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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El soldado vencedor. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/soldado-vencedor-el.

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EL SOLDADO VENCEDOR

; s Penas soy concebido Ay ya merezco cadenas? Todo tu ser es apenas, y apenas serás nacido. Ata bien. Atando mal, el alma se ata mejor, que es mal sin bien. Qué rigor! Aqueste nudo es mortal; y tan ciego, que no puede ver la luz de vida, y gracia. Esta muerte, esta desgracia es indisoluble. Excede todas las fuerzas humanas merecer tu libertad. Socórrame la bondad de las fuerzas Soberanas! Quién sois, crueles, que así en el instante primero de mi concepción; con fiero rigor me atáis? Cometí algún delito? Imposible en mí es la Culpa; y la Pena me dais en esta cadena. No es ahora convenible declarar este secreto, ni eres de ciencia capaz. Paces os pido. Es la paz de otro estado más perfecto. La vida del hombre es guerra y porque más tu valor se conozca, este rigor la paz humana destierra. Hombre, con libre albedrío Dios te ha criados su gracia dará a tu obrar eficacía contra el grave imperio mío. Orden es esta de Dios, y aunque mal, su fin es bien; y el mismo ordena también no conozcas a los dos. Preso, y confuso me hallo. Por cárcel tienes el mundo. El mundo? más me confundo, digo, que padezco, y callo. Hola, Apetito, Sirena, que a ser necio te disculpa, guarda la cárcel de Culpa, y las prisiones de Pena. Preso estoy, no sé por qué, Hombre me dicen que soy, en cárcel del mundo estoy, y contra nadie pequé. Brutos están mis sentidos, y con propensión bestial, no distinguen bien, o mal en su término escondidos. Esta hermosa Cárcel veo del mundo, y no me da enojos, contentos están los ojos, y no repugna el deseo. Oigo música agradable de avecillas en sus nidos, cierto, que el de los oídos es objeto deleitable. En las plantas, y las flores también hallo un olor grato, el sentido del oífato se goza con sus primores. no me permiten disgusto tantos frutos sazonados, todos parecen guisados para el sentido del gusto. El tacto, aunque lisonjero, es sentido delicioso, agradable, y amoroso, grandes gustos de él espero. No me son estas cadenas pesadas a la consciencia, el rigor, y la violencia solo me causaron penas. A mí se acerca un Pastor, con un músico instrumento, solo en verle, gusto siento, no es del todo sin primor. En prisiones vive el hombre antes de nacer, cautivo, alegre, porque no sabe las que le esperan nacido. Cerca está de sujetarse a leyes de su Apetito, Rey esclavo, Rey tirano, y de la Culpa principio. Ahora no le conoce, mas después de conocido, yo no dudo, que le adore, que es Deidad del Idiotismo. Joven, que vienes al mundo, no digas, que no te aviso, guerra conmigo, es forzoso, unluntario, ser vencido. Válgame el Cielo! no entien estos extraños prodigios, que para mí son enigmas, solo conozco que vivo. Dicen, que este mundo es cárcel, ni lo dudo, ni lo admiro, ni de estas cadenas juzgo si premio son, o castigo Mas según lo que me dictan la música, y los sentidos, y en los efectos conozco el Pastor es mi Apetito. Estad, Joven, en buen hora. Y vos seáis bien venido. Lazo eterno sean los brazos de nuestro amor individuo. Cómo tanto te has tardado, siendo tan propio, y tan mío? Un instante nos dio ser, y también nací contigo; mas no me di a conocer, que ni pude, ni convino; ya es tiempo que me obedezcas. ser quien soy, es debido. Desde el punto que llegaste, oh cuantas cosas fabrico! ya deseo, ya me gozo, ya espero, y ya consigo. Amor mis afectos mueve; con el temor los reprimo, en los deleites me alegro, en los dolores me aflijo. A venganza va me incitas, o yo soy el que me incito; oh irascibe! qué furiosa entras a luchar conmigo! La concupiscible siento más agradable, en sus bríos, el deleite que propone, es mi descanso, y alivio. otras mil veces te abrazo por mi señor y mi amigo, tus manos, y tus pies beso, Rey, de mis pasiones digno. Tu esclavitud, y obediencia acepto, cuyos servicios harán tu vida dichosa en los favores del siglo. y Ah de la casa interior? Quién es? La Razón, que sigo a tu edad, y ahora llega el término ya prescripto. Oh Razón natural! seas bien venida: oh cuanto has sido de nuestra naturaleza deseada! Un rayo vivo me alumbra el Entendimiento; y el corazón, aunque frío, me inflama. En buen hora vengas, si viene quien es yo mismo. Mi pecho, y brazos ofrezco a los dos. Gocen los míos su descanso. Ya despierto, que hasta aquí estuve dormido. Brutas fueron mis acciones, ya disciernen mis sentidos los objetos provechosos de los malos, y nocivos. Ciego vi antes al mundo, ya le conozco, y le miro; bella es la tierra, y gallarda, mas con sus verdes vestidos, qué gala ostentan los prados de esmeralda entretejidos, con guarnición de sus flores, o diamantes, o jacintos! Qué valles tan apacibles! qué altos soberbios riscos! unos, por doctos, Parnasos, otros, por nobles, Olimpos! Oh qué Gigantes de nieve, Moncayos al Sol vecinos! y qué Gigantes de fuego, tivos! etnas vora es, y a Qué fuentecillas risueñas, que con suave ruido llevan el bajo a los tiples de armoniosos pajarillos! Qué bravos, contra las rocas opuestas, corren los ríos! y qué blandos, y qué humilde entre árboles sombríos! Qué variedad de animales! qué de pájaros distintos rompen los aires con voces, on las plumas, y picos! Aquí, Razón natural, aquí me asista tu auxilio, al contemplar la hermosura los Cielos cristalinos. Válgame su Autor! qué luces de diamantes encendidos, toda la máquina ilustran de esos concabos zafiros! Qué Luna, y Sol admirables! cuyos influjos propicios, padres conozco del Orbe, y segundos padres míos. Viendo tantas hermosuras, amante sintió quien dijo, que per tropo variar natura he bela. Oh Divino Señor, que el Cielo gobiernas con tu poder infinito, causa de todas las causas a tu grandeza rendido, por tu bondad inefable, humilde ruego, y suplico; me prevengas con tu gracia, y me acompañes benigno. También me sigas con ella, porque siempre agradecido, este amor, con que te adoro, persevere eternos siglos, Con esos gratos afectos de humilde amor, has cumplido, obligaciones, que doctos enseñan en sus escritos. Que en el instante primero, cuando a los hombres asisto, razón suya natural, humildes, y agradecidos amar, y honrar a Dios deben. Yo, que siguiendo el estilo de naturaleza, quise ser tu Rey en los principios: Y después a la Razón sujetar, arrepentido, de mis soberbios excesos y libertad, perdón pido, Cumples así lo que debes, porque tú, esclavo has nacido, como yo Reina del mundo pequeño que mando, y rijo. Ya, Razón, que me acompañ y ya que tus leyes sigo, ya que también las venera mi apetito sensitivo; pues el Criador Soberano, tan docta, y sabia te hizo, te ruego que me declares un enigma, a que me rindo. Qué cadena es la que arrastro, desde el instante que vivo? quién me la puso en el alma? de qué culpas es castigo? Al Criador universal, último fin determino, Rey, cuya Corte es el Cielo, adonde anhelo, y áspiro. Mas si bien mi corazón, con sus alas, y suspiros desea, pide y espera de Gloria rico aquel Do Estos hierros me deprimen con peso tan excesivo, que juzgo imposible el vuelo, sin el socorro Divino. De donde nace la guerra, que tienes con mi Apetito? de donde nace, el desorden, que padece los nacidos? Dios bueno, crió las cosas buenas, que es bien infinito, quien ecasiona este mal, que me declina al Abismo? Hombre amigo, esos secretos no los incluve el distrito de mi esfera, porque exceden el genio más discursivo. Allá los reserva Dios en los ocultos archivos de su Sciencia incomprensible, fiesta el tiempo prefinido. Y ese tiempo cuando llega? ̱. También eso está escondido a mi ciencia. Ay algún medio de saberlo? a2. No hay principios, que la razón me despierten la conceptos tan altivos, que alas de cera se abrasen, Y lamenten precipicios. Pues, o, Criador Soberano, tuyos eternos juicios sun del todo incomprensibles, como también tus caminos. Ya que el humano discurso, en timeblas sumergido, se deslumbra al esplendor increado, incircunscripto. Quien dará un rayo de luz, la flaqueza medido de nuestra naturaleza, que abrase el corazón tibio, ilumine la Razón, fortalezca el Apetito? Fe Don vina, Don del Cielo, entrando por los oídos. Dime, pues, Fe Celestial, quién me puso esta cadena? Esa cadena, es la Pena de la Culpa Original. Qué cosa es Culpa, o Malicia de mi origmal prisión? Es infeliz privación de la original justicia. Qué Malicia, o qué flaqueza, mis yer, os ocasionaror? Todos los hombres pecaron en Adán, como en Cabeza. Quién puede librarme? Quiér triunfará en glorioso coche? Un Soldado, que esta noche ha de nacer en Belén. Qué Soldado, en tan prolijo dolor, me libra de siervo? Jesncristo Ererno Verbo, del Eterno Padre Hijo. Dónde está mi sentimiento, qué tales nuevas escucho? Con penas mayores lucho. Esto sufro, y no reviento? No temo que la maldad, ya mis desdichas intente; pues Soldado tan valiente, viene a darme libertad. Cuanto es plendor dar, a la natu sin tu luz, entre tinieblas me hallé! Déjeme la sombra, informe al tiempo que te divisas; pues a mis leyes precisas, eres en todo conforme. Con tan divina esperanza, cese mi débil flaqueza, que Fe me da fortaleza, y amorosa confianza. Soldado tan valeroso, te ha de hacer, Razón, prudento al Apetito valiente, a mí, siempre venturoso Vamos a verle a Belén, Ciudad ya de glorial lena, que aún en esta Noche Buena; la Culpa es feliz también. Que en la confusa noche oscura, y fría de aqueste triste día ha de nacer el Verbo, Rey Soberano, en hábito de siervo! Invercible Soldado, que al Hombre en mis prisiones aherrojado ha de dar libertad? Ay tal desdicha! y que esta nazca de la mayor dicha, que el mundo gezar puede: ya mi dolor a mi paciencia excede. La pena que más siento es, no tener remedio el sentimiento. Hablas como cobarde, de mis fuerzas haré vistoso alarde, y al Soldado Divino impediré el camino: Y si no soy bastante, darele muerte fiera al tierno Infante, que si a muerte sujeto ha de nacer matarle me prometo; pues ninguno en el mundo es poderoso, sino de culpa el brazo belicoso. Ea, Soldados míos, aquí conviene el ostentar los bríos, que son asombro a sombras del Infierno; o la noche confusa, helado Invierno, de mi grandeza Atlantes, podrá vencer un Niño a dos Gig ntes? ce Rendido a tu obediencia, oh tirano cruel de la consciencia! Vengo a ver qué dispones. Tu romper el silencio en mis Regiones? y estando tan cercana; dar tales voces tu impaciencia infana? No esta mayor pena tus placeres impide, tuya soy, di que me quieres. Invierno, estéril de la Culpa mía, Noche oscura de Culpa, Noche fría: yo he sabido de Fe infaliblemente, con certidumbre cierta no evidente, que nacerá esta noche el prometido Mesias; y vestido Dios Soberano en toda su grandeza, frágil naturaleza de hombre; con sus obras, y su nombre redimirá la esclavitud del hombre. Confieso, que sus juicios inefables me son investigables; mas sé también, que en tan humilde suerte, ha de nacer sujeto a pena, y muerte: Si mis culpas se viste, si mis penas, sufra mis yerros, lleve mis cadenas. Fiador se hizo del Linaje Humano, este pagar no puede al Soberano: Pague al Padre, que es justo, el Hijo bueno, por el hombre injusto. Supuesta esta verdad, nobles amigos, y que no ha de admitir otros testigos su humildad, y pobreza, armado cada uno de fiereza, gu serra le hagamos, justos, y muera el tierno Niño a nuestras manos, Mi culpa original, las actuales, son luficientes males a darle muerte. Qué condición fiera puede haber, qué incurriéndome, no muera? Qué es incurrir? Mirándome cercana el hombre lanto, culpa aún muy liviana. Qué es contemplarme cerca de sí mismo? amor caritativo, inmenso abismo en los projimos suyos, no consiente culpas tan immortal es su celo ardiente; Estas mis fuerzas son, mi crueldad esta. También, Invierno, apresta tus armas, agua, nieve, escarcha, y hielo, Tú, Noche un negro velo descoge al Horizonte, confunde en tus tinieblas, vega, y monte, árboles, fuentes, ríos, valles, riscos, torres chozas, y apriscos, y en confusos horrores de sombras, y temores este Soldado esconde, no sepa el mundo cuando nace, o dónde. Y tú, mi amiga Pena, s las que te obedecen le condena; lágrimas, desnudez, dolor, desprecio, que al fin el mundo necio en las ostentaciones externas funda sus adoraciones, que si de tantos males de culpas, y de peras tan mortales; si de Herode, tirano, con industria cruel, y fuerte mano; y lo que es más, del fiero Judaismo puede librarse; tragueme el Abismo. Mis aguas, vientos, hielos, y fiereza, efectos tuyos son: a tu grandeza original refiero tantos daños, en el hombre de penas, y de enga Contra el Autor Divino mis armas fulminar no determino: al hábito de siervo por ti me opongo, aunque disfrace al Verbo, A tanta luz, es mi tiniebla poca, fuera mi furia loca, si al Cielo se atreviera; el hombre, que es culpado, solo muera, que yo, con mis temores, basto a enterrarle en sustos, y en horrores, Pena soy más no digo, valiente sombra, tus hazañas sigo. Cansado de estar sujeto a leyes de la Razón, huyo su noble prisión, y en el confuso secreto de la nocturna tiniebla, con su luz, aunque muy poca, mi Apétito me provoca, si lo permite la nmebla del Invierno riguroso, ver lo que pasa en el mundo: Qué silencio tan profundo! qué caos tan temeroso! sombra es esta de la Culpa, qué será su cuerpo vano? Dios me libre de tirano, que no permite disculpa. Ya me voy arrepintiendo de venir a escudriñar el mundo, porque medrar con ruines no pretendo. De enemigo tan cruel, guardar la luz me conviene. Aquí el Apetito viene. tomaré venganza en él, Allí un envidioso está comiéndose el corazón, qué desdichada pasión! en el ajeno, qué hará? Pecado de infame gente, enferma flaca, y ruin, rabia, y muerde: no hay mastín de más pernicioso diente: Tal le tenga mi ganado, seguro estará de lobos; qué presas, quésu eros robos hace en el bueno, y honrado! Cerca, con rostros perrunos, están los murmuradores, no sé cuales son peores; cuales? Si todos son unos? Con humilde rendimiento adoran, qué compasión! a su estomago un glotón, a su hacienda un avarientos Un soberbio está en el lodo, y el Cielo intenta pisar; luz mía, quiero os guardar, que el soberbio es viento todo. Un Idiotón, que censura, allí veo: majadero, aunque necio, lee primero, y luego muerde, o mormura. Allí un galán enamora, con suspiros obligando, ronda el pobrecillo, cuando goza un rico a la señora. De los celos se quererla aquí un Narciso de amor; y allí una Dueña de honor, sin él deja a una Doncella. Qué de ladrones la fría noche cubre en sus horrores! yo los he visto mayores en la Plaza a medio día. Cuantos andan disfrazados, esclavos de la maldad, que de día en la Ciudad son tenidos por honrados! Oh luz, de razón divina! pues descubres tales fieras, antes muera yo, que mueras: a mi Dueño me encamina. Guarda fuera, esto es el mundo? El hace lindos extremos. Llegad, la luz le matemos, porque caiga en mi profundo. Invierno, y Noche, excitad vientos en esta Región, que la luz de la Razón apaguentid, y guardad con vigilancia la tierra de Belén, y su distrito, para vencer a Apetito, basta que yo le haga guerra. No es grande empresa, confío triunfará vuestro valor. Sepultarele en mi horror Elarele con mi frío. Pena, sienta tus forzosos pesares. A mi violencia, qué luz hará resistencia? Oh qué vientos tan furiosos! parece que se conjura contra mi luz, sin provecho, toda la tierra. En mi pecho la guardo. Qué sombra oscura me cerca! Guardó el Villano la luz, y me está mejor ofuscar su resplandor, porque sin Razón, es llano, que mi culpa no incurriera. Ya sin luz, me, guía mejor el objeto de mi amor; sino es ficción, o quimera. Qué peregrina hermosura! si tan densa oscuridad no desluce su beldad, qué ojos en luz más pura podrán mirar tal belleza? luz de Razón no me alumbre, pues se me esconde a su lumbre, que a tanto Sol, es flaqueza: Déjenme ya sus desmayos, y de amor me abrase el fuego; cuanto a la Razón me niego, siento más ardientes rayos. Qué eficaz inclinación mi paz, y gusto destierra! todo será muerte, y guerra, sin poseer en unión. Dame, señora, tus brazos, porque recelo perderte. No le librará de muerte, Razón, estando en mis lazos. Cas miserablemente, y la ingrata Dama huyó; la lumbre se me murió de Razón. Un fuego ardiente me abrasa! Ricos despojos gozaréis en mi caída, de la Razón, ya perdida: Mas si la luz dé esos ojos me alumbra, yo el vencedor seré, por vuestra piedad, que si levanta humildad, de vuestros pies el amor, espero, que me levante a vuestra ilustre grandeza. Conocesme? La belleza concilia amistad constante; y amistad sin conocer, no es posible. Amor te culpa en eso, pues soy la Culpa, que debes aborrecer. No he delinquido ignorando, que así no pudiera amarte, mas he querido obligarte, mi saber disimulando. Y pues te conozco, y quiero, mayor culpa, y más rigor será despreciar mi amor. Amigo tan verdadero, mi esclavo eterno será. Merezca tu blanca manó para besarla, pues gano dueño tan noble. Arre allá. Muerto soy, o mano fiera, peor, qué de Baltasar! apenas llegué a brindar, y ya sentencias que muera? No estaba solo? Al ladrón, no hay soledad sin enojos, hojas de árboles son ojos, Fiscales los troncos son. Aquí se me representa lo que hoy en el mundo pasa, del amor la mano escasa, su crueldad, y estrecha cuenta. Después de largas porfías, soles, escarchas, y hielos, sospechas, temor, y celos, malas noches, peores días. Apenas la posesión toma el desdichado al trote, cuando hace pague el escote el mundo infiel a traición. Por Dios, Culpa, que eres bella, si ese Monstruo que te sigue, y a tus amigos persigue, te dejara. Tu querella es vana. Sola por mí, como soy apetecible, también soy aborrecible de los humanos; y así me igualan a la Virtud, que Virtud por sí, es gloriosa, agradable, y amorosa. Qué dolor, y que inquietud me causa! Algo te aleja, ya que no puedes dejarme. Si amas la Culpa, el amarme es forzoso. Ay de mí! Deja se cuidado. No puedo. Nace de tu poco amor. Ay culpa, a tu tierno ardor, ciego, y abrasado quedo! Mi tristeza, tu memoria consuela, y vuelve suave, que gozándote, no hay: grave pena, porque eres mi gloria. Amor, es un frenes.. Después, necio, lo verás, Apetito, adónde estás? por qué te apartas de mí? Esta es voz de la Razón, yo con ella no me entiendo: Voyme. Irete yo siguiendo. Temes ya su reprensión? Solo escucho, que irte quieres, porque estoy sordo a sus voces. Ingrato, así desconoces tu dueño, y otro prefieres? No te pongas a razones con Razón: vente connmigo. Por donde fueres te sigo, aunque corras las Regiones de Etiopia, y de Noruega, En fin, Apetito es ciego, pasará por nieve, y fuego, si a luz de Razón se niega. Huyó Apetito culpado. Tú, Razón, no tienes culpa si en el amor hay disculpa, en su fuego deslumbrado no ve tu luz. A ti mismo así disculpas también: huir luz del sumo Bien, seguir la del negro Abismo, flaqueza es, pero culpable. Culpable, pero flaqueza. La invencible fortaleza del Verbo Divino, hable, y venga a fortalecer su flaqueza, y cobardía. La luz del eterno día comienza a resplandecer. Luz del valiente Soldado, cuyo divino valor, es un fuerte resplandor a las Almas de un Sol dado. La Luna trocó su coche con el Sol, y el azul vero, de oro y plata borda el Cielo. El espiendor de la noche huye el día, porque en ella ve más intenso arrebol, cual suele encubrirse al Sol la claridad de una Estrella. Entre tantos resplandores, también cambia en tiempo breve copos, Invierno de nieve, con Primavera por flores. Amaléa, vierte el cuerno, por los frutos, que ya espera, O el Invierno es Primavera, la Primaver a Invierno. en esta mudanza rara e luz, que al Sol desafía, o se precia hermoso día a noche, por ser más clara. Cércano ya el Niño tierno, os Pastores de Belén, ienen dando el parabién la Noche, y al Invierno; este, vestido de flores, quella, de luz hermosa. rimavera ya vistosa, alba de más resplandores. Viene en el Invierno la Primavera, venga en hora buena. Viene a media noche la Aurora florida, sea bienvenida. Vengas, Invierno en buen hora, cuya nieve, hielo, escarcha entre mátices de sombras, bordaron manto de plata. Manto, que desnuda el Cielo, vistiéndote nuevas galas de jacintos, y rubies, en espacios de esmeraldas. Ya no Invierno, Primavera a Belén anticipada, para que nazca la flor en su verde Vara. No en tus esteriles prados de árboles secos las ramas desesperan posesiones, sin aliento de esperanzas. No del Aquilón furioso sopla la soberbia inchada, penetrando los retretes, rompiendo cedros, y hayas? No suaves avecillas, negando al viento sus alas, se esconden en los abrigos de troncos, y peñas altas. Porque tus prados risueños riegan fuentecillas claras, grillos de plata bruñida, a pies de floridas plantas. Tus árboles ya se visten hojas verdes, flores varias, que céfiros lisonjean, mas no engañan. Jilgueros, y Ruiseñores, Pardos Verdes, y Calandrías, parece que salva te hacen, y es que a Dios hacen la salva. Tú también, en hora buena vengas, o noche gallarda! a quien el Cielo desnuda sombras viste luces claras, No en ti funestos horrores turban con tinieblas crasas la serenidad confusa de la selva, y región vaga; No las voces temerosas de viles turbas aladas, tristes causan los oídos, y los corazones cansan. No del can latidos sueñan, no voces de fieras bravas, ni ponen lobos crueles a la inocencia asechanzas. No es ya tu manto de Estrellas, porque su luz más escasa vence al Sol, y este Horizonte, Delos más claro retrata. Madrugan las avecillas, repitiendo alegres salvas al Pénix de Amor que esperan para abrasarse en sus llamas. Toda eres luz, toda Oriente; el Sol, pues, Divino salga, que las tinieblas de culpa, con vivos rayos deshaga. Pastores cuya inocencia tales favores alcanza, pues todos los recibimos, todos a Dios demos gracias. En mi rigor intratable hizo esta nueva mudanza, que corazones humildes, con más primor adelantan, No usurpe a la Primavera nombre, vestigios, y galas, porque el Auror de los tiempos a mayor gloria me ensalza. No me admiréis claro día, que estimo corta alabanza, cuando mis sombras humildes, ilustra luz soberana. Rómpase ya mi silencio pues Dios a los hombres habla secretos incomprensibles, con una sola palabra. Y mientras los hairés peinan las Celestiale: Escuadras, toca Pascual, los albogues, tú, Selvano las sonajas. Viene en el Invierno la Primavera, venga en hora buena. Viene a media noche la Aurora florida, sea bien venida. Ay de mí, Pascual amigo, que la máquina estrellada, toda cae sobre nosotros. Encúbreme, Noche amado mas es tu manto de luz. Ya el negro nos hace falta No temáis, cuando los Cio cumplen vuestras esperanzas. Toda la gloria se humilla Qué mucho! cuando se he Dios a ser hombre? Tápices de oro, perlas, y escarlata visten los aires. Por ellos, entre nubes nacaradas, Ejércitos de Cherubes a Belén cantando bajan. Pastórcicos virtuosos, cuyas humildes Cabañas envidiarán por el mundo los más soberbios Monarcas. Desde el Trono soberano, que Serafhines esmaltan con fuego de amor, os traigo esta gozosa Embajada. En la Ciudad de David, hoy ha nacido entre pajas, el que es Salvador del Mundo, del Padre Eterno palabra. El Mesías, que prometen las Escrituras Sagradas, Cristo Jesús, Hombre, y Dioi y Redentor de las Almas. Por señas de esta verdad, seréis en paños, y fajas invuelto, y en un pesebre, lRey de Gloria, y de Gracia. : Gloria in Excelsís Deo, Qué música tan suave! Qué divina consonancia! Mil veces en hora buena, uestra pobre morada iga el Rey de Cielo, y Tierra, a vencer en Batalla irano del Abismo o, que en sombras se apaga. Vamos a darle obediencia, o quede en la majada tor, que yo la aseguro, S tal Cordero la guarda. a, Zagales dichosos; dichosas Zagalas, a, veréis al Pastor s supremas Montañas; ayoral de los Cielos, a la tierra humilde baja, ando una sola oveja, ida por su desgracia; lejando en el Desierto ata y nueve, a esta llama, busca, y enamora, le a sus voces ingrata; e volverla en sus hombros, perdida, y cansada. isco Soberano, dl este Cabaña. y conformes todos, Niño demos gracias: a Dios en las Alturas, en la tierra al Alma. Llamad a Lisardo, a a Danteo, y a Silvana, a Mársila. Ya Mársila llega contenta, y ufana. De Belén cantan lo viene a diós nacido alabarzas en el Psalterio: escuchemos, que en tal noche todo es gracia? Ay verdades, que en amor, siempre fuisteis deseadas, ejemplo son las de un Niño pues con mentiras se pagan. Por que traté con engaño, Niño, tus verdades claras, qué de quejas vi en tu boca? qué de perlas vi en tu cara! Ya conozco en los efectos, cuando mi pecho se abrasa, que en vano llama a tu puerta, el que no te ofrece el Alma. Bendigan, Señor, los Cielos, pues gozo ventura tanta, el hielo con que me enciendes, la nieve con que me abrasas. Porfié con humildad, todo el porfiar lo acaba, que el que piensa que es querido, si es humilde, no se engaña. Mi dicha ha sido tan grande, adorándote en las pajas, que juntos vi a media noche, Luna, Sol, Estrella, y Alba. Par diez, que viene Mársila hermosa, cuanto bizarra, y bizarra cuanto honesta. Es de estas Selvas Diana. En buen hora estéis, Pasto mas innoble que una Maya, de honor tan bajo, y ratero, que porque no se le caya, no osa quitarse el sombrero: Por no ver un envidioso, que dichas ajenas mudan tan infame, y malicioso, que porque al otro saludan, le muerde perro rabioso. Por no ver hacerse igual al discreto, el presumido, por no ver un Oficial, que más gasta en un vestido, que su trabajo, y caudal. Por no ver un Mercader en un año enriquecer, sin otra Fe, que su Tienda, que por comprar más hacienda, se venderá a Lucifer. Por no ver las luces bellas de unas loquillas mujeres, fijas no, errantes Estrellas, que en cintas, y en alfileres gastan más, que valen ellas. Dame esto tantos enojos, que por no ver la locura de sus mundanos antojos, me sacara, y es cordura, otras mil veces los ojos. Por mí estás en la Verdad. Hoy, que a conocer la llego, no me hace novedad, porque todo el mundo es ciego de incurable ceguedad. Es ciego el que de amor muere, y da su vista en despojos al Sol, que el alma le hiere, y llama luz de sus ojos, a quien sacárselos quiere. Es ciego todo ambicioso, el glotón, el usurero, el maldiciente, el tramposo, el descortés, el fullero, el avaro, el envidioso. Es ciego; quien piedra imán del amor, gusta atraer hierros, que muerte le dan, y el hombre, que en en su mujer ve las galas, no el galán. Es ciego, quien a su amiga otros amores ataja, y en su cama los abriga: ciego, el que en otros la paja ve, no en sus ojos la viga. Ciego (aunque Ulises me arguya) quien el canto de Sirenas huye, si verlas no huya: ciego el que en casas ajenas ve las faltas, no en la suya. Ciego, quien mujer compuesta, Pénix de hermosura, adora: ciego, quien la deshonesta mujer sirve, y enamora, y juzga la suya honesta. Ciego, quien a ver convida trances de la ajena suerte, la propia no prevenida: ciego, quien no ve la muerte en sí mismo, y en su vida. Ciego, quien tantas verdades no ve deslumbrado al fuego, de Idolillos, o Deidades: y más que todos, es ciego, quien no ve estas ceguedades. Mira si importa cegar, para tantas cosas ver. No tengo que desear. Aquí te puedes poner, que ya es tiempo de cantar. Imaginan un portento cuantos están en la Plaza: has templado el instrumento? Templado está. Es linda traza. Va de música, y de cuento. En este papel se cuenta una admirable, y verdadera historia, que sucedió en él Paralso Terrenal. De como un Capi- tan se enamoró de una doncella, y con falsas promesas de fingidos bie- nes, engañó a la bobilla, la hizo su es- clava, y sacó de su tierra. Cuéntase, como un hermano suyo vino a liber- tarla; y los inmensos trabajos; que padeció en esta empresa. Es caso muy útil, y entretenido, como se verá por su relación, que es la que se sigue: Esde Poniente a Elevante, hasta allá al Septentrión, con alta voz retumbante, es cosa justa que cante un caso de admiración. En el Paraiso vivía una Dama muy hermosa, dotada en sabiduria, que su padre la tenía para ser de Dios Esposa. Esta tenía un hermano, en todas letras sapiente, en servir a Dios, muy sano, Autor del nombre Cristiano, lijo del Omnipotente. n los Cielos enseñó Mancebo Teología, iso llegó un Capitán, que cayó de la mayor Jerarquía. En Sierpe se transformó, por engañar la Doncella; una mañana la vio, y así como la miró, se encendió en amores de ella. Venció, pues, su honestidad, y cautivola también; mas quiso la Majestad de Dios nacer en Belén, para darla libertad. Ya bien puedes repartir papeles, y coger cuartos. De cuantos llegan a oír, aunque son oyentes hartos, ninguno llega a pedir. Ah vulgo necio, y ratero cuanto provocas mis iras! por qué tu aprobación quiero? a ser coplas de mentiras, dieras aplauso, y dinero. Ea, mortales, llegad: Tú, Gentilismo, qué esperas? Esas locuras dejad, porque todas son quimeras, y creerlas pecedad. El Gentilismo no sabe: llegad, Pueblo Hebreo, vos, comprad la historia suave. El decir que nace Dios, es un escándalo grave. Herejes, qué os detenéis? por qué encubrís la afición? Ese caso no entendéis, oíd mi interpretación y después le venderéis. Cristiano, por qué no llevas la Historia, que te dio vida? parece que no la apruebas. Es Historia muy sabida, vendednos cosas más nuevas. Muy mal despacho tenemos. Que no puede ser peor Pues, Apetito, qué haremos? Deleite, ya eres dolor, que me reduces a extremos. Ciego, pobre triste, esclavo me hallo, aunque estoy contigo, siendo la deidad que alabo; mas veo, porque te sigo, que en mis desdichas acabo. Esto, mi Amo duró lo que ha sido Dios ser vido, escurrome, porque yo no sirvo a quien impedido está de gozarme, No te irás ingrato cruel. Busca otro Lazarillo. Oh traidor! Oh amigo infiell Prenda de mi amor sencillo, te dejo aqueste cordel. e Ya mi desesperación le acepta: Deleite, aguarda, pagarete la intención. Palos de Ciego, oste, guarda. Tus extremos, llanto son. Apetito, qué furor te saca fuera de ti? Qué furor, si no tu amor? Tu gusto siempre seguí, y ya tu gusto es dolor. Aquí no hay más que esperar, y pues no suele dejar Deleite más que la pena, yo un cordel, tú una cadena, morir, y desesperar. Consultemos la Razón. Consultemos a la Culpa. No da Razón permisión. Ni la Culpa nos disculpa. No hacéis de Pena inención? Si la eterna merecéis, qué dudáis, que os detenéis? ahorcaos luego los dos. Es muy justo. Temo a Dios. Temiendo, mas le ofende! Salgamos de tanto mal, acabe a los dos un lazo. Tente, Apetito bestial. Pena soy, tu cuello enlaz Favor, Razón natura! Culpa, dame tu favor. Quién me implora? Un infeliz pecador. Una esclava, que te adora. Mi desdicha. Mi furor. Pena prosigue. Detente. Tú impides su libertad? Yo le aconsejo prudente. Condénale su maldad. Caridad le salve ardiente. Favor Vicios. Oh infelice! que huye el Hombre del Leteo a otro estado más felice. Virtudes hijas de Orpeo, librad al Alma Eurídice. Hombre, qué gloria deseas? Si gloria quieres gozar: Ven por aquí: Ven por acá. Por aquí los bienes del mundo? Por acá los del Cielo hallarás. Yo deseo el Sumo bien, decid, mi bien dónde está? y si un Ciego le verá, que es mi Apetito? Ven, ven: El mundo te le dará: Hoy ha nacido en Belén. Ven por aquí: Ven por acá: El mundo te le dará: Hoy ha nacido en Belén. En estos miro el Leteo. Ven ven. Esta música es de Orfeo. . Ven ven. Oh qué desigual empleo, el uno, y otro será. Ven por aquí: Ven por acá. Hombre, qué gloria deseas? Si gloria, Gózase aquí mi apetito. Ven, ven. Mas este es bien infinito. Ven, ven. Su gracia excitante admito, que mis obras seguirá. Ven por aquí. Ven por acá. Hombre, que gloria deseas? Si gloria, No puede darte contento ese bien, que a Belen baja, que bien nacido entre paja (hombre) llevársele ha el viento; en tan leve fundamento, tanta grandeza humanada, tema la Soberbia hinchada, que un sopio la encenderá, y un soplo la apagará, y así todo será nade. El Cielo (Culpa) maldiga tus malicias, pues no ven, que es Casa de Pan. Belén, y en paja nace la espiga: el hombre, provida hormiga; vaya al Portal diligente, verá con amor ardiente, sin que sus favores taso, fuego en paja, que le abrase, y trigo, que le sustente. No sé por qué nos condenas, como del hombre enemigos, cuando el Cielo a sus amigos se precia de darlos penas. Esas penas son tan buenas, que dan aliento, y consuelo, porque en su paciencia el Cielo, gloria vinculado ha. Ven por aquí. Ven por acá. Hombre, qué gloria deseas. Si gloria quieres, Hombre, Apetito. Señor. En esta noche dichosa, a la Culpa tenebrosa, venza luz del Dios de Amor: Ceseva el fiero rigor de esa prisión: Fe Divina de un Soldado te ilumina, libre de hierros, y enojos: Tú Apetito abre los ojos, que soy de Dios medicina. Oh Divino Rapaél! no escondas tanta hermosura. Ángel, si es tuya la cura, como das vista sin hiel? Los Cielos destilan miel en noche tan clara, y buena. Ya me deja la cadena alas de vida, y de gracia. Acabose mi desgracia, toda soy gloria, no Pena. Hoy tiene fin el dolor de estado tan infeliz. Culpa soy, pero feliz, pues tengo tal Redentor: Venza, Razón, tu esplendor; vosotros, Vicios, dejad sitio de tanta bondad. Ya gozosos los Pastores, cantando vienen amores al Niño Dios: Escuchad. Zagalejos venid a Belén, que nos da en Invierno el Abril, a media noche dos Albas, y en una flor flores mil. Basta de baile, y canción; y pues nuestro Niño vemos, humildes le saludemos. Hable por todos Razón. En tan forzosa ocasión aunque mi Razón se asombre, aún de su inesable nombre hablar es bien que me cuadre, pues la palabra del Padre, habla en nuestra lengua al hombre. Desnudo Dios de Amor, cuyos arpones Victoria claman, almas por despojos, flechando en arcos dos, tus bellos ojos, instables metas, duros corazones: Oh bronces, o diamantes, bien dispones la guerra, y a piedad tantos enojos, al diamante invencible, rubies rojos, rayos de ardiente luz al brorce opones, No desperdicies en tus luces flechas, en tus lágrimas no valas de fuego, armas, a que se rinden mis desmayos: Basta, que tantas culpas satisfechas, nube el pesebre, a ver, y sentir llego, en débil paja, penetrantes revos. Ofrezcámosle, Zagales, aunque es tanta su riqueza, dones de nuestra pobreza, en todo tan desiguales. Que pues tan pobre ha nacido, admitirá los deseos. Cortos serán los empleos de cuanto tiene escondido el Oriente en su Tesoro. Cada uno en su interior se dé al Niño con amor. No tiene precio tal oro. Mientras el celeste carro descubre rayos de fuego, vaya algún alegre juego, Sea el del santo Mocarro. D él me libre Dios, amén. Por qué en jugarle reparas? Porque convierte las caras, la más hermosa en sarten. ̱. También de risa se muere al primer gesto que vea. A los propósitos sea. 2. Ese, la Culpa no quiere. No es apropósito el juego, aunque lo defienda el nombre. ̱. Pues la Pena el juego nombre, Yo al del avejón me llego. Es juego muy atrevido, que jugando al avejón dan al hombre pescozón, que le dejan sin sentido. No hallaréis juego agradable a tantos gustos? Loado es el juego del Soldado. Ese es un juego admirable, y la ocasión nos convida, pues el Soldado Divino, del Cielo a la tierra vino, a darnos eterna vida. Quién será Juez? La Razón, que es el alma de la ley y sentencie el Niño Rey, en grado de apelación. A justicia no me niego: Sea vara este Cayado. . Pues en el nombre sagrado del Niño Dios, va de juego. un Soldado llega hoy, y aunque de pecho invencible, viene vencido de Amor. Fue General en la Guerra, contra el soberbio Dragón, cuya cola ilustre parte de los Astros derrivó. Venciole en campal Batalla, y al gran Miguél cometió desterrarle a los Abismos del calabozo inferior. Amor luego le hizo Guerra; cuyas fuerzas tales son, que vencido, y aún desnudo, a la tierra le envió. Bien será, que le vistamos, pues este immenso Señor viste las Almas de gloria, los Cielos de resplandor. No pide ricos brocados, ni telas de gran primor sino dones, y virtudes de divina perfección. No porque de ellas carezca, que cuantas el hombre halló, todas son de los Tesoros de este rico Emperador, sino porque las riquezas, que su Majestad nos dio, quiere que se las volvamos, como a Dueño cuyas son. Desnudo nace, porque tanto estima nuestro don, que dé se viste y da en precio cuanto abraza todo un Dios. Vistas, pues, a este Soldado desnudo; qué compasio.! acreedor de los mortales, y voluntario deudor. Yo le ofrezco mi esperanza: Y yo mi fe. Yo mi amor. Yo castidad. Yo pobreza. Yo obediencia; Humildad yo. Yo fortaleza. Yo paz. Yo finalmente le doy, cuantos dones, y virtudes su gracia nos infundió. Vestido nuestro Soldado, invencible Compión, todo hombre se tenga en buena no caiga en Culpa atención: Cielo, y Tierra en el principio hizo el inmenso Criador, de nada, atributo propio, incomunicable acción. Mandó se hiciese la luz, hizose como mandó, dividiendo las tinieblas de su claro resplandor. Crió el Firmamento hermoso, los árboles dieren flor, y para la noche, y día, dos lumbreras, Luna, y Sol Crió peces aves brutos; y últimamente crió nuestros Padres Adán, y Eva hermosos con perfección, En ellos resplandecía la Fo. Fe. Esperanza: Esperarza, Y Amor. Amor. Y las Virtudes Morale? que dan al Alma valor. Hízolos de todo dueños, que la pobreza mayor, Pobreza. Es no atar a sus tesoros el humano corazón. Vivia con humildad: Humildad, la Noche erró. Humildad, humildad digo. Noche de tal esplendor, no ha de aumitir leve sombra en tanta moderación, que Dios se humilla a ser Hombre, porque suba el Hombre a Dios. Es humildad fundamento mas alto, cuanto, inferior de las Virtudes Morales, y no por hallarse hoy en el más intenso grado de luz se ofusque al horro? de soberbia; tenebrosa Noche, en que Luzbel cayó. En penitencia, un requiebro diga al Niño. Diré dos, y docientos mil requiebros; aliénteme su fervor: Telas de oro faltan e a mi Niño Dios, en las telas le envuelvo de mi corazón. Vivian con humildad, y santa aniquilación, no adorando en vanos Templos el Ídolo de su honor. Qué castidad! Castidad. Qué pureza guardaban en alta unieo de las almas tan unidas, que eran una, en cuerpos dos, Resignáronse en las manda del Soberano Señor, que con los bienes del mundo, los divinos hermanó. Gozaban el Paralso, solo un árbol les vedó, Árbol del bien, y del mal, de Gracia, y condenación. Que su fruto no comiesen, a nuestros Padres mandó, porque perderían la Gracia, y toda su succesión. Mustraron gran fortaleza. Hola, invencible Sansón hombre valeroso y fuerte. Voto a san, que se durmió, Los cabellos le ha cortado Dalida. Está sin vigor. La Culpa siempre acobarda al más bravo valentón. Fortaleza; mas ay Cielos? sin fuerzas, cobarde estoy. La vida es un breve sueño; cuando el infernal León te cerca, para tragarte, duermes? Eva me engañó. Sal del Paraiso ingrato, a comer pan de dolor, y a labrar la dura tierra; regándola con sudor, sean abrojos, espinas el fruto de maldición. Ea, salga en penitencia; Eso es ya mucho rigor. que por ser el Hombre flaco Dios nace. Pues qué faltó como gallina cobarde, si quiera imite su voz, entre tímidos polluelos. Es día de su perdón, vaya en fiado, y sin costas. Y eso puede ser Razón? Claro está, siendo justicia. Después pagará el fiador. Envidiosa la Serpiente, que desde el Cielo cayó, persuadioles que comiesen, y serían como Dios. Comieron, y la Soberbia, sus ojos al punto abrió, vieron, que estaban desnudos, con vergonzosa afición. Perdida, pues, la justicia original, y el amor: Amor. Que es de las virtudes alma, al fin todo se perdió, Fe tenían. Fe; Pero muerta, que cuando vive su ardor, penetra Cielos, y sube sobre el Ángel superior. No guardaron obediencia. Obediencia: Que está segura de error, que el error es voluntario, y su voluntad negó. Dios, después de medio día, visitándolos, llamó a juicio estos ingratos, mas huyeron de su voz. Echolos del Paraiso, la puerta un Cherub guardó con una espada versatil, del pecado abrasador. Ya labran la dura tierra con pobreza. Pobreza: Y con sudor; y al fin quedamos sujetos a eterna condenación. La inmensa Misericordia por nosotros abogó en el alto Consistorio, donde este pleito pasó. Allí de las tres Personas Amor Divino alcanzó. Amor? Que el Verbo Eterno se obli a la humana redención. Pasaron cinco mil años de esperanza. Culpa dio al Niño esperanza. Culpa: Esperanza le di yo, y ahora esperanza ofrezco de la gloria. Ya faltó: De ver al Niño, es verdad, porque tengo posesión. Bastante descargo ha sido, merece, Culpa, perdón, que los bienes poseídos no se esperan en rigor. Cuantas voces de Profetas pidieron al Salvado! a los Cielos el rocie! a la ingrata tierra, flor! A Abrahán, por está Fe, el Cielo le prometió. Fe, Fe. Todos han errado, sola tengo obligación de responder. Fe es de todos, no hay en el mundo Región tan sorda, que no ha de oír sus voces, ni obstinación de judaica perfidia de herético engañador, que al fin no venga a rendirse; pero quien te divirtió, Pena, que no respondiste? La Culpa me arrebató llos sentidos, refiriendo no sé que cuento, o ficción. ̱. Atendiera a la verdad, pues que mi conversación a nadie fuerza. Apetito también su asenso robó. ̱. No puedo negar la Culpa; soy Pena. Su fe murió. En noche del Nacimiento sea su Resurrección. Restituye tus potencias en alta contemplación al Niño, y con viva fe participa su calor. Y porque experiencia pruebe efectos de tu oración, iile unas jaculatorias, suya presteza, y fervor si pena transforme en gloria, le hiera dulce arpón. Mi pena ya es amorosa, mi fe clara visión. dien mío, Jesús Amado, sueño del Alma, hay mi Amor! fuien no te hubiera ofendido! yo es mi corazón. Afectuosa es la gracia. Qué mucho con tal ardor? Ardor entre nieve, y hielo; Nieve, y hielo junto al Sol? Cómo digo de mi cuento, en fe del Niño alcanzó Abraham una infinita, y eterna generación. Finalmente, aquesta Noche, Dios su palabra cumplió, vistiendo de carne humana la Palabra, que engendró. Ya tendremos nueva fe. Fe: Con más firmeza, y vigor, pues tan largas esperanzas hoy llegan a posesión. Ved, qué humildad entre pajas! Humildad, Qué fortaleza al rigor! Fortaleza De los tiempos, que conspiran las fuerzas contra su Autor. Qué obediencia al Padre Eterno! Obediencia, Qué favores, y qué amor! Amor, Mársila? Amor, pues. Tarde fué. Mársila erró. No hay disculpa en tales yerros, aunque son hierros de amor, por pena, en una coplita al niño pida perdón. No soy Poeta. Esta Noche, todos, Mársila, lo son, que andan las Musas volando entre el vino, y el turrón. Niño de oro hermoso, que estás al hielo, si eres Niño de oro, dora mis hierros, Pasmose nanturaleza en profunda suspensión, viendo el Misterio más alto, que ingenio humano alcanzó, Dios nacido, Dios desnudo, Dios humilde, Niño Dios, sujeto a las inclemencias del tiempo, y más del amor. Amor. Aún todos los nueve Coros rindieron a su Criador tributos de encogimiento, y pasmos de admiración. Que mucho viendo ensalzada la pobreza a tanto honor; pobreza, quién dio pobreza? Pascual. Pobreza di yo mas viendo riqueza tanta, pobreza se me olvidó. Haga al Niño una mudanza; De vida fuera mejor: como me ayude Marsila: No sé bailar. Si danzó, aún escondido en el vientre, el Bautista Juan, al son del Maestro, que la prima cuerda suave tocó; qué mucho dances, Mársila? No me rueguen, que es peor. Vengan aquí los mortales a tomar una lección, no en técricos discursos, que la elocuencia dictó, sino en practica eficaz, que el Soberano Doctor, en Catedra de un Pesebre, obra con infante voz. Eva, tú, que a los engaños del mentiroso Dragón creíste, dando a tu Esposo la fruta, que le hechizó, que olvidando la humildad: Humildad. Del polvo, que ya os cego os quisisteis levantar Luzbeles sobre Aquilón, que con vanas esperanzas: Esperanza. En las plumas de ambicio en fe Fe. De locas promesas, os dais al viento veloz. Las Virtudes que perdisteis, venid a cobrarlas hoy, aquí de gracia se dan, y lucen con perfección: La Fe resplandece viva. Fe. Da caridad su esplendor, la Esperanza, ancora tiene: Esperanza. Firme al mortal Galeón La Humildad es inefable: Humildad. Pues infinito bajó: La Fortaleza, invencible Fortaleza. Contra el Reino del ho La Pobreza inestimable, Pobreza. Que en la desnudez cif tesoros, que aún no con con afecto el corazón. La obediencia al Padre Obediencia. Con tan gra que morirá, por cumplir, lo que una vez prometió. El premio será conforme a las grandezas que obró; el Cielo, m yAbismo. le darán adoración; y aunque ciega debe ser Obediencia, sorda no. Silvano, Obediencia. Creo, que sordo, y aún ciego estoy. Luz del Niño me deslumbra, suspéndeme tu oración. No hay excusa en la Obediencia, propio querer te cegó. Hiciste tu voluntad, mi voluntad, y razón es, que te haga la mamona Pascual, y el Invierno atroz dispare la ballestilla. A mi mamona? eso no, voto al Sol, de no sufrillo, Desobediente, si Dios está mamando a los pechos, qué resistes? . Gran rigor! Dispara. Obediencia hace mamar, Niño, al más atroz. No ves a Isac ya nacido, que al monte en paso veloz, llevará obediente al Padre la leña de su oblación? Ya las figuras se cumplen, que el Cielo nos diseñó en la Escritura Sagrada. Ya este nuevo Sa homón se desposa con el Alma, venid, Hijas de Sion a verle, que en este día su Madre le coronó, Calle en su tiempo la trompa, cese el belico rumor, todo es paz, todo quietud. Apetito, Paz. No oyó el estruendo de la Guerra, y la paz le descuidó. Paz oz. Pues quién riñe aquí? Sin duda, que la atención te roba el Niño. . Es Apolo feo, en su comparación. De Apolo ahora te acuerdas? Es hermoso, y es Pastor. También Poeta; y pues tienes a su memoria afición, canta al Niño un Villáncico, con su espíritu, y favor. Yo no imploro vanidades para tan grave ocasión, solo mi espíritu basta, que el mismo Apolo envidió? Ay como gime mas hay como sueña la bota, cuando está llena de licor! Hy como guisan la cena los Pastores de Belén con primor, ajos, y migas en la sarten; y los torreznos también corren, luchan, bulión, gritan, chillan, saltan, cantan, danzan, y bailan un sal- Vea, ven Zagalejo ven, (tarén; que al nacer mi lindo Amor, clarín, que rompe el Albor no sueña mejor. Qué os parece? . Como tuya, Apetito, es la canción. Todo es bueno en Noche. Buena, siendo buena la intención. Ea, Postores dichosos, a quien Gracia conoció, adoradle preferidos, a soberbia presunción. Dadnos, Jesús, de los biones, que os agradan más a vos, que son Virtudes del Alma, vuestras las diré mejor. . Fe, Esperanza, Caridad, Castidad, y Contrición; Castidad, quién la ha ofrecido? Invierno. . Pues ya la doy. Castidad es cuidadosa, que si Joseph, la ocasión no huyera con diligencia, cayera; y así cayó David, viendo a Bersabé. Cómo, Invierno, en el rigor de tu frío engendras fuego? Qué estado, tiempo, o región de peligros amorosos están seguros? perdón merezca por esta vez, que otro objeto arrebató mis potencias. Sea en buen hora; con agradable unión, dejemos juego, y Portal si quien bien ama, dejó. Castañetas, instrumentos, prevenga cada Pastor, que no hay amor sin mudanzas, y otras no sufre este amor. Al uso de nuestra Aldes cantemos al Niño Dios, y échele cada Zagal su copla, y su corazón. Ojos de vida tenéis, con ellos me dais la muerte, si en mirar está mi suerte, cien mil años me miréis. Asómate a esa ventana; si la tiene el Portalillo, y verás a quien te adora; muerto de amor, y de frío. María, vuestros cabellos, de oro son volando van, las alas de Amor podrán solo volar, y cogellos. Bonita, la rebonita, Hija del Eterno Padre, del Amor Divino, Esposa, y del Verbo Eterno Madre. Esta doy por despedida; y mi amor no se despide: Adiós Niño, adiós, Marías adiós, Joseph, Padre virgen