Texto digital de Todo cabe en lo posible
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Fernando de Ávila
- Atribución estilometría
- No es posible No concluyente
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de la edición en la Parte XXVI de Nuevas escogidas (1666).
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Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Todo cabe en lo posible. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/todo-cabe-en-lo-posible.

TODO CABE EN LO POSIBLE
JORNADA PRIMERA
h s, i, dije. Cilenio, señor. Eunuco, que te ha obligado a llamarme tan asustado: Un clarín que a ti teroca y te atañe. Olindo, señor. Tersites di lo que me ordenas padre? De la Princesa de Asiria Flerida, aquel resonante clarín la venida anuncia; y es fuerza advertirte. Antes que el cortesano rumor mis intentos embaraze, y por no ser conocido sea forzoso ausentarme, quisiera. Cierto señor que es tu recato noe ignoro yo que tú eres Príncipe? y que en este traje, y nombre, queijardinero estás a intento. . No hables en lo que ahora no importa, que hay secreto que no sabes. Serenad Venus divina esta tormenta implacable en que mis dudas cozobran, pues mi inclinación me trae con el agrado, animoso, y con el amor, cobarde; porque en este Olindo juzgo que hay feminiles señales, conque su amante, o su amigo, ni soy su amigo, ni amante: y quiero antes de partirme con el mismo declararme, y a buscarle voy, más él, y el viero Térsites. . Dame si cencia de hablarte ahora. Sinque de mí se recaten he de escucharlos, mi oído me asegure, o desengañe. Yo deseo ya partirme, porque ha llegado a enfadarme este traje de mujer, y que Licinia me llames, que fue el medio que eligiste conque se facilitase que a este castillo las fuerzas, y la defensa explorase (sin que sus guardas temiesen asechanzas militares) y el Alcayde corejando mis faldas con mi semblante, me tiene por tan mujer que ha dado en enamorarme. L zo Tét, Olindo, cuando no hubiera desde aquel primer celaje de tu oriente venturoso, críadote yo, bastantes son mis años, y experiencias para entender las señales de tu pasión. Pues qué intentas? . decirr Miremos antes si estamos solos, Cilenio disimulado a esta parte nos escucha, mas no quiero que Térsites lo repare, porque puesto que deseo de mi secreto informarle, por la boca de Térsites es más decente, y más fácil: solos estamos . Pues oye que es a mi intento importante lo que sabes repetirte, porque obres (aunque retrates conforme a lo que supones) mas conforme a lo que sabes. Del gran Soldan de la Asiria es Clorisfera tu madre hermana, y también Duquesa de Damasco, por llamarse Duque su esposo Pérsilís, de quien las Parcas fatales la dividieron tan presto, que en aquel primero trance de la guerra que con Persía se encendió entonces, y hoy ard murió a las manos valientes de ese Real Barón grander mas esto ahora no importa, y así pasando adelante digo que de este consorcio nació un hijo, cuyas partes de gentileza, y valor son igualadas de nadie, si no de ti que has tenido el mismo Oriente, pues naces de la misma Clorisfera legitimo, porque iguales, y segandas bodas fueron, y tú no ignoras tu padre. El Daque se llama Olindo, y tú como el te llamaste, y sois el uno del otro retrato tan semejante, tan unas son las facciones, tan uno el color, y el aire, tan una la si metria, tan una la voz, y el talle, que la admiración perpleja equivoca los semblantes, si no se observa primero la distinción en el traje: a este prodigio da fuerza que de los dos las edades, con solo un año de exceso no pueden diferenciarse, y esto a la naturaleza más atributos le añade, que obra siempre lo diverso, y tal vez lo semejante: mas ay que entre ti, y olindo tardar no puede el examen de la mayor diferencia, de la distinción más grande, pues en fin. Detente espera, ya contradicción me hace mi valor a que Cilenio sepa. Confusión notable! que aun que ya a mi inclinación . hizo el destino este ultraje, le he padecido entendiendo con razones no dudables que disfraza este Cilenio mucho valor muchas partes, pero si no fuesen ciertas moriré sin declararme, que el que a su antojo oberece siempre se arrepiente tarde. Qué es lo que intentas olindo? Nada ya, pasa adelante. Nació el Duque pues varón, y tu mujer Cielos dadme valor, para que esta dicha con el placer no me mate, pues mis dudosas sospechas son ya gustosas verdades. Ya sabes también que fue causa de que te criase como varón, no lo siendo, que el sabio de Asiria, Artasís; cuando tu madre entendia que el mismo cielo ignorase el secreto de sus vodas, llegando una vez a hablarle le dijo, nunca hay secreto señora para quien sabe en once hojas de zafiros, y en los parrafos radiantes de sus mil y veintitres estrellas leer el caracter que sus decretos explica, a adversos, o favorables. Hoy en tu vientre se encierra sujeto que este triunfante laurel del Imperio Asirio librará del vasallaje de ajeno dominio, haciendo del a sus sienes engarce, con las dulces esperanzas de vaticinio tan grande. De tu natal llego el día tan confiado de nadie, que solo mi amada esposa, (que ya en sueño eterno yace) y yo estuvimos presentes y al reconocer frustrarse nuestra alegría naciendo para tanto cetro inavil: a los dos nos dejó el susto tan helados, y a tu madre que suspensas las acciones, casi insensibles, y casi sin vida en tu nacimiento, se pudo decir que naces a ser tú sola viviente, y a dejar los tres mortales: porque como aqueste Imperio mujer no puede heredarle, no era posible que entí el pronóstico acertase. En secreto te criamos, procurando que enmendases tu propia naturaleza con la educación, y el arte: esto fue porque pudiese el vaticinio lograrse del Sabio, como si el Cielo para que salgan verdades sus decretos del humano aobitrio necesitase. Criete en fin, y me fueron tan propicias las Deidades en el logro de este intento, que tú misma te inclinaste. tanto a obrar como varón, que fueron con naturales tus acciones al deseo de que el sejo mejorase. Temprano adquiriste el uso de la razón, con tan grande capacidad, con tal juicio, que pude luego fiarte el secreto, que en ti solo consistió que se observase, no fue solo varonil tu inclinación, que las partes de que te ha dotado el cielo que eres varón persuaden, sin que baste a desmentirlo lo hermoso de tu semblante: díganlo en todas acciones tus fuerzas, y agilidades, como un caballo manejas, y el monte cazador vates, como la espada, y el fresno para adestrar el coraje vibras fuerte, diestro riges en uno, y otro cómbate, a título pues de ser tú semejanza tan grande con el Duque Clorisfera, a su Palacio te trae por mí medio, suponiendo ser hijo de humildes padres; y en él en estos dos años la inclinación granjeaste del Duque, con tal extremo que siendo tan semejantes en los curpos, lo son más afectos, y voluntades: ahora estáis dindidos obedeciendo el dictamen de vuestra madre, que cuiso que tu persona disfrace trayéndote a introducirte a este fuerte inexpugnable de Fórbelo, a donde tú a lo que veniste sabes, que referírtelo ahora no es a mi intento importante, porque a lo que mira solo el cuidado en que me trae mi amor paterno, es Olinda a advertirte que recates la libertad, y despejo que de varón granjeaste: de ti pues podrá contigo (cuando menos lo pensares) mal corregida pasión crecer en tu pecho áspid, y así confieso que temo que con tal carino trates a un hombre no conocido, siendo en los dos tan distantes en lo público, y secreto, estados, y calidades, que este Cilenio recelo. Reprime el temor cobarde, borra el injusto recelo, calla la sospecha fácil, sino quieres que mi amor (que ha llegado a respetarte como padre) justas iras de mi sentimiento estraguen, porque yo, viven los cielos sabré. Olinda, espere aguarde tu enojo tiernas disculpas de mi afecto. Llegan tarde. Yo para satisfacerte. Nada ya me satisface. Pues yo lo estoy ya de ti porque esas lla más vivaces que tu pundonor enciende, tan dignos efectos hacen que tus atenciones lucen, y adiestran mis ceguedades con sus rayos, pues te dejo hija por desenojarte, mira pues a mí me alumbran que para ti no se apaguen . De que su sagaz prudencia . mi pasión adiuinase suspensa quedo, y con dudas, de como podré portarme con Cilenio, que parece que ya al encuentro me sale. La ocasión dicen que es calva, y también que ha de lo grarse asiéndola de un cabello, mas mira no se le arranques. Mi vergüenza me retira. . Olinda espera. A este parque llegará la Infanta, y quiero prevenir. Yo fui a informarme de cuando aquí llegaria, y dicen podrá tardarse dos horas. . No falta tiempo si gustas para escucharme. Hay novedad que te obligue: (en mí son las novedades) . que quieres decirme? . Quiero que adviertas que cuanto hablaste con Térsites, y él te dijo escuche atento. Qué grave es mi confusión, amor, no pienses quedar triunfante, que mi valor en más riesgo ostenta seguridades. Aquí es fuerza haber platillo de dulce, y agrio suave de aquello del amor fino, y del pundonor constante. Olinda, yo te amé tan finamente, o crevéndote amigo, o semejante, que fue la fe de aquel amor constante varicinar el alma interiormente. Sentiate mi espíritu impaciente de la templanza de mi ardorflamante, y pasando a los términos de amante fue hacer luz tibia antorcha permanente. Si fue tu trato gratitud de amigo de amar a amar no se mudo la esencia, que el uno, y otro amor, amor se llama. Si una vez te obligué, también te obligo, pues fuera error la ley de la decencia, quererte amigo, y no servirte dama. Si en mi pecho el fuego oculto no ahogo el temor cobarde, . como ya correspondido podrá dejar de aumentarse? pero más valdré si aquí mi valor más que yo vale. Cilenio, vuestra amistad no ha perdido los quilates de su fineza con migo, y sin que exceda adelante, de aquella sencillez nuestra permanece en mi durable. La decencia ha de ser una, como perminas que pase de la estrecheza de amigo al tierno fervor de amante. Qué es lo que dices Cilenio, o a Térsites no escuchaste quien soy, o de mi valor presumes indignidades. Muy bien escuche quien eres, mas no han de desconfiarme distancias, que aunque a los dos en todo nos desigualen, todo lo iguala el amor: y tu será bien. No pases con palabras que atropellan mi pundonor, adelante; y advierte que si el amor su poder todo emplease en que mis inclinaciones sujeto inferior arrastre, diera a la muerte el tributo, antes que permitir, antes que vano presuma alguno a tanta llama acercarse, porque primero intentara en fiel abrasado examen acrisolar mi valor en la fragua de mi sangre: que sujetos como yo sobre la grandeza nacen obligandos por su honor a honradas gentilidades, y así aunque para contigo mi agrado parecio grande, quiza porque presumió méritos entre disfraces, y va elección, o ya estrella a quererte me inclinase de uno y otro imperio, siempre verás mi altivez triunfante, y a tu presunción mi afecto, que le permita le baste licencia para creerle, mas no para conquistarle. Bien advertido me dejas del presumido dictamen de tu honor; pero no fuera posible que te igualase Cilenio, y que no tuvieses razón para despreciarle, si en holocausto decente su amor te sacrificase. El dar crédito aimposibles arguye facilidades (secretos deseos míos . no vuestro aliento desmaye) Imposibles te parecen (poco a poco he de mostrarle las leñas de quien soy. Siemore lo muy difícil se trae con igo el ser incieible. Este collar de admirables piedras; que vencen del Sol las luces, podrá informarte del dueño. Si se le pone no echará roncas de grave, porque ablanda mucho el pecho . Eres Floranje un la medor de diamantes. No aura rope en la conquista, su imposible verás fácil, porque estás piedras al tope quitan las dificultades; no le ha parecido mal. Confieso que es admirable su fineza, y su valor: (ea esperanzas cobardes) . Pues qué presumes? Presumo que el valor inestimable de esta joya, presupone en ti méritos Reales? mas también no es imposible que este presupuesto falte. Pues mira ahora esta insignia. Animo amor, pues añade prueva a prueva, ya no puede a tanta seña negarse algún crédito: temores nuevas dudas os combaten, que esta insignia es de los Reyes de Persia, apurad el lance: quien da testigos es justo . que la persona declare. Vuelve la insignia, y verás gravadas en el engarce unas letras. Ya las miro. Qué dicen? Soy de Floranje, Príncipe de Persia, caiga sobre mi el Cielo. Notable demonstración: que te obliga a tal dolor, a tan grandes extremos? Ser infeliz. Di la causa? Príncipe de Persia? El mismo. Incendios brote flamantes mi dolor, y el corazón etna viviente se abrase, hasta que inútil pabesa en cenizas vuele al aire. Olinda, señora Cielos como así ofendéis a un Ángel? que causa tu pena? Dime tu dolor? Oye, y sabrasle. Lo que no conto Térsites, diciendo que era apartarse de su intento, fue la causa que tuvo de disfrazarme, que fue para introducirme a este fuerte que es la cárcel injusta del grande Arsenio. aquel Barón, que constante siendo Rey de Persia excede tantos méritos Reales, con tan heroicas virtudes, como acreditan, y saben dibulgar de su valor las voces, y los metales, y esto fue facilitar mi introdución con el arte, porque me conozca el Rey. Pues de que Arsenio te hablase de que mi padre te viese que conseguías. Floranje no es tu padre Arsemo? . Sí. Pues ese mismo es mi padre. Qué dices? ah cielos! . Digo lo que he dicho. Eso es matarme, no por excusarte finjas, déjame vivir de amante, que para ser imposible obleto de un hombre un angel, no es menester añadirle otra indecencia en la sangre. La verdad dije. También saben matar las verdades: más cómo es posible ignoro? No pongas dificultades que siendo desdicha mía, mientras mayor es más fácil: libra a nuestro padre el Rey, sabras del como es mi padre. otra vez el clarín suena, y son segundas señales de que la Infanta se acerca. Olinda no acierto a hablarte como a hermana. Yo quisiera ya que lo soy. No me cabe el coracón en el pecho. Por lo menos confesarte que es difícil escribir el cariño de la sangre sobre tabla que está escrita, y que no puede borrarse. Yo Olin da a este sitio vine. a procurar informarme, y hacerme capaz del modo, que en este castillo hallase. para que mi padre el Rey su dura prisión desate; y disfráceme trayendo para introducirme al parque de estos jardines (que son del fuerte florida margen) a Eunuco que hacernos pudo en este mugéril traje, y con nombre de Licinia que nos conociese nadie, dejando criados míos en los vecinos villajes, que disfrazados asisten a lo que es más importante, y este medio eligí solo mientras por la Asiria entrasen de todo el poder de Persia las banderas, y estandartes, y ya he tenido noticia de que los confines vaten de este Reino a donde pienso inundar a fuego, y sangre las campañas que han de ser teatro otrible de Marte, y así puesto que a los dos, igual deseo nos trae, mientras se cumple procura, para que pueda aliviarse el Rey, que tus ojos vea, y atienda a tu bella imagen, en cuyas aras mi amor ya ciego dos veces arde, pero qué es estor no puedo templar Olinda el lenguaje, partirme elijo. . Yo elijo morir pues he de quedarme: como hermano he de quererte En fin es decente amarte. Floranje sin mí me dejas como he de vivir. . No sabes que vas por alma del pecho. Pluguera al hado inconstante pero que digo? Ay de mí! Los dos decís disparates. Olinda guárdete el cielo. Guárdete el cielo Floranje. y. Salto, y brinco de salir de entre enaguas, y buales, y partiré como un potro a hechar la perneta al aire. Esta es Licinia, mi traza conquiste su resistencia, pues no es justa la violencia. Este es el Barón de Gaza, huyo porque me persigue, crevendo que mujer soy, y aunque yo larga le doy, el a la corta me sigue. Espera Licinia; aguarda; es posible que a mi fuego de amor no te obligue el ruego. Arda el santo Barón arda. . Mi fe la lei no deroga con que me tratas sebera. Por Dios que se desespera, . y es menester darle soga. Creí que de mi pasión, por ser de amor tan perfecto hicieses un buen concepto. No queráis ser tan Barón. Si por mi se declararan tus labros. Qué bravo error. Yo mereciera tu amor. Mi amor? y que me que maran. . Tú me tienes abrasado. Propia es la pena a tu ardor. Mira que muero de amor. Lo mismo es así que asado, Mucho tu dureza pierde, y en desconfianza peca estar con migo tan seca, Es por que estáis vos tan verde pero no desconfiéis: así engañarle querría, . que yo os buscaré algún día cuando menos lo penséis, aDios. A Dios: La campaña desde aquí se alcanza a ver con gente armada, a saber voy novedad tan extraña. Sin duda pues las campañas de Asiria infesta atrevido que pone el Persa en olvido el nombre de mis azañas; y su Príncipe no entiendo que pueda venir aquí, Aún que justar bien te vi, de que amenaces me ofendo: risa es ver un ponderado que tiene por evidencia porque riñó una pendencia que será grande soldado: y para el militar duelo no lleva ventaja en nada quien juega mejor la espada, ni quien tira más al vuelo: y así corrige tu enojo, que no es ser muy paladín, llevar un ojo a el faquín, y a la sortija otro ojo. Tonel de gracejo estás. Rujero cree sin duda que en la guerra Marte ayuda las más veces a los más. No basta tu fresco humor a aplacar el dolor mío. Seré si yo te le enfrío botiller de tu dolor. Ay Flerida el patrio suelo . dejé por ti, y vuelvo a él a experimentar cruel mi mal por tema del cielo. O quién de Asiria no fuera Príncipe, sino un villano, pues no naciendo tu hermano Príncipe en tu amor naciera. Por que a tu decoro el fuero guardase ausente mi vida, y es ahora mi venida porque ausente de ti muero. Di las nuevas polidoro que de la Corte has traído? Solo señor he entendido que la Infanta está mejor del achaque que a su vida. la puso en peligro tal, porque apracaron su mal las nuevas de tu venida. Mal huyo mi pecho insano. de ser su hermano, y amante, pues vuelve mi amor constante mas amante, y siempre hermano: o gran ley de la razón, poca alabanza mereces, venciéndore tantas veces. las fuercas de una pasión La tropa que a traer fue lengua ha venido señor. Lengua sin ser Rigidor, no será barata afe. Joven bello cuyo talle con su traje no conviene; y otro que a servirle viene traigo a tus pies. Quiero hablarle, entre. Mi suerte fatal quiere provar mi valor, ma no siente un mal menor quien tiene otro mayor mal, Preso en este traje infiero . que mal mis fortunas van que aún preso se atreveran viendo que no es hombre en tero. Capitán: pero qué es esto? Floranje. . Rujero. Amigo; qué disfraz es este? . Sigo la pena que el hado ha impuesto a mi vida. No creí, o pude dudar, que cuando va el Persa en Afitia entrando. vinieses tú, y aún a mí me pareció novedad. ver en mí Reino tu gente siendo mi amigo, yo ausente. No culparas mi amistad, si su supieras la ocasión Di cuáles? El Soldan preso tiene a mi padre confieso que arde en ira el corazón De ese suceso aunque tengo noticia el caso no sé, que ha muy poco que llegué a Asiria y de huropa vengo. Y el señor preso reciente es hombre de garno, y nombre? Conoceréis un gran hombre. Hombre, por la barba miente. Bien fuera que usted me hablara con más modo; y agasajo, que aún que sirvo no soy bajo. No, que de tiple es la cara, yen que se suele ocupar: Las tíseras sé servir. Pues si corto de vestir le harán despavilar. En Palacio oyen contentos, mis gracias sin mormurar, porque yo al despavilar solo avivo lucimientos, y en mí se hallan con ventaja de graciosidad sincera el uso de la tisera. Y el ocio de la navaja; tu estimación aura sido parecer en todo vano. Tu levantando la mano andaras del vanecido, que pareces camarada. de Baco. Qué bravo error. A mi ya de su licor me he pegado una estocada. Floranje, ahora advertido de lo que me habéis contado recataré lo obligado, suspenderé lo ofendido, y ostentando la igualdad, o ya amigo; o ya enemigo, los brazos os daré amigo, y enemigo libertad. vuestro ejererto guerrero gobierne vuestro valor, que a tan gran competidor le da libertad Rujero. La livertad no recibo, y la fineza confieso, pues vive a vos como preso, y vuelvo como cautivo; mas pues que librarme ordena mi primera obligación a mi padre de prisión, yo volveré a la cadena: dadme los pies. Estos lazos serán iguales tesigos de que amigos, o enemigos hemos de medir los brazos. Voyme que atefas mi brío. Nunca son rasos los rufos. Ya veo, y huelo tus tufos; a Dios Baco. A Dios vacio. Guarde a vuestra Alteza el cielo, señor, una eternidad. Decid quién sois? levantad. Gaza, Alcaide de Fórbelo. Bien venido, guardeos Dios. Vuestra Alreza al fuerte va. Quiero pues tan cerca está hablar a Arienio con vos. Aunque a todos lo proibo, que salga aquí a veros quiero, porque un Príncipe heredero es del Rey decreto vivo. . Nunca al Persa conocí cuando a Floran e traté, que en parte distinta fue, ni el jamás me ha visto a mí; más de su mucho valor es la fama pregonera, y de toda la Asia entera es el sujeto mayor, y conocerle deseo, El Príncipe a veros viene. El mayor descuento tiene mi prisión si yo le veo. Aquí el Rey de Persia está, aquí el Príncipe. . Señor. Señor, será granfavor, si aquí la mano me da vuestra Alteza. Yo confieso que ya me inclino a besar la vuestra. Quereisme honrar; mirad que soy vuestro preso joven gallardo, el valor que de él la fama pregona muestra. Qué Real persona, respecto infunde, y amor. Aunque de su padre soy el más enemigo, a amarle me inclino Solo en mirarle tierno, y suspendido estoy. Si vos no hunierais faltado de Asiria heroico Rujero, no fuera yo prisionero, porque no habéis ignorado la razón, y la ocasión conque dispuso la suerte que diese a Pérsilis muerte, y que nunca hubo traición como dibulga el Soldan por su enemistad antigua; y si ahora lo averigua Alteza, se verán las sin razones que ha usado para que yo preso esté, y cuanta indignidad fue el prenderme disfrazado de este disfraz la ocasión, porque estos secretos son que sabréis siendo mi amigo. Gran Rey, yo tengo advertido . Aquí a Rujero que mi padre ha obrado exceso, y que libraros de preso, es sacarle de ofendido: y sabe bien quien entiende decoros de la Corona, que de un Rey la Real persona solo en batalla se prende. y así en esta indignidad que será al Soldan, no ignoro restituirle el decoro daros a vos libertad. Con un comvoy prevenido adonde os convenga iréis, y brevemente hallaréis también como vos servido a Floranje, y vive Dios que de los dos el contento no ha de igualar lo que siento el apartarme de vos. El Duque Olindo se apea. Arsenio no os detengáis. Señor, pues así mostráis el valor que en vos se emplea, bien es déjaros lograrle, porque suele serindicio no admitir el beneficio de no arreverse a pagarle: y mis obras mostrarán; que es seguridad más llena estar en vuestra cadena que en la prisión del Soldan. . V. Alteza lo mandó, direlo al Soldan así. Antes lo sabrá de mí, pues os lo he mandado yo. dentro en su Reino, y no os digo , Adónde el Príncipe está me llevad. tenéis. El honor primero de mi juventud será el que a vuestros pies aguardo. Levantad, levantad primo. el conoceros estimo, que crecido! qué gallardo! cuando yo a Auria dejé os criabáis en Sidan. Y a la Corte del Soldan ha poco que yo llegué, Cuál ejercicio os agrada? La guerra. . Bravo valor! Presto lo veréis señor que me he de ceñir espada. de ser vuestro amigo os doy palabra de Caballero. Os alabo el empeñaros en ser amigos los dos. Cumplitelo vive Dios; y Olindo? El vendrá a buscaros. Según parece, la Infanta ya la carroza ha dejado, y con música a este prado llega. . Es su tristeza tanta que así divertirla intenta el Soldan, y corregida la tiene vuestra venida de que os ha de ver contenta. Olinda nunca ha querido . que pueda verla el Soldan. Ya mis potencias están luchando con mi sentido. , , s A divertir sus tristezas Fierida al campo salió, y las flores dicen que es linda flor. Aún la tristeza es alegre la dicen, viniendo vos, que amanece por la tarde nuevo Sol. de Flerida las tristezas alegres son pues con verla adquiere las flores. fragancia, y color. Flerida, aquí el verdadero hermano, y amante esta. Todo muy digno será de vuestra atención, Rujero. De aqueste amor considero que un secreto entibia el brío. Que seáis mi amigo quiero. . Hay justo tormento mío. . Aunque vuestro esclavo, soy, . Hay mal ocultos dolores! . Hay bien nacidos temores! . Ay amado desvarío. Rujero; vuestra venida que es a darme vida es llano, acción muy propia es de herma venir a guardar mi vida. (no) Siempre es fineza debida que de dama el nombre gana no consentir que tirana mano su ofensa consiga; pues si a esto una dama obliga, dama os obligue, y hermaba: Con la misma educación se crio nuefiro cariño, niño amor que nace niño. hermano es del corazón: el que le juzga pasión no hace juicio indiscreto, que al de padre que es perfecto también le apasiona el gusto, mas siempre el extremo es justo. de amor que todo es respecto. Flerido, ofrezco rendido a tu divino semblante un hermano muy amante, y un amante muy medido. No puede ser excedido, ni igualado tan supremo amor, porque en el extremo conque más debo obligarte, que solo no temo amarte, porque ofenderte no temo. No es templanza del ardor la justa atención que alego, que antes por mayor el fuego tiene mérito mayor: vive Flerida, y mi amor pues nació desde la cuna, sea monstruo de la fortuna, y en tan cuerdo frenesí, ninguno me iguale a mí, pues no te iguala ninguna. Es mi constancia valiente. La misma fineza soy. Portí solo viva estoy. Yo sin ti moría ausente, si hay Príncipe pretendiente. Fleserá persuadirme en vano; y si hay amor cortesano? Sola te amo. . Y yo lo espero como hermana habló Rujero. Y yo tamblén como hermano. Señor, el Soldan. L. . Señora tu padre. El propio designio que me apresuró, temiendo que Flerida en el camino hablar pudiese a Rujero, ya mal logrado le miro: siempre es leal el corazón de lo que teme adivino. Que sebero me ha mirado . Con migo hallarle ha sentido Señor, Rujero a tus plantas. Rujero no habéis venido después de esta larga ausencia de dos años? Mal reprimo mi furor, en las acciones, ni en el cuidado distinto, Su seberidad me ofende, porque a amarle no me inclino ap. ni yo señor cuando llego de como os dejé, os distingo. Una es siempre mi entereza; porque es uno vuestro estilo. En su contradicción veo, . cuanto en mi secreto miro. Que tan presto os desagrado? No es presto lo que es preciso pues si ahora por lo menos habéis sin mi orden venidoo, y debierais discuparos de tanta culpa con migo con no sosegar un punto, hasta que me hubieséis visto, y besádome la mano, alegándome advertido que esta licencia os tomasteis, por saber que el Reino Asirio padece imbasión del Persa, viniendo ha hallaros fino a milado; en tiempo que defenderme necesiro os hallo con vuestra hermana; conque es forzoso advertiros de vuestra desatención, porque de hermano el cariño en los hombres como vos nunca ha de ser preferido al decoro, y paternal reverencia, y es preciso no hallar en mí, amor de padre sin atenciones de hijo. Rujero, con migo. Infanta, no os culpo avos, ni os admito que le disculpéis. . Señor Tampoco a vos Duque Olindo Yo diré. Nada digáis, que cuando el descargo es tibio, solo confesar la culpa hace menor el delito. Pues disculparme no intento, . ni a ejecutarlo me inclino. porque amo a Flerida, y siento perderla por ser su hijo. Aunque en Rujero conozco . tantas partes, tantos bríos, nunca me he inclinado a amarle ni tampoco amor he visto en él que me obligue; pero que mucho si algún indicio de que más allá de hermano con rlerida estaba fino. (Aunque nunca dio ocasión de pensar exceso indigno, me obligó a que le ausentase, y Flerida ausente, he visto que enfermó, y ha mejorado sabiendo que él ha venido; preciso es este remedio, cuanto es cierto este peligro. Prevenid Barón de Gaza a Arsenio, que detérmino partirme luego a la Corte, y he de llevarle conmigo. Del Rey de Persia. Rujero podrá señor Qué? Decildo. Crisanta de una carroza en que a hablaros ha venido, se apea, señor; ya llega. Señor os traigo un aviso, y supuesto que Rujero presente está, necesito que aclaréis cierto secreto. Pues suspended el decirlo, mientras la respuesta aquí proseguis vos. . Ya prosigo: el Príncipe en vuestro nombre. No fue si no en nombre mío, Para darle libertad sacó a Arsenio del castillo. Y se la di, porque estaba vuestro nombre deslucido con esta prisión injusta, pues que con pretejto indigno tomabáis civil venganza de la ofensa que no os hizo Bárbaro, ignorante, loco, como intentáis atrevido interpretar neciamente lo oculto de mi designio? Vos. . Señor, señor. Apartad. di Crisanta a que has venido? Rigurosa es la ocasión, pero es forzoso decirlo. Silena mi madre, que le debió fuvor tan digno a la gran Soldana (que hoy ya goza Campos Eliseos. Ayer le pagó a la muerte también el feudo debido, y cuando estaba cercana al último parasismo, me mando que este papel ponga en tu mano, y me dijo: Crisanta, si es que Rujero, como dicen ha venido de su ausencia, parte luego, y lleva el secreto archivo de esa caja, adonde consta de la verdad por escriro. s Señor, Rujero, a quien llaman Príncipe, y V. Majestad hijo, no lo es, porque en la Isla Feliz, donde nacio sucedio el robo del Príncipe hubo un engaño al cobrarle: la gran Soldana en su muerte me ordenó que no lo manifestase, hasta que Rujero volviese de su ausencia: en esa caja está constante la verdad, de que Térsites tiene entera no ticia. Estos los papeles son. Qué decís? Que lo confirmo. Fortuna, el mayor placer viene en traje de peligro. Agora sí, santos cielos, os confesaré propicios. Si mi amo se desprincipa, también yo me desprincipo. Con lo que pierde Rujero, lo que yo ganó no estimo. Cual quiera otra prueba sobra a crédito tan debido, y cuando aquesto pudiera dudarse, que más indicio (dije mal) que mayor pruena que los excesos iniquos de aqueste soberbio monstruo de alguna fiera nacido. Como no sea hijo vuestro no tener padres elijo. Y yo elijo ser juez pues de ser padre me libro: Barón de Gaza, prendelde. Que no lo intentéis os pido. Por qué atrevido? Porque no es fácil el conseguirlo. Una dicha entre mil penas tiene mi afecto remiso, . Vos villano os resistis? Vos intentáis mal nacido? Agabisto reportaos, y reformad el estilo, que no es tanto como padre sergran Soldan, y Agaristo. Prended este vil traidor. e Por ser mi Rey me reprimo y padre de la que adoro. Muera, matalde. Yo elijo defenderme, porque no sea mi juez mi enemigo. Como soy Tonel, recelo derramarme cuando riño Que un hombre solo, villano se os resista? Pues yo mismo ensangrentaré el acero. No, no desnudes sus filos, que el Real decoro de un Rey nunca es sangriento ministro. Aparta. Qué haré Cielos? Rindete Nunca me rindo. Llegad soldados, pues a tal tiempo venimos. Soldan retiraos. No quieras hacer fineza el delito. Rujero, mi amigo eres, obra aquí como mi amigo. Serás lo tú siempre? . Una y mil veces lo confirmo. Vamos Duque, a que al socorro salga gente del castillo. 1. En su defensa briosos nos tiene nuestro caudillo. Mueran. Qué es esto Floranje? Que los Cielos me han traido porque libraste a mi padre, y vuelvo a ser tu cautivo. Ea señor mueran todos Mueran, deteneos amigos: quién es este valeroso anciano? Soy Agaristo, Tu padre el Soldan. No es el Soldan ya padre mío, mas la Majestad respeto, si ya la sangre no miro. Por Jobe que peleana de lo bravo; bien has visto mi valor. . Como tus barbas Por ti Rujero a padecer me animo un padre habrado, un esperar prolijo, que a todo vence el sufrimiento mío. nunca el coraje es lamplilo. Señor retiraos. Mancebo confiésoos el beneficio: pero retirad los vuestros, que yo nunca me retiro. Que detérminas señora, pues ausentarme es preciso? No admitir nunca otro amor es lo que yo detérmino. Pues recoged vuestra gente. Decidme joven altivo quién sois? Soy señor un pobre jardinero del castillo. Vengaré me de Rujero, o no seré yo Agaristo; ve Flerida. . ADios señora, en tu palabra confío. . Por ti Flerida hermosa solicito, pues tu amante, y no Príncipe he nacido, hacerme obrando de adorarte digno. Mi padre, y yo bastamos a cumplirlo, vamos Rujero amigo, que mi mal solo no es capaz de alinio. . Yo que no he de medrar aunque bien sirvo pues soy Tonel me he de llenar de vino. V Y yo digo Dioses, pero nada digo. . SEGUNDA JORNADA
JORNADA SEGUNDA
Olinda, esta ceremonia es para todos igual, los que tienen sangre Real del Soldan de Babilonia, que para ceñirse espada han de haber hecho aquel día acto de caballeria, y habiendo guerra rrabada dentro del Reino, ha de ser con el común enemigo: por cuya causa me obligo a recelar, y a temer (aunque tu valor es tal, y lo sabe mi experiencia) que es fácilla contingencia de algún suceso fatal, y como yo te he criado obra mi amor con terneza, y la profunda tristeza que estos días has mostrado mi temor agrava más: y como obrar esta acción es del Duque obligación, a quien tu asistiendo vas, por lo que te ama, y obliga, aunque el parentesco ignora, fuerza es temer. Cese ahora Térsites de mi fatiga, y de mi riesgo el recelo, que aún sujeto desdichado parte es de piedad del hado, que abrevie su fin el Cielo, (Ay Floranje! ay inhumana . suerte, nunca yo naciera, o nunca tu amante fuera, o nunca fuera tu hermana: sin duda que el Duque ya se previene, él ha querido que sea uno mismo el vestido que saquemos, si estara ya vistiendose. Señor que haces? Bestirme, que aguardas que ya lo estoy, si tú tardas será contra tu valor, Térsites fuerza es entrarme a vestir, yo voy. Ya es hora. Traigan mis armas, y agora entre el Armerol a armarme con el Armero mayor, porque las ajusten bien. s Armate Olindo también. Armándome estoy señor. La tropa está prevenida, y en campaña el batallón te espera. . Soldados son de la nobleza escogida de Asiria. No estará ocioso su valor, porque al Prersiano Rujero alcanzo, y no en vano pues su campo numeroso volvió sobre Asitia fiero para vengar su prisión, y darle satisfacción de su fineza a Rujero. 1. Su gente el Soldan previene aunque con dificultad, por la mucha voluntad que el pueblo a Rujero tiene, que ya ha llegado a temer efectos de su valor. 2. Tropa Persiana señor que viene a reconocer. se ha descubierto. . A montar luego mis trompetas toquen los lugares se convoquen que hara Térsites juntar para asegurar las tierras. Voy pues. Cundo, no vienes? s , allon Aquí a tu lado me tienes. Arma, arma, guerra guerra. q, ̱ o Y mi joya Duque? (era. Un alma en los dos se encie- olvida esa pienda por tu vida. Vamos que al cuello va, Vamos. Guerra dlimud Cierta, cierra, y sea la gloria del Persa. Al rrance primero que el Duque estrenña su acero, suya ha de ser la victoria En el encuentro he perdido el caballo, o triste suerte! y voy herido de muerte a morir sin ser vencido, que no conozco al temor. Degollad, no haya cuartel. Moriré, hado cruel! más vivira mi valor. Oh infeliz pedazos hecho como el caballo perdió queda el Duque sin que yo hallase para, mi pecho muerte de mi deseada; y en este trance violento ya fabricando el tormento mi fortuna desdichada. Ya el varalión del Asirio se esparce desecho, y roto. En meriéndome yo en fega peleo como un demonio. Sí, más un demonio eres de espaldares muy deboto, pues solo a los que han huido te he visto seguirbrioso. Quién ha de incara a cara a hacerle un pesar a otro. Algún cadaver sangriento junto ha este cercano tronco parece que está, llegad reconocedle vosotros: Siempre me tenéis pesares . despechado, y temeroso: que decís? Por lo que vemos, a más, vestidos, y adorno suponen sujeto grande, todo el yelmo tiene roto, y el rostro casi desecho, y en un sangriento destrozo todo el cuerpo dividido. Señor la parte del rostro que puede reconocerse. Acaba. Es de HOlindo todo, el que en Foruelo. r10201 Si son tantas heridas, loco como las distingues? vuelve a verlo: cielos piadosos suspended esta amenaza! Cierta es la desdicha, Cómo? Porque en su cuello he hallado. este collar. Cielos que oigo! y la insignia? No la tiene. Calla, y en menudos trozos mi corazón dividido acada elemento solo. separada restituya la composicón de todos: al fuego en suspiro ardiente, al aire en alientos roncor, a la agua en líquido llanto, y a la tierra en leve polvos porque tenga cada uno parte igual en mis enojos. Oh pese al injusto cielo, y a sus Dioses engañosos! como oyendo mis invrías están tus rayos ociosos? o Júpiter! mas que dudo, pues el toletarla sordo. es por juzgar tu castigo para mi vida sobornos mas yo con este punal . lo que te pido me tomo, sin que te deba . Qué haces? llo il Villanos apartad todos. Rujero llega a buen tiempo; Príncipe, señor; tu heroico valor que intenta? Rujero morir, puesto que en el corto término de breves días duplicadas muertes lloro. Qué nueva causa te obliga? La fineza mayor obro con tigo, pues mis pesares. a repetirte me pongo, ya te referí el suceso tan extraño, y prodigioso o con que salí de Foruelo, crevendo el postrer oprovio que la suerte pudo hacerme, hallarme de la que adoro hermano pues ya Rujero con nueva desdicha noto, que el que es infeliz, no puede. juzganentre sus ahogos, ni que es alguo el postrero, ni que es el mayor, que como camtanto en lo posible: un mal sobrepuja a otro, y siempre aunque estí más llene el vaso, recibe el colmo, y para aumentar los males cabe en lo posible todo, y así agora aquel milagro de belleza, aquel asombro de valor; a quien dos veces amante, y hermano, postro el duplicado cariño; y el humillado decoro; muertala las duras heridas de mis soldados (que poco. encarezco mi dolor pues hecho la culpan otros,) A mis manos digo, que a ellas agrefloras reconozco de tan enorme elito, de caso tan lastimoso. Amigo pasar no puedo de aquí yo en tu mano pongo que del songriento cadaver caídes atento, y piadoso, y me voy a donde pueda injuriar lo Dioses todos, lanzando el alma en suspiros, y el corazón en sollozos. . Qué así trates a mi dueño? o ceguezuelo alevoso! Eunuco a Cupido injurias porque le has menester poco, que él no es Dios de los baldados. Pues quién lo ha de ser? Apolo que es Dios del sol,fa, mí, re del falsetillo, y del toño. Tú podrás hacer lo mismo Tonel con el Dios del mosto. A la pena de Floranje no solo el remedio ignoro, mas solo en los males míos competencia reconozco: Policarpo a ese cadaber hecho pedazos reposo le da, y que sea secreto. Siempre te obedezco en todo. El Rey a este sitio llega. Favoréceme de modo que aún con voluntad rendida tibiamente correspondo: menester es ocultarle este acaso lastimoso Señor tan apresurado seguis los pasos briosos del Príncipe. Y no diréis los vuestros, cuando me opongo tanto por vuestras finezas, como por el amoroso cariño que en vos he puesto, a ser del Asiria asombro; a debelarla, y rendirla, para que vos victorioso feliz de Flerida amante gocéis el laurel, y el solio. Obra es por grande señor digna del valor heroico vuestro, formar una hechura del no conocido polvo, un Rey de un hombre sin padres, de un desdichado un dichoso. Por el camino Real de Babilonia; a no sotros resuelto un joven se acerca. Me parece Polidoro, él es, ya el caballo deja. ou Espero verte gustoso si trae nuevas de la Infanta. Dame los pies. Dime como tan presto a buscarme bienes? si yo te he dejado solo a que a la Infanta asistieses, confidente, y cuidadoso. Por que su Alteza me envía a que te refiera todos sus cuidados, y peligros. Dilos presto Polidoro? Luego que supo el Soldan que del Rey el numeroso Persiano ejército entraba al Asirio territorio, detérmino dar aviso implorando su socorro a su hermano el Rey de Egipto, con quien siempre estuvo roto, y ofrecer para obligarle a su hijo Artemidoro, llz la gran sucesión de Asiria, siendo de Flerida esposo, el rigor de este dictamen, hizo a la Infanta notorio, y porque su resistencia explicaron sus enojos, cruel su vida amenaza; si no le obedece en todo, y a Termopolí la trae, obstinado; y riguroso: conque me ordenó la Infanta, que busque de hallarte modo, y te diga que un tirano padre es verdugo forzoso, aquien por tu amor dará el cuello vendado el rosto: A tanto peso de males. no bastan humanos hombros, parece cielos impíos. que os cuesta curdado el logro de hacerme de las desdichas el más perseguido monstruo: es más que una vida el blanco. adonde asestáis el plomo de vuestras injurias? pues. tantos tiros son impropios, porque es el esfuerzo mucho, y es el vencimiento poco. Rujero templa el disgusto, que yo espero en los piadosos. Dioses, que como de Persia siendo yo su Rey te nombro dueño, también de la Asiria, gozarás el laurel de oro. Señor de todos los pueblos, y fuerzas de este contorno los Gobernadores vienen a rendirse, y dicen todos, que su Soldan, y su Rey ha de ser Rujero solo. Rujero, no en vano él en cuyo obrar misterioso. es delito el discurrir, cuando más a tus enojos apuntan sus amenazas, por otra parte piadoso se muestra. Pues solo a vos los favores, reconozco. Ayudémonos obrando y pues amor tan notorio debes a Floranje, oigamos. lo que discurre. Es demodo su tristeza, que quisiera que mis dolores penosos, no aumentaran sus pesares. A todo hay remedio. Cómo labo si es de muerte mi esperanza? Pues yo se cual. Yo le ignoro, di cuales? Rujero, es que cabe en lo posible todo, Funuco, yo se una cosa. que es conocido, y notorio que no cabe en lo posible. Y qué es? Que te apunte el bozo. Y yo he hallado otra en ti, Di cuales? Que seas gracioso, Es frío. Y caliente. Cuál? El ser cofadre del sorbo, Mal pagáis finezas mías, pues en vuestros ojos tanto asiste obstinado el llanto Queréis Duque que dos días me pueda hacer olvidar golpe tan acerbo, y duro. De Olindo os hace seguro un Duque Olindo el lugar. Mis cuidados procuraron saber si era prisionero, y supe por verdadero que muerto le retiraron: vuestra madre bien sabéis que le amaba como avos. Eramos uno los dos: del fracaso no le deis quenta, y que os amo estad cierto cuanto Olindo amaros pudo. De modo me honráis, que dudo cual de los dos es el muerto, y tan indistinta era la semeranza en los dos, que está en que lo digáis vos, el ser de los dos cualquiera. Muy poco hago en fingirme muerta, pues sin alma estoy; . diré a Térsites quien soy cuando pueda convenirme. Si el Soldan no me llamara, hubiera a Sidan partido, y a Tremopolí he venido a saber como repara del Persiano la invasión que de Asiria se, apodera. Socorro de Egipto espera por la confederación que dar la Infanta le vale a su Príncipe. . Eso no a la Infanta; vivo yo. El Soldan a verte viene Señora advertirte quiero A que a Rujero has prometido serle amigo No me olvido, y sabréis vos, y Rujero cuantas mis finezas son. Duque de vuestra llegada me huelgo: el ceñir espada fue en rigurosa ocasión. Infeliz me fue el suceso por la ventaja. Y murtó el que tanto os pareció, que lo he sentido os confieso; ya Duque la espada al lado ceñís, y sois mi sobrino, y de lo que detérmino en tan peligroso estado daros cuenta será bien. Ya veis conque fuerzas hoy cuando yo indefenso estoy me imbade el Persa, y también temo a este vil de Rujero, que está en Afiria bien quisto, y como venir le ha visto con armas el Reino entero, está la gente remisa, sin poder grueso juntar que me a baste asegurar- y así mi prudencia avisa al Egipcio, en quien seve tan gran poder, y me obligo a que la Infanta Conmigo señor no hablaréis? Por qué? Porque no es justo que así dando de temor indicio compréis el favor Egipcio con lo que me toca a mí: que si en los de Asiria está, y tomáis al Reino el voto, antes que a un Príncipe ignoto al Duque Olindo querrá, y aún me prefiero a decir cierto de que he de cumplillo, que si su gente acándillo mi persona han de seguir mejor que la de Rujero. No entiendo al Duque porDiós. Ese aliento es solo en vos desearser mi heredero. Por ser de Floranje amigo. . Rujero, quiero a la Infanta librar de violencia tanta, pues así a Floranje obligo. Olindo, vos sois muy mozo, y el peligro no miráis en que estoy. Pues me culpáis quitaré todo el embozo a mi intento. Ea decid, y mirad que habláis con migo. Agora veréis si amigo de Rujero soy oíd veréis mi intento leal. Yo no penetro el intento . del Duque, y tan solo siento que ofrece bien, y hace mal, y así lo temo, y lo dudo. Cuanto os afirmo es verdad. Y a vos que seguridad enviaros Rujero pudo para que obremos los dos? Si acetáis la pediréis. Y como con seguiréis que la Infanta os quiera a vos? Tampoco elige al de Egipto, y vos la forzáis así. Pues no quedará por mí, la proposición admito, y a ponerla luego voy en obra: fingiendo espero vengarme así de Rujero Vuestro esclavo ha mide soy Daque, temeroso dudo el fin de vuestra intención: sen amigo de Rujero es pedir la Infanta? Yo nunca le doy de mi obrar a nadie satisfacción. qui l Entre los pesares míos la amistad prebalecio, y a intentar vengo el remedio de males que ajenos son, pues que murió mi esperanza a manos del hado atroz: y porque en este disfraz me podré ocultar mejor que Rujero, así a Térsites, que siempre me conoció por Cilenio, y nunca supo quien fuese, buscando voy. Y yo que era hallá Licinia? Qué importa. Dudar señor si es que soy varón o hembra, no siendo hembra, ni varón: pero si encueniro al de Gaza brava fiesta aura por Dios. Válgame el Cielo! mirad quien esos dos hombres son. Cilenio es este Cilenio qué es esto? Volver señor a buscarte, quien dotio tanto agrado merecio. v , . (clelos piadosos, que miro! es verdad, o es ilusión?) permitid que hable aolindo. Mirad. . Olindo? Quién sois? Quién soy yo me preguntáis; no sois Holindo? Hoy soy. . Los brazos. El Duque Holindo, que ignora quien seáis vos. Aquesta dama también mal arfil se nos volvió. Corrido estoy; perdonad: nunca al Duque vi ay dolor! casi parece imposible tan gran semejanza en dos sujetos. Yo no hallo tanta. Por qué? Porque este es varón, y le apunta, no lo ves, el bozo, y tiene peor el ojo, y el pie derecho: y finlmente, si son uno muerto, y otro vivo, que diferencia mayor. Toda mi constancia aquí . mi pena expesimento. Térsites al forastero vos le conocéis? Señor en Fóruelo algunos días estuvo en la ocupación de los jardines, y allí gran cariño le debió al malogrado renuevo que cortó la muerte en flor. También vos lloráis? Decís bien, cuando viendo os estoy, mas lo que perdí en olindo no puedo tenerlo en vos. Pues si también me obligáis. y merecéis mi afición, no podré ser como Holindo bueno para amigo yo? No podréis tener con migo tanta hermandad, tanto amor. Por qué? Porque en tan distinta esfera, mal se ajusto buena amistad, no teniendo los sujetos proporción. Cuando todo sea así, en mi ya es obligación la piedad, y pretender hacer vuestro mal menor. Cómo podréis? Humanando a la comunicación vuestra, toda mi grandeza, conque a un mismo tiempo doy remedio al mal, y despierto de Olindo la estimación, a quien pues yo quise bien es consecuencia en amor quereros porque le amastéis. Y porque amándole estoy, que aunque la muerte violenta a mi vista le usurpó, en sombras le forma vivo mi amante imaginación, mas no me sirve esta idea de alivio, que en mi dolor su vida se desvanece, su muerte permaneció. No a sujeto imaginario deis los afectos, pues yo hago con la semejanza cabal la sostitución; asistidme, y persuadiendo a los los sentidos a que soy lo mismo que habéis perdido. ha eis acierto el error. Ya lo intento, pero hallo que en medio de esa ilusión sale al paso la verdad, y hacen la pena mayor esas propias semejanzas, porque a un mismo tiempo son lisonja para la vista; y acuerdo para el dolor. Corrijan esa memoria las leves de la razón pues halla la voluntad aún más de lo que perdió: aquel semblante, aquel talle es este, y ya se ofrecio a vuestra amistad la mía, y excedo la imitación, pues en calidad excedo. a vuestro Olindo. Esono Conque si lo que os halláis, el empleo os mejoro, cuando no fuera suceso: debiera ser elección. Aqueste Príncipe ha dado . en bravo asunto par Dios, que aunque de mi amo fuese: hermana la que murió, no es nada la diferencia: de ser dama, o ser garzón. El Duque ignora el motivo. principal de mi pasión, y acusa el estre, no; hermana, señora. Fuerte dolor! la memo la le arrebata, y en mi disimulación. el que mi pecho padece. es tormento más feroz: que hermana llamáis. Ay Duqué, un afecto fue interior que con un secreto impulso el alma me arrebató. Si será posible cielos que Olinda aquí, loco estoy, pues el cosar que le hallamos toda mi duda absolvió Solo mi intento consigue el alivio de la voz, mas porqué importa a Rujero sigo mi resolución: y cómo os llamáis? Floranje. . Cómo? Qué dices traidor, Cilenio. El uno Floranje, y el otro Cilenio. . Soy un mentecato, y pensé que hablabáis con migo. Y vos. que tan presto respondisteis. os llamáis Floranje. . No. pero no llamarme así fue por notable ocasión. Y cual? Porque ni soy Ángel, ni Flor tampoco, y faltó para llamarme Floranje, el ser Ángel, y el ser flor. La Infanta, y el Soldan pasan a este cuarto Sé que sois, ponestar bien informado, sujeto de más valor. Cilenio de lo que piensa. Térsites, y que os debio mucha fineza Rujero, y quiero que entendáis hoy que yo también soy su amigo, que ya llega la ocasión. S , , , Olindo. . Señor. La Infanta duda la proposición que me hacéis mal persuadida del obstinado rigor de su pasión, y su engaño. Siempre engaño es la pasión. A la ley del albedrío el cielo la exceptuó de que el paternal poder pueda ser su transgresor, En mis temores, y dudas . cozobra mi confusión. Repetid. Duque a la Infanta la misma proposición. Rujero ha llándose indigno por no podecir hoy que tiene más calidad que la Real educación de Príncipe despojado; aunque no de su valor, y advirtiendo que el poder del Persa, que le animó a ponerle de la Asiria en el trono superior, podrá una vez conquistada no darle la posesión que más el con lo bien quisto. que con la fuerza adquirió, que las razones de estado hay Príncipas en quien son casi siempre preferidas a la palabra, y amor, y así, antes que tanto fuego penetre hasta el corazón de este Reino, del cauterio del secreto se valió, deseando que el Soldan le vuelva a la prorección de su gracia, y le de estado. en que vivir con honor. Cuanto escucho estoy dudando si lo finge mi aprensión. No me acaba de admirar . tan rara proposición. De Térsites; y Floranje . la duda observando estoy. Tal bajeza de Rujero . no cabe en la presunción. Con esto engaño al Soldan, . y también pruevo el amor de herida: vos señora dejad ya la suspensión. Duque que me toca a mí de que se resuelva, o no Rujero a darle a mi padre la debida sujeción? el Estado que le pide téngole embargado yo? y si es el vuestro, os impido que seáis liberal vos? si esto es del Reino ganancia quiero yo su perdición? para que me lo decís si quien lo ha de hacer no soy. Flerida todo consiste en vos, no excuséis la acción. Cómo? Porque nada puede ejecutarse, si no eligis esposo. Cierto que es rara proposición. Es precisa. Es muy precisa? y el sujeto? Quién os dio el alma, y es vuestra sangre vuestro esclavo Olindo. Vos? pues no tenéis que tansaros, que es mi determinación obedecer a mi padre como no me case yo. Dichoso Rujero que . merece tanto valor. Ni esta es comedia de Lope, ni esta Infanta de León. . Aquí es fuerza declararmedo. con Terutes: oíd vos Si hay consulta, las más veces cuada el onfermo peor Esta bien mira señora que el Daque Olindo murió, y hay aquí cierto secreto que resulta en tu favor. Ven pues Flerida; y advierte que tu determinación es olo el remedio, elige presto: o Rujero traidor, si te pones en mis manos verás mi venganza atroz. No sé qué dude, o qué crea. No hay seso que no trabuque aqueste sampirio Duque, con serlo ya me marea. Cuanto dedo, cuanto infiero es en ciega oscuridad. Que esperana en su amistad mucho te dijo Rujero: mas ya que habemos de hacer? Rujero detérmino que me adelantase yo, para inquirir, y saber el estado, y los efectos que su temor desconfía, y que después entrarian sus confidentes secretos en la Ciudad, y un amigo en el Palacio también con él. . Y supiste quien? El de Gaza. Él sea conmigo. Debe de haber ocasión puesto que el Soldan me envis a llamar. . Oye Vusia? servitor señor Barón. Quién sois? No me conocéis? Buena memoria. Confieso que lo dudo. (uéis Bueno es eso, para lo que me d El traje me maravilla: o Silenio? Vos aquí Licinia? . Barón, a mí me conocéis por tablilla. Aquí a Térsites venía a buscar. . Cómo yo a vne Agradezcolo por Dios. No os dije que os puscaria? Digo que fuiste lear: de modo que en tu nemoria me tienes? Eso es historia, Y mi amor? otro que tal, Del traje la aprensión te tuvo desconocida. on La mejor mujer, vestida de hombre parece capón. Que en fin a buscarme a mí vienes Licinia? Pues no. El Soldan me aguarda, yo volvere a buscarte aquí. Gran dichal grande elección! Rumor desusado sueña en el Palacio. . Mi pecho somenta mi confusión. Aunque lo veo, lo dudo. Baron lo que hay me contad. Ay la mayor novedad que nunca esperarse pudo, y aunque del caso me aflijo voy a la Ciudad que apreste fierta; en que se mu nifieste. su lealbad, y regocijo esta noche. Soloi Y no dicéis para que? Quhé de decir? Yo lo voy a prevenir; ya salen, y lo veréis. . Baja Enuco a la Ciudad a ver si hallas a Rujero Da licencia que primero sepa yo esta novedad s. Con esta resolución es forzoso prevenirme de dos cosas: la primera que de esto a Egipto se avise, por no ocasionar su queja: la segunda qve se enmien ordenes a todo el Reino, y el Ejército se aliste, que de milicias, y levas en mi defensa previne; pasando muestra, y las tropas colecticias conque asiste la Repuólica a esta guerra a plaza de armas caminen. Y para que este cuidado se logre, y se fucilite partiréis Térsites luego, que el fernor conque me sirve vuestra fineza, aseguía de vos efectos felices. El modo de obedeceros en mi señor, es partirme: Príncipes aquesta, unión lo que imporsa dure firme. Ya te he dicho que has de hacer en este caso Térsites. Con esa atenció me parto: ̱. Sin saber que detérmine, ni que piense viendo estoy mudanza tan increible. Flerida, de esta fortuna, que no merezco, se sigue del Reino todo el sosiego. Duque; ya no me permite el gusto que a otra atención, mas que a vuestro agrado mire. (De Olinda con la feción estoy de mi padre libre. Bien lo debéis al deseo conque a libraros asíse mi anior de peligro tanto, Si hubiera sido creible para mi elmiodo de amarme, no lo fuera el resiflirme. A tan grande oposición . tal conformidad se sigue? O amor denil de mujer, a tondos vientos flejible! Mal haya el alma mill veces que no las cnezo, y las fríe. Señor toda la Ciudad con el gusto que recibe del empleo de la Infanta, licencia desea humilde, para entrar afestejar aquestas bodas felices, econ invenciones, con danzas, y disfraces, si permites que afer los Príncipes lleguen entrando en estos jardines. Agradezco la fineza de su lealtad, y decildes, que franqueando mi Palacio tienen ya la entrada libre. Eunuco a la Ciudad baja, que Rujero no es posible que ya no le halles en ella, v ahora podrás decirle. que entre el rumor, y el festejo podrá bien introducirse, que pues viene a ver su mal, no hallará entrada difícil. Ya te obedezco: o mujeres, enemigos feméniles, la que finge, es la más buena, pero la que es mala, es finge. y Felicio parte a la entrada, y atiende a lo que te dije. Harelo así, pues ya entran las músicas, y festines. . Sentaos hijos, y al pueblo premiad gratos, y apacibles. Los galanes, y las damas aquesta fiesta autoricen, con empezar el satao. Honores nuestro servirte. La Infanta de el premio a to- pues el parabién recibe. (dos,) Por premio a besar tu maño llegamos los dos humildes. Quién llega a tus pies señora el mayor premio recibe. Señor mira que es. Rujero el mascara que se sigue. Hablastele? Ya me vio, y nada pudo decirme. No puede premiar la mano que no siendo vuestra disteis. Rujero es, impedid Cielos que aquí su vida peligre. Qué hay Felicio? Mucho, escucha. Ha ingrata! Túlo quisiste. Una gran desdicha temo. Cuántos a mi guarda asisten aqueste máscara prendan T Rujero la espada rinde. Señor, ya sabes queyo el intento te previne de Rujero. . Ese principio acepté por estos fines. Si a Flerida me quitaste, que importará que me quites la vida; que en tantos males permanece, mas no vive? Óyeme señor, espera. Ni he de creerte, ni oírte vengaré aquel desacato . que en Fórbelo cometiste. Señor. Ya tedía la Infanta, no tienes más que pedirme. Entre el silencio forzoso, rabia el corazón oprime. Yo con mi máscara escapo, sin más diretes, ni dimes. . Señor, si mi intercesión. Agora tirana pides por mí, sin duda es porque muriendo yo, no te quite el triunfo, y sea la vida mas muerte de un infelice. Rujero, verás que cuanto pude en todo tiempo hice. Cómo puede ser? . Rujero todo cabe en lo posible. . Llevalde, llevalde al punto. Llevadme ministros viles, y en mi pena me alivie, que vivir yo no cabe en lo posible. Oh fortuna infelice. (te.) solo mi mal remedio no permi- Un desdichado en todo cuanto elige, huyr a Caribdís, para dar enSirte: intentaré preservarte de riesgo tan infalible, Rujero, que mi amistad morir, o librarte elige: que solo mi dolor es quien no admite remedio que se ajuste. a lo posible. Viva yo alegre, o triste, que el que ve mucho es el que mucho vive. Felicio el brazo sangriento a mi obediencia apercibe, de aquesta nociva planta. he de arrancarlas aaices; que el agraviado vive (sible.) mientras vengarse cabe en lo por TERCERA JORNADA a , u , .
JORNADA TERCERA
Cuando no efende el decoro bien la piedad se acredita. A la inclinación primera; siempre es la gracia debida. Librar a Nujero intento. Bien atenta detérminas Crisanta, aquí esta, y parece que habla consigo; o suspira: escuchemos. . Siempre habla un triste lo que imagina. Ven muerte tan escondida. que no te sienta venir; porqué el placer del morir no me vuelva a dar la vida. Puesto que morir no puedo con tan nunca visto mal, mi dolor será inmortal, solo al vivir tengo miedo. Y como a todos excedo en tal genero de herida; digo: si ser mi homicida. quieres, muerte deseada, cómo vienes declarada? Ven muerte tan escondida. Este sentir singular de la pena que padezco, para acabar le aperezco, y él viene para durar: nada le puede aumentar ni le basta a disminuir; y así le llego a decir, ven si me has de fenecer, como te sienta ofender, que no te sienta venir. Es tan rarar en lo sebera mi muerte, que a mí me espanto de ver que muriendo tanto aún me queda más que muera: pero en mi desdicha fiera este morir, y vivir, porque; y quien los puede unir bien se acierta a declarar, quien de vivir el perar; porque el placer del morir. Viva, y muera; y dure eterno el fuego en que ardiendo rabio, que el padecer de un agravio tiene atributos de infierno: y aún en tal daño discierno otra pena más crecida, que una ingrata fementida, aún teme mi infeliz suerte, que para darme más muerte, no me vuelva a dar la vida. Qué para darte más muerte no te vuelva a dar la vida, recelas Rujero? Hh ingrata! elzolo! bien mi pena lo confirma, T que presente el agresor brotan sangre las heridas. Que a darte la vida vengo como rigor lo adivinas, como fineza lo cree, y acertaras. Hh enemiga! mi mal aumentas, haciendo del agravio medicina, que me vienes a quitar? Qué la razón de tus iras. Cómo? Pues a verte vengo piedades mi amor animan. Cómo es posible? Queriendo. Quién me aborrece, no obliga? Pues que te vengo a ver, te amo. Ay Flerida, no me finjas contra ti propia, pues siendo de otro dueño tu caricia en mis pesares de modo mi fe tu decoro estima, que no he de esperar jamás fineza a tu honor indigna, que ni puedo desearla, ni creerla, ni admitirla. ena Esa atención es crisol que el oto de amor afina, y para corresponderla, mi fe quiere que te diga que juzgues desdichas tuyas las que son finezas mías. No mal logres mi respecto pues que no has de ser creída, No concede esta ocasión el tiempo que necesita para persuadirte el alma, y mi obligación precisa, y mi amor solo pretenden t agora librar tu vida, i para que dudes si quiera que te ofenda quien te libra. Esa acción no persuade de más firmeza premisas, no ha de quedar tu traición por generosa bien quista: sean de Olindo tus finezas por crédito pe ti misma. Pue ese Olindo ha de ser instrumento de tus dichas? el propio vendrá a librarte. Muy mal harás si le estimas, que aunque obstentando piedade obligarme determinas, no puede en su recompensa ser generosa mi envidia, y me enviaras a que muera. Será impiedad exquisita por darte vida matarse. No será si bien lo miras, pues si yo muero, y le meto, iguales en las desdichas nuestras muertes, y venganzas serán los dos partidas. Gente viene. Pues Rujero lo que te he dicho confirma mi voz. . Pues en mi venganza mi intento se ratifica. Olindo vida ha de darte. Yo he de quitarle la vida. Por él has de ser dichoso. Él es mi mayor desdicha. El, y yo haremos que vivav Que esto la fortuna ordene? que esto los Dioses permitan? Di para cuando se forian los ravos en tu ofieina: O love tu tolerancia comólice es se esta injusticia. De que os venís lamentando, Barón? . La lengua remisía. señor tu infortunio calla, pero mis ojos le explican. Vuestra fineza agradezco, y entiendo que se avecina mi muerte; y os aseguro que podéis pedirme albricias. Señor, Barón dos mujeres. me hacen entrara que os pida licencia para hablaros. Señor mi voluntad fina en tu libertad estudia: al retrete te retira de tu prisión. . Ya lo hago Baróniy tenga entendida. su fineza que esta noche si a mi suerte se destina; para mi infelicidad. será el más alegre día Decid que entre quien me busca. Entren señoras; y diga la amiga, no se descubre? No tenga de eso codicia, que es vieja. Mal paradas perdices. De qué lo indicia? Por el vivo. . Por él muero. . De que si vusted no es moza, no vienen grande con chica. . De un ruin la primer palabra es posar; o es boberia. Qué mandáis? . Señor Baró aquí tiene Vusiría . a cumplirle su promesa a Licinia. . Pues Licinia a que venís? . Foco aplauso para ser bien recibida; y la muy delce palabra mas atención solicita, pues podréis considerar que para la Señoria punto menos que Vizcondes. son los Barones No obligan en todo tiempo pasiones que con la razón se enfrían. Luego no me agradecéis que os busque? Ocasión distinta hoy poseen mis cuidados, y así bolved otro día, que agora. Tened, que agora en mí también facilita mabor causa esta fineza Cómo? . Porque la noticia me trae de que amigo sois de Rujero, y que peligra su vida porque el Soldan. intenta darle. s Licinía abredia en decír tu intento Digo pues que aquí me envía, Térsites a que le hable, y una memoria le pida en que consiste saberse quién es, y si se averigua de que hay premisas muy ciertas, será de tanta ruina el más eficaz remedio. No será tanta mi dicha: entra, que ese es su retrete. Bien dio lumbre la mentira. Voy a saber de Térsites lo que insinva bicinia: Oh Dioses, vuestras piedades tanto rigor no permitan. En vano vencerme esperas, con tu fineza excesiva; que no es bien porque yo viva aventurar que tú mueras. Allá se lo hayan los dos, lo que prometí he cumplido. Rujero no me has oído, escúchame ahora por Dios. Cuando a la Corte veniste el día de tu prisión, y a Placio en la ocasión en que tu desdicha viste, el Ejército sabias de mi padre que iba entrando, y este Reino debelando, de modo que en breves días podiamos esperar que de él el trozo volante, de toda Asiria triunfante cerca pudiese llegar de Tremoposí, y ha sido tan cierta nuestra esperanza, y es tan breve tu venganza, que hoy de mi padre he sabido que antes que vista la Aurora la primer túnica al día, con su gran caballeria su persona vencedora circumbalará estos muros, avisando su llegada con preuruida ahumada, y tus rmigos seguros, y consinentes, que en nada faltaran a tus empeños, son hoy de las guardias dueños, y le franque arán la entrada. Con esta nueva propicia estaba alegre, Rujero, cuando este tirano fiero del Soldan, me dan noticia que aquesta noche ha mandado que te quiten la cabeza, cuya impensada extraneza de modo obró en mi cuidado, que con mi amor aconsejo, como allá podrás saber, que en el traje de mujer tí que en ese retrete dejo; conque librarte consigo, vengo a quedarme Rujero en tu lugar, porque quiero obrar como fiel amigo. (do N. Mas firme estoy en mi acuer- mientras me haces más seguro, pues veo que no aventuro tu vida, si no la pierdo, y cuando amigo te llamo, y mi vida no apetezco, como por la que aborrezco querré perder la que amo? La victoria prevenida conozco, mas que ha importado para mí un Reino ganado, si Flerida esta perdida? Y aunque mi agravio ocasiona mi venganza en este empeño quisiera quitarle el dueño, no quitarle la Corona. No están, si tiempo les das tus males de alivio ajenos. Todo lo demás es menos, pero tu vida es lo más. En tu mal cabe mudanza. Rujero, aunque no creída, que son el tiempo, y la vida los padres de la esperanza; a mi mal no se apercibe remedio, ni alivio espera, y no importa que yo muera, pues la que adoré no vive, y el morir será más dicha. si muero per ti. Eso no, que fuera ponerme yo de parte de tu desdicha. Lindo tema habéis tomado en porfía tan cruel, debe de ser buen papel el hacer un de gollado, y con tal flema por Dios, que mi mayor temor es que no sean con migo tres, no que lo seáis los dos. Rujero el, Soldan en ti la muerte ha de ejecutar, y si quedo en tu lugar no ha de ejecutarla en mí, pues verá lo que interesa, y también lo que aventura, y que su Reino asegura tener mi persona presa. Pues así al cielo le plugo, no hay ya más que replicar, aprisa que tengo azar de encontrar con el verdugo. Si a tu gente eres caudillo más cierto será el trofeo. Ya casi venir le veo con el cordel, y el cuchillo. Del día a la primer luz serás de la Asiria espanto. Ea presto a ponerte el manto, o me pondré yo el capuz. Pagar acción tan fiel podrá mi fineza sola. Vhemos de escurrirla vola, o escurriré yo el cordel. Solo en admitir mi acción la premias. . Ea ocabad. O te he de dar libertad; o volverme a la prisión. Aquí venir me manda Flerida, a que Rujero libre salga, mas sin mi amante, en calma estoy, que ha mucho que a mi vista falta. Que en desdicha tan rata procure yo remedio a ajenas ansias, o si a Rujero hurtara el morir, fueran dichas mis desgracias. Cielos Floranje habla. mal ayan gustos que adquiridos matan: el aliento me falta si no le veo, y si le veo se acaba; que dirá? . Suerte infausta Olinda muerta, cuerpo soy sin alma; como mi fin fe tarda? En traje de lisonja el dolor mata. Mas ni aún viva bastaba mi hermana a que feliz. Aquí tu hermana. . Olinda, prenda amada. Llevome de mi afecto la eficacía, . preciso es enmendarla. Hermana Olinda. Dime, con quién hablas? que hermana Olinda exclamas? el Duque olindo soy. O ilusión vana! . Oh mal! Oh pena! . Oh rabia! . Qué rigor? Qué pesar. . Qué trance! . Que ansia, aquí Cilenio? . Me hallas en lugar de Rujero. Qué es la causa? Su vida. . Yo a librarla vengo. Ojalá su muerte ejecutaras en mi por el. . Más gana vivir muriendo nombre a la constancia. Tú eres de muerte tanta agresor por razones encontradas: de la mía porque halla mayor dolor en mi tú semejanza: y de la que maltrata a Rujero, por dueño de su dama. Ese concepro no hagas de quien (iba a decirte te ama) hoy de librarte trata, que tu fineza mi piedad iguala: sígueme. . Suerte extraña! que yo niegue ser clicie de tu cara. Pues has de serlo. . Basta, retirate que viene gente acabe. Oh mal. . Opena! Oh rabia! Qué pesar! . Qué rigor! Qué trancer Qué ansia! 1. Vitoria. 2 Viva Persia. (ría. a. Arsenio viva. Viva Rujero Príncipe de Asi- Señor Térsites, mirad a donde queréis que os lleve: mi escuadra? que como yo está a Rujero obediente, que me mandó conduciros. Cerca el Palacio se ofrece, y en el señor Capitán me quedo ya: mis fieles. deseos han de lograrse. y se ha de trocar la suerte desdichada en ser feliz, que premisas llevo alegres, de ver una gran fortuna: la familia Real, en breve tránsito pasaré al Templo de la Esperanza, a quien tiene tribuna, y en su Deidad piedades se han de hallar siempre. . Ucedes seores soldados en esté faco no piensen que para dar el votín las casas han de escogerse, que repartirlas me toca; esta sola es de voacedes. . Sabe usted quien aquí vive? 1. La dama más excelente que hubo jamás en la Corte, y más rica. Brava suerte. Entra pues Tonel, y saca lo que hallares. Luudamente. 1. Vitoria. 2. Viva Persia. y. Arsenio viva. . Viva Rujero Príncipe de Asiria Brava anda la escaramuza, mi valor aquí ha de verse, y mi industria ha de mostrarse que yo he de llenar aqueste Tonel de vino, y quedarme con su parte: que hay no vienes. s Lo que pesa el cofre. Es grande, y un poco antiguo parece: y dime a quien has hallado? A quién, aún monstruo doliente, y espantándome me dijo, si en otros tiempos hubiese conocido mi hermosura, hechizo fui de las gentes. Cuerpo de Apolo, tendrá un tesoro. . No lo pienses. Perlas aura como volas, apostaré yo que tiene los diamantes, y esmeraldas a celemines. . No huele. a eso el auar. Y qué hacia? . Curarse humores Franceles, y estos humores se ahorran los Eunucos. Los Toneles de tu inclinación tampoco he visto que los padece, que este achaque es frialdad, y tu vicio es muy caliente. Es verdad que bebo vino si la vianda lo requiere. Con que lo bebes? Con fruta, con tocino, con pasteles, con gigotes, con guisados, y con dulces diferentes, con colaciones, y anises, que es lo que a pocos sucede. Sin embargo sé una cosa con que tu nunca lo bebes. Yo no? di conqué? Con agua. Es por ser muy puro siempre. Válgame Apolo! qué he visto? mi industria aquí ha de valerme: Tonel vuelve a entrar allá que más ajuar aura que este. Voy. No es nada el taleguillo, con el cargo aunque reviente, y escurro hacia aquesta calle sin salida, a abrrile, y verle, por no partir con Tonel, aquí hacerlo me conviene. Lleno está, y un papelillo dice, son dos mil y veinte reales de moneda gorda que no corre sucederle a un poeta no pudiera un caso tan insolente: pero Tonel dio con migo. Lindo término. No pienses que escuso darte tu parte. Pues para que fue esconderse? Amigo para guardarlo vive donde no me viesen. Estoy por darle. . Ea calia. (Brava ventura, este puede . tener quinientos ducados, yo haré que se contente con poco) señor Eunuco no es muy fácil que esto llegue a colmo, porque es preciso que soldados nos encuentren, y nos lo han de quitar, si mi valor no lo defiende, que ucé pienso que no riñe de provecho. . qué me ofrece? Quiere uce veinte de aocho. Es poco (si se arrepiente soy perdido. Pues no hay más porque en ocho, o nueve meses de bufonear, y investir a Bajaes, y a Virreyes no he podido juntar más, que son todos muy tenientes. Ea vengan, con condición que tu solito te lleves el tálego, porque yo quiero excusar que me quiebren los cascos. . (Salgo de pobre de esta vez ) el ser valiente requiere barbas Eunuco, agarte vce los veinte. Pues a Dios, y buen provecho: Cerca pretendo esconderme . para ver si reconoce la burla. Bravo deleite será ser un hombre rico, de la moneda corriente hay más de ocho mil reales, oy en el bulto lo parece; gran bobo es el Ennuquillo, y suelen estás mujeres por temer que no las roben muchos doblones que tienen esconderentre el velión, quiero verlo. Ya parece que abre el tálego. Por Jobe muero por ver lo que dice: Aquí ay dos mil y veinte (oscura es la letra, escudos dirá, quien duda) el pobrete de Euníquillo es bravo tonto, el tesoro que se pierde! dos mil y veinte reales dice, los demonios lleven la miseria, mas no es malo, el pico solo me ofende, dos mily veinte, mas letras hay en el papel, lecrele todo, y dice, de moneda que ya no corre: ay mis veinte de a ocho. Señor Tonel en conciencia vusted debe restituirme grande parte. Ah capón. El ser valiente requiere barbas Eunuco. Que así pápilla me diese un hombre que habla en tiple Vinagre he visto en toneles: gran bobo es el Euniquillo. Espera busón de leche: Sí, porque tú me has cebado: el tesoro que se pierde el tonto. . Rujero viva. Si sobre todo me diesen ahora ducientos palos. que tiene dentro el membrete, . Pues ya ha encontrado con gente, y le han de moler. 1. Muy mal en el botinnos sucede: pero este lleva un tálego. Qué haremos? 1. Qué? Molerle sin disputar, y obligarle a que huya, y sele deje. e 2. Pícaro, aquesta es moneda del pagador, ladrón eres. Pegante Quedo, y tómense la mosca. 2. Pica de esta. El ser valiente requiere barbas, Tonel tu valor no se defiende. Ay, hay, ay, no me socorres? Si amigo: peguenle ustedes, que es un muy grande bellaco. 1. Démosle también a este. Ya no se lleva de balde señor Eunuco los veinte. Viva Persia. Victoria por Arsenio. (jero.) Reine en Asiria el Príncipe Rú Vuestra Rujero ha sido la victoria, mía la voluntad. Vuestra es la gloria, vuestro el poder, y el brazo soberano, y yo no más que hechura de esta mano. Rey sois de Asiria, vuestro valor mande De tan gran varón es obra tan grande. Con todo me parece que no os veo celebrar muy gustoso este trofeo. No extrañéis, o señor! mi aliento tibio que aún infeliz un Reino aún no es alivio, pues este que a esa mano le agradezco, para restituirle le apetezco a aquella ingrata causa de mis males, a obras infieles, recompensas leales, pues no embaraza mi decoro firme que no pueda su mano restituirme. Fuera de esto señor, no está cumplido el triunfo de los dos, porque he sabido que esta noche el Soldan, sin más espacio mando que de la torre de Palacio el Barón a Floranje removiese, y la cárcel común su prisión fuese: y como la sentencia pronunciada estaba en mí de muerte, a mi fe nada satirface, antes pena le ocasiona no viendo a vuestro lade su persona. Al Templo pues, a cuyo gran sagrado la familia Real se ha retirado, id vos señor a que en sus aras fieles, os Coronen del triunfo los laureles, mientras yo de esta cárcel, cuya puerta juzgar se puede al parecer abierta, llevo a Floranje a Coronar al Templo, por el más fino de amistad ejemplo. Rujero amado, a mi afición le pones siempre mayor razón con tus razones; cuanto te veo obrar todo me agrada, juzgando mi pasión no apasionada, lleva a Floranje al Templo, y cree Rujero que no sé de los dos a cual más quiero. No dudes que la cárcel, y prisiones están francas, que en tales ocasiones siempre comunes son estos excesos. Claro está, que yo he visto muchos presos, y los ladrones en el robo, y saco fueron lindos dicípulos de caco. Los omicidas vi que a cada cuello su brazo era cuchillo, era deguello. A los soldados iban lisonjeras pidiendo, y agradando las reneras. Los embusteros vi con poco fuste entre la confusión sembrando embuste. Cielos piedad! callad, y quedaos fuera; viva Floranje aunque Rujero muera, de la cárcel penetro las mansiones, sin gente está, y sembradas las prisiones: un calabozo allí, mi temor crece! lóbrego horror, y oscuridad ofrece, ya le exámino, infausto es el avisol alumbrar mal luz trémola diviso, de otro retrete en el orrible centro funebres señas son cuantas encuentro roja púrpura en sangre desdichada el pavimiento inunda derramada Desde aquí miro, cielos que extrañeza un cadaber tendido sin cabeza, mi corazón pálpita estremecido. Con el vestido yace, y el vestido el mismo, el mismo es, o injusto hado! que trajo a mi prisión Floranje amado, cierta es sin duda, en vano la examino la fatal influencia del destino. pese a la amistad mía, causadora de tanto mal, y al cielo pese ahora, y más que a todos a la infausta mano, del juez injusto ejecutor tirano, a mi furia le ofende mi tardanza; fiero Agaristo espera en mi venganza los tormentos más bárbaros, y fuertes que va mi brazo fulminando muertes. e. sio 1. En victoria de Arfenio aplaude grata la piadosa deidad de la esperanza. 2. Con músicas alegres la pregonan Sacerdotisas de la Sacra Liosa. 1. Hora feliz prepara: 2. Previenefeliz Hora. 1. Piadosa esperanza. 2 Favorable Diosa. 1. Sus Ninfas sagradas. 2 En voces soñoras. 1. La victoria aclaman. 2 Cantan la victoria: Que las glorias de Arsenio aplaude grata la piadosa Deidad de la Esperanza; y con música alegre la pregonan Sacerdotisas de esta Sacra Diosa. La música elijo, y quiero, y no el velico rumor. Tonel, con el vencedor: hasta el cielo es lisonjero. Dichas del presagio infiero. Rabio a aplausos semejantes. Mis tormentos son constantes. Ete naes la pena mía; qubiaa Virtud es de la armonía hacer callar ignorantes. ̱. Señor vuestra Majestad al Templo llegue en buen hora;. pues trae como el Aurora con el Sol la claridad: piadosamente esperad de tanta pena, y desvelo, bien merocido consuelo, y felicidad segura; porque solo auna ventura hace tanto aplansó el cielo. Térsites de las Deidades en los propicios extremos, bien sé qué esperar debemos dichas, y felicidades. Para mí son impiedades cuantos presagios he oído, y así se queja ofendido Térlites deti mi honor, que aplaudes al vencedor, siendo tu dueño el vencido. Ni yo espero dicha alguna miuntras que poder no espero satisfacer a Rujero en que estriba mi fortuna. Para mí siempre es ninguna: la esperanzuay el consuelo, y así en penetuo desvelo mi pena se satisface, que nunca el cielo deshace lo que una vez hizo el Cielo. Vos gran Soldan me arguís, que como esperar podéis. cuando este Reino perdéis. algún bien? Bien lo advertis. Vos Flerida me decís, no esperáis felice efecto, siendo excluido el sujeto de Rujero, pues en vano puede esperar vuestra mano; y calláis otro secreto? Así es cierto. Duque vos os rendís al infalible secreto de un imposible, que hay entre sujetos dos no vencible ningún Dios? Cuanto decís es verdad. Hay otra dificultad? No, y escuchamos atentos. Ciertos son los argumentos, la solución escuchad. oGran Soldan; y señor mío de Asirla Monarca excelsos Arsenio Rey soberano de todo el Persiano Imperio: Serénísima Princeso del Orbe; aplauso primero: y vos Daque, gran de Olindo, de ambas soronas misterio. Ya sabéis que soy Tersites, Cl cuya sangre, cuyo celo, y cuyo bacro ejercicio son expertación del Reino; servin vuestro heroico padre desde mis anos primeros; y de vos grandel Agaristo, como Enbajador, y deudo con hija del Rey de Egipto efectué el igmeneo, y fui mientras que vivio su confidencia y consejo. Ley es de este Reino Asirio que su Príncipe supremo si de su primer conforcio no da suvesión al Reino en los seis primeros años, (rigor antigua, aunque necio) que luego aparte, y repudie a su consorte, admitiendo segundas bodas; porque no le falten herederos, ni aqueste Real laurelo recaiga en Prine pe ajeno: y como en un lustro, que hace. cineo círculos enteros de ese padre de las luces, ojo, y corazón del cielo, nuestros Lares, y Penates sucesión no os concedieron siempre son investigables los soberanos decretos. A la gran Iua Feliz; que es de la Asiria recreo, y primer pensil del mundo, mudasteis al año sejto vuestra habitación Real, por mudar el temple, a efecto de conseguir sucesión, y las Deidades quisieron oír vuestros sacrificios, y los populares ruegos, coronando nuestras dichas con un Príncipe tan bello, que logro la posesión dejar atras los deseos. En este tiempo inquietaba con sediciosos extremos todo este Reino Pérsiles, que fue de este troneo Regio el Príncipe más cercano a la Corona, haciendo guerra civil, ayudado de no pocos mal contentos: y pudo tanto su industria, y los traidores secretos, que dentro en vuestro Palacio tenía, que consiguieron poder robar la persona del Príncipe, que Rujero se llamo aquel mismo día en que fue su nacimiento, porque la ama hizo suga con él; pero quiso el Cielo que sin que pasase un hora se echó su persona menos, y el cuidado de buscarla por todo el distrito entero de la Isla, se encargó a muchos, y fui uno de ellos: salimos hacia la playa del mar, que es allí Bermejo, ya diez millas del Palacio cuando la estación del sueño. pagaba el común tributo a la Deidad de Morfeo encontramos una escuadra, cuyo numero pequeño en breve desvaratamos, por ser numeroso el nuestro, y un soldado de los míos vio un contrario que iba huyendo a quien alcanzó veloz, y atravesándole el pecho, al caer le oyo decir, o infeliz Príncipe, el Cielo os defienda, y en la tierta llorando halló el niño tierno, y trayéndole a nosotros todos juzgamos contentos que habíamos ya cobrado nuestro Príncipe, el cual luego le conduje a las Soldanas, a quien le entregué, y de aquesto no supo cosa en contrario jamás persona del Reino. Esto sucedió en la era, según la cuenta de nuestro estilo de mil, y doce, el mes Jano, que es del tiempo renovación en Asiria: y han corrido según esto después de lo referido, ya cuatro lustros y medio. Referid Arsenio agora de Floranje el nacimiento. que la relación importa a descifrar el secreto de un engaño, y advertid que ha de conustir en esto de los dos Reinos la dicha, la fe, la paz, y el sosiego. Pues sabed que en esa Isla, y por ese mismo tiempo viniendo yo de la Arabia, con cuanta pena me acuerdo! me desembarqué, forzado del tempotal, conduciendo mi esposa a tierra, en quien hizo la mayor ruina el miedo: pues dando a luz a Floranje, dio a mi amor dolor eterno, y embiando a embárcar al punto al matricida violento, envistio con mis soldados tropa de Asirios Isleños, y al infante les quitaron, mas quiso piedoso el Cielo que hallando los robadores le recobramos, y luego sin esperar más le dimos el infausio sino al viento, y en el mar reconocimos el nacido, y se echó menos un cordón, prenda de luno que le habían echado al cuello; mas no por eso dudamos que era Floranje, creyendo que se le aurran quitado con la codic a del precio: aqueste portento caro es Floranje mi heredero. Pues tened, y sabréis cuanto vuestra relación ha hecho, pues del Príncipe cobrado presente yo descubrieron el cuerpo hermoso, y le hallamos un cordón precioso al cuello, y como no le llevaba dudar no se pudo el trueco; y más que observado habían que sobre el hombro derecho había Rujero sacado un lunar, y el sentimiento podréis juzgar cual sería, y mayormente advirtiendo que va serían pasados los seis años del decreto de la injusta ley de Asiria el repudio permitiendo si falta la secesión, y así juramos secreto Silena, y yo a la Soldana mientras que propicio el Cielo le diese otro hilo verón, a quien nunca plugo hacerlo, de modo que recobrar nuestro Príncipe, entendiendo quitamos a vuestra gente, que al mar le llevaba el vuestro, y de los traidores que nos robaron a Regero cobrasteis vuestro Floranje; este es el cordón Arsenio, conoceisle? Claro está que reconozco, y apruevo cuanto decís, y el lunar que Floranje tiene, puesto que no se observo al nacer, por el susto, y desconsuelo confirman en este caso que fue indubitable el trueco; y más que todo asegura aquesta verdad el tierno amor que en Rujero pase, que era de la sangre efecto. Y yo a Foranje cobré el mismo, cuando en Fórbelo en mi defensa se puso, y solo verle deseo. Pues coronese con paces tan grande acontecimiento. Celebre ver mi fortuna tan gran Príncipe, al que es dueño de mi fineza, y mi amor. Oh cuanto a mis dichas debo, pues no es Horanje mi hermano, y lograr mi amor espero. Vuestros brazos ratifiquen el felice parentesco, confirmando que en el mundo no hay desdicha sin remedio. Pues para que el infausio sea felice para el poder del Cielo todo en lo humano cabe en lo posible. Muera el cruel Agaristo. Muera el Solda: mas que es esto? tiranías, y crueldades se aplauden con instrumentos? En paces se truecan viles venganzas de agravios ciertos? Detén Rujero la furia. Suspende el rigor. No puedo. Por qué razón? Escuchad el justo enojo del pueblo, y después sabréis el mío. Muera Agaristo. Escarmiento sea su cuello de tiranos. Muera; muera. Deteneos. Cómo pueden, si yo soy quién en rigor los enciendo? Dejad que muera Agaristo. La razón del daño temo . si el Barón ejecutó la sentencia contra el preso, que yo quien era no supe. Vos faltáis a mi respecto? Apartad Señbrios sois a quien yo vengar pretendo. Pues celebrad, y sabed la dicha que he descubierto, que sois Rujero mi hijo, y sucesor en mi Reuno. Pues el infeliz Floranje? No es infeliz, pues es cierto que es mi hijo, y de la Asiria es ya Príncipe heredero. Qué decís? Lo que escucháis. Justo castigo del Cielo hace que sea a un tirano castigo su rigor mismo, puesto que en su misma sangre mancho el inclemente acero. Déclaraos. Decid la causa. Térlites no estes suspenso, y escucha. Acaba, no hagas más martirio del recelo. Ha Cielos! del agreslor grande el castigo confieso, mas no cabe en lo posible de mi amistad el consuelo. Si cabe Rujero, oye Que la Deidad el proberbio. Nada es difícil, todo en lo humano cabe en lo porsible. Callad, callad, que esas voces son falsas, Floranje muerto. Qué escucho! qué oigo! qué dices! con mi varonil esfuerzo, mi rigor se vuelve en ira: muera Agaristo. Suspenso del Duque, que es mi enemigo me deja el extraño afecto. O no esperado dolor! De mi propio rigor muero? Yo muera por infeliz. Matadme ya. Suspendeos, y escuchad. onalié Rujero heroico, merezcaos mi rendimiento que escuchéis, y respondáis a mis razones. No puedo negarme a vuestra fineza No os conda mi sentimiento, cuando preso, y condenado a muerte estabáis? Confieso que vi llanto en vuestros ojos. No habéis conocido el celo fi no con que os han amado Ministros, y Cadalleros? Bien le conozco. Y ahora este breve vencimiento, no sabéis, que es tan debido al amor de los plebeyos que vuestro nombre aclamaró, como a las armas de Alsenio? No lo dudo. Pues así. podréis creer por efecto de vuestra virtud, y amor, lo que promete el proberbio: (vive) Floranje es este, y pues Floranje Nada es difícil, todo en lo humano cabe en lo posible. Yo por librar a Floranje puse en su lugar un reo, que condenado al suplicio no le padeció violento. Llega Rujero a mis brazos, que la ternura del pecho ha mucho que anuncia el alma este reconocimiento; y no has de mudar el nombre, que a Floranje también quiero y solo con este hallazgo diré que dos hijos tengo. Amado Floranje en ti mi mayor suerte contemplo, y el que yo a Rujero tuve nunca fue aborrecimiento interior, sino causado de ver su amor manifiesto, siendo de Flerida hermano. Mayor es mi sentimiento, pues cuando de hermano el nudo con HOlinda había disuelto, ella muerta, con mi amor no cumplo bien si no muero, pues no cabe en lo posible contra la muerte el remedio. Floranje, a la muerta Olinda no atribuyes el tormento de tu amor, y así le juzgas irremediable, y eterno, pues espera a que Térsites dé la razón del proberbio. Como mi felicidad ha de tener logro entero, pues que Flerida casada, muero de amor, y de celos, y no cabe en lo posible de esta desdicha el remedio? Rujero, de tu amor fino los quilates agradezco, pero los que tiene el mío merecen mayor aprecio. Como estando tu casada cabe ese encarecimiento? Térsites desatara el enigma del proberbio. También yo en esta desdicha tengo dolor, y recuerdo, pues Olinda era mi hija. Rujero, Floranje, Arsenio, suspended vuestro pesar, y escuchad los tres atentos: vos Rujero, por tener ya vuestra dama otro dueño ningún remedio esperáis? Esa es la razón que tengo. Vos Floranje lamentáis que no está vivo el sujeto de Olinda a quien adorasteis, cuando está el nudo disuelto de hermano? Pues quien lo duda. Vos Rey soberano Arsenio de vuestra hija, que era Olinda sentis el malogramiento? Claro está. Pues escuchad, que a todos tres os convenzo con sola una prueba misma: daréis Flerida a Rujero la mano? Y el alma. . Cómo si Olindo es esposo vuestro? Aguardad: Floranje vos la insignia de vuestro pecho no disteis a Olinda? Sí. Es esta, Floranje? Es cierto; según eso sois Olinda? Bieno decía mi afecto. Conoce Rujero ahora la fineza de mi pecho. Ya en ti se ha cumplindo Olinda todo el baticinio entero. Pues Floranje es vuestro esposo Pues Flerida es lazo vuestro. Hoy soberanos Monarcas a los Reales oídos vuestros esta Fábula consagra, no elección, si no precepto, y pues sin mérito ha sido, el proberbio por todos diga. Para el poder del Cielo nada es difícil, que el sabe hacer dichosos. los infelices: nada es difícil, todo en lo humano, cabe en lo posible.
