Texto digital

Texto digital de Las suertes trocadas y torneo venturoso

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Francisco Agustín Tárrega
Atribución estilometría
Francisco Agustín Tárrega Segura
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de un impreso.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Las suertes trocadas y torneo venturoso. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/suertes-trocadas-y-torneo-venturoso-las.

Logo BICUVE

LAS SUERTES TROCADAS Y TORNEO VENTUROSO

JORNADA PRIMERA

Parecieron bien las fiestas? hubo grande regocijo? según Cámilo me dijo, se hundió la ciudad por estas. Quisiera haber allegado mas temprano a la ocasión: perdí con la dilación lo que pense haber ganado. Se que te holgaras señor de asistir en tales juegos: hubo invenciones de fuegos, que parecieron mejor: Danzas, cañas, y torneos, justas, saraos, y pompas: y a la armonía de trompas nuevos bríos y deseos. Cajas, pífanos, que Marte incita a guerra con ellos, y hasta los flacos Camellos toman brío de su parte. Flautas con las centinelas, bailes, cantares y sones; de otras tales invenciones estaban las plazas llenas. Cifras, letreros dorados, avisos, dichos, sentencias, sacados de agudas ciencias por hombres doctos letrados. Brocados, sedas y arreos, joyas, premios de valor, divisas con que el amor pública más sus trofeos: Insignes carros triuinfantes, lauros, coronas y palmas, vistosas doradas armas, plumas, garzotas, diamantes: Caballos enjaezados, en la carrera briosos: capellares muy costosos de oro y plata recamados: Ricas y blancas adargas, con muchos motes cifrados: marroquies plateados: espadas y piezas largas: Las ventanas y listones de varias gentes cargados, llenos todos los tejados, de mil damas los balcones. Entraron con sus cuadrillas a la postre algo ligeros bien puestos los caballeros, y a la gineta sus sillas. A un cabo y otro corriendo enseñaban su valor: unos Juan sin temor con los otros debatiendo. El que fuerte y animoso brío tomaba y pujanza, vibrando iua su lanza, señalándose en el coso. Ya se hiuan retirando, y acometiendo ligeros, unos tarde, otros primeros acudían a su bando. Duró la tal batería dos horas a lo que siento: lo que fue de gran contento, y regocijo aquel día. A todos bien parecieron tales ensayos y fiestas, donde fijas quedan puestas, y duran por lo que hicieron. Qué hubo tanto placer, y recreo en la ciudad? Y aún mucho más en verdad, mejor lo podrás saber. Entiendo que pasa así, y haber de formar quererlas, asistió mi dama en ellas? no viste a Maurelía, di? Vila, y ase muy hermosa, pero fue señor muy de paso. Aunque de mí no hace caso, muero por ella. . Es graciosa. Tras del Conde va perdida, y de mi hace desdén. Que todas le quieren bien, y por el pierden la vida? Sin gusto vivo en el suelo, y él con reposo y sosiego: yo me abraso en vivo fuego, l y el gozando de mi cielo. Como loco voy sin tino lleno de pena y disgusto, yo apesarado, él con gusto y aún contento, a lo que atino. Qué haure de hacer? di, responde a para aplacar tanto mal? Poner un grano de sal. Y será? . Matar el Conde. Ese consejo me das? Pues no es bueno? . No se cier Como no seas descubierto, (to. se que en ello acertaras. Si te puede el ofender con sus marañas y tramas, procura cortar las ramas, y el tronco vendrá a crecer. Mientras estes en el suelo, a tu enemigo destruye: si le popas, bien se arguye que has de vivir con recelo. Si una espina te lástima, procura sacarla luego: que al hierro vemos que el fuego su poco a poco le esquima. Porque cuando no te acates, él te cogera en engaño: y mientras puedas, el daño remediarlo, de ello trates. Bien dices, tienes razón, y hablas con mucha llaneza: que el enemigo no cesa ni para de hacer traición. Y en eso no pongo duda, que el fuego si da al traves, para aplacarle después es menester Dios y ayuda. Tu buen consejo yo sigo y soy de tu parecer. Si lo procuras de hacer, ire yo mismo contigo. Y aunque su amistad se quiebra haré lo que a mí me toca: que en firmeza seré roca, y en el secreto una piedra. Confiado pues de ti mi mano en ello pondré. Te doy mi palabra y fe de hacer lo que prometí. Vamos Fulgencio, si gustas, y haremos lo que conviene. Como nadie me detiene, ire, si no te disgustas. Antes recibo placer de llevarte aquí a mi lado: como eres amigo honrado, quieres me en todo valer. De tu mano gran favor y merced he recibido. Eres mi amigo querido. Y tú en todo mi señor. Suelta y baste tu porfía: antes que más no me enoje. Haz lo que quieras, y escoge; que la cinta verde es mía. Castigare tu locura sino la dejas al punto. Que nazca otro mal barrunto, y entiendo si aquesto dura. Primero la haré pedazos, o he de salir con mi intento. La cinta es mía, y no miento: no hagas fuerza de los brazos. Porque si la rompes, juro que ira a costas de tu daño. Cómo tratas con engaño, de tus palabras no curo. En esas porfías das? Ya no pararé, hasta ver que por ella me has de hacer. Matarte he luego. . No hay más? Contrastando a mi rigor he de castigar tus yerros. Tus arrogancias y fieros me causan grande temor. Hasta romperla por eso no he de aflojar de este cabo. La paciencia en esto acabo: suelta loco. . Qué buen seso? Que la rompes. . Eso quiero. Ques del Conde. . otra contienda. Por Dios ques suya la prenda. Yo no creo de ligero. De que yo la he de llevar, no dudes: que mía era, hecha pedazos, o entera. comigó se ha de quedar. Suelta el papel . Eso no. Pues qué pretiendes hacer? La carta quiero leer. No es mía. . Bien lo se yo. Así vivas dos mil años. Pues de quién? . De mi señora. Con eso sales ahora? ya no creo tus engaños. Hasta cuándo ha de durar? Hasta salir con la mía. El galán que se la envía, di que pretende? . Asnear. Qué disimulas? . Lo qué? Lo que veo por mis ojos. Son esos locos antojos. Qué burlas? . No por mi fe. Antes faltaran mis fuerzas, primero que vaya a ti. . Haré lo que toca a mí. a gran sin razón te esfuerzas. Suelta, y leere dos ringlones, No quiero, que es de secreto, ten a Sabina respeto. . Para mí ya con traiciones? Como te cansas en vano: Cómo tú en tu porfiar. . Deja pues. . No la he de dar. Y aún por fuerza. . Ay dela mano, por dos partes la rompiste. Yo la hice dos pedazos. Rompiera yo esos tus brazos, pues dármela no quisiste. El nombre y la firma tengo: no ha de saber de quien es. El papel de amores es, la letra a conocer vengo. Camilo y Enrrico están debatiendo al parecer. Si el Cónde lo ha de saber, mal tus negocios saldrán. Mientras lee, hablar les quiero. o Enrrico. . Oh mi señora, que hay de nuevo ya tal hora? Nada señor. . Lindo agüero: Venís sola? . Con Bernardo. Qué hace? . Lee un papel. Sácara provecho de el? No se, por eso le aguardo. La marana esta gustosa, de quien es he de saber. Quién Bernardo os puede ver? Oh señores. . Temerosa Estoy, si la haura leido. Camilo, Eúrrico que hacéis? Ya Bernardo ver podéis. A muy buen tiempo he venido. Qué hay de nuevo? adónde buena? en algo soy menester? Por ahora no hay que hacer. La cinta a mí me dapena. Enrrico dime que cinta? La que Camilo rompió. Ya qué fin? . Gusto me dio: o conocila por la pinta. Viendo yo en poder ajeno y en otro dueño mis prendas, por quitarme de contiendas, quise tomarlas. . No es bueno, Que adonde mi ropa hallo, he de pedir yo licencia? tú mismo da la sentencia si culpa tengo; ya callo. Esto me parece a mí como el papel que he rompido. Lo mismo te ha sucedido. Lo que ha pasado por ti. Sin las dos partes oir, como podré bien juzgar Mi razón has de escuchar. Di pues lo que has de decir. No siendo la prenda suya, a que fin la ha de llevar? Eso lo haurás de provar, y como la cinta es tuya. Con solo un señal que de, D no basta para ser mía? Cesara vuestra porfía. Pues Bernardo óyeme. Miraras, sitiene al cabo este pedazo una rosa. qu . Verdad es, no hay otra cosa. Tu desengaño yo alabo. Y si Camilo hasta aquí no prueba como fue suya? de quien será toda. . Tuya. Tal debate jamás vi Si ella tiene de ser mía, miraras, según atino, si de oró un hilo fino tiene en el medio. . Desuía; Y dame el otro pedazo, por ver si esta señalada. Es ella? . No veo nada. Cómo la miras de paso. Aunque la miren cien ojos, no hallaran más de la rosa. Qué dices? . No hay otra cosa, quieres que me ponga antojos? Que no es ella? . No porcierto. Ni lo que yo dije tiene? No parece, si no viene, toda la miro a concierto. Dámela, veamos yo; si a caso lo podré hallar. EO Toda la puedes mirar, parece? . Hasta ahora no. Verá a la postre su engaño, y en que daba en este día. Digo pues que ella no es mía Podrás remediar el daño? Ves si tengo yo razón? a mis palabras responde, cómo iré delante el Conde? si lo atribuye a traición? Qué he de hacer Bernardo? di, cómo lo he de remediar? Qué te la dio el aguardar? Fiola solo de mí. Yo sin la carta que haré? no y que diré a mi señora? otrob Conozco mi yerro ahora, y que en ello no acerte. Al Conde quién se la dio? Sabina de la ventana. No es de Maurelia su hermana? Ella propia. . Tal se vio? Y el papel que este ha rompido, se lo envío el Conde a ella. Formara grande quererla. Del todo me hallo perdido. Confuso estoy. . Yo sin tino. dil Por fuerza se ha de enojar, y ha de recibir pesar viendo su cinta en que vino. No hagas esos extremos, pues se puede remediar. Enrrico te has de ahorcar? remedio en ello pondremos. Los pedazos de la prenda a Seurina se los da, que ella los apañara de suerte que él no lo entienda. Como lo mandas, lo haré, haz que Bernardo aquí junto me vuelva la cara al punto, ques de mi señora afe. Y enojos me ha de costar, cuando la carta me pida. Que eso pasa? . Por tu vida. Toma, si te has de enojar. A fe que me has enojado; sino atiendes a las cosas. Tus marañas son gustosas. Y tu engaño muy pesado. Apaña bien esa cinta, dásela Enrrico depresto. id ob qu . Harasme placer en esto, conocesa? . Por la pinta. Y en este papel la envuelve, como si una carta fuera. Harelo. . Cono se espera, todo en esto se resuelve. p n Viste Bernardo las fiestas? Vi de ellas todo el remate. No hay temor que se desate. Las trazas fueron bien puestas. Tal regocijo en ciudad en mi vida no le vi. Mi carta, y papel así le apaño con brevedad. Al Duqué diéronle gusto? Recibe grande placer, Gente viene al parecer. No hay placer sin un disgusto. Si es el Duque mi señor? Sin duda que lo pretendo. Vamos, Seurina corriendo. Vamos que voy con temor. Toma la prenda y papel, déjalo estar como esta. tio @ael De esta suerte queda ya trazado bien para el. Hablaremos más de espacio? Adiós señores, ques tarde. Y a vosotros él os guarde. Voyme también a palacio, Que el Conde estara aguardado, y no es bien hacerle esperar. Vámonos sin detardar, y lo que hay disimulando. Confuso hauré de quedar y con recelo sobrado. Deja aparte ese cuidado, pues se puede remediar. . El medio enque las cosas siempre agrada, denota de contino gran templanza, saber y rastrear hoy en que paran las glorias de este mundo, y su esperanza, los bienes, los estados que se acaban, los hierros de fortuna, y su mudanza, demuestra discreció grande en un hombre dejando para siempre fama y nombre, Saber es conservarse en un estado, del daño corregirse y mal ajeno, guardar y mantener lo que ha ganado, cordura es escoger el fin más bueno: descanso de sí mismo y sin cuidado de trato noble y término muy lleno, mirando que se acaba nuestra vida cuando más del morir hombre se olvida. Prudente es el que toma un buen consejo, y emienda lo que erro por su flaqueza: dichoso a quien le sirve por espejo el daño de su projimo y bajeza: y el mal que fue pesado y muy anejo, le lleva ante los ojos y cabeza, pensando que el caer es contingente, y emienda por pasado lo presente. Poner seguridad en este suelo do no hay firmeza en cosa ni aún asiento, vivir es con engaño y con recelo, hacer y fabricar torres de viento: querer volar sin alas hasta el cielo, dar golpes en un mármol y aún sin tiento, pues solo de esta vida nos llevamos el bien que hacer en ella procuramos. Que tuvo aquel Pompeyo y César fuerte, aquel Craso, Alejandro el poderoso, Éneas, Anibal, Paris sin suerte, Áquiles y aquel Hector animoso? libráronse estos tales de la muerte? huyeron de su brazo riguroso? no cierto, mas quedó de ellos el nombre, la fama de sus hechos y renombre. Que juegos, que saraos y torneos, que fiestas pudo haber, que no han cesado? que insignias de banderas y trofeos, quel tiempo con su fuerza no ha acabado: marchítanse cual flor, nuestros deseos, acaba en triste vida el desdichado, firmeza que se halle en este mundo no creo, ni jamás en tal me fundo. Solo queda por siempre y permanece el trato y buen costumbre de la gente, también la honra que jamás perece, masdo hay valor contino esta presente; el celo justo y bueno que enriquece al pecho que vileza no consiente, pues lo demás es tierra, polvo, y nada, y el alma sobre todo es levantada. Maurelia y Sabina quieren hablarte señor ahora, si es que les das punto y hora, tu gusto en nada difieren. Anda dirases que sí, que esperando las estoy. Ya por ellas señor voy, al punto serán aquí. De razón será que guarde, y que a mis hijas espere, que un padre en extremo quiere, y aborrece muy a tarde. Pues la paterna afición mueve más nuestros deseos, porque son del alma arreos, y sangre del corazón. Por hacerte compañía padre y señor, me he atrevido a pedir lo que he pedido licencia para este día. Pensando mi hermana y yo que estabas solo en palacio, de entretenerte de espacio yo y ella lo procuro. Mis hijas a cualquier hora sois siempre y bien recibidas. Como a padre no te olvidas en mirar por nos ahora. Y hacemos lo que es razón, y es justo el venirte a ver, quel hijo ha de obedecer lo que tiene obligación. Si le da el ser y la vida, por él es bien que serija, cuanto y más siendo tu hija, el cielo tal me convida. Sabéis llevar bien las cosas regidas por la experiencia. Como es justa la obediencia, al fin la seguimos todas. Sabina como se siente de su pesado dolor? hallárase ya mejor? sobrevino otro accidente? Alivio entonces hallé, y aún con tu remedio buena, mas siendo de amor la pena, del todo no se me fue. Hizo raices y tales, que dura aún la pasión; y fue la tal ocasión para aumento de mis males. Huélgome que has mejorado con el remedio que di. Escogiola para sí: y con el tal se ha aplacado. Que durarno puede un mal, si es bueno el medicamendo. Pero si no es a contento, no es de provecho ese tal. Maurelia? . Padre y señor. Si como todo tu intento es darme entero contento con aumento de mi honor. De contino procurando lo que un hijo debe hacer, en pasar y obedecer por aquello que yo mando: Justo es también que elija lo que más sea provechoso: y hacerlo así me es forzoso, siendo padre y tú mi hija. l Aunque sin tu voluntad te di y ofrecí al Marqués, espero que de esta vez harás lo mismo enverdad. Mi negocio va bien dando, pretiendo que saldrá bien. . Muestras a caso desdén? di con quién estoy hablando? De qué te encantas? responde, parece que estas suspensa. Será que de nuevo piensa en los amores del Conde? Mal le saldrán de esta vez: solo el Conde ha de ser mío. Que muy bien saldrá confío el negocio del Marqués. . Un medio haura de escoger, sino pretiende enrredarse: o con sabina casarse, o la vida ha de perder. Que lo haga de otra suerte, no podré disimular o con ella ha de casar, o ha de acabar con la muerte. En confusión estoy puesta, si el Duque palabra dio: . y el al Marqués me ofrecio, D que le daré por respuesta? Oh qué razón que bien cuadre escoja, si no se asconde: o he de ganar de una al Conde, o he de perder a mi padre. Por una parte el amor me incita y mueve a su extremo: y por otra, a un padre temo, que es justo y santo temor. Loca me hallo en tal caso, mi corazón no responde. Sin duda le duele el Conde: volviose el amor escaso. Desasida de esa rama saldrá el negocio mejor, pues uno piensa el amor, y por si otro el que ama. Será por razón vencida, cuando venga al escoger: o al Conde ha de aborrecer, o le ha de querer sin vida. Que aún no acabaste, di, de pensarlo allá en tu pecho, tu palabra se ha desecho la que ahora diste aquí. Guardas el justo derecho, y te riges bien así: uno me dices a mí, y otro celas en tu pecho? Linda muestra y aparejo tiene un padre de vosotras: eres buena para otras, y para ti no hay consejo? Sepa de esta sin razón en que reparas y dudas: que en no nada os volvéis mudas, y habláis fuera de razón. En nada reparo yo. Disimulando lo estás. En una cosa no más, de que soy moza. . Eso no. Dime luego la verdad, si no quieres enojarme, Digo que para casarme tiempo no tengo, ni edad. Tus enredos son extraños, dime cuando a tu opinión Cuando el uso de razón florece, y está en los anos. Denota la juventud, poco seso, y vanidad; lo que entrando ya en edad se pierde, en la senectud. Que el medio en las cosas, es un proceder harto llano, ni casarse muy temprano, ni menos en la vejez. Y la mejor ocasión priq es dada para los treinta, y a los cuacenta, y cincuenta, ser, consejo y discreción. Que en llegando a los ciento, se vuelve a la edad primera, donde viene a ser lo que era, polvo, tierra, nada, y viento: Así yo tre prolongando, por no casarme a disgusto: . lo que el Conde me da gusto, el Marqués me va enfadando, Al cabo sales con eso, disfrazando tu maldad. Adonde no hay voluntad, . casarse, es perder el seso. Si casa con ella el Conde, ha de morir de esta vez. Que no quieres al Marqués? Quién dice tal? D. Pues responde. Qué finges con tus engaños tales enredos sin causa, y a mi gusto pones pausa, disminuyendo tus años. Pones achaque en la edad, adonde no es menester, que no basta yo querer, para ser tu voluntad? Si a tu padre no obedeces, no sabes ques desvergüenza? y el cielo por tal ofensa; a un hijo castiga a veces. Huyendo de tal abrigo, que cosa habrá que a ti cuadre? y el que disgusta a su padre no es hijo, más enemigo. No tuviéndome respeto, ni honrando mis canas blancas, de tu honor el ser arrancas, y te has de ver en aprieto, Háralo padre y señor por no disgustarte más. D Maurelia dudando estás? dile que sí, es lo mejor. Tu honor conserva y aumenta, deja esa carrera vana, y a tu padre tenle hermana de contino en mucha cuenta. Ama pues quiere al Marqués, y olvida al Conde y sus cosas. Tus marañas son gustosas, y hablas por el interes. Dame de tiempo tres días, an y lo que pides haré. Y aún hasta seis te daré, porque cesen tus porfías. Atenderás como es justo, en la obligación que estás, que harto divertida vas, y en ello tomo disgusto. Vuelve en ti misma y reporta, deja ya ese parecer, que a su padre obedecer a un hijo mucho le importa. Y a lo que voy procurando repugnar es necedad, que aunque no tengas edad, te has de casar, pues lo mando. Y mientras te doy espacio, piensa y toma el fundamento: entraréis luego al momento, que os espero en el palacio. Luego iremos al instante, no cimple tener recelo. El justo y piadoso cielo vuestro corazón levante. I lo Amor acovardado y sin firmeza, pesado en tus engaños alevoso, de entredos fabricante y marañoso, denotas y demuestras tu bajeza, Tu vil infame trato nunca cesa de dar al triste penay mal dañoso, rapaz, mudable, ciego, mentiroso, pues causan tus traiciones gra flaqueza, Qué procuras? responde fementido, que ordenas contra mi y vas trazando? despierto a mi dolor, y me condenas? Cual loco sin sosiego y atrevido mis gustos y contentos vas borrando, y mudas lo que quise, en duras penas. Maurelia cierto me encanto, de ver que tanto debates; y a tu padre no recates, que es de lo que más me espanto. Procuras hacerle trecho según veo lo que pasa, si con el Marqués te casa, y desdén muestra tu pecho. No lo merecen sus prendas? que te vas hoy por las ramas? o es que en otra parte amas, y formas esas contiendas? Divertida en otra parte, tu engaño el plazo difiere; ama hermana a quien te quiere, y a quien no puede olvidarte. Sin gusto es cosa muy fuerte cautivar la voluntad. Aunque es razón y verdad, podrás en lo tal perderte. Cómo y porqué responde y dime la causa qué es? Por olvidar al Marqués, y querer muy más al Conde. Algo en ello te lástima, pues lo tal sintiendo vas. Desengañarte no más, que por mí, antes lo estima, A ingrata, a cruel, tirana, pues afe le has de olvidar. . De lo que me has de avisar empieza y dímelo hermana. Que el Conde Hiracio te olvida. y te aborrece en extremo. Qué burlas cierto me temo mas me quiere que a su vida. El otro no esta pensando, sino en que darme contento. Luego imaginas que miento? Tú lo sabes? . Si afirmando Estas contra lo que digo, y no me quieres creer. Qué me pueda aborrecer? p Sí, y yo propia soy testigo. Pues lo vi por estos ojos, y se de ello la verdad. Qué mudó su voluntad? Mudola por sus antojos. Qué aflojode su firmeza? Que aflojó, mudó, y dejó. Quién lo tal le aconsejó? Rigiose por su cabeza. Cierto eso? . Por mi vida, cesó de tu amor la llama. Que el Conde quiere a otra dama y a mí del todo me olvida? Tal no creyera enverdad, ni menos de su nobleza. Qué hombre tuvo firmeza, ni que mujer lealtad; Amán cuando os ven al punto, rabian por solo alcanzaros, y en allegando a gozaros, aborrecen todo junto. Muchas promesas os hacen, fingen muy grande afición, y en no nada de ocasión lo que hicieron, lo deshacen. Son ligeros en amar, mudables en escoger, donde no hay firme querer, todo se viene a acabar. Mil promesas sin juicio, rompió con tal desacato. De los hombres ya es su trato el echar siempre de vicio. Y esa dama no le quiere? Le adora y tiene por dueño. o Despierto ahora del sueño, y el por ella? . Anda que muere. Así estarán bien pagados siendo igual la voluntad, y se guardan lealtad? En todo van recatados. Qué sucesotan extraño, en mi vida no le vi. El Conde viene aquí, sabrás bien tu desengaño. No entiendo Conde el porque vernos cierto no queréis, cómo nos aborrecéis? ya nos olvidáis afe. De nosotras no hacéis caso, la causa no atino yo; vuestra dama os lo mando y por eso vais a paso. Aunque la culpa no es mía, haure de pedir perdón, que no fue esa la ocasión de olvidaros ningún día. Antes estoy obligado a serviros muy deberas; y esas son vanas quimeras, pues jamás lo he imaginado. La causa de ello, fue estar ocupado en estas fiestas. Y entre ellas algunas fiestas, no haurán podido faltar. Buscáis entretenimientos, solo para quien os ama, si es gusto de vuestra dama, crecerán vuestros alientos. Si hay por medio algún favor, quedaréis muy satisfecho, como yo estoy de lo hecho de vos, y de vuestro amor. Qué burlas señora advierte, y de ello no hay ocasión, y afe no tienes razón, de tratarme de esa suerte. Encubreso allá en tu pecho, por no querernos dar parte, y eso es propio despeñarte, ocultar lo que esta hecho. Pues ella se que te adora, ámala y quiere de espacio. Por vida del Conde Hiracio, que no te entiendo señora. Por Dios me lleváis suspenso, con eso que hablando estáis, o haya, quiza me dais; o que burláis cierto pienso. En todo eres dichoso, y cierto más quien te ama, invidia tengo a la dama de su galán tan hermoso. Según me hacéis de favor, dichoso puedo llamarme; queréis tanto levantarme, que haurá de crecer mi honor. Mi alma se regocija, y de hoy más a vos se entrega: que el que a buen árbol se allega, buena sombra le cobija. Subireisnos a tan alto, que el caer sera forzoso. Viene el Conde muy donoso. Porque en serviros no falto. Cr Hasta tomar la venganza, y hacer lo que prometí, volvere de do partí solo a revolver la danza. Y aconsejarle a Maurelía que dejé al Conde y olvide, porque si al Marqués despide, serán los cuentos de Celia. Hiciera ahora mercedes. La sortija esta curiosa. Por Dios y afe linda cosa: el Conde cayó en las redes. Pues hallo buena ocasión, acabara con la vida, De quílate esta subida, bi los toques que finos son. Lo que jamás tuvo, hoy tiene, con lesmalte que le dais, pues cuando más la miráis, de valor a crecer viene. Y así como es derazón, que el Sol nos da el resplandor; así por vuestro favor, recibe más perfeción. Ya voy, pues de que me espanto? quién me detiene y suspende? si el Conde en esto me ofende, a que fin aguardo a tanto? Donde está mi osadía. ya mi ánimo se fue? pues para un hombre? porque, y a que tanta cobardía? Digo que en verdad codicio, y en extremo me he de holgar, de que si acaso hay lugar, quédase en vuestro servicio. De que la rompa gustáis, y dos partes haga de ella? Siendo la sortija bella, si lo hacéis, no lo acertáis. Que la dama que os la dio, si os la pide, ha de pensar que la empezáis de olvidar, pues la prenda se perdió. Y no quiero yo que enojos por ella señor tengáis, y aunque tanto os alargáis, la preciáis cual vuestros ojos. Qué gustáis aún de burlaros? Digo lo que en ello siento. En qué parara este cuento? En solo al Conde mataros. Alto ya cobarde pecho, vil ánimo y fementido, de esforzado y atrevido ya faltáis, ya sois desecho. No es el Cónde un hombre? sí? no soy Fulgencio? también? si hombres con hombres se ven, que temo, y de quién aquí? Esa palabra yo tomo, y la tal he de guardar. A quién se la haure de dar? A Fulgencio el Mayordomo: Oh sino, por vuestra mano a su ocasión le reciba. Harelo. . Si en mal restriba, y el fundamento es en vano? A mí de su mano piendas, que no le de yo la muerte? Harelo de cualquier suerte: y así es justo que lo entiendas. Qué sufra tal por mis ojos? Y qué he de olvidar al Conde? Aunque no quieras, por donde cesaran vuestros enojos. Ya voy; que mucho me tardo, muera ya, aqueso no, si su amigo le fui yo, el decoro no le guardo. A razón me ha de tener: que fio algún día de mí, mas la palabra ofrecí, y la haure de mantener. Dejo aparte el vil temor, que aunque él es el Conde Hiracio, . yo soy el Duque en palacio, pues que miro por su honor. No he de parar ni me espanto, y haga que jamás no prive: que quien con traiciones vive, al cabo hallara otro tanto. Sabes a quién la has de dar? Bien lo sé. . Quisiera ahora gozar de aquel punto y hora. A lo tal no has de llegar. Del todo acabe su vida, y fenezca el Conde hoy: que del golpe que le doy, haurala presto perdida. Ya no hay temor, que es nobleza el derribar a un traidor muera pues. . Tente señor, contra quién tanta firmeza? En palacio a mi traición? muera el que me es enemigo. d , - No temas que soy tu amigo. De enemigo es el blasón. Quien la muerte darme intenta le he de guardar el decoro? muera, que no fue buen Moro el que no vengó su afrenta. Que soy Fulgencio. . Fulgencio? Señor sí. . Qué atrevimiento acometiste, o portentos no hablas? rompe el silencio. Estoy confuso, señor, de ver trocada mi suerte, deme tu mano la muerte, que errado he el golpe al rigor. A tus pies estoy postrado, haz de mí la tu voluntad: que una loca vanidad ciega siempre a un desdichado. Perdiste el seso di loco, y el término de razón? a que fin, y a que ocasión fue el tenerme a mí en tan poco? Que exceso y aún osadía usaste para tu amigo? pues te precias de enemigo por lo que enseñas hoy día. No viene señor por ti. Pues por quién? . Por solo Enri- contra el cual llevo y áplico (co, el rigor que viste en mí. Por agravios que me hizo quise darle muerte fiera: y pensando quel tal era, que errase mi suerte quiso. Por ignorancia caí, y por no entender si el era: por ser esta la primera, muestra piedad, si hay en ti. Costoso fuera el engaño, quitando al Conde la vida. a Ya la tiene aborrecida, . pues no atiende y mira el daño. Levanta, y perdone el cielo tus hyerros, y tu flaqueza. Usaste de tu nobleza, movido por justo celo. Y aunque yo no lo merezco, haces según tu valor: con todo eso señor a tu servicio me ofrezco. Antes de hacer una cosa se ha de ver y tantear, ques contingente el errar, y la caida forzosa. Rastrear lo venidero por lo que fue ya pasado, que lo mal considerado es del peligro su agüero. Y la prudenciay cordura reluce en un hombre y sale, ques un tesoro que vale mas quel oro a coyuntura. Mucho te debo señor, y agradezco esas mercedes: con razón vencerme puedes haciéndome tal favor. El Duque mi padre esta y queda ahora en palacio? Junto con el Conde Oracio, al prado y con él se va. Vamos, si gustáis señor, y a caso nos dáis licencia. No os puedo hacer resistencia siendo criado menor. Yo será justo os la pida, y que me mandéis a mí. Si Maurelia os la da aquí, no quiero ser atrevida. En todo de vos la tengo, siendo tal vuestro valor. Adiós, que es tarde, señor, y en razones me entretengo. Y él os guarde por su mano, con vos ire hasta el palacio: pues jamás yo pongo espacio en serviros, que antes gano. Haceisnos grande favor. Mas que no hice merecéis. Mujeres antes que améis, advertid que es falso amor. Corto salí con la empresa, vine a tomar alto el punto; descubriose todo junto mi traición y mi bajeza. Erre el lance en tal jornada, hubiendo buena occasión; mas decontino traición no puede estar en celada. Hice lo que hacer debía procurando darle muerte; mas no lo quiso mi suerte que acábase en este día. Y aunque escapo de esta vez ha de morir por mis manos; que entre dos cuervos milanos ha de voncer el Marqués. Trazas muchas he invenciones he de buscar en su vida, que la muerte le convida, y le acaban sus traiciones. Mirándome en tales ojos, y viendo que fui enemigo: mal volveré a ser amigo con recelos y aún antojos. Acabe y muera de una, destruya su loco intento: que el hilo de su haliento le lleva y pisa fortuna. Que a un hombre determinado jamás temor le ha vencido: y el que una vez se ha atrevido, cien mil veces será osado. nisor n acicindos Oh penuria, con pobreza: quis non oditejestatem? er querir fertilitatem, por gozar de la riqueza. Y no con el famuloruin rezar el Jirieleisón: ques muy pesada oración, fine quibus daré verborum. Santíguome cuando hablo, con la cruz y agua bendita: y en ver la bolsa marchita me parece un gran diablo. Conjurola con razón, por ver si estara entonada: mas veo que todo es nada, si le falta munición. Ay bolsa de mi regalo, y cual estas sin dinero: cuanto voy menos te quiero: tan tiesa estas como un palo. Desconsolado contigo me parto de venta en venta, comiendo sin tener renta y jamás me falta abrigo. Mas sobre todas las ferias es pesada entre los salmis rezar domínica in albís, y al responso mil miserias. Cansado vais sin argentum por buscar si hay caridad: y os dicen con brevedad, nihil, nihil, domine es neutrum. Oh limosna resoluta sin que salga del bolsón, y darla ha sin ocasión una vieja disoluta. Codiciosa del dinero es causa que ella se espante de ver a un estudiante, o algún pobre forastero. Y Dios permite y consiente cuando ella más abarca, quel pan se pudra en el arca, y mal pase entre la gente. Por huir de estas vilezas, acudo yo a los conventos, donde guisan a docientos coles, nabos y habas fresas: Garbanzos, mala ventura, lechugas, ajo y cebolla, decontino guisan olla; y al fin fin, todo es verdura. Sacáis os luego del lado la rodancha, o escudilla, que en un mes a maravilla por suerte se haura limpiado. Echáis una y otra espera, acude de allí a otra parte. que el tragante es todo arte, por el comer desespera. A las tabernas acuden, beben hasta hacerles mengua: luego disputan de lengua, cual Teólogos arguyen. Salen sin saber do están calientes sin tener frío, hecho el estomago un río de vino, arroz, y de pan. Oh vida y que angelical esplender sicurlucerna el beber en la taberna y morir en lospital. t . Ahora Dios me de buentino, mientras miro aquestas flores: que en casa de estos señores piérdese algo a lo que atino. Y quien no busca no halla: ni tiene el que esta de espacio: quel otro día en palacio me halle una rica toballa. Todo es ventura y porfía; quien no tiene es insensato, y por comer muy barato, se gasta con demasía. Doy al diablo el oficio, y quien me enseñó tal arte: que sin duda ha de ser parte paraque pierda el juicio. Uno os manda, otro os enví ya si gustan: ya no quieren, ya os riñen, ya en todo os muele a palos con demasía Almoázar bien los caballos, ir siempre a una compustura: no falta mala ventura entre señor y vasallos. Denos ya paciencia el cielo con tal debate y cansació, que a criado de palacio jamás medra y luce el pelo. Harto he medrado yo hoy con la sortija que he hallado: o que tesoro preciado: rico de esta vez estoy. Por Dios ques fina, y de dama ya no iré más famolenco. Qué buscando está el podenco? ola hermano. . Quién me llama Quién puede muy a su gusto, qué buscáis en esta casa? Tenga cuenta en su almohaza: doile pesar o disgusto? Siendo honrrado licenciado, me tomo yo la licencia: y ponerse el es demencia, adonde no le han llamado. Respeté el hábito honesto, quien soy mire, o lo que enseño. Mi palabra cierto empeño, que eres aso, y mal compuesto. En el traje carbonero pensé que era, y tira vino, o algún hambriento pollino nuncio de peste, y agüero. Si me sale mal criado, y a mi honor me pone mancha, le he de tirar la rodancha, que le hunda todo el lado. O le quiebre las costillas, sino se reporta un poco. Eso apaso si no es loco, piensa que son de morcillas? Tenga el naipe y no alborote, que si mucho el lodo escarba, le quite de una la barba, y pelo a pelo el bigote. El muchacho es arrogante gustoso afe, y atrevido: limosna ahora te pido como a pobre vergonzante. Dame que así Dios te de, si no quieres oro, palos, que son muy buenos regalos para el que hambriento se ve. Eece puer vesme aquí que la lengua se me alarga. Esa es muy pesada carga, y en mi vida la sufrí. Pensando que ningún pobre hallase por donde vengo, no traigo nada ni tengo, no porque en casa no sobre. No fue si no coyuntura de no acordarme en tal hora. Harto tengo por ahora de mi suerte y mi ventura. Yo estoy cierto el más contento con la sortija que he hallado, que cuando se hallecriado en el bajo firmamento. A ver la joya? . Eso no. Por qué te la he de quitar? Tú me la puedes llevar que no te mátase yo: Alto pues verela solo, dejámela por tu vida. La sortija es conocida, volverasa? . Por Apolo. Ya la viste? . Y bien afe, se su dueño como y donde. De quién es? . Del propio Conde. Ques suya? . Cómo se ve. Él me puede perdonar, que no sela volveré. A mi señor lo diré, y el mismo te la hara dar. Quién es tu señor. . Fulgencio del Duque su Mayordomo, Te haré callar si te tomo. Pues he de tener silencio. Adiós mi señor Pelayo, salmista falso engañoso, hipócrita, mentiroso, con la aparencia del sayo. Villano, tosco, grosero, ladrón famoso y astuto. Oh hijo infame de un puto, espera. . Tome el trasero. Oh géntica de palacio, o mozuelos de cocina: quien vuestras cosas no atina, lleva muy lindo cansacio. Voyme, y no quiero aguardar que la gente salga aquí: pues llevo la prenda en mí, vive Dios no la he de dar. Pues si me dan algo, afe aperiamóculos meos: que mueven nuestros deseos dinare me laudare te. . Paréceme de esta suerte, y que saldrá así mejor. silod Es para mi gran favor el solo allegar a verte. Como a cuerda y muy discreta has escogido la traza: que amor como nos enlaza hasta el fin más nos aprieta. Que tanto vino a querer al Conde, que amey le adare: y que mi fe se desdore por desdenes de mujer? Aa dado en esa locura. pasáranse sus antojos. Renuévanse mis enojos viendo mi corta ventura. Mis prendas y bien que estimo, mis joyas que tanto precio, y lo demás menosprecio por el alma en que me animo. El sol de mi gloria y cielo, la luz clara de mis ojos, mis bienes y mis despojos, el regalo de este suelo: La vida que me da ser, y sin ella me despeño; que la posea otro dueño, y venga en otro poder? Y otri la tenga a su gusto, yo que repose sin ella? del todo en esta quererla pierdo el seso, en tal disgusto. Acabo, muero, y reviento, pierdo el tino, y vuelvo loco: pues el tenerme en tan poco, de aquí nace el mal que siento. Sin alma y desconsolado quedo cual César por Bruto, dando a la muerte el tributo, ques vivir al desdichado. Muera por mis manos ya, yo mismo seré traidor. Detente, advierte señor, no hagas tal, ni bien te esta. Oye, y escucharazón, si con lágrimas te obliga. Sin duda eres enemiga, pues renuevas mi pasión. Si es que de verme penar gustas; a lo que yo entiendo, es crueldad, pues hoy muriendo otri vive en mi lugar. Déjame dar la caida, cuando no puedo subir: oni que aborrecer el vivir, es justo, estando sin vida. Cierto me espanto de verte en la flaqueza que has dado: con eso lo has remediado? Pondrá remedio la muerte. Pues baste: ire por un poco, vuelve ya, y mira por ti: que hacer lo que haces aquí, arguye temas de loco. Mira quien eres, y a paso: no te juzgues sin ventura: que Marqués, y sin cordura, es oro puesto en vil vaso. Eres para polvo y lodo entre los demás amigos: y contra tus enemigos escoges trazas en todo. Para dar un buen consejo, un voto y buen parecer: y ahora a ti una mujer de flacas fuerzas espejo. Te lleva de aquesa suerte sin tino, loco y furioso? cual toro arrojado al coso? dando a ti mismo la muerte. Acabar así la vida mohíno y apesarado? no es de cuerdo y avisado ser de si propio homicida: Si no apartarse algún tanto. dar de mano a la prisión: aunque sentirla es razón, no siendo de piedra y canto. Quien mal pasa, y penas tiene, trabajos sin resistencia: sufrase con la paciencia: que tras de un tiempo otro viene. No puedo, por más que quiera, resistir a mi dolor. Creolo, por que es amor en su crueldad cual fiera. Pues yo lo que prometí, aunque atrevida y osada, harelo, dándote entrada, cumpliendo lo que ofrecí. Porque de Maurelia goces, y quede siempre por tuya, aunque sin voluntad suya: hagolo porque reposes, De su Extremada hermosura tú solo serás el dueño. Despierto ahora del suño, padre soy de la ventura. De desdichado dichoso, de triste contento estoy, por ventura el mismo soy? o el cielo más piadoso? Dame ya esos pies señora, que de loco apesarado, de muerto y desesperado me diste la vida ahora. por ti soy lo que no era. por ti he ganado mil bienes: lauro pusiste a mis sienes con la victoria primera. A ti debo honor y vida, pues de ella hiciste instrumento: a ti el placer y contento, pues la razón me convida. Tuyo soy, servirte debo mándame al punto señora. Cumplimientos a mi ahora? para que? . A nada me atrevo. Haciéndome esas mercedes y tan sobrado favor: que según es tu valor, sola remediarme puedes. Pero advierte con que traza entrare, cómo y por dónde? Iras en lugar del Conde disfrazado tras de casa. Y una escalera a la raya hallaras de la ventana, por orden de mi hermana, y Seurina en atalaya, Subiras sin más temor, gozaras de ella a tu gusto. Subiré, y harto robusto. dándome esfuerzo el amor. Ire a gozar de mi gloria, volare ligero al cielo triunfante desde este suelo, y encedor con tal victoria. Dándote mil parabienes, alabanzas y loores, pues despiertas mis amores con lo que hoy a darme vienes. Por ti conquistare a Troya, con el ser que de mi arranco, encarándome en el blanco, gané de esta vez la joya, Entrarme quiero, que ha rato que estoy fuera de palacio, y en otra hora de espacio hablaremos lo que trato. Daisme licencia señor? Vos sois la que a mí la dais, y sola quien me mandáis, y aún recibo gran favor. Pues a diós, alerta al caso, que en tiempo aviso os daré. Agradezco esa merce, venceré con ese brazo. Para todo hay remedio en esta vida, la muerte por si todo lo deshace, no hay mal que con el tiempo no se pase, y en horas un buen pecho lo despida. Mas donde haura mujer tan atrevida que en amoroso fuego no se abrase, y en la red de Cupido no se enlace al gusto de otro dueño ya rendida? Morir un desdichado y sin ventura, acaba de una vez con honra y gloria, cual Cisne el fin postrero en dulce canto. Daré a ese Conde infame sepultura, gozando por mis manos la victoria (to que honrarse de un traidor no arguye espís Aquí estaba? . En este puesto Fuese ya pues no parece, que si tardado no hubiese, le hallara sin duda y presto, Con la sortija se ira muy ufano, y muy contento. Qué ruido es el que siento? quién vive pues o quién va? Gente de paz. . Oh Fulgencio, que hay de nuevo, adónde buena? que cuidados os dan pena? cuando por ellos comienzo. Ay alguna novedad, oh enojos por malos tratos? No faltan afe a sus ratos, ni que hacer en la ciudad. Donde hay varias pretensiones, y pensamientos altivos, no cesan males esquivos, en todas las ocasiones. Por si cada uno entiende hacer lo que le degusto, cualquier es César Augusto en la razón que defiende. Casado en su parecer siguiendo va la carrera, y el fin que de ello se espera solo es querer más valer. Ya me pones en cuidado por lo que me vas diciendo. Que no sabes aún pretiendo lo que en palacio ha pasado. Hasta ahora no se cosa, confuso me haces estar. Oye mientras fuere a hablar, y con atención reposa. Di pues, acorta razones, no me lleves de esa suerte. Solo por entretenerte contara dos mil canciones. Mientras en pecho robusto en todas cosas se precia, de hacer conforme a quien es, con términos de nobleza. Y la palabra a sus tiempos que se da una vez y empeña, provoca a un corazón fuerte a que culpa la promesa. La razón que mucho puede, la amistad que tiene fuerza, los agravios cuando muchos siempre acaban la paciencia. El presumir entre diestros, el ganar fama si es buena, el valer hoy por sus manos, y alcanzar honor sin mengua. Todas estas cosas juntas, y por si dan a su cuenta que incitan a un pecho honrado a que haga lo que deba. Procurando pues señor, con diligencia y presteza, poner apunto y por obra y ejecutar la promesa. Busqué trazas, y invenciones, escogí muchas cautelas, que quien toma algo a su cargo, ha de hacerlo sin pereza. Y como fortuna varia siempre enemiga se muestra, perturbó la excecución, y travose en la carrera. Sepas que hallé solo al Conde, con Sabina; y con Maurelía, ayer tarde muy de espacio, razonando en todas ellas. Muy ufano y muy contento, regocijado en la fiesta, haciéndole mil caricias, y dándole mil promesas. Prendadas de una sortija que se perdió en tal pelea, ya le daban unos toques, y el requiebros por respuestas. Yo escondido en unrin con, por ver toda la tragedia, no pude sufrir ya tanto, que me faltó la paciencia, Determiné de matarle, y dar fin a sus quimeras, como prometí de hacerlo, y mi palabra mantenga. Turbado con el enojo, y de cólera que ciega, alterado que no es menos, por ver la persona que era. Perdido todo el temor, y arrojado ya por tierra, desesperado y con furia, desnudo el puñal y alerta. Arremetí como loco diciendo muera, pues muera, y acabe la vida al punto quien de si no tiene cuenta. Dile el golpe, y salió en vano, volvió en sí, y la espada fuera, viendo que le perseguían, defendiose con presteza. Furioso, y precipitado jugó la espada ligera, encarado a darme muerte hasta saber yo quien era. Todo el palacio revuelto por las voces y las quejas; disimulé como pude, y la traza fue harto buena. Diciendo que contra Enrrico por agravios que me hiciera, iva por darle la muerte, y erre pensando que el era. Pedile entonces perdón, Dios sabe si fue por fuerza: que a tal se quita el bonete que detrás mal le desean. Perdiose allí una sortija quel Conde mucho la precia, la cual un estudiante entiendo se la hallo en tierra. Viendo que para tu intento venía muy a tu cuenta, salí solo por si a caso le hallara ahora con ella. Esto pasa tado en suma, hice lo que hacer me esfuerza: y no pararé jamás hasta que ese Conde muera. Eso confío de ti, harás como amigo honrado: con lo que hoy has intentado me obligaste más a mí. Y en esperanzas estoy, que he de ver yo la venganza, pues con el tiempo se alcanza lo que procurando voy. Demos orden en buscar esa sortija, do esta: el hombre por do se va? no le podremos hallar? Grande rato ha que se fue, será por demás hallarle. Mucho me importa el buscarle, para lo que yo me se. Sabrás Fulgencio que hoy Sabina conmigo ha hablado; y su palabra me ha dado, de darme entrada, si voy. Para que pueda gozar de Maurelia su hermana. Por dónde? . Por la ventana. Y al subir? . Ya haura lugar. Puesta estará una escalera para ese Conde atrevido, yendo yo como el vestido será cosa harto ligera Gozar de ella con engaño, y a mi gusto de esta vez quedara por el Marqués, y el Conde tendrá malaño. Y viene a fe a conyuntura, si la sortija hoy hallamos. Hallósela entre estos ramos mil y fue sobrada ventura. Di conoceraso Aristo? Conocerle he sin duda. Si la suerte nos ayuda le hallare, si ya le has visto. Vamos miremos si a caso hoy le podemos hallar. Eso habéis de procurar sin pereza a más de paso. Ya sabes Fulgencio amigo cuanto importa para el punto. Vamos, que según barrunto hallarle cierto me obligo. Será por Dios darme vida, y fuerzas a la jornada, que hora tan deseada para mí no es conocida. Y aunque todo el mundo me a con amor ligero al vuelo, subiré a gozar del cielo si fortuna no me abate. Ufano llevas el pecho. Por envidar todo el resto. Yo cansacio tengo de esto . sin tener ningún provecho.

JORNADA SEGUNDA

jornADA SEGUNDA Cuando pretiende el hombre alguna cosa para alcanzar el blanco de su intento, no hay prueba para el dificultosa. ni trance que le haga impedimento, no hay traza tan aguda he ingeniosa que no revuelva y trace el pensamiento, fabricando diversas invenciones para alcanzar su fin y pretensiones. Quien ve los Capitanes ocupados en casos tan proclives y penosos; ponerse a tantos riesgos los soldados, tan inciertos, tan arduos y dudosos: que hace gallardos los enamorados ardides inventar ingeniosos, sino es desear el cumplimiento y el último rémate de su intento? El diestro marinero navegando sufriendo va hasta el puerto la tormenta; y el labrador que siempre procurando esta, y con el trabajo se sustenta, solícito la tierra cultivando, conserva lo que tiene, y más lo aumenta, y por salir con su intención sucede hacer el hombre más de lo que puede. Fáfrica mil entredos el amante, ordena sus maranas y traiciones, deshace lo que hizo en un instante, escoge dos mil trazas y invenciones, ya es firme en el amar, ya es inconstante, ya forma dos mil quejas y pasiones, ya muere, ya se abrasa con la llama, por solo parecer a quien bien ama. De los días hace noches ya rendido, de noche cual Lechuza va velando cargado de las armas, y vencido del ciego amor que a todos va enlazando. solícito, animoso y atrevido, mil trazas escogiendo y fabricando, ni en nada no repara, antes pelea solo por alcanzar lo que desea. Confuso amor me lleva, y aún sin tiento, atado en sus pasiones y elevado, distraida la memoria y pensamiento, por donde ya en sus redes enlazado, procuro solo de ello el fundamento, que en pago del querer, no sea olvidado, más viva en la memoria siempre ha sido que el fin hoy del amante es ser querido. Al propio tono y estilo guarde algún tiempo ese trato: si supiera el desacato que hizo al Conde Camilo Castigara su locura, y mi osado atrevimiento, perdiera allí el sufrimiento, do falto el seso y cordura. Sabina me lleva loco, el verla me da solaz, lo que Maurelía jamás me dio gusto y tengo en poco. Que siempre la lealtad no arguye en si resistencia, y amar hoy con violencia, no nace de voluntad. Si amor engendra el efecto de la causa la afición, de hacer fuerza al corazón se sigue mayor defecto. Enrrico hola. . Señor. Di sellaste aquel papel? Al punto y lo que hubo en él. Dístelo? . Al Correo mayor. Llevara muy buen recado si allega en manos del Conde; si a la letra no responde, será que le haure enojado. No soy de su parecer, ni lo que pide es muy justo. Haras señor a tu gusto, pues no te puede ofender. El mover de nuevo guerras, es de no tener cuidados: administre el sus estados, que yo mandare en mis tierras, Y el desear lo ajeno, más es locura y exceso, pues adonde falta el seso, nada se espera de bueno. Repórtese y vaya a espacio, desaga lo que hacer quiso, que si es el Conde Briso, yo también el Conde Hiracio Bastara su atrevimiento detrázar lo que trazó, y a lo que hacer procuró, mal me parece su intento. Conocera quien yo soy, si a caso no vuelve en sí. Qué guarde el decoro a ti es justo, y en eso estoy. Por entretenerme un rato, quiero contento y ufano, ver prendas de aquella mano, que tanto estimo y recato. Enrrico dame esa cinta, que me entretiene el color. La qué me diste señor? La de Sabina. . Mal pinta. Qué cosas de quien bien quiero las precio más que a mis ojos. Toma señor tus despojos. Y aún del alma ser espero. Dichoso llamarme puedo, si en verla gozo del cielo. Que no descubra recelo de esta vez todo el entredo. Vivire de hoy adelante mas seguro y confiado, que el no estar hoy olvidado, es gloria para un amante. que Harta ventura fue mía en solo allegar a verte: e , d . mas ya se troco mi suerte, y en pesar, el alegría. Ya amor el lazo aflojo, y el contento se ha enaguado. Al conde veo alterado, sin duda la falta hallo. Perdido estoy, que he dehacer pues la culpa yo la tengo? En esto a conocer vengo, que no hay firmeza en mujer. De mi esperanza la flor, tan presto se marchitó, y al mejor ella faltó, trocada en negro color. Qué mudanza amor hiciste dime, y qué nuevo trasunto? quel papel trocaste al punto de blanco, en negro tan triste? oo Quién te ha dado este papel? de que suerte, como y dónde? habla, acaba, di, responde, quién hizo lo que hay en él? Pensara que fui traidor. En qué estas imaginando? Tú mela diste. Yo cuando: El otro día, señor. Qué dices loco, atrevido, falto de seso y razón? a qué celas la traición? y a que efecto me has vendido? Di que entredo fabricaste sin verguen y sin temor? tuviendo en poco mi honor, tales engaños buscaste? Según tienes ya por uso, que castigo hará en ti mella? atiende y mira si es ella: que dices? . Que estoy confuso. Quién la letra pudo hacer? Se que la hizo tu mano. Pues dime falso y tirano cómo vivo en tu poder? Diómela, diómela. . Quién? Si lo tal digo, no acierto, hoy Seurina ha descubierto primero el mal que no el bien. Acaba, quién te la dio? parece que te desdices. Seurina propia. . Qué dices? Lo que jamás tal se vio. Hay entredo semejante? es posible? puede ser? ya no hay fiar de mujer, pues no hay amor sin menguante. Luego sin duda Sabina se la dio a que me la diese. Yo lo entiendo, y me parece que bien nos esta, Seurina De esto la culpa ella tiene, pues me dio uno por otro. Pecho a pecho, y rostro a rostro el cielo contra mí viene. Ah falsa, cruel, ingrata, ha tirana de mi gusto, si el olvidarte no es justo a que tu desdén me mata. Ha lisonjera, atrevida, ligera en todo mil veces, que amándote me aborreces, y tu pecho más me olvida. Cuando a ver esto me allego siento pena desigual, quién dará fin a este mal? quién aplácara este fuego? Qué procuras? qué pretiendes? que contra mí vas trazando? mas siempre vas menos dando, si a quien te adora, le ofendes. Que puedas ser homicida, y que en serlo no te asombre: que siendo mujer, a un hombre vas por quitarle la vida? León celoso, atrevido tigre feroz, lobo osado, áspid cruel y enconado con las obras de tu olvido. A qué fin esta traición? tu malicia tanto dura? ques crueldad en hermosura aborrecer sin razón. Mas quien en vosotras fía, ierra sin saber lo que hace: pues si un amor os aplace, olvidáis ciento en un día. Mudables en escoger, duras en el persuadir: de do se puede inferir que no hay lealtad en mujer. Qué firmeza, amparo, abrigo, tiene un triste en vuestro engaño? más sufra y téngase el daño quien fío de tu enemigo. Y el quejarme de ti ahora, es que dolor siento extraño: pues lo que hiciste en un año, lo deshaces en un hora. De almendro flores nos dais, vuestra beldad os levanta: mas siendo tan vil la planta, con hielo y tiempo acabáis. Anidáis cual golondrinas, mientras el veraho os dura: y en vosotras la hermosura es trigo entre las espinas. Ya tomaste la venganza, procuraste hacerme trecho. pero en fin en vuestro pecho ya es muy cienta la mudanza. Eso, dime, prometiste? y esa fue tu voluntad? si con poca lealtad mi carta y tu ferompiste. Mas de que fin es quejarme de una ingrata y cruel fiera? que yo la adore, y la quiera, cuando se atreve a olvidarme? Si el nuevo amor tanto priva, porfiar en tino hay más: pues antes guerra que paz se halla en mujer vengativa. Qué disculpa pueda dar me pone en mayor cuidado: al Conde veo enojado, qué remedio he de tomar? Sabina no debe cosa; y él le carga más la mano; Mas el quejarme es envano, si me es fortuna alevosa. No hubo jamás privanza tan firme en ningún estado, que con ella no haya dado al traves por su mudanza. Como en todo es muy fingida lo que dio suele pedir: de que fin me fue subir, si tan presto doy caidar Seguridad en amor y lealtad en la mujer poca siempre suele haber, solo mientras hay calor. Pues con la tibiez vencido se aniquila y por la ausencia: que el amor da por herencia tras del bien querer, olvido; Cuál del señor a porfía saca un criado provecho? pues lo que en años ha hecho? lo pierde en faltar un día. Miseria y engaño es todo el servir siempre en recelo, que si no les viene a pelo, a la postre os dan del codo. La cinta dime qué hiciste? a caso en ti no la llevas? o de paciencia me pruebas, en pensar si la perdiste? No hablas? volviste mudo? o aquí perdiste el sentido? No, no la hallo. . Las perdido insensato, tosco irudo? Que te la volví señor, en mí estoy imaginando. A mí? cómo? adónde y cuándo? Al punto. . Me eres traidor, Pues dices que me la has dado, dirás verdad, o yo miento: y das muy buen cumplimiento de prendas que te her encargado. Será muy linda razón no atender a lo que mando, y a lo que voy procurando, vayas contra mi opinión. El pesar que de esto tomo, no se en que haura de parar pues ya no puede fiar un señor de un mayordomo. Quedaras en buen concepto, si en ti lo tal viene a hallarse: y es por demás apartarse de un enemigo secreto. Que si no fuera y aún dura alguna llaneza mía, castigara tu osadía, y tu sobrada locura. Sin juicio, vil, infame, sin fe, ley, y sin temor, que a quien no atiende en mi honor es poco que así le llame. Bien correspondes en eso, y en lo que hay obligación. Digo que tienes razón; que erre, y que estuve sin seso. No se que hacerme en tal caso, disimular es mejor. A quién sigue ese tenor, bien es atajarle el paso. Porque tome en ello emiend, de lo que le es mal mirado, y al caballo desbocado, se ha de tirar bien la rienda. Según imagino y trazo váyase considerando, que si va galopeando es bien darle un sofrenazo. Que fue el fin, a que esto rames? a no dicespues? . Señor digo. Calla, y baste ya, enemigo: no quiero que así mellames. Callare toda mi vida, solo por no disgustarte. Bien pudiera en esa parte por mi mano ser perdida. Poniendo término y vado, voy refrenando mi ira, quien por su señor no mira, no se tenga por criado. Que en resolución me obligo a defender este punto, que es antes traidor barrunto, y solopado enemigo. Atrevida y enemiga, castigare tu insolencia. El cielo me de paciencia. Antes te acabe y persiga. Ya no faltaba otra cosa para mayor confusión. . Para hacerma esa traición nada fuiste perezosa. Tú sobrado atrevimiento hoy dará fin a tu engaño: que es bien que tengas el daño pues yo padezco el tormento. No puede amor reposar, dos mil penas darme intenta, si a mis ojos representa la causa de mi penar. Ah falsa sin voluntad, mujer con poca firmeza. Ah cruel y sin llaneza, hombre al fin sin lealtad. El dejar de ser quien fuiste, vino de poco saber; y como falso en querer, falso en lo que promatiste. Quien fía en vosotros, yerra: pues a colegir se viene que faltáis cuando conviene, y al mejor de la carrera. Antes juzgáis sin razón, porque no os regís por ella: pues ya es antiga quererla de vosotras la traición. Disimular esto pienso . y a Enrrico echar la culpa. No admite el Conde disculpa: confuso estoy y suspenso. Puede ser, di ingrata y fiera, enemiga, y fiel jamás, ejemplo de las demás, falsa en mudarte y ligera: Veleta en el pensamiento, tigre y oso en crueldad; que la mucha voluntad paro en aborrecimiento? Las esperanzas que diste, los deseos tan extraños. de querer vivir cien años, por guardar lo que ofreciste. El pedirme y fingir celos, indicios de la afición; el mostrar grande pasión, y en lo demás mil recelos. Si al mejor con tu mudanza todo vino a perecer, lo que se viene a perder muy pocas veces se alcanza. El querer y amar tan firme, paró y vino a dar en hielo? quisiste subirme al cielo, para más presto abatirme? En lo más alto encumbrado me hallaba ufano y contento: más faltando el fundamento: fue el edificio asolado. Lo que un tiempo amor ordena, procuraste deshacer: mas no es mucho, que mujer jamás hizo cosa buena. Del quejarte sin razón tomo más atrevimiento para decir lo que siento, y aún con sobrada ocasión. Embustero marañoso, y en tus cofas atrevido, traidor y en todo fingido, falso, cruel, mentiroso. Enemigo en las traiciones y en los entredos y engaños, un Cid en echos extraños, y César en pretensiones: Antenor en las marañas, en la locura Atamante, Marco Antonio el necio amante y Nerón en las entrañas. Que se hicieron tus promesas y tus encarecimientos, tus atrevidos alientos, si das en estas flaquezas? En que paro tu amor el fingir dos mil caricias, si ahora se que codicias aflojar de tu rigor? Son estos los cumplimientos, el escribirme papeles? como imagino que sueles, pues no faltan tus contentos. El persuadirme en razones, muchas trazas fabricando, si ahora vas menos dando, y en mil debujos te pones? Mas no me espanto, ni admiro que ya es vuestra condición olvidar sin ocasión, y amar por hacernos tiro. Sois cual lagartos, que vais formando nuevas figuras, y a la postre las pinturas con la cola las borráis. Porque de contino amáis según lo que digo escucho, en vuestros principios mucho, y a la fin fin nos dejáis. Cargados de pareceres os resolvéis en soy hombre, y solo tenéis el nombre, que en lo demás sois mujeres. Alabaisnos hasta el cielo prendados de nuestro amor: y en gozar nuevo favor nos abatís hasta el suelo. La noche vendéis por día el día que nunca viene: y harto malaño se tiene la mujer que en hombres fía. Por Dios que estas muy doñosa aún disculpa no tienes, y con esas flores vienes? no faltaba ya otra cosa. Soy yo quien me he de quejar, y te apercibes ahora. De la carta mi señora ha de recibir pesar. Y el Conde viendo el suceso, tome de la cinta enojos. Siempre esos locos antojos salieron de tu buen seso, El testigo dará prueba si tengo en ello razón. Y la cinta hara mención de tu locura cual deba. El entredo es descubierto. Sin duda se sabe ya. Qué cinta? . Muy bien esta, qué disimulas? . No cierto. Qué hiciste la que te di? Yo la tengo en mi poder. Y esta podrás conocer? y quién te la dio a ti? Puede ser? qués lo que veo? hay entredo semejante? Eres mudable, inconstante, ligero con el deseo. Di quién te la dio? responde. Seurina. . Y a ti replico. Diómela Enrrico. . Y a Enrrico? Señora diomela el Conde. Yo? qué dices, enemigo? vive Dios que te destruya. La verdad quieres que huya? siendo la prenda el testigo. Mal puedes disimular lo que contra mí has hecho, la nobleza de ese pecho en esto vino a parar? Como de tu sinrazón dejar de enseñar quien eres. A que nos lleváis mujeres: Y a que vuestra confusión: Conoces este papel? Sí, dime quién te lo dio? Enrrico. . Do se lo hallo? Hiciéronme señor de él. Quién? . Seurina tu criada. Y a ti? responde ya ahora. Que me la dio mi senora. Oh atrevida y mal mirada. Yo te la di? por el cielo que te acabey aún persiga. Señora. . Baste enemiga, que no me vendas recelo. Perdida me hallo en tal caso. Yo fuera de mi sentido. A lo que te has atrevido rompiste de amor el lazo. Ya eche de ver tu mudanza, tus engaños y traiciones: y esas cifradas razones descubren lo que más cansa. Ah traidor, que es por demás el disfrázar tu maldad: quien no trata con verdad, lleva antes guerra que paz. Cuando conozco y entiendo tu poca fe y desamor, procuras con el rigor de lo que vas debatiendo. Con tus entredos extraños venderte ahora por firme: y es en vano el persuadirme, si conozco tus engaños. Para mí con esos cuentos? es que despeñarte quieres, y se muy bien ya quien eres, y entiendo tus pensamientos. Quién me procura burlar, he de darle el mismo pago. y es justo hacer lo que hago, y a quien me deja, olvidar. No pararé, mientras pueda: tomare de ti venganza: que se tiene por usanza dar mal a quien mal entreda. Conforme a tu atrevimiento hallaras a fe el castigo: mas hablar con su enemigo es predicar en el viento. Y porque más no te asombre, el irme será mejor: no porque tenga temor de los fieros hoy de un hombre. Diras que no puede ser, aunque atrevida y osada, pues no me llevas aún nada, siendo hombre, y yo mujer. Espera ingrata, detente: solo oye mi pasión. Jamás escucho razón del que olvida neciamente. No hagas señora violencia, advierte que amor te aprieta. Calla ya loca indiscreta, que me tientas de paciencia. Callare, y no hablare más, y sufra como es razón: pues de esto soy la ocasión, volveré muy presto atrás. Atiende, si quiera un poco: oye, mira lo que pido: mas tuviéndome en olvido, me tienes también en poco. Huyes cuando más te sigo, aborrecesme, y te quiero: me dejas, y por ti muero: bives junto, y vas conmigo. Ay cruel y duro pecho, hay traición, hay justo celo: de lo que tuve recelo, me sucedio por el hecho. Llorad ojos tristes míos, pues quedáis desconsolados, siendo del todo acabados vuestros contentos y bríos. Sentid comigo en el suelo agravios que tanto siento: echad sospiros al viento, formad quejas contra el cielo. Pensamiento do voláis? que temo que al punto y luego os consuma el vivo fuego con que se que os abrasáis. Será el trabajo excusado, si os puedo persuadir de que no queráis subir, cuando yo quedo postrado. Si es que pena padecéis, lo mismo padezco yo: ya que todo me faltó, no es bien que vos me dejéis. Y si el sufrimiento os dura, acompañadme en el llanto, cantando el postrero canto como Cisne sin ventura. Seguidme pues, si gustáis: no os espante el ver mi suerte, porque acabando en la muerte, yo me parto y vos quedáis, Dónde vas señor? espera, no hagas tal desacato. Suéltame loco insensato, que me persigue una fiera. Un león que más me atierra, un tigre en cólera ciego: el aire, el agua, y el fuego, el cielo, mundo, y la tierra. Por no ver tales tormentos, huyo, y por no padecer: que más puede una mujer que todos los elementos. Qué dio el Cónde ahora en eso? loco esta, perdió el sentido: que al extremo que ha venido, sin duda le falto el seso. Y esto de mujeres nace, cuyos embustes deshago: porque en fin nos dan el pago cuando a su gusto les place. Dame temor vuestro nombre, siendo vanas como a nueces. pues sin causa muchas veces echáis a perder a un hombre. No os faltan malos agüeros envueltos con la traición: y de animal sin razón huyo solo por no veros. Eso dijo? . Señor sí. gozaras lo que codicias. Yo te mando las albricias. Serán buenas para mí. Fulgencio vino a su punto el hallar hoy la sortija y por la carta me rija haga lo que hacer barrunto. No te parece favor lo que Sabina me escribe? quien alcance tanto, y prive, no se queje del amor. Todo sucede a tu gusto y te viene muy apelo: viviras ya sin recelo, sin saber que sea disgusto. Qués para un amante gloria alcanzar lo que pretiende, mientras en nada se ofende, ni a otri se da victoria. Y con el favor se aumenta mas el amor y querer: que es medio para el valer, y viene más a su cuenta. Dichoso puedes llamarte tuviendo en ello tal brazo. Para hoy señalo el plazo, yescribelo de su parte. Muévense ya mis halientos a que con ánimo parta, porque me encarga en la carta que ejecute mis intentos. Que no deje por la vida de hacer lo que voy trazando, porque me estará esperando, y es forzosa la partida. Por hacerle al Conde trecho volara tras de la casa; pues me da el modo y la traza, he de ir a su despecho. Muy bien se lo que hay entre ellos no ponga más dilación: porque siempre la ocasión se ha de asir de los cabellos. No te encargó me dijeses que no tuviese pereza? Díjome que con presteza y con diligencia fueses. Pues sabes ado esta el puesto, no pongas en ello olvido: cumpliras lo prometido y tu obligación en esto. Es justo que así lo haga sin que vaya prolongando: y a lo que voy procurando daré remedio a mí llaga. Lo que el amor suele dar, como es razón conocida: y el que causa tal herida. el mismo la ha de curar. Gustaras de compañía, si te has de ver en aprieto? Encárgome ella el secreto, y no cumple. . Toda via. Quel hombre no sabe hoy de quien se pueda guardar. Seguro estará el lugar, y aún el puesto ado voy. Yo te lo agradezco mucho, y quedo siempre obligado. Ya pues se ha determinado, a lo que oigo y escucho. Cuándo iras? . Esta nocho si ya no lo impide el cielo. Para reparo del hielo . fuera entropado y en coche. Mas con el calor que tiene no siente y repara en nada, ques gustosa la jornada para él, y se entretiene. Si la manta me cobija, duermo de noche contento. Vino bien para mi intento el perderse la sortija. Quedara según yo veo, con la cautela burlada: y la traición ordenada será a mi gusto y deseo. Acometeras un hecho muy heroico al parecer, que hacer tiro a una mujer, resulta tener buen pecho. Y adonde restriba y poya el valor y buenos tratos, que engañarlas a sus ratos es conquistar nueva Troya. Y el fin de esto corresponde en echar fuera el recelo, irás tú a gozar del cielo, yo tras de acabar al Conde. Que hasta quitarle la vida no tengo de reposar: mi palabra he de guardar, pues te la tengo ofrecida. Ya se que en todo y por todo vas enseñando quien eres: y antes que lo tal hiceres, escoge y traza un buen modo. Y así bérase en aprieto y castigado su pecho, que tanto se estima un hecho cuanto es muy más secreto. r. Sin duda que van trazando de quitar la vida al Conde, la traición jamás se asconde, ni la verdad menos dando. De que se guarde le advierta, ytrate con sus amigos, el que hoy tiene enemigos, vaya sobre si y alerta. Pues baste que en ello haré como por obra verás. Lo dicho dicho, no hay más la hora muy bien la se. Vamos, porque a tiempo acuda al plazo tan deseado: que bien salga lo intentado en ello no pongo duda. Vamos pues que a tu contento amor el lazo desata. Voy a gozar de una ingrata con gusto libre y esento. Y ese ánimo conviene en tan justos apellidos. Siempre a los más atrevidos da fortuna lo que tiene. Ese cuidado os dapena, y es de provecho ninguno: pues el hombre piensa uno, y otro siempre Dios ordena. A lo que escribe y propone muestra grande sentimiento: y en tal caso y detrimento justo será nos perdoné. Que le entregues señor pide lo mejor de tus estados: serán sin duda usurpados si el paso no se le impide. Porque trae de pelea contra ti gente y bien puesta: armas y consejo apresta, que hacerte guerra desea. Lo que es de razón elija, dando mal fin a su antojo. Fue la causa de su enojo porque no le das tu hija. Solo a Sabina pretende ese Príncipe, y la quiere: mientras así la pidiere, no la des, ni en ello entiende. Que por mi parte me obligo hacer lo que a mí me toca, pues a cólera provoca el ver su propio enemigo. Tan diestro se halla en las armas ese Príncipe Faustino? tan divertido y sin tino? le llevan siempre las damas? En la mocedad procura travar guerras, disensiones: en semblantes ocasiones se echa de ver su cordura. Si detérmina ir así, y ponerme en tal aprieto? afe le juro y prometo que hallara lo propio en mí. Y enemigo de la paz y esta vez muy mal se emplea: pues a quien mal me desea, he de procurarle más. Señalada la jornada no hay que temer de la muerte: que aunque mozo y por si fuerte, yo viejo y no falto en nada. Muéveme la sinrazón de ver lo que el tal pretende, y de esta vez mucho emprende, si sale bien su opinión. Todos, y yo de mi parte, te valdremos como es justo, mi brazo fuerte y robusto será en la lid otro Marte. Duques, Condes y Marqueses desean ya la partida; perderan por ti la vida una, y dos, y cien mil veces. Lleva adelante la guerra, que te prometo señor, que has de salir vencedor en tus reinos y tu tierra, Pues pide lo que no es justo con un término arrogante, muestra severo el semblante, el ánimo y valor tuyo. Seré en venganza león fiero, pues me incita el propio honor: y también un loco amor, . y lo que a Sabina quiero. Mi palabra doy en prenda: y todos al parecer juran que te han de valer con hijos, vida, y hacienda. Y a lo que el tal ordeno procura de hacerle trecho: muestra ánimo y buen pecho, pues en nada te falto. Por la obligación que estoy haré lo que más convenga, y lo que es justo mantenga, conforme el pide y yo soy. Apercíbanse en tal caso cajas, trompas y pendones; los demás nobles varones para cuando fuere el plazo. Y toda la demás gente este a su punto y concierto, y lo que yo ahora advierto, no se olvide neciamente. Puedes estar sin recelo, y dejar ese temor. Volvere por tu honor. como en ocasiones suelo. Y dime esta apercibido de lo que es más necesario? Es poderoso contrario, en nada no ha puesto olvido. Marchó, y viene al presente con ejército pujante? No está aún tan adelante. Pues qué hace? . Solo gente Va recogiendo en su tierra, y por todos sus estados los más lucidos soldados, solo para hacerte guerra. Piensa tener muy segura y por cierta la victoria; si bien le sale la historia, será sobrada ventura. Bien lo creo que su edad eso trae, y poco seso. Es en todo muy travieso. Nace de la mocedad. Solo en esto se entretiene en allegar sus soldados; y en conservar sus estados ningunos cuidados tiene. Hare conforme a mis tratos, entiendo lo que he ofrecido: pues un hombre apercibido vale más que seis a ratos. Solo con esa esperanza van creciendo nuestros bríos Y allá donde están los míos, tomaran presto venganza. No haura cosa que impida pues conocido me tienes. por ti perderé mis bienes: y por Sabina la vida. . Aunque ingrata en ser mujer no hay de ello porque espantarse, porque amor suele enojarse para de nuevo querer. Que una de estas puesta en celos y aún en términos de guerra, basta a confundir la tierra, y a revolver hoy los cielos. Vamos pues, a su ocasión se hará lo que más importe, dando en tal caso un corte, y fin con la ejecución. Y en tan buenos pareceres jamás me vi temeroso ni de fieros hoy de un mozo; ni de dichos de mujeres. Venceras, pues tal se espera, su pretensión loca altiva. Viva el Duque. . El Duque viva, Y muera Faustino. . Muera. Que descuidado va el Conde, ni menos mira por sí: doile aviso pues le vi, ya que de mí no se asconde. Ce,ce, a su señoria hablar quiero, y me atrevo. Oh mi Aristo que hay de nuevo? No falta por vida mía. Siempre hay en que entender donde acuden pretensiones, y en los más nobles varones y ciega el privar y valer. Cómo así? porqué razón? la causa de ello que fue? Aunque mochacho me ve, no hablo sin ocasión Es porque Maurelia a caso esta contra mi enojada, viéndose de mi burlada, por no acudir luego al plazo? O porque Sabina ingrata, formara nuevos antojos, y de darme más enojos aún procura y de ello trata? Y aún de esos polvos señor nacieron aquestos lodos, por varias trazas y modos, te veo sujeto a amor. En sus redes enlazado, no miras jamás por ti, y quien no va sobre sí, a la fin se halla burlado. En peligro de perderte te veo y en trance duro, bien piensas vivir seguro, y otro te busca la muerte. Y aún es engaño mayor ir de la suerte que vas, si piensas que todo es paz, y no falta algún traidor. Según siento para mí, cierto a defender me obligo, que quien hoy tiene enemigo, siempre ha de mirar por sí. Pues hay diversos atajos, se han de evitar muchos daños, ques mundo con mil engaños, y tiene altos y bajos. Por Dios me llevas confuso, acaba dime lo que es. Por eso vine esta vez, y el trabajo no rehuso. Dos palabras solo advierte, y conocerás mi celo. Escúcholas con recelo. Oye pues de cualquier suerte. Ya sabes que en esta vida nos ciega el querer privar, y el presumir alcanzar lugar más alto y subida. El adquerir hoy riquezas nos mueve grande pasión, la fama y buena opinión, que son del alma dos piezas. El deseo de regir con nuevos cargos y oficios, el fabricar edificios, sino lo impide el morir. El verse uno estimado, y en buena reputación, el poner hoy su afición do imagina ser amado. El combate y la porfía la buena y tranquila paz, y al fin lo que puede más, y reina siempre, es la invidia. Bien lo se prosigue pues: acorta con tus razones. Y que mujer sin traiciones, jamás huubo? . Y así es. Sepas quel Marqués ordena con Fulgencio de ofenderte, y anda por darte la muerte, a lo que se sabe y sueña, Porque hablando de secreto, lo que te advierto entendí, sino miras sobre ti, te hallaras en grande aprieto. El porque tú lo sabrás: y el fundamento mejor: y apartarse de un traidor quien puede y es por demás. Qué me dices? . La verda Que en ello entiende el Marqué Eso pretiende esta vez. Contra mí tal crueldad? Viose caso semejante? tal locura y desacato? fiel amigo y llano trato importuno y necio amante. Contra mí a tanto se atreve, de enemigo no se asconde: no mira que soy el Conde, y que no hace lo que debe? La querella que tomó, fue porque dice que vas tras de Maurelia, y no más, Yo tras ella? en eso dio? vive Dios, que voy al punto solo a castigar su intento: y su loco atrevimiento dará fin, según barrunto. De sus traiciones no espero otro menos en tal caso bien es atajarle el paso, porque el muera primero. Advierte señor, atiende, oye escucha aguarda pues. Corriendo tal interes, la dilación mucho ofende. Dos palabras solo escucha, pues a oirlas te provoco. Serán de provecho? . Un poco Y a fe la tardanza mucha. Antes no, porque conviene no arrojarte de esa suerte: tiempo haura de defenderte, que la cordura eso tiene. Pues qué quieres? . Avisarte de lo que tienes de hacer: que procures escoger en lo que toca a esa parte, Una traza y un buen modo para vengarse tu pecho, no por hacerle mal trecho, te has de quedar puesto al lodo. Con la discreción hoy tuya te rige, y con la experiencia: ques cordura y gran prudencia esperar siempre la suya. Pone, y echa el fundamento para hacer el edificio, quien se atiende a buen juicio; no tendrá mal fin su intento. Pues la cólera nos ciega; y perturba la pasión: que a su efecto la traición muy pocas veces allega. Y mientras puedes señor, toma siempre un buen consejo: ques el amigo un espejo do se descubre el honor. Tus tratos bien me parecen, conozco tienes razón. Las fuerzas a su sazón y a su tiempo se enrriquecen. Cogidas antes de hora son de provecho ninguno: y cuando en tiempo oportuno, mas el precio las mejora. El primero movimiento siempre halle mal logrado, y por mejor fue estimado, el postrero pensamiento. Se muy bien adonde vas, eres muy discreto a fe. Grande favor y merce sin merecerlo, me das. Vamos; porque a su ocasión les de lo que van buscando, el plazo voy dilatando, por castigar su traición. Podrá el Marqués conocerme, y do allega mi valor? mas no temo, que un traidor en nada puede ofenderme. Solo te encargo señor el secreto, que me importa. Basta, y razones acorta: de eso no tengas temor. Yo he de dar satisfacción? a quien contra mí tal hizo? Siempre bueno fue el aviso para cualquier ocasión, Y el apartarse a sus ratos de enemigos pareceres. Cómo huir de las mujeres que tienen peores tratos. Que noche clara y serena que apacible y deleitosa: hasta ver mi luna hermosa; de tinieblas toda es llena. Qué mayor gloria y trofeo puedo alcanzar ni contento? daré fin solo a mi intento, por gozar lo que deseo. Hoy dentro en mi pecho infundo un nuevo brío y valor, dándome esfuerzo el amor fuera contra todo el mundo. Del mismo fuego templara su calor contrario al frío: y aún abrasara en el mío lo que del suelo quedara. Qué dejara de emprender? que no hiciera cómo loco? y aún pienso que no hago poco, pues engaño a una mujer. A quién no obliga razón? y a quien no esfuerza el amor? mueve y incita su rigor para mayor confusión. El cielo ya me asegura y a aguardarle me convida el ver al Marqués sin vida, y a Maurelía en su locura. Si sale bien la traición, será el entredo gustoso. No hay de que estar temeroso, hallando tal ocasión. La calle y el puesto veo quieto, solo y sin gente. mientras de ella estoy ausente, no hay a mi gusto recreo. Sin duda Seurina esta esperando a que viniese. Y a mí el Marqués me parece en las pisadas que da. Aunque cierto en el vestido imagino que es el Conde, si de mí ya no se asconde, hablarle quiero. . Perdido, Loca y fuera de mí voy hasta gozar de mi cielo. Ce,ce, y con harto recelo le he de hablar, adónde estoy? O mi Seurina. . Oh señor, ya rato estoy esperando. Yo tras de veros penando, pues me hacéis tanto favor. Llamar me puedo dichoso, tuviendo a vos de mi parte, seré en la empresa otro Marte, y otro César animoso. Por fuerte nadie parece, o está la calle segura? No vi noche más oscura, el bien fortuna me ofrece. Ay qué temer de palacio? que puede mucho un traidor. Duermen a más y mejor, la gente está muy de espacio. Recebís grande consuelo pues alcanzáis la victoria? En vispera de tal gloria, me pienso estar en el cielo. Para fin de la que escucho qué favor será cercano? Él solo darme la mano Y eso basta? . Y aún es mucho. De contento os veo lleno, seguro estáis de esta vez. Extraño gozo: ea pues. Os receláis del sereno? O a caso en la noche fría imagino que os eláis; y así sin duda buscáis para ahora compañía. Bueno a fedonoso cuento: pues gustáis de entretenerme, muevaos ya tan solo el verme padecer el mal que siento Si me abraso en vivo fuego, la dilación me atormenta. Quedo, que nadie nos sienta. Callare, y al punto luego. Mas eso no es crueldad La razón dice porque. Que en dejarme moriré, si no usais de piedad. Pues qué remedio? . Ayudarme en lo que sabéis ahora. Ire contra mi señora? Luego intentáis de burlarme? Ni menos eso tampoco, que en todo serviros quiero. Mirad que rabio, y que muero, que me pierdo, y vuelvo loco. Ya siento vuestro penar, daros mil bienes quisiera: Subire por la escalera, y el subir será volar. Ligero tras de la caza quién podrá si no partir? cual fénix vuelvo a vivir encendido en viva brasa. De contenta el alma llena os veo, y que ya subís. Soy semejante a Paris en el robo de mi Elena. Quedo señor y aplacer, que no recuerde la gente. Tus años el cielo aumente. Y él te guarde en su poder. No vi mejor ocasión que la que ahora se ofrece, y a lo que el Conde merece, será poca la traición. Hoy sin duda ha de acabar, dando fin a sus engaños, aunque son hechos extraños, la vida le he de quitar. De su parte me encargo, le guárdase el puesto y calle, más temo que en ella halle lo que antes no dejo. Entro a gozar de su prenda, cual otro Eneas tras Dido, y aunque le ampara Cupido, fortuna se que le ofenda. De su cielo le despida, y acabe su fuerte brazo, como yo le aguardo al paso para quitarle la vida. Nadie parece en el puesto, seré esta noche otro Marte: y en el juego y el descarte envide todo mi resto. Que en el trabajo más fuerte se conoce hombre quien es, terna principio el Marqués, y el Conde fin en su muerte. En el palacio traición, tal locura y desacato? El estrupo va barato, suelta la fornicación. Al ladrón darle el castigo que merece su pecado. El lobo entro en el ganado. muera el traidor y enemigo. Cayó el pájaro en las redes y el hurto se hallo en su mano. Infame, loco, y villano, librarte de mí no puedes. Tu sobrado atrevimiento, castigare y tu insolencia. Por huir de tu presencia volare más que no el viento. Aguarda traidor, espera, si en hecho eres varón. No hay reparo al entubión, ni al huir hay escalera. Darsatisfacción en esto, son argumentos muy vanos. Aunque huyas de sus manos, otro te aguarda en el puesto. Por rémate y despedida de lo que ahora vi en ti: te espero tan solo aquí para quitarte la vida. Tu traición es por demás, ofenderme ahora en nada. Pues los hilos de mi espada volverán tus pies atrás. Ya de cólera estoy ciego, al Marqués tal deshonor? Yo soy Fulgencio señor, muerto soy detente luego. Qué escucho, cielo sagrado: puede ser? qué es lo que veo? Contra mi gusto y deseo la traición se ha mal logrado. Fulgencio soy sin ventura, tu leal y fiel amigo, y dese Conde enemigo, por castigar su locura. Hay engaño semejante? hay trance, y pena más fuerte? como no me doy la muerte, y a cabo ya en un instante? Estuve loco, o insensato? que hazañas acometí en dejar de ser quien fui, si a mi amigo no recato? Qué del hecho resulto? que gloria sacar pretendo, si a quién debo no defiendo? pues cordura me falto. Contra mi honor hice el tiro, y a cólera me provoco, tuviendo a mi sangre en poco, pues por la tuya no miro. Traidor fui culpante en ello, falso en el atrevimiento, pues pude allegar sin tiento a ofenderte a un cabello. Porque de razón no huya, será bien que en tantas penas de sangre todas mis venas, para que pague la tuya. Muera y acabe contigo, tenga en mi guerra y no paz: que no es justo viva más quien no miro por su amigo. Eso no, ni hay ocasión para que te des la muerte: que en el peligro más fuerte se echa de ver el varón. La culpa sola fue mía, y así merezco la pena: mi traición más me condena, pues no atendí a lo que hacía. Según los pasos que sigo, la caida se me ofrece: pues más que no esto merece quien fio de su enemigo. Fíeme sin más temor dese Conde lobo fiero: y adelántose el primero, que a un traidor otro mayor. Procuro atajarme el paso mientras me falto la suerte: pues iua por darle muerte, y vine a dar en el lazo. Encárgome y de secreto que en la calle a más despacio, mientras entrara en palacio, por si se viera en aprieto. Le aguardara solo un rato, y de atalaya sirviera, porque Maurelia le espera, como era entre ellos el trato. Yo viendo tal ocasión para efecto de mi intento leprometí muy contento de no poner dilación. Mas el procuro en engaño dejar del hecho memoria, pues el gano la victoria yo saque tan solo el daño. Vine al plazo señalado, do le esperé de contino: y erre el lance, y aún el tino, pues sabes lo que ha pasado. Hallome ahora perdido, como el que en esto no atiende: que la traición tarde ofende, y el traidor siempre es vencido. Esto señor pasa en suma, y aún más pudiera decir: que si me dura el vivir, será más larga la pluma. Bastara Fulgencio pues la pena que siento en mí: que haciendo lo que hice en ti; no fue tu amigo el Marqués. Mas si con lágrimas mías pudiera darte consuelo, echara más que no el cielo aguas despide en cien días. Y en tu amistad conocida mi amimo se alborota, me desangre gota agota, por darte yo nueva vida. Mas si gustas, al momento como el noble pelicano saldrá para ti; y aún gano de mis venas el sustento. Donde no, el cielo es testigo que cual tórtola a porfía llorare de noche y día faltándome tal amigo. Con tu amor y tu querer me das vida al corazón, como al becerro el león a voces le da otro ser. Tu voluntad me levanta vivo de muerto y difunto: como en el agua a su punto reverdece más la planta. Antes que la gente salga, vamos Fulgencio de aquí, ques justo mire por ti, y en esta ocasión te valga. Y tus injurias y agravios los tenga y juzgue por míos: con nuevas fuerzas y bríos te defienda y modos varios. En términos de amistad guardas los justos derechos. Eres amigo en los hechos, yo tu hermano en voluntad.

JORNADA TERCERA

jornada tercera Fragosos y altos montes, cuya sombra adorna de estos valles la hermosura, y su grandeza en verla nos asombra, adonde el cisne triste y sin ventura mis males con su llanto annuncia y nombra sirviendo ya en mi fin de sepultura la ausencia ques dolor pesado y fuerte, pues vivo, y el vivir me causa muerte. Remedio quien dará a las penas mías, consuelo y aún descanso a mis enojos? las aguas de estas claras fuentes frías, o lágrimas que a priesa de mis ojos salen sin reposar noches y días, darán rémate y fin a mis antojos? mas temo que mis lágrimas y el agua, no enciendan más el fuego de la fragua. Las aves en si temen solo en verme, y dejan a una parte el dulce canto: las fieras ya se atreven a ofenderme, la tierra no me sufre con el llanto: el cielo ya allego a no conocerme, el viento ya me arroja por ser tanto: los árboles, y el olmo blanco y tierno se secan y aún marchitan con mi invierno. La noche me condena y sufrimiento, el día se escurece todo a una: rodeame el pesar, y huye el contento: escondéseme el sol, la clara luna; mis quejas nadie escucha, yo las siento: persígueme del todo la fortuna, mas ay, que en ser un hombre desdichado, el mundo le aborrece, y es postrado. Muy trabajosa es la vida, que ha de buscar el sustento: mas el ir papando viento es fruta muy desabrida. Manténgase el camaleón de lo que a mí me da pena, que en tener la tripa llena descansa mi corazón. Cansacio es pedir con llantos y a sus ratos continencias, y ayunar sin abstinencias, ni sin vigilias de santos. El allegar al convento, y henchir bien el talegón, me quita toda pasión, y me da grande contento. Del beber pocos se encantan, pues en brindar son constantes que hay de estos estudiantes que en ver el agua se espantan. Como se echa bien de ver perderse por el más fino, pues en lo que toca al vino catreda pueden leer. Según el parecer mío salen tan sabios poetas, que sus obras tan eletas compiten con las de Ovidio. Quien tuviera tus cuidados: que en los míos desespero Aquí veo un caballero solo en estos despoblados. Sin duda es grande señor, según el vestido lleva: quien a pedirle se atreva limosna, siendo menor? Mas si es hombre como yo de que me espanto? ya voy. señor. . Mientes que no soy, pues el amor me acabo. Que faltándome la vida, al punto deje de ser. Quién de este no ha de temer, si a tal cena me convida? En que ya me deje ir, no le pediré en cien anos. Quién padece tantos daños, a que fin ha de vivir? No hablas? responde luego, dame el remedio, porque. Que se mate su merce. Y si ardo en vivo fuego? Que beba del agua, o vino: y así aplácara el calor. Si me pierdo? . En el sabor, del cárnero y del tocino. Si el mal procede de dentro Con esta causa remota. Y si el alma se alborota, como volvera a su centro? Con el licor que es suave, basta a volver en si un muerto. Y si peno en el desierto, el remedio, qué es la llave? Que rompa la ley y el fuero, y lo hurte del ganado. ̱. Cuando estuve sin cuidado, llevoselo el lobo fiero. Buen remedio. . Y qué será? Mercar otro a lo que atino, Dime de qué? . De tocino, pues tras del hambriento va. Qué dices loco insensato, eso sacas de tu ciencia? Delante de su presencia no hablare más que el zapato. Tu discreción y saber arguye en todo quien eres: y en esas respuestas quieres enseñar tu poco ser. Amargas horas que fuistes dulces en algunos días, ya entre tantas penas mías os veo, y juzgo más tristes. Si mis lágrimas os mueven, solo a escuchar mi pasión, deteneos, que es razón, pues a lloraros se atreven. Pero la muerte por eso me persigue ya algún poco. Sin duda que ha vuelto loco, o que le falta del seso. Y aún hablas villano, di? así guardaste el silencio? mas porque ordeno Fulgencio tal entredo contra mí? Y el Marqués a que intentó de hacerme entonces traición? si soy el Conde, es razón, que el pago le vuelva yo. Porque escucha por tu vida, no ves volar por el viento y subir mi pensamiento hasta el cielo, y dar caida? Cerca del cuarto elemento con él me acerco y allego, mas que ardo en vivo fuego: agua, que muero: al momento. No te quemás, dónde estas? que no te ofende el calor? que me lástima el amor, y el huir es por demás. Si no das algún remedio al fuego, y este mal junto, acabaras luego al punto loco atrevido soberbio. Ay, ay, ay. . Qué tienes di? también sientes mi pasión? No esta buena la razón? tal locura jamás vi. Mas calla luego. . Ya callo. Mas que hables me conviene. Hablo, y nada me detiene, en gran confusión me hallo. Mas no, da voces al cielo, que me lleva el corazón. Hola, hola, ola traición: agritos hundiré el suelo. Mas de dar boces no es hora, llora, y hazme compañía. Llorare de noche y día, pues estoy hambriento ahora. Pero lágrimas no atienden a dar fin a mi dolor, corre aprisa y sin temor tras de aquellos que me ofenden. Corro ligero cual gamo, por aliviar tus pasiones. a huir, pese a tal ladrones que persiguen a mi amo. Pero no, detente luego: reposa por el cansacio, mas ay que estas muy despacio cuando ardo en vivo fuego. Que me abraso en el amor, agua, que muero: al momento. Vino vino es mi sustento, que en mi vida fui aguador. Todo me cansa y enfada, en busca voy de la muerte, viendo trocada mi suerte, y ella esconde más su espada. Ya me da pena el vivir, pues me falta la paciencia, que en aquesta larga ausencia para mi es gloria el morir. Hazme un placer por tu vida así Dios te de ventura. El dará en otra locura, que serálo que me pida? Que tu vestido me des, y tomes este corriendo: porque del sacar pretendo otro mayor interes. Si te da frío señor, has de provocar a risa. No acabas? date más prisa, que me abraso de calor. Yantes que invierno me alcanco seré cual fénix en suma, pues dejo la vieja pluma, porque en la nueva descanse. En este nuevo aparejo mi hecho muy más consiente, pues ímito a la serpiente en mudar otro pellejo. Y por rémate en el llano seré como el árbol tierno, desnudándome en invierno, por tomar hoja al verano. Yo quedo muy entonado, y con vergüenza de verte. ̱. Mas precio estar de esta fuerte, que si fuera de brocado. Porque trocando y ansí más otro bien me asegura. Y a mí me sobra ventura, pues soy otro del que fui. Brioso estoy, lindo talle: Conde soy, Duque, o Marqués, con un caballo esta vez paseara bien una calle. Qué te parece? . Muy bien, no haura dama que te ultraje: parece escudero, o paje, o andrajo de una sarten. Hago nuevo enamorado Ya pareces otro amante. ̱. Soy en figuras Atlante. Yo con esto Antón pintado. Da luego una vuelta. . Y ciento. Ponte de otra compostura. Es ya triste mi ventura? ya me falta el sufrimiento. Di no te pago bien hoy? Sobrado, y más que merezco. ̱. Por eso ya te aborrezco, vete al punto. . Cómo estoy? Como estas, que ya me enfadas, í. y en ti vuelvo a lo que suelo. s. Dos mil bienes te de el cielo, y mejoré tus pisadas. Palabras ya no repite quien va hecho un caballero. Huye traidor. . Nada espero: pues temo no me lo quite. Tan solo y entre estos valles llorando desdichas mías quedo, pues se van los días: y aumento en ellos mis males. Quejas, sospiros, y penas afligen mi pensamiento: pesares me dan tormento: entre peñascos y arenas. Memorias del bien pasado lastiman mi corazón, y ellos me causan pasión, y el verme tan desechado. Ausencia me aflige y llanto, y me priva del sentido, viendo que más pudo olvido, y que amor aflojo tanto. Agravios me dan caida, desdenes me llevan loco: y el verme tener en poco, me acaba presto la vida. Ausencia, desdichas, suerte, llanto y quejas desiguales, memorias, celos y males acompañadme en la muerte. En esta choza y morada, si fortuna no es escasa, mientras la noche se pasa, quiero entrar, y hacer posada. Ya que me persigue el cielo, y el loco amor a deshora, servírame solo ahora para reparo del hielo. La tierra de mí se sconde, y en solo verme se asombra; pues soy de la muerte sombra, y dejo de ser el Conde. Mas en tan triste aposento mal podré tener sosiego, si me abraso en vivo fuego: agua, que muero: al monento. h . Al arma, al arma: guerra, guerra todos juntos y a una parte. Seré en la lid otro Marte, y León bravo en su tierra. al arma, al arma: guerra, guerra. Armas público y estruendo, y en sus Reinos batería: mientras dura su porfía, mas a cólera me enciendo. Sere rayo vivo fuego, azote en su propio estado, Tigre feroz, Lobo osado, en el intento que allego. Su soberbia y arrogancia castigare, y su locura: pues mucho tiempo ha que dura sobre si la vigilancia. Banderas, cajas, y trompas se aperciban todo junto. Ya quedan muy a su punto, para que sus pechos rompas. Hoy por si te ofrece Marte de la batalla victoria, para que con honra y gloria levantes más tu estandarte. El triunfo tienes seguro, si de tu parte es amor: según tu esfuerzo y valor que venceras te aseguro. Y el contrario puesto en calma se ha de ver en el combate: si aprietas bien lacícate, tienes por cierta la palma. Y asolada que este Troya, serán tuyos los haberes, gozando lo que bien quieres, pues se debe a ti la joya. Encarándome en el blanco terna buen fin el suceso: pues pierdo por ella el seso, y el ser de mi pecho arranco. Por empresa llevo en mí este retrato que adoro, de quien, por guardar decoro, mi seno lo lleva en sí. Y a quien mi alma recata, mientras del dueño se acuerda, no es mucho por él me pierda, si el figurado me mata. Mas de que sirve el querer, si mi mal celas y callas? y a quien vengo a dar batallas, si me vence una mujer? Si te miro, soy rendido: si te toco, mas me encanto: si te contemplo me espanto: si me olvidas, soy perdido. Y allegando a contemplarte, y a conocer tu valor, de nuevo sigo el amor, y aborrezco luego a Marte. Varias historias y ejemplos nos dan a entender si quieres: que por causa de mujeres Reyes, Príncipes y templos, Capitanes esforzados, Ciudades, Reinos, Imperios, mandos, y cargos soberbios fueron del todo acabados. Mira Troya por Elena Como en fuego se abrasaba, y España por otra Caba tuvo mal fin y harta pena. Marco Antonio aquel Romano por Cleopatra fenecio, y Sansón a que allego por su amor loco y tirano? Y otros, que por no cansarte, no quiero ahora nombrar: pues ejemplos puedo dar mas de mil en esta parte. Deja pues señor, y olvida esas blanduras de amor: que es fingido y traidor, y acaba presto la vida. No te muevan sus pasiones, despide ya sus claricias, que anda lleno de malicias fabricando mil traiciones. Vuelve, y mira por tu estado, para que más lo mejores: que un capitán con amores jamás salió buen soldado. Muestra tu ánimo y ser, ques lo que te ha de ayudar: pues tiempo tienes de amar, como yo de aborrecer. Con tus enemigos cierra, para alcanzar nueva gloria: y procura la victoria pues estamos en la guerra. Tu consejo cual de amigo, quiero seguir, pues conviene: y quien tal soldado tiene, lleva un tesoro consigo. Muestras en eso quien eres. Y a mí me haces favor. Mal estas con el amor. Diéronme el pago mujeres. Que me abraso en vivo fuego. agua, que muero: al momento. Qué extrañas voces que siento: Qué podrá ser? . Agua luego. Sin duda que en esta choza alguno se esta abrasando. Y el humo que va echando, no denotara otra cosa. Dad golpes por esos lados, que a mi Sabina me anima. Sola esa me lástima, y renueva mis cuidados. Puede ser? qué es lo que escucho? por responderle me allego, cómo estas? . Ardiendo en fuego. Y a caso padeces? . Mucho. Quiéres auxilio esta vez? Saldre, si el alma se atina. Quién te maltrata? . Sabina. Y quién te ofende? . El Marqués Viose tal? . Y una traición me quito de una el sosiego. afuera pues, que ardo en fuego, hecho ceniza y carbón. En el más hondo y profundo penas siento y más dolor, que en perseguirme el amor me persigue todo el mundo. El fuego, el aire, la tierra, el agua, el cielo y su ser me procuran de ofender y hacerme de nuevo guerra. Entre estos males que escoja? por no padecer jamás. pues si el agua echo a Jonas, a mí la tierra me arroja, De tu llanto y tu quererla juzgo que amor te maltrata, cual a mí por una ingrata me lástima su centella. Y como su dardo es fuerte, su llaga es mal de sufrir: pues en allegando a herir, ofende más que la muerte. Y ansi es fácil de creer que tu mal nace de olvido, y andas como yo perdido por gusto de una mujer. Luego el amor te cego? Solo en querer me lástimo. Por eso en nada me estimo, pensando ser solo yo. Si sus efetos se estienden, empiece a amar a porfía, porque tengo compañía, y tanto ya no me ofenden. Ya que el remedio se halló, tenga cordura y buen seso: pues de sufrir tanto el peso, el sentido me faltó. Aunque en pedir atrevido, dime quien eres señor. Faustino, a quien lleva amor loco del todo y perdido. Qué escucho? ya pierdo el tino, y en ver este, vuelvo loco. Suspenso estas algún poco. Qué eres Faustino? . Faustino. El que guerra quiso hacer a un Duque por sus estados, y a quien en tiempos pasados le amarteló una mujer? Lo que ahora vas diciendo, no del todo se pasó: y prendas que estimo yo, quiero ganarlas, y entiendo. Dirasme cómo se llama? Sabina es su nombre. . Así? no nacio esa paro ti, ni hagas cuenta de esa dama: n Si no por el cielo santo que he de acabar hoy tus días. De tus locas fantasías y arrogancias no me espanto. Y siendo mía, me alabo por lo que me dio su mano. Oh infame, traidor, villano, tal escucho, y no te acabo? Mueran que es tenerme en poco, y de cólera estoy ciego. Criados tenelde luego, No hay acercársele al loco. Detente que estás furioso, aguarda, escucha razón. Lastimaisme el corazón, y me pedís el reposo. No es de reparo el capote, parece rayo y centella. En vosotros harán mella los golpes de este garrote. Acabaréis por mi brazo. Que escuches, solo te ruego. Como soy rayo, y soy fuego, abraso por donde paso. Esperay reporta un poco: pues alivio darte quiero. Cuando espero desespero. Malas burlas tiene el loco. Los pasos me va atajando, no hay reparo a su fiereza. Hasta hundiros la cabeza, no hago nada por doando. Trocada juzgo mi suerte, afloja un poco el rigor. En tu busca voy traidor, solo por darte la muerte. No hay resistir su locura, ni menos a tantos daños. Acortándote los años, mas se alarga mi ventura. Rodealdle, si podemos cogerle, y darele el castigo. A sus golpes no hay abrigo, solo guarida busquemos. Guarda el loco, guarda el loco, a huir presto de sus manos. Oh groseros y villanos, que ansí me tengáis en poco. De hoy más quedara memoria traidores de vuestro huir: pues dando os fin al vivir, tengo cierta la victoria. Ya que arrogante con guerras os señalo con almangre, qué regáis con vuestr asangre las plantas de aquestas sierras. Por haceros más despecho, me burlo de vuestra suerte: que bastara a daros muert con las llamas de mi pecho. Y eso tenéis por herencia el daño que habéis ganado, porque adonde os fue vedado, entrastes sin mi licencia. Que esta fruta es mi regalo, y quien la coje, se pierde: pues fue a vuestro gusto verde, y madurose en el palo. Pero mi alma por tierra, y no se alegran mis ojos? como entre espinas y abrojos va echando flores la tierra? Producio, viendo mi mal, remedio para mis penas: y así entre piedras y arenas se mejoró mi caudal. Cogiendo tal garza a vuelo, no fue mala coyuntura: pues viendo aquí tu hermosura se abrio para mí ya el cielo. Mis lágrimas entre flores amor recoje y entierra, que van regando la tierra porque crezcan tus favores. Y así el llorar me es forzoso con este bien reservado: pues fui en tiempos desdichado, y vuelvo ya a ser dichoso. Porque veas si te adoro, mas que a Elena otro Paris, te ofrezco y doy la cerviz, como al jugo humilde el toro. Fuesobrado desacato, y ami costa la perdida: antes dejará la vida, que no perder el retrato. Y amor presto me privó de su gloriay su contento: sufra ahora yo el tormento, pues tanto bien me faltó. Y puesto y metido en calma hoy mis prendas voy buscando, pues mi cuerpo va penandon sin auxilio de su alma. Así otra vez sin vergüenza quieres contra mi atreverte? sin duda buscas la muerte, y a tu persona la ofensa. Que los golpes de mi brazo no te alcanzaron con ellos, o a caso por los cabellos te escapaste a todo paso? Qué buscando vas villano, no contento del suceso? sin duda que estas sin seso, pues no temes de mi mano. La nobleza que a mi toca, desa tu vida se ampara: porque sino, te acabara con el viento de mi boca. Y así ternas por muy cierto la ocasión cuan poca fue, pues solo en mover un pie del todo quedarás muerto. Toma mi consejo, y baste: vuelve a tus tierras con vida: y haz cuenta que de perdida por mí la gloria cobraste. Como no temo de ti, viendo tu locura en esto, acudo otra vez al puesto por buscar lo que perdí. Y pues que de mi contento tienes mi prenda perdida, será bien que te la pida, y me la des al momento. Donde no, tu desuarío ha de hacer solo en ti mella: pues es justa la querella, dame el retrato ques mío. Qué retrato? . Ese que tienes. Y quién te lo dio? . Sabina. Tu locura mal se atina, pidiendo otra vez mis bienes. A aquién le dejaste, di: y a quien lo pides ahora? Vine a perderlo adesora, mientras me partí de aquí, Vuelve pues lo que no es tuyo; a su dueño por entrego. otra vez deso reniego, toma lo que restituyo. Es por demás, enemigo, y el acabarte es regalo. Con la fruta de este palo a mantenerte me obligo. Villano, infame, soberbio, acabaras en el suelo: que si no te ampara el cielo, no tienes otro remedio. Ponerte en razón no puedo, ni detener tu rigor. Espera, aguarda traidor: ya huyes con tanto miedo? Toma el retrato, si quieres ver el fin hoy de tus anos, Ya no fío en tus engaños, que harto me cuestan mujeres. Soldados, gente de guerra, al arma contra el furioso. Si me quitáis el reposo; asolare vuestra tierra. Guarda el loco, guarda el loco. La cabeza tengo hendida. Si queréis perder la vida, deteneos algún poco. Guarda el loco, guarda el loco. No tan solo entre enemigos llevo guerra en mis estados, pero aún los más privados, los que fueron más amigos. Los paniaguados y nobles y la gente más lucida esos me ofenden en vida con traiciones y redobles. Procuran hacerme guerras con mil injurias y agravios rodeado de contrarios puedo abastar a mis tierras? Darles alcance es mejor, procurándoles castigo: y no se precie de amigo quien va manchando mi honor. Que solo en esta derrota si bien me ayuda la suerte, voy por darle al Conde muerte, pues en el cayó la nota. Y en tal caso inorme y feo fueron sus hechos villanos: y ansi verle entre mis manos: muerto o vivo le deseo. Tal desacato del Conde en mi vida no creyera, por eso es justo que muera quien de traidor no se asconde. Pues su maldad no le abona, de darle el castigo trata al que en nada te recata, ni mira por su persona. Haz en tus reinos justicia, mantiene y guarda tus fueros contra los más caballeros destruyendo su malicia. Ser algún tanto piadoso bien es con los llanos tratos, como cruel a sus ratos, justiciero y riguroso. Su pecado le condena a que el pago le sea dado: que de amigo solapado jamás salió cosa buena. Acometió la traición en tu casa y tu palacio: y así contra el Conde Hiracio pide justicia, y razón. Tuviendo en poco tu honor es muy justo que la pida para quitarle la vida, como merece un traidor. Este es mi voto y quererla, lo que manda la ley sigo: porque la pena y castigo en los malos haga mella. Hárase lo que es razón, tratándose en el consejo: que a los demás esto dejo, porque me correpasión. De mi parte el Conde Oracio dará su voto por mí. No está muy lejos de ti . el que te ofendió en palacio. Hacesme en ello favor, y quedo muy obligado: mirare por tu estado, y en lo que toca a tu honor. Asista en ello el Marqués, sin poner más dilación. Haré lo ques de razón, pues tu gusto ese es. Quién dejara de asistir? pues ya vengarme quisiera, he de procurar que muera, porque yo vuelva a vivir. Cumpliose hoy mi deseo, allego la hora y plazo: salió muy bien lo que trazo, y mejorado me veo. Faustino viene pujante con su loca pretensión, cogele amor y afición, pues que se precia de amante. Sus ejércitos y gente puestos a modo de guerra van entrando por mi tierra, y hacerme tiro consiente. Aunque por evitar daños, que son contra mi deseo, me pide solo un torneo con pactos y hechos extraños. Y es que ponga de mi parte quien defienda mi apellido: que por la suya atrevido será solo y otro Marte. Y el que venciere en tal caso, ponga a su contrario en calma: y que se lleve la palma el vencedor por su brazo. La demanda y su quererla en algo bien me parece, para que tanto mal cese, y se aplaque esta centella. Pido vuestro parecer, y en esto resolución. De esa propia opinión soy y lo puedes hacer. Que de bandos desiguales no nace el bien, ni de guerras, y an si guardaras tus tierras, y aplácaras tantos males. No temas de ese jamás, muestra tu propio valor: que ansí se aumenta el honor, y se conserva en la paz. Pues aunque viejo, me atrevo a defenderte si quieres, con bienes, vida, y haberes, haciendo lo que hacer debo. Y no lo excuses señor, por verme en días, y ansí: que en canas soy lo que fui, y no me falta vigor. Pecho a pecho no desmayo, ni volver atrás pretendo, pues lo que ahora defiendo, seré entonces más que rayo. Aunque tu valor es mucho, para que más le contrastas, y por ti solo abastas a defender lo que escucho. Como todo eso, si gustas, y con licencia del Conde, iré yo solo por donde mantenga el torneo y justas. Que eso tan solo a mi toca, por ser mozo me he atrevido a pedir lo que he pedido, pecho a pecho, y boca a boca. No porque le falte al Conde ánimo, esfuerzo, y valor: pues se que lo hará mejor, como de ello no se asconde. Mas porque en mi mocedad no vuelva atrás de esto el paso, pido al Conde me de el plazo porque descanse en la edad. Y ansí te ruego señor, me concedas lo que pido: pues a lo tal me convido, he de salir vencedor. Si gusta el Conde, lo doy: y aún no vuelva de ello atrás. Tu gusto sigo, y no más. Yo merced recibo hoy. La respuéstale volví luego que esto me pidio, y a lo que él me prometío eso propio le ofrecí. Qués lo que pido, señor? por ver si es justo, y se debe. Que la joya y premio lleve el que fuere vencedor. Tras de la joya se atina será grande su valor. Es sangre mía y honor, pues que es Maurelia, o Sabina. Con tal joya más me animo, y despierta mi valor: ocasión no hallo mejor, por gozar de lo que estimo. Para cuándo el plazo y día? Para mañana me espera. Ojala esta noche fuera, solo por ver su osadía. No se atribuye a prudencia entrar así, y mal lo llevo. Como soy Conde me atrevo a tomarme la licencia. Di qué es el ruido? aespacio. Eso será si yo quiero. Porque entro este caballero embozado en el palacio: Y delante tu persona es sobrado atrevimiento. Entrando con buen intento, mi celo propio me abona. Con el vestido me ofende, sin duda que es este el Conde. A lo que habla y responde, algo es lo que pretende. Ya se que me importa mucho, para el punto donde voy. Del todo confuso estoy . con las razones que escucho. Ah fortuna falsa y leve, con tu mudanza me engañas. Tus preguntas son extrañas. Haga en ellas lo que debe. Si lo que pides, es justo, hárase si es de razón. saltos me da el corazón. Y a mi gran de disgusto. El entredo es descubierto, no hay firmeza en el amor. si es este el Conde, señor? Él me parece. . Y es cierto. No ves que es tenerte en poco, y no atender a tu honor? dale el castigo, señor, y lo que merece un loco. Gravedad llevas contigo, y puesto me has en cuidado: que hablando ansiy embozado, denotas serme enemigo. Y para darte yo aquí lo que pides a tu gusto, descubre el rostro, que es justo, estando delante mí. Oh alomenos di quien eres, el nombre solo te pido. Por lo que fui atrevido, el saber mi nombre quieres. Al Conde tienes delante. Prendedle, y muera el traidor. No soy el Conde señor, mas un pobre estudiante. Reparando en nada estoy, haced lo que os mando yo. Que no soy el Conde, no, dejadme pues otro soy. Alborotáis mi juicio, no atendiendo a la razón: ya no os doy satisfacción con el gesto y frontispicio? Césara vuestra porfía, viendo que otro corresponde por ventura tuvo el Conde tan buena sisonomía? Tan lindo talle y tal brío. o tan buena compostura. No esta mala su locura. En que dio su desvarío. Dime, pues como ansivas con el vestido del Conde? quién te lo ha dado? responde. que no quiero saber más. Ya que me pides la causa cómo voy de aquesta suerte? dírelo en suma, y advierte, sin más dilación ni pausa. Como la vida del hombre siempre al trabajo nos llama, y en medio de todos ellos en el sustento descansa. Donde consiste el tener, que con el tiempo se pasa; y el no ir sobrado a ratos, que a los propios Reyes falta. Careciendo pues de bienes que da fortuna; y se alarga a quien ayuda la suerte, y a quien no; mas le maltrata. Hambriento por el calor que va sustentando al alma: cual sirve el agua en el campo para mantener las plantas. Caminando a más de paso por mi ración, que no falta: pues entre Dios y las gentes vive el pobre y con sus trazas, Halle entre sierras y montes donde Febo hace jornada, ese Conde sin ventura, pues su mal fin le acompaña, De mil fatigas cargado confuso entre tantas ansias, que a un triste le causan pena y le afligen más el alma. Quejánase al propio cielo de su rigor y mudanza, o maldiciendo a la fortuna sus días y aún sus pisadas. Aborreciendo la vida que a un desdichado maltrata, llamando a la propia muerte, donde trabajos se acaban. Acerqueme por pedirle, limosna, que es dulce carga, pues por uno se da ciento, dándose de buena gana. Volvió su rostro furioso, que solo en verlo asombraba, dando voces contra mí. porque señor lo llamaba. Yo temeroso algún tanto calle y deje la demanda: porque no me diera cosa y respuesta más pesada. Pero como loco en todo uno y otro procuraba; llorando con el a ratos; o que no hablase palabra. Haciendo mil ademanes, todo luego le enfadaba. y sin ser danzante diestro, hacia con el mudanzas. Vine a tal punto señor, que no pude hablar palabra, por el cansancio tan grande y tormento que me daba. Por rémate y despedida quiso que me desnudara; y mi vestido le diese porque mucho le importaba. Desnudeme, y tome el suyo haciéndole buena cara, tanto por temor del loco, cuanto por trocar de lana. Puesto conforme a su gusto, mándome que sin tardanza de su presencia me fuera, lo que entonces deseaba. Si lo tal dijo burlando, las burlas no fueron malas: pues yo quede mejorado, y el con su locura extraña. Viéndome de aquesta suerte, sin que me faltara nada, sino tan solo la renta, para sustentar las galas: Vine a pedirte señor como el Conde por tu sala me dieras con que poder sustentar aquestas calzas. Que aunque son de terciopelo, cortan, como son cortadas, al dueño, que de los bienes y de su renta le falta. Esto pasa todo en suma, sin anadir más palabra: y para darme la muerte, ni soy Conde, ni tal se halla. Grave caso, y gran locura. Hizo cierto gran mudanza. Cayó tanto la balanza. que dio al traves su ventura. Los que su mal fin no ven, con la fortuna dan vuelta: y al que vive a rienda suelta, cualquier cosa le esta bien Y antes que más se levante, pierde la vida y el tino: lo cual viene de contino por no mirar adelante. El mundo es sombra y engaño, presto su bien desuanece, y no es mucho que estropiece quien de lejos no ve el daño. Y ansi nadie hoy se alabe re, pues no hay estado que dure, ni vida que no se acabe. Es ya razón conocida lo que nos es reservado: pues a quien más levantado le da más recia caida. Con tus blanduras y engaños a veces nos entretiene; y cuando así lo tal viene, más procura nuestros daños. Y es como flor a su cuenta, que por la mañana crece, y al momento desuanece, cuando ya el Febo escalienta. Uno y otro es natural, ser y no ser es verdad. mas yo no tengo piedad de quien procura su mal. Quien su honor en nada estima, le juzgo en todo que es loco: pues el tenerse hoy en poco, sabe Dios lo que lástima. Ni a los demás no respeta, ni en nada repara y piensa: que perdida la vergüenza no hay fealdad que no acometa. Entenderas mi razón, y cuan justa es mi quererla: que es como mujer sin ella, y emprende cualquier traición. Nada en avisarte pierdo, tu favor más me enriquece: dale el pago que merece, que el loco en la pena es cuerdo, Nada le será excusado; ya el caso muy más contemplo, para dejar vivo ejemplo de su traición y pecado. De aquello no vuelva atrás, pues su maldad lo blasona: y haré esto en su persona, porque teman los demás. Qué riguroso es el viejo: Dios me guarde de sus manos. El castigo a los tiranos sirve a los demás de espejo. Guardaras an sí justicia en lo que en tal caso hicieres. Haras como en fin quien eres, castigando su malicia. Vamos, y demos remate a lo que está ya acordado: pues el plazo es señalado, será bien que de ello trate. El cielo santo y piadoso nos de entonces la victoria. Para que quede memoria de tu triunfo vitorioso. Y que pueda en tu favor hacer yo brava destroza. Y a mí pues no me dan cosa? escuche, aguarde señor. Calla necio, oye en las salas, ten cordura donde estoy. He de comer de eso hoy, y también mis martingalas? Buena está la burla a fe, pardiez muy donoso cuento, para un hombre que esta hambriento, le hacen muy linda merce. Y quedo a muy buen recado, pesiatal la fantasía: si la tripa esta vacia, que aprovecha ir bigarrado? Mala carga es a sus ratos, y no da muy a su cuenta mantener galas sin renta, y mal compuestos los platos. Hambriento ansí y desmayado no puedo llevar las calzas, porque fortuna me exalzas, Si el comer no va sobrado? Según se tiene por cierto, creeras lo que digo a ti? Qué acabo su vida? di, ay de mí, si el conde es muerto. Ay triste, pues me falto junto con él mi reposo. El llorarle me es forzoso, pues tanto bien me dejo. Doloroso apartamiento donde fenece mi vida, si consentí la partida, sufra también el tormento. Ya que perdí mi ventura, mil penas no faltaran: y así mis ojos serán testigos de mi locura. Llorad, llorad, luego ansí, pues la culpa toda es mía: dejando tal compañía como el bien que en vos perdí. Mas viendo ansí mis despojos, no quedarán aliviados, siendo del todo trocados en descontentos y enojos. Funesta imaginación, afligido pensamiento, con mis lágrimas aumento vuestra pena y mi pasión. No seréis el mismo? no, pues se acabo vuestro brío; corred a donde os envío, mirad si el dueño os falto. No paréis, que yo os lo ruego, que acaso estara escondido: mas si del todo es perdido, no os cumple tener sosiego. Adónde vais de esa suerte? el cansaros es forzoso, pues quitó vuestro reposo la cruel y fiera muerte. Mas ruego os que en despedida hagáis sentimiento y llanto; pues el Conde os quiso tanto, lloral de vos en la vida. Y ansi en muerte pagaréis lo que en la vida os amo: que en llorarle como yo, verán cuanto le queréis. Sábese cuando es el plazo, y cuando será el torneo? Mañana, según yo creo. Ya de fiestas no hago caso. Faltando el Conde, en el suelo todo juzgo ques tristeza: que el solo fue la cabeza de mi regalo y consuelo. Todo es pesar, todo es pena, todo es congoja y dolor: que en ver ausente a mi amor, de tristeza el alma es llena. Césaron ya mis contentos, fenecieron mis deseos: ya no hay fiestas ni torneos, sino solo mil tormentos. Prendas de aquel dueño hermoso, y arreos de esta mi alma, puestas y hallaros en calma sin él, os será forzoso: Para mis males elija el triste llanto en que estoy; pues ya la misma no soy, ni vos la propia sortija. No será bien que me exalte, dando tan recia caida, que a mí me faltó la vida, y vos perdistes esmalte. Vuestro valor no se apoque, ni en verme llorar, se espante: sufrir, pues que sois diamante, como yo piedra de toque. Guarda el loco, guarda el loco. huir presto es lo mejor. Villanos en mi dolor no me dejaréis un poco? Vamos, que viene el furioso: a huir hermana, y aprisa Su locura mueve a risa. Guarda el loco riguroso. Su dolor y pena siento, no puede tener sosiego. Que me abraso en vivo fuego, agua, que muero: al momento. Ay triste de mí, qué haré? No te espantes, deja el miedo. Suelta mi mano. . No puedo. Mira que gritos daré. Deja de dar loco en eso, ten cordura solo un poco. Tienes razón, que soy loco, pues tú me quitaste el seso. Ya que por ti es el penar, siendo causa y instrumento, acudo en medio el tormento a que me quieras curar. Quien da la llaga de amor, a sanarla es bien que abaste: ya que tú me la causaste, dame el remedio y favor. No esta mala su locura, suelta pues, deja la mano. Con solo tocarla gano, pues lo quiso mi ventura. No seas cruel señora, para que di me maltratas? Qué dices? . Que tú me matas, con ese desdén ahora. Si vivo por tu respeto, es crueldad que muera luego. Y en que has de morir? . En fuego, y así la mano te aprieto. Porqué? . Porque si te vas, haure de acabar la vida, que solo en tu despedida crece mi locura más. Pues deja que no me ire, mi palabra te asegura. Viendo solo tu hermosura, mi alma se alegra a fe. No me conoces señora? Ya te conozco algún poco. Di quién soy? . Eres un loco. Y así mi alma te adora. Parece que más te asombras, de que estas así? responde. Por solo no ver al Conde. Yo soy el propio que nombras. Yo soy quien tanto te estima, que sin ti no hallo consuelo: yo quien adoro ese cielo: y tú eres quien me anima. Yo soy el que contemplando ese sol claro y hermoso, vuelvo a ser muy más dichoso con la luz que vas echando. Yo soy un loco y sin tino, que en verte cobro el sosiego, yo el que voy perdido y ciego tras de eso rostro divino. Yo soy el alma rendida al gusto de ese lucero yo al fin el que por ti muero, y tú quien me das la vida. En verdad que estas donoso, lindo pasatiempo tienes. Con tu beldad me entretienes y aún dejo de estar furioso. Pues soy el Conde, mi bien, de quien heciste algún caso. dame si quiera un abrazo, ya que mis ojos te ven. Hazte allá loco insensato, vuelve en ti, reporta ahora. Ya me despides señora, ya me arrojas pecho ingrato? Cruel en que te ofendí? que agravios hice a tu honor? para que en ese rigor dejé de ser lo que fui. Qué tienes? que vas borrando lo que tanto me quisiste, o qué señora en mi viste? que así me vas olvidando. Qué nuevo amor te cego? que ausencia hizo en ti mella? o quien la luz de esa estrella tan presto me la robo? O por ventura te enfadas de que más te sirva y quiera, o a caso gustas que muera con tus respuestas heladas. Mas no será bien contado que así muera por ti hoy, vuelve y mira que yo soy ese Conde desdichado. Ten compasión algún poco, si cabe en ese sujeto, pues muero por tu respeto, y por tu causa estoy loco. Puede ser que en eso das, ya vuelves en tu locura? Es porque el dejarme dura cuando yo te quiero más. Si porque no me conoces tu beldad de mí se asconde, digo que yo soy el Conde, y el Conde he de ser a voces. No alborotes el palacio, nadie te puede sufrir. Vuelvo otra vez a decir que yo soy el Conde Hiracio. Recibo pena más fuerte nombrándole donde estoy. Bibe Dios que el Conde soy, y lo seré hasta la muerte. Mira mi bien por tu vida, abrelos ojos señora. Quién tantas lágrimas llora tiénela vista perdida. Y a tus locas fantasías cordura haure de tener, pues lo que no puede ser, no lo veremos en días. Luego piensas que fui muerto? cuando sufrí tal ausencia, vivo estoy en tu presencia, el Conde soy como es cierto. Pues ya me ves por tus ojos, y me conoces ahora: dame un abrazo señora, y césaran mis enojos. Ay de mí: al cielo invoco; déjame, que te aborrezco, muy más que no esto merezco, pues no me aparto de un loco. Voyme, que se disparata: y que hará otro más entiendo, A qué vas de mí huyendo? escucha, detente ingrata. Tigre cruel, León fuerte, aguarda, espera homicida: mira que llevas mi vida, y acabo ahora en la muerte. Pero haciéndome traición, aflojaste del querer: que eres falsa en ser mujer, y has de olvidar sin razón. Cielo santo, dónde estoy? de verme el mundo se pasma, sin duda que soy fantasma, a lo que penando voy. Amor cruel y tirano, ciego rapaz, y embustero: que de tus hechos espero? o qué de seguirte gano? A qué me ofendes traidor? que me lástimas, infame? y a que fin quieres te llame, si no me das tu favor? Procuras también que muera con estos tormentos varios, y ansí con tales agravios no soy loco, mas soy fiera. En la venganza procure dar el fin a mi deseo, rayo seré en el torneo, centella y fuego que dure. Bien será que ansí me nombre, para que pueda vencer: que en ser tiros de mujer bastan a cabar un hombre. Al son de cajas, pífanos y trompas: despierta el noble pecho y esforzado: incitan los trofeos nuevas pompas, la gloria de los hechos, bien pensado, y arreos de victorias, cuando rompas, imponen nuevos bríos al soldado: y el que su valor pone en la victoria, alcanza entre los hombres fama y gloria. Oyendo de las cajas el estruendo, de armas y de guerra el aparejo, y el plazo señalado que defiendo, se mueven mis alientos, aunque viejo, por solo alcanzar lo que pretendo: si fuera ansiordenado por consejo, que adonde corre honor como es razón, acude nuestra sangre al corazón. Mas si fortuna de su cielo no me abate, y auxilio de tu parte nos envía, alcance por muy cierto en el combate victoria del contrario en este día: que el Marqués si bie aprieta el acícate, dará rémate y fin a su porfía, por más hacerle tiro y aún despecho, hará como quien es su hidalgo pecho. Y ansí se espera, señor, de tu valor y pujanza de esta vez el lauro alcanza para premio de su honor. Si bien le ayuda la suerte, no hay que temer de la empresa, porque ado esta tu nobleza, venceré su brazo fuerte. Has de alcanzar nueva gloria, y eterna fama este día: para que con alegría del hecho quede memoria. Viendo el cielo mi apellido, me dará auxilio y favor: y en tal debate y rigor será el contrario vencido. El temor muy más me atierra en el peligro de hoy, viendo el trance en que estoy, y mi honor puesto en la guerra. El fin de esta pretensión nace de amor y depende, lo que a mí muy más me ofende, y perturba; es la pasión. El decantarse a una parte, y en un bando señalarse; es necedad arrojarse ansí en los brazos de Marte. Ya quien le ayuda la suerte, se le de lo que merece, que el lauro fortuna ofrece al que es más osado y fuerte. Pero si ya feneció de mi bien su esfuerzo: y brío, no es mucho que falte el mío, pues junto en él se perdió. Y ansi procurando va hoy mi pecho el sufrimiento, pues para mí no hay contento adonde el Conde no esta. Se apercibio todo junto? falta algo que yo vea? Faltan los de la pelea, lo demás ya está a su punto. Allegaran al momento a defender su partido. De las cajas el ruido parece señor que siento. Quién viene por este lado; El Marqués viene brioso. Como fuerte y animoso, por eso se ha adelantado. Mi pecho animoso parte por alcanzar el sosiego: quel amor me lleva ciego, y por si furioso Marte. Aunque pese a la fortuna, vencere echando mi resto: pues más me anima en el puesto viendo delante mi luna. Guiado voy en el suelo por la luz de mi aurora: quédame muy poco ahora para gozar de mi cielo. Gallardo viene el Marqués, bizarro con la devisa. Con su esfuerzo a más de prisa acude al plazo esta vez. Dónde conviene señor el venir ansies razón, y no poner dilación en lo que toca a tu honor. Ya que te ofrecí mi vida, haré más de lo que es justo. De verte recibo gusto, tu nobleza es conocida. La devisa lleva moter Señor sí, y muy donoso. Será el letrero curioso. Vuestra excelencia le note. Mote. El alma muy bien concuerda con el cuerpo de la empresa. No es mucho, que en mi tristeza el seso con ella pierda. Con vuestro favor señora sola al contrario vencéis, Y con ese que tenéis, saldréis victorioso ahora. Quién de la otra parte viene? es Faustino? . Señor sí. Echarse han de ver aquí las arrogancias que tiene. Riguroso en el semblante allega al puesto Faustino. Y a lo que enseña el padrino, no haurá cosa que le espante. Celoso y aún mal contento; fenecida mi esperanza, voy buscando la venganza, y el remedio a mi tormento. Ya que por mi fuerte brazo he de alcanzar mis despojos, para fin de mis enojos mil cosas fábrico y trazo. Y por solo mi regalo en nada reparo y falto: que para subir tan alto con la fortuna me igualo. Para ver en que se funda, no lleva mota la empresa. Lo que pide su alteza, de este letrero redunda. Lo que en el aurá, se note, pues se abrió a todos la puerta. Vuesa excelencia advierta lo que ahora dice el mote. Mote. . Corresponde bien así, curioso lleva el letrero. Viene otro aventurero? Sus cajas se oyen de aquí. Gallardo en si lleva el brío, su talle muy bien parece. El premio y joya merece. Vencera en el desafío. Lleva mote? . Señor sí. Veamos su pretensión, que es justo y es de razón. Oye lo que dice aquí. Mote. , h , h . Bien parece el pensamiento, y la letra de la empresa. En si denota tristeza, y muestra gran sentimiento. En algo y más se detiene el que estamos aguardando. Sus cajas van allegando, y muy a su punto viene. Es el zaguero, y por eso va detardando algún poco. Es un caballero loco, que de amores perdió el seso. A tal extremo ha venido? será extraña su locura. Ah muchos tiempos que dura. Fáltole el mejor sentido. s, Sacó muy linda invención, y gustoso viene el loco. Préciase de ello y no poco: cegole mucho afición. Menospreciando la muerte piensa salir vencedor. Y con el arco de amor enseña su mal, que es fuerte. Hárale más atrevido el retrato de quien ama. Precialo, ques de su dama, y por ella va perdido. No lleva mote la empresa? Señor sí, y es el que ves. Lease pues razón es. Oye lo que dice. . Empieza. Mote. , Cae muy bien el letrero, según fueron sus intentos: y con los cuatro elementos parte furioso y ligero. Señalose en la devisa, y con la letra no poco. Imagine que cual loco provócara más a risa. Pero con sus trazas veo que lo ha hecho cual debía. Fue su intento en este día señalarse en el torneo. Si en la cólera que abundo, no dieran fin mis enojos, por no acabar mis despojos, asolara todo el mundo. Diera altraves de un encuentro cuanto contra mí se ve, pues solo en mover un pie tiembla la tierra y su centro. Y aún por dar fin a mis penas, formare nuevos antojos: porque llorando mis ojos, se esconde el agua en sus venas. Que adonde no hay sufrimiento, se renuevan cosas viejas: pues solo oyendo mis quezas, luego para y cesa el viento. Con todo eso me allego a vengarme de lo hecho, que allá donde está mi pecho deja de quemar el fuego. , , s, Mas ya que a mi gusto place, corra el agua su carrera, flores produzga la tierra, vuele el viento, y fuego abrase. Por Dios ya fe linda traza, gallarda fue la invención. Da muestras su corazón, que en vivo fuego se abrasa. Pártase el campo ya luego, demos fin a la pelea. Eso mi alma desea. por ver si hallara sosiego. Estando todo a su punto, hagase como es tu gusto. En apellido tan justo saldrá bien lo que barrunto. Hagan las cajas señal, los demás pónganse aparte: vaya riguroso Marte, y aplacarse ha tanto mal: Con mi brazo, esfuerzo y brío solo abasto a dar remate, Y dar fin a tal combate, solo basta el valor mío. Vencere sin ser vencido, defendiendo mi derecho; dejando fama del hecho, como a varón atrevido. Furioso, severo y fuerte mi brazo en nada repara: será de amor recia jara, y en la guerra rayo y muerte. Vente a mí, pues que te espero. Allega, que ya te aguardo. Con la venganza no tardo. Ni menos yo soy postrero. A tus pies quedo rendido, pues la victoria has ganado. Y a los tuyos humillado yo quedo por ti vencido. Grave caso por mi fe, quedara eterna memoria. Igual salió la victoria. La ventaja poca fue. El premio y joya te pido, la que señor ofreciste. Es de razón pues venciste, daros lo que he prometido. Y a mí no menos se debe lo que gané por mi brazo. Es muy justo, y por tal paso, que el premio también se lleve. Con tu licencia, si gustas, pido a Maurelia que es mía. Y yo a Sabina este día, si a caso no te disgustas. Pedís lo que es de razón, siendo vuestro el interes, doy a Maurelía al Marqués, pues muestra en ello pasión. Por tan crecido favor beso tus manos ahora, y a ti me ofrezco, señora. Yo os doy mi vida señor. Y a Sabina a más despacio a vos la entrego y la doy. A tu mandado aquí estoy. Y delante el Conde Hiracio, Puede ser, qué es lo que veo? tal no creyera jamás. Para ordenarse lapaz, vino muy bien el torneo. Dame esa mano señora, que es justo que te la pida. Cobrando voy nueva vida, vuestra soy, y toda ahora. Sin duda ya me conoces, soy el Conde? . Sí señor, Ya no hay ahora temor. Ni hay para que dar voces. , h Esta sortija os doy yo cual esposa, por herencia; pidiendo al Conde licencia, pues el fue el que me la dio. Aunque la tal yo no os di, para todo la tenéis. La causa de ello sabréis, pues yo tan solo ese fui. Yo os la di por esta mano, y vos me hecistes favor. Mucho emprendistes señor. Yenla empresa mucho gano. (dia. Dichosa fue mi fuerte en este ganando para siempre fama y gloria, cesando del combate la porfía, quedando del suceso nueva historia. No es menos de Faustino su alegría pues solo a ti se debe la victoria: y así porque del tal recibo gusto, me ofrezco a tu servicio como es (tro trato, justo. Hacéis conforme sois en vues- quedando desde hoy muy obliga do. (le recato Y al Conde como al tal que es, pues debe en todo ser muy esti- (grato mado. Merece vuestro pecho noble y tenerse en lo que hoy se ha señalado, y darse ha el fin, que ya es vues- tro deseo, a las prendas trocadas, y al torneo.