Texto digital de Tetis y Peleo
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Tetis y Peleo. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/tetis-y-peleo.

TETIS Y PELEO
JORNADA PRIMERA
PRIMERA JORNADA La fama de la hermosura de la Diosa Tetís soy, que a los Dioses, y a los hombres llama a certamen de Amor. Venid todos, venid a dar adoración del Imperio del mar a la deidad mayor. Tetís, Márítima Diosa, en cuya beldad cifró la sabia naturaleza todo su estudio, y primor. La celebrada del cielo, hija del docto Chirón, que reinar por sus virtudes en las almas mereció. La que en el mar de Poniente de Tesalia su Región, amanece con dos soles siempre que se pone el Sol. Nace al mundo paradar a la tierra admiración, a los cielos claridad, y a los cristales candor. Venid todos, venid a dar adoración del Imperio del mar a la Deidad mayor. La hermosísima María de España gloria, y honor, pues en nombre, y en belleza es un mar de perfección. Hija del Cuarto Felipe, dos veces Rey Español, una por herencia, y otra por meritos, y elección, Las Provincias de Occidente con su natal ilustro, esmaltando Manzanares su Real habitación. Y pues una misma en todo Tetís, y María son, siguiendo la alegoria, pablique otra vez mi voz. La fama de la hermosura de la Diosa Tetis soy, que a los Dioses, y a los hombres llama a certamen de Amor. Venid todos, venid a dar adoración del Imperio del mar a la Deidad mayor. me limiten el valor , , ̱ su altiva resolución? Vana lisonja del viento, cuya falsa adulación; para persuadir, se vale del alago de la voz. Donde de tus blancas plumas, te lleva el curso veloz profanando de los Dioses la inpenetrable Región. Quién eres, Deidad mentida, que no te conozco, no? La Diosa de la Discoia no lo ves en mi furor? Pues que solicitas tú, cuando de paz vengo yo? Que tu sacrílego vuelo abatas, si es que el rigor experimentar no quieres de mi justa indignación. Qué te obliga a resistirle? La venganza de un baldón, que con odio anticipado comienzo a sentir desde hoy. Quién le ocasiona? Esa Tetís, primer milagro de amor, en cuyas festivas bodas mi ofensa mirando estoy. No te entiendo. . Presto har que entiendan todos quien soy, embarazando tus glorias mi vengativo rencor. No teme tus amenazas de Tetís la clamación, que al poder de la belleza se rinde lo más feroz. Hápele a mí! que los hados para que estorbar no pueda Mas ya que para impedirla me falta jurisdicción, sus voces confundiré con el militar rumor, porque a los cielos no llegue de esta beldad la opinión, y enamorado de Tetís case con ella algún Dios. No logre su intento, pues, embarazando esta unión, demás de mí ultraje excuso la paz, que al mundo anunció. Horrible monstruo, apesar vuelde arrepetir mi acento con vuelo más superior; la Fama de la hermosura de la Diosa Tetis soy. Ministros míos, aquí de vuestra industria, y favor. Que a los Dioses, y a los hombres, llama a certamen de Amor. Tocad arma, todo sea guerra, estruendo, y confusión. Venid, todos, venid a daradoración del Imperio del mar a la deidad mayor. La beldad de Tetis al tonante Dios, a Apolo, y Nepluno las almas hirio. Ociosas mis armas a su vista son, porque al oro de ellas su pelo excedió. Si cándida pluma mi aljaba adorno de su hermosa frente es más el candor. Con un arco solo rindo el mundo yo, y en sus bellas cejas se ven arzos dos. De ciego con todos tengo la opinión, y en sus ojos lucen los rayos del Sol. Lasangre de Venus que aplausos me dio, en sus dos mejillas se ve correr hoy. La mira del arco que juego veloz, su natiz la excede, pues tiro no erró. Si mata una herida causada de amor, la que hay en su boca, aquien no mato? fuego enciendo en todos, porque fuego soy, pero su garganta con nieve abrasó. Flechas una a una despide mi arpón, y en sus blancas manos diez flechas juntó. Este es el retrato de su perfección las sombras, y lejos pondrá su rigor. Fama, prendado los tres, Apolo, Neptuno, y yo de la hermosura de Tetís, de que has hecho ostentación? A la empresa que públicas nos ofrecemos desde hoy, librando en el rendimiento de la victoria el blasón. En forma humana a la tierra fineza en mí la mayor para merecer amando, resuelto a bájar estoy. Porque desde la suprema esfera de resplandor el ruego más amoroso amenaza pareció. Apolo ofrece lo mismo amante a en la aficio que de su ser no le enajena, no puede decir que amó. Neptuno también os sigue, que la voluntad mejor no la explican las palabras, sino la demonstración. Y porque los elementos se ocupen en su loor, sin que criatura alguna falte a su veneración; para descender, el aire elijo por más veloz. Yo el fuego, porque no salga de su mismo centro Amor. Yo el mar, cuyas crespas ondas Alcázar de Tetís son. Según eso ociosa la tierra quedo. debiendo a sus plantas su adorno mayor. Mas yo tengo en ella un competidor, cuya Regia mano premie la elección. Fama, tu asunto prosigue, fiada en nuestro favor, pues ya sabes de los Dioses. la amante resolución. Y tú, enemigo comun, cuya desesperación la suprema inmunidad del cielo no perdonó, Sal de las sacras esferas, al centro vuelve inferior, precipitada tu estrago corresponda a tu traición. Y de tu ruina la culpa a tu loca presunción, pues a no subir tan alta, fuera tu rlesgo menor. En mí no tienes poder. Así castigo tu error. Válgame yo misma a mí, pues más que todo soy yo? Feliz ha sido mi suerte. Fama, digamos los dos. Venid tedos, venid a dar adoración del Imperio del mar a la deidad mayor. Júpiter, vilpatricida, cuya tirana ambición al Imperio te introdujo de que blasonas atroz, en venganza de este oprobrio yo te acordaré que soy la Diosa de la Discordia, tiemble el mundo mi rigor. Dulce fatiga del hombre son los artes, y las ciencias, si olvida sus conveniencias, y de su fama el renombre. Siendo el fin de su desvelo, y el logro de su esperanza, de los otros la enseñanza, la utilidad, y consuelo. De que le sirve el saber si sabe para adquirir, y con él ha de morir cuanto llegare a tener? Que razón hay que la palma se dé a una gloria fingida: por contentar una vida, ha de fatigarse un alma? Artes para ser perfecto inventé a la edad futura, quité de la conjetura el afan con el precepto. Su ciencia así multíplica, pues con más justos renombres es sabio en todos los hombres a quien se la comúnica. Y cuando en este ejercicio la vida llegue a perder, siempre vive su saber en el común heneficio. Este ha sido mi cuidado, este mi mavor deseo, con que ya de Prometeo es el nombre celebrado. Oh frágil humanidad! quien no teme tu inquietud: persuadiendo a la virtud incurre en la vanidad. Mas que mucho, si ocupado estoy en la Astrolojia, cuya equivoca armonia arrebató mi cuidado? De mi error sus variedades son, si no disculpa, indicio, que un inútil ejercicio siempre engendra vanidades. El gran Príncipe Peleo, a quien amo tiernamente, curioso, más que prudente, pues gusta de un debaneo, de los Astros a la cumbre remontó mi inteligencia, como si en su contingencia pudiera haber certidumbre. Ya las Estrellas noté, y si verdad nos dijeran, que desear no tuvieran los extremos de mi fe Pero es vano desvarío, cuanto prevenir se puede, que lo cierto se congede solamente al albedrío. Qué tierra, infernales furias, será esta en que cal, sin mí de enojo, y en mí para vengar mis injurias? Un felice casamiento pronostican las Estrellas a Peleo, vuelvo a bellas, porque con más fundamento pueda hablarle, y aunque nada de esto a la verdad se ajusta, confieso no me disgusta su insinvación. . Disfrazada con el cortesano traje aquí entroducirme espero, que el militar por lo fiero es de horror, si no de ultraje, y no cause novedad mi fieción, pues en la tierra ya se introduce la guerra con nombre de vrilidad. Qué es esto? sin duda erré los numeros. Gran Palacio de la admiración, su espacio sobrada materia fue! Un anciano venerable allí a la vista se ofrece, y en la suspensión parece mas que viviente inmutable. Estudiando está, y el alma, como recelosa vive, de lo que trata concibe nuevas dudas, nueva calma. Qué pesar es este, cielos, que lo siento, y no lo sé? pero yo perturbaré sus estudiosos desvelos. Proseguirlos no presuma, pues contra mi corazón su mano se vuelve arpón, flecha se vuelve su pluma. Qué veo? . Efectos crueles de mi furia. . Confundidos, sin ser de nadie movidos, están todos mis papeles. Cuando a gloria de Peleo gustosamente atendía, y todo el cielo asistía a su amoroso Himineo, que aún por conjetura aclamo, causa oculta me inquietó; luego hay quien lo sienta? Yo. . Qué dices? Que yo te llamo. Quién eres, mujer: No admira ese término mi ser, porque no siendo mujer, mal ondiera ser la ira. Saber quien eres pretendo. De horrores soy vivo asunto. Por tu nombre te pregunto. Ya le he dicho. No te entiendo. Una Reina desdichada es la que presente miras, materia de mis mentiras será mi fortuna airada. Provincias grandes poseo en la tierra, y en el mar, sin que basten a llenar los espacios del deseo. Una divina hermosura, la mejor parte del Orbe, sin que mi poder lo estorbe, tiranizar me procura. En el Imperio de Oriente introduje mis banderas, turbando de las esferas el curso resplandeciente. Con intento de impedir la aleve conjuración de una recíproca unión, que ya comienzo a sentir. Contrario el cielo me fue, y viendo el aire oportuno, las campañas de Neptuno con mis armadas poblé. Volviose el mar contra mí, tuve mi daño porcierto, tomé tierra en ese puerro, y entré como has visto aquí. Si juzga de mis razones que soy Diosa del espanto no importa, que con el llanto desmiento sus presunciones. Si a la piedad no te niegas, del Páis en que resides me informa. Llorando pides; di que mandas, no que ruegas, mucho temo, que pretende en ganarme su malicia; pero en tener la noticia que desea; en que me ofende: Este Reino en que estás, es el de Enopia, que después llamó Egina el Rey Lacio, parecido a las Galias en la copia, en unión de Provincias, y en espacio: el mismo nombre la Ciudad se apropia de que es gloriso timbre este Palacio, en el Peloponeso es Isla, donde Ceres fecunda cuanto rea esconde. Es nueva población de Mirmidones, insignes en la paz, como en la guerra, ya siguiendo de Marte los pendones, y ya chupando el jugo de la tierra: envidia son de todas las naciones cuantas la redondez del Orbe encierra, y sus torcidas cuevas providentes, granero un luersal son de las gentes. Con ser la agricultura su trofeo, airones son del mar sus blancos linos del Jonio sujetaron, y el Ejeo las horrorosas rafagas sus pinos: y guiadas sus naves del deseo, los incoguitos golfos cristalinos triunfantes surcan, tanto, que a ellos solos les han venido estrechos ambos Polos. Peleo, cuyo nombre significa el florido elemento de la tierra, o Luis, que sus adornos amplifica con la flor que en su silaba se encierra: es el que estos Países vivifica, apesar del estío de la guerra, mas esto no lo ignoras, pues su fama por el Orbe de llena se detrama. Atiende a su pintura sin cuidado, de airoso, y de galán es aplaudido, y huyendo del error de confiado, el renombre merece de entendido: con majestad se sabe hacer amado, y sin estruendo sabe ser temido, este Peleo es, y su grandeza se ilustra en él, y en Júpiter empieza. El que más sus piedades ejercita, es también el que más su amor granjea, si tu aflicción amparo solicita que siente, pues halló lo que deseas pide, que su favor te facilita, el ser mujer el mal que te rodea, mas él sale, y parece sin aliento. es, hablarle intento. Aparta. Hermano. Señor. Espera, a lada Beldad, no dejes la ceguedad, o llévate el resplandor, porque a los ojos límitas la belleza, a quien aclamas? si a la esclavitud me llamas, para que el dueño me quitas? De qué turbado te veos De qué nace tu pasión: Hay hermano Telamón! ay, amigo Prometeo! Hay répites? ya no admiro la fuerza de tu dolor, sin duda es tu mal amor, pues empieza con suspiro. Mucha es su turbación, pues no ha reparado en mí, ya es forzoso hablarle aquí, quiero esperar ocasión. No visteis que luminaba el aire una deidad bella, y que a la vista de aquella sonoro acento cantaba: La Fama de la hermosura de la Diosa Tetís soy, que a los Dioses, y a los hombres llama a certamen de amor: Yo la vi, cuando rendido del sueño en la quieta calma de acción estaba impedido, que como es divina el alma, se permitió, y no al sentido. De su luz ardiente, y pura me privo pluma ligera, con que aplaulos se asegura; suya sería, pues era la Fama de la hermosura, Rendidas adoraciones a su noticia consagro, sin que lleguen mis pasiones a profanar el milagro de sus altas perfecciones. Todo al respecto me doy, en él se cifra mi gloria, y tan de su parte estoy, que aún no digo que victoria de la Diosa Tetis soy. Mas que mucho que a callar sepa mi pasión ceñirle, si es huyendo lo vulgar, ciega por no divertirse, y con vista por no errar? A Amor cielo, y tierra nombre de osado le dan, yo aquí de atento le doy renombre; luego más me debe a mí, que a los Dieses ya los hombres? Que favorezca no pido mi corto merecimiento, que el amor más advertido en el propio rendimiento lleva el deseo esconvido. Ardayo en el resplandor de objeto tan soberano, sin que aspire a más favor, aunque su divina mano llama a certamen de amor. En todas partes encuentro ocasiones de pesar, mas no lo debo extrañar, pues vuelven en mí a su centro? Esta divina hermosura debe de ser la que el cielo para universal consuelo a Peleo le asegura; ya tengo este indicio más. Ese es todo tu cuidado. Como el dueño has iguorado, de fácil me culpar Deja inútiles extremos, que según vi en las Estrellas, premio tendrán tus quererlas. qué dices? . Luego hablaremos También Peleo a la fama de Tetís se rinde ciego? pues a que aguarda mi fuego, que no consume su llama? Ardán en sangrientas guerras las Provincias de Tesalia, y ardan también de la Galia al mismo incendio las tierras, y aún el Príncipe ha de arder en la inquietud que le infundo. Que belleza tiene el mundo que no puedas merecer? Esta sola. . Tu deseo, gran Príncipe, viendo estoy; desearás saber quien soy, ya lo dije a Prometeo, y obligada de tu pena, mejor diré de la mía, tu norte he de ser, y guía en el mar que te enajena. De qué suerte? . Disponiendo que veas a Tetis hoy. Por ti venturoso soy. Raras cosas estoy viendo en esta mujer? De tu vista me recato hasta que en ese retrato lo veas. Aunque aceleres el paso, alcanzarte espero. Será vana diligencia. Yo la traeré a tu presencia. Ande el pícaro. . No quiero Mirad que el Rey está aquí. De mohino, y enojado, estoy que el diablo me lleva. Mire lo que dice, hermano. Pues si me llevan ustedes, no es lo mismo que los diablos? Dejadle. Corred el velo de ese misterioso encanto, de ese asombro prevenido, y esa duda, que no alcanzo. De Tetís, divina Infanta de Tesalia, es el retrato. Válgame el cielo! qué miro? quién vio agradable el espanto? Esta es Belona, la Diosa de la Discordia. Eso es falso, que no es si no Tetís . Nunca recesé menor engaño de esta mujer; mucho temo de su venida el estrago. Señores, o yo estoy loco, o todos están borrachos. Hombre, qué dices? Que es Tetís, por señas que seis ducados me costó junto a las Gradas de San Felipe. Hay tan raros desatinos! El es loco. Hable por mí el mismo cuadro, dígalo él, más no puede, porque el pintor al comprarlo, me dijo, que solamente En vano con su nombre solicitas lisonjear mi cuidado, si en vez de sus perfecciones, belicos anuncios hallo. Mira que hablas con el Rey. Confieso que soy un asno: tu Majestad a besar me dé su Real zapato, que según lo que se ve, a punto tendrá por cuarto. Cómo te llamas? . Tritón, que ni es carne, ni pescado. Como andas fuera del agua, siendo Tritón? Es engaño, que vivo en una taberna, y así del agua no salgo. De dónde eres? . De Madrid, Corte de Tesalia, y claro hospedaje de las Musas, y del Gran Planeta Cuarto. qué oficio tienes? . De Tetís adhonorem soy lacayo, sin ejercicio, ni gajes. A Tetis sirves? o cuanto envidio tu suerte! . Pues troquemos, si os ha agradado. Porque te prendieron Eso yo lo cantaré de plano al potro de las preguntas, con que estoy descoyuntado. Tiene, como todos saben su maritimo Palacio la Infanta quinientas leguas debajo de agua, y ha dado en que de alí ha de mudarse antes que salga el Verano, porque en la mar son enfermos de Invierno los cuartos bajos, A las selvas de Tesalia por ahora nos mudamos, y trayendo yo esa copia de Tetís con otros trastos; me prendieron tus ministros, por decir, que es contrabando. Miente, señor, que el prenderle no fue por lo que ha contado, sino porque al ir las Ninfas de un lugar que está cercano al mar por agua a una fuente, que dista d él poco espacio, en viendo que va una sola, la aprende, y temerario se arroja al agua con ella, y no es este el mayor daño. Cuál puede ser? Que eran todas. Hombre, que estás en Palacio, no lo digas. . Ninfas bellas del divino Simulacro de Diana, así te explico sin indecencia su estado. Ahorquen le luego al punto. Oh Juez acerbo, y tirano! apelo de tu sentencia de esta deidad al sagrado. Mas que veo: vive Apolo que son sutiles de manos, pues sin salir de las mías, mi pintura despintaron. Ea, llevadle. Pues ya que he de morir ahorcado, muera también degollada la señora Marimacho. Tente, loco. . Mas que veos vive el cielo que era encanto. Esta es Tetis? Huí; Monfiur, brinco de contento, y salto. La misma belleza es, que pinceles soberanos en la lámina espaciosa de mi idea retrataron. La Diosa de los horrores tu luz, señora, eclipsó, y luego al salir bolvió con más bellos resplandores; use, pues, de sus rigores turbando el mar, y la tierra, así del bien que se encierra en verte, será capaz, pues no se alcanza la paz sin el medio de la guerra. Mas que Marcial instrumento; del oído dulce al hago, las atenciones de amante convierte en las de soldado? Salí siguiendo, señor, aquella mujer, y el paso me detuno la noticia de que el anemigo campo de Tesalía por tus tierras sin oposición vn entrando, y por darte cuenta de esto vengo sin ella. Ya, hermano, a mi presencia la vuelves con el aviso que has dado, que tan poderoso está el ejército contrario, que los límites se atreve aro por de mis Estados. Pues que aguardo, que en persona a resiistirle no salgo con mi genter toca al arma, Esto sí, vea el vasallo en la campaña a su Rey, que del amor obligado, y del premio del servicio dos veces será bizarro. No vi mayor hermosura. Y to, divino milagro de belleza, ocupa el Solio de mi Majestad tus rayos a las Lises que le adornan sirvan de florido Mayo. Eso será si me vuelven lo que el pintor me ha llevado. Toda la Ciudad te aguarda. Mira, señor, que ducados es el consoñante. Denle dos mil. En oro, no en cuartos, porque pondré de mi casa dineros, si he de portearlos. Ven conmigo. . De esta suerte ya estoy libre? En gran cuidado me pone esta guerra, el cielo dé remedio a males tantos. Con amor, y con mis tropas, Tetís, a Tesalia marcho rendido voy: si te veo, volver victorioso aguardo. a De los Palacios Maritimos, Tetís a las selvas sale de Tesalia, donde líquido aljófar con risa la aplaude. 2 Su nombre pronuncian líricos, los pajarillos suaves, y con sus plumas solicitos, le van trasladando en el aire. 3 Las flores sus odoriferos, y verdes votones abren, porque su placer intrinseco acierte sin voz a explicarse. Los peces del mar pacifico, lamentan sus soledades, sin salir del cristal frigido, porque nunca llanto les falte. De fragancias, y músicas pueblan unanimes, flores, fuentes, y pájaros, las verdes márgenes. Salve selvas de Tesalia, cuya estación agradable, lisonjeando un sentido, a todos los satisface. Salve montes eminentes, inanimados gigantes, pues segunda vez el Cielo asaltan vuestros remates. Salve Región del Planeta mayor, que luces reparte, grande por tus excelencias y por tu dueño más grande Donde mi primera Aurora amaneciotan radiante, que me distingue a su luz, sin nada de humanidades. En tus estancias floridas, de paso intento hospedarme; porque al Abril de mis años, crezcan tus amenidades. Y tu piélago profundo, solo de mi penetiable, queda en paz. Si tú te ausentas, como en paz ha de quedarse? Ninfas, Sirena. . Señora, como te va con los aires. de Guadarrama? . Qué dices? Uno de mis disparates, de Olimpo quise decir, y divirtiome el Turbante. No sentimos muraciones, las que nacimos Deidades. Mil gracias darte pretendo. De qué gracias quieres darme! De que de nuevo pasado por agua ya me sacaste. Bendito Dios que salí de frías concavidades, de romadizos estanco, y de catarros estanque. La vida del mar es muerte, y sus muchas humedades, si dejan de ser ahogos, no dejan de ser achaques. Lo erolijo del perderse, allí debió de enseñarse, pues no hay mujer que no salga de mara mar cuando sale. Los vestidos en Ibierno, son, como en Caniculares, de chamelote de aguas, verde mar con alamares. Y es lo peor, que desnudas las más andan por las calles; tanto, que solo se ven en aguas por todas las partes. En sin renuncio del mar la vivienda, aunque corales, que es lo más en este tiempo, en él encuentre de balde. Ya los Dioses, bella Tetís, que con tu fama llamaste, obedientes se presentan a dar principio al certamen, 1. El mar parece que acentos dulces artícula, y graves, 2. El joven es el que llena el viento de suavidades. 3. Pisando viene las ondas sin ofender sus cristales, Del incendio de su amor pretenden hacer alarde, sin ver que el efecto tuyo no es mérito de su parte. Con arco, flechas, y aljaba se va acercando a la margen, mucho al Amor se parece, y si no es él, es su imagen. 1. A sus cláusulas no atiendes? 2 No escuchas su voz suave? Si es del Amor el acento, como puedo yo escucharle? (ce Cualquiera el triunfo se ofre- fiados en sus Deidades, como si en el albedrío pudiera haber vasallaje. Toda es fragrancia la selva. 3. Todo es armonia el aire. 2. El Sol, que templado alumbra 1. El mar, que suspenso yace. En estos rústicos cuadros diversión los ojos hallen; que bien la naturaleza parece imitando al arte! Júpiter el aire ocupa, porque mi ardor no le abrase, o oa li e o mío, y Apolo en el fu aún más que en sus rayos arde, Neptuno para templas su incendio del mar se vale, y Péleo en estas selvas se ha perdido para hallarse. 1. Los elementos conformes solicitan hacer paces, y olvidando el odio antiguo, se estrechan para abrazarse. Ya la tierra de Tesalía ilustran los cuatro amantes, y como en ella está Tetís, no admiran sus claridades. Amor, ya preso me tienes en tu venturosa cárcel, si la adoración es culpa, nuevas prisiones añade. Amor, condoradas flechas mi corazón penetraste, si estos se llaman rigores, mas que nunca haya piedades. Amor, ya obediente sigo tu militar estandarte, si estas han de ser las guerras, el peligro está en las paces. Que pomposos se descuellan estos claveles, que graves ostentan majestuosos la púrpura con que nacen! Dividido de mi gente, por montes Impenetrables he llegado aquí, dejando mis ejércitos Reales a la mira del peligro, mi ardiente amor. Allí un Lirio, aquien quitan arrogante los Claveles la luz bella, que el Sol le ofrece en celajes, a la vista se recata de encogido, y de cobarde. Algún Maestro de postas a andar debió de enseñarte cuando niño. No presuman atrevidos ultrajarle, así gozará más libre los influjos celestiales. 1. Rompiendo flores está Te tis. . Debió de picarse, cuando con ellas jugaba, y luego rompió los naipes. Suspenso he quedado al verla. Sin acción pudo dejarme. Todo soy admiraciones. Son mudos estos amantes. Toda la noche, y el día por carrascos, y jarales hemos andado perdidos, y que tú lo estés, es fácil, porque estás enamorado; pero yo? . Calla, no agravies mi atención. La Infanta es esta sin que sobre, ni que falte mira si soy buena guía? No su vista me embaraces. Oh cuanto el original del pincel excede al arte! pero no fuera divina, si pudiera retratarse. A hablarla llego, el amor razones me de eficaces. Amor me de atrer Aliente Amor mis verdader Deja que salga abelar de sus chapines el lastre. Qué quieres decir en eso? Las suelas en buen Romance. Yo también a sus divinos ojos pretendo acercarme; muera a la evidencia quien al indicio morir sabe; mas no, que desobligada la quiere mi amor constante, y un cuidado que no ofende, se estima, aunque no se pague. Señora, amor, y respeto mi aliento impiden iguales. Caras de pedir prestado tienen todos cuatro amantes. Suspendidos de su amor le callan, por no agraviarle, que mi explicación primera solo en el silencio cabe. Amor respondió por todos. Qué forastero lenguaje! Llamados de vuestra fama venimos los tres. . Añade. que pareció lisonjera, y ahora parece ultraje. Júpiter, Neptuno, y yo, aquien debe claridades el día. Amor, a que áspiras con oposición tan grande? A dar dichoso principio de finezas al examen para conseguir. . Ya basta. Los bellísimos corales que adornaban sus mejillas, por todo el rostro se esparcen. El rendimiento no puedes cuando es tan justo, culparle. Por parientes le permito: vamos Ninfas. No hay desaire, dónde hay amor. . Sirenilla. Qué hay Tritón? cómo tan tarde? He estado muy lejos. . Dime, hablaste a mi ama? . Zape, que va enojada; después la contaré mis desastres. Feliz seré porfiando. . Nada a mi amor acobarde. Con su desdén acrédito de mi afecto los quilates. . Ay, Tritón! Qué hay, señor mío? Nuevas penas, nuevos males; Si los Dioses han venido al amoroso certamen, como puedo yo tener lugar entre sus Deidades? No desconfíes, Peleo, de la empresa, que empezaste, que fuera el valor inútil, a no haber dificultades. . Dulcísima voz, que el alina. alientas con tus piedades, tu precepto seguiré, aunque méritos me falten. . Yo los pasos de garganta de Sirena sigo amante, aunque al herir el oído, su canto me descalabre.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA Viva Prometeo. Viva para bien de los mortales; @i B lolas A los Dioses celestiales ese aplauso se aperciba, no a mí, porque pude atento, su indignación aplacar. Dios es el que sabe obrar, el hombre es solo instrumento. Racos, y pobres te llaman, padre universal. Qué error! Siendo tan grande el favor, no oignamente te aclaman? Amigo. Solo por vos estimo tanta ventura; porque siendo vuestra hechura, esta gloria es de los dos. No excuses la aclamación, que la piedad te previno, pues obras como Divino, permite la adoración. Sin fuego el mundo vivía, y al ver su desasosiego, del Cielo le truje el fuego: de esto nace su alegría. Este bendito varón, según lo que llego a ver, sin duda debe de ser obligado del carbón. Señor Tritón, bien venido. Señor Jaques, bien hallado. A Francia la vuelta ha dado? El Rey la culpa ha tenido, pues cuando pensaba irme. a mi casa diligente, me apretó tan reciamente, que nunca pude escurrirme. Con el favor que me daba Minerva, encendi en el Sol la antorcha, que en un farol General es el contento, y también la conveniencia; pero de mi diligencia, mas glorioso es el intento. Si en hallar la luz se encierra, el logro de tu desvelo, para que súbiste al Cielo, no esta Tetís en la tierra? Mas ya que el Orbel lustraste con favor tan señalado, no ocultes a mi cuidado, lo que en mi natal notaste. Subí, señor, del caucaso eminente a la empinada cumbre Nunca lugar he tenido de darte cuenta, señor, después que guerra, y amor te tiene tan divertido de tu raro nacimiento, donde varias cosas vi. Y puedo saberlas? . Sí Breve seré, escucha atento, y de camino sabrás, aunque callarlo intenté, la causa, porque bajé la luz, que admirando estás? cuya punta del Sol, segundo Oriente, sustenta la techumbre, ya piramide, o mente de la bóveda azurde su horizonte. Asalte los Palacios celestiales, y en Bibliotecas de oro, iluminados indices Reales, con la vista atesoro, tu nombre busco atento, y al folio me llevó tu nacimiento. Registre ese volumen de diamante, que en las minas de estrellas el Autor de la luz, siempre elegante, compuso de centellas; porque menos oscuro, distinguieran los hombres lo futuro Y a las primeras luces de tu Aurora, que del mayor concepto, es intérprete a un tiempo, y precursora; con benevolo aspecto, notaron mis porfías las Deidades, que dan nombre a los días, Los Planetas, que atentos a tus glorias, te dan con su asistencia, si Júpiter poder, Marte victorias, Mercurio, y el Sol ciencia, y Venus, y la Luna, en progresos de Amor feliz fortuna Solo Saturno a tu natal festivo inútilmente asiste, por no ser con sus dadivas nocivo; y aunque don no tuviste de su presencia airada, mas que todos te da en no darte nada. No es lo mucho, señor, esto que adquieres, otra dicha te espera escrita con dorados caracteres en la más alta esfera. Con suspensión te escucho. Tetís tuya ha de ser, esto es lo mucho: suspende los efectos por ahora de gozo, y de alegría, y el extremo sabrás de que es deudora tu fineza a la mía, tu fortunaa mi intento, segunda vez aquí te busco atento. De los Dioses la amante competencia tus glorias dificulta, igual con ellos es tu descendencia, a los cielos no oculta, y si no los prefieres, fue por ser inmortales, mortal eres. Esta parte suplir he deseado de mí celo inducido, por difícil lo tuvo mi cuidado, mas ya lo ha conseguido con las ciencias que observa, de quien es geroglifico Minerva. Del escudo amparado de esta Diosa, que en Religión consiste, me remonté a la esfera luminosa, donde el Planeta asiste, cuya carroza ardiente en las sombras se vuelca de Occidente. Y forzando esa máquina propicia (de que es capaz el justo) la luz de la piedad, y la justicia truje a tu Reino Augusto, para que usando de ellas, te etérnices aún Tu nombre inmortaliza el ejercicio de virtudes tan altas, siendo en todos igual el beneficio del fuego en que te esmaltas, para que de esto arguya, que el útil del vasallo es gloria tuya. Ya las deidades tres que te compiten sin excepción alguna, el triunfo de la lid en que te admiten ceden a tu fortuna, pues según pronostican, lo mismo que pretenden, te dedican. Arda la envidia, pues, en el certamen a tus luces supremas, y aunque de la discordia el vil dictamen se te oponga, no temas, porfía enamorado; o cómo lisonjeo tu cuidado! Así, señor, de tu amoroso fuego das al centro la llama, en Europa estableces el sosiego, autorizas tu fama, siendo en tanta victoria el triunfo tuyo, universal la gloria. Prometeo, a no advertir que no puede errar tu ciencia, supuesto que providencia tu nombre quiere decir Que me intentas obligar con la lisonja, creyera, como si tuyo no fuera cuanto yo te puedo dar. No admiro en tu buena ley los efectos que produces, que los válidos son luces con que resplandece el Rey. Solo ha podido admirarme que haya Tetís de ser mía; fuera aún mayor la osadía, si acábara de explicarme. Es posible que los cielos en mi favor han de ser? so y que fin han de tener venturosos mis desvelos? A Tetís, aquien rendido. el alma sacrifiqué, acepta será mi fe siendo materia a su olvido? Que ya es capaz este ardor que poderoso me aflije, de esperanza? qué mal dije! de no irritar su rigor? ay dicha más impensada? llega a mis brazos, amigo. Lo que vi en los Astros, digo, pero no aseguro nada, si bien para su consuelo, el que feliz quiere ser, de su parte debe hacer nejo Oh Astrólogo singular! Barbas, nido de vencejos; que sea achaque de viejos, esto del pronosticar? Espera, pues afianza tus fortunas Prometeo. Es tanto lo que deseo, que no cabe en la esperanza. El que la esperanza plerde, desesperado está ya, Y un amarillo se da, pudiéndose dar un verde. Quién os mete en eso a vos? Este loco volvió aquí? Idos. . Dejadle por mí. Quedén ustedes con Dios. Vuelve Tritón. Que defensa nunca le falte a esta gente, y para el varon prundente, haya castigo, y ofensa? Oh mundo! quién tus excesos, no aborrecepor injustos: Oh mal Frances! pues tus sustos aquella manda ingeniosa, dan en élarme los huesos. A los dos nios ha ofendido, pues nuestro oficio ha culpado. Ya la venganza he pensado. Yo también la he prevenido: a Júpiter soberano; que hurró el fuego he de contar. Yo oe quiero adelantar, y ganarle con la mano. Qué es esto? . Nava se ve. Aquí sonoros aventos, y allí de guerra instrumentos? Miradlo. b Yo lo diré. No si no yo? El Certamen, Príncipe Augusto, hoy comienza; en que Tetís es el asunro. Segunda vez, Gran Peleo, a tu vista me introduzgo, obligada dignamente, del heroico valor tuyo. La discordia pretende darme disgustos, sin mirar, que en sus armas, mis glorias fundo. Diosa de la guerra soy, aunque las voces del vulgo, de la discordia me dan solamente el atributo. Mejorar con la guerra su nombre pudo, cuando de este se vale, cual será el suyo! Belona soy, no Minerva, como presumen algunos; y yo valiente ejecuto Si de Marte deseas seguir los rumbos, yo te ofrezco otra guerra, libre de insultos. El ejererto enemigo, en la campaña descubro, amenazando uinas en tus frontedeos muros. Júpiter soberano, Febo, y Neptuno, en el alma te deben cansar más sustos, Qué esperas, que no te opones a su poder sin segundo: cuando el contrario es más grande; son mas honro os los triunfos. Si en vencer imposiblen pones estudio, en los Dioses, y en Tetís te aguardan muchos. Toca al arma, pues con solo mi protección te aseguro, no de Venus las delicias, si de Marte los tributos. Según persuadir sabe su engaño astuto sin duda que se ha vuelto Marte Mercurio. Yo te aliento, Yo te obligo. . Yo te llamo. Yo te busco. En mí te aguardan Imperios. En mí todo el cielo junto. Qué te detienes? Qué piensas? Habla. Dilo. En el profundo piélago de dudas tantas apique se va el discurso, aquí me fuerza el amor, a cuyo imperio absoluto rendí el alma desde el día que de Tetís tuve anuncio. Allí la guerra me inflama, cuyo Marcial instituto por inclinación la sigo, y por lisonja le busco. Qué dudas, si yo te acimo? Qué temes, si yo te ayudo? Primero es amor que todo; pero el honor no es segundo? que haré, cielos, en la duda de amor, y honor? Muy confulo te veo, acude al honor, que tiempo habrá para el gusto. Bien dices; mas como puedo, faltar a imperio tan justor el riesgo fuera ninguno. Y si pierdo a Tetis? . Ese peligro le dificulto, porque más que una fineza el valor obligar supo. En fin vuelvo a la campaña? Ya la detención te culpo. Tu parecer sigo en todo. Este es hoy el más seguro. Ay Tetís, arrebatado voy dónde hallarte no juzgo! Dices bien, y de esta suerte acredirar lo procuro. Arma, arma, guerra, guerra, Esta vez fue mío el triunfo. Mío ha de ser. De qué suerte? Siguiendo tu rapto inculto mis plumas; así, Peleo, al certamen te conduzgo, que en la guerra también tiene entrada lo que promulgo. Dente victoria los cielos. . Con los ejércitos tuyos te seguité a la campaña; tema tu poder el mundo. . Yo me voy a ser soldado. . Y yo a Tesalía me afuso, porque decirque me voy, es muy élato, y huele aturbio. donde belleza, y fragrancia forman un perpetuo Abril. Dare treguas al disgusto de escuchar amantes penas, al oído tan ajenas, cuanto pesadas al gusto. De los Dioses el amor ha pasado a ser locura. 1. Y aún así de tu hermosura es el mérito mayor. Gran señor Júpiter es, y tiene mucho que dar. 2. Qué reparo tan vulgar! con amor no hay interés. Apolo sin diligencia es galán, es como un oro 3. Nunca se obliga el decoro demás que la conveniencia. Nuestro casero Neptuno mas rico que todos es. 1. A vista de lo que ves, todo mérito es ninguno. El invencible Peleo también entra en la estacada, 2. El valor no desagrada, pero aquí ocioso le veo. Si valor, gala, y poder no obligan a la hermosura, saco de esta conjetura que fea debo de ser; en fin te cansa el fervor con que adoran tu desdén? Y me cansará también la que me hablare en amor. No serías la primera que en eso sus medras funda ni tampoco la segunda, más sería la tercera. 1. Qué hermosa estás; a las flores, desde espunto que te vieron de corridas les salieron a la cara los colores. a B Los cristales de esas fuentes corren con desasosiego, y a permitirlo tu fuego, suspendieran sus corrientes. En verte está su interés, y esta dicha, aunque inconstant al cristal que va delante quita al que llega después. Lisonjera estás. . Señora, si en hablar de tu belleza errarpudo mi rudeza, tu enmendarás lo que ignora. A extremo mi pena pasa. 2. Pues tienes pesar alguno? La habrá pedido Neptuno el alquiler de la casa. 1. Hoy que ha de ser el certamen en qué preside el amor? Dónde yo con tu favor tengo de dar el vejamen, 1. Y en amorosas porfías el ingenio lucirá. Y di también, donde habrá mil discretas boberias. 1. Estás triste? . Si eso es lo que tengo que sentir, mal me puede divertir. Quieres que cante? No 3. Pues dinos, que te desazona? Haber de hallarme presente en funcción, aunque decente, ajena de mi persona. 1. La asistencia a que te llama no la debes extrañar, porque allí vienes a estar representando tu fama. Ya con todo el lucimiento, a tu grandeza debido, los Dioses han prevenido (do? el lugar para su intento. llega Es Tritón? . El mismo es. Dame, señora, los pies, porque vengo despeado. (zo. para entrar en el certamen. Ya empiezas con dame? Sí. . Déjame clavar aquí la punta del espinazo, que yo hablo como escribo. Cómo escribes? . Asentado en costándome trabajo. Dónde, Tritón, has estado? Al cerca, en Francia cautivo. Qué me traes? A lo que entiendo, una trompa de Paris. Viste las flores de Lis? Desde aquí las estoy viendo: ay! . Qué tienes? Una postema; fiero Ministro de Marte me pasó de parte a parte por vuida, y por angosta. Nunca de mi espuela al ruegó la pude ver persuadida, con ser tan bien entendida, que en todo caía luego. Era su estatura larga, tan mohina, y belicosa, que sobre cualquiera cosa se dio en echar con la carga. Si bien al ir caminando, obediente se mostraba, pues si correr la mandaba, me obedencia rodando. Tu lloertad costó cara? Al diligencia no más, porque no se halló jamás quien conmigo se canjara. Corriste mucho, Tritón? La verdad he de decilla; cual Músico de Capilia, cuando empiezan el Sermón. 1. La seña es esta, señora, Tritón, dame un grande abra. . Vamos, pues, cuante este examen me cansa! 2. Mas no desdora. Desde este asiento, aunque bajo, veré la fiesta dispuesta, porque para mi no hay fiesta Mucho a la guerra le debo, pues deseando impedirlo, a la presencia de Tetís mis ansias ha conducido, facilitándome el paso, están los Reinos vecinos, y suspensos por ahora de las armas los disignios. Gallardo es el forastero. Aquí otras veces le he visto Es mi pariente, y de todos los mortales el más digno de competir con nosperos, si bien ahora le miro con luces de soberano, y con señas de divino, Al resplandor que le ilustra su inmortalidad distingo. A los rayos que le adontan su eternidad examino. a. Sin dada que Prometeo celoso, cuanto atrevido, asalto nuestras esferas, y de sus claros archivos hurtó las supremas luces que en Peleo distinguimos, y el fuego de que a la tierra privaron enojos míos. Castiga su atrevimiento, No perdones su delito. Bien decís, y ya una pena, que a la mayor ha excedido, se está ejecutando en él, y así cumplo a un tiempo mismo con aquellos que olvidados de su propio beneficio, por envidia de su gloria, aún más que por celo mío, de su sacrílega culpa intentan darme el aviso. Mucho reparan en mí. Ya con reflejos divinos las Ninfas de Tetis dan de que sale el Sol indicios. Con su belleza, mi Imperio universal autorizo. Con su hermosura; mis rayos abrasarán más activos. Con su beldad, mis tesoros tendrán valor infinito. Solo yo desconfiado vuestras fortunas envidio, por más que estén de mi parte odos los Astros benignos. Campanilla, y por la tarde? sin duda el seor Cupidillo ha tocado a la Oración: @Bbie ioa lioa silencio, pues, Reyes míos. En el teatro del mundo, suprema deidad, propicios Dioses, excello Monarca, y Regio auditorio mío. En el teatro del mundo, cuyo solio esclarecido es Tesalia, claro Oriente del Sol de Tetis divino; Los Dioses más soberanos, y el Príncipe más invicto al certamen se presentan, donde vencen los rendidos. El luez ha de ser Tetís, para premiar al más digno, y lo desapasionado aquí viene a ser delito. Rompa el silercio la fama, y en vez del metal torcido, su voz señora el cartel repita del desafío. El astunto, y el premio que yo público, en el rostro de Tetís se ven escritos. Victor la Fama. . Victor. Pues con breve razones todo lo ha dicho. Aunque el respeto se opone de los ojos al registro, en su divina beldad todo es amor cuanto miro. Y así ha de ser su hermosura del que la amare más fino, aúnyo con ser el Amor, Ea, amantes venturosos, a amor, y belleza unidos, si aquel os llama al cómbate, esta os alienta al peligro; de vuestra parte he de estar en la lid que os apercibo, y para inspiraros Numen, invoco a vosotros mismos, Victor el Amor. Victor. Qué bien que obliga! en lo atento parece que tiene vista. Victor el Amor. Victor. Que como es ciego, en esto de oraciones está muy diestro, Victor, que como es ciego, en esto de oraciones, está muy diestro. Júpiter su amor explique. Ya considero por mío el lauro. Que no soy yo, Ninfas mías, la que asisto a estaacción? No si no el alba. 1. Tú fama, señora, digo que substituyes ahora. Eso me sirve de alivio. El Imperio celestial por obligaros dejé, y por lo mismo mude mi forma en la de mortal. En daros noticia igual mi fineza no desdoro, antes así la mejoro, porque con más sabio acuerdo, a la luz de lo que pierdo se vea lo que os adoro, Victor Júpiter? Victor. Pero no diga que anda ausente del cielo; si a Tetís mira. Vaya a Júpiter. Vaya. Pues hace cargo de que teniendo barba se muestra humano. Vaya, pues hace cargo de que teniendo barbas se muestra humano. Prosiga Apolo. Este verso, por ser el intento único, he glosado de mi amor el mérito: en el éxplico: el más amante, y de quien? Interrogación no admito. Por lucir la pasión mía, al cielo prive de rayos, y aunque de luz carecia, no sintió el día desmayos, porque vos hacéis el día. En vuestros ojos se ven luc es mías, luego bien cuando tanto lustre os doy, se reconoce que soy el más amante, y de quien? Victor Apolo. . Victor. Pero es impropio que tan presto se llame luz de esto ojos. Vaya al Dios Febo. Vaya. . Pues necio a Tetí con sus rayos en cara la da dos veces. Vaya, pues necio a Terís con sus rayos encara la da dos V es. Los rayos del Sol de Tetis de los vuestros son distintos, esos duran solo un día, estos vivirán mil siglos, y así es error el decir que de vos han procedido. Aún más que por obligarla, por tributo se los rindo. Mal enmendarlo podéis. De los mares poseo las riquezas Esto es amor. . Es delirio. Neptuno se sigue ahora. En un Madrigal ceñido viene mi amor. Madrigal? sin duda en algún aprisco, o cabaña pastoril el seor Nepruno le ha escrito, con que excede mi inmenso señorio de Júpiter, y Apolo las grandezas, el Imperio de aquel no iguala al mío, de cristal es, y oro, y con radiantes piedras las luces de este desafío, y si los dos amantes su amor a poca costa han expresado, y aún así se acreditan de constantes, si yo que los prefiero, os rindo mis tesoros, mas os quiero. Victor Neptuno. . Victor. Mas nada vale la fineza del oro con las deidades. Vaya a Neptuno. Vaya. Porque con Tetís no pasan sus monedas con ser corrientes. Vaya, porque con Tetís no pasan tus monedas con ser corrientes. Peleo no me embaraza, pues más que los dos la obligo. No temo a Peleo, pues de los tres sey el más digno. Peleo, nada me asusta, pues a todos he excedido. Amor me dé atrevimiento, Diga Peleo. Ya digo. Yo ningunos Imperios he dejado, resplandores, ni rayos he perdido, de riquezas (qué error!) no me he valido, solo de mí me veo enajenado. Mas si el mundo con ser tan dilatado en mi mano se hallara reducido, despreciarle por vos, fuera partido para tenerlo todo mejorado. A vista de los Dioses imposieble pareció a mi fineza el mereceros, gainuencible y que Y tanta, que a cansaros con qu el término suplid, a ser posible os déjara de amar por no ofenderos. Victor Peleo. Victor. os déjara de amar por no ofenderos. Para más gloria coronado el certamen, su amor corona. Victor Peleo. Victor. De los amantes es el cuarto en que Terís ha de hospedarse. Victor. De los amantes es el cuarto en que Tetís ha de hospedarse. Bellísima Tetís, ya que en este examen has visto de los Dioses, y Peleo el amor, di quien es digno de tu favor, de tu mano, cual el premio ha merecido? Cuando el cielo me gobierna, Todas tus pasos seguimos. como he de tener yo arbitrio para su elección? 1. Señora, el declararte es preciso. No diré quien ha ganado, mas Peleo no ha perdido. Victo: Peleo. Victor. Pues de su amor los Dioses que dan vencidos. Victor, Pues de su amor los Dioses quedan vencidos. Qué pesar! Qué horror! Qué pena! Si con mi fuego no obligo, de que me sirven los rayos que en mis esferas fulmino? abrasaré todo el Orbe. Yo de un mortal deslucido? pues como del universo mi ardiente luz no retiro? Un hombre me vence amí? brame el mar enfurecido. y lo que en cristal congela, la tierra inunde en granizo. Aunque ningún accidente puede alterar lo divino, para cumplir por mi parte con lo que debo, os asisto. Del mará mi inculto Alcázar retirarme determino: Ninfas, conmigo venid. Sirenilla no me dejes en tan notorio peligro. Sirena me llamo yo. Perdona el diminutivo: señora Ninfa lamprea, seguirla ha de ser preciso, por más que de mí la guarde la mesa de algún Minilito. Señor, el campo te aguarda para marchar. Siempre unido a tu valor has de verme. Con tu protección me animo: vamos, hermano; ay Amor, sin ti aningún triunfo áspiro! Fingiendo claridades para lograr mejor mis impiedades, sin norte, ni camino, me conduce a estas selvas el destino; adversa suerte mía, que burlando mi loca fantasía, cuanto más favorable te procuro, tus rigores parece que aseguro; hasta cuando ha de ser contrario el cielo a mi tirano anhelo? Tirano le llame, porque no hay vida de quien ser no quisiera la homicida: nada de lo que intento al alma sirve más que de tormento, Dígalo de Peleo el fin glorioso, que en el certamen tuvo venturoso, pues cuando procuraba mi cuidado oponerse a su amor, y arrebatado a la guerra le induje, de sus glorias al centro le reduje. Donde de Tetís bella, maritima deidad, del cielo Estrella, compitiendo con Dioses celestiales, favorecido fue para mis males, pues de sus casamientos, otra vez lo repitan mis acentos. La paz que Europa solicita tanto ha de nacer, y mi pesar, y espanto viendo asistir a sus festivas bodas con varios dones las deidades todas, a que yo desdichada no he de ser por desprecio convidada. Mas no piense Peleo, que ha de serle muy fácil el trofeo para alargar, si no impedis mis daños, contra su amor me valgan mis engaños, pues ya de Prometeo la grave culpa castigada veo, influyendo el enojo que me inspira odio en los hombres, y en los Dioses ira. Peleo. Ya me ha visto, siéntalo menos él, que yo resisto Si alguna vez el oído me supo lisonjear; es esta la voz de Tetís? no es la que oyéndose está? Peleo. . Que de su boca puedo mi nombre escuchar? señora. Aquí estoy. Qué miro? Tetises. Peleo, llegad. A rendir a vuestros pies el alma, que aquí me dais. Para obedecerme atento los rendimientos guardad. Qué escucho, cielos divinos? su hermosura celestial no me dio la muerte? pues hoy de que intentan triunfar las rosas de sus mejillas, que tan sangrientas están? Pensaréis que fue favor sois amante, claro está, el llámaros a este sitio no es nada de eso, escuchad. Contra toda mi grandeza, y mi altivez, que es lo más de los Dioses permiti la pública voluntad. Por obedecer al cielo, al certamen di lugar, donde no entró la esperanza, o si entro, fue con disfraz de respeto, esto asentado, os quiere desengañar, de que haveros aplaunido fue prudencia, no piedad. Los Dioses, como se vio, empezaron a turbar, sobre explicar sus afectos, la indisoluble amistad. Y si entonces por más digno llegarayo a declarar a alguno de ellos, sin duda se romperia supaz. Y el Orbe en sangrientas guerras ardiera con impiedad, porque el fuego de los celos siempre ha sido muy voraz. Diréis que cen más razón hoy se pueden inoignar, pues a ninguno eligí, yo os concedo esta verdad. Pero siendo entre los tres la oposición, no dudáis que en vos, por ser su pariente, vengarse no intentarán? Con esta mira, Peleo, pude mi veto insinvar en vuestro favor, no a mí, a ellos lo agradezcáis. Esto advertiros quería, para que no prosigáis en imposibles ajenos de la humana Majestad. Gastad finezas adonde correspondencia tengáis, y agradeced, que tan presto el desengaño tengáis. A no ser desconfiada por grande mi voluntad, creyera que no era Tetís la que en vos hablando está. Que fue tan breve el indicio de agrado, que liberal me disteis; mas siendo dicha cómo había de durar? que también lo soberano sabe fingir? no miráis que la disimulación os desmiente de deidad? pues como acosta de un alma que adoraciones os da, lo mismo que os perjudica, por ser contra mí lo usáis? Príncipe, ya de escucharos, se ofende mi autoridad. Bien se ha logrado mi industria; de Tetís. pene, pues sabe causar anticipados tormentos. Que aún licencia no me dais; de quejarme? Será en vano; al viento os podéis quejar, a esos montes, a esas peñas, Quizá hallaré más piedad en las peñas, pues sus ecos a mi voz respenderán. El cielo os guarde. . Que así sin querer oírme os vais? Por el guante que una Ninfa se dejó en este lugar, me mandan volver, no sea, si con él los Ninfos dan, el guante de Doña Blanca Así me intento librar de tu porfía amorosa, o su amante ceguedad. Qué veo? Tetís aquí? pues no la dejé en el mar? Qué intentáis? Esto que veis. Válgame amor! su deidad se ha convertido en escollo maritimo, en él está acordándome Neptuno mi agravio, y su voluntad. Bella lugrata, con ofensas obligarme no podrás, resistire a mi contrario, o abrazaré tu impiedad. Vencida de su constancia, la forma vuelvo atomar Que las mujeres tengan esta habilidad de mudarse cuando quieren? cuando no quieren, qué harán? Dichoso mil veces soy. Dejadme. Si en explicar mis pasiones no os ofendo, porque tan cruel estáis? En fin me impedis el paso? Solo os deseo obligar. No hallo el guante. Mi esquivez así se acreditará. En laurel se ha transfoemado, árboles de Apoloya, sus rigores son desprecios, pues celos me quiere dar con otro amante, Tu amor agora puedes echar en escabeche, su puesto que laurel no faltará. Tetís, señora, ha cruel! Ni escucha, ni escuchará, que deidades de la hoja no se dejan obligar de ternezas, ni de llanto. icón la verdad Dice con las lágrimas que vierto el laurel creciendo va. Segunda vez, oprimida de vuestro amor pertinaz, vuelvo a mi ser. . Porque yo le tenga con dicha igual, que ya he podido obligaros? Si conseguirlo deseáis, no embaracéis mis intentos. Dónde este guante estará? Burlada vuestra porfía de esta suerte quedará. Todo mi valor me valga. Ay Dios qué fiero animal! Ave consagrada es a Júpiter celestial, el Águila nuevas penas con su memoria me da, pues las tres transformaciones de que se vale desleal, los Dioses que la pretenden, representando me están. Yo me retiro, no sea el diablo que por llevar el guante, lleve guantada. Aparta, necio. Esto más? Monte animado de pluma, cuya vista perspicaz en las copas de las palmas bebe el Sol la claridad, porque el desdén sustituyes! de tirana indicios das, pues solo para el rigor te sirve la majestad. Mal año que uñazas tiene; harpa debe de tocar, y no es burla, pues si alguno se enseña con brevedad, dicen que una Agulla es, que lleva de pluma está, que las uñas, y las plumas no se pueden separar, Aunque a tus rigores muera, mis brazos te oprimirán. Bolo. A los cielos te subes? de mí no estás libre allá, pues ya que mis manos no, mis quejas te alcanzarán: ay Tritón, sin alma quedo! Un desalmado serás. Nada receles, Peleo, vuelve a la lid en que estás, que como por ti no quedé, tuya la gloria será. La voz es de Prometeo. Cuál el buen viejo estará conmigo; porque le dije a súpiter celestial, que cícatero de lumbre la hurtó al cielo para dar ganancia a los pasteleros. Prometeo, dónde estás? Donde ha de ser imposible, Peleo, que remediar puedas mis males, si el cielo no tiene de mi piedad. Nada al valor es difícil, el mío te librará. Contra el poder soberano poco aprovecha el mortal; busca a Tetís en su gruta, y aunque la veas mudar en varias formas horribles, con que intenta perturbar tus fortunas la discordia, no la sueltes hastaya que de cansada la suya vuelva otra vez atomar. Así lo haré, y de ese daño, que padeces desigual, aunque arriesgue mi Corona, te ibraré. Vete en paz. Tritón amigo. Ay que cosa tan tiernaspues en verdad que eres muy duro de manos, aunque eres muy liberal. Donde está Tetís me lleva. Advierte que está en el mar, El incendio de mi amor no teme su inmensidad. Pues como tú no te ahogues, seguro conmigo vas.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA Atado a un duro peñasco del monte Caucaro excelso está con fuertes cadenas el infeliz Prometeo. Un Águila sus entrañas rigurosa está comiendo, y todo lo que consume, a crecer vuelve de nuevo. Júpiter a dolor tanto, le condenó justiciero, por haber traído al mundo. de sus esferas el fuego. (los, HAy mísero de mí, divinos cie- la vida me quitad, olos tormentos! Qué tristemente se queja, sin rencirse al sentimiento, que en los sabios las desdichas tienen limitado imperio. La pena que más le aflije, es la ingratitud de aquellos que del favor recibido revelaron el secreto. Y bien prevenirlo pudo, pues en los hombres no es nuevo ser sombra del beneficio el desagradecimiento. Hay mísero de mí, divinos cle- los, la vida me quitad, o los tormen- tos! grave suspensión del alma; sola esta vez desconsuelo, pues al ruido que formáis está el dolor más despierto, Rigores son, no piedades tus dulcísimos acentos, pues me acuerdan al oírlos, lo que en no escucharlos pierdo; Suspende la voz, señora; deja el pulsado instrumento, que por acordes disuenan a mi oído sus concentos. Los ecos solo se escuchen de mis suspiros, y aún ellos por no acompañara un triste, me responden desde lejos; ay! Ay! Divinos cielos, la vida me quitad, o los tormen? tos! No el Águila de la envidia, cuyos rigores padezco, coronándola este triunfo aún más que su airón soberbio. De mi lealtad solicité desvanecer los aciertos, materia pala el desprecio. Pues la luz de que me acusa alos Dioses que venero, en mi Rey, y en sus vasallos distribuida la tengo. Reservando para mí en vez de su lustre el riesgo de la impiedad que me aflije, de la ingratitud que siento. Mas ya resistir no puede el alma dolor tan fiero, la envidia, y la ingratitud causándole están a un tiempo: ay! . Ay! Divinos cielos; la vida me quitad, o los tormen- tos! El monte Caucaso, no de mis fatigas es centro, si la Colonia Agripina, donde retirado muero. Por huir de la inconstancia, hombres, que en vosotros veo; pues ayer eran aplausos los que son hoy escarmientos. Mis quejas mal pronunciadas, cuanto bien sentidas, ruegos serán para que el castigo corresponda a vuestro ruego. Mas ay que son del dolor las amenazas efecto; si me llamáis providencia, cómo es posible ofenderos? Cada día más ternura me debéis, y si aquí siento que me arranquen las entrañas, es porque en ellas os tengo: ay! . Ay! Divinos cielos, la vida me quitad, o los tormen- tos! Ya mis rigores temple. Mis rayos ya amanecieron. Mis diluvios ya cesaron. Del amor varios efectos. Dioses, cobardía ha sido, y aún ha pasado a desprecio desesperar tan aprisa de nuestro merecimiento. Tetís dijo, cuando Amor libró en su voto el acierto, no diré quien ha ganado, mas no ha perdido Peleo. Esto solo fue decir, no es el más indigno; luego para alguno de los tres puede estar guardado el premio. Y aunque es así, que en deidad tan superior es lo mismo una insinvación oculta, que un declarado deseo, con todo me ha parecido no desistir de mi intento, que de fácil se acredita amor que se rinde presto, Confiar, será locura, desconfiar, desacierto, y de extremos tan distantes, el merecer es el medio. Este elijo, sin que baste el mundo a impedirle, excepto el incvitable hado, a quien todo está sujeto. Antes de oír tus razones, ellas mismas me volvieron a la presencia de Tetís. Siendo este vuestro intento, conformes los tres estamos. Solo falta que lo estemos, en que han de fanorecer los que quedaren depuestos al elegido de Tetís; sin que la envidia, o los celes puedan perturbar sus glorias. Los dos así lo ofrecemos. . que soy en la Astrologia, No basta. Pues qué pretendes? Qué inviolable juramento lo asegure; aquí poned las manos. . Ya te obedezco. En esta ocasión las mías suplan el Ara del Cielo, que juráis por la Laguna. Estigiade dar atentos vuestro favor al que fuere de Tetis dichoso dueño: que me respondéis? . Yo así lo juro. . Yo hago lo mismo. en valor, fama, y trofeos. Y yo también, de esta suerte, cuitamos muchos riesgos. (mos, con caracteres perpetuos, Hay mísero de mí, Dioses supre por el hado incvitable, lavida me quitad, o los tormentos! Qué lastimosos suspiros! Qué lamentables acentos! De Prometeo es la voz. Válga me el Cielo! qué veo? los Dioses están aquí: Mas cuando dejaron ellos, de acudir al afligido, que los llama con afecto? De mi ciencia he de valerme, para obligar lo severo de su justicia, pues Dios, cuando dio al hombre el ingenio, no fue para su ruina, sino para su provecho. Júpiter? . Con lo piadoso batalla lo justiciero. Apolo, Neptuno, oídme. Horror su vista me ha puesto! Venza la piedad! qué quieres Sin mí de oírle he quedado! monstro de ciencia, y desvelos? . Inmoble de oírle quedo. Daros un aviso. . Ya, que te declares espero. Ya sabéis, divinos Dioses, claro está, pues os lo debo, si no el más sablo; el primero. De las Estrellas noté la naturaleza un tiempo, que del popular aplauso me dejaba llevar ciego. Considerándolas, pues, para diferente intento, reconocí que de Tetís, del Amor prodigio bello, nacerá un hijo invencible, Áquiles, valiente Griego, tanto que a su padre iguale Así decretado está en los celestes cuadernos. Ved ahora, cuan errados pretendéis su casamiento, pues en lugar de una dicha, os aguardan muchos riesgos, No por conmiseración, esta verdad es revelo; porque fuera corta paga una vida a tanto empeño. Solo vuestro honor procuro, en él se cifran mis premios, que la honra de mis Dioses, mas que la mía la aprecio. Si bien, porque no digáis, que del favor desespero, a vuestra misericordia, de vuestra justicia apelo. Sin alma su voz me deja, viva estatua soy de hielo! El Etna ardiente de amor, que poderoso, y inquieto el corazón me abrasaba, parece que arde más lento. De mis amantes fatigas, templándose va el incendio. Ya más alumbra que abrasa de mis pasiones el fuego. Yo el peligro he de buscar de un hijo, que desatento, por igualarme en valor, me deponga del Imperio? Si yo a mi padre Saturno quité con violencia el Reino, no le obligará a lo mismo la disculpa del ejemplo: Pues no ha de ser, vivo yo; salga arrojado del pecho este ardor, que por lisonja se introdujo, y ya es tormento. Yo he de sufrir igualdades: Yo he de procurar mis riesgos? Dioses, qué decis? Que yo desisto ya de mi intento. También yo: mas ya obligados a favorecer nos vemos a Peleo. . Por qué causa! Qué mayor, que el juramento indisoluble, que hicimos: Mi amparo tenga por cierto. El mío no ha de faltarle. Todos su amor ayudemos. Y tú si hasta aquí infelice, ya dichoso, pues tu celo, demás de la libertad, merece aplausos eternos, Hoy de esas dura cadenas, la oprasión dejarás, siendo el Águila, que te ofende del gran Hércules trofeo. Portaleza significa, con ella vencer espero, y de estas mismas prisiones, hacer un anillo intento adornado de una piedra de este peñasco soberbio, para que en memoria quedo a los siglos venideros, vuestra piedad, y también mi justo agradecimiento. Desde aquí tendrán principio esos callados recuerdos. Dioses, vamos a buscar al Amor, para que luego hiera con dorada flecha de Tetís el duro pecho, que las dichas dilatadas no dan cabal el contento, Cuando celebren sus bodas, ricos dones les ofrezco. Si no excedieren los tuyos, los míos no valdrán menos. Con tan fuertes ejemplares, lo mismo hará todo el cielo: y yo como su pariente, . en su nombre os lo agradezco. Peleo, señor, amigo, sin dilación verte espero, donde muchas norabuenas el uno al otro nos demos. Nunca alegre me ha de ver, Saber la causa quisiera? Me trata este de manera, que parezco su mujer, Yo, Rey mío, si hasta hoy por señas fui su cuidado: sepa aunque es chico pecado, que ya arrepentida estoy. Su voluntad nunca es fina, hasta que dulces le denm y esto obligará también a un niño de la Doctrina. Si algo le pido, un desaire en vez de un alhaja llevo, ni un abánico le debo, con ser una cosa de aire. Ah dicho uee, mi señora? Ya he dicho. . Quédale más? Que no me vea jamás, que me cansa. . Yo entro ahora. También el haber faltado de los corredores, es muy grande mohina, pues se falta al manoteado. De vera otros me aflijo tan elevados, y atentos, que lo de beber los vientos, solo por ellos se dijo. Quédale otro pecadillo de qué acusarse por mí? El mayor de todos, y le callo por no decillo. Es concluyente razón. Venga acá, con gratitud no le dio la juventud Júpiter por ser sopión? contra el sabio que venera el mundo; a quien aventaja que la hizo siendo al haja, que excusa una cabellera? Carguela en un asno rudo, dio una culebra con él, y quitóseia. . La piel por eso muda a menudo: mire, por sus sinrazones nunca en mi pecho se entabla; Ucé tiene, según habla, sino razón, mil razones: óígame a mí muy despacio, pues cesó su taravilla. Terminilio de la villa, no advierte que está en Palacio Sus losas piso fiel desde muy pequeñaedad. Que entra en Palacio, es verdad; mas Palacio no entra en él. Detres cargos ofendido veo mi amor inculpable, de goloso; miserable, y poco asistente han sido. El de goloso consiento, y aunque airado debo estar, de tú te vuelvo a tratar, por ser dulcetratamiento. Demás que en pasiones finas este vicio no es error, que como es niño el amor engorda con golosinas. El de miserable es cargo que contradice el primero, pues quien gasta su dinero en dulces, siempre anda largo, Si tu rigor se mitiga solo con el interés, no espero obligarte, pues, mas esta copla lo diga. Cuando a buscar al Rey parto de su moneda en el centro, muchos Felipes encuentro, pero jamás topo un Cuarto. El último, y el tercero cargo no puedo sufrir, fundado en que he de asistir continvamente al terreto. Ya veo que no son pocos los que allí están desvelados, mas esto de estar atados, es una cosa de locos. Las señas me dan enojos, y el oír afectos vanos, que los pronuncian las manos, y los perciben los ojos. Si uno dice, por vos muero, el pecho se ha detenta en postura de jurar por la fe de Caballero; si se disculpa, se envebe; si se enoja, fieros hace, ya estatua de aquí yace, ya figura de relieve; si se admira, ha de quedar de caído en el amago, como a los pies de Santiago los Moros suelen pintar. En fin, aunque me desdeñas, y aventuro el enojarte, mas por señas no he de hablarte, ni quererte por más señas. Esta es ya resolución, templar sus enojos quiero, pues con él casarme espero, que me he burlado, Tritón; jamás se verá borrada tu imagen del pecho mío, y aún ser tu esposa confío. Esa es burla más pesada. Qué hay de Peleo? . Su amor le tiene ajeno de sí, el otro día le vi, y me causó gran dolor. Ni duerme, come, ni cena, y porque su afecto asombre, solo de Tetís el nombre es alivio de su pena. Cuandópide de comer, a Tetís entrapidiendo, y si la nombra comiendo, es que pide de beber. Vistese cuando el Sol nace, y un día al ver su arrebol, por decir hace buen Sol, dijo, buena Tetis hace. Al mar en una ocasión se echaba desesperado, obediente a su cuidado mucho más que a la razón Y si no le detuviera la voz de un Válido suyo, y mi diligencia, arguyo que ya salmón fresco fuera, En fin sosegó sus males sabiendo que en esta gruta, que al margen del mar tributa esmeraldas por cristales, Tetís suele descansar donde sin peligro alguno de los celos de Neptuno hoy la solicita hablar. Bien hizo en temer la airada furia del mar. . No te asombre, que dentro del agua un hombre se ahoga, cuando no nada Sirena. . La Infanta. Allí oculto quedó Peleo, ira avisarle deseo, que sale Tetís aquí. Ya que en el mar dilatado, que compone mi grandeza, de tanta amante fineza no se libró mi cuidado. En este lago feroz, que con debidos respetos, para detribar afectos, tiene la forma de hoz. Si bien la oliva frondosa, el oloroso arrayan, y amenas fuentes le dan nombre de selva amorosa. La gruta de mi decoro será inconstratable muro de la quietud que procuro contra innasiones que ignoro, Sirena, Ninfas, cantad divertid el pensamiento, si no del propio tormento, de la ajena voluntad. ojos de matar cansados, ya es razón que treguas deis, dormid, que si estáis despiertos, os faltara que vencer; mas ay que inútil es! si matan de amor, dormidos tambien. Cuya es la letra? . Señora. Decidlo, no lo ocultéis. De Peleo han dicho. . Así? de Peleo! cantad, pues. Con vuestras luces cegáis a los que abiertos os ven, dormid, pues solo en el sueño os dejáis reconocer. (bien. Mas ay que inútil es! si matan de amor, dormidos tam- Ignorados pensamientos, en la guerra que movéis, no de mí de mi descuido vencidos habéis de ser. El ocultar vuestros rayos, de piedad indicio fue, dormid, falte a la hermosura lo riguroso esta vez; mas hay que inútiles! si mata de amor, dormidos tambien. Esta de mi amado dueño la oculta estancia ha de ser; que hermosa está su belleza, aún iguala a su esquinez. Bien se ve que sois divinos, pues os cansa lo cruel; dormid, y en las suspensiones el sosiego en contraréis: mas ay qué inútil es! si matan de amor, dormidos también. 1. Callad, que duerme la luz. La luz se ha dormido? pues buenas noches, mis señora que me voy arecoger. 2. He esta que despierte, aquí retirá nos será bien. Largo lo lleváis, que el Sol despierta al amanecer. Sola ha quedado, y sus luces retiró el sueño también, sin duda que a menos costa hoy me ha querido vencer. Bellísima ingratitud, dormid, así esperaré, ya que dais señas da humana, que de piadosa las deis. No amanezcáis tan aprisa, dejad que en mi amor fiel obre dormida el respeto, lo que despierta el desdén. Es posible que sois vos la que me pudo ofender, no tanto con transformarse, como en las formas que fue? No lo creo, antes juzgo que de la discordia es ardid, porque en lo divino engaños no puede haber. Esta ocasión, persuadido de Prometeo busqué, y con igualdad batallan lo amoroso, y lo cortés. Mas que dudo? venced vos, aunque se agravie mi fe, que por ser más fino, menos amante he de parecer. Qué importa que el cielo todo aquí de mi parte esté, si el medio de persuadiros, disgustaros ha de ser. Sosegad, y pene yo, mas no he de veros, porque temo que vuestra hermosura er Amor, pues eres deidad, ostenta aquí tu poder. con el decoró te obligo, premia mi desinterés. Hermosísima Tetís, los Dioses usando de su poder, a pagar a Peleo te obligan con tu blanca mano deudas de su fe. De la empresa desisten atentos por causa de tu esquivez, sin igual, pues borró la que estaba escrita en las hojas del verde laurel. Con impulso divino esta flecha, que de la obediencia es, a tu cándido pecho encamina por un Rey amante, un amado Rey, Amoroso Peleo, no temas, prosigue tu amor fiel, que los duros rigores de Tetís en blandas caricias mudados se ven. Milagro ha sido de Amor lo que a su voz escuché, si ya de mi fantasía, no verdad, ilusión es. No sé que apacible agrado, ni aún si así se llama, sé, en el alma se introduce con más que humano poder. De los rayos del Sol bellos. el Oriente cuna fue, y despertando vos, nacén en Occidente esta vez. Peleo. . Señora. Cielos, en mí ha podido cabéis inquietudica decir, y es el nombre muy cruel. Qué decís? . Yo nada digo, Declaraos. . Mal podré. Yo os aliento. . Ya lo veo. Qué os suspende? . Mi altivez. Y mi amor? Extraño nombre. No os obliga? . No lo sé. Ya debo de ser dichoso, pues en duda lo ponéis. Todo lo que os estuviere mejor, podéis entender. Soberanos cielos, ya mil gracias os doy. . De qués De qué piadosa os contemplo, Piedad, no ebediencia es. Feliz de cualquiera suerte, bello imposible, me hacéis. Id con Dios. T. , , Hermano. . Espera, pues ya le hallamos, no des ocasión con divertirle aque falte a tanto bien. Que sin ofenderos puede esperar premios mi fe: A quien sin arbitrio vive, solo toca obedecer. Y cuando (ay Dios, y que tarde, siendo luego vendrá a ser! logrará mi mano? . A eso no puedo yo responder, vos, pues sois la providencia, que con igualdad se ve regir en ambas Coronas, dar la respuesta podéis. Sin duda que todavía del sueño no desperté; y si esto es dormir, sentidos, mas que nunca recordéis. . Cuidadosos nos tuviste. Hallarte aquí no dude. Si estoy perdido de amor, que mucho que no me halléis: No celebráis mis fortunas? Terís mi esposa ha de ser. Dame en albricias, señor, de tanto gusto los pies, Mis brazos anticipada la norabuena te den. Llegad los dos a los míos, mayor el contento haréis, y más con la circunstancia de verte libre. . Después sabrás todos mis sucesos. De tu cuidado se ven pendientes mis glorias. Nunca a servirte faltaré con la vida, y con el alma. Vamos luego a disponer @ Bibliote tu partida, en que consisto el efecto. . Dices bien, y ya los breves insiantas, por siglos cuenta mi fe. Todas son dichas. . Amor, pues tuyo el empeño es, dispón que con mis deseos se mida el tiempo esta vez. En los dos he de estrenar mis iras, y mi poder. Yo en que te pude ofenders Yo en qué te pude enojar? Por cómplices de mi pena irritáis mi indignación. Qué es ser cómplices, Tritón No lo sé cierto, Sirena. Con vuestras vidas ahora pagaréis vuestra locura. De Médico se procura graduar esta señora. Que de Tetís llego a ver los casamientos tratados? rabio de enojo; a bocados a los dos he de comer, su lison; a mi tormento en lo que pudo ocasiona, lo humilde el rayo perdona, mas de mi nada es exento Hay mi mano! si se seca, no tendré quien señas haga. Amiga, cada uno paga en la moneda que peca. mi gaznate! el cuitado V Ay mi gaznate! el cuitado ya de dulces se enajena. Amigo, siempre la pena es conforme lo pecado. Mas de tan viles despojos se ofenderán mis respetos, que tan indignos sujetos no merecen mis enojos. No espere tan buen despacho de la rabia con que vienes Malaño y que fuerzas tiene esta Ninfa Marimacho. Idos, villanos, de aquí; de Tetís los casamientos se han de ver, y mis intentos frustrados! ah pese amí! Del enemigo el primer consejo. . Vamos, Tritón. De mi desesperación yo misma estrago he de ser. Revienta, pues tanto bramas, Llamas echapor los ojos. Huye, o seremos despojos de aquellas como las llamas. No es Prometeo el que aquí se acerca; y a libertad ledieron los Dioses? sí, para que no haya piedad que no sea contra mi: Albricias, hombres. De que albricias vienes pidiendos Que tú no lo ignoras, sé pero decirlo pretendo, porque más pena te dé. Los casamientos tratados de Tetís, y de Peleo están. Belona, ajustados, contrario fue tu deseo mas por ti se ven logrados. El monte Pelioluciente, que de rayos, como ves, corona su altiva frente a los Pirindos, pues, significan fuego ardiente. Para su celebridad es el lugar elegido con providente piedad, que a no estar siempre enceno ardiera a tanta deidad. Todo el cielo a la concordia asistirá de los dos, tú no, y es misericordia, que mal pudiera estar Dios a donde está la discordia, Tes eclipses cesarán, pues sin distancia alguna unidos ya con dulce afan la Cristanísima Luna y el Sol Católico están. Mira si dichas iguales albricias han merecido? de tu dolor das señales, mas bienes no hubieran sido a no ser para ti males. Calla, pese a tus noticias, y a la opresión conque lucho, pues no pueden mis malicias de las nuevas que te escucho darte la muerte en albricias! ya que culpas mi inquietud, dime quien consigue honor si no es con mi gratituda La virtud. Y no el valor: Ese también es virtud. Que fortunas no reparte mi mano? cuántas se han hecho con mi favor, y el de Marter Si cuentas las que has deshecho, La guerra es noble ejercicio; que estimación no acaudala el que la sigue propicio? Por la razón que ella es mala, . Fuese aquella Paparrabias? es honrosa para oficio; mas deja los argumentos; que músicas celestiales están poblando los vientos, y no se gozan cabales a tu vista los contentos? Ya me ausento, pues no soy con los Dioses convidada. Todas son venturas hoy. De esta vez quedo vengada. No te vas? . Sí, ya me voy, mas será para volver; así mi rigor se apoya. Limitado es tu poder. En Lusitania de Troya los incendios se han de ver. . Tesalia, y Enopia ya libres podéis sacudir el yugo de la milicia que oprimió vuestra cerviz. Ya en tan valientes Naciones el rencor falta civil, y las que antes fueron luchas, son abrazos desde aquí. Ya la copia de Amaltea, que el Cierzo elo de lalid, al Fabonio de la paz frutos vuelve a producir. Ya deesterrando las sombras de la discordia infeliz, el divino sol de Tetís alumbra nuestro Cenid. Recíprocas son las dichas que gloriosos conseguís, pues igualmente se muda en uno, y otro Páis. Tabundancia lo estéril en claro día la noche, y lo infelice feliz. Parece, Tritón, que sí. Gracias al cielo que ya sin comvoy podemos ir por estos caminos. Donde cae el monte Pelio? Aquí. si se yerra la tramoya, y en Tesalia, donde unir pudo el cielo con la tierra, Vamos presto aprevenir sitio donde ver las bodas. El monte es ancho, y así a todo ruedo tendremos lugar en su faldellín. Ya los Dioses van llegando, El cielo se ve venir abajo sin tempestad, La campaña es un Abril de galas, y de colores, cada vereda un jardín, cada camino un vergel, y cada monte un pensil. Todas son glorias. Que mucho, si aquel lampiño Malsin se ausentó? ya no recelo peligro alguno. San Luis, y todos los Luises que celebran este festin me valgan. De qué te turbas? Hay mi Dios! qué por huir de un enemigo sin barbas, con otro con ellas di. Como nacido lo roso, Dondevas? Señor de mi alma, yo soy un hombre ruin, veome muy apretad. y a ensancharme quiero ir. No eres tú de aquellos, que conjurados contra mí, atrevidos me vendieron con Júpiter? . Y te di de balde, que es solamente lo que tienes que sentir, valiendo un pedazo tuyo el Cerro del Petosio Hh ingratos! Misericordía a tus pies vengo a pedir. Misericordia has pedido? ya libre te puedes ir: lo que basta para Dios, no ha de bastar para mí: De tu piedad lo esperé, obras como noble en fin. Saber perdonar injurias no es acción de pecho vil; mas ya reducido a espacio ese globo de Zafir, a los sentidos concede todo cuanto encierra en sí. De elevado; y de sus penso estás hecho un matachín. Tú de admirado has quedado de figura de tapiz. , , . A mantes los más dichosos, ̱ , de El General de las flores bizarro, y galán Abril, de la rosa, y el lirio celebra el Himeneo feliz. A la campaña ha salido con su ejército sutil la vanguardia, llevando olorosos los infantes alelis. Los pajarillos suaves forman batallones mil, que ligeros el campo discurren del aire hermo matiz. El cuerpo de la batalla ocupa el lirio gentil, y su esposa de prados, y selvas bellísima Emperatriz. Las estrellas se introducen en el ameno pensil, porque puedan sus rayos alegres de artilleria servir. La retaguarda se cierra con el clavel carmesí, disparando fragancias iguales las mosquetas, y el jazmín, Muchos siglos imiten al olmo, y la vid la Rosa Castellana, y la Flor de Lis. ya de la esperanza el fin llegó, porque el premio iguale el mérito de la lid, El Consistorio divino gozoso quiere asistir a celebrar la victoria que triunfantes conseguis. os vénimos a rendir, cuya explicación excuso por no dilatarme aquí. En la fortuna, que al sombra de vuestros pies distinguis, porque podéis usar de ellos, a todos los reducí. Ea, Himeneo, tu yugo voluntario, y no servil una sus cuellos, que Amor ya las almas supo unir. Solo del cielo, señora, pude este bien recibir. De vuestros merecimientos lo que callo, colegí. Esta es mi mano. La mía mal se puede resistir, cuando la elección hiciera lo que la obediencia aquí. Feliz soy. Yo venturosa, pues al cielo obligo así. Mil siglos os guarde Dios. Qué es mil siglos? con cien mil no me contento. De Arabia aquel Pájaro gentil de vuestra edad en la escuela tomelición de vivir. Repetidas norabuenas de mi alborozo admitid. Qué contento! Qué placer! De las dichas que adquerís en nombre de todo el cielo, y del Amor, y la Fama la voz vuelva a repetir, Muchos siglos imiten Ya que no pude impedir vuestras Bodas, su alegría intento turbar así. Esa manzana de oro se dé a la más bella. Aquí de Paris sirva Peleo. Poco habrá que discurrir; aunque no fueras mi esposa, solo te la diera a ti. De tu cortés elección gustosas las Diosas vi; con que esta manzanaya no es de la discordia. Sí ha de ser; donde esta Antorcha, nuncio de sangrientalid, se encaminare, de Troya será el incendio infeliz. Arda en Lusitanía el fuego que me abrasa sin lucir, porque no se alabe Europa, que se vio libre de mí. A Portugal se encamina. Logre sus iras allí su osadia permitid, que la vista del rendido hace el triunfo más feliz. A vista del sol de Tetís niagunas sombras temí. Donde está vuestro valor, nada tengo que sentir. Divinos Dioses, a Enopia acompañando venid los desposados. Mejor es llevarlos a Paris. Y en tanto con dulce acento pronuncie el habré sutil. . Muchos siglos imite al olmo, y la vid la Rosa Castellana, y la Flor de Lis. Mi norte serán sus luces. Logró mi lealtad su fin. A Dios, Tritón, que me parto a Francia. No es nuevo en ti el ser muy linda partida. Desde hoy correrá por mí. Vayan ustedes con Dios, que yo me voy a Madrid, ya que de Péleo, y Tetís la Fábula acaba L
