Texto digital de Solo el piadoso es mi hijo
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Francisco de Avellaneda, Juan de Matos Fragoso y Sebastián de Villaviciosa
- Atribución estilometría
- Juan de Matos Fragoso Probable yFrancisco de Avellaneda Probable
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de la edición en la Parte XXIV de Nuevas escogidas (1666).
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Solo el piadoso es mi hijo. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/solo-el-piadoso-es-mi-hijo.

SOLO EL PIADOSO ES MI HIJO
JORNADA PRIMERA
Este, sin duda, es Milan. Cerradas las puertas tienen, como en esotros Lugares. Es diligencia que siempre se hace cuando peste corre, porque el contagio no llegue. Ha del muro? no responden? Ratón, mi infelice suerte basta a causar tantos males. Y la mía es diferente, que ha que no como tres días, que no pruebo vino siete, que no duermo en cama once, cuando ha que camino veinte, siguiendo tus aventuras? Ninguno los accidentes, Ratón, puede prevenirlos, Allí una guarda parece sobre la muralla. Amigo, dos pasajeros que vienen de España podrán entrar en la Ciudad? . 1. Si su muerte no quieren ver a este plomo, ninguno al muro se acerque. Llega tú, que este Ratón no es bien que el gatillo espere. Misericordia, Señor, ten de tu pueblo, y tus Fieles; y pues confiesan tu nombre, tus iras no experimenten. Qué voces son estas? . 1. Es; que la Ciudad, como suele, prosigue sus procesiones, porque se aplaque la peste. Piedad pide tu pueblo, tu justo enojo cese, y si te ha ofendido ingrato, oblíguete penitente: Piedad pide tu pueblo, tu justo enojo cese. De aquestos piadosos votos estas voces me enternecen. Por la puerta del registro, con tesimonio, entrar pueden; que esta para nadie se abre. . Vamos Ratón. Ran que pretendes? en una Ciudad que está llena de landre entrar quieres, cuando el valor de tu espada a buscan fortuna viene? Yo he de seguir mi dictamen, ya que me ha echado la suerte aquí; demos vuelta al muro, hasta que el registro encuentre, Dios me saque del estado de criado, y él me lleve a España, donde un tratillo lo criado me remedie de Caballeros andantes, pues Dios sabe solamente, debajo de lo criado, lo que un criado padece. Echadle de la Ciudad, que no es bien que en ella quede, pues le ha tocado el contajio. Valedme Cielos, valedme. 2. Perdona señor perdona, que del Senado son leyes, que fuera del muro mueran cuantos el contagio ofende: y pues esto hacen contigo, que ninguno se reserve, mandan, pena de la vida. Qué es esto que me sucede? aguardad, queridos hijos, pues ambos estáis presentes: llega Laurencio. . Perdona, que aunque así nos enterneces, vence la muerte al amor, que es espantosa la muerte, Así me desamparáis? así me amáis? así os mueve la obligación que a los padres los humanos hijos tienen? Que rigre mora la Hircania, que cuando sus padres mueren, con sentimientos, y halagos su obligación no les muestre? Que fiera bebe las aguas del río que inunda a Mensís, que a sus padres compasiva, muriendo, de ellos se ausente? Si sois hombres, no queráis que la cigueña os enseñe las piedades con los padres, ni que su amor os afrente. Si la vibora, al nacer, rompe de su madre el vientre; después, enroscada en ella, su agravio gimiendo siente. Pues si en animales fieros naturaleza aborrece por torpe la ingratitud, como los hombres la tienen? Yo vuestro principio soy, a mi ser vuestro ser debe; el discurso, y la razón de las bestias diferentes. Si esta tenéis, usad de ella, no aquí en vosotros se trueque con los brutos la que tanto en los hombres resplandece. Hijos piedad, que me muero, no permitáis que me quede sin tener en este trance dos hijos que me consuelen. Padre, y señor, con el alma quisiera favorecerte, pero aunque quiera no puedo, pide a Dios que te remedio. Tocado estás del contagio, y querer que a ti me acerque, es querer hacerdos males del que es uno solamente. Si muero contigo, padre, tu nombre en tus hijos muere, yes bien que el valor del padre en los hijos se conserve. El que se acerca al peligro, muere en el peligro siempre, palabra es de Dios, perdona, Astolfo ampararte puede, que en efeto es el menor, y en él, señor, no se pierde la soberana familia. de los generosos Estes. Y pues tan fiero rigor nos divide de esta suerte, quédate a Dios, y mi hermano, si aquí murieres, te entierre, que yo me voy a esos montes abuscar sitio eminente donde vivir, mientras pasa este rigor que padece Milan, Modena, y Ferrara de esta inejorable peste. Laurencio, Laurencio hijo, es posible que me dejes? Sí, que es amable la vida, y es horrorosa la muerte. Astolfo llégate a mí, que ya el corazón me muerde. el caucer de este veneno, sin duda quiere ponerse. este sol de quien la luz de la santa razón tienes. Cana, gana de este Isac, dulce la cobobediente, labendición que Esaú por viles lantejas pierde. Dame esos brazos, permite, por el amor que me debes, Astolfo, que muera en ellos, llega. . Quién quieres que llegue al fuego sin que se abrase, ni al agua sin que se anegue? Si estás herido, mis brazos, padre, la virtud no tienen de las hierbas de Tesalia contra venenosas sierpes. Si ahora del llanto mío pudiera mi amor valerse, diera a tus labios mis ojos para que el llanto bebiesen; pero si es fuerza el morir, señor, sin que te remedie, y es fuerza el acabar yo luego que a tus brazos llegue, morirme, y no remediarte, son dos errores crueles, uno en ti en que me lo mandes, y otro en mí en obedecerte: Si mi hermano no te ampara, que es mayor, y más te debe que yo, pues en tus estados. sin mí él solo te sucede, cuando a mí solo me diste el ser, que es bien que confiese, señor, pues solo me hiciste, no procures deshacerme; ya mi hermano me disculpa, que huye del peligro ausente, no es bien herede tus males el que no hereda tus bienes. Si trasladándose el mal a mi yo solo muriese, y tú quedaras con vida, padre, y señor, de esa suerte yo a tus brazos me llegara sin temer inconvenientes; pero morir sin librarte, temeridad me parece: más perdona, que imagino que estoy herido, que suele hacer la imaginación lo que el caso muchas veces. Bien sabe padre, y señor Dios, lo que tu Astolfo siente el desampararte así; mas es fuerza que te deje tu postrera bendición me da, que aunque aquí la espere, tan apartado de ti, Dios permitirá que llegue. Hay hijo ingrato, y traidor! vete de mis ojos, vete, que pues en ti no hay piedad, de mi bendición no esperes. No importa el irme sin ella, que es espantosa la muerte. Plegue a Dios, hijos ingratos, si es tiempo de rigor este, que en ninguno halléis piedad, y el suelo la suya os niegue. Hh señor! los malos padres tales castigos merecen; mas si lo son hijos malos, quién mayor castigo tiene? Yo, que gané de Ferrara el Estado preeminente, y a mi frente, con mi espada, corté invencibles laureles? Yo, que labré mi sepulcro del porfido más rebelde al cincel, dando ilustroso bronce bruñidos arneses? Arrojado muero, y solo aquí, que quiere la suerte que a ser llegue en este campo pasto de fieras crueles. Mortales tomad ejemplo en mí, cesen altiveces, que al fin desvanece el polvo al que más se desvanece. Ven, qué Dios querrá que hallemos y luergue. . Dónde le quieres, que enos dado vuelta al muro, Asando de vuelta pierdes? así inTodo está cerrado. . Y yo la oblmido solamente los ndos pollos futuros; huevos digo, que en la peste, la cáscara es el coleto que del contagio desiende. Ay de mí, que ya mi mal padece dos accidentes, pues de aquellos malos hijos mas la ingratitud me duele. Como si a su padre faltan, son hijos siendo crueles, y aunque ambos se contradicen, ninguno se compadece! Ay de mí! no hay quien dé amparo a quien muere infelizmente? No oyes unas voces? . Sí. algún mísero padece. Ay de mi! cielos piedad. Sobre aquella hierba verde, en las canas de un anciano, diviso un bulto de nieve, llega Ratón. . Yo llegar? no hay que hablar, primero llegue a mi el plazo de una casa de vividos alquileres, que atravesando al morante, no le dejen ser viviente: Llegue sobre mi primero una rezma de valientes, que teniendo muchos hombros, poquísimas manos tienen: Y llegue. . Calla. Los cielos, ya que me faltan las gentes, me amparen. Yo llegar quiero. No te llegues, no te llegues. d. . Por qué no? . Porque la vida aventuras. . . De qué suerte? Porque yo muero rabiando de un fuerte mal pestilente de los aires corrompidos. Soplarán con malos suelles, no llegues. . . Aparta loco. Señor, que eres mozo advierte, ino has de llegar a viejo, si llegar a viejo quieres. Yo he de ampararle Ratón. Aparta, señor, que huele. A qué ha de oler mentecato? Huelea carne de pasteles, después que han corrido toros. Ya cansas impertinente. Señor, que tiene corruto? Ya los que ese mal padecen no los socorren Cristianos? y los que llegan a verles no tienen piedad humana, Sí, claro es. Pues cómo quieres que deje de haber en mí lo que sobra en tantas gentes? mis brazos le he de entregar, aunque muera. . Quién te mueve a ampararme? me conoces? No es menester conocerte, porque para ser piadoso, no ha de haber más intereses, que serlo, sin otro fin, con un corazón ardiente. Y si mueres por tocarme? La piedad el temor vence, que la piedad siempre es cierta, y el morir es contingente: Y cuando yo, noble anciano, muera por favorecerte, gano en morir, y es más dicha, supuesto que más merece el que muere de piadoso, que el que vive de inclemente. Cuando me dejan mis hijos, (deja que los pies te pese el cielo te envía a ti para que así los afrentes: quién eres? dame esas manos; mas basta el brazo, que puede pegársete mí veneno. Agora mi muerte temes? tus labios pon en mis ojos. Gran caridad, hijo, tienes! Vela aquí, yo no llegara a él si no es que tuviese una caña de cien palmos por donde hablarle, y ponerle una cuba de vinagre, por donde pasase alegre su voz, que si bien se mira, un viejo es peste dos veces. En esa cercana Hermita tendrás sagrado, y albergue. De dónde eres? Soy de España. Ya me espantaba que fueses de otra nación: O Español! en copos de blanca nieve vierta su rocio el cielo sobre el oro de tus sienes: dime tu patria. . . Es la antigua Merida, de cuyos fuertes, y locos ansiteatros las ruinas permanecen, y es Do. Enrique de Vera mi nombre. . Si yo viviese, pudiera algún tiempo, amigo, pagarte tantas mercedes. Ya hemos llegado a la ermita, sobre ese capote puedes descansar mientras que vuelvo. Adónde vas? . . A traerte algún sustento con que aliviar el mal presente, y a Dios te queda. El, amigo, tu piadoso afecto premie; y cuando vuelvas sabrás, joven a quien favoreces, Ya lo que tardo en ir, tardo en volver a socorrerte. Cápote le has dado al viejo? que hizo el capote? quieres hacer que muera quemado por sentencia? . . Aunque me cueste cuanto tengo, y cuanto valgo, el sustento he de traerle; quédate tú aquí en su guarda mientras vuelvo . Que me quede yo con el viejo? no es fácil. d. . Cómo ahora, cobarde, temes? Valiente, no he de quedarme, si no es que llegue a lamerme el perrillo de san Roque con sengueretadas fieles, para que no me contagie Quédense los demás por ese monte, y salgamos nosotros al camino, orden es de Leoncio. . Qué destino es el mío! que fuerza es de mi hado, que habiendo en tantas muertes escapado, yo solo con la vida, viendo muertos mis criados, poblando esos desiertos, me he válido de ser, mudando el nombre, Capitán de bándidos! . No que de hombre, vino, o muerto, que no se manifieste. Quien dijera que aquí Laurencio de Este, succesor de Ferrara, con nombre de Leoncio, se agregara a estos bándidos? y es, que las Ciudades han padecido tantas mortandades, que el más grueso poder, mas fijo, y fuerte, por haverse escapado de la muerte, en estos montes tienen los bándidos, que ya a mi devoción están rendidos, hasta quinientos hombres, con que intento dar asalto a Milan, dando escarmiento a mi hermano cruel, que solicita la mano de mí prima Margarita; y a Julio Fiesco, que aunque no declara desde los pies a la frente. Presto volveré. . qué es presto vive Dios que he de ponerme catorce leguas del viejo; y pues que dos puertas tiene la ermita, he de cerrar esta, porque respire a Poniente, y no llegue hacia esta parte este corrupto que vierte. Ahora bien, puesto que traigo conmigo vinagre fuerte, quiero regar este canto; y para que me refresque, acomodar el cocote sobre él, porque de esta suerte será, si me duermo, el sueño (mn gran pisto contra la peste. su intento, gobernando está a Ferrara al presente, y áspira a posecría, cauteloso, y tirano, con exceso, que a la vista se está de este suceso, de ver cual de los dos más victorioso merece de mi prima ser esposo: y así vencer intento de mi hermano el aliento, de Fiesco la callada tiranía, porque yo he de morir, o ha de ser mía. Que el robo les permitas los soldados pretenden, que con eso están pagados, y no hay necesidad que les moleste del pillaje que han hecho en esta peste: que los respondes venturoso joven? Qué puedo responder? digo que roben. 1. Ya el robo es permitido. Lo que manda Leoncio hemos oído. 1. Marchad, y repetid con voz festiva, que viva el Capitán. . Leoncio viva. Monja fue en un Monasterio. Ya el cielo me ha dado anciano, para tu vida alimento, nada te doy, solo cumplo con el natural derecho común de esta humanidad, aque obligados nacemos: mas ya no está aquí, sin duda le aura mudado a otro puesto Ratón; mas quiero mirar bien la ermita, no está dentro: Caballero, que esperáis en vuestro postrer aliento el socorro de mi mano, sepayo donde estáis puesto, que para daros amparo, ya con dos piedades vengo; si muerto, a daros sepulcro; si vivo, adaros sustento: Voces doy, y no responden, solo alli dormido advierto a Ratón, Ratón despierta. Qué dices? La Monja Alferez. Quién vio tan pesado sueño? En Flandes, y en otras partes muchas heridas la dieron. Ratón? . Dios te lo perdone, que me has ratonado el sueño. Dónde está el viejo? . Juntico a tu capa. . . Estas durmiendo? y mi capa dónde está? Tu capa júntico al viejo. Levántate. Qué me quieres? si andas amparando muertos, cómo no amparas dormidos? De oírle el juicio pierdo: ven acá, no te encargué le guardases? . Eso es bueno, nunca he sido guardador. Qué se hizo? . Iriase al cielo. Cómo te has dormido impío? Porque fue pio mi sueño, tan pío, que sueño en pollos, y eso causa comer buenos. Sin duda que murió ya, y en estos campos desiertos, esa hermandad, que piadosa. va los cuerpos recogiendo, la aura dado sepoltura. Pues echa tierra sobre ello, y tratemos de vivir a Extremadura volviendo, tierra de Dios, donde son en vez de paños Flamencos, colgaduras los tocinos, los chorizos reposteros, paisillos los jamones; pues las morcillas si al fuego en el asador revientan, enseñan la boca abriendo como las negras los dientes los blancos piñones dentro; Extremadura me llamo, que es tan abundante de esto, que allá no tienen por limpio al que no come dos puercos. Ven conmigo, y deja ahora esos discursos plebeyos. Yo no tengo de ir contigo, si no me dices primero. . Qué nació sin inclinación Lo que hay en la cestilla. Ya estás cansado, y molesto; es una excusabaraja. Pues dásela a un garitero, que si la baraja excusa, él se ahorcará al momento. Perdóname honrado anciano Milaneses Caballeros. si truje tarde el remedio, que yo sin que se me acabe la piedad que arde en mi pecho, si sé donde sepultado estás, hacer te prometo noble pita que conserve tus cenizas contra el tiempo. . Y yo si la cesta abro aliviándola de peso, prometo meterla donde a meter siempre arremeto. 1. Juntar a esta hora el Senado gran novedad se me ha hecho. 2. Como esta peste ha durado, y gracias a Dios ya es menos, será materia que importe al Estado. 1. Este suceso, hablando en varios corrillos, tiene alborotado el pueblo, e el r Caballeros Senadores, que toméis vuestros asientos su Alteza manda. 1. 2. Ya todos su preceto obedecemos. . Desde aquí ver detérmino esta funcción, que encubierto, solicitando la mano de mí prima por los medios de Matilde, ando esperando, mas mejor diré muriendo, de la voz de Margarita el desengaño, o el premio: Mas como espero si he visto que aqueste imposible bello a ser alma del respeto! Y un infeliz sin fortuna, aunque de amante haga extremos, siempre a la que quiere más, es la que le quiere menos. Ya su Alteza sale al solio mas en pie, Tendré esperanza Matilde? Si queréis amar atento, tenedla, y no la tengáis. Qué queréis decir en eso? Que la tengáis, no en mi prima. En quién la tendré! . En el tiempo. Siempre dan a estos amantes, con estilo palaciego, esperanza de esperanza, que es como cuento de cuentos. Oíd nobles Ciudadanos, Senadores, y Cleveros de Milan, que su Duquesa os habla, escuchad atentos. . El Duque Eusebio mi padre, que Dios haya, a quien sucedo, sol con el dominio absoluto, heredera de este Reino, por una cláusula suya, ordenó en su testamento, que en pasando los seis meses de su funeral, cumpliendo primeramente su alma, dejó ordenado, y dispuesto, que se tuviese Senado, juntando nobleza, y pueblo alas tres de la mañana en la sala del secreto, vespera de San Andres Apostol, y Patrón nuestro: Y que luego, estando juntos yo en persona presidiendo con el Senescal, se abra el archino que del Reino guarda las escritas leyes, de quien son los archiveros los Duques, y Senadores, y d el se saque al momento un codicilo cerrado que dejó en él. Y que luego, leyéndole en mi presencia, se cuumplalo en él dispuesto. A esto sois todos llamados, abrid el archivo luego, y la voluntad se cumpla de mi padre, a quien el cuerdo dio por renombre la fama, cuyo valor, cuyo ingenio, político, y militar, fue admiración de los tiempos. Esta es, Senescal, mi llave, en mi nombre aquí el primero os toca abrir el archivo. Yo, gran señora, obedezco, 1. Y después del Senescal los demás proseguiremos. 2. Justo es que en todo se cumplan memorias del Duque Eusebio, en quien perdió, por soldado, por prudente, y justiciero, Margarita el mejor padre, y Milan el mejor dueño. Senadores este es el codicilo, ponedlo en manos de la Duquesa, a quien toca abrirle. 2. Y leedlo al Décano del Senado. 1. Vuestra Alteza mande luego en pública voz selea, que obedecer los decretos del Duque habemos jurado, para que notorio siendo, por ejecución se ponga lo que el Duque manda . A Lelio el Senescal, por Decano, le toca intimarle al Reino; y así, porque le leáis sin nema, le dejo abierto. In Dei no mine, Amen: Sepan los que este instrumento y carta de codicilo vieren, como yo Eusebio, Duque de Milan, estando en todo mi juicio entero, cercano ya de morir, por la dolencia del cuerpo: Atendiendo a que este Estado de Milan sin heredero de varón queda, y que sola me sucede a mí en el Reino mi amada hija Aargarita, a quien vida, y paz deseo: previniendo inconvenientes, y el orgullo conociendo, de los Milaneses fuertes, y que Príncipe extranjero no han de admitir, sino aquel que se eligierepor ellos: Y viendo que una elección, por la experiencia que tengo, suele excitar unas guerras civiles, causando riesgos en los vasallos leales, tiranía introduciendo. contra su hacienda, y su vida, soblevándose los pueblos: Y así, por estas razones, deseando el buen acierto de esta elección, porque vivan mis vasallos con paz quietos, que en efeto son mis hijos, y debo mirar por ellos: Mando, y es mi voluntad, porque de Dios sea electo el esposo de mi hija, y de estos Estados dueño, que por suerte le elijáis, las puertas a esta hora abriendo de la Ciudad principales, y al que ocurriere primero a entrarpor ellas, a ese le admitáis por Duque vuestro, que si la suerte le elige; claro es que le envía el cielo. Para este sin consulté muchos Astrólogos diestros, que concordaron iguales en la hora, día, y sujeto. Y aunque a los casos futuros dar crédito no es acierto, cuando el fin que solicitan es lícito, justo, y bueno: El cielo, siempre obligado. de lo puro del afecto, inclina sus influencias a la luz de sus deseos. Y porque nadie me acuse de ligereza este acuerdo, mando, y es mi voluntad, que sin decirle el intento le traigáis luego a Palacio, y en una sala encubierto le tengáis, por unos días, servido como a mí mismo, donde haréis de sus costumbres claro examen. Lo primero, si de nuestra santa Fe- cree los altos misterios, que en quien falta ese principio, no puede haber nada bueno. Lo segundo, que en él haya, con capaz entendimiento, genio para gobernaros, valor para defenderos, que con aquestas dos cosas será Príncipe perfecto, y digno de Margarita; a quien, por lo que la quiero, encargo no contradiga esta elección, atendiendo solo a que es mi voluntad, y conveniencia de un Reino. Y en caso que por discordia, o por falta del sujeto, aquesto lugar no tenga; a mi hermano el Duque Alberto, que lo es de Perrara, encargo lelección, como a tercero, porque sé de su prudencia, su Cristiandad, y su celo, deseará de Margarita todos los buenos sucesos, como sutio, y señor, aquien nombro desde luego por tutor de la Duquesa. Esta es de mi testamento la última voluntad, y lo firmé: el Duque Eusebio Quién vio caso más extraño! lo nuevo de este suceso a todos tiene admirados. Mis esperanzas murieron Qué respondéis Senadores? 1. Que se ejecute al momento el codicilo del Duque. 2. Que es ley en los nobles pechos su voluntad. . Vuestra Alteza tenga por bien el decreto, obedeciendo el mandato de su padre, que haya el cielo, que pues fue obediente en vida, y en muerte la manda serlo, claro es no contradirá lo que ordena tan atento. Bien a andado el Senescal, excusando a mi respeto la respuesta de este caso, donde cobarde el silencio a responder no acertara, o no respondiera. . Creo, que pues que su Alteza calla, tacito el consentimiento os da, ejecutad el orden nobles Ciudadanos. . Cielos, quién vio ley más rigurosa! que haya de dar (fuerte empeño!) mi albedrío al que el acaso trajere? . A este casamiento mal semblante ha hecho su Alteza, Las puertas abramos luego, y al que Dios diere esta dicha a Palacio le trairemos. 1. Vamos, y si fuere digno, dichoso logre su empleo, que no se le da la suerte, sino su merecimiento. Extraña resolución, no hay de este suceso ejemplo, ni en Milan ha sucedido. Mal eligirá el tercero, si mi padre es muerto ya. Los cielos, prima, los cielos ampararán la intención del Duque, pues el deseo de dar a aquestos Estados buen Príncipe, su gobierno le pudo obligar al Duque a obrar capricho tan nuevo. Vamos Matilde, y la suerte vuelva por mí, que aún no creo que esto ha ordenado mi padre. Astolfo su primo? . En eso no me hables, Matilde, nunca, pues que sabes que me ofendo, por la haversión natural que a Astolfo, y su hermano tengo. Si esto de su voz escucho, infeliz de mí, a qué espero? hc, A que venga el venturoso Ciudanos esperemos a las puertas. 1. Es temprano, y así ningún pasajero se divisa por los campos. Anda Ratón, que allí veo luces junto a la muralla. Serán pastoros. Que andemos de aquí para allí por tus piedades los dos durmiendo en el duro suelo, sin que para nosotros hallemos piadoso que dé una cama? No desconfíes, que el Cielo paga cualquier buena obra: que es obra? solo el ceseo de obrarla con caridad premia con tan grande exceso, que nos da ciento por uno. Pues espera; según eso noventay nueve capotes con uno que diste al viejo. Anda, Ratón, no te canses, que ya las puertas abrieron de aquesta Ciudad, adonde por ser ya el contagio menos hallaremos más descanso. Ya despeado no puedo dar un paso. 1. Un hombre viene, y parece, según veo, soldado. . Se puede entrar en la Ciudad, caballeros, ya con libertad? 2. Sin ella entraréis noble mancebo. Qué decís? . Que sois dichoso: Llevadle a Palacio preso. Preso voy, y tengo dicha? porque me prendéis, he hecho algún delito? . No es la prisión para ofenderos. Pues para qué puede ser? Para daros un gran premio. (me? Luego el prenderme es premiar Si vuestro merecimiento es digno, no tendrá duda. Según lo que decís, creo me habéis tenido por otro. 1. Por otro no, por el mismo que sois os tenemos. . Pues quién soy yo? 2. No lo sabemos. Como si eso no sabéis me prendéis? . Para saberlo. Y no bastará decirlo debajo de juramento? Que lo digan vuestras obras solamente pretendemos. Ya que no queréis saber mi nombre, por mi consuelo, permitid que sepa yo quien es quien me lleva preso. El Señado de Milan. A ese nombre solo ofrezco mi libertad, y mis armas. No os las quitéis Caballero, que Milan solo pretende honraros d. . Piadosos cielos, que enigma es este que admira confuso mi pensamiento? Venid, que presto sabréis a lo que vais, idcontento. Ya he dicho que soy Ratón, criado del Caballero que va delante. . 1. Pues veng Ratón también con el preso. Yo, por qué? . 2. Por ser Ratón con él buen rato tendremos. Hombre que prendes Ratones, eres Aguácil, o queso? 1. Ministro soy, y muy grave. Antes parece ratero. 2. Venga luego, y no replique. Oye uste señor Don Cierzo, vive Dios que ha de llevarme a cuestas, llámome suelo. 1. Venga arrastrando. Elo es malo, que siendo Ratón proteso, que el querer llevarme agatas es desrvirme. a Acabemos, no se resista. . Esto no es resistirme. 1. Pues qué es esto? Asistirme, pues que gusto que sepan que no me llevo yo a la cárcel, si no es que me llevan acueslas ellos, que con aqueso sabrán que soy un hombre de peso. JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA
Ya sabéis, vasallos míos, el nuevo, el raro suceso de mi fortuna, pues cuando esperaba eligir dueño con quien partir de Milan. amorosamente el cetro, hallo, que pesar!) por ley de un codicilo, el decreto mas sin razón, mas injusto, que inventó el asan sediento de reinaritirano arbitrio fue disponer lo violento para duración, pues nunca pudo ligarse a preceptos. la jurisdicción del gusto, que siempre fue libre; luego si es vasallo el albedrío, que dicha no es cautiverio? Quien me deja el Reino, y quiere. que otro lo posea, es cierto que me le quita, pues da solo al destino el derecho; luego si este puede darle, por contingencia del tiempo a cualquiera, yo soy sola la que viene a tener menos; y aunque pudiera ofenderme. de esta sin razón no intento culpar de un capricho vano el mal fundado pretejto: mal fundado diré, sí, que si el cuitar un riesgo es causa de otro mayor, no fue disignio discreto por asegurar un triunfo ocasionar un despecho; pero asentado que ya le ha tocado a un extranjero la suerte de ser mi esposo, y que resistir no puedo este precepto, por ser preciso el obedecerlo, siendo capaz, siendo nigno de mi mano, lo que intento es dilatar este plazo hasta conocer primero la condición, el disignio, el trato el modo, el sujeto, que es bien que mire un estado que ha de durar tanto tiempo; para cuyo efecto ya Senescal tengo dispuesto hacer un seguro examen además del que habéis hecho, para poder informarme con mis pasiones, que en esto funda su ser, o su dicha. la República de un Reino: lo primero, es conocer las inclinaciones; luego, ver cual es más poderoso en tu natural afecto, o cuál más presto le arrastra, la riqueza, o el objeto de mi hermosura, que son los dos contrarios más fieros que en la sid de la memoria combaten mis pensamientos, porque quisiera vasallos, (perdone agora lo cuerdo) ser por mí sola querida, sin el interés del premio, que no sé que hallo en las dichas; demás, que si no tenemos por mérito la ventura, no hace armonía el trofeo: Esto supuesto, y que yo tengo prevenido el medio por donde consiga el logro del desengaño que intento; no extrañaréis que dilate con motivos tan atentos, a resolución tan ardua, perezosamente el tiempo, cuando es el fin solamente de daros digno sujeto, que os gobierne, que os ampare, y que tengáis por lo menos quien vuestra lealtad conozca, quién os solice el premio, quien vuestros triunfos duplique, quien defienda el blasón vuestro, y quien merezca mi mano, que es solamente el pretejto, a cuyo fin ban tiradas las experiencias que emprendo. El Estado de Milan, señora, está tan contento con vuestro agrado, que en todo admite el parecer vuestro; y en cuanto lo que no fuere oponerse al testamento de vuestro padre glorioso, constante ha de obedeceros; y así puede vuestra Alteza dilatar el casamiento todo el tiempo que gustare; aunque por seguro tengo ser capaz de esta fortuna el Español, cuyo ingenio, valor, talle, y bizarría, son indicios verdaderos de hombre noble: a lo que toca al discurso, hoy lo veremos, pues ha mandado el Senado, que tres días el gobierno tenga de Milan, y mande como su absoluto dueño. Y es la mejor experiencia para probar su talento. Tú también, Matilde, agora has de ayudar a mi intento. Las partes haré de Astolfo, pues la mano de Laurencio me ha prometido en retorno. Este es el cuarto en que tengo a Don Enrique encerrado, y hasta agora de este empeño ninguna noticia tiene, pues le oculté con misterio; de su criado he sabido su nobleza, patria, esfuerzo, estado, ingenio costumbres, que la elección del deseo no pudo prevenir más en un gallardo sujeto. Hemos de ver como admite la novedad del suceso. Como a dueño de Milan, que le asistan he dispuesto, y para hablarle ya está prevenido todo el Reino. De este cancel encubierta he de escuchar si es discreto, y el efecto que hace en él un caso tan raro Luego, Senescal, que esto se acabe, mi prima, y yo pasaremos por aquesta galeria al jardín, y si él atento quisiere saber quien es la Duquesa. . Ya lo entiendo, que he de negar que sois vos, y darle a entender de presto que Matilde es la Duquesa, y que vos la vais sirviendo como su valida. . Y todas lo mismo fingir sabremos. Pues ya lo habéis entendido, no digo más. Caballeros, lo que os ordena el Senado obedeced. Duerma el dichoso, y no busque mas gloria que el blando lecho, pues tiene menos de vida quien despierta al sentimiento. Es esto verdad, o sueño, o estamos todos borrachos? Ya es mucho mi sufrimiento. 1. Vosotros mientras se viste cantad. . Señor, no apuremos. toda la ponzoña al vaso, hasta ver si es de Aláejos, porque mira, cuando mucho, vendrá aparar todo aquesto en cuatro palos contusos descipamiento de miembro, miel rosada, trementina, esopa, y claras de huenos. El resistirlo es en vano; quiero dejarme ir sirviendo, si es que en mi natural cabe el ver, y callar a un tiempo. No hay quien entienda la dicha, contrarios son sus efectos, quien la desprecia la logra, quien la busca la halla menos. 1. Esta, señor; es la espada. Bien está 2. Este el sombrero. Y está la capa: si es este de Merlín Cocayó el Reino? Agora pienso apurar lo que confuso estoy viendo; Venga, señor; vuestra Alteza al despacho, que ya es tiempo de audiencia. . Quién soy yo? Señor, vuestra Alteza es dueño de Milan. 1. Y como a tal hoy todos le obedecemos. Conoceisme? . De este Estado sois sucesor. . Caballeros, ya para burla es pesada; si acaso por vituperio de la nación Española, de cuyo origen me precio, y en cuyo solio he nacido, queréis hacer pasatiempo con burlaros de esta suerte; sabed que soy Caballero, y el noble entre las naciones, en ninguna es extranjero, porque el valor los iguala con un mismo privilegio; yo no he de sufrir desaire, que resulte en menosprecio de quien soy; y así os suplico que no pase a más extremos el donaire, bueno está; yo voy a servir resuelto al Emperador Rodulfo de Alemania, y no es bienhecho el detenerme en Milan para lograr triunfos vuestros; pues si el Sol mismo ofendiera con ultraje mi respeto, del mismo Sol; mas que he dicho; injustamente me quejo, pues vosotros como nobles, sabréis obrar tan atentos, que os deba en las ceremonías, la suspensión conociendo, que donde hay honor, que es más, es la vida lo de menos; que quien por vengar su injuria muere en el bizarro empeño, aunque no consiga el triunfo, hace glorioso su intento, que hay burlas que son cariños, como otras que son desprecios. Bien se defiende. . Bien habla, fundamental ejercicio Sabed que os ha dado el Cielo esta dicha, y no me admira que extrañéis caso tan nuevo, que cualquier dudara el logro de tan singular suceso, Duque seréis de Milan, yos espera en pensamiento la más gallarda hermosura que dibujó el casamiento, que es Margarita, heredera de este Estado, hija de Eusebio; esto se entiende si en vos se hallaren merecimientos para tan grande fortuna; y así ha mandado discreto el Senado, que tres días gobernéis, para que en ellos pueda ver de vuestro juicio capacidad, y talento; porque esta corona os toca lo que luego por extenso os diré pasando el plazo, y no apuréis el secreto hasta mejor ocasión; y creed que a mi silencio hoy habéis debido mucho, pues os sufrió el desacuerdo de haber pensado que nadie pudo en Milan ofenderos con engaños, y desaires; pues cuando por Caballero, por Español, y soldado no se os debiera respeto, os amparara Milan por solo, y por forastero; como a Don Enrique os habló hasta aquí, y como a dueño de esta corona os suplico, que tome el debido asiento vuestra Alteza para dar audiencia, que es el primero del que ha de regir un Reino. Yo he de perder el sentido, A. o he de pensar que es desprecio. Norabuena, mas será con condición que al momento he de despachar a todos mal, o bien, porque no quiero dilatar para otro día ni el mal despacho, ni el bueno; el bueno, porque consiga lo que merece más presto; y el malo, por desengaño; porque es más piadoso acuerdo, ya que pierde la esperanza, hacer que no pierda el tiempo. Tenéis razón: entren todos los que han de hablar. Es discreto, señora; en lo que discurre. Con más agrado le atiendo. Acuérdate de Ratón, que a los dos toca este empeño a rata por cantidad; y pues tienes el gobierno haz que un cargose me dé. Yo haré que te den docientos, No pido tanto. Señor, yo en este os suplico; pero. . Proseguid. Señor, turbome la vergüenza, y el respeto, porque es gracia lo que pido. Lograrase vuestro ruego, porque quien llega a pedir avergonzándose, infiero, que para lo que pretende ya tiene merecimiento, porque aquella roja sangre que arroja al semblante el ruego, dicen que es del corazón la mejor; y según esto, quien se avergüenza la vierte; luego ya se debe el premio de justicia al que le compra por cosa de tanto precio. Yo soy Jacobo de Esforcia de estirpe ilustre, y no tengo quien me ampare en mi desdicha; por pobre, y por caballero pido una ayuda de costa. Senescal, al tesorero que le dé dos mil escudos; pero aquesto ha de ser luego, porque en tardando un inllante, pierde la dadiva el premio. Hárase como lo mandas. Prospere tu vida el Cielo. . Lo liberal os alabo. Yo la cortedad consieso; como pobre hidalgo anduve, i no como Duque, puesto que olvidando lo segundo me acorde de lo primero; pero yo me enmendare, pues de este Estado soy dueño. Y cuando lo diera todo no era muy grande el exceso, pues daba solo un ducado. He de atajarle el intento. . En que consiste, señor, la conservación de un Reino? En la justicia. . Cual hace de los atributos Regios a un Príncipe más glorioso, y más amado del pueblo? El ser liberal con todos. Ser prodigo con exceso es culpa! . No importa nada, porque un magnánimo pecho, aunque dé con vanidad, siempre logra aquel trofeo de lo que da, pues conoce que resulta en bien ajeno, y no es delito tan malo. el que para otros es bueno. Y para corroborarlo también lo mismo defiendo, que el Prodigo se salvó, y el desdichado Avariento se condenó; y así juzgo, que es mejor en esté pleito perder por carta de más; que no por carta de menos. Demás, que para uno ser idoneo para el gobierno; basta que tenga un discurso de proporcionado medio, que ni despunte en lo agudo, ni falte al primor de cuerdo; que tal vez por muy sutil corre peligro el ingenio, que estas cosas temporales de político manejo, no quieren silosofías, necesitán de un talento asentado, culdadoso, atento, afable, modesto, que castigue los delitos, y logre al más digno el premio; porque no iporta que sea activo, docto, halagueño, valiente, osado, dichoso, galán liberal, guerrero, que esto todo nada vale, si le falta lo discreto: la misma naturaleza nos lo enseña en el desvelo solícito de la avela, que provida repartiendo oficios a las menores, del zunvido al ronco acento, pone en campaña escuadrones, que las picas esgrimiendo contra ejércitos de flores, cargan del aljófar bello del Alba, y en breve corcho, ya labrando, y a trayendo de los siluestres despojos, cada cual con sabio empleo en copos de oro vailando el dulcísimo alimento: si gobernar por instinto sabe un bruto tan pequeño tanta república alada; como un hombre a quien le dieron entendimiento, y memoria hacer no sabrá lo mismo? Ya me parece mejor, Matilde. . Si estáis en ello tomaré los memoriales, y vos pondréis los decretos. Está bien. . Aquí entro yo, que mesurado, y compuesto me llego de pretendiente, y aqueste papel le entrego, que es de la cuenta del gasto; Señor, pues te ha dado el Cielo con que pagues, paga agora lo que por ti estoy debiendo. No es para aquí. . Cómo no? para aquí, y para Marruecos: . Seis cuartos de las tres barbas, tres de camisa, y pañuelo; de rabanos un ochabo, otro ochano de hilo negro, dos del tacón del capato, siete de pan, y de huevos, con el ochano del pobre, que sumado por entero, monta en Dios, y en mi concienci veinte y dos cuartos y medio. Pide merced en retorno. Ven la verdad con que cuento, pues la mitad he sisado, miren que hará un despensero, Dejadme entrar. Qué es aquesto? Señor, yo soy Carbonero, y me he visto acomodado, y agora infeliz me veo con hijos, y con familia; porque en el contagio fiero veinte pares que tenía de bueyes se me murieron. Dadle para otros, y vuelva a su tarea contento, que ser suele una desdicha de otra desdicha remedio. Viva el Duque de Milan, decid todos. Viva. . El Cielo favorece mis disinios. Vive Dios que no lo creo! que en la frente me le claven si esto no fuere embeleco. Si su discurso te agrada, agora, señora, es tiempo de hacer aquella experiencia. A tu lado voy; escuchemos. Aunque el amor me maltrata; con mi mal estoy contento, porque hallo un nuevo descanso en la pena que padezco. Senescal, cual de estas damas es el divino sujeto de la Duquesa. . Es aquella. La que lleva en el cabello lazos de color de caña? Esa misma. . Señor, pienso que con los lazos de caña quiere pescarte el coleto. Y aquel hermoso prodigio, que de tras va compitiendo con él mismo Sol, quién es? Qué arrebatado, y suspenso! . Es una criada suya. Parece que puso el Cielo en ella todo su estudio, para formar un portento de hermosura; con la planta va hollando mis pensamientos: No vi igual prodigio! . Así. ala Duquesa obedezco. y . Señora, esperad. Quién llama? Quién solo por conoceros, por serviros, y adoraros diera la corona, y cetro, a ser yo dueño del mundo. Pues cómo es eso? tan presto sujetáis el albedrío aun imposible, teniendo seguras as esperanzas en Margarita mi dueño? Tan mal hallado en las dichas estáis, que ponéis a riesgo la mayor, por el donaire de un aplauso lisonjero? Si dilatara un instante, señora, este rendimiento, me pareciera que hacía agravio a vuestro respeto: porque si el Cielo os formó para admiración del tiempo, arrastrar la atención mía, es natural vencimiento de vuestro poder, pues dudo cual fue el instante primero, el de veros, o el de amaros; y así a sospechar me atrevo, que ha sido estrella el rendirme, como fue ventura el veros. Guardad para la Duquesa tan cortesanos afectos, pues tan gran suerte os aguarda. Es pequeña la que espero, comparada a lo que logro de veros a vos, pues pienso que trocara otras mayores, solo por un desdén vuestro; según esto, ved que haría en mí un amago, un bosquejo de favor imaginado, si aún el desdén apetezco. El ser tan presto os condena. No sé si es espacio, o presto; sé que vos sois la primera que me ha dejado suspenso de admirado; vos agora colegid por los efectos, si el que tan presto os admira, os puede querer tan presto. Esta misma admiración os causó el semblante bello de Margarita. ̱. Señora, con atención vi su cielo, y logra de altos primores soberanos privilegios; más comparada con vos es junto al Sol un lucero; y a no parecer delito de la atención, y respeto, digo, que por vos dejara cuantas fortunas el tiempo puede dará un venturoso. Dejaréis su mano? Es cierto, si vos me dais la palabra de favorecer mi intento, disponed de mi fortuna. Eso es lo que yo deseo. No le crea buescoria, señora, que aquesto mismo le dijo ahora a una tuerta que estuvo aquí. . Aparta neció. Ocupad esa memoria en otro mejor sujeto, porque amáis un imposible; y advertid, que este pequeño espacio que os he escuchado, fue obedecer un precepto de la Duquesa, que quiso conocer de vuestro afecto la inclinación, ya de todo noticia entera le llevo, que la lealtad, y fineza con que la sirvo, es primero; bien, que alguna por vos mismo deberéis a mi silencio. Esperad de lo que he dicho sabed que no me arrepiento, declaradle mi cuidado, decidle mi pensamiento; mas sola una cosa os pido que me concedáis. . No entiendo que pueda ser. . Es, señora, que permitáis a mi aliento, que llore, gima, y padezca el rigor del desdén vuestro. Para padecer licencia me pedis? extrano ruego! penad por mi norabuena, que como no esperéis premio, que padezcáis os permito crecidísimos tormentos. Ay, Ratón! desde que he visto este hechizo, este veneno, hidrópicos mis sentidos todo el tosigo bebieron a su beldad. . Toma aceite. Es grande mi desaliento. Pues toma una sopa en vino. Que así te burles, sabiendo que esta es la primera vez que allibre tirano imperio de amor rendí mi albedrío? Mas de cuando acá tan presto te enamoras? . Que sé yo, mi desdicha lo ha dispuesto. Eso es quejarse de vicio; señor, déjate de cuentos, y agradece a la fortuna. tan desusados extremos, porque me tiene aturdido la monstruosidad que veo, y no es causa natural lo que te está sucediendo; las aventuras de Horlando, y el caballero del Febo, son niñas de tera; ayor tuviste por cama el suelo, y hoy te hallas en un palacio gozando en dorados techos, alfombras, telas, brocados, criados, pompa, dinero; y sobre, todo una Alteza toda metida en el cuerpo, cuyo nombre puede hacer a un corcobado derecho, y cuando pensé que en santo, me das agora en travieso? amóritos en palacio? No ves que es el fin honesto? Pues ven acá mentecato, troglodita, ingrato, fiero, poeta, que es el mayor ultraje de aquestos tiempos; a vista de Margarita, que vendrá a ser por lo menos, que a mano viene tu esposa, quieres tomar otro empleo? vive Dios que no lo hiciera un. . No hay que darme consejos; el inclinarme a un divino imposible, a quien entrego todo mi amor, no es delito, de mi fortuna fue el yerro que hizo, arrastrándome el alma preciso mi rendimiento. Preciso? Pues señor Duque de Milan, que guarde el Cielo, vuestra Alteza se me quede con Dios, y mírese en ello, y acuérdese que es mortal, y que este nombre supremo de Alteza no es de por vida, que aunque estuviesen aquellos que se le han dado hecho lobos, he de imaginar que es perro. . Válgame Dios que de cosas pasan por mí en un momento! yo fui infeliz, y dichoso, y en aquel instante mismo, que del mar de los sentidos tocaba el tránquilo puerto, pudo una hermosura sola arrebatarme el contento; desuerte, que en la mitad de la bonanza estoy viendo tan confuso el albedrío, como imposible el remedio: Cielos! quién pudiera hacer un amigo verdadero de quien fiar mi cuidado, y en quien extribase el peso de la fortuna que gozo? Pero si elegir pretendo uno de Milan, la envidia es poderosa; si quiero elegirle de otra patria, vendrá aparecer desprecio, con que es mayor el peligro. Ahora bien, yo me resuelvo a labrar con beneficios un amigo sino, y cierto, que le venga a hacer leal el mismo agradecimiento. Llevadle al suplicio, y muera por ley de Milan. . Qué es esto? Es, señor, que con aplauso, y regocijo del pueblo, llevan al suplicio aquel Leoncio, aquel bandolero que puso en cuidado a Italia; pues siendo caudillo fiero de bándidos, intentó saquear a Milan. . Traedlo a mi presencia al instante: Agora veré si es cierto que mando en Milan. . Es justo que obedezca tus preceptos. Este es hombre de valor, . según las noticias tengo, y así dándole la vida, de malo le he de hacer bueno, y no aura ninguno que culpe mi piedad, sabiendo que es solo a fin de labrar un amigo verdadero, que estos solos se consiguen con beneficios, y premios; ninguno puso debalde por otro su vida a riesgo, sin particular motivo: con esta fineza intento ganar un seguro amigo, que no pueda en ningún tiempo serme ingrato, pues le doy una vida cuando menos. u, Aunque muera he de ocultar mi nombre, pues por Laurencio ambién merezco la muerte, y aquí mi fama es primero. Ya está aquí. Espantoso, y fiero! Dejadme solo con él. 1. Quitarémosle el cordel? Dejadle, que así le quiero. . Quién eres? . Soy quien espero la muerte como ves hoy; y si en este trance estoy, un hombre aquí vengo a ser, que está cerca de no ser, y así no sé lo que soy. Por qué la muerte te dan? Por desdichado. . Dudando no astéis, porque estás hablando con el Duque de Milan. Duque de Milan? . Qué miras? que seas agradecido que te suspendes, y admiras? De mirarte, aunque te asombres: mas los bienes en los hombres, son sombras, y son mentiras; a muerte estoy condenado, y en ance tan riguroso, admiro el verte dichoso, y siento el ser desdichado. Cayó en yerro tu cuidado de ingratitud o crueldad? que el Cielo con rectitud castiga la ingratitud, como premia la piedad. Tienes padres? . No. Con ellos fuiste piadoso? . No sé, que a la muerte los dejé, y más no he sabido de ellos. Quisiste favorecerlos entonces? No, aunque pudiera hallarme a su cabecera; mas quise huir, y vivir para llegar amorir como ves de esta manera. Tú mismo te has sentenciado que hilo que no es piadoso con sus padres, es forzoso que muera así castigado: A muerte estás condenado, como ves, infame, y fiera; si yo la vida te diera, por mí que finez a harias? En mí un esclavo tendrías, de redilla señor, hasta que muriera; hiérrame, pon en mi cara tus señales, tuyo soy, aquí a tus plantas estoy, sellame, en nada repara; y si tu mano me ampara pídeme el alma. . Solo pido conociendo mi amistad. Señor, no es esta piedad para ponerla en olvido. En memoria de aqueste hecho, qué prenda aquí me darás? El alma en mí vale más, sácala, señor, del pecho. Yo quedaré satisfecho con menos. . Tu lengua pida. Solo pido este cordel, porque te acuerdes por él de que me debes la vida. Freno ese lazo será, si tal vez con falso trato quisiere mostrarme ingrato. Alza, y los brazos me da: Consideras que eres ya mi compañero, y amigo? Juro de morir contigo. No seas ingrato, advierte que te saco de la muerte. Tu esclavo soy. Ven conmigo. Válgame el Cielo, y que cosa tan pesada es tener hambre! un cancer tengo en las tripas, y si no llega el tal cancer al signo de Libra, es cosa para uno desbautizarse: Estos Duques de Milan no comentacia esta parte diviso una mesa, y todas las guardas que están dejante son caras nuevas, por que por horas suelen(uudarse: Duque me finso, y les mando, antes que de de hambre me pasme, que me Es irban la vianda; Dios de apaz de aquí me saque, no cua- alfiera que esta burla en en is espaldas parase. . Siep vajes, no es horaya vu coroborar las fauces? ha iere comer vuestra Alteza? MM esay, que se han clavado! tate; mer? volo. 2. Comer? vn Volo. 1. De esa suerte. Y(Volo. 2. Baste. ju endrá la comida? . Volo: su tarda, tengo de dalles J a juego de bolos. 1. Ya senes la mesa delante. ̱. Responderles quiero virlo, orque volo no les canse. ien puede comenzar. . Virlo Pdanto estuviere delante. Qe hay aquí? 1. Pala, y almendras. Palo, que son malos naipes. D2. Estas so natillas. . Paso. Y aquele que es? 1. Jamón. . Vale, y envidare resto quiero; ténganse, que hay más descartes; no sé si a primera de holla me quede hay holla pasante en este fuego? . Es podrida. Pudrese de necedades que sufre todos los días de tratar con animales. Y aquesto que es? 2. Plato armado. Por aqueste balvarte empiezo a envestir; que tierno plato! indefeso le llamen. 1. Quiere beber vuestra Alteza? Virlo. 2. Ya está aquí. . Qué traen? 2. Agua con nieve. . Traedme vino con carbón que abrase. 1. Ya está aquí, señor el vino. Servidme de aquí adelante otro vasija mayor; que brindo al uso de Flandes. Venid acá, y entre aquestos no hay platos extravagantes? 2. Postres ay. . Cómo que cosa? 2. Bróculí, anchobe, y formache. Chabacana golloria. 1. Aura cuanto imaginare. Yo comiera. 1. Qué comiera? Comiera un guígote de ave de rapiño, que es ligero. 1. No le hay. En Milan no hay sastres? 1. Sí, más no son de rapiña. Pues no serán oficiales. Quién es aquí Ratón? Yo, que agora no temo a nadie. Si eres tú, su Alteza manda que luego al campo te saquen, y que un garrote teden. Qué decís? . Ea, llevadle. Vive el Cielo que esto ha sido engordar para matarme! Quién lo ha mandado? Su Alteza. . Pues por qué di? Él se lo sabe. Para el Pontífice apelo, que no es mi juez, ni vale su jurisdicción, que tengo dos hermanos sacristanes. Salgan al campo con él; a qué aguardáis? agarradle. Salid por esotra puerta, que por aquí nadie sale. Venga el traidor. Santa Tecla, siempre esperé postres tales, El Duque para reír este picón quiere darle. Fue la más extraña industtia; que pudo inventar el arte de la cautelas Matilde, caiga este osado gigante de su soberbia a los pies. de mi envidia vigilante; no refne en Milan un hombre que nuestra esperanza ultraje: un advenedizo había de avasallar los esmaltes de tanto biasón heroico? No pases más adelante, Astolfo, porque desuerte está ya dispuesto el lance, que no es posible que deje de creerse. . Ya tú sabes. que mi promesa es segura; yo haré que en tu frente enlace con la mano de Laurencio Ferrara. . Mis dos parciales. son Laura, y Celia. . Esta bien; . Verdad, Matilde, te ha diño; yo premiaré sus lealtades. Colivocar el pueblo importa, Tengo a muchos de mi parte menos la razón del Cielo me obliga que la de amante; en Margarita idolatro. Pues mira, Astolfo, que sale. Yo me voy, obre el engaño, el amor mi intento ampare. a vuestra Alteza Yo, señorase cor parte de todo le he de instancia, con la menor ciré oas le hallast Que aquestas cartoy. Si señora. a; Ya va obrando el disimulado áspid de mi engaño. En su aposento, entrando acaso a buscarle; se las topé; y dice de esta el el sobreescrito: Al muy grande, y glorioso Rey Alfonso de Castilla, cuya margen. contiene, que si le ayuda a Milan ha de entregarle; y en el sobre escrito de esta, V que dice: A Doña Violante sí de Acuña mi amada esposa, se ve que es casado. . Y traenta (cielos! ) entrambas sus firmas (que así traidor me engañase? Y que lo es también confirma señora, el villano ultraje de atreverse a mi decoro, solicitándome amante con mil halagos fingidos; y Laura, y Celia lo saben. Yo, señora, no quisiera que conmigo te enojases. pues solo a fin de burlarte que no es casado pública. lyme rogó que allanase con Matilde sus intentos, que para la mano darle a España la llevaria. Y esto, señora. . Dejadme, no deis más motivo al pecho para aumentarme pesares; la traición he conocido y en su condición mudable, pues fingiendo ser Matilde, cuando con él me dejasteis, Senescal, vi en sus razones un conocido desaire, dejándome a mí por mí, con que son claras señales de que comunmente a todas hablaba con falsedades: vengaré aqueste desprecio deponiéndole. . Repare vuestra Alteza, que es preciso hacer más seguro examen. o Que más seguro que el ver estos testigos delante; unos que en firmas le acusan; y otros que en voces iguales justifican claramente su traición, y mi coraje? ̱. Las cartas lo mismo muestran. Y tus criadas leales, conociendo sus cautelas, quisieron anticiparte este aviso. . Y lo contrario, fuera, señora, agraviarte. Si esto veo, como sufre mi decoro tanto ultraje? Ha de mi guarda? soldados? A que te obedezcan salen. ̱. 1. Qué nos manda vuestra Alteza? Qué escucho! o son ignorantes, o a Matilde no conocen. Que saquéis luego al instante de mi presencia a este ingrato, y en aquella misma parte donde le halló su fortuna le poned, para que pague con público vituperio de su traición el ultraje. Bella Matilde, en que pudo mi inclinación enojarte? Margarita soy, que no Matilde, que con disfraces quise apurar tus traiciones. Cielos, qué escucho! Llevadle; sepa Milan su delito, y que con doblez infame quiso entregar este Reino a extranjero vasallaje. Qué doblez? qué traición Cielos! Oíd. . No escucho. Quitadle las armas. Por qué razón no me oís? Mejor la sabéis. . . Miente la voz. Qué aguardáis? . Ratón? No hay que Ratonearme: No dije yo que era chasco? Para alivio de mis males no me escucharéis? . No es tiempo. Logró nuestro intento el arte. . Qué hubo de ser Margarita A. a quien me incliné? ah pesares! Qué hubo de hacer infeliz . mi inclinación su desaire! Hago a los Cielos testigos, que es traición de algún cobarde, que intenta descomponer mi dicha. . No he de escucharte. Mi amor, mi fe, mi respeto, te han venerado constantes. Pluguiera al Cielo que fueran esas disculpas verdades! Soldados, ejecutad lo que os manda, y la voz pase de su traición, porque el pueblo este castigo no extrañe. Ven, Matilde. Agora, Astolfo, hago de su amor alarde: Mas que de la vida siento de Margarita apartarme! Venció la envidia su estrella! . Con premio, Astolfo, ha de honrar. Vamos Enrico. (me. . Ah fortuna! porque este bien nos mostraste? Para ser más infelices, Ratón, que como es mudable enriquece al desdichado, por tener más que quitarle. Dices bien, que no se adquieren las Margaritas debalde. TERCERA JORNADA
JORNADA TERCERA
Aprisionado Enrique a las puertas publique de Milan sus traiciones. . Irritado el poder del Senado. castiga mi ignorancia con airada violencia, y cruel Margarita mi afrenta solicita; en que pude ofenderte? si es delito el acierto de quererte, a mi fe le disculpa. Amante vergonzante, que por puertas te ves por ser amante; porgala de tu pena el castigo te puso la cadena. No siente mi desvelo, la afrenta, pues el Cielo piadoso aqueste ultraje permite. . En mi linaje, que llama a los varones la casta cesaria de los Ratones, porque entre grillos basta ver un Ratón para cesar la casta, que en la cadena quiebra la línea, pues se pasa a ser culebra. En qué dueño querido Enrique te ha ofendido? Por Matilde la hablaste, con que diste galán con todo al traste Antes su desengaño publicó mi cariño en el engaño, el nombre mi fineza no amaba, pues amaba su belleza. El nombre, dice un hombre que no ha de amar, siendo questió el nombre Si ella Matilde fuera, a Matilde quisiera, porque mi amor atento no aspiraba avariento al cetro, pues amante en su fe más constante, trocara mi ventura el reinar por querer a su hermosura Dices bien, que a Matilde no la falta engañosa, pues con ser tan hermosa, con intención malina, su belleza es belleza culebrina; pues viéndote de Adán en el estado con cara de camuesa te ha engañado airado contrapeso, siendo del hombre hueso, le pone el fiero lazo de castigar el mísero espinazo con airada rencilla; mujer, tan mal te va con la costilla A tus divinos ojos la lástima no templa los enojos de ver lo que padece, quién premio; y no castigo te merece? Pues por aqueste habera, pobre Ratón te ves en ratonera? Aquestos eslabones trocad en macarrones ministros, así Enero os dure el año entero, que un mes por vuestros tratos es corto tiempo para tantos gatos. A mayor precipicio me elevó el beneficio; airada pesadumbre, la dicha me despeña de la cumbre; seguridad alguna no ofrece la fortuna, y es fortuna, si fue para burlarme; que a mi noble ardimiento, (to. mas le ofende el baldó, que el escarmien No discurras, señor, que la Duquesa se pasó como plata Milanesa, y a la luz de su enojo, airada temo que a galeras nos eche a vela, y remo; por bordar sus pesares, de nosotros hará dos alamares. Yo entregar a Milan con doble trato? yo faltar a la ley de su buen trato? cuando noble no fuera, y villano naciera, al laurel aspirara, y en mis sienes sus ramas vinculara, sin temer el desmayo del fulminado rayo del pueblo sedicioso, siempre de novedades ambicioso; y si el vapor sangriento, que cóngela violento la nube más bastarda, que el delito la alienta, y la acobarda, contra mi se opusiera, su orgullo mi valor desvaneciera, que el temor del castigo, atenciones insluye al e nemigo, no por Milan, por Margarita bella, si piadosa mi estrella mi dicha no trocara, la vida aventurara, y más dichoso fuera si a sus ojos muriera, si viera agradecida que la muerte feriaba por la vida. Amante peregrino métase Capuchino, pues le hace su desgracia Caballero de Gracia, y el sayal de clemencia le dará por vecina la Paciencia. Cuando me vi entregado al pueblo del Senado, al balcón no la viste con un lienzo en los ojos? Lindo chiste: Margarita es casera, y el lienzo que la viste entonces, era, que a las niñas hermosas de sus ojos no quiere ver ociosas; y en Cambray, aunque chicas, a sus niñas mandaba hacer báínicas. De cuántos he premiado, cuando regí el Estado, ninguno hallé propicio. Esa es carga que lleva el beneficio. Aún en el pecho ingrato engendra estimaciones el buen trato: si Leoncio me viera tan abatido. . Muy poco se le diera de ti. . Calla villano. (no. Mucho del grillo te pasas a la ma- Leoncio es caballero. Más valiera que fuera mesonero. El cordel le quité de la garganta. Y a san Blas el milagro le levanta. Libré de la deshonra. Que no hay vida dirá como la honra, La deuda agradecido. Guarnece con ribete del olvido. d. En. El abatido al noble masle mueve. Pues hay noble que pague lo que debe? 1. Allí está, lleguemos todos, y a este Duque imaginado vaya le demos. . Qué es esto? a la irrisión, y el escarnio Una tropa de villanos. dando vuelta con las guardas, nos vendrán a abrir los cascos. Pues por tu traición, Duque imaginario, perdió de Milan. el mejor Estado: vaya, vaya, vaya, vaya al muladar donde le sacaron. Al Rey Don Alonso del mayor Ducado quiso hacer señor, con sus dobles tratos. No merece aqueste ultraje, quien mereció vuestro aplauso. Que en todo este muladar no se descubra un guijarro! Vaya, vaya al muladar donde le sacaron. Los artaletes de paja me pesa que estén tan blandos: Anajarte, pues tu amante fue goloso de este plato, por su memoria te pido que los transformes en cantos. El Ratón con cascabel, dejará limpio el Estado de rarones? . Si yo libre me veo, fieros villanos, veremos quien en Milan. pone el cascabel algato. Vaya al muladar donde le sacaron. Grandios, si a Jobvuestro amigo le funteis acrisolando la paciencia; en las desdichas. de sus dolores cercado, bienes perdió, y a más bienes. las desdichas le pasaron; a un Vera, que a Jobimita, del pueblo airado, le han puesto. los decretos del Senado. Haced alto en esta parte. Un batallón de caballos. aquel repollo guarnece, porque colina es muy bajo. Valientes soldados míos, contra el poder del Senado os convoca mi ardimiento al triunfo más soberano. Blanca bandera de paz, del aire vistoso halago, publique, el que amante intento merecer la hermosa mano de la bella Margarita, sin el fiero sobresalto de mis invencibles tropas, pues si la dicha no alcanzo de ser Duque de Milan, Milan llorará su estrago: Dime Enrique, no es aqueste aquel señor ahorcado? El es, y en su noble sangre. espero seguro amparo. Por sucesor de Ferrara merezco con más aplauso que ciña el laurel mi frente, a pesar de los errados pretejtos que se me opongan: Es mejor, vulgo tirano, reducir vuestro dominio a un extranjero ignorado, que a un hijo del noble Alberto, del Daqué difunto hermano? Si la razón que me asiste no os convence, tema airado Milan mi sangriento enojo: Talad, abrasad los campos, batid, de moled sus muros, sea de Troya retrato esa Ciudad; no perdone, aún a lo más soberano vuestro arrojo; el marmol gima, en asombros elevado, ya publicar escarmientos. de los míseros estragos en pardas pavesas bajen sus capiteles dorados. M. A este Príncipe sospecho en la ventura Gitano, que once reales de favor le faltan para un ducado. Leoncio amigo? . ̱. A mi orgullo quién ha de oponerse osado? Leoncio. ̱. Bastan las iras del volcán en que me abraso para el logro de mi furia. ̱̱. León tampoco hace caso de mí. Hoy de tu clemencia, que no me niegue el amparo confío. . Pides limosna? Tan presto te has olvidado de Enrique? Quién es Enrique, que no le conozco? . Malo. ̱ . Que no conoces a Enrique? No le conozco. . Garbanzos, El que te quitó del cuello este cordel. . Cordel? u. Palo. . De mi cuello? De tu cuello. . Soga. ̱. Sin duda soñando debes de estar, d. . En la vida todo es sueño y todo engaño, y más despierto le advierte tu olvido a mi desengaño el que son de la fortuna todos los bienes loñados: ayer la vida te di, y hoy niegas lo que te he dado? Por esto dijo un discreto, que el beneficio hace ingratos. Yo a ti te debo la vida? estás loco? . Y mal hablado; demás de mal pagador? a buen amigo apelamos. d. . A mí la vida me debes, y el beneficio olvidando, tu crueldad a mi fineza la paga con un mal trato; Aún sobre prendas no puede. hacer bien un hombre honrado. Sabes quien soy? . . Sé que fuiste, por decreto del Señado, sentenciado a muerte; y yo, la sentencia atropellando, te di libertad. . Por eso el hombre ha roído el lazo. Del suplicio te quité. Yo le dejara hacer cuartos. Leoncio? . No soy Leoncio, que yo Laurencio me llamo. No solo Leoncio, Poncio, quien con olvido las manos se lava debe llamarse; y sobre Poncio, Pilatos. A tu generoso pecho merezca, en noble agasajo, de ponerme en libertad: ordena que tus soldados quiten, señor de mis pies aqueste estorbo pesado. Si la justicia te ha puesto en tan miserable estado, quieres que atropelle yo los decretos soberanos. de la justicia? . Tomates, y pimientos colorados. Dónde estuvieras si yo hiciera aquese reparo? En los infiernos, que el hombre es un hombre dado al diablo. Dando vuelta a la Ciudad, en orden vayan marchando mis tropas. Así la espalda me vuelves? Este tirano, el darle la vida, Enrique, con espalda le ha pagado, por ser merced Enriqueña; maldiciones de los grajos deben de ser, pues del pico les quitaste su espinazo. No sies del poderoso dice Dauid. . Eso es claro, y sin ser Profeta yo, profetice el desengaño. Oh cuán errados los hombres en el mundo caminamos dentro de la confianza! Y los dos en este paso, a pagar de grillos, somos solamente los errados. Ya solo del cielo espero la libertad. . De milagro muchos viven en el mundo. Paso las guardas me han dado por una bota de vino, y luego se la calzaron, que quien se calza las botas son las guardas de a caballo: allí está Enrique. . Los dos nacimos muy desgraciados, con hachas nos recibieron, y con hachas nos llevaron a ser Duques, y con hachas luego nos despavilaron. Aunque villano nací, procuro con noble trato pagar lo que debo a Enrique, sin registro todo el campo se mira. . Buena la hicimos. Quién pudiera el sobresalto que a Margarita amenaza del ejército contrario, a costa de muchas vidas, oponiéndome al reparo, desvanecer! . El demonio tal locura no ha pensado. No peligra mi atención en el ultraje. . En Palacio quien más padece, no logra el mérito del agrado. Aquesta dicha malogro, por verme desesperado de la libertad. . . No vives, gran señor dame la mano. Quién es el que a un abatido con tan rendido agasajo le trata? . Llorente soy, a quien diste cien ducados para comprar unos bueyes; y habiendo en Milan logrado la noticia que a esta parte las iras de tus contrarios, envidiando tu fortuna, con enojo te arrojaron, agradecido he dispuesto darte libertad. . El canto de este pardillo me suena mejor que no el del canario. Quién eres tú que te acuerdas de un beneficio olvidado? Un villano agradecido. Solo pagan los villanos. El Carbonero Carrillo. Carrillo dame los brazos. En dejando los pies libres pasaré a besar tus manos. Solo se halla en este tiempo un Carbonero obligado. Pues libres tus pies se miran de este pesado embarazo, aquesta espada, y pistola, y aqueste capote pardo toma Enrique. . Prevenido de todo viene, es un rayo el Carbonero; sin duda que entiende bien el tablado, encomendarle la fiesta puede Milan de los carros. Toma tú esta lima. . Acepto, porque a un Ratón cortesano le disculpa lo que muerde, si muerde de lo limado. n . Las guardas miro dormidas. Con la humedad de los cascos, no sabes que los Tudescos se duermen lo más del año? Aquese bosque, señor, te ofrece seguro paso al Ducado de Ferrara, camino es seguro, y llano; y el más corto que hallar puedes: para salir del Estado. Qué dientes tiene la perra! si son los de un cortesano, que se anda por las Parroquias siem prebodas atisbando. de taberneros, que dan cómo llovidos los platos? Noble Español, parte alegre. e . Dame, Carrillo, los brazos, con fía en mi sangre ilustre, que si los Cielos sagrados permiten que a España vuelva, te pague lo que me has dado. Con darte la libertad, la mayor ventura alcanzo, Sucesor por línea recta le vea de los estados del pozo de san Isidro, a un Carrillo tan honrado. Amigo Ratón a Dios. El Cielo aumente tu trato, y permita que el carbón le vendas todos los años como se vende en Madrid, que es a peso de tabaco. Milan, de tu tiranía huyendo a Ferrara parto; Margarira, en tu socorro, contra tu desdén ingrato, mi atención volviera amante, si del pueblo lo indignado hallara, que a mi fineza no le cortara los pasos. Amante de los demonios, acuérdate porsan Marcos, que en un muladar contigo la fiesta hicieron del trapo: en todo aqueste desierto ninguna memoria alcanzo de Judas. . De Judas? . Sí, pues venta no hemos ropado. Qué corta que es mi fortuna! Por eso el camino es largo. A aquella parte un castillo se descubre . Aunque mojado está el camino, señor, por otra parte torzamos, que los polvos de Milan son peores que los barros. En el fuerte de la Estrella, por los decretos tiranos de Ferrara, al Duque Alberto le tienen aprisionado: Música, y castillo; presto hemos dado en el encanto. Fortuna, de tus rigores suspende el impulso airado. En la reja de aquel muro se ve un venerable anciano. No corte en mi débil cuello el acero de tu brazo; su filo sangriento busque siempre crueldades templando mas fuerzas, que en un rendido, aún la amenaza es estrago. Ratón, pues que la distancia hace preciso el reparo, atentos examinemos quien puede ser. Dos mil diablos digo que a mí, si lo hiciere, que me lleven a Labajos. Difunto Milan le llora, y sus hijos engañados ajenos Estados buscan, y dejan su proprio Eltado. Algún soberano impulso mueve, piadoso, mis pasos. Hijos crueles no es mucho, siendo a vuestro padre ingratos, que vuestra patria os destierre con el nombre de tiranos. De mi libertad no os hace la razón el fiero cargo de tenerme en la prisión, pues los dos en el contajio de Milan, entre los muertos, me dejasteis en el campo por muerto; mas quiso el cielo que hallase el piadoso amparo de un Español, que en sus hombros me sacó al puerto sagrado de una érmita, en que bándidos los Fiescos, nuestros contrarios, me hallaron, y prisionero, a este Castillo, irritados, me trajeron, donde estoy a un de mí mismo ignorado, con pocas guardas, que bastan las prisiones de los años, cadena que con la vida ya la muerte eslabonando. Ya que le debo a mi dicha aqueste dichoso caso, a darle la libertad la piedad me está llamando. Fullero de tus fortunas, en aqueste encuentro llamo; mira, señor, como paras cuando el garrote es tan claro. Noble Alberto? Quién me llama? Un Español, que arrestado, segunda vez en sus hombros te ofrece segundo amparo. Hijo tu vida es primero, no la aventures osado. En tu defensa mil vidas perderé. . Detén el paso Enrique, Enrique . . Los cielos sin duda, que me libraron para darte libertad de la prisión de un tirano. Enrique, Enrique. r A mi aliento no vence el temor bastardo. Hijo querido? A otra puerta, que el Enrique aura cerrado para cobrar el capote que tú le diste de mano: Dales, señor, a las guardas toda una quinta de bastos; yo en la retaguarda quedo, porque siempre en los asaltos marchan todos los señores delante de los lácayos. Traición. . Muerto soy. Confites. El resistirse es en vano. Hulgamos todos. . Cobardes, de las iras de mi brazo la ligereza del miedo solo ha de poder libraros. Qué bien que juega la chica! el Enriquillo es mil rayos: o como los descalabra! y que haya mentecatos que digan que de Milan son muy seguros los cascos? n . Cobardes, contra la fuerza de tan sangrientos tiranos, los Cielos dieron a Enrique libertad. . Dame los brazos. piadoso mejor Eneas, que si del riesgo Troyano aquel a su padre Ánquises sacó en hombros, en ti hallo mas piedad, pues no siendo. tú mi hijo, has arresgado por mi libertad la vida; mira si es mayor el cargo que me hace tu fineza: Enrique, a Milan partamos, ven conmigo. . Alindo puerto quiere el viejo que volvamos. Escapemos del peligro que nos está amenazando, si aquesta noticia llega alcampo de mis contrarios: Alberto, pues te ves libre, vuelve a Milan, que yo parto a España huyendo el enojo de su vulgo conspirado. contra mí. . Ningún peligro temas volviendo a mi lado, hermano soy de su Duque, a los nobles de mi mano. tuve siempre, y aún del pueblo, en repetidos aplausos, merecí la aclamación de su laurel soberano; sepan como Alberto vive, si difunto le han llorado, y que libre aquesta dicha, a pesar de mis vasallos, te deben noble Español. Duques fuimos de prestado de la calle de los Negros media con limpio. Al. En tu amparo, como noble, ofrezco Enrique cuanto soy, y cuanto valgo. Ningún peligro me asusta, Llore Ferrara su estrago. El Cielo ampare mi causa. Mueran todos mis contrarios. Margárita, en mi verdad. solo vuelvo asegurado. Hijo, a la mayor fortuna hoy te encaminan mis pasos. En el camino sabrás todo lo que me ha pasado. Si volvemos a ser Duques los dos, por aqueste lado todo un castillo de cera le ofrezco al señor san Carlos. El danzar, que es mal oficio dicen. . No tienen razón, que es puesto de estimación el bailar con ejercicio; Laura, los pies, y los brazos, de acompañar las floretas; me dejan las castañetas hechos cuatro mil pedazos. El sarao será lucido. Los lazos son extremados. La gala de los tocados descubre lo bien prendido: Amiga, la muscarilla. que sacas es muy famosa. El ser en Palacio airosa, es por voto de la Villa. De los galanes extraños los trajes con bizarría lucen. . La gala del día nos muestran los buenos años. Con misteriosos afanes explican doradas penas. Quejarse con las cadenas, no es martirio en los galanes; parecen con tanta hacheta, al son de los instrumentos, que los galanes contentos son vgieres de saleta. Por los puestos singulares los amantes, a porfía, por la común señoria, procuran tomar lugares. , s, A los años que amantes celebra Milan, su Duquesa airosa, y gentil, los aplausos de amor sus vasallos ilustran las dichas con pompa feliz. En los lazos que muestra el contento de plumas vistosas en vuelo sutil, todo el fuego que apaga el donaire, con nuevos donaires más vuelve a lucir. Vivan Laurencio, y Astolfo, nuestros Príncipes invictos. Arma, arma, guerra, guerra. Al muro. . Alfoso. Al rastrillo, Que extraño rumor inquieta en el día más festivo de Milan la quiera paz? Gran señora vuestros primos Laurencio, y Astolfo intentan, por vernos desprevenidos, entrar en Milan a saco: Y en su opósito han salido los nobles en tu defensa, y del valor asistidos de su sangre, han rechazado dos veces al enemigo. Viva nuestra gran Duquesa Viva Laurencio. Esparcido en varios bandos Milan, mas por temor que cariño, por Duque a Laurencio aclaman; y yo, por darte el aviso, a resistir su osadía el primero no he salido. Los primos, por descartados, barajan el regocijo. No siendo aplaudidos, son groserísimos los primos. Corte ilustre de Milan, vasallos nobles, y amigos, vuestro valor heredado, y adquirido en vuestros bríos, el amenazado riesgo de tan tirano enemigo no ha de vencer el orgullo de vuestros pechos altivos. Qué importa, decid, que importa que con errados designios Laurencio en Milan pretenda adquirir vuestro dominio, si contra mi voluntad sigue el errado camino de merecer el laurel de tantos triunfos tejido? Qué importa, decid, qué importa tale los campos floridos, queme las doradas mieses, y con los blancos armiños a las verdes esmeraldas tiñan los corales tibios, siel diamante de mi pecho, siempre más endurecido, si no se vence al hálago, se ha de vencer al peligro? Basta la traición de A solfo contra Enrique pues él mismo, sabréis nobles Milaneses, como de su ultraje ha sido la causa, pues envidiando su fortuna, vengativo, las cartas, cruel dispuso; que en el Senado habéis visto, culpándole de traidor, siendo engaño conocido, por derribarle del trono, adonde vosotros mismos, por decretos de mi padre, cumpliendo su codicilo, (que en esto, nobles vasallos, no os quisiera ver tan finos, le encumbrasteis al aplauso, solo por el precipicio: Basta saber que Matilde, (con cuanto enojo lo digo!) faltando a su noble sangre, por apoyar sus motivos, confiese que ha sido engaño cuanto de Enrique me ha dicho. Envidia, en los pechos nobles hallas más cruel abrigo; áspid venenoso siempre, que con adornos fingidos elembozo del halago descubre más el hechizo: Sirena, que con la voz aprisionas el oído, y por un sentido solo pierdes los demás sentidos: Lince, que con más imperio, en el vistoso registro, les dejas siempre el uso del albedrío: Cocodrilo, que en el llanto públicas el regocijo, pues la risa de la vida da de la muerte el aniso: Envidia, monstruo formado de más horribles prodigios, si vences los pechos nobles con el veneno esparcido de tu ceguedad cruel, disculpele al basilisco, que villanamente ofenda, si ofenden los bien nacidos. Que satisfacción, vasallos, daréis a Enrique ofendido por la sinrazón de Astolfo? buscadle, aunque fugitivo, huyendo vuestros rigores, mas le recate el peligro. Vos, Senescal, en su alcance despachad cuantos avisos puedan con alas del viento correr todos los caminos. No os embarace a la vista tener tantos enemigos; que yo, si el bridón ocupo, y el peto acerado visto, rayo seré fulminado de todo el enojo mío. En la nube de mi agravio, congelado a más castigos, temed mis sangrientas iras, gigantes desvanecidos, que la mayor resistencía inútil despojo ha sido del rayo, que en lo más fuerte ostenta lo vengativo. Mi cuidado anticipado solicita tu servicio, fía de mis diligencias el buscarle, pues yo mismo parto en su busca. Aa tirano, cuanto de oírte me irrito! vuestra Alteza, gran señora, como intenta al honor mío, del esmalte de su sangre, empañar los claros visos, que de sus antecesores, gloriosamente adquiridos de las Coronas del mundo, sus sienes han guarnecido, cuando de su primo Astolfo discreto medio haya sido derribar a un extranjero del dosel sujeto indigno, por una cláusula errada, que abraza tantos peligros? Ultrajar vuestra Corona, aún fuera grave delito; dar la mano, mayor culpa, a un extranjero, que vino, no a ser Duque de Milan, sino a Milana serviros. Contra vuestra voluntad, era costoso castigo casaros; y cuando vos le eligierais por cariño la razón, y no el amor tiene en la sangre dominio, que las que nacimos nobles, nacimos sin albedrío. Dejad que Enrique se ausente, sosegad los aflígidos vastallos, que a tanta costa pagan hoy vuestros desvíos: Y si disponéis que vuelva, por algún ciego motivo, otra vez del Regio solio a ocupar el noble sitio, yo misma sabré en campaña, pues que me sobran los bríos, defender la justa causa que acompaña a vuestros primos, Bien puedes luego en el camp hacer alarde del brío, que yo sabré castigar con el acero bruñido a cuantos se me opusieren contra tiranos designios. Toca al arma, el parche suene, al impulso repetido gima el belico clarín, den sus Marciales avisos noticias que Margarita sabrá, con pecho ofendido, castigar a quien se oponga a su razón. . Según miro los rostros de las dos primas, con el enjo, y lo lindo descubren en sus mejillas milagros, y basiliscos. Toca al arma . Al arma toca Laurencio, decid amigos que viva. . Viva Laurencio Nobles Milaneses míos, viva Margarita. . . Viva nuestra Duquesa. . Enemigos, presto hallaréis en Laurencio el castigo merecido. Presto, vasallos leales, con el premio, y no el castigo, sabré de vuestra fineza premiar los nobles servicios. El que hay duelos en las damas agora se ha conocido. Mas que viene algún Alcalde a estorbar el desafío. Celia, sentaremos plaza? Laura, con poco ejercicio salimos grandes soldados las mujeres que servimos. 1. Camine. Blanda la mano descomunales ministros; para un Ratón tantos gatos, bien se conoce que hay sitio. 2. De Enrique aqueste criado hemos topado escondido en una Hermita. . Señora, el ermitaño es amigo, y mientras bajó a la cueva aechar agua a unos morillos, que en Milán, como en Madrid, se bauntiza sin padrinos, me encomendó las medidas, que otros devotos mosquitos se ponen en las cabezas, y se venden, que es prodigio; que de cosas tan debotas la gente carga, que es vicio. Y Enrique, Ratón? . Entique, desde que a caza de grillos, desterrado de tus ojos, le arrojaron los desvíos, no le he visto más señora. Qué dices, qué nole has visto? . No. Que malo está el Ratoncilio: en saliendo de Palacio, cómo se vitraja el aliño! Dejástele en la prisión? A un tiempo los dos pártimos, que después que nos dio el cielo una lima con que hicimos mutación de las cadenas, por ser la hierba del pito, acordándonos el paso, hace fiesta del retiro. El cariño de la patria le aura. Ratón, reducido a volverse a España. . Bueno; (ble? arrastra mucho el cariño a los nobles. . Qué es muy no No dirá el sol que es más limpio: mozo de más esperanzas para Duque, no ha nacido; y aunque es mucho lo que espera es sin raza de Judio, que los Estremenos fundan las dichas en el tocino. Vivan Laurencio, y Astolfo. Sospecho que aquestos hijos de Alberto lleven a Enrique esta polla de codillo. Margárita, en varios bandos tus vasallos divididos, corren por Milan sangrientos con arrojos vengativos. Los más a Laurencio claman por su Duque, y los más finos, que en su defensa las vidas perderán, viendo (oprimidos) el poder de los contrarios, al suyo tan excesino. Recelo el temor los venza, por ser mayor el peligro; mañosamente pretendo fosegar los forajidos ánimos de los rebeldes, convocando aqueste sitio a los nobles, y plebeyos; que en lo que yo detérmino ejecutar vafundado lograr el mayor servicio que hacer puedo a vuestra Alteza. A Palacio reducidos vendrán Laurencio, y Astolfo, que en su noble sangre fío, pues los llamo con la paz, el que aceten el partido. Decid, qué intentáis hacer? Por si la razón seguimos, con el medio más suave, por votos se ha eligido esposo a quien deis la mano; otorgad lo que os suplico, fiad del cielo el acierto, que en su clemancia confío, que mueva los corazones a la elección del más digno. Por la paz de mis vasallos, la proposición confirmo: llamad, Senescal a todos, que de su nobleza fío no atropelle a la razón el díctamen del cariño. Caballeros Milaneses llegad, pues ya prevenidos para esta función os traigo. De Astolfo, y Laurencio aviso dan los clarines que llegan. En la aclamación del pueblo todas mis dichas confirmo. Si a la razón no se vencen, se vencerán al castigo. En sus sienes ya el laurel de Milan se mira fijo. Cuanto mis iras se vencen en permitir lo que miro! Porque la llamen Alteza, Matilde, lo que ha movido. La dulce palabra tiene en si un milagroso hechizo. Vuestra Duquesa, vasallos, por templar los encendidos bandos que en Milan, discordes, correna tantos peligros, deponiendo mi poder a vuestra elección, permito, que deis el cetro vosotros al que se hallare asistido de vuestra razón, que en ella, solo a la quietud áspiro. Eligid dueño vosotros, conforme a vosotros mismos, sin dejarle a la discordia rencor contra el eligido, No se venza la razón a dictamenes torcidos: obrad con discreto acuerdo nobles Milaneses míos, pues en vuestra voluntad hoy tenéis vuestro dominio: que decís! . que al Duque Albert la elección toca. . Sus hijos alientan aquesta voz, pues si viviera mi tío, llegara Milan a verse de sus hijos oprimido? A. Pues si mi padre viviera, el Estado fuera mío. Que bien se va disponiendo. lo que tengo prevenido. Eligis por Duque a Astolfo? Que Alberto elija decimos. Cuando sabéis que en la peste murió mi padre afligido, la elección dejáis a un muerto? Esto es darles perro vivo, Laurencio el cerro merece. Que Alberto elija pedimos, solo el que nombrare Alberto será Duque. . Mas me írrito, qué intentáis tumulto errado con tan ciego desvarío. Que Alberto dé la Corona una, y mil veces decimos a quien quisiere. . El laurel, de albricias de verle vivo, y aún el Imperio del mundo, dieran de albricias sus hijos. Pues si el laurel en las manos de Alberto ponéis rendidos, y vosotros la elección dejáis; al esclarecido Alberto, noble Señado, vasallos esclarecidos tenéis delante. O qué bueno! Si es ilusión lo que miro! Vivo mi padre, qué asombro! Dudando estoy el prodigio! Oh cuántas dichas me esperan! ̱. Sin duda el vielo ha venido oa darles la plaza vaca desde el carnero a sus hijos. Senadores de Milan, vasallos nobles, y antiguos, Alberto soy, no os admire el verá un difunto vivo; porque del fiero contagio, huyendo yo de mí mismo, en los brazos de la muerte me dejaron sin abrigo ala piedad de los cielos, siempre a mis ruegos propicios, en el lastimoso campo, entre mortales gemidos, llorando en acentos tristes los últimos parasismos. De los mortales horrores, con afecto compasivo le debí a un afecto noble el sacarme del peligro: refugio me dio en un Templo, adonde mis enemigos, los Fiescos, llegando acaso, por lograr con más dominio el Estado de Ferrara, me llevaron a un Castillo, donde ignorado de todos, sus crueldades me han tenido, hasta que otra vez mi suerte permitió, que al fuerte sitio llegase el que me libró de mi desdicha al principio; y dando muerte a los guardas, la libertad le he debido. Volvía Milan, y a Milan hallé en bandos dividido, sobre la elección de Duque; y puesto que el cielo quiso, que juzgándome por muerto, la aclamación me halle vivo, decid, nobles Milaneses, lo que resolvéis. . Decimos, que al que tu por Duque elijas, tendrá el cetro merecido. Cumplid de mi hermano Eusebio el último codicilo, no malogre la fortuna a quien los cielos divinos le reservan el laurel. Que tú le elijas pedimos. Puesto, nobles Senadores, que aquesta dicha consigo, atendiendo a vuestra paz, y a que el sujeto sea digno, en sangre, y valor, del cetro, fuerza será que a mis hijos haya de tocar la suerte. Nunca dudé el conseguirlo. Por mayor a mí me toca. Volcán es el pecho mío. Cuando en un padre ha faltado de los hijos el cariño? Astolfo será el dichoso. Qué va que nos dan pepinos? En Milan las calabazas las llevan los Peregrinos. Hijos, si yo al más piadoso vosotros viereis que elijo, me culparéis? . No por cierto, De los dos, más compasivo, bien sabéis padre, y señor, que Astolfo ha sido contigo. En mi respeto has hallado los rendimientos debidos a tu voluntad. . Ya sé lo que a los dos he debido: y pues la piedad me llama al mayor acierto mío, quien me libró de la peste, quien me sacó del Castillo pladosamente, fue Enrique: Y puesto que supo si no socorrerme como a padre, con la piedad que repito, para el premio, y para el cielo, solo el piadoso es mi hijo, decid todos, viva Enrique. Enrique viva mil siglos. Pues porque el mundo conozca la sangre con que nacimos, cuando el laurel nos tocara, atentos al beneficio, por pagar tan noble deuda, se le dieramos a Enrico; que en apoyar su elección, verás que somos tus hijos. Oponernos contra el cielo, fuera el negarle el dominio. En él acaso la dicha la fortuna me previno. El trono logra dichoso: aunque mi crueldad al verte de prisiones oprimido, te negó la libertad, agora al mundo público, que también, como mi padre, yo la vida te he debido; y así he de ser el primero que bese tus pies invictos. Laurencio dame los brazos. Y Astolfo? . Quéridos primos? Todos le besad la mano. Llegad a los brazos míos. A tus pies, Enrique, aienes el Carbonero Carrillo. Tres mil ducados de renta te ofrezco a ti, y a tus hijos. Laurencio pale a Marilde la mano, y tu airado brío el Estado de Ferrara recupere, pues es mío. Con dos mil caballos yo de socorro iré contigo. Astolfo ha quedado airoso. Lo peor es ser marido. O qué bien le paga el viejo lo que a Enrique le ha debido; en consiguiendo las dichas, se estragan los beneficios. Y aquí, nobles mosqueteros, si os merecieren un vitor, Matos, y Villaviciosa, y Abellaneda rendidos, con ser siempre del Senado los nobles padres conscriptos, al que la piedad le llame a tan ligero ejercicio, diré con voz del aplauso, solo el piadoso es mi hijo.
