Texto digital

Texto digital de El tercero de su afrenta

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Antonio Martínez de Meneses
Atribución estilometría
Sin resultados estilométricos disponibles
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de Nuevas escogidas.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El tercero de su afrenta. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/tercero-de-su-afrenta-el.

Logo BICUVE

EL TERCERO DE SU AFRENTA

JORNADA PRIMERA

j . Acabadme de vestir, y cantad algo, por ver si puedo de esta mujer, la memoria divertir. Hermoso imposible mío, hasta cuando han de durar los rigores de tu pecho, la ingratitud baste ya. Mira que con los rendidos es impropia la crueldad, que amar sin correspondencia, es una pena inmortal. No cantéis más que se aumenta el dolor; llamadme luego a don Alvaro. Su fuego por instantes se acrecienta. Voy a obedecerte. Todos os podéis ir, solo quede don Juan conmigo: no puede mi mal, aunque busco modos, aliviarse, porque están en mi pecho conjurados mil géneros de cuidados, que al alma afligen don Juan que hacéis aquí? Vuestra Alteza, que me quedase mandó. Para qué, si intento yo, para aliviar mi tristeza, quedarme en la soledad, huyendo la compañía. Eso señor no sabía. Idos pues. Boime . con que vengo a confirmar Esperad, no os vais, ay Violante hermosa! porque me tratas así? Don Juan yo no estoy en mí, que una fuerza poderosa, de amor, me quita el sentido, y entre tan confusa calma, apenas le queda al alma memoria de lo que ha sido: mispena es un debaneo, un abismo mi templanza, un tormento mi esperanza, y un encanto mi deseo: todo es contrario a mi mal, todo rigor insufrible, todo remedio imposible; pues no hay nada en Portugal que me pueda divertir, ni me pueda consolar: y así entre tanto anhelar, no hay Don Juan sino morir. Ya Don Alvaro ha venido. Y ya a vuestros pies estoy. Idos los dos: Donde voy fortuna? Yo estoy perdido, Alvaro, por una dama, esto es decir brevemente todo lo que el alma siente, y por miedo de su fama; creo que desfavorece el empeño de mi amor en tu persona, y valor; pues mi privanza merece, justamente podré hallar remedio al mal de que muero, y así te hago mi tercero, en la confianza que hago de esto lo que te he querido; pues hoy cuanto me has servido con esta fineza pago: tú has de hablar, y procurar; pues estás ya de pormedio, que dé a mi dolor remedio; que deé alivio a mi pesar: Dile que sus bellos ojos son de mi pena instrumento, que cese tanto tormento; pues la ofrecí por despojos con el alma un alvedrío tan sujeto a su obediencia, que aún excuso la licencia de poder llamarle mío: Y di; pero inadvertido ando en prevenirte aquí lo que has de decir por mí, que eres galán, y entendido, y sé que sabrás salir airosamente de todo, quien con tan bizarro modo sabe hablar, y discurrir: los quilares de mi fe te he descubierto, y mi amor, haz por traerme un favor, que yo te le premiaré. El favor de vuestra Alteza que dama le ha merecido, que aquesto no lo he sabido? Quién? un será fin de hielo: una beldad peregrina, que es (por ser toda divina) pedazo hermoso del Cielo. Yo no sé quién puede ser señor, mujer tan hermosa. Doña Violante de Sola, que no hay más que encarecer. Violante, ay de mí! . Violante, es Alvaro la que digo, y el imán, que amante sigo: no te admire, no te espante; por eso tenía callado el nombre, que en Portugal belleza a la suya igual, no se ha visto, ni se ha hallado, esta es la que vas a ver. Aun imposible me obligo. Haz Alvaro como amigo: conquístame esta mujer. A ser mi fiero homicida me fuerza el no disgustarte. . El favor vuelvo a encargarte que me va en ello la vida. A quien aura sucedido! cielos, tormento tan fiero, ser de su dama tercero, ya suele ser permitido; pero donde puede haber, ni de quien se haura pensado si es noble, que haya llegado a serlo de su mujer? De secreto me casé con Violante, no pensando que esto que me está pasando sucediera, y erro fue no decirlo (ay hado infiel!) al Rey, pues quizá dejara su intento, y del se apartara; mas es Don Pedro cruel, y fuera poner la vida a riesgo muy conocido decírselo, si he perdido el honor, mejor perdida la vida vengo a quedar; pues por lo menos honor, vendrá a salir vencedor; pero adonde voy pesar! donde locos debaneos precipitáis el sentido! en que golfo se han metido de imposibles mis deseos? su padre vino a faltar en esta ocasión de aquí; si, que fuera dicha en mí, y no hay dicha sin azar, como he de llegar desvelos a Violante (dura ley!) a decirla como el Rey me manda (rabio de celos!) que en su nombre, de su amor le de parte, y que su fe premie, como hay Dios podré ser de mi infamia el auror: sin perder: mas pasos siento, pesar haced resistencia, que aquí importa con prudencia reprimir el sentimiento. Gracias a Dios que te hallé: por toda Lisboa he andado buscándote, y tú te estabas con mucha flema en Palacio, Violante a llamar te envía, que por su casa pasando me vio Beatriz, y me dio de su parte este recado, y así conviene que luego vayas. Señor, con quien hablo? a verla? no me respondes? eres estatua de mármol? que te suspendes, y elevas? arrobaste a lo beato? topaste algún acreedor, hase ya cumplido el plazo de la deuda? a estotra puerta: advierte que aunque criado, bien se me puede fiar un secreto de aquí abajo, que de aquí arriba lo dudo; pues me precio de callado, tanto; que suelo decir, a quien no quiere escucharlo, aún lo que hago en secreto, que un secreto rebelado, es para medrar gran cosa. Quién tuviera tus cuidados Barreto. Pues no son pocos; pero siempre este humor gasto como no tengo doblones que me hurten. Yo no hallo que cuadre aquesa razón con el mal que batallando esta en mi pecho. Soy brujo, demás, que yo no reparo en que cuadre, o que no cuadre: mas esto aparte dejando, que tienes? A . Muchos tormentos, muchas penas, muchos daños incapaces de remedio. Con palabra de callarlos, podré saber la ocasión de que nacen males tantos? Ya sabes, que desde niño en tu casa me he criado, que te tengo mucho amor; y en los mayores trabajos te acompañé con lealtad, que soy Portugues sidalgo. Y que. . Ya lo se Barreto, advertirme es excusado, porque tu lealtad, y amor en mi favor se mostraron siempre honrados, siempre firmes; y supuesto este recato, escucha de mi tristeza el más lastimoso caso de honor, que hasta hoy se ha visto con condición, que entre tanto que le digo, me prevengas remedio a tan fuerte daño. Ya sabes, que amo a Violante tres años ha, recatando por su honor los galánteos, aún de mis propios cuidados. Y que para asegurar recelos, y sobresaltos, que causan las dilaciones, la fe, y palabra le he dado de esposo, hasta que sin miedo podamos libres casarnos. Y que a don Basco de Sosa su padre, estaba aguardando; porque saliesen mis dichas a los brilladores rayos de su luminar antorcha, sin estorbos, ni embarazos. Y que no ha tenido efecto por estar tan ocupado en las guerras a que asiste, contra Moros Africanos que a Ceuta, y Tanjer oprimen soberbios, y temerarios. Esto te consta; oye agora lo que aún solo imaginarlo basta a quitarme la vida. Que es hermoso simulacro de la belleza en Lisboa, Violante, es tan asentado, que de Fénix le dan hombre las lenguas del vulgo vario. Don Pedro de Portugal, dueño, y señor soberano, cuyo nombre de otros tres que a un tiempo están gobernando a Castilla, y Aragón, y a nápoles, va imitando las costumbres, porque puede la fama llamarle el Cuarto. Cruel como justiciero, soberbio, como bizarro, poderoso, como Rey, imperioso, como bravo. Me encargó de su gobierno, de mis servicios pagado; y en mi lealtad satisfecho, los papeles, y despachos que a la República importan, y que alivian los vasallos. El serlo yo de don Pedro, le obligo, rompan los labios el silencio; a que dijese, como estaba enamorado de Violante, cuya fama le tenía tan humano, tan sin alma, tan rendido, tan ciego, y tan abrasado, que me hacia su tercero para aliviar sus cuidados; con que trajese un favor acabo de hechar el fallo; y la sentencia de muerte, que por instantes aguardo, no me atreví a responderle; porque un Rey determinado, y más de su condición, de imposibles no hace caso; pues si llegara a decirle, que con ella estoy casado de secreto, era irritar su violencia, y yo me hallo entre aquestas confusiones ciegamente bacilando: de mí mismo honor tercero vengo a ser; mira si hay caso más fuerte, mira si pueden tener con tormentos tantos remedio las penas mías, consuelo los sobresaltos, desahogo las pasiones, y algún alinio mis daños. Si lo digo; a morir vengo; muero también si lo callo; pues como ha de ser fortuna, ni decirlo, ni callarlo? para cuando guarda el Cielo de su furia los ensayos, de su rigor las violencias, si en esta ocasión templado se muestra; rompan las nubes su preñez, aborten rayos que me abrasen, o la tierra se abra, y sirva de presagio en sus concabos mi vida; pues viene a ser menos daño morir, que no es bien que viva un hombre tan desdichado. Confiesote; que el suceso es notable, extraño el caso, que estás justamente triste, mas atiende a lo que trazo, que tal vez suele un consejo aprovechar de un criado. (posa Tú has de hablar luego a rues- y has de referirle cuanto te ha pasado con el Rey; y habéis de acordar entrambos enviarle el favor que pide; que suele ser un engaño acierto, en caso como este, que favor que no le ha dado mano propia, y que un tercero le lleva, yo no le llamo favor; pues a ella le queda siempre su derecho a salvo, para negar el que es suyo, cuando importare en el caso: con esto se entretendrá, y si apretare, en que a espacio, y de más cerca desea agradecer favor tanto. A Violante entonces entra excusarse por lo honrado; con que esta su padre ausente, y que pierde su recato, crédito, nombre su honor, y darle siempre a lo largo la esperanza, y puede ser, que la deje descansado. Yo para saber las cosas más de raiz en Palacio, asistiré siempre al Rey, con una industria que trazo; hija de mi ingenio al fin, que encubrirla es acertado, hasta mejor ocasión; con que sabré rasgo a rasgo, y punto por punto, todos los intentos, los amagos del Rey: y veré si trata en sus pretensiones, algo que toque a tu deshonor, y avisarete del daño para acudir al remedio; antes que de ejecutarlo llegue la ocasión violenta. Vendra entre tanto don Basco, y en premio de sus servicios, pedirá que os case a entrambos, y que a ti propio te ruegue, des a Violante la mano; con que todos los peligros quedarán asegurados, desengañado don Pedro, tu honor con desembarazo, Violante en quietud dichosa, y su padre sin cuidado. Yo he de llevar de Violante favor al Rey. No está claro. Primero pierda la vida. Disparate es consumado: Mira señor, que don Pedro de Portugal, no es sidalgo con quien podemos andar, si hay ocasión, a porrazos, porque es tan bravo, y altivo, tan soberbio, y obstinado; que a un esto quiero no más, suele del balcón más alto de Palacio, echar al tejo, con solamente una mano, de quinzcen quince los hombres sy a los dos, es caso llano, que con solo un dedo, hará que a ensayarnos de pescados vamos; también de su sombra aún aquí estoy temblando. Hombre es, que a su zapatero, porque un poco le apretaron, le hizo por fuerza comer en jigote unos zapatos: que piedad esperas de él? Yendo una noche rondando por la Rua de las flores, por solo que se pararon dos hombres delante de él, no lesdió la muerte aentrambos? Porque llamando a una casa, donde iba de ordinario de rebozo a entre tenerse, y en abrirle se tardaron, no la hizo pegar fuego, sin que escapase, de cuantos en ella había, persona; pues si esto, y cosas quecal de más consideración, sabes, que estás aguardando? que no tomas mi consejo; cierra los ojos al daño, pues sabes que favorece la fortuna a los osados, ardides venzan ardides, engaños venzan engaños, para cautelas de amor, nunca remedios faltaron; y cuando faltase todo, que fuera imposible extraño; no te puedo faltar yo, que soy para los trabajos; y aunque viviente, hecho a prueba de los repetidos mazos de la fortunilla, y soy quien la dara de sopapos. De una confusión de abismos, parece que al mundo salgo. Hablar a Violante intento, llevar lo que me ha mandado el Rey, para asegurarle, hacer que venga don Basco, estorbar de honor los riesgos, desvanecer los cuidados, oponerme a los peligros, excusar térceros falsos, dar de mano a las injurias, dar de mano a los engaños, hasta que queden deshechos; . Jesús. Blanca, has acertado y si no bastare cuanto propongo, anelo, y vacilo; porque siempre un desdichado en cualquier cosa halla enque. . He estado el corazón estrechando, (tros, y la razón reprimiendo, siendo la muerte ensayo. homicida de mí mismo, haciendo el pecho pedazos de la vida que me anima, seré ejecuror tirano, abriéndole al alma puertas por donde vaya arrojando la sangre, que de veneno sirve al corazón, que en daños . No puedo, tan crueles, es alivio, es ahorro, y es aplauso, que muera un hombre con honra, y no que viva afrentado. Eso sí, cuerpo de Dios, ejecutar mis mandatos, y venga lo que viniere; pues tal vez se acierta errando, que yo de tu celador he de servir en Palacio, dando admiració mi industria, para que en los dilatados tiempos, el mundo me dé nombre en lo que voy trazando, de fidalgo bien nacido, siendo ejemplo de criados. a a esta casa, quien creyera, que tanto tiempo estuviera sin verme una amiga. indispuesta algunos días, y por eso no he venido a verte. . No lo he sabido, que tienes? Melancolías, es todo mi mal, Violante, que me tratan con rigor. De qué proceden? De amor. De amor? disculpa es bastante, quítate el manto. porque luego he de volverme. Con tanta priesa, es ponerme en cuidado. Tengo miedo a mi des dicha, y quisiera no aumentar los accidentes del mal. Bien es que te sientes, para descansar siquiera. Replicarte fuera en vano. La banda es gala, o favor? No, si no alivio al dolor que tengo en aquesta mano, del golpe de una caída, que me di en ella tan fuerte, Yo Violante, yo amiga, que burlaba de amor, y que de libre blasonaba; y altiva, y arrogante, de los hombres aborrecia, hasta sus propios nombres. Bien de ejemplos de historias, que eternas hace el tiempo las memorias; pues sus ingratitudes, y mudanzas, mas que a premio, animan a venganzas; cuya ciega porfía tan constante seguía; que si alguno fineza me mostraba, con aborrecimientos le pagaba. Tú lo sabes Violanté, pues has sido la que tanta crueldad me has reprendido: si bien en ti no he hallado amor, y si le tienes le has callado: y así paso adelante, que esto no viene a ser aquí importante. Solo digo, que un hombre que en Lisvoa se lleva todo el Lauro, honor, y loa, de entendido, discreto, galán, airoso, liberal, perfeto, en cuanto intenta, y hace; pues con su agrado al vulgo satisface: me vio, y le vi una tarde, y haciendo de quien es bizarro alarde, pagando en cortesias alagueñas alguna inclinación que vio por señas: siguió mi coche en un rucio rodado, de elemento ensayado; pues en una carrera que fue venturosa suerte haber librado la vida. Extrañas son tus desdichas. Eso no es bien que te espante, que tengo estrella de amante, y no hay amante con dichas. Puédese comunicar el pesar que te atormenta? Si Violante, escucha atenta disculparás mi pesar. precipitó su orgullo demanera, que dudó el pensamiento si era caballo, a viento; que en el galán teo fue su ensayo. tan veloz, que paso plaza de rayo: por el camino el alma, que de verle Vio lante, estaba en calma, se asomaba a los ojos, y de su bizarria fue despojos, no sé si lo entendía, porque con su modestia lo encubría. Llegue a mi casa, y el dejó un criado para que se informase de mi estado: y de aquella fineza me obligué, que amor de esta suerte empieza: y aunque no lo ignoraba, le pregunté al criado que buscaba; y el por rodeos la verdad me advierte, con que juzgué que era feliz mi suerte. Hice también después que inés le hablaste, porque mi dicha así se mejorase: pasaron de esta suerte algunos días, escribiome, escribí, y desdichas mías, que otra ocasión no he hallado, de que me haga favor le han apartado: pues si a buscarle van en nombre mío, o se niega, o responde con desvío: cuyos desaires siento de manera, que por no verlos, y a morir quisiera: Presumen mis desvelos, aunque no di ocasión, que serán celos los que le han retirado de lo que había intentado: y con estas porfías el alma aumenta sus melancollas: y así para salir de estas quimeras, quisiera que en mi nombre le escribieras un papel, que yo hacerlo, caso es llano, no puedo, por el golpe de esta mano: y también que Beatriz se le llevase, porque no se excusase de recibirle, y responderme luego: esto es lo que te ruego; esto has de hacer Violante, por quien eres, que unas por otras suelen las mujeres, cuando amor las obliga, hacer cosas como esta: por amiga merezca esta fineza; así a pesar del tiempo tu belleza conserve el Cielo en su verdor florido, sin que a las puertas llegues del olvido; que alientes mis temores, que alivies mis tormentos, y rigores, mis penas, mis desvelos, mis ansias, mis ahogos, mis recelos; para que cobre en tan confusa calma, la voz aliento, y nueva vida el alma. Mucho me han lastimado. Blanca tus penas; pero te has dejado de decir lo mejor, y más forzoso, para el papel; quien es el venturoso; que merece que tú le hagas favores, y que vano te pague con rigores. Don Alvaro Alencastre, amiga mía, que otro ser en Lisvoa no podía causa de mis desvelos. A espacio penas, con blandura celos, don Alvaro (ay de mí!) pierdo el sentido el Privado del Rey? Ese ha rendido mi condición altiva. Que oyendo aquesto viva, Cielos! agora importa la clemencia; mirad que en tanto mal, ya no hay paciencia; pues yo Blanca pensaba, que el amor te abrasaba de don Juan de Ataide. Deja agora Violante esa locura, que aunque llora, tan fino en mis desprecios siempre ha sido obieto riguroso de mi olvido; Albaro es dueño mío, dalabio a mi dolor, de ti confío: escribe. Trae recado Mi bien. Es muy amoroso; con más despego es mejor, que hombre que ve mucho amor, que sea ingrato es forzoso. Di lo que te pareciere. No amiga, tú has de dictar, que como no se de amar, erraré cuanto escribiere. Por tu vida. . Blanca sí; que esto de escribir a amantes no es oficio de ignorantes, y yo me conozco a mí. Pues di, no creí que fuera tan ingrato caballero, a un amor tan verdadero. Bien va así. Saber quisiera la ocasión que habéis tenido para burlar mi esperanza, que como amor no la alcanza, don Alvaro, he presumido, que fue accidente el favor. Beatriz al punto, mi tormento es fiero. Voy por el, solo el fin de aquesto espero el lance es apretado, gran fiesta habrá con amo, y con criado. Y en fin que detérminas escribiendo? Solo saber pretendo la ocasión que ha tenido para tan grande olvido. Estará enamorado en otra parte, y no querrá engañarte, que los hombres no siempre su cuidado le tienen más, que por razón de estado. Aqueso no sabía. Yo si Blanca. Aquí está la escribanía. Doblo el papel, ay caso más penoso! . nota Blanca, escribamos a mi esposo; que ya no puede haber lance más fuerte, que ser tercera de mí misma muerte. Respondedme, o esta tarde vedme en la orilla del Tejo, que de cristalino espejo sirve al campo; Dios os guarde. Está muy bien acabado. Su picante de mostaza lleva. . Firma. Me embaraza el dolor. . Sin irfirmado haz cuenta que nada has hecho. Cómo tengo de firmar? Seis letras te han de aumentar el dolor, por mi provecho hago toda aquesta instancia. . Muestra, y a firmado está; ciérrale agora, y podrá llevarle Beatriz. Ganancia es mía el servirte en todo; que boba es la tal señora. . Este diamante mejora tu suerte. . De ningún modo, eso es mi amor agraviar. Violante da permisión. Tómale, que no es razón a Blanca disgusto dar, en cosa que tiene gusto. Premiando de esta manera, gran ventura es ser tercera de amor, que obedezca es justo; que linda cosa es tomar. Llevarasle luego? . Sí, que ya el papel esta aquí a guisa de pelear. Pues a Dios, que se hace tarde Detenerte, mas no quiero. La respuesta en casa espero. Si Blanca. El Cielo te guarde. No parece cosi cosa esto que nos ha pasado? No sé Bearriz, yo he quedado aunque lo he visto dudoso; porque parece imposible haber tenido prudencia para escribir, ni paciencia en tormento tan terrible. Don Alvaro tan mal trato conmigo, y con tal rigor pagar la fe de mi amor; pero que hombre no es ingrato; pues el mejor si se mira, en conociendo afición, a olvida su obligación, ha de su honor se retira. Qué habemos de hacer? Llevar tú el papel, y yo morir. Contra ti has de presumir que había de ejecutar acción tan necia, es error imaginarlo. . Ay de mí! don Alvaro viene allí. Disimula, y ten valor. Salte Beatriz allá fuera, que tengo que hablar a solas con Violante. Obedecer es forzoso; aquí fue Troya: don Alvaro esta suspenso, y mi ama hecha ponzoña. Violante; yo estoy sin mí; yo mi bien, yo prenda hermosa, yo dueño de toda el alma, te he perdido, el Rey te adora: no sé como tengo vida; tercero de su amorosa pasión soy, el me ha mandado que en su nombre, acción impropia en mí, te viniese a ver, y a decir, que correspondas. a su amor, que a tu belleza toda su grandeza postra, que le envíes un favor, que a sus penas, y congojas des alivio, y que me mates. digo yo, que es enojosa la vida al que es desdichado: mira si en razones pocas te he dicho muchos tormentos, tanto la pena me ahoga, que alargar más el discurso no puedo, porque en la boca se pierden las palabras, o las razones se acortan. Ah dicho Vueseñoria también? pues yo le suplico ahora que lea aqueste papel, y con brevedad responda, que hay riesgo en la dilación, mientras que yo pienso a solas la respuesta que he de dar en cosa que tanto importa. Que modo de hablar Violante es ese. . Qué se alborota: abra, lea, y luego hable, que tiempo, y lugar le sobra. Tuya es la letra. Es verdad; pero seis letras que forman un caracter más abajo, que dicen? . Blanca. Pues oiga, conocela? A dona Blanca de Silva nadie en Lisboa deja de conocer. . Bien, quien la tiene en la memoria, también la tendrá en el alma; pero todas estas cosas no hacen al caso, estadma se fue de mi casa agora, que como es deuda, y amiga, por estar algo achacosa, de un golpe en la mano, vino a rogarme, que yo propia le escribiese ese papel, después que una larga historia me contó de sus amores; a que yo como piadosa di consuelo, sin mirar obligaciones forzosas; pues juzgué que era mayor la suya, Beatriz agora se le había de llevar; que esto me pidio porcosa de grandísima importancia: y pues viniendo se ahorra. el trabajo de buscarle, y le tiene, corresponda a lo que el papel le dice, excusando las lisonjas, que Blanca merece mucho, por bizarra, por hermosa, por bien prendida, y gallarda, discreta, apacible, todas partes para ser querida, pues naturaleza propia, de haberla hecho tan perfeta parece que está envidiosa. Barreto sabe la casa, y Vueseñoria no la ignora, pues fue siguiendo su coche: finezas tan amorosas no se han de olvidar ansí. Blanca, aunque enferma, y quejosa, quiere hacer paces, y hablarle; que pues que nada le estorba, vaya a verla, y consolarla, que el rigor cosa es penosa en fineza tan constante; yo le suplico no ponga dilación en esto más, que yo le absuelvo de toda la acción que puedo tener al matrimonio, pues bodas con hombre que a Blanca quiere vendrán a ser peligrosas: yo es fuerza escribir al Rey, Blanca espera su persona: a quien es tan entendido el advertimiento sobra. Vea el papel, si ignorare algo, y pues licencia toma, quien se va sin reverencia despedirse es cosa impropia. Vive Dios, que eres ingrata Violante; y que me provocas a que do una vez acabe con Invida que me enoja. De mi pretendes librarte con excusas fabulosas, conmigo tantos rodeos, cuando sabes que te adora; el alma, buscas quimeras imposibles; no era cosa. mas fácil desengañarme, diciéndome, Alvaro, todas las mujeres nos rendimos a la novedad, deforma, que a las palabras del Rey, si obligada, u temerosa, debo sujetar mi gusto, que es fuerza que corresponda a una fineza Real, y a una Majestad heroica: con que yo te disculpara; pues fuera menos dañosa la verdad, que no el engaño con que aumentas mis congojas; no dijera su dudosa pasión, a no haberle dado esperanza antes de agora tu necia desenvoltura; pero no importa, no importa, que con poner tierra enmedio olvidaré tus memorias. Tu nombre aborreceré, sacando del alma propia tu retrato; logra cruel del Rey don Pedro lisonjas, para ti ciertas verdades, para mí mentidas glorias. Y las excusas de Blanca, déjalas, pues no te abonan; y mira en este papel lo que estimo su persona; pues lo que fue cortesía, de quien de honrado blasona, quisiste tu hacer cuidado, y ella fineza amorosa. Y quédate, que a morir voy; que en penas tan forzosas es desahogo, y es dicha morir por vivir con honra. Ha cruel! y que bien finges. Tu falsedad me ocasiona. Estoy por sacarte el alma. Si es la tuya a mí me toca, aleve, mudable, falsa. La lengua libre reporta, o vive Dios. . Ya no temo tus palabras. . Serán obras, sino en mudecen tus labios. Ves como soberbia cobras porque estás favorecida. Ves como si me provocas con injurias, te he de hacer pedazos, y aún será poca venganza a tantos agravios. pues es cierto, que don Pedro . Querer a un Rey es grancosa para hablar sin embarazo. Por mí sola, por mí sola hablo yo con este imperio, traidor, en cosas que importa. Conmigo ingrata? Contigo. . Sin juicio estoy. Estoy loca. . Yo me vengaré Yo, y todo. No viéndolo, no me importa Has de verlo, porque sientas. De qué forma? De esta forma. Cierras la puerta Violante? Abreme. . Veamos agora, ya que estas tan arrestado por donde a salir te arrojas. Abre la puerta, o haré que del viento sean lisonja sus pedazos. . Si primero sus altiveces no postra, sus rigores no reprime, y amante me desenoja, no ha de salir. . Quién? yo a ti! primero. La crueldad sobra; no haya más, mi bien, y a bastan los desvíos. No dispongas nuevos engaños, la puerta abre, o harás que la rompa el enojo que me oprime. Mira. . Aparta cautelosa, que ya conozco tu estilo. Abreme. Si haré, que importa a mi quietud que te vayas, tus resoluciones logra. Vete. Si haré. Pues qué aguardas. Ya el alma se desahoga, aguardo que me detengas. Ruégole, y soberbia cobra, pues ya a mí no me está bien el que se detenga agora; sino que se vaya al punto; pues la puerta no le estorba. Estórbalo tu hermosura, que idolatra el alma toda. Dame los brazos. . Estaba por excusarlos agora; pero no soy vengativa. qué respondes prenda hermosa. a los intentos del Rey? La respuesta a ti te toca. lo que te respondo a ti solo es, que el alma te adora, que te respeto; y estimo; y que fuera esfera poca el mundo para postrar los blasones que me adornan. Mi padre vendrá muy presto, si es que a tu vida le importa, mientras viene entretenerle: disponso tu allá deforma, que asegurando tu honor, descrédito el mío no corra, que del vulgo nobelero, las lenguas mor muradoras, forman del viento gigantes. Y es experiencia costosa, por encubrir la verdad, el aventurar la honra: tú podrás en esta parte mirarlo más bien a solas, que a mí me basta advertirte Alvaro que soy tu esposa. Dichoso el que tal escucha, que justamente biasonan los hombres que merecieron lauros; que tanto los honran, por tener mujeres nobles; pues bizarra, y animosa me alientas, ningún peligro me acobarda, ni me asombra. Yo buscaré un medio sabio para salir de estas cosas, que con honor, no hay poder. Y que emos de hacer agora, de Blanca, que enamorada te espera en la amenosa margen del undoso Tejo. Que tu vayas, y respondas por mí; pues sabrás hacerlo como cosa que te importa, que yo no he de ver a Blanca. V Juralo. . Decirlo sobra. Que no la verás? . Jamás. Si te busca? Huiré su sombra. Porfiara? . Desengañarla. Está enamorada. Es loca. . Porque? Porque la aborrezco. Ui Eshermosa. . Poco importa Ah de ir a hamblarre. Excusarme. . Tiene agrado. A mí me enoja. Obligarate. . Con qué? Con amor. . No uso lisonjas Será constante. Yo más. . En qué? En adorar tu sombra. Será cierto? Será cierto. Que más dicha. Que más gloria. Qué que rerte.

JORNADA SEGUNDA

Lindamente he entablado el andar en Palacio sin cuidado: que soy mudo he fingido, y ninguno hasta aquí me ha conocido: Famosa fue la traza que emprendí; pues nadie se embaraza, aunque me vea, en referir secretos, con que descubro en muchos mil defetos: el Rey hallo que vive con cuidado, como el favor Violante ha dilatado: y don Alvaro en esto anduvo necio; pues por traerfavor, trajo desprecio, diciendo, que Violante agradecia las honras que le hacía: pero que envíar favores una dama, era poner en opinión su fama: con que el Rey muy sebero, respondío, yo puedo cuanto quiero, y sea justo, o injusto, en todo se ha de hacer siempre mi gusto: a don Alvaro dijo que se fuese, y que a Violante aquesto refiriese: y a don Juan de Ataide, que ha mostrado ser de mi amo enemigo declarado, pidio consejo en lo que hacer podía en su pasión, a que el con osadía respondío, que nunca amor se esfuerza, si no llega a los lances de la fuerza: al Rey agradó el modo, y en este acuerdo se ha quedado todo: Qué estimarte. Aunque ilusiones se opongan Aunque penas me contrasten Pues queda deshechas todas. Pues queda todas postradas Con merecer ser tu esposa. Con ser tuyo mientras viva, que es la más feliz victoria. Tú has dado en un pensamiento don Juan el más acertado para aliviar el cuidado, que al alma causa tormento: y así le he de ejecutar; porque no puedo creer, que sin llegar a querer, pueda Violante mostrar conmigo tanta esquibeza. Don Alvaro es ocasión, pues el tenerla afición, nos muestra bien la tibieza con que siempre ha respondido a todo lo que has mandado: y es que se halla embarazado viéndo te favorecido; y si no en ejecución pon su partida al momento, y verás que el sentimiento te muestra en su turbación. Quién está aquí? El mundo es, que introducido en busón, en cualquier conversación se halla del modo que ves. Extremado es, proseguir podemos, sin recelar, que este mal podrá estorbar, si es mudo, y no puede oír. Entre si señas haciendo está, y visajes, que a todo y luego con lealtad, y con cuidado, a mi dueño el aviso le he llevado; que es lo que importa, el Rey sale, y resuelvo lo razonado, y a mi indusiria vuelvo. se ríe de un mismo modo. Digo, don Juan, que pretendo enviarle luego a llamar, y decir, que al punto parta a Sevilla, que una carta a don Pedro ha de llevar, Rey de Castilla, y que es gusto mío, que el sea mensajero; pues de su prudencia espero lograr intento tan justo, como en ella a acordar llego, que si llega a replicar, procurándose excusar descubrirá su amor ciego. Y yo entonces satisfecho castigare su intención, y podrá de la traición tomar venganza mi pecho. Miren si importa el fingir ser mudo, luego es preciso llevar a mi amo este aviso, para que sin resistir haga lo que el Rey le ordena. Bien de esa manera está. Quiero escurrirme va, va. Qué lástima! . Va. Qué pena! . Va, va, va. No vi mayores extremos, que quiere hacer? Va, va. Echarle es menester. Va va: mámola señores. Haz que a don Alvaro llame un criado. . Hola. Señor, Llama a don Alvaro, amor porque quieres que se inflame el alma en cólera ciega, porque en aquesta mujer, no has de mostrar tu poder, pues tanto a mi amor se niega. Vive Dios, que el sentimiento me tiene tan sin sentido, que de lo que soy me olvido; y que ya no hay sufrimiento para poder esperar los injustos debaneos con que trata mis deseos Violante, y que he de postrar su altivez, porque no es ley, no es razón, ni acuerdo justo, que por no darla disgusto que esté padeciendo un Rey. Dime don Juan, has amado? habla? yo doy permisión de que digas tu afición. Señor. . Eso es excusado; mientras con facilidad se puede decir de amor el estado, es grande error el poner dificultad. Digo, señor, que yo quiero una dama principal; pero trátame tan mal, que ningún remedio espero, pues esquiva a mi desvelo paga siempre con desprecios. qué propio es don Juan denecios el no querer dar consuelo, de suerte, que el mismo daño que yo, estas tu padeciendo, y estabas mele encubriendo. El pensamiento es extraño; mucho debo agradecer don Juan, el que hayas andado conmigo tan recatado. Y di, quién es la mujer? Blanca de Silva es señor la que mis penas aumenta, y quien cruel me atormenta con insufrible rigor. Más hermosaes que entendida, un día en su quinta entré, yendo a caza, y me enfade de verla tan presumida. Blanca te querra, yo haré que temple el ciego furor, que es bien que pague el amor a amante de tanta fe. Ya de Barreto advertido vengo, y fue suerte en extremo no encontrarnos el criado del Rey, hablando en secreto, que fuera acabar con todo; pero aquí está, tus pies beso. Alvaro, seas bien venido. Pasiones disimulemos. . Alzad del suelo; qué hay de mi amor? Siempre desprecios, excusas, y disfavores de doña Violante. El tiempo suele allanar imposibles: y así por agora dejo los afectos de mi amor, los ardores de mi pecho; que en otra ocasión saldrán; pues cuidados del gobierno, desvelos justos de un Rey estorban mis pensamientos. A don Pedro, a quien Castilla llama cruel, y soberbio, que el vulgo siempre se anima a dar atributos necios; pues quiere que sea crueldad el ser un Rey justiciero: tengo que comunicar; y así a Sevilla he resuelto, viendo las partes que hay en ti, para aqueste empeño, que tu vayas con la carta, y que te prevengas luego; porque al punto has de partir. Partite al punto. No ha hecho movimiento con el rostro, ni el semblante vive el Cielo; pues sin estar advertido, querer bien, y estar sebero, sin dudar a lo que mando, por imposible lo tengo. La carta, señor, aguardo. Juan, si el juicio no pierdo es mucha reportación estando mirando aquesto. Pues, señor, así te engaña: que mal salen mis intentos. . Tú no me dijiste a mí que quería de secreto a Violante, y lo vería en el semblante. Eso mismo acredita el que la quiere. Juan piensa que no entiendo que son trazas suyas todas. . Di que a escribir vas el pliego, y verás lo que resulta de la ejecución de aquesto; y de otra traza que ha hallado el amor con que profeso servir a tu Majestad. En nuevos cuidados entro; porque yo no tengo cosa que escribir al Rey don Pedro, que pueda obligarme a envíar a un hombre enquien carga el peso de este Reino; y el cuidado de la justicia, y gobierno. Para todo habrá salida. Si este segundo remedio, don Juan, nos viene a salir! tan bueno como el primero; don Alvaro quedará libre. Presto lo sabré mos. Yo voy a escribir la carta, esperad mientras que vuelvo. Agora fortuna mía he menester sufrimiento; pues si se resuelve el Rey en que parta, como puedo ejecutar lo segundo en tan conocidos riesgos a Violante; pues dejar de ir, si lo quiere don Pedro, tampoco puedo: ay desdichas! hay confusos debaneos! en que ciegos laberintos me habéis metido de nuevo. Sin duda es cierta mi muerte, porque si probar mi pecho fuera no más el decirme que había de ir con un pliego a Sevilla, el escribir excusara; grande hyerro ha sido el no declararme: quién se ha visto en tanto aprieto jamás: honor, o me saca de estas dudas, y recelos, o acabayá con mi vida. A aquesto obliga un desprecio Mira tu honor. . Excusado viene a ser tu advertiliento. Que estás en Palacio. Necia, calla; pues resuelta vengo; que no ignoro que es Palacio; pero a don Alvaro veo. No es Blanca aquella que milo? que querrá, válgame el Cielo! Cuando falta a ser quien es un honrado Caballero, obliga a estas demasias. Blanca hermosa, que es aquesto? Vuestra sinrazón. Señora, advertid, que al Rey espero, y no es bien que os halle aquí. Don Alvaro, yo no pierdo aunque venga el Rey, honor. Sí, pero parece exceso, y será irritar su enojo si aquí os viese. Que os ha hecho mi amor, para que paguéis su fineza con desprecios. Como falta a ser cortés. quien tanto presume serlo? como envíándoos yo allámar para sosegar desvelos que causan vuestros retiros, por un papel, tan grosero sois, que a vermeno habéis ido, o enviado por lo menos con Barreto la respuesta; pues para poder hacerlo ha avido tiempo bastante; si no fue entretenimiento el galanteo que hicisteis, que ilusiones? qué desvelos? o que causa habéis tenido para dejarle, sabiendo el empeño de mi amor: si fue solo entreteneros para burlar mi esperanza: advertid que honor profeso; y que mi altivez no sufre desaires tan indiscretos, pues sabré vengar injurias de atrevidos pensamientos. Injustamente os quejáis; pues un cortés, galanteo queréis sea obligación; solo Blanca fue mi intento serviros, sin que pasase de cortesía mi empeño; pues mal pudiera llegar, cuando en otra parte quiero, mi amor a empeñarse en vos; porque no fuera bien hecho engañar a una mujer de vuestros merecimientos; teniendo otra a quien adoro, que porque importa el secreto es fuerza encubrir su nombre. Y porque en cualquier suceso se debe a una dama honrar; que yo tengo por mui necio, al que hace del favor gala; pues quien le pública, es cierto que muestra con la ignorancia bajeza en su nacimiento. Este desengaño baste para disculpar los hierros de mi descuido, y creed que a ser posible el quereros, Blanca hermosa, os estimara con la fineza que muestro, a quien es dueño del alma, a quien de la vida es dueño. Que esto sufra? que esto escuche y no vengue mis desprecios: sin duda. El Rey, ay de mí! Eso es lo que yo deseo para vengar mis agravios. Ya don Alvaro he dispuesto, que otro con el pliego vaya a Sevilla, porque al Reino no hagáis falta en los despachos Siempre es justo obedeceros qué ven mis ojos! no es Blanca, pues como en aqueste puesto, y con don Alvaro, claros he visto ingrata mis celos; por esto eran los desvíos. Blanca en Palacio? A buen tiempo llego; no es sino muy malos Válgame todo el Salterio, no es Blanca, y inés, por Cristo que si salgo, con los huevos había dado en la ceniza. Desde esta parte encubierto acecharé lo que sale de la junta, que recelo gran novedad; pues confusos a todos cinco los veo. Señor, a un despacho vine que con don Alvaro tengo. Ahora acabo de advertir, . que el ser don Juan tan opuesto a don Alvaro Alencastro, y el darme contra el consejos, diciendo que ama a Violante, era pasión de sus celos, los desprecios de Violante de otra causa procedieron, que don Alvaro es mi amigo, y no estorba mis deseos. Pues no os despacha Alvaro Señor. . Hablad sin rodeos, que licencia tenéis Blanca. Si es la turbación respeto, confieso que amor disculpa. Blanca, advertid que os entiendo: hablad. . Señor. Por mi vida, que me digáis sin rodeos vuestra pasión. Quebrantar no puedo ese juramento; pues importa vuestra vida tanto, digo, que yo he puesto en don Alvaro mi amor para agradecer. . Desprecios, que aguardáis de mi paciencia. Un cuidadoso desvelo que miré en él unos días, con que me obligo, mas luego que advirtió mi voluntad, (propio en hombres en hacerlo) se retiró. . Hay más pesares! Burlando mis pensamientos. Esta mujer me destruye. . Despreciando. Así me vengo. Mis amorosas finezas, y mi mayor sentimiento es que por otra me olvida, Qué dices Blanca? Esto es cierto; así me lo dijo agora; y que amando a otro sujeto era impropio el engañarme; pues aura sido primero aquel empeño que el mío. En más cuidados de nuevo me ponen mis confusiones. Quién se vio en tan grande aprie , no salgo de una duda, (to cuando en otra mayor entro: ya Cielos son evidencias mis sospechas, y recelos; pues con lo que ha dicho Blanca la verdad he descubierto. Ves si es cierto lo que digo? Si don Juan yo lo confieso; no habló como apasionado, pues dijo lo que estoy viendo; más otra prueba he de hacer, y a que siempre mcha encubierto el tener amor don Alvaro, para averiguar mis celos: mira de Alvaro Oigamos, que este recato, y secreto no puede parar en bien. Albaro, aunque estoy cierto de tu amor, y tu lealtad, quiero que estos debaneos de Blanca, presto tendían con don Juanfácil remedio, que esta noche en mi presencia, diciendo el nombre primero, hables a doña Violante por una reja, fingiendo; que estás de ella enamorado, sin que ella advierta, que puedo estarlo escuchando yo; para que así unos desvelos que me afligen tengan fin; pues si no es lo que sospecho, tu verás como castigo envidiosos lisonjeros, y como premio lealtades. Iré a servirte. . Te advierto que de mí no has de apartarte, hasta que vamos al puesto, porque no presuma yo, que avisada de mi intento, por excusarte el peligro mis dudas ha satisfecho: esto en secreto te he dicho; solos los dos lo sabemos, procura el no descubrirlo, que te va la vida en ello. Con la obediencia respondo hoy a ver mi muerte llego; pues no avisada del caso, Violante, esfuerza, hay tormentos que corresponda a mi amor; trance fuerte! mucho aprieto es en el que estoy metido, saquenme bien de él los Cielos. Imposible es avisar a don Alvaro, que llevo aqueste aviso a Violante; pues si Blanca me ve luego se deshará la maraña; irme es el mejor acuerdo; pues con hablar a Violante tiene todo esto remedio. . Señora en que te has metido, que fin ha de tener esto? Calla Jues, que así consigo el logro de mis deseos. Blanca, de vuestros pesares tengo justos sentimientos; y sé que con brevedad tendrán fin tantos desvelos: idos con Dios, que yo haré, (pues me va la vida en ello que paguen vuestra afición; pues dándoos a vos remedio, doy a mis males alivio, doy a mis penas consuelo: id fiada en mi palabra, que tan amantes deseos tendrán el logro que es justo. Guarde, gran señor, el cielo, siglos vuestra vida, y llegue a los polos contrapuestos la fama de vuestro nombre, para que a pesar del tiempo eterna en el mundo viva. Blanca, el favor agradezco, id con Dios. Ha ingrata! ah falsa! Juan, dejad los extremos, que está aquí su Majestad, y responderos no puedo. Porque me desprecias tanto? Porque inclinación no tengo a quereros, y no sé que haya ninguna; esto es cierto, que por cumplimiento ame, si es de noble nacimiento: estimad el desengaño, y a Dios. De tantos desprecios cruel, tomaré venganza. No harás, porque te aborrezco, y quien no quiere! no hace de venganzas sentimiento. Qué es eso don Juan. No es nada. Gran pasión es la de celos; pues aún en este lugar no sabe guardar respeto. Sin alma el dolor me tiene. Pero remediar espero presto el pesar que me aslige, y de Blanca los desvelos: la noche apresura el paso; y el Sol va desvaneciendo la majestad de sus rayos, entre desmayados velos, de oscuras sombras, dejando sin luz aqueste hemisferio, que parece que desea, que yo logre mis intentos: venid a salir de este soberbio abismo de confusiones, de esta duda, y de este incendio que me tiraniza el alma. Que de penas, y recelos me asaltan el corazón, quiempudiera, yo estoy muerto! avisar. . Pasa adelante. Violan te hermosa, hoy te pierdo Qué sientes? No hechas de ver lo que siento en el rigor con que tratan nuestro amor la violencia, y el poder; siento el mirar a mi esposo de tantas penas cercado, siento del Rey el cuidado con que turba mi reposo; siento que en nada no alcanza alivio mi mal, y siento que aumenta más el tormento de mi padre la tardanza: y siento por concluir, Beatriz en pena tan grave, que la muerte no me acabe en tan penoso vivir. Presto he de verte aliviada de aquese rigor terrible. Cómo puede ser posible si nací tan desdichada. Mira que de esa manera te acabas, y que infeliz harás tu suerte. . Ay Beatriz pluguiera a Dios que muriera. Gracias a Dios que llegué. Barreto. . Cierta la puerta Beatriz, que importa. Estoy muerta, que tienes? . Yo lo diré en cerrando, porque estoy en gran riesgo si me viesen, y a lo que vengo supiesen. Sosiégate, que ya voy a cerrar. . Aún de esa suerte seguro no puedo estar, si llegasen a llamar. i̱̱. Ya he cerrado. Pues advierte Violante lo que ha podido mi lealtad, y mi cuidado; pues a mi dueño le he dado vida con haber venido; pero son obligaciones Ya sabes, que en Palacio introducido me hallo con la traza que he fingido; hasta el menor retrete del Palacio, y lo menos es por puntos, yo, y el Rey en su cuarto hallarnos juntos pues llegando esta tarde, haciendo de quien soy bizarro alarde; a una cuadra, miré desde una puerta, de quien un brocatel era cubierta; una cosa que aún viéndola pensaba que era ilusión, y en la verdad dudaba: oye lo que escuché. . Mi duda es mucha. Y en secreto hade ser. . Atento escucha Barreto mi cuidado. El picaron de mí se ha recatado, . algún enredo ha hecho en que espera tener algún cohecho; y por no darme del cohecho parte, se ha retirado aparte; mudo diz que se ha hecho, mas los mudos hacen hablar escudos; pues sin guardar decoro, siempre veloces son las lenguas de oro: esto es quererme bien? afementido! más nunca es cuidadoso el que es querido: si conmigo te casa mi fortuna, yo te pondré en los cuernos de la Luna. Nuevo aliento he cobrado Barreto, con la nueva que me has dado; pues es cierto, a no estar de ti advertida, que quitara a don Alvaro la vida el Rey; pues yo constante era fuerza mostrar confe de amante, caricias que le debo, a quien con más afecto amode nuevo. Solo siento que ignore el que he sabido que avisarme has podido; de quien soy. Quieres matarme; acaba ya de sacarme de tan ciegas confusiones, y que entro sin estorbo que me inquiete, pues mis desprecios han de atormentarle y sé que el sentimiento ha de a cabarle, el suceso es extraño, más de dos daños, este es menor daño, padezcan los desvelos de mi esposo vislumbres de recelos; que como viva, todo será ilusión; pues es amor de modo, que en tan confusa calma le desengañará de todo el alma. Prevenirte con viene con cuidado que la noche ha llegado; y es bien que te recojas a ensayarte lo que has de responder. Hacia esta parte está un valcón, por donde yo solía en el silencio de la noche fría, entre tener con Alvaro memorias, que el amor convirtió después en glorias: y en él voy a asistir, mientras que llega esta prueba de honor, que el alma ciega; mostrar facilidad será forzoso, para librar la vida de mi esposo. Qué hay Beatriz? . Qué desvarío. Selga estás. . Tengo señor lácayo altiveces de amor. Pues hay amor más que el mío? porque de un rebés, a un tajo, si hay celos (no es bien se asombre) a cercen con esta a un hombre parto sin ningún trabajo, que soy valiente a caices. Es trigo aquesos reveses, uselos con las Ineses, pero no con las Beatrices. El amor me ha traído de padre; y desde ceuta he venido en un bágel, surcando ese elemento ens alas de mi propio pensamiento: Ya la guerra ha quedado con quietud, ya el Morabito ha postrado su altivez a mis plantas, que aunque ancianas tienen valor, y brío aquestas canas, para empresas mayores, (dores, que aunque es mucha la edad, aún tengo ar para desvanecer del Moro fiero la soberbia; pues tiembla de mi acero: las cartas que ha enviado don Alvaro, me han dado algún cuidado; si bien con orden mía de secreto se ha casado, guardándome el respeto que era justo en Violante, cuya hija es el acierto de mi edad prolija. Esta es mi casa, y a ningún desvelo motivo puede dar a mi recelo: todo en silencio está, mucho me agrada este recogimiento, prueba honrada de mi honor, Cielos, es cuanto aquí veo; pues está todo como yo deseo. Llamo en fin; pero gente viene, quiero retirarme, por dar lugar primero a que pase, y importa el recatarme, que esta noche me está mal declararme. Prebenida a esta reja me ha traído de mi esposo el cuidado; y he querido serpuntual esta noche, porque vea su engaño el Rey, y amor lo que desea. Ya estamos en su casa. Y ya ha llegado mi desdicha al lugar más apretado. Yo, y Juan a esta parte nos pondremos, porque encubiertos de esta suerte estemos. Llega, y llama. Qué pena! qué veneno! Nada de aquesto me parece bueno. Vive Dios, que a mi puerta se ha parado, y que crece porpuntos mi cuidado. Quién es? Quién es; fuerte lance! Violante es, quiero escuchar el fin de estas confusiones. Cielos! qué puntualidad es esta; como Violante a tales horas está en la reja; vive Dios que me da que sospechar: mayor mal mi honor padece. Para que me preguntáis Presto verás que salgo verdadero; y que a Violante quiere. Así lo infiero; pues en su turbación he reparado. La traza fue excelente. Cielo airado, como es posible que haya sufrimiento para poder llevar tanto tormento. Violante, no es forzoso, que si yo llego hablarla, y soy su esposo, que me ha de responder sin embarazo, que presto de mi muerte llegó el plazo! mas porque me congojo, y ciego de pasión así me arrojo. Violante, claro está que recogida ha de esar, ignorando mi venida; y que aunque llame, es asentado, y llano, que no saldrá a la reja, con que vano saldrá del Rey el pensamiento, el medio que hallo en mi mal por último remedio es este, no saliendo cesa todo, y yo vengo alibrarme de este modo, del riesgo en que oprimida con la traza del Rey tengo la vida. (uecho; Llamo en fin, que el llamar no es de pro- pues de que no saldrá estoy satisfecho, que Violante a estas horas, en sosiego tendrá el alma, seguro a llamar llego. quién es? quién puede señora a vuestra reja llamar, sino quien es todo vuestro. Es el Rey? . Fuerte pesar! el Rey; don Alvaro soy, mi bien, de que os recatáis? habladme sin embarazo. Pues el Rey adónde está? En Palacio. . Bien afe, pocos cuidados le da mi amor, pues tanto retiro muestra pudiéndo me hablar: adonde están los desvelos; sus finezas donde están; que amor, y tener olvido es mal modo de obligar: Si dice que tanto estima mis cosas, como le da tan poco cuidado el verme. Cielos! es esto verdad, u es ilusión del sentido; don Alvaro bueno está: ya tu amor me ha satisfecho, ya conozco tu lealtad. Mi Reino, y Corona es tuya, déjalo, y vámonos. . Mal sabes lo que yo te estimo, tengo de apurarlo más, porque conozcas quien soy; Violante, acaba de hablar, y decir, si has conocido que conmigo hablando estás. No decís que sois don Alvaro Si cruel; pero soy más pues soy tu esposo: y tú aleve, falsa, ingrata, y desleal; eran estas las finezas con que procurabas dar alivio a las ansias mías? en esto vino a parar haberme dado en tu casa entrada? . Yo estoy mortal, ya no acierto en lo que digo, que siento el verle penar, y quisiera remediallo; pero la vida le va, prosigamos el engaño. Si os di en mi casa lugar, fue por privado del Rey, y porque entraváis a dar recaudos suyos, no vuestros, que a ser como declaráis, no hubieráis puesto los pies en sus umbrales jamás: y al Rey don Pedro diré. Puede en pena desigual tener paciencia el honor: ya es forzoso declarar la verdad, aunque aventure la vida, porque no hay desdicha que temer pueda: pues como si eso es verdad me habéis dado la palabra de esposa; y solo esperáis a que venga vuestro padre, para hacer que Portugal envidie nuestra fortuna. De que tan necio seáis Alvaro, me admiro mucho: Si llegara a declarar todo lo que siento, el Rey procurara en vos vengar esta ofensa, idos con Dios don Alvaro; y no me hagáis queos cueste la vida, pues mirando por ella va mi acertado advertimiento. No importa el perderla, hablad Estame mal. . No seas necio déjalo, que bueno está: yo quedo muy satisfecho Albaro de tu amistad. He de apurarlo otro poco; porque los que dicen mal de mí, mi lealtad adviertan: dueño mío, si probar quieres mi paciencia, advierte que es terrible impropiedad, cuando sabes que te adoro, bien puedes mi bien hablar, muera yo favorecido, y no con desprecio tal. solo estoy, no me atormentes, baste el fingimiento ya Mira Violante. . Si sois atrevido en porfiar, por vida del Rey don Pedro, pues resuelto me enojáis; que os haga cortar las alas, que ese atrevimiento os dan: mas una descortesía con otra se ha de pagar; quedaos para inadvertido, porque no merece más efavor que este vuestro yerro. Oye, escucha. . Es tarde ya. Cerró, y fuese, que has querido don Alvaro provocar su enojo de esta manera. Qué quieres, por apurar mi lealtad ha sido todo. Ven a Palacio, qué va el alma loca de gusto. Yo le tengo, de que están deshechos ya tus recelos. Presto el premio llevará tu lealtad, Violante a Dios, que voy a sacrificar este favor en el templo de amor, seguidme Juan. Yo lo he visto, y no lo creo. Hasta aquí pudo llegar mi desdicha, una mujer tan noble, tan principal; y de obligaciones tantas, con tanta facilidad postra su honor, daré voces. Mudable, aleve. . Esperad Alvaro, y no pronuncies mis agravios. . Quién es? Mal podréis conocer quien soy; pues estoy de suerte ya, que aún a mí me desconozco, no puedo deciros más, que el dolor, y la congoja. Señor, vos aquí. . Apartad Alvaro, no me abracéis. (táis Padre. . El dolor me aumen- con ese nombre, ay de mí! y cual me tiene el pesar. Violante. . No la nombres. Don Pedro. . Procede mal, Ya lo sé; pues cuando yo, con valor, y con lealtad en ceuta, y Tanjer, a riesgo mi vida, por conservar su nombre, y engrandecer la corona a Portugal, venciendo Africanas huestes, me paga con procurar quitarme el honor, más esto quiere espacio, el Rey está esperándoos, no hagáis falta; id a Palacio, y tornad a esta esquina; adonde espero que en mi casa no he de entrar, ni ejecutar cosa alguna, si vos conmigo no vais, pues juntos los dos podremos mejor esto averiguar, y salir de estos ahogos, que es bien que testigo seáis de la venganza que intento. Señor. . No hay que replicar. Mirad bien. . Estoy resuelto, Si el consejo. . En vano es ya Podrá el Rey. Yo también puedo. Alb. Intentar. No hay que intentar. Una venganza. Yo, y todo.? . Es poderoso. Yo más. . Tiene amor. Yo tengo honor. . Voyme (pues. He de esperar? Luego vuelvo. El cielo os guarde. Vive Dios que ha de admirar el mundo una acción heroica, aunque se dude en mi edad; pues a pesar del poder el honor ha de triunfar, o ha de mirarse otra Troya esta noche en Portugal. y

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA Vive Dios. Padre. Señor. Pues fui de esta ofensa juez, que ha de quedar de una vez con desagravio mi honor. Dime la ocasión siquiera, pues yo la llego a ignorar, porque me quieres matar, para que con gusto muera. Aparta, Alvaro, que mueve a más enojo mi pecho lo que dice; satisfecho el honor, infame, aleve, con tu muerte ha de quedar: la ocasión quieres saber; cómo, dime, ha de poder la lengua así pronunciar nuevamente mis agravios, pues de vergüenza enmudece las palabras, y parece, que las detiene en los labios, oporno darme a padecer. nuevas penas con hablar; que en quien las llego a escuchar, excusado viene a ser. Pues sin saber la ocasión he de morir, no es cordura. Posible es que esta hermosura puede infamar el blasón . de su sangre esclarecida; ::no puede ser, que fue ilusión del desvelo cuanto escuché, y que su vida he de defender, en tanto que el corazón satisfecho de su honor viva en mi pecho De mi paciencia me espanto. Déjame, Alvaro, su culpa castigar con este acero. Dile la ocasión primero, y oye después su disculpa, y luego ejecuta ciego tu rigor determinado. Indicio de estar culpado me da lo que en ti a ver llego. Tú has de volver por Violante, cuando tu agravio has sabido? es de un honrado marido aquesta acción importante? Vive Dios. Detén el labio, y consulta más atento tu alentado arrojamiento, prudente, advertido, y sabio, padre, y señor, que animarse no es razón, ni resolverse a acción, en que va a perderse más opinión que a ganarse. Resuelto estoy a perderla; la vida pienso quitarla. Yo sabré después matarla, si sé agora defenderla. Tu padre anoche, ay de mí! cuando yo llegué a hablar, acababa de llegar; y pudo escuchar de ti todo lo que al Rey dijiste. Esto ha sido en conclusión la causa de su pasión, iste: to advierte cual podrá estar, y cual estará un marido, mira, y a que lo ha sabido, que respuesta puedes dar en lance que es ran estrecho, y en daño tan declarado, con que él quede asegurado, y yo quede satisfecho. Sin responder satisfago a todos, de esta manera. Barreto. . Señora. . Espera, Barreto está aquí. Esto hago por acrisolar mi honor. Di a lo que anoche veniste, y lo que me referiste. Su Majestad. Qué rigor! (be Ha entrado en casa, y ya su- con don Juan por la escalera. Bueno fuera que me viera; no aura en casa alguna nube donde poderme esconder? que en otra parte no estoy seguro. A mirarlo voy. Yo también lo voy a ver. Después diré a lo que vine, que agora no hay ocasión. Hubo mayor confusión! No se, ay Dios! qué determine; pero el irnos es mejor. Entraos en ese aposento, y suba el Rey. Eso intento. Válgame aquí mi valor. No entréis Juan, a la puerta con los demás esperadme. No culpéis, Violante hermosa, que así mi amor se adelante, pues ya con vuestros favores mis recelos se deshacen. Llegué a palacio, y no pude, aunque lo intenté; acostarme; que el nuevo gozo del pecho tan sin mí me tuvo, que antes que saliese el Sol, cual veis, a vuestra casa me trae; que quiero de agradecido, tan fino como de amante, mostrar en esta fineza de mi amor muchos quilates; si bien, Violante, por vos los imposibles más grandes fueran nada, que el quereros es obligación que trae consigo vuestra hermosura, pues es (dejad que la alabe) cifra de la perfección; de los cielos viva imagen, de naturaleza asombro, y de su pincel realce. Justamente Portugal os llama Fénix, y aún hace agravio a vuestra belleza, pues sois No más, señor, baste la alabanza, suspended favores que en mí no caben: mirad que se corre el alma de ver, que un Rey se adelante a estas lisonjas. No son, Violante, sino verdades: Dadme una mano. Teneos, Estoy por salir. Qué haces? el Rey no ha de verte a ti: calla, hasta ver lo que sale de este empeño, que aquí estoy yo que saldré si importare. Como he de tener paciencia Nadio nos ve, el rescatarte es poca piedad. . No es si no honor el desviarse de los riesgos que le pueden deslustrar, y aventurarle: y así excusar la ocasión es a quien soy importante; demás que aquestas paredes tienen oídos, y saben aún las cosas insensibles mormurar acciones tales: Y aunque esta mi padre encenta, tengo tan cerca a mi padre, que temo que aquí me escucha; y en excesos semejantes es milagroso el honor de los hombres principales, pues no mudando de sitio a un tiempo está en muchas partes Pues como a noche dijiste a don Alvaro Alencastre, que mi remisión culpabas; y que era impropio a un amante querer, y mostrar retiro. Qué diré en tan fuerte lance, que me sirva de disculpa, señor, viendo contrastarme con porfías de dón Alvaro, para que el rigor templase, que mostraba en mis desvíos, contra vos quise animarme, que lo escuchabáis, juzgando, a decir facilidades, para oblígaros con ellas a que vuestro amor dejaseis; porque no hay cosa que a un hombre le desenamore, y canse, como ver que una mujer le ruega; pues quien es fácil una vez, da claras muestras de que lo mismo que hace con aquel, hará con otro: Vuestra Majestad ampare causa tan justa, y se vuelva, no de lugar que en la calle mormure la vecindad, si acaso a verle acertare, que este arrojamiento suyo de mis liviandades nace. Esto por quien soy os pido; si es que las lágrimas valen, si es que los ruegos obligan, a vuestros pies. . Yo Violante, alza del suelo, no entiendo lo que dices, yo he de amarte, y estoy resuelto a quererte, por más que me desengañes; que como otros con finezas, me enamoro con desaires; en mí la piedad no asiste, solo sigo las crueldades, lágrimas no me enternecen, ruegos no me persuaden, que lo que se hace por miedo no es bien que llegue a estimarse. Solos estamos los dos, y antes que me vaya, antes me has de dar algún favor: y este fuego ha de templarse en la nieve de tus manos. Ya es imposible que aguarde Detente Alvaro, o por vida de Violante, que te mate; que aquí no ha de verte el Rey o que bien Violante sabe, . que la escucho, pues procura fingiendo honor deslubrarme; yo entiendo sus resistencias. Vuestra Majestad repare en quien soy. . Nunca ignoré quién eres; el excusarte es aumentar mi porfía: dame una mano Violante. Tengo honor. . Y yo poder Conmigo el poder no vale. Ni conmigo resistencias. Pues sabre si sé arrogarme. , Pues sabré si se arrojare. Ser más firme que el diamante Postrar tu arrogancia altiva. Tengo yo quien me ampare. Quién ha de ampararte? Yo, gran señor, que soy su padre; y en lances como este, tiene el honor poder muy grande. Hubo mayor confusión. . En qué riesgos tan notables me ha puesto mi inadvertencia. En tan apretado lance, . aún no me deja la duda lugar a determinarme; cuanto Violante ha fingido. fue por temor de su padre, mucho estimo su cordura el fingir traza admirable ha sido, alabo su ingenio, pues también de todo sale. No estabáis en centa? Estuve en centa, el empeño es grande. Cómo os venisteis? . No es mi persona allá importante; aquí sí, y así he venido a mi casa, que es donde hace más falta, que ya la guerra queda en quietud, y triunfante vuestro nombre, los contrarios vencidos, sus estandartes. para alfombras de esos pies traigo, y tremolan al aire los vuestros en las almenas, gran señor de centa, y Tanger, los Moros de África rinden el debido vasallaje a vuestra corona altiva; pues a pesar de los antes, de los acerados fresnos, y de los corbos alfanjes postre su altivez soberbia derramando mucha sangre en servicio vuestro Pedro: y cuando debéis premiarme, no solo no lo hacéis. Rey; pero procuráis quitarme el honor que tanto estimo, ya con desvelos amantes, ya con porfías injustas, que de los límites salen de la razón, y el poder, mejor fuera, perdonadme; que así a decirlo me arrojé, gran señor, que os desvelase en tomar estado; pues sabéis cuanto es importante para sosegar el Reino. Don Basco de aconsejarme dejad; y vedme después: así pretende excusarse, . mi turbación del empeño en que me ha puesto Violante. Mirad que en Palacio espero. Cuando señor. Esta tarde, que os quiero dar la respuesta, sin que haya quien lo embarace. Iré obediente a serviros. Violante a Dios. Él os guarde. Cón irme atropello dudas. Deja, señor, deja padre, que en tus pies mis labios ponga. Alza del suelo, qué haces? Llama, Violante, a Barreto, para que nos desengañe, y asegure mis recelos. Barreto? a En vano es llamarle, pues apenas entro el Rey, cuando, porque no le hallasen, se fue por la puerta falsa del jardín. No hay que buscarle, que yo daré a vuestras dudas la satisfacción que baste. A buscar consuelo vengo de mis celos, que son tales, que me obligan a perder el decoro de mi sangre. Pero qué miro! a esta parte nos pongamos, y escuchemos el fin de estas novedades, y fue dicha, que hasta aquí no nos haya visto nadie. inés, llega con silencio. Don Basco estaba en Lisboa? De esto mis sospechas nacen. Prosigue. . Digo esposo. Hay más pesares! Que Barreto me advirtió lo que en palacio ayer tarde trató el Rey contigo, que él escondido (suerte grande!) lo escuchó todo, y remiendo, que la vida te quitase, dije lo que ambos oísteis: y él no llegar a avisarte Barreto fue por temer, que inés, o Blanca le hablasen, que allí se hallaron presentes. Ahora esposo, ahora padre, es menester buscar medio, que de estos riesgos nos saque: tu prudencia lo disponga, para que no se embarace, el que nuestro casamiento se publique, y se declare. Constancia, y honor en mí, aunque el mundo me contraste, ha de haber, que en los peligros se vencer dificultades; que el ser tu hija me anima, y el ser Alvaro Alencastre mi esposo, da a mi valor resolución, con que sale de cualquier empeño bien; porque una mujer constante, si es noble, los pundonores sigue, para determinarse. Lo que sabe quien escucha: hubo empeño semejante! hubo celos más rabiosos! Vive Dios que he de vengarme, y que ha de saber el Rey: más aquí importa, pues nadie me ha visto, disimular los ahogos, los pesares. Sígueme, inés. . Donde vas? Dode el Rey sepa mis males, donde castigue traiciones, y donde el pecho descanse. . Ahora bien, yo he menester (venid conmigo) arrojarme a una acción: pero mejor es obrar, la lengua calle. Alvaro, vete a palacio, que ya yo voy con Violante; Salgamos de una vez de esto. Mira, señor lo que haces? que el Rey Pedro es cruel, y puede. . Es recelarse falta de valor; que hombre con honor temió crueldades? En palacio espero. Cielos, de confusiones tan grandes me sacad, abrid camino al remedio de mis males. . Pote un manto: cuando vego hallo tantas novedades, tan fiero golpe de enojos; como quien los riesgos sabe de la ausencia, ánimo tiene para poder ausentarse. Gran suerte fue el escapar, vive Dios, si me cogiera el Rey, que lo menos fuera mandarme al punto colgar. Jesús, que notable aprieto; y que gran dicha he tenido en haber de esto salido sin riesgo; pero en efecto tengo industria para todo. Necedad es recelar, pues no me puede faltar ventura de ningún modo. El ir con tiento, y de espacio con la lengua, viene a ser aquí agora menester: pues que estoy dentro en palacio, solo quisiera saber, cuando de esto he de salir; que un dilatado fingir ser mudo, en quien viene a ser tan tarabilla en hablar; es un tormento terrible, es una muerte insufrible, y es: el Rey: vuelvo a callar. Tan sin alma me has dejado, Blanca con lo referido, que estol que pierdo el sentido. Con inés, y Blanca he dado, de esta hecha acabo todo, quien se pudiera escurrir. Cuanto he legado a decir, ha sido del mismo modo que te conté, y yo lo sé, no ha sido vana ifusión. Tal vez hace la pasión engaños. . Lo que se ve no puede serlo, señor? (bien. Jues que estaba comigó lo oyo tan Buen testigo. El criado es un traidor. Ay Jesús! y quién tal dijo? Esto ya perdido esta, mal asienta aquí el ba,ba, voyme. Tente; qué prolijo es el dolor de quien ama, si está desfavorecido. Seas Juan bien venido. Cogierome. . Jua, llama ese criado. . . otra vez Blanca en aqueste lugar con el Rey, fuerte pesar! Temo, que como una pez me pongan el cuerpo agora: el demonio me metió en aquesto, no lo dudo. (do. Al mudo, señor? Al mu Como no oyendo? . Yo sé, que este tiene calidad de oír, y hablar, cuando quiere, y que cuanto ve refiere, que es mudo con novedad. Hola, el Reyos llama. (cia, quí no hay si no tener pacien- y acogerme a la clemencia de Rey: pero estoy en mí? fin jamos, que de probar náda se puede perder, que si fuere menester, los ahitaré de hablar. Hola. . Ba. Lindo picaño. Arrojalde de un balcón. Por Dios que es fuerte razón y que el salto es muy extraño. Para tener un buen fin, por premio de mi cuidado, de un balcón; heme ensayado por dicha de volatín? Hablaré cuanto pudiere, si en eso viene a estrivar el haverme de librar. Barreto, llegad. Qué quiere vuestra? No diré otra cosa. . Sois de . Alvaro criado? Vuestra. Ya he negar he dado, lleguemos a la forzosa; con vuestra he de ver si puedo, sin decir otras razones, salir de estas confusiones. Barreto, habladme sin miedo, que yo os prometo el perdón, que al fin sois leal criado. Vuestra. En vuestra se ha quedado, sin pronunciar más razón. Vuestra. Villanos. . Vuestra. Bárbaro, grosero, que en tu pecho aqueste acero. Vuestra Majestad la mano detenga, que el detenerme en el vuestra, fue temor, que a su heredado valor debo, pues merezco verme de vuestra grandeza Real Gran señor a hablar no acierto, que el susto me tiene muerto; pues el temor de algún mal, si vuestra piedad conmigo: ya mi culpa conocéis en la turbación que veis, y no diciendo, os lo digo, que Blanca es ama de inés, y que Beatriz, y Violante me dijeron, que era amante vuestra Majestad; esto es porque don Basco de Sosa, y don Alvaro mi dueño, (Dios me saque de este empeño) viendo que era peligrosa la asistencia de su casa, por mi gusto me salí, y en palacio en mudecí. Esto es todo lo que pasa, y pues vuestra majestad ha visto ya mi capricho, crea lo que Blanca ha dicho, que eso solo es la verdad. Don Alvaro viene. Al punto en esa cuadra os entrad. Todos solo me dejad. Todo el mal me vino bien Ven, inés. . Señora, ve Hoy tendrán fin mis desvelos Hoy se aseguran mis celos. Hoy me vengo de un desden Deme vuestra Majestad Gran señor, sus pies Reales a besar. . Que fieros males Don Alvaro levantad; que este me llegue a ofender! mas con otro fingimiento saber la verdad intento; otra prueba quiero hacer en abono de mi amor, y de su lealtad. . qué es esto? la duda del Rey me ha puesto Cielo en cuidado mayor. . Alvaro, Blanca ha venido a decir, que habéis burlado su amor; y que le habéis dado la palabra de marido: y que sabe que os casáis con Violante, y pretendéis dejarla, el cargo que veis es grande, y es bien sepáis, que a mujeres de valor no se ofende, en confianza de que tenéis mi privanza; porque es primero su honor, y debo mirar por él, prudente, cuerdo, y severo, mostrando lo justiciero, que el vulgo llama cruel. La mano le habéis de dar, que no quiero vive Dios, que diga Blanca, que vos por mí os dejáis de casar. El Rey pretende probar . mi pecho, yo quiero ser prudente en obedecer, porno dar que sospechar, hasta que llegue Violante, que Blanca no puede ser que llegase a proponer desatino semejante. Demás, que mientras la van a avisar, puede estar todo remediado de otro modo. Alvaro, y el Rey están, (mos juntos. . Desde aquí pode. encubiertos escuchar lo que llegan a tratar; y si importare saldremos. Estáis ya determinado don Alvaro? . Sí señor; pues será inmenso favor verme con Blanca casado. Casado Cielos! qué es esto? Viólate, que es lo que he oído? Estoy que pierdo el sentido. En más confusión me ha puesto mi duda, que dijo, si es sueño lo que se ve; pero yo lo apuraré para asegurarme aquí, que este desengaño esperan mis males para acabarse; y los dos han de casarse esta vez aunque no quieran pues con esa confianza vendrá Blanca. Aqueso espero. . Blanca. Gran señor. . Yo muero, aquí dio fin mi esperanza. Da a don Alvaro la mano. Cuando tanto en ello gano, en replicar necia fuera: esta es mi mano. . Señor si, yo, cuando. . Qué dudáis? Suplicoos que suspendáis por agora este favor; pues es justo prevenir antes que se llegue hacer, todo lo que es menester, para que pueda lucir esta boda en Portugal; que casarnos de este modo es atropellar con todo. Pues hay lucimiento igual como casarse con gusto? No señor, pero. . Excusad eso, la mano le dad, que es gusto mío. Mucho este desprecio siento Quién padeció tal tormento. Quién vio tantas confuisones Don Alvaro, qué aguardáis? haced luego lo que digo. Si aqueste intento consigo soy dichosa. . A que esperáis? Vuestra Majestad lugar me de; pues se puede hacer mañana. . Luego ha de ser, no tenéis que replicar. La paciencia se acabó. Dad la mano a Blanca aquí. Si dará, mas será a mí; porque soy primero yo. Desatenme aquese llo. Calla Barreto. . Si haré, aunque no se si podré. Hubo pesar como el mío! Ponte a esta parte, aunque estés culpado, y con tu licencia, déjame, señor, que hable; aunque tus canas se ofendan de este atrevimiento. Y tu Pedro, cuya excelsa Majestad el Orbe aclama, oye una mujer resuelta, que despreciando la vida, a los peligros se entrega. Puesto, señor, que sabéis la esclarecida nobleza de mi sangre, y los blasones que me ilustran, que suspenda la alabanza en esta parte: y el cansaros acción cuerda viene a ser; paso adelante, y digo señor, que apenas el uso de la razón me enseño de amor la fuerza; cuando guardando el decoro a mi honor, fui dando muestras a don Alvaro Alencastre, de una inclinación secreta que le tuve, desde el punto que le vi, sin que excediera de lo lícito el cuidado; mas no fueron tan secretas las muestras de mi afición, que dejase de en tenderlas; pues me mostró agradecido con los ojos, que son lenguas del alma, finezas muchas: galánteome por señas, recatándose a sí mismo, porque mi honor no perdiera, que no es poco en este tiempo haber un hombre en quien quepa prudencia para encubrir favores de esta manera: entretúvimos en tiempo tres años, y su firmeza, y mi amor, que iba creciendo, dieron medio en que a una reja viniese a hablarme de noche; por donde escuche sus penas, y yo aseguré mis dudas; pues llegue a estar satisfecha de que pagaba mi amor: las almas que se conciertan fácilmente en dos amantes, que un mismo deseo llevan, dispusieron que a mi padre se diese de todo cuenta, para que con gusto suyo el casamiento se hiciera: hablole Alvaro, obligole su compostura, y modestía, su gala, su bizarría; y ver que los ojos era de Lisboa, pues cargaba en el gobierno de ella con tanto aplauso de todos: viome mi padre dispuesta a obedecerle con gusto; y cuando quiso hacer cierta nuestra dicha, se ofreció cercar a Tanjer, y a centa, Muley Cidan, y mandar vos que a socorrerlos fuera mi padre, que en tanto riesgo importaba su asistencia. Partiose en fin, sin hacerse el casamiento, sospechas nos cercaban por instantes: y así para salir de ellas, de secreto nos casamos, con permisión, y licencia de mi padre, si bien siempre excusamos que supiera Lisvoa esta novedad, hasta que diese la vuelta de la guerra; y así agora llega el que me vistes, y entra el que a mi esposo dijistes, que en vuestro nombre, que pena! me hablase, aquí hay una culpa que es fuerza que la refiera aunque sea contra él: y es señor, que os encubriera esto, pues pudo estorbar entonces, que prosiguieráis en vuestro ciego deseo; si bien el ver la resuelta condición vuestra, fue causa que como todos os tiemblan; y sois tan bravo, y altivo, quiso con muda obediencia primero que disgustaros pasar por su misma pena: si fue Barreto leal, el desengaño se vea en lo que a mi esposo a noche . Y a mí señor, que me das? le dije en vuestra presencia. Venceos, señor, venceos, tanto en los Reyes la fama, pues no usar de lo que puede es la mayor gentileza; haced esto por quien sois; así en cuanto el Sol rodea se etérnice vuestro nombre; y a pesar del tiempo sea vuestra espada admiración, para que todos la teman. Rey sois, sed piadoso; Sol sois, deshaced tinieblas, que se oponen a mis glorias; que con esta conveniencia se alibiaran los recelos, se desharán las sospechas, saldrá triunfante mi honor, y haréis vuestra fama eterna. Resolución tan bizarra, justo es Violante que tenga lugar en mi majestad de piedad, mi amor se venza, gozad libre a vuestro esposo; y para que el mundo vea que confieso obligaciones a don Basco, desde hoy sea mi mayordomo mayor. Tanto favor agradezca mi silencio. . Y vos Blanca, no queráis nada por fuerza, que esto no tiene remedio; y pues don Juan lo desea, y no es inferior en nada, a don Alvaro merezca que por mí le deis la mano. Obedezco a vuestra Alteza esta es mi mano don Juan. Salieron mis dichas ciertas, De que te cases licencia. Dale esa merced a otro. que no hay cosa que engrandezca . . Todo correpor mi cuenta, que ya se lo que te debo. como que el poder se obstenga: . Algo en contante quisiera. Blasonad de esta victoria, Violante, que no pudiera nadie fino vos vencerme. Siglos viva vuestra Alteza. Has prevenido las postas? Pruebenidas señor quedan sobresaltadas, y alegres, de ver que salen a fiestas; y así que las ensillaron en sayaban mil corbetas. Pues mientras al Conde hablo vuelvete, y pon las maletas, porque hoy emos de partirnos. Acción excusada es esa de que los dos nos partamos, que las postas tan discretas son, que sin saber guarismo, han tomado por su cuenta el partirnos por entero lo que del camino resta. No es tiempo de gracias, cuando No es Rey el que no se vence Y el tercero de su Afrenta da fin, perdonad sus faltas por ser mujer quien lo ruega. gda ea en el pecho tengo un etna. Antes es tiempo de gracias, si una Gracia te destierra: mas no me dirás señor, porque a Barcelona dejas, cuando la Ciudad alegre; a Gracia Reina celebra? Por huir de aquesa ingrata, sus regocijos, sus fiestas; pues han de ser para mí mi tormento, y mis osequias y mira que te prevengo, no me nombres esa fiera en tu vida, si no quieres. que te mate. Con licencia de tu enojo, he de decirte lo que hoy me pasó con ella.