendo la ocasión de que don Feliz me vea, de que mi sangre no ignore, y que de mí se enamore (si no le parezco fea) de su noble cortesía a mi prima darle parte ofrecí, y después con arte le dije, que ya tenía licencia de visitalla, y que cortés se la dio por haberle dicho yo que era tan mi amigo. . No hal mayor enredo que vrdir el demonio. . Finalmente, me dijo, que diligente esta tarde ha de venir a ver a la forastera doña Elena de Guevara, y yo que le acompañara, le dije, si no tuviera cierto negocio importante que muy presto acabaría, y abuscarle volveria. No pases más adelante, pues si el papel has de hacer de Elena, tope, o no tope, dí, como has de ser don Lope a un tiempo? . Siendo mujer, eso preguntas? . Pues sabe, que verte también desea. Quién? . Paula de Urrea y con un recado grave, ella con doña Manvela aquesta noche previenen visitarte, y juntas vienen. Nada mi industria recela, de todo salir sospecho. Según en mentir te empeñas alguna lición de dueñas. se te ha metido en el pecho. Vamos, Juana, que ya es hora, y he de mudar de vestido; y vos haced advertido lo que os he dicho. . Señora, aunque yo; graciosa historia, lo he repasado esta siesta, mas de reis horas me cuesta el saberlo de memoria; mas descuida, que aunque soy siel criado, y buen pobrete, yo nací para alcahuete. De vos confiada voy, que no erraréis lo que os dije, quedaos aquí, y en viniendo don Feliz le detened mientras me visto. Yo quedo advertido; hay tal mujer! el Bosco en sus embelecos no pensó transformaciones tan extrañas como ha hecho en cuatro días mi ama; porque cuanto a lo primero, en la casa de las Conchas es don Lope, un Caballero de Madrid; doña Manuela Contreras al mismo tiempo, la tiene por Damiana; y hoy, porque yo pierda el seso, cara a cara con don Feliz ha de ser, volente Deo, doña Elena de Guenara, sin otro embuste casero que yo por ella he de hacer; señores míos hablemos en juicio, si una mujer fábrica tales enredos, de que nos sirven los sastres? a mas a la puerta sospecho que llaman, este es don Feliz, que mandáis? . Saber deseo, si está en casa mi señora doña Elena. . Yo sospecho, que acabando de vestirse está. . PorDios que a este viejo en el cuarte de don Lope ha días que entrar le veo con gran recato; aquí hay maula por San Círilo. . Yo vengo de don Lope apadrinado de Mendoza. . Ya os entiendo; el primero de mí señora? Soy su amigo verdadero, y de besarle la manó mi amistad, y el parentesco de don Lope, me han granjeado licencia de vuestro dueño, y así en habiendo lugar la avisad. . Mucho me huelgo que haya ocasión de serviros; en vistiéndose al momento la avisaré. . Pues decidme, puesto que nos sobra el tiempo, quién es aquesta señora, porque solo el parentesco he sabido de don Lope? Esta dama es cuando menos doña Elena de Guevara, su padre, que esté en el Cielo, don Fernando de Guevara se llamó. . Ese caballero vivió en mi calle en Madrid, y fue amigo muy estrecho de mi padre, y de su hija muy grandes noticias tengo, mas no la he visto la cara por el prolijo recelo con que aún del Sol la guardaba, bien que de la fama al vuelo supe que era muy hermosa. Ese es encarecimiento muy corto, porque mi ama, en talle, en cara, en aseo, al Sol le da quince, y falta; pues entendida, Galeno, y Tito Livio, son niños, comparados con su ingenio, de la Dotrina. . Tronera buena ocasión me da el Cielo para vengar las traiciones de aquella ingrata. . Sin eso, y con eso, has de envestir a la tal Elena, puesto que siendo otra ha de agradarte. Pues su mayorazgo, es cierto que son cuatro mil ducados de renta, sin más de ciento que goza libres; por Dios que intentó su casamiento un Príncipe Borgoñón, y dos Marqueses Tudescos, aunque no admitió a ninguno? Ver, y conocer deseo una dama de esas prendas. Bien hacéis, pero os advierto que cuando estéis de visita, aquí entra ahora mi enredo) . no habléis en cosa de amor, porque suele darle a tiempos cierto mal de corazón que priva su entendimiento, y es tan modesta, y hermosa, que si escucha algún requiebro, (aunque le forme el acaso) contra su decoro honesto, se desmaya luego al punto, tanto, que un día viniendo le dijo cierto mancebo; no es mucho con tales pies, que pierdan pie los deseos; y ella de escucharle solo vino desmayada al suelo, y hubo menester garrotes para volverla en su acuerdo: mas ella sale ya. s Ortiz, quién es ese Caballero? Don Feliz de Vargas, dice que se llama. . Ya me acuerd el amigo de mi primo. Si señora, aquese mismo soy, que a vuestros pies, (Tro no reparas.) . Por San Pede que este don Lope tu amigo es grandísimo hechicero, o todos se le parecen; y la fámula; en el jesto, es de Mendrugo un retrato. Al mirarnos se pusieron de convidados de piedra, mucho haré si no reviento de tisa. . De que os suspende señor don Feliz? . No acien a decir que vuestra cara. Esperad que ya os entiendo querréis decir que a don Lop de Mendoza me paresco mi primo? . De eso me adn Todos me dicen lo mismo, mas no es tanto como dicen Tú primo es más aguileño de nariz, y aunque en el rostre te da algún aire de lejos, no es grande la semejanza. Yo desdé cerca estoy viendeo a don Lope, y a Mendrugo su criado. . Calla necio, y advierte que estos milago de la sangre, son efectos. que suceden cada día, y si verdad te confieso, de esta mujer el donaire me ha robado los deseos: no vi tan rara hermosura! o. Si el don Lope es como un cielo, yo pienso que has de hacer humo. s. Sentaos, y tened por cierto señor do Feliz de Vargas que mi primo, y yo tenemos. los deseos muy iguales de serviros. . Cómo puedo pagaros la obligación en que me empeñáis, supuesto que viene a tantos favores corto un agradecimiento? l. Siempre vos sois muy galante; y como en Madrid tenemos nuestras casas tan vecinas ya por las señas me acuerdo que os he visto algunas veces. Yo menos dichoso, es cierto, que hasta ahora no es he visto, y por Dios que de no veros a me hubiera holgado, señora; ue pues al mirar los reflejos de vuestros ojos divinos, Salamandra de su incendio el mi corazón. . Qué decís? . Arde entre sus rayos bellos e tan rendido. . Como vos contra mi honor? muerta Cielos estoy, ay de mí. . No os dije, de slirale Juana los dedos) qme en hablándola de amores le desmayaba al momento? por Dios que la hicimos buena. Nunca le ha dado tan recio limal Jesús que desdicha! in mi estoy, túrbose el Cielo, desapareciose el Sol: señora, señora. . Bueno, lo misno es decir ahora que vuelva, que hablarla en Griego, Mal haya mi lengua, amen, pues ha sido causa de esto. Llevémosla poco apoco a lacama. . Aquí os espero hasta ver si vuelve en sí. Esperadme, que ya vuelvo. Tronera, yo estoy perdido; ay de mí, que por ser necio le ocasioné el accidente: muerto estoy, valedme Cielos. Luego la quieres de verás? Eso dices, cuando el mismo amor peligra en sus ojos? Vive Dios, que no te creo: tu sentir, tu suspirar, tu enambrarte primero he de creer que se olvida de sus manos, y su pelo un lindo, que tu fineza. Deja la chanza, y hablemos de verás; pues no merece aquel garbo, aquel despejo, y aquella hermosura (ay triste? lograr mayores trofeos que un alma que le he rendido? Parece que somos Griegos: ven acá, si a la más linda apenas le das el cuerpo un hora, como es posible que el alma en tan breve tiempo le hayas dado a esta mujer? Yo, Tronera, te confieso que soy vario pero cuando es tan divino el objeto, no rendirse el albedrío fuera pasarse de necio a grosero. . Muy bien dices: mas traigan aquí un cochero con manto, y basquinas, y si no le dijeres lo mismo, como venga de medio ojo quiero volverme al momento, Tronera de aquellamesa de trucos, que ha tanto tiempo que está en la calle del Lobo: mas dejando a un lado esto imaginas que esta dama es doña Elena? . Yo pienso que te burlas. . Vive Cristo que tengo los ojos hueros, o este es don Lope señor. Loco estás pues a que efeto ha de vestirse don Lope. de mujer? . Yo no lo en tiendo, mas pues aquí esperar quieres hasta que vuelva en su acuerdo esta dama, o este duende, con tu licencia, yo quiero ira buscar a don Lope, porque si en casa le encuentro, o en otras partes, saldrás de la duda; y el recelo en que nos vemos los dos. Bien has dicho vete luego Tronera. . Volando voy. Pordonadme si no he vuelto a búscaros más aprisa, porque me ha ocupado el tiempo aquel negocio que os dije. Estás, Tronera, contento? has visto ya que don Lope no es dona Elena? . Yo penso que sueño, y aunque los ojos. . el desengaño tan cierto miro no lo he de dreer, esta duda he de apurar, vive Dios lo que recelo. Y cómo os fue con mi prima? No acertaré a encareceros lo que debo a tu agasajo; ella es hermosa en extremo, y discreta. . Es muy cortés. Pero le dio al mejor tiempe de la visita un desmayo, con que del Sol los reflevos se eclipsaron. . Qué decís? grave desdicha! Ya ha vuelto mi ama del accidente, y ya desnuda la dejo en la cama. Claro está. que se desnudó al momento y se vistio de estudiante para forjar este enrodo. Dejadme que a hablarla entr Por Dios que eso fuera buen estando en la cama; antes señor de su parte vengo a deciros que otro día recibirá el Imor vuestro en sintiéndose mejor. Respondedle, que aunque muero su accidente me dejó, ya vuelvo a vivir, sabiendo, que se cobró del desmayo, y que en mejorando, luego volveré abesar su mano. Decidla también lo mismo de mi parte, y el cuidado con que me deje el snceso de tal accidente. . Ella está tan cerca que pienso que lo está escuchando todo, a Dios que a llevarle vuelvo la respuesta, por San Bito, que se loguó el onveleco. el Cierto que me da cuidado el mal de mi prima. . Eso lo decís como pariente. pero yo; mas callar quiero, que mi cuidado don Lope aún la voz de mi silencio no ha de saberlo. . Pues como, siendo tan amigo vuestro de mi os recatáis? . Porque ha de parecer extremo de locura lo que os digo y así os encubre mi pecho ti lo que siente. . Eso será desconfiar de mi afecto, y juntamente agraviarme. Pues yo os daré de mi intento parte, si me dais palabra delayudarme en lo que empiendo. Yo la doy decid ahora, feliz, vuestro sentimiento. Salios los dos allá fuera. Ya señor te obedecemos. De secreto están hablando, . y divertidos, yo quiero debajo de este bufete camparme, que así pretendo sabertoda esta mataña. Proseguid, que ya os atiendo Digo en fin, que a vuestra prima mite apenas, cuando ciego atanta luz le rendí ama, vida, pensamiento, llibertad. esperad, y no gastéis fingimientos conmigo, pues no me olvido aque habéis dicho vos mismo smelas mujeres os sirvon solo de entretenimiento para quebrantar el ocio y para ocupar el tiempo que os deja libre el estudio. No de mi amor, y mi afecto os burléis, que vive Dios, que me tiene loco, y ciego de vuestra prima divina la hermosura. . Que tan presto o sabéis enamorado? Amor no ha menester tiempo para rendir albedríos. Es verdad pero yo temo que él vuestro es tan libre, que aun no le aprisiona el viento. Yo no dispuro con vos, don Lope, solo pretendo que ayudéis a mi intención. Decí en que serviros puedo, seguro de mi amistad. Solo en honrar mis deseos, proponiendo a vuestra prima, don Lope, mi casamiento, pues si aquesta dicha logra nmi fineza. . Ya os entiendo, ya apadrinaros me obligo, pero advirtiendo primero que mujeres como ella, y hombres como yo no hacemos empeño en estas materias para no dejarbien puesto el crédito, y la palabra, y si hablo verdad, recelo de vos, que siendo tan vario. Poco don Lope, os merezco si dudáis de mi atención que en nada falte al respeto de mi sangre, y mi palabra, en esta mano le ofrezco alma, y vida a mi señora doña Eleña, si merezco ser su esclavo. albr pues don Feliz, yo la aceto para tratarlo no más, pues hasta saber su intento, nada puedo aseguraros. Mirad que de vos espero el logro de mi esperanza. Pienso que tendréis buen pleito corriendo esto por mi mano De vuestra amistad, bien creo que obraréis con gran fineza. Creedme que lo deseo tanto como vos don Feliz, id con Dios, porque yo entro a verá mi prima. . A Dios. . Gracias te doy amor ciego de aquesta dicha, , . Ella piensa, a lo que veo, Mi amo se fue al parecer, ya es tiempo de que saque la cabeza el lagarto. . Apenas puedo creer lo que me sucede: Ortiz, Juana, sacad luego unas luces a esta pieza porque viene anocheciendo, y doña Paula de Urrea, y doña Manuela, es cierto que ya no pueden tardar. Ya están aquí. . Traime luego, Juana, los vestidos tú, y desnudame, que quiero volver a ser doña Elena de Guevara. Aquí le tengo, desabróchate la loba mientras te quito el manteo. ̱. Cómo es esto! vive Dios que ya se va descubriendo la hilaza de aqueste embuste. Ponte la saya primero, y después los perendengues, y no nos tengas suspensos sin decir, que te quería don Feliz. . Cierra primero la puerta. . Ya esta cerrada. Hay mi Juana. . Por lo mene ya sé que Mendrugo es Juana. Sabe, pues, que mis tormentos, mis ansias, y mis pesares se han acabado. . Di presto, cómo ha sido tu ventura? Como don Feliz, (bien puedo hablar, pues nadie me escucha, que soy sordo. . Muy rendido, muy amante, muy atento, y muy fino, me ha pedido, haciéndome su tercero, que su casamiento trate con mi prima. . Según eso se enamoró de repente en la visita? . Eso es cierto. Cómo cierto? esta mujer, está borracha, supuesto que hace caudal de miamo creyendo sus fingimientos, sus manlas, y sus palabras, con que tendrá, andando el tiens la esperanza del Judio. Y dime, como el intento de ser tu esposo don Feliz has de lograr, que aunque veo que siguiéndole has venido desde Madrid, y que siendo doña Elena de Guevara, cautelosa, a un mismo tiempo te has transformado en donla de Mendoca, y después de esto en cas de doña Manuela también el papel has hecho de Damiana su criada, sin el último embeleco de ser prima de don Lope? dudo que de tanto enredo pueda tu ingenio salir. Descubriose todo el cuento; porDios que es grande embustera la tal doña Elena! . Necio este discurso, si he dicho que don Feliz ha propuesto casarse conmigo, como dudas? mas oye, que pienso, . si no me engaño, que llaman ala puerta. . Yo me vuelvo a la bronera. ̱. Es verdad. l. Ponme aquese lazo presto, yabre la puerta. . Quién es? Avisad a vuestro dueño, que a besar su mano vienen sus vecinos. . Llega presto luana unas sillas aquí. No he querido, pues merezco por vecino esta licencia. Yo imagino que estoy viendo. a Damiana mi criada. Dejar señora de veros, para ofrecerme a serviros. No es este don Lope Cielos! a, . . Cielos, no esta Damiana! Y así acompañando vengo a mi hija, y a mi señora doña Paula, que los viejos siempre con las damas hacen el oficio de escuderos. ̱. Yo os estimo, como es justo, el cortesano, y atento favor que me hacéis, y a todos, sin cumplimiento, os ofrezco mi voluntad, y mi casa. Todos al servicio vuestro estamos; que confusión! Sentaos, pues. Parece sueño . lo que estoy viendo. . Decid como venís? . Ya no puedo dejar de venir muy buena, pues llegando a conoceros a Salamanca, es preciso que me olvide del mal tiempo que nos hizo en el camino. Ah sido terrible Invierno; y después de haberos dado la bienvenida, deseo saber a que habéis venido a esta Ciudad. . A un pleito que me daba gran cuidado, mas desde que llegué, pienso que ya le tengo seguro. Mucho, señora, me alegro que haya ocasión de serviros, y yo de mi parte ofrezco ser en él vuestro Abogado. Yo os estimo, como debo, ese favor, pero ya con la parte me he compuesto, y no he menester Letrado. Si al ajustar los conciertos hubiere dificultad, me avisaréis, porque quiere hallarme yo en el ajuste. Aunque ha avido en este pleito muy grandes dificultades las ha vencido mi ingenio, que aunque mujer, sé muy bien litigar por mi derecho. Sí, porque mi ama tiene mas leyes quelvoleño No ha podido mi cuidado sosegar señora, y vuelvo a saber como os halláis del desmayo. A muy buen tiempo, señor don Feliz venís; ortiz, llegad un asiento. Aquí está esta silla. Sentaos, y los cumplimientos excusad conmigo. . Juana, llega, y los dos apartemos aqueste búfete a un lado para sin impedimento poner este caburete al señor don Feliz. Qué es aquesto? quién está aquí? . Por S. Lino, que el ratón cayó en el queso, descubriose la maraña. Diga quién es? . Un conejo empañado en un bufete. No es Tronera? cómo, necio, aquí estás? . Señores míos atención, porque un enredo como este no ha de pasar sin que el auditorio entero lo sepa. . De aquesta vez se deshizo el embeleco. Sabed pues que está señora que está presente, aunque es cierto que se llama doña Elena de Guevara con pretejto fingido es también don Lope de Mendoca, un Caballero estudiante de Madrid que pegado al cuarto nuestro vive en nuestra misma casa en otro cuarto, y sin esto se acomodó por criada de doña Manvela, siendo su nombre Damiana solo, a fin de venir siguiendo a mi amo, desfrazada. desde Madrid, con intento, según dice, de ajustar con él sus bodas todo. esto debajo de este bufete, estando en mi juicio entero lo he escuchado de su boca, vive Dios, y si no es cierto todo lo que he referido, desde luego me condeno a que el rubio de la plaza, con el gatillo tremendo; por testigo falso, y por orate, por embustero, y en redador, de la boca me desempiedre los huesos. No me engañé vive Dios! Esto es verdad! . Esto es ci Luego me lo presumi! Hay tan extrano suceso! Mujer. . Iusión. Enigma. . Encanto. Prodigio. . Cielos, ya es preciso declararme. Hay tan extraños enredos! Dinos quién eres? . Si ac eres don Lope, yo intento casarte, con quien te adora. Si eres Damiana, a que efecte dices que eres doña Elena? Si eres doña Elena luego te cumpliré la palabra que a ti te di, presumiendo que eras don Lope su primo. Pues como me cumplas eso sabe que soy doña Elena de Guévara, y el pretejto dehaber hecho estos engaños hedon Feliz . Ya no quiero saber más de que eres tú elbello adorado dueño qeidolatro, esta es mi mano. Aquí, Fernando, no hay duelo, pues yo sé que aquesta dama viene a Don Feliz siguiendo rdeberle obligaciones, y supuesto que el intento decasarle con tu hermana no pasó de mi deseo, darnos por desentendidos será el más prudente acuerdo: mil años, señor don Feliz, gocéis tan feliz empleo, de que os doy el parabién. (co Paciencia, amor. . Yo agradez los favores que me hacéis: y aquí, Senado discreto, todo es Enredos Amor, da fin, perdonad sus hierros.
