Texto digital de También se ama en el abismo
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- Atribución tradicional
- Agustín de Salazar y Torres
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- Agustín de Salazar y Torres Segura
- Género
- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de También se ama en el abismo. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/tambien-se-ama-en-el-abismo.

TAMBIÉN SE AMA EN EL ABISMO
TAMBIÉN SE AMA EN EL ABISMO, FIESTA DE ZARZUELA A LOS AÑOS DE LA REINA nuestra Señora Doña María Ana de Austria. DE DON AGUSTIN DE SALAZAR Personas que hablan en ella. PRIMERA JORNADA Aguarda Nave enemiga. Espera Monstruo disforme, Buen viaje, buen viaje. Al llano, a la falda al monte? Hoy Ninfas de Sicilia, en acentos acordes, venid, venerad la Deidad de el Averno, Al río, a la selva al monte. Injusta beldad, espera. Que no reconoce. Buen viaje, buen viaje. A̱̱ó̱. Esperad Monstruos atroces. En las prisiones de el lóbrego Abismo, de Amor la prisiones, Aguarda Nave enemiga, espera Monstruo disforme? hoy Ninfas de Sicilia en acentos acordes, venid venerad la Deidad del Averno. , . Que no reconoce en las prisiones del lóbrego Abismo de Amor las prisiones. más que avisos, confusiones, Qué nuevo estruendo, qué nueva pues solo percibir puedo confusión los aires rompe? de los acentos discordes, ya con Músicos acentos, que dicen confusamente. ya con venatorias voces, ya con náuticas faenas, en vientos, hondas, y bosques, Tente, espera, aguarda, oye llevando en la confusión hermosa, dulce enemiga. de tan no visto desorden, Suspende, gallardo joven, en mares, vientos, y selvas, el acelerado paso todo lo confuso el mente y de tu noticia logre, todo lo estruendoso el Mar, saber que estruendos son estos y el viento todo lo acorde: que confusamente rompen, aquesas selvas de espumas, Pero la diestra armonía, aquesos mares de flores, ya segunda vez se oye; pues neutral duda la vista primero que de los ojos, entre tantas confusiones: de los oídos me informe, si el Mar es montes de nieve: pues vuelve a decir el eco, si es Mar de riscos el monte: forzando las atenciones Di quién eres, y qué causa Abismo Que no reconoce te mueve, a que con veloces lóbrego en las prisiones del plantas, penetres lo inculto de Amor las prisiones. de aqueste intrincado bosque que mucho embreado seño, hasta ahora, de humana huella que veloz la espuma cortes, pisada? . Glauco es mi nombre si el suspiro con que llamas mi patria esa Isla vecina, es el aire con que corres? cuyos fieles moradores, que mucho, cerdoso bruto, en limitado dominio que así penetras el bosque, por dueño me reconocen. si te prestaron las alas Ya ha cumplido con tu duda las plumas de mis arpones mi atención, y si conoces, Tente enemiga no basta, hermosa fiera de Amor que tantas estragos logres, el dominio no malegres con arcos para las fieras, una ocasión que que le dan con iras para los hombres? a un amante sus ardores Nada entiendo, todo es de las ondas, y los vientos, para poder explicarlos! negándole rumbo, y Norte, Detente, que en este sitio derrotaron a estas Playas, es imposible que logres y ya del Monstruo salubre, la ocasión que solicitas, quieras las iras seguro, pues tus amantes errores te han conducido arrojado o le divide, o le rompe. a riesgo que no conoces, Y acaso ignoras también en esos ecos acordes, Sabe que estás en las selvas de Circe, y si te dispones en esos rumores dulces, aún al menor movimiento, que sacra deidad se invoque. Que no reconoce prisión serán esos robles, mo, en las prisiones del lóbrego Abis Cárcel serán esos fresnos. de Amor las prisiones, porque tan densos se oponen En ese profundo Valle a la claridad del Cielo, que coronan esos robles, del Sol a los resplandores, negándole el paso al Sol, que aún cuando se muere el día Religiosamente esconden no hace novedad la noche. el gran Templo de Plutón, Que en fin intentas que yo aquel hermano de Jobe la primer dicha malogre grande Dios de los Abismos, que me ofrece amor? cuyos sacrificios oyes: No intento, pues como nunca de Amor sino que las suspensiones sintió los duros arpones me declares, que se escuchan como las demás deidades, en el ruidoso desorden ufanos los Sacerdotes de estos ecos, que repiten le publican esta gloria; en mares, vientos y bosques. que mucho que amen los hombres, Hoy Ninfas de Sicilia, si de eximirse de amar en acentos acordes, (Aberno. venid venerad la Deidad de él hacen vanidad los Dioses? Buen viaje, buen viaje. (te y así al herirla seguro, Al cerro, a la selva, al mon la víctima que se expone, dice la docta armonía, Aunque en ese inquieto golfo. no alcanzo quien ocasione para confundir el golpe. esas muticas faenas, Que no reconoce, (mo, pues solo ves que descoge en las prisiones del lóbrego Abis de Amor las prisiones. aquella Nave las alas, y pájaro al viento dócil, Ya que satisfecha estoy con las velas, y la quilla, de aquestas dos confusiones, con que aire, y espuma rompe, pues el Cielo me permite, corre, y parece que vuela, que por tu noticia logre vuela, y parece que corre: salir de dudas, que ya sin duda debe de ser se iban pasando a temores. bajel, a quien los errores Dime quien corre estas selvas. ni bien despierta el Aurora y con venatorias voces el rosado albor descoge, hiere estos Valles, diciendo. mas tan confuso entre sombras voces . Hacia la Ribera, al río. que neutral se mira el Orbe, To, to, to. ni luces, ni oscuridades, La que es forzoso pues son tinieblas, y albores, que en esta ocasión te informen escasa luz para día, mis ansias, aunque es preciso, corta sombra para noche. que al referirlas se doblen. Apenas, pues, penetraba pues las que están en el pecho lo enmarañado del bosque, se duplican en las voces. cuando entre el tenaz latido Escucha, y en tu atención de sabuesos, y ventores, mis ansias no se malogren, escucho de una mujer porque suaviza las penas tiernas, lastimosas voces. la atención de quien las oye Vuelvo la vista, y diviso En el Seno más oculto un blanco bruto, que rompe del Etna, aquese disforme la diafanidad del aire, Pirámide de Sicilia pues de las huellas veloces, pues portentoso, compone no pudiendo dar noticia toda de flores la falda. las más avisadas flores toda la cumbre de ardores, si fue vuelo, o fue cartera el pecho todo de nieve, no se supo por entonces, por dar a entender al Orbe, precipitaba una Ninfa que en lo insensible, también tan bella; pero perdone tienen su Monstruo los montes por agora tu atención En lo más oculto (ha Cielos, que mientras el riesgo corre, quien para inmensos dolores, estarán en los pinceles para inmenso mal, tuviera desairados los colores: inmensas explicaciones!) Desbocado bruto, dije, Se ostenta un ameno Valle, espera, no otro Faetonte tan suave por sus olores, con más incendio, reduzcas tan fértil por sus cristales, a ruina mayor el Orbe; por sus aves tan acorde, que si en el Carro del Sol tan vario por sus matices, abrasaron esos mobles que en las dulces confusiones con un joven cuatro brutos, de Azucenas, y de Cisnes, que hará un bruto con dos Soles de Rosas, y Ruiseñores, dije; y sacando la espada, duda el oído la vista al duro acerado corte, entre matices, y voces. tan presto cayó en el suelo, si son fragantes las aves, que amago, ruina, y golpe si son canoras las flores. se ejecutaron a un tiempo, Aquí llegué esta mañana, en brazo, bruto, y estoque. cuando en tibios arreboles, Así como alado Rayo, porque era: aquí tu atención que hiriendo en las altas torres, rato me perdone, aunque es verdad, que es el trueno sin que agravie tu hermosura, primero que los ardores: el que su hermosura copie; como es tan veloz la vista, que aquel que pinta una imagen y es el oído tan torpe, no es preciso que otra borre, primero sabe el estrago que no es comparar bellezas que el estallido se oye. el referir perfecciones. Desmayada, pues, la Ninfa Bella, noche era el cabello, cayó en mis brazos, turbose en crespo undoso desorden, todo mi valor al ver y alba la frente, que al día milagros tan superiores, presto nevados candores. y solo en mi pecho hablaron Agora colige tú silencios, y admiraciones. de las dos contradicciones, Así como el caminante, como sería el Aurora que incauto la huella pone en quien fue bella la noche. en la grama, o en el césped, Un arco la diestra empuña, que ardiente víbora esconde, dos en sus cejas descoge, ya como flecha se vibre, dos de azabache, uno de oro, o ya como arco se enrosque, y en todos Amor dispone, aquel súbito peligro, que de tres arcos que esgrime, que impensado reconoce, el que es dorado le sobre. le embarga los movimientos Su vista dio luz al Cielo, y le usurpa las acciones, vista al Mar, ser a las flores. sin saber huir el riesgo, muerte al Amor, y aún es breve por más que el riesgo conoce el imperio de sus Soles, Así yo, a tan impensado No sus luces, sus reflejos prodigio de Amor inmóvil, solo es justo que te copie, por estatua me juzgara que no es tratable la llama de bronce, o mármol entonces; por serlo los resplandores, mas luego dije, sintiendo Y en fin, porque de sus ojos de su beldad los arpones, los hipérboles acorte pues siento, no soy de mármol. con los rigores halagan; y pues amo no soy bronce. agora tu reconoce, Si es la hermosura, decía donde son las iras dulces, aquella música acorde; cómo serán los favores? que no entienden los oídos, Ardor, y nieve su rostro y que los ojos la oyen? mécelo en templados ardores, Como tu enigma divino que su beldad sola ha unido tu rara beldad compones, lo hermoso con lo discorde. si hay contradicción hermosa Los dos labios, que pudieran de hermosas contradicciones, ser incendio de los Dioses, le dije turbado: hermosa, en cuyas ascuas, su aliento sacra Deidad de estos bosques, fragantes respiraciones ya estás libre; pero advierte, presta al aire, tan purpúreos que han permitido los Dioses en su boca los descogen una injusticia en mi pecho, que parece en lo sangriento pues viendo tus resplandores que no los abre, los rompe. he perdido yo una vida, No sin artificio el pecho, porque tú una vida logres. permite Amor que se adorne Por dónde, dime divina de claveles que le vistan, deidad me heriste? por donde de jazmines que le abrochen; entraron estos suaves porque en su pecho se admire, aparecidos dolores? que pudo tener conformes, Si es por los ojos, que son si todo el Abril con nieve llaves de los corazones, todo el Invierno con flores. que hechizo has puesto en los míos A su imitación, sus manos que mirando tus ardores, hielo ostentan, fuego esconde, conocen el riesgo, y mueren y lo que es hielo en los ojos por lo mismo que conocen: se siente en el pecho ardores. Por no merecerte. Ninfa, Nueva cautela de Amor, no te ofenda que te adore, y indigna de que la logre, no que te ruegue te agravie, para vencer, necesitan no el que te sirva te enoje. de engaños las perfecciones. merezca otra vez tus rayos, En lo estrecho de su talle, que como el tiro se logre, no hay vida que no zozobre, el blanco, indigno no es no hay alma que no peligre, desaire de los arpones. y para que más te asombre, Así, pues me lamentaba, es Cárcel apetecida, moviose el Cielo a mis voces siendo estrechas las prisiones. moviose el Mar, más la causa En lo demás; pero tanto de mi dolor, quedó inmóvil; me arrebatan los colores pues a estos finos afectos, con que pinto su hermosura, como temerario joven, que me olvido, ciego, y torpe como inadvertido amante, de que quedó desmayada, la injusta beldad responde, mas como de esos errores quieres con atrevimientos sabe obrar una pasión, malograr obligaciones? y pues la mía conoces. Si has restaurado mi vida, en mi historia, y su desmayo, y eres noble, reconoce él la vuelva, y yo me cobre. que ya quedas satisfecho, Volvió, pues, del parasismo pues recompensas mayores, y con balbucientes voces, no es posible hallar, que darle porque la razón de Amor en que lucir a lo noble. se encuentra con las razones, Y agora, porque no acuses No conozcas del Amor, y así tu beldad se logre, de tiranos mis rigores, una piedad anticipo, sin las ansias, sin las penas, y es, que el desengaño toques los engaños, las traiciones, aún antes de la experiencia, de este Dios de los incendios, de ese incendio de los Dioses. pues aviso a tus que a mi esquivo pecho ofende Detente (válgame el Cielo hasta las adoraciones, que nuevo horror, que desorden dijo, y con veloces huellas, se ha introducido en mi pecho burlando mis atenciones al ver; y oír este joven, me dejó? Tal vez no has visto que no solo del cariño Bajel que ha perdido el Norte siento los tibios ardores; por los campos de la Aurora, pero al oír que exagera, que ya apresurado corre, y adora otras perfecciones, ya inadvertido se enfrena, siento el corazón herido pues en la campaña móvil, de un furor, de un áspid torpe, le enfrenan, y precipitan de un veneno, de unos celos, contrarios vientos feroces? todo lo dijo su nombre Así yo quede confuso; Qué, Ninfa, te ha arrebatado? sin saber en mis temores, de qué es tanta admiración? ni dejarla, ni seguirla, déjame la suspensión bien que en tantas suspensiones, pues que yo tengo el cuidado el corazón la seguía, mas sin duda son señales que dando la planta inmóvil: de mi pena en tu beldad, Pero apenas el discurso que producir la piedad, desenlazó las prisiones es bien que engendran los males: que el hielo de su desdén y pues esta en ti se arguye, labro a mi pasión entonces, deja seguirá una ingrata. cuando a seguirla me animo, que aunque presente me mata, diciendo a sus sinrazones. más me ofende cuando huye: tente enemigo o basta mira agora de qué suerte, que tantos estragos logres, vengo a orar su beldad con arcos para las fieras, que en no verla hallo impiedad, con iras para los hombres? que es más allá de la muerte: Así me quejaba, cuando Que mal su pena amorosa. pastos, y acentos veloces mi piedad ha imaginado, suspendió tu admiración, pues antes de tu cuidado y pues ya tus confusiones estoy joven envidiosa. he satisfecho, permite De tantas ansias mortales que vuelva a seguir el Norte, estás envidiosa? . Sí. que al imán de mis deseos De la envidia presumí, Es que ignoras el dolor que yo padezco inmortal. Tienes Amor? Mayor mal. Pues hay mayor mal que amor, si dicen que sus desvelos son el centro del pesar, luego el mayor es amor? No, porque hay amor, con celos y aún hay en la voluntad tormento más superior, que es un ignorado Amor, Esa es mayor impiedad. Parece que a mis anhelos el Eco quiso adular Sea su sepulcro el mar, vaya al agua. Piedad Cielos. De aquese pequeño Barco que al Mar le eriza la nieve un bulto al agua arrojaron Y sobre un Delfín parece que a la Playa se conduce, pues sobre la escama verde cortando viene las ondas. Y pulsando suavemente un instrumento a los Ecos, que halagan lo que suspenden, todas las ondas se paran, todos los riscos se mueven, Sujeten amor las ondas hoy mis suspiros ardientes, conozcan de sus llamas, (vence. que es fuego que del agua no sé Tirano amor a sus iras, que pecho ha de havbr rebelde, cuando saben tus ardores, introducirse en la nieve? , (ble Soberbio es el Mar, y insta instable, y soberbio eres, permíteme quejarme a la cosa que más se te parece Ya el escamado bajel la enjuta arena pretende, que de la docta armonía aún lo racional se vence. Si a ser mudable, mis quiere el Cielo que te enseñe porque inmortal firmeza de mis penas tirano Dios no Mas que amante no fuera felice siempre, si duraran sus males lo que sus De un instable amor se que Quién habrá que no se que de un instable amor, si une penas, y glorias de suerte, que en dos amantes pesares para aquel que los padece, lo que tienen de sufribles es lo que de instables tienen. Más que amante no fue felice siempre, si dudaran sus males lo que fui Ya besa la amada tierra; Y el vulgo confusamente otro Mar forma en la Playa con las olas de la Plebe. Y entre las confusas voces que a la admiración suceden confusamente se escucha. Matadle, muera, Prendedle que así lo ordenan los Dioses Piadosos Cielos vale Tente joven, de quien huye De mí mismo. Pues quién eres? Un hombre soy infelice, a quien solo le sucede que de la muerte se libre, para encontrar con la muerte. Eres acaso, el que al Mar (le oprimió la espalda verde sobre un escamado bruto? Yo soy, porque solamente en mí los humanos fueros se han pervertido de suerte, que hallo crueldad en los hombres cuando clemencia en los peces. Pues qué temes? . qué recelas? Aquese vulgo impaciente, que sin saber la ocasión, que a tanto furor le mueve, (le dice. . . Prendedle, matad Aquese lóbrego albergue de esa gruta sea el asilo de tu vida, mientras vencen nuestros ruegos su furor. De mi vida solo puede una Deidad ser amparo. Mi valor, de defenderte también te da la palabra Ya no recelo mi suerte, pues que contra ella me amparan, deidades hombres, y peces. Seguidle todos, seguidle, y del laberinto verde de ese bosque, se examinen peñas, y troncos. Detente hermosa fiera Deidad, en quien más debe temerse cuando los ojos esgrimes, que cuando el acero mueves. Contra quien van esas iras sangrientas hermosamente? No conoces, que si miras aquello mismo que hieres, son piadosas las crueldades, son las piedades crueles? Pues si en solo verte vive quien ha merecido verte, arroja el sangriento acero, mira que están indecentes en las manos de la vida instrumentos de la muerte. Audaz extranjero joven, si con la ciencia quieres derogarlas siempre firmes, sacras, inviolables leves, te engañas; y porque veas, que más que halagas, ofendes, con lisonjas, que a vulgares bellezas decir se suelen, aunque el arte las aliñe, o las dore lo elocuente. no dejan de ser agravios, que en quien mira, y no enmudece, también son atrevimientos atrevimientos corteses, Embozada la osadía viene en la alabanza siempre, con que en rigor es delito lo que adoración parece? y en fin, para que no ignores a quien, Extranjero, ofendes, y vosotros, porque causa me habéis seguido, atendedme. Proserpina soy, aquella hija de Jobe, y de Ceres; (pero no es justo, que ahora por mis blasones empiece.) Al pie del alto Pachino, Monstruo de Sicilia fértil; que exprime el suelo, y la Esfera solo en quien se rinde, hiere. con la falda, y con la frente, se oculta un profundo Valle, Pero apenas empezaron, mezclados confusamente tan poblado de Cipreses, tan coronado de Sauces, de las segures los golpes. tan tejido de Laureles, los bramidos de las redes, que ya las vista el Abril de las voces la dulzura, ya los desnude el Diciembre y los votos de la Plebe, sus plantas visita el Sol. cuando (tiemblo de acordarme!) pocos, o ningunos meses. empezó el Templo, a moverse Aquí el caudaloso Alfeo con tan nunca visto horror, se enrosca, nevada sierpe, que en lo fijo, y lo eminente, ya entre las Rosas que lame, igual mina amenazaron cimientos, y capiteles, ya entre las hojas que muerde, hasta que en el Mar Tirreno, Temblaron en las columnas, jaspes, y bronces rebeldes, donde apresurado muere, viviente parece el mármol. undoso veneno escupe, sensible el jaspe parece. cándida ponzoña vierte Tembló el Religioso vulgo; Un brazo, pues, dividido pero que mucho que tiemblen de la espumada corriente los corazones humanos, reverentemente besa. cuando aún lo insensible siente vistosamente guarnece, Todo el concurso se altera, el gran Templo de Plutón y en tropas confusamente, oscura Deidad del. unos do las Aras huyen, Hoy, pues, de sus sacros Ritos, otros de ellas se guarecen, festivo día solemne aquellos, temen cobardes, a su adoración Sicilia, y estos religiosamente, constituyó, y como siempre intentan con el peligro su Deidad se ha resistido del peligro defenderse. de Amor a las duras leyes, Como en alterado golfo, que ha pesar de ser injustas, que las ondas parecientes. tienen tantos obedientes. cuando el viento las irrita, Yo, que gran Sacerdotisa unas a otras se impelen, soy de Plutón, mientras hieren y en confusos torbellinos las cuchillas las cervices se ve sucesivamente, de tantas votivas reses, que las que vienen; se paran. mande que en coros acordes y las que van retroceden? la grande exención celebren, Así en confusas catervas, de que las armas de Amor, el golfo inquieto de gente, ni las conoce, ni teme. en sí mismo embarazado que como cruel, es cobarde, se apresura, y se detiene: quien le resiste, le vence, efectos del miedo vil, de quien le amenaza, huye, porque aún el Amor visible más que la muerte, imagino para en ilusiones siempre, que es el temor de la muerte. Del nuevo asombro al concurso En fin, entre tanto horror, nueva admiración sucede sobre un Trono, a quien guarnecen en lentas confusas voces, nevada copia de rosas, como aquel murmureo leve roja lluvia de claveles. que el viento suele formar Entró en el Templo el Amor, en dorado Mar de mieses, a cuyas voces, parece que aunque el ruido se escucha que se mueven las estatuas, nada del ruido se entiende: y son estatuas la gente. Así el vulgo, dividido Prodigio solo de Amor! en mil varies pareceres, pues solo Amor hacer puede, un lento ruido formaba, a lo inanimado, y vivo, e insensible a lo viviente. hasta que Pandión, que siempre Intérprete grande ha sido Sacrílego vulgo; dijo, que profano neciamente, de los enigmas celestes, prorrumpió con tales voces? cuando una Deidad obligas; toda una Deidad ofendes, pues humano error ofende, Hoy verá tu necio error hoy dos Deidades, sus iras en mis arpones, lucientes, humanas víctimas templen, que quien venció las Esferas, A Plutón se sacrifique también los Abismos vence. el primer errado huésped, No solo ha de amar el Dios, que amante pise la Playa que jactancioso pretende de Sicilia e igualmente eximirse de mis iras las Aras de Amor salpique, pero la ponzoña ardiente ingrata Ninfa, rebelde, el tosigo ha de beber en quien se hicieron, delitos de aquellas azules sierpes, estudiados, los desdenes. que son veneno del alma, No corresponder, no es y celos llamarse suelen. ir justicia; pero debe Y tú, soberbia hermosura, castigarse la impiedad en cuyas iras crueles de quien por arte aborrece, juzgas la piedad delito, dijo, y el gran Simulacro y haces virtud lo inclemente. de Plutón a la inclemente No solo has de amar (qué horror! voz (qué asombro! y la cabeza pero (el labio se estremece!) movió tres, o cuatro veces, haya Monstruo (extraño dolor!) enroscando por los hombros tu esquivo pecho rebelde las ensortijadas sierpes. se ha de rendir (rato asombro!) Con esto fue la respuesta Apenas a responderle, la ejecución, porque suele iba cuando de mis ojos desvanecer lo remiso la Deidad se desvanece, el mérito al obediente. el infeliz. Peregrino, En fin; entre las bellezas, a quien los Dioses ofrecen que coros tejiendo alegres, al sangriento sacrificio, al sacro Culto asistían: y así tu beldad. . Deren echan infelices suertes que si a volver por su vida para ser sacrificadas, femenil pasión te mueve, el miedo a todas suspende; es impiedad la clemencia apenas mueven las plantas, contra decretos celestes. apenas los labios mueven; No la piedad, la razón todas se hielan, ninguna la ha obligado a defenderme, viviente bulto parece. pues no soy yo el que buscáis Pero la suerte inhumana Mal intentas defenderte cayó en aquesa inclemente con tan inútil disculpa. belleza, en esa infelice Pues supuesto que no eres rústica, Deidad agreste el que buscamos, y tú cuyo esquivo nombre es Scila, es preciso que le vieses, y para que juntamente pues se ocultó en este sitio, a los indignados Dioses dinos quién es. . Menos pues las víctimas le ofreciesen. declararos mi noticia Apenas al Peregrino quien sea, porque ni verle amante buscó la Plebe, ha sido posible. . Basta, cuando el Mar sobre un Delfín pues te afirma delincuente infeliz joven te ofrece ver qué buscas la disculpa; a la enemiga Ribera, sin que a disculpa encuentre porque en ti solo se viese Advertid. Mirad. con los visos de propicia Qué hacéis? la que era contraria suerte, queé os detenéis? qué os suspend formando una voz de muchas, ligadle el rastro y llevadle. muera, matadle, prendedle quién se vio en lance más fue diz en todos pero tú Mirad engañado vulgo. al verte seguir, y al verte, Advertid que de un peligro te libras Todo es en vano . que porque otro mayor te encuentre, Nada he de atenderte. Penetraste lo intrincado Sabe el Cielo. de este bosque; y pues no tienen No te escucho. que no soy ya otro recurso tus males Pues si no eres, que el último de la muerte, donde está el que fugitivo prevén generoso esfuerzo, entró en este bosque? anima espíritu ardiente, Atiende. pues no hallarás mas remedio Nada digas. que saber que no le tienes. mas importa Hermosa, engañada Ninfa, que mi vida, el defenderle, no es este el joven, no es este que en el noble, importa más una opinión que una muerte. Porque ya ves Si me oís. . No la escuchéis. Pues cómo, si defenderte intenta que es en vano defenderme. En pues cubridle el rostro. Aguardad bárbara Plebe. Que es joven lo que procuras? Hermosa Deidad, atiende. grino, Yo soy el Extranjero Per que la inviolable fuerza del destino conduce hoy a la muerte, que solo pudo mi contraria suerte hacer con las Deidades propicias esta vez las impiedades. Hermosa Deidad, atiende. intenta Mi nombre es Arión, tan conocido por la dulzura de mi voz que he sido al menos suave acento, freno del Mar, y rémora del viento: mas referiros esto es excusado, pues la fama lo tiene exagerado, que si en contar lo raro se desvela con plumas pinta, y con pinceles vuela. Inclíneme igualmente a la pintura, armonía sin voz, y con dulzura, alternando con números fieles, dulces las cuerdas, tiernos los pinceles. De aquí se originó mi desventura, pues un día (ay de mí! ) vi una hermosura en una breve lámina copiada, de tales perfecciones adornada, que dude en sus primores, si es que estaban sensibles los colores y porque no dudase que sentía, el alma me quitó que no tenía. Amante, pues, del dueño peregrino; más bella que su copia la imagino, que solamente el arte en la belleza es inferior a la naturaleza. Con esto, al punto de informarme trato del Extranjero que me dio el retrato, donde habita beldad tan soberana, con el agravio de pensarla humana, En Sicilia me dice habita esa belleza, en quien desdice tanto el pincel valiente, que no es copia, bosquejo es solamente. Con este informe, pues, desde Corinto, mi Patria generosa; salgo de Grecia, y busco la arenosa Playa Siciliana; pero apenas surqué la espuma cana, cuando en mi vano intento, el viento se llevó lo que es del viento, porque los Matineros que conducen la Nave infiel, unidos se reducen a robarme, quitándome la vida; pera esto intentan ciegos echarme al Mar, sin que mis vanos ruegos impida su malicia, que no sabe moverse la codicia. Viendo que ya en mis ansias no hallo medio, pienso en mi mal el último remedio: Permitidme, les dije, que si quiera, pues muero en fin, que consolado muera, y como blanco Cisne, que divierte no la muerte, las ansias de la muerte: permitid que cantando me despida de un Amor que es más dulce que una vida, Esto en fin me permite: pero arguyo que clemencia no fue, rigor fue suyo, pues juzgaron que fuese mi instrumento en ellos diversión en mi lamento. Apenas empecé del triste canto a concertar las voces con el llanto: o prodigio de Amor! solo él podía hacer de los suspiros armonía! Cuando de varios Monstruos escamados se puebla el Mar y todos alterados, echadle al agua dicen, que su llanto armonia parece, y es encanto. Con esto al mar me arrojan procelofo, al tiempo que piadoso un Delfín se apercibe, y en la escamosa espalda me recibe, Bajel irracional de su elemento, de quien vela, y timen fue mi instrumento, Así al Puerto llegabas pero apenas Biblioteca Nacional de España las ondas dejo, y piso las arenas, cuando no libre de mi adversa suerte me amenazáis, tiranos con la muerte: huyo del riesgo que impensado admiro, y a esta lóbrega cueva me retiro pero advirtiendo, que animoso, y fuerte otro entrega su vida por mi muerte, me llama mi valor a que lo impida entregando mi muerte por su vida, pues cobardía fuera, que muriendo él por mí, por él no muera. Solo os pido (ay de mí!) que de mis penas a la causa feliz, si a las arenas que mi sangre mancharen la tierna estampa de sus pies pisaren, refiráis de un amante peregrino el infeliz, el bárbaro destino, que a un muerto aliviaran sus esplendores, las desdichas, las ansias. . . Los rigores. Eco veloz, que en él acaso admiras. quién se ha atrevido a responder? . Las iras, Quién suspender pretende tanto dolor? . Tirano Dios suspende, Quién alienta tan triste voz suave, si la tristeza en la dulzura cabe? Ya la infausta hermosura, que nunca la beldad tuvo ventura, conduce al sacrificio el triste acento, que parece armonía, y es lamento. Los rigores, las iras, tirano Dios suspende, si templan tus enojos víctimas de desdenes, piedad Amor, piedad, cese el enojo, sepa el mundo una vez que eres piadoso. Piedad Amor; piedad, que no es delito, por no saber querer, no haber querido. y aquese mísero joven, Qué lástima! a quien los hados adversos Qué impiedad! conducen al mismo fin: Prosiga el acorde acento, llevad también. Deteneos, que sea una ingratitud y advertid que yo. . Es ocioso víctima de Amor? . Es cierto querer con nuevos intentos Luego siempre que sus Aras disuadir a la evidencia. salpicare el duro pecho, No le atendáis, que su esfuerzo que jamás de sus saetas a una fineza le incita, probó el ardiente veneno, que la estimo, y no lo acepto. cesará su indignación, A Templo todos guiad, quedando Amor satisfecho? A esa hermosura, primero Así lo afirman los Dioses. quitadle el velo del rostro, Pues que suspendáis os ruego admire su llanto tierno la sangrienta ejecución el Amor, que puede ser, en esa beldad, y el pecho que viendo lo hermoso, y viendo mío, que nunca de Amor que hora lo hermoso alcance conoció el tirano Imperio, piedad de Amor, pues es cierto, sacrificad al Amor. que en hermosura que llora No es aqueste joven, Cielos, si imprese ha logrado el ruego. a quien le debí la vida? Tu gusto es nuestra obediencia. Que quiera mi influjo adverso Ya. Ninfa te obedecemos. que en acción tan generosa, que yo ejecutar no puedo, Piedad Amor, me quite la vida mas pues que lo ingrato creo, la envidia que no el acero! que es el común débito de lo bello Para evitar sus desdichas, Válgame el Cielo que miro! mis Artes serán el medio. Amor me valga, que veo! Qué respondéis? No es ese el bello prodigio. Que los Dioses. que adoro? . No es este el bello no derogan los decretos, suave Norte, que arrebata y estando determinado el imán de mis deseos por el mandato supremo, Mas que dude si es pesar, que muera esa infeliz Ninfa, y es mío, no ha de ser cierto? son ociosos tus intentos. Por cuanto no la encontrara, Demás, de que a tus palabras para saber que la pierdo! contradicen sus efectos, Que os suspende, proseguid pues negando ser Amante, con los suaves lamentos. te lo están contradiciendo Los rigores, las iras a los extremos del labio, tirano Dios . Deteneos. del corazón los extremos. Que es Joven lo que procuras: En fin, con vosotros hoy Qué intentas? son inútiles los ruegos? Estadme atentos. La ejecución te lo diga. según afirmáis vosotros, No lo dirá, que supuesto no es soberano decreto, que ya he ofrecido mi vida, Que aguardáis? matadlos. por la suya solo intento Mueran. ser hoy sacrificio suyo, No es fácil porque defiend ya que del Amor no puedo. yo una muerte, por quien vivo Pues qué intentas? Yo una vida por quien muer Defenderla. A qué aguardo, que la vida Mira que es bárbaro intento de quien amo no defiendo, Más bárbaro es vuestro error siendo la primer mujer Pues esta ocasión el Cielo que ampara a quien le da celos ofrece; a tu lado estoy Morid infantes aleves. porque en tan heroico intento, Ya es en vano el defendernos sepan que muero de fino, y no de infelice muero. Ha del bosque. Qué mandas? qué ordenas? Que en dulces acentos, coronando de sombras el aire, con densos horrores se empañen los Cielos. Pues muera el Imperio luciente del día, mueran del Sol los ardientes reflejos. Morid, villanos aleves. Ya es en vano el defendernos. Pues muera el Imperio luciente del día, mueran del Sol los ardientes reflejos, hoy usurpando el Cetro a las luces, la noche anticipe las sombras al viento. extraño horror! . Raro asombro! Sin duda que de los Cielos esta vez se ha pervertido el inmutable gobierno! En tan confusos horrores aún tropieza el pensamiento! Pues muera el Imperio luciente del día, mueran del Sol los ardientes reflejos Dioses, este es castigo, o piedad! Cielos, qué es esto, siempre se libra mi vida de un riesgo para otro riesgo! Raro portento, mas cuando no es todo el Amor portentos? Extraño horror, pues lo mismo que sé que ocasión temo. Pues muera el Imperio luciente del día, mueran del Sol los ardientes reflejos, y usurpando el Cetro, el Imperio luciente del día, mueran del Sol los ardientes reflejos. Qué es esto Dioses piadosos Valedme. Baco divino, mas que pregunto qué es esto pues son enemigos vuestros que pues el Diablo responde, aguas, y vientos, por ser solo debe de saberlo? un Dios que anda simpre en cueros. El Cielo se viene abajo, y ven en parte me huelgo, Ven aquí, sin duda alguna; que para este frío, no es se dijo solo por esto, mala la capa del Cielo, que en Mariposas, Mas según la oscuridad te vienen abajo los elementos. con que el mundo está cubierto Raro asombro por el aire por el ojo de una Dama andan con horrible estruendo, no se ha de hallar un Lucero. los truenos como unos rayos, Entre aquellos pedernales los rayos como unos truenos, pienso que una luz acecho, De puro temor, aperas andar un paso me atrevo; y al ruido de las cadenas pues tengo valiente miedo. todo el Risco se va abriendo; y es que con los eslabones Cada instante arrecia más dan los pedernales fuego. la tempestad, consultemos Mas si el miedo no me engaña, para estar con menos seso, que suele engañar el miedo, adonde me iré. entre aquel peñasco inculto, Al infierno, con una entendida tea, Bendito sea Dios, que ya un bulto que se menea, tiene un hombre algún consuelo. puede ser menearme el bulto, y así será conveniente Al Infierno, las roturas huir su fiera catadura, del formidable bostezo que este no es miedo, es cordura de aquesa boca del Etna han llegado. . . Deteneos pálidas confusas sombras, Quién eres hombre, detente? no la claridad del Cielo, dime quien tan nuevo horror de la inviolable laguna causa que dudo yo mesmo bañe los caudales negros si es que salgo del Abismo, Pues muera para otro Abismo mayor. seguro mi rendimiento, Del Abismo! guarda pablo, pues tu temes al Amor, de un peligro en otro doy. y yo a quien le teme temo Deidad del Abismo soy (blo. Pues qué recelas de mí? Deidad es? pues no es muy día El verte no más recelo, Dime, que impulsó violento que no sé qué hay en tus ojos, causa a las luces desmayos? que se introduce en mi pecho, Y usurpando que con los visos de agrado el Imperio a los rayos, me amenaza como riesgo. la noche anticipe Y aún tu recelo, parece las sombras al viento, que se pasa a atrevimiento Parece que de estos dejos Te engañas, que este temor se suspenda la armonía. todo se funda en respeto, Pues muera y así acaba adoración el Imperio luciente del día, lo que empezaba en afecto. (soy mueran del Sol Quién eres? . Un Monstruo los ardientes reflejos. del Abismo. Ahora bien, que me acobarda; Piedad Cielos! Monstruo del Abismo? . Sí, mientras elevado está y aún en las penas le excedo. intento escaparme ya. Si es este Cielos el Monstruo Espera villano, aguarda. que Amor predijo! yo intento No ve que se me hace tarde evitar mi riesgo. . Adonde, Escucha. . No es ocasión hermoso prodigio bello, a Diablo en conversación, te ausentas? . A no mirarte. el Demonio que le aguarde Aguarda, dime primero, Que así burle mis anhelos que es esto que siente el alma, cobarde, tu vil temor. que cuando mirarte temo, Clemencia, irritado Amor! en el no verte, es mayor . Favor Dioses! otro imaginado riesgo Piedad Cielos! Nada puedo responderte, Quién eres Deidad? quién eres? que pues los celajes negros que me ha dejado suspense hicieron ofensa al día más que este horror, ver que pida a la luz del Sol, huyeron al Cielo piedad el cielo? de tan nunca visto horror, Una infeliz. a quien sigue a saber la causa vuelvo. el Amor por no tenerlo. Esas luces, que hasta agora, Al Amor recelas? . Sí. Ninfa, tus ojos suplieron, Ahora digo, que su Imperio también violentas, me obligan puede temer mi valor. a solicitar el centro Porque causa? Porque advierto, del horror, aunque era ocioso estando más cerca el pecho; que aún sin conocer, le tiene pero advierte. . Qué? que no lastima los ojos Qué llevas hasta que lo siente el pecho. todo el albedrío preso Pues para que no lo sienta con dominio aparecido, me voy. . Mas rabioso efec aunque parece violento herán ausentes tus ojos. Como no te entiendo, nada Cómo, si te ofende el verlo aquí responderte puedo. El verlos también me alivia No me admiro, que tampoco y si de mi vas huyendo, yo a mí mismo no me entiendo, me dejas con el dolor, aunque de tan nuevo asombro y me quitas el remedio, puede colegir mi anhelo, Solo el mío solicito, que esto que siento, es un caos, nada responderte intento. pues ignoro lo que siento, Mira. . Te cansas en van más quisiera. Oye. No te escucho. Respóndate el viento. Qué supieras. No importa que huyas dem No te atiendo. . que tu vista. que allá te sigue el deseo, Que hay en ella! y no es posible que seas Un dulcísimo veneno. más veloz que el pensamiento. SEGUNDA JORNADA Duros troncos, que al Sol negáis la entrada, verde breña del Sol enmarañada, que tarde peinan tibios esplendores, émulos de las rocas vividores pues ya la noche se ha ausentado fría, no el rojo paso le neguéis al día. Asperas, duras peñas, émulas vividoras de las dueñas, ved que vuestra aspereza me maltrata, que también cansa el caminar a pata. Laberinto frondoso, cuanto más rudo, más artificioso, permíteme la luz al paso errante de un peregrino amante, que en tus oscuridades, y en su fuego. perdido va una vez, dos veces ciego Intrincada maleza, porque me tratas, di con aspereza? Ya hecho pedazos con la muerte lucho, si el que dura por peñas dura mucho: quien lo dijo era un loco, Biblioteca Nacional de España que el que dura por penas, dura poco. Solamente a mis ansias lisonjeras, las voces se perciben de las fieras. Mas solo a mis gemidos, de los brutos se escuchan los bramidos: yo recelo mi muerte, que me haya yo perdido de esta suerte por fieras espantosas; que más hiciera un hombre por hermosas! Mientras diciendo a aquel pequeño llano, aunque sé que en vano, con mis voces intento ver si piadoso me responde el viento: Ha del bosque, . Llamaron, o me engaña el eco; oigamos. . Ah de la montaña. Por Dios que va de verás, muchos hay que se pierden por las fieras; Ah de la selva. . Al llano ve bajando, tú quien quiera que seas. . Voy rodando, Para bajar te caes de esa manera: Subir para bajar lo hace cualquiera. Levanta, y di que selva es inclemente esta en que estamos, donde solamente. se escuchan agoreras. voces, y silbos de espantables fieras? Si silbos se oyen fieros, será la selva de los Mosqueteros. Quién, dime habita aquesta inculta parte: de Sicilia? . Eso iba a preguntarte. Luego también perdido, y derrotado de aquella tempestad fuiste llevado? Derrotado, y perdido no fui llevado; pero fui traído, y pues que nos hallamos en paraje que entrambos ignoramos. en daño tan terrible: hay más que preguntar? . Cómo es posible, si solo habitar puede esta aspereza el horror, el silencio, y la fiereza? Como entre esos bramidos, yo tendré algunos lobos conocidos, En las adversidades imagino, que cuando son por fuerza del destino, inútil es buscar vanos socorros Pues si no fueren lobos, serán zorros, que conocidos ya sin embarazo ellos me pescan; pero yo los cazo: a llamarlos es justo me resuelva, pues no se pierde nada; ah de la selva. Quién llama Dulces voces no has oído? Sí, que los lobos son que han respondido. Que los alegres ecos percibistes? Es que unos son alegres, y otros tristes. Quizá del sentido error Señor, que es fiera repara ha sido, vuelve a llamar. la que nos guía, espantosa. De tan inculto Lugar, Por qué? quién es ermitaño: Porque a ser hermosa Amor. no se cubriera la cara. Por cierto, gentil aliño, Seguid perdidos sobo es de marca mayor: los esplendores pálidos no echan de ver, que es Amor de aquesta llama trémula para Ermitaño, muy niño? inexpugnable al abrego. Mayor misterio se oculta De aqueste bosque lóbrego, de lo que has imaginado, en cuyo seno bárbaro y ya con nuevo cuidado no permiten los árboles más el alma dificulta, entrar del Sol los átomos. que en fin en el ciego horror Surcad el verde piélago, a la vista mal distinto, cuyo golfo enigmático de este oscuro laberinto forman las ramas débiles se oculta engañoso. de esos tejidos álamos. Amor. Venced la cumbre rígida Dónde está su estancia? de esos escollos ásperos, . Aquí. que apenas de las Águilas Se niega a mi vista? penetra el vuelo rápido. No Donde un Alcázar ínclito, Quién podrá guiarme? y un afecto magnánimo, Yo. de ti espera recíprocos, Como he lazos de un amor cándido. Así. No te receles tímido; sigue, sigue mi cantido, que la fortuna próspera (animo. piérdela el miedo, lógrala él también hay versos mágicos? sigue, sigue mi cántico. digo, que sin más réplicas, Como en penas tan atroces ni meterme en preámbulos, a si te vas, y me dejas sígote, mírote escúchote, temo mira que mis justas quejas oh generoso Sátiro! (te, habrán de decir a voces? como me dejaste solo en el mon Así tu valor infamas seguir quieto tu ventura: Aguarda, pálida sombra, mas penetrar la espesura, porque penetras veloz es andarse por las ramas. de las campañas del Aire Qué es esto, que en un instante, la cristalina Región? si no me mienten las señas, Porque, cuando apenas gozo las que antes miraba peñas, las puras luces del Sol, son Almenas de Diamante? la que me alumbra hermosura Yo pienso perder el juicio, le desvanece vapor y decir determinado: Porque a mi vista te ausentas, Que Escollo de Yedra armado, animada exhalación, yo te conocí Edificio. sin permitirme, siquiera, Si podre entrar dentro: aún el Norte de tu voz? Sí. En nuevo golfo de dudas. y habrá quién lo impida? . no. me dejas; quien inventó Quién ha de guiarme? . Yo. venir a dar el aviso, Y cómo ha de ser? . Así. y dejar la confusión Sigue la voz orisona Efectos son de Amor, de este disforme Sátiro, que cuando Enigma o morirás dé súbito a todos se propone, en este inculto Páramo. es Enigma que nadie descifró. Sígueme, mírame, escúchame, Efectos son de Amor, témeme, que cuando Enigma o generoso Ascalafo a todos se propone, Ven a las Grutas horridas es Enigma que nadie descifró de los Abismos pálidos, Oráculo, que respondes que como es tierra cálida, con tan nueva admiración, podrás beber a cántaros, que cuando con el discurso Sígueme, mírame, solo, a penetrarte voy Mas si recelas tímido, no encuentra el entendimiento harán dos Monstruos bárbaros la senda de la razón tu débil cuerpo, mísero, No me dirás de este Alcázar, indivisibles átomos. (meme en que tan confuso estoy, Óyeme, mírame, escúchame, te que aún a mí mismo me dudo, oh generoso Ascálafo! quién ha sido el dueño? Pues qué, para los pícaros e Yo. de la planta a la flor. Qué tu eres el dueño? . Sí. Soy la que al Mar, siseñudo Pues no es menor confusión alguna vez se encontrar con la hermosura sin las injurias del Noto, el que esperaba el horror? del Austro, fía el furor, Mas supuesto que no ha mucho hace que en globos de nieve que en no menor ocasión suba a la ardiente Región he satisfecho tus dudas, del fuego, donde mezclados merézcate saber yo el hielo con el ardor, la razón de hallarme, donde corran llamas de cristal se me niega la razón. las que ondas de fuego son. No puedo decir la causa Y cefia soy quien te adora que a este extremo me obligó, que es más explicación, que no cabiendo en el alma decir que soy amante mal cabrá en la explicación. para decir quien soy. Y puesto que no es capaz Desde aquel instante mismo de tantas ansias mi voz, que te miré, se inclinó me valdré de las ajenas todo el dominio del alma, siendo el principio mejor regido del corazón; para poder explicarlas con tan no vista violencia, el Eco que pronunció. que en mí sola se dudó, , . Efectos son de Amor, si se niega al albedrío que cuando enigma, el dominio en la elección a todos se propone de las gallardas especies es enigma que nadie descifró, que mi vista percibió. Yo soy generoso joven, Hallaste en mi entendimiento Circe aquella hija del Sol, generosa aprobación; a quien el Sol mismo teme, pasaste a la voluntad: pues dueño de su esplendor, quien duda que te eligió, tan a mi elección se apaga, si tuvo al entendimiento vive tan a mi elección, de parte de su afición que está su oriente, y su ocaso , . Que solo en mí se sabe al arbitrio de mi voz que pudo haber Amor, Soy la que mudo los montes, donde la voluntad y en esa vaga Región se funda en la razón. suspendo el curso a las Aves, Quise acudir al remedio; pues con nueva admiración pero ninguno bastó, sola yo muevo lo firme, que si Amor busca el alivio, y suspendo lo veloz, da en la desesperación , . Pues que graves, y leves que así, como no es posible, y adominando estoy el que el veneno probó, en el aire, y la tierra evitar de sus efectos la rabiosa operación, por él muriendo estoy o como a quien el acero En tan nueva suspensión con violencia penetró, como en el alma se emplea, no puede excusar la llaga deja que me desposea, después de la ejecución, o Ninfa la admiración, porque está siempre en la herida pues hoy llego a conocer inseparable el dolor de tu afecto generoso, Así sucede en aquel que me hizo el Cielo dichoso, que el vil veneno gustó, porque no lo puedo ser. que probó el infame acero Pues a mi amoroso daño, de una amorosa pasión preciso es buscarle medio. si bien acero, y veneno, Ya yo he encontrado el remedio tal vez remediables son Y cuál es? pero Amor, irremediable El desengaño. que en el alma se imprimió. El desengaño es error Pues Amor en las almas querer que me haga curable, Monarca superior. porque es menos tolerable si hiere como Niño, el remedio que el dolor; no vuela como Dios. y así a mi ardiente veneno Por librar joven tu vida, otro antídoto se dé. también mi industria libró Ya otro mayor encontró, la de tu dama, pues ya Di cuál es? por mí Scila. y Arión Que soy ajeno, libres están, porque luego ya mi albedrío no es mío, que la tempestad cesó, y siempre he de amar constante. consultando los dos Templos Ese es hipérbole amante, de Cupido, y de Plutón, siempre es propio el albedrío. el oráculo a sus ruegos A ti te parecerá tan propicio respondió lo que en mí no puede ser en el uno, y otro Altar Pues mira que soy mujer, del uno, y el otro Dios, y me he declarado ya, que la segunda piedad y hará mi enojo violento. excedió el primer rigor; No me resisto al rigor. que mucho si del Abismo Pues lo que antes era Amor la Deidad se confesó veas aborrecimiento amante, y Amor vengado, y en el ardor que mitigo, con que conozca al Amor hoy verá tu necio error, tan grande felicidad que en mi venganza, es mayor tu peligro ocasionó? que tu culpa, tu castigo Agora considera, Por qué castigo merezco que cuando tu rigor; en tu rigor inhumano, por mí viviendo está, Porque padezcas, tirano, Mirad ese undoso golfo aquello que yo padezco, como del viento a la injuria que pues no puedo sufrir escalar pretende el Cielo, en mis amantes desvelos, monstruo de nieve, y espuma. que muerte me des con celos, Y ved a cuan breves horas con celos has de morir. se mira campaña surra, Cómo con celos? Espera, parando en quietud serena que ya te empiezo a temer tanta cristalina Furia, dime, cómo puede ser? que en fin todo se muda. Cómo? De aquesta manera. . Si no es tu ingratitud haciendo visible aquí y mi fortuna. el tormento más atroz, Tened que canto sonoro pues al poder de mi voz de nuestros tiernos acentos no hay distancia para mí. suavemente pronuncia? Ninfas, que el undoso hielo de esas campañas de plata Que en fin todo se muda; vivís, mostrad esa ingrata si no es tu ingratitud, y mi fortu- a Glauco. Dígalo, Ninfa, esa Rosa (. que ves encogerse mustia; porque no viese la Selva si aliño la hermosura. Pues apenas salió el Sol, Válgame el Cielo! cuando galán la saluda, Pues ya Amor ha perdonado y el llanto de las Estrellas de mi ingratitud la injuria, con velos de luz le enjuga, volved a decir, o Ninfas que en fin todo se muda, ( aplaudiendo mi ventura si no es tu ingratitud, y mi fortu- que en fin todo se muda, (nunca. Detén; suspende el labio, y más penas de Amor que es firme que injustamente me injurias Por las ausencias del Sol, ignorando yo la causa, veréis que el Cielo se enturbia, por qué de ingrata me acusas? a pesar de las Estrellas, Gustarás de oirla. . Sí que más asombran que alumbran. Que aquesto mi enojo sufre Pero que veloz la Aurora, Mucho más siente mi enojo. vestida rayos, madruga qué te suspendes? . me turba a restituir al día tanto lo suave, y lo tierno luces que la noche usurpa! de tu voz, y tu hermosura, , . que en fin todo se muda, que está mirando el oído y más penas de Amor,. lo que los ojos escuchan. Para rendir albedríos, Hasta que más te declares, no bastaba la hermosura, no te entiendo. . La dulzura sino que hechizo en la voz de mis Ecos, te dirán el Cielo te diese . Escucha. siendo naturaleza lo que yo siento, y tú dudas. la ingratitud en mí, Señora ya en el tormento que supe matar, de mi dolor enemigo, mas no supe sentir. en vano callar intento, Mas si verdad te digo, pues cuanto desdigo, digo, no puedo resistir y lo que desmiento, miento. do sé que dulce agrado, Amor, con pasión severa, que desde que te vi hoy me alienta en su porfía, y en tal duda persevera, empezó mirar, y se pasa advertir. que si desespera, espera, Mas como sus preceptos y si desconfía, fía. Que aunque a matar te dispones jamás pudo imprimir, el Amor en mi pecho, con das luces que retiras, sabe, que en los corazones, ni su ciencia aprendí cuantas más conspiras, irlas no sé lo que siento, pero sé qué es sentir tantos más arpones, pones. Belleza; y crueldad desdice, Ah tirana! ingrata! ah fiera! y el rigor con que me has muerto así pagas, que morir a ser deidad contradice, intente por ti? haz un bien incierto, cierto, Así pagas y un felice, felice. el que yo muero por ti? Qué respondes? Que no sabes amar? . No. Oye agora. Gustaras de aprender? . Sí Que ocioso es el advertir no. . Porque te contradices? que escuche un celoso! Porque puedes tú elegir, Ya mi voz te responde. . Di, y no será en mi delito, que aun el sentido de ver lo que es elección en ti. se ha de pasar al oír Pues elijo el sí, y supuesto Yo Joven, he ignorado que el arte de amar, de mí aquel ardor sutil quieres saber, porque veas de Amor, que obra en las almas cuan fácil es, del matiz con tan aleve ardid, de este lirio del arder, que todo es arder, de ese clavel de lucir y parece lucir. de esta rosa has de aprender. Jamás de sus arpones No te entiendo. probé el veneno vil, Atiende. . Di. cuyo engañoso efecto Ves, Ninfa, esa fresca rosa, en el pecho infeliz, que la vio el Alba vestir parece halagar, fragrantes plumas de nácar, pero solo es herir. Ave de nieve, y carmín; Tan del todo, sus iras pues apenas a la Aurora me enseñé a resistir, rompió lazos de rubí, cuando el ámbar le chuparon los labios de aquel jazmín, aquella mosqueta, apenas empezó el botón a abrir, cuando le bebió el aliento aquel nevado alhelí. Las flores, Ninfa, te enseñen a tener piedad, que en fin ya ves que saben amar, aún no sabiendo sentir Solo ay de mí que con más sentido (tu queja soy más infeliz solo ay de mí! . no más Joven, que me ha merecido (mentí) engaño fue de la voz, me he ofendido, iba a decir. otra vez te contradices. Si yo te dejo elegir del desdén, o del favor, porque te quejas de mí, si en mi mano está el dudar, y en la tuya el conseguir? Quién me asegura esa dicha? Mis brazos. . En tan feliz dulce unión habrá quien pueda mi dicha estorbar? . no. . Sí pues al rayo de mis celos la vida que no hay en mí te he de quitar No es tan fácil Cómo podrás impedir, que de esa ingrata me vengue y de ese tirano? . Así. Mal de mi rabioso anhelo, y de mi celosa ira le librarás. . No pues, mira si es fácil. . Válgame el Cielo! que mi razón indignada burles. . que es mayor infiero la mía. . Como si muero celoso? . Yo despreciada Pues mal podrán tus anhe ver sin vengar mi color, que si no lo hay para amor, no hay encanto para celos Ya villano se ha vengado mi injuria con tu pesar Cómo puedes restaurar, tu dolor con mi cuidado: Viendo que celoso mueres y que ya en tus ansias necias se venga la que desprecias, y es ajena la que quieres. Aguarda, que he de saber Pues yo no puedo informar Mira. . No te he de escuchar Oye. . No he de responder Pues ya habré yo de tenerte Oh! cuán engañado estás Pues, cómo de mí podrás eximirte? . De esta suerte. Yo sabré cuidar así, tantos tiranos rigores. Ay que me matan señores tengan lástima de mí, Circe ingrata, Circe impía mas Cielos adónde estoy? Tente señor, que no soy aquesa señora mía. Ascálafo? . A responder no acierto de imaginar, que el susto me ha de matar por ser después de comer. Qué es esto, Cielos, que es esto Yo te lo diré bien claro; que en el lugar mismo adonde nos perdimos, nos hallamos. Dime, de tan taro asombro qué coliges? . qué es engaño el que piensen por ahí que todos los encantados ni comen, ni beben, porque yo con un amigo Fauno, bebí como veinte y cinco comí como veinticuatro. luego en el Palacio entraste? Pues no? y me cogió el encanto con el bocado en la boca; pero el último bocado comiendo estaba, con, quien me entró dentro, y ahora acabo de persuadirme; que tienen raro hechizo los Palacios. Y dime, de este portento, de este asombro, de este pasmo qué presumes? . que al mirarle muriera de sobresalto, si aqueste trago pasara, sin que pasara otros tragos. Pero dime, si no hay otra Ninfa, ni otro Fauno, que a mí me lleve corriendo, y a ti te lleve volando, qué hemos de hacer? Penetrar lo tejido de esos ramos, la aspereza de esos riscos. @ Biblioteca Nacional de Espa Vive Dios, que es fuerte caso, porque después de comer andar trepando peñascos, se me hace muy cuesta arriba aunque sea cuesta abajo. Venza el valor la fatiga; y cuando no, hechos pedazos en las garras de esas fieras tendrá nuestro mal descanso. Cómo? aquese es desatino, de que sin saberle el ramaño, es tanto cuanto crecido, y menguado tanto cuanto. por mis pedazos, las fieras se han de morir? (guarda Pablo!) no es mejor que las hermosas se mueran por mis pedazos? Penetremos la maleza de esos incultos peñascos, y por si alguno responde, porque nos guíe, digamos? Venid, venid, Moradores de Sicilia, que ya Julio dora las rubias aristas. Dulces voces no has oído? Si tenemos otro encanto? Un milagro es cada acción. Mas somos tan desgraciados, que se vuelven basiliscos al instante los milagros. Venid venid, y a la adusta Ceres ofreced primicias, venturosa. Madre de Proserpina. Qué determinas hacer? Que estos acentos sigamos. Amor, mis pasos dirige, y pues causaste mi daño, o alivio me da en la pena, o venganza en el agravio. Porque el Orbe engañado alguna vez te llame justiciero, pues tantas veces te llamó tirano. Yo también de tu comedía iré siguiendo los pasos, que si es segando encanto, pues el primero se acabó comiendo, puede ser que se acabe este cenando. A del centro del horror, y el umbral de la fatiga, y porque todo lo diga: a del Infierno de Amor @ Biblioteca Nacional de Espa Con los celos no es posible Ya, Dios de los Abismos, competir otro dolor: de las cadenas, al doliente son, Mayor es el desprecio, te responden con música las quejas La ausencia le igualó. que son suspiros, y parecen voz Quién igualó a los celos Pálidas, amantes sombras, que es la pena mayor que habitando el triste ardor Parad la barca en la orilla, no mudasteis de elemento, que hasta donde está Plutón aún mudando de región. ha de sujetar los monstruos Vosotros, que aún no olvidáis el dominio de mi voz aún en la muerte el Amor qué es esto? quien se ha atrevido que como es pasión del alma, a penetrar la región vive eterna la pasión. de las sombras, profanando A consultaros amante oscuro sagrado? Yo viene todo mi valor, y en fe de que puedo, el ramo que de Amor no se resiste de oro a tus umbrales doy, toda la fuerza de un Dios. Sacra deidad del Leteo, Para curar esta llama, y del Eterno verdor que ha penetrado veloz del Eliseo, pues a un tiempo mi fuerte, rebe de pecho, veneran su sujeción habrá algún remedio? No los castigos, y los premios, que aún la muerte no basta el descanso, y el dolor, contra el dolor pues tantas veces por mí Que aún la muerte no basta tu dominio dilato contra el dolor? de palabras y de líneas que remedio bastará la vana superstición. si la muerte no bastó; A que un agravio me vengues luego es incurable? . Si viene mi ardiente furor, que aún la correspondencia le hace mayor amante (que mal empiezo) Que aún la correspondencia pues se fue a mi corazón le hace mayor? todo el veneno del alma: Pero decidme, en las ansias mas de corrido el dolor, de un amante corazón al pronunciar el desprecio, cuál es mayor tormento? tropieza en la explicación . Dígalo yo, (o si pudiera decirse que morí despreciada una afrenta sin la voz) a manos de un rigor ofendida de una ingrata Luego es el desprecio solo hermosura, y de un traidor el mayor tormento? . . . no, que la adora, y me desprecia Dígalo yo, con tan aleve pasión, que ausente di la vida que en su estimación es más a mi propia pasión. su desdén, que mi favor. Pues Plutón, a conseguir. vengo a pedirte venganza, Si tan feliz ocasión pues mi desestimación logro, tu verás vengada no solo es en el afecto tu injuria. . Pues ya me voy de mi inevitable ardor, a que sepan Glauco, y Scila si no en la hermosura, donde quien es Circe. . Y yo veloz ninguna injuria llegó. a ejecutar tus avisos, Sepa Sicilia. . Detente por si logra mi dolor que mal podrá mi furor ver si la fortuna es hija moverse contra Sicilia. de la determinación Por qué? . Porque el corazón he entregado en sus Riberas a una beldad, y es error querer que mueva mis iras contra arena que ella oyó antes intento; pues llegas a tan feliz ocasión, buscar el alivio en ti. Conócesla acaso? . No (cilia, venid, venid moradores de Si solo eso intento saber. que ya Julio dora las rubias aristas, Pues hoy la ocasión mayor Venid, y pues Ceres es puede lograr tu cuidado de las flores que cultiva Cómo? . Porque juntas hoy el Aura que las alienta, tejiendo coros, junto a una el Sol que las ilumina, fuente que se dedicó tejiendo guirnaldas a Ceres todas las ninfas las voces repitan: (res invocando su favor Venid, venid, y a la adusta Ce- en el valle de Pergusa ofreced primeras. asisten. . Y mi pasión Venid, y las alabanzas como podrá mitigarse: publique vuestra armonía Robando la que eligió de Ceres, y de Plutón tu albedrío, que no es justo a la gran Sacerdotisa, pues que puedes, como Dios, repetid que Ceres entregar a la fortuna es por nuestra dicha. tu generosa pasión que nunca se avienen bien , . Venturosa madre de Proserpina. la fortuna, y el amor. (so. Bien has dicho, por la boca disfrazado entre el concur- siguiendo voy las benignas, del Etna la luz del Sol registraran mis caballos, hermosas luces, que ciegan aún lo mismo que iluminan. hasta la fuente, en que voy a ver si sus aguas pueden Proseguid, cogiendo cuantas ser remplaza de mi ardor. flores el prado matizan más ay de mí! los pesares formando otra Primavera hacen que el aliento rinda vuestra juventud florida, a un descanso, solo tregua sin que cesen los Ecos; que permite la fatiga que acordes digan. para volver a la lucha: O tu fuente cristalina, Venid, venid hermosura sin color, Moradores de Sicilia, (micias que en los ojos de esa Ninfa Venid, venid. dándole afectos al mármol, hoy a la adusta Ceres ofreced pri- sales vertiendo la risa! venturosa Madre Duélete de mis congojas, de Proserpina y tantas ansias alivia, Mientras tejiendo guirnaldas pues que sin sentido tienes por la selva divididas. efectos de sensitiva flores con alma compiten con las que cortan mis Ninfas A solas quiero quedarme con los pesares: o indigna ley de un triste, pues las penas solo le hace compañía! Ya que esta boca del Etna, Que yo en mi dolor procure por cuyas llamas activas, que solo el dolor me asista, las gargantas del Abismo y con la fatiga intente monstruosamente respiran, alivios a la fatiga! A mi amoroso designio Quien será este Monstruo Cielos, ofrecen fácil salida que hoy Amor no pronostica a las fértiles campañas que ha de ser (fáltame el Alma! que el bello Fénix habita: quién mi esquivo pecho rindas quién sujete mi albedrío? que amante sigo por quien fuera en olorosas piras. Del Abismo (ah suerte impía!) dos veces feliz Arabia, dice que saldrá, sin duda y lo es mil veces Sicilia. que ha de salir de mí misma. Parad, fogosos caballos, Oh cuánto atormenta, oh cuánto el curso y las impelidas es la pena más nociva, volubles ruedas, del viento cuando antes de ejecutada, sola esta vez mire fijas con el discurso se mira! Hasta que al Prado descienda, Que de Monstruos que de horrores donde según las noticias propone la fantasía, que Circe me dio, una fuente Cielos piadosos, haced ha de ser de la divina las penas ejecutivas Deidad que adoro el espejo, Si en la desdicha el amago en que su beldad peligra, hace mayor la desdicha Narciso menos culpado al veneno de su vista. Sí es. . No es. Pero ya el amor piadoso, Oigan, que están presenta a mi fuego ardiente un sí es no es de robarla. de su sonora corriente No adviertes, que puede ser el cristal armonioso. ajena? . Ajena? aguarda, Si bien me advierto dudoso, que en una palabra sola aún en lo mismo que creo, has hecho que toda el alma pues aunque sus ondas veo, apure todo el veneno las juzgo vanos antojos. que en el corazón derrama: Pues suelen fingir los ojos apura todas las iras los engaños al deseo, apure todas las llamas. mas no, pues miro dormida Eso ya es mucho apurar. de mi culto la Deidad, De esta suerte asegurada y tan divina beldad quedará mi pena. . Tente. no es capaz de ser fingida. monstruo del abismo, aguarda. (. Qué es esto, dulce homicida? de dónde di me conoces? ( qué nuevo engaño previenes Las especies que soñaba en las luces que detienes no son fingidas quién eres? que cuando llego a mirarte, Quién solo intenta que vayas sin alma sabes quedarte a reinar en el Abismo, con el alma que no tienes. y a dominar en sus llamas. Ah lindo Río la lleva Qué es esto, Plutón? qué es esto: para el tiempo. como la ejecución tarda, Antes las parcas cuando de tu mano puedes corten de mi vida el hilo, coronar tus esperanzas? que en tus brazos. A qué aguardas? Dejando a Glauco hasta aquí Es en vano resistirte, he llegado sin desgracia, Nisida Sirene, Glauca y ahora pero qué es esto: a . vive Dios que esta es la Maga, Proserpina. y aquel es el señor diablo Proserpina. que anda suelto. A tu carro la traslada, En qué reparas? y desde allá los abismos En su hermosura reparo, Al infierno en coche baja. viendo en su beldad extraña, Valedme piadosa Ceres, que halaga como que ofende, y Riscorina. . Son vanas y hiere como que agrada: ya tus quejas, pues ni el viento si es el robarla, ofenderla, será capaz de escucharlas, no quieres que mire? . Acaba, que no es ofenderla cuando Divina Ceres clemencia. aseguras tu esperanza. La primera es que regaña turbe las veloces plantas, porque la llevan en coche. hasta que de Proserpina Ahora veamos cómo pasan. se examine la desgracia: Seguidme, seguidme, Ninfas. no quede en todo este bosque O cuan en vano las llamas trenco, risco fuente, planta que te sigan, si no buscan. que no examine el cuidado, en el viento las estampas! y todas en voces altas, y en acordados acentos, porque mejor en las alas Oye. . Aguarda. del viento puedan volar Proserpina. . Señora su nombre repita el Aura. Quién tu mal causa? Yo te obedezco, y penetro Tengan, que yo estoy aquí, o inculto de esta montaña, y contaré la desgracia, Yo de ese monte registro sabrán ustedes pues, que, lo florido de su falda, Antes que hables más palabra Yo del Etna, hasta tocar irás villano también el límite de sus llamas, al Abismo acompañarla. Y yo, de este arroyo, sigo Como es al Abismo o agora el hilo undoso de plata, veremos si usted me alcanza: Pues yo el verde laberinto a mí me lleven los diablos, de aquestas tejidas ramas, si los diablos me llevaran. diciendo al compás (ay triste!) En vano corres villano. de mi pena, y su desgracia. Todos los Dioses me valgan, fuerte hambre tiene la tierra, pues que la tierra me traga Hoy de mis celos Sicilia Proserpina tomaré justa venganza, Proserpina. pues es justa la que toma Detente divina ingrata. una beldad despreciada, . Déjame joven, seguir Mármol viviente he quedado. estos ecos. . Tente, guarda Yo sin vida! deja los ecos del viento, Yo sin alma! y oye las voces de un alma; No la admiración, o Ninfas No vengo ingrata Ninfa a decirte mis ansias, que amantes sentimientos no bien se escuchan, cuando mal se pagan, a referir mis quejas solo vengo tirana, pues permito la herida. permíteme la voz para explicarlas. Cuando un veloz caballo tu vida amenazaba, no ignoras que tu riesgo en mí fue ejecución, y en ti amenaza, No bien te viste libre cuando intentaste falsa, el premiarme una vida en la ruina fatal de toda un alma, Cuando a ser sacrificio del Amor te señalan, segunda vez mi vida, víctima suya se ofreció a tus Aras, Y tantos beneficios olvida una mudanza, que de esto no te corres, de ser ingrata, y parecer ingrata! Por Arión me has dejado, así su voz te agrada! piensas que es menos fino, por ventura, el que llora, que el que canta? No digo esto de envidia, que en la fortuna varía, lo que es no merecerla es el medio eficaz para lograrla, Al mar tirana vuelvo, que pues trujo a esta Playa a mi esperanza el viento, vuelva otra vez al viento mi esperanza. Mudarán elemento las húmedas campañas, y verán sus riberas, en vez de espumas, cristalinas llamas. Goza, goza tu amante, que ya mi ardiente rabia mitigo, con que sepas que premia una firmeza una mudanza, Mas guárdate del Cielo, que pues al Cielo agravian, oh Ninfa los ingratos correrá por su cuenta mi venganza, Aguarda, escucha, detente, atiende, Glauco. A quién llamas? Hija soy del Mar; el Mar A quién tú, de mis finezas has dado parte: o mal haya será límite a tus plantas Contra volcanes de fuego el vil, el infame incendio qué importan abismos de agua que en el pecho no se apaga, antes que los labios puedan dar noticias de las llamas! Tan presto de mis cariños hiciste alarde? Con tanta brevedad, lo que fue en mí Así pagarás, tirana, favor, en ti fue alabanza! la causa de mi dolor, Mal haya aquella Mujer que fía. . Ten si es la causa aunque tú ignores la causa. el querer hallar disculpa Qué es esto, Cielos, apenas toco las espumas canas de que a otro Amante llamabas, aunque es astucia vulgar, cuando inmóvil se ha quedado no es bien que intentes, ingrata, de varios Monstruos cercada por disculpar un delito, Y aquel Joven, que primero acumular una infamia. defendió su vida, al agua Esa si es vulgar disculpa, desde una Barca se arroja formar una queja falsa, en su defensa, y es vana y a pesar de la razón, pues de un peñasco la ocultan hacer la razón culpada. ya las ásperas entrañas. Pero no te ha de valer, al Mar me arrojo aunque sé ingrato que Amor se apaga que son las fuerzas humanas, muy fácilmente, al principio en vano, pues, a prodigios Divininos, ningunas bastan. e de introducirse en el Alma, pues suele quedar la herida solamente en la amenaza. Quien toca en el primer paso. el escarmiento, era infamia, (al triunfo a la luz del desengaño, venid soberanas Deidades no retorcer la planta. mayor de Cupido. (dades, a las quejas de Ceres, Dei Y solo quiero advertirte, que Amor al principio halaga poblad el Olimpo. con plumas, y crecen flechas, y aprovechando sus armas, Ya, Ceres, tu queja atiendo me olvidaré de sus puntas, ya, Amor, tus triunfos animo. y me valdré de sus alas. Pues escuchadme. como. huyendo de tu vista. Atendedla, que de su atención consigo Detente. Ninfa tirana, que a mí me atendáis, pues son que en vano huirás, pues te sigue el Amor, y la esperanza. sus quejas, los triunfos míos Hoy, cuando de Sicilia, Y pues ya el Sol al Ocaso entre votos humildes, declina, entre mal distintos salpicaban mis Aras arreboles, heredando las víctimas felices. de su luz el ejercicio, Al asistir al ruego, oigo, que en Ecos tristes, nocturna Antorcha ilumine de Proserpina el nombre la noche; y porque benigno los Ecos me repiten. esta vez me admire el Orbe, Preguntando la causa, a Scila, del cristalino, que la ha robado dicen, Tirreno Golfo, inmortal el Dios que del Abismo Deidad, habite sus Riscos. el negro Cetro rige, Ya la ejecución responde y que animando el robo a tus voces, con prodigios. alevemente Circe, la defensa a mis Ninfas, con nuevo insulto impide. Ya la casta Proserpina A Scila mudó en Roca, sube del pálido Abismo, mas su pecho invencible, sustituyendo en las sombras mudándole la forma, del Sol el ardiente oficio. no transformó lo firme. Y por la parte del Mar, O Júpiter, tu diestra el Peñasco dividido, tanta injuria castigue, Scila el nuevo ser celebra, que si insultos perdonas, de su Deidad. . Y Marino, en vano el Rayo riges. monstruoso Dios sigue Glauco Suspende, Ceres, el llanto, sus huellas. . Ya mis suspiros pues ya tienen tus gemidos, cesan, en tan altas glorias. sin anticipar la queja, Negras sombras del Abismo, anticipado el alivio no impidáis mi luz, en tanto Las culpas de Amor, no deber que iluminando los Signos, castigarse por delitos? en el círculo del Año que si contra amantes hierros sus imágenes registro. fuera el brazo ejecutivo, Temed Mortales, las iras se agotarán a mi diestra del nuevo prodigio, (vas, los Rayos para el castigo, pues la que fue peligro en las Sel- Y para que se mitigue hoy en los Mares es nuevo peligro hoy tu enojo vengativo, Qué importa, si a la ruina, y quede el amor premiado hoy. Ninfa, no me resisto, del gran Dios de los Abismos, que es inútil, la amenaza, seis meses habite el Cielo, si es el riesgo apetecido, Proserpina; pero el mismo Ninfas de Sicilia, ya, tiempo las oscuras sombras para vuestro, beneficio, del pálido Reino estigio. en el Abismo, y la Esfera, de Amor, y Ceres, unidos Deidad, y Planeta habito. mortales, y Dioses vean, Ingrato Amor, que celebras, que también ama el Abismo y tú, Jobe vengativo, como mi esposa me usurpas, aún más que hermano, enemigo? así de Deidad te precias? Pues venciendo los m Mas en esto lo acredito; tierras, y olimpo, lo que los hados ordenan. al rigor de sus arpones cumplir el Cielo es preciso, también se ama en el Abismo y así celebrando el triunfo
